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Recortes de Prensa   Miércoles 16  Noviembre 2011

 

Elecciones
Administración y política
Agapito Maestre Libertad Digital 16 Noviembre 2011

Las noticias sobre España en la prensa europea resaltan lo sabido: ganará Rajoy por mayoría absoluta, pero aún se desconocen cuáles serán las medidas
concretas de la propuesta del PP. Esa es la gran noticia de todos los medios de comunicación extranjeros. También en España los adversarios políticos de
Rajoy son implacables con el programa del PP: no concreta qué quiere hacer, no explica con precisión y, en fin, más que confianza, todas las declaraciones de
Rajoy parecen dirigidas a que nos entreguemos con fe ciega a sus buenas intenciones.

Yo no comparto esa estereotipada opinión, aunque reconozco que el programa del PP es manifiestamente mejorable, porque Rajoy dice cada vez más cosas que
pueden orientarnos sobre sus políticas para parar la crisis. Leo con atención la entrevista concedida por Rajoy al diario El Mundo y cuesta, ciertamente,
extraer grandes titulares, pero ya lo creo que desciende a temas importantes. Es cierto que sus declaraciones distan mucho de ser propuestas políticas
concretas y justificadas con la precisión que exigen las actuales circunstancias; a pesar de todo, creo que hay en esta entrevista material suficiente para
saber a lo que atenernos en la próxima legislatura, a saber, sangre, sudor y lágrima, por un lado, y naturalmente seguir a pies juntillas las ordenes que
emanen de la Unión Europea por otro lado. No es poco.

Hay, además, algo en las palabras de Rajoy que procede de Alemania y Francia: quiere gobernar con una mayoría suficiente, pero, sobre todo, contando con
todos los partidos políticos. Quiere ponerse de acuerdo con todos los partidos en asuntos decisivos para el Estado nacional. Me parece muy bien este estro
germano-alemán, a saber, por encima de la lucha entre partidos, está la defensa del Estado-nación. Sin embargo, hoy por hoy, la lección de los dos grandes
países de Europa para España pasa por la reforma seria y rigurosa del llamado Estado de las Autonomías. ¿Hasta dónde está dispuesto Rajoy a seguir la lección
franco-alemana en la reforma de nuestra Administración? ¿Será capaz de aprender que es decisivo conseguir una administración eficaz reduciendo al máximo la
burocracia del llamado Estado de las Autonomías? ¿Conseguirá el PP mostrar al resto de partidos políticos que por interés nacional es imposible seguir con el
actual Estado de las Autonomías?

En otras palabras, ¿podrá Rajoy persuadir al resto de partidos políticos que sin una Administración eficaz de carácter nacional no tenemos salvación en
Europa? En fin, ¿será capaz el gobierno del PP, por ejemplo, de aprender de su socio francés, que en un intento penúltimo por seguir a Alemania en su afán de
una administración eficaz con una burocracia mínima intenta reducir aún más su pequeñísima estructura de administración periférica? Sí, sí, Francia, la
nación más centralizada del mundo y, por supuesto, con una excelente administración, ha seguido a su vecino alemán, y estudia el modo de reducir sus 101
Departamentos; de hecho, ya hay algún Departamento que ha pedido al Gobierno su reestructuración o anexión a otros para ahorrar gastos. Aprendamos, sí, de
Francia y Alemania... ¿Cuántos ayuntamientos, diputaciones y, por supuesto, comunidades autónomas tienen que reformarse para que España sea viable en Europa?
He ahí el gran reto del PP.

Reformas, no promesas
Editorial  www.gaceta.es 16 Noviembre 2011

En ocasiones los analistas y los medios intentan interpretar en clave política los movimientos de las primas de riesgo. Así, hace apenas unos días se nos
decía que el objetivo de “los mercados” era el de derrocar a Berlusconi para imponer a un político más sensible hacia sus reivindicaciones. Sin embargo, a
los ahorradores nacionales y extranjeros sólo les interesa en verdad una cosa: tener la certeza de que aquellos Gobiernos a los que les están prestando
dinero vayan a estar dispuestos y a ser capaces de devolvérselo. En realidad, pues, el cese del Cavaliere y su sustitución por un tecnócrata como Mario Monti
fue un movimiento desesperado de la Administración italiana para conseguir restaurar su mermada credibilidad en los mercados de capitales.

Mas no les ha salido bien la jugada: como ya dijera el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, “Italia necesita reformas, no elecciones”. Y las
reformas siguen sin llegar a Italia. Tal vez Monti pretenda sacarlas adelante en el futuro cercano, pero desde luego lo que hemos visto hasta el momento no
ha sido más que una declaración de buenas intenciones; máxime si tenemos en cuenta que gran parte del arco parlamentario italiano se opone frontalmente a las
medidas de austeridad y de reformas que el país necesita. Por consiguiente, resulta razonable que prosigan las dudas acerca de la solvencia de Italia; a
saber, que la prima de riesgo continúe por los aires.

Algo parecido sucede en el caso de España. A menos de una semana de unas elecciones generales en las que, por fin, se enterrará la negra era del zapaterismo,
todavía no queda claro si el PP de Mariano Rajoy se atreverá a aprobar todos los duros ajustes que resultan indispensables para enderezar nuestra situación.
Es cierto que su programa se encuentra bien orientado –recortes de gasto, reducciones de impuestos, flexibilización de los mercados…–, pero falta comprobar
si osará aplicarlo hasta sus últimas consecuencias, enfrentándose si hace falta contra el populismo de la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria.

El problema es que, si no tomamos decisiones rápidas, la espiral de desconfianza en la solvencia de nuestra economía bien podría acelerarse de manera
vertiginosa, tal como ha sucedido con Grecia, Irlanda, Portugal y más recientemente con Italia. A estas alturas no deberíamos estar esperando a que nos
vinieran a rescatar de fuera –ya sea por parte del Banco Central Europeo o del Fondo de Rescate–, sino que deberíamos estar haciendo los deberes desde dentro
para demostrar que somos un país confiable que hará tantas reformas como se necesiten para que nuestra economía vuelva a crecer y para que el sector público
deje de endeudarse sin límites.

Claro que para ello necesitaríamos un Gobierno responsable y preocupado por España: todo lo contrario a lo que ha demostrado Zapatero en sus dos
legislaturas. Incluso a la hora de irse, el líder socialista se irá de mala manera: permitiendo que en las horas más críticas de toda la crisis, la situación
siga pudriéndose hasta la llegada de Rajoy al poder. Por desgracia, al ritmo que van las cosas podría ser que cuando el popular tomara las riendas del
Ejecutivo ya fuera demasiado tarde y no nos quedara otro remedio que solicitar formalmente un rescate. Y todo por la persistente felonía de Zapatero hacia
los españoles.

Zapatero y su "Manual Insuperable" para destruir un país
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Noviembre 2011

No existe en el mundo un dirigente político que haya causado más daño a su país, en menos tiempo, que Zapatero. Los estragos causados por Zapatero y los
despojos de la España del presente demuestran el inmenso alcance de la "fechoría" perpetrada por el líder socialista español, el cual podría ganar fama
mundial escribiendo el manual perfecto para destruir una nación en tiempo record, desde el poder político.

Malos ejemplos como el de Zapatero, que exhibe ante los sufridos ciudadanos toda la arrogancia, la torpeza y el egoísmo antidemocrático de un líder político
que antepone sus intereses y los de su partido al bien común, acelerán el estallido de la segunda y definitiva fase de la Tercera Guerra Mundial, de la que
ya se están librando los primeros combates en todo el mundo, consistente en una rebelión de ciudadanos contra sus gobiernos. Cada día hay más ciudadanos
hartos de soportar en el poder a ineptos, corruptos y hasta a delincuentes que, con una desfachatez sobrecogedora, empobrecen a sus países, destruyen la
convivencia, liquidan la esperanza, hipotecan el futuro, despilfarran, se endeudan irresponsablemente y legislan una y otra vez, sin misericordia, contra los
intereses de sus respectivos pueblos.

Zapatero heredó en 2004 una España que era mundialmente admirada por su crecimiento constante y por su vigor económico, pero en unos pocos años ha llenado el país de desempleados, nuevos pobres y jóvenes que no encuentran trabajo y tienen que emigrar, Zapatero, al que ya muchos españoles señalan como el peor
gobernante desde los tiempos del rey felón Fernando VII, ha apoyado al nacionalismo más excluyente, ha alimentado la desintegración, ha endeudado al país
hasta límites graves, ha despilfarrado, ha creado un Estado corrupto y minado por el amiguismo y la la arbitrariedad política y ha acabado con la democracia,
la esperanza y la alegría.

Lo peor del "Zapaterismo" es que, a pesar de sus estragos reales, una masa importante de españoles, fanatizada y sin conciencia, sigue apoyándole y se
manifiesta dispuesta a votarle, prolongando así la terrible agonía que padece España bajo el mandato de ese sátrapa inepto.

El caso de Zapatero será estudiado en las escuelas de formación política, escuelas de negocios y facultades de estudios jurídicos, políticos y
administrativos como un caso insuperable de destrucción rápida y profunda de una nación. La demolición de España liderada por Zapatero es completa y tan
profunda que abarca no sólo las estructuras económicas, políticas y sociales del país, sino también la vigencia de los grandes valores, la esperanza, la
confianza y la fe de los ciudadanos en la democracia y en sus dirigentes, hasta el punto de que, probablemente, no existe en todo el conjunto de países que
integran la OCDE un país que rechace con más intensidad que España a su clase política dirigente, un fenómeno no menos insólito si se tiene en cuenta que
España era, hace apenas una década, el país de Europa que más ilusión tenía por la democracia y el proceso de unidad europeo.

Tras los estragos de Zapatero, España se está transformando en un país sin esperanza, que mira desconfiado a sus dirigentes y que contempla el futuro sin
alegría, frustrado porque su masivo rechazo al dirigente inepto que les conduce hacia la perdición no tiene consecuencias, ya que Zapatero, pese a contar con
un 80 por ciento de rechazo popular, sigue aferrado al poder, negándose a dimitir.

El PSOE, lejos de reconocer los daños causados a España por Zapatero y pedir perdón, ha cometido el grueso error de designar como candidato a su principal
cómplice, Alfredo Pére Rubalcaba, un político oscuro que llevará al socialismo español hasta una humillante derrota.

La sustitución de Zapatero por Rajoy será un remedio temporal y parcial porque los estragos han sido tantos y tan profundos que lo que España necesita para
salir del foso es una profunda reforma de su política, de los partidos y de las leyes.

Voto en Blanco

España y Europa
El próximo cuarto de siglo
GEES Libertad Digital 16 Noviembre 2011

La Unión Europea que hemos conocido en los últimos años toca a su fin: es paradójico que lleve décadas centrándose en el bienestar económico para acabar
sucumbiendo como nadie a la primera gran crisis económica del siglo. Pese a que su economía está íntimamente entrelazada, en los próximos años los países
europeos se dividirán en dos grupos: aquellos capaces de tomarse en serio la crisis, hacer sacrificios y poner en orden las cuentas; y aquellos incapaces de
entender la magnitud del problema, perezosos a la hora de tomar medidas desagradables, e incapaces de ordenar su economía. Lo que nos parece aquí importante
es que los primeros no sólo liderarán económicamente el Viejo Continente: su ascendencia económica les proporcionará una primacía política considerable
dentro de la UE -o de lo que venga detrás- en el próximo cuarto de siglo.

Los primeros, de hecho, son los que forzados y a la desesperada, dictan ya las medidas a los segundos, no menos desesperados. En estas circunstancias, para
un país que aspire a garantizar su soberanía política en los próximos años, o a lograr cierta influencia diplomática en el continente, huir del grupo de los
segundos, y conseguir una reacción rápida y profunda necesaria para acercarse a los primeros, es una necesidad estratégica de primer orden. Hemos de ser
conscientes de que bajo la cooperación económica comunitaria, los rescates y la compra de deuda pública, sigue latiendo la vieja competición europea por
liderar el continente en las próximas décadas.

En este sentido, a nosotros nos parece bochornoso que desde Bruselas se teledirija ahora nuestra economía con llamadas o cartas a Zapatero por culpa de la
incapacidad de la izquierda española para gestionar nuestros asuntos, o que otros países teman o desprecien a nuestro país por culpa de la economía tóxica de
ZP. Y más allá de esta desgracia socialista con fecha de caducidad, nosotros no queremos salvarnos por los pelos adoptando sólo las medidas necesarias para
ganar algo de tiempo. Y no aspiramos a que tras el 20N España sea sólo un buen alumno de Angela Merkel, que cumpla las exigencias de Bruselas, o que
renegocie un rescate o una tutela más o menos encubierta o más o menos ventajosa.

