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Recortes de Prensa   Lunes 2 Enero 2012

 

Los recortes y subidas de impuestos decididos por el gobierno de Rajoy son inmorales y antidemocráticos
Francisco Rubiales Periodista Digital 2 Enero 2012

Meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos para sacarles dinero sin eliminar antes lacras antidemocráticas como la financiación pública de los sindicatos y partidos políticos es inmoral, injusto y contrario a la democracia. En países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania partidos políticos y sindicatos viven de las cuotas de sus miembros y no se concibe una financiación como la de España, sustentada por los impuestos ciudadanos.

Es cierto que el gobierno afirma haber rebajado la financiación de los partidos y sindicatos un 20 por ciento, pero tenía que haberse suprimido por completo, como es recomendable en las democracias limpias y avanzadas. La opinión pública española lo tiene claro: antes de entrar a saco en los bolsillos de los ciudadanos deberían haber adoptado otras medidas igualmente necesarias, como adelgazar el Estado, engordado en contra del interés general y del bien común por políticos indecentes, sin otro fin que el de colocar a sus correligionarios, parientes y amigos.

La democracia es una sistema que se fundamenta en valores y principios, algunos irrenunciables, como el respeto a la voluntad popular, la equidad, la justicia y la ética. Los recortes aprobados por el gobierno, aunque pretendan justificarse por la situación económica, no están sustentados por la equidad, ya que perjudican más al ciudadano que al político, que una vez más actúa como déspota que no renuncia a sus privilegios, ni por la Justicia y la voluntad popular, que exigen que se desmonte primero el "Estado de Privilegio" creado por los políticos para beneficio de ellos mismos.

La inmoralidad e injusticia de las medidas del gobierno Rajoy colocan a ese partido, innecesariamente, en la senda del desgaste acelerado y del rechazo popular intenso, hasta el punto de que podría perder, inesperadamente, las próximas elecciones andaluzas. Los dirigentes del Partido Popular deberían entender que sus votantes le han apoyado para algo muy diferente a lo que están haciendo y que quienes les han llevado hasta la Moncloa no quieren que se condecore a Zapatero y se despliegue complicidad corporativa con los socialistas derrotados, sino que se persiga el delito, se sea inflexible frente a la corrupción y se eliminen los numerosos e intolerables privilegios de una casta política que es la que nos ha conducido hasta el desastre.

Antes de seguir asfixiando al ciudadano con nuevos recortes y subidas de impuestos, cuyo efecto sobre la economía siempre es paralizante y recesivo, l actual gobierno debería emprender una cruzada drástica contra los bastiones del lujo y del abuso político, entre los que se encuentran la insoportble financiación de las ruinosas televisiones públicas autonómicas, que no tienen otra utilidad que la propaganda de los gobiernos regionales, la misma financiación de partidos, sindicatos y patronales y la eliminación de administraciones duplicadas, la existencia de miles de empresas públicas inútiles y el mantenimiento de cientos de miles de puestos de trabajo superfluos, casi siempre creados para que amigos y familiares del poder vivan de la teta del Estado.

Sin emprender esa cruzada por la decencia y la justicia que los españoles ansían con todas sus fuerzas, el futuro del Partido Popular, que verá como pierde apoyos populares a rítmo de vértigo, es tan negro que, probablemente, ni siquiera alcance a culminar la actual legislatura.

Voto en Blanco

Medidas anticrisis
Al fin, la izquierda auténtica
Emilio Campmany Libertad Digital 2 Enero 2012

En el pobre argumentario del nuevo Gobierno está el de que han subido los impuestos defraudando su promesa electoral porque no había más remedio que hacerlo ante el desfase presupuestario que ocultó el Gobierno de Zapatero y al que hay que hacer frente. Pobrecitos, que Zapatero no les deja cumplir sus promesas electorales. Mentira cochina.

No sólo se nos dijo que no iban a subir los impuestos, sino que hacerlo era contraproducente porque restaría capacidad de consumo a los contribuyentes, perjudicaría a la actividad económica y, a la larga, haría disminuir la recaudación. Se supone que creían en eso. Pues no debe de ser así cuando, enfrentados al primer problema presupuestario, lo que se les ocurre es subir los impuestos.

Por lo tanto, no se trata de un simple incumplimiento electoral. Se trata de que se nos han presentado como defensores de una teoría económica que, acertada o equivocada, decían que era la suya. Ahora resulta que en realidad no creen en ella. Más bien, con sus obras, lo que demuestran es creer en las más viejas recetas de la izquierda. ¿Y para esto se han ido a fichar al "gran De Guindos"? Para esto sobraba incluso Miguel Sebastián o Jordi Sevilla y se hubiera bastado y sobrado Alfonso Guerra.

Más sangrante que la subida del IRPF, ha sido la del IBI. Por lo visto, los Ayuntamientos no tienen un duro. La solución de De Guindos es de un ingenio deslumbrante, subir el impuesto que recaudan los ayuntamientos y cuya regulación depende del Gobierno. Y eso lo hacen la semana en que se produce el relevo en el Ayuntamiento de Madrid, que nos ha dado ocasión de ver en todas las televisiones los lujos que allí gastan para que los concejales madrileños se sientan como si fueran grandes chambelanes de Borduria o de Syldavia.

Si ayuntamientos y comunidades autónomas tienen problemas presupuestarios, que gasten menos. Y si no quieren disminuir el gasto social, que supriman los que no tengan ese carácter. A sindicatos y patronales les van a bajar un veinte por ciento las subvenciones. Y, no siendo eso suficiente, ¿por qué no se las bajan más? ¿Por qué siguen gastando a manos llenas las televisiones públicas? ¿Por qué siguen subvencionando los más insólitos eventos? Lo primero que nos dijo el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deportes es que acabaría con la cultura de la subvención, pero no con la subvención a la Cultura, cuando lo apremiante, desde el punto de vista presupuestario, es justamente lo contrario.

