AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 29 Agosto 2012

Sociedad Civil y Democracia y Mario Conde
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital  29 Agosto 2012

En la cúspide de todos los problemas españoles está; un PSOE que no es socialista, ni es obrero, ni es español y un PP que por supuesto no es de derechas y tampoco español. Con todo este “berenjenal” y ante la orfandad política que sufre la sociedad española al no sentirse representada, ni los de derechas ni los de izquierda, aparece un “salvador” con un nuevo partido, Sociedad Civil y Democracia –SCD- con Mario Conde a la cabeza. Un proyecto que cuenta con el desencanto político de los ciudadanos y con su propio medio de comunicación; Intereconomía.

No sé si Mario Conde busca una revancha personal o pretende arreglar España, pero el Movimiento Masby preguntó directamente a Mario Conde sobre el verdadero germen de la desintegración nacional; las lenguas autonómicas. Quisimos saber cuál es el planteamiento del SCD sobre su política lingüística y todo lo que obtuvimos fueron evasivas al más puro estilo gallego. Mas bien pareció un diálogo con el mismísimo Mariano Rajoy; no se sabe si suben o bajan, si entran o salen. O sea, más de lo mismo.

Yo no quiero caer en la vulgaridad fácil de hablar del pasado de Mario Conde como hacen sus enemigos, porque yo no lo soy, yo siempre miro hacia adelante pero hay cosas que de entrada ya no me gustan, por ejemplo, si miro a su grupo en Cataluña veo que se llama SCD Catalunya, ¿es que ya tienen problemas con la Ñ?

Pero la pregunta clave era muy clara: ¿Cómo afronta SCD el problema lingüístico para que un funcionario andaluz pueda trabajar en Cataluña con la misma facilidad y oportunidades que lo hace un catalán en Andalucía?

Supongo que es tan grande el anhelo de la ciudadanía por encontrar una alternativa real con la marca España, que hasta el periódico El Mundo dedicó su Consejo Editorial del día 23 de Agosto -con la firma de Jorge de Esteban- a hablar de este tema. Aunque con mucha desinformación por cierto. Jorge de Esteban, como presidente del Consejo Editorial de El Mundo debía saber que ningún miembro crítico del Partido Popular ha abandonado el PP para unirse a Mario Conde o a SCD, tan sólo lo ha hecho un grupo de las redes sociales, llamado Libertad y Democracia PP que está organizado por Sara González. En total, una veintena de personas. Todo fue un montaje mediático, y por cierto muy bueno, del grupo de Intereconomía, perdón del grupo de prensa de Mario Conde.

Llegados a este punto y teniendo muy claro en Masby que España necesita una refundación, no vemos ninguna ventaja a SCD respecto a UPyD por ejemplo, es más, UPyD a pesar de ser federalista es menos ambiguo con España y con el Español.

Con tanta amalgama de partidos sin identidad nacional bien definida, en Masby seguiremos esperando que surja una escisión del PP o que salga un nuevo partido que defienda la unidad para volver a ser un país con una lengua y con un empuje común.

En Masby podemos parecer “raros” pero pretendemos, ni más ni menos, lo que dice la tan “puteada” Constitución: Todos los españoles somos iguales. Y si esto no te basta, queremos lo que poseen todos los países del mudo; un país, una lengua; un ciudadano, un voto. ¿A qué es muy sencillo?, pues no te dejes engañar por los lobos disfrazados que bajan del monte. España necesita ante todo un partido español, el resto de los temas son negociables.

Así lo pensamos millones de españoles.

Juan Vte. Santacreu - @JVSantacreu - Estrella Digital

La chapuza contable acerca el rescate
EDITORIAL www.gaceta.es 29 Agosto 2012

La revisión de los datos de crecimiento de la economía española difundida el lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencia que la recesión en la que está atrapada España arrancó en el tercer trimestre del año pasado y no en el cuarto, y que, cuatro años después de la caída de Lehman, España nunca ha llegado a atisbar la salida de la crisis, a pesar de los brotes verdes que tanto le gustaba anunciar al anterior Ejecutivo socialista y, en particular, al optimista patológico de su presidente.

El Gobierno socialista que mintió hasta la saciedad respecto al déficit público también lo hizo con el Producto Interior Bruto (PIB): en contra de los mejores augurios, la economía sólo creció un 0,4% el año pasado, frente al avance del 0,7% anunciado, y retrocedió un 0,3% en 2010, frente al 0,1% estimado. Un dato tan sorprendente como negativo y que puede tener muy malas consecuencias agravando la ya de por sí desastrosa herencia socialista.

La revisión de los datos de Contabilidad Nacional ponen ahora de manifiesto lo que era un secreto a voces: el gasto de las Administraciones tampoco fue controlado el año pasado cuando pesaban sobre España todas las amenazas de Bruselas. A pesar de las exigencias de austeridad, con evidente irresponsabilidad y cortoplacismo partidista, los dirigentes políticos no quisieron pinchar la burbuja del gasto público en dos años marcados por las elecciones. La suma de las chapuzas contables y el despilfarro del sector público han colocado a las haciendas autonómicas y central en un callejón con una única salida: el rescate. Cataluña lo solicitó ayer, y España está a punto de hacerlo.

Y, por desgracia, no queda otra. Ayer mismo, se conocía que la caída del consumo familiar y de la inversión pública habían hecho retroceder el crecimiento de la economía un 0,4% en el segundo trimestre del año. Un mal dato que unido al ajuste contable impulsa la caída del PIB interanual al 1,3%, cuando el objetivo para 2012 recogido en los Presupuestos es del 1,5%, al tiempo que en los últimos 12 meses se perdían más de 800.000 puestos de trabajo. Si a ello se suma la caída en los ingresos del Estado, el objetivo de déficit se hace poco menos que inalcanzable y el rescate, al que el ministro de Economía, Luis de Guindos, abría la puerta el lunes, resulta inevitable.

Por mucho que Mariano Rajoy quiera ganar tiempo y hablar de unión financiera, la realidad es que el rescate está cada día más cerca. Los avances reformistas en materia laboral y financiera no han servido para nada porque el Gobierno no ha tenido redaños para atajar el gasto público y afrontar la reforma del insostenible Estado de las Autonomías.

Por contra, ha preferido dar la espalda a su electorado renunciando a sus principios programáticos. Ahora, ya no queda tiempo y los expertos descuentan ya recortes en las pensiones, en los subsidios de desempleo e, incluso, una vuelta de turca más en el IVA. Un precio demasiado caro para unos contribuyentes que ya no dan más de sí y, si Dios no lo remedia, del que sólo saldrán librados –cómo no– los políticos del coche oficial, la traducción simultánea, el iPad y los viajes en business class. Es lo que hay.

