AGLI Recortes de Prensa   Lunes 21  Mayo 2012

El equipo económico, en estado de pánico
@Roberto Centeno. El Confidencial 21 Mayo 2012

Después de un jueves 10 caótico en el que se improvisó una cuarta chapuza financiera sin haber interpretado un balance y con De Guindos diciendo irresponsablemente que las cifras del BdE no son fiables, los comentarios de la prensa internacional fueron devastadores: “Mentirosos”, “Ineptos”, “¡Basta ya!”... La consecuencia lógica era una semana de infarto, siete días que hacen temer lo peor. Aquí estamos ahora, sin credibilidad internacional alguna, al borde de un desastre económico y social sin precedentes.

¿Quiénes son los responsables? Desde luego, Zapatero; desde luego, Rajoy -que ha resultado ser un fiasco total-; pero, sobre todo, un modelo de Estado inviable impuesto por una casta política totalitaria, para repartirse España (incluido el 54% del sistema financiero) entre familiares, amigos y correligionarios como si fuera un solar, y donde todo despilfarro, toda incompetencia y toda corrupción se dan cita.

Ninguna recuperación es posible, ningún reequilibrio en las cuentas públicas, mientras no acabemos de raíz con esta lacra que cuesta a la economía productiva y a las familias un 12% del PIB. Pensar lo contrario es como creer en los Reyes Magos. Y subrayo el “acabar”, no reformar. Ya es demasiado tarde.

El hundimiento de Bankia (necesitará más de 50.000 millones de dinero público, ¿cómo pensaban que ese desastre se arreglaba solo con 4.500?); el pánico de la gente intentando proteger sus escasos ahorros; el incremento espectacular de la salida de capitales (31.000 millones en abril); la prima de riesgo superando los 500 puntos; los intereses ya inasumibles de la deuda; el doble golpe de Moody´s a CCAA y bancos y las valoraciones de los activos bancarios realizadas por Blackrock y Wyman, que pueden ser devastadoras (Blackrock, contratada hace unos meses en secreto por MAFO, elevó a 100.000 millones las necesidades de dinero público, una cantidad que España no tiene), llevaron el jueves al equipo económico a un estado de pánico, según me explicó uno de los presentes. El recurso al Fondo Europeo para sanear el sistema financiero es ya inevitable, lo que hace casi automática la intervención. ¡Y aún no sabían lo del déficit, porque Hacienda no se habla con Economía! Otra brillante idea de Mariano, El coordinador, para arreglar España.

Si el equipo económico se encontraba en estado de pánico, cómo se encontrarían las 350.000 familias de pequeños ahorradores accionistas de Bankia que están a punto de perderlo todo. La subida del viernes fue puramente artificial, gracias a Mercavalor Bolsa, el bróker de las cajas, y a Bankia Bolsa. ¿Y los cientos de miles de ciudadanos que compraron preferentes “porque eran lo más seguro para su vejez” y ahora no tienen nada? El lunes, después del hundimiento, Rato y sus secuaces se fueron tan felices al palco de Bankia en disfrutar del Masters de tenis de Madrid con caviar y champán o similares. Como dice el chiste que circula por la red, “no hay que preocuparse, porque hay dinero para Rato”. Cuando uno recuerda que van a recibir indemnizaciones de entre 4 y 20 millones de euros per cápita por haber llevado a más de medio millón de familias a la ruina, el chiste deja de tener gracia.

Ningún Gobierno del mundo permitiría tamaño desafuero. Se lo dije antes y se lo repito: les han chantajeado, les han estafado, hay gente que tiene grabadas las promesas de seguridad y rentabilidad, entre ellas una sobrina de Antonio García Trevijano, a la que le aseguraron, como a todo el mundo, que las preferentes eran un producto seguro “que podía vender en cualquier momento, y que era solo una colocación de dinero a interés alto”. Trevijano está preparando una querella contra Bankia y, por supuesto, contra la CNMV y el BdE, que aprobaron el folleto de salida a bolsa sabiendo que era falso. En las preferentes miraron hacia otro lado, un gravísimo delito de negligencia por el que los responsables deben ser procesados. Vayan a por todos ellos en los tribunales.

“El destino de la economía ya no está en nuestras manos”
Esta frase del señor De Guindos supone un insulto a los españoles. ¿Cómo el ministro de Economía de un país cuya crisis es esencialmente política -consecuencia de un modelo de Estado absolutamente inviable, donde la corrupción económica, institucional y personal de la casta política supera la de cualquier otro país civilizado y, en conjunto, supone un despilfarro anual de 120.000 millones de euros- tiene la desfachatez de afirmar que el destino de nuestra economía ya no está en nuestra manos?; ¿entonces, qué piensa este insensato?, ¿cree que Merkel debe seguir financiándonos la juerga y la corrupción al por mayor?

A raíz de conocerse el error de Madrid en marzo, expliqué cómo un sencillo cálculo elevaba el déficit 2011 a más del 9,5% del PIB. Ahora, sobre la base de los errores de tres CCAA, nos dicen que es del 8,9% y no del 8,5%. Pero, ¿y las 14 restantes?, ¿no cometieron error alguno?

¿Debe el BCE correr indefinidamente con la factura porque al Gobierno no le apetece acabar con los 34.000 millones de duplicidades entre administraciones, porque Rajoy no quiere suprimir las inútiles diputaciones que nos cuestan 22.000 millones, ni las 4.000 empresas públicas creadas exclusivamente para ocultar deuda y corrupción al por mayor que nos cuestan 40.000 millones, ni los 12.000 millones de subvenciones, ni meter en vereda a CCAA y Ayuntamientos, responsables de los dos tercios del gasto público y que ignoran la crisis porque el presidente es incapaz de poner orden?

La intervención es ya la única salida. Cuanto antes entreguemos la soberanía fiscal en sus dos vertientes (ingreso y gasto, sobre todo en la del gasto) a unos profesionales de la economía, tanto mejor para España y para los españoles. Dicen Gobierno, oposición y numerosos iletrados que si nos intervienen sería un “desastre”. Cierto, lo sería, pero para ellos, que perderían sus poltronas y, más grave, perderían la posibilidad de seguir llevándoselo crudo, particularmente en el las Administraciones Territoriales. Aducen con una desvergüenza inaudita que la prioridad de estas personas no sería España, sino que devolviéramos lo que debemos a Europa.

¿Desde cuándo la prioridad de la casta política ha sido España?; ¿desde cuándo su prioridad no ha sido otra que el desguace y el saqueo de la nación? Si la intención de los tecnócratas fuera ésa, para que pudiéramos devolver primero tendríamos que producir y dejar de gastar. Y, desde luego, lo primero que iban a cortar de raíz es el despilfarro autonómico y local, los 120.000 millones antes mencionados.

No es un Gobierno, es una panda
Era lo que nos faltaba con una credibilidad echa añicos. A raíz de conocerse el error de Madrid en marzo, expliqué cómo un sencillo cálculo elevaba el déficit 2011 a más del 9,5% del PIB. Ahora, sobre la base de los errores de tres CCAA, nos dicen que es del 8,9% y no del 8,5%. Pero, ¿y las 14 restantes?, ¿no cometieron error alguno? Eso no se lo cree ni el tonto del pueblo. ¿No hay ya nadie que razone? Con toda la prensa mundial llamándonos mentirosos, diciendo que vamos cuatro escalones por detrás de la realidad, ¿cómo en lugar de comprobar una a una el resto de CCAA y ayuntamientos, el Gobierno da otra cifra parcial que en poco tiempo deberán cambiar?

Si tres CCAA que representan el 35% del PIB de España han errado sus cálculos por un desplome de ingresos que es común a las 17, y ello supone 0,4 puntos más de déficit, hasta un niño de primaria podría estimar el déficit de 2011: 9,6%. ¿Y los ayuntamientos? Madrid supera en casi 800 millones lo reconocido, y representa un 11% del total, hacemos la misma cuenta y estamos en el 10,6%. Lógicamente, Bruselas ya no se cree nada y ha decidido enviar expertos para saber la verdad. Hablando de esto el sábado con un miembro del Gobierno me decía: “El problema es que tu exalumno Montoro no tiene huevos”. No me creo esa explicación. Quien no tiene valor es Rajoy. Tampoco palabra, ni honor.

¿Por qué Mariano no actúa de una vez contra la incumplidora número uno, Cospedal, dedicada casi full time a conspirar en Génova mientras Castilla-La Mancha arroja un déficit del 7,3% del PIB? Lleva un año mintiendo. ¿Por qué no le pide explicaciones sobre la oferta de un consorcio norteamericano de 120 millones de euros para quedarse con la ruina del aeropuerto de Ciudad Real, un proyecto que daría empleo a miles de personas porque se utilizaría como centro de distribución de varias multinacionales norteamericanas y asiáticas hacia Europa? Después de mes y medio, Cospedal aún no ha tenido tiempo de analizar el tema.

