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Recortes de Prensa   Miércoles 4 Enero 2012

 

Rejonazo fiscal
El sóviet de la gaviota
Pablo Molina Libertad Digital 4 Enero 2012

El rejonazo fiscal que el flamante gobierno nos ha recetado nada más tomar posesión pone en cuestión la lealtad de los colaboradores de Rajoy a la hora de llevar a la práctica los deseos de su jefe. Mira que insistió Mariano durante la campaña electoral en su decisión inapelable de bajar los impuestos. Pues nada, llega el primer consejo de ministros y su equipo decreta lo contrario a sus espaldas. Porque como todo el mundo sabe Rajoy es bueno; los malos son sus ministros, que no le cuentan nada.

La presión fiscal a los asalariados ha subido notablemente, y en los tramos altos del IRPF ya supera el cincuenta por ciento, con lo que cada vez estamos más cerca del objetivo de llevarlo al cien por cien, para que todos trabajemos por cuenta del estado, única manera de que los dieciocho gobiernos que padecemos tengan cash suficiente para repartir subvenciones, pagar las nóminas de los empleados de lujo de sus televisiones autonómicas y abrir más embajadas, porque las ciento ochenta actuales son claramente insuficientes.

Desde la perspectiva de las cuentas del estado, la única que manejan los gestores designados por Rajoy y los economistas que aplauden sus decisiones tras darle a la calculadora, nada mejor que incautar toda la riqueza producida por la sociedad. En Somalia hay equilibrio fiscal, cierto, pero en Cuba tienen un superávit comercial que no deja de crecer año tras año, así que, puestos a comparar ambas políticas económicas, la tiranía cubana es el mejor ejemplo si de lo que se trata es de sanear las cuentas públicas.

Los ciudadanos, sin embargo, estamos más preocupados por las cuentas privadas; las que hacemos cada mes en nuestro hogar para evitar los agujeros contables que el gobierno del PP se ha propuesto agrandar a base de subirnos los impuestos. Con Zapatero trabajábamos varios meses al año para que Aído y Pajín tuvieran dinero suficiente en sus partidas destinadas a subvenciones. Votamos al PP, y ahora resulta que vamos a tener que currar un par de semanas más para el gobierno.

Cuando Rajoy decía en la campaña electoral que España necesitaba un cambio no pensábamos que se refería a esto. Al menos yo; les juro que no.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

CUERPO A TIERRA, QUE VIENEN LOS NUESTROS
Alejo Vidal-Quadras http://alejoresponde.com 4 Enero 2012

Las drásticas medidas fiscales decididas por el Gobierno del PP han sumido a la ciudadanía en general en la estupefacción y a sus simpatizantes en particular en la indignación. Se sabía desde hace meses que el déficit público sobrepasaría ampliamente el 6% previsto por el anterior Ejecutivo y que se situaría por encima del 7.5%. Por tanto, la cifra que ahora se baraja como definitiva, del orden del 8%, estaba ya descontada.

Si hubo un compromiso electoral reiterado hasta la extenuación fue el de evitar a toda costa las subidas de impuestos con el argumento, muy acertado por otra parte, de que exprimir aún más a las empresas, a los autónomos y a los asalariados tiene efectos profundamente negativos en tiempos de recesión y que la política que se iba a practicar sería la de una combinación de austeridad extrema del Estado, reestructuración de las Administraciones, mejora de la competitividad y estímulos a la creación de empleo.

Apenas sentados en sus sillones ministeriales, los nuevos responsables de la estrategia económica nos atizan un latigazo impositivo de los de aquí te espero y poco se oye de entrar en serio en la eliminación de la infinidad de duplicidades, ineficiencias y despilfarros existentes en de los tres niveles, central, autonómico y local, muy especialmente de los dos últimos.

El saqueo de los bolsillos de PYMES y familias mientras se multiplica por diecisiete lo que debería estar a cargo de un único polo de gestión y de gasto, descentralizado sin duda, pero no fragmentado, y se permite que muchos Ayuntamientos se comporten como diminutos imperios faraónicos, no admite pase y puede provocar una reacción airada de los españoles difícil de controlar.

El camino elegido por el nuevo Gobierno -por lo menos inicialmente- para sanear el erario demuestra, si no se rectifica rápidamente complementándolo con una reforma radical del tinglado de las Autonomías y de los poderes locales, que el sistema creado a partir de la Constitución de 1978 es una partitocracia voraz creada para beneficio exclusivo de una clase política hipertrofiada que, con independencia de su etiqueta ideológica, vive en sí y para sí a costa del sufrido contribuyente.

Los casi once millones de votantes del PP del pasado 20 de noviembre y los que nos secamos la boca proclamando que una mayoría absoluta de centro-derecha era una necesidad estructural para salir de la crisis, nos veremos obligados si esto no se arregla en los próximos meses a dar por bueno el célebre grito de: ¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

España, en horas críticas
Independencia y libertad
Juan Morote Libertad Digital 4 Enero 2012

Nos hemos desayunado tras el turrón y el cava preceptivo, quienes todavía los podemos pagar, con que España está en una situación peor que cuando los Borbones, en la mayor felonía que se ha cometido en nuestra historia, entregaron nuestra soberanía al hermano de Napoleón. La Constitución de 1812, la mejor redactada de cuantas hemos tenido, sigue resultando dos siglos después absolutamente profética.

La nación española permanece como el resultado de la reunión de todos los españoles; en cambio, es muy dudoso que siga siendo libre, independiente y que no pertenezca a ninguna persona. Hay graves tareas que debe abordar ineludiblemente el Gobierno de Rajoy, si pretendemos que aquel artículo 2 de la Constitución del 12 mantenga su sentido. De lo contrario, la sublimación de lo que queda de España sólo es cuestión de tiempo.

