AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10 Septiembre 2012

Otra gigantesca burbuja financiera y de deuda
@Stefanie Claudia Müller y Roberto Centeno* El Confidencial 10 Septiembre 2012

Hasta hace poco parecía imposible un rescate de España sin que se hundiera el euro –“too big to fail- y hoy, sin embargo, nadie parece extrañarse. Y lo que es peor, se plantea el rescate a un país cuyo problema no es de liquidez sino de solvencia. “El Banco Central Europeo (BCE) está colaborando en una gigantesca burbuja financiera”, sentenciaba el jueves el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Pero el tema es peor de lo que Alemania y el BCE creen. La economía española, como consecuencia de las brutales subidas de impuestos al consumo, a la renta de las familias y a la actividad productiva, se encuentra en caída libre, y eso significa lisa y llanamente que España carece ya de capacidad para devolver su inmensa deuda pública, que ha crecido en 400.000 millones de euros en cuatro años, igual que la deuda del sistema financiero, que asciende ya a 892.000 millones de euros, 716.000 millones con bancos y cajas europeas y 176.000 con la autoridad monetaria.

El tamaño de la deuda externa de España es ya diez veces superior a la griega, aunque su economía es solo cinco veces mayor. Eso lo tienen clarísimo los inversores privados, que están huyendo de España a toda velocidad. Han sacado 220.000 millones en solo seis meses, un 21% del PIB, algo que ninguna economía puede permitirse; solo Alemania y el BCE parecen ignorar el desastre que tenemos encima. “Yo confío plenamente en Rajoy”, dice la canciller Merkel, una ciega declaración de “amor” totalmente fuera de la realidad, porque si algo ha demostrado Rajoy es que nadie puede confiar en él. El 84% de los españoles ya no confían en él y la mitad de sus electores no volvería a votarle.

Ahora el BCE quiere comprar bonos a tres años, un rescate que, sin controles creíbles sobre el uso del dinero y el control del gasto, será un desastre para España y para los españoles. Váyanse haciéndose a idea de un hundimiento económico y social que durará varias generaciones, y si lo visto les parece un desastre, ni se imaginan lo que nos espera. Ni un solo euro llegará a la economía productiva, es solo dar más droga a los drogadictos sin que se haya hecho reforma de verdad alguna.

Nada se ha hecho de lo que se debe hacer, ni se ha reformado nada de la manera que se hacen los negocios –los ricos no pagan impuestos, las grandes empresas pagan la mitad de lo que teóricamente les corresponde y los grandes delincuentes empresariales o no son procesados, o en los casos extremos, si son procesados y condenados, son indultados por el gobierno– y menos aún se ha controlado el despilfarro masivo dinero público con las regiones y los ayuntamientos -completamente fuera de control- y el sistema financiero, en situación desconocida. Y Rajoy ni sabe ni tiene ni la más mínima intención de hacer nada.

Alemania impone, pero ni entiende ni controla junto con la UE los agujeros en países como Italia, Grecia y España. Nunca nadie ha sido condenado por construir aeropuertos sin uso, o llevado a la bancarrota a entidades financieras gigantescas o arruinado regiones tan importantes como Cataluña o Valencia por la desastrosa gestión de los fondos públicos españoles y europeos. Algunos piden abrir un debate nacional sobre el rescate, algo así como sobre el sexo de los ángeles, porque ya no hay dinero. El rescate no es la cuestión, es ya inevitable, sino las condiciones. Y la única que nos salvaría del desastre es un referéndum: autonomías sí o no, y democracia real u oligarquía. Esa debe ser la condición del rescate. Si no, corten el grifo ya.

El dinero inyectado desde Europa sin control ha arruinado España
Sin el dinero que instituciones financieras, primero, y posteriormente el BCE prestaron en forma ilimitada a una oligarquía política y financiera absolutamente corrupta a partir de 2005, la burbuja inmobiliaria en España no hubiera podido producirse. Y sin esas inyecciones España se hubiera visto obligada a hacer sus deberes durante la época de los socialistas -de 2004-2011- y no se encontraría hoy en una situación tan desesperada que ha endeudado España por encima de lo asumible para varias generaciones. En este contexto se tiene que hablar del irresponsable comportamiento de los bancos europeos, cajas alemanas particularmente, que prestaron más de 700.000 millones de euros sin análisis ni control alguno a unos bancos y cajas españolas absolutamente politizadas y corruptas.

Alemania y Europa empezaron entre 2002 y 2007 a entregar dinero a España como si fueran cromos. Gracias a ese disparate, decenas de bancos y cajas que deberían haber sido cerradas permanecieron abiertas y la oligarquía política de la mano de la empresarial construyó lujosos polideportivos en cada pueblo, palacios de congresos en cada ciudad, parques temáticos ruinosos, decenas de universidades sin alumnos, hospitales sin enfermos, los AVES y las autovías más lujosas de Europa, mientras se mantenían la red de mercancías y la red carreteras secundarias más obsoletas del mundo desarrollado. Un despilfarro y una corrupción monstruosas –las comisiones pagadas son las mayores de la historia de España- que en nada ha mejorado la competitividad del país.

Lo que al parecer el presidente del BCE, Mario Draghi, ofrecerá a España es más de lo mismo. Un rescate precautorio de entre 20.000 y 100.000 millones de euros a un año, renovables dos veces por seis meses. Hay varias posibilidades, pero la más probable es una línea de crédito con “condicionalidad reforzada”, una auténtica tomadura de pelo, pues la “condicionalidad” se refiere a que España deberá adoptar la medidas de corrección del déficit que le dé la gana al gobierno, es decir, subir más impuestos, recortar pensiones y prestaciones de todo tipo y bajar salarios, pero nada de reducir el despilfarro autonómico.

Draghi dice también que se realizaran auditorías de las cuentas públicas para “comprobar si se cumplen o no los objetivos de déficit. Y si no se cumplen, particularmente si se alejan mucho, el rescate preventivo pasará a ser rescate en toda regla”. El planteamiento es tan absurdo que uno no entiende cómo se ganan el sueldo los burócratas del BCE y de la Comisión. ¿Qué es eso de que comprobarán si se cumplen o no los objetivos de déficit? ¿Es que no se han enterado de que el Estado está gastando el doble de lo que ingresa, y que la subida del IVA aportará solo 2.500 millones de aquí a fin de año? ¿Es que no se han enterado que las regiones y los ayuntamientos están todos quebrados y siguen gastando sin límite? ¿Es que no han visto que con las cifras a julio el déficit 2012 va a superar de largo el 10% del PIB?

¡A ver si se enteran en Alemania y en el BCE: España no cumple ya ni de lejos los objetivos de deuda, ni de crecimiento ni de nada, y cuanto más dinero le den a este Gobierno, mayor ruina supondrá para las futuras generaciones de españoles, porque ni un euro de ese dinero irá a la economía productiva, solo a tapar los agujeros bancarios y al despilfarro de regiones y ayuntamientos! ¿A qué viene entonces entregar más dinero a un gobierno irresponsable y corrupto, que arruine más aún a varias generaciones de españoles?

Y luego el colmo del sarcasmo, “el objetivo del programa preventivo es apoyar políticas sanas”. ¿Qué entienden los burócratas del BCE por políticas sanas? ¿Darle 23.000 a Bankia que, como nos dice su presidente, nos lo “devolverá” dentro de 20 años? ¿Seguir financiando los agujeros de CCAA y Ayuntamientos, que han despilfarrado ya más de 40.000 millones en 2012, y ahora necesitan 18.000 más y lo que sea menester, porque literalmente no les da la gana recortar gasto ni despedir a sus parientes, a sus amantes y a sus amigos? Y esto no es retórico, es exactamente lo que está pasando. Ni el pueblo español, ni el alemán, ni ningún otro se merecen unas instituciones europeas tan profundamente ignorantes y irresponsables.

Claro que el primer premio corresponde al líder de la oposición, Sr. Rubalcaba, responsable principal junto con Zapatero de la ruina de España, que ha encontrado la solución a todos nuestros problemas: por tercera vez los socialistas anuncian “una gran reforma fiscal” –¡hombre, no iba a ser una pequeñita!– y ¡cómo no! la enésima “ley de sostenibilidad social y de los grandes expresos europeos”. Pero no se crean que esto es todo, no, Rubalcaba tenía un arma secreta. “Les digo a los europeos que los socialistas no aceptaremos ni un recorte más”, o sea seguir gastando el doble de lo que se ingresa y la diferencia que la pongan los alemanes y el BCE sin condición ni límite alguno, y además, los 140.000 millones de deuda que vencen anualmente. ¿Pero cómo no se nos habría ocurrido antes?

*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista;
Roberto Centeno es catedrático de Economía de la Universidad Politécnica
** Lea este artículo en alemán: Die Gefahr einer enormen Geldblase made in Brüssel
http://www.cotizalia.com/opinion/disparate-economico/2012/09/10/die-gefahr-einer-enormen-geldblase-made-in-brussel-7402/

Gestionar el fracaso
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Septiembre 2012

Antonio Basagoiti, así como sin querer pero queriendo, dio ayer la clave de por qué el Gobierno de Rajoy se ha hundido -y con él al Estado y a la Nación- en el cieno del 'caso Bolinaga'. "Nos merecemos gestionar el final (de ETA)", ha dicho en la presentación de los candidatos de su partido en el monte Urquiola, centro geográfico del País Vasco y metáfora de la 'centralidad' del PP en la política. Metáfora astutísima, extraída seguramente del baúl de los disfraces arriolescos y de los complejos patológicos de la Derecha, que no habrá pasado inadvertido en el cuerpo electoral vasco. "Están en el centro geográfico, luego están en el centro político", se habrán dicho los votantes. Y acudirán en masa a votar al PP.

Se lo pone realmente fácil, porque Basagoiti y los suyos "pasan de líos identitarios" y sólo quieren representar a los que "quieren vivir en libertad sin imposiciones del nacionalismo" (...) "no verse obligados ni a una lengua ni a una manera de ser, vestir y actuar" (...) esa "mayoría silenciosa que pasa de identidades y quiere convivir en paz, en libertad y formar parte de este gran proyecto que es España y ser parte de la Unión Europea". El problema es que la política vasca es, desde hace décadas, "un lío identitario", en el que los que no quieren "formar parte de ese gran proyecto español" se han dedicado a combatir a sangre y fuego todo lo que representa España y lo que significa la libertad. Y que las imposiciones del nacionalismo no se derrotan "pasando" de nada, sino afrontando lo que sea y enfrentándose al separatismo, con o sin pistola. Como antes hacía el PP.

Pero Basagoiti y los 'oyarzabalines rajoyanos' se han cargado el PP vasco de toda la vida partiendo de una premisa absolutamente falsa: que la ETA ha muerto o "está derrotada", según la fórmula tradicional del PSOE adoptada ahora por el PP oficial. No por todo el PP, claro, y mucho menos por la gran mayoría de sus votantes que piensan, como Mayor Oreja, que "ETA no está derrotada; ETA está a punto de ganar las elecciones". Así que Basagoiti tiene un problema para representar a los que "no quieren líos": el PP está para resolver esos líos o ni será ni estará. Y es que la realidad es un lío que no se puede simplificar con astucias electorales, como viene haciendo el PSOE o hace ahora el PP en el 'caso Bolinaga': por no querer un lío, ha creado un lío muchísimo mayor. Para gestionar el fracaso de España sobra el PP.

Rajoy debe decir la verdad y cumplir lo que dice
EDITORIAL Libertad Digital 10 Septiembre 2012

La primera gran entrevista televisiva de Mariano Rajoy como presidente deja un sabor agridulce. En primer lugar, porque es obvio que no tiene una oratoria que entusiasme y nunca ha conseguido generar excesiva empatía ni transmitir dotes de liderazgo a través de las cámaras. Pero, más allá de los problemas de comunicación que padecen él y su Gobierno, que el propio Rajoy ha reconocido en un par de ocasiones durante la entrevista, lo que genera cierto escepticismo es la enorme distancia que cualquiera puede ver entre el discurso que mantiene el presidente y la realidad de su gestión.

