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Recortes de Prensa   Domingo 21 Agosto 2011

 

Al Gatopardo, que le den dos duros
Roberto Blanco Valdés La Voz 21 Agosto 2011

Rubalcaba reclamó el martes en Vigo la supresión de las diputaciones provinciales. Tres días después se desdecía y hablaba solo de la necesidad de reformarlas. Tan veloz como increíble cambio de criterio tiene una sencilla explicación: que, nada más conocerla, el presidente andaluz y el de la Diputación de Badajoz se opusieron radicalmente a la propuesta. Una oposición no casual: de las pocas diputaciones que el PSOE controla todavía, una es la extremeña y tres son andaluzas.

El candidato socialista debió pensar que el hecho de que su partido acabase de perder la mayor parte del poder provincial que antes de las elecciones locales poseía le daba margen para hacer una promesa con que dejar al PP fuera de juego. Y ello porque el aumento de poder provincial de los populares (24 diputaciones, el 63 % de las 38 de régimen común existentes en España) hacía improbable que fuesen a sumarse, así, sin más, a la frustrada propuesta socialista.

El chusco desenlace del asunto deja en ridículo a Rubalcaba y en evidencia al Partido Popular, pero pone sobre todo de relieve que, hablando de cambios, nuestros políticos le hacen un corte de mangas a aquel príncipe de Salina de la novela El Gatopardo. El personaje de Lampedusa proponía algo sofisticado: que todo cambiase para que todo siguiese como estaba. En España la cosa es más castiza: que nada cambie y se acabó.

Lo peor del caso es que ese mal -el de dejarlo todo tal cual es- no afecta solo a la mayoría de los políticos, sino a nuestras instituciones y, en no pocos casos, a la propia sociedad.

Un lector (C. Ripoll Seoane) relataba el otro día en una carta al director el hecho insólito de que el Ministerio de Economía, donde debieran conocer mejor que nadie el desastre en que se encuentra este país, sacase a concurso 1.825 lotes navideños, para los años 2011 y 2012, dirigidos a los empleados de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, por un valor estimado de casi 650.000 euros.

¿Se imaginan lo que supondrán en todo el país tan vergonzosas canonjías? ¿Cuántas universidades mantienen aún la matricula gratuita para hijos de funcionarios? ¿Alguien ha calculado el despilfarro ­-es decir, el gasto innecesario y evitable- de nuestros ambulatorios y hospitales o de nuestras universidades? ¿Hay que mantener todas las televisiones públicas, estatales y autonómicas? ¿Están de acuerdo los partidos en simplificar y abaratar una maraña burocrática que se ha convertido en un freno del desarrollo económico español? ¿Por qué no se ha generalizado ya el impulso de planes de ahorro destinados a convertir los servicios públicos en más eficientes sin menguar su calidad? ¿Hay en España tanta gente que debe tener asesores, secretaria, coche oficial y gastos de representación? ¿Hasta cuándo mantendremos una estructura local, enloquecida, con más de ocho mil ayuntamientos? ¿Es presentable que el mismo Gobierno que aprobó este viernes un plan de prescripción de genéricos hiciera una guerra sin cuartel al aprobado hace meses por la Xunta de Galicia?

Esas, entre otras muchas, son las preguntas que nos planteamos millones de españoles y que exigimos que quien deba hacerlo nos responda. Lo demás es palabrería para consumo de cándidos, sectarios y tontos de remate.

España
Retrato del despilfarro público
El Gobierno central y los autonómicos todavía pueden meter la tijera en las televisiones, diputaciones, empresas públicas, móviles, coches oficiales...
PALOMA CERVILLA / MADRID ABC 21 Agosto 2011

España, con un déficit del 9,2 por ciento de su Producto Interior Bruto, un paro del 21 por ciento y casi cinco millones de parados y una deuda de 680.000 millones de euros, tiene que enfrentarse a una profunda regeneración de sus instituciones. Unas administraciones públicas cuyo gasto se ha desbocado, como se refleja en la deuda de 6.208 millones de las diputaciones, de 52.000 de las empresas públicas o 1.480 de las televisiones autonómicas.

La grave y profunda crisis económica que atraviesa España ha obligado al Gobierno de Zapatero a realizar una serie de reformas para recortar el gasto público y reducir el déficit del Estado. La Unión Europea le ha instado una y otra vez a que se tome en serio el deterioro de la economía española y a que vaya más allá, ya que lo que ha hecho hasta ahora no es suficiente.