El caso de Extremadura, que ha presentado unos Presupuestos casi iguales al año anterior y no pasa nada, también es de libro. Tanto como el de Fabra. ¿Por qué Rajoy no le interviene después de haberle entregado casi 3.000 millones de euros, y si apenas ha tomado medidas para recortar 100 millones cuando tiene que recortar 4.500? Murcia o Cataluña casi triplican el límite. Galicia, 4,37%; Madrid, 2,21%... Nadie cumple nada, no intervienen a nadie y nadie responde de nada. También podríamos hablar del País Vasco, que paga 9.000 millones euros menos de lo que le correspondería si tributara como los demás. ¿Hasta cuándo este expolio? La intervención ha sido una farsa total, y estamos hablando de los dos tercios del gasto de la nación. El espectáculo de engaño resulta absolutamente alucinante.

Por ello, ¡expulsemos cuanto antes a estos falsarios, a estos cobardes, a estos incompetentes y a los corruptos! Nos va en ello no solo nuestro futuro, sino algo mucho más importante: el de nuestros hijos y el de los hijos de sus hijos.

El amigo francés y la desfachatez de Rubalcaba
EDITORIAL Libertad Digital 21 Mayo 2012

Cuando todavía resuena el eco de las celebraciones en Ferraz y en buena parte de las redacciones de los medios de comunicación españoles, con la televisión pública a la cabeza, por la victoria de François Hollande en las elecciones francesas, el flamante presidente de la República se estrenaba en una cita internacional poniendo en solfa la solvencia de la banca española e invitando a nuestro país a acudir al fondo de rescate. Lo que le faltaba a la economía española después de una semana horrible, una más, con la prima de riesgo por encima de los 500 puntos, los problemas de Bankia y que culminaba con la ampliación del déficit hasta el 8,9% del PIB. Lo que le faltaba a un Gobierno que parece desbordado por la situación, que implora la ayuda de sus socios comunitarios, de la UE, del BCE...

Hace tan solo dos semanas que TVE organizaba una fiesta en la noche electoral francesa y los dirigentes socialistas saludaban el triunfo de Hollande con más alegría incluso que en Francia. Entusiasmo propio de aldeanos. Parecía que Sarkozy y su diabólica alianza con Angela Merkel fuese el origen de todos nuestros problemas, que terminarían con la venida a Europa de un nuevo mesías del gasto. Muerta la austeridad, volveríamos a la senda del crecimiento y la creación de empleo. Pero ni la contraposición entre austeridad y crecimiento económico es real ni el amigo francés es, visto lo visto, tan amigo. Como para no temer a los enemigos.

El origen -y la solución- de los problemas de España no está en el Palacio del Elíseo, sino en el derroche sistémico del Estado autonómico, que el Gobierno sigue sin atreverse a reformar, y en la desastrosa gestión del anterior gobierno socialista, del que Rubalcaba era vicepresidente. En el colmo de la desfachatez, el ahora líder del PSOE ha hecho un llamamiento a la unidad, después de decir, entre otras cosas, que "todo está peor", que estamos viviendo "un retroceso de 30 años" en materia social, que España es "más débil" y que "nunca un Gobierno ha hecho tan rápidamente tantas cosas mal". Incluso ha culpado al Gobierno de un supuesto aumento de la "violencia machista". Todo un ejercicio de oposición responsable, de la que tanto le gusta presumir, ahora también en los institutos, a Rubalcaba.

El exportavoz del Gobierno de los GAL, protagonista del 13-M y ministro del Interior del Faisán, ha intentado en los últimos meses, de la mano de los sindicatos, calentar la calle con un discurso demagógico e incendiario contra el Gobierno. Afortunadamente, de momento ha fracasado, pero haría mal el Gobierno en confiarse. Cuanto peor para España, mejor para el PSOE. Rajoy no puede permitirse muchos errores más en el futuro, y el más grave sería fiarse de Rubalcaba.

¡BASTA YA!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21 Mayo 2012

Es evidente que la casta política es totalmente ajena a los problemas por los que atraviesa España. Su situación de absoluto privilegio, es incompatible con su discurso de invitación a la austeridad, donde las medidas van siempre dirigidas de forma unívoca hacia la misma masa social y donde el esfuerzo es asumido de forma mayoritaria e injusta por las clases trabajadoras. Y no solo se evidencia su falta total de empatía con los problemas y situaciones de dramatismo personal y familiar, sino que además su actitud es prepotente, cínica e inmoral. Así que creo que ha llegado el momento en decir de forma rotunda un ¡BASTA YA".

La frase del día sin duda ha sido la del Ministro de Hacienda, Sr. Montoro, que afirma que "El Estado de las Autonomías no es despilfarrador" y ha llamado "poco serios" a quienes defendemos que comparados con un Estado federal como Alemania, aún teniendo más del doble de población, su Administración es prácticamente la mitad que la española. Y otra perla de este elemento es que dice que "las CCAA son consustanciales a la democracia española y quien no lo entienda, es que no entiende la Constitución". ¿Se pueden decir más tonterías en tan poco tiempo? Sí, se puede, pero va a ser difícil superarlo.

Por otro lado, me ha producido un profundo malestar las declaraciones de Esperanza Aguirre y su "no explicación" de por qué un déficit anunciado como provisional, en tres meses se ha transformado en más del doble. Una de dos, o bien mintieron descaradamente cuando anunciaron ese fabuloso dato del 1,13%, o bien la ineptitud que han demostrado es mayúscula, al pasar de la provisionalidad al dato definitivo con un error superior al 100%, con un 2,2% de déficit real. Aún sigo esperando que se nos den explicaciones a los madrileños de por qué surge este desvío descomunal y qué partidas ocultas no fueron tenidas en cuenta y si su ocultación se debió exclusivamente a intereses electorales.

En cuanto a las declaraciones de Montoro, deberían bastar para solicitar su cese inmediato, porque si es lo que opina, debe ser absolutamente cuestionada su objetividad en la consecución de los objetivos de ajuste y disminución de los escandalosos déficits de las CCAA. Alguien que tras meses de echar la culpa del incremento del déficit a las CCAA, en las que las comandadas por el PP tienen un papel destacado en cuanto a endeudamiento, y que la UE suscribe por completo como problema estructural de España, no puede venir ahora con este mensaje opuesto y completamente falso. Las CCAA han contribuido de forma incontrolada al incremento del déficit de España, favorecidas por la eliminación del techo del gasto que impuso Zapatero y son el cortijo particular donde los partidos políticos se convierten en agencias de colocación, de enchufismo y clientelismo descarado.

Por lo que se refiere al tema de la consustancialidad de las CCAA y la democracia, su arrogancia le hace ver democracia con lo que no es sino una simple alternancia en el poder de los dos principales partidos políticos, con una implantación firme del nacionalismo separatista y una degradación de la Unidad de España con la estrategia del enfrentamiento entre comunidades. Desde luego que sí que entendemos lo que dice la Constitución. Otra cosa es lo que los partidos políticos han hecho con ella al prostituirla y que hoy sea "un papel mojado" inservible para defender los derechos de los españoles.

Hoy me siento profundamente indignado con esta casta política que padecemos y quiero terminar mi escrito como lo empecé. ¡BASTA YA! Basta ya de someter a los ciudadanos con medidas injustas. Basta ya de que la casta política siga siendo inmune e impune ante sus responsabilidades de gestión o de corrupción. Basta ya de ser meros siervos de una casta feudal amparada en las prebendas que ellos mismos se otorgan y que sea nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio los remos que muevan este barco innavegable y pesado de un Estado autonómico sobrecargado. Basta ya de soportar la tasa impositiva mayor de la UE.

Los ciudadanos tenemos en nuestras manos poner coto a este atropello y hacer uso del ejercicio de nuestra libertad. No podemos esperar más, sentados como espectadores apenándonos de nuestra situación, cuando somos los más inocentes de este rotundo fracaso de gestión y de Nación. Ha llegado la hora de ponernos en marcha y que el grito del ¡BASTA YA! suene en toda Europa y en todo el mundo. El que ya nada tiene, no tiene por qué temer perder más, salvo su propia dignidad.

Los ciudadanos españoles, decepcionados de sus políticos, avanzan hacia la autogestión
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Mayo 2012

España se encuentra al borde del abismo, sintiendo ya el vértigo del fracaso, y los españoles, las víctimas, culpan a los políticos del desastre. Nos han mentido, nos han engañado y no han sido capaces de solucionar los problemas. Ninguno de ellos ha pedido perdón, ni han pagado con prisión sus engaños, corrupciones y estragos causados. El pueblo, ya sin esperanza, piensa claramente en cambiar un sistema que considera injusto, ineficiente y opresor. Ciudadanos y políticos ya están enfrentados, luchando por el futuro.