En primer lugar, la voluntad de la nación española se encuentra secuestrada por una minoría que no representa a nadie. Cualquier grupúsculo que enarbole la bandera del odio hacia lo que España representa y a su pasado pasa a detentar una presunción de respetabilidad. Aquí pueden insultar a lo que la nación española encarna los nacionalistas y comunistas de todos los pelajes. Escribo desde San Sebastián, donde ocupa el sillón consistorial el último alcalde comunista-terrorista de capital de provincia en España. Tiene bemoles que sea la capital de una provincia cuya riqueza se ha sustentado en el sobrecoste que nos hemos visto obligados a pagar todos los españoles la que presente al alcalde más visiblemente antiespañol.

Junto a lo anterior, y en esto no estaban pensando nuestros constitucionalistas liberales, la nación española se halla presa y casi es propiedad de una sola persona, y andamos cerca de ser propiedad de una familia. Cuando los bienintencionados constitucionalistas del 12 hablaban de que la nación española no podía ser patrimonio de una sola familia ni persona estaban desterrando la confusión de la propiedad de la familia real con la propiedad de los ciudadanos. Trataban de erradicar el modelo de Estado de Luis XIV de Francia, o de Nicolás I de Rusia. Sin embargo, no fueron capaces de prever que acabaríamos siendo presa de otra persona, esta vez jurídica y de carácter público, que tiene una vis expansiva mayor que cualquier familia real, la administración del Estado. Esta administración –el gobierno, como la llaman los americanos– se ha reproducido y ha creado una cuasi familia de personas jurídicas que nos asfixian a los ciudadanos a golpe de reforma legislativa.

La administración central engendró la provincial y adoptó la municipal. Luego vino la autonómica, creación necesaria para, so pretexto de acercar la administración al ciudadano, permitir el crecimiento y engorde de todos los enemigos de España, quienes a lo largo de treinta años de democracia han ido mostrando su verdadero rostro, cual réplicas de Dorian Grey. La última subida de impuestos, no sé si necesaria o no para evitar el caos, nos convierte a los ciudadanos en meros siervos de un señor inmisericorde e insaciable.

Primera bofetada
Alfonso Ussía La Razón 4 Enero 2012

Escribí días atrás que al fin, teníamos un Gobierno. No me desdigo, pero me permito añadir que ya hemos recibido la primera bofetada de una mentira. El aumento de los impuestos aprobado por el Consejo de Ministros es la constatación del hurto de una promesa. Y su aplicación más se parece a una gamberra improvisación del anterior Gobierno socialista que al resultado de una reflexión profunda de un Gobierno liberal. Porque es falso que «pagarán más los que más tienen». Los que más tienen, como siempre, se irán de rositas. Pagarán más los que más trabajan, o los que han alcanzado a golpe de esfuerzo una situación privilegiada en el mundo laboral ajena a herencias, sociedades superpuestas, capitales evadidos y bolsas millonarias que no han creado ni un puesto de trabajo. Ésos son los que más tienen, no los que van a pagar los impuestos –hogaño imprescindibles, antaño innecesarios–, improvisados por el Gobierno de Mariano Rajoy. El saqueo fácil, el IRPF, no la búsqueda de los millones dormidos o escondidos o meramente depositados para vivir de las rentas.

Albert Einstein, del que dicen era el ambulante poseedor de la mayor inteligencia humana afirmó «que la cosa más difícil de comprender en el mundo era el impuesto sobre la renta». En los Estados Unidos se considera un asalto a la honradez ingresar al Estado más del 30% del rendimiento personal. Ronald Reagan, que no tenía complejos, dijo que el contribuyente es una persona que trabaja para el Gobierno sin haber hecho las oposiciones a funcionario. El socialismo de izquierdas se distingue del socialismo de derechas sólo en el desparpajo cuando toca mentir. Rajoy nos había prometido que no subiría los impuestos hasta el día anterior a la celebración de las elecciones generales que le auparon, con mayoría abrumadora, a la presidencia del Gobierno. Y una semana más tarde, los ha subido. Mentira consumada.

Todos estamos orgullosos de pagar impuestos por nuestra nación y sociedad. Pero como decía Arthur Godfrey, estaríamos mucho más orgullosos si los políticos administraran mejor el dinero público y nos quitaran la mitad de los que nos roban. La sentencia colbertiana de que el arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso en orden a obtener el máximo de plumas con el mínimo de alaridos, no se ha cumplido con eficacia. Los contribuyentes engañados y los votantes decepcionados estamos ya con los alaridos dispuestos. Para gobernar con la misma improvisación que los socialistas no son precisas alforjas colmadas de tanta preparación académica e inteligencia demostrada.

Vivimos y trabajamos atemorizados por los impuestos y las multas, las sanciones, las amenazas y los expedientes. Ilusión y libertad empapeladas, Pero al final, todo son impuestos para los que trabajan y azules horizontes para los que tienen. Al fin y al cabo, la multa es un impuesto por portarse mal y el impuesto una multa por portarse bien. Si «El Corte Inglés» estuviera administrado por nuestros más renombrados economistas, no duraría ni un trimestre. El gran Art Buchwald, dueño de la expresión sintética, apuntaba que el economista es un hombre que conoce cien maneras de hacer el amor, pero que no conoce a ninguna mujer. Sirve el ejemplo al revés con las economistas. Cien maneras de hacer el amor y no conocen a hombre alguno. Porque si los economistas fueran tan buenos para la administración del dinero y los negocios –eso es el Estado–, serían ellos los millonarios, y no los asesores de los millonarios. Hay excepciones claro, no se me vayan a enfadar todos los economistas al unísono, que hay más economistas que aficionados al fútbol.

