AGLI Recortes de Prensa   Martes 22  Mayo 2012

Despilfarro autonómico
Montoro o cómo negar la evidencia
Guillermo Dupuy Libertad Digital 22 Mayo 2012

Naturalmente que la existencia de un estado descentralizado política y administrativamente no tiene por qué significar despilfarro, tal y como Cristóbal Montoro ha advertido este lunes en el Instituto de Estudio Económicos. El federalismo y la competencia fiscal entre las distintas regiones pueden, efectivamente, generar procesos de disciplina muy severos en el control del gasto, siempre y cuando –eso sí– el que tiene la grata tarea de gastar sea también el responsable de fijar la presión fiscal que hace posible dicho gasto, y haya también rígidas limitaciones al déficit y endeudamiento de los diferentes y transitorios gobiernos autonómicos.

Ahora bien, una cosa es negar que la descentralización administrativa tenga que suponer inexorablemente derroche de recursos públicos, y otra muy distinta negar –como también ha negado Montoro– que el Estado autonomico en España se haya convertido en un foco de despilfarro. Lo segundo no es ni más ni menos que negar una clamorosa evidencia para no verse abocado a acometer una de las reformas que más necesita España, aunque sólo sea para hacer creíbles los compromisos de reducción del déficit que mantiene el ministro de Hacienda. El despilfarro que constituye el Estado de las Autonomías ha sido una evidencia a la vista de cualquiera, incluso en los años en los que, gracias a los ingresos extraordinarios provenientes de la burbuja, quedaba oculto con engañosos equilibrios presupuestarios.

Montoro, sin embargo, ha afirmado que lo del "despilfarro autonómico" no son más que "titulares engañosos" que no provienen de "análisis estadísticos mínimamente serios". No sabemos qué "seriedad" le otorgará Montoro al estudio "El coste del estado autonómico" que, ya en abril de 2010, denunciaba cómo las autonomías en España despilfarraban nada menos que 26.000 millones de euros tan solo en gastos de personal y gasto corriente. No obstante, si también le pareciese a Montoro poco serio este estudio de la Fundación Progreso y Democracia, le podemos proponer, asimismo, el informe que pocos meses después publicó FAES, la Fundación de su propio partido, con el elocuente título de "Por un estado autonómico racional y viable", en el que también se denunciaba muy severamente la insostenibilidad del actual modelo autonómico. También le recomendaríamos a Montoro la promesa de una "profunda reforma del sistema autonomico" que, por parte de su propio partido, hizo el señor Gonzalez Pons ante los micrófono de esRadio en septiembre del año pasado.

Es verdad que el pasado mes de abril Rajoy afirmó, sin embargo, que "ni se plantea" el debate sobre la reforma del sistema autonómico, lo que vendría a alinearse con esta negativa de Montoro a admitir la pródiga realidad de estos reinos de taifas que el ministro quiere seguir equiparando a un federalismo bien diseñado. Sin embargo, el propio Rajoy parecía rectificar esta postura pocos dias después al apelar a la necesidad de "repensar y evaluar la estructuración más adecuada de los poderes públicos", y lo urgente de "arbitrar fórmulas más eficientes de coordinación y reparto de competencias, de eliminación de duplicidades innecesarias y de solapamientos indeseables".

Con todo, lo más bochornoso de las declaraciones de Montoro de este lunes es que se producen pocos días después de que haya admitido que el déficit oculto en 2011, por culpa de las autonomías, ha sido aún mayor que el descubierto hasta ahora. Lo que tampoco es serio es que, por no atreverse a intervenir a varias comunidades autonómicas, tal y como increíblemente había asegurado que haría, Montoro haya decidido aprobar los planes de ajuste de todas ellas, y ahora nos salga negando el despilfarro de muchas de ellas. Lo que no es serio es haberse comprometido a reducir el déficit exclusivamente vía reducción de impuestos y luego haber aprobado una de las mayores y más contraproducentes subidas de impuestos de la democracia. Lo que no es serio es dudar de las fuentes estadísticas en las que se basa la acusación de derroche de las autonomías, cuando son las propias fuentes del Ministerio que dirige el señor Montoro las que nos informan del riesgo cierto de incumplimiento del compromiso de reducción del déficit para este año, también por culpa de las autonomías. Lo que no es serio es llenarse la boca hablando de la necesidad de reformas, y luego posponer su ejecución a lo largo de la legislatura o negarse a acometerlas, tal y como sucede con las destinadas a erradicar las raíces estructurales del descontrolado gasto público de nuestras autonomías. Lo que no es serio es el proceder y las declaraciones de Montoro. Y no lo son hasta el extremo –nadie dude de ello– de constituir uno de los factores que explican la prima de riesgo de nuestro desbocado endeudamiento.

Montoro
El despilfarro autonómico
Emilio J. González Libertad Digital 22 Mayo 2012

A veces no tengo más remedio que preguntarme en qué país viven nuestros políticos, porque, por sus declaraciones, donde parece que no residen es en España. Dice el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que el sistema autonómico español es "el más ordenado y eficiente" y niega que sea "despilfarrador". Pues si no es despilfarrador, ¿cómo es que en España hay diecisiete de todo? Pongamos por ejemplo las universidades. Gracias al sistema autonómico, en España, en estos momentos, todas las comunidades autónomas tienen, al menos, una universidad pública, pero en este país no son necesarias tantas ni muchas autonomías las pueden financiar. De hecho, uno de los objetivos que busca el decreto de Educación que ratificó el Congreso la semana pasada es cerrar aquellos centros universitarios públicos que no cuenten con el número mínimo de alumnos para justificar su existencia, que son muchos. Luego, es indudable que aquí existe un despilfarro. Esto mismo se repite en otros ámbitos. En sanidad, por ejemplo, en muchos casos se abren hospitales con criterios políticos, no por necesidad o criterios de eficiencia, y, en muchos casos también, los edificios que los albergan son obras faraónicas de un tamaño desproporcionadamente superior a las necesidades reales que pudieran justificar su construcción. Además, están las televisiones y radios públicas, la proliferación de instituciones, entidades y cargos públicos de todo cuño, todos por supuesto con sus coches oficiales, sus visas oro, etc.

¿Cuál es el problema de fondo? Que, en contra de lo que dice Montoro, el sistema autonómico español no es un sistema federal, sino confederal. En un sistema federal existe un reparto muy claro de competencias entre el gobierno nacional y los gobiernos regionales, por el cual cada nivel tiene claramente especificado lo que puede y debe hacer y lo que no, de forma que no se producen duplicidades de competencias. En España, sin embargo, las cosas no son así. Las duplicidades entre el Estado y las autonomías nos cuestan 45.000 millones de euros al año, aproximadamente el 4,2% del PIB español, porque aquí no hay un reparto claro de competencias y porque las autonomías se han convertido en diecisiete pequeños estados que reproducen, a escala regional y sin razón alguna que lo justifique, el modelo institucional nacional en todos sus ámbitos, sean o no competencia suya. Además, en un país federal, los gobiernos regionales financian sus competencias con sus propios ingresos, no con transferencias desde el gobierno central, las cuales existen, pero forman una parte menor de sus ingresos. De esta forma, quien quiere gastar más, tiene que subir impuestos y dar cuenta de ello a sus ciudadanos, cosa que no sucede en España. Este sistema genera un conjunto de incentivos perversos para el despilfarro autonómico: los nacionalistas quieren que su comunidad autónoma sea un estado completo, con todo lo que ello implica; los demás dicen que aquí el café es para todos e imitan a los nacionalistas porque quien recauda y, en última instancia, paga es el gobierno central.