Así, si ha habido una idea que Rajoy se ha esforzado en hacer llegar a los televidentes es que "no se puede gastar más de lo que uno tiene", frase que con ligeras variaciones ha repetido en numerosas ocasiones. Pero después de decirlo no menos de una docena de veces ha admitido que, incluso en el caso de cumplir con el límite de déficit pactado con Bruselas, el Estado gastará este año 45.000 millones de euros más de lo que ingrese. Del mismo modo, ha asegurado en un par de ocasiones que bajará el IVA y el IRPF "en cuanto pueda", pero ha anunciado subidas en impuestos verdes y penalizaciones a las plusvalías en 2013. De nuevo, una contradicción difícil de comprender; pero éste parece ser el signo de un partido que reclamó votos del centroderecha, los obtuvo arrolladoramente y, una vez en el poder, viene practicando una política que en muchos aspectos sólo puede considerarse como propia de la socialdemocracia más ramplona.

Capítulo aparte merecen las explicaciones, por llamarlas de alguna forma, que Rajoy ha dado sobre el caso Bolinaga y el lamentable comportamiento de su Gobierno en este asunto. También aquí encontramos esa distancia entre lo que el presidente afirma y lo que finalmente lleva a la práctica. En primer lugar, cuando dice que no haber aceptado un "chantaje de ETA" que es obvio le ha salido muy bien a la banda terrorista. En segundo lugar, y todavía más grave, cuando, como ya han hecho en repetidas ocasiones miembros de su Gobierno o de su partido, pone como excusa de una decisión política –la concesión del tercer grado al asesino– una ley que no obligaba a dar ese paso, sino que simplemente permitía darlo. Y es que, por mucho que traten de convencernos de lo contrario, no es lo mismo poder hacer algo que tener la obligación ineludible de hacerlo.

Lo peor ha sido la tercera razón en la que Rajoy se ha apoyado para justificar la medida: el peso del criminal, que según algunas informaciones periodísticas habría bajado ya de los 50 kilos. Lo grotesco es que esas informaciones han aparecido este lunes y en ningún modo pueden explicar o excusar una decisión tomada y hecha pública hace semanas.

Ni en lo político ni el lo económico Rajoy dice toda la verdad; pero es que, además, sus decisiones también parecen desmentir sus palabras. Más allá del evidente coste electoral que esto puede acarrear al propio presidente y a su partido, lo malo es que, de seguir en esa línea, será imposible que aquél ejerza el liderazgo y transmita a los españoles la convicción y la firmeza que necesitan ver en sus líderes para superar el complicado momento que está atravesando el país.

De tiranos, déspotas y democracia
Carlos Sánchez. El Confidencial 10 Septiembre 2012

Se atribuye a Shakespeare una frase prodigiosa que encaja perfectamente con la figura de Draghi y el resto de banqueros centrales: “Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano”.

Y sin duda que el BCE y sus dos socios de la troika -ese nuevo Gobierno en la sombra- cometerían un error histórico si en aras de sostener el euro rompen la Unión Europea en dos con políticas de ajuste más allá de las que (sin duda) necesita la economía. Una Europa, la del norte, rica y competitiva que capta inversiones del exterior y disfruta de mano de obra barata en la periferia; y otra, la del sur, sofocada con ajustes permanentes que ahogan el crecimiento económico. Una Europa de acreedores y otra de deudores con plomo en las alas.

Este es, en realidad, el principal peligro que se deriva de lo decidido por el BCE este jueves. Un banco central que, por naturaleza, no es democrático, tendrá poderes ilimitados para intervenir en los mercados cuando lo estime oportuno. Sin encomendarse a dios o al diablo.

O dicho de otra manera, como admitió Draghi, si algún Gobierno se desvía de la senda establecida, sufrirá los rigores del mercado. No habrá compra de bonos y estará condenado a vivir a la intemperie. El BCE y sus dos socios de la troika cometerían un error histórico si en aras de sostener el euro rompen la Unión Europea en dos con políticas de ajuste más allá de las que (sin duda) necesita la economía. Una Europa, la del norte, rica y competitiva que capta inversiones del exterior y disfruta de mano de obra barata en la periferia; y otra, la del sur, sofocada con ajustes permanentes que ahogan el crecimiento económico. Una Europa de acreedores y otra de deudores con plomo en las alas

No hay duda de que se trata de un planteamiento profundamente antidemocrático debido a que los banqueros del BCE -por fortuna- sólo responden ante sí mismos, por lo que carece de sentido que ellos tengan un papel tan relevante en el control de las finanzas públicas. Una cosa es gobernar la política monetaria y otra bien distinta es decir a los gobiernos -elegidos por los ciudadanos- cómo deben gastar el dinero de los contribuyentes.

EEUU no es Europa
El hecho de que el FMI -otro organismo no democrático- forme parte también de la troika es más de lo mismo. Se dirá que es lo que sucede en EEUU y nadie, en la cuna de la democracia, se escandaliza, pero no es lo mismo. La Reserva Federal diseña la política monetaria en un solo país, pero la Unión Europea, guste o no, todavía responde a intereses nacionales, lo que le ha obligado a edificar una arquitectura institucional más compleja en la que conviven intereses contrapuestos.

Las diferencias entre los Estados de California y de Nueva York son infinitamente menores que las que puedan existir entre Alemania y España. Como ha escrito recientemente Trichet, Europa es “una sociedad de Estados”, pero no es un Estado. Y aunque haya saltado por los aires el esquema de soberanía nacional diseñado en la paz de Westfalia, los Estados continúan siendo soberanos.

Es cierto que la transmisión de la política monetaria para asegurar el canal del crédito se ha roto y el BCE debe intervenir, pero sin que pueda exceder los límites de su mandato. Simplemente por una cuestión de responsabilidad política. Los gobiernos son responsables del gasto público y nadie más que ellos.

Cuando de manera un tanto frívola se reclama que el BCE compre bonos públicos se olvida que se trata de una patada en la espinilla de la democracia, al margen de su impacto sobre la economía y, en particular, sobre los agregados monetarios y la inflación. Siempre ha resultado chocante que quienes recelan de los mercados son, precisamente, quienes con más insistencia reclaman la creación artificial de dinero para engordar, precisamente, la actividad de los especuladores, cuyo negocio es directamente proporcional a la cantidad de dinero en circulación.

La monetización de la deuda escapa del control presupuestario. Y eso es, precisamente, lo que ha pasado en España desde 2008. El sector público se ha endeudado hasta las cejas -más de 350.000 millones de euros- acudiendo a los mercados o, incluso, pidiendo dinero directamente a los bancos. Pero no para invertir y crear riqueza utilizando de forma eficiente los multiplicadores, sino para financiar gasto corriente.

Si el Gobierno de Zapatero hubiera tenido que pedir lo gastado inútilmente a los contribuyentes mediante la correspondiente subida de impuestos, es evidente que el nivel de endeudamiento de España no hubiera alcanzado estos extremos.

Los presupuestos públicos han sido, en este sentido, pura filfa en los últimos años. Precisamente, porque los gobiernos han acudido a los mercados o a la banca en lugar de financiarse de forma ortodoxa. Cuando de manera frívola se reclama que el BCE compre bonos públicos se olvida que se trata de una patada en la espinilla de la democracia, al margen de su impacto sobre la economía, los agregados monetarios y la inflación. La monetización de la deuda escapa del control presupuestario. Y eso es, precisamente, lo que ha pasado en España desde 2008. El sector público se ha endeudado hasta las cejas -más de 350.000 millones de euros- acudiendo a los mercados o, incluso, pidiendo dinero a los bancos

Exactamente igual que van a hacer ahora algunos países si el Mecanismo de Estabilidad (Mede) compra bonos en el mercado primario o el BCE lo hace en el secundario de forma sostenida. Draghi ha dejado bien claro que la adquisición ilimitada de títulos públicos de hasta tres años no tiene fecha de caducidad.

Soberanía compartida
El control de las finanzas públicas -no su fiscalización contable- no es un asunto técnico que se resuelve con modelos macroeconómicos o vigilando la evolución de la masa monetaria; sino que es una competencia de carácter estrictamente políticao.

Son los socios europeos (en el marco de una nueva gobernanza) quienes deben vigilar las estrategias fiscales de los gobiernos, haciendo posible eso que se ha venido en llamar ‘soberanía compartida’. Algo que, desde luego, no incluye al BCE, que está para lo que tiene que estar. Al contrario que el parlamento europeo, convidado de piedra en esta función. Sin duda por falta de legitimación en su actual sistema de elección. Si el BCE tiene que intervenir para restaurar el canal del crédito, que lo haga, pero sin interferir en las políticas públicas.

Carece de sentido, por lo tanto, el esquema de intervención en la sombra que se ha impuesto a España, y que de manera acertada pretenden manejar en el tiempo Rajoy y De Guindos., decididos a esperar y ver (wait and see) antes de solicitar el rescate formal.

El Gobierno quiere esperar a ver cómo digieren los mercados las medidas anunciadas por Draghi, y, es posible, que, como la purga de Benito, sólo la amenaza de intervención del BCE baste para reducir la prima de riesgo hasta niveles aceptables. De hecho ha bajado más de un 20% en sólo dos días. Si es así, un diez para el Consejo de Gobierno del BCE, pero como esto sucede, es probable que la credibilidad del Banco Central llegue a ser igual a cero, con todo lo que ello supone desde un punto de vista económico e institucional.

¿Y cuál es el nivel que puede ser considerado aceptable para España? La última actualización del Programa de Estabilidad da una pista.

El Gobierno dice que el diferencial se situará este año (en media anual) en 360 puntos básicos, apenas 52 puntos menos del cierre del pasado viernes. Eso quiere decir que si el Ejecutivo logra rebajar ese nivel en lo que queda de año, es muy probable que no sea necesaria ninguna intervención ni pedir ningún rescate.

Claro está, salvo que la economía traspase la verdadera línea roja marcada por los mercados y los propios socios europeos, que no es otra que cumplir el objetivo de déficit público. Si en los próximos meses los gobiernos central y autonómico no consiguen enderezar la situación, es muy probable que la antidemocrática intervención del BCE sea inevitable, con todo lo que ello supone de fracaso político para un presidente del Gobierno elegido por los ciudadanos por mayoría absoluta. Pero eso es mejor que estar condenados a suministrar mano de obra barata a Europa. Y Portugal -tras la rebaja general de sueldos por decreto- muestra el camino. O mejor dicho, el mal camino.

El combate de las ideas
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 10 Septiembre 2012

En dos meses nos encontraremos ante un dilema sin solución.

El próximo 21 de octubre los ciudadanos del País Vasco elegirán a sus representantes en la Cámara autonómica. Todos los sondeos apuntan a un Parlamento con dos tercios de escaños independentistas en sus dos versiones, la asesina y la connivente con la asesina, y a un retroceso significativo de los dos grandes partidos nacionales, que perderán presencia e influencia. Como es natural, una mayoría tan aplastante de secesionistas se traducirá de inmediato en acciones políticas agresivas a favor de la autodeterminación, poniendo al Gobierno central en una situación comprometida. Si utiliza los mecanismos constitucionales a su alcance para frenar una más que probable ofensiva separatista, alimentará el victimismo nacionalista y aparecerá como el opresor de la libre voluntad de los vascos; si cede ante los hechos consumados, el resto de España puede reaccionar de manera imprevisible. Por tanto, dentro de dos meses nos encontraremos ante un dilema sin solución.

