AGLI Recortes de Prensa   Viernes 22 Junio 2012

Partidos: un ajuste tímido
EDITORIAL www.gaceta.es 22 Junio 2012

Los partidos no deberían recibir más financiación que la de sus militantes.

La timidez y la parsimonia con que el Gobierno acomete su plan de austeridad (en la hipótesis no demostrada de que tal plan exista y no responda a decisiones espasmódicas a remolque del ruido mediático que se perciba) se ponen de manifiesto cada día con sólo echar una ojeada al Boletín Oficial del Estado.

En su edición de ayer, por poner el último ejemplo, aparecen las subvenciones estatales otorgadas a los partidos políticos durante el primer trimestre: 16,2 millones de euros –la cuarta parte de los 65 millones que percibirán a lo largo del año– sólo por el concepto de “gastos de funcionamiento ordinario”. Hay que hacer notar que, procedente de las arcas públicas, aterriza en los partidos políticos más dinero por otros varios conceptos, como gastos electorales, gastos extraordinarios de campañas de propaganda, subvenciones por escaño obtenido en el Congreso, subvenciones autonómicas y municipales, subvenciones por gastos a justificar, etc.

El Gobierno anunció la reducción del 20% de las subvenciones a partidos, sindicatos y patronales. La noticia se recibió positivamente, porque menos era no hacer nada; pero sigue sin abordarse la cuestión de fondo y, por tanto, persiste el gravísimo problema de los partidos políticos (a los que hay que añadir, claro está, sindicatos y patronales). Y la cuestión de fondo no es otra que la necesaria revisión de la naturaleza misma de estas organizaciones, muy especialmente los partidos.

Para neutralizar la satanización de los partidos políticos practicada concienzudamente por el franquismo se creó en su día un sistema que los fortalece, hasta el punto de hacer de ellos un cuello de botella para cualquier forma de participación ciudadana en la vida política. Tal vez eso fuera aconsejable en la transición a la democracia. Pero lo cierto es que, lejos de servir el sistema adoptado para favorecer la participación, los políticos se han atrincherado en unos partidos que no sólo han vulnerado –de manera igualmente concienzuda– la exigencia constitucional de practicar la democracia interna, sino que se han convertido en el modus vivendi de millares de personas convertidos en burócratas parasitarios.

Y para colmo, los partidos se han erigido en instituciones dedicadas a arrebatar cada vez más áreas de la vida que deberían pertenecer a la autonomía individual y social. De hecho, vivimos en un “Estado de partidos” que está haciendo más daño a la mentalidad democrática propia de un país libre que muchos rasgos autoritarios del franquismo. Porque entonces se sabía que aquello era una dictadura; pero ahora se pretende convencer a los ciudadanos de que la democracia consiste en esto. Y no es esto la democracia, sino su perversión.

Los partidos políticos no tienen por qué, y no deben de ninguna manera, abarcar todos los ámbitos de la vida, tanto pública como privada, de la gente, como ahora ocurre. Los políticos y los Gobiernos no están para resolver los problemas de las personas, sino para asegurar un ámbito público en el que, bajo leyes justas, las personas puedan resolver sus propios problemas. Y los partidos no deberían recibir más financiación que la de sus militantes, simpatizantes y amigos. Si esto debería ser así en tiempos de opulencia, ¡cuánto más cuando estamos al borde mismo de la quiebra!

Dicen que no saben comunicar, pero lo que no saben es gobernar con decencia
Francisco Rubiales Periodista Digital 22 Junio 2012

Todo sistema que renuncie a la verdad será dictadura, aunque se revista de democracia. El engaño y la mentira son los más evidentes síntomas de la tiranía y de la corrupción, más, incluso, que la represión y el abuso de poder.

Los políticos del PP, con Rajoy a la cabeza, arrogantes e incapaces de reconocer sus errores, dicen que el rechazo que experimentan por parte de los ciudadanos se debe a que ellos "no saben comunicar", pero eso es falso y con esa afirmación evitan reconocer la verdad de que lo que no saben es gobernar un país con acierto y decencia democrática.

La excusa de la comunicación deficiente ha sido utilizada reiteradamente por todos los gobernantes españoles desde 1978 hasta hoy para ocultar sus errores y carencias. Lo que ellos llaman "errores de comunicación" son en realidad errores de liderazgo y carencias democráticas. Los ciudadanos les rechazan no porque expliquen mal o no expliquen lo que hacen, sino porque mienten, engañan, adoptan medidas erróneas o secundarias mientras se niegan a adoptar las que los ciudadanos exigen.

Cuando un gobierno pierde popularidad o un partido retrocede, siempre dice que "vende mal", que tiene que revisar su estrategia de comunicación, cuando lo que debe revisar es su comportamiento general y su política. Ocurrió con el PSOE en los peores momentos de Zapatero, cuando los socialistas perdían apoyos de manera intensa, y está ocurriendo con el PP en la actualidad.

Conscientes de su retroceso y de su intenso deterioro, el PP se ha reunido para revisar su "comunicación" y ha pedido a sus ministros que se lancen a la calle a explicar lo que hacen. En realidad, lo que están diciendo es que deben mentir mejor, ya que la verdad, en países tan democráticamente degradados como España, parece estar reñida con el poder.

Rajoy está perdiendo adhesiones y apoyos de manera veloz y sangrante. En la última encuesta de El Mundo, perdía 5.5 puntos y el 47 por ciento de los españoles declaraba tener una opinión negativa de su gobierno. La causa no es, como dicen los políticos del PP, "problemas de comunicación", sino carencias democráticas, traiciones y decisiones que no son las que el pueblo exige y espera.

La última traición ha sido romper la promesa electoral de que los autónomos y pymes pagarían el IVA solo cuando lo cobraran efectivamente. El PP acaba de votar en el Congreso para que esa injusta norma siga vigente, decepcionando e irritando así a los muchos ciudadanos que les votaron influidos por aquella justa y decente promesa del programa electoral.

Es cierto que el gobierno de Rajoy ha emprendido numerosas reformas en sus 5 meses de vida, muchas más que Zapatero en sus 7 años de gobierno, pero los ciudadanos siguen esperando que adopte las dos reformas cruciales que el país necesita para salir de la crisis: disminuir drásticamente el tamaño del Estado, que hoy, plagado de políticos parásitos cobrando de las arcas públicas, es injusto e insostenible, y combatir de una vez la corrupción, acabando con la impunidad de los políticos, castigando a los delincuentes que han robado y roban desde el poder y garantizando una Justicia independiente, capaz de aplicar las leyes con el rigor que exigen las circunstancias.

No es un problema de comunicación el que tiene Rajoy,m sino un problema de democracia. Su forma de gobernar no es democrática porque es ajena a los deseos y criterios de la mayoría de los ciudadanos, a los que decepciona y frustra constantemente con sus decisiones políticas.

