AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 12 Septiembre 2012

Mucho más que una algarabía
EDITORIAL  Libertad Digital  12 Septiembre 2012

El presidente del Gobierno, en su entrevista del lunes en RTVE, despachó la deriva claramente separatista de la Diada señalando que España no estaba para "líos" y "algarabías". Pues bien, la multitudinaria manifestación secesionista que, bajo el lema "Cataluña, un nuevo Estado de Europa", ha colapsado este martes Barcelona constituye desgraciadamente algo más, mucho más, que un simple lío o una mera algarabía. Constituye un desafío secesionista en toda regla a la Nación y a la Constitución españolas alentado por el Gobierno autonómico de Cataluña, buena parte de cuyos miembros han tomado parte en él de forma activa.

Por si no fuera ya suficientemente elocuente la presencia en esta manifestación de la esposa de Mas, el propio presidente de la Generalidad ha vuelto a respaldar este multitudinario acto secesionista asegurando: "Todo lo que vaya en la línea de un proyecto catalán con mayúsculas, que tienda hacia la plenitud nacional de Cataluña, es nuestro proyecto". Tras calificar la manifestación de "un acto muy relevante en la línea de la transición nacional catalana", Mas se ha permitido amenazar al Gobierno de Rajoy respecto al llamado "pacto fiscal", asegurando que "si no hay acuerdo, el camino de Cataluña hacia la libertad está abierto".

Con la excepción de aquellas que cercenan sus gobernantes nacionales, las libertades de los ciudadanos catalanes son las mismas que las que tienen los demás españoles. Pero, al margen de esto, es evidente que ese pacto no abriría la puerta de la libertad, sino la de la secesión de Cataluña; el propio Mas reconoce que el invento "daría a Cataluña las herramientas que necesita para construir su futuro nacional".

Pero al margen de las contradicciones y los peligrosos delirios identitarios de los nacionalistas, nos parece innegable que la deriva separatista, lejos de ser frenada, está siendo alentada por la falta de firmeza y resolución de un presidente del Gobierno que parece ignorar que, además de una crisis económica, España padece una aun mayor crisis nacional e institucional. Y que ambas crisis, lejos de ser compartimentos estancos, están profundamente interconectadas.

Nos parece que un presidente del Gobierno de España digno de su cargo y consciente de la dramática responsabilidad histórica que le toca asumir llamaría hoy mismo al presidente de la Generalidad para cancelar la entrevista concedida para negociar ese mal llamado "pacto fiscal". Aunque un presidente del Gobierno de España a la altura de sus responsabilidades jamás habría accedido a perder un minuto de su tiempo en negociar esa "herramienta de construcción nacional" que, lejos de ser una solución, no haría más que agravar la crisis institucional y económica que padecemos.

El caso es que Rajoy no sólo no ha esperado a saber qué condiciones estaría Artur Mas dispuesto a cumplir a cambio de ese multimillonario rescate de 5.000 millones de euros que pide para la Generalidad, sino que se lo ha concedido aun cuando los gobernantes nacionalistas, que claman por la secesión, lo han exigido "sin condiciones". El presidente del Gobierno cree, sin embargo, que no es "momento de polémicas", como cree que la rebelión separatista en ciernes no pasa de simple "algarabía".

Por el contrario, nosotros creemos que es momento de coger el toro por los cuernos: si de algo tiene que hablar Mas con Rajoy es de qué va a hacer la Generalidad para controlar su desbocado déficit público y evitar así la intervención del Gobierno de la Nación, intervención que tanto la Ley de Estabilidad Presupuestaria como la Constitución permiten.

Es hora de que se alce un responsable y sensato muro de firmeza ante esta deriva secesionista. En caso contrario, no nos extrañe que los nacionalistas sigan profundizando cada vez que pinchan y notan blando.

Sólo los políticos se resisten al rescate
EDITORIAL www.gaceta.es 12 Septiembre 2012

Los políticos se mueven con una visión miope y electoralista.

Si en el transcurso de la primera entrevista televisiva ha habido una idea que Mariano Rajoy se ha esforzado en hacer llegar a los españoles es que lo importante es lograr el objetivo de déficit y que no se puede gastar más de lo que uno tiene. Una realidad objetiva que la clase política de este país, acostumbrada a despilfarrar, se resiste a combatir y que nos ha conducido a la situación económica actual: una economía en recesión, con 5,5 millones de parados, una deuda creciente y que amenaza con estrangular financieramente el país y un déficit público aparentemente inalcanzable por la cicatería de unos partidos políticos incapaces de renunciar a sus privilegios y de acometer las reformas necesarias para recuperar la senda del crecimiento de una forma sostenible. Y ello pasa por la revisión del Estado del bienestar y la reforma del Estado de las autonomías, como bien apuntó ayer Esperanza Aguirre. Dos melones que los dirigentes políticos –salvo honrosas excepciones como la de Aguirre– se resisten a calar porque supondría desmantelar las redes clientelares montadas durante la democracia.

La timidez y la parsimonia a la hora de acometer los planes de austeridad han sido las notas predominantes. Durante los Gobiernos socialistas, el optimismo patológico les llevó a negar la evidencia de la crisis y a mentir hasta la saciedad sobre las cuentas públicas. Con los populares se ha iniciado una etapa reformista que iba en el buen camino pero que se ha quedado a medias al no recortar con decisión en el gasto público y, particularmente, en el autonómico. Ello ha llevado a Rajoy a contravenir sus propuestas electorales y subir todos los impuestos, lo que lejos de lograr el objetivo deseado en la consecución del objetivo de déficit, para lo único que ha servido ha sido para aumentar la presión fiscal, lo que a su vez ha traído una menor actividad económica y un mayor fraude fiscal, retrasando la necesaria recuperación económica.

La negativa constante de socialistas y conservadores a poner fin al sumidero de recursos en que ha derivado el despilfarro en el gasto público ha llevado a la economía española a un callejón sin salida o, mejor dicho, con una única salida: el rescate. Para acabar con la sangría de la deuda y la sequía del crédito es imprescindible que el Banco Central Europeo compre deuda española sin límites para devolver a niveles razonables la prima y obtener la liquidez necesaria para que fluya el crédito y se recupere la actividad económica. El BCE ha dado su visto bueno pero siempre bajo “una estricta condicionalidad”, que Rajoy no parece dispuesto a asumir por entender que supondría una cesión de soberanía inaceptable y una herida de muerte para la maltrecha credibilidad de España.

Una actitud más que discutible, porque el sólo anuncio de que el BCE apuesta firmemente por el euro y comprará deuda periférica ha hecho bajar más de 100 puntos la prima de riesgo española y ha permitido a Santanter, Telefónica, BBVA... acceder a la financiación con la colocación exitosa de nuevas emisiones de deuda. Con el rescate se reduciría el coste del dinero, volvería a fluir el crédito y se relanzaría la actividad. Y eso que ve con claridad todo el mundo, no lo atisba una clase política que sólo se mueve con una miope visión electoralista de los acontecimientos y desde una inaceptable posición de mantenimiento de privilegios.

Rajoy no se da cuenta de que si no actúa con prontitud, la prima de riesgo puede volver a dispararse. Los mercados son muy cautos y el espectáculo de las autonomías en su carrera desenfrenada por el rescate o la inconveniencia de una Cataluña reivindicando el pacto fiscal no contribuyen en nada a tranquilizar unos mercados cuya desconfianza va en aumento. Que España vuelva a acceder a los mercados financieros con normalidad sólo se conseguirá, le guste o no a Rajoy y a la clase política, solicitando el maldito rescate. Y el tiempo apremia.

Esos trescientos catalanes
Vicente Torres Periodista Digital

El número es simbólico y viene a significar que no son más que unas pocas decenas. Son los auténticos oligarcas catalanes. No se conforman con vivir de forma egoísta y obligar a los demás a trabajar para ellos, como suelen hacer los oligarcas, sino que las han ingeniado para que además lo hagan a gusto y no les tengan en cuenta sus abusos. Los catalanes comunes adoran a quienes les toman el pelo.
El mecanismo del que se sirven es el odio. Nada une más que eso. De modo que no es casual que en Cataluña se conmemore una derrota. El objetivo del día de fiesta catalán no es el de enaltecer a los catalanes, sino el de fomentar su odio hacia el resto de España. Y ese odio es aprovechado por esos trescientos, o los que sean, para vivir a costa de los catalanes.

Las banderas, los símbolos y todo lo que gira a su alrededor son vestigios del pasado que los vientos de la historia acabarán llevándose por delante. El progreso, afortunadamente, ya ha hecho desaparecer la mayor parte de los motivos que fundamentaban las naciones y sus fronteras. Si no han desaparecido aún es, principalmente, por motivos económicos, pero también por esos quisquillosos resabios que tardan tanto en desaparecer. Al ciudadano de hoy le interesa el Estado del Bienestar, que estamos a punto de perder, y el buen funcionamiento de la Justicia, que tanto tarda en llegar. Todo lo demás son inventos para sacarle el dinero y tenerlo esclavizado.

