AGLI Recortes de Prensa   Jueves 5 Julio 2012

No más Europa ni impuestos. Referéndum ya.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Julio 2012

Desde luego que España no puede estar en un peor momento, aunque desde la transición quizás es que nunca hemos tenido ese buen momento. En cada fase, ya fuera durante la etapa de la UCD de Suárez y el efímero y perfectamente olvidable Calvo Sotelo, como después la larga y desastrosa etapa de González, seguida por la alternativa de doble faz de Aznar y el desastre de la de Zapatero, llegamos a la actual incógnita de Rajoy con su política de salón. Y en todos los casos, con una oposición en cada una de ellas que nunca ha estado a la altura y con unos partidos nacionalistas secesionistas que han aprovechado todas ellas para sacar tajada y avanzar en su delirio secesionista.

Desde luego que cada una ha tenido más sombras que luces y que lo que se ha conseguido es afianzar a una casta política corrupta y que ha logrado dominar todos los resortes de poder para perpetuarse y hacer de la política una profesión de aprovechados, de desaprensivos y de gentes sin escrúpulos dispuestos a hacer sus carreras en sus partidos políticos y conseguir cargos de forma continuada, como un medio seguro de prosperidad personal y de posibilidades reales de enriquecimiento mediante cohechos, prevaricaciones, apropiaciones y todos los delitos que el código civil y penal tipifica.

Desde luego que,como siempre, los únicos inocentes de toda esta desastrosa situación de España deberían ser en buena lógica los ciudadanos, no me atrevo a decir españoles porque incluso en este término habría discrepancias y enfrentamientos. Pero lamentablemente no es así, ya que han sido los propios ciudadanos con su actitud pasiva los que han contribuido decisivamente a que se imponga este estado de cosas y arraigue el parasitismo y el clientelismo político mercenario. Unos ciudadanos que se han conformado por una democracia que no merece ese nombre y por un sistema de descentralización autonómica provinciano, insolidario y que promueve la diferencia y la desigualdad entre los españoles.

Somos culpables todos y lo peor es que no hacemos nada por reparar ese error. De hecho aceptamos como bueno el que se nos siga oprimiendo y haciendo caer sobre nuestras espaldas y depauperadas economías todo el esfuerzo para solucionar la situación de emergencia nacional que esa casta política, junto a unas organizaciones sindicales subvencionadas y parásitas, han llevado a España, que está ya a pocas semanas de la intervención total y perdida de soberanía. No es que haya más Europa, es que Europa va a anular a España y suplantar su soberanía. Y cuando eso ocurra no habrá excusa para que permanezca este Gobierno o cualquier otro, incluida la Monarquía, ni un segundo más.

España necesita una renovación desde sus cimientos y esta no puede venir de quienes ostentan el poder y quieren seguir en él. En estas dos próximas semanas empieza el nuevo camino hacia nuestra dependencia total de la UE. La pregunta es si debemos aceptar este futuro como inevitable o preferimos optar por salvar nuestra independencia como Nación libre. Creo que tenemos el derecho a decidir nuestro futuro y que, por tanto, una decisión así no le corresponde a este Gobierno y que es exigible realizar un referéndum nacional que avale o rechace el camino que piensan emprender ya.

No hay tiempo que perder y espero que desde diferentes Asociaciones civiles, Organizaciones ciudadanas e incluso partidos políticos que conserven algún tipo de independencia y de actitud crítica, exijan la celebración de este referéndum de forma urgente antes de que sean hechos consumados. Si El Reino Unido planteará a sus ciudadanos si quieren mantenerse en la UE, España no puede ser menos y en nuestra situación, aún está más justificado hacer esa consulta. Es indispensable que el pueblo español se pronuncie y que se le dé la oportunidad de decidir sobre su futuro. Europa ni es el final ni es la solución.

El balance
Bienvenida, señora Merkel
Manuel Llamas Libertad Digital  5 Julio 2012

Rajoy acaba de anunciar una nueva oleada de reformas y ajustes para este verano. De inmediato, surge una contradicción: ¿pero no decía el PP hasta hace dos días que estaba todo hecho, que más no se podía hacer, que el Gobierno había cumplido a pies juntillas todos los deberes y recomendaciones impuestos por Bruselas? ¿En qué quedamos? La realidad, como es habitual, difiere mucho de las manidas y engañosas soflamas políticas. Hasta ahora, Rajoy ha hecho poco para combatir la crisis económica y evitar la quiebra, y lo que ha hecho, al menos en materia fiscal, lo ha hecho mal, rematadamente mal, como la brutal subida de impuestos directos aprobada nada más llegar al poder. De ahí, precisamente, la desconfianza récord que han mostrado los mercados –a los que España sigue pidiendo dinero– hacia la solvencia del país.

Del "no podemos hacer más" al es "preciso adelantar ajustes urgentemente" intermedia, básicamente, un hecho trascendental: la petición del rescate financiero y la pasada cumbre europea en la que los líderes de la zona euro se comprometieron políticamente a apoyar a España e Italia en caso de necesidad a cambio, eso sí, de estrictas condiciones. Lo que aprobará el Gobierno en las próximas semanas serán, precisamente, las exigencias que reclaman los países solventes del norte para prestarnos ayuda y evitar así la temida quiebra. Además, el hecho de cumplir tales recetas permitirá, muy posiblemente, retrasar un año el objetivo de reducir el déficit público al 3% del PIB –hasta 2014–, tal y como prometió la Comisión Europea. En resumen, España acaba de entrar oficialmente en una especie de intervención light que, en el fondo, no se diferencia demasiado de la intervención directa impuesta a Grecia, Irlanda y Portugal. Esto significa que, a partir de ahora, gobiernan nuestros acreedores –los estados que prestan el dinero–, de modo que Rajoy deberá aplicar las políticas económicas y fiscales dictadas desde el exterior.

Este drástico cambio de rumbo es, en el fondo, lo que se ha estado negociando a puerta cerrada durante las últimas semanas en los pasillos y despachos de la burocracia comunitaria. En este sentido, no es casualidad que en los últimos consejos de ministros no se haya aprobado ni una sola medida económica de relieve, ya que esta parálisis gubernativa formaba parte del particular órdago que Rajoy lanzó a Europa –y especialmente a Alemania– a fin de que el BCE interviniera para reducir la prima de riesgo y Berlín aceptara la recapitalización directa de la banca española; como tampoco lo es el hecho de que, una vez arrancada la promesa de recapitalización directa y nueva intervención monetaria –bajada de tipos de interés y, posiblemente, otro manguerazo para la banca o compra de bonos–, el Gobierno se apresure ahora a poner en marcha ajustes que debía haber emprendido desde el minuto uno de su mandato. Ya lo advirtió Merkel: "No habrá ayudas sin contraprestaciones".

Pues bien, bienvenida sea la intervención de España y bienvenida la señora Merkel, pues ésta –la imposición de condiciones–, no el rescate en sí –más deuda para resolver una crisis de deuda–, es la que permitirá abrir una nueva ventana de esperanza. Y es que, evitar la quiebra no dependerá en ningún caso de que los estados europeos, el FMI o el BCE presten al Gobierno español el dinero que ahora le niegan los inversores privados por miedo al impago sino de poner en marcha los mecanismos precisos para liberalizar al máximo la economía y reducir de forma drástica el peso del sector público. La intervención implicará ajustar el Estado del Bienestar –educación, sanidad, desempleo y pensiones–, reducir salarios y empleados públicos, privatizar activos, eliminar empresas estatales y autonómicas, reformas estructurales más profundas y reestructurar el sistema financiero liquidando incluso entidades inviables, entre otras medidas. También implicará más subidas de impuestos, no hay duda, lo cual es negativo, pero en todo caso la clave radica en que al fin se iniciará el necesario ajuste que precisa la sobredimensionada administración pública española.

Desde este punto de vista, la intervención abre un panorama esperanzador. Si Rajoy no ha sido capaz hasta ahora de afrontar la crisis, que vengan otros y lo hagan. La cuestión es hacerlo, de una u otra forma, ya que los españoles han demostrado en múltiples ocasiones que tan sólo precisan del marco institucional adecuado –más libertad y libre mercado– para salir adelante y prosperar. No en vano, España era un país en vías de desarrollo hasta que en 1959, gracias a la apertura exterior, el Gobierno de turno abandonó la autarquía y el socialismo económico, permitiendo así a los españoles alcanzar el top ten de las economías desarrolladas en pocos años. Ahora bien, la intervención en sí no está exenta de riesgos. Todo dependerá de la voluntad política del Ejecutivo: el desastroso ejemplo de Grecia y el exitoso ejemplo de Irlanda son buena prueba de ello.

Lo obvio y lo evidente
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 5 Julio 2012

En filosofía o en matemáticas, el enunciado de lo obvio es, nadie lo discute, una pérdida de tiempo.

En su breve pero sustancioso discurso de apertura del Campus FAES de este año, José María Aznar dijo algunas cosas que merecen un comentario en estos momentos de tribulación en los que parece en ocasiones que el Gobierno se debate impotente contra la adversidad. El ex presidente afirmó entender perfectamente lo que sucede y saber asimismo con toda claridad lo qué hay que hacer. No cabe duda de que su lucidez y su visión deben ser ahora muy potentes porque los errores enseñan tanto como los aciertos y él acumula una dilatada experiencia propia y ajena en ambos que ha incrementado apreciablemente su sabiduría. Todo lo que le oímos desde que dejó La Moncloa resulta muy atinado y reconfortante, a diferencia de su sucesor socialista, que afortunadamente habla poco, pero cuando lo hace sigue soltando una tontería tras otra. Aznar sentencia que alertar de lo obvio no sirve de mucho y ahí procede una puntualización de cierto calado.

