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Recortes de Prensa   Domingo 20  Noviembre 2011

 

El Editorial La Razón 20 Noviembre 2011
El día del cambio

Casi 36 millones de españoles están llamados hoy a participar en una de las elecciones más cruciales de los últimos años. España, su economía, su tejido social y su convivencia como nación se hallan en una encrucijada que exige cambiar a fondo el contenido y la forma de gobernar. Ese cambio no se limita al color político del Gobierno, sino que trasciende a la esencia misma de nuestras libertades, principios éticos, organización y, por supuesto, al bienestar de todos, empezando por los cinco millones de parados.

La primera urgencia es reformar el mercado de trabajo y revitalizar la actividad empresarial. La creación de empleo está en manos de los emprendedores, a los que se les debe estimular con incentivos y, sobre todo, facilitarles la tarea de contratar trabajadores. La cuestión primordial no es el coste del despido, sino lo asequible del contrato. Sin una reforma laboral seria y realista, en línea con los países más prósperos, no será posible reducir el paro, que es el gran agujero negro de nuestra economía. Como tampoco se impulsará la actividad empresarial sin una reforma financiera que desatasque el crédito y normalice los caudales de liquidez.

El tercer eje de actuación es el gasto público, que se ha situado muy por encima de nuestras posibilidades. Cumplir el objetivo de déficit comprometido con Bruselas es inexcusable. Para ello será necesario un reajuste riguroso, no sólo en la Administración del Estado, sino también en la local y la autonómica. En este punto, resulta imprescindible más coordinación, que tanto se ha echado en falta durante estos años por diferencias ideológicas entre sus respectivos gobernantes. No obstante, en algunas parcelas deberá darse un salto cualitativo para hacer frente a graves desajustes, como los sanitarios y los educativos.

El Estado debe cobrar más protagonismo en estos ámbitos fundamentales para garantizar la igualdad real de todos los españoles. Concretamente en la Educación, el cambio pasa por respetar los derechos de los padres a elegir la formación de sus hijos, por devolver a la escuela valores como el mérito, el esfuerzo y la disciplina, y por potenciar la figura del profesor. Lo mismo vale para la Universidad, hoy reducida a una fábrica de parados por la ínfima calidad de su enseñanza y por una burocracia docente de alarmante mediocridad. En cuanto a la Sanidad, resulta perentorio un plan de financiación que supere las pobres posibilidades de las autonomías, para lo cual el Gobierno deberá colocarse al frente. La Justicia es otro de los pilares del Estado que requiere un cambio radical que le garantice una independencia real del poder político y que devuelva el prestigio a instituciones tan dañadas como el Consejo del Poder Judicial, la Fiscalía y el Tribunal Constitucional.

Finalmente, el cambio no sería completo si no se propiciara el cultivo de los valores morales y sociales que hacen más rica la convivencia y más fuerte a la comunidad. Entre ellos, los que protegen y potencian a la familia como columna vertebral de la sociedad, pero también los que emanan de la fe en Dios y los que anteponen la defensa de la vida a supuestos derechos individuales. En suma, en manos de los votantes está elegir hoy al partido que más garantías les dé para llevar a cabo estos cambios profundos, sin los cuales España no saldrá del túnel económico y moral en el que se encuentra.

Rajoy, Intereconomía y el futuro
Carta del Editor Julio Ariza. www.gaceta.es 20 Noviembre 2011

Presidente de Intereconomía

Un grupo de comunicación no busca el poder, sino servir a la sociedad con la verdad.

Mariano Rajoy ha aplicado, sin estridencia alguna y con una finura de orfebre, esa máxima que afirma que el enemigo que huye es aquel al que no se persigue. Algunos dirán ahora que tenía razón porque ha ganado, otros hemos pensado siempre que iba a ganar porque tenía razón. En estos años no ha tenido una mala palabra, ha sufrido y ha encajado con una fortaleza de roble navarro más que de eucalipto gallego; ahora es el momento de las buenas acciones.

Algunos, con buena o mala intención, creen que la nueva situación hará innecesaria la existencia misma del Grupo Intereconomía, pues una vez consumado el cambio de Gobierno podría considerarse que se ha cumplido el objeto social. Se equivocan. Rajoy comienza ahora a gobernar para todos los españoles, como no debe ser de otra manera.

Intereconomía debe trabajar por el cambio de la sociedad. Si Intereconomía hace bien su trabajo, preparará el camino a una manera de legislar y gobernar más acorde con la naturaleza del hombre y de las cosas. Rajoy tiene su tarea y nosotros, modestamente, la nuestra.

Este grupo de comunicación nació mucho antes de la grave crisis económica y de valores que aflige a España; nació años antes de que nadie pudiese imaginar siquiera quién ocuparía la Secretaría General del PSOE y cuán funesto sería su paso por La Moncloa tras ganar las elecciones. Nacimos antes de que se iniciase la época Rajoy en el centro-derecha. No nacimos como simples comparsas mediáticos de una opción política concreta. Tampoco como grupo de presión para forzar un candidato, suplantar a los órganos de ningún partido o imponerle su agenda.

Pero los años de Gobierno de Rodríguez Zapatero nos han enseñado a todos lo que no se debe hacer desde el poder: resucitar los fantasmas de la Guerra Civil de hace 70 años, sembrando otra vez el enfrentamiento entre españoles; negociar con los terroristas un premio por anunciar que dejan de asesinar, robar y secuestrar; despreciar la dignidad de las personas más débiles e indefensas; convertir la escuela en tribuna doctrinaria al servicio del relativismo moral; alentar las tensiones separatistas; derrochar el dinero de los ciudadanos en iniciativas contrarias a la libertad de las conciencias; tratar de perpetuarse en el poder aniquilando todo asomo de oposición con posibilidades de alternancia. He aquí un mero esbozo, incompleto, de la panoplia de desvaríos desplegada por los Gobiernos socialistas en estos últimos años, que nos llevaban sin remedio a la ruina económica, cultural y, lo que es aún peor, a la ruina moral del país.

