AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 3  Marzo 2012

 

Hay que agotar otras posibilidades de ahorro.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 3 Marzo 2012

Resulta sospechoso y poco didáctico el que Rajoy y su equipo económico no se atrevan a poner la tijera en capítulos donde el ahorro es evidente y sería convincente respecto a la voluntad de demostrar solidaridad respecto al esfuerzo que se le pide a los ciudadanos. Por supuesto que me refiero al asunto de las subvenciones a los partidos políticos, a las asociaciones de empresarios y a los sindicatos. Un cascabel que supone un ahorro cercano a los 500 millones de euros, solo a nivel del Gobierno Central y casi de 1.000 millones si tenemos en cuenta a las CCAA. Porque ya va siendo hora de que cada palo aguante su vela y que esas organizaciones se nutran de los fondos de sus afiliados y simpatizantes y no de los Presupuestos Generales.

La solución no está en reducir en un 20% las generosas aportaciones, sino en suprimirlas en su totalidad. Igualmente podemos decir del tema de las empresas públicas ruinosas y deficitarias, como es el caso de las televisiones autonómicas. Unas cadenas que además de competir en deslealtad con las emisoras privadas, son usadas como brazos mediáticos de los partidos que gobiernan en esas CCAA y sirven como refugio para el clientelismo y enchufismo político. Basta decir que solo el personal de TV3 y Canal 9, superan a la suma de profesionales de Antena 3, Tele 5, la Sexta y la Cuatro. Por no hablar de TVE y sus diversos canales, con salarios de auténtico escándalo de sus "profesionales" estrella.

Y qué decir del otro gran chollo, el tema de los Consejeros de las Cajas de Ahorros. Un verdadero escándalo de salarios en entidades cuya situación económica es ruinosa y de quiebra técnica. Unos ejecutivos con contratos blindados y a los que nadie puede exigir responsabilidades por su pésima gestión y su desleal comportamiento a la hora de asegurarse su futuro, tal y como ha pasado con la Caja de Ahorros del Mediterráneo y su última responsable que se auto asignó una indemnización supermillonaria y una jubilación de más de 350.000 euros anuales. Unos comportamientos y beneficios que deben ser cortados de raíz y limitados tanto en su número, designación y salarios.

Y luego está el capítulo del adelgazamiento de la estructura administrativa del Estado y de las Autonomías. Es evidente que España ha fracasado y que el modelo autonómico se ha convertido en un engendro glotón e insaciable. Y todo por las aspiraciones secesionistas e insolidarias de los nacionalismos. Hay que acabar con los privilegios obsoletos de lo que llamaban Comunidades Históricas, entre ellas El País Vasco y Navarra, que son como islas fiscales y administrativas. Ha llegado la hora de plantearse seriamente si esa situación sigue siendo legítima y no discriminatoria respecto al resto del Estado español. Y yo digo que es discriminatoria e inasumible.

Creo que el Gobierno de Rajoy tiene ante sí un reto de proporciones gigantescas, porque gigantesca es la deuda y gigantesco debe ser el recorte de gastos. Hasta ahora, se ha optado por el camino fácil de aumentar la presión fiscal sobre los trabajadores con el IRPF y ahogar a las familias con las subidas de impuestos directos como el IBI. Pero para nada se han tocado a los verdaderos evasores y privilegiados capitalistas, la Banca y las SICAV. Otra desvergüenza basada en el miedo a que la insolidaridad de esas personas provoque una fuga masiva de capitales a buscar otros lugares menos agresivos. Mi propuesta es que si eso se produce, los evasores deberían acompañar a sus capitales a esos paraísos y no dejarles establecerse en la UE y menos en España.

Hay diversas opciones de ahorro y de buscar la justicia y la equidad en repartir el esfuerzo para salir de la crisis. En absoluto es aceptable el que, como siempre, sea la clase media trabajadora la que corra con todos los gastos de una situación económica, en la que ni ha sido responsable de su gestión, ni tiene la potestad para demandar responsabilidades penales a los verdaderos culpables. No se puede ahogar con medidas injustas a quienes no tenemos defensa, porque la desesperación lleva siempre a una actitud de defensa de la propia subsistencia y una actitud violenta de proporciones inimaginables que de seguro no desean estos torpes políticos.

Cuando la izquierda no gana, quema las calles
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 3 Marzo 2012

...habría que poner blanco sobre rojo las prebendas recibidas, los chanchullos sindicales, los millonarios fondos con los que cuentan.

Como no es algo nuevo, la solución debería estar pensada ya desde hace muchos años. Sin embargo fieles a la idiosincrasia española de resolver los problemas cuando casi han desaparecido, aún seguimos dándole vueltas a las razones por las cuales la izquierdona española, (ramificada en muchas subcategorías sindicales, pseudointelectuales, estudiantiles, culturales), prefiere, cuando no gobierna, la calle al parlamento, la gasolina a la palabra, la cara oculta al rostro descubierto o la agresión al pacto. El lógico descontento de la sociedad española por la declarada incompetencia de nuestros políticos, especialmente de aquellos que ahora agitan la calle, es excusa para que toda suerte de radicalismo, alimentado por la derrota magnífica en las urnas, salga en las distintas ciudades españolas para demostrar su particular manera de comprender la democracia.

Al frente, los sindicatos españoles, UGT y CCOO, corresponsables de la dramática situación de casi seis millones de españoles, quieren encabezar y sustituir al viejo 15M en la algarada callejera. De una vez por todas habría que poner blanco sobre rojo las prebendas recibidas, los chanchullos sindicales, los millonarios fondos con los que cuentan. Sobre todo su origen, siempre público, y sujeto a unos controles no ejercidos por miedo a despertar la ira predemocrática de unos sujetos muy bien pagados muy bien comidos y muy bien aleccionados en cómo poner palos en las ruedas del Gobierno cuando no es de los suyos. Ocho años después, con alguna que otra protesta para conservar las formas, salen a la calle para decir lo que se han callado muchas veces, para señalar con el dedo las políticas erróneas del PP, ahora que los dedos ya no cuentan los billetes recibidos, para mirar con lupa la acción de un Gobierno obligado por las circunstancias a tomar medidas muy duras, mal explicadas pero duras. Aún siguen recibiendo millonarias mordidas en el único reducto socialista en el que, por la mayoría absoluta que detentan desde hace décadas, pueden cobrar sin que nadie les pregunte. La manera en la que UGT y CCOO ejerce este sindicalismo trasnochado y rico ha de terminar. El grifo más bien seco de las subvenciones debe cerrarse por completo y que sean sus afiliados, si los tienen, o los partidos políticos a los que representan, PSOE e IU, quienes financien una actividad que no es propiamente sindical, sino extensión bastarda y callejera de la política.

Que hay razones para protestar no lo discute nadie. Se discute la forma, se discute quién los lidera, se discute que siempre se proteste de manera más violenta cuando no son ellos, la izquierdona quienes gobiernan. Los que llevan a España a la ruina, a los cinco millones terriblemente largos de parados, a una educación rota en diecisiete parcelas, y a unos niveles tan bajos, que debería hacerles reflexionar siquiera un poco.

El PP ganó por mayoría absoluta. Tiene legitimidad y autoridad. Y sobre todo tiene el apoyo de una ciudadanía harta de que sindicalistas tragones, estudiantes que no lo son, socialistas derrotados y comunistas ajados ganen en la calle lo que no han ganado en las urnas. La democracia es un sistema en el que las formas dan seguridad y confianza al contenido. Cuando ambos, forma y contenido, son pisoteados por la violencia se impone la ley. De ello tendrá que dar respuesta el Gobierno de Rajoy.

El 11-M sale de vía muerta
Editorial www.gaceta.es 3 Marzo 2012

El fiscal da un paso clave para esclarecer el caso.

La verdad sobre la matanza de Atocha puede estar más cerca después de que el fiscal general Torres Dulce ordenara investigar restos de los trenes de la matanza. Cuando están a punto de cumplirse ocho años del atentado, y cuando el caso parece definitivamente en vía muerta, al archivar la Audiencia de Madrid la causa contra el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, el Ministerio Público ha dado un decisivo paso al ordenar a la Fiscalía de Madrid que investigue el hallazgo de nuevos restos de chatarra que corresponderían al vagón que estalló en Santa Eugenia.

Durante el proceso del 11-M se aseguró que todos los focos de las explosiones habían sido fundidos. Pero el mencionado vagón ha estado durante ocho años en un almacén, según descubrió Libertad Digital. Hallazgo que se suma, por cierto, al que hizo LA GACETA con el vagón de la calle Téllez, ocultado por el Gobierno socialista. La lógica dice que sin premisa mayor (los vagones) todo el caso queda invalidado. En primer lugar, porque falta una prueba crucial para esclarecer la autoría, y en segundo lugar, porque su ocultación deliberada implicaría que hubo obstrucción a la Justicia. Y eso precisamente –la supuesta obstrucción– es lo que ha ordenado investigar Torres-Dulce. El nuevo fiscal general, caracterizado por su rigor y su prestigio, está dispuesto a “llegar hasta el final” y no comparte el auto de la Audiencia que señalaba que “es cosa juzgada” la causa que se seguía contra el ex jefe de los Tedax por posibles irregularidades en la recogida y custodia de muestras del 11-M.

El hallazgo del vagón perdido y la decisión del fiscal general de investigarlo deja en evidencia la gigantesca manipulación orquestada en torno al mayor atentado de la historia de España; y más concretamente a la Policía, que sabía que tales restos existían, a Renfe y al juez instructor, Juan del Olmo.

