AGLI Recortes de Prensa   Domingo 2 Septiembre 2012

Empeñados en la propaganda
Editorial www.gaceta.es 2 Septiembre 2012

Los líderes de los dos grandes partidos han coincidido en inaugurar el curso político en Galicia, dando muestras de nuevo de que las elecciones, muy próximas en esa región y en el País Vasco, es lo único que en verdad les interesa, pero también, sorprendentemente, de continuar creyendo que su mera presencia pueda contribuir todavía a animar a los electores. La mayoría de los ciudadanos carece de motivos para compartir el entusiasmo electoral de Rajoy o de Rubalcaba, porque, en los próximos meses, deberán enfrentarse a problemas de todo tipo sin saber si podrán superarlos, y sabiendo muy bien que sus dificultades derivan, de manera directa, de errores considerables de los dos grandes partidos: en primer lugar, del pésimo e irresponsable Gobierno socialista durante dos largas legislaturas, pero también de los errores y contradicciones con las que el Ejecutivo de Rajoy, incumpliendo todas las promesas del PP, pisoteando la coherencia política y saltándose a la torera su programa electoral, ha continuado agravando la crisis que padecemos, subiendo los impuestos de manera indiscriminada e ineficaz, y sin abordar ni una sola de las reformas de fondo que se necesitan para sacar a España de la agonía económica y política en que nos debatimos. Es, pues, puro cinismo que Rubalcaba anuncie dificultades para los españoles, como si él fuese ajeno a tanto sufrimiento, pero también que Rajoy pretenda que sus iniciativas, contra toda evidencia, vayan a tener efectos milagrosos sobre la economía y el bienestar de los españoles. Considerar el conjunto de medidas económicas con el que se nos amargará la vida a partir del 1 de septiembre, un plan puramente coyuntural, dirigido únicamente a la recaudación, sin apenas disminuir el gasto público, como un gran proyecto modernizador, según dijo ayer el presidente del Gobierno en el acto de Galicia, resulta de un sarcasmo impropio de un personaje tan serio como aparentemente venía siendo don Mariano Rajoy.

De estos actos del primer día poco cabe esperar, la verdad, pero es desesperanzador volver a contemplar en toda su crudeza la nula capacidad de los grandes partidos para hacer examen de conciencia, para ser autocríticos, capaces de rectificar. Por desgracia para España, mientras PP y PSOE sigan empeñados en la propaganda e ignorando sus propios errores, poco cabe esperar de ellos. En un momento en que se va a poner en la calle a un criminal especialmente siniestro, cuando el déficit público continúa desbocado, y cuando la ineficacia y el descontrol siguen siendo el santo y seña de unas Administraciones a las que no parece quedar ni un adarme de buen sentido, no es de recibo iniciar el nuevo curso político como si estuviésemos en el reino de Jauja.

Tanto el PP como el PSOE se están ganando a pulso una desafección creciente de sus electores. Los líderes políticos están para abrir caminos, para suscitar esperanzas, para decir la verdad con valentía y, si hace falta, como lo hace, exigir sacrificios y esfuerzo; pero para eso es imprescindible ser ejemplares, y empezar aplicando las reformas en la propia casa, no limitarse a sacarle cada vez más dinero al contribuyente, un dinero que muchos ya no tienen. Ni Rajoy ni Rubalcaba han sabido estar a la altura de lo que exige la situación española, y por eso no podemos aplaudirles, por mucho que se empeñen en ello quienes no saben hacer otra cosa que vivir de sus favores, por supuesto a nuestra costa.

Por supuesto que era evitable la subida del IVA
EDITORIAL Libertad Digital 2 Septiembre 2012

Este sábado entró en vigor la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido decretada por el Gobierno de Mariano Rajoy, que encarecerá notablemente el coste de la vida para el ciudadano medio y provocará una nueva caída del consumo, con el daño consiguiente para las empresas cuyos productos y servicios afectados.

En su primer acto público tras la vuelta de las vacaciones, el presidente del Gobierno ha vuelto con la cantilena de que esta subida no le gustaba pero que no tenía más remedio que hacerla porque no había otra alternativa para equilibrar el presupuesto. Con una plétora de empresas públicas y organismos de toda laya y condición perfectamente prescindibles, es un sarcasmo presentar como inevitable este notable incremento de la presión fiscal. Diecisiete Miniestados gastando a manos llenas y que, salvo escasísimas excepciones, no sólo no cumplen con sus compromisos de déficit, sino que amenazan con gastar aún más, son el argumento definitivo que desmonta la oposición de la clase política a equilibrar las cuentas por la vía de la reducción del gasto administrativo. No es ya que exista un amplio margen para seguir haciendo economías, sino que, en realidad, las administraciones públicas, especialmente las autonómicas, apenas han reducido su tren de gasto en comparación con lo que lo están haciendo las empresas y familias españolas desde que comenzó la crisis.

Pero es que además la subida de los impuestos indirectos, y el IVA es el principal, tiene escaso recorrido por sus más que discutibles efectos recaudatorios. Es lo que afirmaba acertadamente el Partido Popular cuando se opuso a la subida de impuestos anunciada por Zapatero en las postrimerías de su mandato, con argumentos irrebatibles como el de sus efectos negativos para una economía desplomada a la que había que reactivar aliviando de cargas a empresas y familias, verdaderos motores del crecimiento económico.

Este incremento del IVA, que afectará a innumerables bienes y servicios de uso cotidiano, tendrá unos efectos añadidos de carácter restrictivo sobre el consumo general por el factor psicológico que toda subida de impuestos lleva aparejada. La consecuencia, como ya están advirtiendo las organizaciones empresariales, será una bajada desproporcionada de la producción, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo; precisamente lo contrario de lo que nuestro país necesita para iniciar con éxito la tan esperada senda de la recuperación.

El equilibrio de las cuentas públicas de un país moderno ha de llevarse a cabo conjugando cuidadosamente la máxima reducción del gasto público con la mínima subida de los ingresos fiscales. En un contexto de crisis como el actual, resulta evidente que la prioridad de los gobernantes debería ser incidir hasta la extenuación en el recorte de gastos del entramado público, y sólo después, en el caso de que resultara necesario, habrían de plantearse un aumento de aquellos impuestos con menor influencia en el devenir cotidiano de la actividad económica.

El presidente del Gobierno, frente a lo que decía cuando encabezaba la oposición, ha preferido seguir la línea marcada por Zapatero también en materia impositiva. La sociedad española tiene derecho a criticarle por este engaño colectivo, que en el caso de los votantes del Partido Popular puede ser de hecho calificado como una auténtica traición.

