AGLI

Recortes de Prensa   Martes 24  Mayo 2011

 

El legado siniestro
La labor es ingente porqueel daño infligido a este país por Zapatero y su tropa sectaria es indescriptible
HERMANN TERTSCH ABC 24 Mayo 2011

ESTÁ muy bien eso de que tantos españoles hayan disfrutado de una buena noticia con la apabullante derrota del partido de Zapatero. Andamos muy escasos de nuevas agradables. La principal virtud del resultado del 22 de mayo es que inocula esperanza en nuestra sociedad. Esperanza que rompe ese fatalismo resignado que paraliza por igual la ilusión y la inversión, las ideas y las ganas de llevarlas a cabo. La necesitan millones de ciudadanos que llevan años asistiendo a esta pesadilla colectiva que es la segunda legislatura del eterno adolescente. Un siniestro espectáculo que otros comenzamos a ver mucho antes, nada más proclamar su muy rara victoria el 14 de marzo del 2004. Pocos creían entonces que habrían de llevarnos a los umbrales de la ruina, a la angustia y la depresión, con su aventurerismo inane, su ineptitud, su resentimiento y su odio a la libertad. Pero ya estaban entonces presentes todos esos ingredientes en su actitud, su catadura y su mensaje.

Hay por fin esperanza porque en muchos rincones de España se van a abrir por primera vez las ventanas para que entre el aire fresco y la luz en ambientes putrefactos desde hace décadas. Y puede que así demos un paso imprescindible hacia esa regeneración tan necesaria para toda esta sociedad embarrancada. Un resultado como el del domingo ha de convertirse en un punto de inflexión para la vida nacional. Y ahora sí es el momento para que Mariano Rajoy abandone al menos por unos momentos su laconismo y prepare y proclame un manifiesto para esa regeneración moral y política en todo el país. Para decir que no se tolerarán desmanes por triviales que sean en ningún rincón de nuestra geografía, se llame Valencia, Sevilla o Toledo. Y que se instaura la cultura, la ética de la responsabilidad, abolida por estos gañanes. Al mismo tiempo ha de ser una llamada al ejercicio pleno de la libertad y desmantelamiento de la asfixiante red regulativa y coactiva que impide a los ciudadanos convertir sus deseos, ideas e iniciativas en actividad. Rajoy y su partido tienen una oportunidad única de convertir la lucha política contra el socialismo en retroceso, en un proyecto de modernización global de España. Para eso hace falta coraje. Y un llamamiento a la movilización de lo mejor de esta sociedad para hacer frente a la emergencia nacional en la que nos ha hundido una secta de mequetrefes endiosados. Hacen falta coraje y grandeza. Las dificultades son inmensas. Y como siempre intentarán imponerse las mezquindades de los aparatos tristes y las almas de buhonero, pero los resultados del domingo revelan que el momento es propicio. Que podemos enterrar definitivamente esos fantasmas del pasado, el culto al resentimiento, la vileza como forma de vida pública. Que esta profunda crisis puede acabar siendo la catarsis para que la sociedad española se libere de los terribles lastres del pasado, reactivados con miserable eficacia por los actuales gobernantes.

No tendrían perdón quienes ahora pueden liberar a este país de la pesadilla y presentar ese gran proyecto nacional si sucumben a sus propios miedos y cicaterías. La labor es ingente porque el daño infligido a este país por Zapatero y su tropa sectaria es indescriptible. Producen estupor sus dimensiones en tan breve plazo. Y en tiempos de paz, porque la destrucción parece diseñada por un enemigo. Generaciones van a recordar a Zapatero por su siniestro legado. El peor es sin duda el triunfo de ETA en el País Vasco. Es la historia de una infamia como no la merece nación alguna. Pero tiempo habrá de hablar de esta gran traición, sus artífices y sus muchos cómplices.

España no se lo merece
Editorial www.gaceta.es 24 Mayo 2011

El Partido Socialista comienza a oler a descomposición y vuelan ya las dagas.

No hay peor sordo que el que no quiere oír. Y en su optimismo patológico, Zapatero se ha sellado los oídos y ha perdido definitivamente contacto con la realidad, tras la inapelable derrota sufrida el 22-M. En lugar de servirle de catarsis o brusco despertar de su delirante sueño, el batacazo parece haberle paralizado en un autismo suicida que lleva al precipicio a España y a su propio partido, el PSOE.

Todos parecen haber tomado nota de la debacle, todos parecen haberse dado cuenta de que el rey Zapatero está desnudo... menos el rey Zapatero. No hay más que ver cómo ha reaccionado la prensa internacional: “Derrota apabullante”, concluía Finantial Times; “castigo al PSOE por la elevada cifra de parados”, le responsabilizaba Die Welt; “la España de los indignados le pega una paliza a Zapatero”, sentenciaba Il Corriere della Sera. O la alarma de los mercados de toda la Unión Europa, que consideran la parálisis de Zapatero –con todos los deberes de la reformas por hacer– un handicap añadido al miedo a la quiebra de los países del sur. Esa inquietud demuestra la nula credibilidad que tiene el presidente socialista que la misma noche de la hecatombe descartaba el adelanto electoral para “alcanzar cuanto antes la recuperación económica”. Pero hace tiempo que perdió el crédito. No hay más que ver cómo se ha disparado la prima de riesgo de la deuda española hasta rozar los 260 puntos básicos. O la desconfianza de empresarios y analistas que piden elecciones ya mismo.

No hay más que ver, en fin, la olla a presión en la que se ha convertido su propio partido. Los socialistas no sólo se han quedado abruptamente sin poder, al haber sido desalojados de cinco de las seis comunidades que gobernaban, sino que dan ya por perdidas sin remedio las elecciones generales. El PSOE comienza a oler a descomposición y se afilan los cuchillos de los barones para la guerra intestina. Ayer, sólo unas horas después de la escabechina, comenzaban a volar las dagas. Carme Chacón pedía una “reflexión profunda”, lo cual puede sonar a autocrítica, pero también a intento de escaquearse de responsabilidades distanciándose del Ejecutivo, como si ella misma no hubiera sido una de las ministras estrella del zapaterismo; a lo que su colega Trinidad Jiménez le replicaba recordándole que también ella era responsable de la derrota como miembro del Gobierno.

Esperaban un Bailén en el 22-M y lo que han tenido es un Waterloo, aunque Zapatero no piensa para nada en Santa Elena. Tanto les ha pillado la derrota con el pie cambiado que no tienen claro qué dirección tomar. Tenían pensado convocar unas primarias, y eso es lo que de puertas para afuera anunciaron ayer de cara al Comité Federal del próximo sábado. Pero ahora muchos creen que tal opción abriría una suerte de guerra cainita que sólo contribuiría a desangrar más el partido, con riesgo de fracturas en federaciones como la andaluza, la valenciana y la madrileña. Por eso, cobra fuerza la opción de una candidatura única de consenso, en torno a Rubalcaba. El problema es que tendrían que convencer a la otra aspirante, Carme Chacón, de que esa es la solución más adecuada al grave trance, y la tarea parece ardua. La ambiciosa coronela no parece dispuesta a quitarse de en medio para dejar el camino libre al superministro.

Lo que, de momento, parece descartado es lo más conveniente para España: el adelanto electoral, que ha llegado a insinuar el único barón que ha salido vivo in extremis del naufragio autonómico, Fernández Vara. No existe otra medicina para salvar a un enfermo grave. Lo ha dicho con fría claridad el gran vencedor del 22-M, Mariano Rajoy: el Gobierno de Zapatero “no está en condiciones” de pilotar a un país económicamente tocado, con las luces rojas del diferencial de la deuda encendidas, y en el que los nuevos presidentes del PP temen no poder pagar ni las nóminas.

Los siete años y medio de zapaterismo se han saldado con una quíntuple crisis que hipoteca ya el futuro de España: política, económica, social, institucional y territorial. Ningún gobernante de la Transición había acumulado tal colección de disparates ni había llevado su ambición y su ineptitud al extremo de destruir la economía y de dejar el País Vasco en manos de los terroristas. Estas dos últimas son las herencias envenenadas que deja el irresponsable inquilino de La Moncloa, que se pueden visualizar en los cinco millones de parados –y una generación de españoles condenada a la frustración– y los proetarras logrando la mayoría absoluta en 88 ayuntamientos del País Vasco y Navarra, en cuatro de los cuales ETA cometió asesinatos tras el proceso de paz.

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”, decía Charles Dickens. Un aforismo universal que, por ahora, tiene una única excepción: Zapatero. Lo cual está hundiendo en la miseria al Partido Socialista, que se encuentra en uno de los peores momentos desde la Transición. Y eso es grave para la democracia. Aunque, de alguna manera, se lo han buscado ellos mismos, quienes han acompañado al líder en su errática peripecia (Pepiño, Rubalcaba, Chacón...). Pero más grave aún es el castigo que inflige Zapatero a toda España al no convocar elecciones generales anticipadas, teniendo un detalle de vergüenza torera por primera vez en su trayectoria. Sinceramente, no nos los merecemos.

Se tiene que ir
Alfonso Ussía La Razón 24 Mayo 2011

A Zapatero le han dado una patada en el culo de sus candidatos. Pero la patada –siempre en el sentido figurado–, se la han dado a él. Las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo han tenido que resultar dolorosísimas para los socialistas. Zapatero dio la cara, pero no el paso. El paso es irse. Tiene un año para seguir hundiendo a España. Permanecer es legal, pero no legítimo. Los resultados del domingo deslegitiman cualquier legalidad previa. Reconoció el desastre pero no abrió su puerta de salida. No se puede gobernar con los resultados electorales del 22 de mayo sobre la mesa. Sólo mantienen Extremadura, donde han perdido. Y por un escaño prestado. Esperanza Aguirre ha machacado a «Invictus». A partir de ahora es «Victus». Gallardón ha obtenido una nueva mayoría absoluta, aunque ha perdido tres escaños. Madrid se ha convertido en el motor de España, a pesar de haber sido maltratada por el Gobierno de Zapatero. El mapa de España, exceptuando Cataluña y las tierras vascas entregadas por el Tribunal Constitucional a los esbirros de la ETA, hoy se ha tintado de un solo color. Contra eso no se puede seguir gobernando. Tiempo tiene para dimitir, convocar elecciones generales y organizar sus primarias, que van a ser de órdago a la grande.

Más de dos millones de votos de diferencia entre el PP y el PSOE. Veinticuatro estadios Bernabéu abarrotados de público. Muchos estadios y demasiado público. Sorprendente la aparición de UPyD. Izquierda Unida ha cosechado algunos votos de más, y ha perdido Córdoba. En Barcelona, el PP se ha convertido en la llave de la alcaldía. Cascos ha ganado. Se veía venir. El apoyo del PP es lógico. Pero bien haría Rajoy en pedirle cuentas a los que han montado el tinglado en Asturias. Camps y Rita Barberá han arrasado en Valencia. Los trajes que no se sabe si existieron han importado menos que los ERE andaluces que sí se cobraron. Castilla-La Mancha supone el gran triunfo de María Dolores de Cospedal. Y ha ganado con una diferencia notable. Bauzá en Baleares. Soria en Canarias. Los de siempre, aumentando la ventaja. Herrera en Castilla-León. Valcárcel en Murcia, Vivas en Ceuta, Imbroda en Melilla, Sanz en La Rioja. Navarra, con UPN necesitada de pactar para no ceder el Reino a los facinerosos. Los facinerosos están ahí porque Zapatero lo pactó y manejó a seis magistrados del Constitucional. Ya no escribo sus nombres. Allá ellos y sus conciencias. Cantabria de nuevo para el PP. Ignacio Diego ha roto la alianza de Revilla y Gorostiaga. El PSOE se ha pegado en la vieja Montaña un morrón como el de «Victus» en Madrid. Zoido, alcalde de Sevilla. Sevilla es mucha Sevilla. Y las autonómicas andaluzas ahí esperan. Rudi en Aragón. No ha tenido tanta fuerza el mensaje del cartel de doña Eva que tanto entusiasmó a Zapatero. «Eva, presidenta». Pues no.

