AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 18 Julio 2011

 

La pérfida Albión
César VIDAL La Razón 18 Julio 2011

Tengo que reconocer que en medio de esta España que sufre una pavorosa crisis económica gracias al desgobierno de ZP, sus acólitos y sus aliados, no para uno de llevarse sorpresas. Ayer, abrí el correo electrónico y me encontré con un documento en colorines en el que se explicaba que España, en realidad, se encuentra en una situación económica magnífica y que todos nuestros males se deben a los anglosajones empeñados en hablar mal de nosotros. Examinando el documento –y viendo quién lo ha financiado – no me cabe la menor duda de que ha debido costar un dineral, dineral, dicho sea de paso, que se podría haber empleado o en algo más útil o en redactar una pieza de propaganda mejor elaborada.

El recurso a culpar de nuestros males a la pérfida Albión – después a los Estados Unidos – cuenta con un largo recorrido en nuestra Historia. Felipe II, monarca nefasto que provocó tres quiebras de la economía nacional, se empeñó en invadir Inglaterra en contra de los consejos de sus mejores militares y con los resultados que todos sabemos, pero, claro está, la culpa del desastre la tuvieron los elementos y la pérfida Albión no su ciego fanatismo. En Trafalgar, nuestra flota fue deshecha por un genial almirante Nelson, pero, por supuesto, la razón fue la pérfida Albión y no nuestra absurda política de alianza con Napoleón que no evitó que España fuera invadida apenas un trienio después. Y así podríamos seguir sumando los ejemplos. Ya se sabe, los anglosajones, a uno y otro lado del Atlántico, no piensan en otra cosa que en nuestra ruina.

Tenemos cinco millones de parados –un veinte por ciento de tasa de desempleo– y la culpa es de los anglosajones. Sufrimos un sistema autonómico imposible de mantener, pero todo el mundo sabe que fue ideado por los anglosajones. Cataluña representa el treinta por ciento de la deuda de las CC AA, pero el gasto no lo hicieron los nacionalistas sino ingleses disfrazados bajo una barretina.

El Tribunal Constitucional abrió las puertas a Bildu, pero ya se sabe que Pascual Sala nació en Liverpool como los Beatles.

Los sindicatos mantienen una rigidez del mercado de trabajo que condena al desempleo a millones de españoles, pero ¿quién ve a Cándido Méndez y no se percata de que es un «gentleman» londinense?

Las cajas en su mayoría están en quiebra, pero quienes se han llevado el dinero a manos llenas en la construcción de aeropuertos o trenes absurdos o simplemente en salarios astronómicos han sido anglosajones disfrazados.

 La prueba de todo ello la proporciona el vídeo que acompaña a este documento. Se pretende en él demostrar que la economía española va viento en popa a toda vela – como si marchara a combatir a los piratas ingleses– ya que hubo una copa de fútbol que ganó España hace un año. Siendo campeones del mundo en el arte de meter goles, ¿cómo puede alguien dudar de que nuestra economía está boyante? Cuando se contempla a las masas aclamando a los futbolistas, ¿cómo explicarse nuestros males salvo por la acción pérfida de los anglosajones? Así, con un par. Y digo yo: ¿a qué mente preclara se le ha ocurrido que toda esa sarta de majaderías, que, con seguridad, no ha resultado barata, puede convencer a alguien allende nuestras fronteras por muy coloreada que esté?

Las dos (o tres) Españas
Lo malo es que algunos de los factores de los años treinta se repiten hoy en día.
Amando de Miguel www.gaceta.es 18 Julio 2011

Buena la hizo Antonio Machado con lo de “españolito que vienes al mundo”. El catedrático de Francés se refería al recién nacido o incluso al nasciturus. Pero a partir de esos versos, todos los españoles más o menos adultos nos hemos empezado a considerar españolitos. Lo peor fue el conjuro. Nada menos que una de las dos Españas nos iba a helar el corazón. El asunto es más bien intelectual. Quiero decir que somos los escritores, escribas o escribanos los que nos hemos enzarzado en la angustiosa polémica. Ahora bien, dado que influimos, el resto de los españoles acaban cogiéndole la afición a la pelea. Las palabras no hacen mucho daño, pero sí las bofetadas y no digamos los tiros.

