AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 18 Septiembre 2011

 

La inmersión como imposición
Editorial www.gaceta.es  18 Septiembre 2011

La máxima instancia jurisdiccional del Estado ha dictaminado con claridad que los alumnos de las escuelas e institutos catalanes han de recibir enseñanza
de español y en español, y que no basta con el primer supuesto.

La polémica sobre el uso de las dos lenguas oficiales de Cataluña en el sistema educativo ha vuelto a aflorar con virulencia a raíz de la sentencia del
Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de autonomías de 2006 y de posteriores veredictos del Supremo estableciendo que el castellano también ha de ser
vehicular en las aulas del Principado. La máxima instancia jurisdiccional del Estado ha dictaminado con claridad que los alumnos de las escuelas e institutos
catalanes han de recibir enseñanza de español y en español, y que no basta con el primer supuesto.

Un auto del Tribunal Superior de Justicia de la comunidad marcando como fecha límite el próximo 2 de noviembre, arranque de la campaña electoral, para que la
Generalidad dé cumplimiento al mandato de los magistrados ha encendido la pólvora del victimismo nacionalista y ha generado un alud de pronunciamientos de
entidades sociales, ayuntamientos, consejeros y partidos políticos en defensa del sistema vigente desde hace tres décadas de eliminación del castellano del
ámbito docente y del espacio oficial. A partir de aquí se han producido algunos hechos inquietantes además de sorprendentes. Encuestas realizadas por
Intereconomía en estos días han puesto de relieve que más del 70% de los ciudadanos de Cataluña consideran adecuado que ambas lenguas sean vehiculares, con
lo que emerge un preocupante divorcio entre la realidad de la calle y sus representantes y gobernantes.

La sala competente del Tribunal Superior ha reaccionado a un recurso del Consejo Ejecutivo contra su auto conminatorio suspendiendo sus efectos con carácter
cautelar, en una muestra como mínimo preocupante de debilidad de uno de los tres poderes del Estado. El Partido Popular, fuerza política cuya doctrina al
respecto radica en un compromiso firme con los derechos individuales y con el imperio de la ley, ha exhibido una extraña y esquiva actitud frente a los
desafueros particularistas. Hemos oído que la polémica está “sobredimensionada”, que la política lingüística no va a ser un tema destacado en sus propuestas
de cara al 20-N porque no es competencia del Congreso de los Diputados al corresponder al Parlamento de Cataluña y a su Gobierno marcar sus orientaciones y
que la inmersión es un magnífico método de aprendizaje de idiomas.

A estas afirmaciones, sin duda gratas a los nacionalistas, se ha añadido que los últimos 30 años de aplicación de esta práctica han representado un notorio
éxito y han contribuido a extender el uso social de la parla autóctona. Tales maniobras conciliadoras omiten datos relevantes, cuya ausencia del discurso del
PP ha soliviantado a buena parte de sus votantes, tanto en Cataluña como en el resto de la nación.

El primero es que en un Estado de derecho todos sin excepción están obligados a cumplir las sentencias judiciales. El segundo es que nadie discute que la
inmersión sea un camino eficacísimo al dominio de una lengua extranjera, pero que debe ser voluntaria y no impuesta. En el momento en que se produce la
coacción, su eficacia pasa a ser irrelevante en relación a la violación de derechos fundamentales que comporta. Y el tercero es que las Cámaras nacionales,
depositarias de la soberanía indivisible del pueblo español, están constitucionalmente legitimadas para legislar a nivel básico sobre un amplio abanico de
cuestiones, la lengua entre ellas. El concepto de que el Congreso queda supeditado a un Parlamento autonómico es original y novedoso.

El Estado de las autonomías y su altísimo e injustificado coste es el problema nuclear de la actual crisis
Javier Paredes www.estosololoarreglamossinlasautonomias.org  18 Septiembre 2011

Estimado amigo y firmante:

Hace ya más de un año que surgió la idea de abrir una página bajo el título:

www.estosololoarreglamossinlasautonomias.org

Dicha página contiene un manifiesto, en uno de cuyos párrafos se puede leer: "El Estado de las autonomías y su altísimo e injustificado coste es el problema
nuclear de la actual crisis". Y localizado el problema, dicho manifiesto proponía la siguiente solución: "una reforma constitucional que redefina el actual
modelo de descentralización política y administrativa, modifique la ley electoral, blinde la unidad de España y asegure la igualdad de todos los españoles
con independencia de su lugar de nacimiento o residencia". Desde la aparición de este manifiesto en el mes de abril de 2010 al día de hoy, son ya más de diez
mil las personas que se han adherido a esta petición.

Y en contraste con tan buena aceptación por parte de tanta gente de distinta condición, hemos padecido el silencio y el vacío de los partidos políticos del
sistema, que por estar instalados en el Estado de las Autonomías viven de las subvenciones que ellos mismo se autoconceden. De este modo en los últimos años
se ha creado un clientelismo político en España, al amparo de un caciquismo decimonónico, que a diferencia de lo que ocurría hace un siglo, ahora el
caciquismo y el clientelismo político se han legalizado y se sostiene con nuestros impuestos. En consecuencia, la reforma que nosotros pretendemos tiene su
peor enemigo en los partidos políticos del Estado de las Autonomías.

Por todo ello, tras diversas reuniones de los promotores de nuestra página, se han adoptado las siguientes decisiones:

1.- Designar como portavoz de estosololoarregalamossinlasautonomías.org, a quien suscribe esta carta.

2.- Valorar, en los próximos días, la constitución inmediata de un partido político con el mismo nombre de la página, que concurra a las próximas elecciones
generales para presentar nuestra reforma en el Congreso de los diputados.

3.- En su caso hacer un llamamiento a todos los partidos políticos que quieran acompañarnos en una coalición electoral, que permita convertir en realidad
nuestras propuestas.

Fdo. Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares

El cambio, proyecto nacional
El Editorial La Razón   18 Septiembre 2011

Ados meses de las elecciones generales, el país afronta la recta final de una etapa marcada por el fracaso de un proyecto socialista que recibió la mejor
herencia de la democracia española por parte de los gobiernos de Aznar y entregará una nación sumida en una profunda crisis económica, política, de valores
y, sobre todo, de confianza y credibilidad. Cuesta encontrar en esta Europa democrática un Estado con el potencial del nuestro que se enfrente a un horizonte
tan complejo y exigente que requerirá de todos esfuerzos y sacrificios importantes. Los estertores de este tiempo dominado por la izquierda retratan también
a una formación descompuesta y desnortada, liderada por el corresponsable del fracaso como Pérez Rubalcaba, y a un PP, dirigido por Mariano Rajoy, que ha
asumido ya su condición de partido de Gobierno.

En los últimos meses hemos insistido en la necesidad de un cambio político en España que suponga un giro de 180 grados sobre el trayecto recorrido en las
últimas dos legislaturas. Hay motivos sobrados y razonados para apelar a esa catarsis nacional como un deber. Sólo hay que repasar los distintos sectores de
nuestra vida pública, como hace hoy LA RAZÓN en un trabajo extenso y detallado, para entender que el país demanda el proyecto reformista más ambicioso e
intenso de la historia democrática. Por supuesto, con prioridades como la economía, pues sin crecimiento, como acertadamente entendió desde hace años Mariano
Rajoy, no habrá empleo ni recursos para afrontar otros cambios. Un plan global de reformas estructurales que afecte desde el mercado laboral, al sector
financiero, pasando por la fiscalidad y los autónomos, pero también una política de disciplina presupuestaria, ajuste fiscal y equilibrio. Todo ello con el
propósito de poner en marcha un país colapsado, y generar confianza dentro y fuera de España.

Sanidad, Educación, Justicia, Estado autonómico, administración pública son otros frentes en los que el nuevo Gobierno tendrá que promover cambios que, por
ejemplo, garanticen el futuro de un sistema de salud y una enseñanza públicos de calidad y sostenibles financieramente. España necesita también una
administración de justicia despolitizada que acabe con la imagen lacerante de dependencia que ha calado en la opinión. La reestructuración del marco
autonómico, que establezca una racionalización de los servicios y las competencias, y una adecuación a un proyecto leal con el Estado que sirva a los
ciudadanos, es otro argumento para el cambio.

Rajoy deberá liderar una suerte de refundación nacional. Tras más de tres décadas de democracia, y unos últimos ocho años de desgobierno, el Estado de
Derecho se ha resentido y es preciso rehabilitarlo para evitar su ruina y prepararlo para el futuro. Es un proyecto nacional para un político y un partido
que han demostrado en otros escenarios extremos inteligencia y solvencia para superarlos. España necesita un tiempo fiable que genere certidumbre y seguridad
desde la moderación que plantea Rajoy y con su capacidad de generar consensos en asuntos de Estado. Es un trabajo hercúleo repleto de obstáculos, pero
también una misión irrenunciable.

La nueva Administración: ¿reforma o ruptura?
Roberto Blanco Valdés La Voz  18 Septiembre 2011

Aunque los lectores más jóvenes quizá ya no lo recuerden, tal fue el dilema (reforma o ruptura) que se planteó en España cuando empezó a entreverse con
indudable claridad que la muerte de Franco iba a significar el irremisible final de la dictadura que él había dirigido, con mano férrea, durante casi cuatro
décadas. Pero el dilema, que no era, por supuesto, baladí, pues afectaba a los ritmos y a los resultados del cambio político que en España debería
producirse, acabó por resolverse, como tantas veces a lo largo de la historia, de un modo que nadie hubiera podido prever. En nuestro país no hubo ni reforma
ni ruptura, sino una mezcla curiosa, y a la postre sabia, de ambas cosas: podría decirse que hubo una ruptura -pues tales fueron sus efectos- bajo las
maneras de una reforma tranquila y sin muchos sobresaltos, salvo, claro está, los producidos por los hachazos constantes e inmisericordes de los atentados
terroristas y por el ocasional ruido de sables, finalmente concretado en la bufonada de Tejero.

Salvadas todas las distancias, parece bastante razonable sostener que el profundo cambio administrativo que el país espera y necesita desde hace varios años
debería producirse de una forma similar a como aconteció el político durante nuestra transición: una reforma tranquila y pactada por las principales fuerzas
del país, que sería la mejor fórmula, sin duda, para darle la vuelta al calcetín de nuestras Administraciones públicas y para meter mano de veras a todos los
desafíos que tenemos aún pendientes. Pues la verdad es que la imagen renovada de esas Administraciones, tanto desde el punto de vista de su organización como
desde la perspectiva de sus respectivas competencias, solo acabará por surgir, como en un puzle, cuando acaben por encajar, unas con otras, las diferentes
piezas de ese proceso de cambios que resulta cada vez más urgente acometer.

Un proceso que ha de concretarse, en realidad, en un conjunto coordinado de reformas: la reordenación de nuestra mapa municipal para suprimir una buena parte
de los más de 8.000 municipios que tenemos actualmente, cifra demencial que impide cualquier racionalización de la prestación de servicios en el primer
escalón (el local) en que aquellos son demandados por la ciudadanía; la supresión de las diputaciones provinciales, rémora del pasado, que carece ya de
cualquier justificación y utilidad; el redimensionamiento de las Administraciones autonómicas, que han crecido de una forma disparatada en unos servicios
generales que deberán ser reducidos, mientras no lo han hecho en esferas especializadas (educación, justicia, seguridad o política social) donde las
carencias empiezan a ser insoportables; la adecuación a su verdadero peso competencial de la Administración General del Estado, adelgazada en las últimas
tres décadas mucho más en sus funciones que en sus efectivos personales; o el replanteamiento de la descentralización de todas esas instituciones (consejos
consultivos, defensores del pueblo, consejos económicos) a través de los que las autonomías han querido acabar por parecerse a Estados en pequeño.

¿Hay más cosas? Sin duda alguna, pero sin acometer en conjunto, para darles la indispensable coherencia, todos los profundos cambios que acaban de apuntarse,
nada podrá hacerse. El resultado final deberían traducirse, así, en una simplificación de nuestro inmanejable entramado burocrático, en una clarificación de
su estructura y competencias para darle agilidad a las Administraciones y seguridad jurídica a los administrados y en una reducción sustancial de un gasto
público que, sencillamente, ni el país puede ahora permitirse ni es previsible que vaya a poder hacerlo en el futuro.

Para acometer ese ambicioso plan de reformas -que daría lugar a una neta ruptura con el aparato administrativo que hoy sufrimos- habrá que contar con una
férrea voluntad de cambio, pues las resistencias frente a él serán inmensas. Tantas como personas se ven hoy beneficiadas, desde dentro y desde fuera, por
una administración que ha crecido de acuerdo a los intereses clientelares de los administradores y no al servicio de las necesidades de los administrados.
Invertir esa ecuación es la clave del asunto, pero hacerlo será tan difícil, que nadie se equivoque, como parece a simple vista.

¿Quién pagará la factura?
Santiago Rey Fernández-Latorre La Voz  18 Septiembre 2011

Noqueadas por la crisis económica y por la nefasta gestión de sus políticos, Europa vive las horas más amargas que le hayan tocado en tiempo de paz, mientras
España se precipita a la convulsión social, azotada por los peores presagios. El número infame de cinco millones de parados, la destrucción inexorable de
incontables empresas y el arrasamiento de las condiciones de vida de todos los ciudadanos son solo la primera parte de la costosa factura que la clase
política quiere obligarnos a pagar.

Ante semejante bajada a los infiernos, es imposible permanecer callado o asistir pasivamente impertérrito a la consagración de la mayor equivocación que
hayamos vivido en la historia reciente de nuestro país. Por eso es preciso sacudir las conciencias; sobre todo, las de los que están obligados a reaccionar
ya, aunque eludan un día sí y otro también sus propias responsabilidades.

