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Recortes de Prensa   Jueves 24  Noviembre 2011

   

Ha llegado Rajoy, ¿Y qué?
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 24 Noviembre 2011

Yo no lo entiendo, que me lo expliquen. ¿A qué viene tanta euforia? Rajoy ha ganado las elecciones por aplastante mayoría, pero esto no convence a millones de españoles, no convence a la Bolsa que sigue tambaleándose y desde luego tampoco a mí. Y es que ese aire de gallego profundo que rezuma en cada uno de sus actos indefinidos y en cada una de sus respuestas ambiguas, me aterra.

Rajoy es un candidato que llega a la presidencia del Gobierno de España sin saber si va a vivir en La Moncloa o en su casa, si va a encerrar a los Etarras y va a limpiar las instituciones de criminales o los va a dejar reventar España, no se sabe si los catalanes van a poder rotular en español o tendrán que seguir haciéndolo en dialecto románico, no se sabe si va a parar la centrifugadora de España o le va a dar cuerda, es decir, no se sabe nada. ¡Qué quieren que les diga!, estoy ilusionado de que un amplio ganado amaestrado haya votado a alguien que no se sabe de que va.

¡Ha llegado Rajoy! ¿Y qué? Pues no va a pasar nada. Nada bueno. Lo primero que hará Rajoy es formar un gobierno de amplio consenso con alguna joya de la corona socialista. De hecho ya está ahí Gallardón, que por si no la saben ustedes, pierde aceite por la izquierda. Por ello y algunas cosa más, Gallardón está dotado para ser un excelente interlocutor con el sector izquierdoso español. Con esta estrategia política, Rajoy intentará controlar a la izquierda para poder tomar decisiones importantes en economía sin que la izquierda se las reviente y así poder salir del agujero que estamos.

El PP a quien no podrá controlar es la extrema izquierda, esos no entran en juego y además ahora, están creciditos. Intentarán hacer ruido, pero no pasará nada porque el sistema PP-PSOE es muy fuerte y no permitirán que nadie más entre a jugar. Y como aprieten mucho UPyD o IU, sacarán una ley para controlar a las minorías. España es un partido a dos y de dos sinvergüenzas.

Respecto a la economía, Rajoy la va a remontar, de ello doy fe, pero de los temas importantes de España, Rajoy no va hacer nada de nada. Rajoy va a seguir el guión de Zapatero: España es un concepto discutido y discutible y al PP no le arrebatarán sus Taifas y sus reinados, ni Dios ni la madre que lo parió. Así que tu ya has tenido tu día de orgasmo, se te permitió votar y has votado, ahora ya sabes lo que toca, un día de votación y cuatro años de dar “por detrás” a la nación.

Como Rajoy es gallego, bipolar, oscuro y profundo, no se saben sus intenciones, pero en primicia te desvelo lo que no va hacer.

Rajoy no va a encerrar a los etarras porque toda la estrategia ya estaba con el PSOE pactada. Rajoy no va a eliminar la corrupción en el PP –y si no, dime qué hace Ana Mato en la cúpula del Partido Popular-, Rajoy no va a modificar la independencia de la justicia española, Rajoy no va a permitir que se estudie español en este puto país, Rajoy no va a eliminar la ley de Costas y mucho menos la ley de Castas, Rajoy no va permitir que se fume, Rajoy no va a reponer la bandera española en todas las instituciones, Rajoy no va a eliminar los dominios de Internet “.cat”, Rajoy no va a eliminar la ley D'Hont, Rajoy no va a reunificar España, Rajoy no va hacer nada, sólo intentará frenar la aceleración del declive económico español.

Los que me siguen saben que no tengo miramientos a la hora de poner epítetos ni epitafios a nadie, porque para mí, eran tan respetables o imbéciles los políticos como el charcutero de la esquina. Digo eran, porque el charcutero ya cerró y en mi calle ya no queda ningún negocio. Nunca me he privado de decir lindeces de Zapatero o a cualquier imbécil que esté viviendo de mi dinero, pero para ser justo hay que poner a Zapatero en su sitio y aunque te sorprenda, voy a decir algo positivo.

José Luis Rodríguez el Zapatero habrá sido el presidente más terrorífico de España, pero no hay que olvidar que ha sido el presidente de Gobierno más firme y fiel a su propio proyecto político. Ningún presidente de España llegará a igualarle. Supongo que esa fortaleza es debida en parte a su potente testosterona y a su secreto mejor guardado en las entrepiernas. Será tonto pero los tiene bien puestos.

Zapatero a la semana de llegar a La Moncloa, sin un atisbo de duda y sin complejos paralizó el trasvase del Ebro a Valencia, eliminó de un plumazo el sistema educativo del PP, modificó la ley de costas para perjudicar al PP de Valencia, quitó los crucifijos de los colegios, prohibió fumar, modificó la ley del aborto, denominó matrimonio a la unión de personas con el mismo sexo, cambió la palabra “Nacional” por “Estatal”, etc.. Y si le dais un poquito más de tiempo, se coloca la Cruz de los Caídos de llavero. Resumiendo, cambió España en un “plis” o si lo prefieres, dio forma al vaticinio de Alfonso Guerra cuando dijo: “Vamos a dejar España que no la va a conocer ni la madre que la parió”.

¿Y sabes por qué Zapatero pudo hacer todo esto? Por dos cosas, una porque tenía mayoría absoluta y la otra porque los tenia “jodidamente” bien puestos. Es decir, iba sobrado de testosterona, porque a “los treinta y tantos” años, es lo que hay.

Quizás ahora entiendas porque Rajoy, a pesar de tener mayoría, no va hacer nada: hace falta tenerlos bien puestos, buena dosis de testosterona, no “chochear” y defender a muerte en lo que crees. Rajoy no cree en España y de lo demás, ni tiene ni le queda.

Así que menos lobos caperucita, que Rajoy no ha ganado una mierda. Ha jugado un partido sin tocar pelota limitándose a esquivar mientras el contrario marcaba en su propia portería. No ha ganado Rajoy, simplemente ha perdido Rubalcaba. Y los españoles no perdemos, porque simplemente no nos queda nada.

Pronto, cuando Rajoy se quite la careta y los ciudadanos descubran que no va hacer nada de lo que esperan, cuando el pueblo descubra que los 1.000 muertos de ETA no han servido para nada, cuando el desencanto popular invada la sociedad, cuando día a día el pueblo se de cuenta que es más pobre, más oprimido y en cambio seguimos teniendo 17 taifas derrochando nuestro dinero, justo entonces, cuando el pueblo se pregunte, ¿pero a quién hemos votado?. A ver quién tiene pelotas a decirle: “Una vez más, tenéis los políticos que os merecéis”.

