AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8 Septiembre 2012

Crisis institucional
Economía de la reforma autonómica
Mikel Buesa Libertad Digital 8 Septiembre 2012

Los agobios financieros del sector público han acabado de poner de manifiesto que, en España, el tamaño de las Administraciones Públicas es demasiado grande, que con los impuestos que se recaudan no es factible pagar sus gastos y que todo ello nos lleva a la imperiosa necesidad de un arreglo. Con buen tino, el público, viendo los despilfarros cercanos y lejanos, ha identificado el núcleo del problema con las Comunidades Autónomas y en parte también con los Ayuntamientos. Y no anda mal encaminado, pues si se echa un vistazo a las cifras disponibles se comprueba que, entre unas y otros, se gastan casi la mitad de lo que los españoles destinamos a sostener lo que gestionan los políticos. En concreto, las autonomías se llevan algo más del 35 por ciento del gasto y los municipios casi el 14, con lo que, si se deja aparte lo de la Seguridad Social, al Estado no le quedan más que dos de cada diez euros gastados. Sorprende que, en esta situación, haya quienes se quejen, desde Barcelona o desde Vitoria, incluso desde Sevilla, del centralismo de Madrid.

Y es que esto del centralismo tiene en nuestro país, donde los localismos, las guerras de banderizos, los afanes cantonalistas y los políticos caciquiles imperan desde hace siglos, muy mala prensa. La Constitución trató de arreglar este inveterado desbarajuste, en especial con respecto a vascos y catalanes, con una regulación, no exenta de ambigüedad, del derecho a la autonomía. Detrás de ella nos alineamos prácticamente todos los españoles, imbuidos, eso sí, cada uno de nuestro narcisismo de la pequeña diferencia, dando lugar a un monstruoso Moloch que está a punto de devorarnos.

Los economistas contribuimos en no poco a tal situación. Pertrechados de la versión optimista de la teoría del federalismo fiscal, destacamos que la descentralización autonómica y el reforzamiento de los ayuntamientos democráticos ayudarían a que los servicios públicos se adaptaran mejor a las necesidades de la población, a que los gobiernos fueran más responsables y transparentes y a que, votando con los pies –o sea, marchándonos de las regiones mal administradas–, los ciudadanos obligaríamos a los políticos a ser eficientes en su gobernación. Pocos fueron los que mostraron el reverso, la cara oscura, del autonomismo, con su incapacidad para aprovechar las economías de escala que existen en muchos servicios públicos, sus generosas duplicidades multiplicadoras del gasto –y de los empleos–, sus tentaciones de corrupción y su irrefrenable tendencia a desembolsar más de lo que se ingresa porque se opera con lo que, en nuestra jerga, llamamos restricciones de presupuesto blando –lo que no significa otra cosa que, al final, es el Estado el que acaba pagando el pato de los desafueros de los políticos locales–. Y con todo ello, enfatizando en lo uno y minimizando lo otro, los economistas acabamos estableciendo el mito de que la autonomía estaba contribuyendo poderosamente al desarrollo económico de nuestras regiones y de nuestro país. Un mito al que los políticos se agarraron como lapas, repitiéndolo como un disco rayado en cuanta ocasión se ponía a mano, hubiera o no motivo, y ensanchándolo hasta el punto de sostener que la solución a cualquier problema no era otra que profundizar en la autonomía y ensanchar las competencias que manejaban con sus pagajosas manos.

Ahora que han pasado los años, que hemos acumulado experiencia y que, afortunadamente, disponemos de estudios hechos con datos de primera mano y pulcritud metodológica, podemos preguntarnos si todo eso era cierto, si de verdad los españoles –y los naturales de otros países bendecidos por el autonomismo– hemos recibido un dividendo económico de la descentralización.

Dos son las maneras en las que podría haberse producido ese dividendo: 1) la descentralización podría haber ayudado a atenuar las desigualdades de bienestar entre las regiones, mejorando así la equidad territorial; 2) la descentralización habría sido un factor impulsor del crecimiento económico, coadyuvando así a la obtención de mayores cotas de bienestar. Pues bien, nada de esto ha tenido lugar, no sólo en España, sino en los demás países del mundo.

En efecto, las investigaciones que ha publicado el equipo que lidera Andrés Rodríguez-Pose, catedrático de la London School of Economics, lo han dejado meridianamente claro. Ni en España, ni en Brasil, ni en México, ni en China, ni en la India, ni en Alemania, ni en Italia ni en Estados Unidos, por citar algunos de los países sobre los que ha centrado sus estudios, la autonomía regional ha servido para propiciar la convergencia territorial en términos de renta, mitigando así las diferencias entre los habitantes de unas u otras regiones. Y ni en España ni en los otros países citados esa autonomía ha tenido influencia alguna, ni positiva ni negativa, en el crecimiento de las economías regionales. Éste ha dependido de otros factores, como la acumulación de capital físico, humano y tecnológico, pero no de la profundización en el autogobierno.

Con este bagaje podemos enfrentarnos mejor a la tarea de repensar nuestro Estado autonómico, planteando su reforma. Si no es verdad que unas mayores competencias en manos de los gobiernos regionales hacen más prósperos a sus ciudadanos, podemos diseñar de manera más razonable cómo ha de ser el reparto territorial del poder para que, sin negar la diferenciación cultural y las singularidades regionales que existen en España, se pueda configurar un sistema de autogobierno mucho más equilibrado que el actual, que no ponga en riesgo, como ahora ocurre, la viabilidad económica y financiera del país.

BCE
¿Esta especulación sí que nos gusta?
Juan Ramón Rallo Libertad Digital  8 Septiembre 2012

Desde que el pasado 26 de julio Draghi anunció que haría "todo lo necesario" para salvar la Eurozona, la prima de riesgo española ha caído más de 200 puntos; una reducción que se ha vuelto más acusada desde este jueves, cuando el presidente del monopolio europeo sobre la emisión de dinero formalizó las condiciones del rescate a la economía española: que Rajoy suscriba un Memorándum de Entendimiento dirigido a solucionar los crecientes problemas de solvencia de nuestra economía.

Si la prima ha caído 200 puntos en mes y medio no es ni por Rajoy, ni por Zapatero ni por Rubalcaba, sino por Draghi. Mas, en puridad, Draghi todavía no ha hecho nada: sólo insinuó (hasta este jueves) o avanzó (a partir del jueves) lo que tiene pensado hacer en caso de que nuestro Gobierno pida el rescate. Pero nuestro Gobierno todavía no lo ha solicitado, de modo que apenas asistimos a una acumulación de rumores, suposiciones, creencias y apuestas sobre nuestro futuro que ni mucho menos tendría por qué llegar a materializarse en abundantes monetizaciones de deuda por parte del BCE. Esto es, apenas asistimos ante un torrente de especulaciones sobre nuestro futuro, torrente que, justamente, está provocando una reducción tan intensa de los tipos de interés de nuestra deuda.

¡La especulación! Sí, esa malévola actividad realizada por pérfidos señores con cuernos (los especuladores) que hasta hace unos días demonizábamos, o incluso proponíamos proscribir, pero que ahora recibimos entusiasmados como la bendición que nos permitirá seguir extendiendo nuestro insostenible endeudamiento durante unos meses o años más. Veremos cuánto tarda en fastidiarse está nueva bacanal burbujística, pero merece la pena constatar ese hipócrita doble discurso que caracteriza como buena la especulación que nos beneficia y como mala aquella que nos perjudica. Miope discurso que confunde las ganancias personales a corto plazo con la adecuada coordinación económica y social a largo plazo. Para los propietarios de viviendas o de acciones de Terra, los movimientos especulativos sobre los inmuebles o sobre los valores eran buenos, pese a que promovieran una pésima asignación de capital.

Lo mismo acaece ahora, cuando el BCE da más cuerda a un Gobierno manirroto para que continúe gastando muchísimo más de lo que ingresa. Si los problemas fundamentales de nuestra economía –que no son de falta de liquidez, sino de solvencia– no se solucionan –para lo que necesitamos de austeridad pública y de liberalización privada–, Draghi sólo estará dándonos cuerda para la horca.

Al final, sucede que la especulación sólo será buena en tanto anticipe correctamente el futuro y sólo será mala en tanto se equivoque. Por fortuna, los especuladores, como grupo, ganarán cuando acierten y perderán notablemente cuando se equivoquen. Con este anuncio de monetización ilimitada de deuda, el BCE sólo ha alentado una masiva especulación alcista sobre nuestra deuda. ¿Es una especulación en la dirección adecuada? Si Rajoy persiste en su torcida política a favor del Hiperestado y la microsociedad, si no da un giro copernicano a su desastrosa gestión, entonces podemos asegurar que no, que el BCE sólo está impulsando una mala especulación distorsionadora que agravará muy intensamente nuestra crisis. ¿Y va Rajoy a rectificar? ¿Por qué motivo debería hacerlo? ¿Por el Memorándum de Entendimiento que le obligarán a suscribir? ¿Ese mismo que firmó Grecia?

Insoportable soliloquio hamletiano en la Moncloa
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 8 Septiembre 2012

Fuese la madrina alemana a sus lares y habló el banquero italiano, dejando en la Moncloa a un Rajoy que musitaba el inmortal soliloquio: “Ser o no ser, es la cuestión ¿Qué debe optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo, desparecer con ellas?”. El Hamlet de William Shakespeare que en la escena primera del tercer acto de la tragedia encarna la duda existencial parece haberse corporeizado en nuestro presidente del Gobierno, al que no le cuadra el consejo de Benjamín Franklin para el que “la peor decisión es la indecisión” y, en cambio, se adhiere a Napoleón cuando sostuvo que “nada es más difícil que decidir”.

