AGLI Recortes de Prensa   Viernes 20 Abril 2012

Según el profesor Huerta de Soto
'El secreto para salir de la crisis es dejar a los mercados libres'
DANIEL MARÍN ARRIBAS www.gaceta.es 20 Abril 2012

Tras la expansión crediticia sin respaldo de ahorro real la economía se descoordinó. La crisis es el inicio de la recuperación y las autoridades públicas deben promover un marco institucional flexible que fomente el reajuste entre los agentes.

Con el motivo del 100 aniversario de la publicación de la obra del economista austríaco Ludwig von Mises, “La teoría del Dinero y del Crédito”, el catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Jesús Huerta de Soto, fue invitado ayer por la Fundación Rafael del Pino para dar una ponencia sobre un tema de gran actualidad: 'Las crisis financieras'.

Bajo el título “Crisis financiera, reforma bancaria y el futuro del capitalismo”, dio una clase magistral a todo el auditorio sobre las causas y las consecuencias de los ciclos económicos, así como de las medidas que se deben aplicar para salir de ellos.

¿Qué nos ha llevado hasta aquí?Lejos de lo que comúnmente se piensa, el origen de la crisis no se halla en una falta de regulación, sino que se encuentra en un exceso de ella. El profesor Huerta de Soto, explicó que el trasfondo de todo está en el incumplimiento sistemático de los principios generales del derecho por parte de las entidades financieras al no respetar un coeficiente de caja del 100% y adueñarse, atentando contra el derecho de propiedad, básico de una economía de mercado, del dinero de sus clientes.

Este hecho, ya ha sido denunciado a lo largo de la historia por millones de economistas y juristas desde que los escolásticos españoles del siglo de oro se dieran cuenta de que los nuevos préstamos que concedían los banqueros con cargo a los depósitos de sus clientes, era dinero que pasaba a formar parte de la masa monetaria y pervertía la información de los precios que servía para el cálculo económico de los empresarios y la coordinación de los agentes que intervenían en el mercado. Huerta de Soto, además, avisó de que tal acción supone varios delitos penales tales como el de apropiación indebida o estafa.

No obstante, aunque los argumentos jurídicos sean contundentes, los economistas de las dos principales corrientes modernas (Keynesianos y Monetaristas) no han sabido apreciar las consecuencias económicas que se generan de ello. Huerta de Soto afirmó que su agujero teórico principal se basa en desconocer la teoría del capital de Eugen Böhm Bawerk. El éxito de la misma está en observar la economía como un proceso dinámico por etapas y no un conglomerado de agregados macroeconómicos que describen una realidad estática.

La Escuela Austríaca de Economía, de la que es máximo exponente mundial el profesor Huerta de Soto, sí aplica los conocimientos de Bawerk para estudiar el mercado, y por lo tanto es capaz de ofrecer una imagen más nítida y precisa de lo que ocurre cuando se da una expansión crediticia a partir del dinero creado de la nada por las entidades bancarias y orquestada por un banco central que mantiene los tipos de interés artificialmente bajos.

El nuevo dinero puesto en circulación en forma de préstamos acciona tres mecanismos que el profesor Huerta de Soto explicó con gran detalle. El primero de ellos es el incremento del valor actual de la corriente futura de flujos de caja de los bienes de capital como causa de la bajada de tipos de interés, dando a entender a los empresarios que la preferencia temporal de la sociedad ha disminuido y por tanto se puede encaminar hacia proyectos de inversión más alejados de la etapa de consumo final y más capital intensivos. El segundo es la disparidad entre los beneficios de las empresas de las distintas etapas. Así, el de las más alejadas del consumo se incrementa y el de las más cercanas se reduce. Y por último, el denominado “efecto Ricardo”, que consiste en que al reducirse los precios de los bienes de consumo, suben los salarios reales y entonces incentivan a los empresarios para sustituir la mano de obra por bienes de capital.