Ahora, eso sí, para el Gobierno, todo este conjunto de imaginativas medidas tiene una enorme ventaja. Han dejado sin discurso político a Cayo Lara, que lleva meses diciendo que, para salir de la crisis, lo que hay que hacer es subir los impuestos. Ahora, lo único que podrá decir el viejo comunista es que hay que subirlos más. Que a nadie le extrañe que vuelvan a hacerle caso.

Medidas anticrisis
El orden de los factores
Jaime de Piniés Libertad Digital 2 Enero 2012

A nadie le ha sorprendido el anuncio de que el déficit público de España ronde el 8% del PIB; todos los analistas así lo preveían. La sorpresa ha venido con las medidas anunciadas por el nuevo Gobierno para hacer frente a la nefasta gestión anterior. Se le tiene que reconocer al Gobierno que ha tomado medidas contundentes e inmediatas para restablecer la credibilidad y confianza en la capacidad del Estado para hacer frente a la deuda pública. Obviamente, estamos hablando de nuestra percepción en el exterior y por parte de los mercados, a donde necesariamente tiene que acudir el país para financiarse.

Sin embargo, analizando estas medidas desde nuestro propio panorama, el español, nos damos cuenta de que presentan el claro matiz de haber sido tomadas en clave política; buscando una solución para ir tirando, y no afrontando el meollo de la cuestión: el gasto de las Comunidades Autónomas (CCAA) y de las Entidades Locales (EELL). A nadie se le escapa que las elecciones andaluzas están al caer.

Las CCAA son responsables de más de la mitad del desvió en el objetivo presupuestario de 2011 y, de momento, no van a asumir ninguna medida para frenar su gasto. Las medidas enunciadas equivalen a obligar a los españoles y al Estado a hacer el ajuste que no se impone ni a las CCAA, ni a las EELL. Es cierto que tanto unas como otras han asumido la mayor parte del gasto "social" en España, sobre todo en educación y en sanidad. Pero también es cierto que el gasto se ha disparado dando lugar a un desbarajuste que, o se ordena y limita, o se va todo al garete.

Se nos dice que tenemos que esperar hasta el segundo paquete de medidas para conocer las medidas adicionales, es decir, hasta después de las elecciones en Andalucía a finales de marzo. Evidentemente ese segundo paquete será necesario, pues el que se acaba de anunciar sólo suma unos 15.000 millones de euros y el ajuste para alcanzar el objetivo en 2012 requerirá al menos otros 20.000 millones. Tendremos que esperar por lo tanto, convenga o no a la economía española, a ese momento político para comprobar cómo el Gobierno español encauza y endereza una situación de gasto público desbocado que nos está arruinando a todos.

Coincido con quienes indican que el orden de las cosas importa, y opino que la ciudadanía ya está suficientemente exprimida económicamente y no tiene que ser la única pagadera de las malas gestiones y de los plazos políticos.

El Estado Autonómico español
http://juanjulioalfaya.blogspot.com 2 Enero 2012

La España de las mininaciones
¿El nuevo Gobierno aceptará las cada vez mayores diferencias entre unos y otros territorios? ¿Realmente será capaz de contener el gasto público que generan las Autonomías en un momento de crisis económica? El Estado de las Autonomías no ha sido la mejor forma de cohesionar España.
Carmen Leal. Diario de América

Hasta ahora el modelo de “Estado autonómico” (variante autóctona de Estado federal) ha ido repartiendo el poder del Estado, de menor a mayor, entre Municipios, Autonomías, y Gobierno Central. Con el paso del tiempo este “poder político” (que emana del pueblo), ha ido aumentando hacia las Autonomías mal llamadas “históricas” (como si las otras no tuviesen historia), llegando a parecer “cuasi Estados” de facto, especialmente en el País Vasco y Cataluña. Se han ido traspasando competencias hasta adelgazar el Estado español de tal forma que en esos territorios, todavía españoles, el Estado es casi residual, casi inexistente. Así las cosas se plantean unos nuevos Estatutos, que en el caso catalán es un verdadero proyecto de “Constitución catalana”. Por parte del País Vasco ya se plantea un referéndum de “autodeterminación” con fecha fija, para atender a las demandas del “pueblo vasco” como anticipo de su independencia. Antes ya naufragó la pretensión del “Estado asociado”, estatus especial para el País Vasco.

Aunque nuestra vigente constitución “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones” (Art. 2) los gobernantes autonómicos no leen la totalidad del articulo y se les olvida que “La Constitución se fundamenta en la Unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles”.

En vista de las prebendas que se derivan de las transferencias a las “nacionalidades”, todas las autonomías en sus Estatutos procuran incluir la denominación de “nación” a medida que se van reformando los Estatutos. Hay que subir de categoría y tratar al Estado de tú a tú, ya que España no es “una Nación” sino solamente el Estado. Cataluña ya es “una Nación” (en el nuevo Estatuto). Y Andalucía una “realidad nacional” ¡faltaría más! Las demás procuran incluir la palabra “nación” o “nacional”. Me contaban un jurista amigo que había asesorado a un Parlamento autónomo y les había aconsejado que escribiesen en su Estatuto que la Autonomía TAL posee ¡“aroma nacional”! ¿Y por qué ha de ser menos? ¿Por qué ha de tener menos competencias políticas y administrativas? ¿Por qué solamente hablan castellano? Entonces es cuestión de resucitar el dialecto medieval autóctono, bable, leonés, asturiano, riojano, etc.

