AGLI Recortes de Prensa   Lunes 14  Mayo 2012

Grecia, el fracaso de la UE
Editorial La Razón 14 Mayo 2012

En sólo dos años, el drama griego se ha convertido en la tragedia europea. En mayo de 2010 se producía la primera intervención de una economía devastada por el despilfarro y la corrupción, y dos años después, el país heleno está a punto de salir del euro, tras haber echado a perder todas las ayudas de la UE. El último bote salvavidas de Atenas para no hundirse en la bancarrota es la solución política: un Gobierno estable capaz de cumplir al pie de la letra los ajustes exigidos por Bruselas. Pero el resultado de las elecciones había abocado al país a la ingobernabilidad.

Quien tiene la sartén por el mango, el partido de izquierda radical, Syriza –dirigido por el iconoclasta Alexis Tsripas–, se niega a participar en un Gobierno de coalición y además se muestra contrario a las reformas y ajustes que les impone la UE y el FMI para poder acceder a un segundo rescate. Las formaciones moderadas, por su parte –los socialistas del Pasok, los conservadores de Nueva Democracia e Izquierda Democrática– pretenden crear un Gobierno de coalición para salvar los muebles y resistir en la Eurozona con recortes algo más suaves. Pero prefieren contar con Syriza para armarse de autoridad ante el electorado más radical, que amenaza con poner la calle al rojo vivo en cuanto se apliquen nuevos ajustes. Ayer el partido de izquierda seguía sin dar su brazo a torcer. La duda estriba en saber si los tres partidos moderados, que suman 168 escaños (17 por encima de la mayoría) alcanzarán a un acuerdo para salir del paso en un Gabinete de coalición de dos años.

O esa opción... o la alternativa del diablo. Porque si finalmente no se lograra esa alianza, Grecia estaría abocada a nuevos comicios en cinco semanas. Pero ese retraso sería letal, en primer lugar, porque es inaplazable el recorte presupuestario de 3.000 millones de euros; y en segundo lugar, porque lo que auguran todos los sondeos es que los ganarían los radicales de Syriza. Y este no tiene el menor empacho en enfrentarse a Bruselas y negarse a cumplir la durísima dieta de la UE. El gran problema del país heleno es que ese tipo de medidas va a estrangular aún más una economía deprimida con un paro juvenil del 50%. Pero no le queda otra alternativa si quiere eludir el abismo al que lo ha empujado la calamitosa actitud de los Gobiernos anteriores.

La marcha de Grecia tendría gravísimas consecuencias, en primer lugar, para el propio país, con un dracma aún más devaluado, los capitales evadidos a Suiza y la sociedad condenada a la pobreza y a la violencia social. En segundo lugar, para países que están en el filo de la navaja como España, que tal vez no resistirían el contagioso virus. Hoy justamente los ministros de Finanzas del Eurogrupo pedirán una valoración independiente del ladrillo español y examinarán la reforma financiera.

Pero la caída –“Greece exit” se ha convertido en trending topic en las redes sociales– supondría también el fracaso de la Unión Europea, cuando se cumple este mayo el 62 aniversario de la propuesta de Schuman para crear una Europa unida, próspera y sin guerras. Esto último parece relativamente asegurado, pero la prosperidad está en cuestión y la unidad, gravemente amenazada si Grecia sale de la zona euro, porque sería la antesala de su marcha de la UE, en contra del principio fundacional del Tratado.

La 'gran estafa' de Bankia, ¡a los tribunales!
@Roberto Centeno El Confidencial 14 Mayo 2012

La pasada semana un lector me envió una cita escrita en los años 50 por la escritora y filosofa rusa Alisa Zinivievna Rosembaum, más conocida por su seudónimo de Ayn Rand, una ferviente antisocialista y anticomunista que consideraba ambas ideologías formas abominables de opresión. Rand emigró a EEUU porque “este era el único país donde podía sentirme totalmente libre para escribir y opinar”. La cita parece pensada y dirigida para España, aquí y ahora.

“Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye no hacia quienes trafican con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y la influencia política y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos quienes están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez es un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.

Todos y cada uno de estos hechos se dan en grado superlativo en la España actual. El dinero no fluye hacia la economía productiva, la corrupción es recompensada, el enriquecimiento procede de la influencia política y la ley protege a los corruptos mientras los ciudadanos, engañados y arruinados, se encuentran indefensos. No tanto si están dispuestos a actuar, porque, a pesar de todo, hay una mayoría de jueces honrados, aunque delitos clamorosos sean sobreseídos o se indulte a los poderosos. Y, mientras, Rajoy improvisa una chapuza por semana; la del viernes, 30.000 millones de provisiones para la banca, no da ni para pipas. La gente se quedaría horrorizada si supiera cómo deciden sobre sus vidas: todo improvisado el jueves, sin analizar nada, sin cifras certeras, sin diferenciar solventes de insalvables, cambiando de opinión cada hora, sin tiempo (“denegado, mañana como sea”)… una chapuza de república bananera.

“Spain´s plan fails to convince”, dijo el FT en su portada. “¡Basta!”, dijo Lex en su influyente columna, “los bancos españoles son maestros en el engaño… el país ha desperdiciado otra ocasión de oro, el gradualismo no va a ninguna parte. Hasta que no hagan una reforma seria, los inversores permanecerán fuera”. La gran banca ha salido en tromba diciendo que cumplirán sin problemas. ¿Cómo no?, ¡si son ellos quienes han puesto la cifra! De Guindos ya no se fía del BdE. ¿Y cuánto dinero público se ha enterrado? Para empezar, 15.000 millones, la suma de tasas y copago en Sanidad y Educación, más la subida del IRPF, solo para salvar bancos que deberían ser cerrados. Es disparatado, es inmoral.