La maniobra de ocultación de una prueba tan crucial, no es la única. Se trata de la guinda de un largo catálogo de irregularidades que jalonan todo el caso del 11-M: desde el más obvio, la desaparición de restos de los convoyes excepto 23 fragmentos (y estos ni siquiera fueron entregados a la Policía Científica para que los analizara) hasta el desguazamiento de vagones –lo que contraviene la Ley de Enjuiciamiento Criminal–, pasando por la incineración de prendas no reclamadas por familiares de víctimas. Todo ello constituía un vasto arsenal de pruebas que hubiera arrojado luces sobre el atentado. Pero tanto este como la evaporación de los restos del vagón de Santa Eugenia han sido sistemáticamente ocultados por quienes desde el Gobierno de Zapatero y sus terminales policiales y judiciales no tenían el menor interés en que se llegara hasta el final. Lo mismo que las coacciones a la juez Coro Cillán.

Las investigaciones que va a iniciar ahora la Fiscalía de Madrid harán enrojecer a más de uno. Máxime cuando resulta inevitable relacionar el atentado con el vuelco de las urnas, en marzo de 2004. Sin prejuzgar nada sobre la autoría –para eso están los jueces–, es obvio que Zapatero no hubiera llegado a la Moncloa sin la matanza. Y que la Historia de los últimos ocho años, tan aciagos y ruinosos, se hubiera escrito de otra forma. Pero la razón de fondo más importante para que se esclarezca es la necesidad de que se haga justicia y de que se dignifique la memoria de las 192 víctimas.

Esto no suena ni de coña para nada bien
Luis Rivas www.gaceta.es 3 Marzo 2012

UGT y CC OO apelan al rap y prescinden de Dickens para captar jóvenes.

"Esto no suena ni de coña para nada bien”. El rapero, arrogancia obliga, no ensayaba la autocrítica, sino su censura al Gobierno. Los sindicatos mayoritarios, con quórum de puretas, han apelado al hip hop y prescindido de Dickens para atraer a los jóvenes a sus pasacalles de pancarta. El pasado martes, Madan, el metalúrgico de Hamelín, desdoró la acústica de la Puerta del Sol con su canción contra la reforma laboral. Patrón de estrofa para seducir a los indignados, a quienes CC OO considera “infantiloides”: “Rajoy y Soraya son peperos junto a Cospedal; la Banca y el clero al obrero van a condenar”. No obstante la métrica, el atavío era canónico de la provocación: chupa de cuero y caperuza, abalorios plateados y pantalón caído, coronado el arquetipo de creador por una perilla trotskista. Cándido Méndez acunaba con torpeza las rimas, eso sí, con su peluco a lo 50 Cent.

UGT y CC OO, sindicatos de canción protesta, se muestran anacrónicos como Lluís Llach en la era del hip hop y el megatecnojaus, prescindibles por los derechos que ayudaron a conquistar. La incomodidad de los jarrones chinos entre barbilampiños briosos alumbra absurdos como la comisión sindical por ERE o la transmutación del revolucionario en policía, enemigo natural del subversivo y el rapero, atento siempre a los recortes al estado del bienestar. La perpetuación de las centrales en el juego del poder refuta asimismo el carácter antisistema de la cultura hip hop, anulando el efecto llamada de los de siempre a las nuevas generaciones. Invirtiendo la lectura en busca de nuevas fricciones, el acusado individualismo del intérprete de rap combina difícilmente con los preceptos comunitaristas del movimiento sindical, y ocurre lo propio con una megalomanía y un egocentrismo sólo comparables a los del periodista, tan alejados de los tradicionales valores de humildad y honradez de la clase trabajadora.

Obviamente CC OO y UGT, afanados en acordar una justificación para su convocatoria del 11-M, no han valorado las contradicciones que un contracronista ocioso podría hallar en su himno contra la reforma laboral. Para Méndez, barbado como Marx, y Toxo, mostacho a lo Walter Benjamin, así como para los raperos sin talento, el mensaje no es más que la apariencia. Jerseys raídos y polos ajados aderezan zapatillas deportivas y cinturones flojos en una amalgama de oposición a todo y de impostura total. El estudiado aspecto de montador Blue Collar de Detroit o de estibador de Baltimore pretenden trascender a las vacaciones en Madeira y a las comidas en el Villa Magna, por mucho que los obreros y sus representantes no deban obediencia a la austeridad ni a la abstención de cerveza.

Los sindicatos, pese a todo, no incurren en incoherencias mayores a las de los partidos políticos, siglas del relativismo; de los adinerados, que han prescindido del látigo en el trato con sus trabajadores; o de esa clase media de look igualitario, enfebrecida por las coderas, la cocina creativa y las gafas de pasta. Sean benévolos. Era tan entrañable el baile de los veteranos de la República, calvos con coletas, pasos de chotis, al compás del rapero...

11M, sigue la ocultación de la gran manipulación.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 3 Marzo 2012

Los hechos están en las actas del juicio del 11M. Los análisis de los explosivos realizados en la instrucción del sumario dejaban tanto que desear que el tribunal de Gómez Bermúdez ordenó realizar una pericial sobre los restos de la explosión. Es un hecho demostrado que se recogieron cientos y cientos de kilos de muestras de los lugares de la explosión, pero a esa pericial llegaron 23 míseras muestras de unos pocos gramos y casi todas lavadas previamente con acetona, eso hizo imposible determinar el explosivo, pero valió para determinar que no fue Goma 2 ECO. Es un hecho que los peritos exigieron muestras no lavadas y en mayor cantidad para poder realizar sus análisis pero se les dijo que no existían.

Hace unos días, Libertad Digital, con Luis del Pino, localizaron los restos de uno de los vagones explosionados, restos que retiraron del vagón que se reparó y que había estallado en la estación de Santa Eugenia. El fiscal Torres Dulce ha iniciado una investigación y eso ha desatado la baraúnda, los medios encubridores de la gran manipulación se han puesto nerviosísimos y se han lanzado a lo que siempre han hecho, tapar y mofarse de quienes investigan qué pasó, y entre ellos destaca El País.

¿Qué temen?, si todo está juzgado y no hay nada que ocultar, los restos de ese vagón no tienen trascendencia alguna, ¿por qué se ponen histéricos y vuelven a embolicar y mentir?

El País ha retomado su campaña contra quienes investigan las gran manipulación del 11M, los que llaman cospiranóicos, pero cada día lo hacen peor. Hoy publica El País una cosa que llama análisis y titula “¿Criminis? ¿Qué criminis?”

Justifican la destrucción de los vagones explosionados, ya al día siguiente de la explosión, diciendo que “el fiscal del Estado debería saber que en el sumario del 11-M hay distintos informes periciales sobre los trenes, los vagones donde estallaron las bombas, los objetos encontrados, así como las características de las explosiones.” Y remachan la justificación de la destrucción de los trenes diciendo que “Todas las pruebas y pericias se habían practicado antes de que el juez diera permiso para desguazar los vagones a Renfe, su legítimo propietario”.

1.- Si todas las pericias estaban hechas, ¿porqué si la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que esas pruebas se conserven para que las partes pueden pedir otros análisis y pericias eso no valía con los trenes del 11M?, respuesta, porque no se quería que esos otros análisis se realizasen.

2.- Hay cientos de casos en los que aviones, vagones de metro, automóviles y otras cosas que tenían que ver con accidentes o atentados se siguen custodiando judicialmente muchos años después, pero los del 11M se destruyeron a los dos o tres días. Tanta premura solo indica que algunos no querían que se averiguase nada.

3.- El País sostiene que el juez autorizó la destrucción de los trenes, y miente al decir eso porque ese precisamente es uno de los grandes misterios del 11M aun sin aclarar, saber quién dio la orden de destruir los trenes, tal cosa no consta en el sumario.

Y El País termina reconociendo que los restos del vagón encontrados en la empresa Tafesa todo el mundo sabía que estaban allí, ellos también, pero en el juicio no se supo, en el sumario no consta, los peritos no lo supieron, pero El País dice “Y ese resto de Villaverde lleva allí desde hace años y se sabía que estaba allí. Así que ¿dónde está la noticia?”

Pues la gran noticia es que El País sabía que esos restos estaban ahí y lo ocultó.

Esa cosa juzgada llamada 11-M
Luis del Pino Libertad Digital 3 Marzo 2012

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 3/3/2012

Permítanme que les hable de un caso que al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, le apasiona especialmente.

El 9 de diciembre de 1932, el oficial de policía William Lundy fue asesinado en Chicago por dos individuos. Se trataba del sexto asesinato en siete días en una ciudad que estaba preparándose para albergar la Exposición Universal de 1933, así que el alcalde declaró una "guerra contra el crimen" y exigió a la Policía resultados inmediatos. Para colmo, el asesinado era, en este caso, un servidor público, así que sus compañeros de cuerpo no necesitaban mucho estímulo para hacer un escarmiento.

En cuestión de días, dos inmigrantes polacos fueron identificados y detenidos. Se trataba de Joseph Majczek, de 24 años, y Theodore Marcinkiewicz, de 25. Ambos fueron condenados en 1933 basándose en el reconocimiento ocular realizado por una testigo y el Tribunal Supremo ratificó la condena en 1935.

Más de una década después de los hechos, en 1944, la madre de Joseph Majczek insertó un anuncio en el Chicago Times ofreciendo una cuantiosa recompensa, de 5.000 dólares de la época, a la persona que pudiera aportar datos acerca del verdadero asesino del oficial de policía Lundy. Convencida de la inocencia de su hijo, aquella pobre mujer había estado fregando escaleras seis noches a la semana durante doce años, hasta conseguir ahorrar aquella importante cifra.

Un reportero del Chicago Times leyó aquel anuncio y decidió contar la historia de esa madre. Al analizar los detalles del caso, ese reportero llegó al convencimiento de que Joseph Majczek no tenía nada que ver en aquel asesinato, así que el Chicago Times realizó una investigación independiente y logró demostrar que aquella condena de los dos polacos había sido un auténtico fraude: la Policía había amenazado a la testigo de cargo para que reconociera a esos dos sospechosos; se había falsificado la fecha de detención de uno de los dos acusados, para hacer cuadrar los detalles del caso; se había ignorado el testimonio de varias personas que exculpaban a los dos inmigrantes... Para colmo, la propia Fiscalía había amenazado al juez de primera instancia con acabar con su carrera política si declaraba inocentes a los dos polacos, de modo que aquel juez, que estaba convencido de la inocencia de los procesados, a lo máximo que se atrevió fue a condenarles a cadena perpetua en lugar de a la silla eléctrica, que es lo que correspondía legalmente.