La crisis económica y el desprestigio de lo público están consiguiendo que el ciudadano se sienta abandonado y piense que ni los políticos, ni los periodistas, ni los jueces, ni los gobernantes en general, incapaces de solucionar los problemas, sirven para nada. La sociedad, desamparada y frustrada ante el fracaso del liderazgo, avanza con pie firme hacia formas de autogestión cada día más amplias y complejas, que prescinden de lo oficial y se refugian en un mundo semiclandestino de trabajo negro sin facturas, de trueques, de crítica feroz a los poderes que han fracasado y de consumo de información alternativa y libre.

Los ciudadanos cada día creen menos en lo público y están tejiendo una red que poco a poco se autorregula, un milagro de autogestión que se expande a partir de una gran pregunta: ¿para que coño sirven tantos enchufados y parásitos travestidos de los “padres de la patria”?

Muchos ciudadanos, ante el fracaso de los gobernantes, el avance de la pobreza, el imperio de la injusticia y el implacable aumento de los impuestos, empiezan a comprender que ni periódicos, ni políticos son representantes de nada. Las tendencias y opiniones se forjan dentro de la red, sin que nadie las dirija. Cada día es más evidente que los grandes poderes han dejado de controlar la opinión pública, algo que lograron en las últimas décadas gracias a la prostitución de los medios de comunicación, que abandonaron el servicio democrático a los ciudadanos con la verdad para entregarse al dinero y a las concesiones de los poderosos.

Los grandes medios de comunicación apenas informan del avance de la autogestión en España, cuya principal manifestación es una economía sumergida cada día más fuerte y subterránea, aunque si refleja, como simples curiosidades, algunos nuevos rasgos de la sociedad, como el auge del trueque,el creciente protagonismo de ONGs despolitizadas como Cáritas, el crecimiento de las bolsas comunes, la ayuda social comunitaria a los necesitados y otras muchas actuaciones de la sociedad cuyo denominador común es que se realizan al margen de cualquier autoridad gubernamental y que huyen de los políticos como si fueran diablos, por razones de salud y supervivencia.

El avance de la autogestión asusta enormemente al poder, que no sabe ya cómo dominar las tendencias y opiniones de la sociedad. Las redes sociales e Internet tienen ya más fuerza que los medios de comunicación a la hora de forjar los grandes criterios y opiniones, algo que causa inseguridad y pánico entre los poderosos.

La mentira tiene cada vez menor recorrido y las soflamas y consignas duran lo que duren las “40 primeras opiniones publicadas”. Si no convences, si no hay seguimiento, te hundes en pocas horas. La sensación de algunos poderosos habituados al dominio es desoladora. Se sienten todavía poderosos, pero cada día descubren con más claridad que también están muertos.

La frustración ante el mundo oficial es el motor de la autogestión que avanza y genera libertad. El nuevo mundo, autogestionado por el ciudadano sin más autoridad que su conciencia y libre albedrío, avanza desde el convencimiento de que toda ese ejército de padres de la patria no es otra cosa que una legión de aprovechados que hace mucho tiempo que olvidó sus deberes y razón de existir, sobre todo su obligación de servicio al bien común, para transformarse en una tropa de depredadores, generalmente enferma de avaricia, corrupción y arbitrariedad.

Es como si el ciudadano hubiera descubierto de pronto que estaba siendo gobernado por canallas y que sólo él puede solucionar los dramas que le acosan. Contempla como las grandes verdades y pilares del mundo se tambalean, desde la información veraz a la honradez del poder, sin olvidar conceptos básicos como la limpieza, la unidad y la Justicia, y ha decidido organizarse por su cuenta. Contempla con horror como se hunden pilares tan sólidos en apariencia como la sanidad pública y la justicia social y teme que pueden caer otros sustentos básicos del sistema, como las pensiones para los ancianos y hasta el concepto de nación.

Este movimiento creciente de una sociedad que vive y subsiste cada día más al margen de la autoridad representa un peligro mortal para el sistema político actual, ya que se basa en la desconfianza de los ciudadanos frente al poder instituido y, sin confianza, no puede existir jamás la democracia, que es un asistema que se dota de objetivos comunes, leyes y gobierno para convivir y crecer.

La desconfianza frente a un poder que no ha dado la talla y que se ha ganado a pulso el desprecio de los ciudadanos, cuyos dirigentes, los políticos, por sus abusos, corrupciones y fechorías, han caído en el desprestigio y el descrédito, está generando una especie de "ciudadanos nuevos", más indignados, más autónomos, más libres, más desconfiados frente al poder público y mas conscientes de que nadie le va a salvar del hundimiento, si no lo hacen ellos mismos.

Voto en Blanco

Reformas estructurales frente a ajustes contables
Ignacio del Río www.republica.com  21 Mayo 2012

El Gobierno empieza a presentar signos de agotamiento en la agenda de reformas estructurales que el país necesita, sobre todo para no volver a la andadas cuando pasen las tormentas. Si se repasan estos meses, reformas, lo que son reformas estructurales, solamente se han producido dos: la Ley de estabilidad y la reforma laboral.

Lo demás han sido ajustes contables. Se han subido los impuestos a los ciudadanos, se ha organizado un plan de pago a los proveedores de las Administraciones Públicas, se ha desarrollado la regulación del FROB del 2009 con el Real Decreto Ley que limitó las retribuciones a los órganos de las Cajas de Ahorro transformadas que perciben ayudas y se aprobó un acuerdo de no disponibilidad y un marco presupuestario, inmediatamente enmendado, que provocó el capítulo de recortes en diferentes partidas. En definitiva, se ha continuado la línea del Decreto Ley de mayo de 2010 aprobado por Zapatero que abrió la caja de los truenos con la reducción de sueldos a los funcionarios y recorte en partidas presupuestarias.

Por los datos de la prima de riesgo, la temperatura que toman los mercados a nuestra economía y la pésima imagen exterior de España, hasta el momento, el resultado de los ajustes contables sin reformas estructurales es, ciertamente, escaso.

En la política democrática que se sustenta en un régimen de opinión pública ,los ciudadanos responden a la pregunta de si estamos igual, mejor o peor que hace unos meses y la respuesta es que hoy estamos peor que en marzo, con un deterioro grave de la situación y disminuida la percepción de confianza que genera nuestra economía. El Gobierno de Rajoy fue recibido como agua de mayo y cuando ha llegado este mes de mayo ha entrado en un proceso de combustión política acelerada.

La pérdida de las elecciones andaluzas marcó la inflexión de un cambio de tendencia en la opinión pública y a partir del 25-M la realidad ha ido golpeando la mandíbula de Rajoy y su Gobierno hasta llegar al clímax de la nacionalización de Bankia y la guinda de la formación de Gobierno en Asturias por coalición PSOE- IU. Por si faltaba algo, la revelación de los datos de la Comunidad de Madrid y de Valencia, incrementando el déficit conjunto de las CCAA hasta el 8,9 del PIB, es un jarro de agua fría, especialmente por el incumplimiento de Madrid que ha duplicado la cifra que se preveia y ha dejado al descubierto deficiencias no esperadas en la política de control presupuestario. En el número uno de las CCAA, Castilla-La Mancha, en la que Cospedal, la secretaría general del PP, no ha conseguido enderezar el desastre de Barreda y definir una procedimiento de buen gobierno exportable a los demás gobiernos autonómicos del PP.

Llama poderosamente la atención el retraso en el cierre del ejercicio de 2011 por las CCAA y la desviación de algunas en relación con los datos provisionales remitidos a Bruselas, lo que demuestra que hay mucho maquillaje contable, algo impensable en la contabilidad pública que está debidamente regulada por una profusa legislación básica del Estado. El control de la imputación presupuestaria de los gastos que deben estar autorizados, intervenidos y contabilizados tiene exigirse sin ninguna excusa, sin perjuicio de condenar con todas las penas del infierno a los gestores irresponsables. La Ley de Transparencia y la posible destitución del alto cargo pródigo es un antídoto para detener la adicción, pero lo que hay que evitar es el consumo de anfetaminas de gasto público como método normal en la gobernación de las Administraciones públicas.

En el escenario internacional España ha perdido valoración en estos dos últimos meses. Las expropiaciones de Argentina y Bolivia, la crisis de las Cajas de Ahorro encabezadas por Bankia, el frontón de Bruselas y la nula respuesta de Draghi en el BCE a la subida de la prima de riesgo y el conflicto de Gibraltar, revivido quizás bajo la teoría de que conseguiría aunar al país y motivar el ánimo de los ciudadanos.

