AGLI Recortes de Prensa   Lunes 7 Mayo 2012

Rajoy no da la talla: de las mentiras al deshonor
Roberto Centeno. El Confidencial 7 Mayo 2012

Después de más de siete años en los que Zapatero, Rubalcaba, Solbes y MAFO desataron la mayor catástrofe económica, social, política y moral de nuestra larga historia, el PP y Mariano Rajoy aparecieron como la gran esperanza que arreglaría o, al menos, revertiría una situación que nos llevaba al abismo. En julio de 2011, y por segunda vez en un año, los mercados se cerrarían a la deuda española, lo que significaba que España estaba quebrada, y, ante esta situación desesperada, la UE en vez de intervenirnos -que hubiera sido la opción correcta porque nuestro problema es la clase política y no la economía; es de gestión y no de recursos- hizo lo más cómodo: más madera. El BCE empezó a comprar masivamente deuda española a cambio de limitar el déficit, fijado en una Constitución que nadie respeta. Además, solo se pondría límite al déficit estructural, es decir, al déficit de pleno empleo; y si no existe pleno empleo la regla no es de obligada aplicación y la juerga puede seguir mientras el BCE continúe pagando.

Y desde entonces seguimos igual, endeudándonos hasta las orejas. Según el BdE, a finales de 2011 teníamos una deuda pública de casi un billón de euros, sin contar 100.000 millones de avales ni lo que Griñán y otros puedan haber escondido bajo de la mesa. Si el julio pasado nos hubieran intervenido la salida de la crisis habría sido sencilla; a finales de 2012, con 300.000 millones más de deuda, un millón y medio de parados más y unos intereses de la deuda inasumibles la salida será dramática. Y en este escenario, con España colgando del abismo con la barra libre del BCE como único salvavidas, con la economía desplomándose y el paro subiendo, Zapatero perdió las elecciones, unas generales que Rajoy ganó solo porque estaba ahí. Si en su lugar hubiera estado el Pato Donald también habría ganado, y con 30 escaños más.

Un Gobierno incoherente con la mentira por bandera
Después de siete años en la oposición, después de un año en que la victoria del PP era evidente, la mayoría suponíamos que Rajoy tenía una estrategia clara de salida de la crisis. Pero no era así, no tenía absolutamente nada. ¿Y a qué ha dedicado tan largo periodo? Pues seguramente a relajarse, porque trabajar le cansa mucho. Y a consolidar su poder, lo único que le importa. Y, sin embargo, a la hora de dirigir el PP había demostrado que no daba la talla. Si fue incapaz de poner orden y gestionar su propia casa, ¿cómo iba a poder gestionar España?

Desde el principio ha sido un puro fraude. Si su discurso de investidura fue pura demagogia, el debate trajo el final de cualquier esperanza. Amable y dialogante con todos, Rajoy se puso como una pantera con Rosa Díez, quien le pidió el cambio de un modelo de Estado insostenible y corrupto y una nueva ley electoral que evite que los votos de los nacionalistas valgan cinco veces los de los no nacionalistas. Rajoy negó la mayor. Según él, la corrupción política (la mayor lacra de nuestra democracia) es una falsedad, el modelo de Estado (la esencia de nuestra ruina) no es ningún problema y la ley electoral (que consagra la desigualdad entre los españoles) es perfecta. Demostró, más allá de toda duda razonable, que o es un imbécil o es un falsario consumado.

Después diseñó una auténtica chapuza de Gobierno. Dividió la economía en dos partes irreconciliables, un dislate total consecuencia de su incapacidad para zanjar la riña entre De Guindos, su niño bonito, y Montoro. Resultado: enfrentamientos, contradicciones e ineficacias en un área clave asegurados. Montoro mantuvo a De Guindos completamente al margen de la redacción de los Presupuestos. Más tarde, el resto de ministros fueron elegidos entre amiguetes y leales, completos desconocedores de las carteras asignadas. Los titulares de Educación y Sanidad se enteraron del recorte de 10.000 millones por los periódicos; a la ministra de Fomento le pegaron un recorte mortal sin consultarla siquiera; y, después, Cospedal, ávida de poder, ignoró sus compromisos y multiplicó por tres el déficit permitido. ¿Es éste el Gobierno que va a sacar a España de la crisis?

El problema no es la reducción rápida del déficit, el problema es que se está realizando exclusivamente a costa de la economía productiva y las familias -la última ha sido expoliarnos 4.000 millones en peajes en autovías que ya habíamos pagado con nuestro dinero- mientras se mantiene íntegro el despilfarro. Eso sí colapsa el crecimiento

Más tarde llegaron las medidas, todas contrarias a lo anunciado anteriormente: “Subir impuestos significa más paro y más recesión y eso es inaceptable”; “Jamás implantaré el copago”; “No se subirá el IVA”, etc. Es más, todas ellas son contrarias a lo necesario, expolian salvajemente a la economía productiva y a las familias. El problema de España es otro: desmesura de estructuras inútiles, gasto público disparatado e improductivo y sistema financiero quebrado. No es que Rajoy no recorte, es que lo mantiene íntegro. A Valencia le prestaron 1.022 millones en enero para no quebrar y, como era insuficiente, 1.678 millones más. Este mes necesitará 472 millones adicionales, y solo ha reducido el gasto hasta ahora en 108 millones. Además, 14 CCAA no cumplirán ya el objetivo de déficit. ¿A qué espera el pusilánime de Rajoy para intervenirlas? En lugar de ello, va a entregar 30.000 millones a los despilfarradores. Rajoy ha enloquecido.

Este año, Montoro ha señalado que necesitaremos un endeudamiento adicional neto de 114.000 millones… ¡un tercio del gasto las AAPP, un 50% más de lo que ingresamos y todo para gasto corriente! Y Bankia que acabará costándonos 50.000 millones, más los 16.000 de CAM y los 8.800 de Caixa Cataluña. Y lo que venga, porque los pisos en España siguen siendo un 57% mas caros que en EEUU. ¿Cómo va a sobrevivir España si estamos en manos de una casta política insensata? Y para desinformados o sectarios, que siguen afirmando que el problema es la deuda privada, que sepan que empresas no financieras y familias ya han hecho el ajuste: de un déficit de 120.000 millones en 2007 han pasado a un superávit de 37.000 en 2011.

Necesitamos el rescate ya, antes de que sea tarde
Dice la casta política y su legión de palmeros que no se puede reducir el déficit con tanta rapidez porque ello colapsa el crecimiento e incrementa el desempleo. Esto, que depende de la estructura de cada país y de las causas de sus déficits, es rotundamente falso en el caso de España. El problema no es la reducción rápida del déficit, el problema es que se está realizando exclusivamente a costa de la economía productiva y las familias -la última ha sido expoliarnos 4.000 millones en peajes en autovías que ya habíamos pagado con nuestro dinero- mientras se mantiene íntegro el despilfarro. Eso sí colapsa el crecimiento.

Lo que no se puede es despilfarrar 34.000 millones de euros en duplicidades entre administraciones y no hacer nada; 22.000 millones en Diputaciones inútiles y no hacer nada; 12.000 millones en subvenciones innecesarias empezando por sindicatos de pesebre y partidos políticos y no hacer nada; 10.000 millones en Ayuntamientos duplicados; más de 50.000 millones en empresas públicas inútiles, televisiones sectarias dedicadas a cantar las loas del cacique de turno; tener más embajadas que España; más coches oficiales que EEUU; 500.000 políticos viviendo del cuento y más de un millón de familiares y amigos colocados a dedo y no hacer absolutamente nada. Cada puesto de trabajo en el sector público destruye 2,8 puestos en el sector privado. Y cada puesto de trabajo eliminado permitiría crear 2,8 puestos de trabajo en el sector privado. Por cierto, la cifra desestacionalizada de afiliación a la Seguridad Social muestra una caída de 73.000 personas en abril, 267.000 desde enero. El recorte de las pensiones será el siguiente: hasta un 40% de media como muestran todos los estudios actuariales.

Mientras tanto, el capital extranjero huye de España al ritmo de 20.000 millones de euros al mes desde enero, unos 80.000 millones en conjunto. Y para acabar de arreglarlo, estos necios establecen controles a pagos en efectivo y a las cuentas exteriores, algo que no ha hecho ni Grecia. La impresión más extendida es que España ha entrado en una deriva económica ingobernable, somos portada de FT y WSJ cada poco y nuestro desprestigio es ya mundial. Porque esto no es solo una crisis económica, es mucho más. Tenemos la clase política peor y más corrupta en 200 años, que ha hundido en el lodo el nombre y el prestigio de España, con unas instituciones totalmente desacreditadas y moralmente perversas, empezando por el Constitucional. Nos ha convertido en ejemplo de incompetencia, despilfarro y corrupción. Hay que acabar con esta casta política parasitaria que nos lleva a la ruina, necesitamos el rescate ya y gestores profesionales antes de que sea tarde.

No obstante, si creíamos que solo se trataba de defender los privilegios de la casta política y de la oligarquía financiera nos equivocábamos. Rajoy prometió por activa y por pasiva que sería implacable con los terroristas, y aseguró que exigiría el cumplimiento íntegro de las penas. De golpe, ha decidido acercar el máximo de terroristas al País Vasco para luego traspasar las competencias penitenciarias al Gobierno Vasco y que éste tome la decisión de excarcelar. Después el Gobierno central se lavará las manos diciendo que ya no es competencia suya. Una autentica felonía.

Bajo el certero título de Sin perdón, la líder de UPyD Rosa Díez explicó que “si por la mañana me sentí engañada al conocer la noticia, cuando he leído las explicaciones del ministro me he sentido completamente traicionada como ciudadana”. “Cuando renuncian a exigir que los terroristas pidan perdón, cuando renuncian a exigir a los terroristas que colaboren con la Justicia para esclarecer crímenes impunes, cometen un acto de alta traición”. ¿Qué le va a decir Rajoy a sus nietos cuando le pregunten por qué lo hizo? Nunca olvidaremos y jamás perdonaremos a los traidores.

España: una partitocracia de golfos
Francisco Rubiales Periodista Digital 7 Mayo 2012

Alemania, Europa y el FMI se están equivocando con las recetas que imponen a España porque no la conocen. Creen que España es como Francia, Inglaterra, Holanda o cualquier otro país democrático de Occidente, pero España no es eso sino una partitocracia de golfos habituados a arruinarlo todo, como ya han arruinado las cajas de ahorro, la prosperidad, el Estado de Derecho y buena parte de los valores, principios y decencia que poseía la sociedad.

Para salvar a España no son suficientes el equilibrio presupuestario, el control del déficit y los recortes, unidos a medidas de estímulo que reactiven la economía y la hagan más competitiva. España necesita de una terapia previa diferente y más radical: que la liberen de las bandas de políticos parásitos e ineptos, sin capacidad de liderazgo ni escrúpulos morales, que se han apoderado de los grandes partidos políticos y del Estado y que se instaure en el país una verdadera democracia.