La abnegación de una madre y la campaña emprendida por el Chicago Times consiguieron que el Gobernador del Estado indultara el 15 de agosto de 1945 a Joseph Majczek, después de haber pasado 13 años en prisión. Esa historia tan moralizante está narrada en la película "Call Northside 777", que en español se llama "Yo creo en tí" y en la que James Stewart interpreta al periodista del Chicago Times que consigue que se revoque aquella condena injusta.

Lo que esa película de Hollywood oculta es lo que pasó con el otro condenado, con Theodore Marcinkiewicz. "Bueno", dirán ustedes, "si al otro polaco le indultaron, también indultarían a Marcinkiewicz". Pues, aunque no se lo crean, no fue así.

El caso de esos dos polacos era cosa juzgada, así que no tenían posibilidad de recurrir. Solo un indulto podía salvarles y eso fue lo que salvó a Joseph Majczek. Pero como nadie había hecho campaña para indultar a Marcinkiewicz, cuando su amigo Joseph fue indultado, él siguió en prisión.

La testigo de cargo contra él había resultado ser falsa, pero era una cosa juzgada.
La Policía había falsificado documentos para condenarle, pero era una cosa juzgada.

Se había ignorado a los testigos que le exculpaban, pero era una cosa juzgada.
La Fiscalía había chantajeado al juez de primera instancia para que le condenaran, pero era una cosa juzgada.

Su condena había sido radical y clamorosamente injusta, pero era una cosa juzgada.
Su amigo y compañero de condena había sido indultado, pero era una cosa juzgada.

Como era cosa juzgada, Marcinkiewicz siguió en la cárcel, enviando cartas desesperadas a todo el mundo para que se reparara aquella palmaria injusticia. Cuatro años después de la liberación de Joseph Majczek, en 1949, el Gobernador por fin le ofreció a Marcinkiewicz una medida de gracia, ¡que consistía en conmutarle la cadena perpetua por una condena de setenta y cinco años! El pobre polaco, naturalmente, rechazó aquella "generosa" oferta y siguió exigiendo que le excarcelaran. Finalmente, en 1950, el Gobernador accedió a indultar también a Marcinkiewicz, después de pasar 18 años en prisión por un crimen que no había cometido.

A lo largo de los últimos años, los medios de comunicación independientes han ido poniendo sobre la mesa una catarata de evidencias que demuestran que las investigaciones oficiales del 11-M no son otra cosa que una inmensa y grosera manipulación: pruebas destruidas, pruebas falsificadas, pruebas ocultadas, culpables imposibles... No hay aspecto del 11-M al que miremos, que no lleve en su cara el sello de la irregularidad policial o judicial.

Al principio, los defensores de la versión oficial optaron por ridiculizar las investigaciones de los medios independientes. Después, a medida que las evidencias de falsificaciones se acumulaban, pasaron a intentar ningunear a esos medios. Ahora, cuando ya la montaña de irregularidades constatadas es tan grande que no se puede ocultar a la vista, se refugian cada vez más en la cantinela de que el 11-M es cosa juzgada.

Pero una media verdad es la peor de las mentiras posibles.

El 11-M es cosa juzgada, sí, pero la instrucción del sumario y el juicio fueron una auténtica farsa. Mientras duró la instrucción, el juez Del Olmo mantuvo el sumario bajo secreto, impidiendo a las víctimas conocer los detalles de las investigaciones y pedir diligencias de prueba. Ahora entendemos por qué se hizo eso: porque todo el sumario no es más que una inmensa mentira, basada en la destrucción y ocultación de las pruebas reales y su sustitución por otras pruebas demostrablemente falsas.

Pero eso quiere decir que se manipuló a las víctimas de la masacre, que se las impidió ejercer su derecho a participar en las investigaciones, que se precocinó una versión falsa de los hechos sin permitir a las acusaciones cuestionar esa versión y buscar a los verdaderos culpables.

¿Es moralmente lícito hablar de cosa juzgada en esas condiciones?
No hay ni una sola prueba fundamental del caso que no sea fraudulenta, desde la mochila de Vallecas a la furgoneta de Alcalá, pasando por el famoso coche Skoda Fabia o el siniestro episodio de Leganés.

¿Es racionalmente admisible hablar de cosa juzgada en esas condiciones?
Escenarios del crimen que se desguazan con pasmosa rapidez. Presuntos suicidas a los que no se les hace autopsia. Informes de análisis de explosivos que se ocultan. Actas de recogida de muestras que no se adjuntan al sumario.

¿Es argumentalmente defendible hablar de cosa juzgada en esas condiciones?
Explosivos que aparecen sin que los perros policía sean capaces de olerlos. Documentos que se falsifican. Evidencias que surgen de la nada en dependencias policiales. Testigos que reciben cuantiosas sumas de dinero por reconocer a quien antes no reconocían.

¿Es lógicamente sostenible hablar de cosa juzgada en esas condiciones?
Jueces que mienten a las víctimas. Abogados de oficio obligados a leerse 150.000 folios de un sumario en escasos días. Medios de comunicación dispuestos a machacar a la opinión pública con consignas irracionales. Informaciones exculpatorias de los condenados que se hurtan al juez. Confidentes que se prestan a hacer el paripé en la causa. Intoxicaciones a granel para embarullar el sumario.

¿Es democráticamente tolerable hablar de cosa juzgada en esas condiciones?
Lo siento, pero no puede haber cosa juzgada allí donde la Justicia no ha sido más que una burla, una vulgar imitación formal de la Justicia verdadera.

Quien se refugie en la formalidad de la cosa juzgada para negar la Justicia a las víctimas del 11-M, estará cometiendo la misma indignidad que aquellos que mantuvieron cinco años más en la cárcel a Theodore Marcinkiewicz, después del indulto de Joseph Majczek, alegando simplemente que su injusta condena era... una cosa juzgada.

Valencia no es Praga
La primavera valenciana tiene poco de primavera
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es 3 Marzo 2012

Las comparaciones son odiosas. Sus promotores no luchan contra la tiranía, sino para derribar un Gobierno democrático desde la calle. Todo lo contrario de lo que sucedió en Praga en 1968.

Hace un año, coincidiendo con las revueltas en los países del norte de África, comenzó a extenderse entre los periodistas la moda de llamarlas “primaveras”. Así, primero llegó la “primavera tunecina”, más tarde la “primavera egipcia” y luego, cuando la nonata “primavera libia” se había convertido en una guerra sin cuartel en los arenales del Sáhara, el palabro desapareció como por ensalmo. La primavera árabe había naufragado inesperadamente en la ciudad de Bengasi, arrasada por los bombardeos de Gadafi sobre la población civil en los primeros días de una revolución que terminó instaurando en Libia un Estado muy islámico y muy poco primaveral.

Como las palabras tienen vida propia, la izquierda occidental no tardó en apoderarse de ese término con el que se había bautizado el espíritu liberador que movía a muchos de los protagonistas de las asonadas norteafricanas. Pero el mundo árabe es mucho más parecido a Siria que a Túnez, así que, por falta de demanda, a la palabra en cuestión (primavera) no le ha quedado otra que volver a Europa, esta vez para bautizar otro tipo de motín que, en lugar de reclamar la caída de un dictador, busca derribar desde la calle a un partido que acaba de ganar las elecciones por una abrumadora mayoría absoluta. Se trata, como ya se habrá imaginado el lector, de la así llamada “primavera valenciana”.

Una camisa de fuerza
Pero no, trasladar el nombre de la más bella estación del año a un movimiento político de carácter callejero no es cosa de los tunecinos, ni de los egipcios, ni de los valencianos; sino de los checoslovacos, que, hace 44 años, se levantaron en masa contra el tiránico Gobierno comunista que los sometía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Fue la primavera de Praga, uno de los momentos estelares de la historia contemporánea de Europa.

Los parecidos entre las primaveras de nuestros días y aquella gloriosa primavera checa son pura coincidencia. Los ‘indignados’ de Valencia quieren hacer ver que su lucha es una primavera, un renacimiento necesario para pasar de una etapa de oscuridad a otra de luces representadas por ellos mismos y sus ideas de regeneración social. Evidentemente, no hay nada de eso.

Repasemos una a una las más que evidentes diferencias entre ‘primaveras’ y saquemos nuestra propia conclusión.
Decía Ronald Reagan que “la diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza”. Pues bien, en 1968 Checoslovaquia era una camisa de fuerza. El país, una nación bastante artificial nacida del tratado de Versalles, vivía bajo el yugo de una dictadura comunista teledirigida desde Moscú. En aquel desdichado país todas las libertades civiles estaban conculcadas y el Estado era omnipotente. Imperaba un régimen de partido único -el Partido Comunista de Checoslovaquia- y la disidencia estaba severamente castigada por la ley.

No había, además, posibilidad de recurrir a los jueces, ya que estos eran elegidos por el Gobierno y aplicaban códigos revolucionarios. El Estado de derecho, simplemente, no existía ni tenía intención alguna de hacerlo. La justicia no era más que una emanación de la política, y esta un coto privado del comité central del Partido Comunista.

La España de 2012 es una democracia equiparable con cualquier otra democracia de Occidente. Cuenta con partidos políticos, canales de participación ciudadana, tribunales independientes y un sistema jurídico garantista. A pesar de todos los defectos y vicios que arrastra nuestra democracia, en España no se encarcela a nadie por motivos políticos y existe un Estado de derecho pleno. Libertades fundamentales como la de expresión o asociación apenas tienen restricciones. En España se puede opinar de cualquier cosa y hasta defender ideas abiertamente anticonstitucionales -como el secesionismo- en sede parlamentaria sin que nadie tema represalias legales por ello.