La portada de algunos periodicos, condenando a la pérfida Albión, ha sido muy ilustrativos de la campaña que se ha querido organizar para distraer al personal. Lo cierto es que a los ciudadanos la cuestión de Gibraltar les importa bastante poco y están dispuestos a esperar un siglo más para resolver el contencioso. La tesis gubernamental de sustituir el foro tripartito por el bilateral es un paso atrás y no tendrá otro efecto que enrarecer las relaciones de dos Estados que deben buscar un marco en la UE para resolver la cuestión, desde las perspectivas de la cooperación económica, geoestratégica y militar en el enclave del Estrecho.

Pensar que el problema se puede encauzar soslayando los intereses de los gibraltareños es, sobre todo, una negación de la realidad. La política internacional es pragmatismo e intereses. Rajoy estará en las cumbres de Chicago y de Bruselas y algo tiene que traerse en el zurrón y no puede volver de vacío. Lo que un cercano colaborador de Aznar llamaba “el turismo político” sirve para buscar sintonías y complicidades en el tablero de ajedrez y ahora necesitamos algo más que buenas palabras y palmaditas en el hombro de nuestros aliados que parece que disfrutan viéndonos como nos tambaleamos al borde del precipicio.

¿Cuánto debemos y cuánto valemos?
Pilar García de la Granja www.gaceta.es 21 Mayo 2012

España tiene dos problemas: el primero, las Comunidades Autónomas, y el segundo, el sistema financiero. La solución para la Banca tiene que venir por la nacionalización de todas las entidades que han recibido créditos Frob

Así no vamos a ningún lado”, me decía el viernes Gabriel Calzada, ex presidente del Instituto Juan de Mariana y nuevo rector de la prestigiosa Universidad Francisco Marroquín en Guatemala. A muchos les sonará a chino, pero es uno de los templos liberales del mundo. (Para los que no lo sepan, “el liberalismo no es pecado”, frase ya mítica del profesor Rodríguez Braun). Pues bien, según Calzada, “la situación que está atravesando España de enormes turbulencias en los mercados es simplemente reflejo de la situación real: nadie sabe cuánto valen nuestros bancos, nadie sabe cuanto deben nuestras comunidades autónomas, nadie sabe cuál es el déficit del Estado… nadie sabe nada”.

El último espectáculo de no transparencia lo conocíamos el viernes, cuando al cierre de los mercados, los responsables políticos del Ministerio de Hacienda nos hacían partícipes de que cuatro comunidades más (todas gestionadas por el PP) incrementaban el déficit público español a cierre de 2011 hasta el 8,9%. Ni el 6% inicial, ni el 8,1%, ni el 8,5%... Prácticamente 90.000 millones de euros más nos gastamos el año pasado de lo que ingresamos.

La primera reacción es obvia: alguien no ha dicho la verdad, porque el dato se sabía antes de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del jueves, o aún peor, se ocultó intentando poner en valor las medidas de control de gasto anunciadas por el ministro Cristóbal Montoro.

La segunda reflexión obvia tras conocerse el dato ¿definitivo? es que durante 2011 el Gobierno de Zapatero no realizó ningún control de gasto; vamos, que también se ocultó la verdad. La conclusión a la que llega cualquier inversor del mundo con sentido común es que en España llevamos años de paripés financieros, en donde la ingeniería financiera creativa toca todos los estamentos institucionales –hay ayuntamientos que necesitarán 7.000 años para pagar su deuda– y al corazón de la economía, que es el sistema financiero. Y claro, la gente normal estamos perplejos.

Cualquier familia de este país sabe los ingresos que tiene, lo que se puede gastar en comida, lo que cuesta su hipoteca, lo que debe al banco y dónde se tiene que apretar el cinturón. Y resulta que lo que cualquier familia sabe no lo tienen claro ni el Gobierno ni las comunidades autónomas ni los ayuntamientos ni los bancos. Pues qué bien. Es cierto que las cosas se tienen que poner muy mal para arreglarse, pero el caso de España empieza a ser infinitamente más preocupante que el de Grecia.

España tiene dos grandes problemas: el primero se llama comunidades autónomas y el segundo, sistema financiero. Las comunidades autónomas, tras el pacto alcanzado el pasado jueves, estarán desde ya en evaluación continua para no desviarse ni un milímetro de sus objetivos de gasto. El enunciado suena fantástico, pero ahora hay que cumplirlo. No sirve, por mucho que duela, “cortar las puntas al cliente”; hay que “raparle el pelo”. Los gastos que se han convertido en “estructurales” tienen que dejar de ser “derechos universales”, porque no hay dinero para pagarlos. Hay que vender o cerrar todo aquello que no se corresponde con las funciones del Estado: aeropuertos, paradores, empresas públicas… En cambio, es urgente trabajar en un Plan de Estabilización Social, para hacer frente a los dramas personales y familiares que este país va a sufrir en los próximos meses.

La solución para parte de la Banca española (ya son todos bancos), tiene que venir por la nacionalización de todas las entidades que hayan recibido créditos Frob, capitalizarlas con el fondo especial de ayuda bancaria de la UE, y hacer una quiebra ordenada con subasta de activos de los bancos nacionalizados.

El presidente Hollande, en este punto, creo yo tiene razón. Es cierto que se puede pensar que hay una confabulación mundial para acabar con España, pero no parece razonable si tenemos en cuenta la naturaleza real de nuestros problemas. Y, en tercer lugar, hay voces como la del economista David Taguas que piden a la UE una modificación de los estatutos del BCE para que sea como la FED estadounidense, es decir, que se preocupe de la política monetaria y del crecimiento económico, y por lo tanto tenga capacidad de comprar bonos, y de esta forma dar una solución americana a la crisis europea. Sería una buena idea, de no ser porque el dólar es moneda refugio del mundo, Estados Unidos está financiado por China principalmente, y no parecen tener interés en quebrar a la primera potencia.
La segunda propuesta tiene que ver con permitir una subida controlada de la inflación, es decir, devaluar vía precios el poder adquisitivo de la gente. Esta opción en un momento de recalentamiento económico parece ser la más adecuada para enfriar la economía, pero si tenemos en cuenta que en España estamos en recesión, es decir, crecimiento negativo, devaluación interna de salarios (que no precios) y destrucción masiva de empleo probablemente desembocaría en más pobreza.

Lo único cierto a estas alturas de la película es que durante años hemos vivido estupendamente a crédito, y ahora tenemos que devolver el dinero que pedimos prestado. Con la caída de los ingresos, este compromiso es más doloroso, pero no por doloroso deja de serlo. La buena noticia es que parece que ya todos somos conscientes en España de que para salir de esta hay que trabajar más por menos. Y ahorrar.

Madrid. El déficit oculto hunde las cuentas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21 Mayo 2012

Rajoy parece tener igual o peor gafe que Zapatero. Pone un circo y le crecen los enanos. Y casi como siempre, la bomba le estalla cuando se encuentra a miles de kilómetros en alguna reunión de protocolo como esta de la OTAN. El caso es que la Sra. Merkel, tristemente famosa por ser la Rottenmeyer de las tijeras de recorte, le ha pedido una reunión urgente a Rajoy para pedirle explicaciones sobre el incremento del déficit del 2011, que pasa del 8,53 al 8, 9% y de paso comunicarle que irán a Madrid unos expertos auditores para volver a verificar las cuentas. Este aumento, esta vez se debe a los "datos definitivos" aportados por las CCA, siendo las más impactantes las que gobierna el PP desde hace tiempo, como son Madrid, Valencia, Murcia.

El caso más notable por su población e importancia es sin duda el déficit de la Comunidad de Madrid que ha pasado de un ejemplar 1,13% a un lamentable 2,2%, es decir más de un punto. ¿Y a qué se debe esta espontánea subida? No lo sé ni se nos ha explicado todavía. Es muy posible que se deba al afloramiento del remanente de "facturas ocultas" que estaban aún en el limbo legal del proceso de las reclamaciones y su reconocimiento como deuda. Un estado que ha servido en primer lugar para falsear un dato de importancia vital de cara a la credibilidad de España. Y en segundo lugar para evidenciar un sistema incapaz de controlar con fiabilidad el estado de las cuentas.

En cualquier caso, parece que a pesar de las promesas y querer convencer de que la rebaja de 18.000 millones de euros ya contempla esta desviación sorpresa del 0,4 %, nadie de la UE se lo cree. Y eso es lo que el PP debería haber cuidado de modo especial, la credibilidad. Las continuas rectificaciones solo sirven para dar la imagen de improvisación y de poca seriedad a la hora de ser transparentes en la información. No es de extrañar que definitivamente nos tomen como unos chapuceros que intentan ganar tiempo y forzar la situación. La UE no va a estar dispuesta a rebajar aún más las condiciones y cada minuto está más cerca la intervención, con las graves consecuencias que eso supone para el prestigio y la libertad de acción mínima que aún le quedaba a España.