La última Guerra Civil se produjo por una conjunción única de factores: (1) Una crisis económica sin resolver. Entonces los gobernantes no sabían ni papa de Economía. (2) Un exceso de población agraria poco productiva, adscrita a la gleba, por la falsa idea de una malhadada reforma agraria. Esa gran masa de población era carne de paro. (3) Una política que rebosaba de intelectuales, muchos de ellos sin lectores. La República de profesores se llamó. (4) Un sentimiento de odio entre los dirigentes de los distintos partidos y a veces entre los de los mismos partidos. El odio suele ser producto de la mediocridad. (5) Predominio de las ideologías excluyentes, del todo o nada, de ellos y nosotros. Era el producto de la mentalidad revolucionaria de la época. (6) Ante la dificultad de resolver los problemas materiales, los políticos de varios partidos empezaron a soñar con utopías. Por ejemplo, querían acabar con la propiedad, con la religión, con la familia, en definitiva, con la Historia. Pero eso era como saltar sobre la propia sombra.

Lo malo es que algunos de esos factores de los años treinta se repiten hoy en España, salvando todas las distancias. Por ejemplo, también arrastramos hoy una crisis económica sin resolver, un paro desaforado y el odio entre algunos dirigentes políticos. La clave está en las ideologías excluyentes. Todos los nacionalismos lo son. Sigue una oposición radical entre la izquierda y la derecha. Ya tenemos las tres Españas. La gran diferencia con la situación de los años treinta es que ahora los nacionalismos aparentan ser de izquierdas, aunque pacten tranquilamente con la derecha.
Al menos en los años treinta las derechas se identificaban como tales. Ahora se consideran de centro, lo que resulta absurdo. Al menos los de este periódico “estamos orgullosos de ser derechas”. También sería bueno que hubiera otros que se sintieran orgullosos de ser de izquierdas. Pero tampoco se produce esa identificación con claridad. Los de izquierdas desean pasar por progresistas, que nadie sabe lo que significa. Quizá sea volver a la utopía, esto es, lo que nunca puede tener lugar. Los progresistas interpretan que la derecha es extrema derecha, esto es, violenta. Se trata de una aberración, una más.

Han pasado ya más de dos generaciones desde la última Guerra Civil y todavía no se habla de ella con estudio y sin ira. En la izquierda dominante (por lo menos en el aspecto cultural) predomina una actitud de venganza, de resentimiento. Casi todas las películas subvencionadas que se han hecho durante los últimos años se narran desde el punto de vista de los rojos. Imaginan, además, que la República era un régimen democrático normal sin censura, sin desorden público. Da la impresión de que la izquierda quisiera retornar al pasado y hacer ver que no perdieron la guerra. Pero la perdieron. Por lo mismo que los nazis perdieron la segunda Guerra Mundial. La verdadera Memoria Histórica está en reconocer el pasado como realmente fue. De no realizar ese esfuerzo mental o anímico, las dos o tres Españas volverán a enfrentarse. A diferencia de los años treinta, Europa no está ahora para guerras. La novedad es que la tercera Guerra Mundial es ahora el ataque del terrorismo a la democracia. Es una guerra sin campos de batalla. Además de los terroristas islámicos, en España tenemos la originalidad de los terroristas autóctonos, los etarras. Llevamos medio siglo con esa amenaza. Es como una extraña supervivencia de la Guerra Civil. Sólo que ahora una banda se enfrenta al Estado.

La paz con los terroristas autóctonos no tendría que significar rendirse a ellos. Pero otra vez se da en España una situación única. De forma simbólica, en Guipúzcoa los terroristas están al frente de las instituciones teóricamente democráticas. El Gobierno Vasco no sabe imponer la ley de banderas. Es decir, hemos perdido la dignidad y tendremos la guerra, si me permite recordar a Churchill. En efecto, lo de Bildu es un remedo de lo que sucedió en la Alemania de Hitler. En España lo han conseguido a través de una traición, la del presidente del Tribunal Constitucional, cual nuevo Vellido Dolfos, o como se llamara el felón. Yo no lo veré, pero a Pascual Sala lo juzgará la Historia. Lo siento por sus herederos y conmilitones.

*Amando de Miguel es sociólogo.

Lecciones de Historia
Editorial www.gaceta.es 18 Julio 2011

Zapatero ha gastado sus energías y nuestro dinero en poner el pasado en la agenda política. Algunos no han aprendido la profunda verdad de las afirmaciones de Luis Araquistáin: “Hemos necesitado cuatro guerras civiles para comprender que eran inútiles”.

