AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 22 Agosto 2012

Ahora o nunca.
Nota del Editor  22 Agosto 2012 

Carta enviada a los socios con un ejemplar del libro de Augusto Bruyel

Estimados amigos:   Ahora o nunca.

Como nuestra asociación se encuentra en estado durmiente, tras veinticuatro años (desde 1988) tratando de defender los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes en contra de la imposición de las lenguas regionales, y habiendo sufrido derrotas en todos los frentes, especialmente tremendas las infligidas por el Tribunal Constitucional (Anticonstitucional) y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Inhumanos) parece que nada queda por hacer, pero debemos seguir luchando: hay dos medidas fundamentales. 

Si el gobierno español tuviera la voluntad para evitar la caída de España, su salida del Euro y la ruptura de Europa, la primera medida que debiera haber tomado ya es la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales, rompiendo las múltiples barreras que impiden que España pueda mejorar un poco, y ello con un coste económico irrisorio, sólo disponer en idioma español todo aquello que ya debiera haber sido escrito en el idioma que todos los ciudadanos españoles tenemos el deber de conocer. 

La segunda medida, requiere también derogar leyes: todas las leyes de los gobiernos regionales, y como consecuencia el desmantelamiento del tinglado autonómico. Esta medida supone un coste social importante, al menos dos millones de parados más, pero es la única forma de que la sociedad civil pueda comenzar a crear empleo productivo, liberados de las múltiples barreras lingüísticas, legislativas e impositivas. 

Como recordaréis, el escritor D. Augusto Bruyel, es autor de dos libros relacionados con la imposición lingüística, "Cuentos Nacionalistas" y "Algo así" de los que todos tenéis un ejemplar impreso o digital (han estado disponibles en nuestra página www.libertadidioma.com durante muchos años), y con motivo del VIII Centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa (octingentésimo)  ha escrito otro magnífico libro "Alfonso VIII, Historia de una voluntad", del que hemos tenido el placer de asistir a su presentación en La Coruña en un acto organizado recientemente por Poder Limitado. Y siguiendo la tradición librera de AGLI, adjuntamos un ejemplar cuya lectura deleite y despierte de este sueño macabro. 

Este libro no va de imposiciones lingüísticas, va de voluntad, voluntad de hacerlo ahora, la única opción que tiene España.  

Por eso la oportunidad de este libro: tenemos que tener la voluntad de conseguir que el estado derogue  todas las leyes sobre lenguas regionales, ahora. Y si no es ahora, oportunidad única, no será jamás y por tanto España desaparecerá. 

Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de difundir el mensaje: ahora o nunca.

Y si alguien piensa que hay una solución mejor, ¿A qué ha estado esperando?

Saludos. José Luís. 

Euro and Europe doomed by Spain's inefficiency
AGLI Editor. 22 August 2012

The Spanish government has no intention to attack the intrinsic inefficiency problem, otherwise it should already have abolished the laws of  regional languages. This measure  would destroy inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, and benefits are outstanding.

Spain has seventeen regional governments partitioning the country with laws and languages. Therefore, the disassembly of the regional system, by abolishing the laws of the regional (and many local) governments and reducing the redundant government employees is also compulsory. This measure means a heavy social cost, two million people should be laid off, but the private sector could recover and start creating productive jobs. As a byproduct, professionals of politics would probably disappear (as they are the problem). 

Spain will sink the Euro and Europe unless it returns to common language and law.
AGLI Editor. 22 August 2012 

The deep problems of  Spain's economy are paving the way to the destruction of the Euro and Europe and the Spanish governments have no intention to fix their problems, otherwise the first measure with zero cost, returning to the spanish common language by abolishing all laws of  regional languages, should already have been taken. 

Basically, the inefficiencies of the governments and the unnecessary expenses are so high that no tax system can survive after the depletion of its citizens. 

Spain has a multitude of regional governments (seventeen) with many of them using different regional languages instead of the Spanish, and consequently the country is divided by laws and languages, the work force can't move unless families surrender themselves and the education of their children from their mother spanish language to the regional languages, government employees are valued more for their knowledge of the regional language than anything else, enterprises have to cope with many different and opposing laws written in different regional languages, and have to translate their operating  business systems to them. 