Pero la yema del asunto no está en los impuestos, ni en quienes los van a pagar, ni en quienes los van a regatear de nuevo. Está en el incumplimiento de una promesa formal y continuada. Y ahí no hay otras conclusiones que la frivolidad o la mentira. Y ninguna es decente.

Cuando Rajoy zapatea
Carlos Alsina La Razón 4 Enero 2012

Una tesis inquietante recorre los despachos de la sociedad civil marianista: ¿y si Rajoy acabara siendo una fotocopia de Zapatero? «¡Horror!», exclaman los panegiristas, «¡no era esto, no era esto!». Zumbaron al anterior presidente por sus cambios de criterio, por improvisar paquetes de medidas, por predicar zanahorias para acabar dando estacazos; hicieron chufla y rechufla del lenguaje artificioso y cursi que empleaba para endulzar el aceite de ricino y ahora descubren, desnortados, que el gobierno nuevo gusta de los vicios viejos.

Llamar a la subida del IRPF «recargo temporal de solidaridad» es una coña impropia de quien presume de llamar al pan, pan y al vino, vino. Repetir que el Gobierno «pide un esfuerzo», como si la subida fuera optativa y voluntaria, es un acto pueril de camuflaje que no desentonaba en el Gobierno de antes y que tampoco desentona –queda claro– en el Gobierno de ahora. Para ser el Gobierno de la verdad se ha abonado muy pronto a los eufemismos. El presidente que explicaría siempre las promesas que no pudiera cumplir consideró innecesario personarse el viernes para ofrecer sus razones.

El argumentario marianista dice que Rajoy no tiene por qué hablar porque para eso están los ministros económicos. Visto así, no hace falta que abra el pico hasta el día que caiga y deje de tenerlos. Extraña idea del liderazgo, tan parecida a una monja de clausura. Recordémoselo a quien gobierna: explicarse ante la opinión pública es una obligación inherente al cargo, no es una concesión generosa a la prensa tocahuevos. Cuanto menos dé la cara el presidente, más presión estará metiendo sobre Sáenz de Santamaría y su coro de ministros inarmónicos. El recién entrado abraza la máxima del recién salido: gobernar es adaptarse a las circunstancias, ¡bingo! Comentaristas afines se preguntan abrumados: ¿no se da un aire nuestro líder al voluble rapsoda Zapatero? Ellos también lo han notado.

Desgaste vertiginoso
Pedro Calvo Hernando Estrella Digital 4 Enero 2012

Nunca se había conocido en democracia un desgaste y un desprestigio tan vertiginosos de un nuevo Gobierno. La sensación o la sospecha de que había un programa oculto del PP era pública y notoria, es verdad. Pero nunca pensamos que sucedería lo que acaba de suceder: que los listos de siempre no aseguren lo contrario. Porque lo que acaba de ocurrir con las decisiones del Consejo de Ministros de Rajoy es un escándalo de tales proporciones que no podrá pasar desapercibido ni siquiera para los más fanáticos de los que les votaron el pasado 20-N. Todavía me acuerdo de las risas despreciativas con las que acogían las promesas socialistas de subir algunos impuestos, por poner el más fácil de los ejemplos. La bajada lineal de impuestos era el corazón programático y filosófico del PP durante estos años de crisis, y así hasta las vísperas de esa reunión decisoria del Gobierno. Buscaron un pretexto ridículo para decidir lo que siempre habían combatido, lo que habían afeado al anterior Gobierno o a cualquier otro fuera de España que preconizase las subidas. Pues ya lo ven.

Además de la mayor subida del IRPF desde 1983. Asistimos al más drástico abanico de recortes de toda la historia de la democracia, ellos, que vilipendiaban al anterior Gobierno por unos recortes que ahora se quedan comparativamente en juegos de niños. Se han tomado las decisiones más mortales para el equilibrio y la justicia sociales, para el desarrollo de los servicios sociales, los estímulos al crecimiento, la innovación, la investigación y el resto de las facetas que habrían debido contribuir a la salida de la crisis. No hay palabras para calificar tales medidas, que dejan muy pequeñas a las que todos criticamos con muchísima razón cuando el Gobierno de Zapatero las tomaba, especialmente el 9 de mayo de 2010. El Gobierno de Rajoy nos ha mentido más que cualquier otro y ha hecho ya méritos, cuando acaba de nacer, para disolverse vertiginosamente. Lo escribo con sentimiento, pocos días después de expresar mis deseos de que los de Rajoy acertaran en beneficio de todos los españoles. Lo lamento.

Un presidente en la clandestinidad
Luis del Pino Libertad Digital 4 Enero 2012

Rajoy ha ganado por mayoría absoluta. Y ha desaparecido después.

En los doce días transcurridos desde que jurara como presidente, Mariano Rajoy ha comparecido ante la opinión pública nada menos que... ¡minuto y medio!, para leer de manera atropellada la lista de ministros pactada con el Rey. Y después... después "fuese y no hubo nada".

El Gobierno ha aprobado la mayor subida de impuestos directos de nuestra Historia democrática, pero Rajoy no ha considerado oportuno comparecer para anunciarlo. Al fin y al cabo, los impuestos no son más que detalles técnicos, y todos saben que a lo que un presidente debe dedicar sus esfuerzos es a la alta política.

