AGLI Recortes de Prensa   Lunes 17 Septiembre 2012

El festín de Baltasar
César Vidal La Razón 17 Septiembre 2012

Se relata en uno de los libros proféticos del Antiguo Testamento que mientras el rey babilonio Baltasar se encontraba celebrando un colosal banquete con sus amigos, en uno de los muros del lujoso salón donde se solazaban, aparecieron escritas unas misteriosas palabras. Para interpretarlas de la manera más adecuada, Baltasar mandó llamar a Daniel, un judío que vivía desterrado en Babilonia y que disfrutaba de una bien merecida fama de hombre cercano a su Dios. Era hombre valiente el judío, de esos que no se arrugan ante la cercanía del poder ni ponen freno a su lengua y, precisamente por ello, reveló al babilonio que su reino había sido pesado y encontrado falto de la sustancia que debería haber tenido. De apariencia maciza, estaba corroído y hueco por dentro. En castigo a esa circunstancia, el único Dios había dispuesto que esa misma noche, el que aún parecía próspero reino fuera entregado a los medos y a los persas. Eso y no otra cosa significaban los signos aparecidos en la pared.

Seguramente, Baltasar no debió de creerse lo que le decía Daniel fundamentalmente porque Babilonia era próspera y estaba protegida por el curso de un caudaloso río. Sin embargo, el persa Ciro desvió la corriente y, aprovechando los desagües y la oscuridad nocturna, entró por sorpresa en Babilonia tomándola y acabando con el imperio de que era capital. He recordado no poco el episodio durante las últimas semanas. Nuestra nación, cuyos dirigentes y paniaguados llevan banqueteando décadas, no parece haber advertido lo que debería las señales que decían, de manera indiscutible, que nos estaban pesando y que el resultado de la balanza no nos iba a resultar precisamente favorable. El festín debía haberse acabado hacía tiempo aunque algunos siguen empeñados en apurar lo que queda en las copas e incluso se las están ingeniando para beberse lo que hay en las de otros.

Merkel y la gente de la UE –arios como el persa Ciro– van a aparecer y que nadie piense que sus prebendas quedarán protegidas por un especial RH al bies, por la lengua regional o por la mismísima madre que los parió. Entrarán por las cloacas, como antaño lo hicieron medos y persas, aunque, en este caso, se trate de los boquetes inmensos de nuestra más que agujereada contabilidad y los túneles negrísimos de nuestra más que abultada deuda. Chiringuitos y pesebres, empresas autonómicas y subvenciones, funcionarios sin otra función que la de llenarse los bolsillos y asesores en el arte de vaciar las arcas públicas serán convocados a un nuevo valle de Josafat. Entonces, por mucho que se llore en cualquiera de las lenguas cooficiales, el festín habrá concluido. Sólo quedará, como hizo el propio Daniel, confiarnos humildemente a la misericordia de Dios para llegar a ver el final de la desgracia.

España SA: ¿Tenemos un plan de viabilidad?
Alfonso Merlos www.elsemanaldigital.com 17 Septiembre 2012

¿De verdad los españoles conocemos ese gran documento que traza la estrategia, la táctica y los pormenores operativos para la recuperación nacional? ¿Está? ¿Se le espera?

Los jefes de España SA deben rectificar con urgencia.

No hay vuelta de hoja. Es ley de vida. Cuando una empresa no funciona y hace agua por todas partes demanda de un plan de viabilidad. Es algo muy simple y muy complejo al mismo tiempo. Es un documento escrito que cada emprendedor elabora con el objetivo de planificar, evaluar y controlar todos los aspectos más importantes del negocio, desde la idea madre hasta los relativos a la puesta en marcha del proyecto.

En España el gobierno de Rajoy no ha presentado nada semejante. Y su oportunidad es indiscutible.

¿Conocemos hacia dónde camina el modelo de Estado?
¿Sabemos cuál es la deriva que se quiere imprimir, si es que se puede, al sistema de bienestar?

¿Hay voluntad de acabar con el caos organizativo y la proliferación de organismos públicos improductivos y onerosos?
¿Hay previsión de reforzar los instrumentos de control y corrección de los desmadres emanados de nuestro suicida y centrífugo modelo de administración?

¿Se ha borrado la raya gruesa que con frecuencia separa el interés de los políticos del interés de los ciudadanos?
¿Vamos a seguir funcionando con unas Comunidades Autónomas que gastan en personal y gasto corriente (capítulos I y II de su presupuesto) 48 céntimos por cada euro del que disponen?

¿Van a ser vigiladas las Comunidades Autónomas para que, aminorando el gasto en personal y el gasto corriente, puedan aumentar su PIB atendiendo a los más elementales criterios de eficiencia?

O los jefes de España SA (que en el pasado han sido incompetentes e irresponsables) aprenden y rectifican con urgencia o perderemos definitivamente la confianza en ellos y nos preguntaremos qué hacemos todavía en una empresa ayuna de un plan de viabilidad y, por consiguiente, de un futuro que valga la pena vivir.

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¡Más madera!... ¡hasta que reviente la caldera!
S. McCoy El Confidencial 17 Septiembre 2012

No aprenderemos. De todos es sabido cómo ha terminado una de las mayores expansiones fiscales de la historia de la Humanidad: con la mayoría de los países que la han aplicado o bien cerca de la bancarrota, los que no cuentan con el auxilio de una moneda o un banco central propios, o bien luchando contra los cupos de deuda establecidos constitucionalmente… para ampliarlos. La única excepción es China que sigue a lo suyo, tratando de asegurar ese nivel de crecimiento que mantenga su paz social para lo que no duda en continuar con su particular planificación estatal-capitalista programa tras programa, billón tras billón. Cuando la mano del político ha reforzado irracionalmente el efecto de los estabilizadores automáticos, el caos en las finanzas públicas ha devenido inevitable. Algo que ahora se trata de corregir, error sobre error, vía aumento de impuestos y no recorte de gasto y de prestaciones inasumibles. El Dr. Jeckyll del Estado del Bienestar demudado en un terrible Mr. Hyde revestido de Estado contra el Bienestar. La Administración propone y del ciudadano dispone.

Ante la retirada de los gobiernos, austeridad le llaman, las autoridades monetarias han decidido reforzar su papel en la gestión de la crisis, en una suerte de estrategia de boom or bust que puede acabar con ellos como salvadores de la patria mundial o, por el contrario, como artífices de la muerte definitiva del sistema fiduciario, basado en la confianza, que sustituyó en su día al patrón oro con eje en el dólar USA (The Economist, The power of positive thinking, 13-09-2012). Se trata de ganar tiempo, el bien más preciado en el mundo si nos atenemos a los dispendios necesarios para hacerlo. Si el BCE rompió con su tradicional ortodoxia hace semana y media al ofrecer recompras de deuda de los estados soberanos que se acojan, más o menos formalmente, a un rescate, la Reserva Federal anunció este jueves un Quantitative Easing 3 que, al igual que lo propugnado por Draghi, se centra en ampliar el abanico de activos susceptibles de su acción –hasta alcanzar las injustamente vilipendiadas titulizaciones hipotecarias, las hay de mayor calidad y de menos- y en adquisiciones esterilizadas de valores, continuación de la llamada Operación Twist.

