AGLI Recortes de Prensa   Viernes 30  Marzo 2012

29-M: el acta de defunción del sindicalismo hipócrita de UGT y CCOO
El Semanal Digital  30 Marzo 2012

El "agitprop" no surtió efecto: la huelga general fue un fracaso que evidenció el divorcio entre la sociedad española y los dos sindicatos mayoritarios, lo que debería hacerles reflexionar.

El éxito que vendieron los sindicatos fue puro humo, como el que salía de los contenedores quemados.

Era la palabra a la que más temían los sindicatos y la que más se repitió durante toda la jornada: normalidad. La séptima huelga general de la democracia y primera contra Mariano Rajoy resultó ser un bluf incluso mayor que el de la anterior, la de septiembre de 2010, cuando el país estaba a punto de rebasar la barrera psicológica de los cuatro millones de parados. Una cifra que ahora, desgraciadamente, ha quedado muy atrás.

El agitprop sindicalista fracasó estrepitosamente. Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo intentaron ganar en los medios de comunicación lo que no supieron ganar en los centros de trabajo ni en las calles. Al mediodía ambos comparecieron para proclamar el "éxito" de la convocatoria y cifrar su seguimiento en hasta un 85%.

Sin embargo, no había más que echar un vistazo a cualquier ciudad para darse cuenta de que el porcentaje era pura ficción sindical. La huelga política de CC.OO y UGT había sido un fracaso. Sólo en la industria tuvieron algo de predicamento, pero en la función pública -CSIF, el sindicato mayoritario, no la secundaba- y en el sector servicios el seguimiento fue tan modesto que se rebasaron los servicios mínimos ampliamente.

Méndez y Fernández Toxo se habían resistido como gato panza arriba a convocar una huelga general a pesar de las presiones internas de las federaciones más combativas -como la del Metal- por miedo a un pinchazo. Y todos sus temores se hicieron realidad este jueves.

Un día en el que el divorcio entre los sindicatos y la clase trabajadora, o los obreros como les gusta llamarles a ellos, se hizo evidente. A pesar de que muchos españoles, incluso muchos de los que votaron al PP en las pasadas elecciones generales, están en contra de una reforma laboral que sacrifica derechos para crear empleo, los sindicatos no supieron canalizar ese enfado. Y ello debería hacerles reflexionar.

La sociedad no les perdona su conchabanza con el anterior Ejecutivo socialista mientras el paro se multiplicaba. Entonces decían que la huelga no iba a solucionar nada. Eran tiempos de subvenciones millonarias y del pozo sin fondo de los cursos de formación, los de los sindicalistas millonarios en consejos de bancos y cajas de ahorro que pensaban tal como vivían, los tiempos en los que Zapatero iniciaba el curso político en Rodiezmo con la pegatina de UGT en la chaqueta y del crecimiento desorbitado del número de liberados sindicales.

En su propia salsa
Tras ver el escaso seguimiento de las primeras horas, las cruciales, el Gobierno optó por dejar que los sindicatos se cocieran en su propia salsa, evitando polémicas con ellos. Mariano Rajoy se limitó a destacar la "normalidad" en las calles y la ministra Fátima Báñez, que compareció a última hora de la mañana en el Congreso, no entró al trapo cuando la prensa le pidió una valoración del seguimiento de la huelga, sino que simplemente advirtió de que las reformas no se detendrán. Bruselas nos mira con lupa. Ni siquiera la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quiso hacer una lectura off the record del batacazo sindical en una conversación informal con periodistas en los pasillos de la Cámara Baja. Perfil bajo, ésa fue la estrategia.

En la anterior huelga, el insuficiente dispositivo policial que desplegó el Ejecutivo socialista provocó serios disturbios, entre ellos en las cocheras de la EMT madrileña. Hasta el punto de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, pidió públicamente explicaciones a la Delegación del Gobierno. Esta vez, el Ministerio del Interior se curó en salud y sacó a las calles a 40.000 efectivos, un despliegue que provocó el enfado de UGT y CCOO, que lo tildaron de "desproporcionado".

"Esa presencia que critican los sindicatos es la que garantiza el derecho al trabajo", les contestó el vicesecretario general de la CEP, Lorenzo Nebreda. Un derecho que este jueves más de cinco millones de españoles no ejercieron, pero no para secundar la huelga, sino porque están en el paro.

En conversación con este periódico, un miembro de la cúpula de CCOO se quejó de que la prensa ya tenía firmada la sentencia de muerte de esta huelga antes del 29-M, que los titulares con palabras como "fracaso" y "pinchazo" ya estaban escritos de antemano. Es el consuelo que les queda, el de culpar a los medios de comunicación de su descrédito. Mientras sigan esparciendo las culpas sin hacer la más mínima autocrítica, la brecha con la clase trabajadora, la deslegitimación en la que viven CC.OO y UGT, seguirán en aumento. Pero la jornada de este jueves debería hacer que se les cayera la venda.

A partir del fracaso de los dos grandes sindicatos hoy, 29-M, la petición para que se supriman las subvenciones públicas millonarias a los sindicatos, en un momento de crisis y apretarse el cinturón como el que vivimos, será constante y cada día irá en aumento. No es desproporcionado decir que la fórmula sindical que nuestro país mantiene ha quedado obsoleta y necesita una profunda revisión.

Alucinaciones
José María Marco La Razón  30 Marzo 2012

Una huelga general no es algo fácil de explicar ni de entender. Utilizamos la expresión automáticamente, sin pararnos mucho en ella, pero no es sencillo comprender cómo se puede pasar de una acción relacionada con las condiciones laborales en una empresa y en un momento determinado a una acción destinada a paralizar todo un país, de carácter estrictamente político. El salto desde las condiciones laborales individuales o de un grupo de empleados, hasta la voluntad de cambiar una decisión tomada por un gobierno democrático requiere, en realidad, pasar por un cursillo intensivo de marxismo.

Requiere entender que la política auténtica no se ejerce en el parlamento, ni en las elecciones, ni por parte del gobierno que resulta de la voluntad de la opinión pública. La auténtica acción política se ejerce en otro ámbito, el de la lucha de clases, que es la que mueve la historia: de un lado los proletarios, de otro los explotadores. Felipe González forzó la renuncia del PSOE al marxismo en 1979. No lo consiguió del todo, y menos aún lo logró con los sindicatos, que siempre han sido el verdadero eje del socialismo español. Sin embargo, ese pequeño mundo paleomarxista no corresponde ya a la sociedad tan desarrollada y tan democrática como la española.

Si el salto de las condiciones laborales a la política general no es sencillo, más difícil aún es sentirse representado por los sindicalistas profesionales, que en el esquema paleomarxista, sobre todo en el español, siguen jugando el papel de vanguardia de esa misma lucha de clases. Al final, la famosa vanguardia ha quedado reducida a los «piquetes informativos», es decir violentos. Es lo que siempre han sido, aunque sin la (cochambrosa) retórica marxista los piqueteros pierden todo su prestigio épico.

El concepto mismo de huelga general requiere, por otra parte, una sociedad homogénea, capaz de compartir algunas creencias que la unifican más allá de las ideas y las situaciones personales. La última creencia, o la última religión que ha conseguido unificar nuestras sociedades de esa forma fue el socialismo. El fracaso de la huelga general de ayer demuestra que esa creencia ha desaparecido y que hoy vivimos en un mundo auténticamente plural.

La izquierda española, y en particular el PSOE, deberían reflexionar sobre lo ocurrido. Recibió un poco de aire en las elecciones andaluzas y asturianas, pero el resultado de éstas no se debió a la vigencia del radicalismo, sino a otras razones muy distintas. Una y otra vez, el PSOE recibe el mensaje que debería dejar atrás ideas y actitudes que no se corresponden con la situación moral y política de nuestro país. Se empeña, en cambio, en imaginar realidades que han dejado de existir. Resulta más cómodo vivir en un mundo deformado por las alucinaciones. A cambio, la gente ha empezado a perderle el respeto.

La huelga, un fiasco total
30 MAR 2012 | EDITORIAL GCT

Los trabajadores dieron la espalda a unos sindicatos cada día más alejados de la realidad.

La sociedad española dio ayer una muestra de madurez y responsabilidad al dar la espalda a una convocatoria de huelga general inoportuna e insensata de las centrales sindicales CC OO y UGT, apoyada por los partidos de izquierda. La huelga fue un rotundo fracaso sólo comparable al descalabro al que nos han llevado las políticas de los Gobiernos socialistas. Los trabajadores españoles que tradicionalmente han hecho oídos sordos a los vanos llamamientos de unos sindicatos decimonónicos que sólo se mueven por intereses particulares y no por los de los trabajadores, ayer decidieron acudir a sus puestos de trabajo asestando un severo correctivo a unos sindicatos cada día más alejados de la realidad, de una realidad que se sustantiva en una escasísima representatividad real: el número de afiliados de los dos sindicatos mayoritarios no alcanza al 10% de la población activa, un porcentaje que se reduce prácticamente a la mitad en los que se refiere a los cotizantes y que pone en evidencia la realidad sindical española: unas centrales que sólo se representan a sí mismas y que necesitan de sus seculares privilegios y generosas subvenciones para poder sobrevivir. Ante esta realidad tozuda, la lógica se impone y, con independencia de las cifras que dan unos y otros, la huelga fue un rotundo fracaso por muchas razones. La primera de ellas, por la desproporción existente entre los medios puestos en su organización y el escaso seguimiento cosechado. Los sindicatos han contado con más tiempo que nunca y también con más recursos, ya que han podido disponer, entre otras muchas, de subvenciones tan generosas como interesadas y oportunas de la Junta de Andalucía. Los sindicatos sabían lo que se jugaban y habían puesto toda la carne en el asador, y el resultado ha sido muy pobre, poniendo en evidencia la inoportunidad de la convocatoria. Ateniéndose al consumo de energía, que es uno de los pocos datos fiables, los paros habrían sido secundados por un 20% de los trabajadores y con desigual incidencia: mayor en transporte e industria, e irrisoria en servicios y otros sectores.

Otro claro síntoma del fracaso de la huelga es que las primeras valoraciones sindicales del seguimiento de la misma se reducían a un lacónico “hay demasiados agentes”. Una presencia, por otra parte, necesaria para garantizar el derecho de los ciudadanos a ir a su lugar de trabajo sin sobresaltos, algo que se logró en la jornada de ayer pero que pone en evidencia la necesidad urgente de regular este derecho mediante la pertinente Ley de Huelga que está recogida en la Constitución y que ningún Gobierno de la democracia se ha atrevido a hincarle el diente por miedo a enfrentarse a unos sindicatos más partidarios de la violencia intimidatoria de los piquetes.

Precisamente los piquetes estuvieron, como siempre, presentes en la madrugada del día de ayer, protagonizando una actividad más delictiva que informativa, y que no fue a más gracias al despliegue de un dispositivo policial, muy denostado por piquetes y sindicatos, pero que fue crucial para que la violencia de los energúmenos no llegara más lejos. No obstante, además de la intimidación del grupo numeroso y gritón, los sindicalistas no han tenido reparo en insultar, romper cristales, hacer pintadas, pegar decenas de pegatinas por escaparate y, sobre todo, amenazar a los comerciantes que se resistían a bajar momentáneamente el cierre. Unos piquetes que dieron la nota altisonante al protagonizar los acontecimientos más denigrantes de la jornada y que dieron lugar a numerosos enfrentamientos que se saldaron con alrededor de 60 detenidos y un puñado de heridos. Y como siempre, Intereconomía TV volvió a ser tristemente protagonista pasiva de la agresión y los insultos de esta cuadrilla de exaltados, falange del pensamiento único, en cuyas mentes obtusas no cabe ni la libertad de expresión ni de información.

El 29-M fue un fracaso también por sus frutos. Y es que, como todas las huelgas generales, resultó absolutamente inútil. En plena sociedad de la información resulta fútil pensar que de esta manera se da a conocer el malestar de la “clase trabajadora”. Primero, porque la clase trabajadora y la desempleada lo que quieren es trabajar. También, porque el malestar es exclusivo de unos sindicatos airados por una reforma laboral que pone en evidencia y les quita su principal razón de ser: la negociación colectiva que, con la reforma, instaura la prevalencia de los convenios de empresa sobre los convenios territoriales y sectorial, con la consabida pérdida de protagonismo sindical. También porque la huelga, lejos de doblegar la voluntad del Gobierno del Partido Popular, lo que consigue es que este se reafirme en su política reformista.

El drama que viven los sindicatos por la movilización de ayer es que, se mire por donde se mire, resultó un fiasco total. Lo único que consiguieron los sindicatos fue que se perdieran cientos de millones de euros en una jornada aciaga. El único tanto en el haber, no de los sindicatos, sino de los partidos, fue la manifestación que cerró la jornada, en la que PSOE e IU trataron de salvar los trastos de sus correas de transmisión sindicales. Pero ni siquiera eso puede ser valorado positivamente, porque viene a poner blanco sobre negro que la huelga general de ayer no estaba motivada ni por la reforma laboral ni por la defensa de los trabajadores, sino que era una huelga política marcadamente partidista que, afortunadamente, acabó resultando un fiasco.

