AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 26  Noviembre 2011

 

El saqueo de España
Editorial www.gaceta.es 26 Noviembre 2011

Ante el descomunal castigo electoral que les ha infligido el pueblo español, los ministros del Gobierno han reaccionado con más codicia que pena, y han decidido aprovechar los últimos días de su precario mandato para quedar tan bien como puedan con sus fieles y amigos, que, aunque pocos, se enfrentan a una etapa muy dura, lejos del cariño y el afecto que les ha prestado un Gobierno tan amable con los suyos. Nada habría que objetar a este cariño hacia lo propio, si no fuera que se paga con el dinero de todos, y ante una duradera época de vacas flacas. El Gobierno piensa llevar su solidaridad hasta el mismísimo día de la investidura, seguramente consciente de que van a tardar mucho tiempo en verse ante una oportunidad como la que han tenido y han acabado por malbaratar por su insolvencia y su sectarismo. Llama poderosamente la atención la enorme suma de dinero, de un dinero que, en realidad, no tenemos, que el Gobierno está dispensando en estos últimos días a sindicatos, fundaciones y organizaciones afines, a entidades cuyas siglas no se molestan ni en disimular su carácter de iniciativas oportunistas y aprovechadas.

El Gobierno sigue erre que erre con la Memoria Histórica, dando estupendas ayudas a unas asociaciones de baratillo que le han hecho la ola durante estos años, por cierto que sin ningún beneficio político visible, a precios de auténtico escándalo. Produce sonrojo la lectura de los títulos que exhiben esas asociaciones para quedarse con nuestro dinero. Es un puro disparate y un auténtico descaro este reparto de sopa boba a entidades que no son otra cosa que listillos dispuestos a firmar unos recibos, y a gastarlo en lo que mejor les venga, aunque sea en comilonas como la viguesa para agasajar la presencia del ministro de las gasolineras.

El frente sindical o el internacional tampoco se privan de las dádivas de la Alianza de Civilizaciones: el Gobierno ha dejado caer un maná de cientos de millones de euros sobre las más insólitas iniciativas. Estas acciones no sólo significan tirar el dinero de nuestros impuestos, sino que, en ocasiones, hipotecan las políticas futuras. Es decir, que estos socialistas no sólo quieren gastarse lo que no tienen, sino lo que tampoco tendrá el próximo Gobierno.

Un Gobierno en funciones debería suspender de manera inmediata este rosario de adjudicaciones, y si no se siente inclinado a hacerlo por respeto a la mera decencia, debería pararse a pensar en los recortes que ha debido hacer, a costa de funcionarios y de pobres pensionistas. Sólo alguien dotado de un imperturbable sentido del cinismo puede sostener que el pago de esas ayudas constituya una obligación del Estado. Parece mentira que haya socialistas que no comprendan que ha sido precisamente esa insolidaridad real con los españoles que pagan sus impuestos y apechugan con la crisis –que el Gobierno y el PSOE negaron primero y agravaron después–, lo que ha privado al partido de unos cuantos millones de votos. Poca pérdida, si se mira a la luz de las desvergüenzas que siguen perpetrando.

El PP debería exigir que cesen estas fechorías, que a la vista de los sacrificios que habremos de soportar todos, se acabe con esta feria del reparto, con el indecente saqueo de unas arcas que se han vaciado con su incompetencia y que pretenden seguir explotando hasta el último minuto, como si la cosa no fuese con ellos.

Patriotismo y Rajoy
Enrique de Diego www.elsemanaldigital.com 26 Noviembre 2011

El triunfo del Partido Popular tiene un alto contenido patriótico, como se puso de manifiesto de manera espléndida entre el público congregado ante el balcón de Génova para celebrar la victoria coreando el "que viva España" y el "soy español, español, español". Más allá, no me cabe duda de que Mariano Rajoy es un patriota cabal. Hace años indagué sobre tal convicción, preguntando a su mejor amigo en el mundo de la política, José Manuel García Margallo, eurodiputado del PP, y su respuesta no se me ha olvidado: "Mariano no arriará ninguna bandera porque su padre no se lo permitiría". Como todos, Rajoy ha aprendido el amor a España de su progenitor, por el que siente veneración.

Además, de su padre, tampoco se lo permitiría el electorado del PP. Los más de diez millones de patriotas españoles que han votado al PP tienen convicciones firmes del tipo de que no puede haber ni una cesión más a los separatistas y que tampoco se puede negociar con los terroristas.

La oleada de patriotismo que ha recorrido España, y que no hará otra cosa que crecer, ha erradicado al socialismo y ahora va a plantar cara al separatismo. Le ha llegado el turno. Porque estamos hartos de los separatistas, de sus continuas ofensas, de sus retos nunca contestados, de sus insultos a España y a sus símbolos, a nuestro himno nacional y a nuestra querida bandera. Parafraseando a Rajoy, Ley y Estado de Derecho. Y el desacato es delito, lo cometa Artur Mas o Rita la cantaora.

El separatismo catalán no puede hacer pinza con el vasco, que ha oscilado hacia el terrorismo, porque lo infectaría y degradaría. La historia nos enseña que los totalitarios son más peligrosos cuanto más poder tienen. Y a una ETA que estaba a punto de extinguirse, el PSOE la ha devuelto a las instituciones y le ha hecho una mendaz y delirante campaña de imagen. Pero el PSOE ha dejado de existir, al menos como fuerza política relevante, capaz de influir en el devenir de los acontecimientos. Bastante tiene con lamerse sus heridas y desplegar sus embalsados ajustes de cuentas.

Es previsible que esa distancia entre el separatismo vasco y catalán haga que, durante un tiempo, el PP busque el acercamiento a CiU, bajo ese espejismo del nacionalismo moderado, y con la hipotética confluencia en un mismo modelo de sociedad, en parejos criterios económicos. Pacto fiscal, al fondo. Habrá que oponerse a esa tentación, muy patente en la propia campaña electoral, con demenciales negaciones de la imposición lingüística por parte del candidato popular por Barcelona. La base social del PP se opondrá, sin duda alguna. Si el PP cediera, asumiría los mismos riesgos de desaparecer por el sumidero de la historia que han sido letales para el derrotado partido socialista.

Síntesis electoral
http://cronicasbarbaras.blogs.com 26 Noviembre 2011

1.- Rodríguez Zapatero tenía nueve domingos entre octubre y noviembre como fecha electoral. Eligió el 20N, aniversario de la muerte de Franco y del fundador de la Falange. Fue otro de sus mensajes simbólicos Pretendía identificar al PP con el franquismo.

2.- La moderación de Rajoy neutralizó el proyecto. A partir de ahora, y para la población que no recuerda a Franco vivo, el 20N es el día del triunfo arrollador del Partido Popular. Franco ha dejado de ser Memoria para volver a la Historia de la que lo sacó Zapatero. Ahora, la Memoria es Rajoy.

3.-La humillante derrota electoral de Rubalcaba y del PSOE no se debe a los recortes sociales impuestos en mayo de 2010 por la UE, Merkel, Sarkozy, Obama y Hu Jintao. Quien hace recortes no pierde apoyo, como Más en Cataluña, porque el electorado se sacrifica al conocer las dramáticas condiciones económicas que lo envuelven.

4.- La derrota se debió a la desastrosa acción gobernante de los incompetentes equipos de Z. Sólo tres ejemplos: la ministra de sanidad, Leire Pajín, usuaria de la estafa de las pulseras mágicas; la de Exteriores, Trinidad Jiménez, que suspendió dos veces el ingreso en la Escuela Diplomática; el exministro de Industria José Montilla, maestro tornero.

5.- Las cesiones a los nacionalismos, como la del inconstitucional Estatuto de Cataluña, a pesar de que el Tribunal Constitucional hizo lo posible para aprobarlo, crearon un rechazo popular hacia el PSOE de Z. Lo mismo que con Bildu-Amiartu-Batasuna-ETA.

6.- Tras el gigantesco terrorismo islamista ETA sólo resultaba un miedo controlable. Ningún triunfo para Rubalcaba.

7.- O el PSOE se centra acercándose a la derecha o se extingue volviéndose un pequeño grupo izquierdista más.

8.- El mundo ha cambiado. Nuestro banquero no es Botín, sino Pekín.

Una despedida digna del PSOE
El Trasgo www.gaceta.es 26 Noviembre 2011

Uno puede entender a quienes creen en el socialismo, pero cada vez menos a quienes creen en los socialistas. La derecha, que juega en el campo de la izquierda y con sus normas, no tiene forma de no quedar fatal.

No sé a ustedes, pero a mí que el Gobierno Zapatero se despida indultando a un banquero me parece la rima perfecta, la síntesis necesaria.

También ilustra uno de los problemas a los que se enfrenta este paseante en sus incursiones por la izquierda mediática, que le gustaría denunciar la ideología pero que, inevitablemente, se topa con el ‘qué hay de lo mío’ partidista, que es lo que domina realmente el panorama mediático.
Uno sinceramente puede entender a quienes creen en el socialismo, pero cada vez menos a quienes creen en los socialistas. Bastantes entre mis rojos de Twitter han lamentado, perplejos, la medida. “Vaya despedida para un Gobierno socialista: indultar a un banquero condenado como traca final”, resumía Ignacio Escolar. Me solidarizo con el mensaje, pero no entiendo demasiado bien la perplejidad; después de todo, no es como si la banca española haya sufrido mucho con el socialismo.

Y es que la relación de la izquierda actual con su origen como (muy teórica) defensora del proletariado es más bien tenue, por decirlo suave. La izquierda es un virus mutante; es ese charlatán que la lía parda y sale de todas a base de palabrería. En eso es el amo, y ese es el secreto de su supervivencia.

Ciudadanos de segunda
Por ejemplo, ayer fue el Día contra la Violencia de Género. La causa y las consecuencias es ingeniería social a saco, pero con semejante etiqueta, ¿quién se opone?; ¿quién puede estar a favor de la violencia de género? Es como cuando plantean su estrategia de rendición ante los terroristas como ‘proceso de paz’. ¿Alguien puede estar contra la paz? Jaque mate.