Esto, señor Montoro, ni es eficiente, ni es federal. Esto es el derroche a mayor gloria del cacique autonómico de turno quien, mayoritariamente, usa los recursos públicos simplemente en función de sus conveniencias políticas y no tanto de las necesidades de su región.

Razones para indignarse: evitar recortes, mantener privilegios
Pascual Tamburri. www.elsemanaldigital.com  22 Mayo 2012

¿Huelga educativa? ¿Para conservar sin cambios un sistema cuyo símbolo de calidad es el doctorado de Santiago Carrillo y que identifica mejor formación con más gasto? Lo siento, pero no. Frente a los jubilados del 68 hace falta una revolución Wert.

La idea no es mía, la tomo de Mikel Buesa en Libertad Digital pero supongo que la compartimos algunos más. Las reformas de José Ignacio Wert, criticadas sin más por asociarse a recortes en los gastos, pueden derivar en una verdadera "revolución Wert". Seamos sinceros: podrían convertirse en un cambio profundo de modelo educativo, lo que no significa que vayan a hacerlo. La oportunidad existe, se necesita la voluntad y el valor de definir y recorrer el camino, que empieza por no hacer ningún caso de la demagogia fácil de las movilizaciones contra los recortes.

¿Menos gasto equivale a peor educación? Digo yo que dependerá de qué gasto fuese. Si se gastaba más en dar privilegios a determinadas minorías, en dar libertades de gasto a centros gobernados en régimen asambleario, en negar la organización jerárquica de los cuerpos docentes y el acceso cualitativo a los mismos a cambio de un puñado de euros, en prejubilar docentes después de haberlos hecho funcionarios per saltum, en organizar infinitos viajes, excursiones, semanas azules, blancas, verdes y rojas, en paliar el hundimiento de los contenidos impartidos y exigidos con más recursos técnicos, en ocultar la negación de la disciplina y el orden con más y más personal en grupos más y más pequeños, en fingir la integración en grupos ultraheterogéneos que sólo satisfacen ciertos prejuicios ideológicos y el gasto en personal auxiliar pero que no mejoran en nada la educación, en imponer los dogmas progres de Álvaro Marchesi y el fracaso comprehensivo, en rebajar ininterrumpidamente los requisitos de titulación, en confundir el derecho al acceso según méritos y capacidades con un inexistente derecho a la titulación sin valorar la formación y conocimientos adquiridos… quizá más gasto no haya supuesto mejor formación.

Tenemos muchos alumnos que terminan la ESO ¡y se les da el título! sin saber hacer una regla de tres o cometiendo faltas de ortografía en castellano, cosas que se suponen (o suponían) conseguidas en la Primaria, si es que se aprobó ésta. Este martes 22, y más días en lo que nos queda de curso, hay convocadas manifestaciones contra los recortes y contra el ministro. Son, por tanto, manifestaciones a favor de lo existente, huelgas y manifestaciones en defensa de un modelo educativo cuyo símbolo en la cúspide puede ser el doctorado honoris causa concedido a Santiago Carrillo, paladín de las libertades, modelo ofrecido a nuestros jóvenes. Si están ustedes de acuerdo con lo que tenemos y con lo que hemos dado a la última generación, hagan ustedes huelga. Si quieren ustedes una educación mejor, hagan ustedes lo posible para convertir los recortes y reformas en punto de partida de una revolución. Una revolución en dirección opuesta a lo que hemos visto, cuyas deliciosas consecuencias disfrutamos cada día.

Los huérfanos de Marcuse, los nietos de Gramsci, los biznietos de Marx, han controlado la educación española incluso desde antes de 1968, con la habitual cuota de monaguillos satisfechos y prósperos. Son los sobrinos y discípulos de Marchesi, de Rubalcaba y de Maravall, que siguen creyendo que lo verdaderamente progresista y bueno es el modelo educativo nacido de "su" revolución, sin darse cuenta de que ya se ha aplicado entre nosotros durante cuatro décadas y que ha demostrado ser no sólo cara sino peor formadora de alumnos. Eso sí, excelente difusora de sus prejuicios ideológicos.

Detrás del 15 M no está el desconcierto y el disgusto de los estudiantes y de los profesores, que serían lógicos si no se les explica por qué y para qué se va a gastar menos: la auténtica inspiración del movimiento está en unos jubilados o casi jubilados que han controlado, gestionado y modelado el sistema educativo durante muchos años, que han vivido muy bien y ganado mucho haciéndolo más caro, más mediocre, más injusto y… más a su gusto. Son, eso sí, excelentes vendedores de humo: consiguen que alumnos y profesores se manifiesten por una enseñanza mejor, identificándola con los privilegios y victorias de esa casta que nos ha traido al punto en el que estamos y de la secta pedagógica que ha creado este sistema. Como si gastar más lo hubiese hecho mejor.

Los recortes de Wert marcan el momento y el lugar en el que se puede acabar con la mediocridad, y no limitarnos a parches. Hace falta un sistema que funcione de arriba abajo, con docentes a todos los niveles cualificados y que demuestren de verdad su capacidad en exámenes exigentes e imparciales, no en trámites burocráticos. Es momento de liquidar la endogamia, el nepotismo, las formas falsas de autocalificación de la calidad docente (e investigadora), el desorden y la farándula. Es momento de que todos, docentes y docentes, demostremos para qué valemos y lo hagamos de manera inapelable en cualquier lugar del mundo. Es hora de hacer las cosas "mejor", no de haya "más", porque eso ya se ha intentado y ahí tenemos el resultado: sería malo incluso si no hubiese sido una ruina, y además lo es.

"Recortar la educación es pura y sencillamente recortar el futuro", como dijo Rubalcaba en su mitin de Ceutí para alumnos de la ESO –ya se ve que cuando un equipo directivo quiere, se estimula la politización y la huelga incluso en niveles obligatorios; pero lo que hay que conseguir es que "recortar" dinero suponga "mejorar" la educación, después de que ya se ha comprobado que "aumentar" el gasto no ha creado una formación mejor. ¿Que hay que estar con 42 en un aula, como en 1985 o 1965? Pues muy bien, pero demos al profesor de hoy todos los medios de los que entonces disponía un profesor y hoy se le niegan en nombre del progresismo sesentayochista. Y démosle además la ilusión de participar en una revolución que dé a España una educación mejor, menos papelera, menos propagandística, con más enjundia, con selección, esfuerzo y verdaderos retos. Algo que, en realidad, en lo importante, no cuesta dinero. Si Wert se atreve a ir más allá de los recortes, si el señor de Paracuellos del Jarama deja de ser el símbolo de nuestras aulas, valdrá la pena el esfuerzo y nadie tendrá razón para ir a la huelga. Desde luego, defender algo que no funciona tras ser convocado por los privilegiados que han hecho que no funcione no es razón suficiente.

Los españoles y los bancos: ¿aquí no hay delito?
Alfonso Merlos www.elsemanaldigital.com 22 Mayo 2012

En cualquier Estado de derecho fuerte ya habríamos visto a una partida de banqueros y/o funcionarios públicos desfilar por los tribunales. ¿Por qué aquí no?