Si el PP realizara un referendum a escala nacional sobre las urgencias del país, saldría en primer lugar el castigo de los delincuentes políticos que han robado, especialmente aquellos que han saqueado impunemente las cajas de ahorro, seguido, en segundo lugar, de un profundo adelgazamiento del Estado que acabe con la injusticia indecente de que España tenga colocados en el Estado al doble de políticos que Italia y a mas políticos que Francia y Alemania juntas, todo un abuso de poder que el ciudadano rechaza con indignación y razón. También aparecerían otras exigencias que Rajoy, por falta de convicción democrática y de agallas, es incapaz de acometer, como el fin inmediato de las subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y patronales y el cierre de las costosas e inútiles televisiones autonómicas, así como la desaparición de las diputaciones provinciales y de miles de instituciones y empresas públicas superfluas, que no cumplen otra misión que la de proporcionar sueldos a políticos inútiles, que no aportan nada al bien común y al interés general y que sólo están cobrando porque los partidos políticos necesitan mantener su inmunda red clientelar.

Lo de los "problemas de comunicación" es una gran mentira sin sentido, inventada, como otras muchas, para manipular y ocultar la verdad a la sociedad, lo que evidencia, una vez más, el comportamiento antidemocrático y contrario al interés general de los partidos políticos y de la fracasada "casta" política española.

Voto en Blanco

Avergonzados de ser españoles
Jesús Cacho /www.vozpopuli.com 22 Junio 2012

Escribir estos días en España es abrirse las venas en canal. Contemplar en la madrugada de ayer la rueda de prensa de Mariano Rajoy en el fin de fiesta de la cumbre mexicana del G-20 fue lo más parecido a un suplicio para cualquier español en sus cabales. Espectáculo difícilmente descriptible del hombre incapaz de decir dos frases seguidas sin consultar sus notas, sin mirar la chuleta, inseguro, impreciso, titubeante. La viva imagen de un Neville Chamberlain redivivo, dispuesto a vender a los españoles desde el Munich de Los Llanos la inexistente victoria de unos acuerdos de paz con la canciller alemana, una Angela Merkel que se ha negado en redondo a dar su brazo a torcer y que se ha mostrado inflexible con un Gobierno que, desde la óptica germana, simplemente no solo se muestra renuente a cumplir con su deber, a hacer los deberes, sino muy dispuesto a traicionar la palabra dada, a decir digo donde dijo Diego.

Rajoy es el hombre superado por las circunstancias, es la imagen del administrador competente de la cosa pública para tiempos de paz, tiempos de bonanza, que ahora se encuentra completamente fuera de foco, porque él es el anti líder por naturaleza. Una desgracia para España. Otra más, recordatorio del fracaso de nuestra clase dirigente a lo largo de la sediciente democracia. Las desdichas empezaron con aquel Felipe González cuyo largo mandato acabó en un interminable rosario de escándalos; que siguió con un José María Aznar que, con mayoría absoluta, enloqueció en los últimos años de su segunda legislatura; que prosiguió con un Zapatero convertido en auténtico Atila para los intereses de España y los españoles, y que lleva camino de culminar con un Rajoy del que, amigos o enemigos, esperaban infinitamente más en términos de templanza, coherencia y, sobre todo, eficacia.

Todo se ha venido abajo al mismo tiempo. Todo el edificio constitucional se tambalea como un castillo de naipes a punto de derrumbarse. Es el caso de Su Majestad el Rey que, con su elefante a cuestas, se escapa a Arabia Saudí para no tener que hacerse la foto con el pío presidente del Supremo y del CGPJ cogido in fraganti gastando la pasta del erario en su asueto personal marbellí; es la gran banca que, en unión de Telefónica, corre en auxilio del primer grupo de comunicación del país –al parecer en el despacho de Soraya Sáenz de Santamaría- para evitar su ruina, porque este es un sistema de socorros mutuos, en el que los protagonistas y beneficios de la transición están para protegerse y ayudarse mutuamente. Son los partidos mayoritarios, convertidos en ollas a presión. Lo publica hoy este diario (Federico Castaño): José Blanco se enfrenta a Rubalcaba porque cree que el líder del PSOE no está defendiendo las aspiraciones de su protegido Conde-Pumpido para ocupar plaza en el Constitucional. Y ¿por qué el interés de Pepiño? Porque barrunta que su “caso Campeón” acabará en tales predios, y sabe que del TC es fácil salir bien librado (preguntar por Albertos, Botín y otros) si se tienen allí agarraderas bastantes.

Es el PP, jaula de grillos sin cuento, hoy al mando de una señora a la que cuesta trabajo imaginar superando las tradicionalmente difíciles oposiciones a la Abogacía del Estado, y que hoy tiene al partido sumido en un silencio aborregado. Es el Gobierno, para qué contarles, y los prohombres del Gobierno y del partido, caso de Ruiz-Gallardón, caso de Arias Cañete y tantos otros, agazapados, escondidos en plena tormenta mientras la nave amenaza con irse contra las rocas de la intervención. Es la corrupción que todo lo inunda. Y no me refiero tanto a la corrupción dineraria, que también, sino a esa otra quizá más dañina en términos de moral pública que reviste la forma del silencio cómplice, de la violación sistemática de la ley, del incumplimiento de las obligaciones inherentes al cargo con grave perjuicio para la colectividad (caso de Fernández Ordóñez y la dramática situación de la banca española); es la corrupción de la cobardía, del miedo a denunciar; la corrupción del compadreo, del hoy por ti mañana por mí.

La nueva corte de los milagros
Es el sistema el que ha entrado en colapso. No se trata de revelar ningún secreto. No hace falta ser un Valle Inclán para relatar los abracadabrantes sucesos de esta corte de los milagros que habitamos. Cualquier lector –lo demuestra a diario esa mayoría de gente culta que se asoma a los foros de VP- es muy capaz de describir de forma tanto o más expresiva, más sintácticamente brillante, el drama del país que nos ha tocado vivir. Entiendo la frustración de tantos españoles sensatos que, creyendo formar parte de un país del primer mundo, una nación de ciudadanos libres y responsables de sus actos, se encuentran de repente con que el edificio vital en el que moran con los suyos hace agua, amenaza ruina, porque aparentemente todo, del Rey abajo todos, todo, se ha mostrado y demostrado una filfa, un gran engaño, un profundo embeleco. La desilusión de una vida; el fracaso de millones de vidas.

Hoy, cuando tantos españoles, a derecha e izquierda, parecen haber perdido la esperanza en un Gobierno que apenas apunta las reformas se queda petrificado semana tras semana en la laguna de la nada porque siempre “la están peinando”; hoy, cuando tantos conciudadanos creen que ya no queda más salida que la intervención del país por la “troica de negro”, los 26 periodistas que hacemos Vozpopuli queremos transmitir a nuestros lectores la voluntad de seguir mostrando al Gobierno Rajoy nuestro humilde pero decidido apoyo crítico, para animarle, urgirle, obligarle si es preciso a hacer el trabajo para el que fue elegido por mayoría absoluta, en el convencimiento de que, con o sin euro de por medio, España necesita profundas y urgentes reformas para dotarse de una economía competitiva, capaz de satisfacer la exigencias de las nuevas generaciones.

