AGLI Recortes de Prensa   Domingo 27  Mayo 2012

La técnica del avestruz
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 27 Mayo 2012

Bandada inmóvil con la cabeza hundida en la arena para no ver las fauces de la fiera.

En una entrevista publicada el pasado 21 de mayo, el presidente del Consejo de Estado respondía así a una pregunta sobre la posibilidad de reformar nuestra Ley Fundamental: “Estoy muy contento con la Constitución, no ha dado ningún problema. Es la primera Constitución de concordia que hemos tenido en muchísimos años, aceptada por todos, no hay un problema que tengamos que no se pueda resolver por la Constitución, bien aplicada y bien interpretada”.

El secretario de Estado de Hacienda, por su parte, en otra entrevista aparecida el 20 de mayo, ante la cuestión de la conveniencia de devolver competencias al Gobierno central se pronunciaba de la siguiente manera: “No, nosotros creemos en el Estado de las Autonomías, no en un neocentralismo. Y, por lo tanto, no vamos a decir a las comunidades en qué se gasta, nuestra obligación es ver cuánto se gasta”.

Y como tercer y último ejemplo, el presidente de la Comunidad Valenciana declaraba asimismo el 21 de mayo a un periodista que se interesaba por el problema de las comunidades autónomas y el daño que están causando a la marca España: “No estoy en absoluto de acuerdo. Las comunidades autónomas somos administraciones serias y responsables. Lo que ocurre es que ha caído el nivel de ingresos y es difícil mantener el de gastos, pero creo que, lejos de ser el problema, las comunidades autónomas somos una parte muy importante de la solución”.

Bandada inmóvil de avestruces con la cabeza hundida en la arena para no ver las fauces de la fiera, para no oler el hedor de la corrupción, para no tocar las facturas del despilfarro, para no gustar la sangre seca, para no oír los gritos del odio, para huir inútilmente de la verdad.

Bankia: mentiras, polvos y lodos
Mario Conde www.gaceta.es 27 Mayo 2012

Rajoy fue rotundo: no apelaremos al Fondo de Rescate. Pues sí, lo haremos.

Bankia necesita al menos 23.000 millones de euros, más de tres billones de las antiguas pesetas. Una cifra descomunal. Equivale aproximadamente al 2,3 del PIB español. Se aproxima al coste financiero de la deuda pública española y al monto de las prestaciones por desempleo en un año. No consigo comprender cómo una entidad como Bankia puede llegar a destrozar semejante cantidad de dinero. No me cabe en la cabeza, como español, el proceso que hemos seguido hasta alcanzar semejante cifra, integrado por cuatro movimientos sucesivos de una sinfonía siniestra.

Primero: tenemos el sistema financiero más saneado del mundo gracias al del Banco de España (Rajoy). Segundo: necesitamos sanear 50.000 millones de créditos malos (Guindos, febrero 2012). Tercero: necesitamos sanear otro tanto de créditos buenos y con ellos concluimos la reforma financiera (Guindos, hace unas semanas). Y por fin: Bankia necesita 23.000 millones y el responsable es el Banco de España. Esa cantidad carece de precedentes en la historia financiera española y, por el momento, es superior a todo el dinero invertido en el sector. Y cuando concluyan las auditorías externas (vergüenza nacional) sabremos que la cifra es superior.

El Gobierno niega. La realidad desmiente rotundamente sus negativas.
Lo peor: España no tiene ese dinero necesario. Necesita apelar al Fondo de Rescate como dijeron Hollande y Obama. Rajoy fue rotundo: no apelaremos al Fondo de Rescate. Pues sí, lo haremos. Fondo de Rescate equivale a intervención, mayor o menor, disimulada o expresa, pero intervención. Un fracaso obvio. No se qué condiciones nos pondrán, pero sucederá si todo se confirma. Por eso, el asunto reclama explicación pública y responsabilidad: presidentes y consejeros, autoridades políticas que los nombraron e influyeron, Banco de España y CNMV. En la memoria: la farsa de la sesión del Parlamento del 30.12.93 sobre Banesto. Polvos y lodos, como siempre. Conviene estar preparados para lo que se avecina.

Decisión histórica: el Gobierno, obligado a pedir ayuda al Fondo de Rescate Europeo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 27 Mayo 2012

"Los inspectores del Banco de España (BdE) no compartimos la complaciente actitud del gobernador [entonces Jaime Caruana] ante la creciente acumulación de riesgos en el sistema bancario español derivados de la anómala evolución del mercado inmobiliario nacional”. El párrafo corresponde a una carta enviada por la asociación de inspectores del Banco de España en mayo de 2006 al entonces vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes. Para los inspectores era entonces fundamental “Evitar, en lo posible, que las consecuencias de los errores cometidos por las entidades al conceder sus operaciones crediticias acaben siendo transferidas, de una manera u otra, a la sociedad en su conjunto”. Hoy, cuando España se acerca a pasos agigantados hacia la intervención de nuestras cuentas por los “hombres de negro” (CE, BCE y FMI), la advertencia ha resultado ser una profecía. España huele cada día más a Irlanda.

La asociación de marras denunciaba “la pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del BdE, con su gobernador a la cabeza, ante el insostenible crecimiento del crédito bancario durante los años de mandato del señor Caruana”. Si el citado, uno de los protegidos de Rodrigo Rato, se fumó un puro mientras veía crecer el incendio, su sucesor al frente del organismo, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO, colocado por el Gobierno Zapatero, se ha dedicado a tocar la lira desde los tejados del hermoso caserón de la calle Alcalá mientras, en plan Nerón, veía arder la ciudad por los cuatro costados. El gran incendio está hoy focalizado en Bankia, pero el humo y las llamas asoman por cualquier esquina de la city madrileña.

A punto de cumplirse los cinco meses desde que el Gobierno Rajoy llegara al poder, la reforma del sistema financiero, que se ha tragado ya dos Reales Decretos-ley y un Amazonas de tinta, sigue prácticamente en tal estado. Peor incluso, porque las cifras de las necesidades de saneamiento no dejan de crecer. Unos meses preciosos perdidos, en el fondo y en la forma, por ausencia de una estrategia definida y meditada para abordar de raíz el problema. Como el enfermo terminal que, en un último y desesperado esfuerzo, decide viajar al exterior para someterse a un tratamiento en una clínica de prestigio, el ministro de Economía ha decidido nombrar ahora a dos cirujanos extranjeros para que nos digan el tamaño del cáncer y sus metástasis. En contra de lo que pudiera parecer, no ha sido una decisión impuesta por los “hombres de negro”. La decisión se la sirvió en bandeja el propio Luis de Guindos cuando, ante los responsables del FMI de visita en Madrid, manifestó no fiarse un pelo “de los papeles y las cifras que me pasa el Banco de España”.

Muchos advirtieron a De Guindos de que era un suicidio pretender abordar un saneamiento del sistema bancario sin contar con la complicidad del BdE

Y, sin embargo, el ministro sabe que el mejor cirujano de los posibles está precisamente en Madrid. Hablamos de los servicios de Inspección del BdE, los inspectores firmantes de la carta antes citada, un cuerpo de profesionales altamente cualificados dependiente de la Dirección General de Supervisión que hoy dirige Jerónimo Martínez Tello. Todo se ha hecho mal en este terreno, o casi. Todo, de espaldas al BdE, porque nadie se fía de su gobernador. Ahí arranca el problema. Es opinión generalizada que el Gobierno tendría que haber cesado a Fernández Ordoñez el 1 de enero sin más dilación. Fueron muchos los que advirtieron a De Guindos de que era un suicidio pretender abordar un programa de saneamiento integral del sistema bancario sin contar con la complicidad activa del BdE, en general, y de su gobernador, en particular. Pero Guindos, por un legalismo tal vez absurdo en las dramáticas circunstancias actuales, prefirió mantenerlo, aunque hay quien sugiere ahora en las propias filas del PP que lo que de verdad buscó con ello fue guardarse en la manga el as que supone contar con un pagano al que echar las culpas en caso de fracaso.

“Lo único que necesitábamos los inspectores para ponernos a trabajar era que el Gobierno nos liberase de las cadenas, nos quitara el tapón que en estos años ha supuesto MAFO y su segundo, el subgobernador Aríztegui. Desaparecido ese obstáculo, hubiéramos podido hacer una radiografía completa del sistema de cajas y bancos en mes y medio, porque nadie mejor que nosotros conoce el percal, y hacerlo con un margen de error de más/menos el 10%, lo cual hubiera dado al Ejecutivo una herramienta de gran importancia para tomar sus decisiones”. De Guindos, que en el otoño/invierno pasado mantuvo varias reuniones con los inspectores para conocer de primera mano la situación del Banco, se ha negado a recibirlos desde que es ministro. Los errores están a la vista.