Jugamos en su terreno y con sus normas, por lo que es imposible no quedar como la chata de Pumarín. Lidia Falcón, esa misándrica radical que tuvo sus cinco minutos de gloria en la Transición, tiene su tribuna en ‘Público’, “La violencia que no cesa” –imaginamos que en contraste con otras violencias que han cesado y no se especifican–, lamentándose de la insuficiencia de la ley ante esta ‘epidemia’.

Básicamente, Falcón le ve dos carencias a la ley socialista: que la presunta víctima tenga que probar el ‘animus’ machista del agresor; y que tenga que existir entre ambos algún tipo de relación sentimental. Es decir, que la feminista desearía cargarse el principio de presunción de inocencia y hacer de la mujer una víctima privilegiada. Es algo así como lo de los musulmanes, pero al revés: si en el Corán el testimonio de una mujer vale la mitad del de un varón, en España la vida de un varón valdría menos que la de una mujer. A eso le llaman ‘no discriminación’, para que digan que la izquierda no tiene sentido del humor.

Enseñando a Angela
Por lo demás, la izquierda mediática está que echa las muelas con una mujer, precisamente: Angela Merkel, que no está por la labor de dar a los manirrotos de Europa la garantía de los diligentes. “Merkel entierra el debate sobre los eurobonos y el papel del BCE”, abre ‘El País’, siempre contenido; “Merkel dice no”, grita ‘Público’ en su primera, de forma más clara.

‘El País’, siempre sensible a la estabilidad de los mercados, regaña a la canciller en su editorial, “Berlín contraataca”. Es una delicia leer cómo, después de explicar las razones aducidas por la ‘premier’ electa de la primera potencia europea, el editorialista apostilla: “Naturalmente, esa presunción es falsa”. Naturalmente, naturalmente. ¿A quién van a creer, a la Merkel esa o al sesudo editorialista? “Alemania no ve que Europa estará en recesión en 2012, según el Instituto de Finanzas Internacionales”.

Qué tontos, estos alemanes; así les va, “Más paro y más inestabilidad bancaria. Así que, mientras cruje la pesada maquinaria burocrática para reformar los tratados y se alcanza la “igualación de las tasas de interés”, es probable que el bienestar europeo empeore considerablemente”. Qué suerte ser tan listo. Con varios de esos genios en plantilla, uno entiende que Prisa esté en una situación económica tan envidiable.

La solución
Lo de ‘Público’ no es necesariamente más grave, aunque sí menos disimulado. El primer texto del periódico de Roures “Merkel da un portazo a la solución contra la especulación”. No ‘una posible solución’, ni siquiera ‘una solución’, no: la solución. Si lo sabrán ellos...

Nos lo aclara ese adalid de los mercados que es su director, Jesús Maraña, en su billete de Opinión, ‘La canciller dice ‘nein’: “[d]isponer de un cañón de liquidez como el BCE y mantenerlo taponado mientras la economía se hunde y el paro se dispara es suicida. ¿Qué tiene que ocurrir para que el resto de dirigentes de la UE se plante ante Merkel?”. ¿Que se planten y hagan qué, exactamente, don Jesús? Sin Alemania, el euro es dinero del Monopoly; quizá por eso no ‘se plantan’.

Y me quedo sin espacio, ay, para glosar ‘Las recetas que estudia el PP’ y que, imagino, Rajoy ha pasado confidencialmente a Ignacio Escolar para que las discuta en su columna de la última en ‘Público’.

¿Dónde estamos hoy?
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 26 Noviembre 2011

Cuando uno intenta predecir el futuro debe hacerlo no sin cierta modestia, consciente de que pueden existir acontecimientos latentes con un enorme potencial de cambio.

Por ejemplo, en las postrimerías de los atentados del 11-S se insistió mucho en que el mundo no volvería a ser igual. Esto es en parte cierto pero también es verdad que los estadounidenses parecen hoy más pendientes y se sienten más influidos por el último gadget de Apple que por Al Qaeda. Muchos de ellos, de hecho, viven como si las torres gemelas no hubieran caído nunca. Algo similar puede decirse de nuestro 11-M: pese a toda la oscuridad que rodea el asunto, no parece tener demasiada influencia en nuestras vidas cotidianas ni en nuestra manera de interpretar y valorar el mundo. En el caso español, es bien diferente lo que sucede con, por ejemplo, la Ley de Igualdad. El lenguaje de la ideología de género, con su reiterada "violencia machista", concede tácitamente la razón a una visión de las cosas –la del feminismo- y, lo que es más importante, exime al propio sistema dominante de las muertes por tal violencia. En otro orden de cosas, la denigración, usurpación –mediante el llamado "patriotismo constitucional" aznarista- y ocultamiento de la historia de España, ha hecho posible el fenómeno Bildu/Amaiur, gracias al cual una horda de patanes ignorantes clama la "representatividad" del pueblo vasco. A lo que quiero llegar es a que el verdadero potencial de cambio radica más bien en cosas acontecidas lejos de lo mediático.

Sentado esto, ¿qué podemos esperar los españoles de la España posterior al 20-N? Todas las miradas gravitan sobre el PP. Los halagos vienen de unos y otros: para algunos Mariano Rajoy es "un patriota" y la intensidad de esos halagos suele ir en proporción directa al dinero que el partido o -ahora- las instituciones invierten en ese medio concreto. A veces es falta de visión: concretamente no se percatan de que no es suficiente con los buenos deseos.

Para otros Mariano Rajoy es el mal supremo (o casi) y es sospechoso de ser el heredero de Franco. Aquí tenemos a la izquierda más subnormal de todas; aquella capaz de decir que los pájaros maman si lo dice Mediapro o Prisa; la izquierda capaz de "movilizarse" tres meses seguidos si quién comete la injusticia no es su partido o similar. El caso es que unos y otros son inercias políticas, masas empujadas por hechos y acontecimientos que desencadenan necesidades: la desastrosa política económica del PSOE nos ha conducido a 5 millones de parados, como ya ocurriera en los años oscuros del felipismo. Ni el aborto desatado, ni el ataque a la institución familiar, ni la inmigración masiva han tenido de por sí el potencial de cambio social suficiente.

Aunque todos los problemas anteriores de hecho están relacionados con un cierto modelo económico y con una cierta concepción de la economía y del mundo, ha tenido que ser el lúgubre presagio de la crisis económica lo que ha gestado la derrota gubernamental más importante de la democracia española. Inmerso en una crisis internacional, el gobierno del PSOE ha optado por aplicar una política "social", en su opinión, enfrentada a la política "de la derecha" que se caracteriza por los "recortes" y por distribuir la carga entre las clases más desfavorecidas. Esta tesis, fundamentalmente propagandística, no resiste un somero –realmente muy somero- análisis, dado que con gobiernos conservadores en toda Europa, no se han alcanzado las cifras de paro a las que ha llegado el nunca bien ponderado gobierno socialista. Efectivamente, pese al fracaso de los gobiernos liberal-derechistas en Europa, sus resultados son ostensiblemente mejores que los de los socialistas españoles. ¿Qué quiere esto decir? Pues es una evidencia más a favor de que los tópicos de la izquierda y la derecha enfrentadas en cuestiones como la economía, la cultura o la historia ha dejado de estar en vigor. En asuntos como el aborto, el matrimonio homosexual, la reivindicación de la historia o la idea nacional, el centro-derecha ha asumido buena parte del pensamiento izquierdista al respecto, bien de manera activa o bien haciendo la vista gorda. En temas económicos, una medida ideológica como el control del déficit publico –defendida con oropeles técnicos- ha sido impulsada por un gobierno de izquierdas y pactado un cambio constitucional.

Ante este panorama es necesario, por tanto, impulsar nuevas dualidades y nuevos valores en torno a los cuales polarizar el discurso político. Esto tendría la ventaja de eliminar falsas oposiciones como "izquierda-derecha", "conservadores-progresistas", "demócratas-violentos", etc., para de paso centrar así el debate político y conseguir que salgan a flote esas cuestiones –totalmente vitales- de las que nadie habla y a las que se llega a un acuerdo general a golpes de silencio.

El caso es que, hoy, existe una oposición irreconciliable entre quienes defienden las identidades nacionales reales –no me estoy refiriendo a mitos ridículos como la "nación" vasca o catalana- y aquellos que consideran que la nación y la patria son meras burocracias intercambiables, tal y como quiere el capitalismo globalizador. Hay otra oposición radical entre soberanistas económicos que, sin incurrir en la planificación soviética, consideran que la economía debe de estar al servicio de la nación y por tanto sometida al poder político, y aquellos que piensan que el mercado es quien debe regular absolutamente todo. La primera opción deja, guste o no, un amplísimo margen a la iniciativa privada, que no gusta a los mercantilistas. Estos piensan que el mercado –un mero instrumento técnico- debe tener la última palabra. La dualidad se patentiza, por ejemplo, entre las tesis de aquellos que creen que el BCE tiene una responsabilidad central en la crisis de financiación que estamos viviendo y los que, por el contrario, piensan que la financiación solo y exclusivamente puede provenir de los mercados.

Hay también un abismo abierto entre aquellos que creen en el valor de lo comunitario, que piensan que se nace en una comunidad a la que no se elige pertenecer y de la que recibimos un sin número de cosas, y aquellos que creen en lo societario, donde se participa por mero interés y de manera voluntarista.

En definitiva, hay quienes luchan y bregan por los intereses de los pueblos y pueden, estos sí, con todas las de la ley, denominarse a sí mismos "populares". Que creen que el pueblo, como concreción histórica de lo comunitario, es el ámbito natural en el que la persona despliega toda su plenitud y, por tanto, puede ser verdaderamente feliz. Estos se oponen a quienes quieren intervenir la propia estructura del mundo para homogeneizarlo y suprimir las diferencias que la Historia, y por ende la Providencia, forjó en el curso de los siglos. Este poder, auténticamente oligárquico en el peor sentido del término, se edifica en contra y por encima de los intereses del pueblo, de manera que lo étnico, lo popular y lo nacional es su mayor enemigo.

Estas nuevas coordenadas distinguen entre un amplio conglomerado que va desde el centro-derecha hasta la izquierda antisistema –los "indignados" también-, y por otro lado, todos aquellos frente a los cuales las fuerzas políticas y mediáticas al uso –las homologadas- registran una sospechosa unanimidad en su crítica adversa. Ahora estamos en un momento en el que todavía rigen las falsas dualidades y por eso, el voto útil ha querido expulsar al nefasto PSOE de una vez por todas. Vano esfuerzo como no tardaremos en comprobar.

