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Recortes de Prensa   Viernes 10 Junio 2011

 

La indignada es España
Editorial www.gaceta.es 10 Junio 2011

En menos de un semana hemos tenido dos radiografías del colapso económico y la frustración de los españoles.

Hace unos días era el informe del Consejo Económico Social sobre el nivel de pobreza (está en riesgo uno de cada cuatro españoles); ayer fue el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que señala que el paro es el quebradero número uno de los ciudadanos (concretamente de un 84,1%, el mayor porcentaje de la década). Si el primero resultaba demoledor, el sondeo del CIS tiene un clarificador valor añadido, ya que sus datos permiten establecer una relación causa-efecto con los agentes de la frustración económica y social: los políticos. Porque estos y los partidos son el mayor problema de los españoles, después del desempleo y la economía. También esta percepción negativa bate récord entre los últimos años (el 22% de los ciudadanos).

No hablamos de cuestiones teóricas. Cuando el ciudadano se pronuncia ante el CIS sabe de lo que habla, porque lo sufre en sus carnes. Entre los problemas que más le afectan personalmente, el 84% tienen que ver con su dinero (un 45,5% el paro, y el 39,3% cuestiones de índole económica). Y es obvio que el desempleo, las dificultades para llegar a fin de mes, pagar la hipoteca o incluso la pobreza que asoma las orejas mordiendo terreno a la clase media, no son únicamente fruto de la crisis global, sino de la mala gestión, la imprevisión o el derroche de los encargados de administrar nuestras cuentas. No lo decimos nosotros, sino las urnas, como se ha visto en el batacazo de hace unas semanas sufrido por los socialistas. La encuesta del CIS (que se realizó antes de las elecciones autonómicas y locales) anticipa, en cierta forma, algunos rasgos del 22-M: el hartazgo ante los políticos se traduce en el castigo al partido responsable del desaguisado. El sondeo dibuja una radiografía de indignación mayor incluso que la que dominaba en España en los peores años del felipismo, marcados por la corrupción y el crimen de Estado. El porcentaje de los que consideran a las políticos su tercera preocupación supera al de septiembre de 1995, cuando Aznar pedía elecciones. También ahora estamos ante un final de ciclo, con más de un punto de similitud con el felipismo, sólo que corregido y aumentado por un malestar ciudadano que aflora por todas partes.

Posiblemente ese cansancio ante la clase política se verá incrementado en el próximo sondeo del CIS, después del espectáculo de ombliguismo y falta de democracia interna ofrecidos por el Partido Socialista en las últimas semanas, mientras la negociación colectiva y la reforma laboral seguían atascadas; las maniobras pactistas de quienes anteponían su ambición de poder al bien común no respetando la lista más votada; o la actitud obstruccionista y la opacidad de quienes esquilman las arcas de ayuntamientos y autonomías.

España atraviesa un momento especialmente bajo de su historia reciente, debido no sólo a la crisis económica, y a su más dramática secuela, el paro, sino también a la crisis institucional, territorial y de valores, de las que venimos hablando en LA GACETA. Y la indignación y el cansancio de la ciudadanía se reflejan en protestas inéditas y atípicas, como las del 15-M, o en manifestaciones demoscópicas como el CIS. Pero si la primera está distorsionada, por un componente antisistema y heterogéneo, los sondeos del CIS manifiestan con nitidez problemas muy reales y muy concretos, perfectamente identificados. La que está indignada es España entera.

España al borde de un ataque de nervios
Roberto Blanco Valdés La Voz 10 Junio 2011

Cuando en el año 1988 Pedro Almodóvar hizo la que es, probablemente, una de sus películas más frescas y, por fortuna, menos pretenciosas, eran solo las mujeres (o, por lo menos, ciertas mujeres) las que estaban, a su juicio, al borde de un ataque de nervios.

Transcurridas dos décadas y media, y si hemos de creer los datos, conocidos ayer, del último barómetro del CIS, España entera atraviesa uno de los momentos de mayor pesimismo de una reciente historia que se ha caracterizado, justamente, por todo lo contrario: por el constante optimismo de un país que, en su conjunto, desde 1977, y con la única excepción del terrorismo etarra, no había hecho más que mejorar y mejorar. Sí señor: a pesar de las terribles dificultades de partida y de la dura crisis económica de mediados de los noventa, que no nos hizo sentir, sin embargo, como ahora, que el suelo se nos hundía literalmente debajo de los pies.

Con casi cinco millones de parados, el desempleo es, según el CIS, la mayor preocupación para el 84?% de los ciudadanos españoles, lo que pone de relieve una conciencia solidaria de los que tienen trabajo con los que, por desgracia, lo han perdido y con quienes -cientos de miles de jóvenes entre ellos- no han llegado aún a conseguirlo. Algunos analistas consideran que volver a la situación del empleo de antes de aquella crisis que según Zapatero iba a sobrevolar España sin pararse en nuestro suelo nos llevará al menos una década. Y es esa conciencia, muy extendida ya, de que la cosa va para largo, la que explica un pesimismo que ha desbordado todos los límites hasta la fecha conocidos.

Tanto, que frente a ¡un 3?%! de los españoles que ven la situación económica buena o muy buena, el 78?% la considera mala o muy mala, siendo un 67?% los que califican de un modo similar nuestra situación política actual. Ello indica no solo un pesimismo económico que es coherente con lo que uno ve a su alrededor todos los días y con los datos que nos llegan semana tras semana, sino además algo muy grave: que los españoles no percibimos que nuestros políticos estén a la altura de la extremada gravedad que atraviesa el país que les paga sus salarios.

Pese a ello, ese mismo país ha aguantado a pie firme todas las desgracias, con una paz social que resulta de veras llamativa visto el auténtico vendaval que nos sacude. Pero lo que no ha conseguido -que nos dé, al fin, un ataque de nervios colectivo- una crisis que se ha llevado por delante miles de empresas, millones de puestos de trabajo y el nivel de vida de la inmensa mayoría, podría conseguirlo, con su autismo y frivolidad, una clase política que a fuerza de vivir ensimismada ha acabado por creerse que el país es solo un instrumento para llegar al poder, o conservarlo, y no el fin que justifica su existencia.

Se entiende todo
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 10 Junio 2011

ESPAÑA, como decía Julián Marías, es el país más inteligible de Europa... pero la gente se empeña en no entenderlo. No lo entienden, y ese es nuestro drama, ni la Oposición ni el Gobierno. Aquella parece regocijarse con el creciente problema económico, el cataclismo social y el disparate autonómico que, con tanta torpeza como esfuerzo, ha generado la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Es como si se hubieran instalado en eso tan dañino y celtíbero de «cuanto peor, mejor». Les convendría entender que cuanto más grande sea el destrozo en el balance final del zapaterismo, mayor resultará la dificultad de su enmienda y reconstrucción. Por su parte, el Gobierno, que va de mal en peor en todos cuantos empeños acomete, insiste en continuar en el machito, quizás para elevar la altura del pedestal de Alfredo Pérez Rubalcaba y que así, como si levitara, pudiera enfrentarse con más garbo y posibilidades a su imposible electoral. Pero ni los unos ni los otros piensan en España y se niegan a entenderla. Parecen incapaces, y seguramente lo son, de anteponer el interés de la Nación y el servicio al Estado a sus pequeñeces partidistas en las que ambos han encontrado acomodo, respetos inmerecidos, privilegios sonrojantes y cuotas de poder para quienes se nos presentan como personalidades sin haber alcanzado previamente la condición plena de personas. Algo inseparable de la degeneración partitocrática.