Y vuelvo a Madrid. Aguirre ha sido la gran triunfadora. También Rajoy, que ha demostrado que la tranquilidad –tuvo mis críticas– da buenos resultados en una sociedad intranquila. Lissavetzky ha perdido con señorío, y su amigo Rubalcaba no parece tener excesivas ganas de estar en las primarias. No tienen gente. Además, ahora toca colocar a los que se han quedado a dos velas, y en ese menester se pierde mucho tiempo. El PP ha borrado del mapa al PSOE, y el Gobierno de un partido borrado del mapa no puede seguir gobernando el mapa. Hay que saber hacer las maletas a tiempo. Los españoles se lo han dicho alto y claro. Y «Victus» al traumatólogo. ¡Vaya morrón!

El PSOE rompe con los ciudadanos
Editoriales ABC 24 Mayo 2011

El problema ha dejado de ser Zapatero. El PSOE es el problema. Los socialistas han perdido el rumbo ante la opinión pública y sólo desean ganar tiempo para remendar sus rotos internos

EL PSOE ha seguido la pauta marcada por Rodríguez Zapatero en su declaración a los medios tras conocerse la derrota socialista. Uno y otro han procesado los datos electorales como un problema de partido que requiere sólo respuestas partidistas. Para el PSOE, la derrota del 22-M únicamente merece abrir un proceso de primarias para elegir candidato, descartar un congreso extraordinario para designar secretario general y negarse por completo a disolver el Parlamento. Esta actitud enfermizamente partidista del PSOE es también una de las causas de su derrota. Los electores no se han creído que el respaldo a sus siglas fuera necesario para apuntalar unas reformas que no cuajan. Dicho de otro modo, los votantes quieren al PSOE fuera del Gobierno.

El problema, por tanto, ha dejado de ser Zapatero, aunque sea Zapatero el que encarna el problema. El PSOE es el problema. Los socialistas han perdido el rumbo ante la opinión pública y sólo desean ganar tiempo para remendar sus rotos internos, aun a costa de dañar más a España. Porque esto —más daño, más desconfianza— es lo que supone mantener al frente del país a un Gobierno sin autoridad política alguna, obligado a gestionar, entre otros retos, un recorte del déficit público, del que participa ahora una mayoría aplastante de comunidades gobernadas por el PP.

Las reformas pendientes son un sarcasmo cuando se utilizan como excusa para no convocar anticipadamente elecciones generales. Precisamente, lo que han dichos los ciudadanos es que no quieren que el PSOE gestione la crisis, ni confían en el Gobierno para hacer reformas. Por eso, la reacción del PSOE de responder a su desahucio con medidas de consumo interno sólo ratifica la ruptura de este partido con la sociedad española. El camino a derrotas aún más severas se ensancha. Esta expectativa es la que hizo que ayer, de nuevo, Guillermo Fernández Vara y José María Barreda, arrastrados —más el segundo que el primero— por la caída de Zapatero, plantearan, respectivamente, la posibilidad de un adelanto electoral y la necesidad de una profunda revisión en el PSOE. Plantearon, en definitiva, qué es lo que representa en este momento Rodríguez Zapatero para el socialismo español y qué pretende el PSOE al aislarse aún más con discursos endogámicos. Ambos saben bien que el problema ya no es el presidente del Ejecutivo y que, agotados los recursos políticos de una nueva crisis de gobierno y de la renuncia del presidente, al PSOE sólo le queda pasar por las urnas y vivir a fondo la crisis legada por Zapatero.

Lecciones de democracia
España se ha despertado dándose cuenta de que ya no es socialista. Por José Luis González Quirós.
José Luis González Quirós www.gaceta.es 24 Mayo 2011

En un país con una cultura política tan propensa al mesianismo y a la negación, los resultados electorales deberían ser tomados como una auténtica revelación, como lo que son, la expresión de la voluntad popular. No es lícito reducir la democracia al voto, pero sin voto cualquier pretendida democracia es una forma de escamoteo, un fraude, por buenas que supuestamente sean las intenciones de quienes pretendan prescindir del recuento.

Las elecciones del pasado domingo resultan particularmente luminosas. Dicen a las claras que el PSOE debe retirarse del primer plano y reflexionar muy a fondo, puesto que ha obtenido los peores resultados que se recuerden, y en casi todas partes. Si el presidente del Gobierno, responsable de todos y cada uno de los desastres que amenazan con reducir a la insignificancia al PSOE, el partido que ha ejercido más poder y durante más tiempo desde 1977, persiste en perjudicar a la nación, será severamente censurado, por los suyos y por la historia, por todos. El regalo que ha hecho a los chicos de la pistola bate cualquier récord de incompetencia y mala fe.

No es que la convocatoria de elecciones inmediatas le convenga al PP, en realidad podría convenirle lo contrario, sino que no se puede gobernar un país que ha manifestado de manera tan rotunda su desacuerdo con una gestión que, no se olvide, aunque sea incoherente ha sido muy ideológica. De manera que, con buen sentido, el electorado no ha distinguido ni de candidatos ni de convocatorias, y ha despedido al zapaterismo con cajas bastante destempladas. En realidad, ha sido piadoso con lo que se merecía, y cuanto más espere Zapatero para entregar las llaves de La Moncloa, mayor será el castigo.

El PP ha obtenido unos resultados excelentes, mejores que los de 1995, un año antes de ganar las elecciones generales por un margen muy estrecho, y mejores también que los de 2007, con algunas victorias muy sonadas como las de Castilla-La Mancha, Cantabria, o las de Sevilla y Córdoba, por señalar algunas capitales simbólicas.

Hay algunos resultados que, sin embargo, deberían servir a la Dirección del PP para tratar de mejorar la calidad de su servicio a los españoles. Está, en primer lugar, el caso asturiano, que muestra claramente que lo importante son los electores, y no los cuadros, y, cuando no se tiene en cuenta esa regla, se produce un descalabro que debería ser fácil de corregir, para no acabar llegando a una situación tan lamentable como la de Navarra. Algo parecido se puede decir de los resultados de Madrid capital, ya que el casi 6% de ventaja que saca en el municipio la candidatura de Esperanza Aguirre a la de Ruiz Gallardón muestra con claridad que los votantes prefieren a quien dice lo que piensa que a quien hace lo que se le ocurre, y gasta como si fuésemos ricos.

Estas elecciones habían creado una cierta expectativa contraria a ciertas formas muy rígidas del bipartidismo, y, de alguna manera, se ha producido una corrección de esa tendencia. La aparición de UPyD ha sido más intensa y meritoria de lo que se pudiera esperar, dadas las dificultades de un partido tan pequeño para romper el cerco. Su aparición agrava la situación del PSOE, que aparece literalmente emparedado por su derecha y por su izquierda, puesto que IU crece, en general, aparece UPyD, y el PP no pierde nada especialmente significativo. También el PP deberá empezar a pensar que ya no sirve la contraposición pura y dura porque ha aparecido un competidor en el centro mismo del espectro. No es que UPyD tenga un panorama risueño por delante; es muy fácil equivocarse cuando se tiene que pelear a babor y a estribor, y errores de ese tipo llevaron al CDS a sucumbir por completo tras tener resultados espectaculares. En esas posiciones, los yerros y el oportunismo se castigan con mucha severidad.

El PP ha tenido unos resultados que invitan a pensar que ya no debería temer al voto del miedo que la izquierda agita con tanta insistencia en su contra; los candidatos más rotundos en su ideología y en sus programas, como Esperanza Aguirre, José Ramón Bauzá o Luisa Fernanda Rudi, han obtenido un resultado espléndido. Esta es una de las lecciones que también cabe extraer de la petición de que “no nos mientan”, que es una de las más repetidas por los acampados menos seguros de que la solución sea algo así como el castrismo que otros añoran. Por lo demás, ese movimiento apenas ha tenido incidencia electoral alguna, pese a que se registre un aumento significativo de votos en blanco, especialmente en Cataluña.

España se ha despertado dándose cuenta de que ya no es socialista. Ahora hace falta que los españoles se atrevan a mirar al futuro con determinación y esperanza, y que los políticos sepan recordarles que la sangre, el sudor y las lágrimas merecen la pena, porque una vida sin libertad y sin esfuerzo no es atractiva para nadie y sólo puede llevar a la miseria y a la consunción, algo que nadie desea.

*José Luis González Quirós es analista político.

ZP, alias Zetazombie
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 24 Mayo 2011

José Luis "es un zombie, es un muerto viviente que está muerto, aunque lo niegue, él es un zombi pero nos quiere".

La desautorización de los votantes al Partido Socialista y a su Secretario General es de tal magnitud, que tendría que haberse producido ya la dimisión inmediata de Rodríguez Zapatero y la convocatoria de elecciones generales. ZP es desde hace tiempo un cadáver político, un muerto con respiración asistida aún en pie por los avances de la ciencia y por los desvelos de las doctoresas Leire, Chacón y Trini, las tres gracias de la medicina cuyo logro en la investigación zombie ha dado resultados impresionantes para la medicina pero terribles para la política. Se mantiene en pie, el muerto, y taponando lo que debería ser una limpieza en profundidad, otra vez, del Partido Socialista. Un muerto con ganas de frenar a un Rubalcaba cuya desaparición en los últimos días es contradictoria con la habitual presencia múltiple y ubicua del todopoderoso "presivice", quien ni por asomo quiere asumir una derrota o dar la cara en los peores momentos del socialismo español. Chacón, que si la dio, porque no tuvo más remedio, fue contestada por Trini, para de nuevo incluirla en el grupo de los culpables de la crisis, toda vez que la Ministra Chitón quiso zafarse de esa responsabilidad colectiva. Llaman todos los dirigentes a una reflexión socialista cuando la única reflexión valida, por la situación política y económica de España, es la que deberían realizar los españoles, convocados con urgencia a las urnas.

Zombie Presente, ZP, es un lastre ya para la recuperación económica y buena prueba de ello es la reacción de los mercados, a la baja, al día siguiente de anunciar que no se movería un ápice. Es un lastre para la tan solicitada regeneración democrática, que precisa de un cambio en la dirección del PSOE. Barreda, no sin razón, pide algo más profundo, que afecta a la senda iniciada por el Zombie hace ya muchos años. El PSOE dejó de ser un partido nacional para convertirse en mil partidos, con intereses contrapuestos, con opiniones enfrentadas y decisiones contrarias, según el lugar donde éstas se tomasen. Recuperar la vocación nacional del socialismo, y orientarlo hacia un entendimiento con el PP, el otro gran despistado, es tarea difícil pero no imposible. Los retos a los que se enfrenta España son enormes. Por un lado la crisis económica para lo que es necesario un cambio de gobierno, pues el actual opine lo que opine Zetazombie, está acabado; y lo más importante, la crisis institucional frente al peligro de un exacerbado nacionalismo y una victoria moral de ETA en las provincias vascas. Es necesario ya, sin más demora, el concurso de los dos grandes partidos, pues ha de llegar el día en el que tengan que frenar democráticamente a los independentistas vascos, amigos de los etarras, y los otros nacionalistas que ven, por inacción del resto, cada vez más cerca el cuento de la nación inventada.

Estos retos requieren fortaleza, visión de España, altura de miras, precisan políticos no sectarios y sobre todo, de políticos vivos, lo cual inhabilita por cada una de las anterioers condiciones, a un Zetazombie que no sólo ha destruido el crédito internacional español, su economía y su sociedad, sino que además, para mayor inri, ha dejado a su partido borrado del mapa autonómico y municipal, aún a pesar del exiguo apoyo que le pueda dar Cayo Troglodita. No hay otra solución para España, y seguramente no la hay tampoco para el PSOE, aunque a mí me dé exactamente igual si se hunden más.

Miro el mapa español, y aunque no pueda disfrutar con la alegría de un militante, ni con la esperanza de quien pueda creer en que las cosas mejorarán mucho con la victoria del PP, el azul, me quita la visión desagradable del verde putrefacto. Y me dan ganas de cantar: José Luis "es un zombie, es un muerto viviente está muerto, aunque lo niegue, él es un zombi pero nos quiere".

Cuestión de pactos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 24 Mayo 2011

Las elecciones del domingo han dejado tocado al Partido Socialista de Euskadi y, de rebote, al Gobierno vasco. El PNV piensa que eso debería provocar un adelanto de los comicios autonómicos porque las urnas han dejado en evidencia al Ejecutivo de Patxi López. Su Gobierno, se alega, no es representativo de la imagen actual de la sociedad vasca.