El Gobierno ha solicitado de los españoles un nuevo sacrificio para salir de la crisis, pero Rajoy ha mandado a su vicepresidenta para hacer esa solemne petición. No cree que prometer a los ciudadanos "sangre, sudor y lágrimas" sea trabajo suyo. Él se reserva para los anuncios de verdadera importancia.

El Gobierno ha efectuado un recorte que contradice abiertamente todo lo que el Partido Popular prometió antes, durante y después de la campaña. Pero Rajoy no piensa que sea necesario dar la cara para explicar ese engaño.

"Soy una persona previsible", decía Rajoy. "No subiré los impuestos", prometía. Y la primera medida de esa persona previsible, que prometió no subir los impuestos, ha sido aprobar una subida del IRPF que va más allá, incluso, de lo que Izquierda Unida pedía en su programa.

Tras lo cual, a ese campeón de la previsibilidad no le ha parecido conveniente explicarnos cuál es la extraña lógica, cuál es la vía deductiva, que nos hubiera permitido prever las medidas que ha tomado, a partir de sus palabras anteriores.

Los españoles hemos tenido la mística experiencia de oír hablar minuto y medio al Presidente desde que este jurara su cargo, hace ya doce días. Los periodistas no han tenido, por su parte, ni la más mínima oportunidad de hacerle ninguna pregunta.

Pero no se piensen ustedes que es un caso de mala educación o de desinterés.

Lo que sucede es que Rajoy ha ganado por mayoría absoluta y después ha pasado a la clandestinidad.

Mediocracia vs. Meritocracia vs. Mierdocracia
Pepe Álvarez de las Asturias www.elsemanaldigital.com   4 Enero 2012

Algunos hombres nacen mediocres, otros consiguen la mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima. ZP y sus gabinetes paritarios superaron todas las mediocridades.

Todo empezó con las ministras maniquíes que posaron para Vogue, entre pieles y sofás de diseño. ¿Y a esto lo llamaron feminismo?

Habemus nuevo Gobierno (¡aleluya!). Echando un primer vistazo al perfil –y al CV- de los nuevos ministros, parece que la cordura se ha impuesto, por fin, a la insensatez, que la razón prima nuevamente sobre el disparate y que la experiencia profesional, la responsabilidad y la capacidad de resolución vuelven a ser más valoradas que la juventud, el sexo y las relaciones político-afectivas. Han sido dos legislaturas de experimentos y excentricidades que han dejado a España casi comatosa. Confiamos en el nuevo equipo médico y en su diestra mano para salir con vida de ésta.

Consideraba Joseph Heller que algunos hombres nacen mediocres, otros consiguen la mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima. Obviamente, el novelista estadounidense no llegó a conocer a Zapatero (falleció en 1999, afortunado él), pues habría tenido que añadir que los hay también que, además de nacer, adquirir o ser aplastados por ella, respiran mediocridad, emanan mediocridad, contagian mediocridad, se rodean de mediocridad. Y son capaces incluso, en el colmo de la paradoja, de llevar la mediocridad a sus más altas cotas, de alcanzar la absoluta excelencia en mediocridad.

"No te puedes imaginar la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar" le confesó en cierta ocasión el presidente Zapatero a su señora. "¿Me lo dices o me lo cuentas, José Luis?" podría haberle respondido Sonsoles, conociendo el percal. Con tal declaración de intenciones, lo que estaba estableciendo ZP eran los cimientos de una nueva forma de Gobierno, que no era precisamente la Sofocracia de Platón (el poder de los que saben, formados intelectualmente, con temperamento para gobernar y sin ambiciones) sino justo lo contrario, esto es, la Mediocracia de Zapatero.

Todo comenzó con el posado Vogue, entre pieles y sofás de diseño, a las puertas mismas del poder monclovita. Pretendida imagen de "un Gobierno moderno, contemporáneo, el primero con igual número de mujeres y hombres" que en realidad quedó como el retrato de la fijación del nuevo Gobierno por el feminismo radical y la paridad impuesta, no de mérito sino de cuota. Y eso que las ocho primeras ministras eran un Consejo de Sabias, con carrera y todo, comparadas con las que vinieron después. Lo mismo que los ministros.

Lo importante en este primer gabinete, sin embargo, no eran sus curriculums, sino su actitud ante el poder: básicamente de nuevos ricos y nuevas ricas. Las ministras no competían en logros y servicio al ciudadano, sino en despilfarros, caprichos, modelitos y groserías. Un botón de muestra: la ´vice´ de la Vega recibía cada mañana un séquito de peluqueras y estilistas y una decena de modelitos a elegir el que mejor sentara a sus funciones del día; o, muy femenina ella, se gastaba 45.000 euros en "equipos automatizados para higiene de tazas WC y urinarios de diversas dependencias" de La Moncloa. Pero claro, como "el dinero público no es de nadie", en palabras de Carmen Calvo, se lo podían gastar a puñados (de millones) en reformar sus residencias oficiales, viajar en business con amplio séquito o hacer millonarios favores a las amigas en formato subvención.

Por ahí pasó también la inefable Magdalena Álvarez, Maleni para los amigos, que llevó la mediocridad a las más altas cotas de excelencia ("Tengo la cabeza que tengo, y las posibilidades que tengo" o "Hay determinadas cuestiones, que aun conociéndolas, no las conozco" o "antes partía que doblá" y demás perlas); y el pausado abogado –que no economista- Solbes y su nefasta gestión de la crisis ¿qué crisis?; o el simpar Jesús Caldera, ministro de Trabajo, y sus ideas de bombero después de prender el fuego de la inmigración con su "efecto llamada" (o llamarada); o el cazador Bermejo, rojocapitalista donde los haya.