Sería bastante inútil tratar de encontrar en la prensa de los años treinta discusiones políticas acerca del sentido de la Gloriosa, la revolución liberal de 1868, o sobre cualquiera de los episodios de nuestro convulso siglo XIX. Esta sucinta contabilidad cronológica sirve admirablemente para subrayar el absurdo de que un acontecimiento que se inició hace hoy 75 años, 12 años más que los que median entre la Gloriosa y la proclamación de la II República, haya seguido siendo objeto de disputas políticas. Algunos no han aprendido la profunda verdad de las afirmaciones de Luis Araquistáin, figura determinante en la historia del socialismo español, cuando en 1958, poco antes de morir en el exilio, dijo que los españoles habían necesitado cuatro guerras civiles para darse cuenta de que resultaban inútiles.

75 años después, la Guerra Civil española debería ser una poderosa razón, como lo fue en la Transición, para fortalecer la concordia entre los españoles, más allá de cualesquiera discrepancias, y, entre otras, de las disputas entre historiadores acerca de los orígenes, las etapas, las causas y los significados de cada una de las complejas circunstancias que se entrelazaron en un largo y cruel conflicto. Es falso, sencillamente, que en la Transición hubiera voluntad de olvidar lo ocurrido, lo que hubo, y ese fue su mayor acierto, fue una voluntad general de no repetirlo, la certeza de que los españoles merecíamos la paz, la libertad y el progreso más allá de lo que pudieran haber hecho nuestros padres o nuestros abuelos décadas atrás. Es falso, por tanto, que no se pudiese hablar sobre la guerra, sobre la república o sobre la dictadura de Franco. Eso es justamente lo que se ha hecho, hablar con entera libertad, pero sin reiniciar la contienda y, en consecuencia, pocos acontecimientos han obtenido mayores atenciones de los historiadores de todas las tendencias, españoles y extranjeros, que lo ocurrido entre 1936 y 1939. Un testimonio absolutamente incontestable de esa abundancia de fuentes y de relatos es que, a día de hoy, si se busca “guerra civil española” en Internet se obtienen más de tres millones de resultados en menos de dos décimas de segundo.

Son pocas las cosas de la Guerra que permanecen en penumbra o que ignoran los historiadores, precisamente porque el foco que se ha puesto en este asunto ha sido de una enorme potencia intelectual, y los resultados, y las controversias, están ya, felizmente, a disposición de cualquiera que quiera acercarse a estos asuntos con el ánimo de comprender.

El 18 de julio no es día de conmemoración entre españoles, desde hace ya décadas. Es, desde luego, una fecha muy señalada de nuestra Historia, determinante para bien o para mal en el siglo XX, pero no debería ser de disputa civil. Por esta razón resulta realmente hiriente y obsceno que este Gobierno que, afortunadamente, se acerca a toda prisa a un ocaso irreversible, haya gastado su energías y nuestro dinero en reintroducir lo peor de nuestro pasado en la agenda política, en reactivar una absurda Memoria Histórica. Expresión que, como ha señalado Gustavo Bueno, es una contradicción en los términos. El zapaterismo ha jugado en este terreno como aprendiz de brujo con el indisimulado propósito de arrimar adhesiones a su bando y en contra del supuesto bando de los supuestos herederos de los supuestos golpistas. Mucha suposición sin mayor fundamento, mucho aventurerismo político, y muchas ganas de repartir dineros a espuertas entre los amigos de la secta zapateril, aunque sea a riesgo de irritar innecesariamente a unos y a otros.

Para desgracia de todos, la Guerra del 36 fue algo más, y algo más complejo, que un mero putsch de militares poco atentos a la disciplina debida. Ese intento de rehacer una historia ad usum delphini es, además de una estupidez, una muestra realmente insuperable de vileza política, de mala intención. En este punto, Zapatero y sus secuaces han llevado al PSOE a asumir unas posiciones que no es extraño que susciten escasa simpatía entre sus propios militantes, que, como el resto de los españoles, quieren vivir en paz y en libertad, mirando al futuro y sin sentirnos vinculados por los errores y los crímenes que hayan podido cometer los antepasados de cada cual. Es seguro que los más sensatos de entre los dirigentes socialistas han entendido ya el mensaje y saben que esa es un senda por la que no hay que seguir y que, de continuarse, no llevaría a nada bueno. Contrasta esta actitud irresponsable con la de la mayoría de los supervivientes de aquel enorme desastre.

