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Recortes de Prensa   Domingo 11 Septiembre 2011

 

Una década contra el terror
El Editorial La Razón  11 Septiembre 2011

El 11 de septiembre de 2001, diecinueve terroristas suicidas acabaron con la vida de casi 3.000 personas en suelo estadounidense, cambiando así el rumbo de la historia. Los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, además del frustrado ataque al Capitolio, cumplen hoy diez años y la sensación es de que las democracias occidentales están preparadas para hacer frente y derrotar a la amenaza del terrorismo islamista.

El responsable de aquellos actos, Osama Ben Laden, prometió entonces «desangrar a Estados Unidos hasta su quiebra». Y a pesar del altísimo coste humano y económico del 11-S y de las posteriores operaciones militares, una década después es evidente que el plan trazado por Ben Laden ha fracasado. La decidida actuación de la comunidad internacional, liderada por las administraciónes de Bush y Obama, ha hecho posible la caída del régimen talibán en Afganistán y de la dictadura de Sadam Hussein en Irak.

Con Ben Laden eliminado y con una Al Qaida más fragmentada, Occidente sabe hoy mejor que en 2001 cómo se comporta su enemigo. Ello no ha evitado errores, especialmente relevantes en la planificación de la posguerra en Irak.

Tampoco los avances en las medidas de seguridad y en las agencias de inteligencia han impedido que Al Qaida haya vuelto a sembrar el terror desde aquel 11-S. Los atentados de 2004 en Madrid, tres días antes de unas elecciones, y de 2005 en Londres, un día después de que la capital inglesa fuese designada sede de los Juegos Olímpicos, subrayaron la voluntad del radicalismo islámico no sólo de provocar muerte y destrucción, sino de alterar el modo de vida del mundo libre. Indonesia, India, Egipto, Turquía, Jordania, Argelia y, por supuesto, Irak y Afganistán han sufrido también durante esta década el zarpazo de las células que integran Al Qaida. A pesar de estos reveses, cada vez más señales invitan a ser optimistas en la guerra contra el terror.

También dentro del mundo árabe. Las revueltas populares en Túnez, Egipto, Siria, Libia o Yemen, aunque lejos aún de significar la llegada de modelos democráticos, han demostrado dos cosas: que Al Qaida no goza de la influencia que se arrogó entonces en el mundo musulmán, y que la causa del atraso y la violencia que padecen esos países no es Occidente, sino sus propios regímenes dictatoriales, como los de Al Assad, Gadafi o Ahmadineyad. La indiferencia con la que fue recibida la muerte de Ben Laden, con la excepción de los núcleos más radicalizados de Pakistán y de los palestinos de Hamas, que llegaron a calificar al terrorista de «guerrero santo», constituye una prueba más del descrédito de una organización terrorista que se autoproclamó portavoz del islam pero cuyas víctimas mortales han sido principalmente musulmanas.

El principal reto se centra ahora en Pakistán, única potencia islámica nuclear, y actual refugio de terroristas. España, por su parte, sigue hoy siendo objetivo prioritario de aquellos que promueven la guerra santa. Esta amenaza justifica nuestra presencia en Afganistán, Libia y Líbano, como en su día estuvimos en Irak. De nuestro compromiso con los aliados dependen nuestra libertad y seguridad.

Diez años después del 11-S
EDITORIAL Libertad Digital  11 Septiembre 2011

Hoy se cumple una década de la masacre terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York. En estos diez años, la lucha contra el terror yihadista llevada a cabo por los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados con criterio y tenacidad ha ofrecido frutos valiosos que no se pueden desdeñar, ni siquiera a pesar de la condescendencia bastante cobarde de Europa hacia los esfuerzos por acabar con la amenaza terrorista islámica que amenaza al mundo occidental.

La muerte de Bin Laden el pasado mes de mayo ha sido tal vez el resultado más palpable de esta lucha contra el terror iniciada al día siguiente de la masacre de Nueva York. El presidente entonces en ejercicio, George W. Bush, prometió que eliminaría a los culpables de ese ataque terrorista que ensangrentó por primera vez el suelo de los Estados Unidos. Su sucesor en la Casa Blanca, como no podía ser de otra forma, hizo suya la promesa en nombre del pueblo norteamericano para llevarla hasta al final y hoy, diez años después, todos los implicados en el mayor atentado de la Historia han sido eliminados tal y como Bush aseguró en su día.

Pero la desaparición de Bin Laden no es el mayor éxito en esta batalla difusa contra el terrorismo islámico. A pesar de los muchos problemas que las fuerzas aliadas han encontrado en Afganistán e Irak, también en esos dos países considerados tradicionalmente como los principales valedores del terrorismo de Al Qaeda hay avances significativos que demuestran que la lucha por la libertad siempre acaba arrojando un saldo positivo.

Los norteamericanos han sido capaces de honrar a sus víctimas del terrorismo castigando a los culpables y acosando sin tregua a sus cómplices para que su muerte no haya sido en vano. Todo un ejemplo que, por desgracia, pocos parecen estar dispuestos a imitar a este lado del Atlántico.

NORTEAMERICA NO OLVIDA LO INOLVIDABLE
Memoria, dignidad y justicia en EEUU para honrar a las víctimas del 11-S
Diez años después de la masacre del 11-S, EEUU rinde tributo a las cerca de 3.000 personas que murieron en las Torres Gemelas y el Pentágono.
LIBERTAD DIGITAL  11 Septiembre 2011

EEUU conmemora desde el sábado por la tarde el décimo aniversario de los atentados que Al Qaeda perpetró contra el corazón financiero y político del país y que cambiaron para siempre a la nación más poderosa del planeta.

Desde hace días, los estadounidenses rememoran, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, la pesadilla de aquel 11 de septiembre de 2001, cuando cuatro grupos de terroristas aéreos, a las órdenes de Osama Ben Laden, acabaron en pocas horas con la vida de casi 3.000 personas.

Hoy la atención del país se dirigirá a los tres escenarios de la tragedia: la Zona Cero en Nueva York, donde se hundieron las Torres Gemelas, el edificio del Pentágono en Washington y el descampado de Shanksville, en Pensilvania, donde los pasajeros del vuelo UA93 acabaron estrellando el cuarto avión antes de que impactara, muy probablemente, en el Capitolio.

Cada año, con motivo del aniversario de la masacre, EEUU recuerda a sus víctimas con sentidos actos de homenaje en las calles de Nueva York y Washington. En esta ocasión, con motivo del décimo aniversario, los actos tienen aún más sentido. La operación de EEUU en Pakistán en la que abatieron a Osama Ben Laden cerraba el círculo que arrancó poco después del 11-S cuando EEUU, con Bush como presidente, respondiera a los ataques contra EEUU, declarando la guerra a los terroristas en lo que se conoció como Guerra global contra el terrorismo.

Los 3.000 ciudadanos que perecieron aquellos días son recordados continuamente y cada día en las calles de Washington y Nueva York pueden encontrarse homenajes y tributos a los que muchos consideran héroes. Recuerdan en especial a los más de 300 bomberos y cerca de 50 policías que dieron su vida por tratar de salvar la de otros. Los restos de su trabajo, sus cascos quemados, sus herramientas maltrechas por los atentados soy, en la Zona Cero de nueva york, testigos del horror y de la dignidad y la entrega de los héroes del 11-S.

Así, en su décimo aniversario, a la memoria y dignidad que EEUU ofrece a sus cerca de 3000 asesinados en Manhattan y el Pentágono, se suma la justicia, al haber perseguido desde el primer minuto a los culpables de la masacre y haber acabado el pasado mes de mayo con el cabecilla de los atentados en la operación contra Ben Laden.

Precisamente, las víctimas del terrorismo en nuestro país llevan años reclamando memoria dignidad y justicia para sus familiares a quienes el terror segó la vida. También no olvidar lo inolvidable.

Discurso de Obama
A los tres lugares se trasladan el presidente de EEUU, Barack Obama, quien en un mensaje el sábado a la nación pidió, por encima de todo, "unidad".

"Quisieron privarnos de la unidad que nos define como pueblo. Pero no sucumbiremos a la división o a la sospecha. Somos estadounidenses y somos más fuertes y más seguros cuando seguimos leales a los valores, las libertades y la diversidad que nos hacen únicos entre las naciones", afirmó Obama.

En las cadenas de televisión, las lágrimas -todavía hoy- de los familiares de las víctimas y el estupor de los que fueron testigos de los ataques han vuelto a mostrar en estos días que la herida sigue abierta.

Las ediciones especiales de los periódicos y los documentales televisivos han rescatado innumerables historias de gente corriente que se enfrentó al desastre y supo sobreponerse a la tragedia personal, para ejemplo de toda una generación.

En una entrevista exclusiva concedida con motivo del aniversario al National Geographic, el ex presidente George W. Bush explicaba la guerra de Irak por el temor a que pudieran haber caído armas de destrucción masiva en las mismas crueles manos que fueron capaces de estrellar aviones civiles contra rascacielos.

Dictadura filonacionalista
Ernesto Ladrón de Guevara. Minuto Digital  11 Septiembre 2011

Es realmente inaudito, y yo diría que inaguantable. El Gobierno catalán está llamando impunemente a la insumisión al Tribunal Superior de Justicia catalán que le emplaza a cumplir las sucesivas sentencias que se han venido produciendo en torno al derecho a escolarizar en su lengua materna a quienes quieran aprender en español. A veces pienso que no vivo en un país europeo. Sueño sobresaltado que vivo en latitudes subecuatoriales, donde rige la ley de la selva, y donde la ley se aplica a la medida del que ejerce el poder de forma tiránica y caprichosa. Es realmente inadmisible.

Ya existe doctrina respecto al poder que tiene la manipulación del lenguaje, el canal lingüístico de comunicación, la toponimia alterada y la onomástica adaptada al proyecto nacionalizador, de aculturación, de adoctrinamiento subliminal, en definitiva. Victor Klemperer, lingüista e importante intelectual alemán perseguido por el nazismo escribió un importante ensayo, mezcla de memorias y de análisis del poder que tiene la palabra sobre la formación de los conceptos y de la percepción de la realidad, en la cosmovisión personal. No en balde Goebbels, ministro de propaganda del régimen hitleriano, defendía su axioma de que una mentira repetida mil veces se convertía en verdad. De la misma manera un intelectual cántabro, actual, Jesús Lainz desarrolla de manera sistemática y documentada esa misma tesis del profesor alemán represaliado por el régimen hitleriano en su muy reciente libro “Desde Santurce a Bizancio”, revelando analogías entre diferentes procesos históricos en Europa en el nefasto siglo XX y lo sucedido ayer y hoy en comunidades como la catalana y la vasca, entre otras.