En filosofía o en matemáticas, el enunciado de lo obvio es, nadie lo discute, una pérdida de tiempo. En política, depende. Si lo obvio no es reconocido como tal por el gobernante por razones electorales o de interés partidista o por encontrarse prisionero de la urgencia de salir al paso de desastres inminentes, la insistencia en los hechos palpables se convierte en un deber y en una necesidad, hasta tal punto que la reiterada llamada de atención sobre la realidad, por notoria que sea, y que los responsables públicos ignoran por conveniencia o por agobio, contribuye decisivamente a algo que el presidente de FAES también nos reclama muy justamente en su intervención del pasado 29 de junio: "ayudar al Gobierno sin reserva alguna a llevar adelante la inmensa tarea que tiene encomendada".

Mientras tengamos un Estado cuya alambicada e ineficiente estructura nos arruina, una banda terrorista que avanza en su proyecto político racista y totalitario sin disolverse ni entregar sus armas ni manifestar arrepentimiento alguno, un sistema educativo que erosiona nuestro capital humano, unos órganos constitucionales politizados hasta extremos de escándalo, un modelo productivo incapaz de crear valor añadido y de ser competitivo en los mercados globales, un apreciable número de bancos carentes de solvencia, una sociedad civil colonizada por los partidos, unos partidos en los que la democracia interna brilla por su ausencia y una moral colectiva profundamente deteriorada, no habrá que desmayar en la tarea de espolear al Gobierno insistiendo en lo obvio hasta que resplandezca como evidente.

Urge un cambio de pañales integral
Pepe Álvarez de las Asturias www.elsemanaldigital.com 5 Julio 2012

Taparse la nariz ya no es suficiente. Hay que empezar a cambiar pañales sucios por pañales limpios. Si no, esto se va a la mierda.

La escena tiene lugar en el palacio de Graco Ojoalvirus, el poderoso gobernador romano de Condate (hoy Rennes), que es interrumpido en su orgía mañanera por la llegada de su fiel y eficiente recaudador, Cayo Eucaliptus, quien le muestra el gran saco rebosante de monedas de oro procedentes de «los impuestos, de las multas, del estacionamiento controlado, del peaje, de las vías romanas y del "plus" por tener derecho a escuchar los pregoneros públicos». El grasiento gobernador reparte el botín: un generoso puñado para Cayo Eucaliptus, el resto del saco para su cofre particular y tres solitarias monedas para Roma. Ante tan descarado reparto, el recaudador le pregunta al gobernador: «¿No crees que exageras un poco? Roma acabará por extrañarse de recibir tan pocos impuestos de tu provincia». A lo que el gobernador Ojoalvirus responde, absolutamente iracundo: «¡Me han nombrado por un año! ¡Dispongo de un año para hacerme rico! ¡Antes de que Roma reaccione ya estaré lejos! ¡Lejos y forrado! —y añade, con voz meliflua y ensoñadora mirada—: Mi vida será un largo y continuado banquete».

Una vez más, la fuente inagotable de irónica sabiduría que son los Asterix de Uderzo y Goscinny, da en el clavo. Y nos resume en una viñeta antológica (ver Asterix en Helvecia) la idea que tienen nuestros políticos, sindicalistas, magistrados, yernos reales y gestores públicos en general de lo que antes se consideraba un "servicio al ciudadano" y hoy es un "ser-vicio a uno mismo y familia" o, en el mejor de los casos, un "ser-vicio al Partido, S.L.", madre protectora y padre benefactor (que a su vez recibe la paga de Papá Estado, o sea, nosotros). Y eso que Ojoalvirus fue nombrado por un año; nuestros hombres públicos lo son por ¡cuatro! Cuatro años, claro, si hay democráticas elecciones de por medio (y aun así), porque en muchos casos la mamandurria se prolonga durante décadas, ya sea en una autonomía, en una federación futbolera, en una familia Real o en una sacaperras encubierta en los derechos de autor.

Y es lógico. Pasar de la nada al todo requiere poca aclimatación, uno se acostumbra enseguida al coche oficial, las generosas dietas, los viajes en business, las escapadas deluxe, las mariscadas full HD, las visa platino, las comisiones estratosféricas, los bonus, los maletines, los áticos a pie de mar, las reformas de los chaletes y demás oropeles a cuenta del erario público, o sea, de usted y de mí. Y claro, volver de todo eso a la nada es una putada. De las gordas. Por eso se agarran como sanguijuelas a sus poltronas, que no les sacas de ahí ni con un kilo de sal. No sabrían vivir en la sociedad civil, con sus horarios y exigencias, con sus carencias y sus miserias, con sus cinturones apretados, los que tienen suerte, o con una cuerda alrededor de la menguante cintura, los que no.

Ni siquiera les hace falta robar (aunque lo hagan a espuertas) para arruinarnos. Para eso está la Burbuja Autonómica, que ha engordado el Estado hasta sumar la escalofriante cifra de 2.683.370 funcionarios públicos, de ellos más de 330.000 nombrados a dedo en los últimos siete años (¿se acuerdan de ZP?), amén de aeropuertos fantasma, AVEs de rapiña, inútiles embajadas, autovías ruinosas, recalificaciones sospechosas, delegaciones millonarias, comisiones millonarias, despilfarros millonarios... Eso sí, a la hora de intentar adelgazar siquiera un poco la indecente orondez del Estado, magistrados, sindicalistas, partidos de todo pelaje, presidentes de lo que sea, directores de lo que sea, alcaldillos, concejales, funcionarios rasos y demás servidores de su causa se unen en un solo grito con la potencia sonora de un concierto del Boss: "¡¡NI DE COÑA!!" Uno no sabe si es instinto de supervivencia, egoísmo concentrado, patrocinio familiar, mangoneo puro y duro o Síndrome de Ojoalvirus. Lo peor es que, encima, un alto porcentaje se dedica a robar (eufemismos aparte) con tanto descaro y desvergüenza como impunidad. Porque saben que son muy poquitos los que se sientan en el banquillo. Y uno o ninguno los que acaban en el trullo.

Y mientras "todos esos criminales, con sus abrigos y corbatas, están libres para beber martinis y ver el amanecer" (como recitaba Dylan) en su maldita impunidad colectiva, nosotros, los honestos (los gilipollas) seguimos pagando sus orgías, sus eres, sus audis, sus visas, sus caprichos y sus cofres rebosantes de monedas de oro. Decía el sabio irlandés George Bernard Shaw que los políticos y los pañales hay que cambiarlos a menudo… y por las mismas razones. El problema es que, en España, los políticos tardan menos que un bebé en manchar el pañal; aquí, quitar un político sucio no implica que el relevo sea limpio. Ni por asomo. Y eso es lo que hay que cambiar, urgentemente. Si no llega ya una regeneración institucional y moral integral, de arriba abajo, de izquierda a derecha, esto no tiene remedio. De verdad. Nos vamos ya directamente a la mierda.

Es lo que hay. "La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos" decía también Shaw. En España, desde luego. Una democracia que cada día parece más una mierdocracia. ¿Podremos limpiarla alguna vez?

PD. Me llega el último capítulo de esa maravillosa iniciativa musical que es Playing for Change, un grupo nacido de músicos callejeros de los cinco continentes, que ahora, reconvertida en una magnífica banda liderada por Grandpa Elliott (ex homeless), andan de gira por España. La canción, un clásico del Sam Cooke más reivindicativo, se titula Change is gonna come. Y yo me pregunto, ¿de verdad llegará ese cambio algún día?

Crisis
Una nueva prueba de fuego

Emilio J. González Libertad Digital 5 Julio 2012

El Gobierno se juega este mes el todo por el todo. Después del éxito que obtuvo la semana pasada en el Consejo Europeo de Bruselas, donde consiguió que las ayudas europeas para recapitalizar a la banca española no computasen como déficit ni deuda pública, los mercados le concedieron una pequeña tregua, en forma de relajación de las presiones sobre la prima de riesgo. Pero se trata tan solo de un alto el fuego, reforzado por el anuncio de Rajoy de nuevas reformas y de nuevos ajustes presupuestarios. Ahora los mercados están a la espera de los próximos movimientos del Ejecutivo, al que no le van a conceder un periodo de carencia amplio. Julio, por ello, se perfila como un mes fundamental para el futuro de la economía española, en el que el Ejecutivo tendrá que superar una nueva prueba de fuego.

Los mercados, de entrada, esperan que el Gobierno actúe después de conocerse los malos datos de ejecución presupuestaria hasta mayo, que revelan que, de seguir las cosas como hasta ahora, el Ejecutivo no va a cumplir ni de lejos con los objetivos presupuestarios fijados para este año. El Gabinete, por ello, ultima un ajuste que podría llegar a los 30.000 millones de euros y que podría presentar la próxima semana. Si, finalmente, lo lleva a cabo, habrá dado un paso importante hacia el saneamiento de nuestras cuentas públicas que, sin duda, afectará positivamente a la prima de riesgo. Sin embargo, dicho ajuste solo será una parte de la solución a nuestra crisis fiscal.

