AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 11 Junio 2011

 

Apurar el cáliz
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Junio 2011

Queda cáliz. Después de haberse instalado ETA como gran fuerza política en las instituciones locales vascas comenzarán sus reivindicaciones penitenciarias. Sobre los presos sin delitos de sangre… y con delitos de sangre. Y la soberanía al alcance de la mano. ¿Qué listos dijeron que ETA había sido derrotada? Queda cáliz. Desde la transición se confundió descentralización administrativa con Estado «compuesto» por pequeños Estados. En unos años pasamos del unitarismo al taifismo. Lo que está siendo la ruina económica. Una autonomía uniprovincial puede llegar a endeudarse en sanidad más que una gran región.

Queda cáliz. La ley electoral seguirá haciendo estragos. En su día la aceptaron Carrillo y la derecha porque esperaban mejores resultados electorales. A pesar de los pactos del PSOE y los nacionalistas los «populares» siguen pensando que pueden entrar en el juego. Quizá, si aceptan la destrucción de la nación española.

Queda cáliz. Es tal la degradación de los políticos —ya casta— que algunos echan de menos a Anguita, Sagaseta, Arzalluz… La degradación va de la corrupción económica a la ausencia de una mínima capacidad retórica en el parlamento.

Queda cáliz. El partidismo impide la objetividad más elemental. El corrupto siempre es el otro. El informador perdona a los suyos hasta la desvergüenza. La capacidad crítica se especializa en el contrario hasta un punto de que únicamente hay buenos y malos…

Queda cáliz. No se vislumbra siquiera un modelo económico productivo. La Universidad está muerta. El poder judicial ha sido fagocitado. Es imposible la prosperidad sin justicia. El 15 M es un estornudo. Nos queda mucho cáliz que apurar. Hasta la hez.

Historia de una escalera
Alfonso Basallo. www.gaceta.es 11 Junio 2011

Los vecinos de España seguimos creyendo aún que los gobernantes son los amos.

Un país es como una comunidad de vecinos. El rey de la escalera no es el administrador, sino los propietarios, de modo y manera que si el ascensor casca, quien se la carga es el administrador. Si además mete la mano en la caja, se le lleva a los tribunales. Pero basta con que haga una mala gestión o se conduzca como un inútil manifiesto para que le pongan de patitas en la calle. Y nadie se hace mayor problema. Sin embargo, los vecinos de España seguimos creyendo, por un servilismo endémico, que los gobernantes son los amos y en lugar de ir con la cabeza bien alta como ciudadanos, propendemos al lametón de bota, trocados en súbditos. No nos hemos enterado de que en una democracia el que paga manda, y aquí los que pagamos somos nosotros. De forma que el gobernante de turno abusa de nuestra incorregible candidez y no sólo no rinde cuentas de sus fiascos, sino que nos pone de “bellacos” para arriba.

Ha tenido que ser una isla remota la que nos dé una lección de democracia, al sentar a su ex primer ministro en el banquillo por mala gestión. No por llevárselo crudo o meter mano a menores de edad sino por administrar de pena unos dineros que no son suyos, sino de los vecinos. Verá el caso un tribunal especial, de nombre volcánico: el Landsdomur, creado en 1905 para casos contra miembros del Gobierno.

¿Se imaginan lo bonito que sería que el presidente se sentara en el banquillo por negligencia? ¿Se imaginan que el español recuperara la condición de ciudadano y dejara de sentirse como un destripaterrones medieval? ¿Y lo mucho que se tentarían la ropa los políticos en su actuación pública, el respeto que le cogerían a presentarse a elecciones? Las actas de diputado, las varas de alcalde y las estancias de cuatro años en La Moncloa volverían a ser lo que nunca debieron dejar de ser: cargas pesadísimas y no patentes de irresponsabilidad.

Pero más que a una comunidad, esto se parece a 13 Rue del Percebe.

Esperanza de la política
«En estos momentos de crisis, es improbable que la inercia de nuestros viejos modos de gobierno nos lleve a buen puerto. Sería deseable que, precisamente ahora, a la política fueran los mejores»
ANTONIO HERNÁNDEZ-GIL ABC 11 Junio 2011

«LOS partidos políticos son incapaces de dar sentido a nuestra condición de ciudadanos. Los tópicos principales del debate nacional —el objetivo correcto del Estado del bienestar, la extensión de los derechos y facultades, la dosis justa de regulación a cargo del Gobierno— se construyen con argumentos propios de épocas anteriores. No son cuestiones sin importancia; pero no llegan a las dos preocupaciones que laten en el corazón descontento de la democracia. Una es el miedo a estar perdiendo, individual y colectivamente, el control de las fuerzas que gobiernan nuestras vidas. La otra, la sensación de que, desde la familia al vecindario y a la nación, la fábrica moral de la comunidad hace crisis a nuestro alrededor. Estos dos temores —la pérdida del autogobierno y la erosión de la comunidad— definen juntos la ansiedad de esta época».

Son las palabras iniciales del libro que un conocido profesor de Derecho de Harvard publicó hace quince años: El descontento de la democracia: América en busca de una filosofía pública. Michael J. Sandel preconizaba en 1996, con el objetivo de recuperar la voz cívica frente al voluntarismo reinante, una filosofía política sobre la ciudadanía, la libertad, la justicia y la democracia indagando en Hobbes, Rousseau, Tocqueville, no tan distantes, para explorar con su ayuda en la conciencia colectiva y proponer soluciones a los problemas ya entonces acuciantes de una sociedad desorientada. Hoy, con aquella ansiedad premonitoria convertida en auténtico drama, podemos encontrar muchas reflexiones semejantes y gran variedad de respuestas según los autores. En Estados Unidos. No sueño con el sueño americano, que tiene mucho que ver con el origen de la crisis económica que todos sufrimos, pero envidio la capacidad autocrítica de aquel país; su predisposición a dedicar los recursos necesarios para estar en la avanzada académica de las preocupaciones sociales sin perder la perspectiva fundamental de la filosofía política. El principio para una posible regeneración.

Aquí miro alrededor y, en general, veo discursos que apenas levantan un palmo del suelo. Afirmaciones vacías, que no soportan su inversión en negativo porque perderían todo sentido (vamos a crear empleo, o no vamos a consentir la corrupción, cuando nadie diría lo contrario); noticias nimias, que importan sobre todo al interés del político que las genera o de su entorno próximo y que, sin embargo, merecen la respuesta inmediata de los demás partidos y la glosa multicopiada en columnas periodísticas, según el color, durante días, hasta que las afirmaciones, las respuestas y los comentarios se funden en un magma que fluye y mantiene a todos —protagonistas, comunicadores y su público— atentos como si se tratara de uno de aquellos interminables seriales radiofónicos que algunos conocimos en nuestra juventud. Parecen vivir de ello.

Por enlazar con las palabras iniciales de Sandel, no estoy seguro de que estemos debatiendo sobre los fundamentos del Estado del bienestaro la amplitud que requiere la regulación de la actividad económica para embridar un capitalismo sin alma que no ha sido capaz de mantener la dosis de crecimiento indispensable para no herir aún más a los más. Acabamos de pasar por un proceso electoral como quien pasa un sarampión (solo que, a juzgar por la historia, no nos inmuniza) y resulta difícil retener cuáles han sido los diagnósticos, los pronósticos y los tratamientos propuestos para los males que indudablemente nos aquejan más allá de la descalificación del contrario y de las consignas dirigidas a los ya convencidos. Tampoco acompañan el pensamiento crítico, la ciencia y el ensayo, poco significativos o lejanos.

