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Recortes de Prensa   Lunes 15 Agosto 2011

 

Berlusconi, ejemplo para España, oportunidad para Castilla
Pedro de Hoyos Periodista Digital 15 Agosto 2011

Conste que amo a Italia. Me encanta su gente, su cultura y su idiosincrasia, tan parecida a la nuestra y bien distinta de la centroeuropea. Berlusconi es sin embargo un indigno representante del país, un putero con pedigrí, con tendencia a la pedofilia. Desconozco lo que el italiano medio pensará de él, aunque muy contento del legado económico seguramente no está. Me sirve un tanto de orientación saber que los propios vecinos echaron del piso a las putillas presidenciales para ahorrarse la indignidad. En España las habría contratado Telecinco para su “Sálvame” o Antena 3 para su “Física o Química”, su éxito social sería arrollador y las niñas verían en ellas un espejo en el que mirarse.

Sin embargo Berlusconi ha agarrado el problema de la crisis por donde debía, si bien con un retraso de años, algo de lo que también en España sabemos bastante, y sentándose en la presidencia del Consiglio ha ahorrado a su país miles de millones. De un plumazo ha suprimido 34 provincias, fusionado 1.500 ayuntamientos y eliminado miles de cargos públicos. Un ejemplo para España.
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España tiene más ocho mil ayuntamientos, muchos de ellos con una cantidad ínfima de habitantes. Las Diputaciones provinciales realizan un papel de proximidad al ciudadano muchas veces imprescindible, pero otras veces asumido o fácilmente asumible por las autonomías. Éstas a veces duplican tareas que ya ejecutan dichos organismos provinciales o el mismo Estado. Los poderes regionales suprimen camas de hospital y consultas médicas mientras dilapidan miles de millones en televisiones deficitarias o costosas embajadas que no dejan de ser una grandilocuente y carísima amenaza de separatismo.

Convendría poner orden en todo esto. Ese orden supondría claridad y rapidez en el funcionamiento de las instituciones y economía para el ciudadano. El ejemplo del Defensor del Pueblo español unido a otros 17 defensores regionales que alguien ha ofrecido en la prensa es claro y contundente.

En Castilla vivimos todos estos problemas, el de los excesivos núcleos habitados a los que hay que llevar médico, maestros, correo, agua, recogida de basura, el de las Diputaciones provinciales cuyas competencias se solapan con otras Administraciones y el de múltiples administraciones regionales en las que absurdamente se dividió a Castilla para contentar a los nacionalistas, de cuyo apoyo se necesitaba para aprobar la Constitución. Castilla fue dividida en cinco Administraciones, multiplicando por cinco los presidentes, Gobiernos y gobiernillos, Cortes, parlamentarios, Defensores del Pueblo y un largo etcétera.

Se inventó una Castilla-La Mancha, de la que se separó a Madrid, ¿por qué?, a Cantabria y a La Rioja se las arrancó de la Castilla de la que habían formado parte históricamente. Todo porque se propagó interesadamente la idea de que entre el Franquismo y Castilla había una íntima relación –Castilla parecía ser culpable del Alzamiento y de la guerra civil, como si en Andalucía, Cataluña o el País Vasco no hubiera habido franquistas- de la que había que huir como fuera.

Es el momento de devolver las cosas a su ser natural, las circunstancias económicas nacionales e internacionales impulsan un raciocinio en el discurrir político. Castilla es una y no cabe sacarse de la manga una Castilla La Mancha ni una Castilla La Alcarria como sería absurda una Castilla La Tierra de Campos. Al nacionalismo separador puede no interesarle una Castilla influyente con 17 provincias que tenga en Madrid un poderoso centro económico, cultural y político pero a los castellanos desde luego les interesa. Por cierto, ya de paso, a España también.
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Lo he leído en algún lugar de la prensa: ciertamente en Castilla no hará falta "arrejuntar" municipios, en unos años la mayoría quedarán abandonados por una población que habrá huido o fallecido. No hay alternativa, me temo. Así, en pocas generaciones no habrá problema con los municipios pequeños: Borrados del mapa por la inacción o inoperancia de las autoridades. O la complicidad. No hay nada que hacer.

Jóvenes difíciles de engañar
El Editorial La Razón 15 Agosto 2011

Tres meses se cumplen hoy del nacimiento del llamado 15-M, movimiento de «indignados» que alcanzó notoriedad nacional e internacional al ocupar las principales plazas de varias ciudades como forma de dar rienda suelta a su malestar político. Sin embargo, no puede decirse que la iniciativa haya calado o prosperado entre los jóvenes españoles. De hecho, la mayoría ha pasado de observar a los «indignados» con cierta simpatía inicial a juzgarlos con dureza. Según la exhaustiva radiografía sobre la juventud española que ha realizado para nuestro periódico NC Report, el 52,2% de los encuestados no se considera «indignado» y un 45,7% cree que se trata de un movimiento manipulado políticamente.