Los mercados también estarán pendientes de cuál sea el techo de gasto público que se fije para el próximo ejercicio, una cifra que se debe presentar este mismo mes, de acuerdo con lo establecido en la ley de estabilidad presupuestaria. Y ahí es donde probablemente el Gobierno va a empezar a jugársela de verdad porque, como ya no tiene apenas margen para seguir recortando los gastos del Estado, tendrá que buscar la forma de imponer a las autonomías un recorte más profundo de los suyos, no solo para que equilibren sus cuentas lo antes posible sino también para que el Estado pueda disminuir las transferencias que realiza a las mismas y aprovechar esos recursos para reducir también su déficit. En este sentido, creo que el techo de gasto que marcará el Ejecutivo será ambicioso. El problema es convencer a los mercados de que será capaz de imponer a las autonomías ajustes adicionales.

Rajoy ya se ha pronunciado esta semana en ese sentido, al pedir a las comunidades autónomas esfuerzos adicionales para la corrección del déficit. La tarea, sin embargo, no va a ser fácil. Algunas de ellas, incluidas varias gobernadas por el PP, se resisten a aplicar ajustes intensos en sus cuentas públicas. Sin embargo, tanto los mercados como la Unión Europea ya son conscientes de que gran parte de nuestros problemas fiscales están en las autonomías y es en ellas donde tienen que encontrar solución. La cuestión, el gran desafío, es cómo se las va a ingeniar el Gobierno para imponer esos ajustes, porque la realidad institucional del Estado de las autonomías no le deja demasiados instrumentos en su mano para conseguirlo. Por ello, la gran prueba que va a tener que pasar el Ejecutivo es la de convencer a todos de que, efectivamente, es capaz de embridar a las autonomías para que éstas hagan lo que tienen que hacer. La pregunta es cómo podrá conseguirlo sin una verdadera reforma del modelo autonómico.

Los políticos como tercer problema
José Luis González Quirós. El Confidencial 5 Julio 2012

Son ya varios los informes del CIS que muestran la mala imagen de los políticos, hasta el punto de ser considerados como el tercer problema de los españoles. Se trata de un fenómeno muy preocupante que no cabe reducir a que se les culpa de cuanto pasa, porque es cómodo externalizar las responsabilidades. La mayoría de los políticos reaccionan, cuando se les menciona el caso, acudiendo al piadoso mantra de que no todos son iguales, para añadir que se empieza por criticarles y se acaba por cuestionar la democracia.

Sin embargo, mientras los políticos tienden a parapetarse tras el escudo protector de su legitimidad, entre los ciudadanos crece una actitud crítica cada vez más activa que no se debiera echar en saco roto. Haríamos bien en reflexionar sobre las clamorosas disfuncionalidades de nuestro sistema, sin confiarnos a supuestas soluciones mágicas y centrando la atención en reformas que sean factibles y se puedan exigir de inmediato. Todo lo que no se consiga con la presión de la opinión pública corre el peligro de quedarse sin hacer, al menos hasta que alguien acierte a proponer un programa de reformas que sea suficientemente radical, atractivo y creíble. El caso Dívar, pese a las sombras que lo rodean, puede considerarse como un primer ejemplo en el que la presión política de los ciudadanos ha roto la voluntad partidista de los iniciales defensores del personaje.

La crisis debiera ayudar a reducir severamente el número de puestos políticos de libre designación y a que se reduzcan al mínimo imprescindible el número de cargos electos

Con los medios de que se dispone, no hay que descartar un activismo social cada vez más intenso y que los ciudadanos se apresten a exigir reformas urgentes. Por ejemplo, que los partidos dejen de proteger la corrupción de sus miembros, para abandonar formas de conducta más propias de la mafia que de personas decentes. O que adopten normas de funcionamiento esenciales en democracia y que aseguren que puedan cumplir mucho mejor sus funciones constitucionales, que se prohíban las votaciones a mano alzada, que sus procedimientos de elección internos estén sometidos a controles objetivos y que sus cuentas se auditen y sean transparentes. La crisis debería ayudar a reducir severamente el número de puestos políticos de libre designación y a que se reduzcan al mínimo imprescindible el número de cargos electos. No será ningún mal, porque la escasez de puestos políticos hará más reñida su disputa, y con eso ganaremos todos.

Tampoco estaría mal que los funcionarios empezasen a exigir a los políticos eficacia y rigor. Cualquiera que conozca mínimamente la administración sabe hasta qué punto se malgasta el dinero de todos en operaciones absurdas y cómo los políticos suelen olvidar que una de sus primeras obligaciones es hacer que los funcionarios puedan trabajar para el provecho común, porque, lejos de dedicarse a reformas oscuras pero muy útiles, buscan, por encima de todo, salir en los periódicos inaugurando obras, aunque luego sean incapaces de gestionarlas como es debido.

La principal causa de la plaga que supone la excesiva abundancia de los políticos se halla, sobre todo, en las ineficaces e innecesarias estructuras de personal de libre designación que solo sirven para garantizar la comodidad de sus jefes, lo que les evita tener que entrar a fondo en los asuntos de que realmente deberían ocuparse. Aunque no pueda garantizar el dato, hace tiempo me comentaron que en un Instituto de la mujer de una comunidad autónoma hay 150 asesoras, mientras que una dirección general que se ocupa del Norte de África, donde, al parecer, nunca pasa nada, solo dispone de tres personas; tal vez el detalle no sea completamente exacto, pero menudean esta clase de disparates porque, si se corrigen, no dan para salir en portada.

La clave de arco de las reformas que inevitablemente tendremos que afrontar está en el empeño y la vigilancia de unos ciudadanos exigentes, responsables y atentos a lo que nos está pasando. En estos días en que nos hemos permitido disfrutar con orgullo y admiración del juego de La Roja, habremos podido caer en la cuenta de lo capaces que somos de hacer las cosas bien, y de llegar muy arriba en asuntos altamente competitivos, de manera que fuera complejos que solo sirven para justificar la mediocridad y el fracaso.

No sería del todo justo que echemos la culpa exclusivamente a los políticos de cuanto nos pasa, porque, por desgracia, se nos parecen demasiado, pero de nada servirá que exijamos a los demás que se corrijan si no hacemos lo propio, y un campo en el que urge acrecentar la exigencia es en el control activo del comportamiento de los políticos, de lo que hacen y en qué se gastan nuestro dinero, para exigirles buen sentido, transparencia y honestidad. Seguramente habría que empezar por ser radicalmente intolerantes con la mentira, ahora que la información puede circular con más agilidad que nunca. En caso contrario no tendremos derecho a quejarnos, mientras responsables intelectuales de tanta y tan larga patraña se entretienen disputando con cardenales sobre la esencia del humanismo.

*José Luis González Quirós es analista político

La lengua viva
La famosa reconversión
Amando de Miguel Libertad Digital 5 Julio 2012

Debo contestar a las numerosas preguntas que se me hacen sobre el asunto de lo que llamo (un poco en broma) "Manifiesto de los Cien Mil". Realmente es una carta colectiva, dirigida a Rajoy, y firmada en principio por 35 personas (encabezadas por Alejo Vidal-Quadras). Después se ha sumado ya más de 15.000 (Diríjanse a www.reconversion.es para incorporarse a ese elenco). No me interesa tanto las razones para esa adhesión como las que se resisten a ella. Eso es ya empezar el necesario debate.

Dicen algunos que se trata de un nuevo partido encubierto, lo que produce cierto desengaño anticipado. No creo que esa sea la intención de los redactores de la carta famosa, aunque, quién sabe, las circunstancias pueden cambiar. El Manifiesto apela a que sean los dos grandes partidos quienes acuerden una completa reconversión del Estado, aunque para ello haya que cambiar la Constitución a través de un referéndum. Intuyo un grave obstáculo: los dirigentes de los dos grandes partidos se odian.

Tampoco tiene mucha solidez la observación de que los primeros firmantes son personas de distinta ideología y que, por tanto, de algunos de ellos no puede uno fiarse. Mi respuesta es sencilla. Sería inútil aglutinar a personas con la misma ideología. Eso sería una secta, una facción. El Manifiesto se apoya precisamente en una queja general sobre la estructura del Estado que tenemos. Luego cada uno podrá aportar unas u otras soluciones. Si algún factor común hay entre los firmantes es que creemos que los nacionalismos han sido la ruina de España.

Otra crítica es que el Manifiesto no ofrece soluciones. Es cierto, pero hay que huir del vicio del "arbitrismo" español de todos los tiempos. Consiste en que cada español lleva consigo un cartapacio con las soluciones a todos los problemas colectivos. Las soluciones solo pueden darlas los políticos o los expertos, pero después de haber planteado bien los problemas. Las soluciones deben debatirse ampliamente. Hay que tener siempre presente el coste alternativo de seguir como estamos.

Una reacción de algunos para no atreverse a adherirse a la iniciativa del Manifiesto es que se trata de un documento blando, poco radical y, por tanto, escasamente efectivo. Habrá que ver la efectividad, que depende de la voluntad de cien mil personas (por decir una cantidad redonda). De momento, el Manifiesto es tan blando como sugerir que el Gobierno se atreva a plantear un gran debate sobre el asunto de la reconversión o la reestructuración del Estado. No estamos para revoluciones ni para "primaveras españolas".