Hacer el trabajo en casa, sin necesidad de los Goldman Sachs
El primero ha consistido en contaminar todo el sistema bancario español con la sombra de la sospecha, al obligar a realizar más y más provisiones a todo el mundo, sin discriminar entre entidades sanas y enfermas. El camino que desde el servicio de Inspección del BdE sugieren es otro. A partir de aquella radiografía hecha en casa, y sin necesidad de recurrir a gente tan cara y tan poco fiable como los Goldman Sachs de turno, Economía tendría que haber procedido a separar las entidades fiables de las no fiables. “En el primer caso, y siempre y cuando su margen de explotación fuera positivo, dejar a los bancos sanos seguir su camino, sin atosigarlos con nuevas provisiones cada dos por tres. En su lugar, De Guindos tendría que haberse dedicado en cuerpo y alma al pelotón de los torpes”. En cuyo caso, de no atreverse a promover la quiebra de aquellas Cajas merecedoras de liquidación por culpa del aventurerismo y/o la grosera politización de de sus gestores, El Gobierno tendría que haber procedido a nacionalizar las entidades enfermas, haciendo con ellas un gran banco público –que es precisamente el camino por el que ahora, siempre tarde, parece inclinarse Economía-, con separación abrupta en dos partes: la estrictamente bancaria y los activos inmobiliarios.

El drama de este país es que aquí nadie dice la verdad; todos mienten como bellacos, porque mentir en España sale gratis

Fusionar, ordenar y capitalizar, para convertir esa banca pública en un operador del mercado de crédito, dispuesto a intervenir activamente como un intermediario financiero más en el mercado, mientras sanea la pata inmobiliaria y pone activos en el mercado a uña de caballo, para desbloquear y reactivar el mercado inmobiliario cuanto antes. Naturalmente que asumir la necesidad de achatarrar parte del sistema financiero tendría un coste. Primero, en términos de PIB y, segundo, en necesidades de capital, para lo que seguramente resultaría imprescindible pedir ayuda a la UE. Pero las ventajas serían obvias: la primera y fundamental es que de una vez por todas se pondrían las bases para arreglar el problema, haciendo posible fijar un calendario creíble de salida de la crisis, algo de lo que ahora carecemos, y, además, permitiría recuperar en unos años parte importante de lo invertido mediante la privatización de esa banca pública.

Nada de eso se está haciendo. Cinco meses ya de supuesta reforma financiera y seguimos atascados en el barro. Ahora se encarga una nueva valoración de los balances a dos supuestos evaluadores independientes extranjeros, dos multinacionales de la cosa que dirán lo que el Gobierno, que es quien paga, quiera que digan, pero que, eso sí, nos permitirá dar la impresión de que seguimos haciendo algo. Y en esto llega Bankia y convierte la galbana en pesadilla. El viernes supimos que la entidad perdió 2.979 millones en 2011, aunque hace dos meses el equipo dirigido por Rato aseguró solemnemente haber ganado 305 millones. Ahora sabemos que Bankia necesitará una nueva inyección de dinero público de 19.000 millones, a sumar a los 4.465 ya recibidos vía FROB. Pero, ¿quién nos asegura que serán 19.000 y no 29.000 o más? El drama de este país es que aquí nadie dice la verdad; todos mienten como bellacos, no importan los títulos y dignidades que supuestamente les avalen. Este es el reino de la mentira, y lo es porque mentir en España sale gratis.

Retrato de país quebrado y, además, roto
Ayer mismo, el señor Goirigolzarri, nuevo capo de Bankia, dijo que “no he venido aquí a depurar responsabilidades”. Seguramente no le compete a él esa tarea, pero si al Gobierno de la nación que, sin embargo, se ha apresurado a aclarar que tampoco va a pedir responsabilidades a los anteriores gestores, culpables del mayor rescate financiero de la historia de España. El amigo Goiri llegó ayer incluso a exculpar a Rato. Está claro: la oligarquía político-financiera que nos gobierna, y su legión de disciplinados servants, hará cualquier cosa menos levantar las alfombras y llevar ante los jueces a los responsables del desastre. Lo van a tener, empero, muy difícil. Lo de Bankia es apenas el aperitivo, tal vez ni siquiera la cuarta parte del iceberg bancario que tenemos escondido. ¿Cien mil millones de euros? ¿Tal vez 150.000? Nadie lo sabe, porque nadie dice la verdad. Lo que cada vez está más claro es que España y su Gobierno no van a tener más remedio que acudir al fondo de rescate europeo (EFSF, en sus siglas en inglés) a pedir ayuda para sanear nuestro sistema financiero.

Llamar a la puerta del European Financial Stability Facility (EFSF), como primero hizo Grecia y luego Portugal e Irlanda, ya no es una hipótesis sujeta a interpretaciones, sino una cuestión apenas sometida al cómo y cuándo. Cuanto antes, mejor. Lo cual supondrá asumir la pérdida de nuevas cuotas de soberanía y aceptar las duras condiciones que nos impongan. Le queda al Gobierno Rajoy la posibilidad de negociar las mejores condiciones posibles, las menos gravosas, evitando imposiciones “a la griega”. Se trata de negociar bien, esa es la cuestión. Pedir esa ayuda supondrá, sobre todo, aceptar un fracaso colectivo como nación. España es un país quebrado y, además, roto, como quedó demostrado el viernes en la final de la Copa del Rey. Arruinados y peleados. Pobres y mal avenidos. No hay un caso similar en toda la Unión Europea. Lo cual nos aboca a cambios drásticos –por supuesto dramáticos- no solo en materia económica, sino y sobre todo, de naturaleza política. El proyecto de país que nos dimos a la muerte de Franco ha fracasado.

El ultraje al Himno Nacional es sólo un síntoma
EDITORIAL Libertad Digital 27 Mayo 2012

Los prolegómenos de la final de la Copa del Rey se saldaron de la forma prevista, con una sonora pitada al himno nacional en la que no faltaron todo tipo de menosprecios y ultrajes al símbolo común de todos los españoles y sus instituciones más representativas. Las aficiones del Athletic de Bilbao y del F.C. Barcelona, espoleadas por las fuerzas nacionalistas de sus respectivas regiones, hicieron lo que se esperaba de ellas ante la inacción de las instituciones responsables, como acertadamente ha denunciado la asociación cívica DENAES.

Ahora bien, no cabe cargar las tintas y mostrarse ofendidos solamente por este episodio que, sin restar gravedad a lo que supone, no es precisamente la transgresión más grave que los nacionalismos periféricos vienen cometiendo impunemente desde hace más de tres décadas de estado autonómico.

En Cataluña y el País Vasco, regiones de las que proceden los dos equipos de fútbol implicados en el acontecimiento de este viernes pasado, se atropellan derechos fundamentales de los ciudadanos sin que las instituciones garantes de la vigencia del orden constitucional en todo el territorio español actúen con la contundencia que ahora se exige para controlar el desarrollo de una competición deportiva.

El acoso a los catalanes y vascos que no se someten al dictado nacionalista está a la orden del día, con todo tipo de discriminaciones que, en un Estado de Derecho digno de tal nombre, habrían encontrado cumplida respuesta décadas atrás. Sin ir más lejos, el uso legítimo de la lengua común de todos los españoles, exigido incluso por numerosas sentencias particulares dictadas por el más alto tribunal, es todavía una aspiración que muchos ciudadanos esperan ver cumplida algún día mientras las instituciones autonómicas niegan el ejercicio de ese derecho con total impunidad. El exilio obligado de decenas de miles de ciudadanos españoles para huir de este acoso, con riesgo cierto de la propia vida como ha venido ocurriendo durante décadas, especialmente en el País Vasco, es desde luego también mucho más grave que una pitada al himno nacional en un recinto deportivo.

Por eso sorprende que una parte de la prensa se muestre horrorizada por la escena chusca protagonizada por los espectadores del estadio Vicente Calderón, mientras que esas otras situaciones mucho más lesivas para los derechos individuales quedan amortizadas a beneficio de inventario, salvo una reseña marginal cuando ocurre algún agravio especialmente bochornoso.

A la nación española y a los derechos y libertades de todos los españoles no se les defiende tan sólo tocando a rebato cuando los gobiernos separatistas prohíben los espectáculos taurinos o sus masas fanatizadas, tras décadas de educación en el odio a todo lo español, hacen el ridículo abochornando a los presentes en un partido de fútbol silbando al himno de España.