Uno de los oligarcas catalanes más significados y cuya persona atesora mayores dosis de desfachatez, es Pujol, Jordi Pujol; fue capaz de arruinar a un gran número de catalanes que confiaron en él y en Banca Catalana, y no se lo tuvieron en cuenta; todo hace suponer que muchos de ellos le votaron siempre. El odio a España es más fuerte que su sentido común.

El ruido y la pela
Alfonso Merlos La Razón 12 Septiembre 2012

Que los árboles no nos impidan ver el bosque. Que las toneladas de manipulación, desinformación, mentiras y propaganda a granel que se están arrojando desde las más variopintas terminales del nacionalismo no aplasten a los ciudadanos que creen en la protección de sus derechos y en el desarrollo de sus libertades. De los ciudadanos de Cataluña, ¡naturalmente!

Nadie piensa ni ha pensado jamás que los nacionalistas son ingenuos, ni timoratos ni tibios en la defensa de la patria chica. Simplemente tienen un rostro que se lo pisan. ¿Alguien en su sano juicio piensa que España entera espera los actos de la Diada con el único objetivo de ridiculizarlos, de hacer mofa y befa, de saltar sobre esas celebraciones para pisotearlas y mancillarlas como denuncia Mas? ¿Alguien que no tenga la desgracia de residir en un psiquiátrico entiende que esa hermosa región está encorsetada, está siendo metida en camisa de fuerza contra su voluntad y contra sus intereses?

No nos engañemos. El soberanismo (en su versión socialista y en la convergente) ha llevado a Cataluña, en términos económicos, al borde del precipicio. No tiene discusión. Y precisamente por eso se ha llegado al disparate de pedir al Estado el rescate financiero para a continuación amenazar con la segregación, con la proclamación de la independencia por fascículos.

Si lo que le pide el cuerpo al señor Mas y Cía es formular un plan Ibarretxe a la pirenaica, que lo plasme en un documento, en aranés o en inglés, y que lo lleve a las instituciones. Pero que deje de una vez de chantajear y soliviantar los más bajos instintos de las masas. Porque, en efecto, vamos a terminar pensando, como Samuel Johnson, que el patriotismo mal entendido es el último refugio de los cobardes.

Impuestos
El populista y contraproducente Hollandazo
Juan Ramón Rallo Libertad Digital  12 Septiembre 2012

Al grito de "Que paguen los más ricos", se han coligado los socialistas de todos los partidos para defender ese confiscatorio tipo marginal del 75% aprobado por Hollande para las rentas de más de un millón de euros. No se llega a imponer el salario máximo (tipo marginal del 100% a partir de cierta renta), con el que coqueteó el progresista Franklin Delano Roosevelt, pero desde luego se le acerca.

Es de suponer que nuestro mandatario gallego, tan cercano ideológicamente a su par galo y tan o más entusiasta que él en lo que a subidas de impuestos a todas las clases productivas se refiere, estará tomando buena nota. Si ya le ha copiado la nefasta Tasa Tobin a Sarkozy, nada –ni siquiera su cada vez más sonrojante discurso electoral y preelectoral– le impedirá aprobar algo similar para nuestro país, a poco que ese liberal de pata negra que tenemos por ministro de Hacienda asiente con gesto aprobador. Lograría así Rajoy dar un pasito más hacia el que parece objetivo único de su Gobierno: emular en cada detalle lo que habría sido un Ejecutivo de Zapatero o Rubalcaba. De hecho, el líder socialista acaba de reclamar un tributo para las grandes fortunas. Como tantas otras cosas, éste es el auténtico pensamiento único que nos aplasta.

Mas uno desearía que Rajoy tomara buena nota para no emularlo. Al cabo, el movimiento de Hollande es sólo un coletazo populista para institucionalizar el odio y la depredación entre clases sociales, como rápidamente ha sabido captar Liberation, que ha mandado a tomar viento a los millonarios que acaso piensen en no ser devorados por un monstruoso Leviatán que ya consume cerca del 60% del PIB francés.

Y lo llamo "ramalazo populista" porque no cumple ninguno de los dos objetivos que teóricamente persigue: ni sirve para reducir el déficit ni resulta mínimamente ejemplarizante.

No contribuye a reducir el déficit porque, en el mejor de los supuestos (asumiendo lo que no puede asumirse, a saber, que no habrá desbandada de capitales y que no se destruirá mucha más riqueza en el sector privado), apenas serviría para levantar 2.000 o 3.000 millones de euros en un país cuyo déficit ascendió a 90.000 millones. Algo similar podría decirse de España: en nuestra economía, sólo el 0,05% de todos los contribuyentes tributa por rentas superiores a 600.000 euros anuales (proveyendo al Fisco de 3.000 millones de euros; lo mismo, por cierto, que el 25% de contribuyentes con menor renta), de modo que una medida similar sólo cosecharía —de nuevo en el mejor de los mundos— un incremento recaudatorio de 1.000 millones de euros. Comparen eso con nuestro déficit potencial, de 100.000 millones, y descubrirán que el problema no está, precisamente, en nuestros bajos impuestos

Pero, desde luego, lo que no puede decirse es que un tipo marginal del 75% sea algo ejemplarizante. Primero, porque para que los ricos paguen más impuestos que los pobres no es necesario implantar un sistema progresivo, basta con uno proporcional: si el tipo medio de la renta es del 20% tanto para quien gana 20.000 euros como para quien gana un millón, el rico pagará 50 veces más que el pobre. Y, segundo, y sobre todo, las subidas de impuestos nunca son ejemplarizantes: salvo que nos refiramos a que nos muestran el camino hacia la pobreza, la destrucción de capital y el sometimiento al Estado. Lo ejemplarizante sería bajar los impuestos a todos los ciudadanos, pero jamás subírselos.

Estos incrementos fiscales, lejos de ejemplarizar, anestesian. Las clases medias reciben un huesecillo para calmar su ira ante los sablazos tributarios que periódicamente les inflige el Estado. Al gravar más a los ricos, el Estado calma un poco el malestar que su propio intervencionismo genera, y aquéllas se contentan con la paupérrima suerte de seguir trabajando para costear un Estado mastodóntico mientras otros con sueldos mayores pagan impuestos auténticamente delirantes. Pues de lo que se trata es de eso: de distraer el debate y de hacer creer a la ciudadanía que las clases medias dejarán de ser las auténticas víctimas y paganas de nuestro engordado Hiperestado por el hecho de que se expoliará con más encono a los ricos. Como si, repito, el 0,05% de los contribuyentes pudiera sostener unos Estados modernos que copan más del 50% de las riquezas nacionales. No, no es posible, y cuanto antes entendamos la perentoria necesidad de que las tijeras entren en el sector público y no en el privado, tanto mejor nos irá a todos.

Mientras tanto, sigamos con la comidilla de que una crisis causada y agravada por el intervencionismo gubernamental se va a solucionar por lanzar al Fisco contra los ricos. Sin duda, lo que más interesa a los gobernantes franceses o españoles es igualarnos a todos en el mismo nivel de pobreza. Para eso, y para poco más, sirve esta renovada demagogia contra los creadores de riqueza.


Conciencia española: boicot a la inmersión lingüística obligatoria en catalán (II)
laira.vozbcn.com  12 Septiembre 2012

“Donde haya injusticia, siempre creeré en la lucha”
Gandhi

Este 12 de septiembre –el día después- se inicia el curso escolar en Cataluña. Lo hará, en las escuelas públicas catalanas, por orden de nuestros opresores –los líderes nacionalistas en el poder- utilizando su máximo instrumento de opresión: la inmersión lingüística obligatoria en catalán.

Ya advertí de que esto podría suceder y que, llegado el caso, se hacía necesario el negarse ‘a iniciar el próximo curso bajo el yugo opresor del nacionalismo excluyente’. De nada ha servido, en la práctica, la petición de gran parte de la sociedad civil reclamando el bilingüismo –con el catalán y el castellano como lenguas vehiculares- en las aulas -único sistema conforme a la Constitución, según ha establecido jurisprudencialmente el intérprete supremo de la misma, el Tribunal Constitucional-.

De nada sirven las razones pedagógicas en interés de los menores cuando están establecidas otras de otro tipo, como ya expliqué, siguiendo a Mercè Vilarrubias, en diversos posts al respecto sobre las razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (consenso, competencia, lengua materna, segregación, cohesión social, facha y anticatalán).

