AGLI

Recortes de Prensa   Miércoles 25  Mayo 2011

 

Un leve rayo de esperanza
Es necesario dotar de contenido a la indignación del 15-M y canalizarla a fin de que este estallido social no quede reducido a un fugaz espectáculo de pirotecnia
GURUTZ JÁUREGUI El Correo  25 Mayo 2011

GURUTZ JÁUREGUI ES AUTOR DE DE LA TRILOGÍA 'LA DEMOCRACIA EN LA ENCRUCIJADA' (1994), 'LA DEMOCRACIA PLANETARIA' (2000) Y 'LA DEMOCRACIA EN EL SIGLO XXI' (2004).
CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UPV-EHU

Sea cual sea su evolución, el movimiento 15-M constituye una noticia que nos permite reconciliarnos con nosotros mismos como seres humanos. La democracia no es solo un instrumento o método de gobierno. Todo ser humano aspira a ser libre y a sentirse igual a los demás. La democracia no se agota, por lo tanto, en el deseo de disponer de un ámbito libre de acción, sino que supone asimismo el deseo de ser gobernado por uno mismo, de participar en ese proceso en el que se van a establecer límites a mi ámbito de libertad. Por ello, la participación política de los ciudadanos constituye una actividad humana intrínsecamente consustancial al desarrollo de las cualidades propias del ser humano. La indignación de estos días constituye por lo tanto un motivo de esperanza.

Ahora bien, dicho esto, resulta necesario dotar de contenido a esa indignación y canalizarla a fin de que este estallido social no quede reducido a un fugaz espectáculo de pirotecnia muy llamativo, pero poco o nada efectivo, o resulte fagocitado por el sistema imperante.

Las reivindicaciones planteadas por el 15-M pueden ser resumidas en torno a dos grandes objetivos: libertad política e igualdad económica expresados a través de un doble rechazo del vigente sistema de partidos y de la claudicación de la política ante los poderes económicos. Con respecto a la primera cuestión, conviene no confundir dos realidades diferentes cuales son de una parte, la existencia de partidos políticos y, de la otra, el Estado de partidos.

A estas alturas de la Historia solo por ofuscación o mala fe puede sostenerse la posibilidad de la democracia sin partidos políticos. Cada vez que se pretende suprimir los partidos, esa supresión siempre termina realizándose a través de algún sucedáneo de partido que pasa a ocupar su lugar.

La democracia no está amenazada por la existencia misma de partidos, sino por la orientación contemporánea por ellos adoptada. Es aquí donde entra en juego el Estado de partidos, forma concreta que en el momento actual está impidiendo de hecho, y prácticamente también de derecho, la participación de los ciudadanos convirtiéndonos así en libertos. Una cosa es que determinadas decisiones deban ser tomadas por una élite, otra muy diferente, mantener un modelo de democracia que nos impida tomar las medidas necesarias para impedir o combatir el abuso de poder fuera de esta limitada esfera de toma de decisiones. El dominio de las élites sobre la mayoría resulta contradictorio con el desarrollo de los valores y fines propios de la democracia, la libertad y la igualdad. Como bien señalaba Hannah Arendt, ese dominio indica «la cruel necesidad en que se encuentran los pocos de protegerse contra la mayoría, o para ser más exactos, de proteger la isla de libertad en que habitan del mar de necesidad que les rodea».

Más importante resulta, si cabe, la segunda de las reivindicaciones. Uno de los fenómenos más destacados de los últimos años lo constituye el protagonismo cada vez mas absorbente de la economía sobre la política. La política, cuyo objetivo es el logro de la libertad y de la igualdad, ha cedido ante la economía que tiene como fundamento el logro de la eficacia y la rentabilidad. La economía ha asumido ese carácter de totalidad, de fin último que por derecho corresponde siempre, en los sistemas democráticos, a la política. Ello ha traído como consecuencia que el bienestar de la sociedad quede reducido al mundo puramente cuantitativo de las estadísticas, sin encontrar reflejo cualitativo alguno en el mundo real de las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos. Los datos e índices macroeconómicos de crecimiento chocan brutalmente con el descenso de la capacidad adquisitiva y el deterioro social de la calidad de vida de la mayor parte de la población.

La ausencia de lo político está permitiendo que las grandes corporaciones estén llevando a cabo, en la práctica, una auténtica toma del poder, un verdadero control del mundo al margen de la política. Bajo el velo de una presunta racionalidad económica y tras una apariencia formal de apoliticidad, las grandes corporaciones económicas están ocupando, de forma imperceptible, sin revolución, sin cambio de leyes ni de Constitución, mediante el simple desenvolvimiento de la vida cotidiana, los centros materiales vitales de la sociedad. De este modo, el Estado democrático está siendo reemplazado por un Estado de derecho privado, desprovisto de cualquier referencia filosófica al derecho natural, reducido a un código de reglas sin otro fundamento que la aplicación de las reglas del mercado.