Los socialistas no tuvieron más remedio que aprobar el mayor recorte social de la Historia (bajando el sueldo de los funcionarios, congelando las pensiones y flexibilizando el despido), pero a ellos o al futuro Gobierno de Rajoy les tocará poner fin a los gastos superfluos que no hacen sino engordar el déficit. Se ha tocado el bolsillo a los españoles, pero ahora hay que aplicar la tijera al lujo innecesario que se ha instalado en las distintas administraciones públicas (central, autonómica, municipal y diputaciones provinciales).

Un boato al que todas las administraciones, sean del signo político que sea, tienen que poner freno actuando con firmeza sobre el presupuesto desbocado de las televisiones autonómicas, la creación de empresas públicas, el papel de las diputaciones, el gasto en teléfonos móviles, coches oficiales, gastos de publicidad y representación.

A todo ello hay que sumar el recorte en la estructura de los distintos gobiernos autonómicos, reduciendo el número de consejerías y sus correspondientes delegaciones provinciales, de altos cargos y de personal de confianza. Además, hay que evitar las duplicidades de competencias que se están produciendo entre las distintas instituciones.

La sangría del gasto también tiene una vía en la contratación de personal interino en las administraciones, en detrimento de los funcionarios. Éstos defienden que se aproveche la capacidad de los funcionarios y no se dedique el dinero a contrataciones externas, que lo único que hacen es disparar el gasto de personal, precisamente lo que se tiene que contener.

A los populares les está tocando gestionar el boquete económico que los socialistas han dejado en las cuentas públicas. Lo primero que han hecho es limitar a diez el número de consejerías y reducir los altos cargos. Se ha paralizado la contratación de asesores e incluso hay alcaldes que a la vez son diputados autonómicos y que han renunciado a su sueldo. Solo cobran de los Parlamentos.

El despilfarro, punto por punto
Diputaciones
El debate sobre la utilidad de las diputaciones provinciales se ha instalado en la opinión pública. ¿Realmente son necesarias unas instituciones que manejan un presupuesto de 22.000 millones y cuyas competencias son mínimas? Dan empleo a 77.036 trabajadores y servicio a 15 millones de ciudadanos. Pero su deuda también es muy elevada, ya que asciende a 6.208 millones de euros.

Las opiniones son contradictorias. Los socialistas, que han tenido en estas instituciones la gran herramienta para conservar el voto en los pequeños municipios de Andalucía y Extremadura, ahora, cuando han perdido poder, plantean su supresión. El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba ha lanzado esta propuesta, con gran oposición dentro de su partido que siempre ha defendido la utilidad de la mismas. De hecho, el propio Rubalcaba se opuso a su eliminación cuando así lo planteó el entonces ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla.

Rubalcaba cifró en mil millones el ahorro que supondría la desaparición de los 1.040 diputados provinciales. Pero después de esta propuesta inicial, el candidato socialista ha dado un paso atrás y ahora sólo habla de transformarlas y repensar su función.

Los populares se han opuesto a la propuesta socialista y acusan a Rubalcaba de querer dejar sin servicios a estos quince millones de personas. El PP propone como alternativa eliminar primero los asesores.

Televisiones autonómicas
Las televisiones autonómicas se han convertido en una máquina de devorar dinero, que está asfixiando a los gobiernos autonómicos. La dimensión de estos grupos de radiotelevisión empieza a cuestionarse ahora que la crisis económica azota las cuentas públicas y empiezan a alzarse voces que piden su desaparición.

Las cifras son demoledoras. Los 13 grupos de televisiones autonómicas que hay en España (todas, salvo Cantabria, Castilla y León, La Rioja y Navarra) manejaban en 2010 un presupuesto de 1.860 millones, pero su deuda global asciende a 1.480,6 millones, según un estudio de Uteco (Unión de Televisiones Comerciales Asociadas). Estas televisiones dan empleo a unas 10.000 personas. Cada ciudadano que vive en una comunidad que tenga televisión autonómica pone de su bolsillo 140 euros para su mantenimiento. Y un dato que permite conocer la dimensión del coste que suponen estos medios de comunicación, es que es superior al dinero que el presidente del Gobierno quiere conseguir congelando las pensiones en 2011. Hay casos llamativos, como Canal Sur, con 232,2 millones, y Cataluña, con 324.

A pesar del coste político que puede suponer el cierre de algunos de estos canales autonómicos, el nuevo presidente de Baleares, el popular José Ramón Bauzá, va a clausurar la Radio y Televisión de Mallorca. Algún presidente autonómico popular, como Esperanza Aguirre, también es favorable a la privatización.