El mundo occidental no es consciente de hasta que punto España está minada por la corrupción y el abuso de poder. Ni siquiera pueden imaginar lo que los políticos y sindicalistas han hecho con el sistema financiero que controlaban, esas cajas de ahorro que eran instituciones sanas y pujantes hasta que los políticos se sentaron en sus consejos y empezaron a desvalijarlas sin piedad. Han construido aeropuertos sin aviones y trenes de alta velocidad sin pasajeros, enriqueciendo a los amigos y embolsándose comisiones secretas. Han llenado las administraciones de familiares y amigos, tirando los billetes públicos como si fueran confetis. Todos los depredadores, saqueadores y despilfarradores se han escapado de la Justicia sin pagar su deuda, muchos de ellos inmensamente ricos, atiborrados de dinero público. No saben que mientras en España subsista una clase política así, ninguna receta tradicional surtirá efecto.

Hay dos ejemplos que demuestran cómo España también en política es diferente. El primero es el descalabro de Zapatero, un dirigente que cosechó un nivel de rechazo ciudadano tan grande que tuvo que ser apartado de la política por su mismo partida para evitar un desastre electoral, que al final se produjo, aunque atenuado. Zapatero destruyó España durante sus siete años de mandato, no sólo en su economía, sino también en su moral, confundiendo, desmoralizando, mintiendo, esparciendo corrupción desde lo público y creando millones de seres que ya no saben distinguir entre el bien y el mal. El segundo ejemplo es el vertiginoso deterioro de Mariano Rajoy, que pierde apoyos a un rítmo fulgurante, como consecuencia de que su gobierno es cobarde, mentiroso e injusto. No sólo ha hecho pagar la factura de la crisis a las clases medias y a los que tienen un puesto de trabajo, sino que ha dilapidado la credibilidad, agotado la legitimidad y frustrado a millones de españoles que le dieron su voto al no atreverse a acabar con el gran cáncer del país, que es un Estado enorme, corrupto, inepto y tan costoso que ningún país podría financiar sin arruinarse.

Los norteamericanos son los únicos que lo tienen medianamente claro: Ellos piensan que España es un país inviable mientras subsistan dos dramas terribles en el corazón del Estado español: el primero es la pésima calidad de sus políticos, egoístas, sectarios, ineptos e incapaces de anteponer el interés general al bien común, más interesados en destruirse mutuamente que en trabajar por la nación y por sus ciudadanos; el segundo es el inmenso coste del Estado Español, probablemente el más irracional y caro de todo el Occidente, dividido en 17 reinos de taifas, con miles de parásitos aferrados a la teta pública y con miles de instituciones y administraciones que realizan el mismo trabajo y que no aportan absolutamente nada al bien común.

En una país normal, la receta que se está aplicando a España funcionaría. Primero hay que reducir los gastos y realizar recortes y reformas que hagan al país competitivo, para después empezar a trabajar para recuperar la prosperidad. Pero en España esa receta no sirve porque cualquier despegue, ajuste o reforma será boicoteado por una clase política dividida e invadida de enfermedades terminales como la corrupción, la avaricia, la golfería y la insolidaridad. Los enemigos de España no están fuera, sino dentro del Estado y quien no se lo crea que analice hoy la política socialista, animadora de la trifulca y del enfrentamiento, o la de los nacionalistas vascos y catalanes, felices de que España se debilite porque así piensan que será más fácil independizarse.

Los socios y aliados de España en el mundo deberían hacer un esfuerzo para entender hasta que punto este país se ha deteriorado en los últimos treinta años. Si no creen en estas tesis, que contemplen las estadísticas y descubrirán con sorpresa que esta España que se autoproclama "democrática" es líder internacional en casi todas las lacras y vergüenzas, campeona de muchas calamidades y dramas: tráfico y consumo de drogas, blanqueo de capitales, despilfarro, arbitrariedad de los grandes poderes, impunidad del poder político, refugio de dinero mafioso, trata de blancas, prostitución, alcoholismo, fracaso escolar, deterioro de la democracia, desprestigio de la clase política, desahucios, destrucción de tejido productivo, desempleo, avance de la pobreza... y un largo etcétera que demuestra, con implacable certeza, que España es un país pésimamente gobernado, una auténtica partitocracia de golfos que más que recetas económicas necesita una inmensa purga que llene las cárceles del país de indeseables y delincuentes con poder.

Voto en Blanco

¿Puedo trabajar para mí?
César Vidal La Razón 7 Mayo 2012

Estamos en plena campaña de la declaración de la renta y sería aleccionador recordar que el contribuyente medio español necesita 124 días de trabajo al año para costear sus obligaciones tributarias.

Como suele ser habitual, los españoles no son iguales y mientras que vascos y navarros –favorecidos por un concierto medieval e injusto que debería desaparecer– entregan menos de ciento veinte días del fruto de su trabajo, el nacionalismo catalán ha logrado que en Cataluña se acerquen a los ciento treinta, creo yo que en justo castigo a su perversidad. Madrid anda en un punto medio, pero, fundamentalmente, porque todavía andamos sufragando los intolerables excesos del alcalde Tutangallardón.

Como quien no quiere la cosa, un trabajador con un sueldo medio de 24.400 euros brutos destina 54 días a pagar el IRPF, 27 al IVA, 23 a la Seguridad Social, 13 a los impuestos especiales y 7 a otros impuestos. En total, hablamos de 124 días y 8.261 euros de media para cumplir con el fisco. Pero la realidad es peor si cabe. Por ejemplo, la empresa del trabajador en cuestión cotiza por él un 29,9% de su sueldo bruto, unos 7.296 euros. Esto significa que, si la citada cantidad se incluyese directamente en el sueldo bruto, el trabajador vería su salario aumentado hasta los 31.696 euros brutos, pero sus obligaciones con Hacienda crecerían hasta los 179 días de trabajo y los 15.557 euros. Hasta junio, no ganaría un céntimo para sí. La presión fiscal en España sobre los salarios es especialmente elevada soportando un gravamen medio del 39,9%.

Ni que decir tiene que también hay españoles que no ven un céntimo del fruto de su trabajo hasta bien entrado el mes de octubre. Y, como guinda del pastel, sólo el 19% del gasto de las administraciones públicas es una adición al PIB. El 23% restante, hasta completar el 44% del PIB, al que equivale el gasto público total, es sólo un juego de triles consistente en sacarnos el dinero del bolsillo para meterlo en la saca de otros. Naturalmente, con estas cifras, no hay que ser un Premio Nobel en economía para percatarse de que España no puede salir adelante nunca.

El monstruo autonómico nos asfixia de tal manera que ni las empresas pueden invertir ni contratar ni las familias consumir y, por lo tanto, la recesión se transforma en una amenaza perpetua. Pero ¿podría ser de otra manera cuando en lugar de poder trabajar para nosotros y nuestros hijos lo hacemos para que el Gobierno catalán abra embajadas en el extranjero, para que el Gobierno vasco nos obligue a pagar su sanidad deficitaria o para que el andaluz arroje al sumidero de los ERE puñados y puñados de millones? Sé que puede sonar a audacia e incluso a descaro, pero ¿sería posible que pudiera trabajar para mí en lugar de para tanto parásito?

La asfixia autonómica
Primo González www.repblica.com  7 Mayo 2012

Las Autonomías españolas, en especial algunas de ellas, necesitan con urgencia inyecciones de dinero para mantenerse en pie. Para algunas es cuestión de semanas e incluso de días. Buena parte de ellas no llegará a final de año por sus propios medios. La dinámica del gasto en la que se han embarcado y la rivalidad entre los partidos políticos sucesivamente gobernantes, que han subastado el poder a base de aumentar la oferta de bienes y servicios públicos, han llevado a unos niveles de gasto insostenibles, sobre todo cuando ha sobrevenido un desfallecimiento de los ingresos fiscales debido a la crisis económica general. Son pocos los que están dispuestos a considerar la hipótesis de un drástico recorte de los gastos, es decir, de la oferta pública que con tanto esmero se han ocupado de cultivar los dos grandes partidos políticos del país, que son los que gobiernan en la práctica totalidad de las Autonomías, turnándose en el ejercicio del poder.

Para subsanar esta falta de dinero se están utilizando diversas vías, una de ellas la del ajuste (de momento poco eficaz) a la baja en los gastos, la otra la emisión de nueva deuda. Como es natural, los problemas y las dificultades están tan al cabo de la calle que una emisión de deuda por los circuitos habituales del mercado resulta de muy difícil digestión y viabilidad. Lo han intentado varias Autonomías en los últimos meses mediante varias emisiones de los denominados “bonos patrióticos”, una denominación que responde bastante bien al ilusionismo en el que se han embarcado las autoridades autonómicas emitiendo títulos de deuda que muy pocos ciudadanos sensatos están en condiciones de adquirir para financiar a sus poderes públicos regionales. Las emisiones en cuestión se han ido cubriendo de forma renqueante y en medio de grandes presiones a las entidades financieras de cada zona, lo que de paso está contribuyendo a agravar el difícil estado del sector financiero español, obligado a financiar aventuras de difícil viabilidad económica.

Cataluña ha conseguido colocar al menos 4.000 millones en tres operaciones. Valencia, Andalucía, Galicia y otras Autonomías lanzaron también sus ofertas pero con éxito menor y decreciente, hasta el punto de que la última operación cerrada, a cargo de Valencia, la semana pasada, se ha colocado sólo parcialmente al imposible tipo de interés del 7% nominal y lo ha hecho gracias a las presiones de las autoridades locales sobre las entidades financieras de la zona, con el argumento difícil de discutir de que la no suscripción de la emisión de deuda llevaría aparejada la no devolución de un importe de dinero de similar cuantía que estaba a punto de vencer. Es decir, o se refinancia el crédito anterior o hay quiebra autonómica.

En esta disyuntiva se encuentran algunas entidades financieras, varias Autonomías y el Estado español, que al final es el que ha de afrontar la tarea de minimizar los quebrantos de cualquier ente público ya que los inversores internacionales no entienden – con razón – que la quiebra de una parte del Estado español y el incumplimiento en el pago de sus obligaciones financieras no arrastre al conjunto del país. El Gobierno, por lo tanto, corre el riesgo de que la falta de cumplimiento de las Autonomías en sus obligaciones financieras arrastre al Estado español, a la capacidad de endeudamiento público y a la imagen de solvencia internacional no sólo del Estado sino de las empresas .

La emisión de los denominados “hispabonos”, operación prevista para dentro de unas semanas si nadie lo remedia, será la encargada de sostener por unos meses más a las Autonomías españolas. Hay un lógico recelo y escepticismo sobre la acogida que estas emisiones puedan tener en los mercados de capitales, sobre todo en unos momentos en los que el avalista imprescindible – el Estado español, ya que de forma individual resulta impensable que las Autonomías capten dinero en los mercados – ha visto rebajada su calificación de deuda por parte de algunas agencias internacionales. En la práctica habrá escasa diferencia entre deuda pública del Tesoro español e hispabonos. La presencia del aval autonómico en estas emisiones es bastante poco relevante para los inversores internacionales. Las emisiones de estos bonos parecen de antemano condenadas a un coste escalofriante y a una acogida más bien fría. La resolución de los problemas financieros autonómicos requiere otro tipo de terapias, como el tiempo se encargará de poner en evidencia.