Una huelga de carrril
Antonio Pérez Henares PD

Huelga de carril

Huelga?, sí; general?, ya menos; en conciencia?, ..o a empujones; éxito? , de nadie; rédito político, mas para IU que para Rubalcaba. La séptima u octava huelga de la democracia, hubo una a medias que unos cuentan y otros no, como buena, ha discurrido por el carril acostumbrado, según un guión ya conocido y sin que faltara un ingrediente. Mucho menos el picante del coro piquetero, un clásico ya en estas representaciones, cargado de colorido. No hay huelga sin piquetes. Y nunca mejor dicho en muchos casos.
Ha habido, sin duda, un paro importante de la actividad del país. Más o menos, que puede ser hasta menos según ese chivato del consumo de energía eléctrica ( solo un 16 por 100 menos- que cuando se la hicieron, más de teatrillo, a Zapatero, sin querérsela hacer al “compañero”. Contra Rajoy y el PP se huelguea mejor, ¡donde va a parar! , y con el aliento de que la situación es dura y las mermas y recortes duelen mucho. El seguimiento masivo y voluntario ha ido por sectores y por situaciones. En los grandes centros industriales. Pero en la vida ciudadana, en autónomos, comercio, servicios, también trabajadores, para que se notara algo, ha tenido que emplearse la intimidación como único argumento. Y cuando esta pasaba fuera en tiendas o en cortes de carreteras o calles- y en esta ocasión la policía ha tenido instrucciones de una mayor diligencia en la protección-la normalidad se recuperaba.
Los piquetes son la fuerza de choque pero también la mancha más tóxica sobre el prestigio sindical. Lo de “informar” es un sarcasmo. No hay pacifismo que valga en la intimidación para obligarte a hacer algo que no deseas. Eso es violencia aunque no haya golpes de por medio. Que a veces también caen. Esta vez con un añadido muy peligroso para los sindicalistas. Los “indignados” cada vez más en deriva de kale borroka antisistema “okupando” espacios y destruyendo cosas y causas. La anécdota bochornosa en Barcelona, donde su radicalidad es extrema, del asalto a un bingo y el robo de 2.500 euros de la caja no favorece para nada a los convocantes de la protesta.
Que es en esta modalidad española de la imposición de la huelga donde tiene, aunque ellos crean que su fuerza, su punto más alto en el rechazo y la creciente repulsa de los ciudadanos. Pueden ellos argüir que también sufren presiones y amedrantamientos por parte de los empresarios. Lo ha habido y los hay. No seré yo quien niegue una evidencia. Pero el suyo existe y se alardea tanto de él, es ya tan parte de su estrategia y parafernalia que provoca la reacción de repudio y mancha cada vez más una reputación ya de por si muy mermada. Más aún cuando los piqueteros son liberados y asalariados sindicales que ese es el día del año que más trabajan y que además al revés que los huelguistas, voluntarios o forzosos, el jornal lo cobran.
La novedad de esta llamemos normal, anunciada, prevista y pregonada huelga general es su acelerada convocatoria, y en esto si que es primeriza y pionera, cuando el nuevo gobierno salido por mayoría absoluta de las urnas no ha cumplido ni cien días y alentada por el partido que lo acaba de perder y dejar el país en una situación crítica.
El éxito pues no se lo puede apuntar nadie. La economía, tan herida ya, la que menos, el Gobierno sufre un indudable desgaste, pero aún lo sufren más los sindicatos, agotada de primeras su “bala de plata”. Y ahora que ¿otra huelga?. Pues por Méndez no quedará. Y hasta una tercera. Porque hay que reconocer que una huelga si saben hacerla. Y pueden hacer otra. Pero ese camino puede llevarles a que quienes a la postre quiebren, que ya andan algo cojos, sea ellos mismos y sus subvencionadas, opacas y elefantiásicas estructuras burocráticas. Hoy ya es 30. Ha pasado la Huelga. Daño si, soluciones nada. O alguien en su sano juicio puede pensar en Toxo y Mendez y sus recetas como parte de la solución a la crisis o al paro. Porque esa sería la conclusión de su victoria: un gobierno presidido por Rubalcaba con Cayo Lara como vicepresidente político y los dos sindicalistas hermanados como vicepresidentes económicos. Un esperpento se exclama. Pero esa es la alternativa que se alienta y se propaga. Esa es la meta, con esos nombres o con lo de persona interpuesta pero encarrilada.
Porque el rédito político lo busca el PSOE, que respira aliviado al hacer suelo en su deslizamiento hacia las simas, pero en realidad se lo apunta, como ha hecho en esa comunidad, los escaños y los votos cantan, Izquierda Unida. Si ayer hubo un beneficiario fueron ellos. Y no lo expreso como acto de rasgarse vestiduras sino como simple evidencia, que además supone y tiene cierta coherencia. Ellos siempre han estado en estas y su posición no ha variado nunca. Pero el PSOE, un partido de gobierno, que acaba de serlo y que algún día volverá a conquistarlo, no avanza precisamente hacia el perdón de sus pecados pasados echándose a los montes para desde detrás de las pancartas y arropados por la parroquia ocultar la debilidad extrema de su posición-la lectura propagandística de Andalucía puede llevarles a creerse un espejismo-porque las gentes tienen muy presentes que por mucho que pretendan que ZP no existió nunca ni que Rubalcaba tuvo que ver en Gobierno alguno, estos lodos de ahora son en buena parte culpa de sus polvos.


Más Alemania que Grecia
Editorial La Razón

La octava huelga general de la democracia ha sido también la de menor seguimiento y participación, inferiores incluso a la «huelguita» que tuvieron a bien oponerle los sindicatos amigos al anterior Gobierno socialista. Al margen de la consabida ceremonia de la confusión sobre las cifras del paro, tan cansina como inútil, lo cierto es que ayer la gran mayoría de la sociedad española pasó olímpicamente de los sindicalistas y sólo el recurso a la violencia, la intimidación y la amenaza logró paralizar una pequeña parte de la actividad laboral. Quienes pretendían crear un clima de excepcionalidad multiplicando los actos coactivos sólo lograron reflejar la impotencia de un sindicalismo cada vez más aislado y anacrónico porque el país mantuvo unas constantes laborales cercanas a la normalidad, como lo demuestra el dato de que el consumo de energía fue muy similar al del paro de 2010. Por decirlo de modo gráfico, España estuvo ayer más cerca de Alemania que de Grecia: la gran mayoría de la gente acudió con normalidad a su puesto de trabajo y los comercios mantuvieron sus puertas abiertas. Si UGT y CC OO pretendían forzar un cambio de criterio del Gobierno sobre la reforma laboral argumentado su capacidad de movilización y cierres generalizados, la conclusión es muy evidente: fracasaron estrepitosamente. Tampoco los dirigentes y los diputados del PSOE han demostrado más altura de miras que sus intereses partidistas. Los mismos que hace año y medio reclamaban patriotismo para no secundar la huelga utilizaron ayer sus escaños en el Congreso para jalearla. Ésta es la clase de políticos que tras siete años de gestión ha llevado a España al borde del abismo y de la intervención europea. Éste es el mismo partido que se dispone a gobernar en Andalucía de la mano de la extrema izquierda. ¿Es ésta la oposición responsable prometida por Rubalcaba? No parece muy responsable agitar una huelga general ante los ojos de una Europa que mira a España con desconfianza, ante unos mercados financieros que castigan duramente el más leve signo de incertidumbre y ante la más grave crisis de credibilidad de nuestra economía en muchos años. Ayer se demostró que la sociedad española está hastiada de demagogias, engaños y falsas promesas. Quiere gobernantes serios y responsables, no feriantes; demanda planes rigurosos y fiables, no milongas. Reclamaciones que el sindicalismo decimonónico de CC OO y UGT está muy lejos de satisfacer, más ocupados como están en defender sus privilegios y subvenciones. Y del PSOE de Rubalcaba ya se sabe lo que se puede esperar: hacer lo contrario a lo que sostenía hasta hace cien días. Por tanto, la conclusión no puede ser otra que mantener el núcleo fundamental de la reforma laboral porque es lo que necesitan más de cinco millones de parados. El Gobierno de España está obligado a legislar pensando en 43 millones de españoles, no en 43.000 liberados sindicales.

Arranca la “oposición constructiva”
José Javaloyes www.rep

Esa izquierda del escaño y del piquete que blasonó tantos años de su vocación europeísta, y ese absolutamente revolcado Rubalcaba en las últimas elecciones generales a Cortes (periódicamente reconstituyentes – cada cuatro años – de la soberanía nacional), que se había comprometido al ejercicio de una oposición constructiva), lograban ayer la proeza de que la propia Europa que exige a España el cumplimiento estricto de los compromisos en la disciplina presupuestaria, nos contemplara bajo colores griegos y llevara la pelota de la descalificación de nuestra imagen nacional a ese titular de “Le Monde” de que “Huelgas, recesión y déficit convierten a España en gran preocupación de Europa”. Y ello, con el síntoma añadido del régimen de disparo en que se encuentra la prima de riesgo. En la cota de los 370 puntos.

Es lo de menos la cuestión de si los piquetes han operado más o menos su ilegítima violencia contra el derecho al trabajo, y si el desafío huelguístico ha logrado unos u otros niveles de aceptación y participación entre la tan menguada población activa. Es lo de más aquello que la huelga general carga en el otro plato de la balanza en que se pesa la capacidad y la solvencia nacional, para hacer frente a los compromisos asumidos y sostener las expectativas internacionales que pudieron generarse, tanto por la contundencia del cambio electoral habido el pasado 20 de Noviembre como por la presteza con que el nuevo Gobierno se aplicó a tomar las medidas adecuadas con que llevar a puerto los compromisos asumidos, dentro de los pactos de soberanía inherentes y derivados de la condición supranacional de la Unión Europea. En la que estamos para las duras y para las maduras.

Lo preocupante de la situación comenzada ayer es mucho menos la violencia anticonstitucional que los piquetes puedan generar contra el derecho al trabajo de los asalariados que no acuden a la huelga, además de contra el orden público que ampara el libre ejercicio del comercio y demás actividades de contenido económico. No. Lo más preocupante y desalentador en una tesitura como esta es el desleal comportamiento de una parte de la clase política ante los intereses generales de la Nación – en este caso el de nuestra solvencia ante los mercados -, puesto que supeditan éstos a los intereses personales o de partido, tanto da. Y no se diga que consideraciones de este porte son apreciaciones subjetivas o interesadas.

La cuestión es otra. En democracia de libertades, no en democracias para la igualdad – que son las de unas concretas izquierdas -, el criterio de preferencia política es el que identifican las mayorías con sus votos. Y los de esta mayoría, además, han sido de rango y condición absolutos. Podrán los sindicatos desde su particularidad de clase política profesional, desbarrar en mayor o menor medida mientras en España no se promulgue de una vez esa Ley de Huelga – que no acaba de llegar y que es una de las piezas capitales en toda democracia industrial -; pero lo que no puede permitirse el PSOE ni su secretario general, es irse a la calle con los sindicatos en una situación de emergencia nacional como la que nos encontramos por la gravedad de la situación económica, consecuencia ésta en grandísima medida de su pésima gestión mientras estuvo en el Gobierno. No se puede estar a la vez en el escaño y en el asfalto, en la tribuna del Congreso y endosando el fragor del piqueterío.

El anunciado propósito sindical de seguir con la presión estando como están los mercados de la deuda, encarece el caudal del dinero que se debe tomar y empobrece proporcionalmente a la Nación. Y no están ciertamente las cosas, por las urgencias de la crisis, para que el Gobierno se vaya a un pulso con los sindicatos como el que la señora Tatcher les echó el suyo durante un año a las Trade Unions. Y tampoco para que el PSOE de Rubalcaba remede a Largo Caballero cuando, en noviembre de 1933, alentaba a los suyos con la reflexión de que si se perdían las elecciones que llegaban, ahí estaba la calle para tomarla. El profesor de Química puede haberse equivocado de siglo con esta su primera aportación a la Oposición Constructiva.


Sindicatos zombis y un Gobierno bonzo: un Monti a la española
José Antonio Zarzalejos. EC

El éxito o el fracaso de una huelga general no se mide por el número de huelguistas ni por la mayor o menor paralización de la actividad laboral. Se mide por su capacidad para rectificar las decisiones que la huelga combate -en este caso la reforma laboral- y por la idoneidad del ejercicio del derecho constitucional a la huelga para alterar la voluntad de los poderes públicos. Los sindicatos españoles han convocado, contando la de ayer, hasta ocho huelgas generales. Sólo obtuvieron lo que se proponían en 1988 con el Gobierno de Felipe González y en 2002 con el Gobierno de José María Aznar. Las otras -incluyendo el 29-M, lo mismo que ocurriera con la convocada contra la reforma laboral de Zapatero el 29 de septiembre de 2010- resultaron inútiles.