"Si algo puede salir mal, saldrá mal" nos avisa la Ley de Murphy. "Si algo puede salir mal, saldrá peor" corrigió la Ley de Zapatero. En la segunda legislatura el Gobierno se superó a sí mismo en Mediocracia incorporando lustrosos fichajes como Karma Chacón, que era aún más pacifista que Bono y añadía los méritos de ser nacionalista, mujer y embarazada, que descoloca más (aunque, a pesar de su pasado pro Pepe Rubianes, con el tiempo logró gritar "¡Viva España!" en lugar de "¡me cago en la puta España!"). O como Sebastián en Industria, para poner el país a 110 por hora o regalarnos millones de bombillas ecológicas que se quedaron en las oficinas de Correos.

Pero, sobre todas y todos, llegó Bibiana Aído, la lozana Bibi, la dulce y flamenca Bibi. Y aunque su curriculum cabía en un post-it de los pequeños, llenó páginas y páginas con sus logros y sus obsesiones: el aborto libre y la paridad extrema. Llegó innovando el lenguaje con sus "miembros y miembras" y sus mujeres "inferiorizadas"; y fue superándose día a día con su teléfono para canalizar la agresividad masculina, sus comisarias de igualdad, su rescritura paritaria de los cuentos infantiles, sus guías para reconducir los juegos en el recreo o sus millonarias subvenciones a la causa feminista, tipo "Elaboración de un Mapa de Inervación y Excitación Sexual en Clítoris y Labios Menores". Y su mayor logro: la tramposa y mortal Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción del Embarazo, que convirtió un crimen en un derecho, permitido incluso a menores de edad sin consentimiento paterno.

La cosa había alcanzado ya un nivel que se antojaba insuperable hasta que en 2009, crisis mediante, recibieron cartera dos pesos pesados de la mediocridad zapateril: nada menos que José Blanco y Leire Pajín. Pepiño, el de Primero de Derecho por la Uned, el de "yo me crezo ante las dificultades", el creyente que no amaba a la Conferencia Episcopal, el que apostó por Obama pero no lo dijo "para no interferir en lo más mínimo en el proceso de eleción del Partido Demócrata". Pepiño, el escudero fiel de Zapatero, el colocador de sus amigos ("el clan del percebe"), el Goebbels del Psoe, el preclaro estadista, el del Estado de Alarma en Barajas, el héroe que salvó cómodamente desde Ferraz a la delegación madrileña en Bombay mientras Esperanza Aguirre "huía con la careta de gesto heroico", entre balas y cadáveres. Pepiño, el campeón de Fomento.

Pero si hemos de quedarnos con una imagen, una sola, de lo que han supuesto los sucesivos gobiernos de la Era Zapatero para España, es la imagen de Leire Pajín como ministra de Sanidad (¡!). Joven, ambiciosa y nada preparada (JANP); princesa de la demagogia, reina del feminismo. Desde aquel insuperable acontecimiento planetario ("amanece un tiempo nuevo para la paz…"), pasando por sus nociones avanzadas de Economía Paritaria ("Yo quiero que el poder sea más tía"), su concepto de sexo seguro (el aborto) o su exquisitez verbal ("La ministra puede nombrar a quien le salga de los cojones") hasta sus maquinaciones familiares en Benidorm o su despropósito de Ley de Igualdad de Trato, Leire Pajín es el rostro, el espíritu y el alma de la Mediocracia, la más genuina representación de una Ezpaña que, gracias a Dios, ha llegado a su fin.

Ahora, con el nuevo Gobierno de profesionales capaces y experimentados (salvo excepciones), con un nuevo Fiscal General independiente y respetado, con nuevos Directores Generales de esperanzador perfil (salvo excepciones), andamos un poco más optimistas. Aunque empiecen por recortarnos hasta el alma, confiamos en que no sea por capricho ni por ignorancia, sino porque está la cosa muy malita, y el tratamiento ha de ser de choque. Estaremos atentos. Y esperemos que no metan la pata gestora, porque entonces, ya sí, entraremos directamente en la Mierdocracia.

AUMENTARON SU DEUDA EN MÁS DE 5.000 MILLONES DE 2008 A 2011
Las CCAA multiplicaron las empresas públicas en plena crisis para camuflar su endeudamiento
Madrid.  El Confidencial  4 Enero 2012

Las Comunidades Autónomas aumentaron en casi 5.400 millones de euros la deuda de sus empresas públicas entre 2008 y el tercer trimestre de 2011, lo que ha elevado el nivel de endeudamiento total de las administraciones territoriales en un 7,2% durante la crisis. Es más, muchas autonomías aceleraron la creación de sociedades mercantiles para evitar sus límites de déficit. Cataluña lidera la creación de entes públicos mientras que Castilla y León encabeza el repunte de deuda, según un informe la firma internacional de auditoría Russell Bedford.

En los últimos meses, numerosas CCAA han revisado al alza sus niveles de déficit y, en gran medida, se debe al afloramiento de obligaciones en empresas creadas expresamente por las administraciones para acceder a un mayor endeudamiento. Según Russell Bedford España, los balances de sociedades mercantiles no consolidan con los presupuestos de las autonomías, lo que permite ocultar temporalmente las cuantías reales. Además, esta práctica también permite escapar a controles internos y políticos, aunque a largo plazo perjudica las cuentas y eficiencia de las administraciones, que han visto cómo sus ratios económicos empeoraban en poco tiempo.