Creo que es el momento de que Esperanza Aguirre y su Consejero de Economía den una rueda de prensa con carácter urgente y expliquen el origen de estas impresionantes desviaciones de los gastos y mencionen a los responsables. No es admisible que tras una campaña de auto bombo y orgullo por ser la autonomía con menor déficit, resulte ahora que todo era falso y que el agujero era un socavón de tamaño considerable y que pone en duda que no se deban tomar medidas adicionales para taparlo. Es muy posible que "no haya otro remedio" que volver a contemplar impuestos como el de Transmisiones Patrimoniales, Donaciones, el incremento del impuesto sobre los carburantes, etc. Nada que no sea el ABC del recaudador.

Pienso que es urgente esa comparecencia y que cuanto más se retrase, el silencio será una losa que caerá sobre la bien ganada confianza de los madrleños en el equipo de Esperanza Aguirre. Tenemos derecho a saber y a que se nos expliquen las consecuencias y las medidas que se van a tomar.

Los agujeros negros de Madrid, Valencia y Castilla y León
Ignacio Escolar Estrella Digital 21 Mayo 2012

¿Qué tienen en común los gobiernos autonómicos de Madrid, Valencia y Castilla y León? Al menos cinco cosas: los tres están en manos del PP desde hace más de quince años, los tres eran hasta hace nada ejemplos de buena gestión de la derecha, los tres alimentaron la trama corrupta Gürtel, los tres mangonearon en las principales cajas de ahorro con las que se forjó Bankia –el mayor desastre financiero de la historia de España– y los tres han ocultado un importante agujero en sus cuentas públicas que no hemos conocido hasta hace apenas dos días; un viernes por la tarde, a última hora, a ver si así nos olvidábamos de la gravedad de lo que está pasando en estas tres plazas donde ya no vale la excusa de la “herencia recibida”. ¿Qué herencia? ¿La de Joan Lerma? ¿La de Joaquín Leguina?

Que el déficit español del año 2011 haya pasado de repente del 8,5% al 8,9% no solo son 4.000 millones más –que ya es dinero–, nos saldrá muchísimo más caro. Es un tremendo boquete en la imagen de España que ha aparecido en el peor momento posible, cuando el país se juega una intervención de la troika que supondría la ruina para toda una generación, para los próximos diez años. Se suponía que las cuentas del año pasado estaban ya cerradas; la mayor parte de las autonomías las dieron por buenas en febrero. Presentar en mayo esta nueva e inesperada desviación en el déficit es, en el mejor de los casos, una enorme chapuza que no se puede ventilar como un ejercicio de “transparencia”, como repiten los portavoces populares.

El mismo viernes por la mañana el consejero de Economía de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, presumía desde Twitter de que su Gobierno estaba este trimestre “en déficit cero”. ¿Nadie le avisó del pufo que se iba a hacer público esa misma tarde? Peor aún es el papelón de su predecesor en el cargo, Antonio Beteta, hoy número dos de Cristóbal Montoro en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Beteta es, precisamente, el responsable de auditar las cuentas públicas de las autonomías. ¿Con qué autoridad podrá exigir al resto de las comunidades que sean rigurosas con el déficit? ¿Sigue siendo el hombre más adecuado para el puesto?

Pero si malo es el agujero, peores son las excusas. Dice Percival Manglano que esto ha pasado “por mantener los gastos sociales”. No solo es injusto cargar el problema (después vendrá el tijeretazo) en la educación o la sanidad. También es falso: el agujero en las cuentas públicas tiene en España mucho más que ver con el desplome en los ingresos, no con el aumento del gasto. Y es aún más falso en Madrid, una de las comunidades con menor porcentaje de gasto social per cápita y donde Esperanza Aguirre mantiene varios regalos fiscales tan caros como insolidarios. Madrid, por ejemplo, bonifica al 99% el impuesto de Sucesiones y Donaciones y es la única autonomía donde la enseñanza privada desgrava en el IRPF: este “gasto social” suma 90 millones anuales.

También es Madrid, junto con Baleares, la única autonomía que aún se niega a recuperar el impuesto de Patrimonio, que aprobó a finales de septiembre Zapatero. Este impuesto solo lo pagan aquellas personas con más de 700.000 euros en patrimonio, descontando de esta cuenta la vivienda habitual: solo afecta al 0,3% de los españoles, los que cuentan con mayores recursos. Se calcula que en Madrid, este impuesto supondría 630 millones de euros anuales que Esperanza Aguirre prefiere no ingresar. Por comparar, la última subida del Metro recaudará solo 120 millones de eurosanuales. En Madrid no hay dinero para el transporte público, pero sí lo hay para perdonar impuestos a los más ricos. Cuestión de prioridades.

Cuentas públicas
A cuenta del cuento del déficit
Pedro de Tena Libertad Digital 21 Mayo 2012

Cuando la moral cívica y la aritmética, o viceversa, fallan en un país, es que se está a los pies de un desastre. Empecemos por la aritmética, milagro de la inteligencia abstracta y letra importante del lenguaje en que está escrita la Naturaleza (Galileo dixit). Sobre su exactitud hay un consenso universal. Prodigiosamente, sus números, propiedades, relaciones y formulaciones se corresponden con la realidad de tal modo que podemos manipular y transformar la materia en general basándonos en sus cálculos. En economía política, la confianza ciudadana, la credibilidad política e incluso las relaciones internacionales, están basadas en la honorabilidad de la aritmética bajo la forma de contabilidad nacional, regional y local. Como muchos sabemos, que no todos por lo visto, contabilidad viene de contar y sólo hay un modo reconocido de contar. Incluso en China. En un país, hay métodos de contar aceptados por todos los agentes de modo que hay certeza, que no fe, en las cifras oficiales. Sin embargo, desde hace un año venimos asistiendo al desprestigio de las cuentas públicas porque resulta que lo que nos dijeron que era el importe del déficit era una versión falseada y reducida del mismo y claro, cuando los que repasan la operación son los que mandan en Europa, los números no cuadran.

La palabra contar tiene, que nos interese, dos significaciones. Contar de números y relatar de hechos. Cuando los números dejan de estar ligados por unas normas aceptadas, comienza la posibilidad de "contarlos", esto es, relatarlos, incluso como mentiras. España debe ser uno de los países donde más se miente del mundo porque la mentira, anatematizada por incivil desde los diez mandamientos –recuérdese el octavo–, se ha convertido en grasa blanda de esta democracia. Resulta que casi todos han mentido con el famoso déficit público. O sea que en vez de contar con propiedad se ha mentido con impunidad. ¿Es que hay algún problema con el sistema contable, con las instituciones encargadas de velar por su pureza, con el adiestramiento en el arte de contar magnitudes o es que hay una falta de vergüenza tal que se es capaz de mentir hasta el punto de que dos y dos sean cinco, o tres según les salga a algunos de las criadillas machos o hembras?

¿Cómo es posible deformar las cuentas públicas hasta convertirlas en una trola vil? ¿Qué persona o personalidad toma la decisión de consumar la infamia, que lo es, porque afecta a todos los ciudadanos y a su toma de decisiones? ¿Cuántas personas, desde funcionarios a técnicos externos, tienen que ser cómplices de dicha determinación? ¿Puede funcionar un país en el que los números no están orientados por procedimientos compartidos y aceptados sino que bailan según las afinidades políticas o conveniencias del momento? ¿Y los interventores? ¿Para qué entonces los tribunales, las cámaras, las auditorías de cuentas? Menos mal que el Fiscal General ha advertido que desde ahora esto de los números, su cuenta y su gestión, pueden derivar en responsabilidades penales. Dios le oiga.

Ya puestos a la arbitrariedad, propongo una nueva definición de los números primos: "Dícese de aquellos números que se cuentan a los ciudadanos de un país, de ahí lo de primos, para que no tengan nunca ni puta idea de lo que realmente pasa". Y desde luego, su corolario. La vergüenza no es otra cosa que un número imaginario.

Los borrones económicos del PP
Primo González www.republica.com  21 Mayo 2012

La buena noticia de que al fin el Gobierno lograba la colaboración de las Autonomías para encarrilar el que posiblemente es nuestro principal problema económico y financiero actual, con un pacto de recorte del déficit de 18.000 millones de euros, ha tenido efectos muy efímeros. Duró menos de un día. La desventura vino de la mano de dos Autonomías del PP, Madrid y Valencia, responsables de la aparición de un déficit hasta ahora oculto que supera en conjunto los 3.000 millones de euros. Son dos borrones en el cuaderno de viaje del partido conservador que nos gobierna, que de momento acaban con el monopolio que exhibía con tanto merecimiento el PSOE a la hora de desvirtuar la triste realidad económica. Esta inesperada corrección contable, al parecer forzada por la Intervención del Estado, obliga a revisar las cifras, en principio consideradas definitivas, enviadas a Bruselas hace pocas semanas, en las que se cifraba el déficit público del año 2011 en el 8,5% del PIB en vez del 6% que había comprometido el Gobierno anterior.

