AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 5 Junio 2011

 

Ideas (reales) para salir de la crisis
Editoriales ABC 5 Junio 2011

ALGO se mueve en la sociedad española, sin necesidad de ocupar al margen de la ley los espacios públicos ni de permitir que se aprovechen los pescadores en río revuelto. En los últimos meses, diversas asociaciones y fundaciones han sacado a la luz informes y documentos que merecen una seria reflexión porque plantean la necesidad de un nuevo impulso social y político. Hoy reúne ABC a los representantes de la Fundación Everis, el Foro de la Sociedad Civil, el Colegio Libre de Eméritos y la Fundación Ortega, que suman sus reflexiones a los debates que nuestro periódico viene realizando con una llamada a la «regeneración» de España. Reformar la nación, conseguir pactos de Estado duraderos y estables, luchar contra la corrupción o recuperar una genuina división de poderes son objetivos que comparte cualquier ciudadano sensato, preocupado ante la deriva partitocrática de ciertas instituciones y ante el desafío permanente hacia la vertebración territorial. La preocupación por la reforma del sistema educativo es también un clamor social, porque la sociedad del conocimiento pasará una factura muy alta a los países que se queden rezagados en este decisivo terreno. En fin, la crisis económica acelera las demandas de austeridad en el gasto público, innovación y competitividad que resultan imprescindibles para atisbar esa luz al final del túnel que el Ejecutivo siempre anuncia, pero que nunca aparece.

Otras demandas, como una eventual reforma de la ley electoral y la exigencia de apertura de los partidos, coinciden en apariencia con las demandas —confusas y a veces incoherentes— que plantean los «indignados». No obstante, es imprescindible distinguir entre las propuestas rigurosas y bien fundadas y los eslóganes sin contenido. Por otra parte, estas prestigiosas entidades —que expresan sus puntos de vista con moderación, pero con firmeza— coinciden en denunciar la actual crisis de valores, ya que es urgente recuperar el sentido de la responsabilidad, la cultura del mérito y el reconocimiento de la excelencia. Resulta lamentable que algunos dirigentes políticos lancen guiños de complicidad a los ocupantes de Sol y de otras plazas españolas, pero no quieran escuchar estas rigurosas propuestas de regeneración.

Proyecto piloto
IGNACIO CAMACHO ABC 5 Junio 2011

EL triunfo del 22 de mayo ha colocado a Rajoy en la escalinata de acceso a La Moncloa, pero también le ha traído el regalo envenenado de unas instituciones en bancarrota, anticipo de lo que puede encontrar en los cajones del Estado. Con el mapa del poder territorial teñido de azul, con un dominio abrumador en autonomías y municipios, el Partido Popular va a tener que descubrir algunas cartas antipáticas en materia de ajuste y someterse al escrutinio amplificado de unos adversarios que lo quieren presentar como una suerte de terminatordel bienestar social. Cada recorte de gasto, por leve o imprescindible que sea, va a ser interpretado por la izquierda como un anticipo del desmantelamiento asistencial que espera tras el triunfo vaticinado en las encuestas. De hecho, Rubalcaba y sus terminales mediáticas ya han apuntado esa línea argumental, soslayando con desahogo la sospecha de que la quiebra que deja el PSOE en sus autonomías puede ser sólo calderilla si se confirman los temores que los populares alientan sobre la tesorería de la Seguridad Social y otras estructuras financieras nacionales.

El plan de austeridad que ha presentado esta semana Rajoy trata de desactivar ese clima de suspicacia con un ejercicio de rigor presupuestario, pero como proyecto piloto de regeneración económica resulta impreciso, insuficiente e indeterminado. Y es una broma centrar el problema en la deuda de las instituciones recién conquistadas eludiendo la de las comunidades y ayuntamientos donde lleva tiempo gobernando el PP. Aunque la música suena bien, a la letra le falta contenido. Da la impresión de que, ante la posibilidad de encontrar sorpresas muy desagradables, la única política posible a corto plazo consiste en denunciar la ruina heredada, dar ejemplo con una severa limitación de gastos y acometer una poda del sobredimensionado aparato administrativo. No es poco para empezar, pero alguien tiene que decir cuanto antes cómo piensan pagar a los proveedores.

Los meses que quedan de legislatura van a convertirse en un pulso entre autonomías y Gobierno. Los socialistas no están dispuestos a favorecer en modo alguno al entramado de poder de sus adversarios; antes al contrario es probable que intenten complicarles la vida. Su objetivo táctico consiste en hacerle oposición al PP aprovechando la amplia cuota de responsabilidad pública que acaba de obtener; bien a base de amplificar los presumibles recortes o bien tratando de demostrar que no existe programa alternativo de recuperación. O ambas cosas al tiempo. Sin embargo, para el centroderecha se presenta la oportunidad de desplegar ante la opinión pública la evidencia de que sí hay otra política posible. Mientras la articulan no están de más, auditorías aparte, los gestos de sobriedad y contención que indiquen que al menos sí hay una moral pública diferente.

Las cuentas del Gran Capitán.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Junio 2011

Causa vergüenza observar cual es el concepto de democracia que se gastan en el PSOE a la vista del proceso de transferencia de poder en las Autonomías y Alcaldías que han perdido en las pasadas elecciones. El más destacable es el caso de Castilla la Mancha, feudo socialista en el más amplio sentido de ese término. La negativa del ejecutivo de Barreda a seguir con las reuniones y la presunta salida de documentos en bolsas de basura, y quizás otros actos de carácter informático, ponen en duda la transparencia de una gestión y confirma el acierto de la decisión del PP de hacer auditorías independientes del estado de las cuentas.

Porque es de suponer que si no hay nada que ocultar, el hecho de querer verificar la "bondad" de las cuentas presentadas no debería tomarse como un acto de desconfianza, sino como un mero acto de responsabilidad. Nadie que sea plenamente consciente y responsable asumiría aceptar o firmar algo sin haber leído y comprobado aquello que asume. Es una actitud elemental, sobre todo en esta época de crisis y plenamente justificada tras más de 25 años de gobierno monocolor y absoluto.