Estos tres mecanismos ensanchan y alargan la estructura de producción de la sociedad, que sería sostenible, si se hubiera hecho con ahorro real y no con dinero creado de la nada. Los tipos de interés al no reflejar la preferencia temporal en la expansión crediticia de tipo intervencionista, origina que, por un lado, mientras los empresarios están invirtiendo en procesos cada vez más complejos, por el otro, los consumidores están demandando más productos. Es decir, se están llevando a cabo proyectos de inversión erróneos y los beneficios obtenidos son tan ficticios que según vienen en la época de auge, se van en la época de recesión con la misma intensidad. El profesor Huerta de Soto sentenció: “En la burbuja se produce una descoordinación generalizada” de todos los agentes económicos.

Crisis y recesión Tarde o temprano el crédito cesa y el precio de los bienes de consumo se incrementan más rápido que el de los de capital como consecuencia de que el ahorro no era real y los tipos de interés no representaban la preferencia temporal de los agentes. Es por tanto que se producen los tres efectos antes descritos de forma inversa. Además, el mercado ha logrado descubrir los errores de descoordinación y se desencadenan otras tres fases. La primera, una crisis financiera. De la noche a la mañana todo el sistema bancario se vuelve insolvente debido a que sus activos han disminuido su valor hinchado y el pasivo sigue conservado la misma cantidad de deuda. La segunda etapa es la recesión económica en la que los agentes se percatan de su error, luchan por salvar lo poco que puedan y por reorientar sus recursos hacia nuevas actividades productivas, y comienzan a tomar medidas para desapalancarse y saldar sus deudas. Y por último, la tercera etapa, que consiste en una crisis presupuestaria en la que los políticos deben rebajar el nivel de gasto público para ajustarse también a las nuevas circunstancias.

¿Cómo salimos de esta?Jesús Huerta de Soto llamó al optimismo indicando que la crisis es una situación en la que se descubren los errores y se empiezan a subsanar. Es el inicio de la recuperación si las fuerzas políticas no lo impiden. Por lo tanto, indicó que “el secreto para salir de la crisis es dejar a los mercados libres”. La flexibilidad y las facilidades de reajuste a las nuevas circunstancias deben ser la clave. Y en cuanto a la economía financiera, los bancos centrales deben ser abolidos y se debe establecer el coeficiente de caja del 100%. Además, de cara a garantizar la estabilidad de la moneda, también abogó por volver al patrón oro.

En cuanto al problema de la deuda pública el profesor propuso una medida que de forma parecida ya expresó el economista norteamericano Irving Fisher en el siglo pasado. Ésta, sería monetizar los depósitos de los clientes de las entidades financieras y hacer la operación con cargo a la deuda pública que tienen en su haber. Estos títulos se cancelarían y se obligaría a los bancos a mantener los depósitos a la vista sin encaje alguno.

Cataluña
Sociedad bilingüe, escuela bilingüe
Antonio Robles Libertad Digital 20 Abril 2012

¿Qué tienen en común la expropiación de YPF (Repsol), el fervor electoral por el partido Nazi en los años treinta, o la denuncia por expolio fiscal y exclusión lingüística de los gobiernos nacionalistas de Cataluña? Un viejo conocido de infausta memoria para Europa, el nacionalismo. ¿Por qué?

Aguanten un poquito, déjenme que vaya antes al Teatro Goya, de Barcelona. El próximo sábado, 21 de Abril, a las 11 de la mañana todos los ciudadanos estamos convocados en su espacio para defender la libertad lingüística y el cumplimiento de las sentencias judiciales que obligan al Gobierno de la Generalidad a introducir al español como lengua docente en la escuela. Aunque parezca que ese teatro, el próximo 21 de Abril nada tenga que ver con la pregunta, verán que en realidad la explica entera.

No se trata sólo de mostrar la indignación contra un Gobierno por incumplir sentencias firmes del Tribunal Supremo, sino también de hacer visible el rechazo al racismo cultural del poder nacionalista por parte de la sociedad civil amedrentada y negada por él.

