AGLI Recortes de Prensa   Viernes 3 Agosto 2012

Ni Draghi ni el BCE tienen la culpa
EDITORIAL Libertad Digital 3 Agosto 2012

Difícil considerar que la intervención de Mario Draghi en el mediodía de este jueves ha sido, al menos en el corto plazo, buena para España: tan sólo unos pocos minutos después de que el presidente del Banco Central Europeo terminase de hablar las bolsas, especialmente la española y la italiana, cambiaban de signo y se desplomaban. Mientras, las primas de riesgo de ambos países iniciaban una escalada que ha llevado a la nuestra a coquetear con los 600 puntos y a la del país transalpino a superar los 500.

Sin embargo, mal haríamos en considerar que han sido las palabras del responsable del BCE las que nos han hundido, o que es su inacción la que está llevando a España al borde de un rescate que cada semana parece más inevitable. Nada más lejos de la realidad: estamos allí donde nos han llevado nuestros propios desequilibrios, nuestro despilfarro, la nefasta gestión económica de los últimos años y también el tamaño y la organización de un Estado que es obvio que los españoles no nos podemos permitir.

La prueba de ello es que las palabras de Draghi de este jueves nos han llevado allí donde estábamos hace sólo unos días... antes de que hablara, en un sentido más o menos opuesto al de hoy, el propio Draghi.

Pero lo importante no son los vaivenes ocasionales que puedan tener unos mercados evidentemente nerviosos, preocupados y desconfiados, lo sustancial es que desde finales de mayo ese indicador supera recurrentemente los niveles en los que no hace tanto dábamos por hecho el rescate.

Es decir, que los mercados y la prima no reflejan sino la realidad de una situación que, por mucho que nos duela, no van a solucionar las palabras de Draghi, Merkel o el propio Rajoy: que España es un país con un gasto público desbocado que el Gobierno no logra frenar, que es incapaz de cumplir con sus compromisos, que tiene muy difícil financiarse y, para colmo, con una estructura administrativa que no invita al optimismo.

En este sentido, el espectáculo ofrecido durante esta semana por algunas comunidades autónomas, especialmente Cataluña y Andalucía, ha sido letal: toda Europa y todos los analistas han podido contemplar como, en lugar de hacer un frente común por el ahorro, políticos de distinto signo se tiraban los trastos a la cabeza para poder seguir gastando a todo tren.

Es cierto que el BCE podría ayudar a España e Italia, pero en el mejor de los casos la intervención de la entidad emisora sólo servirá, a un precio muy elevado y lanzando un mensaje muy negativo, para comprar algo de tiempo a unos gobiernos que son los que, tal y como ha recalcado el propio Draghi, tienen que hacer los deberes. Y todo a costa de una Alemania que, claro, no quiere.

En definitiva, mientras el Gobierno del PP, los de las distintas comunidades e incluso el PSOE no sean conscientes de que la única salida a la crisis pasa por una radical y por momentos dolorosa reconversión de nuestro modelo de estado, así como por repensar nuestro Estado del Bienestar, seguiremos al albur de gestos o declaraciones que acelerarán o frenarán nuestros pasos, pero que no cambiarán el rumbo que nos lleva al precipicio.

Rajoy y el BCE
Intervenidos
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 3 Agosto 2012

Los gobernadores de bancos centrales tienen un lenguaje propio. Como los cronistas taurinos, pero sin el asomo de la belleza de su lenguaje. Mario Draghi ha cuidado especialmente sus palabras para que los periodistas especializados las descodifiquen y se las sirvan a los lectores con titulares más comprensibles. El titular que me merece la rueda de prensa del italiano ya lo han leído: Mariano Rajoy ya puede decir adiós a su torpe pretensión de querer salir de la crisis sin poner boca abajo el sistema político y económico español. El mercado no se cree la poda cosmética del Estado. El presunto control de las autonomías empieza a hacer aguas. España se ha convertido en una gran amenaza para el mantenimiento del euro. Y "el euro es irreversible". Nos lo ha dicho el propio Draghi.

Mariano Rajoy ha alcanzado en Europa las cotas de prestigio y credibilidad de Silvio Berlusconi. José Luis Rodríguez Zapatero acabó comprobando que negar la crisis y hablar de confianza no podía cambiar la realidad; una realidad que él aseguró con sus decisiones. Mariano Rajoy está empezando a darse cuenta de que repetir mil veces que controlará el desfase fiscal español tampoco es suficiente. Todos se han dado cuenta de que Rajoy es un cobarde y que no se atreve a reformar de verdad el Estado.

Por eso Christine Lagarde ha dicho que España ya no tiene que hacer nada más. Porque no puede hacer ya nada más que convenza a los mercados, o al menos Rajoy no está dispuesto. Y por eso Mario Draghi condiciona la compra de bonos, el maná que esperaba nuestro Presidente para mantener el régimen español, a que nuestro gobierno entregue formalmente su soberanía a Europa.

Fuera ya nos ven como un país intervenido. Aquí deberíamos asumirlo cuanto antes.

A los pies de los caballos
Miguel A. Bernal La Razón 3 Agosto 2012

Como usted ya sabe, el BCE ha mantenido sus tipos. Era una noticia esperada. Los tipos han descendido recientemente y están muy bajos. A usted, especialmente si está endeudado, difícilmente le afectará la noticia. Las cláusulas «suelo» en los préstamos, es decir, tipos mínimos a aplicar, no le permiten beneficiarse de caídas adicionales. El BCE debe normalizar el mercado de crédito, el interbancario. De momento, no lo ha conseguido, esperemos que la futura unión bancaria en torno al BCE ya en marcha permita que el crédito, el dinero, circule. La circulación del dinero es el mayor problema actual, lo que todo el mundo conoce como falta de crédito, y la medida de no retribuir el dinero que los bancos depositan en el BCE no ha aliviado el problema. Seguimos sin concesión de crédito, y eso nos estrangula.

Luego lo peor. Mario Draghi, presidente del BCE, había creado una gran expectación después de sus palabras. La decepción ha sido brutal, el desplome de la bolsa y la elevación de la prima de riesgo avalan mis palabras. Sin tecnicismos, España se ve abocada probablemente antes o durante octubre a pedir la ayuda financiera. Ayuda financiera es pedir la intervención, es decir, dejamos en manos del BCE, el FMI y la CE nuestras cuentas. La actual ayuda, hasta 100.000 millones, es sólo la primera parte de la intervención. La segunda, que yo adjetivo como dura, está por llegar. Me atrevería a asegurar, espero equivocarme, que nos queda una nueva «vuelta de tuerca»: nuevos recortes, más impuestos, reestructuración del incompetente estado de las autonomías y bajada o reestructuración de las pensiones. Claro que, como Draghi dice, el euro es irreversible, el escenario de salirse del euro es el abismo, las consecuencias nefastas. La desconfianza alemana hacia lo español es total después del desbarajuste bancario y de las comunidades.

España se desploma
Rafael García Rico Estrella Digital 3 Agosto 2012

España se desploma. No es un juego de palabras, es un hecho objetivo. La prima se vuelve a ir por las nubes, la Bolsa baja a los infiernos. Draghi traicionó las expectativas, y los inversores provocaron la mayor caída de la Bolsa. El diferencial con Alemania – la prima de riesgo de nuestra deuda- se dispara a los seiscientos puntos.

La verdad es que los puntos son de carácter relativo, los intereses son espeluznantes, y son de carácter objetivo. Con cuatrocientos puntos cambiamos la Constitución. Con casi setecientos habló Draghi. Con la nueva intervención el índice pivota de nuevo por cifras que hace unos meses hubiéramos considerado insoportables.

Rajoy resiste. Lo hace esquivando la artillería mediática. En España los medios no son libres, pertenecen a las capillas que los gestionan. Las preguntas incomodas tienen un recorrido relativo; los propagandistas ocultarán la situación como han ocultado los datos de la EPA.

Pero la verdad es la que es, la diga Agamenon o la publique su porquero. Y la verdad es que Rajoy multiplica su silencio. Quizá hable hoy tras el consejo de Ministros. Vendrá una nueva cascada de eufemismos.

En el laboratorio de los argumentarios están fabricando un nuevo lenguaje, la antesala de otro idioma. Uno complejo, disruptivo, que no entendamos. Van a deconstruir el español no por la vía autonómica como algunos temen, lo harán por la vía económica. El asunto es eludir tres palabras clave: rescate, condicionalidad, intervención.

El rescate es el reconocimiento del descontrol y la falta de mecanismos de solvencia propia para resolverlo; la condicionalidad es la pérdida definitiva de soberanía, la intervención es la síntesis de ambas cosas: un país sometido al dictado de funcionarios de la troika, de bancos europeos, de gobiernos de otros países. ¿Era esto la construcción europea? Preguntemos a los griegos.

A estas alturas, uno teme, además del engaño del lenguaje, el fortalecimiento de la evidencia del fracaso: fracaso europeo, fracaso español fracaso del gobierno, fracaso de la oposición.

España se desploma: los partidos del turno la empujan hacia el suelo.

Y los símbolos no ayudan a mejorar la idea que debemos tener de nuestro futuro. El Rey se da de bruces contra el suelo; la bandera de España más grande, el símbolo grandioso del patriotismo se cae a los pies del mástil. Menos mal que siempre podemos decir que España cuando hace aguas se lleva una medalla.

Menudo verano

Monti y Rajoy: dos hombres y un destino (el rescate)
José Antonio Zarzalejos. EC

Desconcertados, sorprendidos y eufemísticos, Monti y Rajoy comparecieron ayer en la Moncloa hora y media después de que Mario Draghi hiciese que el mercado bursátil se desfondase (-5,16%) y la prima de riesgo se disparase (594 puntos básicos). Cuando ambos mandatarios suponían que el BCE apostaría por un programa de compras en el mercado secundario de deuda soberana de ambos países y, además, dotaría de ficha bancaria tanto al fondo temporal de rescate como al MEDE que entrará en vigor el mes que viene, Draghi envió un mensaje que, entre líneas, resultaba demoledoramente claro: si quieren que los dos fondos sucesivos de rescate europeo adquieran deuda de ambos Estados, sus gobiernos han de solicitarlo y someterse, de inmediato, a una fuerte condicionalidad. O sea, deben pedir ser rescatados. De lo contrario, ni el BCE -disciplinado por el Bundesbank- ni cualquier otra instancia, van a relajar la tensión sobre la financiación de Italia y España. Y como muestra un botón: ayer la subasta de deuda española registró una buena demanda pero se colocó a tipos de interés no conocidos desde 1996. Concretamente, el bono español a diez años superó el 6,7% de interés. Insoportable.

