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Recortes de Prensa   Domingo 30  Octubre 2011

 

El clamor de una nación que se niega a suicidarse
EDITORIAL Libertad Digital  30 Octubre 2011

Decenas de miles de personas arroparon ayer con su presencia el acto convocado por las víctimas del terrorismo en contra de la rendición de la nación
española ante una banda terrorista. Ni el desprecio de los principales partidos políticos, ni el vacío orquestado por la mayoría de medios de comunicación,
pudo impedir ayer que el clamor de las víctimas del terrorismo se escuchara en el centro de la capital de España, en uno de los lugares que mejor simboliza
el sufrimiento de las víctimas del terror nacionalista de los terroristas de ETA como es la Plaza de la República Dominicana, escenario de uno de sus
atentados más sangrientos.

Los espléndidos discursos de las víctimas participantes en el acto, además de la emoción de su desgarro, fueron el acta de acusación formal contra un régimen
político que, con el consenso de sus principales agentes, pretende orquestar una nueva etapa de concesiones a una banda terrorista para que obtengan por la
vía del trapicheo clandestino lo que no consiguieron asesinando.

Ninguna nación libre puede admitir que la sangre de 859 españoles inocentes sirva como moneda de cambio para negociar con los culpables de tanto dolor. No
sólo por el respeto reverencial que las víctimas del terrorismo merecen, sino porque esa claudicación ante el terror sería el fin de nuestro estado de
derecho.

Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña de tan sólo seis años asesinada por la ETA en Santa Pola en 2002, resumió perfectamente en una frase la cuestión
principal que se dirime en esta humillante escalada de genuflexiones ante los asesinos terroristas, cuando proclamó que no se puede premiar a los asesinos a
costa del sufrimiento de todas las familias destrozadas por ellos. En efecto, por desgracia, eso es exactamente lo que están intentando por todos los medios
instituciones sedicentemente democráticas como el gobierno vasco con el silencio culpable y el apoyo cómplice del resto de los actores de esta asquerosa
trama.

En el acto de repulsa a las concesiones a los asesinos estuvieron presentes, entre otros políticos, algunos representantes del Partido Popular, pero eso sí,
"a título personal". Estaría bien que también a título personal hicieran todo lo posible para que su partido defienda, de una vez y con claridad, el derecho
de una nación libre a no arrodillarse frente a una banda de asesinos terroristas. Las víctimas están esperando ese pronunciamiento. Sus votantes también.

Las lágrimas de la justicia; por Teresa Jiménez-Becerril
Teresa Jiménez-Becerril La Razón  30 Octubre 2011

Me preguntaba yo en medio de la manifestación, rodeada de víctimas que sostenían fotografías de sus seres queridos asesinados por ETA, si era necesario
revivir tanto dolor. Y la respuesta fue afirmativa. Las víctimas debíamos recordar y llorar con la esperanza de que nuestras lágrimas laven las conciencias
de quienes tienen la tentación de olvidar. Y ya saben: el olvido puede allanar el camino a la injusticia y a la impunidad. Era necesario saber que Silvia,
con seis añitos, estaba bailando y murió en brazos de su madre Toñi. Y que Pilar,con ocho años, se quedó esperando en el patio del colegio a un papá que
nunca llegaba porque fue asesinado por ETA.

Testimonios capaces de atravesar los corazones más duros, y yo espero que también las voluntades de quienes tendrán en sus manos el futuro de todas estas personas que nunca tienen la certeza de que no le robarán la justicia que merecen. Porque fue la Justicia la gran protagonista de este emotivo acto donde no se respiraba más que emoción, solidaridad, compasión, alegría, esperanza y orgullo de no haber claudicado ante tanta humillación, desdén e incertidumbre. Si hay algo que está claro es la coherencia del discurso común de las víctimas, quienes desde hace años llevan pidiendo lo mismo memoria, dignidad y justicia.

Y hoy lo han hecho con urgencia porque temen más que nunca que tras el comunicado de ETA haya quienes crean que deben dar a los terroristas algo a cambio. Por ello, con respeto, sencillez, verdad, honor y con dignidad han repetido que no tienen que sentirse en deuda con quienes ya se lo han llevado todo. Hay muchas razones por las que merece la pena levantarse cada día y lo que yo viví ayer en esa plaza llena de banderas de España y de dignidad, es una de ellas.

Votos y bombas
Alejo Vidal-Quadras  www.gaceta.es  30 Octubre 2011

Lo asombroso de este montaje es que haya tanta gente que se apunte.

Duran i Lleida, crecientemente inspirado, ha señalado que no es tiempo de venganza, sino de reconciliación. Y se lo dice a aquellos que jamás
pidieron venganza y tan sólo clamaron por una justicia que no siempre obtuvieron. La tesis de los nacionalistas y de los despistados es que ETA ha sido
derrotada por el Estado de derecho porque la banda ha anunciado que mientras le vayan dando lo que pide se abstendrá de asesinar. El planteamiento es
notable: como los terroristas en activo ya son pocos y están acorralados, vamos a ceder a sus exigencias políticas. O sea, ahora que podríamos acabar con
ellos de una vez no lo hagamos, permitamos que se aproximen a sus objetivos y digamos que están liquidados. Lo asombroso de este montaje entre alucinado y
suicida es que haya tanta gente que se apunte. El brutal ataque a Yolanda Barcina es un recordatorio simple y efectivo de lo que nos espera. Si estamos al
alcance de sus tartas, también lo estamos al de sus pistolas. A la que nos desviemos del plan que nos han impuesto, el merengue volverá a ser pólvora.

El asunto no puede estar más claro, primero ganan las elecciones generales, a continuación ganan las autonómicas –y Otegui, lehendakari–, sigue la
convocatoria de un referéndum de autodeterminación por una Cámara vasca dominada por los sacudidores de árboles y los recogedores de nueces y si el resto de
España traga, fin de fiesta y república marxista totalitaria en el Cantábrico con desbandada de constitucionalistas y de militantes del PNV hacia el Sur en
busca de refugio. La conclusión es sencilla: la regla de la mayoría es aplicable únicamente entre gente desarmada. Los votos respaldados por las bombas no
son válidos, o lo que es lo mismo, sin entrega de las armas y disolución, la supuesta derrota es una viscosa y humillante derrota-trampa.

Las víctimas exigen un final sin impunidad
Quieren que ETA se rinda sin condiciones y pida perdón
Madrid - Carmen S. Macías La Razón  30 Octubre 2011

Nueve días después de que la banda terrorista ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada, las víctimas, acompañadas por miles de personas, se
concentraron ayer en la Plaza de República Dominicana para exigir Justicia y reclamar que no haya ningún tipo de concesiones a los terroristas que «deben
rendirse sin condiciones» y pedir perdón. Horas antes, un autobús fletado por Voces contra el Terrorismo, recorrió algunas de las calles de Madrid que ETA
sembró en su día de dinamita y terror. En el recorrido, el autobús hizo siete paradas en los puntos donde la banda terrorista atentó, y rindieron un breve
recuerdo a los asesinados, para que sus crímenes no caigan en el olvido.

Cada víctima portaba ayer un cartel en blanco con una cifra que reflejaba el número que ocupa en esa lista del dolor, de ese daño causado entre las 858
asesinatos de ETA. En el reverso, estaba su imagen, porque «tienen cara y tienen nombre, pero no tienen voz, porque se la quitaron».

Cientos de banderas de España eran agitadas al aire y se mezclaban con los gritos que reclamaban «Justicia, justicia, justicia» o los mensajes de apoyo:
«¡No estáis solos!». Tras un minuto de silencio y un homenaje a todos los caídos, las víctimas tomaron la palabra. María Jesús González, madre de Irene
Villa recordó algunos de los asesinatos de la banda terrorista. El momento más emotivo llegó cuando Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña de 6 años que
perdió la vida en el atentado contra la casa cuartel de Santa Pola, recordó los últimos bailes, el último helado de chocolate o los últimos juegos de su
niña, antes de que una bomba enterrara su cuerpo de niña bajo los escombros. Los allí presentes no pudieron contentar las lágrimas. «No olvidaremos su pasado
cuando se sienten en el Congreso amparados por una marca blanca y con la complicidad del Gobierno y del TC», dijo Toñi. Otras dos víctimas recordaron los
nombres de los 27 menores asesinados, los «santos inocentes de España».

También acompañaron a las víctimas Miguel Arias Cañete, Cayetana Álvarez de Toledo, el presidente de Asturias, Álvarez Cascos, el eurodiputado Jaime Mayor
Oreja quien advirtió de que ETA quiere ganar las elecciones para «fracturar España» o su compañero Carlos Iturgaiz que defendió la necesidad de que la
sociedad se «blinde» para evitar que los terroristas «tutelen» la política vasca. Para ello propuso dos medidas: la cadena perpetua y la reforma de la Ley
electoral.

Las víctimas de ETA se resisten a ser enterradas vivas
Miles de personas se concentran en la plaza de la República Dominicana de Madrid bajo el lema 'Frente a la impunidad, Justicia'
Héctor Salazar Fernández www.lavozlibre.com  30 Octubre 2011

Madrid.- La concentración comenzó con un solemne minuto de silencio. Sepulcral, en memoria de todas las víctimas asesinadas a sangre fría por la banda
terrorista ETA. El viento ondeaba la bandera de España que presidía el escenario situado en la plaza de la República Dominicana de Madrid, lugar donde los
asesinos sesgaron en 1986 la vida de doce jóvenes agentes de la Guardia Civil, y más de cincuenta personas resultaron heridas. Los aplausos rompieron sesenta
segundos de contención y pesadumbre por la actitud que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba ha mantenido con las víctimas
del terrorismo durante los últimos años, y en especial, desde el anuncio de la banda terrorista en el que anunciaba su “fin definitivo de la actividad
armada”.

Ketty Garat, periodista de Libertad Digital (Federico Jiménez Losantos restransmitió en directo desde los micrófonos de esRadio el acto) dirigió las
intervenciones que se llevaron a cabo durante la concentración. Detrás de ella, las víctimas portaban imágenes con sus familiares asesinados a manos de ETA.
Una imagen que recuerda la que habitualmente puede observarse por las calles del País Vasco y Navarra, pero en esta ocasión con la pureza y la legitimidad de
la inocencia y el sacrificio por la verdadera libertad.

"ETA es una banda asesina que ha asesinado a más de mil españoles. Una banda mafiosa de asesinos a la que no vamos a consentir que reescriban la historia.
Una historia escrita con la sangre de nuestros seres queridos. No queremos que reescriban la historia. No permitiremos que nadie tenga la tentación de que
esto pase como si no hubiera ocurrido nada", decía la madre de Irene Villa. A continuación, los asistentes han podido escuchar las historias particulares de
varios asesinados.

‘Frente a la impunidad, Justicia’. Es el lema que Voces Contra el Terrorismo (VCT) ha elegido para esta concentración. Justicia es lo que reclaman las
víctimas al Gobierno saliente de José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, y también al que entrará el próximo día 20 de noviembre tras la
celebración de las elecciones generales. Si se confirma lo mostrado por las encuestas, Mariano Rajoy tendrá que decidir el modo en que gestiona el tiempo
abierto tras el comunicado de la banda terrorista ETA. Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) mantuvo una reunión con
el candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno, que le trasladó el compromiso de no hacer ninguna cesión política ni penitenciara a los
terroristas. "Estaremos vigilantes", dijo Pedraza.

La plaza de la República Dominicana en Madrid, inundada por banderas españolas, aplaudía todas y cada una de las intervenciones de las víctimas del
terrorismo y sus familiares. Ningún representante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) estaba presente entre las víctimas. Tampoco de Unión Progreso
y Democracia (UPyD), formación liderada por Rosa Díez, y cuyo portavoz en el Ayuntamiento de Madrid aseguró no asistiría porque no había sido convocada por
la AVT.

A pesar de que la convocatoria la ha cursado Voces Contra el Terrorismo (VCT), todos los colectivos de víctimas han apoyado la concentración. Entre los
presentes, Jaime Mayor Oreja , la vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, Cristina Cifuentes (PP), el concejal del Ayuntamiento de Madrid Ángel Garrido (PP)
y el presidente del Principado de Asturias, Francisco Álvarez Cascos.

El testimonio más emotivo lo trasladó Toñi Santiago, madre de Silvia, una niña de seis años asesinada en el atentado que la banda terrorista ETA perpetró en
la localidad valenciana de Santa Pola el 4 de agosto del año 2002.

"¡No estáis solos!". Los asistentes se dirigían a las víctimas. El relato sobre el asesinato de la niña Silvia no permitía hablar a Teresa Jiménez Becerril,
hermana de Alberto Jiménez Becerril, al que ETA asesinó junto a su mujer, dejando huérfanos a tres niños, el mayor de seis años. "Los españoles no podemos
alegrarnos de un comunicado lleno de soberbia, de un comunicado que ronde homenaje a los asesinos y no a las víctimas. Lo único que quiero de ETA es que no
hablen más en ningún sitio y menos en un parlamento. Quiero que la voz de ETA se oiga sólo dentro de la cárcel y dentro de ningún sitio más", fueron las
palabras emocionadas de Becerril.