De cómo han estafado a cientos de miles de ahorradores
Empecemos por Bankia, “el gran banco de la nueva banca”, el del “Hágase banquero”, una entidad que con la colaboración de la CNMV, el BdE y el Gobierno de Zapatero consiguió, como señala FT, “lo que ningún otro banco europeo hubiera podido, obtener 3.300 millones de euros de capital en medio de una crisis brutal” y que ha acabado como era perfectamente previsible: llevando a la ruina a cientos de miles de pequeños ahorradores. Primero les engañaron con el folleto de salida a bolsa aprobado por la CNMV, que como el BdE, sabía que varias de las cajas que se integraban estaban quebradas pero calló. Los cientos de miles de estafados pueden y deben organizarse y litigar contra todos ellos. Y contra un Gobierno que promovió esta y otras medidas análogas, como Banca Cívica, CAM, CCM, Caixa Cataluña, etc. Por cierto, ¿a cuánto ascendió el gasto publicidad y cómo se seleccionó a la agencia que lo hizo?

¡A los tribunales ciudadanos! Formen sus agrupaciones, contraten buenos abogados y vayan contra la nueva tiranía, luchen sin tregua contra los bancos, la CNMV y BdE que les han arruinado. Ganarán. La razón y la ley están de su parte. Como explicaba el jueves en este diario Enrique Utrera, los directores de sucursales aseguraban que “las acciones tendrían una rentabilidad por dividendo del 7 %, y que el valor de la acción iba a tener una fuerte revalorización”. La CNMV permitió además un cambio de las reglas del juego en el sistema de prorrateo, lo que perjudicó gravemente a los inversores. Y hubo mucho más: al engaño se unieron ciertas prácticas cercanas al chantaje. El modus operandi, empleado en este caso no solo para colocar acciones, sino también en la colocación de preferentes y bonos patrióticos por muchos bancos españoles, es el siguiente: los jefes de sucursal llamaban a clientes con líneas de crédito para decirles “Mire don Fulano, tenemos este producto fenomenal, acciones en este caso, y tiene usted una línea de crédito de (por ejemplo) 10 millones. Si quiere que le mantengamos la línea debe usted comprarnos un millón de euros en acciones -el 10 % de la línea de crédito era la cifra habitual- y si no lo hace tendremos que rescindírsela”. Solo podían aceptar.

Los accionistas han perdido el 45% de su dinero en 9 meses. Ninguna institución extranjera compró porque, como decía FT, “había demasiadas banderas rojas”, que la CNMV, el BdE y el Gobierno conocían y ocultaron a los ciudadanos. Y no son solo los accionistas… ¿qué pasa ahora con decenas de miles de pequeños ahorradores que compraron, engañados, preferentes porque era el “seguro de sus ahorros” y ahora ni pueden venderlas porque no hay mercado ni recibirán intereses en años? Ningún banco pagará este año intereses a las preferentes. Y, mientras tanto, los sueldos de los de los consejos y de los gestores han sido escandalosos: 25 millones en Bankia, 4,5 en BFA, los de Cívica tenían cada uno tres secretarias en Madrid, y otras tres en Sevilla y Pamplona, varios coches, visas oro y sueldos millonarios. Menos mal que estaban quebrados.

“La destrucción de valor producida por Bankia es inmensa”, afirmaba el jueves FT. Y el problema ya no es solo Bankia, alcanza a todo el sistema, incluidos los más grandes. Por ello, y parafraseando La Marsellesa, “aux armes citoyens! Formez vos bataillons! (…) Contre nous de la tiranie!”. Lanzo desde aquí una llamada muy clara: ¡a los tribunales ciudadanos! Formen sus agrupaciones, contraten buenos abogados y vayan contra la nueva tiranía, luchen sin tregua contra los bancos, la CNMV y BdE que les han arruinado. Ganarán. La razón y la ley están de su parte.

“¿Por qué banqueros, reguladores y Gobierno mienten?”
Sin embargo, Bankia no es la excepción. “Su ceguera, su incapacidad para abordar los problemas y su negación de realidad”, en palabras del WSJ, es regla de conducta de la banca más prepotente y politizada de Occidente. Era también la pregunta -el ladillo que precede a este párrafo- que se hacía FT sobre España. No se comprende bien como, habiendo perdido toda credibilidad desde Nueva York a Shanghai, desde Londres a Frankfurt, banqueros y Gobierno siguen mintiendo y aplazando las medidas necesarias. ¿Cuál es el fin? Ya no engañan a nadie, excepto a los españoles, gracias a su control aplastante de los medios. Sirve al Gobierno, aunque temporalmente, porque si ha perdido 4 puntos en los meses de gracia, ¿cuántos perderá en un año? Pero, ¿qué ganan los bancos con la ruina de España, a la que tan irresponsablemente han contribuido, con los mercados cerrados y sin credibilidad alguna? Esperan un milagro, pero ellos mejor que nadie saben que no existen en su negocio.

En mayo de 2006, los inspectores del Banco de España en un documento de cuatro folios advirtieron al gobernador y al Gobierno de los gigantescos desequilibrios que se estaban produciendo en el sistema financiero. También de la necesidad de atajar los mismos utilizando las atribuciones del BdE como regulador, antes de que se produjera una catástrofe. MAFO, Solbes y los grandes banqueros no solo hicieron caso omiso del aviso, también negaron que hubiera problema alguno. Solbes lo resumió así: “Cuanto más se endeudan las familias más ricas son, porque los pisos nunca pueden bajar de precio”. En EEUU Solbes y MAFO habrían ido directamente a la cárcel. La banca española es, en estrecha colaboración con la casta política, la causa de la ruina de España. Si hubieran hecho caso al SOS de los inspectores, la crisis jamás hubiera llegado a este punto.

Y dónde estamos hoy realmente. Bloomberg lo resume así: el Gobierno ha pedido a los bancos incrementar sus provisiones en otros 30.000 millones, hasta 130.000, menos de la mitad de crédito promotor -¿el 7,5% de los activos del sector es todo el problema?- ¿y qué pasa con los 1,4 billones de euros de deuda hipotecaria y corporativa? Para ello, la banca deberá incrementar nueve veces la cifra pedida, 270.000 millones hasta un total de 370.000 millones en que la media del mercado estima hoy el agujero del sistema financiero. “El Gobierno español infravalora gravemente las pérdidas, va siempre varios escalones por detrás”. Y concluye con un lapidario “There´s no way out for Spain”. El sector ya no podrá ser capitalizado sin ayuda externa.

