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Recortes de Prensa   Lunes 19 Septiembre 2011

 

¿Cómo se arregla España? (I)
Roberto Centeno. El Confidencial  19 Septiembre 2011

Muy frecuentemente, amigos o personas que me siguen en los medios donde colaboro me dicen: “Dinos algo positivo, danos alguna esperanza”. Nuestro consejero delegado, José Antonio Sánchez, me decía lo mismo el otro día: “El Confidencial no está alineado con ningún partido político, sólo queremos el bien de España, gane quien gane; ¿por qué no propones soluciones?, ¿por qué no explicas cómo podemos salir de la crisis y no sólo relatas cómo nos hundimos un poco más cada día?”. No puedo estar más de acuerdo y creo que es el momento más adecuado, ahora y en las próximas semanas antes del 20-N. Dicho esto, comienzo por una afirmación rotunda: nuestra salida de la crisis es relativamente sencilla y solo necesita una cosa, voluntad política.

Pero antes quiero referir un ejemplo cercano de desastre por falta de voluntad política: Grecia. Todo el mundo dice que Grecia está quebrada o que quebrará mañana o pasado. Puede ser, pero sería una quiebra fraudulenta, porque Grecia no está quebrada ni de lejos. Una quiebra de una persona, una empresa o un país, significa que los pasivos exigibles son superiores a los activos realizables; los pasivos exigibles de Grecia son unos 150.000 millones de euros, de una deuda pública total de 350.000. ¿Y cuál es el valor de los activos públicos realizables? 300.000 millones de euros, el valor estimado por el BCE del aeropuerto de Atenas, las telecomunicaciones, una refinería, dos puertos, autopistas, etc.

¿Y qué pasa? Pues que al Gobierno griego no le sale de las narices vender nada, están en el chantaje a Europa: “O me dais lo que necesito y me hacéis una quita de 50 por ciento de la deuda o hundimos al euro”. Y para empezar necesito que me paguéis la nóminas y las pensiones de octubre y siguientes. Si yo fuera Merkel o Sarkozy, le iba a pagar la nómina y las pensiones su santa progenitora. Lo del Gobierno griego es una golfada que no tiene nombre: vendan el 50 por ciento de sus activos públicos, reduzcan la deuda a un manejable 80 por ciento del PIB y hagan luego los ajustes para estabilizar.

Se dice habitualmente que el problema que tenemos es que los españoles hemos vivido muchos años por encima de nuestras posibilidades y, en consecuencia, debemos apretarnos el cinturón ahora para poder devolver todo lo que hemos vivido de prestado, y esto es verdad

En España es lo mismo, pero mucho peor. ¿Peor que Grecia? Pues sí señor, y esto no es un juicio de valor, son matemáticas, porque las joyas de la corona ya las vendió Rato. Bueno, las malvendió a los monopolistas para estabilizar las cuentas y entrar en el euro a ciegas, como auténticos imbéciles, donde nadie dedicaría ni un solo segundo a analizar los pros y los contras de una decisión trascendental para la nación, y que sería desastrosa. Y ahora ya es demasiado tarde, la salida nos costaría el 50 por ciento del PIB según UBS, y eso sólo para empezar.

La condición sine qua non
Se dice habitualmente que el problema que tenemos es que los españoles hemos vivido muchos años por encima de nuestras posibilidades y, en consecuencia, debemos apretarnos el cinturón ahora para poder devolver todo lo que hemos vivido de prestado, y esto es verdad. Pero, ¿quién lo hizo posible? Lo hicieron posible unos gobiernos irresponsables y unas instituciones al servicio de los mismos que engañaron a los ciudadanos e incentivaron el endeudamiento masivo de familias y empresas muy por encima de todo lo razonable, cuando su obligación, y tenían todos los instrumentos de control para ello, era haberlo evitado.

Y no sólo familias y empresas. El despilfarro masivo está en la España de las autonomías, donde la casta política parasitaria gasta sin freno y sin control alguno, a veces en los disparates más inauditos; un proceso jamás conocido ni en España ni en Europa. Los culpables de ello no han sido los españoles, ha sido la casta política nacida en la Transición, que se repartirían España como si fuera un solar; una casta política y sindical que en su inmensa mayoría son meros parásitos sociales en el sentido directo del término.

