AGLI Recortes de Prensa   Martes 10 Abril 2012

La (nueva) desamortización
Alfonso Basallo www.gaceta.es 10 Abril 2012

Nos dejaron una factura carísima: el Estado de las Autonomías

Debieron creerse Superman haciendo la Transición pero nos dejaron una carísima factura: el Estado de las autonomías. Tan cara que, si las comunidades no se aprietan el cinturón para que cumplamos el objetivo de déficit, van a convertir la puerta de Alcalá en la Acropólis.

La idea inicial no era mala: se trataba de integrar viejos reinos en un Estado descentralizado que asegurara la libertad de los ciudadanos. Pero la presión de los nacionalismos y la voracidad de presidentes convertidos en virreyes hicieron que el modelo derivara hacia un bodrio cuasiconfederal, económicamente ruinoso.

Treinta años después tenemos a un Consejo Asesor de la Generalitat dando lecciones sobre la reforma laboral, o un Partido Nacionalista recogiendo nueces secesionistas. ¿Qué clase de burla es esta? Tan kafkiano órdago requiere una apuesta por la racionalidad. No bastará sólo con que se hagan más agujeros en el cinturón: habría que abrir un debate sobre el rediseño del territorio. No tiene por qué ser tabú configurar el mapa autonómico haciendo desaparecer algunas comunidades uniprovinciales. Tenemos 17 españitas y cada una de ellas multiplicada por dos debido a las duplicidades.

Semejante tomadura de pelo exige una nueva desamortización (si la idea les parece osada, acuérdense del aeropuerto de Ciudad Real, el Heathrow de la Mancha, y verán que pronto cambian de opinión). Aunque en los textos escolares es más conocida la de Mendizabal, fue mucho más eficaz la de Madoz de 1855, en virtud de la cual se pusieron a la venta propiedades que estaban en las manos muertas del propio Estado, así como del clero y órdenes militares. Fue una brutal dieta de adelgazamiento que sirvió para impulsar el desarrollo económico de España.
Quizá sería este el momento de plantear, siquiera como hipótesis, una nueva desamortización, en clave autonómica. ¿No era la política el arte de lo posible?

Javier Rupérez, contra el separatismo: 'El desguace de la Nación Española'
 www.lavozlibre.com 10 Abril 2012

Por su indiscutible interés, reproducimos LA TERCERA de 'ABC', de este lunes 9 de abril de 2012, en la que Javier Rupérez* profundiza en los cimientos de nuestro país, en un destacado artículo titulado 'El desguace de la Nación Española':

'Ningún español con dos dedos de frente ha dudado nunca sobre los últimos deseos de las minorías nacionalistas, fundamentalmente vascas y catalanas, que con más ruido que número pueblan nuestro panorama social y político: no quieren otra cosa que no sea la independencia. Es decir, la ruptura de la unidad nacional española, la secesión de sus respectivos territorios y la negación radical de la noción de España recogida en la Constitución de 1978: la «patria común e indivisible de todos los españoles». Ahora que la insidia toma también características verbales y pretende marear la perdiz con el viscoso término del «soberanismo», conviene saber a lo que realmente nos atenemos, para no confundirnos inútilmente sobre el propósito terminal del empeño. Los independentistas, sean cuales sean sus métodos, y en ello coinciden «pacíficos» y «violentos», quieren la independencia, la secesión, la ruptura territorial, política y constitucional. Lo del «soberanismo» es otra manera de evitar llamar a las cosas por su nombre y de paso confundir al personal. Aunque en esta hora veinticinco de las verdades del barquero pocos son los que todavía de buena fe puedan llamarse a engaño.

Esto de acabar con la existencia de un país que con toda razón histórica puede alardear de al menos quinientos años de vivencia común no es tarea fácil y los nacionalistas, cuya existencia, se pongan como se pongan, no alcanza en el mejor de los casos a una pequeña fracción de ese prolongado tiempo, y ello haciendo gracia de las volteretas y manipulaciones narrativas a las que han tenido que proceder para intentar justificar sus pretensiones, han debido practicar el arriscado arte del lanzador de honda que pretendía llegar a la luna con alguno de sus cantazos: nunca lo consiguió pero en el camino se convirtió en el mejor hondero de la comarca. En el imaginario nacionalista siempre hay una parábola rústica a mano. Y así, entre fingimientos varios, han ido consiguiendo pasar de matute lo que no estaba en la intención de la inmensa mayoría de los españoles: que la Constitución fuera solo un manto temporal, algo así como un breve cubre vergüenzas, para ocultar la táctica de pasos hacia otros horizontes; que en consecuencia los principios constitucionales no merecieran otra cosa que no fueran insinceras e interesadas adhesiones circunstanciales; que al final del proceso, alegando malos tratos y ofensas solo existentes en el relicario nacionalista —siempre excelso en el manejo del victimismo— hubiera que conformarse con la inevitable realidad de la desaparición de España.