Es evidente que Patxi López ha quedado debilitado por estos resultados, pero quien de verdad ha quedado a los pies de los caballos es el presidente del Gobierno de España y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Él es el gran perdedor de estos comicios. Zapatero ha anunciado que tiene el propósito de agotar la legislatura y eso sólo es posible gracias al pacto de apoyo que tiene con el PNV. Si este partido cree que un presidente derrotado en las urnas debe convocar elecciones tendría que quitar de inmediato su apoyo a Zapatero para forzarle a dar el paso. Eso sería lo coherente, Sin embargo, hasta el momento, el partido nacionalista no se ha planteado nada de eso.

Nadie niega los efectos adversos que una derrota en los comicios locales puede tener en la acción del Gobierno que ha perdido en las urnas, pero si cada vez que hay unas elecciones tiene que renunciar el ejecutivo la vida política no tendría estabilidad ninguna. Un ejecutivo se mantiene mientras conserve el apoyo de la cámara que le ha nombrado y hoy Patxi López tiene respaldo suficiente para seguir adelante.

Otra cosa distinta es que, a la vista de los resultados del domingo, a partir de ahora la política de pactos va a ser mucho más complicada. La simplificación que se ha producido del mapa electoral, con la práctica exclusión de las formaciones más pequeñas, como Aralar, EB o Hamaikabat, reduce el número de combinaciones posibles y no todas son aplicables en todos los sitios. Ya no es posible la aritmética de los tiempos de Ibarretxe, en los que un partido grande, el PNV, con un par de socios pequeños resolvía los problemas de estabilidad cotidiana.

Así que es posible que en estos dos años próximos haya una mezcla de pactos, de socialistas y populares en algunos lugares o del PSE y el PNV en otros. Los pactos con Bildu en este momento son prácticamente imposibles para el PSE y el PP y muy difíciles para el PNV, así que es más probable que haya movimientos de acercamiento entre los últimos tres partidos que con la coalición independentista.

Una de las características del sistema político vasco es la fragmentación y la falta de mayorías absolutas, salvo situaciones excepcionales. Ese esquema puede prolongarse en el futuro y, por tanto, puede haber quien empiece a añorar los acuerdos entre socialistas y el PNV de los años ochenta, acuerdos suficientes para garantizar la gobernabilidad de gran parte de las instituciones que, además, cuentan con la aceptación de un sector posiblemente mayoritario de la opinión pública, tal y como han revelado a lo largo de los últimos años diversos estudios sociológicos.

Descalzos con Zapatero
Javier Quero www.gaceta.es 24 Mayo 2011

¡Españoles ingratos! Zapatero, España te quiere. Te quiere perder de vista Tomás Gómez, el que miraba las estrellas, las ha visto.

24 horas han pasado ya, y Zapatero sin convocar elecciones. En la sede de los socialistas aún se preguntan por la diferencia semántica entre escrutinio y exterminio. Los almacenes de sinónimos han agotado el catálogo de acepciones de debacle, hecatombe, desastre, hundimiento, catástrofe, descalabro, desplome, cataclismo, calamidad, fracaso, derrota, fiasco, derrumbe, naufragio… Zapatero. Aseguraba ayer LA GACETA que “Zapatero se marcha sumando a su partido en una crisis sin precedentes”. Más bien sumiendo que sumando, pues si algo no sale en Ferraz son las cuentas. Zapatero es, en suma, la multiplicación de los problemas y la división interna. ¡Y lo que nos resta hasta marzo! Presumo que el presidente no asume el sumidero de votos y devotos por el que se vacía el PSOE.
Tomás Gómez, el que miraba las estrellas, las ha visto. El efecto Zapatero en Madrid ha provocado que en lugar del peseeme les den el pésame. En Baleares, Antich ha pagado la confianza en sus socios con fianza en Antichorrupción. Barreda en barrena y Hereu desheredado. A Espadas pintan bastos y abastos de Mercasevilla. Fernández Vara, adelantado por la derecha, ha experimentado una derrota extrema y dura... Parece mentira que con un Zapatero tan cerca se hayan quedado descalzos.

La noche en que el partido se partió y los cimientos de Ferraz temblaron, todos perseguían respuestas, como pequeños aprendices de Mourinho abrazados a su “¿por qué?”. Todos menos Zapatero, que desde el primer momento tuvo claro que no había que buscar responsables porque estaba claro quiénes eran los culpables del peor resultado de la historia del PSOE: los votantes. Sus votantes. Esos que no han comprendido que quien ha provocado la crisis y ha generado cinco millones de parados es Aznar; los que no han entendido que hay guerras que matan pero la de Zapatero alivia; los que no han sabido apreciar el avance social que supone que una niña aborte a espaldas de sus padres y de la mano del Estado; los funcionarios y pensionistas insolidarios; los que no han descubierto el trascendente paso dado por las mujeres elevadas a la categoría de miembras; los que no asimilaron la necesidad de poner en duda el término nación; los que ignoran que lo saludable es no estar católico, los que no saben diferenciar accidente y atentado... ¡Españoles ingratos! Zapatero, España te quiere. Te quiere perder de vista.

Efectos deseables
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 24 Mayo 2011

ESPAÑA, en donde tiene más prestigio el sable que el florete, el resultado de cualquier confrontación tiende a contemplarse con más gusto en perjuicio del perdedor que a mayor gloria del vencedor. La mayoría de los analistas, al margen de sus respectivos puntos de partida, hablan y escriben de cómo el PP aplastó, arrasó, machacó, noqueó o descalabró al PSOE en la doble ocasión, municipal y autonómica, del 22-M. En puridad habría que matizar que la incuestionable victoria del partido de Mariano Rajoy se debe, en un cuarto, a los méritos y el trabajo propios y, en sus otras tres cuartas partes, al desplome de José Luis Rodríguez Zapatero, sus rencores y revisionismos históricos y su equipo de Gobierno de gentes de menor cuantía y mérito desconocido. Ahora, tras el 22-M conviene sacar algunas lecciones que nos brindan los acontecimientos:

—Los acampados del 15-M no deben seguir ocupando la vía pública un minuto más.

—Zapatero ha llevado España a la ruina y a su partido a la debacle. Debe retirarse cuanto antes de ambas responsabilidades.

—El PSOE, como partido más que centenario, no debiera consentir la continuidad de tan nocivo secretario general, ni el Grupo Parlamentario Socialista seguir respaldando su condición presidencial.

—El Gobierno actual, adelántase o no las elecciones, habría de acometer, en función de la responsabilidad contraída, las reformas económicas anunciadas y no ejecutadas y las ni tan siquiera aprobadas.

—Los medios afines al socialismo tienen responsabilidad en el juego democrático. A ellos corresponde la severa exigencia en el mutis del presidente.

—El caso protagonizado por Francisco Álvarez Cascos en Asturias evidencia que, sin televisión y sin medios, un candidato sólido pude dejar en la cuneta a las figuritas de barro cocido con urgencia y desatino en los hornos de Génova.

—La irrupción de UPyD en las tablas representativas, especialmente en Madrid, agrietan los cimientos del bipartidismo con el que, con la anacrónica postura de IU, venimos apañándonoslas.

—Es el momento de la regeneración democrática pendiente desde que la ofreciera, en 1993, el PP. Urge y no debiera ser excluida de la cabecera del programa de Rajoy para las legislativas.

—La reforma electoral, entre otras, no es aplazable por mucho que disguste a los dos grandes y limite el hoy omnímodo poder de sus nomenclaturas. Debemos elegir un presidente del Gobierno, de la Autonomía o del Consistorio. Una sigla no basta.

Asegura Zapatero que él y su partido saben perder. Eso es algo menos que nada si tal sabiduría no va acompañada de dimisiones y conductas muy concretas. Aún arrasados, están ahí.

Soy un 'fascista'
César Sinde Periodista Digital 24 Mayo 2011

Yo pensaba que no, pero como cada vez me lo dicen más, estoy casi por creérmelo. Soy un fascista intolerante. Mis creencias y pensamiento son profundamente reaccionarios y carezco de cualquier sensibilidad social. Cada vez me lo dicen más cuando discuto sobre cualquier tema o escribo cualquier artículo. Y es que, ciertamente, debe ser muy raro lo que quiero y lo que creo. Por ejemplo:

Soy fascista porque creo que el PSOE no ha sabido gestionar la crisis económica. Cuando el PSOE llegó al poder en 2004 había poco más de 2 millones de parados y ahora tenemos 5 millones. Debe ser que los parados también son fascistas. Si no, no se explica.

Soy un fascista españolista porque no creo en las autonomías. Es profundamente reaccionario pensar que 17 gobiernos y 17 parlamentos son innecesarios y son un despilfarro pudiendo haber uno solo que gestione para toda España. Es una falta de respeto inaceptable hacia las ‘nacionalidades’ creer que buscar lo que nos separa antes que lo que nos une no lleva a nada bueno. Además, es antisocial creer que el progreso no está relacionado con la descentralización. Como ejemplo, baste decir que en Francia, por ser el país más centralista del mundo, aún llevan taparrabos, hacen pinturas rupestres y viven en cavernas.

Soy un fascista meapilas por ser católico. Pero, entonces, el 80% de los españoles que también se declaran católicos son fascistas, claro.

Soy un fascista elitista por creer en la formación, la excelencia, el trabajo y el esfuerzo. Lo progresista es creer en la subvención, el enchufismo, la sopa boba y pasar curso con 4 cates.

Soy un fascista clasista por querer una educación de calidad. Es antisocial y reaccionario aspirar a que los jóvenes tengan una buena formación en Matemáticas, Física, Química, Latín, Filosofía, Ética, Historia o Lengua Española. Es inaceptable querer que los jóvenes lean un texto y lo comprendan o que tengan una buena capacidad de pensamiento abstracto. Y, por supuesto, soy fascista por rechazar asignaturas adoctrinantes como Educación para la Ciudadanía o por no querer que se degenere a los jóvenes enseñándoles aberraciones sexuales que, además, son contrarias a los principios éticos de sus padres.

Soy un fascista ultraliberal por creer en la iniciativa social y las empresas privadas como protagonistas de la economía.
Soy un fascista insolidario por defender una fiscalidad baja y que la renta disponible de las personas sea la mayor posible.

Soy un fascista obstruccionista de la paz por defender que las víctimas del terrorismo deben ser escuchadas y que no se puede permitir que los asesinos etarras y quienes les apoyan estén en las instituciones.

Soy un fascista españolista por sentirme profundamente español y por emocionarme al escuchar el Himno Nacional o ver una bandera de España.

Soy un fascista catalanófobo, vascófobo y gallegófobo por defender la libertad de los hispanohablantes de hablar, rotular o estudiar en español en cualquier lugar de España.

Soy fascista porque creo que sindicatos, patronal y partidos políticos no deben recibir dinero público y vivir de las cuotas de sus afiliados.
Soy un fascista eurófobo por no creer en el mercadeo y la burocracia que supone la Unión Europea.

Soy un fascista antisocial porque no creo en la sanidad ni en la educación públicas sino en la sanidad y educación de calidad y acceso universal.
Soy un fascista peligroso porque creo que en las autopistas se puede circular a 140 km/h.

Soy fascista machista porque creo que la igualdad hombre-mujer no se consigue con cuotas ni con imposiciones.
Soy un fascista antiguo por afirmar que dos hombres o dos mujeres no son un matrimonio.

Soy fascista neandertal por afirmar que lo natural es la relación hombre-mujer y rechazar la conducta homosexual. Además, por supuesto, también soy homófobo, lesbianófobo, bífobo, tránsfobo y hasta necrófobo.

Soy un fascista opresor del derecho de la mujer a elegir porque creo en el derecho a la vida y en que no se puede matar a un bebé no nacido. Y no por cuestiones religiosas, sino de simple lógica. Todos fuimos embriones. Si nos hubieran matado cuando teníamos una semana, dos semanas o 3 meses de gestación, no estaríamos aquí.

Paradójicamente, también soy un fascista islamófobo porque rechazo que se margine a la mujer tras un burka o velo o porque se las prohiba conducir en Arabia Saudí.

Soy fascista porque no soy de izquierdas.
Soy fascista porque soy de derechas. Por ello, además, no soy demócrata, por supuesto.

Soy también franquista aunque naciera en 1977, cuando Franco llevaba muerto dos años y aunque no haya conocido otro jefe de Estado que Don Juan Carlos.
Y soy fascista porque cometo el imperdonable error de trabajar en el Grupo Intereconomía y, además, estar MUY orgulloso de eso.