Las revisión del viernes eleva en unos 4.000 millones el déficit público del año 2011, es decir, un 8,9% del PIB. Si hasta ahora se endosaba al PSOE la responsabilidad de los 2,5 puntos de mayor déficit en el año 2011, ahora el PP se presenta al concurso de los despropósitos con 0,4 puntos adicionales. Para el poco tiempo que llevan gobernando, el añadido es un roto considerable. Con la particularidad de que tiene un tufo raro, ya que cuatro meses después de cerrado el ejercicio fiscal debería ser un plazo ya agotado para no seguir encontrando facturas mal clasificadas, excusa que al parecer se está manejando para explicar el desaguisado.

Ha sido, con pocas posibilidades de duda, el mayor golpe a nuestra credibilidad desde hace unos cuantos meses, posiblemente el más grave de la época Rajoy, apenas cinco meses gobernando a golpe de sinceridades y de “hacer lo que hay que hacer”, pero que ni han resultado tan sinceras ni tan eficientes como se le suponía al líder de la derecha, que ahora tiene pocas posibilidades de arroparse con el monopolio de la sinceridad y de la austeridad.

¿Cómo es posible un desajuste de estas dimensiones, máxime en una autonomía como la de Madrid, autoproclamada como una de las campeonas en la lucha contra el déficit no sólo en el plano de la entronización de los principios sino en la realidad de las cifras, entre las más bajas de las comunidades autónomas españolas? Las explicaciones dadas a conocer en las últimas horas apenas resultan convincentes. Está claro que al tratarse de un desfase inesperado de casi 2.100 millones de euros (nada menos que el doble de lo que ya estaba anunciado) tiene que ser un asunto de mayor cuantía, ya que representa poco más del 1% del PIB de la Comunidad Autónoma. Por estas minucias se suelen presentar dimisiones o se ejecutan ceses fulminantes. De momento, nada de nada.

Con el destape de los 3.000 a 4.000 millones (la cifra exacta varía según las versiones, aunque en el caso de Madrid, de casi 2.100 millones, parece bastante atinada a la nueva realidad), el Gobierno se coloca en una posición dificultosa. No ya porque no maneja cifras creíbles de cara al exterior sino porque no controla los centros motores del gasto ni de la contabilidad pública. Tampoco, como resulta evidente, la permanencia en sus puestos de los autores del desaguisado, quienes al parecer no responden ante el Gobierno de la nación sino ante sí mismos. Esta semana llegan a España de nuevo los inspectores de la UE, interesados por conocer el motivo de los descuadres, por lo que no estamos a salvo de nuevas sorpresas.

De momento, el percance nos ha dado un boleto más en el abono que tenemos desde hace unas semanas al portal mundial de los escándalos financieros y económicos, esa portada del Financial Times, en la que no salimos bien aunque nos equivoquemos. En los últimos 25 días, España ha sido portada del FT en seis ocasiones, de ellas dos de forma simultánea con ese otro escaparate de los negocios que es The Wall Street Journal, fuentes ambas de la comunidad financiera internacional. No es de extrañar que a la postre cada días los mercados nos brinden otras noticias calamitosas ya que los que invierten usando las noticias de ambos medios no tienen razones más que para salir corriendo de España. No es necesario destacar, faltaría más, que todas esas portadas de la prensa internacional aportaban perfiles siempre negativos y preocupantes de la realidad española.

El tren catalán hacia la independencia
El pacto fiscal es para Artur Mas el primer paso hacia la emancipación
Félix Ovejero. El País   21 Mayo 2012

La política catalana no abusa de la sensatez. Para muestra, la de siempre. Según parece, estudiar también en la lengua común y mayoritaria de los catalanes –y de buena parte de los inmigrantes-- divide a la ciudadanía. Según parece, no hace falta aprenderla en la escuela, porque es la que normalmente usan los catalanes y se aprende en la calle, lo que de paso demuestra, en una aportación impagable a la pedagogía universal, que todas las escuelas del mundo deberían cerrar, o al menos, prescindir de la enseñanza en la lengua de sus ciudadanos. Según parece, el bilingüismo, la docencia de unas asignaturas en una lengua y otras en otra, con todos los alumnos juntos en todas partes, rompe la cohesión y los invita al fratricidio. Según parece, hacemos política con la lengua cuando criticamos la política lingüística –repito, política—que regula la escuela, el comercio, las películas, el acceso al trabajo y todo lo que puedan imaginar. Lo dice un nacionalismo que ha hecho de la lengua el centro de su proyecto político.

Parece lo de costumbre, pero hay novedades. Y no son buenas. El gobierno catalán ha ahondado su estrategia del conflicto. En apenas un mes mostró su comprensión de la insumisión fiscal del ayuntamiento de Gerona y apoyó a los ayuntamientos que incumplían la ley de banderas, una ley que impide patrimonializar las instituciones por parte de sus circunstanciales gestores. Como remate la reivindicación de un Estado propio en el congreso convergente.

Con todo, la apuesta inmediata es otra: un pacto fiscal sostenido en una previa consulta popular. La idea viene de las autonómicas. Por entonces también se acuñó su retórica: si no se acepta, habrá “un choque de trenes entre Cataluña y España”. Mas claro, Mas en La Vanguardia: “si España no se mueve, habrá ruptura”.

No hay que engañarse. El pacto fiscal es el instrumento para la independencia, no la alternativa. Según Mas, es “la primera estación para la emancipación nacional”. El dilema entre la ruptura o el pacto fiscal no es un dilema, sino un entretanto para lo mismo. El entretanto pasa por una consulta popular que dibuja el perímetro de una unidad de soberanía. Mas sabe que ganaría la consulta, como ganaría en mi escalera una consulta en contra de pagar impuestos municipales o en Barcelona una a favor de no transferir riqueza al resto de Cataluña.

La crisis debilita la estrategia de confrontación: España es el único mercado seguro en estos tiempos de turbulencia

La estrategia ferroviaria parece clara. Pero, solo por conjeturar ¿Y si no nos apartamos? ¿Y si se aguanta el pulso y se recuerda el precio de las grandes palabras? El PP podría hacerlo. Tiene mayoría absoluta y, de momento, resulta imprescindible para gobernar en Cataluña. Además, la crisis debilita la estrategia de confrontación. Por varias razones. La primera, España es el único mercado seguro en estos tiempos de turbulencia. La segunda, los delirantes gastos en identidad resultan de mal digerir cuando se recorta en sanidad y educación. La tercera, mal le iría a las finanzas catalanas, a su deuda menesterosa, sin el respaldo del Estado, más exactamente, sin el esfuerzo de las comunidades fiscalmente saneadas.

Pero, en Cataluña, al PP ni está ni se le espera. Sea por compartir la estrategia ante la crisis, sea por aceptar el relato convergente de la realidad catalana, el caso es que parece bastarle con que le dejen asistir --aunque sea para servir el catering—a los festejos de la vida política catalana. Algún día habrá que explicar ese comportamiento. Sea como sea, lo cierto es que apenas rechista. Comprende, acepta, y, sí acaso, sostiene que "ahora, con la crisis, no es el momento".

Pero ¿y la izquierda? ¿y si la izquierda no se aparta? Sin subir el tono, sin entrar al trapo del enfático léxico nacionalista, o solo para aguar su cartón piedra, con las preguntas inaugurales sobre las ficciones nacionalistas que siempre se evitan. Incluso podría contraponer unas cuantas ideas. Argumentos no faltan, los de la igualdad, y, también, los de la eficacia. Basta con pensar, por no ir más allá, en las consecuencias de la política lingüística en el mercado de trabajo: no todos los españoles igualmente preparados pueden acceder en iguales condiciones en todas partes, una movilidad que, por cierto, ignora la reforma laboral. Y en bienestar también perdemos todos, en primer lugar, los catalanes: no tenemos los mejores médicos o docentes, sino, en todo caso, los mejores “entre los que superan las barreras lingüísticas”.

Los delirantes gastos en identidad resultan de mal digerir cuando se recorta en sanidad y educación

Y ¿qué pasa con los votos? También aquí las cosas han cambiado. La izquierda catalana se hunde. No hay nada que esperar ni, por tanto, que perder. Al PSOE ya no le sirve lo de siempre: ir a Cataluña a recaudar votos --o alianzas-- para gobernar y despreocuparse de lo que estaba en juego. Se evitaba la disputa política, la discusión en serio del nacionalismo, quizá pensando que era mejor no andarse con complicaciones, cuando tan pocos votos separaban la victoria de la derrota. Se tributaba lo que pedían, sobre todo en identidad, y se volvía con los apoyos. Algo que también sucedía en la relación con el PSC cuyas amenazas operaban sobre idéntico paisaje de fondo: sus votos “eran necesarios”. En los últimos años, con ese cuento ha arrastrado al PSOE a apuestas que lo han dejado como lo han dejado, en los huesos, mientras, a la vez, parasitaba su marca. Ahora se apunta al pacto fiscal. Se confirma aquello de Ramón y Cajal: “hay tres tipos de ingratos: los que olvidan el favor, los que lo hacen pagar y los que se vengan”.