Sin embargo, no hemos llegado a este desastre de la noche a la mañana. Los momentos límite en los que las naciones ven en peligro su misma existencia son el fruto de muchos años de errores, cobardías, oportunismos y carencia de convicciones. El auge de los particularismos divisivos no habría alcanzado el punto de no retorno en el que nos debatimos si los máximos responsables de las dos principales formaciones de centro-derecha y centro-izquierda hubieran comprendido desde que se inició la Transición la verdadera naturaleza del problema al que se enfrentaban y obrado en consecuencia. No ha sido así y durante más tres décadas se han dedicado a alimentar al monstruo proporcionándole cada vez más instrumentos institucionales, culturales y financieros hasta que la criatura ha crecido tanto que se ha vuelto incontrolable. El carácter abierto de la Constitución, las sucesivas reformas estatutarias, los pactos de legislatura para gobernar en los que se iban dejando jirones de la soberanía nacional, la ignominiosa negociación con ETA y, sobre todo, la renuncia al combate de las ideas tratando patéticamente de neutralizar la amenaza a base de infravalorar su magnitud y de aceptar parcialmente sus tesis nos han arrastrado hasta el borde del abismo que nos tragará el 21 de octubre.

La política, también la democrática, es un juego de poder y gana aquel que dispone de más y mejores medios para poner a la opinión pública de su lado y para doblegar a su adversario. Solamente los necios o los suicidas hacen política entregando de forma continua y creciente armas a su peor oponente para que las pueda utilizar en su contra. Todos los dirigentes del PP y del PSOE que han intentado enfrentarse sin complejos a los nacionalistas han sido eliminados o marginados por sus propias organizaciones. Se recoge lo que se siembra.

El señuelo político del otoño: País Vasco y Galicia
Manuel Muela www.vozpopuli.com 10 Septiembre 2012

Durante años la política española ha venido girando alrededor de los asuntos que preocupaban a la llamada clase política, convertida en oligarquía, con escasas concesiones a lo que preocupaba a la gente. Y ese sistema funcionaba porque había pan y circo abundante por mor de la burbuja especulativa. Pero, al desaparecer ese escenario virtual, los oligarcas, y quienes les acompañan, tienen que rizar el rizo de su impostura y empiezan a inundarnos con señuelos para desviar la atención de la realidad. Después de las idas y venidas de las reformas, que no son tales, sino recortes de derechos a los débiles, se hace necesario distraer la atención con lo que gusta a nuestros dirigentes, lo suyo: sus congresos, sus convenciones y, por supuesto, las elecciones con listas cerradas y bloqueadas para mantener la endogamia. Este otoño tocan las del País Vasco y Galicia y, cuando pase su efecto, quizá Cataluña. Un triste divertimento como prólogo del nefando rescate.

El desamparo de los españoles

Desde que quedó al descubierto el tinglado de la farsa, los españoles han modificado aceleradamente sus hábitos de consumo y ahorro, prescindiendo de lo que digan o dejen de decir los gobernantes y, cuando se les pregunta en las encuestas, manifiestan abrumadoramente su desconfianza en el presente y el porvenir, así como su preocupación por el paro creciente; pero poco o nada pueden hacer para superar el bloqueo del mundo político, ensimismado en la defensa de sí mismo y de las apetencias de poder de cada cual. Es la factura a pagar por tener un modelo oligárquico de partidos y sindicatos, sostenido casi exclusivamente por los presupuestos públicos y perfectamente acorazado para resistir los embates, si los hubiere, de la opinión pública. Todo adobado con el sometimiento e imbricación con el capitalismo rancio español, el de siempre, aunque algunos hablen inglés. Un sistema que nada tiene que ver con la democracia, pero que la daña considerablemente en España, poco acostumbrada a su conocimiento y ejercicio.

El miedo y la preocupación se han adueñado de las familias, que son la verdadera malla de seguridad de la sociedad ante la dejación y la incompetencia de los poderes públicos. Y estos, no conformes con ello, las siguen castigando con recortes y nuevos impuestos: el principio de curso se ha convertido en un calvario para la colmena española. Ese estado de ánimo es un muro para el cambio, aunque parezca contradictorio: prima la preocupación por la supervivencia del individuo o de su grupo familiar; lo demás es secundario. Desde mi punto de vista, es lo que explica el mantenimiento del actual estado de cosas que parece bastante irracional a ojos de cualquier observador de la realidad española. Todo un país prácticamente secuestrado por minorías políticas y financieras, muy vigilantes de sus propios intereses y poco pendientes de las penurias de la mayoría.

Resulta difícil proponer a la sociedad temerosa las innovaciones políticas y económicas que se requieren para salir de la ciénaga: saneamiento de la vida pública, participación democrática y recuperación del poder del Estado para dirigir con seriedad y exigencia las políticas de interés general, procurando la disciplina y control de los agentes económicos y financieros que han demostrado un uso obsceno de algo tan serio como es la libertad de mercado. Por eso, es urgente combatir el miedo no con proclamas frívolas carentes de fundamento, con las que se nos inunda a diario, sino con la expresión de la verdad y la exigencia autocrítica de quienes han disfrutado de todo el poder hasta vaciarlo de contenido y dejarlo en la ruina. Probablemente, nuestra sociedad sería indulgente y se conformaría con el relevo o jubilación de los responsables. Por el contrario, si continúan creciendo el miedo y la desafección política, no saldremos bien librados de la tormenta. No olvidemos que, contra lo que se está vendiendo con los aplaudidos rescates, cada país tendrá que superar los problemas con su propio crédito y esfuerzo.

La frivolidad política de los sátrapas
Sucintamente esa es, en mi opinión, la realidad en la que se producen las convocatorias electorales vascas y gallegas, cuya pretensión es mantener un modelo profundamente desacreditado y, si se puede, aumentar la dosis de alejamiento del Estado. Me refiero desde un punto de vista formal, porque, en lo material, resulta muy ventajoso disfrutar de todas las ventajas de disponer de un Estado propio financiado por el Estado al que se ignora o se aborrece. En el caso de las regiones con gobernantes nacionalistas, esto es mucho más visible, pero, salvo contadísimas excepciones, esa es la tónica general del celebrado Estado de las Autonomías, verdaderas satrapías. La carrera grotesca de los llamados rescates autonómicos es prueba irrefutable de ello.

En muchos medios pancistas, el tiempo que falta hasta esas elecciones estará dedicado a cábalas y elucubraciones diversas: en Galicia para probar si el PP se debilita, ¡qué más da!, y en el País Vasco para constatar hasta dónde llegan los independentistas. Llegarán hasta donde les dejen y si pueden seguir sin pagar el cupo, mejor que mejor. Al fin y al cabo esa es la lógica del sistema político. ¿Alguno de sus integrantes ha propuesto cambiarla? Pues eso. El que tenga interés que siga esos procesos electorales y el que se preocupe del porvenir del país que dedique su fuerza y su inteligencia para ver de qué forma pacífica y democrática se acaba con esta locura.

El Obispo
Alfonso Ussía La Razón 10 Septiembre 2012

El párrafo de la homilía del Obispo de San Sebastián a la comunidad franciscana de Aránzazu no tiene vuelta de hoja: «Después de invocar a la Virgen de Aránzazu como Reina y Madre de salvación, monseñor Munilla dice: “De su mano, permitidme ahora que me centre en los problemas que convulsionan nuestra sociedad, intentando entenderlos en la presencia de Dios. Este verano, hemos seguido con tristeza la polémica suscitada en torno a la excarcelación de los presos de la organización terrorista ETA, aquejados de enfermedades incurables o terminales. En primer lugar, me parece necesario denunciar que quienes han hecho y siguen haciendo de este principio humanitario un instrumento de reivindicación política, sin condenar los atentados que se han cometido, humillan a las víctimas, dificultan la aplicación de estas medidas, y en definitiva, instrumentalizan el sufrimiento y los mismos principios humanitarios para evadirse de la autocrítica que tienen pendiente’’».

El Obispo es el Pastor, y no olvida a sus ovejas descarriadas, por las que ruega piedad sin pasar por alto el inmenso daño que han hecho y siguen haciendo borrando la conciencia de sus pasados. «Somos conscientes de que, en algunos casos, detrás de esas reacciones (las que se producen entre las víctimas del terrorismo) laten heridas pendientes de sanación y reparación, causadas por gravísimas injusticias. No olvidemos que tenemos todavía un gran déficit en el acompañamiento a las víctimas del terrorismo, que sufren las consecuencias del horror que padecieron».

Pide el Obispo, posteriormente, el perdón cristiano a los asesinos y la oración por los enfermos graves y agonizantes. «No hace falta decir que aunque hoy hablamos de unos casos públicos y notorios, se trata de una oración que deberíamos realizar cada día de nuestra vida por todos cuantos están en el trance de presentarse definitivamente ante Dios». No hace falta preguntarle al Obispo si le consta que Bolinaga haya manifestado su arrepentimiento. «Un principio humanitario no responde tanto a la bondad de quien lo recibe, sino a la magnanimidad de quien lo ejerce».

A muchos sorprenderán y escandalizarán estas palabras valientes, claras y terminantes del Obispo de San Sebastián. Más aún, cuando sus dos predecesores en tan difícil encomienda, monseñor Setién y monseñor Uriarte, se dedicaron a callar y olvidar el dolor de las víctimas, establecer equivalencias disparatadas entre el dolor de las familias de los asesinados, heridos y secuestrados con el de los familiares de los terroristas presos, y tratar –más el primero que el segundo–, con soberbia perversidad a los que sufrían y no a los que mataban. María San Gil y María José Usandizaga pueden atestiguarlo. Había sido asesinado en la Parte Vieja de San Sebastián un representante de los donostiarras, elegido en las urnas, Gregorio Ordóñez. El señor Obispo no se mostró cariñoso ni afectuoso con la familia del donostiarra asesinado. Y acudieron a visitar a monseñor Setién al Obispado. Setién recibió a las dos señoras sin levantarse y después de oír las consiguientes quejas –«consideramos que no trata a sus feligreses por igual»–, el Obispo nacido en Hernani de origen santanderino les espetó: «¿ En donde está escrito que hay que querer a todos los hijos de la misma manera?». Por escribir una carta pública en el «Diario Vasco» a su Obispo, redactada con duros y justos conceptos, fue recluído en Loyola el padre Sagüés, sacerdote jesuita navarro, al que prohibieron hasta las comunicaciones telefónicas. Hoy, sin duda alguna, tanto Setién como Uriarte estarían del lado de los que instrumentalizan la enfermedad de un terrorista en beneficio de sus fines políticos.

Por fortuna, San Sebastián tiene un Obispo que quiere y perdona. Un Obispo con una cualidad fundamental para serlo. Creer en Dios.

mentiras separatistas
La gran mentira del 11-S catalán. La Diada.
JUANJO ARMAS Minuto Digital 10 Septiembre 2012

Alrededor del 11-S, los nacionalistas han construido una gran mentira, un mito. Muchas personas no celebramos la Diada ya que no queremos ayudar con nuestra participación a perpetuar una vulgar mentira.

La construcción de una gran mentira.
Desde 1980 cada 11 de septiembre se celebra la Diada de Cataluña. Con ella se conmemora y recuerda la rendición de Barcelona a las tropas borbónicas al mando del Duque de Berwick durante el transcurso de la Guerra de Sucesión Española el 11 de septiembre de 1714. Pero ya antes, a finales del siglo XIX, esta fecha eraconmemorada por un incipiente nacionalismo político catalán que le daba una lectura alejada de la realidad histórica, utilizándola para justificar su proyecto político. Así, de lo histórico pasaron a lo místico, y de la realidad a la ficción. Una de sus liturgias rituales fue realizar una ofrenda floral conmemorativa al conseller en cap Rafael Casanova, presentándolo como mártir de la caída de Barcelona cuando en realidad había muerto veintinueve años más tarde (en 1743) en su domicilio en Sant Boi tras recibir el perdón real. Esta manipulación la historia se ha prolongado hasta nuestros días convirtiéndose en una descarada mentira al servicio de la “construcción nacional”.

Por ello en muchas personas no celebramos la Diada ya que no queremos ayudar con nuestra participación a perpetuar una vulgar mentira. La manipulación que han llevado a cabo los independentistas del significado histórico del 11 de septiembre de 1714 convierte la conmemoración de este día en la diada nacionalista de Cataluña y no en la fiesta cívica de todos los ciudadanos catalanes.