Empresas públicas
Las empresas públicas son otro agujero en las arcas del Estado, con el agravante de que escapan a cualquier control del Tribunal de Cuentas o de los respectivos parlamentos autonómicos. Las administraciones públicas han encontrado en estos órganos la vía más fácil para colocar a dedo a los trabajadores y para distribuir subvenciones sin ningún tipo de fiscalización.

En España, este sector ha tenido un crecimiento espectacular, ya que en diez años se ha multiplicado un 78 por ciento. Actualmente, el número de empresas públicas es de cerca de 4.000, con una deuda que ronda los 52.000 millones de euros, lo que supone más de un 5 por ciento del PIB.

Hay casos realmente llamativos como Andalucía, con 369 empresas que, gracias a un decreto de la Junta, ha hecho fijo a unos 20.000 funcionarios que entraron a dedo.

Móviles
Los funcionarios utilizan unos 340.000 teléfonos móviles pagados con dinero público, según el informe Reina elaborado en 2011 por el Ministerio de Administraciones Públicas. Solo los que se utilizan en la Administración central tienen un coste de 108 millones de euros.

Coches oficiales
El parque móvil que está al servicio de todas las administraciones del Estado ronda los 35.000 vehículos, de los que sólo las autonomías tienen 1.200. El coste de mantener esta flota de vehículos, en muchos casos de alta gama, es de unos 240 millones de euros al año.

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Garitano aclara una vez más lo que es Bildu
EDITORIAL Libertad Digital 21 Agosto 2011

Las infames palabras del diputado general de Guipúzcoa distinguiendo entre las víctimas del terrorismo según su procedencia demuestran de nuevo, si es que algún ingenuo albergaba todavía dudas, que la coalición Bildu sólo es la continuación de Batasuna en el papel de brazo político de la banda terrorista ETA.

En el marco de unas jornadas académicas de la Universidad Catalana de Verano, dónde si no, Martín Garitano ha tachado de error el asesinato de ciudadanos inocentes pero únicamente los cometidos en Cataluña, lugar en el que el nacionalismo radical vasco ha encontrado tradicionalmente un importante apoyo.

Ni condena esos asesinatos ni tiene previsto, naturalmente, hacer algo parecido respecto al resto de víctimas de la banda terrorista ETA, organización delictiva cuyos postulados políticos comparte plenamente la coalición de la que el diputado general de Guipúzcoa es uno de sus principales cabecillas.

Las víctimas del terrorismo de Cataluña han reaccionado inmediatamente y de forma ejemplar, desmarcándose de la condescendencia cobarde con que Garitano se ha referido a ellas. Mientras no haya una condena sin paliativos del terrorismo y una petición de perdón a las víctimas ocasionadas por el marxismo-leninismo etarra, Garitano y los de su calaña pueden guardarse sus valoraciones sobre lo que consideran o no "algo más que un error".

Al desprecio que merecen esas declaraciones y su autor se suma la vergüenza de que semejante individuo ostente un cargo oficial dentro de nuestro sistema democrático, algo que con absoluta seguridad no ocurre en ningún otro lugar del mundo. Pero hay algo peor que el sonrojo de los ciudadanos de bien y es el dolor de las víctimas del terrorismo al verse continuamente despreciadas estos sujetos, cuya vesania ahora actúa dentro de la legalidad democrática.

Como acertadamente ha señalado el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, al socaire de esta andanada verbal, Bildu no ha llegado a la democracia sino que ha sorteado sus resortes jurídicos para actuar desde dentro con visos de legalidad, algo que hay que imputarle directamente a José Luis Rodríguez Zapatero y, de su mano, a los magistrados del Tribunal Constitucional de estricta obediencia socialista. Sólo cabe esperar que el próximo Gobierno restituya el derecho a la memoria, la dignidad y la justicia que las víctimas del terrorismo y los españoles de bien exigen de un poder político, hoy en los antípodas de la decencia democrática.

Una nueva infamia
Pilar Ferrer La Razón 21 Agosto 2011

En su escalada de provocación, los bilduetarras no cesan. Una vez más, y en el marco de un foro catalán de universidad estival, curiosamente ubicado en Francia, Martín Garitano, personaje de rostro altivo, mirada siniestra y convicciones rocosas, ha lanzado otro órdago. No todas las víctimas de ETA son iguales. Y mucho menos, las asesinadas en Cataluña, escenario que para el Diputado General de Guipúzcoa es un gran aliado en sus exigencias soberanistas. Matar allí es, simplemente, un error. Deleznable.