Acoso al Estado
La amenaza bolivariana
Alfonso Merlos La Razón 2 Septiembre 2012

Es innegociable. El Estado debe reformularse y renovarse. Tiene que perder peso para ganar músculo. Si no lo hace terminará por aplastar a una sociedad civil que necesita impulso y energía y a la que, sobre todo ahora, le sobran los lastres y la grasa. Pero, ¡mucho cuidado! Este momento de reconversión es propicio para trileros varios y salteadores de la democracia que pretenden erigirse en depositarios del poder, en sustitutos del orden de cosas legítimamente establecido y votado por todos los españoles. Las fantochadas veraniegas del mesías Gordillo han funcionado simplemente como experimento iniciático y carnavalesco ensayo de lo que grupos antisistema, véase el 25-S, pretenden perpetrar desde el «minuto cero» del curso político.

Estamos ante una amenaza de la que pueden derivar trastornos, estragos y desórdenes públicos que deben ser prevenidos y ante los que procede reaccionar con contundencia y sin miramientos; sólo desde la ley pero con toda la fuerza de la ley. España puede ver en cuestión de semanas cómo elementos más o menos organizados y más o menos iletrados intentan inocular el veneno bolivariano: esa mezcla de demagogia, populismo, agitación y asamblearismo comunistoide que, siempre con vocación golpista, pretende buscar un nuevo proceso constituyente. En efecto, asoma el fantasma de la izquierda extrema de siempre luchando por desestabilizar el sistema hasta dejarlo hecho escombros.

Es indudable que el español de infantería está cabreado, acogotado y abrasado. Pero nosotros veremos lo que hacemos. Podemos ser infinitamente exigentes con nuestros políticos e implacablemente críticos con las instituciones para ayudar, desde arriba, a que este país salga adelante. O podemos dar alas y confiar la salvación nacional a esta peña filochavista de indocumentados, embaucadores y facinerosos. Este último es un camino limpio y directo hacia el suicidio.

Defendamos la democracia
Francisco Marhuenda La Razón 2 Septiembre 2012

Un aspecto muy interesante de la acción política de la izquierda, tanto partidista como social, es el uso que hace de las ideas y del lenguaje. Desde hace décadas ha demostrado un extraordinario dominio de la comunicación y la propaganda. La primera comprobación la encontramos en el propio término izquierda, que se ha convertido en la adscripción mayoritaria para intelectuales, artistas, escritores y profesores universitarios. El ser conservador es menos atractivo. Por ello, parece que la derecha incluso tenga que pedir disculpas por gobernar tras una victoria en las urnas. Esto llega al extremo grotesco de tener que integrar en buenos destinos a los altos cargos cesantes, incluidos los más sectarios. La diferencia es que cuando gobiernan los socialistas emprenden una limpieza, como sucedió en 1982 ó 2004, en la que no sólo los que han colaborado sino los que creen desafectos son enviados a los peores destinos. Otro aspecto interesante son los nombramientos en instituciones y organismos. Los que elige la izquierda son de una fidelidad sin fisuras, mientras que la derecha sufre a «independientes» acomplejados que necesitan quitarse el estigma de haber sido designados por la derecha. Creen que están sólo por sus méritos. Al final no sólo no agradecen la oportunidad que se les ha dado sino que dan lecciones sobre cómo se tiene que gobernar.

Rajoy se ha encontrado una herencia envenenada en muchos campos, porque la gestión socialista siempre es tan ideológica como excluyente. El consenso o el acuerdo es algo que los socialistas reclaman cuando están en la oposición mientras que en el gobierno aplican el rodillo parlamentario de forma implacable. Un terreno en el que la izquierda se siente muy cómoda es la agitación en la calle. Cuando las protestas o las manifestaciones provienen del sector conservador son descalificadas, pero en el momento en que se impulsan desde el otro lado se considera que representan el sentimiento mayoritario de la sociedad. Lo que no ganan en las urnas lo quieren obtener en la calle por medio de la agitación social. Con lemas simples pero contundentes, una característica de su capacidad propagandística, mueven a los descontentos mientras la izquierda mediática cumple eficazmente su papel de altavoz.

Un estudio de las revoluciones políticas y otra cosa son las científicas y las culturales demuestra el enorme fracaso de la izquierda. Desde la francesa hasta nuestros días, han sido desastres humanitarios de grandes proporciones que han incluido el exterminio de los adversarios. Los movimientos populistas, de uno u otro signo, han sido por regla general desastrosos porque han conducido a regímenes totalitarios. A pesar de ello, el término «revolucionario» es muy valorado y tiene un componente positivo en el imaginario colectivo. Hay que ser revolucionarios, aunque me gustaría que alguien me indicara una revolución que comporte progreso social. En otros casos se denomina revolución al triunfo de un golpe de estado de izquierdas, como los Claveles en Portugal, o la positiva la caída del Muro de Berlín y la descomposición del comunismo. No hay más que ver lo sucedido con revoluciones como la rusa, la cubana, la china, la coreana, la iraní y tantas otras. Los revolucionarios de las independencias coloniales tras la Segunda Guerra Mundial dieron lugar a crueles dictaduras.

Los populismos son un auténtico desastrecomo lo son los movimientos antisistema, que son impulsados por elementos de esa izquierda radical que con tanta persistencia fracasó en el siglo XX. Ahora tenemos la transformación del 15-M. Es un movimiento que siempre está dispuesto a deslegitimar el resultado de las urnas y ofrecer una alternativa que es la actualización del comunismo fracasado. No importa que haga menos de un año que se celebraron elecciones, porque son «revolucionarios». Desde Robespierre a Castro, pasando por Lenin o los radicales de Hispanoamérica, los revolucionarios han gozado de simpatía porque la izquierda y sus intelectuales se han encargado de «vender» el producto. La realidad es que sólo traen retroceso y caos.

Basura
Alfonso Ussía La Razón 2 Septiembre 2012

Los nacionalismos son cinismos institucionales establecidos para el chantaje, la coacción, y en ocasiones, la burla

Siempre que mis amigos catalanes –que los tengo a puñados–, me han dicho en estos últimos años que Cataluña es autosuficiente, les he dado inmediatamente la razón. Lo era, lo es y lo será. Pero para ello era, es y será imprescindible que el mejor cliente, el gran comprador de sus productos, siga siendo el resto de España. He seguido con enorme interés, y durante muchos años, las palabras del excelso gurú del nacionalismo separatista vasco, Javier Arzallus, que se convirtió en Arzalluz de la noche a la mañana. Arzallus, pocos meses antes de declararse independentista, obligado por las presiones de la ultraizquierda proetarra, fue preguntado por una periodista acerca de sus pretensiones. «¿Desea usted la independencia del País Vasco?»; y Arzallus, que es casi todo menos tonto, respondió repentinamente formulando una doble pregunta: «¿Para qué? ¿Para plantar berzas?».