Soy fascista, en definitiva, porque no me callo y no me guío por consignas fáciles o por lo políticamente correcto.
Pues si ser fascista es ser todo esto, soy un pedazo facha, ciertamente.

PISTAS PARA RAMONEDA
Nuestra extrema derecha
Por Eduardo Goligorsky Libertad Digital 24 de Mayo de 2011

Un nutrido equipo de políticos y formadores de opinión ávidos de emociones fuertes se ha lanzado a explorar el ámbito europeo, en general, y el español, en particular, con el encomiable propósito de desenmascarar a la extrema derecha que nos amenaza.

Lamentablemente, sus prejuicios los empujan en una dirección equivocada, y cierran los ojos al hecho de que ellos son los instrumentos predilectos de esa extrema derecha, de la que, a veces, incluso forman parte sin saberlo. O sabiéndolo.

Todo empieza por la confusión, premeditadamente implantada, con fines intimidatorios, acerca de lo que se ha de entender por extrema derecha. Así como el senador estadounidense Joseph MacCarthy podía denunciar a los generales Dwight Eisenhower y George Marshall, acusándolos de comunistas, los macartistas de izquierda pueden asestar a su antojo el rótulo de extremista de derecha o, en plan chabacano, de "facha". Fernando Savater fue categórico: "La ultraderecha no puede ser todo aquello con lo que no estamos de acuerdo." Y agregó que observaba actitudes "claramente ultraderechistas en comportamientos avalados por quienes se dicen avanzados o de izquierdas". Volveré más adelante a esta cuestión, para referirme concretamente a España.

Los matices importan
Un análisis desapasionado de los partidos que componen la derecha europea catalogada como extrema revela marcadas diferencias entre ellos. Sólo una simplificación maniqueísta puede colocar en la misma casilla al Frente Nacional francés, la Liga Norte italiana, el Partido de la Libertad holandés, el Vlaams Belang flamenco y los partidos populistas de los países nórdicos. Incluso los observadores más críticos reconocen que la mayoría de estos partidos no utilizan el discurso racista y agresivo que era típico de la ultraderecha europea de los años 1930, aunque atribuyen esta moderación a una hábil maniobra para atrapar incautos. Pero los matices importan, sobre todo cuando esos mismos observadores confiesan que existen cada vez más similitudes entre los programas de los partidos tradicionales conservadores, liberales y socialistas y los de estos presuntos ultraderechistas. La reacción ante el fundamentalismo islámico y la inmigración ilegal ya no es necesariamente reaccionaria, sino que está relacionada, más bien, con la supervivencia, en condiciones de seguridad, de nuestras sociedades abiertas y democráticas.

Naturalmente, la progresía beligerante que comulga con los dogmas del multiculturalismo y los papeles para todos asiste azorada a esta realidad, y por ello tiende a equiparar a los partidos tradicionales con sus nuevos competidores, agrupándolos todos dentro del Sistema, contra el que se revuelve muy cabreada. El tiempo dirá hasta qué punto Marine Le Pen está dispuesta a modernizar el Frente Nacional, purgándolo de los exabruptos troglodíticos de su padre, pero lo evidente es que si hay un modelo en el que esta nueva derecha debería fijar su atención, para diplomarse de civilizada, es el Partido de la Libertad holandés, de Geert Wilders.

Sentenciada a muerte
En mi artículo "Las verdades no son racistas" intenté explicar que el choque con las ramificaciones yihadistas, salafistas y talibanes, y muchas otras de signo tribal, que nacen del tronco musulmán pertenece al campo de los conflictos entre religiones, y no se lo puede descalificar como producto del racismo o la xenofobia. No es por racismo o xenofobia que los fundamentalistas islámicos matan a coptos o a otros cristianos, o incluso se masacran entre ellos. Lo hacen movidos por el fanatismo religioso. La primera víctima holandesa de este fanatismo fue el político Pim Fortuyn, quien fundó un partido para combatir la intolerancia de los islamistas que lo difamaban por su condición de homosexual y que terminó asesinado en oscuras circunstancias. Es precisamente la defensa que Geert Wilders y el Partido de la Libertad hacen de los derechos de los homosexuales y las mujeres, exigiendo que se prohíban en territorio neerlandés las prácticas represivas y discriminatorias de la sharia, lo que desenmascara a los embaucadores que los tildan de ultraderechistas. "Sólo soy intolerante con los intolerantes", afirma Wilders, quien prepara la segunda parte de Fitna, el cortometraje de 2008 donde calificaba al islam de ideología violenta.

Otra víctima holandesa de los yihadistas fue el director de cine Theo van Gogh, apuñalado hasta la muerte por haber filmado una película que denunciaba la opresión de la mujer bajo el islam. La autora del guión fue la somalí Ayaan Hirsi Ali, asilada en Holanda, donde llegó a ser parlamentaria –pero después, tras ser amenazada de muerte por sus ex correligionarios y sentirse desamparada por sus nuevos compatriotas, tuvo que refugiarse en Estados Unidos–. Cuando le comentan a Ali que algunos políticos la critican por haberse desplazado hacia postulados propios de la derecha, ella responde:

La izquierda, salvo honrosas excepciones, se ha convertido en un sector reaccionario (...) ¿Es progresista defender una religión que es contraria a la vida, que trata a las mujeres peor que a animales domésticos, amenaza la vida de los homosexuales y no separa Iglesia y Estado? ¿Eso es progresista? ¡No, eso es reaccionario!

Un país mítico
Y ya estamos de vuelta en España. En franca oposición a lo dicho por Savater ("La ultraderecha no puede ser todo aquello con lo que no estamos de acuerdo"), Josep Ramoneda es categórico en El País: "Si en España no hay un partido explícitamente de extrema derecha es porque no hace falta: ya existe el PP para cobijarla".

En una sociedad plural y abierta, no hay nada más normal que la confrontación de ideas y el empleo de todos los recursos dialécticos para imponer las propias por encima de las del adversario. Pero la realidad es dura, y desbarata los argumentos que chocan con ella y descansan sobre quimeras. "Estas nuevas derechas extremas –escribe Lluís Bassets en el mismo periódico el mismo día– tienen todas ellas un curioso punto en común: son muy nacionales y nacionalistas". Todas ellas, sí, pero sobre todo las dos más virulentas, agresivas y excluyentes: el protonazi Vlaams Belang flamenco y la Liga Norte del esperpéntico Umberto Bossi, que tienen otro curioso punto en común con los nacionalismos vasco y catalán: los cuatro son secesionistas. Bossi ha inventado un país mítico, la Padania, y recoge el agua del río Po como si fuera milagrosa. El PNV ostenta el lema "Dios y la Ley Vieja" y sus lendakaris, cuando los tiene, recitan: "Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, en recuerdo de los antepasados, bajo el árbol de Guernica, ante vosotros, representantes del pueblo, juro desempeñar fielmente mi cargo". Muy parecido al juramento que Jean-Marie Le Pen prestaba todos los años frente a la estatua ecuestre de Juana de Arco en París. Y a las arcaicas peregrinaciones ceremoniales de los separatistas catalanes al Canigó, a la Pica d'Estats, al pino de las tres ramas y a Montserrat, adonde Heinrich Himmler fue en busca del Santo Grial.

Convertido al secesionismo
Esta es una buena pista para que el cazador de derechas extremas, Josep Ramoneda, no se deje encandilar por el PP y se atreva a hurgar en su entorno más próximo. Aunque si lo hiciera tampoco descubriría nada nuevo para él, porque en sus tiempos de crítico riguroso del nacionalismo pujolista, o sea antes de su conversión al secesionismo, tenía muy buena vista para detectar las entrañas reaccionarias de aquel régimen, y también tenía valor para sacarlas a relucir. Por ejemplo, denunciaba en La Vanguardia (6/11/1990):

El manual de recatalanización para uso convergente que ha pasado de los despachos del partido gobernante a los medios de comunicación es un episodio más del uso político de ideas abstractas para lanzarse con toda impunidad a la conquista de la sociedad civil (...) La realidad es que bajo el palio sonrosado de la luz nacionalista aparece una estrategia fundada en la discriminación, el control y la vigilancia, mucho más allá de lo que son los ámbitos naturales de la acción democrática. Se recluta un ejército de gente nacionalista al que se encargan tareas tan diversas como controlar instituciones financieras, copar puestos de responsabilidad en universidades y medios de comunicación, velar por la composición de los tribunales de oposición, en fin, educar al país conforme al trabajo bien hecho, a los valores cristianos, a las raíces y, por supuesto, a sentirse más europeos, lo que de acuerdo con el repetitivo discurso convergente constituye el espíritu catalán. Cuando a los pueblos se les descubre espíritu, ya se sabe que todo está permitido en su nombre.

Y en marzo de 2001 Ramoneda escribía, en el contexto de unos desplantes xenófobos de Marta Ferrusola y Heribert Barrera:

El discurso xenófobo se siente amparado por una cultura política que ha hecho de los lugares comunes indiscutibles e indiscutidos del nacionalismo sus pilares. Y que ha hecho de la paranoia del enemigo exterior un referente ideológico reiterado. Todavía a estas alturas, a la señora Ferrusola el que habla castellano le sigue pareciendo sospechoso. Y que un inmigrante lo balbucee, un motivo de desconfianza. En el fondo lo que delata este episodio es la enorme pereza de este país de enfrentarse con la realidad. De momento, la inmigración ya ha provocado un beneficio no esperado: que algunas miserias de este país se pusieran de manifiesto.

Una verdad como un pino, pero incompleta. Uno de los fenómenos que más me desconcertaron al tomar contacto con la sociedad catalana fue la naturalidad con que se utilizaba la palabra inmigrante para designar al conciudadano español llegado de Murcia, Galicia, Extremadura o Andalucía. En el lenguaje corriente era siempre el otro, el extranjero, el intruso. Con la salvedad de que cuando se discrimina de esa manera al connacional, trocándolo en foráneo, se practica la endofobia, la fobia al de dentro, mucho peor, si cabe, que la xenofobia, la fobia al de fuera. ¿Cómo reaccionaría un catalán si a Josep Maria Flotats, a Angels Barceló, a Mercedes Milá, a Albert Boadella, a Carles Francino y a la multitud de catalanes que sobresalen en Madrid como científicos, catedráticos, empresarios, artistas, deportistas o profesionales los catalogaran como inmigrantes? Semejante despropósito es inimaginable.

La Arcadia austracista
El secesionismo está anclado en la mitificación e idealización de tiempos pretéritos, casi siempre imaginarios: otro rasgo distintivo de la extrema derecha, que el cazador de peperos debería desenmascarar en su propio bando antes de ir a buscar la paja en el ojo ajeno. Cuando La Vanguardia pidió a Artur Mas, lo mismo que a otros políticos catalanes, que se fotografiara, durante los Carnavales de 2001, con el disfraz que mejor reflejara su personalidad, el resultado fue un estrambótico y ensoberbecido Sant Jordi, enfundado en una cota de malla de 25 kilos, lanza en ristre, pisoteando a un ridículo híbrido de lagartija y dragón de utilería (v. suplemento "Vivir" del 25 de febrero de ese año). Mas explicó que había elegido a aquel héroe porque tenía "gran voluntad y coraje para superar dificultades, era persona conocida por su generosidad hacia los demás, un hombre, vaya, un santo, que además repartía riqueza. Y porque es un símbolo de catalanidad". Lástima que la Iglesia Católica borró al tal Jordi del santoral porque nunca existió.

El retorno al pasado adquirió contornos épicos en el cenit de la fiebre secesionista. Pilar Rahola se jacta un día sí y otro también de hablar una lengua milenaria, cuando los griegos canjearían, sin hacer tantos aspavientos, la de su Estado en bancarrota, mucho más milenaria, por la cancelación de su deuda; Enric Juliana vive sin vivir entre el Imperio Carolingio y la Liga Hanseática; y todo el entramado nacionalista añora la Arcadia autracista anterior a 1714. Todo muy moderno, en el mejor estilo de Umberto Bossi y sus liguistas. Entre todas las extremas derechas posibles, nos ha tocado en suerte la más anacrónica.

Sólo cabe esperar que un PP consolidado en el centroderecha liberal, una socialdemocracia depurada de las toxinas zapateristas y un autonomismo civilizado y dirigido por su corriente democristiana compitan entre ellos para devolvernos al mundo occidental del siglo XXI.

