AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 4 Diciembre 2011

 

Desmantelar Bruselas, cerrar las autonomías
Enrique de Diego El Semanal Digital 4 Diciembre 2011

Llevamos dos años en que los dirigentes políticos de la decaída Europa marchan detrás de los acontecimientos, utilizando paliativos, para intentar generar la ficción de que son capaces de sostener un modelo que ha fracasado en toda regla y que es insostenible, que se cae a pedazos, y corre el riesgo de sumir en la ruina a las sociedad y en la indigencia a las personas. Por fin, se ha abandonado las tácticas de márketing, las reuniones febriles, los encuentros agitados, para abandonar la retórica y empezar a utilizar el lenguaje de la realidad.

El encargado de lanzar el mensaje de que es preciso volver a la cordura y caminar por las sendas del sentido común ha sido Nicolás Sarkozy, quien ha puesto en claro lo que algunos venimos proclamando desde hace tiempo: la deuda es una estafa que defrauda a las generaciones futuras y esquilma a las clases medias. Es preciso volver al trabajo, al esfuerzo, al sacrificio.

Sarkozy no ha abandonado ese gusto por la retórica que identifica a los políticos del presente y ha hablado con énfasis de "refundar Europa". La realidad es más sencilla y, por tanto, más complicada. Es preciso desmantelar Bruselas. Se ha pasado del Tratado de Roma, de libre comercio, a la quimera de la unidad política, para la que el paso previo era la unidad monetaria, mientras la burocracia y el Estado no han hecho otra cosa que incrementarse.

Los burócratas de Bruselas se han multiplicado y cobran libres de impuestos, como los eurodiputados. Una zona de libre comercio precisa poca burocracia, pero Bruselas se ha convertido en destino para políticos fracasados y jubilados, que predican las fórmulas que no pusieron en marcha en sus naciones durante sus mandatos y que hace tiempo debían haber abandonado la vida pública como Durao Barroso o Joaquín Almunia.

Algo similar sucede en España. Ya se está visualizando a Mariano Rajoy como presidente y sus primeros pasos, marcados por su prudencia característica, se mueven en la línea del diálogo. Todo indica que esa será una fase con recorrido no excesivo, porque los problemas son tan graves que es preciso un gobierno que gobierne sin atender a los compromisos de los agentes sociales, ni a los intereses de los barones del PP.

Ya le he indicado a Rajoy en "Para salvar a España, carta a Rajoy", que ha de anteponer los intereses de España a los de su partido. No es posible evitar duplicidades con las autonomías, y generar una comisión para la materia es intensificar la duplicidad, porque las autonomías son la duplicidad en sí misma. La cuestión es que el PP manda y está instalado en las autonomías, pero las autonomías son insostenibles, son el cáncer de España. Asumirlo cuanto antes es poder entrar en la solución, en la salvación. Porque de eso se trata, de salvar a España.

España y la UE se la juegan
El Editorial La Razón 4 Diciembre 2011

La supervivencia de Europa está en juego. Su unidad política y su cohesión económica atraviesan horas críticas. Los próximos cinco días serán cruciales y todas las esperanzas están depositadas en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará el viernes 9. Tras la esterilidad de las cumbres de julio y octubre, ya no hay tiempo para más ensayos. España no es ajena a la encrucijada y, en pleno traspaso de poderes, arriesga tanto su posición en el seno de la UE como su apoyo para salir de la crisis. Lo advirtió ayer el presidente electo, Mariano Rajoy, en sus primeras declaraciones desde la noche electoral, al afirmar que para hacer frente a los tiempos difíciles que se avecinan es necesario sumar fuerzas dentro y fuera de nuestras fronteras.

Lo cierto es que Europa vive el prólogo de una refundación sin la cual no habrá proyecto común. El Tratado de Lisboa, que hace sólo cuatro años reformó la Unión, ha sido arrollado por los acontecimientos y buena parte de sus fundamentos han quedado inservibles. También ha fracasado con estrépito la estructura de altos cargos creada para impulsar la gobernación y la política exterior comunitarias (nada más inútil que el papel de Van Rompuy o el de la baronesa Ashton), y hasta el mismo Banco Central Europeo ha sido puesto en el disparadero.

La fuerza, la profundidad y la extensión de la crisis han cuarteado el edificio entero, de modo que sin una reforma integral acabará colapsando, y con él el sueño de una Europa unida y pujante. Compartir una misma moneda se ha revelado insuficiente si no se comparten también las demás reglas financieras y fiscales. No vale participar en los beneficios sin repartirse los sacrificios. En el club europeo ya no cabe que unos socios hagan de hormigas y otros de cigarras. No queda más alternativa, por tanto, que volver a fijar las reglas y el campo de juego, de obligado cumplimiento. Lo que traducido a hechos concretos supone fijar un techo de déficit y de gasto inamovibles; someter los presupuestos nacionales a aprobación comunitaria; armonización fiscal e impositiva; y penalizacion judicial y económica de los incumplidores.

Todo esto supone que cada país debe renunciar a una parte sensible de su soberanía, pero ésas son las normas del club: o se aceptan o se da uno de baja. España no debe temer esta renuncia. Lo que debe temer es quedar relegada al furgón de cola, como un miembro de segunda. Rajoy ya ha dicho que quiere ir en el vagón de cabeza. Le corresponde al presidente en funciones batirse el cobre el día 9 para que España no pierda más posiciones. El Tratado de Lisboa supuso un retroceso para nuestro país con respecto al de Niza, que firmó Aznar en 2001. Sería un desastre que esta nueva reforma también perjudicara nuestros intereses y rebajara el rango que nos corresponde como la cuarta economía de la zona euro.

El único pacto es por el futuro de España.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Diciembre 2011

Ya que mañana es el día en que se celebra oficialmente la Constitución de 1978, creo que debo hacer una reflexión sobre los aspectos más controvertidos e imperfectos de un texto que nació en unos momentos de transición entre un periodo largo de dictadura y un intento de implantar una democracia que fuera equiparable a la de países de nuestro entorno con más desarrollo democrático. Una Constitución en la que intervinieron los luego llamados "padres" que eran personas relevantes de los incipientes partidos políticos renovados o creados tras la dictadura.

Se define a España como un Estado social y democrático de Derecho y donde la Soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado, siendo la forma de este la Monarquía Parlamentaria. Se habla de la indisoluble unidad de la Nación española como patria común e indivisible de todos los españoles, reconociendo y garantizando el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones y la solidaridad entre todas ellas.

El castellano es la lengua española oficial del Estado y las demás lenguas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales. En el artículo 145 se establece que en ningún caso se admitirá la federación de CCAA.

En el artículo 149 se habla de las competencias exclusivas del Estado, entre las que destaca la Administración de Justicia, la legislación laboral, las bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica, Hacienda general y deuda del Estado. Y en el artículo 153 se habla sobre el control de los órganos de las CCAA entre los que se cita al Tribunal de Cuentas para los asuntos económicos y presupuestarios. En cuanto a la financiación de las CCAA se trata en los artículos 156 y 157, definiéndose en 158 el llamado Fondo de Compensación interterritorial.

En cuanto a la singularidad de El País Vasco y Navarra, en la disposición adicional primera se establece que la Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. Y para Navarra en la disposición adicional cuarta prevé su unión al País Vasco siempre que sea propuesto por el parlamento navarro y se apruebe en referéndum en esa Comunidad foral.