Los nacionalistas necesitan para sostener su imaginario ideológico manipular las consciencias, desarrollar una ingeniería social basada en el lenguaje para llevar a las gentes a su redil como rebaño borreguil. Por eso se resisten con uñas y dientes a cumplir la legalidad constitucional y han conseguido con la ayuda del nefasto Zapatero herramientas muy eficaces para lograr su objetivo adoctrinador, como es el actual Estatuto catalán, de influencias claramente inconstitucionales. Los nacionalistas, gracias al presidente que accedió al poder con el 11-M, no solamente han logrado eso sino desbaratar el entramado constitucional, dejándolo en humo de pajas, en letra muerta, hasta el punto de que hoy pocos son los que creen en la virtualidad y efecto de las garantías constitucionales.

La lengua en la que los antepasados de cada uno de nosotros han trasmitido su cultura es la estructura cognitiva en la que se deposita el conocimiento de la realidad, el filtro mental que forma parte del legado irrenunciable de cada cual. Es como la carga genética, un equipaje afectivo-cognitivo que nutre nuestra forma de ser. Violarlo es un atentado a nuestra dignidad, una agresión que no debemos permitir. El derecho a la educación en la lengua materna es algo sustantivo en la humanización de los ciudadanos, inherente al reconocimiento de sus derechos como personas.

Es intolerable que se salten a la torera la legalidad, las sentencias y las admoniciones para su cumplimiento. Si en España aún existe algún atisbo de Estado de Derecho, cosa que no creo, se debe procesar y condenar a todo ciudadano que se niegue a cumplir las sentencias judiciales y a ejecutar lo dispuesto en la Constitución y las leyes, tenga el rango institucional que tenga. No es admisible que mientras que los ciudadanos normales tenemos que acatar las leyes aunque no nos gusten y estamos sometidos a control por los aparatos del Estado, de tal manera que se nos sentencia y condena en caso de incumplimiento, algunos, amparándose en una inmunidad no reconocida jurídicamente, e impunemente, no solamente se niegan de forma reiterada al cumplimiento de las sentencias judiciales sino que llaman a la rebelión contra ellas.

Yo afirmo que los derechos fundamentales de las personas, los derechos humanos como el de elegir el tipo de educación y la lengua vehicular de la misma, están por encima de las leyes, de los gobiernos y de los tiranos, y que son inalienables. Son derechos naturales por la condición humana. Por tanto, los ciudadanos tienen la legitimidad para sublevarse contra la tiranía para defenderlos.

Animo a las personas afectadas a que, en el caso de que los poderes del Estado no amparen ese derecho contra la arbitrariedad de los gobernantes catalanes, acudan al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, denunciando al Estado por incumplimiento de sus obligaciones y en amparo legítimo. El día que haya una sentencia firme del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se podrá denunciar ante el Tribunal de La Haya a todos aquellos políticos en España que dejan a los ciudadanos fuera de la protección de sus derechos, y a los poderes judiciales que incumplen aquellas obligaciones que son inherentes a su función.

Visto lo que se le viene encima, el presidente del Tribunal Superior de Justicia catalán ha afirmado, metiéndose bajo la mesa con el rabo entre las piernas, que las sentencias sólo afectan a las familias que han recurrido, que es como si, por ejemplo, te apalean en una esquina, un juez sentencia a tu favor, y luego dice que se puede apalear al resto de los ciudadanos porque la sentencia solo se refiere al afectado por la sentencia, pero no al del resto de los ciudadanos a los que se puede maltratar. Realmente demencial.

Así estamos, en lo más bajo de la credibilidad en un régimen que deja a los ciudadanos al albur de las decisiones de dictadores con aspecto de demócratas.

¿Demasiado optimista ?
Nota del Editor   11 Septiembre 2011

Estoy fundamentalmente de acuerdo con todos los argumentos expuestos por D. Ernesto, siempre claro, preciso, documentado.

Pero, siempre hay un pero, le veo demasiado optimista esperando una sentencia firme del  Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que han tenido una oportunidad y se han salido por la tangente. Y el comisario europero de derechos humanos dice que no puede tener en cuenta denuncias individuales.

A ver si hay segundo asalto y conseguimos algo, por lo menos que se juzgue.

Tácticas extrañas
Aleix Vidal Cuadras www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

Es curiosa la fascinación que todavía ejercen los nacionalismos tribales.

Se ha publicado estos días la noticia de que la dirección del Partido Popular ha dado instrucciones para enfriar la polémica generada por el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre la inmersión lingüística en el sistema educativo. La razón de esta cautela, según estas fuentes, estaría en la posible necesidad de un apoyo de los nacionalistas de CiU para la investidura del futuro presidente de Gobierno en el caso de que su victoria el 20 de noviembre no fuese por mayoría absoluta.

Siguiendo esta línea de razonamiento, y siempre de acuerdo con los anónimos filtradores, la máxima prioridad del más que previsible ganador es la lucha contra la recesión económica y, por tanto, no hay que desviar la atención de este asunto central y perderse en conflictos laterales. Estoy convencido que de que se trata de una noticia sin fundamento, más propia de una interpretación del periodista que de una realidad.

En primer lugar, la obsesión de los nacionalistas por construir nacioncillas nos ha arrastrado a construir un Estado financieramente insostenible y al grave deterioro de la unidad de mercado, por lo que su neutralización política forma parte esencial de la estrategia a favor del crecimiento y de la creación de empleo.

En segundo término, la manifestación de dudas sobre la rotundidad del éxito en las urnas en las próximas elecciones generales es un mensaje pésimo de cara al electorado.

Y en tercero, cualquier muestra de debilidad frente a los separatistas puede desmotivar a una fracción significativa del los votantes de centro-derecha, precisamente la más sensible a las amenazas contra la unidad nacional.

Es curiosa la fascinación que todavía ejercen los nacionalismos tribales sobre ciertos comentaristas de la capital del Reino, empeñados en considerarlos un socio inevitable y no, como sería lo lógico, un peligro a conjurar. Alguien ha interpretado mal una frase al azar, un gesto ambiguo o un silencio abstraído.

Sobre la reforma constitucional y el consenso
En ninguna sociedad sana existe «unanimidad» ni es bueno que todos piensen lo mismo
carlos ruiz-miguel / santiago ABC Galicia  11 Septiembre 2011

La reforma constitucional creo que tiene más valor político que eficacia económica. Me explico: no creo que el nuevo artículo 135 de la Constitución Española (CE) vaya a contribuir a solucionar la gravísima crisis que atravesamos. Sin embargo, del procedimiento seguido creo que político-jurídicamente se pueden extraer varias lecciones: una mala, pero otras, contra lo que algunos han opinado, buenas.

En otro lugar he dicho que no parece que el nuevo artículo 135 CE vaya a servir para solucionar nuestros problemas económicos. Entre otras cosas porque la Constitución no fija ningún límite al déficit estructural, algo que se deja a una ley orgánica que, según se ha pactado, no entrará en vigor hasta el 2020. Como dijo Don Quijote, «cuan largo me lo fiáis, amigo Sancho».

Creo que la reforma constitucional debe analizarse, no tanto por su sustancia económica, cuanto por sus implicaciones políticas. Y sobre este punto ya he dicho en otro lugar que por más que no sea preceptivo convocar un referéndum, sería muy conveniente hacerlo y por ello creo un error que los dos partidos que han impulsado esta reforma no hayan apoyado esa posibilidad.

(Ahora bien, la reforma presenta algunos) Disiento por ello de las opiniones de algunos colegas que han criticado el procedimiento seguido y, en especial, la «ruptura» del llamado «consenso» constitucional. Para empezar, conviene recordar que en ninguna sociedad sana existe «unanimidad» ni es bueno que todos piensen lo mismo. Por ello no parece procedente decir que se ha «roto» el «consenso» al aprobar esta reforma. Y es que resulta insoportablemente cínico que algunos de los partidos que apoyaron la aprobación del nuevo Estatuto catalán, en 2006 (CiU, PNV, BNG, CC) sin contar con el PP, se quejen ahora de la ruptura de ese «consenso».

El nuevo Estatuto catalán de 2006 se aprobó con muchísimo menos apoyo parlamentario que el aprobado en 1979. No se ve por qué «romper el consenso» al aprobar el nuevo Estatuto catalán de 2006 no era un problema y sí lo sea «romperlo» para aprobar la reforma constitucional de 2011. Con un agravante: mientras el nuevo Estatuto catalán de 2006 lo aprobó el 60% de los parlamentarios, la reforma constitucional la han aprobado el 90%. Por eso, me resultó incomprensible el esfuerzo del PP por sumar al «consenso constitucional» a un partido, como CiU que no ha hecho sino declararse fuera de la Constitución, en varios temas y, en especial, en el respeto del español como lengua oficial.

10 años después, ¿quién está ganando?
La amenaza yihadista perdura en nuestras sociedades y aspira a controlar países enteros.
Óscar Elía www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

Ni Bush era Clinton, ni Estados Unidos se podía permitir responder al ataque contra el World Trade Center como lo había hecho el segundo en los noventa, lanzando medio a desgana misiles crucero contra vacíos campamentos talibanes en Afganistán. Ante un problema que captó global, Bush dio una respuesta global. Primero, con la búsqueda y eliminación de todos aquellos responsables de los horrorosos ataques, lo que exigía potenciar medios policiales y servicios de inteligencia. Segundo, con la eliminación de todos aquellos regímenes que cobijaban y apoyaban a grupos terroristas, lo que exigía medidas militares. Tercero, con la convicción de que las dictaduras árabes generaban frustración y violencia entre sus pueblos, lo que exigía medidas diplomáticas y económicas contra los tiranos.