El recado que remitió Draghi, y a través de él Alemania, resultó, aunque sorprendente para Mario & Mariano, muy claro y previsible: sólo moveremos ficha si sus economías se someten al estricto control de nuestros hombres de negro. Las cosas claras y el chocolate espeso. Antes o después, con la Bolsa en mínimos y la prima por las nubes, Rajoy deberá tomar una grave decisión: solicitar (o no) que el fondo temporal compre deuda española sometiendo al Tesoro español a una condicionalidad férrea, o arruinar el futuro del país que deberá financiarse a precios que nos llevarían a una segura bancarrota. La espera de Rajoy, que acogía cordialmente a Monti para comentar juntos una declaración tranquilizadora del BCE, ha venido acompañada del extraordinario interés de los Estados Unidos -a través de su larga mano, el FMI- empeñado en que los mercados emitan en Europa buenas vibraciones y que éstas llegasen a Wall Street y causasen mella en la opinión pública norteamericana que debe elegir o reelegir a su presidente el próximo mes de noviembre. Ni por esas. El norte y centro europeo le ha notificado al sur que el “euro es irreversible” y que el club tiene unas reglas estrictas y ni España ni Italia las cumplen, de modo que o se acogen al protectorado del rescate o seguirán sometidas al dictado implacable de los mercados.

Admitamos que parte del problema estriba en la insuficiencia de la estructura política e institucional de la Unión Europea. Pero no reclamamos a los demás lo que no tenemos en nuestra casa. El espectáculo de disenso entre la Administración General del Estado y la de dos comunidades que suman más de 25% del PIB nacional, ha sido de una excentricidad chirriante que ha venido a confirmar a nuestros socios que nuestra crisis económica no es separable de la política y que no hay forma de arreglar aquella sino se acomete también ésta. Los gobiernos de Cataluña y Andalucía se han comportado irresponsablemente sin que les exculpe la aversión de Rajoy y su Gobierno -y de Montoro en particular- por el ejercicio perspicaz de la política (“Gobernar es pactar y pactar no es ceder”, escribió Gustavo le Bon). Si en España el desaguisado autonómico es el punto débil por el que se escapan las mejores energías del país, en Italia el factor Berlusconi aterra en Berlín, además de la enorme descompensación entre el norte y el sur.

Hoy Rajoy va a comparecer ante los medios. De nuevo se disparan las expectativas. Podría ser su última oportunidad para armar un discurso político, transmitir una brizna de confianza y hacer que los españoles oteemos un horizonte de certidumbres. Ayer, tanto él como Monti, aparecieron perplejos y elusivos, abocados a un rescate reclamado por el gran ventrílocuo de Alemania que es Draghi. Rajoy debe decir qué va a hacer y cómo y cuándo lo hará. Ya no es tiempo de circunloquios, ni de patadas a seguir, ni momento para posponer decisiones. La cuestión que se plantea no es otra que ésta: ¿Va a pedir el Gobierno el rescate? En otras palabras -menos directas pero de igual significado- ¿va a solicitar el Ejecutivo español que el fondo de rescate compre deuda española sometiéndose a la condicionalidad que se nos imponga o hemos de seguir con la sangría del servicio a la deuda soberana a golpe de interés usurario?, ¿tiene el Gobierno una alternativa diferente, intermedia que no trabe al Estado y le maniate por la UE? Cualquier otra digresión sobre este argumento central es, a estas alturas, un flatus vocis. Se necesitan ya respuestas concluyentes.

Imperios y disoluciones
José María Marco La Razón 3 Agosto 2012

La rebelión de los gobiernos de Cataluña y Andalucía, bien aireada por la Prensa extranjera, contribuye a explicar bastantes cosas de las que nos están pasando. Un dato interesante es que, de los dos gobiernos autonómicos que se niegan a aplicar la disciplina presupuestaria, uno es nacionalista y el otro socialista. Si el PP hubiera ganado las elecciones andaluzas, la situación sería distinta, y quizás nos conduciría a una conclusión errónea. Es más ajustado a la verdad decir que el Partido Socialista, que es uno de los dos partidos nacionales de gobierno, comparte con los nacionalistas la idea de que la nación española puede ser objeto de negociación y no merece una estrategia de consenso. Charles Hill es un diplomático y profesor en la Universidad de Yale que conoce bien algunas grandes tendencias políticas del mundo actual. En una entrevista reciente, declaraba que asistimos al resurgir de grandes naciones, como India, China, Rusia o Turquía (también podría ser España…), que organizan grandes esferas de influencia: en términos clásicos, estaríamos volviendo a un escenario imperial, donde algunas grandes potencias se disputarán la hegemonía.

Estados Unidos ha sido un «imperio» sin ambiciones territoriales que se ha esforzado desde la Segunda Guerra Mundial por garantizar el cumplimiento de ciertas reglas –los derechos humanos– que a su vez han animado la prosperidad y, en general, la vida civilizada y la libertad. Habrá que ver hasta qué punto el afán de seguir aplicando esos derechos, de una nueva forma, le lleva a abdicar de su ambición, como está ocurriendo ahora. La Unión Europea presenta un caso distinto. Los europeos nos embarcamos hace cincuenta años en un experimento que llevaba a la pérdida de soberanía de las naciones y a la creación de una gran potencia económica y política. Por ahora seguimos en mitad del camino. La crisis actual es, en parte, consecuencia de no tener claro el modelo final y de andar preguntándonos si debemos seguir avanzando en la integración o concebirla de otra manera.

En España estamos en una situación especial. La disolución de la nación se ha hecho por arriba, hacia la Unión Europea, pero también hacia abajo. Así, se ha creado un sistema autonómico que alienta la desconfianza hacia la nación, considerada algo postizo y retrógrado, y una idea del Estado –del Estado español– que hace de él un simple almacén de bienes mostrencos a disposición de quien quiera pillarlos. En este punto los socialistas han coincidido, y siguen coincidiendo, con los nacionalistas. Si el resto de los europeos confían poco en ellos mismos, menos aún confiarán en quienes están, como estamos los españoles, en medio no ya de uno sino de dos procesos de disolución.

Un problema llamado Rajoy
Pablo Sebastián www.republica.com 3 Agosto 2012

España no se merece un presidente como Mariano Rajoy. Esa es la conclusión que se obtiene de la impresentable actitud del jefe del Gobierno español, por sus mentiras y su negativa a aclarar la posición de España ante las últimas y decepcionantes decisiones del Banco Central Europeo sobre la crisis de la deuda que sufren España e Italia.

Decisiones anunciadas ayer por Mario Draghi -e impuestas por Alemania- que condicionan cualquier ayuda del BCE -y nunca antes de varias semanas o meses- a la previa petición del rescate de la deuda pública de España e Italia ante los fondos de la UE. Una condición previa que aplaza en el tiempo todas las ayudas y que ha sido acogida por los mercados con el hundimiento de la Bolsa española (-5,1 %), el regreso de la prima de riesgo a 600 puntos y el aumento del interés de los bonos a 10 años de España hasta el 7,2 %. Pues bien, todo esto que es pésimo para España le ha parecido estupendo a Rajoy, quien calificó de “positivas” las decisiones del BCE. Las mismas que el líder de la Oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, tildó -esta vez con acierto- de “patada del BCE al euro en el culo de España e Italia”. Y dice Rajoy que se felicita porque Draghi ha dicho que “el euro es irreversible”, lo que puede ser cierto, pero ello no impide pensar que la presencia de España en el euro sea también “irreversible”.

La actitud de Rajoy es todavía mas inquietante cuando afirma que el “no se va a mover de donde está” -regreso a su “tancredismo” proverbial-, lo que podría significar que España se negará a pedir el rescate de su deuda a los fondos MEDE de la UE, lo que nos llevaría a la quiebra del Estado, o al regreso de la peseta. Y si a ello añadimos su actitud irrespetuosa durante la rueda de prensa que compartió con Monti en Madrid, negándose a responder a la pregunta, reiterada, de si piensa pedir el rescate a los fondos de la UE y exhibiendo por enésima vez sus monsergas de “no se puede gastar mas de lo que se ingresa”, veremos que España tiene entre sus muchos problemas y uno llamado Rajoy.

Bastó ver la democrática y transparente declaración de Monti en Madrid, reconociendo que su país no descarta el pedir el rescate -limitado y no del Estado como en el caso de Grecia- a los fondos de la UE y que evaluará la situación antes de hacerlo, para poder entender la enorme distancia que existe entre los dos gobernantes de Italia y España. Y para apreciar tanto el desprecio a la verdad y a la democracia (siempre huyendo de la prensa y del Parlamento) de Rajoy, que sigue escondido en Moncloa desde finales de junio, mientras Monti hace el trabajo de los dos en la UE. Además de la incompetencia de Rajoy para gobernar, como lo demostró en la crisis de Bankia y del sistema financiero. Lo que nos coloca en el disparadero y camino del desastre nacional si este presidente del Gobierno español no cambia radicalmente su actitud, de ministros y sus maneras de gobernar.

En realidad a Rajoy lo que le hubiera gustado hacer ayer (tal y como hizo en otras ocasiones) era un comunicado sobre el BCE y no aparecer ante los medios, pero la presencia de Mario Monti en Madrid le obligó a salir en una rueda de prensa donde apenas se permitieron cuatro preguntas. Mas que suficientes para que Rajoy hiciera alarde sus maneras y del desconcierto que le ha producido la decisión del BCE -se esperaban otra cosa-, de ahí su pretendido y absurdo optimismo hasta que los mercados, a los que pretendía engañar como a los españoles, le han devuelto a la cruda realidad.

¿Qué puede pasar ahora? Pues si España no quiere entrar en la vía de la quiebra del Estado y del rescate total a la Griega, o iniciar el regreso a la peseta, la única salida es que Rajoy pida cuando antes el rescate “limitado” de la deuda española a los fondos de la UE tal y como recomienda Draghi desde el BCE. Un procedimiento que lleva tiempo por la necesaria redacción de las condiciones y plazos del rescate, salvo que en el caso español se amplíe el MoU existente para el rescate de la banca española. Como tiempo va a necesitar también el BCE para implementar sus extrañas medidas de ayuda, que Draghi calificó de “no convencionales”, y que solo se pondrán en marcha para completar la de los fondos de la UE, una vez que Madrid y Roma pidan el rescate, y si finalmente las aprueba el Eurogrupo de la UE, donde Alemania tiene mucho que decir.

En cuanto a la situación política interna de España e Italia hay que subrayar que a Monti le preguntaron si dimitiría en el caso de que Italia pidiera el rescate de su deuda pública a la UE, a lo que el político italiano respondió que pretende agotar la legislatura. Que a buen seguro es lo que también pretende Rajoy desde su vigente mayoría absoluta, posición mas sólida que la del italiano. Pero ni en un caso ni en el otro nadie puede asegurar que, si las cosas van por donde van, las legislaturas de España e Italia acaben antes de lo previsto, cosa que nadie debería de descartar porque esa situación no es, como diría Draghi, “irreversible”. Como tampoco se debe descartar que España busque “un Monti” para salir de este atolladero si Rajoy sigue actuando desde esa autocracia infantil y soberbia que practica con tanta naturalidad y con pleno desprecio a los españoles, a la democracia y a la verdad.

Soraya Rodríguez
Golpe de Estado constitucional
Emilio Campmany Libertad Digital 3 Agosto 2012

Soraya Rodríguez se ha revelado como una gran constitucionalista, una jurista de raro genio. Dice la diputada que el PP, al amenazar con recurrir al artículo 155 de la Constitución, ése que permite al Gobierno meter a las Comunidades Autónomas en cintura, pretende dar un golpe constitucional. Es decir, lo que Rajoy se propone es dar un golpe, se supone que de Estado, por la vía de aplicar la Constitución. Es lo que Soraya llama golpe constitucional. ¿Y es eso posible? Posibilísimo.