La elección del 11 de septiembre como la fiesta “nacional” de Cataluña fue una muestra más del carácter beligerante y naíf del nacionalismo catalán. Escoger el día de la derrota de una supuesta Catalunya independiente significa que no se acepta el fin de las hostilidades, que la lucha continua y continuará hasta que esta imaginaria Cataluña vuelva a renacer de sus cenizas. Para ellos, la guerra sólo acabará con la derrota de esos descendientes políticos de los soldados borbónicos que asediaron Barcelona en 1714. Celebrar el 11-S sólo tiene una lectura: aquello se cerró en falso, la partida no ha terminado.

Irónicamente fueron las autoridades catalanas las que traicionaron los pactos firmados con Felipe V, aliándose con una potencia enemiga, Inglaterra, trayendo la Guerra y la destrucción a Cataluña. Una oligarquía arrogante, provinciana, ambiciosa e ignorante entró en guerra jugándose lo que más preciaban, sus constituciones, por supuestas ventajas comerciales y territoriales. Entraron en guerra sin ejército, dejando que fueran los aliados quienes pusieran la carne de cañón, y los catalanes su hacienda y su honra. Cataluña fue saqueada por ejércitos de media Europa durante 10 años porque sus políticos decidieron convertirla en un campo de batalla con la esperanza de recoger las migajas de la victoria que los aliados quisieran arrojarles. El resultado fue el 11 de septiembre, el acto final de la locura de una clase política que empujó a su pueblo a sucumbir en una carnicería que acabó con la vida de 16.000 personas entre los dos bandos con la falsa esperanza de la victoria imposible que enmendaría su error.¿Ese tremendo error ha de ser el día de fiesta de los catalanes?

La mayoría de los catalanes no se sienten identificados con esa celebración nacionalista y decide celebrarlo disfrutando de los últimos días del verano. Sin embargo, en muchas personas creemos que esta pasividad da alas a las ambiciones y manipulaciones nacionalistas. Su mentira no puede convertirse en verdad solo por ser repetida por los iluminados habituales abrigados al amparo de la indiferencia y el hastío que provoca en la ciudadanía esta celebración.No aceptamos que la manipulación nacionalista del pasado deba ser jaleada y apoyada por una ciudadanía democrática y libre.

Digámoslo en voz alta: las reiteradas querellas del pasado sólo sirven a quienes las utilizan como coartada para reclamar beneficios políticos en el presente, desviando la atención de los problemas reales de los ciudadanos. Para los nacionalistas, la historia sirve únicamente como instrumento político de adoctrinamiento y manipulación. Más ahora que se ha aprobado la nueva Ley de Educación de Cataluña.

11 de septiembre de 1714: ¿sabías que…?
Carlos II.
1) El 11 de septiembre se conmemora la rendición de la ciudad de Barcelona en 1714 a las tropas borbónicas, en una de las acciones bélicas de la Guerra de Sucesión Española. La guerra no fue desecesión, como los nacionalistas venden, sino desucesión. En dicho guerra dos pretendientes se jugaban el acceso al trono de la Corona de España tras la muerte sin descendencia del Rey de España Carlos II: por un lado Felipe D’Anjou, francés, y por otro el Archiduque Carlos de Habsburgo, austriaco, en lo que fue una auténtica guerra europea. Es decir, ésta fue una guerra civil española entre partidarios de dos pretendientes a suceder en la corona de España a un rey muerto sin descendencia.

2) Felipe V reinó sin oposición interna entre 1700 y 1705. Tras ser coronado, se desplazó a Barcelona donde residió 6 meses, jurando el 4 de octubre de 1701 sus leyes y constituciones, otorgando nuevos privilegios a las instituciones catalanas, los más generosos en 100 años.

11-S 1714.3) Fueron Antoni Peguera y Domènec Parera, en representación de la Diputación de Barcelona, quienes rompieron los pactos institucionales unilateralmente y declararon la guerra. Los gobernantes catalanes pactaron en secreto con Inglaterra declarando la guerra a Felipe D’Anjou, dejando entrar tropas extranjeras en el Principado y anulando los pactos constitucionales. En el pacto de Génova, según el cual Cataluña entraba en guerra junto a los aliados, se indica hasta en ocho ocasiones que el objetivo es que Carlos III de Austria se convierta en rey de TODOS los dominios que entonces conformaban España.

4) La facción en Cataluña favorable al pretendiente Carlos no partió de una rebelión espontánea ni popular. En realidad, expresaba los intereses políticos de la clase dirigente barcelonesa que quería potenciar su presencia comercial en América, de tal forma que sus privilegios forales no estaban en juego, ya que el pretendiente Borbón en ningún momento los cuestionó.

Archiduque Carlos De Austria.5) Los seguidores de Carlos de Habsburgo en Cataluña defendían la unidad de España. Trataban de imponer su candidato al conjunto de todo el país recelosos de la influencia francesa; lejos, pues, de cualquier aspiración secesionista o desmembradora. Los soldados que fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 frente a las tropas de Felipe V estaban mandados por el general Antonio de Villarroel, que en su última arenga les recordó: “estáis luchando por nosotros y por toda la nación española”.


6) El denominado decreto de Nueva Planta, llamada en realidad Cédula Real de Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña, organizaba las instituciones judiciales en Cataluña, respetando las Constituciones y prácticas previas, estableciendo que los letrados fuesen expertos en legislación y lengua catalana. Fijaba el castellano meramente como lengua jurídica y eliminaba los privilegios por nacimiento en un territorio determinado.

7) El final de la guerra supuso el final de tres siglos de decadencia de Cataluña y el inicio de su resurgimiento económico. El siglo XVIII, lejos de ser un periodo de declive en Cataluña, resultó ser una etapa de particular esplendor y auge demográfico, agrícola, comercial e industrial, beneficiado por el proteccionismo de la Corona.

11-S 1714.8) Rafael Casanova El día del asalto final de las tropas borbónicas, Casanova estaba durmiendo y tras ser avisado se presentó en la muralla con el estandarte de Santa Eulalia para dar ánimos a los defensores. Herido de poca gravedad por una bala en el muslo. Casanova fue trasladado al colegio de la Merced donde se le practicó una primera cura. Tras caer la ciudad en manos de las fuerzas borbónicas, quemó los archivos, se hizo pasar por muerto y delegó la rendición en otro consejero. Huyó de la ciudad disfrazado de fraile y se escondió en una finca de su hijo en Sant Boi de Llobregat. En 1719 fue amnistiado y volvió a ejercer como abogado hasta retirarse en 1737. Murió en Sant Boi de Llobregat en el año 1743. Treinta y dos años después de la rendición de Barcelona. Un verdadero “héroe”no fue un mártir.

La verdadera historia del 11 de septiembre
Los catalanes que intentamos mantener la dignidad y la honradez intelectual, los que creemos que la nación es un conjunto de leyes que nos iguala a todos en derechos y deberes, los que no estamos dispuestos a inventarnos el pasado, también conmemoramos el 11 de septiembre. Pero por distintos motivos.
Conmemoramos que el 11 de septiembre de 1714:

Los catalanes se levantaron en armas en nombre de España para defender la libertad de todos los españoles.
No hubo enfrentamiento entre regiones.
No hubo el menor asomo de cantonalismo, ni intento de segregación de ningún género.
Ningún ejército español (o castellano) tomó Barcelona.
Los vencedores no intentaron destruir una supuesta “identidad nacional catalana”.
No se prohibió la lengua catalana.
No despertó la menor reacción “nacional” catalana como respuesta a una inexistente agresión españolista.
Supuso el fin de una estructura estatal arcaica y el inicio del despegue económico de Cataluña.
No convirtió en mártir a nadie.

Los catalanes se levantaron en armas en nombre de España
Los habitantes de algunas ciudades catalanas se levantaron en armas contra una oligarquía comercial barcelonesa que imponía sus intereses y en nombre de la libertad de España y de todos los españoles. Ferrán Soldevila, historiador nacionalista catalán:

“Hasta el último momento de la lucha los objetivos habían sido los que se hacían constar en el documento dirigido al pueblo: salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España” (F. Soldevila, Moments crucials de la Història de Catalunya).

¿Por qué los nacionalistas de hoy han tergiversado los hechos que los nacionalistas de ayer reconocían como ciertos? ¿Por qué historiadores radicalmente nacionalistas como Soldevila coinciden en su explicación de los hechos de 1714 con historiadores no nacionalistas, mientras hoy difieren totalmente e inventan unos hechos que no sucedieron?No hubo enfrentamiento entre regiones
Al revés de lo que inventan hoy los nacionalistas, la guerra de Secesión no supuso el enfrentamiento entre Cataluña- Austria y España (o Castilla)-Francia. Ciudades y comarcas pertenecientes al antiguo reino de Aragón como Castellón, Alicante, el valle de Arán, el interior de las provincias de Barcelona y Valencia, Calatayud o Tarazona, fueron partidarias de Felipe V, el rey Borbón. Y lugares como Madrid, Alcalá o Toledo se declararon fieles al aspirante austriaco, el archiduque Carlos. El enfrentamiento interterritorial de 1714 es otra patraña más inventada por el nacionalismo para negar el carácter de guerra civil que tuvo aquella sucesión al trono.Ningún ejército español tomó Barcelona

Las fuerzas que integraban el ejército de Felipe V estaban formadas por soldados procedentes de varias regiones españolas y aun de países europeos. De él formaban parte varios miles de soldados nacidos en Cataluña. En cuanto al bando supuestamente catalán, los soldados que se enfrentaron a Felipe V y fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 estaban mandados por un general, Antonio de Villarroel, que en su última arenga recordó a las fuerzas bajo sus órdenes que estaban luchando “por nosotros y por toda la nación española”.

Los vencedores no destruyeron la identidad nacional de nadie
El fin del arcaico sistema foral que había estado vigente hasta 1714 fue abolido sin que en tal medida existiera la menor voluntad de acabar con una “identidad nacional” que solo se inventaría doscientos años después con personajes como Prat de la Riba. Es otra muestra más de supina ignorancia histórica, cuando no de mala fe y de manipulación, sostener que semejantes argumentos podían encajar en la mentalidad y las estructuras políticas y jurídicas del siglo XVIII.

Felipe V juró en 1702 fidelidad a las leyes de Cataluña, cosa que no siempre habían hecho sus predecesores. Pero los sublevados de 1714 cometieron un delito de lesa majestad. Habían traicionado su juramento de fidelidad y eran culpables del peor de los pecados políticos de la época. No hay aquí relación jurídica entre estados (solo existía uno) sino una traición a la lealtad debida expresada a través de compromisos personales y colectivos con la dinastía. De modo que los privilegios de las zonas derrotadas fueron abolidos como castigo a la traición dinástica, en modo alguno como procedimiento para destruir una nación que no existía.

Nadie persiguió la lengua catalana
Los decretos de Nueva Planta, a través de los cuales se articuló el Estado adaptándolo a los mismos criterios modernizadores que se estaban aplicando en otros países y que se consideraban esenciales para organizar con mayor eficacia el único país que existía, es decir, España, en ningún momento prohibieron el uso de la lengua catalana. Los nacionalistas no pueden mencionar ni una sola línea de aquel texto en que se prohiba el uso del catalán. Por la sencilla razón de que no era esa la intención de los decretos. Además el catalán no se utilizaba en la documentación administrativa, jurídica, etc., de las instituciones catalanas. La lengua de la administración, en Cataluña como en toda España, era el latín. Mal podía pues prohibirse el catalán.

Lo único que legislan en este sentido los decretos de Nueva Planta es que los documentos de la Audiencia de Barcelona debían abandonar el latín para usar el castellano. Y esa norma se adoptó en toda España. Se puede argumentar que fue una medida injusta. Pero eso también será falsear la realidad porque supone juzgar con criterios actuales los códigos que regían hace 300 años.