POR UNA ENSEÑANZA BILINGÜE EN CATALUÑA
Convivencia Cívica Catalana  24 Mayo 2011

Estimado/a amigo/a,
Como sabes Convivencia Cívica Catalana defiende desde hace años el bilingüismo en la educación. Creemos que nuestras DOS lenguas deben convivir
en el aula de la misma forma que en la calle.

No estamos de acuerdo con la transformación de nuestras escuelas en guetos lingüísticos monolingües y donde a nuestros hijos se les intente además
adoctrinar en el nacionalismo político.

Deseamos que nuestros hijos vivan y aprendan en un entorno bilingüe y perciban la convivencia de nuestras dos lenguas en la escuela como algo
positivo y enriquecedor y no como si fuera algo anormal.

En definitiva, queremos que en una sociedad bilingüe como la nuestra, la educación también sea bilingüe

En esta lucha por el respeto al bilingüismo acabamos de dar varios pasos. Tal como has podido saber por los medios de comunicación el 17 de mayo
convocamos una rueda de prensa en que solicitamos a la Consejería de Educación del gobierno catalán el cumplimiento de la Ley y de las sentencias
que nos dan la razón. Exigimos al gobierno catalán llana y simplemente respeto por el Estado de Derecho.

Además hemos anunciado que ya hay MÁS DE 500 FAMILIAS con nosotros que desean que sus hijos reciban educación bilingüe en Cataluña, con unas
asignaturas enseñadas en español y otras en catalán.

Si no lo has hecho ya, te animamos a sumarte a esas 500 familias que ya han solicitado enseñanza bilingüe. ¿Qué hay que hacer? Rellenar un simple impreso de una hoja que puedes encontrar adjunto a este correo y hacérnoslo llegar. Así de sencillo. Nosotros nos encargamos de todo y evidentemente no te cobramos ni un céntimo de euro.

Aquí van algunas respuestas a preguntas habituales sobre el impreso:

¿Qué pide el impreso?
El impreso solicita que en la enseñanza de nuestros hijos se utilicen de forma proporcionada y sin desequilibrios tanto catalán como español, es decir, una enseñanza plenamente bilingüe.

¿Quién puede firmar el impreso?
Cualquier padre o madre de un alumno que curse estudios en un centro de Cataluña de enseñanza infantil, primaria o secundaria, es decir, cualquier padre o madre de un alumno con edades comprendidas entre 3 y 16 años.

¿De qué tipo de centros?
El impreso es aplicable a todo tipo de centros, ya sean públicos o privados.

¿Y en caso de tener varios hijos?
En caso de tener varios hijos se pueden presentar tantas solicitudes como hijos.

Existen varias posibilidades para hacer llegar los impresos firmados:

1) Se pueden remitir por correo postal ordinario a “CONVIVENCIA CIVICA CATALANA Apartado de Correos 6142 08080 BARCELONA"

2) Puedes entregarlo en mano en nuestro punto de recogida de solicitudes en la Calle Guitard, 45, ático segunda de Barcelona (muy cerca de la estación de Sants) todos los lunes (18:00 a 20:00) o sábados (18:00 a 20:00)

3) Se puede llamar al teléfono 659 055 939 y un colaborador de Convivencia Cívica Catalana de tu zona geográfica se desplazará a tu domicilio o a tu colegio.

4) Se pueden rellenar, imprimir, firmar, escanear y devolver el fichero escaneado a convivencia.educacion@gmail.com.

En todos los casos se ruega hacer constar un teléfono de contacto o un correo electrónico de contacto en hoja aparte o bien en el email por si fuera necesario.

En todo caso, para cualquier duda, asesores de Convivencia Cívica Catalana están a tu disposición de lunes a sábado de 9 de la mañana a 8 de la tarde en los teléfonos 606276326 o 659055939.

Atentamente
Convivencia Cívica Catalana
www.convivenciacivica.org

Segunda noche de disturbios en los barrios musulmanes de Melilla
Los barrios de Melilla de mayoría musulmana, como Cañada de Hidum y Reina Regente, han vivido su segunda noche de disturbios después de que un grupo de personas mostrara su malestar por los resultados electorales del 22 de mayo, que han dado de nuevo una amplia mayoría absoluta al PP y dejan otros cuatro años más en la oposición a Coalición por Melilla (CPM), de base mayoritariamente musulmana.
Melilla - Ep La Razón 24 Mayo 2011

Tanto en la noche electoral como durante la madrugada del martes, efectivos del Cuerpo Nacional de Policía tuvieron que intervenir para sofocar los incidentes protagonizados por un grupo de jóvenes en la carretera Hidum y barriada de Las Palmeras.

Según ha informado la Delegación, los alborotadores "han quemado contenedores de residuos urbanos, lanzaron piedras y volcaron una furgoneta que se encontraba estacionada y a la que después le prendieron fuego".

Los últimos actos vandálicos se iniciaron sobre las 23,00 horas por un grupo de medio centenar de jóvenes que, ante su actitud, obligaron a la intervención de unidades de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana y un subgrupo de la UPR y otro de la UIP, "quienes procedieron a la dispersión de los alborotadores mediante el empleo de material antidisturbios".

La actuación de la Policía permitió el acceso al lugar de los bomberos que sofocaron los incendios provocados y el restablecimiento del orden y el tráfico rodado.

Asimismo, comunicó que sobre la 01,50 se tuvo conocimiento del incendio de tres contenedores en la barriada de Los Pinares "sin que se pudiese determinar que personas habían ocasionado el fuego que fue extinguido por los bomberos de forma inmediata".

El dispositivo policial se mantuvo en los lugares indicados hasta las 02,00 horas. La Jefatura Superior de Policía practica las investigaciones pertinentes a fin de esclarecer las causas que han originado estos hechos y poder identificar y detener a las personas que hayan podido estar implicadas en los mismos.

El día anterior los efectivos policiales detuvieron a uno de los protagonistas de los altercados en forma de barricadas en la carretera de acceso a la Cañada y la quema de contenedores.

Cataluña
Sigue el veto de TV3 al español en las ruedas de prensa de la Generalidad
3/24 corta la retransmisión en directo ante una pregunta en castellano.
Redacción www.bozbcn.com 24 Mayo 2011

TV3 continúa censurando las respuestas en castellano durante las ruedas de prensa posteriores a las reuniones del Consejo Ejecutivo de la Generalidad.

Este martes, como ya es costumbre (1, 2, 3, 4, 5, 6, y 7), cuando el portavoz del Gobierno autonómico de Cataluña, Francesc Homs, se disponía a responder una pregunta en castellano, a petición de un periodista y tras 40 minutos haciéndolo en catalán, el canal de información de Televisión de Cataluña, 3/24, ha cortado la retransmisión en directo de la rueda de prensa, como puede comprobarse en el vídeo adjunto.

http://www.vozbcn.com/2011/05/24/73744/tv3-continua-respuestas-castellano/

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Contra ETA: la sociedad civil
Javier Cortes Lucena www.elsemanaldigital.com  24 Mayo 2011

Como muchos ya esperábamos de nuevo el entramado Bildu-ETA estará en las instituciones. Tras la histórica sentencia del Tribunal Constitucional, que revoca la anulación de las 254 listas de Bildu-ETA por parte del Tribunal Supremo, éstos volverán a gestionar cuantiosos presupuestos municipales.

Bildu-ETA aspira a controlar 53 Ayuntamientos y alrededor de 280 millones de euros, lo que significa que podrán de nuevo reestructurarse a través de los presupuestos municipales. Es decir, aquellos que no tienen otro objetivo que trocear y expoliar España podrán llevar a cabo sus planes con dinero público. Esto que a priori sería una broma en cualquier estado miembro de la Unión Europea, por desgracia en nuestro país es tan real como la vida misma.

Vemos que dentro de la negociación, que el gobierno está llevando a cabo con ETA, encima de la mesa está la liberación de terroristas como De Juana Chaos, Josu Ternera y Troitiño que actualmente se encuentran en paradero desconocido. A lo que hay que sumar la posible derogación de la doctrina Parot, de nuevo, por el Tribunal Constitucional que previsiblemente pondría en libertad a unos once terroristas.

El capítulo que estamos viviendo no hace sino demostrar de nuevo que el tribunal Constitucional no es más que una tercera cámara política dependiente del poder legislativo y que la Constitución Española necesita una reforma que la haga más fuerte frente a sus enemigos. Debemos además añadir que dicho ambiente no hace más que aumentar exponencialmente el descontento y desagrado que la sociedad civil tiene hacia sus instituciones y su clase política.

A nuestro actual presidente del Gobierno sin duda hay que agradecerle que haya sido el único presidente que, a través de sus nefastas políticas sociales, económicas y territoriales, ha sido capaz de movilizar a esa derecha social que incluso se negaba a sí misma hace tan sólo unos años.

Y por último por supuesto que no me voy a olvidar de que el pasado sábado pudimos ver como gracias a asociaciones como Voces Contra el Terrorismo presidida por José Alcaraz o la Fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española presidida por Santiago Abascal, entre otras, parte de la sociedad española sigue aún viva. En definitiva contemplamos que, cuando se ataca a la libertad de los españoles y a sus instituciones, hay hombres dispuestos a no rendirse ante las injusticias de un sistema que pide a gritos una reforma.

22-M
Recomposición socialista y tancredismo popular
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Mayo 2011

Los resultados electorales del 22-M son espeluznantes para el PSOE, especialmente para miles y miles de sus militantes que aún viven de los presupuestos públicos, mientras que el PP se prepara para administrar con diligencia y austeridad miles de ayuntamientos y casi todas las comunidades autónomas de España, a la par que crea expectativas, obviamente, para que una parte de sus fieles acceda a vivir de los puestos que dejan los de Zapatero.

El PSOE, pues, queda descompuesto, incluso en algunos lugares destrozado, mientras que el PP aparece como un partido fuerte y vertebrado. Esta imagen de la política española responde, sin duda alguna, a la realidad y no seré yo quien la cuestione en estos días de entusiasmo popular y decepciones socialistas. Sin embargo, nadie se engañe exagerando esta visión, o peor, extrapolándola al resultado de unas elecciones generales. No digo con esto que de aquí a las generales, sean ahora o se adelanten, el PSOE pueda recomponerse hasta plantar cara al PP. No creo que los socialistas tenga tiempo para ganar, pero, sin duda alguna, si pueden aprovechar el tiempo para recomponer la figura.

Nadie dé por hundido al PSOE, porque su poderío ideológico, especialmente basado en la fragmentación nacional y social que ellos mismos han provocado, sigue intacto. Los resultados electorales nos sitúan ante un asunto casi evidente: en primer lugar, los socialistas han perdido 1,5 millones de votos el 22-M, mientras que el PP ha ganado 600.000; ¿cuántos votos captarán los populares, de aquí a las generales, con su discurso tancredista de los que ha perdido el PSOE? Quizá consiga algunos cientos de miles, pero nunca tantos como conseguirá reducir el PSOE acusando al PP de ser el partido de los terribles recortes, de la derecha durísima y, en fin, de todos los males nacionales y sociales. El PSOE tiene una ideología que prende, mientras que el PP de Rajoy no va más allá de los gestos, a veces, tan pusilánimes como el de pedirle al PSOE una moción de confianza.

Los populares han sido y seguirán siendo, a la luz de la reacción tancredista de Rajoy ante la victoria del 22-M, incapaces de combatir a los socialistas creando un discurso ideológico y político lo suficientemente potente como para mostrar a los españoles que ellos son una alternativa real para enfrentarse a la crisis que está en la calle. Tenemos, pues, algunos datos significativos para creer antes en la recomposición del PSOE, que seguirá ejerciendo su poder de modo contundente, que en la creación de un discurso regeneracionista del PP capaz de ilusionar a millones de seres humanos. Primero, los resultados en número de votos que gana el PP no son tantos como los que pierde el PSOE. Segundo, el PSOE volverá a conquistar más fácilmente los votos perdidos ahora, 1,5 millones, que el PP acrecentar su bolsa con los del PSOE, que se han ido en buena parte a IU y a UPyD. Tercero, la profundización de la fragmentación nacional, especialmente reflejada con la irrupción de Bildu-ETA en las instituciones y el ascenso de los nacionalistas catalanes, será aprovechada mejor por un partido federal y profundamente ideológico que por otro que no sabe contestar con contundencia a los nacionalistas.

