AGLI Recortes de Prensa   Sabado 18 Agosto 2012

Derribar el muro
Galo Mateos. El Confidencial 18 Agosto 2012

Estamos viviendo en un país fuera de consenso en aspectos graves y fundamentales, que tienen que ver muy especialmente con su clase política, que constituye parte fundamental del problema y que pretende convertirse en la solución, cargándonos al resto con las consecuencias de sus actos.

Sin embargo, parece que últimamente hubiese mas gente diciendo 'basta' y puede que estemos ante un escenario probable, que pudiera concretarse en:

-Apartar a los dos partidos principales del poder, votando una formación política alternativa.

-Que esa nueva formación proponga un referéndum de reforma de algunos aspectos necesarios de nuestra constitución y adopte medidas que desbloqueen nuestra economía.

Por otra parte, es bien patente que el agravamiento de la crisis mundial respecto a nuestro país se fundamenta en el derroche, la corrupción y la falta de profesionalidad de nuestra clase política. Y que ese agravamiento es la causa principal de nuestro elevado endeudamiento y de nuestras dificultades para lograr un equilibrio presupuestario sin sacrificar conquistas sociales y a cambio de mantener privilegios políticos y territoriales.

Todo eso puede suceder en poco tiempo, pues con índices de satisfacción y popularidad en las encuestas por debajo de 3 puntos, hay muy pocas probabilidades de controlar 'la calle' en un proceso de ajuste tan severo como el que ha de suponer nuestra intervención. Y máxime cuando quien lo pretende es un gobierno 'de derechas', recurrentemente crucificado en lo social por sus adversarios, da igual sean mejores o peores, son los hechos.

Al PP y a Mariano Rajoy les expulsarán del poder, pues, la misma sociedad que le aclamaba como redentor en el balcón de Génova, hace solo unos meses. La misma sociedad que había decidido poner fin a muchos años de supremacía política y moral del socialismo español y que por acumulación de errores, decidió retirarle la confianza, puede que para siempre, al menos en aquel grado que antes lo hizo desde el referendum de la OTAN hasta los últimos estertores del gobierno de Zapatero.

Es obvio que esta sociedad de respuesta política tardía no va a generar los mecanismos de su propia evolución al margen de su pasado reciente. Que debe haber quien facilite ese camino y lo haga comprensible a este votante, repentinamente racional. En suma, que alguien ha de preguntar a la sociedad española si desea seguir con la monarquía frente a una alternativa republicana, si desea seguir financiando sus partidos, si desea una separación efectiva de poderes, si desea que cada hombre sea un solo voto, si le interesa continuar con la disfuncional estructura del territorio en ayuntamientos y autonomías, etc. Y si prefiere recortar de los derroches o prescindir del bienestar social conseguido.

Y todo esto sin ningún miedo al futuro, conscientes de que nuestra economía ha cumplido el papel de comparsa respecto de Alemania y Francia, reduciendo su participación industrial a un 14% del PIB frente a 30 y 40% de estos ahora escurridizos socios. Con este modelo asignado de desmontaje incentivado de nuestra capacidad productiva, nuestra mala gestión añadida ha sido determinante, pero no la única razón. Habrá que explicar alto y claro en Europa, cuando corresponda la intervención de nuestra economía, por qué no ha funcionado su diseño. Baste dar un vistazo al reciente artículo de portada de The Economist referente al plan B de Merkel para darse cuenta de que nadie asume ningún error de diseño en la construcción de Europa. Es claro que participaron activamente en la destrucción de nuestro tejido productivo y es claro que hemos de exigir una respuesta leal de su parte. Con la humildad de quien ha gestionado mal, muy mal, con la asunción de errores que jamás volveremos a cometer, pero desmontando el papel que otros nos asignaron en su propio beneficio.

Tampoco tenemos que soportar la imprevisión energética y de abastecimiento de materias primas estratégicas en la que nos han sumido nuestros gobernantes, en su desidia intelectual y científica e intereses económicos directos. No hay ninguna razón para no unirnos al consenso científico y energético para 2030-2050 con los principales países de nuestro entorno, partiendo de parecidas carencias pero gestionando colectivamente esa dependencia. Como tampoco hay razón ninguna para que no rediseñemos la formación escolar, universitaria o de I+D, conforme a los países más avanzados en esas materias. O reforzar una pirámide de población mediante incentivos eficaces y planes de conciliación familiar, ya experimentados en países que corrigieron tendencias demográficas tan autodestructivas como las nuestras de hoy. Acciones realmente fáciles de asumir en costes -si quitamos de donde no produce- y puesta en marcha, con la tranquilidad de compartir criterios y experiencias con los mejores.

¿Por qué habría de temer la población española un cambio así? Pues probablemente por haber creído hasta ahora en un modelo de estado protector y munificiente, que se acabó convirtiendo en un megaestado irresponsable, en el que 'lo público no era de nadie', solo de quien tenía poder político para apropiárselo.

Y poco futuro tenemos en seguir discutiendo con políticos histéricos, amargados por el resentimiento y falta de empatía de social, cuando no corruptos hasta la médula. En el fondo, a la gran mayoría le da igual lo que debatan entre ellos, hace tiempo que nos preocupa más lo que cuestan que lo que dicen.

Hay mucho que hablar del porvenir, pero no con quienes instrumentalizaron el pasado para colgarse de nuestras vidas. Se ahogan y se agarran de nuestro cuello para salvarse. Así caigan en el infierno por la pesadilla en que han convertido nuestra convivencia con sus lastres morales, su oportunismo y su incompetencia. Frente a los muchos que han contribuido positivamente en nuestro desarrollo, nunca unos pocos miles pudieron fastidiar tanto la vida a tantos millones.

Puede que los votantes tampoco seamos ejemplares como ciudadanos, pero eso no tiene por qué impedirnos decidir libremente nuestro futuro, tenemos derecho a decidirlo y vivirlo sin ellos. Y eso es justo lo que vamos a hacer en cuanto la previsible intervención reduzca a la nada la confianza del ciudadano en sus políticos, y les sea más grato tirar la toalla que justificar, tan falsa y cobardemente como es habitual, la vida miserable, enfrentada y amarga a la que nos conducen. Abramos bien puertas y ventanas, para que salgan unos y entre aire fresco. Hace mucho que huele a cerrado en esta espesa cantina.

Monti y su fórmula
Esther Esteban Estrella Digital 18 Agosto 2012

Mario Monti está estudiando seriamente la posibilidad de bajar los impuestos, sobre todo el IRPF, antes de finales de año para dar un respiro a los ciudadanos e incentivar el consumo. Hace solo un año el ejecutivo de Silvio Berlusconi, siguiendo las directrices del BCE, llevo a cabo un durísimo plan de ajuste para evitar que el país se hundiera por el acoso de los mercados. En este tiempo se está realizado un saneamiento de las cuentas publicas, aun inconcluso, pero que le han supuesto a Italia mayor credibilidad internacional que la que en estos momentos tiene España.

La fórmula Monti tiene dos planteamientos interesantes que bien podrían servir para sacar conclusiones al gobierno de Rajoy: recortes para cuadrar las cuentas y bajada de impuestos para estimular el consumo. Aunque las cifras macroeconómicas de España e Italia son muy distintas -nuestro déficit público es el doble que el suyo y su deuda es muy superior a la nuestra- da la sensación de que las recetas podrían ser finalmente las mismas, aunque nadie aprenda en cabeza ajena.

Es verdad que el presidente del Gobierno ha dicho por activa y por pasiva que en su AND y el de su partido no está la subida de impuestos y que las aprobadas en los últimos meses, tanto del IRPF como del IVA, son solo puntuales hasta que las cosas empiecen a mejorar. Incluso ha aventurado que antes de que finalice la legislatura ambos impuestos quedaran por debajo de como los encontró. Tal vez lo pueda conseguir pero , de momento, lo que estas subidas han provocado son un parón del consumo y un estancamiento de la economía que no parece tener salida.