Ante este panorama desolador nos rebelamos, y si en algún momento dimos la impresión de acompañar al Partido Popular en esta larga temporada negra no fue por estar al servicio de este o de ningún otro partido, sino por estar al servicio de la sociedad española, lo que exigía preservar la posibilidad real de la alternancia política propia de toda democracia digna de este nombre.

Nacimos con vocación de ofrecer un chorro de aire fresco en la atmósfera viciada de unos medios de comunicación mayoritariamente condescendientes, y a veces serviles, con el poder. Vivimos luchando por la libertad y la independencia, pero cuando se pretende llenar de contenido estas hermosas palabras se sufren muy pronto en carne propia los ataques o, cuando menos, la indiferencia, de los poderosos. Cada vez que un importante ministro aconsejaba a un banquero que no nos concediera un crédito comprendíamos cuán penosa y desigual iba a ser esa lucha.

No busquen en Intereconomía ningún deseo de medrar al socaire de un partido político, defendiendo sus intereses o señalándole sus prioridades. Lo nuestro es mucho más sencillo, y más clásico: informar, formar y entretener. Informar nos exige respetar la verdad de lo que pasa, la verdad del hombre, la verdad de la naturaleza, y por eso combatimos y combatiremos la mentira en todas las formas en que se presente; creemos que la verdad existe, que se debe buscar y que se puede alcanzar o, cuando menos, aproximarse a ella. La tarea de formar la asumimos a la luz de nuestro ideario, en el que se contienen un modelo de sociedad libre y abierta inspirada en el humanismo cristiano y unos valores como el respeto a la dignidad de las personas, la vida indefensa, la familia, la convivencia en libertad.

No existe la superioridad moral de la izquierda, lo que existe es la superioridad de lo moral sobre la izquierda o la derecha. Creemos en las personas, en cada persona. Nuestro ideario no depende de quién gobierne: está por encima de las coyunturas políticas. No lo hemos construido a nuestra conveniencia. Por el contrario, lo hemos identificado y trabajamos para hacerlo realidad. El ideario no está a nuestro servicio. Nosotros estamos al servicio de las personas que creen y sienten así, somos su refuerzo argumental, el amarre de sus convicciones, la compañía que les recuerda que otros millones de españoles piensan como ellos.

No es tan difícil de entender. Un partido político debe luchar por alcanzar el Gobierno, un grupo de comunicación no busca el poder, debe servir a la sociedad con la verdad.

En un almuerzo reciente, Mariano me decía con sorna: “Algunos ya me ven hasta guapo”. Reconozco que yo no he llegado a ese límite, pero quiero hacer constar que siento afecto personal por Rajoy, le considero lo bastante honrado, preparado y capaz para acometer la ingente tarea que los españoles le van a encomendar.

Entre las acepciones de cambio está la de “sustituir o reemplazar” y también la de “convertir en otra cosa o modificar”; el cambio de Rajoy sólo puede ser de esta segunda naturaleza. El nuevo presidente sabe que la grave crisis económica que padecemos es, sin duda, lo primero y más urgente; pero no ignora que lo más importante es la regeneración de esta sociedad nuestra, desorientada y sin objetivos reconocibles, y que una sociedad unida y moralmente sana está en mejores condiciones para afrontar también las crisis económicas. Una colosal montaña de mentiras y corrupción está en la génesis de todas nuestras desgracias y sólo una nueva weltanschauung, una renovada cosmovisión, va a derribarla.

En Intereconomía no somos maestros, ni predicadores, ni políticos, ni salvadores de nada ni de nadie. No aspiramos al poder, ni al cuarto, ni al quinto, ni a ninguno. Lo nuestro es servir a nuestra sociedad con un trabajo solvente, contándole lo que pasa y explicándole por qué pasa. Se espera de nosotros consistencia, calidad, coherencia y mucha verdad y belleza. Algunos creen que defender abierta y francamente unas ideas acerca del ser humano y las normas de las que se dota su vida en sociedad, el derecho y la ley, es sembrar discordia, olvidando que, sólo el debate en libertad de ideas diferentes hace posible el progreso de una comunidad humana.

Deseo que Rajoy devuelva a los españoles la seguridad y la confianza que tanto anhelan, deseo que el éxito de Rajoy sea el de todos los españoles de bien y deseo de todo corazón que Intereconomía pueda seguir diciendo en voz alta lo que tantos y tantos españoles piensan y sienten.

La España invertebrada que lega Zapatero
Luis Rivas. Madrid www.gaceta.es 20 Noviembre 2011

Auge de los nacionalismos, despilfarro, politización de las instituciones y polarización social. Memoria Histórica, EpC, ‘matrimonio gay’ y aborto han enfrentado al país. La Policía y los jueces, en duda tras el Faisán y la legalización de Bildu.

Un septenio de zapateo sobre España. Un presidente en el que no confía un 84,9% de sus ciudadanos, de acuerdo con el CIS preelectoral, en el que nadie cree debido a su colonización política. Hoy, en el epílogo al zapaterismo, volver la mirada puede convertir a más de uno en estatua, dejar de piedra. Ni Bush ni Obama han pisado La Moncloa. Fernández Bermejo, ministro de Justicia, hubo de dimitir al ser publicadas sus cacerías con el juez Garzón, suspendido por tres causas de prevaricación, con el cerco etológico al PP como escenario. Rubalcaba, el heredero, y Camacho, ministro del Interior, podrían ser citados por los tribunales a propósito del caso Faisán. Blanco, portavoz del Gobierno finado, está siendo investigado por Campeón, otro caso, de comisiones en este caso. Mientras tanto y sin verlo la derecha, la mano de la izquierda repartía 9.000 euros para promocionar el respeto a los transexuales en el Caribe y 30.000 para los homosexuales de Zimbabue.