Y lo más importante, ¿a cuánto ascenderá el expolio de dinero público? A decenas de miles de millones. Es inmoral, es “una injusticia bestial”, como denuncia Cáritas, rescatar bancos con dinero público mientras la pobreza y el paro crecen exponencialmente. Y, sin embargo, la solución es clara: salvar solo lo salvable, capitalizar los pasivos, los accionistas y bonistas lo pierden todo, excepto los pequeños accionistas en un límite prefijado -aparte de que, como he explicado, pleiteen contra el banco, el BdE y el Gobierno- y los acreedores se quedan con el banco, es decir, recuperan lo que buenamente puedan. Los que no tengan accionistas (CAM, Caixa Catalunya, etc…) se garantizan los depósitos inferiores a 100.000 euros y al resto lo que quede. Los acreedores lo pierden todo por su insensatez.

Que bancos o inversores insensatos que han hecho préstamos insensatos pierdan su dinero no provocaría ningún pánico bancario, como dicen algunos analistas, sucede en todas las crisis, han perdido el 80% en Irlanda y no pasa nada. Lo que no puede ser es cargar el coste de salvar a ineptos, corruptos y acreedores irresponsables a un país empobrecido en riesgo cierto de hundimiento. Como diría Ayn Rand, hoy podemos afirmar con certeza que la sociedad española está condenada.

La señora Cataluña se nos quiere confederar
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital  14 Mayo 2012

Señora Cataluña, no insista, no me quiero confederar con usted. Váyase y deje de meterme mano en la cartera.

Durán Lleida se ha declarado favorable a la confederación, no la del Sur, la de las películas de Hollywood, ni la Confederación Nacional de Trabajadores, la CNT, sino la confederación de Cataluña con el resto de España.

En teoría del Estado, la confederación supone que sus miembros políticos pueden ejercer el derecho a separarse de la entidad. Cuando en Estados Unidos un grupo de estados lo intentó hacer, se produjo una guerra civil con más muertos que la española de 1936-39. En la actualidad no hay confederaciones en Europa ni América, porque se ha comprobado que son fases hacia la unión más fuerte (Suiza, Estados Unidos, Argentina) o la disolución (la Confederación Perú-Bolivia y los Estados Confederados de América).

Pues ese modelo es el que propone el nazionalista catalán aragonés Josep Antoni Durán Lleida, tal como ha vuelto a explicar en el congreso de su partidito, Unión Democrática de Cataluña:

Defendemos la soberanía de la nación catalana y el ejercicio de autodeterminación y el día que podamos decidir optaremos por la confederación.

Es decir, los amigos de la señora Cataluña nos quieren imponer a los demás españoles la facultad de que puedan irse cuando les apetezca, pero no ahora, claro, que todavía no nos han ordeñado lo suficiente. Pero ese plan tiene un fallo: ¿y si los demás no queremos confederarnos con ellos? Esta Cataluña es como una vieja pintada y triste que se empeña en aparentar juventud para sacar a bailar a los veinteañeros y apretarse bien a ellos.

Pues no, hombre, no. Ni confederación ni protectorado ni pacto fiscal. Ya sabéis mi opinión: Marchaos YA, con doña Cataluña a ver quién os aguanta.

Podíamos empezar por echar al Barcelona FC de la Liga Española y que así se confedere fubolísticamente con el Mollerusa y Nastic y el Reus. Seguro que hace

CATALUÑA, CADA VEZ MÁS DEPENDIENTE DEL MERCADO ESPAÑOL
Un informe interesante: debido al fuerte desequilibrio estructural entre las importaciones y las exportaciones, la economía catalana cada vez depende más de sus ventas al resto de España para equilibrar su balanza comercial.

El Mariano más cobarde ha traicionado a España
S. McCoy. El Confidencial 14 Mayo 2012

En mi opinión hay dos frases definitivas en la entrevista a Pedro Arriola -sociólogo de cabecera del PP- publicada ayer por Graciano Palomo en El Mundo. Muy reveladoras de lo que le puede estar sucediendo a Rajoy en estos primeros meses como Presidente del Gobierno.

La primera es esa boutade de que “el carisma lo da el poder”, modo de justificar su falta tanto en Aznar como en Mariano. O no. John Major pasó por Downing St. y nada; con el finado Calvo-Sotelo ocurrió algo parecido en España. Además, le pasará a quién no lo tiene, porque es evidente que en la política se multiplican los casos en los que el ‘aparente’ carisma es lo que aúpa a un dirigente a las tareas de gobierno; caso de Barack Obama, por poner solo un ejemplo. Su forja como líder, por tanto, será cuestión de tiempo, viene a decir el hombre de confianza, pero no le pidan peras al olmo. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

La otra, es una mezcla de dos aseveraciones del entrevistado, y hace referencia al modo en que el gallego llegó a la Moncloa. Algo que requirió, primero, que la “crisis enseñara su zarpa”, lo que hizo que “la suerte estuviera echada” ya desde el discurso de investidura de ZP en 2008 -de ser cierto, evidenciaría aún más lo patético del tufo a improvisación que desprende el ejecutivo actual- y, después, del “derrumbe de quien estaba en el poder”. En suma: la incapacidad de otros para solventar una circunstancia excepcional es quien le sitúa dónde está, convirtiéndose ese hecho, a su vez, en el reto del ‘popular’.

¿Saben qué? Así también me convierto yo en sociólogo de referencia de cualquier formación, a 600.000 pavos al año según las malas lenguas. A esa tarifa, cuenten conmigo para lo que gusten. Triunfo por demérito ajeno y consejo principal de esperar la caída de la fruta madura, tanto para controlar el partido como para culminar las más altas aspiraciones administrativas. Ale, con un par. 23 años de ejercicio le contemplan. Mérito para mantenerse no le falta. Un crack.

¿Cuál es el problema, que Arriola debería ser el primero en ver? Que tal estrategia es válida cuando no se está en primera línea del frente y se ve plácidamente, copa y puro de por medio, cómo los enemigos propios y ajenos van sucumbiendo al fuego cruzado de sus propias miserias y de la coyuntura económica. No hay una responsabilidad por los actos, las promesas son un brindis al Sol. Entonces sí, el factor t de tiempo te puede llevar “en volandas” al triunfo, en expresión del propio asesor.