Ni UGT ni CCOO supieron entender ni en 2010 ni ayer, que lanzaban su ya escasa munición contra decisiones atribuibles no a un Ejecutivo sino a una superestructura de Estados agrupados en la eurozona, no replicada por otra superestructura sindical europea y renovada

Y es que las centrales sindicales españolas tanto por el recurso sistemático al paro general -no hay Gobierno que se haya librado de huelgas generales- como por una concepción superada de su rol social y político, han comenzado a ser organizaciones-zombis, es decir, estructuras que aparentan estar vivas pero que en realidad agonizan. Sus afiliaciones descienden, su capacidad de convocatoria merma, su burocratización y dependencia de los recursos presupuestarios aumenta y su anacronismo -a diferencia de lo que sucede en Alemania y en los países escandinavos- se agudiza. En estos países, con poco desempleo, y como muy bien ha explicado el profesor José Luis Álvarez, sociólogo, “los sindicatos están implicados en el gobierno de las organizaciones y en todos los temas del mismo (mercados, productos, productividad). Como en España hay concertación, sí, pero al máximo nivel jerárquico y sobre la estrategia de las empresas.” Nuestros sindicatos, en cambio, son meros agentes reivindicativos que tuvieron su sentido antes de la gran recesión, pero no ya después porque los gobiernos europeos han mancomunado sus decisiones. Ni UGT ni CCOO supieron entender ni en 2010 ni ayer, que lanzaban su ya escasa munición contra decisiones atribuibles no a un Ejecutivo sino a una superestructura de Estados agrupados en la eurozona, no replicada por otra superestructura sindical europea y renovada.

Cuando a mediodía de la jornada de paro Ignacio Fernández Toxo argüía que la huelga estaba siendo un éxito pero que el “conflicto social será creciente porque no vamos a parar hasta cambiar los aspectos sustanciales de la reforma laboral”, venía a reconocer que la convocatoria sindical -por exitosa que pudiera haber sido desde el punto de vista cuantitativo- era del todo ineficaz ante un Gobierno que se ratificaba en su reformismo en el que va a perseverar hasta convertirse, si preciso fuere, en un gobierno-bonzo, esto es, aunque le cueste a este gabinete su autoinmolación política en cumplimiento de sus compromisos con la UE y por la dependencia de nuestra economía de variables globales que escapan a los controles locales. En otras palabras, este Gobierno -como el de Zapatero, aunque con retraso temerario y falta de convicción- ha asumido la transformación radical del funcionamiento de los mecanismos socio-económicos en Europa, en tanto que los sindicatos siguen actuando y comportándose como en los años ochenta del siglo pasado, de forma local, doméstica y utilizando procedimientos que, lejos de obtener soluciones, profundizan los problemas.

Algunos dirigentes sindicales se conformaban ayer con que la huelga logre “acortar” el ciclo de este Gobierno. Rajoy lo tiene descontado y ha designado un equipo que se ha entregado a la hoguera de las ardientes reformas estructurales y a la más abrasiva de todas: la laboral que implica desmontar el proteccionismo postfranquista del mercado de trabajo que permite la subsistencia de un sindicalismo anacrónico y por ello zombi. Puede que, efectivamente, la huelga no consiga otro efecto diferido que mermar el tiempo de gestión de Rajoy. Pero que no se engañen los sindicatos porque la alternativa al PP no es el PSOE, ni mucho menos un rancio frentismo de izquierdas. La alternativa sería un Monti a la española. Es decir, la sustitución de la legitimación democrática-electiva por la tecnocrática. El 29-M no va a modificar absolutamente la decisión sobre la reforma laboral, aunque podría ser -a tenor del dicho según el cual “de perdidos al río”- que los sindicatos, con su propósito de incrementar el “conflicto social”, helenicen el panorama e introduzcan en España la tecnocracia de disciplina bruselense. O sea, que mueran matando.

Sabotaje fallido
Alfonso Merlos La Razón


Ni este país comienza a funcionar ni este país está patas arriba. Lo primero es obvio dados los destrozos y los cascotes que los socialistas han dejado por doquier. Lo segundo es una evidencia que deja la huelga general: los españoles queremos estar más cerca de Alemania y menos de Grecia. Y, sobre todo, tenemos nuestro propio camino que recorrer, con responsabilidad, con seriedad y con visión histórica del momento; y, evidentemente, con un Gobierno al que se le ha encomendado con rotundidad pilotar el cambio y perseguir la remontada.
Este 29-M deja mucho que celebrar y mucho que lamentar. La mayoría absolutísima de los ciudadanos ha tenido un comportamiento ejemplar: cree en el trabajo, en la cultura del esfuerzo y en la legitimidad de Rajoy para gobernar; entiende que España tiene futuro si hace lo que tiene que hacer, si lo hace bien y a gran velocidad. ¡Olé por los que están en ese carril!
Pero de este estrepitoso fracaso para socialistas, comunistas y sindicalistas deriva una lección. Hay una minoría de compatriotas confundidos, que se han movido a tontas y a locas, por puro egoísmo, por mala fe, por sectarismo o que, simplemente, no dan para más. Y esta minoría, la del griterío, la violencia y la silicona, es, sencillamente, un lastre para la recuperación.
Reclamar un ejercicio de autocrítica a los sindicatos es pedirle peras al olmo. Pero su batacazo ha sido sonoro e indisimulado. Tanto, como la patética y antipatriota labor de obstrucción que se han cegado en perpetrar; aun a costa de hacer el ridículo, de insultar a los parados y de quedar retratados, esperpénticamente, como los derrotados protagonistas de un patético, tóxico y fallido sabotaje.

Huelga general
Y ahora, a tomar cervezas
Emilio Campmany Libertad Digital

La huelga general no es un instrumento para obtener mejoras laborales, sino una herramienta revolucionaria. En ella, la violencia es intrínseca porque su fin es obligar al gobierno de turno a hacer lo que no quiere hacer. En consecuencia, en una democracia con reconocido derecho de manifestación, debería ser ilegal.

No obstante, no sé si la futura ley de huelga, que yo no viviré lo bastante para ver publicada en el BOE, debería prohibir la general si todas las que tengamos que padecer van a ser como ésta. Es más, casi es mejor conservarla porque parece que un Gobierno no termina de ser todo lo serio que debería si los sindicatos no le montan una que lo avale. Felipe González no dejó pasar ninguna legislatura sin que le convocaran alguna. Aznar no pudo librarse de tener la suya. Hasta Zapatero no quiso ser menos para disfrazarse de esa teatral seriedad con la que se revistió a partir de mayo de 2010. Y Rajoy se ha estrenado con una que le va a venir de perlas para demostrar la profundidad de sus reformas y recortes en Bruselas.

Así que, la huelga general es a los gobiernos lo que la tía Juana a las bodas. Y más o menos, nos las podemos permitir. Es verdad que en ellas suelen los piquetes cometer violencias que se antojan intolerables. Pero cómo puede pretenderse sufrir una sin que haya algunos cortes de carretera, incendios de neumáticos impidiendo el acceso a los mercados, presiones a los comerciantes y cosas por el estilo. Son violencias indispensables porque son las que hacen que, a la siguiente, alguna gente se quede en su casa, no sólo sin acudir al trabajo, sino también sin ir a hacer la compra o cualquier otro recado que no sea urgente por si le toca sufrir alguna agresión. Esa contención voluntaria de actividad fundada en el miedo y no en la comunión con los sindicatos es lo que permite aparentar que ha habido un cierto seguimiento de la huelga. Si todos tuviéramos garantías suficientes de que no íbamos a sufrir ninguna vejación, la participación sería ridícula y nos quedaríamos sin huelgas generales. Y eso, tampoco es. Alguna violencia ha de haber.

No obstante, cada vez hay menos. En cuanto sale la Policía y se practica alguna detención, la mayoría de los sindicalistas piqueteros se arrugan. Y es que, cuando ya se tiene casa en propiedad, una familia que depende de uno, los findes en la playa o en la montaña y unos ahorrillos en el banco, la idea de tener antecedentes penales y que tu mujer o tus hijos tengan que ir a sacarte del calabozo no es muy edificante. Eso se llama aburguesamiento, el cáncer de cualquier sindicato revolucionario que se precie. Treinta millones más de subvenciones y la próxima huelga general que monten va a parecer de juguete. En fin, qué le vamos a hacer, nada permanece. Ahora, a tomar cervezas, a vivir y hasta la próxima.

Huelga general 2012-03-29
Una de nuestras ficciones
Cristina Losada Libertad Digital

Todo el mundo sabe en España, y los primeros quienes las convocan, que las huelgas generales han devenido una ficción que sólo alcanza visos de realidad en zonas acotadas y pasarían desapercibidas de no ser por la coacción que se teme y la que se lleva a cabo. Para lo que son se les da demasiada bola, pero no es en ese terreno, el real, donde se miden las fuerzas ni se sentencia el fracaso o el triunfo de una presión que es política por naturaleza. No hace falta ganar una huelga general en la calle para ganarle el pulso a un gobierno y es desde esa convicción, bien fundada en la experiencia, que se convoca. Porque han sido los gobiernos, los de uno y otro partido, los que han conferido poder real a estos rituales, al tomarlos como expresión genuina de la opinión pública, o como declaraciones de guerra que presagian nuevas y más cruentas batallas, y al ceder, en consecuencia, a su potencia simbólica.

Aunque parece obligado evaluar, dada la exagerada trascendencia que se le concede, si esta huelga ha tenido gran seguimiento o muy escaso, esa medición, siempre distorsionada por el factor coercitivo, será lo de menos. Comisiones y UGT, más los sindicatos nacionalistas, han puesto a sus liberados a trabajar, a la manera persuasiva que acostumbran, y es lógico que hayan logrado paralizar alguna actividad que, sin su concurso, no se hubiera sumado. Además de los cierres preventivos, claro. Se han pactado servicios ultramínimos en el transporte, a fin de facilitar la huelga y dificultar la vida al que quería ir al trabajo. Y el paro habrá sido absoluto en la enseñanza, donde no hace falta ni mandar piquetes. Uno, como es mi caso, puede haber pasado el día en Madrid sin percibir señal alguna de huelga ni de holganza, pero ya se encargarán las teles de mostrar la cara oculta de tanta normalidad, y sólo esa, por supuesto.

Hubo un tiempo, de ello hace décadas, que se revistió a Comisiones y UGT de una representatividad global del descontento con el gobierno, pero ese tiempo pasó a la historia. Ahora, montarle una huelga general a un gobierno de derechas que solo lleva tres meses, acentúa la impresión de que su papel se ha reducido a instrumentos del agit-prop de la izquierda. Y España no está para bromas. Muchos, ayer, abrieron sus negocios y fueron a trabajar conscientes de que podían afrontar escollos y amenazas. Veremos si el Gobierno de Rajoy está a su altura. O si, tal como se dijo en el Bicentenario de La Pepa, resultará que la nación está muy por encima de sus autoridades.


Hundir España
Manuel Molares do Val PD

La vida laboral productiva del perito químico Cándido Méndez es cortísima: con 25 años era ya liberado de UGT, por lo que a los 60 que tiene ahora, y tras 18 como secretario general del sindicato, no puede afirmarse que haya trabajado demasiado.

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, también de 60 años, tampoco se esforzó excesivamente, aunque fue un paladín de la lucha antifranquista.

Con 20 años, en 1972, participó en una huelga general en Ferrol iniciada en Bazán, astilleros públicos de buques de guerra.

La Policía Armada mató entonces a dos de sus compañeros e hirió a 39. Detenido y condenado a prisión, consiguió huir y sobrevivió escondido, sostenido por el Partido Comunista al que pertenecía.

Tras la amnistía de 1977 volvió a Bazán y se centró en la política y el sindicalismo confundiendo la nueva democracia con la dictadura.

En aquellos años, “el dinero público no es de nadie”, muchas casas vecinas de los astilleros se pintaban, y hasta tenían cuadernas y vigas de acero de los barcos. Salían camiones repletos de materiales.

Sindicalistas como Toxo trabajaban no en la construcción naval, sino a su destrucción y hundimiento.

Montaban huelgas y algaradas día tras día influyendo en el astillero vecino, Astano, especializado en la construcción de grandes petroleros.

Aquellas luchas se multiplicaban cuando debían entregarse los barcos. Hacían que se incumplieran los plazos si no se obedecían sus exigencias, frecuentemente alocadas. Astano perdía competitividad frente a los astilleros extranjeros. Nacionalizado tras su ruina privada, fue a peor.

La huelga general de mañana repite la experiencia de Astano y de buena parte de Bazán.

Se trata de hundir España mientras Toxo y señora hacen cruceros de lujo en barcos, naturalmente, no construidos en Bazán-Astano, ahora Izar, con UGT de escolta.