Sabemos que es tarde, que se ha perdido mucho tiempo, y que cada semana que pasamos en baldío más difícil resulta salir del atolladero, pero no desesperamos. Es cierto que esas reformas implican sufrimiento –si bien temporal- para millones de ciudadanos y pérdida general –igualmente temporal- de nivel de vida. Por eso ese apoyo solo puede mostrarse con dos condiciones. La primera es que la carga de los sacrificios se reparta de forma equitativa. La segunda y más importante es que, una vez superado el trauma, cueste más o menos años, el Gobierno entonces en el poder -de grado o por fuerza, en el Parlamento o en la calle- se comprometa a abordar un saneamiento integral del sistema, con apertura de un proceso constituyente que dé paso a una nueva Carta Magna capaz de alumbrar una democracia digna de tal nombre, y un país más libre, más abierto, más reñido con la corrupción, más amigo de la investigación y la cultura, más justo, más liberal… Un país con unas instituciones, empezando por la primera, de las que los españoles podamos presumir orgullosos. Un país del que nunca, como ahora, volvamos a sentirnos avergonzados.

Una modesta proposición: que desaparezca el Consejo de Estado de España (3)
Felicísimo ValbuenaLa Voz Libre 22 Junio 2012

Catedrático de la Facultad de CC. de la Información (UCM

DE LA INFORMACIÓN AL RUIDO Y DEL RUIDO A LA INFORMACIÓN
Supongo que muchos de ustedes no serán muy aficionados a leer el Boletín Oficial del Estado. Efectivamente, sus ejemplares parecen tan cargados de información, sin concesión alguna al humor, que se necesita más fe que la hemorroísa para hacerse un adicto al BOE. Y menos ahora, que apenas se convocan oposiciones.

Ahora bien, si muchos periodistas estuvieran convencidos de que su actividad fundamental es detectar el ruido que fluye bajo la información y transformar ese ruido en información para su público, el periodismo sería una de las vocaciones más apasionantes de este mundo. Un periodista que acude a una rueda de prensa con su grabadora y acepta sin más la información leída e impresa que le dan, que no hace preguntas y que termina en la redacción, o en su casa, resumiendo lo que ha visto o escuchado, puede acabar en cualquier parte. El que sabe hacer preguntas de confrontación, el que sabe ver las inconsistencias en los textos, puede iluminar a muchas personas desorientadas.

LAS RETRIBUCIONES DE LOS ALTOS CARGOS DEL ESTADO, MATERIAL PARA UNA COMEDIA
En estos momentos, y dentro de la Web, hay muchos internautas que están haciendo un auténtico periodismo de investigación. Sí, ya sabemos que este tipo de periodismo tuvo su época de oro y que ya ha pasado, pero seguro que los internautas son capaces de hacer sonar el arpa olvidada, sobre la que Bécquer compuso una de sus rimas.
Como un internauta cualquiera, y convencido de que lo mejor que podría pasar con el Consejo de Estado sería que desapareciese, les recomiendo que accedan ustedes, en Internet, al texto de la Ley 39/2010 de Presupuestos Generales del Estado. Más en concreto, en el Título III, nos encontramos con el artículo 24 que dice así: Retribuciones de los Altos Cargos del Gobierno de la Nación, de sus Órganos consultivos, de la Administración General del Estado y otro personal directivo.

Presidente del Gobierno............................................ 78.185,04
Vicepresidente del Gobierno.................................... 73.486,32
Ministro del Gobierno................................................. 68.981,88
Presidente del Consejo de Estado…..................... 77.808,96
Presidente del Consejo Económico y Social......... 85.004,28

¿Quién fijó, en su día, cuánto debían cobrar los altos cargos? ¿Por qué el Presidente del Consejo de Estado gana casi tanto como el Presidente del Gobierno? ¿Y qué maravillas hace el Presidente del Consejo Económico y Social para ganar más que ninguno? ¡Qué Supermán!. Ni que fuera Warren Buffet. ¿A que ustedes están deseando saber por qué hay que pagar tanto a ese alto cargo? ¿Cuáles son sus actividades? Estas líneas de cargos y números dan material para una buena comedia.

Los ingleses, con su humor tan peculiar, ya se rieron del mismísimo Primer Ministro, hace treinta años, en la serie de televisión 'Sí, Primer Ministro', que el crítico Brian Walden considera “el mejor texto político en lengua inglesa”.

Fíjense este diálogo entre el Primer Ministro, Jonathan Harker y su secretario particular, Bernard Wooley, en el episodio El discurso televisado:

PM: -Bernard, recuérdeme que tengo que hablar con Humphrey... sobre un tema. Supongo que ahora que he regresado tendré mucho trabajo que hacer, un montón de cosas ¿no?
Bernard: -No, PM.
PM: -¿No hay trabajo?
Bernard: -Nada de nada. Puede resolver pocos asuntos, ahora que es PM, ya no tiene una función específica.
PM: -No habla en serio.
Bernard: -Oh, sí. Todo lo que puede leer en la prensa sobre lo mucho que trabaja un PM más que realidad es un mito. Eso es lo que dice el portavoz cuando sale en la tele. Pero si lo analiza un poco, ¿qué tiene vd. que hacer?
PM: -Presidir el Gabinete.
Bernard: -Dos horas a la semana.
PM: -Asistir a todos los Comités.
Bernard: -Cuatro horas.
PM: -Responder ante el Parlamento, no lo olvide.
Bernard: -Otra media hora.
PM: -Audiencia con la Reina todos los martes, es otra hora, ¿no?
Bernard: -De momento cuatro horas a la semana.
PM: -Es ridículo, Bernard. Hay otros temas aparte de esos.
Bernard: -Bueno, por supuesto que tiene que leer todos los informes y viajar de un lado a otro apretando muchas manos, pero al margen de esto, pues hay muchas otras cosas que la gente querría que hiciera, y muchas más que aunque ahora no vienen al caso usted debería hacer, claro que hay pocas de las que sepa algo».

En el texto de Jonathan Lynn y Anthony Jay, en el que los guionistas se habían basado, reconocían ocho horas de trabajo. ¡Nada menos!.

