AGLI Recortes de Prensa   Martes 11 Septiembre 2012

Pautas reformistas
José María Marco La Razón 11 Septiembre 2012

Las comunidades autónomas fueron creadas para que Cataluña y el País Vasco –en particular Cataluña– pudieran ser regiones autónomas. El origen no es demasiado brillante, aunque otro tanto ocurre con muchas de las grandes realidades políticas y sociales. Por otra parte, la idea de las comunidades autónomas entraba en la lógica política del federalismo. Se correspondía bastante bien con la tradicional diversidad cultural española. E incluso tenía cierta prosapia intelectual, gracias a una idea que Ortega, habiéndose inspirado en Antonio Maura, lanzó en los años veinte, cuando propuso «separar resueltamente la vida pública local de la vida pública nacional». (Vale la pena leer el texto entero en «La redención de las provincias».)

Más de treinta años después, aquel proyecto ha generado una nueva estructura política, intereses que ya no son tan nuevos e incluso ha consolidado nuevas formas de lealtad y de identificación. La crisis ha venido a revelar los fallos estructurales de esta construcción, pero estos fallos se podían diagnosticar desde antes. Proceden sobre todo de dos flancos. Uno de ellos ha sido la debilidad institucional de las comunidades: construidas a una velocidad a veces vertiginosa, las comunidades carecen de verdaderas instituciones, capaces de neutralizar los incentivos al asalto a los bienes públicos por parte de los gobernantes locales. Así que las comunidades autónomas han tendido a reproducir –exactamente al revés de lo previsto por Ortega– el antiguo mapa del caciquismo en España, al servicio esta vez de las oligarquías locales.

El control podía haber venido de la conciencia nacional de los dos grandes partidos nacionales, pero la izquierda española carece de proyecto nacional (más bien siente alergia a la palabra), mientras que la derecha –la derecha política– ha creído posible prescindir de él. Al desaparecer España del horizonte, surgía, irresistible y tentadora, la visión de 17 miniestados, dotados de casi todo lo que caracteriza a un Estado, excepto, eso sí, de las instituciones –ya lo hemos dicho– y de cualquier responsabilidad.

Un Estado centralista es imposible de restaurar, salvo que intervenga una catástrofe mucho más grave que la actual, algo que sería conveniente evitar. Sí que debería ser posible sacar las lecciones de lo ocurrido y corregir los defectos del sistema autonómico en función de la dignidad de las instituciones y de la dignidad de España, sin la cual las comunidades autónomas, por muchas ilusiones que se hayan hecho, valen poco. Está la oportunidad y está la expectativa de la opinión pública, consciente de que el sistema, que les prometía un grado de bienestar siempre creciente, lleva años empobreciéndoles. Además.

España 2012-2013: regenerarse o morir
Alfonso Merlos El Semanal Digital 11 Septiembre 2012

Estamos haciendo demasiado poco y lo estamos haciendo demasiado tarde. O se hace todo y se hace ya o el timón de nuestro destino dejará de estar en nuestras manos.

Con el actual gasto de las Comunidades se dispara el drama del paro.

No hay vuelta de hoja. La deriva separatista del País Vasco y Cataluña, los problemas de radicalismo y terrorismo van a generar en el futuro más inminente unos estragos políticos perfectamente imaginables y previsibles. Otra cosa es que se pretendan combatir o no, que haya coraje o cobardía, anticipación o reacción, aplicación de la ley de leyes o desórdenes por doquier y sin tregua.

Pero además de la dignidad, España se juega este año las lentejas. Y puede que no nos quede en unos meses ni para eso porque este Estado, en las circunstancias actuales, simplemente no puede financiarse.

Así que no nos quedará ni para garbanzos si el gasto corriente y de personal de las Comunidades Autónomas sigue representando casi el 50% de los casi 200.000 millones de euros que manejan en su conjunto.

No nos quedará si seguimos empeñados en funcionar con 80.000 políticos con el formidable gasto que generan.

No nos quedará si los ciudadanos tenemos que fundir casi 120.000 millones de euros sólo en pagar sueldos de empleados públicos.

No nos quedará si regiones como Andalucía siguen malversando más de 150.000 euros diarios en publicidad institucional, o del orden de 3.000 millones de euros al año en una administración paralela; la misma que en Cataluña hace desaparecer más de 2.000 millones de euros por ejercicio para mantener en forma los bolsillos de 53.000 colocados (¡y los demás a pagar y a joderse!)

Seamos sensatos. Vivimos en un país que ya cuenta con menos de dos ocupados para pagar cada pensión. Hay provincias como Lugo u Orense que si no formasen parte de España, digamos las cosas claras, no tendrían dinero para pagar a sus jubilados. Es así. Y esto con nuestros adolescentes perdiendo el tiempo en un sistema educativo en quiebra, con nuestros jóvenes hundidos en el desempleo, con cabezas de familia conociendo por vez primera en su vida lo que es la pobreza.

Conclusión: o se cierra el grifo de una puñetera vez para que deje de fluir una morterada de millones de euros por sistema para regar la economía improductiva, o la poca economía productiva que le va quedando a este país terminará enterrada. Y con ella, todos. Tratándose de España, quizá sólo se salven los culpables.

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De los caciques de ayer… a los de hoy
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 11 Septiembre 2012

En su interesante artículo de la semana pasada, Javier Benegas señalaba con perspicacia ese sorprendente paralelismo entre el régimen de la Restauración Borbónica de 1875 y el sistema político actual. Esas coincidencias entre aquella España zarzuelera, teñida de color sepia, salpicada de barbudos o bigotudos caciques de mirada altiva, y la actual España de las Autonomías. Los tiempos cambian pero existen ciertos vicios surgidos en tan peculiar etapa de nuestra historia que, adaptados a los nuevos vientos, incluso corregidos y aumentados, se resisten tenazmente a desaparecer.

Fue Antonio Cánovas el cerebro de aquel régimen cerrado, con dos partidos que se alternaban en el poder repartiéndose influencias y votos amañados. Una teatral contienda partidaria que enmascaraba profundos enjuagues, apaños y componendas entre los líderes. Se trataba de un sistema elitista, ficticiamente democrático, cuya principal virtud consistió en garantizar unas décadas de relativa estabilidad política, superando anteriores guerras, revoluciones y pronunciamientos militares. Pero el orden y el equilibrio no duraron para siempre.

El Gobierno, previo acuerdo con los partidos, y en connivencia con los notables locales o provinciales, era quien determinaba con antelación los resultados electorales. El Ministro de la Gobernación rellenaba unas casillas asignando a cada distrito los candidatos que debían salir elegidos. Este proceso, que se conocía como “encasillado”, era la versión decimonónica de lo que hoy llamamos “elaboración de listas electorales”.