Ni pan ni libertad
Checoslovaquia de aquellos años de plomo socialista quedó dramáticamente retratada por el novelista Milan Kundera, un escritor maldito cuyas obras fueron prohibidas y que fue expulsado del país. Otros, que carecían de reconocimiento internacional, hubieron de pagar su disconformidad con penas de prisión o condenados a trabajos forzados.

Y no solo los escritores o los periodistas tenían problemas de expresión. A los ciudadanos comunes les estaba vetado el acceso a periódicos o libros publicados en el extranjero, un lugar que, a pesar de que el país se encuentra en el mismo corazón de Europa, era tan desconocido para sus habitantes como la cara oculta de la Luna. Del dogal comunista no se libraban ni las iglesias. El Estado era oficialmente ateo aunque se permitía, con muchas condiciones, la existencia de comunidades parroquiales. Para ser sacerdote había que contar con una licencia expedida por el Gobierno y las actividades de la Iglesia Católica (la mayoritaria entre checos y eslovacos) estaban muy restringidas. La persecución a la Iglesia alcanzó su punto álgido en 1984, cuando el cardenal Tomasek, arzobispo de Praga, invitó a Juan Pablo II a visitar el país y el Gobierno del prosoviético Gustav Husak lo impidió.

En España no hay escritores malditos ni periodistas encarcelados por delitos de opinión. La información fluye libre y hay un abanico de periódicos, televisiones y emisoras de radio muy amplio. De nuestro país puede salir cualquier ciudadano. Las fronteras están abiertas y todo español tiene derecho a un pasaporte. La libertad religiosa, aunque haya padecido algún que otro vaivén durante los años de Zapatero, es absoluta. La Iglesia es independiente y realiza una inestimable contribución al bienestar social.

Las condiciones de vida de la Checoslovaquia comunista eran las propias de un país del bloque del este. La economía planificada había condenado a sus habitantes a una escasez crónica. Los intereses de Checoslovaquia estaban subordinados a los intereses de la Unión Soviética, que, dentro del CAME, había adjudicado un papel muy concreto a la economía nacional. Era un satélite industrial, dedicado a la manufactura y la minería. Pero no llegó nunca a ser un país propiamente desarrollado, sino una inmensa fábrica muy contaminante de productos de baja calidad. Se construyeron grandes complejos industriales a imagen y semejanza de los de la URSS que devastaron el medio ambiente local y crearon una estructura económica distorsionada y fantasmal. Con todos sus recursos mal asignados por los planificadores económicos, la población malvivía entre apagón y apagón pegada a la cartilla de racionamiento y las colas en las puertas de las tiendas de abastos eran parte del paisaje habitual de las ciudades. Nadie podía protestar porque las huelgas y las manifestaciones estaban terminantemente prohibidas. Tampoco existía la posibilidad de abandonar el ‘paraíso’ socialista porque emigrar estaba prohibido. Para evitar las salidas ilegales, las fronteras con Austria y Alemania estaban erizadas de alambres de espino moteados por torres de vigilancia con guardias armados. Aunque, formalmente, los checos tenían derecho a todo, la realidad es que no tenían de nada: ni pan ni libertad.

El sello 15-M
A pesar de que España atraviesa una profunda depresión económica provocada por la expansión crediticia de los años de la burbuja inmobiliaria y las subsiguientes medidas keynesianas que aplicó el Gobierno socialista, la situación económica no es ni lejanamente parecida a la de la Checoslovaquia de 1968. El desempleo es alto, pero el país ha generado (y todavía genera) tal cantidad de riqueza que no hay necesidad de racionar ningún bien. No existe el hambre y las estanterías de los supermercados están surtidas.

Nuestro país cuenta con varias multinacionales muy competitivas en sus respectivos sectores y hay empresas punteras y muy rentables en áreas como el sector servicios o la alimentación. Los españoles disponemos de una de las rentas por habitante más altas del mundo y, por supuesto, podemos emigrar si lo deseamos. No hay cuotas de producción, granjas estatales ni planes quinquenales. El derecho de huelga está contemplado en la Constitución y para manifestarse en la calle solo hay que comunicar fecha, hora y lugar de la concentración a la autoridad competente.

Los checoslovacos de 1968 trataron, infructuosamente, de salir de aquella ratonera socialista en la que los soviéticos los habían metido después de la guerra. Fue un acto heroico pero inútil. En la madrugada del 20 al 21 de agosto 200.000 soldados provenientes de cuatro países del Pacto de Varsovia invadieron el país. La doctrina Breznev se impuso ante la pasividad de Occidente, que decidió mirar hacia otro lado.

En Valencia, en febrero de 2012, no se ha luchado contra tiranía alguna, no ha existido invasión militar ni asesinatos como los que tuvieron lugar en Praga. Se ha tratado, sencillamente, de una revuelta perfectamente planificada, utilizando las técnicas de agit-prop de las que se valían los antiguos bolcheviques para colapsar la ciudad y poner al Gobierno de Mariano Rajoy en un aprieto. No hay color. Lo de Praga fue una primavera, corta y sin final feliz. Lo de Valencia una simple algarada callejera con el sello del 15-M, una auténtica contrarrevolución de los ni-nis.

Lo que va de Alexander Dubcek a Alberto Ordóñez
Si lo de Praga y lo de Valencia no es comparable, poner en el mismo plano al promotor de la primavera checa y al líder de la revuelta valenciana es algo tremendamente osado. El primero, Alexander Dubcek, era un socialista que, adelantándose 25 años a Gorbachov, quiso reformar lo irreformable: el comunismo soviético. Lo pagó caro, fue expulsado del Partido y trasladado a un bosque de Eslovaquia a trabajar como guarda forestal. Ordóñez es un mal estudiante de querencias castristas que no se decide a acabar la FP, un aspirante a revolucionario profesional que, curiosamente y aunque haya prometido “quemar” Valencia, ha sido recibido en persona por la delegada del Gobierno y las Cortes Valencianas.

AGRADECIMIENTO DE LAS VÍCTIMAS DEL 11-M
"Un punto de esperanza tras ocho años de habernos llevado muchos palos"
Las víctimas están contentas con la decisión de Torres-Dulce de investigar el hallazgo de LD aunque quieren ser prudentes tras muchas decepciones.
libertad digital 3 Marzo 2012

El hallazgo de Libertad Digital y la posterior reacción del fiscal general del Estado han sido un balón de oxígeno para las víctimas del 11-M. Sin embargo, tras años de luchas y decepciones no quieren hacerse ilusiones y apuestan por la prudencia.

Así lo ha evidenciado Pilar Crespo, esposa de Gabriel Moris, en el programa Sin Complejos de esRadio. "En principio nos dio mucha alegría pero nos hemos llevado muchos palos", dijo. Además, añadió que "nuestra alegría está muy filtrada, muy poquita" por lo que asegura que no estará tranquila "hasta que no vea que se hace un juicio y haya una sentencia donde se haya especificado qué ocurrió". "Hasta ese momento no me alegraré", aseguró Pilar.

Sin embargo, sí quiso agregar que han sido "ocho años de darnos palos uno tras otro, mas en concreto a Gabriel y a mí, que hemos presentado querellas sobre esos focos y nos las han denegado". Por eso, dijo, se trata de "un punto de esperanza".

También ha valorado en el programa de Luis del Pino, la presidenta de la AAV11-M, Ángeles Domínguez, que ha destacado que "hasta el día de hoy la Fiscalía no se había pronunciado".

Al igual que Pilar Crespo, Domínguez dijo que durante estos años "hemos estado partiéndonos la cara a pecho descubierto". "Hemos estado solos" apoyadas por algunos medios como Libertad Digital. "Siempre hemos estado respaldados por vosotros", agregó.

Para Domínguez, "después de casi ocho años en un primer momento me sorprendió la noticia". Pero, en la misma línea de lo manifestado por Moris, señaló que "se nos han dado tantos palos que tenemos que ser prudentes. Las palabras nos parecen geniales pero vamos a ver los hechos, hasta el día de hoy la Fiscalía no se había pronunciado. Vamos a ver si llegamos a buen puerto".

Domínguez aseguró que su asociación estará presente en el día europeo de las víctimas que tendrá lugar en Bruselas y que es tradición desde el año 2007.

Preguntada sobre la coincidencia de los aniversarios con las manifestaciones sindicales contra la reforma laboral, señaló que "el 11 de marzo no se tiene que mover, es el día del aniversario del recuerdo, no se puede manipular. Los sindicatos lo que quieren conseguir es borrar el 11-m de la memoria histórica de España. Tienen 364 días para manifestarse". Para Domínguez, se trata -en definitiva- de "una indignidad".

España: es la hora de repartir culpas
Francisco Rubiales Periodista Digital 2 Marzo 2012

Soraya Saéz de Santamaría afirma que "no es el momento de repartir culpas", pero se equivoca porque lo que España necesita es justamente repartirlas y castigarlas. Sin castigo para los canallas y corruptos, este país nunca podrá resurgir. Cuando no se castigan los abusos y corrupciones, el territorio queda libre para que los predadores y sinvergüenzas cacen en libertad. Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo y el pasado reciente de España está plagado de políticos predadores y desalmados cazando.

Contrariamente a lo que afirma la vicepresidenta del gobierno, Soraya Saez de Santamaría, en España ha llegado la hora de repartir culpas porque sin una catarsis de Justicia que humille a los despilfarradores del pasado y castigue a los delincuentes y corruptos que abusaron del poder, España no puede solucionar su drama y superar la actual crisis.

Santamaría, tras asegurar que no se subirán el IVA, ha admitido que "no es el momento de repartir culpas ni de poner excusas sino de aprender las lecciones del pasado y evitar que se repitan". Eso sí, ha recordado que las cuentas públicas han pasado del superávit en 2007, cercano al 2 por ciento, a un déficit por encima del 11 por ciento en 2009 y al 8,5 del año pasado. La tesis expuesta por Soraya responde a la orden dada por Mariano Rajoy de no pedir cuentas a los políticos socialistas y de enterrar el pasado en el olvido, una decisión que colisiona directamente con lo que quieren los ciudadanos y que incrementa el divorcio entre ciudadanos y políticos.