Acaso los embates de la crisis han elevado el “derroche”, en palabras del PP, al peor de los recuerdos. En los últimos cuatro años, el Gobierno de Zapatero ha otorgado 800 millones de euros a los sindicatos UGT y CC OO, adormecidos pese a los 5.000.000 de parados, la reducción salarial a los funcionarios y la congelación de las pensiones. Desde 2005, ha destinado 4,5 millones a asociaciones de homosexuales “próximas a Pedro Zerolo”, gay y socialista, socialista y gay, ha denunciado el colectivo Colegas. Como apuntes de color destacan el cuarto de millón donado a las mujeres camboyanas o los 10.000 euros con que se dotan, respectivamente, los Festivales Internacionales de Cine Lésbico, Gay y Transexual de Madrid y Barcelona. En lo que se define de forma más escueta como cine español, las partidas del Ministerio de Cultura alcanzaron los 87 millones de euros en 2009. La Alianza de Civilizaciones, oneroso proyecto que se agota con su ideólogo, ha consumido 16 millones de euros y, pese a su melifluo carácter pacifista, la intervención española en la guerra de Libia se cobró 90 millones de euros. En Política Exterior, Moratinos intentó levantar el embargo de la UE a Cuba y Jiménez promovió el reconocimiento de la ONU a Palestina, abundando en la congelación de relaciones con EE UU y en el abrasamiento por cercanía a los regímenes de Chávez, Evo Morales, Mohamed VI e, incluso, del ultrajado Gadafi.

En relación a la mencionada generosidad, sobresalen los 20 millones de euros concedidos a las asociaciones de la Memoria Histórica, incómoda para muchos contribuyentes por sus alusiones a un pasado superado explícitamente por la Transición. En 2009, por ejemplo, el Ejecutivo nacional destinó 18.000 euros a la “promoción de la dignificación moral de Wenceslao Carrillo”, padre de don Santiago. Para la elaboración de un “diccionario del republicanismo catalán en el exilio mexicano” se otorgaron 27.000 euros a una fundación próxima a ERC, y a la Pablo Iglesias, presidida por Alfonso Guerra, 24.000 más para el desarrollo de un proyecto de Memoria Histórica del Socialismo Español. La imposición de la asignatura ideológicamente sospechosa de Educación para la Ciudadanía redundó en la separación de los españoles. Como el laicismo punzante, materializado en la concesión del Ministerio de Sanidad de 432.000 euros a las asociaciones homosexuales que increparon y vejaron a los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud. Los socialistas, asimismo, abandonan el poder con la Ley del Matrimonio Homosexual en el Constitucional y con un marco legal para que las menores puedan abortar sin el consentimiento paterno.

Teoría de la división
En la teoría de la separación, los nacionalismos catalanes y vascos han avanzado sobremanera hacia la independencia. El Estatuto de Cataluña, defendido por Zapatero en el Parlamento autonómico, fue recortado por el Tribunal Constitucional debido a su incompatibilidad con la Carta Magna. La poda alimentó la indignación de los independentistas, que alzaron el diapasón con la marginación del castellano en las escuelas, la desobediencia a la ley de banderas y la organización de consultas soberanistas no autorizadas. En Cataluña, la región más incisiva, la debacle del tripartito de Montilla propició la ascensión al poder de Artur Mas, el presidente más independentista de la historia. “La transición nacional catalana ya está en marcha como reacción a los poderes de Madrid. Es necesario que en las mentes y el sentimiento de la gente de Cataluña vaya cuajando esta necesidad de mayor soberanía y libertad”, ha proclamado. Las ínfulas nacionalistas fueron espoleadas por los gestos del propio Zapatero, quien llegó a declarar a España “nación discutida y discutible”, y a reivindicar la transferencia de competencias a las autonomías, “ya que no perjudican la vertebración del Estado”. En su mandato, el PSOE ha efectuado traspasos en Justicia, Inmigración, Trabajo, Nuevas Tecnologías y Aeropuertos.

En el País Vasco, los socialistas alcanzaron la presidencia regional gracias a la colaboración del PP, como menor mal para el desalojo del PNV. La era Zapatero, durante la que los nacionalistas vascos obtuvieron contraprestaciones presupuestarias a cambio de su apoyo en el Congreso, ha finalizado con la coalición proterrorista Bildu en 121 ayuntamientos y en el gobierno de la Diputación de Guipúzcoa, y con el “cese definitivo de las actividades armadas” de ETA, sin entrega de arsenal ni solicitud de perdón a las víctimas. Los informes policiales que evidenciaban que Bildu equivalía a Batasuna propiciaron la ilegalización de la formación por parte del Tribunal Supremo. Sin embargo, el Constitucional permitió su concurrencia a las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo. El titular de Justicia saliente, Francisco Caamaño, convocó a magistrados y fiscales para agradecerles su “colaboración” en el proceso que ha finalizado con el comunicado de ETA. La condecoración y concesión de medallas pensionadas a jueces y policías afectos ha sido una constante en estos siete años. Las encuestas reflejan que una de las mayores preocupaciones ciudadanas es la supeditación del poder Judicial al Ejecutivo, sólo superada por el comportamiento y formación de los políticos.

En lo referente a la instrumentalización de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el septenio zapaterista, que se inició con las filtraciones del sector socialista de la Policía tras el 11-M, finaliza con el caso Faisán del chivatazo a ETA en los tribunales. Como la operación Campeón, que involucra a José Blanco en un supuesto cobro de comisiones, o la trama de los ERE falsos en Andalucía, que derivaba, presuntamente, las partidas de desempleo a las arcas de los amigos del poder. Por todo ello, Zapatero finaliza su mandato con una nota, la de su CIS, de 3,05 sobre 10. Suspenso, claro.

Es la hora del castigo y de la exigencia
Pedro-Juan Viladrich www.gaceta.es 20 Noviembre 2011

España necesita un cambio radical en la manera de hacer política y gobernar.

Por fin ha llegado el día de elegir a nuestros representantes o, dicho de otro modo, de ajustarles cuentas. Nuestro sistema de democracia parlamentaria con listas cerradas –autopista sin peaje hacia la partitocracia– permite escasas ocasiones para exigir a los electos que representen nuestros intereses reales y se rijan por el bien común, en vez de transformarse en casta profesional que pronto aprende las astucias para servirse del poder en favor propio y del partido. De la grandeza a la miseria política hay ese paso. La ocasión de elegir la gobernanza general, una cada cuatro años, es hoy y, quizás como nunca, es decisivo para el bien de España que votemos con especial previsión, experiencia aprendida, madurez y responsabilidad.