La conclusión es que el 48,9% de los jóvenes se ha sentido defraudado por el 15-M. No podía ser de otra forma, pues, a diferencia de ciertos tópicos que ha puesto en circulación la izquierda política para captar votos, los jóvenes españoles tienen una visión de los problemas y una jerarquía de valores muy distantes y distintas de esa caricatura que acampó en la Puerta del Sol. Por eso rechazan también que los «ni-ni» (ni estudian ni trabajan) les representen y opinan sobre su generación que es consumista y desmotivada. Les preocupan el paro y la vivienda, creen que el Gobierno es el culpable de la situación y que, si bien les ha tocado una sociedad mejor que la de sus padres, vamos a peor.

¿En qué empeoramos? Aquí las respuestas son muy reveladoras: el 46,8% dice que en educación; el 40,2%, en economía, y el 35,3%, en familia. La preocupación y el apego a la familia resultan una constante en la mentalidad juvenil, como revela el dato de que es la institución más valorada (9,2 en una escala de 10), por encima de la amistad o el trabajo. Sin tener en cuenta este anclaje de la familia no se comprenderían otras facetas de los jóvenes, como por ejemplo que sean en su mayoría creyentes (43,25) frente a un 17,3% de ateos. O que opinen que la fe ayuda a enfrentarse a los problemas vitales (67,7%) y a ser feliz (56,4%). Admiran a los misioneros (67,4%) y consideran la figura de Jesús como un modelo a seguir (43,7%). De la Iglesia creen que no tiene buena imagen, pero la mayoría la valora como la principal institución donde se ayuda a los jóvenes con problemas y a los pobres.

Como puede verse, el prolijo estudio no hace grandes ni novedosas revelaciones, sino que disecciona una juventud con las ideas bastante claras, en cierto modo pesimista y muy crítica con las instituciones. Pero muy alejada de esa «indignación» que al cabo de noventa días se ha convertido en un simple movimiento al servicio de la izquierda como peón electoral, dispuesto a boicotear iniciativas o acontecimientos que no se ajustan a su ideología, como la JMJ y la visita del Papa. Naturalmente, de la pluralidad en las respuestas que recoge el estudio se deduce la pluralidad política y la diversidad de criterios ideológicos de los jóvenes, pero les identifica un denominador común: un impulso ético que les lleva a ser muy autocríticos y a no dejarse seducir por cantos de sirena. Tal vez estén heridos por el desencanto, pero no están vencidos ni desnortados. Saben lo que quieren.

Bono
Mal de altura
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Agosto 2011

Les pasa a nuestros políticos con éxito que, con el tiempo y a poco que tengan aduladores suficientes, y suelen tenerlos, se creen grandes estadistas. Desde la Transición les ha pasado a casi todos. Adolfo Suárez pasa por ser, con la ayuda indispensable del rey, el gran político que dibujó la transformación de un régimen dictatorial en otro democrático. Mentira. Quien diseñó ese viaje en el que todos nos embarcamos fue Torcuato Fernández-Miranda. Es verdad que aquéllos le pusieron cara al proyecto, pero la verdad es que no hicieron más que eso, poner la cara y seguir los pasos que el papel de don Torcuato decía que había que seguir. Cuando el papel se acabó y ya no hubo instrucciones a qué atenerse, el tren por poco descarrila.

De Felipe González, dice Luis María Anson que es el más importante estadista español del siglo XX. Es verdad que es una centuria en la que no hay mucha competencia, pero decir tal cosa de aquel charlatán cuyo único proyecto político era hacer de España el México europeo y de su PSOE el PRI español se figura un pelín exagerado. Sea como fuere, González se lo cree y va por ahí perorando y pontificando sobre lo divino y lo humano con una petulancia realmente insoportable. Quien quiera saber quién se cree Felipe González que es, que se lea El futuro no es lo que era, escrito al alimón con Juan Luis Cebrián, otro que tal baila.

A Zapatero podría haberle pasado lo mismo, si no fuera porque el desastre de su gestión es tan elefantiásico y ciclópeo que ni siquiera su miopía puede dejar de percibirlo. Con todo, démosle un tiempo y acabaremos viéndole explicar a los jóvenes izquierdistas con campanudas palabras cómo se ahoga la libertad en el siglo XXI.