Pero no sirve si le toca a uno situarse al frente de los batallones y mandar las huestes hacia la victoria. Cuando más difícil se pone el combate, más importante resulta para todos los que han puesto los ojos en ti como referencia mostrar tu liderazgo. No cabe esconderse, ni procrastinar. Hay que sacar hasta de donde no hay. Los grandes gobernantes de la Historia, los recordados por sus enormes virtudes, destacaron en momentos en los que su aliento, la esperanza, el denuedo, la pasión sirvieron para conquistar el presente de su nación y construir las bases para su futuro.

Rajoy, por el contrario, ha decidido seguir la táctica cobarde, que no prudente, de no mancharse los pies en el barro de la batalla. Ha renunciado a ejercer las tareas propias de su cargo, a la responsabilidad de ser él, en persona, quien explique a los españoles los sacrificios que exige, el porqué son necesarios y cuál será su fruto. Sigue con un discurso plano, generador más de desazón que de adhesión, más de indignación que de impulso, más de derrotismo que de ilusión.

¿Dónde está Mariano?, el pueblo pregunta. En el territorio neutral de las Cumbres Internacionales o en el campo propio de los Congresos Regionales. No aquí, entre los ciudadanos, en medio de quienes le depositaron o negaron el voto. El Parlamento, ¿qué es? Y eso que su mayoría es absoluta… Iba a ser el Presidente de todos los españoles, y se ha quedado en una sombra de sí mismo. En un vano recuerdo cuando apenas ha comenzado su tarea. ¿Comunicación? Que se anuncie el Partido…

Esa es su traición. Esperábamos un gobernante, alguien que nos sacara las castañas del fuego, y nos hemos encontrado con un jefe de la oposición incapaz de evolucionar. Que sigue quemando peones para ponerse él a salvo, no importa las contradicciones y el caos que sus subordinados generen. Que quiere cambiar el país de arriba abajo, hacer una revolución radical, sin ensuciarse las manos, haciendo descansar en otros el peso de la crítica y el descontento. Que cae una y otra vez los tics de la perversión parlamentaria, esos que ‘indignan’ al pueblo.

Ahora se ve claro. No se podía esperar otra cosa. De las palabras del propio Arriola se deduce que Rajoy volverá a triunfar porque tiene “tiempo, mucho tiempo por delante”, realidad cuatrienal con la que “ha de jugar hábilmente”. Es su pronóstico. Otra vez la t de la que antes hablamos. Esperar a que escampe y, entonces, que emerja Mariano en vencedor, el hombre que salvó a España del colapso. Pero querido Pedro, hay un problema. ¿Y si no ocurre?

No está España para el juego de la política -las reformas espaciadas para que no pierdan fuerza- sino para la lucha por su salvación. A 600.000 pavos al año, según las malas lenguas, ya podíais enteraros tu cliente y tú…

Buena semana a todos.

El saludable fiasco del 15-M
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2012

Los actos de reivindicación del movimiento del 15-M en su primer aniversario se han saldado con un severo fracaso en cuanto al número de participantes, muy inferior al del año pasado cuando adquirió carta de naturaleza en las calles y plazas de las principales ciudades de España. También las encuestas realizadas al efecto revelan que cada vez menos españoles se sienten representados por el llamado 15-M, a pesar de que las circunstancias políticas, sociales y económicas no han hecho más que empeorar en este último año.

No resulta extraño que esta conjunción abigarrada de grupos politizados en mayor o menor medida, entre los que destacan los encuadrados en la izquierda antisistema, haya dejado de concitar simpatías entre la mayoría de los ciudadanos que apoyaron al 15-M en su nacimiento. En mayo de 2011 había motivos para estar indignado, pero desde luego no contra los espantajos agitados por la izquierda extrema y las formaciones enemigas de la libertad, sino precisamente contra las ideas socialistas que la mayoría de los grupos arracimados en torno al 15-M profesan y que son las responsables del terrible desastre que padecemos.

A esta traición intelectual respecto al origen de los problemas que se denunciaban en la Puerta del Sol hubo que sumar la absoluta inoperancia de un movimiento que dilapidó energías, esfuerzos y tiempo en interminables procesos asamblearios, capaces de hacer desistir en pocos días al indignado más voluntarioso. Los parados y otras víctimas del socialismo que se acercaban al "campamento indignado", lejos de encontrar una explicación a la causa de sus problemas y una clara vía de acción para exigir soluciones, descubrieron un reducto-lumpen de niños bien decorado con consignas a cual más absurda, cuyos integrantes pasaban el día discutiendo sobre feminismo o desarrollando intensos debates para decidir si había que debatir un asunto concreto, por lo demás perfectamente prescindible.

Un año después de aquella decepción, la inmensa mayoría de las víctimas de las políticas de la izquierda han preferido desligarse de un movimiento supuestamente espontáneo que, desde el principio, defendió las mismas ideas que aquellos contra quienes decía protestar, interpretando en su delirio que todos nuestros problemas se debían simplemente a que la dosis de socialismo aplicada a los españoles había sido insuficiente.

El fracaso del movimiento del 15-M es una buena señal, de lo cual nos congratulamos. Ojalá este fiasco de los indignados sirva para hacer entender a los españoles que el camino para salir de la crisis no es aplicar más socialismo, sino más libertad.

El cliente Rajoy
Manuel Martín Ferrand www.republica.com  14 Mayo 2012

Mientras los “indignados” del 15-M – no confundir con los perennemente cabreados – niegan con su conducta los supuestos de la democracia representativa, el Estado español continúa su lento, pero decidido, desmoronamiento. Es cierto que la crisis y el paro colaboran mucho para que así sea; pero la médula del problema nacional es mucho más liviana e inconsistente. Se sustenta en el cabildeo partitocrático, en la endeblez ideológica de los líderes, en el parte quiero si no me chivo y en el más rabioso oportunismo.