Ha sido esta una campaña electoral “desgraciadamente clara”. Sea cuál sea el costado de España que miremos, la “desgracia”, el zapaterismo, lo ha dejado descompuesto y desolado. La “claridad” de semejante destrozo es tal que explica la impresión que, desde las locales del 22 de mayo, “el pescado está vendido”. Es imprescindible un cambio. Un cambio rotundo y contundente. No sólo un cambio de partido gobernante. España necesita un cambio radical en la manera de hacer política y gobernar. Un cambio que reconstruya la devastación de nuestra economía, industria y sistema financiero. Un cambio que mejore nuestra productividad y competitividad en la actual escena globalizada, sin las que no lograremos crear riqueza, y con ella disminuir la dramática tasa de desempleo y la brutal carga de nuestra deuda pública y privada.

No será posible abrir esa esperanza sin reales y profundas reformas del mercado laboral, del financiero y del sistema educativo. Es necesario descubrir –desterrando monsergas ideológicas de rango inferior a la mediocridad– que la capacitación profesional, motivación personal y fuerza moral de nuestra juventud –hoy con un paro que casi roza el 50%– pasa, desde luego, por la reforma drástica –en nombre de la seriedad, la exigencia, la disciplina, el esfuerzo y el mérito– de los planes de estudio y la mejora del profesorado, desde el nivel primario hasta el universitario. Pero, sin duda alguna, la eficacia del sistema educativo y el refuerzo de la juventud depende de una revolución en “la verdad” de los valores que se les enseña. Esa revolución de valores pasa por el reconocimiento y protección de la familia estable, educativa y fecunda. Basta de frivolidades con lo que desmorona y corrompe el alma de nuestra juventud. Es perentorio un reabastecimiento en valores verdaderos, y esos se siembran y sostienen en las familias sólidas. Hay que ser muy necio, incompetente o sectario para ignorar las funciones sociales estratégicas que cumple la familia y de su decisiva contribución a una sociedad moralmente fuerte y económicamente próspera.

En cierto sentido, podríamos estar agradecidos al zapaterismo si sufrir la experiencia nos ha hecho aprender la lección para nunca más tolerar tan nefasta manera de entender la política y el gobierno.
Hoy es hora de castigar la impostura, la increíble incompetencia y falta de cualificación, la carencia de sentido de Estado, la ignorancia supina de nuestra historia, las frivolidades sobre nuestra identidad como nación, la rapiña, el despilfarro, la malversación, el clientelismo, la corrupción de la función publica, la obesidad de la Administración Pública y una inflamación de organismos sin otro objetivo que el privilegio, la codicia y el abuso del erario público, el sectarismo ideológico rancio, el asalto a la independencia de poderes, al Estado de Derecho y a los órganos de control, desde el Tribunal Constitucional, a los Consejos de Estado o del Poder Judicial, a la Fiscalía General, pasando por el Banco de España o las Cajas de Ahorros. ¿Para qué seguir? Hoy es día de castigar esa corrupción de nuestra democracia y Estado de Derecho. Es el día de castigar la mentira y la impostura como cultura política.

El castigo tiene su belleza, como avanzó ya San Agustín. No sólo porque a los malos gobernantes les llega su sanmartín. Más belleza hay en el aviso a los nuevos –todo apunta al PP de Mariano Rajoy– de que no vamos a tolerar otra dosis de mentiras, imposturas, incompetencias y corrupción. Un cambio revolucionario en calidad necesita España. Vamos a ver si Rajoy es capaz de esta renovación histórica. El lunes 21-N empieza otro tiempo: el de la exigencia.

*Pedro-Juan Viladrich es catedrático de Universidad y vicepresidente del Grupo Intereconomía.

Esto va en serio
Mario Conde www.gaceta.es 20 Noviembre 2011

Ganarán los políticos, pero ¿ganará la sociedad española? Esperemos a ver.

Concluido el recuento nace el cambio legitimado por el modelo democrático que nos hemos dado a nosotros mismos. De nuevo el Sistema en funcionamiento. Mañana los vencedores dispondrán del poder político. Sería deseable que ese poder derivara de una mayoría absoluta. No sólo porque la experiencia demuestra que los apoyos de los partidos nacionalistas a proyectos de Gobierno han supuesto costes considerables en la estructura del Estado que han abonado una posición de mayor deslealtad constitucional. Además, otro dato de enorme importancia: para exigir responsabilidades al nuevo Gobierno hay que atribuirle los poderes necesarios para hacer lo que debe. En esta situación no deben existir excusas. La hora es crítica en muchos aspectos. Y la gravedad reclama medidas adecuadas y de urgencia. Pocas dudas quedan de que el vencedor con esa mayoría será el PP. Pero desde 1996 a 2010 hemos tenido ocho años de Gobierno del PP y otros tanto del PSOE. Hemos vivido, incluso, con mayorías absolutas. Y, sin embargo, muchos de los problemas que siente como graves la sociedad española siguen en la misma situación que en ese ya lejano 1996.

Por ello el nuevo Gobierno debe acometer la reforma financiera, pero en serio; la laboral, pero en serio; la financiación de los partidos políticos, pero en serio; la reforma de la Ley Electoral, pero en serio; atajar los nacionalismos independentistas, pero en serio; la reforma de la Justicia, pero en serio; la derogación de los privilegios de la clase política, pero en serio; la reforma del Ministerio Fiscal, pero en serio; el acceso de las pymes al crédito, pero en serio; la reforma de la educación, pero en serio; la reforma de la estructura territorial del Estado.... Estos y otros asuntos llevan décadas esperando. Ganarán los políticos, pero ¿comenzará a ganar la sociedad española? Esperemos a ver.

El presidente que llegó de Gandhi y se va como Atila
Pepe Álvarez de las Asturias www.elsemanaldigital.com 20 Noviembre 2011

Llegado el fin -¡al fin!- del zapaterismo, lo que ha dejado este mal aprendiz de Gandhi es todo menos un país en paz; y, desde luego, no un país donde hayan mejorado los humildes.

Con la sonrisa en los labios, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz y hacerte la vida imposible.