Los caciques locales dirigían el comportamiento electoral en su zona y se valían de su influencia, o del reparto de favores, para asegurar los votos necesarios. Establecían relaciones clientelares, o de patronazgo, por las que los electores podían obtener ciertos beneficios o prebendas a cambio del apoyo al partido. Con frecuencia, éstos consistían en empleos públicos pero también en privilegios, contratas, trabajos temporales, regalos, recomendaciones, etc.

Los famosos “fondos de reptiles”
Aunque la censura previa sobre la prensa ya no se encontraba en vigor, la libertad de expresión e información fue siempre relativa. El Ministerio de la Gobernación ejercía un fuerte control sobre los medios a través de los famosos “fondos de reptiles”, cantidades de dinero público reservadas para gratificar de forma esporádica o regular a un número de periodistas destacados y subvencionar directa o indirectamente a los diarios. Así, el régimen se despojaba de otro elemento clave de la democracia moderna: la difusión de información veraz y la crítica de una prensa independiente.

Al avanzar los años, fueron apareciendo nuevas fuerzas políticas, al principio críticas con el sistema. Abominaban de los irregulares métodos cuando no obtenían suficiente poder pero lo aceptaron de buen grado, y aprovecharon las tramas caciquiles, cuando resultó beneficioso a sus intereses. La propia dinámica del sistema condujo paulatinamente a un debilitamiento del poder central frente a la creciente preponderancia de los caciques locales y provinciales.

Entre sus grandes logros, la Restauración del XIX sienta las bases de un estado moderno, con grandes leyes que consolidan el estado de derecho, contribuye a la creación de una sociedad civil profesional y garantiza durante algún tiempo una estabilidad política, que fomenta cierto crecimiento económico y desarrollo material. Sus contemporáneos fueron testigos de la desaparición del recurrente conflicto carlista.

Pero la principal deficiencia del régimen surgido en 1875 fue su incapacidad para evolucionar hacia un sistema constitucional y parlamentario, verdaderamente abierto, liberal y democrático, que diese cabida a la representación de todos los grupos sociales. Antes de cumplir 25 años, ya mostraba claros síntomas de artrosis y anquilosamiento y había sufrido el tremendo revés de la pérdida de Cuba y Filipinas.

Mucha resistencia a las reformas
No faltaron intelectuales, como Joaquín Costa, ni políticos preocupados del futuro de España, que denunciaron las evidentes carencias y defectos de un sistema que ya no funcionaba, proponiendo un programa regeneracionista. Incluso, personajes de la talla de Francisco Silvela o Antonio Maura intentaron impulsar desde la Presidencia del Gobierno las reformas necesarias para abrir el régimen y adaptarlo a los nuevos tiempos. Pero todos ellos chocaron con la firme resistencia de los grupos de intereses creados, muy poco dispuestos a perder los notables privilegios que el sistema cerrado les confería. Finalmente, la Restauración fue incapaz de resolver los importantes problemas que aquejaban a España: tan sólo los aplazó. Los conflictos larvados desembocarían en la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.

Nuestro sistema necesita reformas urgentes para mejorar la representación y el control de los gobernantes

La Segunda Restauración Borbónica (o juancarlista) ha dotado a España durante estos años de estabilidad y crecimiento económico. Sin embargo, al establecer un sistema desprovisto de un apropiado juego de contrapoderes, de unos adecuados controles a la acción de los gobernantes y de unas eficaces vías de representación de los ciudadanos, ha conducido a una democracia de muy baja calidad.

Las instituciones, manipuladas por los partidos, se muestran incapaces de dar respuestas objetivas y veraces a los ciudadanos. Mientras tanto, el improvisado y masivo traspaso de competencias a unas Autonomías carentes de los necesarios mecanismos de control del poder ha ido estableciendo un caciquismo de nuevo cuño, que usa los recursos públicos, y las leyes, para repartir favores entre partidarios y grupos cercanos. Al menos, hace un siglo existían dirigentes que, aún pudiendo ser corruptos y defender intereses propios, poseían una visión de España, de sus problemas y de los cambios necesarios. Hoy, el perverso proceso que utilizan los partidos para seleccionar a sus dirigentes nos ha proporcionado una clase política refractaria al debate de ideas, tan sólo preocupada por su permanencia en el poder y la persecución de estrechos intereses particulares.

Al igual que el régimen de la Restauración del XIX, nuestro desgastado sistema político necesita unas reformas urgentes encaminadas a la mejora de la representación y del control de los gobernantes así como a la creación de un sistema de libre acceso, que nos permita encarar con cierta garantía los años venideros. Y, aunque los tiempos han cambiado y ya no nos encontramos amenazados por la violencia y la inestabilidad política, corremos un serio peligro de quedar descolgados, por enésima vez en la historia, del tren del futuro.

El regreso de la política de las ocurrencias
Javier Caraballo. El Confidencial 11 Septiembre 2012

España es consecuencia de dos disparates simultáneos: un modelo de Estado inacabado y una clase política que ha aventado el desequilibrio a lo largo de treinta años. En todo momento, el diseño del modelo de Estado ha sido pólvora para el fuego cruzado del interés partidario. Cada cual con su responsabilidad, claro, porque es muy fácil constatar en un repaso histórico que fue el PSOE quien comenzó ese camino con el referéndum andaluz de 1980; ahí quedó demostrado que esa agitación podía tumbar a un Gobierno, como aquel de la UCD, y todas las estrategias a partir de entonces han utilizado ese zarandeo, fueran cuales fueran las consecuencias futuras, muchas de ellas aún por determinar. Como las de la última andanada autonomista, la oleada de reformas estatutarias que comenzó en Cataluña con el tripartito y se fragmentó luego en múltiples reclamaciones de ‘competencias exclusivas’ de ríos, de servicios públicos, de parques y hasta de cantes como el flamenco en Andalucía.

Fue una época aquella en la que todos los días se le buscaba un calificativo, cada cual más disparatado, al engendro español, desde aquella “nación de naciones” del presidente Zapatero hasta el “país de ciudades”, como propuso el entonces alcalde de Sevilla que se denominara oficialmente Andalucía. O el ‘sudoku’, como acabó llamándolo Pedro Solbes antes de desaparecer y que de él nunca más se supiera. Todo aquel fru-frú de tonterías diarias, que ahora nos puede parecer tan lejano, tan superado, sigue, sin embargo, instalado en la realidad política de España y sigue marcando el ritmo de los acontecimientos. Y, por supuesto, no ha calmado las periódicas campañas independentistas, como se podrá ver hoy mismo en la Diada de Cataluña “más soberanista de la historia”, según vienen festejando sus líderes.