Rodrigo Rato, el que, en el dedazo de Aznar, estuvo a punto de ser Mariano Rajoy, es un buen ejemplo de lo que nos pasa. Volvió de Washington – él sabrá por qué – precipitadamente, sin cumplir su compromiso con el FMI, en el preciso instante en que comenzaban los problemas de la crisis global y, con una voracidad económica propia de quien nunca comió caliente, que no es su caso, trabajó (?) simultáneamente para el Consejo Asesor Internacional del Banco de Santander, la banca Lazar y Criteria, el grupo industrial de La Caixa. Tres intereses cruzados en el mercado a los que, ni por la ética ni por la estética, ni se puede ni se debe servir en unidad de tiempo.

Ese desacato a las esencias de la competencia leal fue perfeccionado por su polémico nombramiento como presidente de Caja Madrid, de donde había salido con el rabo entre las piernas otro inútil privilegiado por el dedo designador de Aznar, Miguel Blesa, después de dejar la entidad financiera hecha unos zorros. No habrá hecho uso de ella, pero Rato llegó a Caja Madrid con privilegiada información sobre la estructura y los negocios de las tres entidades con las que, para medrar, interrumpió los servicios contratados previamente.

Durante su presidencia en Caja Madrid fusionó la entidad con otras siete Cajas en estado catatónico para dar paso a Bankia, entidad financiera de la que llego a decirse, y escribirse, que era el “primer banco español”. Las enseñanzas morales y vitales del viejo bachillerato – no se deben meter en la misma cesta manzanas sanas y podridas – saltaron por el aire con el aplauso del Miguel Ángel Fernández Ordoñez, el más demoledor y nefasto de los gobernadores del Banco de España desde, por lo menos, Ramón de Santi-llán, que fue el primero de todo ellos en 1.856.

En junio hará un año que Bankia comenzó su cotización en la Bolsa de Madrid, también con el apoyo del BdeE y el entusiasmo normativo de la CNMV, otro que tal baila, y en el tiempo trascurrido cuatrocientos mil ahorradores, pequeños accionistas, han perdido ya la mitad de su inversión. Rato no quiso ni considerar una fusión con La Caixa, que hubiera sido unja solución para Bankia – ¿la mejor? – por razones de egocentrismo y poder. Algo que le consin-tieron dos ministros de Hacienda y dos presidentes de Gobierno.

Este pasado fin de semana un notorio líder del PP me comentaba la mucha preocupación de Rajoy por el caso y en la calle Génova, donde de madruga poco, se preguntan: ¿Qué hacemos con Rodrigo? Dado que la legislación vigente no permite mandarle a galeras sería conveniente no pro-moverle al gobierno de ninguna otra institución financiera. Ni ganadera.

Rato es un despropósito más del PP, un partido al que solo le hace bueno la comparación con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero/Alfredo Pérez Rubalcaba. Si el partido de la gaviota tiene algún plan general para abordar la reconstrucción política del Estado y económica de la Nación, no nos lo ha hecho saber y los viernes, en pequeñas dosis, nos regala el caramelito de algún nuevo recorte.

Todo se explica después de leer una interesante, y reveladora, entrevista que Graciano Palomo le hizo en El Mundo a Pedro Arriola, el gurú sociómetra que guió los pasos de Aznar y ahora orienta los de Rajoy. Después de afirmar que “Rajoy pasará a la Historia como persona seria” – ¡solo nos faltaba la hipótesis contraria! – el gran asesor del presidente dice, textualmente: “Mi cliente va a volver a ganar las elecciones”. Acabáramos. Rajoy no es un líder, ni un ideólogo, ni un presidente, ni un conductor de ilusiones colectivas. Es un cliente. Ampáranos, Señor.

15-M
El virus griego
José García Domínguez Libertad Digital 14 Mayo 2012

Tampoco eso que dicen 15-M resulta ajeno a los muchos, demasiados, inquietantes rasgos de la Europa de los treinta que hoy vuelven a infestar la escena continental. Acción sin pensamiento, el requisito esencial de toda performance mediática, las telegénicas brasas que ahora se aventan reproducen dos ingredientes básicos de los movimientos antiliberales y antidemocráticos de entreguerras. Por un lado, el juvenilismo, la pueril vitalidad de la inmadurez tan celebrada siempre por fascistas y comunistas. Por el otro, la sentimentalización de la política, la huida de la razón en pos del escapismo romántico. Las llamas tintineantes de los mecheros a media noche como tosco sucedáneo estético de un ignoto discurso cívico.

Un tercer rasgo, la inmensa empanada mental de sus protagonistas, asimismo retrotrae a aquella abigarrada confusión de entonces, cuando extrema derecha y extrema izquierda clamaban al alimón su común condena al orden capitalista. Repárese al respecto en que las consignas anti-sistema del 15-M podrían ser suscritas por un demagogo populista de cualquier pelaje. Desde el repudio de los rescates bancarios hasta la deslegitimación tácita del sufragio universal. A fin de cuentas, tras la ubicua pancarta del "no nos representan" igual desfilarían, y sin cautela ninguna, tanto Lenin como Le Pen.

Identificar los problemas de mucha gente y, acto seguido, postular soluciones fáciles de entender pero imposibles de aplicar. He ahí el modus operandi común a todos los agitadores, demagogos y charlatanes populistas que en el mundo han sido. Como las votaciones a mano alzada en vociferante, intimidatoria asamblea, nada más ajeno al espíritu de esa democracia real que se dice vindicar. En otro orden de perplejidades, que el revival ha fracasado oigo sentenciar con cándida alegría. Craso error. Muy al contrario, lo en verdad nocivo del 15-M es que ha triunfado incluso extramuros de sus etéreas lindes ideológicas. Si no en las calles, sí en las percepciones. El descrédito popular de la política democrática es aquí parejo al clima de nihilismo que franqueó el paso a los totalitarismos de cuando entonces. Y ello pese a que aún operan los cortafuegos del Estado del bienestar que, mal que bien, evitan una fractura civil. Nadie se llame a engaño, el virus griego hace tiempo que se incuba en la península. Acaso nada más hayamos visto el principio. Solo eso.


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Las razones de una diferencia (28)
¿Hay salida? (XVII): de "Loiola" a Navarra pasando por donde sea
César Vidal Libertad Digital 14 Mayo 2012

No hace muchas semanas, señalaba mi convicción de que el proceso de independencia de Cataluña y Vascongadas, caso de tener lugar, contaría con un apoyo directo de los respectivos episcopados. Afirmaba yo esto guiándome por los abundantes precedentes de la Historia de España. En estos días he accedido a valiosos datos que, por desgracia, confirman mi impresión.