Para un profesional del Derecho, por ejemplo, ha sido triste el silencio sobre los problemas de la justicia en el ámbito de las autonomías con competencias transferidas, incluso allí donde se está dejando morir de desatención a una parte esencial del sistema constitucional de la justicia como es la asistencia jurídica gratuita a los más desfavorecidos prestada con el esfuerzo de miles de abogados de oficio, injustamente demonizados para tapar la imprevisión de quienes no saben o no quieren asegurar un servicio público imprescindible para la cohesión social. Como ha sido sintomática la falta de debate previo sobre el verdadero estado de las cuentas públicas municipales o autonómicas, apuntando unos y otros gestores partidas de gastos incurridos, debidos y no pagados en una barra de hielo con la mirada distraída en otra parte, hasta que venga una nueva administración a desvelar la gravedad de la situación, si es que los siguientes pueden tirar la primera piedra, o hasta que la ruina sea inmanejable.

Pero, desde luego, no hablamos de cómo y por qué se está perdiendo el control de las fuerzas que gobiernan nuestras vidasy nos conducen al empobrecimiento económico y cultural, a la destrucción gota a gota del empleo y, lo que es más grave, a la certeza de que para muchas familias difícilmente habrá nuevas oportunidades. Los «mercados» se han convertido en un conjuro esotérico para exorcizar las culpas, como si, por definición, el mercado no fuéramos todos, en términos globales, incluyendo los modestos ahorradores privados, la inversión del dinero que serán nuestras pensiones, y unas administraciones públicas que han hipotecado nuestro presente y nuestro futuro y no pueden pagar a sus cientos de miles de empleados, ni devolver el dinero que han tomado prestado, si no es con nuevos créditos. Distinto es que haya que profundizar en una ordenación que se ha demostrado insuficiente. Son patéticos los gestos del deudor dándoles puntapiés a sus acreedores al tiempo que los necesita para que le sigan financiando, más barato, por favor, que nosotros también ayudamos no presionando demasiado en la regulación o facilitando el reflotamiento de entidades deterioradas. Socializamos las pérdidas como nunca se socializarán los beneficios. Es comprensible la indignación de ese puñado de jóvenes en la calle y otros millones en sus casas, sin opción, que se sienten desconectados de la clase política y exigen, un poco de cualquier modo, un mucho sin posibilidades de éxito, todavía, una mejora de nuestra calidad democrática. Otra política.

Tampoco hablamos de la fábrica moralde una comunidad fragmentada y con dificultades para interiorizar lo colectivo como soporte del bien común, un concepto básico que suena a otra época. Claro que la moralidad pública en términos de filosofía política y social es algo muy diferente de los rastreros juicios de valor sobre la conducta del adversario que se prodigan en nuestra escena. Habría que ocuparse con método y rigor de las distintas concepciones de la justicia social; de los espacios y garantías de la libertad personal y de empresa; de las instituciones que todavía nos faltan para gestionar los problemas que plantea la globalidad; de los flujos migratorios y la integración de los extranjeros; de los nuevos principios que requieren una economía de la escasez en lo que ha sido el primer mundo y un orden internacional cuyas herramientas han quedado obsoletas; de la función vertebradora de la responsabilidad social de cada ciudadano; de la igualdad y de las intolerables desigualdades. Elevar el punto de mira.

En estos momentos de crisis, es improbable que la inercia de nuestros viejos modos de gobierno nos lleve a buen puerto. Sería deseable que, precisamente ahora, a la política fueran los mejores. Pero como eso no parece posible en ningún lugar del mundo, que al menos todos nos ocupemos de la Política, con mayúsculas, para un pensamiento más lúcido y una exigencia más firme hacia quienes la ejercen bajo nuestro mandato. Norberto Bobbio, gran jurista y hombre sabio, decía en 1989: «Respecto a las grandes aspiraciones de los hombres de buena voluntad, vamos ya con demasiado retraso. Tratemos de no aumentarlo con nuestra desconfianza, nuestra indolencia, nuestro escepticismo. No tenemos mucho tiempo que perder». Hoy, veinte años después y dramáticos cambios en el último minuto, los ciudadanos seguimos siendo la gran esperanza de la política.

ANTONIO HERNÁNDEZ-GIL ES DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID

Y tú más
Ahora que el flujo del dinero se ha cortado, la consigna del «Y tú más» suena ridícula y anacrónica
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 11 Junio 2011

DESDE que ganaran las elecciones, andan los peperos muy alarmados con la posibilidad de que las comunidades autónomas y municipios que han arrebatado a los sociatas escondan un déficit muy superior al que hasta ahora se ha declarado; y se trata, desde luego, de un temor muy fundado... en la experiencia que los peperos poseen de las comunidades autónomas y municipios que han gobernado. Los sociatas, por su parte, sospechan que la alarma de los peperos no obedece sino al intento de justificar los recortes que se proponen realizar; sospecha que, nuevamente, es muy fundada... puesto que esos recortes son, justamente, los que los sociatas tendrían que haber hecho, si hubiesen sido mínimamente responsables. Hay algo pueril y exasperante en este cruce de acusaciones que trata de endosar al adversario una responsabilidad solidaria; y esa puerilidad exasperante adquiere ribetes pavorosos si consideramos la circunstancia presente, con un erario público quebrado y en parihuelas.

Peperos y sociatas lo saben de sobra: el modelo de gasto público es insostenible; y si se ha sostenido hasta la fecha ha sido sobre la mentira, con unos niveles de endeudamiento mastodónticos que ninguna economía sana puede soportar. Lo saben de sobra; pero el pesebre partitocrático había hallado en este modelo de gasto público la levadura perfecta para asegurar el crecimiento monstruoso de sus estructuras, y el cloroformo idóneo para extender una red clientelar. Durante décadas, los partidos se han dedicado a crear artificialmente necesidades inexistentes entre la «ciudadanía» (así llaman al pueblo reducido a masa amorfa, en constante solicitud de «prestaciones» y «derechos»), para después satisfacerlas mediante un crecimiento hipertrófico de la administración; y así han logrado, so capa de atender los requerimientos de la «ciudadanía», poner el Estado al servicio de los partidos políticos, que al cobijo de un modelo de gasto público insostenible han logrado hacerse con el control de las instituciones (desde los sindicatos al poder judicial, pasando por las universidades, las cajas de ahorro o la prensa), a costa de dejarlas hechas unos zorros.

Pero el flujo del dinero se ha cortado. ¿Y qué hacen nuestros partidos políticos? Echarse los trastos a la cabeza, según la consigna partitocrática al uso: «Y tú más». Tal consigna les ha procurado, desde luego, beneficios pingües, pues mientras se lanzaban los trastos en la cabeza, fomentando la demogresca, mientras exaltaban los intereses particulares a costa del bien común, lograron que el crecimiento hipertrófico de las estructuras partitocráticas pasase inadvertido; o que, si se advertía, se considerase un mal menor, pues entretanto se satisfacían los intereses particulares de la «ciudadanía», esa masa amorfa en constante solicitud de «prestaciones» y «derechos». Ahora que el flujo del dinero se ha cortado, la consigna del «Y tú más» suena ridícula y anacrónica; pero es el único asidero al que pueden aferrarse, porque saben que la cruda y escueta verdad los deja sin la levadura y sin el cloroformo que permitió su expansión. Y saben que una administración despojada de sus excesos hipertróficos no les garantiza la subsistencia. Están dispuestos, como Sansón, a morir matando, aferrados a la cantinela del «Y tú más»; pero los vapores del cloroformo se empiezan a disipar, y temen que el monstruo que crearon —la «ciudadanía» ahíta que ahora no tiene un mendrugo que llevarse a la boca— se revuelva contra ellos.

www.juanmanueldeprada.com

Las clases medias, en proceso de extinción
Enrique de Diego www.elsemanaldigital.com 11 Junio 2011

Algunas de las tesis claras contenidas en mi libro Historia clara de la España reciente (Editorial Rambla) parecen resultar polémicas, porque la racionalidad ha sido suplantada por la consigna y la propaganda. Es un hecho que durante el franquismo, a raíz del Plan de Estabilización del 1959 de Alberto Ullastres, se generan las amplias medias, que ahora, con el socialismo, en su vertiente zapateril, están en trance de extinción.