Therefore, should the Spanish government have any intention to fix the problem, the first measure should have been to abolish all the laws concerning regional languages, letting the Spanish be the common language. This measure  would destroy many inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, on the contrary benefits are absolute neccesity. 

The second measure should be the disassembly of the regional systems, abolishing the laws of the seventeen regional (and many local) governments and reducing the redundant and unnecessary government employees. This measure has a very heavy social cost, around two million people should be laid off, but by reducing those, unnecessary expenses, the private sector could recover and start creating productive work. As a byproduct, the superfluous class of professionals of politics would probably disappear (they are the problem).

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Aire
Alfonso Ussía La Razón 22 Agosto 2012

Paso por días de confusa decepción. Tengo la sensación de que nos gobierna el aire. No todo es la reforma económica, la prima de riesgo y las desavenencias con Merkel. Una sociedad se siente gobernada cuando todos los asuntos imprevistos que afectan a un Estado de Derecho son respondidos o resueltos por quienes, con abrumadora mayoría en las urnas, hemos elegido los españoles para gobernar. Y no. El eterno problema de los conservadores en España. La gastroenteritis permanente. El complejo de inferioridad, el miedo al qué dirán.

Los chantajes de los nacionalismos han alcanzado un punto de no retorno. La impericia en la comunicación supera todos los límites. España no es un barco a la deriva. Es un barco con un capitán que modifica el rumbo constantemente, huyendo de los malos vientos que traen las novedades. Si no se tratara de un personaje deleznable, el que ha recibido los favores del Gobierno, el caso de Bolinaga sería de risa. Un informe médico manipulado desde San Sebastián y que nadie firma se lo traga el Gobierno de España de una sola tacada. Nadie habla ya de la huelga de hambre de los etarras. Sólo con el anuncio del comienzo de la farsa –se trataba de una mentira–, el Gobierno decidió marcharse de vacaciones después de atender debidamente al canalla supuestamente moribundo. La Fiscalía duda del informe y el Ministerio del Interior lo defiende.

En los despachos de la Guardia Civil aumentan los rumores y se alzan las voces. Todo encaja a la perfección y el plan está en marcha. De todo eso, y para dejarlo atado y bien atado –¿recuerdan?–, hablaron mucho en la fase del relevo Zapatero y Rajoy. Parlamentarios autonómicos asaltan supermercados y roban. Dos o tres detenciones de desalmados y órdenes de respetuosa actuación a la Fuerzas del Orden Público. Sin debate ni votación, el alcalde proetarra de San Sebastián, allí colocado por los votos de los donostiarras y de seis miembros del Tribunal Constitucional, suprime la celebración de las corridas de toros. La excusa, como en Cataluña, es el sufrimiento del toro. El objetivo no es otro que borrar a España del mapa vascongado.

Crece el desconcierto. Y han aparecido, como siempre sucede cuando las cosas se hacen mal o no se hacen, oportunistas incómodos que dicen representar a la sociedad civil para quebrar la estructura de un sector de la ciudadanía que al fin había conseguido tener un partido político al que votar en masa. Y no es la sociedad la culpable de la decepción, sino el partido que no gobierna, que desorienta, que aburre hasta el desfallecimiento.

Nadie pone en duda los esfuerzos que está realizando el Gobierno para rescatar a España de la ruina económica. Pero hay otras ruinas. Y la social es una de ellas. Y la realidad es esa. Nadie sabe dónde está el Gobierno. En el Partido Popular se ha producido un plan interno de exterminación de personas valiosas que consiguieron con su trabajo, entre otras cosas, que el Partido Popular fuera alternativa de Gobierno y Gobierno posteriormente. Han crecido las buganvillas, las enredaderas y las plantas trepadoras y han talado árboles inmensos y fundamentales. O los han talado, o los han replantado en la lejanía para no sentir ni su sombra. En España necesitamos un Presidente que nos convoque, que nos hable con claridad, que responda a las provocaciones, que considere urgente informar al detalle y continuamente a los ciudadanos. Tenemos la oportunidad de enterarnos por los medios de comunicación, pero Rajoy habría de tener la cortesía de ser él quien diera la cara y el que pusiera la voz. «Perdonen el desconcierto que les estamos produciendo», sería una buena manera de iniciar el discurso. «Perdonen las víctimas del terrorismo, a las que tanto hemos defendido, y que ahora tienen que defenderse de nosotros». «Perdonen que no respondamos a los chantajes, los desaires y la chulería de los independentistas». «Perdonen que nos hayamos convertido en una decepción, en aire, en aire, en aire».