«Mucho más tarde me llamó a la Oficina Privada y me pidió que le ayudara a examinar la enorme cantidad de trabajo que -suponía erróneamente- se había acumulado en su ausencia.
Me vi obligado a explicarle que no era así y que, contrariamente a la opinión pública, tendría mucho menos trabajo ahora que era Presidente que cuando dirigía un ministerio.
El hecho es que cuanto se lee en los periódicos acerca de la dura labor que debe enfrentar un Presidente es en gran medida un mito generado por la Oficina de Prensa. Enumeré las tareas que el Presidente debía cumplir:

1. Presidir el Gabinete. Dos horas y media por semana.
2. Presidir dos o tres comités del Gabinete. Cuatro horas por semana.
3. Responder preguntas en la Cámara. Media hora por semana.
4. Audiencia con la Reina. Una hora como máximo (si ella no se aburre antes).
En total, ocho horas por semana. Aparte de esto el Presidente debe leer informes, minutas, propuestas, telegramas del Ministerio del Exterior y demás. Y la Oficina Privada se ocupa de llevar al Presidente de un lado a otro estrechando manos. Pero aunque hay muchas cosas que la gente desea que un Presidente haga, muchas que debería hacer y muchísimas que puede hacer, son muy pocas las que tiene que hacer. Después de todo, el Presidente es quien manda».

¿QUÉ HACEN LOS CONSEJEROS DE ESTADO PARA RECIBIR TANTOS PRIVILEGIOS?
Sí, estaría muy bien que nos enterásemos de qué hace el Presidente del Consejo de Estado y todos los miembros: Permanentes, Natos y Electivos. Si seguimos examinando el texto legal de los Presupuestos Generales del Estado, nos encontramos con lo siguiente:

«Cinco. 1. En el año 2011 las retribuciones de los Consejeros Permanentes y del Secretario General del Consejo de Estado no experimentan incremento respecto de las vigentes a 31 de diciembre de 2010 consecuencia de la aplicación, en términos anuales, de la reducción de retribuciones previstas en el artículo 26.Siete. B) de la Ley 26/2009, de 23 de diciembre de Presupuestos Generales del Estado para 2010, quedando establecidas en las siguientes cuantías de sueldo y complemento de destino referidas a doce mensualidades y de complemento específico anual que se devengará de acuerdo con lo establecido en el artículo 26. Cuatro.1 de la Ley 51/2007, de 26 de
diciembre».

Euros
Sueldo................................................................................................. 13.054,68
Complemento de Destino .............................................................. 22.817,28
Complemento Específico................................................................ 35.521,60

Es decir: 71.394 € por barba. Esto me recuerda a aquél que se ofrecía a consumirse sirviendo a España, “eso sí, en un puesto de muy alta responsabilidad”.

¿Qué les parece este panorama?. Y por si fuera poco, veamos lo siguiente:

«Las pagas extraordinarias de junio y de diciembre incluirán, cada una de ellas, además de la cuantía del complemento de destino mensual que se perciba de acuerdo con lo dispuesto en el cuadro anterior, la cuantía en concepto de sueldo que se recoge a continuación:

Euros
Sueldo..........................................................................................…….703,38

2. Dentro de los créditos establecidos al efecto, el Presidente del Consejo de Estado podrá asignar complemento de productividad a los Consejeros Permanentes y Secretario General del mismo, de acuerdo con lo previsto en el artículo 26. Uno E de la presente Ley, créditos que no experimentarán incremento, en términos anuales y homogéneos de número y tipo de cargos en relación con los asignados a 31 de diciembre del 2010, como consecuencia de lo dispuesto, con efectos de 1 de junio de 2010, en el artículo 26.Siete.B).2 de la Ley 26/2009, de 23 de diciembre.

3. Además dichos Altos Cargos, con el límite previsto en el número 1 de este mismo apartado, percibirán, en su caso, las retribuciones fijadas en los Acuerdos aprobados por el propio Órgano en materia de adecuación por el concepto de antigüedad, y si hubieran tenido la condición previa de funcionarios públicos, con independencia de su situación de actividad, jubilación o retiro como funcionarios, tendrán derecho a seguir perfeccionando los trienios reconocidos bajo dicha condición según la normativa en cada caso aplicable y a percibir, en catorce mensualidades, la diferencia resultante por este concepto cuando la cuantía derivada de dicha normativa fuera superior a la aprobada en los referidos Acuerdos».
A eso sí que lo podemos llamar «tirar la casa por la ventana».

Por cierto, el texto legal no hace referencia, o al menos yo no lo he encontrado, a los Consejeros Natos y a los Electivos y a los euros que perciben. En consecuencia, y a pesar del correo que he recibido de D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, aclarando su situación, necesito enterarme de cómo está el asunto de las dietas. El autor de un blog parece no tener muy buena disposición hacia D. Juan Carlos e incurre en el paralogismo o inferencia falsa de reconocer que éste cobra 900 € por sesión a la que asiste para, a continuación, afirmar que recibe 80.000 € anuales. No puedo dar por buena esta información. Por tanto, cuando logre la información suficiente, por supuesto que estaré encantado en ocuparme del caso del Consejero extremeño.

En resumen: Nos encontramos con un panorama hecho para privilegiados. Pero aquí empieza a ocurrir lo que en el cuento de Hans Christian Andersen, cuando el niño apuntó con su dedo para señalar que el Emperador no llevaba vestido.

Si esperamos que la clase política solucione esta situación, estamos muy equivocados. Al menos, hasta ahora. Sólo hay que repasar la sesión parlamentaria de 14 de Febrero de 2012. ¡Qué bien se unieron el popular Gómez de la Serena y Villacieros, el socialista Sánchez y Amor y el convergente Jané y Gusach contra Martínez Gorriarán, de UPyD!. Fue a propósito de las pensiones de Felipe González y José María Aznar. Los estudiantes de Secundaria y de Universidad harían muy bien en estudiar los razonamientos de cada uno. ¡Qué trío de fabricantes de sofismas!. Dialécticamente, no le llegaron a Gorriarán ni a la suela del zapato. El trío de políticos profesionales se dedicaron a defender los privilegios de la clase política. Nada más. Y los vientos no van por ahí. El tiempo dará la razón a Goarriarán.

EL EJEMPLO DEL PRESIDENTE HARRY TRUMAN
Finalizo reiterando mi modesta proposición de suprimir el Consejo de Estado porque es un órgano que está al servicio de los privilegios de los políticos, que no explica ni mucho menos sus funciones de una manera que el público las entienda, que no justifica sus privilegios y que no pasaría absolutamente nada si desapareciese. Sus miembros no van a mover un dedo para que esto ocurra. Pero quedan tres años y medio de legislatura y de actividad constante de los internautas, muchos de los cuales trabajan bastante más que muchos políticos.

¿Y qué mejor manera de terminar esta larga entrada que con un texto que me ha llegado por Internet y que muchos de ustedes también habrán recibido?

'Harry Truman fue un Presidente diferente. Probablemente tomó tantas o más decisiones que los 42 presidentes que lo precedieron. Malas o buenas. Sin embargo, un aspecto de su grandeza puede que permanezca para siempre.

El único 'activo' que tenía cuando falleció era la casa en la que vivía, que se hallaba en Independence, Missouri. Su esposa la había heredado de sus padres y, aparte de los años que pasaron en la Casa Blanca, fue donde vivieron toda la vida.

Cuando se retiró de la vida oficial en 1952, sus ingresos se reducían a una pensión del Ejército USA, de $13,507.72 al año. El Congreso, enterándose de que, incluso, pagaba los sellos de correo le otorgó una prestación y, más tarde, una pensión de $25,000 al año.