La empresa es de tal envergadura, la exclusión ha llegado tan lejos y el desprecio por las reglas de juego tan evidentes que ya no puede haber disculpa alguna de ningún partido constitucionalista para no sumarse al acto. La voluntad de los convocantes ha sido llevar a cabo un acto unitario que incluía a los dos partidos nacionales que defienden los mismos principios de libertad lingüística y respeto a la separación de poderes: PP y UPyD. A la hora de redactar este artículo, el PP se ha sumado y UPyD ha publicado una nota donde excusa su asistencia.

Volvamos al por qué inicial. Las indemnizaciones económicas que el Tratado de Versalles de 1919 impuso a Alemania en concepto de reparaciones de guerra, fueron convertidas por Adolf Hitler en la disculpa para inflamar el nacionalismo de los alemanes, ganar su favor electoral y justificar todos sus abusos. Así llegó al poder. El populismo y la demagogia nacionalista de la peronista, Cristina Fernández Kischner, son la única coartada de la expropiación de YPF (Repsol). El Nobel Mario Vargas Llosa ha puesto el relato de la manipulación de fondo: "una opción nacionalista para enmascarar una realidad: la crisis económica que afecta a su país". La misma sucia jugada que llevó a la dictadura militar de Videla a la guerra de las Malvinas. ¿Acaso no está fundamentada en la misma manipulación de nazis y peronistas la acusación de expolio fiscal por parte del nacionalcatalanismo? ¿Qué diferencia hay entre el "España nos roba" y el "Francia nos roba" de Hitler? ¿Qué diferencia hay entre estas dos sucias maneras de manipular las emociones tribales de los ciudadanos, de la disculpa de la señora Kirchner cuando se pavonea de "recuperar la soberanía nacional de los recursos energéticos"?

Tiempos históricos distintos, objetivos diferentes en latitudes diferentes, pero los tres formalmente cortados por el mismo patrón: manipular los sentimientos nacionales y, desde ellos, llevar a cabo tropelías genocidas en el caso de la Alemania nazi, sueños soberanistas adobados de exclusiones lingüísticas, en el caso del catalanismo, y abusos de corte mafioso en el del peronismo argentino. Sería escandalosamente frívolo y una afrenta a las víctimas del holocausto, comparar los fines, el alcance y las consecuencias de unos y otros. Pero completamente legítimo si hablamos del mecanismo manipulador que a unos y a otros les ha permitido conseguir sus distintos fines.

Volvamos al Teatro Goya. No debería haber disculpa alguna para rechazar la participación en este acto unitario. La defensa de lo que nos une, no puede reducirse a un eslogan. Es hora de que los movimientos tácticos partidistas de unos y otros cedan ante el bien común de los españoles.

Llegará un día en que, en una sociedad bilingüe, nadie ose negar una escuela bilingüe. Es tan injustificable, desvergonzado e intolerable, que sólo en una sociedad envenenada de nacionalismo puede colar semejante injusticia. A esa pandilla de caraduras que niegan a los hijos de los demás lo que no tolerarían que negaran a sus hijos, se les debe plantar cara, perderles el respeto, demostrarles nuestra superioridad moral. Y una buena ocasión nos la da este acto convocado bajo el lema: "Una sociedad bilingüe, una escuela bilingüe". Tan de cajón, que cuando dentro de unos años los libros de historia nos expliquen que hubo un tiempo en Cataluña donde una pandilla de catalibanes lograron excluir de la escuela la lengua común de España y mayoritaria de los catalanes, nadie de entre los que nunca lo vivieron podrá comprender cómo fue posible semejante abuso; y quienes lo hubiéramos sufrido, nos preguntaremos por qué fuimos tan cobardes.

Así que, ahora que aún no ha llegado ese tiempo de lamentos por haber permitido el mal, ahora, repito, tenemos en nuestra mano combatirlo. Sumémonos a los convocantes y llenemos el Teatro Goya. Así es como se construye la humanidad.