Los pactos fiscales de España.
Vicente A. C. M Periodista Digital 29 Agosto 2012

Resulta curioso el trato de favor que quiere conseguir CiU con su petición de rescate. Sin condiciones. Mientras, las demás CCAA deberán asumir las que el Gobierno les imponga si quieren recibir las necesarias y obligadas ayudas. Pero ya se sabe que CiU y todo el nacionalismo separatista catalán, lo que pretenden es alcanzar su soñado "pacto fiscal" con España, esa nación que lleva siglos de ocupación, de expolio y de sometimiento. Un sueño que empezó a hacerse realidad con la colaboración del PSOE, de Zapatero y del PSC, nido de traidores a España, junto a un Tribunal Constitucional que no dudó en dar por bueno un Estatuto engendrado y articulado con aspectos gravemente inconstitucionales que lesionan los derechos de los españoles que residen en esa comunidad autónoma.

Este nacionalista secesionista va a venir a la capital del imperio opresor a pedir dinero, porque no puede conseguirlo por otros medios, ni siquiera con la estafa de los llamados "bonos patrióticos". Algo que se parece demasiado a las "preferentes" de BANKIA y que van a tener el mismo destino, la pérdida de lo invertido. Un nacionalismo que pide dinero para sufragar sus gastos de gestión en los que no escatima en promocionar las "embajadas", el catalán y en discriminar y asfixiar al español y lo que es peor, a los españoles que no comparten los ideales de estos trasnochados sectarios y dictadorzuelos.

Y como no puede ser de otro modo, ahí está Rajoy dispuesto a no tener polémicas y a dar lo que se le pida. Un Presidente de Gobierno que se ve incapaz de gobernar ni a coordinar a su propio Gobierno ni a su partido. Un presidente que se niega a aceptar el fracaso de su estrategia, si es que se le puede llamar así a la serie de medidas caóticas que ha adoptado hasta ahora. Un político de tercera categoría al que le viene demasiado grande la crisis y el cargo. Alguien que huye de las cámaras y de los medios de comunicación y que imita a su antecesor, Zapatero, en su ausencia perenne del Congreso de los Diputados, bajo la excusa de su "apretada agenda internacional".

Pues sí, la citada agenda internacional no es otra cosa que hacer un último esfuerzo para que el rescate de España no se note, que no lo parezca. La idea fija de repartir la deuda entre todos los socios de la UE con la compra compulsiva por parte del BCE de esa deuda y la de agilizar la creación de la unidad fiscal y una banca central europea que actúe como los bancos nacionales. Un periplo que le va a llevar hasta primeros de octubre, cuyo resultado ya conoce de antemano, la negativa de Alemania, de Austria, de Finlandia y de todos los países saneados del Norte de Europa a seguir pagando a países despilfarradores y que siguen sin voluntad real de recortar en lo esencial.

No sé si es que Rajoy piensa que la UE o el BCE son algún tipo de ONG. Lo mismo debe pensar Artur Mas sobre el Gobierno de Rajoy. Un rescate sin condiciones "políticas". Claro, no faltaría más, no vaya a ser que se le ocurra a Rajoy pedir que se cierren las embajadas o que se recorte en los temas de promoción catalanes identitarios. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Lo malo es que Rajoy, va a ser receptivo y está dispuesto a tratar sobre el pacto fiscal. Una rendición equiparable a la que vergonzosamente ha tenido lugar con ETA.

Supongo que si esto sigue por ese camino, a no tardar, el resto de CCAA que incluyeron la famosa cláusula Camps, hará que sea inviable la concesión de ese pacto fiscal. Este Gobierno no debería caer en los mismos errores que cometió Zapatero, pero de hecho, lo está haciendo y ahora si que no hay alternativa ni cambio posible, solo el hundimiento definitivo de España. Espero que mis conciudadanos no dejen que esto llegue a ser una dolorosa realidad.

BCE
Adictos al endeudamiento
Guillermo Dupuy Libertad Digital 29 Agosto 2012

Hay que ver el revuelo y las críticas que han provocado las sensatas declaraciones de Jens Weidmann, al semanario Der Spiegel, en las que el presidente del Bundesbank advertía contra el "peligro" de que la "financiación a través de los bancos centrales" crease "adicción como una droga". Está claro que, aunque no citara país alguno, Weidmann estaba pensando en Gobiernos que, como el nuestro, pretenden seguir huyendo de su realidad financiera vía endeudamiento, con cada vez menos garantías de devolver alguna vez la pila de millones que día sí y día también vienen pidiendo a crédito.

El diario El Mundo, tal vez herido en el orgullo patrio, ha acusado a Weidmann nada menos que de "poner en peligro el proyecto europeo y la estabilidad del euro". Su editorialista ha acusado a Merkel de "fomentar la desconfianza" por dar su visto bueno a las "advertencias" del presidente del Bundesbank. Como si las dudas en torno al euro no las sembraran la afición ciertamente adictiva al endeudamiento de algunos gobernantes, sino quien lo denuncia; como si la responsabilidad del Banco Central Europeo no debiese ser la de proteger al euro de las pulsiones inflacionistas de los Gobiernos manirrotos, sino excitarlas.

Llama la atención este varapalo de El Mundo a Weidmann, por cuanto hace escasamente un año –el 7 de agosto de 2011–, con ocasión de la enésima adquisición por parte del BCE de deuda española e italiana, ese mismo diario advertía editorialmente a Zapatero contra su pretensión de que el BCE sacara a nuestro país del apuro. "Nuestro problema –decía acertadamente entonces El Mundo– tiene raíces propias y hay que atajarlo desde dentro y con determinación. Contra el miedo y la incertidumbre, hay que responder con nuevas reformas y más liderazgo".

Ese diagnóstico era correcto entonces y lo es ahora, y muestra hasta qué punto la adicción al endeudamiento persiste aunque cambien los Gobiernos. Ni el Bundesbank, ni el BCE ni Merkel tienen la culpa de que Rajoy no haya atajado el problema "desde dentro y con determinación". A no ser –claro está– que tengamos en cuenta las ocasiones en que Merkel ha cedido a las presiones para que el BCE administre a España nuevas dosis de crédito barato, vía monetización de deuda, que –ellas sí– ponen en peligro la credibilidad y estabilidad del euro.

De hecho, si algún reproche cabe hacerle a la canciller alemana es, precisamente, que no tenga más en cuenta las advertencias de Weidmann sobre el endeudamiento público, pues, a pesar de que haya logrado reducirlo en el último ejercicio, sigue siendo muy alto. Claro que en Alemania se han acometido unas reformas que Rajoy, aquí, "ni se plantea"; por lo que, a diferencia de la de España –que ve crecer su deuda pública a un ritmo nunca visto en su historia, y tras el de Portugal el más alto de la Zona Euro–, la deuda de Alemania no suscita la justificada desconfianza que suscita la nuestra.