Eso sólo son dos síntomas de un problema de fondo mucho más grave que el gobierno puede y debe resolver pues dispone de herramientas y mecanismos constitucionales nítidos y más que suficientes. Si no tiene agallas para atacar de raíz esa enfermedad, escandalizarse por los síntomas seguirá siendo en el futuro una solemne pérdida de tiempo. Treinta años de ultrajes continuados son más que suficientes.

la crisis del euro vista desde el norte
¿Por qué los alemanes no quieren 'ayudarnos'?
Los ciudadanos germanos exigen reformas a los países del sur como requisito para respaldarles y prestarles dinero.
D. SORIANO http://www.libremercado.com 27 Mayo 2012

El debate del año es "austeridad o crecimiento". Los políticos europeos han conseguido que dos términos que siempre han ido unidos, ahora se presenten como contrarios. En realidad, los países que tienen unas cuentas públicas más saneadas (Alemania, Suecia o Estonia, por poner tres ejemplos) son los que más rápido y mejor han sorteado esta Gran Recesión que comenzó en 2007. Mientras, los derrochadores (Grecia, España, Italia o Portugal) se encuentran en un círculo vicioso de grandes deudas y estancamiento.

Además, hay otra cuestión que nunca explican los que hablan de políticas de "crecimiento". En realidad, lo que quieren decir con esta palabra es que es necesario más gasto público. España, Grecia o Italia no pueden incurrir en más déficit. Y no por una cuestión ideológica, sino porque nadie está dispuesto a prestarles dinero a sus gobiernos. Que nadie se engañe, si los políticos del sur de Europa están metiendo mínimamente la tijera es porque no les queda otro remedio.

Por eso, cuando Rubalcaba u Hollande piden que la UE aprueba políticas de impulso o de inversiones, en realidad lo que quieren decir es que Alemania, Holanda o Finlandia se gasten el dinero de sus contribuyentes en hacer obras en España o Grecia.

Merkel, la ‘malvada’
En realidad, pese a lo que parece escuchando a muchos políticos, Alemania ya ha puesto mucho de su parte para salvar a los países del sur de Europa. Ya sea en forma de garantías y avales o en forma de inyecciones directas, Angela Merkel, la malvada de toda esta historia, ha puesto más que nadie para que los demás países del euro no se despeñen por el precipicio.

Eso sí, evidentemente, Berlín no está dispuesto a dar todo ese dinero a fondo perdido. Como cualquier prestamista o avalista, el mensaje del Gobierno germano es: "Estamos dispuestos a ayudar a los países del sur de Europa, si a cambio ellos hacen reformas que nos hagan pensar que podrán devolvernos la mayor parte de nuestro dinero en el futuro". En este sentido, las exigencias de Merkel hacia los PIGS son dos:

Recortes de gasto: para reducir el déficit público y que no siga creciendo la ya elevada deuda de estos países.
Reformas estructurales: para generar crecimiento, reducir el paro, aumentar los ingresos públicos y hacer más sencillo devolver lo adeudado.

El planteamiento alemán (también vale para Holanda, Finlandia o Austria) parece bastante lógico. Ya que ellos van a poner el dinero, al menos deberían dejarles imponer las condiciones. Pero a esto en la prensa española e italiana se le llama "insolidaridad". De hecho, para buena parte del electorado germano, ninguno de los países del sur (sobre todo Grecia) ha hecho casi nada. Consideran que los anunciadísimos "recortes" son apenas meros gestos cosméticos y que las reformas estructurales se quedan cortas.

Por ejemplo, en Sanidad, el Gobierno español ha aprobado un incremento del porcentaje que se paga en los medicamentos (que, aún así, no superará el 50%), pero ha rechazado cualquier fórmula de copago sanitario. Sin embargo, en Alemania u Holanda sí existe copago sanitario. Es difícil de admitir para los ciudadanos de estos países: con una mano les pedimos dinero y con la otra les decimos que nosotros tenemos derecho a una sanidad completamente gratuita de la que ellos no disfrutan. Alguien podría pensar que este discurso es inmoral, pero es el dominante (aunque no se exponga de forma explícita) en buena parte de la prensa y la política europea.

La prensa
Por todo eso, la visión que se da en la prensa alemana difiere tanto de la que se ofrece en la española. Mientras aquí se pone la atención en la dureza de los recortes, allí se subraya que los rescates son una manera encubierta de cargar a los contribuyentes germanos con la factura de la crisis del euro.

También se destaca que las reformas que se aprueban son mucho menos ambiciosas que las que ellos tuvieron a principios de siglo y que algunos de los beneficios de que disfrutan griegos o españoles (en sanidad, pensiones, salarios de funcionarios, etc...) son más elevados que los suyos. Y claro, el clamor ciudadano es que no se dé dinero hasta que ambas cosas cambien y se hagan reformas y recortes de gasto de verdad.

Por ejemplo, según un sondeo del ZDF un 79% de los encuestados está en contra de préstamos conjuntos a Europa. Sólo un 14% está a favor de los llamados Eurobonos. En este punto, la mayoría de los alemanes están claramente con Angela Merkel. Con los eurobonos, todos los países de la zona euro tomarían préstamos de forma conjunta. La encuesta es también crítica con la continuidad de Grecia en la Eurozona. Sólo un 31% de los encuestados está a favor.

En el artículo de Die Ziet, ¿Quién es el culpable?, se preguntan si puede haber solidaridad y garantías comunes sin control sobre la política económica: "Europa tendrá que volver a preguntarse lo que se cuestionó en 1992: la moneda única necesita una política económica común. Al final sólo quedan o los Estados Unidos de Europa o la trituradora". En el artículo, repasan cómo los inversores no quieren más deuda griega porque no saben si les llegarán a pagar y analiza también las consecuencias que puede tener una quiebra en la UE: Irlanda, España o Italia podrían necesitar ayudas, porque apenas nadie querría su deuda. Por eso, la deuda de un país pequeño puede llevar a hacer peligrar un continente entero.

Mientras, en la web de N-TV, recuerdan que los bancos alemanes están también en profundo riesgo. Los problemas de la banca española y las malas perspectivas de crecimiento del país hacen que aquí muchos inversores tampoco duerman tranquilos. No son sólo bancos, también hay aseguradoras.

Die Welt, por último, apunta abiertamente en un artículo titulado Crece el miedo a la quiebra de la banca española al tremendo coste que supondría para el contribuyente alemán un hipotético rescate: "Si los bancos pudieran pedir ayuda del Fondo de Rescate europeo, quienes pagarían no serían ya los contribuyentes españoles, sino los habitantes de la UE en su conjunto".

Los expertos
En Libre Mercado, hemos hablado con dos expertos alemanes profundamente conocedores de la realidad española: Juergen Donges y Philipp Bagus. Ellos nos explican cuál es la situación real y cómo se percibe la realidad desde su país.

Juergen Donges (hispano-alemán, catedrático de Economía y director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia):

- ¿Es cierta esa visión que están dando algunos medios europeos de que Alemania no hace nada o casi nada para rescatar a sus socios? ¿Cuánto le ha costado hasta ahora a este país el despilfarro de otros estados?
- Alemania ha cumplido todos los compromisos sobre las ayudas financieras a los países en crisis que se han acordado a nivel europeo y que determinan la cuota que le corresponde con arreglo a su participación en el capital del BCE (27%). En el primer Fondo de rescate (EFSF), diseñado para tres años, Alemania asume un aval de 211.000 millones de euros. En el próximo (ESM), que será permanente y entrará en vigor el 1 de julio, Alemania garantizará unos 190.000 millones de euros y aportará en efectivo 22.000 millones de euros al capital de este nuevo Fondo. Con respecto a Grecia, que ha recibido al margen del EFSF dos paquetes de ayudas, Alemania asume avales de 22.300 millones y 35.100 millones de euros, respectivamente.

Por consiguiente, la crítica que se hace a Alemania de que el país no ayuda no es de recibo; es mal intencionada. Posiblemente lo que los críticos censuran es que el Gobierno Federal insista en que los países receptores se esfuercen por sanear sus presupuestos públicos y adoptar las reformas estructurales que eleven la competitividad y con ello el potencial de crecimiento de la economía. Como ciudadano y contribuyente alemán que soy, es lo menos que espero de mi gobierno.