Intoxicación bilingüe: ¡ que no queremos que nos impongan lengua regional alguna !
Nota del Editor20 Abril 2012

A ver si de una vez se enteran: No queremos que nos impongan lengua regional alguna. Queremos estudiar en español. No queremos que nos mezclen en clase con hablantes de lenguas regionales que nos obliguen a aprenderlas. Que tener lenguas regionales en la administracion, en la educación, en la industria, en el comercio, es un disparate, un despilfarro.

Que no nos oponemos a que quien quiera hable su lengua regional, pero nos oponemos a que ello implique que nosotros tengamos que perder nuestra libertad y derechos de no querer saber nada de ellos ni de sus lenguas regionales.

Que no queremos que nos excluyan de nuestra ciudadanía, que nos quiten nuestros derechos como ciudadanos libres porque no hablamos lenguas regionales, porque hablamos el idioma español.

Que si no derogan todas las leyes sobre lenguas regionales seguiremos hundiéndonos en la miseria, y los profesionales de la politica viviendo a nuestra costa.

Y ya basta de la idiotez de hablar de sociedad bilingüe, salgan a la calle y escuchen a la gente: oirán cientos de lenguas.


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ETA no dispara pero sigue armada
El Editorial La Razón 20 Abril 2012

Seis meses han transcurrido desde que ETA anunció su decisión de poner fin a la violencia terrorista. En este tiempo, la banda, que dio por comenzado un tiempo nuevo, ha mantenido en silencio sus pistolas, pero las ha conservado, ha preservado su actividad clandestina y ha acentuado su tutela sobre los pasos de sus representantes legales. Sin duda, que no hayamos tenido que lamentar nuevas víctimas es algo de lo que cualquier persona de bien debe felicitarse, pero el conocimiento de ETA y su mundo y, sobre todo, un análisis pausado de sus actuaciones y discursos, conducen no ya a la prudencia, sino al escepticismo.

Sencillamente, no creemos a ETA, porque su historia está plagada de burlas y el presente alimenta la sospecha. La banda no ha anunciado su desaparición ni su desarme y, por los informes policiales publicados en LA RAZÓN, mantiene una actividad preocupante en el sur de Francia, aunque su capacidad operativa esté mermada. En este medio año, el cambio político ha afectado de forma positiva a la lucha antiterrorista. Con Jorge Fernández Díaz en el Ministerio del Interior, la firmeza ha desactivado un clima político y judicial equívoco y laxo que propició el mayor poder institucional para la banda en su historia y su acceso a importantes fuentes de financiación. Con el PP se recuperó el único camino posible para un Estado de Derecho, como es la derrota policial de los terroristas, la Justicia y la cercanía con las víctimas.

Hay, sin embargo, una izquierda equidistante dispuesta a pagar un precio por la paz y a situar en pie de igualdad a un Gobierno democrático con un grupo de asesinos. Los activistas de la «Zeja», así como los habituales intelectuales progresistas, reclamaron ayer mismo al Ejecutivo que dialogue con ETA para alcanzar la paz. La sociedad española aspira, desde luego, a un desenlace definitivo del terrorismo, pero a uno del que nos podamos sentir orgullosos y no a uno que nos avergüence y que justifique medio siglo de asesinatos. Es ETA la que debe dar los pasos necesarios, que ya saben cuáles son, y no los demócratas. Hace meses, la banda apostó por un movimiento táctico dentro de una estrategia de alcance electoral, sin cesiones de calado ni irreversibles, y sin apartarse de su discurso más ortodoxo.

Pero la amenaza persiste. El Gobierno está obligado a actuar sin descanso hasta la derrota total del terror, como ha hecho hasta ahora, como demuestran los trece etarras detenidos en este medio año. Ahora más que nunca es fundamental no cometer errores, renunciar a los atajos y mantener el rumbo. La unidad de los demócratas en torno al Gobierno es clave y, en este sentido, la deriva de los socialistas vascos no ayuda. No caben ingenuidades ni hay espacio para políticos menores. En los próximos meses el desafío terrorista-soberanista nos pondrá a prueba.