Pero en otros lugares las cosas están cambiando lejos de los focos de atención. Hace algunos años, en Francia, el triunfo de Sarkozy engulló a todo lo que no se sentía contento con el gobierno socialista. Sin embargo hoy, cuando la falsa oposición de Sarkozy se ha revelado absolutamente inoperante para resolver los problemas del pueblo francés, fuerzas políticas marginadas –como el Frente Nacional de Marine Le Pen- comienzan a plantear la batalla sobre nuevas cuestiones de las que no hablan los políticos pero que para el compatriota de a pié resultan insoslayables. Y es que en Francia se ha entrado en unas nuevas coordenadas políticas. Son precisamente esas las que hemos explicado en este artículo y las que ahora toca explicar a nuestro pueblo. Es con ellas con quienes ha de plantearse el combate político y social en términos auténticos. Pero eso solamente si lo que se busca es, naturalmente, nuestra propia supervivencia. Aquí no caben los oportunismos.

El fin de la democracia antifranquista
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 26 Noviembre 2011

No es en absoluto riguroso atribuir sólo a la mala gestión de la crisis económica la debacle electoral del PSOE el pasado domingo. En el socialismo español se produjo al final de la década de los años noventa del siglo pasado un agotamiento ideológico, una vaciedad de proyecto, que Rodríguez Zapatero y su “Nueva Vía” trataron de compensar con la revitalización de un remozado antifranquismo. Aunque su generación no había protagonizado la transición democrática, la izquierda española del 2000 se legitimó con mayor énfasis que cualquier opción en su papel opositor al régimen de Franco. Esta circunstancia inspiró la nueva política de las dos Españas –la de los vencedores y la de los vencidos-, obvió el pacto de amnesia y reconciliación que supuso la Constitución de 1978, y pretendió ajustar las cuentas de la izquierda sobre la derecha que quedaron supuestamente pendientes tras la muerte del dictador. De tal forma, que, según las lúcidas palabras del sociólogo Emilio Lamo de Espinosa (ABC de 2 de octubre de 2011) la identidad de nuestra democracia ha sido el antifranquismo.

Rodríguez Zapatero y el PSOE –a diferencia de sus antecesores- y sin cercanía vital ni con la transición, ni mucho menos, con los años finales del régimen franquista, reactivó el mecanismo de la confrontación. De tal forma que lo progresista y de izquierdas era reivindicar a los vencidos, todos ellos representados en su abuelo fusilado por los franquistas, revivir el pasado a través de la memoria histórica y abordar desde la negociación un “proceso de paz” con la, para él y su entorno, última excrecencia del franquismo: la banda terrorista ETA. Como escribe Lamo de Espinosa, se trataba de reavivar el antifranquismo “contra el que se vive mejor”. Para el sociólogo –y para la mayoría de los españoles- “cuando creíamos que la transición se había hecho contra la guerra (es decir, contra el franquismo y contra el antifranquismo) hete aquí que se trata de reavivarla, no de apaciguarla”. De ahí que para Lamo de Espinosa la “verdadera segunda transición sea pasar de una democracia antifranquista que ve el mundo por el espejo retrovisor a una democracia a secas que mira de frente al futuro.”

En las líneas anteriores –una democracia que mire al futuro con una izquierda renovada- se resumen el desafío de este PSOE al que han abandonado más de cuatro millones de electores. Una izquierda con aspiraciones de regeneración en España debe dejar ya de manosear las consecuencias de una contienda civil que queda distante –en la penumbra de la historia- para un porcentaje altísimo de los ciudadanos españoles. El mismo día en que el PSOE se derrumbaba en las urnas, el pasado 20-N, se cumplía el 36º aniversario del fallecimiento de Francisco Franco. Rodríguez Zapatero, pese a que los españoles de menos de 40 años no tenían uso de razón en aquel noviembre de 1975, se ha empeñado en vincular el corpus ideológico del progresismo socialista a una batalla quijotesca –pero también artera- contra los molinos de vientos del franquismo como si se tratase de una amenaza real a nuestras libertades y a nuestro sistema político.

Reiterar el recurso falsamente ideológico del antifranquismo como el gran proyecto del PSOE del siglo XXI ha resultado la crónica de un fracaso anunciado. El presidente del Gobierno ahora en funciones malgastó la figura de su propio abuelo; ha sido inoperante en los aspectos sustanciales de la rehabilitación de las injusticias que no se soslayaron en la transición; ha insuflado al entorno de ETA la esperanza cierta de poder replantear el modelo de Estado, alentando nuevas energías secesionistas y ha dividido profundamente a la opinión pública española como ningún otro gobernante que le precediese en el cargo. Y por fin, ha logrado destrozar a su partido que se encuentra en el vértigo del horror vacui. El republicanismo al que se apuntó Rodríguez Zapatero como mascarón de proa de una remoción ideológica que ya boqueaba con Felipe González, quedó reducido a una expresión vindicativa del pasado y a un revisionismo prepotente de la transición democrática.

Las soluciones del PSOE le dejan vacío
Un revisionismo que llevó al PSOE en el Gobierno a poner patas arriba la distribución territorial del poder (Estatuto catalán), o aplicar fórmulas radicales que quebraron los consensos sociales, como una ley del aborto que desbarataba la patria potestad de los progenitores u otra de matrimonios homosexuales que pudieron articularse como uniones civiles sin injerirse en la instituto civil heterosexual del matrimonio. Rodríguez Zapatero y su PSOE nunca estuvieron por fórmulas de integración si no por las llamadas “ultrasoluciones”. Al final, la endeblez del andamiaje ideológico no ha soportado el peso de la realidad y se ha desplomado. Que lo haya hecho un 20-N no deja de ser un sarcasmo que la historia dedica a aquellos que no la entienden ni saben interpretarla.

A la poquedad ideológica del PSOE de Rodríguez Zapatero –sobre la que en el PSOE nadie alertó ni disintió- se añadió la fragilidad técnica e intelectual de muchos de sus gestores políticos a los que la ensoñación de los tópicos del “providencial” leonés (la el optimismo antropológico, las ansias infinitas de paz, la extensión de los derechos, el talante como actitud de diálogo permanente ante los problemas), pareció ocultar el penoso panorama socio-económico que sus políticas improvisadas iban conformando. Cuando llegó la crisis, no la vieron; cuando la vieron, no supieron qué hacer con ella y ahora que han perdido el poder descubren que el PSOE se ha convertido en un cascarón vacío de ideas y de proyectos, en una marca desgastada por el anacronismo antifranquista de su todavía secretario general, y todo es desolación ante un horizonte cerrado y gris que no permite observar alguna salida a la debacle electoral.

Cuando se celebre el XXXVIII Congreso del PSOE en febrero alguien tendrá que ocuparse de evitar que se vuelva a tropezar en la misma piedra: en el ventajismo histórico de localizar en el antifranquismo la legitimación democrática y el proyecto ideológico perdidos. Porque cuando la derecha española, por méritos propios y deméritos del PSOE, logra alcanzar el poder democrático por segunda vez con mayoría absoluta –más amplia la del 20-N que la del 2000-, no hay ni franquismo ni antifranquismo que valga. O hay proyecto de futuro en una izquierda sin complejo de mostrarse y comportarse como española –y contemporánea- es decir, sin abrazarse a las épicas de la clandestinidad del pleistoceno- o no habrá PSOE con opciones ganadoras en, al menos, tres legislaturas.

Por mí, que desaparezcan por la alcantarilla.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Noviembre 2011

Mientras España sigue perdiendo un tiempo precioso y el Gobierno "en funciones" continua dilapidando millones de euros en generosas donaciones a sus afines, la noticia parece solo centrarse en lo que le sucede al PSOE y los gestos y actitudes de su Comité Federal. Una reunión que ha levantado un cierto morbo por ver quienes se postulaban para suceder a Zapatero como Secretario General y tomar el poder durante los próximos años en la oposición. Todos preocupados ante la histórica derrota, pero ninguno de asumir las verdaderas razones por las que se produjo.

Ha sido alucinante ver como los principales responsables del Gobierno durante estas dos legislaturas, Zapatero y Rubalcaba, se han limitado a decir que la culpa ha sido de la crisis y de algunos errores de gestión. Hay que tener la cara muy dura y un cinismo e hipocresía insuperables para hacer esas declaraciones sin sonrojarse y creyendo que los ciudadanos han castigado al PSOE por "algunos errores". Claro, la crisis es la culpable y también el PP por haber dejado que el PSOE se corrompiera con la herencia de la burbuja inmobiliaria, o que se dedicase a financiar proyectos sectarios, subvencionar a sindicatos y contentar a los nacionalistas separatistas.

Ni una palabra de culpa propia. Ninguna asunción de responsabilidad en el endeudamiento monstruoso, el imparable y descomunal paro, ni en la desigualdad entre territorios de España, ni en la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos frente a la actuación dictatorial del nacionalismo catalán. No,, la culpa es de otros, de los especuladores, de los que no quieren seguir sufragando el gasto descontrolado y el engorde de administraciones. Una administración que se demuestra ser una clase elitista donde los salarios superan con creces a la media de los ciudadanos empleados en empresas privadas.

Un PSOE empeñado en hacer ver que en estas elecciones la pérdida de cuatro millones de votos solo ha sido una anécdota y no una respuesta ciudadana ante una forma irracional, sectaria y suicida de gobernar. Para este PSOE que dice querer reformarse, la foto del Comité Federal sigue siendo la de los dinosaurios pegados a su poltrona y que se perpetúan en sus cargos manteniendo su privilegiada situación de aforamiento. Un PSOE que ha hecho todo lo posible por dilatar su salida más de un año y medio y que va a apurar hasta el último minuto, continuando con el aumento de la deuda e hipotecando al futuro Gobierno del PP. Una deslealtad que se puede calificar de traición.