No era necesario que viniese a subrayarlo el Financial Times. Es sobradamente sabido que en relación a la solvencia de nuestros bancos y cajas de ahorros hemos asistido durante años a la fabricación de un engaño masivo. Hay una responsabilidad de banqueros, de las autoridades políticas y de los supervisores que no se va a dirimir. O sea, que se nos van a ir de rositas los que han generado una fantasía y han propalado, presuntamente, una mentira que ahora los españoles de infantería vamos a pagar con nuestro dinero.

En este sentido, hay un puñado de preguntas, vinculadas a la situación de nuestras entidades financieras, cuya formulación es obligada; porque de su respuesta depende que en España hayamos asistido o no a una cadena de delitos al por mayor:

1. ¿Nunca ha tenido conocimiento Zapatero ni Solbes ni Salgado de que se hayan podido falsear documentos públicos?

2. ¿Nunca ha tenido conocimiento Fernández Ordóñez de que se haya alterado un documento oficial en alguno de sus elementos esenciales, o de que se haya simulado un documento en todo o en parte de manera que haya inducido a error sobre su autenticidad?

3. ¿Nunca han tenido conocimiento ni en el Ministerio de Economía ni en el Banco de España de que estaban manejando información procedente de las entidades bancarias, relativa a su solvencia, que no era ni fiable ni completa ni profesional ni independiente?

4. ¿Corresponde a los ciudadanos de una nación pagar en su totalidad una imprudencia grave, cometida por un conjunto de autoridades en el ejercicio de sus responsabilidades, que han generado por acción y omisión extraordinarios perjuicios al erario público, a la economía nacional, a los depositantes y a los accionistas de las principales entidades financieras del país?

Si quienes han perpetrado presuntos y gravísimos delitos con su conducta no son sometidos a un proceso penal por sus infracciones y atentados continuados contra el Derecho, entonces tendremos que pensar que (no tanto de iure como de facto), España es una democracia sumamente imperfecta. Con una minoría de compatriotas de primera categoría y una mayoría de parias de segunda. Nosotros veremos.

www.twitter.com/alfonsomerlos

España mísera, segunda parte
Pedro de Hoyos Periodista Digital 22 Mayo 2012

¿Y si todo lo que nos pasa en el orden económico tuviese otras raíces ajenas a la incapacidad de nuestros políticos? ¿Y si la decadencia económica de un país que jugaba en la Champions Ligue y ahora está en segunda división no sólo hubiera dependido del desconocimiento en materia económica de quien vio brotes verdes cuando y porque quiso? A un descenso tan profundo y tan vertiginoso sólo se puede llegar si la inmoralidad es aceptada por la mayoría social, si alcanza a todos los órdenes de la vida, si el mal se ha incardinado tan profundamente en la sociedad que ya forma parte intrínseca de ella llegando a todas las capas que la forman.

Solamente cuando la podredura moral es tan profunda que aceptamos la indecencia pública con naturalidad, consintiéndola con apatía, se explica que un país esté regido por personas que hacen de la indecencia matrimonial parte de su vida cotidiana durante décadas; sólo si un país acepta, consiente y calla las ofensas privadas de su máximo dirigente puede entenderse que la descomposición se haga también pública sin que tiemblen los cimientos de la sociedad. Un país que permite sin inmutarse que su primera personalidad mienta y engañe en su vida privada se merece que le mientan y engañen en la vida pública. ¿Cuando esa persona sale públicamente representándonos a todos no cae sobre todos nosotros la sombra de su indignidad? ¿No nos sentimos ofendidos por su libertinaje, no nos afecta a los demás, no nos mancha?

Porque la miseria de España y de los españoles alcanza cotas tan elevadas que el pueblo se encuentra indiferente ante políticos que nos engañan en las cuentas públicas y enmascaran déficits económicos que no deberían haberse producido y que sólo confiesan bajo amenazas de intervención de las cuentas autonómicas por las autoridades del Estado. Sólo miedo al escarnio, a la desautorización pública. Ningún respeto ni consideración con sus jefes: nosotros, los dueños del dinero. ¿Para cuándo se ha fijado la fecha del juicio a esas autoridades nacionales o autonómicas, económicas privadas o públicas, bancarias, sindicales o populares? ¿Para nunca? ¿Se irán con la pasta? ¿Y qué piensan nuestras autoridades? ¿Y no nos importa? ¿Y les dejamos? ¿Y si todo lo que nos pasa en el orden económico tuviese otras raíces ajenas a la incapacidad de nuestros políticos?

El Estado, en serio
José Luis Requero La Razón 22 Mayo 2012

Hace un año se constituyeron nuevos ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Ante el marasmo en las cuentas que algunos heredaban, se anunció que encargarían auditorías. Tuvo que decirles el Tribunal de Cuentas que para tal cometido ya está él como también hay interventores, secretarios, funcionarios, etc. Un año después estamos ante otro episodio parecido, el de Bankia y el Banco de España.

El Gobierno echa en cara al Banco de España que no detectase los problemas. Un «lamparón» que se añadiría a los que ya luce en su traje tras otras crisis financieras como las de Caja Castilla-La Mancha, CajaSur o la CAM. También se apunta a la empresa auditora, por lo que se baraja encomendar la fiscalización de la cartera de créditos inmobiliarios y de los balances bancarios a unos auditores «independientes».

Se echa en cara al actual gobernador del Banco muchas cosas, como que mirase para otro lado o su sintonía con el anterior Gobierno, muy dado a facilitar datos económicos irreales. Se habla de que el próximo debe ser un técnico prestigioso y de la necesidad de consenso entre los dos grandes partidos para esa renovación. En puridad no hace falta pues lo designa el Gobierno, como también designa al resto de los órganos rectores del Banco.

El Banco de España es nuestro banco central, y ejerce de supervisor del sistema financiero; en concreto le corresponde dotarlo de seguridad y eficiencia, luego lo fiscaliza y vigila, preserva el buen funcionamiento de las entidades de crédito. Por este cometido de «policía financiera» el Banco de España es lo que se llama una «Administración independiente» y esa independencia –más bien, «autonomía»– se predica respecto del Gobierno.

Estos episodios muestran qué pasa cuando el Estado no funciona. En el caso del Banco de España ese funcionamiento defectuoso no lo es por incompetencia de sus funcionarios sino por un mal cada vez más visible, al menos por los estragos que causa. Me refiero a la politización de aquellos órganos o instancias a los que se les exige o independencia o, al menos, autonomía respecto del poder político en sentido estricto: los partidos políticos.

De la crisis podemos sacar muchas enseñanzas. Por ejemplo, que hay que tomarse en serio el Estado, las instituciones públicas, que una democracia madura exige un Estado creíble, que los órganos de supervisión, de fiscalización, de control funcionen. Y que no se tomen como territorio de conquista política. Así se ha visto con la fiscalización de las cuentas de ayuntamientos y autonomías; se ha visto con las instituciones financieras.