- Usted, como experto, ¿cree que España, Italia o Grecia están haciendo lo suficiente?
- Grecia el que menos, en cuanto a las necesarias reformas estructurales. En Italia (Monti) y España (Rajoy) las políticas de ajuste fiscal y reformas estructurales, sobre todo en el mercado laboral, han sido encarriladas con determinación. Ninguno de estos dos países necesita ayudas financieras europeas. Tienen, a diferencia de Grecia, la capacidad de arreglar la situación con medios propios, dados su tejido productivo, su clase empresarial y una mano de obra a la que se puede motivar a que trabaje de forma productiva.

- ¿Qué cree usted que piensan los alemanes de lo que está pasando?
- Dos cosas: por un lado, nos preocupa que el BCE sea instrumentalizado por los gobiernos para que salga en su apoyo mediante inyecciones masivas de liquidez al sistema bancario y la compra de bonos del Tesoro de baja calidad. Está en juego la reputación de la autoridad monetaria europea como baluarte de la estabilidad de precios. Los alemanes somos muy sensibles frente al tema de la inflación y, como economista, pienso que con razón.

Por otro lado, nos irrita el uso perverso que se hace del concepto de la solidaridad. Pues se nos dice que es justo ayudar al vecino que ha tirado conscientemente la casa por la ventana. La solidaridad bien entendida significa que los países avanzados apoyen a los atrasados con el fin de promover la convergencia real. Esto se hace a través de los Fondos Estructurales y de Cohesión, a los que aporta Alemania lo que le corresponde, sin que nadie en el país se oponga a ello.

Philipp Bagus (alemán, doctor y profesor de Economía en la URJC de Madrid, autor del libro La tragedia del euro):

- ¿Es cierta esa visión que están dando algunos medios europeos de que Alemania no hace nada o casi nada para rescatar a sus socios? ¿Cuánto le ha costado hasta ahora a este país el despilfarro de otros estados?
No. Esa visión está muy equivocada y parece una broma que alguien lo defienda. Primero, sin Alemania muchos de sus socios nunca hubieran disfrutado tipos de interés tan bajos y nunca podrían haber expandido sus gastos públicos sin una inflación importante. El euro y la garantía de rescate implícita por parte de Alemania les ha permitido vivir encima de sus capacidades y a coste de los Alemanes. Además, el Eurosistema permite a los países financiar indirectamente su deuda. Gracias al euro (y su respaldo por Alemania) los periféricos han podido mantener y acumular tanta deuda pública. Si Alemania saliera del euro, sus socios actuales sufrirían una inflación importante y el nivel de vida bajaría. Es sólo gracias a Alemania que los intereses de la deuda pública italiana y española no están más altos. Es Alemania la que está respaldando la mayor parte del fondo del rescate de €750.000 millones. También ha embolsado más dinero que nadie en los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda.

Además, se permite que los bancos en la periferia creen dinero para financiar los déficits comerciales y para financiar los gastos de los gobiernos. Es decir, parte de las importaciones y el consumo de los periféricos, pero también el despilfarro público, se financia con la creación del nuevo dinero. Los bancos centrales de los periféricos reciben un saldo deudor contra el BCE y el Bundesbank recibe un saldo acreedor contra el BCE (los famosos saldos de TARGET-2). Pero este saldo nunca se compensa con el envío de activos reales. Así, muy probablemente el saldo acreedor del Bundesbank que ha financiado a los periféricos, de casi 650.000 millones, nunca se recuperará.

- Usted, como experto, ¿cree que España, Italia o Grecia están haciendo lo suficiente?
- No. Hace falta crecimiento del sector privado y para eso los periféricos tienen que reducir radicalmente los gastos estatales (que no se hace), tienen que bajar los impuestos (los suben), tienen que privatizar todas las empresas públicas (no se hace) y tienen que liberalizar profundamente los mercados, especialmente el mercado laboral (tampoco se hace).

- ¿Qué cree usted que piensan los alemanes de lo que está pasando?
- Los alemanes, gracias a los rescates, se dan cuenta de que están financiando indirectamente el estado de malestar en los periféricos. Antes de los rescates, también lo hacían gracias por la capacidad de los gobiernos de financiarse indirectamente con el BCE, pero la gente no entiende estos mecanismos monetarios. Con los rescates esto se hace más mucho más obvio y la gente empieza a entender. También entiende que se les había prometido un BCE que fuera una copia del Bundesbank y ve que los directivos alemanes en el BCE dimiten porque su posición menos inflacionista es minoritaria. También entienden que se les había prometido que no habría rescates (que están prohibidos en Maastricht) y los hay. Así que supongo que están descontentos y temen por el valor de su moneda. Lo que pasa es que todavía existe un cierto sentido de culpabilidad y el temor al aislamiento en Europa, que hace que todavía no haya aún más resistencia en Alemania.

CONTRA EL PLAN DE REINSERCIÓN
Alcaraz acusa a Oyarzábal de querer boicotear la manifestación de VcT
En declaraciones a Sin Complejos, en esRadio, Alcaraz ha advertido al PP que cuando "el portavoz de Bildu les aplaude", es que algo no funciona.
ESRADIO Libertad Digital 27 Mayo 2012

En su habitual sección de los domingos en el programa Sin Complejos de esRadio, el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ha cargado contra el Gobierno por el plan de reinserción de terroristas de ETA en prisión, mediante la llamada vía Nanclares.

Entiende Alcaraz que "este plan de reinserción lo que pretende es ocultar una cesión a ETA de cara a mantenerse este proceso". Un plan que, tal y como recuerda, "está aplaudiendo el portavoz de Bildu", lo que indica a su juicio es que "algo no funciona".

Además, se ha referido a la manifestación que ha convocado su asociación de víctimas para el día 9 de junio a las 6 de la tarde contra las cesiones a ETA y ese plan de reinserción. Una iniciativa a la que se han sumado asociaciones como 11M Verdad y Justicia, la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, la fundación DENAES, Hazte Oir, el Foro de Ermua, Covite y UPyD.

En este sentido, se acordaba del popular Iñaki Oyarzábal, que tal y como ha denunciado Alcaraz "ha comenzado una campaña en Twitter para que no se acuda a la manifestación". Una estrategia "deleznable" del PP, se quejaba Alcaraz, porque "lo que estamos pidiendo es lo mismo que hemos pedido siempre y que ellos han pedido con nosotros en la calle durante tanto tiempo".

Por si fuera poco, Alcaraz acusa al PP de no tener decidido aún si quieren seguir o no en la mesa, "esa mesa que dicen que es por la Paz y en la que quiere sentarse un enviado de Brian Currin. Que el PP no sepa si seguirán o no dentro de esa mesa habla mucho de la deriva del PP".

Por último, ha denunciado que "muchos dirigentes del PP dicen que lo que hay que hacer es cocinar este plan de reinserción con las víctimas y los medios de comunicación. Algo que Voces contra el Terrorismo nunca ha hecho ni hará, nunca ha cocinado nada en el Ministerio del Interior".

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La copa del 13-M
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Mayo 2012

Lo peor de esta Copa políticamente envenenada de 2012 es que ya la apuramos hasta las heces el 13 de Marzo de 2004. Como entonces, la gran máquina de mentir, la todopoderosa industria del embuste, la empresa de la estafa informativa ha funcionado a todo trapo, convirtiendo a los culpables en inocentes y a los inocentes en culpables, a los buenos en malos y a los malos en buenos, a los terroristas en víctimas y a las víctimas en terroristas. Y como en aquella jornada de reflexión que sólo sirvió para flexionar las normas de la democracia hasta romperlas, de nuevo un hato de periodistas deportivos progres ha hecho el trabajo sucio de los políticos de izquierdas. De nuevo se ha acusado al PP de algo que en realidad estaban padeciendo junto a los españoles de bien. De nuevo se ha hecho con total impunidad. De nuevo se ha hecho con absoluto desprecio de la verdad. De nuevo se ha presentado una visión absoluta y vilmente falsa de España en el extranjero. Y de nuevo la derecha se ha rendido, impotente o ha atacado a la derecha que no se rinde, queriendo comprar el perdón de la titiritería periodiprogre.