Ya se sabe que entre Rajoy y José María Aznar existe una profunda discrepancia, precisamente en torno a la decisión de Rajoy de pasar página y perdonar todos los desmanes del socialismo de Zapatero. Aznar mantiene que "cada vez que los socialistas gobiernan dejan el país hecho una ruina" y que esa dinámica tiene que acabarse castigando a los despilfarradores y corruptos, pero Rajoy, consciente de que en sus propias filas hay también chorizos, le tiene un miedo atroz a la izquierda y a su capacidad de chantaje en las calles, apelando a lo más sucio y enervado de la sociedad española.

Los ciudadanos más conscientes y preparados, por su parte, tercian en la polémica opinando con razón que es la Justicia la que debe tomar cartas en el asunto, juzgando a los que hayan arruinado España por medio de abusos y delitos, que no son pocos.

El país, destruido por el abuso y el despilfarro, ofrece una imagen penosa. España no tiene dinero y los políticos afirman que no pueden recortar más sin tocar la sanidad y la educación. Se trata de otra mentira intolerable del poder porque pueden hacer todavía muchas cosas que reclaman los ciudadanos, pero que ellos se niegan a hacerlas porque representaría pérdida de poder. Pueden privatizar o cerrar las ruinosas televisiones públicas, eliminar las diputaciones provinciales, reducir el número de consejerías y de consejeros, directores generales y enchufados, cerrar miles de instituciones ociosas y de empresas públicas prescindibles, creadas para gastar más y colocar a los amigos, bajar los sueldos de los políticos de manera significativa, reducir el parque de vehículos oficiales y de tarjetas de crédito para gastos de políticos, eliminar las subvenciones a los odiosos partidos políticos, organizaciones patronales y sindicatos, vender inmuebles de propiedad pública, reducir drásticamente las nóminas de asesores y enchufados e, incluso, devolver competencias al Estado central, ante la imposibilidad de gestionarlas desde las autonomías. En último caso, podrían hasta eliminar los gobiernos autonómicos y retornar al Estado como único administrador de las bienes y servicios de la nación, ante la evidencia de que el actual Estado de las Autonomías es inviable.

Una vez que hayan hecho todos esos recortes justos y populares, sólo entonces, podrían pedir nuevos sacrificios a los ciudadanos o tocar servicios tan vitales como la sanidad y la educación.

Hacerlo antes, sin eliminar los abusos de poder y los privilegios que no se merecen, es, simplemente, una canallada.

Voto en Blanco

Bienvenido a Cairostán
Guy Bechor  http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4165576,00.html  2 Marzo 2012

Publicado: 22.12.11 / Israel Opinion

Apenas fue mencionado en los medios de comunicación israelíes y mundiales, pero el siguiente evento concierne a la totalidad de la civilización occidental: El sábado pasado, grupos violentos de radicales islámicos salafistas quemaron el famoso instituto científico establecido por Napoleón en Egipto, después de su primer encuentro con Occidente. Algunos historiadores lo consideran el comienzo de los tiempos modernos en Medio Oriente.

El sitio, L'Institut d'Egypte, contenía unos 200.000 libros originales y raros, exposiciones, mapas, hallazgos arqueológicos y estudios de Egipto y todo Medio Oriente, basados en el trabajo de generaciones de investigadores occidentales. La mayoría de las reliquias se han perdido para siempre, quemadas o saqueadas.

Es difícil entender el moderno Medio Oriente sin estos estudios, que sucumbieron bajo un inmenso incendio. El gran edificio estaba situado en el centro de El Cairo e incendiarlo fue un acto simbólico e intencional. Los que quemaron el edificio y sus reliquias, querían quemar la era de la lógica, la ilustración, la investigación y el individualismo.

Ésta fue una grave provocación contra toda la civilización occidental, un deseo de desconectarse de la ciencia, la investigación y la modernidad, usando cínicamente, al mismo tiempo, un medio occidental - es decir, la democracia - para tomar el poder.

No hay que llegar hasta las últimas consecuencias volando las pirámides, como algunos de los salafistas de Egipto desean hacer después de que lograron alrededor del 35% de los escaños del nuevo Parlamento (junto con el 40% de la Hermandad Musulmana) y no hay razón para llegar tan lejos como Afganistán, donde los talibanes volaron las enormes estatuas de Buda. La eliminación del pasado no-musulmán de Egipto ya está aquí.

Cualquier cosa que se remonte a los faraones, que sea antiguo o que sea occidental, está destinado a ser destruido, y la misión ya se ha iniciado del modo más simbólico: El comienzo de la era moderna de Egipto, que los salafistas tratan de borrar y, de hecho, reescribir. Ésta es una batalla para escribir la historia de Egipto y del mundo árabe y musulmán.

El silencio de la UNESCO
Este fenómeno no es nuevo, y en Jerusalén, también, vemos elementos, asociados con el Islam político, tratando de borrar cualquier indicio de la existencia judía de 3.000 años allí, en el Monte del Templo, por ejemplo - existencia que es anterior al Islam.

En 1258, los mongoles quemaron la inmensa biblioteca de Bagdad, conocida como la "Casa de la Sabiduría". Contenía escritos raros que han desaparecido para siempre, Platón, Aristóteles, Pitágoras y otros pilares de la civilización occidental. Todo lo que sabemos hoy es que estos libros existieron, sin embargo, después del terrible incendio de Bagdad, fueron quemados para siempre. Los mongoles trataron de conseguir el mismo objetivo que los salafistas de Egipto: Borrar el pasado y mantener sólo su presente.

Todo esto sucede mientras el confundido Occidente alaba a la nueva democracia establecida en Egipto, sin comprender que esta democracia está borrando el Egipto histórico que estaba íntimamente conectado con Occidente y su cultura; un nuevo Egipto se levantará sobre las ruinas del gran incendio. Lo que estamos viendo aquí no es una batalla por el poder, sino más bien, una batalla por la percepción, la memoria, el patrimonio y la historiografía; es decir, la escritura de la historia.

Curiosamente, esto está ocurriendo, de entre todos los lugares, en Egipto, un estado que siempre exigió la devolución de los hallazgos arqueológicos que les quitaron, como parte de su ethos nacional. Artefactos de la época de los faraones siguen manteniéndose en Londres y en París, sin embargo, Israel ya ha devuelto todos los hallazgos arqueológicos que descubrió en el Sinaí. Ahora, es dudoso si Egipto sería capaz de proteger sus propios museos, que también enfrentan la amenaza de incendios y saqueos.

¿Y quién se supone que elevará el tono y gritará en relación a la quema del pasado occidental de Egipto? ¿Quién se supone que está muy preocupado por el hecho que las autoridades egipcias están teniendo problemas para proteger sus propios museos? La UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Sin embargo, no hay mucho que esté sucediendo allí. Bueno, no podemos culpar a esta organización; después de todo, está preocupada admitiendo a "Palestina" en sus filas.

Traducido por José Blumenfeld

mitin en burdeos
Sarkozy carga contra la "violencia y la intimidación" sufrida en su viaje a Bayona
"En una República hay que respetar a aquél con quien no se está de acuerdo", declara el presidente francés
EFE | PARÍS El Correo 2 Marzo 2012

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha cargado hoy contra los manifestantes que le abuchearon el jueves y que malograron su visita electoral a la ciudad vascofrancesa de Bayona, e ntre los que había independentistas vascos y socialistas, y criticó que pretendan imponerse "con la violencia y con la intimidación".
"En una República hay que respetar a aquél con quien no se está de acuerdo. No se impide hablar a los demás, uno no puede comportarse como un delincuente", señaló Sarkozy en un mitin de la campaña para su reelección en Burdeos.

Contó que "en Bayona el pasado jueves vi a gente que no soportaba que tengas una opinión diferente de la suya, que no podía admitir que no pienses como ellos". "Esa gente, ¿se cree que van a ganar con la violencia y con la intimidación? Se equivocan porque en Francia hay una mayoría silenciosa que está harta de callarse y de soportar las lecciones de los que no tienen ninguna que darles", añadió.

El jefe del Estado conservador, sin nombrarlos directamente, se refirió a los militantes socialistas que junto a independentistas vascos y miembros de otros colectivos le impidieron que realizara una visita a pie por el centro de Bayona, que tuvo que acortar para refugiarse en un bar junto a la catedral mientras los antidisturbios los hacían retroceder para poderlo sacar. "Vergüenza a los que se unieron a los separatistas vascos, una pequeña minoría animada por un odio ciego contra Francia y dispuestos a todo", dijo.

Según los periodistas presentes, la mayor parte de quienes le abuchearon eran independentistas vascos, aunque también había personas de diversos colectivos (ecologistas entre otros) y militantes y responsables socialistas locales, hecho este último que fue muy recriminado por el partido de Sarkozy, la Unión por una Mayoría Popular (UMP).

El candidato socialista a las presidenciales y actual favorito en las encuestas, François Hollande, se quiso desmarcar y señaló en un mitin en Lyon ese mismo día que "nunca debemos ceder a una polémica inútil, nunca ceder a la violencia verbal o física".

Por otra parte, Sarkozy esta tarde en su mitin de Burdeos ante unas 8.000 personas consideró que aunque en principio "la inmigración es una baza (...) por qué no reconocer que puede también ser un problema". "La República está abierta, es acogedora, es generosa" con los inmigrantes, pero "no puede serlo si se ve inundada por una inmigración descontrolada", comentó.

Desautorizó la propuesta socialista de conceder el voto a los extranjeros extracomunitarios en las elecciones municipales porque a su juicio "separar el derecho de voto de la ciudadanía, de la nacionalidad, es atentar contra la República". "Es abrir el camino al voto comunitario, es poner a los alcaldes bajo el chantaje comunitario", apostilló.