Son responsables, desde luego, por omisión, porque han incumplido su deber de devolver la confianza a las empresas, hacer fluir el crédito, rebajar las
cargas y favorecer urgentemente la adaptación al nuevo escenario económico salido de la recesión.

Y son responsables por acción, porque han cargado al país con una estructura insostenible. Si en momentos de bonanza económica el coste de la Administración
-lujoso y redundante- solo puede tacharse de verdadero despilfarro, en tiempos críticos como los que vivimos semejante dispendio se vuelve cicuta contra el
interés público.

Son los impuestos de los contribuyentes los que tienen que proveer los opulentos presupuestos de un entramado de instituciones, organismos y entes públicos
que se pisan las competencias y apenas aportan en muchos casos más que laberíntica burocracia, costosa lentitud y exasperante dificultad.

Algunas, como las diputaciones, ya se han mostrado perfectamente suprimibles, pero nadie parece dispuesto a dar el paso de refundir municipios y eliminarlas.
Mientras los pequeños ayuntamientos se vuelven incapaces de asumir los gastos de funcionamiento, los organismos provinciales gallegos suman cada año cerca de
600 millones de euros (cien mil millones de pesetas) de presupuesto. Si su función radica, precisamente, en asistir a los entes locales, la inviabilidad de
decenas de estos demuestra que algo falla en la arquitectura política del país.

No menos ininteligible es la proliferación, a cargo de nuestros impuestos, de las televisiones autonómicas. Cataluña tiene ocho canales, 1.995 empleados y
481 millones de presupuesto (bastante más que las tres universidades gallegas). Andalucía dispone de dos canales, 1.630 trabajadores y 239 millones de
presupuesto. Y Galicia, con una población mucho más reducida, cuenta también con dos canales de TV y tres de radio, 920 empleados y un coste anual de 107
millones. Los que aún sostienen que cada comunidad necesita desarrollar con cargo al erario este supuesto servicio público tienen muy difícil sustentar su
opinión en términos racionales si reparan en que, para mantenerlo, los bolsillos de los españoles deben aportar cinco millones de euros (ochocientos treinta
millones de pesetas) cada día del año. Hoy, por ejemplo. Y mañana.

A la vista de estas cifras, meramente indicativas del problema de fondo, resulta evidente la grave contradicción que se ha establecido entre la angustiosa
situación económica de millones de personas y los aires de derroche en que se han instalado los actores del sistema político.

Difícilmente cabe esperar del inoperante Senado (55 millones de presupuesto), de los diecisiete parlamentos o cortes regionales (392 millones) o de los trece
defensores del pueblo autonómicos más el del Estado (aproximadamente, 50 millones en total) que vengan a arreglar el absurdo del que forman parte, y que o
bien han consentido o bien han contribuido a engrandecer.

La hipertrofia de las administraciones ha traído también como consecuencia el gigantismo en el número de funcionarios que deben servirlas. Nada menos que 2,6
millones de empleados públicos se cuentan en total en España, lo que coloca al país en la quinta posición de la Unión Europea, tras Francia, Alemania,
Polonia e Italia. En Galicia, la suma de los trabajadores de todas las administraciones públicas alcanza las 154.000 personas, lo que supone un funcionario
por cada dieciocho habitantes. El ratio es indicativo de lo imbricado que está el sector público en la sociedad gallega. Pero, lamentablemente, eso no se ha
traducido hasta ahora en alguna ventaja competitiva para Galicia.

Ciertamente, desde la Xunta, que tiene en sus nóminas a cerca de 90.000 personas, empiezan a tomarse algunas medidas para intentar hacer más eficiente la
Administración. Ha sido la primera en recortar presupuestos, fijarse un techo de gasto y poner coto en campos como la sanidad y la educación, servicios
evidentemente básicos en un Estado social, pero cuyo coste exorbitado amenaza con llevar al crac a todo el sistema.

Por eso, por racionalizar y salvar lo verdaderamente importante, es preciso poner fin a los innumerables gastos superfluos que aquí y en el resto de España
saquean las carteras de los contribuyentes. Basta ver el mayestático adefesio del monte Gaiás, cuya factura, aún sin terminar, ya se acerca peligrosamente a
los cincuenta mil millones de pesetas. O lo que gasta la Xunta en alquileres de sedes, oficinas y ventanillas. Crecen como setas en Santiago y se replican
por toda Galicia, sin que tal despliegue físico -en la era de la comunicación electrónica-, redunde en facilidad de gestión para el ciudadano.

Pero, si queda mucho por ahorrar y racionalizar en Galicia, es todavía más exasperante el callejón sin salida en que se ha introducido España, con gastos y
deudas financieras desmedidas en todas las comunidades autónomas. La clase política, con su impericia y sus intereses, ha creado un monstruo que nos ha
llevado al borde mismo de la quiebra.

Quienes han lucido en los últimos años el oropel del mando, sea en las comunidades autónomas o en el Gobierno de España, han emborronado sus nombres con el
peor servicio que se podía dar a sus ciudadanos. Estos, como es habitual, pagan con sus impuestos y su empobrecimiento los platos rotos. Pero aquellos que
nos condujeron hasta aquí alguna factura tendrán que abonar.

Faisán
Con dureza y chulería
Agapito Maestre Libertad Digital  18 Septiembre 2011

El ministro del Interior pone en duda que se produjera el chivatazo a la ETA en el bar Faisán. Resulta muy sintomático de la deriva socialista. Mientras que
algunos analistas políticos ven en el caso Faisán el cierre, e incluso la explicación final de las complejas y perversas relaciones entre algunos jueces y el
Gobierno socialista, vinculaciones que además podrían conducirnos a la clarificación del mayor atentado político contra nuestra democracia, el 11-M, el
ministro del Interior, Antonio Camacho, y antiguo número dos de ese ministerio cuando se produjo el chivatazo, niega con vehemencia y rotundidad que el hecho
del chivatazo esté probado. Eso se llama chulería.

Hay una distancia tan abismal entre la posición de los periodistas y, sobre todo, del juez instructor, Pablo Ruz, por un lado, que considera los hechos del
Faisán como un caso flagrante de colaboración con banda armada, y la actitud del actual ministro del Interior, por otro lado, que no acepta en modo alguno
que esté probado el chivatazo, que uno no puede dejar de eludir la pregunta: ¿o mienten todos los que están investigando el caso Faisán o la posición de
Camacho es una huida hacia delante, o sea, un intento de defenderse antes de haber sido juzgado? Más aún, no creo que quepa una pregunta más dramática para
la democracia que la siguiente: ¿el caso Faisán podría quedar en nada si lo que dice Camacho es verdad: "La base probatoria del Faisán es lo que dice un
presunto miembro de la banda"?

Sea cual sea el resultado del caso Faisán, e independientemente de que el pleno de la Audiencia Nacional el próximo martes le dé la razón a Gómez Bermúdez
remitiendo el caso a un juez ordinario, que de este modo le restaría importancia a este terrible asunto sobre la posible colaboración de un gobierno de
Zapatero con ETA, parece claro que el actual ministro del Interior ha querido sacar pecho en las declaraciones a El País. Ha cuestionado los hechos, a pesar
de que los propios periodistas le han insistido en que "parece que hay pocas dudas sobre que hubo un chivatazo sobre la operación contra el aparato de
extorsión de ETA, aunque cuestión distinta es la autoría." Creo que Camacho ha querido sacar músculo político y hacer una exhibición de fuerza; aunque por si
acaso, por si alguien se atreve a procesarlo, el PSOE ya le ha reservado un puesto en las listas al Congreso de los Diputados. En fin, en mi opinión, estas
declaraciones le hacen más daño que a nadie al propio Camacho.

Rubalcaba y el ejemplo del éxito
EDITORIAL Libertad Digital  18 Septiembre 2011

La lucha contra la inmersión no tiene nada que ver con la calidad del método para lograr que se hable y escriba un idioma correctamente. Pocos dudan de que
es la mejor manera de aprender una lengua. Se trata de libertad, la de poder elegir la lengua materna de la mayoría de los españoles, y de los catalanes, en
las escuelas pagadas con nuestros impuestos. En igualdad de condiciones. Y si así la mayoría escoge una escuela monolingüe en catalán –o en castellano– poco
habrá que decir, al menos en el terreno político: será el resultado de elecciones individuales de los padres, los únicos legitimados para tomar esa decisión.

De ahí que la defensa de Rubalcaba de la inmersión esté viciada de raíz, como lo están muchos argumentos que lo defienden. Ahora, no se puede negar que poner
como escaparate de los éxitos de esta política a Montilla, uno de los personajes con más dificultades de expresión en ambos idiomas que hemos tenido que
soportar los españoles, tiene su gracia. Como tantas otras declaraciones de Rubalcaba desde que es candidato del PSOE, incluye su propia refutación.

Pero la verdadera cuestión no es educativa sino política, y de política está hablando el exvicepresidente del Gobierno de España. Cuando Rubalcaba defiende
la inmersión y pone como ejemplos de su éxito a Montilla y Chacón lo que está realmente defendiendo es el nacionalismo catalán, exponiendo como frutos de la
apuesta del PSOE por el mismo a Montilla, expresidente de la Generalidad, y Chacón, su principal contendiente por el control del partido y candidata a
presidir el PSC.

El PSOE es el principal responsable de lo lejos que ha llegado el nacionalismo catalán en su lucha por separar esta región del resto de España. Sin duda el
PP peca de falta de firmeza, cuando no de complicidad, como la mostrada por Jorge Fernández Díaz aplaudiendo hace unos días la inmersión, pero los
socialistas han apostado por la vía nacionalista sin ningún rubor. Las palabras de Rubalcaba demuestran que no tiene ninguna intención de reformar el PSOE y
recuperarlo como partido nacional. Que su principal alternativa sea Chacón no deja muchas esperanzas de que la deriva independentista no haga otra cosa que
acelerarse durante los próximos años.

España
Rubalcaba vuelve a defender la inmersión entre sevillanas y flamenco
El candidato del PSOE asegura que el modelo de inmersión lingüística escolar en Cataluña “es una riqueza para Cataluña y para España”. Pide a los asistentes
a la Fiesta de la Rosa del PSC que cuiden el “modelo educativo”, declarado ilegal por los tribunales tal y como lo está aplicando la Generalidad.
Agencias / Redacción www.vozbcn.com  18 Septiembre 2011

La Fiesta de la Rosa del PSC, celebrada este domingo en Gavá (Barcelona), ha reunido en un mismo acto político a Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE
a la Presidencia del Gobierno, José Montilla, ex presidente autonómico y líder -todavía- del PSC, y Carme Chacón, ministra de Defensa y candidata del PSC al
Congreso en las elecciones del 20N.

El acto festivo -al que el año pasado acudió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero- se ha centrado, en lo político, para cargar contra el
PP, al que le ha recordado que recogió firmas contra el Estatuto de Autonomía de 2006, critica, ahora, la inmersión lingüística obligatoria que pone en
práctica la Generalidad y han dicho “muchas barbaridades” de Cataluña.

Un “modelo” ilegal… “riqueza para Cataluña”
Rubalcaba ha responsabilizado a los populares, ante miles de militantes y simpatizates del PSC, de la “desafección” que, desde su punto de vista, existe de
Cataluña con el resto de España: “Quien ha hecho de pirómano [Mariano Rajoy] por las plazas de España no puede venir ahora [a Cataluña] a ejercer de jefe de
los bomberos”, ha indicado el candidato del PSOE.

En los alrededores de Gavá se han podido ver un par de pancartas contra la inmersión lingüística obligatoria en catalán que ha recibido el respaldo del PSOE
en el Congreso.

En referencia a la inmersión lingüística obligatoria en las escuelas de Cataluña, que los tribunales de Justicia han tumbado tal cual está aplicando la
Generalidad, y que el PSOE ha respaldado en el Congreso, Rubalcaba ha asegurado que el modelo de inmersión “es una riqueza para Cataluña y para España”. Y
les ha pedido a los asistentes al acto que cuiden el “modelo educativo”.

También contra CiU
Durante su discurso, Rubalcaba ha recordado, con ironía, que el presidente de la Generalidad, Artur Mas (CiU), acudió al notario en 2006 para disimular su
acercamiento a los populares: “Si quiere abandonar el notario para ir a la casa del registrador que lo haga. Pero que no coja el PSOE de coartada”, en
referencia a un posible pacto futuro entre Rajoy y Mas. Finalmente, el líder del PSOE ha asegurado que ha pensado “muchas veces en Cataluña” y ha indicado
que: “Cataluña se siente cómoda en España cuando siente que en España se la respeta y se la quiere. El respeto y el cariño debe ser una cosa mutua”.

Montilla, por su parte, ha reivindicado el papel que los 25 congresistas del PSC han realizado durante esta legislatura: “Gracias a ellos no hemos tenido a
Rajoy en la Moncloa. Han servido para que Cataluña tuviera la mejor financiación de la historia, y para que España no tuviera un gobierno conservador”. En
este sentido y en alusión a CiU, el primer secretario del PSC ha manifestado que su partido es la única opción electoral que asegura políticas de progreso
ante los que “se dedican a hacer favores a los lobbies y a los poderosos”. Ha calificado a Josep Antoni Duran i Lleida, congresista y candidato de CiU, como
supuesto “hombre de Estado”.

Chacón también ha tenido palabras para los nacionalistas. La ministra de Defensa considera que “CiU es igual de derechas que el PP” y, pese a las diferencias
en materia lingüística, ha advertido, “a la hora de la verdad se dice igual en catalán que en castellano Castelldefels, Majestic o poder, porque cuando el
poder está disponible ellos se juntan y gobiernan“. La candidata del PSC por Barcelona para el 20N ha indicado que “con el poder de por medio, CiU y el PP no
necesitan intérpretes” y ha asegurado que “solo CiU en nombre de Cataluña ha ido a Madrid a hacer de sucursal del PP”.