Nada ha cambiado, salvo que lo que entonces nos resultaba nuevo, ahora nos resulta repetido. En 2004, el malo era Aznar; en 2012, la mala es Esperanza Aguirre. Entonces, los periodistas futboleros de PRISA llenaron la calle Génova de indignados precocinados; ahora, los mismos periodistas del imperio prisaico o instalados en otros medios han presentado como indefensas víctimas del nacionalismo español a los etarras o proetarras de Amaiur que recibieron como anfitriones en el Parlamento a los separatistas de toda laya y llamaron a las aficiones del Barça y del Athletic a afrentar los símbolos de España. Y a la única que se negó a admitir como normal el abuso permanente de los antiespañoles en la capital de España, Esperanza Aguirre, que pidió que si no se respetaban los símbolos españoles en el Campeonato de España, se jugara el partido a puerta cerrada, la progrez política y periolítica la ha atacado aquí y fuera como la agresora de unos pobres aficionados indefensos que tenían pánico a ir a un partido de fútbol en el irrespirable ambiente de la España nacional. Al final, la diferencia de fondo es esa: la nación. Mientras unos se resisten a la degradación y muerte de España, otros insisten en que pase de "discutida y discutible" a "abatible y abatida", respaldando siempre a los separatistas con pistola o pistoleros.

Ante la repetición de la vileza, el Gobierno del PP con mayoría absoluta de 2012 ha actuado como el Gobierno del PP con mayoría absoluta de 2004. Si el de Aznar no fue capaz de reaccionar ante la máquina de mentir y dejó absolutamente solo al Rajoy aterrado del 13-M por la noche, el de Rajoy se ha apresurado a desautorizar cobardemente a Esperanza Aguirre por decir lo que todos sabíamos que iba a pasar: exactamente lo mismo que había pasado dos años o dos finales antes, con la bronca atronadora de las dos aficiones nacionalistizadas contra los símbolos de España, incluido el Rey.

Aguirre sencillamente había opinado en una pregunta de una entrevista en la radio sobre el llamamiento que desde el Parlamento habían hecho etarras o filoetarras y separatistas dizque democráticos para atacar públicamente a España y sus símbolos. La Presidenta madrileña hizo lo que deberían haber hecho el PP y el PSOE. Pero Gobierno y PP desertaron de su obligación, y el PSOE, por boca de Tomás Gómez, llegó a acusar a Aguirre de "incendiar campos de fútbol". Pasmoso. Si Gómez tuviera talento sería Münzenberg.

Y más pasmoso aún ha sido el destape político de los periodistas dizque deportivos, que primero disimularon la gravedad del llamamiento a insultar a España, luego atacaron a Aguirre por rechazarlo y han acabado diciendo que de pasar algo es culpa de Aguirre, pero que en rigor no ha pasado nada. Las grandes figuras de As y Marca han competido en tergiversación y han cobardeado en tablas desvergonzadamente. Santiago Segurola, la gran figura de Marca, se despachó con un artículo en Italia donde no se sabe qué llama más la atención: el tamaño de la realidad que se oculta o la mentira que burdamente se inventa. Estos son los dos párrafos más destacados:

"El clima previó al partido se ha visto alterado por Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid y representante del sector más conservador del Partido Popular, en el poder actualmente en España. Aguirre, cuya capacidad demagógica no tiene rivales en el ámbito de la política española, dijo esta semana que la final debería suspenderse, si se producen los habituales silbidos de los aficionados del Athletic y del Barça al himno español. El mismo día en que realizaba estas declaraciones, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid daba permiso para la celebración de una manifestación fascista el mismo día de la final en el centro de la capital española".

"Por todo ello, la final de Copa ha adquirido un color extraordinariamene político. Muchos aficionados del Athletic y del Barça tienen miedo de viajar a Madrid. Creen que no serán bien recibidos y temen al clima de violencia, artificialmente provocado por algunos políticos irresponsables".

Los lectores de La Gazetta dello Sport no son mínimamente informados en este libelo antiperiodistico sobre quién ha empezado a politizar, nada menos que desde el Parlamento, un partido que con los mismos clubes y el mismo trofeo en juego supuso hace dos años la apoteosis de la politización. Lo de que los hinchas vascos viajan con miedo a Madrid sería de broma si los anfitriones de las injurias a España no hubieran sido los que se niegan a condenar los mil asesinatos de ETA, banda terrorista vasca, que, aparte de su solar, ha matado en Madrid más que en cualquier otro lugar de España. Desde hace décadas, si alguna vez se produjo alguno, no ha habido un solo viaje a Bilbao o Barcelona para afrentar ikurriñas o segadors. ¿Cómo se atreve Segurola a presentar así en Italia una realidad tan criminalmente presente en España desde hace décadas, y especialmente en democracia?

Pues atreviéndose. Si la SER se inventó terroristas suicidas el 13-M, ¿por qué no va a inventar este legendario puntal prisaico el miedo de los que tras la llamada de terroristas y separatistas viajan a Madrid a insultar a España? En realidad, lo de Segurola es como lo de Polonia en TV3, que, según cuenta Periodista Digital, sacó a Franco diciéndole a Aguirre que "se pasa de facha". También dice PD que lo de sacar a Franco para linchar a sus enemigos ya lo hizo en 2010 con Intereconomía y en 2006 conmigo, o sea, que Toni Soler, as de la gracieta polonazi subvencionada, se repite. No otro es el primer secreto del éxito nacionalista: repetirse hasta aburrirnos.

El segundo es decir que no pasa nada y que el que diga que pasa, está loco. Alfredo Relaño, tras la manipulación de la pitada al himno en TVE, dice en As: "El himno duró poco, la final también. La organización decidió ofrecer una versión de 27'' de la Marcha Real, ya que no estaba el Rey, aunque sí su heredero. En el campo la pita lo hizo inaudible, pero a las casas llegó, muy por encima de los pitos que, sí, se escuchaban al fondo. Todo muy breve y, entiendo, poco grave."

Claro, abuchear el himno de España en el campeonato de España no es algo que deba parecer grave a los españoles. A los progreñoles de As les parece que lo es poco. Y que se reitere la injuria, menos. Juan Cruz, bardo oficial de las hazañas azulgranas, elogia a las aficiones del Barça y del Atletic, cuyo comportamiento público ha sido la negación del fútbol en favor de la injuria. Yo entiendo a los etarras, no a sus seguratas del PNV o el PSOE y, mucho menos, a los segurolas. Yo comprendo que los enemigos de España tomen Madrid para agredirla, si pueden, Lo que no me cabe en la cabeza es que el defensor de las aficiones bárbaras del Barça y el Athletic, o sea, Juan Cruz, acabe de publicar un libro que se titula "Contra el insulto". ¡Qué cara!

La diferencia, se dirá, entre la Copa de 2012 y el 13-M es que ahora no hay casi doscientos muertos y dos mil mutilados, como en el 11-M. Cierto. Pero el 13-M no fue una máquina de matar sino de engañar. A los vivos y sobre los muertos. Y esa máquina infernal sigue funcionando a la perfección. Lo demuestran todos los periodistas deportivos y, ojo, también políticos que proclaman que lo único importante de la Copa ha sido el fútbol, los dos goles de Pedrito y no la habitual y "poco grave" injuria a España. Pues no. El fútbol no es lo único importante. Ni lo más importante. Ni siquiera algo importante al lado de la libertad y del aire necesario para que respire, que para los que nos consideramos españoles es el de nuestra Nación y sus leyes. Eso de hacer como que no se ve lo que está a la vista es un síndrome muy propio de la España actual, demediada y degradada. Pero no ha nacido en esta Copa de 2012, sino en aquel 13-M que se propuso enterrar en el olvido la masacre del 11-M. Son dos caras de una misma moneda. De las de Judas.