Bajo la tutela de ETA y sin el amparo de la Ley de Partidos
EDITORIAL Libertad Digital 22 Agosto 2012

El lehendakari, Patxi López, ha terminado este martes con las especulaciones sobre el final de su mandato de forma incontestable: el 21 de octubre habrá elecciones en el País Vasco. El anticipo electoral no debe resultar una sorpresa para nadie, pues desde que se mostró más dispuesto a ejercer la oposición a los ajustes del Gobierno del PP que a presidir esa autonomía López perdió toda posibilidad de llegar a acuerdos para sacar adelante los presupuestos del año que viene.

De lo que muchos sí parecen ser inconscientes es del brutal desafío que estas elecciones entrañan para la democracia en el País Vasco y para toda España. ETA no se ha disuelto ni ha sido totalmente desarticulada, pero podrá volver a presentarse a unos comicios a través de su maquillado brazo político.

Gracias a la derogación de facto de la Ley de Partidos, perpetrada por los magistrados del Tribunal Constitucional con la connivencia de la apaciguadora clase política que los puso ahí, la organización terrorista ya pudo jactarse públicamente, tras las últimas elecciones municipales, de "haber ganado la batalla de la ilegalización". Ciertamente, no le faltaban motivos para la alegría: la coalición electoral con la que, según el Supremo, la organización terrorista ETA pretendía burlar la Ley de Partidos se convertía en la primera fuerza política del País Vasco en número de concejales, 1.134, fruto de los 313.321 votos que cosechó.

Lo más grave es que, a juzgar por los últimos sondeos, la maquillada marca electoral de ETA puede ser la más votada el 21 de octubre o, en todo caso, quedar muy cerca del PNV, formación con evidentes pulsiones rupturistas. Es evidente que corremos el riego cierto de que un proyecto de ruptura como el que entrañaría un pacto PNV-Bildu se convierta en proyecto de gobierno.

La miopía de algunos podrá objetar que la democracia exige respeto a las urnas, y que no podemos olvidar que la organización terrorista anunció un "alto el fuego definitivo". Un proyecto totalitario no deja de serlo porque reciba el respaldo de las urnas, tal y como quedó de manifiesto, por ejemplo, en la Alemania nazi. Es evidente, por otra parte, que el proyecto de ruptura nacionalista entraña un programa de secesión del resto de España... y de las reglas del juego democrático, empezando por la Constitución. Obtener una mayoría transitoria en unas elecciones de ámbito regional no da derecho a romper con unas reglas con voluntad de permanencia y emanadas de la soberanía nacional. sin lugar a dudas, Bildu, con o sin alianza con el PNV, pretende hacer realidad ese proyecto de ruptura que ETA siempre ha perseguido, con treguas y con bombas.

En este sentido, los que tanta credibilidad otorgan al supuesto cese definitivo de la "lucha armada" anunciado por ETA deberían ser conscientes de que, en el mismo comunicado, los propios terroristas condicionaban el mismo a la consecución de sus objetivos secesionistas... y de los beneficios penitenciarios que exigían para sus presos, que en cierta medida (siempre, demasiada) ya están consiguiendo.

Por otro lado, la decisión del lehendakari de hacer coincidir la jornada de reflexión del 21-O con el primer aniversario del anuncio del supuesto cese definitivo de la actividad asesina de ETA es otro claro ejemplo de cómo se quiere ocultar el desafío totalitario al que nos enfrentamos o el componente chantajista que contenía ese comunicado; una forma de simular un clima de paz y libertad y con partidos políticos democráticos que, en realidad, no tienen parangón en nuestro entorno. Pagaremos caro ese espejismo.