Hoy, si Dios no lo remedia, asistiremos al lamentable espectáculo político de un Gobierno que, se supone, nos representa a todos puesto al servicio de unas organizaciones sindicales que apenas representan a nadie pero que, por su capacidad de maniobra y movilización, ejercen un matonismo efectivo que solivianta a Zapatero, a su vicepresidente-sucesor, a sus otros vicepresidentes y, especialmente, al titular de Trabajo. Sin atender el lúcido mensaje que nos envía Bruselas y respaldan las circunstancias y los informes de las instituciones económicas internacionales, el Consejo de Ministros hará como que hace una reforma en las normas vigentes para la negociación colectiva —un anacronismo heredado del franquismo y un obstáculo para la mejora de la competitividad— y así, en faena de aliño, evitará, si lo evita, un roce con quienes constituyen su más homogénea y próxima, ideológicamente coincidente, base electoral.

Creo que también era el prematuramente olvidado Julián Marías quien señalaba que en España, entre nosotros, es frecuente que cuando un náufrago trata de salvarse y encaramarse al bote que pretende socorrerle nunca faltan voluntarios que le tiran de los pies para hacérselo más difícil.

De la transición a la revisión
Alejo Vidal-Quadras www.gaceta.es 10 Junio 2011

Los graves problemas que aquejan a España en los ámbitos económico, social e institucional son de tal naturaleza y alcance que no se arreglarán con un cambio de Gobierno que implique únicamente una gestión más competente, honrada y eficiente.

El mal es profundo, de raíz, estructural, y exige reformas y cambios de considerable calado.

Citaré algunos ejemplos notorios. Cuando la Comisión Europea reclama a nuestro país el control severo de los tremendos déficits y endeudamientos de muchas Comunidades Autónomas, nos está diciendo que necesitamos una redistribución de competencias entre las instancias centrales y las Autonomías y el establecimiento de mecanismos coercitivos mediante los cuales el Ejecutivo central pueda meter en vereda a unas autoridades regionales irresponsablemente pródigas. Pues bien, eso no se hace con una mejor forma de gobernar o con hipotéticos acuerdos voluntarios de las partes implicadas, sino que requiere cirugía constitucional o, como mínimo, la aplicación rigurosa de preceptos de nuestra Carta Magna que jamás han sido utilizados.

Otro caso flagrante lo encontramos en las reiteradas llamadas de Bruselas a Madrid para que se ponga en marcha una nueva legislación laboral que acabe con los convenios territoriales y sectoriales que ignoran la realidad de las empresas e implante un contrato único con una cláusula de rescisión que no sea prohibitiva para el empleador.

Tampoco semejantes medidas son factibles sin un pacto de Estado o sin un coraje y una autoridad moral sobresalientes de los futuros gobernantes. Y qué decir del imprescindible replanteamiento que demandan nuestros sistemas educativo, energético o de justicia, sometidos todos ellos a tal nivel de deterioro que el responsable político que pretenda devolverles la calidad, la competitividad y el rigor que ahora les falta, se verá obligado a transformarse en un titán sobrehumano.

La pregunta que un gran número de ciudadanos se plantea es si la clase política actual alberga todavía la reserva de determinación, de voluntad, de valentía y de patriotismo que una empresa tan formidable solicita. Pronto lo sabremos. Si después de las próximas elecciones generales, los dos grandes partidos nacionales, el ganador y el que pasará a la oposición, saben estar a la altura de estos tiempos turbulentos, actuarán en consecuencia. Si no es así, la Nación colapsará, seremos intervenidos, la gente se lanzará a la calle y surgirá un nuevo orden tras el caos en el que los protagonistas serán otros e imperarán reglas distintas.

El precio a pagar por esta convulsión regeneradora será alto y los traumas que se produzcan tardarán en curar. Solemos lamentarnos de que nadie vio venir el desastre financiero que alumbró la presente crisis. No es cierto. Hubo algunos analistas aislados que lo anunciaron. Nadie les escuchó en el fragor de la fiesta, con las consecuencias que aún sufrimos .En referencia al inmediato futuro de España, no digo yo que seamos multitud, pero hace tiempo que suenan unas cuantas voces que insisten en las advertencias. No hay oficio más ingrato que el de profeta.

Solo nos queda la paz
El interés que generamos se debe fundamentalmente a la capacidad de desestabilización que tenemos
HERMANN TERTSCH ABC 10 Junio 2011

AHORA de repente se nos agolpan los sentimientos patrióticos. Cuando llevamos unos años tan intensos y festivos dedicados a dinamitar la cohesión nacional, quebrar la Constitución, desprestigiar nación y mancillar transición y reconciliación. Solo les hace falta ya hablar de honor. Que capaz será alguno, ya verán. Ahora, oyéndoles, parece que solo gracias a la serenidad de nuestros gobernantes hemos evitado declarar la guerra a Alemania. Menos mal que somos generosos y les hemos perdonado la vida. Respirarán tan aliviados los malvados «chucrut» como, por ejemplo, los hoteleros o los tour operadores españoles. Pero donde alcanza su máximo esplendor actual el patriotismo inesperado de nuestros gobernantes es en su preocupación por nuestra imagen exterior. ¡Fíjense, a estas alturas, nuestra imagen en el exterior! Llevan siete años enviando al exterior como representantes nuestros a personajes capaces de despertar vergüenza en una verbena.

La tropa indocumentada, iletrada y zafia que ha surcado mares y cielos y cruzado continentes en representación de la nueva España progresista ha arruinado nuestro crédito, hundido nuestro prestigio y abochornado a nuestra ciudadanía por todo el planeta. Nuestro presidente ha hecho el ridículo en todos los foros internacionales con su falta de preparación y consistencia, su inanidad y su izquierdismo adolescente. Nuestra política en el exterior provocó primero sorpresa, porque contradecía toda la experiencia habida con la España democrática durante 30 años con cuatro presidentes diferentes. Después fue ya extrañeza por la insistencia de los españoles en automutilarse al reelegir a los mismos gobernantes para estos últimos cuatro inolvidables años basura. Y hoy ya lo que se percibe es pena hacia los españoles y desprecio hacia quienes han llevado a nuestro país a su peor postración. El interés que ahora generamos se debe fundamentalmente a la capacidad de desestabilización que tenemos, por tamaño y por la capacidad autodestructiva que

hemos demostrado en estos años. ¿Cómo habéis llegado a esto? Esa es la pregunta que nos hacen las vistas del exterior una y otra vez. Y no es fácil de responder. Por muy advertidos que algunos estuviéramos desde un principio de que habría estropicios con estos personajes, nadie en su sano juicio podía prever las dimensiones del daño brutal y generalizado causado.

Y ahora se dicen preocupados porque la oposición dice que no se cree las cuentas. Y exigen que nos callemos porque dañamos nuestro «buen nombre». La «confianza en España», dice Zapatero, que hay que proteger. ¿De qué nos estará hablando quien pensó que el mundo funciona como una intriga de asociación de barrio? ¿De qué hablarán todos los cómplices de la mentira continuada y la bajeza politizada, de la incompetencia universal, de la pócima de los peores instintos que han sido mensaje y actuación de la tropa del Alicia/Atila de León? Nadie tiene que creer a la oposición para no creerle nada a este Gobierno. Que ahora nos sale con las conspiraciones exteriores, de Merkel y los mercados. Con los enemigos exteriores y la quinta columna, los vectores del relato más antiguo, casposo y grasiento de la impotencia izquierdista. Poco le queda en la recámara ahora al sumo sacerdote de urgencia que sustituye al caudillo en el naufragio. Pero lo suficiente para culminar el daño. Porque, más allá de consabidos pactos con ETA que prometan alguna sorpresa, la izquierda fracasada parece dispuesta a utilizar a una oposición extraparlamentaria para intentar imponer desde la agitación callejera lo que ya sabe no podrá en las urnas. Al enemigo exterior se le ignora, al interior se le ataca. Esperemos que quede alguien sensato que lo impida. Porque la paz social es lo único que aun no ha destruido esta tropa. Que no lo consigan.