A los 10 años, Estados Unidos ha evitado –a veces en el último momento gracias a la suerte– más macroatentados. Al Qaeda central, el núcleo originario que preparó los atentados de entonces, ha sido prácticamente desarticulado tras la muerte de Bin Laden. Tras él, sus lugartenientes han sido eliminados en su escondite pakistaní, a donde les había empujado la presión americana en Afganistán. El golpe moral provocado por la desaparición del fundador y alma del grupo, la información lograda y el desgaste humano y material por las guerras afgana e iraquí –donde murió Al Zarqawi– han desarbolado al grupo original. Ya en los últimos años, el papel de Al Qaeda central se había reducido a coordinar grupos, financiar redes y legitimar atentados. Es difícil que Al Zawahiri pueda continuar con esa simple labor.

Pero el problema está en que este éxito no deja ver el resto, que es lo preocupante. Primero, Al Qaeda no ha dejado de ser un problema: con el paso del tiempo, las distintas ramificaciones se fueron independizando y hoy constituyen grupos de extrema peligrosidad. Al Qaeda en la Península Arábiga, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o el Emirato Islámico del Cáucaso. Peligrosos en sus regiones, donde sus ataques, lejos de disminuir, se mantienen o se incrementan: AQMI lleva a cabo una progresiva penetración hacia el África negra y ya es rutinaria su actividad en Nigeria o Malí. Y peligrosos aquí, porque siguen utilizando sus nuevas bases para atacar objetivos en Occidente: en los últimos años, Yemen, Irak o Nigeria han sido el origen de complots terroristas destinados a nosotros.

En segundo lugar, alrededor de estas franquicias y con su mismo impulso, ha pervivido un entramado de grupos y facciones, muchas de las cuales actúan en y desde Europa y Estados Unidos. Y no sólo para financiar la yihad en Irak o Afganistán. Algunos de los intentos de los últimos años han sido protagonizados por musulmanes europeos e inmigrantes de segunda generación: a diferencia del 11-S, el enemigo es hoy también interno. Los yihadistas dispuestos a atentar en Londres, Berlín o Madrid no son jordanos, sirios o marroquíes, sino británicos, alemanes o españoles. Más difíciles de detectar y detener, porque, además, la aberración multicultural ha creado guetos en torno a barrios y mezquitas, donde el radicalismo se mueve con total impunidad y donde la Policía tiene dificultades para llegar.

En tercer lugar, la pervivencia de la amenaza terrorista por medio mundo coincide con la ruptura del orden en el mundo árabe. Cuando las revueltas comenzaron, primero en Túnez y después en Egipto y Libia, nada garantizaba que un despotismo no fuese sustituido por otro que, además de detestable, fuese nuestro enemigo. Hoy, el auge antiisraelí en Egipto, el islamismo en Túnez, o la presencia de milicias islamistas en el Ejército rebelde libio dan la razón a los pesimistas: la Primavera Árabe está siendo la gran oportunidad de los movimientos islamistas, y la están aprovechando. A los 10 años del 11-S, el fantasma de regímenes inspirados en la sharia por todo el Norte de África, o de Estados fallidos incapaces de evitar campos o bases terroristas, se pasea ante nosotros.

Este último punto nos lleva a una última cuestión, que agrava el problema: Occidente. El retraimiento de la América de Obama, su retirada afgana, su actitud ante regímenes despóticos como los de Irán o Gaza o su parálisis ante la deriva primaveral de Egipto se pueden explicar ideológicamente por su izquierdismo; también políticamente, porque para las presidenciales de 2012 no quiere soldados fuera. Pero también en términos de agotamiento nacional. Ahogados económicamente y cansados de guerrear, los Estados Unidos ya no pueden jugar el papel de las últimas décadas. Y a su lado, Europa simplemente no cuenta: no tiene pulso militar, no tiene pulso económico y no tiene pulso moral para mantener el esfuerzo que requiere la lucha contra la amenaza islamista. Hoy Europa es más un lastre que otra cosa.

En conclusión: a los 10 años del 11-S, la derrota de Al Qaeda central está ocultando lo fundamental: la amenaza yihadista perdura incluso en nuestras sociedades, el islamismo aspira a controlar países enteros y Occidente da señales de una parálisis estratégica que en 2001 no parecía preocupante. La Al Qaeda que durante los noventa se convirtió en una maquinaria para el mal alrededor de Bin Laden ha perdido. Pero ¿quién está ganando?

*Óscar Elía es analista y editor del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES).

Cataluña
El TSJC vuelve a tumbar la inmersión lingüística obligatoria de las escuelas

El TSJC utiliza los mismos argumentos que el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, en anteriores sentencias, que nunca han avalado el modelo de inmersión lingüística obligatoria que aplica la Generalidad, excluyendo el español como lengua vehicular.
Redacción www.vozbcn.com   11 Septiembre 2011

Uno de los fundamentos de derecho en los que se basa el TSJC para rechazar el derecho de un padre a que su hijo sea escolarizado solo en español es justamente el mismo que TC y TS han recordado a la Generalidad para que el español sea lengua vehicular, junto al catalán.

Una vez más, un tribunal de Justicia tumba la inmersión lingüística obligatoria en Cataluña. En esta ocasión, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha fallado en contra de la anulación de varios artículos del Decreto 181/2008, de 9 de septiembre, de ordenación de las enseñanzas del segundo ciclo de la Educación Infantil en las escuelas de Cataluña, siempre que se interprete de forma que las lenguas vehiculares en la enseñanza son las dos oficiales.

El auto del TSJC, que ha hecho público Europa Press este sábado aunque es de fecha del 18 de julio pasado, desestima el recurso contencioso-administrativo presentado contra la Consejería de Enseñanza en base a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto de Autonomía, de junio de 2010, pero recuerda que ni padres ni Administración puden excluir una de las dos lenguas oficiales de Cataluña.

El TSJC subraya que ‘debe descartarse toda pretensión de exclusividad de una de las lenguas oficiales en materia de enseñanza’ y añade que ‘resulta perfectamente legítimo que el catalán sea el centro de gravedad de este modelo de bilingüismo, aunque siempre con el límite de que ello no determine la exclusión del castellano como lengua docente de forma que quede garantizado su conocimiento’.

Igualdad de condiciones para el uso de las dos lenguas
En el auto (de 31 páginas, firmado por 24 jueces y con un voto particular en contra, de ocho de ellos, que apuestan por no darle la razón al demandante recordándole que no puede escoger la lengua vehicular en la enseñanza porque han de ser las dos oficiales), el tribunal señala que el catalán puede ser la lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña ‘lo cual no excluye que el castellano disfrute, con el catalán, de la condición de lengua vehicular’. Es el mismo argumento que tanto TC como el Tribunal Supremo han ido utilizando desde, al menos, la sentencia de 1994, y que la Generalidad se niega a aplicar.

‘Es cierto que el Estatuto omite en su literalidad toda referencia al castellano como lengua docente. Sin embargo, no puede entenderse que su silencio [...] obedezca a un propósito deliberado de exclusión [...]. Con la mención del catalán no se priva al castellano de la condición de lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza’, argumenta el TSJC, que no entra a valorar la aplicación de la norma por parte de la Consejería de Enseñanza de la Generalidad, que se niega a ponerla en marcha tal y como han dictado los tribunales.

Reconoce el ‘derecho a la enseñanza en castellano’
También indica que ‘el precepto estatutario se limita a señalar el deber de utilizar el catalán normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza universitaria y en la no universitaria, pero no como la única, sin impedir por tanto -no podría hacerlo- igual utilización del castellano. [...] El solo reconocimiento de un derecho a recibir la enseñanza en catalán no puede interpretarse como expresivo de una inadmisible voluntad legislativa de excepción, de suerte que la interpretación constitucionalmente admisible es la que conduce a la existencia de ese derecho a la enseñanza en castellano’.

En este sentido, el tribunal recuerda que la palabra ‘normalmente’, en las normas de la Generalidad en materia lingüística, solo puede indicar el carácter de lengua usual de los colegios, pero asegura al recurrente el derecho de las familias de usar la lengua (español o catalán) a su elección en sus relaciones con las escuelas.

De domingo a domingo
La libertad tiene un precio
Carlos Dávila www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

Ya se apuntan a la que se cree ‘nueva situación’ grupos y personas que han convivido gratificantemente con el poder socialista. Su táctica es instrumental, nosotros no tenemos táctica, tenemos principios y para sostenerlos necesitamos de sus afectos prácticos.

En semana y media, LA GACETA ha ofrecido las siguientes informaciones relevantes, exclusivas si quieren otorgarnos la primogenitura de todas estas noticias que les hemos adelantado: “Mariscal mantuvo 11 conversaciones con el PSOE tras contactar con los policías del Faisán”; “Mariscal, jefe de Seguridad del PSOE, mantuvo tres conversaciones con móviles de La Moncloa”. Declaraciones exclusivas de Luis Bárcenas: “El sectarismo de Garzón y la Fiscalía me han hecho un daño irreparable”. “Toxo preparó las protestas del día 6 en un hotel de lujo en Madeira”. “Interior ordenó a la Policía ‘evitar incidentes y mantenerse a distancia’ de los ‘indignados”. “Cospedal llevará ante la Justicia a Barreda por destruir documentos”. “El PP exige a Barreda responsabilidades políticas por borrar datos de la Junta”. “Barreda destruyó información ‘sensible’ de los ordenadores de la Junta de Castilla-La Mancha”. Y declaraciones de históricos dirigentes socialistas: “Zapatero se ha vengado de Rubalcaba.

Ofensivos argumentosPor más que Televisión Española siga ignorándonos con argumentos extraordinariamente ofensivos; a saber, que sólo avanza en sus programas las portadas de tres periódicos de derechas y otros tres de izquierdas, como si el irresponsable de Informativos de la televisión gubernamental fuera quién para adjetivar de una u otra forma las características políticas de los diarios del país, y por más que un par de programas de una radio que debería ser amiga (¿o es QUE no coincidimos en nuestros planteamientos ideológicos, por ejemplo?) y no lo es absoluto, margine la lectura de La Gaceta por el único motivo de que sus directores escriben en periódicos de nuestra competencia, nadie puede negar a La Gaceta el mérito indudable de haber advertido al menos tres cosas: primera, que, lejos de estar concluido el caso Faisán, cada día aparecen más pruebas de la implicación supuestamente dolosa del Gobierno y del PSOE en el chivatazo a ETA; segunda, que, contra lo que miente el nuevo ministro del Interior, el sectario fiscal Camacho, su departamento ordenó que no le tocaran un pelo a los indignados de la Puerta del Sol mientras estos convertían la céntrica plaza madrileña en un estercolero absoluto y denigrante; tercera, que según ha confirmado ya la presidenta de Castilla-La Mancha, su Gobierno ha puesto a su antecesor, tal y como nosotros anticipábamos, en manos de la Justicia por el presunto delito –presunto por el momento– de haber arrasado con documentos comprometidos cuando en mayo Barreda abandonó por la fuerza de las urnas el poder que el socialismo había detentado más que ostentado casi una treintena de años.