Desde que estalló la crisis a principios de 2008, el número de entes públicos no ha dejado de crecer en las administraciones territoriales, al pasar de 2.196 en enero de 2008 hasta los 2.671 actuales. Pero su crecimiento (+21,6%) es menos espectacular que el de la deuda (+53,3%) que ocultan: ha pasado de 10.100 a 15.500 millones en tres años, 5.400 millones de euros más. De los 135.000 millones de euros que adeudan el conjunto de las autonomías, el 11,5% procede de las sociedades mercantiles públicas. Además, en ese mismo periodo las autonomías incrementaron su endeudamiento en 75.000 millones de euros, de los que el 7,2% procede de las empresas públicas.

Cataluña y Canarias lideran la creación de entes públicos
Atendiendo al crecimiento del número de entes públicos por comunidades, Cataluña es la que lidera la clasificación, con un 71,5% más. Le siguen Canarias (+46,2%), Navarra (+41,2%), Andalucía (+40%), Madrid (+38,3%), Aragón (+38%), Asturias (+36,2%) y Castilla y León (+30%). Con incrementos más moderados, aunque significativos, se sitúan Cantabria (+24%), Comunidad Valenciana (+23,9%), La Rioja (+19,2%), Murcia (+10,6%) y País Vasco (+9,1%). En donde menos repunta es en Baleares (+2,4%), Extremadura (+4,7%) y Galicia (+7,7%). Los entes solo se reducen en Castilla-La Mancha (-3,3%).

Para reducir el gasto y el endeudamiento de las administraciones, el nuevo Gobierno español planea reestructurar y suprimir diferentes tipos de entes públicos. Entre sus objetivos se encuentra la simplificación del sector público empresarial y fundacional con el objetivo de reducir sensiblemente este tipo de entidades. Russell Bedford recuerda que comunidades autónomas como Galicia, Valencia, Cataluña o Aragón ya han realizado auditorías a sus empresas públicas que han revelado un desfase en las cuentas.

Según el socio fundador de Russell Bedford España, Gabriel Martínez, "la creación de sociedades públicas es una potestad perfectamente lícita que tiene la Administración Pública y que además puede reportarle importantes ventajas fiscales, en la contratación laboral, la financiación y la eficiencia económica y social. Sin embargo, en los últimos tiempos parece que ha servido a otros fines poco relacionados con la operatividad funcional que debe tener todo servicio público, convirtiéndose en una tapadera del despilfarro público".

Castilla y León y Extremadura, a la cabeza
Un total de ocho comunidades incrementaron por encima de la media el endeudamiento de sus empresas, entre las que se encuentran las más grandes. Lidera estos incrementos Castilla y León (+631,5%), seguida de Extremadura (+500%), Andalucía (+317,5%), Aragón (+114%), Asturias (+91,8%), Cantabria (+84,2%), Madrid (+77,6%) y Cataluña (+69,7%).

La deuda del sector público empresarial de otras cinco autonomías creció por debajo de la media, como es el caso de Baleares (+25,6%), Navarra (+25,3%), Comunidad Valenciana (+15,6%), Canarias (+5%) y País Vasco (+3,9%). Sólo tres comunidades redujeron la deuda de sus empresas: La Rioja (-94,1%), Castilla-La Mancha (-43,6%) y Galicia (-3,4%). La Región de Murcia es la única que no acumula deudas en sus entes empresariales.

Russell Bedford España destaca que el pago de la deuda y sus intereses ha llevado a una situación complicada a muchas administraciones regionales y ha contribuido a que su déficit se haya disparado del 0,2% del PIB español al 3,5% entre 2007 y 2010.

CARMEN VELA, SECRETARIA DE ESTADO
Sorpresa en el PP por la decisión de Guindos de "pescar" en la "Zeja"
M. Ortega www.elsemanaldigital.com 4 Enero 2012

En febrero de 2008 la científica Carmen Vela leyó el manifiesto de la Plataforma de Apoyo a Zapatero. Hace unos días, el BOE hacía efectivo su nombramiento gracias al ministro de Economía.

La sorpresa en los ámbitos populares y socialistas es mayúscula. Desde que se conociera la designación de Carmen Vela Olmo, responsable de la empresa Ingenasa, como secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, la flamante alto cargo del Ministerio que dirige Luis de Guindos se ha convertido en la comidilla del Partido Popular, y también en la del PSOE, donde no salen de su sorpresa al ver cómo el ministro ha dado un puesto de nivel a quien ejerció como lectora del manifiesto Defender la alegría, de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ), en febrero de 2008.

Vela no pasó desapercibida en el acto de presentación de la PAZ, que agrupó al denominado sector de la Zeja en el Círculo de Bellas Artes, y donde el director de cine José Luis Cuerda lanzó un discurso incendiario contra "la turba mentirosa y humillante, que piensa desde su imbecilidad que todos somos más imbéciles que ellos" y pidió apoyar al entonces presidente del Gobierno para "que los obispos no nos echen encima una teocracia igualmente humillante y estúpida".

En el acto, Vela fue la encargada de leer el manifiesto de la PAZ, donde se solicitaba el apoyo a Zapatero y se pedía su reelección "desde la independencia y la pluralidad de ideas, con espíritu crítico, sin adhesiones inquebrantables". El propio PSOE, desde su página web, reseñaba así su intervención: "La científica Carmen Vela leyó el manifiesto, Defender la alegría, que afirma que en sus cuatro años de Gobierno, Zapatero cumplió su palabra de retirar las tropas españolas de una guerra inmoral e injusta, profundizó en un modelo de Estado plural dentro del marco de la Constitución y promovió la ampliación de derechos civiles más importante de nuestra historia reciente".