De nada sirven ni quizás sirvan nunca, en fin, razones jurídicas, pues, el propio presidente de la Generalidad, Artur Mas (CiU), desafiando a la legalidad vigente ha asegurado abiertamente que no aplicará las múltiples sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo que ordenan el restablecimiento del bilingüismo escolar. ¿Qué hace falta más para comprender que sólo es el presidente de los nacionalistas, pues, a ellos y sólo a ellos sirve en defensa de una ideología reaccionaria y excluyente?

Siguiendo a Vicente Serrano y yendo al fondo del asunto, es necesario no olvidar que, en el fondo ‘la mal llamada inmersión lingüística es en realidad un proceso de aculturación de las clases populares, principalmente castellanohablantes y cuyo resultado final es la exclusión. Dicho proceso pretende, utilizando la coartada de la cohesión social a través de la lengua catalana, establecer una categorización y jerarquía de identidades poniendo a la propia (la de los nacionalistas) como la superior. Para acceder a los beneficios que comporta esa ‘nación que se construye’ se han de aceptar los postulados étnicos, la supremacía identitaria’.

Ese proceso de aculturación supone ‘una barrera’ al desarrollo como denunciaron por ejemplo, recientemente, algunos empresarios catalanes y está suponiendo, en palabras de Félix Pérez Romera que ya recogí, la dilapidación del potencial humano existente en aras de la supremacía étnica, construyéndose una imprudente e injusta dualidad.

Así, no es de extrañar que a cualquier observador objetivo extranjero, como por ejemplo el prestigioso sociólogo estadounidense James Petras, le resulte, en definitiva, chocante la asombrosa falta de conciencia sobre los derechos de los trabajadores de habla hispana en Cataluña.

Tampoco debemos pasar por alto, como no han hecho el Tribunal Constitucional o el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que esta situación es posible gracias a que el Estado se ha limitado siempre a regular el uso de las lenguas oficiales, exclusivamente, en su estricto ámbito competencial, sin atender a las peticiones que desde la ciudadanía se le han hecho al respecto. Y, así, el PP -como antes hiciera el PSOE- ha transitado desde la falsa promesa a las asunción del discurso nacionalista.

¿No habrá algún padre, madre, profesor, o alumno valeroso que sirvan para encender la llama liberadora que prenda la mecha que haga saltar por los aires un sistema ya declarado injusto y contrario a derecho negándose ya a aceptarlo como siervos? Les animo a que inicien el boicot; seguro que otros muchos ciudadanos les seguirán. En cualquier caso tienen, incondicionalmente, mi apoyo.

Empecé y acabé la primera parte de este post con frases del más grande líder espiritual hindú; hoy haré lo mismo: “Cuando me desanimo, recuerdo que a lo largo de la historia la verdad siempre ha vencido. Ha habido tiranos que parecían eternamente invencibles, pero, al final, siempre han sido vencidos”, Gandhi.

Losantos: 'La independencia de Cataluña se tiene que llevar por delante al Rey y a Rajoy'
El periodista acusa a Rajoy de ser "como un niño que cuando le da miedo algo se tapa los ojos y cree que nada pasa"
 www.lavozlibre.com 12 Septiembre 2012

Madrid.- Las primeras horas del discurso de Federico Jiménez Losantos en su programa matinal de Es Radio han girado en torno a la manifestación independentista que tuvo lugar este martes en Barcelona con motivo de la Diada. Losantos dice llevar defendiendo ya tres años que se le conceda la independencia a Cataluña. "Cataluña dice basta. No, eso lo decimos el resto de los españoles. Basta de hacerse la víctima y sacarnos el dinero, España no tiene capacidad para defender nada por la fuerza. En los últimos 20 años los gobiernos han estado sometidos al gobierno catalán encantados porque sólo era darles dinero y competencias. Después se tienen que ir el Rey y Mariano porque no han cumplido su cometido de acuerdo con la Constitución."

Losantos echa la culpa a la clase política, principalmente a Rajoy. "Estamos en manos de cobardes y cretinos. Rajoy no habla de los que piden la independencia como hacía Zapatero con la crisis. Desde el 78 no hay régimen constitucional, murió con el estatuto de Cataluña mediante un ejercicio de prevaricación por parte de la casta política, sobre todo comunistas y socialistas, y el Tribunal Constitucional, que estaba en manos de los partidos. Con este régimen es imposible salir adelante". "Llevo pensando desde hace 3 años que hay que romper con Cataluña, no por su bien, sino porque se han cargado el régimen constitucional gracias al estado de las autonomías, que se creó para contentarles a ellos".

Jiménez Losantos ha responsabilizado de la deriva nacionalista que culminará con la independencia de Cataluña y del País Vasco a todos los presidentes del Gobierno desde la Transición hasta la actualidad, que han ido pagando el peaje a estos partido minoritarios y cediendo parcelas de poder con las que han ido construyendo el camino a la separación. Desde el "café para todos" de Adolfo Suárez, pasando por las distintas alianzas con CiU y PNV de Felipe González, y posteriormente José María Aznar, hasta la consecución de un nuevo Estatuto para Cataluña con José Luis Rodríguez Zapatero, culmiando ahora con un proceso irreversible de secesión "que a Mariano Rajoy sólo le quedará certificar y firmar".

TVE Y 'EL MUNDO'
El director de 'Es la mañana de Federico' también ha cargado contra la televisión pública por haber relegado la noticia de la manifestación catalana a los últimos puestos, cuando fue la noticia más importante deL día, por encima de la entrevista de Rajoy "con un tío finlandés". "Para eso sostenemos la cadena pública. Somos tontos".

Respecto a la portada de 'El Mundo' de este miércoles, que títula: 'El juego de la independencia se le escapa de las manos a Mas', Losantos ha comentado que eso es mentira, porque "es el juego al que llevan jugando desde que Jordi Pujol llegó al poder en 1980, cuando puso en marcha una trituradora de todo lo español con el idioma común, el español como mecanismo para levantar y destruir la relación básica de Cataluña y España. En el PP no quieren enterarse de que cuando Cataluña sea independiente, será la siguiente estación. Todavía son incapaces de garantizar la enseñanza en español para todo el que la pida".

EL REY, RAJOY Y DURAN
"Eché en falta a Urdangarín, pero vi familias de ladrones notorios que llevan 30 años saqueando Cataluña. La Casa Real es una garantía para el separatismo por su corrupción. El Rey tiene la obligación de asegurar la unidad de España y el cumplimiento de la Constitución, y no ha hecho ninguna de las dos cosas. Rey de Botsuana y gracias", decía.

Losantos ha tachado además a Mariano Rajoy de ser "como un niño que cuando le da miedo algo se tapa los ojos y cree que nada pasa", pero ha defendido a Esperanza Aguirre por ser "la única que se dedica la política". "Madrid es la que más aporta al estado, pero pedirle a los madrileños que financien el separatismo catalán es excesivo. Aguirre ha repetido que se acabe con el estado de las autonomías, que se creó para contentar a los catalanes y ahora mira. Y Mariano... no ve nada", ha señalado.

También se ha explayado con la clase política que asistió a la manifestación, diciendo de ellos que "el 90% de la casta política catalana que tiene valor, estaba ayer en la calle imponiendo la independencia. Toda la casta política menos Ciudadanos y algún sector del PP, pero a estos últimos no se les puede tomar en serio porque el partido ha estado apoyando a Mas hasta esta misma semana, les ha votado los presupuestos, consolidan su posición...".

Pero sobre todo se ha dirigido a Duran i Lleida, al que califica como "más falso que Judas" porque dijo 'no' a la separación. "Fue con muletas, en principio dijo que no iba, pero cuando vio que iba todo el mundo, él también, aún así le silbaban y eso que es uno de los políticos más valorados en España porque dicen que es moderado. ¡Lo será en el Palace!", afirmaba.

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Cuestión de desconfianza total.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Septiembre 2012

Dijo Rajoy que no ve preciso realizar una “cuestión de confianza” y tiene razón. La que se debería realizar es la cuestión de desconfianza, porque lo que tienen los ciudadanos es una absoluta desconfianza en el camino emprendido por Rajoy con su equipo de Gobierno, de subidas indiscriminadas de impuestos. Pero con esa mayoría absoluta en todas las comisiones parlamentarias y en el pleno del Congreso, sería raro que prosperase cualquier cuestión, sea de censura, confianza o desconfianza. Para eso, sí que le sirve a Rajoy y al PP esa mayoría absoluta que consiguió a base de engaños en las últimas elecciones generales del 20N del 2011.