Naturalmente, para poder dar un golpe de Estado mediante la aplicación inclemente de la Constitución es necesario que ésta haya dejado de estar vigente, al menos en la parte cuya aplicación se pretende. Y eso es lo que ha ocurrido en España: determinados artículos de nuestra Carta Magna ya no están en vigor a consecuencia de la aprobación de otras leyes que, aun contrarias a la Constitución, al estar vigentes, ser de obligado cumplimiento y no haber sido declaradas inconstitucionales, la han modificado de facto.

Así que nuestra ley de leyes ya no es la Constitución de 1978, sino que está integrada por algunos artículos de ella, pero no todos, determinadas leyes y normas que la han modificado, los estatutos de autonomía y, sobre todo, una serie de costumbres, de normas no escritas, que nuestros políticos han ido haciendo suyas, y nuestras, desde que entró en vigor.

La conclusión paradójica a la que conduce esta realidad es que algunos artículos de la Constitución podrían ser inconstitucionales. Y eso es lo que viene a decir la portavoz socialista en un relámpago de genialidad: que el artículo 155 de la Constitución Española es inconstitucional y el Gobierno no puede recurrir a él sin estar dando, de hacerlo, un golpe de Estado. Es así porque las Comunidades Autónomas han alcanzado tal grado de soberanía, amparadas por sus estatutos y leyes y la inactividad de los sucesivos gobiernos de la nación, que hoy día no pueden ser intervenidas sin que el intentarlo no implique de alguna forma un golpe de Estado.

A esta situación no se ha llegado porque sí. Ha ocurrido porque se ha permitido a Cataluña y al País Vasco ‘ciscarse’ en la Constitución en sucesivas ocasiones. Y el resto de Comunidades, por no ser menos y en base al principio constitucional conocido como café para todos, han hecho en mayor o menor medida lo mismo. Y la prueba de que las cosas son así la tienen en que, a pesar de todo lo que dice la Constitución, en Cataluña no es posible estudiar en castellano desde hace lustros y, no obstante varias sentencias del Tribunal Supremo, a ningún gobierno de la nación, socialista o popular, se le ha pasado por la cabeza intervenir.

Diga usted que sí, doña Soraya, en la España de hoy aplicar algunos artículos de la Constitución es inconstitucional e implica dar un golpe de Estado. Sólo falta que también lo diga el Tribunal Constitucional. Al tiempo.

Cuando va mal, va mal
arcadi espada (via www.vozbcn.com) El Mundo  3 Agosto 2012

AHORA imagine el agostado lector que una vez solicitado el préstamo y concedido España le dijera a Europa que acepta su dinero, pero no sus condiciones. ¡Gallarda España! Exactamente eso es lo que pretende decirle ahora la región catalana al Estado: págame las deudas y dame plena libertad para seguir contrayéndolas. Se trata, obviamente, del último capítulo de la alienación nacionalista, de ese vivir fuera del mundo, maceradamente ensimismado, que ha caracterizado su práctica política. Y define su fracaso fundamental: durante más de treinta años Cataluña se ha obsesionado en llegar a ser algo distinto a España. Pero por desgracia para sus intereses Cataluña es hoy mucho menos distinta de España de lo que lo fue en el alba nacionalista decimonónica. Ni en sus virtudes ni en sus calamidades. El hecho diferencial catalán no va más allá de la expansión vigorosamente subvencionada de una de las dos lenguas de sus ciudadanos, y de los domingos libres de los tenderos. Esto ha sido todo. Ni en la educación ni en la salud ni en su cohesión social ni en el sometimiento de su economía al sector público; ni en sus aeropuertos y estaciones desoladas ni en la corrupción de sus políticos ni en la protección del medio ni en sus cajas caciquiles, Cataluña es distinta. Hoy comparte con el resto de España graves problemas económicos. Y para desesperación del nacionalismo delirante (cada vez más un pleonasmo) la venerable sentencia sigue más activa y verificable que nunca: «Cuando España va bien Cataluña va bien», con todos sus viceversas.

El nacionalismo catalán se enfrenta a una evidencia desalentadora. Ha acumulado deudas que solo puede pagar Europa. Pero Europa no la reconoce ni siquiera como deudor. Los préstamos europeos irán al Estado español y él decidirá. Los ilusionados días de la Europa de las regiones, de la voz catalana en Europa, acabaron sin empezar apenas. Las cosas se han puesto definitivamente serias. Se comprende que en esta circunstancia el nacionalismo catalán acentúe su gesticulación, sus pactos fiscales, sus patéticas amenazas de reescribir la Historia, mientras niega dinero a sus viejos y a sus minusválidos. Una gesticulación, por supuesto, con una sola mano, como es ley en el autoerotismo, máxime si la otra es la mano de pedir.

Se trata de un momento decisivo para los nacionalistas catalanes. Amenazados por la ruina y la irrelevancia tienen que mantener prietas las filas y tratar de convencer a sus fieles de que el nacionalismo es algo más que un capricho burgués en tiempos de derroche.

Convivencia Cívica Catalana se opone al insolidario e inconstitucional "pacto fiscal" de Artur Mas
Convivencia Cívica Catalana 3 Agosto 2012

Estimados amigos,

Como sabéis por los medios de comunicación, Artur Mas, presidente del gobierno autonómico catalán, acaba de presentar una propuesta de “pacto fiscal” en el parlamento autonómico. CiU cree haber encontrado un filón electoral con su victimismo económico y lo explota al máximo, todos los días y a todas horas, intentando crear rencor y resentimiento económico contra el resto de españoles.

En estos momentos en que la situación económica global de España está pasando por su peor escenario en muchos años y nuestro país está sometido al escrutinio de mercados e instituciones europeas e internacionales, poner contra las cuerdas al gobierno central con exigencias económicas que se saben inasumibles no puede calificarse sino como un acto de la máxima irresponsabilidad, tanto económica como política.

La propuesta presentada por Artur Mas es además claramente contraria a nuestro ordenamiento jurídico y a la propia Constitución. Fija un modelo unilateral de financiación que vulnera los principios de igualdad y solidaridad, reconocidos en el artículo 2 de la Constitución, además de lo dispuesto en los artículos 156 y 157.

De la misma manera cabe recordar que la propuesta presentada es también contraria a lo dispuesto en el artículo 133 ya que la potestad para establecer y exigir tributos corresponde única y exclusivamente al Estado, y las comunidades autónomas sólo pueden establecer y exigir tributos cuando así lo decida el Estado y en los términos en que el Estado establezca.

En Convivencia Cívica Catalana consideramos que el gobierno autonómico catalán pretende acabar con la base de un estado fiscal moderno, que es la equidad fiscal de sus ciudadanos a nivel individual. Es decir, que los ciudadanos pagan en función de sus rentas y no en función de donde residan.

En la actualidad una persona de Tarragona que gane 20.000 euros anuales paga a la administración central exactamente lo mismo que una persona de Toledo que gane esos mismos 20.000 euros anuales Esa es la igualdad constitucional a nivel individual que debe preservarse en un estado moderno.

Lamentablemente algunos pretenden pagar menos por nacer o residir en una autonomía o en otra. Ese planteamiento nacionalista no sólo es contrario a la Constitución Española y a los esfuerzos de armonización fiscal de la Unión Europea sino también a la igualdad de los ciudadanos y desde Convivencia Cívica Catalana nos oponemos rotundamente a ello.

Convivencia Cívica Catalana denuncia que la propia mala gestión del gobierno catalán ha contribuido de manera decisiva a la pésima situación económica que padece el gobierno autonómico. Viene siendo habitual que el gobierno autonómico catalán nunca asuma sus propias responsabilidades, trasladando siempre y en todo caso la culpa a “Madrid”. Pero la táctica tan utilizada del “enemigo externo” no es asumible ya que a esta situación se ha llegado en gran medida por la propia mala gestión del gobierno catalán.

Convivencia Cívica Catalana recuerda a la opinión pública que:

1. Mantener la estructura y la burocracia del gobierno autonómico catalán cuesta cada año 5.000 euros por habitante. En términos comparativos, mantener al gobierno catalán nos cuesta a los ciudadanos
catalanes casi el doble que a los habitantes de los länder alemanes mantener a sus gobiernos regionales, cuando evidentemente el nivel de calidad de los servicios prestados por el gobierno de Artur Mas dista mucho de ser el alemán.

2. El gobierno catalán es el ejecutivo autonómico que ha creado más empresas públicas (en todas sus diversas formas de agencias, consorcios, fundaciones, sociedades mercantiles, entes públicos o entes empresariales) en estos últimos años, igualando prácticamente a las que tiene el Estado para todo el conjunto de España.

3. El gobierno autonómico de Cataluña dispone ya de más de 230.000 empleados públicos, entre funcionarios y contratados laborales. Y un número muy importante de los cuales ha sido contratado sin pasar por oposiciones sino sencillamente por libre designación.

4. El gobierno catalán sufraga y mantiene una tupida red de niveles administrativos en los cuales están colocados un número elevado de cargos políticos y militantes de partidos políticos. Es el caso, por ejemplo, de los “consejos comarcales” de Cataluña, cuyo coste para los ciudadanos asciende a más de 500 millones de euros al año.

5. El gobierno catalán mantiene unos medios de comunicación públicos claramente deficitarios y al servicio de su adoctrinamiento político. Un ejemplo son los 8 canales de TV3 (4 por el sistema de televisión digital terrestre y 4 por internet) y los 2.500 millones de euros que ha costado en los últimos seis años al erario público la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.

6. El gobierno autonómico catalán, con ínfulas de Estado, mantiene una red de representaciones y “embajadas” en el extranjero, lo cual es claramente incongruente con su papel constitucional.

7. Y, por último, cabe subrayar por su simbolismo la cuestión de los sueldos y privilegios de los dirigentes políticos catalanes. Recordemos que Cataluña es la comunidad autónoma donde su clase política, incluido el señor Mas, se ha asignado un salario más elevado con relación al salario medio de sus ciudadanos.

Por último, desde Convivencia Cívica Catalana subrayamos que desde el año 2009 Cataluña ya no tiene déficit fiscal con el Estado. A nadie debe sorprender tal afirmación ya que los ingresos tributarios recaudados en Cataluña se han desplomado por la crisis.

En el ejercicio 2009 el Estado recaudó en Cataluña un 33% menos que en 2007, pasando de 42.165 millones de euros a sólo 28.257 millones de euros. Por el contrario, los gastos del Estado en Cataluña, debido al incremento del gasto en desempleo y en su conjunto del gasto social, se han disparado.

El resultado es que desde el año 2009 Cataluña no tiene déficit fiscal sino superávit fiscal con el Estado, es decir, los catalanes reciben del Estado más de lo que pagan, en concreto, en una cifra cercana a 4.000 millones de euros según el método de cálculo de carga-beneficio y como ya expusimos en nuestro análisis “Las trampas de la balanza fiscal de Cataluña” y que puede consultarse en el apartado de Informes de nuestra página web (www.convivenciacivica.org) .

En consecuencia hablar de déficit fiscal catalán en la actualidad como solución a recortes, como habla el señor Mas, genera expectativas totalmente irreales y está fuera de todo lugar porque sencillamente es hablar de una cantidad totalmente inexistente debido a la crisis.