A lo que aspiramos es a que nuestro país vaya por delante de los acontecimientos y no a remolque de ellos: a que sanee su economía, salde cuanto antes sus
deudas y adopte medidas fiscales y laborales para ser competitivo en un mercado global, más allá de lo que nuestros socios pidan o exijan de nosotros. Las
medidas que dependen de nosotros mismos, el recorte del gasto público, la austeridad presupuestaria y la liberalización económica, deben ser profundas,
radicales y ambiciosas. No por cumplir las exigencias comunitarias o calmar el "sálvese quien pueda" de mercados e inversores, sino porque si España quiere
contar algo en el próximo cuarto de siglo, debe empezar por sentar las bases para ello.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Crisis
Desesperados, pero no graves
José Antonio Martínez-Abarca Libertad Digital 16 Noviembre 2011

Mariano Rajoy aún tiene esperanzas de salir el domingo por la mañana a votar y encontrar que las calles de España están milagrosamente aún puestas porque
alguien no se las ha llevado esa noche. Rajoy, con la mejor de sus muecas con lejano recuerdo de sonrisa, ha intentado calmar a los mercados diciéndole a
Europa lo del chiste ruso, en previsión de su triunfo en las urnas: "nos encontrábamos al borde del precipicio, pero ahora, gracias al nuevo Gobierno,
daremos un gran paso adelante". La situación es desesperada, pero no grave.

La situación de España es tan insostenible económicamente que puede que eso sea precisamente lo que la mantenga en pie, aunque políticamente no se ha
sostenido en ningún momento. Si todo lo que nos ocurriese fuese menos grave ya estaríamos listos de papeles. No habría dinero para nuestro rescate, por tanto
las autoridades europeas no contemplan, menos mal, que se produzca la quiebra. Esto debe de ser "el poder del pensamiento negativo": si no te puedes permitir
que algo se produzca, desea con fuerza que desaparezca. Y esto lo creen las mejores cabezas de la Unión Europea. Ya se ve que estamos en buenas manos. Dicen
que los aviones se mantienen suspendidos en el aire gracias al miedo de los pasajeros, y aquí estamos colgados de una apariencia aún solvente por el mero
pavor colectivo de que no sea así. O sea, que si a pesar de todo quebramos, la Unión Europea dirá lo de la famosa carta de los Hermanos Marx: "la miraremos
pero no la leeremos, o quizás la leeremos, pero no la escucharemos". Quebraremos, pero, tranquilos, no lo contaremos.

Si el todavía presidente Zapatero llega a tardar un poco más en poner la fecha de las elecciones, no es que pasáramos el punto de no retorno en la "prima de
riesgo", sino que llegaríamos al día siguiente del propio Juicio Final, cuando ya hubiesen cerrado por fin de temporada hasta las puertas del Infierno. Vamos
a llegar, por fortuna, justo a tiempo, pero aún no se sabe de qué. A lo mejor, de no tener ya por qué ir a trabajar la semana que entra, porque nos enteremos
que ya no existimos desde la anterior. A Rajoy tampoco le van a gustar los lunes. Y todavía debemos agradecer que la agonía de España sólo haya durado siete
años y medio. De haberse agotado la legislatura normalmente, los políticos en lugar de mítines tendrían que andar repartiendo sacas de víveres. En la
reciente, y muy potable, película Margin Call sobre el inicio de la crisis económica en el corazón del capitalismo neoyorkino, el personaje del tiburón
financiero interpretado antológicamente por Jeremy Irons –de forma involuntaria para los propósitos progres del argumento, el más atractivo del film– dice
sobre la orgía de dinero barato y las subprime: "A mí me pagan por una sola razón: por saber dónde va a sonar la música, ahora y dentro de un año. Ahora la
música ha parado. Ya no oigo nada de nada". ¿Alguien escucha algún sonido ahora mismo en España? Yo, sin embargo, sí: ese agradable repiquetear de las
piedras del fondo marino que se escuchó en las playas del sureste asiático, al retirarse completamente el océano previamente al advenimiento del Tsunami.

El PP tal vez tenga que celebrar el presumible resultado de estas elecciones dibujando con los dedos, no el signo de la victoria, sino el de la
extremaunción. El domingo por la noche, tras el confetti, puede que nos tengamos que poner en la solapa aquel elegante lema con el que un escritor
decadentista francés firmaba siempre sus cartas: "demasiado tarde". Todo lo mejor llega en la vida, pero siempre demasiado tarde. Esperemos que la hora de
resultar extemporáneos lleve algo de retraso.
abarca@libertaddigital.tv

Un programa para la justicia
Alfonso Villagómez.  www.gaceta.es 16 Noviembre 2011

La idea de ‘politización’ se ha extendido a jueces y magistrados, cuando está localizada en el CGPJ.

La justicia junto con la educación y la sanidad son los grandes servicios públicos cuya transformación y modernización son uno de los retos más cruciales en
esta hora del cambio. Nuestra Administración de justicia hace demasiado tiempo que espera salir del siglo XIX en el que parecía irremediablemente anclada.
Llevamos ya más de una década intentando encontrar el punto de equilibrio donde combinar las medidas de agilización en los trámites de los procedimientos
judiciales con el imprescindible respeto a las garantías procesales. Como servicio público, no basta con garantizar el acceso de los ciudadanos a la
jurisdicción, sino que el producto impartido tiene que resultar de calidad. El funcionamiento inadecuado o incorrecto de la Administración judicial no afecta
sólo a los justiciables que están implicados en un procedimiento, sino a toda la sociedad y los ciudadanos sobre los cuales acaban recayendo los costes del
mal servicio. El nuevo Gobierno que salga de las elecciones el día 20 necesita un programa de actuaciones y objetivos realistas si quiere dejar atrás –y para
siempre– la imagen de una justicia lenta, cara y poco transparente.

Para conseguirlo hay que actuar sobre los dos elementos que, a mi juicio, son determinantes de la lentitud de la Administración de justicia. En primer lugar,
sobre los cauces a través de los que se formalizan las iniciativas y demandas de tutela judicial efectiva de los ciudadanos: sobre los procedimientos. Y por
otro lado, con medidas realistas para superar la probada ineficiencia del sistema administrativo judicial. De esta manera, se tendría que hacer un esfuerzo
normativo para reformar las leyes de procedimiento (laboral, contencioso-administrativo, civil y penal). La vetusta Ley de Enjuiciamiento Criminal es un
ejemplo de modificación urgente para la mejora cualitativa de la justicia penal de este país. Estas reformas de la legislación procesal tienen que ir
destinadas a erradicar las deficiencias y la falta de adaptación de las leyes a la realidad. Se trataría de mejorar el servicio público de justicia a partir
de innnovador esquema de distribución del trabajo en las oficinas, previsto desde hace ya tiempo. Hay que fomentar el valor del trabajo bien hecho en
nuestros juzgados y tribunales bajo el principio de la racionalización de las tareas de gestión, la especialización y la responsabilidad. La generalización
de los nuevos sistemas comunes de redes judiciales territoriales, y la puesta en marcha de la interconexión e intercambio telemático entre operadores
jurídicos y órganos judiciales sólo puede funcionar con la colaboración de todos. El desuso del papel no es sólo una cuestión de imagen –pilares de legajos
amontonados acumulando polvo en las dependencias–, de operatividad o de comodidad: es una cuestión de rentabilidad y de reducción de los costes de la
justicia, porque esta no es gratis. Es un servicio que cuesta cientos de millones de euros todos los años al Gobierno central y a las comunidades. Por lo que
la reducción de costes redundará en esos medios técnicos y materiales y en el incremento del número de jueces, magistrados, fiscales y secretarios
judiciales, así como del personal necesario para la tramitación con éxito del volumen de litigios realmente sostenibles .

La idea de politización se ha extendido muy equivocadamente sobre los jueces y magistrados, cuando está muy localizada en el Consejo General del Poder
Judicial. Un órgano constitucional colegiado numeroso, de 21 miembros, que inevitablemente es y debe ser, un órgano político de composición plural, con
funciones ejecutivas que en otros ordenamientos siguen estando atribuidas a los ministerios de justicia. Nuestra Constitución quiso que fuera un órgano
ejecutivo, pero separado del Gobierno, del legislativo y del Poder judicial en mayor garantía de la independencia de los jueces. En virtud de la
independencia que se proclama en la Constitución como atributo de todo juez, como garantía de cumplimiento de la ley al juzgar y hacer ejecutar lo juzgado
(art. 117 CE), ningún juez puede verse interferido en su función de juzgar por ningún otro poder, ninguna instancia de presión. Pero el CGPJ, no es un ente
metafísico: es un órgano constitucional cuya función es, precisamente, hacer política judicial, desde el pluralismo que la Constitución establece como valor
superior. Pues la política judicial es un espacio de opciones entre quienes tienen plena legitimidad para conformar las decisiones por mayorías y minorías.
Hablemos de política con mayúsculas, y concluyamos de una vez la polémica. Para mejorar el funcionamiento del Consejo no sólo hay que cambiar el método de
elección de los vocales, sino además, que sus funciones y competencias discrecionales estén cada vez más regladas y predeterminadas en la propia ley,
reduciendo prácticamente a cero ese margen de discrecionalidad. De modo que estén regulados tanto los premios –nombramientos, promociones y ascensos–, como los castigos –infracciones y sanciones–, hasta lograr un sistema lo más objetivo posible de la carrera judicial.

Este nuevo horizonte de la justicia española tiene el norte en las necesidades de los ciudadanos y en los desafíos de la sociedad española del siglo XXI. Un
empeño de esta envergadura requiere de la participación de todos: CGPJ, comunidades autónomas, funcionarios, jueces, secretarios, Fiscalía, colegios
profesionales y cómo no, el empeño decidido de todas las fuerzas políticas. Su concurrencia es imprescindible en este proceso transformador para lograr, por
fin, una justicia moderna, de calidad, ágil, eficaz, garantista, responsable, e igualitaria. En este programa de transformación y cambio en nuestra justicia
no sólo esta en juego el funcionamiento de un servicio público, sino la efectiva libertad, igualdad, garantía de los derechos y, en definitiva, el bienestar
de los ciudadanos.

*Alfonso Villagómez es magistrado de lo contencioso-administrativo.

"GUERRA" SANITARIA ENTRE COMUNIDADES
El Gobierno del PP en La Rioja se niega a atender pacientes de Álava si no pagan
 Minuto Digital  16 Noviembre 2011

Desde el Ejecutivo riojano, se reclama una compensación económica por el coste que supone para la sanidad de esa comunidad autónoma la asistencia sanitaria a
los ciudadanos que residen en Rioja Alavesa.

El ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, ha pedido al Ministerio de Sanidad que, en el caso de que La Rioja siga negando la asistencia especializada a
pacientes vascos de municipios cercanos a Logroño, ponga en marcha la Alta Inspección para reclamar “con todo efecto jurídico” la restitución de este
servicio.

Jáuregui, cabeza de lista del PSE-EE por Álava para el Congreso de los Diputados, ha criticado la decisión “unilateral” del Gobierno ‘popular’ de La Rioja de
dejar de prestar asistencia especializada en el Hospital de Logroño a pacientes de Rioja Alavesa, un servicio que había venido prestándoles históricamente,
al encontrarse este centro mucho más cerca de los municipios alaveses de esa comarca que los hospitales de Vitoria.

El ministro de Presidencia ha explicado que “hay conflictos que pueden tener una base de razón”, aunque ha advertido de que “si se plantean mal, pierden la
razón que puedan tener”, tal y como, a su juicio, ha ocurrido con la forma de actuar del Gobierno de La Rioja.

Jáuregui ha criticado que el gabinete presidido por Pedro Sanz haya tomado esta decisión de forma “unilateral” y que haya actuado de acuerdo a un criterio de
“hechos consumados”. Ante el problema generado, el ministro de Presidencia ha hablado este martes con su homóloga de Sanidad, Leire Pajín.

En la conversación que ambos han mantenido, el candidato socialista por Álava para el Congreso ha pedido a Pajín que, en el caso de que el Gobierno riojano
no dé una respuesta satisfactoria al requerimiento del Ministerio de Sanidad para restablecer este servicio, convoque una reunión entre los consejeros de
Sanidad de ambas comunidades para buscar una solución, petición a la que ha accedido la ministra.

En el encuentro, al que también se convocaría al Ejecutivo navarro -que recientemente ha alcanzado un acuerdo con La Rioja sobre asistencia sanitaria-, se
trataría de establecer un convenio que contemplara las “compensaciones” adecuadas por la prestación de un servicio sanitario recíproco entre las comunidades
autónomas afectadas.

No obstante, ha subrayado que hasta que se alcance dicho acuerdo, La Rioja ha de “atender” a los pacientes vascos que residen en Rioja alavesa, en
cumplimiento del principio de cooperación sanitaria contemplado en la Ley.

Jáuregui ha recordado que esta fórmula de convenios ya existe entre otras comunidades autónomas, como Aragón y Cataluña. Además, y a más largo plazo, se ha
mostrado partidario de establecer un sistema de caja compensación interterritorial que contemplase las compensaciones por la prestación de este tipo de
servicios entre unas y otras comunidades autónomas.