Pero tranquilo, todo esto no se lo digas a nadie, la mayoría son borregos adoctrinados de uno o de otro corral y todo esto, ni lo ven , ni lo verán.

Así lo pienso y así lo digo.

Gracias, Ángela Merkel
Francisco Rubiales Periodista Digital 24 Noviembre 2011

De no haber sido por Ángela Merkel, a la que Zapatero llamó "fracasada", España, víctima de los errores y abusos del gobierno socialista, estaría hundida y habría padecido un espantoso "corralito", semejante al que sufrió Argentina en los años 2000, toda una tragedia financiera y humana. España le debe mucho a la alemana, pero nadie parece dispuesto a reconocerlo.

No son pocos los demócratas españoles que, asqueados por la escasa calidad ética y política de la democracia española, habrían votado a Ángela Merkel, el pasado 20 de noviembre, si en los colegios electorales hubieran encontrado papeletas con su nombre.

La clase política española, y todavía más la financiera, que en el caso español casi es lo mismo, pueden agradecer a Merkel que en su lucha para mantener el EURO haya sido coherente con sus propios intereses y en conjunto no les haya mandado al infierno, que es donde deberían estar. Es y hubiera sido fácil hacerlo. Con no aceptar que el BCE comprara los bonos soberanos y negarse a inyectar liquidez a las cajas de ahorros quebradas, en España se hubiera repetido el corralito argentino de los 2000, una catástrofe financiera y humana incalculable. Para cualquier demócrata ilusionado con un futuro mejor, es justo agradecer a la alemana su empeño por salvar el EURO y la ingente deuda española en los bancos europeos y mundiales.

Merkel vio hace tres años que los países europeos del sur, llenos de funcionarios inservibles, enchufados políticos y derroche enloquecido, con gobiernos mentirosos, despilfarradores e incapaces de adoptar medidas razonables, iban a "liquidar" el euro. Ante esa situación, en lugar de optar por abandonar un barco que ya por ntonces estaba gravemente averiado, decidió poner a Alemania al frente del timón para que la misma nación que tantas veces ha sembrado Europa de guerras y matanzas, esta vez fuese la salvadora.

El gran "mal" de España, Grecia, Italia y Portugal ha sido que el mundo “oficial” ha horadado y destruido al mundo “productivo”, al que, por culpa de su avaricia y afición al dinero prestado, ha dejado sin crédito, sin apoyos fiscales y sin territorio para crecer.

Ahora Alemania quiere invertir los términos hasta conseguir que el mundo oficial deje todo el protagonismo y el espacio al mundo productivo, una estrategia que chocaba de frente con los populismos (Berlusconi) y con los socialismos de raiz leninista (Zapatero, Sócrates y Papandreu), para los que el mundo privado productivo no vale nada y para los que nada existe salvo el poder del Estado. Por eso, gracias a Merkel, apayada por la Francia de Sarkozy, el FMI, Estados Unidos y los mercados, los peores sátrapas de Europa han sido expulsados del poder y sustituidos por tecnócratas o políticos que sí creen que la socución del drama está en inyectar poder y fuerza al mundo productivo.

Pero la intervención alemana en favor de los países mal gobernados y tramposos del sur no ha sido gratis. Esa política de sosten tendrá un precio que, bien mirado, también es positivo y saludable para los demócratas y amantes de una política más decente: los países pierden soberanía en favor de un gobierno europeo con poderes reales, con epidentro actual en Berlín y París. Muchos españoles pensarán que es un drama perder soberanía y depender de otros, pero, si se piensa bien, ese avance hacia la integración política europea es lógico y estaba ya contemplado en la creación de la Unión. Pero, para otros muchos la reflexión es más sencilla y brutal: mejor estar gobernados por alemanes trabajadores, solventes y demócratas que por gobiernos que han demostrado hasta el hartazgo su incapacidad, corrupción e insolvencia.

Voto en Blanco

Recortes de Mas (y de menos)
Editorial. www.gaceta.es  24 Noviembre 2011

Por mucho que nos disguste el comportamiento de los mercados, la realidad es que la aplastante victoria de Rajoy ha resultado irrelevante porque ya estaba descontada desde hace muchas semanas y porque, al final, lo que los mercados quieren es que se les pague. Y nos guste o no, la verdad es que, hasta el momento, todas las políticas implementadas por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero sólo han servido para incrementar la deuda pública, reduciendo consiguientemente nuestra solvencia. Y eso sí es algo que penalizan con severidad los mercados: desde el pasado domingo la Bolsa no ha parado de bajar y la prima de riesgo de subir. Incluso, ayer, la todopoderosa Alemania se tuvo que “comer” el 39% de su emisión de bonos. Lo que los mercados reclaman son reformas y no promesas. Por ello, la agilidad con la que Artur Mas reaccionó, tras el éxito electoral de CiU, para anunciar un paquete de medidas recaudatorias y un severo ajuste del gasto público en Cataluña, ha sido tan bien acogida. Mas interpretó con presteza que esa victoria histórica era un refrendo a sus políticas de ajuste e hizo lo que tenía que hacer, demostrando la rapidez de reflejos y la determinación que se espera de los Gobiernos ante una situación excepcional. Además, tuvo la habilidad de aprovechar las circunstancias para activar el copago sanitario, una opción que CiU no sólo no contemplaba en su programa, sino que además había rechazado expresamente durante la campaña electoral.

Las medidas de ajuste propuestas por el líder convergente contemplan una nueva rebaja de salarios públicos, despidos selectivos entre los empleados de la Administración, aumento de las tasas del transporte, el agua, la gasolina y las matrículas universitarias y el mencionado copago sanitario al que Mas se refiere eufemísticamente como ticket moderador. Aparentemente, con estas medidas la Administración convergente está reclamando a los catalanes una contribución equitativa al esfuerzo colectivo. Pero sólo aparentemente, porque el peso del tijeretazo vuelve a recaer en los funcionarios y en la recaudación impositiva y, por tanto, en las economías domésticas, mientras que la insostenible política identitaria queda liberada de ese esfuerzo.