Firmeza antes y después de la derrota sindical
EDITORIAL Libertad Digital

Nadie ha ganado con la huelga general. España tendrá que asumir el coste que han generado los sindicatos, pese al seguimiento inferior al 10% que ha tenido el paro. La imagen-país, bastante devaluada en los últimos días por los bulos reincidentes procedentes de Bruselas, cuyo origen algún día conoceremos, se ha visto aún más deteriorada. En este escenario, lo peor que puede hacer el Gobierno es modificar una sola coma de la reforma laboral. La más mínima muestra de debilidad ahora sería letal para España.

Rajoy tiene motivos para sentirse reforzado, tal y como han informado fuentes de Moncloa a Libertad Digital. Las declaraciones de ministros como De Guindos asegurando que no se cambiará ni un ápice la reforma laboral, resultan más tranquilizadoras que las de otros miembros del gabinete que han hablado de no tocar “el tronco”, dejando la puerta abierta a algunas modificaciones. Sería tan incompresible como innecesario, después de que los sindicatos hayan sido tan severamente derrotados.

El nulo crédito que tienen estas organizaciones entre los ciudadanos no ha podido quedar más patente. La sociedad civil española ha dejado bien claro que no se siente representada por los señores Toxo y Méndez. Hoy sí podemos hablar de un ejemplo de coraje cívico de muchos ciudadanos españoles. Porque no es fácil enfrentarse a unos piquetes que, con modos de matón de la más baja estofa, intimidan y coaccionan a todo aquel que se les ponga por delante. Su comportamiento agresivo y cobarde, refugiándose en el grupo, es prototípico de los regímenes totalitarios. Piénsese en los comités de Defensa de la Revolución de la Cuba castrista o en los camisas negras de la Italia fascista.

Afortunadamente esta vez lo han tenido más difícil. Es de justicia felicitar a la Policía por el importante y eficaz despliegue que ha limitado considerablemente la acción de estos energúmenos. Nada tiene que ver la actitud de las autoridades en esta huelga, con la mostrada por el anterior Gobierno de Zapatero, pero el actual marco legal es insuficiente. Como venimos repitiendo en las últimas fechas y más tras los lamentables casos que se han repetido este jueves, es apremiante la redacción de una Ley de huelga que prohíba terminantemente la actividad de los piquetes.

Los sindicatos están heridos. Tanto Toxo como Méndez han incrementado el grado de violencia verbal en sus discursos. El Gobierno sólo tiene un camino: la firmeza en las reformas y el mantenimiento del orden público.




"Vótame que soy el menos malo, mira que los otros aún son peores"
Alfonso de la Vega, PD

Ya que nos arruinan sin remedio, podemos tomarnos la cuestión política con sentido del humor no exento de estoicismo y resignación para hacer el desastre más llevadero. Vistas como juego, disimulo, farsa y representación, las ultimas elecciones en Asturias han resultado todo un espectáculo lleno de sorpresas.

El final de esta mezcla de novela negra, folletín por entregas, de amores y desamores, cuernos, celos y venganzas, ha resultado inesperado: Otro escaño más para el PSOE. Como un buen golpe de efecto de novelista entrenado en sorprender al lector, el nudo de la intriga asturiana ha de desenvolverse gracias a un actor invitado al reparto en el último momento y despreciado o ninguneado por todos: políticos y sindicatos del establishment, bien pensantes, oligarquía y los media.

El resultado final es toda una lección para los aprendices de brujo empeñados en no cambiar una injusta y lamentable Ley Electoral porque les resultaba favorable a sus intereses. Ahora resulta que la pelea interna entre Cascos y Mariano la va arbitrar una fuerza política emergente hasta ahora considerada maldita y, para terminar de rematar la sorpresa de la trama de enredo, gracias al extraño voto de gente que no vive en Asturias y en principio le da igual lo que pase allí porque no va a gozarlo o sufrirlo de modo directo ni va a pagar los impuestos para soportarlo. Una anomalía democrática se mire por donde se mire.

Y esa fuerza política puede decantarse salomónicamente por no dar su voto decisivo para formar mayoría parlamentaria a ninguno de los dos. ¡Qué papelón el de ambos! Y al final en Asturias o gobernaría la izquierda, al cabo el PSOE ha sido el partido más votado, en otro Frente popular con apoyo controlado de UPy D. O alternativamente tiene la posibilidad de pilotar a Cascos y a Mariano casi como títeres del guiñol, dándose con el palo mientras avisan a coro con el divertido público que viene el lobo del déficit, la crisis y el equipo de inspectores de la malvada bruja Merkel, que no se fía y hace bien..

Son varias las lecciones a vuelapluma. Provisionales porque aún quizás pueda entrar algún otro actor en el guión para aportar su morcilla improvisada o anular votos.

Por mucho que los políticos profesionales piensen que todo está controlado no hay enemigo pequeño, las urnas las carga el diablo, quiero decir la gente, y cada vez la hay más harta de las fechorías y corrupciones de los partidos dominantes y mientras no cambie el régimen que las posibilita y fomenta, se abstiene o vota a formaciones hasta hora extramuros del mismo para que por lo menos enreden y alboroten el tinglado de la farsa. Y en este caso asturiano: ¡bingo!

Pero, en estos tiempos de creciente incertidumbre, la peripecia asturiana debe ser motivo de alguna preocupación para las desprestigiadas fuerzas hegemónicas. Y es que puede introducirse en el corral de votos un nuevo agente en discordia con capacidad de decidir y alborotar el gallinero.

Si UPyD fuera el árbitro político de la gobernabilidad en muchos lugares de la charca política española especialmente en el tinglado autonómico que tanto ha criticado hasta ahora, acaso se podría recuperar la visión integrada, progresista, en la perspectiva española y no solo particularista de las cosas y se combatiría el argumento (o chulería) del voto cautivo: "vótame que soy el menos malo, mira que los otros aún son peores".

Pero para ello, la propia UPyD debe resultar vencedora de sí misma en este peculiar y titánico desafío que se ha echado a las espaldas de contribuir a renovar alguna esperanza intramuros del sistema. El resultado de Asturias pone a la formación magenta ante sus propias responsabilidades. Ahora además de retórica hay que decidir y responsabilizarse de las decisiones. Ojalá acierte en su propio beneficio y en el de España.

Río Cabe
No aprenderán jamás
Serafín Fanjul Libertad Digital  30 Marzo 2012

La última cosa que van a hacer en el PP es preguntarse seriamente por qué más de cuatrocientos mil andaluces que el 20 de noviembre pasado votaron a su partido, el 25 de marzo se quedaron en casa o se largaron a la playa: prefieren entretenerse con las encuestas y repetir la boba letanía de que ellos han ganado las elecciones (3 diputados y un punto más que el PSOE: gran cousa, que diría mi abuela) y aunque eso sea técnicamente cierto, la verdad definitiva es que gana quien gobierna. Y como remate, las patéticas declaraciones del pírrico vencedor ("diálogo, sentido de la responsabilidad", etc.), con la traca final de ofrecer un "pacto de gobernabilidad" al PSOE. Para tumbarse de risa.

Cuando se pasa de lo general (paro del 30%, analfabetismo, PER, subdesarrollo, nivel educativo de Azerbeiyán, robos y fraudes a no va más y un largo etcétera) a lo particular y se disfruta en directo del poder socialista y de progreso, se piensa que "eso" no se puede sostener un minuto más. Resulta imposible comprender cómo el PP ha dejado escapar al cocodrilo, vivo, carcajeándose y llenándose la andorga con más trinques, nuevos ERE, barra libre para perseverar en las políticas de progreso que garanticen otros treinta y dos años de atraso y vagancia. Ahora, en compañía de otros, los que proclamaban, hace unos días, un pugnaz "Rebélate", anudándose ya la servilleta al cuello y empuñando cuchillo y tenedor, con tanta hambre atrasada, porque –como me decía un paisano en Pontevedra– mantener gordo a un perro gordo cuesta cuartos, pero engordar a otro flaco, cuesta muchos más. Verán cuánto tardan en IU en olvidar eso del "Estado federado a la III República" y otras mamarrachadas del mismo jaez. Como para dejar que la procesión pase de largo. Y Arenas ofreciendo "pactos de gobernabilidad".

Pero no es cosa de extenderse ensañándose con la persona de Arenas, hablando de un pesebre llamado PER, o del voto oculto de quienes no confiesan votar al PSOE porque les da vergüenza. Todos son factores reales, coadyuvantes al indeseable resultado. Pero hay otros. Creo sinceramente que Mariano Rajoy y su gobierno están trabajando mucho y muy preocupados por mejorar la economía, si bien es necesario tiempo para percibir mejoras, sin embargo ahí terminan sus méritos. En tres meses han tenido tiempo sobrado para ir destellando y mostrando gestos y actitudes (acciones y omisiones) que brillan por su ausencia. Nos hemos pasado –un servidor y algunos ilusos más– advirtiendo, durante ochos años, a Rajoy y Cía. que hablar de "lo que de verdad interesa a los españoles", es no decir nada, por la evidencia de que nos interesan –y mucho– varias cosas serias, amén de la economía: subidos en el machito, aun nos harán menos caso.

Y ahí el gobierno de Rajoy permanece inédito, o marcando territorio en sentido contrario: temblequeos y escapismos ante las todavía suaves arremetidas de la izquierda (el último, el ministro Fernández Díaz ninguneado por la minoría en la comisión de Interior del Congreso cuando iba a mostrar su peliculita de los sucesos de Valencia, que se negaron a ver: "No la impusimos para no abrir una guerra", aclaraba la chiquita portavoz. Toreros); nombramientos mucho más que preocupantes (un tal Oyarzábal, a quien un día ridiculiza, plantándole, la Manjón, y al siguiente ofende e insulta a las "víctimas ultras y extremistas": qué comprensible es la devolución del carnet por Ortega Lara y Toñi Santiago). Y qué coherentes son los premios atropados por los gallardos ejecutores de María San Gil. Omitimos los nombres pero no los olvidamos.

Busquen también por ahí la pérdida de votos. Y digo "también", no "sólo". Pero Rajoy está aquejado de arriolitis aguda y crónica, para la cual no hay antídoto, sobre todo porque al doliente le va esa marcha. No entiende que si Esperanza Aguirre arrasa en Madrid no es sólo por inaugurar hospitales y construir infraestructuras públicas (que también), sino porque conecta con la gente, a base de gestos y actitudes que tocan al lado sentimental y emotivo de los españoles. Pero a Rajoy no le interesa lo que piense la gente –con ser buen gestor le basta, si lo es- , así pues se permite el lujo de desdeñar y auspiciar una RTVE en manos de los talibanes socialistas urdiendo marranadas noche y día contra él y contra nosotros. Pero, junto con Canal Sur (otra que tal), es la que más se ve en Andalucía. Y si no le importa la información, imaginen la cultura y sus mil y un canales que, a medio y largo plazo, suben el nivel de un país y conforman sus opiniones: ellos creen en la economía, la balsa de aceite y el encefalograma plano de los indígenas.

Por lo tanto, ¿qué pasará si –como va a pasar – la matonería sindical se apropia de las calles (como ya han hecho), la Junta de Andalucía sabotea las reformas económicas y los separatistas catalanes y vascos se lanzan, en los próximos dos años, a la yugular del Estado, tras haberse ciscado sobre la Nación? ¿Se atreverá Mariano Rajoy a ponerse al frente de una manifestación de dos millones de personas y a gritar "Viva España"? ¿Habrá alguien en el PP que lo haga? Por favor, Gallardón, demuéstranos que nos equivocamos contigo.

SILICONA, CLAVOS, PINTURA...
La Policía desvela la existencia de un "kit del piquetero"
La Policía detuvo en Sevilla a un hombre pertrechado con un kit del piquetero y con el teléfono del abogado del sindicato.
Pedro de Tena Libertad Digital  30 Marzo 2012

Iba en su coche y no preveía lo que iba a pasar. La policía le pidió detener el coche y se encontró que llevaba un "kit" del piquete informativo consistente en un bocadillo de chorizo, una Coca cola, botes de silicona, pintura, clavos y petardos. En una tarjeta llevaba apuntado el teléfono del abogado del sindicato. El "valiente" sindicalista dijo que no sabía nada y que alguien lo habría puesto en su coche.

Fuentes policiales informaron que en la ronda de circunvalación de Sevilla SE-30 se produjeron ayer muchos pinchazos de vehículos particulares porque habían tirado claves por toda la carretera.

Asimismo, han contado que en líneas generales no ha habido incidentes de importancia ni se han montado barricadas ni se han quemado neumáticos, como en otras ocasiones, en los polígonos industriales situados a las afueras de Sevilla, en los que, no obstante, había poca afluencia de personas.

Reacción de los funcionarios y empleados públicos de la Junta
En un documento que se ha hecho llegar a Libertad Digital, la asociación "Defiendo mi derecho" se ha preguntado quién paga el "kit" del piquete informativo y si el equipo se financia con el dinero público procedente de las subvenciones varias que reciben los sindicatos.