Y la verdad es que los antecedentes como el caso de Cataluña y la deuda que ha sacado a la luz CiU tras el gobierno del tripartito, son suficientes para temerse lo peor. No quiero ni pensar en lo que puede salir del gobierno del PSOE en Andalucía, si los casos de ERE`s fraudulentos, las subvenciones más que cuestionables y el abultamiento por decreto de la administración pública sin oposiciones, puede que sean solo la punta del iceberg .

Lo que no sé es si el PP estará dispuesto a que "corra la bola" y si llega al poder, guardar silencio para no violentar el mercado, sobre todo el de la inversión foránea, que cada día ve con mucho mayor recelo la deriva de España y su falta de compromiso con las medidas anti crisis. Se va imponiendo más la idea de que no existe voluntad política y que el movimiento de rechazo ciudadano puede llegar a límites similares o superiores a los que se están desarrollando en Grecia. Y eso sería una auténtica revolución social donde el sistema caería aplastado por su incapacidad para imponerse.

Así que cuanto antes, más vale que las cuentas reales se conozcan y se den de modo transparente. Es mejor saber donde se está en términos financieros para poder asumirlo y concienciar a los ciudadanos de los sacrificios que vamos a tener que soportar. Eso sí, aunque sea una utopía, sería deseable que esos gestores que se quieren "ir de rositas" fueran imputados por falsedad documental y los posibles delitos que se puedan deducir de las auditorías. Al menos los ciudadanos esperan que se haga Justicia, porque en caso contrario, sería muy difícil convencerles de la voluntad de los políticos de auto crítica y enmienda de actitudes.

¿Regeneración?
«Las reformas, urgentes, imprescindibles, la “regeneración” por la que el país clama, es sólo el primer paso, sólo la puesta a punto del atleta; luego debe salir a competir en la arena. De momento seguimos en observación en la UVI de los mercados»
EMILIO LAMO DE ESPINOSA ABC 5 Junio 2011

EN 1943, uno de esos excéntricos ingleses enamorados de España, Gerald Brenan, escribió un libro magnífico, paso obligado en la maduración política de la generación que hizo la transición: «El laberinto español». A medio camino entre el mejor periodismo y el ensayo, Brenan iba desgranando los muchos eslabones del laberinto que había llevado a la Guerra Civil: el problema de la tierra y los jornaleros, el problema obrero, los anarquistas, la Iglesia y el Ejército, la Monarquía o la República y, por supuesto, los nacionalismos.

Pues bien, de (casi) todo ello se dio debida cuenta en la transición a la democracia, y así, a comienzos de este nuevo siglo España podía vanagloriarse de haber disfrutado del más largo periodo histórico de libertad política, prosperidad económica y seguridad colectiva. En más de una ocasión he escrito que cuando los historiadores del futuro analicen los treinta primeros años de la democracia española concluirán que el reinado de Juan Carlos I fue el periodo más brillante de la historia moderna de España y puede incluso que el periodo más brillante de la historia de España tout court.

Lo que no sabía entonces es que eso mismo piensan los españoles. Como muestra una reciente encuesta de J. J. Toharia, nada menos que un 72 por ciento cree que, «con todos sus posibles defectos e insuficiencias, la actual democracia constituye el período en que mejor ha estado nuestro país en su historia», opinión que se extiende uniformemente por toda la sociedad española. Lo reitero para que conste en toda su rotundidad: el período en que mejor ha estado nuestro país en toda su historia. No se puede decir más alto y claro.

La sabiduría popular aconseja no arreglar lo que funciona. Y sin embargo, en lugar de asentar lo mucho conseguido, España se lanzó a una revisión, no sé si total pero desde luego muy profunda, en una supuesta «segunda transición» que debía solucionar las «traiciones» de la primera. No voy a entrar en su descripción, bien conocida, pero el resultado de esta estrategia de desmantelamiento del proyecto de la transición es que hoy España se encuentra, entre anonadada y perpleja, zarandeada por al menos tres serias crisis.

Para comenzar por la más urgente, una crisis económica y de modelo productivo de la que no acabamos de salir (de hecho, no acabamos de tocar fondo), sin duda la más perentoria y la que afecta más el bienestar inmediato de los ciudadanos. En segundo lugar, una crisis de modelo de Estado y administración, una crisis de gobernabilidad, con un Estado fragmentado, un ejecutivo de bajísima calidad, un legislativo esclerótico, un judicial politizado, y todo ello monopolizado por los partidos políticos que segregan una democracia de muy baja calidad.

Y entre media de estas dos, en parte como efecto de la segunda pero reforzando ambas, una crisis de liderazgo político y de modo de hacer política. Llevo décadas analizando sondeos de opinión y jamás he visto peor valoración de los políticos y sus partidos (y recientemente de los sindicatos). Si antes señalaba que la transición es motivo de orgullo para los españoles (para ocho de cada diez), el pasado se contrasta con un presente en el que nueve de cada diez aseguran que los partidos políticos «han abandonado el espíritu de consenso de la Transición y sólo piensan en sus exclusivos intereses partidistas». Mala cuestión esta: quienes tienen que resolver los problemas de los españoles son ellos mismos uno de los dos principales problemas, como el CIS lleva señalando hace ya un par de años.

Casi lo teníamos ya, y se nos está escapando. En menos de una década hemos pasado de modelo de economía y de sociedad, creatividad, innovación y vanguardia, a ser uno de los PIGS, el que puede hundir el euro y con él al dólar, el security riskde la economía mundial. De ejemplo de rigor fiscal a ejemplo de despilfarro y endeudamiento; de modelo de creación de trabajo a caso único de desempleo masivo; de país dinámico a país rígido y encorsetado, incapaz de abordar las reformas. Y podría continuar, por ejemplo, de modelo de descentralización a contramodelo.