Si, por entretener la fantasía, sucediera que la izquierda recuperara la cordura, podemos conjeturar que pasaría. Por supuesto, los nacionalistas subirían el tono. Pero no hay que asustarse. Ya llevan tiempo en ello y, por lo demás, ya no pueden levantar mucho más la voz. Además, saben que, si se tensan las cosas, el primero en querer bajarse del tren será el pasaje. Pujol no lo ignora y de ahí su advertencia: “llegado el choque de trenes con España, nadie debería huir”. En septiembre pasado volvió sobre lo mismo en un artículo dirigido a “gente que se asusta”, en particular, a un amigo suyo, empresario, al que inquietaba la independencia. Interesante, al dinero le asusta la independencia.

Ese es el asunto. Y la baza. El problema de la independencia es el entretanto. Porque mientras el final es incierto y nadie sabe cómo le irá a él en particular, en lo inmediato cada cual está seguro de que algo, bien concreto, perderá: mercados, servicios y vida llevadera. No son tonterías. Esa es elección de los pasajeros: costes ciertos, inmediatos y particulares, frente a hipotéticos beneficios, sin plazo preciso y difusos en su reparto. No estaría de más que la izquierda se lo recordara a los ciudadanos. Si hay que hacer la pregunta última, se hace. Sin trámites intermedios como el pacto fiscal. Eso sí, con todos los datos sobre la mesa. El primero en querer evitar la colisión es el pasaje. Si ve que la vía no está franca, no sería raro que le pida al fanatizado maquinista que se detenga, que se apea. Ya lo ha hecho antes. Pero para eso alguien ha de recordar el precio de la frivolidad de los nacionalistas, decirles lo que nadie les ha dicho.

Félix Ovejero Lucas es profesor de Economía de la Universidad de Barcelona.

Elecciones vascas
La diáspora vasca en el BOE
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Mayo 2012

Informa El Mundo de este domingo que el Gobierno se propone reformar la legislación electoral con el fin de que los exiliados vascos puedan votar en las próximas elecciones autonómicas, previstas para la primavera de 2013. El proyecto tendrá que superar numerosos obstáculos jurídicos. Hay que fijar quién, residiendo fuera del País Vasco, tiene sin embargo derecho a votar en sus elecciones. Teóricamente serán aquéllos que en algún momento residieron allí. También habrá que decidir si el derecho se extiende a sus hijos, ciudadanos que quizá nacieron fuera del País Vasco y que nunca vivieron en ninguna de sus ciudades, pero, que de no haber tenido que exiliarse sus padres, habrían visto la luz y vivido allí.

No obstante, creo que estos problemas y otros parecidos que surjan pueden resolverse con la ayuda de expertos e imaginativos juristas. El problema más serio es otro. ¿La reforma va a hacer referencia sólo a los vascos? Si lo hiciera, estaría otorgando un privilegio a determinada clase de españoles, lo que sería inconstitucional, a menos que la nueva ley reconociera legalmente la concurrencia de circunstancias excepcionales. Habría que decir que en tales años el País Vasco vivió una situación que obligó a centenares de miles de vascos a huir en contra de su voluntad de su región. Eso implicaría igualmente admitir que el Estado no supo o no pudo proteger adecuadamente sus derechos. Hacerlo puede ser más grave de lo que parece. Reconocer lo excepcional de la situación que se vivió allí sería tanto como admitir un conflicto que se supone el Estado niega que existiera. La única forma legal de no reconocer lo excepcional de las circunstancias vividas por los españoles a los que se les va a dar un privilegio en ellas es otorgar la posibilidad de votar en la Comunidad Autónoma de origen, aunque ahora se viva en otra, a todos los españoles, no sólo a los vascos. Ello podría dar lugar a un censo electoral caótico en el que cientos de miles de personas votarían en circunscripciones distintas de aquellas donde residen.

Naturalmente, arbitrar el modo legal de que la diáspora vasca vote en el País Vasco es un modo eficaz de combatir a ETA y a su brazo político. Es obvio que los resultados de las elecciones serán para éstos, si los exiliados votan, mucho peores que si no lo hicieran. Sin embargo, reconocer que hay exiliados, que es lo inevitable si el privilegio de votar en una comunidad autónoma en la que ya no se reside sólo se extiende a los vascos, supondría un gran éxito para la ETA. No de otro modo podría interpretarse el que se leyera en el BOE que una ley reconoce el conflicto, del que los exiliados serían consecuencia, del que la organización viene hablando desde hace más de cincuenta años y que todos los Gobiernos han venido negando. Así que, cuidado, que las leyes las carga el diablo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La Cataluña real
Joan Tubau www.gaceta.es 21 Mayo 2012

No quisieron nunca cambiar el final del cuento, con fingirlo resultaba suficiente.

Seguro que conocen algún revolucionario low-cost. Queman contenedores durante el día, duermen en casa de papá por la noche. Criticar el libre mercado trabajando en un Starbucks, rebeldes de fin de semana. Ningún problema con los socialistas nacionales pero se agradecería cierta coherencia. Acusan al sistema de todos sus problemas pero en su interior saben que la culpa es exclusivamente suya. Viven del capitalismo aunque no quieren reconocerlo, lo suyo es un amor prohibido entre Montescos y Capuletos. No quisieron nunca cambiar el final del cuento, con fingirlo resultaba suficiente.

Con los catalanes pasa un poco lo mismo: dicen no sentirse españoles pero llevan ya trescientos años de españolidad. Hablan siempre mucho pero no tocan nunca nada, peores que un político italiano. Y cuando termina la amenaza, empieza la queja. Todo lo que pasa en Cataluña es culpa de España, responsable directa de todos los males. Su vida transcurre en el victimismo porque éste es el papel que les satisface. Siguen culpando Madrid de ataques imaginarios cuando el único problema es la hostilidad tan nuestra a la economía de mercado. Cataluña es aquella mujer que se hace la enferma para que alguien la escuche, y todo el mundo la ignora porque ya conocen la farsa.

Todo son provocaciones baratas: cuando no son unos documentos en Salamanca, es un tren sin utilidad conocida como el corredor mediterráneo. Terminan de redactar un inservible Estatut de ciento cincuenta páginas y empiezan con el pacto fiscal, todo por tocar un poco más las pelotas. La lista de idioteces resulta infinita: selecciones nacionales, oficialidad del catalán en el parlamento europeo, embajadas en Nueva York. No existe una sola idea detrás de tanto grito, lloran como niño malcriado que siempre gruñe pero nada consigue. Y al final uno se cansa de tanta tontería. No vale decir “hoy no pago el peaje” si después decides amortizar tus cuotas con la seguridad social. La indefinición revolucionaria, no saben que las cosas no las cambian los moderados. Si afirmas no creer en el sistema, demuéstralo con tus actos, pero Cataluña ha sido siempre una revolución fingida desde un Mercedes Clase C en el peaje del Cadí.

Es todo muy simple. Un nacionalista no quiere la independencia del mismo modo que un anarquista no renuncia al iPhone, dos caras de la misma moneda. No son tan valientes como dicen ser. Un catalán enseña orgulloso la multa por no pagar un peaje, un comunista proclama en Twitter que el capitalismo tiene los días contados. El infractor termina pagando preocupado por los inspectores de hacienda, el niño que rompía semáforos vuelve por la noche a Sarriá porque en la casa okupa no tenían calefacción. Ambos jugaban con hacer la revolución desde el sofá de casa (o, en el caso del okupa, con el sofá de casa instalado en Plaça Catalunya). La independencia sería posible si existiera una mayoría clara, ¿quién iba a impedirlo? Ningún ejército podría frenar la voluntad de un pueblo. Nunca reconocerán que la única voluntad catalana pasa por continuar en el victimismo, escondiendo taras nacionales en la idea de España. A esto se le llama cobardía. Y es que, llegados al momento de la verdad, la historia siempre se repite: Cataluña quiere ser España. Los catalanes no quieren la independencia porque no hay nadie más español que un nacionalista catalán. Y lo dice un independentista convencido.