Entre los asistentes al acto masivo del PSC se han encontrado el viceprimer secretario del PSC, Miquel Iceta; el presidente del PSC en el Parlamento
autonómico de Cataluña, Joaquim Nadal; el ex ministro de Trabajo e Inmigración y diputado autonómico, Celestino Corbacho; el ex alcalde de Barcelona Jordi
Hereu; los candidatos a suceder a Montilla, Àngel Ros y Josep Ignasi Elena, y entre otros los diputados autonómicos Joan Ferran y Caterina Mieras.

La España indefensa
Victoria Prego El Mundo  18 Septiembre 2011

¿Cómo es posible que una frase en el fondo tan patética haya sido subrayada como si formara parte de la normalidad de un país democrático y serio? Me refiero
a la intervención del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, con motivo de la apertura del Año Judicial. Dijo: «Las decisiones del Supremo deben ser
respetadas por todos, en particular por las instituciones públicas». Lo que en ese momento se veía obligado a recordar el representante de uno de los poderes
del Estado es que - tiene tela la cosa- las sentencias judiciales hay que cumplirlas.

Y lo malo no es que formule algo que es una obviedad en cualquier Estado de Derecho digno de tal nombre. Lo tremendo es el motivo por el que el presidente
del Supremo ha sentido la necesidad de subrayar esto, en lo que constituye una escena tan asombrosa y casi tan obscena como si se hubiera visto forzado a
recordar públicamente, y en acto solemne, que a la gente no se la puede ir asesinando por la calle. Y el motivo es conocido por todos: los miembros de la
Generalitat de Cataluña, con su presidente al frente y su consejera de Educación detrás, han advertido que no van a cumplir las sentencias del Supremo ni
admitir su ejecución por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

¿Por qué un representante de la Administración del Estado se permite un desafío que no se comprendería en ningún otro lugar del mundo jurídica y
políticamente civilizado? Sencillamente porque puede. Puede cualquier dirigente desde cualquier autonomía. Y porque la realidad que nadie menciona es que el
sistema democrático de la España constitucional no dispone de los instrumentos legales de defensa efectiva necesarios para impedir que la desobediencia a los
tribunales le salga baratísima, casi gratis, al funcionario que la cometa.

El castigo que el Código Penal reformado en 1995, el llamado «Código Penal de la democracia», reserva a las autoridades o funcionarios públicos que se
nieguen a dar cumplimiento a una resolución judicial es el de una simple multa y una inhabilitación para empleo o cargo público que duraría de seis meses a
dos años. ¿Quién, con una política de inmersión lingüística que tiene como estrategia consolidada la exclusión del castellano como lengua vehicular en la
enseñanza, se echaría para atrás ante semejante sanción coactiva?

¿Quién no estaría dispuesto a pagar gustosísimo ese ridículo precio, que quedaría por otra parte compensado por el rédito político que una posición de
rebelde por la patria reportaría al sancionado? Es evidente que el señor Mas lo tiene muy fácil. Y más fácil lo va a tener desde el punto de vista político
porque, en su visita del jueves a Barcelona, el señor Rajoy ha dicho que en la polémica de la cuestión lingüística se está exagerando mucho.

Pero es que no se trata de eso, y Rajoy bien debería saberlo. No se trata de establecer qué es lo mesurado en la correcta aplicación del mandato de la
Constitución en lo relativo a las dos lenguas oficiales de Cataluña y su uso como lenguas vehiculares en la enseñanza. De lo que se trata ahora mismo es de
que no es admisible que en un país homologado con las democracias occidentales los altos representantes de la Administración se puedan pasar por debajo de la
pierna las sentencias de los tribunales. Éste es el problema de fondo, gravísimo en sus consecuencias democráticas futuras, que ha llevado a Carlos Dívar a
hacer una advertencia que pondría colorado de indignación a cualquier dirigente político francés, alemán, inglés o norteamericano.

Por eso, porque la cruda verdad es que el sistema constitucional español no dispone de ninguna respuesta auténticamente firme y eficaz de defensa y
aseguramiento del principio de división de poderes, es por lo que, cuando se pregunta una y otra vez qué pasará si finalmente la Generalitat no obedece al
Supremo, se hace el silencio. Nunca nadie ha dicho con qué medidas se podrá responder cuando lleguemos a ese punto crítico de desobediencia abierta, punto
que el TSJC ha decidido aplazar, pero que llegará a plantearse inexorablemente dentro de unos meses. Y nadie lo ha dicho porque no las hay. O, para no
exagerar, lo que hay es eso: la multa y la brevísima inhabilitación. Mucho mayor castigo está reservado para el particular que desobedece gravemente a una
autoridad: hasta un año de prisión. Ésta es la realidad que resulta no sólo demoledora para el normal funcionamiento en un Estado de Derecho, sino
directamente incitadora de los comportamientos retadores a lo que estamos asistiendo en los últimos días.

Pero es que la España constitucional tampoco tiene respuesta ni mecanismos de defensa para un supuesto que estamos viendo venir desde hace mucho y sobre el
que ya se han hecho innumerables simulacros en Cataluña y un serio intento también desde el País Vasco. Me refiero al asunto de la independencia, formulado
públicamente por el propio Artur Mas como un deseo que, de momento, sólo ha traducido acudiendo a votar a favor de la independencia catalana en una de las
urnas montadas al efecto con el beneplácito de la propia Generalitat.

Es decir, que si un día los diputados del Parlament de Cataluña, o del País Vasco, o de cualquier comunidad autónoma aprueban por mayoría suficiente la
secesión de España, no pasará nada porque, a menos que medie violencia, no hay prevista para eso ninguna sanción penal.

Ni tampoco la hay para quien convoque un referéndum para ratificar esa secesión. La hubo en 2003, pero se derogó en 2005.

Se ve que los legisladores de la España democrática no han creído necesario preparar las leyes para garantizar la permanencia y la seguridad jurídica e
institucional de esa misma España democrática, que queda así dramáticamente falta de defensas ante posibles ataques al sistema. Unos ataques que no son
hipótesis de una mente delirante, sino posibilidades tan cercanas como que ya las hemos vivido en forma de intento y, últimamente, en forma de advertencias
cada vez más insistentes y más claras en la dirección secesionista. Eso sí, siempre culpando al Gobierno de turno, a Madrid, o al resto de España de lo que
pueda suceder en el futuro si Cataluña acaba culminando esa transición, evidentemente extraconstitucional, que el presidente de la Generalitat dice que ya se
ha iniciado.

Comparar no es ofender, así que comparemos lo que le supondría a un diputado autonómico votar en su Parlamento la secesión de España y lo que le costaría el
que, por haberlo celebrado con varias copas de más, fuera detenido por superar con mucho los límites de alcoholemia y, encima, por exceso de velocidad. Pena
de cárcel, desde luego. Pero por delito contra la seguridad vial. Por atentar contra la seguridad constitucional, nada.

Esto es lo que hay.
victoria.prego@elmundo.es

POLÍTICA | Frente al ultimátum judicial contra la inmersión
Rubalcaba insta a Cataluña a mantener su modelo lingüístico
Manuel Sánchez | Barcelona El Mundo  18 Septiembre 2011

El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha participado en la Fiesta de la Rosa de los socialistas catalanes para
instarles a que defiendan y cuiden el actual modelo educativo lingüístico, "porque es una riqueza para Cataluña y para el resto de España".

Rubalcaba, obviando la sentencia que obliga a la escolarización en castellano, ha dicho sentir envidia de José Montilla y Carme Chacón -ambos han intervenido
en el acto- por la suerte de ser bilingües, y ha añadido que aunque no habla catalán en la intimidad, "toda mi vida he defendido a quienes quieren hablar
catalán en público y en privado. Por eso os animo a cuidar el catalán, cuidad vuestro modelo y vuestro sistema educativo, quererle y mimarle, y cuidad a
vuestros niños que son bilingües".

Además, Rubalcaba ha aprovechado su presencia en Cataluña para arremeter duramente contra Mariano Rajoy, a quien ha recordado toda su actuación con el
Estatut de Cataluña, y ha dicho sentirse indignado "porque ahora viene a Cataluña como si nunca hubiera roto un plato".

El candidato del PSOE a La Moncloa ha anunciado durante el acto que con los 1.100 millones de euros que espera recaudar el Estado del Impuesto de Patrimonio
quiere bonificar al 100% la Seguridad Social de 300.000 jóvenes que sean contratados por empresas. "Para eso se ha recuperado este impuesto que no afecta a
las clases medias, la mejor prueba es que sólo lo pagarán 160.000 personas de los más de 23 millones de ciudadanos que cotizan a Hacienda", añadió.

Rubalcaba ha aprovechado para agradecer al Gobierno que haya recuperado -se aprobó en el Consejo de Ministros del viernes- el Impuesto de Patrimonio, pero ha
aprovechado para recordar que el que él quiere proponer sobre las grandes fortunas es "algo mejor".
'No me sentaré con los bancos'

Rubalcaba también se ha mostrado casi desafiante cuando ha recordado su intención de imponer un impuesto a la banca: "Yo no me voy a sentar con los bancos ni
les vamos a llamar por teléfono, porque ésta es una crisis, no una tertulia. Les voy a poner un impuesto", ha dicho ante el aplauso de los asistentes.
La clave del 20-N, en Cataluña

Consciente de que el éxito o el fracaso en las elecciones del próximo 20-N dependerá de dos comunidades básicas, Andalucía y Cataluña, Rubalcaba ha apelado
al voto socialista: "Sin Cataluña no llegamos, sin los votos catalanes y sin vuestro esfuerzo no llegamos", ha recalcado.

"No os voy a decir que vamos a ganar, eso depende de los ciudadanos, pero vamos a ganar en ganas de ganar", ha concluido rápidamente, ante la amenaza de una
lluvia que ha arreciado en cuanto ha concluido su intervención.
Chacón y Montilla

A Rubalcaba le han precedido en los discursos Carme Chacón, recién ratificada como cabeza de lista de los socialistas catalanes, y el aún primer secretario
del partido, José Montilla.

La ministra de Defensa ha defendido la necesidad de poner freno a la economía especulativa y, para conseguirlo, ha asegurado que se necesitan "muchos
gobiernos progresistas". "Ni Obama puede solo", ha argumentado, al tiempo que ha criticado a partes iguales a PP -ha hablado de "la dieta Cospedal" en
Castilla-La Mancha- y a CiU por los recortes en sanidad, educación y servicios sociales. La única diferencia entre ambos partidos es, para Chacón, que unos
le llaman "recortes" y otros "'retallades'", en catalán.

Además, ha comparado a Rajoy con Rubalcaba -a favor del segundo, claro- en el paso de ambos por los ministerios de Educación e Interior. "Mariano Rajoy no
soluciona un problema desde el bachillerato", ha concluido.

Por su parte, José Montilla ha abierto la tradicional celebración en la pineda de Gavà defendiendo la importancia de los 25 diputados del PSC: "Gracias a
ellos no hemos tenido a Rajoy en La Moncloa".


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Chacón
Los politiquillos
José García Domínguez Libertad Digital  18 Septiembre 2011

Tengo observado que con el catalanismo tan fervoroso de la señora Chacón Piqueras viene a ocurrir lo mismo que con el del pobre José Montilla: por mucho que
la mujer se esfuerce en sus rendidas soflamas identitarias, la cosa siempre suena igual que un japonés soltándose por bulerías. Así, al modo de lo que sucede
con esos exóticos cuadros flamencos de Tokio o de Osaka que, de tarde en tarde, se dejan caer por aquí, la puesta en escena de Chacón resulta impecable. Como
fiel a los cánones nacionalistas su interpretación, reproducción fidelísima del original convergente. No obstante, y a pesar del meritorio voluntarismo de la
imitadora, algo indefinible, acaso la propia extravagancia del empeño, llama a la ternura del espectador, cuando no a un vago sentimiento de vergüenza ajena.
Y es que ya lo dijo el clásico: "Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible".

Gozosamente ajena a esa estridencia digamos plástica, a Chacón le ha faltado tiempo ahora para alardear de que su desprecio hacia nuestras leyes y tribunales
no es menor que el de Mas o el de la Esquerra. Una repugnancia por el Estado de derecho que la ministra de Defensa ha querido hacer extensiva a "los
politiquillos" que propiciaron la poda del Estatut en el Constitucional. Purga, por cierto, que jamás se hubiera producido de no ser por la genial
clarividencia de los grandes estadistas del PSC, empezando por la de la propia Chacón. Y es que, considerando aún insuficiente la cantinela de la "lengua
propia", se empecinaron en prescribir el "uso preferente del catalán" dentro del articulado del nuevo texto.

Oportunísima necedad que forzaría a los magistrados a entrar en el fondo del asunto. De ahí, demoledor, el veredicto final. Ése que reza inapelable: "las
Administraciones públicas [...] no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas". Pues ello rompería el "equilibrio inexcusable entre dos lenguas
igualmente oficiales y que, en ningún caso, deben tener un trato privilegiado [...] Solo los particulares pueden preferir una u otra de ambas. Y hacerlo,
además, en perfecta igualdad de condiciones, lo que excluye que quienes prefieran el castellano hayan de pedirlo expresamente". Ah, los politiquillos de
campanario de aldea y su torpeza providencial. ¿Qué haríamos sin ellos?
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El Faisán del 11 M
Pedro J. Ramirez El Mundo  18 Septiembre 2011

Quiero agradecer públicamente al presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, su decisión arbitraria -en el sentido de
innecesaria, libre y personal- de trasladar a un pleno de 15 magistrados, que se reunirá pasado mañana en la pasarela mediática de San Fernando de Henares,
la potestad de resolver sobre la calificación jurídica del caso Faisán. Máxime cuando el criterio del juez instructor, Pablo Ruz, de considerar los hechos
como un caso flagrante de colaboración con banda armada aparece sólidamente fundado en todos sus autos en la jurisprudencia de la propia Audiencia Nacional y
del Supremo y cuando la Sección integrada por tres magistrados a la que le correspondía revisar sus decisiones y a la que estaba abocado el caso, se
pronunció ya en sentido coincidente.