Editorial
Entre Kosovo y Escocia
EDITORIAL GCT 22 Agosto 2012

La alargada crisis económica, junto con la debilidad y la ausencia de proyecto nacional de los últimos Gobiernos, ha acelerado el proceso secesionista que afronta ahora sus últimas etapas ante la falta de respuesta de las instituciones del Estado.

Las próximas elecciones vascas van a ser leídas en clave de referéndum de autodeterminación, y la probable mayoría nacionalista dibuja un escenario de inevitable ruptura, más o menos dilatada en el tiempo.

Jaime Mayor Oreja declaraba el pasado lunes a Radio Inter que la convocatoria electoral decidirá entre las dos rutas separatistas que se van a presentar al pueblo vasco, la radical y la moderada, PNV y Batasuna, Escocia o Kosovo.

La más sibilina la ofrecerá el PNV, abriendo un proceso de diálogo con Madrid pero con el objetivo irrenunciable de la soberanía, proponiendo probablemente modelos como el del nacionalismo escocés, en los que la independencia se alcanza llegando a acuerdos con el Estado –recordemos el plan Ibarretxe– y culmina con un referéndum. En el otro polo –pero con idéntico objetivo soberanista– la propuesta del mundo radical y proetarra llegará a las urnas amparada por la no aplicación de la ley de partidos, gracias a la impunidad que le ha proporcionado la negociación con la banda, y su modelo será más parecido al utilizado en Kosovo: declaración unilateral de independencia por parte del Parlamento. Es lógico que el entorno de ETA se fije en este precedente, pues también la independencia kosovar se forjó gracias a la acción terrorista.

Sea cual sea el modelo elegido en las urnas, España se enfrenta a un desafío abierto de una minoría que pretende ahora culminar el largo proceso de deslealtad iniciado hace ya décadas, cimentado con la sangre y la vida de cientos de españoles, miles de víctimas, un largo camino de dolor y sufrimiento que parece terminar con la victoria de los asesinos. Sería muy extenso sólo enunciar el listado de errores, necedades y traiciones que han conducido la situación a este punto crítico.

Pero por apuntar a los últimos es necesario señalar que la convocatoria de elecciones por parte de Patxi López parece el último favor del socialismo al proyecto de ruptura, después de haber gobernado esta legislatura prácticamente con un programa nacionalista. Tampoco debe olvidarse que el señor López ha tenido todo este tiempo la impagable colaboración del nuevo PP vasco. Este, en muy pocos años, ha conseguido dilapidar todo el esfuerzo de los que le precedieron –Gregorio Ordóñez, Mayor Oreja, María San Gil– dejándose más de un tercio de los votos del PP en la cuneta, y aniquilando así cualquier capacidad de respuesta de una sociedad abandonada y traicionada por sus políticos, que la van a entregar ahora –casi maniatada– a los verdugos de siempre.

Detener ahora el lanzado tren secesionista parece una empresa de titanes, y la situación general de España no parece la mejor para enfrentar el desafío. El descrédito de sus más importantes instituciones, casi siempre acomplejadas y serviles ante el discurso nacionalista de las últimas décadas –y en ocasiones hasta cómplices–, hace que casi todo el peso de esta gravísima hora descanse sobre la sociedad civil, llamada ahora a protagonizar otra rebelión cívica, como la que tuvo lugar con la primera negociación de Zapatero y ETA.

No todos podrán votar

Editorial La Razón 22 Agosto 2012

El adelanto de las elecciones vascas se convirtió en una necesidad imperiosa desde el momento en que el lendakari López provocó la ruptura con el PP por intereses partidistas. El dirigente socialista nunca agradeció ni supo apreciar la generosidad de los populares, que sin contrapartida alguna no dudaron en apoyarle para que los vascos tuvieran su primer gobierno constitucionalista. Su cortedad de miras y el complejo de no parecer lo bastante nacionalista malograron aquel proyecto en el que la mayoría de los españoles depositaron tanta confianza como ilusión, pues lo que estaba en juego era demostrar que se podía gobernar con sensatez y eficacia sin el recurso permanente al chantaje nacionalista.