Hace pocos meses desde estas mismas páginas se recordaba al Silvela de 1898: país sin pulso, se apuntaba, silencio de los intelectuales, apatía ciudadana. No lo creo pero a la historia le divierte jugar con las fechas, y justo cuando conmemoramos el centenario de la muerte en 1911 de Joaquín Costa, el padre del regeneracionismo español (en buena medida una protesta contra el bipartidismo canovista), y a pocos años del centenario de su magnum opus, «Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España» (1901), hete aquí que sus ideas reaparecen de modo natural bajo el paraguas de la «regeneración».

Por supuesto regeneración política es lo que demanda el Movimiento del 15M, decepcionado con el socialismo (pero también con el PP, aunque menos) que, a pesar de su ingenuidad juvenil, algarabía de mensajes, y notable torpeza política asamblearia, es una llamada de atención que, en buena parte de sus propuestas, contaba con el beneplácito de muchos ciudadanos. Al menos hasta que la «democracia real» se manifestó el 22M. Pero regeneración es también lo que piden los ocho millones y medio millones de españoles que han votada al PP, el medio millón que votó a Rosa Díaz y otros grupos minoritarios y, por supuesto, el voto de protesta por antonomasia: los nada menos que 600.000 ciudadanos que se molestaron en votar en blanco.

No es pues de sorprender que ecos de esta misma «indignación» se escuchen en la misma sociedad civil madura, y en muy pocos meses he asistido personalmente al estallido de un proyecto regenerador tras otro. El «Transforma España» de la Fundación Everis, sin duda el que ha tenido más impacto; otro texto importante editado por el Colegio Libre de Eméritos; un tercer informe del Foro de la Sociedad Civil, que presentamos hace un par de semanas; un cuarto editado por la Fundación Ortega y Gasset-Marañón, «Pulso de España 2010», con un interesantísimo sondeo de opinión (y del que he tomado los datos anteriores), que también tuve la oportunidad de presentar. Añadamos varias auditorías de la democracia española, y aún podría citar otras iniciativas similares que verán la luz próximamente. De modo que no anda el diario ABC ayuno de apoyos cuando lanza su eslogan regenerador.

Corre prisa, mucha prisa. El mundo está cambiando a velocidad de vértigo y vamos a tener que competir mucho y duro en los próximos años. Sólo este pasado verano, el país que (según Zapatero) había sobrepasado a Italia y se aprestaba a sobrepasar a Francia, ha sido dejado atrás por Canadá, Rusia, India e Italia, cayendo así del octavo al duodécimo lugar en el ranking mundial del PIB (y seguiremos cayendo hasta el 16 ó 18, según estimaciones). Las reformas, urgentes, imprescindibles, la «regeneración» por la que el país clama, es sólo el primer paso, sólo la puesta a punto del atleta; luego debe salir a competir en la arena. De momento seguimos en observación en la UVI de los mercados.

EMILIO LAMO DE ESPINOSA ES CATEDRÁTICO DE SOCIOLOGÍA (UCM)

La España temerosa
Entramos en una larga campaña electoral que nos va a atiborrar de eufemismos.
José Luis González Quirós www.gaceta.es 5 Junio 2011

Los españoles tenemos la vehemente sospecha de que los políticos nos mienten y, pese a eso, les seguimos votando. Mal asunto. A primera vista se diría que nos gusta que nos engañen, pero la cosa es un poco más compleja. Está claro que hay muchas especies de mentiras, y que la designación de Rubalcaba ha puesto muy alto el listón, porque ha practicado con maestría todas las variantes, muy señaladamente el embuste que, al tiempo que nos toma por tontos que se creen listos, consigue halagarnos, una auténtica especialidad de la casa, así, por ejemplo cuando, afirma, sin pestañear, que ni ha intrigado contra nadie, ni ha habido dedazo en su partido porque los militantes le adoran. Rubalcaba es tan mentiroso que puede haber llegado a convencerse de que no miente jamás, y que sus votantes le creerán diga lo que dijere.

Entramos en una larga campaña electoral que nos va a atiborrar de eufemismos, disimulos, hipocresías, intenciones fingidas y falsedad ideológica. Lo que ocurre es, sencillamente, que muchos no se atreven a confesar claramente lo que piensan. Se trata de un temor que va por barrios, sin duda, pero que afecta a todo el mundo. Hay quienes no se atreven a decir lo que piensan porque eso descubriría que no creen en lo que proclaman, y los hay que no dicen lo que creen porque entienden que eso les impediría ganar las elecciones. En ambos casos hay un enorme temor a la opinión de los electores y una notable falta de respeto intelectual al público, al que se subestima como incapaz de soportar determinadas afirmaciones, verdades dolorosas. Se trata, por tanto, de una deformación que se justifica de diversas maneras, pero que acaba constituyendo siempre una de esas profecías que se autocumplen, porque, a base de suponer que el electorado no consiente tales o cuales ideas, se acaba consiguiendo que, efectivamente, las considere peligrosas.

Cabe hacer una distinción, a este respecto, entre la izquierda y la derecha, porque el miedo a pensar, y a hablar sinceramente, les afecta de manera distinta, si bien, en ambos casos, hay una barrera infranqueable que les obliga a espiritar su mensaje, a no hablar más que para convencidos, a sobresembrar en los terrenos que estiman leales, olvidándose de lo que realmente debiera interesar a todo el mundo.
La izquierda tiene un problema de fondo: sabe de sobra que no posee soluciones coherentes con los valores que dice defender; dado que no se atreven a asumir ese déficit básico, se condenan a la más absurda esterilidad política, a repetir viejas monsergas en las que nadie puede creer. Viven de viejos clichés, vuelven, una y otra vez, al pasado. Pregonan la marcha hacia un orden imposible, pero se excusan, por comodidad y cobardía, de buscar un nuevo mensaje político, de manera que se reducen a repetir viejas consignas estériles, y a radicalizar su mensaje en territorios ajenos al interés real de los votantes, improvisando agendas políticas artificiales que se sostienen por el miedo de los suyos a abandonar la ortodoxia progre, y por su capacidad para irritar a sus adversarios, tratando de resucitar una imagen terrible de la derecha que reavive la fe en los imposibles disparates que siguen defendiendo al haber renunciado a pensar, en serio y a fondo, en una política de izquierdas razonable.