Cierto, Mariano Rajoy se enfrenta a la más complicada de las decisiones, la de pedir o no el rescate para España. Hacerlo significaría que pasaría a los libros de historia como el gobernante que enajenó -en todo o en parte- una soberanía ya precaria; que sometió al país a la estigmatización de los Estados menos poderosos y que cruzó la frontera de su propia suerte política. Cierto, nada más difícil que decidir, especialmente en un hombre que pertenece a la estirpe de los infelices que, según el poeta Henrich Heine, son aquellos en “los que la indecisión se ha hecho costumbre”. Él podrá defenderse con Francis Bancon (“la duda es la escuela de la verdad”) y con el mismísimo Aristóteles, para quien la duda era “el principio de la sabiduría”. Filosofía y literatura aparte, Mariano Rajoy tiene un mandato que es el de gobernar. Ha venido cumpliéndolo de forma perpleja y espasmódica. Tanto que ha confesado que la realidad -¿la desconocía?, ¿acaso no pretendía cambiarla?- le ha impedido cumplir con su programa electoral. ¿Candidez o cinismo? Simplemente, desconcierto. El presidente debe tomar una decisión sobre el rescate ya, sin eludir por más tiempo la realidad que tanto desagrado le produce. Si no lo pide, debe decirlo de inmediato porque la incertidumbre es corrosiva para la estabilidad. Y si lo pide, también ha de decirlo sin tardanza. Algunas esperas -como las de los Presupuestos por las elecciones andaluzas- deben ser desechadas por tácticas y arriesgadas. Ha tenido tiempo Rajoy para pensarlo, datos para valorarlo y cálculo de lo que nos ocurrirá

Pero el presidente tiene ya todas las cartas sobre la mesa. El desempleo se come las partidas presupuestarias asignadas; los ingresos fiscales no alcanzan las previsiones pese al incremento del IVA y de Sociedades; los recortes en los servicios públicos son insuficientes para su financiación; el desempleo destroza los cálculos para su subsidio, el servicio de la deuda genera un gasto estructural creciente e inabarcable y el Estado autonómico propicia un déficit primario que reclama una reforma que ni siquiera se ha formulado. La amnistía fiscal ha sido un fiasco recaudatorio. Se han acometido tres reformas financieras (¿quién pondrá riesgo y dinero en el banco malo?), una laboral y otra sanitaria, está en ciernes la educativa… y quedan más. Se ha pedido el rescate bancario -¿por qué se dilata la transferencia de fondos al FROB?- y, ahora, el BCE ofrece comprar deuda soberana con vencimientos entre uno y tres años, sin carácter preferente ni limitación de importe. Reclama para poner en marcha este mecanismo, primero, una petición formal y, después, una “estricta condicionalidad” que, en el caso español, no sabemos si iría a medidas más duras de las ya adoptadas. Nos ha visitado la canciller de teflón, que ha elogiado a Rajoy en una actitud de ánimo y de advertencia a la vez. Cascada de elementos de juicio para una determinación.

El presidente debe tomar la decisión ya, sin eludir por más tiempo la realidad que tanto desagrado le produce. Si no pide el rescate, debe decirlo de inmediato porque la incertidumbre es corrosiva para la estabilidad. Y si lo pide, también ha de decirlo sin tardanza. Algunas esperas -como las de los Presupuestos por las elecciones andaluzas- deben ser desechadas por tácticas y arriesgadas. Ha tenido tiempo Rajoy para pensarlo, datos para valorarlo y cálculo de lo que nos ocurrirá si pide el rescate o si no lo hace. El BCE ha actuado como se le pidió que lo hiciera y el Tribunal Constitucional de la República Federal de Alemania se pronunciará el día 12 sobre el MEDE, el fondo de rescate permanente que podría complementar la acción de la entidad que preside Mario Draghi.

Hemos soportado desde el mes de diciembre pasado la imprevisibilidad de los viernes de dolores y el soliloquio hamletiano de nuestro galaico presidente. Hemos leído en ABC un contradios político como es el de que un gobernante atribuya a la realidad el fracaso de su programa electoral. Las empresas le han levantado la voz cerrando Garoña, hartas de sus dilaciones, y le han quebrado su compromiso -otro más- programático en reciprocidad a la torpeza de Industria y Hacienda. Hemos tenido –tenemos- una paciencia infinita porque seguramente la única alternativa a Rajoy es Rajoy y la del PP es el PP. Pero basta ya de la ciceroniana actitud del presidente (“Hablo pero no puedo afirmar nada; buscaré siempre; dudaré con frecuencia y desconfiaré de mí mismo” escribió Cicerón) porque de continuar en su soliloquio, en esa soledad gélida y resbalosa que le hace distante e impenetrable, va a conseguir que la sociedad española elija en las próximas elecciones generales a un siquiatra en vez de a un dirigente político. Decida, presidente, decida y olvídese ya de Hamlet. Porque la indecisión es la peor decisión. No lo digo yo, sino Benjamín Franklin que fue alguien importante que conocía el oficio al que usted se dedica y para el que le hemos elegido ¡con mayoría absoluta!

Rescate
Pedir para que te den
Pablo Molina Libertad Digital 8 Septiembre 2012

El gran Mariano Rajoy todavía no tiene claro si le interesa solicitar su adhesión al plan de auxilio del BCE dado a conocer –a grandes rasgos– por su presidente, Mario Draghi. A España, dadas las circunstancias, parece claro que le beneficiaría garantizarse esta fuente indirecta de financiación –aportaciones directas "ni las hay ni las habrá", que diría el otro–, pero lo que importa aquí es lo que conviene al partido en el poder. La palabra rescate, sustantivo eliminado de la jerga política del gobierno, tiene unas implicaciones tan severas en el imaginario de una sociedad infantilizada como la nuestra, que muy bien podría fastidiar las esperanzas del PP en las dos importantes citas electorales que se avecinan, y aun en las europeas y las generales, más distantes en el tiempo.

Abonando este terreno de permanente indefinición, el gobierno trata de dilatar lo irremediable, a ver si en un rapto de generosidad las autoridades europeas deciden voluntariamente aliviar nuestras penurias; pero el tiempo pasa y no parece que la proverbial disciplina prusiana propenda a tal grado de generosidad sin que el beneficiario se retrate antes con una solicitud en toda regla.

Lo normal sería adecentar las finanzas públicas, eliminar los costosísimos organismos derrochadores, mejorar la fiscalidad de empresas y familias, y, finalmente, en caso de que esas reformas no fueran suficientes, solicitar la ayuda financiera de las instituciones continentales "con la frente alta y la mirada limpia". Pues no, señor. El proceso aquí se embarulla de tal manera que, tras unos recortes cosméticos en el área administrativa, se procede a subir los impuestos a todo el mundo, a ver si con estos gestos epidérmicos los responsables del BCE nos solicitan cortésmente permiso antes de enviarnos, como premio por lo bien que lo hacemos, un dineral.

Mas el malvado Draghi, impasible el ademán, insiste en que cualquier colaboración del BCE ha de venir precedida de una petición formal del rescatable; sólo entonces soltará la pasta... junto con un catálogo de exigencias, elaboradas de común acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, para que, como los niños, nuestros políticos sepan que el dinero cuesta mucho ganarlo y no se puede derrochar como han venido haciendo en los últimos tiempos.

Sólo nos queda por conocer en qué momento Rajoy aceptará esta realidad que tanto le incomoda. En sus manos estaba evitar el sofoco fumigando con napalm los nidales autonómicos, pero prefirió preservarlos aun a riesgo de convertirse en el presidente de un país rescatado. Nadie puede quejarse.

Oportunidades y desafíos
La margarita del rescate
José T. Raga Libertad Digital 8 Septiembre 2012

"Rescate, no rescate, rescate, no rescate, rescate...". La cuestión, que empezó como un corto, ha pasado ya de largometraje para convertirse en un serial radiotelevisivo. El rescate y la prima, la de riesgo, están tan presentes en la vida de los españoles, que hasta en cualquier tertulia se producen discusiones acerca de si conviene o no pedir el rescate, cuáles serían las condiciones que se impondrían en caso de mediar petición y hasta dónde puede llegar el esfuerzo de los españoles para salir de la situación en la que nos encontramos.

Siéndoles muy sincero, mi inquietud sobre la petición de rescate está muy en segundo lugar; sin embargo, sí me angustia la urgente necesidad de medidas para que la capacidad de amortizar nuestra deuda deje de ser una utopía. Ahora bien, si la única forma de romper la tibieza para implantar, con la dureza necesaria, las medidas encaminadas a lograr el equilibrio de las cuentas públicas, primero, y reiniciar el crecimiento de nuestra economía, después, es pedir el recate, bienvenida sea la petición.

Sería preferible que autónomamente fuéramos capaces de tomar las decisiones de gobierno, por dramáticas que fueran, necesarias para resolver, hoy, el primer problema de nuestra economía: el excesivo gasto público –alimentado en épocas de euforia con funciones estériles y exceso de personal al servicio de las administraciones públicas, ajeno todo al bien de la comunidad–, que genera déficit en el sector público y endeudamiento creciente y pone en duda nuestra solvencia y fiabilidad como nación. Así demostraríamos nuestra madurez democrática y la seguridad de un proyecto de gobierno que no puede someterse al albur de las opiniones de quienes no tienen la responsabilidad de gobernar.

Siguen siendo muchas las partidas presupuestarias de las que se puede recortar sin afectar al bienestar de los españoles, pero el tiempo pasa y el esfuerzo que todos entienden que hay que hacer para salir de una situación en la que nos metieron los que nos precedieron está llegando al límite. Todavía, las únicas medidas perceptibles son las que se traducen en una disminución de la renta disponible de los españoles –aumento del IRPF, aumento del IVA y aumento de los impuestos especiales (tabaco, alcohol, carburantes, etc.)–, pero nada se detecta en lo relacionado con la contracción del gasto ineficiente e innecesario de las administraciones públicas. ¿Será el rescate lo que venga a resolverlo? ¡Ojalá!

Los mercados parecen dar por supuesto que la petición de rescate está al caer, pues la atenuación de la prima de riesgo sólo se explica por la disposición del BCE a comprar deuda pública española, aunque su presidente ha advertido de que sólo lo hará si hay petición de rescate y medidas que cumplir para el mismo. Después, que no digan que Draghi engaña. Su programa, no aumentar la masa monetaria, es lo que se llama defender el euro; lo otro, la inyección de nuevo dinero, no pasa de ser tolerancia para con el despilfarro y deterioro de la estabilidad de la moneda común..