Como se ve hay demasiados temasconflictivos como el de las cuestiones forales y otros de calado político y que tras estos 33 años han sido impunemente violados por los diferentes gobiernos y parlamentos autonómicos nacionalistas, y lo que es peor, por el mismo Tribunal Constitucional, Órgano del Estado encargado de la defensa de la Constitución y de su aplicación en todo el territorio nacional. Así que España no solo pasa por un momento dramático de crisis económica, sino también por el más preocupante que afecta a la propia subsistencia de la Unidad nacional. Y es que "a perro flaco, todo son pulgas" y por desgracia, las pulgas son legión y están dispuestas a acabar con su inquilino.

Creo que hoy más que nunca los españoles deberíamos considerar si esta Constitución es la que necesita España y si debería ser revisada en profundidad para reforzar el espíritu de unidad que es el único modo de hacernos fuertes para acometer el gran desafío de seguir siendo una Nación en Europa fiel al bagaje histórico del que nos hemos de sentir orgullosos. Lo que no queremos es que esas pulgas sigan causando daño y parasiten al País, aprovechándose de su debilidad extrema. El Gobierno de España debe tomar las riendas del Estado y no permitir ni desafíos, ni insumisiones a las medidas que se deben realizar por el bien común de todos los españoles, sin importar dónde residan o qué fueros históricos quieran hacer prevalecer. Lo primero es acabar con esos privilegios injustificados y hacer realidad la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos.

Cando el símbolo no simboliza
CARTA DEL DIRECTOR / PEDRO J. RAMÍREZ El Mundo  4 Diciembre 2011

Que la crisis económica que deja ahora el PSOE es más grave que la del 96 salta suficientemente a la vista, aunque siempre le quedará la excusa de que tiene un origen internacional y se ha agravado a escala europea. Menos obvio resulta que también la crisis política que hereda Rajoy es más honda e intensa que la que recibió Aznar con toda la truculencia del terrorismo de Estado y la corrupción en el entorno mismo del Gobierno. Y, sin embargo, pasen y vean.

Mi indignación ante aquel comentario cáustico de Aznar al año siguiente de llegar al poder -«¿Te parece poco un Gobierno que no mate y que no robe?»- no podía dejar de tener, por desgracia, una dimensión cosmética. Los restos de los cuerpos torturados de Lasa y Zabala con sus apósitos sanguinolentos, el espanto en el rostro del secuestrado Marey, el chusco reparto de los fondos reservados, la huida de Roldán, la farsa de su captura, lo ocurrido en el Banco de España o en el BOE no eran asuntos fáciles de olvidar. De hecho, se nota -y es lógico- que a Felipe González aún no se le han olvidado.

Ahora las heridas no están oficialmente abiertas sino que se han cerrado en falso. La más trascendental, la que supura por dentro quemándonos constantemente las entrañas, es la del 11-M. No hay lugar al que vaya a firmar ejemplares de El primer naufragio o sesión de Twitter en la que intercambie unos cuantos mensajes en que no aparezca alguien con la ansiedad en el rostro o la zozobra en los 140 caracteres pidiendo noticias nuevas, anhelando avances en nuestra investigación periodística, preguntando si es cierto -como ha circulado profusa y estrafalariamente por la Red- que ya tenemos las pruebas de la conspiración que desencadenó la masacre.

Todos los españoles que conocen el sumario con un mínimo detalle saben que la sentencia de Gómez Bermúdez contiene errores materiales o falsedades tan palmarias como que la sustancia que se presenta como «componente exclusivo» de la Goma 2 ECO -el dibutilftalato- también forma parte del Titadyne o que el teléfono de la mochila de Vallecas no podía reflejar la hora de los atentados dadas sus características mecánicas. Una falacia molecular y otra falacia tecnológica. Toda la versión oficial que comenzó a construirse el 13-M cuando la detención de Zougam alteró las previsiones electorales del día siguiente, es un castillo de naipes basado en la mentira y la manipulación de pruebas.

¿Qué puedo yo decirles a todas esas personas que piensan que si al cabo de 13 años fuimos capaces de descubrir la verdad sobre los GAL, antes o después lo lograremos también con el 11-M? Pues que los medios de un periódico que respeta escrupulosamente la legalidad son muy limitados y lo que se atisba tras ese atentado que cambió la historia política de España tiene una envergadura enorme. Pero que, como estamos decididos a seguir buscando la verdad hasta que el infierno se hiele -«Until the hell frozens», que dijo Adlai Stevenson-, pronto podremos aportar nuevos elementos que al menos contribuyan a impulsar la revisión judicial de los hechos.

El principal cauce abierto hoy por hoy en esa dirección es la causa contra el ex jefe de los Tedax Sánchez Manzano, fruto de la querella que se planteó interponer durante la presentación del libro del químico Enrique Iglesias Titadyne. Fue la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M la que recogió el guante y ahora que la instrucción ha corroborado todas las sospechas sobre el ocultamiento de los restos de los trenes, su escamoteo al tribunal y las subsiguientes falsedades periciales, es de justicia reconocer que sin el tenaz idealismo de sus dirigentes y la competencia de sus abogados el comisario Manzano no estaría camino del banquillo, como de hecho se halla.

El papel de la Asociación de Ayuda es en la práctica el mismo que desempeñaron aquellos románticos e indomables integrantes de la acción popular que al personarse en los sumarios impidieron que prescribieran los crímenes de los GAL. De ahí que resulte especialmente obscena la discriminación a la que los organismos públicos vienen sometiendo a esta agrupación ejemplar que reúne a 700 víctimas o familiares de víctimas de los atentados de Madrid. Mientras la organización de Pilar Manjón, guardiana de la ortodoxia que le conviene preservar a Rubalcaba, y la intermitente AVT reciben pingües subvenciones de Interior y de la derrama del IRPF, la asociación presidida por Ángeles Domínguez ha tenido que apañárselas con los 250.000 anuales que en el pasado recibió de la Comunidad de Madrid para prestar servicios médicos a sus miembros.

Ahora que ese apoyo también se ha evaporado en el mar de los recortes y las intrigas intestinas del Gobierno regional -Esperanza Aguirre debería intervenir con urgencia-, la Asociación de Ayuda ha prescindido de sus escasos empleados, no puede ni pagar a sus abogados y se encuentra en la tesitura de echar el cierre. Sólo una movilización ciudadana en su favor en forma de donaciones particulares podría permitirle sobrevivir.

En la página 14 de nuestra edición de hoy tienen su cuenta corriente. Lo primero que yo haré mañana será ingresar 1.000 euros a título personal y desde aquí les pido que, cada uno en la medida de sus posibilidades, haga lo propio. Por modesta que sea, cada aportación sumará con las demás y sobre todo supondrá una inyección de moral para estas personas admirables que mantienen la llama de la búsqueda de la verdad encendida. Estoy dispuesto a salir a la calle con una hucha si hace falta, pues es la más noble de las causas.

Junto al fracaso del Estado en el esclarecimiento y castigo del 11-M lo peor del relevo emponzoñado que Zapatero entregará dentro de 15 días a Rajoy es, en el ámbito político, la desestabilización del modelo constitucional. El Estatuto catalán continúa en pleno vigor sin que durante los meses transcurridos desde la sentencia del TC se haya desandado ni un solo centímetro en el camino ilegal recorrido en su desarrollo normativo; y todas las hipótesis sobre los itinerarios en que puede desembocar el retorno de ETA a las instituciones producen escalofríos. Son otras dos heridas que supuran por dentro.

También en este terreno, y no sólo en el de la economía, el PP tiene un mandato claro que ha dejado de ser opción electoral para convertirse en obligación gubernamental. Si CiU quiere asociarse al proyecto reformista de Rajoy y obtener un trato preferente en el diseño y ejecución de la política económica -olvidándose por supuesto del pacto fiscal-, el PP debe tenderle la mano pero reclamando a cambio gestos significativos en relación a la política lingüística y otras áreas en las que está en duda su lealtad institucional. En cambio a los de Amaiur, ni agua. Hace bien Rajoy en excluirles de su ronda de contactos con los partidos parlamentarios y ojalá se hallara una fórmula bien fundada en derecho que les impidiera constituir grupo mientras se le permitiera hacerlo a UPyD.