Sí, queremos su dinero
Todos hablan de ‘independencia’, pero sólo se ataca a quien intenta practicar lo que predica. Apelar al pueblo, obviando intereses financieros o políticos, era antes bandera de la izquierda. Todo el mundo sabe que Mediapro es una ONG que no ‘pone el cazo’ y que Prisa informa por amor al arte.
El Trasgo www.gaceta.es 10 Junio 2011

¿Alguien me lo puede explicar? Si el Gobierno me quita dinero para financiar a un grupo afín al que no apoyaría voluntariamente y que quizá se oponga frontalmente a mis creencias, tendencias o intereses, a la prensa de izquierda le faltarán manos para aplaudir; lo llamará “solidaridad” (lo que es absurdo: la solidaridad es una virtud, y ninguna acción coactiva puede ser virtuosa). Pero si decido libremente entregar mi dinero a una causa en la que creo, esa misma prensa ridiculizará mi acción. ¿Quién lo entiende?

¿Han visto en Youtube las asambleas de PeriodismoReal? Resulta poco real, cierto; PeriodismoSurreal quizá sería más apropiado, pero no es eso de lo que quería hablar. La principal queja de estos bienintencionados antisistema es la falta de independencia de la prensa. El dilema es que los medios, o dependen del poder o dependen del mercado vía ingresos publicitarios. La segunda opción es mejor porque, al menos, el medio en cuestión no gasta dinero de los contribuyentes, porque los anunciantes son muchos y, si alguno tiene objeciones al mensaje, siempre se puede acudir a otros y porque las empresas comerciales no tienen un incentivo de influencia política tan claro, directo y universal como el Gobierno. Pero es innegable que no es la solución óptima.

Cuando lo hacen ellos
La izquierda, ya no abiertamente estatalista en cosas de comunicación, sigue en la práctica el modelo del ‘todo vale’ –acercarse al poder y entrar a saco en el mercado– y, en la teoría, da pábulo al recurso directo al ‘pueblo’. ¿Recuerdan cuando Obama obtuvo una recaudación récord ‘tacita a tacita’, acudiendo directamente a sus partidarios? La prensa roja no cabía en sí de gozo, gloriándose en un líder que montaba su campaña sobre el esfuerzo voluntario de la masa anónima en vez de ‘venderse’ a los grupos de interés (al final, el mayor contribuyente a su campaña fue Goldman Sachs, pero quién se fija).

Apelar directamente al pueblo, pasando por encima de los grupos de interés financieros, empresariales o políticos, debería ser bandera de la izquierda, y lo es cuando es uno de sus grupos el que acude a este sistema. Pero hace tiempo que esto es cosa de tribus, no de ideas, y el premio es el poder. “Es triste pedir, pero más triste es hacerlo así...”, titula ‘Público’ en su última página, en un espacio dedicado descaradamente a promocionar su televisión, La Sexta, y disparar contra la competencia. Ni la promoción que hacemos tantos de los grandes programas de humor de Intereconomía parecen salvarla del desastre de audiencia e ingresos publicitarios en que se ve sumida. De ahí que la cadena haya decidido pedir limosna a sus telespectadores con un anuncio donde aseguran: “La libertad no tiene precio, para después poner el cazo en forma de cuenta corriente en ¡La Caixa! ¡Olé!".

Todo el mundo sabe que Mediapro es una ONG que no ‘pone el cazo’. Que si en su primera hay un anuncio de una aseguradora es por puro servicio público; que si una eléctrica ocupa toda la página 5, es por informar de forma altruista sobre las opciones energéticas de que dispone su lector. Que el grupo de Roures, en fin, puede de algún místico modo mantener su independencia en este estanque podrido del mercado mientras que Intereconomía, apelando directamente a la libertad y atreviéndose en lo que los ‘públicos’ de este mundo presentan sólo como un utópico ‘desideratum’, es objeto de risa y ridículo. Mendiga. Recurrir al dinero de los demás sin su consentimiento, a través de un Gobierno amigo, es, no sé muy bien por qué, noble y solidario. Apelar directamente a quienes piensan como uno para no tener que depender del dictado de nadie, es carcajeante. Nunca antes se había retratado tan claramente ‘Público’, algo que agradecemos infinito. En cuanto al ‘desastre de audiencia’, la realidad es mucho más contundente de lo que pueda serlo este trasgo para poner un toque de ironía sobre un sarcasmo que, estoy seguro, al propio ‘Público’ le sonará hueco.

Pero ahí sigue ‘Público’, en su realidad paralela, virtual; esa narrativa mítica y maniquea que la izquierda describe como si fuera la realidad. Allí está, en su página 7, Pedro Zerolo, con su “Impulso contra el sida”, diciendo: “Los Gobiernos deben realizar un mayor esfuerzo económico con el finde desarrollar una vacuna segura y eficaz”. Olvídense de las enfermedades cardiacas o el cáncer, que mata bastante más que el sida; o incluso la malaria, perfectamente curable. Lo que importa es el sida, ni siquiera una cura, sino una vacuna, aunque se trate de una enfermedad ante la que cualquiera puede ‘vacunarse’ de forma fácil y segura con un mínimo de precaución, como ellos mismos admiten. ¿Será por dinero?

‘El País’, que parece una de esas viejas locas de película que viven en otro siglo y se dan aires, sigue yendo por la vida de ‘diario de referencia’ y saca a primera su editorial, “Sentido de Estado”, como si fuera el ‘J’accuse’ de Zola en ‘L’Aurore’. Alguien debería decirle algo, así, delicadamente. “Gobierno y PP deben alcanzar un consenso que conceda fiabilidad al ajuste autonómico”. ¿A ustedes también les sorprende que este arranque de ‘sentido de Estado’ no les entrara a los chicos de Prisa hasta la victoria del PP en las pasadas elecciones municipales y autonómicas? “Las dos últimas legislaturas no han sido fértiles en pactos de Estado. Pero las dificultades de la economía española no admiten más mezquindades”. Oh, ahora se acuerdan.

Les recuerdo: La Caixa 2100-4380-22-0200044930.

El PSOE, una apropiación indebida y continuada de la izquierda (I)
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 10 Junio 2011

Lejos de una reflexión crítica tras su debacle electoral el PSOE se entierra en sus trincheras y poco menos que reprocha a la ciudadanía el que rehúse seguir embarcada en su desgastada muleta. Ellos, y nadie más que ellos, son la izquierda y la izquierda es la bondad y la superioridad moral. Dan y quitan carnés de buenos y destierran a las tinieblas exteriores a quienes los cuestionan o rehúsan socorrer en su tribulaciones. Izquierda Unida lo lleva sufriendo lustros, puede que siga prendida del engaño, y UpyD lo comienza a sentir ahora aunque no parece que se sometan a la franela.