Este periódico publica hoy mismo, dentro de un Suplemento especial que dedicamos al análisis de aquella contienda, el testimonio lleno de prudencia y comprensión del teniente general Jesús González del Yerro, alférez provisional en 1936 y miembro de la División Azul, y que no dudó en ponerse del lado de la democracia y la Constitución en la intentona golpista del 23 de febrero de 1981. La misma persona que se jugó la vida en arriesgadas acciones como la Batalla del Ebro, al frente de una compañía de la Legión, lucharía por la paz y la concordia, 30 años después tratando de convencer a su colega Milans del Bosch para que depusiera su actitud. Nuestro pasado merece piedad y sensatez, no necedad y sectarismo.

Movimiento 15-M
18 de julio y Sol
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Julio 2011

Hoy es 18 de julio de 2011. Si dejamos a un lado los relatos perversos sobre la historia de un país trágico, España está como ayer. Todo es como en la Puerta del sol. A través de esta emblemática plaza puede contemplarse toda España. Ayer, domingo, la recorrí sin querer. Estuve un rato en la Puerta del Sol. Vi al instante España. A las doce del mediodía el sol caía con dureza sobre el asfalto. Me acerqué, como casi todos los días del año, al kiosko más cercano a la calle Arenal. Hablo con Carlos, uno de sus dueños, y me reitera que lo están pasando mal. Los efectos de la ocupación de la plaza por la gente del 15-M han sido demoledores para todos los negocios de la zona, y también ellos tardarán mucho en recuperarse del zarpazo de esta movilización primaria, elemental y básica contra un sistema político, ajado y cruel, pero, sin duda alguna, eficiente para la propia casta política que lo gestiona.

Doy la vuelta al kiosko y veo, a pocos metros de distancia, la chabola infecta y ridícula del 15-M. La cochambrosa instalación contrasta con el decorado de esta popular plaza. Siento vergüenza ajena y, por supuesto, propia (pues que yo defendí al principio lo que parecía una protesta honesta), al ver en ese chiringuito, concentrado y dándose la mano, toda la inmundicia de la política institucional y contrainstitucional de España. Allí están todos revueltos. Los antiglobalizadores y antisistemas conviven con los políticos profesionales que les permiten esta majadería. La mente berroqueña de los analistas de salón de la izquierda están contentos con el engendro de Sol; pero, por desgracia, la chabola no es un símbolo democrático ni de libertad.

La chabola de Sol. Es un fracaso. Representa la concentración de toda la miseria de la casta política y de los profesionales del contrasistema. La complementación es perfecta. Basura sobre basura. Es un esperpento de esperpento. Valle Inclán lo despreciaría por ridículo. Duele a la vista. O peor, resulta soez e infantil el tinglado de la Puerta del Sol. Y, sin embargo, permanecen allí, porque el ministro del Interior no que quiere desmontarla, porque se siente a gusto con tal engendro. En verdad, el 15-M les pertenece. Por eso, precisamente, les deja a campar a sus anchas.

Zapatero y su gente miman con perversa delectación al "movimiento" cutre- izquierdista del 15-M. Y el todopoderoso PP, aunque por poco tiempo en la oposición, no mueve un músculo para hacer desaparecer lo que hace daño a la libertad.

¿Conseguirá Rubalcaba convertir, definitivamente, a esa gente en una fuerza de choque de los socialistas. No lo sé; pero, desde luego, cuando lleguen las elecciones, esta gente tendrá que definirse con precisión. Será divertido ver que o apoyan a Rubalcaba o morirán por falta de recursos. ¿O sabe alguien quién financia a este grupo de ATTAC?

PROMESAS INCUMPLIDAS...COMO SIEMPRE
El Partido Popular traiciona a sus votantes: Sánchez Camacho no exigirá a CiU cumplir con las sentencias lingüísticas
 Minuto Digital 17 julio, 2011

Sánchez-Camacho considera que apoyar a CiU es actuar “con responsabilidad”, pese a que los nacionalistas defiendan un referendo de secesión para Cataluña, al margen de la ley. Un argumento, otro, que fue utilizado por el PP para criticar el pacto del PSC (e ICV-EUiA) con ERC.