Justo cuando parecía que los dos mandatos de Zapatero iban a quedar al menos preservados de la lacra de la corrupción en las altas instancias, EL MUNDO desveló los elementos básicos del caso Campeón. Un par de meses después, los fiscales de la Sala de lo Penal del Supremo han pedido que se abra una investigación penal sobre la conducta del ministro Blanco; es decir, que se le impute por cohecho y tráfico de influencias.

Ahora que han enmudecido los colegas que servían de altavoces a la tesis de que lo único que había contra el número dos del PSOE eran versiones contradictorias de un empresario delincuente, nosotros volvemos a aferrarnos al plano de la responsabilidad política. Sea penalmente culpable o inocente, no es de recibo que alguien que ha protagonizado las escenas de la gasolinera o ha movilizado sin el menor pudor a la Administración al servicio del interés particular de un amigo, pueda morir políticamente en la cama. Que Blanco siga siendo al día de la fecha ministro portavoz en funciones y vicesecretario general del PSOE da la medida final de hasta donde ha llegado el naufragio de la «democracia bonita» de Zapatero.

El cuadro general no puede ser por lo tanto más desolador. La fe en el Estado de Derecho está profundamente erosionada por la incapacidad policial y judicial de esclarecer la masacre de Madrid y por las sospechas de connivencia del Ejecutivo con los movimientos tácticos de ETA, corroboradas ahora por el propio Eguiguren. Simultáneamente, el descrédito y desprestigio de los políticos como presunto modelo de referencia social queda resumido en la línea de defensa de Blanco en relación al tráfico de influencias, calcada por cierto de la que tan execrable le parecía cuando brotaba del entorno de Camps: todos hacemos lo mismo. Aquí sólo faltaba que pariera la abuela y eso es lo que ha ocurrido con el caso Urdangarin.

La criatura ha resultado ser un rubio ex jugador de balonmano aprovechategui y trinconcete que, según hemos venido averiguando, se ha dedicado a pegar palos a lo largo y ancho de la geografía nacional, involucrando a su esposa la Infanta Cristina, utilizando a un asesor de la Casa del Rey y comprometiendo la propia autoridad moral de la Corona. Es cierto que sólo un juez podía detectar el trasvase de fondos desde un instituto con fines filantrópicos a las sociedades patrimoniales de sus promotores, pero sólo la habitual condescendencia de los medios hacia todo lo que concierne a la institución monárquica explica que hayamos tardado tanto tiempo en relacionar la frenética actividad de Urdangarin en el negocio del marketing deportivo con el auge de su tren de vida, palacete en Pedralbes incluido.

La línea de defensa que ya ha esbozado ante quienes le han pedido explicaciones es muy clara: él es un profesional que ofrece unos servicios, asume unos costes y corre unos riesgos en el marco de unos convenios de patrocinio por los que se fija un precio global que incluyen su propio margen de beneficio. Una vez que alguien llega libremente a un acuerdo con él, huelga toda justificación de gastos.

Pero más que una explicación eso es una burda coartada porque el Instituto Nóos no tenía ánimo de lucro y cuando se paga con dinero público debe haber una correspondencia entre lo que se da y lo que se recibe. Por lo que se refiere a los sablazos privados es muy elocuente lo que le sucedió al presidente del Villarreal, Fernando Roig, que de repente aparece en el top ten de la timoteca nacional por haber pagado un informe sobre el patrocinio de su estadio a razón de 69.000 por folio. Pero, según su propia versión, el acuerdo implicaba el compromiso de Urdangarin de traerle ese patrocinador que aportaría a las arcas del club hasta 35 millones en 10 años. ¿Y por qué no supeditó el pago de los 600.000 del ala más IVA a que cumpliera esa parte del trato? Pues muy sencillo, viene a decir Roig: porque no parece correcto dudar de la palabra del yerno del Rey. Y así con todos.

¿Cómo puede terminar esto? Si el matrimonio decide continuar unido -de marido o de esposa no se dimite por razones políticas- lo lógico es que la Infanta Cristina, corresponsable formal de mucho de lo sucedido y beneficiaria al 50% de lo así ingresado, renuncie a sus derechos sucesorios y ambos dejen de participar en los actos públicos de carácter institucional para no contaminar a la dinastía. Esto no tiene nada que ver con la hipotética responsabilidad penal porque, como escribe Javier Gomá en los últimos párrafos de su obra Ejemplaridad pública, los miembros de la Familia Real «no es sólo que sean fuentes de moralidad pública, como los políticos, sino que son su misma personificación y el espejo de la ciudadanía».

Una Monarquía Constitucional puede tal vez soportar que los policías no detengan a los delincuentes, que los jueces no condenen a los culpables sino a algún que otro inocente con cara de merecer 40.000 años de cárcel y que los políticos que deberían ser ejemplares no ejemplifiquen sino la corrupción y el abuso de poder. Lo insostenible es que, al mismo tiempo que sucede eso, resulte que quienes deben llenar de contenido la función simbólica que justifica delegar en una familia la representación de todas las demás, se conviertan en motivo de bochorno colectivo. «Un símbolo que no simboliza, ¿para qué sirve?», enfatiza Gomá. El Rey y los Príncipes de Asturias deberían tener muy en cuenta esta reflexión porque «la vulgaridad de vida banaliza la Corona y vacía el trono».

pedroj.ramirez@elmundo.es

Paisajes después de la batalla
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ABC  4 Diciembre 2011

EN 1934, Thomas Mann escribió la necrológica de Sammi Fischer, su editor húngaro judío de Berlín, el hombre que, en gran medida, había hecho que él llegase a ser escritor. Allí recordaba Mann la conversación mantenida con el anciano, ya muy enfermo, la última vez que se vieron:

—No es europeo —dijo Fischer, expresando su opinión sobre un conocido común.
—¿No es europeo? ¿Y por qué no?
—No comprende nada de las grandes ideas humanas.

Las grandes ideas. Esa es la cultura europea. Eso es lo que Mann había aprendido de Goethe y los mejores escritores del primer tercio del siglo XX de Cervantes. Esta es la tradición sobre la que se edifica la educación liberal, el sentimiento democrático y el humanismo europeo, creador de las grandes utopías modernas de la libertad y la igualdad. En él aprendió su oficio de poeta Antonio Machado. De ahí que su muerte en los últimos días de la guerra civil pudiera ser sentida como el final de un sueño y de una España que había tocado la gloria de la belleza y el pensamiento, como no lo hiciera desde el Siglo de Oro. «En el dolor de España —escribiría Altolaguirre al despedir al autor de Campos de Castilla— te he sentido».

Con el triunfo de Franco y el desguace del país liberal de Machado, España se alejaba de las grandes ideas y, dicho en palabras del editor de Thomas Mann, dejaba de ser europea. Pasaron los años y los españoles enterraron la dictadura pero la mala conciencia de su excepcionalidad en el viejo continente acompañó inmisericorde su caminar hacia la democracia. Quedó poco tiempo para las grandes ideas y la cultura democrática no dejó de naufragar en agendas que permiten llamar a cualquiera para decirle «esto me lo arreglas» mientras los demás deben enfrentarse al «vuelva usted mañana», dependiendo si supieron o no tomar el tren adecuado. Y algo, grave y excéntrico en las formas de construir regímenes sólidos en Europa, alcanzó niveles de mascarada cuando quienes se consideran ajenos a una nación, pasaron a redactar los certificados de buena conducta ciudadana no sólo en aquellos territorios donde se supone que disponen de un apoyo más o menos importante, sino que determinaron también cuál debía ser el perfil de una España con la que dicen mantener lazos casuales.