Otro momento emotivo llegaba con la lectura del nombre de todos los niños asesinados por la banda terrorista ETA. Aliento contenido mientras las lágrimas
volvían a aflorar. En realidad, en ningún momento habían desaparecido.

Francisco José Alcaraz, presidente de Voces Contra el Terrorismo, fue el último en tomar la palabra. "Todos los españoles somos víctimas del terrorismo",
afirmó Alcaraz. Una intervención breve que finalizó con los acordes del himno nacional. Las fotos de las víctimas y las banderas de España se alzaban hacia
el cielo de Madrid. Los aplausos y abrazos ponían punto y final a una concentración, no a la lucha que las víctimas del terrorismo seguirán llevando a cabo
hasta conseguir sus justas reclamaciones: ‘Frente a la impunidad, Justicia’.

España / concentración en madrid
Las víctimas critican a los políticos que hacen caso a ETA y quieren dar un portazo a la historia
Salen a la calle para exigir Justicia y que los terroristas no queden impunes. Mayor Oreja dice que hoy más que nunca hay que estar del lado de las víctimas
y cree que el comunicado de ETA obedece a «un apaño» negociado con el Gobierno
agencias / madrid ABC  30 Octubre 2011

Salen a la calle para exigir Justicia y que los terroristas no queden impunes. Mayor Oreja dice que hoy más que nunca hay que estar del lado de las víctimas
y cree que el comunicado de ETA obedece a «un apaño» negociado con el Gobierno

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, ha lamentado hoy que haya líderes políticos dispuestos a cerrar la historia
tras el comunicado de ETA. Durante la concentración de Voces Contra el Terrorismo que hoy se celebra en la Plaza de la República Argentina de Madrid, las
víctimas reclamaron que no haya impunidad en el fin de la banda armada. Según Pedraza, en el último comunicado de ETA ha quedado claro que quieren pasar
página y agregó que algunos líderes políticos quieren cerrar la historia. "Aquí estamos para decirle a ETA que no y para recordar a los políticos que les
apoyen que no debe haber impunidad", ha afirmado.

Como ella, miles de personas han salido a la calle este mediodía en Madrid para exigir un final del terrorismo en el que haya "vencedores y vencidos" y no se
realice ninguna cesión ante ETA, convocadas por las víctimas del terrorismo bajo el lema "Frente a la impunidad, Justicia".

Las víctimas critican a los políticos que hacen caso a ETA y quieren dar un portazo a la historia
La concentración ha sido convocada en la madrileña plaza de la República Dominicana, escenario de uno de los atentados más sangrientos de la banda en la
capital, por la plataforma liderada por Francisco José Alcaraz, y con el apoyo de prácticamente todas las asociaciones y fundaciones de víctimas del
terrorismo. A esta manifestación han acudido representantes del Partido Popular, como Jaime Mayor Oreja, el eurodiputado Carlos Iturgaiz, Cayetana Álvarez de
Toledo y Miguel Arias Cañete. Por su parte, el presidente de Asturias y del partido Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, también ha estado presente en
esta cita. El acto ha comenzado con un minuto de silencio en memoria de las víctimas. A lo largo de las intervenciones de los participantes se han podido
escuchar también gritos a favor de las víctimas, contra el Gobierno y pidiendo a los políticos que "no cedan" ante ETA.

Mayor ve el «cese» un «apaño» del Gobierno
El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, ha manifestado que lo que las víctimas están diciendo es que "la paz no puede ser resultado
de un apaño". Preguntado sobre los motivos por los que ha acudido a la manifestación, ha indicado: "Nunca he dejado de estar con las víctimas. Hoy más que
nunca las víctimas tienen razón. Hoy las víctimas hacen un servico a la verdad. Hoy las víctimas dicen que la paz no puede ser resultado de un apaño". A
juicio del europarlamentario popular, el comunicado de ETA es resultado de un acuerdo entre la banda terrorista y el Gobierno. Asimismo, ha aseverado que
"hay que restablecer la verdad".

POLÍTICA
Afectados por el terrorismo exigen en Madrid a ETA que «se rinda sin condiciones»
Álvarez Cascos, Mayor Oreja y Carlos Iturgaiz participaron en una concentración en la que se pidió una paz «con vencedores y vencidos»
R. C. | MADRID. El Correo  30 Octubre 2011

El colectivo de víctimas Voces contra el Terrorismo reunió ayer a miles de personas en la plaza de la República Dominicana de Madrid con el fin de exigir a
ETA «la rendición sin condiciones» y advertir de que cualquier otro desenlace sería «una traición» a los afectados por la violencia. El final de la banda
terrorista, corearon los asistentes y ratificaron los oradores, tiene que llegar «sin impunidad y con vencedores y vencidos».

El acto comenzó poco después de mediodía y congregó a unas 4.000 personas, según algunas estimaciones, que portaban banderas españolas, pañuelos y símbolos
de todo tipo en rojo y amarillo. Una pancarta con el lema 'Frente a la impunidad, Justicia' presidía la concentración, a la que el PP había descartado
sumarse oficialmente. La protesta contó con la asistencia de algunos representantes de este partido, como el portavoz del grupo popular español en el
Parlamento europeo, Jaime Mayor Oreja; el eurodiputado Carlos Iturgaiz; y los diputados Cayetana Álvarez de Toledo y Miguel Arias Cañete. Junto a ellos
estuvo el presidente de Asturias y líder de Foro tras dejar las filas populares, Francisco Álvarez Cascos. Falló la presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre, habitual en estas citas convocadas por víctimas de ETA.

Entre las personas que tomaron la palabra estuvo María Jesús González, madre de la joven Irene Villa, quien denunció «la complicidad» del Gobierno y del
Tribunal Constitucional para permitir que miembros de la izquierda abertzale estén en el Congreso después de las elecciones del 20 de noviembre si Amaiur
obtiene representación. Reclamó asimismo que al final de la historia de ETA tiene que haber «vencedores y vencidos» porque en el camino han quedado «casi un
millar de víctimas».

Toñi Santiago, madre de la menor Silvia Martínez, fallecida en un atentado de ETA en la localidad alicantina de Santa Pola el 4 de agosto de 2002, afirmó
entre lágrimas que las víctimas del terrorismo «no nos cansaremos de pedir, frente a la impunidad, justicia». La eurodiputada del PP Teresa Jiménez Becerril,
hermana del concejal sevillano asesinado Alberto Jiménez Becerril, manifestó que el comunicado de ETA del 20 de octubre no era el que «querían oír» las
víctimas; el que querían era el de que los terroristas «se rinden sin condiciones» y la organización «se disuelve, entrega las armas, reconoce el dolor
causado y pide perdón».

Las intervenciones estuvieron salpicadas de gritos de «asesinos, asesinos» contra ETA, aunque también se oyó algún reproche al Gobierno. El presidente de la
entidad convocante, Francisco José Alcaraz, rechazó terminar con la política de dispersión de presos porque sería «traicionar» a los asesinados. Mezclado
entre el público, Jaime Mayor Oreja denunció que el final de la violencia no es más que «un apaño» pactado entre el Ejecutivo de Zapatero y la organización
terrorista al que ahora, a su juicio, seguirá «el desafío de los nacionalistas» como parte de «un proyecto pactado» con los socialistas. El objetivo final,
añadió, es «la fractura de España».

El Correo de la miseria
Nota del Editor  30 Octubre 2011

Vaya manera más descarada de intoxicar. Declara afectados por el terrorismo a los que han perdido a sus seres más queridos, como si hubieran sufrido un resfriado.

Dice que se pidió la paz y lo que se dijo y decimos es que para hablar de paz tiene que haber guerra y aquí no ha habido ni hay guerra, hay y ha habido terrorismo y asesinos. Y dice que según algunas estimaciones nos congregamos unas 4000 personas, y tardamos más de media hora en desalojar la zona con rios de gente por las cuatro avenidas, ya que el metro estaba colapsado. También dice aque habia símbolos de todo tipo en rojo y amarillo, como si le causara sarpullido hablar de la bandera española, desplegada por miles.

Em cuanto a las declaraciones del Sr Oreja, es poco probable que hablase de final de la violencia, cuando no se tiene certeza de entrega de las armas y
persiste la acción aterrorizante de los filoterroristas en las calles e instituciones.

"FRENTE A LA IMPUNIDAD"
Miles de personas piden justicia contra ETA en un acto emotivo
El Semanal Digital  30 Octubre 2011

La convocatoria realizada por Voces contra el Terrorismo dio paso a un homenaje a las víctimas de la banda terrorista que contó con recuerdos en un lugar
simbólico.

"Frente a la impunidad, justicia", rezaba el lema de la convocatoria de Voces contra el Terrorismo. A las 11.30 horas de la mañana comenzaron a llegar los
primeros grupos de personas a la Plaza de la República Dominicana, en Madrid. El lugar del acto no estaba elegido al azar. Y es que fue allí donde el 14 de
julio de 1986 la banda terrorista ETA hizo detonar una furgoneta bomba al paso de un convoy de la Guardia Civil. La explosión se cobró las vidas, en el
momento o en días posteriores, de doce personas.

El arranque del acto, que contó con la presencia de miles de personas, lo dio la periodista de Es Radio - Libertad Digital Ketty Garat. María Jesús González,
madre de Irene Villa, y Toñi Santiago -madre de Silvia, la niña de seis años que murió en un atentado en Santa Pola en 2002- pusieron la piel de gallina al
desgranar sus recuerdos, como también la relación de niños víctimas de ETA. El acto incluyó un homenaje a los caídos con oración y los acordes de La muerte
no es el final.

El presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco Javier Alcaraz, se limitó a recordar que España era "el único país en el que las víctimas no se han
tomado la justicia por su mano y han respetado el Estado de Derecho", por lo que "exigimos justicia".

A la convocatoria acudieron varias organizaciones de víctimas, incluyendo la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), con su presidenta, Ángeles Pedraza,
y Dignidad y Justicia con Daniel Portero, así como la Fundación Gregorio Ordóñez, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y el Foro Ermua.

También hubo presencia de políticos como el presidente de Asturias, Francisco Álvarez Cascos, acompañado de su esposa, María Porto. Por parte del Partido
Popular, acudieron Jaime Mayor Oreja, Cayetana Álvarez de Toledo y Carlos Iturgaiz. De la Comunidad de Madrid pudo verse a la consejera de Presidencia y
Justicia, Regina Plañiol; al consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty; al Defensor del Menor, Arturo Canalda, y a la vicepresidenta de la Asamblea
Cristina Cifuentes. Por parte de la dirección nacional del PP estuvo presente Miguel Arias Cañete.

Asimismo, hubo periodistas como Isabel San Sebastián, Curry Valenzuela, Herman Terstch, Carlos Cuesta, Cayetano González o Román Cendoya.

España
Lo común del PP
Agapito Maestre Libertad Digital  30 Octubre 2011

Lo común, la comunidad española, está en vías de extinción. España es un país extraño, incluso se duda de que exista como una nación. Por ejemplo, los medios
de comunicación no están al servicio de la nación sino de un partido; o peor, los periódicos y las televisiones de propiedad privada son dirigidas, en su
mayor parte, por gentes ajenas a la historia de España. Dominan los italianos en la dirección bárbara de los periódicos y las televisiones, pero también los
sajones tienen un buen pedazo de esos medios. Tampoco "la cultura" que consumen los lugareños tiene mucho que ver con la llamada "cultura española". "¿Qué
cosa es eso de la cultura española?", preguntan las tribus autonómicas con extrañeza y cierto tono despectivo. Tiene razón el tribalismo autonómico al
despreciar la cultura española, porque ellos han conseguido hacerla desaparecer bajo el manto de las "culturas autonómicas". La nada oculta al ser.

La cultura española es ya un bien del pasado. No tiene vigencia. Ni los niños ni los adultos tienen conciencia de que nuestra cultura es un bien para aquí y
ahora. Lo común, pues, ya sea tradición, creencia, costumbre, pensamiento, idea, etcétera, tiende a desaparecer, cuando no ha desaparecido por completo.
Tampoco la administración de lo público es común, por el contrario, la gestión de los asuntos públicos está concebida para que no nos entendamos entre los
que habitamos este territorio, incluso se utilizan lenguas diferentes para destrozar los vínculos comunes. Es difícil hallar algún otro territorio en el
mundo comparable al español, es difícil, sí, hallar gente que busque con más saña que nosotros signos de "identidad" para incomunicarnos con el otro, a pesar
de tener un pasado común y unas instituciones compartidas. Somos un laboratorio práctico ideal para etnólogos especializados en los grandes simios. Somos
gentes muy peligrosas.