Los cacareados recortes y el adelgazamiento de la administración tanto central como autonómica y local, solo verán sus frutos en el medio plazo si además de anunciarlos se hacen efectivos y para ello el presidente del Gobierno debe aplicar la ley sin contemplaciones, si se trata de que las comunidades autónomas cumplan el objetivo del déficit y reduzcan la grasa burocrática de amiguísimo y enchufismo que les asfixia. Aquí o reducimos el elefantiásico aparato estatal o no hay nada que hacer, por mucho que algunos barones autonómicos con una mano pidan el rescate y con la otra ataquen de forma inmisericorde a quien va a concedérselo.

Me gusta la formula de ajustar hoy para bajar los impuestos mañana, que es por lo que al parecer han optado los italianos, con la diferencia de que ellos han ahorrado mas y no han dado la imagen de desunión y reino de taifas que ofrece España a todas horas. De cara al exterior hay que serlo y parecerlo y en nuestro país hacemos mas bien lo contrario lo cual es nefasto cada vez que tenemos que pedir ayuda para financiarnos. Que es un día sí y otro también.

El camino adecuado
Juan Iranzo La Razón 18 Agosto 2012

El contexto económico en Europa se ha deteriorado en la primera mitad del año como consecuencia fundamentalmente de la prolongación de la crisis de la deuda pública en la eurozona. La sensación de incertidumbre y de desconfianza es importante, agravada por las posturas neonacionalistas de algunos países de la Unión Monetaria. Sin embargo, la economía de Estados Unidos sigue avanzando por una senda de recuperación, si bien su crecimiento continúa por debajo de su tasa potencial y existe cierta preocupación con respecto al elevado nivel de sus déficits y deuda públicos, y las economías emergentes, por su parte, conservan gran dinamismo, aunque también han ralentizado sensiblemente su ritmo expansivo. Las tensiones en torno a la deuda soberana se reanimaron desde finales de marzo, después del breve respiro proporcionado por los voluminosos préstamos a tres años concedidos por el Banco Central Europeo (BCE) a las entidades financieras europeas.

Sin embargo, un avance importante en la dirección correcta del euro es el pacto por la estabilidad de las cuentas públicas. El proceso de consolidación presupuestaria es una condición básica para recuperar la confianza de los mercados. Consolidar las cuentas públicas significa reducir el déficit estructural hasta, según los términos de dicho pacto, el 0,5% del PIB. Hasta el 3% de déficit que permite el Pacto de Estabilidad y Crecimiento queda un margen muy amplio para el funcionamiento de los estabilizadores automáticos. Es por esta razón que el debate actual entre austeridad y crecimiento es falso. Austeridad no es lo opuesto a crecimiento: al contrario, es la condición necesaria para éste.

Otra condición imprescindible para la recuperación de la confianza de los mercados es la creación de la unión bancaria para la reestructuración y el saneamiento del sistema bancario europeo, y por supuesto del español con la línea de crédito concedida directamente por 100.000 millones de euros. Hay que recordar que los mercados interbancarios europeos permanecen cerrados, al igual que los mercados de capitales para las emisiones de las entidades financieras, lo que pone de manifiesto que aún existe gran desconfianza con respecto a la situación de éstas. El principal motivo de la recaída de la economía europea a partir del último trimestre de 2011 se encuentra, precisamente, en la restricción crediticia derivada de la incapacidad de las entidades bancarias europeas para conceder financiación a la economía real, como consecuencia del deterioro de sus balances.

Asimismo, es preciso mejorar la competitividad europea, para lo que el Pacto por el Euro Plus y el Programa Nacional de Reformas conforman la hoja de ruta para salir de la crisis, si bien en el desarrollo de la legislación y en la toma de medidas se podría ser mucho más ambicioso. Las reformas estructurales que se han adoptado hasta la fecha eran necesarias, sin embargo no han llegado todo lo lejos que hubiera sido deseable. Por ello, en el futuro se necesitarán actuaciones más contundentes tanto en el ámbito de la consolidación fiscal como en el de las reformas estructurales con el objetivo de disipar toda duda sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. Al mismo tiempo, se deben emprender actuaciones más rápidas y decididas en el seno de la eurozona para que la lentitud y la falta de compromiso no contribuyan al incremento de la incertidumbre. En definitiva, es necesaria una firme apuesta por el euro.

La desconfianza que existe hacia la economía española explica las fuertes tensiones en torno a nuestra deuda pública y las enormes dificultades que ahora tenemos para obtener financiación en los mercados internacionales. El principal motivo de dicha desconfianza se halla en el déficit de las comunidades autónomas y en la situación de las entidades financieras. Se han dado ya los pasos necesarios para corregir ambos problemas con la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que proporciona al Estado los instrumentos de que carecía para imponer mayor control y disciplina a las CCAA, y el fuerte esfuerzo de consolidación fiscal –65.000 millones de euros en tres años–, aprobado por el Gobierno, y con las medidas de reforma y saneamiento del sistema financiero. La salida de la crisis en España requiere tanto de actuaciones propias como de la firmeza del Eurogrupo con el proyecto del euro.

El problema del saneamiento del sistema bancario, por su parte, avanza hacia una solución definitiva con las últimas reformas del Gobierno y la financiación europea, y la auditoría a que se está sometiendo el sector; pero, en cualquier caso, hasta que se haya completado la aplicación tanto de las medidas contenidas en dichas reformas como de las adicionales que se adopten una vez se conozcan los resultados de los análisis, pasará más de un año en el que el crédito seguirá estancado.

Míster Sánchez, un héroe de culto
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 18 Agosto 2012

El esfuerzo por mejorar la imagen de España queda anulado.

En la década de los noventa mi tío pasó una temporada larga en Nueva York, en un apartamento del Upper West Side que le prestó un amigo. En este viaje le acompañaron su esposa y su asistenta Margarita, una española de mediana edad y con buena mano para los guisos que, teniendo los hijos ya criados, decidió cruzar el charco para ver mundo. A todos nos pareció admirable aquello, pues son pocas las que, en su situación, hubieran hecho lo mismo. Sin embargo, cuando le preguntamos si pensaba estudiar inglés para entenderse con los neoyorquinos, nos dio un no rotundo por respuesta.

Sabía que en Estados Unidos cada vez se habla más español y estaba convencida de que no le iba a hacer falta otro idioma mientras estuviera allí. Efectivamente, así fue. Durante el año que pasó Margarita en Nueva York, le bastó el español para hacer la compra en el supermercado del barrio, completar los recados de turno y moverse por la ciudad. La población de origen hispano ha aumentado un 43% en Estados Unidos en la última década, rebasando los 50 millones de habitantes que hoy constituyen la mayor minoría étnica del país. En los colegios donde antes se estudiaba el francés como segundo idioma hoy se estudia español. Todos los políticos, desde George Bush hasta Obama y Romney, tienen en cuenta el voto hispano como factor determinante en sus campañas. Pero este boom latino no es tan esplendoroso como parece. Entre los 500 ejecutivos más importantes del país, apenas una decena son de origen hispano. La escritora peruana Isabel Allende ha logrado quitarse la eterna etiqueta de latina a base de vender libros (56 millones, nada menos), cosa que no les sucede a personajes tan célebres como Plácido Domingo, Julio Iglesias, Penélope Cruz o Javier Bardem, a quienes siempre se les recuerda su origen étnico. Pese a los enormes cambios que se han producido en las últimas décadas, los prejuicios estadounidenses respecto a todo lo hispano están profundamente arraigados.

Por eso, cuando las noticias sobre el asalto de Juan Manuel Sánchez Gordillo a un supermercado han empezado a llegar estos días a Estados Unidos, los informativos televisivos apenas le han dedicado unos segundos al asunto. Sin embargo, el efecto es demoledor. El esfuerzo de este Gobierno por mejorar la imagen internacional de España queda prácticamente anulado por las fotos del barbudo andaluz con el pañuelo palestino, acompañadas de rótulos como “Parlamentario español expropia supermercado” o “El alcalde Robin Hood, un héroe de culto”. Sería interesante saber qué opinan políticos como el senador republicano Marco Rubio (de origen cubano) o la secretaria de Trabajo Hilda Solís (de origen nicaragüense-mexicano) sobre las andanzas de Mr. Sánchez, como le llaman allende los mares. Claro que habría que explicarles que se trata de un comunista subvencionado, que dice luchar contra el capitalismo, pero lleva 30 años viviendo del dinero que le da el Gobierno. Y eso ya es más complicado.