El problema es extremadamente grave. Al menos, los partidos políticos están obligados a someterse, en los sucesivos comicios electorales, a un control, siquiera mínimo, por parte de los ciudadanos. Sin embargo, las corporaciones económicas que se han convertido en el auténtico centro del poder, campan a sus anchas al margen de cualquier tipo de control. De este modo, cuando fallan las recetas por ellos propuestas, tal como está ocurriendo en la actual crisis económica, no sólo resulta que nadie es responsable, sino que además es prácticamente imposible señalar en quién recae tal responsabilidad.

Es hora de poner en marcha un gran proceso de reflexión sobre estas y otras muchas cuestiones que afectan de modo dramático a la subsistencia del sistema democrático. El movimiento del 15-M ha tenido la virtud de recordárnoslo. Bienvenido sea, aunque solo sea por eso.

Socialismo en revisión
Alejo Vidal-Quadras www.gaceta.es  25 Mayo 2011

Una catástrofe electoral de la magnitud de la sufrida por el PSOE el pasado domingo provoca automáticamente en el seno del partido vapuleado una necesidad de renovación de liderazgo, pero también de ideas.

Tanto Guillermo Fernández Vara como José María Barreda lo han señalado al pedir una revisión ideológica que cristalice en un nuevo proyecto adaptado a la realidad. Chacón y Rubalcaba no se han referido a este asunto porque ella es mas partidaria de la política iconográfica que de la logocéntrica y él porque una vez leído y asimilado El Príncipe cualquier otro aporte conceptual o interpretativo le parece superfluo. La mención a la realidad por los barones extremeño y castellano-manchego no es baladí si se tiene en cuenta que a lo largo de los últimos siete años el socialismo español ha estado dirigido por un individuo que siempre ha percibido el mundo tangible como una molestia obstaculizadora de sus delirios inmaduros.

Tras unos primeros escarceos con el republicanismo de Pettit, la democracia deliberativa y el brillante descubrimiento de que bajar impuestos es de izquierdas, el resto de la trayectoria intelectual de Zapatero ha sido una combinación imprevisible de progresismo de manual, ecologismo divulgativo, pacifismo tembloroso, tercermundismo anacrónico y hedonismo relativista. Este magma confuso ha conducido a la desmembración de la Nación, la ruina de nuestra economía, el brutal incremento del desempleo, la fragmentación del Estado, la financiación del crimen organizado con dinero público y la transformación de España en el hazmerreír de la Unión Europea.

Hay que reconocerle al presidente saliente una notable capacidad para la destrucción, ya que reducir a cenizas en un periodo de tiempo tan corto las instituciones, las empresas, el sistema educativo y la moral colectiva de una sociedad de la envergadura material, cultural e histórica de la española no está al alcance de cualquiera. Barreda y Fernández Vara aciertan con su llamada a un replanteamiento total del pensamiento de izquierdas, aunque después de la etapa zapateril y sus consecuencias, habría que hablar más bien de recuperación de la lucidez. Ni el ministro del Interior ni la ministra de Defensa son las personas adecuadas para encabezar este trabajo de asentamiento de principios, valores y programas que el gran partido nacional de centro-izquierda demanda urgentemente. Ambos han sido copartícipes directos del desastre que hoy les aflige, lo que les descalifica para la tarea de repararlo.

Es de esperar que el equipo que a partir de ahora se encargue de poner a punto al PSOE disponga de los conocimientos, la sensatez, la altura de miras y el patriotismo de los que ZP y sus corifeos han carecido. Ojala sea así en bien del conjunto de la ciudadanía. En todo caso, dispondrán como mínimo de un par de legislaturas para culminar tan indispensable y noble empresa.

El síndrome de la maltratada
alfonso de la vega ABC Galicia 25 Mayo 2011

LA sociedad española es maltratada por su clase política pero dos tercios del electorado aún confía en ella. La misma que carece de empacho en recauchutar el sistema, su sistema, con ETA. La abstención se mantiene en otro tercio. El voto nulo o en blanco es aún testimonial. Cree que la casta política aún se puede regenerar y dejar de maltratarle. Y en sus promesas siempre desmentidas con los hechos, véase aquí la imposición lingüística a la gallega. Hasta la próxima «agresión», bien sea el paro, el Estatut, el contubernio con ETA, la cleptocracia impune, la temida intervención.

Mientras, la devastación avanza. Se vota a quien promete que no va a robar. Pero el propio Estado español tal como perfilaba el Título VIII y han agravado los hechos posteriores es un tinglado insostenible. El desmantelamiento de la Nación. Una burbuja política aún más nociva que la inmobiliaria. Pues no hacen falta ocho mil ayuntamientos, ni menos diecisiete taifas con su muchedumbre de políticos en busca de presupuestos que ordeñar, saqueada y empobrecida la sociedad con impuestos y normativas variopintos. Ni tampoco cien mil cargos políticos para engordar la gusanera. Invasión actualizada de los decimonónicos cien mil hijos de san Luis que acabaron con los liberales y con la esperanza de un futuro mejor para España. Porque nadie debería poder decir impunemente aquí y ahora que gobernar es administrar.