Con ese telón de fondo no es impertinente preguntarse: ¿qué es hoy España? La respuesta es sencilla: una población enfrentada y un territorio fragmentado.
¿Qué viabilidad política tiene España como Estado-nación con una Constitución que pone en cuestión la nación? Ninguna. España es un Estado fallido,
fracasado, porque es imposible entenderlo con 17 "estaditos"; estos 17 trozos de un Estado-nación han hecho desaparecer España: lo común. Ése es nuestro
drama. Está a la vista, pero, naturalmente, quienes viven de explotar ese drama lo ocultan. Lo niegan, sin importarles el precio que pagan unos "ciudadanos"
que para serlo de verdad necesitarían un suelo físico y político común. Los españoles no pueden, o peor, no les dejan ser ciudadanos, sencillamente porque
les falta lo común: la nación.

El bien público que es la nación desapareció hace mucho tiempo. Sólo nos quedan sus muertos. Sus víctimas. Mientras no las honremos como es debido, es decir,
concediéndoles el estatuto de sujeto político, esto no será una nación sino un vulgar gentío, algo más próximo a la caverna que a la ciudad. Y, sin embargo,
hoy tengo un par de motivos para la esperanza, esa libertad rescatada de la fatalidad, a saber: las víctimas del terrorismo y el programa político del PP
para estas elecciones. Sí, sí, mientras las víctimas del terrorismo sigan saliendo a la calle para recordarnos que ellas son lo mejor de la nación, habrá
esperanza; y mientras un partido, como el PP, recoja en su programa que nunca negociará con ETA y siempre reconocerá la memoria de las víctimas, entonces
tendremos esperanza de alcanzar un Estado-nación de carácter democrático.

Programa del PP
No es suficiente
José Carlos Rodríguez Libertad Digital  30 Octubre 2011

Mariano Rajoy está contento con el comunicado de ETA. Aunque la felicidad no es completa porque la banda no se disuelve, pone fin a su actividad terrorista,
ya que el "cese definitivo" se hace "sin condiciones". Mariano Rajoy no está contento con la manifestación de este sábado en Madrid porque desvía la atención
sobre el gran argumento de Rajoy para recoger la papeleta de millones de votantes que, de otro modo, no darían ese paso, y que se refiere a los cinco
millones de parados. No sólo no está contento, sino que su partido no lo respalda. Rajoy hace así un cálculo político: si tomase la posición de Aznar sobre
este asunto, perdería un millón de votos. Si se pone de perfil y le resta importancia al asunto, perderá, pongamos, 300.000, que recalarán en el partido de
Álvarez Cascos o en UPyD.

Pero ahora saca la versión preliminar de su programa de gobierno. Promete no negociar con terroristas. Bien está. Porque si algo ha quedado claro en todo
este asunto es que Rajoy estaba en el ajo del anuncio propagandístico de ETA. Y que su único interés es que no le embistan como el último obstáculo para la
paz. La paz, que en el diccionario de ETA se describe con la consecución de sus propios objetivos.

El resto del programa incluye propuestas razonables, como favorecer fiscalmente el ahorro a largo plazo. Pero no es suficiente. Propone el fomento del
bilingüismo o del trilingüismo donde haya otra lengua oficial, como si lo importante de la educación fuera cerrar las academias de idiomas. Pero ni una
palabra de fomentar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para los hijos. Propone mejorar la gestión informática del sistema judicial.
Bienvenido sea. Pero ¿dónde quedó la idea de hacer vitalicios los cargos del Tribunal Constitucional? ¿Qué hay que vaya en el sentido de regenerar la
democracia española?

No me cabe duda de que un gobierno de Mariano Rajoy sería mejor que uno del PSOE en la gestión económica. Pero la crisis de España va más allá del lacerante
problema del desempleo. Necesitamos una reforma de nuestra maltrecha democracia y un modelo de sociedad que se emancipe de los dictados de la política y nos
permita ser libres y responsables de nuestras propias vidas. Es cierto que Rajoy no haría de la división de los españoles su estrategia política. Pero no es
suficiente. Ni eso ni el sucedáneo que ha presentado como programa. No es ya que Rajoy prefiera no defender un programa ilusionante, sino que cuando tiene la
oportunidad de posicionarse con claridad en las cuestiones importantes, como el falso abandono de las armas por parte de ETA, mira hacia otro lado. El hastío
y las ansias de cambio no son argumentos suficientes para ganarse el voto de los españoles. Si gana prometiendo nada, nada será lo que haga al frente del
Gobierno.

José Carlos Rodríguez es periodista y miembro del Instituto Juan de Mariana

ETA
La división de la derecha española. O no
Pedro de Tena Libertad Digital  30 Octubre 2011

Es el sueño dorado de la camarilla que monopoliza los destinos del socialismo español desde Suresnes. No descansaron hasta destrozar a la UCD, aunque sabían
del riesgo que corría la democracia española de faltarle la representación política suficiente a más de media España. Tal faena les permitió gobernar durante
casi 14 años. Tras el esfuerzo de Aznar y su grupo de barones en la reconstitución de la derecha –centro derecha, se dice ortodoxamente–, el PSOE estuvo a
punto de lograr esta deseada división con motivo de la guerra de Irak. Aunque no lo logró su objetivo a escala de dirigentes –pese a la actitud reticente de
algunos de ellos hacia la "maldita guerra"–, sí lo logró en la base electoral y, atentado inesperado de por medio, logró gobernar otros ocho años.

Ahora, con un pie en la calle y el otro en la casapuerta, ¿cómo pueden dividir a la derecha española para que no gobierne dos generaciones sobre España? Las
víctimas del terrorismo. Aunque al principio de sus acercamientos a ETA parecieron decantarse por desacreditarlas, apestarlas, arruinarlas moral y
económicamente y apartarlas de la identidad política relevante que habían conseguido, no lograron que el PP se despegase de ellas. Ahora están en el
siguiente intento. Se trata de que el PP ponga en la balanza víctimas y réditos políticos. Aprovechados unos meses sin control político de nadie, con un
presidente sin dignidad (hubiera dimitido de tenerla) ni prestigio ni poder efectivo, se ha logrado dar forma a un acuerdo con ETA que podría pasar por una
amnistía cubierta o encubierta de sus asesinos y delincuentes.

Los maquiavelos encargados de esta jugada tienen calculados muchos movimientos. Uno de ellos, naturalmente, consiste en situar a las víctimas del terrorismo
en un sector de la derecha que prefiere los valores a los hipotéticos réditos electorales que proporcionaría la desaparición, más o menos, con armas o sin
ellas, con perdón o sin él, de ETA. El otro sector de la derecha haría lo contrario: preferir el supuesto pase a la historia logrando el fin de ETA, aunque
para ello hubiese que sacrificar el honor y los valores de las víctimas y de la justicia democrática. De darse este escenario, la derecha española se
dividiría en dos pedazos, principios versus pasteleos, y el PSOE, con sus aliados nacionalistas, ETA ya incluida, podría liderar el futuro de España hasta su
federalización total y destrucción posterior. O les sale, o lo que les sale es la refundación socialista sobre una base nacional española y principios éticos
democráticos, que sería lo deseable.

Comprehendiendo ayer el significado ético-político del acto de las víctimas, me sobrevino esta apocalíptica visión. El PP sabrá lo que hace. Espero.

La eugenesia educativa
xavier pericay ABC Cataluña  30 Octubre 2011

El 7 de diciembre de 2010, tras conocerse los resultados del último informe PISA —una macroevaluación de la OCDE en la que se miden las competencias en
lectura, matemáticas y ciencias de los alumnos de 15 años de más de sesenta países del mundo desarrollado—, el consejero de Educación en funciones Ernest
Maragall se mostraba exultante. ¿La razón? Su comunidad autónoma, por fin, progresaba adecuadamente. Sí, al contrario de lo sucedido en las dos ediciones
anteriores en las que la evaluación se había hecho también por comunidades, esta vez Cataluña no suspendía. Y, en según qué campo, hasta mejoraba un montón.

El propio consejero calificaba entonces esa mejora de «rotunda» y la atribuía a su gestión y a la puesta en marcha de la nueva Ley de Educación Catalana.
Como testamento político, pues, no estaba nada mal. Lástima que todo fuera mentira. Como ha demostrado esta semana la Fundació Bofill con un análisis
independiente de la muestra, esta no reflejaba la realidad educativa catalana, por lo que no podían compararse sus resultados con los obtenidos en muestras
precedentes.

Por un lado, el porcentaje de alumnos excluidos —entre los que están, claro, los que sacan peores notas— superaba el permitido por la OCDE. Por
otro, el alumnado inmigrante se hallaba infrarrepresentado en casi dos terceras partes. Y, finalmente, el porcentaje de alumnos de 15 años de 4º de ESO
excedía del que hubiera correspondido por su presencia en las aulas catalanas.

Aun así, lo más grave de todo este asunto no es el recurso a la mentira, al  engaño. Lo más grave es la hipocresía de la clase política catalana, que se llena la boca hablando de cohesión social y no se para en barras a la hora de practicar la eugenesia educativa. Dicen que el ex consejero Maragall, ante las revelaciones de la Fundació, ha declarado que a él que lo registren. Pues eso,  que lo registren. Y ya puestos, si procede, que también lo encierren.

EpC
Cuatro años resistiendo a Educación para la Ciudadanía
Mariano Bailly-Baillière Libertad Digital  30 Octubre 2011

Cuatro años durante los cuales los padres objetores hemos vivido una peculiar escuela de ciudadanía que nos ha hecho aprender a base de encontronazos con la
realidad. Una realidad cuyo verdadero rostro no podíamos imaginar siquiera cuando nos pusimos en pie frente a la imposición de la Educación para la
Ciudadanía.

Lo hicimos poco a poco, un puñado de padres que luego llegaría a varios millares, parpadeantes al ir tomando conciencia de la que se estaba fraguando. Y es
que, lo más inquietante del caso era tomar conciencia de que quienes habían negociado el sistema para adoctrinar a nuestros hijos desde el Estado lo habían
hecho a nuestras espaldas.

Así, sin sospechar la intromisión sin precedentes del Estado en las libertades ideológicas de los padres y sus hijos, comenzó el curso académico 2007/2008 en
el que se introdujo la Educación para la Ciudadanía en las primeras comunidades autónomas. El comienzo del curso escolar escenificó la tensión entre quienes
pretendían una imposición ignorante y sumisa de la Educación para la Ciudadanía y algunas asociaciones que dieron la voz de alarma a los padres
advirtiéndoles del cariz invasivo que suponía el proyecto.

A pesar de la falta de información veraz, gracias al tremendo esfuerzo de algunas organizaciones familiares y educativas que explicaban el calado intrusivo
de la Educación para la Ciudadanía y recomendaban la objeción de conciencia, se fue organizando espontáneamente una red de padres objetores que se esforzaban
por difundir el mensaje a quienes la información no les llegaba o les resultaba difícil dar crédito a lo que leían.

Sin más medios que sus ordenadores domésticos y robándole horas al descanso, miles de padres fueron constituyendo un mosaico de plataformas regionales
variopintas plantando cara a los gobiernos autonómicos y al gobierno central. Tras las objeciones, que llegaron a sobrepasar las 50.000, llegaron los
recursos y apelaciones judiciales que se cuentan por miles en toda la geografía española. Estando en una situación políticamente insostenible, llegaron en
ayuda del Gobierno las polémicas sentencias del Tribunal Supremo que denegaron el derecho a la objeción de conciencia en el ámbito educativo.

Tras las sentencias del Supremo, la gran mayoría de organizaciones que alentaban a los padres a objetar cambiaron de discurso y procuraron que los padres
depusiéramos nuestra actitud y los alumnos objetores entraran en clase, pues, según procuraban explicar, la objeción de conciencia ya no gozaba de cobertura
legal.

Algunos padres desistieron de la lucha plegándose a las consignas de quienes hasta ese momento les habían animado a ejercer la objeción de conciencia. Otros,
convencidos de que en el ejercicio de las libertades nadie puede tomar las decisiones por uno mismo, redoblamos la oposición. Para empezar, porque una
objeción de conciencia no varía mientras no cambie la causa que la produce y estaba claro que el Supremo no modificaba ni una tilde de las asignaturas. Y, en
segundo lugar, porque la defensa de las libertades era causa suficiente como para llegar, por la vía jurídica, hasta las últimas instancias.

La oposición a las asignaturas adoctrinadoras continúa porque, sea del color que sea, el gobierno no tiene derecho a pretender modelar la conciencia de
nuestros hijos. Y es que, más allá de ser un derecho, los padres tenemos el deber inexcusable de educar a nuestros hijos para procurar que sean personas
felices y ciudadanos comprometidos.

Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo es portavoz de la plataforma de padres Objetores.org

La muerte de la versión oficial del 11-M
Luis del Pino Libertad Digital  30 Octubre 2011

En noviembre de 2005, hace ahora seis años, publiqué en Libertad Digital la noticia de que en las autopsias realizadas a las víctimas mortales del 11-M no se
había encontrado ni rastro de metralla de origen terrorista.

Aquella noticia tenía una importancia extraordinaria, por cuanto la prueba principal en la que descansaba la versión oficial del 11-M - la famosa mochila de
Vallecas - sí que tenía clavos y tornillos a modo de metralla. Por tanto, el que en las autopsias de las víctimas no hubiera aparecido metralla de origen
terrorista demostraba que los artefactos que estallaron en los trenes no podían ser, de ninguna manera, como la mochila de Vallecas. En consecuencia, la
mochila de Vallecas era una prueba falsa.

A pesar de su importancia, nadie se hizo eco de aquella noticia. Ningún otro medio de comunicación la amplificó. Nadie preguntó en sede parlamentaria por esa
discrepancia. Nadie trató de indagar en sede judicial sobre el asunto. Nadie utilizó aquel dato fundamental durante el juicio del 11M para demostrar que la
prueba principal de la versión oficial de la masacre era falsa.

Dos años después, el 23 de enero de 2008, emitíamos en Libertad Digital TV una entrevista que le hice a la doctora Carmen Baladía, la que fuera Directora del
Instituto Anatómico Forense durante el 11M y a la que le tocó, como es lógico, coordinar la realización de las autopsias de las víctimas de la masacre de
Madrid. Y en aquella entrevista, la doctora Baladía realizó afirmaciones de una enorme gravedad y de un enorme interés.

Y confirmó, punto por punto, lo que dos años antes Libertad Digital había publicado. "Ni clavos, ni tuercas, ni tornillos; no había metralla entre nuestros
191 muertos", afirmó la doctora delante de las cámaras.

Ya no se trataba de que un medio de comunicación como el nuestro publicara una noticia que, aunque no había podido ser desmentida, tampoco había podido ser
constatada documentalmente (aunque a la Audiencia Nacional le hubiera costado bien poco constatarla); ahora era la propia responsable de la realización de
las autopsias del 11M la que confirmaba que, en efecto, en los cuerpos de las víctimas mortales del 11M no había metralla de origen terrorista. Pocas dudas
cabían ya, por tanto, sobre la veracidad de aquella información.

Y, sin embargo, de nuevo ningún medio de comunicación se hizo eco de la noticia. Nadie preguntó en sede parlamentaria por esa discrepancia. Nadie trató de
indagar en sede judicial sobre el asunto. Otra vez habíamos puesto sobre la mesa el dato fundamental que demostraba de forma incontestable la falsedad de la
versión oficial y otra vez todo el mundo miraba hacia otro lado.

Ayer, seis años después de que publicáramos por primera vez la noticia en Libertad Digital y casi cuatro años después de que entrevistáramos a la doctora
Carmen Baladía en Libertad Digital TV, la responsable de las autopsias del 11M declaró ante la juez Coro Cillán a solicitud de la Unión de Oficiales de la
Guardia Civil, dentro de la causa que se sigue contra dos mandos policiales por presunto falso testimonio y presunta manipulación de pruebas en la
investigación del 11M.

Y la doctora Baladía volvió a repetir lo que ya nos había contado cuatro años antes, pero esta vez en sede judicial: que en los cuerpos de las víctimas
mortales del 11M no había clavos, ni tornillos. No había metralla de origen terrorista.

Ya no caben más subterfugios. Ya no quedan más posibilidades de mirar hacia otro lado. La falsedad de la mochila de Vallecas ha quedado constatada en sede
judicial.

Porque todos sabemos, a estas alturas, que la mochila de Vallecas es una prueba falsa, pero hasta el momento no habíamos podido demostrarlo en sede judicial
más allá de toda duda razonable.

Los demás indicios de falsedad de esa malhadada mochila podían ser discutibles; desde la más absoluta mala fe, pero podían ser discutibles. Sin embargo, una
vez acreditada ante un juez la ausencia de metralla en los cuerpos de las víctimas, ya no hay manera de seguir sosteniendo la validez como prueba de la
mochila de Vallecas. Por una razón muy sencilla, que hasta los jueces Gómez Bermúdez y Del Olmo serían capaces de entender: imaginen ustedes un recinto
cerrado, como por ejemplo un vagón de cercanías, en el que hay 60 o 70 personas, e imaginen que alguien hace estallar dentro del vagón una bomba no
direccional, compuesta por 10 kg de explosivo y medio kilo de clavos y tornillos.

¿Qué es lo que sucede? Pues que los clavos y tornillos salen volando en todas direcciones, incrustándose en los cuerpos de las personas que encuentren a su
paso.

¡Para eso, precisamente, introducen los terroristas metralla en los artefactos! Para que salga disparada en todas direcciones y se incruste en los cuerpos de
las personas cercanas, causando así más víctimas.

Por tanto, el que en ninguno de los 191 cadáveres de las víctimas mortales del 11-M apareciera metralla de origen terrorista indica que los diez artefactos
que explotaron en los trenes no contenían metralla.

Por tanto, los artefactos que explotaron en los trenes y que mataron a casi 200 españoles a tres días de unas elecciones generales no son, no pueden ser,
como la mochila de Vallecas. Porque la mochila de Vallecas sí que contenía metralla.

Por tanto, la prueba principal en la que se basa toda la versión oficial del 11-M es una prueba falsa, una prueba colocada, una prueba amañada para dirigir
la investigación hacia unos falsos culpables y alejarla de los culpables verdaderos.

Ayer, la versión oficial del 11-M murió en un juzgado de Plaza de Castilla gracias a la valentía y profesionalidad de una juez - la juez Coro Cillán - y de
una doctora - la doctora Carmen Baladía. Y gracias también a la constancia de una asociación, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M, dirigida por
Angeles Domínguez, que es quien ha mantenido la batalla judicial para conocer la verdad sobre aquella masacre. Y gracias también al buen hacer de la
Asociación de Oficiales de la Guardia Civil, que es quien ha instado las últimas baterías de diligencias.

Y la versión oficial murió ayer porque ayer se acreditó que toda ella descansa sobre una prueba demostradamente falsa.

Ahora solo queda ver cuánto tiempo tardamos en enterrar esa versión oficial ya muerta. Por lo pronto, de ahora en adelante cualquier parte interesada podría
instar la inmediata reapertura de las investigaciones del 11-M a partir de lo que ayer fue ratificado en sede judicial.

El nuevo libro de Mario Conde
La salida correcta
 www.gaceta.es  30 Octubre 2011

Mario Conde aporta en De aquí se sale (MR Ediciones) las claves para superar uno de los periodos más inciertos de la historia reciente, pero no sólo eso.

En la obra, reflexiona sobre los excesos que han conducido a Occidente al precipicio económico y moral. Disecciona la clase política, la monarquía, la
justicia, la sociedad civil y los valores que gobiernan las relaciones personales. Y, lo más importante, plantea las transformaciones pendientes para que el
mundo sea más libre y más humano.

Desgraciadamente, de un costado, y afortunadamente, de otro, partimos de unos hechos concretos con los que definimos, precisamos y concretamos la situación
actual en la que nos toca vivir. Empleo la expresión “desgraciadamente” debido a que son muchas las personas que sufren en esta situación. Nos impresionó —
por ejemplo— la manera en la que expresó ese sentimiento un hombre alto, vestido de manera informal, como corresponde a la época del año en la que estábamos,
que se nos acercó mientras tomábamos algo antes de ir a dormir en un conocido hotel burgalés el pasado 26 de agosto. Su expresión fue “lo estamos pasando muy
mal”, y pronunció esas palabras con una carga de sentimiento y resignación tan profunda que nos provocó a los cuatro que circundábamos la mesa algo parecido
a un escalofrío. Cuando menos una suerte de conmoción. No sólo por esa carga emocional con la que desgranó su frase, sino, además, porque nos llevó a pensar
de modo casi automático que ese hombre era un ejemplo de lo que en ese mismo instante estaría sucediendo con muchas otras personas, con el añadido de que en
la escala del sufrimiento se puede descender hasta extremos más allá de lo dignamente humano.

Pero también empleo la palabra “afortunadamente” porque nos encontramos frente a una gran oportunidad. No sé si querremos o no aprovecharla para tratar de
construir un mejor modelo de convivencia. Pero es seguro que no lo conseguiremos si nuestra actitud consiste en negar las evidencias, en afirmar que en el
fondo esto que nos corresponde vivir no es sino un trozo de esas curvas que diseñan los teóricos del economicismo para marcarnos con esos trazos la evolución
de la humanidad. No lo conseguiremos si no nos damos cuenta de que en el fondo, como vengo diciendo desde hace muchos años, la cuestión es de arquitectura de
valores, y es la arquitectura diseñada, de modo consciente o inconsciente en estos últimos años, en las tres pasadas décadas, la que se encuentra en la base
de todo lo que nos ha ocurrido. Y de lo que seguirá sucediendo si no nos percatamos de ello y no nos proponemos de manera seria, consciente, deliberada y
casi diría hasta urgente, modificarla mediante la formulación de un nuevo código de valores compartidos, que nos define como proyecto de sociedad. No puede
decirse seriamente que esta situación conduce a la conclusión inexorable del fracaso del capitalismo. Es demasiado lineal algo así. Entre otras razones
porque la economía de mercado ha demostrado ser el modelo mejor en el plano de la eficiencia productiva de bienes y servicios. Quiero decir que, dentro de lo
que disponemos, es el método más eficaz para conseguir una mejor utilización de recursos. Pero, como ya he expresado con reiteración, eso no significa que
debamos elevar ni al modelo ni al mercado a los altares de lo sacro para, a continuación, afirmar solemnemente que a nosotros, a los humanos, ha llegado con
semejante vestimenta el fin de la Historia, porque la Humanidad ha encontrado, ¡por fin!, el grial de la convivencia.

Afirmar semejantes postulados equivale a mostrar un desconocimiento profundo de cómo funcionamos los humanos y es sendero que sin la menor duda conduce al
desastre, pasando, si se quiere, por oasis artificiales compuestos de espejismos de falsos bienestares. Cosa que, desgraciadamente, a muchos políticos no les
importa demasiado, porque planifican su vida en el poder a corto plazo, a lo inmediato, a lo de pasado mañana, a no perderlo a costa de lo que sea. El
cortoplacismo como valor estratégico se encuentra, igualmente, en la base del desperfecto, porque ese cortoplacismo como técnica, como valor primario,
conlleva aceptar el postulado de lo conveniente, porque eso, lo conveniente, siempre tiene una dimensión que va unos pocos metros más allá del alcance de
nuestros pies.

Por ello hacemos bien —es imprescindible— en desgranar las causas, los motivos que nos conducen a esta situación. Y resulta igualmente muy positivo —eso
creo— que formulemos propuestas serias de reforma al tejido económico-financiero y político que nos hemos dado. Es más que conveniente reflexionar sobre un
punto: la recuperación por la sociedad de sus derechos frente al Estado y la clase política. El eje central reside, como he expuesto, en que nosotros, la
sociedad civil, que entregamos nuestros asuntos en manos de una clase política que se ha ido conformando como un producto constituido en casta, decidamos
volver a ser los dueños de nuestro destino, generando para ello los cambios en las estructuras jurídicopolíticas que resulten necesarios. Y asumiendo, claro,
que no va a ser fácil, que la resistencia será muy poderosa, que tendremos que soportar muchos costes. Pero merece la pena, porque ya sabemos lo que da de
sí, adónde nos lleva este modelo si lo abandonamos a las fuerzas que lo han dominado y lo seguirán haciendo si no somos capaces de poner freno, primero, y
rediseñar la estructura de convivencia a continuación.

Todo eso es necesario. Pero no suficiente. Hay que ir más lejos. Y pido perdón por acudir de nuevo a las palabras con las que finalicé mi discurso de 1993 en
la Universidad Complutense, porque quiero que con su lectura se perciba que lo que a continuación expongo es algo que arranca de lejos, de muy lejos en mi
pensamiento. Así concluí en aquel inolvidable día:

Uno de los motores seculares de la Historia ha sido la pugna entre dos tendencias básicas: la materialista y la humanista. Esta última no ha de equivaler
necesariamente a la concepción religiosa de la existencia humana; consiste en entender al hombre como protagonista de la historia. El materialismo, en
cambio, sobrepasa al individuo y establece valores que se inscriben en instancias “superiores” a él: lo colectivo, lo social, lo global. El abandono del
individuo como actor de la política y como sujeto del progreso produce debilidad —y hasta menosprecio— de los valores que preocupan al hombre y,
consiguientemente, genera en él una desesperanza individual que, agregada, se convierte en desesperanza colectiva. Este fenómeno es probablemente el que está
provocando la profunda crisis que vive Europa. El gran desafío consiste en dotar nuevamente de contenido humanista a nuestros proyectos colectivos. El
recuperar al hombre. De acuerdo, pero ¿qué es el hombre? O, si se prefiere, ¿qué tipo de hombre queremos recuperar como eje de los proyectos colectivos?
Responder a esta pregunta es capital. Sin una idea clara sobre ella seguiremos navegando más o menos a ciegas, porque el materialismo como tal, llevado a sus
últimas consecuencias, no es sino, en mi opinión, una peligrosa ceguera.