Alicia Sánchez-Camacho no se plantea exigir a CiU lo que los populares prometieron, durante la campaña electoral del pasado 28 de noviembre. En concreto, el PP aseguró, entonces, que exigiría a los nacionalistas para pactar que se acabasen con las multas lingüísticas a los comerciantes y la inmersión lingüística obligatoria.

La líder, diputada autonómica y senadora del PP así lo ha reconocido en una entrevista en la que, preguntada por un posible acuerdo PP-CiU para los presupuestos autonómicos de 2012 -tras cerrar un acuerdo por los presupuestos de 2011-, responde: “Intento llegar a acuerdos en los que podemos entendernos”.

CiU ha manifestado su posición en contra de adaptar las sentencias del Tribunal Supremo (TS) y el Tribunal Constitucional (TC) por lo que el PP de Cataluña, según las palabras de su líder, no optará por exigirle a los nacionalistas, en el Gobierno de la Generalidad, la eliminación de la inmersión lingüística obligatoria, tal y como marcan los tribunales.

Sánchez-Camacho incumplirá, de esta manera, uno de los leitmotiv de su campaña electoral de las pasadas autonómicas. La líder del PP de Cataluña defendía, entonces, que el PP solo pactaría con CiU si dejaban de imponer “una sola sanción en materia lingüística” y permitían elegir “la lengua vehicular [escolar] que los padres catalanes queramos para nuestros hijos”.

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Nuevas victorias para ETA
El Editorial La Razón 18 Julio 2011

Desde que seis magistrados del Tribunal Constitucional –cinco de ellos propuestos por el PSOE– decidieron permitir que Bildu concurriera a las elecciones municipales y forales, el viento del devenir político sopla a favor de ETA. Su estrategia ha tenido éxito y sus triunfos sobre el Estado de Derecho se han acumulado. Hoy, ese mundo de violencia, intolerancia y terror está institucionalmente más fuerte que nunca. Gobiernan la Diputación de Guipúzcoa, el Ayuntamiento de San Sebastián y decenas de consistorios en el País Vasco y Navarra, y disponen, en consecuencia, de presupuestos millonarios de dinero público para financiar sus planes. Inquieta más que sorprende que ese tsunami proetarra esté progresando con poca o ninguna resistencia por parte de quien tiene los resortes y la responsabilidad de responder en nombre de la democracia como es el Gobierno. Existe una clima de resignación ante el fenómeno Bildu que sólo ha roto el Partido Popular con su anuncio de que impulsará cuando llegue al Gobierno la ilegalización de la coalición y la destitución de sus cargos públicos por su vinculación a ETA. Algo que la banda ya no se molesta en disimular, como quedó demostrado en el último comunicado en el que hizo suya la victoria electoral de Bildu.

En esa dinámica de avance de ETA, se avecina otro espaldarazo de gran relevancia. Según adelanta hoy LA RAZÓN, el Tribunal Constitucional legalizará Sortu antes de las elecciones generales. El Alto Tribunal aplicará su propia jurisprudencia y cimentará su decisión en su fallo de mayo pasado sobre Bildu. De nuevo, se repetirá la afrenta jurídica y la mayoría progresista atropellará los cauces normativos para erigirse en tribunal de última instancia y casar una decisión del Tribunal Supremo, en contra de la doctrina y del marco competencial fijado en la propia Carta Magna. Lo harán además con la oposición de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, que se opondrán esta semana al recurso de amparo presentado por la formación proetarra contra su ilegalización. Otro paso atrás en la seguridad y libertad de todos, y uno adelante en una escenografía sospechosa y peligrosa que cuesta creer sea fruto de la casualidad o de una concatenación imprevista de hechos. Hechos como los movimientos penitenciarios de los terroristas, traslados y excarcelaciones confusas que finalizan con beneficios difíciles de comprender sin que se haya pedido perdón ni haya mediado arrepentimiento. Hechos como el fallo de la Audiencia Nacional, que hoy adelanta nuestro periódico, que no sancionará la exhibición de fotos de los terroristas durante las fiestas de Bilbao de 2007. Hechos como que se sucedan las votaciones de condena a ETA en los ayuntamientos vascos sin el apoyo de Bildu y no ocurra nada.

Con Bildu y Sortu en la legalidad y todo el poder institucional que posee, ETA puede entender hoy que sus centenares de asesinatos han servido para algo y esa realidad es una dolorosa y lamentable conclusión para el Estado de Derecho. El futuro Gobierno del Partido Popular tendrá como misión prioritaria empujar a ETA hasta la derrota y recuperar una política que detenga la involución terrorista que asfixia la convivencia en el País Vasco.