Desde Convivencia Cívica Catalana creemos que también el “pacto fiscal” de Artur Mas sirve para desviar la atención de la propia mala gestión del gobierno catalán y de los graves indicios de corrupción que afectan a su partido en los últimos meses.

En fichero adjunto, podéis encontrar el comunicado de prensa que se ha remitido a los medios de comunicación expresando nuestro posicionamiento al respecto de la propuesta del señor Mas.

Convivencia Cívica Catalana expresa una vez más su compromiso con la igualdad de los ciudadanos, el Estado de Derecho y la Constitución frente a propuestas insolidarias e inconstitucionales que sólo pretenden obtener votos nacionalistas creando resentimiento económico contra el resto de españoles.

Atentamente,
CONVIVENCIA CIVICA CATALANA
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Solicitud al Ministro de Educación
Tolerancia 3 Agosto 2012

Queridos amigos:
Como sabéis, la Asociación y otras cuatro entidades relacionadas con los derechos lingüísticos presentamos a los grupos parlamentarios y a las autoridades un proyecto de 'Ley de Lenguas' para toda España. Para recabar información acerca de las intenciones del Gobierno en relación con el mencionado proyecto, se solicitó entrevista al Ministro de Educación. Tras sucesivos intentos, se ofreció un encuentr con una autoridad de segunda fila, el Director General de Innovación Educativa.

Para dar fuerza a nuestra petición de reunión con el Ministro en persona, os rogamos que dirijáis un correo electrónico a la Secretaría del Ministerio, para lo cual os copiamos más abajo un modelo posible (sólo como sugerencia, lo único necesario es hacer mención del proyecto 'Una Ley para todos' e insistir en la solicitud de reunión). En cualquier caso, dirigidla a secretaria.ministro@mecd.es
Muchas gracias por vuestra atención y, de antemano, por vuestro apoyo.

MODELO:
Distinguido Sr. Wert:

Desde hace 30 años, los distintos gobiernos autonómicos, han ido endureciendo sus políticas en contra del castellano o español en las CCAA con cooficialidad lingüística, bajo el pretexto de “normalizar” el uso de las lenguas “propias”. En los primeros años de democracia, la mayoría de ciudadanos entendimos que se tomaran medidas extraordinarias para estimular, por una parte, el uso público de las lenguas locales entre sus hablantes con el fin de romper la inercia de hacerlo en español y, por otra, facilitar el aprendizaje formal de esas lenguas para todo el que quisiera. Pero vimos con estupor cómo las denominadas normalizaciones del catalán, gallego y vascuence se iban convirtiendo en la imposición sistemática de su uso a todos los niveles, y por tanto, en una anormalidad democrática, sobre todo en el caso catalán.

Con la connivencia de todos los Gobiernos Centrales habidos hasta el momento, la discriminación de los castellanohablantes –mayoría en todas y cada una de esas CCAA– ha alcanzado límites incompatibles con un Estado de derecho, que se define en la Constitución Española como social y democrático, de forma que la libertad e igualdad deben ser reales y efectivas, y los poderes públicos deben apartar los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud (artículo 9 de la CE).

Sin embargo, nuestros representantes políticos parecen ignorar que deben acatar las leyes como los primeros y hacerlas cumplir, les gusten o no. Y, por otra parte, ignoran asimismo la interpretación que los tribunales han hecho del concepto de cooficialidad lingüística, esto es, la igualdad de derechos de los hablantes de una y otra lengua en su relación con las Instituciones de ámbito autonómico y local. Lo que significa que debe ser el ciudadano quien, sin dar explicaciones sobre sus preferencias, escoja lengua en sus relaciones con la Administración y que ésta debe ponerse a su servicio.

Por todo ello, creo que las asociaciones que han asumido la pesada carga de defender en solitario derechos y principios tan básicos, dedicando su tiempo y dinero, cuando esa labor correspondía claramente a los poderes públicos, bien merecen su atención. Por tanto, le ruego que reciba usted personalmente a sus representantes en fechas lo más cercanas posible. Sería un acto simbólico de alto valor pedagógico. Aprovecharíamos para aportarle toda la documentación y experiencia acumulada. De momento, puede leer el concienzudo trabajo realizado por 5 de ellas en www.unaleyparatodos.com

Un cordial saludo,

‘Dejad que se mueran las lenguas’
Kenan Malik www.vozbcn.com  3 Agosto 2012

Kenan Malik, nacido en 1960 en la India, es escritor y profesor especializado en la filosofía de la biología y el multiculturalismo.

En la actualidad hay en el mundo alrededor de 6.000 lenguas. Dentro de poco habrá una menos. Marie Smith Jones, de ochenta y un años, es la última hablante con vida del eyak, una lengua de Alaska. Cuando muera, también morirá su lengua. Durante las últimas décadas han desparecido de esta misma forma un cantidad enorme de lenguas.

Cuando en 1974 murió Ned Madrell, en la Isla de Man, también se llevó a la tumba la antigua lengua manx. La muerte en 1992 de Tefvic Escenc, un granjero del pueblo turco de Haci Osman, se llevó por delante al ubykh, una lengua que se hablaba en el Cáucaso norte. Laura Somersal murió en 1990 y era la última hablante de una lengua nativa de América, el wappo. Seis años después, otra lengua nativa americana, el catawba, se extinguió con el fallecimiento de Carlos Westez, más conocido como Trueno Rojo.

Se estima que durante el próximo siglo [siglo XXI], van a desaparecer al menos la mitad de las 6.000 lenguas del mundo; algunos pesimistas insinúan que hacia el año 3.000 solo quedarán 600 lenguas. Según el American Summer Institute of Linguistics, hay 51 lenguas con un hablante único vivo -28 de ellas sólo en Australia-. Otras 500 lenguas las usan menos de 100 hablantes y otras 1.500 las hablan menos de 1.000. La mayoría tendrán suerte si sobreviven a la próxima década.

Una desaparición tan acelerada ha puesto en marcha una campaña cada vez más bulliciosa en favor de la conservación de la diversidad lingüística. En una necrológica dedicada a Carlos Westez, el escritor Peter Popham lanzó la siguiente advertencia: ‘Cuando muere una lengua perdemos la posibilidad de una manera única de percibir y describir el mundo’. Desesperado ante el ‘impacto que una cultura homogeneizadora tiene sobre nuestro modo de vida’, Popham mostraba su preocupación por la propagación del inglés acarreada por la cultura americana, a lomos de la tecnología japonesa, y por la hegemonía de unas pocas grandes lenguas transnacionales: el chino, el español, el ruso, el hindi. El año pasado [1999] el lingüista David Crystal se hizo eco de esos sentimientos en un trabajo de investigación publicado en Prospect . ‘Deberíamos preocuparnos por las lenguas que se están muriendo’, argumentó, ‘por el mismo motivo por el que nos preocupamos cuando se extingue una especie del reino animal o vegetal. Reduce la diversidad de nuestro planeta’.

Ahora, un nuevo libro, Vanishing voices, del antropólogo Daniel Nettle y la lingüista Suzanne Romaine, asocia la campaña para la conservación de las lenguas a la campaña en favor de los derechos humanos fundamentales y por la protección de los grupos minoritarios, frente a lo que consideran una globalización y un imperialismo cultural agresivos. ‘La diversidad lingüística’, argumentan, ‘es un indicador de diversidad cultural. La muerte de las lenguas es un síntoma de muerte cultural: con la muerte de una lengua desaparece un modo de vida’. ‘Todo el mundo’, concluyen Nettle y Romaine, ‘tiene derecho a su propia lengua, a conservarla como un recurso natural y a transmitirla a sus hijos’.

Los propagandistas de la diversidad lingüística se presentan como defensores liberales de los derechos de las minorías, protegiendo a los vulnerables frente a las malignas fuerzas del capitalismo global. Sin embargo, bajo la retórica superficial, su campaña tiene mucho más en común con visiones reaccionarias y retrogradas tales como la campaña de William Hague para salvar la libra como una expresión única de la identidad británica, o el réquiem de Roger Scruton por una anglidad perdida. Todos buscan conservar lo inconservable y están poseídos de una visión irremediablemente nostálgica de lo que constituye una cultura o un modo de vida.

La razón de existir de una lengua es hacer posible la comunicación. Tal como lo planteó el prestigioso historiador y traductor mejicano Miguel León-Portilla, para sobrevivir, una lengua debe tener una función. Una lengua hablada por una persona, o incluso por unos cuantos cientos, no es en realidad una lengua. Es una fantasía particular, como un código secreto infantil. Es, por supuesto, enriquecedor aprender otras lenguas y ahondar en otras culturas. Pero lo es no porque las diferentes lenguas y culturas sean únicas, sino porque comunicarnos salvando las barreras de la lengua y la cultura nos permite expandir nuestros propios horizontes y adquirir una perspectiva más universal.

Al lamentar ‘la homogeneización cultural’, los propagandistas de la diversidad lingüística demuestran no comprender lo que hace que una cultura sea dinámica y atractiva. No se trata de fragmentar el mundo con la mayor cantidad posible de lenguas, sino más bien de superar barreras para facilitar la interacción social. Cuanto más universal sea la comunicación, más dinámicas serán nuestras culturas, porque estarán más abiertas a nuevas formas de pensar, y de actuar. No es de provincianos creer que sería mejor que haya más gente que hable inglés, chino, español, ruso o hindi. Los verdaderos chauvinistas son, sin duda, los que emiten sombrías advertencias sobre la difusión de la cultura americana y la tecnología japonesa.

En el corazón de los argumentos de los conservacionistas está la creencia de que una lengua determinada está ligada a una forma de vida concreta y a una particular visión del mundo. ‘Cada lengua tiene su propia ventana al mundo’, escriben Nettle y Romaine. ‘Cada lengua es un museo viviente, un monumento dedicado a cada cultura de la que ha sido vehículo’. Se trata de una idea derivada de las concepciones románticas de siglo XIX basadas en las diferencias culturales. ‘Cada nación habla como piensa’, dejó escrito el crítico y poeta alemán Johann Gottfried von Herder, ‘y piensa como habla’. Para Herder, la naturaleza de un pueblo se expresaba a través de su volksgeist -el inmutable espíritu de un pueblo-. La lengua era un elemento esencial para delimitar a un pueblo, porque ‘en ella habita todo el mundo de la tradición, la historia, la religión, los principios de la existencia; todo su corazón y su alma’.

Es verdad que la capacidad lingüística del ser humano da forma a nuestros modos de pensar. Pero no lo hacen las lenguas concretas. Hace mucho que la mayoría de los lingüistas han desechado la idea de que las percepciones del mundo que tienen las personas y las clases de conceptos que sostienen, están delimitados por la lengua que utilizan. La idea de que los francófonos, por el hecho de hablar francés, ven el mundo de manera diferente que los angloparlantes es absurda. Más absurdo es, incluso, imaginar que todos los hablantes de francés, gracias a su lengua común, tienen una visión común del mundo.