En definitiva: haríamos bien en tomar buena nota de las advertencias de Weidmann en vez de dedicarnos a matar al mensajero por el mero hecho de que no nos gustan sus acertadas metáforas

Cataluña: ¿rescate sin propósito de enmienda?
EDITORIAL Libertad Digital 29 Agosto 2012

El Gobierno autonómico catalán ha solicitado formalmente este martes la adhesión al llamado Fondo de Liquidez Autonómico y pedido 5.023 millones de euros para cubrir unos vencimientos inminentes que su elevada deuda le hace imposible de afrontar. Aunque la solicitud de rescate no sea, ciertamente, una sorpresa para nadie, sí llama la atención el descaro con el que el portavoz del Ejecutivo autonómico, Francesc Homs, ha advertido de que no "aceptará condiciones políticas" para disponer de unos recursos que son "de los propios catalanes".

Naturalmente que el Fondo de Liquidez Autonómico se nutre de los forzados contribuyentes catalanes, como del resto de los españoles. Esto es una obviedad, como también lo es el hecho de que el dinero de los contribuyentes catalanes, como los de cualquier otra comunidad autónoma, están destinados a sostener no sólo sus respectivos Gobiernos regionales, sino las administraciones locales, provinciales, el Estado central y las instituciones europeas.

La cuestión es si estos fondos de rescate van a servir para que la Generalidad ponga coto a su descontrolado gasto público o, por el contrario, para que pueda proseguir por una senda que ya ha llevado a los catalanes a tener que soportar el mayor endeudamiento autonómico de toda España.

Es cierto que las condiciones que deben acompañar a la concesión de este rescate no son de naturaleza distinta a las que contempla la Ley de Estabilidad Presupuestaria o las que conlleva el objetivo de reducción de déficit autonómico, a lo que nos hemos comprometido ante nuestros socios comunitarios, que, en el caso de la autonomía catalana, supone reducir su déficit del 3,9% con el que cerró 2011 al 1,5 % a finales de este año. Ahora bien, eso no significa, en modo alguno, que los planes de ajuste ya planteados por la Generalidad sean suficientes, tal y como ha venido a defender este martes Homs.

Rajoy, en su comentario a las declaraciones del portavoz del Ejecutivo catalán, se ha limitado, sin embargo, a manifestar que lo importante es "que todos cumplan con sus compromisos de déficit público, pero que "no es el momento de polémicas". "Las comunidades autónomas son también España, y el Gobierno no se desentiende de las comunidades autónomas", ha añadido.

Naturalmente que las comunidades autónomas son España, aunque esto no lo tengan muy claro los miembros del Gobierno catalán que piensan acudir a "título personal" a la muy polémica manifestación independentista que se celebrará el próximo 11 de septiembre. Sea como fuere, "no es el momento" de transmitir la menor duda de la determinación del Ejecutivo central a ejercer las competencias de "control, vigilancia e intervención" que la Ley de Estabilidad Presupuestaria le concede respecto a las comunidades autónomas que incumplan sus compromisos de reducción del déficit; determinación que no puede debilitarse por el deseo del presidente del Gobierno de "no entrar en polémicas". De hecho, este deseo –en el fondo, irresponsable– de no entrar en polémicas por parte del Ejecutivo es lo que está envalentonando a los nacionalistas, que ni siquiera se molestan en simular un propósito de enmienda a la hora de solicitar nuevos créditos. Lo que parece evidente es que ni las declaraciones procedentes del Gobierno autonómico catalán ni las del presidente Rajoy van a servir para calmar las dudas respecto de la capacidad del Reino de España para embridar el gasto del Estado autonómico, principal responsable de la elevadísima prima de riesgo de nuestra deuda pública.

Cataluña se retrata
La sonrisa de la avispa. Estrella Digital 29 Agosto 2012

Cataluña ha pedido ser rescatada. Increíble. Impensable. Ahora resulta que el Gobierno de la Generalidad del oasis catalán no tiene un euro para pagar sus gastos corrientes y necesita que el Gobierno de la Nación le dé 5.023 millones. Por fin, se retrata, que diría un castizo. El problema es que, en contra de lo que aconseja el ‘seny’ catalán, lo hace escupiendo la mano del que se los va a dar. Exigiendo que se les proporcione la pasta sin condiciones de ningún tipo y advirtiendo que el dinero solicitado 'es de los propios catalanes' o, lo que es lo mismo, manteniendo una actitud de soberbia inadmisible.

Lo de los catalanes es algo inaudito. Por un lado, les han inventado una historia paralela y se la han tragado. Y, por otro, se han dejado contar tantas milongas que han terminado creyéndose que el resto de España les roba en base a unos privilegios feudales, como señaló en su día Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Una cosa, por cierto, trasnochada que pasará a la historia auténtica como “pujolismo”.

El bienestar catalán, amigo mío, lo hemos pagado entre todos los españoles desde hace muchos años. Siglos, incluso. Y ya vale de contar la historia como les interesa a su nacionalismo excluyente. Y pongo como ejemplo de ese pago las autopistas (de las que tanto se quejan), ya que se construyeron en tiempos de Franco y fueron financiadas con los Presupuestos Generales del Estado. Pero el discurso nacionalista no tiene memoria.

En cualquier caso, y volviendo a la actualidad, hay que decir que Cataluña no sólo no soporta un déficit fiscal del 8,4% de su PIB -como afirma la propia Generalidad- por culpa de lo que les roba el resto de España, sino que recibe del Estado un 4% más de lo que realmente aporta a las arcas de la Hacienda Pública –referido también a su PIB-.

Y esto no lo digo yo. Esta es una de las principales conclusiones del informe que, hace unos meses, publicó Convivencia Cívica Catalana y en el que se analizaron los criterios utilizados por el propio consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, al elaborar la balanza fiscal para el período 2006-2009 y que se divulgó el pasado mes de marzo.

En el informe de Convergencia Cívica de Cataluña se niega por primera vez el mito de que Cataluña da más al Estado español de lo que recibe a cambio y se describen los artificios contables utilizados por Mas-Colell para lograrlo. Y el caso es que nadie lo ha desmentido.

El informe está en Internet y no hay más que buscarlo o pedirlo a la propia Convergencia Cívica Catalana para conocer los razonamientos en los que se basa para llegar a esa conclusión. Una conclusión en la que, en definitiva, se demuestra todo el falso entramado de mecanismos y artificios contables que llevan a cabo para forzar el déficit de Cataluña respecto a España. Algo que obedece, por otra parte, a la necesidad
política y propagandística en la que se sostiene la gran mentira catalana.