Nuevo triunfo para los asesinos
EDITORIAL Libertad Digital 18 Agosto 2012

Difícilmente podría negarse que, enfermo de cáncer o no, Uribetxebarria Bolinaga es uno de los personajes más viles que han pasado por las primeras páginas de los periódicos en los últimos años: ese es el resultado de la suma de sus tres asesinatos, uno de ellos descerrajando 18 tiros a su víctima; su papel como torturador, que no carcelero, de Ortega Lara; y su militancia, como vemos muy activa, en una banda terrorista como ETA.

Tampoco es posible negar que, como este viernes manifestaba Carlos Urquijo en esRadio, en un Estado democrático "hasta al más indeseable se le garantizan sus derechos". Sin embargo, lo que sí suscita dudas es si en la aplicación de esos derechos el Estado y la Justicia deben ir más allá de la generosidad que sería deseable, o de la estricta aplicación de la ley.

Porque, tal y como han denunciado las víctimas del terrorismo tras conocerse la noticia del tercer grado para Bolinaga, el Reglamento Penitenciario (artículo 104.4) sólo establece la posibilidad de que el preso enfermo acceda a ese tercer grado, no la obligatoriedad de concedérselo.

Del mismo modo, el Código Penal (artículo 92) limita la libertad condicional, que en este caso ya casi podemos dar casi por concedida, a que, además de la enfermedad, se cumplan dos requisitos: la buena conducta y el pronóstico favorable para la reinserción. No parece que ninguno de ellos se dé en el caso de un preso que no se ha apartado de la banda terrorista a la que pertenece y que ahora mantiene una actitud hostil y exigente que ha cristalizado en una superpublicitada huelga de hambre.

Así que nos encontramos no ante una aplicación estricta, ajustada e inevitable de la ley, sino ante un caso de singular generosidad. Generosidad, además, que se da en un contexto que no puede sino incitar a la sospecha: con los representantes de ETA en las instituciones, las dudas sobre un proceso de negociación en marcha y, sobre todo, mientras los compañeros de Bolinaga y sus adláteres, demostrando una vez más la falta de humanidad que les caracteriza, han convirtiendo lo que podría y debería ser únicamente un asunto sobre la salud de un preso en un desafío político al Gobierno y la sociedad españolas.

Porque, si se confirma la libertad condicional de Bolinaga, lo peor no será ver a un cruel asesino en la calle, algo que no sería tan difícil de soportar, dado el estado cercano a la muerte en el que éste se encuentra, y teniendo en cuenta el natural compasivo y generoso de la mayoría de los españoles, incluso con quien no lo merece; lo peor será, sobre todo, contemplar un nuevo triunfo político de la banda terrorista y los grupos que la representan, que siguen reforzando sus posiciones de cara a los cercanos comicios vascos.

Además de, por supuesto, una nueva humillación a las víctimas, que ven casi cada día cómo su ejemplar trayectoria, democrática y extraordinariamente pacífica, les reporta golpe tras golpe; mientras que a los asesinos y su entorno, los trucos, las falsas huelgas de hambre, la intimidación y el pitorrearse de la democracia y la sociedad no hace sino depararles victorias simbólicas, legales o incluso electorales.

Ilustración y Romanticismo
Juan-José López Burniol.  La Vanguardia 18 Agosto 2012

Con la Ilustración, los seres humanos decidieron -por primera vez en la historia- tomar las riendas de su destino y convertir el bienestar de la humanidad en el objetivo último de todos sus actos. En la base de este proyecto ilustrado -escribe Tzvetan Todorov- subyacen tres ideas axiales: la autonomía, la finalidad humana de nuestros actos y la universalidad. La autonomía significa que lo que debe guiar la vida de los hombres ya no es la autoridad del pasado, sino su proyecto de futuro; en consecuencia, la voluntad libre prevalece sobre la tradición. La finalidad humana de nuestros actos comporta que el objetivo de estas acciones humanas liberadas se halle en la tierra y ya no apunte a Dios; por lo que, suceda lo que suceda después de la muerte, el hombre debe dar sentido a su existencia terrenal: la búsqueda de la felicidad sustituye a la búsqueda de la redención, razón por la que el Estado no está al servicio del designio divino, sino que su objetivo es el bienestar de los ciudadanos. Y la universalidad implica que todos los seres humanos poseen derechos inalienables por el mero hecho de serlo; bien entendido que la exigencia de igualdad, hoy tan profundamente sentida, deriva de esta idea de universalidad.

Ahora bien, pese a que la fe en el progreso ilimitado de la humanidad pudo tentar a algunos pensadores de la Ilustración, lo cierto es que prevaleció la idea de que el rasgo distintivo de la especie humana no es el avance hacia el progreso, sino sólo la perfectibilidad, es decir, la capacidad de hacerse mejor y de mejorar el mundo. De ahí que los problemas sociales carezcan de soluciones definitivas y se replanteen continuamente bajo formas distintas.

En este tejer y destejer de la historia, el Romanticismo constituye una reacción frente a la Ilustración y es, en cierto sentido, una involución. Si Auguste Comte sostuvo que, a lo largo de la historia, la humanidad ha pasado -primero- de la teología a la metafísica, y -más tarde- de la metafísica a la ciencia, lo cierto es que, con el Romanticismo, retornó a la mística. En efecto, el Romanticismo es una inmersión en el entorno -la naturaleza- y en el pasado -la historia-, con la pretensión de integrar ética y estética mediante la apelación a la fantasía, y con un fuerte gusto por lo infinito como sentimiento cuasi-religioso. El Romanticismo significa, por tanto, una continuación de la religión con medios estéticos, lo que implica, a su vez, un abandono de la razón y provoca una actitud vital superadora de la estructura del mundo, lo que lleva a la conclusión de que la razón política y el sentido de la realidad no son suficientes para poder vivir.

No es nuevo afirmar que el nacionalismo es la expresión política del Romanticismo y que, como tal, es neutro en sí mismo. El nacionalismo puede ser un instrumento espléndido de cohesión social cuando actúa como un factor de integración; pero se pervierte cuando se torna excluyente y adopta la forma de nacionalismo de Estado, pues entonces provoca inevitablemente el conflicto al chocar con otros nacionalismos, máxime si todos tienen una actitud imperialista. Porque el núcleo duro de la corriente romántica es la exaltación de la naturaleza y de la historia, pero no de toda la naturaleza y de toda la historia, sino de mi naturaleza y de mi historia. Así, para los nacionalistas excluyentes no hay más que nuestro país y nuestro paisaje; nuestra tradición y nuestra historia; nuestra literatura y nuestra música; nuestros campos y nuestros productos; nuestras fábricas y nuestras empresas; nuestros negocios y nuestros bancos; nuestros intereses y nuestro dinero; nosotros y nosotros. Porque los otros no son como nosotros. Ellos son vagos, indisciplinados, erráticos, poco fiables, dilapidadores, sinvergüenzas e, incluso, guarros, por lo que deben ser redimidos mediante una ascesis hecha de rigor extremado y exigencia puntual. Sin olvidar que, con el lenguaje -es sabido que con una palabra mil veces repetida se hacen virguerías-, puede llegarse, ya no a la conversión del adversario en enemigo, sino a su cosificación, con las gravísimas consecuencias de las que existe una atroz experiencia.

Este nacionalismo excluyente -egoísta, brutal y aldeano- precipitó por dos veces a Europa, durante el siglo XX, en una sima insondable de destrucción y muerte. Y puede también, sin guerras convencionales ya fuera de época, sellar en los próximos meses el ocaso definitivo de Europa como uno de los protagonistas de la historia universal. En su artículo "Día de Difuntos de 1836", Mariano José de Larra dijo haber leído esta inscripción: "Aquí yace media España; murió de la otra media". Quizá, dentro de algún tiempo, pueda leerse esta otra: "Aquí yace Europa entera; se envenenó por si sola". Ya advirtió Isaiah Berlin que "el Romanticismo, tan pronto como es llevado a sus consecuencias lógicas, termina en una especie de locura", promovida -en palabras de Hannah Arendt- por una "alianza entre chusma y élite".