Esas enseñanzas pueden caer en saco roto si se mantienen dos actitudes no tan antitéticas. Simplificando, una es la de esa izquierda de la que cabría presumir cierta querencia hacia lo público, pero que lo machaca al concebirlo como territorio de conquista. Y otra es esa derecha que confía ciegamente en lo privado en detrimento de lo público; como ve en los funcionarios consumados catadores de café, olvida que hay un Tribunal de Cuentas o un Banco de España y confía en auditores privados e «independientes» cuando ya hay órganos públicos que por ley son –o deberían ser– independientes.

A veces tengo la impresión de parecer que no interesa que el Estado funcione. Unos porque lo quieren a su servicio y recelan de todo lo que sea independiente, luego no controlable. Otros porque parece que no pasa por su proyecto hacerlo eficaz; acaban beneficiando unos intereses profesionales o empresariales que florecen gracias a la ineficacia y desprestigio de lo público causado por los otros. Antes de plantearse que el Estado funcione, y funcione bien, hablan de privatizaciones, de auditorias externas, de sistemas alternativos de gestión o de solución de conflictos.

Cuando se habla del Banco de España se habla de un organismo público que está en la órbita del Gobierno. Aun así se le exige independencia y ya se ve qué pasa cuando no la tiene. Escarmentemos en esa cabeza que no nos es ajena y pensemos qué pasaría si esa patología, tan metabolizada por nuestro sistema político, acaba en instancias no menos delicadas como la Justicia. Un ejemplo es el Ministerio Fiscal, ahora que se plantea atribuirle la instrucción penal o se ha descubierto que puede negociar responsabilidades penales.

Porque sí sabían lo que hacían
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. ABC  22 Mayo 2012

LOS españoles hemos conocido el terrorismo de un modo que precede a las untuosas reflexiones intelectuales, a los análisis de encuentros y congresos, al cordial intercambio de ideas y propuestas, realizado en situaciones de seguridad personal y de distanciamiento afectivo. Durante mucho tiempo, el terrorismo ha sido la peor parte de nosotros.Los golpes del terrorismo nos desconcertaban porque siempre eran capaces de tomar formas cuyo envilecimiento nos había resultado impensable. Nos enfrentábamos a algo tan terrible como una acción maligna en estado puro, una obscenidad que se alimentaba de su propia anarquía moral. Nuestra debilidad se alimentaba de nuestra virtud, porque siempre tratamos de comprender lo que ocurría, siempre quisimos persuadirnos de la existencia de una lógica, de una razón, de una justificación que, si en nada templara la frialdad de aquellos actos, por lo menos ayudara a comprender el repugnante deleite de sus ejecutores.

Esa flaqueza alimentó las peores opciones de algunos de nuestros dirigentes políticos, empeñados en encontrar las vías de un diálogo cuya simple enunciación, en la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, señaló la avería política y el desajuste ideológico a los que era capaz de llegarse en un país agotado por el sufrimiento. Sólo quienes han extraviado cualquier instrumento de navegación por las zonas más oscuras de la historia pudieron aceptar las condiciones de aquel reconocimiento del adversario, cuando las víctimas del salvajismo yihadista yacían en el recuerdo más cercano. Sólo las voces contagiadas por una desesperación que ciega nuestra capacidad de resistencia en el territorio de la rectitud pudieron referirse a una negociación. Sólo quienes continúan tratando de convertir el terror en el resultado de una idea pueden plantearse ejercicios de reconciliación, como si nuestra sociedad hubiera estado en un conflicto en cuyas orillas idénticas se acumularan las víctimas de una violencia común.
El terrorismo es una infección tan perversa que no sólo provoca el dolor inmediato de una pérdida humana. La vida cancelada es una bomba de relojería afectiva que suena con amenazadora y obsesiva insistencia en el corazón de quienes tienen que continuar viviendo. El terrorista no sólo arrebata el privilegio de vivir, sino también el modo en el que se sobrevive. A las víctimas directas se suma la existencia de quienes temen dejar de ser fieles a sus muertos, de quienes viven para siempre en un ámbito cercenado, en un espacio que reconoce día a día la ausencia, en un silencio que ha talado las voces de los desaparecidos.

Pero hay algo que, sin ser peor, da otra vuelta de tuerca a esta infamia definida sin escrúpulos como una «circunstancia política». Con el terrorismo no se convive: con el terrorismo se coincide en un lugar y en un tiempo aciagos. El terrorista es portador de una arrogancia implacable, una altanera y despiadada contemplación de su lugar en la historia, que le permite observar a los demás como un conjunto de vidas despreciablemente mediocres, carentes de profundidad heroica, existencias deficientes que no han alcanzado la talla de un fanatismo que las haga respetables. Depositarios de una razón que es rechazada por la inmensa mayoría, convierten su aislamiento en una estatura moral en la que todo les está permitido. Cautivos de su propia liberación, establecen un código de conducta que no los define sólo a ellos, sino que encharca la sociedad entera. Las víctimas lo son en un doble sentido, ya que no sólo mueren sino que siempre han podido morir. Nunca han vivido del todo, porque el terrorista no sólo puede matarles, sino que les ha obligado a existir en una provisionalidad muy parecida a una ejecución aplazada. La vida en su sentido pleno, como proyecto que depende de nosotros, es arrebatada en el mismo momento en que se nos puede asesinar. La realización del criminal precisa de esa precariedad sobre la que su nauseabunda voluntad se afirma, donde su existencia dice fortalecerse, donde adquiere la naturaleza infrahumana de una divinidad enloquecida.

Ante mis ojos tengo una fotografía que contiene la densidad aborrecible de lo que el terrorismo puede hacerle a una sociedad. Una fotografía que, más allá de los respetables sentimientos de una víctima, contiene la impostura de un antiguo verdugo. Adriana Faranda, antigua militante de las Brigadas Rojas, que participó en el secuestro de Aldo Moro en 1978, habla con Giorgio Bazzega, hijo de un policía asesinado por el grupo. La fotografía se ha tomado en el congreso sobre «Memoria y convivencia» celebrado estos días en Bilbao. Allí se dijo que «todos podemos poner el pasado en su lugar», se transmitió la amargura de la pistolera, que veía aquella violencia como una contrariedad histórica con la que debía contarse y se llegó a la injuria de recordar cómo Adriana Faranda consiguió ver al hombre, al hombre auténtico, tras cincuenta y cinco días de humillación, de miedo a morir, de saqueo del alma torturada. Al parecer su exquisita minusvalía ética no le había permitido entender que Aldo Moro era un político profesional y una persona al mismo tiempo. Su feroz sectarismo no había conseguido descubrir esa condición universal en su prisionero, hasta que fue apartando, uno a uno, los pliegues de su resistencia moral y fue rasgando las páginas de su dignidad sagrada.

Poco me importan los sentimientos de frustración y de arrepentimiento de este pintoresco personaje que con otros pocos más se insertaron como un absceso, en una sociedad que, treinta años atrás, había dejado como lección suprema la violencia inaudita de una Europa desquiciada. Ahora resulta que debe interesarnos su evolución y la adquisición de cierta sensatez en sus postulados. Ahora resulta que no podemos decir que estas personas nunca se dejaron llevar por una ideología, sino que esa pretendida fe era una patología, que en otras circunstancias conduce al juego hasta la ruina, a incendiar parques naturales o a robar en grandes almacenes. ¿Es que necesitamos reconciliarnos con ellos, cuando ellos mismos fijan ese punto de encuentro, que sólo les obliga a deponer las armas, mientras a nosotros nos lleva a reconocer sus razones y a condenar sus métodos? ¿Pero es que había algo más que un método, que no debe confundirse con una táctica política, sino con el mero síntoma de una enfermedad?