Y a mí me parece bien que el Gobierno de la Generalidad pida dinero al Gobierno de España si lo necesita. Y me parecerá bien, también, que se le dé. A fin de cuenta, por mucho que traten de disimularlo sus dirigentes, Cataluña es una Comunidad Autónoma española más. Pero también me parecería fantástico que esos dirigentes fuesen algo más humildes y, desde luego, menos mentirosos.

La soberbia y el fracaso
Alfonso Merlos La Razón 29 Agosto 2012

Ni el problema es Cataluña ni el mal radica en el nacionalismo. No al menos en el nudo que pretende deshacerse, el de un modelo autonómico que tal y como se ha desarrollado no puede financiarse; no por su mastodóntica estructura, y menos por los desvaríos, las ensoñaciones y las bacanales en el gasto de una generalidad de irresponsables dirigentes que, simplemente, no han demostrado estar a la altura.

El caso catalán es especialmente sangrante porque en la petición de rescate converge la mentira descarada, el rotundo cinismo y el orgullo peripatético del que se encuentra desbordado después de certificar cómo quiebran sus aldeanas utopías y, casi peor, su cuenta corriente. ¡¿Qué es eso de que Madrid enviará a Barcelona el dinero que los españoles usurpan por sistema a aquella región?! ¡¿Qué es eso de que voy a coger una morterada de millones de euros de las arcas de todos y a hacer, acto seguido, lo que me venga en gana?! ¿A cuento de qué tienen que soportar los ciudadanos a políticos vacilones que se comportan como esos fanfarrones que se acodan en la barra del bar, whisky en mano y palillo entre los dientes, a la espera de bronca?

Las provocadoras y descacharrantes declaraciones de los voceros de CiU no pueden tapar sin embargo el verdadero fondo de la cuestión. Las cajas de las administraciones públicas están tiritando y, si no lo remediamos, pueden aparecer hasta telarañas. La lógica va a imponer que las fichas autonómicas vayan cayendo una tras otra en un efecto dominó que revelará la pura y dura incapacidad para afrontar los pagos más elementales. En consecuencia, hagan los números cuanto antes y pidan lo que tengan que pedir. Asuman sus clamorosos fallos y corríjanlos. Con estilo y celeridad. Y eviten actuar como faroleros o perdonavidas.

El caso sueco
El Estado del Bienestar y la crisis
Mauricio Rojas Libertad Digital 29 Agosto 2012

Hace unos veinte años se derrumbó el célebre Estado del Bienestar sueco. Tres decenios de expansión estatal sin precedentes habían conducido a un Megaestado que gastaba casi dos terceras partes del PIB. Una enorme economía planificada había colocado al sector privado y a la sociedad civil a una situación cada vez más precaria. Los elevadísimos impuestos y los generosos subsidios habían reducido el incentivo al trabajo. Los ciudadanos se habían visto transformados en súbditos de un poderoso Estado que se había asignado la misión de planificarles la vida. En suma, el programa socialdemócrata clásico se había realizado de manera plena y el país terminó derrumbándose: era insostenible tanto económica como moralmente.

Ningún otro Estado democrático había alcanzado un tamaño y un poder semejantes. Por eso Suecia vivió a principios de los años 90 situaciones por las que atravesaron otros países un par de décadas después. La raíz de la crisis europea actual, con su epicentro en el sur del continente, es la misma: un Estado populista que durante los años de expansión promete el oro y el moro a la ciudadanía y que en cuanto cambia la coyuntura económica pone rumbo a la quiebra.

En la Europa meridional todo ocurrió con una rapidez y un desenfreno notables, y las consecuencias están a la vista. Un auge económico artificial –con base en el crédito barato y abundante de la época de euforia que siguió a la adopción del euro– dio pie a una fuerte expansión de los Estados del Bienestar. Se trataba de alcanzar rápidamente los países del norte del continente mediante la erección de grandes sociedades de los derechos que pronto se harían tan barrocamente fastuosas como lo fueron las inversiones en infraestructuras o el consumo privado. El carrusel de inversiones públicas y reformas sociales no parecía tener fin. El Estado parecía disponer de una varita mágica capaz de asegurar el eterno bienestar a unos ciudadanos cada vez más encantados con la situación. Fueron unos años de ensueño en los que el temperamento latino sin duda puso lo suyo para que en pocos años se cometieran los excesos que tardaron décadas en cometer los norteños.

Para salir del atolladero, Suecia debió emprender una serie de reformas notables que redujeron el tamaño del Estado y cambiaron profundamente su estructura. Con decisión, los suecos se pusieron a la tarea de desmontar el vasto sistema de economía planificada por el Estado que estaba asfixiándolos. Austeridad, rebaja de impuestos (sobre todo al trabajo), desregulación, colaboración público-privada, competencia, libertad de elección: estas fueron las claves del nuevo modelo sueco, cuyo éxito ha sido extraordinario: Suecia dejó atrás la profunda crisis de los 90 y ahora es uno de los países estrella de la Europa desarrollada: sin déficit público, su crecimiento en el segundo trimestre de 2012 cuadruplicó al de Alemania.

Todo esto requirió de un gran realismo y la consecución de acuerdos nacionales que aseguraran la continuidad del cambio. Fue un gran mérito tanto de la socialdemocracia como de los partidos del centroderecha. Pero también de los sindicatos y la patronal. Todos entendieron que el Estado del Bienestar se había transformado en su peor enemigo. Se debía poner fin a su desmesura y devolver al sector privado y a la sociedad civil su papel clave en el desarrollo del país. Por eso el nivel de conflictividad social ha sido llamativamente bajo durante estas dos décadas de profundas reformas. Suecia se unió, apretó los dientes y se puso a buscar soluciones. En otras palabras: la crisis se superó de una manera muy sueca. De su historia, caracterizada por la búsqueda del diálogo y la paz social, pero también por un pragmatismo que tanto debe a esos inviernos tan duros, que no perdonan, surgió ese espíritu de comunidad y realismo que salvó al país de caer en la negación de la realidad, la autodestrucción y la lucha de todos contra todos en defensa de los privilegios de cada cual, tan frecuentes en países como Grecia o España.

El capital cultural no es algo baladí; de hecho, es lo que en gran medida decide qué tipo de reflejos culturales se manifiestan en situaciones de crisis. El capital cultural debe desempeñar un papel central en la lucha por salir de la profunda crisis económica y moral a que nos ha llevado el Estado del Bienestar, con sus fallos estructurales, sus excesos y su ilusionismo político. Para pueblos menos realistas que el sueco será incomparablemente más difícil despertar del sueño populista del Estado del Bienestar y las sociedades de los derechos. Esos pueblos, de hecho, corren el riesgo cierto de acabar sumidos en una interminable pesadilla.