Despues de la "entrega" de la Presidencia al general Eisenhower, Harry y Bess regresaron, conduciendo su coche, a su casa en Missouri, sin ninguna compañía del Servicio Secreto.

Cuando le ofrecían cargos con elevados salarios, los rechazaba, diciendo: "Ustedes no me quieren a mí, lo que quieren es a la figura del Presidente, y esa no me pertenece. Le pertenece al pueblo norteamericano y no está en venta...'.

Cuando el 6 de mayo de 1971, el Congreso pretendía otorgarle la Medalla de Honor con ocasión de su 87 cumpleaños, él la rehusó, escribiendo una carta que decía: "No considero que haya hecho algo para merecer esa medalla, venga del Congreso o venga de cualquier otra parte."

Mientras fue Presidente se pagó todos los gastos de viaje y manutención con su dinero. Muchos políticos modernos de todo el mundo se hacen ricos gracias a los cargos que desempeña. En este caso, sería injusto si no mencionara a tal efecto a Julio Anguita, el único que ha renunciado a su pensión como político.

El precio de lo importante
No hay manera de prescindir de consideraciones morales en las decisiones económicas. Poner a la venta ciertas cosas rompe con elementales principios de igualdad y corrompe el bien al que se le pone precio
Félix Ovejero El País  22 Junio 2012

No hay mal que por bien no venga. A lo tonto, los españoles, a cuenta de la crisis, hemos hecho un máster en economía financiera. No solo eso. En el camino también hemos aprendido la higiénica perspectiva analítica de los economistas: al final, todo se reduce a ponderar costes y beneficios, o más exactamente, a diseñar unas instituciones que, al enmarcar un juego de incentivos para los agentes económicos, permitan obtener resultados interesantes desde algún punto de vista. Es buena cosa, entre otras razones, porque nos alivia de las retóricas antropológicas que, a solas o en compañía del virus nacionalista, florecen con tanta facilidad en las circunstancias complicadas para acabar echando la culpa de los males propios a la identidad de los otros: que si los españoles somos unos haraganes, los alemanes unos mezquinos y los griegos, ni les cuento.

La perspectiva económica, se dice, también habría expulsado las consideraciones morales. Lo importante es resolver los problemas y no oficiar como rabinos. Es posible que en el presente embrollo los peatones de la historia no tengan responsabilidades y los banqueros muchas, pero, cuando todo se hunde, no cabe andarse con rogatorias: si queremos salir de pozo, los ciudadanos deben olvidarse de los compromisos y los acuerdos sociales sobre los que planearon sus vidas y allanar la senda a los bancos para que sobrevivan. No son tiempos para homilías o reprimendas, o solo para las que sirvan a la eficacia, aquellas que eviten el acomodo en la irresponsabilidad, como sucede cuando los agentes económicos saben que, si yerran a lo grande, el Estado asumirá sus desastres, y si les sale bien, se quedan con el dinero.

Se acepta poner precio a la democracia, como si se tratara de un lujo inútil
Aquí ya la apelación a la asepsia ética comienza a complicarse. Y es que no resulta fácil hacer economía sin rozar la moral. Hemos visto al gobierno invocar una ética del mérito y lamentarse de que “después de tantos esfuerzos es injusto que no nos recompensen”. Y los más refinados economistas, aunque recubran sus análisis con el celofán de costos y beneficios, a diario se avecinan a la moralina, cuando no a la más cándida filosofía de la historia, esa que asume que, al final, el curso de la historia camina en la buena dirección. Que en eso y no en otra cosa incurren cuando sostienen cosas como que “no se llegará a una situación irreparable porque a Alemania le supone más costes”. Pues no. Si algo nos ha enseñado la teoría social, cuando no la vida, es que enfilado cada cual en su vereda —sobre todo, en ausencia de instancias de coordinación y decisión colectiva— nos podemos meter, incluso con la mejor voluntad, en los peores avisperos. Los alemanes, sin ir más lejos, en un par de guerras mundiales, bastante más “costosas” que cualquier alternativa. Vamos, que en la historia, pace Hegel, no rige la astucia de la razón. Salvo, claro, que pensemos que Dios vela por el buen curso de los acontecimientos. Pero no creo yo que los economistas quieran echar de la fiesta a la filosofía moral para invitar a la teología.

Lo cierto es que no hay manera de prescindir de consideraciones morales en las decisiones económicas y conviene no ignorarlo. Incluso para aceptar que muchas veces, ante los dilemas de nuestras vidas, la mejor decisión consiste en echar las cuentas, en “soluciones de mercado”, para decirlo en el léxico del gremio. Aunque no siempre. Parece razonable que, al vender una casa, se la quede quien más dinero ofrece pero no resulta tan claro que un corazón se le deba trasplantar al que más puje por él. No se asombren, que hay quien lo propone. La asignación de los recursos escasos según la capacidad y disposición a pagar por ellos ya funciona en contextos que nadie hubiera imaginado hace unos años: la calidad de las celdas en las prisiones; el acceso a un carril libre de tránsito en los atascos; el teléfono privado del médico; la adquisición de la nacionalidad; la caza de animales en peligro de extinción; la admisión de zotes en las universidades de élite y mil asuntos más.

A los humanos psicológicamente normales se nos puede ocurrir que, en esos casos, algo serio, que tiene que ver con la igualdad, se está poniendo en peligro, que no todos juegan con las mismas cartas. Claro que, si los ciudadanos andan faltos de recursos, siempre tienen la posibilidad de acudir a otros mercados para mejorar sus ingresos: ofrecer su frente para anuncios publicitarios, su hígado para pruebas de laboratorio, su vientre para gestar hijos ajenos o las páginas de sus poemarios para trufarlas con marcas comerciales, aquello que los novísimos hacían de franco, ingenuos. Y si no, pues aceptar una retribución de su compañía de seguros por perder peso, de un rico que quiere asistir a un espectáculo o a las sesiones del Parlamento y no está para perder tiempo en una fila y, si es un escolar, por leer un libro.

Al final, lo que importa, también para la mejor economía, son las mejores instituciones
Esos ejemplos, y otros no menos vistosos, los recorre con brillantez Michael Sandel en What Money Can't Buy. Su moraleja es moderada: el mercado, que sirve para muchas cosas, en otros casos mina importantes soportes morales de las sociedades. No nos parece bien que, en mitad de un desastre como el Katrina, las escasas botellas de agua se subasten al mejor postor o que se puedan comprar y acumular votos, como se acumula dinero, por más que no falten teóricos de la política que lo defiendan. Poner a la venta ciertas cosas rompe con elementales principios de igualdad. Y algo peor. Corrompe el bien al que se le pone precio y hasta puede hacerlo desaparecer. Tener hijos parar venderlos degrada la paternidad, pagar a un amigo para compensarle por llegar tarde a una cita pervierte la amistad, subastar el acceso de los ciudadanos al Parlamento envilece la vida cívica.