Recuerdan estas palabras al viejo pacto suscrito entre los terroristas y el sector independentista que lideró Carod-Rovira. El ya retirado dirigente de ERC no tuvo empacho en viajar hasta Perpiñán para entrevistarse con «Josu Terera». El que fuera vicepresidente de un nefasto Gobierno tripartito catalán, a pesar de su cargo, habló en tierra francesa con uno de los cabecillas etarras, prófugo de la Justicia, para sellar el acuerdo: ETA podía matar en toda España, menos en Cataluña. Qué gran servicio a los intereses separatistas.

En puertas de la Semana Grande de Bilbao, Bildu prosigue su hoja de ruta. No solo no condena claramente los atentados, sino que recuerda aquel encuentro en Perpiñán que produjo sonrojo. Ahora, las instituciones de Euskadi se llenan de batasunos y se escudan en los presos para el comunicado próximo de la banda. Ello forma parte de una diseñada estrategia, una auténtica farsa carcelaria. Expertos en la lucha antiterrorista señalan que los presos de la banda ETA no son tan decisivos. Es triste. Y, sobre todo, una nueva infamia a las víctimas.

Víctimas del conflicto vasco
La expresión constituye una indecencia. Quienes han decidido y perpetrado los atentados quedan exculpados, pues no han hecho sino cumplir sus obligaciones
históricas. Las víctimas, por lo mismo, adquieren connotaciones de corresponsabilidad
MANUEL MONTERO El Diario Vasco  21 Agosto 2011

Si socialmente no hay un relato democrático del daño que ha causado el terrorismo, resulta inimaginable que el País Vasco entre en una fase de normalización
política. Esa narración exige cuando menos dos elementos: la condena a los terroristas y el reconocimiento a sus víctimas -eso como mínimo, pues cabría
pensar también en censurar la práctica de mirar hacia otro lado, que no ha sido neutral-. Pues bien: en esto las cosas están muy verdes, por mucho optimismo
antropológico que le echen los convencidos de que se ha superado ya la larga noche del terror. Bildu, la gran esperanza blanca, no muestra síntomas de pedir
el fin de ETA, menos aún de condenar sus crímenes. Y ha sorprendido la saña con que ha abordado la cuestión de las víctimas: su solidaridad con los presos
terroristas y su entorno, que han escenificado como si formasen parte de él; y su alejamiento brutal respecto a las víctimas que ha causado el terror.

Algunos hasta se han escandalizado, pese a la larguísima experiencia histórica sobre la bajeza de miras de esta parte del espectro político, que se pretende
reciclada.

Incluso han estrenado en la vía pública una nueva expresión: «víctimas del conflicto vasco». Hasta la fecha sólo la usaban en escritos de consumo interno,
para decirse que las víctimas son los suyos y no las que señala la democracia y el sentido común, quienes han sufrido el terrorismo; o para admitir que todos
son víctimas en similar medida, aunque les merezcan más consideración los terroristas. El latiguillo, nueva frase hecha, es de los que puede hacer fortuna en
la política vasca. Tiene todos los ingredientes para ello: resulta ambiguo, tiene diversas lecturas y suena políticamente correcto y hasta generoso. Además,
es seguramente el mayor reconocimiento a las víctimas que se pueda esperar de Bildu.

La expresión constituye una indecencia. Equipara al criminal y a su víctima. Busca dar la misma consideración pública a quienes han sufrido el terrorismo -
asesinados, heridos, extorsionados, exiliados- y a los terroristas que han sido detenidos por sus crímenes. Tal equiparación, que plantea igual consideración
como víctimas a los asesinos y a los asesinados, sugiere un conflicto vasco que trasciende a la voluntad humana y que provoca daños en ambos lados. Quienes
han decidido y perpetrado los atentados quedan así exculpados, pues no han hecho sino cumplir sus obligaciones históricas. Las víctimas, por lo mismo,
adquieren connotaciones de corresponsabilidad. Lo son por lo que han hecho. Todos, en suma, serían víctimas de un mismo conflicto. Si acaso las víctimas
terroristas tendrían primacía moral, pues estaban en el lado bueno de la historia, mientras que las víctimas que han sufrido el terrorismo lo habrían sido
por servir al Estado opresor, por colaborar con él, por oponerse a la resolución del conflicto.

El ditirambo «víctimas del conflicto vasco» refleja el deterioro ético de sus mentores. Lo peor es que lo dicen y apenas suscita resquemores, como si fuera
normal semejante anomalía. La sociedad vasca lo entiende a la primera. No es improbable que sean amplios los sectores que la aceptarían sin más, si con ella
se pudiese pasar página y olvidar esta etapa de nuestra historia. Como si no hubiese pasado nada.