Para mayor desgracia, la recuperación de las instituciones democráticas y el fortalecimiento de una conciencia cívica basada en el ejercicio de la libertad se han visto golpeadas continuamente por la actividad terrorista y la infamia de un discurso de justificación que convierte a los asesinos en la encarnación de una Causa. En ningún otro lugar de Europa se hace de los criminales la expresión de una realidad nacional ni nadie piensa que a través de ellos se manifiesta la voluntad de un pueblo. En España, por el contrario, hasta el discurso eclesiástico desbocado ha engendrado mecanismos de defensa e imposición violentos: lo que podríamos llamar síndrome de Jerusalén, el sentirse mesías del nacionalismo más extremoso pertenece también a la ceremonia de la confusión político-religiosa del País Vasco.
Sufrimos ahora la gran impostura de que la comprensión de los fenómenos sociales olvida, alegremente, algunas verdades elementales que están por encima de los acontecimientos históricos y los condicionantes de los tiempos: el derecho a la vida, a la libertad, a la justicia, a ni siquiera tener que dar explicaciones sobre lo que uno piensa, para poder vivir en paz con uno mismo, sin la compañía del miedo, de la marginación o del desprecio que destilan los portadores de las ideas dominantes y sus vehículos de expresión.

Sufrimos ahora la gran impostura de ver cómo los que han exigido su presencia en las urnas a golpe de pistola son convertidos en respetables demócratas, a los que, ya sin armas, no se puede juzgar por sus ideas, olvidándose de que el fascismo radica en el discurso no en la acción de poner bombas. Nada más equivocado que creer que el diálogo es posible con quien ha enterrado en sangre y en furia el lenguaje de la humanidad. Hemos visto mentir, envilecer, amenazar, secuestrar, matar, y nunca fue posible persuadir a quienes lo hacían de que no lo hicieran. Porque están seguros de sí mismos y porque no se persuade al representante de una idea absoluta, de un mesianismo sin matices.

De otro lado, los asesinos convertidos en héroes, por el simple hecho de entregar sus vidas más tarde, han llenado las páginas de nuestra historia. Saint Just no es inocente porque la guillotina le corte el cuello a él también. Trotsky no es un mártir porque ha sido previamente verdugo. El falangista que acabó con la vida de Ciges Aparicio no fue inocente porque su vida pudiera concluir en el frente ni porque su corazón estallara de fervor patriótico. Y el requeté que se embadurnaba de escapularios ensuciaba una fe al convertirla en excusa de la masacre.

Por una u otra causa, en España se ha instalado una confusión elemental: tantos años de nacionalismo violento que ha matado a cientos de personas en nuestro país han permitido al que no recurre a esa violencia física aparecer como demócrata, sin reparar en que la extrema derecha europea es calificada de antidemocrática cuando no mata a nadie, como ocurre con el Frente Nacional francés. Conviene insistir: lo antidemocrático es el discurso, no solamente la acción. ¿Por qué nos alarmamos cuando los franceses votan a Le Pen y ponderamos la calidad democrática del voto al nacionalismo vasco heredero de ETA? ¿O es que estos mismos nacionalistas no aplauden con entusiasmo la represión de grupos neofascistas, a quienes se requisan materiales, se cierran librerías o se mete en la cárcel por negar el Holocausto? Claro que hay ideas criminales, claro que hay ideas punibles. Simone de Beauvoir decía que había palabras que mataban, cuando se negó a firmar la petición de gracia a favor del escritor Brasillach fusilado por orden del general De Gaulle por haber colaborado con la Alemania nazi durante la ocupación de Francia. Hay ideas que pueden ser consideradas denigratorias de los derechos de los demás, como las xenófobas, y es obvio que son criminales en el sentido estricto del código penal.

En nombre de la pluralidad se nos cuela todo y hemos llegado a creernos que todas las opiniones son integrables, incluso aquellas que atentan contra la democracia, y quizás es la hora de poner ciertas ideas en orden, aprovechando la forma que ha adquirido el paisaje después de la batalla electoral. Los rasgos más pintorescos de nuestra situación proceden de la falta de voluntad política, de capacidad argumentativa, de coraje ideológico para enfrentarse a aquellos que nos han impedido ser una nación normal, equivalente en su conciencia propia a aquella que poseen naciones que ni siquiera necesitan recordar a cada instante que lo son, entre otras cosas porque en ninguna parte se han construido las naciones sobre la permanente negociación con quienes no las aceptan. Y como ocurre siempre al calor de la ausencia de respuestas políticas, los nacionalistas no se han conformado con decirnos quiénes son, sino que se empeñan en indicarnos lo que debemos ser los demás. Incluso cuando los demás somos la inmensa mayoría de la sociedad española. Quien esté libre del pecado político de haber considerado que una extravagancia arcaizante era una muestra de modernización y de calidad democrática española, que tire la primera piedra, antes de que todos los proyectiles estén a disposición de los de siempre.
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR
DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DOS DE MAYO, NACIÓN Y LIBERTAD

Un milagro al alcance de nuestros bolsillos
EDITORIAL Libertad Digital 4 Diciembre 2011

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, a la que pertenecen más de 650 personas directamente afectadas por aquella espantosa matanza terrorista, está viviendo momentos dramáticos. El motivo: la asfixiante falta de fondos, que amenaza de muerte a la entidad que preside Ángeles Domínguez.

"Desde el año 2009 se van recortando las ayudas", ha declarado Domínguez a Libertad Digital. "Hemos tenido que recortar en personal, las propias víctimas hemos participado con aportaciones [al sostenimiento de la asociación] e incluso los trabajadores han renunciado a recibir las indemnizaciones por despido".

Según fuentes de la propia asociación, en 2011 la AAV11M ha recibido 50.000 euros del Ministerio del Interior, 12.000 de la Fundación de Víctimas del Terrorismo... y 0 euros de la Comunidad de Madrid, que en 2010 le había concedido 70.000 euros y en 2009, otros 240.000, secuencia ésta que llama poderosamente la atención.

Convendría que el Ejecutivo autonómico madrileño explicara las razones que le han llevado a cerrar (¿definitivamente?) el grifo a una entidad que está realizando una labor importantísima, tanto en el ámbito asistencial como en el judicial, donde con sus magras fuerzas está librando la batalla por la Verdad, en la que tantos –porque tienen mucho miedo o muy poca vergüenza– ni están ni se les espera.

"Para seguir en esta lucha nos hace falta dinero. Casi más que dinero, nos hace falta un milagro", sostiene Domínguez. Se le entiende perfectamente, pero mejor haría en no recurrir a metáforas providencialistas. Para que nadie las esgrima como coartada. Y es que a la AAV11M no le hace falta un milagro, sino el apoyo de la ciudadanía, de la gente de bien que sabe perfectamente que el compromiso obliga y que la mejor solidaridad es la que acompaña los dichos con los hechos. En definitiva, y por no enmendar la plana a la corajuda Domínguez, se trata de dinero; de un milagro... al alcance de nuestros bolsillos. De predicar la primacía de la sociedad civil con el ejemplo.

Un número de teléfono: 91 311 84 32. Un número de cuenta: 2038 1766 55 6000436375. No olvidar lo inolvidable también es esto.