No hubo una reacción “nacional” catalana porque no hubo agresión españolista
Tras el 11 de septiembre de 1714 nadie en Cataluña lamentó los hechos en el sentido en que se plantea hoy. No hubo una reacción de carácter nacionalista, catalanista, frente a la toma de Barcelona. No existe un solo documento, del tipo que sea, que recoja la queja de un pueblo agredido, de una nación vejada y sometida, o la lamentación por la supuesta prohibición del catalán. Resulta un poco extraño.

Si 1714 fue una derrota de la “nación” catalana frente a España, ¿por qué ningún contemporáneo lo proclama? ¿Tal vez el miedo, la represión? Pero tampoco lo proclaman los hijos de los derrotados. Ni sus nietos. Durante 150 años nadie se queja del episodio del 11 de septiembre. De hecho no existe la menor protesta hasta que llegan los inventores del nacionalismo, a finales del siglo XIX. La fiesta del 11 de septiembre no se establece hasta 1901, es decir, cuando cuatro extraviados que defienden los intereses económicos de las clases dirigentes catalanas se han inventado ya lo de que Cataluña es una nación. ¿Dos siglos sin sentirse agraviados como nación? ¿No será que no hubo agresión nacional?

1714 supuso el despegue económico de Cataluña
Con el desmantelamiento de los últimos residuos feudalizantes de la arcaica sociedad española de la época gracias a leyes importadas de Europa como los decretos de Nueva Planta, la economía catalana quedó lista para iniciar su despegue y pudo convertir el Principado en la región más próspera de España. Las medidas políticas del rey Borbón sentaron las bases del desarrollo económico catalán de los siglos XVIII y XIX. Sin el fin de los arcaicos privilegios de la monarquía austriaca tanto en Cataluña, como en el País Vasco, como en el resto del país, España hubiera permanecido anclada quién sabe cuánto tiempo más en el pasado.

No hubo mártires en 1714
La represión que siguió a la toma de Barcelona fue del mismo tipo y alcanzó la misma intensidad que la desatada en cualquier otro episodio de guerra civil, con independencia de la región que lo viviera. La brutalidad de las represalias resulta espantosa contemplada desde nuestro actual punto de vista, pero no fue más sanguinaria por estar dirigida a los sublevados de Barcelona.

Ni siquiera su supuesto líder, Rafael Casanova, se comportó como el héroe y mártir que hoy nos presenta el nacionalismo. Casanova, que no quería resistir frente al ejército de Felipe V sino negociar la entrada de las tropas en la ciudad, no mostró el menor ardor patriótico y falsificó el certificado de su propia defunción para huir de la ciudad disfrazado de fraile. Se instaló a pocos kilómetros, en Sant Boi de Llobregat, y ejerció tranquilamente su profesión de abogado. No perdió ninguno de sus bienes y a los pocos años fue perdonado públicamente por el rey Felipe V.

Este es el héroe de la sin igual resistencia frente al ejército invasor castellano que acabó con la independencia de Cataluña el 11 de septiembre, en 1714. Esta es la historia que se han inventado los nacionalistas que hoy se reúnen en Barcelona para conmemorar una patraña de este calibre.

Pues bien, los catalanes que no hemos perdido la dignidad también conmemoramos el 11 de septiembre. Celebramos que todo lo que nos contaron era mentira. Nos regocijamos al comprobar que nos hemos podido librar de la losa del pensamiento único nacionalista, falsificador y mentiroso, para descubrir que los hechos que de verdad sucedieron tenían que ver con los intereses económicos de la oligarquía comercial de la época y no con los intereses de la mayoría de la población, mucho menos con una suerte de guerra interterritorial.

Cataluña
‘The New York Times’ ve el chantaje del nacionalismo catalán como referente del separatismo quebequés
El rotativo estadounidense pronostica que los secesionistas de Quebec harán como los nacionalistas catalanes y escoceses: ‘Jugar la carta del separatismo para arrebatar tanto poder y dinero como puedan del Gobierno federal’.
Redacción www.vozbcn.com 10 Septiembre 2012

Editorial de ‘The New York Times’ sobre la victoria de los independentistas en las elecciones legislativas de Quebec.

‘Marois [líder del independentista Partido Quebequés] probablemente decidirá lo que los expertos canadienses han denominado como nacionalismo de plan-b, tal y como es practicado, entre otros, por los separatistas europeos en Cataluña y Escocia: jugar la carta del separatismo para arrebatar tanto poder y dinero como pueda del Gobierno federal‘.

Esta es la conclusión a la que llega The New York Times en su editorial de este domingo sobre el resultado de las elecciones legislativas de Quebec de la semana pasada, que han arrojado una victoria de los independentistas aunque lejos de la mayoría absoluta y con un descenso de tres puntos porcentuales respecto a los comicios de 2008.

‘Es lo mejor’ evitar ‘los contenciosos y las amargas batallas sobre la separación’

Con el titular ‘Victoria separatista, pero no separación’, el rotativo estadounidense considera que, ‘tras cuatro décadas de batalla política’, ‘en esta ocasión el separatismo no es una perspectiva seria’, y advierte de que el atentado producido durante el acto de celebración de la vitoria del PQ ‘ofreció un triste recuerdo de las pasiones que los temas sobre lengua e independencia pueden despertar‘.

The New York Times entiende que los resultados descartan la posibilidad de convocar un nuevo referendo independentista y apuesta por una Canadá unida:

‘Los canadienses francófonos, como los catalanes y escoceses, son un pueblo distinto con una historia distinta, y tienen todo el derecho para reafirmar su lengua e identidad en los foros federales. Pero es lo mejor para todos los canadienses que los contenciosos y las amargas batallas sobre la separación no estén en la agenda en esta ocasión, y puede que para siempre’.

“Los mercados aclaman la muerte del Bundesbank”
Kike Vázquez  El Confidencial 10 Septiembre 2012

El título no es mío, es del conocido medio alemán “Die Welt” dando a entender que el BCE ha dejado a un lado las peticiones alemanas para actuar a favor de la periferia, algo inaudito. Es la primera vez que el Bundesbank se queda solo, siendo Weidmann el único miembro que ha votado de forma negativa al “Plan Draghi”. Pero, lejos de la aplastante mayoría existente en el “Governing Council” del BCE, el debate está más encendido que nunca. Incluso los bancos de inversión se debaten entre el “game-changer” de JP Morgan y el “en tres meses fracasará” de Nomura, para Soros estamos ante la “salvación del euro” si los políticos responden y para muchos la inflación será la consecuencia (“los mercados aplauden pero para Alemania comienza la pesadilla” añadía de coletilla al título “Die Welt”). ¿Alguien se aclara? ¿Cómo es posible tanta contradicción?
 
Empecemos por ver las características del “Plan Draghi” o "Outright Monetary Transactions", aquí pueden ver el comunicado de prensa oficial. Se comprará deuda pública de los países que lo necesiten con las siguientes particularidades:

1.- “Condicionalidad”: La actuación trae consigo “condicionalidad” esto es, que para verse beneficiado de la misma habrá que cumplir requisitos macroeconómicos. Para ello habrá que pedir el rescate al EFSF/ESM/FMI de forma “total” o bien “como precaución”, estableciéndose así los requerimientos cumplir. Es decir, apoyo del BCE sí, más austeridad también.

2.- “Ilimitado pero a corto plazo”: No se establecen límites a la cantidad que se puede comprar, si bien se centrará en la parte “corta de la curva”, en este caso con periodos de vencimiento entre 1 – 3 años.

3.- “Pari passu”: A diferencia del anterior programa de compra de deuda pública llamado SMP (Securities Markets Programme), ahora el BCE no será “senior” con respecto a los demás acreedores, estando en igualdad de condiciones en caso de quitas y por tanto no perjudicando las actuales condiciones para los compradores de deuda pública.

4.-Esterilización”: Cantidad comprada, cantidad que saldrá “esterilizada” por el BCE para que el efecto sea neutro y no cree inflación. En este caso ocurrió lo mismo durante el programa SMP.

5.- Mayor trasparencia: El OMT viene con la novedad de que, además de la publicación semanal de la cantidad de deuda comprada, se publicará mensualmente a qué país corresponde.

Conocidos los detalles técnicos vamos con el análisis al respecto. ¿Estamos ante un punto de inflexión o ante otro plan fallido? ¿Se generará inflación con ello? ¿Cómo afecta esto a España?
 
Inflación: no, no y no
 
Para debatir si se creará inflación o no, primero hay que definir inflación. Si definimos inflación como los austriacos, sí habrá inflación: más dinero en el sistema, menos valor de cada unidad. Pero esto, que popularmente se considera algo malo, no lo es en esta ocasión. De hecho, pocas cosas podrían pasarnos mejores ahora mismo que un euro más debilitado que apoyase nuestra balanza comercial (efecto por otra parte, que Bernanke podría no permitir). Sin duda daría para un debate mucho más amplio este punto, pero pasemos a la inflación “oficial” siendo la que afecta a la competitividad y las decisiones monetarias.
 
¿Habrá inflación entendida como “inflación subyacente”? Ahí es cuando en mi opinión la respuesta es “no, no y no”. NO porque el “OMT” será “esterilizado” y por tanto si pones en un sitio pero a la vez quitas en otro el resultado es que estás como estabas, distorsiona el precio de los activos comprados pero no la inflación ya que la cantidad de dinero es la misma. NO porque aun sin esterilizar, por ejemplo en el QE de Bernanke, la inflación ha demostrado mantenerse estable, y terminado el efecto monetario las tendencias deflacionarias vuelven.
 
Pero fundamentalmente NO porque estamos en un proceso de desapalancamiento, y la tendencia natural de los desapalancamientos es deflacionaria y no inflacionaria, de ahí que incluso con un QE no haya inflación. Hay casos en los que esta regla podría no aplicar, cárteles, falta de competencia, o que un Banco Central se lo propusiese… pero claramente no estamos ante el caso del “Plan Draghi”. Lo que sí podría ocurrir, y esto es lo que usarán los alemanes como arma, es un ajuste por medio de la inflación dentro de la Eurozona. A esto volveremos más adelante.
 
Un lobo no tan feroz
 
Se habla mucho del “Bazooka” del BCE, y de que por fin comprará deuda en cantidades “ilimitadas” dando a entender que “las impresoras” no tendrán descanso. Imagen seguramente creada en parte por el “haré lo que haga falta para salvar el Euro” de Draghi. Pero la realidad es un poco distinta a esto, y ni el plan es realmente ilimitado ni hará falta un gran esfuerzo por parte del Banco Central para implementarlo. Se preguntarán cómo puedo decir tal cosa, siendo algo totalmente opuesto a la corriente general de comentarios. La respuesta es bien sencilla.
 
Según Barclays la cantidad de deuda en manos foráneas está en torno a los 120 mil millones de euros (180 mil millones teniendo en cuenta SMP anterior), de los cuales solo un 23% tendría vencimientos de 1 – 3 años, es decir, 25 – 50 mil millones de euros. Añadiendo necesidades futuras en dicho tramo calculan que habría que añadir 10 – 15 mil millones. Unos 35 – 65 mil millones en total. Morgan Stanley hace unos cálculos similares y llega a la conclusión de que existiendo en 2016 unos 177 mil millones de deuda entre 1 – 3 años, solo 44 se corresponden con inversores foráneos. Las cifras para Italia son 309 y 93 mil millones de euros respectivamente.
 
 
En otras palabras, el lobo parece muy feroz cuando lo catalogan como “ilimitado” pero la realidad es que con 150 mil millones de euros “barrería” el mercado de deuda pública español e italiano. Y eso sin tener en cuenta que, como es lógico, muchos inversores se unirán a la inercia del BCE comprando deuda a corto y reduciendo aun más las cantidades necesarias para controlar los intereses. Como dice MS: “we think that the ECB will be well able to move market yields to wherever it chooses.
 
España, la Eurozona y el ajuste “imposible”
 
Michael Cembalest, Global Head of Investment Strategy en JP Morgan, dice que “Europa está llevando a cabo uno de los mayores experimentos heterodoxos de los últimos 100 años” refiriéndose al ajuste que se está produciendo en la Eurozona. Sin duda así es. Para que la moneda única siga adelante debe producirse una “convergencia competitiva” o bien que los “competitivos” hagan grandes trasferencias a los “no competitivos”, Alemania ha dejado claro que lo segundo no es una opción así que solo queda el camino de los ajustes y la convergencia.
 