Los trabajadores de la Junta han denunciado las amenazas y coacciones de los piquetes. Algunas de ellas son las siguientes:

• Nos han grabado, fotografiado, coaccionado, insultado y agredido'
• 'Han puesto clavos para reventar ruedas", afirma un portavoz de Aidos
• Los insultos se han cebado con las mujeres y han sido sexistas: 'Zorra, puta'

UGT lo ha justificado diciendo que los piqueteros 'están enfadados' y la perla del secretario general de la UGT andaluza, Manuel Pastrana, miembro del piquete, colma el vaso: 'es insolidario que estas personas asistan al trabajo'. CC.OO afirmó que el piquete fue totalmente pacífico.

Esto ocurrió a la entrada de la puerta de Torretriana, el edificio emblemático de la Junta en Sevilla donde el piquete llegó a alcanzar el número de 200 personas, actuando, dice El Mundo, durante dos horas desde primera hora de la mañana, con "gran violencia e intimidación" hacia los empleados públicos que no querían secundar la huelga general. Una de las piezas preferidas de este grupo eran los coches, algunos de cuales resultaron destrozados.

Los piquetes quemaron un palé de madera y montaron una especie de barricada para evitar el acceso al edificio. "Han puesto clavos para reventar ruedas y otros artilugios desconocidos" con forma de pincho para destrozar los vehículos, ha detallado la asociación Aidos.


Cataluña
El nacionalismo catalán se moviliza a favor del Ejército… español
CiU y ERC olvidan, temporalmente, sus reivindicaciones independentistas y reclaman al Ministerio de Defensa que no cierre la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército de Tierra de Talarn (Lérida). Hace solo un mes, la Diputación de Lérida -gracias al apoyo de la federación nacionalista- aprobó adherirse a la Asociación de Municipios por la Independencia, que aboga por la secesión de Cataluña.
Redacción www.vozbcn.com   30 Marzo 2012

El nacionalismo catalán se moviliza a favor del Ejército español. Aunque pueda parecer una contradicción, esto es lo que está ocurriendo después de que el ministro de Defensa, Pedro Morenés (PP), reconociera este martes que, debido al ajuste previsto de entre un doce y un 14% del presupuesto de su departamento para este año, “no es descartable” el cierre temporal de la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército de Tierra de Talarn (Lérida).

Según diversas fuentes, el desmantelamiento del cuartel podría producirse a principios de julio. Desde su creación, en 1974, cerca de 23.000 suboficiales han salido de este centro, que este año cuenta con 470 alumnos, 120 efectivos de tropa profesional y 80 civiles. Se calcula que la Academia tiene un impacto de 30 millones de euros anuales en la comarca, lo que representa el 59% de su economía. Su cierre supondría la pérdida de 800 puestos de trabajo directos y 200 indirectos.

ERC y CiU, a favor de la continuidad del cuartel
El alcalde de Talarn, Lluís Oliva (ERC), ya ha anunciado que el Consistorio utilizará todas las herramientas legales a su alcance para evitar el cierre y ha exigido una justificación detallada de los motivos de la decisión.

Este miércoles, el pleno del Ayuntamiento de Tremp, localidad muy próxima a las instalaciones del Ejército, ha aprobado una moción para pedir al Ministerio de Defensa que mantenga la academia militar y cumpla el protocolo de intenciones firmado en noviembre pasado con la Consejería de Enseñanza de la Generalidad para impartir en ella un grado superior de Formación Profesional. Todos los partidos del Consistorio (PSC, CiU, ERC y un concejal no adscrito) han apoyado la iniciativa.

La Diputación de Lérida se adhirió a una plataforma secesionista hace un mes

El propio Ayuntamiento, junto a la Cámara de Comeo de Tremp, el comité de empresa de la academia militar y la asociación de comerciantes de la ciudad, ha puesto en marcha una plataforma para reclamar la continuidad del cuartel, que ya ha iniciado una campaña de recogida de firmas.

Más sorprendente, si cabe, es la posición del presidente de la Diputación de Lérida, Joan Reñé (CiU), que ha convocado para este viernes un encuentro con representantes institucionales de la zona para formar un frente común contra el cierre de la academia. Hace solo un mes, la institución provincial -gracias al apoyo de la federación nacionalista- aprobó adherirse a la Asociación de Municipios por la Independencia, que aboga por la secesión de Cataluña.

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Aval de legalidad
EDITORIAL El Correo 30 Marzo 2012

La admisión por el pleno del Tribunal Constitucional de solo tres de los 28 recursos de amparo presentados en su inmensa mayoría por presos de ETA contra la llamada 'doctrina Parot' avala que el criterio que acota los beneficios penitenciarios para los delitos de especial gravedad, alargando las condenas, se ajusta a las exigencias de la legalidad constitucional. La publicación en los próximos días de las resoluciones y de los votos particulares emitidos en cada caso permitirá conocer la literalidad de los argumentos del alto tribunal y su significado. Pero el Constitucional ha procedido ya a realizar la labor que tenía encomendada que, más allá de consideraciones políticas o criterios de oportunidad, no era otra que dirimir si la 'doctrina Parot' forzaba, hasta vulnerarlas, las costuras constitucionales. El amplio archivo de los recursos planteados, adoptado a su vez por mayorías holgadas, no solo respalda el criterio expresado en 2006 por el Supremo, sino que viene a consagrar el nuevo cómputo para el cumplimiento íntegro de las condenas. El veredicto del Constitucional no obliga a compartirlo, pero sí limita el alcance de la crítica al rubricar la legalidad de la 'doctrina Parot'. Un marco legal que no podrá ser soslayado por los reclusos de ETA ni por quienes dan voz a sus reivindicaciones con planteamientos voluntaristas que eluden las pautas fijadas por el Estado de derecho para la reinserción en una Euskadi sin violencia.

Cataluña
Pujol, ese gran impostor
Antonio Robles Libertad Digital  30 Marzo 2012

Ya nadie puede llevarse a engaño. En su XVI Congreso de Reus, Convergència Democràtica de Catalunya se ha quitado la careta: "Queremos un Estado propio". Tantos años de disimulo y de construcción de una sociología política a la medida de sus ansias soberanistas, han quedado por fin plasmadas con luz y taquígrafos. Aunque fueron otros los protagonistas, ha sido Jordi Pujol, el gran timonel, su gran inspirador. Durante años ha negado lo que perseguía, mientras se afanaba por construir lo negado. Primero a través de la escuela, y sus políticas de limpieza lingüística, más tarde con la puesta en marcha de medios públicos de comunicación al servicio de la idea nacional, después con mordidas cada vez mayores a la gestión del IRPF, y ahora con el descaro del pacto fiscal vía denuncia del expolio fiscal.

Hay quien definiría esto como la acción de un gran estratega, yo prefiero denominarlo como la obra de un impostor. Desde siempre supo cual era la tierra prometida, como supo también que cada peldaño requería su maduración. Claro lo tenían los suyos ya en los primeros ochenta cuando en las manifestaciones gritaban: "Hoy paciencia, mañana independencia". Engañó a todos, incluso confundió a parte de los suyos, pero no pudo simular con su hijo, Oriol Pujol, hoy secretario general de CDC e independentista. En casa se mama lo que se disimula en la calle.

Algunos siempre lo tuvimos claro, la mayoría prefirió mirar para otra parte, vete tú a saber por qué, entre ellos, todos los gobiernos de España que en su afán por utilizarlo en sus pequeños trapicheos por alcanzar o conservar el poder le agasajaron y le consintieron casi todo. Sin excepción. Creyeron que les servía, cuando era él el que se servía de ellos; y cuando sus presiones fueron escandalosas, prefirieron ceder soberanía para darse la coartada de ganar tiempo y evitar males mayores. Ni siquiera sabían qué era eso de evitar males mayores, pero ellos jugaban a evitarlos y de paso, asegurar sus presupuestos anuales. La prensa cooperaba; no ya la nacionalista, que se da por descontado, también la mal llamada nacional, como el ABC, que jugó a engatusarlo en 1984 nombrándole "Español del año". Quizás esperaban que era fórmula ingeniosa para atraerlo al redil de una España que negaba en cada acto de gobierno. Una de tantas estupideces diseñadas a partes iguales por esa mentalidad confusa del centralismo acomplejado de derechas y el progresista de izquierdas. Entonces se dejaba querer con eso de "hombre de Estado" (¡Cuánto se ha debido reír de tanto aprendiz!). Ahora sabemos que era cierto, solo que del Estado catalán.

Ahora todo está claro, el relevo generacional va desde el presidente del Partido, Artur Más al secretario general, Oriol Pujol, del vicesecretario de estrategia y actual portavoz, Francesc Homs, a Josep Rull, secretario de organización. Todos confesos independentistas. Aunque sin renunciar a la ambigüedad calculada, unos y otros, han escenificado un proceso de rebelión contra las palabras que excitarán los ánimos independentistas reprimidos de su militancia. Sin lugar a dudas, estamos ante una fecha histórica, el 25 de marzo de 2012, pues inicia el proceso mental hacia la ruptura con España. No se entretengan con si es amenaza táctica o real, el efecto emancipador sobre los ciudadanos catalanes la hará real. Josep Rull lo hacía con ambigüedad calculada un día después del Congreso en RAC1 al preguntársele por la diferencia entre la independencia de ERC y la Convergente: Ninguna –respondió- frente a su independentismo impaciente nosotros preferimos una "estrategia gradualista". No fue tan educado el hijísimo Oriol Pujol cuando, para remarcar el rumbo a Ítaca emprendido por su presidente, arremetió contra España para "huir de las aguas podridas que ahogan a Cataluña". ¡Ay si algún dirigente político español escupiese algo parecido contra Cataluña...! Es esa la mayor batalla ganada por su padre. Hoy el nacionalismo es sagrado, y quien se le oponga, un apestado.

En esa línea grosera, añadió: "Queremos legar a la posteridad una Cataluña libre, justa e independiente". ¿Y ahora qué es según el hijísimo...? ¿Esclava, injusta y colonizada...? Frente a ello, la oposición muda, y el ministro de economía de España haciendo manitas con Artur Más en la Generalitat dos días después como si no hubiera pasado nada. Una manera nefasta de incentivar la impunidad separatista.

Amorrados al expolio fiscal después de haber logrado la hegemonía cultural y lingüística, el hijísimo abogó sin complejos por el Estado propio: "Queremos articular la independencia económica sobre la soberanía. El soberanismo, con las gradualidades que haga falta, nos tiene que llevar al Estado propio". En la misma dirección incidió también Mas: "Cataluña quiere los mismos poderes que tiene cualquier Estado" y si no se consiguen reclamaremos "una hacienda propia". Camacho de juegos florales y Rajoy mudo.

El gobierno de la nación no puede obviar el pulso, y sobre todo el acoso contra la legalidad de estos navegantes consentidos y ebrios de épica. La andanada está destinada a allanar el camino al "pacto fiscal" a imagen y semejanza del cupo vasco y navarro. Si el Gobierno de la nación cediese más privilegios económicos, han de asumir que servirán para acelerar el proceso hacia la independencia. La cesión no aplacará, ni retrasará nada, por el contrario, quebrará la solidaridad entre españoles y territorios. Ante eso, el Gobierno ha de aceptar el envite y actuar por una vez como Estado. Un error más, y el proceso será irreversible.

No digan después que no les advirtieron. El mismísimo Jordi Pujol arengó a la militancia en la apertura del Congreso independentista, para que se convirtiera en "la tropa de choque" de cara a una supuesta e inminente "gran confrontación" con el resto de España. Y por si alguien aún sigue en Babia, insistió en que "la transición nacional" de Cataluña "ya es un proceso irreversible".

Se puede tomar a broma, incluso chotearnos de sus excesos épicos, pero si hace 30 años nos dicen que no podríamos estudiar en español en las escuelas de Cataluña o que nos multarían por rotular nuestro negocio en castellano, nadie nos hubiera tomado en serio. Como de hecho así ocurrió. Se advirtió y nos descalificaron de "fachas". Es hora de que los ciudadanos españoles tomen conciencia de ello y actúen en consecuencia. De lo contrario, a uno le dan ganas de pasarse al enemigo. No porque tengan razón, sino porque quienes la tienen han renunciado a defenderla.

Mauricio Fernández Martín: 'Terrorismo e información: la batalla por la libertad de expresión'
El periodista analiza la relación de los medios con la actividad criminal de ETA
 www.lavozlibre.com  30 Marzo 2012

Madrid.- Mauricio Fernández Martín ha presentado la pasada semana en Madrid su libro “Terrorismo e información: la batalla por la libertad de expresión” (Editorial Netbiblio), que forma parte de la colección Villanueva Estudios de Comunicación. Al acto asistieron el Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, el catedrático Javier Fernández del Moral, Carmen Fuente Cobo como Directora de la Colección Villanueva Estudios de Comunicación y el periodista experto en terrorismo Florencio Domínguez.