Un partido que acumula tanto poder no puede despeñarse, como está ocurriendo, por una catarata de declaraciones, idas y venidas, con cada presidente autonómico lanzando propuestas a su aire, unas sensatas y otras desquiciadas.Con la perspectiva que se quiera y desde el ángulo que se elija, la cuestión es que todo el que se detenga a mirar España estos días acabará entendiendo al poco que, si graves son las dificultades de la crisis, más inquietantes son las perspectivas de que podamos encontrar una salida sin tropezar antes en las mil trabas dispuestas por el doble disparate de antes, un modelo de Estado inacabado y una clase política dispuesta a agitar cualquier tensión territorial que le reporte votos. Pensemos, por ejemplo, en un mero detalle de comparación con los países vecinos: un programa de reformas profundas, estructurales, que quiera aplicar en su país el presidente francés, François Hollande, o el presidente italiano, Mario Monti, siempre tendrá más garantías de salir adelante que el mismo intento proclamado por Mariano Rajoy. Ése es el hecho diferencial español.

Es verdad, como queda dicho, que sería injusto medir por el mismo rasero en el devenir histórico a todos los partidos, a todos los políticos; sí, pero parece igualmente evidente que la mayor responsabilidad en este momento reside en quien tiene en sus manos el gobierno, no sólo de España, sino de la inmensa mayoría de las comunidades autónomas y de los principales ayuntamientos. Un partido que acumula tanto poder no puede despeñarse, como está ocurriendo, por una catarata de declaraciones, idas y venidas, con cada presidente autonómico lanzando propuestas a su aire, unas sensatas y otras desquiciadas. Uno anuncia que reducirá el número de diputados, mientras que el otro se niega a asumir el incremento del IVA en la cultura y un tercero propone dejar sin sueldo a los políticos.
Y enfrente, nada, ninguna propuesta general, ningún ánimo global, ninguna previsión de que se quiera aprovechar la gravedad de la crisis para resolver la deuda pendiente que tiene España consigo misma, con autonomías y descentralización pero con sentido común y con lealtad. Un modelo de Estado que nos devuelva a la lógica, a la eficiencia y a la eficacia en la gestión pública. Nada. Lo que vemos es lo que hay. Política de empellones, estrategias de charlas de café. O, como se le achacaba a Zapatero, política de ocurrencias. En esas estamos otra vez.

Europa, parque temático
Bajarse del machito
V. Benedito www.vozpopuli.com 11 Septiembre 2012

Muchas cosas han cambiado en nuestro país a lo largo del último medio siglo. Algunas para bien y otras para no tanto. Sin embargo, lo que no ha cambiado en todo este tiempo es la voluntad de perpetuarse en el "negocio" de nuestros políticos: el no querer “bajarse del machito.” Ningún político quiere dejar de serlo porque ha encontrado en la política su profesión y modus vivendi. Lejos quedan los nobles principios de la vocación de servicio a la sociedad, a tu país o a la nación. Lamentablemente hoy siguen siendo más los que hacen de la política su profesión, que los que realmente son verdaderos profesionales de la misma convencidos de la importancia de prestar un servicio a la comunidad.

La eterna mala fama de los políticos
Contaba Josep Pla que, en cierta ocasión, el Conde de Romanones, destacado político de principios del siglo pasado, Ministro varias veces y Diputado a Cortes durante muchos años, viajando con su chofer de Madrid a Segovia, en auto (entonces no había coches, sólo “automóviles”, me imagino en algún mítico “Ford T” o un “Hispano Suiza”), se quedó sin gasolina, a mitad de camino, en plena carretera, o quizá mejor expresado, camino empedrado. El Conde, contrariado, se bajó del auto, y dirigiéndose a un pastor que cuidaba sus ovejas al lado de la carretera, le preguntó que si, pagando lo que fuera, le haría el favor de acercarse al pueblo más cercano y traer un par de latas de gasolina. El pastor, que, naturalmente, no sabía con quién estaba hablando, le contestó que él no podía ir, pero que un compañero suyo que estaba en el campo de al lado segando hierba seguro quw podría hacerlo. El Conde le dijo que, de acuerdo, que le avisara y el pastor empezó a llamar a su colega, gritando: ¡Romanones!, ¡Romanones!. Es fácil imaginar la cara del Conde que, asombrado y con los ojos abiertos como platos, le espetó: ¿Por qué le llama Romanones?, a lo que el pastor, ajeno a la identidad de su interlocutor, le respondió con plena convicción: ¿Qué por qué le llamo Romanones?... pues porque es un “hijo de puta”.

El tiempo ha consolidado el triunfo de los “profesionales de la política” que acceden a ella por “amiguismo”, por fidelidad a tal partido o “enchufismo”.

He querido reproducir esta anécdota, verídica, del Conde de Romanones porque pienso ilustra, de un modo muy expresivo, la mala fama de los políticos en todo tiempo y lugar. Es difícil que en cualquier tertulia o cenáculo de amigos, alguien no descalifique a algún político. No voy a entrar a juzgar estas actitudes, ni lo objetivas o subjetivas e injustas que puedan ser. Es cierto que, en demasiadas ocasiones, los políticos, los que ocupan alguna parcela de poder, han podido ser justos merecedores de críticas y condenas por haberse alejado de sus responsabilidades utilizando el cargo en beneficio propio o en el de sus allegados. Muy lamentablemente, esto sigue sucediendo en la actualidad. El paso del tiempo no ha hecho más que consolidar el triunfo de los “profesionales de la política” que acceden a ella por “amiguismo”, por fidelidad a las cerradas estructuras de los partidos, “enchufismo” o cualesquiera otras muchas razones distintas de la sincera vocación de servicio que es encarnada por los “políticos profesionales”, aquellos que creen, honestamente, en la misión encomendada y el servicio a la sociedad. Hoy seguimos observando cómo gente mediocre sin una elemental y exigible formación se “encarama” a puestos de enorme responsabilidad sin haber tenido jamás experiencia alguna en funciones, más o menos, similares. “Profesionales de la política” que no han percibido una nómina en su vida y que llevan instalados en el cargo, y en coche oficial, desde hace décadas. Estos sólo persiguen mantenerse en el “machito”, importándoles, poco, o nada, lo que sucede en la sociedad a la que se supone han de servir.

Sobran políticos desconocidos e inactvos
España es, probablemente, “con la que está cayendo”, el primer país de Europa en número de políticos que perciben una retribución de las Administraciones del Estado. Se estima en 400.000 el número de personas que cobran del erario público por su condición de concejal, alcalde, consejero, diputado, senador, miembro del gobierno, etc. No resulta fácil que los ciudadanos acepten de buen grado los recortes y ajustes que se les exigen cuando son conscientes del despilfarro de los políticos y las Administraciones Públicas. No parece razonable plantearles esfuerzos en sus pensiones y períodos de cotización de 35 años cuando a cualquier desconocido e inactivo diputado le basta con 7 años de legislatura para acceder a la pensión máxima.

Obviamente no se puede generalizar y a lo largo de nuestra historia hemos conocido muy importantes políticos que han desarrollado sus responsabilidades con sabiduría y honestidad. Ejecutando reformas y promoviendo cambios que han transformado muy profundamente España. Si hoy tenemos democracia es porque, primero, hubo pensadores capaces de imaginar una sociedad en la que todos tuvieran los mismos derechos y pudieran vivir en libertad; y, después, políticos que se empeñaron en que ese modelo de sociedad fuera una realidad.