Mas estuvo rápido y brillante pero volvió a caer una vez más en el discurso nacionalista y se equivocó al tratar de justificar las medidas de ajuste por la ausencia de un Pacto Fiscal con el Estado central. Además, habría ganado en credibilidad si a la hora de detallar el plan hubiera incluido algunas partidas y organismos diseñados para ejecutar su costosa e insostenible política identitaria. Seguro que a más de uno le habría parecido más equitativo que se recortara menos en algo tan importante y necesario como es la sanidad y que se metiera la tijera en cuestiones perfectamente prescindibles como la apertura de Embajadas, la celebración de referéndums independentistas, las subvenciones a los doblajes en el cine, a los medios de comunicación para que se editen en catalán o unos costosísimos medios audiovisuales públicos a los que la Generalitat ha destinado este año 328 millones de euros.

Rajoy tiene los mismos o mejores mimbres que Mas para realizar su ajuste: una rotunda victoria electoral que, como le dijo Angela Merkel, es un mandato ciudadano para que nos saque de la crisis, un equipo de profesionales que sabe lo que hay que hacer y, sobre todo, la voluntad política para llevar a cabo las reformas “sorprendentes” que piden los mercado. De lo único que no dispone es de tiempo, y por el bien de España sería bueno que lanzase cuanto antes algún mensaje tranquilizador porque ya se sabe –y si no que se lo pregunten hoy a Merkel– cómo se las gastan los mercados.

Los cómplices de la Tercera Transición
Gabriela Bustelo. www.gaceta.es 24 Noviembre 2011

Zapatero se negó a admitir la crisis, pero la crisis también le desdeñó a él.

Al volver la vista atrás sobre estos siete años largos de Gobierno socialista, vienen a la cabeza dos palabras. En primer lugar, la incredulidad. No ha habido un día, desde que llegó al poder José Luis Rodríguez Zapatero aquella primavera de 2004, en que no haya sentido estupefacción. “¿Cómo es posible?”, era la pregunta que surgía una y otra vez. La segunda palabra es la discordia. Durante estas dos legislaturas España ha sufrido un proceso de ruptura, segmentación y desacuerdo. La discordia no proporciona placer ni utilidad alguna, decía Vives, pero lleva consigo, como un ejército, todas las desventajas y males imaginables. Si el humanista valenciano nos avisaba de ello hace cinco siglos, sus enseñanzas no hicieron mella en Zapatero.

El ex presidente socialista nos llegaba con ideas tan escasas como claras. La primera era la absoluta fidelidad a los dogmas del PSOE, del que aún es secretario general y que ha sido su única fuente de ingresos en la vida. Ese partido socialista al que pertenece el hombre de la nación discutible es, curiosamente, el único que lleva la palabra español en sus siglas. Y también es el único partido que ha dado un golpe de Estado en democracia, la llamada Revolución de Octubre de 1934, defendida por sus partidarios republicanos en el Parlamento. Huelga decir hasta qué punto espoleó aquello la Guerra Civil que la Memoria Histórica ha pretendido y conseguido, en parte, reavivar.

En la primera legislatura, mientras nos castigaban los tímpanos a golpe de talante, diálogo y solidaridad, Zapatero y los suyos sentaron las bases de un proyecto de hiperlegitimación de la izquierda, gobernando contra la oposición con el objetivo, por increíble que pueda parecer, de eliminar a la derecha española del mapa político. Diríase que el Gobierno saliente, cuyos ministros procedían en su mayoría de familias franquistas, quería instaurar en España una autarquía socialista, o, por así decirlo, una dictadura de izquierdas.

Podríamos preguntarnos ahora, tras el formidable vuelco electoral, qué habría sucedido de no ser por la crisis que parece haber bajado del cielo para ir apartando a manotazos todo lo que no tenía cabida en una democracia sana. Zapatero se negó a admitir la crisis, pero la crisis también lo desdeñó a él, ignorando su ignorancia en un galope desbocado. Dichosa crisis, podríamos decir, pues nos ha dado una bofetada de realismo.

Honesta crisis, que todo lo ha ido removiendo y denunciando. Valiente crisis, que nos señala a los culpables y promete justicia a los inocentes. Desenmascarados los farsantes, estafadores, arribistas y serviles, nos quedará una democracia imperfecta pero digna. Una democracia en la que tenemos que volver a creer. Porque es nuestra y la única que tenemos.

Mucho se ha hablado estos días de la ingente tarea que espera a Mariano Rajoy y su equipo. Es cierto. El nuevo Gobierno tendrá que restringir drásticamente el gasto público, reformar todo el sistema financiero y actualizar el mercado laboral. Pero también deberá afrontar la renovación del sistema judicial, eliminando la vergonzosa contaminación política, y aliviar la burocracia judicial en la medida de lo posible.

El BOE publica al año muchos miles de páginas de leyes nuevas (que especifican incluso cómo han de ser los jamones enviados a los altos cargos), pero la Audiencia Nacional puede tardar 10 años en juzgar a un asesino etarra. Este Gobierno debe ser también el que afronte la derogación de la actual Ley Electoral, que no satisface a nadie, como se ha podido comprobar el 20-N con las injusticias sufridas por grupos minoritarios como UPyD. Mariano Rajoy se encuentra ante un reto colosal, pero también ante una oportunidad única.

Las siniestras coordenadas que nos trajeron a Zapatero no se habrían prolongado durante tantos años sin la aquiescencia de gran parte de los poderes nacionales. Dado que la izquierda contará con escasos recursos legislativos, mediáticos y de creación de opinión, el Partido Popular tiene oportunidad de restañar gran parte del daño sufrido. Para ello debe zanjar cuanto antes la enquistada situación sindical, pues es probable que los sindicatos callen en un primer momento, pero sin duda organizarán episodios de agit-prop.

Zapatero nos ha demostrado que nuestra democracia era un simulacro con infinidad de ángulos muertos donde han podido instalarse cómodamente los vampirismos autonómicos, los nacionalismos extremos y la corrupción. Si en un primer momento fue apoyado de modo casi unánime por los medios de comunicación, el papel crítico de la prensa ha sido muy importante en los últimos años. Al contrario de lo que pueda parecer, los medios tendrán ahora, con el Gobierno de Rajoy, la responsabilidad de insistir día tras día en las reformas urgentes que necesita el país. Los medios han de ser, por tanto, los vigías cómplices de esta Tercera Transición. Si Zapatero ha sido un presidente de la discordia, que Rajoy será nuestro presidente de la concordia.

*Gabriela Bustelo es escritora y traductora.

Futuro del PSOE
César Vidal La Razón 24 Noviembre 2011

La sonora derrota electoral del PSOE ha colocado cruelmente sobre el tapete la cuestión de su dirección. Me refiero a la dirección en un doble sentido, es decir, no sólo en relación a aquellos que puedan llegar a ser sus dirigentes futuros sino también respecto al destino al que tendrán que encaminar a la formación política para que remonte la costalada del 20-N.