El éxito de Franco como dictador –en el bien entendido caso de que todas las dictaduras son censurables- fue hacer una dictadura barata, con pocos políticos y bajos impuestos, mientras el fracaso al que asistimos estriba en que se hizo una democracia –con muy graves déficits y una abusiva concentración de poderes- muy cara, que convierte a la sociedad en insostenible.

Entre 1962 y 1973, el crecimiento fue sostenido y elevado. Según datos de la OCDE, el PIB alcanzó un crecimiento del 7,7%, frente al 4,7 de la Comunidad Económica Europea. Se mantuvo siempre una situación de pleno empleo. España, que en la larga posguerra había exportado excedentes de población, empezó a permitir su retorno. Se generaron dos millones y medio de nuevos puestos de trabajo. La participación de los trabajadores en la riqueza nacional pasó del 53 al 61%. Se erradicó el analfabetismo y el consumo de carne por habitante y año pasó de 25 a 51 kilógramos. Y, lo más importante, surgió una amplia clase media propietaria, algo que no había existido nunca en la historia de España y que constituía un auténtico cambio sociológico.

Por el contrario, desde el año 2000 al 2008 las filas de las clases medias han tenido más de 900.000 bajas, que habían pasado a nutrir los sectores más desfavorecidos. En ese último año, el 58% de los ciudadanos ganaban 1.000 euros o menos, de los cuales el 30% se podían considerar en el umbral de la pobreza y el 20%, extremadamente pobre. La concentración de riqueza es mucho mayor que en el franquismo: en el año 2011, el 1% de los españoles concentraba el 10% de la riqueza nacional y el 10 el 60%.

Urnas y despachos
Para evitar los enjuagues de mercado negro sólo hay dos vías: reformar la ley electoral o reformar la ley electoral
IGNACIO CAMACHO ABC 11 Junio 2011

SÓLO hay dos maneras de evitar los enjuagues y pactos espurios en ayuntamientos y autonomías, típicos de días como hoy: reformar la ley electoral o reformar la ley electoral. No es un juego retórico porque la posible reforma admite variantes de procedimiento; permitir que gobierne de manera automática el candidato de la lista más votada o establecer una segunda vuelta entre los dos mejor situados. Cualquiera de las fórmulas sería mejor que entregar las alcaldías y las presidencias regionales al mercado negro de la política. En esas componendas habituales reside una parte de las causas de corrupción y de la deslegitimación de la actividad pública. Son demasiados los casos en que pequeños partidos bisagra, a veces creados con exclusiva vocación de rapiña, obtienen por amaño parcelas desmesuradas de poder que convierten sin tapujos en cajas registradoras.

Este año va a haber menos cambalaches porque el PP ha obtenido numerosas mayorías absolutas que hacen inviables los tejemanejes de costumbre. De hecho, para el partido de centro-derecha español ya funciona en la práctica la ley del ballotage; está condenado a ganar en una primera vuelta. Quizá por eso le da igual la idea de reformar el sistema de elección salvo que se trate de primar la mayoría relativa. La segunda vuelta, sin embargo, tiene mayor legitimidad democrática porque obliga a pactar los apoyos antes de las urnas y no después. Su principal inconveniente es que provoca una alta abstención en la jornada inicial, pero no hay reglas perfectas. Se trata de encontrar la que suscite menos reparos.

Y de impedir los amaños que tuercen el sentido de la voluntad popular y del sufragio universal. Los acuerdos de estabilidad entre la fuerza más votada y una minoría de respaldo son irreprochables, mientras que las alianzas de perdedores subvierten el espíritu de la competición democrática y permiten en demasiadas ocasiones la concurrencia de coaliciones encubiertas, cuando no sobrepriman a candidaturas forjadas desde el oportunismo mercantil. El precio suele ser una moneda sucia. Aunque la corrupción, por desgracia, es transversal, no hay caso de partido bisagra que no se haya visto afectado por esta plaga. En Baleares, en Canarias, en Andalucía, en todas partes. Con una recurrencia excesiva para admitirla como un fenómeno eventual.

Luego está la cuestión de los fundamentos. La democracia es un régimen de diálogo pero también de transparencia, y lo que expresan las urnas no se debe modificar en los despachos. Los acuerdos de intenciones, mejor a la luz pública, antes de votar, para que todo el mundo sepa a qué atenerse. Si se adultera por sistema la voluntad de los ciudadanos no cabe extrañarse de que éstos pierdan la confianza. Y este principio vale para toda la política. Incluida —y sobre todo— la nacional, en la que alguien está empezando a jugar con varias barajas.

Lo que queda del 15-M
Editoriales ABC 11 Junio 2011
La falta de contenidos ha acabado por extinguir esta protesta, aprovechada ahora por agitadores elementos antisistema

EL desarrollo de los acontecimientos ha confirmado las previsiones de que el movimiento de «indignación» del 15-M acabaría transformado en una coartada para la agitación antisistema. De sus motivaciones originarias queda poco, aunque siguen siendo generalmente aceptadas por la opinión pública como legítimas y oportunas. Así lo ha demostrado el último estudio del CIS, que sitúa a la clase política como el segundo problema de los españoles, después del paro. El desencanto de la juventud sin empleo, las penurias de los pensionistas y los agobios de decenas de miles de familias sin nómina configuran la situación en la que viven millones de españoles. El 15-M no fue un fenómeno gratuito, y antes o después será necesario que la política española haga una catarsis de depuración y regeneración.

La posterior apropiación de este movimiento de hartazgo ciudadano por grupos asamblearios y antisistema ha hecho que la protesta haya degenerado en actos de pura coerción, cuando no directamente de violencia. Por lo pronto, los comerciantes madrileños ya apuntan directamente al Ministerio del Interior por las pérdidas causadas por la acampada en la Puerta del Sol. Además, el Gobierno ha empezado a verse implicado en cargas policiales, como la de Valencia, con heridos y detenidos. Y los efectos de la pérdida de control que todo esto supone han alcanzado a Pérez Rubalcaba, quien renunció a asistir a un acto previsto para ayer con los socialistas valencianos. El ministro del Interior se enfrenta así a un primer conflicto de intereses entre su responsabilidad ministerial y su condición de precandidato socialista.

La degradación del movimiento del 15-M está reflejada en los acosos a los Parlamentos nacional y valenciano, en la ocupación de la sede de la CEOE y en otros actos similares de pura provocación. La falta de contenidos y de perspectivas ha acabado por extinguir esta protesta, pero sus secuelas deben ser tomadas mucho más responsablemente por parte del Gobierno. Las quejas de los comerciantes, los heridos y detenidos y los acosos a los parlamentarios no son simples temores, sino datos ciertos de que es hora de tomar medidas que devuelvan la normalidad allí donde se ha perdido. No significa esto que, en todo caso, haya que emplear la fuerza policial, pero sí exige del Gobierno tomar iniciativas de toda índole —policiales, por supuesto, si son imprescindibles, pero también judiciales y de persuasión— para evitar que los problemas vayan a más. Y pueden hacerlo, porque lo que queda del 15-M es un versión extremista y antisistema.