Rajoy:Los mismos errores que Zapatero.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Mayo 2012

Rajoy ha mantenido esta mañana una entrevista en el recinto de la Moncloa con Carlos Herrera de la cadena de radio Onda Cero. Ante todo quiero expresar mi enérgica protesta ante un hecho discriminatorio con el resto de medios de comunicación, ya que se trataba de la primera entrevista en España tras meses de silencio oficial, ya que Rajoy solo daba explicaciones breves en sus apariciones en el extranjero. La entrevista ha sido una decepción por su discurso monótono, victimista y falaz en el sentido de afirmar con rotundidad de que no hay otra alternativa. Eso es rotundamente falso, ya que sí que existen otras alternativas pero que afectan al estatus de la casta política que nos gobierna y se alterna en el reparto de la tarta del poder.

Rajoy se ha instalado en el discurso que describí ayer como de la inevitabilidad o del cruel destino. Eso se parece con mucho al "Inch Allah" - Dios lo quiere- de los musulmanes. Rajoy afirma que es consciente del rechazo de los ciudadanos a sus medidas y que le hubiera gustado no tener que tomarlas e incumplir así con sus promesas electorales. Vuelve a escudarse en lo difícil de la tarea y en la enorme deuda contraída durante la etapa de Zapatero. Y es verdad, pero también es cierto que no le supongo lo suficientemente crédulo como para no sospechar que las cuentas eran otras muy diferentes a las que el equipo económico de Zapatero, empezando por la mentirosa y traidora Salgado, mantuvieron hasta la misma transferencia de poder.

Rajoy falta a la verdad al decir que no hay otras alternativas, ya que aún no se han agotado todas las partidas susceptibles de ser drásticamente rebajadas o directamente suprimidas. Entre ellas las de subvenciones a los partidos políticos, sindicatos, patronales y ONG's diversas. Por otra parte se sigue en el empeño de favorecer a la banca con dinero público, en vez de sanear el sector y optimizarlo dejando que sea el mercado el que haga de tamiz para separar el grano de la paja. No es admisible seguir financiando con dinero público a entidades que hace tiempo debieron desaparecer.

Estamos en lo que yo llamé el círculo vicioso en el que la banca española actúa de intermediario entre el BCE y el Estado español acogiéndose a los tipos del 1% y comprando deuda al 5 o 6%, de la que una parte el Estado devuelve en forma de subvenciones para el saneamiento de las cuentas de la banca. En ese círculo donde fluye el dinero no hay ningún valor añadido, sino un método de hacer pagar a todos los españoles la pésima gestión crediticia de la banca que ve peligrar su futuro por la losa inmobiliaria y la morosidad de los empobrecidos españoles.

Y así, dentro de ese círculo vicioso, las PyMES y emprendedores se ven incapaces de obtener créditos para su desarrollo, llevándolas a su ineludible desaparición con la agravante de la falta de creación de empleo y el aumento del paro a valores de crack económico inasumible para la sociedad. Y eso sí que puede ser evitable si el Gobierno rompe ese círculo vicioso. Rajoy insiste en que le gustaría no subir el IVA, pero si las circunstancias le obligan no tendrá más remedio que hacerlo. Y esa subida del IVA no hará sino retraer el escaso consumo de los afortunados ciudadanos con poder adquisitivo. Pide paciencia y esperar a que las medidas tengan efecto.. Lo malo es que el efecto puede ser bueno o no. Lo malo es que los mercados nos den ese plazo o no. Lo malo es que Mariano Rajoy, como el tópico y típico gallego, no sabe ni asegura si lo que hace servirá para algo o no.

Es ese estado de duda perpetua y de indefinición el que más desánimo transmite a la sociedad. La falta de confianza y la caída de popularidad de Rajoy y del PP no viene tanto de las medidas de recorte, sino de ver cómo siguen intocables aspectos como el estatus de la casta política, sindicatos y demás parásitos de la sociedad. El desgaste político es el más brutal sufrido por un partido en los 30 años de partitocracia. Se equivoca el PP gravemente y lo malo es que España no va a aguantar esta tímida revisión, una recesión imparable, un endeudamiento inasumible y un colapso del consumo.

Como Rajoy diría, me gustaría que las cosas fueran diferentes. Pero no es así simplemente porque el PP no quiere ponerle el cascabel al gato y afrontar las reformas que España necesita con urgencia.

Un pueblo débil
Salvador Sostres El Mundo 7 Mayo 2012

No es la primera vez que Francia no está a la altura de las circunstancias. Al cabo de dos días de la invasión nazi la mayor parte del país levantaba el brazo y ayer la grandeza volvió a desparramarse, y los franceses cayeron de un modo lamentable al pozo del populismo y del facilismo, del error y de la irresponsabilidad que los socialistas representan no sólo en Francia sino en el mundo entero, con su clamoroso desconocimiento del ser humano y sus recetas que tanto dolor y tanta miseria han causado.

Los franceses han votado como un pueblo débil, rehuyendo el compromiso y el sacrificio que la Historia les reclama y nos reclama. Han votado como un pueblo vencido, sin agallas, que no está dispuesto a hacer nada para merecer el futuro. Los franceses han confiando en las absurdas y falsas promesas de Hollande, se han escondido tras el viejo odio y desprecio a Alemania en lugar de dar la cara como hombres y mujeres de honor cuando las circunstancias más lo exigen. No es la primera vez que este pueblo, en otros aspectos tan admirable, tiene este modo tan especialmente mezquino y poco generoso de comportarse.

Tal vez alguien tenga la tentación de pensar que la noticia es que Sarkozy ha sido derrotado, o que la derecha ha sido derrotada. Tal vez alguien quiera interpretar, en este mismo sentido, que el pueblo trabajador ha ganado con la victoria de Hollande, algo así como los sindicalistas cuando creen que su enemigo es el empresario. Nada más lejos de la realidad.

Nicolas Sarkozy no será más el presidente de Francia, pero su vida mejorará increíblemente y por fin podrá disfrutar con calma y tranquilidad de estar casado con Carla Bruni y del resto de su familia. Es lo mismo que los empresarios, que cuando intentan proteger sus empresas de los abusos sindicales no lo hacen por su dinero ni por su tranquilidad, en tanto que buena parte de ellos podrían retirarse y vivir de las rentas de su rentas. Lo hacen, en gran medida, la inmensa mayoría de ellos, por sus convicciones, por el compromiso con su país, por su afán de continuar creando riqueza, por su responsabilidad de seguir manteniendo los máximos puestos de trabajo y poder así pagar los "derechos sociales" o "derechos adquiridos" que sin su patrocinio quedarían naturalmente sin efecto.

La derecha dejará de gobernar, pero no de tener razón, ni de comprender mejor que nadie cómo es el hombre y cómo funciona su alma. La derecha no estará en el Elíseo pero permanecerá de un modo inmutable en el pequeño gesto cotidiano de millones de franceses y de ciudadanos de todas partes del mundo que cada mañana se levantarán con el propósito de trabajar más y mejor, sin buscar ninguna excusa ni ningún culpable imaginario, con el empeño de esforzarse al límite de sus posibilidades para competir y salir adelante, porque es así como la Humanidad avanza y crea espacios de luz contra sus noches más largas.

Y por el mismo motivo, la victoria de Hollande no supone ninguna buena noticia ni ninguna esperanza para la clase trabajadora ni para las personas que peor lo pasan. Esta ridícula idea de que el socialismo defiende a los trabajadores y a los pobres es la primera de la larga lista de mentiras del socialismo. Quien defiende a los trabajadores es la economía de mercado y la creación de riqueza que generan los empresarios. El socialismo, con su injusticia y su fracaso, ha creado siempre que se ha aplicado, sociedades pobres, totalitarias y sin ninguna expectativa de poder mejorar.

La socialdemocracia, cada vez que ha tenido la oportunidad de gobernar, ha creado sociedades fofas y deficitarias, blandengues, sin ningún espíritu de superación y que a la larga han quedado sumidas en el estancamiento y en el atraso.

Los franceses se han fallado a ellos mismos y le han fallado a Europa. Les tenemos un poco menos que agradecer y un poco más que reprochar.

Hollande va a fracasar como han fracasado los socialistas y los socialdemócratas siempre que han tenido la posibilidad de gobernar. Si los franceses han pensado que votando rojo se ahorrarían los sacrificios que Sarko recetaba, van a conocer lo que verdaderamente es el sacrificio, y la privación, y pasar auténticas necesidades una vez Hollande haya puesto en práctica sus políticas nefastas y haya hundido a Francia mucho más de lo que ya lo estaba.

Incumplimientos de Rajoy
A más enfermedad, menos medicina
Guillermo Dupuy Libertad Digital 7 Mayo 2012

"Haré cualquier cosa aunque no me guste y aunque haya dicho que no lo voy a hacer". "Creía que teníamos una gripe, un catarro, pero nos encontramos con un proceso de neumonía, y por ello tomamos decisiones que no nos han gustado, como la subida de impuestos". Con esta desfachatez Rajoy ha vuelto a tratar de justificar este lunes el incumplimiento de su promesa electoral de no subir los impuestos; incumplimiento que tampoco ha servido –dicho sea de paso- para mantener su compromiso de reducir el déficit este año al 4,4 por ciento, y que está por ver que sirva para no superar el nuevo tope del 5,3% renegociado con Bruselas.

Puestos a creernos a Rajoy, ya resulta preocupante pensar que el líder del PP se creyera que a la España que nos dejaba Zapatero sólo le aquejaba un simple "catarro" y no el avanzadísimo "proceso de neumonía" que, ciertamente, sufre el enfermo. A mí me cuesta creer tan irresponsable candidez por parte del líder popular, pues aun recuerdo su pacto con la entonces ministra Salgado para silenciar los clarísimos síntomas de "neumonía" que ofrecía el enfermo por culpa de unas autonomías, cuyos desequilibrios presupuestarios resultaron ser decisivos para que el déficit del conjunto de todas las administraciones publicas fuera del 8,5%, en lugar de ese 6%, que, por lo visto, se pensaba encontrar Rajoy.

Con todo, lo más patético de las excusas del presidente del gobierno es que, ante el hecho ya constatado de que el paciente está en realidad más enfermo de lo que a él le había parecido, no le haya dado más medicina y, en su lugar, le haya dado algo tan contraindicado para su enfermedad como es una brutal subida de impuestos. Es decir, en lugar de acometer un recorte del gasto público mayor que el que tenía previsto acometer, Rajoy ha preferido mantenerlo recurriendo a una brutal y sorprendente subida de impuestos.