Vela se adhirió al manifiesto, que contó con la adhesión de nombres como Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, Pedro Almodóvar, Álvaro de Luna, Jesús Vázquez, Boris Izaguirre, Agustín Díaz Yanes, Concha Velasco o Juan Echanove, entre otros. En el video que se presentó en el acto, Víctor Manuel aseguraba: "Defendemos la alegría frente a los cenizos".

En 2008 leyó el manifiesto de apoyo a Zapatero de los artistas de ‘la zeja’
Vela, "incompetente y oportunista", según los científicos

Santiago Mata. Madrid www.gaceta.es 4 Enero 2012

La secretaria de Estado de Investigación no es doctora ni tiene experiencia en la Administración.

Vídeo: Una 'zejatera' en el nuevo Gobierno

Ayer prometió su cargo –mientras la mayoría de recién nombrados lo juraba– la nueva secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación del Ministerio de Economía y Competitividad, Carmen Vela Olmo. Uno de sus avales es que entre 2007 y 2010 presidió la Asociación de mujeres investigadoras y tecnólogas (AMIT).

Por ese mismo motivo, Vela fue elegida el 10 de febrero de 2008 para leer el manifiesto de apoyo a Zapatero de los artistas llamados de la zeja, titulado Defender la alegría. En el mismo acto, el cineasta José Luis Cuerda pidió el apoyo a Zapatero para que no volviera “la turba mentirosa y humillante, que piensa desde su imbecilidad, que todos somos más imbéciles que ellos”, en alusión al PP.

En el manifiesto leído por Carmen Vela se afirmaba que Zapatero “ha acompañado los logros en política económica con la mejora del bienestar de todos los ciudadanos” y se pedía el voto al candidato socialista “para que la solidaridad siga siendo el eje de la acción de gobierno, para que ningún credo goce de privilegios, con la firme voluntad de no dar un paso atrás, confiamos en la capacidad de Zapatero para seguir liderando este proyecto colectivo”.

La opción de la nueva secretaria de Estado por el PSOE no cambió con la marcha de Zapatero, y así en la última campaña electoral apoyó a Rubalcaba con un vídeo en el que Vela afirmaba: “Yo creo en la ciencia y en la tecnología y sé que él cree en la ciencia y la tecnología”.

Bajo perfil profesional
Nacida en Sigüenza en 1955, Carmen Vela está casada, tiene dos hijos y es licenciada en Químicas y graduada en Bioquímica por la Universidad Complutense. Preside Ingenasa, definida como “pequeña empresa de diagnóstico” por un científico con 30 años de experiencia que asegura a LA GACETA que el nombramiento de Vela ha sorprendido “a la comunidad científica por su bajo perfil profesional, y a mí en particular por su perfil político, tan significado en contra del Partido Popular”.

Según este científico, Vela dirigía una empresa “relativamente poco innovadora, nacida del antiguo INI y que ha tenido altibajos, con más bajos que altos. Su experiencia en gestión dentro de la Administración es prácticamente inexistente. Ha sido presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (Sebiot), uno de esos cargos que nadie quiere por ser meramente representativos. También ha sido presidenta de la AMIT, una de esas asociaciones, tan al gusto de la era Zapatero, en las que las mujeres de más de 50 años se agrupaban con espíritu sufragista y que tampoco representan a nadie de las futuras generaciones”.

Preguntada ayer por Intereconomía TV si ahora apoya lo que antes criticaba, Vela respondió: “Mis apoyos claros son han sido siempre a la ciencia. Y para mí la ciencia no tiene color político”.

La amenaza del fanatismo islamista: «¿Qué acontece cuando los islamistas alcanzan un determinado porcentaje de población?»
Ya los tenemos en España: www.hispantv.com
Juan Julio Alfaya http://espanaisrael.blogspot.com 4 Enero 2012

Cuando los islamistas alcanzan un determinado porcentaje de población pierden las pocas composturas que aparentan tener y exigen el sometimiento de los infieles a través del terror.

Wiederholen
3 enero 2012

Cuando los islamistas alcanzan un determinado porcentaje de población pierden las pocas composturas que aparentan tener y exigen el sometimiento de los infieles. Eso ha ocurrido en todos los países en los que han llegado a un porcentaje importante para imponerse sobre el resto, a través del terror, imponiendo las conversiones forzadas, eliminando a los que los devotos del Islam consideran como infieles o expulsándoles.

En Nigeria se reproducen sistemáticamente los ataques contra iglesias, las matanzas de cristianos, y las amenazas de los devotos y fieles más fervientes del Islam, como las pronunciadas por Abul Qaqa, portavoz de Boko Haram, grupo musulmán que asesina cristianos para implementar el Islam en Nigeria.

Este grupo musulmán ha dado tres días a los cristianos nigerianos para que abandonen el norte del país, y en caso de que no lo hagan serán atacados y asesinados.

Muchos cristianos nacidos en el norte del país no tienen a donde ir y temen ser asesinados. Los países musulmanes como Arabia Saudita apoyan económicamente al movimiento islamista Boko Haram con el objetivo de controlar islámicamente Nigeria, el gran productor africano de petróleo, mientras las naciones occidentales desvían la mirada para no irritar a los amos islamistas y evitar que cometan atentados en suelo europeo y que disminuya el suministro petrolero.

La táctica occidental del avestruz es pan para hoy y hambre para mañana, y de considerable insolidaridad con los oprimidos y maltratados cristianos de Nigeria y de los países sometidos a la Espada del Islam.