Me preocupa algo más hondo. Y es que, no pudiendo obtener el perdón de sus víctimas, los terroristas y una meliflua sociedad que falsifica la misericordia proporcionen una nueva carga a los amigos y familiares, a todos aquellos que hemos denunciado la atmósfera irrespirable de una nación chantajeada. Su crimen se convierte en nuestra flaqueza. Sus actos pasan a juzgar nuestra estatura moral. Su sentido de la impunidad pretende manifestarse en nuestra idea de la justicia. Camus recordaba, en su debate con Mauriac en 1945, que el perdón no nos pertenece; sólo puede ofrecerlo quien fue silenciado para siempre. Y a ver si vamos a acabar reprochando a las familias que no tengan la caridad necesaria para abrir su corazón a esa pandilla de asesinos. ¿Nos imaginamos a Eichmann en un congreso sobre memoria y convivencia? Los terroristas mataron en nombre de una supuesta superioridad de su conciencia. Que no nos condenen ahora a olvidar lo fundamental, que no traten de decirnos que no sabían lo que hacían.

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR
DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DOS DE MAYO, NACIÓN Y LIBERTAD

España tiene más políticos que policías, médicos y bomberos juntos
Los cargos públicos ascienden a 445.568, el mayor número de la Unión Europea, mientras que la suma de trabajadores en los tres sectores es de 339.821
Redacción Estrella Digital.  22 Mayo 2012

Con la que está cayendo, conocer cifras como las que les damos a continuación nos hacen entender por qué la mayoría de los españoles están indignados. En España hay 445.568 políticos. Esto nos convierte en el país europeo que más cargos públicos tiene. El primer puesto de un ranking que, en la actual crisis, con casi cinco millones de parados, no parece que nos haga sentirnos muy orgullosos.

La cifra nos sitúa muy por delante de países como Italia, Francia o Alemania. Los italianos son los segundos con más políticos y, aun así, tienen la mitad que nosotros, unos 220.000. En el mismo nivel está Francia, y Alemania tiene 300.000 menos. Esta cifra es todo un mazazo si tenemos en cuenta que el país de la canciller Angela Merkel es un estado federado formado por 16 lander, mucho más descentralizado que España y 82 millones de habitantes. Es más, hay un político alemán por cada 800 ciudadanos, mientras que en España la proporción es de un cargo público por cada 100.

Estos son los datos que refleja un estudio realizado por tres asesores de la Presidencia del Gobierno: 445.568 políticos que superan con creces el número de otras profesiones que son imprescindibles para mantener la paz social, la seguridad y el Estado del Bienestar. En nuestro país hay 154.000 polícias, 165.967 médicos y 19.854 bomberos. Sumadas las tres cifras, nos da 339.821 trabajadores públicos que han visto cómo su sueldo se reducía un 5% con el Gobierno de Rodríguez Zapatero y se congelaba con la llegada de Rajoy al poder. Con todo, esos 339.821 empleados son 105.747 menos que los políticos.

Así vivimos en el país de la Unión Europea con la mayor tasa de paro, el 24,44%, y el mayor número de políticos que cobran del erario público. En este número se engloban los diputados y senadores, diputados autonómicos, provinciales, concejales, así como todos aquéllos cargos de designación política que trabajan en empresas públicas, fundaciones, organismos, agencias, patronatos, medios de comunicación públicos y que han visto que, aún en crisis, su estatus quo no mengua.

'La tragedia del euro'
'El euro de 2012 no es sostenible'
DANIEL MARÍN ARRIBAS www.gaceta.es 22 Mayo 2012

Philipp Bagus, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos, valora el futuro de la moneda única y la economía europea.

Philipp Bagus es profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y experto en teoría monetaria y ciclos económicos. Su investigación académica ha estado principalmente centrada en temas europeos y ha publicado en revistas científicas como el 'Journal of Business Ethics' o el 'American Journal of Economics and Sociology'. Asimismo, ha recibido varios premios internacionales y ha escrito junto con el profesor David Howden una monografía sobre el colapso financiero islandés con el título 'Deep Freeze: Iceland's Economics Collapse'. La última obra de la que es autor se llama 'La Tragedia del Euro' y es un interesante libro traducido a once idiomas en el que hace un repaso a la historia de la Unión Europea y la moneda única. Hoy, repasamos su opinión con él sobre este asunto.

-Buenos días profesor Bagus.
-Buenos días Daniel. Un placer estar aquí contigo.

-¿Qué le llevó a escribir el libro?
-Lo empecé a escribir en 2010 cuando se aprobó el rescate a Grecia porque sabía lo que iba a pasar. De hecho, antes que a Grecia, el BCE ya estaba rescatando a varios países con políticas de refinanciación, y tenía que contarlo. Creo que los ciudadanos europeos deben saber lo que están haciendo sus gobernantes con su dinero.

-¿Cree que el euro terminará desapareciendo?
-El euro de 2012 no es sostenible.

-¿Cuáles son los caminos?
-Si vamos hacia una Europa muy disciplinada con gobiernos que ejecuten reformas estructurales y pongan límites constitucionales a sus déficits públicos, tendremos una Unión fuerte y competitiva. Si vamos hacia un macro-gobierno europeo que rescate a todos los países miembros con ayudas y subsidios, la moneda común terminará dinamitada.

-¿Será Alemania la nación que decida acabar con el euro?
-De momento no es probable. Los partidos políticos alemanes son de corte socialista y están a favor del euro. Aún tienen complejo de culpabilidad por lo que pasó en las dos guerras mundiales del siglo pasado y no quieren que vuelva a suceder. Temen que la ruptura del euro suponga una nueva Europa en guerra.
No obstante, los ciudadanos opinan otra cosa. Muchos alemanes sí quieren que la moneda única desaparezca.

-Si Grecia sale del euro, ¿qué ocurriría?
-Si este país lo abandona sin haber hecho las reformas necesarias, su sector público automáticamente quebraría. Además, el volver a una nueva moneda devaluada un 40% le supondría una hiperinflación, un corralito y una huída masiva de capitales. Sería su ruina.
Respecto al resto de los países miembros, si bien es cierto que tendrían problemas financieros, también lo es que serían mucho más leves que hace un año. Desde que el pasado noviembre Papandreu amenazara con un referendum, las entidades financieras han aprovechado para vender sus activos más problemáticos al BCE. Y estamos hablando de dos trillones de euros los que el organismo ha otorgado en liquidez.

El éxito de España estaría en volver a un patrón peseta-oro o tener una moneda muy disciplinada

-¿Y si España lo abandona?
-El éxito de España estaría en volver a un patrón peseta-oro o tener una moneda muy disciplinada. Si esto es así, y la medida va acompañada de bajadas de impuestos y flexibilización de los mercados, España saldría adelante. En caso contrario, su abandono del euro no sería para salvarse, sino para destruirse. Depreciar mucho su moneda y mantener el peso de un Estado insolvente sería lo peor que podría hacer.