La estrategia del bajo perfil de Rajoy a la hora de crear un discurso de regeneracionismo democrático, que dé respuestas a la contestación social que hay en la calle, ayuda tanto a la recomposición del PSOE como al estancamiento del PP. No olvide, señor Rajoy, que en política siempre se empieza de cero.

De Irak a Bildu
Fue la noche triste de Zapatero y la noche de Walpurgis de las libertades. Que la historia le juzgue
TOMÁS CUESTA ABC 24 Mayo 2011

ZAPATERO llegó al poder a lomos de la historia y ha vuelto a hacer historia al llegarle el momento de salir de naja. Si el 11-M fue un acontecimiento histórico, un punto de inflexión, un órdago cerril y un disparate planetario, es porque edificó un precedente trágico sobre las ruinas ateridas de una tragedia inenarrable. Fue la primera vez que un país democrático (un país respetado y, en teoría, respetable) se plegaba al chantaje de los carniceros y echaba mano sin rubor de la bandera blanca. Con la retirada de Irak, que era una opción legítima antes de que el horror acaparase el escenario, Zapatero, a lo tonto, debutó en los anales. Sin llegar a figura, se convirtió en un figurante. En algo así como una nota a pie de página en la historiografía de la infamia.

Al cabo de siete años, con el teatro hundido, el público insurrecto y la claque en desbandada, el eterno farsante continúa empeñado, contra viento y marea, en prolongar la farsa. Todavía es capaz de empeorar las cosas. No ha despachado aún el último capítulo de esta historieta aciaga. Hay margen todavía —¡ole mi Cid!— para, después de muerto, perder otra batalla. «But this is another story»… Tiempo habrá de contarla. La que se consumó anteayer es la que nos conduce desde la deserción de antaño a la traición de hogaño. Zapatero, en Irak, rindió el Estado al terrorismo. Ahora, a través de Bildu, se lo ha entregado a cuenta de una paz deshonrosa que remata a las víctimas y aviva a los victimarios. Se lo ha puesto en bandeja, en bandeja de plata. Y, si es que salva la cara, nos va a salir muy caro.

La atronadora victoria electoral de los aviesos taliboinas y los machacas filoetarras se sustancia, a la postre, en un descenso «ad inferos», en un retorno agónico a los abismos del pasado. «Un voto —decía Lincoln— es más fuerte que una bala». Pero a Gregorio Ordóñez le quitaron de en medio porque hoy mismo, ¿quién sabe?, quizá sería alcalde. Y lo mismo ocurrió con Miguel Ángel Blanco, con López de Lacalle, con Joseba Pagazaurtundúa... Válganos Dios, son tantos... ¿Es posible comprarse un lugar en la Historia enajenando tanta sangre?

Nada de esto se hubiera planteado sin la aquiescencia del Gobierno, la sumisión culposa del Constitucional y la actitud pacata, abúlica y titubeante de algunos dirigentes populares. Histórica. La del domingo, en efecto, ha sido una fecha histórica. Vamos, que, a fuerza de ser histórica, casi resulta insoportable. Fue la noche triste del señor Zapatero y la noche de Walpurgis de las libertades. Que la historia le juzgue y que le absuelva Pascual Sala.

La irrupción de Bildu
El Editorial La Razón 24 Mayo 2011

Aunque no haya sido una sorpresa, sólo se puede recibir con lógica inquietud el resultado de las elecciones municipales y forales en el País Vasco, que han convertido a la marca blanca de ETA, Bildu, en la primera fuerza política de esta comunidad por su número de concejales, 953 (con Navarra suma 1.134 ediles), y la segunda por el volumen de votos, sólo superada por el PNV. Esta cifra se traduce en que gobernará en 88 municipios vascos y navarros, algunos de tanta importancia como Hernani y Azpeitia, y otros más pequeños, pero de gran simbolismo, como Lizarza. Además, tiene la mayoría relativa en otros 25, entre ellos una capital de provincia como San Sebastián. Su fuerte irrupción le ha convertido en la sexta fuerza política de España y, si extrapolamos estos datos a las generales, podría formar grupo político propio en el Congreso de los Diputados.

En fin, que el brazo político de ETA sale robustecido en su regreso a las urnas es tan evidente como que ha obtenido un gran respaldo popular al votarle la nada despreciable cifra de 313.231 electores. Pocos gestos son tan ilustrativos como los protagonizados en la noche electoral por destacados dirigentes de Batasuna, que saludaron los resultados puño en alto. Dicho de otro modo, el éxito de Bildu supone un respaldo a los objetivos políticos de ETA, que sigue en activo y se siente más legitimada para supervisar la acción política e institucional de sus peones.

Si ya de por sí es preocupante que el independentismo radical cope amplias parcelas de poder institucional, lo es aún más en la medida en que su matriz, ETA, no ha desaparecido, mantiene las pistolas cargadas y dependerá de su grado de reorganización que vuelva a matar antes o después. Es cierto que está más debilitada que nunca, pero acaba de recibir un resucitador balón de oxígeno de efectos intimidatorios.

Nos gustaría creer, como hacen los dirigentes socialistas y nacionalistas, que la apuesta de los batasunos es genuinamente democrática, y que con ella se arrinconará a ETA hasta la disolución. Pero la experiencia histórica nos dice que los terroristas sólo desaparecen cuando son vencidos, nunca por voluntad propia. Por lo demás, Bildu ha dado una patada en el tablero político vasco y los partidos más perjudicados han sido el PNV y el PSE. P

aradójicamente, los nacionalistas y los socialistas fueron los que más insistieron en que los batasunos concurrieran a las elecciones. En qué medida se alterarán los pactos y las alianzas de las distintas fuerzas democráticas será cosa de observar en los próximos días, pero sería todavía más desastroso para la salud constitucional del País Vasco que el PSE malbaratara el pacto de Gobierno con el PP que tantos buenos frutos ha dado a toda la sociedad vasca.

Con Bildu irrumpe un nuevo foco de tensión y desestabilización que los demócratas deben combatir con inteligencia política y las herramientas legales. Les corresponde a los servidores del Estado de Derecho vigilar los movimientos de Bildu, de modo que ante cualquier indicio de ilegalidad o de que benefician a la banda terrorista, insten la intervención de la Justicia. En este cometido, tendrá especial responsabilidad el Gobierno de la nación.

El día después: Bildu y la economía
EDITORIAL Libertad Digital  24 Mayo 2011

El clamor del cambio político en España ha topado con la agenda del presidente del Gobierno, perfectamente capaz de asimilar las reivindicaciones de la puerta del Sol y, al tiempo, de obviar las consecuencias y conclusiones de un resultado como el registrado el 22-M. Entre la "democracia real ya" que se resiste a dejar de hacer el ridículo y la democracia sin adjetivos (los votos, las urnas y la alternancia en el poder), Zapatero se aferra a la demagogia y el asamblearismo más primitivo. Ensimismado y obsesionado con agotar la legislatura a la espera de un improbable milagro económico y una foto con ETA, ha dejado claro que por su cabeza no pasa la disolución de las cámaras y la convocatoria de elecciones, pese a que los principales indicadores económicos reflejan su encastillamiento como otro palo en la rueda de la recuperación.

Tal vez no haya tenido tiempo de digerir la abrumadora moción de censura de las urnas, el inapelable rechazo electoral que suscita su figura, el suspenso sin paliativos a una gestión lamentable, el final de un ciclo y una herencia catastrófica, con cinco millones de parados (de momento) y el asalto a las instituciones vascas por parte de los proetarras. El descrédito económico, político y judicial de España es de tales dimensiones que Zapatero será el primer presidente de la democracia que entregará a su sucesor un país mucho peor de como lo encontró y definitivamente tocado respecto a su integridad territorial merced a dos de sus grandes operaciones: el Estatuto de Cataluña y la legalización de la última marca batasuna.

Zapatero no debería permanecer más tiempo en la Moncloa que el necesario para que su partido sustancie el relevo en un proceso de primarias que promete emociones fuertes, por lo que en otoño tendría que haber elecciones anticipadas en España. En cuanto al PP, hace bien su líder, Mariano Rajoy, al exigir austeridad y rigor a los nuevos presidentes autonómicos, alcaldes y concejales. El mismo rigor que debería aplicarse él para hacer frente a la amenaza que supone Bildu en los ayuntamientos vascos, al reto que plantea la agrupación de fuerzas nacionalistas y socialistas en el País Vasco y en menor medida en Cataluña. Rigor también a la hora de mostrar, de una vez, el programa económico con el que el PP pretende tomar las riendas de España y desatascar la salida de la crisis. Y austeridad para gestionar una victoria que no es un voto en blanco para ejercer una oposición tranquila, demasiado tranquila para muchos. Es la hora de aportar soluciones y afrontar los problemas al margen de plazos, agendas y calendarios; de aprovechar la oportunidad que presenta un apoyo electoral masivo.

Como primera providencia, la auditoría sobre las comunidades autónomas y los ayuntamientos que a partir de ahora gobernará el PP presenta ya algunos indicios muy ilustrativos, como la quema de documentación municipal que obligó a intervenir a la Guardia Civil en el Ayuntamiento onubense de Valverde del Camino. Es más que probable que los cajones de estas administraciones estén plagados de impagados y pufos de todo tipo y condición y sería más que conveniente que el PP asuma medidas como un ajuste radical de la dimensión y número de las administraciones locales y autonómicas. Y eso, sólo para empezar.

Bildu anticipa a ETA
Editoriales ABC 24 Mayo 2011

El TC remató un proceso de asimilación de los fiduciarios de ETA auspiciado por los socialistas vascos

LOS resultados obtenidos por Bildu no son tan sorprendentes si se hace memoria y se recuerda la machacona insistencia con que los socialistas vascos legitimaron su discurso y su estrategia. La sentencia del Tribunal Constitucional remató, con una declaración de oportunidad política revestida de pronunciamiento jurisdiccional, un proceso de asimilación de los fiduciarios de ETA auspiciado por los socialistas vascos, con el lendakari a la cabeza. Si Bildu es legal —según el TC— y, además, la máxima autoridad del Estado en el País Vasco —Patxi López— dice que no es ETA, los frenos éticos frente al terrorismo no tenían razón de ser. El resultado es claro. En el País Vasco, Bildu es la segunda fuerza política en votos y la primera en número de concejales y de alcaldes con mayoría absoluta. Junto con el PNV, superan el 55 por ciento de los votos. La hegemonía nacionalista se ha restaurado en el País Vasco con más fuerza que nunca, bajo los mandatos de dos socialistas, Rodríguez Zapatero y Patxi López, quien ha perdido, respecto a 2007, ocho puntos porcentuales, 70.000 votos y cien concejales.

La radicalización de la política vasca se verá pronto. La piel de cordero que lleva Bildu encima durará lo que interese a ETA, porque, dijera lo que dijera el TC, Bildu representa los intereses políticos de los terroristas. ETA siempre ha tenido un partido o una siglas de referencia. Bildu está en las instituciones para maquillar la futura puesta en escena de ETA, probablemente un ofrecimiento de cese definitivo de la violencia a cambio de cesiones políticas, legales y penitenciarias. Con Bildu y su más del 25 por ciento de los votos, ETA ya no necesita plantearse su rendición. Ahora tiene argumentos —los que le han dado los socialistas vascos y el TC— para plantear al Estado su cese de la violencia como una cómoda transición.

Bildu
Repugnante
Regina Otaola Libertad Digital 24 Mayo 2011

En primer lugar y antes de entrar en harina quiero dar mi enhorabuena al PP por los resultados obtenidos en prácticamente toda España. Dicho lo cual, me voy a centrar en los resultados municipales de la comunidad autónoma vasca.

Lo primero que debo decir es que siento una gran repugnancia por los resultados que ha obtenido Bildu. Porque estos resultados no han llovido del cielo –mejor dicho, del infierno–, sino que se deben a la acción de personas de carne y hueso que han depositado su voto conscientes de lo que hacían. En otras palabras, sabemos fehacientemente que una parte considerable de esta sociedad considera que es bueno premiar al que ha apoyado el tiro en la nuca, el coche bomba, la extorsión y el chantaje. Y que no digan lo contrario: Permach celebró el triunfo de y con Bildu al grito de "independencia" y "presos a casa". Son los mismos con distinto nombre. Y una gran parte de esta sociedad los apoya. Esa parte que va de "buenista" por la vida y a la que le dan pavor los enfrentamientos verbales entre los representantes de los partidos. Esa parte de la sociedad que considera que hacer política consiste en ir todos de la mano sin saber a dónde pero, eso sí, de la mano. Todos al precipicio de la mano. La argumentación y el debate estremecen y cansan a estos buenistas. La comodidad y el pacifismo de pacotilla es lo que les gusta.