‘Más madera hasta que reviente la caldera’ parece ser la consigna de ambos. De hecho, no han tardado en surgir recomendaciones de las distintas casas de análisis a sus clientes dirigidas a que acumulen activos tangibles, aquellos que mejor mantienen el valor en un entorno altamente inflacionario. Lo que uno se pregunta es si tal escenario de aumento desbocado de los precios es posible en un entorno de: uno, ausencia de circulación del dinero, esto es, la famosa 'trampa de la liquidez' propiciada por el proceso de tensionamiento del balance bancario a nivel mundial, disminución de pasivo mayorista ligado a una reducción de activo tóxico y reforzamiento de los recursos propios mínimos que ‘garantizan’ la solvencia; y dos, de exceso de mano de obra y capacidad productiva excedentaria que en USA se sitúa en el 22%. Puede que la nominal se dispare pero la core, sin alimentos ni carburantes... De ahí que sea una duda razonable si el tirón del oro, e incluso del petróleo, no es más debido al miedo a una quiebra del sistema y a la vuelta a una suerte de gold standard asentado sobre esos bienes que a cualquier otro considerando (Zero Hedge, What does a $4 trillion FED balance sheet mean for Oil and Gold, 13-09-2012). Ya saben, ‘Gold is Money, everything else is credit’.

Siendo así, habiendo decidido llevar su actuación al límite, es sin embargo mucho más preocupante la acción del BCE que la de la FED. Mientras que el primero ha dicho que se centrará en la parte corta de la curva, el segundo por el contrario lo hará en la larga. Es decir, mientras uno financia gasto corriente, el otro se centra en la inversión. Se trata de una diferencia esencial ya que si el objetivo final es el crecimiento y la creación de empleo, como se ha hartado de repetir Mariano Rajoy, eso requiere visibilidad de los costes del proyecto. La asunción de riesgos por parte de la institución europea está centrada en resolver un problema de liquidez de nulo fruto sobre la actividad económica de las naciones auxiliadas en tanto que no reduzcan su deuda global sobre PIB (Zero Hedge, Five years since The Great Financial Crisis: No Growth, no Deleveraging, 09-09-2012 y, aún mejor, del Nobel de Economía en 2001, Michael Spence, en ProSyn, Hard truths about global growth, 14-09-2012). Es la consecuencia de la quiebra de facto de la Unión, del sueño de moneda única. Por el contrario, en Estados Unidos, hacen honor de su mandato dual –inflación y empleo- y buscan promover aquello que puede ayudar a reducir un paro que ya quisiéramos para nosotros aquí a la vez que promueven una devaluación competitiva de su moneda. ¿Lo conseguirán? No se pierdan a Daniel Lacalle este fin de semana sobre el particular.

Más allá de la aberración que supone querer resolver el problema de endeudamiento de las economías desarrolladas, bien moviendo la deuda entre los agentes económicos, bien aumentándola en un peligroso fenómeno de bola de nieve, la FED hace verdadera política fiscal mientras que el BCE la aplica de manera subsidiaria. Un hecho que nos conduce irremediablemente al concepto de represión financiera, proceso por el cual se mantienen los tipos artificialmente bajos para auxiliar a los gobiernos en la solución de sus cuitas. Chamanismo financiero a costa de los aparentemente salvados ciudadanos, eso sí (The New York Times, As Low Rates depress Savers, Goverments reap benefits, 10-09-2012 y Naked Capitalism, Shamanistic Economics, 16-09-2012). Si la expansión sin freno de sus balances no cumple al final con los peores augurios, tengan por seguro que, en la medida en que sus acciones se convierten en estructurales, generan una distorsión aún mayor que el daño que pretenden paliar. El subsidio permanente alterará la formación de precios y creará una apariencia de abundancia y coste que, ¿recuerdan?, ya causó la actual burbuja. El hecho de que su papel sea imprescindible debería ser más motivo de preocupación que de complacencia. Como ha ocurrido con los gobiernos, el final de su acción, cuando llegue, no augura nada, pero que nada bueno. Más madera, hasta que reviente la caldera.

Y… ¿si revienta?
Buena semana a todos.

Artur Mas y la explosión de la burbuja política
Javier Benegas www.vozpopuli.com 17 Septiembre 2012

Si los españoles fuéramos capaces de liberarnos por un momento de nuestras emociones, quizá comprobaríamos que el desafío soberanista del molt honorable Artur Mas obedece, como casi todo lo demás, a la lógica perversa de nuestro modelo político-económico. De hecho, no es casualidad que coincida en el tiempo con el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo (BCE) y la luz verde del Tribunal Constitucional alemán al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Quizá sea que algunos ilustres personajes, ante las buenas nuevas, han entendido equivocadamente que lo peor ya ha pasado y que es momento de forzar la mano y lanzar un órdago que, todo sea dicho, tiene mucho más de urgencia que de convicción. Así que antes de nada deberíamos repasar nuestras cuentas, las de todos. Ya que lo que está sucediendo tiene más que ver con ellas que con la disparidad de sentimientos respecto de la unidad de destino en lo universal.

España sigue igual. Es decir, peor
Hace pocos días supimos que en el segundo trimestre de 2012 la deuda de las administraciones públicas alcanzó la cifra récord de 804.388 millones de euros (17.500 euros por español, N.E). Lo que equivale al 75,9% del PIB del Reino de España. Y según estimaciones del Gobierno, el ratio de la deuda sobre el PIB alcanzará el 79,8% a final de año; es decir, prácticamente el 80%, sin contar, claro está, con el uso del dinero prestado por nuestros socios europeos para rescatar el sector bancario y, también, dando por hecho que el déficit no se desboque, lo cual es mucho suponer.

En lo que respecta a las comunidades autónomas, también según los datos disponibles del segundo trimestre del año en curso, la deuda ha aumentado un 10,9% interanual, hasta alcanzar la cifra de 150.578 millones de euros. Guarismo que según el Banco de España es el más alto de toda la serie histórica. Es decir, que pese al compromiso de estabilidad presupuestaria, el endeudamiento de las regiones no deja de crecer. De hecho, ya en el segundo trimestre de 2012 era un 2,8% superior al de todo 2011.