Sobre todo quiero agradecer al juez Bermúdez que al elevar en julio el caso a esta última instancia de su Sala enfatizara el presunto carácter dudoso de la
cuestión, dando así beligerancia a la tesis de las defensas de los procesados Ballesteros, Pamiés y García Hidalgo -Fiscalía incluida- según la cual el tipo
delictivo de la colaboración, castigado con hasta 10 años de cárcel, requiere que exista «adhesión ideológica» a la banda armada en cuestión. Como es obvio
que ni el director de la Policía ni el jefe superior del País Vasco eran militantes de ETA infiltrados en las Fuerzas de Seguridad ni abertzales reprimidos a
la espera de su gran ocasión, aquí «hay partido», que diría Rubalcaba.

Mi agradecimiento al juez Bermúdez adquiere además su pleno sentido a la luz de la inequívoca contradicción entre esta alambicada tesis y la mucho más
canónica y comprensible para el común de los mortales que él mismo dejó plasmada, con cierto adorno, en la sentencia del 11-M que redactó de su puño y letra
en la serenidad de un entorno familiar laborioso y literario: «Nótese que al ser el delito de colaboración un tipo penal residual que sólo exige que se
realice voluntariamente una acción o aportación a la banda terrorista que facilite su actividad criminal… y ello prescindiendo de la coincidencia de los
fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica… ni siquiera exige que el colaborador comparta los fines políticos o ideológicos de los
terroristas, sino que basta con saber que se pone a disposición de esos criminales un bien o servicio, que se les está ayudando o facilitando su ilícita
actividad».

Cualquiera diría que estas palabras, dedicadas a trompicones a un minero asturiano esquizofrénico, condenado por facilitar explosivos a un grupo
aparentemente yihadista, tenían el don premonitorio de describir la conducta ignominiosa de unos mandos policiales capaces de ayudar al aparato de extorsión
de ETA a eludir el cerco de sus subordinados para contribuir al proceso de negociación articulado por sus jefes políticos.

¿Estamos por lo tanto ante un inusual brote de fair play del juez Bermúdez para proporcionar todas las oportunidades legalmente permitidas a una tesis
extravagante, alejada de la suya y hasta ahora sólo defendida dentro de la Sala por aquel José Ricardo de Prada que poco menos que pedía condecoraciones para
los autores del chivatazo? ¿O se trata por el contrario de una obscena voltereta del propio presidente de la Sala para tratar de ayudar al Gobierno
socialista y especialmente al candidato Rubalcaba aun a costa de traicionar sus propias convicciones, tan inequívocamente expuestas en una ocasión nada
banal?

Muy pronto lo sabremos a la vista de cuál sea su voto y el de aquellos magistrados sobre los que ejerce mayor patronazgo e influencia. Pero la propia duda,
más que razonable, suscitada ya sobre la intencionalidad de la maniobra tiene un patente efecto beneficioso que es el que da pie a mi gratitud, en la medida
en que pone en valor las turbias relaciones de Bermúdez con el Ejecutivo socialista y arroja una potente luz retrospectiva sobre su conducta como juzgador
del 11-M.

Gracias a esta jugada, como mínimo equívoca, muchos españoles han podido volver a poner sus ojos en la foto que refleja aquel acto de concupiscencia en el
que los brazos rígidos de Rubalcaba penetran en el torso replegado de Bermúdez para fecundarlo con la medalla pensionada que elevó su sueldo de por vida.
Manda narices, por cierto, que con esa imagen sobre la mesa Rubalcaba aún se atreva a identificarse con las reivindicaciones políticas de unos indignados
que, junto a cosas insensatas, exigen algo tan básico como la separación real de los poderes del Estado.

Pero la actualidad de lo que aparece revestido de todos los atributos de una infame devolución de favores nos ha permitido además rebobinar la moviola de la
memoria desde la comida de camaradería con el propio ministro Rubalcaba en Currito hasta aquellos días inciertos en los que el riesgo de perder la
presidencia de la Sala, cuestionada una y otra vez por los vocales del CGPJ afines al PSOE, disparaba la ansiedad social de la esposa del juez. ¿Qué sería de
ellos si perdían una dignidad y rango que les permitía compartir el ascensor con las más altas autoridades del Estado en las grandes ocasiones? Sí, sí, el
ascensor; Elisa Beni lo escribió tal cual y no como metáfora.

Al volver a darle al play aparece el relato bien encadenado de la metamorfosis oportunista de un juez que se reunía con miembros de la dirección de EL MUNDO
para expresarles su identificación con nuestra actitud ante el 11-M y prometía a las víctimas actuar contra los policías que habían manipulado pruebas y
cometido perjurio; y pasó sin solución de continuidad a transformarse en agente del agit-prop gubernamental, presentando su remendada y remendona sentencia
como un ariete contra quienes no nos aquietábamos con la inconsistente versión oficial.

O sea, en el Bermúdez de mi Yo acuso de junio de 2009: «Yo acuso al juez Javier Gómez Bermúdez de negligencia profesional, al incluir en la sentencia graves
errores materiales de carácter fáctico en relación al resultado de la pericia de explosivos; de inconsistencia intelectual, al no reflejar en la sentencia
las consecuencias lógicas de la prueba pericial por él mismo encargada; de incoherencia personal, al defraudar las expectativas por él mismo alentadas cuando
comunicó a las víctimas que algunos policías irían «caminito de Jerez»; de frivolidad, imprudencia y posible revelación de secretos al colaborar con el libro
de su esposa sobre el juicio; y de manipulación política al hacer una presentación sesgada, tendenciosa y distorsionada de la sentencia. Vergüenza sobre
vergüenza».

Que Bermúdez haya vuelto a ponerse ahora en el candelabro en una pose tan comprometedora tiene un valor impagable pues va a terminar de abrir los ojos a
muchos ciudadanos que ya tenían dudas sobre la calidad de la justicia impartida en la sentencia sobre la masacre de Madrid. Máxime cuando en los dos años y
pico transcurridos desde aquel acto en el que presentábamos el libro de Antonio Iglesias Titadyn y en el que lo más aplaudido por las numerosas víctimas
presentes fueron esas críticas dirigidas al presidente del tribunal, han ocurrido unas cuantas cosas de enorme trascendencia.

Primero vino la desestimación de la demanda civil del jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, que dio pie a que, tras una minuciosa instrucción, dos instancias
judiciales acreditaran la «veracidad» de las revelaciones de EL MUNDO, pulverizando así gran parte de las pruebas en las que está basada la sentencia de
Bermúdez. Casi inmediatamente llegó la querella criminal de la Asociación de Ayuda a las Víctimas contra el propio Manzano que yo mismo había alentado
aquella tarde en la que de momento sólo podía acusarle «ante el tribunal de la opinión pública».

Poco después, tras un agónico forcejeo sólo saldado gracias a la determinación del presidente de la Audiencia, Ángel Juanes, se obtuvieron los ansiados
vídeos de la pericia de explosivos en los que la elocuente mezcla de estupor y cabreo de los expertos ante la aparición del dinitrotolueno y la
nitroglicerina echa por tierra la premisa de que en los trenes estalló Goma 2 ECO «y vale ya».

A continuación tuvo que intervenir el propio presidente Zapatero para que el Ministerio del Interior pusiera fin a un año de obstrucción a la Justicia y,
compelido también por el ultimátum de 10 días de la tenaz y competente Coro Cillán, se aviniera a entregar la relación de miembros de los Tedax que
intervinieron en la recogida de los restos de los trenes. Fue el momento en que Rubalcaba quedó en evidencia como el mentiroso compulsivo que ha sido, es y
será: está en su naturaleza.

Y fue durante las semanas previas a las vacaciones, con todos esos elementos formando ya un sólido cañamazo sobre el que es posible construir graves
acusaciones penales, cuando la instrucción de la causa contra Manzano, a la que al fin se sumaron la AVT y -atención- la activa y respetada Unión de
Oficiales de la Guardia Civil, empezó a dar frutos espectaculares.

El más trascendente de todos fue la declaración del artificiero identificado por el carné profesional número 80.938, quien aseguró que cuando entró en la
sala en la que otros policías examinaban el teléfono Trium extraído de la mochila de Vallecas «el terminal estaba ya sin batería». Como sus compañeros no
habían logrado encenderlo con una tarjeta de Vodafone, él mismo sacó de su móvil una de Movistar, la insertó y consiguió que funcionara. Al margen de la
anécdota berlanguiana de que en ese mismo instante recibió una llamada personal, lo decisivo es que este testimonio liquida la remota posibilidad de que el
cambio de tarjeta se hubiera realizado en los 10 segundos durante los que la memoria de ese modelo retiene la programación de la hora de la alarma. Es decir,
que queda acreditado más allá de toda discusión que es falso que el teléfono estuviera programado para las 7.40, tal y como informó por escrito el comisario
Manzano al juez Del Olmo.

Teniendo en cuenta que fue ese detalle, junto a la creencia -igualmente falsa- de que los cables estaban preparados para que la mochila estallara, lo que
llevó a detener a Jamal Zougam aquel sábado día 13 en el que desde la sede del PSOE se le dio la vuelta a la tortilla electoral, estamos ante un punto de
inflexión crucial. Tan crucial como para que mis últimas dudas se hayan disipado -he pensado mucho en ello durante el verano- y haya llegado al
convencimiento de que ese hombre que la víspera de la masacre había visitado el piso que quería comprarse con su novia y se había machacado en un gimnasio
mientras sus presuntos cómplices -con los que nadie llegó a relacionarle nunca- montaban las bombas, ese hombre que ha sido condenado a tropecientos mil años
de cárcel sobre la base de dos testimonios oculares tan interesados como dudosos, ese hombre que lleva ya siete años y medio en prisión sometido a un
implacable régimen de 22 horas de confinamiento solitario al día -quizá para que se suicide o se vuelva loco- es totalmente inocente y fue elegido como
víctima propiciatoria por la trama policial que manipuló la investigación.

Admito que es tremendo lo que acabo de escribir. Pero más tremendo es que un montaje policial basado en falsedades relativamente fáciles de desmontar pasara
primero el filtro de la instrucción judicial y luego el de la vista oral. Si la patente incompetencia de Juan del Olmo explica lo primero, la conducta del
inteligente Javier Gómez Bermúdez requería de otra explicación y no bastaba barruntarla.

Ya que esto va de faisanes, resulta relevante señalar que, según los zoólogos, se trata de un ave habitualmente entretenida en picotear el grano por el
suelo. Sólo en un supuesto de extrema necesidad despliega las alas para emprender el vuelo, revelando su verdadera condición. Esto es lo que acaba de ocurrir
ante el riesgo extremo que para el candidato Rubalcaba entraña que se juzgue a sus subordinados por colaborar con ETA. Bermúdez no ha tenido más remedio que
retratarse para cumplir su parte de lo que se esboza como un trato infame y quienes nunca dejaremos de buscar la verdad del 11-M debemos de felicitarnos al
ver así iluminados tanto su cráneo maquinador como su toga de guardarropía o tal vez de alquiler.

pedroj.ramirez@elmundo.es

Los jueces no se rinden
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  18 Septiembre 2011

Otegi se reunía con la cúpula de ETA en Francia para recibir instrucciones.

La Audiencia Nacional se ha mostrado rotunda en su conclusión de que los conglomerados de siglas promovidos por la llamada izquierda abertzale para
presentarse a las elecciones son una estratagema de ETA y forman parte de la organización misma. De igual forma que existen un brazo militar –es decir,
asesino–, un brazo financiero y un brazo logístico, la banda cuenta también con un brazo político para cubrir el frente de las urnas. Esta rama del
sangriento negocio la dirigen individuos que fingen su adhesión a los procedimientos democráticos, pero que se niegan sistemáticamente a condenar los
crímenes etarras, a reconocer el daño irreparable infligido a las víctimas y a exigir a los matarifes que entreguen sus arsenales.

Lo que los magistrados de la Audiencia Nacional han dicho mediante su sentencia condenatoria en el juicio a Otegi y otros bandidos por pertenencia a banda
armada es que, mientras ETA siga activa y dispuesta a seguir cometiendo atentados, sus filiales políticas carecen de legitimidad y son una parte indisociable
del entramado mafioso.

En su explicación del veredicto, han descrito con toda clase de pormenores cómo Otegi se reunía con la cúpula de ETA en Francia para recibir instrucciones y
coordinar estrategias, algo perfectamente lógico en su calidad de miembro de número del tinglado gansteril. Esta valiente decisión de la Audiencia implica
que el Tribunal Constitucional, bajo influencia del Gobierno socialista, permitió que los objetivos de los terroristas pudiesen cumplirse y les facilitó,
contra la más elemental lógica jurídica y faltando a su deber de independencia, el acceso al presupuesto y a la influencia que presta un cargo electivo. La
técnica de Zapatero para neutralizar a ETA ha sido ceder a su chantaje, traicionar a España y rendirse ante las pistolas.

Sin embargo, hay jueces que no claudican, como con total seguridad no claudicará el nuevo Ejecutivo a partir del 20-N.