De todos ellos, que hay muchos, el más castizo, el más cañí y el más racial es José Bono. Esa especie de entrevista que le hace en su última sábana Pedro Jota lo demuestra. Bono cree que ha llegado la hora de que la nación se le entregue y la nación sin enterarse. Pues habrá que explicárselo, pensará él. Y en eso está el periodista. Lo mejor llega cuando le enseña a Ramírez dos carpetas, una con las fichas de los falangistas de los años cuarenta en Salobre y otra con la de los socialistas durante la República en la misma localidad. Y ¡uy sorpresa! Son los mismos. Resulta que Bono se da cuenta ahora que España está atestada de chaqueteros. Y el haberlo descubierto, además del hecho de ser él, que es socialista, hijo del falangista que gobernó su pueblo durante el franquismo, parece que ha de otorgarle una autoridad especial para presidir un Gobierno de coalición PP-PSOE y levantar, le ha faltado decir, "la España grande y libre que soñaba José Antonio y la justa e igualitaria que hubiera querido Besteiro". Jesús, qué cruz.

De la globalización al interés nacional
Manuel Muela. El Confidencial 15 Agosto 2011

La crisis de la globalización económica y financiera, que está mostrando su peor cara en los meses recientes, ha abierto la caja de Pandora y los gobernantes, los nuestros y los de más allá, que habían sesteado y convivido cómodamente con ese universo global, se aprestan despavoridos a instrumentar medidas que, cual nuevo bálsamo de Fierabrás, calmen el ansia desmedida del capitalismo financiero. No saben, o quizá pretenden ignorar, que ya es tarde para todo aquello que no sea revisar drásticamente las políticas que nos han conducido a este prólogo del infierno, entre las que se encuentra el olvido del interés nacional en nombre de otros intereses supranacionales, cuyo mantenimiento nos puede arrastrar a males mayores en un tiempo inmediato.

Durante los años recientes, por causa de la crisis y de la lenidad de los gobiernos, se va poniendo de manifiesto en las sociedades europeas un descontento creciente con quienes integran la clase política establecida y todo aquello que la acompaña en el desempeño de sus responsabilidades públicas: medios de comunicación, foros de opinión, grupos económicos, entramados burocráticos etc. Las protestas, variadas y multiformes, se van extendiendo: Grecia, España, Portugal, Inglaterra, pronto Italia, son muestra de ello y, en mi opinión, son solo el aperitivo de lo que aguarda en el futuro inmediato si se sigue por el camino emprendido por algunos gobiernos, que aparecen desnortados ante la magnitud de los problemas.

Los países que forman la Unión Europea representan en conjunto el núcleo más desarrollado de Europa y también el más socializado, si bien con diferencias notables entre ellos. Pues bien, con motivo de los objetivos de saneamiento de las cuentas públicas acometidos por los gobiernos europeos para alumbrar la unión monetaria y con la excusa de la construcción europea, se ha hecho almoneda de valores como el equilibrio y el bienestar social, amén de la propia seguridad, devaluando y desprestigiando al Estado y lo público en general en contraposición con un individualismo que, en la práctica, se viene traduciendo en el desamparo de amplias capas de la sociedad.

Los ciudadanos de esos países, que han crecido y se han educado en un mundo de valores que había recuperado para Europa los sentimientos de la seguridad y del equilibrio social, cuya pérdida anterior había causado graves estragos al Continente, han pasado del desconcierto inicial a la protesta cuando no a la desafección al propio sistema político. Hasta el momento, las sucesivas llamadas de atención se vienen despachando con escasa autocrítica por parte de la estructura dirigente, cuyo inmovilismo doctrinal y de gestión resulta cada vez más chocante. El espectáculo de estos días en Italia y en España, aquí con un gobierno agónico en constante huida hacia delante, nos da idea de la profundidad del desbarajuste y de la incapacidad de la gestión.

El Estado nacional, creación europea y motor de progreso para nuestras sociedades modernas, ha sido puesto en crisis en la UE de forma prematura, cuya Unión Monetaria es el cadáver insepulto al que me refería en anterior comentario: las llamadas instituciones comunitarias carecen de vigor y de eficacia, solo basta ver estos días a sus portavoces de guardia, impotentes funcionarios distinguidos que balbucean lugares comunes. En realidad, tales instituciones, a los ojos de la mayoría de los ciudadanos, no pasan de ser una tecno estructura lejana que vive en un Olimpo burocrático desde el que se lanzan reiterados mensajes que, en la mayoría de los casos, suelen ser sembradores de inquietud.

El origen de las protestas ciudadanas
Pero lo grave no es que tales mensajes se lancen desde Bruselas o Luxemburgo, también desde Berlín, sino la aquiescencia generalizada de los gobiernos nacionales sin distinción ideológica alguna. Ese es, en mi opinión, el punto de partida de la protesta de los ciudadanos, que observan a los gobernantes que ellos han elegido poco resueltos en la defensa del interés nacional. Lógicamente el nivel de esa protesta varía en función de la fortaleza del propio Estado. No son lo mismo Francia o Italia con Estados impregnados de valores nacionales y republicanos que España con un Estado débil sin apenas proyecto nacional. No obstante las diferencias, el Estado sigue siendo punto de referencia y de exigencia para los electores porque no se ha conseguido fraguar una alternativa al mismo. El fracaso evidente de las organizaciones supranacionales, entre ellas las europeas, es la demostración.