Mauricio Rojas, exparlamentario sueco
bibliotecademauriciorojas.wordpress.com

La punta de la lengua
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 29 Agosto 2012

Lingüista

Voy a dar razón del título de esta columna. No es ninguna guarrada, aunque lo parezca, y allá cada uno con lo retorcido de sus pensamientos. Se trata de sacarle punta a las cosas del lenguaje en general, y en particular a nuestras lenguas, hispánicas, latinas o europeas. Siendo a la vez catalán y castellanohablante, la lengua, la diversidad de lenguas, su uso como marcador social, desde siempre ha sido plato obligado en mi mesa. Pero además la historia me puso, en plena juventud, en medio del pleito lingüístico catalán, una de las herencias más truculentas del franquismo. Por un lado y por el otro: herencia del franquismo lo es tanto la proscripción del catalán como luego su prescripción como lengua propia y única. Franco y Pujol son igualmente nacionalistas, con un ADN parecido, y encima se visten con los mismos colores: de uno a otro solo hay un par de rayas de diferencia. Y allá cada uno con el significado que le quiera dar al vocablo. El catalán, mi lengua adoptiva, a la que amé y defendí contra el abuso fascista, hoy es de nuevo maltratada, usada como eje de un programa político étnico y supremacista. Considero un deber cívico destapar esa utilización antisocial de la lengua: la política lingüística catalana es la cobertura de una política nacionalista, cutremente nacionalista, con un contenido más que turbio, de difícil curso en una cultura democrática normal.

Pero la razón por la que he escogido este título para mi columna es mucho más sencillo y cotidiano, es el que definimos con la expresión 'lo tengo en la punta de la lengua'. Se trata de un fenómeno de lo más intrigante: lo sabes, pero no aciertas a decirlo. Sabes que la palabra está ahí, como un conejo acurrucado en el cavo, pero no llegas a pillarla y sacarla fuera. Como si se interpusiera una barrera de rayos iónicos, como si no diéramos con la llave que ha de abrir una puerta. Lo tengo en la punta de la lengua, decimos. La psicolingüística ha hecho de este fenómeno una especie de tótem, y lo codifica mediante siglas: PL, punta de la lengua, o TOP, tip of the tongue. En francés lo llaman 'presque vu', casi visto, aunque más bien sería 'casi dicho'. En fin, que se trata de un fenómeno inofensivo pero que de gran 'efecto mosqueante'. No se trata exactamente de un olvido, como quien ya no recuerda un número de teléfono que antes decía de carrerilla. Se trata más bien de algo que sabemos perfectamente, que en condiciones normales recordaríamos sin mayor problema, pero que por alguna extraña razón no podemos pronunciar. Podemos saber la letra inicial o la final, o alguna letra característica, o la sílaba tónica, o la cantidad de sílabas y su entonación. Pero en el momento de pronunciar esa palabra la lengua se nos va hacia otra. Esa palabra intrusa es la que nos cierra el acceso a la palabra buscada. Es una interferencia persistente como un moscardón, que se antepone a la palabra que buscamos y la eclipsa. Para algunos psicoanalistas, se trata de un mecanismo de censura, regido por el principio del placer: un fenómeno como el olvido intencionado, o los actos fallidos, errores que delatan algún deseo reprimido.

Pero el fenómeno PL nos lleva a algo realmente maravilloso: la capacidad que tenemos de recuperar casi instantáneamente una palabra de nuestro archivo cerebral. Un adulto de educación media tiene un vocabulario activo de unas 30.000 palabras. En medio del habla fluida debemos escoger entre esas 30.000 la palabra correcta en la forma correcta, y llevarla a la musculatura de la boca como una secuencia de miles de impulsos musculares para lograr una pronunciación buena. Pronunciamos una media de tres palabras por segundo, y solemos hablar, ya desde niños, con total desparpajo: nadie parece sufrir para localizar la palabra exacta. El cerebro debe tener un método de selección superrápido y supereficiente: nada que ver con nuestro lentísimo método de consulta a un diccionario alfabético. La palabra más enrevesada es localizada, al parecer, en menos de dos décimas de segundo. Pero, por lo que sea, un cable pelado, una morenaza que pasa, a veces se nos encalla el mecanismo: eso es el fenómeno PL, punta de la lengua. Nada, que sigan ustedes con el veraneo.

A LA ESPERA DE LAS CONDICIONES
Una reacción en cadena
Andalucía, Aragón y Castilla-La Mancha, antes reticentes, no descartan ahora seguir los pasos de los catalanes

F. Martí/ T. Martos La Razón 29 Agosto 2012

SEVILLA/MADRID- No será la primera y, seguramente, tampoco la última. La petición de rescate por parte de Cataluña abrirá el camino al resto de comunidades que aún no han tomado una decisión. Es el caso de Andalucía, que espera expectante cómo se va a articular el fondo de liquidez autonómico para decidir si acude o no. La primera decisión, mantenida contra viento y marea, es que no. Y no porque no lo necesite, sino porque no está conforme con la cesión de soberanía que supone.

La Junta andaluza defiende un sistema de hispabonos o similar que no suponga depender de lo que mandate el Ministerio de Hacienda. Más aún cuando las relaciones con Montoro y su equipo son de mutua desconfianza y tensión, como se pudo comprobar en la última reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera.

La estrategia andaluza es confiar en una solución de carácter político. Griñán arrancó a Rajoy en su encuentro del pasado 30 de julio la promesa de que convocaría una Conferencia de presidentes autonómicos. Allí espera que se llegue a un consenso que permita dotar de liquidez a las autonomías sin contraprestaciones o con condicionantes más livianos de los que recoge la actual normativa. Griñán tiene otra prioridad: un acuerdo que le permita elevar el techo de déficit para 2013, fijado en el 1,5% del PIB regional, lo que le obligaría a un nuevo recorte de 2.735 millones sobre lo previsto en su plan de reequilibrio financiero. De momento, según admitió ayer el Ejecutivo andaluz en su primera reunión tras las vacaciones, la negociación no avanza.

El otro problemas es el socio de Gobierno, IU. La coalición de izquierdas, sustento de Griñán en Andalucía, ya ha anunciado que someterá a referéndum la decisión de acogerse al rescate. El presidente andaluz rechaza de momento esta opción, pero los izquierdistas aseguran que lo llevarán a cabo, lo que originaría nuevas tensiones en el bipartito.

Mientras, Andalucía sigue con sus problemas de financiación. Se acogió al plan de pago a proveedores y suscribió préstamos con entidades financieras por 2.699,7 millones de euros. Las guarderías, los centros de formación y los de servicios sociales, por ejemplo, llevan meses denunciando impagos.

Más claro que Andalucía lo tuvo siempre Valencia. Tanto es así que fue la primera en acogerse al «fondo de rescate». Asfixiada por la grave situación que atraviesa, la comunidad presidida por Alberto Fabra afronta este semestre con un déficit de unos 2.900 millones de euros y una deuda total de 20.800 millones. Tras ella se posicionó Murcia, que cerrará el año con un déficit de 430 millones y una deuda que supera los 3.000 millones.