En contra de aquellos que ahora afilan los cuchillos satisfechos viendo el gallinero en que se ha convertido Ferraz, yo no formo parte de los que creen que el presente sistema podría funcionar sin el PSOE. A decir verdad, el sistema de 1978 fue diseñado para contar con un partido fuerte de izquierdas y, a falta del PSOE, UPyD no tiene fuerza suficiente hoy para sustituirlo y que pudiera conseguirlo una formación como IU implicaría un regreso a las cavernas de dimensiones que desafían la razón más enloquecida.

Sin embargo, un PSOE encastillado en las posiciones zapateristas está condenado a sufrir una erosión continua que lo convierta en imposible alternativa, algo así como fue la AP de Fraga en su día. Al respecto, los resultados electorales no pueden ser más elocuentes. Carme Chacón, ejemplo de la deriva nacionalista del PSOE, ha obtenido un golpe mayor en las urnas que el malhadado Rubalcaba y el PSE dirigido por Pachi López ha tenido peor suerte todavía que la pacifista ministra de Defensa.

La única posibilidad de salir de ese atolladero pasa por desandar racionalmente los mayores disparates realizados por ZP. En primer lugar, el PSOE debe abandonar la visión económica disparatada de los indignados –que tanto le deben sin saberlo– y adoptar una perspectiva sensata como la seguida por socialdemócratas como Tony Blair.

En segundo lugar, el PSOE tiene que rechazar la búsqueda de la alianza con el nacionalismo que tan pésimas consecuencias ha tenido para él con Chacón y López. O vuelve a la «E» de español o puede ir pensando en su ruina indefinida.

En tercer lugar, el PSOE debe orillar una política encaminada sobre todo a favorecer a lobbies minoritarios y agresivos como el feminista o el gay y centrarse en otra dirigida a la inmensa mayoría de los ciudadanos que, por cierto, sienten auténtica grima contemplando a engendros políticos como Pajín o Zerolo.

En cuarto lugar, el PSOE tiene que pasar página a la mal llamada Memoria Histórica antes de que la Historia cotidiana lo sepulte definitivamente. Finalmente, el PSOE tiene que asumir una nueva política de cuadros que permita, por ejemplo, tener un puesto importante a gente como Antoni Asunción mientras que convierte en imposible el ascenso de Pepiños y Bibianas. Un PSOE que estuviera dispuesto a lanzar por la borda el zapaterismo y a realizar esos cambios tendría posibilidades de recuperarse; uno que se aferre a semejantes aberraciones tiene ya marcada su fecha de caducidad.

PSOE: guerra civil tras la derrota
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 24 Noviembre 2011

La derrota busca siempre a ese padre que se niega a reconocerla como suya. Y aunque se oculte suele acabar encontrándolo. Pero en el PSOE los máximos y presuntos responsables se niegan a aceptar la prueba del ADN y siguen en lo que echarle la culpa al forastero: el mal viento, el señor crisis o el tío del paro. Como sucedió en el 22-M nadie se hace responsable de un niño tan horroroso y la palabra dimisión queda en exclusiva para Almunia cuando, con mejores resultados y quince escaños más, dio aquel paso tan inaudito como lógico en el año 2000. Ahora, tras el nuevo y telúrico desastre, lo que buscan todos es a quien cargarle el muerto para seguir ellos vivos.

Pero su problema, el del PSOE, es que este hijo, el del 15-M, es de todos y al echarse las culpas los unos a los otros lo único que hacen es poner al descubierto la autoría. Los de Rubalcaba cargan el acento en ZP, la editorial de EL Pais, es todo un pliego de cargos. Y no le falta razón. Zapatero y su camarilla, de Chacon a Blanco pasando por Salgados, Leires, Trinis y Aidos,son los máximos responsables de la ruina económica de España por su insensatez ante la crisis, de sus desgarros territoriales y de la vuelta de la confrontación visceral ideológica entre los españoles. Y lo es, al mismo tiempo, de la debacle de su propio partido al que han conducido al precipicio, al que han desvertebrado y sumido en la peor depresión electoral, programática y de poder de toda su historia democrática.

Pero quien eso ahora afirma lo hace con la aviesa intención de no reconocer las paternidades propias. De no asumir responsabilidad alguna ni el pasado, cuando jaleaban con entusiasmo tales desvaríos, pero sobre todo de preservar su apuesta. Porque ZP es responsable, desde luego. Pero Rubalcaba no le va en absoluto a la zaga. Ha sido su colaborador “imprescindible” como ahora gustan de calificarlo. Ha sido más que un valido, ha sido el virrey y vicetodo y ha acabado por convertirse, impidiendo que las bases hablaran en primarias, en rey, en autoproclamado lider.

Y como tal fue a la guerra y la campaña, pretendiendo ocultar lo que había sido hasta el día antes y abjurando del anterior jefe al que ha tratado como a un leproso. Pero la guerra no ha acabado ni siquiera en derrota, sino en la peor hecatombe imaginable, perdidas hasta las ultimas y consideradas más inexpugnables almenas. De ello, como de buena parte de lo anterior es el padre Rubalcaba. Como lo es también su rival Carmen Chacón que pretendía reaparecer como la única parte del ejército que no había sido desbaratada. Pero a ella también le alcanzo la urna y su mortífera espada.

Pero mientras que Zapatero sí se va, aunque sea el más largo, agotador, nocivo y penoso adiós de la historia, Rubalcaba, a pesar de su inmenso fracaso, pretende quedarse. Y por ello, hoy , perdida la guerra contra el adversario, se abre la nueva y desabrida batalla por dirimir quien se hace con los restos de la hueste para iniciar cuando se pueda la anhelada reconquista.

Rubalcaba pretende, como ya lograra para su designación como candidato, que sea un sanedrín de notables, una conspiración de condes sin feudo y en suma un golpe de palacio, quien le otorgue la primogenitura.Que Zapatero dimita de secretario general , que se monte una gestora que él domine y desde la cual pueda pastorear y controlar un congreso a su imagen y semejanza. Cuenta con toda la vieja guardia, desde Felipe a Solana, y lo que fue el más poderoso portaviones mediático, el grupo Prisa. Para ello necesitan que ahora mismo ZP se vaya.

Pero Zapatero no ha tragado. Esta vez, y por ahora, no se ha plegado. Ha aguantado el envite del “imprescindible” y le ha dado con los 4,3 millones de votos perdidos en todas sus pretensiones. Nada de gestora teledirigida: un congreso ordinario donde los militantes hablen. Entonces es cuando se irá pero no antes.