Los logros y avances obtenidos en la política comunitaria, sobre todo aquellos que han promovido el desarrollo de los países y regiones más deprimidos de la Unión, no justifican la abdicación apresurada de responsabilidades de los políticos nacionales, cuyo primer deber era y es atender las necesidades de sus ciudadanos, además de velar porque el Estado cumpla con los objetivos fundamentales que justifican su existencia: la libertad, la seguridad y la justicia.

Hemos vivido tiempos en que se han creado y estimulado burbujas económicas y políticas que han despreciado tanto a la economía real como a la política cercana y tradicional. Ha sido un vendaval de tal intensidad que no ha distinguido el grano de la paja y, si nos descuidamos, puede hacer tabla rasa de los valores de seguridad e igualdad especialmente apreciados en la Europa de la posguerra y que están en el origen del bienestar actual, gravemente amenazado por la crisis financiera.

Hay que esperar y exigir una rectificación del rumbo y que otros gobernantes, porque los actuales ya están inhabilitados, recuperen el interés por los problemas de sus compatriotas, aunque a veces pueda parecer algo prosaico frente al oropel de la política comunitaria y el aplauso de intereses espurios. De no ser así, puede ocurrir que, tomando como símil unas lejanas palabras de D. Manuel Azaña, el arroyuelo murmurante de gentes descontentas se convierta en ancho río que, en éste caso, no sería anuncio de libertad y justicia.

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Más herencias de ZP: la otra ETA (2)
Editorial www.gaceta.es 15 Agosto 2011

La única baza que le queda a Rubalcaba para la campaña electoral es el terrorismo de ETA. El peligro hoy procede más de un ayuntamiento que del ‘aparato militar’ de la banda criminal

Seguimos con el legado que Zapatero –y su ex ministro y ex vicepresidente Rubalcaba– van a dejar a los españoles. El candidato socialista intenta alejarse para la campaña electoral de su otrora espejo político, pero ese es un ejercicio de difícil consecución. Los potenciales votantes socialistas cuando se dispongan a introducir el voto en las urnas, en la que después de 25 años desaparecerá de las papeletas el nombre de ZP –¡el diputado más joven de España!–, seguirán mirando con el rabillo del ojo el espectro del todavía presidente. Algo parecido le sucedió a Mariano Rajoy en las elecciones de 2004. Los españoles votaron en clave Gobierno Aznar, del que también había formado parte Rajoy. La guerra de Irak y el 11-M se llevaron por delante al entonces cartel electoral de los populares.

Por tanto, cuando hablamos del legado ZP también hay que estudiarlo desde una perspectiva interna a los intereses de Ferraz. Los datos son tozudos. La realidad es que Zapatero es el presidente peor valorado del PSOE, incluso por encima del González de los años del oprobio felipista. ZP deja a los suyos un partido descompuesto territorialmente y sin apenas presencia en las instituciones. Tras las últimas elecciones municipales y autonómicas, el PSOE sólo conserva dos comunidades –Andalucía y País Vasco– que puede perderlas en la próxima cita electoral y quedarse a cero zapatero. Con respecto al poder municipal, sólo conserva nueve diputaciones provinciales y unos pocos ayuntamientos de los de más de 100.000 habitantes. Con ese panorama organizativo es con el que Rubalcaba se presenta a las elecciones del 20-N, el aniversario de las muertes de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. Unos datos que equiparan al PSOE con los mejores resultados electorales de los populares en los años de la Alianza Popular de Manuel Fraga.

¿Cómo van a reaccionar los españoles ante un Gobierno que lleva meses a la deriva, en el que nadie se hace responsable de nada y toma las decisiones que necesita el país? ¿Cómo van a reaccionar los votantes ante un candidato que, en plan Houdini, propone para el futuro soluciones políticas cuando no lo ha hecho estando en el Gobierno y cuando su partido sigue gobernando y con la llave del BOE? Es una situación esquizoide. No es de extrañar que, al margen de los resultados que le interesa filtrar a Ferraz, el PSOE haya perdido el 11% de sus votantes incondicionales y los jóvenes se alejen cada vez más de sus posiciones. De ahí que Rubalcaba, desde que encendió el motor de su coche electoral, haya tomado dirección hacia la bolsa de votos de la izquierda –también de la extrema izquierda– y de los jóvenes. Es la explicación a sus coqueteos con el 15-M y los indignados. Pero la herencia ZP coloca al PSOE en una situación de alarma total. Dos indicadores nos dan la razón: la política educativa de sus Gobiernos ha elevado el fracaso escolar hasta el 31% y la falta de medidas sobre el empleo juvenil ha situado la tasa de desempleo de los jóvenes en un 40%. ¿Qué significan esas cifras? Pues que toda una generación de jóvenes españoles con aspiración a encontrar un primer puesto de trabajo ha quedado marcada por la gestión socialista. ¿Creen ustedes que esos jóvenes, por muy de izquierdas que sean, van a dar un voto de confianza a un Gobierno que los ha llevado a la cola del Inem?