Por comunidades, la más endeudada es Cataluña, con 43.954 millones de euros (29,1% del total de la deuda acumulada). A continuación, en este ranking del terror, están la Comunidad Valenciana, con 21.364 millones de euros (14,1% del total), y Madrid, con 17.108 millones de euros (11,3%). Después Andalucía (15.442 millones), Galicia (7.627 millones), País Vasco (7.153 millones), Castilla-La Mancha (6.795 millones), Castilla y León (5.894), Baleares (4.673), Canarias (3.847), Aragón (3.767), Murcia (3.282), etc. Pero, por encima del vértigo que producen estas cifras, lo más alarmante es que ninguna comunidad ha logrado reducir su endeudamiento con respecto al año anterior. Es más, se ha incrementado. Ergo, no sólo seguimos en rumbo de colisión sino que nuestra velocidad, lejos de disminuir, aumenta.

Ahora, con el acceso al crédito cerrado a las comunidades autónomas, nos adentramos a marchas forzadas en la fase final de nuestra crisis particular, la explosión de la madre de todas las burbujas: la burbuja política. Y todo apunta a que es en Cataluña donde estallará primero. De ahí que Artur Más cargue contra el Estado. No por convicción sino porque se le ha espantado el caballo ante la visión de lo que se le viene encima.

No es sólo el nacionalismo
En el modelo político español (que es también el de Cataluña), quienes gobiernan deben sus cargos, mucho más que al sufragio, a los apoyos directos o indirectos de una multitud de personajes imbricados en esas superestructuras de poder casi absoluto que son los partidos políticos. Ahí se articulan infinidad de intereses que luego dan forma a eso que denominamos “lo público”. Un entorno relacional de acceso restringido que, en la práctica, es un enorme mercado de prebendas y favores del que se sirven los partidos con representación para extender su influencia. En el caso de Cataluña, en ese entorno, que es particularmente extenso, han encontrado acomodo muchos personajes con pulsiones independentistas y cuyos intereses –más económicos que políticos– se confunden arteramente con el interés general de los catalanes.

Pero claro, sin dinero, no hay regalías. Y sin regalías no hay político profesional que pueda seguir por mucho tiempo en el poder, ni partido que no pierda fuelle. El sistema deja de funcionar. Por lo tanto, el desafío de Mas no es un delirio que obedezca a una pulsión exclusivamente nacionalista. Es la mecánica perversa de este modelo lo que empuja a la clase política catalana a emprender una huída hacia delante, tal y como está sucediendo con la clase política española en su conjunto. Pues todos los barones autonómicos, de forma abierta o disimulada, parecen haberse declarado en rebeldía en lo que respecta a la contención del déficit. Y a las cuentas me remito.

Tal y como apuntaba Jesús Cacho en su columna da hace dos domingos, Cataluña no necesita más autogobierno, sino más democracia. Exactamente la misma medicina que está pidiendo a gritos el resto de España. Porque no es sólo que los catalanes no encuentren encaje en la España oficial, sino que casi ningún ciudadano español a día de hoy lo encuentra. Digámoslo claramente, el desafecto hacia esta España oficial no es cosa exclusiva de los catalanes sino que es un sentimiento que se extiende a lo largo y ancho de esta piel de toro. Y la solución a este problema no llegará nunca de la mano de quienes se odian y pugnan entre sí por conservar su cuota de poder dentro de este sistema cerrado. Los españoles, todos, debemos darnos cuenta que no es posible seguir emborrachándose de sentimientos y renegando de la racionalidad. Porque es en ese limbo puramente emocional donde hacen carrera los malvados.

Sin Gobierno y sin cortes: urgencia constituyente
Manuel Muela www.vozpopuli.com 17 Septiembre 2012

El desmoronamiento institucional de España, que va in crescendo como demuestran los hechos de Cataluña, es una realidad objetiva. Cualquier lector puede hacer un repaso de las diferentes instituciones públicas del país y sacar conclusiones. No creo que se separen demasiado del título del comentario. Pero, con el ánimo positivo de otear el futuro, me centro en los dos poderes más importantes, el ejecutivo y el legislativo, el judicial merecerá comentario aparte. Ambos han abdicado de sus funciones hace al menos dos años largos, cuando en mayo de 2010 se hizo público que nos poníamos a las órdenes de Bruselas. Desde entonces, no digo que antes no sucediera, el discurso oficial y los hechos se remiten a las directrices del exterior; de un exterior que tampoco tiene muy claro que hacer con el asunto español, visto el fracaso de sus acciones en Grecia y Portugal, países más pequeños que el nuestro. Estos últimos días comprobamos las controversias entre Francia y Alemania sobre el presunto rescate de España que, en todo caso, sería el rescate de los acreedores de nuestro país, que ya han tenido un aperitivo con el rescate bancario. Hace bien Rajoy en resistir: alguien le vendió una mercancía averiada. El caso es que España está en tierra de nadie en lo que se refiere a gobierno y ordenación. La peor de las situaciones, lo que hace urgente plantear sin eufemismos un proceso de cambio radical para intentar recuperar la esperanza y el vigor perdidos con la incuria de decenios.

El vacío de poder
Existe la opinión bastante generalizada de que los gobiernos españoles tienen dificultades innumerables para ejecutar políticas de interés general, a causa de un marco jurídico-constitucional que les ha despojado de gran parte de su poder: el Estado Autonómico, mal diseñado y peor ejecutado, se ha convertido en un quebradero de cabeza para quienes pretendan gobernar el país y en motivo de insatisfacción creciente para los ciudadanos. No quiero extenderme en ello, es una realidad que tenemos a la vista y que parece el tapón de la botella que imposibilita cualquier salida. Y eso, hablando en términos de quienes tuvieran un proyecto nacional de gobierno. Si no se tiene ninguno, más que el sortear cada día, el asunto adquiere una dimensión alarmante. Eso es lo que sucede ahora, cuando se está recogiendo la cosecha de tantos años de políticas mediocres, crecidas bajo el manto protector del dinero fácil.

El principio de que gobernar es prever no ha existido en la política española, actividad que ha sido muy cómoda y provechosa durante décadas para las clases dirigentes del país: se ha dejado el ejercicio de la política en manos de profesionales de la misma, cuyas únicas limitaciones eran respetar los privilegios de los poderosos, el verdadero poder, y remar sin estridencias en el río caudaloso de los dineros europeos, fondos estructurales o créditos a nuestros bancos y cajas. Los meandros de ese río han llevado mejorías, quien lo duda, al conjunto de la economía y de la sociedad, pero, y ese es el drama, meramente superficiales y, por tanto, expuestas a las consecuencias del primer temporal. No se sembró la riqueza, simplemente se disfrutó o se especuló con ella. Por eso estamos como estamos, con estructuras políticas inservibles y políticos confusos y desprevenidos, hijos de un sistema que no tiene respuestas para este gran fracaso.