El ministro de Presidencia ha reconocido que en la actualidad ya existe el llamado Fondo de Cohesión, aunque ha afirmado que sería conveniente poner en
marcha la citada “caja” para regular mejor este tema. De todas formas, ha indicado que la puesta en marcha de este mecanismo debería abordarse ya en la
próxima legislatura.

Además, en el caso de que el servicio no se restablezca de forma “inmediata”, ha pedido a Pajín que ponga en marcha la Alta Inspección del Ministerio de
Sanidad para reclamar “con todo efecto jurídico” la restitución de este servicio.

La Dirección General de Ordenación Profesional, Cohesión del Sistema Nacional de Salud y Alta Inspección es el órgano encargado de velar por la vertebración
funcional del Sistema Nacional de Salud.

A pesar del conflicto surgido entre los Gobiernos de Euskadi y Navarra, Jáuregui ha defendido el funcionamiento del Estado autonómico, que “no se puede echar
por tierra” por un problema de este tipo.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE SANT ANDREWS
Max Taylor: “El terrorismo no desaparecerá”
 Minuto Digital 16 Noviembre 2011

Taylor ha asegurado que Al Qaeda aprendió la lección del IRA, pero ha descartado por “menos realista” la “idea de un ciberataque”. “No hay pruebas sobre la
vulnerabilidad económica de los sistemas ante este tipo de acciones digitales”, ha explicado este experto, quien además ha hecho una diferenciación entre
‘hackers’ y terroristas. “El ‘hacker’ es otro tipo de persona”, ha dicho.

El catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad de Saint Andrews (Escocia) Max Taylor ha participado este martes en un seminario sobre
terrorismo global en Madrid donde ha apuntado a un agotamiento del modelo de terrorismo religioso actual y ha esbozado un escenario con nuevas amenazas
desconocidas en el futuro entre las que ha incluido los ataques de motivación económica.

Taylor se ha preguntado acerca del futuro del terrorismo y se ha hecho eco de las teorías que indican que este fenómeno ha atravesado “cuatro olas” a lo
largo de la Historia: “la anarquista, que arranca en 1880, la anticolonialista, la protagonizada por la nueva izquierda y la religiosa, que comienza en
1997″. “Según esta teoría, estaríamos llegando la final de esta ola”, ha añadido este experto quien, no obstante, sostiene que el terrorismo no desaparecerá.

A su juicio “lo que causa estas olas de terrorismo está menos claro” y cree que “en el futuro va a costar más saber cuáles son las razones que generan
violencia”. En ese sentido, se ha referido a casos que se han dado ya en occidente “como los terroristas de factura casera no directamente conectados con el
terrorismo islamista”, o ejemplos de terroristas “cuya única motivación era lo que habían visto por Internet”.

De este modo ha zanjado que “el hecho de que desaparezca Al Qaeda no significa el fin” y se ha referido a un tipo de “violencia política que tiene que ver
con lo económico”.

Al ser preguntado acerca de esta cuestión Taylor ha insistido en que “la amenaza de un terrorismo económico es importante” y ha recordado que se han dado
casos en el pasado “pero que no se le llamaba así”. Se ha referido en concreto a la campaña que llevó a cabo el IRA en Londres a mediados del pasado siglo
XX.

“Reventaban edificios y eran ataques sobre las instituciones, atacaban la estructura financiera, el IRA sabía que una o dos bombas de esa magnitud hubiera
puesto al Reino Unido de rodillas, las consecuencias de esos ataques eran tremendas”, ha relatado.

Por su parte, el resto de ponentes invitados a este seminario celebrado en la Fundación Ortega y Gasset en Madrid se han mostrado más cautos ante esta
cuestión.

El Teniente Coronel Manuel Navarrete, Jefe de la Unidad Especializada en la lucha contra el terrorismo Internacional, ha asegurado que este tipo de
terrorismo económico es aún una incógnita y ha apuntado a otras amenazas como el desarrollo de las revueltas árabes en el Norte de África.

España
Las CCAA gastarán 402 millones este año en sus 195 oficinas en el exterior
Algunas de las representaciones autonómicas en el extranjero tienen carácter político y se suman a las 447 embajadas, consulados y oficinas de la Administración General del Estado. La Generalidad de Cataluña encabeza el ranking autonómico, con 54 oficinas.
Redacción www.vozbcn.com 16 Noviembre 2011

El despliegue exterior de las CCAA y de la Administración General del Estado será, sin duda, uno de los aspectos que estará en el punto de mira en los próximos tiempos debido a las estrecheces económicas de las diferentes Administraciones Públicas. Eliminar las duplicidades en este ámbito será uno de los puntos de la agenda del nuevo Gobierno que salga tras las elecciones generales del próximo domingo.

El presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores se ha reducido un 23,35% en el último año, pasando de los 3.451 millones de 2011, a los 2.645 de este 2011. La partida que más recorte ha sufrido es la de cooperación internacional al desarrollo, con un 41% (de 1.886 millones a 1.102), aunque se mantiene como la más importante dentro del global del Ministerio.

642 representaciones en el exterior
Ranking de representaciones en el exterior de las CCAA (fuente: 'El Mundo').

Por otra parte, según recoge un reportaje publicado este miércoles por El Mundo, la Administración General del Estado cuenta con 447 representaciones internacionales, distribuidas de la siguiente forma: 118 embajadas, 182 consulados, 95 oficinas autonómicas, 37 cámaras de comercio y 15 centros culturales.

Las CCAA no se han quedado atrás y compiten con este despliegue diplomático, como si de miniestados se tratasen, acumulando un total de 195 representaciones en el exterior (lo que incluye delegaciones del Gobierno autonómico y oficinas comerciales), cuyo coste en 2011 será de 402 millones de euros.

Cataluña es la Comunidad que encabeza el ranking de representaciones en el exterior, con 54, seguida, a gran distancia, por la Comunidad Valenciana (23) y Andalucía (22). A continuación se encuentra el País Vasco (con 13 oficinas en el extranjero), Asturias (13), Galicia (12), Murcia (12), Madrid (11) y Canarias (8). Por último, las CCAA con menos representaciones en el exterior son Navarra (5), Castilla y León (5), Aragón (5), Extremadura (4), Baleares (2), La Rioja (2), Castilla-La Mancha (2) y Cantabria (2).

Cataluña encabeza el ranking de oficinas comerciales y de embajadas políticas
La mayor parte de estas oficinas autonómicas son representaciones comerciales, pero en los últimos años algunas CCAA han ido creando una red de delegaciones de carácter político, las conocidas como embajadas autonómicas. En este caso, la Generalidad de Cataluña también se lleva la palma, con seis: Alemania, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Argentina y la Unión Europea (Bruselas). También cuenta con una miniembajada en Perpiñán (Francia) y está estudiando trasladar la de Argentina a Brasil.

En reiteradas ocasiones, el Gobierno autonómico de Cataluña ha asegurado que no piensa cerrar ninguna de estas embajadas e, incluso, se barajan algunos proyectos de futuro, como la apertura de nuevas oficinas políticas en México, el Vaticano o China. Sin embargo, uno de los acuerdos pactados con el PP para que este permitiera -con su abstención- la aprobación de los presupuestos de la Generalidad de este año, fue el compromiso de que las embajadas se reconvirtiesen en oficinas comerciales.

Turismo, cultura y cooperación al desarrollo
Entre la red exterior de la Generalidad destacan las diez oficinas de promoción turística (Nueva York, Bruselas, Helsinki, París, Londres, Frankfurt, Moscú y Pekín); los siete representantes de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (Nicaragua, Bolivia, Mozambique, Marruecos, Colombia, Ecuador y Guatemala); las cinco delegaciones del Instituo Ramon Llull (Alguer, París, Nueva York, Londres y Berlín); y las cinco oficinas del Instituto Catalán de las Industrias Culturales (ICIC) (Bruselas, Berlín, Milán, París y Londres). Todo ello sin contar las 123 comunidades catalanas en el exterior (una especie de casas regionales) que, si bien, no pertenecen a la Generalidad, muchas de ellas dependen fundamentalmente de sus subvenciones.

Tras Cataluña, en el ranking de embajadas autonómicas (es decir, representaciones en el exterior de carácter político, no comercial), se sitúa el País Vasco, con seis delegaciones (Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Colombia y la Unión Europea), mientras que Canarias tiene dos (Marruecos y Senegal). El resto de oficinas de las CCAA son de carácter comercial, salvo las delegaciones ante la Unión Europea en Bruselas.

Idemnización de 500.000 euros para la viuda
Txapote, condenado a 60 años por el asesinato del concejal José Javier Múgica
 www.gaceta.es 16 Noviembre 2011

La sentencia condena a "Txapote" por los delitos de pertenencia a organización terrorista, en calidad de dirigente, asesinato, tenencia de explosivos y
estragos terroristas.

La Audiencia Nacional ha condenado a 60 años de cárcel al ex jefe militar de ETA Francisco García Gaztelu, "Txapote", por ordenar el asesinato del concejal
de UPN en Leitza (Navarra) José Javier Múgica en 2001, han informado fuentes jurídicas.

La sentencia condena a "Txapote" por los delitos de pertenencia a organización terrorista, en calidad de dirigente, asesinato, tenencia de explosivos y
estragos terroristas.

El tribunal, que tuvo que repetir el juicio por un comentario escuchado a través de un micrófono abierto, en el que la juez Ángela Murillo llamaba "cabrones"
a los acusados, ha condenado además a 58 años al miembro de ETA Juan Carlos Besance y a 50 a Andoni Otegi y Óscar Celarain.

La sentencia cuenta con un voto particular emitido por el magistrado José Ricardo de Prada. Al término del juicio Otegi aseguró que "nadie" había querido
reirse "del sufrimiento de la viuda", al tiempo criticó la "mentira" de la juez Ángela Murillo, que espetó: "¡Pobre mujer, encima se ríen los cabrones!".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Mañana es lo que importa

Antonio Pérez Henares Periodista Digital 16 Noviembre 2011

Cierto que hasta el rabo todo es toro pero en estas elecciones hace ya tiempo que todo el pescado parece estar vendido. No creo que salga ninguna rata de
debajo de la lata de la urna y que las sorpresas serán más bien anecdóticas y las incógnitas a resolver, mas allá del triunfo claro del PP y la contundente
derrota del PSOE, van a a estar en hasta donde llega el salto de IU y UpyD y si los proetarras de Aamiur logran grupo parlamentario.

Y todo ello, en el fondo, está ya a estas horas casi descontado si se cumplen los unánimes pronósticos . Porque lo que a los ciudadanos les interesa y les
compete es ya lo que pasa mañana mismo. ¿Que hacemos, que se hace para salir de donde nos han metido y donde estamos?. Porque el país está en Urgencias y con pronostico Grave.

Rajoy, más que probable presidente del Gobierno, el propio Rubalcaba ya le otorgó tal trato en el debate electoral, no puede perder ni un solo minuto. Vamos
que antes de pasar el trámite de la investidura parlamentaria debe comenzar a actuar ante Europa de manera inmediata y con un mensaje claro y concreto. No
queda otra. Y tomar las medidas que sean necesarias, por duras que parezcan e impopulares que sean. Tampoco queda otra por mucho que otros quieran venir con
milongas camperas de que sin esfuerzo ni sacrificio esto sale adelante por arte de birlibirloque y echándole la culpa al lucero del alba.

Ahora percibimos de manera neta lo que ha sido el ultimo error del presidente zapatero. A su negación de la crisis, a su delirante optimismo, a su ilusoria
visión de brotes verdes cuando no le quedo más remedio que reconocerla, a la adopción de medias contrarias con el mínimo sentido común , (el despilfarro
alucinante del plan E) , a su obligada bajada del burro obligado por la UE, a su penoso transitar por reformar dejadas a medias, añadió el último estrambote.
Convocar las elecciones a cuatro meses vistas y lo que pudo dejarse listo en septiembre y hoy estar enfrascados con unos decisivos presupuestos para el 2012,
dejarlo agonizando hasta este 20-N que parecía que no acababa de llegar nunca. Con esa dilación no ha hecho sino empeorar las cosas, hacer más daño a España
y socarrar aún más a su propio partido. Que lo del PSOE va a ser también otra operación que necesitara cirugía y una intervención a corazón abierto.

Estos días de atrás hemos visto caer por la presión insostenible de sus deudas y fiascos los gobierno de Grecia e Italia. Nosotros no hemos sido
intervenidos, de derecho que no de hecho que lo estamos siendo, simplemente porque acudíamos a las urnas y se nos concedía ese mínimo plazo. Pero en cuanto
hayamos ido o hacemos los deberes que no se han hecho de manera rápida y ordenada, o se recupera la confianza interna y externamente o el precipicio nos
espera. No valen medias tintas. Los cinco millones de parados están ahí, la recesión es de nuevo un hecho, la prima de riesgo y los interes que por ella
pagamos insostenibles y salir de la dramática situación es tarea de todos. Y todos vamos a sufrir para conseguirlo.