El 15M y el punto de ebullición
Luis del Pino Libertad Digital 11 Junio 2011

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 11/06/2011

El Campeonato Mundial de Sauna es una competición que ha estado celebrándose entre 1999 y 2010 en la localidad finlandesa de Heinola.

La bárbara prueba consiste en que los competidores se introducen en una sauna finlandesa a 110°C, ganando el concursante que consigue aguantar más tiempo y salir por su propio pie.

Se trata de un ejercicio tan peligroso para el cuerpo, que los participantes tienen que firmar un contrato con los organizadores del campeonato, declarando que compiten por su propia voluntad, asumiendo las consecuencias que pudieran derivarse de su participación y eximiendo a los organizadores de cualquier responsabilidad.

El 8 de agosto de 2010 se celebró el último de los Campeonatos Mundiales de Sauna. A la final llegaron el finlandés Timo Kaukonen, que ya había sido campeón en cuatro ocasiones, y el ruso Vladimir Ladyhenski. Los dos contendientes consiguieron superar los seis minutos de estancia en la sauna, antes de que Ladyhenski se desplomara inconsciente en el suelo.

Los asistentes abrieron la sauna y tuvieron que arrastrar fuera de la misma al ruso, que nada más salir al exterior comenzó a experimentar convulsiones. Introducido en una ambulancia, Vladimir Ladyhenski murió camino del hospital.

En cuanto a su contrincante, Timo Kaukonen, pudo salir andando de la sauna, aunque también necesitó de ayuda de los asistentes, porque apenas podía mantenerse en pie. Presentaba, como el ruso, gravísimas quemaduras por todo su cuerpo y también tuvo que ser hospitalizado. Su sistema respiratorio estaba inutilizado en un 70% y sufrió, asimismo, un fallo renal. Finalmente, Kaukonen entró en coma, del que sólo se despertaría dos meses después.

Como resultado de la tragedia, la ciudad organizadora del Campeonato Mundial de Sauna decidió, como es lógico, cancelarlo sine die.

Permítanme que les haga una pregunta, advirtiéndoles de antemano de que se trata de una pregunta terriblemente estúpida: ¿cómo es posible que un hombre muriera en aquella competición?

Resulta obvio lo estúpido de la pregunta, ¿verdad?

Lo verdaderamente extraño es cómo demonios pudo ese hombre aguantar durante tanto tiempo una temperatura superior a la del punto de ebullición del agua y para la que el cuerpo humano no está preparado.

Es decir, que la pregunta correcta no es por qué murió ese hombre, sino cómo es posible que no se muriera mucho antes. Es más, la pregunta que habría que hacerse es cómo es posible que nadie hubiera muerto anteriormente, en los once años de historia de semejante campeonato absurdo y salvaje.

Hace diecinueve meses, leí en estos mismos micrófonos un editorial, titulado "Jubilados sin techo", en el que me hacía eco del terrible drama denunciado por aquellas fechas por una portavoz de Cáritas. Permítanme que les recuerde cómo comenzaba aquel editorial del programa Sin Complejos del 8 de noviembre de 2009:

Esta semana -decía yo en aquel editorial- saltaba a los medios una noticia particularmente estremecedora. La directora de Cáritas Diocesana de Valencia, Concha Guillén, denunciaba cómo se están multiplicando en los últimos meses las solicitudes de ayudas para alquiler por parte de viudas y parejas de edad avanzada.

El motivo es que la crisis económica está arrojando a familias enteras al paro. Y al no poder muchas parejas jóvenes hacer frente a sus créditos hipotecarios, los bancos no sólo les están quitando la casa a ellos, sino también a sus padres, que figuraban como avalistas de esos créditos.

De ese modo, personas ya jubiladas, que habían conseguido pagar su casa después de toda una vida de trabajo, y que viven de una escueta pensión, se encuentran de la noche a la mañana literalmente en la calle, arrojadas de su vivienda y forzadas a recurrir a la caridad para pagar un alquiler que su pensión tampoco alcanza a cubrir.

"¿Es mínimamente moral esto que está pasando?", me preguntaba yo en aquel editorial. Y recordaba también en él otros datos que ya indicaban que la situación había alcanzado un punto crítico. Recordaba, por ejemplo, cómo las mujeres españolas habían vuelto a los circuitos de la prostitución que habían abandonado hacía lustros. Recordaba cómo el hurto famélico en los hipermercados y el robo de ganado en el campo se estaban generalizando. Recordaba las palabras de aquella portavoz de Cáritas que resumía la situación de manera muy gráfica: "Hemos pasado de ayudar a los pobres, a tener que socorrer a nuestros vecinos".

Escribí aquel editorial hace 19 meses. Y desde entonces, la situación, lejos de mejorar, no ha hecho sino empeorar más aún. En ese tiempo, centenares de miles de personas más, de todas las edades, han engrosado las listas del desempleo; centenares de miles de españoles más han agotado las últimas ayudas públicas; centenares de miles de familias más han sido desahuciadas de sus casas.

Y, al mismo tiempo, no pasa día sin que conozcamos un nuevo episodio de corrupción de nuestra clase política. No pasa día sin que constatemos que ningún responsable de los monstruosos agujeros de las cajas de ahorro asume sus responsabilidades. No pasa día sin que veamos nuevas muestras de despilfarro en los gobiernos locales, en los gobiernos autonómicos o en el gobierno central.

Lo que entonces era una situación desesperada es hoy, diecinueve meses después, más desesperada aún. Y a la desesperación se añade, en el corazón de muchas personas, la rabia de ver que ninguna instancia pública ha hecho nada, en esos diecinueve meses, por remediar el sufrimiento de tantos españoles.

¿Y todavía hay personas que se extrañan de que la gente se haya echado a la calle? ¿Todavía hay gente que se pregunta cómo es posible que haya personas acampando en las plazas? ¿Todavía hay gente que se maravilla de que los indignados griten delante del Congreso, o delante de los ayuntamientos, o en la sede de la CEOE?

¿Pero de verdad puede alguien extrañarse de lo que está pasando?

¡No, hombre, no! Que nadie se rasgue ahora las vestiduras viendo la que se nos avecina. Porque lo que estamos viviendo no es sino la crónica de un estallido social anunciado.

¿Es que acaso alguien se creía que el cuerpo social tiene un aguante infinito? ¿Es que alguien pensaba, seriamente, que se puede elevar sin límite la temperatura del cuerpo social, sin que la sociedad comience a experimentar convulsiones?

El que la gente esté ahora protestando en la calle no tiene nada de raro. Absolutamente nada. Lo verdaderamente extraño, lo auténticamente incomprensible, es que la gente no se haya echado a la calle mucho antes. Porque hace ya mucho tiempo que hemos dejado atrás el punto de ebullición.

A pesar de lo cual, toda la España oficial continúa actuando como si aquí no pasara nada. Y a nadie se le ocurre que hace ya mucho tiempo que hubiera debido abrirse la puerta de la sauna.