La derecha, por su parte, tiende a conformarse, por increíble que parezca, con el campo de juego que le dibuja su adversario y se somete, con paciencia franciscana, a los términos de esta contienda, tan desigual y tan absurda. Muchos de sus líderes están convencidos de que la única manera de vencer es el disimulo, ocultar cuanto se pueda lo que realmente piensan, hasta el punto que algunos han llegado, por esta vía, a no pensar nada. Al obrar de este modo radicaliza a parte de su electorado que es, justamente, lo que la izquierda necesita para asustar a sus timoratos. ¿En qué se refugia entonces la derecha? Pues en una imagen de eficacia, tan bien ganada como insuficiente, ya que olvidan cómo, pese a estar en plena posesión de esa imagen, perdieron las elecciones generales de 2004 cuando contaban con una cómoda mayoría absoluta.

Ambas estrategias, que se complementan, conducen a un debate viciado, a mantener artificialmente una minoría de edad intelectual en capas muy amplias del electorado. Nunca podré entender cuál es el beneficio que la derecha cree obtener de su seráfica bondad al admitir las armas y las reglas del contrario. El caso es que unos y otros nos privan de debates realmente interesantes para que degustemos un banquete de tópicos, un baile de disfraces ya muy viejos. Es una reedición, muy fuera del tiempo, de la España temerosa de Quevedo, retratada en su Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos: “No he de callar, por más que con el dedo, / ya tocando la boca, o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo. / ¿No ha de haber un espíritu valiente? / ¿Siempre se ha de pensar lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”.

*José Luis González Quirós es analista político.

La política de tierra quemada del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 5 Junio 2011

El varapalo monumental recibido por los socialistas en las recientes elecciones autonómicas y municipales les obligará a desalojar centenares de departamentos oficiales con sus prebendas correspondientes. Para muchísimos personajes sin méritos conocidos que llevan décadas viviendo de la política y que, por tanto, van a tener graves dificultades para ganarse la vida honradamente ofreciendo sus servicios en el mercado, es evidente que la catástrofe electoral del pasado 22 de mayo va a tener efectos traumáticos. Lo que se espera de ellos es que, al menos en las postrimerías de sus respectivos mandatos, tengan un mínimo gesto de patriotismo transmitiendo ordenadamente el poder a sus legítimos depositarios por voluntad popular. Por desgracia para todos los españoles el PSOE nunca defrauda cuando se trata de perjudicar los intereses generales, y el traspaso de poderes al PP tras su muy justa derrota electoral no iba a ser una excepción.

A pocos días de que se produzca la toma de posesión de los nuevos alcaldes, diputados autonómicos y autoridades provinciales, los núcleos duros del poder socialista no parecen muy dispuestos a facilitar la transición de los nuevos mandatarios ofreciéndoles la información financiera, jurídica y presupuestaria a que están obligados, aunque sólo sea por respeto a los ciudadanos que democráticamente les han indicado el camino a la puerta.

La sospecha de la existencia de una abultada deuda oculta en la mayoría de los organismos controlados por el PSOE que ahora han de pasar a manos populares, exige la mayor transparencia en la presentación de unas cuentas públicas para ahora van a ser gestionadas por otro partido político. No por cortesía con el rival vencedor, que también, sino por lealtad hacia unos ciudadanos a los que los socialistas todavía pueden perjudicar notablemente falseando los estados financieros de los organismos que han gobernado, en algunos casos durante demasiado tiempo.

En este sentido resulta asombroso que el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, y de él hacia abajo todos los responsables socialistas, salden sus responsabilidades postreras acusando al PP de magnificar el desastre financiero provocado por el socialismo autonómico y municipal con el fin de justificar unas duras medidas de ajuste. Por supuesto que la situación heredada va a exigir nuevos sacrificios, pero eso es un problema de los nuevos responsables políticos, no de los ya felizmente amortizados.

Los socialistas no suelen encajar bien las derrotas electorales porque ello significa perder las prebendas y gabelas que ellos mismos se han adjudicado pro domo sua, pero es lo que ha dictado una vez más la voluntad popular y su único deber es obedecer ese mandato. La situación actual, además, exige un gesto de lealtad institucional al que los altos cargos del PSOE están obligados por sus graves responsabilidades en el desastre que padecemos. Si el caso de Castilla – La Mancha es representativo, y nada parece indicar lo contrario, la opacidad intencionada sobre las finanzas públicas sería una traición en toda regla a los españoles. No sería la primera vez en la ya larga Historia del PSOE.

Levantar las alfombras
El Editorial La Razón 5 Junio 2011

El cambio político en Cataluña, que tras dos legislaturas gobernadas por socialistas e independentistas permitió aflorar irregularidades contables y financieras, tal vez sea el antecedente de lo que puede ocurrir en el resto de las comunidades autónomas y en los ayuntamientos. CiU descubrió un agujero oculto del tripartito; en concreto, heredó un déficit real de unos 7.000 millones de euros, casi el doble de lo que había reconocido el anterior Gobierno. Las sospechas sobre una astronómica deuda oculta en las administraciones después de tres años de crisis se han acrecentado en los últimos meses. Esa situación de opacidad financiera ha sido una de las principales preocupaciones del Partido Popular tras el vuelco del 22-M. De hecho, Mariano Rajoy estableció como un compromiso principal tras la victoria el de incrementar la transparencia de las cuentas públicas con un procedimiento de auditoría incluido. La verificación de la situación real de la tesorería en un proceso de traspaso de poderes es un acto de responsabilidad, pero, sobre todo, de prudencia. Como era de temer, comprobado el precedente catalán, han comenzado a aflorar los primeros indicios inquietantes.