En julio de 2007 el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, alias Mister Paz, alias ZP, alias el iluminado de la Moncloa, alias muchas otras cosas, visitó el mausoleo del mahatma Gandhi en el bello barrio de Raj Ghat, en Nueva Delhi; dejó escritas en el libro de ilustres unas inspiradas palabras que quedaron para la historia: "PAZ. Vivir en PAZ, la más grande utopía universal. Con emoción y admiración... a Ghandi. De España, un país en paz, un país para la paz". Paz, paz, paz, paz, cuatro veces en una sola frase dejó escrita la palabra paz el presidente de la paz, siguiendo a pies juntillas aquella máxima que ya desde su discurso de investidura marcó la línea roja de lo que iba a suponer su gobernanza: un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes. Ni en esta sentencia, copyright de su señor abuelo (de uno de ellos; del otro, ginecólogo y no fusilado, sólo sabemos que ayudó a nacer a su ingrato nieto), ni en la bella dedicatoria a la memoria de Gandhi hay una sola verdad.

Todo es hueco, todo es falso, todo es retórica sin sustancia, palabras vacías como un cántaro vacío, como la vacía cabeza de su autor. Como aquel gesto absurdo, tonto, infantil, inoportuno y ultrajante ante la bandera de un aliado, cuando aún estaba en la oposición; un significativo precedente. Llegado el fin -¡al fin!- del zapaterismo, lo que ha dejado este mal aprendiz de Gandhi es todo menos un país en paz; y, desde luego, no un país donde hayan mejorado los humildes.

A lo largo de dos legislaturas, que han parecido una despiadada eternidad, nos ha dejado no pocos logros: el enfrentamiento entre españoles en aras de la mentira histórica, la voladura del espíritu de la transición, la satanización antidemocrática de la derecha, el aborto como derecho inalienable, el despilfarro obsceno, la muerte (ya anunciada por Guerra) de Montesquieu, el desprestigio internacional (de liderar la Champions League a la cola de los PIGS), la falaz negociación con ETA y la vil traición a las víctimas, la chapucera y mentirosa gestión de la crisis, la institucionalización de la mediocridad al más alto nivel, la absurda e injusta paridad, el prohibicionismo, la puntilla a la educación, la costosísima y estéril alianza de civilizaciones, las guerras disfrazadas de misiones de paz, el laicismo fanático, la muerte de los valores y el advenimiento del relativismo moral, la permanente agresión a la familia, la indignación universal, el empobrecimiento general (salvo presuntas excepciones) y más de cinco millones de parados ("nuestra peor previsión de paro siempre será mejor que la mejor que tuvo el PP", abril 2008). No, Mister Paz no ha sido precisamente Gandhi sino más bien un Atila.

Ha dejado tras de sí un país arrasado y desesperanzado. En lo económico, en lo moral, en lo social, en lo educativo, en lo judicial, en lo internacional, en lo institucional, en lo policial, en lo militar, en lo diplomático, en lo comercial… no creo que haya un solo estamento de la sociedad española que esté ahora mejor que hace siete años; ni uno. Ha pasado por la presidencia de España como Atila por Constantinopla; Atila, el Azote de Dios, que en sólo ocho años (¡qué coincidencia!) no dejó más que destrucción, desgracia y desolación. A su paso no crecía la hierba como al de Zapatero no han crecido los brotes verdes… ni de ningún otro color; salvo rojos, tal vez (por lo de números rojos, no me malinterpreten). Y, como Atila, ha dejado descompuesto su imperio, que en el caso del huno murió con él tras las luchas sucesorias de sus ambiciosos herederos, Elac, el heredero oficial, Dengizik y Ernakh (lo que vendrían a ser Rubalcaba, Chacón y Bono, un suponer, que ahora se devorarán los hunos a la huna mientras el otro anda supervisando nubes en su retiro forzoso).

Ocho años, ocho, soportando al iluminado y sufriendo sus iluminancias. Hay quien cree que le movía la maldad disfrazada de inopia; puede ser. Sin embargo uno se inclina más a pensar que lo suyo era simple y llanamente estupidez; tal como la definió el gran historiador económico Carlo María Cipolla en sus Leyes Fundamentales de la Estupidez (por cierto, unos años antes de la Era Zapatero): «El estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora (…) Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente». Y concluye: «La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad».

Digamos que un presidente de Gobierno, máxima autoridad de un Estado, tiene una capacidad infinita de hacer daño; si además lo hace con una sonrisa en los labios de la magnitud de la que nos ocupa, ustedes calculen. En fin, no quiero extenderme más en este final del fracasado Zapatero (sí, amigo: has convertido en fracaso absolutamente todo lo que has tocado, como un Midas inverso), que para eso están los archivos de este Malecón. Simplemente colgar en sus cejas y en su sonrisa el cartelito de "The End" mientras suena, en plan Apocalypse Now, la deprimente canción de los Doors al tiempo que los helicópteros arrasan la selva con napalm. La fiel imagen de lo que este Atila de iluminado intelecto nos ha dejado después de ocho años en el trono. Sólo espero que el general Aecio que le venza el domingo en los campos Cataláunicos de las urnas sepa, quiera y pueda sacarnos de este agujero negro que no parece tener fondo. Y mientras Atila se retira a su guarida de León, de rositas tras el desastre causado, yo me seguiré preguntando si ha sido el Azote de Dios o el Zote de España (y gran parte del extranjero). En cualquier caso, ambas se escriben con Z. Como ¡ADIOZ, HAZTA NUNCA!

20 de noviembre: adios al PSOE en "el día de la nariz tapada"

Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Noviembre 2011

El socialismo será expulsado hoy del poder en España. Será "el día de la nariz tapada", una jornada en la que millones de españoles acudirán a las urnas para poner fin al "Zapaterismo", toda una plaga para España, y lo harán votando a la oposición, representada por el Partido Popular, aunque ese partido no les convenza del todo. Nunca antes en la historia de la democracia española tantos ciudadanos acudirán a las urnas con la nariz tapada y conteniendo las arcadas como hoy, 20 de noviembre. Sin ilusión por un PP que se parece al PSOE en demasiados aspectos y que ha demostrado muchas veces su alejamiento de la democracia, millones de españoles le votarán para asegurarse que el socialismo de Zapatero y Rubalcaba, el que ha arruinado y degradado a España, sea erradicado sin contemplaciones.