Los nacionalismos viven, se mantienen y se enriquecen maravillosamente gracias al gran capital que poseen, que no es otro que la amenaza chantajista. Compartían una copa en el bar de Hotel Palace de Madrid Juancho Armas Marcelo e Iñaki Anasagasti, cuando éste último, además de portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, era una persona educada. Lo de siempre. Que si el «referendum» para la independencia, que si Navarra era «Euskadi» –aquello hundió definivamente a Carlos Hugo de Borbón Parma, que pasó de ser el rey de los carlistas a no obtener ni un escaño en las elecciones–, y al sistema a emplear en el dichoso refrendo. Juancho Armas, vitalista, canario, gran escritor y siempre bienhumorado, le recomendó a Anasagasti menos afectos con la equivocación primaria. «Si convocáis un “referendum” en las tres provincias vascas perderéis por goleada. El único camino para vuestra victoria es el legal. Que todos los españoles participemos. En ese caso, los que estamos hartos podríamos apoyar vuestra separación y enviaros al carajote». Porque los nacionalismos, tan antipáticos con quienes no les hemos hecho absolutamente nada, excepto aguantar sus constantes impertinencias, no son en realidad proyectos definidos hacia la secesión, sino cinismos institucionales establecidos para el chantaje, la coacción, y en ocasiones, la burla.

Jordi Pujol, notable alférez del IPS y que a punto estuvo de reengancharse para seguir su carrera en los nobles espacios de nuestras Fuerzas Armadas, fue tan sólo, como tantísimos otros, un disidente del franquismo. En nada ayudó al que era Presidente de la Generalidad en el exilio, Josep Tarradellas, en el restablecimiento de la añeja institución catalana. Lean las memorias de Tarradellas y se quedarán de piedra. Y su mayor gozo personal se lo proporcionó Luis Maria Anson, Director del viejo ABC de los Luca de Tena, cuando consiguió que la Redacción del periódico lo designara «Español del Año», un año más tarde, si la memoria no me falla, que Don Juan De Borbón. Pujol jugaba a nacionalista romántico mientras en su casa le crecían los enanos, escrito sea desde el respeto de la frase hecha. Pujol abrazaba al Rey en el palco de Montjuich en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 –aquel grandioso acontecimiento del que tanto se beneficiaron Barcelona y Cataluña con el dinero todos los españoles–, mientras su hijo Oriolín paseaba una pancarta en la que se leía «Catalonia is not Spain». El doble juego de siempre, tan hipócrita y tan antipático.

Ahora nos enteramos de que el nacionalismo, con el derroche de dinero público empleado y tirado en asuntos tan aldeanos como menores, ha llevado a Cataluña al fondo del cubo de la basura, y que Durao Barroso les ha recordado que en la Unión Europea no caben aventuras soberanistas. Que la escisión llevaría a Cataluña a la soledad del pueblo, fuera del euro y de Europa. No es cierto que los 5.000 millones de euros solicitados por la Generalidad al Gobierno de España sea una cantidad que corresponde a Cataluña y que el malvado Gobierno central les ha chuleado. Es la consecuencia de una nefasta política económica encaminada a invertir en el aire de la aldea. Bonos basura y advertencia por la deriva independentista. No obstante, Cataluña sigue y seguirá siendo autosuficiente, mientras el resto de España compre y ayude. Y por mi parte, feliz por hacerlo, porque Cataluña también es mía y de mi alma.

Cataluña debe tener déficit fiscal
J. M. Ruiz Soroa, EL CORREO  2 Septiembre 2012

Nadie diría «estoy harto de mantener a los pobres, parados y desamparados con mis impuestos», pero puede decir muy alto que «los catalanes estamos hartos de mantener a los andaluces»

Repita usted un millón de veces que Cataluña tiene un déficit fiscal en sus relaciones con el conjunto de España. O diez millones, si es necesario. Conseguirá, como han conseguido los nacionalistas, que los espectadores asocien el término ‘déficit’ con la idea de injusticia, de expolio, de robo, o cualquier otra similarmente negativa. Cuando en realidad, en un país y una sociedad bien ordenada, lo cierto es exactamente lo contrario: Cataluña tiene un déficit fiscal y es bueno y correcto que así sea, porque es una de las regiones más ricas de España.

Permítanme recurrir, para explicarlo, a la analogía con las personas individuales: en una sociedad justa, en la que opere el principio de redistribución de la riqueza entre los ciudadanos, todos aquellos que ingresan rentas superiores a la media tienen un déficit fiscal. Es decir, aportan al Estado a través de sus impuestos una cantidad muy superior a la del gasto público que reciben en forma de servicios públicos y prestaciones sociales. Dan más de lo que reciben. Y los ciudadanos por debajo de la media justo al revés: reciben a través del gasto público una cifra de servicios y prestaciones superior a la que ellos aportan como impuestos. Esto no es nada sorprendente, sino el efecto más obvio de la redistribución de la riqueza que realiza el Estado social de derecho.

A nadie se le ocurre en nuestra sociedad ir quejándose a voz en grito de que «tengo un déficit fiscal personal», pues se haría acreedor a un abucheo universal: si usted paga más de lo que recibe es porque está usted por encima de la media, así que no se queje, le dirían. Para eso está el Estado, para reequilibrar las situaciones individuales. Así que lo que suelen hacer los ricos, en lugar de quejarse, es llevarse sus rentas a un paraíso fiscal o conseguir del Estado a través de sus lobbies un trato excepcional pero escondido.

Si nos ponemos a medir las transferencias redistributivas o de nivelación entre territorios (las famosas ‘balanzas fiscales’), la realidad que encontraremos es substancialmente la misma. Las regiones más ricas (Madrid, Cataluña, Baleares) transfieren parte de su riqueza a las más pobres (Extremadura, Asturias o Andalucía). Unas tienen déficit fiscal, otras superávit, y es justo que así sea. Porque, en el fondo, tal cosa sucede simplemente porque en Madrid o Cataluña hay más ciudadanos ricos de promedio que en Extremadura o Asturias, luego unos pagan más por menos y otros reciben más pagando menos.

Tener déficit fiscal no es entonces un expolio, ni un robo, ni algo injusto, sino que es precisamente la expresión de la justicia fiscal progresiva a nivel personal-territorial. Si en España las diversas regiones tuvieran todas un saldo fiscal igual a cero (ni déficit ni superávit), entonces podríamos afirmar con seguridad que estábamos ante un Estado radicalmente injusto e insolidario, ante un Estado que incumpliría sus funciones más básicas, ante un Estado excepcional en el mundo actual.

Lo verdaderamente insólito, lo que revela hasta qué punto el nacionalismo se ha hecho dueño de la opinión pública, es que lo que sería percibido como blasfemia a nivel personal es sin embargo admitido como argumento razonable a nivel nacional: nadie se atrevería a decir «los ricos pagamos demasiados impuestos para lo que nos da la sociedad», pero resulta aceptable decir «las regiones ricas pagamos demasiado para lo que nos da España». Nadie diría «estoy harto de mantener a los pobres, los parados y los desamparados con mis impuestos», pero puede decir muy alto que «los catalanes estamos hartos de mantener a los andaluces».