Pero sí ha pasado. Por eso no vale la estulticia. Es incompatible con un relato democrático, el de los hechos tal como fueron. La propia formulación del
concepto quiere colar gato por liebre: en el fondo, busca que el conjunto de la sociedad vasca reconozca como víctimas a los asesinos. Ya se encargarán ellos
de glorificarlos.

Algo va mal en la historia (virtual) «del final del conflicto» en la que estamos metidos desde hace unos meses. En las circunstancias actuales, resulta
inimaginable que se imponga socialmente el relato democrático de lo que ha sido el terrorismo, de lo que ha supuesto. Hay una parte de la sociedad vasca -
Bildu tiene la cuarta parte de los votos- que, con mayor o menor intensidad pero con algún activismo, considera que los terroristas han sido los héroes; no
aceptarán su condena histórica. También es muy amplio el espectro que marcó distancias respecto a las víctimas: en el periodo soberanista fue habitual que
los discursos de solidaridad con éstas incluyesen reconvenciones al Estado para que se flexibilizase (o sea, que se rindiese) y referencias a los presos y a
tanto sufrimiento -es el esquema que, por otra parte, ha seguido siempre la Iglesia vasca, que sigue teniendo su peso-. No hay que engañarse: los partidarios
del reconocimiento a las víctimas y de la condena pública a los terroristas son minoritarios en el terreno político (confiemos que no en el humano). En estas
condiciones resulta ilusorio imaginar que se acepte socialmente el discurso que condene a ETA y reconozca a sus víctimas.

Tiene razón el Gobierno Vasco cuando afirma que si no se asume tal relato no llegará la normalidad democrática, nada quedará cerrado y todo podrá empezar de
nuevo en cualquier momento. Pero, dadas las circunstancias, la consecuencia obvia del razonamiento es que la normalidad política queda todavía muy lejos. De
momento, la pelea ideológica y política la han ganado sectores no democráticos, por lo que resulta ilusorio que pueda establecerse el relato democrático.
La incongruencia central de «los nuevos tiempos» -así llama Bildu a la etapa de su dominio- es que los partidos democráticos han sido derrotados por el
terrorismo y su entorno, mientras piensan que han ganado la batalla. De estos polvos volverán aquellos lodos.
 

La banda deja claro que «nunca» pedirá perdón por los policías y militares / Las asociaciones, contra Garitano por diferenciar a los asesinados en Cataluña
Bildu sigue el guión de ETA sobre las víctimas
La estrategia que sigue Bildu en el asunto de las víctimas causadas por ETA es consecuencia del «guión», establecido por la banda en el documento en el que ha basado el actual «proceso», según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN. La banda deja claro que jamás «pedirá perdón por sus acciones (atentados), solo hará un reconocimiento de las víctimas civiles derivadas por su lucha». Es decir, que nunca se disculpará por haber asesinado a policías, guardias civiles, agentes autonómicos o militares.
Madrid - J.M. Zuloaga / C. S. Macías / A. Corrales La Razón 21 Agosto 2011

En un acto celebrado el viernes en Francia, el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, se refirió al atentado de Hipercor (víctimas civiles), pero en ningún caso a los asesinados y heridos por otras acciones criminales, como el coche bomba en el cuartel de la Guardia Civil de Vic, entre los que había varios niños.

Esta diferenciación entre unas víctimas y otras, y el reconocimiento de las civiles frente a las «militares», es algo que ETA no está dispuesta a realizar sin una «contraprestación»: «el Estado reconocerá de las víctimas creadas por él y el uso de las formas violentas (torturas, cárcel, judicial, Gal...)».

Este apartado sobre las víctimas, figura, casualmente, en el documento etarra justo antes del que hablaba de la coalición con Eusko Alkartasuna, que ha permitido a la banda, a través de Bildu, la recuperación de su «Frente Institucional».

Para las víctimas, las palabras de Martín Garitano en las que tilda como un «error» de ETA sólo sus crímenes en Cataluña son «repugnantes». Antonio Salva, padre del último guardia civil asesinado por la banda terrorista en Palmanova destaca que las palabras son de «un cinismo espectacular. Van de puros y castos y son ETA en su esencia», destaca. Salva se pregunta: «y en el resto del país, ¿qué?». Aunque no le sorprenden las declaraciones de Bildu cree que se trata de una clara «apología del terrorismo». «Me parece que el Gobierno no está haciendo nada, es una rendición del Estado», enfatizó el padre del guardia civil asesinado en 2009.
Para Chema Morales, presidente de la asociación de víctimas murcianas todo forma parte del «pacto de Rovira». «ETA no da nunca un paso atrás, sigue siendo igual, emplea el mismo discurso. Es una tomadura de pelo».