Arreglar España es, por tanto, un problema esencialmente político, lo cual es bueno y es malo. Es bueno porque un acuerdo político podría poner las cosas en la senda de la solución. Y es malo, porque con un Partido Socialista al que, como dice France Soir, “no le importa destruir España con tal de no perder el poder y está tan ciego de odio hacia la derecha que son incapaces de criticar a los suyos aunque hundan el país”, el acuerdo es misión imposible. Pero es la condición sine qua non, y la alternativa es muy simple: o el acuerdo o el apocalipsis.

Muchos afirman que lo primero para arreglar España es mejorar la productividad… ¡y claro que hay que mejorarla!, pero eso ¿cómo se hace sin cambiar antes un modelo de Estado cuyas duplicidades cuestan 34.000 millones de euros anuales y cuyo despilfarro conjunto supera los 100.000 millones?, ¿con la unidad de mercado rota en 17 trozos?, ¿ sin crédito a familias y empresas porque el sistema financiero está quebrado?, ¿con una estructura monopolista del mercado de factores que hace que los españoles paguemos la tipos de interés, la electricidad, el gas y los productos petrolíferos más caros de Europa?, ¿con 3,4 millones de empleados públicos y asesores, de los que casi dos millones han sido nombrados a dedo, y son absolutamente inútiles?.

O España acaba con el sistema autonómico o a la inversa
Grábense ustedes esto en la cabeza: o España acaba con el sistema autonómico o el sistema autonómico acaba con España. Ése es la cuestión. Y ya no basta con “corregir sus excesos”, ya no basta con reducir gastos un 10 o un 20 por ciento, es demasiado poco y demasiado tarde. ¡Si sólo en el segundo trimestre 2011 la deuda de comunidades autónomas creció un 23,5 por ciento!. No podemos seguir gastando por más tiempo 100.000 millones de euros más de lo que ingresamos, batiendo cada trimestre records históricos de deuda; es el camino al desastre. Y, sin embargo, la salida es tan sencilla que hasta un niño de Primaria la entiende: no gastar más de lo que se ingresa. Y lo primero son comunidades autónomas, ayuntamientos y diputaciones, porque suponen el 80 por ciento del gasto total.

Para equilibrar, la reducción de gastos debe empezar por un 25 por ciento. Pero es mucho más, porque eso incluye las nuevas transferencias, decididas por Zapatero y Rubalcaba con una irresponsabilidad infinita y que han dejado al Estado con un agujero de 70.000 millones y con unos gastos imposibles de reducir porque ya no hay dinero suficiente para financiar el funcionamiento normal de la nación. Es, por tanto, imperativo reducir esas transferencias para que ese agujero desaparezca. Para equilibrar el gasto público total, CCAA y ayuntamientos tienen que reducir de media su gasto un 45 por ciento, algo que al contrario que el Estado es perfectamente posible. Pero tampoco basta: los ingresos deberán superar a los gastos durante decenios, para amortizar nuestra gigantesca deuda, y eso significa reducir el gasto no centralizado al menos en un 50 por ciento. ¡Ah!, y no esperen mejoras del lado del crecimiento, que medido por indicadores independientes está cayendo entre el -5 y el -7 por ciento desde julio. Y la renta disponible de las familias, que cayó un 4 % en 2010 por primera vez desde 1949, se hundirá un 5,5% previsto en 2011 y un 7 % estimado en 2012. Están arruinando literalmente a la nación.

La administración territorial es el cáncer que nos lleva a la ruina: 17 comunidades autónomas, con más de 4.000 altos cargos, frente a los 409 del Estado; 8.000 ayuntamientos, el doble que Alemania; 4.000 empresas públicas y 540 fundaciones, donde hay enchufados más de 500.000 familiares y amigos de políticos, cuyos jefes y jefecillos cobran más que los ministros. Diputaciones, cabildos insulares y cada uno por libre, sin la menor coordinación por parte del Estado. Cinco veces más empleados públicos que en 1975, cobrando de media un 36 por ciento más que el resto de trabajadores, 30.000 coches oficiales, 300.000 teléfonos móviles, 13 televisiones autonómicas, 100.000 liberados sindicales, 175 embajadas, el doble de las que tiene España, y mil y una cosas más.