Siento también repugnancia por un Gobierno que ha permitido que Bildu esté en las instituciones y por unos miembros del Tribunal Constitucional que han seguido las órdenes dadas por un Ejecutivo que es una vergüenza nacional. Un Gobierno que, paradojas de la vida, está a favor del aborto, de la eutanasia y sin embargo reanima y da oxígeno a una banda de terroristas, porque eso significa el hecho de abrir las puertas a una coalición con "independientes" dependientes de las órdenes que dictan los de siempre, los de las pistolas.

Todos –el PSE, el PNV, Aralar, EB– han defendido la legalización de Bildu, incluso con chantajes al Gobierno en caso de que el Tribunal Constitucional no diera el visto bueno. Todos han querido que la zorra estuviera presente y ahora se escandalizan o hacen que se escandalizan porque se va a comer a las gallinas. También es repugnante.

El panorama es desolador se mire por donde se mire. Política, social y económicamente. Empresarios, comerciantes, autónomos y demás emprendedores están aterrorizados porque lo anunciado por esta coalición es que quiere subir el impuesto de sociedades, el de la renta, rescatar el impuesto de Patrimonio y gobernar al son de la txalaparta y el que no esté conforme u ose protestar, que se ande con ojo. Tienen un programa muy conciso: freír a impuestos a quien crea riqueza, repartir la pobreza entre todos y a por la "independentzia" cueste lo que cueste.

¿Ahora qué va a hacer el PNV? Se ha quedado prácticamente como único opositor independentista frente a Bildu. Aralar ha pasado a ser una anécdota y EA-Alternatiba terminarán o ya han terminado por desaparecer fagocitados por los "independientes" que luego, si el TC lo permite también, pasarán a militar en Sortu. ¿Puede el PNV colaborar con los proetarras? ¿Van a permitir los nacionalistas "moderados" que gobiernen la Diputación de Guipúzcoa llevándonos a todos al caos más absoluto? ¿Se va a atrever a desbancar a Bildu y pactar con el PSE, o con el PSE y el PP? En principio parece que toca de nuevo el PNV pragmático. Ya veremos si es así y a cambio de qué. El PNV jamás da nada a cambio de nada.

El futuro es incierto y nada esperanzador para quien no sea nacionalista. ETA ni se ha rendido, ni ha entregado las armas. Por perdonarnos la vida un ratito está recibiendo una gran cantidad de regalos envueltos en papel negociador. Los presos a la calle, Bildu a las instituciones y los ciudadanos ofrecidos como víctimas propiciatorias en pos de una claudicación disfrazada de paz; pero, eso sí, todos de la mano al son de la txalaparta.

Los que no estemos de acuerdo con ese futuro deberemos trabajar para que dure lo menos posible. Para ello es necesario un Gobierno central con una idea clara: al terrorismo no se le convence, se le vence. El PP tiene que ser ese Gobierno. Economía, sí; derrotar a ETA, también.
Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

ETA, hoy “alias Bildu”
Helena Gómez Rovira. Minuto Digital 24 Mayo 2011

España, es la única nación del mundo, que permite que los Terroristas ocupen sus Instituciones, se financien con dinero público que en muchas ocasiones sirve para asesinar a sus propios ciudadanos.

En una Dictadura Totalitaria, como la de China, las familias de los condenados deben pagar la bala, con la que son ejecutados.

En nuestro país, pagamos entre todos las armas, los explosivos y nos sometemos al trágico azar de una “ruleta rusa” y en cualquier momento de nuestras vidas, entre treguas, que siempre acaban en “treguas trampa”, que sirven para su rearme, nos puede ocurrir; en un Centro Comercial, en el Parking de un Aeropuerto, en un semáforo, conozcamos el uso de nuestros impuestos; un inmenso estruendo, una columna humeante, la sangre de inocentes recorriendo un escenario calcinado, e inundado por el caos y la desolación.

Una víctima más a la que ignorar, entre una ciudadanía claudicante, una corrupta clase política que compra los favores de los Nacionalistas, aquellos que “recogen la nueces, del árbol que agitan nuestros verdugos”, con la colaboración necesaria, de una Jerarquía Judicial, de reconocido desprestigio, que no son Jueces de carrera, sino de designación dudosa, entregada al servicio vil, de desmantelar nuestra Constitución y vaciarla de contenido.

Nunca tantos, debieron tanto, a tan pocos. Jamás toda una Nación, adquirido un deuda moral tan inmensa con un grupo de personas admirablemente valientes, que defendieron la causa de la Libertad de todos.

Cientos han sido asesinados, los supervivientes han sobrevivido para ver, cómo eran repudiados por sus propios compañeros, en pro de espurios acuerdos, abandonados por las Instituciones de nuestro País, que han hecho dejación de sus obligaciones, a cambio de mantenerse en sus poltronas.

Sin adquirir riesgos, han buscado la cómoda y cobarde Paz, la Paz de los cementerios, la de la muerte civil, la indignidad.

Han inoculado la paralización del miedo, a una Nación anestesiada que ha perdido el pulso.

Solo, el leve latido de la Sociedad Civil, el Clamor de la Rebelión Cívica, puede crecer y convertirse en un tsunami que barra y limpie de nuestras Instituciones, no solo a los terroristas; a ETA, hoy “Alías Bildu”, sino a los poderes Políticos y Seudo-Judiciales corruptos que les apoyan.

Con el Terrorismo, solo se puede negociar tres cosas, tres: el día, el lugar y la hora de la entrega de las armas.

Un buen principio será Expulsar con nuestro voto, en estas próximas elecciones, aquellos que “recogen las nueces” o compran sus apoyos.

Bildu
Los nombres de las nuevas plataformas de la izquierda abertzale no sólo sugieren programas: transmiten órdenes
JON JUARISTI ABC  24 Mayo 2011

La continua emisión de nuevas marcas blancas de ETA/Batasuna tiene al menos la ventaja de ampliar con rapidez el conocimiento del vascuence entre el profano vulgo. ¿Quién sabía hace unos meses, excepción hecha de los vascohablantes, que sortu vale por «nacer» o «producir»? Otra cosa es que saberlo sirva para algo, me dice un amigo psicoanalista.

Yo creo que sí. Es precisamente en el deslizamiento de los significantes donde el deseo indica su orientación. Para, para, que te veo venir, me interrumpe mi amigo. Vas a valerte del psicoanálisis, como has hecho otras veces, para improvisar una teoría más o menos delirante sobre las tribulaciones del nacionalismo vasco. Quizá, concedo, pero es mejor tener una teoría, aunque sea delirante, que no tenerla. Y el fundamento de la mía es rigurosamente analítico: con etiquetas como Sortu o Bildu la izquierda abertzale hace más que sugerir un programa: ordena y manda, porque las formas antedichas tienen valor de imperativo. Hacia el exterior, sortu y bildu enuncian un ideal: «nacer» y «reunir», respectivamente, pero, hacia el interior, hacia las bases de la izquierda abertzale, son mandatos proferidos por la espectral nación étnica o su médium, ETA/Batasuna: «(re)naced», «(re)uníos». Mensajes previsibles en un momento de postración. Es un caso parecido al de Jarrai o Segi, que significan en teoría lo mismo: «seguir». Ahora bien, como imperativo dirigido a los alevines abertzales, ordenaban «dad continuidad». ¿A qué o a quién? A ETA, por supuesto. Bietan Jarrai: «Seguid en las dos», así reza el lema bajo el hacha y la serpiente.

¿Y bien?, pregunta el psicoanalista. Pues verás, le digo, lo significativo está en el deslizamiento, en la fuga de sentido. Segi no es Jarrai, ni siquiera es enteramente segi, sino también el eco de otro verbo asimismo en imperativo, sega, «siega». El deslizamiento, si quieres, puede ser inconsciente, pero, por lo general, se produce sobre ciertas convenciones. Sega, obviamente, equivale a «mata», de acuerdo con un centón de convenciones simbólicas vigentes en el que no voy a entrar. Piensa sólo en la imagen de la muerte como segadora o en el delicioso himno de Catalunya. Lo que el marbete de Segi ordenaba a la chiquillada abertzale era «siega, mata de una vez, hazte de ETA si tienes redaños».

Vale, pero, ¿y Bildu? ¿Qué tiene que ver con ETA? A eso voy. Cuando oí por primera vez lo de Bildu pensé en Xenpelar, alias de Francisco Petrirena, un famosísimo bersolari guipuzcoano del siglo XIX. Aunque Xenpelar fue un carlista arriscado, pasa por haber sido un pacifista, gracias a unos versos que compuso poco antes de su muerte, en 1869. Eran versos de propaganda política, contra las cortes constituyentes, a las que acusaba, sin nombrarlas, de querer la guerra. Uno de esos versos dice: «ez oraindik umildu, elkarrengana bildu», o sea, «no cedáis aún, uníos», a favor, se supone, de los fueros. Pero bildu contiene un eco de otro verbo, il, «matar, matad», que convertía la frase «elkarrengana bildu» en el poco evangélico mandato de «mataos los unos a los otros». Lo que, huelga decirlo, acabaron haciendo con entusiasmo sus paisanos sin que los versos pacifistas de Xenpelarse les cayeran de la boca. Otro día, más.

La demolición de un liderazgo
IGNACIO CAMACHO ABC 24 Mayo 2011

EL último de los falsos mitos del zapaterismo, el de la reputación del presidente como un consumado estratega del manejo de los tiempos, se derrumbó en la noche del domingo con el mismo estrépito de escombros que el poder territorial y local del Partido Socialista. Su tardío anuncio de retirada funcionó tan mal como su atropellado llamamiento preelectoral a frenar la emergencia de una derecha caricaturizada de extremista. El intenso mapa azul que lucían las infografías de los telediarios, testimonio de la incontestable crecida hegemónica del Partido Popular, era el epitafio de un modelo de liderazgo demolido a conciencia por un estado fóbico de la opinión pública que sólo podía expresarse a través de la válvula purificadora de una catarsis. Si acaso Rodríguez Zapatero llegó a creer de veras que con una renuncia aplazada podría evitar el castigo que incubaban de manera inequívoca los sondeos es porque en su precipitado proceso de autodestrucción también ha terminado por desconocer los mecanismos de la conducta colectiva. El ajuste de cuentas con el fracaso de su política estaba pendiente y se ha producido a la primera oportunidad de un modo torrencial, inclemente, avasallador.

El desplome generalizado, histórico, en todas las autonomías y grandes ciudades no sólo representa el jubileo anticipado del proyecto zapaterista, hundido un año antes de rendir mandato, y de un Gobierno inerte y desasistido que queda ya en un insostenible estado agónico. Supone también un severísimo, concluyente retroceso de la implantación institucional del PSOE, arrastrado al abismo por el desprestigio de su cabeza visible y reducido en la práctica y por primera vez desde la Transición a la condición de partido rural y abandonado por las clases medias urbanas, cuyo trasvase de votos hacia el moderantismo del centro-derecha y hacia otras fuerzas terceristas ha sido patente. Se le han escapado dos de cada diez votos que recibía. Ha perdido en todas partes, incluidas las comunidades tradicionalmente más enfeudadas como Extremadura y Castilla-La Mancha, y ha recibido un terminante correctivo en los territorios claves donde Zapatero cimentó sus dos victoriales electorales: Cataluña y Andalucía. Los resultados globales andaluces, con una diferencia de 300.000 votos a favor del PP, suponen un auténtico corrimiento de tierras que vaticina sucesos mayores y sacude los cimientos de un poder acostumbrado a disfrutar del estatus de régimen virreinal.