El Atatürk con Corán
HERMANN TERTSCH ABC 11 Junio 2011

Turquía va a las elecciones del domingo sin muchas incógnitas más allá de las dimensiones de la victoria del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) del presidente Erdogán. Pero son precisamente las dimensiones de la misma las que determinarán si se cumplen o no los peores temores de los defensores de una Turquía laica, liberal y europeísta. Ninguna encuesta le da al AKP un resultado inferior al 40%. Y muchos lo sitúan cerca del 50% con lo que su mayoría absoluta en el Parlamento podría ser abrumadora. El presidente Erdogán tiene en todo caso garantizada su tercera legislatura, con un poder creciente que si se cumplen los pronósticos rayará en lo absoluto. Nunca en la historia de la Turquía moderna ha concentrado un hombre tanto poder en sus manos desde Atatürk, el fundador de la república y dictador hasta su muerte.

Erdogán llegó al poder con el AKP, el partido islamista refundado con una proyección más moderada que entonces aún necesitaba para ser aceptado por jueces y militares. Hoy Erdogán ha logrado acabar con el poder militar y con la resistencia de los jueces, que después de diversas purgas y reveses apenas se atreven ya a levantar la voz contra el poder casi omnímodo del partido. Y el AKP, aunque de cara al exterior siempre se esforzó en transmitir el mensaje de moderación, avanza en lo que sus adversarios llaman su «doble agenda» con imposiciones islamistas en leyes y formas de vida, muchas veces con abierta presión sobre las fuerzas laicas. Estas, ahora ya casi sólo tienen sus esperanza en un resultado digno del partido republicano CHP, que intenta movilizar a la juventud y a las mujeres. Pero también a los kurdos que ven con temor el creciente nacionalismo adoptado por el Atatürk con Corán en su senda caudillista. Los augurios son malos y el CHP podría quedarse en poco más del 20%. Con la extrema derecha como tercer partido en un escenario nada refrescante.

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El día de la ignominia
El Editorial La Razón 11 Junio 2011

Hoy es un día negro para la democracia. Sin duda, una de sus peores jornadas, porque en una parte de España la fiesta de la libertad que supone la constitución de los ayuntamientos será subvertida por la presencia de ETA. Hoy, el brazo político de la banda terrorista tomará el poder en al menos 68 consistorios del País Vasco y Navarra. Bildu entrará en las instituciones democráticas con 1.138 concejales y se materializará un enorme retroceso en la lucha democrática en el País Vasco. La realidad dura y descarnada es que los terroristas están más cerca de sus objetivos y los demócratas, demasiado lejos, cuando la derrota de los asesinos estaba al alcance de la mano. Los ciudadanos serán los principales paganos de este retorno al pasado más oscuro de un territorio que había experimentado un encomiable progreso en la recuperación de espacios de libertad y en el proceso de normalización de una sociedad amedrentada y atormentada durante décadas de asesinatos, secuestros y extorsiones. Aquellos que rumiaban en silencio su justo arrinconamiento se sentarán hoy en el salón de plenos de los ayuntamientos y muchos de ellos desde el Gobierno de la localidad. Ese cambio, ese aire espeso y enrarecido que forma el miedo y la coacción se ha asentado ya en muchas localidades en las que han vuelto las amenazas, las pintadas y las dianas en un paisaje escalofriante que creíamos superado.

El dato más desasosegante de este proceso es, sin duda, que una ínfima mayoría de magistrados del Tribunal Constitucional dinamitó el dique que el Estado de Derecho había levantado con esfuerzo y sacrificio durante años para librar a las sociedades vasca y navarra de los terroristas. Aquellos magistrados usurparon las funciones del Tribunal Supremo y atropellaron la arquitectura judicial democrática para abrir una espita cuyas consecuencias pueden pagar varias generaciones. Porque, debemos recordar hoy y todos los días que ETA no se ha disuelto ni tiene intención alguna de desaparecer y pasar a la historia. Más bien al contrario, su función de tutela de este proceso, de mano que mueve la marioneta de Bildu, se muestra cada día más nítida.

Este mismo fin de semana, la Asociación de Víctimas del Terrorismo celebra el congreso que conmemora el 30 aniversario de su fundación. Un acontecimiento doloroso por converger con el regreso de ETA a las instituciones. Las víctimas, sin duda, representan lo mejor de esta sociedad y son la conciencia colectiva que nos marca un camino de compromiso y ejemplaridad. Es decepcionante que, tras años de marginación y cuando José María Aznar las honró con justicia, la voz de las víctimas sea de nuevo desoída por el Gobierno y su opinión desatendida por no plegarse al discurso oficial y al pensamiento único. Ángeles Pedraza, su presidenta, recordó ayer que es necesaria una nueva política antiterrorista que busque la derrota definitiva de ETA y lamentó que Pérez Rubalcaba salga del Ministerio del Interior en unos meses dejando tras de sí 1.138 concejales de Bildu. Es una descripción de la realidad. Mal que le pese al Gobierno, el País Vasco es hoy mucho menos libre y afronta un futuro de incertidumbres y amenazas.

No es Zapatero, es el PSOE
Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS La Razón 11 Junio 2011

No es Zapatero, es el PSOE el que ha perdido las elecciones. Y ahora Rubalcaba dice que comparte todas y cada una de las decisiones de Zapatero. No sé si verá a lo que se expone. Pues son las decisiones que llevaron a su partido al desastre. Éste es el clima hoy y de esto voy a escribir, no de Zapatero, ya cansa, todos fuimos fáciles adivinos de que la negociación con ETA era un error. Como tantas otras cosas. El problema es cómo evitar que esos errores no sigan después de Zapatero. Por eso me preocupa la declaración de Rubalcaba: puede ser una forma de salir del paso, pero puede también significar un agarrarse a esos errores, por razones internas, desde luego. Si sigue en ello, debería ir abriendo el paraguas.

Yo tuve con Rubalcaba un trato estrecho cuando fue ministro de Educación y aunque yo era la oposición en relación con la enseñanza, la de las Clásicas y toda, me parecía una persona inteligente y respetuosa, acercamos en cierta medida las posiciones. Se daba cuenta del error de pasarse, creo. Pero se pasaron, pese a pequeñas concesiones, y ahora el debate educativo está cerrado, más o menos como lo dejó Felipe González. Los socialistas, que sólo desde los años sesenta (no en la II República) se dejaron contagiar una visión minimalista y pobre de la enseñanza, han perdido mucho con ello. Imposible la han dejado.

Pero ahora viene el otro problema, el de ETA y el de todos esos avances falsamente progresistas. ¿Van a salir de ellos? Deberían intentarlo. Porque no pueden negar que ha habido esa negociación tantas veces negada, que su resultado es la entrada de Bildu en las instituciones. El Gobierno mezclaba la zanahoria y el palo, hacía favores a través de fiscales y jueces complacientes y del Tribunal que saben. Y sabíamos muchos que esto era un error. Recuerdo siempre la frase del persa en Heródoto: que lo más doloroso es saberlo todo y no poder nada. Esa listura de mezclar el palo y la zanahoria no lleva a nada. Cuando hay un enfrentamiento radical, no hay más salida que la victoria o la capitulación. A ETA o Bildu le han bastado unas palabritas, iban a ser buenos. Y ahora resulta que a los socialistas van a dejarlos en minoría, a sus alcaldes van a ponerlos en la calle. E igual al PNV. ¡Qué insensatos, llegaron a amenazar a los socialistas si no hacían favores a los enemigos naturales de los dos! Ante tantas intransigencias parece que para el PSOE no hay otra posibilidad que la que intentaron primero Nicolás Redondo, luego Patxi López. La torpedeó Zapatero y, al final, el propio López. A ver si Rajoy lo arregla.