Ayer, en la TVE1, Rajoy se despachó, por primera vez desde que es Presidente del Gobierno de España, delante de un grupo selecto de periodistas que le sometieron a un interrogatorio, muy "light" a mi criterio. Y digo light porque como buen profesional del toreo político de salón, se salió por peteneras y dejó sin responder a todas las preguntas cruciales que se le hicieron respecto a terrorismo, independentismo, rescate y política económica. En todas las respuestas se limitó a repetir el mantra de las excusas elaboradas por la factoría arriolista para la justificación de todos los incumplimientos electorales y la deriva caótica en todas las políticas de Estado.

Porque seguimos sin saber cual es el objetivo real de un Rajoy que pone la misma expresión para decir que no sabe lo que hará o eso de “mire usted, es que he tenido que hacer cosas que no quería, pero no tenía más remedio que hacerlas, dada la situación que nos encontramos”. El caso es que esa famosa herencia era de sobra conocida ya que era el PP el que gobernaba varias de las CCAA más endeudadas y que contribuyeron decisivamente al desvío del déficit general en casi cuatro puntos sobre el reconocido por el Gobierno de Zapatero, Rubalcaba y Salgado. Lo que sí conocía Rajoy era la bancarrota de las Cajas de Ahorros reconvertidas como BANKIA o la CAM, donde el PP participaba en los Consejos de Administración y uno de sus ex cargos más destacado, lideró la salida a bolsa y participó en el conocido tema de “las preferentes”, que se ha convertido en uno de los escándalos financieros más bochornosos.

En cuanto a la política anti terrorista, no creo que haya convencido a nadie la excusa de que en España “no se permite que nadie muera en la cárcel”. Creo que alguien debería recordarle los propios datos de Instituciones penitenciarias para haberle rebatido en el mismo plató de TVE1 tamaña falsedad. Es evidente que el caso Uribetxeberría Bolinaga es demasiado coincidente con el del otro terrorista huido de Juana Chaos. Un chantaje inaceptable en un Estado de Derecho. Así que los apaños con la ETA con estas burdas maniobras quedan escenificados y corroborados por la permanencia de BILDU en las Instituciones y la más que segura legalización de SORTU para las próximas elecciones de octubre.¿No ha habido tiempo para rectificar Sr. Rajoy?

Y en cuanto al tan traído rescate blando, incompleto o parcial, estamos en la política sectaria de demorar la decisión hasta que pasen las elecciones autonómicas de Galicia y de El País Vasco. Otra estrategia partidista inaceptable en un momento de absoluta desconfianza en las posibilidades reales de España para hacer frente a sus compromisos y salir de la crisis en muchos años.No hay excusa para demorar la petición de rescate y explicar a los ciudadanos las condiciones, de sobra conocidas y transmitidas por el BCE y los principales prestamistas como Alemania. Así que no es explicable ni creíble la defensa extrema de que “no va a tocar las pensiones”, cuando es sabido que es una de las principales demandas del BCE y de la UE es en cuanto a la demora del tránsito de la jubilación a los 67 años en más de una década hasta el año 2026 y el saqueo de los fondos de garantía de las pensiones por falta efectiva de liquidez.

Lo peor es que Rajoy salió “vivo” de una entrevista televisiva en la que solo dio la apariencia de ser un antiguo programa de aquella televisión pública condicionada por el poder y eficazmente sumisa respecto a los fines políticos. Al menos esa fue la impresión que yo saqué y que comprendo que puede no ser compartida por muchos de los que tengan a bien leer mis artículos. Rajoy no me convenció, pero es que hace tiempo que no lo hace y no me he cansado de escribirlo. España pierde un tiempo precioso como el que perdió con Zapatero y aquí no hay ninguna herencia, sino solo la torpeza o, lo que es peor, la premeditación culpable de un Gobierno liderado por Rajoy y un PP transfigurado en algo irreconocible para millones de españoles.

Diada
La farsa se precipita
Santiago Abascal Libertad Digital 12 Septiembre 2012

Cuanto más nefasta es la gestión del mandarinato catalanista y más en cuestión se encuentra el sistema autonómico, mayor es el extremismo del presidente de la Generalidad de Cataluña. Un Artur Mas echado al monte del separatismo, que declara hallarse inmerso en plena "transición nacional catalana" y en camino hacía la "plenitud nacional de Cataluña". Curiosa plenitud aquella en la que la dependencia económica de Cataluña se hace más palpable que nunca y en la que las nóminas del funcionariado catalán han de pagarse in extremis con dinero llegado de ese Madrid opresivo y esquilmador.

Aunque la tozuda realidad no se lleve bien con el imaginario nacionalista, cada vez más real, y por desgracia más aceptado por unos ciudadanos catalanes que no tienen otras referencias, y que ven cómo los partidos nacionales tienen la baja ambición de ser el monaguillos de CiU en Cataluña o de acudir a la esperpéntica Diada sin ser abucheados. ¿Cabe mayor impostura que la de unos separatistas catalanes honrando la memoria de un patriota español como Rafael Casanova? ¿Hay algo que hacer con unos señores inasequibles a la verdad histórica? ¿Saben un diez por ciento de los catalanes que Casanova luchaba por toda España y que convocó a los catalanes con esta proclama: "Se confia de tots, com verdaders fills de la Patria, amants de la llibertat, acudiran als llocs senyalats, a fi de derramar gloriosament sa sang i sa vida, per son Rei, per son honor, per la Patria, i per la llibertat de tota Espanya"? ¿Cabe mayor cobardía y mayor complejo que los de aquellos que, teniendo la razón de su lado, no se atreven a combatir al nacionalismo catalán y se conforman con ser convidados de piedra en esa región española?

En el fondo, todo esto ya da igual. Treinta años de abandono, de políticas dimisionarias por parte del Estado, de actitudes derrotistas y fatalistas de los políticos españoles, de poner en manos del separatismo los instrumentos educativos y culturales, han sido lesivos a más no poder para la realidad y el proyecto nacional español. De nada sirve que nos rasguemos las vestiduras en cada Diada, a cuál más bochornosa y radical. Mientras no exista un potente plan en sentido inverso al separatista y al separador, mientas no exista una estrategia de Estado para fortalecer la unidad de toda España, como habrían deseado Casanova y todos los catalanes ilustres, la suerte estará echada. Y nos la tendremos merecida. Luchemos por ser dignos de una mejor fortuna.

El Manantial
La Diada independentista
Pablo Sebastián www.republica.com 12 Septiembre 2012

Los problemas se acumulan en la puerta del palacio de la Moncloa, donde al presidente Rajoy le han estallado en menos de diez meses de Gobierno y en sus manos el aumento del paro, el doble rescate de la banca y de la deuda del Estado, el desprestigio de la clase política y de las instituciones y el estallido del independentismo catalán. El que presidente de la Generalitat y líder de CiU, Artur Mas, avaló con la presencia de su Gobierno en la multitudinaria manifestación de la Diada (mas de un millón y medio de personas) favor de la independencia catalana. Un hecho histórico para Cataluña que constituye un camino de “no retorno” para el mal llamado nacionalismo “moderado” catalán, ahora desbordado por los radicales y empeñado en convertir la amenaza de la secesión en una palanca o un chantaje al Estado para conseguir su “autonomía fiscal”, camino de la independencia.

Lo que desmonta la pretendidamente “justa” reivindicación de la autonomía fiscal catalana, que queda convertida en un simple escalón hacia la independencia, y que parte de una gran falsedad, porque de la cuenta fiscal fabricada por los nacionalistas se ha excluido la balanza comercial de Cataluña con el resto de España que es muy favorable a Cataluña, porque su clientela principal de sus productos y servicios están en el resto del Estado español.

Estamos, una vez más, ante una escalada oportunista y falsa de los políticos nacionalistas con la que pretenden justificar su razón de ser y agitar electoralismo para alcanzar cotas de poder, en pos de una deriva y un camino incierto y de difícil retorno. Y sobre todo para ocultar bajo la senyera y el independentismo el desastre de la gestión política y económica (y los casos de corrupción) de los que han sido y son los gobiernos de Cataluña de los últimos años (los de CiU y del Tripartito del PSC). Y para, finalmente, culpar de su desastre al Estado español, aprovechando la crisis económica española, europea e internacional y diciendo que la responsabilidad de los males de Cataluña la tiene en exclusiva España, a la que piden ahora, sin sonrojo, un rescate financiero.

