AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 18 Abril 2012

España zarandeada, pobre y débil
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial  18 Abril 2012

En tiempos pasados -el primer tercio del siglo XX- España dispuso de la agarradera moral de una explicación a su propio desconcierto. “Nos pasa que no sabemos lo que nos pasa”, escribió José Ortega y Gasset, autor de “España invertebrada” y “La rebelión de las masas”. Pero no fue el único que alumbró con un potente foco los males de España: lo hicieron Gregorio Marañón y Miguel de Unamuno, entre otros muchos que, como en oleadas, integraron generaciones de intelectuales que alcanzaron a sus discípulos más relevantes, la mayoría exiliados por la inundación del franquismo, desde una María Zambrano a un Salvador de Madariaga, y en el interior, en la dictadura, a un Julián Marías que trató de explicarse y explicarnos la nación con su “España inteligible”. Sánchez Albornoz, para unos, y Américo Castro, para otros, compusieron una sinfonía de relectura histórica apasionante que han recogido hombres y mujeres que, más en la sombra de lo que merecen sus saberes y méritos, escriben esforzadamente textos que serán luego ilustradores del momento actual.

Ahora España está siendo zarandeada. ¿Cómo hemos pasado de constituir el milagro de la Europa de la Unión a la procaz imagen encaramada en la primera página de The New York Times (6 de abril pasado) que nos distingue por ser el país con más burdeles del Continente? ¿Cómo es que las fotografías turísticas han sido sustituidas en la prensa internacional por los embozados destructores en los graves incidentes callejeros de Barcelona el 29-M? ¿Por qué un Monti o un condecorado -nada menos que con el Toisón de Oro- Sarkozy utilizan España como chivo expiatorio o como coartada para sus intereses gestores o electorales cuando antes suscitábamos el elogio y la admiración? ¿Qué ha sucedido para que el número dos de la OCDE, el norteamericano Richard Boucher, declare públicamente que España sólo “vale para el flamenco y el vino”? Y lo más grave: ¿Cómo hemos llegado al punto de que la presidenta de la Republica argentina expropie, incurriendo en manifiesta ilegalidad internacional, una parte sustancial de la empresa energética más estratégica del sector como Repsol-YPF y lo haya hecho a pesar de las advertencias del Gobierno y, las menores, de la Unión Europea?

Demos tiempo al nuevo Gobierno, pero a condición de que entienda que su gestión no puede ser la ordinaria, ni la convencional, ni la meramente reformista, sino una gestión integral de cambio profundo y radical, algo así como un ‘auto rescate’ de España por España

El diagnóstico es relativamente sencillo: nos ocurre que, habiéndonos perdido el respeto como ciudadanos democráticos de un país con un sistema político que apuntaba a superar nuestros hándicaps históricos (“es español quien no puede ser otra cosa”, dijo Cánovas del Castillo), los demás también lo han hecho. Perderse el respeto a uno mismo es un reclamo para que lo hagan lo demás. Y así ha sido. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades; nuestros dirigentes han omitido la preservación de los códigos de valores cívicos; se ha legislado contra el sentido común; se ha banalizado la excelencia, el esfuerzo y el rigor; la política española se ha convertido en el patio de Monipodio; los contrafuertes del sistema están fallando -ostensiblemente la Jefatura del Estado, que ha flaqueado en el peor momento en esté hondón en el que está instalada España--; nuestros Ejecutivos -en particular el anterior- nos han retirado de la escena internacional que nos correspondía (“España es el problema, Europa la solución” exclamó Ortega) llevándonos a aventuras improbables como esa de la Alianza de las Civilizaciones, deshabilitando la política exterior antes construida; hemos acentuado los vicios nacionales, regresando al despilfarro y a la corrupción que se han llevado por delante la mitad del sistema financiero, la viabilidad del modelo autonómico, la respetabilidad de la clase política, la democracia interna de los partidos y la independencia y futuro de buena parte de nuestro entramado informativo y de opinión.

Sea causa o efecto, toda esa situación nos conduce a la pobreza y la debilidad. El informe de ayer del Fondo Monetario Internacional resulta desolador y lo corrobora: España se sume en una recesión profunda en este 2012 (-1,8% del PIB) y no alcanzaremos el 3% del déficit hasta 2018. En términos técnicos ¿es la española una economía fallida? Quizás sea pronto para formular una repuesta rotunda y segura. Pero no lo es para advertir que el festival de improvisación normativa de los últimos años y la mala gestión de la crisis han descapitalizado a nuestras principales empresas: las del Ibex han perdido desde 2007 la mitad de su valor (en torno a cuatrocientos mil millones de euros). Esta sangría ha dejado a nuestras empresas a la intemperie. Y al albur de mercados especulativos o de buscadores de saldos. El Estado ha colaborado activamente a esta desprotección peligrosísima: por una parte, se ha privado de algún arma de defensa a los sectores estratégicos (más allá de la llamada “función catorce”) y ha suprimido la limitación del ejercicio de los derechos políticos que protegía a los minoritarios y preservaba de especuladores los grandes proyectos industriales. Monti ha olfateado el peligro y ha reinstalado el blindaje de las empresas estratégicas italianas (defensa, energía y comunicaciones). El tecnócrata ha adaptado el régimen de intervención del Estado en las empresas públicas y privatizadas a las exigencias de la UE, logrando exactamente lo que España necesita.

El clarinazo que supone las fallas institucionales en el sistema; el zarandeo internacional de nuestra imagen y reputación; la descapitalización de nuestras empresas y su desprotección en un mercado global agresivo; la debilidad de nuestra política exterior y las peores expectativas posibles difundidas ayer por el FMI para nuestro país, deberían provocar una reacción inmediata cuando avanzamos hacia los seis millones de desempleados. Demos tiempo al nuevo Gobierno, pero a condición de que entienda que su gestión no puede ser la ordinaria, ni la convencional, ni la meramente reformista, sino una gestión integral de cambio profundo y radical, algo así como un ‘auto rescate’ de España por España. Hay que desprenderse de la sugestión que provoca al suicida el vértigo del abismo. A veces -y tenemos algún antecedente en nuestra historia- nos hemos entregado colectivamente al vacío. Y para protegernos debemos estar unidos: ser solidarios en el esfuerzo de ganar un futuro que teníamos al alcance de la mano y que se nos ha ido de las manos.

Las razones de una diferencia
¿Hay salida? (XIII): Sagrado localismo
César Vidal Libertad Digital  18 Abril 2012

Esta semana Esperanza Aguirre apelaba a superar localismos y contemplar la crisis con una perspectiva nacional para poder salvarla con éxito. No decía nada que no fuera de sentido común, pero lo decía en el seno de una nación marcada trágicamente por ese localismo, un localismo, por cierto, que constituye una de las peores consecuencias de que España se quedara en el campo de la Contrarreforma.