Los populares han denunciado que la Junta de Castilla-La Mancha acumula 7.000 millones de euros en deudas y que no hay fondos para sufragar la nómina de 70.000 empleados públicos. Se habla de una situación de «quiebra total» de la Administración regional, que no paga ni la luz ni el teléfono ni a los proveedores, a los que debe 2.000 millones de euros. Aunque generalizar sería notoriamente injusto, no hay motivos para creer que Castilla-La Mancha sea la excepción, sino más bien que otras comunidades se encuentren en circunstancias muy poco nada saneadas.

Según los datos de distintas consultoras, las administraciones regionales y locales de España tienen una deuda no incluida en las cuentas oficiales de 26.400 millones de euros, que suele estar relacionada con sociedades o unidades institucionales que no se consideran públicas, porque no tienen una mayoría de capital público aunque son controladas por las administraciones.

Otro método utilizado para camuflar los números rojos durante estos años ha sido directamente no pagar las facturas. La situación es una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. El Gobierno ha censurado la actitud exigente de Mariano Rajoy porque supuestamente siembra dudas en los mercados sobre la salud financiera del país. Pero no es así, sino justamente lo contrario. Lo que perjudica más a España no es la verdad, sino el engaño; no es lo diáfano, sino lo borroso; no son los números reales, sino los rojos guardados en un cajón. Ese mismo discurso del secretario de Estado Gaspar Zarrías fue utilizado por las autoridades griegas con el desenlace bien conocido. Salvo para estrategias políticas cortoplacistas, la transparencia nunca es un problema. Genera credibilidad y confianza, que es lo que más necesita la economía española. Por el contrario, la opacidad es una práctica indeseable en la gestión de los fondos públicos y Rajoy ha acertado con su decisión de levantar las alfombras y ventilar las estancias.

Indignados
José María MARCO La Razón 5 Junio 2011

En 2000 la Real Academia de la Historia fue objeto de un duro ataque en respuesta a un informe que la propia Academia había elaborado sobre la enseñanza de la historia impartida en los centros de enseñanza media. Desde entonces, la Real Academia se ha abstenido de intervenir en las polémicas que han cambiado la percepción que los españoles tienen de su propia historia. La abstención no dice mucho de la gallardía de los académicos, ni de su consideración para con los que han vivido las polémicas en primera línea.

Tal vez la prudencia haya hecho posible que después de casi trescientos años de existencia la Academia haya elaborado al fin un Diccionario Biográfico que esperamos sea pronto publicado en Internet, para ser consultado por todos. Mientras tanto, algunas de las entradas del nuevo Diccionario –no todas– han suscitado la ira de los guardianes de las esencias de la historia oficial. Se ha llegado a hablar de destruir esta edición, como en los buenos tiempos de la Inquisición y del estalinismo. En la ofensiva ha participado toda la tropa progresista, abundante, bien cuidada y entrenada en estas lides. La sobreactuación indica que estamos ante una farsa propagandística o una provocación, de las muchas que vamos a sufrir en los próximos tiempos ante el éxito electoral del PP. Convendría no empeñarse en responder.

Por otra parte, los apuntes de independencia del Diccionario evidencian que los guardianes de la ortodoxia no controlan ya la historia. Esto resulta particularmente peligroso para una izquierda como la española, cohesionada no por un programa o por una posición ante la realidad, sino por mitos fundadores propiamente delirantes, pero alimentados de continuo. Esta izquierda es irreformable. En este caso, lo mejor que se puede hacer es continuar con la tarea de sacar a la luz la historia auténtica, sin dejarse contagiar por la paranoia de izquierdas

ihil Obstat Progre
Pero, hombre, don Gonzalo Anes: ¿cómo no ha pedido el Nihil Obstat y el Imprimátur de la Inquisición de la Progresía?
ANTONIO BURGOS ABC 5 Junio 2011

NO me gustaría compartir la perplejidad que a esta hora sentirá mi admirado don Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia. Tras la publicación de los monumentales 25 primeros tomos del «Diccionario Biográfico Español», don Gonzalo habrá comprobado que hay que revisar la universal creencia de que la Historia la escriben los vencedores. Depende. En el caso de nuestra Historia Contemporánea, la Historia no sólo no la hacen los vencedores, sino que los perdedores y quienes se proclaman sus herederos se arrogan tal superioridad moral que exigen que sean ellos quienes la escriban. A su dictado.

En mis años de Bachillerato casi todos los libros de texto venían con los latinajos de la censura eclesiástica: Nihil Obstat e Imprimátur. Yo me creía que aquello era de los oscuros tiempos de los tópicos que usted conoce mejor que yo sobre la que llaman «España en blanco y negro». Qué va. Esa censura existe. En España existe la censura. Gracias a Dios no existe la censura del Estado, ni la de la Iglesia. Existe algo peor: la censura de la dictadura de lo políticamente correcto, que en el caso del Diccionario Biográfico que nos ocupa es la censura de la dictadura de lo históricamente correcto. Lo históricamente correcto ya saben qué es: los nacionales no ganaron la guerra, y a la vista está de qué vencedores son los que la escriben. Durante los 40 años de la dictadura, que algunos tuvimos el coraje de llamar oprobiosa con Franco vivo, no ahora, que lo hace cualquiera... Durante la dictadura, decía, según esta otra dictadura de lo históricamente correcto no había escuelas públicas gratuitas, ni seguros sociales, ni hospitales de la Seguridad Social, ni paga de Navidad, ni convenios colectivos, ni pensiones, no había de nada. Si las calles de Sevilla (o las de Barcelona, que conste) se llenaban de gente que se partía las manos aplaudiendo a Franco en sus visitas oficiales, rodeado por la Guardia Mora (perdón, Magrebí) es porque detrás de cada aclamante había un policía de la Social o un gris de uniforme, con una pistola, que los obligaba a ello poniéndosela en la nuca.

Para los nuevos censores todo lo que no sea Historia amañada no es Historia. Incluso han puesto una virtual censura de prensa, en la que desde determinados diarios y desde las anónimas puertas de letrina de los blogs y túiteres de Internet ponen como los mismísimos trapos a todo el que un periódico se haya atrevido a transgredir sus dictados, ejerciendo la funesta manía de pensar por libre.