Lamentablemente, el proyecto terminó en frustración por la política de vuelo gallináceo de López, más preocupado en atacar las reformas de Rajoy que en liderar una ocasión única para transformar la sociedad vasca. Un reto que le vino demasiado grande. Incluso le delata la elección de la fecha electoral, justo cuando se cumple un año del comunicado de ETA en el que anunciaba su renuncia a asesinar. Por más que trate de sumarlo a su balance, el hecho de que la banda terrorista haya claudicado mientras él gobernaba no significa, ni mucho menos, que se debiera a su gestión. Si los terroristas han desistido ha sido gracias a la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los tribunales de Justicia y a la determinación de unos legisladores que tuvieron la lucidez de ilegalizar el brazo político etarra en contra de la opinión de los nacionalistas y de no pocos socialistas.

Con todo, las calles y plazas vascas están todavía lejos de ser ese remanso de paz y libertad que se empecina en vender López. Baste recordar que anteayer varios concejales de Zarauz, entre ellos algún socialista, tuvieron que borrar personalmente las pintadas que amenazaban su integridad física. Pero si en algo ha fallado estrepitosamente el dirigente socialista ha sido en su nula voluntad de devolverle su derecho de voto a los exiliados vascos, esas decenas de miles de personas obligadas por ETA y sus secuaces a salir del País Vasco durante los últimos cuarenta años. Teniendo en cuenta que no pocos de ellos son votantes socialistas, a la cobardía se suma la ingratitud.

Por lo demás, es cierto que la situación política del País Vasco es ahora sustancialmente distinta a la de hace tres años, y viene marcada por dos factores principales: el regreso de los batasunos a la arena electoral para disputarle la hegemonía nacionalista al PNV y el estancamiento económico, que exigirá del nuevo Gobierno autonómico que aplique los recortes en el gasto que López no quiso o no pudo hacer. Mientras tanto, conviene no olvidar lo obvio, por más que PSE y PNV traten de ocultarlo: ETA sigue ahí, no se ha desarmado y proyecta su ominosa sombra sobre la sociedad vasca.

Órdago contra España
¿Kosovo o Escocia?
Santiago Abascal Libertad Digital 22 Agosto 2012

El adelanto electoral anunciado por Patxi López después de una frustrante alternancia en el poder en la Comunidad Autónoma Vasca significa también un adelanto del desafío a España. Una vez derribada la Ley de Partidos, que expulsó al separatismo terrorista de las instituciones, y que permitió al PSE y al PP alcanzar una mayoría absoluta española en el País Vasco, las opciones nacionales no tienen nada que hacer frente a la potencia electoral de las marcas nacionalistas, potenciadas y propagadas por quienes torpemente han lavado la imagen de la ETA política en un contexto en el que estratégicamente la banda no comete atentados terroristas.

Ante la impotencia social, electoral y política del PP pop y del PSE, sólo queda dilucidar cuál de las opciones separatistas resultará victoriosa y alcanzará el liderazgo nacionalista en el País Vasco. La contienda será muy disputada. Si el PNV es la primera fuerza, el desafío secesionista contra España vendrá a través del modelo escocés, con el intento de propiciar un referéndum o una consulta sobre la separación del País Vasco del resto de España. Si la ETA política que representa Bildu sale victoriosa de dichas elecciones, que son ante todo unas primarias nacionalistas, entonces el modelo será Kosovo, y la ETA pretenderá hacer una declaración de independencia desde la fortaleza de la mayoría absoluta nacionalista en el Parlamento vasco.

Más allá de cuál sea la respuesta que el Estado haya de dar en ambos escenarios, hemos de ser conscientes de la encrucijada histórica que afrontamos los españoles. 1898 y la pérdida de los últimos territorios de ultramar han de ser nuestra referencia, porque nos enfrentamos a la posibilidad cierta de perder partes del territorio español a manos del secesionismo traidor. Hasta que ese órdago separatista se produzca, la responsabilidad de las instituciones nacionales, bien sean públicas bien sean privadas, será la de alertar a los ciudadanos españoles de la gravedad del momento histórico presente.

En este contexto, una vez que los poderes públicos han negociado con la ETA, posibilitando su vuelta a las instituciones, y desconcertado e irritado a su propio electorado con la excarcelación de uno de los más despiadados torturadores y asesinos etarras, hemos de depositar toda nuestra esperanza y nuestro esfuerzo en la fortaleza y en la dignidad de la nación española, que no se resignará a perecer y a ver destruida su unidad a manos de un secesionismo cobarde y asesino.