La terquedad mostrada por los nacionalistas en la consecución de sus propósitos no ha tenido paradójicamente respuesta paralela en el denostado nacionalismo españolista y carpetovetónico que desmintiendo a sus críticos ha mostrado grados de paciencia, mansedumbre y flexibilidad tan dignos de loa como lejanos de los perfiles belicosos que con tanto entusiasmo como falta de verdad le atribuyen sus detractores. Por lo menos en este reciente vericueto de nuestra singladura, el que comenzó en 1978, nadie podrá acusar a los que se confiesan constitucionalistas de no haber intentado por todos los medios, incluso algunos que bordeaban por fuera el mismo territorio constitucional, el que los más renuentes pudieran tener a la nación española, sino como madre amantísima, al menos como refugio de calamidades y hogar en el que convivir pacíficamente las noches de invierno. Esfuerzo en gran parte inútil, como acontecimientos recientes ponen de manifiesto. El considerado como nacionalismo «moderado» de la coalición catalana Convergencia y Unión ha confesado ya sin ambages ni tapujos su independentismo en el último congreso de la componente mayoritaria del grupo, sin que la minoritaria haya proclamado convicciones diferentes y sin que el gobierno de la Generalidad de Cataluña, presidido por un distinguido convergente, haya hecho otra cosa que confirmar lo que ahora se conoce por la «deriva» secesionista en la que tanta relevancia cobra el clan Pujol. Basta con leer las respuestas que el Arturo Mas dedicó a la valiente y fundamentada intervención de Alicia Sánchez Camacho en la correspondiente sesión parlamentaria para comprobar hasta dónde han llegado las cosas. Y no muy diferente resulta la situación en el País Vasco, donde se expande la especie que la desaparición de la violencia de ETA —ya que no de ella misma— habrá de favorecer una masivo movimiento que en las elecciones regionales de 2013 llevaría a la presidencia del Gobierno vasco, con el apoyo de todos los nacionalismos y sus matices, a un personaje del que no se conoce otro «curriculum vitae» que no sea el de su historial delictivo y que responde al nombre de Arnaldo Otegi. En ambos casos, con alcances diferentes pero idénticas tácticas, se anuncian ya provocaciones para conducir a situaciones de hecho que, desde referendos ilegales hasta desobediencias cívicas, pudieran desembocar en una grave situación de colapso público, parálisis institucional y desmantelamientos de las estructuras básicas de funcionamiento de la España contemporánea. No hace falta añadir que tales planteamientos se hacen coincidir con una grave situación de fragilidad económica y social en nuestro país, con unos poderes públicos desbordados ante la urgencia de las demandas sociales y seguramente con poco margen de acción o de aguante para hacer frente a retos esencialistas.

Difícilmente se podrá recuperar en horas veinticuatro lo perdido en años por bondad o por desidia y seguramente más de una generación será necesaria para recuperar el sentido noble, libre, generoso y participativo de la nación española tal como lo entiende la Constitución del 78. Que el momento es grave lo revelan nerviosismos varios, unos relacionados con incidencias electorales —¿se imaginan al País Vasco presidido por una nacionalista radical procedente de ETA, como ya ocurre en San Sebastián y en Guipúzcoa?— y otros con ciertas medidas de excepción. Por ejemplo, la reclamación de que la Unión Europea se comprometa a no reconocer escisiones de los países que forman parte de ella. Reclamación esta tan bien intencionada como ingenua: la Constitución europea concede a los ordenamientos internos de los estados miembros plena capacidad para su organización y poco cabe esperar de una organización tan proclive a admitir en su seno estados divididos —Chipre— como a alentar en el exterior rupturas de la integridad territorial de otros estados —Kosovo y Montenegro—. Sin olvidar el poco entusiasmo con que sus más caracterizados miembros —Francia e Inglaterra—mostraron en su momento por la reunificación alemana. Lo que sea de España será cosa a decidir por los españoles, sin esperar que otros vengan a sacarnos del fuego las castañas que nosotros mismos dejamos allí consumir.

Claro que cabe recurrir sin timideces a la ley, para cuyo vigor la Constitución sigue contando con el beneplácito de la inmensa mayoría de los españoles. Como también habrá que recurrir sin engaños ni rebozos a la profesión de fe en la España constitucional, no como «tótem» para oponer a los de otros nacionalismos sino como manifestación racional y adecuada para el respeto a la libertad y el fomento de la prosperidad de todos los que vivimos en el solar patrio. Como también, con la máxima celeridad posible, será necesario recobrar los instrumentos que la Constitución pone al alcance de los representantes de la nación española para inculcar su vigencia en las nuevas generaciones: una educación transversal, que apunte tanto la unidad como la diversidad; un conocimiento adecuado de la lengua común y de las específicas de las comunidades que las tengan; una sentido unitario del propósito y de la existencia de una realidad denominada España.

Como bien escribiera James Madison en el número 10 de los «Papeles del Federalista», mucho cabe esperar de la unión y poco o nada de la desunión. Apenas a tiempo estamos de tomar las medidas oportunas, antes de que los que el americano llamaba «fraccionalistas» desguacen lo mejor de nuestra historia. No tenemos otra.