Esta dictadura le ha caído encima a mi respetado don Gonzalo. Pero, hombre, don Gonzalo Anes: ¿cómo se atreve? ¿Cómo es que para el Diccionario Biográfico no ha pedido usted el Nihil Obstat y el Imprimátur de la nueva Santa Inquisición de la Progresía? ¿Usted no sabe que la Historia hay que escribirla como ellos quieran?

Y además, lo que dice ese dechado de libertades que es la ministra Sinde: «Tendría que haber una revisión de equilibrio de género, ya que sólo un 8 por ciento de las biografías corresponden a mujeres». ¡Pues naturalmente, pero aguante usted la risa! Así que ya lo sabe usted, don Gonzalo: esos 25 tomos, que los vea antes la Censura Progre y tache con el lápiz (rojo, naturalmente) lo que proceda. Y las gracias ha de dar usted al cielo de que Tomás Gómez y los pastores del rebaño cultural no se han enterado que es usted Marqués de Castrillón, porque, si no, ¡madre, la que le lían!

EL PP, EN CASTILLA-LA MANCHA
"Despediremos a los 3.000 colocados del PSOE en las empresas públicas"
El coordinador de Economía del PP en C-LM anuncia una limpieza sin precedentes. Adiós a los méritos de tener el carné del PSOE.
LIBERTAD DIGITAL 5 Junio 2011

Marcial Marín Hellín es el coordinador de Economía del PP en Castilla-La Mancha, y a partir de ahora, trabajo no le va a faltar. Después de que su partido anunciara el riesgo de quiebra de la comunidad, el popular da datos contundentes.

En una entrevista en El País asegura que "desde la victoria electoral no han parado de llamarnos empresas de servicios, de limpieza de hospitales, de centros de la tercera edad, de ambulancias, y también Ayuntamientos denunciando que llevan meses sin cobrar".

En este sentido, Marcial Marín cifra en 2.000 los millones de euros que la Junta de Castilla-La Mancha debe en facturas impagadas. Y es que la estimación que tienen habla de 150.000 facturas sin pagar. Además, confirma lo que se ha venido diciendo durante los últimos días: "algunas facturas están metidas en los cajones. Incluso sabemos que se están destruyendo facturas".

El popular también habla sobre el plan de austeridad que llevarán a cabo para poder tener liquidez. Asegura que "a corto o medio plazo vamos a cerrar entre el 50 y 75 por ciento de las 95 empresas públicas, ya hemos comprobado cuáles duplican funciones.

Por ello, preguntado por si esta decisión supone despedir al 75 por ciento de sus trabajadores, Marcial Hellín dice sin contemplaciones que sí, puesto que "en esas empresas públicas trabajan 3.000 colocados, la mayoría de los cuales sólo está ahí por tener carné del PSOE".

El 30% de los ayuntamientos de Castilla-La Mancha, en quiebra
El PP denuncia que la Junta debe 1.000 millones a los consistorios. Barreda suspende las reuniones previstas para el traspaso de poderes.
E. M. A. Madrid www.gaceta.es 5 Junio 2011

La situación de las arcas públicas de la Junta de Castilla-La Mancha es tan catastrófica que la falta de liquidez ha dejado al 30% de los ayuntamientos de la comunidad al borde de la “bancarrota” por los continuos impagos. Este es el dato que ofrecen desde el PP de la región, que tras denunciar el viernes que el Gobierno de José María Barreda tiene una deuda adicional de 1.400 millones de euros –lo que suma un total de 2.000 en el primer cuatrimestre–, ayer confirmó a este diario que el Ejecutivo autonómico debe 1.000 millones de euros a los consistorios por convenios de servicios sociales, de consumo y ayudas aprobadas.

Ese déficit de 1.400 millones corresponde, según las mismas fuentes, a cerca de 150.000 facturas pendientes aún de pago desde 2010, y gran parte de ellas afecta a servicios relacionados con la sanidad. Empresas de limpieza de hospitales, de externalización de intervenciones quirúrgicas y de servicios externos de ambulancias son algunas de las que llevan meses sin cobrar por su trabajo. Además, la Junta debe casi siete meses de convenios de mantenimiento a todas las residencias de la tercera edad de la región y las guarderías y centros de atención de infancia también se quejan de que no haber cobrado.
Ayudas de la UE

El sector agrícola se ve también especialmente afectado por los números rojos del Gobierno de Barreda. Cerca de 5.000 agricultores denuncian que las subvenciones que llegan desde la Unión Europea no van destinadas a la reconversión del sector (viñedos, frutos secos, productos ecológicos, etc.) porque ellos no han recibido nada. Aunque sólo son sospechas, desde distintos sectores de Castilla-La Mancha –profesionales del sector y políticos– intuyen que esas ayudas han servido en los últimos meses para gastos corrientes de la Junta.

Ante la confusión generada por las denuncias del PP, la Junta anunció ayer que suspende las reuniones que tenía previstas este lunes para el traspaso de poderes. Una razón más para que en el PP castellanomanchego no den crédito a la forma de proceder del equipo de Barreda. Reconocen que los consejeros les han informado de la situación de los temas políticos y logísticos, pero que ninguno de ellos se hace cargo de las cuentas de su departamento. Para esta información, les remiten a la Consejería de Economía, pero resulta que la titular del ramo, María Luisa Araújo, se ha marchado “de vacaciones” hasta la próxima semana, apuntan con incredulidad desde el PP.

El consejero de Presidencia de la Junta, Santiago Moreno, explicó ayer a EFE que el lunes ha convocado a una reunión informal a todos los consejeros en funciones para analizar la situación de alarma creada tras las acusaciones del PP y dijo estar convencido de que el equipo de Cospedal sólo lo ha hecho para “justificar recortes futuros” amparándose en la “herencia” que supone la mala situación económica.