¿Tiene Cataluña un déficit fiscal excesivo, es decir, superior al que le correspondería según la curva de distribución ajustada al PIB? La respuesta es negativa: según los estudios más recientes (De la Fuente, Zubiri, Fundación BBVA, etc.), el saldo fiscal catalán se sitúa exactamente en el lugar que le corresponde en la recta de regresión, como el de Madrid, Baleares, Galicia o Extremadura, por poner algún otro ejemplo. Cataluña no puede quejarse de su déficit si no es adoptando un razonamiento estrictamente secesionista: «Es que no quiero pagar absolutamente nada para el resto de España, porque me considero un país distinto». Entonces sí, entonces no tiene sentido tener déficit, como el ciudadano rico que se va a Andorra con su fortuna. Pero sí se está dentro del sistema español, entonces el déficit de los ricos es obligado. Y, además, está compensado por el superávit comercial y de flujos monetarios que por otro lado recibe.

En el fondo, el único argumento que puede blandir Cataluña para quejarse de su déficit es el caso vasco-navarro. Porque puede levantar el dedo y señalar hacia aquí y decir: ahí existen dos regiones ricas, más ricas que yo, y que sin embargo no tienen déficit fiscal, sino que gozan de superávit: aunque son ricas, son financiadas por las regiones más pobres españolas. ¿Por qué no podría ser lo mismo para mí?

La respuesta, sin embargo, siempre que nos mantengamos en la filosofía del Estado social de derecho (y el Estado federativo español es ante todo un Estado social, no se olvide), es bastante obvia: lo obligado es corregir la excepción injustificada e injustificable, es decir, el absurdo privilegio de que disfrutan las regiones forales y que les permite ser receptoras netas de flujos fiscales. No, como piden ahora los catalanes, crear más Andorras interiores.

Proyecto obispo don Servando

http://alfonsodelavega.com/?p=7524  2 Septiembre 2012

Los más importantes próceres defensores del gallego sacramental, o de la llamada normalización lingüística en la actual churrigueresca jerga oficial, están pergeñando un proyecto de carácter secreto, acaso por su fuerte ramalazo prevaricador en estos tiempos de indigencia generalizada, para reconvertir los nombres utilizados en los antiguos documentos existentes en el Arquivo, antes Archivo, de Galicia. Tales avispados recolectores de subvenciones de la Junta gallega se muestran muy molestos porque los antiguos cronicones, contratos o expedientes de hidalguía no recogían el gallego transgénico propio de la impropia neolingua orwelliana oficial sino el malvado español o incluso su padre el latín.

De modo que para evitar indiscreciones y suspicacias, que no están los tiempos para que la gente se entere qué se hace con los cuartos que se piden a Mariano con permiso de la Merkel, y menos aún durante la vecina campaña electoral en la que hay que poner cara de buenos chicos y disimular la querencia nacionalista, se evita que la cosa salga en el DOGA y se ha preferido ir asignando el trabajo bajo cuerda entre gentes afines bajo un nombre en clave y con cargo al fondo de reptiles.

Lo del nombre es muy importante sobre todo si se pretenden ir sustituyendo los reales históricos por otros más acordes con la ideología galleguista del momento. Por lo que la primera sustanciosa subvención se la habría de llevar aquella persona física o jurídica (siempre que hable en gallego) que presentase el título más adecuado.

Descartados por manidos o pueriles la retahíla habitual de los más obvios: Castelao, Rosalía, Murguía, Pardo de Cela, Risco, Fendetestas o Pepiño Blanco, a cierto canónigo compostelano se le ocurrió que se podría emplear el de un texto que estaba repasando.

De modo que según se ha podido saber de fuente relacionada con la investigación el nombre del bizarro proyecto será Obispo don Servando. Se trata de un medieval prelado orensano de armas tomar como el que encarceló al pobre Curros Enríquez pero con la ventaja en este caso de ser fingido, virtual, imaginario. Vamos, más falso que la proclamada españolidad del PP de Galicia. En el siglo XVII hubo un tal Pedro Fernández de Boán que perpetró una su Historia Gótica que intentó pasar por obra del fingido prelado para darle más pisto de antigüedad y verosimilitud.

Y en estas seguimos de modo que, si don Mario Conde no lo remedia, la Junta seguirá arbitrando presupuestos en labores tan lucrativas para la patria. Es decir, para sus inventores.


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¡Deje de mentir y váyase, Sr. Rajoy!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Septiembre 2012

Sí, Sr. Rajoy, deje de mentir y no insulte nuestra inteligencia. No se puede llenar más páginas de prensa con más mentiras. No se puede plasmar tanto cinismo, hipocresía y descaro en menos tiempo en una entrevista. No se puede desengañar más a un electorado que confió en sus promesas y que ve cómo usted y su Gobierno se dedican a hacer todo lo contrario de lo que dijeron. No se puede haber caído tan bajo en tan poco tiempo en la defensa de la dignidad y la memoria de las víctimas de ETA, asumiendo las políticas de su predecesor Zapatero y de Rubalcaba. No se puede decir sin sentir náuseas y dolores de tripa que los españoles hemos vencido a la ETA, cuando ETA ni se ha rendido, ni ha entregado las armas, ni se ha arrepentido de sus crímenes y vemos a etarras libres por la exclusiva voluntad de su Gobierno.

Sr. Rajoy, usted ya no cuenta con la confianza de los españoles, ni aquellos que nunca confiaron en usted, ni los que sí lo hicimos, algunos como yo mismo tapándome la nariz y con dolores de tripa al depositar mi voto. El tiempo me ha dado la razón de esas sensaciones. Porque usted ya no me producía confianza desde el momento en que echó del partido a aquellos que sí que eran y son referentes morales de la sociedad española. Usted sí que ha defraudado a millones de personas por su actitud impasible y pusilánime, dejándose llevar por quienes hacen de la política su único medio de vida, no para servir a los demás sino para ser servidos por los demás y gozar de privilegios y, sobre todo, de poder.

Es una desvergüenza decir que no hay otras alternativas a las medidas que ha tomado. Es una gran traición no haber atacado el principal problema de España, su casta política, de la que usted es uno de sus más destacados representantes. Porque si algo sobra en España, son ustedes los políticos, al menos esta clase de políticos. Hombres de partido que llegan a lo más alto por medrar en sus organizaciones, por los apoyos de desvergonzados sin escrúpulos dispuestos a copar todo el poder y perpetuarse en él comprando voluntades. Unos partidos políticos donde la democracia es inexistente y las bases son ninguneadas. Así que no es de extrañar el que si así tratan a sus correligionarios, ¿cómo no iban a despreciar a los que no lo son?