La herencia económica del PSOE
El nuevo presidente del Gobierno tiene que asumir grandes retos para sacar a España de la crisis, una crisis que, lejos de Bruselas, se traduce en el día a día de los españoles. Así pagan los ciudadanos la herencia económica del PSOE.
La Razón 4 Diciembre 2011

14.468 EUROS DE DEUDA SOBERANA POR CIUDADANO
Un acuerdo en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea podría acabar de una vez por todas con la incertidumbre que se ha adueñado de los mercados en el último año y medio, desde el inicio de la crisis de Grecia, que provocó el rescate de la economía helena y de otros países de la zona euro. Sin embargo, si las tensiones se calman, la prima de riesgo de la deuda española terminará por bajar, con el consiguiente alivio para el pago de los intereses de una factura que asciende hasta los 680.000 millones de euros. Con que sólo bajara un punto porcentual el interés de la deuda (100 puntos básicos) España se podría ahorrar hasta 6.800 millones de euros en intereses. Pero, en términos individuales, si el montante actual de la deuda es de 680.000 millones de euros, a cada español le corresponde una deuda soberana de 14.468 euros.

5,3% DE TIPOS DE INTERÉS
LOS ESPAÑOLES PAGAMOS MÁS POR LOS PRÉSTAMOS
Los españoles están pagando un punto porcentual más de tipo de interés medio del que pagan los europeos por los créditos que solicitan a bancos y cajas de ahorros para comprar una vivienda, un automóvil o desarrollar una actividad económica. Según el Banco de España, el tipo medio de un crédito en España es del 5,3%, mientras que en Europa es del 4,3%.

8,8 MILLONES DE PENSIONISTAS
DÉFICIT EN LA SEGURIDAD SOCIAL
Con 4,42 millones de parados registrados en los Servicios Públicos de Empleo, se hace cada vez más difícil mantener la nómina de las pensiones, que en noviembre alcanzó los 7.169 millones de euros. Para poder garantizar el pago de 86.000 millones de euros anuales a los pensionistas, España tiene que crecer y generar empleo rápidamente, porque la Seguridad Social puede acabar el año con números rojos.

4,42 MILLONES DE PARADOS
REFORMA LABORAL URGENTE
España necesita una reforma del mercado laboral sobre la que ya se ha puesto manos a la obra el futuro presidente del Gobierno. Si, como parece obligado, empresarios y sindicatos alcanzan un acuerdo tal y como ha propuesto la UE, España reducirá la nómina mensual que cobran los más de 2,7 millones de beneficiarios de las prestaciones por desempleo. Una cifra que este año alcanzará los 29.520 millones de euros.

36.000 MILLONES DE EUROS
COMBATIR UN DÉFICIT INSOSTENIBLE
La legislatura socialista le deja a Rajoy un escenario complicadísimo en cuanto a la reducción del déficit público. Por tanto, el nuevo Gobierno está obligado, por los compromisos adquiridos por José Luis Rodríguez Zapatero, a reducir el déficit público hasta el 3% del PIB, lo que significa que para los años 2012 y 2013 España tiene que conseguir unos ingresos equivalentes a 36.000 millones de euros o bien, reducir los gastos en una cifra similar. Si España recupera su papel en Europa y los mercados así lo valoran, la economía tendrá que acelerar su crecimiento, lo que se traducirá en más ingresos por IRPF, IVA y Sociedades, porque las empresas, al obtener más beneficios, pagarán más por el impuesto de sociedades. Por el lado del gasto, se reducirá el montante de las prestaciones por desempleo al bajar el número de parados. Información realizada por Jesús Martín

Paquetón de normas (II)
Alfonso USSÍA La Razón 4 Diciembre 2011

Artículo 904
Quien manifestara que tal o cual decisión se ha tomado «en base a» será públicamente calificado de idiota «en base a» lo idiota que es.

Artículo 165
El español que se precie de serlo negará el saludo para siempre a quien le recomiende o le ordene «que se cambie las pilas». La respuesta «que se las cambie tu madre» se valora positivamente por parte del Legislador.

Artículo 69
El Legislador renuncia a redactar el presente artículo llevado de su natural pudor, sanas costumbres y temor al incumplimiento del Sexto Mandamiento.

Artículo 854
El Legislador informa con absoluto rigor al llamado «sector pijo» de la sociedad que no hay nada en el mundo que pueda ser calificado de «alucinante».

Artículo 1007
Quien hablando en español diga «A Coruña» en lugar de La Coruña, «Fisterra» en lugar de Finisterre, «Girona» por Gerona, «Hondarribia» por Fuenterrabía, «Donostia» por San Sebastián y «Vilanova y la Geltrú» por Villanueva y Geltrú, podrá ser inmediatamente enviado a tomar «par le cul».

Artículo 674
El pitilín y el pompis dejan de serlo a partir de los siete años.

Artículo 98 Bis
Podrá ser públicamente zarandeado sin derecho a réplica o protesta el ciudadano que anuncie que va al «váter», o que vuelve del «váter», o que pregunte y se interese por la ubicación del «váter». El «váter» no existe y el que vaya al «váter» lo mejor que puede hacer es no volver.

Artículo 543
El comentarista deportivo que, narrando o comentando una carrera de motociclismo, dijera que tal o cual motorista se dispone «a negociar una curva» será obligado a negociarla de verdad al fin de la carrera, adquirirla posteriormente, y llevarse la curva a su casa.

Artículo 23
Si coincidiendo con el habitual y tradicional encuentro estival entre los reporteros del corazón y la actriz Ana Obregón para inmortalizar su «primer baño de la temporada», se presentara un tiburón blanco y procediera a un ataque fulminante, el tiburón blanco será declarado «especie protegida» y se le concederá la Gran Cruz del Mérito Civil.

Artículo 555
Se prohíbe la «tomatina» de Buñol.

Artículo 9
El varón que cumpla habitual fornicio con mujer de blanca piel y pelo teñido de rojo será obligado por la autoridad competente a fumar «Marlboro».

Artículo 6
El hombre depilado no tendrá derecho al voto en las elecciones autonómicas.

Artículo 92
El que, recién llegado de los Estados Unidos, diga «New York» en lugar de Nueva York, y pronuncie «Maiami» y no Miami, permanecerá, como mínimo, seis días en Alsasua con su Alcaldesa.

Artículo 1463
Las madres de las novias, a requerimiento respetuoso de sus futuros yernos, podrán ser obligadas a mostrarles sus culos, para que ellos, libremente y sin presiones, se figuren a lo que pueden llegar sus futuras mujeres en unos años, concediéndoles la oportunidad de romper sus compromisos sin la obligación de devolver los regalos previamente recibidos a la exposición del antifonario suegril.

Artículo 104
El solo hecho de iniciar la entonación de la canción de Julio Iglesias «Soy un truhán, soy un señor» conllevará la pérdida de un buen número de derechos que no ha lugar especificar en estos momentos.

Artículo 546
El hombre o mujer que presuma de ser una persona cultivada, y no pueda demostrar que de sus orejas nacen y crecen zanahorias, nabos, pepinos, cebollas o rábanos, podrá ser objeto de riego durante la siguiente primavera.

Artículo 113
Todo aquel que se intoxique en una boda por consumir un «cocktail de mariscos» no podrá reclamar nada de nada, por tonto.

huyendo del nacionalismo
Félix de Azúa, el último "exiliado" de Cataluña en Madrid
El escritor y periodista Félix de Azúa confiesa en El Mundo que va a ser padre y no quiere que su hija se eduque en Cataluña.
libertad digital 4 Diciembre 2011

Félix de Azúa es otro de los intelectuales catalanes que han abandonado Cataluña para instalarse en Madrid, hartos del nacionalismo. "No soy el único. Son muchos los catalanes que estarían deseado poder salir para escapar de ese monólogo constante del nacionalismo catalán", dice en una entrevista en El Mundo uno de los articulistas estrella del El País.