P.D. Al igual que la campaña de las elecciones locales cuando las encuestas les pronosticaban desastre, los dirigentes del PSOE se han lanzado a decir que
“ellos celebran resultados”, “que habrá sorpresas “ y que “les ganarán a los sondeos” o aquel “hoy puede ser una gran día” con que se despacho Barreda el día
de las votaciones y que ayer repitió Rubalcaba. Este junto con González, Iglesias, Valenciano han repetido miméticamente y con idénticas palabras lo que
dijeron dos días antes de la debacle total del 22-M. La terrible sorpresa quienes se la llevaron fueron ellos. Y lo único que en realidad pudieron celebrar
fue funerales. Ahora afirman tener una encuesta-que en los medios demoscópicos se duda incluso de que se haya realizado- donde afirman que se van acercando.
A mi lo que me llega es que la tendencia de la famosa carrera de Rubalcaba es la del cangrejo. Y que ayer Vigo su arrimón a su toxico aliado Blanco no es
precisamente lo mejor que podía hacer. Su pacto es para la verdadera meta que ambos disputan. El uno, mandar en el PSOE gallego y ser el candidato a la Xunta
y el otro lograr la secretaria general y Ferraz. Atrás han dejado, abandonado y dolido (ZP se siente muy defraudado por la traición y desapego de quien han
sido sus máximos “amigos” y protegidos) y los pocos leales que le quedan no dejan de señalar el trato de “leproso” que ambos le están dando.

Nota. Algunos os seguis interesando por mi libro, “El Hijo de la Garza”. Segundo de la trilogía iniciada por “Nublares” y concluida con “El último cazador”.
Estaba absolutamente agotado, tanto la edición que hizo Plaza y Janes como la de RBA destinada especialmente para quioscos, y era imposible de conseguir. Por
fin ha sido reeditado en formato de bolsillo, bajo el sello de Almuzara. Me alegro de poderos dar la noticia. Puede adquirise tanto en librerias como en
grandes superficies. En Casa del Libro podeis solicitarlo tambien via internet.

Secesión
Qué gana la ETA
Pío Moa Libertad Digital 16 Noviembre 2011

No parece estar dando mucho resultado a Freddy Faisán su arma secreta electoral: la farsa del "abandono de las armas" por los etarras. Y ello a pesar de que
la oposición, como ha sido lo común estos años, no ejerce de tal. La razón creo que hay que verla en el insistente desmontaje de la demagogia socialista-
etarra que hemos realizado muchos estos años, y especialmente la AVT: la gente no se deja engañar en este asunto como antes. El PSOE, repitámoslo
machaconamente, heredó de Aznar la mejor perspectiva posible para acabar con la ETA aplicando las normas del estado de derecho y de la democracia, es decir,
el Pacto Antiterrorista. Y convirtió este en un Pacto Proterrorista.

Zapatero, Rubalcaba y sus gobiernos, volvieron a convertir en potencia política a una ETA acosada y probablemente agónica. Ello no se entiende sin considerar
que gobierno y terroristas son de izquierdas, socialistas, antifranquistas, antidemócratas y antiespañoles: había ahí una amplia base para el entendimiento,
para una masiva colaboración. No se trataba de acabar con la banda asesina, sino de que ella declarase que abandonaba los atentados. ¿A cambio de qué? De
legalidad, legitimidad más o menos explícita, dinero público, impunidad, proyección internacional, indemnizaciones, imagen favorable (acompañada del
descrédito de las víctimas) y reducción de la unidad de España a "residual", transformando la autonomía en estado asociado. Grandes pasos, en suma, hacia la
desintegración del país y la quiebra del estado de derecho. Estas enormes ventajas, y otras, son lo que han regalado Zapatero y sus cómplices a la socialista
(nunca olvidemos este detalle, sin el cual nada se entiende) ETA. En suma, los delincuentes gubernamentales han legitimado el asesinato como un arte más de
hacer política. No uno más, sino el más rentable. ¿Y qué esperaba obtener el gobierno en compensación? El fraudulento prestigio de haber logrado "la paz"
(con los asesinos, claro), y por ello votos asegurados para seguir en el poder; y hasta, muy posiblemente, un premio Nobel asimismo fraudulento. Quien ha
perdido en el cambalache entre las dos mafias ha sido el PSOE. Contra los enterados que llaman "descerebrados" a los etarras, estos siempre han demostrado
mayor inteligencia que nuestros míseros politicastros desde Suárez, y excluyendo a Aznar.

La ETA se siente ahora tan fuerte que trata de igual a igual al gobierno español (y al francés, pero en este caso es solo un chiste), y condiciona una
eventual entrega de las pistolas a la "desmilitarización" de las Vascongadas y la liberación de los asesinos presos, tiro de gracia al estado de derecho y la
igualdad ante la ley.

Con mucha razón han hecho el balance los jefes políticos del terrorismo: "Estábamos al borde del abismo (con Aznar, claro), y ahora todo es posible". De
momento dominan Guipúzcoa e influyen mucho más que antes en el resto de las Vascongadas. ¿Y qué es posible? Una de las claves está en la proyección
internacional que les han regalado los canallas del PSOE. Ahora es posible que el separatismo forme un bloque electoralmente muy difícil de batir, que
recurrirá al prestigio internacional ganado para forzar la secesión. Hay indicios de que incluso algunos altos dignatarios del Vaticano contemplarían tal
posibilidad. En ese escenario, los asesinatos pierden interés. El PP, si llegar al gobierno, y suponiendo que quiera volver a la política de Aznar, se
encontrará con un chantaje interno e internacional abrumador, afrontar el cual exigirá políticos con ideas muy claras, energía y talla de estadistas. Algo
que de momento no se vislumbra por ningún lado.

Cataluña
Plataforma per la Llengua quiere ‘sustituir’ la sociedad bilingüe por una con el catalán como única ‘común’
La entidad, generosamente subvencionada y conocida por sus chantajes y sus boicots comerciales, lanza un argumentario con once ‘mandamientos’ para que las escuelas respondan a los padres que cuestionen la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán.
Redacción www.vozbcn.com 16 Noviembre 2011

No importan las sentencias de los tribunales que obligan a reintroducir el bilingüismo escolar; no importa que el español sea la lengua propia y habitual de cerca de la mitad de los ciudadanos de Cataluña -además de oficial, junto al catalán-; ni tampoco importan los informes que reflejan que los alumnos castellanohablantes obtienen peores resultados escolares que los catalanohablantes; las terminales mediáticas del nacionalismo mantienen e intensifican su labor de presión para que la Generalidad mantenga la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán.

Este es el caso de Plataforma per la Llengua, entidad generosamente premiada y subvencionada por la Administración autonómica de Cataluña -además de las locales- y conocida por sus boicots y sus chantajes comerciales (contra medios de comunicación, aerolíneas, cines o pequeños negocios), así como por sus campañas para que los ciudadanos denuncien a los comercios que rotulan en castellano.

‘Hemos de sustituir el esquema de una sociedad bilingüe’
Plataforma per la Llengua ha lanzado una nueva iniciativa para mantener la exclusión del español como lengua vehicular escolar junto al catalán. Para ello ha elaborado lo que denomina ‘argumentario de apoyo al catalán como única lengua vehicular en la escuela catalana’, que está dirigido a todos los centros públicos de Cataluña y que tiene un objetivo que ellos mismos confiesan:

‘Hemos de sustituir el esquema de una sociedad bilingüe por una sociedad multilingüe que tenga el catalán como eje vertebrador de la diversidad, que tenga el catalán como lengua común‘.

Respuestas frente a los que cuestionen la inmersión obligatoria
El argumentario recoge las contestaciones que, a su entender, deben dar las escuelas públicas de Cataluña a todo aquel que se atreva a cuestionar la inmersión obligatoria. Se trata de once puntos para ‘dar respuesta a afirmaciones erróneas que tergiversan nuestra realidad social y lingüística‘.

Así, ante la afirmación de que ‘en Cataluña no hay libertad para escolarizar a los hijos en lengua materna’, Plataforma per la Llengua responde que ‘el sistema educativo de Cataluña garantiza el conocimiento del catalán y el castellano’, asegura que la inmersión obligatoria ha recibido el aval de entidades internacionales, y destaca las supuestas bondades del modelo recordando que es el sistema habitual de las colonias lingüísticas en el extranjero.

“Modelos para el final del terrorismo” según expertos como Rogelio Alonso, Joseba Arregi, Ángeles Escrivá o Javier Zarzalejos
EIG. Redacción. San Sebastián Periodista Digital  16 Noviembre 2011

Los pasados días 2 y 3 de noviembre, la Fundación Gregorio Ordóñez organizó en San Sebastián unas jornadas informativas tituladas “Modelos para el final del terrorismo”.

Las conferencias, en las que participaron diversos expertos y varias víctimas de la violencia etarra, tenían un objetivo muy claro, según los organizadores: “denunciar el proceso de negociación política de José Luis Rodríguez Zapatero con la banda terrorista ETA que prosigue, a día de hoy, con la legalización de Bildu, su brazo político, y su acceso al poder en las instituciones vascas, principalmente en Guipúzcoa.”

En el encuentro se contó con la participación de Javier Zarzalejos, director de la Fundación FAES; Ángeles Escrivá, periodista; Rogelio Alonso, profesor de Ciencia Política en la universidad Rey Juan Carlos; y Joseba Arregi, profesor de la UPV.
Por su interés, reproducimos íntegramente sus intervenciones.

“Modelos para el final del terrorismo” Intervención de D. Rogelio Alonso
FUNDACIÓN GREGORIO ORDOÑEZ. MESA REDONDA. SAN SEBASTIÁN 2 DE NOVIEMBRE DE 2011.

(Profesor titular de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos)
“Empresarios vascos agradecen a Rubalcaba el fin de ETA”. Así subtitulaba El País en su primera página del 2 de septiembre una fotonoticia de un sonriente candidato socialista. El diario instrumentalizaba el terrorismo para atribuir a Rubalcaba una positiva noticia bastante tiempo antes de que ETA anunciara, como hizo el 20 de octubre, el “cese definitivo de su actividad armada”. El medio sacrificaba el rigor periodístico generando un clima favorable en torno a uno de los pocos temas que podía reportarle al candidato socialista alguna rentabilidad electoral. Así ocurría porque ni siquiera el “cese definitivo” de la “actividad armada” de ETA anunciado posteriormente equivalía al “fin de ETA” anticipado bastantes semanas antes. Ciertamente la última declaración de ETA produce un alivio que no debe ser subestimado. Sin duda, mucho más positivo es semejante comunicado que otros como los que ETA realizó en el pasado anunciando la ruptura de sus distintas treguas. No obstante, ETA no ha anunciado su desaparición, obviedad que obliga a matizar la euforia de quienes atribuyen al comunicado un alcance e irreversibilidad que sólo el tiempo demostrará.

Las exultantes interpretaciones del comunicado por parte de muchos políticos deben contraponerse con sus declaraciones previas cuando repetían que “el único comunicado de ETA que será bienvenido es el de su disolución”, o que “la mera existencia de ETA representa una amenaza inaceptable”. Asimismo, las expectativas frustradas en el pasado aconsejan prudencia al interpretar las promesas etarras. ETA continúa existiendo y, por tanto, sigue sin renunciar a ejercer la coacción que supone su presencia en el escenario político tras décadas de terrorismo que, lógicamente, condicionan las actitudes de los ciudadanos. Debe tenerse en cuenta esta constatación al analizar el lugar del terrorismo en campaña y en la siguiente legislatura. Como ha declarado el presidente del PNV: “¿Para qué puede querer las armas una organización que ha renunciado a la violencia?”

Como también se repitió en el pasado, aunque algunas optimistas valoraciones del comunicado parecen ignorarlo, lo que importa de ETA no es lo que dice en público, sino lo que hace. Documentación interna de la banda, informes de inteligencia y la reciente memoria de la Fiscalía General reflejan una preocupante contradicción entre lo que ETA hace y lo que se le atribuye que va a hacer al interpretarse favorablemente promesas como las que ahora formula y que ya incumplió en el pasado. “El grado de amenaza que representa la pervivencia de su estructura operativa no deja de ser elevado”, concluía la Fiscalía relacionando el parón de atentados con el periodo electoral. Recordaba asimismo el interés de ETA en actuar como “garante” de “un proceso de negociación” y añadía: “continuará realizando aquellas actuaciones que, sin demasiada trascendencia para la opinión pública, le permitan tener perfectamente engrasada su maquinaria terrorista para poder afrontar en el futuro la reanudación de su actividad terrorista”, pues “sigue disponiendo de comandos en Francia y España que pueden actuar en cualquier momento en función de que su estrategia no surta los efectos deseados”.