Próxima batalla: la historia. La mentira une a izquierda y abertzales
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 20 Abril 2012

Los abertzales imponen su relato como historia. La izquierda lo da por bueno, con el PSOE a la cabeza. Y el centroderecha paga sus culpas de años de cómoda pasividad. Víctimas, los jóvenes.

Los recortes no llegan a todas partes (ni tienen por qué llegar). El consejero de Educación del Gobierno de Navarra, José Iribas, ha explicado que su Gobierno distribuirá a los centros y a los alumnos "medios y recursos que les faciliten conocer la historia", refiriéndose a la guerra de 1512. Porque todo el mundillo abertzale se ha movilizado para convertir en instrumentos de propaganda las campañas militares y los acontecimientos políticos de 1212 y de 1512. Y aunque se han gastado mucho tiempo, dinero y energías, teóricamente, en responderles, la verdad es que por diferentes razones ante la opinión pública la operación les va bien. Muchos lugares comunes, manipulaciones y simples falsedades han calado en la sociedad. De lo cual hasta ahora al menos unos son culpables por acción, otros por torpeza, no pocos por cobardía y complejos y, quizá, algunos lo seamos por omisión. También llamada hastío.

Lo del hastío se lo digo yo que, obviamente, no tengo ni idea de qué pasó en 1512. Ni por supuesto de 1212, qué voy a saber yo de historia de esos siglos. Aquí, en esta bendita tierra, de historia los que saben y sientan cátedra son opinadores, propagandistas, accionistas, parientes, políticos, abogados, curas y algunos descendientes del clero, cómicos, actores, faranduleros, peritos, contables y dibujantes. Eso sí, en abundancia. Casi todos los más inesperados, y por supuesto los esperados, pero no los que deberían, se han puesto a opinar, que no a informar, sobre aquel siglo XV tan agitadillo, tal es el poderoso saber de maestros, euskaltarras, elegidos por el dedo privilegiado del poder mediático, sumisos a la verdad oficial o a la mentira oficiosa, plumíferos, altos cargos jubilandos, amos de casa, definidores de dogmas y eruditos locales. Eso sí, por delante o por detrás con sostén y dinero público o semipúblico. Durante demasiado tiempo no "aunque" fuese para ampliar el dominio de la versión abertzale y de sus variantes encubiertas, sino precisamente "porque" era para eso. Qué hay más políticamente correcto y aplaudido según dónde que renegar de la búsqueda de la verdad y aceptar la imposición. Por eso, la verdad, hay que entender la tentación del hastío: cuando los que podían y debían intervenir no lo han hecho o lo han hecho poco o en sentido contrario, que no se quejen luego de las consecuencias. Hastío, ya les digo.

Pero la carne es débil, hermanos, y oír y leer sandeces a cuenta de la variedad de interpretaciones es algo que resulta particularmente molesto. Porque a menudo quien opina ignora (o quiere ignorar) los hechos, que esos no son opinables. Ya, ya se que siguen por ahí el eterno combate progremarxista contra lo que llevan más de medio siglo llamando "historia evenemencial", pero es que mientras que es plenamente legítimo que se interpreten de modo diferente los sucesos (quien los conozca), es pura y simple manipulación que primero se fije la interpretación, y luego en función de ella se administren los sucesos, y esto por personajes que a menudo jamás han visto un documento, o no han tenido capacidad de entenderlo, o sencillamente ponen la ideología sobre ellos. Con el éxito añadido e inconcebible de haber empapado el vocabulario y la visión de las cosas también de los supuestos rivales. Por eso (y no es cuestión de recortes, sino de décadas) en el terreno de las ideas y la memoria van ganando.

El Gobierno foral dice que divulgará, o que ya está haciéndolo, "los hechos históricos". Poderosas empresas, grandes y pequeñas instituciones, personalidades y no tan poderosas personas tienen el mismo deber y el mismo compromiso, por diferentes razones. Y sin embargo no lo hacen...

El hecho es que en 1512 hubo una guerra, no sólo en Navarra, y que su resultado fue el derrotado de Francia, de sus súbditos los Albret y de una parte de uno de los bandos en la guerra civil que Navarra arrastraba desde hacía casi un siglo. Allí ni se habló de nacionalismos, ni desde luego de Euskalerrias.