En la presentación quedó en evidencia que terrorismo e información son dos caras de una misma moneda. "El terrorismo es indisociable de la información y funciona como una caja de resonancia” del mismo, aseguró Mauricio Fernández. Los presentes también analizaron la forma en la que los medios informaban en los años 80 de los actos terroristas -mecánica y si beligerancia -, frente a cómo comenzó a hacerse en los 90, de una manera más determinante contra la banda ETA.

Mauricio Fernández analiza en su obra la labor informativa que sobre el terrorismo de ETA se ha producido a lo largo de la historia y señala de que los criminales siempre han necesitado la propaganda de los actos. "Sin información, el terrorismo no sería nada", afirmó. "El periodista es también una víctima más del terrorismo”, añadió, a la vez que aconsejó no publicar entrevistas de criminales ni utilizar su vocabulario para no caer en el doble lenguaje.

Por otra parte, el libro, que surge de su tesis doctoral, es un homenaje a los periodistas que están informando sobre ETA y recordó que los más de 200 actos violentos de la banda contra medios de comunicación a lo largo de su historia entre asesinatos, chantajes o amenazas.

El periodista Florencio Domínguez (VascoPress), lamentó que durante los primeros años del terrorismo los medios de comunicación dedicaban demasiado espacio a los pistoleros, mientras que las víctimas fueron las grandes olvidadas. Hizo suyas las palabras de otro periodista, Arcadi Espada, cuando señalaba que había “visto desaparecer una nueva víctima de ETA por el sumidero de un breve”.

Ficha Editorial
Autor: Fernández Martín, Mauricio
Editorial: Netbiblo, S.L.

Código: 978-84-9745-473-5
Año de publicación: 2011
Nº de páginas: 199
Precio: 27 euros

Por su interés, reporoducimos la intervención de Mauricio Fernández Martín, autor de libro:

"Muchas gracias por acompañarme en este acto de presentación del libro “Terrorismo e información: la batalla por la libertad de expresión”. Un trabajo al que he dedicado buena parte de mi tiempo libre en los últimos años, y que aborda un tema que me apasiona desde que pisé por primera vez la facultad de Periodismo y que con el paso del tiempo tuve que afrontar en primera persona.

Un asunto, el del terrorismo y su relación con la información, del que parece haberse escrito y dicho casi todo, a pesar de lo cual la actualidad, la vida, el “ahora mismo”, nos sigue, lamentablemente, dando oportunidades de hablar de ello.

Esta misma semana, en la vecina Francia volvían a vivir otra de esas pesadillas en las que la muerte, el periodismo y la búsqueda de notoriedad por parte de un criminal van de la mano. (Cuatro asesinatos en un colegio de Toulouse, Francia el máximo nivel de alerta terrorista). Y todo ello, en la era del micro-periodismo, de la información al minuto, en la era de Twitter y las redes sociales, cuando las noticias se propagan a la velocidad de la pólvora y estallan con la misma intensidad.

El terrorismo, el de antes y el de ahora, constituye una amenaza constante, no por alarmismo, sino porque efectivamente se trata de un fenómeno contemporáneo que hace que las sociedades y la Democracia sean extremadamente vulnerables. Basta con recordar atentados no tan lejanos como los del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos en los que murieron casi 3.000 personas o los de Madrid del 11 de marzo de 2004 con 192 víctimas, o los más recientes de Oslo de julio de 2011 donde fueron asesinadas 69 personas, para darse cuenta de que el terrorismo no tiene fronteras, ni su indiscriminada violencia se rige por ningún tipo de lógica.

El periodismo, cuya evidente función básica es contar lo que pasa, se ha visto históricamente en una encrucijada al hablar precisamente de terrorismo. Una encrucijada que se resuelve siempre a favor de las víctimas, lo que ha convertido al periodista en una víctima más del propio hecho terrorista.

Por eso, porque su labor informativa ha servido para impedir en ocasiones, y dificultar siempre la consecución de los objetivos de los terroristas, los redactores de los medios responsables de este tipo de información pasaron de ser espectadores a ser objetivo claro del terrorismo. Un gremio objetivo como el que más, al mismo nivel, en amenazas, presiones, extorsión y número de víctimas, que los jueces, los concejales o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Sin embargo, el de la propia integridad no es el único riesgo que afrontan los periodistas que escriben o hablan sobre acciones terroristas: existe otro peligro menos tangible a corto plazo. No en vano, el periodismo se basa en el lenguaje, y en el lenguaje, muchas veces, junto a la sintaxis, se filtra política. Por ello, es importante marcar fronteras para evitar filtrar en el modo de escribir o contar la noticia, la propaganda inherente a los actos terroristas.

Todos los expertos destacan que el arma principal del terrorista no radica en la acción misma, sino en la difusión que ella conlleva y en el efecto que provoca en la población. De ahí su espectacularidad y la mayoría de las veces desmedida violencia. La acción terrorista pierde todo sentido si no es conocida ampliamente y, por tanto, necesita ser anunciada en forma previa o bien reclamada su autoría.

Es aquí donde entran en juego los medios de comunicación, pues ellos se convierten en la caja de resonancia para los fines del terrorista, e indirectamente en sus principales cómplices. Y esta es una de las principales perversiones del asunto. ¿Qué hacer? ¿No informar?

El terrorismo es un tipo de violencia cuyo fin es que "la gente mire". En un mundo globalizado por las comunicaciones y especialmente con el poder de la imagen a través de los medios audiovisuales, los efectos de un acto terrorista pueden alcanzar dimensiones planetarias. Y eso es algo que los terroristas no olvidan jamás. Por eso usan y abusan del “factor sorpresa”, del golpe inesperado, cualidad innegociable de cualquier noticia por definición.

Los progresos tecnológicos, unidos a las cada vez más populares redes sociales, permiten la difusión masiva, rápida y a veces instantánea de noticias, posibilitando conocer simultáneamente un acontecimiento, lo que ha constituido, un poderoso incentivo para la práctica sistemática del terrorismo internacional. Sin duda, no es casual el hecho de que ésta se haya iniciado a fines de la década de 1960, coincidiendo aproximadamente con la fecha en que el acceso a la televisión se hace masivo en todo el mundo. En ese sentido, los modernos medios de comunicación representan una vitrina ideal para los terroristas. Ya nadie duda de que el éxito de una operación terrorista depende, casi por completo y en exclusiva, de la cantidad de difusión que consigue.

El terrorismo es indisociable de la información. Sin información, el terrorismo no sería nada. Absolutamente nada. La información es el oxígeno que hace posible el fuego del terror. Todo grupo terrorista lo primero que reclama tras el ‘golpe’ es el micrófono para hacerse notar. Sin autoría no hay atentado terrorista.
Esta característica es común a todas y cada una de las formas de terrorismo, en nombre de cualquiera de sus supuestos ideales y en cualquier parte del mundo.
¿Cómo resolver ese dilema al que se enfrentan los medios, cómo contrarrestar y a poder ser invertir esa crítica situación para quienes ejercen el periodismo? Ni ocultar ni propagar; simplemente informar.

Existen una serie de medidas internacionalmente aceptadas como las más acordes con la libertad de expresión a la hora de abordar el fenómeno terrorista, citaré las siguientes:

Informar verazmente sin caer en sensacionalismos de ninguna especie.
Dimensionar la noticia según la magnitud del hecho y sus posibles repercusiones.
Tratar de reducir paulatinamente el espacio destinado a informaciones sobre terrorismo.

No difundir propaganda (comunicados, entrevistas personales etc.)
Evitar la terminología terrorista utilizando un lenguaje independiente.
Mantener claramente una línea editorial consecuente, clara e incluso beligerante de claro rechazo hacia la violencia.

Evitar la difusión de información táctica que perjudique las operaciones policiales.
No difundir detalles de acciones terroristas que puedan servir para crear precedentes que se puedan imitar por otros grupos.
Evitar al máximo difundir las demandas de los grupos terroristas, especialmente si deciden emitirlas ellos mismos.

Llegados a este punto, para todos los que estamos en esta sala, por razones obvias de histórico sufrimiento, cuando hablamos de terrorismo lo hacemos de la organización criminal ETA. En los últimos 44 años, dos generaciones de españoles, dos generaciones de periodistas, por tanto, hemos tenido tiempo de aprender con sangre todo lo que un país puede soportar en materia de terrorismo.

Si hay alguna constante que atraviesa la historia de ETA, cada una de sus estrategias y la historia de todas las organizaciones armadas, ésta es precisamente el poder transmisor de la violencia; el hecho de que una acción armada y sangrienta adquiere un eco inmensamente mayor que cualquier otro tipo de acto con pretensiones políticas.
Un claro ejemplo de esta publicidad de la violencia y la repercusión mediática de una acción terrorista fue el atentado cometido por ETA en Madrid el 1 de mayo de 2002. La organización criminal lograba, sin un solo muerto ni heridos graves, lo que para muchos ha sido uno de los mayores hitos propagandísticos de una acción terrorista. Unos 500 millones de espectadores de todo el mundo, diez millones en España y más de 800 periodistas de más de 150 medios de comunicación pertenecientes a 25 países, se quedaban perplejos cuando estallaba un coche bomba a poco más de 100 metros del Estadio Santiago Bernabéu, donde pocas horas después se iba a disputar la semifinal de la Liga de Campeones de fútbol entre el R eal Madrid y el Barcelona.

Parece indiscutible que los medios de comunicación “ayudan” indirectamente a los propósitos terroristas, en tanto en cuanto les proporcionan una propaganda gratuita. En este sentido, hay estimaciones de la propia banda terrorista ETA que, en su día, consideró que las informaciones que se difundieron por el secuestro del industrial Emiliano Revilla, hubieran ascendido a más de 15.000 millones de pesetas si éstas hubieran tenido que ser pagadas como espacios publicitarios. Revilla estuvo secuestrado por la organización criminal un total de 249 días, entre febrero y octubre de 1988. Aproximadamente más del doble habría sido el coste “publicitario” de otro de los secuestros más largos (532 días) de ETA, que más información generó hasta su final en julio del 97, el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

El efecto de multiplicación fue constatado en España en un estudio realizado en 1980 por encargo del entonces ministro del Interior, Juan José Rosón. Según este informe, ETA estaba logrando atraer la atención de la audiencia, lo que significaba una victoria. El grupo terrorista ocupaba en la prensa nacional más espacio que UCD y el PSOE juntos. Una noticia referida a un partido político tenía como eco una segunda noticia, mientras que una referida a ETA era secundada por otras cuatro.

Un estudio realizado ocho año más tarde por la agencia Vasco Press sobre la imagen del País Vasco en la prensa de Madrid confirmaba la omnipresencia del fenómeno terrorista. Nada menos que casi el 40 % de las noticias publicadas en los diarios nacionales sobre el País Vasco tenían como tema la violencia.

Y lejos de disminuir con el paso del tiempo, en otro trabajo realizado en 1996 sobre el seguimiento de las distintas cadenas de televisión, se desvelaba que se habían emitido más de 33.000 informaciones relacionadas con la violencia de ETA y casi 1.000 horas de programación dedicadas exclusivamente a hablar de este asunto y sus consecuencias. En 1997 aparecieron más de 7.000 noticias relacionadas con ETA y su entorno solamente en agencias de prensa.

Sin embargo, lo largo de estos últimos años (especialmente desde principios de los años 90), coincidiendo con una nueva fase en la historia de ETA en la que el rechazo social y el aislamiento se hace evidente e indiscutible, es fácilmente contrastable la madurez que se va propagando y hoy existe en todos los medios de comunicación sobre la cuestión del terrorismo.

Madurez que, como en otros órdenes de la vida, se ha conseguido con el paso del tiempo y que tiene una causa muy clara: la conclusión a la que libremente han llegado los medios de comunicación de que en esta cuestión no se puede ser neutral, no se puede vivir esa neutralidad informativa que es exigible en otros ámbitos informativos, en otros campos de la información porque, evidentemente, el fenómeno terrorista afecta a todos y todos son responsables de su resolución, cada uno en su área de influencia.

Por estos motivos los medios de comunicación en España han asumido desde hace tiempo un papel más beligerante en la lucha contra la lacra del terrorismo, y ese papel ha sido una de las aportaciones fundamentales para llegar a la situación en la que actualmente se encuentra ETA y todo su entramado: quieta -que no disuelta- y sin haber logrado ninguno de sus objetivos. Los medios de comunicación han sido uno de los grandes diques de contención de las pretensiones del terrorismo etarra.

Pero esto no les ha salido gratis a los periodistas, claro que no. Un claro ejemplo fueron los constantes ataques a los que se vieron sometidos por el entorno radical y especialmente por ETA casi desde sus propios orígenes y especialmente a partir de la década de los 90. En muy poco tiempo pasaron de ser narradores de la realidad a claros objetivos de la organización terrorista.