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Barcelona, nido de espías
Eduardo Martín de Pozuelo Minuto Digital  5 Junio 2011

Publicado en La Vanguardia

Desde la II Guerra Mundial Barcelona no había experimentado una concentración tan intensa de agentes secretos extranjeros y españoles, según han confirmado a este diario fuentes de la Comunidad de Inteligencia española. La capital catalana se ha convertido en un gran centro de operaciones de los servicios de inteligencia de todos los países que sufren y generan terrorismo yihadista y cuentan con representación diplomática en España. El operativo va más allá de Barcelona y alcanza a localidades con alta densidad de población musulmana.

La causa de que Barcelona se haya convertido en un nido de espías tiene su origen en la constatación de que Catalunya está considerada como un foco de primera magnitud delyihadismo asentado en Europa. Así lo advirtió ya La Vanguardia el 9 de mayo del 2007 al informar que Catalunya era una gran base de extremistas islámicos. La noticia, que incomodó a las autoridades autonómicas del momento, las cuales trataron de negarla, fue confirmada rápidamente con varias redadas, por memorándum secretos desvelados después por Wikileaks y por fuentes de los servicios de inteligencia española.

Entre los motivos para considerar Catalunya como “el foco de radicales islamistas más peligroso del Mediterráneo”, los servicios secretos de EE.UU. apuntan a la alta inmigración legal e ilegal desde el norte de África –Marruecos, Túnez y Argelia– así como de Pakistán y Bangladesh, lo que a su entender supone un “imán para reclutar terroristas”. La preocupación de las autoridades incluso ha provocado encuentros de expertos y miembros de diferentes servicios de inteligencia acreditados en España, como el celebrado hace unas semanas en Madrid. Una reunión sólo para hablar de Catalunya como “nuevo epicentro del yihadismo”.

Como consecuencia de la magnitud del fenómeno, se ha constatado la llegada a Barcelona de un flujo constante de agentes secretos de distintos países con la misión de vigilar e infiltrarse entre las comunidades musulmanas donde se sospecha que pudieran ocultarse extremistas, tanto los establecidos en el país como los que estarían de paso bajo el amparo y protección de residentes.

El récord de agentes que trabajan en Catalunya de incógnito se lo llevan los servicios de seguridad e inteligencia españoles, que bajo ninguna circunstancia pueden revelar el número de mujeres y hombres que componen sus operativos ni, por descontado, el modo en que actúan. En concreto, se trata del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), cuya dotación se ha multiplicado al menos por 10 en muy poco tiempo, y de las brigadas de Información del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), de la Guardia Civil y de los Mossos d’Esquadra. Cuando se considera necesario, Policía y Guardia Civil refuerzan sus plantillas catalanas con nuevos agentes enviados desde Madrid.

El encargado de la coordinación de las misiones y evitar interferencias entre el trabajo de los agentes es el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, el CNCA, que debe evitar duplicidades entre los distintos servicios. Sin embargo, lo cierto, aunque oficialmente no se admita e incluso se niegue, es que cada centro de Información lleva sus propias investigaciones y tiene sus infiltrados y confidentes que trata por su cuenta. Así las cosas, los roces y piques son inevitables. De hecho no es infrecuente que la Brigada de Información del CNP tenga sus más y sus menos con el CNI al encontrarse ambos vigilando sin saberlo a las mismas personas, entre ellas alguna a riesgo de la investigación. Incluso se han vivido situaciones extremas en las que unos y otros han llegado a fotografiarse entre sí creyendo que estaban ante terroristas o han llegado a colocar minicámaras de vídeo camufladas en el mismo lugar para vigilar el idéntico portal. Por fortuna estos casos son la excepción.

En cambio este problema apenas se ha dado con la Guardia Civil que sintoniza mejor con el CNI, “debido al carácter militar del Cuerpo Armado”, aseguran a La Vanguardia. En cuanto a los Mossos, que igualmente han realizado servicios de información de primer orden internacional –por ejemplo relativos a extremistas pakistaníes–, no hay constancia de fallos de coordinación con los otros cuerpos.

En este insólito palmarés catalán de agentes secretos destinados a perseguir el terrorismo de raíz islamista, siguen la estadounidense Central Intelligence Agency (CIA), el Mossad (Israel), la policía secreta marroquí, los servicios secretos militares argelinos, y en parecida medida los servicios investigación de Pakistán, India, Iraq, Irán, Túnez o Libia (estos días en precario). Todos ellos han aumentado su presencia en tierras catalanas. También tienen sus agentes Jordania, Siria, Arabia Saudí o Líbano y, por supuesto, todos los países miembros de la Unión Europea. Pero, aún así, la CIA y el Mossad se llevan la palma del reciente incremento de agentes extranjeros en la capital catalana y otras localidades con una alta presencia de población de origen islámico.

En este peculiar abanico de agentes secretos rondando por Catalunya no se contabilizan los habituales enlaces policiales o los agentes camuflados dedicados habitualmente a la persecución del crimen organizado. En esas tareas habría que sumar a todos los países del Este europeo, varios asiáticos y gran parte de América Latina.

El trabajo de los agentes está protegido por la ley de Secretos Oficiales pero se puede constatar que los “espías” que trabajan en Catalunya son los adscritos a las embajadas y consulados que operan en España y por lo tanto cuentan con el plácet del Gobierno o, para ser más exactos, del CNI, que conoce sobradamente su existencia y está obligado a conocer sus movimientos.

La misión admitida oficialmente para los agentes extranjeros de origen árabe o musulmán es la vigilancia, camuflada, de sus propias comunidades, con el fin de detectar posibles salafistas entre sus compatriotas. Por su parte, los agentes occidentales, que también operan camuflados, básicamente tratan de detectar, descubrir y controlar las posibles conexiones entre células extremistas radicadas en Catalunya con supuestos extremistas localizados en sus respectivos países.