Estos lodos vienen de lejos: del pacto de González con Pujol en la legislatura 1993/1996; del pacto del Mayestic entre Aznar y Pujol, en la legislatura 1996/2000; del irresponsable apoyo de Zapatero a la reforma del Estatuto catalán, después de declarar que la nación española era “discutida y discutible”; y también de la indecente vista gorda de los gobiernos españoles de los últimos 20 años, ante la permanente violación de la legalidad nacional y constitucional por los gobiernos de Cataluña. Empezando por la persecución y el ataque a la lengua castellana del Estado y a la enseñanza en español. Y ahora, sin valorar al realidad de la importante Diada, nos dice Rajoy, como quien quita importancia al independentismo que esto es “un lío, y una algarabía”, huyendo así de su responsabilidad y para no tener que valorar, como se merece y como presidente de España, estos hechos importantes y de consecuencias imprevisibles. Y las consecuencias que tendrán en los sentimientos del pueblo español. Es verdad que, como también dice Rajoy, la prioridad es la crisis económica y el paro, pero nada de esto se puede arreglar ,negando la realidad de la reivindicación catalana, y sin la cohesión y unidad nacional de España. Y menos aún aceptando con sonrojo la desafiante actitud de los nacionalistas a España, la legalidad y la Constitución. Ya sabemos donde están y quienes son los líderes “nacionales” de Cataluña ¿dónde están y quienes los líderes nacionales de España? No se sabe.

Está claro que en Cataluña los gobernantes y los dirigentes del nacionalismo han aprovechado la crisis para ofrecer, con oportunismo, un horizonte nacional e independentista, un espejismo de conquista y de ilusión para sus bases y sus ciudadanos a los que, sin decir verdad, se les promete que en “Eldorado” de la independencia está su salvación y su salida de la crisis. Lo que, sin duda, es una gran falsedad porque, como les acaban de recordar desde Bruselas, Cataluña en caso de independencia se quedaría fuera del euro y de la Unión Europea (amen de perder gran parte de la clientela española y de las grandes empresas con sede en Cataluña).

Pero lo cierto es que el Gobierno catalán ha ofrecido un proyecto y un horizonte nacional a sus ciudadanos. Y ¿cuál es el horizonte nacional español que nos ofrecen el Gobierno de Rajoy y la oposición de Rubalcaba? Ninguno, a pesar de la urgente necesidad de poner en valor la unidad e identidad de la nación española y de ofrecer una reforma política profunda en pos de la plena democracia y de la revisión del más que ruinoso -y centrifugador del Estado- modelo autonómico español.

Y esta ausencia y falta de horizontes de la nación española, es la que aprovechan los partidos nacionalistas catalanes (y los vascos) para enarbolar su victimismo y sus mentiras contra España y pedir su independencia. Mientras en España los gobernantes y los dos grandes partidos nacionales del PSOE (estos muy tocados por el PSC) y del PP se esconden y huyen de la verdad y de la legítima respuesta política al nacionalismo catalán. Aplazando problemas que están aquí, aunque tardaron el llegar, que constituyen un serio laberinto nacional para, en su lugar, ponen anteponer sus intereses personales y partidarios, que suelen estar por encima y delante del interés nacional español (en la crisis y en la defensa de la unidad e identidad nacional).

España adolece de un sentimiento y proyecto nacional, despreciado en los últimos años por los dos grandes partidos políticos, y carece de un renovado modelo democrático e integrador de la unidad nacional. Lo que es peor, parece que tanto Rubalcaba como Rajoy consideran que mirando hacia otro lado y desoyendo la indignación española y el millonario clamor de la Diada catalana -”es una vez al año”, se dirán- los problemas, de la unidad de España y los de la humillación a los españoles y los desafíos a la legalidad y al Estado, se difuminarán. O se aplazarán “comprando” tiempo desde Madrid a Cataluña, como lo pide CiU y Artur Mas, con el insolidario e inconstitucional concierto fiscal.

Lo que en las actuales circunstancias sería una rendición y un mal disimulo, como si no nada pasara en Cataluña o en el País Vasco. Una fuga del Estado que aumentará el desasosiego y la indignación de los ciudadanos españoles, frente a los nacionalistas y frente a esta clase política española, indolente y partitocrática, que elude su responsabilidad y se muestra incapaz de ofrecer a España un verdadero horizonte de reforma y estímulo de la identidad nacional.

Diada 2012, ¿ante el fin del catalanismo?
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 12 Septiembre 2012

En Barcelona no se produjo ayer una “algarabía”, como quiso relativizar el presidente del Gobierno. Fue una manifestación -con unas dimensiones cuantitativas sin precedentes- de carácter independentista en la que se reclamó un ‘Estado propio para Catalunya’. Cierto que no todos los manifestantes acudieron a la concentración por similares razones. Junto a los soberanistas, estuvieron presentes los nacionalistas que gobiernan la comunidad, los militantes en el catalanismo cultural, los miles y miles de ciudadanos dominados por un cabreo sordo ante la recesión del bienestar en sus propias vidas, y en las ajenas, y los que pedían un pacto fiscal, es decir, la caja y la llave de la caja de una agencia tributaria propia. Pero, sea cual fuere la motivación por la que tantos cientos de miles de catalanes acudieron al llamamiento de la Asamblea Nacional de Catalunya, la verdad es que el independentismo ha ganado allí la batalla ideológica sobre el nacionalismo moderado y el autonomismo, como se felicitó ayer en la Sexta el diputado de ERC Joan Tardá. Para los republicanos independentistas ha sido un éxito arrastrar a la manifestación al líder de UDC, Duran Lleida, y a un sector del PSC, cuyos cuadros dirigentes evitaron secundar, con el PP y Ciudadanos, la que ha sido una arrolladora convocatoria.

El Gobierno de Artur Mas se introduce con su apoyo a esta manifestación en una dinámica que le puede devorar, porque si su pretensión consistía en que la riada humana que ayer recorrió el centro de Barcelona sirviese para respaldar su reclamación de un pacto fiscal con el Estado, similar al Concierto vasco y al Convenio navarro, parece seguro que las aguas han ahogado esa pretensión, a la que se ha sobrepuesto la reivindicación independentista. CiU sabe -como otras instancias catalanas, en particular las de carácter empresarial y social- que el independentismo representa un grave problema para España, pero no menor para Cataluña. En el mejor de los casos para las tesis de los independentistas, sólo el 50% de los ciudadanos de Cataluña estaría por la secesión. Cifra insuficiente.

Sea cual fuere la motivación por la que tantos cientos de miles de catalanes acudieron al llamamiento de la Asamblea Nacional de Catalunya, la verdad es que el independentismo ha ganado allí la batalla ideológica sobre el nacionalismo moderado y el autonomismo

Saquemos alguna conclusión adicional, pero importante, de la Diada de ayer. No es convincente ya acudir a la historia para legitimar o desmontar el independentismo; tampoco parece factible conciliar con ecuanimidad cuánto de real y cuánto de victimismo converge en las reivindicaciones del independentismo catalán; ni, a estas alturas, se admitiría en Cataluña que su política y el relato de su momento histórico son frágiles porque están trenzados con grandes contradicciones. Seguramente, tampoco el resto de los españoles están-estamos dispuestos a reconocer que, respecto de Cataluña, se han cometido muchos y repetidos errores. En mi muy modesta opinión, siendo muy serio el reto que Cataluña plantea al Estado, tiene mucho más calado el que la propia Cataluña se plantea a sí misma, a su pluralidad, a su convivencia y a su propio futuro. Lo que ocurrió ayer en Barcelona es un hito para España -signada siempre por el fracaso de su cohesión territorial- pero es un descomunal desafío para los catalanes y para el nacionalismo, que ha llegado prácticamente a sus planteamientos programáticos máximos pero a empellones propinados por las fuerzas políticas y los movimientos sociales con tesis tradicionalmente alejadas de los de la federación nacionalista gobernante. CiU ha sufrido un proceso de fagocitación.

El independentismo catalán ha jugado siempre con una baza: la advertencia-reclamación de la secesión provoca en el resto de España una ola de irritación. Quizás haya llegado el momento de asumir que Cataluña es una pieza sustancial del Estado y de España que desea quebrar la unidad constitucional. España no ha de tener miedo a su propia realidad -sólo hay que tener miedo al miedo, como propugnada Franklin D. Roosevelt- y debe abordar como otros Estados con graves tensiones internas (Canadá con Quebec; Reino Unido con Escocia; Italia con Lombardía; Bélgica con Flandes y Valonia…) la cuestión catalana, sobre la base de que ha de intervenir la alta política y permitir a los catalanes que, después de la enorme y expresiva manifestación de ayer, gestionen su propia energía soberanista en dos marcos jurídico-políticos que le circundan: el español y el europeo. Y si el reto español es enormemente complicado, lo es aún más el europeo en una coyuntura de Gran Recesión como la actual.