(*) Javier Rupérez es embajador de España. Javier Rupérez (Madrid, 1941), diplomático de carrera, fue uno de los negociadores del Acta Final de Helsinki (1975), protagonista destacado de la entrada de España en la OTAN (1982) y presidente de las Asambleas Parlamentarias de la OSCE (1996-1998) y de la OTAN (1998-2000). Fue embajador de España ante la sesión de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa que tuvo lugar en Madrid (1980-1982), ante la OTAN (1982-1983) y ante el gobierno de los Estados Unidos en Washington, DC (2000-2004). Entre 2003 y 2007, como subsecretario general de la ONU, dirigió en Nueva York el servicio ejecutivo del comité antiterrorista del Consejo de Seguridad.
Militó tempranamente en la oposición democristiana al franquismo, siendo en 1963 uno de los fundadores de Cuadernos para el Diálogo, la revista dirigida por Joaquín Ruiz Giménez. Ha formado parte de los equipos dirigentes de la Unión de Centro Democrático, del Partido Demócrata Popular/Democracia Cristiana, del que fue presidente, y del Partido Popular, del que fue vicepresidente. Presidió la Internacional Demócrata Cristiana entre 1998 y 2000. Desde 1979 hasta 2000 fue miembro de las Cortes españolas como senador o diputado, representando sucesivamente a la Comunidad de Castilla-La Mancha y a las provincias de Cuenca, Madrid y Ciudad Real. Entre 1996 y 2000 presidió las Comisiones de Asuntos Exteriores y de Defensa en el Congreso de los Diputados. Presidió la Fundación Humanismo y Democracia desde 1989 hasta 2000 y actualmente es miembro de los patronatos de FAES y de la Fundación para la Libertad.
Ha publicado Estado confesional y Libertad religiosa (1970), Europa entre el miedo y la esperanza (1976), España en la OTAN: relato parcial (1985), Secuestrado por ETA (1989), El espejismo multilateral (2009) y dos obras de ficción, Primer libro de relatos (1987) y El precio de una sombra (2006), además de dirigir y participar en numerosas obras colectivas. Su firma ha aparecido regularmente en diarios y otras publicaciones periódicas españolas y extranjeras. Actualmente colabora frecuentemente con el periódico ABC, el diario digital El Imparcial y el mensual literario Revista de Libros. Entre otras muchas condecoraciones, posee la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y la Encomienda de la Orden de Reconocimiento a las Víctimas del Terrorismo.
Javier Rupérez está casado con Rakela Cerovic, con la que tiene una hija, Laura. De su anterior matrimonio con la fallecida Geraldine Molenveld tiene otra hija, de nombre Marta.

Las patas traseras
Nota del Editor 10 Abril 2012

Por casualidad estaba yo leyendo el artículo de Ruipérez, asintiendo a sus planteamientos, y de pronto me salta con el infumable, anticonstitucional, irracional e "inicio del inicio" mandato causante de todos
de todos males  de que hay que "tener un conocimiento adecuado de las lenguas específicas de las comunidades que las tengan" .

Me parece en los caballos se designan como manos las extremidades delanteras y como patas las correspondientes traseras, y hay que ser un buen caballero para conseguir que el caballo no estropee con las patas lo que ha salvado con las manos. A Ruipérez le faltan algunas clases de gestión de extremidades. Y a España un poco de sentido común para terminar de una vez por todas con la imposición de las lenguas regionales.

11-M
Milagro: un foco de explosión de Santa Eugenia
Gabriel Moris Libertad Digital 10 Abril 2012

Durante los últimos días del pasado febrero, ha saltado la primicia de Libertad Digital, sobre el milagroso hallazgo de los restos, del único vagón que explosionó en la estación de Santa Eugenia. Los santos, con frecuencia, valiéndose de las personas, producen hechos difícilmente explicables. Algunos podrían interpretar esta aparición como un milagro de la mártir romana. El hecho cierto es que, de los once vagones que produjeron 192 mártires, sólo han aparecido los restos del foco que explosionó en dicha estación. Alguien podría interpretar también como milagrosa la súbita desaparición de los otros diez focos, yo me resisto a creerlo pese a que los jueces, fiscales y algunas defensas y acusaciones no quieran considerar la flagrante trasgresión de la ley de enjuiciamiento criminal. Esta gran irregularidad del sumario 20/04 clama justicia al cielo ante un caso, que algunos juristas, creo que injusta e injustificadamente, han calificado de modélico. Los resultados del mismo, plasmados en una sentencia insólita, descalifican a los más fervientes defensores del proceso así como a los actores de su tratamiento.

Con anterioridad a este hallazgo, Intereconomía presentó, también como primicia, la aparición de un vagón, no explosionado, correspondiente al tren de la calle Téllez. La utilidad práctica de ambos hallazgos creo que es muy limitada, especialmente la del vagón no explosionado. Respecto al foco, procedente de la estación de Santa Eugenia, a pesar de las condiciones de conservación en las instalaciones de Tafesa en Villaverde, podría realizarse algún tipo de peritación que alumbrase algo de la información que escrupulosa y sistemáticamente se impidió hasta hoy, no por los inculpados, sino por los que tenían y tienen la exclusividad de la investigación de los hechos, así como de la persecución de los graves delitos cometidos.