Hay personas, más cercanas al PP y disciplinadas con el Gobierno, que aducen que ya se están haciendo varias reformas para resolver la crisis económica. Pero la crisis económica es solo una faceta de una crisis mucho más profunda. Las reformas económicas o financieras son solo una tímida faceta de las que se necesitan. Además, después de seis meses de Gobierno del PP, la situación económica del país no ha mejorado mucho; más bien ha empeorado.

Una crítica final es que ya están los partidos políticos con la misión de reestructurar el Estado y lo que haga falta. Pero precisamente un razonamiento del Manifiesto es que nos encontramos ante un sistema partitocrático por el que los partidos intentan llenarlo todo. Lo que se pide precisamente es que esa acción deje suelta la voluntad de lo que podríamos llamar sociedad civil para que también se pronuncie sobre nuestra vida pública. Recuérdese el lema de Mussolini: "Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado". No parece un deseo sensato.

Puede ser que, ante la apatía general del país, este impulso que predica el Manifiesto termine por diluirse o apagarse. No importa. Habrá otras iniciativas parecidas que vayan hacia ese mismo objetivo de debatir los grandes problemas nacionales. El primero de ellos quizá sea que el llamado Estado de las autonomías no ha resuelto las graves cuestiones de convivencia. Es evidente, por ejemplo, que el nacionalismo que llamábamos moderado, se ha convertido en abierto secesionismo. Por otra parte, el Estado de las autonomías está resultando carísimo; no lo podemos pagar. Recordemos el hundimiento de Castilla en la Edad Moderna, acogotada como llegó a estar por los impuestos.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Ni roja ni rota
Serafín Fanjul Libertad Digital 5 Julio 2012

Entre las satisfacciones que nos está deparando el triunfo de la Selección Nacional de fútbol se cuenta el sordo cabreo que traslucen numerosos progres. Aparte los políticos, que deben disimular, o los aficionados a ese deporte, que también los habrá. Por enésima vez descubren –y en ello vienen a coincidir con intelectuales liberales, o de eso que se denomina "la derecha"– que los éxitos deportivos, máxime en balompié, no resuelven los problemas económicos ni sociales, no rebajan la incultura que nos asedia a todas horas, ni apaciguan un poquito el rencor de los separatistas. Manifiestan un entusiasmo sempiterno por que España –"este país", dicen– consiga Premios Nobel de Física o, al menos, de la Paz, sueño inalcanzable desde que Rodríguez haya pasado a pensionista de superlujo y sus ocurrencias (la rendición ante la ETA, la Alianza de Civilizaciones) no parece que puedan ya exprimirse para tan loable objetivo. "No es eso, no es eso", fulmina el progre a quienes nos alegramos por los triunfos de España hasta en el juego de canicas y bebiendo "el vino de las tabernas", que decía Machado. Y seamos, o no, intelectuales: sabe Dios.

No les hace mella que los países punteros en ciencia, tecnología, desarrollo económico, rabien por lograr, ellos también, sonados éxitos deportivos. Y lo intentan y muchas veces con éxito: vean el palmarés olímpico o quiénes encabezan la clasificación mundial en infinidad de deportes. Sin sorpresa alguna, resulta que son, igualmente, Estados Unidos y Alemania, aunque Rusia y China, otros gigantes en diversos campos –pese a sus muy discutibles sistemas políticos– completan el cuarteto de grandes potencias en casi todo. Un servidor, en su ingenuidad, sigue sin ver contradicción alguna entre nivel cultural, desarrollo económico y afición al fútbol. Y si es por el entontecimiento, basta recordar que para eso se puede utilizar cualquier medio, espectáculo, creencia, fascinación. Pero da mucho tono execrar el fútbol y sale muy barato auparse de tal guisa sobre el vulgo ignorante y manipulado.

La exhibición y uso normalizado y festivo de nuestra bandera –sin agredir a nadie– debería constituir otro motivo de alegría, rescatando el símbolo nacional número uno de las catacumbas a que el pensamiento único de los progres lo había condenado. "Mañana lo esconderán", concluye el agorero. O no, o lo verán con la naturalidad con que ha de tomarse, o no serán tan proclives (ésta es una carrera larga, sin triunfos definitivos inmediatos) a aceptar la horripilante combinación de la tricolor de la II República: ¿a quién se le ocurre combinar rojo y morado juntos? Sin embargo, hay que reconocer el acierto pleno de quien inventó lo de "la Roja". El publicitario o periodista que tuvo la idea es, en verdad, un lince: no creo que lo inventara ningún burócrata enchufadete del PSOE. Ni tampoco es fácil desbancar una palabra tan breve y descriptiva, con tanta fuerza, y con la ambigüedad política soterrada que conlleva, propaganda subliminal de la buena (técnicamente) y difícil de contrarrestar, aunque con las riadas de gente celebrando bandera en ristre se demuestra cumplidamente que España de roja, nada. O poquito.

Y lo de rota. Gracias al estallido de júbilo futbolero, vemos, sobre todo en Cataluña, a multitud de españoles que, por unas horas, se sacan la humillación y el silencio cotidiano que la opresión separatista les inflige durante todo el año, como cuando el Real Madrid ganó al Barcelona en su casa: valía la pena, por ver a miles de españoles exultantes, cuando su obligación diaria es callar y tragar. Y también se han retratado –para variar– exhibiendo bilis y baba los políticos independentistas, jactándose de su despego y hostilidad a la Selección, ante lo que en principio sólo era un posible triunfo, prohibiendo la instalación de pantallas en las calles, regurgitando declaraciones que rebalsaban mezquindad y odio: que se amuelen. Por no decirlo de un modo más crudo. Y lo dicho, a poco que nos esforcemos: España, ni roja ni rota.

El dromedario
Alfonso Ussía La Razón 5 Julio 2012

En la calle de Toledo, centro de Madrid, una mujer mora de velo completo paró un taxi. El conductor del taxi amenizaba su soledad con música. La señora musulmana le exigió que apagara la radio. «Mi religión me prohíbe oir música occidental». El taxista, amablemente, le sugirió un poco de tolerancia y respeto, si bien bajó el volumen de la radio para aliviar el pecado de la mora, mora de la morería, mora que a mis plantas lloras, como la Azofaifa de Don Mendo. Pero ella no dio su brazo a torcer. «En tiempos del Profeta no existía la radio ni estas músicas pecaminosas, y usted está obligado a complacer a sus clientes».

El taxista apagó el aparato de radio y la dama islámica sosegó el ímpetu de su particular guerra contra el infiel. Pero el taxista, lógicamente, estaba mosqueado. Existen muchos tipos de mosqueo, el descendente, el ascendente, el creciente, el menguante y el intrascendente, entre otros muchos. El del taxista era un mosqueo ascendente-creciente, un mosqueo callado, un mosqueo de muy complicada superación. El mosqueo educado es más peligroso que el arrebato colérico momentáneo, porque se desarrolla en el ánimo a medida que pasan los minutos. Así que el taxista, aprovechando un semáforo en rojo, descendió del taxi, rodeó el vehículo, abrió la puerta derecha trasera e invitó a la medieval mujer a abandonar el coche de servicio público con estas palabras. «En tiempos del Profeta tampoco había taxis. Así que busque un dromedario para que le lleve a su destino». La soliviantada musulmana amenazó con una denuncia. Y cumplió la amenaza. Hoy, el taxista está expedientado por «falta de atención a un cliente». Y hasta aquí podíamos llegar.

Nada tengo contra los inmigrantes árabes o magrebíes. Pero sí con los que llegan a una España que los acoge para que ellos correspondan la cortesía con la grosera imposición de sus costumbres, de sus creencias y de sus normas de la Edad Media. Si esta señora le hubiera dicho al taxista que apagara la radio porque le dolía la cabeza, o se sentía mal, o simplemente porque no deseaba oir música durante el trayecto, el taxista la habría apagado inmediatamente. Pero no. Llegan a una casa ajena y en lugar de agradecer la hospitalidad, se lían a bofetadas con su anfitrión. Escribí días atrás del colegio público de Tarragona en el que los niños musulmanes han prohibido a los colegiales españoles los bocadillos de jamón, chorizo o salchichón en los recreos. Y los responsables del colegio han valorado más la imposición de los niños musulmanes que la libertad de los españoles para llevar de su casa los bocadillos que se les antoje. Cualquier día nos van a poner a todos mirando a La Meca. La intolerancia del Medievo en la civilización occidental del siglo XXI sale siempre triunfante, por su violencia y su exclusión. Si los musulmanes rechazan todo lo que no existía en los tiempos del Profeta, que retornen a sus países y vivan de acuerdo con los adelantos que disfrutaban en los tiempos del Profeta. Sucede que la demagogia barata del buenismo en algunos sectores de la izquierda española apoya sus exigencias del siglo XI. Los que protestan por la presencia de crucifijos y vejan, humillan y hieren los sentimientos religiosos de los cristianos no se atreven con Alá, Mahoma y las mezquitas. Los cristianos no matan, y el humanismo cristiano es el fundamental sostén intelectual, artístico y social de la civilización occidental. El taxista, sin saberlo, ha representado a esa civilización avanzada y agredida. No respondió con violencia. Se limitó a recomendar a quien le había violentado que buscara un dromedario, como en los tiempos del Profeta.