España fue una de las primeras naciones en formarse en Occidente. Ya en el s. V nos encontramos con textos referidos a una nación española en la que habían confluido elementos nativos y romanos y a los que se había sumado otro germánico de no escasa relevancia. Esa nación resultaba especialmente frágil, en parte, por el peso enorme de una iglesia católica empeñada en ejecutar unas medidas antisemitas que algún historiador, un tanto exageradamente, ha calificado de "solución final" y por una monarquía partidista más ocupada en satisfacer a determinadas oligarquías que en asentar el aparato del estado. No puede sorprender que la nación se viera institucionalmente aniquilada tras la invasión islámica de 711. Sin embargo, el sentimiento nacional sobrevivió durante los siglos siguientes y, como hemos mostrado en España frente al Islam, la apelación a liberar y reunificar la España que ya existía a inicios de la Edad Media resultó constante durante la Reconquista. Esa empecinada persistencia de una conciencia nacional debería, en teoría, haber proporcionado unas bases extraordinariamente sólidas a la nación española. No fue así y el problema persiste hasta el día de hoy simplemente porque la reconstrucción nacional a finales del s. XV no fue la adecuada,

Los Reyes Católicos –tan notables por tantas razones– asentaron la reconstrucción nacional en dos factores que no iban a estar ni lejanamente a la altura de las circunstancias: la Corona reconocida por los distintos territorios y la unidad – exclusividad– religiosa sustentada sobre el dominio espiritual de la iglesia católica. Se puede decir que el error era lógico en la convicción de que semejante realidad iba a ser perdurable. La realidad es muy diferente. Quizá el error de la monarquía era comprensible e inevitable. El de apoyar la unidad nacional en el respaldo de la iglesia católica, no y menos en personajes tan astutos como Fernando el Católico. A decir verdad, ya en esa época, un personaje que admiraba profundamente al rey español y que se llamaba Maquiavelo había señalado una gran realidad, la de que si Italia no podía reunificarse se debía a la Santa Sede. En otras palabras, la iglesia católica no era garantía de fortalecimiento nacional sino más bien de una precariedad indefinida sujeta a los intereses del papado. El análisis que Maquiavelo aplicaba con toda la razón a Italia donde la reunificación tenía como enemigo principal al papa históricamente iba a ser igual de cierto en otras naciones y el choque entre Reforma y Contrarreforma lo iba a dejar de manifiesto de manera indiscutible.

La razón de ese fenómeno, ciertamente apasionante, es que, desde hacía siglos, la iglesia católica, además de sus pretensiones espirituales, contaba con una agenda política que no sólo podía oponerse a la de las naciones donde estaba asentada sino que además se imponía sin ningún tipo de contemplaciones. Semejante situación estaba más que consolidada a finales del s. XV, pero era fruto de una larga evolución de siglos. A decir verdad, pocas historias resultan más apasionantes que la de un obispo, el romano, que pasó de ser uno más en el conjunto de un cristianismo clandestino a convertirse en una potencia mundial con tropas y territorios propios. El obispo de Roma –convertido, al fin y a la postre, en papa– había visto aumentar su poder en paralelo al desplome del imperio romano de Occidente. De manera bien reveladora –que muestra la distancia entre lo que fue aquel obispo en sus inicios y lo que iría siendo a lo largo de la Edad Media– la primera definición de carácter dogmático emitida por un obispo de Roma no tuvo lugar hasta Ceferino (198/199-217) y en los años siguientes, otro obispo, Hipólito (217-235) padeció el primer cisma de la iglesia de Roma; situación que se repitió con Cornelio (251-253) y Novaciano (251-258) y que coexistió con la apostasía de Marcelino (296-304) o la existencia de una sede vacante del 308 al 310. Roma ni era una realidad episcopal tranquila y difusora de luz ni tampoco contaba con el monopolio de las pretensiones de ascendencia petrina. Como el propio Ratzinger, siendo cardenal, reconoció (La sal de la tierra, Madrid, 1997, p. 196) el concilio de Nicea se refirió a tres sedes primadas: Roma, Antioquía y Alejandría. Todas ellas pretendían ser de origen petrino y, como Ratzinger señaló también en esa época, la vinculación de Roma con Pedro era antigua, pero no necesariamente de la Era de los apóstoles, una afirmación bien notable para alguien que ha terminado siendo papa.

Pero no nos desviemos. Mencionaba antes el concilio de Nicea. De manera bien reveladora, ese concilio, de importancia esencial para la Historia del cristianismo, ni fue convocado por el obispo de Roma –sino por el emperador Constantino– ni presidido por él o por representante suyo. Para remate, antes de que concluyera el siglo IV, el papa Liberio (352-366) había incurrido en herejía, el primero de una lista significativa. Insistamos: la diócesis de Roma en términos estrictamente históricos era bien diferente de los desarrollos teológicos que comenzarían con posterioridad y que culminarían en 1871 con el dogma de la infalibilidad papal forjado en medio de un intento desesperado por conservar los Estados pontificios en medio de una Italia al fin reunificada como nación.

Esa situación de humilde precariedad inicial varió con el colapso del imperio. El vacío político fue cubierto con verdadera fruición por el obispo de Roma aunque semejante empeño no resultara fácil y se prolongara a lo largo de la Edad Media. No deja de ser significativo que el saqueo de Roma por Alarico fuera aprovechado por el papa Inocencio I para proclamar la primacía romana lo que, dicho sea de paso, provocó la ruptura con las sedes de Antioquía y Alejandría que se consideraban no menos primadas y petrinas.

Durante los siglos siguientes, el papado, empeñado en contar con un poder temporal creciente, no dejó de chocar con los poderes políticos a los que deseaba fuertes si podía utilizarlos como sumisa espada, y a los que no dudaba en debilitar si los concebía como una posible amenaza. El resultado de esa tensión fue diverso. Si León III (795-816) no dudó en coronar a Carlomagno como emperador, el emperador fue, por su parte, el que nombró a papas como Juan XII, León VIII, Benedicto V, Juan XIII o Benedicto VI por citar tan sólo unos cuantos. Tan sólo Enrique III de Alemania designó papas a Clemente II (1046-1047), Dámaso II (1048), León IX (1049-1054) y Víctor II (1055-1057). Se puede insistir en la independencia política del papado a lo largo de los siglos, pero semejante afirmación no pasa de ser un mito absolutamente inverosímil para cualquiera que conozca mínimamente la Historia. Sí hay que reconocer que la respuesta papal de enfrentamiento con el poder político no fue precisamente moderada. Inocencio III (1198-1216) no dudó en sostener en el concilio lateranense de 1215 que "ningún rey puede reinar de manera adecuada a menos que sirva devotamente al vicario de Cristo". No era banal la afirmación en medio de un concilio que había decretado el exterminio de los albigenses a sangre y fuego. No era banal tampoco porque sus sucesores Alejandro IV, Urbano IV y Clemente IV no dudaron en aliarse con Francia para enfrentarse con Alemania. Pero tampoco Francia, de acuerdo a los intereses papales, podía ser demasiado poderosa. Bonifacio VIII (1294-1303) así se lo hizo saber al francés Felipe IV al publicar la bula Unam sanctam que establecía el sometimiento del poder político al poder papal. La respuesta de Francia fue fulminante. Las tropas francesas se llevaron la sede papal a Aviñón donde estuvo desde el reinado de Clemente V (1305-1314) hasta el de Gregorio XI (1370-1378). Fue un episodio apasionante que contó con personajes peculiares como el papa Juan XXII –que condenó la doctrina de la infalibilidad papal como "obra del Diablo" en la bula Qui quorundam de 1324– y que fue seguido por el famoso Cisma de occidente en el que coexistieron a la vez varios papas.

El Renacimiento alboreó con unos eruditos que deslegitimaron el poder temporal del papado demostrando que la Donatio Constantini –el documento por el que supuestamente el emperador le había entregado los Estados Pontificios al papa– no era sino una falsificación y con unos papas convencidos de que la política óptima era la sumisión de las distintas naciones a sus dictados y la contraposición entre ellas para evitar que cualquiera fuera fuerte. La nación que se sometía –y no se engrandecía demasiado– podía contar con el beneplácito papal, la que pretendía fortalecerse o manifestaba alguna veleidad de independencia chocaría con la Santa Sede. Se trataba de una conducta que se prolongaría durante siglos y que tendría entre sus víctimas a la nación española.