Se va extendiendo la idea de España como un “Estado plurinacional” (nacioncillas yuxtapuestas una junto a la otra) o “España, Nación de Naciones” (una conteniendo a otra u otras naciones como las cajas chinas). Lo que se pretende no es otra cosa que acaparar todo el poder político hacia las autonomías de tal manera que el Estado desaparezca con el señuelo de que el ciudadano catalán, vasco, andaluz, etc. estará mejor servido. No hay tal. Hasta ahora el Estado Autonómico ha evidenciado una burocratización galopante, (de 600.00 funcionarios en 1976 pasamos a 3.000.000 en 2008). Un gasto público astronómico. Cataluña tiene una deuda pública de 10.000 millones de euros, y 7.5000 en Andalucía, Madrid 7.000 ¿a dónde vamos? El presupuesto general del Estado en 1976 fue de 6.000 millones de euros, en el año 2008 el presupuesto de gastos del Estado asciende a 349.215,24 euros. Las diferencias entre autonomías son importantes hasta en los salarios. Un funcionario de Justicia puede ganar unos 400 euros más en una u otra autonomía, y si pertenece a la seguridad del Estado la diferencia puede ascender hasta 1.000 euros. ¿Realmente son iguales todos los ciudadanos españoles? ¿Por qué si ejercen un mismo trabajo ganan más salario unos ciudadanos que otros dependiendo del territorio en el que vivan?

La Constitución vigente habla de los ciudadanos “libres e iguales”. No son igualmente libres los ciudadanos del País Vasco porque van con escolta la mitad de los parlamentarios autonómicos y temen por su vida todos aquellos que no son “nacionalistas vascos”, que quieren seguir perteneciendo a la Nación española, la mitad de la población. No son iguales la mitad de los niños catalanes porque no reciben la enseñanza en su lengua materna si son castellanohablantes y sí la reciben en catalán los niños catalanohablantes, aunque los padres de unos y otros pagan iguales impuestos. El Estado de las Autonomías no ha sido la mejor forma de cohesionar España. ¿El nuevo Gobierno aceptará las cada vez mayores diferencias entre unos y otros territorios? ¿Realmente será capaz de contener el gasto público que generan las autonomías en un momento de crisis económica?

Retorno a la cordura
Julio Ariza  www.gaceta.es 2 Enero 2012

Aristóteles aseguraba aquello de ex nihilo nihil fit, de la nada nada se hace. Zapatero, en sus siete años malditos, consiguió que de lo poco, de la poca instrucción de sus ministros, de la poca lucidez de sus diagnósticos, se hiciera muchísimo malo. Creyó, con el moderno construccionismo, que el poder no se arraigaba, no tenía límites, y “vivió con ese engaño, mandando, disponiendo y gobernando”, y los aplausos que recibió prestados, con el viento se marcharon, convertidos por la muerte en cenizas.

En uno de los maravillosos pasajes de El Principito, o mejor, El pequeño Príncipe de Saint-Exupéry, este le pide al pequeño y único habitante del planeta, del que dice ser su rey, que le dé una muestra de su poder: “Haz que el sol se ponga”. El rey, confiado en su fuerza y altanero, le responde: “Lo haré a las 17.45 h”, inspirado, sin duda, en la inexorabilidad de que hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día y una si es digital.

Aquel rey intuía los límites del poder humano. Enraizaba su potestas sobre la limitación de la realidad, comprehendía las leyes de la naturaleza y en ese conocimiento asentaba su grandeza y evitaba su propia destrucción.

Zapatero y los que le acompañaron y aconsejaron no estaban dotados de tan elementales conceptos. Es verdad que desde que Calígula nombrara cónsul a su caballo el poder nos ha obsequiado con esperpénticas y dramáticas páginas a lo largo de la historia. Pero he de afirmar también que el relativismo y la estulticia de una gran parte de la legislación de Rodríguez Zapatero han alcanzado cotas de destrucción moral y social impensables.

Montado su desgobierno sobre una sociedad desnortada por una cultura de lo efímero, alienada por placeres inútiles y de regusto a la amargura de la nada, pusieron en pie leyes que desposeían al hombre de su naturaleza y le privaban de la búsqueda de su único e inevitable fin trascendente.

Han legislado que el matrimonio, lugar natural de la procreación y educación de los hijos e institución imprescindible para la supervivencia del hombre en sociedad, se extendiera a parejas que, por su propia esencia y no por accidente, no pueden cumplir ninguno de sus fines. Era como inventar el contrato de compraventa sin precio, el de alquiler sin renta o la donación remunerada. Era una de sus inútiles pasiones, una de sus naderías. Han intentado hasta suprimir la palabra de los diccionarios o tergiversarla: matrimonio, unión temporal, con mucho talante entre dos, tres o más seres humanas o humanos indistintamente, que tiene como objeto la consecución de su propia felicidad. Lo han intentado, pero como pude decirle personalmente a Zapatero en una de nuestras dos largas reuniones, por mil leyes que hiciera no podría cambiar la trayectoria del sol ni convertir la mesa de su despacho en un plátano. Esta última comparación la comprendió mejor pero con una cierta mueca de extrañeza. Valgan estos argumentos también para los circunspectos miembros del Tribunal Constitucional que deben pronunciarse sobre la Ley de matrimonios homosexuales; ellos tampoco podrán cruzar el umbral de lo racional anclado en la inexorable ley de la naturaleza. Así que allá ellos y su sentido del ridículo. La lástima es que Rajoy esté tan empeñado en no sustraerles de esa posibilidad, incluso de tener el papelón de refrendar una estupidez, allá él también. Si no modifica esa Ley, la vida y la historia lo harán, porque ningún tribunal ni gobernante vaciará lo que han creído todos, en todos los sitios y en todas las épocas.

La Ilustración apuntó el actual “pensamiento ideológico” para el que las ideas crean la realidad, la encarnación del “cógito ergo sum” que ha dado lugar al lamentable “coito ergo sum”. Esas gentes primaron la libertad sobre la verdad sin atender a que la libertad coincide con la necesidad de verdad. El hombre sin vínculos, como muy bien vio Sartre, está condenado a ser libre, con la libertad que lleva a la nada.

Hoy vuelve a tomar fuerza en Europa la imagen del dark continent, el abenland o tierra de la tarde de los alemanes frente al morgenland, la tierra de la mañana. España ha acumulado experiencia y sabiduría para tirar del carro de una rebelión contra la destrucción de nuestras propias raíces. El Derecho Natural debe limitar y moderar al poder, porque el poder sin límites es corrupción sin límites. Aspiramos a que este nuevo equipo de Gobierno vuelva al viejo principio de que el Estado presupone a los ciudadanos y no son los ciudadanos los que presuponen la existencia de un Estado.