La guerra larvada se trasformará, no queda otra, en abierta y a la cara. Y lo cierto es que todos los candidatos, en este caso y momento, parten de una misma circunstancia igualitaria. Todos son los padres de una misma derrota . Ni Rubalcaba ni Chacón ni López pueden alardear de una personal victoria. Quizás no fuera malo que como inicio y reconocimiento, con la humildad y autocritica que clamorosamente falta, alguien, alguno, diera el paso de reconocer la paternidad y asumiera la culpa. Tal vez sea eso lo que falta y lo que esas tropas desbaratadas y vencidas necesitan más que nunca y más que nada.

Carta de Rajoy a Zapatero
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 24 Noviembre 2011

MI ENLACE particular en Moncloa me ha proporcionado copia de la carta que Mariano Rajoy ha dirigido a José Luis Rodríguez Zapatero, como en su día me facilitó la que el presidente dadivoso escribió a Fidel Castro y que, publicada en este periódico el 10 de abril de 2007, dio la vuelta al mundo. Reproduzco a continuación íntegramente la interesante misiva que el presidente electo ha enviado al presidente en funciones:

«Mi querido presidente:

Quiero, en primer lugar, reiterarte mi agradecimiento por tu llamada teléfonica en la madrugada del domingo para felicitarme por la victoria del Partido Popular. Ese fair play debería presidir siempre nuestras relaciones.

Mi agradecimiento hacia ti, en todo caso, es inmenso y por muy varias razones. No las puedo cuantificar. Gracias a ti, el Partido Popular ha conquistado la mayor victoria electoral de su historia. No sabes hasta qué punto nos has ayudado.

Cuando en septiembre del año 2007, tu ministro Solbes te advirtió de la realidad alarmante por la que atravesaba la economía española, te negaste a informar a la opinión pública hasta después de las elecciones que ganaste en marzo de 2008. Te mantuviste luego en tus trece, hablaste vagamente de desaceleración económica, te negaste a reconocer la crisis y calificaste de catastrofistas a algunos intelectuales que, como Anson, anticiparon una inevitable recesión. Escabechaste al pobre Solbes y nombraste a Elena Salgado. Ese despropósito y otros muchos relativos al paro incontenible, a los brotes verdes que no llegaban y a nuestra solidez financiera, ahondaron de tal forma la crisis económica que sobre ella se alzó la gran victoria popular del domingo. Todo eso te lo debemos a ti y te expreso, una vez más, mi profundo agradecimiento.

No te puedes imaginar, mi querido presidente en funciones, la indignación que ha producido en algunos sectores de la opinión pública tu política a favor de los partidos secesionistas de Cataluña. Amparaste un Estatuto que nadie pedía en aquella comunidad y, a pesar de las enmiendas que tus barones introdujeron en el Congreso, conseguiste aprobar un texto nítidamente anticonstitucional, maniobrando luego en el Tribunal Constitucional para retrasar y amenguar la decisión judicial. Mil gracias por tus errores porque el despropósito del Estatuto catalán ha proporcionado al Partido Popular muchos votos en toda España. Eso sí, me has dejado a mí y a las futuras generaciones un terrible embolado con la crecida vertiginosa del secesionismo, hasta el punto de que has conseguido lo que parecía imposible: que CiU derrotara a tu partido en Cataluña, aplastando a la ministra Chacón, pobrecilla.

Ya antes de ser presidente negociabas con Eta a través de Eguiguren. Una de las páginas más indignas de la historia reciente de España es esa negociación, de tú a tú, que mantuviste entre Eta y el Gobierno, con concesiones, Navarra incluida, que rayaron en colaboración con banda armada. A pesar del atentado de Barajas y de las manifestaciones populares en tu contra, mantuviste la negociación de forma subterránea y, conforme a lo que habías acordado, maniobraste hábilmente para conseguir la legalización de Bildu y entregaste a este partido la gobernación de Guipúzcoa, porque sabías que el País Vasco vive bajo la dictadura del miedo y las elecciones no son allí libres. A cambio de estas concesiones, Eta publicó un comunicado ambiguo y en tu propósito desenfrenado de convertirte en el gran pacificador, estimulaste la creación de Amaiur, instalando a los etarras, además de en las instituciones autonómicas, también en las nacionales. Menudo marrón me has dejado con Bildueta y Amaeta. Porque lo peor de tu herencia, mi querido presidente, no es la crisis económica sino la política, con el secesionismo ya desbocado tanto en Cataluña como en el País Vasco.

Todo eso, unido a tu persecución contra la Iglesia, al radicalismo en cuestión de costumbres y, sobre todo, al despilfarro de tu Gobierno, que ha superado todos los récords de subvenciones a los sindicatos, a las empresas públicas, a las más pintorescas asociaciones y fundaciones, incluidas las de la memoria histórica, con riesgo de reabrir la herida aún sin cicatrizar de la guerra civil, todo eso ha producido tal indignación en el pueblo español que nos has proporcionado un éxito sin precedentes.

Al expresarte mi reconocimiento por tus ocurrencias, disparates y despropósitos, quiero agradecerte también tu eficacia al barrenar a Rubalcaba. Tú querías a la ministra Chacón como contendiente contra mí. Te chasqueó el partido y desde entonces te dedicaste a hacerle la puñeta a Rubalcaba, comprometiendo su posición pública con medidas que desmentían lo que él decía.

Gracias, presidente, muchas gracias. Es de bien nacidos ser agradecidos y el Partido Popular te debe a ti, como ha dicho Le Monde, su gran victoria del domingo y, por eso, para dejarte constancia de mi agradecimiento y también el del equipo que me rodea, te escribo estas líneas.

Un fuerte abrazo, Mariano Rajoy».

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

La nación, en cintura
JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ El Mundo 24 Noviembre 2011

RESPECTO de los recortes presupuestarios, hay unas líneas rojas que el presidente Mas no traspasará. Para traspasarlas debería poder reconocerlas como tales, y no es el caso. Hay un punto de la física catalana en que el rojo, de tan rojo, se funde, y ese punto es el de la construcción patriótica. Mas quita dinero a los médicos, a las universidades, a los funcionarios. Parecen medidas inevitables. Pero lo sorprendente es que esta inevitabi-lidad deje al margen algunas áreas. Este periódico citaba ayer algunas en su edito-rial: «embajadas», subvenciones al doblaje y a los periódicos... Podrían añadirse varias más: singularmente TV3 y su archipiélago mediático, el auténtico pozo sin fondo del sistema catalán. Pero todo eso, ya digo, no es ni siquiera intocable y ante su hipotética mención solo cabe invocar el tópico westinghouse y admitir que de lo que no se puede hablar se tiene que callar.