Sed de justicia
Irene VILLA La Razón  18 Septiembre 2011

Resulta cuando menos sorprendente que alguien pueda decir, y se quede tan ancho, que la justa condena hacia dos personas que, según sentencia, actuaron como
dirigentes de ETA al intentar resucitar Batasuna a través del proyecto «Bateragune», responde a la falta de sensibilidad de la Audiencia Nacional hacia el
nuevo escenario que se está viviendo en el País Vasco. Hay quien cree incluso que es una noticia «nefasta que en nada ayuda a consolidar la paz y la
normalización política». Precisamente lo único capaz de alentar a una sociedad vapuleada por el terrorismo, es el respeto a nuestro Estado de Derecho. Y la
Justicia es uno de los pilares fundamentales. Voces Contra el Terrorismo, única asociación que se personó en el procedimiento abierto a Otegi y Usabiaga como
acusación popular, y tantas otras asociaciones y colectivos que luchan por la dignidad, la memoria y la justicia, han demostrado su satisfacción por las
condenas. Por fin una noticia de justicia frente a realidades poco alentadoras. Y ha coincidido con el VII Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo.
Una oportunidad maravillosa para expresarse en libertad en el que volvieron a salir nuevas ideas para ayudar a víctimas de todo el mundo, denunciar el mal
empleo de términos en los medios de comunicación a favor de los terroristas y crear un nuevo organismo que nos llena de fuerza y esperanza: la Federación
Internacional de Víctimas.


EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CATALUÑA DA CINCO DÍAS A LOS PADRES QUE SOLICITAN LA EDUCACIÓN BILINGÜE EN LAS ESCUELAS PARA QUE SE OPONGAN AL RECURSO DE LA GENERALITAT
www.convivenciacivica.org  18 Septiembre 2011

Estimados amigos,
Como sabéis, el gobierno catalán tiene un plazo de dos meses para adaptar su modelo educativo a un modelo bilingüe de respeto a nuestras dos lenguas
oficiales que sustituya al actual en el que toda la enseñanza es únicamente en catalán.

Eso es justamente lo que queremos en Convivencia Cívica Catalana: que nuestras dos lenguas estén presentes en la enseñanza de nuestros hijos y no sólo una. Y que ambas reciban un trato respetuoso y equitativo durante su educación.

Contra este auto judicial, el gobierno catalán tenía la posibilidad de presentar un recurso y es lo que han hecho.

Os comunicamos ya que el recurso del gobierno catalán es débil, presenta defectos procesales y además se permiten decir a la Justicia que en Cataluña no se aplica la inmersión lingüística.

Ya no nos sorprende nada de estos políticos: se niegan a cumplir las leyes y las sentencias, falsean las puntuaciones de castellano ante la opinión pública y ahora niegan que exista la inmersión lingüística en Cataluña. ¿Qué será lo próximo?

Los ciudadanos nos merecemos gobernantes responsables que actúen de acuerdo con la legalidad que ellos sí nos imponen al resto de ciudadanos y digan con
honestidad la verdad ante la opinión pública. Y lamentablemente no es esto lo que estamos viendo en Cataluña.

En Convivencia Cívica Catalana ya estamos trabajando en la oposición a este recurso del gobierno catalán con todos nuestros medios en el plano jurídico.
Os remitimos para que dispongáis de toda la información la nota de prensa que ha elaborado el gabinete jurídico de Convivencia Cívica Catalana para
los medios de comunicación.

Atentamente
Convivencia Cívica Catalana
www.convivenciacivica.org
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http://twitter.com/ccivicacatalana

NOTA DE PRENSA DE CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA
*EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CATALUÑA DA CINCO DÍAS A LOS PADRES QUE SOLICITAN LA EDUCACIÓN BILINGÜE EN LAS ESCUELAS PARA QUE SE OPONGAN AL RECURSO DE LA GENERALITAT*.

www.convivenciacivica.org  18 Septiembre 2011


* La Sección Quinta de la Sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha notificado hoy a los padres una Providencia en la que se les da cinco días para que realicen alegaciones sobre el Recurso planteado por laGeneralitat. *

*Sorprende especialmente del Recurso formulado por la Generalitat que, en el mismo, se niega que en Cataluña exista un sistema de inmersión lingüística, diciendo, literalmente, que existe un sistema de conjunción lingüística**.

Sorprende porque contradice la realidad de la escuela e incluso la realidad de lo que manifiesta la Generalitat que quiere mantener.*

* L**os Servicios Jurídicos de Convivencia Cívica Catalana van a oponerse a dicho recurso, alegando fundamentalmente tres grupos de motivos: en primer
lugar, solicitarán su inadmisión por los graves defectos procesales que adolece el recurso presentado, y que determinan su necesaria inadmisión; en segundo lugar, rebatirá el fondo planteado por la Generalitat, que defiende que en Cataluña no hay un sistema de inmersión lingüística en catalán, lo que va contra lo que manifiesta la propia Generalitat y entidades varias repetidamente y, en tercer lugar, aportando el informe elaborado por la Conselleria de Treball de la Generalitat donde se relaciona el fracaso escolar con la inmersión lingüística.*

**
*Según Ángel Escolano, abogado de Convivencia Cívica Catalana y que ya está trabajando en la elaboración de la oposición del recurso “el planteamiento del recurso, al margen de los graves defectos técnicos de los que adolece, pretende tergiversar la realidad y hacer creer al Tribunal que la Sentencia ya se había ejecutado incluso antes de dictarse, cuando lo cierto es que de lo manifestado por los políticos y la comunidad educativa no es cierto; así mismo, no habiendo solicitado la Generalitat la suspensión del Auto, éste debe ejecutarse”.*

* CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA hará pública su oposición al Recurso el día de su presentación, remitiéndolo a los medios para su conocimiento.*
* Barcelona 13 de setiembre de 2011.*

Hastiada carta a Duran Lleida
Carlos Dávila www.gaceta.es   18 Septiembre 2011

Hace años, un ex ministro de UCD, amigo personal de Miquel Roca, refiriéndose a gentes que, como algunos de ustedes, nos están dando permanentemente la
matraca, decía: “Pero, bueno, a estos, ¿qué les hemos hecho nosotros?” Eso, ¿qué les hemos hecho?

No le quiero dar el fin de semana a Duran Lleida, mi antiguo conocido, con el que siempre he mantenido una relación cordial a pesar de su persistencia en que
sus corbatas son más bonitas que las mías. No se lo quiero dar por tres razones: la primera, porque ya es domingo y queda sólo un trocito de día para
adentrarse en el maldito lunes; la segunda, porque, dado su fervor actual, no parece probable que lea en otra lengua que no que sea el catalán; la tercera,
porque, vista la presión a la que le tienen sometidos sus socios de Convergencia Democrática de Cataluña, no es fácil que él, el noi de la Franja oscense,
lea texto alguno que no esté escrito en su llamada lengua propia, otra cosa, digo yo, representaría un desvarío inaceptable para su jefe político, el
presidente actual de la Generalitat del que un día no muy lejano escuché decir a su predecesor Jordi Pujol: “¿Artur Mas?, es menys que més”.

Datos para la historia
Sin embargo, y acudiendo a mi veterana relación con Duran, un político democristiano antes no demasiado afecto ni al independentismo ni a la democracia
cristiana de manual, le recomiendo que si tiene un rato en sus cortos (depende del transporte) viajes de Barcelona a Madrid, le eche un detenido vistazo a un
fantástico y muy pedagógico libro que acaba de publicar en Libros Libres el vicerrector de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, o sea, Duran, que no
es un piernas. El libro es para un trayecto de AVE o para un par de horas de insomnio en el Hotel Palace de Madrid y se titula directamente: Historias
ocultadas del nacionalismo catalán. Para no hacerme largo, cuento para todos y sobre todo para Duran y sus correligionarios dirigentes, Sánchez Llibre o
Casas, siempre tan atentos con el firmante, un par de episodios que el autor del libro, Javier Barraycoa, narra en esta obra.

No me voy a referir –ya digo que no quiero molestar demasiado a mi improbable lector– a la documentada historia de la financiación de Mussolini a Macià para
“invadir” (término del autor, no mío) Cataluña, tampoco al apoyo nada moral, y sí muy económico, que destacados nacionalistas catalanes ofrecieron a Franco
para que ganara la guerra; menos aún voy a detenerme en recordar que los maulets de hace un par de siglos tenían por lengua propia (ahora que tanto se habla
de ello) el español, y para nada voy a ironizar sobre aquel idiota –por lo menos convendremos en eso– padre que se decía del catalanismo, que escribió sin
que se le cayera la barretina de la bobada lo siguiente: “El catalán era la única lengua que se hablaba en el mundo antes de la confusión de la Torre de
Babel”. No; no quiero pensar que Oriol Pujol, el vástago de aquel prohombre de la Transición española ya tan denostada por Mas, siquiera piense algo tan
“bestia” (¿ve como sí he estado mil veces en Cataluña?), tan absolutamente estúpido como la enorme gilipollez que acabo de transcribir.

‘El novio de la muerte’
Sólo, en consecuencia, deseo relatar dos o tres episodios narrados por el citado autor en este libro que estimulo vivamente, y también quiero remedar
humildemente a don Pío Baroja, del que supongo que podría ser fiel lector Duran porque es mucho más divertido que, por ejemplo, ese enorme tostonazo,
escribiera en catalán o no, que firmaba como Verdaguer. A lo nuestro, decía don Pío: “El nacionalismo se cura viajando”. Pues bien, por si le pilla en uno de
estos puentes aéreos o AVES le cuento sabrosamente lo que desvela el autor antedicho, Barraycoa: “La música de la famosa canción El novio de la muerte, que
era parte de un cuplé y que con el tiempo se convirtió en la canción más paradigmática de la Legión, fue compuesta por un catalán. Se trataba de Joan Costa”.
Parece que sobre esta aportación a la música militar más entroncada con el nacionalismo español, los catalanes enragés han guardado históricamente un
hermético silencio.

Y a continuación un recuerdo que es, lo reconozco así, bastante más incómodo. Hace no más de un par de meses que ha fallecido Heribert Barrera, festejado
ampliamente por el nacionalismo catalán y del que púdicamente se ha ocultado su contribución a la xenofobia y al racismo más duro que se haya conocido en el
pasado siglo. ¿Les leo algunos párrafos de su Qué pensa Heribert Barrera en una larga entrevista con el colega Enric Vila. Ahí van: “Hay una distribución
genética en la población catalana estadísticamente diferente a la población subsahariana, por ejemplo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hay
muchas características que vienen determinadas genéticamente, y probablemente la inteligencia es una de ellas”. No recojo, porque me producen horror, sus
descalificaciones sobre los negros americanos o sobre la necesidad “de esterilizar a una persona débil”; pero sí me remito a este otro apunte del citado (y
enormemente llorado por el nacionalismo de Mas) cuando se refería en la mencionada entrevista a la emigración que llegó a Cataluña en los años sesenta. Lean.
“El país en conjunto perdió. Ahora tenemos escasez de agua. Si en lugar de seis millones fuésemos tres, como antes de la Guerra, no tendríamos ese problema”.

La sociedad plurilingüe
Y ya, finalmente, refiero una apreciación científica de Barraycoa sobre la lengua, el gran asunto que para los nacionalistas (¿diremos mejor
independentistas?) del momento es la clave de su apuesta escapista. Dice el autor, tras recorrer los apetitos idiomáticos de los catalanes de toda la vida:
“Se ha de desterrar el imaginario nacionalista que quiso creer que en Cataluña siempre se habló la misma lengua de forma homogénea y compacta. Más bien se
puede afirmar que durante muchos siglos fue una sociedad plurilingüe en la que se hablaba y escribía simultáneamente en catalán, castellano, latín, italiano,
mozárabe, occitano o hebreo”.

No abrigo la menor duda que todas estas apreciaciones le parecerán pura filfa a un enorme patrocinado del nacionalismo catalán que, insólitamente, ocupa
ahora mismo la Dirección de la Real Academia Española, desde cuya poltrona ha suscrito insólitamente todos los dictados de talibanes secesionistas que no
son, ¡válgame Dios!, comparables a la moderación siempre estatal de mi veterano conocido político Duran Lleida. El señor Blecua no participa en este momento
que se sepa –aunque, en cualquier momento, si su Prisa se lo pide, lo hará– en esas tertulias madrileñas de las que tanto abomina Duran y todavía no se ha
atrevido a declarar, como ya lo ha hecho la ministra de Defensa de España (se supone que es de España), Carme Chacón, que los Parlamentos están por encima de
la Justicia. Blecua, Chacón, Mas y los conversos ágrafos de última hora como Zapatero (¿sabrá este hombre dónde está Cataluña?) ni conocen las resoluciones
de la ONU y de la Unesco que obligar a educar a los niños en su lengua materna “sin preferencias”, ni se atreven a reconocer que en su admirada, se supone,
Qebec, la minoría anglófila, sólo un 20%, tiene asegurado todo el derecho a recibir educación, o sea enseñanza, en su idioma de leche, maternal quiero decir.

¿Qué les hemos hecho?
Y, ¿qué voy a escribir más de Duran? Pues, bueno, que ya está bien, que aquí en lo que en el mejor de los casos y cada día menos profusamente, llaman ustedes
“el resto de España” no les odia nadie, pero que, como nosotros, ustedes, ¡estaría bueno que no!, están obligados a respetar las sentencias judiciales y a
cumplirlas, y que si en resumidas cuentas se sienten, como ha dicho Mas haciéndose el fuerte en la Residencia de Estudiantes de Madrid, fuera de la
Constitución, pues qué quieren que les diga: que planteen su independencia de una vez, porque alguien puede pensar que, a lo peor, es que no se atreven
porque no les sigue más que Guardiola. Una vez, hace muchos años, un ministro de la extinta UCD, amigo personal por cierto del constitucionalista Miquel
Roca, decía refiriéndose a gentes que, como algunos de ustedes, nos están dando permanentemente la matraca: “Pero, bueno, y a estos, ¿qué les hemos hecho
nosotros?”. Eso: ¿qué les hemos hecho nosotros?
Cordialmente.