Si a eso añadimos la corriente de descofianza hacia el sistema y hacia los partidos políticos que se recrudece entre los jóvenes, el candidato Rubalcaba va a tener que mover mucho las manos para convencerles. Y ante esa tesitura ya no valen dóbermans, memorias históricas, espectros guerracivilistas o progresismo barato y enlatado. Me lo comentaba el otro día un analista político, muy escorado hacia el PSOE: “El voto de la izquierda y la extrema izquierda socialista se va a atomizar en las próximas elecciones. Ya no vale el discurso de Ferraz de que viene la derechona porque, tras el 15-M y las medidas económicas conservadoras adoptadas por el Gobierno de Zapatero y Rubalcaba, más propias de un gobierno de derechas, para los jóvenes, el PSOE ya no es una opción de izquierdas”. Para el analista, esa desintegración del voto más radical, la caída de Izquierda Unida y el empuje de los grupos nacidos tras las concentraciones populares puede provocar la entrada en el Congreso de diputados de formaciones minoritarias, lo que radicalizaría el hemiciclo en las sesiones de las próxima legislatura. “El peligro acecharía –me comenta– si el PSOE rebajara los resultados de los tiempos de Almunia –lo que parece muy probable– y la izquierda quedara desintegrada en grupitos de uno o dos congresistas, más Sortu/Bildu/Batasuna. El Congreso se convertiría en algo incontrolable”.

Ese es el testamento que nos han redactado ZP y RB y el panorama al que se enfrenta el PSOE y –lo más preocupante– España. De ahí que al candidato socialista sólo le queda para hacer ruido electoral una bala en la recámara: la baza del terrorismo de ETA. Rubalcaba insiste en que nos acercamos al primer periodo electoral sin atentados de la banda terrorista. ¿Y le sorprende? Es una boutade. ¿Acaso no se ha preocupado él lo suficiente en la última legislatura desde el Ministerio del Interior para que esto sucediera? ¿Acaso, desde el chivatazo a ETA, la nueva política carcelaria sobre los presos etarras y la legalización de Bildu ya estaba todo programado para que llegáramos a las urnas con esa escenografía? Lo que sucede es que RB valora demasiado el silencio de la banda terrorista en sus cálculos electoralistas. Hoy día, hace mucho más daño una manifestación a favor de los presos de ETA, propiciada por Bildu –por muy legal que sea, gracias al Constitucional– que un comunicado de ETA ratificando su tregua indefinida.

Dentro de una estrategia política, se han modificado los parámetros antiterroristas, gracias al propio PSOE. A los españoles los encabrona más una declaración de Garitano o del alcalde de San Sebastián, con ese tono camorrista y prepotente que les caracteriza, que una amenaza de ETA. Paradójicamente, ha sido el propio Rubalcaba quien le ha quitado a la banda el pedigrí de años atrás y el factor del miedo. Ahora, los españoles coinciden al señalar que el peligro procede más de un ayuntamiento y de unas juntas generales que del aparato militar de la organización armada. Nos vamos a enterar cuando comiencen a boicotear la línea del AVE a Euskadi o las políticas de Estado. Esa ha sido la propia trampa que se han labrado Rubalcaba y Zapatero y otra de las herencias que nos va a tocar soportar a los españoles durante años, con gente como Garitano en la Carrera de San Jerónimo. Todo gracias al binomio ZP-RB. Esa situación, más que de legado, la podríamos definir como la maldición de ZP.

Bombas y votos
Carlos GARCÍA La Razón 15 Agosto 2011

Dice Rubalcaba que ETA no estará estas elecciones en la campaña, aunque ya está en los ayuntamientos día a día con Bildu. Así que ya han elegido, cuando el ex ministro de Interior les propuso escoger entre bombas o votos, y por desgracia para nuestra democracia, ETA se ha quedado con las dos opciones. Por ahora, han guardado las bombas en un cajón y esto les ha permitido colar a Bildu en los ayuntamientos. Todo apunta a que harán lo mismo en estas elecciones.