Es tarea del CNI enlazar las agencias extranjeras que operan en España, obtener información, detectar terroristas y en su caso ponerlos en manos de la Justicia a través de algún cuerpo policial, ya que el CNI carece de competencias para realizar arrestos. Al CNI le corresponde además la seguridad exterior. En otras palabras, la reciprocidad: tiene agentes trabajando en el extranjero al mismo tiempo que se encarga del contraespionaje o, lo que es lo mismo, de que los agentes de los que estamos hablando se limiten a la misión para la que han recibido autorización española. Cualquier violación del acuerdo supondría la expulsión inmediata del agente, hecho que se suele producir sin ruido y con absoluta discreción para no alterar los equilibrios de las relaciones diplomáticas. Es un juego en el que todos aceptan las reglas.

Pero el asunto no acaba ahí. Ni mucho menos. Además de los agentes oficialmente reconocidos, hay otros que han entrado en España, en Barcelona. sin seguir el procedimiento reglamentario y que se instalan en empresas u otras tapaderas para camuflarse. También estos son expulsados sin ruido en el momento que son descubiertos por el CNI.

Pero dado que este tipo de agentes secretos no tiene como objetivo espiar a España, sino a sus propias comunidades o a las enemigas de su país, a veces los detectan y los toleran siempre y cuando el CNI decida que su presencia no es negativa para la seguridad del Estado y acaben prestando alguna colaboración de interés nacional. Otra vez el mismo juego y sus reglas no escritas.

La gran paradoja es que tanto los extremistas como los servicios que les buscan o vigilan han montado en Barcelona empresas o locales tapadera del mismo estilo. Abundan y van por barrios. Por lo que respecta a los servicios de inteligencia hay datos muy fiables que señalan la existencia de negocios aparentemente regentados por ciudadanos de una nacionalidad que en realidad son de otra y que en verdad son agentes encubiertos de un tercer país. Las fuentes consultadas señalan al CNI, el Mossad y la CIA como aventajados en este modelo de camuflaje que se estaría reproduciendo ahora mismo en Barcelona y otras localidades catalanas. Pero el asunto es tan delicado que nadie habla claramente ni se extiende en el tema.

Se rozan los límites de las leyes referentes a los secretos de Estado o mencionan la “razón de Estado” para callar y no explicar.

¿Habrá sido un lapsus?
Gloria Lago www.lavozlibre.com 5 Junio 2011

Esta semana, mientras en el conjunto de España la prensa dedicaba el grueso de su información a analizar los últimos datos de población activa o el exceso de celo de la consejera Cornelia con nuestros pepinos, algunos periódicos de Galicia reservaban espacio en sus páginas para un gravísimo asunto que traía de cabeza a la cultura oficial gallega y entretenido a nuestro Parlamento autonómico: tres estamentos de Galicia habían pecado de lo que se calificaba como "actos de indolencia insultante con la lengua", el más grave, que provocó incluso encendidas interpelaciones en el Parlamento de Galicia, fue haber recurrido a la RAE en lugar de a la Real Academia Galega para una consulta. Por lo visto, en la Dirección General de Recursos Humanos necesitaban establecer los criterios de admisión del alumnado y le pidieron asesoramiento a la RAE para resolver una duda sobre el orden alfabético de los apellidos. Como las afrentas no suelen venir solas, el jueves se supo que el Valedor do Pobo confesaba en su informe haber consultado el diccionario de la RAE para definir la palabra salud y, como parece que no hay dos sin tres, también trascendió estos días que la Fundación Ciudad de la Cultura de Santiago había cometido la osadía de utilizar el María Moliner para definir la palabra cantina al redactar las bases del concurso que le concedería a la empresa ganadora la gestión de la cantina del Museo. ¡Ignorantes! ¡Indocumentados! todo tipo de piropos les fueron adjudicados a los autores de tamañas afrentas y, mientras se preguntaban airados a donde nos llevarían todas “estas consultas y definiciones que vienen de fuera”, desde la RAG proclamaban que "hay gente que no sabe si esta en España o en Galicia" en una demostración de conocimiento, al menos en Geografía, digno de alabanza. La explicación del ninguneo a la RAG fue sencilla: “el criterio de la Academia española no lo discute nadie”.

Probablemente los ciudadanos de a pie encontraremos motivos de indignación diferentes de los de los académicos gallegos ante ésta respuesta y, no solo porque se ponga en cuestión el acierto en asuntos que le competen a un organismo que necesita 500.000 euros al año para su funcionamiento, que ha recibido un millón redondo de euros más del ministerio de Cultura y cientos de miles de euros de la Xunta de Galicia, sino porque parte de ese dinero se destina a la elaboración de la terminología científico técnica en gallego que nuestros hijos aprenden en los libros de texto. ¿Quiere esto decir que deberíamos poner también en cuestión la validez de esas palabras?

Me ha llamado la atención uno de los argumentos utilizados desde la Academia gallega en su defensa, “este es un organismo apartidista” proclamaron ¿Es que acaso sospechaban que alguien podía estar pensando que de política iba el asunto? Será tal vez porque el nombramiento del actual presidente de la Academia un año después de la llegada de Feijoo al gobierno fue cuestionado por algunos a causa de su militancia política; recordemos que un medio que publicó su trayectoria tituló: “Un independentista próximo a Batasuna nuevo presidente de la RAG”.

Coincidiendo con este rifirrafe alguien me envió el enlace a un vídeo elaborado por el Instituto de enseñanza secundaria María Soliño de Cangas del Morrazo. En él Méndez Ferrín, presidente de la RAG, defiende la conveniencia de traducir al gallego obras de la literatura Universal, algo con lo que estoy de acuerdo; lo que me sorprendió fue su particular ranking de las lenguas en las que se escribe esa literatura. Según su criterio las lenguas más poderosas y fuertes del mundo son: el inglés, el francés, el alemán y, en menor medida el italiano, esas y no otras serían las lenguas internacionales que nadie pone en cuestión como lenguas literarias y de cultura según este señor ¿No echan ustedes nada en falta? Si es así, califiquen la ausencia como quieran: lapsus, baja política, o un criterio más que discutible.

> Gloria Lago es presidente de Galicia Bilingüe.

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