-¿Y si lo hace Alemania?
-Para Alemania supondría un desahogo. Dejaría de endeudarse rescatando a Estados insolventes, apreciaría su moneda y podría intensificar sus inversiones bajando el coste de capital y de energía.
No obstante, a corto plazo, sí tendría una crisis bancaria importante que le obligaría a destinar cuantiosos recursos para recapitalizar su sistema bancario. El futuro Bundesbank tendría también que cubrir las pérdidas ocasionadas en Target 2 por el desfase de valor entre ambas monedas.

-¿Terminaremos en una Europa a dos velocidades?
-Efectivamente, se podría acabar en una Europa a dos velocidades con dos modelos económicos y políticos diferentes. En el primero, estarían países como Finlandia, Austria, Holanda o Alemania, con una apuesta más cercana al libre mercado. Y en el segundo, estarían países como Grecia, Portugal, Francia o incluso, España, con un régimen que simpatiza con el ideario socialista.

Francia va a ser el "último clavo del crucificado"
-Entonces, ¿no se puede comparar a Francia con Alemania?
-En absoluto. Francia va a ser el "último clavo del crucificado". Sus cuentas públicas presentan un déficit muy abultado y tiene demasiadas deudas que pagar. Su Estado ahoga su economía. Además, desde el principio Alemania y Francia han sido dos fuerzas opuestas con diferentes filosofías.
Por otro lado, a Francia siempre le ha interesado una Alemania débil y controlable. Para conseguir este objetivo, su estrategia después de la I Guerra Mundial fue la de castigarla a base de importantes tributos en concepto de reparaciones bélicas. Tras la II Guerra Mundial la modificó, y su plan ha sido y es el de absorver a Alemania en un imperio socialista europeo desde el que tenerla dominada.

-Dos modelos de Europa, ¿por qué está triunfando la visión socialista?
-El problema es que la población ha sido adoctrinada durante muchas décadas con la ideología socialista. Los Gobiernos controlan la educación desde practicamente la cuna hasta la edad madura y a los medios de comunicación les interesa estar a favor del poder.
En el plano económico, también se han cometido muchos errores. Si Alemania no hubiera sacrificado la disciplina monetaria, si no se hubiera rescatado a los Estados insolventes desde el principio, y si se hubiera dejado entrar a la Unión a más países del Este, probablemente los contrapesos de poder y la independencia de las naciones hubiera sido más. Sin embargo, no podemos aún dar por perdida la lucha por la libertad.

-Un futuro económico sin el euro... ¿y político? ¿Terminará Europa volviendo a su época de dictadores y gobiernos despóticos?
-El peligro está latente y no es descartable, sin embargo, todavía confío con la sensatez de las personas. Terminar con la libertad de circulación de personas y capitales supondría directamente el suicidio europeo.

Todos los Estados tienen déficit, es decir, gastan más de lo que ingresan ,y todos han subido sus impuestos para cubrir este despilfarro. El realmente austero es el sector privado
-Actualmente las fuerzas socialistas han logrado abrir por todo el continente el debate entre crecimiento y austeridad. ¿Está bien planteado éste?
-En Europa no hay austeridad. Todos los Estados tienen déficit, es decir, gastan más de lo que ingresan ,y todos han subido sus impuestos para cubrir este despilfarro. El realmente austero es el sector privado y lo que las economías necesitan es que el sector público se ajuste el cinturón para que el privado pueda crecer y crear empleo.

-¿Y qué recomendarías al Gobierno español para salir de la crisis?
España debería flexibilizar el mercado laboral y todos los mercados. También debería reducir el gasto público, bajar los impuestos y des-socializar las empresas estatales. Asimismo, una reforma financiera y monetaria para evitar las grandes crisis, sería necesaria. La banca debe respetar la propiedad privada y volver a un coeficiente de caja del 100%, y los organismos oficiales deben respetar el valor de la moneda y recuperar el patrón oro.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La bestia del nacionalismo insolidario
Pedro Gómez Damborenea, EL CORREO.  22 Mayo 2012

Me voy a permitir la libertad de hurtar una frase, el titular, a Felipe González, expresidente del Gobierno, quien en un reciente artículo predicaba europeísmo frente a nacionalismo, frente a crisis y como garantía de libertad. No puedo estar más de acuerdo. Pero él hablaba de Europa y yo quiero hablar también de España. Hace ya mucho que Marçel Merle identificaba los ‘ismos’ como las grandes ideologías y en ellas estaban los nacionalismos y las religiones. Echar un vistazo a la historia con cierto rigor, y no a las leyendas, nos muestra que detrás de ambos se encuentran las guerras más fraticidas y las mayores miserias que han asolado al mundo y por supuesto a Europa y España.

Los momentos de crisis son la ocasión perfecta para auparse en el populismo y buscar otros culpables. Nunca asumir responsabilidades. Buscar al opresor de la nación, de esa suerte de pueblo elegido por la historia y de pasado puro. Miremos a España. Parémonos a verla con calma. No voy a pedir a nadie revisar su historia y preguntarse dónde estaban físicamente hace más de 500 años las Reales Fábricas de Armas de Castilla. Es un esfuerzo excesivo hacerlo. Miremos a lo que pasa hoy. En Europa nos dicen que los malos están en el sur y en España repetimos lo mismo en su interior. La premisa «cuanto más al sur más vagos» se ha convertido en una suerte de teoría científica al disfrute del populismo. Es una pena que Islandia esté tan al norte. Debe ser la excepción que confirma la regla o tal vez los viejos vikingos estén conectados con algún pueblo del sur de los Pirineos. Soy un firme creyente en la cooperación de personas, empresas y países para superar los problemas. No crean que es un criterio compartido. Hay quien considera que la mejor forma de solución de las diferencias es el tiro en la nuca o una buena guerra, que siempre estimula la economía. Otros no van tan lejos en el enfrentamiento y recurren a la desobediencia civil o a la confrontación dialéctica vacía de contenido real. Todo menos la suma.

Todo es opinable pero es que la suma para el nacionalismo solamente tiene una dirección. O sumas para hacer lo que yo digo o no sumas. Vuelvo al principio y miro a España y veo Cataluña donde han sido los catalanes, nacionalistas y no nacionalistas, los que han dejado su economía más que tocada. No crean que voy a caer en la simpleza de decir que la crisis es local, porque es global por mucho que el nacionalismo solamente la quiere ver desde el umbral de su puerta. Pero sí es cierto que hay acciones locales que afectan a la crisis, a su devenir, y también es cierto que la situación de España como conjunto y de Europa también nos afectan. Pero también lo hacían en las vacas gordas, cuando éramos más ricos. Nada hubiera sido lo que es para Cataluña, para Euskadi o para Andalucía sin España y sin Europa. El nacionalismo prefiere obviarlo. A Europa dicen sí porque es pura y a España le dicen no porque es oscura. Ridículo y oportunista parecer. Cataluña ha encontrado en la crisis un nicho para alentar el independentismo solamente con vender que España les quita sus recursos, les exprime. La Euskadi nacionalista tiene más difícil sostener esta premisa porque el Concierto Económico juega a su contra. Sin embargo, mantiene sin rubor que pesa la ‘marca España’ y saca a pasear a sus voceros del populismo, de academicismo nacionalista. Sentimiento frente a razón.