El Manantial
El espejismo del BCE y la urgencia del rescate
Pablo Sebastián www.republica.com 8 Septiembre 2012

Lo dijo hace poco el ministro Luis De Guindos en el Parlamento: España no tiene tiempo ni financiación. Y Rajoy ha declarado en numerosas ocasiones que el problema financiero España venía de la intransigencia del BCE y de las grandes diferencias de los tipos de interés de la zona euro, como si el problema fuera mas de la UE que de España. Pues ahora, gracias al liderazgo y el esfuerzo del presidente del BCE, Mario Draghi, tan denostado en España, nuestro país tiene la solución al alcance de la mano y debe actuar con la mayor celeridad y eficacia, anteponiendo el interés de los españoles al coste político que el rescate incluirá para Rajoy, su gobierno y el PP.

Con el agravante de que, después de la oferta del BCE, si España no pide pronto el rescate los mercados volverán al ataque, y no serán la UE y el Banco Central Europeo los que pongan en peligro el euro, sino España. Y si continúan las dilaciones del Gobierno, los españoles correremos el riesgo de ser abandonados por la UE en pos del regreso de la peseta, una posibilidad que no se debe descartar (que le pregunten a los griegos).

Este Gobierno ya perdió un tiempo precioso cuando llegó al poder el pasado mes de diciembre diciendo, sin decir verdad, que ellos no conocían el déficit oculto de las Comunidades Autónomas –que el PP gobernaba, en gran parte, desde mayo de 2011-, ni los problemas de la banca española, cuyas grandes cajas ruinosas eran gobernadas por el PP desde hace muchos años (Bancaja, CAM, Caja Madrid, Caixa Galicia). Pero Rajoy se relajó hasta después de las elecciones andaluzas de marzo y le estalló en las manos el rescate del sistema financiero. El que se resistió a pedir a la UE con urgencia, y que le fue impuesto “manu militari” por el Eurogrupo, sin reconocer Rajoy la palabra “rescate” y tras decir que él había sido quien “había presionado” a la UE, para concluir diciendo con gran desfachatez que los problemas de la banca ya se habían arreglado, y que por eso se iba al partido inaugural de la Eurocopa 2012 a Polonia, entre España e Italia.

Pues bien, el rescate bancario está en marcha pero España aún no ha recibido un euro de los 100.000 millones ofrecidos por la UE para nuestro sistema financiero, porque los inspectores europeos están descubriendo nuevos problemas y agujeros en los bancos de España: se dice que los auditores externos aseguran que Bankia necesita mas de los 19.000 millones que solicitó Goirigolzarri al Gobierno para sacar a flote la entidad. Lo que aconsejaría, como dijo Almunia y lo reiteró The Wall Street Journal hace poco, el cierre, troceo y liquidación de este banco que regentaba Rodrigo Rato, en compañía de sus amigos y dirigentes del PP.

Y en estas estamos cuando ni Rajoy –en su rueda de prensa con Merkel-, ni la vicepresidenta, tras el Consejo de Ministros, se han dignado a explicar a los españoles la situación, ni hacia donde va el Gobierno, ni que va a pasar con el rescate, a pesar de que en contra de lo que dicen conocían todos los detalles del plan del BCE desde hace varias semanas. Y todavía se permiten, el uno y la otra, pedir a los españoles y a los medios “prudencia y rigor”. Algo de lo que carece este Gobierno. Al que, por lo que se ve, sólo le preocupa evitar el coste político del rescate que, lo llamen como lo llamen, será un segundo y sonoro fracaso de Rajoy, por la intervención de la política económica de España -que ya está en marcha y aumentará- y por la pérdida flagrante de soberanía nacional.

Pero la situación puede ser peor si el Gobierno, confundido por el espejismo de los mercados, que ahora bailan al ritmo del plan disuasorio de Draghi, se confía. O se conforma con una mediana bajada de tipos de interés y de prima de riesgo, España pierde el tren del rescate, y un tiempo precioso que no se ha de despreciar porque lo que urge en este país es la plena estabilidad financiera y muy bajos tipos de interés, y no medias tintas y las idas y venidas de los mercados que volverán a atacar a España si el Gobierno de Rajoy aplaza el rescate. No en vano las ayudas que ofrecen la UE y el BCE solo serán realizables si se pide la ayuda y se acatan las “estrictas condiciones” del rescate que impondrá la UE.

O sea, la única impudencia posible es que el Gobierno de Rajoy no actúe con la diligencia, celeridad y eficacia que merece esta ocasión, y vuelva a jugar con el manejo de los tiempos que tan caro nos ha costado ya en el ámbito bancario y autonómico pero que esta ve podría ser letal.

¡No sigamos haciéndoles el juego!
Galo Mateos. El Confidencial 8 Septiembre 2012

¿Cómo se explica que, elección tras elección, en España siempre salgan los mismos partidos e incluso las mismas personas? Reflexionarán conmigo que, seguramente, algo funciona mal. Pues parece que no, que en realidad funciona bien… pero solo en la dirección que interesa a los siempre beneficiarios. Personajes que, curiosamente, nunca respondieron por defecto electoral alguno, ni por incumplimiento de lo prometido antes de las elecciones, ni por las tropelías cometidas después.

¿Tan grande es su liderazgo que nadie se atreve a desafiarles o a pedirles explicaciones? ¿Qué hace posible, entonces, que un reducido grupo de personas sean capaces de someter así la voluntad del resto?

Repasando hemeroteca se percibe claramente que ambos partidos tienen un importante suelo mínimo de votos leales, aun en las condiciones más adversas. La pregunta es, ¿dónde adquirieron ese derecho a gobernar infamemente y que no menos de cinco millones de personas les renovasen su confianza?

No cabe explicación distinta de que, en el ámbito rural y entre la población mayor, se vota familiarmente en bloque, de acuerdo a la experiencia vivida entre izquierdas y derechas en la Guerra Civil y su prórroga durante el franquismo ‘inferior’ hasta el Plan de Estabilización. Y que esa actitud del entorno familiar se sigue prolongando, también, sobre otros miembros votantes más jóvenes. La primitiva Alianza Popular, se ganó la confianza y la custodia electoral de las familias satisfechas con el franquismo. Y el PSOE y el PC, con las represaliadas. Pasó el tiempo, y una casta política atenta a estos detalles descubrió la forma de convertirse en heredera permanente de esa división, que con tan calculada astucia mediática y presupuestaria han mantenido vigente.

Más de la mitad de los votos que dan por seguros PP, PSOE e IU no proceden de ningún análisis de programas electorales, ni de la presunción de capacidades específicas de los candidatos. Proceden de un recuerdo de enfrentamientos políticos y sociales, que atizados convenientemente, nos ha venido robando el futuro. La famosa tolerancia del electorado es fruto de ese alineamiento que justificaba todo lo malo que sucede en cada partido. Alineamiento que constituye, prácticamente, un vínculo familiar difícil de disolver.

Solo haciéndolo garrafalmente mal es como el electorado se ha movilizado hacia la abstención y partidos alternativos -nunca hacia la oposición-. Y nunca más allá de un 20-40% de su máximo electoral. Este rango de desafección y mayor racionalidad va a seguir creciendo por pura demografía, beneficiando a partidos nacientes que oferten futuro, alejados ya de esas reprobables técnicas de ordeño guerracivilista experimentadas con la población hasta ahora, que han permitido justificar una galopante corrupción, exculpada siempre que procediese de ‘los nuestros’.

Partiendo de lo declarado al Tribunal de Cuentas, a valor de hoy, PSOE y PP, los ‘legítimos herederos’ tras el periodo franquista, habrían recibido en 30 años más de 2.000 millones de euros para su funcionamiento, además de los sueldos de algunos cientos de miles de cargos políticos, condonaciones de deudas bancarias, etc. Y en ese tiempo, sin necesidad objetiva, alojaron más de 1,5 millones de simpatizantes y familiares en las administraciones, cuya carga representa al Estado en torno a los 50.000 millones de euros anuales. No sería extraño que hasta el 50% del gasto público estuviese soportando políticas partidistas, sin ninguna eficacia para el conjunto del país. Esto es lo que -mal contado- nos cuesta la permanencia de esta casta en el poder y de lo que podríamos prescindir sin el menor perjuicio para el funcionamiento general del Estado.

Un 50% del Presupuesto que se emplea recurrente y exclusivamente en decidir -o manipular- los resultados de las elecciones, sin que España pueda obtener el menor beneficio de ello. Y esto es lo que habrá que demostrar, partida por partida, a los interventores, antes de que corten por lo sano. Esta es la verdadera enfermedad de la sociedad y economía española, el cáncer a erradicar.

Comercializar lealtades
No sería fácil estimar lo que las más de 8.000 concejalías de Urbanismo han aportado a sus partidos por dinero ilegalmente recibido del sector inmobiliario, ni los porcentajes de lo incrementado para empresas amigas en el valor de las obras y contratas de las administraciones o lo desviado en subvenciones de justificación grotesca. Siendo, además, que cuanto necesitan para la creación de estados de opinión favorables lo toman directamente de los presupuestos generales, para alimentar partidistamente a medios de comunicación, sindicatos y toda clase de grupos de presión que se presten a comercializar sus lealtades. No hay, pues, empresa en el mundo que maneje plantillas de ese volumen, ni disponga tan arbitrariamente y sin limitación, de presupuestos operacionales de esa cuantía.

Este rango de desafección y mayor racionalidad va a seguir creciendo por pura demografía, beneficiando a partidos nacientes que oferten futuro, alejados ya de esas reprobables técnicas de ordeño guerracivilista experimentadas con la población hasta ahora, que han permitido justificar una galopante corrupción, exculpada siempre que procediese de ‘los nuestros’

Estamos ante un conglomerado político-financiero de calibre mundial, en el que su principal patente a explotar proviene del cultivo de odios familiares pretéritos, con un modelo de negocio consistente en forzar la tesorería del país hasta producir nuevos endeudamientos, que han de acabar, inevitablemente, en los recortes salariales y sociales con los que seguir sosteniendo semejante imperio. Todo en una tóxica armonía con un sector financiero anclado en la socialización de pérdidas y en el amparo político y judicial de sus errores.

Detener el avance de ese negocio político, e ir disminuyendo su relevancia en nuestro sistema, ha de ser el primer objetivo de cualquier partido de nueva creación.