No debiéramos descuidar estas consideraciones en días en los que con naturalidad se acepta poner precio a la democracia, como si se tratara de un lujo inútil. Ni las comunidades políticas son sociedades anónimas, pace los nacionalismos y su matraca de que “España no hace lo suficiente para que nos quedemos”, ni el control de los ciudadanos de su vida compartida se puede dejar en manos de lo que unos ocurrentes hermeneutas infieren de la sintaxis de un funcionario alemán o de las sutiles muecas de Draghi. La existencia de instituciones —españolas o europeas— que nos aseguren una buena democracia no es un lujo sino el soporte de todo lo demás, incluido el buen mercado. Fiscalidades, tribunales, funcionarios, bancos centrales, sistemas educativos, conforman una red institucional sobre la que se levantan las monedas, los derechos, las comunicaciones, la seguridad al planear la vida, las finanzas, en suma, un orden del mundo, sin el que no existirían las modernas economías. Sin esa trama, no hay mercado o, para ser más exactos, buen mercado. Sin esa trama y otra red moral —e incluso emocional— de confianza, mutuo respeto, aceptación de la libre voluntad ajena o reconocimiento del esfuerzo con fuente de riqueza y que, puestos a contarlo todo, se sostiene en importantes disposiciones biológicas, instintivas. También lo han contado con detalle los economistas que saben de algo más que de economía (Samuel Bowles, Microeconomics: Behavior, Institutions, and Evolution).

Al final, lo que importa, también para la mejor economía son las mejores instituciones, que no son resultado del mercado, sino su condición de posibilidad. Son previas y se inspiran en valores que nos parecen importantes, que, literalmente, no tienen precio. Esa es la tesis, por cierto, excelentemente sostenida por dos economistas de primera, Daaron Acemoglu y James Robinson, en su muy importante libro último, Why Nations Fail. Economía de la buena. Nada que ver con esa otra que tanto se pasea por los medios y cuya “teoría” más seria —y única— consiste en que la actividad pública es un latrocinio, la redistribución un expolio y los impuestos una confiscación. Eso es otra cosa: mala economía y repugnante moral. Economía al mejor postor.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona. Su último libro publicado es La trama estéril (Montesinos).

Avance islámico en España
En un colegio público de Tarrasa es “haram” (ilícito) comer bocadillos de jamón o chorizo
Dazibao-Ñ-/ Minuto Digital 22 Junio 2012
En el colegio público “Presidente Salvans”, los alumnos musulmanes no permiten que sus compañeros españoles consuman bocadillos de chorizo o jamón.

En Tarrasa, cuidad catalana conocida por su atrabiliario imán que aconsejaba corregir la desobediencia femenil a base de golpes, existe un colegio de nombre “Presidente Salvans”, situado en el barrio proletario de Can Palet, donde los niños musulmanes han declarado la jihad contra el cerdo y sus derivados. Los menores magrebíes, muy bien ilustrados por sus progenitores en la fe de Mahoma, molestan, incordian y agreden a los alumnos españoles y de otros orígenes que degustan bocadillos de chorizo o jamón, porque el cerdo, criatura de la que gustan hasta los andares, fue considerado por el risible “Profeta” del islam como un animal impuro.

En “Salvans” hay mucho paleto. Y ejemplo de ello es que las notificaciones oficiales del colegio se evacuan en catalán y árabe. Además, la lengua vehicular impuesta durante las horas del recreo es en la del Mensajero de Alá, hecho que fue denunciado por los padre españoles del centro en 2011. Sin embargo, no deja de ser cierto que la preeminencia del árabe en “Salvans” no carece de justificación, ya que en algunos cursos el 80% del alumnado sólo habla árabe.

No será fácil, tal y como está el patio, que estos “nuevos catalanes” cambien fácilmente el turbante por la barretina catalana, ni el cuscús por las sabrosas pitanzas leridanas que tienen su origen en el marrano, ni el idioma del sultán Mahoma VII por el del inmortal Tapies, ese genio catalán del arte moderno.

Mala cosa es, para la integración multicultural, que unas adorables criaturas rollizas y de encantadores mofletes sientan el mismo espanto hacia el jamón que la niña del Exorcista por la cruz y el agua bendita. ¿Terminarán prohibiendo también en “Salvans” las cabezas de ajo?


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Mera informalidad y desprecio por la democracia.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Junio 2012

Retrasar lo inevitable es solo una actitud irresponsable que no me he cansado de criticar al anterior Gobierno de Zapatero, Rubalcaba y Salgado. Pues eso mismo es lo que está haciendo este Gobierno de Rajoy, de Guindos y Montoro, con el silencio elocuente de la vice y portavoz Soraya Sáenz de Santamaría y de todo el PP. Y la pregunta que planteo en mi escrito de hoy es ¿a qué juega este Gobierno? Desgraciadamente creo que a un juego en el que tiene todas las de perder. Y si pierde este Gobierno, España pierde y se hundirá definitivamente.

Lo último de Rajoy ha sido negarse al debate sobre el estado de la Nación. Una vez más, Rajoy huye del Congreso para dar explicaciones a todos los españoles en la sede parlamentaria. Una vez más antepone los intereses partidistas y un mal llamado control de los tiempos para dejar de informar a los ciudadanos sobre la hoja de ruta de las medidas que se están adoptando y las que pronto se van a adoptar. Una vez más, Rajoy hace gala de su dependencia total del gurú personal Arriola, cuyos asesoramientos en materia social están llevando al PP hacia el abismo, el mismo al que se precipitó el PSOE en las pasadas elecciones generales.

Porque lo que es evidente es que los españoles necesitamos explicaciones, no solo de la marcha de la situación económica, sino de todos los aspectos que afectan al propio futuro de España como Nación. La última sentencia de ese infame grupo de políticos que se llaman magistrados legalizando a la formación etarra SORTU, requiere una urgente explicación y que el PP se defina por qué ha consentido que una Institución degenerada y sectaria, sentencie otra vez contra los intereses de España y su unidad. Por otra parte, se precisa conocer por qué se consienten los continuados despilfarros autonómicos y subvenciones a sindicatos, la falta de adelgazamiento de las estructuras administrativas del Estado, autonomías y corporaciones locales, en una clara desidia sobre las medidas inevitables de austeridad y control del déficit.

Es inadmisible la frivolidad en la actitud del Ministro de Economía, Sr. de Guindos, cuando califica de "mera formalidad" la petición del rescate a la banca, que está pretendiendo dilatar en un vano intento de que el dinero venga de una Institución que no conlleve el control vergonzante de la llamada "troika", formada por la Comisión del BCE, Autoridad Bancaria y FMI. Porque la transparencia que se dice ahora que se da, ha sido forzada. Una buena prueba de ello ha sido el bochornoso espectáculo de BANKIA y los miles de estafados con las "preferentes".