Sin embargo, en el momento actual, la “clase política” representa una de las principales preocupaciones, la tercera, de los españoles, tras el paro y la situación económica. Ese radical divorcio entre la sociedad y sus políticos se ha ido acentuando a lo largo de las dos últimas décadas y ha de hacernos pensar en el por qué de esa percepción que el ciudadano común tiene de ella. Achacaba Ortega, en su “España invertebrada”, la decadencia de España a la falta de una clase política fuerte y legitimada para articular el proyecto nacional. Pío Baroja al describir las 7 clases de españoles, definía la séptima como aquellos “que viven gracias a que los demás no saben. Éstos últimos se llaman a sí mismos políticos y a veces hasta intelectuales”

Otra forma de servir en política
Con independencia de todo lo anterior, y queriendo evitar, intencionadamente, el debate sobre políticos sí o políticos, no, quisiera aprovechar la oportunidad del tema para rechazar, y desmentir desde mi propia percepción, la opinión, muy extendida, de los que piensan que personas de éxito en la empresa privada y en la sociedad civil nunca renunciarían y abandonarían los proyectos en los que han triunfado para dedicarse a la política como arte de “Buen Gobernar”. No es cierto ello.

Los partidos, en España, desconfían de “advenedizos y recién llegados”.
A pesar, en muchas de las ocasiones, de la resistencia de la clase política “profesional”, hay mucha gente honrada y muy válida, que con notables antecedentes de éxito en su etapa empresarial, estaría dispuesta a devolver a la sociedad parte de lo que de ella han recibido. Incluso participando activamente en la vida pública y en el ejercicio de la política sin remuneración alguna: “gratis et amore”. Aflora, entonces, el celo, y el recelo, cuando alguien de reconocida valía y con capacidad de aportar experiencia y conocimiento, se ofrece a trabajar y a colaborar sin ningún tipo de contraprestación, sino sólo por contribuir a una sociedad mejor, más justa y menos corrupta. Los partidos, en España, desconfían de los “advenedizos y recién llegados”. Tenemos múltiples experiencias, más o menos recientes, en nuestro país de claros ejemplos de profesionales de éxito y solvencia cuyo paso por la política de partido ha sido efímero y decepcionante. La endogamia de los partidos, autodotados de rancias y cerradas estructuras, evidencia una notable falta de actitud integradora. Se evita, con esa resistencia, la cercanía del ciudadano a los políticos, acrecentándose la desconexión con la sociedad y la pérdida de confianza en ellos. Tales actitudes terminan favoreciendo la aparición de líderes populistas alejados de la ortodoxia tradicional de los grandes partidos, que pueden desestabilizar, aún más, el panorama político español. Baste señalar como ejemplo de ello, el muy actual caso del Alcalde de Marinaleda cuyas extravagancias y actitudes serían inconcebibles en otras democracias europeas.

No olviden: luchemos todos contra la corrupción.
Como manifestó el político e intelectual mejicano Luis Donaldo Colosio, asesinado en 1994 en plena campaña electoral a la presidencia de su país: “¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!".

El economista catalán que no quiere ser europeo (I)
José M. de la Viña El Confidencial 11 Septiembre 2012

Asistimos al debate entre mi querido amigo Daniel Lacalle y el economista Xavier Sala i Martín, ardientemente caldeado para jalear al vulgo, que piensa que una Cataluña independiente sería más rica, viviría mejor, ya que las culpa de sus males provienen de Madrid. Olvidando que España es una democracia europea homologada, a pesar de sus graves carencias, y que Cataluña entera ha participado de las decisiones tomadas por los gobiernos centrales, cualesquiera que hayan sido estas.

El sistema electoral español favorece injustamente a los partidos llamados nacionalistas que, con sus reclamaciones bisagra sin contar con el interés general, han sido habitualmente agraciados más de la cuenta a causa de su permanente presión, por denominar de manera suave al chantaje continuo ejercido. Echar la culpa al gobierno central de los males de Cataluña, que por otro lado son los comunes a los del resto de España y otros muchos lugares pasados de rosca, no tiene razón de ser.

Aunque solo sea por su tradicional cooperación necesaria y el nefasto influjo producido en los diferentes gobiernos, al obligarlos a retorcer los chirriantes goznes sobre los que gira el Estado de Derecho, hasta dejarlo hecho unas trizas institucionales que es preciso recomponer.

El vil metal que lo pudre todo…
Es triste pretender conformar los estados, naciones, tribus o barrios atendiendo a intereses primarios o pecuniarios, apelando a los sentimientos más gástricos y primitivos, en vez de construir los más amplios espacios posibles de convivencia y diversidad, de intercambio cívico y, sobre todo, cultural y social.

El nacionalismo es probablemente el invento humano que más odio y muertes ha provocado los últimos doscientos años, a menudo aderezado o camuflado con otras ideologías extremas.

La Primera y la Segunda Guerra Mundial, tanto conflicto regional como los recientes en los Balcanes, son tristes notarios de la infamia. Lo fueron antes las religiones. Mañana lo será la escasez: el deterioro medioambiental trasnacional, la velocidad de cambio del cambio climático, el agua, la energía, los recursos que serán cada vez más limitados o la biodiversidad que recula sin piedad.

La invocación al nacionalismo cuando se pretende cometer cualquier barbaridad o meter mano al contante y sonante metal, como las perpetradas por tanta dictadura latinoamericana o democracia nominal descamisada, son ejemplos que deberían hacer escarmentar a mucho ingenuo que se dice demócrata, informado y libre.

Nuestro país ha sobrevivido largos siglos a todo tipo de empellones, con sus geniales fogonazos, y sombras macabras a cargo de la España más intolerante y profunda de cada momento, ayer identificada con la Inquisición, hoy con los nacionalismos recalcitrantes.

Es la manera que tienen los sectores más retrógrados de la sociedad de imponer su monolítica manera de ver la vida. En las antípodas del espíritu europeo que intenta aglutinar diversidad, tolerancia y cultura más allá del pecuniario interés.

Carlismos ancestrales en pleno siglo XXI que quieren modelar la sociedad de acuerdo a sus deseos, que no suelen tener nada que ver con los de la mayoría. Aunque muchos los voten al apelar a la demagogia, el miedo, a los más bajos instintos básicos o vecinales, el odio al diferente.

Deseos aderezados con oscuros intereses económicos trufados de corrupción por parte de sus impulsores. La prensa libre está llena de ejemplos, desde el hereu del chiringuito al tres por ciento, o los delincuentes condenados e indultados por el denostado gobierno central a cambio de la enésima componenda.