Invitan a nacionalistas escoceses para que digan que Cataluña puede hacer un referéndum independentista
XLIV edición de la UCE
Europa Press www.lavozlibre.com 18 Agosto 2012

Prada de Conflente (Francia).- Independentistas escoceses han defendido este viernes en la XLIV Universidad Catalana de Verano que Cataluña podría celebrar un referéndum sobre la independencia si quisiera, y han lamentado que los partidos políticos catalanes "no lo vean claro". Los independentistras estaban invitados a mesa, vino y mantel a las jornadas.

"Creo que si los catalanes quieren hacer un referéndum, podrían", ha sostenido el representantes de la Scottish Independence Convention Christopher White, que ha argumentado que la sociedad civil catalana ya plantea esa posibilidad y que solo falta que los políticos le sigan.

White ha participado junto al diputado del Scottish National Party (SNP) en el parlamento escocés Humza Yousaf, la presidenta de la Scottish National Student Federation, Gail Lythgoe, y el secretario del sindicato de bomberos escocés, John Duffy, en una mesa redonda sobre el referéndum independentista escocés de 2014.

Los independentistas escoceses han subrayado la necesidad de que el parlamento atienda a las demandas de la ciudadanía, y que si ésta se manifiesta abiertamente por la independencia debe secundarla: "Una vez se demuestre que el pueblo quiere este referéndum, no hay ningún gobierno que pueda decir nada al respeto".

En ese sentido, el diputado del SNP Humza Yousef ha advertido al gobierno catalán de que el pacto fiscal puede no dar respuesta a las inquietudes de los catalanes: "Si la gente te pide independencia económica, hazlo, pero lo que te está diciendo claramente es que quieren la independencia de Cataluña", ha afirmado. El debate lo ha presidido por la vicerectora de relaciones internacionales de la UCE, Anna Arqué, que ha defendido la necesidad de conocer de cerca la realidad escocesa: "El objetivo es conocer de voz propia y sin filtros qué es lo que realmente está sucediendo en Escocia".


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Un agosto más plácido, en lo economico, de lo esperado
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 18 Agosto 2012

En lo económico, el mes de agosto está resultando ser mucho más plácido y positivo de lo que nadie, sobre todo los expertos de guardia, preveía cuando comenzó. La bolsa ha recuperado valores que se consideraban casi utópicos hace quince días superando los 7.500 puntos y acumulando jornada tras jornada en positivo tras haberse balanceado y llegado a caer por debajo de los 6.000. Mil quinientos puntos de ganancia que hacen que las grandes empresas e instituciones financieras vayan recuperando unos listones por debajo de los cuales se habían literalmente desplomado. La propia Bankia, aunque muy lejos de los 3,5 en que salio su acción a bolsa no se ido al “cero” que muchos pronosticaron, y anda ya por el euro cincuenta a pesar de la advertencia de que cuando llegue su rescate este afectara a los accionistas. Con todo la bolsa, ya tocada el año pasado, sigue todavía globalmente en pérdidas en lo que va de año.

La prima de riesgo y el bono español, que hervían por encima de los 630 puntos y superaban el intolerable 7% de interés han mantenido un sostenido enfriamiento que ha conseguido establecer ya en el cierre del viernes el diferencial en menos de 500. La prima de riesgo española ha tenido un comportamiento similar, aunque moderadamente mejor, que la italiana, de la que ahora le separan unos sesenta puntos, y responde a una confianza en que las medidas futuras de la UE y el BCE , entre las que se incluye la posibilidad de que el sobrante del dinero concedido para la “banca podrida” pueda servir para frenar a los especuladores con la compra de deuda junto a los informes emitidos por algunos centros de estudios económicos internacionales que afirman que nuestro país es solvente y podrá pagarla.

Con todo, tan solo puede contemplarse como un respiro. Andar por los 500 puntos nos parecía hace apenas nada una situación imposible en la cual ya nos dábamos por perdidos. Pero al menos son 130 menos del abismo en que llegamos a estar metidos y al que desde luego podemos volver si realmente no se acaba enderezando todo el problema de manera general y europea. Bastarán, como ha sucedido unas “palabras” de Draghi o un mal gesto de la Merkel para estar de nuevo en el disparadero. Quizás ahora el que anden calladitos no nos ha venido, en absoluto, mal del todo.

Así que Mariano Rajoy ha podido acabar el puente de la Virgen en Doñana, que es donde acaban por pernoctar como si el lugar tuviera un poderoso influjo, que lo tiene, todos los que cruzan como inquilinos el umbral de la Moncloa. A lo mejor, Rajoy, en la intimidad también ha pedido la intersección de la Blanca Paloma del cercano Rocio, como han ido haciendo los alcaldes en el día mariano por excelencia, ese quince de agosto, día de la Asunción, que junto a Jueves Santo y Corpus Cristi, ya se sabe que relucen más que el sol.

Que ha calentado y calienta de lo lindo, hasta asfixiarnos. Aunque quienes nos están socarrando son las llamas de los incendios, que se están cebando sobre España hasta llevar, que ya llevamos mas de 140.000 hectáreas quemadas, cuatro veces más que en todo el año anterior. Sobre sus tizones y sus brazas se atiza ademas, y sobre todo por canarias, la fogata politica donde un presidente autonomico carga contra el Gobierno central y este le señala que fue lento para solicitar la ayuda, un día tarde, y luego se apresuro a decir que estaba resuelto y hacer partir los medios, cuando las altas temperaturas previstas para nada lo aconsejaban y volvieron a brotar aun más voraces las llamas. Un cúmulo de elementos coincidentes, climáticos y presupuestarios, sequia y recorte de medios, se ha unido al abandono de tareas y pastoreo tradicionales, se ha aliado con ciertos talibanismo suicida en espacios protegidos de que “no intervenga mano humana” (una estupidez porque desde hace 10.000 años si ha intervenido) y con una incultura cívica, con imprudencias insensatas y delictivas y hasta con intenciones puramente criminales que esconden las más extrañas motivaciones e incluso hasta puede quien los confunda con reivindicaciones. El resultado es esta inmensa hoguera de agosto a que nos enfrentamos. En un solo día se han llegado a contabilizar 19 incendios de los considerados ya importantes. De conatos y apagados al inicio, se puede hablar ya de centenares y habrá que hablar de millares.

El fuego político ha seguido con la pauta de un desdibujado PSOE, que si estaba de guardia para reclamar los 400 euros que el Gobierno ha hecho bien en prorrogar y hará también bien en vigilar a quienes van en verdad destinados, pero que en este momento suponía una insensibilidad social atroz dada la situación de paro dramático y falta de recursos de muchas familias. Si España no puede prescindir de algo, es precisamente de eso, de ese papel garante del Estado de que sus ciudadanos queden absolutamente dejados a su suerte en la indigencia. Pero la oposición socialista también parece haber vacacionado, con algunos voceros de guardia estival tan solo, Rubalcaba desaparecido aunque se le ha requerido uno de esos asuntos de espionaje en que siempre parece estar metido y algunas apariciones nacionales del alcalde de Toledo en clave interna y pidiendo que se aclare candidato y sucesión. Y de alguna manera pidiendo paso y poniéndose en linea de salida.

En resumen, que la canícula la está aprovechando al máximo Sanchez Gordillo salido de un mural del XIX y pidiendo un papel en “Novecento” que quiere seguir explotando el éxito mediatico de su asalto al supermercado. Nunca tan poco arroz dio para tanta tele.