Hoy tendríamos que estar ya con un Gobierno del PP y aún ni siquiera se ha producido la entrega de las Actas de Diputado. No hay voluntad de acelerar el proceso, ni nunca la ha habido. Lo que hay que temer es que este mes que aún queda solo sirva para hacer un expolio de los últimos recursos disponibles, antes de ceder un Estado en bancarrota y con los cajones llenos de deudas sin declarar, como ya pasó en la transferencia del gobierno de Castilla la Mancha. Estamos en una situación de emergencia nacional, pero al PSOE no le importa nada y se escuda en plazos que el mismo impuso cuando convocó las elecciones en el momento en que consideraron más favorable para remontar las encuestas.

Hoy era un buen momento para haber hecho un ejercicio democrático y que ese Comité Ejecutivo federal hubiera entonado el "mea culpa" y muchos de sus cargos hubieran presentado su dimisión y dejaran que el partido tuviese una verdadera renovación. Pero la palabra dimisión no existe en su corto diccionario, ni en en el manual del perfecto socialista. Lo malo es que los medios sigan prestando atención a estos impresentables sujetos que han llevado a España a esta situación.

Entrevista a Rafael Navarro-Valls
"La intervención del Estado en la Educación es un ilegítimo intervencionismo"
G. Sánchez de la Nieta www.gaceta.es 26 Noviembre 2011

El catedrático de Derecho de la UCM, Rafael Navarro-Valls explica la confrontación que a veces existe entre los poderes públicos y los ciudadanos cuando el Estado invade, por ejemplo, la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.

A raíz del Congreso sobre Homeschooling que finaliza hoy en España, entrevistamos a Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), académico y secretario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, para conocer el estado jurídico de la cuestión, que actualmente afecta a más de 2.000 familias que optan este modelo de educación en casa. Al final, tal y como explica este experto, el interés del Estado por escolarizar a los niños debe ceder ante la libertad de los padres a escoger la educación que quieren para sus hijos.

¿Puede limitar el Estado la libertad de los padres a educar a sus hijos como ellos quieran, incluida la libertad de decidir la escolarizarlos en casa?
El derecho a elegir el tipo de educación que queremos dar (o no dar) a nuestros hijos forma parte de nuestro propio derecho a elegir una concepción del bien y a ponerla en práctica , sin sufrir interferencias de los poderes públicos. En este sentido, una sentencia del TS norteamericano (Wisconsin versus Yoder) estableció que “el interés del Estado por la escolarización obligatoria debe ceder ante la libertad de los padres para marcar la orientación moral de sus hijos”. “Educar” no siempre es sinónimo de “escolarizar”. Esta última, sin embargo, es la regla general dada la expansión sin precedentes durante el XX de la escolarización obligatoria.“El interés del Estado por la escolarización obligatoria debe ceder ante la libertad de los padres en la orientación moral de sus hijos”.

Aunque un Estado laico no pueda realizar un dictamen o juicio de valor sobre el contenido de las creencias o valores de una determinada familia, sí puede intervenir cuando contravenga el orden público, o se violen los derechos fundamentales del niño. De ahí que en los países que admiten “la enseñanza en casa” (homeschooling, o home education) se establecen regulaciones para que los intereses del niño no se vean menoscabados.

¿Quien pone los límites en lo que es competencia de los padres y del Estado en la educación de los hijos?
Cada vez es más claro que los niños son también “sujetos de derecho”, no simple propiedad privada de los padres. Por eso el Tribunal de Derechos Humanos, ha establecido que “ ha de ser protegido el derecho de los menores a recibir una educación apropiada; derecho que por su propia naturaleza, reclama también una intervención del Estado, que puede variar según los tiempos y lugares”. Lo cual no significa que hayan de ser tratados “como criaturas del Estado”, que es un error en el que suelen caer los estados intervencionistas. Cuando se da un conflicto “real” (no imaginado por la autoridad pública) los límites entre ambas competencias habrá de ser decidido por los Tribunales de justicia.

¿El Estado español está invadiendo el terreno de los padres en la educación de los hijos?
En el siglo XIX, los hijos se educaban en casa, en iglesias, o en escuelas sin obligatoria asistencia. De sus padres recibían no sólo los conocimientos sino todos los valores y principios por los que se guiarían durante su vida. Como ya he dicho, fue durante el siglo XX cuando se extendió la escolarización obligatoria, como el medio más adecuado de que los chicos recibieran “educación” obligatoria.
Esa legítima intervención a veces se ha convertido en un ilegítimo intervencionismo, queriendo decidir por sí mismo- sin tener en cuenta a los padres- cuál es la mejor manera de asegurar el desarrollo de la competencias morales, cívicas y políticas de las nuevas generaciones. De ahí las reacciones que se han producido en España (o en otros países: Turquía y Noruega, por ejemplo) con la asignatura obligatoria de Educación para la ciudadanía. Conflicto entre padres y Estado que fácilmente se hubiera resuelto haciendo optativa dicha disciplina.

A pesar de las indudables ventajas de la escuela, ésta no consigue erradicar todas las amenazas de la educación

Por otra parte, no se puede olvidar que, a pesar de las indudables ventajas de la escuela, ésta no consigue erradicar todas las amenazas de la educación de los hijos. La integración racial, étnica y religiosa no se logra plenamente, hay violencia entre pandillas juveniles, droga, embarazos de adolescentes, y el sentido horizontal rompe con el respeto a los mayores. Esta crisis moral se hace patente en la violencia, la sexualidad precoz, y los medios elegidos desde las autoridades educativas para prevenir estos conflictos juveniles, no siempre en correspondencia con los valores y creencias religiosas de las familias, como los programas de reparto de preservativos, la orientación de la asignatura de educación sexual para prevenir el sida, etc .

Con un esfuerzo personal y conflictos con la justicia, algunas familias deciden comenzar a practicar el home schooling. En España destacan los trabajos sobre esta cuestión de la profesora Irene Briones, de la Universidad Complutense. Como hace notar, las finalidades detectadas en este fenómeno son : 1) Recuperar los padres el control sobre sus hijos y la depauperada función social de las familias; 2) Como alternativa pedagógica ante los deficitarios resultados académicos; 3) Para evitar la presión competitiva de la educación oficial; 4) En el caso de niños con necesidades especiales; 5) Cuando los padres viajan mucho por su situación laboral, y no pueden tener a sus hijos inscritos en un colegio físico, adscrito a un distrito de su ciudad; 6) O como el modo de que los padres eduquen a sus hijos conforme a su fe, valores y creencias religiosas, que pueden no ser compartidas en las escuelas públicas.

¿Por qué en España hay ese vacío legal respecto al homeschooling?
Por las mismas razones que no se permitía en sus inicios en Estados Unidos o Reino Unido – por citar dos países que hoy la admiten. Fundamentalmente, por la protección del interés preponderante del niño. Sin embargo, en esos países, los Tribunales fueron llegando poco a poco a la idea de que educar a los hijos no se refiere a educarlos de “una determinada manera o en un lugar en particular”.

En España, hemos tenido demasiadas leyes que pretenden revelar a los padres en la tarea de educar

En España, hemos tenido demasiadas leyes de educación que pretenden una educación pública de calidad, relevando a los padres de esta tarea. El máximo grado de libertad de las familias se acaba con la educación privada. Habrá que regular también esa forma de educación privada que es la “educación en casa”.

¿Qué repercusiones legales puede tener una familia española que educa a sus hijos en casa? ¿Puede obtener un título oficial?
En España, varias sentencias de las Audiencias provinciales han eludido la vía penal en los casos de padres que educaban a sus hijos en casa. Así, en diciembre de 2009, la Audiencia Provincial de Teruel , absolvía a los padres, por haberse negado a escolarizar a sus hijos, de un supuesto delito de abandono de familia (art.226 CP). Para la Audiencia “educar equivale a desarrollar las facultades intelectuales o morales de una persona, lo que puede lograrse dentro o fuera del sistema educativo establecido por el Estado”. Sin embargo, el TC (STC 133/2010, de 2 de diciembre ) parece no estar muy de acuerdo con esta forma educativa, ya que para el TC la educación no solamente es adquirir conocimientos sino la experiencia de integrarse en una sociedad pluralista .

Para el TC los padres no tienen un derecho al homeschooling cuando el legislador no lo ha previsto

Para el TC los padres no tienen un derecho al homeschooling cuando el legislador no lo ha previsto, al menos en el caso que contempla, que es recurrir a ella por razones pedagógicas derivadas de la ineficacia del sistema escolar español. Me da la impresión de que el TC tiene un concepto demasiado restringido de la “socialización”, ya que ésta no solamente se adquiere en la escuela sino entre los amigos, el contacto con otros parientes etc. En este sentido, el artículo 55 de la Ley de Educación de Cataluña, dice que la educación sin asistir a la escuela, es un excepcional modo de educar para circunstancias especiales, circunstancias que tendrán que desarrollarse en un posterior reglamento. Respecto a titulación oficial, ésta no es posible sin las pruebas y requisitos establecidos jurídicamente

El linchamiento.
Adelanto de 'El linchamiento', de Federico Jiménez Losantos
La liquidación de la COPE y la aventura de EsRadio
 Libertad Digital 26 Noviembre 2011

El próximo jueves sale a la venta El Linchamiento, el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos. El director de Es la Mañana y vicepresidente de Libertad Digital cuenta en esta obra los últimos años de su larga trayectoria profesional: la liquidación de la COPE y la aventura de esRadio. A lo largo de 656 páginas, el periodista relata las claves del largo asedio sufrido en su anterior emisora desde el Gobierno, Prisa, el PP y la monarquía, su resistencia frente al acoso judicial y las circunstancias de su salida junto a César Vidal.

Tras explicar su marcha de la COPE, el periodista relata cómo se gestó su nuevo proyecto, esRadio, y cómo fue posible que en sólo tres meses, un 7 de septiembre a las 7, arrancara una cadena de radio de ámbito nacional que se ha consolidado en sus tres años de vida.