Bien, esto es con lo que hay que acabar. El próximo lunes explicaré qué y cómo recortar, pero me adelanto a la gran patraña de la casta política parasitaria. “¿Cómo se va a poder reducir el gasto autonómico si el 80 por ciento es gasto sanitario y de educación?”. ¡Serán tramposos! El gasto sanitario es el 35 por ciento y la educación el 9 %; y su gestión, como nos señala The Economist (17/9/11), desastrosa y con costes fuera de control. El absentismo es el mayor de Europa, el coste de los medicamentos recetados el 40 por ciento más, los hospitales trabajan sólo por las mañanas, los 10.000 liberados sindicales inexistentes en el resto del mundo se dedican a hacerle la campaña al PSOE e impedir la racionalización. Un cachondeo total. ¿Quién dice que no se puede recortar en sanidad? Y la educación, igual. Los detalles, la semana que viene.

Por amor o por contienda
César VIDAL La Razón 19 Septiembre 2011

A mediados de los años cincuenta del s. I estaba encerrado en las cárceles de Roma un personaje bien peculiar que respondía al nombre de Pablo de Tarso. En nada intimidado por lo poco afortunado de su suerte, Pablo aprovechó el tiempo en prisión para escribir una serie de cartas dirigidas a comunidades fundadas por él. En una de ellas, la enviada a los filipenses, Pablo se hace eco de una situación personal ciertamente dolorosa. En las diferentes iglesias, había gente que no sentía la menor simpatía por él y que, ciertamente, predicaba el Evangelio, pero no por buenos motivos sino, fundamentalmente, con la finalidad de causarle amargura. Sin embargo, Pablo –que da muestra de una extraordinaria alegría en esa epístola a pesar de las cadenas– señala que lo que él desea es que se predique a Cristo y que si otros llevan a cabo esa labor, le da igual que lo hagan «por amor o por contienda». Era Pablo, sin duda, un hombre de fe, pero también poseía un extraordinario pragmatismo que no le permitía perder de vista la meta final.

Saco esto a colación porque estoy convencido de que una de las claves fundamentales de los próximos años será la actitud del PSOE. Desde que regresé del extranjero hace unas semanas he preguntado a gente de las extracciones más diversas si creen que el PSOE arrimará el hombro para ayudar a un gobierno del PP a sacarnos de la crisis o si, por el contrario, que se echará al monte apoyándose incluso en elementos violentos e «indignados».

Todos sin excepción, lo mismo si proceden del mundo de los medios, del arte, de las finanzas o del análisis económico, me han contestado que se esperan que sucederá lo segundo. Reconozco que no faltan motivos para llegar a esa conclusión, pero, a pesar de todo, creo que el PSOE no tiene otra alternativa distinta a la de ayudar al PP a remontar la crisis.

No espero que actúe así por patriotismo ya que el PSOE ha demostrado que no posee un átomo tanto en sus desatinos en política exterior como, sobre todo, en el apoyo otorgado al inconstitucional estatuto de Cataluña. Tampoco sueño con que el PSOE se mueva en la buena dirección impulsado por el respeto a la justicia ya que no ha dudado en buscar un pacto que exculpara a ETA y la devolviera a las instituciones e incluso ha lamentado la reciente condena de Otegui.

Ni siquiera me hago ilusiones de que busque cómo conservar el estado del bienestar porque nadie ha hecho tanto daño a la educación pública como el PSOE. No, en realidad, espero que sólo por frío egoísmo el PSOE colabore en la solución de problemas que ha ido creando junto a los nacionalistas durante décadas.

Diariamente suplico al Altísimo que el PSOE caiga en la cuenta de que si no reestructuramos el sistema autonómico, reflotamos la red crediticia, flexibilizamos la legislación laboral y logramos un crecimiento económico el barco naufragará y con él los socialistas. Si es así, objetarán algunos, el PSOE actuará debidamente, pero no por convicción si no en beneficio propio. Es igual. Yo en esto soy un pragmático como Pablo de Tarso. Si el PSOE se comporta como es su obligación, me da lo mismo que lo haga por amor o por contienda.