Mientras que las naciones donde triunfó la Reforma se afianzaban con un robusto sentimiento nacional –que no derivaba de la religión ni siquiera en los casos en que pudiera existir una iglesia oficial– y dejaban de manifiesto que no estaban dispuestas a que su devenir patrio viniera marcado por las conveniencias de la Santa Sede, Italia o España sufrieron un aciago destino contrario. Resulta verdaderamente impresionante contemplar la configuración nacional de naciones que se habían sumado más tardíamente a ese camino simplemente porque aceptaron en su seno la Reforma. Holanda, Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Alemania y, por supuesto, Inglaterra emergieron conscientes de un sentido nacional que no han cuestionado en ningún momento en medio milenio y, al mismo tiempo, se fueron beneficiando de otras consecuencias de la Reforma que explican, entre otras cosas, por qué ninguna de ellas forma parte del grupo de PIIGS de la Unión Europea.

No tuvo esa fortuna la España que se sumó a la Contrarreforma. Si Carlos V sufrió lo que era tener a un papa aliado con Francia y situado militarmente en contra de sus proyectos, los restantes Austrias se vieron embarcados en una política de defensa de la Contrarreforma que tuvo como consecuencia directa la aniquilación de la hegemonía española para hacer valer los intereses de la Santa Sede.

Durante los siglos siguientes, a diferencia de naciones como Inglaterra, Suecia, Noruega, Dinamarca u Holanda, donde el sentimiento nacional era nacional y no nacional-religioso o nacional-católico, la nación española encontró para afianzarse como tal un obstáculo espantoso en una iglesia católica que utilizó como instrumento privilegiado a su favor el localismo. Cuando, a inicios del siglo XIX, se dibujó la posibilidad de que se estableciera en España un estado liberal, la iglesia católica le contrapuso un tradicionalismo medieval y, muy marcadamente, localista. Era lógico. Un estado liberal –y fuerte– iba a buscar, a fin de cuentas, acabar con los privilegios seculares de la iglesia católica y, sobre todo, no consentiría que su política impregnada de libertad viniera marcada desde la Santa Sede que condenaba, por ejemplo, conceptos como la soberanía nacional o la libertad de expresión. El intento liberal no podía, por lo tanto, prosperar. De esa manera, las guerras civiles asolaron España para que el estado no fuera moderno ni liberal sino católico y medieval y en ese intento de volver hacia atrás el reloj de la Historia el localismo tuvo un papel extraordinario como sabe cualquiera que conozca la Historia del carlismo. A lo largo del s. XIX, semejante actitud heló el corazón –por utilizar la expresión machadiana– de no pocos españoles. El catolicismo implicaba quedarse anclado en un pasado que añoraba la teocracia y la Inquisición –su última víctima, el protestante Cayetano Ripoll, fue ejecutado nada más pasar por España los Cien Mil Hijos de San Luis– y que aborrecía la modernidad y la libertad ya que el liberalismo era entonces pecado, como expresó con elocuencia un sacerdote catalán. Por el contrario, la modernidad acabó, privada del trasfondo protestante de las naciones del Norte de Europa o de Estados Unidos, cayendo en manos de la masonería y derivando hacia un anticlericalismo que no era bueno y, por añadidura, con la aparición de la izquierda, hacia la erosión incluso del concepto de nación siquiera porque la formulación "oficial-católica" resultaba inaceptable para quien soñaba con sustituir a esa misma iglesia en las almas y los corazones de los españoles.

Los intentos de síntesis entre catolicismo y modernidad fracasaron y además lo hicieron en no escasa medida gracias a un localismo que la iglesia católica cultivó con mimo como arma ofensiva. En Francia, vascos y catalanes eran franceses dentro de una Francia unida, libre, fuerte e independiente de la Santa Sede; en España, vascos y catalanes tenían que acentuar sus diferencias –y si llegaba el caso oponerse a la nación– precisamente para no llegar nunca a una nación unida, libre, fuerte e independiente de la Santa Sede. El mismo Cánovas, antes de morir, había renunciado al liberalismo para aceptar en un proteccionismo católico y localista y consagrar los privilegios económicos de regiones como las Vascongadas, Navarra y Cataluña, privilegios que persistirían y que causarían daños enormes a la nación española.

Ya bien entrado el siglo XX, la iglesia católica pudo, a la vez, apostar por el nacionalismo en Cataluña y Vascongadas –incluso tras una guerra civil en la que no había sido exterminada gracias a la acción de Franco– y por un nacional-catolicismo español que, sustancialmente, consistía en la aceptación de que se convirtiera en un estado dentro del estado. A fin de cuentas, Franco –agradecidos los servicios con el palio– era cuestión de un día y los intereses políticos de la Santa Sede se extendían más allá en el tiempo que el paso efímero de un dictador.

En los años sesenta, resultaba obvio que la iglesia católica –cuestión aparte eran sus bienintencionados fieles– ya se había preparado para cualquier posible evolución posterior de la política española. Muerto Franco, había barrido a los restos del franquismo como si nunca hubiera tenido nada que ver con el régimen, intentaba salvar los innumerables muebles del Concordato firmado con Franco mediante los acuerdos con el Estado e incluso disponía de sacerdotes –nunca suspendidos a divinis– en el PCE por eso de si en España triunfaba un "compromiso histórico" a la italiana. Pero, sobre todo, seguía cultivando el localismo contra un poder nacional que pudiera resultar díscolo y verdaderamente modernizador. Así, de manera nada sorprendente, contaba con obispos nacionalistas en Vascongadas y Cataluña. Maquiavelo, que no tenía precisamente afecto por la institución, difícilmente lo habría hecho mejor.

Y en esas seguimos a día de hoy con una España que sigue teniendo problemas de identidad legitimados espiritualmente gracias a personajes como monseñor Sistach y los otros obispos catalanes que nos recuerdan la realidad de la nación catalana, o a monseñor Setién –tan comprensivo hace unas semanas con ETA– o a monseñor Uriarte –visitador de Díez Usabiaga en prisión– defendiendo a la oprimida Euskalherría. Hace unos días, los obispos de las diócesis vascas – siempre tan equidistantes– recordaron que había que orar por las víctimas del terrorismo. Se trata de una excelente sugerencia porque pocos seres como ellos han contribuido tanto a humillarlas, abandonarlas y crearles una ansiedad terrible y un indecente sentimiento de abandono. Personalmente, no tengo la menor duda de que si un día, Dios no lo quiera, las Vascongadas –o Cataluña– se declararan independientes, en medio de las banderas nacionalistas veríamos a los obispos entonando Te Deum y a los sacerdotes católicas celebrando la liberación de las naciones oprimidas por el yugo español. A fin de cuentas, los intereses de la nación española son unos y los de la Santa Sede son otros y han chocado siempre que España pretendía ser libre, fuerte e independiente de tutelas religiosas.

Semejante situación ni puede ni debe perdurar como, trágicamente, lo ha hecho a lo largo de los siglos. España es una nación cuya condición definitoria no puede quedar sometida al capricho de una confesión religiosa que lo mismo pone una vela a la unidad nacional que otra a la secesión legitimando ambas con una duplicidad moral pasmosa. Los españoles deben asumir que son ciudadanos con independencia de su religión, de su raza, de sus ideas políticas o de su situación económica y que se definen, fundamentalmente, no por la adscripción al terruño o por un localismo miope sino porque creen en esa nación por encima de cualquiera de esas circunstancias y precisamente por ello la defienden por encima de cualquier otra consideración.