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No conseguiremos nada, absolutamente nada con modificar leyes, con reclamar bondades en disposiciones legales, con aumentar competencias inspectoras, con
reclamar criterios de gestión adecuados a la función social del crédito, con prohibir determinadas fórmulas especulativas, con proscribir prácticas
retributivas inmorales o abusivas... Ese conjunto de medidas es imprescindible, pero con ellas y sólo con ellas los problemas seguirán vivos.

Al final la sociedad se compone de hombres, y sus comportamientos derivan de sus modos de pensar. Lo que ha sucedido es debido a los modos de pensar de
muchos de nosotros, de la sociedad en cuanto tal, salvando individualidades que pudieran disponer de otros códigos. Y por modo de pensar me refiero al
conjunto de valores que forman la estructura moral de una sociedad. Precisamente a eso aludía en el Vaticano cuando reclamaba un Código de Valores
Compartido.

Lo reclamaba porque sentía que el exceso de triunfalismo en la economía de mercado, la brutal exageración de lo financiero sobre lo real, si no establecíamos
un cuadro de valores claros que de alguna manera dieran una dimensión humana a lo que estábamos haciendo, podríamos caminar en directo hacia el precipicio. Y
lo que es peor, podríamos seguir semejante ruta sin ser conscientes de ello.

Ahora seguramente lo veamos claro. ¿Cómo es posible que nos pusiéramos a especular con la vivienda como si fueran acciones de una empresa de transporte
cotizada en Bolsa? Pues eso fue lo que sucedió. Y de ahí la llamada burbuja inmobiliaria. No se construían viviendas, sino objetos de especulación por parte
del conjunto de la sociedad. Pues eso fue posible porque despreciamos el valor de un elemento primario como es la vivienda y mediante la exacerbación de la
avaricia la llegamos a considerar un objeto de especulación puro y duro.

Hay que insistir de nuevo en la calidad de los cuadros dirigentes. Si se trata de personas con códigos de valores en los que la acumulación a cualquier
precio, la avaricia y derivadas similares ocupan los primeros puestos de sus modos de pensar, la sociedad que dirigen acabará mal, porque desgraciadamente el
poder de infectar al conjunto que tienen esos disvalores es tremendo. Como hemos comprobado más de una vez y como seguiremos comprobando si no somos capaces
de poner freno.

Y poner freno es centrarse de nuevo en el hombre. Pero no en un individualismo a ultranza. Es cierto que el hombre tiene que recuperar el lugar que le
corresponde, pero se trata de un hombre-en-sociedad. No buscamos un individuo capaz de albergar los mejores valores cuando se retira a la posición de
anacoreta en un desierto somalí. Se trata de un hombre en sociedad, lo que nos lleva a la idea de Humanidad.

¿Que valores? Hoy, como hace casi veinte años, sigo insistiendo en lo mismo: en que no se trata de formular con categoría normativa una definición precisa y
articulada, sino tener claras algunas ideas en el plano de los principios con los que queremos construir nuestra sociedad. ¿Los tenemos claros? Pues quizá
algunos sí, pero seguramente muchos otros no, en el sentido de que se necesita un debate en el seno de la sociedad. ¿Nuevamente un debate? Pues claro. El
debate que no se ha podido realizar estos años debido a que los supuestos principios se vestían de ortodoxia, de modo que todo aquel que no los aceptaba de
forma radical era considerado un antisistema, un proscrito, un heterodoxo, un iconoclasta.

__________________
Así que debemos recuperar valores que se han perdido como el esfuerzo, el trabajo bien hecho, la calidad como postulado en la actividad empresarial, y todo
lo demás que se deriva de lo que hemos expuesto en las páginas anteriores. Pero hay más. Por ejemplo, una sociedad como la nuestra admite hoy sin problemas
el valor del enriquecimiento como motor de la actividad económica. No siempre ha sido así, pero al final en buena medida parece razonable que una persona se
motive con el deseo de enriquecerse. Pero legítimamente. El problema es que ese enriquecimiento se ha exacerbado y no sólo en el cuánto, sino en el cómo.
Cualquier método era legítimo, por así decir, para alcanzarlo. Y la desgracia es que nuestra sociedad consume unas dosis de cinismo tan altas que a partir de
una cifra determinada ya nadie se cuestiona la moralidad o la legitimidad siquiera de ese enriquecimiento. Nublados por lo cuantitativo, nos olvidamos de
aspectos sustanciales.

Pues bien, es verdad que el enriquecimiento en sus justos límites es un motivo hoy aceptado como motor de cierta actividad. Pero no es el único patrón de
prestigio social. No debe serlo. Una sociedad necesita empresarios, claro, pero también filósofos, poetas, artistas, políticos, y en estas profesiones,
imprescindibles para alcanzar una vida que merezca el apelativo de humana, ese enriquecimiento no es el verdadero ni el principal motor. O no debería serlo,
porque si lo fuera no estaríamos en presencia de verdaderos poetas, o filósofos o políticos, sino de subproductos claramente perjudiciales para el cuerpo
social.

Y es que, por si fuera poco, un nuevo desafío nos aguarda. Durante muchos años las nuevas generaciones han vivido con un postulado claro: si trabajas vivirás
mejor que tus padres o abuelos. Me refiero a la generalidad porque los que vivían exclusivamente de las herencias no siempre podrían decir lo mismo, entre
otras razones porque lo de trabajar cuando no lo necesitas no es deporte común a los españoles. Quizá a los humanos, pero en España tenemos ejemplos
diáfanos. Pues bien, parece que la situación ha cambiado. Ahora, debido a que nos hemos gastado por anticipado mucho de lo que todavía no hemos ganado, es
necesario recuperar ese terreno y para ello tenemos que trabajar más para ganar menos. Esto equivale a decirles a los jóvenes que aun trabajando mucho no van
a vivir igual que sus padres en los últimos veinte años. Porque nuestra vida fue en muchos aspectos artificial, consumiendo un bienestar que no habíamos
ganado.

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Esta sociedad valora el éxito formal, exterior, no el medio de alcanzarlo. Es curioso, pero si a una persona la destroza el poder por motivos espurios y
violando la Ley, la gente considera que ha perdido. Sin más matices. Y, por el contrario, si alcanza posiciones de poder económico o político por medios
ilegítimos, la sociedad considera que ha ganado. Esto por sí solo ya nos indica que estamos en una sociedad enferma. Porque se mide lo exterior. Vivimos en
la corteza, abandonando la esencia de nuestra condición de humanos.

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No tenemos que vivir con más cosas, sino con mejores cosas. La posesión de cada día más y más bienes no es el patrón de vivir mejor. La sociedad del
despilfarro no vive mejor que aquella que valora los bienes en su justa medida. Mejorar no es regresar a los campos de la indigencia, pero tampoco seguir
caminando por las artificiales autopistas de la falsa abundancia regadas con un consumismo a ultranza que acaba destrozando la correcta relación del hombre
con las cosas. Cuando te asomas con mente abierta a la hiperabundancia en la posesión de objetos de consumo, te das cuenta de que eso no puede continuar, que
carece del menor sentido. Ya sé que sin consumo no existe producción, sin producción no se genera empleo y que ese círculo continúa. Lo sé. Pero en algún
momento hay que frenar el exceso.

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Aprendamos el término “mejor”. Traduzcámoslo en dimensión verdaderamente humana. Busquemos una vida mejor en lo humano aunque sea menos abundante en la
posesión de bienes materiales. Reconduzcamos la eficiencia, la tan cacareada eficiencia, a su dimensión correcta. Un casino, un ateneo, una fundación
cultural, una asociación, una Academia puede ser que no resulten eficientes en un concepto meramente economicista de este término, pero son claramente
eficientes en términos de vida humana. Recuperar al hombre significa recuperar la dimensión humana del vivir. Necesitamos consumir algo de poesía, o nos
veremos obligados a soportar las derivadas de una realidad que es tan poco humana que genera desconsuelo.

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Necesitamos una visión del hombre y de la Humanidad en la que anclar los valores, insisto, los valores que permiten definirnos como verdaderamente humanos.
No somos, obviamente, todos iguales, ni en lo físico ni lo interno. Pero todos hemos nacido iguales en lo que a dignidad humana se refiere. Debemos ajustar
la organización social a las realidades de los humanos, pero aspirando a que esa palabra, la dignidad, no sea una fruta de aquellas que tienen un aspecto
excelente por fuera pero que carecen de todo sabor cuando las masticas. Asumiendo, claro, que siempre existirán individuos capaces de poner su dignidad en
almoneda por un plato de lentejas o un sorbo de poder. Pero tratemos de reducir su número al mínimo posible, y, desde luego, tratemos por todos los medios de
evitar que consigan el poder de administrar la res publica de una comunidad.

Y no veo posible construir una sociedad verdaderamente humana si no anclamos al individuo en una noción de trascendencia. Somos algo y por algo andamos por
esta tierra. Tenemos la doble dimensión que señalaba el Maestro Eckhart: somos hombre exterior y hombre interior. Y es en el valor de ese hombre interior en
donde se encuentra el sentido de trascendencia al que aludo.

No se trata de construir un modelo religioso ni mucho menos de exigir una obediencia a una determinada religión. Es asunto de libertad individual. Se trata
de convencernos de que somos algo más que una masa orgánica en movimiento. Se trata de entender que tenemos una estructura superior a eso que llamamos
materia. Se trata de apelar a ese hombre interior, que existe instalado en la trascendencia.

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En mis años de banca, de un modo casi clandestino, porque no deseaba publicidad alguna en estas materias, me reuní con profesores de diversas partes del
mundo y juntos comentamos la conveniencia de que las tres grandes religiones monoteístas iniciaran un diálogo para evidenciar todo aquello que las une. En el
Congreso del Vaticano de 1992 algo de ello se encontraba en el fondo del encuentro. Por las circunstancias que rodearon mi vida a partir de 1993 el proceso
se frustró. Y veo, con algo más que preocupación, cómo fundamentalismos religiosos que crecen instalados en una espiral de violencia pueden acabar causando
mucho más dolor al mundo del que ya han provocado.

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Hoy, como decía más atrás, el hombre se encuentra en búsqueda de referentes. Quieren algo más que el consumo de materia en la materia. Sienten una sensación
de vacío interior. Creo que no todos, pero sí son muchos los que en esa situación se encuentran. Y es una buena noticia. Porque en la construcción del nuevo
modelo no debemos marginar esa ansia del hombre por reencontrarse con esa dimensión de sí mismo que le hace sentirse verdaderamente humano, capaz de
entender, o vislumbrar o creer, que está aquí por algo y para algo, y de aceptarse como un eslabón de la cadena a la que llamamos humanidad. Gracias a ese
sentido trascendente podremos construir una nueva manera de entender las relaciones del hombre con las cosas y de los hombres entre sí. Porque a eso se
reduce todo. Cómo nos relacionamos con los bienes. Cómo nos relacionamos con los hombres. Y cómo nos relacionamos con lo Superior, esto es, con la noción de
Trascendencia. Creo que la llamada ética laica ha dejado prueba de sus resultados. Tratemos, por tanto, de encajar nuestra idea y conducta acerca de la
Humanidad en la noción de Trascendencia.

La intrahistoria de un título
El título que da nombre a la obra es fruto de una experiencia personal del autor, que viene explicada en el propio libro. A continuación, reproducimos un
extracto de esa escena: “Recuerdo aquella frase que el 23 de diciembre de 1994, recién ingresado en la prisión de Alcalá-Meco, a la que me envió el Sistema
con la firma de un juez ad hoc llamado García-Castellón, me dijo un joven a través de la mirilla de la chapa metálica que hace las veces de puerta de la
celda que me asignaron en aquella inolvidable noche: -Don Mario, de aquí se sale.”

******************* Sección "bilingüe" ***********************

De domingo a domingo
De la ETA a la EPA
Carlos Dávila  www.gaceta.es  30 Octubre 2011

"La EPA importa en las elecciones; la ETA afortunadamente no. Díganme si alguien puede confiar la gobernación de este país a quien ha dejado sin comer a
tantísimos ciudadanos".