Y es que Félix de Azúa se considera un "exiliado" en Madrid. "En Cataluña se da un totalitarismo blando parecido al peronismo en Argentina". "Voy a ser padre en unos días y eso me llevó a pensar que el egoísmo está de más. No queremos que nuestra hija sea educada en Cataluña. No deseo que la eduquen unos ideólogos que la van a derivar hacia una situación indeseable con el resto de los españoles. No quiero que me suceda como a un amigo cuando su hijo de 8 años le preguntó: ‘Papá, ¿nosotros qué somos: catalanes o fachas?’. Ésa es la ideología imperante en los colegios y en las universidades a través de la vigilancia extrema de los comisarios políticos del nacionalismo".

De Azúa se confiesa desengañado con la política. "Mira el PSOE cómo está: desmantelado. Para los de mi generación no era un partido, sino una iglesia. Pero ya no pueden mantener los mascarones de proa ni el rumbo destructivo, tan reaccionario, si miramos, por ejemplo, su actitud ante los nacionalismos".

Actualidad
La Asociación del 11-M, a punto de cerrar por falta de fondos
Sin subvenciones, las víctimas piden ayudan a la ciudadanía para financiar sus proyectos
 www.lavozlibre.com 4 Diciembre 2011

Madrid.- Tan solo seis años después de su inicio, la Asociación de Víctimas del 11-M está a punto de cerrar. El motivo no es otro que la falta de fondos. Y es que sus responsables denuncian que no reciben ya ningún tipo de ayuda o subvención que les permite seguir desarrollando sus proyectos.

La crisis ha hecho que las ayudas que les podía otorgar la Comunidad de Madrid este año no lleguen a su sede. Y es que los recortes han afectado también a la Asociación de Víctimas del 11-M, que aglutina a 650 personas, y que es la única que acoge únicamente a los damnificados por los atentados de Madrid. Su falta de fondos no solo repercute a la ayuda psicológica que reciben las víctimas y familiares si no también a sus procesos judiciales, donde la Asociación se presenta siempre como acusación particular.

Fundadores, además de la de la Red Europea de Asociación de Víctimas del Terrorismo, que engloba a 32 organizaciones, la mayor parte de sus ingresos provenía de la Comunidad de Madrid. Sin poder tener un remanente de dinero en sus arcas, pues es ilegal, la Asociación de Víctimas del 11-M apela ahora a la solidaridad ciudadana para poder sobrevivir. Si no, dicen, el cierre será su destino.

Un final que podría suponer, además, su desembarco en los tribunales pues la Asociación reclama que no tendrían dinero para indemnizar a los trabajadores en caso de cierre y despidos. Un cierre que daría al traste con los numerosos proyectos de las víctimas tan solo seis años después de su triste comienzo.

El drama del exilio vasco
«Nuestro voto haría frente al nacionalismo»

C. C. La Razón 4 Diciembre 2011

Madrid- Hoy es propietario de un hotel en Frómista. Pero hace cuatro años, como tantos otros, tuvo que marcharse del País Vasco por la amenaza de ETA. Es Nicolás Gutiérrez, concejal del PSE en Miravalles durante 16 años. «Me fui hace casi cuatro años, porque había aparecido en varias listas de comandos». «A mí me ha echado el nacionalismo excluyente», relata a este diario. En su caso, es difícil que vuelva a su tierra natal, entre otras razones «porque hemos construido una nueva vida de forma obligada». Eso sí, «lo que sí reivindicamos es Justicia, porque se ha primado la seguridad frente a la libertad». Y se muestra tajante: «Mi ejemplo de libertad es que pueda pasear por mi pueblo con LA RAZÓN bajo el brazo sin ningún problema». Nada tiene que ver que hoy milite en UPyD, para sumarse a la propuesta del PP de que los exiliados vascos puedan votar en las autonómicas. «Me parece vital el tema del voto. Es una cuestión de voluntad política», que serviría además «para equilibrar lo que el nacionalismo ha conseguido gracias a ETA».

«Se estaba produciendo un recorrido lógico que iba a acabar mal»
Madrid- «La decisión de marcharte es personal, pero, aparte del proceso lógico que se estaba produciendo, yo era muy vulnerable». No en vano, José Virgilio aparecía en los objetivos de una lista reducida del «comando Vizcaya». José Virgilio tuvo que abandonar el País Vasco hace casi once años. Antes, tuvo que sufrir amenazas y actos de «kale borroka» para atemorizarle. «Se estaba produciendo un proceso lógico que iba acabar mal. Ahora, Virgilio reclama que «es de justicia que quienes nos hemos ido recuperemos nuestros derechos civiles, entre ellos, el voto».

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El exilio que rompe familias y urnas
La huida de un 8% del electorado vasco da alas a los nacionalistas
Carmen Gurruchaga La Razón 4 Diciembre 2011

MADRID- El exilio vasco es tan numeroso y diverso que resulta difícil analizar caso por caso, pero sí tiene en común el drama personal que acarrea tener que marchar obligatoriamente de tu propia tierra porque un grupo de intolerantes están dispuestos a asesinar a quien no siga sus reglas. Desde que ETA iniciara su actividad terrorista, decenas de miles de personas han emprendido el camino del exilio en distintas oleadas. La primera tanda de la esa diáspora estuvo compuesta, principalmente, por empresarios que se negaban a pagar la extorsión del llamado «impuesto revolucionario»; a continuación, miembros de la UCD. Más tarde fueron personas vinculadas al PP y al PSOE y, finalmente, a partir de 1996, cuando la banda elaboró un texto que cínicamente tituló «Socialización del sufrimiento», toda persona que se opusiera dialéctica o intelectualmente al totalitarismo etarra: periodistas, profesores, catedráticos... En definitiva, toda la sociedad vasca no nacionalista. Y eso sin contar las personas asesinadas residentes en Euskadi, cuyas familias, mayoritariamente, también abandonaron el País Vasco.

Todos juntos pueden alcanzar el 8% de la población que no es nacionalista, de suerte que por la vía de las armas y el terror los nacionalistas han hecho desaparecer una parte importante de sus contrincantes electorales. Pues, desafortunadamente, son pocos los exiliados que ejercen ese derecho democrático en el País Vasco, ya que, salvo pocas excepciones, están empadronados en el lugar al que se trasladaron a vivir cuando se vieron obligados a huir para no perder la vida. En la mayoría de los casos por puro pragmatismo y, en otros, para romper amarras y pasar definitivamente página a tanto dolor. En la práctica, resulta muy complicado vivir en una comunidad autónoma y estar empadronado en otra. Además, legalmente un ciudadano está obligado a pagar sus impuestos en el lugar en el que reside más de 180 días al año, por lo que en el caso de los exiliados vascos el domicilio fiscal difícilmente podrá ser la comunidad vasca.

Normalmente, el domicilio fiscal y el lugar de residencia suelen ser el mismo, pero es que, además, si no es así es imposible conseguir una viñeta de aparcamiento horario, plaza en un colegio público o concertado para los hijos atención sanitaria en un centro de salud. Y el exilio ya es lo suficientemente duro per se como para añadirle dificultades accesorias y evitables. La consecuencia inmediata de este «desempadronamiento» es que los nacionalistas suben en número de votos y en porcentaje, porque un 10% de los ciudadanos con derecho a voto, que depositarían la papeleta a favor de un partido no nacionalista, no puede hacerlo. Otra consecuencia tangible es el gasto extra en el que incurre una familia obligada a cambiar de lugar de residencia, que tiene que dejar su casa, su trabajo, su negocio, si lo tiene; e instalarse en una ciudad nueva y buscarse la vida. Un caso dramático fue el de Nieves Baglietto, concejal de UCD y hermana de Ramón Baglietto, asesinado por un etarra al que de niño había salvado la vida. Nieves dejó su negocio y con 10 hijos se instaló en Madrid. Su dramática historia está contada en una biografía titulada «El canto del cisne». Pero el drama es que en esas decenas de miles de exiliados hay muchas familias Baglietto.