Pascual, criado leal
Iñaki Ezkerra La Razón 18 Julio 2011

El Constitucional de don Pascual anda ahora metido en la realización de un nuevo servicio al Partido Socialista Maniobrero Español, como es la legalización de Sortu, que en realidad sería la chapucera solución para la chapuza de Bildu y su legalización.

Y es que, con Sortu, se reventaría el monstruo de las tres cabezas y los trescientos mil votos. Con Sortu, el voto de ETA volvería a ser el de la vieja Batasuna, el voto de los eternos 150.000. Con Sortu, Patxi López volvería a tener enfrente a un nacionalismo cuarteado y menos amenazante que ahora. Con Sortu, Zapatero libraría al PNV de una inconfesable pesadilla: esa coalición independentista que ofrece lo mismo que el PNV pero a lo bestia. Con Sortu, el presidente virtual del Gobierno le pagaría al partido de Urkullu la secreta deuda que tiene con él contraída por el reciente apoyo a su reforma de la negociación colectiva, que le ha mantenido –aunque sea virtualmente– unos meses en el poder.

No. La legalización de Sortu es lo que menos le conviene a una ETA que ha bendecido a Bildu en su último comunicado, porque esa aberración de la genética política le ha dado una inyección moral y económica que jamás hubiera soñado. Tanto es así que los propios socialistas se han asustado.
Pero ahí está don Pascual Sala para quitarles el susto. A mí es que me enternece este hombre tan servicial. No puedo dejar de acordarme de «Pascual, criado leal», aquel entrañable personaje de los tebeos de Pulgarcito. La realidad española es realmente de tebeo.

Conflicto
Matrículas, rótulos, lengua: todo para separarse de España
La actitud de los partidos independentistas en Cataluña y País Vasco se radicaliza
PEPE GIMÉNEZ www.lavozlibre.com 18 Julio 2011

Madrid.- Según el diccionario de la RAE, 'traición' es la “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”. Éso es precisamente lo que ha cometido la presidenta del Partido Popular de Cataluña (PPC), Alicia Sánchez-Camacho al tomar la decisión de incumplir la principal promesa electoral ocho meses después de haberse celebrado las elecciones autonómicas.

La líder de los populares catalanes basó las elecciones autonómicas del pasado mes de noviembre en garantizar que sólo pactaría con CiU si se dejaba de imponer multas a comerciantes que no rotulasen en catalán y se permitiese escoger la lengua vehicular en los colegios. Actualmente todas las asignaturas en los colegios públicos catalanes se enseñan sólo en catalán con la excepción de la lengua española. Asímismo, se están multando a restaurantes que no ofrecen el menú en catalán, a verduleras que ponen el precio de las hortalizas en español y a peluqueros que rotulan ‘Peluquería’ en vez de ‘Perruqueria’.

Artur Mas, presidente de la Ceneralitat de Cataluña, ha reconocido en reiteradas ocasiones que no van a adaptar las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, que instaban a remediar la inconstitucionalidad de los preceptos del Estatuto de Cataluña referentes a la lengua. Al ser preguntada por un posible acuerdo PP-CiU para los presupuestos autonómicos de 2012, Sánchez-Camacho ha afirmado “Intento llegar a acuerdos en los que podemos entendernos”. El PPC ha decidido traicionar a su electorado sólo ocho meses después de haber obtenido su confianza, para apoyar una política que consiste en la desobediencia e insumisión al estado de derecho.

DERROCHE PARA MANIPULAR EN CATALÁN
Probablemente, la señora Sánchez-Camacho tampoco negociará una reducción en el dinero destinado por la Generalitat de Cataluña a subvencionar a los medios de comunicación que usan el idioma catalán. En concreto el departamento de la Presidencia de la Generalitat ha aprobado repartir 6,8 millones de euros a los medios de comunicación que utilizan el catalán. Los medios en castellano no han recibido ni un solo euro. Eso contrasta con dos datos. Por un lado, el 56% de los catalanes habla preferentemente el español, por otro lado, Cataluña está pasando por el momento de mayores recortes sociales de la democracia.