La decisión de darle dinero al catalán y quitárselo a los catalanes es poco sorprendente y sólo revela una vez más la textura de la patria nacionalista. Tampoco suponen mayor novedad las facilidades que encuentra el presidente Mas para imponer su política. En cualquier otro lugar la izquierda habría impugnado con suma beligerancia este planteamiento. Pero eso es ya imposible en un lugar donde la izquierda ha sido secuestrada, raptada, mejor, por el nacionalismo. La izquierda catalana no puede discutir ese reparto de las cosas sin atentar dramáticamente contra su natura-leza. De ahí que como mísera solución de compromiso prefiera aferrarse a la insufi-ciente financiación de la autonomía (mucho más ahora que el PP se apresta a gobernar), sin que le importe coincidir una vez más con el nacionalismo y las mentiras, pleonasmo.

Liquidada la izquierda e irrelevante en términos aritméticos, que no políticos, la oposición de Ciudadanos, la expectación de la nueva temporada se centra en lo que vaya a hacer el Partido Popular en la discusión de los próximos presupuestos catalanes. Digo expectación, sabiendo perfectamente hasta dónde puede llegar el rigor impugnatorio sobre el reparto del partido de Fernández Camacho. Pero también convencido de que parte del crédito político de Rajoy pasa por evitar discriminaciones entre españoles. No vaya a ser que los ciudadanos de Cataluña hayan de sufrir mayores y peores recortes, por tener que sufragar inexcusablemente los caprichos nacionalistas. Hay que meter a la nación en cintura, de acuerdo. Pero en ningún lugar eso es más exacto y urgente que en Cataluña.


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¿Otra vez, abertzales buenos y malos? Los filos del 20N nacionalista
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 24 Noviembre 2011

Con Amaiur, el PNV y Geroa Bai legales y representados en Madrid, se vuelven a oír voces distinguiendo lo imposible de lo negociable. ¿Y la independencia qué es ahora?

Jaime Mayor Oreja cree que ETA y sus instrumentos políticos van a plantear un desafío como el de Kosovo. Yo no estoy seguro de que sea así a cortísimo plazo, pero Amaiur ha llegado a la escena no sólo con un éxito político sino con el mismo reto de siempre, que es también el de Bildu y el que el PNV y su Geroa Bai nunca han dejado de bendecir: la independencia de una nueva nación, en la que dicen creer y que según ellos es la de todos los vascos y navarros.

Amaiur y Geroa Bai han representado la escena bien conocida que en tiempos benefició a batasunos y jeltzales: la eterna historieta del abertzale bueno y el abertzale malo. Ahora viene con una variante aún más peligrosa. No sólo se trata de hacernos creer a todos los demás que la clave del debate es lo que ETA haga, sino que además, tras eso que llaman tregua, su objetivo político es que los herederos de la banda tengan su compensación, mientras que no proceder directamente de ETA debería hacer adicionalmente aceptable cualquier cosa que uno –PNV o Geroa- diga, aunque sea, por ejemplo, soberanía.

Si eso no es pagar por el fin de ETA no se yo qué lo será. Muchos políticos de a pie, preocupados por otras cosas especialmente suyas, se han equivocado al definir cómo y por qué la violencia terrorista es inaceptable. No puede pagarse ningún precio tras el fin de los crímenes, entre otras cosas porque hay precios políticos imposibles con o sin violencia, asuntos fuera de discusión y proyectos para siempre fuera de la ley y de la convivencia. Necesitamos más políticos demócratas que recuerden esto, porque si no terminaremos convirtiendo Amaiur en una fuerza política más, Geroa Bai en el centro de la escena política navarra y ETA-Batasuna en unos ilustres precursores.

No podemos dejar que definan nuestro marco de convivencia personas, políticos, comunicadores, profesores y clérigos que durante décadas han reído la gracia de ETA. Si dejar de matar basta para que uno pase a ser merecedor de cualquier tributo político, el terrorismo sería la mejor herramienta política, y no lo es. O no debe serlo, y si alguien cree lo contrario que lo diga con todas las letras y pague las consecuencias. Los etarras de todo tipo, por su parte, deben pagarlas desde ahora y sin descuenta, y lo digo bien consciente de que en los festejos de Amaiur lo que se ha gritado es Independentzia y Presoak kalera, amnistia osoa. Gritos de amor, concordia y moderación por los que tampoco los otros partidos se han sorprendido mucho.

Lo presentable y lo impresentable
Se han sorprendido muchos porque un socio numerario del Opus Dei, Rafael Larreina, estuviese en Amaiur y hablase en nombre de la coalición separatista antiespañola en el frontón Labrit de Pamplona. Lo cierto es que la izquierda abertzale incluye ahora tanto a EA como a Aralar, de modo que no pueden sorprenderse los que han aplaudido durante décadas a nacionalistas y terroristas. No estoy diciendo que el señor Larreina actuase bien o fuese coherente, pero igualmente coherente es ir en las listas de un partido asesino que de uno abortista si uno tiene determinadas obligaciones espirituales, si es que las tiene además.

Y hay más católicos en posiciones similares, y por supuesto hay asalariados de Universidades católicas (y tanto) con tareas políticamente relevantes y opinadotes y enseñantes públicos de amplia formación clerical y de convicción progresuna, tanto como en tiempos había frailes y sacerdotes y exclérigos. Ese "nuevo sistema" que todos ellos creen haber empezado a construir Nafarroa Bai incluye gentes de todo pelaje. No creo que la sangre llegue al río en la disputa sobre quién es el verdadero futuro de NaBai: excepto los más talibanes ven bastante claro que su futuro pasa por engañar a mucha gente buena y sencilla y en destruir la Navarra que conocemos para construir, con las excusas que nuestros políticos les han dado, su sueño político abertzale. Que no es, la verdad, nada moderado.

¿Va a ser Geroa Bai un "nuevo centro", capaz de articular una nueva corrección política y de colocar en la periferia a UPN y a Amaiur, recibiendo a la vez consensos, ideas y alianzas de esa cosa tan afamada entre la progresía llamada centroizquierda? Son más que un puñado los que creen que sí, pero más en número y razones, aunque quizá no en fama, los que no.