Todo parte de un infinito spot publicitario con el que ha tergiversado la memoria ya no histórica sino de ayer mismo y una moraleja que presupone la bula de la sigla y preminencia ética sobre cualquier hecho o razón. El PSOE ha instalado a base de un continuado tsunami publicitario que ellos fueron los prototipos de la lucha por las libertades contra la dictadura y contra Franco. Y es mentira. Al menos desde los años 60. Ni uno sólo, con la excepción de Nicolas Redondo y un puñado de compañeros suyos, de los dirigentes socialistas de la epoca “felipista” pisó siquiera una cárcel franquista. El esperpento, pretendiendo hacer pasar por reflejo de aquello la entrada de Vera y Barrionuevo en la prisión de Guadalajara era todo un insulto a los de verdad victimas de la represión, pues los dirigentes socialistas, habían sido condenados nada menos que por secuestro . No digamos ya el zapaterismo. Esos ya nacieron con ERE adosado a la jubilación y hasta con escaño

El PSOE actual es un partido de aluvión engrosado de manera fulgurante- y muy bien subvencionado- a partir de finales de los 70 y sobre todo a partir de los 80 cuando se le unieron cascadas de gentes presurosas de acudir en no pocos casos a la dulce llamada del poder. Estas generaciones de “pajines y aidos”, militantes de toda la vida, lo fueron ya cuando la puerta de entrada de la agrupación tenía comunicación inmediata con la de salida hacia las poltronas y los cargos.

Esa es una que se quiere hacer olvidar. La otra es la presunción de que la sigla por si misma supone marchamo y superioridad de los que bajo ella se amparan sobre cualquiera otra a la que por el contrario se le supone pertenecer al lado malo, al “lado oscuro de la fuerza”. Doctrina que los medios de comunicación, encabezados por la flota Prisa han impuesto durante decenios como otra de las verdades absolutas. Por más que su patrón fuera un empresario que fructificó en la dictadura y su Gran Timonel, todavía al mando, era un bien criado hijo del Régimen que ocupó cargos sirviéndole con devota dedicación como, por ejemplo, director de informativo de una Televisión entre cuyas hazañas está el haber entregado a la policía las grabaciones de una reunión de la oposición democrática en Munich que dieron con sus participantes en mazmorras y exilios. Es el, ahora y desde hace mucho, quien nos otorga, a imagen y semejanza de las siglas amigas, carne de progresista o de retrogrado.

Pero llegados a este punto en el que los palos del sombrajo se han ido desplomando por todos lados y solo se espera a la próxima urna para que caigan los últimos, lejos de la humildad o al menos de la mesura, perseveran en sus empeños. Su sigla es la que da pátina de progresismo glorioso. Es capaz de otorgarle tal don hasta a un Revilla y ofrecerle cancha en la gorrinera nacional- bendecida y blindada por esa misma bula progre. Que ese pequeño esperpento es lo de menos. Que lo demás es convertir a los más reaccionarios nacionalismos, desde PNV a ERC, en ejemplos preclaros de filosofías avanzadas y hasta ser contaminados por ellos y pasarse a sus misma ribera, como es el creciente caso del PSC. Como lo puede ser-y cruzo los dedos y la esperanza de que a tal felonía sobre la ya cometida por medicación del Tribunal Constitucional no le suceda otra mayor- y se llegue, de pactar con el mismísimo Bildu, “el instrumento de ETA” que decía Rubalcaba ayer.

No cejan. Serán “malos” sin remisión quienes decidan tomar caminos por libre o no permanecer cómplicemente uncidos a su yugo (que es siempre yugo y que desprecia al uncido en cuanto puede) como está sucediendo en Madrid con “Invictus” Gómez quien aplastado en urnas se permite la descalificación de UpyD por no querer compartir sus ollas podridas y salvarle algún garbanzo, o como puede suceder con IU en Extremadura. Como nos sucede a muchos cada día y a cada paso. Como les sucede a tantos votantes sobre los que creen tener derechos de propiedad, aunque hayan decidido no votarles o hacerlo a otros en ejercicio de su libre y soberana voluntad. Que unos y otros y los que así quieran tienen el derecho a ser y elegir lo que les de la gana sin que les pongan sambenitos de casta apestada y cavernícola. Tienen hasta derecho a ser de izquierdas sin ser ni del PSOE, ni de ZP, ni de Rubalcaba.

¿Sobrevivirá el PSOE a su militancia hambrienta?
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Junio 2011

Una de las grandes incognitas del presente político español es saber si el PSOE, transformado ya en un partido que reparte beneficios entre los suyos, sabrá sobrevivir en la oposición, con una militancia que ya no recibirá los habituales dividendos en forma de cargos públicos, favores, subvenciones, chachullos y otros pagos extraños.

Se perciben síntomas de descomposición en las filas del socialismo español: nervios y miedo a que se conozca la verdad económica en Castilla la Mancha, dimisiones en Andalucía, enfrentamientos internos, etc..

Por culpa de sus errores y abusos, en especial por haber colocado al frente del partido y del gobierno a un inepto sin control como Zapatero, el PSOE deberá padecer una dura travesía del desierto, disminuido y relegado a la oposición, sin dinero para seguir comprando voluntades y apoyos, sin poder compensar a sus militantes con cargos y sin capacidad de "pagar" los votos y adhesiones, como ha hecho hasta ahora.

La actual crisis sorprende al PSOE en un momento difícil. El "Zapaterismo", que es básicamente una estructura clientelar pragmática que pone el dinero público al servicio del partido, ha acabado con la ideología transformando al PSOE, que antes era un partido de militancia, en un partido que reparte beneficios.

La gran incognita, después del batacazo electoral del 22 de mayo de 2011, en el que los socialistas perdieron el control de miles de puestos de trabajo y de más de 30.000 millones de euros de presupuesto público, es saber si el nuevo partido, sin ideología y acostumbrado a disfrutar del poder y de sus privilegios, es capaz de sobrevivir en la escasez que conlleva la oposición, en la que muchos miles de colocados perderán su empleo y el partido será incapaz de mantenerlos.

El PSOE, en la etapa de Zapatero, era como una gran empresa en la que entraban todos los ávidos de riqueza y de dividendos, sin que importaran demasiado la ideología y los principios. El Zapaterismo, convertido en un gran contenedor dominado por los intereses, acogió a grandes empresarios, banqueros, conglomerados mediáticos, intelectuales, periodistas, actores, artistas, gays, lesbianas, feministas, ecologistas, sindicalistas, movimientos ciudadanos de distinto pelaje y otros muchos colectivos y entidades, todos ellos ávidos de cargos públicos, dinero fácil y negocios con el poder.

Muchos creemos que, después del Zapaterismo, es inevitable una refundación del socialismo, convertido hoy en un partido acostumbrado a administrar el poder y la abundancia, incapaz de resistir la escasez y el sacrificio.

El primer paso para esa refundación debe ser la desaparición del Zapaterismo y su condena pública. Sólo después de esa medida, que connlleva expiación y catarsis, será posible refundar el PSOE y convertirlo de nuevo en un partido de militantes esforzados, idealistas y con más hambre de servicio que de cargos públicos.

La enfermedad que ha acabado con el socialismo español es el clientelismo, desarrollado magistralmente en Andalucía y Extremadura por dos líderes socialistas ya gastados y superados: Manuel Chaves y Rodríguez Ibarra, este último retirado de la primera fila. Zapatero, fascinado por lo que los socialistas andaluces y extremeños habían logrado, cerrando toda posibilidad de victoria a la derecha en esas dos autonomías, perfeccionó el sistema y lo convirtió en un sofisticado programa que, según sus propias palabras, convertiría al PSOE en un partido invencible, una vez alcanzado el poder.