Corrupción
Chaves, el intocable
Pedro de Tena Libertad Digital 19 Septiembre 2011

Tras casi veinticinco años investigando corruptelas, especialmente en el campo socialista, he llegado a la conclusión de que los mandamases del PSOE se dividen sustancialmente en dos: tocables e intocables. De entre estos gerifaltes los hay que sufren, poco o mucho, pero sufren si cometen un error, perpetran una tropelía o quebrantan la ley. Son los tocables. El principal de ellos ha sido y es Alfonso Guerra. Las aventuras de su hermano le costaron el cargo y el prestigio. Del dales caña a no des más el coñazo y calla con esta Fundación y sus dineros por los servicios prestados, sólo hubo un rato. Fue tocado y eso que era un portaaviones de la izquierda oficial. Barrionuevo y Vera fueron dos tocados y eran destructores de primera clase. Antes de ello, fueron tocados Borbolla, Lerma, Galeote... Cayeron ministros, un gobernador del Banco de España, un banquero, jueces estrella... Habría que hacer memoria.

Pero repasando estos azarosos y convulsos años de nuestra vida, da uno con algunos intocables. El principal, Felipe González. Desde Flick y Flock hasta los GAL pasando por Filesa, muchos sabían, otros imaginaban, algunos suponían y los hechos quemaban en los archivadores. Tras todo ello, reaparece como rico empurado, socialista asesor de magnates o consejero de empresas, y sigue intocable. El segundo, por orden de importancia, es Alfredo Pérez Rubalcaba: desde haber mentido habitualmente a los ciudadanos -sobre todo aquel 13-M de 2004, inolvidable -, a haber contribuido al destrozo de la Educación o a haber tenido que ver, necesariamente, con negociaciones con ETA, el caso Faisán y demás porquería, ha hecho de todo. Y nada. Intocable e incluso candidato a la presidencia del Gobierno. Luego el rico Bono, blindado no se sabe por qué ni por quién contra toda pesquisa o pregunta. Se me ocurren otros menores: Narcís Serra. Luego ya, descendiendo, Solchaga, Ibarra... Zapatero, bambi de hierro convertido en felpudo, tiene cada más un aspecto tocable que da susto. Ni en las nubes se va a poder esconder.

Hoy añado a Manuel Chaves a la banda de los intocables. Desde su primer atropello conocido -préstamo impagado a la Caja de Ahorros de Jerez, hecho desaparecer del circuito informático y transformado en quebranto neto para la entidad -, al caso de sus hijos, una subvención injustificada concedida, además, saltándose su propia Ley de Incompatibilidad de Altos Cargos y un "comisionista" adjunto, ha habido muchos más: persecuciones a periodistas, familiares colocados en empresas públicas, hermanos que usaron la administración pública para sus avíos, amores inexplicables por Marruecos regados con dinero público... Y nada. Incluso el Tribunal Supremo finta en la oscuridad para no entorpecer su campaña electoral por Cádiz, donde comenzó sus andanzas. Y eso que parecía poco aventajado...

Los brujos de la tribu
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 19 Septiembre 2011

Sólo hay una verdad absoluta e inmutable y es que no se puede decir la verdad.

Las ciencias avanzan que es una barbaridad: galaxias con dos soles, biodinámica del cuerpo, robótica cuántica. Las humanidades, en cambio, siguen en su remolino de esquemas y prejuicios. Las sociedades de hoy funcionan, básicamente, con las mismas jerarquías y mentiras que esas aldeas de la Amazonía desconectadas de la civilización. Los indígenas tienen sus brujos de la tribu y nosotros los nuestros.

Para muestra, el estreno del Año Judicial. Togas, birretes. Avíos, puñetas. Voces huecas. Bodrios altisonantes. Carlos Dívar, el presidente del CGPJ, nos cuenta que las decisiones judiciales hay que respetarlas. La frase se pierde por los entresijos de la realidad. Mientras los mimados nacionalistas catalanes (ojo al outing de Chacón) se rían oficialmente de las leyes, costará creer a los togados que las encarnan. Las decisiones judiciales habrá que respetarlas, pero mientras los Garzón, los Conde-Pumpido, los Bermúdez y los Gimeno Jubero tengan la toga embadurnada de política, nos seguirán chirriando las arengas de los jueces en nombre de la Justicia. Imposible verlos maqueados largando grandezas y no pensar en el brujo de la tribu repitiendo su cántico: “Tonga, tonga, tonga”.