A este modo de concebir el Periodismo –¿es que existe otro?– hay estrábicos que lo denominan sectario y agresivo; lástima que ellos no hayan sido capaces de contrastar su modelo porque sólo se sienten cómodos en el ejercicio del oficio o trasegando con el Gobierno de turno, lametones artificiales incluidos, o arrimándose al futuro más próximo. Para nosotros, ya lo sabemos, nuestras formas y nuestros conceptos tienen sus costes. Desde los más ligth, digámoslo así para acercarnos a los tiempos, hasta los más brutales, que de todo hay. Les pongo un ejemplo de los primeros: hace solamente unos días una agencia de publicidad colocó en varios medios de total difusión nacional unos determinados, da igual cuál fuera su especie, anuncios. Pues bien, ¿saben cuál fue el criterio elegido para estas inserciones? Lo cuento: que fueran –otra vez la misma cantinela, parece una consigna– tres periódicos de los tópicamente denominados “de derechas” y otros tres “de izquierdas”. Y, ¿quién era uno de los tres beneficiados en ese segundo epígrafe? Pásmense: La Vanguardia de Barcelona, el diario que recibió la toma de la Ciudad Condal por las tropas nacionales al grito tipográfico de: “¡Franco, Franco, Franco!” y que ahora está interesadamente aliado con el separatismo, sea este del actual Gobierno de Mas o el del tripartito bochornoso que presidía Montilla

Brutales ataques
De los ataques brutales ya tienen noticia reciente. Son los que nos vienen dirigiendo no sólo rivales, sino sujetos de las cercanías ideológicas a los que sencillamente molestamos para sus negocios, entre los cuales figura, por cierto, el adosarse a personajes a los que, como Bono, ellos denunciaron hace tiempo por su incapacidad para demostrar el incremento excelso de su patrimonio. De ellos, de sus filigranas pútridas para cercenar nuestra existencia, ya tienen noticias muy recientes.

Únicamente les deseo añadir el comentario público que un miembro de la Seguridad del Estado, directamente aludido por una de nuestras informaciones en la que revelábamos que el PSOE tuvo protagonismo directo en el chivatazo a ETA del Faisán, hizo a otro colega suyo igualmente enfurecido por nuestras aportaciones: “Esto –dijo– nos pasa a nosotros por no haberles cerrado la boca a esos gilipollas”. Como se lee. Tan burdo, tan cutre, tan amenazador. Claro está que en esta España en disolución que nos deja por herencia Zapatero, el peor gobernante que hayan visto nunca los tiempos, todavía se puede resistir a sujetos de semejante calibre y, aviso: lo del calibre es un término que utilizo con toda la intención que el caso requiere. Ya se sabe que según decía Cela, a quien tanto odiaban los socialistas hasta el punto de que ningún representante de su Gobierno acudió al Nobel de nuestro enorme literato, “El que resiste, gana”.

El precio del compromiso
Y llegado este momento les hago una confesión que por otra parte no es nueva: aquí en Intereconomía, en la Gaceta más particularmente por lo que a nosotros se refiere, agradecemos sobremanera las muestras de afecto, de solidaridad diría si no fuera porque los socialistas han dejado esta palabra para el tinte, que nos deparan día tras día, pero, con la misma confianza y agradecimiento, les reitero: no son suficientes. En un ambiente hostil como este en el que nos movemos, no basta con declaraciones tan honradas y gentiles como las que nos hacen; en España ahora mismo y en estas circunstancias, la libertad tiene un precio. En el caso de la Gaceta es muy pobre: 1,50 a diario y 2,50 los domingos. Es el precio de una información que, por unas u otras causas, nadie se atreve a ofrecer, es el precio de su libertad y también, claro está, de la nuestra. Tenemos sólo dos altavoces: el suyo y el nuestro, si cegamos, tapamos o con la mano de la censura, de la marginación o de la inercia, uno de los dos, la libertad va a sufrir aún más. Hemos inaugurado una época vital para la historia de España. Ahora, ya lo están viendo, se apuntan a lo que se prevé como la nueva situación personas y grupos que han convivido con el poder de forma plácida, gratificante por decirlo mejor. Su táctica es sencillamente instrumental. Nosotros no tenemos táctica, tenemos principios y para sostenerlos precisamos de nuestros afectos. La libertad tiene un precio; ustedes nos la están dando, a ustedes se la pedimos aún más. Con mayor agradecimiento y todavía, si me lo permiten, con mayor compromiso. O sea, con la compra y la lectura de La Gaceta.

Inmersión en el prejuicio
Víctor Francisco Bermúdez www.vozbcn.com  11 Septiembre 2011

Los índices de agresividad y patriotismo se han disparado en el catalanismo los últimos días. Los políticos nacionalistas amenazan con revuelta; Artur Mas ha dejado claro que de una forma u otra no obedecerán la sentencia, Oriol Pujol avisa de que se trata de un casus belli. Numerosos opinadores, desde sus medios de comunicación, aprovechan para arremeter contra su Gran Satán, todo aquello que consideran España. Unos y otros claman por un supuesto peligro contra la cohesión social, una posible desaparición del catalán y un cruel e innecesario ataque al que se estaría enfrentando Cataluña. La inflamación identitaria parece haber encontrado un fenomenal combustible. Se trata, explican, de la más noble causa: salvar a Cataluña.

Me preocupa que una parte de la sociedad catalana se deje llevar por la irracionalidad, el rechazo y el odio con el que están reaccionando una parte de su clase dirigente y de sus periodistas. Es siempre peligroso atizar un nacionalismo en una sociedad plural. Por ello quiero demostrar en este artículo, respondiendo a algunas preguntas, que si analizamos sin pasiones identitarias la problemática de la inmersión, podremos entender lo que hay de verdad detrás de ella y el porqué de tanto ruido.

1) ¿Qué tan terrible drama ha ocurrido? ¿De qué pretende el catalanismo salvarnos?
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), cansado de ver cómo se ignora la ley, ha dado un ultimátum: el castellano debe ser también lengua vehicular en un plazo máximo de dos meses. No ha dicho que el catalán deba dejar de serlo, sólo que el castellano también lo debe ser.

2) ¿Pero por qué la señora Rigau, consejera de Enseñanza, ha declarado que “no separaremos a los alumnos por razón de lengua”? ¿No es un riesgo social segregar a los alumnos?
Si se cumple la sentencia no se va a segregar a nadie. Es mentira. Se trata aquí de una vieja táctica cuyo objetivo es asustar al ciudadano de bien para así evitar que piense. Este ciudadano escucha las palabras “separación” o “segregación” y a su mente vienen enseguida otras como: “gueto, apartheid, división social”. Si todos los ciudadanos supieran que lo único que hay que hacer para cumplir la ley es dar una asignatura más en castellano, sin separar a nadie, los nacionalistas se quedarían solos. Lo saben así que intentan asustar mintiendo.

Es más, tiene más de segregación el modelo actual de atención individualizada para los alumnos cuyos padres piden que se les eduque en castellano que no lo que pide la sentencia del TSJC, que es enseñar en catalán y en castellano para todos igual sin separar a nadie.

3) ¿Pero entonces de qué horribles consecuencias parece ser el nacionalismo tan consciente? ¿Qué significa la sentencia del TSJC?
Lo único que significa es que la Generalidad debe utilizar el español también como lengua vehicular. Podría incluso utilizarse sólo en una asignatura más a la semana. Bastaría con eso para cumplir con la sentencia. Las consecuencias de tal cambio son varias, para nada traumáticas, sólo positivas:

a) El sistema educativo actual no ayuda a educar en la pluralidad catalana, ni siquiera ayuda a conocerla ya que se intenta tapar; ¿cómo va entonces a ayudar a respetarla? No todos los alumnos catalanes provienen de entornos castellanohablantes. Cataluña consta de amplias zonas de interior mayoritariamente catalanohablantes. Para aquellos que viven en tales zonas, un sistema en el que se enseñe también en español será un aliciente enriquecedor, un estímulo para apreciar positivamente la complejidad de la sociedad en la que viven y que algunos pueden sentir ahora como extraña cuando se encuentran con ella.

Más importante todavía; estaremos en mejores condiciones de evitar el aislamiento respecto a la realidad social catalana de aquellos que por convicciones ideológicas identitarias la rechazan en su bilingüismo, vivan donde vivan en Cataluña. Obviamente esta visión abierta y plural es un desafío a los postulados identitario/lingüísticos intolerantes del catalanismo que no acepta que los catalanes cuando hablan en castellano siguen siendo catalanes. Igual de catalanes que cuando hablan en catalán. Pero en una sociedad bilingüe y respetuosa con su pluralidad, no tendría sentido poner esto en duda.

b) El nivel de catalán no se resentiría por dar una materia más en castellano, ni siquiera por dar dos. Castellano y catalán no son idiomas tan diferentes como para que hacer 24 horas o incluso 21 horas en catalán en vez de 27 (de las 30 lectivas semanales en Secundaria, por ejemplo) se convierta en un perjuicio para el aprendizaje del catalán. Al contrario, en amplias zonas de Cataluña donde el español es minoritario pasar de hacer 3 horas a 6 ó 9 a la semana sí podría significar una mejora para aquellos alumnos que no consumen productos audiovisuales o literarios en español o que no se relacionan con personas castellanohablantes y no tienen suficiente contacto con esta lengua.

c) Arrinconar una lengua que es la primera lengua de la mayor parte de los alumnos catalanes no tiene nada de pedagógico. Que sólo se estudien 3 horas a la semana de 30 responde a una voluntad ideológica. No se resentiría el nivel de catalán por dar alguna materia más en español y sin embargo se cambiaría un tabú político por una idea más respetuosa: el castellano también vale para todo en Cataluña. Digo bien, tabú político puesto que al haber ya profesores dando clase en castellano no se trata siquiera de un tabú educativo.