El Zapaterismo no fue otra cosa que la conversión del clientelismo en política de partido y de gobierno. La tesis de partida que sirvio a Zapatero para alcanzar el poder en el partido fue una simple ecuación matemática que demostraba que, con el abundante dinero público que entonces tenía España, era posible ganarse a colectivos determinados y crear una inmensa red clientelar que agregara dos millones de votos más a la base de votante fieles del socalismo español, lo que garantizaba la hegemonía del socialismo por tres o cuatro legislaturas, como mínimo.

De ese modo, una vez alcanzado el poder en 2004, el gobierno de Zapatero empezó a utilizar el dinero público para aislar al PP, comprar voluntades y votos, ganarse la voluntad del nacionalismo extremo y conquistar, a base de dinero y favores, grupos y sectores estratégicos como los grandes empresarios, los grandes grupos mediáticos, los periodistas destacados, los gays, las lesbianas, los intelectuales, los artistas y actores, el movimiento ecologista, el movimiento ciudadano y otros muchos.

Las elecciones del 2008, ganadas por Zapatero a pesar de que España caía en picado hacia la ruina y de una pésima gestión del gobierno, demostró que el "Zapaterismo" era eficaz y que el clientelismo y la compra de voluntades con el dinero de todos habían surtido efecto, blindando al PSOE en el poder.

Pero la violenta crisis económica ha destrozado el maquiavélico proyecto de Zapatero y la ausencia de dinero ha destruído la red de lealtades y adhesiones, provocando justo un efecto contrario, el de la venganza por parte de aquellos colectivos a los que se les había tenido que cortar el suministro de dinero. Por eso Zapatero reaccionó como un poseso cuando la crisis empezó a mermar las arcas públicas, endeudándose sin control para seguir disponiendo del enorme río de dinero que exigia el inmenso programa clientelar que él había puesto en marcha.

Zapatero fue lo bastante miserable como para arruinar a España para no perder su hegemonía. Ese es el origen y la causa de la actual postración de España, convertida por culpa personal de Zapatero en un país económica y moralmente enfermo.

Voto en Blanco

No habrá otro 13M, Sr. Rubalcaba.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Junio 2011

Me parece que ya está bien de que Rubalcaba se desentienda del tema de los presuntos miembros del movimiento 15M. La degeneración ha llegado al extremo de tomar por asalto una dependencia privada como es la CEOE, sin que haya habido intervención de las Fuerzas de Seguridad. Sin embargo, en Valencia y con la excusa de un supuesto ataque a las citadas Fuerzas, estas se emplearon con violencia causando más de dieciocho heridos, y cinco detenidos, tres de ellos con antecedentes penales.

Este movimiento ha derivado en un frente revolucionario manipulado por la extrema izquierda y que sigue contando con la comprensión y pasividad de Rubalcaba. pero a esta situación hay que ponerle coto. Porque, Sr. Rubalcaba, no piense ni por un momento que va a poder repetir lo de la jornada del 13 M. Esta vez, habrá oposición si usted desde su Gobierno consiente esta violencia, o intenta que actúen en contra del PP con total impunidad. Esta vez no verá a un líder indefenso. Así que controle estas algaradas callejeras o los ciudadanos responderán en legítima defensa de su libertad.

Su comportamiento pasivo y sus excusas no le eximen de su responsabilidad. Si no ejerce como Ministro0 de Interior y deja de escudarse en la "negativa al uso de la fuerza represiva por evitar un mal mayor", será usted cómplice del vandalismo y de la coacción que llevan sufriendo los ciudadanos desde que estos sujetos decidieron ocupar el espacio público y manifestarse sin permiso violentando la paz ciudadana y el normal desarrollo del comercio de las zonas donde acamparon.

Personalmente estoy harto de que usted cínicamente eluda su responsabilidad. Personalmente estoy harto de tener que soportar su presencia en el Gobierno conociendo sus antecedentes políticos y actuaciones sectarias y anti democráticas, como su famosa aparición en la noche del 13M del 2004. Personalmente estoy harto de su desfachatez a la hora de mentir a los ciudadanos, principalmente cuando aseguraba haber verificado el "alto el fuego de ETA". Personalmente estoy harto de que siga sin pestañear en la política de acercamiento y liberación de etarras, dejando eludir a la acción de la Justicia a asesinos terroristas como Troitiño, de Juana Chaos. Josu Ternera, etc.

Así que D. Alfredo, deje de tomar el pelo a los ciudadanos y por una vez actúe honestamente y cumpla con su deber como Ministro de Interior. Como dijo aquél embajador a la pregunta de que si podían hacer algo para ayudar..."la respuesta fue "si´, basta con que deje de mandarme a esta gente a la embajada". Pues eso.

Pasado y presente
¿Qué es ser antifranquista?
Pío Moa Libertad Digital 10 Junio 2011

Observen: antifranquistas son Carod Rovira, De Juana Chaos, Rubalcaba, Rajoy, Alfonso Guerra, Josu Ternera, Mas, Carrillo, la Chacó, Cebrián, Arenas, Camps, Roldán, Odón Elorza, Setién, Basagoiti, Arzallus... Señalarlo no es demagogia, sino destacar un hecho objetivo, oscurecido vergonzantemente. ¿A qué obedece tan peculiar fenómeno, si el franquismo se disolvió, por voluntad propia, hace 35 años? Obtendrán una respuesta si reparan en que ninguno de ellos ha contribuido a la democracia, la cual se implantó "de la ley a la ley", al margen o en contra de ellos; y en que todos han envilecido el régimen de libertades con abusos de poder, manejos separatistas, corrupción, terrorismo o colaboración –activa o pasiva– con el terrorismo, negación de la separación de poderes y desprecio a la nación española. Han inventado "naciones" y "hechos nacionales" para diluir la nación española, base de la soberanía, y denigrado y confundido con mil falsedades la historia de España...

¿Qué significa, entonces, el antifranquismo? Significa, muy literalmente, oposición a España y a la democracia. Lo primero es tradicional ya desde antes de los tiempos en que los vivas a Rusia y a la república se contraponían agresivamente a los vivas a España. Lo segundo sorprende solo a los ingenuos porque se ha identificado, con pleno fraude, antifranquismo y democracia, cuando son con toda evidencia conceptos opuestos: la democracia procede históricamente del franquismo, y todas las amenazas a ella nacen del antifranquismo, como salta a la vista y casi nadie señala.

Procede distinguir también entre el antifranquismo de otrora y el actual. Cuando Franco, había un antifranquismo activo, básicamente comunista, y otro antifranquismo de pandereta, tolerado por el régimen y con la vista puesta en la muerte del Caudillo para extraer ventajas políticas, así fuera en connivencia con el terrorismo. El primero, por los riesgos que corría, no dejaba de tener cierta dignidad a pesar de su totalitarismo. El que ha venido creciendo después ha sido particularmente abyecto, porque la mayoría de sus líderes no solo no hizo nada contra aquella que ahora llaman terrible dictadura, sino que prosperó e hizo carrera en ella y en sus aparatos. Cebrián o Ángel Viñas son modelos de esa miseria tan extendida. Y si no se clarifican de una vez las cosas y se les para los pies, enlazarán, como siempre han querido, con el nefasto Frente Popular con el que se identifican en sus desvaríos. Mientras estas cosas elementalísimas no se clarifiquen, España y sus libertades correrán serios peligros: pueblo que olvida la historia, tiende a repetir lo peor de ella.