Entonces se toca a rebato y la clase política se refugia en la concha del poder, que dispone de la fuerza y de la propaganda y, como no tiene más proyecto que permanecer, vende mercancías variopintas, muy lesivas para los ciudadanos, que se justifican por las obligaciones con el exterior. Y en esa cantinela estamos sin plan alguno, ni A ni B, esperando no se sabe qué e implorando la comprensión que ellos mismos no tienen para su atribulado e indefenso país. La imagen de nuestro jefe de Gobierno dando el otro día explicaciones al primer ministro de Finlandia, ese país frío y lejano que nos ha humillado pidiendo garantías adicionales para su escuálida participación en el rescate bancario, es expresiva de adónde hemos llegado. Por su parte, nuestras Cortes, prácticamente desaparecidas desde que se inició el estado de emergencia, han tenido ésta semana la primera y censurada noticia del rescate bancario acordado en mayo por el ministro de Economía en videoconferencia, al contrario que otros parlamentos europeos que lo han debatido con amplitud y exigencia. Y todavía habrá quienes se sorprendan porque reclamemos el cambio de éste estado de cosas.

Cataluña
Para darle mayor enjundia al mosaico de los disparates, nos desayunamos con una eclosión independentista en Cataluña que ha sorprendido por su magnitud. Sobre sus antecedentes, el lector interesado puede consultar lo que escribí en El laberinto de Cataluña, el pasado mes de diciembre. La salida a las calles de cientos de miles de personas en un tiempo dominado por el temor y la desilusión, es indicativo de que el descontento es más profundo de lo que parece: en Barcelona ha sido recogido por los independentistas, en otros lugares no sabemos por quienes lo será. De todas formas, el gobierno catalán debería tener presente lo que decía el general Colin Powell, Secretario de Estado americano, “no pidas demasiado por si te lo conceden”.

Parece claro que el desafío y la movilización catalanes requieren respuestas y, sobre todo, mucho tino por parte de los dirigentes. Y ese, entre otros, es el problema. En mi opinión, ni en Madrid ni en Barcelona contamos con políticos ejercientes capaces de gestionar este asunto. Su intento de resolución tendrá que formar parte de los nuevos proyectos constituyentes que surjan para reconstruir el Estado. En tal sentido, no debería desdeñarse en su momento la fórmula del Estado Integral de la Constitución republicana de 1931 que, a mi juicio, conserva aspectos valiosos. Sin embargo, no sé si se llegará a tiempo de recuperar lo que ya parece irrecuperable. Pero habrá que intentarlo en bien de la propia Cataluña y del conjunto de España.

Como se puede comprobar, hay motivos para la urgencia de la reconstrucción del Estado y de la política de España. El edificio actual no se puede rehabilitar porque sus principales ocupantes lo hacen imposible. El camino será largo y accidentado, salvo que el buen sentido de algunos de ellos se imponga y faciliten el tránsito ordenado hacia un país mejor en el que se recuperen los valores civiles y democráticos, tan burdamente tratados durante decenios.

Separatistas y separadores
EDITORIAL www.gaceta.es 17 Septiembre 2012

Imaginemos que se consumase la separación. Todos saldríamos perdiendo: las dos partes quedarían empobrecidas. España en su conjunto se convertiría en una nación amputada.

Desde hace algún tiempo crece entre los ciudadanos un sentimiento de hartazgo ante las recurrentes presiones del nacionalismo catalán, que se interpretan como un chantaje intolerable. Esta sensación, que se agudiza por días desde que la manifestación del martes pasado se celebró abiertamente bajo el lema de un independentismo expresamente abrazado por el presidente de la Generalidad, puede resumirse en estos términos: ya está bien, si quieren independizarse, que lo hagan.

Es comprensible este sentimiento separador, pero inaceptable, porque basar la política en sentimientos es una de las formas seguras de equivocarse. Y en este caso, además, es una actitud generadora de melancolía colectiva, porque desmembrar España sin una guerra es técnicamente imposible. Para intentar articular esta secesión por vía pacífica habría que hacer, por lo pronto, otra Constitución de gestación y aprobación impensables salvo que todos nos hubiéramos vuelto locos. Y si se pudiera hacer, sería otra locura adicional: la de abrir nada menos que el debate sobre el suicidio de una España forjada desde hace al menos medio milenio, y protagonista de una historia que nos hizo grandes del mundo durante centurias, por muchas desavenencias entre hermanos que hayan jalonado todo este tiempo. Con esas pugnas de sentimientos es como empiezan las discordias profundas que acaban con demasiada frecuencia en derramamiento de sangre.

Imaginemos, sin embargo, que todos esos factores mencionados se superasen milagrosamente, y que se consumase la separación. ¿Quién ganaría con ella? Nadie. Todos saldríamos perdiendo: las dos partes quedarían empobrecidas. España en su conjunto se convertiría en una nación amputada. Y Cataluña, por su lado, seguiría bajo la presión de los mismos separatistas, que embarcarían a su país en nuevas querellas territoriales con España por Valencia, las Baleares y la Franja, y con Francia por la que llaman Cataluña Norte. A una locura se sumarían otras muchas locuras más.

Pero hay más. El discurso nacionalista catalán no sólo está montado sobre una base sentimental, sino que se asienta en interpretaciones históricas deliberadamente sesgadas que omiten lo que no le conviene y magnifican lo que le interesa, y en argumentos lingüísticos que sólo mediante una política totalitaria pueden intentar que se tengan en pie. También omiten cómo, en caso de independencia, se incorporarían a la Unión Europea con la bola negra española asegurada, y dónde venderían sus productos en su nueva moneda una vez expulsados del euro.

Por otra parte, los síes que el último Estatuto catalán cosechó fueron los de poco más del 30% de los catalanes con derecho a voto. Es cierto que no se puede presumir de que todos los que se abstuvieron estaban en contra, pero es igualmente verdad que son millones los catalanes que tienen todo el derecho a no dejar de ser españoles si no quieren, y sería un colosal desatino político que el Estado renunciase a salvaguardarles este derecho.

En cualquier caso, todos deberían reflexionar y entrar en razón, porque no es esto lo que necesita España, sino como bien apuntaba ayer Pérez Rubalcaba, lo sensato en estos momentos es que Gobierno y CiU den los pasos necesarios para recomponer la convivencia entre Cataluña y el resto del país.