El cambio sufrido por los medios de comunicación en el País Vasco fue paralelo al de la sociedad vasca ante ETA. Como muy bien ha dicho Florencio, en la época del terrorismo rampante, con una sociedad atemorizada en la que el miedo o la indiferencia se ocultaban detrás de frases como ‘algo habrá hecho’ pronunciadas a menudo cuando alguna persona era asesinada, los medios de comunicación se han centrado en dar información y datos, pero evitando editorializar o dejando la tarea de opinar en manos de colaboradores ajenos al medio.
Y este pernicioso “neutralismo informativo” fue desapareciendo de los medios de comunicación vascos a medida que evoluciona la propia sociedad. Se trata de un fenómeno de retroalimentación: los medios van cambiando y haciéndose más comprometidos porque en la sociedad aparecen nuevos actores también comprometidos con el rechazo al terrorismo que, a su vez, son potenciados en su papel público por los medios.

Esta evolución lleva a los medios a asumir un papel activo de agitación de las conciencias frente al terrorismo, papel que alcanza su cota más alta durante el secuestro del ingeniero Julio Iglesias Zamora, en 1993. Durante los 117 días que duró el secuestro de Iglesias, prensa, radio y televisión se ocuparon de que el caso no quedara en el olvido, dando amplia cobertura a todas las actividades que las organizaciones sociales protagonizaron reclamando la libertad del ingeniero. Informativos de todas las cadenas de televisión comparecieron a su cita diaria mostrando en la solapa el lazo azul.

Los sectores afines a ETA trataron de descalificar sistemáticamente la iniciativa del lazo azul y la actuación de los medios informativos en particular. “Unos medios de comunicación dóciles y receptivos a los mensajes diseñados desde las cúpulas del poder dotan a la “lucha antiterrorista” de una valiosa “legitimidad democrática”, escribía el entonces periodista de “Egin” Fernando Alonso, posteriormente encarcelado y condenado por formar parte activa de un comando de ETA que había participado en la colocación de varios artefactos explosivos.

Pero aún más determinante y valiente fue la cobertura dada al secuestro del funcionario de prisiones Ortega Lara y, más aún, el tratamiento informativo realizado por las televisiones al secuestro y posterior asesinado del joven concejal de Ermua Miguel Angel Blanco, seguramente el principio de muchas de las cosas que ocurrieron después.
La noticia llegó a atrapar la atención de más de 30 millones de telespectadores. El funeral y entierro del joven concejal asesinado fue retransmitido en directo por todas las cadenas nacionales, autonómicas, por la CNN y la BBC. La batalla de la imagen de la opinión pública por parte de ETA y su entorno estaba por fin completamente pérdida.
De la magnitud mediática de este asesinato una buena muestra es la ofrecida en el trabajo realizado por la profesora Teresa Sádaba al comparar la extensión mediática del suceso con otro de características parecidas acontecido dieciséis años antes: el secuestro y asesinato del ingeniero de la central nuclear de Lemóniz José María Ryan, en febrero de 1981. En ambos casos, los distintos encuadres de las noticias crearon una imagen del terrorismo radicalmente distinta.

A pesar del papel beligerante de los medios de comunicación contra el fenómeno terrorista en estos últimos años, considero que sigue existiendo claramente hoy en día una carencia clara en el tratamiento del terrorismo que convendría corregir por parte de los medios: el papel retroalimentador que desde las plataformas de comunicación se realiza del fenómeno terrorista y que es una de las principales armas de los criminales. Como ya he dicho, la publicidad es consustancial y una de las principales bazas del terrorismo en todo el mundo.

¿Cuántas veces nos hemos planteado hasta qué punto no hacemos el juego al terrorismo como amplificadores y altavoces sus acciones terroristas? ¿Dónde está el límite?
Es un asunto complejo, y volviendo a la actualidad, lo estamos viendo estos días con la cobertura de los asesinatos de Toulouse o lo que sucedió en julio de 2001 cuando 69 personas fueron asesinadas en Noruega por Anders Behring, un empresario noruego de 32 años de extrema derecha que diseñó un terrible atentado como si fuera una operación de marketing para dar a conocer su ideario extremista, hasta entonces totalmente desconocido.

Los periodistas nos enfrentamos a dilemas que quedan a medio camino entre la profesión y la moral, dilemas que además, debemos resolver a toda velocidad, porque la inmediatez es inherente al periodismo, y más ahora que nunca. He considerado los errores siguientes como alguno de los más relevantes de nuestra profesión:

• La objetividad por encima de todo: El afán de informar hace caer a los periodistas en la trampa de hechos prefabricados.
• La rapidez: Lo inesperado de los atentados lleva a muchos periodistas a escribir primero y pensar después.

• La competitividad: Se basa en una simple y cruda lógica de mercado: "Si yo no publico primero, otro lo hará, y obtendrá la mayor tajada de las ventas y de la publicidad".
• Mimetismo terminológico: Se confunden los términos informativos con el propio léxico terrorista.

• Sobredimensión del fenómeno violento: Se percibe el mundo bastante más violento de lo que en realidad es.

Voy concluyendo y quiero hacerlo para volver a hablar nuevamente del terrorismo que más hemos sufrido los españoles. Como ya he dicho anteriormente, ETA siempre ha considerado a los medios de comunicación como uno de sus principales enemigos. No podemos olvidar, aunque se trata de un hecho casi desconocido, que una de las tres primeras acciones cometidas por ETA, cuando era poco más que una cuadrilla de amigos, fue contra un periódico: el diario cántabro “Alerta”.

Desde entonces hasta el último de sus actos violentos contra medios de comunicación ocurrido en la Nochevieja de 2006, cuando la organización criminal atentó contra la sede de EITB en Bilbao y el edificio que albergaba las redacciones de Antena 3 TV, los diarios El Mundo y Deia y la emisora Onda Cero en el País Vasco, ETA ha cometido más de 200 actos violentos contra medios de comunicación e informadores a lo largo de su historia, siendo los más graves los asesinatos de José María Portell, en 1978; José Luis López de Lacalle, en 2000 y Santiago Oleaga, en 2001.

El “cese definitivo de la actividad armada” que ETA anunció el pasado mes de octubre supuso, por tanto, como para tantos otros gremios, un respiro de alivio evidente para la profesión periodística. Un alivio relativo, porque las presiones no han desaparecido del todo, y la sociedad sigue demandando la disolución completa y la entrega de las armas que, no lo olvidemos, no se ha producido.

Por todo lo anterior, y antes de dar la palabra al Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, no quiero terminar mi intervención sin resaltar uno de los motivos principales por los que he escrito este libro: rendir un humilde homenaje a los periodistas en general, a los que escriben y han escrito sobre ETA durante todos estos años en particular, y más concretamente todavía, a aquellos compañeros, muchos y excelentes como el propio Florencio Domínguez que nos acompañan, que no se han ido nunca del País Vasco a pesar de la dura situación. Y en especial también a la prensa vasca que ha narrado, en estos más de 40 años de informaciones valientes, la peor pesadilla a la que este país ha tenido que hacer frente y se han convertido en el principal dique de contención de la sinrazón terrorista. Muchas gracias".

DESTROZOS EN ESCAPARATES Y MOBILIARIO
Batalla campal en las calles de Barcelona entre Mossos y radicales
Los actos vandálicos y los 38 detenidos dejan en un segundo plano las protestas de Cataluña y la manifestación masiva en la Ciudad Condal
Batalla campal en las calles de Barcelona entre Mossos y radicales
EP | barcelona www.republica.com  30 Marzo 2012

Cataluña ha vivido una nueva jornada de huelga general que los sindicatos han calificado de éxito, secundada según sus cifras por el 82% de los trabajadores --sobre todo en la industria--, mientras que los datos del Govern sitúan el apoyo en el 20,5% de empleados públicos, el 23,7% en la industria, un 12,5% en servicios y un 10,5% en comercios. Más allá de la multitudinaria manifestación que ha vivido Barcelona, la jornada de paro en Cataluña no se ha librado una vez más de los grupos violentos que, aunque minoritarios, han robado protagonismo y han tomado el centro de la ciudad, como pasó en la huelga de 2010, provocando graves disturbios y altercados con los Mossos, que han cargado y dispersado a los radicales.

La masiva manifestación central de los sindicatos convocada por la tarde, congregada en Paseo de Gràcia y que han cifrado en 800.000 ciudadanos -80.000 según la Urbana- ha coincidido con la batalla campal que han protagonizado los violentos.

La plaza de Cataluña, la de Urquinaona y la Ronda Sant Pere han sido escenario de disturbios en la que los Mossos han disparado pelotas de goma y han llegado a lanzar diversos botes de humo que dificultan la respiración.

Antes, estos manifestantes han destrozado escaparates, como los del Starbucks Coffee de Urquinaona –al que han prendido fuego– y el de El Corte Inglés en Ronda Sant Pere.

Pasadas las 14 horas, los Mossos también habían cargado contra manifestantes, que han quemado contenedores, mientras que al mediodía un piquete de la CGT ha encendido una hoguera con cartones justo ante la puerta de la Bolsa de Barcelona.

Los activistas –entre los cuales también había algunos encapuchados– han roto un vidrio de la puerta, lanzado huevos, escrito pintadas, y a las 12.15 han encendido el fuego.

Ante estos nuevos incidentes –el conseller de Interior, Felip Puig, auguró a primera hora “un día complicado”–, el portavoz del Govern, Francesc Homs, ha condenado “enérgicamente” los actos y ha censurado que existan minorías –que ha desvinculado de los principales convocantes de la protesta– que aprovechen las circunstancias “para el gamberrismo”.

Puig pronosticó que Barcelona es un “campo de entrenamiento” de la huelga mundial prevista para el 15 de mayo.

Esta tarde, un trabajador de uno de los comercios de la estación de Sants en Barcelona ha sido víctima de una brutal agresión por un grupo antisistema que actuaba como piquete ‘informativo’.

El trabajador agredido fue rociado con un extintor y después recibió una patada y un puñetazo por parte de varios encapuchados que lo hicieron caer al suelo. El hombre había recriminado su actitud porque habían destrozado varios comercios y restaurantes dentro de la estación además de robar algunos artículos.

El balance provisional de la jornada, a las 19 horas según datos del Govern, se ha elevado a 38 detenidos.

Industria, paralizada
Durante el día, las principales industrias han registrado el seguimiento más elevado, paralizando líneas de producción en Seat y Nissan, o cortando accesos en centros neurálgicos como Mercabarna.

Trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo y conflictos laborables de empresas del Vallès han secundado masivamente la huelga general, según han informado a Europa Press los sindicatos.

No obstante, según datos de la patronal Fomento del Trabajo, las empresas catalanas han mantenido prácticamente su actividad, si bien los grandes centros industriales sí han registrado paros por la presencia de piquetes, al igual que el centro de Barcelona.

Seguimiento desigual en escuelas
Los profesores de las escuelas e institutos han protagonizado un seguimiento desigual del parón, que los sindicatos han situado en el 60% y el Govern ha reducido al 16,26%, teniendo más repercusión en la enseñanza pública que concertada.

La suspensión de 301 rutas escolares en toda Cataluña ha impedido a centenares de niños acudir a los centros docentes, de los que han abierto el 93% de los concertados y un 4% han registrado otras incidencias.

Sector sanitario
Los sanitarios y administrativos de los hospitales y centros de atención primaria (CAP) catalanes han secundado la huelga en un 8,7% según el Govern, y un 50% según los sindicatos.

Según la Conselleria de Salud, un 11,71% del personal del Instituto Catalán de la Salud (ICS) ha seguido la huelga, frente al 6,8% del conjunto de la red pública y concertada, donde una buena parte de los pacientes no han acudido a las consultas por temor a no ser atendidos.

La mayoría de salas de espera ha quedado medio vacías en las zonas de consultas externas, donde se han desprogramado centenares de visitas, aunque el departamento no ha hecho pública la cifra.

El MACBA y el Picasso, en huelga
Museos emblemáticos como el Picasso, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba) y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) han echado el cierre por falta de trabajadores que garantizasen la seguridad y mantenimiento de las salas, mientras que la concurrida exposición de Goya en el CaixaForum se ha quedado con menos visitantes.

Por el contrario, la Sagrada Familia y La Pedrera han vuelto a registrar sus largas colas habituales de turistas ajenos a la jornada, que también se han agolpado ante el Museu del Barça, que ha abierto con normalidad.

Las Ramblas, a medio gas
Durante la jornada, Barcelona ha funcionado a medio gas; un buen número de comercios no han abierto o han mantenido la persiana medio bajada por si llegaban piquetes.

En la Rambla, los quioscos y los floristas han mantenido cerradas sus paradas y se han visto menos estatuas humanas de lo habitual; y once mercados han cerrado, mientras que en dos de los más emblemáticos –la Boqueria y la Concepció– han abierto muy pocas paradas.

Se han registrado actos vandálicos en diversas estaciones del Bicing, con pinchazos en las ruedas de 81 bicicletas, y el servicio municipal de limpieza no ha podido trabajar la noche del miércoles al jueves a causa de la presencia de piquetes, por lo que muchos de los contenedores de la ciudad han quedado llenos de bolsas de basura.