Marginar una lengua que es propia del alumnado no es educativo ni enriquecedor, de hecho, el objetivo evidentemente no es que la conceptualicen como propia y como válida. Sino todo lo contrario. ¿Y por qué se busca esto? Porque los legisladores nacionalistas buscan un efecto político con la inmersión: dejarle claro al alumno quién manda aquí, es decir cuál es la lengua de la autoridad, del poder, mostrarle que hay dos lenguas pero una es la lengua. Esto no ocurre sólo en la enseñanza: a los Mossos d’Esquadra se les obliga a expresarse en catalán de forma preferente o se multa a los comerciantes que no rotulen al menos en catalán. El catalán es nuestro ADN según nos dijo un presidente de la Generalidad, ‘la lengua propia’ según el Estatuto de Autonomía, la única que nos ‘singulariza como pueblo’ ante el mundo, según la Ley de Política Lingüística de 1998, y un largo etcétera. Al final, la teoría y su práctica legal se reducen a esto: A Catalunya en català. Por suerte todavía hay gente en el catalanismo que se queda sin palabras cuando se les recuerda cuánto se parece esa frase a la vieja: En España en español.

4) Los defensores de la inmersión suelen hacer esta pregunta: ¿por qué cambiar el modelo actual si funciona bien?
Esa pregunta encierra una verdadera ironía: al haber una minoría de profesores de Secundaria que ya da sus clases en castellano, si la Generalidad obedeciera la sentencia del TSJC, no haría algo demasiado diferente de lo que ya ocurre en la realidad y que hace, según la propia Administración autonómica, que el modelo funcione tan bien. Pero este es un dato, otro más, sobre el que no interesa que los ciudadanos piensen por parte de los que están en el poder en la Generalidad.

Ahora bien, en relación con esto hay algo mucho más importante sobre lo que reflexionar. Soy profesor sustituto del departamento de Enseñanza y he estado trabajando como profesor en institutos catalanes durante los últimos cuatro cursos con algunos compañeros que daban sus clases en castellano. Yo mismo lo he hecho en ocasiones. Pero no siempre es cómodo, estás bajo riesgo constante de denuncia por parte de algún compañero. Sabes que puede venir tu jefe de estudios, u otra persona de dirección a pedirte que hagas las clases en catalán y que te puede amenazar con una denuncia a la inspección educativa de la Generalidad. Hasta la presente sentencia del TSJC eso podía significar una fuente de conflicto laboral constante y una posible pérdida de trabajo. Ya veremos qué pasa de ahora en adelante, todo dependerá de cómo se resuelva este debate.

He visto a bastantes profesores cambiar al catalán al ver aproximarse a un miembro de la dirección del centro mientras daban la clase o cuando hablaban con los alumnos en cualquier lugar del centro. Yo mismo he sentido ese miedo lingüístico. En algunos institutos no hay ningún problema. Pero en otros sí. Allí el temor a quedar arrinconado y enemistado con otros compañeros, algunos altamente fanatizados en su visión homogénea y catalanista, y el miedo a acabar perdiendo el trabajo, mi pasión, me han llevado a autocensurarme drásticamente en el uso del español. Leer esto hará felices a algunos nacionalistas, pero desde la ética democrática es inaceptable. No quiero que ningún profesor vuelva a sentir ese miedo a ser escuchado por alguien que pasa por el pasillo. No quiero que nadie sienta que vive bajo ningún tipo de totalitarismo.

5) En general, los defensores de la inmersión niegan, de cara al público, que ésta busque un efecto político y aseguran que es necesaria y que por tanto permanecerá en el futuro. Sin sentencias de por medio no la cambiarían nunca… ¿No?
Creo que dentro de no mucho tiempo los propios defensores de la inmersión en la Generalidad tomarán una decisión que acabará con ella y mostrará, todavía más, cuánto de político/identitario tiene el sistema actual. El nivel de inglés de nuestros alumnos nos da la clave.

Llegará un día en que tengan que aceptar dar asignaturas en inglés, además de inglés, para subir el inaceptable nivel que tienen nuestros alumnos. Entonces lo harán en todas partes (ya se hace en algunos institutos por toda España incluida Cataluña) y no verán mayor problema en dejar de dar materias en catalán. Seguramente habrá que esperar a que esto se haga de forma obligatoria y con éxito en otras CCAA y el nivel de sus alumnos en inglés sea superior al de los catalanes. Entonces no quedará otra opción, como sociedad, si no nos queremos quedar atrás.

Cuando haya que enseñar sociales, matemáticas o química en inglés y los nacionalistas no se quejen por las supuestas terribles consecuencias a que aluden ahora para negarle una sola asignatura al castellano, podremos ver que la inmersión obligatoria en catalán y su defensa dramática actual frente a la sentencia del TSJC no es más que puro rechazo al español por motivos ideológico/identitarios. Porque el problema sólo existe cuando se trata del español no del inglés, ni siquiera del francés (la Consejería de Enseñanza aprobó a finales de 2010 permitir enseñar en francés como lengua vehicular durante el Bachillerato en aquellos centros que así lo deseen).

Y entonces se verá que toda esta oposición no tiene nada que ver con la cohesión social, con el nivel de catalán o con el nivel de español y catalán y que sólo se trata de una ficha más en un proyecto identitario de construcción nacional (como el Estatuto, gran parte de la normalización lingüística, el intento de politización del Barça, etc). Pero un proyecto hipócrita. Tan hipócrita que los dos últimos presidentes de la Generalidad, a la hora de la verdad pagan para que sus hijos no se sometan a la inmersión en catalán y vayan al Liceo Francés (Artur Mas) o a la escuela alemana (José Montilla). Allí hay inmersión en francés o en alemán, no en catalán. Sus hijos no representan un peligro para la cohesión social, ni tendrán problemas con el catalán. Otra prueba más para demostrar que lo que busca la inmersión no es tanto que todos los alumnos aprendan en catalán como que sobre todo no lo hagan en español.

Tras la inmersión, lo que de verdad hay son prejuicios y falta de honestidad de una ideología que ve Cataluña bajo un prisma homogeneizador, típico de cualquier punto de vista nacionalista: un país, una lengua, una cultura, una identidad, un equipo de fútbol, un, un, un, etc. Y por supuesto un rechazo a aquello que es tomado como el referente a partir del cual reconocerse por oposición: España, y de ahí el idioma español visto como el suyo y no como también nuestro.

Los prejuicios jamás han ayudado a una sociedad porque su irracionalidad tiene un gran potencial para la visceralidad, la manipulación deshonesta y el rechazo al otro. Exactamente lo que está mostrando gran parte de la reacción contraria a la sentencia. En realidad más que ante una inmersión lingüística y su defensa estamos ante una inmersión en el prejuicio. Ese es el origen de la inmersión.

Víctor Francisco Bermúdez es profesor de Secundaria en la enseñanza pública catalana

Lengua propia, bilingüismo, segregación, etc.
Nota del Editor  11 Septiembre 2011

Dentro de poco se llegará a la repetición millón de estas mentiras y se convertirán en verdades.

Eso de la lengua propia es una mentira. Lo que es verdad es que cada persona tiene una serie de vivencias y conocimientos linguísticos únicos, y que las personas normales, tratan de utilizar un idioma común y un conjunto de palabras comunes entre los interlocutores para comunicarse.

El bilingüismo es otra mentira. Es imposible porque solo tenemos dos ojos y dos oídos que permiten determinar distancias y localizar sonidos, pero no recibir simultáneamente dos chorros del  mismo concepto en dos lenguas distintas.

La segregación no tiene nada que ver con la separación de los alumnos según las necesidades pedagógicas. Segreegación es lo que sufren algunos valientes que ppiden enseñanza en español y dejan al alcance del comisario politico para que los intoxique. Nadie se rasga las vestiduras porque se separe a los alumnos de matemáticas y los de griego o a los de francés e inglés, o a los de piano y trompeta.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Vamos a contar Diadas (con permiso de Albert Rivera) **
Alfredo Casquero www.lavozlibre.com  11 Septiembre 2011

El día 11 de septiembre, mientras en Estados Unidos y en el mundo entero se conmemora el aniversario de los brutales atentados de los terroristas islámicos, en una pequeña provincia de un país no muy grande, un puñado de políticos, cuyo patrimonio supera con mucho al de la media de los ciudadanos, celebrarán en aquelarre el cuento de una nación sometida y sojuzgada por un estado extranjero. Bailarán alrededor del fuego de sus mentiras, entonarán cánticos de agresivas estrofas, y seguramente algún energúmeno de la caterva golpeará o insultará a quienes no consideren de los suyos.

La fiesta en cuestión se llama la Diada y el cuento es el de una inexistente invasión española frente a una inventada nación catalana. Eso sucederá en Cataluña, en la misma comunidad autónoma en la que diversas sentencias ponen en tela de juicio la forma en la que sus dirigentes respetan la libertad de los ciudadanos a la hora de elegir la lengua en la que estudiarán sus hijos. Allí, el presidente del gobierno regional, abandera el incumplimiento de la ley y la insumisión, generando un ambiente de absoluta impunidad. Allí, durante muchos años, se ha implantado un régimen, con la colaboración del partido socialista, en el que la identidad nacional está por encima de la libertad individual, y la democracia queda secuestrada en aras de la construcción de una nación que nunca fue y que muy probablemente nunca será.

El actual presidente de la Generalidad, el Sr. Mas, se ha preguntado arrogante porqué le tocan las narices con el tema de la lengua. Por respeto a los lectores, no diré lo que el Sr. Mas y el nacionalismo, está tocando al resto de los españoles, desde hace muchos años, con su victimismo, su manipulación histórica, y sus falaces argumentos. Pero sería muy deseable que alguien pusiera coto a esta escalada totalitaria y onírica del Sr. Mas. El nazismo identificaba raza, lengua y nación. De ahí bebe el nacionalismo catalán y vasco, y hacia ese régimen totalitario nos conducen sin desvío ni freno desde hace ya más de treinta años.

La convivencia en un estado de derecho supone no solo el cumplimiento de las leyes por todos los ciudadanos sino también la obligación de los poderes públicos de hacerlas cumplir cuando se producen situaciones de desacato. Frente a la tozudez del Sr. Más y su probado totalitarismo se debe situar la Fiscalía General. En sus manos, queda la responsabilidad de velar por el cumplimiento de las leyes. Aunque la esperanza es lo primero que se pierde si hablamos de Conde-Pumpido, apelamos aún a la escasa decencia que le pueda restar para evitar esta afrenta y esta chulería para la que ya hemos demostrado excesiva paciencia.