La resaca de la Diada; un caso más de impostura historica
ALFONSO DE LA VEGA Periodista Digital 17 Septiembre 2012

Los españoles de la época se mataban entre sí y perdían parte de la integridad territorial nacional (Menorca, Gibraltar…) para algo tan ajeno a sus verdaderos intereses como dilucidar qué dinastía extranjera iba a obtener o conservar el imperio español en calidad de botín. El clero catalán pensaba que la Casa de Austria favorecía mejor sus intereses políticos y económicos, e intentó dar a la defensa de Cataluña un cierto aire de cruzada contra el infiel extranjero. Pero ganaron los Borbones quienes sin embargo trataron de mostrarse graciables. Como dice Vicente Bacallar, marqués de San Felipe, uno de los combatientes en la guerra: “los catalanes creen que todo va bien gobernando, gozando ellos de muchos fueros.”

La lucha de la guerra de Sucesión en la región catalana no tiene nada que ver con el separatismo salvo en la postura eclesiástica en defensa de privilegios.

Sí lo tiene, en cambio, la rebelión catalana del XVII, cuando el conde duque de Olivares, porque los burgueses catalanes no querían contribuir a sufragar los gastos del ejército durante su asentamiento en campaña. Se pasaron a Francia pero luego, cuando vieron que les era peor el remedio que la enfermedad, pidieron volver y volvieron cual hijo pródigo, sobre todo porque les salía más barato ser españoles que franceses.

La entronización de los Borbones supuso una pérdida de la integridad territorial. Otra importante pérdida territorial se produjo el 98, es muy posible que su definitiva expulsión, si se produjera, haya tenido el coste de la secesión de Cataluña y Vascongadas.

Pese a la cobardía de Mariano, disfrazada de hipócrita prudencia de estadista, la diada del 2012 supone un hito. Como también lo fue el precedente en octubre de 1934 de la sublevación golpista del (poco) honorable Companys sofocada por el gobernador militar de Cataluña, Domingo Batet, a las órdenes del entonces presidente del gobierno de la República, Alejandro Lerroux. Los golpistas de la Generalidad de entonces huyeron por las cloacas de Barcelona entre las ratas.

La manifestación del 11S es el resultado de todo un proceso entreguista, de falta de voluntad de proteger las instituciones y los derechos civiles de todos los españoles en todas las regiones. También de entregar la cultura y la educación a los enemigos de España durante varias décadas. Ya no hay más generaciones de españoles con sus rasgos propios regionales. Hoy lo que existe son generaciones de catalanes, murcianos, gallegos, manchegos, andaluces, vascos de pura raza vasca,….. víctimas de una falsificación de la Historia y de la Geografía, de un envenenamiento mental, de la confusión emocional, adiestrados en muchos casos en el odio a España, la patria común.

Pero ahora ya no cabe disimular. La organización de este acto de traición promovido por la Generalidad, una institución constitucional española contra la Nación española es un desafío que debiera tener respuesta por parte del resto de las instituciones constitucionales. En primer lugar del Jefe del Estado que está más callado que sus trofeos de caza. No sólo cuestión de decencia personal, que también, sino de cumplir sus obligaciones constitucionales.

Las posibles alternativas son el dontacredismo marianesco, la aplicación del artículo 155 ¿pero cómo se instrumenta?, o la convocatoria de un referendo y la apertura de un proceso constituyente.

Aunque hubiere voluntad de mantener la unidad de España, cosa que visto lo visto parece muy lejos de las inquietudes actuales del Jefe del ¿Estado?, (que además del estruendoso silencio ya denunciado para terminarlo de rematar envió al Jefe de su Casa como representante para arropar al traidor en su comparecencia madrileña), la actual forma de gobierno constituye un obstáculo. Si hubiere una república presidencialista con un Jefe del Estado elegido directamente por el pueblo, tendría poder ejecutivo legal y estaría capacitado para exigir el cumplimiento del ordenamiento constitucional. Asunto especialmente importante en un régimen más que federal como el que sufrimos hoy en España.

Estamos ya en las etapas finales de un Régimen de corrupción generalizada, fallo funcional multiorgánico y cobarde inmoralidad que por su incompetencia en todos los órdenes menos para el saqueo impune de la oligarquía ha devenido en ilegítimo.

Cada día que pasa en estas circunstancias aumenta las posibilidades de una revuelta descontrolada como las que periódicamente suceden en España cuando la incompetencia y corrupción de las clases dirigentes alcanzan un grado que subleva al normalmente apolítico, adormecido y narcotizado pueblo. Ojalá aún pueda evitarse.

Para ello es preciso aprovechar los resquicios que deja el sistema para intentar reconducirlo apoyando las opciones ajenas a la casta. Hay que organizarse.

Contra la irresponsabilidad y la manipulación del nacionalismo catalán
Convivencia Civica 17 Septiembre 2012

Estimados amigos,

En Convivencia Cívica Catalana compartimos con vosotros la preocupación por la situación actual de Cataluña y del conjunto de España.

Consideramos que en estos momentos en que la situación económica de España es crítica, la actitud del gobierno catalán y de Artur Mas de alentar la tensión política en Cataluña, dar una imagen internacional de desunión de España y poner contra las cuerdas al gobierno central con exigencias económicas que se saben inasumibles no puede calificarse sino como un acto
de la máxima deslealtad e irresponsabilidad, tanto económica como política.

Convivencia Cívica Catalana considera que el gobierno catalán pretende con la polvareda política del “pacto fiscal” y de su manifestación del 11 de septiembre desviar la atención de la opinión pública de su pésima gestión, de los graves indicios de corrupción que le afectan y le van a afectar en los próximos meses así como de su “humillante” rescate financiero que ha debido solicitar.

Convivencia Cívica Catalana, con sus socios y simpatizantes, renueva su total compromiso con este proyecto colectivo de cientos de años de historia que es nuestro país y nuestra nación que es España. En Convivencia Cívica Catalana apostamos por la convivencia entre todos los españoles y no por la separación, la división, el conflicto y el enfrentamiento.

Lamentamos asimismo que desde el gobierno de Artur Mas se esté manipulando y desinformando a los ciudadanos catalanes en temas económicos y fiscales en una campaña para crear rencor económico contra el resto de ciudadanos españoles para obtener votos nacionalistas y separatistas.

En Convivencia Cívica Catalana vamos a seguir denunciando las manipulaciones del nacionalismo catalán, especialmente en el plano económico. Y como muestra de ello, adjunto a este correo, podéis encontrar dos artículos aparecidos esta semana pasada de nuestro presidente y de nuestro secretario, respectivamente en el diario LA RAZON donde se pone de relieve la auténtica realidad económica de Cataluña y que podéis difundir entre vuestro entorno.

Respecto al llamado “pacto fiscal” de Artur Mas os recordamos que podéis encontrar nuestro posicionamiento claro y conciso sobre este tema en nuestra página web.