Es de esperar que la líder del PPC no decida apoyar también el incumplimiento de la ley como han hecho recientemente Felip Puig (CIU), el responsable de la política de seguridad de la comunidad, así como el secretario general de la Presidencia, Francesc Homs (CIU). Ambos han decidido alterar las matrículas de sus vehículos para ocultar la E de España con un adhesivo que dice CAT de Cataluña. A ese respecto Albert Rivera, ha lamentado que Homs “tenga acostumbrada a la oposición a actuar como un hooligan de la política”. “Tenemos un hooligan de corbata gobernando”, ha añadido.

BILDU, ETA … INSULTO A LA INTELIGENCIA
El comportamiento de Alicia Sánchez-Camacho es radicalmente distinto al de su compañero de partido Jaime Mayor Oreja. Los dos son del Partido Popular y los dos viven en áreas de influencia nacionalista, pero la forma de encarar el problema nacionalista de cada uno de ellos es totalmente diferente. Mayor Oreja habló en la escuela de verano organizada por la Fundación Denaes en Santander, donde expuso su opinión sobre la coalición Bildu, “es un sarcasmo afirmar que Bildu y ETA no son lo mismo. Afirmar eso (como hace Rubalcaba) es un insulto a la inteligencia de los españoles”. Según Jaime Mayor Oreja, hay una ofensiva nacionalista que tiene como objetivo la fractura de España. “Zapatero ha llevado a España a una situación de enorme debilidad”, afirmó.

Y mientras tanto, los independentistas radicales estaban todos juntos en Montblanc (Tarragona) En la XVI edición de la 'Acampada Jove' , un acto organizado por las juventudes de ERC al que asistió el portavoz de Bildu, Pello Urizar, que afrimó que "lo que unen a Cataluña y España es que tienen un problema común, que es España". Por su parte el presidente de ERC, Joan Puigcercós, echó la culpa a España de la crisis económica que están sufriendo los catalanes: "España es crisis. Si continuamos siendo una colonia no saldremos adelante". Quizás habría que recordarle al señor Puigcercós la famosa cita del primer ministro británico de finales del siglo XIX, Benjamin Disraeli: “Las colonias no dejan de serlo porque sean independientes”.

Moscas, caspa y «baccalauréat»
josé garcía domínguez ABC Cataluña 18 Julio 2011

Según acaba de anunciar la consejería del ramo con algún alborozo, la prohibición del español como lengua vehicular en las aulas habrá de coincidir con la expansión de un nuevo bachillerato en francés. Tal que así, el «baccalauréat» bilingüe (su otro idioma docente será el catalán) podrá cursarse en centros de la red de instrucción pública diseminados por toda la geografía local. En eso ha quedado, parece, el proyecto de integrar a Cataluña en la francofonía, aquella extravagancia del primer tripartito. Una fantasía maragalliana que, por cierto, no dejó de evidenciar cierta incongruencia mitológica. Al respecto, es sabido que desde que el doctor Robert maquinó el «tancament de caixes», la cultura del catalanismo exige recrear la ficción de una España indolente de moscas, caspa y funcionarios parasitarios.

De ahí su continuo volver sobre el relato del Madrid ocioso que devora bocadillos de calamares con cargo al déficit fiscal. Y de idéntico modo, necesita apuntalar la narración apocalíptica de la lengua perseguida. Propósito que no acaba de compadecerse demasiado, decía, con esa francofilia gramática de la Generalidad. Y es que, por mucho que se procure distorsionar la realidad histórica, la leyenda del genocidio cultural, ese núcleo duro del resentimiento identitario que alimenta la llama del imaginario nacionalista, nunca será capaz de superar la prueba del algodón francés. Por algo, la efectiva extinción de la lengua vernácula al otro lado de los Pirineos, en el Rosellón y la Cerdaña, viene a ratificar cierta fatalidad, por lo demás, evidente. A saber, que cuando un estado se propone acabar con algún idioma dentro de su territorio, simplemente, lo consigue. Y con escasa dificultad. Sin ir más lejos, tal como la muy glorificada España de los Austrias extirpó de la memoria colectiva una lengua propia, el árabe, que aquí contó con más hablantes que el catalán. Y como a no dudar hubiera ocurrido si la ucronía lacrimógena de los nacional-sociolingüistas se compadeciese con la verdad.