Pero no quiero encerrarme en este único tema. Hay muchos otros. Otros en que los socialistas deberían rebajar sus obsesiones salvo que quieran convertirse en Zapateros bis. Tengo la esperanza de que Rubalcaba vuelva a la simple y pura racionalidad. Aunque enrabiete a algunos de los más fanáticos. Porque en ocasiones los socialistas se han acostumbrado no ya al juego doble, sino al juego simple de imponer sus dogmas más fanáticos. A su intransigencia, con el BOE como arma, como simple palo. Por ejemplo, esa manía de prohibir, tan lejana de aquello de «prohibido prohibir» de los del 68. O esa famosa igualdad impuesta por el Ministerio de la cosa y por otros más. Por ejemplo, ¿por qué el varón ha de sufrir más pena que la mujer en delitos iguales, o va a ser considerado, en principio, sospechoso cuando hay conflicto o duda entre hombre y mujer? ¿Por qué han de ser hombres y mujeres iguales en número en un tribunal o una academia sin atender al criterio de quién es más competente para cada puesto? A veces no hay mujeres, simplemente, a las que acudir. O hay una que tiene, por simple consideración numérica, diez veces más probabilidades de conseguir un puesto que un hombre, aunque sea inferior su preparación. La estadística y la sociedad pueden variar con el tiempo, claro, pero en cada momento hay que apoyarse en lo que hay.

Y sin embargo, hay esos proyectos de imponer cosas como éstas en forma coactiva, más todavía que hoy. Pero la equidad, la libertad y el conocimiento son preferibles. Aunque sólo sea para no perder votos. Hay, cierto, el espíritu de coacción que impregna el discurso de los grupos más beligerantes, aquellos que acaban por exigir a partidos y gobiernos la que consideran una verdad no sé si científica o revelada. Y los socialistas están rodeados de esos grupos, que disponen de pocos votante, pero de grandes colecciones de insultos y amenazas. En ciertos momentos atemorizan, obligan a esa legislación sectaria que produce, al final, rechazo. El propio Zapatero tuvo que disociarse de Moratinos y Aído. No fue suficiente.

Menos fanatismo, menos prohibiciones, más dedicarse a solucionar los problemas es lo que hace falta. Es lo que, pasadas las intoxicaciones, produce votos. No al contrario, ya lo han visto.

Bildu y AVT
Carmen Gurruchaga La Razón 11 Junio 2011

La violencia descalifica a quien la ejerce y deslegitima sus reivindicaciones, aunque no siempre sucede así y lo podremos comprobar hoy en ayuntamientos de las comunidades vasca y navarra donde acólitos de la violencia ocuparán concejalías, alcaldías y otros puestos en las Juntas Generales. Es verdad que han sido ciudadanos vascos y navarros los que han decidido apoyarles hasta el punto de resultar la fuerza que más ediles ha obtenido, pero también es cierto que el éxito podría haber sido menor si el Estado de Derecho no se hubiera contradicho ante la legalización del brazo político de la izquierda abertzale, lo que habría evitado la publicidad gratuita con la que han contado.

Y ayer mismo la AVT inició la celebración de su congreso. En su apertura, lamentó que el futuro candidato socialista a la presidencia del Gobierno haga pública su intención de abandonar la cartera de Interior antes de las próximas elecciones generales dejando «1.138 concejales de Bildu en el País Vasco y Navarra». Y es que las víctimas responsabilizan a Rubalcaba del hecho de que «ETA haya podido volver a las instituciones» pues consideran que practica un doble juego; con una mano manda detener comandos y con la otra pide liberar a los etarras que son buenos para sus fines negociadores. No es de extrañar que las víctimas hagan un balance negativo de su gestión. Y es que casi parece una ironía del destino que la toma de posesión de quienes no condenan las acciones de ETA coincida con el cónclave de quienes han sufrido la violencia que sí aceptan muchos a los que hoy verán sentarse, sacando pecho, en los sillones que les correspondan de acuerdo a su resultado electoral. Demasiado duro.

Continúan su hoja de ruta
Enrique de Diego www.gaceta.es 11 Junio 2011

La banda va a seguir matando hasta que consiga sus objetivos y el poder total

Entre las pésimas herencias que dejará el socialismo –el zapaterismo ha sido una pesadilla, el socialismo está muerto y ha sido erradicado-, está el haber abierto las puertas de las instituciones a los terroristas nacionalistas, a ETA a través de Bildu. ETA es Bildu y Bildu es ETA, lo sabe todo el mundo menos seis magistrados del Inconstitucional, Zapatero, Rubalcaba y el maltratador Eguiguren.

No puede hablarse ya del fin de ETA, ni aunque entregue las armas, porque ETA mata y usa las armas para conseguir unos objetivos, si los consigue no las va a utilizar hasta que obtenga el poder total. Esto no va a suceder, porque primero vamos a erradicar el socialismo y luego vamos a volver las cosas a su cauce lógico y natural.

Interior –es la noticia última– reduce la seguridad de los ediles vascos y navarros a la mitad, sin coche y con sólo un escolta. Es un indicio de que el pacto entre el PSOE degradado y decadente y los asesinos separatistas sigue milimétricamente su hoja de ruta, y que este Gobierno de Rubalcaba sólo sirve para llevar a efecto los intereses de ETA.

ETA va a poder financiarse a través de los presupuestos públicos, que desde 1992 son su principal fuente de financiación. Va a tener poder político e información de los ciudadanos. La cuestión es por qué algo que repugna a la razón natural como votar a unos asesinos se ha hecho de manera tan abundante. La cuestión es que, desde hace décadas, el Estado ha abandonado amplias zonas –pueblos, comarcas, barrios– de las Vascongadas y muy especialmente de Guipúzcoa y Vizcaya. La falta de ley o la ley que ahí impera es la de los nacionalistas y la de los terroristas. Votarles es un salvoconducto imprescindible. Y, en esas zonas, se ha desarrollado un proceso de ingeniería social y de adoctrinamiento. Hay responsables de este latrocinio, de este suicidio nacional que, en el futuro, es preciso revertir. Hay que ser constantes y fuertes.

El programa ‘municipal’ de Bildu es el mismo que el de la ilegal Batasuna
Opinión, EL MUNDO 11 Junio 2011

La AVT, que cumple 30 años, asegura que vuelven ‘tiempos difíciles’

EL TRIGÉSIMO aniversario de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) coincide con el regreso a las instituciones de la izquierda abertzale. Bildu gobernará a partir de hoy en un centenar de municipios vascos y navarros, entre ellos el de San Sebastián, salvo en el caso poco probable de que a última hora el PNV rectifique y le cierre el paso, como sería lógico y deseable. Tras los avances conseguidos en estas tres décadas, en los que las víctimas dejaron de ser un cero a la izquierda para obtener el reconocimiento y la presencia que merecían, ahora vuelven de nuevo «tiempos difíciles», tal y como advertía ayer Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT.

La seria amenaza que Bildu representa para la convivencia ha quedado expuesta claramente por su candidato a la Alcaldía donostiarra. Juan Carlos Izaguirre adelantó ayer que los objetivos en todas las localidades en las que han ganado serán la legalización de Sortu, que los presos de ETA «vuelvan a casa» y estimular un «proyecto independentista». Con tal programa municipal es fácil deducir lo que puede esperarles a los ciudadanos en los próximos cuatro años. No les interesa el bienestar ni la mejora de servicios o de infraestructuras: sus aspiraciones son exactamente las mismas de la ilegalizada Batasuna cuando estaba en las instituciones.