¿Quién es el verdadero enemigo del mundo occidental?
Imran Firasat. Minuto Digital 5 Julio 2012

Han sido 7 años que trato de ayudar a los musulmanes, haciéndoles comprender el hecho de reclamaciones falsas de profecía de Mahoma y de la ideología violenta de una religión que nunca existió verdaderamente. Pero el viaje de los 7 años estaba lleno de obstáculos y el fuego que me rodeaba. Déjeme tener la oportunidad de compartir mi experiencia con usted acerca de mi sufrimiento y larga lucha contra el Islam.

Antes solía pensar que el enemigo del mundo occidental son los que siguen la escritura violenta (el Corán) creado falsamente por Mahoma, pero con el tiempo llegue a saber que el verdadero enemigo del mundo occidental y pacífico no son los musulmanes que siguen a una falsa fe como ciego, sino son aquellas personas que con mucho orgullo les llaman los occidentales, pero detrás de escena ayudan y favorecen a los musulmanes ignorando la verdad sucia y violenta del Islam.

Los enemigos de nuestra sociedad civilista no son los musulmanes. Los enemigos son los “no musulmanes” que toleran e incluso apoyan al Islam en lugar de luchar contra ello, que impiden a las personas como nosotros de luchar contra la mentira del Islam. Estos enemigos y traidores están por todas partes en el mundo occidental, en los gobiernos, en la jurisdicción, en la organización policial y sobre todo en los medios de comunicaciones. Estos enemigos cuidan para sus relaciones diplomáticas y económicas con los musulmanes más que el futuro y la seguridad de nuestras generaciones futuras.

Nosotros “no musulmanes” que han comprendido la verdad y tratan de luchar contra la ideología Islámica incompatible a la humanidad son a menudo golpeados por la corrección política, llamados racistas nazis y anti islamistas, se encuentran con la represión en el lugar de trabajo y la vida social, condenado al ostracismo por las familias y amigos, vigilado regularmente por los servicios secretos nacionales y tratados como criminales.
¿Por qué? ¿Por el hecho de que luchamos contra algo que no es cierto y es peligroso para el futuro de nuestra sociedad moderna? ¿Es el delito tan grave ayudar a los millones de personas a salir de una fe falsa y violenta? ¿Es un crimen detener una religión que da orden para matar, odiar y discriminar en el nombre de Dios? ¿Es un crimen contra la humanidad si luchamos por nuestros derechos a la libertad de expresión y salvar nuestros valores occidentales?

NO, todos estos hechos no son delitos según nuestra legislación, pero aún estamos siendo tratados peor que los yihadistas islámicos. En lugar de ser elogiado por nuestra lucha contra la injusticia, nos enfrentamos a una depresión diaria. A pesar de poner nuestras vidas en el riesgo al oponerse al Islam, nunca hemos sido respetados como nos merecemos. En lugar de el hecho de que estamos tratando de cambiar el mundo hacia una mejor dirección, siempre tenemos creados los obstáculos en nuestro camino por nuestras propias patriotas “no musulmanas” que se hacen llamar occidentales y modernos, pero debajo de la mesa estrechan las manos con los líderes musulmanes que siguen a Mahoma y trabajan para cumplir sus deseos astutos.

Por fin, como conclusión me gustaría decir que todos mis colegas blogueros y activistas que hacen un gran trabajo de exponer a un falso profeta y ayudar al mundo a comprender la verdad del Islam, son personas extra ordinariamente valientes que serán recordados en el futuro como héroes históricos. Doy mi apoyo a ellos y darles mi palabra de que pase lo que pase nunca voy a renunciar mi lucha hasta que el Islam haya sido el parte de la historia (o jala que sea cumplida este sueño en mi vida). Y quiero que todos ustedes también me den la promesa de que crearíamos una unidad indisoluble entre nosotros, que nunca puede ser roto por la opresión social, diplomática o política. Somos una familia que luchamos juntos contra el demonio del Islam. Muchas gracias.

Testimonio de Javier Urquizu, hijo de José María Urquizu, asesinado en 1980 en Durango
Nuevo vídeo de Covite recordando los crímenes de ETA sin resolver
Covite inició el mes pasado una campaña para dar a conocer los 326 atentados mortales de ETA que, cuando arrancó la iniciativa, estaban sin esclarecer. Para ello han elaborado una serie de vídeos de tres minutos para ser difundidos en redes sociales y medios digitales. El último es el testimonio de Javier Urquizu, hijo de Jose María Urquizu Coyogana, teniente coronel de Sanidad asesinado por ETA el 13 de septiembre de 1980 en Durango (Vizcaya).
Bilbao - larazon.es 5 Julio 2012

Javier Urquizu, hijo del teniente coronel del Cuerpo de Sanidad, José María Urquizu Goyogana asesinado por ETA el 13 de septiembre de 1980 en Durango (Vizcaya), considera que "queramos o no, por la propia naturaliza de los hechos, habrá vencedoresy vencidos en la lucha contra el terrorismo".

Urquizu ha ofrecido su testimonio en el tercer vídeo elaborado por el Colectivo de Victimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) en la red social Youtube, dentro de la campaña "Vídeos contra la impunidad", y que tiene como objetivo exigir el esclarecimiento de los 326 asesinatos de ETA sin resolver, y denunciar la imposición de un relato con las tesis de la banda.

En poco menos de tres minutos el hijo de José María Urquizu Goyogana asegura que lo que quieren la mayoría de las victimas es Justicia. "Justicia con mayúsculas sin sustitutivos 'light' ni descafeinados", apuntilla. Considera que justicia y derrota del terrorismo "vienen a ser lo mismo", es decir, "que los criminales paguen y respondan por lo que han hecho", especialmente cuando "un tercio de los asesinatos de ETA están sin resolver".

Para Javier Urquizu hablar de la derrota del terrorismo no es una cuestión de "revanchismo" de las víctimas del terrorismo. "Lo queramos o no, por la propia naturaleza de los hechos, habrá vencedores y vencidos en la lucha del terrorismo. La cuestión es saber --continúa-- quien será vencedor y quien vencido; quién estará en cada bando".

El hijo del teniente coronel del Cuerpo de Sanidad asesinado por ETA es de la opinión de que "es imposible un empate tal y como algunos pretenden" Urquizu continúa su relato afirmando que "al final, queramos o no, tendremos una sociedad dirigida por individuos de un tipo o del otro". En este sentido los define, por un lado, como "los que funcionan bajo el esquema mental de 'impondremos lo que queramos, os guste o no, y nada nos detendrá" que "justifican y desprecian todos lo que no son como ellos. La esencia pura del fascismo", añade, y por otro lado, "los que sabemos lo que es el respeto, comenzando por el respeto básico a la vida y que lo tienen como un factor de convivencia". "Yo, como ciudadano y como padre, y no sólo como víctima del terrorismo, tengo muy claro la sociedad que quiero para mi, para mis hijos y para todos", ha asegurado Urquizu.

Este video 'colgado' en Youtube junto al testimonio de Ana Isabel Ortigosa, esposa del policía nacional Julian Embid Luna, asesinado por ETA el 30 de mayo de 2003 en Sangüesa (Navarra); y Cristian Matías, nieto del taxista Manuel Albizu Idiáquez, asesinado por ETA el 13 de Marzo de 1976 en Getaria (Guipúzcoa) están dirigidos por Jorge Martínez Reverte por encargo de Covite.

Cataluña
Cuando Sirera criticaba al CAC por tener unas atribuciones que ‘sólo deberían tener los tribunales de justicia’

El nuevo miembro del CAC, ex líder del PP catalán, se mostró muy crítico con el organismo autonómico entre 1999 y 2007. Ninguno de los seis consejeros (hasta ahora eran diez) es periodista y cinco han sido diputados autonómicos o congresista.
Andreu Caballero www.vozbcn.com 5 Julio 2012

Loppacher y Sirera, durante la votación del Parlamento autonómico que les ha designado miembros del CAC (foto: Parlamento autonómico).

Desde este miércoles, Roger Loppacher y Daniel Sirera son nuevos miembros del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). Los votos de CiU y del PP catalán han sido suficientes para elegir a estos candidatos por delante de Salvador Alsius, propuesto conjuntamente por ICV-EUiA y ERC. Ninguno de los seis miembros del CAC (hasta ahora eran diez y se ha reducido el número) es periodista.

El Parlamento autonómico ha escogido a Loppacher nuevo presidente del CAC, en sustitución de Ramon Font, que el pasado 20 de junio anunció que renunciaba a su cargo para facilitar la elección del nuevo presidente y no interponerse en el proceso de elección. Además de Loppacher y Sirera, el CAC lo componen Carme Figueras, Esteve Orriols, Josep Pont y Elisenda Malaret.

O diputados autonómicos o congresista…
De los seis miembros del CAC, tan solo Loppacher no ha sido diputado autonómico o congresista, aunque sí ha ocupado un cargo de confianza política como es la presidencia de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Figueras ha sido diputada autonómica y Malaret, congresista, con el PSC; y Orriols y Pont, diputados autonómicos, además de ex alcaldes, con CiU. A estos hay que añadir ahora a Sirera, ex presidente del PP de Cataluña y durante quince años diputado autonómico.

El pleno del Parlamento autonómico ha escogido a los nuevos dos miembros del CAC, en votación secreta. A Loppacher, con 79 votos a favor, 21 en contra y 29 abstenciones; y a Sirera, con 77 votos a favor, 23 en contra y 28 abstenciones. Alsius, el único candidato que no era político y sí periodista, se ha quedado con 24 votos a favor, 18 en contra y 86 abstenciones. La elección del presidente se ha hecho en segunda vuelta por mayoría simple: 79 votos a favor, 20 en contra y 30 abstenciones.