La Gran Final
Alfonso Ussía La Razón 27 Mayo 2012

Me siento defraudado. Intentaré superar la tristeza para exponer los motivos de mi consternación. Ignoro si mis lectores, durante su infancia, jugaron en alguna ocasión al «Pañuelo», también conocido como la «Bandera». Se trata de un juego, casi deporte, apasionante. Compiten dos equipos de seis jugadores que se colocan, el uno frente al otro, en un terreno marcado y dividido por la mitad, como un diminuto campo de fútbol. En esa raya que divide los dos espacios, se coloca un árbitro con un pañuelo en la mano. Previamente, los jugadores de cada equipo han elegido, muy en secreto, sus números correspondientes del uno al seis. Cuando comienza la confrontación, el árbitro grita un número a su capricho y libre albedrío, que para eso es el árbitro. Por ejemplo: «¡El cinco!». Ello da lugar a que los jugadores de ambos equipos que tengan asignados el número cinco abandonan la formación del grupo y se dirigen a la mitad del campo, con el fin de tomar el pañuelo de la mano del árbitro y correr a toda pastilla hacia el término del terreno reglamento sin ser tocado por el adversario. Se permiten añagazas, como hacer que se agarra el pañuelo y no tomarlo, para que el contrario, llevado de su ímpetu, pise el terreno del adversario y pierda el punto. A medida que transcurre el apasionante juego, los equipos menguan en número de jugadores, y vence aquel equipo que consigue que los seis jugadores que compiten por el otro conjunto queden eliminados. Desde el año 1998, soy el Presidente de la Federación Interautonómica de Pañuelo. Se celebra un torneo regular en forma de liguillas, y al final de la temporada, por el sistema de eliminatorias, la Copa de María Antonieta, en memoria de la guillotinada Reina francesa a manos de la barbarie, y que gustaba sobremanera de practicar el «Pañuelo» en los jardines de Versalles con sus divertidas amistades. Los partidos finales se disputan en un rincón sombreado de los jardines del Palacio Real de Aranjuez, y este año, los finalistas han sido el «Donostia Korrikolari» y el «Sport Panyolet de Sitges», dos grandes clubes del «Pañuelo». El escenario de la final estaba abarrotado de aficionados, muchos de ellos venidos de San Sebastián y Sitges para animar a los suyos. Al no tener nada que ver la Familia Real de España con el evento, y a pesar de celebrarse la final en Aranjuez, el comportamiento de las aficiones puede calificarse de ejemplar. Se interpretaron todos los himnos, con excepción de «La Marsellesa», por consideración a la difunta María Antonieta. Pero sonaron las notas del himno vasco, del catalán, de San Sebastián, de Sitges, del barrio de Amara –donde tiene su sede el «Donostia Korrikolari», y la canción «Las Curvas del Garraf», una composición preciosa que creó una sobrina de Carod-Rovira con una generosa subvención de la Generalidad en tiempos del Tripartito. La letra, más o menos, dice así: «Por las curvas del Garraf/ya no pasa el Rey de España,/ porque están los segadores/ Con barretina y guadañas». Y en efecto es así. El Rey pasa en helicóptero, que es mucho más cómodo porque esas curvas no hay quien se las trague.

Oídos con gran emoción y unánime respeto los seis himnos correspondientes a los dos nacionalismos soberanistas, se inició el partido, que ganaron por ocho a seis los del «Donostia Korrikolari», aunque hubo que lamentar algún incidente entre partidarios de ambos equipos. Pero en conjunto, fue una preciosa fiesta deportiva, si bien, con anterioridad al comienzo del encuentro, los capitanes –el «kapitán» y el «capitá»–, de los grupos contendientes exigieron que fuera arriada la Bandera de España que ondeaba en un balcón del Palacio Real de Aranjuez, lo cual retrasó el inicio del encuentro hasta que se recibió el permiso correspondiente por parte del Gobierno, siempre medido y cuidadoso con los sentimientos separatistas. Prueba concluyente del acierto de esta medida es que no se quemó ninguna Bandera de España, como pretendían los presidentes de los dos clubes finalistas, porque una final sin quemar Banderas de España en Aranjuez no es final ni es nada, si bien, y con el apoyo de los consejeros de Deportes de ambas comunidades, los máximos mandatarios de los clubes vasco y catalán escribieron una carta de protesta a Esperanza Aguirre y a la Delegada del Gobierno en Madrid en la que manifestaban, muy razonablemente, su indignación por haber sido víctimas de una coacción intolerable que vulneró sus libertades de opinión, expresión y acción ciudadana.

Una carta, por otra parte, educadísima, y con muchas faltas de ortografía, detalle que carece de la menor importancia. En verdad, una jornada deportiva inolvidable, aunque nos sintiéramos defraudados por la intransigencia del Poder central y claramente españolista.

La patria inventada
Fernando García de Cortázar, ABC 27 Mayo 2012

El nacionalismo vasco, en sus distintas variantes, ha mantenido una permanente reivindicación de Navarra, sin cuya incorporación no sería posible la viabilidad territorial del proyecto estatista de Euzkadi. Pero para preparar su asalto independentista y hacer posible un sueño largamente acariciado, los hijos de Sabino Arana llevan más de un siglo tratando de demostrar la vasquidad del viejo reino y de denunciar el holocausto de su patria, esclavizada por los viles españoles desde 1512. En algún libro reciente se lee que cuando los castellanos (¡ y también guipuzcoanos y alaveses!) invadieron Navarra ese año se encontraron con muchedumbres enardecidas que gritaban Gora Euzkadi. Este brutal anacronismo podría ser una mera historieta chistosa si no retratara el desaguisado cultural ocasionado por los nacionalistas con su querencia a llevar a tiempos remotos sus más obsesivas quimeras.

Esta España nuestra ha sido regada de emociones peligrosas que oscurecen la razón, envueltas en un discurso trasnochado y pringoso. Pero desde Goebels hasta el publicitario de nuestros días saben que cualquier disparate, suficientemente repetido, pasa a ser una verdad evidente. El principal campo de fabulación nacionalista es siempre la historia. De ahí que, en el absurdo del País Vasco, se diga con cierto humor surrealista que lo verdaderamente impredecible es el pasado. Porque mientras los historiadores profesionales encuentran cada vez más semejanzas en la evolución de las distintas sociedades peninsulares, los constructores del futuro, los mitómanos nacionalistas, hallan cada vez más diferencias en los tiempos pretéritos. Utilizan la Historia como depósito de agravios con que encienden la pasión separadora; cocinan el hecho diferencial con el odio y el rencor que los hechos históricos deberían seguir produciendo en el presente. España fue y sigue siendo la verdadera razón de la existencia de la nación vasca desde que esta fraguó en el cerebro de Sabino Arana: solo a través del enfrentamiento con ella los vascos católicos y pastoriles de la pretendida ficción fuerista podrían adquirir su verdadera entidad nacional.

Pero nada había en la historia del País Vasco que permitiese pensar en hostilidad alguna hacia Castilla, un reino en el que se integró tempranamente y dio esplendor. Arana lo sabía y confesaba temblar cuando «me sentía inclinado a tratar la historia de mi patria». Sus hijos ya no tiemblan cuando se inventan una tradición llena de recursos míticos, de técnicas emocionales, de juegos de manos hechos con la historia. Y la guerra imaginaria «contra los españoles»,acariciada por todo el nacionalismo vasco desde Arana y Gallastegui hasta Krutwig, cobraría forma cruel en 1968 cuando un joven guardia civil fuese acribillado a balazos, tiro de gracia incluido, en un control de carretera cercano a Tolosa.

Entre el victimismo y la letanía
Editorial, ABC.  27 Mayo 2012
El nacionalismo es una ideología frustrante, porque genera procedimientos ideológicos para que las culpas de los propios sean siempre ajenas, al mismo tiempo que se marca objetivos irrealizables

LOS tiempos de crisis suelen ser propicios para la búsqueda de chivos expiatorios o para impulsar tendencias centrífugas y de disgregación. El enemigo exterior o el Estado opresor suelen ser el argumento más habitual de estos discursos normalmente nacionalistas y victimistas. En la última tanda de recortes en el gasto público, el presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, dejó claro que si el Estado hubiera pagado a Cataluña lo que le debía esos recortes no serían necesarios. Hace poco más de setenta y dos horas, el propio Mas pedía dinero al Estado para llegar a fin de mes. El nacionalismo es una ideología frustrante, porque genera procedimientos ideológicos para que las culpas de los propios sean siempre ajenas, al mismo tiempo que se marca objetivos irrealizables, basados en múltiples mitos exentos de someterse al examen del rigor histórico.

Esta mitología nacionalista, a la que ABC dedica hoy un extenso reportaje, es, por definición, irracional, pero el totalitarismo que impregna toda ideología identitaria la ha elevado no solo a tema tabú, sino a verdades de obligado acatamiento público y privado. La amalgama de falsedades ancestrales ha acabado por crear un relato histórico en el que Rafael Casanova fue un mártir de la nación catalán, y no un defensor de un pretendiente a la Corona española frente a otro y que no murió en la defensa de Barcelona; o que la derrota del austracismo frente a Felipe V supuso el fin de una supuesta cosoberanía entre Cataluña y España. Y a partir de este conjunto de autoengaños, se ha llegado a la política de uniformismo lingüístico, a la prohibición de las corridas de toros y al agravio constante en materia fiscal. En definitiva, a todo un régimen imperativo de cómo ser catalán, necesariamente en contraposición a lo español.

Otros nacionalismos, como el vasco, tienen orígenes igualmente virtuales, basado en leyendas sobre la independencia originaria del pueblo vasco, la anexión forzosa de los territorios vascos o de Navarra al reinado de Castilla o la existencia de una Euskadi (o de una Euskalherria, que en esto no hay consenso entre «abertzales») paradisíaca contaminada por los «maketos», según adoctrinaba aquel integrista xenófobo llamado Sabino Arana, fundador del PNV.