La moderación mal entendida, el otro caballito de Troya nacionalista
La "moderación", entendida como renuncia a determinados objetivos políticos y sobre todo a ciertas herramientas políticas, puede entenderse como sinónimo de "madurez" sólo desde, precisamente, ciertos presupuestos políticos. Atribuirse a uno la capacidad de adjudicar etiquetas de "maduro o infantil", como de "democrático o anti", como de "progresista o reaccionario", y en suma de "bueno o malo", es tanto como equiparar justamente las ideas de uno a la corrección política, sin apelación. Y no digo yo que no sea legítimo que cada uno crea lo que quiera, pero que no recorran este camino monocarril políticos y pensadores que reniegan de todo totalitarismo y presumen de tolerancia, modernidad, pluralismo y qué sé yo. Tiene su enjundia, su morbo, casi diríamos su sorna, descalificar así como infantilismo político no sólo Bildu, sino a la vez y por igual a socialistas, UPN y PP navarro.

El 20N nos habrá traído más libertad si, justamente, los monaguillos de la nueva (o no tanto) corrección política no empiezan a hablar de madurez, moderación y responsabilidad si y cuando las más dispares fuerzas políticas comulguen con esa corrección, en lugar de defender dentro de la democracia sus divergentes proyectos. Una nueva corrección, gris, monocorde, pacata y sin aristas, no supondría libertad, sino renuncia a pensar diferente y a hacer política distinta. Cosa bien distinta es que ningún proyecto ni sigla, en ningún punto de divergencia, deba ser aceptado en la convivencia civil si deriva del terrorismo nacional-marxista sin confesión general y penitencia pública o de su vecindario.

Dicho de otro modo: en democracia, ni caben Amaiur y Bildu sin un profundísimo rascado de fondos, ni Geroa Bai puede convertirse en Navarra en modo de hacer correcto lo imposible, sea sigla, crimen, programa, odio, vocablo o persona. Es sobrado momento para que la derecha de aquí cierre toda grieta en este sellado, y busque también las suyas en su discurso y su praxis.

Elecciones
Amaiur y el taparrabos
Cristina Losada Libertad Digital 24 Noviembre 2011

Cuántas veces habrá salido como argumento de autoridad que no se les podía dejar sin derecho al voto. Eran los simpatizantes de una organización terrorista, pero, uy, el derecho al voto. En realidad, lo que inquietaba a esos santurrones del sufragio universal eran otras cosas. Siempre pensaron que era una provocación cerrar a cal y canto las puertas al apéndice político de ETA. Que mataría más. Y si algo corroboraba ese trasfondo indecoroso era su insistencia en la razón de peso, lo del apoyo social: que eran muchos. Les importaba –les imponía– la cantidad de proetarras y no el derecho, que el mismo derecho tiene un individuo que ochenta. Pero doscientos mil, que era hasta hace poco el número de ciudadanos que se sentían representados por el crimen, coaccionan más que cuatro. Y aliados con un grupo de pistoleros, amedrentan. De ahí, la amable, cordialísima disposición, a concederles derechos y lo que hiciera falta. Era el apaciguamiento de toda la vida con la hoja de parra democrática del derecho.

Bien, ya han votado. Otra vez. Son más de los que esperaban los aprendices de brujo que los pusieron en las urnas. El final de ETA es nuestro, clamaban Patxi López y Cía. Pero ha sido de ellos. Y ahora, los santurrones, tan prestos a dar lecciones de democracia al prójimo, predican que esos votos son igual de esplendorosos que los de cualquier otro. Idénticos en su calidad democrática. Tal y como si nada tuvieran que ver con el ejercicio del terror sistemático. Porque, en contra de lo que aseguraba el lendakari en la jornada electoral, que ya daba por conquistada la libertad, que una banda terrorista anuncie que deja de matar no disipa los efectos perturbadores de cincuenta años de asesinatos. En absoluto. A los fieles adláteres del crimen se suman los dispuestos a premiarlos para que esta vez, al fin, lo dejen. Por eso son más.

Los 332.268 votos de Amaiur recalan, sí, legalmente en el Congreso, pero con una historia –tan presente– de la que no han querido disociarse y de la que, así, no se les puede disociar. Sus siete diputados llegan como beneficiarios del terror y, lo que más viene al caso, del terror contra el adversario político. Hasta la geografía del voto lo revela. Guipúzcoa no es por azar la plaza fuerte de Amaiur y Bildu. Es la provincia en la que más ha asesinado ETA (37,22%). Pero los tartufos ya les ponen otro taparrabos para cubrir las vergüenzas.

Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.

Juegos, y peligrosos
JOSEBA ARREGI www.diariovasco.com  24 Noviembre 2011

Europa toda está sumida en una profunda crisis económica y financiera, una crisis de la que el último presidente del Banco Central Europeo ha dicho que no es cíclica, sino sistémica, y probablemente en un sentido más amplio que el pensado por el señor Trichet, pues afecta no sólo al sistema económico, sino también al sistema cultural de las sociedades europeas. Escriben los analistas que las elecciones que se están produciendo en los diferentes países, y las encuestas sobre intención de voto, hablan a las claras de que la cuestión primordial para los ciudadanos europeos es la situación económica, que es la que decide su voto, o su intención.

En todos los países menos en Euskadi, al parecer. Los resultados electorales del 20 de noviembre en Euskadi apenas se pueden entender desde la preocupación económica. El voto a Amaiur no parece estar motivado por esa razón, y en el caso del voto al PNV la motivación económica se puede encontrar en la teoría que dice que todo es bueno para el convento: los millones de euros que se traen de Madrid, sin preguntarse si están en coherencia con el sistema de Concierto, o si se quitan a otras políticas o a otros territorios.

Parece evidente que, en lugar de las preocupaciones económicas, ha sido la paz y el papel jugado por cada partido en ese proceso, lo que ha condicionado el voto, resultando paradójico que el beneficio de la paz sea recogido bien por quienes han justificado el terror durante tantos años, bien por los que, presentándose como engrasadores, se han opuesto sistemáticamente a todas las medidas que de modo efectivo han colocado a ETA/Batasuna en la situación de tener que cambiar de estrategia.

Por el contrario, los partidos que han apoyado las medidas de Estado de derecho que han hecho posible que vivamos la situación actual han sido castigados, han sido relegados, algo comprensible si se tiene en cuenta el éxito que los líderes de Batasuna han tenido, gracias al apoyo de los medios de comunicación que han funcionado como correas de trasmisión, en hacer creer a muchos ciudadanos que han sido ellos los que han hecho posible el fin de ETA, cosa, por otra parte, que aún no se ha producido.