Por su parte, Aragón también da por hecho que solicitará la ayuda. Por ahora, la comunidad que preside Luisa Fernanda Rudi, con una deuda que supera los 3.700 millones, sigue estudiando las condiciones, pero todo apunta que no tardará en adherirse al fondo. Al igual que Castilla-La Mancha, La Rioja o Extremadura, regiones que también entran en las quinielas del rescate.
Sin embargo, no todas se ven tan asfixiadas como para solicitar esta ayuda. Es el caso de autonomías como Madrid, Baleares, Galicia o Navarra, cuyos presidentes ya han dejado claro que no se plantean pedir ni un céntimo de este fondo.

Así funciona el Fondo de liquidez
- El Fondo de Liquidez Autonómico es un mecanismo de ayuda del que disponen las autonomías para atender sus necesidades financieras.
- Tiene una dotación de 18.000 millones con cargo a los presupuestos generales de 2012. De esa cantidad, 6.000 millones provienen de Loterías y Apuestas del Estado.
- El Instituto de Crédito Oficial (ICO) formalizará los préstamos a suscribir por las comunidades. Por ello, anualmente se compensará económicamente al ICO por los costes derivados de esta función.
- La comunidad que solicite su adhesión a este fondo tendrá que comunicárselo al Ministerio de Hacienda y, si éste la acepta, el gobierno autonómico tendrá que comprometerse a cumplir las condiciones financieras y fiscales del fondo, así como el resto de requisitos del mismo.
- El Estado gestionará, en nombre y por cuenta de la comunidad, el pago de los vencimientos de deuda pública.
- Hacinda será el supervisor. Si detecta incumplimientos, exigirá nuevas medidas, podrá sancionar e, incluso, solicitar la intervención.

Cataluña
La Generalidad pide al Gobierno un rescate de 5.023 millones de euros
Mas solicita el 28% de los 18.000 millones con los que el Gobierno tiene previsto dotar el nuevo mecanismo de ayuda a las CCAA. En contrapartida, la Generalidad deberá someterse a un estricto control por parte del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, pero advierte de que no aceptará “condiciones políticas”.
Redacción www.vozbcn.com 29 Agosto 2012

Como estaba previsto, la primera reunión del Consejo Ejecutivo de la Generalidad tras las vacaciones de verano ha servido para formalizar la petición al Gobierno del rescate financiero.

En total, el Gobierno autonómico ha acordado solicitar 5.023 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), un 28% de los 18.000 millones con los que el Ejecutivo tiene previsto dotar este mecanismo de ayuda a las CCAA.

Más de 5.000 millones de euros en vencimientos hasta final de año
A finales de julio, el consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell (CiU), reconoció que “la situación actual” es que la Generalidad “no tiene otro banco que el Gobierno de España”. “Así es la vida”, subrayó. Y el portavoz del Gobierno autonómico, Francesc Homs (CiU), señaló que recurrirían “a todos los instrumentos” a su alcance para superar las tensiones de liquidez.

La suspensión de pagos de los compromisos adquiridos con las entidades sociales producida unos días después no deja lugar a dudas: no hay un euro en la caja. La Generalidad y sus empresas acumulan una deuda de 48.318 millones de euros a fecha de 31 de marzo, y este año debe ajustar el déficit desde el 3,7% del PIB con el que cerró 2011, al 1,5% previsto para este año. Además, hasta final de año deberá hacer frente a más de 5.000 millones de euros en vencimientos de deuda.

La Generalidad “no va a dar las gracias”
Durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo Ejecutivo autonómico de este martes, Homs ha destacado que la ayuda financiera que la Generalidad recibirá del Gobierno se trata de “dinero que es de los catalanes, que pagamos con nuestros propios impuestos, pero que gestiona el Estado español”.

“En cambio, en el caso del Estado español en relación a [un posible rescate de] Europa, no se habla de dinero que pagan los españoles, sino de dinero que son de otros contribuyentes o ahorradores de otros países, por lo que la situación es diferente, y planteamos algo que nos corresponde“, ha insistido, y ha asegurado que el Ejecutivo autonómico “no va a dar las gracias” por la ayuda financiera.

No aceptará “condiciones políticas”
Homs ha señalado que la Generalidad no aceptará ningún tipo de “condiciones políticas” para acceder al FLA, más allá de “cumplir con los planes de ajuste que están aprobados“. “Lo que no puede pasar es que, aprovechando que el Ter pasa por Ripoll, tras el FLA se pretendan otros objetivos”, ha añadido.

El portavoz autonómico ha instado al Gobierno a agilizar la puesta en funcionamiento del fondo. “Confiamos en que se ponga en marcha este mes de septiembre. Como no esté operativo pronto, las cosas se complicarán para todos”, ha indicado, y no ha descartado más medidas de ajuste ni la emisión de nuevos bonos patrióticos en los próximos meses.

Por otra parte, y pese a las especulaciones generadas en las últimas semanas, Homs ha confirmado que el presidente de la Generalidad no acudirá a la manifestación independentista prevista para la próxima Diada, pero sí ha animado a los ciudadanos a movilizarse de forma “masiva”.

Rajoy tiende la mano a Mas
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), no ha tardado en responder y ha tendido la mano a Artur Mas. “El Gobierno va a ayudar a la Generalidad de Cataluña, como ya hemos hecho en otras muchas ocasiones, y hablaremos con ellos de todo lo que tengamos que hablar”, ha señalado en una rueda de prensa, en la que ha asegurado que el Ejecutivo “no se va a desentender” de los problemas de las CCAA.

Rajoy también se ha referido al cruce de cartas mantenido en las últimas semanas con el presidente autonómico en relación a su demanda de un concierto económico para la Generalidad. “Le he dicho que le recibiré, le escucharé muy atentamente y le daré mi opinión”, ha explicado.

Exigentes condiciones para acogerse al FLA
Acogerse al FLA implica unas importantes condiciones. Las CCAA que lo hagan deberán presentar a Hacienda ‘las modificaciones [de los planes de ajuste] que resulten necesarias para el cumplimiento’ de los objetivos de estabilidad y de déficit.

El primer paso es la obligatoriedad de remitir al Ministerio un detallado plan de tesorería que deberá actualizarse cada mes. Este plan incluirá un calendario y presupuesto de tesorería que contenga sus cobros y pagos mensuales por rúbricas incluyendo la previsión de su mínimo mensual de tesorería; la previsión mensual de ingresos; el saldo de deuda viva; el impacto de las medidas de ahorro y medidas de ingresos previstas y calendario previsto de impacto en presupuesto; los vencimientos mensuales de deuda a corto y largo plazo; el calendario y cuantías de necesidades de endeudamiento; la evolución del saldo de las obligaciones reconocidas pendientes de pago tanto del ejercicio corriente como de años anteriores; el perfil de vencimientos de la deuda de los próximos diez años; y cualquier otra información económico-financiera que el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas considere necesaria.