Cuando Sirera criticaba al CAC
El caso más sangrante del nuevo CAC es el del ex líder popular. Sirera fue presidente del PP catalán entre 2007 y 2008, tras la salida de Josep Piqué y la llegada de Alicia Sánchez-Camacho a la dirección popular catalana. En 2010 ya sonó el nombre de Sirera como posible cuota del PP en el CAC, un rumor ahora confirmado. Su ex mujer trabaja como asesora lingüística en el CAC.

Pero la posición del ex dirigente popular es más delicada si cabe debido a que el PP ha sido, junto a Ciudadanos, un partido muy crítico no ya con la gestión que lleva a cabo el organismo autonómico sino, directamente, con la existencia del propio CAC. En 2006, Sirera era miembro del grupo del PP en el Parlamento autonómico cuando los populares llevaron la ley del CAC ante el Tribunal Constitucional.

En 2007, Sirera, siendo portavoz adjunto del PP en el Parlamento autonómico, firmó un texto en Libertad Digital en el que, cargando contra TV3, acusaba al Gobierno autonómico, entonces bajo control de José Montilla (PSC), de utilizar el CAC a su gusto. Una posición que no aclaró en la reciente comparecencia en la comisión correspondiente.

Anteriormente, en 1999, en una polémica decisión del CAC, que retiró tres licencias de radio a la cadena Cope, Sirera afirmó que la no renovación de las licencias era un atentado contra la “libertad de empresa, la libertad de expresión y la libertad de información”; y se permitió dudar del “carácter democrático y de centro” de un Gobierno autonómico, entonces bajo control de Jordi Pujol (CiU), que había cometido un “abuso de derecho” al no renovar unas licencias por criterios “políticos”.

El CAC tiene ‘atribuciones que sólo deberían tener los tribunales de justicia’
Pero Sirera también se ha posicionado sobre el CAC en su blog personal. En 2005, en un apunte, señaló que estaba ‘convencido’ que el entonces presidente del CAC, Josep Maria Carbonell (PSC), ‘al igual que el resto de miembros’ se opondrían a la nueva ley aprobada por el Parlamento autonómico que daba al CAC ‘unas atribuciones que sólo deberían tener los tribunales de justicia’. E instaba a sus miembros a la ‘insumisión’ como ‘única salida para restablecer la libertad y el pluralismo en Cataluña’. Un post que repitió casi exactamente en 2008.

Sobre estos apuntes en su blog, Sirera aseguró, tras una pregunta de Dolors Camats (ICV-EUiA), en la comisión parlamentaria que evaluó su idoneidad para el cargo, que defenderá la ley, entre otras, tanto la que regular el CAC como la de política lingüística, como “siempre he hecho en toda mi vida” y reivindicó que no fuera necesario ser periodista o del ámbito de la comunicación para ser miembro del CAC.

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Pisar el acelerador
Román Cendoya www.gaceta.es 5 Julio 2012

Los cambios en el TC han puesto en evidencia que no hay ninguna regeneración.

Mariano Rajoy ha anunciado a la ciudadanía que ahora “hay que pisar el acelerador” de las reformas. Una pésima metáfora para anunciar que los recortes y las medidas económicas impuestas por Europa, que siempre pasan por nuestras esquilmadas carteras, van a implantarse de forma inminente. Rajoy dijo que al pan le iba a llamar pan. Al vino, vino. Y a las medidas, de obligado cumplimiento, impuestas por el rescate del sistema financiero, “pisar el acelerador”. Menos mal que siempre iba a decirnos la verdad. Es absolutamente injusto que el presidente sólo pise el acelerador en las medidas económicas –que nos sangran a los ciudadanos sin rozar a los políticos– mientras que en las reformas políticas sigue sin arrancar el motor. En terrorismo la vía Nanclares. O sea, lo contrario. De la reforma de la ley del aborto nada. De las ayudas a la familia menos.

Que las pymes y autónomos paguen el IVA una vez cobrado ni mencionarlo. Así España sigue siendo un cachondeo. Entra en vigor el copago sanitario y en Cataluña cobran el euro por receta esperando que el copago se aplique a partir de octubre, cuando adapten la informática. Euskadi no lo aplica. Andalucía, con matices. Murcia, conforme a ley. ¿Es esto una nación? ¿Así es el modelo de la España del PP? Menuda forma de entender la marca España. Menuda manera de ejercitar la mayoría absoluta. Por supuesto que lo de “pisar el acelerador” para recuperar la separación de poderes no está en la hoja de ruta. El PP en el Gobierno y el PSOE en la oposición trabajan unidos para que Montesquieu siga muerto. Los cambios en el Tribunal Constitucional han puesto en evidencia que no hay ninguna regeneración y que se persevera en la degeneración. Con Rajoy en el Gobierno la peor partitocracia sigue siendo el modelo de gestión de todo el Estado. Para cambiar lo suyo no hay acelerador

Un Estado es una fórmula

Jesús Royo www.vozbcn.com  5 Julio 2012

La Vanguardia publica una encuesta en que se pregunta a los catalanes si quieren tener un sistema de financiación a la vasca, o sea por concierto o pacto fiscal. La respuesta es predecible: un 80%, que sí. Bueno, lo predecible sería el 100%: ¿cómo es posible que haya un 20% que no quieran un chollo, un caramelo, una perita en dulce? Un 20% de masoquistas es demasiado, incluso entre catalanes. Para mí, ese 20% son tontos que o bien no han entendido la pregunta o bien prefieren pagar más por lo mismo. Somos la repera.

Lo tremendo es que Artur Mas, con estas cifras, se sentirá autorizado para emprender la lucha contra el dragón, en plan San Jordi, y reclamar un trato fiscal diferenciado, de acuerdo con la balanza fiscal catalana, o sea pagar menos y cobrar más que las CCAA del sistema común. O sea, el sueño de Francesc Pujols, que repetía el cachondo de Dalí: “Llegará un día que los catalanes, cuando vayamos por el mundo, lo tendremos todo pagado”. Eso es lo justo, y además todos los catalanes lo apoyamos. O sea que o nos lo dan, o nos vamos. Aunque nos vamos a ir de todas las maneras, debe pensar Mas, pero vale la pena ir llenando las alforjas para el caso. ¿O no?

Pero aún es más tremendo que crea que tiene la más mínima posibilidad de conseguirlo. Métaselo en la cabeza, señor Mas: lo del pacto fiscal no puede ser, y además es imposible, como dijo el torero. Todas las CCAA se levantarían soliviantadas, como en Fuenteovejuna, cada una con su herida y su derecho a mejor trato. ¿O es que imagina que no hay andaluces, extremeños y manchegos quejosos de un Estado que les ha chupado la sangre, el sudor y los ahorros para concentrarlos en las regiones industriales, Euskadi y Cataluña, las regiones que precisamente ahora quieren escaparse con la bolsa llena? No juguemos a la demagogia, no abramos la caja de Pandora, o este invento de las CCAA acabará como el Viva Cartagena, de hace solo ciento veinte años. Seriedad, señores.

Naturalmente que todos pagamos diferente: ¡porque todos pagamos igual! Pagamos igual, es decir de acuerdo a una misma fórmula. Y como cada uno tenemos rentas diferentes, al aplicar la misma fórmula nos salen cantidades diferentes. Y eso es un Estado: un conjunto de gente que acuerda regirse por la misma fórmula. Dile fórmula, dile Constitución. Y la igualdad fiscal es el centro del huevo del nudo de la fórmula. Desde la Constitución americana, la francesa y la Pepa, a pagar todos por igual. No hay nadie exento: ni clases sociales (la nobleza), ni oficios (el clero), ni territorios (forales). Aquí todo el mundo pringa en proporción a su renta, y no hay ni apellidos ni credos ni leches (digo leches en el sentido castizo de razas, o sea etnias o naciones). Lo de Dios, Patria y Fueros es la expresión más acendrada de la reacción, del Estado estamental, del privilegio. O sea que el concierto a la vasca es carlismo, es Antiguo Régimen, es reacción pura y dura, es lo que debe desaparecer, y no lo que se debe copiar.

Marta Ferrusola -esposa de Jordi Pujol- decía, candorosa, que en casa hablaban de Cataluña como alguien de la familia, como la yaya o la nena: Cataluña crece, Cataluña sufre, Cataluña desea, Cataluña presume de esto, Cataluña confía en lo otro. Rozando, diría yo, la paranoia: eso es como vivir con un fantasma. Pues bien, el nacionalismo ha logrado inculcar en la sociedad esa presencia inmediata de Cataluña como algo primario, evidente y casi perceptible. Por eso el mensaje de “Cataluña paga más” es fácil de colocar. Pero es intoxicación pura: Cataluña no paga ni más ni menos, simplemente no paga, no es sujeto fiscal. Y los catalanes pagamos al Estado exactamente igual que los andaluces, extremeños o riojanos: según la misma fórmula. Y lo demás son cuentos, trilerismo y excusas de mal pagador.