Es fácil vender que el enemigo es el opresor de la patria, aunque no la oprima, aunque ofrezca el marco de libertad ciudadana donde expresar tamañas barbaridades. Olvidar los miles de millones de pesetas del conjunto de España que salvaron Euskadi en los ochenta es fácil, y lo es aún más decir que se cerraron los Altos Hornos por culpa de los españoles. Decía antes que dan igual los datos y la historia porque ambos se manipulan. Las frases graciosas y fáciles pero sin contenido real venden bien. Pongamos por ejemplo la reciente presentación por el PNV de un plan hueco de crecimiento, cantos de sirena de la impotencia de quien no puede ni sabe. Mucho boato nacional para multiplicarse por cero y no aportar nada y digo bien, nada. Pero dónde están el fondo y las ideas. Miro a la legislatura vasca y veo cómo ante la crisis la Diputación de Bizkaia solo ha ido copiando las acciones del Gobierno y anunciándolas con mucho bombo en temas como la internacionalización, el emprendimiento, la innovación, el turismo… Dos ejemplos puntuales. Uno: el Gobierno puso en marcha el proyecto de éxito del vehículo eléctrico de la mano de Repsol y Mercedes, y un tiempo después la Diputación firmó un protocolo con Iberdrola de resultado cero. Dos: el Gobierno lleva en nombre de Euskadi un stand a Fitur y hace una recepción en Madrid, y la Diputación copia. Monta un stand propio en la feria turística y organiza una fiesta de promoción copia de las organizadas por el Gobierno. ¿Por qué no suma? ¿Dónde están las ideas más allá del populismo nacional?

Es que el populismo vende más. Es más fácil decir que «gobierno desde Sabin Etxea», una importante tontería, que implicarse en Euskadi. Pero señores, quiénes son estos soñadores mitológicos de la nación que prefieren la patria al ciudadano. Parece que jamás apoyaron a José Luis Rodríguez Zapatero o a José María Aznar. Parece que jamás impulsaron de forma irregular claros y caros fracasos, como el proyecto de Epsilon Euskadi. Permítanme discrepar con estos señores. Permítanme apostar por la ciudadanía, por la solidaridad y por el beneficio de la cooperación frente al eslogan fácil. Sumemos en España y en Europa porque irá en beneficio común. No olvidemos la historia y las aberraciones y dolores que han generado nacionalismos y religiones en la vieja Europa. Hablo de cooperar frente a populismo, de realidad frente a mitología y falsa pureza, de historia frente a leyenda.

Galicia
La revista «Time» califica al Gaiás de «elefante blanco colosal»
Lo incluye en un reportaje sobre edificios no deseados en España
m. c. redacción / la voz 22 Mayo 2012

Elefante blanco de colosales proporciones. De esa forma califica la revista Time al complejo del monte Gaiás diseñado por el arquitecto Peter Eisenman y en el que ya se han invertido más de 300 millones de euros.

Después de ese calificativo sobran palabras. En el antiguo reino de Siam (actual Tailandia) los reyes regalaban un elefante blanco a aquellos nobles a los que no apreciaban o con los que les unía un profundo odio. Estos raros animales son sagrados en ese Estado, de ahí que el nuevo dueño debía darle la mejor comida procurando que no le faltara de nada. Tales dispendios acababan arruinándolo. Cuando el Ejército inglés ocupó aquellas tierras adoptó el calificativo de elefante blanco para referirse a las construcciones cuyo mantenimiento supone un coste mucho más elevado que el beneficio que reportan.

Ahora, muchos años después, la revista Time en su edición digital recupera el término para titular un reportaje que habla de los «nuevos castillos» de España, inmuebles diseñados en época de bonanza y que ahora no pueden mantenerse debido a sus elevados presupuestos. Bajo el título de «Desfile de elefantes blancos: los castillos no deseados de España» aparece, entre otros, la Ciudad de la Cultura.

Con un pie de foto que dice No pilgrimages here (?No hay peregrinaciones aquí?), la revista explica que Santiago de Compostela es un centro de peregrinaje desde el Medievo. Pero la llegada de la crisis provocó la paralización de la Ciudad de la Cultura, diseñada por Peter Eisenman, algo que pretendían convertir en un nuevo polo de atracción para turistas. Todo el complejo acabó, añade también, convertido en un «elefante blanco colosal». «Más de 500 millones de dólares fueron gastados en él, pero el complejo terminó con el presupuesto antes de completar dos de la media docena de edificios que allí han diseñado», relata.

No es la primera vez que desde el extranjero critican el dispendio realizado en la Ciudad de la Cultura. El año pasado el diario británico The Guardian criticaba la «extravagante» estructura y censuraba que fuera comparada con la ópera de Sídney. Recientemente, también el programa de la Sexta, Salvados, hablaba del derroche que supone el complejo del Gaiás.

No es la primera vez que desde el extranjero critican el complejo

Cataluña
El Parlamento autonómico de Cataluña legitima la insumisión a la legalidad
Los portavoces de todas las formaciones con representación en la Cámara autonómica -excepto el PP y Ciudadanos- elogian el llamamiento de la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, a desobedecer “la legalidad española”.
Redacción www.vozbcn.com  22 Mayo 2012

La deriva radical de las instituciones autonómicas catalanas parece haber tomado un camino sin retorno. La reciente intervención de la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, en la Comisión de Cultura y Lengua y en la de Asuntos Institucionales del Parlamento autonómico de Cataluña así lo confirma.

Òmnium Cultural, una de las entidades más subvencionadas por la Generalidad de Cataluña en las últimas décadas, es la principal organización nacionalista de Cataluña. El verano pasado, aprovechando su 50 aniversario, anunció una campaña para promover la insumisión fiscal en Cataluña en caso que el Gobierno no otorgue el concierto económico a la Generalidad. Pocos días antes, durante una entrevista en TV3, Casals acusó a los padres que piden la aplicación del bilingüismo escolar para sus hijos de maltratarlos, usarlos y abusar de ellos. En esa misma entrevista defendió el uso de “una cierta violencia sobre el orden existente para dar pasos adelante” en sus objetivos.

Desobedecer el marco jurídico español
A pesar de estos antecedentes o, tal vez, debido a ellos, Casals fue invitada a participar en las citadas comisiones parlamentarias el pasado miércoles para trasladar su propuestas a la Cámara autonómica en relación a la política cultural y al proyecto de Ley de Consultas Populares no Referendarias, como representante de ‘la sociedad civil’.

Como era de esperar, Casals no defraudó las expectativas creadas y aconsejó a los diputados autonómicos -muchos de ellos, socios de la entidad- desobedecer el marco jurídico español:

“Nuestro país [por Cataluña] se encuentra en estos momentos en una situación donde choca la legitimidad democrática con la legislación. A Òmnium nos encontraréis siempre junto a la legitimidad democrática, aunque eso implique en algunos momentos chocar con aspectos de la legislación. Pensemos que la humanidad ha progresado porque, a veces, se ha violentado la legislación vigente y así se ha hecho cambiar la ley. Hay que utilizar la ley hasta el máximo de sus límites, pero a veces saltar estos límites”.

“Contradicción” entre “la legalidad española” y “la legitimidad democrática”
Casals denunció supuestas “agresiones, incomprensiones, injusticias y un maltrato de las instituciones españolas” en el ámbito cultural, y ofreció la “vigilancia” de su entidad para que el Gobierno no implemente actuaciones culturales en Cataluña. “La forma correcta es delegando la gestión de ese dinero a la Generalidad, que como sabemos es Estado”, insistió.