Lo malo de su actitud, Sr. Rajoy, es que quiere hacer creer que, a pesar de todo, piensa que sigue teniendo el apoyo de aquellos que le votaron. Se equivoca, como siempre. Pero esta vez no va a conmover a nadie con sus promesas, ni con sus mantras de "no quería, pero no he tenido más remedio que hacerlo". Su discurso está agotado al igual que la paciencia de los españoles. Y su error principal, entre los muchos que ha tenido en los ocho meses de gobierno, es el de despreciar las encuestas y el sentimiento de los ciudadanos. Como la mayoría de esta casta de parásitos corrupta y corruptora, ustedes no escuchan, salvo a sí mismos, Ustedes no quieren oír nada que contradiga o critique su obra y solo piensan que son críticas injustas e inmerecidas. Su orgullo y su ceguera les incapacitan.

Pero esto está a punto de terminar y serán los próximos acontecimientos los que les devuelvan a la cruda realidad que no han querido ni han sabido ver. Pronto, en El País Vasco, tendrán al mando un frente nacionalista independentista que planteará la secesión. Pronto, en Galicia, recibirán el mayor correctivo electoral perdiendo la mayoría absoluta y obligados a volver a una larga oposición, aunque el actual líder Feijoo haya intentado camuflarse y desmarcarse. Su apoyo de campaña, será la certificación de su derrota. Y no es que la alternativa sea deseable, pero es que usted está llevando a los gallegos a plantearse si también ellos estarían mejor fuera de España.Usted Sr. Rajoy desune y fomenta el separatismo con su actitud irresponsable de concesiones al nacionalismo y a la ETA.

Sr. Rajoy, usted ha tenido la mejor oportunidad para haber hecho cambios profundos y de calado en las Administraciones y en el sistema autonómico, en las Insituciones politizadas, en leyes como la del Aborto, la de Educación para la Ciudadanía. Usted ha tenido la oportunidad de haber acabado con la politización de la Justicia. Usted ha tenido la oportunidad de volver a la firmeza de la lucha anti terrorista. Desgraciadamente, usted Sr. Rajoy, ha perdido voluntariamente esas oportunidades y ha condenado a usted mismo, a su partido y, lo qu es pero, a España y a los españoles a un fracaso en todos los ámbitos, moral y económico. Usted. Sr. Rajoy, ha sido un fraude, otro error en la Historia de España que puede que le cueste su propia supervivencia como Nación. Su actitud no solo es reprochable, sino despreciable e imperdonable.

España, un edificio gótico adicto a la deuda
Jose A. Vara www.vozpopuli.com 2 Septiembre 2012

El señor de Urquijo, un intelectual afrancesado de los que pulularon por la España convulsa de finales del XVIII y principios del XIX, le remitió una histórica misiva al capitán general de Castilla, Gregorio de García de la Cuesta, que se convirtió en una amarga reflexión sobre aquella realidad española, que aún late entre el pasmo y la zozobra. Eran vísperas de Fernado VII y el texto incluía este párrafo: "Por desgracia, desde Carlos V la Nación ya no existe porque no hay en absoluto, de forma real, un cuerpo que la represente, ni un interés común que la una en la consecución de un mismo objetivo. Nuestra España es un edificio gótico compuesto por piezas y fragmentos con casi tantos privilegios, legislaciones, costumbres e intereses como provincias hay".

Sustituyan la palabra provincias por la de autonomías y la música les resultará muy familiar. Al panal de la rica miel de los 18.000 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica inventado por Montoro, han acudido, ansiosos y famélicos, varios presidentes de comunidades en aras de obtener fondos para hacer frente a sus urgencias de sus respectivas tesorerías. Enormes deudas contraídas en tiempos de ebriedad de gasto y corrupción. Cataluña mendiga con altanería más de 5.000 millones, Valencia suplica mil millones más de los 3.500 demandados incialmente. Y Murcia. Y vendrá Andalucía. Y... "Hay dinero para todos", calmó los ánimos el presidente del Gobierno. ¿Y de dónde saldrán tantos fondos en una España esquelética y lampante? ¿De las Loterías? ¿De las Quinielas? ¿Del cielo? ¿Hay dinero suficiente para tapar los enormes agujeros que ulceran las cuentas de las comunidades? Un panorama muy incierto que ha vuelto a agitar los mercados y a intranquilizar al centro de poder europeo.

El edificio autonómico, esa "España gótica" e invertebrada del ilustrado bonarpartista Urquijo, no se sostiene. Diecisiete estaditos en quiebra demandando árnica financiera a un Estado al borde del rescate y con la sociedad asfixiada por el desempleo, ahogada por los impuestos y en avanzado estado de desencanto.

El sueño de reducir el gasto
El Partido Popular, que ha llevado a cabo iniciativas y reformas de enorme calado, como la laboral, se ha dado de bruces con una maldición instalada en nuestro país desde el tránsito a la democracia: la imposibilidad de contener el gasto de las administraciones públicas, tanto la central como la periférica. Tenemos una morfología estatal tan alambicada, tan hipertrofiada, tan desmesurada que a nuestros gobernantes se les antoja misión imposible asir el hacha y comenzar la poda.

El gasto público apenas ha decrecido un 0,5 por ciento en el último ejercicio y los recortes de los 102.000 millones en tres años remitidos por Rajoy a la UE siguen el mismo camino. Mientras tanto, el consumo doméstico se desploma y la actividad empresarial languidece. El monstruo autonómico no adelgaza y el bolsillo de la sociedad mengua.

Las pocas voces en el seno del partido del Gobierno que amagan sugerencias sobre adelgazar la estructura del Estado o, al menos, racionalizar el funcionamiento de las comptencias autonómicas reciben como respuesta el silencio. "Eso es muy complicado y lleva mucho tiempo". Atemperar la prima de riesgo y ajustar el equilibrio del déficit son los únicos asuntos imperativos.

El desafío secesionista
El agobio económico es terreno abonado para que las fuerzas secesionistas inflamen su discurso y desvíen la atención de su ineptitud y su indolencia y la catapulten contra el Estado centralista que, denuncian, les acogota. Un horizonte inquietante y peligroso que crece a días vista. El pacto fiscal reivindicado por el demediado nacionalismo catalán es el trampantojo con el que Artur Mas pretende tapar las vergüenzas de las cuentas de la Generalitat. Y está calando entre esa burguesía catalana que se creía europea y ha resultado tristemente provinciana. "Una Cataluña independiente sería económicamente rentable", se empieza a escuchar por doquier. En el frente norte, las fuerzas independentistas, con PNV y Bildu a la cabeza, se disponen a recuperar el Gobierno vasco y lanzarlo por la senda soberanista tras un paréntesis constitucionalista tristemente malogrado por el incalificable Patxi López.

Retan al Estado con bravuconería inaceptable. Unos, del brazo de episodios vergonzantes como el pulso del caso Bolinaga, tan pestífero como bochonorso. Otros, con jaculatorias incendiarias de "Segadors" y de Diada. Un desafío de enorme magnitud que encuentra al Gobierno enfrascado en su vorágine de imponer más recortes y más sacrificios. Y a la sociedad española, sumida en el desaliento y cada vez más refractaria con la clase política y aún con el sistema. Una sociedad que empieza a convivir con terribles penurias cotidianas y que no observa esfuerzo alguno en la restricción de privilegios y derroches de los poderes públicos y del estamento dirigente del país.