Lo que el catalanismo quiere olvidar
Javier Barraycoa desmonta en «Historias ocultadas del nacionalismo catalán» los mitos recurrentes del nacionalismo catalán y recopila las historias
silenciadas que los independentistas prefieren ocultar
A. COCO / MADRID ABC  18 Septiembre 2011

El catalanismo, con apenas un siglo de historia, pretende encarnar el alma de una Cataluña casi milenaria, reconfigurando no sólo la historia de Cataluña,
sino la del propio catalanismo». Lo escribe el investigador barcelonés Javier Barraycoa en la introducción de su libro «Historias ocultadas del nacionalismo
catalán», en el que desmonta los mitos con los que se ha construido un relato para justificar su pretensión de iniciar, como declaró en la celebración de la
Diada Artur Mas, presidente de la Generalitat, su «transición nacional catalana» y convertirse en un país al margen de España. Estos son algunos de los
aspectos históricos y sociales que Barraycoa aclara:

UN CATALANISMO, CON ESPAÑA DE «NACIÓN», ALEJADO DE LA SOCIEDAD
En los primeros capítulos de su libro, Barraycoa recuerda que «por lo común, para cualquier republicano federal catalán del siglo XIX, siempre regía el lema:
“Cataluña es la Patria y España la Nación”». Y prosigue: «Un catalán en la onda del federalismo, Juan Illas Vidal, [...] en su obra titulada “Cuestiones
catalanas, Cataluña en España” (1855), propone: “La unidad nacional es un sentimiento político fundamental común a todos y vivo en cada uno: formadlo si no
existe, y no temáis el provincialismo”».

Además, Barraycoa afirma que «los primeros catalanistas reconocían que el catalanismo era algo alejado de la realidad social de Cataluña». Así lo explica:
«Otro fenómeno psicológico y sintomático del catalanismo es que, nada más emerger, adoptó la conciencia de estar en crisis. Uno de los personajes más
curiosos y olvidados de los primeros años del catalanismo fue José Pella Forgas. [...] En 1906 escribía una obra hoy poco conocida y titulada “La crisi del
catalanisme”. Uno de los puntos de interés de este libro es constatar cómo los primeros catalanistas eran conscientes de que el catalanismo surgía como algo
alejado de la realidad social de Cataluña. [...]

La crítica estaba dirigida a todos aquellos que volcaban sus energías en redescubrir la cultura catalana pero que no tenían la más mínima intención de
proyectarla políticamente. Sospechaba que así nadie les seguiría. Un poeta catalanista, Joaquín Folguera Poal, ...] se quejaba: “La falta de conciencia
nacional es uno de nuestros ridículos. En la esfera de los intelectuales tampoco hay mucha dignidad de raza. Mucho ruido y pocas nueces. Mucha ferralla
literaria y poca consistencia política”. Los primeros catalanistas no entendían por qué la mayoría de catalanes no eran catalanistas y por qué les costaba
tanto despertar en ellos la conciencia nacional».

EL CATALÁN, UNA LENGUA HABLADA DURANTE EL FRANQUISMO
«Poco a poco, los nacionalistas más radicales han conseguido introducir la expresión “genocidio cultural” para describir la situación del catalán durante el
franquismo», sostiene Barraycoa. A lo largo de varios capítulos, recopila obras de teatro, poesía, certámenes, premios y editoriales escritos en catalán
durante el franquismo. Contra los argumentos de ese nacionalismo más exacerbado, escribe:

«Un libro ecuánime, escrito en catalán, que no revela un resentimiento especial hacia el franquismo, es el de Albert Branchadell titulado “L’aventura del
català”. El autor reconoce que el franquismo no puso en peligro la literatura catalana y que aunque hubo represión, “lo que sí es cierto es que las
dificultades del catalán durante el franquismo fueron de más a menos: la política lingüística del régimen se fue relajando con el paso del tiempo,
paralelamente a su liberación en general. [...] Si uno piensa lo que pasó con el catalán, no se diferencia mucho de la situación del castellano en la actual
Cataluña», critica Barraycoa.

«Intentando sintetizar esos primeros años, cosa harto imposible, se podría decir que hubo un primer momento de presión contra el uso escrito del catalán. Sin
embargo, la mayor parte de los conflictos vino, curiosamente, a causa de su uso por eclesiásticos en sus homilías o en pequeñas publicaciones parroquiales.
Durante algunas celebraciones litúrgicas, a las que asistía alguna autoridad militar, si el sacerdote se dirigía a los fieles en catalán, entonces se liaba.
Fuera de estos ámbitos, los conflictos fueron muy reducidos. A los pocos años de acabada la guerra, se reemprendían las publicaciones en catalán. En
diciembre de 1946 se autorizó el primer concierto público de l’Orfeó Català. Ese mismo año, el Institut d’Estudis Catalans (foco cultural del catalanismo)
iniciaba sus publicaciones en catalán. [...] Incluso se produjeron intentos del Régimen para lanzar publicaciones literarias en catalán, pero los
catalanistas se negaron a participar».

COMPANYS Y MACIÀ, DOS MITOS DEL NACIONALISMO MUY ESPAÑOLISTAS
«Macià [uno de los iniciadores de ERC] pasó de ser un apasionado españolista, a un apasionado nacionalista», escribe Barraycoa. A Lluís Companys, presidente
de la Generalitat durante la Guerra Civil, le define como «hiperespañolista» que «buena parte de su vida no fue catalanista, las circunstancias le arrimaron
al catalanismo y la historia lo convirtió en un mártir del independentismo». De él narra lo siguiente: «Otro caso de evolución política más que significativo
es el del ahora tan venerado Lluís Companys. Por aquella época, uno de los corresponsales en Cataluña del ABC era Juan Pujol. Era amigo de Companys mucho
antes de que alcanzara la presidencia de la Generalitat y recuerda que nunca —de joven— se le conoció la más mínima afición catalanista».

En cuanto a Macià, «un coronel del Ejército español, monárquico empedernido» que «llega a transformarse en el líder e icono del separatismo catalán»,
reproduce la evolución de sus proclamas, recogidas en el Diario de sesiones del Congreso de los Diputados. En 1907 hablaba de una «España grande y noble» y
aseguraba que «Cataluña no es separatista ni quiere serlo». En 1918, el mensaje variaba: «Solamente os digo que nosotros queremos formar una nacionalidad
catalana libre e independiente». En 1923, se radicalizaba: «El dilema es el siguiente: o nosotros continuamos bajo la opresión del Estado opresor, del Estado
centralista, en una esclavitud moral, peor cien veces que la material, o vamos a la violencia».

GUERRA DE SUCESIÓN Y LOS MOSSOS D'ESCUADRA COMO «BOTIFLERS»
Barraycoa apunta que «la Guerra de Sucesión se interpreta desde los ámbitos del nacionalismo como una guerra de Castilla contra Cataluña donde algunos
catalanes, los “botiflers” —uno de los peores insultos políticos que uno puede recibir en Cataluña—, traicionaron a Cataluña. En ningún momento los
nacionalistas reconocen que fue una guerra de disputa dinástica, donde los catalanes, al igual que los castellanos, lucharon por el Rey de España». Sin
embargo, el autor aclara que «si bien, indudablemente, buena parte de Cataluña se posicionó con el Archiduque Carlos, también muchos catalanes estaban a
favor de Felipe V y hubieron de sufrir una persecución atroz por parte de otros catalanes».

Otro de los epígrafes de esta nueva publicación remite al origen «botifler» de los Mossos d' Escuadra, la policía autonómica de Cataluña: «Este cuerpo
policial pretende ser una continuación de los antiguos Mossos, cuya historia conviene recordar. El fundador de los Mossos d’Escuadra fue Pedro Antonio
Veciana, un felipista no muy destacado pero que consiguió hacer una pequeña fortuna pertrechando al ejército de Felipe V. ...] El cuerpo de los Mossos fue
suprimido en 1868, y no por un madrileño, sino por un catalán: el General Prim. La excusa fue económica. [...] Pero detrás se escondía otro motivo: el
carácter monárquico de los Mossos, que los convertían en sospechosos conspiradores monárquicos tras la caída de Isabel II».

LA ZARZUELA, ÉXITO EN BARCELONA
Barraycoa alude a la obra «La cultura del catalanismo», en la que Joan-Lluís Marfany «realiza una recopilación de datos sobre la enorme difusión que tuvo la
zarzuela en Cataluña a finales del XIX». En ella concluye: «Era el espectáculo preferido de la mayoría de catalanes». Así describe la situación en uno de sus
capítulos: «Hubo una época, entre los años veinte y treinta, en que las zarzuelas se estrenaban antes en Barcelona que en Madrid, como es el caso de las
composiciones de Sorozábal “Katiuska” o “La tabernera del puerto”. [...] Sin embargo, hoy es prácticamente imposible asistir a una representación del género
chico en la ciudad condal. Ahora bien, si uno quiere asistir a obras de teatro en catalán subvencionadas y de lo más extravagantes, no encontrará problema».
Ficha
Título. «Historias ocultadas del nacionalismo catalán»
Autor. Javier Barraycoa (Barcelona, 1963). Doctor en Filosofía y profesor de Sociología en la Universidad de Barcelona. También ha impartido clases en la
Abat Oliba CEU
Editorial. LibrosLibres
Páginas. 365
Precio. 22 euros

Música e identidad
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com  18 Septiembre 2011

Un tal Gerard Quintana ha proferido en el Palau Sant Jordi de Barcelona gritos a favor de la "independencia" de Cataluña durante un "concierto". Pobre
hombre.

No se quién es ni qué perpetra con la música. Pero en los tiempos que corremos los tipos humanos son tan asquerosamente mediocres que estoy seguro de saber
qué piensa y qué va a decir. En realidad, lo que nos importa es la pregunta que suscita: ¿dónde queda aquí la identidad catalana? El pobre Quintana no tiene
ni idea de qué es Cataluña ni de cual es su identidad. Ni siquiera de que sea necesario tener una identidad. De hecho, quedaría muy apesadumbrado de saber
que su "música" y lo que él representa no son otra cosa que un subproducto más del sistema, de las relaciones de poder que aseguran la hegemonía de la
plutocracia. Son, por tanto, un caso bastante claro de lo que Cataluña no necesita.

Y es que cuando todo el mundo cree que las identidades se deciden en lo político, pierden de vista que es en lo sociológico, en lo cultural y, más
específicamente, en lo espiritual, donde realmente se decide la batalla. Así, los adolescentes de Francia, Alemania, Japón o Rusia se parecen más entre sí de
lo que se parecían sus padres. ¿Por qué? Por la convergencia de ritmos y patrones de vida. La China emergente aspira a entrar en esta vorágine de lo igual.
Son batallas que se deciden en lo cultural y en lo social y tienen el alma como frontera. Por eso, la música del tal Quintana, como la de Mick Jagger o la
"fiebre del sábado noche" de hace cuarenta años, contribuye a homogeneizar los gustos, los modelos y los cánones estéticos, desde unos parámetros fijados por
la industria global, en su división discográfica.

En consecuencia, ¿qué importa la "independencia" política cuando se es una mera sucursal del mercado? Aunque lo político sea de ésta u otra manera, la
bastardización de la cultura y la suplantación de cánones estéticos que expresan el alma del pueblo, aseguran la pérdida del "ipsum", de lo que uno realmente
"es", en aras del "idem", de lo idéntico.

Corresponde al maestro Alberto Buela la invención genuina del concepto de "isostenia". Término griego, la isostenia -"isos", igual; "stenos", estrecho-
describe la misma amplitud de criterio para un montón de cosas, opiniones, gustos y tendencias, que son a menudo contradictorios pero que, sin embargo,
conforman todos ellos un "totum revolutum" en el que es imposible jerarquizar nada. Todo vale y por eso, al lado de la "telebasura" aparece el concierto de
año nuevo retransmitido desde Viena: uno puede gustar de los dos. De ahí que Ana Rosa Quintana diga que la "telebasura" no existe: dejando aparte que la
célebre presentadora defiende sus judías, más esencialmente, su afirmación descansa en el hecho de queen el universo de lo igual nada puede calificarse
estrictamente de "basura". De ahí también que tanto "famoso" declare, cuando se le pregunta por sus gustos musicales, gustar de Mozart, Jimmy Hendrix y Bach:
en el reino de la "isostenia", nada es mejor.

No puede imaginarse un escenario peor para reivindicar las identidades. La "isostenia" nivela todo por lo bajo; la identidad, en cambio, llama a la
introspección desde el "ipsum", desde lo que uno es. Por eso la "música" actual -la que hace Quintana, por ejemplo- llama al desparrame sensitivo. En la
pulsión rítmica de la música sincopada, aflora lo primitivo, lo que es común a todo bípedo implume. También en el sentimentalismo ñoño del amor fácil, que
cuando se absolutiza acaba embruteciendo, y en la nadería de lo cotidiano.

Hay además otra nota característica de los "músicos estilo Quintana": que su éxito, su salida al mundo -y, más importante, la razón por la que pueden tocar
en el Palau Sant Jordi- es porque "hay demanda", porque se ajusta a los gustos de una sociedad embrutecida, en proceso de desarticulación por los mecanismos
del mercado. Así, mientras que en el pasado, la música nacía y se cultivaba en el seno de élites culturales, políticas o espirituales, hoy imperan los
criterios de la lógica de la sociedad de masas. En algún sombrío y funcional apartamento de la zona financiera de Nueva York o Tokyo se planean de antemano
los gustos y los éxitos de la próxima temporada. Y Quintana medra subido en la ola de las nuevas tendencias del mercado.