Carmen Gurruchaga
Periodista y escritora

La vergüenza de nuestro silencio
PELLO SALABURU www.eldiaroivasco.com  4 Diciembre 2011

Parece que las declaraciones del escritor donostiarra Fernando Aramburu no han sentando muy bien y han suscitado un poco de lío. No comparto para nada algunas de sus apreciaciones (en el supuesto de que los medios las hayan recogido bien), pero no me parece que esté muy equivocado en cuanto al meollo de la cuestión. Este mundo moderno es el mundo de la imagen, es el mundo en donde solo queda y solo vale la imagen que queda al final. Es la percepción social de lo vivido lo que prevalece, esa sensación final de que las cosas han sido más o menos así, aunque pensemos que han ocurrido de otra forma, o aunque, a nivel individual, estemos convencidos de que han sucedido otras cosas. Queda lo que queda en la superficie, las estelas en la mar. Ese, no otro, es el relato de lo sucedido.

Pues bien: lo que ha quedado en toda esta siniestra historia es que los escritores vascos no han alzado su voz cuando lo tenían que hacer. No la han alzado con independencia de la lengua utilizada para escribir sus páginas. No sólo los escritores. No la han alzado los intelectuales, no la ha alzado la universidad. No en público, desde luego. Diría que tampoco en privado. Lo que queda al final en el fondo de nuestras retinas, la estela que distinguimos, después de todo, es nuestro oneroso silencio. Ha habido excepciones, claro, pero las excepciones no hacen sino acentuar el silencio de la mayoría. Los intelectuales -tampoco la Iglesia, no la olvidemos-, han sido incapaces, en su conjunto, de alzar la voz contra ETA cuando había que haberlo hecho.

Ahora, al final, es de prever que el personal intente colgarse medallas, y rebusque aquella frase que se coló como pidiendo permiso en un artículo; aquel libro en el que uno de los personajes hacía un comentario que sólo podía ser interpretado como condenatorio del terrorismo; aquella vez que en un acto público, empujado por las circunstancias, hubo que decir algo que quizás en un contexto adecuado se podía haber entendido como lo que realmente quería que se interpretase quien la pronunciaba, con la confianza interna de que no se enteraría demasiada gente... hemos vivido unos años en los que teníamos que rodearnos de exégetas y de intérpretes dotados de un buen diccionario para poder aclararnos en lo que realmente queríamos decir: «Sí, pero no; no, pero sí; quizás sí, pero en el fondo...». Así hemos construido nuestra historia. Esa es la imagen que hemos dejado. Esa es la estela. Eso es lo que queda. Pregunten, pregunten a los familiares de las víctimas, pregunten cuántos de entre ellos han sentido a su lado el calor de escritores, profesores, universitarios o intelectuales en general. No nos engañemos una vez más. Por lo que sea, por planteamiento ideológico, por desidia o por miedo, no hemos sabido dar la cara, ni ponernos del lado de los débiles, ni defender los principios éticos mínimos que deben regir en las relaciones humanas. Esa es nuestra triste historia. Y eso es lo que va a quedar.

Ni siquiera, por desgracia, a nivel privado. Hemos rehuido en nuestras conversaciones hablar del tema. Incluso cuando la persona que teníamos enfrente reivindicaba sin complejos un posicionamiento ideológico que nos causaba náuseas: incluso entonces hemos callado. En marzo de 1996 presidí en la universidad, en un acto de gran valor simbólico, un homenaje a Tomás y Valiente, profesor universitario y brillante intelectual asesinado por ETA. Ese día hubo enfrentamientos y destrozos en varios locales de la universidad. Las sillas que salían volando por las ventanas fueron imágenes que se colaron en los telediarios del día. Quitando las que se produjeron en el momento, ¿cuántas otras llamadas de solidaridad recibí? ¿Cuántos universitarios se preocuparon por lo que pasaba? ¿Cuántos fueron capaces de enviar una nota en un sobre cerrado? ¿Cuántos intelectuales levantaron la cabeza? ¿Cuántos escritores, sea en euskera o en castellano, reflexionaron en voz alta? ¿Dónde estaban? ¿Dónde, en esa ocasión y en otras muchas?

¿Dónde están ahora? Porque ahora también están sucediendo cosas. Ahora se intenta tapar el tema, se intenta reescribir la historia y extender la amnesia, revisando todo lo pasado a la baja. Incluso algunos no tienen remilgos en alentarnos defendiendo que la amnesia es necesaria para que todos vivamos en paz. La intelectualidad permanece callada y muda ante semejante ataque a los principios éticos más elementales. No se trata, por tanto, sólo del pasado. Estamos hablando del presente.

El reciente comunicado de la familia Uria vuelve a dejar las cosas en su sitio. «Es el dolor natural de las víctimas», dirán algunos. «Tienen nuestra comprensión», añadirán otros. «No tenemos por qué compartir sus planteamientos», sentenciará la mayoría, de forma explícita o callada, con su silencio. Y, sin embargo, es elemental lo que dice el comunicado. Piden solo solidaridad real, piden que se condene con claridad esa barbaridad. Y que quien lo impulsó, con su actitud activa o silenciosa, acepte lo sucedido. Y diga que se equivocó. ¿Es mucho pedir? Tampoco hoy sé dónde están nuestros escritores e intelectuales. Aquí, que firmamos manifiestos hasta para protestar por el trazado de un camino rural, seguimos en silencio. Y no creo que sea por no saber escribir.
 


Homenaje Uría, asesinado a tiros por ETA hace tres años
«La exclusión surge antes de marcharnos»
José Manuel Lestón dejó el País Vasco en 1997 «por no vivir en un lugar hostil»
F. Cancio La Razón 4 Diciembre 2011

MADRID- «Somos exiliados exteriores, pero antes vivimos una vida de exiliados interiores. La exclusión surge antes de marcharnos». Quien habla es José Manuel Lestón, hijo de un inspector jefe de Policía Nacional destinado en Irún al que la presión, las amenazas y los intentos de asesinato obligaron a abandonar su tierra para irse a Galicia en 1997. Recuerda con tristeza cómo ese miedo le ha convertido en una víctima, una víctima que tuvo que huir «por no compartir una ideología totalitaria, por no querer que me maten y no querer vivir en un lugar hostil».

Reconoce que los comienzos en otro lugar fueron duros, entre otros motivos por el hecho de ser vascos: «Notábamos cómo nos miraban con cierto recelo al ver la matrícula de nuestro coche, de San Sebastián», y, también, la coletilla de «éste es vasco, a ver por dónde va...». Ahora, varios años después, «vivo muy tranquilo, no me siento perseguido, pero piensas que te has ido de tu tierra», asegura.

Pese a «perder amistades, vivencias o el apego a tu tierra», parece que ha asimilado su situación, pero reclama, además de poder votar en las elecciones vascas, que las víctimas «unan sus fuerzas, sin personalismos ni presiones políticas» para lograr la paz y la libertad duradera. Y real. Aunque no se muestra muy confiado en que llegue a cumplirse.