En España manda un scam de brujos asociados que sueltan sus mandingas, cobran y se van a casa a cenar. Los jueces asociados con los políticos, los políticos con los banqueros, los banqueros con los periodistas, los periodistas con los políticos, los políticos con los jueces y así sucesivamente. Para pasar el rato, se corrigen unos a otros. ¡Tiene un Audi! ¡No paga impuestos! ¡Mira dónde vive! ¡Ha dicho sobredimensionar! ¡Cómo se atreve! Si no respeta el DRAE, ya no le ajunto.

Tonga, tonga. Mandinga, mandinga. Nadie dice la verdad. Sólo hay una verdad absoluta e inmutable y es que no se puede decir la verdad. Mientras los científicos descubren macrocosmos y microcircuitos, los brujos de esta peculiar tribu siguen con sus chácharas. Es el cuento de siempre. En el país de Nunca Jamás.

Rajoy logra ser un fantasmón etéreo.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 19 Septiembre 2011

Vaya par que tenemos a la cabeza de las dos candidaturas que tendrán mayor cantidad de votos, Rubalcaba y Rajoy. Alfredo Pe Punto sigue su racha de demagogias auspiciando ahora el incumplimiento de las sentencias judiciales sobre las lenguas vehiculares en la enseñanza en Cataluña. Rajoy en cambio sigue ocultándose, habiendo logrado ya ser etéreo.

Lo de Rajoy es de risa, verle hacer esfuerzos para no hacer nada es todo es espectáculo. Ese hombre ya es incoloro, inodoro, insípido, incorpóreo, impalpable trasparente, etéreo y dentro de poco más de uno nos preguntaremos si realmente existe o es un político imaginario.

El País le dedica un artículo titulado “255 páginas de requiebros” y ya en el primer párrafo lo define tan bien que hasta me ha gustado.

“Pocas cosas le obsesionan tanto a Mariano Rajoy como cumplir con la palabra dada. “A lo que me comprometa lo voy a cumplir, yo ahora no me he comprometido a nada”, sentenció el jueves en Barcelona, entre risas de los empresarios catalanes. Tal vez eso, mezclado con la decisión estratégica de no dar miedo, ha hecho que Mariano Rajoy escriba por primera vez en su vida nada menos que 255 páginas sin mojarse nada, sin arriesgar, sin concretar, sin siquiera desvelar algún episodio delicado de su trayectoria.”

Un político capaz de decir que cumple todo lo que promete y que por eso no promete nada es alguien que busca ser intangible, o sea un fantasmón, que es lo que es este Rajoy. Quiere despolitizarlo todo y si llega al gobierno ya sé lo que hará con la mayoría de los principales problemas que nos acogotan, nada.

No quiere dar miedo, dice. Aviados vamos. Repito que no votaré a un fantasma y menos si es de la variedad fantasmón.

El despilfarro del día
Las autonomías gastarán este año más de 300 millones en "relaciones exteriores"
A pesar de los recortes que las comunidades autónomas afirman estar aplicando, este año gastarán 310 millones en política exterior
Pablo Molina www.libertaddigital.com 19 Septiembre 2011

Las comunidades autónomas dedican cada año una parte de su presupuesto a las relaciones exteriores como si de estados soberanos se tratara. Por lo general este dinero se destina principalmente al mantenimiento de las oficinas de representación institucional en organismos internacionales, como la Unión Europea, y a la "cooperación internacional al desarrollo", a través de las numerosas líneas de subvenciones dirigidas a organizaciones no gubernamentales que anualmente se llevan a cabo. En casos concretos, como ocurre con Cataluña, parte de ese dinero tiene como destino también el mantenimiento de las embajadas que la comunidad autónoma mantiene abiertas en otros países.