Pero si la idea romántica de la lengua tiene poca influencia, la concepción romántica de las diferencias humanas si que la tiene. La creencia de que los diferentes pueblos tienen formas únicas de entender el mundo se transformó durante el siglo XIX en la base de una visión racial de mundo. El volksgeist de Herder evolucionó para convertirse en una concepción de raza, de contenido invariable, en el fundamento de toda apariencia física y potencia mental y en el substrato de las divisiones y diferencias dentro de la humanidad. Hoy la noción biológica de diferencia racial ha caído en desgracia, sobre todo a causa de la experiencia del nazismo y el holocausto. Pero, aun cuando la ciencia de la raza se ha desacreditado, no así el pensamiento racial. Simplemente ha traducido a términos culturales lo que antes expresaba en términos biológicos. El pluralismo cultural ha vuelto a poner de moda la idea de raza para el mundo posterior al holocausto, con su alegación de que la diversidad es buena en sí misma y de que la humanidad puede empaquetarse en grupos separados, cada uno con su peculiar forma de vida y de expresión, con un mirador único sobre el mundo.

La argumentación contemporánea en favor de la conservación de la diversidad lingüística, aunque se presente como liberal, surge de la misma filosofía de la que emanaron las ideas de la diferencia racial. Por eso los argumentos de Popham, Crystal, Nettles y Romaine, al menos sobre este asunto, habrían podido recibir el aplauso del finado Enoch Powell. ‘Cada sociedad, cada nación es única’, escribió este. ‘Tiene su propio pasado, su propia historia, sus propios recuerdos, su propia manera de hacer las cosas, sus propias lenguas o formas de hablar, su propia -me atrevo a usar la palabra- cultura’. Puede que los conservacionistas de la lengua actúen con la mejor de las intenciones, pero caminan por un terreno peligroso y en compañía de unos compañeros de viaje escasamente apetecibles.

La deuda de los propagandistas de las lenguas con el Romanticismo les ha dejado, como a la mayoría de los multiculturalistas, una noción bastante confusa de los derechos. Cuando Nettle y Romaine sugieren en Vanishing Voices, que ‘el derecho de las personas a existir, a practicar y producir su propio lenguaje y cultura, debe ser inalienable’, están mezclando dos tipos de derechos -los derechos individuales y los colectivos-. Un individuo tiene, por supuesto, derecho a hablar la lengua que quiera y a involucrarse en cualesquiera prácticas culturales que desee en su vida privada. Pero nadie está obligado a escucharle, ni a facilitarle los recursos para la conservación ni de su lengua ni de su cultura. El motivo por el que el eyak pronto se habrá extinguido no es porque a Marie Smith Jones le hayan negado sus derechos, sino porque nadie quiere, o sabe, hablar esa lengua. Puede que esto signifique una tragedia para Marie Smith Jones -y una frustración para los lingüistas profesionales- pero no es una cuestión de derechos. Ninguna cultura, ningún modo de vida, ni siquiera una lengua, tienen un derecho a existir otorgado por Dios.

Los propagandistas de las lenguas también confunden opresión política y pérdida de la identidad cultural. A algunos grupos -por ejemplo a los kurdos de Turquía- se les prohíbe usar su lengua como parte de una campaña más amplia del Estado turco para negarles sus derechos. Pero la mayoría de las lenguas se mueren, no porque hayan sido eliminadas, sino porque sus hablantes nativos anhelan una vida mejor. Hablar una lengua como el inglés, el francés o el español y abandonar costumbres tradicionales puede abrir nuevos mundos y a menudo es un pasaje hacia la modernidad. Pero es la modernidad en sí misma lo que desaprueban Nettles y Romaine. Quieren que los pueblos del Tercer Mundo, y algunos grupos minoritarios de Occidente, mantengan ‘modos de vida locales’ y persigan el ‘conocimiento tradicional’ en lugar de recibir una ‘educación occidental’. Esto equivale a decir que esas personas deben vivir una vida marginal, excluidas de la corriente de modernidad en la que nos movemos los demás. No hay nada noble o auténtico en los modos de vida locales; a veces son simplemente degradantes y devastadores. ‘Nadie puede suponer que no sea más beneficioso para un bretón o un vasco pertenecer a la nacionalidad francesa, con todos los derechos inherentes a la ciudadanía francesa, que mantenerse enfurruñado sobre sus propias rocas, sin participar o interesarse por el movimiento general del mundo’. Esto lo escribió John Stuart Mill hace más de un siglo. Se habría quedado estupefacto si hubiera pensado que en el siglo XXI habría quienes creen que quedarte enfurruñado sobre tu propia roca es un estado que merece la pena proteger.

¿Qué pasa entonces si la mitad de las lenguas del mundo se encuentran al borde de la extinción? ¡Dejadlas morir en paz!

Texto publicado en la revista Prospect en noviembre de 2000. Versión traducida por Íñigo Valverde para Tercera Cultura.
http://www.kenanmalik.com/essays/die.html
http://www.prospectmagazine.co.uk/magazine/letthemdie/
http://www.terceracultura.net/tc/?p=5154

terrorismo al qaeda
El terrorismo islamista se cierne sobre Europa
 Minuto Digital 3 Agosto 2012

Es cierto que Al Qaeda recibió un golpe letal en el 2011 con la detención y posterior ejecución en manos de tropas especiales de EE.UU. de su máximo líder e ideólogo, Osama bin Laden, diez años después de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington. Muchos otros altos cabecillas han sido detenidos. Y la operatividad de la organización terrorista se ha resentido.

La Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía detuvo el miércoles en Almuradiel (Ciudad Real) y La Línea de la Concepción (Cádiz) tres presuntos miembros de Al Qaeda preparados para atentar en España o algún otro estado europeo, según reveló ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Dos de los detenidos son ciudadanos de repúblicas rusas -uno de ellos, de Chechenia- y un tercero, de nacionalidad turca.

Este último residía con su esposa, de nacionalidad marroquí, en una casa de San Roque (Cádiz), donde la policía encontró suficiente material explosivo, combinado con metralla, para destrozar un autobús, según detalló el ministro. El detenido trabajaba en Gibraltar. Cada día cruzaba la frontera internacional que separa la colonia británica de España. Los supuestos chechenos fueron detenidos en una parada de autobús de la ruta Cádiz-Irun, lo que hizo pensar que se dirigían a Francia, sospecha que precipitó la operación.

La presencia de los tres supuestos terroristas en España se detectó hace un mes. Se les relaciona con el grupo yihadista LET (Lashkar-e-Taiba, Ejército de los Puros, en árabe) vinculado con Al Qaeda, al que se atribuye el atentado perpetrado en 2008 en Bombay en el que murieron 170 personas. A pesar de las incógnitas abiertas, que tendrá que aclarar la investigación emprendida por la policía y la Audiencia Nacional, los tres supuestos yihadistas ya estaban en el punto de mira de los servicios secretos occidentales.

Hay que felicitarse pues porque la actuación de la policía y la cooperación internacional hayan podido evitar la posible comisión de atentados en España o algún otro país. Y hay que recordar que España, que sufrió en carne propia el embate brutal del yihadismo violento con los atentados de Madrid del 11 de marzo del 2004, donde murieron 191 personas y resultaron heridas más de 1.800, nunca ha dejado de ser objetivo del terrorismo global. Así lo evidencian las detenciones de terroristas, los llamamientos realizados por Al Qaeda y sus grupos afines a “reconquistar Al-Andalus” o el interés por reclutar activistas en suelo español.

Es cierto que Al Qaeda recibió un golpe letal en el 2011 con la detención y posterior ejecución en manos de tropas especiales de EE.UU. de su máximo líder e ideólogo, Osama bin Laden, diez años después de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington. Muchos otros altos cabecillas han sido detenidos. Y la operatividad de la organización terrorista se ha resentido. Pero eso no quiere decir que el peligro se haya alejado ni que se tenga que bajar la guardia.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Se acabó la fiesta: Nos disparó al pié.
http://cosasdelaactualidad.blogspot.com.es 3 Agosto 2012

Suplicaba en un post anterior que el presidente que entre todos habíamos puesto al frente del país no gastara la última bala en suicidarse. No lo ha hecho, no tiene valor, y ha preferido usarla para dispararnos al pié.

Alea jacta est. La suerte está echada. Se acabó.
Ya no quedan posibilidades. Ninguna medida puede calmar ya a los mercados. Veremos muchos más parados. La España que conocimos durante escasos 40 años se va al carajo, sin remedio. Como siempre. Nos hundieron los independentistas, las ideologías y los gobernantes inútiles, como siempre.

¿Pesimista?¿agorero?¿catastrofista?
No. Todo lo que está ocurriendo está en posts anteriores. El que los haya leído lo sabe. La subida del IVA y el IRPF, la falta de reformas de verdad, la cobardía, la pérdida de nuestra única oportunidad, y sus consecuencias.
Una advertencia: si tienes unos ahorrillos que aún no has gastado, saca tu dinero de España, ¡sácalo volando!. Si lo que tienes es algún activo, una casa en la que no vives, algunas acciones, ¡véndelos!, aunque sea a pérdida. Dentro de unos meses lo que tengas en España valdrá un 50% o un 60 % menos. Agosto es un mes ideal para armar la marimorena. Yo tomaría la decisión antes de las vacaciones. Alguna remota posibilidad de salvación quedará, pero también la hay de que toque la lotería...

En unos pocos meses saldremos escupidos para siempre del Euro, volveremos a la peseta (o lo que sea), nuestra moneda valdrá un 60% menos, no podremos pagar la deuda exterior, haremos un default (dejaremos de pagar a los que nos prestaron), y los intereses de la deuda pública y privada quedarán cercanos o superarán el 20%.

Europa tiene la culpa... todos a una, como en Fuenteovejuna
Y claro está, la culpa será de Europa, ellos son los que tienen que salvarnos, porque nosotros lo hacemos todo bien, como con el anterior gobierno.

Ya, ya, que no pueden dejarnos salir del Euro, porque para el resto de Europa es malísimo, pero no malísimo regulín; no, no, ¡malísimo de verdad!.

Bueno, pues lo que es malo de verdad para ellos es tener que poner su dinero, recaudado de sus impuestos, para salvar a unos caras que se han gastado todo lo que tenían y además han pedido lo que no podían devolver. Lo que es malo para ellos es que la economía de España devalúe su Euro cada vez más.

De todas maneras no hay dinero en Europa para rescatarnos (ellos mismos lo decían hace bien poco), y si lo hubiera, ¿quién rescataría a quien no ha querido rescatarse a sí mismo? ¿Estaría algún español dispuesto a pagar más impuestos para que los griegos paguen sus inmensas deudas, ¡los caraduras de los griegos!, que han vivido mejor que los alemanes, jubilándose antes y trabajando menos?.

¿Pues cómo narices espera un español que los alemanes hagan lo mismo con los caraduras españoles, sus autonomías, sus mejores aeropuertos, sus mejores infraestructuras, sus mayores subvenciones, sus funcionarios y sus cuatro veces más políticos por ciudadano?

No señor; los alemanes no tienen la culpa de que hayamos sido y seamos unos caraduras. No la tienen, igual que yo no tengo la culpa de que los Griegos sean (como conjunto, no individualmente) unos caraduras, unos tramposos y unos ladrones.