Pocos de mis lectores conocerán una editorial llamada Ttarttalo. Afincada en tierras vascas, su catálogo está relacionado con temas de esa hermosa región española y, en buena parte, está editado en vascuence. Hace unos meses, incluyó entre sus títulos una obra que me parece absolutamente esencial para comprender lo que ha sucedido en relación con ETA en los últimos años. Se titula El triángulo de Loiola (sic) y su autor es Imanol Murua Uría. En sus páginas aparece descrito de manera muy bien documentada lo que muchos hemos temido siempre sobre el mal llamado proceso de paz y, especialmente, sobre las conversaciones mantenidas por ETA y el partido socialista en la casa que los jesuitas tienen en esa localidad. No voy a detenerme en detalles como que en el año 2002 (pp. 13 ss), el PSE y Batasuna-ETA ya habían llegado a "consensuar unas bases en un documento escrito" con Eguiguren y Otegui de protagonistas. Tampoco en el hecho de que en 2005, en Ginebra, Eguiguren por el PSE y Josu Urrutikoetxea por ETA, pactaron una hoja de ruta (pp. 21 ss). Ni siquiera voy a pararme en el hecho de que ETA y el gobierno de ZP concluyeron un acuerdo reproducido en el Zutabe 112 y concluido en Oslo donde, entre otras cosas, ZP aceptaba lo que decidieran los vascos en el futuro, donde se reconocía la existencia de Euskal Herria incluyendo en la citada entidad a las tres provincias Vascongadas y a Navarra y donde se indicaba que "la legalidad española nunca será una limitación a la voluntad de los ciudadanos vascos", todo ello además de frenar la acción policial y tolerar lo que hiciera Batasuna-ETA (pp. 25 ss). En otras palabras, ZP se rindió ante ETA y aceptó todas las exigencias históricas de los terroristas incluido el referéndum de autodeterminación, la anexión de Navarra y el desprecio por el ordenamiento jurídico español. Todo ello es, sin duda, muy relevante, pero en lo que voy a reparar más, sin el menor ánimo de ser exhaustivo, es en el papel representado por la iglesia católica en un episodio en el que se prometió la impunidad a unos terroristas y se pactó el desmembramiento de España a espaldas de sus ciudadanos. Adelanto que fue esencial y que ETA siempre lo supo así y actuó en consecuencia.

El terrorista Arnaldo Otegui fue el que planteó que la reunión para cerrar el acuerdo tuviera lugar en la casa de los jesuitas en Loyola "porque creía que la Iglesia podía ser una buena ayuda a la hora de llevar las cosas con discreción" (p. 56). El peneuvista Urkullu, por supuesto, corroboró lo beneficioso de contar con la ayuda del respaldo de la iglesia católica apelando a "otras experiencias –Egino, el santuario de Estíbaliz–" (p. 56). Llegó incluso a barajarse como lugar de reunión el monasterio de Ziortza (p. 56). Por supuesto, José Mari Etxeberría, provincial de los jesuitas en Loiola, no tardó en decir que sí a la petición de ETA y de los socialistas (p. 57). Pero no se trataba sólo de la Compañía de Jesús. Con anterioridad, el cardenal Etxegarai desde la misma Santa Sede había mediado en favor de la banda terrorista ETA. El inefable obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, también apoyó la negociación ya que ha sido mediador de ETA al menos desde 1999 (p. 57) –un papel que, presuntamente, "quemó" o intentó quemar Jaime Mayor Oreja– e incluyó entre sus logros a favor de los terroristas el que el papa Benedicto XVI, a las dos semanas del anuncio de la tregua, el 2 de abril, bendijese el mal llamado proceso de paz con una declaración en la que pedía intensificar esfuerzos para "superar los obstáculos que puedan presentarse a lo largo de este camino" (p. 57). No resulta extraño que con ese contexto de respaldo eclesial al máximo nivel, ETA estableciera que "la única copia del acuerdo se depositaría en el Vaticano, "de manera oficial" (p. 105), un punto que el PSE sugirió que se cambiara por la Compañía de Jesús.

Con un respaldo que venía desde la misma cúspide de la iglesia católica no sorprende que también anduvieran entremetidos en la ceremonia criminal –¿merece otro nombre?– el sacerdote irlandés Alec Reid que, "con el apoyo y la cobertura de los obispados de Bilbao y Donostia... trabajó sobre todo con los partidos y organismos implicados en la plataforma Nazio Eztabaidagunea" (p. 58). También "se reunió con la dirección de ETA" y "normalmente iba acompañado de Joseba Segura, entonces responsable del Secretariado Social de la Diócesis de Bilbao y hombre de entera confianza" de monseñor Uriarte (p. 58). La implicación de la iglesia católica –no me digan los lectores que no están tiernamente conmovidos por la compresión papal ante el acuerdo de los traidores y los terroristas– tenía además otra finalidad y era que el PP no pudiera desvincularse en el futuro del acuerdo suscrito entre ZP y los terroristas (pp. 57 ss). Ignoro si ETA alcanzó ese objetivo pero, viendo los últimos pasos dados por el gobierno de Rajoy, no dejo de preguntármelo cada día. Desde luego, si don Mariano y sus ministros actuaran en contra de los intereses de España simplemente por seguir los dictados de la Santa Sede no serían los primeros y esta vez –justo es reconocerlo– ya no nos queda imperio que perder.