En principio, creo que ambos hechos no guardan relación entre sí, pero lo que no me parece casual es, que ambos, hayan aparecido después de producirse un cambio de siglas en el gobierno de España, coincidiendo con el archivo de los interrogatorios de la juez Coro Cillán y en vísperas del octavo aniversario de los atentados de los Trenes de Cercanías. Tampoco creo casual el nerviosismo incontenido de algunos que, en buena lógica, deberían seguir interesados en "saber la verdad" como se pedía en marzo de 2004. Igual podemos decir del silencio de la mayoría de los medios de comunicación que nos mintieron con los "terroristas suicidas" mientras silenciaron el desguace de los trenes. ¿Sabremos algún día de qué tres fuentes "bien informadas" bebieron?

Al parecer, el Fiscal General del Estado ha solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional y a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Madrid que elaboren un informe sobre las responsabilidades del "extraño periplo" de estos restos de los escenarios de los crímenes. Al mismo tiempo, ha solicitado información sobre las condiciones de vigilancia y conservación, de lo que podía haber sido una prueba útil, de haberse presentado en tiempo y en forma ante la autoridad judicial. Seguiremos con interés todo lo que se derive de esta iniciativa de la Fiscalía General del Estado.

Yo, como padre de una víctima mortal del atentado, siento la necesidad de expresar mi parecer ante los hechos aludidos.

En primer lugar, creo que es la única ocasión en que, desde la Fiscalía General del Estado, se pide una investigación relacionada con el destino de los trenes. Conviene recordar que, en casos de accidentes ferroviarios, los restos se han conservado durante todo el tiempo requerido para su debida investigación. Este hecho, sin pecar de ingenuidad, me parece positivo a priori.

Respecto a la utilidad práctica de lo hallado, después de ocho años, creo que no podemos mostrarnos optimistas. De cualquier forma, espero que se pueda hacer alguna investigación que aporte algo de luz entre las sombras que ocultan los hechos.

En la pericial de explosivos, ordenada por el Tribunal que juzgó el sumario 20/04, ante la inexistencia de muestras fiables de los focos, los peritos de parte, solicitamos realizar tomas de muestras in situ; se nos dijo que los trenes habían sido desguazados y fundidos. La aparición de estos restos demuestra que la respuesta dada por la Policía Científica era falsa. El tribunal enmudeció ante esta petición.

Como corolario, podemos afirmar que la aparición de una parte de los escenarios del crimen, es una prueba más de la pléyade de irregularidades que jalonan un sumario y una sentencia que no han descubierto ni castigado a TODOS los autores del Atentado del Siglo. Los que se han atrevido a calificar de modélicos la instrucción, el juicio y la sentencia, se descalifican a sí mismos. Sin ser jurista, creo que un proceso que conduce a una sentencia sin autores puede calificarse de cualquier forma menos de modélico.

Los defensores de que el 11-M es un caso juzgado y modélico pueden convencer fácilmente a los ciudadanos que pensamos lo contrario. Basta con que nos demuestren quiénes fueron todos los autores y cómo ejecutaron los atentados. Sólo así demostrarán la razón de sus afirmaciones. Los ascensos y las medallas, no obstante, seguirán pendientes de justificación.

País Vasco
La peña del cese medio definitivo
Cristina Losada Libertad Digital 10 Abril 2012

En uno de los rituales que los nacionalistas celebran para rendirse culto, Iñigo Urkullu pidió a Rajoy inmediato movimiento. "¡Muévase!", clamó el PNV, un partido tan inmóvil que sigue en sus trece desde su fundación a finales del XIX. Hay que decir que el jeltzale no lanzó su exigencia limpiamente, sino que lo hizo metiendo la escalera. Pues la escalera del gallego se vislumbraba en las palabras que dirigió al presidente: "La situación ha cambiado, suba las escaleras", y también: "Ahora toca subir las escaleras, no esperar en el rellano". Lo que yo espero ahora es que las instituciones, las gallegas primero, manifiesten su más enérgica protesta por haber recurrido Urkullo al dicho lamentable y ofensivo. Tenemos un sonado precedente de esa clase de quejas y creo que debería establecerse una pena –de telediario, por lo menos– para todo político que asocie a un gallego con una escalera.

Los seguidores de Sabino Arana no son los únicos que reclaman movimiento al Gobierno. Hay toda una peña, que incluye a los socialistas, que presiona a fin de que se mueva en el sentido de satisfacer a los presos de ETA y a sus testaferros. Esto, así dicho, no es novedad. Sin embargo, hay una diferencia. Antes querían medidas apaciguadoras para lograr que el terrorismo desapareciera; ahora quieren medidas apaciguadoras porque el terrorismo ha desaparecido. Predicaban que el diálogo, el acercamiento de presos, la participación política y el resto de la lista, eran condiciones necesarias para el fin de ETA, pero resulta que siguen siendo imprescindibles una vez que ha declarado su "cese definitivo". Y de eso tienen nuestros pedigüeños la más absoluta de las certezas: el cese es definitivo.

Nada puede ser y no ser al mismo tiempo, sentenció Aristóteles. Pues no, señor. Para el PNV y cuantos apremian al Gobierno, el cese definitivo no es definitivo. Es tan poco definitivo, que es preciso conceder más premios y gratificaciones a la ETA y sus cohortes para que sea, digamos, definitivamente definitivo. Salvo que estemos ante un trastorno cognitivo y en el campo de la psiquiatría, tan hiriente incongruencia nos remite a un descaro manifiesto de quienes quieren salirse con la suya en cualquiera de los casos. Y la suya es, por resumir, contentar al conglomerado terrorista. Sin cese o con cese, exigen lo mismo. No se han movido un milímetro y conminan a Rajoy a moverse. Hará falta una buena escalera para que bajen de tan alto disparate.