ETA interrumpe sus atentados mientras su brazo político se fortalece, como evidencia su crecimiento electoral y la reproducción por parte de actores democráticos de una narrativa favorable a los intereses del movimiento terrorista. Este relato legitimador de la trayectoria terrorista se sustenta en la legalización de una formación que la policía y el Tribunal Supremo han confirmado es parte de ETA. El gobierno fue incapaz de evitar la entrada de ETA en las instituciones, inutilizando una de las más eficaces medidas contra ella, a pesar de que, como reconocía el Ministro del Interior –en clara admisión de su fracaso-, “Bildu no ha traducido en hechos el discurso que permitió su legalización”. La internacionalización del relato etarra mediante la conferencia de San Sebastián constituye otro triunfo en la justificación del proyecto terrorista. Lo complementa la legitimación que gobierno central y vasco le han brindado al entorno terrorista ensalzando sus tácticas propagandísticas –por ejemplo la Declaración de Guernica y otros comunicados- como pasos hacia la paz cuando solo enmascaraban una simulada pero inexistente ruptura con ETA.

Partidos y electores deberían considerar que el reciente comunicado etarra puede contribuir a reforzar un mecanismo de presión sobre gobierno y sociedad como el que ya ha aplicado el movimiento terrorista integrado por ETA y sus representantes políticos: la promesa de una completa desaparición de la banda –que aún no se ha producido-, y la consiguiente amenaza latente de violencia mientras ETA no desaparezca permiten la perpetuación de la organización terrorista, cuya disolución queda condicionada al fortalecimiento de su frente político. Los precedentes demuestran que el brazo político de ETA desea rentabilizar la decadencia de la banda, pero sin renunciar a ella y, por tanto, eludiendo exigir la desaparición de una intimidación latente que le beneficia. Amaiur, como Bildu, será premiada por un fin de ETA que no ha llegado. Además, a pesar de la negativa de gobierno y oposición a reconocer precio político alguno a cambio del comunicado etarra, es evidente que éste se ha producido tras la legalización de Bildu –que tal y como constataron la policía y el Tribunal Supremo es parte de ETA-, tras el inmerecido lavado de imagen de Batasuna mediante el discurso de algunos dirigentes políticos que han asumido una ruptura con ETA que no se ha evidenciado, y después de la legitimación e internacionalización del relato terrorista que la conferencia de San Sebastián supuso.

En consecuencia, el próximo gobierno deberá enfrentarse a un fenómeno terrorista que ha evolucionado y que se ha adaptado a una coyuntura poco favorable para la continuidad de una campaña de atentados sistemáticos, pero sin que ETA haya renunciado a ella si lograra superar su profunda debilidad operativa. El gobierno entrante se encontrará con una ETA debilitada operativamente, pero fortalecida políticamente y que probablemente exigirá la negociación a la que no dice haber renunciado. El fortalecimiento que para el movimiento terrorista integrado por ETA y sus representantes ha supuesto su vuelta a las instituciones y la recomposición del nacionalismo radical ha llevado a la banda a ceder a su brazo político la gestión de un proyecto que sigue planteando un peligroso desafío para la sociedad. El periodista Florencio Domínguez, posiblemente la voz más autorizada sobre el funcionamiento de ETA, subrayaba en un reciente artículo que “Batasuna y Bildu no interpretan lo ocurrido [la legalización] como el resultado de una renuncia a su estrategia político-militar, sino como el fruto de una acumulación de fuerzas con la que ha vencido al Estado, para el que resultaba insostenible la ilegalización. Esa es la clave que hay que tener en cuenta”.

Los representantes del nacionalismo radical y violento desean actuar en política con la injusta presencia de una organización terrorista en la sombra. Además pretenden hacerlo sin la imprescindible deslegitimación de esa brutal violación de los más básicos derechos humanos perpetrada por ETA con la connivencia de un entorno político que hoy ejerce el poder en Guipúzcoa y que probablemente contará con una significativa representación en las Cortes. El hecho de que se haya admitido su participación en democracia sin la exigencia de la necesaria condena de ETA y sin evidencia de su ruptura con la banda, constituye un precio político que el próximo gobierno no debería ignorar. Lo sugería en un reciente artículo el director del Euskobarómetro Francisco Llera al señalar que “Lo que ya tiene garantizado [ETA] es la impunidad y el olvido de su pasado de sangre y terror, porque no parece que nadie vaya a exigirle rendir cuentas del mismo”.

Debe recordarse además que fuentes tan relevantes como las citadas en líneas precedentes confirman que hasta la fecha ETA mantenía su amenaza latente y sus objetivos tradicionales –autodeterminación y territorialidad-, persistiendo en sus intentos de reorganización para reactivar el terrorismo si superara su debilidad operativa. Conviene indicar que ETA opta por modulaciones tácticas en función de sus intereses, pero no suele recurrir a drásticos y súbitos cambios de estrategia como el que supondría aquel que todavía debe ser el objetivo de la política antiterrorista: la disolución.

El fortalecimiento que para el movimiento terrorista integrado por ETA y sus representantes ha supuesto su vuelta a las instituciones y la recomposición del nacionalismo radical ha llevado a la banda a ceder a su brazo político la gestión de un proyecto que sigue planteando un peligroso desafío para la sociedad. Precisamente esas favorables circunstancias, si lograra sortear su extenuación operativa, pueden disuadir a ETA de descartar un futuro regreso a la violencia por el temor al coste que le acarrearía a su frente político. Si ETA amenazara con atentar, sus representantes políticos podrían exigir más concesiones apoyándose en el discurso, alimentado por el Gobierno, que diferencia a los “políticos” de los “militares” pese a la coordinación entre ellos: su chantaje se sintetizaría en la exigencia de reforzar a los “políticos” para acallar a los “militares”. ¿Cómo reclamarles entonces responsabilidades cuando se les ha eximido de ellas favoreciendo su inmerecida rehabilitación? A la coacción de ETA sobre el gobierno entrante se sumaría la presión de quienes podrían reclamar al ejecutivo iniciativas para evitar asesinatos y no echar a perder un horizonte de “paz” que tanta esperanza vuelve a suscitar. No es baladí que el lehendakari propusiera un acercamiento de presos sin condicionarlo a la disolución de ETA y que otros actores planteen ya demandas políticas favorables al nacionalismo radical. Las injustas declaraciones de Felipe González propugnando incumplir la legalidad que debe exigírsele a ETA, acusando al PP de intentar humillar a la banda y de bloquear su final, demuestran la falta de escrúpulos en esta cuestión.

Esta misma instrumentalización del terrorismo se aprecia en las declaraciones de responsables políticos que alardean de un final de ETA que aún no se ha materializado. Esta actitud encubre los fracasos de los decisores políticos y el hecho de que los éxitos antiterroristas son atribuibles en su gran mayoría a las fuerzas y cuerpos de seguridad. En realidad el principal acierto del Gobierno ha sido la recuperación de la presión policial y judicial sobre ETA atenuada durante la contraproducente negociación de la primera legislatura. Dicha reactivación ha logrado debilitar operativamente a ETA mientras ésta se ha fortalecido en el ámbito político y social, dimensiones en las que las autoridades que tanto explotan los éxitos policiales han fracasado rotundamente.

Ese es el legado para el nuevo gobierno: una ETA debilitada operativamente, pero fortalecida políticamente y que probablemente exigirá la negociación política a la que no dice haber renunciado. Es por ello incongruente atribuir a este gobierno un final de ETA que, desgraciadamente, todavía no se ha producido. Además ha ignorado que el terrorismo utiliza un medio –la violencia- en la persecución de un fin –la obtención de poder para imponer sus objetivos nacionalistas-, y que renuncia temporalmente a ciertas manifestaciones terroristas –aunque no a su amenaza latente- si logra sus aspiraciones mediante métodos complementarios. Se ha subestimado que los terroristas persiguen el poder y que tras obtenerlo, no renuncian a él, sino que lo administran como lo han logrado, o sea, coaccionando y legitimando el terrorismo, como lo están mostrando ya desde las instituciones. Las amenazas y riesgos para la política antiterrorista del nuevo gobierno no serán solo aquellos en los que las fuerzas de seguridad han demostrado tanta eficacia, forzando a ETA a un cese de su actividad armada, sino que vendrán definidos por las diversas expresiones del desafío planteado por un movimiento terrorista que se adapta a las circunstancias. Deberán ser los decisores políticos los que diseñen una estrategia política que no vuelva a entorpecer el trabajo que con tanta profesionalidad desempeñan las fuerzas de seguridad para que, por fin, se logre la completa desaparición del terrorismo en cualquiera de sus formas.

En una campaña dominada por la economía, quizás estas cuestiones reciban escasa atención. Sin embargo, no puede ser un tema que el nuevo gobierno ignore. Si lo hiciera, el fracaso que para ETA ha supuesto su enorme debilitamiento operativo podría llegar a convertirse en un éxito estratégico que le permitiría escapar de la derrota que el terrorismo merece y que las víctimas necesitan. Sin duda alguna, ETA y su entorno político van a recurrir a tácticas con las que intentar eludir esa derrota, siendo la internacionalización una de las armas que a buen seguro utilizarán. El referente norirlandés será una vez más instrumentalizado por actores que persiguen favorecer la agenda de la organización terrorista y de su entorno político, cuestión por la que parecen apropiadas algunas aclaraciones sobre cómo el IRA perpetuó su existencia en Irlanda del Norte mientras su brazo político extraía importantes concesiones.

En julio de 2005 el IRA ordenó “formalmente la finalización de su campaña armada”. Más de una década separaba esta declaración y la de 1994 en la que el IRA anunció el “cese completo de operaciones militares” y que, al igual que el último comunicado de ETA, fue presentado entonces como el final de su campaña terrorista. Sin embargo, las esperanzas se frustraron en febrero de 1996, al romper el IRA una tregua que reinstauró en 1997. Desde entonces hasta la declaración de 2005 el IRA permaneció activo, realizando actividades terroristas e incumpliendo las promesas recogidas en sucesivos comunicados. Sirvan de ejemplo los cuatro asesinatos cometidos por el IRA en 1999 y los tres perpetrados en 2000, además del robo en 2004 de una sucursal bancaria en Belfast, uno de los más cuantiosos en la historia del Reino Unido.

Durante ese periodo las expectativas que en la sociedad generó la posibilidad de un definitivo final del terrorismo fueron manipuladas y explotadas por los representantes políticos del IRA. Contaron asimismo con la aquiescencia de gobiernos democráticos como el británico y el irlandés, lo que permitió un peligroso fortalecimiento político y la legitimación de los responsables de una brutal campaña de violencia, retrasando además la desaparición del IRA. Las personas que toleraron tan flagrante violación de esos compromisos públicos del IRA fueron las mismas que ahora se presentan pomposamente como “facilitadores” del “proceso de resolución del conflicto” en el País Vasco: los primeros ministros británico e irlandés, Tony Blair y Bertie Ahern, el jefe de gabinete del primero de ellos –Jonathan Powell-, y Gerry Adams.

Los precedentes referidos y los esfuerzos de Lokarri y el entorno terrorista por facilitar la injerencia de semejantes personajes revelan su intención de facilitar un escenario en el que la apariencia de final de la violencia sustituya a la auténtica erradicación de toda coacción terrorista y a la disolución de ETA. En ese contexto, el reciente comunicado etarra puede contribuir a reforzar un mecanismo de presión sobre gobierno y sociedad como el que ya ha aplicado el movimiento terrorista integrado por ETA y sus representantes políticos: estos prometen la desaparición de la banda –que aún no se ha producido-, condicionándola al fortalecimiento de los “políticos”, garantizándose así la perpetuación de ETA al reportarles beneficios mientras, supuestamente, trabajan por su final. Pese a la negativa de gobierno y oposición a reconocer precio político alguno a cambio del comunicado etarra, es evidente que éste ha ido precedido de la legalización de Bildu –que tal y como han constatado la policía y el Tribunal Supremo es parte de ETA-, el lavado de imagen de Batasuna a través del discurso de no pocos dirigentes políticos, y la legitimación e internacionalización del relato terrorista que la conferencia de San Sebastián han supuesto.

La indulgencia con la que los primeros ministros de Gran Bretaña e Irlanda actuaron contra el IRA en esa etapa fue duramente criticada por la diplomacia estadounidense. Reveladoras fueron las críticas a la actitud de los británicos al asumir las exigencias de Adams cuando éste planteó que no se le debía imponer la desaparición del IRA. Powell defendió constantemente a Adams cuando éste aducía dificultades para cumplir con la legalidad, si bien los servicios de inteligencia y diversos diplomáticos sostuvieron que ésta era una de las argucias del dirigente terrorista para chantajear a británicos e irlandeses. La ingenuidad de Blair y su pusilánime actitud hacia Adams fue censurada por los participantes en el proceso, que llegaron a calificarla de “auténtica locura”, pues el IRA y el Sinn Fein solo se movían cuando se les “estrangulaba”.