Asimismo, los Bomberos de Barcelona han hecho 93 intervenciones por incendios de contenedores de basuras, maderas y neumáticos en la vía pública producidos por altercados; además, la Urbana ha detenido a seis personas por desórdenes públicos, incendios, daños y atentados a los agentes, y ha realizado otras nueve imputaciones por pintadas y vandalismo sobre el mobiliario urbano.

Normalidad en los tribunales
Un 40% de los juicios señalados para este jueves en los juzgados penales de Barcelona y un 45% de los sociales se han suspendido a consecuencia de la huelga general, mientras que en los de primera instancia se han cancelado sólo el 10% de los pleitos –siete juicios–.

Según un comunicado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la jornada de huelga “no ha tenido una incidencia remarcable” en los juzgados de la ciudad, con lo que se ha trabajado con un ambiente de normalidad.

resaca del 29- m en bilbao
Dos ertzainas heridos en un ataque de kale borroka camuflado en la huelga
Cayeron emboscados por un grupo que atacó los juzgados de Bilbao y a un agente le abrieron la cabeza durante la «brutal paliza»
DAVID S. OLABARRI dolabarri@elcorreo.com | BILBAO. El Correo  30 Marzo 2012

Uno de los agentes agredidos por los encapuchados sufre una fractura craneal
La versión más dura de la kale borroka reapareció ayer en Euskadi camuflada en la huelga general. Durante toda la jornada se produjeron diversos ataques de grupos organizados que, por su forma de actuar, se diferencian de los numerosos incidentes que se registraron con motivo de las protestas contra la reforma laboral. Hubo un acto de violencia que, sin embargo, sobresalió del resto de episodios de la jornada por la gravedad de lo ocurrido. Se trata de «una brutal» agresión a dos ertzainas que custodiaban los juzgados de Bilbao, protagonizada por media docena de encapuchados que actuaron como un «comando disciplinado». «Hacía mucho tiempo que no veía algo tan preocupante», explica un experto de la lucha antiterrorista.

El altercado se produjo a mediodía. Según las fuentes consultadas, la Ertzaintza sospechaba que un grupo de kale borroka podía aprovechar la huelga para atacar una sucursal bancaria en la capital vizcaína. Las fuerzas de seguridad se habían preparado ante esa posibilidad y desplegaron equipos de vigilancia por el centro financiero de Bilbao. Los encapuchados, sin embargo, obviaron esos objetivos y decidieron centrarse en los juzgados. Algunas fuentes sospechan que la alta presencia policial en otras zonas de la capital puso en el punto de mira la sede judicial.

El asalto comenzó con el lanzamiento de seis botes de humo en las dependencias en las que se encontraban los dos agentes realizando labores de custodia. Los ertzainas salieron entonces del recinto y empezaron a perseguir a sus atacantes. Algunos medios sostienen que, nada más salir del edificio, los agentes fueron recibidos por una lluvia de piedras, mientras que otros medios sostienen que el lanzamiento de objetos empezó después.

Los uniformados, en todo caso, consiguieron atrapar a uno de los encapuchados a la altura del muelle de Ripa y, cuando trataban de detenerle, media docena de encapuchados se abalanzó sobre ellos para liberar al sospechoso. Los policías recibieron entonces una «brutal paliza», según varios testigos. Los agresores «les han pateado» el rostro y usaron piedras y otros objetos contundentes para golpearles la cabeza. El agente que tenía reducido al encapuchado lo soltó cuando vio a su compañero tendido e «inconsciente» en el suelo.

Según las fuentes consultadas, un grupo de transeúntes que observó la agresión se encaró con los encapuchados, provocando la reacción de uno de ellos, que esgrimió una porra extensible para intimidar a los ciudadanos que les recriminaban. Después salieron huyendo, aunque se dejaron diversos objetos, como una mochila y una prenda, que están siendo investigadas por la Ertzaintza.

Artefacto en un autobús
Ambos agentes fueron trasladados a un centro sanitario cercano para ser atendidos y, mientras uno de ellos recibió el alta médica horas después tras recibir «más de 20 grapas» en la cabeza por los múltiples hematomas que presentaba, el otro sufría graves lesiones y fue trasladado de urgencia al hospital de Basurto. Tras someterle a una exploración en profundidad, los médicos determinaron que el ertzaina sufre una fractura de la bóveda craneal y un «ligero» hundimiento del cráneo, sin afección a la masa encefálica. Su pronóstico es reservado.

El consejero de Interior, Rodolfo Ares, mostró su «más rotunda condena a esta agresión» y reclamó a los dirigentes de la izquierda abertzale que «se sumen» a esta repulsa. El sindicato Erne exigió al departamento y a la Fiscalía que se empleen a fondo para detener a los autores de lo que consideran un atentado contra la autoridad.

Horas después del ataque a los juzgados, un grupo de personas que participaba en una manifestación convocada por el sindicato LAB en Getxo se dedicó a lanzar bombas de humo caseras contra el batzoki, la estación de metro y los comercios que estaban abiertos. Una mujer de 27 años recibió el impacto de uno de estos objetos en la cara cuando salía de un comercio y tuvo que ser evacuada al hospital de Cruces con problemas de visión. Un niño que jugaba con su padre también fue alcanzado por el líquido de una de las botellas y fue trasladado a un centro sanitario porque sufría picores.

Expertos policiales también atribuyen a la kale borroka la colocación ayer de un artefacto pirotécnico en un autobús en Lanestosa, así como el lanzamiento de cócteles molotov en una subestación eléctrica en Berango.

El TC avala la «doctrina Parot», pero no su aplicación retroactiva
Revisa 31 recursos y sólo estima los de tres etarras a los que se prolongó la prisión tras tener fecha de libertad. González Urra, cuya petición fue rechazada, está libre desde 2011
Madrid - F. V. / R. C. / B. G. La Razón  30 Marzo 2012

MADRID- Los etarras José Ignacio Gaztañaga, Juan María Igarataundi y José María Pérez Díaz saldrán de forma inmediata de prisión, después de que el Tribunal Constitucional haya concluido que la conocida como «doctrina Parot» no se puede aplicar a aquellos reclusos que ya tenían fijada la fecha de su excarcelación. Sin embargo, entre los que han visto rechazada su petición se encuentra Ángel Luis González Urra, quien se encuentra en libertad desde enero de 2011, gracias a la doctrina del TC que estableció en 2008 que la prisión provisional debía restarse a cada condena que estuviese cumpliendo por otros delitos, tesis que fue corregida en diciembre de ese mismo año al modificarse el artículo 58 del Código Penal, para que la prisión preventiva se aplicase sólo a la causa en la que acordase.

Urra fue condenado por cuatro asesinatos a 211 años de prisión, saliendo libre tras pasar en prisión 23 años y 6 meses (desde julio de 1987 hasta enero del 2011), a pesar de que su excarcelación estaba prevista para 2017, fecha en que cumple los 30 años de prisión efectiva. Ahora, al estimar el TC el recurso del fiscal, debería volver a ingresar en la cárcel para terminar de cumplir su condena.

El Alto Tribunal resolvió ayer 31 de los 63 recursos que fueron admitidos a trámite, la inmensa mayoría por condenados por varios delitos graves cometidos dentro de la banda etarra. De los 31 recursos fallados por el Pleno del TC, sólo se estimaron los interpuestos por Gaztañaga, Igarataundi y Pérez Díaz.

Entre los 28 presos que han visto denegados sus recursos figuran relevantes miembros etarras, como Jon Aguirre Aguiriano; Inmaculada Noble Goicoechea, miembro del «comando Madrid»; Domingo Troitiño Arranz, condenado por el atentado contra el Hipercor de Barcelona, y José Javier Zabaleta Elósegui, «Baldo». Este último fue jefe de «comandos» de ETA y quien inició la estrategia de cometer atentados contra agentes de la Policía Autónoma Vasca.

Además de los 28 etarras, también continuarán en prisión el narcotraficante José Luis Charlín Gama y los ex policías nacionales Manuel Lorenzo Vázquez y Jesús Vela Martínez, condenados a 212 años de cárcel por el cuádruple asesinato de un matrimonio, su hija y la empleada de hogar, en 1994, en un chalet de la localidad pontevedresa de Nigrán.

Con esta decisión, el Tribunal Constitucional viene a avalar, en líneas generales, la «doctrina Parot», confirmada en 2008 y que establece que el cómputo de beneficios penitenciarios debe realizarse pena a pena.

La decisión del TC viene a coincidir con el criterio expresado por el Ministerio Fiscal, que respaldó la estimación de varios recursos –aquellos en los que ya existía una fecha definitiva de libertad del preso–. La aplicación de la «doctrina Parot» en esos casos, sostenía el Ministerio Público, suponía vulnerar «derechos adquiridos» de los presos.

Sin embargo, considera el Alto Tribunal plenamente constitucional que se pueda alargar la estancia de prisión hasta cumplir el máximo previsto por la Ley, siempre que no se haya comunicado al afectado su fecha de libertad.

Antecedentes
El sanguinario etarra Henri Parot –cuyo caso es el que da nombre a esta doctrina– , con condenas que superaban los 5.000 años de prisión, estaba a punto de obtener su libertad por la aplicación de los beneficios penitenciarios cuando la Audiencia Nacional rechazó su petición de refundir en una sola pena de 30 años de prisión (el máximo de legal establecido en la normativa penal vigente en el momento de cometer los asesinatos).

Ante esa negativa, Parot recurrió al Tribunal Supremo, que el 20 de febrero de 2006, lejos de acceder a sus pretensiones, resolvió que los beneficios penitenciarios debían aplicarse no al máximo legal de 30 años, sino sucesivamente a cada una de sus condenas, de manera que cuando se extinguiese una, se aplicaban a la siguiente, y así hasta la última.

En el caso de Parot, con 26 condenas a cuestas, esa decisión suponía, en la práctica, que debería pasar 30 años en prisión, dado que sus beneficios penitenciarios nunca iban a permitirle extinguir todas esas penas. Tras la resolución del Supremo, bautizada desde aquel día como «doctrina Parot», el terrorista retrasaba hasta 2020 su excarcelación, sumando 14 años más de prisión. La jurisprudencia del Supremo enseguida se aplicó a otros etarras que se encontraban a punto de abandonar la cárcel, entre ellos Domingo Troitiño «Txomin», condenado a 794 años de prisión por el atentado en el Hipercor de Barcelona, y Juan Antonio López Ruiz «Kubati». Ambos vieron retrasar su excarcelación, prevista para 2006, hasta 2017.

Los 31 recursos que quedan por resolver seguirán ahora la línea marcada por el TC en estas decisiones.

Los que saldrán de la cárcel
- José Ignacio Gaztañaga: Condenado en 1997 a 153 años de prisión por varios delitos, entre los que destacan el asesinato de un policía nacional y la colocación de artefactos explosivos en un bar de Guipúzcoa. La «doctrina Parot» impidió que saliese de prisión en 2006, cumpliendo sólo 9 años de condena.
- Juan María Igarataundi: Miembro de la banda terrorista que fue detenido en 1987, también en Guipúzcoa, acusado de pertenecer al «comando Udalaitz» y de cometer varios atentados. Durante su juicio en 1990, la fiscal aseguró que, junto a Juan José Ugarte y María lciar Arrizabalaga, constituyeron el comando en 1983, integrándose en el mismo Francisco Javier Gallego a finales del año 1984.
- José María Pérez Díaz: Llevo a cabo un atentado en el año 1986 contra los Grupos Antiterroristas Rurales de la Guardia Civil en la localidad guipuzcoana de Zarauz. En este trágico ataque falleció uno de los agentes del Instituto Armado y otro de ellos resultó gravemente herido. Por este motivo fue condenado a 153 años de prisión.

Los que deberían seguir en prisión
- Domingo Troitiño: 794 años de prisión por ser uno de los autores de la masacre del Hipercor de Barcelona en 1987: murieron 21 personas y otras 45 resultaron heridas.
- Javier Zabaleta «Baldo»: Condenado en el año 2000 a 24 años de prisión como autor de un delito de depósito de armas de guerra y otro de tenencia de explosivos.
- Inmaculada Noble: Suma una condena de 325 años por pertenecer al «comando Madrid» y por el asesinato de ocho personas.
- Jon Aguirre Aguiriano: Cometió 3 asesinatos, entre ellos el de un niño de 13 años al explotarle una bomba camuflada en una bolsa de deportes que iba dirigida contra la Guardia Civil.
- José Luis Charlín Gama: El narcotraficante gallego del clan de los «Charlines» cumple actualmente una pena de 35 años y 5 meses por tráfico de drogas y delitos contra la salud pública.
- Ángel Luis Hermosa Urra / Excarcelado: En su lista delictiva tiene 4 asesinatos por los que fue condenado a 211 años, saliendo libre tras pasar en prisión 23 años, (desde 1987 hasta enero del 2011). Debería cumplir cinco años más.

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