** El título del artículo lo tomé de la web de Ciudadanos, con la pertinente autorización de su presidente, D. Albert Rivera, en la entrevista que le realicé en mi programa "Una hora en libertad", en Radio Intereconomía. Dicho sea para tranquilidad de los puristas y amantes del copyright.

Alta traición
Editorial www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

En 1998, Rubalcaba se reunió clandestinamente con ETA-Batasuna.

Nadie desconocía que el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha jugado sucio durante años. Conocidos son sus manejos subrepticios en los estertores del felipismo para ocultar los escándalos de los GAL o sus maniobras arteras para aislar al PP en cada decisión importante de la política española. Pero la reunión que mantuvo en 1998 con ETA-Batasuna y que hoy desvela este diario no deja lugar a dudas sobre el jaez de este político que ha sobrevivido a casi todo durante años. A cualquier precio. Y entre sus hazañas más graves y menos conocidas está ahora al descubierto la de traicionar al Gobierno de José María Aznar. Desde que el PSOE salió del poder en 1996, Rubalcaba era el interlocutor de su formación con el Ejecutivo del PP en materia de terrorismo. Pero ello no le importó en septiembre de 1998, cuando, tras la declaración de “tregua indefinida” de ETA, urdió una reunión clandestina con Batasuna, brazo político de los terroristas que en aquellos años aún era legal pero cuyos representantes amparaban y justificaban cada crimen atroz de la banda por acción u omisión.

Un viaje infame para reunirse con los personajes que se negaban a condenar los asesinatos de los miembros del PSOE. Es decir, de los compañeros de filas del hoy candidato. La traición no sólo era para los partidos constitucionalistas, claro, sino también, y sobre todo, para las víctimas del terrorismo, que tanto han padecido durante años por culpa del zarpazo etarra y la complicidad batasuna. Esta reunión en Leiza (Navarra) entre Rubalcaba y Batasuna sembró el terreno para el obsceno proceso de paz posterior –que también pilotó el candidato socialista– y para la negociación soterrada de la actualidad, cuyo principal ejemplo es la aberrante legalización de Bildu gracias a los magistrados rubalcabistas del Tribunal Constitucional.

Podría parecer mentira en el caso de otro político, pero no cuando se trata del hoy candidato del PSOE. El mismo hombre que viajó desde Madrid a Leiza con maniobras de distracción incluidas, es quien a finales del año 2000 acordó con el Ejecutivo del PP el Pacto Antiterrorista que desembocó, en 2002, en la creación de la Ley de Partidos y la consiguiente ilegalización de Batasuna y todos sus disfraces posteriores. Y es también el mismo que después, durante sus años al frente del Ministerio del Interior, se refirió una y otra vez públicamente a los batasunos con aquello de “o bombas o votos”. El encuentro de Rubalcaba con la ETA política es, en definitiva, el mejor ejemplo de quién es este hombre que hoy se presenta ante los españoles como futurible presidente del Gobierno. Si consiguiera voltear las encuestas, extremo harto improbable, y llegar a La Moncloa tras el 20 de noviembre, ostentaría el título, nada honorífico, de ser el primer jefe del Ejecutivo que puede presumir de haber comido agradablemente con los acólitos de la banda terrorista que ha enlodado de sangre, miedo, odio y destrucción las calles de España.

Sería de esperar que ante la gravedad de estos hechos, Rubalcaba aclare públicamente con qué intención viajó al Norte de Navarra para mantener un encuentro con ETA-Batasuna. Como explicación más probable, dirá –si reconoce los hechos– que lo hizo para alcanzar la “paz” y sus adláteres argüirán que Batasuna todavía no había sido ilegalizada. Excusas vanas. Una ignominia así no tiene justificación.

Nuevo curso, con campaña electoral y sin saber qué idioma hablar
 www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

Las mejores cartas a la gaceta tienen su particular comentario.

La vuelta de las vacaciones parece que ha reavivado las ganas de nuestros lectores a escribirnos sus opiniones, ideas e, incluso, noticias.

Y es que tan cargado como nuestro buzón de correo se presenta el nuevo curso... escolar y político. A la precampaña electoral ante el inminente y esperadísimo 20-N, se le suman las indignaciones de los profesores –a todo el mundo le da por indignarse cuando las cosas van mal... económicamente– en algunas comunidades y el lío con la inmersión lingüística en Cataluña. Lo que les decía, un inicio de curso calentito como las, todavía, temperaturas veraniegas.

Catalán, sí; castellano, no
Sin lugar a dudas, durante esta semana la noticia estrella para nuestros lectores ha sido la de la inmersión lingüística en Cataluña. Y es que, señores, ¡en qué hora se les ha ocurrido a los jueces meterse con el sistema de educación catalán! Total... si sólo discrimina a los castellanohablantes, que, por cierto, deberían ser todos, puesto que, con la Constitución en la mano, ambas lenguas deben estar vigentes y ser utilizadas con total normalidad. Rosa Álvarez se quejaba así desde Tarragona: “En las escuelas de Cataluña la situación es de un total desequilibrio lingüístico: se imparten sólo dos horas en español y 28 en catalán. Evidentemente, se trata de una desproporción absoluta. No entiendo las salidas de tono, exageraciones y declaraciones incendiarias de algunos políticos catalanes cuando lo que pide la Justicia es un “bilingüismo equilibrado” y sensato entre las dos lenguas que compartimos la inmensa mayoría de la sociedad”.

Lo más divertido de todo es que aquí, diga lo que diga la Justicia, al final unos pocos van a hacer lo que les dé la gana. ¿Que no cumplen la Constitución? Pues no pasa nada, ellos están por encima de cualquier ley, o al menos eso parece que es a lo que se refería Artur Mas cuando declaró su insumisión al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sin cuestionarse que de lo que se trata es de la libertad de la gente que quiere poder hablar, escribir, aprender, rotular y, en definitiva, expresarse en español. “En cualquier país democrático está penado el desacato y la llamada al desacato. En Cataluña, la Generalitat y los sindicatos de profesores están llamando a la rebelión por el fallo del TSJC respecto a la obligación de utilizar también el español como lengua vehicular en la enseñanza. Aquí nadie va contra el catalán, simplemente queremos que se respete el bilingüismo para la enseñanza de nuestros hijos”, escribe Roberto Bermejo desde Barcelona.

Además, a nuestros lectores tampoco se les ha escapado que es sólo una minoría radical la que no quiere que sus hijos aprendan un idioma que, les guste o no, es la segunda lengua más hablada del mundo. “Según la última encuesta que realizó el CIS en Cataluña sobre temas lingüísticos, el 87% de la población es partidaria del bilingüismo, es decir, quieren que sus hijos aprendan y tengan asignaturas tanto en castellano como en catalán. Los nacionalistas catalanes están muy alejados de lo que pensamos la mayoría de ciudadanos”, dice, no sin cierto aire reivindicativo, Carmen Macia desde la ciudad condal.

Ley de ‘muerte (in)digna’
Esta semana conocíamos la triste noticia de que había fallecido Ramona Estévez, la anciana andaluza a la que se aplicó esa ley que algunos quieren llamar de muerte digna. A finales de agosto se le retiró la sonda nasogástrica y, a partir de ahí, se la ha dejado morir. El sevillano Alberto Álvarez se expresaba así sobre esta noticia: “El debate sobre esta ley estará muy vivo, pero creo que, sin lugar a dudas, es el único paso hacia la descarada eutanasia, pues Ramona ha muerto de inanición, de sed y de hambre, y no por su derrame cerebral. Sigo creyendo que la eutanasia implica un homicidio. Acabar de matar o acelerar la muerte de heridos leves, viejos, enfermos incurables o moribundos, aunque sea para que no sufran más, es una suprema injusticia por tratarse de la muerte de un inocente, llámese como se llame”. Ya ven, dejar morir a una persona de hambre y de sed es, para la Junta de Andalucía y su consejera de Sanidad, María Jesús Montero, una “muerte digna”. Ver para creer.

(Pre)campaña electoral
Y después de ponernos un poco más serios, ahora ya vamos con un tema que seguro que les parece mucho más divertido: la precampaña electoral. Bueno, así, a bote pronto, pensarán ustedes que no es algo demasiado festivo o jocoso, pero sí lo es cuando nos anuncian que el PSOE, con su Rubalcaba, sí y con un intento de comparación con Rajoy –será intento porque pretenden que Alfredo P. quede bien parado–, quiere gobernar en la próxima legislatura. El candidato socialista ya se ha lanzado a hacer propuestas a diestro y siniestro –que no son demasiado diestras, aunque sí un poco siniestras–, como la de impulsar la ley de muerte digna o la de recuperar impuestos como el que grava el patrimonio, pero eso sí, sólo se hará a los más “ricos”, aunque nadie tenga muy claro dónde están los límites del concepto. Esa misma duda tiene Manuel Álvarez, “Me pregunto a quiénes se les llama ricos. No creo que se refieran a los mileuristas padres de familia, más que a los afortunados políticos ‘seis mil euristas’ o que a los liberados sindicales de vacaciones en Madeira. Creo que los políticos deberían decir exactamente a qué y a quién se refieren y, sobre todo, si es a la clase media trabajadora a la que quieren perjudicar aún más con tantos impuestos”.

El limbo de la izquierda
Y para terminar, vamos a despedirnos con una carta que nos ha mandado un lector desde Madrid, Ángel Zurita, en la que se sorprende –discúlpenme, pero yo ya ni me sorprendo– de la abstracción de la realidad que tienen los medios más de izquierdas y zapateristas, como es el periódico El País, esta vez representado por una de sus columnistas, la escritora Almudena Grandes. “Leo la columna titulada ‘Dinosaurio’ del lunes 5 de septiembre. La realidad es cruda y la izquierda en general, y en particular su vanguardia o ‘gauche divine’, se esfuerza en no enterarse. Se me antoja que, con buena voluntad, la señora Grandes pretende hacer una radiografía de la actualidad, pero que, puesta a interpretarla, saca los pies del tiesto y sigue en su limbo. Hace la merced a sus lectores de dictaminar que los mercados y las agencias de calificación son bandas terroristas. Aunque no recuerdo referencia de que tenga tan claro que lo es ETA. Señora Grandes, a este paso no va a quedar nadie con ganas ni recursos para comprar sus panfletos (en su caso eso se me antojan la mayoría de sus escritos)”. Ahora, señores, sólo nos queda esperar a ver qué dicen cuando el PP llegue a La Moncloa. Ya verán como despiertan del paradisiaco sueño.