No es preciso, en momento tan grave, tan convulso y tan triste para muchos, entre los que me cuento, ir más allá. Acaso apuntar que el catalanismo -admirable por tantas razones- ha dejado de significar lo que venía significando, porque el independentismo ha ganado la batalla ideológica en Cataluña, y por lo tanto ese paraguas que acogía la muy plural identidad catalana -mayoritariamente compatible con la española- ya no será lo que era: transversal e integrador. Y una coda, también lamentable: muchos españoles -más de los que podría pensarse- están por la independencia de Cataluña. La ruptura, me temo, es recíproca para tantos miles de españoles como ciudadanos catalanes se manifestaron ayer en la ciudad Condal. Recomponer este entuerto -si posible fuera- es tarea de estadistas. Y no se sabe ni quiénes son ni dónde están. Vuelven a campar en España sus viejos demonios familiares.

José María Gay sobre la independencia catalana
Millón y medio de catalanes sueñan con Camelot
El reino de Artur Más es un "camelo"
El Honorable ha tirado la piedra y ha escondido la mano
Javier González Méndez. Periodista Digital 12 Septiembre 2012

Ahora que el Estado español está débil, como apuntaba Pilar Rahola en su columna de La Vanguardia. Ahora que se ha diluido el penetrante olor a podrido que impregnan las paredes del Liceu de Barcelona. Ahora que la Generalitat corría el peligro de que le tomasen las calles casi un millón de parados.

Ahora que el Honorable apellido Pujol, de los Pujol de Convergencia de toda la vida, comparte presunción de inocencia con el ex Ministro Pepe Blanco, mientras el personal aguarda con impaciencia que la Justicia proclame quiénes son los "campeones"...

Ahora que Barcelona ha dejado de ser bona porque la bolsa no sona. Ahora que la suma de las cuentas de Montilla y los cuentos de Artur Más ha dejado a Cataluña en números rojos, con un clavo de 45 mil millones de euros.

Ahora que cientos de miles de catalanes, ése ejército silencioso que no llega a fin de mes, empezaban a preguntarse en voz baja: ¿qué hemos hecho nosotros para merecernos esto...?

Ahora que tanta pompa televisiva y audiovisual, tantos delirios de grandeza exterior, tanta embajadita, tanto exceso de personal "colocado" por los partidos en los chiringuitos y la administración, tanto político chupando del bote, tanto coche oficial, empezaba a herir la sensibilidad de hogares de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona, donde no habita la esperanza.

Ahora, el sucedáneo de rey Arturo y sus réplicas de caballeros de la tabla redonda, han bajado del desván la "Estelada" y la han hecho flamear al viento de la crisis, como un señuelo, como la siniestra zanahoria de una perversa maniobra de distracción.

Un millón y medio de utopías
Con el millón y medio de catalanes que ayer surcaron las calles de Barcelona detrás de una utopía escrita en una pancarta: "Cataluña, nuevo Estado de Europa", se puede discrepar, pero siempre con el viejo espíritu de Voltaire de estar dispuestos a dejarse matar para que expongan sus ideas.

Incluso llega a conmover un pueblo cuya economía ha sido arrojada a la basura por las agencias de calificación, soñando con ser admitidos como socios en el frío y calculador club de Bruselas. ¡Pero si están deshojando la margarita de si expulsan o no a un Estado ya soberano como Grecia! ¡Si hay días que se les pasa por la cabeza deshacerse de Portugal, de Italia, de España y cualquier país que ponga en peligro su santo grial del Euro!

¿De verdad son tan naif los catalanes? A lo mejor les ha dado en esta Diada un mal aire tramontano. Había tanta impaciencia, había echado tanta leña al fuego el Honorable President, perito en faroles políticos de póquer, que se han saltado un paso: la sentencia formal de divorcio con España, con la que llevan siglos conviviendo en "régimen de gananciales" ¿De verdad se imaginan una Europa sin Grecias pero con Gales, con Escocias, con Cataluñas y con republicas independientes de Ikea?

¿Dónde estabas, Artur?
Y luego, otra cosa: ¿dónde estaba Artur Más mientras su pueblo protagonizaba una versión de Braveheart? Pues refugiado en su cargo, como Robert Bruce, el heredero del trono de Escocia, que al final acabó saliendo rana. Había tirado la piedra, pero luego escondió la mano en el Palau de la Generalitat. Porque Más siempre jugará a dos, a tres, a todas las bandas que hagan falta. Necesita como el agua que una España tiesa, a dos velas, le afloje un anticipo de 5 mil millones euros, y la pela es la pela, nano. Cuando quiso que la Reforma del Estatut colase en el Congreso, allá por 2006, se subió a la tribuna y declaró urbi et orbi:

"Soy un nacionalista tolerante y moderno pero integrado en el conjunto de España"
Ahí queda eso para la historia de España, a la que es tan aficionado el honorable. Les dijo a sus señorías lo que querían escuchar, y salió del Congreso a hombros, con las dos orejas y el rabo. Luego su tolerancia, su modernidad, su cosa, se desvaneció de repente en 2010, cuando el Tribunal Constitucional envió a corrales algunos artículos del Estatut.

Éste es el aspirante a protagonista de otra leyenda "artúrica", a rey de otro Camelot, con Helena Rakosnik en el papel de Ginebra y Pep Guardiola de mago Merlín de su reino, por control remoto desde Nueva York.

Un Braveheart sin William Wallace
Si ustedes son tan amables de visionar la película de ayer en las calles de Barcelona, descubrirán la ausencia de un personaje trascendental entre el multitudinario ejército de políticos, consellers, artistas, intelectuales, deportistas y hermosa gente corriente:

¿Quién hacía el papel de Willian Wallace?
Un Braveheart sin William Wallace, viene siendo como un cuento de los siete enanitos sin Blancanieves. Es una historia sospechosa. Sobre todo porque Artur Más no ha caído en la cuenta de que su amenaza previa: "o el Pacto Fiscal o la Independencia", es un insulto a dos bandas a la inteligencia de los españoles y a la inteligencia de un millón y medio de catalanes.

¿Qué pasa, Artur, tío? ¿Si Rajoy le concede a usted el Pacto Fiscal se olvida de sus delirios de independencia? ¿Está jugando sucio, y aunque Madrid le conceda el privilegio fiscal va a seguir con los trámites de divorcio? Los españoles y los catalanes se merecen que despeje usted esas incógnitas.

Entre la resaca de la Diada, de esta peculiar Diada, resuena la voz de ultratumba de Samuel Johnson lamentándose de nuevo entre las cuatro paredes del despacho oval del Palau de la Generalitat:

"El patriotismo es el último refugio de los canallas"

La Sumpéctica
Toni Bolaño La Razón 12 Septiembre 2012

Las calles de Barcelona estaban llenas. Los nacionalistas hicieron pleno en su demostración de fuerza. No había un millón de personas –ni de coña– pero no hacía falta. Los convocantes se arrogaron la representación de todos los catalanes. El presidente Mas no se manifestó. Saboreaba el triunfo en la Generalitat. Había conseguido sus objetivos. Diluir a las fuerzas nacionalistas bajo su égida y demostrar que en Cataluña existe un movimiento imparable hacía la independencia. Ésa es su fuerza. Por la mañana, el presidente afirmaba que si el pacto fiscal fracasa «se abre el camino de la libertad». Lo dijo como si él no fuera presidente porque precisamente hay eso, libertad. La diferencia estriba en que para Mas, libertad es sinónimo de independencia.

El 11 de septiembre es un día de explosión de sentimientos. Poco importa este día que la Unión Europea diga claramente que si una región se independiza perderá todos sus derechos europeos. Tendrá que pedir su ingreso y deberá cumplir con los requisitos exigidos. Poco importa que esos requisitos se antojen casi imposibles tal y como está el patio. Poco importa que una Cataluña independiente tenga una prima de riesgo que doble la española. Poco importa que los mercados tengan el crédito cerrado a cal y canto y que la deuda catalana sea un mero bono basura. Poco importa que se tenga que pedir un rescate a España y mendigar un anticipo para poder pagar lo más perentorio.


Mas es un pragmático y sabe que la situación es tan difícil que hay que pagar mañana y, también, las aventuras. Hoy no vale la cita del filósofo catalán Francesc Pujols: «Los catalanes, todos sus gastos, donde vayan les serán pagados (…) al fin y al cabo (…) más valdrá ser catalán que millonario». No en vano Pujols armó la Sumpéctica, la ciencia de lo concreto. Por eso, el presidente catalán debe devanarse los sesos para ver cómo gestiona el 12-S y, sobre todo, el 20-S cuando se vea con Rajoy en Moncloa. El jueves 13 desvelará su estrategia en una conferencia en Madrid. Entonces sabremos si continuará agitando los rescoldos de la manifestación u optará por desbravar la gaseosa.

Mariano no quiere líos
Javier Montilla www.gaceta.es 12 Septiembre 2012

Hay quien no lo quiere ver y esa ceguera es peligrosa y hay quien lo ve y no dice nada. Esa cobardía es mortal.