"Sabemos lo que tenemos que hacer y lo estamos haciendo", es el mantra de Mariano Rajoy y su Gobierno. Quizás esta prédica resuene ahora con el eco del aplauso con una sola mano. El Gobierno aparece, en esta terrible rentrèe, desbordado y casi desfondado. Ojalá no sea así y sepa retomar el pulso y el vigor en la gestión que las abrumadoras urnas le concedieron.

Mientras tanto, volvamos a Mariano Luis de Urquijo, prototipo trágico del ilustrado español que describió con tino una realidad decimonómica que se nos aparece tan presente. Su misiva al general La Cuesta concluía con esta frase: "Lloro por España. Ojalá me engañen mis vaticinios". Que así sea.

ESTADO SA (III)
Cataluña, Sociedad Ilimitada

Esta semana, el Gobierno catalán reclamó al Estado 5.023 millones. Pero su administración sigue siendo mastodóntica. 
LUIS DEL PINO Libertad Digital 2 Septiembre 2012

Ahora que el gobierno de Artur Mas acaba de pedir 5.023 millones de euros de rescate al Estado para poder cumplir con sus obligaciones de pago, resulta oportuno analizar la estructura de gasto en esa comunidad autónoma, para ver qué es lo que los catalanes (y todos los españoles) están sosteniendo con sus impuestos.

En Cataluña, el despilfarro inherente a nuestro estado autonómico se ve agravado por la estrategia de "construcción nacional", que ha llevado al gobierno autónomo a invadir con el tiempo cada esfera de la sociedad civil, hasta levantar un auténtico mini-estado intervencionista, hiper-regulador y opresivo.

La multiplicación de puestos políticos y de entidades públicas de todo tipo ha conducido a que exista una auténtica legión de "liberados nacionales", de personas que viven por y para la "construcción nacional" a costa de los contribuyentes.

El número de representantes políticos
A la estructura habitual en otras comunidades autónomas (comunidad, diputaciones, entes locales), Cataluña añade un cuarto nivel, los 41 consejos comarcales, cuya actividad y funciones se solapan con las de las diputaciones y mancomunidades de municipios. Los consejos comarcales fueron creados en 1987 por Jordi Pujol como forma de contrapesar el poder del PSC en el nivel local y suponen un gasto de 556 millones de euros anuales.

Teniendo en cuenta los cuatro niveles de gobierno existentes, el número de puestos políticos de carácter representativo en Cataluña es muy alto. A ello contribuye la gran cantidad de ayuntamientos de pequeñísimo tamaño (479 de los 947 municipios catalanes tienen menos de 1000 habitantes):

REPRESENTANTES PÚBLICOS  
Diputados autonómicos 135
Diputados provinciales 130
Consejeros comarcales 1051
Alcaldes y concejales 9132
TOTAL 10448

Los cargos bajo control político
A los representantes políticos les acompaña un número igualmente alto de cargos administrativos: directores generales, subdirectores generales, jefes de prensa, jefes de sección, jefes de gabinete, jefes de oficina, jefes de servicio... Una parte minoritaria, pero nada desdeñable, de esos puestos son de libre designación y ni siquiera exigen ser funcionario.

Un somero análisis del organigrama publicado por la propia Generalidad revela que el gobierno de la comunidad autónoma cuenta con 67 direcciones generales, 192 subdirecciones generales y 3555 cargos de otros tipos.

CARGOS EN EL GOBIERNO CATALÁN  
Gobierno catalán 12
Directores generales 67
Subdirectores Generales 192
Otros cargos 3555
TOTAL 3826

Un análisis de los organigramas correspondientes a otros órganos de la administración revela que hay al menos otros 85 cargos en el Parlamento catalán y 285 más en las cuatro diputaciones provinciales.

A estos habría que sumar los cargos existentes en los 947 ayuntamientos y 41 consejos comarcales, mucho más difíciles de cuantificar por la heterogeneidad existente, pero que representarían varios miles más de cargos. A modo de ejemplo, he aquí el organigrama de uno de los consejos comarcales más pequeños, el Consell Comarcal de la Conca de Barberá:

Consell Comarcal de la Conca de Barberá

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Organismos estatutarios y órganos superiores de la administración

El Estatuto de Cataluña prevé la creación de varios organismos concretos, que funcionan como consejos asesores. Además, los órganos superiores de la administración cuentan con una copiosa nómina de personal, para soportar las correspondientes funciones.

 

MIEMBROS ORGANISMOS ESTATUARIOS  
Autoridad Catalana de Protección de Datos 14
Consejo Audiovisual de Cataluña 6
Instituto Catalán Internacional por la Paz 10
Consejo Económico y Social 37
TOTAL 67

 

PERSONAL ORGANOS SUPERIORES ADMINISTRACIÓN  
Parlamento de Cataluña 264
Defensor del pueblo 87
Consejo de garantías estatutarias 41
Tribunal de cuentas 122
Oficina antifraude 47
Comisión jurídica asesora 33
Consejo económico y social 29
TOTAL 623

Los funcionarios
El número total de funcionarios y contratados de los distintos departamentos de la Generalidad está recogido en los presupuestos para el año 2012 y es el siguiente (excluidos los de los órganos superiores de la administración):

FUNCIONARIOS GENERALITAT  
Dirección y administración generales 17075
Justicia y prisiones 13501
Seguridad ciudadana 18428
Protección civil y medio ambiente 3574
Educación 78519
Sanidad y servicios sociales 44996
TOTAL 176093

Como puede verse, uno de cada diez empleados de los distintos departamentos de la Generalidad se dedica a administración y servicios generales.

¿Cuánto supone el coste de todos los funcionarios y contratados de los distintos departamentos de la Generalidad? Según los presupuestos de 2012, el gasto total de personal (incluido el del sector sanitario) es de 7.126 millones de euros. Cabe estimar que al menos una décima parte de esa cifra va destinada a gastos de personal dedicado a la administración y servicios generales.

Carecemos de datos relativos al número de empleados totales en los ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones y otros entes de carácter local, aunque sí tenemos el montante total de los gastos de personal correspondientes (datos de 2009): 3.286 millones de euros.

Los consejos asesores
La administración catalana constituye un auténtico paraíso de los consejos asesores y consultivos de todo tipo. Además de los consejos a los que ya hemos hecho referencia (al hablar de los organismos estatutarios y órganos superiores de la administración), el organigrama de la Generalidad recoge hasta 118 consejos distintos (excluidos los consejos reguladores de denominaciones de origen)

Esos consejos asesores multiplican la burocracia, legitiman el intervencionismo y la hiper-regulación y, sobre todo, permiten extender hacia la sociedad civil los tentáculos de control de la administración de la comunidad autónoma. Prácticamente, no hay aspecto de la sociedad civil para el que no exista un consejo, lo que permite integrar en la red clientelar a representantes de todos los sectores sociales.