Indudablemente, la música como divertimento siempre ha existido, pero constituye un gran fraude de nuestra época confundir lo popular con lo vulgar, y
ocultar que la creación artística siempre ha nacido de unos pocos que han modelado los gustos de la sociedad de acuerdo a sus criterios superiores. Por
definición, la creación artística siempre ha sido aristocrática. En lo musical, las cumbres de la música, desde Bach a Wagner siempre favorecieron la
introspección y el recogimiento, la ponderación en lo sentimental y la evocación de la Naturaleza como sede del misterio de lo creado, apuntando siempre -a
veces de manera tácita- a cantar la gloria de Dios. De acuerdo con esta suprema aspiración, la identidad catalana ha producido compositores -hoy silenciados-
como, por ejemplo, Joan Lamote de Grignon, Daniel Mangrané o Celestí Sadurní y Gurgui, que han sabido encarnar, mejor o peor, el canon supremo ancestral de
la civilización occidental en su modulación española y en su vertiente específicamente catalana.

Naturalmente, todo esto, en la Cataluña de los Quintana y admiradores, carece de lugar y por eso, la "inmersión linguística", que reúne a un montón de
ignorantes pretenciosos en la Plaza de Sant Jaume, asegura que en aquella tierra entrañable se pueda explicar la misma basura que en Madrid, Berlín o Tokyo
pero eso sí, en catalán. Este es el lugar donde interviene un personaje como el tal Quintana pero no solo ahí. En realidad, Quintana es un arquetipo que se
repite en diferentes circunstancias: en otros lugares, unos sedicentes "patriotas" y "revolucionarios" adaptan el "rock´n roll" o el "heavy metal" -es decir,
la música del sistema- a letras ramplonas, llenas de provocaciones supuestamente "nacionales", "sociales" o "radicales", olvidando que esa "música" y las
actitudes que la acompañan son la actualización plena de la "isostenia" general que vivimos.

Por todo esto, es una contradicción en los términos intentar, por un lado, comprender Cataluña, participar de su identidad y de lo que ésta ha significado en
la gesta común española y, por otro lado, compartir la jerigonza vocinglera de un "concierto" en el Palau Sant Jordi, perpetrado por un tal Quintana. Desde
la identidad catalana todo esto solo puede verse como su antítesis y una impostura llamada a suplantar lo genuinamente catalán. Quizás su razón de ser sea
más bien lo que odian que lo que dicen amar sin entender ni conocer.

'Adoctrinamiento' en las aulas
La discriminación lingüística asfixia a los escolares de cinco comunidades
Los padres denuncian el adoctrinamiento en las aulas de las comunidades donde existe una lengua cooficia. “Algunos textos contemplan el español como un
idioma impuesto y asociado a la represión”.
A. Ledo e I. Moreno. Madrid www.gaceta.es  18 Septiembre 2011

Preservar el derecho de utilizar el castellano en España no es tarea fácil. Al menos, fuera del hogar. La mecha encendida en Cataluña se extiende por el
resto de las comunidades autónomas en las que conviven dos lenguas cooficiales –País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana y Baleares–. Una imposición
lingüística que deriva en “una grave discriminación por razón de lengua que perjudica la formación de nuestros niños y jóvenes y restringe la libertad de los
ciudadanos”, denuncian las asociaciones y plataformas por la defensa de la libertad lingüística en todos los ámbitos: Educación, Administración, Sanidad...
Situación que no sólo afecta a quienes viven en estas regiones, sino que limita la efectiva libertad de circulación y residencia de los ciudadanos españoles
por todo el país.

“La inmersión es una forma de conocimiento de un idioma, no un sistema educativo”, apunta tajante Carmen Leal, de la Asociación por la Tolerancia, al
recordar que en Cataluña el material escrito utilizado en todas las materias está exclusivamente en catalán. La excepción, eso sí, es la asignatura de Lengua
Española que “se estudia tan sólo dos horas por semana, una hora menos que la lengua extranjera”.

Aunque menos conocido, el caso de la Comunidad Valenciana también es flagrante. No es raro escuchar a un profesor regañar a un alumno en el recreo porque
habla en castellano ni a un docente disuadir a un padre de escoger el plan de estudio menos beligerante con el castellano, porque “es la opción que piden
todos los inmigrantes”. Así lo denuncia el presidente de la Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, Pablo Espinosa, que lamenta que cuando
denuncia este tipo de actos le tachan de “odiar el valenciano”. “No lo odiamos. Lo único que pedimos es tener derecho a elegir”, se defiende Espinosa.

La situación se repite en las Islas Baleares. Además de la marginación del castellano, los contenidos “tendenciosos” son la máxima en los libros de texto. Un
adoctrinamiento que también tienen que padecer los padres que piden un bilingüismo respetuoso en Galicia y el País Vasco.

Galicia: un discurso oral y escrito sin cohesión
En Galicia, “no se puede elegir la lengua vehicular en ninguno de los cursos de Enseñanza Obligatoria”, denuncia Gloria Lago, de Galicia Bilingüe. Se ha
establecido un reparto según el cual las asignaturas con más texto se imparten en gallego. De hecho, los alumnos pueden utilizar todos los libros de texto en
gallego mientras que en español sólo pueden usarse en determinadas asignaturas.

Además, esta asociación alerta de que parte del contenido de los libros de lengua gallega está orientado a que los alumnos contemplen el español como una
lengua foránea e impuesta que frecuentemente se asocia al franquismo y a la represión. Una línea llevada a cabo por algunos equipos de normalización y
dinamización lingüística, que incluso transmiten, a través de sus webs oficiales, la idea de que hablar gallego es más ecológico e incluso ético. “¡No seas
lingüicista! ¡Habla con tus hijos en gallego, serán mejores personas!”, “No impongas lenguas dominantes, utiliza lenguas amenazadas”, son algunos de los
lemas que pueden leerse.

Galicia Bilingüe acaba de denunciar ante la Xunta el grave adoctrinamiento llevado a cabo por numerosos de estos equipos. “Algunos incluso realizan
actividades en colaboración con grupos radicales y llevan a los alumnos a manifestaciones promovidas por sectores nacionalistas en horario lectivo”, afirman.

Insumisión
Esta situación tiene un fiel reflejo en el resultado de los alumnos gallegos. En Secundaria están a la cola de las comunidades españolas en competencia
lingüística y cohesión en el discurso oral y escrito, según el último estudio realizado por el Ministerio de Educación. “Sólo pedimos un bilingüismo
respetuoso que trascienda las ideologías políticas”, solicita Lago al recordar que 4.500 profesores se han declarado insumisos al presentar un listado con
sus nombres ante la Xunta para negarse a impartir clases en español.

Comunidad valenciana: “Sólo pedimos que nuestros hijos tengan derecho a elegir”
En la Comunidad Valenciana hay tres líneas educativas que, según denuncia la Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, marginan el castellano. La
única de las tres en la que se estudia el 50% en castellano y el otro 50 en valenciano es el Programa de Incorporación Progresiva (PIP), y es un plan en vías
de extinción. “En la provincia de Castellón hay unos 170 colegios y el PIP sólo se puede elegir en cinco. Es decir, de facto estás en una inmersión
lingüística obligatoria”, asegura el presidente de la plataforma, Pablo Espinosa, que denuncia “la gran hipocresía” de la Generalitat Valenciana. “En 10 años
han ido quitando la única opción de estudiar en castellano sin hacer ruido”, lamenta. Además, critica, abren las escuelas a asociaciones como Escuela
Valenciana, que en el día de la comunidad “ha llegado a repartir folletos en las aulas sobre el País Català, con el mapa de los territorios que reclaman los
nacionalistas catalanes.

País Vasco: El mapa de ‘Euskal Herria’ y las siete provincias del “país”
“Os animaría a impulsar nuestra lengua para que, de verdad, sea un camino para la paz. ¡Abramos las puertas de nuestro colegio al euskara!”. Esta es la
recomendación que hacía el curso pasado el director del centro concertado de los marianistas de Vitoria en una circular que envió a los padres de los alumnos
para convertir el colegio en un “espacio euskaldun”. Es un ejemplo más del adoctrinamiento que sufren los escolares en el País Vasco, ahora también en la
enseñanza concertada. Para María Aldecoa, presidenta de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística en el País Vasco, “nunca se ha llegado tan
lejos por escrito, relacionando la paz con la lengua vasca”.

Ni el cambio político ha conseguido acabar con la discriminación del castellano en las aulas vascas. “El nuevo Gobierno no ha hecho nada”, afirma Aldecoa,
que denuncia que las editoriales siguen teniendo carta blanca para hacer “lo que quieran”. Elkar en su libro en vasco de Ciencias de 2º de Primaria da un
ejemplo de la libertad editorial de la que gozan. Muestra a los escolares una imagen de la Tierra, posteriormente un mapa de los continentes, uno de Europa y
otro de Euskal Herria, en el que se pregunta a los alumnos –niños de siete años– por las siete provincias que integran el supuesto país. El plan Ulibarri,
promovido por el departamento de Educación del Gobierno Vasco desde 1996 con el objetivo de “normalizar el euskara en el colegio”, incluye unas fichas en las
que los alumnos deben comprometerse –firmando las mismas– a hablar en vasco. “Dicen a los niños que no las lleven a casa y algunos profesores las utilizan
para subir la nota”, denuncia Aldecoa. Además, añade, “se pide en clase a niños desde los cinco años que no llamen a sus padres mamá y papá, sino ama y aita.
A los padres, que contratemos personal euskaldun para cuidar a nuestros hijos o que les pongamos la televisión vasca”.

Aunque existen tres líneas educativas en función de la lengua vehicular, la línea A, de enseñanza en español con el euskera como asignatura, “no se puede
elegir en ningún centro público ni concertado”, apunta Aldecoa. La línea B, enseñanza en euskera y español, y la D, en euskera con el español como
asignatura, se pueden encontrar sin problemas. Es más, en los centros de nueva creación sólo se ofrece esta última.

Cataluña: “Mas destila hipocresía; su hijo va a una privada”
La Asociación por la Tolerancia aboga por una sociedad bilingüe y su labor ha ido encaminada, desde 1992, a que se valore la lengua materna de los alumnos.
Su presidente, Eduardo López-Dóriga, vive en primera persona la discriminación que padece el castellano en las aulas de Cataluña. Eduardo tiene tres hijos
menores de edad y dos de ellos acuden a una escuela concertada de Barcelona. Desde su escolarización, tuvo claro que debían recibir la educación en su lengua
materna, el castellano, y esa es la lucha que lleva lidiando desde hace años. La única posibilidad que encontró para conseguir este fin fue solicitar el
“trato individualizado”, consistente en recibir una explicación en castellano de algunas cuestiones, siempre confiando en “la buena fe del profesor”, y con
la consecuencia de que sus hijos se hallen “como bichos raros”.

Sin embargo, esta pequeña concesión de la Ley de Educación catalana topa con el muro de los libros, todos ellos escritos en catalán y sin una réplica
existente en castellano. Esta situación ha llevado a Eduardo a que su hija de 12 años abandone su hogar familiar en Barcelona para trasladarse a Pamplona,
donde sí puede recibir educación escolar en su lengua materna.
Las decisiones de la familia de Eduardo no quedan ahí. Él mismo dirigió una carta a la actual consejera de Educación, Irene Rigau, para poder elegir el
castellano como lengua en las clases de sus hijos; una carta de la que todavía no ha obtenido respuesta.

“Se saltan a la torera las sentencias. Nadie pide que no se den clases en catalán, únicamente que nos dejen elegir”, insiste Eduardo. El presidente de
Asociación por la Tolerancia se queja de que políticos como Artur Mas y Montilla destilan hipocresía, pues ellos mismo llevan a sus hijos a escuelas privadas
donde sí tienen el derecho a recibir la educación en castellano.

CULTURA
Bernardo Atxaga, cátedra en Nueva York
El escritor inauguró el viernes en una universidad de Manhattan una nueva tribuna educativa sobre lengua y literatura vasca que lleva su nombre
BEATRIZ BARRAL | NUEVA YORK. El Correo  18 Septiembre 2011

«Al final sólo queda el nombre y uno tiene que procurar que su nombre quede asentado en el mundo y en la memoria». La Cátedra Bernardo Atxaga del Graduate
Center de la City University of New York (CUNY) quedó oficialmente inaugurada la noche del pasado viernes con esta reflexión pronunciada precisamente por el
propio escritor guipuzcoano. Enfocada a la literatura y a la lingüística vasca, está dirigida a postgraduados e investigadores del CUNY y contará con uno o
dos seminarios al año impartidos por escritores y especialistas en la materia, según explicaron durante el acto los responsables del Instituto Etxepare.

El autor ha pasado una semana en Nueva York impartiendo el primer seminario de su cátedra, titulado 'Cultura y cambio político en Euskadi', y en el que han
tomado parte 12 estudiantes de doctorado de una decena de distintos países. «El interés por la lengua vasca, la literatura vasca y el País Vasco en general
me resulta asombroso. Pero me parece que, con poco que se trabaje, todavía se puede sacar más potencial. Es importante que poco a poco empecemos a tener
buena imagen de nosotros mismos y la transmitamos. Esto (la nueva cátedra) forma parte de la caja de resonancia», explicó Atxaga.

El autor de 'Obabakoak' y 'Siete casas en Francia' recibió el reconocimiento con sentimientos encontrados. «Es una mezcla de alegría y de melancolía. Alegría
por tener aquí tu nombre, y melancolía porque es una señal de que han pasado años y ya no soy un joven escritor. Llega un momento en el que uno acepta los
honores. Yo no acepto todos los que me proponen, pero éste, al ser en una universidad pública, para mí tenía mucho sentido», agradeció.