Personalmente no puedo depositar mi voto en partidos que, al amparo de tal montaje, se dediquen descaradamente a expoliar los fundamentos de la democracia y de la hacienda pública en provecho de sus clases dirigentes y círculos cercanos; haciéndonos creer que la legitimidad para lo que hacen proviene de la verdadera voluntad y discernimiento de un electorado, en la práctica manipulado y condicionado por un pasado que aún sigue determinando quien gobierna, pongamos lo que pongamos enfrente.

Ningún partido nuevo puede, como ellos, recurrir a esa despensa electoral y competir racionalmente contra la lealtad a los recuerdos y a su clientelismo. Toda Europa puso punto final a esos recuerdos, los purgó democráticamente -ahí tal vez está la diferencia- y los lloró con la debida dignidad. Amaban a los suyos, pero eso no les condujo a nuestro nivel de tolerancia frente al incumplimiento de planes y la corrupción. Razón por la que, seguramente, disfrutan de sociedades más democráticas, prósperas y controladas.

Así que, por estos poderosos motivos, ante las próximas elecciones, quiero orientar mi voto hacia partidos que no dispongan de tan injusta y perniciosa forma de lograr sus objetivos. En el País Vasco, votaría a UPyD; y, en Galicia, al CSD. Partidos de muy distinta génesis pero desvinculados de ese pasado y críticos con su ilícito aprovechamiento.

Con algunos amigos, coincidentes en estos foros y redes sociales, me he comprometido a colaborar en el desarrollo de CSD, y así disponer de una experiencia directa sobre política que poder traer a debate. Significa saltar al ruedo y enfrentarnos a los problemas que, hasta hoy, veíamos desde la confortable barrera de la opinión. Para muchos ha llegado el momento de participar e invito a los que lo deseen a integrarse en partidos que luchen contra esa hegemonía histórica, que ha permitido a una casta política indeseable, frenar nuestras aspiraciones y obligado a aceptar sus abusos, como elemento permanente de nuestro decadente paisaje moral.

No se sorprendan, pues, de verme manos a la obra en asuntos electorales con partidos de corta tradición. Por algún lado había que empezar a actuar, y estas dos formaciones son las únicas que disponen de un cierto músculo organizativo y financiero -fuera de la ruta pactada entre PP y PSOE para su supervivencia- de cara a lograr algún escaño en estas inminentes elecciones.

El resto de los nuevos partidos, como siempre, seguirán haciendo un encomiable trabajo testimonial, en un campo minado por medios de comunicación al servicio del poder, dificultades financieras y trampas legales añadidas por quienes quieren dificultar la renovación que pretendemos.

Nuestras urnas descasan sobre un fundamento erróneo. Hemos querido corregir en ellas aquel brutal desencuentro fratricida, olvidando que esas urnas debían servir, esencialmente, para construir nuestro porvenir. Que cada papeleta que decía ‘va por ti, querido abuelo’, debería haber dicho ‘va por ti, mi querido nieto’. Aquel depósito de nuestra voluntad no era lugar en el que litigar y mostrar el afecto a nuestros ancestros. Era un lugar en el que forjar nuestros sueños, los de nuestros hijos y generaciones venideras. Por ese inmenso error, entregamos un país a quienes atizaban esas heridas, en vez de a las personas que debían alejarnos a uña de caballo de aquel horror histórico en el que seguimos atrapados. En esto y en la mala utilización del dinero público es en lo que de verdad somos distintos. En lo demás, tan europeos como cualquiera.

Votar PP, PSOE, IU o partidos nacionalistas es dirimir un pasado que de ninguna manera debe juzgarse en las urnas, y autorizar el uso partidista y corrupto de las administraciones e instituciones a favor de quienes las gobiernan, dilapidando así casi un 50% de los impuestos que pagamos. Votando de nuevo a estos partidos ‘herederos’, seguiremos sacrificando democracia y dinero, solo para que unos pocos y sus aliados, se mantengan en el poder. Motivos más que suficientes para dejar de votarles y emprender otros caminos.

Minorías legítimas e ilegítimas
Teresa G. Cortés www.vozpopuli.com 8 Septiembre 2012

En las discusiones y pactos que condujeron a la Constitución de 1978 revoloteó, por eso de las nostalgias, el eco de la Constitución de la IIª Republica. Lo que insuficientemente se reseña de los siete redactores de la citada Constitución de 1978 (Gabriel Cisneros, Fraga Iribarne, Miguel Herrero, Gregorio Martínez, Peces-Barba, Pérez-Llorca, Miquel Roca y Jordi Solé Tura) es que buena parte de sus musas procedía de las ideas del político socialista austríaco Otto Bauer (1881-1938).

Con candidez, romanticismo e inexperiencia, los “padres” de nuestra reciente Carta Magna se ocuparon, en medio de un gran desafío, de modernizar el organigrama de una de las naciones más antiguas de Occidente. Y así abrieron la puerta al principio del autonomismo convirtiendo éste en regla suprema del ordenamiento jurídico de los territorios. El paso del tiempo ha confirmado históricamente una obviedad: que la moda, certificada por el derecho constitucional, de reorganizar las instituciones de una nación, vía descentralización, no mejora los umbrales de democratización de la sociedad, no impulsa la eficiencia de las entidades y corporaciones del Estado local, no frena el despilfarro económico de quienes gobiernan año a año las autonomías.

Naturaleza de la democracia
Ya Joaquín Costa había advertido en Oligarquía y caciquismo, allá por 1901, que “no es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos, según es uso entender, sino al contrario, un régimen oligárquico, servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias”. Y tenía razón J. Costa al relacionar el origen y auge de las oligarquías con la falta de calidad democrática de las instituciones públicas. Pero se equivocó este gran pensador aragonés al no reparar en que cualquier democracia, y no solo la española, posee en su seno numerosas trabas reglamentarias que conducen de facto al establecimiento de oligarquías.

¿De dónde sacamos tal deducción? De la evidencia de que el sistema democrático, por su inherente rigidez normativa, impide la participación de la ciudadanía. Y, al promover la estabilidad y, sobre todo, la durabilidad de los organismos del Estado, el régimen democrático sanciona un sinfín de impedimentos legales que tienen como meta frenar la colaboración del “Pueblo Soberano”. Es por este motivo por el que la democracia reprime, aunque sea una contradicción in terminis, la cooperación democrática de la mayoría de los miembros de la nación. Es por este motivo también por el que la democracia conlleva y favorece el arraigo y ascenso de las élites.

Minorías y… minorías
La falta de un demos activo acaba invariablemente beneficiando a grupos cerrados que actúan y se mueven en exclusividad. Dicho de otra manera. La democracia es intrínsecamente vulnerable a la creación y funcionamiento de círculos oligárquicos. Y como el gobierno democrático no excluye la promoción de las minorías, viejas o nuevas, con cierta perspectiva histórica se constata cómo, desde 1978 a esta parte, se ha creado en las comunidades autónomas, y sin excepción, un ciclópeo sistema de élites políticas.

No puede sorprendernos, pues, que con la llegada de las Comunidades Autónomas se hayan multiplicado las minorías “legítimas” en España. Tampoco puede asombrarnos que los representantes de los partidos políticos administren las instituciones del gobierno regional cuando han sido democráticamente elegidos para ello.

Lo que sí, en cambio, causa estupor e irritación es ver cómo los dirigentes territoriales aprovechan las infraestructuras periféricas del Estado para fines espurios, propios y particulares. Lo que resulta indignante es constatar cómo los representantes del “Pueblo” crean tramas financiero-partidistas, cómo alientan el clientelismo, con impudor exhiben decisiones cesaristas que otorgan privilegios a grupos afines, cómo duplican, triplican… los servicios locales del Estado bajo una privatización encubierta, cómo aprovechan sus cotas de influencia y dominio, y adjudican “dedocráticamente” cargos públicos a segundas o terceras personas, cómo inclusive, a capricho y a sabiendas, inventan puestos de trabajo en autonomías, provincias, pueblos, aldeas y anejos, y ello para favorecer el pastoreo de amigos y familiares que laborean a la sombra del poder democrático, cómo los dirigentes de las instituciones del Estado local se amparan en la impunidad con el fin de escapar del brazo de la Justicia, cómo transforman, en fin, las Autonomías en latifundios y puntos de arranque de camarillas “ilegítimas”.

Pregunta retórica
Tras saberse que en Francia la policía ha registrado el domicilio particular del mismísimo Sr. Sarkozy, ex presidente de la nación gala, ¿aquí algún día viviremos tal proceder? Y en este momento, y advirtiendo que las Autonomías son los restos opulentos de una sociedad muy empobrecida o, en palabras de Bartolomé de Albornoz, un “asno de muchos, [que] lobos lo comen”, ¿podrán quienes generan tanto desorden arrancar de raíz su mala praxis y ser verdaderamente responsables y reducir el tamaño elefantiásico de las instituciones autonómicas y aprobar leyes que vayan en contra de los intereses de la clase política? Parece que no, tras las palabras recientes del coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, que considera “totalitarista” la propuesta de la Sra. Cospedal, de reducir a la mitad el número de diputados regionales de Castilla La Mancha.

Los irresponsables.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Septiembre 2012

Rubalcaba vuelve a darnos hoy un ejemplo de su pretendida amnesia y cínica auto exculpación de lo que considera como responsabilidad del Gobierno de Rajoy del PP. Ha tenido la desvergüenza de hacer unas declaraciones en las que afirma que "no se siente responsable de la situación actual de España". Pues claro, tuvo que ser otro el que fuera Ministro del Gobierno de Zapatero y que asistiera a todos los Consejos de Ministros donde se tomaron todas las medidas que terminaron por hundir a España. Tuvo que ser un sosia que le suplantase y que hacer creer a todos que era Alfredo. El es inocente de toda responsabilidad y además, tiene la solución y se opone a todo lo que está haciendo el PP.

Hace falta tener la cara de hormigón armado o como el diamante para soltar semejante patochada y quedarse tan tranquilo. Claro que no es de extrañar en quien fue parte activa del Gobierno del GAL, el máximo responsable de Interior cuando se produce el chivatazo a ETA, o el de las consabida frase de "lo sé todo de todos". Un personaje que ha sido durante casi treinta años la imagen de la casta política que nos ha gobernado y nos gobierna bajo una pretendida democracia inexistente. Un icono del revanchismo político, de la venganza y persecución de sus enemigos políticos y de la desfachatez a la hora de culpar a otros de sus propias culpas.