Indignados
La Columna Rubalcaba
GEES Libertad Digital 10 Junio 2011

Día de composición de ayuntamientos este sábado, con el centro de Madrid en estado de semi-sitio y las fuerzas de seguridad conteniendo el aliento por toda España. La situación de orden público, desde hace un mes, se ha ido deteriorando progresivamente. Desde el día 15 de mayo, las infracciones, faltas, y delitos cometidos por los llamados "indignados" han ido creciendo exponencialmente, en gravedad y extensión geográfica, conforme su impunidad aumentaba. Someramente, podemos destacar algunos, varios tipificados en el Código Penal:

Las relacionadas con la obstaculización de la vía pública y la ocupación ilegal y por la fuerza de plazas del centro de las ciudades.
Las relacionadas con la desobediencia a la autoridad y a los requerimientos de las fuerzas de seguridad.
Las relacionadas con el asalto o intento a instituciones privadas –bancos, supermercados, CEOE– y públicas –televisiones–, incluidas sedes parlamentarias en Madrid y Valencia.
Las relacionadas con el procedimiento electoral: vulneración premeditada de la jornada de reflexión y del día de elecciones, o insultos y amenazas a cargos públicos.
Las relacionadas con los insultos, vejaciones y amenazas a los miembros de las FSE, que incluye la toma de datos de vehículos policiales o particulares. Por supuesto, la agresión a los agentes.
Las relacionadas con las normativas municipales, relacionados con sanidad, alimentación, uso de espacios públicos para fines privados etc.

En el caso de las acampadas, el Ministerio de Interior renunció a impedirlas al comienzo y las dejó crecer después, premeditada o imprudente. No se establecieron filtros que impidiesen introducir material de obra, no se detuvo a los organizadores, y en pocos días la cosa degeneró en comunas chabolistas bien organizadas para impedir el desalojo. Aún hoy, no hay controles sobre qué o quién entra allí. Pero aún difícil, el desalojo no ha sido siempre imposible: varias veces en las últimas dos semanas podía haberse realizado en Madrid, y de hecho las fuerzas de seguridad tenían planeado el dispositivo para hacerlo de madrugada con todas las garantías. Rubalcaba no lo quiso.

Someramente, los acampados se dividen en tres grupos, vagabundos al margen: los que estaban fichados de antemano como miembros de colectivos "okupas" y marginales; los que han sido identificados estos días como cabecillas de las asambleas y algaradas, vinculados a sindicatos, páginas webs y organizaciones de extrema izquierda; y un grupo más amplio de radicales, militantes e ingenuos que secundan sus llamadas. Si bien este último grupo es más numeroso y problemático de controlar, los dos primeros han sido y son fácilmente desactivables. La detención selectiva y la puesta a disposición judicial de los dirigentes no suponen excesivos problemas, máxime en un asunto que dura semanas y que los desgasta. Rubalcaba no lo ha querido.

Cuestión distinta es la convocatoria de concentraciones abiertamente ilegales, como el cerco al Congreso de los Diputados de Madrid, las Cortes Valencianas o las comisarías. Las concentraciones se difunden por las redes sociales. También aquí se constata que el grupo organizador no pasa de dos decenas de personas –algunas presentes físicamente en las acampadas–, que convocan e incitan a cometer actos delictivos. A través de sus cuentas en las redes sociales, direcciones IP y dispositivos móviles, o a través de servidores de determinadas webs son fácilmente identificables, si no lo están ya. Tampoco nada se ha hecho por aquí.

Estas labores de información y prevención, no se han activado, pese a que en algunos lugares como el País Vasco este procedimiento selectivo en relación con el orden público ha dado excelentes resultados. En lugar de eso, Rubalcaba está lanzando a las UIP (Unidades de Intervención Policial) a encerronas previsibles. En Valencia –como en Barcelona los mossos–, la policía se encuentra con una pinza: por un lado los agentes son presionados, provocados e insultados gravemente por los "indignados", mientras se rompen sus cordones y dispositivos, que después levantan las manos para ser fotografiados como víctimas. Por otro lado, Rubalcaba no aborta a tiempo las algaradas, y permite la vejación de los miembros de la policía, a los que además se amenaza con denuncias por aspectos ridículos, como no identificarse correctamente. Y es que una de las peores secuelas de estos acontecimientos es la aparición de métodos de acoso legal hacia los miembros de las FSE, que hasta ahora sólo se había ensayado en círculos batasunos.

Tanto en Barcelona como en Valencia los números policiales se vieron desbordados, actuaron cuando no cabía más remedio, avisando y con la menor violencia posible. En la ciudad del Turia tampoco hubo "carga" como alegremente recogieron los medios. De hecho se recuerdan pocas intervenciones de las UIP más selectivas y limpias que la de Valencia, lo que no ha librado a los agentes de críticas tan injustas e irresponsables como la de González Pons. En Madrid, los "indignados" aún provocan a las FSE en busca de notoriedad.

¿Por qué Rubalcaba no ha actuado según su deber, que es cumplir y hacer cumplir la Constitución y la ley? ¿Por qué no ha activado todos los instrumentos contra los piqueteros, y deja a la policía vendida ante la propaganda? No es por incapacidad: como hemos visto, existen mecanismos que no se han utilizado porque el Ministerio del Interior ha dado instrucciones de no usarlos. Rubalcaba no quiere. Esa es la cuestión, porque de hecho impedir o no impedir que los "indignados" actúen le confiere hoy un poder que sin ellos no tendría. A fin de cuentas, es él el que está decidiendo si un acto se celebra o no, si la normalidad se rompe o no, y dónde los "indignados" pueden irrumpir y dónde no. Y lo hace arbitrariamente, porque si no hace cumplir siempre la ley, es que la cumple a su antojo. En el fondo, da igual que los indignados no lo quieran o no lo sepan, pero son el instrumento en la calle del poder del ministro. En verdad son la Columna Rubalcaba.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Déficit autonómico
Donde Rajoy dijo trasparencia, dice opacidad
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Junio 2011

Poco parece que le ha durado a Rajoy su compromiso de austeridad y transparencia con el que hace escasamente una semana nos anunciaba una serie de medidas destinadas tanto a embridar el gasto autonómico y municipal como a conocer cuál es el estado real de las cuentas de los ayuntamientos y autonomías que el PP va a pasar a gobernar. Según nos informa este jueves El Mundo, citando fuentes del PP, Rajoy habría acordado el pasado martes con la vicepresidenta Salgado evitar críticas a las cuentas autonómicas que siembren desconfianza en los mercados, por lo que el líder de la oposición se habría comprometido a no hablar de déficits ocultos ni avalar declaraciones que provoquen "alarma injustificada".

Hay que ver la facilidad que todavía tiene el Gobierno para neutralizar la crítica del PP y hasta la de los medios de centroderecha. Han bastado que unos cuantos dirigentes del PSOE, el Gran Wyoming y unos cuantos editoriales de la prensa progubernamental digan que el problema no es el mal estado de nuestras cuentas sino que el PP lo denuncie, para que, en menos de una semana, pasemos de las anunciadas auditorías al pacto de silencio, para que lo alarmante pase a ser alarmista y para que el problema ya no esté en el descontrolado gasto autonómico sino en el hecho de que se llegue a saber hasta qué punto lo está.