Visto el resultado de las encuestas, la gente se pregunta: ¿qué urdirá este Rubalcaba para sacar provecho de ETA? En esta semana que hemos terminado de
pronto, y casi como de rondón, las terminales del aspirante, que son más bien fuentes tóxicas por las que emanan maldades sin cuento, filtraron que antes del
20 de noviembre, en la campaña que se inicia en cuatro días, de nuevo volverá la banda de facciosos a obsequiarnos con otro comunicado. Esta vez, la especie
es que ofrecerá disolución por presos. El Gobierno ya lo sabe y, gota a gota, está haciendo lo que los asesinos le exigen: llevar a los etarras cerca de sus
lugares de origen y sacar a la calle, sin publicidad, con nocturnidad y desde luego con toda la alevosía posible, a ciertos individuos no demasiado sonoros;
claro está que, en su procacidad, se les cuela un criminal como Aguirre Aguiriano, el que mató a un infortunado niño que, con toda certeza, era un represor
de las libertades de Euskadi. ¡Qué tengamos que pasar por esto...!

El proceso que nos amenaza
En todas estas fechas hemos venido publicando en LALA GACETA el guión que preparó Otegui –el tipejo que se quiso cargar al pobre Gabriel Cisneros– como
falsilla de la negociación y el acuerdo entre ETA y el Gobierno de Zapatero. Lo han comprobado nuestros lectores: el guión se ha cumplido a rajatabla. Queda,
eso sí, por conocer cuáles serán lo próximos episodios previstos por este sujeto. Confesamos que todavía –todo se andará– no los podemos conocer de su puño y
letra, pero, como todo se andará, anticipo lo que va a suceder. Para confirmar este adelanto, hemos contado con un informador de enorme experiencia, de los
que se han mojado, sin reconocimiento alguno desde luego, que aventura lo siguiente.

En estas elecciones generales, no es imposible que Bildu consiga igualar, si no ganar, al PNV en escaños, de forma que los proetarras estarán en condiciones
de lograr Grupo Parlamentario en Madrid. Desde ese momento se dedicarán a montar constantes trifulcas en el Congreso –no les arriendo yo las ganancias al
venidero presidente/a– y la más importante será, sin duda alguna, la permanente exigencia del “derecho a la autodeterminación”. Todo, para preparar las
elecciones vascas de 2013, en las que las posibilidades del pésimo López para repetir son exactamente iguales a cero. Ese será el momento de los proetarras
porque, si se cumplen los requisitos anteriores, Bildu, Amaiur o su puñetera madre, conseguirían quizá convertirse en la primera fuerza política en dos de
las provincias vascas: Guipúzcoa, por supuesto, y Vizcaya. Llegado ese instante, el lehendakari –lo hemos escrito– tiene nombre y apellidos: Arnaldo Otegui.
Y, ¿cuál será su primera decisión? Naturalmente, lanzarse a la calle y convocar por las buenas o por las malas un referéndum para la independencia.

Relaciones rotas
Este es el tópico proceso que nos espera, un proceso urdido gracias a la dolosa complicidad del PSOE y a la colaboración entusiasta del PNV, una reliquia
separatista histórica que, día a día, observa cómo la izquierda llamada abertzale –es decir, ETA y todo su entorno– le está comiendo las canillas políticas.
Lo dicho: ¿le importa un bledo todo esto a Zapatero y a su presunto sucesor, o lo que sea, Pérez Rubalcaba? Todo parece indicar que no. Como es imposible que
ignore esta previsión, lo justo es añadir que están conformes con lo que se avecina porque, al final, el que venga detrás que arree, que es lo que ha venido
haciendo el agónico presidente y su mozo de espadas. Sobre su estado de armonía contaré también esto: las relaciones entre ambos están rotas, son
inexistentes. El grado de enojo que tiene el agónico presidente con el que fue, por lo menos artificialmente, su colaborador, es enorme, hasta el punto de
que uno de los amigos íntimos de Zapatero –un personaje que ha hecho fortuna, pero fortuna de las fortunas– no se corta un pelo en señalar a Rubalcaba como
el “traidor mayor que haya conocido en su vida”. El candidato conoce este aprecio irrefrenable del que goza en Moncloa y se está vengando soterradamente, que
es donde él cosecha sus mejores éxitos.

En lo único que coinciden es en lo antedicho: el que venga detrás que arree. Y ciertamente, ¡cómo va a tener que arrear Rajoy! Según las citadas fuentes de
Génova –Rajoy ha impuesto allí su amor por todas las cautelas– este aterrador panorama es lo que ha inducido al presidente popular a sumarse, con el
entusiasmo conocido, al “fin definitivo de la violencia” que hace algunas fechas anunció falazmente ETA. Este terreno de juego, embarrado, pletórico de minas
antipersona, que es el que fabrica Rubalcaba, no le gusta en absoluto a Rajoy. Su venta electoral camina por otras sendas. La de la economía es casi la
exclusiva.

Hace un par de días conocíamos a este respecto los dos datos más escalofriantes de la Encuesta de Población Activa, de la tristemente famosa EPA: cinco
millones de parados en España y un millón y medio de hogares sin un solo sueldo que llevarse a la boca. El hombre que en febrero de 2008 presumió, con tanta
prepotencia como estolidez, de conducirnos directamente al “pleno empleo”, deja a España en la segunda peor situación de toda la Historia. Claro está que él
puede presumir: González alcanzó, con Solbes de ministro, un porcentaje aún más espeluznante. El 24% de la población activa; Zapatero se queda a pocos metros
de él: únicamente nos lega el 22%. ¡Ya puede presumir este pesadilla de personaje!

Resulta insultante
Y al final, esto es lo que cuenta. El propio Centro de Investigaciones Sociológicas califica el paro como el problema esencial de España. Nuestro país ha
vuelto donde solía: siempre que gobierna el PSOE nos depara la catástrofe. Durante días y días –lo hemos contado líneas arriba– el Gobierno y Rubalcaba han
ensayado la jugada que ellos creían perfecta: convertir la falsa actitud pacifista de la mayor banda de criminales que nunca hayamos conocido en el eje
básico de su campaña, en su gran tanto electoral. Pero nada; no lo han logrado. La EPA ha dinamitado su proyecto. La estrategia de Rajoy, que ni siquiera se
puede denominar así, ha sido simplemente esperar a que su diagnóstico económico se confirme con plenitud. No ha fallado.

Zapatetero y su vicepresidente, el ahora candidato, se presentan con una desfachatez que en cualquier otro país occidental les inutilizaría como simples
políticos y comparecen con un partido asfixiado que cede una herencia perversa. A partir de ahora, Rajoy únicamente tiene un deber: convencernos de que, como
ya hizo Aznar en 1996, él nos puede sacar de este inmenso atolladero, de este agujero negro que, con enorme inepcia, han horadado los socialistas durante
todos estos años. La EPA importa en las elecciones. La ETA afortunadamente ya no. Rubalcaba puede seguir negociando con Otegui y sus secuaces para que los
asesinos vuelvan a leer otro comunicado con otro paso más allá de la tregua definitiva, pero continuaremos igual: con cinco millones de parados en España.

Díganme ustedes si alguien puede confiar la gobernación de este desgraciado país que por tanto pasa, que parece que no se conmueve por nada, que resulta a
veces insoportable por su pereza en la protesta, a quien ha dejado sin comer a tantísimos ciudadanos. Pregunto: ¿cómo tienen estos personajes nefastos la
caradura de, siquiera, estar en las elecciones del 20 de noviembre? Por favor, resulta insultante.

Sin principio de legalidad
Manuel Cerdán  www.gaceta.es  30 Octubre 2011

El viernes pasado el Gobierno Vasco anunciaba que Patxi López, dentro de sus contactos con los partidos políticos, iba a mantener un encuentro con Bildu.

Horas después lo veíamos en Ajuria Enea estrechando la mano a Rufino Etxeberría junto con Matute, de Alternatiba, y Urizar, de EA. ¿Qué pintaba en la sede
del Gobierno Vasco el comisario político de ETA? ¿En calidad de qué estaba allí? ¿A quién representaba Etxeberría?
Los anfitriones decían que a la izquierda abertzale. ¿A qué izquierda abertzale? En roman paladino a eso se llama Batasuna. Y Batasuna, según el Tribunal
Supremo, es ETA. Y Rufino Etxeberría, según las Fuerzas de Seguridad del Estado, es ETA. Toda una ceremonia de la confusión que nos han impuesto los
batasunos al resto de los ciudadanos del Estado español. Con el comunicado de la banda las fuerzas abertzales, sin necesidad de la intervención de Supremo o
el Tribunal Constitucional, han logrado imponernos su presencia en las instituciones por la puerta falsa.

Ahora la franquicia se llama Amaiur pero Etxeberría ya se permite el lujo de presentarse ante el presidente del Gobierno Vasco con una titularidad política
creada exclusivamente para él: representante de la izquierda abertzale. ¿Dónde está el Estado de derecho? ¿Qué queda del principio de legalidad? ¿Qué pasa
con la ley de partidos? Vivimos en un país en el que aprobamos las leyes para que no se cumplan. ¿No sería más fácil que PSE, PNV y Batasuna/Bildu
/Sortu/Amaiur se quitaran la careta y dijeran: esto es lo que hay y San Pedro se la bendiga? Pero no se atreven porque todos están con el rabillo del ojo
pendiente de los resultados electorales y ETA les ha allanado el camino con el último comunicado.

Además, los expertos en la lucha antiterrorista no descartan que los terroristas todavía dispongan de algún gesto para beneficiar a Bildu y a quienes han
negociado con ellos durante años. No les extrañaría que entregaran algún lote de armas o que se presentara en España algún fugado sin antecedentes graves.
Viendo el trato ofrecido a Rufino Etxeberría, por qué no recibir a Ternera. La ficha del batasuno es de armas tomar. Rufino es otro hombre de paz como
Otegui, según Zapatero.

Rubalcaba y su mezquina estadística sobre muertos y detenidos de ETA.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  30 Octubre 2011

Y decía Rubalcaba que no iba a hablar de terrorismo. ¡Menos mal!. Será que el pobre se ve obligado a decir vilezas como que "Con Aznar hubo más muertos, con
Zapatero más detenidos". Ya el simple hecho de poner en la balanza a los asesinatos de ETA y tratarlos como una estadística fría e impersonal, nos dice mucho
de la propia vileza y falta de moral del que las pronuncia y acude a esas comparaciones. Y aún más habiendo sido el responsable político, y muy probablemente
penal, del delito de delación y colaboración con banda armada en el caso de chivatazo a ETA del bar Faisán.

Es simplemente vergonzoso el que el hasta ayer Ministro de Interior intente no solo engañar con el tema del comunicado de ETA , cuyas intenciones han quedado
aclaradas por diferentes portavoces cualificados como BILDU u Otegi, sino que además caiga en la indignidad de comparar una política de firmeza del Estado de
Derecho que ejerció el Gobierno del PP del Sr. Aznar, con la vergonzosa actuación desde el principio del Gobierno de Zapatero con las negociaciones
descaradas con ETA, la liberalización de etarras asesinos y el chivatazo a ETA para que escapasen de una operación policial en marcha.

¿Qué podemos esperar de semejante sujeto que se atreve a pronunciar esa frase? A mí realmente no me sorprende nada de lo que haga Rubalcaba. Mientras ha
estado en el poder, aunque aun su influencia sigue a distancia, ha aprovechado todos los resortes del Estado para retorcer la Ley y acometer cuantas
actuaciones fueran a favor del mal llamado "proceso de paz". para ello contó con la inestimable colaboración de la Fiscalía General del estado, del CNI y de
su sistema de escucha ilegal SITEL y de colaboradores fieles en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado dispuestos a todo, porque para estos miserables
el fin justificaba los medios.

Y viene ahora este sujeto a decir si con el PP hubo más muertos y con ellos más detenidos, obviando que ETA si no mata es porque o no puede o se ha cedido a
sus pretensiones. Y la verdad es que durante el Gobierno de Zapatero, que aún no ha acabado, ETA ha conseguido sus objetivos:

1.- Está en las Instituciones de El País Vasco y Navarra, con una formación legalizada BILDU y se presenta a las elecciones generales bajo las siglas AMAIUR,
gracias a la mezquina sentencia del Tribunal Constitucional con los votos de los magistrados socialistas.

2.- ETA ya ha obtenido acceso a financiación a través de esas Instituciones, así como a información sensible de personas a las que puede chantajear
impunemente. La recaudación del Impuesto Revolucionario no tiene por qué pasar por el sistema anterior de intermediarios, Txoznas o Herriko tabernas.

3.- Ya se ha producido la liberación de algunos de los más destacados terroristas como de Juana Chaos, Josu Ternera, etc. Y el acercamiento a cárceles de El
País Vasco como Nanclares de Oca o cercanas, junto a la petición de la transferencia de competencias en Prisiones, culminan una serie de pasos encaminados a
la amnistía total.

4.- La insolencia del Parlamento Vasco y actitudes como las de los miembros de grupos afines como MUGITU con la violenta agresión a la Presidenta de la
Comunidad de Navarra, desmiente las intenciones de un comunicado que ya venía condicionado por las exigencias de ETA para dejar de matar.