Ya sé que es potestad del Presidente del Gobierno decidir cuándo se celebra el debate, pero lo que ha sido una costumbre democrática en las pasadas legislaturas con una periodicidad anual, no puede argüirse como excusa para posponerlo "sine die" , habida cuenta del estado de emergencia nacional en el que se encuentra España. No es de recibo esta negativa al debate y a exponer la verdad, o al menos "su verdad" y no dejar que sean los españoles los que sentencien en las encuestas posteriores. Es evidente que este Gobierno y el PP van a salir muy perjudicados por su estrategia de tratar a la sociedad española como rehén con sus silencios y sus actitudes dictatoriales.

Ahora más que nunca es necesaria la transparencia. La democracia depende de un hilo y sentencias como las del Tribunal Constitucional, o negar el debate libre y democrático no contribuye a tener la esperanza de una salida a esta situación de deterioro y miseria. Tenemos derecho a la información veraz y no nos conformaremos con ser espectadores de nuestro propio sacrificio como pueblo y como ciudadanos libres. España no se merece un Gobierno que calla y que oculta información.

Violencia política
José María Marco La Razón 22 Junio 2012

El apretado veredicto del Tribunal Constitucional a favor de la legalización de Sortu, la organización política de ETA, cuenta con un argumento poderoso: es mejor la política que la violencia. Ése es el fondo del razonamiento con el que se intentará, y se logrará, que la legalización sea considerada un avance en el camino hacia el fin del terror nacionalista. Como la sociedad española no admite ya la violencia terrorista, como ya no hay atentados, como hay una tendencia lógica al perdón entre algunas de las víctimas, parece que la senda está trazada de antemano y que la sentencia del Tribunal Constitucional es lo esperable y lo lógico en estas circunstancias.

Es al revés. Todo esto debería haber llevado al Tribunal a tener en cuenta, como argumento de fondo, que Sortu no ha condenado la violencia. El Tribunal Constitucional no está llamado a realizar una evaluación política o histórica acerca de las intenciones de los miembros de Sortu. Ése no es su papel. El fondo del problema es la relación existente entre Sortu y la violencia. Esa relación sigue intacta, en los mismos términos que durante décadas han hecho posible el terror. Eso sí, la sentencia de un Tribunal Constitucional en trance de renovación es coherente con la anterior sobre Bildu. Es posible incluso que el Tribunal considere que lo ocurrido desde que se mostró favorable a la legalización de Bildu refuerza su posición.

Lo cierto es que lo que empezó a cambiar entonces, ahora se ha reforzado y consolidado. Al respaldar la legalización de Sortu sin que haya condena de la violencia, el Tribunal Constitucional acaba de dictaminar por segunda vez que la violencia no es rechazable ni descartable en una democracia. El éxito de la sociedad española en la lucha contra el terrorismo, un éxito en el que ha habido que remontar sufrimientos y dificultades sin cuento, consistía en que los nacionalistas vascos sabían que los atentados ya no son aceptables, que la violencia acababa antes con quien la utilizaba que con aquellos contra quienes iba dirigida.

Ya no es así. En nuestro país no hace falta condenar la violencia para formar parte de la democracia liberal. Igual de aceptable es condenarla como no condenarla. Más aún, lo que se insinúa aquí es que si esa violencia tiene efectos políticos, habrá de ser considerada de una forma distinta. La política permite prescindir de la moral común. Al final, los etarras habrán tenido razón, lo que pone en dificultades a quienes, aunque dispuestos a aceptar la situación actual, han sido las víctimas de los etarras y no han caído nunca en la tentación de recurrir a la violencia para tomarse la justicia por su mano. Quizás es ese el objetivo último de una sentencia puramente política.

¿Fue un error ilegalizar a los partidos etarras?
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 22 Junio 2012

La sentencia del TCE anulando una previa del Supremo que había aceptado la no inscripción legal de Sortu por ser un instrumento de la banda terrorista que estaba detrás de su constitución como partido ha sido leída de dos formas diferentes: como la consecuencia -con la que cabe estar o no de acuerdo- del hecho de que ETA haya dejado de actuar; o como la aceptación de que la estrategia de lucha contra ETA a través de la Ley de Partidos se ha revelado al fin como un craso error político.

El lector me permitirá que no entre hoy en la primera de esas cuestiones, pues, con ser relevante, creo que la segunda lo es sin duda mucho más. ¿Fue un error aprobar una Ley de Partidos que permite ilegalizar a las franquicias políticas de una banda terrorista responsable de asesinatos, extorsiones y secuestros? ¿Era aceptable que en un Estado democrático fuerzas políticas impulsadas o directamente organizadas por un grupo de asesinos pudieran competir con aquellas en las que militaban las víctimas de sus patrocinadores?

Hay quienes, aprovechando la reciente sentencia sobre Sortu, dan a ambas preguntas una respuesta positiva. Es decir, quienes creen que la Ley de Partidos fue una atrocidad política y que poner fuera de la ley a los amigos políticos de ETA constituyó un atentado contra principios básicos de un Estado democrático.

Aunque llevo años manteniendo que ambos argumentos son jurídica y políticamente insostenibles, considero que volver sobre ellos puede ser ahora tan importante como lo era no hace tanto, pues lo que nos jugamos en el envite es el relato que acabará por transmitirse a nuestros hijos sobre las causas que explican el (presumible) final de la peor pesadilla de nuestra democracia.

No, la Ley de Partidos no fue una atrocidad, sino, muy al contrario, un instrumento políticamente indispensable para luchar contra ETA y llevar a los terroristas al convencimiento de que tenían que dejarlo. La prueba es que ETA solo se planteó en serio cesar en sus actividades criminales cuando llegó a la conclusión de que el mantenimiento de aquellas era por completo incompatible con participar en la vida democrática.

Y es que la democracia tiene reglas, entre las que destaca una muy fundamental: que ningún objetivo político puede perseguirse mediante el chantaje criminal. Los partidos impulsados por ETA eran una parte esencial de ese chantaje y por eso, en plena coherencia con los más elementales principios democráticos, fueron ilegalizados por los jueces. La anomalía española no fue esa, por lo tanto, sino que quienes existían con la finalidad fundamental de defender las acciones de una banda terrorista pudieran competir durante años como partidos amparados por la ley. Una anomalía por la que aún hoy deberíamos sentirnos los españoles muertos de vergüenza.

Retroceso que no se puede paliar"
San Gil: "Necesitamos como respirar que nos digan la verdad"
La que fuera líder de PP vasco ha pedido que "ya que los políticos no alzan la voz, desde la sociedad cívica hay que contar la verdad".
agencias Libertad Digital 22 Junio 2012

"El retroceso democrático que hoy hemos padecido no se puede paliar" ha asegurado la expresidenta del PP vasco, María San Gil, para quien esta jornada, tras conocerse ayer la legalización de Sortu, es "un día tristísimo para los demócratas" y quienes creen "en la libertad".