La obra, publicada por La Esfera de los Libros, sale a la venta el 1 de diciembre. En Libertad Digital puede disfrutar en primicia del siguiente adelanto:

La extraña alianza de Intereconomía y el PSOE contra Pedro J. y yo

El día 15 de noviembre de 2007, Periodista Digital, el diario en Internet que dirige Alfonso Rojo, que nunca pierde ocasión de atizarle a Pedro J. y que entonces no perdía ocasión de atizarnos a los de la COPE, fuera por lo religioso o por lo político, dio cuenta de un curioso evento político-policíaco-intelectual: la presentación en la sede del SUP del libro de Enrique de Diego, Conspiranoia. Asistieron al acto José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del SUP, José Ángel Fuentes Gago, presidente del Sindicato Profesional de la Policía —al que pertenecía Sánchez Manzano— y José María Fuster-Fabra, al que —sin duda injustamente, tal vez por provenir de la extrema derecha catalana— se le atribuye ser letrado de las «cloacas de Interior». Esa desapacible consideración tal vez se debe a haber sido el abogado del general Galindo, condenado por los crímenes del GAL, y acaso a representar ahora a una variopinta serie de personas y grupos que tienen poco que ver entre sí, salvo su abogado y su dependencia, o excelente relación con el ministerio de Rubalcaba. Entre otros, cabe señalar a la Asociación de Víctimas del 11-M dirigida por Pilar Manjón, tan grata al gobierno; el SUP, del que casi huelga hablar; Sánchez Manzano, del que hablaremos, y otros policías denunciados por irregularidades en el 11-M, como el comisario Ortiz, el que encontró o al que se le «apareció» la «mochila de Vallecas».

Las declaraciones de Enrique de Diego ilustraban con su torrencialidad prosódica la gravedad de lo denunciado. Su propósito era claro: «Erradicar de la vida pública a los que han mentido y manipulado sin tener en cuenta que había 192 muertos». Pedro J. y yo habríamos escrito «la página más negra del periodismo español (que) es la utilización de las víctimas para vender periódicos y ganar dinero». Siempre según la reseña de Periodista Digital, «acusó de mentirosos a Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez y Luis del Pino o, como él mismo dijo, “Luis del Timo” (…). “Era preciso poner en boca de los protagonistas sus motivaciones mercantilistas y su pérdida constante de sentido de la realidad, hasta acusar de asesinos a prácticamente todos los policías españoles” (…). El autor del libro dijo ser de derechas, pero estar en contra de la actuación del PP en el caso 11-M, tachándola de estúpida, refiriéndose a ella como “Gran Hermano cutre” y afirmando que Acebes y Zaplana deberían dimitir. El secretario general del SUP dijo haber recibido incluso llamadas para que cambiaran su postura, a lo que ellos se negaron, ya que de ser así podría contribuir favorablemente a medios como la COPE, entre otros. Por su parte, Enrique de Diego declaró que a los lectores de El Mundo y a los oyentes de la COPE debe gustarles que les mientan».

Enrique de Diego, pese a los muchos años y los muchos libros entregados a la actividad periodística e intelectual, es bastante desconocido. A los conocedores del liberalismo en España, que Enrique de Diego presentara un libro contra mí en la sede del sindicato policial más identificado con el PSOE les resultaría sorprendente. Más aún si asistieron a la presentación de su primer libro, El socialismo es el problema, escrito con Lorenzo Bernaldo de Quirós, y del que fuimos presentadores Luis María Anson, no demasiado liberal pero que dirigía el ABC donde entonces escribía Enrique, y yo. También con Lorenzo organizó unas jornadas sobre liberalismo en Benidorm, patrocinadas por el alcalde Zaplana, que, tras dar algunos tumbos, acabaron convirtiéndose durante una década en las Jornadas Liberales de Albarracín, en las que nació el grupo de Libertad Digital y, por supuesto, participó Enrique, hasta que una trifulca psico-conyugal, que por piadosa discreción no detallaré, le hizo abandonarlas.

El afecto, admiración o identificación de Enrique conmigo, que en no pocos momentos ha alcanzado niveles ruborizantes, se trasladó a Libertad Digital, periódico en el que colaboró desde el principio. El problema que le planteaba a su primer director, Javier Rubio, es que quería colaborar demasiado. Hasta tres artículos diarios llegó a enviar, según se me quejaba Javier; y esa reticencia a su inflamable inspiración provocó el enfriamiento de nuestras relaciones y, finalmente, su marcha. Roto el dique de su entorno liberal, se lanzó a escribir ensayos a porrillo y novelas en pandilla, lamentablemente sin éxito. Es raro que publicando tanto no se acierte alguna vez, pero el destino de los genios suele ser injusto. Tras esta colaboración con la «operación venganza» de los policías del 11-M, fundó el «Movimiento de las Clases Medias», con el que a partir de cierta popularidad alcanzada en Radio Intereconomía e Intereconomía TV, quiso regenerar España desde el Ayuntamiento de Madrid. Pero la injusticia que sabotea sus meritorios intentos en las letras, también lo impidió.

Enrique nunca se limita a publicar un libro, porque diríase que más que escribir le gusta reincidir, y en el primero sobre el 11-M no atacaba a Acebes ni Zaplana, aunque se zampó como un tragasables la tesis del atentado islamista propalada por el gobierno del PSOE. No merece censura por ello, ya que el propio gobierno del PP la creyó. Pero unos meses después Aznar dijo en ABC una frase sobre el 11-M con enorme eco: «Los autores no están en montañas remotas ni en desiertos lejanos». Y la base de las palabras del presidente del Gobierno cuando la masacre eran las incoherencias en la versión oficial detectadas y denunciadas por los tres medios que investigábamos el 11-M. A partir de ahí, los celos periodísticos y el celo político tal vez se confundieron.

Entre el islamismo de pega y el periodismo de traca
Hay algo que ni Enrique de Diego ni nadie con un mínimo de pulcritud intelectual puede seguir manteniendo: el origen islámico de la masacre. Es terrible que el gobierno del PP no se haya consagrado a averiguar la verdad sobre el 11-M y, de paso, aventar montajes y conjeturas; pero es todavía peor que ni la izquierda socialista ni la derecha gallardonista reconozcan públicamente que lo que defendieron durante años era falso. Que la supuesta autoría islamista, tan hábilmente aprovechada por el PSOE, quedó desacreditada en la propia sentencia del 11-M. Esa misma a cuyo autor condecoran, pero en la que Bermúdez reconoce no saber quiénes fueron los autores intelectuales de la matanza, niega que exista cualquier evidencia que la relacione con Al Qaeda o guarde relación con el respaldo político de España a la guerra de Irak. Pero la invención progre del atentado islamista tuvo tal éxito propagandístico que ha anulado la modesta constatación de los hechos. Y entre esos hechos destaca la siembra en el surco fértil del sumario de no pocas pruebas falsas. En este apartado delictivo y delictuoso las contradicciones de Bermúdez son terribles. Por ejemplo, la sentencia niega valor y por tanto reconoce como pieza falsa al Skoda Fabia, pero no manda investigar quién colocó ese coche después del 11-M, con el maletero cuajado de ADN de los supuestos asesinos. En cambio, da por verdaderas otras pruebas como la «mochila de Vallecas» o la furgoneta Renault Kangoo, más falsas aún que el Skoda Fabia.

Hay otros muchos datos en la sentencia que merecerían investigación policial y judicial, o, mientras tanto, periodística. Así, la sentencia no asume ninguno de los itinerarios oficiales propuestos para explicar que los explosivos llegaran a Madrid, ni que el cerco al piso de Leganés, donde presuntamente se suicidaron los terroristas, tuviera lugar, según dijo la policía, tras un tiroteo en Zarzaquemada. Tampoco explica que no se hiciera la autopsia de los terroristas supuestamente suicidados. Y en cuanto a los explosivos, al arma del crimen, ni asume ni niega que en los trenes estallara «Goma 2 ECO y vale ya», como dijo la fiscal Sánchez en la instrucción del caso. En realidad, según supimos después de la sentencia, la pericia que ordenó Gómez Bermúdez, pero luego ocultó a los imputados y a sus abogados, privándoles de una herramienta esencial para su defensa, había llegado a la conclusión de que el explosivo que estalló en los trenes fue Titadyn. Lo primero que dijo la policía al gobierno del PP.

¿Por qué ante estos datos incompletos pero indiscutibles algunos periodistas prefieren negar la evidencia? ¿Por qué Enrique de Diego se retrata junto a policías implicados en tenebrosas ilegalidades o notorias irregularidades en la manipulación de las pruebas del 11-M? No lo sé. No conozco a ese tipo, aunque se llame igual que uno que traté hace años. Nunca lo hubiera creído capaz de formar parte de un piquete parapolicial para difundir que los que denunciamos irregularidades en la investigación del 11-M habíamos sido desmentidos por la sentencia. Falso: a nuestros «agujeros negros» probados la sentencia añade grietas abismales, simas abisales y mucho más.
Del piquete parapolicial al enjuague multiconfesional

La frenética actividad difamatoria de Enrique de Diego contra Pedro J. y contra mí, que alcanzó su apogeo con ese libro, duró varios años. Sin embargo tuvo un punto de inflexión en septiembre de 2010. Se acababa de conocer que Pedro J. se iba a la COPE con Buruaga, a quien encargaba también la dirección de Veo7. Mientras tanto, yo había llegado a un acuerdo de colaboración con Julio Ariza e Intereconomía que incluía la emisión gratis de la señal de esRadio por TDT, la participación de Carlos Dávila en mi tertulia y la mía en El gato al agua. Los observadores superficiales o ayunos de información vieron en la operación Unedisa-COPE-Buruaga una especie de traición de Pedro J. contra mí que, a su vez, provocaba una alianza entre Ariza y yo. Y ese fue el momento en que Enrique de Diego quiso hacer una voltereta con tirabuzón, sostenella pero enmendalla, mantener su discurso contra los medios que denunciamos la versión oficial del 11-M y, al mismo tiempo, evitar que mi pacto con Ariza le costara la cabeza y acabara con su flamante partido político, el Movimiento de las Clases Medias, nacido gracias a la plataforma que le brindaba Julio Ariza en Intereconomía. Enrique, que no ha sido nunca un maestro de los matices, tuvo serias dificultades para decir lo mismo y lo contrario. No era fácil que dos periodistas a los que llevaba años injuriando junto con los Manzano, Ruiz y demás criaturas policíacas del PSOE pudieran tener de pronto un tratamiento diferenciado e incluso antagónico. Pero, a su manera tosca, lo hizo; o, al menos, lo intentó. El resultado de su esfuerzo es esta pieza que lo retrata de cuerpo entero, en lo periodístico y lo moral:

La traición de Pedrojota
Entre los cambios en los medios con los que se inicia el curso destaca la traición de Pedrojota a Jiménez Losantos. Traición tortuosa y oportunista, que se mueve a medio camino entre el descarnado utilitarismo y la bajeza moral sin paliativos. La alianza entre Pedrojota y Jiménez Losantos ha sido una de las más sólidas y duraderas del panorama mediático español. Viene de los lejanos tiempos en que Losantos era jefe de Opinión de Diario 16, siendo Pedrojota director. Más allá de lo mercantil, la relación siempre ha transmitido la imagen de que iba más allá del interés coyuntural para asentarse en una sólida amistad. En el balance, puede decirse que quien ha puesto más, quien tiene su saldo a favor es Losantos, quien desde la COPE generó la especie de un grupo de comunicación conjunto. Mientras los otros diarios bajaban, El Mundo no sólo frenaba la sangría sino que incrementaba sus ventas. Efecto casi milagroso, debido al entusiasta respaldo de Losantos.