Mail: tubau.joan@gmail.com
Twitter: joantubau

La memoria vasca
El relato terrorista permanece intacto tanto en los presos como en la izquierda abertzale
Antonio Elorza. El País 21 Mayo 2012

En relación al terrorismo, hay círculos de víctimas, y también círculos de responsabilidades. Para empezar, resulta obvio que el centro de la tragedia corresponde a quienes perdieron sus vidas o sufrieron daños –físicos o psíquicos- irreparables por efecto de la acción terrorista. El segundo círculo incluye a familiares y a allegados, que sobrevivieron para llevar la carga que pusieron sobre ellos los atentados. Pero hay un tercer círculo al cual se hace menos referencia: quienes durante años pudieron pensar con sobrados motivos que se encontraban en la lista de espera para ser asesinados. Tuvieron peor fama, e incluso renombradas plumas progresistas condenaron su exhibicionismo por declarar que llevaban escolta. ¡Menuda suerte y qué buen elemento de marketing! Cuarto círculo: toda la sociedad vasca, sometida a la intimidación de los violentos, con reacciones a veces dignas, en otras de sumisión, e incluso perversión de los propios valores.

Es el cuadro descrito admirablemente por Gutiérrez Aragón en su película Todos somos invitados, que subraya algo esencial para entender la cuestión vasca: el estrecho parentesco entre en nacionalismo sabiniano y el nazismo. Y que explica la reacción aparentemente extraña de reconocimiento mostrada por tantos vascos, otorgando sus votos a los socios políticos de unos terroristas, quienes han sido tan bondadosos que decidieron dejar de matar al verse acorralados policial y judicialmente.

Los círculos concéntricos de los responsables están presididos lógicamente por ETA, en sus dos vertientes complementarias, de organización encargada de matar y de su proyección política de las mil caras, Batasuna para entendernos. No existe duda alguna al respecto, del mismo modo que tampoco debe ser olvidarse el terrorismo de Estado. Al enfocar este tipo de problemas, no cabe renunciar a la búsqueda de una visión total, sin amputaciones, pero no para producir una amalgama, como buscan los amigos de ETA, sino para ponderar los juicios. Y ETA es bajo todos los aspectos el protagonista indiscutible. De ahí que la construcción del relato en torno a ETA sea hoy el principal caballo de batalla, con la habitual disposición de fuerzas: monolítica en la izquierda abertzale, en formación dispersa para los demócratas. Entra aquí en juego la responsabilidad del PNV, que llevó hace días a su exdirigente Emilio Guevara a estallar denunciando el papel desempeñado por los jeltzales.

Aun cuando el PNV no fue nunca filoterrorista, si tendió siempre a un discurso dual, frente a la “violencia” (sic) de ETA, al que acompañaba una condena de la política “de Madrid”, con lo cual sin ser justificado el terror, sí venía a ser explicado, edulcorado. “ETA es el adversario, España es el enemigo” (Egibar). Salvo excepciones, en el aislamiento de las víctimas, futuras y sobrevivientes, el colectivo nacionalista desempeñó un papel básico en zonas rurales. El libro de Alonso y Domínguez, Vidas rotas, pide así a gritos el complemento de un seguimiento de las respuestas del nacionalismo democrático a la secuencia de atentados. De nuevo emerge el fondo ideológico común. El mundo nacionalista celebra lógicamente el fin de ETA, niega su derecho a presentarse como agente de la liberación nacional vasca, pero no está dispuesto a fundirse con quienes intentan revisar en profundidad lo ocurrido.

Les satisface la falacia de que es el pueblo vasco, amante de la paz, quien ha derrotado a ETA. Es éste también uno de los leitmotiv en el discurso del lehendakari Patxi López, explicable por razones electorales. Solo que un votante de Amaiur puede reivindicarlo, añadiendo que ETA es quien hoy busca la paz al “resolver” el tema de los presos frente al gobierno del PP. Algo que además sostiene el presidente del PSE, Eguiguren, con el respaldo casi cotidiano de sus palomas mensajeras, para así aproximar al socialismo vasco a un mundo abertzale hegemónico. Sin que desde el área de Patxi López se dé replica alguna. Es un fenómeno insólito en la historia de los partidos vascos. Eguiguren actúa como solista, contrario siempre al camino común antiterrorista; mientras cada vez de forma más acentuada, el PSE, promueve tomas de posición favorables hacia los llamados “mediadores” internacionales y a Bildu/Amaiur, sobre la exigencia de otorgar a toda costa medidas favorables a los presos frente a la rigidez del PP.

De este modo, las dos partes del discurso de Patxi López no encajan. Su intervención inaugural en el reciente congreso sobre Memoria y Convivencia define con toda claridad lo que ha supuesto la acción terrorista de ETA para los dos primeros círculos de sus víctimas, las cuales, por añadidura quedaron encerradas en “un mundo aparte” dentro de la sociedad vasca. El reconocimiento por todos de esta realidad es capital para un futuro democrático. Sin embargo, a continuación, la premisa de que es necesario abrir la puerta en la sociedad vasca a quienes practicaron el terrorismo de ETA, olvida en su desarrollo que el relato terrorista permanece intacto tanto en los presos como en la izquierda abertzale. No es que rechacen pedir perdón, es que a diferencia de las Brigate Rosse en su día, tampoo reconocen sus responsabilidades. Y se ven además triunfantes muy pronto. ETA sigue ahí. Sin efectos reales, la memoria democrática se convierte entonces en un sermón vacío.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

ETA no es noticia
Pablo Mosquera La Voz 21 Mayo 2012

La mejor de las noticias, después de tantos años ocupando la primera plana de la información, es que los comunicados de ETA tienen tan escasa cobertura en los medios de comunicación social. A lo que se añade la normalidad política que asemeja Euskadi al resto de España, incluso con las diatribas propias de los dos modelos socioeconómicos. El Partido Popular, que desde el Gobierno de la nación impone a las comunidades autónomas condiciones para cumplir los compromisos en materia presupuestaria, controlando déficit y deuda. El PSE y su lendakari, Patxi López, que manifiesta su desacuerdo con tal política, ya que los socialistas españoles tienen su propio criterio sobre cómo organizar las cuentas públicas para que ingresos y gastos sean consecuentes con los criterios de Bruselas.

Las encuestas de opinión pública sobre los problemas en la sociedad española han relegado al terrorismo, siendo la economía y el paro las cuestiones de las que habla el pueblo, máxime cuando este último crece, y aquella nos empobrece hasta niveles que no podíamos prever cuando alegremente cambiamos las pesetas por euros.

ETA busca un final honorable. Quiere que se le reconozca, nombra y exige comisiones para negociar con los Estados de Francia y España. El único asunto que les queda por salvar es su propia dignidad en el mundo carcelario, donde los presos están divididos y esperando que, tras el alto el fuego definitivo, los mediadores logren un ambiente propicio para su salida de prisión.

Pero ETA no es noticia. Solo les queda disolverse y entregar las armas, para ser noticia capaz de promover cambios de actitud en los demócratas. No se puede amnistiar a una banda de asesinos. Solo cabe, en todo caso, el indulto personificado de aquellos que cumplan determinadas condiciones en las que el arrepentimiento debe ser público y notorio.

ETA no es noticia en un país con heridas y deseos infinitos para dejar atrás las páginas de los sucesos que tan irracionalmente utilizó el nacionalismo radical, para poner al Estado en disposición de aceptar los derechos históricos del pueblo vasco a la independencia.

Una sola legislatura sin el nacionalismo gobernando Euskadi ha bastado para comprobar el papel que cada cual jugaba en la interminable historia de la violencia etarra.

ETA no es noticia. Hay otras cuestiones que preocupan a los españoles. Como crecer para generar empleo.

Esta es la San Sebastián proetarra
El centro de San Sebastián, la capital filoterrorista en manos de Bildu, amanece engalonado con decenas de banderolas proetarras. El Ayuntamiento de Juan Karlos Izagirre apoya la iniciativa. Leer i
Raúl González Zorrilla EIG. Redacción. San Sebastián. Periodista Digital 21 Mayo 2012

Mientras el Gobierno vasco del socialista Patxi López, con el apoyo de los populares de Antonio Basagoiti, clausura en Bilbao un "congreso por la convivencia" por el que se han paseado diferentes ex-terroristas europeos, múltiples intelectuales más o menos adocenados y ninguna víctima del terrorismo que defienda el sentir mayoritario de este colectivo, el Ayuntamiento de San Sebastián, en manos de la coalición filoetarra Bildu, se ha encargado de de engalonar el centro de la capital guipuzcoana con decenas de pancartas y bandeloras en apoyo a los criminales encarcelados de la banda terrorista ETA.
Este debe ser el "modelo de convivencia" que están alentando los socialistas vascos: el surgimiento de una nueva Euskadi en la que, en aras del olvido, la desmemoria y el "posibilismo", los asesinos de ayer sean considerados los referentes político-sociales del mañana; una nueva comunidad, en fin, en la que los etarras se pasean tranquilamente por cursos de verano, encuentros y conferencias, mientras que sus víctimas son arrumbadas, despreciadas y excluidas al gueto misterioso de la "extrema-derecha". San Sebastián se convertía hoy, un día más, en la capital de la infamia moral y en la capital internacional de la impunidad.



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