Un lector de Voto en Blanco decía recientemente en un comentario:
"Me cae bien Rosa Diez, simpatizo con casi todo lo que dice y en un sistema de listas abiertas no me importaria ponerle una cruz a su nombre. Ocurre, sin embargo, que aqui y ahora, de lo que se trata por encima de todo, al menos en mi opinión, es de desalojar del poder a los que nos han llevado a la ruina economica y moral, a la ruptura y el enfrentamiento, a la miseria y al paro de mas de 5 millones de españoles. O sea al PSOE. ¿Alguien se imagina otros 4 años de gobierno socialista, presidido esta vez por RbC?. De horror y pesadilla.

Y dados los desafios que se le van a plantear en la proxima legislatura al nuevo gobierno, en particular los planteamientos sediciosos de los nacionalismos vasco y catalan y la lucha contra el paro y la situación economica, creo que este deberia contar con un apoyo parlamentario lo mas amplio y contundente que sea posible.

Por tanto votaré util al PP. Con la nariz tapada, pero votaré al PP."
La postura de este ciudadano es compartida por millones de españoles, que acudirán a votar con la nariz tapada, conscientes de que la principal prioridad en la España destrozada que nos deja Zapatero es sustituir el nocivo socialismo por un gobierno fuerte que intente sacarnos del foso de cieno, de desempleo y de pobreza.

¿Representa el PP la solución a los problemas de España? Ciertamente no porque el PP es casi tan ajeno a la verdadera democracia como el PSOE y ha demostrado con creces, en los últimos años, en algunas ciudades y comunidades donde gobierna, que también está alejado del ciudadano, que practica el despilfarro, que se endeuda, que ama los privilegios para la casta política y que convive fácilmente con la corrupción y el abuso de poder.

La solución verdadera de España pasa, necesariamente, por una refundación del sistema, sustituyendo la actual dictadura de partidos por una democracia real en la que los ciudadanos tengan el peso que les corresponde, los poderes básicos del Estado funcionen con independencia y libertad, exista una sociedad civil libre y no ocupada por los partidos, como la actual, y los partidos y los políticos estén sometidos a controles, frenos y contrapesos, en lugar de la sucia e indecente impunidad que disfrutan en el presente.

La gran pregunta que se hacen millones de ciudadanos es si conviene afrontar en estos momentos la reforma del sistema o si, por el contrario, es más urgente expulsar del poder a los que nos han hundido y sustituirlos por un partido que, aunque esté plagado de carencias, sea capaz de enderezar la economía y sacarnos del foso pestilente al que nos ha arrojado Zapatero.

El comentarista de Voto en Blanco citado al pricipio es de los que cree que la prioridad es expulsar al PSOE e intentar salir del foso, pero otros demócratas se negarán a acudir a las urnas con la nariz tapada y optarán por el voto en blanco, la abstención o por votar a formaciones políticas minoritarias, como Ciudadanos en Blanco o UPyD, que son profundamente críticas con el sistema y prometen regeneración y decencia.

Las dos opciones son aceptables. Lo único inaceptable para un demócrata actual en España es votar de nuevo a los verdugos.

LA HERENCIA DEL PSOE
La foto del desastre: paro, deuda y despilfarro para la reflexión
La España que reflexiona este sábado paga 100 millones de euros al día en deuda pública y genera una familia entera en paro cada 15 minutos.
Luis F. Quintero www.libremercado.com 20 Noviembre 2011

Arranca la jornada de reflexión y en la retina queda no sólo el debate televisado entre los dos candidatos, sino los discursos decenas de veces repetidos en mítines repletos de banderas del PSOE o del PP. Pero, por encima de la retórica de los partidos y sus mensajes electorales y electoralistas, queda una realidad que invita más si cabe a la reflexión.

Los límites de España van más allá de los geográficos. En estos momentos, una serie de cifras dibujan la realidad de nuestro país, a la que se enfrentará el Ejecutivo que salga de las elecciones de este domingo.

4.978.300 desempleados
Según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 4.978.300 parados. Teniendo en cuenta que el 31 de marzo de 2004, días antes de que Zapatero entrara en La Moncloa, en España había 2.287.000 desempleados, en estas dos legislaturas la economía española ha dejado en el paro a 2.691.300 personas.

Si desde entonces han pasado 2.787 días, las matemáticas nos permiten decir que bajo el Gobierno Zapatero se han generado 965 parados cada día, 40 parados cada hora o 1 parado cada 90 segundos.

El drama laboral arroja cifras escalofriantes, como que actualmente 1,4 millones de hogares en España tienen a todos sus miembros en paro. En 2004, cuando Zapatero llegó al poder, el número de hogares enteros en paro a penas superaba el medio millón (511.200). Es decir que en estas dos legislaturas, cada día, 319 hogares se quedaban con todos sus integrantes en paro. Un total de 13 hogares cada hora, o 1 hogar cada 5 minutos.

692.834 millones de deuda pública
En el tercer trimestre de 2011 el conjunto de las administraciones públicas españolas acumula una deuda pública que asciende al 65,9% del PIB que, estimando un crecimiento 0 del mismo para este año, suponen 692.834.378.000 euros. Atendiendo a los datos a fecha de 30 de junio, la deuda pública de todas las administraciones públicas es de 700.000 millones.

En 2010 España cerró con una deuda pública acumulada por todas las administraciones públicas de 641.318.620.000 euros, es decir el 0,61% del Producto Interior Bruto.

Según los datos del Ministerio de Economía, esta deuda genera unos compromisos financieros de 75 millones de euros diarios sólo en lo que respecta pago de intereses y la amortización de esa deuda acumulada. En el total del año, los Presupuestos Generales del Estado prevén destinar 27.420 millones de euros al pago de intereses. El problema es que la factura va a continuar creciendo en 2012. Todo apunta a que crecerá de forma exponencial.

El agujero autonómico es menor -133.172 millones de euros a mitad de ejercicio- pero avanza a un ritmo más acelerado. En total, las autonomías destinarán en 2011 cerca de 5.000 millones a gastos financieros, trece millones cada día. Y las entidades locales, que acumulan una deuda superior a los 37.000 millones de euros, pagarán en torno a cinco millones de intereses.