Puede parecer que este ajuste es imposible, que la austeridad matará a los diversos países de la periferia o bien que todo ello tiene un coste injusto. Opiniones válidas, pero los datos dicen que SÍ nos estamos ajustando y que la convergencia en la Eurozona SÍ es posible. A los hechos me remito, miremos la cuenta corriente.
 
 
En esta diapositiva que se encuentra dentro de una presentación del EFSF podemos ver como el balance de cuenta corriente de Alemania se ha reducido mínimamente desde el inicio de la crisis, por la contra Irlanda ha pasado del déficit a rivalizar con los germanos, España se aproxima al equilibrio y Portugal y Grecia hacen grandes avances (espectacular cómo mejora la balanza comercial portuguesa según Credit Suisse). En resumidas cuentas, los periféricos están convergiendo hacia arriba por lo que la Eurozona al completo está progresando.
 
Un diagnóstico parecido resulta de mirar a los "Costes Laborales Unitarios Nominales", tomando como referencia el año 2000 y a la competitiva Alemania tenemos que Grecia o Portugal están haciendo grandes progresos, al igual que España e Irlanda. De hecho Richard Koo, Economista Jefe de Nomura Research, calcula que siguiendo la tendencia desde 2010 el equilibrio se alcanzará en 2016 en España, 2015 Grecia e Irlanda y 2018 en Portugal. Nadie sabe cuando pasará, lo importante es que ahora se cree que pasará. De hecho desde el gobierno se dice que el equilibrio en la cuenta corriente se alcanzará el año que viene, y aunque las fuentes oficiales siempre suelen ser optimistas y las previsiones en general hablan de más años, estamos ante algo posible.
 
Mencionaba cuando hablaba de la inflación que en Alemania podía producirse un ajuste por medio de la inflación. La inflación es muy importante para los costes, de hecho nuestros costes laborales unitarios sin inflación serían prácticamente iguales a los germanos con base en el año 2000, y ahora la tendencia está cambiando: más inflación en el “core” y menos en la “periferia”. Este proceso es algo natural, la economía trata de corregir los excesos de ambos, por lo que podríamos ver inflación en Alemania sin tener nada que ver con el “Plan Draghi”.
 
Pros y contras
 
En resumidas cuentas no veo un problema con la inflación, tampoco veo un problema con las cantidades que tendrá que usar el BCE, ni con los acreedores pues será “pari passu”, y en cambio sí veo una enorme genialidad en él. Al centrarse en la parte corta de la curva nos dan un empujón y apoyo pero a su vez se mantiene la presión para que sigamos ajustándonos, porque la deuda a largo seguirá dependiendo del mercado. Soy firme partidario de combinar política monetaria y fiscal en un desapalancamiento, y este plan trabaja con ello.  
 
La mayor crítica que se hace es la “condicionalidad”: tanto Nomura, como Morgan Stanley, como BofA, etc. Está muy claro que más austeridad es igual a más recesión (SocGen dice que nuestro multiplicador fiscal está próximo a 1), pero el problema de esta crisis es que sin convergencia competitiva no habrá final, por ello mejor ahora que en muchos, muchos años. Por otra parte podría darse un incentivo perverso para financiarse a corto plazo, como comenta Danial Lacalle, algo que hizo Lehman Brothers sin grandes resultados. Una observación muy certera pero que espero sea controlada, máxime cuando la intervención en la deuda se condiciona al “bailout”.
 
Por ello creo que el “Plan Draghi” es un gran paso adelante, no la solución inmediata porque no existe, pero sí un gran paso adelante. Además, a pesar de que Weidmann se opuso, dice Soros que Merkel está con Draghi, lo que querría decir que la Eurozona podría empezar a caminar con un objetivo común. Esto no va a tener un efecto instantáneo, pero será el punto de inflexión cuando las reformas que se están y hay que seguir aplicando den sus frutos. Quizá dentro de poco, en lugar tratar de acertar cuándo nos rescatan, Septiembre o más tarde, debatamos cuándo saldremos de la crisis. Será señal de que estamos más cerca.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Teta Party
César VIDAL La Razón 10 Septiembre 2012

Cuando examino algunas de las manifestaciones veraniegas del panorama político en España no puedo dejar de preguntarme si no nos acercamos a aquella tristísima definición que dio de Europa un historiador, ya saben, la que afirmaba que el continente había envejecido antes de madurar. Que una parte no pequeña de nuestro sistema y de nuestra clase política está muy vieja, si es que no senil, no admite duda aunque sus años no son tantos. Con todo, lo que me resulta más inquietante no es tanto ese envejecimiento que quizá aún tenga remedio como la eterna adolescencia que esgrimen algunos de los que pretenden regenerarlo. Lo mismo si es un alcalde subvencionado que ocupa comercios que un grupo que anuncia que va a ocupar el congreso, en todas sus propuestas no hay nada que pueda ser asumido por cualquier cabeza que se sustente aún sobre los hombros de la cordura y de la sensatez.

Examinadas con un mínimo espíritu crítico, todas las metas –salvo la de independencia de Cataluña y Euskadi– implican aumentar el peso del Estado como gran proveedor de la fortuna privada de todos ellos. En estos grupos, nadie se queja de que ese Estado se queda con una cantidad espectacular del producto de nuestro sudor; nadie lamenta que, por término medio, hasta el mes de mayo todo lo que trabajamos lo succiona un voraz aparato administrativo; nadie señala que ese modelo imposible es la causa de nuestra actual desgracia. Por el contrario, todos apelan a rancias y fallidas fórmulas de la extrema izquierda – que aplaude no poco la extrema derecha – para solicitar más Estado, más gasto y más cargas sobre la gente que trabaja para sacar adelante su vida y la de los suyos. Adolescentes eternos y egoístas, ninguno de ellos piensa en contribuir. Tan sólo desean que les aumenten la paga inmerecida y que les solucionen un presente y un futuro que no se han ganado con su esfuerzo.

Y todo eso queda enmascarado en el grito de «no nos representan» como si esa panda de críos mentales y vagos redomados representara a su vez a algo que no fuera su deseo de no crecer y de seguir viviendo de los demás. Algunos se han atrevido a compararlos con el Tea Party por eso del descontento ciudadano. Nada más lejos de la verdad. La gente del Tea Party son ciudadanos hartos de que los traten como a adolescentes a la vez que les vacían los bolsillos; éstos de aquí son el Teta Party porque su sueño es pegar sus morros insaciables a la teta del Estado y vivir del trabajo de los otros. No estaría mal que se les arrojara de una vez de sus sueños de holgazanería subvencionada para que, de una vez, se busquen un trabajo como el que sí han sabido encontrar seis millones de inmigrantes y así contribuyan con algo positivo a la sociedad.

El triunfo de Adolf Eichmann
CARTA DEL DIRECTOR / PEDRO J. RAMÍREZ EM  10 Septiembre 2012

Miras esas tres imágenes y te dan ganas de llorar.

La primera la tenemos grabada en el corazón. Es la de un hombre que no parece lo que es. Todo tiene un aire irreal en esa estampa terrible. Empezando por la barba, desmesurada y anárquica, cualquiera diría que postiza. Siguiendo por las gafas redondas y anticuadas que ocupan media cara, también de guardarropía. O por ese chandal rojo que flota en el vacío, como si le hubieran dado tres tallas de más para resaltar la delgadez extrema. O por esa mirada extraviada y esos ademanes de sonámbulo, buscando torpemente referencias físicas. No, detrás de ese guiñapo no puede haber una persona. Tiene que ser un actor cargando las tintas, interpretando la liberación de un secuestrado. Como lo de Armstrong llegando a la luna. O lo de Bretón ante la hoguera de Las Quemadillas. No, el ser humano tiene unos límites. Físicos y morales. ¿532 días bajo tierra en cuatro metros cuadrados de ataúd? Nadie lo hubiera aguantado. Nadie puede ser tan infame como para imponer a otro una tortura así. No, eso no pudo suceder.

La segunda imagen llevamos viéndola desde hace casi un mes en la televisión. Es la de un hombre que no es lo que parece. Porque ese enrejado que siempre enmarca su rostro no corresponde a los barrotes de una celda. Sólo es la trama que protege la ventana de una confortable habitación de un hospital. Tampoco él es un senador romano, aunque el pelo plateado y la venerable barba blanca, perfectamente recortada, estén reclamando la compañía de una toga. Ni un galán maduro, invitado al Festival de San Sebastián, pese a la estudiada profundidad de su mirada. Tiene cáncer pero aún no se le ha caído un solo pelo. Dicen que es porque todavía no le han dado ni quimio ni radio, pero tampoco le han tratado las negras metástasis del alma. Sí, él cometió asesinatos, matando a sus víctimas por la espalda, y no se arrepiente. Sí, él fue el carcelero de los 532 días, el fulano que estaba sentado sobre la tapa del inmundo agujero en el que se pudría el otro, y no se arrepiente. Fue por la causa. Aurrerá bolie.

Pero la peor es la tercera imagen. Es la foto casi amorfa que publicamos el domingo pasado en la portada. Son miles de individuos sin rostro ni nombre, sólo cabecitas de alfiler, obedientes gregarios que avanzan resueltos detrás de una pancarta. En ella no hay retratos ni emblemas. Tampoco pone «Gora ETA» o «ETA mátalos», aunque casi sería mejor que lo hiciera. Porque la pancarta es la más ofensiva, la más hiriente, la más repugnante, la más repulsiva que se ha paseado nunca. En ella sólo se habla de «Derechos Humanos». Pero no son los de los asesinados, sino los de los asesinos. No son los de los torturados, sino los de los torturadores. No son los del pobre hombre que estaba ahí abajo enterrado en vida, sino los del monstruo que se sentaba encima de la tapa. «¡Los Derechos Humanos de los presos enfermos!». Como si entre los etarras hubiera alguno que no lo estuviera.

A la vista de ciertas resoluciones cualquiera diría que la Audiencia Nacional, creada como tribunal especial para combatir a ETA, empieza a tener como principal cometido contribuir a que se diluyan las responsabilidades de la banda. Y como segunda actividad, facilitar la imposición de su interpretación de los hechos a la sociedad vasca. Ya puestos, fue una lástima que Gómez Bermúdez no tuviera uno de aquellos días creativos en los que alumbraba sentencias como libros, y al autorizar esa manifestación no impusiera un cambio de itinerario, de forma que el cortejo se desplazara unos kilómetros, hasta el propio lugar de los hechos. De acuerdo, se autoriza la marcha pero deberá atravesar la nave industrial de la empresa Jalgi en Arrasate-Mondragón. Eso habría permitido a los convocantes cumplir de manera expresa su verdadero fin: rendir homenaje al sacrificio y compromiso de quien durante tantos días tuvo que desempeñar una tarea desagradable. Porque seguro que él era el primero que deseaba que terminara aquello. Que, oye, eso no es plato de gusto para nadie. Y es hora de darles las gracias a quienes, como él, han contribuido a que ahora se abra un horizonte luminoso para la nación vasca. Al menos todas las cartas estarían boca arriba. Al menos sería ya ineludible preguntarnos cuál va a ser, a partir de ahí, nuestra forma de relacionarnos con el mal.

Eso es lo que le sucedió a Hannah Arendt -según refleja su brillante biógrafa Teresa Gutiérrez de Cabiedes- poco después de emigrar a los Estados Unidos: «Lo decisivo fue el día en que supimos de Auschwitz. Fue en 1943. Al principio no lo creímos… Era como si el abismo se abriese. Antes nos hacíamos a la idea de que cualquier otra cosa que ocurriese podría luego corregirse, enmendarse de alguna manera, la política como todo… Pero esto otro, no. Ocurrió algo con lo que no podemos reconciliarnos».