En su afán por no dañar la exitosa imagen pública del proceso, se aceptaron graves concesiones frente al terrorismo. De ese modo se perpetuó al IRA incentivándose además la utilización de la violencia por parte de grupos escindidos que hoy aún se mantienen activos, realidad que pone en tela de juicio el papel de Blair, Ahern y Adams en Irlanda y el País Vasco. A pesar de la aparente firmeza del gobierno británico, el IRA obtuvo la excarcelación de todos sus presos en 2000 sin que la banda hubiese ni siquiera iniciado un desarme que se le venía reclamando desde años atrás. Obtuvo semejante concesión incumpliendo una de las fundamentales “salvaguardas” introducidas por la legislación británica para articular el programa de excarcelación que contemplaba que no podrían acogerse al mismo “aquellos internos que pertenezcan a organizaciones que no han declarado o que no están manteniendo un alto el fuego completo e inequívoco”. Tampoco se respetó la exigencia que condicionaba la excarcelación a la “completa cooperación” de la organización terrorista con la comisión que debía hacer posible el desarme de los grupos terroristas y que se inició en 2001.

La continuidad de las actividades terroristas fue reconocida por el propio Ahern, que en enero de 2005, ante el parlamento irlandés, admitió que había ignorado las actividades delictivas en las que el IRA seguía involucrándose. Un año antes su homólogo británico había afirmado que no debía tolerarse una situación en la que representantes de la voluntad popular se vieran obligados a compartir el gobierno de Irlanda del Norte con un partido como el Sinn Fein asociado a un grupo terrorista como el IRA todavía activo. Sin embargo, él lo aceptó.

Como el referente del IRA confirma, su supervivencia facilitó una intolerable intimidación que algunos desean trasladar al País Vasco. A pesar de que el Lehendakari ha repetido en el pasado que la mera presencia de ETA constituye una amenaza inaceptable, su exultante valoración del último comunicado sugiere que está subestimando sus anteriores palabras. Si así ocurriera, se corre el riesgo de cerrar en falso ese final de ETA que ahora se anuncia sin la disolución de una banda que todavía no ha renunciado a sus objetivos.

“Modelos para el final del terrorismo”. Intervención de D. Joseba Arregi
FUNDACIÓN GREGORIO ORDOÑEZ. MESA REDONDA. SAN SEBASTIÁN 2 DE NOVIEMBRE DE 2011.

Parece que ya se van aplacando las primeras euforias que han acompañado al anuncio del cese de la actividad terrorista de ETA, de lo que siguen llamando actividad armada. El mundo de la izquierda nacionalista radical, el conjunto del mundo nacionalista, más todos aquellos que estaban, decían estar, querían estar al tanto de lo que iba a suceder, lo sabían todo de antemano y competían por ser los padres de la criatura de paz, nos han inundado con sus sentimientos gozosos, con sus esperanzas de futuro, con su ansia de que todos compartiéramos su euforia, al tiempo que nos ponían deberes.

Bien es cierto que en muchos sectores de la sociedad la alegría ha estado más contenida, en parte porque de tanto anunciar los miles de pasos que supuestamente iba dando la izquierda nacionalista, aunque todos fueran el mismo vendido una y otra vez, para conseguirlo, el hecho ya estaba amortizado, y en parte porque la sensación de que llegaba demasiado tarde lo envolvía en un velo de cansancio profundo.

A algunos, y me incluyo entre estos, lo que hemos vivido en estos últimos días, con el prólogo de la preparación y del anuncio de la conferencia que iba a actuar como partera de lo que ya estaba decidido, nos ha producido, junto con la serena alegría de saber que probablemente nadie más tendrá que pagar con su vida ser lo que es, pensar lo que piensa, o simplemente estar en el sitio equivocado o llevar un uniforme que a alguien le molesta porque simboliza lo que odia, una profunda sensación de presenciar algo indecente: la vergüenza, propia y ajena, de vernos invadidos por personajes amortizados de la escena internacional que terminan legitimando la pretensión de ETA/Batasuna de ser los héroes del momento, con periodistas que escriben que nunca en Euskadi se pudo contemplar un ramillete tal de personalidades internacionales –es casi una cita literal-, hasta otros periodistas que reclaman un homenaje a ETA, a la que tanto debemos los vascos, haciendo que un día que pudo ser, también para las víctimas, de serena alegría, se convirtiera un día de profunda desolación, sin hablar de la carrera que se ha producido entre algunos personajes políticos y partidos políticos para asumir la paternidad de lo sucedido, la paternidad de la paz. Sensación de indecencia por ver a tantos colocándose a la cabeza de la procesión después de haber criticado cada una de las decisiones de política antiterrorista que han hecho posible precisamente que estemos viviendo la derrota de ETA.

Sensación de indecencia porque algunos engrasadores, recurriendo a su propia denominación, siguen pidiendo la derogación de uno de los elementos clave en la derrota de ETA, la anulación de la Ley de partidos políticos.

Pero es lo que hay, es lo que tenemos en esta sociedad vasca tan pionera en casi todo, tan superior a su entorno en casi todo, tan progresista, tan liberal, tan tolerante, tan implicada en la lucha contra ETA en las fotos que entrega de sí misma –las encuestas-, tan ansiosa de paz, tan entregada a la necesidad de la reconciliación, y tan olvidadiza de su propia insensibilidad ante el terrorismo de ETA, de su falta de nervio moral para estar al lado de las víctimas, de su falta de coraje para enfrentarse como sociedad a la pretensión de coartar la libertad de los vascos que ha sido la razón de ser del terror de ETA.

Bien, después de haber dado salida a esta especie de exabrupto personal, he de concentrarme en lo que realmente importa. Y lo que importa es que, a pesar de, mejor dicho, a causa del anuncio de ETA, de eso que los voceros de la izquierda nacionalista radical llaman, cual malos profetas, los nuevos tiempos gloriosos, no nos queda más remedio que seguir trabajando en lo mismo en lo que hemos estado trabajando durante muchos años: en la defensa de la libertad teniendo como guía la memoria, la dignidad y la justicia que les debemos a las víctimas asesinadas. Serán tiempos nuevos, pero el trabajo es el de siempre: resistir no sólo al olvido obligado al que quieren algunos someter la realidad de las víctimas asesinadas, sino a la tentación todavía peor de transformar la derrota de ETA en la victoria de su proyecto, resistir a la tentación de legitimar los asesinatos cometidos por ETA legitimando su proyecto político, aquél que causó los más de ochocientos asesinatos, porque si el proyecto de ETA, autodeterminación y territorialidad, derecho a decidir y a constituir Euskal Herria como sujeto político homogéneo en su voluntad de soberanía, puede y debe ser, según los nacionalistas, la base del futuro político de la sociedad vasca, ¿en nombre de qué se podrá decir que los asesinatos de ETA no tuvieron ningún sentido? Tendrían el sentido de encajar perfectamente en la historia de futuro de la sociedad vasca, una historia que se asentara en las razones que motivaron su asesinato.

Basta una mirada a los medios de comunicación para saber en qué consiste nuestro trabajo, ahora tanto o más que nunca. Un periodista ha escrito estos días que ahora que ha desaparecido la lacra de ETA, la lacra del terror, es cuando se puede debatir con plena razón la soberanía de Euskadi, ha escrito que ahora ha llegado la hora del soberanismo, que podría mostrar su fuerza sin la hipoteca del terrorismo.

Todos los medios se han hecho eco de las declaraciones de los nacionalistas diciendo que ahora no hay excusas para no abrir las puertas al derecho a decidir, puesto que ese derecho no se puede poner en conexión con el terror de ETA.
Otro periodista ha escrito que lo que importa es que ETA deje de matar, y que el resto de cuestiones, en especial la cuestión de la narrativa –quién y cómo escribe la historia de estos cincuenta años- no es más que humo.

Ya he citado antes la opinión del periodista Martxelo Otamendi diciendo que ETA merece un homenaje de la sociedad vasca, que ésta debe agradecerle a ETA el que hayamos llegado a este punto, y los que supuestamente nos han traído la paz organizando la conferencia de San Sebastián y escribiendo, antes de que se celebrara la misma, el comunicado final siguen diciendo, y los medios así lo recogen, que el momento actual es fruto de la lucha armada de ETA.

Los voceros de la izquierda nacionalista radical, con la colaboración impagable de otros personajes políticos y religiosos, siguen diciendo que no puede haber vencedores y vencidos, que hablar en esos términos implica volver a 1939, que mientras haya un preso de ETA en la cárcel no habrá paz, que ahora puede empezar a llegar la democracia plena –hasta ahora no hemos sido más que aprendices de demócratas, o hijos ilegítimos de la democracia, que tienen que ser rescatados por los que aportan la plenitud a la misérrima democracia que hemos vivido hasta ahora-, y todos a una cantan el himno de la reconciliación, todos unidos, todos somos buenos, todos hemos sido malos, no hagamos diferencias, empecemos de nuevo como si nada hubiera pasado, todo ha sido un mal sueño, soñemos con un futuro en el que todo es posible, lo uno y su contrario. Y si todo no es posible, entonces, como nos lo ha recordado alguien al que habíamos olvidado, Pernando Barrena, sabiendo que en Euskal Herria existen sensibilidades y culturas políticas distintas, ya se encargarán los de la izquierda nacionalista radical de convertirnos a la verdadera fe, de transformarnos en nacionalistas radicales, para que seamos todos uno, compartiendo la misma nación étnico-cultural, el mismo sentimiento de pertenencia, la misma única lengua, la misma identidad. –Un solo señor, un solo bautismo, una sola fe; o un solo pueblo, un solo partido, un sólo Führer; una sola nación, una sola lengua, una sola identidad (el PNV tratando de pasar de ser nacionalista a ser nacional)-.

La misma ambición de siempre, el mismo sentido totalitario de la sociedad, la misma repulsa por el pluralismo, la complejidad y el mestizaje, la misma pretensión de homogeneidad, de simpleza, de pureza, la misma violencia con o sin violencia, pues esta pretensión de totalidad es posible sólo violentando la realidad compleja, diferenciada, imperfecta, compuesta de mezclas, sombras, mixturas, impurezas que constituyen lo humano de las sociedades humanas, en concreto de la sociedad vasca.

Pero en lugar de una información guiada por los criterios básicos de los valores sin los que la democracia no es más que un formalismo vacío –¡y que nadie entienda que aborrezco de la democracia formal!- el anuncio de ETA es la apertura de la puerta para lo que consideran como la libertad adquirida para discutir y exigir el derecho a materializar (Joseba Egibar) lo que siempre ha querido ETA: el momento en el que ETA dice que no va a matar más es la hora para premiarle cantando la alabanza de lo que siempre ha querido conseguir.

Ya habrá, además, algún periodista que nos informe que la izquierda nacionalista radical ultima un gesto para reconocer a las víctimas del terrorismo, en los mismos días en los que todos los medios de comunicación recogen que para esa misma izquierda nacionalista radical no hay ni vencedores ni vencidos, que ha sido la lucha armada, el terrorismo, los más de ochocientos asesinatos lo que ha dado el fruto de la situación actual, que es hora de homenajear a ETA: como si lo uno no estuviera en flagrante contradicción con lo otro, como si un informador no tuviera la obligación de sopesar lo que escribe con los criterios que tiene a su disposición y ser un informador y no una correa de transmisión de los mensajes que le interesa difundir a la izquierda nacionalista radical.

Digo todas estas cosas para que nos hagamos a la idea de que el trabajo que nos queda es doble: defender la libertad defendiendo la memoria, la dignidad y la justicia debidas a las víctimas asesinadas, pero hacerlo a la contra, sin la ayuda de la mayoría de los medios de comunicación, contra una ola general que quiere ver las cosas de otra manera, de la manera que le permita seguir la vida con total tranquilidad sin tener que preocuparse de cuestiones que molestan.

Pero tenemos que hacerlo. Nadie nos va a regalar nada. Tenemos que defender que no podemos hacer borrón y cuenta nueva, porque el borrón significaría borrar la existencia de todos los asesinados. Nadie puede pretender que la violencia haya sido mero instrumento de usar y tirar, porque ha creado realidades ontológicas de muerte impuesta. Tenemos que defender el significado político de las víctimas asesinadas, porque no podemos hacer como que hubieran sido víctima de desvaríos mentales, o de cualquier otra cosa. No: fueron asesinados por razón de un proyecto político. Esa es su verdad: la intención por la que fueron asesinados.

Sin esa memoria y sin esa verdad, no hay dignidad para las víctimas. Y sin esa memoria, sin esa verdad y sin esa dignidad, la justicia es imposible. Aunque los presos de ETA se mueran en la cárcel. Si el proyecto político de ETA llega a ser el hilo conductor de la definición política de la Euskadi del futuro, los asesinatos quedan impunes, pues la razón de su victimación quedaría validada y legitimada.