Lo más grave es y seguirá siendo el desafio etarra, encastillados la legalidad que les fue infamemente regalada. Han aprovechado el cáncer del más vil de los asesinos, torturadores y carcelero y la ley española para montar una de sus campañas. Instituciones penintenciarias, a la luz de los informes medicos que estiman en un 90% las posibilidades de muerte en un año del preso y el carácter irreversible de su enfermedad ha tenido que conceder el tercer grado previo a una posible excarcelación. Ahora y finalmente sera el juez central de vigilancia penitenciaria, Castro, o Pedraz, que le sustituye este mes, quien habra de decidir sobre su libertad condicional. Por de pronto el juez ha solicitado informes sobre si el tratamiento a su enfermedad puede darse en el centro penitenciario. Los proetarras saben que en esta partida cuentan con la legalidad, que ni el Gobierno ni los jueces pueden saltarse, y toda su pantomima es tan solo propaganda para cantar una victoria y pretender pasear como héroe de la “patria” liberado a un monstruo enfermo de odio y maldad a quien se manda a morir a casa.

Lo cierto y es que a la luz de los hechos a estos pájaros solo muestran su verdadera cara si A9 van pasados de txiquitos, como el asesor donostiarra B) creen que no les escuha nadie, como Otegui llamando “putas familias” a los exiliados por el terror C) cuando hacen huelgas de hambre y se ponen tibios de chistorra y C) cuando se meten con los toros, aunque a lo mejor si Jon Idigoras, que o intentó, hubiera llegado a figura, lo hubieran declarado cultura autóctona de raices euskadunes.

Entramos en la segunda quincena de agosto. Esperemos que baje el calor, eso lo primero, se apaguen y no se enciendan más fuegos, siga el enfriamiento de esa prima tan calentorra, y que se imponga algo de cordura en septiembre aunque es difícil que penetre en algunas mentes que confunden una asamblea callejera con la soberania popular y la democracia con juegos de manos y concurso de consignas y pareados. Lo de pretender rodear, cercar y forzar al Gobierno de dimitir con marchas que cunfluyan sobre el Cogreso y obliguen a los parlamentarios a disolverse y disolver las camaras no es sino un intento de coacción, de suplantacion de la soberania popular expresada a traves del voto. No es sino un intento de golpe de estado. Aunque no lleven tricornio ni den tiros al techo con pistolas.

Cualquier coacción es una forma de violencia y estos que tanto claman su presunto pacifismo y antiviolencia la llevan ejerciendo sobre los ciudadanos mucho tiempo. Son los ciudadanos los que han sido coaccionados por quienes pretenden que las leyes, la Constitución y la democracia que no sea lo que ellos proponen a ellos no les incumbe ni las acatan y que la libertad y los derechos de los demas no cuentan si entran en colisión con los suyos. La convocatoria del 25 de septiembre, que corre como la `pólvora por las redes sociales y de la que por fortuna muchos se están desgajando, es una verdadera insensatez y una barbaridad desde el punto de vista democrático. Un diputado socialista ha tenido la virtud de decirlo sin andarse por las ramas. Pretender coaccionar al Parlamento es un golpe de Estado.

Bolinaga y "ABC": cuando la ley justifica lo injustificable
Eduardo Arroyo El Semanal Digital 18 Agosto 2012

Semejante sujeto es el que ahora se aprovecha de las leyes tan "represivas", para demandar una excarcelación, dadas sus reducidas expectativas de vida.

En la acción de Bolinaga no hay nada de valor, de riesgo, de hombría que merezca ser recordado salvo para toda la escoria que reivindica unos hechos vergonzosos.

Hoy es noticia que el "carcelero" del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, será liberado por padecer un cáncer terminal. Esta noticia abre un debate más amplio sobre el que merece la pena incidir. El sujeto en cuestión mantuvo encerrado al citado funcionario 532 días en un espacio de apenas 4 metros cuadrados y, una vez detenido, se negó a facilitar la localización, a sabiendas de que Ortega Lara moriría de hambre.

Semejante sujeto, por nombre Jesús María Uribetxeberría Bolinaga, es el que ahora se aprovecha de las leyes tan "represivas", para demandar una excarcelación, dadas sus reducidas expectativas de vida. En realidad, las expectativas de vida del pollo en cuestión no pueden asegurarse que sean diferentes de las mías o de las suyas, querido lector, salvo en la mayor probabilidad de aquél que tiene diagnosticada una enfermedad letal. Su muerte, la mía, la de usted es cierta y, por tanto, una mera cuestión de calendario.

Así las cosas, el sentido común me dice que mientras que su enfermedad pueda ser tratada con cuidados paliativos o mientras que sus expectativas de vida puedan ser algo menos ciertas, Uribetxeberría Bolinaga debería permanecer en la cárcel. La historia de éste sujeto debería de avergonzar incluso a su propia familia, como antaño, en épocas menos corrompidas e hipócritas que la nuestra, se repudiaba a los hijos que se comportaban de manera innoble.

De hecho, en la acción de Uribetxeberría Bolinaga, dejando aparte la cuestión de la justicia, no hay nada de valor, de riesgo, de hombría que merezca ser recordado salvo para toda la escoria que reivindica unos hechos vergonzosos para cualquiera que aspirara a ser considerado un combatiente. Este marchamo de basura humana, esta apología de la miseria y la pequeñez, es el mismo que ETA y sus amigos ocultan desde su nacimiento: quizás por eso magnifican arteramente el poder "represivo" de un Estado que les permite presentarse a las elecciones, hacer declaraciones por "facebook", tener periódicos, presentar a delincuentes a cargos públicos y salir en televisión.

Análogamente, ocultan la escasa o nula valía intelectual de sus dirigentes, a la par que hacen la vista gorda ante el hecho verificable de que los más grandes vascos de la historia de Euskal Herría no fueron "nacionalistas" ni mucho menos de la "izquierda abertzale". El "problemilla" parece que lo han solucionado bautizando a una fundación con el nombre de un mendrugo como Sabino Arana, cuyo bagaje cultural era digno de nuestra contemporánea LOGSE. De ahí que, salvo en su determinación para segar vidas e historias, excepto en su letal capacidad de destruir la vida de un país, los colegas de Uribetxeberría Bolinaga no merecen que se gaste en ellos ni un "copy-paste" de ordenador.

Muy diferente es la reflexión que estos días se ha hecho la prensa del régimen, entendiendo por "régimen" esa dulce complacencia con el estado de cosas existentes, en la que siempre se critica lo justo para que todo siga igual. Explica ABC en su editorial que la excarcelación de Uribetxeberría Bolinaga "es la ley, aunque repugne".

Decididamente, el amarillismo periodístico de ABC, verdadero emulo de El País para con el PSOE, no sabe ya como ocultar la burla del PP para con las víctimas del terrorismo. El diario vasco-monárquico-centro-reformista explica que "la respuesta de una sociedad democrática organizada sobre un Estado de Derecho no puede ser otra que la aplicación de la ley, aunque el resultado fuera dar a un criminal, como Uribetxeberría, lo que pide".

Como justificación del hecho comprobable ("dar a un criminal, como Uribetxeberría, lo que pide") el diario aduce que "el planteamiento con el que hay que afrontar estos trances no puede ignorar la superioridad ética que confiere a la sociedad su decisión de gobernarse con la ley en la mano, huyendo de atajos para acabar con el terrorismo, ya fueran los que conducían a la negociación claudicante o los de la ´guerra sucia´, ajenos por completo a las credenciales que los Gobiernos del PP pueden presentar en la lucha contra ETA".

Los chicos del diario centro-reformista, no obstante, se quejan de que "el humanitarismo de la legislación penal y penitenciaria se ha colmado con este y con otros presos de ETA, beneficiados por una legislación garantista que se sujeta al principio de legalidad y a la irretroactividad de las leyes penales". El argumento de ABC merece la pena comentarse por ser una especie de paradigma con el que, durante cuarenta años el pueblo español ha venido comulgando con ruedas de molino.

Según ABC, la justificación de todo se haya en la "superioridad ética" de alguien que ha decidido gobernarse "con la ley en la mano". Es decir, este argumentario presume de que la ética se haya en una razón meramente formal, en el procedimiento técnico de aplicar la ley. No se pregunta dos cosas esenciales: primero, cual es el fin de la ley; segundo, qué sucede si la ley es injusta.

Esta segunda observación nos retrotrae al viejo debate sobre el derecho positivo versus derecho natural pero, a efectos de éste artículo, no es necesario ir tan lejos porque cualquier puede entender que el crimen y el delito, reconocidos como tales en la sociedad, deben ser castigados.