Al cabo de casi 20 años de angustiosos «porqués», la filósofa y escritora tuvo al fin la oportunidad de mirar a Auschwitz cara a cara, a través de uno de sus más eficientes y desalmados funcionarios. Se llamaba Adolf Eichmann. Era el encargado de la logística, del transporte, del suministro de madera humana para aquellas estufas en las que se calentaba el Tercer Reich. Un comando del Mossad le había detectado, narcotizado y secuestrado en Buenos Aires hasta lograr trasladarle a Jerusalén en un vuelo regular. Hannah Arendt asistió a su juicio y enseguida entendió que era cierto que «Eichmann nunca perteneció a las altas esferas del partido», que «jamás le habían informado de otra cosa que no fuera de aquello que necesitaba saber para cumplir una tarea específica y limitada». Era un soldado. Como Bolinaga.

El etarra le explicó al fiscal Gordillo durante el juicio cuál era su misión en relación a Ortega Lara: «Desde siempre la idea era liberarle, pero ponerle en libertad estaba en manos del Gobierno español, pero no hubo ni un solo gesto por parte del Gobierno. Sus propios compañeros de prisión lo pidieron y el Estado no fue capaz de realizar ni un gesto». A lo que Gordillo replicó: «¿Y porque no hubo tal gesto por parte del Gobierno le tuvieron 532 días secuestrado en un zulo?». Y Bolinaga respondió: «Sí señor». O sea que sentía que el verdadero rehén de las circunstancias había sido él. Como Eichmann.

«El truco utilizado era muy simple», escribió Arendt en su relato del juicio de Jerusalén. «Los asesinos en vez de decir: '¡Qué horrible es lo que hago a los demás!', decían: '¡Qué horribles espectáculos tengo que contemplar en el cumplimiento de mi deber, cuán dura es mi misión!». He ahí la esencia de la depravación moral que ella misma describió en su libro Los orígenes del totalitarismo: «La gran ventaja de este sistema es que el movimiento da a cada una de las capas la ficción de un mundo normal». Era lo que ocurría entonces en el País Vasco.

¿Y después de aquello qué? «La actitud del pueblo alemán hacia su pasado… difícilmente pudo quedar más de manifiesto: el pueblo alemán se mostró indiferente, sin que, al parecer, le importara que el país estuviera infestado de asesinos de masas, ya que ninguno de ellos cometería de nuevo asesinatos por su propia iniciativa». Es lo que ocurre hoy en el País Vasco.

Bolinaga y Ortega Lara. Me hubiera gustado concluir este artículo sin escribir sus nombres. Los dos están compuestos por letras de un mismo alfabeto. Incluso riman. Los dos identifican a individuos de la especie humana, fisiológicamente similares, morfológicamente semejantes. Pero no a entes de la misma categoría moral. Hasta unirlos en un texto es contribuir a la confusión. Hacer involuntariamente el juego a ese relativismo que alcanzó su cenit con ZP y que Rajoy y todos sus marianos comenzaron a comprar aquella noche aciaga en que el líder del PP dio por buena la metamorfosis pacifista de los encapuchados y añadió encima la coletilla inaudita de que no se había pagado ningún «precio político».

Con esos antecedentes, ¿cómo no va a salirnos un juez trepa con la cantinela de que «el derecho a la dignidad de las personas tiene que predominar sobre cualquier otra consideración legal»? Ha habido justicia poética al quedar Su Señoría José Luis de Castro desenmascarado como un tosco plagiario en ese y otros pasajes similares que introdujo en su auto mediante la técnica de cortar y pegar. Es lógico que la falsa ecuación proceda de un manual de autoayuda para presos. ¿O es que acaso las únicas disposiciones legales que preservan la «dignidad de las personas» son las que permiten conceder beneficios a los peores criminales; y todas las demás la pisotean?

Este Gobierno y ese juez no parecen ser conscientes del diferente significado que puede tener, que ha tenido, la palabra «dignidad» en unos labios y otros. Cuando Bolinaga la requería para sí el 16 de agosto estaba reclamando la oportunidad de pasar los últimos meses o años de su vida arropado por su familia, tomando potes o jugando al mus con sus amigos, narrando tranquilamente a unos y otros sus hazañas, extinguiéndose poco a poco mientras ve germinar el fruto de su lucha y contempla orgulloso como otros continúan persiguiendo el mismo fin mediante otros medios. Para Ortega Lara que, a pesar de sus convicciones religiosas, terminó trenzando una soga para ahorcarse con las bolsas de plástico en las que desde hacía año y medio debía orinar y defecar en el fondo de aquel agujero tenebroso y húmedo, ya sólo quedaba una última manera de entender ese concepto: «Era el momento de irse en silencio con mi dignidad de persona intacta».

Sí, dan ganas de llorar. Ángeles Escrivá acertó de pleno cuando, tras ese comunicado en el que Bolinaga hacía un llamamiento a que «no se hagan locuras» -subrayando así la «cordura» de toda su conducta anterior-, advirtió que el verdugo trataba de equipararse en el plano ético con su víctima. Ya lo intentó durante el juicio con expresiones como «también mi celda actual es muy húmeda» o «la comida era buena, mejor que lo que ahora me dan a mí en la cárcel».

Pero Bolinaga salió de aquel juicio retratado en toda su dimensión inhumanamente grotesca, despojado del menor atisbo de esa «dignidad», entendida como atributo positivo de quienes la ejercen. Es lo mismo que percibió Hannah Arendt cuando se enteró de cuál había sido el último Aurrerá bolie de Eichmann: «Caballeros, volveremos a encontrarnos. Es el destino de todos los hombres. ¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! Nunca las olvidaré». No se estaba despidiendo de tres amantes o prostitutas a las que hubiera frecuentado. Estaba resumiendo «la lección que su larga carrera de maldad nos ha enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal».

La democracia española ni capturó a Bolinaga fuera de su territorio, ni lo secuestró, narcotizó o torturó. Quienes incurrieron en el pasado en esos métodos fueron execrados, juzgados y condenados. La democracia española ni condenó a muerte ni fusiló, electrocutó o ahorcó a Bolinaga. Eichmann murió en el patíbulo igual que lo hicieron sus jefes tras el proceso de Nuremberg, igual que ha ocurrido siempre con todos los personajes de su calaña en todos los lugares y tiempos de la Historia. La democracia española ha alcanzado tal grado de civilización, y lo digo sin sarcasmo alguno pues estoy de acuerdo y me siento orgulloso de ello, que ni siquiera a Bolinaga, a Bretón o al que disparó contra Miguel Ángel Blanco arrodillado les puede el Estado arrebatar la vida.

El fiscal Gordillo lamentó que la pena a imponer a Bolinaga fuera la misma que si el calvario de Ortega Lara sólo hubiera durado 16 días: «Creo que los legisladores nunca pudieron pensar que un secuestro durara tanto». Es cierto y sería asumible como fallo técnico si todo se hubiera quedado ahí. Pero resulta que ni en nuestras peores pesadillas, ni siquiera después de lo ocurrido con De Juana Chaos, podíamos imaginar los legislados que precisamente ese abyecto sicario coaccionaría a un Gobierno del PP con la primera huelga de hambre jamás emprendida por un presunto enfermo terminal; que el Gobierno del PP claudicaría concediéndole un aberrante tercer grado, justificado con mentirosos balbuceos; que un Juez de Vigilancia acudiría solícito a su cabecera en pos de argumentos prefabricados para otorgarle una ilegal libertad condicional; y que otro juez autorizaría una manifestación destinada a identificar a tal bestia con los «Derechos Humanos».

Cuando se nos sequen las lágrimas nos daremos cuenta de que un Estado así merece que le suceda cualquier cosa y de que la marcha fúnebre que un día honrará a Bolinaga, como los niños de la isla honraban al Señor de las Moscas, será ya el réquiem por todos nosotros.

pedroj.ramirez@elmundo.es

El Rescatable se niega a declarar
Pablo Molina Libertad Digital 10 Septiembre 2012

Mariano Rajoy Brey compareció ante los espectadores de la primera cadena de TVE, se sometió a las preguntas de los periodistas presentes... y no hubo nada. Porque el presidente del Gobierno no dijo nada del rescate interruptus al que parece abocado el país, ni sobre la andanada independentista de la Diada, y menos aún acerca del modelo de estado, cuya reforma resulta imprescriptible en caso de que su voluntad de reducir el déficit público del conjunto de las administraciones sea sincera.

En cambio, cuando fue preguntado por la excarcelación voluntariosa del asesino Bolinaga sí aportó algunos datos, como el del peso del criminal, que, a juicio del presidente del gobierno, parece ser una información relevante que ha de conocer el ciudadano medio para ponderar adecuadamente la decisión de su ministro de Interior. Por dos veces informó Rajoy a la audiencia de que el etarra pesa 47 kilos, en un arrebato de sentimentalismo impropio de quien además se ha juramentado para cumplir las normas del Estado de Derecho sin concesiones. "Oiga, es que pesa ahora mismo 47 kilos", dijo Rajoy a sus entrevistadores con gesto compungido. ¿Y bien? Salvo que el índice de masa corporal sea ahora un argumento jurídico para decidir sobre la situación penitenciaria de un asesino, el dato es perfectamente irrelevante. Ortega Lara pesaba menos aún cuando fue rescatado de las garras de este salvaje y no por ello los tribunales endurecieron las penas por considerarlo un agravante. Como debe ser, por otra parte, y como debería ser también ahora, si el PP hiciera honor a su trayectoria de siempre en materia antiterrorista.

Así pues, tras una hora de interrogatorio, si bien en un tono más obsecuente tal vez de lo recomendable, los españoles seguimos sin saber qué es lo que quiere hacer Rajoy con España, más allá de su insistencia, con pulcritud de perito contable, en la necesidad de ajustar las cifras macroeconómicas para seguir en el euro. A pesar de que fue repreguntado con insistencia, Rajoy no explicó si va a solicitar el rescate soberano ni en qué términos lo hará, llegado el caso. A cambio nos tomó un poco el pelo afirmando, como una decisión de su gobierno que debería compensar tanto recorte, que la partida de las pensiones ha crecido y lo va a seguir haciendo, cuando lo cierto es que se trata de un derecho adquirido por los cotizantes cuyo montante total fluctúa únicamente en función del número de perceptores de rentas pasivas, sin que el gobierno tenga el menor margen de maniobra en uno u otro sentido.

Para finalizar, y tras rescatar con dinero de todos los españoles a la quebrada Generalidad, Rajoy despachó el envite con que hoy premiará el nacionalismo catalán sus desvelos eludiendo las consecuencias de este alegato formal por la independencia, dada la importancia prioritaria de otros asuntos generales, como el del déficit, en el que "todos debemos estar muy unidos". Tampoco tocaba hablar de este asunto.

Ante la Diada / Los independentistas «calientan» la celebración
Cuanto peor, mejor
Toni Bolaño La Razón 10 Septiembre 2012

Artur Mas siempre ha dicho que nunca haría un referéndum por la independencia si no lo ganaba. No se iba a arriesgar a una derrota. Su objetivo es la independencia y se ha empleado a fondo para que la mayoría de catalanes considere que es más rentable la secesión que permanecer en España. En estos años, los nacionalistas han impregnado a la sociedad de mensajes simples para aumentar la adhesión a su tesis independentista. Lo han conseguido. Los catalanes pagan más de lo que reciben, son víctimas de un expolio fiscal, y cuando reclaman un trato justo les cierran la puerta con cajas destempladas. España no les quiere. La única salida es marcharse. Con estos argumentos, los nacionalistas han ido tensando la cuerda para que las cosas vayan «cuanto peor, mejor». En la cúpula de CDC se ha instalado una idea fuerza: ahora es el momento. CiU debe tener el liderazgo porque nunca Cataluña ha estado tan cerca de la independencia. Durante años, han atizado –con el indiscutible apoyo de medios de comunicación públicos y privados– el malestar de la sociedad catalana. La crisis ha sido una aliada propicia para sus intereses. Cataluña está en crisis por culpa de la decadente España. Éste es el último mantra.