En nuestro país la memoria es muy frágil y ya se permitió al PCTV, a ANV y a otras marcas de ETA estar en los comicios sin bombas, exclusivamente como parte de su estrategia electoral, y poco tiempo después les teníamos de nuevo causando dolor y estando en las instituciones. El precio que estamos pagando es carísimo para nuestra democracia, para nuestro Estado de Derecho y para la memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas del terrorismo y de los millones de españoles que se sienten atacados, amenazados, y angustiados en lo más profundo de su alma con cada miserable y sanguinario atentado de ETA. Y porque muchos no queremos que vuelva a haber más Isaías Carrasco, más Eduardo Puelles ni tantos y tantos atentados cometidos estando la marca de ETA presente en las instituciones, pervirtiéndolas, cuando sus representantes se negaban y se niegan a condenar esos atentados. Ahora puede ser aún más grave ya que estaríamos viendo cómo se cuelan por la puerta de atrás en el seno de nuestra soberanía nacional. ¿Y si Bildu o Sortu tienen que decidir quién es el presidente de España... Qué hacemos, Rubalcaba?

Así es como vigilan a Bildu
 www.gaceta.es 15 Agosto 2011

“Si Bildu no cumple la ley, habrá que hacer cumplir la ley”, dijo Rubalcaba cuando los filoetarras empuñaron las varas de alcaldes.

Pero hace tres días que la Fiscalía tiene un informe con 52 indicios para ilegalizar a la coalición (de los cuales la mayoría pueden ser delictivos), y ni el Ministerio Público ni el Gobierno han movido un dedo por “hacer cumplir la ley”. Esos 52 indicios de “enaltecimiento, apología y colaboración con banda armada” y esa pasividad dejan en evidencia a un Ejecutivo que en connivencia con su longa manus del Tribunal Constitucional permitió la llegada de ETA a las instituciones. Si antes de concurrir a las elecciones, los informes de la Fiscalía y la Abogacía del Estado demostraban que la coalición y la banda terrorista no eran sino vasos comunicantes, era ingenuo esperar que tras su paso por las urnas Bildu fuera a cambiar de naturaleza y tener un comportamiento democrático. Las 52 pruebas, que aportó ayer en exclusiva LA GACETA, dejan bien claro que no es así. Confiar en lo contrario, como han dado a entender maquiavélicamente Rubalcaba o ingenuamente Patxi López, equivaldría a creer que un lobo puede pacer mansamente con las ovejas sólo porque le han blanqueado la patita.

Hoy aportamos nuevas pruebas de cómo los ediles filoetarras se vuelcan en ayudas a los presos de la banda, cómo homenajean a los asesinos, o cómo condenan el juicio de Bateragune contra Arnaldo Otegui, cuando lo que tenían que condenar es a ETA, como señal inequívoca de limpieza de sangre. Es muy golosa la bicoca de disponer de miles de millones de euros para defender la causa del lado oscuro y burlarse de la democracia y las víctimas del terrorismo. Pero a nadie debería extrañarle que el alcalde de San Sebastián retire la bandera de España del consistorio –declarando simbólicamente la independencia de ese municipio–, asista a una manifestación en favor de Sortu y no acudiera ayer, en cambio, a la celebración de la Salve de la Semana Grande, como era su obligación como representante de todos los donostiarras. Porque no estamos ante un partido democrático –aunque formalmente cumpla los requisitos de la Ley Electoral–, sino ante una formación de sesgo totalitario que no tienen encaje en un Estado de derecho. Lo denuncia su antecesor en la Alcaldía donostiarra, Odón Elorza: “Pretenden imponer un programa de reeducación ideológica, un poco a lo Mao”.

Pero, si tan claro lo tienen, ¿por qué no hacen nada? Por la misma razón por la que no hicieron nada por impedir la presencia de Bildu en las urnas, y antes de eso, por la misma razón por la que hicieron de todo para iniciar una negociación con ETA desde antes de que Zapatero llegara a La Moncloa en 2004. La hoja de ruta se ha ido cumpliendo casi al pie de la letra, tregua-trampa y chivatazo del Faisán incluidos, y Bildu en las Alcaldías no es sino uno de los capítulos finales del proceso. Es previsible que lo siguiente sea la legalización de Sortu, cuyo recurso de amparo comenzará a estudiar el Constitucional en septiembre, y no es difícil vaticinar que el habitualmente lento Tribunal apretará el acelerador para blanquear al partido y que pueda llegar a tiempo de presentarse a las elecciones generales.

No hacen nada porque ETA ya tiene lo que quería, y ahora el PSOE está esperando la contrapartida, en forma de comunicado de falsa paz. Es el último cartucho que le queda al Gobierno agónico de Zapatero para tratar de salvar los muebles en el previsible desastre de las elecciones. ¿Será a eso a lo que se refiere Blanco cuando dice que Bildu está siendo vigilado?