En el presente ejercicio, a pesar de las dificultades para cuadrar los presupuestos generales sin superar el déficit previsto para las administraciones públicas, nuestras comunidades autónomas gastarán más de trescientos millones en cultivar las "relaciones exteriores", y ello a pesar de que carecen de competencias constitucionales para ello.

A continuación les ofrecemos el listado con el gasto individualizado que va a ser destinado a política internacional por cada comunidad autónoma en 2011:

ANDALUCIA
86.845.621

PAIS VASCO
62.290.439

VALENCIA
29.722.170

NAVARRA
24.575.676

CATALUÑA
22.150.000

EXTREMADURA
14.700.000

CANARIAS
14.139.190

CASTILLA-LEÓN
12.085.912

BALEARES
10.464.197

LA RIOJA
9.952.862

GALICIA
7.866.487

CANTABRIA
6.080.284

ASTURIAS
4.695.075

ARAGON
1.449.219

MADRID
1.251.491

MURCIA
1.020.175

CASTILLA-LA MANCHA
782.170

T O T A L
310.070.968

La Junta de Andalucía blasona, con toda justicia, de ser la comunidad autónoma que más dinero destina a la cooperación internacional. Junto a este dato, que confirma la condición de la comunidad andaluza como la más derrochadora en la materia, sorprende el hecho de que La Rioja, la comunidad autónoma con el menor presupuesto de toda España por territorio y población, dedique casi diez millones de euros a las relaciones exteriores, situándose en la mitad de esta clasificación.

En el extremo opuesto se encontraría la comunidad de Madrid, que a pesar de ser la tercera comunidad más poblada, tras Andalucía y Cataluña, y la primera por PIB, es en cambio de las que menos dinero dedica a los asuntos exteriores con poco más de 1,2 millones de euros, en gran parte destinados a financiar la atención sanitaria de los emigrantes madrileños en el extranjero.

A pesar de que las 17 comunidades autónomas, en mayor o menor medida, dedican dinero público a financiar sus relaciones exteriores, la constitución española es taxativa a la hora de fijar las competencias en este terreno, pues tal y como establece su artículo 149.1.3, las relaciones internacionales son una de las 32 materias cuyo ejercicio el texto constitucional reserva en exclusiva al estado.

"Por la inmersión, insumisión"
Rivera: "Que nadie pague una multa lingüística. Si la recurres, la ganas"
Debates en Libertad analiza con Albert Rivera, Emilio Campmany y Pablo Planas las claves de la insumisión al TSJC sobre el catalán.
ESRADIO Libertad Digital 19 Septiembre 2011

Una semana más la actualidad se somete a debate en Debates en Libertad. Javier Somalo entra de lleno en los problemas que ocasiona la inmersión lingüística y las obsesiones del nacionalismo en Cataluña.

Con la ayuda del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, del director de Libertad Digital, Pablo Planas y del analista político de Libertad Digital, Emilio Campmany, Javier Somalo analiza las claves de la insumisión que Gobierno, Generalidad, nacionalistas y socialistas contra el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para que los niños puedan educarse también en español en las escuelas en Cataluña.

Rivera advertía que la jurisprudencia avala a los castellanohablantes, ya que son "lo normal" en Cataluña cuyo signo diferencial no es, en su opinión, que tengan el idioma Catalán, sino que todos hablan dos idiomas. En este sentido hacía un llamamiento para que "nadie pague una multa lingüística porque con la jurisprudencia en la mano, si la recurres, la ganas".

En el debate también participa Eduardo López Doriga, presidente de la Asociación por la Tolerancia y padre de tres niños, que se ha visto forzado a enviar a una de sus hijas a Navarra para que pueda estudiar en español. Además ha sufrido el bloque de la Generalidad a su derecho a que pueda escolarizar a sus hijos en español.