Durante la presentación, Atxaga explicó la importancia de hacer más visible el euskera. «Cada lengua es depositaria de una forma de ver el mundo. Además, la
lengua es creadora y la única forma de seguir teniendo una identidad. Esto nos sitúa en el mapa». El escritor aseguró que el euskera goza de buena salud y
que «muchos dramatizan por dramatizar». La comparó con un pequeño asteroide en el universo de los idiomas. «Basta con una nave espacial, que es el traductor,
con una caja de resonancia, como el Instituto Etxepare, y con encontrar una buena atmósfera, como el CUNY. Con esto, todo se andará y no hay lugar para
ningún dramatismo», tranquilizó.

El euskera, más fuerte
Optimista sobre el momento que vive Euskadi, Atxaga se mostró esperanzado sobre el futuro que le espera al euskera. «En Stanford, cuando expliqué su
gramática, los alumnos aplaudían porque les parecía una maravilla. Es el capital que tenemos para tener buena imagen y estar contentos de lo que somos.
Nosotros tenemos que hablarlo allí -en Euskadi-, asentar la lengua allí, convocar cada vez a más gente y tener cada vez más simpatizantes. Ahora va a ser
posible. La situación política está más calmada y esperemos que esté del todo calmada. En esa calma será posible la corriente de simpatía, tener una buena
atmósfera».

En el acto de inauguración también estuvo presente la consejera de Cultura del Gobierno vasco, Blanca Urgell, que viajó hasta Nueva York para asistir a la
presentación de la cátedra y mostró su satisfacción ante la plasmación de un proyecto impulsado por el Instituto Etxepare. «Necesitamos ventanas al mundo en
una doble dirección: traer aquí escritores para explicar qué somos y cómo somos, y también una ventana hacia nosotros, para que lo que se hace aquí pueda
llegar a Euskadi», afirmó Urgell.

Instituto Vasco, dinero español
Nota del Editor  18 Septiembre 2011

A mí me extrañaba que algunos americanos del norte, siempre tan prágmáticos, se hubieran metido en un tinglado sin salida como es este de los
idiomas regionales, y claro al buscar en internet (http://www.kultura.ejgv.euskadi.net), aparece el gobierno vasco, con dinero de nuestros impuestos detrás del montaje.

Si esta iniciativa la hubiera financiado por ejemplo, el grupo Mondragón, yo no tendría nada que objetar, es su dinero, sus beneficios de una actividades de
las que yo puedo ser cliente.

Envidia el bilingüismo de los catalanes
Rubalcaba avala el modelo lingüístico y acusa a Rajoy de actuar de "pirómano"

 www.gaceta.es  18 Septiembre 2011

Rubalcaba insta a Cataluña a mantener su modelo lingüístico. Señala al líder del PP, Mariano Rajoy, como el responsable del recurso contra el Estatut,
acusándole de actuar como "un pirómano por todos los pueblos de España" y que ahora "se presenta como el jefe de bomberos".

El candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha avalado el modelo lingüístico catalán, ha instado a los catalanes a que lo
preserven y ha acusado al líder del PP de actuar como un "pirómano" con esta lengua y ahora querer aparecer como el jefe de bomberos.

Rubalcaba ha hecho una encendida defensa de Cataluña y del catalán en su intervención en la Fiesta de la Rosa organizada por los socialistas catalanes en la
localidad barcelonesa de Gavá.

El exvicepresidente se ha mostrado convencido de que Cataluña se siente cómoda en España cuando siente que es respetada y querida, y ha recalcado que eso es
lo que él siente por esta comunidad: respeto y cariño por la Cataluña tal y como los catalanes la quieren.

El recurso contra el Estatut
Ha reconocido que hay bastante gente en Cataluña que no siente en la actualidad ese respeto y ha señalado que ese sentimiento nace de todo lo que ha ocurrido
con el Estatut.

"Mientras el PP y sus representantes recogían firmas contra el Estatuto, los socialistas lo defendíamos por todos los pueblos y plazas de España, y mientras
nosotros defendíamos que el archivo de Cataluña viniera a su tierra, los diputados del PP se manifestaban en contra", ha recordado.

Rubalcaba ha aludido a la actitud de Rajoy para señalar que algunos van ahora a Cataluña como si nunca hubiesen roto un plato y ha recordado que el recurso
contra el Estatut llevaba la firma del líder del PP y que éste estaba al frente del partido cuyos dirigentes dijeron que el estatuto de Cataluña era como el
plan Ibarretxe pero sin pistolas.

'Pirómanos y bomberos'
"Quien ha hecho de pirómano por todas las plazas y pueblos de España no puede venir a presentarse ahora como el jefe de bomberos, y no vamos a dejar que así
sea".

El candidato socialista ha rechazado las críticas procedentes de CiU en el sentido de que el PSOE y el PP son lo mismo, y ha instado a esta fuerza política a
que si quiere acercarse al Partido Popular no use a los socialistas como coartada.

"Si quiere abandonar el notario para ir a casa del registrador que lo haga, pero que no coja al PSOE como coartada porque no somos iguales", ha insistido.

Ha añadido que se han dicho muchas cosas contra Cataluña, sobre su supuesto egoísmo, pero ha hecho hincapié en que los socialistas nunca han actuado de esa
forma y han defendido su idea de una España plural y diversa.

"No hemos cumplido sólo con Cataluña, sino con nuestra obligación y nuestro sentido de España, ha dicho Rubalcaba.

Envidia el bilingüismo de los catalanes
El candidato socialista -quien ha bromeado diciendo que hoy no iba a hablar de fútbol, en alusión al 8-0 de ayer del Barcelona al Osasuna-, ha expresado su
envidia por el bilingüismo de los catalanes.

"Yo no hablo catalán en la intimidad", ha reconocido en alusión a a las palabras que en su día pronunció José María Aznar sobre el conocimiento de esta
lengua.

Pero ha subrayado que él ha defendido toda su vida el uso del catalán por considerarlo una riqueza para Cataluña y para el resto de España, y ha instado a
los catalanes a que cuiden su modelo educativo.

La doble moral nacionalista
Mas matriculó a sus hijos en una escuela elitista de cuatro idiomas
Líderes de CiU, PSC y PP optan por la enseñanza bilingüe y privada. Los representantes de ERC e ICV llevan a sus hijos a escuelas públicas. Algunos
amenazan con salir de la política por la lengua.
Julia Urgel. Barcelona. www.gaceta.es  18 Septiembre 2011

Mientras la mayoría de los políticos catalanes defiende la inmersión lingüística en catalán en las escuelas, en su casa opta por lo contrario y lleva a sus
hijos a colegios privados o concertados donde tienen asegurado no sólo aprender castellano y catalán, sino también inglés, francés o alemán.

La Generalitat no quiere que el castellano sea lengua vehicular y considera que el modelo actual resulta todo un “éxito pedagógico”. De hecho, el presidente
de la Generalitat, Artur Mas, ha llegado a amenazar al Partido Popular ante posibles pactos políticos si juegan con la inmersión lingüística. “Nadie les toca
las narices a los españoles con el castellano ni a los franceses con el francés ni a los alemanes con el alemán. ¿Y por qué a los catalanes nos tienen que
tocar las narices con nuestro idioma?”, se preguntó.

Mas mantiene: “Con la lengua no se juega”. Sin embargo, mientras impone el catalán en la enseñanza, en la Administración y en las relaciones con los
ciudadanos, lleva a sus hijos a uno de los mejores colegios de Barcelona –Aula– el mismo centro en el que él estudio.

‘In english’
Aula es de las escuelas más elitistas de la Ciudad Condal. Cuentan que no sólo Mas ha llevado allí a sus hijos, sino diversos dirigentes políticos. Fue
fundada por el pedagogo Pere Ribera, ya fallecido, y ofrece una educación muy disciplinada y en cuatro idiomas: catalán, castellano, inglés y francés, como
cuarta lengua. Tan elevado es el nivel de exigencia, que si no se cubren las expectativas del centro se invita al alumno a marcharse. De esto saben los hijos
de Mas, que según cuentan fuentes cercanas, terminaron sus estudios en un centro privado de monjas.

En un artículo en La Vanguardia publicado esta semana, el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras se refería a Aula para explicar la doble
moral que practican algunos políticos catalanes en materia lingüística. En la web de la escuela se explica que su objetivo no sólo es que los niños se
expresen oralmente y por escrito en las cuatro lenguas, “sino que dominen su uso en el ámbito académico e intelectual”.

Por la enseñanza en inglés optó el alcalde de Barcelona, Xavier Trías, el mismo que votó “sí” a la independencia de Cataluña en un referéndum realizado en la
Ciudad Condal en abril. Sus hijos, ya mayores, recibieron su educación en la escuela Santa Claus. Su fundadora, de nacionalidad inglesa, “le dio una huella
de pluralidad lingüística y cultural que, junto con el currículum oficial, forma parte del carácter propio de nuestra escuela”, señala su página web. Y
añade: “Pretendemos que nuestros alumnos, al acabar la Educación Primaria, tengan el mismo conocimiento en las tres lenguas: castellano, catalán e inglés”.

Mayores son también los hijos de Josep Antoni Duran i Lleida, el portavoz de CiU en el Congreso, que acudieron a un colegio concertado y católico, situado en
el barrio de San Gervasio en Barcelona. Fuentes cercanas a Duran aseguran que fue el Jesús María. De colegios concertados sabe también la líder del Partido
Popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, que lleva a su hijo de cinco años a una escuela en la que aprende inglés, castellano y catalán.

Plurilingües
Pocos idiomas, en cambio, podrán aprender los hijos de Oriol Pujol i Ferrusola, el presidente del grupo parlamentario de CiU. Su fama de nacionalista catalán
está bien justificada, pues fue de los que también votó “sí” a la independencia de Cataluña, junto a Trías. Además, fuentes consultadas por la GACETA cuentan
que el pequeño de los Pujol lleva a sus hijos a la escuela Thau de Barcelona, un centro privado que abre su portal de Internet con las palabras: “Una
llengua, una escola, un país” (“una lengua, una escuela, un país”, en catalán).

José Montilla, impulsor de la Ley de Educación que ahora rige en las escuelas lleva a dos de sus trillizos, Anna y Hèctor, al Colegio Alemán, una escuela
subvencionada por el Gobierno de Alemania, cuyas cuotas rondan los 400 euros mensuales.

La mayoría de los estudiantes que acude a esta escuela son hijos de alemanes que viven de manera temporal en Cataluña. “Muchos padres están de paso y, como
regresarán a Alemania, los niños no reciben clases de catalán. Los otros, una hora a la semana. Mis hijos saben catalán perfectamente, a pesar de que
escriben con muchas faltas de ortografía. Dan poco catalán, esta es la verdad, una hora a la semana es poquísimo. Pero bueno, ya lo supliré yo más adelante.
Prefiero que sepan alemán”, explicó Anna Hernández, la mujer de Montilla en febrero de 2010. El tercero de los trillizos, Víctor, va a otro colegio y “sí que
sabe mucho” catalán, añadió la mujer de Montilla en el libro Descubriendo a Montilla de Gabriel Pernau.

Y del alemán al francés. Los hijos de Joan Laporta, ex presidente del FC Barcelona, el mismo que se declara independentista y que sueña con una “nación
catalana organizada en un Estado propio”, lleva a sus hijos al Liceo Francés, el centro escolar al que acuden los niños y jóvenes de las familias más
acomodadas de la ciudad, que evitan la inmersión lingüística.
El Liceo Francés está situado en el corazón del barrio de Pedralbes y cuenta con 2.700 alumnos. De hecho, hasta que se marcharon a Estados Unidos, la Infanta
Cristina e Iñaki Urdangarín también llevaban a sus hijos a ese centro. Muchos jugadores del Barça siguen ese mismo ejemplo.

Enseñanza pública
En la línea de lo que prodiga el presidente de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, va la escuela a la que lleva a su hijo. La escola Proa, que se define
como “catalana, laica, democrática, pluralista y activa”. Puigcercós defiende desde su partido la inmersión lingüística y se ha alineado “incondicionalmente”
con el Gobierno catalán para defender la inmersión lingüística. Además, ha denunciado el acoso al idioma catalán desde “un consenso español que ha puesto en
la proa a la lengua catalana”.

Por su parte, Joan Herrera, el líder de ICV y diputado en el Congreso, lleva a su hijo a un colegio público en Poblenou, un barrio industrial de la ciudad de
Barcelona.

Educación superior
Del colegio a la Universidad… La GACETA ha podido saber que la hija de Felip Puig, el consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña, estudió su
licenciatura en la Universidad Abat Oliba CEU, un centro que se rige bajo inspiración católica.

La hidra de cuatro cabezas
Nota del Editor  18 Septiembre 2011

En tiempos de Franco no habia que ir a un colegio elitista para estudiar cuatro idiomas, bastaba con elegir la especialidad de letras en el bachillerato
y ya las tenías: español, latín, griego y francés o inglés, y a nadie se le ocurría decir que era cuatrilingüe (pentalingüe si en la calle aprendías cheli, caló, catalán, gallego, vasco, asturiano o silbo gomero `por ejemplo).

Lo que está claro es que si alguien estudia cuatro lenguas, conocerá algunos conceptos en alguna, en la correspondiente en la que se los
expliquen y un poco menos en su lengua materna, porque no hay forma de soltar información en dos idiomas simuláneamente ni canales para recibirla,
y tampoco tiempos muertos para secuenciar en un idioma y otro.

Al final, maleducados en cuatro idiomas si no se profundiza lo suficiente en la lengua materna, sobre todo si se trata de una importante.

 
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