Sólo cuando asumamos esa defensa de la nación por encima de localismos no pocas veces bendecidos podremos asumir los retos que ahora la acosan. Mientras no sea así, padeceremos, como en los siglos anteriores, consecuencias tan terribles como las padecidas por naciones como Irlanda o como Italia, aquella nación que, como señaló Maquiavelo, jamás podría reunificarse mientras existieran los Estados pontificios.

(Continuará)

A vueltas con el 'rescate' de las finanzas españolas
Norberto E. García y Santos M. Ruesga*. El Confidencial  18 Abril 2012

El Gobierno de Rajoy y en especial su Ministro Sr. De Guindos, hacen declaraciones tan peregrinas que nos queda la duda de si están tratando de engañar a los españoles para que duerman tranquilos y no traten de poner sus ahorros a buen recaudo, o bien están engañándose a sí mismos en un tema para ellos central de su política económica: aumentar la confianza de los inversores financieros.

Es obvio para todos que los mercados de títulos de la deuda pública de España (deuda soberana), particularmente en el caso de los inversores extranjeros privados (aquellos que no reciben prestamos al 1% del BCE) están cada vez menos confiados en lo que hace este Gobierno. Es transparente que esto se ha manifestado en un alza notable de la prima de riesgo, aun después de anunciados los enormes recortes de gasto público.

Para entender esta reacción de este segmento de los mercados financieros, basta prestar atención a cómo estos mercados evalúan el riesgo de refinanciar la deuda soberana de España. En esencia, el riesgo actual aumenta cuando se percibe una relativa disminución futura de los recursos líquidos para afrontar los compromisos de la deuda. Cuando el diferencial respecto a los bonos alemanes se eleva, como ha ocurrido desde hace unos días y puede volver a ocurrir en los próximos días, es señal que estos mercados consideran más difícil el repago futuro y cae su confianza en los bonos soberanos españoles, lo que eleva la prima de riesgo. Para entender esto basta considerar cinco indicadores:

1.- Déficit Público /PIB. Aunque haya una reducción de más de tres puntos en el gasto público, es evidente que los mercados están percibiendo una contracción del PIB para el 2012 superior al 2%. Dado que la elasticidad (ingresos tributarios/PIB) es mayor que la unidad, una contracción del PIB del 2% o más generará una caída del 3% o más en los ingresos tributarios, sólo parcialmente compensada por los nuevos ingresos tributarios aprobados por el actual Gobierno. En consecuencia, la reducción del déficit público en el 2012 será muy inferior a la reducción del gasto público.

El riesgo actual aumenta cuando se percibe una relativa disminución futura de los recursos líquidos para afrontar los compromisos de la deuda

Por lo tanto es probable que el déficit público se reduzca menos que el PIB en el 2012. Sobre todo menos de lo previsto por el actual Gobierno. Lo que impedirá una caída del ratio Déficit Público/PIB e incluso puede llegar a provocar su elevación.

Esto implica menos recursos líquidos del Gobierno respecto a lo requerido para el repago futuro de sus compromisos de deuda soberana. Lo que aumenta la desconfianza de los mercados de títulos de la deuda de España. Esto explica la reciente ansiedad del Gobierno y su proclividad a agregar nuevos y profundos recortes al Gasto Público para lograr reducir el Déficit.

2.- Deuda Pública /PIB. Dado que la deuda pública aumentará significativamente en el 2012, en circunstancias que el PIB caerá, el ratio Deuda Pública/PIB se elevará en forma intensa. Este es el segundo indicador al que miran los mercados de deuda y la conclusión es obvia, su comportamiento ya ha generado mayor desconfianza de los inversores y provocado en estos días una elevación de la prima de riesgo.

3.- Crecimiento del PIB. Los mercados no son idiotas, y perciben nítidamente que el actual Gobierno carece de una propuesta de crecimiento económico. Con un voluntarismo notable, De Guindos sostiene que después de la brutal contracción del 2012, en el 2013 España volverá a crecer -por obra y gracia de algún hada mágica porque no hay políticas públicas en esa dirección y el contexto externo es contractivo-.

Pero el curso probable de todos los indicadores disponibles sugiere lo contrario: cuanta más profunda sea la recesión del 2012 más difícil será salir de ella en el 2013, entre otras cosas porque la mitad del planeta está en situación económica precaria y hay miles de empresas de decenas de países más competitivas que las españolas que están luchando por los pedacitos de los mercados mundiales que todavía tienen dinamismo.

Cuanto menor sea el crecimiento económico futuro, menor será la disponibilidad de recursos líquidos del Gobierno para hacer frente a los compromisos del pago de la deuda -y los inversores de los mercados de deuda soberana ya lo han percibido-.

4. Los mercados tampoco son idiotas para el análisis político y la decisión de Rajoy de postergar el anuncio de los recortes presupuestarios hasta después de las elecciones de Andalucía y Asturias fue una señal enorme. Esto fue equivalente a dispararse un tiro en cada pie: para un analista de mercados de deuda, implica que el Gobierno de Rajoy da prioridad a un triunfo político eleccionario local o regional, sobre la situación financiera de España como nación. Esto es fatal cuando se trata de aumentar la confianza de los inversores porque introduce el factor político partidista en las decisiones financieras.

Si las autoridades del actual Gobierno no son capaces de implementar una propuesta seria en un ámbito como el expuesto, considerado prioritario por ellas mismas, ¿qué cabe esperar para las restantes áreas de la política económica?

5. Fragilidad del sector financiero. El Gobierno actual hizo mucho menos de lo que anunció, y muchísimo menos de lo que es necesario para 'limpiar' el sector financiero. Sin eso, ese sector clave sigue frágil, lo que en la práctica implica que por más inyecciones que reciba del Banco Central Europeo, no hay aumento del crédito al sector privado -y sin ello no hay crecimiento económico-. Una percepción posible es que el Gobierno de Rajoy chocó con grandes intereses y esto frenó la reforma profunda que necesitaba el sector financiero. Nuevamente, los actores de los mercados de bonos no son ingenuos: si perciben que un gobierno no ataca en profundidad los serios problemas del sector financiero, saben que esto implica un riesgo actual y un obstáculo mayúsculo al crecimiento futuro, y con ello, una menor disponibilidad futura de recursos líquidos del Gobierno para el pago de los compromisos de la deuda. Adicionalmente, en última instancia, el sector público está operando como avalista de facto (no 'default' para los bancos) del sector privado, a través de las diferentes fuentes de recursos públicos puestos a disposición del saneamiento de la banca.

Si las autoridades del actual Gobierno no son capaces de implementar una propuesta seria en un ámbito como el expuesto, considerado prioritario por ellas mismas, ¿qué cabe esperar para las restantes áreas de la política económica?

Sr. Rajoy, Sr. De Guindos, dejen ya de contar nuevas versiones del cuento de los seis cerditos y aborden los problemas del sector financiero de frente. Si no, no solo el riesgo de 'rescate' se hará realidad, con lo que ello supondrá para la imagen/credibilidad/confianza en el sistema financiero español, sino que además pondrá al borde del 'síndrome helénico' a la economía española. Un poco de respeto a los ciudadanos y a Uds. mismos, por favor.