Mucho chismorreo inútil y un asunto serio en Cataluña
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión   11 Septiembre 2011

JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA

 Convertir una cuestión de interés general en material para el chismorreo más inútil es fácil, como han demostrado esta semana las dos cámaras que representan al pueblo español. Y lo peor es que transformar ahora el chismorreo en cuestión de interés general va a ser casi imposible porque los datos expuestos son confusos, son incompletos, no permiten comparaciones imprescindibles y, en definitiva, no proporcionan información concluyente para tenerla por una encomiable muestra de transparencia. Un recorrido por los comentarios de los internautas deja ver mucha demagogia y mucha indignación sin fundamento de modo que, si lo que legítimamente pretendían las Cortes era dar un paso para reconciliar a los ciudadanos con sus representantes, les ha salido el tiro por la culata. Interesaba saber lo que perciben los parlamentarios por su trabajo en las cámaras, no lo que procede de escribir libros, de arrendar plazas de garaje o de vender caballos; ni lo que invierten en inmuebles o en fondos de pensión, y el caso es que no hemos acabado de saberlo. Interesaba conocer la remuneración total como parlamentarios y no sólo unas cantidades que, en algunos casos, son increíbles por ridículas. Interesaba poder comparar su patrimonio actual con el que tuvieran al acceder a sus cargos y sobre eso no hemos tenido información. Alguna cosa hemos sabido que debería corregirse de inmediato como esas pensiones que algunos siguen cobrando al cabo de tantos años por tan pocos de ejercicio de la función. En todo caso, ya sabíamos que los parlamentarios españoles no son ni de lejos los mejor pagados de Europa y que seguramente los superan los de algunos parlamentos autonómicos y los miembros de los gobiernos locales. Bien dada, la información recibida podía haber sido útil para el propósito al que antes he aludido, porque las cosas se entienden cuando se explican; ni diputados ni senadores manejan fondos que pudieran moverles a la corrupción, para eso hay sitios mejores, ni cobran sueldos de escándalo, pero no ha sido posible así que seguirán entre las ocupaciones menos respetadas y prestigiadas, y con ellos las Cortes Españolas. ¡Todo un acierto!

Al respecto uno de los diputados más enfadados, y con razón, ha sido Durán i Lleida y con esto paso al asunto serio. Los partidos catalanes están decepcionados e irritados. Primero fue la sentencia de 2010 del TC que ha vaciado el nuevo Estatuto, con razón a mi juicio; luego la de julio de este año reconociéndole al Estado competencia para limitar el gasto y el endeudamiento de las Comunidades, precisamente, en respuesta a un recurso del parlamento de Cataluña de 2002 y recientemente la sentencia del TSJC en ejecución de otra del Tribunal Supremo que, a su vez y como es natural, aplicaba la doctrina del TC en la sentencia de 2010 sobre el Estatuto. Esta última afecta a la política lingüística, cuestión delicada donde las haya y ha provocado una reacción conjunta y fuerte de los partidos y de la sociedad civil.

Albert Branchadell, un reconocido lingüista catalán ha tratado de calmar los ánimos diciendo que la sentencia apenas innova. Y es interesante su afirmación de que "algún veto sobre el castellano sí que existe; en cambio no existe con el inglés"; y esta otra, "de alguna forma la inmersión excluye al castellano como lengua docente"; y otra más, "más allá de lograr que los alumnos hablen catalán o castellano, el debate gira en torno a determinar si la ley española acepta que una Comunidad disponga de un sistema educativo en el que el castellano no sea la lengua vehicular". Ahí, justamente radica el problema porque lo que el TC dice es que la inmersión se acepta si tiene la finalidad de sacar al catalán de su postración y mientras dure, pero que no puede servir al propósito de excluir el castellano de la docencia reduciéndolo a una asignatura más. Un asunto serio que Rajoy tendrá que manejar con mucho tacto y Mas con lealtad. Bien está que en época preelectoral saquen los pies del tiesto, pero tan pronto como pase el veinte de noviembre hay que recuperar la calma que buena falta nos está haciendo.

Nosaltres amb Espanya!
La promesa de la independencia no es, por ello, la promesa de la prosperidad, sino del declive, de la decadencia, de las dificultades para miles y miles de familias en Cataluña.
MIKEL BUESA www.lavozlibre.com   11 Septiembre 2011

Mis amigos de Ciudadanos me pidieron que participara en los actos de su partido con motivo del Día de Cataluña. Finalmente no he podido ir a Barcelona, pero sí les he enviado el texto de la que hubiera sido mi intervención. Lo cuelgo a continuación para todos aquellos a los que les pueda interesar una reflexión sobre el independentismo.

El Día de Cataluña es una buena ocasión para reflexionar acerca de algunos problemas estructurales que afectan a España y a Cataluña, y que están siendo tergiversados, como tantas veces ocurre, por el nacionalismo. El principal de ellos es, sin duda, el de la crisis económica en lo que atañe a las Administraciones Públicas.

Hemos vivido durante años la realidad de unas Administraciones Autonómicas y Municipales auténticamente invasivas, no sólo de las competencias del Estado, sino también de la vida privada de los ciudadanos, que han ido engordando de manera desmesurada bajo la ficción de que la burbuja inmobiliaria estaría produciendo rendimientos fiscales eternamente.

La crisis ha mostrado dramáticamente que esa ficción estaba alimentada por unos políticos dispuestos a sacarle rendimiento a la especulación, muchas veces combinando la ampliación de los servicios públicos —y de las plantillas de personal políticamente afín— con la más genuina corrupción. Es la crisis la que ha señalado que ese estado de cosas no se podía mantener y que tenemos que ir a un cambio radical de modelo.

Los nacionalistas se han apresurado a arrimar el ascua a su sardina para afirmar que ese cambio de modelo no puede ser otro que el de la profundización de la soberanía de Cataluña, llegando incluso hasta su independencia. Y tenemos propuestas acumulativas, formuladas muchas veces por las mismas personas y los mismos partidos, que van desde la limitación de la solidaridad constitucional, pasando por la reclamación de un ficticio déficit del 9 % en la balanza fiscal, hasta la independencia del país.

Todas estas propuestas prometen la felicidad y el bienestar a los catalanes sin hacer nada. Nos dicen: «Vais a ser ricos sin tan siquiera tener que esforzaros, sin tener que trabajar».

Los nacionalistas llevan décadas formulando este discurso que achaca los problemas a los «españoles que nos roban la cartera», como dijo una vez el economista Xavier Sala i Martin, siguiendo la estela que, allá por los años sesenta, estableció otro economista nacionalista: Ramón Trias Fargas, cuyo nombre sirve ahora de denominación a una de las principales fundaciones de Convergencia i Unió.

Un discurso cuya falsedad se le alcanza a cualquiera de nosotros, pues todos sabemos que nuestro bienestar es, principalmente, el fruto de nuestro trabajo, del esfuerzo que todos los días despliegan millones de trabajadores, de emprendedores y profesionales autónomos, y de empresarios.

Los nacionalistas nos dicen que hay que limitar la solidaridad constitucional entre las regiones de España o que hay que recuperar el déficit fiscal de Cataluña. Pero nos ocultan que esa solidaridad no es más que el fruto de instituciones como la Seguridad Social o el sistema de impuestos directos, que redistribuyen la renta desde las personas que cuentan con más recursos hacia las que tienen menos. Y nos ocultan también que es esa solidaridad la que asegura buena parte de la capacidad adquisitiva en los mercados de las regiones menos desarrolladas de España; unos mercados en los que las empresas catalanas venden casi el 60 % de sus exportaciones y que aseguran casi el 40 % del Producto Interior Bruto de Cataluña.

Por eso, si se limita la solidaridad constitucional, se limitan también los negocios de las empresas catalanas, se limita el empleo de los catalanes y se cercena la prosperidad de Cataluña. Limitar la solidaridad no nos hará más ricos sino, todo lo contrario, nos empobrecerá aún más de lo que nos ha empobrecido la crisis.

Y lo mismo podemos decir de la independencia de Cataluña. Ese paraíso perdido del nacionalismo no es más que una ficción que, si se hiciera realidad, acabaría aplastándonos.

La independencia de Cataluña, lejos de integrarnos más con Europa, lo que haría es levantar una frontera entre Cataluña y Europa —y, en consecuencia, entre Cataluña y las demás regiones de España—.

Los economistas sabemos que las fronteras no son las líneas de unión entre países, sino que, todo lo contrario, son instituciones que separan, que cierran, que dificultan los intercambios. Las fronteras suponen costes importantes para el comercio, para el turismo, para los flujos de capital y de trabajo.

Por eso, las fronteras empobrecen a los países que las establecen artificialmente. En el caso de Cataluña, podemos estimar que la independencia tendrá un coste de más de 47.000 millones de euros. O sea, una cifra equivalente a casi el 27 % del PIB de Cataluña. O lo que es lo mismo, la pérdida de más de un millón de puestos de trabajo.

La promesa de la independencia no es, por ello, la promesa de la prosperidad, sino del declive, de la decadencia, de las dificultades para miles y miles de familias en Cataluña.

Nosaltres Sols! proclaman los nacionalistas catalanes, lo mismo que lo hacían hace ocho décadas cuando Daniel Cardona i Civil copió este lema del nacionalismo irlandés. Nosaltres amb Espanya! decimos nosotros, porque España es la verdadera promesa de la prosperidad para Cataluña.

cataluña. Miles de personas reivindican la inmersión lingüística en la Diada

La Voz  11 Septiembre 2011

Más de 5.000 personas han asistido al acto institucional de la Generalitat en el Parque de la Ciutadella de Barcelona.

Más de 5.000 personas han asistido, según la organización, al acto institucional de la Generalitat en el Parque de la Ciutadella de Barcelona, con motivo de la Diada del 11 de Septiembre, primera con Artur Mas en el Govern y en la que no han faltado referencias reivindicativas a la inmersión lingüística.