Sin embargo, Mas tiene algunas piedras en el zapato. Su gestión no ha servido para evitar pedir un rescate al Gobierno de Rajoy. Para colmo, tiene que mendigar anticipos para poder pagar los conciertos sanitarios, sociales o educativos. La política de salvajes recortes realizados ha desgastado sobremanera al Gobierno de CiU. Culpabilizar de todo ésto al maltrato financiero de España no ha sido suficiente para evitar un desgaste que, según algunas encuestas, beneficia a ERC, su principal competidor en el mundo nacionalista, pero no el único.

Acuciado por las circunstancias, Mas se ha puesto manos a la obra. Primero, ha agitado la manifestación independentista de la Diada para evitar ceder todo el protagonismo en el mundo nacionalista. Segundo, ha extirpado el furúnculo de EuroVegas –que prefiere a Madrid– en forma de Barcelona World. No se podía permitir un momento de fragilidad. Tercero, ante las condiciones que Rajoy puede imponer ante el rescate, agita el fantasma de las elecciones anticipadas –se supone que en la próxima primavera– pero lo hace a la defensiva, poco convencido. Los números no salen.

El avance electoral es una cortina de humo que utilizará en su reunión con Rajoy, el próximo día 20. Sobre la mesa, Mas pondrá el Pacto Fiscal. Si el presidente del Gobierno se aviene a negociar y se mejora la financiación, Mas se presentará como la gran solución y como el líder que Cataluña necesita porque ha doblegado a España. Si la negociación fracasa, Mas se presentará como la gran solución y como el líder que Cataluña necesita en el camino de la transición nacional hacía la independencia. En el fondo, el Pacto Fiscal sólo es una parada obligada en el largo camino de la estrategia nacionalista. Mas está jugando con fuego, pero está convencido de que no se va a quemar porque «cuanto peor, mejor».

Los "muros enormes" del socialismo
Ricardo Chamorro El Semanal Digital 10 Septiembre 2012

Los muros han sido siempre muy del socialismo

El PSOE, a través de Elena Valenciano, anunciaba este fin de semana que tenía la intención de levantar un "muro enorme" frente a las políticas de Rajoy.

Los muros son un recurso muy clásico del socialismo, tanto física como ideológicamente la izquierda y sus muros han sido un drama para España y para el mundo.
Muros en el mundo y en España

Dramatizando el asunto la obsesión histórica del socialismo por los muros parece algo patológico. El 9 de noviembre se conmemoraran 23 años que cayó en Alemania uno de esos muros que a pesar de la teoría de albergar el paraíso, no permitía a la población elegir y huir a la Alemania occidental bajo pena de muerte, dejando en sus piedras muchos mártires de la libertad. La historia del socialismo desde 1917 está plagada de muros físicos, alambres de espino y muros ideológicos, desde los asesinados en Katyn (Polonia), los mártires del Gulag, los adolescentes húngaros masacrados en 1956, los genocidios en Birmania o Camboya, la represión castrista o China, son algunos ejemplos de esos muros en distintos grados y formas que además se han cobrado 100 millones de muertos.

El pacto del Tinell ya fue un muro ideológico contra el PP construido por toda la izquierda con ramificaciones separatistas; las declaraciones recientes del dirigente de Izquierda Unida Joan Herrera también quieren imponer un muro entre España y su región catalana; muros se han construido en partes de Euskadi y Navarra a base de violencia, asesinatos e intimidación donde las gentes que se sienten españolas están en la más absoluta marginación; muros existen en Marinaleda donde hay una obsesión por crear muros entre clases o entre empresarios y trabajadores.
Frente a los muros libertad

Las políticas de Rajoy son consecuencia de tener que pagar los desaguisados de 23 años de socialismo institucionalizado en España con el remate de los últimos 8 años de ZP.

El propio desajuste estatal y su sobredimensión autonómica son consecuencia de la ideología socialista que ha centrado en el Estado Autonómico todos sus cacaos ideológicos, salpimentados de nacionalismos de "la señorita pepis".

El adelgazamiento y reforma del Estado Autonómico es una obligación por parte de este gobierno para salvaguardar los intereses de los ciudadanos. Todavía tenemos que escuchar por parte de UPyD, PSOE o IU que medidas como la de María Dolores de Cospedal de reducir los políticos y sueldos en el parlamento de Castilla-La Mancha son pre-democráticas, teniendo en España el triple de políticos que Alemania.

De igual manera es paradójico que el PSOE que concluyó la desindustrialización de España y terminó de ubicarnos en Europa como una nación turística y de servicios, ponga hoy el grito en el cielo por el proyecto de Eurovegas en Madrid que precisamente viene a cubrir la posición que los socialistas han querido para España.

Los ciudadanos españoles no hacen más que pagar impuestos para un Estado que no cumple su función, está endeudado y sobredimensionado, ese es el verdadero muro que hemos heredado del socialismo y adláteres.

Debemos destruir unidos los muros del miedo y los complejos, y no consentir jamás que vuelvan construirse muros entre españoles como pretende una y otra vez el socialismo.

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La Diada en La Vanguardia
12 de septiembre
José María Albert de Paco Libertad Digital 10 Septiembre 2012

Los párrafos que siguen a esta columna están extraídos de La Vanguardia; concretamente, de las noticias que han ido dando cuenta de la Diada desde que ésta empezó a celebrarse, allá por 1977. Mi propósito era servirlos en crudo, como quien deja un vertido tóxico a las puertas de la ciudad. Estaba convencido de que era el modo más certero de evidenciar el carácter pueril de estos coros y danzas (tanto más pueriles cuanto más los abrocha la perspectiva histórica). Sigo estando convencido de ello. No obstante, después de atravesar treinta y cinco salmodias (los años que han transcurrido desde entonces) empecé a vislumbrar pliegues en el estribillo. Dado que esas treinta y cinco salmodias coinciden aproximadamente con mi edad, no descarto que esos pliegues sean arrugas más o menos incipientes, y mis impresiones, el fruto de las inevitables adherencias melancólicas.

Para empezar, la mayoría de las heroicidades que cuenta el periódico no hacen sino agigantar la condición de pionero de Albert Boadella, que acertó a ver un esperpento con ínfulas en la continua agitación nacionalista, disfrazada, desde los primeros compases de la democracia, de canto general por el recobramiento de la dignidad.

Esta frase, correspondiente a la noticia de 1979: "Miles y miles de ciudadanos de Cataluña dieron muestras de su sentido de responsabilidad a la hora de demostrar los anhelos de un pueblo". Basta una levísima inmersión en esa prosa de gobernador civil para atisbar el vaticinio (¡el anhelo!) del periódico, esto es, que andando el tiempo, y una vez satisfechos los "anhelos de un pueblo", la Diada tendería a diluirse. No fue así, claro. Luego de que el régimen democrático español hubo atendido las principales reivindicaciones catalanistas (sobre todo, en lo referido a derechos lingüísticos), las fuerzas nacionalistas siguieron confiriendo a la jornada el mismo aire de desafío. Así, y de modo obsceno, cuanto más se iba alejando la conmemoración del final del franquismo (es decir, de la anomalía que le daba sentido), más enérgicos iban siendo los aspavientos antiespañoles, que culminarían con la institución entre los actos de la festividad de la quema de banderas rojigualdas, ya en 2008.

Ciertamente, ni los sucesivos gobiernos de la Generalitat ni los partidos mayoritarios de signo nacionalista (que son la mayoría en Cataluña) han de responder por la organización de ese akelarre y otros actos de corte similar. Sin embargo, en la Diada se hace imposible distinguir lo institucional de lo instituido, en lo que constituye una impagable metáfora del seny y la rauxa. Baste recordar que una de las escenas más emblemáticas de la festividad es la ofrenda floral de partidos e instituciones a Rafael de Casanova, un acto jalonado durante tres décadas por los insultos proferidos, a tan sólo unos metros, por un selecto comité de doncicutas erigidos en padres de la patria. En cualquier caso, una de las grandes enseñanzas de la Diada es que no hay ritual que no llegue para quedarse. De ahí, por ejemplo, las dificultades con que se encontró el presidente Maragall en su intento de acentuar el perfil cívico de la festividad. De ahí, en fin, que desde que se quemara la primera bandera española, hace cuatro años, no haya habido Diada que no tuviera ese acto incrustado en su programación; incrustado y, digámoslo todo, tolerado por el nacionalismo mayoritario al modo y manera como, por ejemplo, ese mismo nacionalismo no puso un solo reparo a los insultos que sus cachorros dedicaron a Raimon Obiols a principios de los ochenta.

Nacionalismo mayoritario es, de hecho, uno de esos trabucazos con que el periodismo solventa la papeleta antes del cierre. En lo que concierne a la Diada, esa mayoría nunca ha sido tal. Las manifestaciones independentistas que, año tras año, han recorrido la Ronda de San Pedro nunca han reunido a más de 5.000 personas. Las crónicas dan cuenta de lo mal avenidas que estaban. Lógico, si se tiene en cuenta que los nacionalistas quieren a su país, sí, pero a un país siempre es posible quererlo un poco más que el adversario. Los violentos encontronazos entre los militantes del MDT-PSAN y el MDT-IPC se reeditarían años después con la pugna entre ERC y el PI de Pilar Rahola, que fue, durante los mustios noventa, el gran aliciente de la festividad.

No consta en el periódico que el 11 de septiembre de 2001 hubiera manifestación, aunque bien es verdad que el 11-S convirtió los planes de la humanidad en un asunto de importancia relativa.

A pesar de su carácter local, cualquier corte diacrónico de la Diada arroja algo de luz (bien que pálida) acerca del mundo. Al modo cazurro de esta clase de acontecimientos, el trasluz de la manifestación permite apreciar, por ejemplo, el impacto de la Guerra de los Balcanes. Ahí están, solidarizándose con el pueblo de Bosnia como si las matanzas acaecidas en la ex Yugoslavia no fueran un acto estrictamente patriótico.

Por lo demás, la única huella cierta e inexorable que el progreso ha dejado en la Diada es la desaparición, a principios de los noventa, de los séquitos de los partidos comunistas extraparlamentarios. A diferencia de la patria, la realidad siempre ha tenido mal querer.

(A Horacio Vázquez-Rial, in memoriam).

CP Puig de Na Fàtima de Puigpunyent: esconderse para hablar en castellano
Una madre cuenta la marginación y castigos que sufren los niños que no hablan catalán en este colegio mallorquín
 www.lavozlibre.com 10 Septiembre 2012

Madrid.- “Los niños se esconden para hablar en castellano y que no les castiguen”. Esta, desgraciadamente, poco sorprendente confesión es de M. (prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias), una madre de dos niños de 7 y 11 años que estudian en el Colegio Público Puig de Na Fàtima de Puigpunyent, un municipio situado en la isla de Mallorca.

En casa, esta madre y su hija se expresan en catalán, mientras que el hijo mayor prefiere el castellano, algo que no puede hacer en la escuela, donde incluso se les ha llegado a castigar por hacerlo. M. cuenta a ‘El Mundo’ que un día pasó por delante de la verja del colegio y vio a cinco o seis niños en un rincón de la parte trasera del gimnasio. Les preguntó qué hacían ahí y respondieron que se escondían para poder hablar en castellano. Además, su propia hija asegura que un día vio como dos compañeros se quedaban por recreo por este motivo.

M. lucha por cambiar esta situación y, junto a otros padres y madres, ha denunciado el caso a la agrupación del PP después de no haber conseguido nada entrevistándose con la directora del centro, que “negó todo”. La agrupación popular, encabezada por Antonio Deudero, presentó un escrito de denuncia en su nombre ante la Consejería de Educación del Gobierno balear -también del PP- instando a este departamento a investigar estos hechos y el adoctrinamiento político al que se someten los estudiantes. Actualmente, se encuentra esperando una respuesta.

“Muchos padres están hartos y planean cambiar de colegio”, relata M., que apunta que entre los que se han quejado hay varias familias sudamericanas, que no saben catalán, y otras que hablan habitualmente en castellano.


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