Ya lo reconoció una querida compañera desde los micrófonos de la COPE al afirmar que si un día los obispos apoyaban la independencia vasca ella también lo haría. No todo el mundo manifiesta de manera tan tajante su obediencia a los pastores, pero no espero tampoco un movimiento de resistencia ante los hechos consumados. Me consta que ante datos contundentes como éstos es costumbre decir que el papa no sabe nada –le pasa como a Franco o a Stalin que tampoco estaban al corriente de lo que sucedía– y que la Santa Sede ya está atando en corto a los nacionalistas según se deduce del nombramiento de Munilla como obispo. Confieso que me llenan de estupor semejantes argumentos, primero, porque hace décadas que vengo siguiendo la trayectoria de Joseph Ratzinger y lo último que me parece es un estúpido que no se entera de nada al que pueda engañar un obispo y, segundo, porque los que los utilizan saben perfectamente que la iglesia católica tiene un orden estrictamente jerárquico y que, por lo tanto, pensar que un obispo va a su aire es tan absurdo como decir que el sargento Ramírez hace lo que le viene en gana en la tercera compañía sin que el capitán pueda hacer nada por meterlo en cintura. La triste y documentada realidad es que la iglesia católica optó por apoyar a los nacionalismos catalán y vasco, sin excluir a ETA, ya antes de la muerte de Franco como una manera de contrapesar un nuevo sistema democrático que, presumiblemente, decidiera acabar con injustos privilegios eclesiales que duraban siglos. Lo ha logrado aunque no se pueda decir que el coste haya sido baladí. En estos momentos, tanto si las Vascongadas y Cataluña se separan de España como si permanecen en su seno las respectivas diócesis tienen titulares que lo mismo podrían declarar un Te Deum por que las nacionalidades oprimidas han obtenido la libertad que recibir a los tanques de un indignado gobierno español como en su día hicieron cuando Yagüe entró en Barcelona. Hay que alabar la indudable previsión de la jerarquía católica ante cualquier eventualidad.

Reconozco que me gustaría ver estos hechos de otra manera, pero obras como El triángulo de Loiola y los precedentes históricos no me lo permiten sin negar el sentido común, la racionalidad y la Historia. No abrigo la menor duda de que si un día España es desmembrada, veremos a la jerarquía católica presentándose como los primeros que defendieron la libertad de catalanes y vascos contra el opresor español. Naturalmente, quizá algunos piensen que semejante conducta queda más que compensada por la práctica de la caridad y los comedores de Cáritas. Sobre Cáritas no voy a hablar hoy ni tampoco voy a volver a remitirme a lo que cuenta Federico Jiménez Losantos en El linchamiento. Tampoco seré yo quien censure a todos aquellos que, por las razones que sean, se dedican a la práctica de una virtud como la caridad. Para todos ellos mi respeto y mi estima. Con todo, esa circunstancia no me impide detenerme en un comportamiento del que he tenido noticia hace poco y que me parece especialmente escandaloso. Me refiero a la manera –denunciada por distintas instancias– en que la iglesia católica lleva años inmatriculando a su nombre multitud de propiedades inmuebles que no figuraban inscritas como suyas y que incluso podrían formar parte del patrimonio público. Todo ello ha venido sucediendo además, sin pagar después el IBI, revendiéndolas por un precio superior cuando así ha convenido –con al menos cuatro SICAVs a su nombre ya puede dedicarse a la especulación inmobiliaria– y en medio de una crisis pavorosa en la que todos, absolutamente todos los segmentos sociales deberían arrimar el hombro y no aprovecharse de la rebatiña para engordar su patrimonio.

Según datos proporcionados por una entidad navarra dedicada a defender el patrimonio público, tan sólo en Navarra la iglesia católica ha procedido a realizar inmatriculaciones de dudosa legalidad que han convertido en propiedades suyas 651 templos parroquiales, 191 ermitas, 9 basílicas, 42 viviendas y casas, 26 locales comerciales, almacenes, garajes, 2 atrios, 8 cementerios, 107 fincas, solares y terrenos, 38 prados, pastos y helechales, 12 viñas, pinares, olivares y arbolado, y un frontón. En total se trata de 1.087 inmuebles desde el año 1998. No me cabe duda de que en una futura Euskalherría con Navarra adosada, la iglesia católica conservaría todos y cada uno de esos inmuebles teniendo en cuenta lo que ha contribuido a una posible victoria de ETA. Tampoco me cabe duda de que como forma de hacer caridad con un patrimonio que es de todos los españoles no está nada mal. De hecho, aconsejo a los que quieran más información que consulten la página web de la entidad que se ha constituido para frenar estos hechos que, como mínimo, hay que calificar de vergonzosos. El enunciado de inmuebles es sobrecogedor.

Por otro lado, Navarra no es una excepción a esta política. Esta misma semana, un obispo me confirmaba con amplitud de detalles otros dos casos –uno en Zamora y otro en Salamanca– de este tipo de inmatriculaciones. En uno de ellos, el párroco de una localidad salmantina, obedeciendo órdenes del obispo, había inmatriculado un prado comunal, que pertenecía al pueblo, a nombre de la diócesis. Acto seguido, para evitar que pudiera entrar nadie, había procedido a rodearlo con una valla para impedir que alguien pudiera pasar. La indignación de la gente había sido monumental porque aquel bien nunca había sido de la iglesia católica y, por el contrario, desde hacía siglos era utilizado por los vecinos para dar de comer a su ganado. En el otro, el párroco había llegado incluso a enajenar bienes muebles que estaban en el interior del inmueble lo que había provocado que los fieles le plantaran cara hasta el punto de que el pobre clérigo, que alegaba limitarse a cumplir órdenes, acabó rompiendo a llorar.

Por otro lado, si la sagrada institución está más que dispuesta –y ha dado pruebas sobradas de ello– a ayudar a terroristas y socialistas a enajenar provincias y provincias españolas, ¿puede sorprender que algo menos importante que la vida humana como son los bienes inmuebles corra esta suerte?

Y las preguntas se me arremolinan. ¿Extraña que los sindicatos y los partidos políticos estén arramblando con todo cuando la única iglesia verdadera por autodefinición se dedica a inmatricular propiedades que no estaban a su nombre? ¿Extraña que los sindicatos y los partidos intenten legitimar las mayores villanías cuando el expolio y la colaboración con terroristas se pretende justificar con los comedores de Cáritas? ¿Extraña que en España el robo y la mentira estén a la orden del día cuando una institución que debería ser ejemplar no duda en apoderarse de inmuebles que no son suyos?