ETA
La "hoja de ruta" debe ser el cumplimiento de la pena
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Abril 2012

Los voceros institucionales de ETA aseguran, según publica este lunes El Mundo, que la banda terrorista tiene previsto desmantelarse a lo largo del próximo año si el Gobierno acepta que sea una comisión técnica internacional la que verifique el proceso y se cumplan sus condiciones. Los batasunos silencian, esta vez, las exigencias políticas secesionistas que su brazo armado ha hecho en todos sus "comunicados de paz", y se limitan a exigir la comisión internacional de verificación y un proceso de impunidad, disimulado con la expresión "solución escalonada para los presos".

Hay quienes se oponen a estas pretensiones etarras sobre la base de que sólo los miembros de las Fuerzas de Seguridad están capacitados para verificar el desmantelamiento de la banda, y que admitir un tutelaje extranjero equivaldría a reconocer que nuestra democracia carece de legitimidad.

Naturalmente no hay que hacer el juego a los terroristas en sus pretensiones de "internacionalización del conflicto". Pero tampoco deberíamos contribuir a ningún numerito circense como el de la "entrega de las armas" o el de la "verificación del desmantelamiento" de la banda, que no dejarían de ser actos propagandísticos en favor de la banda aunque no interviniesen en ellos extranjero alguno. La misión de los miembros de las Fuerzas de Seguridad españolas no es la de convertirse en receptoras de armas ni en verificadoras de ninguna supuesta voluntad de paz de una organización terrorista. Su labor es la de desmantelar la organización terrorista, como cualquier otra banda de delincuentes, mediante la detención de sus miembros y el requisamiento de sus armas. Todo lo que no sea eso, serán maniobras, más o menos disimuladas, pero destinadas a conceder impunidad a quien no se la merece por el mero hecho de haber dejado definitivamente de matar.

Las fronteras de las que no nos debemos salir para acabar con ETA son las que nos configuran como Estado de Derecho, las que establece nuestro Código Penal y, más concretamente, las que advierten que "incurre en delito la autoridad o funcionario que dejare intencionalmente de promover la persecución de los delitos o de sus responsables". Y estas fronteras son, desgraciadamente, las que siempre nos hemos saltado con la buena intención de "verificar" supuestas voluntades de paz.

La Alianza
Alfonso Ussía La Razón 10 Abril 2012

No entiendo los miramientos de un Gobierno apoyado por una mayoría abrumadora con las majaderías del Gobierno anterior. No se trata de cortesías, sino de no hacer el lerdo. Me refiero a la llamada Alianza de Civilizaciones, esa carísima y absurda estupidez que se sacó de la manga Zapatero para justificar su primera decisión internacional. No es posible una alianza entre dos siglos separados por diez centurias. El siglo XXI, con todos sus defectos, no encaja en el siglo XI, que es por el que se mueve el sector radical –y cada día que pasa más numeroso–, del Islam. En el fondo y en la forma, la Alianza de Civilizaciones sólo sirve para que algunos aprovechados cobren a fin de mes a cambio de no hacer absolutamente nada. El Gobierno de España ha informado a la ONU –otro insuperable pesebre de vividores–, que mantendrá su patrocinio de la bobada ésa, si bien rebajando la cantidad a derrochar. Con lo fácil que resulta clausurar una taquilla. Esto no sirve para nada, es una chuminada boreal, España deja de aportar y si alguna nación desea quedarse con el juguete, que lo haga. Me consta que hay personas de gran experiencia en vivir del cuento que han presionado al Gobierno para que siga participando en el sostenimiento de la singular chorrada. La Alianza de Civilizaciones se traduce en viajes, dietas, hoteles, sueldos y compañías efímeras en los lechos que procuran los desplazamientos. No tiene sentido alguno el empecinamiento en mantener tamaña tomadura de pelo. Es más, a su inventor, Zapatero, el que siga vigente la Alianza de Civilizaciones o se la trague la alcantarilla de las ocurrencias absurdas, le importa un bledo. Zapatero está en otras cosas, en sus conferencias, en la orientación de su futuro y en su interpretación de la crisis económica mundial. Es decir, que el Gobierno considera cortés mantener la mamancia de Zapatero y Zapatero se pasa la cortesía del Gobierno por el entretelamen de sus gayumbos.

Está muy equivocado el ministro de Asuntos Exteriores si piensa que ese rasgo de deferencia va a ser correspondido con la gratitud del PSOE. A los socialistas les va actualmente la Alianza de Civilizaciones lo mismo que a usted, al de más allá y al que firma este artículo. Tan sólo los que viven del invento están seriamente preocupados, y hora es de que la preocupación se les presente ante sus durísimos rostros con toda su crudeza. Decía Grover Whalen en su «Antología de la broma», que hay inventos estúpidos que de no atajarlos, se pueden convertir en normas insustituíbles. En una base de Wisconsin, un soldado de guardia participó a las autoridades militares el fallecimiento de 17 moscas en el Cuerpo de Guardia. Al día siguiente, otro soldado firmó las novedades correspondientes sin especificar el número de muertes de los asquerosos dípteros. La respuesta del Alto Mando no se hizo esperar: «Y de las moscas, ¿qué?».