El electorado no ha castigado a un imputado por corrupción como Camps, ni tanto como se merecería a un megalómano como Gallardón que deja a Madrid con un pufo de ocho mil millones de euros.

Y es que algunos electores intentan buscar alternativas donde pueden. En Asturias con el Foro de Cascos que ha puesto al PP asturiano y a los asesores de Mariano en ridículo. En Madrid, vanguardia de la libertad, con la oficialmente ninguneada UPyD sobre todo en el ayuntamiento porque Esperanza Aguirre es la gran líder del PP actual y ha superado a Gallardón que se presentó ¿bebido? en el balcón de Génova.

Aquí, en La Coruña, al cabo se ha votado a Negreira para evitar in extremis otro conchabamiento entre los socialistas del felón Losada y los de la estrella invertida. ¿Se atreverá a tirar de la manta? ZP ha demostrado otra vez su cinismo incorregible. Su irresponsable naturaleza canalla. ¿Habrá en el degradado PSOE actual algún Brutus patriota que ponga fin a su tiranía?

Mariano rehusará a presentar una moción de censura con un programa muy simple: disolver las Cortes y convocar elecciones. Prefiere heredar después del óbito electoral. Movimientos ciudadanos como el del 15 M están formados en su mayoría por personas que no saben lo que quieren aunque saben lo que no quieren: Ser carne de mitin o de cañón mileurista, y eso con suerte. Para la gran mayoría de la juventud, para muchos de los cinco millones de parados confesados oficialmente, el sistema no le da más futuro que emigrar como hicieron algunos de sus padres o abuelos.

La juventud sin futuro tampoco quiere ser revolucionaria. Los jóvenes, casi todos, lo que quieren es integrarse en el sistema como hicieron sus padres. El problema es que el sistema no les deja integrarse. Aunque, en cambio, es muy complaciente con la victoriosa ETA y los corruptos.

Este país necesita una nueva izquierda
Carlos Fonseca. El Confidencial  25 Mayo 2011

Los indignados del 15M se enfrentan a partir de la próxima semana, cuando concluya la acampada que mantienen en la Puerta del Sol, al dilema de convertirse en un movimiento organizado o diluirse tras haber sacado a la calle a decenas de miles de ciudadanos cabreados con la situación política y económica que vivimos. No es fácil que el descontento expresado en la calle se convierta en un movimiento que trascienda las jornadas de protesta para influir en la política del día a día, pero me parece imprescindible que lo haga.

En un país donde la participación de los ciudadanos en la política se limita a votar cada cuatro años; donde solo dos partidos tienen posibilidades reales de gobernar y el resto se resigna con rellenar mayorías; donde un Gobierno pretendidamente de izquierdas ha llevado a cabo el mayor recorte de derechos laborales de la democracia; donde la experiencia laboral es un estorbo, la sobrecualificación un problema y ser joven es sinónimo de precariedad, es necesaria una nueva izquierda que reivindique los valores a los que el PSOE ha renunciado y que IU es incapaz de canalizar, perdida en rencillas internas de poder que la han dejado inane.

El 15M puede ser el embrión de esa nueva izquierda inconformista, irreverente, reivindicativa y radical que defienda principios sin renunciar al pragmatismo necesario para conseguir que las instituciones representen de forma real, y no solo formal, la voluntad de los ciudadanos. La reforma del sistema electoral para que cada voto valga lo mismo, las listas abiertas o la exclusión de los imputados de las candidaturas son algunas de las numerosas propuestas que han acordado estos días en asamblea, y que ahora es necesario articular para que no se queden en meros enunciados. No sé si la fórmula es un nuevo partido, entiendo el temor de los indignados a ser engullidos por el sistema que critican, pero es necesario pasar de las palabras a los hechos para no quedarse en nada. El debate debe alumbrar la fórmula organizativa más adecuada sin temor a equivocarse.Sin prisas pero sin pausas y siendo conscientes de que lo andado hasta ahora ya es mucho.

Lo consiga o no, el 15M ha sido un rotundo éxito, digan lo que digan algunos políticos y medios de comunicación empeñados en medir el mismo por el porcentaje de abstención o de voto en blanco. ¡Como si la realidad se pudiera cambiar en una semana! Los indignados no han perdido las elecciones porque no se presentaban a ellas, ni pedían el voto para ninguna formación, y tampoco recomendaban la abstención, ni el voto nulo o en blanco. Reclaman una regeneración de la política para que el ciudadano participe de ella y deje de ser una mera mercancía. Es un grito de rebeldía y una advertencia del enorme descontento social con los partidos, y lo que eso supone de descrédito de la política. Nada más, y nada menos.

El desconcierto provocado en las filas de todos los partidos, a derecha e izquierda, es el principal termómetro de su éxito. La izquierda se ha mostrado condescendiente, pero tras la debacle electoral no ha dudado en señalar a los manifestantes como responsables en parte de su desastre. Como si reclamaran el voto cautivo y marcial, la fidelidad ciega del ciudadano acrítico que vota siglas aunque sea tapándose la nariz.