…los valores que se ahogan…
Las ideas, sentimientos y valores pertenecen a cada individuo. Contra eso la razón se bate a menudo en impotente retirada.

Están, por un lado, los valores individuales clásicos, parece que arcaicos y demodé: honor, amistad, justicia, honestidad, generosidad, rigor, laboriosidad, solidaridad, tolerancia, el respeto hacia el que no es idéntico, al que ni siquiera es parecido.

Y los valores colectivos, muchos de los cuales suelen ser destructivos o acaban de manera trágica: las religiones, que no son malas por sí mismas, reconfortan a muchos, siempre y cuando no se instalen en la intolerancia y el fanatismo; las ideologías extremas, llámense comunismo, populismo, fascismo, racismo o papanatismo; la pertenencia a la tribu, con su vertiente positiva, cuando protege costumbres y tradiciones lingüísticas, culturales o ecológicas, cuando estas no perjudican a nadie ni menosprecian al vecino, cuando defiende al débil de la comunidad o a esta de amenazas externas: se denomina patriotismo.

… los nacionalismos que son una lacra…
O en su vertiente envilecedora, el nacionalismo, que necesita siempre de un enemigo al que poder culpar de los propios errores o desaciertos. Que se construye triturando el raciocinio, castrando la razón. Mediante el rechazo al que piensa diferente o al que realmente lo es, apelando a los más ruines subterfugios o los motivos más abyectos, imponiendo los propios traumas vitales o gremiales.

Buscando uniformizar a los ciudadanos, utilizando el subyugado sistema educativo y los medios leales para ello, con el fin de azuzar neuras o prejuicios contra el de enfrente o el infiltrado, sea este masón, negro, moro, judío, gitano, pobre, maqueto, inmigrante, marica, marciano, puta, de derechas, izquierdas o vecino de rellano.

Muchos nacionalismos basan sus reivindicaciones en la supuesta superioridad de sus miembros con respecto a aquellos de los que se quieren emancipar o intentan aplastar, porque son más listos, guapos y están ungidos de excelencia ancestral. Ombligo en el que contemplar sus delirios y locuras no les suele faltar.

… los de aquí también…
El debate en cuestión radica en la conveniencia para Cataluña de independizarse del resto de España en función de simples razonamientos económicos. Olvidando la historia que tanto les ha beneficiado, renegando de los arreos comunes de tantos siglos de convivencia vecinal en paz y buena armonía.

El motivo último es un grupo cerrado de poder, dicen que cuatrocientas familias, que así podrían pastelear mejor con Europa para maximizar la tajada. Dudo que esta entrase en semejante componenda rastrera. El espíritu europeo es otra cosa, incompatible con tamaño regateo vil.

Ahora que el bajel está agujereado y todos son responsables solidarios, ciertos sectores catalanes de mentalidad pueril, la culpa de sus males las tienen siempre los demás, quieren abandonar en bote carcomido de ruindad el barco que zozobra, porque piensan que así se salvarán del naufragio y arribarán al paraíso soñado sin el lastre del vecino parásito.

Como argumento es demagógico. Como realidad más que dudosa. Para que a ellos les vaya bien los demás se tienen que dejar si no quieren comerciar solo con el Sahara. Romper lazos empobrece el raciocinio. Ese otro es toda Europa.

…para una Europa que naufraga
La Europa contemporánea, que intentó construirse anclándola a los valores humanistas que ella misma alumbró y tantas veces decepcionó, que la convirtieron en el faro cultural y artístico de la humanidad durante el último medio milenio, ha degenerado en la Europa del trapicheo, la codicia y el fundamentalismo mercantil. Es la causa última de su crisis existencial y moral.

Refundar Europa significa que el espacio económico común compartimentado en múltiples mercados, a menudo incompatibles entre sí, tiene que tomar la gran decisión: o intensificar la unión política, económica y fiscal superando el belicoso concepto de nación; o disolverse otra vez en reinos de taifas y, no solo el euro, con todas sus consecuencias potencialmente bélicas y destructivas, para reanudar la tradición.

Necesita para ello hombres o mujeres de Estado, como aquellos que construyeron primero la CECA, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que dio paso a la Unión Europea actual. Con políticos insignes, de miras generosas y amplias, como el mítico Adenauer y sus colegas de entonces, que hicieron germinar la deseada Europa unida y en paz.

Con lo que, mientras meditamos este aserto, las palabras tocan hoy a su fin, que mañana seguiremos.

SCD llama a concejo abierto en Compostela
http://alfonsodelavega.com/?p=7577 11 Septiembre 2012

El próximo sábado en Compostela, Sociedad Civil y Democracia ha convocado en asamblea abierta a la sociedad civil, a la gente común. Viene a ser la recuperación de una tradición democrática liberal española, el concejo abierto, en el que la gente puede ver, opinar y decidir.

Puede producirse un acontecimiento importante, acaso un hito o mojón de separación entre dos formas de entender las relaciones del Poder con la gente, la Política. Bien como instrumento de dominación al servicio de interes contrarios o ajenos a los de la gente o bien como instrumento para la realización de cierto universo de valores: Justicia, Bien, Libertad, Belleza…

Si esta posibilidad de cambio real no se ve arrumbada, pudiera ser el principio del fin de toda una forma de dominación abusiva, hipócrita, despótica de la casta partitocrática caciquil al servicio mercenario de la oligarquía que nos burla y arruina. Pero también que sólo resulte una escaramuza impotente más, en el intento de la sociedad civil por recuperar sus derechos perdidos. En gran parte depende de nosotros mismos.

Todos aquellos que estén descontentos con la presente casta política, una Trinidad de la ruina despótica, una sola casta voraz pero trina en partidos: PP, PSOE y Pelouros.

Todos los que se indignan con la vergonzosa traición del PP a su electorado y al conjunto de la sociedad española tienen ahora la oportunidad de hacer algo diferente de la abstención, el voto en blanco o nulo.

La convocatoria del acto es para el sábado 15 de setiembre en el Palacio de exposiciones y congresos de Santiago de Compostela a partir de las 12 horas.

La prueba de integridad para SCD
Nota del Editor 11 Septiembre 2012

Si para vivir en Galicia hay que ser "bilingüe" con la lengua regional, SCD sólo será otro grupo más de pretendientes a profesionales de la política.

Si la primera propuesta que asume SCD es la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales, podremos tener esperanza al haber elegido el único camino posible para aprovechar nuestras oportunidades históricas.

Cataluña, en la línea roja de la deslealtad
La euforia se tornará desdicha sin su mercado rehén
 www.lavozlibre.com 11 Septiembre 2012

Barcelona.- La Nación Española se dotó democráticamente de una Constitución que regula los derechos y deberes de sus ciudadanos. Los nacionalistas catalanes, con la inestimable ayuda e impuso en numerosas ocasiones de los socialistas y con al impasibidad del los sucesivos gobiernos nacionales, incluidos los gobiernos del Partido Popular, han ido descendiendo escalones en las estructuras del Estado hasta convertir sus cimientos en un esqueleto frágil. Ahora, con España en el momento crucial de mostrar fortaleza en Europa y asumir la arriesgada decisión de un posible 'rescate' económico que permita regresar a los momentos de estabilidad y bienestar, los nacionalistas catalanes, después de merendarse las reservas, ocultan sus políticas de despilfarros y separadoras y enardecen a las masas con el sueño de la independencia.