Pues eso. La Alianza de Civilizaciones es, más o menos, como el parte de moscas espachurradas en la base de Wisconsin. Un año más colaborando en sus gastos y dentro de treinta años seguirá la ONU con esa sansirolada en sus actividades, que no son precisamente, un ejemplo de competencia y efectividad. Para mí, que lo mejor que podía hacer el ministro Margallo es enviar un talón al portador sin fondos y dar por clausurada la etapa de mamarrachadas internacionales. Continuar con la broma es arriesgado y peligroso. Y más aún, si Garzón frecuenta Nueva York.

Sarkozy echa a España la basura que anega Francia
S. McCoy El Confidencial 10 Abril 2012

Aunque es discutible, la opinión de un ministro se podría llegar a considerar como personal, especialmente si su locuacidad alcanza materias que no son de su estricta competencia. Sería hilar muy fino pues se supone que, lo mínimo que se puede pedir a un dirigente político, es una cuota mínima de responsabilidad de palabra y obra. Las declaraciones de Luis de Guindos sobre sanidad y educación habrían sido susceptibles de tal consideración de no ser por su carácter extrañamente premonitorio. Pocas horas más tarde, esos dos tabús seculares se tambaleaban a través de una sucinta Nota de Prensa que, de no ser aclarada en breve, añade ansiedad al estado general de incertidumbre nacional. Ver para creer.

Sin embargo, los comentarios de un Presidente son palabra de gobierno que no admiten arista interpretativa alguna. Así hay que tomar, por tanto, el reciente discurso de Nicolas Sarkozy que mete a España y Grecia en el mismo saco, a la vez que advierte de un futuro similar a los franceses en caso de entregarse a los brazos del socialismo. El casi candidato ya nos ha condenado, así como quien no quiere la cosa. Con amigos en las filas conservadoras como éste, quién necesita enemigos ¿eh, Rajoy? Vaya tela. Eso sí, viva el silencio administrativo positivo español, respuestas que brillan por su ausencia no vaya a ser que pisemos algún callo. Va te faire chier!

Por más que objetivamente le asista algo de razón, el político francés parece ver la realidad con la falsa superioridad que le otorgan las alzas en sus zapatos, engaño que desaparece en cuanto baja de ese frágil pedestal. Porque hay poco de lo que Francia pueda sacar pecho, al menos por lo que al tamaño de estado y situación de las cuentas públicas se refiere. El contramaestre comunitario se ha creído ese capitán que en Europa tiene nombre de mujer y, aferrado a la grandeur de un cargo que no detenta, ha olvidado su condición de subordinado, su igual dependencia del pulgar arriba o debajo de su vecino oriental. Su farsa puede quedar en breve al descubierto.

Sarkozy ha tirado cinco años de mandato por la borda en la creencia de una inmunidad francesa a la ira de los inversores que cada vez está más en tela de juicio, como prueban las constantes amenazas sobre su rating. Para Xavier Sala-i-Martín, uno de los mejores economistas españoles, famoso por sus vistosas chaquetas, la situación de Francia “YA ES peor que la española y lo seguirá siendo gane quien gane las elecciones”. Las mayúsculas son suyas. No en vano, titula la última entrada en su blog: “Francia: la bomba de relojería de la Eurozona”.

El análisis que realiza de las dinámicas económicas al norte de los Pirineos es preocupante. Datos del deterioro de la competitividad privada francesa se mezclan con otros que ponen de manifiesto la insostenibilidad de un modelo social de estado que el locuaz presidente no se ha atrevido a recortar y que puede pasar factura a su país, en forma de necesidad perentoria de ajuste de deuda y déficit, en el peor de los momentos posibles. ¿A qué les suena? El profesor de Columbia acaba su post con una llamada desesperada a la acción local, sea quien sea el ganador de las elecciones galas, para dar una oportunidad al sueño europeo. Y van…

Aquí muchos de los que no están libres de pecado son los que más proyectiles arrojan a sus socios más débiles, ignorantes (o no, lo que sería aún más preocupante y se incardinaría con nuestro VA de ayer) de que son impactos en la línea de flotación del proyecto común. Ya hablamos hace poco en estas mismas líneas del caso holandés, que se ve agravado por el papel a jugar por la ultraderecha local. Francia puede saltar a la palestra en cualquier momento. Mover la mierda que anega los propios pies para verterla sobre aquellos a los que has vinculado tu destino, huele.

Nunca mejor dicho.

17 servicios de salud distintos: este sistema es una ruina
La rivalidad entre las Comunidades Autónomas por tener mejores infraestructuras que el vecino ha disparado la deuda sanitaria
 www.lavozlibre.com 10 Abril 2012

Madrid.- El Gobierno de Mariano Rajoy, mediante una nota de prensa, anunciaba este lunes el recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación. Concretamente, el gasto sanitario se reducirá en 7.000 millones de euros. Pero el verdadero lastre económico del sistema sanitario español es, una vez más, el modelo autonómico. De hecho, desde que en las competencias de Sanidad se transfirieron a las comunidades autónomas el gasto se ha duplicado.