Wiederholen: Judío español, con orígenes judíos franceses y austriacos. Es Doctor en Medicina y Licenciado en Filosofía. Trabaja en el campo de Hasbará (esclarecimiento).

VER: http://worldnews.msnbc.msn.com/_news/2012/01/02/9895745-islam-terror-group-tells-christians-leave-north-nigeria-or-be-attacked

Religión en Libertad

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Contra el chantaje, Constitución
Editorial www.gaceta.es 4 Enero 2012

El Gobierno de la Generalitat, apoyado por el partido que le sostiene, CiU, ha vuelto a recurrir al chantaje o pulso contra el Estado para conseguir el llamado Pacto Fiscal, que pretende un acuerdo muy parecido, si no igual, al que tienen los vascos. El primero en lanzar las amenzas fue Artur Mas en su discurso de fin de año. Luego, Oriol Pujol, líder y portavoz de CiU en el Parlament, echó más leña al fuego al anunciar que Cataluña se negará a liquidar retenciones del IRPF y las cotizaciones de la Seguridad Social, si el Gobierno de Rajoy no atiende sus reclamaciones y si no hay avances en ese sentido. Sin duda es un chantaje en toda regla al Gobierno que merecería una respuesta legal y contundente. Y, sobre todo, una exigencia de lealtad a la Constitución, por parte de la Generalitat, sin la cual no debe haber negociación alguna.

En el balance que Artur Mas hizo ayer de su primer año de gestión, reconocía tres puntos fundamentales: que Cataluña, o mejor, los ciudadanos en Cataluña, están en una posición muy crítica. Que Cataluña depende de España para vivir y que “corre el peligro de ser intervenida”. Y que, ante todo, el “tema” irrenunciable era avanzar “en soberanía”. En ningún momento del balance hizo reflexión de las letales relaciones causa-efecto que su “tema irrenunciable” tiene ya en la supervivencia de las personas. El trabajo del Gobierno catalán ha sido titánico para evitar que Cataluña fuera intervenida gracias a los recortes aplicados. En resumen, las medidas “duras y críticas” se han aplicado por culpa de los demás “que no nos comprenden”. La misma cantinela de siempre para lograr el mismo efecto: los buenos somos nosotros, los malos son los otros. En concreto, el Gobierno de Madrid.

Que el Estado es el problema, no la solución, es algo que en Cataluña hay que recordar como un mantra. Especialmente cuando, incluso advertido desde observatorios internacionales, el problema, que no es otro que la Administración del Estado, tiene un tamaño tumoral que espanta. Es algo que Artur Mas irresponsablemente olvida en una Cataluña donde el paro ha subido en su año de gestión más que en cualquier otra comunidad autónoma, donde los ciudadanos sufren en sus carnes unos recortes sangrantes en la sanidad pública, y que conviven con un aparato mediático –el intocable monstruo multicanal de TV3– que cuesta alrededor de 300 millones de euros para lubrificar cada día un entorno de prensa favorable. Lo necesita una Administración autonómica que defiende la enormidad de su tamaño con su religiosa convicción mesiánica de un salvífico nacionalismo por el que todo vale la pena.

España y Europa están cambiando. El discurso de Artur Mas, no. Y hoy la solidaridad europea, la de los españoles, no va a dejar solos a sus catalanes, españoles y europeos. Quiera o no Mas. Contra las amenazas irracionales de Oriol Pujol, está la Ley y una Constitución de todos que prevé también los “grandes males” del uso irresponsable de las atribuciones autonómicas en su artículo 155, del Título VIII: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”. Sólo falta que se aplique.

PODRÍA HABER QUEBRADO
El Gobierno sale al rescate de Fabra ante una deuda de 123 millones
El Semanal Digital 4 Enero 2012

La Generalitat valenciana no tenía fondos para pagar un millonario crédito vencido y el Ministerio de Economía tuvo que actuar como intermediario. No fue ésta la única ayuda que recibió.

Fabra, que anunció el pasado lunes recortes por valor de 1.000 millones de euros, tuvo que requerir la ayuda del Gobierno para hacer frente a un crédito vencido.

El pasado 27 de diciembre venció el plazo para que la Generalitat Valenciana que preside Alberto Fabra devolviese 123 millones de euros a Deutsche Bank correspondiente a un crédito que dicha entidad concedió al Ejecutivo pero no contaba con fondos para hacer frente a dicho pago. Su impago podría haber supuesto la quiebra de las cuentas del gobierno valenciano y el Gobierno de Mariano Rajoy tuvo que intervenir.

El Ministerio de Economía, cuyo titular es Luis de Guindos hizo de intermediario y el Tesoro respaldó a la Generalitat ante otra entidad que finalmente facilitó al gobierno de Fabra la cantidad que requería para saldar su deuda con Deutche Bank. Este martes, según fuentes de la Consejería de Economía valenciana al diario de Prisa, la deuda estaba saldada.

No ha sido ésta, sin embargo, la única ayuda que ha recibido en los últimos días -y primeros del Gobierno de Rajoy- por parte del Ejecutivo Central. Según informó El País este miércoles, Hacienda adelantó la entrega de las dos partidas mensuales que se envía a las comunidades autónomas dentro del plan de financiación autonómica. La primera de ellas, debía abonarse a mediados de enero, pero se hicieron las gestiones pertinentes para que estuviera lista este martes, 3 de enero.

Las dificultades económicas por las que pasa Valencia especialmente, es la comunidad autónoma más endeudada, obligaron al presidente Fabra a anunciar el pasado lunes recortes por valor de 1.000 millones de euros para mejorar las cuentas públicas de su Administración.
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