Jesús Royo es catedrático de Instituto de Lengua catalana y licenciado en Filosofía

Lengua: dos libros discrepantes
Francesc de Carreras via www.vozbcn.com La Vanguardia  5 Julio 2012

La semana pasada visitó Barcelona la escritora búlgara en lengua alemana Herta Müller, premio Nobel de Literatura. El título de su conferencia era "La lengua como patria", pero matizó esta formulación al sostener que "la lengua no es una patria; en todo caso, la patria del escritor es lo que se dice en esa lengua". En efecto, lo importante es el contenido de lo que se dice, no su forma, aunque el dominio de una lengua es imprescindible, no sólo para comunicar lo que pensamos sino también para, simplemente, pensar. Recordemos el aforismo de Joseph Joubert: "Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos".

El orden gramatical es un orden mental: no sólo cuestión de estética, también de lógica, análisis riguroso y argumentación racional. De ahí la importancia de la lengua en la enseñanza: dominar una lengua es un presupuesto imprescindible para poder después entender y razonar sobre cualquier materia, algo previo a cualquier otro conocimiento. Pero vayamos a la actualidad.

Una sentencia del Tribunal Supremo ha anulado seis artículos de un decreto de la Generalitat sobre la educación infantil. Un nuevo revés judicial para el Govern catalán, el quinto en dos años y no parece que el alud de sentencias contrarias vaya a decaer dada la insistencia en sostenella y no enmendalla. El motivo no es nuevo: pretender que el catalán sea la única lengua vehicular en la escuela.

Adolfo Suárez tuvo una frase genial -que probablemente le sopló Fernando Ónega- para justificar la transición democrática: "Lo que es normal en la calle debe ser también normal en las instituciones". Pues más o menos se trata de eso: una sociedad bilingüe como la catalana debe tener instituciones bilingües, entre ellas la escuela. Sin embargo, desde 1998 la ley catalana se empeña en lo contrario: el catalán debe ser la única lengua vehicular. Antes no era así: ni en la época de la II República, ni en la Generalitat provisional, ni fue la posición de Ramon Trias Fargas, portavoz de Convergència en la Constituyente de 1978, ni en la buena ley de 1983. Por tanto, lo que ahora se considera un dogma de fe desde tiempos inmemoriales tiene fecha reciente de nacimiento.

Además, el sistema de inmersión, como así se suele llamar al modelo catalán, no es tal sistema de inmersión. Veamos. La inmersión en el aprendizaje de lenguas es un sistema bien acreditado, probablemente el mejor. Consiste en que alguien que quiera aprender una lengua desconocida pase a desarrollar toda su actividad en esa lengua con objeto de asimilarla lo mejor posible. Es un método comparable al de enseñar a nadar a un niño arrojándolo a la piscina para que espabile. A mediados de los años sesenta, la inmersión en la escuela se empezó a utilizar en Quebec, con carácter voluntario, para estudiantes anglófonos que querían aprender el francés.

Pero el modelo catalán es muy distinto. El catalán se utiliza como lengua vehicular obligatoria no sólo para aquellos que lo desconocen sino también para quienes lo tienen como lengua materna. Ambos se ven perjudicados. Para los alumnos de familias catalanohablantes porque no se les enseña bien el castellano, para los de familias castellanohablantes porque se les añade una dificultad más en el estudio de las demás asignaturas. Algunos creen que se trata de un sistema habitual en países plurilingües: no es cierto. Todos los países europeos, a excepción de Portugal, son plurilingües. Pues bien, ninguno utiliza un sistema como el catalán, somos caso único en Europa y, que yo sepa, en el mundo.

Últimamente se han publicado en Barcelona dos libros que critican abiertamente este modelo catalán. El primero, es el de Félix Ovejero, La trama estéril. Izquierda y nacionalismo, que dedica dos capítulos a esta cuestión y la trata desde el punto de vista de la teoría de la justicia y de la democracia. El otro es el de Mercè Vilarrubias, Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (Editorial Montesinos, 2012). Ambos son una muestra más de la falsedad de otro mito: que nadie discrepa en Catalunya sobre esta cuestión.

El libro de Vilarrubias está escrito desde una perspectiva nueva e interesante: desde la razón pedagógica, no la política; es decir, sólo desde la utilidad de las lenguas para la enseñanza. La autora es especialista en el aprendizaje de lenguas y catedrática de inglés en la Escuela de Idiomas de Barcelona. En su breve libro, expone de forma clara y argumentada las debilidades del sistema catalán y las ventajas del sistema bilingüe, añadiendo a ello la introducción progresiva del inglés y otras lenguas extranjeras.

Nada nuevo, por otra parte: es lo que practican las mejores escuelas privadas y concertadas de Catalunya. Vean, por ejemplo, la página web de la famosa Escola Aula, de Barcelona, donde han estudiado, por ejemplo, el president Mas y sus hijos. Curioso: el bilingüismo se exhibe como reclamo en las webs de las escuelas de élite. La Generalitat incumple las sentencias y ciertos colegios ignoran las leyes de la Generalitat. ¡Qué país!

F. DE CARRERAS. Catedrático de Derecho Constitucional en la UAB

Con nuestro dinero:  pensiones vitalicias.
www.boe.es  5 Julio 2012

Boletín Oficial del Estado Núm. 144. Sábado 16 junio de 2012. Sec. I. Pág. 43440
I. DISPOSICIONES GENERALES. COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO.
8028
Ley 10/2012, de 30 de mayo, de reforma de la Ley 7/1981, de 30 de junio, de Gobierno.
Se hace saber a todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi que el Parlamento Vasco ha aprobado la siguiente Ley 10/2012, de 30 de mayo, de reforma de la Ley 7/1981, de 30 de junio, de Gobierno.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
La resolución parlamentaria de fecha 22 de abril de 2010 relativa al estatuto del cargo público vasco contempla una serie de modificaciones, que, en lo que afecta al estatuto de las Consejeras y Consejeros y altos cargos del Gobierno Vasco, precisa de la correspondiente modificación de la Ley 7/1981 para establecer una nueva regulación del derecho a pensión vitalicia por quienes han ejercido tales funciones.
El actual contexto social y económico obliga a una reformulación de este derecho tanto respecto al futuro como respecto a la situación transitoria de quienes lo estén ya percibiendo.
Por último, el régimen jurídico del lehendakari permanece inalterado, dada su máxima consideración institucional.

Artículo único. El artículo 38 queda redactado con el siguiente texto:
1. Tendrán derecho a una pensión vitalicia las personas siguientes:
a) El lehendakari y los Consejeros que formaron parte del Gobierno Vasco desde octubre de 1936 hasta el 15 de diciembre de 1979.
b) Los lehendakaris y los Consejeros del extinguido Consejo General Vasco.
c) Los lehendakaris de los gobiernos de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

d) Las viudas o viudos, huérfanas y huérfanos y padres y madres de las personas citadas en los apartados anteriores.
2. Tendrán derecho a percibir pensión vitalicia las personas comprendidas en los apartados a) y b) del número anterior siempre que hubieran llegado a la edad legalmente prevista para ingresar en la situación de jubilación, y las comprendidas en el apartado c) requerirán, además, haber prestado al menos dos años de servicio a la Comunidad Autónoma.
3. Asimismo, tendrán derecho a percibir una pensión vitalicia las personas citadas en los apartados a), b) y c) del número 1 anterior, cualquiera que sea el tiempo de servicios prestados y aun cuando no hubieran alcanzado la edad de jubilación legalmente establecida, siempre que queden imposibilitadas física o mentalmente, sea por accidente o por riesgo específico del cargo.
4. Las cuantías de las pensiones serán las siguientes:
a) En el caso previsto en el número 2 anterior, la pensión será igual al cincuenta por ciento del sueldo anual por todos los conceptos que correspondan al cargo del beneficiario que generó el derecho.
b) En el caso previsto en el número 3 anterior, la pensión será del cien por cien del sueldo anual con que están retribuidos los mismos cargos citados en el momento de producirse la causa de imposibilidad. La misma cuantía del cien por cien tendrá la pensión de viudedad en este caso.

c) Si el fallecimiento de las personas citadas en los apartados a), b) y c) del número 1 de este artículo se produjera estando en activo, tendrán derecho a pensión por este orden: primero, las viudas o viudos; segundo, las hijas e hijos menores o mayores incapacitados. Las madres y los padres adquirirán el derecho siempre que dependieran económicamente de la hija o del hijo y no recibieran ningún otro ingreso. El mismo criterio se aplicará cuando el fallecimiento ocurriese devengando la pensión prevista en el número 2 del presente artículo.
5. Las pensiones que puedan percibirse en las situaciones previstas en los números 2 y 3 del presente artículo son incompatibles con la percepción de ingresos resultantes del ejercicio de cualquier mandato parlamentario, de la condición de miembro del Gobierno o alto cargo de la Administración pública, tanto del Estado como de la Comunidad Autónoma, o del ejercicio de cualquier otro cargo público o de libre designación, remunerado, en los territorios forales históricos o en los municipios. Cuando se produjera alguna de estas circunstancias, el afectado podrá optar por la remuneración más alta.
6. Cuando los beneficiarios de las pensiones a que se refiere el presente artículo tuvieran derecho a otra pensión con cargo a los fondos de la Seguridad Social, solo tendrán derecho a percibir con cargo a los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma la diferencia, en el caso de que la pensión de la Seguridad Social fuera de inferior cuantía.
7. Las pensiones a que se refiere el presente artículo variarán en la misma proporción que los salarios de referencia.