La derecha ha ido aún más allá y ha culpado a los acampados de ser parte de una estrategia de Alfredo Pérez Rubalcaba, el “Maquiavelo” del PSOE, para perjudicar electoralmente al PP (las concentraciones tienen lugar frente a la sede de la Comunidad de Madrid y no en La Moncloa, Esperanza Aguirre dixit), de “amasijo de delincuentes a las órdenes de lo más bajo de la izquierda española” y de ETA/Batasuna (César Vidal) o de antisistemas como sinónimo de zarrapastrosos. Han perdido el decoro y la vergüenza.

Basta con pasarse por la Puerta del Sol para darse cuenta de a quién representa el Movimiento 15M. Allí hay estudiantes, jóvenes en paro, trabajadores, padres con hijos y gente de edad unidos por un monumental cabreo hacia una clase política que crea más problemas que resuelve. Justo lo que más incomoda a quienes prefieren una sociedad dócil a otra crítica que no acepta sin más el obedece y calla.

Hasta el próximo miércoles

La caja mágica
Hayek vs Keynes: toma 1
Domingo Soriano Libertad Digital  25 Mayo 2011

¿Por qué el liberalismo comunica tan mal? Todos aquellos liberales que hemos escrito en medios de comunicación nos hemos hecho alguna vez esta misma pregunta. Estamos convencidos de la bondad de nuestras tesis y sin embargo nos vemos incapaces de romper la barrera que aparece entre nuestro mensaje y la opinión pública. Prácticamente no hay ningún partido verdaderamente liberal en el Gobierno de un país avanzado. Muy pocas televisiones, radios o periódicos verdaderamente liberales consiguen importantes audiencias. Y, tradicionalmente, los comunicadores de más éxito, los pensadores más citados o los políticos más carismáticos son inequívocamente intervencionistas.

Por ejemplo, tras cuatro años de recesión, la única idea que parece universalmente admitida es que fueron los excesos del mercado los que causaron la crisis. Casi nada se habla, fuera de unos pocos medios, del papel los bancos centrales en la creación de la burbuja crediticia. Se afirma con rotundidad que fue la falta de regulación la que permitió que el sector financiero campara a sus anchas, arrastrándonos al abismo, aunque es evidente que no hay ningún sector tan intervenido, ni con más leyes. Y aunque los Estados, desde EEUU hasta España, han gastado a manos llenas casi sin excepción desde 2007, con el baldío objetivo de relanzar la economía, se siguen reclamando más programas de gasto público que ayuden a poner en marcha la maquinaria.

Así, aunque todos los expertos coinciden en que la única receta posible para revitalizar el moribundo mercado laboral español es liberalizarlo (reducir el coste del despido, eliminar la imposición de los convenios colectivos, rebajar los costes salariales y las cotizaciones sociales), desde numerosas tribunas se han aplaudido las propuestas de los indignados de Sol, en las que piden un "salario mínimo de 1.200 euros", prohibir que los becarios estén en esta situación "más de un año" o "repartir el trabajo", con reducción de jornada y aplicación de las 35 horas semanales. Cuatro años de crisis, cinco millones de parados e incontables estudios no han podido con la fuerza de unos argumentos pueriles: "Si no hay trabajo para todos, repartámoslo" o "Todo el mundo se merece un salario digno".

En demasiadas ocasiones a los liberales nos da miedo enfangarnos en la lucha dialéctica. Nos parece tan evidente la superioridad de nuestras ideas que no creemos necesario defenderlas. O bien pensamos que se puede atacar un eslogan facilón y repetitivo con un exhaustivo estudio sobre el mercado laboral. Y claro, perdemos.

Sin embargo, no es una batalla en la que estemos derrotados de antemano, aunque tampoco es sencilla de ganar. Milton Friedman, Fredéric Bastiat, Ron Paul, Margaret Thatcher, Ronald Reagan o Carlos Rodríguez Braun son ejemplos de épocas, países y ocupaciones muy diferentes. Pero todos ellos coinciden en algo: es posible llegar al gran público, convencerle y atraerle con el más puro argumentarlo liberal.

En los últimos meses han circulado por internet dos espectaculares vídeos en los que se enfrentan, a rapeado limpio, F. A Hayek y John M. Keynes. Los han realizado Russ Roberts (George Mason University) y John Papola (productor de televisión). Y es difícil imaginar una mejor idea con la que mostrar la consistencia del argumentarlo liberal frente al fracasado keynesianismo que padecemos desde hace décadas. No es sólo que estén hechos con calidad e imaginación, que la música enganche y que el estribillo sea pegadizo. Es que, además, son profundos y sugestivos desde el punto de vista intelectual.

En un momento determinado del vídeo, el personaje de Keynes recuerda una de sus más famosas citas: por mucho que los políticos se enorgullezcan de que son prácticos y que sólo atienden a los problemas reales, en realidad "son esclavos de la influencia de algún economista muerto". Tiene razón. Y en la actualidad es casi toda la sociedad la que es "esclava" de la influencia del propio Keynes.