Interiorizando la neutralizante propaganda socialista, pero también siendo conscientes de que muchas comunidades gobernadas por el PP no son modelos de control del gasto, fuentes del PP citadas por El Mundo coinciden ahora con Salgado y el Gobierno en lo de la "alarma injustificada", sobre la base de que, "si bien todas las comunidades autónomas están atravesando una situación difícil, ninguna llega al problema de Grecia".

Para empezar, aquí quien está atravesando una situación difícil son los ciudadanos, que tienen que soportar el despilfarro de unas autonomías que se resisten a ajustarse el cinturón, a pesar de lo cual siguen dejando a deber cantidades millonarias a los proveedores. Pero lo más delirante es ese aire de "responsabilidad" que se pretende dar a esta bajada del diapasón en la critica al déficit autonómico o que se tilde de "injustificada" la alarma sobre la base de que ninguna de nuestras comunidades está en la situación de Grecia. Si esto es así, razón de más para que haya luz y taquígrafos. No olvidemos que si Grecia está como está es precisamente porque se han mantenido durante años ocultos unos déficits con el objetivo de no alarmar a los mercados. Pero, como ya decía Ortega, toda realidad ignorada prepara su venganza.

Aunque la trasparencia en las cuentas públicas nos informara de que el problema del déficit autonómico es aun mayor del que parece, y esto se tradujera en un aun mayor encarecimiento de nuestra deuda, esto se contrarrestaría con la imagen de un partido político que pronto va a formar gobierno dispuesto a coger el toro por los cuernos. No hay nada que agrave más un problema que la renuencia a aceptar su existencia. Eso por no hablar de que la solución no pasa por que las administraciones se puedan endeudar a un precio más barato, sino por que las administraciones públicas dejen de una puñetera vez de endeudarse. De lo que se tienen que convencer de una vez en el PSOE y en el PP es de que las administraciones públicas tienen que ajustarse a sus ingresos, sin huir de su realidad vía endeudamiento. Y esa irresponsable renuencia es la que causa una alarma imposible de ocultar.

Sistema de apoyo popular
Intereconomía lanza una campaña pionera frente al acoso del Gobierno
El Grupo pide apoyo a sus seguidores para mantener su independencia y libertad. La fórmula, novedosa en España, es habitual en otros países.
Redacción. Madrid www.gaceta.es 10 Junio 2011

Intereconomía lanza una campaña que busca cortejar el apoyo decidido de sus espectadores y lectores. Lejos de encontrarse en una mala situación económica, a pesar del boicot permanente que sufre por parte del Gobierno socialista, la plataforma multimediática pretende ser pionera y que cunda el ejemplo de una práctica que es absolutamente habitual en medios de comunicación de otros países, en especial del mundo anglosajón, y de un sistema de apoyo popular que ha permitido que grandes proyectos independientes a lo largo de la historia hayan podido encontrar viabilidad y continuidad y así ofrecer su contribución a la ciencia, la comunicación o las artes.

Otros medios de comunicación, La Sexta sin ir más lejos, podrían emular a Intereconomía, aunque su caso sería sustancialmente distinto, pues se encuentran en una situación en la que han de hacer frente a la deuda de más de 30 millones de euros. Por supuesto, afortunadamente para ellos, el canal de Jaume Roures cuenta en todo momento con la generosidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

A pesar de que Intereconomía ha logrado en el pasado mes de mayo su mayor índice histórico de audiencia, la cadena lamenta la obligación emanada del Gobierno por la que sus millones de espectadores se han visto obligados a resintonizar sus receptores de TDT para captar la frecuencia por la que se emite Intereconomía. Una decisión administrativa con la que el Grupo siempre se ha mostrado disconforme, y que se acumula a la larga serie de intentos de sofocar la independencia de la cadena.
‘La Enciclopedia’

Un gran ejemplo de proyecto financiado popularmente es el de La Enciclopedia.Una obra crítica revolucionaria que marcó el inicio del pensamiento moderno, un proyecto ideado por Diderot y D’Alembert en la que colaboraron entre otros Rousseau, Voltaire o Montesquieu. Un proyecto faraónico, La Enciclopedia o Diccionario Razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios fue la gran obra difusora de la Ilustración francesa. Sus impulsores sólo pudieron sacar el proyecto adelante con el apoyo de los 4.000 suscriptores que financiaron la obra haciendo así posible su aparición, sin esa ayuda La Enciclopedia, fuente de los grandes movimientos intelectuales posteriores, jamás podría haber salido adelante.

La Enciclopedia, que supuso la difusión de todo el saber científico y técnico más avanzado de su época, alcanzó fama, sobre todo, por sus textos ideológicos, los cuales tenían la pretensión, según el propio D’Alembert, de discutirlo y analizar todo el saber recopilado por el hombre.

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No a Bildu, sin excepciones
Editoriales ABC 10 Junio 2011

EL entendimiento entre PSE y PP que dio a Patxi López la presidencia del Gobierno vasco ha superado, por ahora, las turbulencias de la legalización de Bildu y de las tentaciones poselectorales de acuerdos entre los socialistas y esta coalición a la que el Tribunal Supremo calificó como instrumento político de ETA. El TC no lo vio así y autorizó su concurrencia a las elecciones. Una vez que las posiciones se han decantado, socialistas y populares vascos vuelven a reconocerse como los aliados naturales del autonomismo y del constitucionalismo, frente a las propuestas de radicalismo abertzalede Bildu y de juego doble del PNV. Este ha vuelto a su cínica equidistancia entre «frentes», como si hubiera equivalencia entre las víctimas de ETA y los nuevos peones del entramado batasuno.

La mejor respuesta de socialistas y populares ha sido su compromiso de apoyo recíproco en ayuntamientos y diputaciones. La ratificación de este consenso era ahora más necesaria que nunca ante la más que asegurada embestida que va a protagonizar el nacionalismo vasco, en el que las disensiones sobre el liderazgo interno conviven con la solidaridad fraternal frente a los constitucionalistas. Pero es preciso que los socialistas aprendan del coste que hay que pagar cada vez que se equivocan de análisis sobre las intenciones reales de ETA y su entorno. Los mensajes favorables a Bildu cuando pendían los procesos ante el Supremo y el TC confundieron a muchos electores, que perdieron las referencias de quién es víctima y quién es ETA. Mirar al futuro no exige incurrir en amnesia.

Por eso, el apoyo recíproco que han ratificado PP y PSE debe mantenerse firme porque el PNV ha vuelto a ser desleal no sumándose a la unidad democrática, porque Bildu representa los intereses de ETA en las instituciones y porque ETA no ha anunciado la entrega incondicional de las armas. La ausencia de atentados no debería inducir a error sobre el verdadero y dramático alcance de la situación política creada tras el 22-M.

Desgraciadamente, todo tiene su reverso. Las bondades del acuerdo en el País Vasco quedarán arruinadas en buena medida si no tienen continuidad en Navarra, donde la ambigüedad de los socialistas hacia el apoyo que podrían recibir de Bildu está contradiciendo el definitivo rechazo de sus colegas vascos hacia esta coalición. Navarra no necesita menos unidad democrática que el País Vasco, ETA y sus acólitos son iguales en un sitio u otro.