Disposición adicional.
A los efectos del cálculo de las pensiones a abonar con arreglo a lo previsto en el artículo 38 y en la disposición transitoria de esta ley, se tendrá en cuenta, además de las pensiones del régimen público de la Seguridad Social, cualquier otra pensión abonada con cargo a los fondos públicos.
Disposición transitoria.
1. Las pensiones que al amparo de esta ley se estuvieran abonando con anterioridad a la entrada en vigor de esta reforma, salvo en el caso de las personas incluidas en el apartado 1 del artículo 38, tendrán la cuantía que resulte de la diferencia entre la pensión que en cada caso se esté percibiendo en el régimen público de la Seguridad Social y la cuantía máxima prevista en dicho régimen público.
2. Asimismo, las personas que a la entrada en vigor de la presente ley hayan cumplido 60 años y hayan ocupado el cargo de consejero o consejera durante al menos dos años tendrán derecho, cuando lleguen a la edad legalmente prevista para ingresar en la situación de jubilación, a percibir una pensión vitalicia complementaria de la pensión por jubilación que les pudiera corresponder.
La cuantía de dicha pensión será la que resulte de la diferencia entre la pensión que perciban del régimen público de la Seguridad Social y la cuantía máxima prevista en dicho régimen público.
En relación con las personas citadas en este apartado, esta pensión se extenderá a sus familiares previstos en el artículo 38.1.d, en las condiciones señaladas en el artículo 38.4.c.
Disposición final primera. Facultades de aplicación y desarrollo.
Se autoriza al Gobierno para dictar cuantas disposiciones sean necesarias para la aplicación y desarrollo de la presente ley.

Disposición final segunda. Entrada en vigor.
La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco.
Por consiguiente, ordeno a todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi, particulares y autoridades, que la guarden y hagan guardarla.
Vitoria-Gasteiz, 4 de junio de 2012.–El Lehendakari, Francisco Javier López Álvarez.
(Publicada en el «Boletín Oficial del País Vasco» número 111, de 7 de junio de 2012)

El CAC renueva sus miembros y ¡ninguno es periodista!
El PP catalán coloca a su ex presidente Daniel Sirera en el CAC
CiU y 'populares' se reparten los dos nuevos miembros, que además votaron juntos para nombrar a Loppacher (de CiU) nuevo presidente
Daniel Tercero, Periodista Digital  5 Julio 2012

El Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) renovó este miércoles --4 de julio de 2012-- a dos de sus consejeros. Desde este momento, Roger Loppacher y Daniel Sirera son miembros del CAC según votación del Parlament.

Los votos de CiU y el PP catalán fueron suficientes para que los dos aspirantes de estas formaciones hayan pasado el corte de la Cámara autonómica. A partir de ahora, el CAC no tiene a ningún periodista como miembro del consejo. Salvador Alsius, a propuesta conjunta de ICV-EUiA y ERC, no obtuvo el respaldo suficiente.

El pleno que escogió a los dos nuevos miembros necesitó de cuatro votaciones. Dos para escoger a los nuevos consejeros y otras dos para elegir al presidente, ya que este debe ser escogido por una mayoría de dos terceras partes de los diputados autonómicos y el elegido necesitó de la segunda vuelta, a mayoría simple.

Loppacher obtuvo 79 votos a favor, 21 en contra y 29 abstenciones. Pese a que el voto fue secreto, CiU y PP votaron a favor, el PSC se abstuvo y el resto de formaciones votaron en contra. Sirera, por su parte, recibió 77 votos a favor, 23 en contra y 28 abstenciones. El tercer candidato, el único periodista, Alsius, se quedó en los 24 votos a favor, 18 en contra y 86 abstenciones.

Una vez escogidos los nuevos miembros del CAC, el Parlament ha elegido al presidente. Loppacher, candidato de CiU, recibió el respaldo de la Cámara autonómica en segunda vuelta: 79 votos a favor, 20 en contra y 30 abstenciones.

SUSTITUTO DE RAMON FONT
De esta manera, Loppacher sustituye a Ramon Font, que el pasado 20 de junio de 2012 renunció al cargo de presidente del CAC para facilitar la elección del nuevo máximo responsable del organismo autonómico que controla lo que se publica en los medios de comunicación en Cataluña --El presidente del CAC renuncia--.

El CAC redujo el número de miembros del consejo de 10 a 6. Además de Loppacher y Sirera, continúan como miembros del CAC Carme Figueras, Esteve Orriols, Josep Pont y Elisenda Malaret. De esta manera, el órgano autonómico de control de los medios de comunicación queda renovado y constituido por políticos o simpatizantes pero no por personas del sector de la comunicación.

Sirera es el ex presidente del PP catalán (hasta 2008), anterior a Alicia Sánchez-Camacho, y actualmente no ocupaba ningún cargo ni en el partido ni como cuota de los populares en organismos autonómicos. El nombre de Sirera ya sonaba como representante popular desde 2010 cuando confirmó que no repetiría como diputado autonómico.

Además, Figueras (PSC), Malaret (PSC) Orriols (CiU) y Pont (CiU) fueron diputados autonómicos. Solo Loppacher conoce algo el mundo de la comunicación, sin ser periodista, pues fue presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), organismo del que dependen TV3 y Catalunya Ràdio.

POLITIZACIÓN... CUANDO SE PIERDE EL CONTROL
Durante el debate parlamentario se puso de manifiesto los dos bloques que defendieron posiciones bien diferentes en el tema del CAC. De un lado, nacionalistas y populares, aceptando con normalidad que los candidatos eran a propuesta suya y que era el reflejo de lo que la ciudadanía había votado en las pasadas elecciones autonómicas.

En frente, PSC, ICV-EUiA, ERC, Ciudadanos y Solidaritat que, en general, lamentaron la politización que del ente estaban haciendo CiU y PP. Una crítica que, curiosamente, no hicieron cuando el tripartito controlaba el Parlament. Para Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, CiU y PP se "repartieron los cromos" del CAC.

Finalmente, el Sindicato de Periodistas de Cataluña emitió una nota protestando por la "contrarreforma", tal y como califican la nueva composición legal del CAC.

Así, el sindicato aseguró que tanto CiU como PP "sin disimular ni guardar las formas" presentaron a dos candidatos que dejaron fuera al único candidato "con un perfil realmente profesional e independiente". Y acusaron a los nacionalistas de llevar a cabo prácticas "retrógradas" y contrarias a la independencia de los medios de comunicación públicos.

Entrevista Periodista Digital / Presidente de Ciutadans
Albert Rivera: "Mas y Sánchez Camacho me recuerdan al 'dúo Pimpinela', se pelean, pero luego acaban juntos como hermanos"
"Bankia y Caixa Catalunya son los mayores agujeros de nuestra economía"
J.F. Lamata. Periodista Digital  5 Julio 2012

En una entrevista para Periodista Digital, el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, ha analizado la situación actual entre el Gobierno central y la generalitat de Catalunya, que se lanzar duros ataques (CiU acaba de anunciar que demandará al Gobierno del PP por su 'Ley del Comercio'), pero en las votaciones parlamentarias se apoyan mutuamente.

"Hay un pacto entre el Partido Popular y CiU, que es conocido, hay que recordar a los ciudadanos que no lo sepan o no lo conozcan que en Cataluña los dos últimos presupuestos, presupuestos con embajadas catalanas, presupuestos con política lingüística de 160 millones de euros, presupuestos con 6 canales de televisión pública deficitarios en plena crisis, con consejos comarcales… En fin, los presupuestos nacionalistas de toda la vida de Cataluña tienen el visto bueno del PP, de la señora Sánchez Camacho, entonces son sus socios".

"Lo que sorprende no es que los nacionalistas se salten a la torera las sentencias del Supremo o las sentencias del Constitucional, lo que sorprende es que tengan el apoyo del Gobierno de España, y del partido que gobierna España. Por tanto, a mí me parece que aquí hay mucho teatro".

"Se produce una escena en el Parlamento catalán, que ya se ha bautizado, de alguna manera, como "Pimpinela", es aquella escena en la que salen a escena la señora Camacho y el señor Mas se pelean públicamente, pero cuando acaba la escena todo el mundo sabe que son hermanos. Yo creo que es un poco lo que pasa en el Parlamento de Cataluña y lo que pasa también en el Gobierno de España, que hay ese pacto de no agresión: amenazas, palabras… pero luego la realidad es que pactan, se reparten las sillas".

"No hay que olvidar que las cuatro diputaciones catalanas son gobernadas hoy por un pacto que le quita la minoría a los socialistas para que PP y Convergencia se repartiesen los cargos, los puestos, los medios de comunicación… En fin, la partitocracia, ha habido una alternancia, pero no una alternativa".

COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN
En estos momentos en el Parlamento de Catalunya hay una comisión de investigación para analizar la situación de las cajas de ahorro.

"Desde Ciudadanos, hemos conseguido una cosa, yo creo difícil de conseguir, es un partido pequeño, nuevo, limpio y libre, y es que haya propuesto una comisión de investigación y hayamos forzado que otros partidos se han sumado, partidos también más minoritarios, digamos, que son Iniciativa, que es de Izquierda Unida; Esquerra Republicana o Solidaritat se han sumado y hemos podido ser un grupo suficiente para ponerla en marcha. Pero ¿qué pasa? que Partido Popular, Partido Socialista y Convergencia no querían que se pusiera en marcha. Se ha puesto en marcha porque el reglamento lo permite"




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