Bildu se gasta el presupuesto de sus ayuntamientos en pagar a los etarras
San Sebastián financia talleres de sexualidad para reclusas. Mondragón costea los viajes de los familiares a los centros penitenciarios. Pasajes y Guernica dedican sus fiestas a etarras encarcelados.
E. Morales y J. E. Pflüger. Madrid www.gaceta.es 15 Agosto 2011

Los ayuntamientos gobernados por la formación proetarra Bildu han convertido el apoyo a los presos de la banda terrorista ETA en una de sus preocupaciones principales en la gestión municipal. Muchas de las localidades que dirigen tienen sistemas de ayuda y apoyo a los familiares de los presos. En la mayoría, heredados de las políticas llevadas a cabo por su antecesora, la ilegalizada Acción Nacionalista Vasca (ANV).

Tras las elecciones del 22 de mayo, la heredera de ANV se hacía con casi 100 alcaldías entre el País Vasco y Navarra, algunos de los municipios más importantes de la Comunidad Autónoma Vasca eran conquistados por la formación separatista tras el visto bueno que el Tribunal Constitucional dio a su presentación. De esta manera se les permitió gestionar 1.621 millones de euros, contando con la Diputación Foral de Guipúzcoa y el consistorio donostiarra. La mayoría de estos ayuntamientos han hecho especial hincapié en fomentar el contacto de la ciudadanía con los presos terroristas. Estas iniciativas van desde la ayuda económica a los familiares para que visiten a los reclusos hasta la celebración de actos de solidaridad, pasando por la propaganda en sus páginas web oficiales.

Así, en San Sebastián, el municipio con mayor número de habitantes gobernado por Bildu, su alcalde, Juan Carlos Izaguirre, apareció en público durante las fiestas de Vitoria junto con dos representantes de Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA.

La corporación utiliza el dinero de los donostiarras para financiar programas de apoyo a presas de ETA en Martutene. Los talleres de ayuda están dirigidos a tres áreas fundamentales: masajes y conciencia corporal; desarrollo personal; y salud y sexualidad. Además, el consistorio subvenciona otras actuaciones dirigidas al colectivo de mujeres presas, como funciones de teatro y talleres
profesionales.

En Mondragón, uno de los grandes municipios vascos de Bildu, con un presupuesto superior a 33 millones de euros, se subvencionan los gastos de desplazamientos de los familiares de los etarras que tengan como objetivo las visitas a las cárceles. El ayuntamiento paga 0,10 euros por kilómetro recorrido entre la localidad y el centro penitenciario, y la subvención es compatible con cualquiera que se obtenga por otra Administración para este fin. El presupuesto para la visitas a etarras es de 20.000 euros.

El portal en Internet del Ayuntamiento de Oyarzun, un pueblo guipuzcoano de cerca de 10.000 habitantes, aparece decorado con el típico emblema reivindicativo de los etarras en el que se pide el acercamiento de los presos de la banda al País Vasco. La página web no tiene traducción al castellano.

En Astigarraga, un pequeño municipio guipuzcoano en el que Bildu consiguió mayoría absoluta el pasado 22 de mayo, una de las primeras decisiones “de urgencia” del Pleno municipal fue la de condenar el juicio de Bateragune. Este proceso se sigue contra Arnaldo Otegui y otros siete miembros de la izquierda abertzale –entre ellos, un ex concejal del municipio– por su presunta participación en la reactivación de la cúpula de Batasuna siguiendo instrucciones de la banda terrorista ETA.

La moción fue respaldada por los siete concejales de Bildu y contó con el voto en contra del edil de Hamaikabat y con las abstenciones de los dos concejales del PNV. En el texto aprobado en el Pleno del 30 de junio se incluyen duras críticas al “Estado español” y a su “profundo déficit democrático”, se llama a la movilización ciudadana y se ofrece la ayuda económica necesaria para poder pagar los gastos del juicio.

Los responsables de Bildu en Bermeo, un municipio vizcaíno de 17.000 habitantes, también se vuelcan con los colectivos de presos y con los familiares de estos. En su página web, ofrece como servicio municipal un vínculo a una asociación local –Bermeorant– cuyo objetivo es el acercamiento de los presos bermeanos al País Vasco. En el municipio de Pasajes, durante sus fiestas, el pasado mes de julio, el día 30 estuvo dedicado a los presos y lo que ellos denominan “refugiados”.

En el programa publicado por el ayuntamiento se podía leer: “Queremos también hacer una mención especial a los que, por una razón u otra, no pueden celebrar estas entrañables fiestas con nosotros: marinos, enfermos, trabajadores, presos y refugiados políticos, residentes en el extranjero… Nuestro saludo más cordial y emotivo para ellos”. Finalmente, en Guernica, municipio emblemático del separatismo vasco, mañana martes, en el marco de las olimpiadas de cuadrillas, dentro de las fiestas locales, está convocado para la noche un “Pasacalle a favor de los derechos de los presos vascos, partiendo de la plaza del ayuntamiento”.