PP-PSOE
Sin espacio
Maite Nolla Libertad Digital 10 Junio 2011

Menudo problema tiene el PSOE con el PP: les han copiado. Funcionan como ellos y eso les ha dejado sin espacio. Esta semana, sin ir más lejos, se ha sabido que el PP va a apoyar los presupuestos de CiU, y que lo va a hacer olvidándose de aquellas promesas tan campanudas de que no iban a pactar con nadie que multara por rotular en castellano o que no cumpliera las sentencias del Supremo sobre educación. Pero como la red lo aguanta todo, los hagiógrafos de los y las líderes populares pueden justificar la cuestión por varios motivos. Por ejemplo, por dejar de lado el enfrentamiento con Cataluña y la radicalidad de otras épocas, intentando cerrar heridas como la del recurso del Estatut. O con el comodín habitual de que sin un entendimiento con el nacionalismo no se va a ningún sitio ni en Cataluña ni en España. Así, apoyando los presupuestos, el PP entra en la normalidad política en Cataluña, da un portazo a la ofensa y al anticatalanismo y busca una alternativa a Zapatero, alcanzando acuerdos con el centro derecha catalán. Vamos, los topicazos de siempre que llevaron a Aznar a fichar a Piqué. En cambio, una visión más práctica y menos enajenada nos podría hacer pensar que el PP está apoyando la política de austeridad y de recortes de Mas y, de hecho, Rajoy así lo ha manifestado, ya que es lo que hay que hacer en estos momentos de dificultad.

El problema viene cuando desde fuera nos advierten de que los presupuestos que presenta Mas son un auténtico desafío al Estado y, por extensión, a las recetas o al apremio de la Unión Europea. Los presupuestos de la Generalitat que apoya Rajoy son la muestra de que algunas comunidades autónomas funcionan, más o menos, como los acampados de Sol.

En definitiva, tenemos a un PP que, por mucho que rete al Gobierno con lo del calzón quitado o lo de la braga de cuello alto, no hace más que apoyar una política contraindicada en lo económico y habitualmente anticonstitucional en lo político. Y eso podría ser un problema si tu adversario decide dejarte con las contradicciones al aire. Pero no es así. A Rajoy sólo le vamos a criticar en esta casa. Y es que al PSOE le deja sin oxígeno que el PP se arrime a CiU pretendiendo quizás canalizar el voto útil para las generales, como hizo Zapatero en 2008. Hablando de arrimarse, ya no pueden criticarles ni por lo de no arrimar el hombro, que sería lo normal. Al fin y al cabo, el Gobierno –aunque no haga nada– está siendo apretado desde Europa, y el que le va a sustituir se pone a remar en sentido contrario en una de las comunidades más importantes. Digo que sería lo normal, si no fuera porque Rubalcaba si pudiera se arrimaría el doble que el PP y les daría el triple. Lo dicho, lo tienen crudo.

Pilatos
Cristina L. Schlichting La Razón 10 Junio 2011

Una de las cosas más sobrecogedoras para el visitante del País Vasco son los carteles con las fotos de los etarras. Te los encuentras en los bares batasunos, presidiendo la barra, pero también en las calles de algunas localidades, o entre las colgaduras de las fiestas. A ninguna persona sana le puede parecer normal la exaltación de los asesinos. Sin embargo, los pobres vascos deambulan entre las imágenes como si no se pudiese hacer nada para quitarlas. El Gobierno de Patxi López ha reducido estos «adornos», aunque siguen existiendo.

El Tribunal Supremo ha sentenciado ahora –corrigiendo a la Audiencia Nacional– que la exhibición pública de los rostros de los pistoleros es apología del terrorismo… y ha condenado al demandante a pagar las costas del proceso. Daniel Portero denunció las imágenes de los asesinos de su padre, mostradas en una caseta de las fiestas de Bilbao, pero los jueces dicen que no se sabe quién las colocó allí y que ha de ser él quien corra con el precio del fallo. No se sabe si es un chiste o una broma de mal gusto. No hay derecho. Los de la caseta deberían pagar las costas, por supuesto, y una multa. Por albergar fotos de criminales. El mensaje de los magistrados, por el contrario, es un aviso para navegantes que podría haber sido escrito por Pilatos. Parece decir: «No te molestes en denunciar estas cosas porque sólo te va a costar pasta». Me pregunto si los jueces temen a los propietarios de la caseta. En ese caso deberían perseguirlos en lugar de a Portero.

Cataluña
CiU mantendrá el decreto que exige acreditar el conocimiento del catalán a los nuevos profesores universitarios
La federación nacionalista apoya la normativa aprobada por el tripartito porque, como “lengua propia de las universidades de Cataluña”, es “legalmente exigible” a los profesores y “no supone ninguna barrera, ni impide su movilidad, ni la captación de talento”.
Redacción www.vozbcn.com  10 Junio 2011

La Comisión de Enseñanza y Universidades del Parlamento autonómico de Cataluña ha rechazado este jueves una propuesta de resolución presentada por Ciudadanos para reclamar la derogación del decreto que establece la obligatoriedad de acreditar un nivel suficiente de conocimiento de catalán a los nuevos profesores universitarios, y que está recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Aprobada en septiembre pasado por el tripartito, Ciudadanos esperaba que con el nuevo Gobierno autonómico presidido por CiU se pudiese corregir una normativa que, a su juicio, ‘impone barreras en donde debe garantizarse la libertad de cátedra de modo que la Universidad cumpla su función, que no es otra que hacer ciencia y enseñar ciencia con el máximo grado de excelencia posible’. Sin embargo, solo el PP les ha apoyado, mientras que CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA se han opuesto.

El PSC, “orgulloso” del decreto
Se da la peculiar circunstancia de que, aunque el decreto exige a los profesores ‘conocer las dos lenguas oficiales’, está previsto que solo se realizará un examen de español a los aspirantes a profesores universitarios que sean extranjeros. Sin embargo, a todos los españoles se les supondrá que tienen el adecuado conocimiento del castellano, aunque hayan estudiado bajo un régimen de inmersión lingüística en otra de las lenguas cooficiales.

Marina Geli (PSC) ha asegurado que “no hay ningún país” que no exija “el conocimiento de la lengua propia”, se ha declarado “orgullosa” de que su partido haya sido coautor del decreto y ha reclamado “respeto” a “la lengua propia del país”, en referencia al catalán y a Cataluña.

ICV-EUiA considera que la norma “es de sentido común”
Dolors Camats (ICV-EUiA) ha señalado que “es de sentido común que en las universidades catalanas las clases se impartan en catalán, como pasa en todas las universidades del mundo, donde las clases se imparten en su lengua” y ha acusado a Ciudadanos de haber generado este “conflicto”.

Pere Aragonès (ERC) ha defendido que el decreto busca “garantizar” el derecho de los estudiantes a que se les entienda en catalán, ha recordado que la norma no obliga al profesor a dar las clases en catalán y que se aplicará una excepción a los profesores visitantes.

CiU asegura que “no supone ninguna barrera”

Mireia Canals (CiU) se ha mostrado a favor del decreto porque “el catalán es la lengua propia de Cataluña” y porque la ley también establece que “el catalán es la lengua propia de las universidades de Cataluña y, por tanto, es la lengua de uso normal de sus actividades”. Así, ha insistido en que es “legalmente exigible” a los profesores y “no supone ninguna barrera, ni impide la movilidad del profesorado, ni la captación de talento”.

Albert Rivera (Ciudadanos) se ha declarado partidario del “fomento” de la lengua catalana, pero no de la “imposición”. Y ha destacado que es “curioso” que, mientras se pide a los profesores que demuestren su conocimiento, “en otros ámbitos, como en la política, por ejemplo, no se exija su acreditación”.


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