‘Supervisión por parte del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas’
Además, las CCAA deberán ‘sujetarse a la supervisión por parte del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de la adopción y ejecución de las medidas previstas en el plan de ajuste’, si bien, las propias CCAA deberán informar al Ministerio de cualquier incumplimiento del mismo.

Unos incumplimientos que podrían suponer la suspensión de nuevas entregas de ayudas procedentes del fondo y, en caso de que se mantuviesen en el tiempo, podría implicar el envío de una misión de control por parte de Hacienda (los conocidos como hombres de negro), una comisión de expertos, e incluso una intervención directa y ‘forzosa’ de las cuentas autonómicas por parte del Gobierno.


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Cataluña
Ayuda con condiciones
Emilio J. González Libertad Digital 29 Agosto 2012

No es ninguna sorpresa que Cataluña haya sido la primera comunidad autónoma en solicitar al Gobierno que el fondo de liquidez de las autonomías le conceda una ayuda de 5.023 millones de euros. Es algo que se veía venir desde que el Ejecutivo catalán empezó a emitir bonos patrióticos porque su modelo ya no aguanta: Cataluña es la región de España con mayor gasto público por ciudadano porque a los pagos derivados de la prestación de los servicios públicos que tiene transferidos se unen las ingentes cantidades de dinero destinadas a financiar las políticas nacionalistas, como las embajadas en el exterior o las siete televisiones públicas. El sistema de financiación autonómica no está previsto para este tipo de políticas, y quien quiera llevarlas a su máxima expresión, como sucede en Cataluña, al final no tendrá más remedio que subir impuestos. Cataluña no lo ha hecho, y ahora se encuentra con que la grave crisis fiscal que padece España no le permite financiar todos estos gastos, con lo que la petición de ayuda al fondo de liquidez era algo que estaba más que cantado.

De la misma forma, tampoco es una sorpresa que Cataluña quiera que el Gobierno conceda dicha ayuda sin condiciones, sobre todo porque no quiere poner fin a esa orgía de gasto de la que participan tanto las políticas nacionalistas como las estrategias de clientelismo político. En este punto, sin embargo, el Ejecutivo no debe ceder un ápice. Yo no digo que Rajoy imponga a Cataluña que recorte ese tipo de gastos, sino, simplemente, que obligue a la Generalitat a cumplir un plan de ajuste en consonancia con el que debe llevar a cabo el conjunto de nuestro país, de acuerdo con los criterios pactados con la Unión Europea, con objetivos concretos de recorte de gasto, dejando libertad a la Generalitat para que aplique los mismos donde le parezca más conveniente. Sin dichas condiciones, no debería haber ayuda para Cataluña, por una simple y sencilla razón: detrás van a venir casi todas las demás autonomías, a solicitar también ayudas del fondo de liquidez. Si no se imponen condiciones a Cataluña, las demás comunidades van a rechazarlas invocando el principio de igualdad. Y con ello estaríamos enviando un mensaje muy claro, tanto a la UE como a los mercados, de que no somos capaces de sanear las cuentas del sector público; con lo que volverían los problemas con la prima de riesgo y la intervención de España, entonces sí, estaría más que asegurada. Rajoy, por tanto, no puede ceder lo más mínimo ante las pretensiones catalanas.

Por supuesto, a partir de ahora la Generalitat va a incrementar al máximo su presión sobre el Gobierno para obtener la ayuda sin condiciones, acudiendo a todo tipo de amenazas e instrumentos de presión, entre otras cosas porque sus cuentas solo pueden cuadrar si se desmantela parte de los sistemas nacionalistas y de clientelismo político o a través de ese pacto fiscal que pide Mas y que nunca se debe aceptar. Rajoy, por ello, debe mantenerse firme en sus posiciones. Si cede puede abrir una especie de caja de Pandora.

Rescate patriótico
El Editorial La Razón 29 Agosto 2012

El presidente de la Generalitat catalana no quiere perder más tiempo y su primera decisión tras las vacaciones ha sido pedir un rescate de 5.023 millones de euros para hacer frente a los pagos administrativos y a los vencimientos de los llamados «bonos patrióticos» que con tanto entusiasmo como temeridad financiera lanzó en ejercicios anteriores. Hace bien Artur Mas en acogerse al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), un mecanismo de solidaridad de todos los españoles a disposición de las comunidades. Por el contrario, se equivoca su portavoz, Francesc Homs, al plantear la petición como el pago de una deuda a Cataluña.

En circunstancias tan precarias y tan poco honrosas para el nacionalismo, harían bien los gobernantes de CiU en mostrarse más respetuosos, no ya con el Gobierno de Rajoy, sino y sobre todo con el resto de los españoles. Porque si alguien ha llevado a la ruina a la comunidad catalana y ha causado una deuda superior a los 42.000 millones de euros, han sido precisamente los nacionalistas radicales, que junto a los socialistas gobernaron durante dos legislaturas consecutivas y desperdiciaron una época de bonanza sin precedentes. Es cierto que aquel desastre no es atribuible a Mas y que su gestión ha sido, en líneas generales, congruente y seria en los ajustes, pero no le vendría nada mal un poco de humildad a la hora de compartir el poco dinero que queda en la caja o los sacrificios que implica pedirlo prestado. Eso sí es un auténtico comportamiento patriótico. Da lo mismo que la petición de ayuda provenga de Cataluña, Valencia, Murcia o Andalucía.

La salida de la crisis o la hacemos todos juntos, echando mano de los mecanismos y las herramientas comunes, o una autonomía tras otra sucumbirá en la ruina. No hay nadie a salvo de la quiebra, y del mismo modo que España no es viable sin Europa, no hay una sola comunidad viable sin España. Por tanto, lo que procede es que el Gobierno active con diligencia el FLA y que los 18.000 millones con los que está dotado actúen con la eficacia de una transfusión de sangre en el cuerpo exangüe del enfermo. Por su tamaño, la economía catalana es especialmente importante para la reactivación de España, de ahí que el compromiso del Gobierno sea inequívoco y de pleno apoyo, como el propio Rajoy declaró ayer. Y con la misma actitud deberá conducirse el Gobierno de Mas, pues no son contrapartidas políticas lo que se dirime en este trance, sino cumplir los compromisos fiscales y financieros, que son iguales para todos los españoles, ni más ni menos. En este punto, y sin perjuicio de su buena gestión, la Generalitat está obligada a suprimir tanto dispendio en artificios nacionalistas, como embajadas y televisiones ruinosas. La solidaridad es el principal activo de un país cuando las circunstancias son adversas, pero es un camino de doble dirección.