Según se ha publicado reiteradamente, la traición de Pedrojota —casi un instinto en el personaje— se debería, precisamente, a la consideración de que ha pagado muy caro, en ventas, su ausencia de la COPE. Es un diagnóstico simplista que elimina la crisis general del papel, acosado por la competencia de los gratuitos e Internet, cada vez con más oferta y pulso, y también el hecho notorio de que El Mundo ha perdido a chorros la fibra, la investigación, la crítica y la independencia (llegó a defender a Bono o «A Bono le salen las cuentas») que le dieron frescura y éxito en los primeros tiempos. Desde luego, lo que ha hecho Pedrojota es un asalto en toda regla a la COPE, para el que Jiménez Losantos simplemente sobraba, y de nada han valido viejas amistades, sólidas alianzas de antaño, ni patentes servicios prestados más allá del deber y la conveniencia. El asalto se ha llevado a cabo en una operación a dos bandas con Ernesto Sáenz de Buruaga, que deja en lugar muy desmerecido a la Conferencia Episcopal. De nuevo la COPE se pone al servicio de la «derecha pagana», sin principios pero con muchos intereses, sin línea editorial ninguna o incluso contraria a lo esperable.

Pero la COPE de Buruaga no es, obviamente, la de Losantos, y no va a producir, por tanto, efectos parecidos. Buruaga es la acomodación plena al sistema y, por ende, la inhabilitación; el periodismo entendido como una forma menor de las relaciones públicas. Buruaga, otrora emblema y sonrisa del aznarismo, es el biotipo de periodista de partido, aliñado, ajeno a la crítica y a la exclusiva, que ha hecho de no ofender a nadie una bella arte, por no defender nada. Estricto periodismo cortesano. Es fácil vaticinar que la COPE de Buruaga no va a ser la panacea que Pedrojota espera para revertir la caída libre de ventas de El Mundo.

Buruaga y Losantos
He combatido a Losantos su conspiranoia sobre el 11-M por su manifiesta inconsistencia, por ser objetivamente lesiva para las víctimas y por desarmar a la sociedad española respecto al gravísimo problema de islamización. En su descargo, hizo seguidismo de El Mundo y quizás creyó en una capacidad de investigación que hace tiempo no existe. Siempre he reconocido los méritos innegables de Losantos en independencia, patriotismo, lúcida e insobornable crítica a los nacionalismos y defensa de las libertades, con excelente pedagogía del liberalismo, de fuerte influencia en la juventud. (…).

La traición de Pedrojota a Losantos conlleva, como efecto colateral, el intento de decretar la muerte civil de Federico. No se producirá. Tiene un espíritu combativo y un sólido discurso liberal de los que el tándem Pedrojota-Buruaga carecen. Un par de oportunistas cuando el tiempo de los oportunistas ha pasado.

Sinceramente, esta última afirmación me parece arriesgadísima. El autor y el artículo la desmienten.

'El linchamiento': libro, memoria y curiosidades
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 26 Noviembre 2011

El jueves 1 de Diciembre sale a la venta mi último libro: El linchamiento, cuyo subtítulo es "De la liquidación de la COPE a la aventura de esRadio". También podría haberse subtitulado "El estado comatoso de la libertad de expresión en España" o "El episodio de lucha ideológica más duro y decisivo de los años del zapaterismo", pero la lucha –en realidad, guerra de posiciones, con trincheras, alambradas y gas mostaza como incienso- tuvo lugar dentro y fuera de la COPE durante casi tres años; y, como el resultado de nuestra derrota fue el venturoso nacimiento de esRadio, un subtítulo explicativo resulta más claro aunque menos brillante o estrepitoso. Sin embargo, la aventura es una sola y casi intemporal: la de la libertad, tan enclenque, contra sus fornidos enemigos, y llega desde aquel "milagro de la COPE" que conté en De la Noche a la mañana, hasta el último capítulo de El linchamiento, que cuenta cosas de hace muy pocas semanas.

El Mundo pre-publica este domingo dos fragmentos de los que sólo conozco uno, el de la comida con Cañizares el otoño pasado en el Vaticano (uno de mis pasajes favoritos), pero veo que en LD Pablo Planas se ha adelantado un día –el vicio del periodismo es adelantarse- con el fragmento de un capítulo dedicado a lo que, visto desde hoy, resulta lo más sórdido de todo El Linchamiento: la venganza de los policías implicados en terribles irregularidades y presuntos delitos para manipular las pruebas del 11M. Y tras leer el adelanto de LD me toca hacer lo que me había prohibido: leer y escribir una sola palabra más sobre el libro que más me ha costado escribir en toda mi vida. Y he escrito –y me han costado- unos cuantos.

Aparentemente, lo que publica LD –fragmento de un capítulo mucho más amplio- es la fechoría menor de un personaje menor que no merecería una sola frase si no formara parte de algo mucho mayor y más siniestro: la amalgama de intereses políticos y periodísticos que utilizaron y utilizan la masacre del 11M para arrimarse a los encubridores y pasapáginas políticos de la masacre, que son toda la Izquierda y buena parte de la Derecha. La fórmula usada es la habitual: atacar a los que critican a los poderosos que quieren halagar. He leído en este blog que hace unos días Javier Algarra, Federico Quevedo y Enrique de Diego montaron un numerito ferocín en Intereconomía TV contra Pedro J. y contra mí, por un delito tremendo que lamentaría no haber cometido: no apoyar a Rajoy cuando, sobre los hombros y paellas de Camps, dio el cambiazo en Valencia tras la derrota del 2008. O sea, cuando echó a María San Gil, Ortega Lara, Acebes y Zaplana; y de milagro no echó a Esperanza Aguirre, aunque lo anunció en Elche, neopatria de Enrique De Diego: "que se vayan al partido liberal o al partido conservador", dijo.¡Como si el PP fuera otra cosa!

Desde entonces, en poco tiempo, ha llovido mucho, España se ha arruinado del todo y la catastrófica gestión económica del PSOE y la ruinosa campaña electoral de Rubalcaba, junto a la estrategia de invisibilidad de Rajoy en todos los asuntos delicados, singularmente en el debate electoral por TV –Faisán, corrupción, 11M, politización judicial, Estatuto catalán, apaño con la ETA- han llevado al PP a su segunda mayoría absoluta. Sin embargo, en el País Vasco, tan importante política y moralmente para el partido, no se olvide, de Miguel Ángel Blanco- el PP ha sufrido una catástrofe sin paliativos. Ni gana escaños ni deja de perder votos desde la ruin expulsión de María San Gil y la imposición de la línea zigzagueante de Basagoiti y Oyarzábal. Si el Trío Algarrobo -como lo llaman dentro de Intereconomía- hubiera esperado unos días a la salida de El Linchamiento, habría tenido más y mejor material para servir a las cloacas de Interior y a las zahúrdas de Génova. No obstante, espero que se valore su esfuerzo como y cuanto ellos quieren.

Los asuntos fundamentales del libro
Pero vayamos al libro y evitemos menudencias. Desde el primer capítulo, dedicado al ataque del Rey contra la COPE y contra mí, frenado por Aguirre y que publicó El País la última vez que tiró un millón de ejemplares, hasta el preacuerdo con Vocento para asociar Punto Radio y nuestra cadena este Septiembre, en El Linchamiento se habla mucho y con detalle de periodismo y política, guerras de medios y paces belicosas, del apocalipsis cotidiano que vive el mundo de la información y la opinión, mediatizado hasta la náusea por la casta dirigente. Las rocambolescas relaciones con Unedisa e Intereconomía –aparte del episodio sórdido pero minúsculo de la algarrobía- son, o eso creo yo, bastante entretenidas. Y los encontronazos con otros periodistas –desde Luis del Olmo, con el que yo empecé en la radio cuando era relativamente joven y parecía absolutamente un crío (una foto del libro lo demuestra), hasta el Ku-Kux-Klan de Prisa y de La Sexta, más los infinitos medios nacionalistas y gallardonistas- son, o me parecen, de lo más revelador. No hablo de la campaña permanente contra la COPE y especialmente contra mí en sus norias televisivas y asnos radiofónicos, porque estoy a dieta audiovisual de todo lo que altera gravemente la sensibilidad humana. Si alguien se anima, ya lo contará.

Hay aspectos del "linchamiento" infinitamente peores. El más grave es la utilización de la Justicia para conseguir lo que no lograba el Ku-Kux-Klan: acabar con nosotros y, si era posible, meternos en la cárcel. Puede verse en los capítulos dedicados a Gallardón, Cebrián y Zarzalejos, de los que acaso se tiene noticia, pero limitada, y en el penúltimo capítulo con las condenas de algunos jueces –casos de ERC, Fanlo y Ruiz- revocadas por otros jueces mucho más justos –en mi opinión, claro, pero creo que las sentencias judiciales lo demuestran-. Al final, me han absuelto de prácticamente todo lo que me habían condenado, salvo de lo más injusto e ilegal de todo: el caso Gallardón; pero nadie me compensará nunca por lo que me han juzgado, en rigor, linchado. El encubrimiento del 11M, que serpentea en todo el libro, de principio a fin, y la continua manipulación de la Justicia por políticos y medios de comunicación sin escrúpulos son los aspectos más sombríos del libro. Pero así fueron y como fueron los cuento.