En lo que se refiere a las elecciones, asegura con cierto malestar que «los exiliados tenemos que pagar con la renuncia de no poder votar desde nuestras residencias actuales». «La guerra de las pistolas ha hecho que el censo electoral de no nacionalistas en el País Vasco se reduzca», asegura, y, ante el escenario que se avecina, con «esta falsa paz negociada, qué menos que nos dejen votar».

Sobre las víctimas y las asociaciones cívicas, Lestón aplaude su labor, aunque sí que reclama «más unidad» y «sumar fuerzas para, juntas, tener una hoja de ruta de las víctimas, porque ahora la hoja de ruta que hay es la de los verdugos». Todo, con un fin que tiene bastante claro: «Una conferencia de paz organizada por las víctimas», pero «independiente, que no sea apoyada por cualquier político de forma interesada».

Porque la paz que tratan de vender tras el anuncio de ETA no se la cree. «La opresión va a seguir siendo la misma, desgraciadamente. Bildu sigue ejerciendo presión», al tiempo que añade que esta «supuesta paz no aborta la idea del nacionalismo del gudari (soldado vasco)». «Las víctimas, lo que pedimos, es la entrega de las armas, que pidan perdón y que erradiquen de su seno cualquier tipo de acción excluyente. Y que cumplan las penas».
Mientras habla, su voz se llena de cierta ira, sobre todo al pensar que muchos de los etarras excarcelados por reducción de condenas «van a poder pasear tranquilos por mi tierra y yo voy a seguir oprimido. Eso es lo verdaderamente triste».

Homenaje a Uría, con Bildu a medias
Varios cientos de personas, entre familiares y amigos de Ignacio Uría y representantes políticos de PSE, PNV, PP, EA y Aralar, se concentraron ayer en Azpeitia (Guipúzcoa) para homenajear a este empresario guipuzcoano, asesinado a tiros por ETA hace tres años. En representación de Bildu tan sólo acudió Peio Urizar, secretario general de EA, que al término del homenaje se refirió a la ausencia del núcleo duro de su formación. «Nuestra voluntad va a ser ir avanzando posiciones y que el año que viene la representación institucional sea completa», afirmó Urizar. La concentración se desarrolló durante quince minutos, sin ningún lema, frente al monolito levantado en memoria del asesinado.

El destierro... es una injusticia
Carlos María Ruiz Cortadi La Razón 4 Diciembre 2011

Desde hace más de medio siglo nuestro país ha sido sacudido por la barbarie terrorista, básicamente, proveniente de ETA. Aunque también ha habido otros movimientos terroristas, como GAL, comandos autónomos anticapitalistas… Cierto es que todos recordamos con terror y lágrimas los casi 900 asesinados, los miles de heridos físicos, los psicológicos… Pero, ahora que se habla de cerrar las heridas del conflicto –otro eufemismo–, aquí no ha habido conflicto. Lo que hemos tenido son unos asesinos que en nombre de no sé qué «sabinismo separatista» han eliminado la paz y la libertad. En estos más de 50 años hemos sido muchos los residentes en Vascongadas y en Navarra que hemos tenido que salir de nuestros pueblos, villas y ciudades en busca de Paz y Libertad. Fue en los primeros años de la década de los 70 cuando, políticos, empresarios, funcionarios... tuvimos que abandonar la tierra que nos vio nacer. Somos más de 200.000 que hemos sido acogidos, hoy con cariño, pero en un principio con reservas. Éramos vascos… Nuestra vida ha sido muy dura. Tuvimos que malvender nuestra vivienda para fijar la nueva residencia. Volvimos a malvender los vehículos, nadie quería nuestras matrículas, nuestros amigos no sabían dónde estábamos, no recibíamos correo de nuestras familias, por seguridad.

De todas estas penurias nadie se ha acordado. No somos culpables de nuestro destierro. Sólo tienen culpa los etarras y sus amigos. Hora es ya que la sociedad piense en la deuda que tiene con estos exiliados. Ahora que se habla de normalidad debemos recordar que estos 200.000 no podemos votar en nuestros pueblos, de donde salimos contra nuestra voluntad. El nuevo Gobierno debe pensar en resarcir en los daños económicos, morales y políticos de este éxodo. Económicos, pues las pérdidas patrimoniales han sido evidentes, y políticos, por lo que haciendo las modificaciones que procedan nos vuelvan a dar el voto en nuestra tierra. El destierro es una injusticia que sólo se resuelve con justicia. Lo contrario será cerrar unas heridas en falso y esto es muy malo.

Cataluña
Mas presenta al diario ‘Ara’ como un ejemplo para los emprendedores, tras otorgarle un millón en subvenciones
El presidente de la Generalidad asegura que el rotativo independentista está ‘haciendo un producto con vocación de servicio al país [por Cataluña], a su cultura y a su lengua‘.
Redacción www.vozbcn.com 4 Diciembre 2011

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha aprovechado el primer aniversario del lanzamiento del diario Ara para trasladarle su enhorabuena y desearle un próspero futuro. A través de un artículo titulado Retos estimulantes, Mas ha aplaudido su ‘espíritu emprendedor’, especialmente en una época tan complicada dedibo a la crisis.

Mas ha augurado que Ara ‘deberá realizar un gran esfuerzo para que esta aventura iniciada en tiempos tan inciertos tenga un final feliz a largo plazo’, pero ha subrayado que, ‘todo parece indicar que Ara va saliendo adelante, a pesar de la dureza de la situación económica, haciendo un producto con vocación de servicio al país [por Cataluña], a su cultura y a su lengua [por el catalán]‘. Y ha animado a seguir el ejemplo de la cabecera dirigida por Carles Capdevila:

‘Estoy convencido de que cualquier emprendedor que se atreva a adentrarse en este aparente campo minado que ahora nos rodea tiene más posibilidades de durar que los que lo hicieron en tiempo de bonanza económica’.

El líder de CiU ha destacado los cambios ‘sin precedentes’ que ha sufrido el mundo de la comunicación en los últimos años, ‘especialmente’ a causa de la digitalización y de la irrupción de los diarios gratuitos, lo que ha afectado principalmente a la prensa tradicional en papel. Pero se ha felicitado de que el sector se haya ‘redimensionado’ y haya podido evitar desaparecer o entrar ‘en una crisis irreversible’. Y ha apuntado que, a pesar de los avances económicos, ‘el verdadero reto del periodismo, no es otro que la información veraz, rigurosa y honesta’ y ‘su contribución a una sociedad mejor informada y, por tanto más libre’.

La Generalidad otorgó una subvención de un millón de euros a Ara
Los editores del diario Ara (entre los que destacan el Grup Cultura 03 -uno de los más beneficiados por la Generalidad-, la Fundación Carulla -cuyos promotores están siendo investigados por presunto fraude fiscal-, el Grup Focus, y los periodistas Toni Soler y Albert Om -dos de los principales proveedores de TV3 a traves de sus producturas Minoria Absoluta y Dies Tontos-) recibieron meses antes de su lanzamiento una subvención de la Generalidad de 990.000 euros, sin embargo, Mas ha pasado de puntillas por esta cuestión:

‘No es lo mismo creer con sinceridad en la colaboración entre el sector público y el privado que entender que el primero solo constituye un depósito de subvenciones y el segundo un lugar donde solo se recaudan impuestos. Mal asunto cuando la administración y la empresa privada se perciben mutuamente de esta forma, porque la desconfianza no lleva a ningún sitio’.

Según el último EGM, el diario Ara cuenta con 78.000 lectores diarios, y, en el ranking de prensa escrita de Cataluña, se situaría por detrás de las ediciones en castellano y catalán de La Vanguardia y El Periódico, de El País y de El Punt Avui; y con una difusión muy similar a la que tiene El Segre, Diari de Tarragona o El Mundo.

Recortes de Prensa   Página Inicial