Cataluña “exige” 5.000 millones
Pablo Sebastián www.republica.com 29 Agosto 2012

El gobierno catalán que preside Artur Mas ha solicitado el rescate de su Comunidad Autónoma por un total de 5.000 millones de euros, como consecuencia del despilfarro –una buen parte de él dedicado a la promoción del soberanismo catalán- y por la pésima gestión de la economía pública catalana tanto por el Gobierno de Mas como de los anteriores Ejecutivos del llamado “tripartito” que presidieron Pascual Maragall y José Montilla y que, a juego con la locura general del gasto público que se ha implantado en España en los últimos años de la loca burbuja inmobiliaria, han llevado al Estado español a una grave situación financiera y a varias Comunidades Autónomas al borde de la quiebra, como ocurre en Cataluña.

Y está bien que Mas solicite ayuda al Estado –del que Cataluña recibe más dinero del que reconoce y del que obtiene una gran ventaja en su balanza comercial y de servicios con el resto de España-, pero llama la atención el discurso chulesco y por otra parte desafiante con el que Mas pretende camuflar el fracaso de su gobierno (y de los gobiernos del “tripartito”) diciendo que lo que ahora reclama “es dinero de los propios catalanes”. Lo que es absolutamente falso porque ese dinero es del conjunto de los españoles, catalanes incluidos. Mas pretende con esa agresiva petición culpar a España de los desastres de los políticos catalanes y aprovechar la ocasión para volver a pedir el llamado “pacto fiscal” que rompería la solidaridad interregional del Estado, reclamando un concierto fiscal similar al vasco que no está contemplado en la Constitución.

La respuesta de Rajoy ha sido, sin embargo, complaciente porque le ha prometido a Mas las ayuda financiera pedida diciendo que el Estado ayudará a las autonomías y los ayuntamientos que ahora tienen problemas, como es el caso de Valencia y Murcia, otras dos Comunidades en quiebra y gobernadas por el PP. Pero Rajoy no ha querido decir nada sobre la propiedad del dinero público que reclama Mas, ni sobre su advertencia de que “no aceptará ningún tipo de condicionamiento político”. Cuando además el catalán debería saber que esos condicionamientos, especialmente los que se refieren al obligado control del gasto público, no solo son del Gobierno de España sino también de la UE y vienen impuestos por los pactos de estabilidad presupuestaria de la Unión Europea, y por las nuevas condiciones del rescate bancario de España en el que se encuentra inmersa Caixacatalunya y ya veremos si a ella se une alguna otra entidad catalana empezando por Banco Sabadell.

Una vez mas asistimos al desafío verbal de Artur Mas cuando en realidad, y visto como tiene su país, debería ser más humilde y más responsable ante la crisis general española y la particular de Cataluña. Un lenguaje impropio de un gobernante que de seguir así acabará teniendo consecuencias graves para Cataluña si una vez más se vuelve a abrir una guerra comercial como la del cava, pero de mayores dimensiones y consecuencias para Cataluña en este tiempo de creciente reducción del consumo en toda España. Porque si los españoles que se sienten agredidos por Mas, de dentro y fuera de Cataluña, deciden dar la espaldas a los servicios y productos catalanes la crisis catalana aumentará de manera exponencial y de nada le serviría su pretendido concierto fiscal.

Pero la clase política catalana vive del victimismo frente al resto de España y tapan sus fracasos con afrentas. Y en el Gobierno de Madrid miran hacia otra parte, evitan la confrontación y dejan hacer y pasar a los nacionalistas, incluso permitiéndoles que no cumplan la ley como pasa con la educación en lengua castellana.

Es verdad que Rajoy esta vez habló en presencia del presidente del Consejo de la UE, Van Rompuy, y no era el momento para dar ante la UE un nuevo espectáculo de falta de cohesión nacional en un tiempo en el que España medita pedir su segundo rescate a la UE, por más que Rajoy y Van Rompuy disimulen diciendo que no se han iniciado negociaciones al respecto. Aunque las cosas ya están bastante claras porque en el seno de la UE se esta trabajando en un plan de acción a favor de las deudas de España e Italia que cuente con ayuda de los fondos europeos y del BCE. Un momento crucial en el que Artur Mas ha vuelto a dar muestra de su falta de responsabilidad política y del don que tiene de la inoportunidad.


Ciudadanos denuncia el despilfarro en subvenciones
Mas otorga ayudas millonarias al nacionalismo a pesar de no tener liquidez
MIGUEL MARISTANY www.gaceta.es 29 Agosto 2012

El PP catalán le recuerda que habrá condiciones. Los independentistas piden la dimisión del ‘president’.

Las reacciones a la petición de rescate que ayer formalizó el Ejecutivo catalán no se hicieron esperar. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, respondió a través de las redes sociales actuando, una vez más, como azote del nacionalismo catalán al recordar que mientras Cataluña no puede pagar a proveedores y empleados, se gasta millones de euros en subvenciones para la promoción de los intereses más partidistas de CiU.

Y es que en los últimos meses la Generalitat se ha gastado 560 millones de euros para preservar los consejos comarcales, sin contar la gran inversión que supone contar con hasta seis niveles administrativos en el Gobierno autonómico. En cuanto a los medios de comunicación, Artur Mas ha destinado 300 millones en el último año para sufragar el gasto de los seis canales que mantiene en antena la Televisión de Cataluña, a pesar de que medio año atrás se anunciara que al menos dos deberían cerrar o privatizarse. Los medios privados también se han beneficiado del reparto de subvenciones, en particular el Grupo Godó, que recibió recientemente ocho millones de euros. Mención aparte merece la política lingüística impulsada por el Gobierno de CiU, que ha costado a los catalanes 160 millones de euros.

El PP catalán, por su parte, recordó que un rescate siempre tiene condiciones y que la Generalitat no está en situación de negarse a ellas. Justo en la otra orilla del espectro ideológico catalán se sitúan los independentistas de Solidaritat Catalana, que en boca de su presidente, Alfons López-Tena, calificaron la solicitud de rescate como una “indignidad” de Mas, ya que ha optado por “vender la autonomía a cambio de un préstamo de 5.000 millones de euros, que es menos de lo que España nos roba en un trimestre”. Por todo ello, la formación independentista reclamó la dimisión del president.

El líder del PSC en el Parlamento catalán, Joaquim Nadal, fue menos severo y exigió a la Generalitat que explique en la Cámara a qué dedicará los 5.023 millones del rescate como condición para brindarle su apoyo.

Entre otra medidas, la Generalitat deberá presentar un plan de tesorería con todos los movimientos y previsiones. Durante los cinco primeros días de cada mes enviará al Ministerio las actualizaciones sobre este plan y está obligada a permitir a Hacienda el acceso a toda la información.



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