21-O: el fracaso histórico del socialismo vasco
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 22 Agosto 2012

El día 21 de octubre próximo podrá comprobarse sin sombra de duda lo que ahora es una certeza demoscópica y moral: el fracaso electoral del Partido Socialista de Euskadi que ha gobernado el País Vasco desde 2009 hasta ahora con la ayuda del PP. Los populares retiraron el pasado mes de mayo su apoyo al PSE provocando así que López haya tenido que adelantar los comicios apenas cinco meses. Los socialistas vascos (25 escaños de 75) recibieron el respaldo del PP (13 escaños) para transferir al PNV (30 escaños) a la oposición tras la involución ideológica que propició Ibarretxe y su plan secesionista.

El lendakari López dispuso entonces de todas las bazas para, desde el poder y con el apoyo suficiente del PP, procurar una profunda transformación de Euskadi. Pareció intentarlo al principio, pero pronto emergió la genética del socialismo vasco que se manifiesta en un gregarismo acomplejado ante el nacionalismo vasco en general y, en el último año, también ante el radical al que desde el PSE -bien a través del propio López, bien mediante el filo abertzalismo de Jesús Eguiguren, ahora retirado de la política- se ha tratado de manera contemporizadora y, en ocasiones, subordinada. Todas las pretensiones de la izquierda radical abertzale han encontrado en el lendakari una acogida comprensiva, incluso una receptividad mayor a la mostrada por el PNV.

El abandono de buena parte del electorado socialista (se da por hecho que el PSE perderá más de 100.000 votos y hasta ocho o nueve escaños) tiene que ver con la profunda decepción ante el despilfarro por el socialismo vasco de la oportunidad de alterar las inercias nacionalistas de la sociedad vasca que responden a una política de inculturación persistente del PNV en función de la cual todo aquello que no responde a criterios de identidad excluyente resulta ajeno a la idiosincrasia de los vascos. El trabajo del socialismo vasco consistía en enfrentarse al secuestro ideológico de la sociedad vasca por la narrativa épico-nacionalista tanto burguesa como radical que se basa en la existencia de un conflicto multisecular con España y en una incompatibilidad para la convivencia por un supuesto aplastamiento de la identidad de los vascos. Lo que el electorado socialista le pedía al PSE y lo que le reclamaba el PP a cambio de su apoyo era desarrollar políticas que rescatasen a Euskadi de su dependencia -de su adicción- hacia un nacionalismo que ha reformulado la realidad de la sociedad vasca con notable eficiencia y a la que ha conducido hasta extremos tan irresponsables como fueron los que protagonizó el PNV e Ibarretxe con su plan secesionista.

El discurso de López tratando de encastillarse en la defensa de un modelo anticrisis alternativo al del PP en el conjunto de España, además de lindar con el ridículo, implica una gravísima simulación. Cuando el PSE se dio cuenta de su incapacidad para transformar Euskadi, ha desplegado la dialéctica izquierda-derecha para el tratamiento de la crisis, obviando que, pese al privilegiado Concierto Económico, la comunidad vasca ha entrado en un plano inclinado en todas sus variables macroeconómicas. Los socialistas vascos no sólo no han transformado la sociedad vasca; también han administrado mal sus recursos. López no ha sido nunca el hombre para este empeño porque carece de potencia ideológica y se plantea la política y la gestión pública desde el buenismo del más puro zapaterismo. Ya se encargó Rodríguez Zapatero de defenestrar a Nicolás Redondo Terreros, único líder del socialismo vasco con el cuajo suficiente para provocar el por muchos ansiado reequilibrio socio-político de Euskadi.

La aproximación hacia el final criminal de la banda terrorista ETA es un logro que López se adjudicó ayer de modo arbitrario -la organización terrorista está donde está no precisamente por la gestión socialista, sino por una política sostenida de carácter policial, judicial y normativa que arrancó decididamente durante la segunda legislatura de Aznar-, e igualmente simulador y elusivo resultó el discurso social de un lendakari que se va con las expectativas defraudadas. De la experiencia PSE-PP los conservadores salen también lesionados: no tiene explicación que ante los magros resultados de la gestión de López, Antonio Basagoti soportase tan estoicamente la situación creyendo que así obtendrá unos dividendos electorales que le llegarían acrecentados sobre los que ya tiene. Bien le irá al PP si conserva los 13 escaños en Vitoria.