Los ciudadanos han hablado, y han premiado al conjunto del nacionalismo, en especial a Amaiur. De los planteamientos hechos durante la campaña electoral por esta coalición, así como por el PNV, se deduce que van a hacer valer su condición de representación mayoritaria del voto vasco a Madrid, para exigir una nueva relación de Euskadi con el Estado, sea a través de un nuevo acuerdo, de un nuevo marco político, sea a través del reconocimiento del derecho de autodeterminación, consiguiente referéndum, y en caso de mayoría, que no se pone en duda, consiguiente declaración de independencia, a negociar con el Estado, haya o no acuerdo con el resto de ciudadanos que, aun siendo minoría, al menos supuestamente, no dejan de ser un número considerable de ciudadanos vascos.

Ésa es la importancia que se deriva del resultado electoral y de su proyección a las próximas elecciones autonómicas. Es una lectura lógica, que obedece a los planteamientos de los partidos o coaliciones nacionalistas. Y también es lógico atenerse a esos planteamientos, sabiendo que existen diferencias nada desdeñables entre Amaiur y el PNV. Más difícil y aventurado resulta escrutar si la intención de todos los votantes de cada una de las formaciones nacionalistas queda perfectamente reflejada en los planteamientos de los partidos nacionalistas.

Pudiera ser que algunos votantes de Amaiur hayan premiado a esta coalición por considerarle como el cartero que ha traído la buena nueva de la paz ansiada, pero sin tener la intención de hacer posible el proyecto de ETA sin ETA, sin querer dar continuidad a ETA sin ETA. Puede ser que algunos votantes del PNV le hayan dado el voto a esta formación para impedir que quedara en inferioridad de condiciones frente a Amaiur, pero no para aventurarse a experimentos con gaseosa.
Porque puede ser legítimo preguntarse cómo puede una parte de la sociedad vasca olvidarse de los problemas económicos y jugar, cuando todo el mundo apuesta por una mayor integración europea, por más Europa, a separaciones particularistas, además de divisorias de la sociedad vasca. De la misma forma que puede ser legítimo preguntarse cómo es posible en una sociedad que permanentemente se jacta de estar por encima de la media española, e incluso en la media de la Europa de los quince, la presencia de tantos votantes que apuestan por la radicalidad, por autodeterminación y socialismo.

Una respuesta puede ser que ello es posible porque se sabe que hay un Estado, ése que se quiere abandonar, que se ocupa de las cuestiones vitales de la economía, lo haga bien o regular, porque se sabe que existe un Estado al que se le puede echar la culpa de casi todo, o de todo, porque existe un Estado con el que se puede medir para verse siempre mejor en la comparación, porque existe un Estado del que se pueden extraer copiosos fondos que no están en coherencia con el sistema de Concierto que nos rige. Sólo desde la seguridad del Estado y de desde la posibilidad de exprimirlo hasta la saciedad pueden ser posibles determinados juegos.

El problema vendrá cuando no haya nadie a quien culpar de todo, cuando no haya nadie con el que medirse, cuando no haya nadie a quien exprimir, cuando haya que asumir la responsabilidad propia, incluida la gestión de unas minorías que pueden en el futuro volver a no estar tan lejanas cuantitativamente de las mayorías nacionalistas, que reclamen libertad de conciencia, libertad de identidad, respeto a la plurinacionalidad de la sociedad vasca.

Su representante en el País Vasco dice que quedan cosas por hacer
Currin pide dinero para seguir la mediación tres días después del 20-N
El abogado sudafricano Brian Currin, y su grupo de «mediadores», «facilitadores», «verificadores», y demás personajes, que se han paseado en los últimos meses por los mejores hoteles y restaurantes del País Vasco, se han quedado sin dinero.
J. M. Z. La Razón 24 Noviembre 2011

MADRID- Al menos eso es lo que dice la «red ciudadana por el acuerdo y la consulta Lokarri», que ha gestionado las actuaciones de las entidades en las que se agrupan estas personas.

Ayer hizo pública una nota de prensa, en la que pide a los ciudadanos vascos que donen diez euros (cada uno, se entiende) para financiar el trabajo del denominado «Grupo Internacional de Contacto» (GIC), que encabeza el citado Currin.

Sin que se puede establecer una relación causa-efecto, lo cierto es que el súbito empobrecimiento de los de Currin ha coincidido en el tiempo con la derrota de los socialistas en las elecciones generales del pasado domingo.

Un misterio
La financiación del GIC, y de los otros grupos, ha sido siempre un gran misterio, por lo que la petición de apoyo popular que se fórmula ahora no hace sino acrecentar las dudas que ya existían.

En la nota de prensa, Lokarri subraya que realiza la petición tras el «éxito» de la Conferencia Internacional sobre el final del terrorismo celebrada en San Sebastián tres días antes de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada, una cita impulsada tanto por Lokarri como por el GIC.

Lokarri mantiene que el grupo encabezado por Currin –creado para «facilitar» un proceso de paz en Euskadi– ha sido «fundamental para dar esos pasos decisivos» y ha anunciado que, en adelante, el GIC quiere «intensificar su trabajo para contribuir a consolidar» la paz. Para que eso sea posible, Lokarri pide a cada ciudadano una colaboración económica de diez euros. A cambio de esta aportación, la red ciudadana se compromete a mantener informados a los donantes de las acciones que desarrolle el grupo. En medios antiterroristas se subraya que la nota de Lokarri viene a reconocer que, en contra de lo que nacionalistas y socialistas mantuvieron durante la pasada campaña electoral, el fin de ETA no está garantizado, ya que quedan muchas cosas por hacer. Resultaría impensable que la petición de dinero se hiciera para mantener unas estructuras que ya no hacen falta. Si se solicita ayuda económica es porque Lokarri y los de Currin entiende que todavía tienen un papel que jugar.

En cualquier caso, fue la propia banda, al no anunciar su disolución y entrega de las armas, y hablar, en la entrevista publicada en «Gara», de un proceso que será largo, la que ha dejado las cosas claras. El final del terrorismo, si llega algún día, pasará por una negociación con los Gobiernos de España y Francia. Algo que parece bastante complicado.

¿Cuánto cobra Currin?
Brian Currin es un abogado sudafricano, cuyo concepto de la mediación consiste en dar la razón a los terroristas de ETA y, por lo tanto, tratar de convencer a los gobiernos de España y Francia para que acepten las tesis de los pistoleros y llegar así a «la paz». Este letrado no trabaja gratis y lleva metido en el «asunto vasco» desde hace varios años. Cuánto haya podido cobrar es algo que sólo sabe él y los que le han pagado.

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