Sarkozy se pronunció por un endurecimiento en la aplicación de las penas de cárcel, de forma que un condenado no pueda beneficiarse de una liberación condicional hasta no haber cumplido al menos dos tercios de la impuesta por los tribunales. Igualmente apostó porque sean jurados populares, y no jueces profesionales, los que decidan sobre el ingreso o no en prisión de un imputado, y sobre la aplicación de penas de los condenados.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Nacionalismos
¿Cómo vencer un desafío separatista?
Ángel Fernández Libertad Digital 3 Marzo 2012

El europarlamentario don Jaime Mayor Oreja alertaba la semana pasada del escenario separatista que, previsiblemente, tendremos que afrontar dentro de un año, inmediatamente después de las elecciones autonómicas en el País Vasco en marzo de 2013, si consiguiese ganar el separatismo de AMAINUR o, en su defecto, del PNV.

Ante ése futuro escenario de ofensiva separatista cabe preguntarse: ¿cuál debe ser la estrategia constitucionalista? y ¿cómo se puede vencer el desafío separatista? Permítanme que, a continuación, analice brevemente los cuatro puntos que entiendo esenciales para lograr vencer el desafío separatista:

1º) Cohesión de los Constitucionalistas

En primer lugar, el desafío –Ruptura de España- que deberemos afrontar requerirá una inquebrantable cohesión por parte de los constitucionalistas, tal y como mencionaba correctamente el ex ministro. Sin embargo, también, es imprescindible que el nuevo Gobierno de España, presidido por Mariano Rajoy Brei, analice con urgencia la situación para poder actuar con sentido de Estado realizando movimientos políticos inteligentes para hacer frente a la ofensiva separatista.

2º) Explicación pormenorizada del desafío separatista
En segundo lugar, se requerirá que trabajen con un único mensaje aquellos políticos, que todavía mantengan referentes éticos en la defensa efectiva de los derechos y libertades de todos los españoles independientemente del territorio donde vivan, para que los medios de comunicación expliquen pormenorizadamente cuál es el desafío separatista y cuáles serán las consecuencias económicas, sociales, culturales, legales,... que se derivarían de un proceso de ruptura de España.

3º) Restitución de los derechos políticos de los exiliados del País Vasco
En tercer lugar, sería preciso que se llevase a la práctica la idea de la Fundación DENAES que exige que puedan votar los más de 200.000 exiliados que han huido del País Vasco a otras regiones de España. Parece ser que el actual Gobierno ha encargado un informe para que los exiliados vascos puedan votar que debería analizar la posibilidad de implementar legislativamente en la ley electoral que "los miles vascos que hayan sido desterrados por las consecuencias directas e indirectas de la amenaza y extorsión etarra" puedan votar en las elecciones autonómicas.

Sin embargo, dado que el calendario legislativo es corto, antes de las próximas elecciones autonómicas vascas en marzo 2013, necesitamos que el Gobierno de España actué con rapidez porque podría ser interesante implementar un cambio de la ley electoral que sea simple y efectivo como, por ejemplo, permitir que "cualquier ciudadano pueda votar en su Comunidad Autónoma de nacimiento con independencia del lugar en el que esté residiendo", sin tener que entrar a valorar si ha sido (o sigue siendo) objeto de amenaza o extorsión por parte del entramado de organizaciones de ETA y, a efectos prácticos, tan sólo con la sencilla acreditación que permite la presentación del voto junto con un certificado de nacimiento expedido por un registro civil.

4º) Ley de aplicación del Artículo 155 de la Constitución
Y, en cuarto lugar, lo que quizás sea más importante, el Gobierno de España debe tener bien presente que el precio de negociar con la banda terrorista ETA y de mantener en las instituciones a sus representantes políticos pudiese ser la involución hacia un escenario de separación unilateral del País Vasco al estilo de Kosovo, o bien ante un intento de autodeterminación al estilo de Escocia.

Y conviene recordar que, en ambos casos, salvo que renuncie a sus obligaciones constitucionales, el Gobierno de España deberá aplicar el artículo 155 que contiene la base constituyente de nuestro ordenamiento jurídico y que permite actuar frente a una Comunidad Autónoma con las "medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de las obligaciones" que impone la Constitución.

La explicación cronológica de los sucesos del 6 y 7 de octubre de 1934 en Cataluña puede servir como precedente de aplicación del artículo 155 CE y de cómo se podría tener que actuar en los próximos años, ante una situación de rebelión de las autoridades de una comunidad autónoma.

Quizás la abogacía del Estado, dependiente del Ministerio de Justicia, debería valorar en los próximos meses si la redacción abierta del artículo 155 CE es adecuada o bien se requiere una nueva redacción que explicitase casos y modos de actuación del Gobierno. Si se llegase a esta conclusión, podría ser preciso que el Parlamento de España aprobase, tan pronto como fuese posible, una nueva ley que desarrollase la aplicación del artículo 155 CE.

Dicha nueva ley tendría que establecer cómo actuar ante situaciones imprevistas de secesionismo nacionalista. Y debería legislar cómo actuar ante actuaciones de políticos autonómicos, cuando atentan contra la integridad territorial de España (Art.2 CE ) o no están sujetas a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico (Art. 9 CE ) porque, al fin y al cabo, el Gobierno dispone de las fuerzas armadas (Art. 8 CE ) que “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

En su momento, se analizó cómo implementar una posible reforma para frenar el nacionalismo totalitario vía artículo 155 CE con la intención de definir mejor cuál debería ser la actuación de un Gobierno. Sin embargo, dado que no parece que se contemple en el corto y medio plazo una reforma constitucional y, especialmente, debido al escaso margen que queda para la celebración de las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco, parece más rápido y conveniente implementar una nueva Ley que establezca cuáles pueden ser las actuaciones del Gobierno como consecuencia de la aplicación del artículo 155 CE.

En resumen, tal vez sea importante y urgente que se legisle una nueva ley de aplicación del artículo 155 CE para que el Gobierno de España pueda afrontar con garantías constitucionales la posibilidad de actuar ante un escenario de desafío separatista que es lo que, previsiblemente, parece que intentarán imponer los partidos nacionalistas liderados por AMAINUR y/o el PNV, acompañados de intentos de movilización por medio de manifestaciones, conferencias con organizaciones y mediadores extranjeros, intentos de reconocimiento internacional, etcétera.

El Sr. Fernández es ingeniero, MBA y miembro del Instituto Juan de Mariana.

El de los obispos
Alfonso Ussía La Razón 3 Marzo 2012

Rubalcaba ha estado agudo. «Los del PP se manifestaron con los obispos y nosotros con los sindicatos». Creo recordar que el PP se sumó a dos manifestaciones en Madrid que resultaron multitudinarias. Contra los trapicheos socialistas con los etarras –Sarkozy se ha apercibido de ello con algo de retraso–, y contra la espeluznante Ley del Aborto vigente en la actualidad. Y en esa manifestación, efectivamente, estuvo presente la Iglesia, defensora del ser humano más indefenso, que es el que no ha nacido. Rubalcaba y los suyos se situaron en el lado del doctor Morín y las eficaces trituradoras en las que los seres humanos no nacidos se convierten en terribles y patéticas hamburguesas. Ellos son así y no tienen remedio.

Los obispos, en aquella ocasión, compartieron la protesta junto a un millón largo de personas. Un millón largo del que no surgió ningún vándalo, ningún salvaje, ningún estudiante que no estudia y ningún «perroflauta». Estuve en la manifestación, cuando en nada soy partidario de ellas porque no resultan eficientes. Pero en aquella quise dar testimonio simbólico de mi protesta contra la Ley asesina de Bibiana Aído, la profesora de baile, en la que también intervino Trinidad Jiménez, la enchufada perpetua, y se aprobó con Leire Pajín, la ilustrada. Estuve en aquella manifestación y no vi obispos rompiendo escaparates como hacen los «piquetes informativos», ni sacerdotes obligando a cerrar comercios, ni religiosas con barras de hierro destrozando el mobiliario urbano. Tampoco aprecié banderolas republicanas, porque aquella multitud se reunió para proteger la vida de los indefensos, no para añorar con símbolos y despropósitos los peores años de España.

Vi a los obispos pasar junto a comercios abiertos y ninguno de ellos insultó a sus propietarios o dependientes. Silencio, silencio y más silencio. Nadie insultó a nadie y todo transcurrió en paz y orden. Y en la otra manifestación a la que asistí, inundada de Banderas de España, tampoco se coaccionó a los que pasaban por las calles sin intervenir en ella, y finalizó con las estremecedoras palabras de familiares de los asesinados por la ETA. Allí tenían que haber estado los dirigentes socialistas, pero no tuvieron huevos. Al fin y al cabo, las dos manifestaciones juntaban a los defensores de la vida. La vida de los que mueren antes de nacer y la vida de los asesinados con un disparo en la nuca o un coche-bomba, que no es lo mismo que una bomba en el coche, como matizó un sensible dirigente batasuno.

Los sindicatos que tanto ama Rubalcaba, además de manifestarse en un día de obligado silencio en memoria de las víctimas del 11 de marzo de 2004 –terrible atentado que por tergiversaciones perversas del propio Rubalcaba y sus medios afines llevó al PSOE al Gobierno–, no conciben una manifestación sin coacción, insultos, violencia y odio. ¿Qué nísperos es eso de los «piquetes informativos» cuando hasta los gorriones del Retiro están perfectamente informados? Los «piquetes informativos» informan amenazando, coaccionando o actuando, y sus actuaciones siempre conllevan la brutalidad estalinista o fascista de la imposición.

Entiendo que el PSOE está metido en un laberinto de complicada salida. Se tienen que manifestar con sus cómplices sindicales para protestar por una reforma laboral que es consecuencia de la nefasta política del Gobierno socialista y el silencio agradecido con subvenciones de los sindicatos. El PSOE está en la calle y la soberanía en las urnas. Eso lo maneja bien Rubalcaba. Magistralmente. Prefiero a los obispos.