Solicitud
Las asociaciones de víctimas del terrorismo han solicitado una reunión con la Fiscalía y la Abogacía del Estado para hacerles llegar su malestar y denunciar, además de hacerlo públicamente, el apoyo que Bildu está haciendo a los presos de la banda terrorista ETA. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) tiene la intención de mostrarles los casos de lo que ellos consideran una “conducta reiterada de defensa de los postulados y el mundo etarra”.

Según Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, “lo que está haciendo Bildu es repugnante”, y califica al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de “cómplice” del Tribunal Constitución al permitir la entrada del entorno terrorista en las instituciones.

Las acciones a las que se refieren desde la AVT son tan llamativas como la complicidad del diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, y el alcalde de San Sebastián, Juan Carlos Izaguirre, ambos miembros de Bildu, que aprovecharon las fiestas de Loyola en el municipio guipuzcoano de Azpeitia para intercambiar saludos con grupos de apoyo a los presos de la banda.

La banda cifra en esa cantidad la «ayuda de apoyo al alto el fuego»
ETA exige cuatro millones anuales para no seguir con el «impuesto Revolucionario»

¿De qué vive ETA desde que anunció, a finales del pasado mes de abril, que dejaba de enviar cartas de extorsión a los empresarios? Es un hecho que la banda sigue activa, que trabaja para reorganizar su «aparato logístico» en Francia, que alquila pisos en territorio galo, compra material para bombas en Italia, etcétera.
Madrid - J. M. Zuloaga La Razón 15 Agosto 2011

La teoría más extendida entre los expertos que creen en las «buenas intenciones» de la banda al anunciar el alto el fuego (que cada vez son menos) es que está «tirando de los ahorros».

Otros, menos crédulos (su número crece día a día), piensan que el anuncio de abril no incluía a los empresarios deudores, a los que tenían cuotas pendientes de pagar de años anteriores. Para cobrar a estos industriales se habría utilizado, en más de una ocasión, el conocido sistema mafioso del «secuestro express», que consiste en retener a la víctima algunas horas, hasta que sus familiares o él mismo, garantizan el pago de las «deudas».

Hay un dato sobre el que llaman la atención estos expertos, contenido en el documento que sirve de guión al «proceso» que está en marcha, que ha permitido, de momento, la legalización de Bildu, con la consiguiente recuperación por parte de ETA de su «Frente Institucional», prácticamente inactivo desde la ilegalización de Batasuna, en marzo de 2003, ratificada por el Tribunal Europeo de Estrasburgo en junio de 2009.

En ese documento estaba la alianza con Eusko Alkartasuna para la formación de la citada coalición, lo que acredita su virtualidad. De hecho, fue tomado en consideración por el Supremo para ilegalizar Bildu, antes del que el Constitucional adoptara una decisión en sentido contrario.
En el documento, ETA decía textualmente que necesitaría «apoyo económico para llevar su alto el fuego al ámbito del impuesto. Se analizarán en principio las ofertas que pueden venir del ámbito internacional en una situación así. Como consecuencia de cerrar el frente del impuesto, ETA exigirá ayuda de apoyo al alto el fuego de 4 millones de euros anuales». Es decir, que la banda pedía la entrega de esa cantidad, el doble de su presupuesto anual (cifrado en unos dos millones, según documentos intervenidos a la banda en Francia) para cesar en el chantaje a los empresarios. Y, además, pedía que el dinero le llegara a través de instancias internacionales, aunque habría pocas dudas de las arcas, según los planes de los terroristas, de lo que debían salir esos cuatro millones. Tampoco detallaba durante cuántos años habría que financiar a los pistoleros, o si se trataba de algo permanente o para unos cuantos años.

Exigencias
Los expertos consultados por LA RAZÓN subrayan que se trata de un plan de ETA y que no tienen noticias de que ese dinero, o parte del mismo, haya llegado a la banda. Sin embargo, agregan, no es algo que se pueda echar en saco roto. Si los teóricos etarras lo han puesto negro sobre blanco será por algo. Además, está en un documento en el que hay cuestiones que ya se han cumplido; y otras, en especial las relativas a los presos, que el entramado de la banda reclama un día sí, y el otro también, como la derogación de la «doctrina Parot», el acercamiento de los reclusos al País Vasco y que todos los internos estén en libertad en un plazo máximo de cinco años. Siempre que, en el plano teórico, se ha planteado el fin de ETA, uno de los asuntos más peliagudos ha sido el de la «recolocación» de los pistoleros, unos individuos no habituados al trabajo de todos los días a cambio de sueldos mileuristas que se sienten señalados por el pueblo vasco como sus salvadores y que, por lo tanto, deben tener su compensación económica. Los cuatro millones de euros que exigen tienen su explicación desde esta óptica.

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