«Carrera del horror»
Teresa Jiménez Becerril, hermana de Alberto Jiménez Becerril, concejal asesinado en Sevilla son «vergonzosas e inaceptables» las palabras del diputado general de Guipúzcoa. «Sus palabras son indignantes, pero dignas de un personaje como él, que está haciendo carrera del horror».
Desde el Gobierno vasco se critico igualmente la manifestaciones del citado dirigente de Bildu. La portavoz del Ejecutivo presidido por Patxi López, Idoia Mendia, reprocho a Garitano que distinga entre las víctimas catalanas de ETA y las demás. «Las víctimas no merecen distinción, sino respeto y reivindicación de la memoria», destacó al respecto.

Los sentimientos de las víctimas catalanas no son diferentes, a través de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT) han mostrado su indignación con las declaraciones del diputado general de Guipúzcoa. En palabras del abogado de la asociación, José María Fuster- Fabra «no hay nada que repugne más a una víctima que se las intenten manipular unas contra otras».

Enaltecimiento del terrorismo
Esta misma asociación ha anunciado que presentara a principios de la semana próxima una denuncia ante la Fiscalía del TSJ de Cataluña contra el dirigente de Solidaridat Catalana per la Independencia, Josep Guia, por las declaraciones efectuadas el jueves en la que abogaba por la continuidad de la banda terrorista ETA. «Es muy importante que ETA no se disuelva» aseguró el dirigente independentista catalán.

El abogado de ACVOT, José María Fuster-Fabra considera que esas manifestaciones pueden constituir un delito de apología y enaltecimiento del terrorismo y otro de menosprecio a las víctimas. La denuncia se interpondra para que el Ministerio público lleve a cabo una investigación, pida informes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, a la vista de todo ello decida si inicia acciones penales contra Guia. En caso de que opte por no interponer ninguna denuncia o querella, será la propia asociación la que presente ante el TSJ de Cataluña una querella, en el ejercicio de la acción popular, o bien algunas víctimas lo harian a titulo particular.

De momento Guia da marcha atrás e intenta rectificar sus palabras. Ayer declaró en el mismo escenario donde pidió que ETA no se disolviera, que sí debe hacerlo pero tras un proceso de negociación. Estas declaraciones se producen después de que su propia coalición se alejará de su posición al expresar que la banda debe dejar y entregar «definitivamente las armas».

euskadi busca la paz
Garitano indigna a Gobierno vasco, partidos y víctimas
Critican que califique de «error» sólo los atentados «en Cataluña» y que fije categorías entre damnificados por ETA
ANJE RIBERA | BILBAO. El Correo 21 Agosto 2011

Las declaraciones realizadas el viernes por el diputado general de Gipuzkoa, Martín Garitano, en las que consuideró «más que un error» los atentados cometidos en Cataluña, pero obvió condenar los perpetrados en el resto de España, aunaron ayer en un sentimiento de repulsa a instituciones, partidos políticos, asociaciones de víctimas y grupos pacifistas. Diferentes colectivos censuraron que el máximo exponente del poder de Bildu reconociera el «especial respeto» que le merecen los damnificados catalanes, cuando aún no se ha pronunciado sobre las víctimas vascas.

Gobierno vasco Idoia Mendia
«Toda víctima del terror merece reconocimiento»
La portavoz del Gobierno vasco reconoció que hasta ahora no se había oído a Bildu «una condena tan clara» de ETA, pero censuró que Garitano sólo hablara de los atentados en Cataluña. «No sabemos por qué se paró ahí e hizo esa distinción. Es difícilmente entendible porque todas las víctimas se merecen el mismo respeto y la misma reivindicación de su memoria», señaló. Idoia Mendia exigió a la izquierda abertzale «reconocer el daño causado por ETA, igual que hemos empezado el camino para el reconocimiento de víctimas de vulneraciones de derechos fundamentales».

PNV
Propio de «un personaje sin catadura moral»
Portavoces del PNV calificaron las declaraciones de Garitano como propias de «un personaje sin ningún tipo de catadura moral», sobre todo después del «error» que, en opinión de los jeltzales, cometió el diputado general de Gipuzkoa cuando aseguró que «no era todavía el tiempo de hablar» de todas las víctimas de ETA. Con estos comentarios el dirigente independentista «no representa a la inmensa mayoría de la sociedad guipuzcoana y vasca». «Como abertzales y como ciudadanos sentimos vergüenza y bochorno porque un representante institucional haga este tipo de declaraciones que dicen lo que dicen y no dicen lo que no dicen», señalaron.