Si vamos a la primera cuestión, el fin de la ley es, y debe ser, reparar la injusticia y castigar al culpable. Si la ley se convierte en un aparato no punitivo que busca por sistema la "reinserción", es imposible no caer en absurdos como los que llevamos años presenciando, en los que el delincuente se aprovecha de un sistema y al final sale "impune", como dice la gente de la calle. No puede, por lo tanto considerarse que existe la menor "superioridad ética" en aplicar una ley injusta, en la que el delincuente acaba burlándose de un sistema al que pretende destruir. La única superioridad ética real es, y no puede ser de otra manera, impartir justicia donde no la hay, castigar al culpable como se merece y reparar a la víctima. Cualquier otra cosa es un puro sofisma.

¿Por qué nos hacemos esta reflexión? Pues porque argumentos como el que ha plasmado ABC el pasado día 17 de agosto en su editorial constituyen un verdadero narcótico para el conjunto del pueblo español. Hemos visto a asesinos en serie cuyo crímenes salían a menos de un año por víctima. Hemos visto a asesinos sexuales, sádicos, etc, salir por la puerta por errores procedimentales o por errores burocráticos. Hemos asistido a la corrupción moral e intelectual de un sedicente "Tribunal Constitucional" que ha hecho posible la presencia de delincuentes en las instituciones. Y todo ello con la ley en la mano.

Es imposible "afrontar estos trances" creyendo que no pasa nada porque se aplica la ley, dado que el resultado es una injusticia manifiesta, a menudo contra víctimas inocentes. También es cierto que un Estado no puede obrar en contra de las leyes que él mismo dicta, pero entonces cabe preguntarse quién ha dispuesto un estado de cosas -un "régimen"- en el que el que sale perjudicado es el pueblo teórico titular de la soberanía.

Aunque pese a los pedestres razonamientos de ABC, que vienen castigando nuestras meninges desde hace varias décadas, si las cosas son como digo, no cabe duda de que ese "estado de cosas" ha fracasado. La pregunta siguiente es qué puede pasar cuando el fracaso de la justicia se hace de día en día más patente. Lo que puede suceder es que se generalice la opinión de que nada importa y de que todo da igual salvo salvar el propio pellejo.

Hace unas semanas Santiago Grisolía advertía contra el peligro de que apareciera "un líder" que galvanizara a las masas. Eso, naturalmente, solo le preocupa a él, que parece no percatarse de que la podredumbre generalizada de la justicia es mucho peor que cualquier mal social. Al fin y al cabo, ese "líder" tan temible es la consecuencia lógica de lo que hoy está preparando ese "Estado de Derecho" al que ABC parece estar dispuesto a sacrificarnos a todos.

Una mirada al País Vasco desde Cataluña
Juan José Solozábal.  EL CORREO. 18 Agosto 2012

La debilidad del nacionalismo explica su intransigencia y su comprensión con la violencia, que para muchos será la carga imprescindible de la construcción política propia

Me acuerdo con frecuencia de Jordi Solé Tura cuando estoy en el País Vasco. El profesor Solé sentía una preocupación y un afecto muy grandes por Euskadi, cuyos problemas conocía bien. Creo que captó perfectamente la razón del extremismo del nacionalismo, que alcanza con diferente intensidad a todo él, incluyendo sus manifestaciones violentas. En el fondo del nacionalismo vasco había, segun Solé, una gran dificultad para articular una propuesta general sobre la configuración política del país: en Cataluña la afirmación nacional se llevaba a cabo frente al Estado, pero partiendo de cierto acuerdo social mínimo compartido. En Euskadi ni la burguesía ni el proletariado tras la industrialización del XIX tienen un proyecto común, pues se encuentran escindidos por lealtades políticas contrapuestas. La debilidad nacional del nacionalismo explica su intransigencia y su comprensión con la violencia, que para muchos será la carga imprescindible de la construcción política propia.

La rigidez del nacionalismo tiene otras causas que la debilidad estructural y es debida, en primer lugar, a cierta entequez espiritual, así puede compararse la entidad intelectual de un Sabino Arana frente a la ductilidad de Prat de la Riba que conoce perfectamente las corrientes del historicismo o del organismo positivista. Pero la tosquedad del nacionalismo tiene que ver también con las propias condiciones del impacto industrialista de la segunda mitad del XIX, liquidadoras de la condición social y política tradicionales vascas.

Los tonos fuertes o intransigentes del nacionalismo vasco, esto es, su escasa propensión a la ductilidad o el pacto, que Solé Tura constata con ocasión de la elaboración de la Constitución de 1978, quedaron subrayados por la experiencia del franquismo, particularmente dura y represiva.Creo que Solé Tura entendía perfectamente la capacidad integradora del reconocimiento foral constitucional y captó plenamente el alcance de la autonomía en serio que nuestra Ley Fundamental atribuía a Euskadi, así como el papel de referente que tanto Cataluña como el País Vasco habrían de tener en el sistema autonómico español. Como federalista auténtico Solé Tura fue partidario de dos notas que consideraba imprescindibles del sistema español de descentralización, a saber, su generalización y su homogeneidad sustancial. También aceptó consecuentemente la idea dinámica de nuestro Estado, dependiente en su desarrollo hasta su cumplimiento final en el modelo federal.

Solé llevó a cabo también una reflexión interesante sobre la autodeterminación, que, me parece, objetó en un triple orden de consideraciones. Creía, en primer lugar, que se trataba de una idea innecesaria en el caso español, pues pensaba que la cobertura política de las nacionalidades se encontraba suficientemente asegurada constitucionalmente: el Estado federal, que es la forma verdaderamente establecida en la Constitución, dota de suficientes atribuciones de autogobierno a las nacionalidades y regiones españolas, compensadas por sus oportunidades de intervención como tales en la actuación del Estado común.

Solé pensaba, en segundo lugar, que desde un punto de vista socialista, era una inconsecuencia solicitar el reconocimiento de un derecho cuya afirmación no hacía sino disminuir la legitimación del Estado que se defendía. No era lógico apostar por la forma política del Estado autonómico, facilitando al tiempo su cuestionamiento. Solé comprendía la reclamación del derecho de autodeterminación por los partidos nacionalistas, cuyo compromiso con el Estado era bien débil y cuyo oportunismo político era detestable desde un punto de vista ideológico, al estar dispuestos a toda amalgama que redundara en un rédito electoral mayor. Pero si se trataba del partido socialista, consideraba que una posición autodeterminista por su parte era una inconsecuencia lógica con un coste de deslegitimación inasumible para el sistema.

Pero las objeciones a la autodeterminación se planteaban para Solé especialmente desde el punto de vista ético o ideológico. La autodeterminación era una añagaza nacionalista que sólo a las fuerzas de este signo podía beneficiar, por ello centrar el debate político en ese terreno era una equivocación táctica imperdonable. Además, la fragmentación del espacio político que pretenden los nacionalistas autodeterministas es inaceptable desde un punto de vista ético. La solidaridad se opone a la fragmentación política donde el reconocimiento del pluralismo està asegurado. Las fronteras son regresivas y la solidaridad lo que demanda es la integración, no la independencia. Una mentalidad progresista, creía Solé, no puede desentenderse de las demandas de igualdad y desarrollo de las partes integrantes del Estado y apuntarse exclusivamente a las ventajas pero no a los costes de las obligaciones comunes.