Por eso son necesarios vídeos como éste. Youtube, Facebook o Twitter son excelentes herramientas de propaganda. Haríamos muy mal los liberales si las dejásemos en manos de los numerosos intervencionistas que pululan por la red. No es una tarea fácil, pero es necesario explicar cada día que, como asegura Hayek en la última frase de este fantástico videoclip, "la curiosa tarea del pensamiento económico es mostrarle a los hombres lo poco que saben en realidad de aquello que creen poder diseñar".


El despilfarro del día
Feijóo multiplica por 13 las subvenciones a las revistas en gallego
La crisis no afecta a la Junta de Galicia, a juzgar por el incremento de la partida dedicada a subvencionar a las publicaciones en gallego.
Pablo Molina Libertad Digital 25 Mayo 2011

A mediados de febrero de este año, la Junta de Galicia convocó unas subvenciones para aquellas empresas que editan publicaciones periódicas en gallego. El principal requisito era que tenían que estar redactadas en su totalidad en la lengua vernácula, sin el menor asomo de castellano, detalle del PP gallego que sin duda habrá encantado a los votantes del BNG. A tan noble fin, la consejería de Presidencia de la Junta de Galicia destinó en principio 41.000 euros, sin perjuicio de las circunstancias económicas permitieran en un futuro aumentar dicha cantidad.

Es difícil pensar que en estos tres meses la situación económica general haya experimentado una notable mejoría –más bien todo lo contrario-, pero las cuentas de la administración gallega deben ser una excepción en las finanzas del mundo civilizado puesto que, felizmente para los editores en gallego, el departamento de Núñez Feijóo ha decidido multiplicar por 13 la cantidad prevista en un principio para normalizar lingüísticamente a los lectores de revistas de su región.

Así pues, y a tenor de lo que publica hoy su diario oficial, la Junta de Galicia va a aumentar en 500.000 euros la partida inicialmente destinada a subvencionar las revistas escritas en gallego, con lo que el riesgo de que quede algún promotor de la lengua regional sin trincar del presupuesto se reduce prácticamente a cero.

Pero que nadie piense que con esta nueva dotación económica se ha cerrado el expediente, porque si "el escenario económico" sigue mejorando como parece ser que lo está haciendo en Galicia, Núñez Feijóo podrá perfectamente seguir aumentando el dinero a repartir para la galleguización de los kioskos, aspecto fundamental para afrontar los retos que la sociedad gallega tiene planteados en estos difíciles momentos.

Si a finales de mayo se ha superado ya el medio millón de euros, no es descartable llegar a la Navidad con un gasto que esté por encima del millón. Al menos los agentes privados dedicados a la normalización tendrán un buen aguinaldo.

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La gangrena
Un muerto sin sepultura gobierna nominalmente España. ¿Quién manda de verdad? Es difícil decirlo
GABRIEL ALBIAC ABC  25 Mayo 2011

LO muerto atrapa a lo vivo, reza el apotegma francés: le mort saisit le vif. Es lo que hoy experimenta España tras el mazazo de las urnas. Todo ha cambiado. Empezando por una suma total de abstención y voto en blanco que nadie en su sano juicio debería pasar en silencio, porque es el síntoma de un enojo muy profundo que apenas ha comenzado a esbozar su trayecto. Siguiendo por el estupor que a cualquier analista produce la fosilización de un delirante en la presidencia del gobierno: Zapatero estaba muerto desde muchos meses antes de las elecciones, y el ejercicio del poder ejecutivo real pasó automáticamente entonces al último superviviente de los gobiernos GAL, Alfredo Pérez Rubalcaba. Se mantuvo la ficción, sin embargo, hasta unas semanas antes de la convocatoria electoral. Desde entonces, un muerto sin sepultura gobierna nominalmente España. ¿Quién manda de verdad? Es difícil decirlo. Puede ser que nadie. Si es así, lo de verdad enigmático es que ni dentro ni fuera de su partido haya quien mueva ficha para enviar bondadosamente a una casa de salud al presidente. Bien fuere mediante designación por el Partido Socialista de un provisional sustituto menos deteriorado para proceder lo antes posible al recambio electoral, bien mediante el acuerdo mínimo de salvación que permitiese al resto de los partidos parlamentarios consensuar una moción de censura que, más que objetivo político, fuera hilo al cual agarrarse antes de que todo el edificio se venga abajo.

No hay demasiado tiempo. Todo se está pudriendo con velocidad de vértigo. Es lógico que así suceda. Son los extraños acontecimientos que inevitablemente se desencadenan en las enfermas coyunturas descritas por Antonio Gramsci: cuando lo viejo no acaba de morir ni lo nuevo de nacer, el sendero de lo peor queda expedito.