Les relatan en cuento de la lechera y les hacen los cálculos de lo que ganarían son la 'soberanía fiscal' y con la independencia. No les cuentan que la ruptura nunca sería gratis, ni que el día después sería sombrío. El mercado de 45 millones de personas se esfumaría para las empresas radicadas en Cataluña.

Adiós, España, tal vez. Pero también adiós editoras de libros y publicaciones periódicas, adiós La Caixa, adiós cava, adiós farmacéuticas, adiós productoras de televisión, adiós puerto de Barcelona, adiós Barça, adiós textiles y distribuidoras logísticas... No camparían a sus anchas por España porque ya no sería su país.

Este 11 de septiembre, el diario 'El Mundo' publica este breve comentario, que en parte pone la luz de alrma sobre la situación: "Aunque asegura que no puede acudir a la manifestación de hoy por su papel institucional, Artur Mas realizó ayer un vibrante alegato en favor del acto independentista que organiza una plataforma con motivo de la Diada. El president exigió "la soberanía fiscal" como paso hacia un Estado catalán, subrayando que Cataluña está "más cerca que nunca de lograr su anhelo de plenitud nacional". Ya no se trata de salir a la calle como hace unos años, para reivindicar el nuevo Estatuto sino para pedir la independencia. Artur Mas ha cruzado esa línea roja y desde hace bastantes meses se declara partidario de la ruptura. Anoche, Rajoy restó importancia a este desafío afirmando que "no estamos para grandes algarabías". Una respuesta bastante tibia al resto que está planteando el nacionalismo catalán".

Cataluña, si abandona el barco, después de haberlo hecho zozobrar, se arriesga a que las olas que genere la nave cuando de nuevo tome impulso, ligero de marinos que reman a la contra, se pierda en el océano de las tempestades.

La Diada de Cataluña
La Avispa Estrella Digital 11 Septiembre 2012

Hoy es la Diada. Eso que los catalanes llaman el ‘Día Nacional de Cataluña’. Conmemoran una derrota. En España, al contrario que en cualquier país del mundo, se recuerdan las derrotas. Ese es uno de nuestros dramas. Extrañamente, en la mayoría de las regiones se inmortalizan unas derrotas en las que se derogaron, afortunadamente, fueros caducos que beneficiaban a los poderosos y a los ricos. Pero así es España y así nos va.

En cualquier caso, los catalanes, cada año que se ha celebrado la Diada, han hecho una reivindicación. Los separatistas nunca están conformes. Siempre quieren más y aprovechaban el victimismo de ese día para pedir. Los últimos años siempre era una defensa del Nuevo Estatuto. Ese que les concedió Zapatero, el de las mercedes, que decía el maestro Luís María Ansón.

Pero como ya lo tienen todo, incluida, la ruina económica y moral, este año se han inventado otra cosa para poder seguir pidiendo. Y, por supuesto, con ello dar un paso más.

Este año, una curiosa y extraparlamentaria Asamblea Nacional Catalana (ANC) de una hipotética Cataluña independiente es la organizadora de la manifestación de la Diada para poder ir más allá del Estatuto. Lógicamente, cuando a una de estas organizaciones minoritarias le das cuartelillo se pone como una moto y se lanza cuesta abajo. De hecho, el lema es: 'Cataluña, nuevo Estado de Europa'.

Chico listo este Mas que tira la piedra y esconde la mano. Porque si alguien piensa que el Presidente no está detrás de toda esta pantomima se equivoca o es una persona más simple que el mecanismo de un chupete. Artur no va a ir a la manifestación por ser independentista pero la apoya "anímicamente". "Anímicamente, dice Mas, será como si estuviera, aunque físicamente no iré".

La UE ha rechazado esa absurda propuesta en distintas ocasiones, pero al Presidente de la Generalidad le importa poco. Lo que importa es sacar a la calle a todo el separatismo extraparlamentario al que se unirán, ‘según su conciencia’ toda CiU en masa.

¿Y qué busca el Presidente de la Generalidad echándose en manos de lo más extremo de Cataluña en esta Diada?

Muy sencillo, tapar el desastre económico de Cataluña y esconder la flaqueza que supuso para los nacionalistas y separatistas solicitar el rescate al Gobierno de la Nación, aunque fuese para no recortar su tremenda administración clientelista. Y de paso, por supuesto, para llenar las calles de catalanes protestando contra España y así venir a Madrid a discutir el Pacto Social, el próximo 20 de septiembre, con ellos sobre la mesa.

Pero hay más, aprovechando la ocasión y con el escándalo de las ITVs en su mayor apogeo, el Presidente de la Generalidad quiere envolver a Puyol hijo en la estelada, en memoria de Puyol padre. Para los que no se acuerden, don Jordi se envolvió en la señera para tapar el caso de Banca Catalana en el que estaba metido hasta las trancas.

Sin duda, la manifestación de mañana matará muchos pájaros de un tiro. O lo intentará. Pero yo creo que ya es hora de parar toda esta farsa y obligar a Artur Mas a que convoque elecciones y ponga sobre la mesa el debate real del independentismo en Cataluña. Y que, después, voten los catalanes…

Pienso que nos sorprenderíamos del resultado. ¿Dónde iban a estar mejor? Aún recuerdo cómo se asustaron con el boicot al cava. Y eso que sólo fue un amago…

RUTA NORTE
Pros, contras y manipulación del bilingüismo escolar
Pascual Tamburri El Semanal Digital 11 Septiembre 2012

Entre los muchos defectos de nuestro sistema educativo está la imposición de las lenguas regionales, la uniformación de todos los estudiantes y las dudas con las lenguas extranjeras.

Como todos los comienzos de curso, éste será polémico. No es difícil entender por qué: el sistema educativo se ve afectado a la vez por el recorte presupuestario (se quiera o no, directa o indirectamente) y por la falta de metas claras. Se sabe en qué hacen falta cambios, pero unos se niegan a hacerlos y otros no se atreven. Ni la LOE de 2006 ni las leyes que la precedieron (imaginen ustedes la LOGSE de 1990 y la LODE del 85) responden a las necesidades reales de un gran país europeo, con una gran cultura y un gran proyecto de futuro.