Concretamente, desde que el Gobierno de José María Aznar decidió en 2002 transferir las competencias de Sanidad a las diez comunidades autónomas que aún no las tenían asumidas, los españoles pagamos 50.265 millones de euros más al año por este concepto, pasando de 38.563 millones de 2002 a los 88.828 millones de 2010, último año recogido por las estadísticas oficiales del Ministerio. Es decir, en tan sólo ocho años el gasto sanitario español se ha disparado un 131 por ciento.

17 servicios de Salud distintos y cada uno de ellos compitiendo por tener infraestructuras en muchas ocasiones innecesarias, difíciles y extremadamente caras de mantener y rivalizando con la propia sanidad privada, cuando no con la comunidad de al lado, o entre ciudades o municipios vecinos.

La financiación del sistema sanitario depende, básicamente, de la voluntad de los gestores autonómicos, salvo partidas mínimas como el céntimo sanitario o los programas del Ministerio. El actual sistema, lejos de contribuir a tener una mejor Sanidad provoca la fragmentación de la experiencia necesaria en todos los procesos médicos. Esto ha sido puesto de manifiesto por numerosas voces autorizadas del mundo sanitario, que han visto como esta carrera por gastar esconde los intereses de poderosos grupos, instalaciones e infraestructuras médicas y farmacéuticas.

Esta situación ha provocado que la deuda sanitaria haya llegado ya a 16.000 millones, creciendo desde 2004, cuando se supone que estaba a cero. A 31 de diciembre de 2011, se deben 6.300 millones de euros a laboratorios y 5.200 a las empresas de tecnología sanitaria, que fabrican desde tiritas a marcapasos. A ello hay que sumar otros proveedores (sanidad privada concertada), más de 2.000 millones, y las farmacias (otro tanto).

A la cabeza de la deuda sanitaria se sitúa Andalucía, con 3.395 millones de euros, seguida muy de cerca por la Comunidad Valenciana (3.105). Tras estas regiones, la Comunidad de Madrid (1.332), Castilla-La Mancha (1.115) y Castilla y León (1.093).

Por otra parte, el País Vasco y Navarra son las comunidades autónomas con mayor gasto sanitario por habitante, 1.563 y 1.528 euros, respectivamente, según los datos de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública atendiendo a los Presupuestos para 2011.

Tras ellas, las comunidades con mayor presupuesto sanitario por habitante son Asturias (1.495 euros), Extremadura (1.390), Aragón (1.364), Castilla y León (1.348), La Rioja (1.347) y Murcia (1.346). En el extremo contrario se sitúa Baleares, que destina apenas 1.000 euros por habitante; seguida de Comunidad Valenciana (1.078), Madrid (1.103), Andalucía (1.121), Canarias (1.135), Cantabria (1.232), Galicia (1.266), Castilla-La Mancha (1.283) y Cataluña (1.292).

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Desembarco proetarra en Pamplona (porque ETA sí existe)
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 10 Abril 2012

Los abertzales celebran su gran día el domingo de Pascua. Una herencia de la Euskadi católica soñada por Sabino Arana. Una paradoja que los marxistas y etarras han impuesto en Navarra.

Aquí están, han venido. Los independentistas de Red Independentistak, Aralar, IA, EA, Alternatiba, Bildu y AB, larga suma de siglas de extrema izquierda –EA, ahora, se reviste de ese paradójico ropaje-, se reunieron en Pamplona el domingo de Pascua para celebrar el día de lo que llaman la Patria vasca. Ni su presencia ni su actitud son una casualidad: responden al momento político que vivimos y a los objetivos que se han marcado. Aunque tengan sus diferencias entre ellos, todos, desde el proetarra diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, hasta el coordinador del tambaleante Aralar, Patxi Zabaleta, pasando por Xabier Lasa, Peio Urizar, Maiorga Ramírez, Marivi Ugarteburu, Sabino Cuadra y conocidos imputados por colaboración con banda armada como Rufi Etxeberria, Joseba Permach o Pernando Barrena, comparten lo que los congregados gritaban.

No se vio, pero al menos políticamente sí estaba adherido, a Rafa Larreina y a otras personas que comparten su visión de las cosas. Motivo de escándalo, uno más, porque quieren lo mismo que la manifestación pedía. En este sentido al menos tiene razón Antonio Basagoiti cuando ha comentado en Facebook que "con ETA todo se acaba sabiendo, y quien hace lo que no debe se retrata antes que después". Estará bien que tengan esta verdad en cuenta esta verdad quienes tengan autoridad sobre el dirigente de EA citado, y de paso también el bachiller Iñaki Oyarzábal.

Quieren la independencia, y la pancarta principal lo pedía. También lo pidieron de palabra los oradores y a voces los manifestantes, y de hecho con sus banderas. La independencia es un imposible, gobierne quien gobierne en España, y sólo puede alcanzarse –era ya la idea de Federico Krutwig- con la destrucción de la misma España. Por la misma razón, porque la izquierda teme que el PNV recapacite en su independentismo si reflexiona desde sus principios religiosos y desde sus intereses socioeconómicos, ETA trata de mostrar su rostro menos soviético pero a la vez de dejar claro que el único Estado vasco al que aspiran es uno "socialista". Así que quieren la independencia, pero no la misma, y es una pena que nunca vayan a tenerla porque nos vamos a perder el espectáculo de una masacre despiadada entre ellos.