A nadie le debería bastar con que Rajoy diga que "no le gusta subir los impuestos". Tiene que explicar por qué, entonces, los ha subido y por qué ya no le parece "contraproducente" hacerlo, tal y como se lo parecía cuando el déficit público alcanzaba en nuestro país el 9,2 ó el 11,2 por ciento, como en 2010 ó en 2009. Rajoy dice que "antepone los intereses nacionales" a lo que le "gusta" o a lo que "había dicho que no iba a hacer". Pero lo que tiene que explicar es por qué no es positivo para los "intereses nacionales" reducir o incluso suprimir ya el déficit público por la exclusiva vía de la reducción del gasto público y del aparato estatal que obliga al contribuyente medio a trabajar cinco meses al año exclusivamente para pagar impuestos. Rajoy tiene que explicar –si es que puede- por qué es preferible para los intereses nacionales subir impuestos y seguir endeudándonos a precios desorbitados a suprimir el mucho despilfarro que ha dejado sin recortar. Rajoy tiene que explicar -si es que puede- por qué la emisión de bonos patrióticos era una "absoluta irresponsabilidad" cuando los emitía Montilla y dejaron de serlo cuando los emitió Camps. Tiene que explicar por qué sus "hispabonos" de ahora no van a ser para los manirrotos gobernantes autonómicos una forma de eludir la necesidad de ajustarse a su realidad financiera.

Yo no sé si con la nueva vuelta de tuerca fiscal a nuestra empobrecida sociedad civil hemos llegado a ese punto en el que Mises advertía que el sistema tributario se volvía autodestructivo. Lo que sé es que, a pesar de subirlos, la recaudación de muchos impuestos ha descendido. Lo que sé es que Aznar logró recaudar más, gravando igual o menos, y que Rajoy está en la senda de hacer justo lo contrario.

El balance
Ron Paul, el ejemplo a seguir
Manuel Llamas Libertad Digital 7 Mayo 2012

En tiempos de tribulación, descontento social y gran resaca económica como los actuales, lo habitual, por desgracia, es que la clase política incida nuevamente en los errores del pasado y, en el peor de los casos, que la delicada situación que padecen muchos individuos acabe generando un campo de cultivo idóneo para el auge del populismo más abyecto y el extremismo ideológico más aberrante y peligroso. No hay que irse muy lejos, en esta tesitura se encuentra hoy la zona euro.

Europa acaba de situar el dedo en el gatillo. En dos elecciones cruciales para el futuro de la Unión Europea, franceses y griegos votaron el domingo por más crisis, una lenta y más tardía recuperación e, incluso, por abandonar directamente el euro. Por un lado, la elección de Hollande como nuevo presidente de Francia aleja la posibilidad de mantener una posición firme y sólida, junto a Alemania, en favor de la imprescindible austeridad pública. No en vano, el Zapatero galo pretende, ilusoriamente, combatir la crisis europea a golpe de talonario público, eurobonos y monetización directa de deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE). O dicho de otro modo, que los países del norte paguen la factura íntegra de los desaguisados del sur. Ni reformas estructurales, ni mayor libertad económica ni menor Estado sino todo lo contrario: más impuestos, más gasto y mayor intervención pública en una economía continental asfixiada ya por la burocracia administrativa.

El caso de Grecia va mucho más lejos. Los helenos están ya en otra fase, pues, una vez salvados de la quiebra soberana –por dos ocasiones–, rechazan de plano las condiciones del rescate aceptadas hace apenas unos meses. Ahora, las formaciones surgidas de las urnas aspiran, como mínimo, a suavizar la aplicación de las reformas y los recortes públicos y, como máximo, a saltarse por los aires todo lo pactado abandonando la moneda única. Y mucho cuidado porque este último punto no sólo es defendido por los comunistas y los nazis griegos, ya que también cuenta con el apoyo de los nacional-estatistas galos de Jean-Marie Le Pen, cuyo peso político se ha disparado en Francia.

El auge de movimientos comunistas, nacional-socialistas y cuasifascistas parecía hasta hace poco un fenómeno desterrado de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, pero la mayor crisis de los últimos 80 años está impulsando el resurgimiento de ideologías totalitarias y/o autoritarias en el seno mismo del continente. No es algo nuevo. En el primer cuarto del siglo XX, la guerra y el hambre allanaron el camino de la revolución marxista en la Rusia de los zares, mientras que la hiperinflación germana de los años 20 en la República de Weimar fue la espita indispensable que posibilitó la posterior conquista del poder por parte de Hitler en las urnas. Hoy por hoy, esto es impensable en la UE, pero el hecho de que partidos de similar naturaleza estén cosechando relativos éxitos electorales en países como Francia o Grecia, entre otros, no deja de ser un motivo de honda preocupación y espanto para el futuro del continente.

Pero, independientemente de este tipo de fenómenos, la cuestión clave es que la mayoría de franceses y griegos han rechazado la austeridad que pretende imponer Merkel, abogando así por más estado y menos mercado. Francia desea construir un superestado europeo socialista a su imagen y semejanza, alejado pues de la ortodoxia monetaria del Bundesbank alemán, mientras que Grecia amenaza con salirse del euro, lo cual condenaría a sus habitantes al corralito financiero, una elevada inflación y un prolongado calvario económico bajo el yugo de su casta política.

La pregunta, por tanto, es: ¿hay alternativa? Y la respuesta es sí, sólo que Europa al igual que España, está huérfana de políticas opuestas al estatismo reinante. La mayoría de formaciones que gobiernan en los estados miembros de la zona euro, si bien se dividen en socialistas y conservadores, mantienen un nexo común: el colectivismo en mayor o menor grado. Estados Unidos no es ajeno a este fenómeno, con Obama a la cabeza y un Partido Republicano enfrente como ferviente defensor del poder de Washington.

Sin embargo, algo inédito está aconteciendo al otro lado del Charco. El denominado Tea Party supuso un revulsivo para la clase política norteamericana en plena tormenta financiera, tras la quiebra de Lehman Brothers y el posterior rescate público de la banca, hasta el punto de que el precandidato republicano Ron Paul ha cosechado importantes e inesperados éxitos durante su campaña para aspirar a la Casa Blanca. Paul es un político puramente liberal, amante del libre mercado y la globalización, defensor de un estado mínimo y contrario a la banca central –culpable de la actual crisis internacional–. Paul es el mayor exponente de la denominada Vieja Derecha estadounidense (Old Right, en inglés), una escisión dentro del Partido Republicano cuyo origen se remonta a la Gran Depresión de los años 20, y que ya entonces se opuso de forma rotunda al New Deal de Roosevelt al tiempo que defendía la ortodoxia monetaria (patrón oro), el libre comercio y la mayor libertad económica posible.

Entre los miembros de este partido destacan grandes académicos de la Escuela Austríaca, tales como Murray Rothbard y Lew Rockwel. La Vieja Derecha es, en esencia, la continuación en EEUU del liberalismo clásico europeo del siglo XIX (laissez-faire), hoy desaparecido en la UE. De ahí, precisamente, que Europa precise con urgencia un Ron Paul autóctono capaz de contrarrestar el socialismo imperante.

La OPA de CiUiP
http://alfonsodelavega.com 7 Mayo 2012

El PP de Mariano está dispuesto a superar las mayores marcas de sin razón, incoherencia, doble discurso y felonía en Cataluña. Su última ocurrencia es pedir a CiU que le haga una OPA amable con el único requisito de pergeñar otro tripartito Ci U i P o en su caso colocar a sus jefecillos y paniaguados en las próximas listas del partido separatista catalán. Durán y Lérida ha emitido un comunicado de enérgica protesta desde su súper fastuosa pero austera suite del Palace. Es una vergüenza que tras tantos años de convivencia, chanchullos y desfalcos en común el tan poco honorable me ponga los cuernos con esa pelandusca recauchutada en lo físico, lo ideológico y lo moral. Los tríos públicos me los prohíbe mi religión. Aunque el hombre propone y los mercados disponen. Y la carne es flaca y si la bolsa sona...

A cambio de su presencia en el aparato separatista, el PP se compromete a desactivar cualquier resistencia española ante las tropelías del despotismo político catalán tanto las ya perpetradas como las que pudiera perpetrar en el futuro. Con el dinero de todos los españoles el sin par Mariano acuerda financiar los desfalcos y pufos catalanes con la emisión de un nuevo timo de la estampita llamado “hispabonos” por los que los insultados pagarán en barra libre a sus insultadores.

Ya el pasado marzo Mariano había dado nueva pasta fresca al Honorable Mas para que pagara la nómina a sus súbditos sin ni siquiera exigir un poco de lealtad pública a cambio. Eso es amor, o acaso mejor decir pasión ciega nos explica un funcionario de Génova 13 que nos ha pedido que guardáramos su anonimato.

Mariano don Opas habría declarado en un comité interno: Si el condecorado ZP lo ha hecho, yo no voy a ser menos. Si Cataluña exige que España se sacrifique para pagar su despotismo manirroto, aquí está el presidente de España, que soy yo, para hacer posible tal sacrificio. Y sin rechistar. Ya digo, no voy a ser menos que ZP que para eso mis votantes me han dado mayoría absoluta: para que me arrejunte o aconchabe con quien me parezca. Lo que se da no se quita ¡Faltaría más! Y peor es lo de ETA.

Pero la traicionada resistencia española pro derechos civiles en Cataluña se va a refugiar en otra plataforma además de la clásica Ciudadanos. Sin embargo, dicen que van a ofrecer el mando a don Alejo Vidal Cuadras una vez que finalice su sinecura en Bruselas. Don Alejo simultanea bizarros discursos lúcidos y sugestivos en calidad de contertulio en la tele con una conducta ovejuna como político.

En la imagen que ilustra el texto, el nuevo logotipo del PP catalá.

España necesaria
Eugenio Nasarre La Razón 7 Mayo 2012

Con el título «La necesidad de España», se celebrará hoy, en Madrid, un acto público sobre el sentido de un proyecto nacional en tiempos de crisis como los que vivimos. Seis voces eminentes de la academia, el periodismo y la política, reunidas por la Fundación Valores y Sociedad e interpeladas por Jaime Mayor Oreja, razonarán por qué España no es un problema, sino la clave de la solución para superar una crisis económica que se manifiesta acompañada de una crisis de valores y amenaza con derivar, además, hacia una crisis de nuestro sistema institucional.

No se trata de volver a un debate sobre las esencias, por muy estimables que sean las páginas que tal debate ha dado a la literatura española del siglo XX, y admirables las inteligencias que han contribuido a esclarecernos como nación, de Unamuno a Américo Castro, de Ganivet a Francisco Ayala, de Madariaga a Maravall, de Menéndez Pidal a Caro Baroja, de Ortega a Laín... Se trata, más bien, de proponer y fortalecer unos valores patrióticos válidos para nuestro tiempo e imprescindibles en nuestra difícil circunstancia particular. La reciente invitación del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a pensar de nuevo la arquitectura de la Administración sugiere la necesidad de un modelo del Estado autonómico más racional y eficiente, libre de redundancias y depurado de rémoras burocráticas. La crisis debe servirnos para corregir con valentía los errores cometidos hasta donde haga falta, regenerar nuestra democracia y fortalecer el proyecto nacional. Son éstas tareas indispensables, que –estoy seguro– muchos españoles reclaman.