Cosas del destino, o no, ando releyendo en estos días convulsos en Cataluña el que, a mi juicio, es el mejor libro de Federico Jiménez Losantos: La ciudad que fue. Barcelona, años 70. Nadie mejor que él que vivió en esa Barcelona de la búsqueda de la libertad en el final del franquismo; la de la vida en las Ramblas; la de la autenticidad de Ocaña y sus perfumes a cambio de una canción; la de la vanguardia, la del arte sin subvención, la de las tertulias culturales en el Café de la Ópera, la de la nova cançó sin política lingüística. Esa Barcelona de la gauche divine del Boccaccio. Pero, sobre todo, una Barcelona culta, pasmosa, divertida, underground y libertaria. Una Barcelona en la que la lengua no era una herramienta política sino una forma de entenderse, de compartir conocimientos, de intercambiar emociones. Una Barcelona y una Cataluña de la libertad, abierta e integradora, cuya capacidad para acoger a jóvenes prodigios y artistas de toda España en busca de una oportunidad, era una realidad envidiable.

Tal vez por eso, siento nostalgia de esa Barcelona que ya no existe -en liquidación por derribo nacionalista- mientras veo por televisión el festival erótico-festivo secesionista en las calles de esa ciudad que fue. Nada nuevo, sólo que esta vez presidida por las máximas figuras del conglomerado, dinastías incluidas, pidiendo abiertamente la independencia, algunos llegados directamente desde el Hotel Palace o el Mandarín Oriental. Es decir, que la Cataluña rescatada y oficiosa se esconde en hoteles de súper lujo mientras en La Moncloa, contagiados con el virus de la complejitis, guardan silencio o intentan minimizarlo. Por ejemplo, tratando en quinto lugar la masiva manifestación en el Telediario de la noche de la televisión pública española. Hay quien no lo quiere ver y esa ceguera es peligrosa y hay quien lo ve y no dice nada. Esa cobardía es mortal. Y me temo que esos son tan culpables de lo que pasa en Cataluña como aquellos que, enviciados por los delirios de la casta política catalana que se oculta del rescate abrazándose en la estelada y con el patrocinio y agit-prop de los medios de comunicación públicos y concertados, caminan por esa ciudad que fue, llevándonos a una confrontación civil, dividiendo a los catalanes entre buenos y malos, fomentando el odio entre amigos y vecinos, negando ese sentimiento de catalán, y como catalán, español.

Esos que callan y miran hacia otro lado son igual de responsables que todos esos que han prostituido la palabra catalanista, haciéndola inhóspita. Ese silencio y esa complicidad son igual de responsables que aquellos que claman por una independencia de estómago, pasada por el centrifugado del lavado de cerebro sin que les importe que Cataluña estaría fuera de la Unión Europea. Pero eso sí, el Presidente del Gobierno no quiere líos.

Todos esos que callan y otorgan, son igual de responsables que aquellos que ríen las gracias a cierto actor venido a menos y que preside una subvencionadísima Academia de Cine Catalán, cuando dice que los que no apoyemos la independencia de Cataluña seremos tratados como traidores. ¿Será cuestión de ir encargando, por eso de la demanda, el pijama a rayas o nos vamos tatuando ya la cruz en la espalda?

¡Qué triste y qué sensación de exilio emocional! Esa Cataluña inclusiva, gamberra y ejemplarizante de la década de los setenta que describió magistralmente Losantos en su libro, es ahora un auténtico búnker donde el nacionalismo ha asfixiado cualquier tipo de creatividad, persiguiendo la heterodoxia, llevándonos a la ruina y a la confrontación e institucionalizando una red clientelar costosísima y obediente que a la voz de ya sale en masa a la calle con el silencio y la fraternidad de los diferentes gobiernos de España. Pero Mariano no quiere líos. Teledeporte es un buen refugio.

CATALUÑA CELEBRA LA DIADA
Mas, el 'botiger' que pone precio a la libertad y se deja llevar por la pasión y el mito
El victimismo y la 'construcció nacional', culpables del arrebato nacionalista
Carlos Esteban / El Trasgo, Periodista Digital 12 Septiembre 2012

A Mas parece no importarle que la frase se entienda como que, si hay pacto fiscal, a la 'libertad' de Cataluña le pueden ir dando.

... se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad, acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.

Ayer fue la Diada, en esta ocasión señalada por una multitudinaria manifestación independentista, un día en el que Cataluña homenajea a Rafael de Casanova, 'conseller en cap', el personaje que escribió a los ciudadanos de Barcelona un 11 de septiembre de 1714.

DELIRIO NACIONALISTA
Tener como héroe nacionalista a alguien que anima a luchar por el rey y la libertad de toda España da una ligera idea del delirio nacionalista, un caciquismo tribal sin mimbres intelectuales, basado en emociones poco claras las más de las veces y al que se permiten declaraciones y actitudes que parecerían directamente fascistas y generadoras de odio si se perpetraran en nombre de un Estado nación.

También explica por qué El Trasgo, a quien puede leer en La Gaceta, que hace suya la tarea de denunciar las manipulaciones en los medios, se ha mantenido casi totalmente al margen de esta caterva. La progresía tiene ideas equivocadas, confusas y destructivas, pero tiene ideas; los nacionalistas tienen pasiones que fundamentan en otros tantos mitos.

Leo en 'La Vanguardia' a Pilar Rahola ('Ara és hora'): "Si nada lo cambia, la sociedad civil habrá protagonizado una Diada histórica que dejará a unos partidos acelerados y a otros con el paso cambiado. Y todo porque la historia de este día no será la culminación de la estrategia política, sino el fruto de un persistente trabajo ciudadano que ha hecho estallar todas las previsiones". Seguro, Pilar, que ha sido el "persistente trabajo ciudadano". La ingeniería social no ha tenido nada que ver, ni unos planes de estudio a medio camino entre el victimismo y la 'construcció nacional', generación tras generación.

Quizá si Rahola tuviera a bien consultar cuántos en Cataluña querían la independencia hace 30, 20 o incluso 10 años, se sorprendería cavilando de dónde han salido estos nuevos nacionalistas. Tal vez sea labor de los imanes sobre una inmigración norteafricana que se ha preferido a la latinoamericana porque así no había que borrarles el estigma castellanohablante.

Hay, naturalmente, los que mantienen la cabeza algo más fría, echan cuentas y mantienen una retorcida modalidad de 'seny'. Son los que han avivado este incendio, no tanto porque crean en la independencia -ahora, cuando la UE nos impone constantes cesiones de soberanía para, al final del camino, crear un Estado común- como porque les sirve de arma para arrancar concesiones al Estado y como manta para tapar vergüenzas y corruptelas.

EL ESLOGAN DE LA MARCHA
De ese tipo parece ser José Antich, director de 'La Vanguardia' cuando dice en su tribuna ('Habrá que saber escuchar'): "Más allá de los lemas de la manifestación -'Catalunya, nou Estat d'Europa' encabezará la marcha- y de los eslóganes de unos y otros que se oirán, para muchos la Diada de este año es el segundo acto del 10 de julio del 2010, cuando tras la sentencia del Tribunal Constitucional que recortaba de una manera importante el Estatut una marea de gente se echó a la calle para reivindicar los derechos de Catalunya...

La demanda del pacto fiscal, hoja de ruta del Govern y compromiso electoral del 'president' Mas, puede quedar en vía muerta en muy pocas semanas si el Gobierno persiste en su actual negativa. Unos y otros deberán escuchar a la calle". Vito Corleone lo decía con más gracia, pero a mí me ha sonado totalmente a "dennos lo que pedimos o no sabemos cuánto tiempo podremos retener a estos".

El propio presidente Mas lo ha dejado diáfano: "Si no hay pacto fiscal, se abre la vía hacia la libertad de Cataluña". En su precipitación parece no importarle que la frase se entienda como que, si hay pacto fiscal, a la 'libertad' de Cataluña le pueden ir dando.

Lo leo en 'El Periódico de Catalunya', en cuya primera también advierto un sondeo, no sé hasta qué punto fiable, de una Cataluña dividida casi en dos precisas mitades -49 % por la independencia, 48% en contra-. Imagino que, tras hacer un tótem inviolable del principio de autodeterminación, si algún día alcanzan la ansiada independencia darán, a su vez, la independencia -o, mejor, su anexión al resto de España- de esa mitad que no encuentra nada raro en ser español a fuer de catalán.

EL CATALANISMO Y CATALUÑA
El catalanismo guarda con Cataluña la misma relación que el socialismo con la sociedad, el comunismo con la comunidad o el feminismo con la feminidad, es decir, es una grosera deformación. El nacionalismo lleva ya décadas sembrando vientos y quizá sea tarde para detener la tempestad independentista. Ya hasta el resto de España está harto del victimismo y el rencor nacionalista, como el cónyuge que prefiere que el otro haga al fin las maletas con tal de no volver a oír una amenaza más.