Quieren la liberación de los presos de ETA, es decir la impunidad de sus crímenes. Porque ETA sigue existiendo, y si alguien lo dudaba puede escuchar lo que pidieron los manifestantes vascos en Pamplona. Y ETA quiere que sus acólitos en política logren las victorias que los terroristas no han alcanzado con sus otros crímenes, aunque las hayan preparado matando. Liberar a los presos y no condenar los delitos cometidos o por cometer implicaría renunciar a la soberanía del Estado –aquí nunca ha habido otro- y a su condición de Estado de Derecho. Eso pide la ultraizquierda. Eso sería la victoria de ETA, y por eso mismo con ETA lo único negociable es el día y la hora de la rendición de sus miembros, la entrega de sus medios y armas y la entrada de todos sus miembros en prisión para ser juzgados con las benévolas leyes en vigor en España (y en Francia) .

Y quieren Navarra, por eso se reunieron allí. Para los que tenemos algo de memoria hay una noticia buena, y es que no fueron muchos, vinieron de hecho menos que las anteriores ocasiones similares; y no fueron muchos navarros, hubo sin duda más navarros cuando en 2007 el Parlamento de Navarra convocó a los navarros a manifestarse contra la política proetarra del Gobierno Zapatero (por cierto, allí se manifestaron del mismo lado Miguel Sanz y Mariano Rajoy). Con el mismo recorrido. Había más navarros con banderas de España entonces que navarros con ikurriñas vascas el otro día. Y eso, según a quién, molesta recordarlo.

Tiene razón Zabaleta, "el porvenir va a ser diferente". Más separados que unidos, y con el aval de una ETA en tregua (¿?), los abertzales quieren lo mismo de siempre, sin pagar el precio de sus errores y sin renunciar a nada esencial. Lo único que puede hacerles avanzar, y triunfar en parte ya que en todo nunca lo harán, es la debilidad, la mezquindad, la cobardía y la ignorancia de los llamados a estar frente a ellos. Pero es verdad, el porvenir va a ser diferente. En ese provenir no van a estar las personas cuya vida liquidó o cambió ETA. Tampoco debe estar ETA, ni los objetivos de ETA.

Aplaudir a ETA es colaborar con ETA. ETA es una banda terrorista y cualquiera que colabora con ella es, por definición, culpable de terrorismo. Los actos públicos de la llamada izquierda abertzale, incluso los pocos que no tienen violencia física o verbal, deben ser observados con arreglo a este criterio por todos los servidores del Estado. Que los criminales hayan interrumpido la comisión de delitos de sangre no ha convertido en legal la banda ni la colaboración con ella en algo imponible. Al revés, la llamada tregua debe entenderse como un signo de derrota de los asesinos y en un estímulo para aniquilar por completo la banda separatista.

Matando durante medio siglo y ofreciendo un régimen totalitario soviético ETA no ha conseguido ninguno de sus objetivos: ni la independencia, ni la sumisión de Navarra, ni la liberación de los asesinos presos. Está en manos de todos nosotros, pero un poco más en manos de los navarros y de los políticos de todo signo, que las semillas puestas por los terroristas no germinen ahora al calor de la tregua falaz, de la democracia que no conocen y de las vacilaciones interesadas de los mismos políticos. Lo único que tienen por hacer los criminales es rendirse a España y aceptar su victoria.

''no'' reconoce la figura del comisionado
Las víctimas de la AVT se niegan a reunirse con el comisionado Loza
EL CORREO | MADRID. 10 Abril 2012

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha anunciado que no se reunirá con el comisionado para la convivencia y la memoria nombrado por el Gobierno vasco, Jesús Loza, a quien el colectivo ve más preocupado por la reinserción de los etarras que por la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo.

La AVT no reconoce la figura del comisionado para la paz anunciada por el lehendakari, Patxi López, y ha recordado que la paz «sólo vendrá como consecuencia de la derrota total de ETA, que se conseguirá con la aplicación estricta de la ley, la acción de la justicia y la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

La asociación presidida por Ángeles Pedraza cree que el Gobierno vasco da «prioridad» a los presos etarras «sobre las víctimas». «Lo último es pretender recuperarlos para la democracia, exonerando a los asesinos de su deber de colaborar con la justicia», denuncia la AVT sobre unas declaraciones de Loza en las que aseguraba que uno de sus objetivos prioritarios es «reintegrar» en la democracia «a todo el mundo de ETA», a los victimarios (asesinos) y «a los que les han jaleado».

«Es extremadamente grave que el señor Loza anteponga la supuesta reinserción al cumplimiento íntegro de las penas, cuando en absoluto son conceptos contradictorios», lamenta el colectivo antes de reivindicar justicia y exigir que los terroristas cumplan las penas a las que han sido condenados. «Y desde luego esa justicia no pasa por forzar las reinserciones de asesinos. Una justicia que no es venganza sino simplemente exigir que se aplique la ley con rigor», reclama.

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