Las intrigas clericales dentro y fuera de la COPE
Hay cosas en el libro mucho más divertidas, porque en estos años ha pasado de todo. Por ejemplo, las traiciones del PP son más esclarecedoras si las cuenta Nacho Villa; lo que seguimos sin saber sobre el 11M nadie lo puede relatar como Luis del Pino; la construcción, paso a paso pero a toda velocidad, de esRadio para el 7 a las 7 sólo podía contarla Javier Somalo; y nada habría cumplido mejor el papel del blog del Padre Bru, nuestro avieso inquisidor particular, como foro de la lucha entre dos ideas de la Iglesia o dos bandos del catolicismo español. Tampoco podría haber imaginado yo –creo que nadie- las sorprendentes y entrañables aportaciones del blog del exorcista Padre Fortea. Ni hasta la crisis de la COPE el periodismo había creado un nuevo género, gemelo del timo del tocomocho: la crónica "mitad real, mitad imaginada" del ex-cura Vidal en "Religion Digital". Pocas cosas más delirantes y más hilarantes he leído que la supuesta transcripción de la conversación de Bertone y Monteiro el día en que el Secretario de Estado vaticano llegó a Madrid dizque para decidir el destino de la COPE que, según Vidal, ya estaba decidido. El diálogo de un tío que no habla español y otro que lo entiende con dificultad comentando lo que yo digo a las seis de la mañana es una trola con ínfulas, una estafa periodística, pero, pasados tres o cuatro años, resulta mitad ruborizante, mitad desternillante.

Las razones de la campaña política contra la COPE, el papel decisivo del PP post-2008 y de Coronel de Palma, por qué me quedé cuando quería irme y por qué me fui tras recibir una gran oferta para que César y yo nos quedáramos, la razón acaso última de Rouco para ceder la plaza, el empeño de Barriocanal por evitar nuestra marcha, la traición y caída –al menos en el micrófono- de Nacho Villa, el infructuoso advenimiento de Burua, en fin, las mil y una peripecias trágicas y tragicómicas de estos últimos años creo que proporcionarán al lector de El linchamiento el entretenimiento que merece y que, de antemano, le agradezco. Hay cosas que parecen haber sucedido hace siglos y son de hace meses. Hay una radio en la que fuimos mucho, sufrimos mucho, pero de la que, en conjunto, guardo un recuerdo emocionado y agradecido, porque hicimos grandes cosas buenas que sólo podíamos hacer allí. Y hay una radio nueva, esRadio, que acaba de nacer pero que ya tiene mucha vida detrás y muchísima por delante. El amplio cuadernillo de fotos dedicado a los que cada día hacen y hacen posibles los programas de nuestra cadena ha quedado muy bien. El DVD que acompaña al libro, una hora que recoge los fragmentos más emotivos de mi último día en la COPE, los premios y discursos controvertidos o los juicios infames, -grabaciones rescatadas por LDTV- se lo recomiendo, aunque yo no lo haya querido ver. Bastante he tenido con vivirlo y contarlo: ¡seiscientas páginas!

Si no hay dificultades legales o técnicas, el mismo día 1, a las siete y siete de la tarde, Libertad Digital colgará un anexo documental con muchas más fotos que no cabían en el cuadernillo o sólo valían para internet y con las sentencias condenatorias y absolutorias de este calvario judicial de seis años al que he conseguido sobrevivir y que, en lo esencial, he podido relatar. En los peores momentos, que no han sido pocos, me ha ayudado mucho el apoyo de algunos seguidores habituales de este blog y se lo agradezco muy sinceramente. En realidad, leer LD, ver LDTV y escuchar esRadio es la mejor recompensa que este negrito de Alabama, en realidad blanquito y de Teruel, pudo soñar cuando estaba rodeado por los sayones del Ku-Kux-Klan. Aquel linchamiento triunfó a medias pero, al final, fracasó. Espero que El linchamiento tenga cierto éxito. Si no el autor, la historia lo merece.

Rubalcaba, al igual que Zapatero, está delegitimado para dirigir el PSOE
Francisco Rubiales Periodista Digital 26 Noviembre 2011

A Zapatero le ha deslegitimado el pueblo español, rechazándolo, y a Rubalcaba lo han deslegitimado las urnas, donde ha recibido una severa derrota. Ninguno de los dos está capacitado, en democracia, para dirigir un partido que ha sido noqueado y que necesita levantarse de la lona y cambiar muchas cosas para poder volver a ser un partido útil para los ciudadanos y con opción de gobierno en España.

La falta de legitimidad de Zapatero y Rubalcaba es tan obvia que sorprende que el candidato recién vapuleado todavía aspire a ser secretario general de su partido. En cualquier país democrático y en cualquier partido decente, el rechazo de los votantes sería considerado un argumento supremo en contra, irrebatible.

Puede aducir Rubalcaba que el asumió la candidatura en momentos muy difíciles, cuando millones de españoles se sentían indignados y cabreados con Zapatero por haberles conducido hasta la pobreza, el desempleo, el endeudamiento y el inminente peligro de quiebra, pero ese argumento también falla porque si no es el único culpable de la derrota electoral del 20 de noviembre, lo que Rubalcaba no puede negar es que él fue el príncipal cómplice de Zapatero, como vicepresidente primero de su gobierno, en la actual tragedia de España.

El PSOE es un partido vertical, autoritario y, en algunos aspectos, totalitario, que es incapaz de desarrollar en su vida interna un auténtico debate, aunque sus militantes lo nieguen. Afirman creer en las primarias, pero el propio Rubalcaba se negó a someterse a ese proceso de selección cuando asumió la candidatura. Si sus militantes y cuadros, habituados a someterse a los criterios de los líderes para poder hacer carrera en el partido, se atrevieran a decir la verdad, reconocerían que el PSOE se encuentra ante uno de los momentos más graves de su historia, tras haber perdido cinco millones de sus votantes y ser considerado por buena parte de la opinión pública española e internacional como un partido corrupto, adicto a los privilegios y al dinero público y acostumbrado ya a anteponer sus propios intereses al interés general y al bien común.

Lo que el PSOE necesita es una perestroika, todo un proceso de cambio que le reconcilie con la libertad, la democracia, la verdad y el concepto de ciudadanía, ajenos a un partido que ha renunciado a la ideología y principios tradicionales de la izquierda con tal de mantenerse en el poder.

El PSOE, durante los dos últimos mandatos, comandado por Zapatero, ha mentido, manipulado, comprado votos con dinero público, protagonizado episodios de corrupción sobrecogedores, como los EREs falsos de Andalucía, alentado y fortalecido al nacionalismo más radical, al que se ha aliado en Cataluña y Galicia, convivido con los terroristas de ETA y protagonizado un desmantelamiento de España que ha arrebatado a nuestro país la prosperidad ganada, convirtiéndolo en una piltrafa que actúa como pordiosera desprestigiada en Europa y el mundo.

Cuando se han realizado todas esas "fechorías", cuando se ha abrazado el clientelismo como método de dominio, se ha mentido y se ha practicado una política que acogía en su seno la arbitrariedad y la corrupción, un partido auténticamente democrático y decente debe reconocerlo, pedir perdón y cambiar profundamente para volver a reconciliarse con la decencia y ser útil al ciudadano, cosas que el PSOE no ha hecho ni piensa hacer.

Lo que se está planteando ese partido no es una renovación, ni siquiera la refundación y regeneración que necesita como el aire que respira, sino un simple cambio de rostro para volver a las andadas. Unos dicen que Rubalcaba; otros que Carme Chacón, pero ninguno dice que hay que cambiar hasta el forro, que la vieja guardia, desde Felipe a Zapatero, pasando por Guerra, Chaves, Rubalcaba, Pepiño, Carme y otros centenares de rostros, todos comprometidos con los frustrantes gobiernos del pasado, ya son momias amortizadas que con sólo aparecer en público pierden votos y espantan voluntades.

Tomas Jefferson, que ha sido uno de los grandes demócratas de la Historia, no confiaba en los partidos políticos porque los consideraba incapaces de anteponer el interés general al particular. En uno de sus libros argumenta, con gran carga de verdad, que ciertos partidos que ya han cruzado la linea roja, anteponiendo sus intereses a los del pueblo, la regeneración no es posible y que esos partidos quedarían irremediablemente perdidos para la democracia.

¿Es el PSOE uno de esos partidos que ya no pueden regenerarse? A juzgar por el triste espectáculo que estamos contemplando, es muy probable que la respuesta sea "Sí".

Voto en Blanco

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PEDIR LO IMPOSIBLE
http://alejoresponde.com 26 Noviembre 2011

Durante la pasada campaña electoral el sonsonete de CiU ha sido la reclamación del pacto fiscal. En esencia, la fórmula de financiación que reclaman los nacionalistas catalanes es similar a la que se aplica a las Comunidades de régimen foral, es decir, el gobierno autonómico recauda, inspecciona y regula todos los impuestos en el marco de la legislación tributaria general y acuerda con el Estado su contribución a la hacienda nacional. El problema es que constitucionalmente Cataluña es una Autonomía de régimen común y por tanto este trato de privilegio no encaja en el ordenamiento vigente. Además, si semejante maniobra se llevase a cabo mediante alguna vía extraña extraída del Estatuto de 2006, las restantes Comunidades reclamarían lo mismo y España dejaría de existir por falta de fondos. Si la Generalidad catalana se encuentra ahogada por su deuda y su déficit es porque sucesivos gobiernos nacionalistas han gastado sin tino para fabricar un pseudo-estado que les permita satisfacer sus ansias secesionistas y mantener prisionera a toda una sociedad.