¿Fue una guerra internacional? Por supuesto, y en ella Fernando el Católico, rey de Aragón y regente de Castilla, tuvo el apoyo de Inglaterra (los ingleses intervinieron desde el Cantábrico) y de sus aliados italianos (puesto que, como siempre en aquellas décadas, el principal escenario diplomático y militar fue Italia). Aunque militarmente hubo una campaña castellano-aragonesa con apoyo beaumontés y anuencia de parte importante de los agramonteses en territorio navarro, sobre la que en breve aparecerá publicada una monografía novedosa, la decisión última de todo había tenido ya lugar en la batalla de Rávena. Vayan ustedes a las fuentes oficiales o a las abertzales e infórmense, ya que ellos son los que cobran por saber de esto.

¿Fue una guerra civil? Desde luego, para el reino de Navarra, fue el último coletazo de un siglo desastroso. ¿Con buenos y malos? En fin, a mí me tienen que explicar cómo los buenos buenísimos beaumonteses de tiempos de aquel simpático príncipe y torpísimo político Carlos de Viana de repente se convierten en malos malísimos. Y viceversa con los agramonteses, sin que nadie haya llegado a aclararme, ni desde el nacionalismo ni desde el napartarrismo, qué hacía Pierres de Peralta urdiendo el matrimonio de Isabel y Fernando, o en qué andaba pensando Juan de Jaso, en vez de morir envuelto en la ikurriña. Ah no, que no había ikurriña. Por cierto, tampoco la bandera navarra de 1910, malhaya la ignorancia oficial. En fin, el de Javier había estudiado donde ninguno de sus enemigos (ni los de entonces ni de los de ahora), y seguramente por eso podía entender más las sutilezas del hijo listo de Juan II. Buenos y malos, pues no, salvo para propaganda de masas.

El portavoz del PSN-PSOE, Pedro Rascón, se ha servido ilustrarnos con su idea de que "en este momento nadie discute que estemos hablando de una conquista, vale, nos conquistaron, cabría decir que entre los conquistadores buena parte de las tropas eran guipuzcoanas o vizcaínas". Lo segundo es, por supuesto, totalmente cierto, pero nada especialmente significativo ya que los castellanos, una vez pacificados la provincia y el señorío de sus respectivas banderías, fueron fieles súbditos de la Corona. Lo primero es, además de falso, una muestra de lo hondo que ha calado la propaganda. Porque sólo militarmente puede hablarse de conquista, ya que Navarra, huidos sus reyes franceses, se entregó al rey Fernando, hijo de un rey de Navarra, a través de sus instituciones y en condiciones extremadamente generosas. Y lo de "nos" conquistaron, supone tanto como identificarse con los derrotados de una guerra sólo en parte civil de hace 500 años. Yo, la verdad, de recomendaría que leyese una cosita que escribió sobre esto un tal Antonio de Nebrija, y todo lo mucho que se escribió entonces y después sobre una apasionante polémica jurídica y filosófica. Apasionante sólo si uno, antes, conoce los acontecimientos, claro.

Las palabras son muy importantes. En el mismo Parlamento, la portavoz de NaBai, Nekane Pérez, ha dicho claramente que "si se está tratando el tema como una conquista y no como una anexión, ya era hora". Tal es desde hace mucho la intepretación de los hechos: una Navarra libre, próspera y feliz hasta 1512 (ja), madre de Euskalerria y Estado soberano (ja ja), fue conquistada por la fuerza y anexionada por un Estado extranjero, de tal modo que Navarra puede ser considerada una colonia desde la entrada del duque de Alba, y sujeto oprimido y necesitado de liberación desde entonces. Por eso, en especial, es llamativo y triste que a veces desde el Gobierno y desde su supuesto entorno político, social y cultural, y hasta con su dinero, se de por buena la palabra "conquista", sabiendo que es vehículo de una interpretación falaz y puerta de entrada de quienes sí quieren suprimir la libertad presente de Navarra. Qué fatiga tratar con todos ellos, unos por insistentes, otros por ignorantes, algunos por cobardes.