*Norberto E. García es Consultor Internacional y Santos M. Ruesga, catedrático Economía Aplicada, Universidad Autónoma de Madrid.

La Rebelión Cívica ante el chantaje de ETA
Luis del Pino Libertad Digital  18 Abril 2012

El próximo sábado 21 de abril se celebrará en Madrid una conferencia en la que se analizarán, entre otras cuestiones, la situación de la lucha contra el terrorismo y las políticas penitenciarias, después de los primeros cien días de gobierno del Partido Popular.

El acto tendrá lugar a las 5 de la tarde en el Hotel Emperador y en él intervendrán Salvador Ulayar, José Antonio Ortega Lara y Francisco José Alcaraz.

En el acto se anunciarán las próximas actuaciones que Voces contra el Terrorismo va a convocar para seguir reivindicando la Memoria, la Dignidad y la Justicia que las víctimas del terrorismo merecen.

Asimismo, se dará lectura a un manifiesto en el que las víctimas del terrorismo expondrán su postura ante la pantomima a la que se denomina "final de ETA".

Interior destina casi 100 millones a seguridad en País Vasco y Navarra
La partida es para escoltas, pese a la anunciada reducción a la mitad, y protección de organismos oficiales
CRUZ MORCILLO / MADRID ABC  18 Abril 2012

El terrorismo sigue siendo una prioridad máxima para el Gobierno, tal y como se refleja en los Presupuestos «de crisis» del Ministerio del Interior, que ha destinado casi cien millones de euros (98,6)a los servicios de seguridad en el País Vasco y Navarra, es decir, a los escoltas y la protección de organismos oficiales e instalaciones públicas, según detallaron fuentes del Departamento. Este Ministerio, cuyo presupuesto asciende a 8.610 millones, es uno de los menos afectados por los recortes.

La partida dedicada a seguridad en País Vasco y Navarra ha sido decidida tras el plan de reducción de servicios de protección que se está elaborando por parte de la Secretaría de Estado de Seguridad desde enero y que empezó a materializarse el 1 de abril, según explicó el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en su comparecencia en el Senado el pasado 20 de marzo. Suprimir escoltas, en estas dos comunidades con un plan diferenciado, pero también en el resto de España, forma parte del plan de austeridad.

La previsión es rebajar a la mitad el número de escoltas del País Vasco y Navarra, aunque no está ultimada la cifra final, y recolocar a esos vigilantes privados en otros servicios de seguridad, como los centros penitenciarios. Por este motivo, se ha encargado un estudio complementario a la Dirección General de la Guardia Civil para que los escoltas asuman en parte las tareas que tiene encomendadas el Instituto Armado en las prisiones.
La decisión, esta semana

La otra pata del plan, sobre la que no se ha concretado número, afecta al resto de personas protegidas fuera de esas dos comunidades, lo que ha provocado las quejas por ejemplo de jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, que se verían afectados por el recorte. Esta misma semana Interior tiene previsto cerrar la cifra final de escoltas que se mantendrán, según ha podido saber ABC.

Otra de las partidas desgranadas ayer por los máximos responsables de Interior en la Comisión del Congreso fue la destinada a víctimas del terrorismo: 18,59 millones de euros para indemnizaciones, ayudas y subvenciones recogidas en la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las víctimas del terrorismo. A esta partida hay que añadir 1,7 millones para responsabilidad patrimonial del Estado. En total son 2,89 millones menos del dinero que se dedicó el año pasado a este capítulo. Interior precisó que ambas partidas son «ampliables».

El viceportavoz de Interior del PSOE, Antonio Trevín, se mostró especialmente crítico en esta rebaja y acusó al PP de actuar como «trileros» al dar la falsa imagen de haber aumentado el dinero destinado a las víctimas, cuando en realidad «la han reducido en tres millones de euros con respecto al año anterior». El cálculo de Trevín se basa en la suma de esta partida y la de responsabilidad patrimonial.

Repatriar extranjeros: 25 millones
La crisis ha llegado a la inmigración pero ha sobrevolado sobre el presupuesto para repatriar extranjeros. La partida correspondiente para trasladar inmigrantes a sus países de origen, previo expediente de expulsión, es de 25 millones de euros, una cantidad sensiblemente mayor que la que se dedicará al fondo de acogida para cuando llegan. El secretario de Estado de Seguridad sí anunció que destinarán 0,15 millones de euros a mejorar el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid y otra partida al de Tarifa, los dos en los que se han detectado mayores deficiencias.

El TC suspende la ley de incompatibilidad de cargos de alcaldes y diputados
EFE www.gaceta.es  18 Abril 2012

Admite el recurso del Gobierno a la última modificación de la ley Electoral de Andalucía que establece la incompatibilidad entre los cargos de alcalde y diputado autonómico.

El Tribunal Constitucional ha admitido hoy el recurso de inconstitucionalidad promovido por el Gobierno a la última modificación de la ley Electoral de Andalucía que establece la incompatibilidad entre los cargos de alcalde y diputado autonómico, y ha suspendido su vigencia.

El pasado 2 de marzo, el Consejo de Ministros acordó solicitar la interposición de este recurso que, con su admisión, supone la suspensión durante cinco meses del precepto de la ley andaluza que hace incompatibles estos dos cargos.

El Ejecutivo basaba su recurso en un dictamen del Consejo de Estado que consideraba que la incompatibilidad entre ambos cargos constituía una vulneración de los derechos constitucionales de sufragio pasivo y de acceso a cargos públicos.

Además, a juicio del Consejo de Estado, la incompatibilidad supone "una discriminación" que carece de justificación razonable y que resulta no proporcionada.

Para el Gobierno, estas incompatibilidades no existen en la legislación básica estatal de régimen electoral y se entienden desproporcionadas y arbitrarias.

En una providencia dada a conocer hoy, el Pleno del Tribunal comunica que da traslado de su decisión al Congreso y al Senado, así como a la Junta y al Parlamento de Andalucía para que "en el plazo de 15 días" formulen las alegaciones que estimen oportunas.

Esta decisión se publicará en el BOE y en el Boletín oficial de la Junta de Andalucía, en los próximos días.

La reforma de la ley Electoral andaluza, aprobada el pasado 23 de noviembre, tenía como principal objetivo incluir a los alcaldes, presidentes de las diputaciones provinciales y de las mancomunidades en el régimen de incompatibilidad con el cargo de parlamentario autonómico.

En total, son diez diputados electos en las elecciones al Parlamento andaluz, nueve de PP-A y uno de IULV-CA, los que están afectados por ese precepto, ya que actualmente son alcaldes.

Barcelona
El Ayuntamiento asegura que mantendrá el Reglamento lingüístico “aunque vengan jueces y sentencias”
Ciurana (CiU), quinto teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, sostiene que son los pueblos los que hacen las leyes, y no las leyes los que modelan a los pueblos.
Redacción www.vozbcn.com  18 Abril 2012

El equipo de gobierno municipal de Barcelona ha asegurado que no tiene intención de cumplir las leyes, ni tampoco las sentencias judiciales, en relación a una posible suspensión definitiva por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) del Reglamento de Uso de la Lengua Catalana del Ayuntamiento.

Este martes, así lo ha manifestado el quinto teniente de alcalde y responsable local de Cultura, Jaume Ciurana (CiU), en la Comisión de Cultura, Conocimiento, Creatividad e Innovación, en la que se ha aprobado una proposición de urgencia presentada por ERC, que pide el compromiso del Ayuntamiento con el cumplimiento íntegro del reglamento, que excluye el uso del español en las comunicaciones internas y externas.