Partido Popular Leopoldo Barreda
«Pone la institución foral al servicio de ETA»
El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, acusó a Garitano de reivindicar «la memoria de ETA-Batasuna» y negarse «una vez más a condenar los atentados de la banda terrorista». Criticó, asimismo que el representanet de Bildu establezca «categorías de gravedad entre las diferentes víctimas». En su opinión, «prostituye la institución foral y la pone al servicio de ETA. No es más que el caballo de Troya de ETA-Batasuna contra la democracia. Si tuviera un mínimo de vergüenza ya habría dimitido».

Víctimas de Cataluña José Vargas
«Juega con la sangre de las víctimas»
El portavoz de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT) afeó el gesto de Garitano porque «nuestras víctimas son exactamente iguales que las del resto de España». «Juega con la sangre del terrorismo», subrayó José Vargas, quien advirtió que si Bildu «pretende utilizar la sangre de algunas de las víctimas de Cataluña para no condenar los crímenes en el resto de España» su organización le llevará a los tribunales.

Consueño Ordóñez Covite
«Los muertos del resto de España le parecen bien»
Consuelo Ordóñez, representante de la asociación de víctimas Covite, ve en las palabras de Garitano el gesto de quienes «siempre han justificado los atentados». «Ahora su ambigüedad se debe a que estratégicamente no les interesa que ETA vuelva, pero no están en contra. Es cínico que le parezcan mal los muertos en Cataluña, mientras que los del País Vasco y los del resto de España están bien muertos», censuró la hermana del asesinado Gregorio Ordóñez.

Gesto por la Paz Jesús Herrero
«Queda camino para que la violencia sea del pasado»
El portavoz de Gesto por la Paz cree que Garitano demostró «que todavía queda camino por recorrer». A juicio de Jesús Herrero, la izquierda abertzale debe plasmar «de forma fehaciente que está en contra de todo lo que atenta contra los derechos humanos, no en función de las víctimas ni del lugar».

Las 803 olvidos de Garitano
Bildu reabre una y otra vez las heridas del pasado. Las últimas declaraciones del diputado general de las Juntas de Guipúzcoa, Martín Garitano, continúan con las polémicas en torno a la coalición abertzale al calificar, el pasado jueves, como «más que un error» los atentados cometidos en Cataluña.Bildu que en numerosas ocasiones ha defendido que no es el momento de recordar a las víctimas, se olvida así de los 803 asesinatos que se cometieron en el resto de España.
Madrid - Azahara Corrales La Razón 21 Agosto 2011

Garitano omite así de su discurso, por ejemplo, a los 12 guardias civiles que perdieron la vida el 14 de julio de 1986 en la madrileña plaza de República Dominicana o cuando ETA mató en el atentado a la casa cuartel de Zaragoza a 11 personas, entre ellos 5 niñas, el 11 de diciembre de 1987.

Los «olvidados»
Aunque Bildu no las mencione, las víctimas siguen ahí, y en la memoria perduran los asesinatos perpetrados por la banda terrorista desde que cometiera el primero en 1960, cuando una bomba acabó con la vida de una niña de tan sólo 22 meses.

Pero ella sólo engloba un número más de una cifra que se ha extendido hasta un total de 857 víctimas, de las que Garitano únicamente recuerda a las 54 asesinadas en Cataluña, y no a todas.
Han pasado 61 años de horror desde que ETA comenzara a exigir sus reivindicaciones a golpe de pistola, y desde entonces, más de 20 niños han perdido la vida en las acciones terroristas de la banda.

Las palabras del diputado general de Guipúzcoa se quedan cortas ante la larga lista de asesinatos etarras. No es posible olvidar a los cinco guardias civiles que fallecieron en el atentado de la calle Juan Bravo de Madrid el 25 de abril de 1986 o los otros seis que murieron en 1980 en Ispáster (Guipúzcoa), entre muchos otros que engloban la lista de lo más de 800 inocentes que murieron en manos de ETA.

El menosprecio que la coalición abertzale está haciendo a las víctimas a través de sus declaraciones, intentando diferenciar unos asesinatos de otros, es rechazado por instituciones, asociaciones y sobretodo por las víctimas que se muestran unidas , calificando de «repugnantes» e indignándose con las palabras vertidas por Martín Garitano.

Son víctimas que todavía esperan que Bildu admita que también fueron «más que un error».