Nuestro héroe nacional
Como la culpa es de Europa lo han hecho, otra vez. Todo lo contrario de lo que tenían que hacer. Han subido impuestos de nuevo, no han tomado una sola medida de reactivación, y sobre todo, no aprovecharon su última oportunidad: no han reformado la estructura del estado, han dado doble ración de aspirinas para curar nuestro cáncer. Y ya han incendiado la calle.
Y todo esto ¿para qué? Para nada. Los mercados ya no se creerán nada. Las nuevas medidas serán asumidas por los mercados como nuevos 'palos de ciego' de un gobernante que no tiene ni idea de qué hay que hacer, que no está dispuesto a nada de nada hasta que le llegan órdenes ajenas, hasta que ya no hay solución, siempre mil pasos por detrás del problema.

Nuestro jefe, el señor de barbas de la Moncloa, sustituto por aclamación del anterior ocupante de la Moncloa, el de las nubes, gastó su última bala en dispararnos al pié, como era de esperar en un inútil.
Justifica una ridícula, supuesta y prevista reducción del déficit que tienen que aplicar otros (que se niegan), que no será tal (ya no se acuerdan que subir los tipos baja la recaudación), y aún con vergüenza.
Y es ridícula porque no ha abordado, ni posiblemente tendría efectos positivos en los mercados abordarla ya, la única medida que nos hubiera salvado, la reestructuración completa del estado. Por que ya nadie le creería. Ha mentido demasiado. No ha hecho más que retoques por aquí y por allá para no tener que hacer lo que hay que hacer, la reducción de sus chiringuitos, la eliminación cuantitativa y cualitativa de administraciones. Todo esperando a que sean otros los que nos salven, regalándonos sus miles de millones de Euros.

Las últimas medidas que han tomado nos sumirán en un completo desastre para una década, si no más. Y no porque sea o no necesario tomarlas, si no porque han dejado a las claras que no se afrontará nunca el problema de verdad, pase lo que pase.

Pero ¿Eran necesarias? pues seguro, excepto la estupidez de seguir estrangulando la economía con más y más impuestos. Sin embargo todo eso es fijarse en el dedo que señala a la luna.
Y el dedo señalaba a la eliminación o el recorte hasta hacer irrelevantes políticamente a las infernales autonomías (el 80% de nuestro problema), y a sus funcionarios, y sus leyes, y sus gastos. Pero ni se plantea, dijo.

Como con las medidas que acaban de tomar nos van a hundir más y recaudarán menos ¿qué harán? ¿poner el IVA al 40%?, ¿el IRPF al 70%? ¿aumentar los funcionarios a 10 millones y ponerles un sueldo de 200 euros cada uno?

Las alternativas
Ante la perspectiva de nuestro catastrófico futuro, veamos el comportamiento de los principales partidos políticos:

Los que tenían la solución a todos los problemas, los que traían la confianza global y universal del mundo mundial, ya hemos visto donde nos han llevado. No han hecho más que retoques parciales con tal de no hacer lo único que nos hubiera salvado. Y no lo van a hacer. Se hundirán con su poder absoluto autonómico intacto. Nos han llevado directos, desde dónde nos dejaron los anteriores hasta a la intervención, y posteriormente a la expulsión. Caerán.

Lo de los inútiles anteriores, ahora en la oposición, es para análisis clínico, para estudiar de qué se compone la naturaleza de seres así. ¿pero como pueden tener agallas de atreverse a abrir la boca, a decir si hay que hacer o no algo?¿qué sabrán ellos?¿no les da vergüenza? que ni hablen, que se escondan.

Vamos con los peores, los que vendrían a ser el equivalente a un partido nazi democratizado en la actualidad, los comunistas (añadamos ahora a su anti-judaísmo de siempre el anti-americanismo, ambos grupos para mí indiferentes, por cierto). Vale, no quieren reducir el déficit, creen que lo que hay que hacer es aumentarlo mucho más, hasta el infinito si es posible. Pues ¿como van a pagar los gastos si nadie les presta? ¿cómo? ¿pero cómo? ¿que les dirán a los funcionarios cuando no puedan pagar sus nóminas, ni las extras ni las otras? ¿qué les dirán a los enfermos cuando no haya dinero para los médicos o las medicinas?. Pues les da igual, ellos están por la revolución, como hace 200 años. A piñón fijo con su manual del buen cateto para arrastrar sus hordas. Siguen en lo mismo, y encima sin su contra parte natural (felizmente desactivada tras la segunda guerra mundial). Un chollo. Y como catetos hay muchos, pueden llegar, gracias a los del primer punto.

Y los independentistas, en sus variadas morfologías y radicalizaciones: La peste, como en cualquier país. Un independentista no es ni bueno ni malo por si mismo (tiene derecho a sentirse como quiera). El separatista es dañino si se le da el poder en el país donde no quiere estar. Lo que es absurdo es concederles las armas para hundirnos dentro del propio país, exactamente lo que hemos hecho aquí. No diré otra cosa que, si así lo quieren y convencen a sus conciudadanos, ¡Adéu Catalunya!¡Agur Euskadi! o lo que sea. Si deciden irse, perfecto: que cada cual se busque su pan, sus impuestos y su mercado. Ni transferencias, ni comercio, ni préstamos salvadores de España. Pero que decidan de una vez, para siempre.Y si se quedan deberían ser como los demás (y ya sin el infierno autonómico, por favor).

Y ya no hay más, excepto ese nuevo partido residual color fucsia.
Sinceramente, creo que lo único bueno de todo esto, que nos llevará a la ruina, es que puede llevarse a toda esta tribu y sus chiringuitos por delante. Y a lo mejor se puede volver a empezar. Pero con gente nueva normal, sin demagogos, populistas ni salvapatrias. Aunque me temo que los que se salvarán serán precisamente los peores, los del tercer punto, que es lo que suele pasar.
Recemos para que caigan todos y podamos hacer una España normal, y que pueda durar algo más.


Va llegando el momento de cumplir nuestro destino, el de siempre. Llega el momento de la catarsis, de la nueva peseta, de ser Grecia, de ser Argentina.

Alea Jacta est.

PD. Queda un pequeño hilito de esperanza, y es que los europeos, apoyados por el resto de economías del mundo, sean tan tontos, tan rematadamente tontos, como para regalar inmensas cantidades de su dinero a un país que no ha querido ni plantearse cambiar el sistema que les ha llevado a la quiebra, el que llena los bolsillos de sus políticos y amigos, que en todo meten sus narices, todo lo manejan y todo lo controlan. Un País que va a seguir gastándose todo el dinero que le den en mantener ese sistema desastroso.
¿Harías tu eso por otro país?

Román Cendoya www.gaceta.es 3 Agosto 2012
Urkullu y el error histórico

Nunca ha criticado que un terrorista vote en Euskadi aunque resida en otra parte de España

Señor Urkullu: después de escuchar su declaración, me veo obligado a escribirle como exiliado vasco. El mayor error histórico que se ha producido en la milenaria historia de nuestro pueblo es el nazionalismo vasco que la ha teñido de sangre, totalitarismo, racismo y xenofobia. El pueblo vasco fue noble, leal, laborioso y honesto hasta que se degeneró con el ideario del falsario fundador de su partido. Se lo digo porque tengo las obras completas de Arana y las he leído. Todo nacionalismo es una ideología propia de individuos intelectualmente nulos que convierten en meritorio lo gratuito. Lo aberrante de usted y su partido es que del nacionalismo han degenerado en nazionalismo.

Aquí los únicos que han maquinado son ustedes. Los que voluntariamente se unieron con ETA, el nazionalismo terrorista vasco, en el pacto de Lizarra. Ustedes y ETA han compartido estrategia, acción y financiación. Los terroristas vascos –de despacho o pistola– son el motor de su política. Ustedes los han amparado y les han dejado actuar a través de la inacción de la Ertzaintza. Así, la kaleborroka imponía su tiranía en las calles. Formaron parte de su extorsión como quedó demostrado con la presencia del burukide Gorka Agirre en el Faisán. ETA actuaba y ustedes les dejaban hacer porque así centrifugaban del censo electoral a aquellos que no eran de los suyos. De esta forma construyeron el pucherazo nazionalista vasco. El censo que usted defiende es el que el nazionalismo vasco ha depurado con las 9mm parabellum, la goma2, la extorsión y la opresión.

Usted nunca ha criticado que un terrorista pueda votar en Euskadi aunque resida –en la cárcel– en cualquier otra parte de España. Pero se niega a que pueda votar un vasco que ha sido su víctima. Así es usted y su PNV –Partido Nazionalista Vasco–. La historia les juzgará. Los vascos somos otra cosa. Agur.

Reducción de diputados, reducción de coste, ¿reducción de representación?
CARLOS RUIZ MIGUEL. La Opinión 3 Agosto 2012

CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA Hay una ¿interesada? confusión en el debate sobre la reducción del número de diputados del Parlamento gallego. Algunos han planteado la cuestión en términos de táctica política como una maniobra del presidente regional ante el temor de una derrota electoral, habiendo división de opiniones al respecto. Creo que es mejor plantear el problema desde otra perspectiva (la más importante, a mi juicio), que es la de la incidencia de la iniciativa en la calidad de la representación. Por ello, conviene deshacer previamente una confusión, no sé si interesada. Esta reducción del número de parlamentarios: ¿es una cuestión solo económica o también de representatividad? ¿Es ineluctable que el ahorro conlleve pérdida de representatividad?

La iniciativa del presidente gallego, en la línea de lo previamente sugerido por su colega madrileña, parte del reconocimiento de una obviedad: hay que reducir el gasto en políticos, algo que nadie, en su sano juicio, discute, aunque resulta sorprendente que se diga que hay que ahorrar en el coste del Parlamento gallego (se habla del 10% de su presupuesto) cuando su presidenta presumía de ahorro no hace mucho, en una entrevista el 8 de octubre de 2011. ¿No se siente desautorizada por la iniciativa del presidente Núñez?

Para tratar la cuestión, primero, hay que ver cómo se hace esa reducción del coste de los políticos y, segundo, si esa reducción necesariamente tiene que implicar una pérdida de representatividad.

Si se pretende reducir el coste de los "políticos" gallegos en general, cabría plantearse, antes que nada, si ese ahorro se podría conseguir, sin reducir el número de diputados, suprimiendo órganos que, con la jurisprudencia constitucional y la ley en la mano, son duplicaciones prescindibles (Valedor do Pobo, Consello de Contas, Consello Consultivo, Consello de la Competencia) u órganos puramente inútiles (Consello Galego de Relacions Laborais, Consello Económico y Social). Aclarado lo anterior, si lo que se pretende es reducir el coste del Parlamento sin eliminar todos estos órganos citados, habría que plantearse si ese ahorro se puede conseguir reduciendo el sueldo de los diputados y otros costes: ¿alguien cree que no se puede reducir el 10% del presupuesto... sin reducir el número de diputados?