También para ese propósito es útil –diría que indispensable– poner al día la idea de España, el valor de la historia en común, aquello que nos une y predispone a enfrentar los desafíos con una vocación de continuidad histórica. España es necesaria, no sólo para salir de nuestra crisis local, sino para que Europa no se precipite por una pendiente disgregadora que malograría el sueño de los padres fundadores y nos devolvería a una época oscura. Como vio Claudio Sánchez Albornoz, pocas naciones han sido tan operativas y eficaces «en la forja (...) de la conciencia y del espíritu europeos y de la misma unidad de Europa». España, como necesidad para españoles y europeos, constituye una reflexión muy pertinente, sencillamente porque es la base de todo lo demás.

Eugenio Nasarre
Diputado del PP y vicepresidente de la Fundación Valores y Sociedad

Por una España viable, las Autonomias a referendum.
Alternativa Española  7 Mayo 2012

Por una España viable, las autonomías a referéndum.

Porque la grave crisis económica y social que padecemos se debe, en gran medida, al elevado coste del Estado de las Autonomías, que impide nuestra recuperación y lastra nuestro desarrollo.

Porque el Estado autonómico supone la razón fundamental de nuestro déficit público y la mayor de las partidas de nuestros presupuestos.

Porque las autonomías, además, destruyen la igualdad, la cohesión y la solidaridad entre los españoles.

Porque, en definitiva, queremos una España unida y viable, pedimos que el Estado de las Autonomías sea sometido a referéndum.

Tú también puedes colaborar. Súmate suscribiendo nuestra propuesta y recogiendo más firmas entre familiares y amigos.

DESCARGAR FORMULARIO PARA RECOGIDA DE FIRMAS PDF 1,46 MB
http://bit.ly/Iy7nsg
España viable <aesaldia@alternativa-espanola.com>;

Francia cambia a Europa
Editorial www.gaceta.es 7 Mayo 2012

Hollande es el segundo socialista que llega al Elíseo desde la fundación de la V República en 1958.

Hacía años que las elecciones presidenciales francesas no estaban tan reñidas ni despertaban tanto interés en toda Europa. Pero ayer, en Francia, los 46 millones de electores no sólo decidieron el futuro de la República, sino también el de millones de europeos, ya que el resultado de esta segunda vuelta cambia el equilibrio de fuerzas en el seno de la Unión Europea, y pone en cuestión la política de austeridad germana dictada por Merkel.

A tenor de los resultados electorales, el efecto Zapatero que esgrimió Sarkozy para avisar de los desastres socialistas no ha influido en el ánimo ni en el temor de los franceses que han optado por elegir al candidato François Hollande como nuevo presidente de Francia. La estrategia del miedo de Sarkozy no ha funcionado. Las propuestas de Hollande, como la de ratificar el tratado de austeridad firmado en febrero por 25 países comunitarios solamente si se añade una declaración a favor del crecimiento, han convencido a la mayoría de los franceses. Aunque entre las medidas económicas anunciadas por el socialista hay algunas clasificadas de peligrosas, como la intención de aplicar un impuesto del 75% a las rentas superiores al millón de euros, que según muchos economistas puede provocar, de cumplirse, un éxodo de talento y de empresas.

Con esta derrota sale perdiendo también la canciller alemana, Angela Merkel, que se quedará sin su más fiel aliado en Europa. Un aliado que, según la mayoría de franceses, sólo se ha dedicado a ejercer de portavoz de Merkel. Lo que vino en llamarse Merkozy, en un juego de unión de ambos apellidos, que se convirtió en martillo de griegos e italianos y en el tándem inspirador del tratado europeo de disciplina presupuestaria, ha pasado ya a formar parte de la Historia. Con Hollande, el eje franco-alemán seguirá, pero será más impredecible y, por tanto, provocará más incertidumbre en los mercados. Merkel tendrá más difícil imponer su receta de austeridad y disciplina presupuestaria al resto de socios.

Pero ¿qué ha sucedido para que Sarkozy no haya podido revalidar su presidencia? Su excesivo protagonismo no le ha sentado bien a un cargo –presidente de la República– que para los franceses es como el de un monarca, que debe marcar distancias, cuidar el boato y preocuparse por pasar a la Historia. Sarkozy no ha respetado esas reglas y se ha dedicado a actuar más como un nuevo rico, y eso le ha pasado factura. Jugó a ser un presidente cercano, y protagonista de todo, reduciendo al primer ministro a un colaborador, y le han juzgado a él por la gestión. Una gestión que no ha convencido, como tampoco su coqueteo con el discurso del Frente Nacional, sin conseguir a cambio el apoyo de Marine Le Pen ni el de sus votantes, ni tampoco los del centrista Bayrou.

Además, tuvo la osadía, para algunos habilidad, de introducir a una artista –Carla Bruni, que no ha hecho un mal papel– en el sancta sanctorum del Elíseo, para terminar siendo carne de revistas.
Pero, sobre todo, la gran fractura electoral de Sarkozy ha llegado por la crisis económica. Ganó las elecciones presidenciales de 2007 prometiendo a los franceses una revolución liberal. Cinco años después, Francia ha perdido su triple A, la deuda pública bate todos los récords conocidos y roza el 89% del PIB, el paro ha aumentado en un millón de personas y el déficit se sitúa en el 5,2% mientras el país crece al 1%. Sin una estrategia industrial, con una competitividad mediocre y habiendo renunciado a liberalizar y a apostar por la educación y la innovación, el milagro Sarkozy ha quedado limitado a aguantar el tirón.

Después de 17 años, los socialistas vuelven al poder en Francia. Hollande será el segundo socialista que alcanza la presidencia francesa desde que se fundó la Quinta República en 1958. El mítico líder del PS, François Mitterrand, gobernó hasta 1995, tras derrotar en 1981 a Giscard d’Estaing, que fue presidente siete años. Luego llegaría el conservador Jacques Chirac, que venció en las urnas al socialista Lionel Jospin, en 1995, y al polémico Le Pen en 2002. Sarkozy tuvo que ganar en 2007 a la ex mujer del que ahora será el nuevo presidente de Francia, la socialista Ségolène Royal. Pero la victoria de Hollande ya es una realidad, aunque todo el mundo sabe que no ha sido él quien ha ganado, sino que Sarkozy ha perdido las elecciones.

El cambio en el Elíseo no sólo será ideológico, también de estilo. Hollande tiene fama de hombre tranquilo y amable, que encaja sin acritud las críticas y las derrotas. Su camino ha sido largo y lleno de baches; estuvo a punto de abandonar la política en 1996 pensando que no tenía futuro. Pero todo cambió, y aunque en 2007 tuvo que sufrir la humillación de su pareja, Royal, aguantó y ahora ha conseguido su objetivo: ser presidente de Francia.

Sin embargo, ayer domingo hubo otras elecciones importantes para el futuro de Europa. Sin escapar de su aguda crisis económica, Grecia decidió ayer su futuro político en unas elecciones anticipadas que planteaban muchas incógnitas. Aunque la principal era saber si los griegos deseaban continuar con la política de austeridad impuesta por Europa o preferían explorar vías alternativas. La sociedad responsabiliza a los partidos tradicionales de la desastrosa situación actual; por ello han castigado a socialistas y conservadores, y han favorecido a los radicales y a los partidos que han prometido renegociar los términos de los rescates concedidos a Grecia o que plantean incluso la medida radical de salir del euro. Sin embargo, la clave está en saber si habrá una mayoría de partidos favorables a la austeridad o, por el contrario, vencen los que proponen poner fin a la política de ajustes salvajes. Con el peligro de que si los vencedores son estos últimos, en la Eurozona se puede desencadenar un verdadero caos político y económico. En Europa se abre una nueva etapa política y no parece que vaya a ser mejor que la actual.

Europa, partida por el eje
Carlos Esteban www.gaceta.es 7 Mayo 2012

Podemos apostar que con la victoria de Hollande tanto la unidad europea como las políticas de austeridad impuestas 'desde Europa' han sufrido un duro golpe.

Lo de Hollande es sólo la puntilla. Europa, una realidad cultural, histórica y geográfica innegable, ha sido siempre una ficción incómoda como unidad política y económica bajo el nombre de Unión Europea.

Y si algo sostenía ese entramado, aunque fuera cada vez más por los pelos, era la coordinación de las dos grandes potencias del Continente, el llamado Eje Berlín-París, últimamente conocido por el nombre híbrido 'Merkozy'. Bueno, pues lo primero que hay que decir es que un 'Merkhollande' es directamente ciencia-ficción.

"Merkel estará en contra de algunas cosas (de sus propuestas) pero habrá una negociación. Alemania no va a decidir por toda Europa". Son palabras del ya presidente electo François Hollande, la elección que han hecho los franceses y que, para empezar a hablar, echa por tierra la política de austeridad a cualquier precio que obsesiona a la canciller alemana y que ha impuesto a sus socios europeos y pone en serio peligro el ya baqueteado proceso de integración europea.

Como hemos empezado diciendo, es sólo la puntilla de ambos procesos. La crisis de deuda soberana y el consiguiente 'apretado de tuercas' desde Bruselas se ha traducido en dos ejecutivos nombrados a dedo por el misterioso ente conocido por 'Europa' -Papademos en Grecia, donde también ha habido elecciones, y Monti en Italia-, un serio parón económico y un malestar social que amenaza con pegar fuego a las calles del Continente y que está dando alas y poder electoral a los grupos más extremistas.

No es probable, nada probable, que con la cerrada oposición popular a los recortes y la caída electoral de Sarkozy pueda Alemania imponer en solitario sus políticas de austeridad a un pueblo acostumbrado desde hace décadas al Estado del Bienestar.

Por otra parte, la propia Unión Europea está en su momento más bajo de popularidad. Entiéndanme, siempre tuvo mucho de despotismo ilustrado -”todo por el pueblo europeo, pero sin el pueblo europeo”-, con un clamoroso déficit democrático que llegó al bochornoso extremo de obligar a repetir referendos hasta que se diera la respuesta 'correcta'. Pero lo que hemos podido ver en esta campaña francesa ha sido una tendencia igualmente observable en muchos otros procesos electorales europeos: el mensaje de los candidatos, olfateando el cambio de tendencia, se ha centrado en “más nación” y, por tanto, menos integración europea. El pueblo europeo, nunca demasiado entusiasta de Bruselas, echa ahora la culpa a la UE de sus crecientes males económicos y sociales.

Salvo que Hollande traicione radicalmente su discurso -lo que tampoco es imposible, siendo político-, podemos apostar que tanto la unidad europea como las políticas de austeridad impuestas 'desde Europa' han sufrido un duro golpe con esta elección.

Lo interesante ahora es saber si hay otro camino. Es decir, si realmente era una obsesión casi personal de Angela Merkel o de verdad no hay más cera que la que arde y hemos tocado fondo. El Estado del Bienestar que se ha comprometido a mantener Hollande -y por el que pronto se estarán partiendo la cara el resto de sus colegas europeos- es enormemente caro, y el dinero sólo puede lograrse de tres formas: dándole a la máquina de hacer dinero, con el peligro de que se dispare la inflación y hayamos hecho un pan con unas tortas; con más deuda, y ahí nos las vemos otra vez con unos mercados cada vez más desconfiados (no sin razón) y con una partida presupuestaria dedicada al pago de intereses que crecerá disparatadamente (dejando menos dinero para prestaciones sociales), o subiendo impuestos de forma salvaje, provocando fugas de capitales, desincentivando el ahorro necesario para crecer y reduciendo el consumo para que vivan nuestras empresas.