Pasé la semana de Pascua releyendo con gran gusto los tomos de la Historia de España de Menéndez Pidal sobre los siglos XIV y XV, y la estupenda monografía del último Julio Valdeón sobre los Trastámara, una "alta divulgación" y un esfuerzo de síntesis superándose a sí mismo en fondo y forma e integrando las distintas interpretaciones. Un lujo, como digo, uno de los placeres de esta vida por los que no hace falta que a uno le paguen ni le den puntitos (tampoco lo harían, ni falta que hace, gracias). Amore scientiae facti exules, decían cuando se sabía de verdad, quien debía y quería saberlo, qué era la vida universitaria.

En fin, lo cierto es que el abismo entre la "baja divulgación" emprendida ante el centenario de 1512 por todos los grupos abertzales y por algunas de las instituciones (teóricamente) opuestas a ellos es enorme. En cuanto a eficacia, los abertzales lo están haciendo bien y sus opositores, entre refutaciones confusas y propaganda cara, no tanto. Desde el punto de los contenidos, los abertzales tienen un solo relato, simple y cuajado tanto de silencios como de falsedades, pero eficaz, mientras que frente a ellos no hay nada de similar eficacia e incluso se hacen, por diferentes lados, concesiones, aceptaciones y demás, por ho hablar de las simples rendiciones parciales y de la financiación pública del (teórico) rival.

El profesor Franco Cardini escribía no hace mucho que "narrar los acontecimientos... del reino de Navarra utilizando conceptos del tipo ´conquista´ u ´ocupación´ española es más y peor que simplificar o confundir: crea una barrera casi insuperable para la comprensión no ya antes de que se formasen los Estados nacionales, sino más bien sin que existiesen, cuando eran sólo uno de los muchos futuros posibles para el futuro de la organización política del continente". Las cosas son así, quieran o no escuchar.

Juan de Albret y Catalina de Foix, humanamente ajenos a Navarra y los navarros, sabían perfectamente que medio reino no los aceptaba y que el reino en sí mismo era una pequeña, pobre, controvertida posesión en práctica guerra civil. No eran tontos, y sabían que Luis XII podía intervenir en su pleito familiar y desposeerlos de sus posesiones familiares (suele olvidarse que esta fue una de las principales razones del segundo matrimonio del rey Fernando: pero que se lo expliquen a ustedes los que por ello cobran), ricas, prósperas y… francesas. Y sabían que si entraban en guerra contra el Papa y contra el rey del resto de España, que conocía bien a los navarros y estaba en relación desde siempre con muchos, de los dos bandos locales, un resultado más que probable era tener que elegir. Pues bien, eligieron, y además acertaron: sus descendientes fueron poderosos señores y, a través de Enrique IV, reyes de Francia. ¿Cuántos hubiesen elegido perder sus posesiones francesas y semejante horizonte por conservar Navarra? Lo único importante que el reino aportaba a la grandeza de su familia en ese momento era el título soberano, que siguieron usando vacío de contenido ya. Así es la vida.

Trasplantar a otro siglo nuestros males puede ser propagandísticamente exitoso, pero es un error. Claro que no había una Navarra soberana, y por la misma razón hablar de ocupación militar, de colonización y demás es simple ruido. Por supuesto, tan mala es una agresión intelectual como una mala defensa, y en eso parece que estamos. Asociar la obra del rey Fernando con la situación de Navarra en los siglos XIX, XX y XXI es, cuando menos, discutible, sobre todo porque las interpretaciones de éstos (y el conocimiento de los hechos) tampoco son uniformes, y ahí los bandos no son los mismos. Entendido desde la realidad del siglo XVI, sucedió lo que sucedió, y con ello Navarra permaneció políticamente unida al espacio que ya cultural, histórica y hasta económicamente le era propio desde hacía muchos siglos. Con guipuzcoanos, vizcaínos y alaveses, por supuesto, como con aragoneses, el resto de castellanos y leoneses, y no con soletinos o bearneses, y con variables fórmulas jurídicas, ninguna de las cuales (ninguna, repito, ninguna) puede sacralizarse, ni colocarse por encima de la realidad que a todas las citadas es anterior y común: España.