Si así lo hacen estarán creando los fundamentos para un auténtico cambio social que allane el camino de cada persona a la consecución de la verdadera felicidad.

El ya añorado Václav Havel terminaba así su primer discurso a la Nación: “Aprendamos y enseñemos a otros que la política puede ser no sólo el arte de lo posible, especialmente si eso significa el arte de la especulación, cálculo, intriga, pactos secretos y maniobras pragmáticas, sino que incluso puede ser el arte de lo imposible, es decir, el arte de mejorarnos y mejorar el mundo”. Havel estaba hablando, sin duda, del imprescindible e imperioso retorno a la locura de la cordura.

Primeras medidas de Rajoy: Socialdemocracia 1 - Liberalismo 0
Antonio España. El Confidencial 2 Enero 2012

Seguramente son ustedes conocedores de la fábula de la rana y el escorpión. En esta breve historia con moraleja, un escorpión convence a una rana para que le ayude a cruzar un río con la promesa de que no le picará, pero a mitad de recorrido le clava su aguijón inyectando el veneno a la rana, que resulta letal para ambos. Mientras se hunden, ésta pregunta por qué y el escorpión responde: “No pude evitarlo, es mi naturaleza”. Pues bien, tras ver el resultado del consejo de ministros del pasado viernes, y la inesperada noticia de la subida de impuestos, más de uno nos hemos quedado con la misma cara que la rana de la fábula.

Poco ha durado el optimismo cauteloso al que me refería en mi post anterior sobre el ministro Luis de Guindos. El juicio de los hechos ha concluido con un veredicto express, pues no hay medida menos liberal -y menos apropiada para la recuperación económica- que subir impuestos. Además, ésta ha venido adornada de la retórica socialista más rancia: apelación a la solidaridad, al sacrificio y a la progresividad. De momento, pues, con el recién estrenado Gobierno de Mariano Rajoy, la socialdemocracia se ha apuntado un tanto frente al liberalismo.

Parece que no se dan cuenta de que la salida de la crisis no pasa por asfixiar más aún a las familias, que con gran esfuerzo y, este sí, genuino sacrificio están devolviendo cómo pueden los préstamos de la época de vino y rosas, a la vez que realizan los ajustes necesarios en la economía doméstica para poder volver algún día a conocer la prosperidad. Así que un mazazo como la subida de impuestos acordada este viernes, por muy extraordinaria y temporal que sea, no hará sino retrasar el esperado momento del inicio de la recuperación.

Justo hoy, cuando la economía más necesita del ahorro de las familias, el Gobierno popular le ha asestado un doble golpe: (1) reduce la renta disponible del trabajo, pegándole una tajada mayor a los frutos del esfuerzo individual, y (2) reduce los rendimientos del ahorro familiar, confiscando una mayor parte de la poca rentabilidad que las familias puedan obtener de aquella parte que ganaron y no gastaron pensando en su futuro (y por la que ya pagaron impuestos, por cierto).

Un mazazo como la subida de impuestos acordada este viernes, por muy extraordinaria y temporal que sea, no hará sino retrasar el esperado momento del inicio de la recuperación

Ese dinero que la sociedad, de poder actuar libremente, pondría voluntariamente allí donde es más necesario -repagar deudas, reconvertir bienes de capital, iniciar proyectos de inversión, etc- por obra y gracia de la acción coercitiva del Gobierno, será puesto allí donde los políticos más lo necesitan. Todo para salvar la cara y evitar tomar decisiones que van en contra de sus intereses particulares -todo lo que sea reducir la insoportable losa del Estado va en contra de sus intereses-.

Permítanme una breve digresión y que peque, si quieren, un poco de demagogo. Porque están sacando dinero de nuestro bolsillo, dinero que nos cuesta a la inmensa mayoría mucho esfuerzo ganar, para que sus señorías puedan, entre otros muchos, muchísimos, ejemplos, descansar en un hotel de 5 estrellas entre sesión y sesión parlamentaria, para que los señores secretarios de Estado puedan desplazarse cómodamente en coches oficiales o para que los excelentísimos ex-alcaldes -y ahora ministros de Justicia- puedan disponer de mayordomo personal y salón comedor privado. ¿Me puede explicar alguien del Gobierno en qué capítulo del manual de la democracia se explican tales privilegios y por qué hay que mantenerlos al tiempo que suben los impuestos?

Y, por favor, que no nos vendan la mercancía averiada de que se trata de un impuesto de “solidaridad” (sic). La solidaridad a punta de pistola -que es como, en última instancia, se cobran los impuestos- no es tal cosa. Nos piden un “sacrificio” sí, pero no se refieren al sacrificio honrado que hacen las familias para ajustarse el cinturón, poder pagar la hipoteca y dejar apartada una pequeña cantidad para dar un futuro mejor a sus hijos. No, nos piden, aunque de forma más sofisticada, el sacrificio de las vírgenes que hacían los pueblos bárbaros. Nos piden que “sacrifiquemos” el futuro de nuestros hijos -y nietos- ante el altar del dios Estado.

Un sacrificio inútil cuando no contraproducente, pues lo que único que conseguirá es distraer dinero de la iniciativa privada para literalmente seguir quemándolo en la maquinaria estatal -acuérdense de la Enriqueta de Phileas Fogg de algún otro post anterior-. Ahora ya se entiende por qué de Guindos ponía el parche antes de la herida y trataba de gestionar nuestras expectativas hace unos días. Quizás porque conozca el efecto negativo de los impuestos en el crecimiento y la prosperidad de un país.