No están lejos de los inicios de estos movimientos nacionalistas episodios históricos que explican el carácter puramente reactivo de sus fundamentos, como la derrota del carlismo o la decadencia del 98 y sus consecuencias económicas. Y ante esta nueva crisis sistemática, el nacionalismo reacciona con los mismos tópicos insolidarios y segregadores que en sus orígenes.

Teresa Jiménez Becerril, eurodiputada del Partido Popular Europeo
'La reinserción de etarras ofende a las víctimas'
BERTA FERNÁNDEZ www.gaceta.es 27 Mayo 2012

"Pueden dejar de ser terroristas, pero nunca de ser asesinos".
Su vida dio un giro de 180 grados una noche de enero de 1998, cuando unos terroristas asesinaron a su hermano Alberto, concejal del PP, y a su cuñada, Asunción García Ortiz, en una calle de Sevilla. Entró en política y desde entonces, allí donde esté, su voz se alza en defensa de las víctimas. Por eso no entiende, ni quiere, el acercamiento de presos al País Vasco ni nada que tenga que ver con el plan de reinserción de etarras.

-¿Qué siente cuando oye hablar de punto final del terrorismo?
-Inquietud, alivio, esperanza y, a veces, rabia por no estar segura de qué clase de punto final es ese y porque no tenemos la seguridad de que sea una derrota total como queremos las víctimas. Diría que, sobre todo, me produce inquietud.

-Inquietud, ¿por qué?
-Porque ETA no entrega las armas, porque Europol dice que siguen reclutando gente y no se puede asegurar que esté desactivada. Y porque no sabemos qué se va a dar a cambio.

-¿Se siente defraudada con el Plan Integral de Reinserción de presos terroristas que ha puesto en marcha el Ministerio del Interior?
-No creo en la bondad ni en el deseo de reinserción, ni en el arrepentimiento, ni en nada de eso, de los terroristas. Soy contraria a cualquier plan que vaya en dirección opuesta al cumplimiento íntegro de las condenas. Se dice que la ley prevé una serie de beneficios, pero las víctimas no queremos beneficios para los reclusos, sean o no terroristas. Lo consideramos una injusticia. Además, en el caso del terrorismo es especialmente nocivo porque se está lanzando el mensaje de que, al final, los crímenes han servido para algo.

-En la oposición, el PP apoyó las manifestaciones en contra de la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero ¿Por qué este giro ahora que está en el Ejecutivo?
-Las circunstancias son diferentes. El PSOE lo que hizo fue negociar con ETA, mientras que el PP se ha encontrado con una tregua que los etarras dicen que es definitiva. ¿Hay que creerles? Dios lo quiera porque nosotros, más que nadie, queremos que ETA deje de existir. Cuando hablo con gente del Gobierno, con el ministro de Justicia, me dicen que se aplicará la ley, y yo les creo, pero no sé si, a veces, falla la comunicación en el lanzamiento de los mensajes... Pienso que el discurso del Gobierno no implica, verdaderamente, un cambio en la política del PP, sino a que es responsabilidad de quien gobierna moverse, intentar hacer algo. Otra cosa es que nosotros no lo entendamos –es normal– o que creamos que no hay que tener prisa y, desde luego, nunca, nunca, tiene que pasar por la humillación de las víctimas.

-¿Habló con el titular de Interior o con Rajoy?
-Hablé con Jorge Fernández en el aniversario del asesinato de mi hermano Alberto, el pasado 30 de enero. Con Rajoy no he hablado últimamente. Intentaré hacerlo. Tengo conversaciones muy a menudo con Carlos Iturgaiz, Jaime Mayor Oreja y con muchos dirigentes del partido que trabajan conmigo en Europa, y el pensamiento es el mismo que tengo yo.

-¿Qué le diría al presidente en este momento?
-Le diría que existe mucha inquietud entre las víctimas y que la mayoría de los españoles no entiende que se premie a los etarras incluso sin que pidan perdón. Comprendo que haya una estrategia para debilitar a ETA, porque no creo que se haga para fastidiar y echarse a la gente encima, incluido su electorado, ¿no?, pero le diría también que España no está para enfrentamientos, que no queremos enfrentamientos, que hay que reconducir las cosas y que los mensajes que se lancen correspondan con lo que de verdad piensa el PP: nada de beneficios a los presos, cumplimiento de la ley y que paguen por lo que han hecho.

-¿Influye en esa estrategia la proximidad de las elecciones vascas, que podrían adelantarse varios meses?
-Por supuesto. Como el mundo de Batasuna está todo el día diciendo que no se hace nada, que el PP no quiere la pacificación del País Vasco sino la confrontación porque eso le da votos; el nacionalismo, España... quieren hacerles ver que no es así y jugar esa carta, pero yo, con todos mis respetos, no lo entiendo. Soy muy respetuosa con los que viven y llevan la política en el País Vasco, porque creo que su percepción es completamente diferente de la nuestra, pero el terrorismo no es, en modo alguno, un problema vasco. La mayoría de las víctimas pertenece a otros lugares de España. Además, no estoy tan segura de que ellos mismos lo quieran porque, cuando hablo con Basagoiti, sé que apoya mi discurso, y yo soy muy clara hablando.

-¿Qué opina de la Comisión Internacional de Verificación, cuyo papel, por cierto, el Gobierno no reconoce, aunque tolera?
-Bueno, porque son personas con nombre, con prestigio. Se les deja actuar porque, si no, todo el mundo en el Parlamento Europeo, en la Comisión –incluidos los socialistas– se ponen en plan víctimas, como diciendo “¿ven? Ni siquiera nos permiten que traigamos gente para que ayude en esto”. Como dijo el Ministerio del Interior, y yo lo llevo diciendo toda la vida, si hay alguien que sabe verificar, es la Guardia Civil y la Policía Nacional, que lo llevan haciendo toda la vida y han pagado un precio en sangre muy alto. La suerte de ETA, y la desgracia nuestra, es que fuera de España no se tiene ni idea de lo que son y de lo que hacen esas alimañas. Hay que hacer mucha pedagogía todavía. Yo, en el Parlamento Europeo, estoy en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia, y Asuntos de Interior, Derechos Humanos y Derechos de la Mujer, y cada vez que puedo, aunque no pegue, lo saco. No es que me guste ir por el mundo de víctima, soy una persona alegre, estoy todo el día riendo y feliz, pero tengo que decir que a mi hermano le pegaron un tiro por la espalda, luego se volvieron y dispararon contra su mujer cuando lo estaba sosteniendo. Y sabían que, a 20 metros, había tres niños chicos que se quedaban sin padres.

-¿Volverán las víctimas a hacerse oír en la calle?
-No tengo idea. Se ha creado una plataforma llamada Mujeres por la Justicia, que cuenta con todo mi apoyo. ¿Salir a la calle? Depende de si la sangre llega al río.

-¿Ha notado un cierto cansancio entre los ciudadanos o, quizá, un deseo creciente de pasar página cuanto antes?
-Como soy víctima, a lo mejor no se atreven a decirme nada. A veces la gente habla de pasar página, que si las víctimas están politizadas, que si exageran, que si esto, que si lo otro, pero en cuestión de presos, de cumplimiento de las condenas y lo que es el sentido de la Justicia, la gente lo tiene muy claro. Si las víctimas salieran a la calle, hombre, no digo que vayan a movilizar a medio Madrid, pero habría mucha gente.

-¿Es posible el perdón?
-El perdón es algo muy personal. Yo no estoy muy de acuerdo con los que hablan de reunir a las víctimas con sus... Lo conozco muy bien, se llama justicia restaurativa. Le voy a repetir una frase que me parece que es del hijo de Carlo Casalegno, periodista del diario La Stampa, asesinado por las Brigadas Rojas en 1977: “Puede dejar de ser un terrorista, pero nunca va a dejar de ser un asesino”. Pues con ETA, lo mismo. Pueden dejar de ser terroristas, pero De Juana Chaos nunca dejará de ser un asesino. Es muy complicado dar a esas personas el perdón.

-¿Estaría dispuesta a hablar cara a cara con los asesinos de su hermano y de su cuñada, como hacen otras víctimas?
-No. A día de hoy, en absoluto. Por respeto a mi madre.

-Nunca he comprendido la división que hay entre las distintas asociaciones. ¿Hay víctimas de derechas y víctimas de izquierdas?
-Por supuesto que no. Yo creo que la desgracia que les ha hecho víctimas supera cualquier tema político.