La excepción barcelonesa

XAVIER PERICAY ABC Cataluña 3 Marzo 2012

Dice el director general de los Mossos que los tiene controlados, que no pasan de 500 en toda Barcelona y que en la manifestación del miércoles no habría más de 200. (Pues menos mal que 300 libraban aquel día, que si no…) También dice Manel Prat que actúan de forma organizada y aprovechando las grandes concentraciones humanas. Pero, vaya, que los cazan, que el vandalismo en Barcelona no queda ni va a quedar impune. (Cierto: de las 12 personas detenidas por los disturbios, sólo 11 han quedado en libertad —eso sí, con cargos, de los que deberán responder ante el juez—). Y además, concluye, cuando se analicen los vídeos, caerán algunos más, como ya ocurrió a raíz de la protesta de los del 15-M ante el Parlament. «Qui la fa la paga», en definitiva.

Sí, pero no. O sea, la paga más que antes, sin duda, más que con los gobiernos tripartitos, cuando la policía autonómica no sabía muy bien de qué lado debía estar, si del de los vándalos o del de sus víctimas, pero, aun así, o mucho me equivoco o dentro de un año los 500 seguirán siendo 500. Y, sobre todo, Barcelona seguirá siendo Barcelona, esa excepción. Y es que, por más que el «New York Times» haga de la violencia barcelonesa un ejemplo del clima que se respira hoy en día en España, nueve de cada diez veces quien tiene el honor de ocupar las portadas de España y del resto del mundo por hechos similares no es Sevilla, ni Valencia, ni Madrid, ni siquiera —desde hace ya algún tiempo— Bilbao o San Sebastián; es Barcelona. Como lo era hace menos de un siglo, cuando la ciudad de las bombas y de los llamados crímenes sociales; como lo fue en la República y a pesar de la tan ansiada República; y como lo está siendo con la actual Monarquía y a pesar de la democracia. Un mismo radicalismo, antisistema, de distinta intensidad. Como si el anarquismo de antaño, al que tantos guiños ha hecho siempre gran parte de la izquierda local, continuara marcando los tiempos.

Liderazgo
Mucho me temo que la reclamación de liderazgo tiene más que ver con las urgencias de ETA/Batasuna, que han dejado colgados a sus presos, y con la necesidad de legitimar la historia de terror de ETA
http://www.diariovasco.com JOSEBA ARREGI  3 Marzo 2012

Suele ser un término que en el debate político suele aparecer especialmente en momentos difíciles, cuando los problemas se acumulan, en situaciones de crisis. Cuando se ve el futuro comprometido los ciudadanos reclaman liderazgo de los responsables políticos.

En Euskadi y en los últimos tiempos ha vuelto a hacer su aparición la reclamación de liderazgo político, dirigido a los responsables de las instituciones vascas, al lehendakari, o también dirigido al presidente del gobierno central. Y uno pudiera pensar que la exigencia de liderazgo tiene algo que ver con la brutal crisis económico-financiera que estamos sufriendo. Pero resulta que la mayoría de las llamadas a asumir el liderazgo, la mayoría de las veces en que se exige liderazgo sea al lehendakari, sea al presidente del gobierno central, es a raíz de la derrota de ETA, a raíz del anuncio de ETA de que cesa en su actividad asesina.
Y la verdad es que resulta difícil entender lo que quiere decir liderar. Al menos a quien suscribe estas líneas le cuesta entender lo que quiere decir liderar el proceso de fin de ETA. O quizá es que lo entiendo demasiado bien y no me gusta nada.

Cuando se exige liderazgo en tiempos de crisis es que la mayoría de los ciudadanos no sabe por dónde puede alumbrar la salida del túnel, suele ser porque es necesario que alguien sea capaz de ver mejor, más lejos que los demás, y que sea capaz de definir los medios para llegar a donde es preciso llegar. Liderazgo implica en todos estos casos algo de extraordinario, algo de anormal, algo que supera los procedimientos normales y aburridos del día a día de la democracia.
Si aplicamos estas ideas al liderazgo que se exige ejercer en el momento del fin de ETA uno se pregunta si de lo que se trata es precisamente de dejar a un lado los procedimientos normales de la aburrida democracia para caminar por caminos extraordinarios, por caminos que discurren fuera de la normalidad democrática. Y uno se pone inmediatamente alerta.

Y lo hace porque tiende a tomar a las personas por su palabra pronunciada en público, aunque se trate de una manía ya preterida y fuera de lugar en los tiempos que corren. Pero uno recuerda que se le ha repetido muchas veces por quienes saben de la cosa y nos hacen creer que cuentan con información privilegiada sobre la cosa, diciendo que lo importante del cese de ETA radicaba en que era unilateral y no condicionada, que era un acto que no tenía vuelta atrás, como no lo tenía la apuesta de Batasuna por las vías políticas, aunque sean bastante totalitarias o del todo.

Si esto es así, ¿en qué consiste el liderazgo? ¿Qué es lo extraordinario que el lehendakari o el presidente del gobierno central deben poner en marcha? ¿Para qué, con qué fin? Si ETA ya no va a matar, si Batasuna ya ha tomado la decisión irrevocable de actuar sólo por vías políticas, ¿qué es lo que hay que liderar?

Liderazgo fue necesario cuando se tomaron las medidas que nos han conducido a la situación en la que estamos actualmente, especialmente porque esas decisiones iban contracorriente, porque esas decisiones resultaban irrisorias, antidemocráticas y contraproducentes para los que saben de la cosa, para los entendidos, para los que estaban en la onda. Era necesario liderazgo para apostar por la lucha del Estado de derecho con todo sus medios contra el terrorismo, para cerrar el Pacto por la Libertad y contra el Terrorismo, para derivar la consecuencia de proponer y aprobar la Ley de Partidos Políticos, para plantear ante los tribunales la ilegalización de Batasuna.

Liderazgo en estado puro, liderazgo que ha producido, contra todos los agoreros, los beneficios de haber forzado a Batasuna a apostar por vías exclusivamente políticas, y a ETA a anunciar el cese de sus asesinatos.

Pero ahora ¿en qué podría consistir el liderazgo? Porque si vivimos las consecuencias del liderazgo puesto a trabajar hace más de diez años, si esas consecuencias son positivas, lo único que cabe es seguir por la misma senda, adaptándose a las circunstancias, pero sin traicionar ni una jota de las ideas y principios en los que se basó aquél liderazgo. Paciencia, aplicación del derecho, de la ley y del sentido común.

Y si ETA aún no se ha disuelto, pero su cese en la cadena de asesinatos no tiene vuelta atrás, a pesar de los augurios de Eguiguren, razón de más para no cambiar los fundamentos del liderazgo que ha producido las consecuencias positivas de la derrota de ETA y de forzar a Batasuna a acatar las reglas de la democracia -y no han llegado más allá de esto-.

Mucho me temo, sin embargo, que la reclamación de liderazgo tiene más que ver, primero con las urgencias de ETA/Batasuna, que han dejado colgados a sus presos; tiene que ver más la voluntad de imponer sus temas, sus preocupaciones al conjunto de la sociedad, de marcar la agenda política para demostrar que son los actores principales de la nueva situación; y tiene que ver más con la necesidad de, a través de lo anterior, legitimar la historia de terror de ETA, ganar la batalla de la narrativa, y anular la fuerza del discurso de las víctimas, de la exigencia de memoria, dignidad y justicia.

A pesar de haber vencido, todos bailando con la melodía de los derrotados, elevándolos a la posición de exigir a los demás liderazgo para solucionarles sus problemas. No aprendemos nunca.


Anclados en el posterrorismo
No es verdad que ETA desee que olvidemos lo que ha hecho. Necesita que lo recordemos y lo sintamos como cercano para que le sea rentable
IÑAKI EZKERRA http://www.diariovasco.com  3 Marzo 2012

Es una de las clásicas escenas del metro. Un tipo de mal aspecto y con una expresión en la cara de ser capaz de hacerle picadillo hasta a su propia madre, se dirige a los viajeros para pedirles dinero y explicarles de paso que acaba de salir de la cárcel; que no quiere reincidir en el delito y que espera, sinceramente, no verse obligado a utilizar la navaja que tiene guardada en el bolsillo. Nadie diría de un sujeto así que se trata de un ciudadano normal y respetuoso con la Justicia, ni de un auténtico hombre de paz. Dejemos a un lado su apariencia física, su mirada extraviada, su sonrisa de psicópata, su gesto de chulo de mala sombra. No es que no sean importantes esos detalles a la hora de inspirar toda la desconfianza del mundo sino que no son lo principal. Lo principal es la navaja. Ahí no caben interpretaciones ni subjetividades. Si estamos ante un exdelincuente que se quiere reintegrar en la sociedad, ¿qué coño hace con la puñetera navajita?

Es ésta la pregunta que cabe hacerse después del comunicado del 20 de octubre en el que ETA anunció el cese definitivo de la violencia y mientras ETA siga existiendo, mate o no mate. Porque es ese factor -el de la navaja, o sea el de la mera supervivencia del grupo armado- el que obliga a interpretar cualquier petición o exigencia de sus presos, de Bildu, de Amaiur o de la Izquierda Abertzale en términos de chantaje. Es este hecho objetivo e irrebatible de la perduración de la banda el que sigue enrareciendo la vida política y social vasca por muy voluntaristas, optimistas y hasta crédulos que nos empeñemos en ser; el que permite todo tipo de especulaciones interesadas y pronósticos sombríos sobre la 'hoja de ruta' de sus 'cerebros' y un posible regreso a los atentados, así como el que haría disparatada la presencia, en unas próximas elecciones vascas, de lo que no sería otra cosa que el brazo político de un cuerpo terrorista mientras éste siga vivo y aguante. El proyecto de una Euskadi gobernada por los 'amaiures' y vigilada por una ETA que espera, sinceramente, no verse obligada a utilizar la navaja o la Parebellum en el metro democrático es -o debería ser- inviable. Y, aunque la polémica enmienda a la ilegalización de Amaiur, que suscribieron el 21 de febrero todos los partidos del arco parlamentario español, a excepción de UPyD y los interesados, es una saludable noticia, porque muestra un consenso mayor que el que tuvo el propio Pacto contra el Terrorismo, hay que reconocer que falta en ella esa tácita 'fecha límite' que son las elecciones autonómicas y que, de explicitarse en el texto, habría hecho imposible dicho consenso.