Y este sujeto que solo merece el desprecio de los ciudadanos, se atreve a desmarcarse pensando que no existe la memoria colectiva, y que considera que esos ciudadanos se merecen lo que les pase, sobre todo por no haberle votado a él. Y en eso está, en hacerles ver el error cometido por haberse dejado influenciar de las mentiras del PP, empeñado en nombrar siempre la "herencia recibida". Una herencia que quiere hacer creer que no era tan desastrosa como la que hay ahora tras solo ocho meses de Gobierno de Rajoy.

La verdad es que ya nada hay que me pueda asombrar de este sujeto. Sin embargo, creo que el PP no debería dejar pasar esta vez estas declaraciones sin una respuesta adecuada y de igual o superior contundencia. España no se merece una oposición que solo intenta empujar hacia el desastre y se niega a mantenerse al menos en una actitud de prudencia y de "no molestar a quien trabaja por el bien de España". Porque lo que hizo Rubalcaba y su Gobierno con Zapatero, Delgado y demás progres jetas, fue negar la crisis y luego dilapidar hasta 95.000 millones de euros en planes caóticos, irresponsables y puramente demagógicos y sectarios.

Pero aunque me repugna la actitud cínica de este cáncer de la política española, no puedo obviar la actitud pusilánime y sectaria de Rajoy con su equipo de asesores, obsesionados más con el impacto en las próximas elecciones de octubre que con sacar a España adelante. Ya perdió Zapatero demasiado tiempo y el PP no parece querer gobernar como debiera. Ya he leído que Rajoy prefiere que le vengan las condiciones a tener que imponerlas. Al final tendrá que decidirse entre atacar el problema raíz de las Administraciones públicas y el gasto, o dejarse llevar para que nos lo hagan los del BCE o la Troika,

Si se llega a esto último, no dudaré en sumarme a las protestas sociales y a la demanda de nuevas elecciones generales. Porque Rajoy tenía el mandato para aplicar las medidas correctoras que quisiera con su mayoría absoluta,. Si no lo ha hecho ha sido o por cobardía o por intereses exclusivamente partidistas inaceptables. Aún tiene una oportunidad para rectificar y no tener que llegar a pedir el rescate. Bajar el gasto reduciendo la estructura de las Administraciones del estado y autonómicas. Ya no queda tiempo para marear la perdiz, ni los españoles admitiremos más cargas sobre nuestras maltrechas economías.

La reducción de diputados propuesta por Cospedal marca el camino que España debe transitar
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Septiembre 2012

La reciente propuesta de la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, de reducir a la mitad el número de diputados autonómicos, vergponzosamente rechazada por el PSOE, marca el camino de lo que España debe hacer para salir de la crisis, regenerar la democracia y recuperar la decencia perdida. Del mismo modo, la propuesta, también de Cospedal, de que los diputados sin dedicación exclusiva y con actividades privadas dejen de cobrar el sueldo público, avanza netamente por la senda correcta y constituye el mayor avance hacia la regeneración política aprobado en España, en los últimos diez años.

El rechazo del PSOE a esas medidas regeneracionistas y democráticas revela el auténtico rostro de ese partido político y su gran responsabilidad en la deriva antidemocrática y corrupta de la política española, tras la muerte de Franco.

No existen argumentos sólidos para oponerse a lo que signifique reducir el tamaño del monstruoso Estado que los políticos han construido en España, en contra de la voluntad popular, todo un atentado contra la democracia y la decencia que ha servido como primer paso y base para la explosión de la corrupción y el divorcio entre la política y la ciudadanía. Únicamente el egoísmo y, una vez más, la costumbre de anteponer los intereses del partido al bien común explican el rechazo de los socialistas a la reforma propuesta por Cospedal, que se orienta claramente hacia lo que los ciudadanos quieren y demandan: adelgazamiento del Estado y menos privilegios de la clase política española.

Dicen los socialistas que esas medidas propuestas en Castilla la Mancha van contra la democracia y contra la voluntad de los ciudadanos, que eligieron a esos cargos políticos que ahora van a ser suprimidos, además de que los ahorros derivados de esas medidas son ridículos, argumentos todos ellos inconsistentes y propios de los que confunden la voluntad popular con sus propios intereses y están habituados a ordeñar al Estado en beneficio propio.

La orientación política del PSOE en esta crisis, cuyo núcleo es más ético que económico, es lamentable. Su responsbilidad en el hundimiento de la economía, en tiempos de Zapatero, y de la caída de los valores humanos y de los principios democráticos es enorme, pero ni se han arrepentido por construir un Estado minado por la corrupción, ni han pedido perdón a los ciudadanos por los abusos y arbitrariedades perpetrados por los gobiernos socialistas en el poder, entre los que destacan el apoyo al nacionalismo, corrupciones masivas como los EREs en Andalucía y una inmensa batería de irregularidades y corrupciones del poder que van desde la contratación masiva de familiares y amigos en puestos públicos, el cobro de comisiones ilegales, la falsificación de concursos públicos y oposiciones, la concesión arbitraria de subvenciones, la permisividad con las instituciones financieras abusivas y otras muchas.

Es cierto que el PP compite con los socialistas en los mismos ámbitos de indignidad e indecencia y es, también, culpable del desastre económico y moral del país, ya que sus gobiernos no han sido diferentes de los socialistas, ni ética ni democráticamente, pero hay que reconocer, en honor a la verdad y a la razón, que las dos recientes propuestas de Cospedal cambian el rumbo y abren un resquicio a la esperanza de que España de ahora pasos hacia la decencia y la dignidad que los políticos le han arrebatado.

Voto en Blanco

Monumento al 11M
El monumento pendiente
Gabriel Moris Libertad Digital 8 Septiembre 2012

Los hombres tenemos la costumbre de recurrir a la construcción de monumentos para recordar hechos o personas con el fin de perpetuar su memoria de forma colectiva. No siempre se logra dicha finalidad; sobre todo cuando se trata de hechos o personas con relevancia política, cosa que ocurre con bastante frecuencia. Creo que las personas que hemos vivido una parte dilatada de nuestra vida podemos aportar ejemplos que ilustran mi afirmación. No hace muchos años asistimos a un hecho de esta naturaleza. Me refiero a la retirada de una estatua ecuestre en Madrid.

En las páginas de nuestra historia podemos encontrar igualmente hechos y personas que, según el tratadista, salen mejor o peor parados. En la mayoría de las ocasiones resulta válido el dicho: "En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Personalmente, aunque en la vida real sea aplicable esa sentencia, tengo el convencimiento de que hay hechos y personas que intrínsecamente son buenos y malos. Los matices relativistas, que intentan difuminar el bien y el mal, jamás podrán evitar la transparencia de las buenas o las malas acciones. Cuando se prefiere la oscuridad a la luz, algo malo se pretende ocultar. Jesús dijo: "Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz (Lc, 16,8)". Después de veinte siglos, su vigencia es evidente.

En nuestra reciente historia, para desgracia nuestra, el fenómeno terrorista quizá sea uno de los hechos que más han contribuido a sembrar de monumentos nuestras calles y plazas. A priori, casi todos los españoles coinciden en rendir tributo a las víctimas del terror; víctimas inocentes, que lo fueron por su indefensión, por ser servidores del Estado o simplemente por ser españoles o por vivir en España. Las organizaciones que causan tanto dolor a las víctimas, objeto de recuerdo, arremeten a veces con saña contra esos recuerdos, que sin sus crímenes no tendrían razón de ser. Creo que ahora resulta más fácil de entender que no siempre los monumentos cumplen con la finalidad de inmortalizar personas o hechos. La simbología de lo bueno y lo noble en un momento histórico puede invertirse en otro momento no muy distante en el tiempo. Por este motivo yo no me siento un entusiasta de los recuerdos materializados en cosas tan lábiles como un símbolo en piedra o la placa de una vía pública.

El 11-M creo que puede ser un buen ejemplo para sustentar mi tesis sobre este asunto. Los que planificaron los crímenes, aún por mostrar a la luz pública, es altamente probable que eligieran la comunidad de Madrid por el simbolismo del lugar; las víctimas, por su total indefensión; el momento, por ser el de máxima afluencia a los trenes; la fecha, por la proximidad al día de las votaciones. El atentado tenía el fin de causar el máximo impacto en el electorado y, por ende, producir los mayores réditos políticos.

Este atentado, el mayor de los perpetrados en España y Europa en el siglo actual, atentado que, sin aclararse, sigue siendo objeto de olvido colectivo, paradójicamente ha generado varios y muy diversos monumentos en memoria de las víctimas, que algunos no podremos olvidar jamás. El primer monumento, ya destruido, fue el que de manera espontánea erigieron in situ una multitud de personas anónimas. Hace unos días encontré en internet unas fotografías de flores e inscripciones francamente emotivas. Mi más efusiva y sincera gratitud a esas personas de noble corazón y tan buenos sentimientos. El pueblo es siempre el más fiel exponente de la esencia de un país. Un monumento singular es el mal denominado "Bosque de los Ausentes", constituido por 192 árboles (170 cipreses y 22 olivos); su originalidad radica en que cada árbol pretende simbolizar a cada una de las personas que perdieron su vida, involuntariamente, para beneficio de los que planificaron, ejecutaron, ocultaron y se siguen beneficiando del crimen múltiple. El actual nombre, Bosque del Recuerdo, ha sido utilizado por muy pocos, conservando el maléfico adjetivo de ausentes, como si se tratara de personas que se ausentaron voluntariamente.

Se erigieron monumentos más convencionales en las estaciones de Alcalá de Henares, un monolito en el que figuran las víctimas mortales alcalaínas; Santa Eugenia, a cuya inauguración tuve el honor de asistir; El Pozo y Atocha, en el que figuran los nombres de los vílmente asesinados el Once de Marzo, que, para colmo, no ha sido declarado Día de Luto Nacional o tema de estudio en los centros escolares.

Sin dejar de mostrar mi agradecimiento por tanta profusión de monumentos, quisiera compartir una reflexión al respecto. La memoria, el homenaje y el recuerdo, objetivos de un monumento, creo que con frecuencia están siendo mancillados tanto por el Estado como por la mayoría de los medios de comunicación.