Sólo se me ocurre una explicación de tamaña traición a todo lo que han predicado con anterioridad los actuales miembros del gabinete, hasta el punto de que algunos albergábamos esperanzas que se han tornado infundadas. Y es que Cristóbal Montoro se ha encontrado las arcas tan absolutamente vacías que ha tenido que recurrir al mecanismo legal más rápido posible para meter en ellas cash: los impuestos directos.

Y es que el IRPF es prácticamente el único impuesto cuya subida permitirá que entre dinero contante y sonante en los primeros días de febrero del 2012 merced al mecanismo de la retención fiscal. Dado que las grandes empresas (facturación superior a 6 millones de euros) y las administraciones públicas, que entre ambas suponen algo menos de la mitad de las nóminas, están obligadas a ingresar mensualmente en Hacienda las retenciones que practican a sus empleados, los efectos de la subida de impuestos se harán notar casi de inmediato. Al igual que se harán notar de inmediato los efectos perniciosos de la menor libertad que supone la subida de impuestos.

Puede que ésta sea la explicación o puede que sea la naturaleza del escorpión.

Res corrupta
Enrique LÓPEZ La Razón 2 Enero 2012

Decía David Hume que «el auténtico principio del gobierno constitucional requiere que se suponga que el poder político será utilizado abusivamente para promover los fines particulares de quien lo determina; no porque siempre sea así, sino porque tal es la tendencia natural de las cosas, para defenderse de lo cual están precisamente las instituciones libres». Esta es la única solución a la natural tendencia del ser humano a la corrupción, que no es más que una consecuencia del egoísmo humano unido a déficits de moral, ética y, sobre todo, de respeto a la ley. De la fortaleza de las instituciones democráticas, de su independencia, y del grado de respeto que a este funcionamiento interno tengan el resto de poderes instituidos o no, dependerá el éxito de la lucha contra la corrupción.

Hace unos semanas, adelantaba que en la educación está el principio de la solución, pero a ello se le debe unir el funcionamiento robusto de las instituciones encargadas de prevenirla, perseguirla, y castigarla. Cuanto más se han inmiscuido los políticos en el funcionamiento de todas estas instituciones, más débiles las han hecho, y sobre todo, más les han restado credibilidad social, estando muchas de las mismas, sometidas a injustos procesos de una profunda deslegitimación. Ha llegado el momento de volver a apostar por el normal funcionamiento del sistema a través de sus órganos, actuando cada uno de estos de conformidad con su objeto, su propia lógica, y sometidos a la ley.

El verdadero demócrata no es el que más alarde hace de sus valores, sino única y sencillamente, quien más respeta la ley, fruto esencial del sistema democrático. Ahora bien, no debemos olvidar que quienes se corrompen, quienes faltan a sus compromisos y responsabilidad, quienes incumplen la Ley, la moral y los mínimos éticos, son las personas y no las instituciones, no podemos confundir las responsabilidades personales con la legitimación de nuestras instituciones, las cuales en nuestro caso, desde la Corona hasta la más humilde, encuentran su razón de ser en nuestro Pacto Constitucional, expresado en nuestra Constitución, y sobre todo en la legitimidad de ejercicio que tras el advenimiento de la democracia ha acompañado a todas y cada una de ellas.

Corromper desde un punto de vista semántico es trastocar la esencia de una cosa, esto es, echar a perder, destruir, arruinar, dañar, pudrir y por ello corrupto es toda aquello que ha perdido su razón natural, y se manifiesta de forma degenerada o descompuesta, y esto sólo se puede predicar de las personas y no de las instituciones, por mas que algunos hayan usado y abusado de las mismas. La corrupción supone una contradicción con los valores y comportamientos. Si bien esta contradicción sólo interesa colectivamente cuando nos referimos a un conjunto de valores admitidos de forma general. Ante este estado de la cuestión, se distingue aquel acto corrupto que supone una contradicción con la norma, que si es de naturaleza penal se convierte en un delito, con las prácticas corruptas, que sin llegar a constituir un delito, suponen una auténtica trasgresión del normal discurrir de las cosas.

Cuando se valora un sistema en su conjunto sobre su grado de corrupción, nos podemos encontrar con cuatro tipos, sistemas ideales sin corrupción ni prácticas corruptas, sistemas donde dominan las prácticas corruptas, pero se da poca corrupción; el más raro, sistemas con muchos casos de corrupción pero sin prácticas corruptas, y por último, el caso más grave, ingente cantidad de prácticas corruptas y mucha corrupción.

Un sistema responsable debe luchar de igual forma contra las prácticas corruptas y contra la corrupción, porque generalmente lo primero acaba generando lo segundo, siendo totalmente excepcionales los casos en los que se dan supuestos de corrupción, sin un previo estado de prácticas corruptas. En un país que no apuesta por el respeto a los valores colectivos, donde la moral y la ética dejan paso al abuso y al engaño, donde el exceso de subvención y el clientelismo político proliferan, es imposible luchar contra la corrupción. El problema radica en que a veces sólo se pone énfasis en casos de vertiente mediática, confundiendo el interés público del caso por el personaje al que afecta, con la gravedad de la acción ilícita, y por contra se soslaya todo un magma de corrupción sistémica que no alcanza este interés mediático. En cualquier caso sería una grave irresponsabilidad confundir actuaciones personales con el funcionamiento de las instituciones y máxime cuando la persona afectada no la representan. No se debe confundir el derecho y el deber de informar sobre lo que tiene interés público, con la generación el escándalo como mero género de espectáculo televisivo, prescindiendo del rigor y la responsabilidad en el ejercicio de tal importante función en una democracia; como decía Tocqueville en su obra «La democracia en América»: «Amo lo suficiente la libertad de prensa como para tener el coraje de decir lo que pienso».


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Mantener el despilfarro desangrando a las familias

Roberto Centeno El Confidencial 2 Enero 2012

Nunca creí que pudiera suceder. Rajoy, el que siempre diría la verdad a los ciudadanos, engaña desde su primer día de gobierno a los españoles en general y a sus votantes en particular. Ha puesto en marcha una política económica izquierdista, propia de su amigo Zapatero, al mantener el despilfarro público, financiado con un hachazo brutal a la renta y el ahorro de las familias. Ese no es el esfuerzo colectivo que proclaman hoy las plumas mercenarias; es un expolio en toda regla.