Convivencia Cívica Catalana considera que en estos momentos de crisis lo que debemos hacer entre todos y especialmente aquellos que tienen responsabilidades públicas es actuar con responsabilidad, colaborar y remar en la misma dirección para sacar al país adelante. Aquellos irresponsables que se dediquen a atizar odios nacionalistas, rupturas y enfrentamientos nos tendrán siempre enfrente.

Atentamente,
CONVIVENCIA CIVICA CATALANA*
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El horizonte del Estado autonómico (V)
José Luis Meilán Gil La Voz 17 Septiembre 2012

El título VIII de la Constitución ha sido objeto de profundas críticas por ilustres profesores, aunque no han faltado tampoco calificaciones positivas no solo desde el punto de vista político, por haber conseguido un consenso en una materia fundamental sobre la que los partidos políticos en la etapa constituyente mantenían posiciones muy divergentes. Se ha reprochado el carácter abierto del texto constitucional llegando a sostenerse que la Constitución de 1978 ha «desconstitucionalizado» la forma de Estado, una expresión que ha hecho cierta fortuna hasta el punto de que fue recogida en la consulta que el Gobierno de Rodríguez Zapatero hizo al Consejo de Estado. Se ha llegado a afirmar por respetados colegas que los constituyentes no teníamos idea clara del Estado a construir.

La apertura no fue fruto de la inconsciencia, por lo que puedo personalmente testimoniar, sino deliberada y coherente con el principio dispositivo, que no imponía una generalización uniforme. La cuestión autonómica tiene una naturaleza esencialmente política, en el más noble sentido de la palabra. Difícilmente se deja atrapar desde una abstracta racionalidad. Conlleva mucho pathos, una vivencia en la que confluyen sentimiento y tradición, configuradores de un acervo colectivo del que uno participa y es vivido con diferente intensidad. La uniformidad que se ha pretendido no ha cerrado el problema. Es cierto que la crisis económica ha igualado prácticamente el comportamiento de todas las comunidades, cualquiera que sea la profundidad y la extensión de lo que podría denominarse sentimiento autonómico. La realidad es que la cuestión autonómica no ha mejorado en los casos más conflictivos. Los discutidos hechos diferenciales no han perdido virtualidad con aquella generalización.

El punto de inflexión que ha oscurecido el horizonte, más lejano que próximo, que podría avizorarse desde el momento constituyente, fue la irresponsable actitud del expresidente Rodríguez Zapatero sobre la reforma del Estatuto de Cataluña. Hasta entonces la independencia no dejaba de ser algo asintótico para la mayoría de los nacionalistas catalanes. Esa proclama no ha disminuido en la actualidad. El posible sentimiento de humillación que pueda suponer tener que acudir a un fondo de rescate contribuirá probablemente a exacerbarla. El asunto se ha complicado más en el País Vasco, no solo porque la coalición abertzale pueda llegar a ser la fuerza más votada, sino por el distanciamiento del PNV de su posición inicial del pacto con la Corona.

Desde la Constitución se visualizaba ese lejano horizonte, como también el de Gibraltar, de naturaleza obviamente diferente. Lo que quedó mal planteado fue el Senado. Puedo testimoniar que el vicepresidente Abril Martorell me comunicó, en una reunión con el portavoz Pérez Llorca, que esa cámara de representación territorial se configuraría como de segunda lectura. Desconozco la razón del cambio. Una cuestión pendiente.

Tres cuestiones pendientes
Nota del Editor 17 Septiembre 2012

Por muchas vueltas que pretendan dar al tinglado autonómico, está claro que no va a dejar de ser un problema para nosotros, los oprimidos contribuyentes que no ciudadanos, pues carecemos de los derechos más elementales frente a los profesionales de la política que con tanto descaro defienden con esa verbosidad de aficionado al derecho político, que no es otro que el derecho de los políticos a disfrutar de sus feudos y primicias.

La primera, en orden inverso, cuestión es sobre el senado: ¿ Cuando lo eliminaremos ? su inutilidad manifiesta y su tinglado idiomático así lo propugnan.

La segunda cuestión es el tinglado autonómico, más difícil y con fuerte impacto social su desmantelamiento, pero absoluta necesidad, aunque la primer medida debería ser la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales para comenzar a mejorar la productividad en todos los aspectos sociales, es decir, en todos los aspectos que tienen que ver con la interrelación de personas (comunicación, educación justicia, sanidad, etc.) y procesos (entre empresas, proveedores y clientes). El aumento del paro al tener que despedir a todos los enchufados que del tinglado autonómico viven, es inevitable, es la segunda medida para aumentar los recursos disponibles para que la sociedad, la ciudadanía, pueda reactivar la economía y comenzar a crear algo de empleo productivo en actividades que no nos hayan quitado otras gentes con menores salarios.

La tercera cuestión es más fácil, impacto social menor, pero difícil de resolver puesto que se trata de elminar a quienes crean el problema que queremos eliminar, los profesionales de la política. Está claro que para que no haya profesionales de la política hay que despojar la actividad de cualquier vestigio de beneficio económico, la actividad política tiene que tener coste economico para el que la ejerce, y solo en caso de ejercerla con efectividad, obtener el reconocimiento social y dejar paso al siguiente esforzado que quiera aportar su conocimiento, su tiempo y su esfuerzo para ayudar a mejorar a todos.

'Goodbye, Catalonia'
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Septiembre 2012

La manifestación del día de la Diada puede tener todas las consecuencias terribles que se quiera, pero sí ha traído una buena nueva. Al fin, el nacionalismo catalán, después de treinta y cinco años de mentiras y deslealtades, habla con sinceridad. Quieren la independencia. Por mí, ya están tardando en proclamarla.

No merece la pena tratar de convencerles de que no les conviene económicamente. Siempre pensarán que les estamos engañando. Y además, a muchos de ellos no les importa lo que les cueste. Por otra parte, a largo plazo, no hay forma de saber cómo les irá. Ellos dan por hecho que serán la Suiza del Mediterráneo. También podrían acabar convirtiéndose en el Kosovo de Iberia. ¿Quién sabe? Tampoco hay razón para alegar que no hay cauce legal para la secesión porque siempre habrá forma de arbitrarla jurídicamente. Ni vale esgrimir los muchos problemas que tendrían que resolver, pues estando el independentismo basado en un sentimiento, toda dificultad, económica o no, parecerá poca cosa a cambio de la tierra prometida y el fin de la travesía del desierto.