Los aspectos del debate son muchos, pero quizá el más novedoso, y espinoso, está siendo entre nosotros el de la introducción y reforzamiento de las lenguas extranjeras. Aquí las posturas no coinciden siempre con los colores políticos. Prescindiendo de las obsesiones tribales de nuestros nacionalismos regionales, que se comentan solas y más en Navarra, las críticas y los apoyos se están dividiendo de manera novedosa. La izquierda igualitaria y uniformadora hasta lo totalitario comparte por ejemplo la postura contraria a la extensión del bilingüismo que ha expresado más de una vez el escritor Pío Moa, para quien "la irracional y antieconómica anglomanía es un síntoma más de nuestra decadencia y empobrecimiento cultural, ciertamente profundos". Eso sin olvidar que "el conocimiento del inglés, a la inmensa mayoría apenas le servirá para nada práctico, supone un gasto enorme en tiempo y dinero para unos resultados muy mediocres y una utilidad mínima" .

El debate es si cabe más intenso en Navarra, donde se han creado en los últimos años numerosas secciones bilingües o, por mejor decir, de "tratamiento integrado de lenguas". La verdad es que resulta difícil oponerse al deseo de algunas familias y de algunos alumnos de conseguir una formación mejor; no exactamente más "útil" -ya que la enseñanza secundaria no es una formación profesional, y su "utilidad" es un error de concepto- sino más rica y profunda. La demanda social de una mejor formación, también lingüística, y de una utilización vehicular de esos idiomas en la docencia, es sólo una muestra más de ese deseo.

El verdadero problema de la enseñanza de idiomas y de su empleo como instrumento docente de otras materias nace entre nosotros de determinados prejuicios ideológicos. Para la izquierda, desde siempre predominante en este sector, y para la parte de la derecha sumisa a sus planteamientos progres, la enseñanza es un instrumento de igualación. El "café para todos" (que empezó con la Ley franquista de 1970 y que se ha limitado a ir a peor) supone preferir la cantidad a la calidad, lo que ha derivado en un modelo educativo gris y monocorde, de subempleo o si se quiere de supertitulación. Y ese modelo es incompatible con un verdadero multilingüismo, que requiere voluntad, esfuerzo y capacidad que no todos los alumnos tienen. Porque la igualdad, excepto la de derechos y dignidad, es un deseo de algunos radicales, no una realidad natural.

Hace ya tiempo Eva Almunia se regocijaba con nuestro modelo dando por sentado que "España ha mejorado su nivel de formación más rápido que cualquier otro país", argumentando que "tenemos más titulados superiores que la mayoría". Rebajando para ello la calidad y frustrando las ilusiones de una generación más. Espléndido. ¿No deberíamos buscar más la igualdad de oportunidades que la igualdad de resultados, como dijo Sarah Sands en el Evening Standard? El bilingüismo es una piedra de toque del futuro de la enseñanza. Siendo evidente que no se puede extender ni a todos los centros ni a todos los alumnos, los poderes públicos tendrán que conseguir que todos los alumnos capacitados y voluntariosos tengan acceso a la mejor formación posible y adecuada para ellos, en idiomas o en cualquier campo. No es esencialmente un problema de lenguas: es la manera más inmediata que tenemos de comprobar los proyectos de futuro de nuestros gobernantes. Creímos que los juzgábamos votando en 2011, ahora hemos de esperar a que empiecen a cumplir sus promesas educativas y deshagan el mal hecho en tres décadas de sumisión a la homogeneidad.

Bauzá asegura que no permitirán las coacciones lingüisticas en la escuela
Después de que una madre haya denunciado que en un colegio de Puigpunyent (Mallorca) los niños se esconden para poder hablar en castellano
 www.lavozlibre.com 11 Septiembre 2012

Madrid.- Este lunes conocíamos el testimonio de una madre, que aseguraba que en el colegio Puig de Na Fàtima de Pigpunyet, en Mallorca, reprendían a los niños por hablar en castellano, e incluso, que ella misma presenció como algunos escolares se escondían en ciertas zonas del patio para poder hablar en español. Según cuenta, pasó por la puerta del colegio durante la hora del recreo y vio a cinco niños en un rincón trasero del gimnasio; les preguntó qué hacían allí y ellos le contestaron que se escondían para poder hablar en castellano.

Tras conocerse este caso, el Gobierno de Baleares se ha apresurado a llevar a cabo las acciones pertinentes. El presidente balear, José Ramón Bauzá, declaró ayer que le parece "inaceptable que se impida hablar en una lengua o en otra" en las escuelas y que llevará a cabo las acciones pertinentes "conforme a la normativa" para evitar coacciones lingüísticas en los centros educativos.

Por otro lado, Guillermo Estarellas, el director general de Planificación de la Consejería de Educación, ha solicitado un informe sobre la denuncia a Inspección Educativa. Y el representante del PP en Puigpunyet, Antonio Deudero también quiso denunciar ante la Consejería de Educación, instándoles a investigar este hecho, lo cual le ha colocado como blanco de todas las críticas de la agrupación socialista del municipio.


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Trampa independentista
Editorial www.gaceta.es 11 Septiembre 2012

Consideraciones históricas al margen, el 11 de septiembre es la fiesta de Cataluña. Pero el carácter festivo será sustituido este año por la reivindicación. Una reivindicación independentista ante la que han claudicado los principales partidos políticos catalanes. Catalanistas, soberanistas, nacionalistas y federalistas han caído en la trampa de los independentistas que, al calor de la denominada Assamblea Nacional Catalana, se han apropiado de la manifestación de esta tarde en Barcelona. Los mismos políticos que han llevado a Cataluña a una situación máxima de descrédito nacional e internacional –no hay más que recordar la reciente calificación como bono basura de su deuda– y a pedir un rescate al Estado por más de 5.000 millones de euros, son los que quieren arrimar el ascua a su sardina para apropiarse de una movilización que, a tenor de los precedentes, no debería aglutinar a más de unos miles de personas que tradicionalmente han paseado el Onze de Setembre con esteladas por el centro de la capital catalana.

Unos políticos que, desde distintos puntos de vista, han hecho el ridículo con sus posicionamientos. Empezando por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que, impotente para resolver la lastimosa situación de las arcas catalanas, no ha dudado en buscar una nueva excusa para atacar a este “gran culpable” de todo que es Madrid. Mas no duda en apropiarse de la manifestación para buscar el apoyo popular a la propuesta de Pacto Fiscal que trasladará el día 20 a Mariano Rajoy. Hasta el punto de que, en un nuevo más difícil todavía, no irá a la manifestación, porque es independentista, pero ha animado a los suyos a acudir e incluso ha dicho que aunque no esté físicamente esta tarde, lo estará anímicamente. Posiciones ridículas que no ha monopolizado. Más extraño ha sido el dribling de su socio Josep Antoni Duran i Lleida, que primero aseguró que no iría a la manifestación para acabar animando a los suyos a salir a la calle –él el primero–, asegurando que no es un acto independentista, pese a que los organizadores no han cesado de repetir que la convocatoria es única y solamente para pedir la independencia y aseguran que contabilizarán a todos los que vayan, incluido Duran i Lleida, como tal. Por no hablar de Pere Navarro, el nuevo líder del PSC, que, tras purgar al sector catalanista del partido, ha asegurado que la guerra no va con ellos, que son federalistas. Pero ante la rebelión de barones como Àngel Ros, Joaquim Nadal, Ernest Maragall, Lluís Miquel López, Montserrat Tura o Marina Geli, ha tenido que admitir que los socialistas apoyan, pero no, la manifestación. Y mientras, declaraciones no muy a tono de dirigentes del PP, como el presidente extremeño José Antonio Monago, han alentado el victimismo que permite situar al enemigo al Oeste del Ebro, al menos en el campo político, animando indirectamente a una mayor movilización ciudadana.