Cataluña podría ser, concebiblemente, ‘un nou Estat d'Europa'. Pero, ¿sería mucho pedir que parasen las mentiras?

"PP y PSOE llevan años dando alas al nacionalismo, al asumir en determinadas comunidades autónomas muchos de sus planteamientos y tesis"
EIG. Redacción. Vitoria. http://www.paisvasco-informacion.com  12 Septiembre 2012

Gorka Maneiro, candidato de Unión Progreso y Democracia a la Lehendakaritza, reclama “pedagogía democrática y pedagogía de la igualdad para explicar a los ciudadanos con argumentos y datos objetivos por qué es mejor mantenerse unidos que separarse”. Tras la manifestación separatista de ayer en Cataluña “y ante la posible tentación del nacionalismo vasco de seguir esa senda, UPyD reclama pedagogía democrática y pedagogía de la igualdad para explicar a los ciudadanos con argumentos y datos objetivos por qué es mejor mantenerse unidos que separarse, algo que tanto el PP como el PSOE no hacen”.

“Por ejemplo, mejor que decir que la manifestación de ayer "es un salto al vacío" es explicar las bondades de mantenernos unidos, porque fomenta la igualdad y es básico para construir la mejor Europa posible”, ha explicado.

El candidato de UPyD ha señalado que “el problema es que PP y PSOE llevan años sin argumentar a favor de la igualdad sino más bien dando alas al nacionalismo, al asumir en determinadas comunidades autónomas muchos de sus planteamientos y tesis. Ése es el drama: que en lugar defender las bondades de la igualdad, los que antes fueron partidos nacionales se apuntan al discurso localista y local y se muestran incapaces de argumentar y de razonar”.

Para Gorka Maneiro, “lo mismo ocurre con el asunto del pacto fiscal: en lugar de confraternizar con los que no quieren pagar lo que les corresponde, debe decirse con argumentos y absoluta seriedad que es justo que Cataluña tenga déficit fiscal porque es una de las regiones más ricas y porque responde a un principio que sólo los muy reaccionarios rechazan: quien más tiene más debe pagar”.

El candidato a lehendakari ha añadido que “UPyD en el País Vasco seguirá explicando con argumentos y datos por qué el nacionalismo no lleva a nada bueno y seguirá planteando su alternativa al nacionalismo. Que apelen si quieren ellos a los sentimientos, nosotros debemos apelar a la razón. En definitiva, no deberíamos explicar sólo las maldades del nacionalismo sino sobre todo las bondades de la igualdad. Y defenderla siempre y en todo lugar”.

Yo también quiero que se vaya la señora Cataluña
Pedro Fernández Barbadillo. Periodista Digital 12 Septiembre 2012

Me uno a quienes hoy piden la independencia de Cataluña en Barcelona. ¿Para cuándo?

El representante del estado español en Cataluña, Artur Mas, es como los viejos batasunos y comunistas: "Id vosotros a la manifestación, mientras yo me quedo en casa, que tengo muchas responsabilidades. Mi espíritu está con vosotros". ¡Y la gente le aplaude! Quien asistirá es el mismo que fue elegido por Luis María Ansón cuando era director de ABC Español del Año.

Hemos pasado de una situación insostenible a otra inaguantable, en que el hígado se impone al cerebro y al corazón, como decía Giovanni Guareschi en sus magníficos libros de Don Camilo y Peponne. El Gobierno catalán pide dinero al resto de los españoles para tapar el agujero dejado por sus corrupciones, derroches y megalomanías y a continuación nos insulta.

Lo he escrito ya otras veces. No podemos seguir así, con este odio creciente fomentado por una oligarquía y un lastre permanente en el alma, en el edificio constitucional y en las cuentas públicas. Al resto de España nos iría mejor sin esos maleducados y racistas.

¿Que quieren cambiar el supuesto pacto que les une a España (¿y ellos qué son?) e imponernos nuevas condiciones? Pues no tenemos que ceder ante ellos. Repito lo que escribí hace unos meses: Por favor, señora Cataluña, váyase, pero gratis, ¿eh? No le vamos a pagar la mudanza. Y se lleva al Barça de la Liga Española.

Y los catalanes que no quieran ese destino, que se movilicen.

EL TRUCO DE QUE VIENE EL COCO
Así describe Salvador Sostres el truco empleado por los nazionalistas burgueses desde la dichosa Transición, amagar y no dar, pero los tontos madrileños no se enteran.

La independencia no ha sido nunca el objetivo del nacionalismo catalán o vasco, que sí son mayoritarios. La independencia ha sido el espantajo que han usado para negociar con el Gobierno, hacerse los imprescindibles y los moderados, y asegurarse su status quo. ¿La independencia? Pregúntale a Jordi Pujol de qué han vivido sus hijos y sabrás lo que es la independencia. Artur Mas también amaga con la independencia, pero lo que quiere es un nuevo pacto fiscal.

España tiene miedo de perder y Cataluña y Euskadi tienen miedo de ganar, de modo que no hacemos más que hacernos trampas al solitario. Si una persona o un país quieren algo, se alzan y lo consiguen como así ha sido siempre y como siempre será. Lo demás son añagazas de fin de fiesta para retenernos. Lo sé porque he participado en bastantes de ellas.

CODA: Otros artículos sobre la señora Cataluña.

-La señora Cataluña nos exige dinero y nos insulta cuando se lo damos
-Señora Cataluña: deje de refunfuñar y, si no está a gusto, ¡váyase!
-La señora Cataluña dice que con la independencia los trenes serán puntuales
-La señora Cataluña se nos quiere confederar

Diada 2012
Albert Rivera: 'Los políticos separatistas provocarán un conflicto civil y económico si no lo evitamos'
El presidente de Ciudadanos critica que “dirigentes del PSC vayan hoy a la manifestación defendiendo la separación de Cataluña”
 www.lavozlibre.com 12 Septiembre 2012


Barcelona.- El presidente de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, en un acto de la Diada celebrado por el partido ante el monumento a Josep Terradellas, ha afirmado que “los políticos separatistas provocarán un conflicto civil y económico si no lo evitamos”.

Rivera ha dicho sobre la Diada que “no queremos una Diada de algunos, queremos una Diada donde todo el mundo se sienta cómodo” y que “que este año es, menos que nunca, un Diada de todos por culpa de un separatismo creciente que no está al lado de todos los catalanes, sino al lado de una parte”.

En el encuentro, en que C’s ha reunido además de 500 personas bajo el lema “Mejor Unidos”, Rivera ha lamentado que “dirigentes del PSC vayan hoy a la manifestación defendiendo la separación de Cataluña”. El líder de C’s ha argumentado que “nosotros queremos estar unidos con España y la Unión Europea porque pensamos que unidos estamos mejor que separados”.

El catedrático de derecho Constitucional, Francesc de Carreras, también ha tomado la palabra y ha manifestado que “quienes que nos han administrado durante 32 años en Cataluña son los mismos que han convertido a las víctimas en verdugos. Es decir, haciendo creer que la culpa nunca es suya sino del resto de España”.

Por su parte, el escritor Joan Carles Girauta ha reclamado una que “ser catalán es una condición desnuda que no tiene porque ir acompañada del hecho de ser catalanista”. Además, ha acusado los nacionalistas de ser “quienes precisamente han dejado de ser catalanistas porque están trayendo Cataluña hacia la incertidumbre y la fragmentación” y se ha preguntado: “¿Venimos al mundo con una ideología predeterminada por el hecho de ser catalanes?”.

Rivera, que ha vuelto a intervenir en los parlamentos ha proclamado que “si nos queremos unir tenemos que sumar, y si queremos sumar lo tenemos que demostrar a las urnas. Hay que evitar que la gente que defiende la convivencia y la unión se quede en casa a las elecciones autonómicas; hace falta que la gente vaya a votar”. Y ha añadido que “no puede ser que 1,4 millones de votos nacionalistas estén por encima de 7 millones de catalanes” y que “si la gente se queda en casa quien gana son los que hacen ruido”. A la vez, el líder de C’s ha pedido un cambio en la ley electoral porque “un voto independentista no valga tres veces más que un voto de quién defiende la convivencia y la unión”.

El acto ha contado con la participación de varias personalidades ligadas al mundo de la cultura como el escritor Javier Montilla, el presidente del Hospitalet C.F, Miguel García, el profesor de economía de la UAB, Javier Asensio, el abogado que defendió a las familias que pedían una educación bilingüe para sus hijos, Javier Escolana, el periodista Fernando de Páramo, además de los ya mencionados Francesc de Carreras y Joan Carles Girauta.


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