El catalanismo y De Carreras

Antonio Robles www.vozbcn.com  7 Mayo 2012

Es muy difícil en tiempo de levas y trincheras, matizar los comportamientos o ponerles palabras clarificadoras. Fransesc de Carreras, hombre racional y sensato ha sido demasiado condescendiente al distinguir en su artículo Patriotismo y nacionalismo, de La Vanguardia, entre dos conceptos prostituidos: catalanismo y nacionalismo.

Si en un tiempo tuvo sentido la distinción, hoy carece por completo de ella; no sólo porque los dos términos son instrumentos destacados de la exclusión identitaria, sino porque asignarles el papel de policía bueno y policía malo es cooperar a perpetuar el engaño en partidos con comportamientos nacionalistas que, sin embargo, se declaran catalanistas. Caso del PSC.

Tú mismo, Francesc, acuñaste (¿o fue Iván Tubau?) las siglas del PUC (Partido Único Catalán) para designar el comadreo de todos los partidos, a excepción del PP catalán y Ciudadanos, en la omertá nacionalista. Volver a recuperar el concepto catalanista para distinguir entre catalanes razonables y odiosos es permitirle al PSC continuar comportándose como nacionalista, pero sin que se note. Es seguir con la confusión, y facilitarles a todos los que se sienten incómodos fuera de las murallas, acogerse a sagrado.

Hace ahora un año, publiqué un artículo sobre la degeneración de estos términos. Se titulaba La santísima Trinidad: catalanismo, nacionalismo e independentismo. En él defino los términos, su recorrido histórico y su significado actual. Quien tenga interés en ver las razones por las que no estoy de acuerdo con la visión de Francesc, le recomiendo su lectura.

Es verdad que la labor de un intelectual y el deber de todo ciudadano es evitar la manipulación del lenguaje y de la historia, hacer un esfuerzo de clarificación y denunciar la utilización de símbolos o palabras. Si quieren, devolver los hechos y los significados a su correcto sentido. Pero las palabras y los símbolos se desgastan, para bien y para mal, y a veces devienen lo contrario de lo que fueron. Un ejemplo extremo es el de la cruz del sol y la buena suerte de los hindúes, convertida por el nacionalsocialismo en el símbolo más odiado de la historia, la esvástica.

Para quienes sufrimos la exclusión de derechos en Cataluña, salvar el término catalanista no es respetar su cultura, es disculpar la inmersión, las multas, la pedagogía del odio, el victimismo, los referendos ilegales, el derecho a decidir para que otros no decidan, sacar ventajas económicas en nombre de la diferencia, etc., porque es en su nombre sobre el que se han legitimado social y políticamente. Asear el término catalanista, cuando ha sido el Caballo de Troya para que entre y se instale ‘sin que se note el cuidado’ toda la soldadesca soberanista, es un ejercicio de buena fe no exento de irresponsabilidad.

No hay que ser catalanista para ser catalán, pero es necesario serlo para impedir con buena conciencia que el hijo del vecino pueda tener el mismo derecho a estudiar en su lengua como el catalanista en la suya; no hay que ser catalanista para ser un ciudadano respetuoso con las leyes y pagar sus impuestos sin considerar que tiene más derechos fiscales por el mero hecho de ser catalán, pero hay que ser catalanista para prevaricar, desacatar y justificar con buena conciencia y cara de indignado, la Constitución y las sentencias judiciales.

El tiempo no pasa en vano, Francesc, y tú eres el mejor ejemplo; no has tenido que ser nada para ser una persona honesta.

Antonio Robles es profesor y ex diputado autonómico

SE PRESENTA EL 10 DE MAYO
Nace una plataforma de mujeres contra los crímenes de ETA
Se llamará "Mujeres por la Justicia" y su objetivo es "reclamar justicia y decir no a la impunidad de los asesinos de ETA".
Libertad Digital   7 Mayo 2012

Madrid vivirá el próximo 10 de mayo la puesta de largo de "Mujeres por la Justicia", una plataforma que nace en el seno de Voces contra el Terrorismo y que estará conformada únicamente por mujeres, "puesto que se trata del sector que más ha sufrido la barbarie de ETA desde todos los frentes".

El objetivo es "reclamar justicia y decir no a la impunidad de los asesinos de ETA" y su acto de presentación tendrá lugar a las 11.30 de la mañana en uno de los salones del Hotel Emperador de Madrid.

"Detrás de cada uno de los centenares de asesinatos que ha perpetrado la banda terrorista, hay una mujer que ha tenido que luchar por sacar adelante a sus hijos sola, mantenerlos en muchos casos sin ni siquiera una pensión, ocultar lo que había pasado y convivir con el ‘algo habrá hecho’", dicen en un comunicado.

"A todas ellas hay que sumar las mujeres que han perdido a sus propios hijos, padres o hermanos. De ahí el germen de esta nueva plataforma, que se manifestará todos los meses por las calles de Madrid, y que está dispuesta a reclamar justicia cuando y donde sea necesario para que nunca, bajo ningún concepto, haya impunidad con los asesinos", continúan.

Voces contra el Terrorismo, la asociación de víctimas que preside Francisco José Alcaraz, ya ha llamado a "todas las mujeres que lo deseen, a formar parte de esta plataforma" y ha invitado a "todos los ciudadanos y a todas las asociaciones de víctimas que se quieran sumar a esta iniciativa".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Política de reinserción
Los presos de ETA y el 'juego del gallina' (2): Las causas
Mikel Buesa Libertad Digital  7 Mayo 2012

Si las políticas de reinserción de terroristas arrepentidos han fracasado no es por ningún maleficio, ni porque ETA sea un caso especial, ni menos aún porque "el camino sea lento, largo, duro e implacable", como argumentaban los gestores de la política penitenciaria durante la presidencia de Zapatero al defender la vía Nanclares. Es sencillamente porque su diseño incorpora un cuadro de incentivos que conduce inexorablemente a la decepción.

Esos incentivos se pueden estudiar acudiendo a la teoría de juegos y, más concretamente, al juego del gallina, un artificio lógico formulado por Bertrand Russell en 1959 para idear una metáfora del atolladero al que conducía el empate nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, una vez desencadenada la carrera por acumular bombas atómicas. El juego del gallina responde, en efecto, a las características singulares de los presos terroristas a los que se les hace una oferta de beneficios penitenciarios a cambio de su arrepentimiento. El dilema al que se enfrentan éstos es más profundo de lo que pudiera avistarse detrás de esa transacción, pues su decisión de abandonar a la organización terrorista en la que militan constituye una ruptura radical que expresa el fracaso de sus opciones vitales y políticas y que les desvincula del grupo social en el que esas opciones se han desarrollado, quedando aislados en el gueto de la cobardía. Los arrepentidos son así, en la perspectiva del grupo que apoya el terrorismo, unos traidores merecedores de su desprecio e incluso –como el asesinato de Yoyes expresó dramáticamente– de su venganza. Y, por ese motivo, desearían no tener que adoptar ninguna decisión personal, aunque el premio fuera la libertad; quisieran subsumirse en una marea colectiva que disimulara su hartazgo y sus ganas de dejarlo; les gustaría que fueran verdad las promesas, siempre demoradas, de una amnistía arrancada al Estado por la fuerza de los que todavía están fuera de la cárcel.

Es precisamente a ese dilema al que responde el juego del gallina. La versión más popular de este juego –y la que a nosotros nos interesa– es la que recogió Nicholas Ray en su película Rebelde sin causa. En una de sus secuencias se muestra a dos jóvenes que corren la "carrera del gallina", una competición en la que se dirigen con sus automóviles, a toda velocidad, hacia un precipicio. El juego consiste en saltar del coche antes de caer en el abismo, haciéndolo más tarde que el contrincante, pues si se salta demasiado pronto, se es un "gallina", un cobarde, un perdedor. Lo mismo ocurre con los presos de ETA a quienes se invita a abandonar el terrorismo mediante una decisión individual –no importa ahora si es pidiendo perdón a las víctimas o si es repudiando a la organización a la que pertenecen– que ha de tomarse al margen de lo que hagan los demás, corriendo el riesgo de ser un "gallina" a los ojos de éstos, de sus familiares y de su pueblo.

De acuerdo con la teoría, las soluciones de equilibrio de este juego son tres, pues son tres las posibles situaciones en las que, de acuerdo con el criterio establecido por John Nash, habrá algún jugador que no lamentará haber seguido la estrategia empleada. Las estrategias factibles son, evidentemente, dos: una, la más desfavorable, es rechazar la oferta de las autoridades penitenciarias y permanecer en la cárcel hasta el cumplimiento de la condena; la otra, la más beneficiosa, es abandonar el terrorismo, pues promete la libertad. Pero esta última resulta más halagüeña si se ejerce colectivamente, pues entonces uno no es un cobarde; y si se adopta de manera individual el premio –la salida de la prisión– es menor porque se obtiene con deshonor. Lógicamente, las combinaciones estratégicas para dos jugadores son cuatro: la primera, en la que no se obtiene ningún premio, es aquella en la que los jugadores optan por permanecer en la cárcel; la segunda, opuesta a la anterior, es la más deseable, pues los jugadores se ponen de acuerdo para rechazar el terrorismo de manera simultánea, obteniendo la máxima satisfacción pues ninguno pasará por cobarde; y las otras dos, que tienen un carácter simétrico, son las que muestran que un jugador, asumiendo el oprobio de ser un "gallina", decide reinsertarse, en tanto que el otro resuelve continuar encarcelado.

Naturalmente, lo que las autoridades penitenciarias pretenden es que se produzca alguna de las dos últimas soluciones mencionadas. Pero lo que la teoría señala es que, enfrentados a este juego, los terroristas tratarán de tomar la decisión de arrepentirse lo más tarde posible, cuando sea inevitable porque cualquier otra salida les pone ante la tesitura de pasar por cobardes. Y resulta que, en el juego real al que se somete a los presos de ETA, ese momento no llega nunca porque no se han marcado plazos para la reinserción; ésta es una opción abierta, intemporal. Es como si el precipicio al que se dirigen los jóvenes de Rebelde sin causa se desplazara hacia el horizonte a la misma velocidad a la que ellos corren con sus automóviles. Por eso, los etarras presos, con muy pocas excepciones, tal como se ilustró en la primera entrega de este artículo, esperan y no se acogen a la reinserción, incluso en los casos en los que pudieran estar convencidos de la inutilidad de su opción violenta y discrepen de la dirección de ETA. ¿Qué ha pasado con los disidentes más renombrados, como Mujika Garmendia, Arrospide Sarasola, Zabaleta Elosegi, Arkauz Arana o San Epifanio San Pedro, que ocuparon puestos de dirección en la organización terrorista? Pues ha pasado que todos los esfuerzos desplegados por el ministro Rubalcaba para que progresen en su reinserción, han resultados baldíos. Y ahora parece que, según señalan algunas fuentes, su sucesor en el cargo, el ministro Fernández Díaz, pretende seguir el mismo camino.