Lo sucedido en el País Vasco es primer síntoma. Se podía haber legalizado a Bildu. O haberla ilegalizado. Dentro de la monótona normalidad con la cual se hacen esas cosas en países cuyas leyes se cumplen. El cruce de sables entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional (con durísima batalla entre partidos como último telón de fondo) era la peor de todas las opciones. Bildu ganaba por partida doble. La legalización es lo de menos. Lo esencial es haber hecho saltar por los aires la normalidad que define las funciones propias y nunca amalgamables entre un órgano jurisdiccional inapelable (el Supremo) y el órgano político encargado de velar por la Constitución (el Tribunal Constitucional). Después de aquello Bildu no tenía más que exhibirse como motor de la voladura constitucional que ese conflicto entre poderes manifestaba. Y revestirse con la épica de quien ha burlado las trampas de un enemigo que ni siquiera defiende sus leyes. El efecto de arrastre irracional que ese «victimismo heroico» arrastra ante su clientela era tan previsible cuanto letal. No hay mejor campaña para un nacionalista.

Sólo un gran pacto de Estado podría poner dique, de aquí a las elecciones generales, al desmoronamiento económico y social. Un nuevo marco legal es necesario, antes que en las Vascongadas y en Cataluña haya sido cruzada la raya sin retorno. Temo que sea demasiado tarde. El tiempo ya sólo juega a favor de la podredumbre. Quien se abraza a un cadáver, perece en su gangrena.

La responsabilidad de Zapatero
Editorial www.gaceta.es  25 Mayo 2011

Por negativa que sea la imagen que se tenga de Zapatero, y la nuestra lo es, hay que reconocer que lleva un año intentando parecer un líder responsable, haciendo ver que adopta medidas necesarias por el bien de España, aunque le perjudiquen.

Esa imagen es, en buena medida, un embuste, porque el presidente sigue confundiendo el mero decir que va a hacer algo con el hacerlo efectivamente. Su discurso de la noche electoral estuvo basado en esa presunción honorable para confirmar que no pensaba convocar elecciones precisamente para continuar en el ejercicio de su responsabilidad. El caso es que la credibilidad de Zapatero está tan devaluada que puede bastar que afirme que no habrá elecciones anticipadas para que muchos sospechen que ya ha decidido convocarlas, lo que no ayuda precisamente a serenar las cosas.

Pues bien, es ya un clamor la evidencia de que ese análisis basado en su supuesta responsabilidad para llevar a cabo una agenda de reformas dolorosas no se tiene de pie ni un minuto más. Hasta en su partido es evidente que, pese a la sólida implantación de una tupida red de intereses, y pese a lo berroqueño de la ideología socialista, el PSOE amenaza ruina inminente, precisamente si Zapatero se empeña en continuar. Lo más importante para un presidente de Gobierno debería ser la credibilidad de nuestro país, en un momento especialmente delicado para las finanzas internacionales, y con una deuda exterior que no va a dejar de aumentar su costo mientras siga al frente del Gobierno un personaje agotado, desprestigiado, informal e inconsistente. Zapatero es hoy el principal motivo de descrédito internacional de España, y ese factor sólo se neutraliza con su marcha. Él mismo debería comprender que si ha debido retirarse del primer plano electoral por el bien de su partido, tendría que dejar la Presidencia por el bien de todos. Esta es la verdadera cuestión, estamos ante una situación extremadamente crítica, y no tenemos muchas posibilidades de salir de ella mientras el Gobierno siga en unas manos tan quemadas, tan poco creíbles, que han perdido audiencia incluso entre quienes le siguen de oficio o por interés.

¿Cuáles pueden ser las razones que aconsejen a Zapatero una resistencia numantina? Hay básicamente tres, todas contrarias al interés general. La primera, el deseo de mantenerse en el poder, dada la posibilidad de seguir gozando de una cierta mayoría en el Congreso, una eventualidad que está muy en el aire. España no gana nada con esa continuidad anémica, porque ni es verdad que tenga un programa de reformas ni, de tenerlo, va a contar con la fuerza necesaria para cumplirlo. La segunda razón es tratar de que el PSOE se coloque en mejores condiciones para afrontar unas elecciones generales, pero lo que supuestamente convenga al PSOE no debiera ser un obstáculo para el interés general de los españoles, además de que no cabe ninguna especie de recuperación con Zapatero de cuerpo presente.

La tercera razón es más siniestra, pero no debería desecharse: que Zapatero espere el cumplimiento por parte de ETA de un supuesto pacto en pago por Bildu, y que ese pacto fuese capaz de restaurar la confianza de los españoles en las virtudes del presidente. Basta con mencionar esta supuesta razón para comprender la urgencia de que Zapatero se vaya a su casa cuanto antes. Pues bien, si Zapatero no se fuere, el Congreso debería pensar en la manera de forzar su marcha haciendo uso de las previsiones constitucionales, porque las fuerzas políticas no pueden mirar para otro lado ante una situación tan crítica.

Bildu, una victoria menor y coyuntural
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial  25 Mayo 2011

La coalición Bildu ha obtenido unos resultados muy importantes en el País Vasco y en Navarra. Primera fuerza en Guipúzcoa; segunda en Vizcaya y tercera en Álava. Suma 1.138 ediles y junteros y tiene algunas posibilidades de hacerse con posiciones de poder, aunque para ello requiera de acuerdos que no serán fáciles de alcanzar. El PP ha lanzado una oferta sensata al PNV y al PSE para dar estabilidad a las instituciones. En este panorama tan aparentemente triunfante para los abertzales, hay que hacer, sin embargo, algunas clarificaciones importantes.