Yo me atrevo a proponer modestamente el siguiente monumento inmaterial al 11-M, que podría contener los siguientes elementos. Simbolizaría un monolito consistente en una pirámide pentagonal. En cada una de las caras de dicha pirámide figurarían:

Los verdaderos autores del atentado: instigadores, ejecutores, ocultadores etc.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad que impidieron la investigación y los que consiguieron descubrir a los verdaderos autores.

Los profesionales del Poder Judicial que permitieron que no se llegara a descubrir a los autores verdaderos y los que tuvieron la profesionalidad y la honradez de construir el rompecabezas y dictar una sentencia justa y veraz.

Los representantes políticos que impidieron investigar y elaborar planes de prevención para evitar un atentado similar. Igualmente figurarían con nombres y apellidos los que lograran clarificar toda la trama política y sus actores.

La quinta cara de la pirámide consistiría en un listado de medios de comunicación que colaboraron eficazmente en difundir las mentiras del atentado (como los suicidas inexistentes), así como en silenciar verdades (como la desaparición de los trenes). En la misma cara figurarían, en lugar destacado, los pocos medios que siguen dedicando recursos y esfuerzos para el esclarecimiento de un crimen planificado, tan grave que cambió nuestra historia.

El vértice de la pirámide dirigiría hacia el cielo las obras de todos los actores de la tragedia.

AVALANCHA DE CRÍTICAS A DRAGHI EN ALEMANIA
Die Welt: "Los mercados financieros brindan por la muerte del Bundesbank"
Bundesbank: "La política monetaria corre riesgo de estar subyugada por la política fiscal"
Redacción. Periodista Digital 8 Septiembre 2012

De esta forma empieza el alemán Die Welt un artículo bajo el título 'Los mercados financieros brindan por la muerte del Bundesbank', publicado tras conocer el nuevo plan de compra de bonos que ha presentado hoy el BCE

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha acabado hoy con los principios de la política monetaria alemana. El organismo ha anunciado una compra de bonos ilimitada. Comienza la pesadilla para Alemania.

Según relata El Economista, el banco central alemán se había mostrado especialmente crítico con la opción de que el BCE lanzara un nuevo programa de compra de bonos para rebajar las rentabilidades de la deuda de países como España e Italia.

Y, tras la comparecencia de Draghi, ha emitido un comunicado en el que manifiesta su total rechazo al nuevo programa, ya que en su opinión, se asemeja demasiado a la financiación de Estados a través de la emisión de dinero.

"La política monetaria corre riesgo de estar subyugada por la política fiscal", ha señalado el Bundesbank en su comunicado, en el que confirma que su presidente y miembro del consejo del BCE, Jens Weidmann, ha votado en contra de la decisión, tal y como se esperaba. A juicio del Bundesbank, no se debe permitir que las compras dañen la capacidad de que la política monetaria vele por la estabilidad de los precios en la zona euro.

En su artículo, Die Welt recoge testimonios de analistas, entre ellos uno del economista jefe de Degussa gold trade, Thorsten Polleit, en el que asegura que desde hoy "el euro se convierte en una especie de lira italiana".

Por su parte, Holger Schmieding, economista jefe del Berenberg Bank, señala:
Los mercados han aprendido a lo largo de los años que no vale la pena especular en contra de la Reserva Federal de Estados Unidos. Y hoy se han enterado de que no vale la pena apostar contra el BCE.

El periódico también se hace eco de las notables subidas que han registado los mercados europeos, con el Ibex 35 anotándose un avance del 4,91%. Por su parte, la prima de riesgo de España se ha hundido el 9% y se ha colocado en 447 puntos. Para Die Welt: Una vez más, los mercados dan la bienvenida al fin de la ortodoxia alemana en la política monetaria.

Pero las críticas desde la prensa alemana no llegan solo de este medio. El Bild recuerda que con esta decisión, el BCE quiere ayudar a los Estados en crisis, relajando las condiciones para financiarse. Ahora bien, ¿y si el plan no funciona? ¿Quién es responsable de las lesiones?, se pregunta.

Por su parte, el Handelsblatt señala como de los 23 miembros que componen el consejo de gobierno del BCE, Weidmann es el único que ha votado en contra. Y concluye:

Todo empezó en 2010, cuando el entonces presidente del Bundesbank, Axel Weber, criticó en una entrevista la decisión del BCE de emprender el anterior programa de compra de bonos. El tiempo de los bancos centrales ha terminado.

WEIDMANN ESTÁ SOLO
En los últimos tiempos, el actual presidente del Bundesbank ha estado en la picota. De hecho, podría tener los días contados como presidente del Bundesbank. Eso es lo que se temen en Berlín, ya que su postura en contra de la compra de bonos no ha tenido efecto en la institución presidida por Mario Draghi y contradice el consenso generalizado que existe en Europa al respecto, según informaba la semana pasada el diario germano Handelsblatt.

El rotativo citaba a Emil Willsch, miembro de la comisión presupuestaria del partido Unión Cristiano Demócrata (CDU), que considera que existe el riesgo de que Weidmann dimita, al igual que hizo su antecesor en el cargo Axel Weber, que también se mostró en contra de algunos de las decisiones del banco central del euro.

Tanto de puertas para adentro como públicamente, nadie sigue su línea, ni siquiera su compatriota alemán, Jorg Asmussen, miembro del consejo del BCE.

Tras el anuncio del cortafuegos financiero del BCE
Si España no pide pronto el rescate acabará en la quiebra y pondrá en peligro al euro
El Gobierno de Rajoy pretende eludir su fracaso político aplazando la decisión del rescate y corriendo graves riesgos
RAFAEL HALCÓN ww.republica.com 8 Septiembre 2012

El Gobierno sigue sin decir nada sobre la oferta de Mario Draghi desde el BCE para el rescate de España e Italia porque teme el coste político de la decisión. Y ello a pesar de que el tiempo es oro y en Moncloa conocen el grueso de la nueva propuesta del BCE y de la UE desde hace semanas o meses. Pero el Ejecutivo de Rajoy, fiel a su forma de actuar y de aplazar todas las decisiones hasta que se pudran los problemas, se niega a dar los pasos al frente que tiene que dar y esta vez con doble agravante: si no pide pronto el rescate la situación española empeorará a gran velocidad y sin visos de solución. Y, además, pondrá en peligro el euro y obligará a la UE a expulsar a España (y a otros países como Grecia) de la moneda única.

La rueda de prensa del Consejo de Ministros de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, fue como todas las últimas: mentiras, excusas y dilaciones. Y encima pidiendo a los españoles y a los periodistas “prudencia” -de la que carece la vicepresidenta- e insistiendo en que el Gobierno tiene que estudiar (otra mentira) las decisiones del BCE y la modalidad del rescate. El Gobierno no tiene que nada estudiar porque la euforia que los mercados desataron el jueves ya se ha empezado a enfriar. Y en el Gobierno español todavía no han aprendido la lección de que cada día que pasa la situación de España va a peor y de que los mercados solo viven el día a día, sobre la base de hechos económicos y no sobre las propuestas políticas a futuro.

De manera que o pide Rajoy inmediatamente el rescate a la UE y al BCE o la cosa empeorará y además, en este caso, será España la que ponga en peligro al euro, y no el BCE el que salve a España y al euro. Aunque a las primeras naciones de la UE siempre les va a quedar la posibilidad se soltar amarras con España (y Grecia) para facilitar a nuestro país que regrese a la peseta si Rajoy intenta retrasar la petición de rescate. O si opta por evitar y discutir las que serán muy duras condiciones de la UE, para pasar de puntillas sobre los controles de la “troika” (CE, BCE y FMI). Los tres comenzaron a llevarse sorpresas en el rescate de la banca española ya en marcha (donde todavía no han puesto ni un euro) cuando conocieron los test de los bancos españoles –se dice ahora que Bankia necesitará mucho más de los 19.000 millones de euros que pidió Goirigolzarri al Gobierno-, y se pueden encontrar otros agujeros en las Autonomías, como bien se temen Merkel, el emisor europeo y el Ejecutivo comunitario.

Ayer los tipos de interés de España rondaban, tras la euforia de la ofertas de ayudas financieras del BCE a España e Italia, el 5,7% mientras Alemania seguía en torno al 1,4%, lo que constituye una diferencia esencial, que se aumentará a nada que España empiece a retrasar el rescate y a marear la idea de un rescate largo, corto, preventivo o total, como lo pretendió, sin éxito –para evitar el coste político de la operación-, con el rescate bancario cuando, tras otro Consejo de Ministros, la vicepresidenta Soraya negó el rescate y la reunión del Eurogrupo para que tan solo 24 horas después todo ello se hiciera realidad y España tuviera que aceptar el “trágala” y todas sus condiciones.

Además, solo falta que España, tras los esfuerzo generosos y a la vez imaginativos y eficaces de Draghi en el BCE, ahora le ponga trabas y dudas al rescate, abocando esta vez el Gobierno de Madrid a un riesgo inminente a la moneda europea, que todavía sigue lejos de haber alcanzado un lugar seguro y estable porque aún le queda mucho camino por recorrer. Lo malo de la situación está en que antes era España la que estaba e manos del BCE y ahora es el euro el que está en manos del dilettante Rajoy. Él se escuda, por ahora, tras el Tribunal Constitucional alemán que deberá decidir en los próximos días sobre los fondos de estabilidad y rescate de la UE, pero una vez que Merkel pase ese mal trago, nada le impedirá a España anunciar lo que no tiene más remedio que anunciar: la petición del rescate de la deuda del Estado.