Ninguna de estas señales catastróficas, sin embargo, han merecido una asunción de responsabilidades al uso democrático. Nadie ha dimitido aún, salvo un par de alcaldes de ciudades medias, y nadie se ha declarado implicado personalmente en la devastadora debâcle. Menos que nadie el líder del partido y del Gobierno, cuyo análisis inmediato estuvo impregnado del inmaduro infantilismo que le define. Incapaz de una autocrítica responsable, descargó sobre la crisis socioeconómica la explicación de la derrota y se agarró al calendario preestablecido para tratar de ganar un tiempo del que hace mucho que dejó de ser dueño. Su apocada reacción, su anquilosamiento sin reflejos, ha generado una oleada de preocupación en medios económicos y una inmediata respuesta de los mercados financieros en forma de incremento de la desconfianza. La perspectiva de diez meses de insostenible deriva, con un Ejecutivo desautorizado y cataléptico a merced de la exigencia de aliados de coyuntura y un partido inmerso en un proceso alborotado de restructuración interna, siembra la inquietud generalizada en un país estancado que necesita de revulsivos perentorios para salir de la quiebra social y recuperar un cierto rumbo de crecimiento.

Tampoco se le ha oído al presidente una palabra sobre la intranquilizadora situación desencadenada en el País Vasco por su penúltima maniobra aventurerista: la legalización de Bildu. Los herederos de Batasuna constituyen de hecho un partido antisistema al que las elecciones han otorgado una cuota de poder municipal y foral que amenaza con desestabilizar el statu quode Euskadi. Los arúspices gubernamentales tratan de presentar la emergencia de los continuadores de ETA como un síntoma esperanzador de aislamiento democrático de la banda, pero los hechos son tercos: la coalición apoyada por Batasuna, y compuesta por muchos de sus miembros, ha entrado con fuerza en las instituciones sin que se produzca el desistimiento de las armas y sin condenar el terrorismo; un hecho que, además de una falta de respeto a las víctimas, supone un premio por adelantado, deja al Gobierno constitucionalista de Patxi López a los pies de sus adversarios, retrocede una década en la resistencia democrática contra el terror y constituye quizá el más infame y peligroso legado del buenismo socialdemócrata que ha caracterizado el mandato presidencial de Zapatero.

La teoría de los vasos comunicantes relaciona el descalabro socialista con la consolidación efectiva de una alternativa de Gobierno que se ha impuesto en todas las vertientes. Ni la revuelta de los jóvenes «indignados» con el establishmentpolítico ni el avance de las vías terceristas representadas por Izquierda Unida y UPyD —receptoras de gran parte del voto del desencanto— han mermado la arrasadora victoria del Partido Popular, superior incluso a sus propias expectativas como consecuencia del hartazgo ciudadano. Un triunfo sin precedentes que consagra la estrategia moderada de Mariano Rajoy, capaz de atravesar la campaña y la precampaña con un discurso impermeable a influencias y provocaciones para imponer la evidencia de sus credenciales al relevo. Rajoy sale de estas elecciones investido de «presidente a la espera», en condiciones de apretar con firmeza la presión de una disolución anticipada de la legislatura y respaldado por la confianza masiva de muchos españoles que, sin ser votantes tradicionales del centro-derecha, parecen dispuestos a prestarle su apoyo.

El PP tiene derecho a la euforia, aunque haría mal sin embargo en proclamarse vencedor anticipado de las próximas generales. En primer lugar porque sus resultados objetivos muestran, a pesar de lo abultado de las diferencias, cierta fatiga electoral en territorios hegemónicos como Madrid o Valencia, donde el obligado encogimiento de los recursos públicos o la insuficiente respuesta a la corrupción han empezado a pasarle una incipiente factura de desgaste. Y en segunda instancia porque los populares no deben olvidar que la catarsis socialista ya se ha producido. El descontento con el zapaterismo ha hecho crisis aguda en esta convocatoria y la penitencia ha sido impuesta en sus máximos términos. Será difícil que el PSOE vuelva a recibir un castigo similar; Zapatero desfila hacia la salida y es probable que parte de sus electores habituales consideren cumplida la pena y retornen a la llamada de un nuevo candidato para cerrar el paso al adversario. El socialismo puede haber tocado fondo y, aunque el destrozo ha sido enorme, es necesario contar con la resistencia del músculo orgánico que siempre ha demostrado tener. Un factor que dependerá de cómo el presidente gestione sus «minutos de la basura», en paralelo con el futuro sucesor, hasta el final del mandato que parece empeñado en agotar contra todo atisbo de sensatez. Teniendo en cuenta su desastrosa impericia en el manejo de los tiempos y su contrastada ausencia de rigor analítico, no puede descartarse que el curso de los acontecimientos, impulsado por su propia debilidad, pueda resultar determinante a la hora de transformar la inevitable recomposición de su desencuadernado partido en una hoja de ruta hacia la hecatombe.

IGNACIO CAMACHO ES PERIODISTA

ETA: reinar después de morir
ANTONIO ELORZA El Correo 24 Mayo 2011

Paradójicamente, el mayor triunfo político de la historia de ETA ha tenido lugar cuando mayor era su debilidad y se auguraba su desaparición. Y ni siquiera se vio obligada a dar el paso de autodisolverse. Bastó la declaración de «alto el fuego» y una feliz concordancia entre la inactividad ligada a la tregua y a la impotencia, de un lado, y el rocambolesco episodio que acabó en la legalización de Bildu, de otro, para que buena parte de la sociedad vasca interiorizase que los días de la violencia habían cedido paso a la «alternativa democrática». Incluso fue oportuno que la legalización le tocase a Bildu y no a Sortu. El partido político Sortu era por una parte un sucesor demasiado evidente de Batasuna y por otra la obligada concesión de los reiterados rechazos a ETA de los estatutos y del acto de presentación suscitaban una peligrosa ambigüedad: resultaba extraña la condena del padre, en exceso forzada para ser verdadera, y el 'rechazo' colocaba además a la nueva agrupación en la tesitura de tener que pronunciarse contra él a la menor infracción de la tregua. Bildu tenía la ventaja de las máscaras, que no es otra que encubrir al verdadero sujeto, y así mientras Sortu condenó el tiroteo de Francia, Bildu pudo refugiarse en una declaración plagada de eufemismos y con la tradicional llamada a los Estados español y francés, un texto que parecía redactado por la Batasuna de siempre. Además ahora lo lógico es que dentro de un tiempo el Tribunal Constitucional abra también la puerta de la legalidad para Sortu.

Era conocida la intención mayoritaria por parte de la izquierda abertzale -léase Batasuna- de desarrollar su política, coincidente en visión de la realidad vasca y en objetivos con ETA, de un modo autónomo, sin la sombra de unos atentados que desde hace tiempo la mayoría de los vascos rechazaban, incluido buen número de sus simpatizantes, y también sin la sofocante tutela que arruinó los acuerdos de Loyola en 2006. Pero en ningún momento pensó en la ruptura total, ni en exigir la autodisolución de la organización terrorista. Y en principio sin ruptura no iba a ser posible la legalización. La jugada de billar a tres bandas de enero: solicitud de legalización, ruptura de palabra y silencio aprobatorio de fondo. Como sabemos, el episodio estuvo a punto de terminar mal, pero el 'happy end' llegó y además cargado de bienes colaterales. De hecho, todo el período preelectoral estuvo dominado por el 'problema Bildu' y así la extraña coalición cuyas caras visibles eran inicialmente el corpulento Urquizu y el semidesconocido Matute se convirtió en la verdadera protagonista de la consulta, antes de que ningún vasco depositara su voto en la urna.

Por añadidura, lo que tiene menor gracia, Bildu pasó a ser el símbolo de la libertad vasca, y por tanto del verdadero nacionalismo, atenazado desde Madrid. El PNV no tuvo otro remedio que intervenir activamente en la construcción de este mito, tanto por no aparecer en calidad de traidor a la causa patriótica como por ser conocedor de que una amplia mayoría de la opinión pública vasca rechazaba la ilegalidad de Batasuna. Incluso llegó por medio de su presidente a atribuirse el éxito en el momento decisivo del Constitucional, por su presión sobre Zapatero, lo cual de paso dejaba por los suelos la imagen de objetividad del poder judicial español.

Y están, en fin, tanto la sólida plataforma electoral que siempre tuvo la izquierda abertzale como el aliciente del rechazo a una crisis importada desde Madrid. Para el electorado abertzale joven, el voto del 22 de mayo fue el «rompamos la cadena», el apur dezagun katea, de la canción de Laboa, un momento de afirmación donde sin duda contaron positiva mente las redes de sociabilidad, en aplicación del efecto-mayoría. Sin excluir que la intimidación ejercida durante mucho tiempo sobre las poblaciones vascas se haya traducido, vía síndrome de Estocolmo, en auténtica hegemonía política. Para una parte del electorado, gora gu ta gutarrak (viva nosotros y lo nuestro); para otra, gracias a ellos tenemos la paz.

El temporal ha pasado, pero sus efectos durarán. Por insuficiencias propias y despropósitos en Madrid, el dique socialista se ha resquebrajado y está al borde del derrumbamiento. El PP ha resistido, pero eso no basta. De inmediato el Gobierno vasco será acusado de estar en contradicción abierta con la gran mayoría de los vascos. El relativo equilibrio de décadas pasadas ha desaparecido y Euskadi se inclina decididamente hacia el nacionalismo. Y el fenómeno afecta a Navarra, dentro de la menor proporción del voto abertzale. Ahora sí que hay base política para reemprender el camino soberanista. Porque para el PNV tampoco las cosas van a ser fáciles. Según apuntaba Anasagasti, está en condiciones de pactar con todos y así maximizar su poder institucional. Bildu le plantea en todo caso un difícil reto, de sustitución de hegemonía en Guipuzcoa y en el medio rural, y de desafío en la puja por el label de verdadero patriotismo, justo cuando ese debate comienza a plantearse en el interior del partido. Una alianza con PSE y PP para instituciones claves perjudicaría a Bildu, y al mismo tiempo daría alas a su presión de cara al 2013, y a la presión de Egibar, sin olvidar a Ibarretxe. En fin, Bildu está ahí y del mismo modo que ETA quedó hibernada, le toca decidir hasta qué punto se aparta de los tiempos de demagogia en que sus impulsores formaban parte del complejo ETA/Batasuna. Solo cabe decir: hagan juego.

Contra ETA: la sociedad civil
Javier Cortes Lucena www.elsemanaldigital.com 24 Mayo 2011

Como muchos ya esperábamos de nuevo el entramado Bildu-ETA estará en las instituciones. Tras la histórica sentencia del Tribunal Constitucional, que revoca la anulación de las 254 listas de Bildu-ETA por parte del Tribunal Supremo, éstos volverán a gestionar cuantiosos presupuestos municipales.

Bildu-ETA aspira a controlar 53 Ayuntamientos y alrededor de 280 millones de euros, lo que significa que podrán de nuevo reestructurarse a través de los presupuestos municipales. Es decir, aquellos que no tienen otro objetivo que trocear y expoliar España podrán llevar a cabo sus planes con dinero público. Esto que a priori sería una broma en cualquier estado miembro de la Unión Europea, por desgracia en nuestro país es tan real como la vida misma.

Vemos que dentro de la negociación, que el gobierno está llevando a cabo con ETA, encima de la mesa está la liberación de terroristas como De Juana Chaos, Josu Ternera y Troitiño que actualmente se encuentran en paradero desconocido. A lo que hay que sumar la posible derogación de la doctrina Parot, de nuevo, por el Tribunal Constitucional que previsiblemente pondría en libertad a unos once terroristas.

El capítulo que estamos viviendo no hace sino demostrar de nuevo que el tribunal Constitucional no es más que una tercera cámara política dependiente del poder legislativo y que la Constitución Española necesita una reforma que la haga más fuerte frente a sus enemigos. Debemos además añadir que dicho ambiente no hace más que aumentar exponencialmente el descontento y desagrado que la sociedad civil tiene hacia sus instituciones y su clase política.

A nuestro actual presidente del Gobierno sin duda hay que agradecerle que haya sido el único presidente que, a través de sus nefastas políticas sociales, económicas y territoriales, ha sido capaz de movilizar a esa derecha social que incluso se negaba a sí misma hace tan sólo unos años.

Y por último por supuesto que no me voy a olvidar de que el pasado sábado pudimos ver como gracias a asociaciones como Voces Contra el Terrorismo presidida por José Alcaraz o la Fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española presidida por Santiago Abascal, entre otras, parte de la sociedad española sigue aún viva. En definitiva contemplamos que, cuando se ataca a la libertad de los españoles y a sus instituciones, hay hombres dispuestos a no rendirse ante las injusticias de un sistema que pide a gritos una reforma.


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