Y añadió: “No aceptamos que el modelo lingüístico del sistema educativo catalán sea decidido fuera de la autoridad catalana, es decir, de la ley aprobada por este Parlamento [autonómico]. [...] En el ámbito de la lengua y de la cultura se hace evidente la contradicción que vivimos entre la legalidad española, que no solo no nos protege, sino que nos limita y nos ahoga muchas veces, y la legitimidad democrática que encarnáis vosotros, nuestros parlamentarios [autonómicos], nuestros representantes elegidos. Sabed que nos tenéis a vuestro lado para avanzar en un camino de satisfacción de la exigencia que tenemos los ciudadanos de Cataluña de vivir plenamente nuestra soberanía cultural”.

Reclama más subvenciones
La presidenta de Òmnium Cultural destacó la importancia de las subvenciones para proteger la lengua catalana. “El catalán no está todavía en condición de igualdad con el castellano y, por tanto, necesita ayudas oficiales. La falta de recursos económicos nos puede llevar a sacrificar los ámbitos de la lengua y la cultura que son frágiles y que no provocan las reacciones populares que vemos cuando se recorta el dinero que afecta a la sanidad y la educación“, lamentó.

En ese sentido, anunció que la entidad será “muy vigilante” con el cumplimiento de la Ley del Cine, la Ley de Acogida y el Código de Consumo, todas ellas recurridas ante el Tribunal Constitucional por imponer el catalán en esos ámbitos, en contra de lo establecido por la jurisprudencia. Y consideró que “no se están aplicando bien”.

También reclamó al Parlamento autonómico un mayor esfuerzo en la proyección exterior de la lengua catalana. “Al no tener un Estado que nos represente, la labor en el exterior ha sido hecha hasta ahora, a golpe de voluntarismo, por diversas entidades cívico-patrióticas, pero no es suficiente; la Generalidad ha de mantener la presión, una presión que demasiadas veces se topa con la hostilidad del Estado español”, señaló.

Preparan “una campaña de desobediencia civil”
Respecto al proyecto de Ley de Consultas, Casals ha hecho “un llamamiento” a los diputados autonómicos: “Ejerced plenamente el poder que el pueblo os da, que no coincide exactamente con el que os reconoce las instituciones españolas, pero creemos que en este momento la fuerza del pueblo catalán ha de ser más fuerte que las restricciones que nos impone la legislación española.

Casals aprovechó la ocasión para anunciar los próximos pasos de la entidad que preside: “Estamos trabajando en la perspectiva de poner en marcha una campaña de desobediencia civil, según dicen los libros de ciencia política, aunque a nosotros nos gusta decir que es obediencia a quien creemos que legítimamente se ha de obedecer“.

¿Entidad de utilidad pública?
Los portavoces de todos los grupos presentes en las comisiones, excepto el PP (y Ciudadanos, que no tiene representante en esas comisiones), alabaron la labor de Òmnium Cultural y la intervención de su presidenta. Solo María José García Cuevas (PP) ha criticado las campañas de la entidad en apoyo a la insumisión fiscal, y en contra del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, entre otras, y denunció la opacidad en las subvenciones que recibe. “No podemos saber a qué se dedica ese dinero, ¿a actividades culturales o políticas? Llevamos más de un año pidiendo al Gobierno [autonómico] los convenios firmados con Òmnium y los importes que se destinan”, ha lamentado.

Y planteó:  ¿Cómo se compatibiliza tener la calificación de utilidad pública y poder disfrutar de los beneficios fiscales que prevé la ley, con trabajar por unos intereses políticos partidistas que no pueden ser de interés general? Puede ser perfectamente legítimo, pero nunca puede ser de interés general, defender la insumisión fiscal, defender la ruptura del marco constitucional, defender la insumisión ante los tribunales, o defender comportamientos contrarios a la legalidad vigente. No entiendo cómo lo explicaron para que les concedieran esta calificación. [...] No entendemos que sea declarada de interés público una asociación privada que va en contra de los valores constitucionales, como no entenderíamos que fuera declarada de interés público una asociación que, por ejemplo, fuera en contra de la igualdad entre el hombre y la mujer, o a favor de la esclavitud o del terrorismo”.

Las palabras de García Cuevas no gustaron al resto de formaciones, que salieron en tromba contra la popular, llegándola a acusar de parecer un “miembro” de “un tribunal inquisitorial”. Probablemente, con su discurso, Casals selló la concesión de un nuevo paquete de ayudas públicas para su asociación.

Larraitz Ugarte (Bildu): Cómo pasar de cobrar la renta básica a tener dos viviendas y tres coches en apenas unos meses
EIG. Redacción. San Sebastián. Raúl González Zorrilla Periodista Digital 22 Mayo 2012

Hace unos meses, la Diputación Foral de Guipúzcoa, a través de su boletín oficial, notificó a su entonces recién nombrada portavoz, Larraitz Ugarte, que debía reintegrar a las arcas públicas "prestaciones indebidamente percibidas" por un monto total de 5.000 euros. El departamento de Política Social reclamaba a la dirigente de Bildu la devolución de esta cantidad, correspondiente a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), la antigua renta básica, porque Ugarte la percibió entre 2006 y 2008 en cantidades por encima de lo que realmente le correspondían. La portavoz de la Diputación de Guipúzcoa aseguró en aquel momento que no había cometido "ningún fraude" porque la prestación social de la que se benefició le "correspondía". Ugarte recordó que, por aquel entonces, tenía que mantener "ella sola" a su hija recién nacida porque el padre de la niña "estaba en la cárcel" y por lo tanto ella era el único sustento de la familia. La hoy portavoz de la Diputación foral de Guipúzcoa presidida por Martin Garitano está casada con Aritz Arnaiz, un etarra que fue responsable del "Comando Nafarroa" de la organización criminal y que quedó en libertad en abril de 2009 después de cumplir 14 años de cárcel, la mayor parte de ellos en la prisión de Burgos. Para visitar a su marido, Larraitz Ugarte también recibió ayudas en 2008 del Gobierno vasco liderado por Juan José Ibarretxe.

Cuando estalló el escándalo, Larraitz Ugarte también explicó, tan airada como prepotentemente, que ella, a pesar de trabajar como profesora en la Universidad del País Vasco y de tener abierto un despacho de abogados, también "tenía derecho" a cobrar ese salario debido a su nivel de ingresos. Lo llamativo es que, en menos de un año, el tiempo que Ugarte lleva desempeñando su labor como portavoz de la Diputación Foral de Guipúzcoa en manos de Bildu, su situación económica ha cambiado radicalmente.

En la reciente declaración de bienes que han tenido que realizar todos los altos cargos de la institución foral, la esposa del etarra afirma tener ahora dos viviendas, valoradas en 83.099 y 93.290 euros, respectivamente, un trastero (1.939 euros), y tres vehículos que, según su propia valoración, suman 23.994 euros. Además, Larraitz Ugarte está afrontando en solitario una hipoteca de 133.450 euros y otra, participada, de 157.852. Indudablemente, y tal y como se encuentra la situación económica, la destacada miembro de Bildu parece confiar mucho en su futuro económico. ¿Por qué será?



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