Pero no olvidemos la otra solución de equilibrio al juego de Bertrand Russell, la que impulsa el acuerdo entre los terroristas para propiciar su salida de la cárcel. ETA ha rechazado tradicionalmente cualquier oferta de reinserción o de disfrute de beneficios penitenciarios para sus presos. Sin embargo, en la nueva situación propiciada por la tregua declarada en 2010, sobre todo después de que en el verano del año siguiente cediera la dirección política de la Izquierda Abertzale a Batasuna, dejando así constancia de su propia debilidad operativa, ETA cambió su doctrina con respecto a sus militantes encarcelados y, a partir de noviembre, ordenó que éstos presentaran solicitudes de excarcelación bien para sí mismos –lo que hicieron los alrededor de ochenta reclusos que han cumplido las tres cuartas partes de su condena, tienen problemas de salud o han sido objeto de la aplicación de la "doctrina Parot"– o para sus compañeros, a la vez que exigían su acercamiento a cárceles del País Vasco y Navarra. La información disponible señala que unos quinientos etarras recluidos secundaron esta iniciativa, dando así una victoria política a la organización terrorista que mostró, de esa manera, que mantiene su control sobre los presos y que éstos no están dispuestos a aceptar las ofertas de arrepentimiento.

Fue así como, finalmente, la culminación de la vía Nanclares se expresó no sólo en un fracaso práctico por lo exiguo de sus números, sino también –y de forma más importante– en una derrota política del Estado frente a ETA. El ministro Fernández Díaz, que fue capaz de atisbar que esa política estaba agotada –"cegada" es la expresión que entrecomilla una redactora de El País–, no tuvo, sin embargo, la suficiente sagacidad como para atribuir la causa de tal agotamiento a su propio diseño; y en vez de ello, la achacó al engaño que ETA ha ejercido sobre sus presos. No sorprende, por ello, que su miopía al valorar la política de reinserción de su predecesor en el Ministerio del Interior le haya conducido a tratar de reeditarla. "Queremos estimularlos [a los presos de ETA] para que vuelvan a esta vía [la de Nanclares]", ha declarado, añadiendo: "A los reclusos les digo que no hagan caso de lo que les dice ETA porque les está engañando... (pues) no va a haber medidas colectivas... sólo va a haber reinserción individualizada".

Creo que el programa presentado por el ministro Fernández Díaz está llamado a sumar una nueva decepción a la política penitenciaria, básicamente porque, más allá de rebajar los requisitos de entrada en él para los terroristas encarcelados, reproduce los mismos elementos que el juego del gallina ha desvelado como ineficaces. Sin embargo, considero que es posible ensayar una política que, al modificar las reglas de ese juego, abre la posibilidad de que la reinserción sea capaz de producir una brecha efectiva en ETA, contribuyendo así a su derrota. A ello dedicaré la tercera entrega de este artículo.

El final de un pacto fracasado
EDITORIAL Libertad Digital  7 Mayo 2012

La formación de un Gobierno no nacionalista en el País Vasco fue una de las mejores noticias políticas de los últimos años. Desgraciadamente, temíamos desde el principio que Patxi López y el PSOE no fueran fieles al espíritu que llevó al PP a apoyarlo, y no cabe duda de que así ha sido. "Si Zapatero y López no se convencen de la necesidad de terminar policialmente con el terrorismo –y sólo policialmente–, de poco valdrá que los nacionalistas hayan abandonado Ajuria Enea", dijimos en su momento. Y no cabe duda de que ni uno ni otro han mostrado esa convicción.

López tenía ante sí una oportunidad histórica de erradicar del panorama vasco la corrupción institucional que han supuesto los 30 años de gobierno del PNV. Tenía la posibilidad de eliminar la confusión entre partido y Gobierno que había quedado marcada a fuego durante este tiempo y meter aire fresco en lugares clave como la Ertzaintza y la educación. Tenía, sobre todo, la obligación de defender la ley y arrinconar a los proetarras, se escondiesen detrás de unas siglas u otras.

En cambio, y sólo en los últimos meses, López se mostró dispuesto a un pacto con Amaiur, apoyó la legalización de Batasuna, aprobó un decreto de ayudas a "víctimas policiales" al que podían acogerse etarras, apoyó a Eguiguren en sus componendas con ETA, pidió la excarcelación de Otegi, se mostró en contra de obligar a los etarras a pedir perdón y equiparó a todos los muertos, víctimas y verdugos.

Frente a todo esto, el PP de Basagoiti dejó hacer. López ha traicionado el pacto que suscribió con los populares vascos en prácticamente todos los frentes: la lucha contra ETA, la defensa de las víctimas, el avance de las ideas constitucionalistas y nacionales frente al nacionalismo excluyente; nada de eso fue suficiente para que abandonara su apoyo al PSOE. Pero ha bastado que Patxi López mostrara su oposición a las políticas de Mariano Rajoy para que se apresurara a retirarle su apoyo.

Es más, si hiciéramos un repaso a las posiciones políticas de los principales partidos políticos vascos en esta legislatura, comparándolas con las que tenían hace una década, la deriva de estos tres años ha sido hacia las posturas de los partidos a los que se había vencido en las urnas. El PNV de hoy se parece a EA o IU de entonces, el PSOE al PNV y, desgraciadamente, el PP al PSOE. No puede decirse que en el terreno de las ideas estos tres años hayan puesto las bases para un futuro mejor en el País Vasco.

Por tanto, si López ha mostrado estos tres años su peor cara, Basagoiti ha fracasado en todos los frentes. Sus resultados electorales han dejado sus políticas en ridículo frente a la fortaleza electoral y moral del partido de Mayor Oreja y María San Gil. Su única defensa, ser clave en la formación de un Gobierno no nacionalista, se ha mostrado estéril. Ha llegado al extremo de forzar la dimisión de personas tan valiosas como la propia San Gil, o Santiago Abascal hace sólo unos meses, por no mostrarse sumisos a su línea política. Ahora mismo, lo único con lo que puede defender su puesto es su completa sumisión a Rajoy. Le servirá para mantener la poltrona, pero difícilmente en una cita en las urnas en las que contará con el tradicional plus de representar al partido en el poder en España, pero con una fuerza más, Amaiur, con la que repartir escaños. Mal futuro el que le espera, y peor futuro el que espera al País Vasco y a España.

El congreso mágico nacional
Maite Pagazaurtundua, EL CORREO, 7 Mayo 2012

San Sebastián. Bendecido por los poderes públicos: «Magia General, magia de pista, cartomagia, manipulación, magia cómica, micromagia, mentalismo, grandes efectos y ventriloquia son las facetas de magia que se premiarán en el Congreso mágico nacional». Así lo glosó ‘El Diario Vasco’ en 1972. La ventriloquia es lo que ahora pega más. Ya saben. La vieja y nueva Batasuna y ETA llevan jugando al control de las voluntades políticas desde hace décadas, pero ahora gracias a los pasos que llevarán al fin de ETA. El nuevo truco se llama ‘desarme 2012’ para dilatar el efecto de la gran palabra con la que rondan los oídos de los poderes democráticos y de su servicio de inteligencia.

La gran palabra cebo es ‘disolución’. No vivimos sólo esta magia, sino también una situación disparatada porque la legalización de Bildu tuvo mucho de camelo y eso es lo que convierte las elecciones autonómicas de 2013 en un potencial problema de Estado. El fin de ETA como cebo esconde la ortodoxia antidemocrática que les ha guiado durante el tiempo que alcanza mi memoria. Su modelo de poder es el que rige en los municipios que nunca dejaron de gobernar, porque consiguieron sortear la ilegalización con el visto bueno parcial del anterior Ejecutivo central.

Su modelo hacia el socialismo real en el siglo XXI es el de Chávez, aprovechando la democracia formal en un gran juego que disimula el despotismo posmoderno. Han reeducado los comportamientos y conciencias por el miedo y ahora por la astucia. Es curioso que en la entrevista de noviembre los etarras autorizados dejaron claro que no condenarán su historia de vulneración de los derechos humanos.

Los perseguidos y asesinados son ceniza de la historia para ellos, como la ley, aunque permitirán que se hable con palabras que podrían conseguir que toda la población vasca sufra una subida grave de azúcar en sangre. La estrategia de ETA y su entorno supone un búnquer de ortodoxia inmovilista hacia los objetivos políticos para los que han matado y acosado, pues indican literalmente que «la lucha armada ha hecho su aportación, una gran aportación para llegar al momento en el que estamos y para generar las condiciones existentes (…) para recoger la cosecha de estos años de lucha y ponerlas al servicio de esa estrategia». Han conseguido el control de los tiempos y temas entre nosotros. Han conseguido que su neolengua sea de uso común. Pero ahora, el parque temático de la paz es lo que interesa al mundo de Batasuna porque sólo así garantizarán alcanzar un grado importante de impunidad. Sólo desde el relato exculpatorio que los demás van tejiendo podrán conseguir el poder ya legitimado. No nos han de faltar congresos mágicos.

La Generalitat prepara una maraña legislativa que impida la reordenación del Estado
Francesc Homs anuncia que aprobarán medidas 'relevantes, claras y nítidas' para el autogobierno catalán
 www.lavozlibre.com 7 Mayo 2012

Madrid.- Mientras pide ayuda al Estado para salvar sus cuentas, Cataluña lanzará una ofensiva contra la reordenación del Gobierno. Será en la próxima reunión del Consejo Ejecutivo de la Generalitat, donde se aprobarán medidas “relevantes, claras y nítidas” para el autogobierno catalán, según aseguró este domingo el portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, que añadió que se trata de responder a la “ofensiva descarada” del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Para ello, la Generalitat desplegará “todas las herramientas políticas y jurídicas” a su alcance. “Poca broma con Cataluña si la van maltratando de esta manera”, comentó Homs, para agregar: “Las duplicidades las están ostentando desde el propio Gobierno algunos ministerios que no tendrían que existir porque no tienen competencias otorgadas, y en cambio bien que van manteniéndose.

“Cataluña planta y plantará cara a aquello que se expresa en términos de injusticia y de quitarnos lo que nos es propio, porque aquí nosotros solitos nos espabilaríamos mucho mejor que de la forma que estamos ahora sometidos”, dijo sobre las voces que desde la misma CiU se inclinan por una consulta independentista.

Las palabras de Homs reflejan la gran incoherencia de la Generalitat, ya que Cataluña ha tenido que pedir 900 millones de euros al ICO para poder pagar los vencimientos de sus bonos. Es decir, el gobierno catalán renuncia a su independencia financiera y recurre a la ayuda del Gobierno cuando se ve ahogada y a la vez proclama su lucha contra ese mismo Ejecutivo central.