La primera y sustancial: Bildu no se corresponde con la izquierda radical abertzale o Batasuna. La coalición engloba a EuskoAlkartasuna, que nunca se incluyó bajo esa denominación, y a Alternatiba, una escisión de IU-EB en el País Vasco, partidos que se han prestado a comportarse como pista de aterrizaje de Batasuna. De modo que la suma total de sus votos superó el 22-M los 313.000, más de lo que obtuvo la estricta izquierda abertzale filo etarra en 1998, un resultado que marcó un hito. Esta agrupación de ofertas en Bildu debe subrayarse tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo para que la apariencia de victoria arrolladora, se matice convenientemente. Bildu es la suma de Batasuna, EA y Alternativa que se ha comido, además, a Aralar y a IU.

La segunda puntualización importante es que Bildu ha sido tan votada por la sociedad vasca por una razón recurrente: cuando hay un período de tregua terrorista los ciudadanos del País Vasco refuerzan al entorno civil de ETA con el deseo -tantas veces frustrado- de que sea capaz de contener a los pistoleros y les persuada para que dejen las armas. Se ha tratado históricamente de un voluntarismo colectivo, de una aspiración amplia que, insisto, nunca se ha traducido en realidades tangibles. Si los terroristas atentan de cualquier forma, la decepción será, otra vez, frustrante. El voto a Bildu es provisional y resultado de la concesión del beneficio de la duda.

Cuando hay un período de tregua terrorista los ciudadanos del País Vasco refuerzan al entorno civil de ETA con el deseo de que persuada a los pistoleros para que dejen las armas

Parece evidente que sobre Bildu recae una obligación esencial: mantener determinadas exigencias sobre el colectivo de presos etarras y sostener en el tiempo la legitimación de las acciones criminales de la banda, que deben pasar a la historia como consecuencias inevitables de un “conflicto” de naturaleza política, todo a cambio de que ETA siga paralizada. Un parte de la sociedad vasca quiere la “paz” a cualquier precio, aun a sabiendas que de Bildu es el resultado de una estrategia de la banda.

Pero Bildu ha causado problemas serios en los mismos partidos que pedían la legalización de sus listas. Para el PNV, la coalición es un desafío, porque le disputará la hegemonía y la vanguardia del movimiento nacionalista vasco (sólo le separan 14.000 votos) que siempre ha estado en discusión, más aún después de su escisión de la que nació en 1986 EuskoAlkartasuna. De tal manera que los peneuvistas podrán urdir con los abertzales radicales algunos acuerdos puntuales pero no entrar en connivencia. Bildu disputa al PNV la primogenitura. Así que la primera preocupación de los nacionalistas será controlar y disminuir el efecto de la victoria de la coalición, hasta aminorarla al máximo.

El objetivo del PNV es regresar a Ajuria Enea y Bildu le servirá de palanca para romper el pacto PSE-PP, deshacerse de un López que no ha estado a la altura de las circunstancias y moldear a un deprimido socialismo vasco para que le acompañe de nuevo -como tantas veces en la historia de la democracia- de secundario en una coalición con lehendakari nacionalista. Y puede lograrlo. Bildu y su victoria electoral es un efecto típico de la ciclotimia de buena parte de la sociedad vasca, que pasa de la euforia pacifista a la depresión, con una reiteración histórica preocupante de la que el PNV sacará buen rédito.

A la hora de enjuiciar lo que ha supuesto Bildu tengamos en cuenta estas consideraciones y permanezcamos muy atentos a ETA y a su relación con la coalición y al Gobierno de Zapatero. Que quizá esté lamentando ahora la legalización por el TC de la coalición, instrumento de la planificación realizada por ETA para escapar de una derrota policial y política, lo que a muchos electores vascos, especialmente nacionalistas, no les repugna en absoluto. Todo ello compatible con el regreso del PNV al poder gubernamental en Vitoria previa quiebra del pacto PSE-PP.

El Foro de Ermua asegura que antes de las Generales ETA "ayudará a Zapatero"
 www.gaceta.es  25 Mayo 2011

La presidenta del Foro de Ermua ha asegurado que, antes de las próximas elecciones generales, ETA "ayudará" a Zapatero con alguna declarción pública sobre el cese de la violencia.

La presidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha asegurado que, antes de las próximas elecciones generales, ETA "ayudará" al presidente José Luis Rodríguez Zapatero con alguna declarción pública sobre el cese de la violencia.

Castilla de Cortázar, que interviene hoy en Pamplona en las jornadas "Sociedad libre y terrorismo", organizadas por la Fundación Sociocultural Leyre, ha indicado a Efe que el final de la violencia es "el golpe de efecto que el Gobierno busca", no para ganar las elecciones, sino "para no perder por mucho" y llegar a acuerdos con nacionalistas y partidos de izquierda.

Tras subrayar que "existe una negociación con ETA indiscutiblemente", la presidenta del Foro de Ermua ha afirmado que Rodríguez Zapatero "no ha modificado su política antiterrorista desde la primera legislatura", ya que sólo ha cambiado "el modo de presentarla a la sociedad".