La pretensión de que sea el resto de la nación de la que quieren separarse la que pague sus excesos revela una desfachatez asombrosa acompañada de la suposición de que los demás españoles son idiotas. Se ha dicho que el éxito obtenido por los herederos de Pujol en las elecciones del 20-N dará nuevas alas a esta aspiración y que el Ejecutivo del PP deberá ser receptivo con el fin de obtener el apoyo del grupo encabezado por Durán en el Congreso. Las razones por las cuales una mayoría absoluta ha de plegarse a las exigencias absurdas de una minoría resultan tan misteriosas como las que llevaron a ciertos dirigentes del PP a afirmar que su partido estaba dispuesto a hablar del asunto. En caso de entablarse dicha conversación con el mero propósito de pasar el rato, será muy breve y se resume en una palabra: no. Y es que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

© Aleix Vidal-Quadras

Internacional
‘The Economist’ asegura que el Gobierno de Rajoy ‘necesita recuperar algunas competencias de las regiones’
El prestigioso semanario británico advierte de los elevados costes causados por ‘la exagerada descentralización de España’, y alerta de que el Estado autonómico ha servido para que los nacionalistas no hayan dejado de ‘reclamar cada vez más competencias’.
Redacción www.vozbcn.com  26 Noviembre 2011

'The Economist' critica 'la exagerada descentralización de España'.
‘El crecimiento [económico español] también está frenado por la burocracia. Gran parte de ello se deriva de la exagerada descentralización de España, [que] ha llevado a derrochar en gasto público y a 17 conjuntos de normas comerciales, fragmentando el mercado nacional e incrementando los costes’. Así de rotundo se muestra el influyente semanario británico The Economist en un artículo sobre España titulado Gran mandato, difícil situación en el que advierte de que ‘el nuevo Gobierno de Madrid necesita recuperar algunas competencias de las regiones’.

El rotativo apunta que ‘la primera tarea’ del próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), será ‘hacer mayores recortes en el gasto público para alcanzar los objetivos fiscales fijados por la Comisión Europea’. Pero reconoce que eso no será suficiente para corregir el ‘horrendo’ nivel de desempleo que asola España. Y señala otros tres objetivos inmediatos: ‘Completar la limpieza de los bancos para conseguir que el crédito fluya de nuevo’, afrontar una reforma ‘exhaustiva’ del mercado laboral, y eliminar la excesiva burocracia generada por las CCAA.

Los nacionalistas han aprovechado para ‘reclamar cada vez más competencias’
En este sentido, The Economist explica que ‘la creación de 17 regiones autónomas en la Constitución democrática trató de revocar la centralización llevada a cabo por Franco con mano dura, manteniendo el suficiente control nacional para satisfacer el muy inquieto autogobierno de los vascos, catalanes y gallegos‘.

Pero considera que este modelo territorial ha generado despilfarro en el gasto público y ha roto la unidad del mercado nacional, con el consiguiente aumento de costes que ello supone. Además, asegura que el Estado autonómico ‘no ha logrado resolver las disputas históricas de España: los nacionalistas vascos y catalanes han aprovechado su condición de socios de coalición de los dos partidos principales para reclamar cada vez más competencias’.

‘¿Un país o 17?’
Por todo ello, The Economist se pregunta: ‘¿Un país o 17?’. Y responde que ‘la mayoría absoluta de Rajoy en el Parlamento, junto al control de su partido sobre muchas de las regiones españolas, podría permitirle revertir esta tendencia‘. Algo que debería llevar a cabo ‘animado por el hecho de que un nuevo grupo centrista’, UPyD, ‘que se escindió de los socialistas en protesta por el servilismo de Zapatero a las regiones, obtuvo casi el 5% de los votos’.

El prestigioso semanario añade que ‘a pesar de los separatistas vascos, impulsados por el fin del terrorismo de ETA, y que los nacionalistas catalanes también lo hicieron bien [en las elecciones], hay una lección de la crisis del euro a aplicar también en casa: una fragmentación excesiva hace más difícil gobernar una unión económica‘.

The Economist asegura que el nuevo Gobierno del PP, ‘a diferencia de Italia y Grecia’, tiene ‘la energía fresca que proporciona un descomunal mandato democrático’. Y concluye indicando que ‘Rajoy sabe que la supervivencia del euro depende de la voluntad política que convoque Alemania: no fue una coincidencia que en seguida telefonease a Angela Merkel. Pero cuanto más decisivo sea en casa, más fuerza tendrá para recibir apoyo extranjero‘.

Reiteradas advertencias
 No es la primera vez que el rotativo británico ha criticado el despilfarro autonómico de España. En agosto pasado, ya alertaba del incumplimiento por parte de la Generalidad del límite de déficit establecido. Mientras que en abril llegó a calificar de ‘revuelta catalana’ el anuncio por parte de los dirigentes autonómicos de que no estaban dispuestos a cumplir con los objetivos de déficit fijados por el Gobierno.

En febrero de 2010, The Economist también advertía de los riesgos del modelo de Estado en España. ‘Años de comprar a los gobiernos regionales con dinero y una descentralización exagerada ha supuesto que el Gobierno central ahora solo controle una quinta parte del gasto, mientras las empresas deben superar las sierras de regulaciones solapadas’, señalaba entonces.

Voces contra el Terrorismo recuerda a las víctimas en la entrega de sus premios
Carlos Iturgáiz, Carlos Cuesta y Hazte Oir fueron los homenajeados en una gala a la que acudió una amplia representación del Partido Popular
 www.lavozlibre.com 26 Noviembre 2011

Madrid.- La asociación Voces contra el Terrorismo entregó el viernes en Madrid los premios que llevan su nombre. Estos premios, creados en 2004, tienen como objeto reconocer la trayectoria de personas u organizaciones que se han caracterizado por su lucha contra el terrorismo y apoyo a las víctimas, siempre manteniendo viva la memoria, dignidad y justicia de éstas.

Al acto acudieron numerosos representantes del Partido Popular, entre ellos Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior, y Regina Otaola, directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor de la Comunidad de Madrid.

En la presente edición, los premios se han entregado a Carlos Iturgáiz Angulo, eurodiputado y miembro del PP; al periodista Carlos Cuesta Arce, y a la organización cívica Hazte Oir.

De Carlos Itugáiz, el jurado destacó que su principal reivindicación siempre ha sido la derrota del terrorismo y la defensa de la memoria. Asimismo, resaltó su entereza ante momentos muy delicados de la lucha antiterrorista como el que marcó el asesinato de Miguel Ángel Blanco. De acuerdo con Voces contra el Terrorismo, Iturgáiz es merecedor del premio porque “continua en la misma línea, sin dar tregua ni un minuto a la banda asesina, acompañando a las víctimas del terrorismo en todas y cada una de las manifestaciones que han convocado contra la negociación del Gobierno con ETA”.

Carlos Cuesta, por su parte, fue el receptor del premio 'Pluma de Oro VCT', que reconoce la labor de denuncia de todo aquello que suponga un retroceso en la lucha contra el terrorismo. Cuesta es director del programa de televisión, 'Con el mundo a cuestas', y redactor jefe del diario 'El Mundo'. El jurado destacó que Cuesta siempre ha tenido presente la voz de las víctimas, así como la defensa de los valores y principios para elaborar sus informaciones, posicionándose claramente a favor de las víctimas.

La organización Hazte Oir fue destacada por sus múltiples reconocimientos por su lucha en defensa de la dignidad de las personas, de la libertad religiosa o la defensa de la vida, entre otros. El jurado subrayó la postura a favor de las víctimas del colectivo, a pesar de no estar formada por víctimas, así como su implicación en la lucha contra ETA. También destacó que Hazte Oir es la organización que más ha colaborado con Voces contra el Terrorismo para que poder realizar todas sus movilizaciones.

La ceremonia fue conducida por las periodistas Ketty Garat y Sandra León.

El eurodiputado alega que hay controlar los derroches autonómicos
López Istúriz (PPE): "La UE le ha dicho a España que se han acabado las muñecas que hablan en gallego o los experimentos del catalán en Namibia"
"A Europa no le importa que haya 17 autonomías mientras su financiación sea realista"
Juan Velarde, Periodista Digital 26 Noviembre 2011

Antonio López Istúriz habla sin rodeos. El secretario general del Partido Popular Europeo y eurodiputado es consciente de que el triunfo del PP en las elecciones generales va a supone un trabajo denodado para que España pueda recuperar externamente el prestigio perdido en siete años de Zapatero, así como la creación de empleo. Cinco millones de parados es un lastre enorme al que tendrá que hacer frente Rajoy con una política de ajustes y recortes necesarios.

Precisamente, esa política de austeridad o, mejor expresado, de saber manejar el dinero con criterio es lo que le ha dicho la Unión Europea a España, que acabe con la fiesta del derroche autonómico, que primero se cubran las necesidades prioritarias:

A juicio de López Istúriz:
En Europa el mensaje es mucho más sencillo de lo que la gente se puede creer y los controles que hay y los mecanismos. Europa, claramente, no se mete en la distribución regional de los países, en el diseño o en su arquitectura. A Europa no le importa que España esté dividida en 17 comunidades autónomas y lo que quieran, siempre y cuando la financiación sea realista y buena.

Cuando a Zapatero le arrinconan en el Consejo Europeo, hace año y medio, y así lo denuncié yo, una de las cuestiones claves era la reforma estructural. Esto significaba que se nos decía a los españoles, atención, tienen ustedes un sistema autonómico, regional, local, de diputaciones que no funciona, que se está gastando más dinero de lo normal y además en asuntos como televisiones autonómicas, muñecas que hablan en gallego o experimentos en Namibia con el catalán. Esto se ha acabado.

El eurodiputado añade que:
Todo esto del gasto autonómico sin control se ha acabado porque hay que tener un sistema financiero que responda a la realidad, a las necesidades básicas del ciudadano. Europa lo dice claro, ustedes, como luego se distribuyan, eso ya nos da igual. Por eso digo que Europa es mucho más sencillo de lo que la gente se cree.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Carta abierta de un catalán
http://juanjulioalfaya.blogspot.com/ 26 Noviembre 2011

LA HISTORIA NO PERDONA MITOS
http://lacrimaseca.wordpress.com

Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare, Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, “Regreso al Futuro”… Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia, y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al “Tió”, y poníamos un “Caganer” con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas (Chirucas, marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la “Diada”, con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa, el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos…

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español.
Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado “El Españolito”. Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.

Descubres que el “Caganet” del belén es una “tradición” que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el “Tió” es otra milonga identitaria y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una “ideología total” que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.

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