Cataluña
La ‘neolengua’ nacionalista: de la autodeterminación al ‘derecho a decidir’
Conscientes de la inviabilidad jurídica de apelar al derecho a la autodeterminación para defender la secesión de Cataluña, los ideólogos independentistas invitan al nacionalismo catalán a recurrir a ‘un nuevo concepto’ acuñado ‘ad hoc’, y tratan de inventar unas ‘bases teóricas’ que lo justifiquen.
Alejandro Tercero www.vozbcn.com  7 Mayo 2012

La maquinaria propagandística del independentismo catalán pisa el acelerador. Los mensajes que, día a día, se lanzan desde los principales foros mediáticos catalanes -todos ellos, sin excepción, públicos o subvencionados por la Generalidad- continúan tratando de generar la máxima tensión posible con el resto de España para ganar adeptos a sus tesis.

Mientras tanto, los ideólogos nacionalistas buscan nuevas estrategias. Decenas de entidades que sobreviven gracias al dinero público dedican sus esfuerzos a bucear en el ámbito de la teoría política para crear nuevos conceptos y adaptarlos a sus pretensiones nacionalistas. El último de ellos: el derecho a decidir.

El proceso de fabricación de ‘un nuevo concepto’: ‘el derecho a decidir’
El Centre Unesco de Catalunya (Unescocat), asociación generosamente subvencionada por el Gobierno autonómico y una de las más firmes defensoras de la prohibición del español como lengua vehicular en las escuelas de Cataluña -proponiendo, incluso, la insumisión de la Generalidad a las sentencias de los tribunales-, ha publicado recientemente el estudio Del derecho a la autodeterminación al derecho a decidir. Un posible cambio de paradigma en la reivindicación de los derechos de las naciones sin estado.

El informe está firmado por Jaume López Hernández, profesor de Ciencia Política en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) -donde colabora con el activista independentista Ferran Requejo- y miembro de la asociación L’Opinió Catalana -controlada por Miquel Sellarès-.

La tesis que plantea el estudio -disponible únicamente en catalán e inglés- es, en realidad, muy simple. Consciente de la inviabilidad jurídica de apelar al derecho a la autodeterminación, tal y como está recogido en los tratados de derecho internacional, para defender la independencia de Cataluña, López Hernández invita al nacionalismo catalán a recurrir a ‘un nuevo concepto’, el ya citado ‘derecho a decidir’.

El derecho a la autodeterminación solo es aplicable a las colonias
Según la Carta de las Naciones Unidas (1945) y la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (1960), el derecho a la autodeterminación solo es aplicable a ‘procesos de descolonización’, principalmente puestos en marcha a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Además, la Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas (1970), que ampara el derecho a ‘la libre determinación de los pueblos’, deja muy claro que ‘todo intento de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional y la integri­dad territorial de un Estado o país o su independencia política es incompatible con los propósitos y principios de la Carta’ de las Naciones Unidas.

‘Así, cualquier reivindicación de una minoría territorial que no pertenezca a un imperio, ni haya sido colonia, se conceptualiza como un conflicto de unos ciudadanos con su Estado, fuera de los márgenes, por tanto, que presupone el derecho a la autodeterminación’, reconoce el autor.

Las dictaduras comunistas
López Hernández considera que, ‘en Cataluña, los requisitos de aplicación del derecho a la autodeterminación solo se dieron durante un período muy limitado: al acabar la Primera Guerra Mundial, época en la que se reivindica desde el partido Estat Català fundado por Francesc Macià, en tanto que España todavía se puede considerar un imperio en vías de descolonización’.

Por otra parte, la creación de los nuevos estados a principios de los años 90, tras la caída del muro de Berlín y el hundimiento de las dictaduras comunistas, tuvo el amparo del derecho internacional debido a que en esos países no había democracia, más allá de apelar al derecho a la autodeterminación. Una situación que, obviamente, no tiene nada que ver con la de Cataluña.

La ‘aparición’ del derecho a decidir
En base a esta realidad, López Hernández llega a la conclusión de que en los últimos años se ha producido ‘la aparición de un nuevo concepto, el derecho a decidir’, que es el reflejo de una ‘nueva tendencia’ causada porque ‘la concreción conceptual y política del derecho a la autodeterminación en un contexto democrático y liberal (no en una colonia o un régimen comunista) ha ido experimentando cambios de matiz, nuevos tratamientos, justificaciones e implicaciones que marcan nuevas pautas tanto en el ámbito normativo y argumental como estratégico y político’.

Es decir, se trata de un ‘neologismo’, como el propio autor reconoce, para soslayar el derecho internacional y adaptarlo a las demandas del nacionalismo catalán, tratando, así, de legitimarlas jurídicamente.

Un término ‘popularizado’ por la Plataforma pel Dret de Decidir
Sin embargo, la parte más curiosa del informe es la que se refiere a que la ‘reivindicación’ de este supuesto ‘derecho a decidir’ ha sido ‘especialmente relevante’ y ‘protagonista’ en Cataluña a través ‘de las tres manifestaciones más masivas que se han producido desde 2006′, organizadas o promovidas por la Plataforma pel Dret de Decidir (PDD), entidad que López Hernández considera ‘pieza clave para la popularización del término’.

Lo que, sorprendentemente, el autor no explica en el documento es que él es socio fundador y ex presidente de esa entidad secesionista e indirectamente subvencionada por la Generalidad, a través de sus asociados, entre los que destacan Acció Cultural del País Valencià, Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes, Ciemen o Plataforma per la Llengua.

De esta forma, y como si de una profecía autocumplida se tratase, el autor actúa, primero, como activista, montando una plataforma independentista para crear y promocionar un nuevo concepto ad hoc (el derecho a decidir) y, después, como presunto científico, presentando una supuesta ‘investigación’ independiente en la que constata ‘la aparición’ de ese concepto y lo muestra como una ‘tendencia’ natural en ‘los movimientos en defensa de las naciones sin Estado’.

La búsqueda de una justificación a posteriori que avale la tesis
Aunque el informe admite que ‘no hay ninguna legalidad internacional que recoja explícitamente el derecho a decidir’, López Hernández trata de buscar una justificación jurídica que le permita establecer la ‘definición de las bases teóricas del derecho a decidir’, y para ello apela a la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de la Haya sobre la independencia de Kosovo, del año 2010.

En base a esa sentencia, estima que ‘si se agotan otras vías de entendimiento, si es proclamada por actores políticos legítimos, es decir, democráticamente representativos, si se hace por medios no violentos, no hay ningún obstáculo legal internacional para la declaración unilateral de independencia, y no se está violando ninguna norma internacional que el Consejo de Seguridad o la Asamblea de las Naciones Unidas tengan que defender’. Lo que, en opinión del autor, avalaría su tesis del derecho a decidir.

El ‘menosprecio’ del TC a las ‘minorías territoriales’
El estudio también trata de diferenciar entre derecho a la autodeterminación, que asocia a una reivindicación independentista, y el derecho a decidir, que considera ‘una reivindicación soberanista’ que se basa ‘en un principio de radicalismo democrático’.

Y critica ‘de forma decidida y categórica el caso de España’ porque, a diferencia de Quebec, Escocia, Irlanda del Norte, Groenlandia o Flandes, el Tribunal Constitucional en nuestro país ha rechazado el ‘derecho a decidir’ de forma explícita ‘con un evidente menosprecio para la problemática democrática de las minorías territoriales’.

Las líneas a seguir por partidos y entidades nacionalistas
Finalmente, el informe plantea unas ‘propuestas de actuación‘ en las que marca a los partidos y entidades nacionalistas las líneas a seguir. López Hernández recomienda que, ‘para que el derecho a decidir se convierta en un nuevo referente en el análisis y la legitimación de las reivindicaciones en defensa de la creación de nuevos estados, hay que difundir el concepto y profundizar en sus implicaciones teóricas’.

Además, insta a ‘vincular el concepto con el discurso sobre la regeneración democrática’; ‘no convertirlo en ningún caso en sinónimo del derecho a la autodeterminación’; ‘distinguir entre soberanismo e independentismo’; y ‘priorizar el elemento democrático sobre otras consideraciones tomando como foco de atención destacada la respuesta del Estado a las reclamaciones de un mejor encaje y de más democracia’, ya que ‘no son las características de la pretendida nación sin Estado las que han de llevar la carga de la prueba en la justificación de las reivindicaciones, sino las características del Estado y sus carencias’.

El problema es Franco, no ETA
Raúl González Zorrilla EIG. Redacción. San Sebastián. Periodista Digital 7 Mayo 2012

La Diputación de Guipúzcoa (Bildu) concede un 20% más de subvenciones a investigar lo sucedido durante la “Dictadura Franquista” y la "sublevación militar" que a trabajar por la actual defensa de los derechos humanos

Para la actual Diputación de Guipúzcoa, liderada por Bildu, es más importante investigar lo sucedido hace varias décadas durante la “Dictadura Franquista” que trabajar en favor de la defensa de los derechos humanos en el año 2012. Así se desprende, al menos, de las ayudas económicas que la entidad foral, presidida por Martin Garitano, acaba de anunciar, por un lado, para “contribuir a la consecución de la normalización, la reconciliación y la paz basada en el respeto de los derechos humanos de todas las personas” y, por otra parte, para “recuperar, conocer la verdad y reconocer los hechos acaecidos en Gipuzkoa o a personas de este Territorio Histórico durante la sublevación militar, la Guerra Civil y la Dictadura Franquista”. El primer decreto está dotado con 165.000 euros, mientras que la segunda propuesta lleva asociada un fondo económico de 200.000 euros.

Las bases reguladoras del programa de concesión de ayudas para la realización de proyectos que tengan por objeto recuperar, conocer la verdad y reconocer los hechos acaecidos en Gipuzkoa o a personas de este Territorio Histórico durante la sublevación militar, la Guerra Civil y la Dictadura Franquista son muy explícitas e indican que, en este periodo histórico, “fueron muchas las víctimas de graves vulneraciones de derechos humanos que el derecho internacional prohibía y condenaba, como tortura, ejecuciones extrajudiciales, ataques contra población civil, persecución política, religiosa o racial, encarcelamientos arbitrarios, trabajos forzados y otros actos definidos como crímenes contra la humanidad. Estas vulneraciones, a día de hoy, no han tenido reparación global ni han sido consideradas en su conjunto por el Estado. La legislación adoptada en los últimos años, tampoco ha respondido adecuadamente a las Directrices Internacionales sobre los derechos humanos.”

Por el contrario, el anuncio foral que certifica concesión de ayudas económicas a las entidades, tanto públicas como privadas, que presenten líneas de actuación para trabajar a favor de los derechos humanos, es mucho más difuso e indeterminado y explica que “dado que en la actualidad vivimos una nueva época llena de esperanza e ilusión, deseamos trabajar en vías de su consolidación y avance. Y es que contribuiremos a ello en tanto ayudemos a conformar una sociedad cada vez mas conocedora y respetuosa con los derechos humanos, como premisa fundamental para mejorar la convivencia y la consecución de la paz. Por todo ello, resulta imprescindible impulsar políticas que ayuden en la defensa, el respeto y la garantía del cumplimiento de los derechos humanos.”

Ni una palabra de ETA, ni de las víctimas de los terroristas, ni de las cinco décadas durante las cuales miles de ciudadanos vascos han estado sumidos en la oscuridad de la amenaza, de la extorsión, del totalitarismo ideológico y del chantaje de los criminales.


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