Al final, los grandes ganadores de la movilización serán los independentistas, que se han sabido aprovechar del descontento de los ciudadanos ante la difícil situación de la economía y de la ineptitud de una clase política que, no sólo ha llevado a Cataluña a la bancarrota, sino que ha claudicado ante la opción fácil de culpar de todo a Madrid, al modelo autonómico o al sistema de financiación, arrojándose a los brazos de quienes defienden utopías imposibles en una huida hacia adelante antes que aportar soluciones e ideas a unos ciudadanos hambrientos de soluciones factibles.

PP no quiere parecer PP
Alfonso Basallo www.gaceta.es 11 Septiembre 2012

Han echado cuentas y se han dicho: “Vamos a decir que el centro somos nosotros”.

Parece un dilema de cuento de Borges: para que la derecha cambie el rumbo torcido de las cosas, primero tiene que ganar, pero para ganar primero tiene que hacerse de centro, pero si se hace de centro descafeína sus principios y entonces ya no cambia el rumbo torcido de las cosas, una vez que ha llegado al poder... con lo cual ¿para qué quería llegar al poder?

Tal cual es lo que le pasado al PP. Y lo que le sigue pasando. En el País Vasco, por ejemplo, han echado cuentas y se han dicho a sí mismos: “Vamos a decir que el centro somos nosotros porque las elecciones sólo se ganan por el centro”. Y han arrumbado a Jaime Pepito Grillo a la derecha alarmista y rottenmeier, que el antiguo Gary Cooper de Interior no se entera, que en Euskadi vuelve a reír la primavera y que las víctimas del terrorismo no nos van a aguar la fiesta, ahora que estamos a unas semanas de la cita con las urnas. Lo mismo en las gallegas, la obsesión por el centro, por no perder votos, les tienta ahora, y son capaces de retrasar la petición de rescate y sus draconianas condiciones para no estropear la cita electoral.


Pero el centro no existe, es el punto cardinal de la ambigüedad, el limbo relativista donde se refugian los que han nacido para perder creyendo que van a ganar, es un invento de la derecha acomplejada, como la derecha es un invento de la izquierda astuta. La clave no es si Mayor Oreja favorece al PNV con su agria cantinela sobre el affaire Bolinaga; la clave es si lo que dice sobre la traición a las víctimas es verdad. Como si el PP fuera a arrasar en el País Vasco, cuando lo más probable es que se queden con los mismos escaños, con un poco de suerte. A la postre, lo que convence al electorado no es el tacticismo, sino la coherencia. Pero el PP parece no haberse enterado, obsesionado por su objetivo de que no le confundan con el PP.

Yo también quiero que se vaya la señora Cataluña
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 11 Septiembre 2012

Me uno a quienes hoy piden la independencia de Cataluña en Barcelona. ¿Para cuándo?

El representante del estado español en Cataluña, Artur Mas, es como los viejos batasunos y comunistas: "Id vosotros a la manifestación, mientras yo me quedo en casa, que tengo muchas responsabilidades. Mi espíritu está con vosotros". ¡Y la gente le aplaude! Quien asistirá es el mismo que fue elegido por Luis María Ansón cuando era director de ABC Español del Año.

Hemos pasado de una situación insostenible a otra inaguantable, en que el hígado se impone al cerebro y al corazón, como decía Giovanni Guareschi en sus magníficos libros de Don Camilo y Peponne. El Gobierno catalán pide dinero al resto de los españoles para tapar el agujero dejado por sus corrupciones, derroches y megalomanías y a continuación nos insulta.

Lo he escrito ya otras veces. No podemos seguir así, con este odio creciente fomentado por una oligarquía y un lastre permanente en el alma, en el edificio constitucional y en las cuentas públicas. Al resto de España nos iría mejor sin esos maleducados y racistas.

¿Que quieren cambiar el supuesto pacto que les une a España (¿y ellos qué son?) e imponernos nuevas condiciones? Pues no tenemos que ceder ante ellos. Repito lo que escribí hace unos meses: Por favor, señora Cataluña, váyase, pero gratis, ¿eh? No le vamos a pagar la mudanza. Y se lleva al Barça de la Liga Española.

Y los catalanes que no quieran ese destino, que se movilicen.

EL TRUCO DE QUE VIENE EL COCO
Así describe Salvador Sostres el truco empleado por los nazionalistas burgueses desde la dichosa Transición, amagar y no dar, pero los tontos madrileños no se enteran.

La independencia no ha sido nunca el objetivo del nacionalismo catalán o vasco, que sí son mayoritarios. La independencia ha sido el espantajo que han usado para negociar con el Gobierno, hacerse los imprescindibles y los moderados, y asegurarse su status quo. ¿La independencia? Pregúntale a Jordi Pujol de qué han vivido sus hijos y sabrás lo que es la independencia. Artur Mas también amaga con la independencia, pero lo que quiere es un nuevo pacto fiscal.

España tiene miedo de perder y Cataluña y Euskadi tienen miedo de ganar, de modo que no hacemos más que hacernos trampas al solitario. Si una persona o un país quieren algo, se alzan y lo consiguen como así ha sido siempre y como siempre será. Lo demás son añagazas de fin de fiesta para retenernos. Lo sé porque he participado en bastantes de ellas.

CODA: Otros artículos sobre la señora Cataluña.

-La señora Cataluña nos exige dinero y nos insulta cuando se lo damos
-Señora Cataluña: deje de refunfuñar y, si no está a gusto, ¡váyase!

-La señora Cataluña dice que con la independencia los trenes serán puntuales
-La señora Cataluña se nos quiere confederar

“¿El camino para la convivencia: un final de ETA sin su derrota?”
Foro Ermua  11 Septiembre 2012

El Foro Ermua tiene el placer de invitarle a la Conferencia en Zarauz (Guipúzcoa) presentada por:
José María Muguruza y Rafael Olaizola
Inma Castilla de Cortázar Larrea, Presidenta del Foro Ermua

Miércoles 19 de septiembre a las 19 horas
en el Hotel Zarauz, Nafarroa Kalea, 26. 20800 ZARAUTZ (Gipuzkoa) - España

 


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