Entre otras cosas porque el país ya no tiene dinero público para atender sus pagos internos y externos, y además tampoco tiene tiempo que perder. A Rajoy y a De Guindos ya se les han acabado las excusas de que los problemas de la deuda española venían de la enorme diferencia de tipos de la UE y de la actitud restrictiva del BCE. Ahora las puertas de la financiación del BCE y de la UE están abiertas para España y si España no entra por ese aro, por duras que sean las condiciones, la deuda, los tipos y la prima de España seguirán en zonas imposibles de soportar, y a partir de ese momento quedará claro que el problema no era de la UE sino de España. Y la responsabilidad de lo que ocurra será de Rajoy, de su Gobierno y del PP. El aplazamiento del rescate será un fracaso mayor que el del propio rescate ya que supondría la quiebra del Estado y el regreso a la peseta, lo que todavía no hay que descartar.

unto al "Estado del bienestar"
Aznar señala el modelo de Estado como el "gran problema de España"
Aznar dice al BCE que "no es cuestión de palabras, sino de hechos". Sobre el rescate, el Gobierno sigue ganando tiempo.
Pablo Montesinos Libertad Digital 8 Septiembre 2012

José María Aznar cree que se puede y debe hacer más. De hecho, de sus palabras se deduce que el Gobierno todavía no ha metido mano en los "dos grandes problemas" que lastran al país y que, a su juicio, son el modelo de Estado y el actual sistema de bienestar. También se refirió a la rigurosa actualidad, el anuncio del Banco Central Europeo de poner en marcha un programa de deuda bajo estricta condicionalidad, para enfatizar que "no es una cuestión de palabras sino de hechos".

No es novedad que el expresidente tiene gran predicamento en los circuitos internacionales más selectos; de hecho, su agenda de conferencias es incluso superior a la de cualquier mandatario internacional. En esta ocasión ante el prestigioso Foro Ambrosetti, que se celebró como cada año en Cernobbio (Italia), Aznar no se anduvo por las ramas: "España necesita modernizar el país, más flexibilidad y más disciplina".

El líder de FAES no escondió sus miedos sobre el modelo autonómico. Aunque, qué duda cabe, vino a compartir la percepción mayoritaria -según Sigma Dos, el 81% de los españoles entienden que se ha ido "demasiado lejos" y es preciso "reorganizar su funcionamiento y competencias-. Para Aznar, es uno de los dos grandes lastres porque "no funciona y hay que reformar". Y para ahondar en su opinión tan solo hay que acudir al informe de su fundación sobre el tema, en el que pide controlar los denominados "miniestados" sin rehuir una posible devolución de competencias.

El segundo germen es, a su juicio, el estado de bienestar: "Es insostenible", afirmó ante un foro compuesto, entre otros, por los presidentes de la República de Italia, Giorgio Napolitano; y de Israel, Shimon Peres; el primer ministro transalpino, Mario Monti; o el responsable del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. El Ejecutivo tiene abiertas sendas reformas en el marco de Sanidad y Educación.

Pide al BCE pasar ya a la acción
En clave comunitaria, Aznar volvió a convertirse en el mejor embajador de Mariano Rajoy. Consideró, en línea con el discurso esgrimido habitualmente por el presidente, que el futuro de la Unión Europea pasa "por mayor flexibilidad y disciplina", y sacó a colación que se hace necesario crear "un Fondo de Garantía de Depósitos que garantice las mismas condiciones en todos los países miembros, porque si el euro vale diferente en cada uno de ellos no es sostenible".

Mientras el Gobierno sigue sin deshojar la margarita del rescate e insiste en que antes tiene que estudiar con detalle la letra pequeña del mismo para saber si conviene o no a España, Aznar se permitió ser más concreto: la decisión de Mario Draghi, dijo, es buena, pero puntualizó que hay que pasar a la acción. Tras el Consejo de Ministros, Soraya Sáenz de Santamaría anduvo con pies de plomo: "Cosas tan importantes deben analizar se con calma y prudencia y no se pueden tomar a bote pronto o de la noche a la mañana. Se analizará con rigor, detalle y sopesando todos y cada uno de los elementos", declaró.

Así, el Ejecutivo mantiene la incógnita e insiste en que no existe emergencia alguna para que se tengan que tomar decisiones precipitadas. Aún más, cuando el presidente decida se informará, pero no antes. Moncloa cree que los mercados están respondiendo, lo que le permite tener margen de maniobra para evitar unas condiciones severas y proteger, por ejemplo, las pensiones. Desde Italia, Aznar mandó un mensaje claro de apoyo a su país: "Es un país solvente, puede tener problemas de liquidez, pero es solvente".

Feijóo al borde de un ataque de nervios
http://alfonsodelavega.com/?p=7559 8 Septiembre 2012

La posibilidad que don Mario Conde pueda presentarse a las elecciones gallegas aglutinando como una especie de núcleo de condensación a toda la muchedumbre descontenta o harta de las fechorías de la lamentable clase política ha creado un ataque de pánico entre las huestes populares y en especial a su jefe don Alberto Núñez Feijóo, quien ha realizado unas declaraciones desafortunadas e impropias de su experiencia y status mostrado así sus miedos y, quién lo diría, cierto complejo de inferioridad.

En el fondo parece difícil poder hacerlo peor para los propios intereses partidarios, pero es cuestión de entrenarse. “La Junta es mía” ha exclamado in continenti el austero prócer orensano formado, por cierto, en el malvado Madrid. Y ninguno de fuera de aquí me la va a disputar, ha añadido cual émulo del Padre Arzallus. Y además ese señor tiene antecedentes, “pasado”, como si fuera una guapa señorita casadera de provincias a la que las frígidas beatas del ropero señalasen sus reales o imaginarias vergüenzas para espantar hipotéticos pretendientes. Variantes del fallacia non causae ut causae, cuando no de argumentos ad hominem.

Según tan curiosas teorías y pese a haber nacido en la vieja ciudad episcopal de Tuy, don Mario Conde no sería un español y gallego de pura cepa sino un ciudadano de segunda, peligroso por leído, inteligente, preparado y cosmopolita, que, al parecer debiera pedir permiso a don Alberto, pero ya que no se le casa ninguna hija, mediante instancia, póliza, y otro sí digo todo ello en gallego normalizado, para poder presentarse a las urnas no siendo un apesebrado, una criatura del establishment partitocrático, financiero, mediático de todos los partidos y partidas que viene asolando o asoballando en lo político y empobreciendo en lo económico a esta querida región española.

Feijóo no se atreve a debatir con Conde pero no se entiende tanta inquina ni desazón pues probablemente, si la cosa llega a granazón, más que contra la coalición sin programa de don Alberto, el disputado voto será contra la creciente abstención del elector gallego harto de ser carne de votación, obligado a elegir una y otra vez entre un mal cierto ú otros aún peores. O contra el voto en blanco o el poner en la papeleta un sugestivo y reconfortante ¡qué se jodan! según brillante aportación a la historia de las teorías políticas de cierta niña de papá diputada valenciana.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Ahora, sí
Alfonso Ussía La Razón 8 Septiembre 2012

Como Salvador Sostres, como Toni Bolaño, como Arcadi Espada, incluso como Baltasar Porcel, mi querido compañero de aventuras por el Orinoco y el Amazonas bajo el mando de Miguel De la Quadra Salcedo, no me he creído nunca el afán independentista de algunos dirigentes nacionalistas catalanes. Tampoco el de Arzallus y destacados dirigentes del nacionalismo católico-burgués vasco. De los últimos, porque conocen a la perfección –los han criado a sus pechos–, a los vándalos etarras y proetarras, y saben que con ellos en el poder en un supuesto Estado Vasco, terminarían todos en un campo de concentración en Zumárraga, que es lugar guipuzcoano de altas melancolías. Creo que esas manifestaciones tan antipáticas y distantes que muchos de ellos dedican a sus compatriotas –los españoles, no nos confundamos–, son consecuencia del terror que les inspiran los grupos más radicales, a los que temen más que a un nublado. Derriban monumentos, mienten a la Historia y suprimen símbolos que pertenecen a todos los vascos y catalanes con el único fin de molestar. La auténtica molestia para ellos, su tragedia, se les presentaría el día que se levantaran independientes, lo cual sigue siendo una utopía, un horizonte romántico tan inalcanzable como el horizonte en la mar.

Me ha divertido la que se ha montado con el escudo de Felipe V que preside la fachada principal del Parlamento de Cataluña. Se han gastado un buen dinero para sustituirlo por un pétreo emblema de la Señera del Reino de Aragón, del que Cataluña fue Principado y Barcelona, Condado. No es por molestar, pero importancia histórica aparte –Felipe V fue, entre otras cosas buenas y malas el Borbón que creó el cuerpo de los «Mossos d´Esquadra»–, el escudo Real tiene mucho más empaque y añejo barroquismo que el sustituto. Se trata de cambiar el escudo de un imperio por el de una aldea, y en esas condiciones, el imperio, en cuestiones de estética, siempre gana. Los gastos que ha supuesto el indispensable trueque no superan los 350.000 euros, lo cual nos convence de que ha sido una ganga.

Cuando se derribaron los monumentos de Franco, Felipe González, presidente socialista durante 14 años, se lamentó del error histórico. «Es muy fácil hacerlo ahora. Nadie se atrevió a descabalgarlo cuando vivía». En Francia conviven los Reyes y Príncipes con los que les pusieron en la guillotina, y ello demuestra un respeto a la Historia y a la Cultura. La importancia que históricamente tuvo la figura de Felipe V en Cataluña es fundamental. Para lo malo y para lo menos malo. Eliminando su escudo no se borra su figura. Se defrauda a los nuevos catalanes en sus derechos a conocer sus pasos históricos.

No obstante, y escudos aparte, algo se ha producido en los últimos días que puede echar por tierra todas mis intuiciones iniciales respecto a la independencia de Cataluña. Ni Tarradellas fue independentista, ni Pujol lo ha sido, ni lo es Mas ni le conviene económicamente a Oriol Pujol, que parece representar el papel más radical del partido convergente. A un cliente y cumplido comprador –el resto de España–, con más de seiscientos años de fidelidad mercantil no se le puede tratar de tan mala manera, y en ese aspecto, los catalanes son pragmáticos y sabios. Pero de golpe, unas palabras pronunciadas por un intelectual de inconmensurable altura y categoría, un artista consagrado, han sacudido las murallas y abierto la evidencia de un proceso de independencia de Cataluña que más tarde o más temprano habrá de producirse. Las palabras han sido tan claras que han asustado a los propios nacionalistas catalanes. Me refiero al vaticinio de Miguel Bosé: «La independencia de Cataluña es sólo cuestión de tiempo». No nos aventura el eximio y agudo vaticinador el tiempo que ha de pasar, pero nos garantiza la resolución del proceso. Y aquí me callo. Si Miguel Bosé ha dicho que Cataluña va a independizarse de España, no hay tu tía.