Al navajero del metro -como a la ETA política- podremos darle una oportunidad y hasta unas palmadas, pero lo que no podremos hacer nunca es sustraernos a la realidad de la navaja. Mientras la lleve encima no estaremos seguros. Aquí no se trata de la fe que piden unos ni de la desconfianza que exigen otros sino de valorar objetivamente ese hecho. No se trata de adivinar ni las intenciones de ETA ni el futuro de su aventura institucional sino de evitar que ese futuro sea una peligrosa incógnita. El amor de Eguiguren a los vaticinios rosas y el de Mayor Oreja a los negros vaticinios han introducido una deformación en el análisis del terrorismo etarra que consiste en justificar el diagnóstico en función de la habilidad persuasiva en la exposición del pronóstico. La adivinación y la profecía se han convertido, así, en discursos políticos y en géneros literarios.

Pero lo que hay que pedir a nuestros representantes electos en lo que toca a la situación vasca es lo que se le puede pedir a un médico cuando padecemos un mal grave. Al médico no le podemos exigir que prometa que nos vamos a curar ni que nos vamos a morir. Le pediremos que nos diga con precisión qué clase de enfermedad padecemos así como que haga lo que esté en su mano para paliar dicho mal, mejorar nuestra salud y, si es posible, devolvérnosla plenamente. Hacer lo que esté en la mano de los políticos para combatir el virus totalitario en la llamada izquierda abertzale consiste en dejarle claro a ésta que no son compatibles la apuesta política y la simultánea resistencia de ETA a desaparecer; la exigencia de créditos penitenciarios o políticos en la calle ni en las instituciones por parte de nadie que use la capucha ni la cara del matonismo como instrumento de persuasión ni que se palpe el arma en ningún bolsillo con la mano nerviosa y amenazante. Si -según el comunicado del 20 de octubre- el cese de la violencia es definitivo, ¿qué coño hace esa gente con las puñeteras pistolitas? ¿Por qué no se disuelve?

Aceptando la mejor hipótesis -la de que ETA no va a cometer más atentados-, lo que explica este aplazamiento de su suicidio es su necesidad de perdurar para encarnar a una de las partes de la negociación que pretende así como para que el derramamiento de sangre siga siendo un pasado referencial eternamente inmediato y por lo tanto persuasivo. No es verdad que ETA desee que olvidemos lo que ha hecho. Necesita que lo recordemos y lo sintamos como cercano para que le sea rentable. Nos quiere anclados en un posterrorismo perpetuo, inmóvil y fecundo para sus intereses. Como el navajero del metro necesita de su pasado delictivo y carcelario para amedrentar. Él no sueña reinsertarse socialmente sino es el primer interesado en que ningún viajero se olvide de ante quién está. Contra esa 'discreta' modalidad del chantaje, el reto democrático de nuestros pedigüeños todavía armados y el de los partidos que no quisieron romper la baraja de la reinserción política de ETA el pasado 21 de febrero está no sólo en dejar atrás el terrorismo sino en ir más lejos que este prolongado posterrorismo que nos lo invoca como una tediosa e interminable convalecencia.

Otrosidigo Ensayistas, la UPG y el idioma
CELSO FERREIRO La Opinión 2 Marzo 2012

Acaba de cumplirse el décimo aniversario de la muerte de Camilo J. Cela, nuestro Premio Nobel de Literatura, efemérides de trámite para la Cultura oficial, entretenida en mantener sus colosales mamotretos huérfanos de contenido y la mirada de perfil sobre la realidad de la anunciada convivencia bilingüe. Cela, uno de los gallegos universales, figura en la nómina de los insignes ensayistas, género tan difícil que el propio Cela señaló como "algo que está por definir". Su obra Cuatro figuras del 98 y otros retratos y ensayos españoles expresa la profundidad de análisis del autor y la precisión, concisión y esmero de su compendio. Galicia contó siempre con magníficos ensayistas y articulistas de primer orden. Álvaro Cunqueiro ha sido uno de los más trascendentes. Su producción literaria no fue bien tratada, de acuerdo con su estilo, en lo que a traducciones se refiere y sistemáticamente vapuleada por los cabildantes nacionalistas. Ocurre algo parecido ahora con Ánxel Fole, que alternó el vernáculo con el español, idioma éste en el que registró más de 2.500 artículos.

El Ayuntamiento de Lugo ha dado su nombre al premio literario anual, abierto a los dos idiomas hasta la llegada de la Unión del Pueblo Gallego, corriente mayoritaria del BNG, que ha limitado el concurso solo a opciones en gallego. La bella prosa vernácula de Fole, con giros del Incio y del Caurel, ha sido tamizada por una de las editoriales subvencionadas. ¿Qué decir de Julio Camba? Comenzó su vida periodística en Buenos Aires y sus trabajos literarios son intocables por su claridad y precisión. Camba vivió la profesión como una aventura, siempre reflejada en artículos modélicos, en los que la gracia y el talento flotaban al aire de la improvisación. Con ellos, Fernández Flórez, que hizo del periódico el libro de cada día y de la crónica parlamentaria, una antología del periodismo político. Todos perviven en el recuerdo, al margen de los enterados al vuelo oficial, enterados pero no advertidos. Han sido postulantes de la atención pública pero no cejaron en su empeño por ponerse a salvo. Entendían que las palabras tienen dueño y alzan el vuelo una vez escritas.

La intransigencia con el idioma común es persistente. En TVG podemos contemplar Xetafe por Getafe, Elxe por Elche o Cartaxena por Cartagena. Lo de Lugo es pintoresco. Los upegallos municipales presentaron en los programas municipales al violinista chino Yo-Yo-Man coo "Eu-Eu-Man" y a la zarzuela Aguas, azucarillos y aguardientes como Augas, terróns de azucre e augardente. Sólo les faltó añadir, de Chantada, como a la que nos invitaba el inolvidable D. Faustino.

Afirman que no convocan manifestaciones
Los 'cachorros' de Rubalcaba equiparan a sindicatos con víctimas del terrorismo
Agencias www.gaceta.es 3 Marzo 2012

Las Juventudes Socialistas de España (JSE) prosiguen con las soflamas de su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien afirmaba que el PSOE se manifestaba con "los sindicatos mientras que el PP lo hace con los obispos".

Las Juventudes Socialistas de España (JSE) prosiguen con las soflamas de su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien afirmaba que el PSOE se manifestaba con "los sindicatos mientras que el PP lo hace con los obispos".

Además, Rubalcaba aseguró que tenían que ganar en las calles lo que no ha ganado en las urnas. Una frase parecida a la proclamada por el presidente de la República, Largo Caballero en 1934. Así, los socialistas equipara a los sindicatos con las víctimas del terrorismo, terriblemente olvidadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tanto que el próximo 11 de marzo pretenden manifestarse, el mismo día en el que se hace memoria y recuerdo por los devastadores atentados ocurridos en Madrid. Unos hechos que han sido calificados de deleznables tanto por el PP como por todas las víctimas de los atentados terroristas.

En un intento de poner en el mismo saco las protestas sindicales y estudiantiles, que han terminado con graves disturbios en Barcelona y Valencia, ha lanzado el vídeo 'PPancarteros', en el que denuncia el "doble rasero" de los dirigentes del PP en las manifestaciones, al recordar que en un pasado "no tan lejano" era constante su presencia en movilizaciones en contra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La gran mayoría de ellas, 10 en concreto, fueron para arropar a las víctimas del terrorismo, como por ejemplo los privilegios que se concedieron al etarra de Juana Chaos.

En su afán de tomar las calles ante los recortes que ha tenido que realizar el Gobierno de Mariano Rajoy por la nefasta herencia recibida, que ha conllevado un paro récord, un déficit disparado y una situación de incertidumbre casi sin precedentes entre la sociedad española, los cachorros de Rubalcaba afirman que "cuando el PP convocaba o movilizaba a los ciudadanos para participar en todo tipo de manifestaciones en contra del Gobierno socialista, ejercían de manera responsable la labor de oposición", aseguró JSE en un comunicado.

En este sentido, reprochó que si lo hace el PSOE, entonces el PP se atreve a calificarlo de "escándalo", y lanza "acusaciones completamente infundadas" de apoyo a la violencia. "Pretenden confundir a los ciudadanos y desacreditar al principal partido de la oposición, y el ejercicio mismo de la política", afirmó el secretario general de JSE, Sergio Gutiérrez.

"Los socialistas no hemos convocado ninguna manifestación, como en su momento sí que hizo el PP, ni creemos que nuestro labor sea respaldar, movilizar y llenar las manifestaciones, tal y como en su momento Rajoy reconoció que hacía el PP", agregó. Sin embargo, se olvidan de frases como "ganar las calles", como aseguró Rubalcaba esta misma semana. Además, sus líderes han justificado las protestas estudiantiles con mentiras, como "el Luis Vives no tenía calefacción", como afirmó ayer mismo la dirigente del PSC, Carme Chacón.

Gutiérrez quiso aclarar que los socialistas tienen el derecho a participar en todo tipo de movilizaciones y manifestaciones pacíficas contra aquellas medidas del Gobierno que consideren "injustas".

"Por eso nos hemos unido a los sindicatos en las protestas contra una reforma laboral que recorta derechos y que no va a servir para solucionar el terrible problema del desempleo", argumentó, para después pedir al PP que deje de "faltar el respeto".


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