Ni las víctimas ni los españoles en general deberíamos haber tenido que asistir jamás a esta repetición de la historia. El error del Constitucional va a salir muy caro.

Se ve el plumero
http://lacomunidadelvino.blogspot.com 11 Junio 2011

Yo de esto no entiendo mucho y es por ello que solicito la ayuda del amable lector sobre estas mis reflexiones de un sábado por la tarde. Me pongo manos a las noticias y veo que en “La Sexta” comienzan con los indignos, los indignantes o los de la indignidad, o como se diga, intentando boicotear los actos de toma de posesión de varios ayuntamientos, mira qué casualidad, en los que gobernarán los populares por la libre elección de sus conciudadanos. Hastiado de la parcialidad del informativo me deslizo por el mando a distancia hasta la tierra dominada por “Cuatro” que me coloca, como por ensalmo, en uno de los municipios en los que gracias a los miembros socialistas del TC, los filo terroristas de Bildu van a gobernar, mangonear y gastar los cuartos públicos en apoyo de su batalla contra los españoles y a favor de los presos y no tan presos de ETA.

Maravillado me he quedado imaginando, por un momento, por un breve momento, que los del llamado “Movimiento 15M”, conocidos popularmente como “perroflautas”, se manifiestan delante de las ciento y pico sedes de la soberanía popular vecinal en las que acometerá su latrocinio Bildu. ¡Ay mísero de mí, ay infelice! Mucho imaginar me parece esto; tengo que conformarme con los insultos proferido a un valiente concejal, que ha votado al PNV para evitar que el gobierno municipal cayese en manos “non sanctas”, en el momento de recordar a las víctimas del terrorismo de las poblaciones limítrofes a Elorrio. Y después las risas del Odón traspasando su bastón.

En fin, el tiempo va poniendo a cada uno en su sitio, aunque todavía quedará algún iluso.

Máxima alerta policial ante el asalto de Bildu
La coalición asumirá hoy el control de un centenar de ayuntamientos en el País Vasco y Navarra entre un fuerte despliegue policial por temor a los radicales. Las víctimas del terrorismo recuerdan que muchos de los 1.138 concejales daban gritos de apoyo a ETA
Aurora García Mateache La Razón 11 Junio 2011

MADRID - Hoy se conocerá el número de ayuntamientos que gobernará Bildu. El resultado de que el Tribunal Constitucional diera luz verde a la coalición de la izquierda abertzale, EA y Alternatiba para que entrara en las instituciones democráticas. El resultado de que el PNV se haya mantenido posteriormente al margen del pacto global para las instituciones ofrecido por el PP de Basagoiti y el PSE de Patxi López. El resultado de que 1.138 concejales vascos y navarros de una formación que no ha condenado los crímenes de ETA pueda gobernar en 68 consistorios del País Vasco, y alrededor de 100 en Navarra.

El acontecimiento no ha dejado indiferente a la Ertzaintza. Según pudo saber LA RAZÓN, un amplio dispositivo policial se desplegará por las calles de aquellos lugares donde se pueda generar conflicto. Sólo hay que recordar cómo el miedo a ANV impidió constituir cinco ayuntamientos tras las pasadas municipales de 2007. La campaña de presión y violencia de los miembros de la formación batasuna consiguió, incluso, la incomparecencia de ediles de otros partidos. En Vizcaya la Ertzaintza detuvo a cinco proetarras de tres localidades y en Guipúzcoa, tras ser desalojados abertzales del Pleno, pintaron amenazas en el garaje del alcalde electo.

«Es un claro retroceso democrático», considera Iñaki Oyarzábal, secretario general del Partido Popular Vasco. «Nos hemos quedado solos en la defensa de la resolución del Tribunal Supremo, y en contra de la del Constitucional». La historia se repite. En 2007, también fue una resolución del Constitucional la que permitió la legalización de ANV, y en junio de hace casi un lustro, la alcaldesa de Hernani era de la misma opinión:«condenar el terrorismo no conduce a nada y es maldito».

Una de las diferencias de este anacronismo político es que en aquel entonces ANV gobernó en 17 localidades vascas.

En una rueda de prensa celebrada ayer en San Sebastián, el candidato a la Alcaldía donostiarra Juan Carlos Izaguirre, afirmó ayer que Bildu gobernará en todos los municipios en los que ha ganado, variando «de raíz el mapa político e institucional y trabajando por la normalización política». Además de pugnar porque los presos salgan de las cárceles y conseguir que Sortu se legalice.

«El socio mayoritario de Bildu es Batasuna», opina Oyarzábal. «Por eso ofrecimos pactos, pero el PNV tiene tal vértigo con el resultado de Bildu que le ha impedido tener arrestos y ha preferido ir de la mano con ellos».

Aun así, el líder popular afirma que el lunes ofrecerán otro acuerdo para minimizar la presencia de Bildu en las instituciones.

San Sebastián, la perla de los «batasunos»
- Los «herederos» de Sortu comenzarán desde hoy a gobernar San Sebastián. Juan Carlos Izaguirre (en la imagen) se convertirá en alcalde de la ciudad donostiarra, el mayor Consistorio de los que gobernará Bildu. Y lo hará gracias al apoyo del PNV, en una actitud que ha merecido críticas tanto desde el PP como desde el PSE. Para que no haya dudas, el próximo regidor de la capital guipuzcoana dejó claros los objetivos de su formación: que «todas las formaciones políticas sean legales, también Sortu» y que «los presos vuelvan a casa».

El PP entrará en Ermua
Salvos pactos de última hora, el Partido Popular gobernará en Vitoria, Bildu en San Sebastián –ya que el PNV lo permite a cambio de que éste le apoye en la Diputación de Álava– y el PNV en Bilbao. No obstante, será en el municipio vizcaíno de Ermua donde el popular Fernando Lecumberri ocupará el cargo de teniente de alcalde tras un pacto de Gobierno municipal con el PSE. Con este acuerdo entre los dos partidos más votados de Ermua, el PP garantiza la mayoría absoluta para la próxima legislatura.

La máxima atención se proyectará en los consistorios de Guipúzcoa, donde Bildu tiene 56 de los 88 ayuntamientos. Lasarte, Orio, Llodio, Lemoa, Trapagaran, Sopelana y Ortuella son los municipios en duda, mientras que feudos socialistas como San Sebastián pasarían a los abertzale. El PNV gobernaría en cinco localidades y el PSE, en tres.

En Vizcaya, el PNV mantendría Bilbao y otros cuatro municipios importantes como Gecho, y arrebataría dos al PSE. En esta provincia Bildu tiene seguras cuatro localidades, Guernica y Bermeo entre ellas, y los socialistas retendrían dos.

Uno de los giros políticos más significativos se dará en Álava, concretamente en Vitoria, ya que el PP se hará con la alcaldía. En el resto de la provincia Bildu y el PNV han empatado en número de escaños, como sucede en Llodio. En el resto de localidades, el PP gobernará en cuatro importantes como Laguardia o Baños de Ebro, los socialistas en dos y Bildu se hará con Salvatierra.

polémica en las Pruebas de Acceso a la Universidad
Un error al traducir al euskera un examen de Química desata las denuncias en selectividad
Alumnos, profesores y centros exigen repetir una prueba con la que cientos de jóvenes se juegan acceder a la carrera elegida
MARTA FDEZ. VALLEJO mfernandez@elcorreo.com | BILBAO. El Correo 11 Junio 2011

EL PROBLEMA
Enunciado en castellano.
El tetraoxomanganato (VII) de potasio (permanganato de potasio) en medio ácido sulfúrico transforma el ioduro de potasio en yodo molecular a la vez que el primero se transforma en sulfato de manganeso (II) y se forma sulfato de potasio y agua.