Un muestreo estadístico revela que cada consejo está compuesto por una media de 18,7 miembros, lo que quiere decir que el conjunto de consejos necesita un total de 2.206 "consejeros".

El ejército normalizador
En el tema lingüístico, la administración catalana cuenta a la vez con un objetivo y con una coartada. La especificidad lingüística se utiliza a la vez como referente simbólico de la construcción nacional, como legitimación de la hipertrofia del mini-estado y como herramienta de control social.

Además de la imposición coactiva en las escuelas, hay un organismo específico, el Consorci per a la Normalització Lingüística, que constituye la vanguardia del ejército normalizador. De ese consorcio forman parte actualmente la Generalidad, 96 ayuntamientos catalanes y 37 de los 41 consejos comarcales.

El Consorci per a la Normalització Lingüística está estructurado en 22 Centros de Normalización Lingüística distribuidos por todo el territorio catalán, de los que dependen 143 centros de actividades.

Cada uno de los 22 Centros de Normalización Lingüística cuenta con su director, su presidente y un consejo en el que están representados la Generalidad, las corporaciones locales y organizaciones sociales, culturales y socioeconómicas diversas (incluyendo sindicatos, organizaciones patronales y asociación de la órbita nacionalista, como Omnium Cultural). En total, los 22 centros cuentan con un número total de 350 consejeros.

Además, el consorcio cuenta con un total de 915 trabajadores y unas subvenciones anuales de 26,5 millones de euros (equivalentes al 95% de sus gastos de personal), de los cuales 18,9 proceden de la Generalidad y el resto, de otras entidades.

El entramado público
A los representantes políticos, cargos y empleados de la administración y a los consejos asesores de todo tipo se les superpone también una auténtica estructura paralela, en forma de entes de todo tipo, con una variada naturaleza jurídica.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, el número de entes de toda clase existentes en Cataluña y dependientes de la administración autonómica o local es el siguiente:

  COMUNIDAD ENTES LOCALES TOTAL
Organismos autónomos 31 386 417
Entidades públicas 57 7 64
Consorcios 181 371 552
Fundaciones 81
 
67 148
Sociedades mercantiles 88 330 418
Instituciones sin ánimo de lucro 1 267 268
Sociedades participantes
 
66 66
TOTAL 439 1494 1933

En esa lista existen algunas duplicidades, por cuanto hay entes en los que participan tanto la comunidad autónoma como algún ente local. (Tendremos que tener eso en cuenta posteriormente, de cara a ajustar determinadas estimaciones a la baja).

Los consorcios, fundaciones y sociedades mercantiles, además de que permiten eludir en mayor o menor grado los controles administrativos, presentan la particularidad de que necesitan consejos rectores, patronatos y consejos de administración. Y además, a la vista de los números, los necesitan con auténtica avidez.

Un muestreo estadístico revela que, por término medio, cada consejo rector de consorcio cuenta con 16,7 miembros; cada patronato de fundación cuenta con 14,2 miembros y cada empresa cuenta con 15,9 órganos sociales (presidentes, vicepresidentes, miembros del consejo de administración, apoderados, etc). Todos esos consorcios, patronatos y empresas proporcionan así un ingente número de puestos en los que colocar a familiares, correligionarios y amigos, o con los que integrar a más representantes de la sociedad civil, que quedan así incorporados a la red clientelar. Muchos de esos puestos no están remunerados con un sueldo, pero la figura de las dietas de asistencia y complementos permite sortear ese pequeño problema con facilidad.

Eso arroja los siguientes números, que se suman al de cargos de carácter político existente (las duplicidades de entes a las que antes aludíamos exigirían ajustar esa estimación a la baja; para ello, lo que haremos será excluir del cómputo total las sociedades participadas y las instituciones sin ánimo de lucro):

CONSEJOS Y PATRONATOS ENTRAMADO PUBLICO  
Miembros patronatos fundaciones 2101
Miembros consejos empresas 6646
Miembros consejos consorcios 9218
TOTAL 17965

Obviamente, en muchos casos no se produce una multiplicación de personas de designación política para ocupar este ingente número de puestos, sino que lo que se produce es una acumulación de cargos (y de los consiguientes complementos salariales) en un mismo responsable político o teórico representante de la sociedad civil. Un caso muy sonado fue, precisamente, el de la mujer de un reciente presidente de la Generalidad. En cualquier caso, el efecto es el mismo: varios miles más de puestos de libre o cuasi-libre designación que es preciso cubrir.

El personal y el coste del entramado público
Los datos sobre el número de empleados y el coste de los entes dependientes de las corporaciones locales son muy fragmentarios. Nos faltan, asimismo, los datos de muchos de los entes dependientes de la comunidad autónoma.

Sin embargo, los presupuestos de la Generalidad sí que reflejan de forma individualizada los datos para los principales entes dependientes de la comunidad. En esta tabla se indican los datos disponibles sobre número de empleados y subvención prevista de la Generalidad en 2012 (en millones de euros) para cada uno de esos entes.

Estructura de dominio de los entes públicos
Los gráficos siguientes muestran una estructura parcial de las relaciones de dominio de los entes dependientes de la comunidad autónoma de Cataluña, de acuerdo con los datos facilitados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Conclusiones:
¿Cuántos puestos de naturaleza política hay en Cataluña?
Si recopilamos los datos presentados en el artículo, podemos efectuar una estimación del número de puestos de naturaleza política existente (que no tiene por qué coincidir con el "número de políticos", ya que una misma persona puede acumular un número de puestos variable). Hay que recordar que en este listado faltarían los cargos directivos de carácter administrativo correspondientes a ayuntamientos y consejos comarcales. Faltaría también añadir algunos otros entramados netamente políticos de la administración catalana, como los empleados de embajadas y de las decenas de oficinas comerciales de la Generalidad en otros países.