Y quiere Rubalcaba debatir sobre si el hecho de que no haya muertos, es un triunfo, cuando la realidad es que solo es una pausa más de otras muchas mientras
se negocia la rendición del Estado de Derecho. Porque ETA no mata, pero no ha dejado las armas ni piensa hacerlo. Como siempre, ETA abandonará su "definitivo
"fin de la violencia" cuando le convenga.No se trata de si tú tienes más muertos y qué bueno soy yo que he detendio a más, sino de qué política se ha seguido
y dónde se ha puesto el límite de lo legal y si se ha cruzado la linea roja. Me temo que esa línea ha sido cruzada por el PSOE y Rubalcaba varias veces.

Poca España y menos Europa: Croacia vasca
ETA demuestra en San Sebastián que no está derrotada
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial  30 Octubre 2011

El “cese definitivo de la actividad armada” –del terrorismo—declarado por la banda criminal ETA el pasado 20 de octubre busca un efecto político de muy
profundo calado: legitimar en un futuro inmediato el planteamiento de un proyecto de secesión respaldado por una mayoría nacionalista. ETA “cesa” de matar y,
en consecuencia, la tacha de ilegitimidad de la iniciativa secesionista decae y resulta perfectamente democrático que sea discutida a todos los niveles
institucionales y sometida a referéndum para que los vascos ejerzan su “derecho a decidir”, o sea, la autodeterminación. Los etarras, que ya proclamaron
haber “ganado la batalla política de la ilegalización” de la izquierda radical abertzale tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre las listas
electorales de Bildu, dan un paso más para obtener por medios distintos a los criminales los objetivos que no han alcanzado durante décadas de asesinatos,
destrucción y extorsión. Es lo que muchos analistas han sintetizado en tres palabras: perder para ganar.

La declaración de ETA del 20 de octubre se produce después de comprobar que su franquicia política –Bildu— lograba en las elecciones forales y municipales
del 22-M un resultado extraordinario: se impuso como segunda fuerza política en el País Vasco con 276.000 votos (26,03%), a sólo 50.000 sufragios del PNV; a
los que hay que sumar los más de 47.000 que obtuvo en Navarra. Estos registros serán mejorados con seguridad el 20-N por la coalición Amaiur, que es la
resultante de Bildu y Aralar, de tal forma que toda la izquierda radical abertzale queda reagrupada. Si toda esta fuerza electoral se coordina con la del
PNV, el nacionalismo en el País Vasco, con fuerte presencia en la Comunidad Foral Navarra, alcanzará entre el 55% y el 57% de los votos. El ascenso del PP,
enorme, no compensará, sin embargo, la caída del PSE que será muy pronunciada.

Puestos estos datos en perspectiva, en las elecciones autonómicas que deben celebrarse en 2013 Amaiur –quizás entonces ya subsumida en Sortu— y el PNV
obtendrían una victoria incuestionable y en 2015, según el calendario anunciado por Iñigo Urkullu, se plantearía un proyecto de secesión más radical que el
que aprobó el Parlamento Vasco el 30 de diciembre de 2004, el llamado Plan Ibarretxe, respaldado por los nacionalistas y los batasunos y rechazado el año
siguiente en el Congreso de los Diputados que nunca debió admitir su tramitación parlamentaria. Aquel plan fracasado y el que preparan ahora los
nacionalistas será una nueva versión del Pacto de Estella-Lizarra en el que participaron también, y lo harán ahora, los sindicatos nacionalistas ELA y LAB.

Tanto Ibarretxe, como en 1986 José Antonio Ardanza, a través del excéntrico “informe de los expertos” encargado a la agencia “Control Risk” (páginas 181 y
siguiente de “Pasión por Euskadi”, autobiografía política del que fuera presidente del Gobierno vasco), propugnaban una “Euskadi como Estado asociado al
Reino de España”, suponiendo que tal fórmula integraría la “dualidad vasca” –los vascos nacionalistas y los vascos españolistas— y permitiría la emergencia
de la nación vasca soberana. Los dos presidentes peneuvistas creían que un modelo como el de Puerto Rico –y así lo relata en sus memorias Ardanza— era
posible antes o después. En los años ochenta, el PNV guardó en el cajón el “informe de los expertos” (ETA asesinaba entonces a mansalva), pero en 2004,
Ibarretxe lo desempolvó. Ahora, Iñigo Urkullu vuelve por donde solía su partido y anuncia que el modelo para Euskadi sería “próximo al de Croacia”, ya que el
de Kosovo no resulta demasiado estético y el de Puerto Rico es, a estas alturas, insuficiente.

De aquí a 2013 –elecciones autonómicas— y luego hasta 2015, el nacionalismo en su conjunto tratará de legitimar de forma total y absoluta su propuesta
independentista alegando la inocuidad terrorista de ETA. No obstante, la banda seguirá planeando sobre el País Vasco y el resto de España porque la izquierda
abertzale jamás requerirá a la banda su disolución y entrega de las armas y, mucho menos, que haga un acto de contrición y pida perdón a las víctimas y las
repare. La legitimidad de la ETA se conecta con la legitimidad del proyecto independentista que ya está en embrión en el imaginario nacionalista de este
octubre de 2011.

Por esa razón, el PNV no asistió al “Día de Euskadi” el pasado 25 de octubre, fecha en la que se celebra el aniversario del Estatuto, y ofreció al
nacionalismo una alternativa más jugosa: desde la Casa de Juntas de Guernica, su presidente anunció para el futuro inmediato un proceso constituyente que
cambiaría el actual estatus jurídico-político. Mientras tanto, en Ajuria Enea era condecorado Carlos Garaikoetxea, que constataba en la sede institucional
que el actual Estatuto es ya “demasiado angosto” para las aspiraciones nacionalistas. Bildu, por su parte, pasó de feriar el día, abrió las oficinas de las
administraciones municipales y forales y se desentendió de cualquier vinculación con la legislación estatutaria.

España frágil y la UE sin credibilidad
Toda esta agitación y propaganda era magnificada por la torpe ronda de conversaciones del lehendakari López con los partidos vascos y de Zapatero con
Urkullu, y las peticiones en cascada para que el Gobierno y el Estado “muevan ficha” tras la declaración etarra. Ayer Bildu fue concreta en sus peticiones
al lehendakari: mesa de partidos extraparlamentaria, “abrir relaciones con Navarra” (¿), reconocer a “las víctimas por ambas partes” y, por supuesto, abordar
de inmediato la cuestión de los presos. O sea, lo que quiere ETA que se haga. Habría que preguntarle al presidente del Gobierno vasco si para publicitar
estas obviedades ha montado esta impúdica pasarela en Ajuria Enea.

En las elecciones autonómicas que deben celebrarse en 2013 Amaiur –quizás entonces ya subsumida en Sortu— y el PNV obtendrían una victoria incuestionable y
en 2015 se plantearía un proyecto de secesión más radical que el llamado Plan IbarretxeEste planificado ataque a los fundamentos constitucionales y
estatutarios del autogobierno vasco y este deterioro de la integridad de la lucha contra el terrorismo se nutren de una doble debilidad: la de España y la de
la Unión Europea. Los dos mandatos de Rodríguez Zapatero han fragilizado la cohesión nacional hasta extremos peligrosos y desprestigiado la solvencia
política de España. Nuestro país, ninguneado tanto en la UE --¡desastrosa negociación del Gobierno!-- como en el espacio iberoamericano, ha roto el suelo de
su peor cotización, alcanzando la vertiginosa cifra de 4.978.000 parados. Por otra parte, el hundimiento de la credibilidad del liderazgo político de la UE
alimenta de nuevo la ensoñación de que sería posible una alteración del actual estatus quo de las fronteras estatales en Europa, que no ha sido capaz ni
siquiera de ponerse de acuerdo en el reconocimiento de la independencia de Kosovo y observa sin mover un músculo el desgarro de Bélgica. Cuando hay poca
España como proyecto de éxito y menos Europa de la que pensamos habría hace sólo unos años, la verosimilitud para los nacionalistas de obtener sus objetivos
se incrementa.

En el caso del País Vasco, todo este proceso que ahora comienza sigue tutelado por la sombra alargada de ETA, que no se disuelve para persuadir desde la
posibilidad del regreso a las pistolas; que no se rinde porque cree legítima su “lucha” de décadas; que no entrega las armas porque está dispuesta a “perder”
en el ámbito de lo que ellos llaman “militar” pero de “ganar” con su brazo político al que ampara con la fuerza bruta si necesario fuera de nuevo; que no
pide perdón a las víctimas porque la suya ha sido una “lucha armada”, no terrorismo; que no delega la tutela sobre el nacionalismo vasco porque es en la
organización criminal y en su extensión “civil” en las que reside la primogenitura sabiniana. Por eso, Arnaldo Otegi nos tacha de “inmaduros” al reclamar la
disolución de ETA, porque es obvio que ETA sigue teniendo un papel protagonista en el proyecto político secesionista de Euskadi.

La respuesta del Estado no puede ser otra que la negativa. Muy a diferencia de Cataluña –que plantea su autogobierno desde presupuestos diferentes,
esencialmente financieros, competenciales y cultural-lingüísticos--, la Comunidad Autónoma Vasca es un auténtico “fragmento de Estado” según la teoría de
George Jellinek en la medida en que cuenta con Haciendas Forales propias; una Policía integral distinta y autónoma a las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad; un
volumen competencial que replica al del propio Estado y una ausencia absoluta de control sobre la ciudadanía vasca respecto del contenido de derechos y
obligaciones de los demás ciudadanos españoles.

Este acervo de poder político propio sitúa al País Vasco más allá de la autonomía y un poco más acá de la soberanía. De tal modo, que nada se debe al
nacionalismo, nada a la izquierda abertzale, nada a ETA. Por el contrario, el único ajuste que queda pendiente no es el de un proceso constituyente en
Euskadi sino el alternativo de imponer allí la ley, aplicársela a los terroristas y hacer vigente en toda su extensión el Estado de Derecho, la Constitución
y el Estatuto de 1979.
Quizá sea hora de entender que con poca España y menos Europa, existe un riesgo cierto de una Croacia en el Cantábrico. Ni España ha estado a la altura de sí
misma en estos últimos años, ni la Unión Europea –acabamos de comprobarlo en la cumbre del pasado miércoles— es la solución orteguiana a nuestros problemas.
Avisados estamos de que los acontecimientos pueden precipitarse si no se cambia al Gobierno socialista y el nuevo del PP, con firmeza, inteligencia y
serenidad, no encara el todavía irresuelto problema del modelo de Estado conectado –digan los que digan las lágrimas emocionadas de estos y aquellos— con la
pervivencia de la amenaza terrorista de una ETA que “cesa” pero persiste a modo de advertencia y amenaza. Como ha escrito Fernando Savater “la perpetuación
del miedo forma parte del plan” porque, en palabras de Antonio Elorza, “son los de siempre y siguen buscando la victoria”. Por eso Otegi, desde la cárcel de
Logroño, terminaba su misiva: “Sonreír y…a ganar!”

Teo Uriarte, ex miembro de ETA
"Creo que ETA no va a disolverse nunca y si le conviene volverá a matar"
M. L. García-Franco  www.gaceta.es  30 Octubre 2011

Teo Uriarte tiene una historia que contar, desde su pasado como militante de ETA, condenado a muerte en el Proceso de Burgos y amnistiado en 1977, hasta
su presente como socialista de base y miembro, junto con Nicolás Redondo, de la Fundación para la Libertad.

Entre medias, la puesta en marcha de Euskadiko Ezkerra, partido por el que fue elegido parlamentario vasco, y su intervención en la disolución de ETA.

Menos crítico con Rajoy que con Zapatero, considera ingenuos a quienes creen que ETA vaya a disolverse y reprocha a su partido y al PNV los “favores
políticos” que están haciendo al nacionalismo radical para que “aterrice en un colchón de plumas”.

-¿Hay alguna semejanza entre el proceso de disolución de ETA y lo que está ocurriendo ahora?
-No se pueden extrapolar las experiencias, pero hay un punto de conexión. Treinta años y 700 muertos después, Otegui –que procede de ETA– y otros descubren
que la política es importante porque la Policía les ha derrotado. A principios de los ochenta ETA cosechaba fracaso tras fracaso y eso les hizo cuestionarse
la continuidad de la lucha armada. Entonces intervenimos algunas personas para acabar de convencerles de que no pintaban nada. Muchos optaron por un proceso
de reinserción y otros continuaron en ETA, entre otras razones, porque el proceso tuvo algunos sabotajes.

-¿Por parte de quién?
-A mí me llegó la información de que Arzalluz no les había animado a dejar las armas. Les dijo que ellos verían lo que hacían, pero que las cosas no estaban
claras; que el Estatuto dejaba temas pendientes y que la actitud de Madrid no siempre iba a ser positiva.