Enunciado en euskera.
Azido sulfurikoz osasutako ingurene batean, potasio tetraoxomanganato (VII)ak (potasio permanganatoak) eta potasio iodurak erreakzionatzen dute; ondorioz, manganeso (II) sulfatoa, potasio ioduroa, potasio sulfatoa eta ura lortzen dira.

Los alumnos que se presentaron el pasado jueves al examen de Química de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) se enfrentaron a un problema imposible de resolver. El enunciado tenía un error que se cometió al traducir al euskera el texto del ejercicio elaborado en castellano. Estudiantes, docentes de institutos y direcciones de centros han elevado ya sus denuncias a la UPV. Los responsables de la Universidad admiten que pudo haber una «errata» en la traducción, pero consideran que no es motivo para repetir el examen y que los alumnos deben pedir segundas correcciones en las fechas estipuladas la próxima semana.

En concreto, el enunciado en euskera confunde el 'iodo molecular' con el 'ioduro potásico', con lo que la cuestión que se planteaba no se podía resolver. «Esto pasa porque el que elabora el examen es un profesor de Química que no sabe euskera y el que lo traduce es un técnico del servicio de euskera que no sabe química. No es la primera vez que ocurre», criticaba ayer un alumno de un instituto vizcaíno que hizo la prueba mal traducida.

Los afectados pueden llegar a ser más de 1.500 ya que el año pasado se presentaron 2.900 a ese ejercicio, de los que 1.700 lo hicieron en euskera. Muchos son aspirantes a entrar en Medicina, Odontología, Enfermería, Fisioterapia... grados con notas de acceso muy altas y de los que se quedan fuera cientos de jóvenes cada curso. Por ese motivo, los 2,5 puntos del problema de Química mal traducido les puede suponer entrar o no en la carrera elegida.

«Nos jugamos el futuro en las décimas. Los que aspiramos a estudiar Medicina nos presentamos a Química para sacar un 10 y lograr subir la media. No se trata de aprobar, por eso cada ejercicio, cada punto, es muy importante», explicaba ayer Peru Zabala, de un instituto de Mungia, uno de los alumnos obligado a descifrar la pregunta incorrecta. Su compañera Iratxe Díez recordaba que este fallo dejaba a los estudiantes «en desventaja con otras autonomías» si querían acceder a centros de fuera de Euskadi que exijan nota. «Nos estamos jugando el futuro. El esfuerzo de años», coincidía la chica.

En algunos de los centros examinadores los profesores de los tribunales se dieron cuenta del fallo, lo corrigieron y avisaron a los alumnos, pero cuando había transcurrido casi media hora desde el inicio de la prueba. «Algunos estudiantes se habían ido ya. Y el resto, perdieron mucho tiempo», relataba angustiada la madre de una joven que se examinó en el campus de Leioa.

Más fallos
No es el único fallo detectado. Entre las quejas que han trasladado los centros a la UPV figuran otras dos cuestiones del examen de Química, que también afectan a los estudiantes que lo completaron en castellano. «En el primer ejercicio de la opción A había que utilizar una relación que no está incluida en el programa de Bachillerato y que no aparece ni siquiera en los libros de texto. La pregunta valía dos puntos», detalla un profesor de Ciencias guipuzcoano que colgó ayer en su blog las «irregularidades» que contenía el ejercicio. El tercer fallo se refiere a una pregunta «en la que había que tener conocimientos de Biología para poder contestarla», detalla este docente. Un alumno que se presenta a Química no tiene por qué haber cursado Biología en Bachillerato.

Las quejas sobre el examen de selectividad inundaban ayer las redes sociales, incluso aparecieron por la tarde en el servicio Irekia del Gobierno vasco. Un grupo de docentes de Guipúzcoa explicaba en twitter que se han agrupado y han elaborado una queja común para enviarla a la UPV. Los profesores buscaban fórmulas legales para impugnar el examen.

Los responsables de la Universidad del País Vasco admitieron ayer que pudo haber «una errata, que no un error» al traducir la prueba de Química del castellano al euskera. Detallaron que los exámenes de cada materia los elaboran un profesor de instituto y otro de Universidad. Al parecer, estos expertos formularon el ejercicio en castellano y después se envió al servicio de euskera para traducirlo. «Se repasó dos veces», aseguraron. Los encargados del proceso de selectividad indicaron que la UPV iba a revisar las preguntas para comprobar si tiene fallos; pero apuntaron que, en principio, no veían motivo para repetir la prueba. «Los alumnos deben presentar reclamaciones individuales en los plazos fijados», aconsejaron.

No es la primera vez que se comete un error en el examen de Química en euskera de selectividad. En el año 2009, los alumnos denunciaron que el ejercicio contenía varios errores que los miembros de los tribunales corrigieron sobre la marcha. Un año antes, las pruebas de Historia y Filosofía tuvieron que ser repetidas por estar mal formuladas algunas preguntas.

REGULACIÓN DE LOS MEDIOS PÚBLICOS
El PSOE frena el intento del PP de abrir por ley la TVG al castellano
Forzó la retirada de un punto que autorizaba a emitir en otras lenguas
domingos sampedro. santiago. La Voz 11 Junio 2011

La nueva proposición de ley pactada por el PP y el PSdeG para regular los medios públicos de comunicación logró finalmente mantener blindado el gallego como la única lengua vehicular para la prestación de servicios audiovisuales, pese a la tentativa abanderada por la mayoría que sustenta al Gobierno autónomo para que el texto abriese una puerta legal a las emisiones en castellano y otros idiomas.

El grupo del PP, representado en la ponencia a través de Pedro Puy, defendió hasta el último momento la inclusión de un apartado en el texto común que consagraría la posibilidad de que la televisión y la radio públicas pudieran emitir en otras lenguas distintas al gallego, tal y como denunció el BNG cuando se levantó de la negociación. El texto quedaba redactado de esta manera: «A lingua da corporación RTVG é o galego, sen prexuízo do uso doutras linguas que, en función da tecnoloxía e do alcance da emisión, se estimen convintes por contribuír ao mellor cumprimento» de los fines propios de la compañía.

El PSdeG, que optó por permanecer en la negociación, peleó hasta el final por la supresión de este apartado o bien por su reformulación, por entender que vulneraba uno de los principios fundacionales de la TVG.

De hecho, la ley que alumbró la corporación, impulsada en 1984 por Barreiro Rivas siendo vicepresidente de la Xunta, consagra en el artículo 1 lo siguiente: «Atribúeselle á CRTVG a misión de servizo público, consistente na promoción, difusión e impulso da lingua galega». Este rasgo distintivo que justifica de por sí la existencia de la TVG se cuelga ahora en los artículos 4 y 6, a los que el PP pretendía añadir una disposición adicional para darle carta de naturaleza a las emisiones en castellano y otros idiomas.

Los socialistas Xaquín Fernández Leiceaga y José Manuel Lage condicionaron el pacto final a la retirada de este punto, y ayer mismo lograron frenar la intentona de Puy con una alternativa que elimina cualquier referencia al régimen lingüístico. Los populares accedieron a replegar velas, si bien tienen aún la posibilidad de incorporar de nuevo este apartado durante la tramitación parlamentaria.



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