Por tanto, el conjunto de administraciones públicas españolas destina cada día cerca de 100 millones de euros (93 millones) a hacer frente a la deuda que tiene acumulada.

525 puntos básicos de prima de riesgo
Este jueves, la prima de riesgo española (diferencial entre la rentabilidad del bono español a 10 años y el alemán del mismo plazo) ha tocado los 500 puntos básicos. Cuando Zapatero accedió a La Moncloa la prima de riesgo era 0. Es decir, que cuando Aznar dejó el Gobierno, a España le costaba endeudarse exactamente lo mismo que a Alemania.

Durante los primeros compases de cotización de este viernes la prima de riesgo ha seguido disparándose hasta tocar los 525 puntos básicos.

Estancamiento económico: 0,8% del PIB en el tercer trimestre
En estas dos legislaturas España ha alcanzado una de las tasas de crecimiento más bajas de toda la Unión Europea. Zapatero abandona el cargo con un crecimiento interanual del 0,8% del PIB (8.410.736.000 euros), frente al crecimiento del 2,8% que dejó Aznar.

Este es el crecimiento sobre PIB es el que corresponde a la variación interanual del tercer trimestre. Aún está por ver cuál es el crecimiento interanual que registra a cierre de Ejercicio, y que según todos los analistas, se acercará al 0% -si no es negativo-.

Déficit Público del 9,3%
El año 2010 terminó en España con un déficit público del 9,3% sobre el PIB. Es decir que en 2012 el Estado español se gastó 97.774.806.000 euros más de lo que ingresó. La previsión oficial para el año 2011 después de los recortes abordados durante este año es de terminar en el 6,2% aunque los expertos descuentan que nos acerquemos al 7% de déficit o incluso lo superemos.

Miles de empresas echan el cierre
Desde que arrancó la crisis en 2007, un total de 171.663 empresas han tenido que cerrar en nuestro país. Empleando las reglas matemáticas podemos decir que el ritmo de destrucción de empresas de los últimos cuatro años de socialismo ha sido de 117 empresas cerradas cada día, 4 empresas cada hora, o 1 empresa cada cuarto de hora. Además, 550.000 autónomos han quedado en el paro. La herencia socialista se traduce en que 9 de cada 10 empresas que acuden a las entidades financieras han tenido serias dificultades para obtener crédito.

El Ibex 35 pierde más de 4.385 puntos
El 10 de marzo de 2008 (un día después de que Zapatero volviera a ganar las elecciones) el Ibex 35 (principal indicador de la Bolsa española) cerraba en 12.655 puntos. Este jueves 17 de noviembre, el mismo índice ha cerrado en 8.270 puntos. En la última legislatura nuestro indicador bursátil ha sufrido una caída de 4.385 puntos.

Estas son sólo algunas de las magnitudes macroeconómicas que ayudan a comprender la gestión económica del Ejecutivo saliente. Son las cifras que hablan de una España en crisis y al borde de la intervención económica. Unas cifras que invitan, sin duda, a la reflexión.

Morosidad financiera en el 7,16%
La morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito (EFC) a particulares y empresas se situó en septiembre en el 7,16%. Esto supone un aumento respecto al nivel de agosto (7,14%), y se mantiene en máximos desde noviembre de 1994, según datos del Banco de España.

Los créditos morosos totales del sector se situaron en julio en 128.080 millones de euros, 28.080 millones por encima de la barrera psicológica de los 100.000 millones que superó en mayo de 2010. En 2004, la tasa de morosidad financiera bajaba del 1% y se situaba cerca del 0,8%.

2.102.000 viviendas nuevas sin vender
Atendiendo a los datos que ofrece el Ministerio de Vivienda los informes de la Fundación CaixaCatalunya, mediante el Informe sobre el sector inmobiliario residencial en España de junio de 2011. Y otras estimaciones de instituciones y expertos, se concluye que en España este verano había 2.102.000 viviendas nuevas sin vender entre viviendas de primera mano (799.000) y viviendas iniciadas (1.303.000)

Más pensionistas, parados y funcionarios que trabajadores
Desde que arrancó la crisis la economía española ha destruido dos millones de empleos. Con los datos que ofrece el propio Ministerio de Trabajo, descubrimos que en 2011 14,1 millones de trabajadores están sosteniendo a 14,2 millones de funcionarios, pensionistas y parados. Esto significa que cada trabajador por cuenta propia o ajena en España tiene que mantener a más de un parado, funcionario o pensionista.

Mi agradecimiento a los violentos
http://juanjulioalfaya.blogspot.com/ 20 Noviembre 2011

Lior Haiat, Portavoz de la Embajada de Israel

Lior Haiat ha sido recibido con violencia en Vigo (Galicia) por parte de grupos extremistas llamados "de izquierdas". Esta es su serena reflexión sobre los hechos.

Jueves 17 de noviembre de 2011
Esta semana he viajado a Galicia para dar una serie de conferencias en universidades, en un colegio mayor y para los miembros de la Asociación Gallega de Amistad con Israel (AGAI). Este tipo de viajes y conferencias es parte integral de mi agenda de trabajo. Desde mi llegada a España impartido más de 50 en distintos foros, con distintos públicos y siempre han transcurrido con normalidad y han generado un diálogo muy interesante entre la Embajada y distintos grupos de la sociedad española.

Sin embargo, eso no es lo que ha sucedido en la Universidad de Vigo. La Facultad de Económicas de esta Universidad me invitó a hablar sobre las Relaciones entre España e Israel en el marco del 25 aniversario de su establecimiento pero, al llegar a la sala destinada a tal efecto, me estaba esperando, además del grupo de alumnos y profesores para escucharme, otro de unos 15 manifestantes ruidosos y violentos con pancartas y una bandera palestina (*). Debido a la actitud agresiva de estos últimos y al constatar que estaba en peligro la integridad de aquellos que habían venido a escuchar, tomamos la decisión de suspender el acto.