El legado de ETA
Fernando Savater.  EL CORREO.  18 Agosto 2012

Lo indecente es que se siga contraponiendo desvergonzadamente cómo se ven las cosas ‘aquí’ y en el resto de España, igual que si nadie hubiera tenido que irse de aquí precisamente por verlas como los demás españoles

Durante los años de actividad virulenta de ETA, las elecciones en el País Vasco se realizaban evidentemente bajo coacción y por tanto de una forma dudosamente democrática, por decirlo con suavidad. Entre los que se presentaban a ellas, unos se jugaban el escaño y otros se jugaban la vida. La campaña electoral de los partidos no nacionalistas, el PP y el PSE, se desarrollaba aproximadamente con la misma libertad de que gozan los misioneros mormones en Arabia Saudí. Un parlamentario europeo, al que acompañé durante una de ellas, me decía que si comicios así tuvieran lugar en algún país de América o África hasta la Fundación Carter los hubiera considerado inadmisibles. Pero como estábamos solamente en España…

Algunos –pocos, muy pocos– puntillosos reclamábamos que votantes y votables se negaran a participar en semejante juego sucio, para denunciar la situación. Nadie suscribía esta propuesta, ni los más directamente perjudicados ni desde luego los que entre resignados suspiros se beneficiaban de ella. Recusar las elecciones sería «empeorar las cosas», «hacerles el juego», etc… Es curioso que, durante décadas, cualquier iniciativa decidida contra los atropellos del nacionalismo radical, fuese legal, policial, judicial, electoral o lo que ustedes quieran era inmediatamente tachada de «empeoradora» por quienes se decían, que no nos confundan, contrarios al terrorismo, sus pompas y sus obras (los cómplices la llamaban directamente ‘fascista’, como ahora). Por lo visto, pensamos algunos recalcitrantes, todo era igual de malo: que los terroristas campasen por sus respetos o que institucionalmente se les negase respeto a su campo. Pues vaya.

Puestas así las cosas, bastante gente optaba por irse del País Vasco. No sólo aquellos amenazados directamente por el terrorismo, que huían por instinto de conservación (recordando quizá aquel dictamen de Valle Inclán: «Hay honor en ser mártir devorado por los leones, pero no coceado por los burros»), sino muchos otros hartos de tener que vivir con cautelas y recelos, ocultando sus adhesiones y sus símbolos políticos para no ‘provocar’, tratados como ciudadanos de segunda en una parte del Estado de derecho español en la que por lo visto el Estado y el derecho estaban puestos entre paréntesis por los aprendices de tirano y los aprovechateguis que medraban a su sombra. Su ‘exilio’ era más moral que institucional, porque por suerte no tenían que abandonar su patria sino solamente –¡y no es poco!– el lugar donde vivían, que a veces era su tierra natal. No todos se iban por miedo, desde luego, muchos se marcharon por fastidio, por asco o porque no querían que sus hijos fuesen educados en el ambiente enrarecido que les amargaba la vida a ellos. Recuerdo a una pareja de alumnos míos de Zorroaga, euskaldunes y con talento para la filosofía, a los que me encontré años después en Jaén entre el público de una de mis charlas. Cuando les pregunté cómo habían ido a parar allí, él chico me dijo sonriendo: «Porque es lo más diferente a aquello que hemos encontrado…».

Unos se fueron y otros se quedaron: desde fuera de cada historia personal, nadie tiene derecho a juzgar ni a unos ni a otros. Lo evidente es que si el Estado hubiera cumplido eficazmente su obligación de tutelar a los ciudadanos y garantizar sus derechos constitucionales, nadie hubiera tenido que marcharse por miedo: sólo se habrían ido, en todo caso, los que pretendían atemorizar a los demás. Pero claro, como había que intervenir institucionalmente lo menos posible para no «crispar» ni «empeorar» las cosas…Y aun así, menos mal que contábamos con la Constitución y las leyes españolas, con la Audiencia Nacional, con la Guardia Civil y demás fuerzas de seguridad, porque en caso contrario hubiéramos tenido que irnos todos los que no estábamos dispuestos a pasar por el aro ni a callarnos. ¡Que nos hablen a nosotros de independencia, con lo que nos costó mantenernos independientes, a trancas y barrancas, del crimen político con patente de corso durante décadas en Euskadi!

No sé si esa sangría de gente que se marchó podrá repararse ahora, facilitando el voto de los que se fueron amenazados (cualquiera podría sentirse así, aun sin estarlo personalmente, con sólo pasearse por las calles llenas de pintadas, carteles y dianas de su pueblo), o facilitando su empadronamiento de nuevo en Euskadi, o como sea. Supongo que si hay voluntad no es imposible, aunque se presenten obvias dificultades legales. Lo indecente, en cualquier caso, es que se siga contraponiendo desvergonzadamente cómo se ven las cosas ‘aquí’ y en el resto de España, igual que si nadie hubiera tenido que irse de aquí precisamente por verlas como los demás españoles. O que se siga hablando de que esos cambios electorales alteran el censo o son fruto del «resentimiento» de unos cuantos, como si el censo vasco pasado por el cedazo asesino de ETA fuese el único que tiene carta de legitimidad. El fascista croata Ante Pavelic aplicaba a sus enemigos el mecanismo de los tres tercios: un tercio muertos, otro expulsados y otro sometidos. El fascismo de ETA ha pretendido lo mismo en el País Vasco y por lo menos habrá que intentar que no se salga con la suya.

Fe
miquel porta perales ABC Cataluña 18 Agosto 2012

A raíz del fallecimiento de Josep Maria Ainaud de Lasarte –historiador y político nacionalista de largo recorrido y amplio reconocimiento personal en el mundo catalanista y no catalanista-, se ha repetido la frase con la que concluyó su discurso de aceptación de la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña: “ Nosotros, si todavía nos sentimos comprometidos con alguna cosa, es con nuestro país, con nuestra patria y con nuestro sentido de ser. Por siempre, fe en Cataluña”. Incluso Ferran Mascarell -Consejero de Cultura de la Generalitat-, en un artículo de prensa, escribió que “su fe en Cataluña –la de Josep Maria Ainaud de Lasarte- se traduce en nuestro reconocimiento a los hombres como él, a las personas que han sabido hacer del pensamiento y de la acción a favor del país el motivo que ha ordenado el relato de su vida”. Cataluña, cuestión de fe.

Al respecto, el nacionalismo catalán –visto el eco de la “fe en Cataluña” de Josep Maria Ainaud de Lasarte- se mueve todavía en el ambiente ideológico de principios del siglo XIX. Hablo, por ejemplo de Giuseppe Mazzini (1805-1872) y su Joven Italia (1831) que atizaban el sentimiento nacional con un lenguaje repleto de términos religiosos como “apostolado”, “fe”, “credo”, “misión” o “salvación”.

Unos términos que se perciben hoy en el lenguaje del nacionalismo catalán. El problema: al creer ciegamente en la nación catalana –ese es el mecanismo de la fe- y apostar a machamartillo por la salvación colectiva –sigue el mecanismo de la fe-, se corre el riesgo de excluir a quien no comulgue con esta fe. En nuestro caso, con la fe nacional catalana. Y si finalmente Cataluña deviene una Iglesia –la fe conduce a la Iglesia-, ¿qué será de los infieles catalanes que no tengan cabida en la misma? ¿Qué será de los apostatas y agnósticos? En el siglo XV, el historiador y político florentino Francesco Guicciardini, crítico con el despotismo de su tiempo, advirtió que “el que tiene fe se obstina en lo que cree”. ¿Qué será de nosotros?

Apuntes veraniegos (3)
xavier pericay ABC Cataluña 18 Agosto 2012

1. A toda esa panda de asesinos convictos y supuestos huelguistas de hambre entre los que se encuentra Iosu Uribetxeberría Bolinaga deberían administrarles, además de la ley, una lectura obligatoria: «Un mundo aparte», de Gustaw Herling-Grudzinski (Libros del Asteroide). Y, en especial, la segunda parte, donde se narran los efectos de una huelga de hambre en un campo de trabajo soviético, a comienzos de los años cuarenta. No sólo para que vean lo que se pierden viviendo en un Estado de derecho; también para que se deleiten soñando con un sistema penitenciario que, al fin y al cabo, es el suyo.

2. Bien está lo que ha dicho Carles Duarte, el flamante presidente del CoNCA. En efecto, «debería ser posible» que un escritor catalán en lengua castellana pueda obtener el Premio Nacional de Cultura de la Generalitat en su modalidad de literatura. Ocurre, sin embargo, que Duarte lo dice desde la independencia de su cargo actual, por más que en el pasado desempeñara altas responsabilidades en los gobiernos de Jordi Pujol. Vaya, que el consejero Mascarell y el Gobierno del que forma parte no tienen por qué hacerle caso. Lo cual es una lástima, sobra añadirlo. Nadie merece más ese premio que algunos escritores catalanes en lengua castellana. Sin su decidida connivencia con el nacionalismo a lo largo de tres décadas, muy poco de lo que ahora nos afrenta habría sido posible.