“La defensa del catalán y del derecho de los ciudadanos de Cataluña a vivir plenamente en catalán es uno de los compromisos asumidos por el Gobierno municipal. Lo mantendremos hoy, mañana y siempre aunque vengan jueces y sentencias“, ha espetado Ciurana, que ha sostenido que son los pueblos los que hacen las leyes, y no las leyes los que modelan a los pueblos, según ha informado Europa Press.

Esta votación de urgencia y las manifestaciones de Ciurana se producen solo un día después de que el Tribunal Supremo haya mantenido en suspenso siete artículos del Reglamento lingüístico del Consistorio por considerar que estos aparatados excluyen el uso del español, lengua oficial, junto al catalán, de la Comunidad. Esta exclusión, sin embargo, no tiene cabida en el ordenamiento legal constitucional y estatutario, tal y como ha dejado por escrito el Tribunal Constitucional.

El PP advierte de la “irresponsabilidad” del Ayuntamiento
Javier Mulleras, representante del PP en la Comisión de Cultura, Conocimiento, Creatividad e Innovación, ha señalado que la regla es innecesaria, y ha censurado la proposición al asegurar que estar por encima de la ley es “una irresponsabilidad y temeridad muy peligrosa”. Los populares, que recurrieron la norma, se han comprometido a fortalecer el uso del catalán si ello no supone excluir el uso del español.

Frente a la posición del PP, el líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella (ERC), ha defendido la proposición (que ha sido apoyada por el resto de grupos locales) que ha presentado al asegurar que, desde su punto de vista, el reglamento lingüístico no supone ninguna discriminación al uso del español. Portabella ha acusado a los populares de “llevar sistemáticamente a los tribunales todo lo que pierden en las urnas“.

Finalmente, Ricard Gomà (ICV-EUiA) ha reivindicado que el catalán sea la única lengua vehicular de la Administración municipal, pese a que existan dos oficiales, y ha instado al PP a “dejar de agredir” a la inmersión lingüística obligatoria en catalán si quiere fortalecer esta lengua; y Guillem Espriu (PSC) ha apuntado que la discriminación positiva del catalán es la mejor herramienta para fomentar su uso y evitar su desaparición, aunque eso suponga la exclusión del uso del español.

El reglamento, aprobado en enero de 2010 por todos los grupos municipales menos el PP, obligaba al uso exclusivo del catalán. En octubre de 2010, tras la impugnación, la sala del TSJC basó su decisión en la sentencia de verano de 2010 del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, que declara ilegal la imposición del catalán que recogía el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006.

Internacional
La Francia de los funcionarios contra la Francia rural y agrícola
Sarkozy ha suprimido 150.000 puestos de empleados públicos en cinco años; esa política le pasará factura en las urnas
juan pedro quiñonero / corresponsal en parís ABC  18 Abril 2012

Antiguo país de agricultores, durante varios siglos, Francia es hoy un país «dominado» por los funcionarios. Esa metamorfosis demográfica perjudica gravemente a Nicolas Sarkozy, favoreciendo a François Hollande, en el duelo final de las elecciones presidenciales del 22 de abril y el 6 de mayo próximos.

En 1975, todavía había en Francia más de 2.1 millones de agricultores. El 2006, apenas quedaban 881.000. Ese hundimiento demográfico tiene un costo electoral devastador.

Entre agricultores y familiares de agricultores, la Francia rural suma unos 3,6 millones de electores, un 8 % del censo. Hace apenas veinte años, ese capital electoral era prácticamente el doble. Nicolas Sarkozy ha perdido 1 o 2 millones de electores «naturales», como consecuencia directa del éxodo rural y la metamorfosis industrial y financiera de la agricultura francesa.

Mientras un sector decisivo del electorado conservador ha decrecido, los dos sectores capitales del electorado socialista han crecido llamativamente durante los últimos treinta años. El núcleo central de su electorado son los funcionarios y los profesionales de la enseñanza. El primer partido obrero de Francia es el Frente Nacional (extrema derecha).

En 1975, funcionarios que trabajan para las administraciones públicas y los servicios públicos de sanidad y educación eran unos 3.7 millones. El 2006, los batallones de funcionarios y empleados del sector público sumaban más de 7.98 millones de empleados pagados por el Estado, electores socialistas en su inmensa mayoría.

Los funcionarios representan el 12 % del censo electoral francés. Los profesionales de la enseñanza representan otro 2 %. 5 millones de funcionarios y 8.5 o 9 millones de profesionales de la enseñanza representan un fondo electoral muy favorable a la izquierda socialista.

Razones de fondo
La hostilidad de los funcionarios franceses viene de muy lejos. Pero también se explica por razones muy recientes.
Históricamente, los funcionarios siempre han vivido del presupuesto público. Y han sido partidarios de los dirigentes autoritarios o favorables a conceder favores a los empleados del Estado. Intentando sanear el Estado francés, Sarkozy ha suprimido 150.000 puestos de funcionarios durante los cinco años de su mandato presidencial.

Los sueldos y pensiones de los funcionarios siguen siendo una de las grandes partidas de los presupuestos del Estado. Intentando sanear esos presupuestos, Sarkozy comenzó recortando el empleo público. Sin renovar los puestos vacantes por jubilación. Esa supresión de 150.000 puestos de trabajo costó a Sarkozy meses y meses de huelgas y huelgas. Y tendrá un costo político capital, en la primera vuelta (22 abril) y en la segunda y decisiva (6 mayo).

La antigua Francia agrícola es hoy un país con un nivel muy alto de burocratización, donde funcionarios y administraciones públicas tienen una influencia política, social y cultural determinante.

La polémica suspende una difusión masiva de coranes en Alemania
La editorial rompe con una organización islamista que pretendía distribuir gratuitamente un ejemplar del libro sagrado musulmán en cada hogar alemán
josé-pablo jofré ABC  18 Abril 2012

Tras la alarma social suscitada por la difusión de ejemplares del Corán por un grupo de salafistas y la creciente presión de las fuerzas políticas alemanas, la empresa que se encargaba de la edición del libro sagrado ha cancelado su contrato con la organización Die Wahre Religion (La Verdadera Religión), liderada en Alemania por Ibrahim Abou Nagie, a quien los servicios de inteligencia alemanes consideran un peligroso predicador.

«La presión de la opinión pública ha sido muy grande, así que preferimos mantenernos fuera —afirmó un portavoz de la imprenta—. Los coranes no serán producidos por nosotros».

Se trata de un importante traspiés de una campaña de publicidad religiosa que pretende distribuir gratuitamente 25 millones de ejemplares del Corán en idioma alemán en Austria, Suiza y Alemania. El objetivo de la campaña denominada «¡Lee! En el nombre del Señor que te creó» es que en cada hogar de los países de lengua alemana haya un ejemplar del Corán, con independencia de la religión que profesen sus miembros.

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De la investidura a la cara dura.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  18 Abril 2012

No hace ni cuatro meses que Rajoy dijo en el día de su investidura como Presidente del Gobierno, allá por el 19 de diciembre del 2011, dijo aquello que sus objetivos eran concentrar todos sus esfuerzos en la creación de empleo, reservar un lugar para nuestros hijos en un mundo que cambia y gobernar desde el diálogo y la transparencia al servicio de unos objetivos compartidos. Igualmente se admitió como bueno el pacto con el PSOE de fijar en el 0,4% el déficit estructural global máximo para las Administraciones públicas a partir del 2020. Nunca se habló de la subida del IRPF ni del IBI. Se afirmó que en el primer trimestre del 2012 se presentaría la Ley de Transparencia, Buen Gobierno y Acceso a la Información pública. Se dijo que la subida de tarifas energéticas no debía recaer íntegramente en los consumidores.