Pero admitamos, siquiera a efectos dialécticos, que no cabe más remedio que reducir diputados. ¿Cómo hacerlo sin perjudicar a la representación? El artículo 11 del Estatuto gallego dice que el Parlamento será elegido "de acuerdo con un sistema de representación proporcional que asegure, además, la representación de las diversas zonas del territorio gallego". Ese sistema legitima que un diputado en Lugo/Orense necesite para su elección menos votos que en Coruña/Pontevedra. La reducción propuesta por el presidente regional primaría aún más la representación de los "territorios" Lugo/Orense sobre la de las "personas" de Coruña/Pontevedra. ¿Es eso inevitable? A mi juicio, no. A tal efecto se han propuesto dos vías. Una, reducir el número mínimo de diputados electos por provincia, pasando de 10 a, por ejemplo, 8. Ahora bien, esta propuesta, aunque no desequilibre la relación entre representación "territorial" y representación "personal", disminuye la calidad de la representación total. La otra propuesta, a mi juicio, más interesante, es la de proponer que haya menos diputados..., cada uno de ellos con dos votos, algo perfectamente constitucional a mi juicio, por cuanto no se vulneraría la igualdad de voto de los diputados. Algo que, si además se reduce la barrera electoral del actual 5% al 3% en toda Galicia permitiría tener un Parlamento que reflejara mejor la pluralidad existente en la sociedad gallega. ¿Reducción de costes? Sí. ¿Reducción de representación? No.

Hipótesis
miquel porta perales ABC Cataluña 3 Agosto 2012

Sorprende la falta de realismo que luce CiU al empeñarse en el pacto fiscal en la línea del concierto. CiU sabe a ciencia cierta que ese pacto es inviable -literalmente imposible- por tres razones -jurídicas, políticas y económicas- fundamentales. En primer lugar, ni la Constitución ni el Estatuto de Autonomía de Cataluña lo contemplan. En segundo lugar, ni el PP ni el PSOE están dispuestos a aceptarlo. En tercer lugar, no hay dinero para satisfacer una demanda que, a su vez, generaría otras peticiones similares. Así las cosas, ¿por qué CiU se empeña en una batalla que tiene perdida de antemano? Se aceptan hipótesis. Alguien puede pensar que CiU lanza un órdago para, finalmente, en la negociación posterior con el Estado, rebajar sus pretensiones y obtener alguna mejora en la financiación de Cataluña. El tiempo lo dirá.

En cualquier caso, hay que contemplar otra hipótesis. Veamos. CiU impulsa el pacto fiscal en la línea del concierto, precisamente para que el Gobierno -España- le diga que no. En este sentido, el pacto fiscal estaría al servicio de la tradicional cultura de la queja -el victimismo- que suele cultivar el nacionalismo catalán y que tantos réditos le ha dado hasta ahora. En definitiva, una buena excusa para cargar la culpa del desastre catalán a España. Y una buena excusa, también, para anticipar las elecciones autonómicas a gusto del Govern de CiU. Por lo demás -lo sabremos en otoño-, el pacto fiscal favorece -¿anuncia?- un cambio de alianzas en el Parlament. En pocas palabras, CiU puede abandonar al PPC en beneficio de ERC. La maniobra es arriesgada -¿se atreverá CiU a desmarcarse de un PP que gobierna en Madrid aproximándose a una ERC de comportamiento imprevisible?-, pero posible. Lo que queda claro es la irresponsabilidad de una CiU que, en tiempos de crisis, cayendo la que está cayendo, apuesta por un imposible que deteriora seriamente la credibilidad de la Generalitat y del Estado. ¿Quizá hay alguien ahí que piensa que cuanto peor, mejor?

‘Quo vadis Hispania?’
La crisis económica acentúa las tensiones entre centro y periferia y se constituye así en marco y en impulsor de una fragmentación del Estado que el federalismo hubiera podido conjurar
Antonio Elorza.  El País  3 Agosto 2012

En 1984 este diario organizó en Girona con El Mon un coloquio sobre el tema “¿qué es España?”. Durante una de las sesiones, desde el público, formulé a Javier Pradera la pregunta de si no hubiera sido mejor el establecimiento de un Estado federal, en vez del Estado de las autonomías, y nuestro desaparecido amigo ofreció una explicación convincente: al federalismo se oponía entonces el grado de desarrollo político muy desigual de las comunidades. Hubiera sido entonces un error forzar la participación equiparable de las mismas en la organización del Estado. El tema es si transcurridas varias décadas, la objeción sigue siendo válida.

Esa desigualdad de situaciones de partida hizo obligado el hallazgo del Estado integral en la Segunda República, antecedente de la Constitución italiana de 1948. La guerra civil impidió entre nosotros que el goteo de Estatutos culminara, mientras en Italia funcionó sin demasiados problemas, habida cuenta de que los verdaderos conflictos, como el Tirol del Sur o Sicilia constituían la excepción dentro de la regla unitaria nacional. La cuestión de fondo irresuelta desde el Risorgimento, la integración asimétrica del Sur, se planteaba entonces y ahora desde otras coordenadas, y el invento de Padania, ligado asimismo al desarrollo desigual dentro del espacio económico italiano, es un fenómeno reciente y de otras características.

En España, el problema viene de lejos y siempre resulta útil mirar a Francia para establecer una comparación, ya que ambas fueron lo que en el siglo XVIII se llamó “monarquías de agregación”, donde en un proceso secular iban sumándose territorios en torno a un núcleo, el dominio real en Francia, la Corona de Castilla en España —con el contrapunto hasta 1714 de la Corona de Aragón—, desarrollando una pretensión centralizadora en el Antiguo Régimen que no anuló a ambos lados de los Pirineos la singularidad jurídico-política de los pays d’États o de los territorios forales. El corte llegó en Francia con la Revolución, que al abolir las particularidades históricas sentó las bases de un Estado-nación consolidado en el siglo y medio sucesivo. Mientras tanto, en España el proceso de construcción nacional, fijado ideológica y constitucionalmente en 1812, se vio afectado por una sucesión de estrangulamientos, a partir del atraso económico, pero también en la enseñanza, en la participación política, hasta desembocar a fines del siglo XIX en una crisis general de la identidad española que abrió paso al auge de los nacionalismos periféricos. No fue cuestión de esencias nacionales, ya que en Francia hay también vascos, catalanes, e incluso bretones, sin que existan movimientos nacionalistas susceptibles de cuestionar como en España la supervivencia del Estado-nación. Y el brutal intento unificador del franquismo sirvió solo en definitiva para agudizar aún más las tensiones.

En Cataluña, el independentismo podría constituirse en expresión del malestar social
La solución democrática estaba ahí desde que en 1840 nuestro primer republicanismo, con Cataluña al frente, propusiera la organización federal de España. Contó con un gran teórico, Pi i Margall, y también con un gran antídoto para su puesta en práctica por el fracaso de 1873. En 1931 el espectro de la Federal propició el viraje hacia el Estado integral, el cual a su vez sirvió de antecedente para el Estado de las autonomías, el cual en buena medida constituyó un éxito, al conciliar en la mayoría de los casos la identidad regional en formación con la española y fomentar una gestión más próxima a los ciudadanos, atenta a las especificidades culturales y a la exigencia de normalización lingüística en las nacionalidades. Solo que el Estado autonómico ignoró la exigencia que en la historia ha marcado el buen éxito del federalismo, consistente en crear mecanismos horizontales de coordinación de los Estados miembros —un Senado de verdad— y fijar inequívocamente los límites —sobre asunción de competencias cuasi-estatales y endeudamiento— respecto del Estado central.

Desde el principio, faltó articulación y se sucedieron conflictos verticales: “En pocos años —constataba Eliseo Aja— se han planteado ante el Constitucional 10 veces más conflictos de competencias que en cuatro décadas en la República Federal Alemana”. Con el complemento de la duplicidad administrativa y la ausencia de corresponsabilidad fiscal, los nacionalismos se presentaron como portadores auténticos de los intereses propios, sin que en los años dorados pudiera percibirse el riesgo de un gasto excesivo que ahora ha estallado con la crisis. Con tanta mayor incidencia sobre las élites nacionalistas, cuanto que antes no era posible renunciar a la unidad de mercado y ahora siempre cabe abrigar la esperanza de un despliegue de la potencialidad vasca o catalana en el seno de Europa, libres de la camisa de fuerza española. Mientras germinaba la crisis.

La cuestión de fondo es si el Estado español soportará una crisis que acentúa las tensiones entre centro y periferia. Existe un antecedente próximo, la disolución de la URSS, en la cual el desplome económico jugó un papel determinante. Ante el hundimiento de la Hacienda soviética, los distintos Estados miembros actuaron con estrategias inspiradas por el principio de “sálvese quien pueda”. Era también la posibilidad para las elites regionales comunistas de afirmarse definitivamente como cabezas de los nuevos Estados.

En el País Vasco, no la economía sino las próximas elecciones autonómicas serán las que fijen las perspectivas de futuro

Algo que en otras circunstancias puede asimismo suceder entre nosotros, con el aliciente de los ejemplos exteriores que tanto contribuyó a la fragmentación de Europa desde 1989. Entonces se abrió la puerta a un alumbramiento de nuevas entidades estatales, congelado desde 1945: la radicalización del PNV respondió a dicho incentivo. Y ahora despunta una expectativa aun más influyente: el referéndum de Escocia por su independencia. Nacionalistas catalanes y vascos piensan que si la secesión escocesa triunfa, nada deberá oponerse a sus propósitos. Y en Euskadi, se maneja el argumento adicional, tomado del mito sabiniano, de que así como los escoceses exhiben en la independencia perdida en 1707, los fueros vascos equivalían a independencia hasta 1839.

En principio, la posibilidad de una fractura parecía limitada al País Vasco. Ahora cobra fuerza la perspectiva de que Cataluña tome la delantera, después de la catastrófica maniobra de Zapatero y Maragall al impulsar un nuevo Estatuto; de esa peripecia han salido una buena dosis de frustración, resentimiento frente a “Madrid” y, en consecuencia, una subida en flecha del independentismo. Así las cosas, la evolución de la crisis revestirá una importancia decisiva, según pudo apreciarse al plantear el gobierno central una intervención sobre algunas comunidades, y responder de inmediato Mas con la amenaza de nuevas elecciones en Cataluña, acompañadas del espectro de la ruptura. La asimilación al concierto vasco constituye el objetivo, difícil de atender ahora, sin justificación histórica, pero que ofrece un evidente atractivo para los ciudadanos catalanes. De persistir y agudizarse la tensión, el independentismo puede muy bien constituirse en expresión del malestar social, toda vez que la izquierda (PSC e IC) carece de una estrategia propia.

Otro tanto sucede en Euskadi, también aquí con 2015 como fecha mágica, con un PSE al borde de despedirse para siempre del gobierno vasco, impulsado además por su presidente a jugar el juego del nacionalismo. Antes que la economía, serán las próximas elecciones autonómicas las que fijen las perspectivas de futuro, ya que el soberanismo pragmático del PNV puede encontrarse en un callejón sin salida de triunfar la izquierda abertzale, con cuyo objetivo político coincide formalmente. Al igual que en Cataluña, la defensa abierta de España queda reducida a un PP condenado a ser aun más minoritario gracias a Rajoy. Aun con buenos resultados, será difícil evitar que Urkullu proponga un nuevo tipo de vinculación con el Estado, de signo confederal, comparable en el fondo, ya que no en la forma, con el periclitado plan Ibarretxe. Y Bildu estará ahí para impedir retrocesos.

Ciertamente, nada en la Constitución autoriza semejantes derivas, pero según advirtiera la Corte Suprema de Canadá, la fuerza no es el procedimiento para resolver tales cuestiones en democracia. La crisis económica se constituye así en marco y en impulsor de una fragmentación del Estado que el federalismo hubiera podido conjurar.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política."