¿Extraña que ni sindicatos, ni partidos, ni subvencionados, ni nacionalistas se aferren a sus privilegios con uñas y dientes cuando una entidad que, por definición, debería ser paradigma de renuncia sigue intentando justificar privilegios injustificables como el de no pagar ciertos impuestos? ¿Extraña que ZP estuviera tan ufano con sus conversaciones con ETA cuando hasta el propio papa Benedicto XVI –que no es ningún estúpido– las bendijo? Quizá conserve algún resquicio de autoridad moral una institución que ha apoyado una y otra y otra vez el proceso de desmembramiento de esta sufrida nación, el abandono de las víctimas y la capitulación ante los terroristas. No seré yo el que discuta el derecho de sus fieles a seguir reconociéndoselo, pero espero disfrutar de cierta indulgencia al decir que yo no soy capaz de encontrarlo ni siquiera por mucho que me hablen de los comedores de Cáritas...

Y puestos a solicitar indulgencia, desearía que aquellos que han llamado al boicot de mis libros, no declaren ahora también la fatwa de agua bendita contra El triángulo de Loiola ni tampoco soliciten la excomunión episcopal para aquellos que pretenden defender el patrimonio navarro –o el castellano-leonés– contra un expolio de carácter eclesial. Me consta que algunos preferirían aquello que Cervantes llamaba el brasero y que ya vimos en una entrega anterior, pero, gracias a Dios, los tiempos han cambiado y por lo menos para no hacer el ridículo hay que tenerlo en cuenta. Y por hoy dejémoslo aquí. Me siento horrorizado ante algunas de las cosas que me he visto obligado a narrar. El próximo día me permitiré pensar sobre cómo podría haber sido la Historia de España en otras circunstancias.       (Continuará)

Lo de las balanzas fiscales es un cuento chino.
Redacción www.vozbcn.com  14 Mayo 2012

Carlos Martínez Gorriarán, miembro del Consejo de Dirección de UPyD y congresista, en una conferencia pronunciada en Barcelona, este viernes:

El congresista de UPyD, durante la conferencia en Barcelona sobre el modelo de Estado y fiscal de España (foto: LVdB).

“[...] Como Estado somos un híbrido extraño. Una cosa rara a medio camino entre lo federal y lo centralista, y con rasgos confederales. La confederación es un paso medio para unirse más o para separarse más. [...]

a crisis económica ha puesto de relieve que [en UPyD] teníamos razón porque la crisis ha hecho que se visualice que el Estado es inviable. [...] La crisis nace porque hemos desarrollado un sistema [de Estado] que exacerba lo peor y no permite el control. [...] El sistema federal le va a España como un guante. [...]

Lo de las balanzas fiscales es un cuento chino, es una bravata de ricos para acusar a los pobres de que estos les roban. Es lo mismo que han dicho los populistas nórdicos y xenófobos de Finlandia con relación al sur de Europa. [...] Si un partido racista y xenófobo del norte de Europa o Italia gana es fascista, pero si gana el PNV o CiU son progresistas. [...]

¿Hay que temerles en serio [a los nacionalistas]? Sí y no. No hay que permitirles que digan lo que dicen pero nunca llegan hasta el final. Como ejemplo: la ilegalización de Batasuna. No pasó nada. [Los nacionalistas] solo ganan el pulso cuando te retiras. Solo hay que marcar una línea y decirles que hasta aquí han llegado. [...] El nacionalismo es un ataque a la democracia porque intentan trocear países que ya existen”.

El PP y la Real Academia Gallega

CELSO FERREIRO. La Opinión 14 Mayo 2012

El agravio comparativo que sufría la Real Academia Gallega, con relación a otras instituciones similares de Cataluña y del País Vasco, será reparado por el Gobierno de Rajoy, al concederle el Parlamento con carácter permanente una subvención anual de 682.000 euros. El Partido Popular, vapuleado repetidamente por el nacionalismo regional y acusado de las mayores afrentas contra la cultura vernácula, ha puesto en evidencia que el radicalismo no tiene opiniones sino dogmas. De nuevo se comprueba que no es saludable utilizar la ideología como instrumento de poder, porque nos llevaría a la intransigencia y al convencimiento fanático que borra la historia. La política no puede imponerse a la pedagogía y mucho menos hacerlo de modo coercitivo. Alfredo Conde aconseja "normativizar", no "anormalizar". Utilizar la lengua como comodín no basta, incluso para transformar algunos particularismos de exclusión política. Hay que seguir el ejemplo del idioma inglés, ajeno a la influencia de cualquier talibán lingüístico. La insustituible cooficialidad debe mantenerse en el ámbito cordial, porque gallego y castellano o español son las lenguas propias de nuestropueblo.

Cientos de miles de euros se aplican a la política lingüística, el magisterio debiera ejercerlo la Real Academia Gallega, cuyos descubrimientos, conocidos recientemente, delicto y olfacto, eran hasta la fecha "delito" y "olfato", en los dos idiomas. Hay que cuidarse de los normalizadores, capaces de decretar por ley la veracidad. Ahí tenemos el ejemplo de un sedicente intelectual que, en su entusiasmo, señaló que la lengua gallega tenía una tradición más alta que la hebrea. Quedó anonadado cuando le pusieron sobre la mesa el Cantar de los Cantares, El libro de Job, los Salmos de David y las Lamentaciones de Jeremías. El morriñoso Castelao, en un discurso en la Bretaña francesa, pensando en Galicia y en nuestro dulce idioma, que hacía tiempo no le era dado oír, escuchó el canto del cuco, que cantaba como los cucos de la terriña. Y ladró un perro. Y ladraba como todos los perros. Y entonces caviló: "Los pobres animales no pueden hablar otra lengua que la universal".

Otrosidigo

Por componendas políticas, Jorquera (BNG) no se entregó a reparar el agravio a la RAG en tiempos del gobierno de Zapatero. Ahora Núñez Feijóo se apunta un tanto para su campaña electoral, razón misma por la que no privatiza TVG. La compañía, con 121 millones anuales de presupuesto, arroja un déficit de 9 millones y cuesta a cada hogar gallego 98 euros. El PP considera a TVG un elemento importante de cara a las elecciones autonómicas. Lo paradójico es que pretendan exportar un exdirector a la TVE y, además, está demostrada la incapacidad el PP para la comunicación.


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