El gallinero independentista
El problema es que los gallos convergentes transmuten en gallinas cluecas, que no ponen huevos (independentistas), pero los empollan y protegen (mediante subvenciones públicas)
maría jesús cañizares ABC Cataluña 18 Julio 2011

En estas que llegó Muriel Casals, presidenta de la muy subvencionada Òmnium Cultural, y todos los gallos del corral independentista comenzaron a cacarear. La actual responsable de una asociación que vive de los muertos, esto es, que se nutre de las herencias intestadas que gestionaba el gobierno tripartito —así logró hacerse con una millonaria sede del barrio del Eixample barcelonés—, ha revuelto el gallinero soberanista haciendo un llamamiento a la insumisión fiscal en el supuesto de que Cataluña no logre un concierto económico similar al del País Vasco. La provocación de Muriel no es original —el ex presidente Pasqual Maragall ya lo propuso durante el culebrón estatutario—, pero ya se sabe que la apología del independentismo es un ejercicio de repetición —«ad infinitum», según los resultados electorales— en el que de vez en cuando picotean los nacionalistas, sobre todo cuando hay pacto con el PP en ciernes y sus bases soberanistas se ponen nerviosas. Muriel, como digo, ha provocado una nueva pelea de gallos, por supuesto ilegal, donde se jalea el cierre de cajas, el desacato a las sentencias judiciales y, más recientemente, la infracción del Código de Circulación.

Uno de los pollos con más espolones es el consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, quien en respuesta a las bravuconadas del portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs —recomienda a los catalanes que tapen la «E» de España en las matrículas—, se jacta de llevar el adhesivo «CAT» en su moto y coche particulares desde hace ya tiempo. Pero en la elite del combate galliforme se encuentra el secretario general adjunto de CiU, Oriol Pujol, quien ha abrazado explícitamente la idea de la insumisión fiscal de Muriel, para luego cantar a sus compañeros —y por supuesto enemigos dentro del partido— aquello del «cuando tu vas, yo vuelvo de allí». De casta le viene al pollo: el ex presidente Jordi Pujol, secunda esas travesuras secesionistas, mientras que su madre, Marta Ferrusola, se emociona con ellas.

Como se ve, hay demasiados gallos en el gallinero separatista catalán. Mientras sólo cloqueen, no hay que preocuparse. El problema es que estos ejemplares convergentes transmuten en gallinas cluecas, esas que no ponen huevos (independentistas), pero los empollan y protegen (mediante subvenciones públicas).

Òmnium Cultural
xavier pericay ABC Cataluña 18 Julio 2011

Lo de menos es el adjetivo. Òmnium está en todo. No lo estaba al principio, cuando Josep Millàs, su presidente, iba de dependencia en dependencia de la Generalitat, maletín en ristre, postulando para la causa. En aquel tiempo Òmnium era, a lo más, un largo apéndice de Jordi Pujol y de su mundo. Es decir, mucho, pero no todo. Ese tiempo terminó entre 2002 y 2003. Primero fue el asalto —repetido y a la postre exitoso— de Jordi Porta, ex de la Fundación Bofill, al torreón de Millàs. Luego, el cambio de régimen, o sea, el acceso de la izquierda al poder después de casi cinco lustros de pujolismo. Como en tantos otros aspectos, el nacionalismo salió ganando; si antes sólo estaba en el gobierno, a partir de ahora también estaría en la oposición. Y lo mismo ocurriría con el nuevo Òmnium, suprema encarnación de esa transversalidad del nacionalismo en la supuesta sociedad civil catalana.

Para comprobarlo, basta con echar una ojeada a las subvenciones recibidas por la entidad. Así como en 2003 la partida concedida por Presidencia era de 100.000 €, en 2006 ascendía ya a 600.000. Y ello sin contar las cantidades asociadas a programas menores, en su mayoría de naturaleza lingüística, con que Òmnium era regularmente amamantado, ya por Presidencia mismo, ya por Cultura o Interior. Así las cosas, a nadie debería extrañar la labor de «agitprop» llevada a cabo por la entidad, sola o en comandita, en los últimos años: desde las manifestaciones a favor del llamado «derecho a decidir» —cuyo punto culminante fue la marcha del 10 de julio de 2010 contra la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto— hasta las recientes declaraciones de su actual presidenta, Muriel Casals, acusando a los padres que exigen una enseñanza en castellano para sus hijos de estar maltratándolos y abusando de ellos, o pidiendo a la sociedad catalana que objete fiscalmente. Sí, a Òmnium le pagan para que mueva el árbol. Ahora sólo falta saber cuándo caerán las nueces.


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