Dicho de otro modo, ha llegado el momento de que sean independientes. No tiene sentido que los españoles continuemos viendo el trabajar allí como una condena a galeras, o sigamos teniendo que aguantar silentes y respetuosos los pitidos y abucheos a nuestro himno y a nuestro rey o nos veamos obligados a bajar la cabeza avergonzados cuando, encontrándolos por el extranjero, nos aclaran que ellos no son españoles, sino catalanes. Pues que dejen de verdad de serlo. Así, ir a trabajar allí no será peor que hacerlo en Francia o en Italia. Y cuando piten nuestro himno, tendremos también nosotros la ocasión de abuchear el suyo cuando suene en un estadio español. Y si nos los encontramos en el extranjero, será como cruzarse con unos suizos o unos kosovares y no habrá oportunidad de que nos avergüencen.

Ya no es cuestión de si se equivocan o aciertan. Tampoco importan los puntos de PIB que bajemos unos y otros como consecuencia de ello. Pasa que no nos aguantan y, probablemente, nosotros a ellos, tampoco. Llevamos perdidos un montón de puntos de PIB por mantener un carísimo Estado de las Autonomías que tenía por único objetivo que se sintieran cómodos entre nosotros y no lo están. No lo están en absoluto. ¿Para qué insistir? Seguir juntos podría a la larga ser tan inconveniente como separarse lo es a la corta.

Sólo pido no tener que contemplar el espectáculo de los equipos españoles de fútbol rogando al Barça que siga jugando la Liga española para no perder un euro de los ingresos que hoy generan entre todos. Si ellos carecen del mínimo sentido de la dignidad y lo piden, como dice Rosell que hará, espero que en España quede el orgullo suficiente para conformarnos con jugar nuestra liga entre quienes quedemos, seamos pocos o muchos, ricos o pobres. Goodbye, Catalonia.

zquierda y nacionalistas
Españas Potemkin
Pedro de Tena Libertad Digital 17 Septiembre 2012

Se conocieron como "aldeas Potemkin" a unos supuestos escenarios diseñados por el mariscal Potemkin cuando la emperatriz Catalina II, de la que durante unos años fue amante, decidió visitar los territorios de Crimea. Según esta leyenda, corrupto hasta la médula y habiendo dilapidado el dinero recibido de la soberana, Potemkin decidió situar en el camino unas falsas aldeas llenas de campesinos, ganado y jardines en magnífico estado para ocultar la penuria real y miserable de la población. En cuanto pasaba Catalina, los decorados, personas y animales eran trasladados a nuevos lugares por donde debía pasar el cortejo zarista. Aunque muchos creen que tal montaje no existió en realidad, lo cierto es que, fuese calumnia o no, unos años más tarde todas las cortes europeas creían firmemente en que tal felonía había ocurrido. Hasta tal punto llegó la convicción que se ha dado en llamar "aldeas Potemkin" (o "pueblos Potemkin") a las apariencias que se presentan como verdaderas y esconden una gran falsedad.

Por extensión podemos hablar de las Españas Potemkin como escenarios perfectamente diseñados que se presentan a los ciudadanos para camuflar una realidad vergonzante. Tenemos aún caliente este fin de semana la España Potemkin de la izquierda española que nos inyecta la imagen de un país donde se pasa hambre física (por lo que el bandolerismo caritativo debe bendecirse), donde el PP es un cáncer genético de la derecha política nacional donde anidan el egoísmo y la maldad, donde la conspiración de ricos internacionales y ricos españoles han generado la miseria nacional, donde unas elecciones democráticas han sido un fraude moral por lo que han de ser corregidas mediante un referéndum y donde cada día es más preciso romper las reglas del juego, en la calle y con violencia creciente.

Este decorado de cartón piedra oculta que la izquierda ha gobernado 22 años de 35 desde 1978, que durante sus gobiernos se han alcanzado tasas insoportables de paro, que las regiones donde ha gobernado durante 30 años están entre las más atrasadas de España, que la crisis reciente tiene mucho que ver con la incapacidad del PSOE y la deuda y el déficit legados al nuevo gobierno, que la educación, diseñada por las izquierdas, no funciona, que el sectarismo y la corrupción se cobijan preferentemente en el seno de izquierda, que el sindicalismo de clase (de la peor clase) alimenta a una carísima casta burocrática y unas estructuras faraónicas con dinero succionado a la fuerza del bolsillo ciudadano y que han callado como tumbas cuando el paro ascendía hasta llegar a los más de cinco millones de parados. Etcétera.

Y luego está la España Potemkin del separatismo regionalista, con cuadros que se suceden: que si se les reprime, que si se les roba, que si se les excluye, que si se les desprecia, que si se les impide... Etcétera. Y todo ello con el visto bueno de un PSOE esquizofrénico y de una IU completamente enferma. Tras esta tramoya infame, mueren los hechos reales, desde una gestión ladrona de los fondos públicos (3 por ciento o más, recuerde Mas) a que una Cataluña o País Vasco sin España serán lo que sean pero sin Europa, desde una opresión lingüística sistemática contra el castellano a mentiras como la de la Guerra de Sucesión y Rafael Casanova y otras muchas repetidas ritualmente por periodistas, profesores e historiadores, desde el desprecio a las víctimas del terrorismo a los fueros medievales e injustos. Etcétera.

En este panorama, ¿dónde están los empresarios con gran poder mediático? ¿Y los sindicatos sin servidumbres marxistas? ¿Y los millones de catalanes y vascos que no desean la independencia? ¿Y los españoles, expertos, sabios, profesionales, artistas, descontentos con este estado de las cosas, con el desprecio a toda una nación chantajeada desde la izquierda y el nacionalismo? Y sobre todo, ¿dónde estás, PP, que pastas en un silencio ominoso, que sólo ves economía donde, además de ella, hay emociones, sentimientos, imágenes y sueños y que eres incapaz de explicar las razones, o la necesidad, del sufrimiento que se está causando a millones de personas que te han votado?

Por lo menos, inventa algo, otra España Potemkin, por ejemplo, que por inexacta que sea sirva de escenografía a millones de ciudadanos que tienen derecho a no sentirse solos en este teatro sin obra y esta corte sin milagros donde se limitan a pagar, y a pagar, y a pagar...

Cataluña: tiempo de desdichas
Francisco Sosa Wagner y Mercedes Fuertes El Mundo  17 Septiembre 2012

En octubre de 1934 al presidente de la Generalidad no se le ocurrió mejor idea que proclamar la independencia de Cataluña como airada protesta contra la formación de un gobierno que consideraba «fascista» pese a haber salido de las urnas. Madrid respondió enviando a Barcelona al general Batet, encarcelando al Gobierno de la Generalidad y suspendiendo el Estatuto de Autonomía. Aunque la situación actual no es la misma, no está de más recordar los métodos contundentes que gastaba una República que ciertas fuerzas progresistas, aunando candidez e ignorancia, invocan como un paraíso. El régimen monárquico constitucional actual observa modales más refinados.