El nuevo presidente ha decidido mantener casi intacto el tamaño de un modelo de Estado imposible de financiar y corrupto hasta la médula, a costa de aplastar el sector privado de la economía, el único que podría sacarnos de la crisis, mientras los inversores internacionales han sacado de España 100.000 millones de euros en 2011, el 10% del PIB.

Y esto es solo el aperitivo. Las medidas tomadas el viernes solo suponen una reducción bruta del déficit de 14.900 millones -la neta es casi nula, restando a éste recorte el incremento de 13.500 millones que ha puesto en marcha-, 6.000 millones de incremento de la presión fiscal sobre la clase media, que paga ya los impuestos más altos de Europa -hasta el 51% en el IRPF y el 40% las rentas superiores as 30.000 euros, gravadas con un 30% en la mayoría de países hasta los 43.000 euros- y un recorte de gasto de 8.900 millones, recorte de gasto necesario. Cero del despilfarro. ¿Y qué ocurre ahora? Además de colocar un torpedo en la línea de flotación de la salida de la crisis gravando brutalmente renta y ahorro, debe recortar 40.000 millones de euros más de aquí a final de marzo si es que quiere reducir el déficit 2012 al 4,4% del PIB.

La reducción del déficit al 4,4% comprometida con Bruselas requiere un recorte adicional de otros 20.000 millones, ya que la base de cálculo de un incremento del PIB del 2,3% de Zapatero era ciencia ficción, y el consenso del mercado antes de los recortes era de una caída del 2,1%

¿De dónde va a salir tan ingente cantidad de dinero? Pues de nuestros bolsillos, gravando más aún la renta y el ahorro, subiendo el IVA, los impuestos especiales, el Patrimonio y todo lo que sea menester, porque la casta política no está dispuesta a renunciar a uno solo de sus privilegios aunque desaparezca la clase media y se hunda España. Durante años, y hasta hace solo diez días, Rajoy ha venido proclamando urbi et orbi que en cuanto llegara al poder bajaría los impuestos, porque era la única forma de crear empleo y de recuperar el crecimiento. No ha esperado ni un solo segundo para hacer todo lo contrario. Ni siquiera Rubalcaba lo hubiera hecho peor. No sé la cara que se le habrá quedado a sus votantes, que son además sobre los recaerá el grueso del ajuste, pero deben estar jurando en arameo.

Asimismo, la explicación que nos ha dado Soraya Sáenz de Santamaría es una burla a todos los españoles. Miente al afirmar que “nos hemos encontrado con una situación extraordinaria y no prevista”. ¿Cómo no sabían que el déficit público 2011 sería del 8% o más en lugar de la ficción del 6%? Lo sabían todos los analistas, servidor lo ha dicho en esta columna desde hace meses por activa y por pasiva. Montoro me lo dijo ya en el mes de septiembre, así que ¿por qué mienten con esa desfachatez?

Mención aparte merecen las previsiones de crecimiento de 2012. ¿Es posible que el PP se haya creído que íbamos a crecer un 2,3% en lugar del -2,1% que estima el consenso del mercado?, ¿no había asegurado que nunca se faltaría a la verdad?

Una injusticia flagrante
Es incomprensible, es una injusticia flagrante, que existiendo duplicidades entre las distintas administraciones (que suponen un despilfarro anual de 34.000 millones de euros) éstas se mantengan intactas mientras se suben impuestos y se recortan salarios y gastos necesarios. ¿Cuál es la razón de este disparate histórico? Muy sencillo: estas duplicidades dan trabajo, perfectamente inútil, a cientos de miles de familiares, amigos y correligionarios de la casta política y, en consecuencia, ni el PP, ni el PSOE ni los nacionalistas están dispuestas a renunciar a ello. A tamaña sinrazón se suma el hecho de que los primeros ejecutivos de las cajas que han recibido miles de millones de dinero público, que ni han devuelto ni pueden devolver, se han llevado 80 millones de euros en 2011, algunos más de 10 millones. El colmo.

El recorte de déficit anunciado supone un incremento de impuestos de 6.000 millones que recaen íntegramente sobre la clase media, un incumplimiento tan flagrante como innecesario de su promesa electoral estrella. Flagrante porque, como he explicado, conocían de sobra la realidad y se la han ocultado a los españoles al igual que los socialistas e innecesario porque era sencillísimo sacarlos de otra parte. Por ejemplo: cierre inmediato de todas la TV autonómicas y locales en pérdidas, 1.300 millones. Autorización inmediata de emitir publicidad a TVE y fin de toda subvención, 1.600 millones. Traspaso inmediato de las políticas activas de empleo, entregados por Zapatero a UGT, CCOO y CEOE con un coste de 2.500 millones, dado que pueden ser realizadas mucho mejor por funcionarios de los que sobran a decenas de miles. Cero subvenciones a los titiriteros, quienes, una vez anulado el canon digital, con el que nos robaban 600 millones de euros, ahora lo van a recibir de los impuestos gracias a la Ley Sinde, que ni el PSOE se atrevió a aprobar. Subtotal, 6.000 millones.

Y ahora, Don Mariano, a ver si tiene el cuajo y la vergüenza torera de explicar a sus votantes de clase media que es mucho más importante mantener abiertas televisiones para cantar las glorias de los barones autonómicos que no subir los impuestos. A ver si les explica que es mucho más importante prohibir la publicidad a TVE en favor de T5 y Antena que impedir que paguen más impuestos. O que es necesario subvencionar con 2.500 millones a unos sindicalistas que representan a menos del 10% de los trabajadores. Me temo que, al igual que su amigo Zapatero, Rajoy piensa que somos imbéciles. Y lo peor es que, probablemente, tiene razón.