Presidente de DENAES
Hay motivos para la ilegalización
Santiago Abascal La Razón 21 Agosto 2011

- ¿-Qué significado tienen las palabras de Martín Garitano respecto al «error» de ETA de los atentados en Cataluña?
–Las palabras de Garitano, uno de los más importantes dirigentes de la ETA en estos momentos, tan solo confirman la estrategia de la banda durante los últimos años, y ponen en evidencia la intención terrorista de sumar apoyos en las regiones españolas donde existe separatismo. Pero no aportan novedad alguna; Garitano simplemente va al rebufo de la banda a la que pertenece y que ya ofreció una tregua a Carod Rovira en Perpignan a cambio de impulsar un desafio secesionista mediante el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Por lo tanto, estamos ante la constatación de una ofensiva contra España en la que participan todas las fuerzas disgregadoras.

- ¿Cómo se puede valorar que lo justifique en que Cataluña aportó 40.000 votos a la candidatura de HB, ilegalizado posteriormente por ser un instrumento de ETA?
– Son la demostración insultante de que Batasuna es ETA, y de que Bildu es ETA. Por otra parte, constatan que una parte de la sociedad catalana simpatiza con la banda terrorista ETA y su objetivo de destrucción de España independientemente del método utilizado.

- ¿Hay motivos ya suficientes para que Abogacía del Estado o Fiscalía actúen ya contra Bildu y frenar que puedan trasladar esos mensajes al Parlamento nacional?
–Por supuesto que hay motivos, pero no de mayor entidad que los que aportaron las Fuerzas y Seguridad del Estado y que no fueron tenidos en cuenta por un Tribunal Constitucional que actuó a las órdenes del Gobierno y en contra de la legalidad vigente, de la jurisdicción del Tribunal Supremo, de la memoria de las víctimas, y del sentimiento de cualquier español sensato y decente. Tan solo son confirmaciones de lo que decía la Guardia Civil, el Tribunal Supremo, y muchos de nosotros.

- ¿Cómo se puede frenar ese tipo de afrentas? ¿Es posible todavía aislar a Bildu social y políticamente?
––Para aislar a Bildu socialmente hace falta un aislamiento político previo. No se puede pretender que la sociedad vasca haga lo que los políticos y jueces españoles no tienen agallas de hacer. Se necesita un ejemplo público, y en ese sentido la Ley de Partidos Políticos y su aplicación auténtica eran un auténtico símbolo educativo y un mensaje a la sociedad. Yo creo en el poder educador de la ley, pero ésta en España no se ha cumplido. Ahora hemos de pagar ese error y no podemos confiar en soluciones milagrosas.

Todo forma parte de un plan secesionista
Jesús María Zuloaga La Razón 21 Agosto 2011

Todo forma parte de un plan. Martín Garitano pertenece a la llamada «izquierda abertzale» (de la que forma parte ETA), en la que no se dice una palabra sin autorización, ni se da una puntada sin hilo. Los separatistas vascos aspiran a ser los primeros que rompan la unidad de España, pero si eso ocurre a la vez que Cataluña logre la secesión, no van a ir a protestar a ningún sitio.

El 19 de febrero de 2004, ETA hizo público un comunicado en el que, tras una reunión con el entonces dirigente de Esquerra Republicana, Carod Rovira, anunciaba la suspensión de las «acciones armadas» en Cataluña. Enviaba «un saludo revolucionario a todos los independentistas» de esta Comunidad Autónoma, al tiempo que expresaba el deseo de que «los lazos entre nuestro pueblos se estrechen en base a los principios de respeto, no injerencia y solidaridad».

Si se analiza en profundidad el contenido de la proclama de los terroristas y las palabras de Garitano, no hay diferencias estratégicas (aunque las formas no sean las mismas). El diputado general de Guipúzcoa lamentaba los atentados cometidos por la banda en Cataluña y los consideraba, a diferencia de los perpetrados en el resto de España, «más que un error». Sencillamente, porque no habían contribuido al fin separatista que se perseguía y se persigue.

Para rematar la jugada y que nadie tenga ninguna duda, un tal Josep Guia, dirigente de Solidaritat de Catalunya, dijo, en el mismo foro en el que intervino el diputado general de Guipúzcoa, que ETA no debía disolverse ante la que más que probable llegada al Gobierno del Partido Popular, al que calificó de «hijo» de la dictadura franquista. Cabe deducir, que este individuo tiene guardado en el subconsciente un papel para la banda en caso de que Rajoy gane las elecciones. «El nivel en el que está Bildu es gracias a que hace años que existe ETA». Al menos, hay que agradecerle su sinceridad.



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