Hay quien se escuda de las consecuencias de la verdad objetiva de las víctimas, de su significado político, diciendo que las historiografías son personales, a lo más sociales, pero nunca colectivas en el sentido de pertenecer al conjunto de la sociedad; que las historiografías son plurales y se contradicen unas a otras. Aun reconociendo que hay parte de verdad en esa afirmación, la misma esconde otra verdad no menos importante, y es que la democracia y el estado de derecho como instituciones políticas llevan en su seno la herencia de la memoria colectiva europea por la libertad de conciencia, contra la dictadura del confesionalismo religioso, y que en ese sentido son instituciones de la memoria colectiva. El pluralismo de las memorias sociales puede esconder la verdad de que las constituciones democráticas institucionalizan la memoria colectiva de la lucha contra las dictaduras, contra los totalitarismos, contra los absolutismos, por la libertad.

La memoria colectiva de la sociedad española está en su constitución, en la que dice que España no puede ser si no es democrática, social y autonómica. La memoria colectiva de la sociedad alemana está en su constitución que dice que Alemania sólo podrá ser si es democrática, de mercado social y federal, sin pretensiones territoriales, aunque haya grupos políticos que prediquen la geografía desde el Memmel hasta el Rin.

Si somos europeos, demócratas, pertenecientes a Estados de derecho es porque existe una institucionalización cultural que es la cultura constitucional democrática como memoria de todas las guerras de religión, de todas las revoluciones democráticas, de todas las luchas por el habeas corpus, por los Bill of Rights, por los derechos y libertades fundamentales. Y todo ello es la institucionalización de la convivencia en el marco de normas comunes de la pluralidad y de la diferencia de opiniones, creencias y proyectos políticos.

El terror de ETA ha estado al servicio de un proyecto totalitario. ETA era condenable por doble razón, por el uso ilegítimo de la violencia y por el totalitarismo de su proyecto. Desaparecido el terror, el totalitarismo del proyecto nacionalista radical sigue siendo rechazable y condenable en términos de legitimidad democrática.

De todo ello se derivan dos consecuencias: una, nos queda el trabajo arduo, difícil e incomprendido demasiadas veces de denunciar la ilegitimidad democrática de todos los proyectos nacionalistas radicales por su totalitarismo estructural, porque son excluyentes en lugar de integradores. Todos los nacionalismos son contrarios al estado de derecho, que se caracteriza por someter a todos los proyectos políticos a la sumisión al derecho: al derecho de libertad de conciencia, al derecho de libertad de identidad, al derecho de libertad de sentimiento de pertenencia. Todo proyecto que niegue esos derechos no es legítimo democráticamente.

Y en base a esa primera consecuencia, la segunda es que los partidos democráticos que actúan en Euskadi, El PSE, el PP y supuestamente el PNV debieran acordar que el Estatuto de Gernika nunca se reformará en línea con el proyecto que sirvió para matar a más de ochocientas personas. Sólo entonces se garantizará le memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas, porque se garantizará que las tres se fundamentan en la verdad: fueron asesinados en nombre de un proyecto político.

Y sólo entonces podrán las víctimas familiares proceder a trabajar su duelo privado, lejos de la luz del espacio público, un duelo privado que es el único que les permitirá su propia paz privada e interior de la que creo que tan necesitadas están.

En el fondo, todo lo que he dicho está recogido en la Ley 4/2008, de 19 de Junio, llamada de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo. En esa Ley se habla de los derechos de las víctimas –justicia, dignidad, reparación, participación-, se habla de los derechos de las víctimas y de la sociedad, algo que llama la atención, derechos de la sociedad, como son la verdad y la memoria; habla de los derechos de la ciudadanía vasca, cuales son la paz, la libertad y la convivencia. Sólo después de subrayar estos derechos, de las víctimas, de la sociedad, de la ciudadanía vasca, habla del sistema de asistencia integral a las víctimas.
Y en el artículo 8 de esta Ley, titulado Memoria, dice en su punto segundo literalmente lo siguiente: Igualmente el derecho a la memoria tendrá como elemento esencial el significado político de las víctimas del terrorismo, que se concreta en la defensa de todo aquello que el terrorismo pretende eliminar para imponer un proyecto totalitario y excluyente: las libertades encarnadas en el Estado democrático de Derecho y el derecho de la ciudadanía a una convivencia integradora. La significación política de las víctimas del terrorismo exige el reconocimiento social de su ciudadanía.

Y el punto tercero del mismo artículo dice: El mantenimiento de la memoria y del significado político de las víctimas del terrorismo constituye, además, una herramienta esencial para la deslegitimación ética, social y política del terrorismo.

La tarea que nos queda es hacer verdad lo que dice la ley, trabajar para que la ley se cumpla, para que lo que el terrorismo quiso eliminar, las libertades ciudadanas, el Estado de derecho, el Estatuto de Gernika, sigan en pie, se fortalezcan contra todos los proyecto que niegan esas libertades, que niegan el derecho ciudadano, que pretenden constituir una sociedad sobre la base de la uniformidad identitaria, sobre la homogeneidad del sentimiento de pertenencia, sobre la negación del pluralismo como condición inexcusable de la libertad ciudadana, condición a su vez de la convivencia en paz.

“Modelos para el final del terrorismo”. Intervención de Dña. Ángeles Escrivá
FUNDACIÓN GREGORIO ORDOÑEZ. MESA REDONDA. SAN SEBASTIÁN 2 DE NOVIEMBRE DE 2011.

No sé qué tipo de análisis voy a poder hacer porque no entiendo nada. De repente los conceptos sobre lo que está bien y lo que está mal han desaparecido. Y estamos asistiendo a una especie de negociación para consensuar los términos medios de la moralidad, de la política o de la vida, que casi son lo mismo. El caso es que ayer cogí el periódico y vi a Peio Urizar haciendo unas declaraciones increíbles. urizar aseguraba que hemos de trabajar para que todos tengamos la sensación de haber ganado, que la primera parte del plan concebido por los suyos se ha cumplido y que ahora queda la otra, la de los presos y la de la solución política multilateral. y a partir de ahí se ponía a dar lecciones: que el camino va a ser largo porque hay víctimas que no han apostado por superar la situación en la que nos encontramos, que todos tenemos que dejar pelos en la gatera, que si ETa en un futuro se puede parecer a los piratas del caribe, que el PP ha llegado tarde y mal pero se está resituando, que si han dado de comer a mucho sector mediático y cuando siembras recoges lo que recoges, que no hace falta pedir la disolución de ETA porque en Irlanda no se le pidió al IRA, que ya vale de poner palos en las ruedas.

Por empezar por algo: pero qué pelos en la gatera, qué riesgos adquiridos ni que nada. Vamos a ver si tenemos las cosas claras. Peio Urizar pertenece a un partido que estaba destinado a desaparecer. Es más, según decretó ayer su compañero Joseba Permach, con muchas menos tonterías ni circunloquios, EA ha desaparecido por que es la izquierda abertzale. Y no digamos nada de Alternatiba, ese partido de un solo hombre al que ha venido dios a ver, perdón al que ha venido ETA a ver y cuyo dirigente va pavoneándose con un discurso bien enrevesado y lleno de tópicos abertzales. Ni urizar ni el de alternatiba iban a sacar ni medio concejal y ahora dicen que se han dejado pelos en la gatera y han adoptado riesgos. Pero qué es lo peor que podía haberles pasado?¿ Que hubieran tenido que encontrar un trabajo fuera de la política? Esos señores son los que están dando lecciones a los policías, guardias civiles, militares, polítcos, jueces, fiscales, niños, amas de casa, a los periodistas, a toda una sociedad, y no hablo solamente de las víctimas, a toda una sociedad que trabajosamente y con una tremendísima dignidad ha construido un sistema democratico y de libertades y que, se ha visto obligada a hacerlo, por si no era suficientemente difícil soportando crueldades indecibles.

O es que vamos a perder la memoria definitivamens. -ya sé que este no es el foro más indicado para hacer estos reproches, ya sé que aquí no se va a perder la memoria sino que, por conservarla, por defender el relato real de lo que ha pasado, la gente de la fundación, está siendo atacada como si fueran el enemigo intransigente. Cuando lo único que se está pidiendo es que los políticos tengan un poco de pundonor y dejen de llenarse la boca haciendo homenajes a los muertos mientras están planeando salidas que éstos no hubieran querido- O salidas que ni siquiera se han atrevido a explicar públicamente porque saben que no tienen nada que ver con lo que se nos había garantizado que sería el final de ETA.

Hace unos días preparando una intervención que tenía que hacer dí con unos papeles muy esclarecedores. Se trataba de un informe presentado ante un juez de la audiencia nacional en el que se explicaba el recorrido teórico de ETA.

En primer lugar explicaba, basándose en Zutabes y en documentos internos, que la banda terrorista en un primer momento no quería negociar con el Estado sino imponerle sus aspiraciones a base de atentados. se dio cuenta de que no podía y cambió de táctica por la de provocar una negociación. En 1974, cuando ETA se dio cuenta de que tras la muerte de franco iban a producirse algunos cambios políticos y jurídicos que iban a abrir la posibilidad de que surgiesen sindicatos y partidos políticos, decidió separar su estructura militar de sus otros frentes. De este modo, el frente militar podía dedicarse a sus tareas de atentar, mientras los otros eran aceptados socialmente. Por eso creó LAB, Jarrai o -hasi como partido, que quedaron dentro de KAS. El informe contaba que en 1976, ETA decidió liderar KAS y creó la doble militancia. En 1989 los papeles de ETA ya indicaban que para abordar una negociación política "en condiciones óptimas", la lucha armada era decisiva y el resto eran instrumentos necesarios pero que, por lógica, permanecían subrodinados a la lucha.

Las cosas volvieron a no salirle bien en 1992 y volció a adaptarse a las circunstancias. No le salieron bien las cosas por dos motivos, porque la izquierda abertzale quería más papel y porque pensaba someter al Estado gracias a las olimpiadas -creía que Europa le presionaría para que acabara con ETA como sea y no fue así- y cayó Bidart. Lo de la izquierda aberztale lo resolvió disolviendo Hasi y lo de Bidart creando una nueva estrategia que seguro que les suena: la táctica de la construcción nacional para la que necesiataba colaboradores, necesitaba a otras formaciones políticas y sociales. ETA sabía que nadie se le iba a aliar con su estrategia de atentados, de modo que creó un anzuelo: cambió la alternativa kas por la alternativa democrática. La idea le fue comprada por el PNV que empezó a reunirse de manera frecuente con Batasuna durante el 92, y defendió que el Estado tenía que considerar los cambios de la alternativa democrática.

El primer resultado fallido de este planteamiento fue el pacto de lizarra: no asumía la alternativa kas pero sí la construcción nacional. Y porponía dos mesas, una técnica (ETA y el Estado), otra política entre los partidos políticos. Una vez fracasadas las negociaciones el PNV recogió este planteamiento nacionalista en el plan Ibarretexe.

Esa misma propuesta es la que hace ETa y batasuna a la izquierda aberztale en la negociación de 2006 y la misma que le hace en 2008 a EA, Aralar y a todos los partidos y sindicatos que quieran unirse al frente soberanista y cuyo fin es crear esa mesa técnica y política. Las mismas mesas que piden los negociadores internacionales de la reunión de San Sebastián.
así pues, ETa ha ido adapatándose se a las circunstancias cuando ha visto que no podía vencer al Estado y la estrategia que está desarrollando ahora es la que viene en documentos de 1992.
Siempre me he preguntado si estos documentos no los lee nadie en el Gobierno o no le importan a nadie porque, otra cosa no, pero ETA siempre ha escrito mucho.

Cuando se plantea esto, cuando se dice: oye, es que lo que está ocurriendo ahora es ,a estrategia de la organización. Obviamente contestan. No, porque eta quería segui matrando para negociar y no ha podido hacerlo.La izquierda abertzale ha lorado vencerla apostando por las vías exclusivamente políticas, -y ese es el motivo por el que se le prepara toda una pista de aterrizaje: la legalización de Bildu, la conferencia de San Sebastián, la posibilidad de rehacerse socialmente al dejar de prohibir actos convocados por batasuna, la promesa de la ley parot, la eliminación de la ley de partidos de facto...

Y como consecuencia, el anuncio de cese de las acciones armadas.
Claro que es importante pero es que tenían que haberlo hecho a cambio de nada porque habían sido derrotados operativamente y la amenaza se cernía sobre sus posibilidades políticas o sociales. Ahora estamos hablando ya de presos y de reinserción de doctrina parot. Y yo me pregunto, aunque sea argumentativamente ^¿por qué?. Este planteamiento podía ser válido, si es que lo era en la época del empate infinito pero han perdido y si han perdido han de quedarse en la cárcel porque su arrepentimiento o el cese de las accione so incñluso la desaparición de ETA no elimina los 25 asesinatos de un preso como por ensalmo.