Las elecciones las va a ganar el PNV pero con menos escaños de los obtenidos en 2009 (no pasará según las encuestas de los 23 ó 24) porque la irrupción de EH-Bildu altera la aritmética electoral que llevará a los radicales a la segunda posición del ranking (22 escaños), aunque sin que resulte verosímil ni una coalición ni un pacto explícito entre los llamados moderados peneuvistas y los filo etarras. Cabrían, como alternativas posibles, una entente entre el PNV y el PSE (entre ambos obtendrían mayoría absoluta) -opción de difícil conjugación-; otra entre los nacionalistas y los populares (rozaría la mayoría absoluta y generaría un enorme cúmulo de contradicciones) y, por fin, un entendimiento bajo mano entre el PNV y EH-Bildu de muy difícil gestión para el bizkaitarrismo burgués que observa con alarma el soviet guipuzcoano que ha urdido Martín Garitano et alii.

Aunque pueda parecer sorprendente la mayoría electoral nacionalista (PNV+Bildu) no necesariamente conducirá a planteamientos secesionistas. Primero, porque, antes o después, se desataran las banderías en la fraternidad ideológica del sabinianismo. Segundo, porque la crisis no permite aventuras segregacionistas, y tercero porque las finanzas públicas de Euskadi se basan en un sistema de cuasi soberanía fiscal inédita en una entidad no estatal. Los próximos años estarán dedicados -gobierne quien gobierne en Esukadi, menos Bildu que no lo hará nunca- más a la defensa del enorme autogobierno vasco que a obtener poderes adicionales. Sencillamente porque el País Vasco, de hecho y, en parte, en derecho, es una entidad política muy próxima a la morfología de una relación confederativa con el resto de España. López y su partido han tenido ese inmenso poder en sus manos y lo han malbaratado. Y estas oportunidades perdidas no suelen repetirse en ciclos cortos sino en períodos históricos muy largos.

El fracaso de López y del PSE, y la dilación del PP en romper su acuerdo con aquellos, devuelve a la estratégica Euskadi a las manos de los que, como dueños de cortijo, se creen sus amos y señores. Y que intentarán escribir para el futuro un atractivo storytelling sobre ETA y su lucha. En términos políticos ese es el principal peligro que plantea una mayoría nacionalista: blanquear décadas de crímenes a mayor gloria de los “patriotas de la muerte” en feliz expresión de Fernando Reinares.
 

A la espera de ETA y su comunicado electoral
El anticipo beneficia a la izquierda abertzale
 J. M. Zuloaga La Razón 22 Agosto 2012

Madrid- La posibilidad de que el debate interno de ETA, que se inició en marzo y concluirá en diciembre, tuviera resultados contrarios al mantenimiento del «silencio de las armas», puede haber sido una de las razones por las que el presidente del Gobierno vasco ha decidido adelantar las elecciones autonómicas. En cualquier caso, el lendakari López ha decidido celebrar los comicios sin que la banda se haya disuelto, haya garantía de ello, y, siempre, con su amenaza latente. Además, el 21 de octubre, fecha elegida, se ha hecho coincidir con el primer aniversario del supuesto «cese definitivo», anunciado por ETA, pactado durante la anterior legislatura con nacionalistas y socialistas. De esta manera, subrayan fuentes conocedoras del asunto, se trata de rentabilizar el éxito del supuesto fin de ETA, sobre el que existen serias dudas. De paso,se le quita la iniciativa a los terroristas de lanzar una campaña de amenazas, con el fin de que los comicios se celebraran (en el caso de haber sido convocados al final de la legislatura) en el ambiente de coacción que tanto gusta a la banda.