Cuanto antes, mejor y menos traumático. Los Bosé no se andan con chiquitas, y ahora, sí que sí.

Lo de Mario Conde
FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS La Opinión 8 Septiembre 2012

Mario Conde es sin duda, por acción o por omisión, el principal protagonista de los primeros días de la precampaña electoral en Galicia. La posibilidad, por ahora no descartada, de que concurra a las elecciones del 21-O es algo que inquieta a la dirección del Pepedegá y empieza también a sembrar preocupación en la calle Génova. En los últimos días el exbanquero y Núñez Feijóo intercambiaron mensajes, no precisamente amistosos, en comparecencias televisivas o en declaraciones a la prensa en las que quedó igualmente claro que se ponen muy tensos en cuanto a uno de ellos se le pregunta por lo que de él dijo el otro. Como quien dice hasta ayer, era habitual que coincidieran en actos públicos de todo tipo y se saludaran de forma cordial e incluso efusiva. Parecían estar en el mismo bando, si no en el mismo barco.

Hasta el día 15 no sabremos definitivamente si Sociedad Civil y Democracia presenta candidaturas al Parlamento Gallego y si el propio Conde es designado candidato a la presidencia de la Xunta. Para esa fecha el germen de SCyD tiene convocada en Compostela, a un tiro de piedra de la sede de los populares gallegos, una especie de conferencia política que será la que decida el futuro inmediato del nuevo partido en Galicia. El para ellos inesperado adelanto electoral cogió desprevenidos a los impulsores de una formación que antes de nacer ya genera una notable expectación. El tiempo juega en su contra a la hora de darse a conocer a la ciudadanía.

No obstante, como el interesado se esmera en aclarar, no es Conde quien promueve en realidad la nueva plataforma política. A don Mario lo convence gente muy próxima para que se embarque y sea la cara visible de un proyecto que dice no pretender disputar el espacio al PP, sino más bien ofrecer una alternativa netamente liberal a los sectores sociales decepcionados con las políticas erráticas de Rajoy y a todos aquellos que desde diferentes ámbitos reclaman en España una reducción del tamaño y el poder del Estado. El conflicto lingüístico hizo visible la existencia en A Coruña y en Vigo, como en otras ciudades gallegas, de movimientos cívicos liberales, reducidos pero activos y aguerridos. Ahí está el sustrato al que se dirige la simiente de SCyD.

A la vista de los movedizos resultados que arrojan las encuestas, lo que preocupa a Feijóo y al PP es que el partido de Conde pueda captar una parte, por pequeña que sea, del electorado conservador gallego que a día de hoy duda si votar a don Alberto o quedarse en casa, pero que en ningún caso apoyaría una opción de izquierda o nacionalista. No en vano, el gobierno autonómico se juega también esta vez en un puñado de votos. El propio presidente reconoció ante la cúpula nacional que tanto puede ganar por dos escaños que perder por uno. La cosa está en un pañuelo.

Lo que molesta a mucha gente en la sede del PP gallego y en San Caetano -y no lo ocultan- es la estrecha relación de amistad y admiración recíproca que hay entre el expresidente de Banesto y el clan de los Baltar. No se entiende a qué juegan en este caso los siempre intrigantes y díscolos "barones" ourensanos. No obstante, sabiendo que don José Luis y su hijo no suelen dar puntada sin hilo y que Conde se las sabe todas, en Santiago intuyen que debe tratarse de una estrategia provechosa para ambas partes. Está por ver en qué consiste concretamente. Sea como sea, lo seguro es que de entrada en nada beneficia a Feijóo.

A RAÍZ DEL 'CASO URIBETXEBARRIA'
Víctimas de ETA se movilizan contra la política penitenciaria del Gobierno
La AVT muestra su malestar a las puertas de la prisión de Zaballa, a la que ha llegado después de recorrer siete kilómetros desde la antigua cárcel de Nanclares de Oca
EUROPA PRESS | VITORIA El Correo 8 Septiembre 2012

Las víctimas de ETA han puesto en marcha hoy la movilización en la calle contra la política penitenciaria del Ministerio del Interior respecto a los presos de la organización terrorista. Mientras que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha marchado hasta la prisión de Zaballa (Álava), la organización liderada por Francisco José Alcaraz, Voces contra el Terrorismo, se concentrará ante las puertas del Ministro del Interior.

La decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy de conceder el tercer grado al preso de ETA Josu Uribetxebarria Bolinaga abrió la brecha entre el Gobierno y las víctimas del terrorismo, que le exigen que no realice ninguna concesión ante los presos de la organización terrorista.

La AVT ha mostrado este malestar a las puertas de la prisión de Zaballa, a la que ha llegado después de siete kilómetros de un recorrido que ha partido de la antigua cárcel de Nanclares de Oca. El grupo ha atravesado el pueblo del mismo nombre para invitar a sus habitantes a que se sumen a la marcha que estará encabezada por la presidenta de la asociación, Angeles Pedraza.
Una delegación de víctimas ha llegado hasta el País Vasco en un autobús que partirá desde Madrid, donde se reunirá con otras víctimas que llegarán procedentes de diferentes puntos de España para plasmar sus reivindicaciones ante la prisión alavesa.

La cárcel de Zaballa es donde se agrupan cerca de una veintena de presos disidentes de ETA de la denominada 'Vía Nanclares', que recibe este nombre por la prisión situada en la localidad alavesa de Nanclares de Oca donde hasta hace meses se recluía a estos internos.

La AVT impulsó estas 'Marchas por la Justicia' con el objetivo de entregar a los directores de las prisiones una carta pidiendo respeto para las víctimas de ETA y entregarles un ejemplar del libro 'Vidas Rotas', que recoge todos los atentados mortales de la organización terrorista, para que lo incluyan en la biblioteca de la cárcel.

Cesiones a ETA
Mientras, las plataformas Voces contra el Terrorismo y Mujeres por la Justicia se han concentrado ante las puertas del Ministerio del Interior para protestar contra lo que considera "cesiones" a ETA a través de los presos de la banda. Alcaraz ha denunciado que la actual política penitenciaria del Ejecutivo "no tiene nada que ver" con la que aplicó José María Aznar durante sus años de mandato ni con la que el PP defendió en la oposición.

La concentración, que ha tenido lugar a las 13.00 horas, ya ha logrado el apoyo del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco Covite y pretende reunir a todos los ciudadanos que deseen mostrar al Gobierno su desacuerdo con las medidas "a favor" de los presos etarras que está adoptando.

A su juicio, las decisiones sobre Bolinaga "dejan en más que claro que estamos frente a un caso más de cesión del Gobierno a la banda asesina" y demuestran que el Ejecutivo de Rajoy "está dispuesto a mantener los compromisos que adoptó el Gobierno de Zapatero en el deleznable y mal llamado proceso de paz.

Una víctima de Bolinaga
"Nos sentimos humillados y traicionados por el PP"
Las víctimas del terrorismo se han echado este sábado a la calle para protestar por la política penitenciaria del Gobierno.
Libertad Digital 8 Septiembre 2012

En declaraciones a Libertad Digital, el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz ha confesado que le parece "triste hacer una concentración frente a aun Gobierno en el que hemos confiado y al que incluso algunos hemos votado para ver que la política antiterrorista es la misma que la del PSOE".

Precisamente, por ese motivo, Alcaraz está convencido de que las víctimas tienen que protestar igual que lo hicieron cuando era el PSOE el que imponía beneficios penitenciarios a algunos etarras. "Creemos que si la rebelión cívica se impulsa y se llega a los ciudadanos el PP tendrá que tener presentes" sus peticiones y protestas.

Así, frente al Ministerio del Interior varios centenares de personas se han congregado para mostrar su solidaridad con las víctimas del terrorismo y protestar por medidas en el ámbito de la política penitenciaria como los beneficios concedidos al etarra preso Bolinaga. "No pretendíamos que fuera una concentración masiva", pero han tenido una respuesta ciudadana mayor a la que esperaban, confiesa Alcaraz.

LD también ha podido hablar con Rubén Leal, hermano de Mario Leal, asesinado por Bolinaga en 1985. Leal ha querido dejar claro que lo que le ha movido a acudir a la concentración convocada por Voces contra el Terrorismo es el sentimiento de humillación al que se ve sometido. "Las víctimas nos sentimos humilladas y traicionadas por el PP". En el caso de su familia, el dolor es mayor "porque Bolinaga es el asesino de mi hermano", pero lo peor es que "después de Bolinaga serán otros los que pasen por esto".

Por su parte, la AVT ha celebrado su segunda Marcha por la Justicia. La manifestación de protesta arrancó a las 12:30 desde la antigua prisión de Nanclares de Oca hasta la nueva cárcel de Zaballa, donde están internos muchos presos de ETA acogidos a la llamada ‘vía Nanclares’.

Al frente de esta marcha se encuentra la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, que entregará al director del centro una carta y un ejemplar del libro Vidas Rotas, para que sea colocado en la biblioteca de la prisión.

POR LA INDEPENDENCIA
Dos ayuntamientos catalanes, a juicio
El Correo 8 Septiembre 2012

El sindicato Manos Limpias ha denunciado ante el Fiscal General del Estado a los ayuntamientos catalanes de Sant Pere de Torelló y Calldetenes por un delito de prevaricación y coacciones a las instituciones con motivo de las mociones que aprobaron «para declarar la independencia» de España. Los plenos de ambas localidades se declararon el lunes «territorios catalanes libres», siguiendo la estela de la propuesta que ERC ha presentado en el Parlament para aprobar una declaración unilateral de soberanía de Cataluña.

«IMPOSICIÓN»
Aralar en Bera, contra la bandera española
El Correo 8 Septiembre 2012

El Ayuntamiento de Bera, gobernado por Aralar, tildó ayer de «imposición», la decisión del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Pamplona que le obliga a ondear la bandera de España. El Consistorio asegura que la resolución «va en contra de la mayoría del municipio». El fallo, que no es firme, condena al Ayuntamiento «a que coloque la bandera española en el exterior de la fachada de la Casa Consistorial en los términos establecidos y ocupando el lugar preferente en el interior del edificio».




Recortes de Prensa   Página Inicial