Los socialistas han estado negociando con batasuna desde hace varios años y recientementre con mucha intensidad. De verdad no hubo modo de decirles a unos tipos vencidos que si querían volver a entrar en el juego democrático, no podían descolgarse con actitudes ni declaraciones como la de urizar, ni podían exigir que todos fueran vencedores. ¿De verdad no podían habernos ahorrado a todos la humillación de tener que escuchar esas cosas de unos terroristas que habían perdido la batalla contra el Estadio?

No entiendo porque se ha estado jaleando cada uno de los pasos de la izquierda abertzale como si fuera una gran cuestión cuando en realidad lo único que estaban haciendo es ceñirse a las condiciones impuestas por el sistema democrático. Y ni siquiera eso: ¿de verdad cuando se nos habló de las condiciones que debía tener un partido político para estar en democracia, se estaba hablando de las condiciones que bildu cumple? Quiero decir, sus dirigentes no condenan a ETa, no piden su disolución y tanto Sortu como Bildu asumen que están donde están gracias a las estrategia de lucha armada de 859 asesinatos. Por eso no condenan los atentados pasados y encima dicen que como ellos han dado tantos pasos ahora la pelota está en el tejado del Estado. ¿De verdad no podía haberse acabado de otra forma?

Yo creo que sí apero ya no. Quiero decir que ya no hay marcha atrás. Del mismo modo que Aznar legó su política antiterrorista a los socialistas que aunque no la querían se vieron vinculados a ella ..., ahora los socialistas han marcado la estrategia a Rajoy. en el porgrama del pp viene los de la inclusión ene l código penal de las penas entendidas como en la doctrina parot y se dice que se recurrirá otro partido que auspicie la violencia. Bla bla bla..Si el constitucional elimina la doctrina paro todos los populares no la van a poner en nigún sitio y no creo que se decidan jamás a impugnar amaiur. A menos que ETA se ponga a atentar furibundamente y probablemente ni aun así podrían porque la ley de partidos ha perdido su efectividad legal pero también social: no hay modo de meter a más de 300.000 votantes otra vez en sus casas. Por mucho que se comporten, en el pasado ko hicieron, como nazis. Y además no quieren hacerlo porque hasta urizar se ha dado cuenta de que se han unido a la historia y no harán nada, a menos que sea imprescindible que, les proure un atentado. Los socialista siempre se lo recoradarían.

Así que sólo queda plantar la batalla de los presos... y del tratamiento

“Modelos para el final del terrorismo”. Intervención de D. Javier Zarzalejos
FUNDACIÓN GREGORIO ORDOÑEZ. MESA REDONDA. SAN SEBASTIÁN 2 DE NOVIEMBRE DE 2011.

Fue uno de esos llamados “históricos” dirigentes de Herri Batasuna quien en la presentación del documento “Zutik Euskal Herria” dijo aquello de que “existen más razones que nunca para la lucha armada pero menos condiciones objetivas y subjetivas para llevarla a cabo”.

La sinceridad de este dirigente nos permite situar en sus justos términos la coyuntura que vivimos y el propio tema que nos convoca y nos ha permitido reunir gracias a la iniciativa de la Fundación Gregorio Ordóñez a estos expertos en el tema para esclarecer un momento turbulento en el que nos preguntamos si estamos ante la derrota o la victoria de ETA.

Cuando el paradigma de la política antiterrorista ampliamente aceptado partía de presuponer la imbatibilidad de ETA, algunos empezaron a sostener que la derrota de la banda terrorista era posible y deseable. Era posible, además, con plena legitimidad política y jurídica, una derrota con normas y valores.

De este modo se empezó a quebrar la resignación consistente en asumir que el final del terrorismo tendría que ser, tarde o temprano, de una manera o de otra, consecuencia de un proceso de negociación en el que habría que aceptar un alto grado de impunidad –“paz por presos”- y un conjunto de contenidos políticos que quedarían ya definitivamente sustraídos al acervo constitucional para tratarse al margen de los parámetros y los procedimientos de los ciudadanos.

La fórmula de las dos mesas, la técnica y la política, la primera con ETA como parte negociadora declarada, la segunda con ETA actuando a través de sus cómplices políticos, era la que se proponía a los sucesivos gobiernos. Con ello se quería dar la apariencia de que ETA renunciaba a negociar cuestiones políticas y que esta serían ventiladas por representantes legitimados por las urnas. Una apariencia que en la práctica no era más que una ficción.

La derrota de ETA, sin embargo, va ganando credibilidad, se va haciendo verosímil. Primero por la eficacia creciente de la actuación policial, potenciada por una conciencia internacional mucho más sensible al riesgo del terrorismo que permite que éste deje de ser visto como un problema interno de los países que lo sufrían. En el ámbito de la cooperación europea este avance ha sido sencillamanete revolucionario: eurorden, lista europea de organizaciones terroristas, armonización de legislaciones penales, equipos conjuntos de investigación….

El segundo elemento que dio credibilidad fue el fin de la expectativa de la impunidad. Con ello me refiero a la consagración legal de una reacción penal creíble y disuasoria, a través del principio de cumplimiento efectivo de las pena,s que desvanecía aun más la expectativa siempre explotada por la banda de que la suerte de los presos estaría a punto de cambiar por una inminente negociación en la que el Gobierno cedería o por una ofensiva que pondría al Gobierno de turno contra las cuerdas.

El tercer elemento es también bien conocido, la ley de partidos, la ilegalización de las marcas políticas de ETA y no menos importante, la convalidación por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tanto de la ley de partidos como de las sucesivas sentencias de ilegalización de las organizaciones políticas de ETA.

Nada de esto habría tenido fuerza suficiente si no hubiera estado impulsado socialmente por la visibilidad de las víctimas del terrorismo y por su reivindicación de justicia frente a la tentación de la venganza. Precisamente esta confianza en la justicia potenció el papel del estado de derecho como eje de la lucha contra ETA y su presencia pública dio a esta lucha una instancia de legitimación moral y cívica que ha resultado imprescindible.

Si se puede hablar de la derrota de ETA es por esta suma de factores decisivos: la eficacia policial, el cierre de expectativas de impunidad y el descubrimiento por parte de su entorno de que el terrorismo era autodestructivo ya que la ilegalización volvía contra ellos su propia estrategia de sumar votos y bombas.

Si se puede hablar de derrota de ETA es por el fin de su impunidad penal y de su impunidad política.

¿Esto se acabó con el famoso comunicado? No nos engañemos. ETA no se ha disuelto, ni se ha desarmado, ni se han esclarecido todos sus crímenes, ni ha reparado a sus víctimas. Todo lo que una ETA derrotada debe hacer. Y todo lo que a una ETA derrotada hay que exigirle. De nuevo, no por venganza, sino por justicia.

La impunidad penal no es ni puede ser ninguna consecuencia de un anuncio.

No está en el poder de ETA suspender la vigencia de la ley ni declarar caducados los derechos de sus víctimas.

Por eso, una ETA derrotada no puede escapar ni se puede permitir que escape a su derrota, a hacerla efectiva. No puede ser exonerada de saldar su enorme deuda con una sociedad a la que ha agredido, a la que ha pretendido reventar con una violencia que no se ha detenido ante nada. En tanto ETA siga, inactiva pero armada, existente, en suma, toda decisión de cese de su actividad terrorista será, por definición, táctica y reversible.

Dicho lo anterior deberíamos volver a la otra cuestión pendiente que junto a la anterior puede hacernos perder en la victoria, puede convertir la debilidad de ETA en fortaleza.

Se trata de la pervivencia de su proyecto que está siendo continuado por sus marcas políticas.

Bildu, Amaiur y lo que venga son los gestores del proyecto político de ETA. No han experimentado ninguna conversión moral ni política. Su aspiración sigue siendo la expulsión de los no nacionalistas y seguramente de parte de algunos nacionalistas también.

Su relación con el terrorismo y la violencia es meramente táctica, no de principio: ya no es útil, en las actuales circunstancias puede ser contraproducente como bien saben por experiencia propia. El terrorismo, ETA, su trayectoria y las pretensiones que asocian a lo que cínicamente definen como “consecuencias del conflicto” siguen formando parte de la ecuación cuyo resultado quieren hacer realidad en el País Vasco.

Mientras unos se empeñan en organizar un decorado para que actuemos como si ETA no hubiera existido, estos recuerdan a cada momento la existencia de ETA y sobre ella montan su discurso: y con demasiado éxito:

Mientras que se insiste en que las víctimas no pueden condicionar el proceso, se acepta que sean los presos representados por ETA quienes lo determinen.

Que los derechos de las víctimas queden preteridos no influye –se dice- en la consolidación de la paz. Sin embargo las pretensiones de los victimarios deben ser atendidas con rapidez y sin parar en barras de legalidad porque si no, la paz peligra.

Han cambiado los gestores pero el objeto social de la empresa sigue siendo el mismo;
la combinación de fines y medios se tiene que dosificar en proporciones distintas pero el brevaje es fácil reconocerlo. El “cocktail” puede ser ahora más flojo pero sigue siendo el que se le ha hecho ingerir a la sociedad vasca en dosis masivas.

Dadas las circunstancias, la violencia explicita de ETA debe adoptar en los tiempos que corren formas más sutiles, climáticas, ambientales. Como diría el citado “batasuno”, no hay condiciones, pero no será por falta de ganas.

En esta situación adquiere toda su relevancia la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos al advertir que no sólo el ejercicio de la violencia terrorista merece la reacción de un ordenamiento democrático. Tampoco un proyecto político incompatible con un régimen democrático de libertades puede quedar protegido por la apelación a los derechos fundamentales, por mucho que se promueva o defienda sin recurso aparente a la violencia.

No hay conversión en ETA y su entramado. Hay un nuevo cálculo de poder que ese mundo ha hecho y que ahora pasa por las urnas. Como a lo largo de la historia han hecho tantos proyectos totalitarios en los que el paso por las urnas no sólo no mitigó ninguno de sus peores perfiles totalitarios sino bien al contrario les permitió presumir de una legitimidad democrática que reforzó su letalidad.

Se dará contenido a la derrota de ETA si se afronta –o se gestiona, como se dice ahora- con claridad política, con claridad moral y con claridad estratégica.

Para empezar después de tantos años y tanta experiencia hay que reafirmar que esto no va de paz sino de libertad y de pluralismo; que no se trata de desmovilizar un ejército después de una guerra civil sino de garantizar la vida libre de los ciudadanos de una sociedad democrática en la Unión Europea que ha sido agredida por una banda terrorista.

Y aquí, de nuevo, me parece constatar que frente a la consistencia estratégica de la izquierda abertzale sobre cómo tienen que actuar en su condición de gestores del proyecto de ETA, la respuesta de los que reclaman para sí el liderazgo de la situación se mueve en la vacuidad, la agitación, en los sobrentendidos, en la contradicción y en la sentimentalización.

La sedicente conferencia internacional, ETA en su comunicado, la izquierda abertzale por todos los medios han tardado días en poner sobre la mesa sus exigencias.

En frente nos movemos entre la sentimentalización, los sobreentendidos y la banalización del sufrimiento mediante la descalificación de las víctimas o de sus expresiones mayoritarias, el comienzo de la coacción moral para que no empañen los discursos políticos autocomplacientes, y la dialéctica de “duros” y “blandos” ahora en el campo teórico del constitucionalismo.

Los discursos se deslizan por párrafos dedicados a exhortaciones a cerrar heridas, buscar la reconciliación, construir la paz, poner todos algo de nuestra parte, mostrar generosidad o bien -y esta es otra de las favoritas- a construir continuamente pistas de aterrizaje.

Pero estamos hablando de política. Y, por tanto, habría que aclarar, por ejemplo que la política penitenciaria no es una cuestión de generosidad sino de acierto como parte de la política antiterrorista.

De la misma manera que la reinserción es una finalidad de la pena, no de su incumplimiento.

Hay que dejar de estar atrapados en las imágenes, en la idea de una bilateralidad que pretende comprometer al Estado democrático en un intercambio de concesiones. Hay que tapar el espejo irlandés que nos devuelve una imagen distorsionada y nos impide retener la lección de que allí los moderados que iniciaron el proceso fueron arrollados porque el manejo del proceso que hizo el Gobierno laborista hizo bueno el nuevo cálculo de poder de un IRA que años antes había reconocido su impotencia.

Si no se hace –y conste que yo creo que se va a hacer- nos arriesgamos a perder lo ganado, a dejar sin efecto la derrota de ETA, a permitir que una banda terrorista haga de un fracaso operativo un éxito estratégico. Se haría posible la impunidad política y la impunidad penal. Y la impunidad no es sólo un mensaje devastador para una sociedad decente. La impunidad es una invitación a la reincidencia.

Sabemos lo que nos ha traído hasta aquí. Y sería absurdo que renunciemos a ello. Si persistimos en el compromiso de que ETA haga efectiva su derrota entonces esa pregunta que se plantea aquí –estamos ante la derrota o la victoria de ETA- tendrá una respuesta final. Yo creo que la respuesta será la que queremos.


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