-¿Qué salidas se dieron entonces a quienes se acogieron a la reinserción?
-Hubo una actitud bastante condescendiente por parte de un sistema que acababa de iniciar su rodaje. Los presos no fueron amnistiados y permanecieron con sus
antecedentes penales, pero muchos procedimientos incoados se paralizaron. Gente en busca y captura apareció sin que se le aplicaran procedimientos existentes
y, en otros casos, los jueces incoaron procedimientos muy benevolentes.

-¿Cree que algo así podría repetirse ahora?
-No, porque, a pesar de las interferencias que el poder político ejerce en el judicial, no puede contarse con su colaboración.

-Pero el fiscal superior del País Vasco dijo que la Justicia sería generosa si ETA dejaba las armas.
-Y tuvo muchas críticas.

-También las tiene Rajoy.
-Creo que él ha reaccionado como le tocaba. Lo que no puede decir es que es una pena que hayan dejado la violencia. El problema ahora es cómo gestionar
políticamente la derrota policial de ETA y que, no por conformarnos con esa derrota, dejemos que se convierta en victoria política.

-¿Cómo cree que se va a favorecer ahora a los presos de ETA?
-Depende de cómo sea el final, que me temo que no habrá. Creo que nunca va a haber disolución de ETA.

-¿Por qué?
-Porque no les conviene. Para ese mundo ETA es un símbolo fundamental de cohesión, su desaparición significaría asumir su inutilidad.

-¿Volverán a matar?
-No lo descarto. ETA no es el alto mando del Almirantazgo británico y lo que firma hoy puede desfirmarlo mañana. Los que hemos pasado por ahí sabemos lo que
hemos sido y lo que puede seguir siendo. Ahora no les conviene, pero pueden volver a matar, máximo cuando nunca va a haber autocrítica sobre lo que ha
significado el terrorismo.

-¿Augura que la sombra de ETA nos acompañará mucho tiempo?
-Sí mientras la izquierda abertzale sea fuerte.

-¿Qué cree que harán sus dirigentes?
-Ahora los dirigentes de ETA son los dirigentes de Bildu.

Despilfarro fiscal
El actual conselleiro de Medio Ambiente es objetivo apetitoso para los cazadores de escándalos jurídicos; pero es un objetivo intermedio para atacar piezas
mayores: el propio Feijóo y Rajoy
pedro arias veira ABC Galicia  30 Octubre 2011

LOS sueños de la izquierda gobernante se han convertido en pesadilla general. Volvemos a las caricaturas del pasado, los esperpentos se copian a sí mismos.
Hoy Felipe González apadrina de nuevo a Rubalcaba, reedición de tiempos de hundimiento económico y subordinación de la justicia a los dictámenes de la élite
provisional en el poder. González mató el espíritu de Montesquieu en España; lo hizo en 1985. Desde entonces, la justicia se ha politizado, y el Fiscal
General del Estado convertido en amparo del gobierno y martillo de la oposición.

En la dama ciega de la ley hoy tenemos como mandos destacados a dos gallegos, el ministro Caamaño y el fiscal Conde Pumpido. Caamaño, que va de primero por
la lista del PSOE en la provincia de La Coruña, se ha hecho presentar en una conferencia en la capital por el exalcalde Francisco Vázquez. El evento salió
algo cutre, escasa concurrencia y cierta nostalgia por un pasado carroza imposible de reeditar.

Lo peor es lo que delata la insensibilidad jurídica y política del ministro, al buscar el amparo de un exalcalde socialista cuya gestión urbanística acaba de
recibir un varapalo judicial de los que hacen época. El Tribunal Supremo declaró recientemente que una licencia municipal dada por el presentador del
ministro para el emblemático macroedificio de la antigua Fenosa era manifiestamente ilegal. Y que hay que reponer la legalidad, lo que asusta al ayuntamiento
actual y a la propia ciudadanía coruñesa, porque podría implicar el proceder a su demolición y un agujero de 42 millones de euros a pagar por el fisco local.

Por su parte, fiscales en dependencia jerárquica del Fiscal General han recurrido el archivo de una causa menor contra Agustín Hernández. Extraño proceder,
porque se trataba de jueces del Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Los magistrados no encontraron delito en la supervisión de una obra de trescientos
mil euros, que la empresa ejecutó y en la que no había fondo económico cuestionado. Como mucho, irregularidad administrativa para los cánones burocráticos
provinciales de hace unos años. Hoy incluso se tiende a ayudar financieramente a las empresas antes de que acometan los proyectos para que puedan salir
adelante. Los controles se hacen con otros modelos.

Pero el actual conselleiro de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio es objetivo apetitoso para los cazadores de escándalos jurídicos. No importa que sea
ingeniero de caminos y profesional particularmente cualificado para el cargo. Tampoco que goce del aprecio humano público, como revela el haber sido premiado
por los periodistas que atienden la información del Parlamento de Galicia. Porque siendo madrileño aprendió y se expresa en gallego, evidente muestra de su
voluntad de arraigo y compromiso con esta tierra. Pero es un objetivo intermedio para atacar piezas mayores, como el propio Feijóo y a partir de él apuntar a
Rajoy. Así que la fiscalía sigue el eslogan socialista, pelea, y recurre la decisión absolutoria de los jueces gallegos para llevar el caso al Tribunal
Supremo. Una situación que encierra una pena social y política implícita, porque como bien saben Caamaño y Conde Pumpido, todo procesamiento la conlleva.

La maniobra es alegórica respecto a lo que acontece en el ámbito económico. Porque lo fiscal —en sentido monetario— es la base nutricia del sostén de lo
público. El PSOE, y también el BNG, no se enteraron que estaban despilfarrando y endeudando al país mientras presumían de gestión. Lo mismo se hace ahora con
los fondos destinados a la justicia; los malgastan cuando no hay causa real y cuyo proceso cuesta mucho más que el hipotético daño ocasionado al erario
público, a la ley y a la colectividad.

Como en este caso contra Agustín Hernández, sin coste hacendístico y con beneficio en actividad económica comunitaria. De ahí se sea censurable que la
Fiscalía use escasos fondos públicos y sus prerrogativas discrecionales para reabrir un asunto sin relieve, donde ya jueces calificados no apreciaron
ilegalidad. Objetivamente supone una administración partidista de la institución fiscal, a ser utilizada mediáticamente para explotar el desconocimiento
social de los entramados jurídicos.

Es la misma concepción ideológica del socialismo zapaterista, igual que la del felipismo y calcada a las invocaciones de Rubalcaba en marzo del 2004. Son los
ramalazos finales de una época que, como las noches de ronda, hacen daño, dan pena y se acaba por llorar.

Tirando a dar
Nota del Editor  30 Octubre 2011

El estimado profesor se ha pasado de la raya. Que un madrileño aprenda y se exprese en gallego lo considera como de voluntad de arraigo y compromiso con
Galicia. A mí personalmente me parece un despilfarro. Si un ingeniero no tiene nada mejor que hacer que estudiar una lengua regional, debe estar anclado en las técnicas de la época de los romanos, de ahí que valoren tanto un premio concedido por los periodistas que rondan el Parlagaita.

En cuanto al problema del antiguo Edificio Fenosa, habrá que recordar que siempre ha habido concejales del PP en el ayuntamiento de La Coruña, a quienes les rebota el problema ahora, se resolverá a costa del bolsillo de los coruñeses, y que la lucha legal ha sido obra de un ciudadano perseverante, que ha defendido una y otra vez su postura y principios.

España
El 96 por ciento exige a ETA la entrega de armas
La inmensa mayoría de los españoles reclaman la disolución de la banda y el resarcimiento de las víctimasRechazo frontal a cualquier concesión del Gobierno a
ETA después de su último comunicado
MARIANO CALLEJA / MADRID ABC  30 Octubre 2011

El último comunicado de ETA, en el que anunció el «cese definitivo» de los atentados terroristas, ha sido recibido con mucha más prudencia y escepticismo por
parte de una mayoría de ciudadanos que por algunos partidos políticos y miembros del Gobierno. De entrada, los españoles consideran, casi por unanimidad, que
la declaración leída por tres etarras encapuchados el pasado 20 de octubre, justo a un mes de las elecciones generales, no es suficiente y ha de exigirse a
la banda terrorista la entrega de las armas. Así lo afirman el 96 por ciento de los entrevistados en el último estudio del Instituto DYM, realizado los días
26 y 27 de octubre. Solo el 2 por ciento cree que no ha de pedirse a los terroristas esa entrega, mientras que un 3 por ciento prefiere no contestar.

No es lo único que la inmensa mayoría de ciudadanos echan en falta en el comunicado de los etarras, donde se pide una negociación política, se rinde homenaje
a los terroristas muertos y encarcelados y se exige el reconocimiento de lo que llaman «Euskal Herria» mediante un referéndum, es decir, todas las
reivindicaciones clásicas de la banda. Los encapuchados no se refieren en ningún momento al resarcimiento de las víctimas, a su disolución como banda
terrorista ni a la entrega de armas. Pues bien, el 92 por ciento de los encuestados sostienen que también hay que exigir a ETA que reconozca «de inmediato»
los daños causados durante sus 52 años de terrorismo. Además, otro 91 por ciento reclama la disolución definitiva de la banda, y no solo el «cese» de los
atentados.

La unidad antiterrorista se muestra muy sólida entre los ciudadanos, sea cual sea su color político preferido. De hecho, no hay diferencias entre los
votantes del PSOE y los del PP a la hora de exigir a ETA la entrega de armas: el 98 por ciento de cada lado lo pide. Entre los simpatizantes del resto de los
partidos el porcentaje sigue siendo apabullante: un 94 por ciento. Esta coincidencia se mantiene a la hora de plantear el resto de exigencias frente a la
banda criminal.

«Cese definitivo» o no
Las expectativas que se abren tras el comunicado de ETA dividen más a la sociedad. Un 38 por ciento ve «seguro» o «probable» que los terroristas mantengan el
«cese definitivo» de los atentados. Un porcentaje similar (el 37 por ciento) desconfía de la palabra de los etarras y cree lo contrario: es «seguro» o
«probable» que ETA no mantendrá ese final del terrorismo que ha anunciado. El 13 por ciento se queda en otro escéptico «quizás».

Por partidos, los votantes del PP desconfían bastante más que los socialistas respecto a las intenciones de los terroristas. Solo el 21 por ciento de los
simpatizantes de ese partido creen que se mantendrá el «cese» del terrorismo, frente a un 57 por ciento que opinan lo contrario. En el caso de los votantes
socialistas, casi la mitad, el 49 por ciento, sostienen con pocas dudas o ninguna que la declaración no tiene vuelta atrás, mientras que un 30 por ciento se
muestran más escépticos.

Las prisas que han mostrado algunos políticos, a pocas semanas de las elecciones del 20 de noviembre, para mover ficha y hacer un gesto tras el comunicado de
la banda chocan con el sentir de la sociedad, que parece observar todo el proceso con más cautela. «¿Quién cree que debería ser el principal responsable de
las próximas decisiones que se tomen en relación con el cese de la violencia de ETA?», se pregunta en el barómetro. La mayoría de los españoles, un 52 por
ciento, responden que debe ser el Gobierno de la nación que se forme tras las elecciones (el porcentaje sube al 63 por ciento en el caso de los votantes del
PP, y al 60 por ciento si responden los socialistas). Solo el 18 por ciento de los ciudadanos sostienen que es el actual Gobierno de Zapatero el que debe
empezar a tomar decisiones, mientras que un 13 por ciento creen que el Gobierno autonómico de Patxi López debe hacer un gesto.

Solo diez días después del comunicado de ETA, ya se han escuchado voces apresuradas que piden una negociación política con la banda terrorista, un
acercamiento de presos o incluso una amnistía que incluya la suspensión de los juicios pendientes. Pues bien, nada de eso recibe la aprobación de la mayoría
de los ciudadanos, según el estudio de DYM.
«No» a la negociación

En concreto, más de la mitad de los españoles (53 por ciento) desaprueban que el Gobierno u otras instituciones del Estado inicien una negociación con ETA,
frente al 40 por ciento que lo verían bien. Los votantes del PP son los más contundentes en este punto: el 75 por ciento rechazan de plano ese diálogo,
frente al 52 por ciento de los simpatizantes socialistas, y el 45 por ciento de los que votaron al resto de los partidos.

El acercamiento de los presos de ETA al País Vasco tampoco recibe el visto bueno de la mayoría: el 55 por ciento dice que «no», frente al 37 por ciento que
aprobaría esa medida. Mucho más rechazo produce la idea de conceder beneficios penitenciarios a los presos etarras: tres de cada cuatro, el 74 por ciento, lo
desaprueba, y solo el 15 por ciento lo permitiría.

La inmensa mayoría (82 por ciento) tampoco quiere oír hablar de suspender las detenciones de los miembros de la banda ETA, y un 88 por ciento se opone a la
suspensión de juicios a terroristas.


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