En relación a este hecho, quiero decir tres cosas:
Creo que este tipo de violencia en la Universidad y las consecuencias que se derivan hacen que este sea un día triste para la democracia, para la libertad de expresión y para la propia Universidad. ¿En qué queda la Universidad si no es un espacio dedicado al debate, a la libertad de ideas y a la libertad de expresión?

Agradezco mucho la actitud de la Facultad de Económicas por invitarme a su casa y por intentar llevar a cabo el acto a pesar de las presiones previas y las amenazas violentas pero, especialmente le agradezco al decano su sensibilidad cuando me expresó su avergonzamiento por los acontecimientos acaecidos en su facultad.

También estoy agradecido al propio grupo de los violentos, ya que convirtieron la visita del Portavoz de la Embajada de Israel a Galicia en un acontecimiento mediático. En lugar de hablar con unos pocos alumnos y profesores de una Facultad de Vigo, he sido entrevistado por 9 medios de comunicación gallegos; entrevistas que, si bien empezaron con una condena a los violentos, luego constituyeron 9 oportunidades de presentar ampliamente a todo el público gallego el punto de vista israelí en muchos y diversos temas. Pero, además de trasladarles mi agradecimiento, quiero prevenirles de que es posible que mañana les acusen de ser agentes del Mossad debido a la gran contribución que han realizado al trabajo de la Embajada de Israel. Si se da el caso, debo decirles que yo no estaré allí para defenderlos y desmentir tales acusaciones.

Llegados a este punto, quiero terminar contándoos que ayer estuve recordando uno de los poemas de Martin Niemöller y parafraseándolo diría que hoy se ha limitado mi libertad de expresión por ser israelí, ¿a quién le tocará mañana?

Lior Haiat
Portavoz de la Embajada de Israel

(*) Si su intención al enarbolar la bandera palestina es ofenderme, nada más lejos puesto que tanto yo como el Estado de Israel apoyamos la creación de un estado cuya bandera será esa.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Los nacionalismos vasco, catalán y gallego son los últimos totalitarismos europeos
http://juanjulioalfaya.blogspot.com/  20 Noviembre 2011

http://www.farodevigo.es

El abogado Jesús Laínz sostiene que los nacionalistas se sirven de dos trincheras en su frente cultural, ideológico o doctrinal: la manipulación histórica y la lingüística

"Los nacionalismos vascos, catalán y gallego, y entiendo por ello los separatistas, son los últimos totalitarismos europeos". Así de contundente se manifestaba ayer en el Club FARO el abogado Jesús Laínz, que vino a hablar a Vigo de "La ingeniería lingüística de los nacionalismos" y fue presentado por la periodista Cristina Losada.

Para este escritor, los nacionalismos están haciendo todo lo que han criticado de otros regímenes y concretamente el catalán, gallego y vasco son pequeños totalitarismos que se quieren meter en todo, programarlo todo y no solo gobernar sino modelar a la gente a su antojo. "A los nacionalistas –dice– no les gusta la gente y la declaran anormal, o eso parece cuando diseñan un sistema para adecuarlos a la normalidad que ellos han decretado. De ahí expresiones muy suyas como ´normalización lingüística, que implican euskaldunizar Vascongadas o extirpar de Cataluña el castellano".

En opinión de Laínz, autor de "Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras" en la editorial Encuentro, el nacionalismo se sirve de dos trincheras para su frente ideológico, cultural o doctrinal: la manipulación histórica y la lingüística, "que trae como consecuencias la imposición lingüística en las escuelas o, en Cataluña, multas por poner carteles en castellano". "Ellos –dice– parten de un dogma, la lengua propia. Pero ¿quién dice a quién cuál es la lengua propia? ¿La de Feijoo, Valle Inclán y Cela es impropia? ¿Es la telúrica? ¿La original? ¿Porqué el gallego es la propia ¿No sería entonces la latina? Y, en cualquier caso, aunque así lo fuera ¿Es que son inamovible s las lenguas?. Miren, no es la lengua la que tiene a las personas sino las personas a la lengua".

A imagen y semejanza
Dice Laínz que los totalitarismos, "que tan bien usan la ingeniería lingüística, tienen como primera característica que ejercen todo el poder sin restricciones y se meten en la esfera individual más de lo que un poder legítimo debiera. Y se meten porque a los totalitarismos no le gusta la gente y por eso quieren cambiarla, diseñarla, adoctrinarla, hacerla a su imagen y semejanza. Como segunda característica, lo hacen de un modo mucho más intenso, extenso, evolucionado (a través de los medios) que el teórico poder absoluto de las monarquías del Antiguo Régimen".

Explica Laínz que una de las facetas del totalitarismo es la ingeniería lingüística. "Este fenómeno –afirmó– se dio sobre todo en Europa y desde finales del siglo XVIII, cuando con el nacimiento del nacionalismo se empezó a identificar lengua con nación. Ahí se sentaron las bases de lo que se hará en todas partes en siglos posteriores: una, la opresión lingüística, eliminando o sustituyendo artificialmente lenguas, sin dejarlas evolucionar por el propio peso de los acontecimientos; dos, lo que yo llamo ´ingeniería palabrera´: cambio de nombres, de topónimos, lo que se hace no para facilitar su localización sino para marcar el territorio, como los animales cuando lo marcan con su orina".

Hizo un repaso internacional Laínz (autor en 2004 de "Adiós España: verdades y mentiras de los nacionalismos") por la historia y habló de acciones toponímicas y otras de Alemania en Polonia o de Rusia en este país, de Italia en 1918 cuando creó una "comisión de renovación toponímica y onomástica" bautizando a recién nacidos con nombres extranjeros con otros italianizantes a veces ridículos; Hungría en 1898, cuando publicó una "Guía para la magiarización de los apellidos"...

"En los acuerdos de Dayton de 1995, cuando negociaban serbios, bosnios y croatas todos pidieron en la mesa un traductor, aunque cuando salían a tomar café se entendían perfectamente en el serbio-croata. Esta irracionalidad tan poco práctica es algo que recuerda al Senado español que, disponiendo de un idioma común, el castellano, la antigua lengua franca que servía a todos hace siglos, se enzarzan con sus respectivas lenguas. El castellano es lengua franca desde la Edad Media. Alfonso X hace la poesía en gallego pero las leyes y la historia en castellano".


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