Zapatero, ha agregado, "no ha querido sufrir los costes que una negocición con ETA reconocida podía traer" y por ello ahora lleva a cabo "una negociación encubierta, con unos elementos nuevos, en primer lugar no constituir mesas de negociación como las que hubo en Loiola en la primera legislatura".

Además, ha considerado, en esta ocasión "se hace irrumpir la figura de los mediadores internacionales", porque el Ejecutivo, ha dicho, pretende presentar esa supuesta negociación "como algo requerido por instancias ajenas al Gobierno".

Otro de esos "nuevos elementos", ha declarado, es la "retahíla de clarísimas cesiones judiciales, beneficios penitenciarios" y excarcelaciones, "que son una barbaridad", y "la más importante de todas, el paso que el Tribunal Constitucional, en una operación absolutamente insufrible, le ha dado a Bildu".

En el Foro de Ermua, ha apuntado Castilla de Cortázar, "ya estábamos anunciando que EA sería la tapadera de ETA", que Sortu "sólo era un señuelo" y que "la hoja de ruta del Partido Socialista era coincidente con la de ETA-Batasuna y es la que se va cumpliendo".

Dentro de esa "hoja de ruta", ha manifestado, el lehendakari Patxi López "hacía un papel neutralizador del PP y de todo el movimiento cívico", y el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba "actuaba con una cara muy cínica con una actividad policial impecable y con declaraciones bastante presentables en todo momento, mientras iba modulando las exigencias para que ETA volviera a las instituciones".

El Bildu catalán
Independentismo moderado
Maite Nolla Libertad Digital  25 Mayo 2011

Curiosa la descomposición de ERC en apenas ocho años. Carod-Rovira ha contemplado con enorme satisfacción como ERC se ha quedado sin concejales en Lérida, Tarragona y Gerona, y con sólo un representante en Barcelona. Digo que sólo uno, porque el otro es Laporta. Completado un ciclo de elecciones, el ex partido de referencia del independentismo se encuentra con varios problemas. En las autonómicas, los de ERC tuvieron siete años para disputar la hegemonía del nacionalismo a CiU y fracasaron. Y no sólo eso, el nacimiento de Solidaritat o la escisión comandada por Carretero les dejó en seis diputados y como quinta fuerza política, cuando en 2003 llegaron a tener más de veinte y ser la tercera. En las elecciones generales, el problema de ERC no fue el trasvase de votos, sino la abstención y la sospecha de que Zapatero recibió muchos votos de los independentistas; desde luego, méritos no le faltaron.

Pero como les decía, el auténtico desastre de los independentistas les estaba esperando en las municipales. Ni siquiera los pactos con Laporta o la vuelta al redil de Carretero les han supuesto ningún beneficio. Y de su desastre tampoco se ha aprovechado Solidaritat, ya sin Laporta. El verdadero problema para ERC en las elecciones municipales es la consolidación de las Candidaturas de Unidad Popular, en lo sucesivo CUP.

Ya sabemos que para La Sexta y para la progresía, en general, el principal motivo de preocupación en Cataluña es la victoria de García Albiol, al que no han dudado en vincular con Plataforma per Catalunya, como si lo que dice García Albiol no fuera, más o menos, el programa de CiU sobre inmigración. Al fin y al cabo, el que dijo que en Cataluña no cabíamos todos fue Duran i Lleida. O los que prohibieron de forma ilegal el empadronamiento de sin papeles fueron los señores de Unió en Vic, acompañados de los concejales socialistas y de ERC.

En cambio, el ascenso y consolidación de las CUP parece que sólo preocupa a los dirigentes de Esquerra. El Bildu catalán deja a ERC en una especie de independentismo moderado, aplastados entre CiU y sus nuevos competidores en la cosa del independentismo. Y es que las CUP han importado la forma de actuar de los batasunos, al menos en las cuestiones procesales. Por ejemplo, en 2007 reutilizaron los carteles de Batasuna en los que se veía a una mujer embarazada bajo el lema "Una nación está a punto de nacer". Y las similitudes no se quedan sólo en eso, sino en una manera muy inteligente de consolidar su crecimiento.

Prácticamente nadie conoce a sus líderes. Funcionan en asamblea y de forma coral. Han extendido su campo de acción a las organizaciones sindicales, con gran implantación, por ejemplo, en la CGT. No se mezclan ni quieren saber nada ni de ERC, ni de Solidaritat, ni de Laporta, ni de sus amigas, y han dejado que otros se llevaran la responsabilidad de los sucesivos fracasos de las consultas independentistas. Y, de momento, únicamente se presentan en las elecciones municipales, dando pasos seguros. ¿El resultado? Pues que en cuatro años han triplicado sus votos y han multiplicado por cinco el número de concejales, obteniendo tres de ellos en el ayuntamiento de Gerona. También es verdad que aunque quisieran ser como Bildu, sus resultados están muy lejos de los de los batasunos. Otra cosa es que su programa sea idéntico: independencia y socialismo.

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