Los recortes de gasto se han cifrado en un total de 8.900 millones (entre congelación salarial y recortes de gasto necesario) mientras se mantienen miles de coches oficiales, empezando por los de los concejales de las grandes ciudades, algo que no sucede en el resto del planeta. Ahora, en lugar de eliminarlos, los van a sustituir por otros de menor gama, un camelo que además cuesta más que mantener los antiguos. Cabe recordar también las embajadas, un total de 180 sin justificación alguna. O los 300.000 teléfonos móviles. Y lo más importante: las 5.000 empresas públicas, inútiles en un 90% y sin ánimo de cambiar.

Insuficiencia manifiesta
Curiosamente, lo que más ha alarmado a los mercados, a quienes la injusticia en el recorte importa un bledo, ha sido el incumplimiento del déficit en un 8%, el doble del de Italia o Portugal. ¿Qué pasará en 2012? Pues que la reducción del déficit al 4,4% comprometida con Bruselas requiere, como mínimo, un recorte adicional de otros 20.000 millones, ya que la base de cálculo de un incremento del PIB del 2,3 % de Zapatero era ciencia ficción, y el consenso del mercado antes de los recortes era de una caída del 2,1%. Sin embargo, ocurre que la tremenda deflación que generarán las medidas propuestas, y las que se tomarán antes de fin de marzo, convierten la caída del 2,1% en una previsión profundamente optimista. Cada punto más de caída incrementará el déficit en 5.000 millones adicionales.

Ahora bien, si Rajoy se ha fumado un puro con su promesa estrella de no subir impuestos, ¿por qué razón no se va a fumar otro puro con el compromiso de déficit? Zapatero lo ha incumplido reiteradamente, ha hundido a España, ha enfrentado a los españoles, ha aprobado un Estatut que destruye la unidad de la nación y ha legalizado a una banda de asesinos sin haber entregado las armas ni renunciado a la lucha armada. Rajoy no llega a tanto, pero no tenía ningún plan, excepto el de llegar al poder. A todo lo anterior sumen la subida en los servicios (agua, gas, transporte y electricidad, que va a ser sonada porque el déficit de tarifa supera ya los 20.000 millones). La mayoría de los ciudadanos no es todavía consciente de la dimensión de la recesión que se avecina. Como decía Keynes, “cuando se supera lo previsto, ocurre lo imprevisto”.


Plantea que destinen a sis funcionarios a las embajadas de España
Exteriores propone a las autonomías cerrar sus delegaciones en el exterior
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha propuesto hoy que las comunidades autónomas destinen a los funcionarios que tienen en sus delegaciones en el exterior a las embajadas u oficinas comerciales españolas, como fórmula para evitar duplicidades.
La Generalitat dice que ya trabaja en reestructurar sus oficinas en el exterior
Valencia - Efe La Razón 2 Enero 2012

En declaraciones a los periodistas tras asistir en Valencia a la toma de posesión de los nuevos miembros del Gobierno valenciano, el ministro ha planteado destacar diplomáticos o agregados comerciales españoles en delegaciones de la UE, allí donde no se pueda pagar una embajada o consulado, para que atiendan específicamente los intereses españoles.

De forma paralela, García-Margallo ha defendido que las autonomías, que en uso de sus competencias han intentado proyectar su imagen fuera de España, puedan destacar funcionarios suyos en las embajadas o los consulados o oficinas comerciales españolas, para que atiendan específicamente sus intereses.

El ministro ha manifestado que, de esta forma, se conseguiría evitar duplicidades y reducir costes en un momento de restricciones presupuestarias, y se daría "la vuelta al concepto de la diplomacia", para aunar la diplomacia económica, la cultural y la diplomacia al servicio de los ciudadanos.

García-Margallo ha especificado que se trata de un acuerdo "voluntario" de las autonomías con el Ministerio y que no es ninguna "imposición" ni "exigencia", sino un ofrecimiento de un Ministerio que debe estar al servicio de todos los ciudadanos, sobre el que las autonomías harán lo que consideren "oportuno".

No obstante, ha explicado que las autonomías que decidan mantener esas infraestructuras en el exterior tendrán que explicar a sus ciudadanos "por qué gastan más dinero en realizar una acción exterior de lo que gastarían si utilizasen los servicios de las embajadas y oficinas diplomáticas".

El ministro ha considerado que las Comunidades Autónomas tomarán este acuerdo "si les conviene", si el Ministerio hace "las cosas bien" y atiende sus necesidades "mejor que lo harían ellos de forma independiente".

Ha insistido en que el Ministerio debe seguir defendiendo la imagen de España, pero al mismo tiempo desarrollar una diplomacia económica, que favorezca la labor de nuestras empresas, especialmente las más pequeñas, que son las que menos capacidad de relación tienen, y una diplomacia al servicio de los ciudadanos.

Preguntado sobre qué va a hacer el gobierno de Mariano Rajoy para evitar las duplicidades entre las autonomías y el Estado, García-Margallo ha dicho que ofrecer este acuerdo, "y hacerlo ' 'pistonudamente' para que a las comunidades autónomas les parezca bien utilizar nuestros servicios".

Funcionarios de carrer(a)
Nota del Editor 2 Enero 2012

Poco a poco van saliendo a la luz las estupideces del PP.  Después de Justicia e Interior, ahora le toca el turno a Exteriores donde a este paso vamos a echar en falta a Desatinos. Y Rajoy repartiendo collares y medallas a los salientes del PSOE. Yo hice mi parte, avisé de la que se nos venía encima, Vds. tienen la culpa.