3. Confieso que, al leer el titular, mi primera reacción fue de pavor. ¿Cómo, Miguel Ríos, Pedro Almodóvar o Almudena Grandes —por poner tres ejemplos— exhibiéndose tal como vinieron al mundo para manifestarse en favor de los derechos de autor? Luego, cuando entré en el cuerpo de la noticia, todo se aclaró. Y es que la exhibicionista en cuestión, la escritora Vanessa de Oliveira, atesoraba ya al parecer otras exhibiciones de esta índole antes de la de la Bienal del Libro de Sao Paulo. En fin, que era una profesional, lo que no puede decirse, ¡ay!, de los nuestros.

Destellos de lucidez
juan carlos girauta ABC Cataluña 18 Agosto 2012

El Premio Nacional de Cultura de la Generalidad no es un premio de literatura catalana, por lo que podría ir a parar a un autor en castellano. La reflexión es de Carles Duarte, presidente del CoNCA. Duarte ha hecho bastante más por la lengua catalana que sus precipitados detractores, generalmente autodefinidos política y -creen ellos- culturalmente por alguno de esos eslóganes apasionados del nacionalismo. No conciben que sea un Carles Duarte quien les obligue a asomar la cabecita por un momento fuera de Matrix. Su problema es que Duarte no admite el artículo indeterminado. Qué disgusto. Oh, tú que has sido secretario general de la Presidencia con Jordi Pujol, nada menos, ¿cómo nos haces esto? ¡No te puedes fiar de los poetas!

El catalanismo operativo (no declarativo) del poeta y lingüista Duarte es nítido, y, dado su currículum, los aspavientos del gallinero nacionalista llaman a risa. Sabía lo que arriesgaba, podía haber seguido callado, pero ha preferido señalar lo que conviene a las instituciones. Tendrán que oírle, salvo que deseen una Generalitat petrificada en eterna y pomposa comisión de barrio, escaparate de una Cataluña fantasmal.

Lo institucional puede mentir, pero no puede fundarse en una gran mentira, como la que pretende que el castellano no es propio, o no atañe, o no debe ocupar a Cataluña. Cuanto más tiempo ignore al elefante, más pequeña y enajenada se irá quedando la Generalidad. Y Cataluña (numéricamente, Barcelona con guarnición) seguirá su vida, por muy listas que se crean las doscientas familias, por mucho que se encastillen, por más que se admiren entre sí y sigan premiándose y reconociéndose en una endogamia crecientemente incestuosa, por mucho que se consideren protagonistas de una admirable gesta (otros observamos sus trayectorias como la más próspera y plácida forma de resistencialismo que recuerdan los tiempos).

No tienen motivo para ponerse nerviosos. Duarte sólo trata de dignificar lo catalán, como suele. De paso, aunque no sea su objetivo, podría retrasar un tiempo este curioso proceso de abandono de la realidad.

El tercer grado para Bolinaga levanta ampollas entre las víctimas

El Semanal Digital 18 Agosto 2012

La decisión del Gobierno, por razones humanitarias, cayó como un jarro de agua fría. El debate en las redes no se hizo esperar y las palabras "traición" y "piedad" eran las más repetidas.

La decisión del Ministerio de Interior, concretamente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, de conceder el tercer grado penitenciario para el secuestrador de Ortega Lara, Josu Uribetxeberria Bolinaga, por "razones humanitarias" y a pesar de la entidad de sus delitos ha levantado ampollas entre las víctimas de terrorismo y entre los usuarios de las redes sociales, donde se desató en verdadero debate al respecto este viernes.

La Asociación Víctimas del Terrorismo lanzó rápidamente un comunicado asegurando que la decisión confirma "la traición a las víctimas del terrorismo y al Estado de Derecho".

A juicio de la asociación, el Gobierno "ha cedido al chantaje" iniciado por ETA mediante la presión de las huelgas de hambre de sus presos con una decisión "que supone un daño quizá irreversible a la lucha contra el terrorismo y que desvanece las posibilidades de alcanzar una derrota total de los terroristas".

Las víctimas se preguntan cuál ha sido la base legal para la concesión del tercer grado a Uribetxerria Bolinaga porque tanto el Código Penal como el Reglamento Penitenciario establecen que la libertad condicional por motivos humanitarios para los enfermos terminales (que podría ser adoptada ahora por el juez Santiago Pedraz), no es automática ni un derecho del preso, y que prevé como requisitos la buena conducta y un pronóstico favorable de reinserción del Rey.

Según la AVT, ninguno de esos requisitos son cumplidos por Bolinaga por su seguimiento de la huelga de hambre, a lo que se añade una "pésima y lamentable gestión de la cuestión" por parte del Gobierno desde el momento en que se decididió el traslado del preso de ETA desde León al País Vasco.

"Esto favoreció que el caso fuera utilizado por ETA como chantaje al Gobierno para lograr una flexibilización de la política penitenciaria", defiende AVT , que insiste en que lo ocurrido supone un "precedente nefasto" en la lucha antiterrorista. "El entorno de ETA ya ha anunciado más huelgas de hambre y se convertirá en algo habitual en los próximos meses", añaden.

Por su parte, la presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, calificó de "extremadamente lamentable" la decisión de conceder el tercer grado al etarra. Castilla de Cortázar fue algo más lejos y dijo que "resulta extremadamente lamentable que el PP haya asumido todos los acuerdos con ETA para contentar a la banda terrorista en política penitenciaria".

A su juicio, constituye "un eslabón más de lo que se acordado con ETA" y supone "que el Estado de Derecho haya accedido al chantaje de ETA". Para la presidenta del Foro Ermua, el Gobierno confirma de esta forma que asume la "penosa" herencia del anterior en temas como la denominada ´vía Nanclares´ y "admite el chantaje y la chulería de la banda terrorista, lo cual no es sólo terrible para las víctimas y la sociedad, lo es también para la Justicia".

El presidente de la asociación Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, declaró que la concesión del tercer grado a Bolinaga confirma que el Gobierno "ha asumido el proceso de excarcelaciones y acercamiento de presos iniciado por Zapatero".

Las redes sociales, mientras tanto, se debatían entre los defensores de marcar las diferencias entre terroristas y ciudadanos y los que recordaban que Bolinaga no tuvo con Ortega Lara la piedad que ahora el Gobierno tendrá con él.

La Policía acusa a Interior de permitir el chantaje de ETA y creen que sienta un precedente
Excarcelación de Bolinaga
Europa Press www.lavozlibre.com 18 Agosto 2012

Madrid.- Los dos principales sindicatos de la Policía, el SUP y la CEP, se han manifestado este viernes en contra de la decisión de Interior de conceder el tercer grado penitenciario al preso de ETA, Josu Uribetxebarria. Admiten que está recogido en la ley, pero matizan que no era obligatoria esta decisión que no ven ética y que creen que sentará un precedente para otros presos de la organización criminal. "Nos parece una mala decisión porque, aunque lo permita la ley, no lo obliga tampoco.

Alguien que no ha tenido piedad con sus víctimas no merecía el trato que se le va dar desde Instituciones Penitenciarias. Es ceder al chantaje de los etarras que están volviendo a las andadas", ha dicho en declaraciones el secretario de comunicación del SUP, José María Benito. A su juicio, "va a cundir esto de la huelga de hambre para conseguir otras cosas como este tercer grado". "Es un mal día par las víctimas y la gente de bien que esperaba otra cosa", ha zanjado.

"Estamos indignados por que estos individuos (etarras) usen estas pequeñas rendijas que tiene la Ley y que se aprovechen de ellas", ha opinado el portavoz de la CEP, Antonio Labrado, quien ha admitido que la decisión está sujeta a la Ley, pero "no es ética". "Este que ahora pide dignidad y compasión es el mismo que no tuvo compasión con Ortega Lara, es una hipocresía. Judicialmente le corresponde, pero éticamente no debería", ha concluido.

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