La Marcha Nacional Navarra convocada por los abertzales el 16 de junio es una agresión contra Navarra, a la vez contra su identidad presente y contra la verdad de su pasado. Colaborar con ella debe considerarse un acto de adhesión al nacionalismo vasco. Es legal y legítimo, pero también lo será señalarlo y hacerlo con nombres y apellidos, como lo será recordar en detalle qué pasó en aquellos lejanos años, que ni han entendido ni quieren entender. ¿Se hará bien y sin fisuras, por todos los llamados a hacerlo? Me permito desearlo y, a la vez, dudarlo. Pero lo que me permitirán ustedes es que me quede para mí los detalles, sucesos y minucias de aquella época, que sólo parecen interesarnos a muy pocos.

De lo que sí me fío más es del curso de verano en el AGN. El resto… Instituciones, colectivos, empresas y personas llamados a defender la verdad histórica de Navarra no lo han hecho. Era más cómodo dar por bueno y hasta pagar el cuento nacionalista. Ahora que no se queje nadie, y todos a enmendar culpas.

Rebrote de la violencia callejera
ETA: seis meses sin entregar las armas
N.LEÓN www.gaceta.es 20 Abril 2012

Hoy se cumplen seis meses desde que ETA anunciara el "cese de la violencia", pero sin entregar las armas ni disolverse. El Gobierno se mantiene firme y no negocia con los terroristas.

Hoy se cumplen seis meses desde que ETA anunciase el "cese definitivo" de su "actividad armada". Sin embargo, aunque la decisión se mantiene y no han vuelto a cometer actos terroristas, la banda no se ha disuelto ni ha entregado las armas, aspectos necesarios para que se pueda entender como el fin real de la banda.

Tanto Gobierno como víctimas han pedido públicamente desde el pasado 20 de octubre de 2011 a los terroristas y a la izquierda abertzale su disolución real, aunque se mantienen firmes en su posición de no hablar ni con la banda terrorista ni con la izquierda abertzale: lo único que espera de la banda es su disolución.

La violencia callejera sin embargo sigue estando presente en el País Vascos, con actos de 'kale borroka' como quema de contenedores o entidades bancarias. En las últimas semanas ha experimentado un rebrote, a pesar de que el consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, muestre todo su empeño en asegurar que los actos de violencia callejera han desaparecido y que se deben únicamente a "nostálgicos" de la banda.

Una vez descartada la negociación con el Gobierno, ETA y los abertzales centran sus esfuerzos en la política penitenciaria y la situación de los 700 presos de la banda -unos 560 en cárceles españolas-. El Gobierno no cede y la única alternativa pasa por la conocida como 'via Nanclares', seguida por una veintena de presos de la ETA de esta prisión alavesa, que que incluye el arrepentimiento y la petición de perdón a las víctimas, algo que no acepta el conjunto del colectivo de presos etarras.

Sin embargo, su petición final pasa por la amnistía de presos, además de continuas manifestaciones y reivindicaciones a favor del acercamiento de presos y la libertad de los encarcelados con enfermedades graves.

Por la actitud mantenida por el Gobierno parece que los únicos movimientos han venido y vendrán desde los tribunales: el Constitucional ha apoyado la 'doctrina Parot', que obliga a descontar los beneficios penitenciarios del total de las penas impuestas y no del máximo de cumplimiento efectivo.

Además, quedan pendientes dos decisiones de gran calado: una, la ratificación o no por el Supremo de la condena a Arnaldo Otegui, que conllevará su permanencia en prisión o su puesta en libertad, y otra, la del Constitucional sobre la legalidad de Sortu, el partido creado por la izquierda abertzale que fue 'tumbado' por el Supremo.


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