Berria, el diario cuyo director pide un homenaje a los fundadores de ETA, suma ayudas por casi 1,7 millones
Patxi López blinda ante la crisis a los medios en euskera con 5,48 millones de euros en subvenciones
Otros beneficiarios, con cantidades muy inferirores, son Deia y El Diario Vasco
Antonio José Chinchetru, Periodista Digital 2 Enero 2012

La austeridad en las cuentas públicas no parece importar en la política de ayudas a medios de comunicación del Gobierno Vasco. El Boletín Oficial del Pais Vasco publicaba el 30 de diciembre de 2011 la relación de "subvenciones destinadas a la consolidación, desarrollo y normalización de los medios de comunicación en euskera (Convocatoria Hedabideak)" concedidas en 2011. Suman 5.479.999,47 euros, sólo 244.537,45 euros menos que en la misma convocatoria del ejercicio anterior.

Como en ocasiones pasadas, el máximo beneficiario de estas ayudas ha sido Berria, al que se le otorga casi un tercio del presupuesto total. Dicho diario publicó el 23 de octubre un artículo de su director, Martxelo Otamendi, en el que se reclamaba un homenaje público a los fundadores de ETA --Martxelo Otamendi, director de Berria, reclama un homenaje público a los fundadores de ETA--. Desde que López llegara al poder y gasta 2010, Berria y su empresa editora, Euskal Editorea ya habían acumulado subvenciones por 3,4 millones de euros --Patxi López otorgó subvenciones por casi 3,4 millones de euros al periódico batasuno Berria--.

Las subvenciones de las que se informa en la Resolución de 2 de diciembre de 2011, de la Viceconsejera de Política Lingüística, or la que se hace pública la relación de subvenciones correspondientes a 2011 en el marco de la convocatoria Hedabideak se distribuyen por grupos. El primero de ellos, denominado A, es el correspondiente a "prensa diaria impresa íntegramente en euskera" y suma un total de 1.999.999.98 euros. De esta cifra, la mayor parte se le concede a Berria, que es beneficiado con 1.603.748,26 euros. Esta cifra es casi 24 veces superior a la que se le otorga al siguiente periódico por cantidad otorgada: Urola Kostako Hitza (67.463,33 euros). En 2010, el periódico dirigido por Otamendi había recibido para su edición impresa 1.626.899,50 euros en la misma convocatoria.

Como en el ejercicio anterior, la versión en internet también ha sido beneficiaria de las ayudas del Gobierno vasco. En 2011 se le han otorgado a Berria.info 40.394,16 euros, frente a los 47.477,46 euros de 2010. La reducción en ambas partidas se ve compensada con una ayuda no recibida un año antes. Dentro del Subgrupo B2 (revistas de información general, distribuidas en un municipio o comarca concreta), se le conceden 35.386,46 euros a la publicación Gupuzkoako Hitza, editada por Euskal Editorea.

Aunque con cantidades muy inferiores a las de Berria, entre los beneficiarios de las ayudas figuran otros medios de comunicación de gran difusión o pertenecientes a grupos mayores. Así, dentro del denominado Grupo D, correspondiente a suplementos íntegramente en euskera elaborados y difundidos por diarios que utilizan principalmente el castellano, aparece la Editorial Iparraguirre, editora de Deia. Se le conceden 64.482,49 euros para el suplemento Ortzadar. También figura la Sociedad Vascongada de Publicaciones, del Grupo Vocento, a la que se le otorgan 62.594,66 para El Diario Vasco. En el Grupo F, en el que se incluyen entre otros a las agencias de noticias, figuro Europa Press, a la que se le otorgan 24,602,22 euros.

Este periódico ha tratado de ponerse en contacto, hasta el momento sin éxito, con el diario Berria por si quieren aportar alguna explicación o versión sobre las ayudas recibidas.

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La Xunta destina 1,5 millones de euros a los medios que informan en gallego
Pese a los ajustes en muchos ámbitos, el Gobierno de Feijóo no escatima en subvenciones para "alentar la defensa de la identidad gallega"
LVL

Madrid.- En plena crisis económica, todas las Comunidades Autónomas se aprietan el cinturón de una manera u otra. Sin embargo, en algunos lugares de España, siempre hay dinero para según qué asuntos. Es el caso de la Xunta de Galicia, que siguiendo el ejemplo cde la Generalitat de Cataluña, realiza recortes en materias tan sensibles como Sanidad mientras concede cuantiosas subvenciones a las empresas periodísticas que informen en lengua gallega.

Y es que, tal y como denuncia la plataforma ‘Libertad Lingüística’, en concreto, el Gobierno que preside Alberto Núñez Feijóo concedió en 2011ayudas por importe de 1.420.035 euros a “las empresas que publiquen o difundan informaciones, programas, artículos, reportajes, colaboraciones o secciones orientadas a alentar la defensa de la identidad de Galicia, la promoción de sus valores, la normalización de la lengua y la difusión de su cultura”. “En su producción informativa deberá tener un especial protagonismo el idioma gallego”, se especifica en las bases reguladoras de los programas de subvenciones.”

Por otra parte, durante el año recién concluido también se destinaron 300.00 euros a ayudas a la edición en lengua gallega de recursos curriculares para niveles no universitarios.

“No sabemos contra quién hay que defender la identidad de Galicia, ni si ésta está siendo atacada por algún enemigo invisible. Tampoco sabemos qué valores hay que promover ni por qué hay que normalizar una lengua que los gallegos hablan normalmente sin que nadie les subvencione nada. Parece, más bien, que hay que subvencionar voluntades para que sean más afines, en un sector tan sensible como el de la prensa y radiodifusión”, se señala desde ‘Libertad Lingüística’.

Por todo ello, esta plataforma manifiesta su oposición a estas subvenciones, que, según explican, responden “leyes absurdas e intervencionistas” que tienen como consecuencia “la pérdida de libertad y el derroche de recursos públicos”. “Una sucesión de errores encadenados desde la misma base: ‘el gallego es la lengua propia de Galicia’ cuando si hay que definir lenguas propias habría dos, gallego y español, o en realidad ninguna, cada cual tendrá la suya y no hace falta que venga ningún Estatuto, ley o decreto a decirnos cuál es nuestra lengua propia y muchos menos a intervenir en el mercado editorial o periodístico para subvencionar la publicación en una u otra lengua”, apuntan.

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