-¿Qué opina, como eurodiputada, del cambio político en Francia?
-Habrá que ver cómo es ahora el eje franco-alemán y cómo influye en España y en el resto de Europa. Además, en elecciones se dicen cosas que a lo mejor no se pueden llevar a cabo del todo. Por otra parte, después de la horrible experiencia que hemos tenido con el socialismo en estos últimos años, como Hollande tenga algún parecido con Zapatero, no le arriendo las ganancias a los franceses.

-Y en su tierra, Andalucía, sigue gobernando el PSOE, con ayuda de IU.
-Me produce una tristeza infinita. Es una vergüenza. Pensar que con todo lo que ha pasado con el entramado de los ERE, con la tasa de paro que hay, la gente apoye a un Gobierno con toda esa corrupción, esa indolencia... Como quiero a mi tierra, me duele. En campaña, he dado mítines en algunos pueblos donde había gente apuntando a ver quién entraba. A veces parece que estamos peor que en el País Vasco.

Íntimo y personal
Su vida es un constante ir y venir entre Turín, Bruselas, Madrid y Sevilla. “La política no tiene horas ni días. Es un trabajo muy absorbente. Vives y trabajas en los aviones, en los aeropuertos. A mí no me importa, porque no tengo miedo a volar y me gusta viajar”, afirma esta sevillana de nacimiento, licenciada en Ciencias de la Información, empresaria y que, entre otras ocupaciones, fue mánager de la firma Prada en Londres. “Dicen que soy nerviosa, pero no, lo que soy es hiperactiva”.

-Con tanto ajetreo, ¿cómo concilia trabajo y vida familiar?
-Muy mal, como la mayoría de las mujeres. Dicen que hoy los hombres ayudan... En fin, será a las que les toque. ¡Al hombre hay que agradecerle lo que hace y la mujer lo hace porque lo tiene que hacer!

-Tiene dos hijas, de 15 y 11 años, que viven entre Madrid y Turín y con las que le gusta ir al cine. ¿Qué tal llevan sus ausencias?
-Llamo mucho por teléfono y cuando puedo las llevo conmigo. Ellas conocen mis motivaciones para entrar en política. El político era mi hermano, que con 18 años militaba en Alianza Popular (AP). Un día le dije: “No me interesa la política”. Y él respondió: “No digas tonterías, la política es la vida, cómo no te va a interesar”.

En 2009, Mariano Rajoy le propuso ir de número 3 en la lista del PP al Parlamento Europeo y aceptó. Cree que “hay que explicar Europa más, llevarla a los ciudadanos”. Y añade: “Yo vengo de la sociedad civil. Trabajo para mejorar la vida de la gente”. Especialmente la de las víctimas. De hecho, en el PE es ponente de la Directiva sobre Derechos, la Protección y el Apoyo a las Víctimas de Delitos, actualmente en trámite de “dura” negociación con el Consejo, poco favorable a la misma por los costes que conlleva, pero que “si Dios quiere y todo va bien, quizá esté aprobada a finales de año”.

A PETICIÓN DE UNA VÍCTIMA
Razones jurídicas para que los crímenes de ETA sean de lesa humanidad
Un experto en derecho penal internacional asegura que se les podría juzgar en virtud del artículo 6 de la Carta de Londres.
J. Arias Borque Libertad Digital 27 Mayo 2012

En los últimos días, la víctima de ETA Ramona Garrido –viuda de José María Latiegui, asesinado por la banda terrorista en 1981–, acompañada por su abogado, se ha entrevistado con partidos políticos y representantes del Estado, como el fiscal general del Estado o la defensora del Pueblo, con la petición de que juzguen los atentados y asesinatos de ETA como crímenes de lesa humanidad.

El abogado y experto en derecho penal internacional Miguel Ángel Rodríguez ha presentado a estos representantes públicos un documento de más de cien páginas en la que pone de manifiesto que lo anormal es que hasta ahora los crímenes etarras no se hayan juzgado con esta consideración, pese a que España firmó hace más de tres décadas tratados internacionales que le habilitaban para ello, y lleva a cabo su argumentación jurídica para que así se haga.

"ETA no ha cometido asesinatos comunes, sino selectivos. Ha seleccionado a quién quería matar en cada momento: líderes políticos o sociales, policías, empresarios, jueces, periodistas... con el objetivo de llevar el terror a los sectores que le convenían en cada momento. Ha atacado a la población civil de manera sistemática", recuerda Rodríguez, quien señala que los crímenes de persecución no están tipificados en el derecho penal español, pero sí en el internacional.

Así, dice que el artículo 6 de la Carta de Londres o Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, en su tercer apartado, reconoce como crímenes contra la humanidad tanto el asesinato como la persecución por motivos políticos: "El asesinato, la exterminación, esclavización, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra la población civil antes de la guerra o durante la misma; la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos en ejecución de aquellos crímenes que sean competencia del Tribunal o en relación con los mismos, constituyan o no una vulneración de la legislación interna del país donde se perpetraron".

El estatuto también reconocía que los crímenes de lesa humanidad no sólo son llevados a cabo por Estados, sino también por actores no estatales. De este modo, se juzgó por este tipo de crímenes al partido nazi y las empresas privadas que estuvieron al servicio del partido y el gobierno nazi. El contenido de la Carta de Londres fue asumido como propio por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución 95i de 11 de diciembre de 1946.

Esta línea se ha mantenido en toda la legislación sobre derecho penal internacional que se ha llevado a cabo desde entonces. No sólo en el desarrollo de enjuiciamientos criminales como los de los cometidos la antigua Yugoslavia o Ruanda, sino que además sirvió de base para la creación del Estatuto de Roma, instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional de La Haya (Holanda).

Exactamente, los artículos 7.1 y 7.2 del Estatuto de Roma, que fue aprobado en 1998 y que entró en vigor en 2002 dicen lo siguiente:

Artículo 7.1 Se entenderá como crimen de lesa humanidad cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque: a ) asesinato; b) exterminio; c) esclavitud; d) deportación o traslado forzoso de la población; e) encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional; f) tortura; g) violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable; h) persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el presente párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte; i) desaparición forzosa de personas; j) el crimen de apartheid; y k) otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionadamente grandes o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.

Artículo 7.2. A efectos del párrafo 1: a) por ‘ataque contra una población civil’ se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una población civil, de conformidad, con la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque o para promover esa política.

Pese a que el Código Penal español no tiene tipificado el delito de crímenes de persecución, la justicia española sí podría juzgar a un terrorista por llevar a cabo este tipo de delitos debido a que ratificó dos tratados internacionales a finales de los setenta que le autorizan a ello.

Estos tratados fueron el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos –ratificado en 1977– y el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales –ratificado dos años más tarde, en 1979– que dicen en su articulado que pese a que el Código penal de un país no tenga tipificado un determinado acto como delictivo, sí se puede juzgar a una persona si ese acto está reconocido como delictivo por el derecho penal internacional.

Se trata del artículo 15 del primer tratado y el artículo 7 del segundo. Principalmente, el punto dos de ambos.

Artículo 15. 1. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. Si con posterioridad a la comisión del delito la ley dispone la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de ello. 2. Nada de lo dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional. (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

Artículo 7. No hay pena sin ley. 1. Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que haya sido cometida, no constituya una infracción según el derecho nacional e internacional. Igualmente no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción haya sido cometida. 2. El presente artículo no impedirá el juicio y el castigo de una persona culpable de una acción o una omisión que, en el momento de su comisión constituía delito según los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas. (Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales)

Rodríguez argumenta que gracias a la firma de estos tratados, la justicia española podría aplicar el artículo 6 de la Carta de Londres y juzgar los asesinatos de ETA como crímenes de persecución, de lesa humanidad, pese a que el Código Penal nacional no reconoce este tipo de delitos. "El derecho penal internacional no se crea por capricho, sino para complementar los derechos penales nacionales cuando estos cojean o no alcanzan a cubrir todos los actos delictivos", asegura.

De este modo, al convertirse en delitos de lesa humanidad, los asesinatos de la banda terrorista ETA no podrían prescribir, algo que ha sucedido con más de un centenar de crímenes etarras, que lo han hecho "indebidamente", según el experto en derecho penal internacional. Entre ellos, por ejemplo, el de José María Latiegui, que fue asesinado en 1981, cuatro años después de la ratificación del primer tratado – Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos– y dos años después de la del segundo –Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales–.
 




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