La dura realidad desde aquél día está siendo muy distinta a las buenas intenciones de ese discurso de investidura. Los esfuerzos para la creación de empleo se basan en una tímida reforma de la legislación laboral, criticada por los más conservadores sindicalistas y la izquierda mas ultra, pero que sigue resultando deficiente para flexibilizar el panorama laboral español. Una reforma que pretende fomentar la contratación abaratando el despido a 20 días por año, es decir, la mitad de lo que costaba hasta ahora. Una indemnización que sigue penalizando al empresario y que lo desincentiva para la creación de empleo estable.

Lo de reservar un lugar para nuestros hijos, parece una premonición del futuro de emigración al que esta generación está abocada ante la falta de oferta de empleo en España. El único freno a esta emigración forzosa sigue siendo la muy deficiente preparación en idiomas, básicamente el inglés, que parece la eterna maldición de los españoles por un atávico terror al ridículo o por fobias inexplicables. El caso es que ese lugar no parece que se encuentre en ningún sitio de España, también por la animadversión provinciana a no contemplar la movilidad geográfica y aferrarse al terruño como lugar de residencia y de trabajo.

En cuanto al dialogo y la transparencia, solo basta analizar las últimas comparecencias de Rajoy y de sus Ministros para ver cómo las medidas se toman "a las bravas", es decir, por imposición y Decreto Ley, y sin dar ningún tipo de explicaciones. Aún estamos esperando esas explicaciones por las subidas del IRPF y del Impuesto sobre Bienes Inmuebles. O el tema del "tarifazo eléctrico" o la subida de los carburantes; el transporte urbano (en Madrid casi el 30%); el copago sanitario por receta ya anunciado y en vigor en Cataluña desde hace meses con el apoyo del PP; la segura subida del IVA anunciada por el Banco de España, etc. Ha sido todo un espectáculo de patetismo escénico ver cómo Rajoy huía desencajado por el Garaje del senado, eludiendo a los periodistas otra vez.

En cuanto los Presupuestos Generales del Estado, sus promesas de ahorro se han cumplido en todo salvo en las subvenciones a los Partidos políticos, a los Sindicatos, a las Asociaciones Patronales y a la Casa del Rey. Los salarios y complementos de Sus Señorías siguen siendo de escándalo, así como la golfería de la contratación de hasta cinco asesores por grupo parlamentario a dedo. Toda una declaración de intenciones de que cuando dijo que el esfuerzo debía ser de todos, ese todos excluía a la clase política y a sus enchufados.De la Justicia ni hablo pues ahí siguen en sus puestos los del TC, BIldu y AMAIUR legalizadas y los juzgados colapsados y tercermundistas en sus medios técnicos y de coordinación.

No es de extrañar que tras estos casi cuatro meses España siga deslizándose por el abismo a mayor velocidad y que los inversores nos castiguen con unos intereses cada vez más altos. Nadie se fía de España ni de la voluntad de sus dirigentes, ni oposición, para acometer reformas en profundidad. El problema sigue siendo el mismo, una casta política y una Jefatura del Estado insensibles a la situación y que actúan desde la seguridad de sus bolsillos repletos y de garantía de futuro sin las penurias de sus conciudadanos. Pero esa situación puede llegar a un límite en el que haya una reacción de hartazgo que cuando se produzca sea imparable.

Una historia realmente Real
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital  18 Abril 2012

Para que no haya dudas, aunque nunca voté la Monarquía siempre fui un buen lacayo, pagué mi diezmo y la respeté. Empecé a cuestionarla el 23 febrero cuando el Rey abandonó a los españoles y a España durante 8 horas. Estuvo “missing”, no sé si preparando el Golpe de Estado, preparando su helicóptero o poniéndose los pantalones para regresar a la Casa Real. El golpe de Estado se produjo a las 18 horas y el Rey dio la cara a las 2 de la madrugada. Esto nadie me lo contó, lo viví con especial interés pues yo estaba en las listas “rojas” como delegado sindical nacional y la verdad, un poco “acojonado” pues no vi al Rey inmediatamente salir en televisión diciendo: “Españoles, la Reina y yo estamos con la Democracia”.

Pero puse el punto final con la Monarquía en diciembre de 2010 cuando escribí a mi Rey, -de ahora en adelante, vuestro Rey- Juan Carlos I de Borbón, para notificarle que los derechos constitucionales de mi hija estaban siendo vulnerados sistemáticamente por el PP de Valencia al no permitirle que utilizara el español en el colegio. El Rey ni siquiera se dignó a contestarme personalmente, lo hizo un lacayo, eso sí, un lacayo real en nombre del Rey indicándome que pasaba nota a la Generalidad. ¿Qué pasa, que soy idiota, que yo no sé escribir a la Generalidad?, ¿para eso quiero un Rey?. Ese día puse punto final a la Monarquía.

Así que como la única relación que me une con esa casa es que yo pago su luz, sus gastos, sus caprichos y sus cacerías, puedo pensar lo que quiera, porque de momento eso no está prohibido en España. ¿O sí?. ¡Ah si! Lo que está prohibido es expresar en voz alta lo que uno piensa.

Con el tema de la Monarquía siempre me he dejado llevar por la opinión de uno de los periodistas más cultos de España, Federico Jiménez Losantos. Cuando él habla de la Casa Real coincide también con lo que yo pienso del PP: “No es bueno, pero es lo menos malo que hemos tenido, aunque ello no lo convierte en bueno”. Federico Jiménez es una de las personas que más lee y más documentadas de España; es un erudito. Lo que no sé es como le queda tiempo para devorar artículos con una vida laboral tan intensa.

Quizás con los últimos acontecimientos Reales no sé si la opinión de Federico Jiménez habrá cambiado, pero la mía seguro que sí. Ya no estoy seguro que la Monarquía –y de paso el PP- sea lo menos malo para España.

Para poner la guinda al pastel, en las últimas fechas, la Casa Real nos ha robado literalmente. Además, con la que está cayendo, vuestro Rey se ha ido de cacería al hemisferio sur con los negros, la Reina con los griegos, Cristina y Urgandarín a EEUU, porque aquí ya no queda a donde robar, y Froilán se pega un tiro.

Si hablamos de esa estupidez –que ya me está cansando- llamada “igualdad”, quiero que a la infanta Cristina la imputen penalmente al igual que hacen con cualquier mujer de cualquier españolito en las mismas circunstancias.
Respecto al Rey, no deseo que abdique, quiero que se le destrone porque con Fernando VII ya tuvimos bastante en España. Juan Carlos primero –y último- con sus tonterías de ser un Rey republicano y simpatizante de los paranoicos autonomistas ha dejado el reino de España haciendo aguas por toda partes. Los malnacidos Etarras pidiendo la independencia del Reino de España, los Catalufos poniendo banderas republicanas y quitando la bandera del reino de España, y mientras... el Rey asesinando elefantes.

Respecto a Marichalar... ¿Te acuerdas de esa madre que pegó un tortazo a su hijo porque le contestó mal?. Le quitaron judicialmente a su hijo. ¿que le hubieran hecho si su hijo hubiera cogido un rifle y se hubiera disparado? Pues justo eso quiero que hagan con Froilán, que lo separen de los padres y se hagan cargo los Asuntos Sociales.