Tal y como ha venido publicando LA RAZÓN, ETA se ha hecho con el control del «proceso» frente a los «posibilistas» de Batasuna, como Otegi, Rafael Díez Usabiaga, Rufino Echeverría, etcétera.
La huelga de hambre, que fue una lucha interna dentro del «complejo», fue ganada por los dirigentes de la banda, que impusieron su tesis frente a los que, como Otegi, eran contrarios a la protesta.
Con estos antecedentes, el resultado del debate interno de ETA se presentaba «muy incierto» y no se podía descartar que del «cese definitivo» se pasara al «cese condicionado». Patxi López, uno de los grandes muñidores del «proceso», no habría podido rentabilizar, como pretende, el éxito del fin del terrorismo, que celebró con Rubalcaba, lágrimas incluidas.

Por otra parte, el anticipo de las elecciones beneficia a Batasuna que, a las razones antes citadas (ETA se queda atada de pies y manos hasta los comicios y el gobierno que se puede formar en función de los resultados) incluye desde ayer la campaña que le servirá para tapar su desastrosa gestión en las instituciones en las que gobierna.

Cada día que pasa, los ciudadanos que dependen de esas instituciones interiorizan que los proetarras se han dedicado más a una gestión efectista que efectiva, que sirva a los intereses de la comunidad. Al principio, los gestos y la política «pancartera» podía ser vista con buenos ojos, pero, al final la gente quiere resultados y no palabras, según las fuentes consultadas.

La banda, según expertos consultados por este periódico, no tardará en hacer público un comunicado para dar su opinión sobre los últimos acontecimientos (entre ellos la huelga de hambre), con especial incidencia en el adelanto electoral. Nadie duda de que tratará de atribuirse este anticipo como un éxito propio, al tiempo que pedirá pleno apoyo para EH Bildu, marca que se utilizará en los comicios. No se descarta que aproveche para recordar que la «hoja de ruta» del «proceso», pactado durante la anterior legislatura. En especial, los asuntos referidos a los presos y a la negociación con el Gobierno para la salida de las Fuerzas de Seguridad y los Ejércitos del P. Vasco y Navarra, cuya anexión será planteada como reivindicación inexcusable.


Javier Algarra GCT
Catalunya, triomfant!

Ojalá se haga realidad la letra de Els Segadors: “Cataluña, triunfante, volverá a ser rica y plena; atrás esta gente tan ufana y tan soberbia”.

Cataluña fue una rica y próspera zona de España, que ahora está echada a perder por los políticos nacionalistas. Los socialistas (PSC), los independentistas (ERC) y los comunistas (IC-V) del tripartito se repartieron el botín y dejaron a los catalanes arruinados. Y los nacionalistas de CiU han demostrado su incapacidad para gestionar la realidad.

Viven en un mundo imaginario, alejado de los ciudadanos y ajenos a los problemas auténticos, para despilfarrar el dinero de los impuestos en sus caprichos identitarios, en embajadas de lujo por el mundo, en siete canales de televisión públicos y en subvenciones al idioma catalán. Además persiguen y castigan con multas a quienes defienden la libertad de elegir otro idioma, que también es oficial.

El presidente de la Generalitat Catalana, Artur Mas, ha demostrado que carece de talla política al pedir el rescate a la nación española, de la que Cataluña forma parte, pero al tiempo, reclamar una Hacienda independiente, asegurando que, si el Gobierno de la Generalitat recaudase sus propios impuestos, no estarían en bancarrota.

Ya va siendo hora de que los catalanes dejemos de tolerar esa demagogia que nos ha llevado a la ruina y que sólo sirve para que una caterva de políticos se reparta cargos bien remunerados y destine nuestro dinero a financiar su lujoso e innecesario stablishment.

Carod-Rovira subvencionando dialectos amerindios y burlándose de los cristianos, Ernest Benach con un Audi tuneado a todo lujo, José Montilla arrollado por su mala gestión o Artur Mas recortando servicios a los ciudadanos son sólo algunos ejemplos de los personajes a los que mantenemos con nuestros impuestos.

Ojalá se haga realidad la letra de Els Segadors: “Cataluña, triunfante, volverá a ser rica y plena; atrás esta gente tan ufana y tan soberbia”. Que lleven cuidado nuestros indolentes dirigentes nacionalistas. Los catalanes ya nos hemos dado cuenta de que “esta gente tan ufana y tan soberbia” a la que hay que dejar atrás, son ellos.

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