Por otro lado, Francisco Caja también atendió la llamada de Debates en Libertad y ofreció las últimas novedades sobre los recursos que prepara Convivencia Cívica Catalana después de que el TSJC suspendiera el plazo de dos meses para ejecutar la sentencia que obliga a la Generalidad a garantizar el bilingüismo en las escuelas.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Opinión
De palíndromos y oxímoron
Jordi Cañas  www.vozbcn.com

‘¿Cómo puede ser un país de todos aquel que prohíbe y excluye de la educación una de sus lenguas oficiales, el castellano, que es la lengua materna del 60% de sus ciudadanos? Un oxímoron, una paradoja lógica que no resiste el más mínimo análisis racional. Solo el fanatismo lingüístico, vinculado a una identidad sustentada en la lengua catalana o lo que es peor, una visión de un modelo de sociedad donde los castellanoparlantes no son catalanes, como destilan los cada vez menos opacos principios nacionalistas, sustentan esta aberración’.
Jordi Cañas www.vozbcn.com

Estos últimos días han estado marcados por el uso de figuras retóricas por parte del nacionalismo catalán como respuesta al final de la inmersión lingüística derivada de las diferentes sentencias judiciales que obligan a la Generalidad a incorporar el castellano como lengua vehicular y docente en la educación en Cataluña.

Este uso de figuras retóricas transmutadas en figuras identitarias empezó con un palíndromo en el epílogo del discurso con el que Màrius Serra tejió una encendida loa a la inmersión lingüística en su intervención en el acto institucional del 11 de septiembre. Sonó como acción imperativa para defender y profundizar en la inmersión obligatoria, ante unos asistentes que soportaban con un estoicismo religioso un calor sofocante, solo atemperado por el aleteo de abanicos y gorros de paja: “Català a l’atac“.

La segunda figura fue un oxímoron. La plataforma Som escola empapeló buena parte de los colegios públicos catalanes (los privados trilingües a los que llevan sus hijos las élites nacionalistas se salvaron de esta acción directa) y encabezó las diferentes concentraciones organizadas en defensa de la inmersión obligatoria en las que se gritaba mayoritariamente “independència” con un eslogan: ‘Per un país de tots, l’escola en català‘. Palíndromo y oxímoron al servicio de la construcción nacional.

El primero es en sí mismo una figura neutra, más cercano a un juego o a un divertimento lingüístico. Pero este no es este el caso del català a l’atac. Éste es una verdadera declaración de intenciones de un neo nacionalismo catalán desacomplejado que lo entiende como imperativo. Un nacionalismo radical que se ha quitado la máscara, la careta o la capucha, y ha decidido pasar a la ofensiva una vez la pax nacionalista se ha roto cuando los sumisos ciudadanos no nacionalistas han dejado de serlo y exigen sus derechos civiles.

El oxímoron per un país de tots, l’escola en català, es un ejemplo paradigmático de contradictio in terminis, urdida mediante dos expresiones contradictorias. ¿Cómo puede ser un país de todos aquel que prohíbe y excluye de la educación una de sus lenguas oficiales, el castellano, que es la lengua materna del 60% de sus ciudadanos? Un oxímoron, una paradoja lógica que no resiste el más mínimo análisis racional. Solo el fanatismo lingüístico, vinculado a una identidad sustentada en la lengua catalana o lo que es peor, una visión de un modelo de sociedad donde los castellanoparlantes no son catalanes, como destilan los cada vez menos opacos principios nacionalistas, sustentan esta aberración.

El palíndromo català a l’atac y el oxímoron per un país de tots, l’escola en català son reveladores de los principios que animan el modelo de sociedad catalana que anhelan los independentistas y los nacionalistas más radicales: una actitud beligerante contra el disidente y un monolingüismo identitario excluyente. Un modelo de sociedad que persigue, amedrenta e intenta anular la disidencia desde la presión, la coacción o, directamente, la amenaza. Un modelo de sociedad que reniega de su pluralidad y complejidad reduciendo la identidad al patrón nacionalista una llengua, una cultura, un país, convirtiendo en enemigo, en anti catalán, a quién no lo acate o se pliegue a sus dictados.

Una vez roto el falso consenso político entorno a la inmersión obligatoria. Una vez finiquitado el mercadeo político de los derechos de los catalanes con los que el PSOE y el PP habían pactado con los nacionalistas durante los últimos 30 años. Y una vez la ley y la legalidad han devuelto los derechos a todos los ciudadanos, la fiera ha despertado. Y así, en forma también de palíndromo, los ciudadanos catalanes no nacionalistas estamos advertidos: hemos oído odio.

Jordi Cañas es diputado autonómico de Ciudadanos
 



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