Hablando de disparos, no me negaras que esta Casta Real no es un disparate. Juan Carlos I a los 18 años le disparó un tiro a su hermano Alfonso, que era el heredero legítimo de la Corona. Posteriormente debía reinar Juan de Borbón, su padre, y por maniobras políticas que nunca llegué a comprender, Juan Carlos I heredó la Corona dejando también a su padre sin la posibilidad de reinar. Juan Carlos I, alguien que nunca debió gobernar España, está gobernando. Lo de gobernar lo digo por decir algo.

Lo único que gobierna bien la Casa Real son sus cuentas financieras. Alguien tendrá que explicar como es posible que con una asignación de 10 millones de euros al año haya amasado en 30 años la fortuna más grande de España.

Y si todo lo que te he contado, te parece poco, pues debo recordarte que el Rey Juan Carlos I es la única herencia franquista que perdura en nuestros días. No lo hemos elegido los españoles, fue impuesto por Franco y además, ni defiende España ni a los españoles. Es como si fuera un Rey autista, un Rey que va a la suya.

Realmente así lo pienso y así lo digo

Los que tenemos que ayudar
Quien contribuya con muchos impuestos, tendrá que pagar los servicios; quien pague poco, los tendrá gratis
andrés freire ABC Galicia  18 Abril 2012

El reino amenaza ruina y los buitres nos rodean, ansiosos de hacer dinero con nuestro desfalco. Las autoridades revisan los presupuestos y no saben dónde más reducir gastos. Y angustiados ante la última remontada de la prima de riesgo, han decidido recortar 10.000 millones a golpe de tijera en Sanidad y Educación.

O noso presidente, don Alberto, ha dejado caer algo que nos informa por dónde van a ir los tiros. Ha dicho que va a pedir «ayuda» a aquellos que tienen más, sugiriendo que las rentas más altas han de empezar a pagar por los servicios públicos que usan. Lo llaman «copago» cuando se trata de Sanidad, pero una voz más exacta sería la de «repago». Al cabo, aquello que nos obligan a pagar ya lo estamos pagando con nuestros impuestos… Al menos eso nos explican cuando Hacienda nos saquea cotidianamente.

Pero la socialdemocracia gusta de eufemismos. Y cuando Feijoó sugiere que va a pedir «nuestra ayuda», o cuando nos hablan de solidaridad, olvidan que ninguno de ambos conceptos puede usarse para denominar algo que va acompañado de la obligación y la amenaza. Las personas a las que van a pedir ayuda no están en condiciones de negarse. Habrá penas y castigos para aquel que rehúse hacerlo.

Y lo peor es que esta sugerencia de Feijoó se apoya en la misma extendida demagogia que nos ha traído a la ruina. Los políticos nos explicarán que «solo pagarán las pensiones/rentas más altas», que «continuarán las políticas sociales», demostrando así «sensibilidad social». Un observador cínico resumiría la situación de otro modo: Quien contribuya a Hacienda con muchos impuestos, tendrá que pagar los servicios sociales; quien pague poco o reciba ayudas sociales, los tendrá gratis. Y los «socialistas de todos los partidos» —Hayek dixit— aplaudirán estas medidas como progresistas. Los populares, que gustan de presumir de socialdemócratas avanzados, aplaudirán con más entusiasmo.

Y usted, señor lector, que no es rico, pero que posiblemente sea considerado como «renta alta» por la administración, tendrá que ver cómo aquellos que no trabajan, aquellos que apenas aportan al gasto común, seguirán recibiendo gratis aquello mismo que usted financia vía impuestos y, en breve, vía repago. ¿Para qué, entonces, trabajar, estudiar, luchar por un ascenso? Quien haga eso, entrará en la cada vez más reducida lista de los paganos, cuando tiene a su alcance —si decide abrazar la indolencia— una renta mínima que le permitirá sobrevivir sin trabajar, y una miríada de ayudas sociales a las que acceder con un poco de savoir faire administrativo. Pero usted, señor lector, parece rico. Y el estado en breve solicitará de su «ayuda» con un tono, sospecho, parecido al de las ofertas irrechazables que hacía Don Corleone.

Ratifica la sentencia de la Audiencia de Barcelona
El Supremo condena a Losantos a pagar 60.000 euros a ERC
El juez obliga a 'El Mundo' a publicar el "encabezamiento, fallo y los tres últimos párrafos del Fudamento Jurídido tercero" de la sentencia
Redacción Cataluña. Periodista Digital  18 Abril 2012

El Tribunal Supremo (TS) ha ratificado la sentencia de la Audiencia de Barcelona de 2009 que obliga al periodista Federico Jiménez Losantos a indemnizar a ERC con 60.000 euros por atacar su honor.

El Alto Tribunal ha rechazado así el recurso de casación que el locutor de esRadio y columnista de 'El Mundo' había presentado contra la sentencia emitida en primera instancia. Tras la decisión de la Audiencia provincial, los dirigentes de ERC anunciaron que destinarán los 60.000 euros a entidades que promueven el uso de la lengua catalana.

"REQUISA DE ARMAS"
La sentencia de la Sala Primera del Supremo, presidida por el magistrado Xiol Ríos, ha resuelto así un caso que comenzó con la demanda que interpuso ERC "en protección de su derecho al honor" por un artículo que Losantos publicó el 4 de octubre de 2007 en 'El Mundo' titulado "Requisa de Armas" a raíz de las detenciones de dos militantes del partido independentista.

El artículo tildaba de "prototerroristas" a los militantes de ERC y advertía de que en su sede "hay o puede haber armas", a raíz de la detención de dos militantes de las Juventudes de ERC (JERC) por enviar al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, una fotografía suya con un tiro en la frente y una bala.

Así, el Supremo considera que las acusaciones a ERC de amedrentar e incluso "matar a adversarios políticos", y de que ERC tiene instalados entre sus cargos directivos "pistoleros sin arrepentir de Terra Lliure" son imputaciones inequívocas de delitos graves sin que existieran condena penales, "lo que supone", dice el juez, "un agravio innecesario de la dignidad o el prestigio del partido político".

NO OBLIGA A PUBLICAR TODA LA SENTENCIA
Este es el motivo por el que el Supremo considera que no puede primar la libertad de expresión del periodista Jiménez Losantos cuando se pondera la colisión de los dos derechos fundamentales: derecho al honor y libertad de expresión.

El Alto Supremo tan solo ha estimado una parte del recurso del periodista en lo relativo a la publicación de la sentencia. En lugar de publicarla íntegramente, se reduce al "encabezamiento, fallo y los tres últimos párrafos del Fudamento Jurídido tercero de la sentencia de la Audiencia".

Amenaza terrorista y justicia aterradora
Nota del Editor  18 Abril 2012

Después de haber sufrido el insulto judicial del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cualquier otro disparate judicial parece una simpleza.
Y si alguien piensa que la justicia es independiente, racional, justa, rápida o que tiene algún otro atributo de calidad o virtud, solo tiene que pensar como llegan a esos puestos, bien por una oposición (trámite irracional donde los haya) bien por enchufe (tercera vía) y añada también la irresponsabilidad de sus sentencia, total una especie de derecho de pernada.

Total que podríamos ahorrarnos todo el tinglado, una simple lotería o jugarse a los dados los pleitos daría mejor resultado.

Y los amenazadores filoterroristas, de rositas. No olvidemos el viaje que hizo uno de ellos para negociar con los terroristas para que dejasen su Cataluña fuera de su assesinas acciones a cambio de su apoyo.

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