GOBIERNO CATALÁN  
Gobierno catalán 12
Directores Generales 67
Subdirectores Generales 192
Otros cargos 3555
Miembros de consejos asesores 2206
PARLAMENTO  
Diputados autonómicos 135
Otros cargos 95
DIPUTACIONES  
Diputados provinciales 130
Otros cargos 285
NIVEL LOCAL  
Alcaldes y concejales 9132
Consejeros comarcales 1051
MIEMBROS ORGANISMOS ESTATUTARIOS  
Autoridad Catalana de Protección de Datos 14
Consejo Audiovisual de Cataluña 6
Instituto Catalán Internacional por la Paz 10
Consejo Económico y Social 37
NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA  
Representantes Consejos Normalización Lingüística 350
Trabajadores Centros Normalización Lingüística 915
ENTRAMADO PÚBLICO  
Miembros patronatos fundaciones 2101
Miembros consejos empresas 6646
Miembros consejos consorcios 9218
TOTAL 36157

¿Cuántos empleados públicos tiene la comunidad autónoma?
También podemos consolidar los datos relativos a empleados de la administración de la comunidad autónoma:

ORGANOS SUPERIORES ADMINISTRACIÓN  
Parlamento de Cataluña 264
Defensor del pueblo 87
Consejo de garantías estatutarias 41
Tribunal de cuentas 122
Oficina antifraude 47
Comisión jurídica asesora 33
Consejo económico y social 29
PERSONAL GENERALITAT  
Dirección y administración generales 17075
Justicia y prisiones 13501
Seguridad ciudadana 18428
Protección civil y medio ambiente 3574
Educación 78519
Sanidad y servicios sociales 44996
PERSONAL ENTRAMADO PÚBLICO  
Personal de los entes públicos 53466
TOTAL 230182

El coste total de personal de esos 230.000 empleados es de 9.548 millones de euros anuales. A ese coste habría que sumar el correspondiente a ayuntamientos, diputaciones y consejos comarcales, que en 2009 ascendía 3.286 millones de euros.

El importe total de las subvenciones destinadas a mantener los principales entes del entramado público es de 1.742 millones de euros en 2012.

Sorpresa ante el mensaje político de S&P con Cataluña, llamándola al orden estatal
Le conmina, sutilemente, a que se mantenga en el orden estatal y le recuerda que sin España no tiene acceso a los mercados de capitales. Dice, además, que un marco más favorable para Cataluña "irá en detrimento de otras CC AA". Unos argumentos que, sin duda, enfurecerán a los independentistas.
Manuel L. Torrents www.vozpopuli.com 2 Septiembre 2012

Justo unas horas después de que el economista Xavier Sala i Martí dijera que “el rescate a Cataluña da la razón a los independentistas”, la agencia de calificación crediticia Standard & Poor´s retiraba el grado de inversión a Cataluña, colocándola en bono basura, junto a Valencia, Murcia o Castilla-La Mancha, según diversas calificaciones existentes. Meses antes, Moody´s ya había hecho lo propio con la región catalana. Hasta ahí, podría ser todo normal, pero S&P justifica su decisión no por la posibilidad de impago de la región, sino “por las tensiones que va a tener con el Gobierno central”, tal como enuncia en el titular del informe. Un análisis político inédito hasta la fecha en la entidad que ha sorprendido enormemente entre los analistas. La agencia le viene a decir a Cataluña que no tense más la cuerda, porque la cosa irá a peor y además es un gesto insolidario.

“Cataluña le ha pedido al estado que cambie el marco financiero de relaciones bajo el que opera actualmente”, dice el informe en español, es decir, reclama el pacto fiscal. Esto “creará tensiones con el Gobierno, del que la Comunidad depende crucialmente para acceder a la liquidez, al menos este año y el que viene”. La región que preside Artur Mas pide el dinero al Fondo de Rescate para hacer frente a los vencimientos de sus bonos patrióticos, lo que no deja de ser paradójico.

Agunos expertos recuerdan que Cataluña tiene una prima de riesgo elevada con España desde hace tiempo y no tiene acceso ya a los mercados.

La metodología de Standard & Poor´s incluye muchos aspectos "pero en este caso ha pesado claramente el score político que también se aplica con este tipo de emisores públicos", dice un miembro de una agencia de rating. Un criterio con un componente subjetivo.

La rebaja de calificación llega porque “el perfil crediticio de Cataluña empeorará si las tensiones políticas con el Gobierno central se incrementan”. Merece la pena leer detenidamente la nota de la agencia, en la que denuncia, de manera no demasiado sibilina, un comportamiento insolidario de la Comunidad. “En el caso de que Cataluña lograra incrementar su participación en los ingresos nacionales (y dado que, debido a la recesión económica, estos ingresos se están contrayendo o estancando), los potenciales beneficios de la región irían en detrimento de otras regiones u otros niveles de gobierno”.

Un lenguaje político que podría haber dictado el propio Ejecutivo pero que soprende en el caso de la agencia, que suele publicar notas que se limitan a valorar cifras de deuda y establecer sostenibilidad de pagos futuros. Un economista con presencia habitual en medios pero que para este asunto prefiere no dar su nombre, indica que “resulta sorprendente el mensaje político de S&P, que en su titular incluye una cuestión tan polémica como esta. Esto dará argumentos a los dos bandos: a los que le dirán a Cataluña que se ajuste el cinturón, sea solidaria realmente y deje de echar balones fuera pero también a los que argumentarán que si fueran independientes no les habría pasado esto”.

No falta quien ha argumentado que a Cataluña le pesa la marca España, como han reconocido en el pasado las grandes compañías del Ibex. Aunque en este sentido, conviene recordar que estas corporaciones se han agrupado en torno a organizaciones como el Consejo Consultivo de la Competitividad, para intentar mejorar la imagen de la ecomomía española.

¿Riesgo España?
Desde el think tank Sintetia, indican que “Cataluña no está sufriendo peores condiciones por el riesgo de “España; más bien los mercados están descontando un mayor riesgo de la Comunidad Autónoma que del propio Estado. Podemos así decir que Cataluña tiene cerca de un 50% de riesgo España, siendo el resto explicado sólo por riesgo intrínseco catalán”. La zona tiene una prima de riesgo elevada con España desde tiempos inmemoriales y, tal como ha reconocido el ministro Luis de Guindos, no tiene acceso a los mercados, como no lo tiene ninguna CC AA española.

El asunto es muy complejo y tiene una enorme sensibilidad social en toda España, aunque hay que añadir la enorme cuota de agravio histórico que añaden los políticos nacionalistas, que dejan de lado factores como que el Estado ya ha adelantado 10.000 millones de euros a Cataluña en lo que va de año, o que, mientras Cataluña quiere un estatus similar al cupo vasco, en la Eurozona se está trabajando en sentido contrario, es decir, en unidad bancaria y fiscal. Sabido es que en Bruselas ven con muy malos ojos la heterogeneidad tributaria que reina en España.

Pero la eurozona camina en una única dirección, que es la de la unidad en materia de impuestos, según palabras de, entre otros, Mario Draghi, Ángela Merkel o Mariano Rajoy. Una división de posturas que parece augurar un choque de trenes entre los que insisten en la Europa de los pueblos frente a los que defienden más moneda únioca a cambio de cesión de soberanía.

Los políticos, tan desconocedores habitualmente de los mercados financieros, no deberían presionar ahora con cuestiones territoriales. El propio Reino de España no está demasiado lejos del bono basura, mientras las empresas punteras del Ibex no bancarias mantienen in extremis el grado de inversión.

Ahora, se trata de recuperar acceso a la financiación. Ni siquiera España la va a recuperar sin ayudas externas, por lo tanto, las regiones, tan dependientes ahora de la liquidez del estado no deberían echar pulsos estatales ya que irían claramente en su contra.


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