San Gil ha hecho esta afirmación durante la presentación de una charla titulada "ETA: el desmantelamiento de la democracia" que ha ofrecido en San Sebastián la presidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar Larrea.

Durante su intervención, la que fuera líder de los populares vascos ha afirmado que "si hace cinco años" alguien hubiera dicho "que el alcalde de San Sebastián y el diputado general de Guipúzcoa serían de ETA-Batasuna, Sortu, Amaiur, o Bildu" no se lo hubiera "creído".

San Gil ha augurado además que en los próximos comicios autonómicos la izquierda abertzale va a obtener "un fantástico resultado electoral", un dato que, en su opinión, debería llevar a los políticos a pensar "que algo están haciendo muy mal" para que el País Vasco viva "en este clima político".

"Por eso -ha añadido- me parece fundamental que, ya que los políticos no alzan la voz, desde la sociedad cívica y desde el Foro de Ermua se cuente la verdad de lo que estamos viviendo".

"Somos muchísimos los que no estamos dispuestos a que se escriba una historia sin vencedores ni vencidos", ha insistido San Gil, quien ha reivindicado "una historia real de lo vivido en estos casi cincuenta años de terrorismo".

"No estamos dispuestos a que ETA consiga, dejando de matar, lo que no ha conseguido matando. Es una indecencia política que ETA esté tan cerca de conseguir esa autodeterminación y esa territorialidad", ha subrayado San Gil.

"Cuando ahora todo el mundo dice que ETA se ha acabado, que estamos en el camino de la paz, que estamos en la reconciliación, que se ha hecho sin coste político y que no hay ninguna cesión" es necesario "reafirmar" que la banda terrorista "no ha sido derrotada, que no ha entregado las armas, que no ha pedido perdón y que no colabora con la Justicia porque hay más de 300 asesinatos que todavía están sin resolver", ha insistido la exdirigente popular.

"Necesitamos como respirar que se nos cuente la verdad", ha incidido la política vasca, antes de lamentar que "857 asesinatos después y tras 50 años de terror, miedo y de falta de libertad, ETA está más cerca que nunca de conseguir sus objetivos políticos".

"Sé que no gusta que digamos estas cosas, que es ir contracorriente, que ahora las declaraciones de los políticos van en otra dirección, pero esta es la realidad que estamos viviendo", ha concluido San Gil".

UPyD califica de “disparate” y “vuelta de tuerca en la imposición lingüística” el Plan de Euskera de la UPV
weblogs.upyd.es  22 Junio 2012

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UPyD califica de “disparate” y “vuelta de tuerca en la imposición lingüística” el Plan de Euskera de la UPV

Sobre la posibilidad de que los profesores lleven distintivos, Maneiro dice que es “una evidente conculcación de los derechos, además de una humillación pública gratuita al servicio de los radicales lingüísticos”

22 de junio de 2012. – Gorka Maneiro, parlamentario de Unión Progreso y Democracia, ha calificado como “un disparate y una muestra evidente de aldeanismo” que la UPV proponga regular que el euskera sea el idioma prioritario en el día a día de los profesores, investigadores y personal de administración y servicios en los campus, tanto en las comunicaciones internas como en la atención a los usuarios.

“Es una muestra del ombliguismo que también afecta a la UPV y una muestra de que vive de espaldas a la realidad y de espaldas al mundo. El idioma prioritario en el día a día de los profesores y personal administrativo en los campus debe ser el que ellos libremente elijan y, en cuanto a los investigadores, es obvio y conocido por todos que es el inglés el idioma del presente y del futuro”, ha añadido el dirigente de UPyD.

Gorka Maneiro ha declarado que este plan de la UPV “es un nuevo intento de imponer el euskera a la sociedad, en este caso, a los trabajadores de la UPV, un nuevo disparate típico de nacionalistas radicales y de acomplejados. Es una nueva vuelta de tuerca a la imposición lingüística y a la libertad de las personas”.

Respecto a que el Rectorado tenga encargado incluso un “distintivo” para diferenciar a los trabajadores que acrediten su conocimiento, Maneiro ha dicho que es “otro disparate y una evidente conculcación de los derechos, además de una humillación pública gratuita al servicio de los radicales lingüísticos. Por tanto, pedimos el abandono de la Propuesta de prórroga y adecuación del Plan Director del Euskera de la UPV presentado ayer en el Consejo de Gobierno por el equipo encabezado por Iñaki Goirizelaia”.

Lo impondrá también en "lo personal"
La Universidad del País Vasco 'marcará' al personal que hable euskera
La intención es que el personal también utilice el euskera en sus relaciones personales. A los que no lo entiendan, se les pondrá un "susurrante".
Libertad Digital 22 Junio 2012

La Universidad del País Vasco (UPV) planea aprobar un plan Director del Euskara, que impondrá "pautas y criterios que regulan el uso de las dos lenguas oficiales, fuera de las clases". El Mundo ha tenido acceso a este documento, que, en esencia, trata de imponer que el euskera sea el idioma prioritario en el día a día de los profesores, investigadores y personal de administración y servicios de los campus. Pero no solo en el desarrollo de su trabajo: también en sus relaciones personales dentro del recinto universitario.

El criterio general es claro: "Cualquier documento, comunicación o elemento creado por la UPV/EHU, si contiene algún elemento lingüístico, deberá garantizar la presencia del euskara, y si contiene más de una lengua, se dará prioridad al euskara", explica el Plan. Es decir, que se priorizará el euskera en todas y cada una de las circunstancias habituales del campus (que el plan cuantifica en doce: atención al alumno, rotulación, actos...) aunque entre el público haya quien no lo entienda.

Para ellos, la UPV tiene una solución: durante los discursos pronunciados en euskera, podrán tener una "persona susurrante" que traduzca al oído a quien no sepa euskera. Y es que, para esto discursos la UPV ya anuncia que "seleccionará a personas de competencia adecuada" para desenvolverse en euskara, lengua en la que se oirán, al menos, los saludos iniciales y finales.

En lo referido al servicio al usuario, el personal deberá atender al usuario en el idioma "que este último elija" pero "el saludo inicial siempre se hará en euskera" para que "en los casos que sea posible, al menos, el contacto se mantenga en esta lengua". Y si el empleado no es capaz, "solicitará ayuda a un compañero vascohablante".

Pero el capítulo que más llama la atención es el que regulará "las relaciones entre los trabajadores de lso centros, departamentos y servicios". Por sistema, todos deben procurar que "si es posible" sus conversaciones y comunicaciones se desarrollen en la lengua vasca.

También destaca otro de los objetivos del Plan: el Rectorado anuncia que tiene encargado, y repartirá en "las próximas semanas" el "distintivo" para diferenciar a los trabajadores de administración y servicios que han acreditado un nivel de conocimiento del euskera.

Estas pautas saldrán adelante casi con total seguridad, ya que, como recuerda el rotativo, el Consejo de Gobierno que lo votará, se reparte entre nombrados por el rector y afines al entorno proetarra.


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