A las 11.30 horas se ha iniciado la ceremonia, que ha durado cerca de una hora y que, bajo la dirección artística de Joan Ollé y con la periodista Ariadna Oltra como presentadora, en la que se ha combinando la lectura de poemas y textos con la interpretación de canciones y danza tradicional. También se ha rendido homenaje al recientemente fallecido Heribert Barrera, el dirigente de ERC que fue el primer presidente del Parlament tras el franquismo y ha habido un recordatorio para las víctimas de los atentados del 11-S de Nueva York en el 2001.

Desde la tribuna de autoridades, instalada en el escenario situado junto a la cascada del parque, han presidido el acto Artur Mas y la presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert. La bandera izada este año en el mástil del escenario provenía de Manresa (Barcelona), donde en 1892 se redactaron las Bases, en las que se reclamaba la devolución de las Constituciones Catalanas.

La celebración de la Diada ha estado este año muy marcada por la polémica generada por la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de cuestionar el modelo de inmersión lingüística, así como por la reforma constitucional impulsada por PSOE y PP. Precisamente la inmersión ha sido un tema que el escritor Màrius Serra ha querido introducir en su intervención en el acto, pese a que el TSJC aún no ha emitido el auto que obliga a que el castellano sea lengua vehicular junto al catalán.

Su texto conmemoraba el centenario de la Sección Filológica del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y, después de leer una cita de Pompeu Fabra mostrándose partidario de dar prioridad a que los niños adquieran el «uso corriente» de la lengua más que a profundizar en las cuestiones gramaticales, Serra ha subrayado: «A esto hoy lo llamamos inmersión lingüística». «Necesitamos más inmersión lingüística que nunca para tener un futuro capicúa, con el corazón y con la cabeza», ha declamado Serra, que ha terminado con un anagrama, pronunciando la palabra «català» del revés: «Català, a l'atac» (Catalán, al ataque).

Ha sido uno de los momentos más largamente aplaudidos por los miles de presentes, que han obligado incluso a Serra a detener su discurso por unos segundos, con gritos de «¡Independència!» desde una parte del público. Todas las actuaciones, presenciadas también por los consellers del Govern, los presidentes de los grupos parlamentarios catalanes, expresidentes de la Generalitat y del Parlament y la ministra de Defensa, Carme Chacón, han servido para conmemorar alguna efeméride cultural o de personalidades catalanas.

L'Orfeó Lleidatà, que celebra los 150 años de su fundación, ha interpretado El cant de la senyera, el actor Lluís Soler ha leído un fragmento de un discurso de Santiago Rusiñol, en el 150 aniversario de su nacimiento y Roger Mas ha cantado Al cel, para recordar los 125 años de la publicación de L'Atlàntida, de Jacint Verdaguer.

Polémica en Badalona
CiU amenaza a Albiol: Si no se abstiene con el catalán, lo echarán de la Alcaldía
 www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

CiU advierte a García Albiol, el alcalde popular de Badalona, que cumple la ley tanto en el tratamiento del idioma como en la colocación de banderas, que deberá irse "mañana" si no se abstiene "como mínimo" en la moción presentada por toda la oposición en defensa del catalán en la escuela.

El concejal de CiU en Badalona Ferran Falcó ha advertido hoy el alcalde de la ciudad, Xavier García Albiol (PP), que deberá "recoger velas" e irse si mañana no se abstiene, "como mínimo", en la moción presentada por toda la oposición en defensa del catalán en la escuela.

Falcó ha hecho esta consideración a los periodistas tras el acto alternativo de conmemoración de la Diada en Badalona que han organizado los partidos de la oposición, PSC, CiU e ICV. Los tres partidos habían anunciado que no asistirían a la parte institucional como protesta al nuevo enfoque que quería darle Albiol a la Diada con decisiones como la de no mantener la bandera catalana como única en el consistorio.

Las tres formaciones presentaron también el pasado viernes una moción en defensa de la inmersión lingüística en las escuelas catalanas pero García Albiol optó por trasladarla al pleno que se celebrará mañana lunes. Si el PP no se abstiene, "como mínimo", en la votación de esta moción, ha considerado hoy Falcó, su formación valorará que se ha traspasado la "línea roja" que CiU ha marcado por lo que se refiere al catalán.

Falcó ha indicado que espera que el alcalde de Badalona reflexione sobre cómo se ha desarrollado la Diada y los actos previos a la misma. Sobre la anulación de la parte institucional, ha señalado en su blog personal en Internet: "Ha sido un error garrafal que, en el fondo y con cierta ironía, yo le agradezco porque ha dado empuje a la Diada". El ayuntamiento de Badalona cuenta con 27 concejales, de los que el PP tiene once.

CiU, PSC, ICV-EUiA y ERC acuerdan una declaración a favor de la imposición del catalán
Partido Popular y Ciutadans votan en contra y logran que no se apruebe como declaración institucional
 www.lavozlibre.com  11 Septiembre 2011

Barcelona.- Convergencia i Unió (CiU), Partido Socialista de Cataluña (PSC), ICV-EUiA y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) han consensuado finalmente una declaración conjunta que insta a mantener la imposición lingüística en el sistema educativo, de forma que el catalán sea la lengua vehicular, e instan al Gobierno de Cataluña a recurrir ante los tribunales las decisiones judiciales que puedan afectar este modelo.

Así se establece en el documento acordado por las cuatro fuerzas políticasdonde se establece: "El Parlament acuerda mantener la inmersión lingüística en el sistema educativo de nuestro país, un modelo de éxito y de cohesión social reconocido internacionalmente y con un amplísimo consenso político y social, de manera que la lengua catalana sea la lengua vehicular en la enseñanza".

También reclama a la Generalitat que mantenga el catalán como lengua vehicular en la enseñanza y defienda a los docentes y centros educativos "en el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de las leyes". Además, insta al Ejecutivo de Artur Mas a recurrir ante los tribunales competentes las decisiones judiciales "que puedan dañar el modelo lingüístico de las escuelas catalanas, recogido en la Ley de Educación de Cataluña".

A excepción del Partido Popular (PP) y Ciutadans (C's), la declaración la han firmado el resto de grupos, a falta de que los tres diputados del subgrupo de Solidaritat per la Independencia (SI) decidan el lunes si se adhieren. El diputado de SI en el Parlament Alfons López Tena ha lamentado que el resto de grupos les hayan dejado al margen de las negociaciones, y más cuando fue una iniciativa impulsada por su formación, y ha destacado que el lunes se pronunciarán al respecto.

El documento no se podrá presentar como una declaración institucional del Parlamento de Cataluña porque no está acordada por unanimidad por los grupos. Gracias al rechazo de PP y C's. Se aprobará como declaración de la Junta de Portavoces de la Cámara catalana. Si la firmara el lunes, los grupos registrarían la declaración el mismo día, aunque la Junta de Portavoces del Parlament no la podría analizar hasta el martes de la siguiente semana.

Conflicto
Artur Mas utiliza la Diada para sus objetivos nacionalistas
El presidente de la Generalitat acusa a PP y PSOE de romper 'las reglas del juego' y reivindica la imposición lingüística
 www.lavozlibre.com   11 Septiembre 2011

Barcelona.- Como no podía ser de otra manera, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha utilizado su discurso con motivo de la Diada para reafirmar sus objetivos nacionalistas. Así, ha asegurado que las "reglas de juego" que se pactaron en la Transición y que marcan las relaciones entre Cataluña y el resto del Estado han quedado rotas tras la reforma constitucional acordada entre PP y PSOE.

Además, el mandatario catalán también ha hecho una encendida defensa de la imposición del catalán en la educación, días después de la sentencia judicial que cuestiona el modelo lingüístico, advirtiendo que "nadie puede pretender cambiar algo sobre lo que existe un amplio consenso y da excelentes resultados".

"La modificación unilateral de la Constitución por parte de los grandes partidos estatales rompe definitivamente las reglas del juego de la Transición, al dejar a un lado uno de sus principales artífices, el catalanismo", ha asegurado, ya que la modificación la pactaron el Gobierno del PSOE y el PP y no se consultó a los partidos nacionalistas periféricos hasta que se cerró.

Ante este cambio, Mas ha advertido que Cataluña "obviamente no será neutral" y que tendrá consecuencias en su relación con el resto de España. Según Mas, hay claras "amenazas" en contra del autogobierno: "Estos días, muchos catalanes han visto con una dramática claridad que la visión uniformista y excluyente de España afecta negativamente a todos los catalanes" con independencia de la lengua que hablen, ideología, lugar de nacimiento y creencias.

"Estas ofensivas no hacen nada más que reforzar el catalanismo", ha afirmado, al mismo tiempo que ha emplazado a la población a seguir trabajando para construir la Cataluña del futuro: "De nuestras actitudes y sobre todo de nuestras acciones dependerá el futuro de la nación".

Las tres familias contra la inmersión lingüística amenazan con ir a Estrasburgo

 www.gaceta.es  11 Septiembre 2011

Las tres familias a las que el Supremo dio la razón contra la inmersión lingüística en la enseñanza amenazan con llegar al Tribunal europeo de Estrasburgo

Las tres familias a las que el Tribunal Supremo (TS) dio la razón en una sentencia que obliga a la Generalitat a introducir el castellano como lengua vehicular de la enseñanza amenazan con llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos si el Govern no cumple la interlocutoria del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

"Acudiremos al Tribunal Europeo si los tribunales de aquí se arrugan ante el poder político", han explicado a Europa Press fuentes cercanas a estas familias, que han criticado que la Generalitat "no sabe" que más allá de Cataluña hay instancias internacionales.

Estas fuentes han explicado que las familias --protegidas por motivos de seguridad-- "no han estado siete años luchando contra la Administración para que las sentencias no se cumplan: "Para las vulneraciones tan flagrantes hay tribunales internacionales".

Las mismas fuentes han asegurado que estas tres familias --contra las que en Twitter se ha creado la etiqueta '#lestresfamílies'-- "están atemorizadas porque no dan crédito que una administración pueda desafiar así las decisiones judiciales".

No obstante, han asegurado que están tranquilas y viviendo la situación desde el anonimato para protegerse de las críticas, aunque ha señalado que cada vez más "los ánimos se están encrespando".

Estas familias tienen hijos en Primaria y Secundaria, salvo uno de ellos que desde el inicio del conflicto ya ha pasado a la universidad.

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