"La exigencia de normalización lingüística en las nacionalidades"
Nota del Editor 3 Agosto 2012

Yo estoy deseando federarme, subcontrataré la seguridad, defensa, educación, sanidad y alguna cosilla más con algún espabilado que ofrezca el servicio a buen precio y mejores prestaciones, en cuanto a la justicia, me la reservo, lo mismo que la hacienda y la economía.

Lo que no entiendo es eso de "la exigencia de normalización lingüística en las nacionalidades", pues yo como federación, trataré de que los demás me entiendan, y podamos hacer negocios juntos, en los que todos obtengamos beneficios, ya se sabe, situación win win para todos, así las cosas funcionan.

La Ley General de Comunicación Audiovisual
Los 'barones' autonómicos ya pueden suprimir o privatizar sus televisiones
Las cadenas de las CCAA suponen un agujero anual de más de 500 millones de euros
Periodista Digital 3 Agosto 2012

A partir de este 3 de agosto de 2012, los políticos que controlan los gobiernos autonómicos no tienen excusa. Si quieren, en lugar de recortar más en otros terrenos, o de pegarle nuevos bocados al magro sueldo de algunos funcionarios, pueden meterle mano a sus caras, ineficaces y aburridas televisiones autonómicas.

La reforma de la Ley General de Comunicación Audiovisual, enviada a las Cortes por el Consejo de Ministros a finales de abril de 2012 y tramitada de urgencia deja las manos libres a los barones autonómicos, independientemente de su color polític.

Pueden decidir ya si quieren mantener o no este servicio y si quieren prestarlo directamente o encargar la gestión a una empresa privada.

En caso de quedarse con la gestión, no podrán tener déficit porque «no se permitirán desequilibrios en los presupuestos».

Hasta el momento, la Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla-La Mancha ya han avanzado su intención de aprovechar la reforma del régimen de gestión de las televisiones autonómicas aprobada por el Gobierno para privatizar la gestión o los servicios informativos de sus televisiones públicas, mientras que otras comunidades ya tienen «de facto» algunos de los servicios de sus cadenas subcontratados a empresas privadas.

536 millones de euros en pérdidas
Las televisiones públicas cerraron el 2010 con unas pérdidas de 536 millones de euros, un 3 por ciento menos que en 2009, que supusieron un coste neto -con la compensación de los ingresos publicitarios- para cada hogar español de 152 euros, un 5,6 por ciento más que el año anterior , según el V Informe Económico sobre la Televisión Pública en España elaborado por Deloitte para la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA).

Por su parte, el secretario general de la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos (FORTA), Enrique Laucirica, ha afirmado que las televisiones autonómicas suponen, de promedio, exclusivamente el 0,5 por ciento de los presupuestos de las comunidades autónomas.

PANORAMA GENERAL
Canal Nou (Valencia) ha sido la primera en hacer oficial un ERE de 1.295 trabajadores, el 76 por ciento de la plantilla.

Aunque supone un gran primer paso, todavía queda mucho que ajustar en unas empresas con 9.664 profesionales y expolíticos en nómina, tres veces más que la suma de Antena 3 (1.849 trabajadores en plantilla) y Mediaset (1.350 empleados).

UNA DEUDA MONSTRUOSA
Una estructura que se ha mantenido a costa de generar una deuda de 1.630 millones y acumular pérdidas de 3.520 millones desde 2006, año en el que se terminó de conformar el mapa de las televisiones autonómicas con la puesta en marcha de las cadenas de Aragón y Extremadura.

Estas desorbitadas cifras, unidas a la caída del 39,8 por ciento de los ingresos por publicidad en el primer trimestre de 2012 y la menor disponibilidad de fondos por parte de las autonomías para repartir subvenciones, ponen en entredicho la continuidad del sistema de televisiones públicas autonómicas.

CIERRE O PRIVATIZACIÓN
Por eso, el Gobierno Rajoy abrió la puerta para que los gobierno regionales cerraran, vendieran o privatizaran sus canales.

De momento, no está entre los planes de ningún Ejecutivo privatizar la tele pública y sólo cuatro de las trece cadenas (Murcia, Baleares, Canarias y Aragón) han cedido la producción de sus informativos a productoras.

DOS GRUPOS
El panorama televisivo autonómico, tachado por algunas consultoras de "inviable", se divide en dos grupos: las cadenas tradicionales, que crecieron al abrigo del desarrollo de las autonomías y las de nueva generación que han visto la luz en los últimos seis años.

De hecho, sus presupuestos llegan a ser una sexta parte de las cadenas como Canal Sur.

Son las del primer (Canal Nou, Telemadrid, EBT, TV3, Canal Sur, CMT y la de Galicia) las que presentan es mayor problema.

Estos siete entes concentran el 96 por ciento de los trabajadores (sólo el ente catalán tiene 2.642 trabajadores) y el 100 por cien de la deuda.

RECORTES QUE NO LLEGAN
Telemadrid, con una plantilla de 1.175 trabajadores, casi tanto como el grupo Mediaset que explota siete canales, acumula una deuda de 278 millones de euros, según denunciaron los sindicatos.

La cadena regional, pese a ser una de las únicas cortejadas por el mercado, ha dejado paralizado el ERE anunciado en mayo.

Los primeros datos apuntaban a que se iban a recortar 600 puestos de trabajo, como consecuencia de la revisión presupuestaria que el Gobierno de Esperanza Aguirre lleva negociando desde antes de verano y no termina de llegar.

El ente madrileño ha dejado en manos de un despacho de abogados el estudio sobre el ajuste que tiene que realizar, igual que hizo Canal Nou con Garrigues.

EL AGUJERO CATALÁN
La televisión catalana, con ocho canales (internet y HD incluido) y una deuda de 7 millones, es el ente autonómico más grande y más caro de España.

El Gobierno catalán destinó en 2010 unos 300 millones a su financiación, una partida que ha rebajado este año un 20 por ciento, y de momento se ha escapado a la tijera de Artur Mas.

La Generalitat descarta hacer un ERE en la plantilla, en la que según algunos estudios sobran hasta 1.000 empleados, y no va a cerrar ningún canal.

EL MODELO VASCO
El proyecto de presupuestos de EITB (País Vasco) contempla una reducción del presupuesto de 23 millones de euros hasta 2013 y un ajuste de plantilla de unos 100 empleados.

El gran cambio en esta cadena es que el Ejecutivo ha roto el contrato programa y obliga a negociar las subvenciones anualmente.

LOS ANDALUCES
Canal Sur tiene una plantilla de 1.600 trabajadores y un déficit reconocido de 60 millones. Los trabajadores se encerraron la semana pasada para protestar por las rebajas del 6 por ciento de sueldo.


Toñi Santiago, víctima de ETA
“Aznar ilegalizó a Batasuna, Rajoy sigue la política del PSOE”
ALBERTO LARDÍES www.gaceta.es 3 Agosto 2012

“La presencia de los batasunos en las instituciones es una traición a los que votamos al PP”. “El Gobierno ha vuelto a enterrar a mi hija”

Mañana se cumplen diez años del atentado de ETA contra la Casa Cuartel de Santa Pola en el que murieron Cecilio Gallego y la niña Silvia Martínez, de 6 años. Hoy su madre, Toñi Santiago, que no se arredra y mantiene un discurso firme, censura la política antiterrorista del PP. Y asegura: “Jamás voy a callar mi voz”.

-¿Qué le parece el acercamiento al País Vasco del secuestrador de Ortega Lara?
-Lo que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy con los presos de ETA es una cobardía y una traición a las víctimas del terrorismo y a los que hemos depositado nuestro voto contando con que si ganaba las elecciones, iba a intentar derrotar a ETA, puesto que lo llevaban en su programa. Nada más lejos de la realidad. Estamos traicionadas. Y están demostrando que utilizaron a las víctimas para conseguir un puñado de votos.

-Cuando ETA acabó con la vida de su hija, también gobernaba el PP. ¿Qué ha cambiado?
-No tiene nada que ver el PP actual con el PP del señor Aznar. Cuando asesinaron a Silvia y a Cecilio Gallego, el señor Aznar dijo que no iba a pasar ni una más e ilegalizó Batasuna porque esta no quiso condenar el atentado de Santa Pola. Casualmente, el día en que se juzgó a los asesinos de Silvia otro PP, el de Mariano Rajoy, se negó a aprobar una propuesta de Rosa Díez para ilegalizar a Batasuna. El asesinato de mi hija es para el PP uno más, un número. Ahora mismo, siento que el asesinato de mi hija fue en balde.

-¿Qué siente al ver a Batasuna en las instituciones?
-Para mí es una traición a las víctimas y a los ciudadanos de bien que confiábamos en el PP. Y es un menosprecio a mi hija. Durante la negociación del gobierno socialista con ETA, en una de las cartas que le envié al señor Zapatero, dije que habían vuelto a asesinar a mi hija. En este momento tengo que decir con todo el dolor de mi corazón que el PP ha vuelto a enterrar a Silvia.

-¿El PP está de acuerdo con la presencia de Batasuna?
-Totalmente. Está claro y es evidente que el PP en materia antiterrorista sigue los pasos que marcó en su momento el Gobierno socialista. Hasta el momento no ha movido ni un dedo para ilegalizar a Bildu, dejó que se legalizase Sortu y todos vemos qué hace con los presos de ETA. Para mí, los políticos no tienen palabra.

-¿Qué opina de los encuentros en la cárcel entre víctimas y etarras?
-Cada víctima es libre de hacer con sus muertes. Yo jamás me reuniría con los asesinos de mi hija para nada. No tengo nada que hablar con ellos. Tuvieron una buena oportunidad, el día del juicio, para levantarse y pedir perdón públicamente. Yo, como madre, no les perdonaría. Pero es que mi hija, a la que deberían pedírselo, lleva diez años enterrada. Lo único que pido es que se cumpla estrictamente la ley y que los terroristas cumplan íntegramente sus penas. Si no es así, no habrá justicia ni para mi hija ni para ninguna víctima.

-¿Damos demasiada importancia a los comunicados de la banda?
-Creo que a ETA no hay que hacerle ningún caso. Pero es cierto que quien hace caso ahora mismo a las querencias de ETA se llama PP. Hace unos días, los familiares de presos pedían el acercamiento del secuestrador de Ortega Lara. Y lo que ha hecho el ministro es acercar a este etarra.

-¿Cómo definiría a Fernández Díaz, el ministro del Interior?
-Yo consideraba que Rubalcaba, además de ser mal ministro, era una mala persona. Pienso lo mismo del actual ministro. Para mí, PP y PSOE en materia antiterrorista son lo mismo.

-El Gobierno detiene a etarras...
-Creo que eso se hace para que el resto de los ciudadanos no vea lo que realmente están haciendo por la puerta de atrás. Llevan a presos al País Vasco y allí saldrán a la calle.

-¿Y hará algo para ilegalizar a Bildu o Amaiur o Sortu?
-No va a hacer nada.

-¿Y qué opina de que la Policía incluya ahora a de De Juana Chaos y Josu Ternera en la lista de etarras más buscados?
-Este Gobierno no ha movido un dedo para detener a Josu Ternera ni a De Juana Chaos. Sabe dónde están pero no hace nada.


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