Hoy, en una España en bancarrota y en llamas, con cinco millones de parados y graves problemas de credibilidad ante nuestros socios europeos, encontrarnos de nuevo con la reivindicación nacionalista catalana en su más exacerbada versión produce al espectador cierto enojo y un denso hastío. Porque constatar el empeño de algunos partidos catalanes de estar dándole indefinidamente al manubrio del bodrio arruina a cualquiera la templanza, la prudencia y probablemente el resto de las virtudes cardinales.

La novedad, en estos días, es la celebración de una manifestación reivindicando la independencia de Cataluña, apoyada por el Gobierno de la Comunidad Autónoma. No nos parece que tomar al pie de la letra esta celebración popular, crisol donde se mezclan y funden los materiales más heterogéneos, sea muy propio de democracias maduras pues en ellas conviven otros artilugios más sutiles y seguros, si de conocer la voluntad popular se trata. Dar demasiada importancia a las manifestaciones y recontar hasta la extenuación sus participantes es lo propio de la democracia «por aclamación» que patrocinaba Carl Schmitt quien acusaba al voto secreto de no ser enteramente democrático «porque transforma a los ciudadanos en sujetos aislados». Y añadía: «un grito del pueblo es suficiente para expresar un viva o un abajo, para saber si aprueba o rechaza una propuesta … el pueblo como magnitud no organizada oficialmente sólo en ciertos momentos y sólo por el camino de la aclamación es susceptible de actuar». Recordemos a algún desmemoriado que Carl Schmitt fue el jurista del régimen nazi, el único catedrático alemán de derecho público a quien no se repuso en su cátedra tras la guerra.

Pero como las fuerzas políticas están otorgando una gran importancia a lo sucedido en las calles de Barcelona, procede que, con un poco de sosiego y manejando los palillos de la argumentación jurídica, precisemos qué se puede hacer en la actual situación. Porque ya Montaigne anotó que «el Estado alberga en su seno todo tipo de accidentes y venturas y, entre ellas, el orden y el desorden, la desdicha y la dicha» y, como estamos -en efecto- en tiempo de desdichas, se impone idear ofertas para afrontarlas.

Una de ellas es convocar un referéndum, idea ante la que se disparan los interrogantes: ¿en España o sólo en el territorio catalán? Y sobre todo: ¿es deseable reducir a una pregunta simple, propia de este tipo de consultas, un asunto como éste, que supone resueltamente una quiebra rotunda de nuestro sistema constitucional? No lo parece si se tiene en cuenta además que el referéndum es, de entre los instrumentos de que disponen las democracias, el menos afinado. Probablemente por ello es también el procedimiento preferido por los dictadores.

Si, por estas razones, descartamos esta solución rudimentaria, el camino adecuado sería, a nuestro entender, el de las elecciones convocadas por el Gobierno de Cataluña. A ellas concurrirían los partidos políticos con un pronunciamiento inequívoco acerca de su postura ante la independencia de Cataluña y su conversión en un nuevo Estado. Este aspecto es muy importante y por ello no deben admitirse ni trampas ni subterfugios ni juegos de palabras, ni figura de dicción alguna … Oferta clara: sí o no a un nuevo Estado distinto del Reino de España.

El electorado habrá de participar en las elecciones de forma rotunda en cuanto a su número y a la claridad de su mensaje. A partir de ahí, podemos tener dos resultados. El primero sería que el electorado rechazara la constitución de un nuevo Estado, lo cual significaría un respaldo al sistema constitucional de 1978. El segundo consistiría en la opción por la independencia, adoptada -insistimos- por una holgada mayoría (nada de la broma del referéndum de 2006 sobre el Estatuto).

¿Cuál debería ser entonces la respuesta desde las instituciones políticas de España? A nuestro juicio, proceder a la reforma constitucional prevista en el artículo 168 que exige una primera aprobación de dos tercios de cada Cámara y la disolución inmediata de las Cortes para la constitución de unas nuevas que procederían al estudio de un texto constitucional. A su vez, éste deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de cada Cámara y, a continuación, se someterían todos estos trabajos meticulosos y ya democráticamente respaldados, a la ratificación de un referéndum entre todos los españoles, incluidos los residentes en Cataluña.

Este camino asegura la participación de todos los ciudadanos españoles en una delicadísima cuestión, supuesta la evidencia de que las partes no pueden por sí solas decidir acerca de la forma de su integración en el todo. Si el resultado de este iter es contrario a la independencia de Cataluña, las fuerzas políticas de esta Comunidad tendrán que aceptar este veredicto y dedicarse a solucionar, ya sin excusa alguna, los problemas de los catalanes, nada livianos, por cierto.

Si, por el contrario, el resultado fuera favorable a la independencia de ese territorio, entonces procederá, a través de las leyes, abordar, en primer lugar, los mecanismos de protección de las minorías. Téngase en cuenta que los estados europeos existentes, con su riqueza cultural y su diversidad, resultan más respetuosos con el pluralismo interno que lo sería un Estado pequeño salido de sus panzas porque éstos, precisamente para empinarse como estados, se verían obligados a construir unas «señas de identidad», sobre todo de índole lingüística y cultural, impulsadas por las élites políticas, que el Estado grande puede permitirse el lujo de orillar. El segundo asunto a resolver sería el finiquito, que es el «remate de las cuentas, o certificación que se da para constancia de que están ajustadas y satisfecho el alcance que resulta de ellas» (DRAE). Ahí aparecerían infraestructuras, aranceles proteccionistas, traslado de instituciones españolas y otros renglones del más subido interés.

Y quedaría para el flamante Estado una aventura excitante: la de solicitar su ingreso en la OTAN y en la Unión Europea así como resolver el problema de la moneda a adoptar pues para ingresar en la zona euro se exigen unos requisitos de contención del déficit público y de la deuda que no cumple la actual Cataluña.

Pero, en fin, estas son las emociones a vivir por quienes insisten en la actitud de los persas que Montaigne nos describe: «La naturaleza nos echó a este suelo libres y desatados y nosotros nos aprisionamos en determinados recintos como los reyes de Persia que se imponían la obligación de no beber otra agua que la del río Choaspes renunciando por torpeza a su derecho a servirse de todas las demás aguas». O, dicho de otro modo, renunciando a disfrutar de la alta claridad de la solidaridad.

Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo y eurodiputado de UPyD. Mercedes Fuertes es catedrática de Derecho Administrativo.

Teatro catalán
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 17 Septiembre 2012

Jota escribió hace ocho días, a propósito del caso Bolinaga, su mejor artículo desde Dead man walking. Pero tal vez por la argumentada consternación sobre la política de los últimos gobiernos de España con la ETA, consternación que comparto, se dejó llevar ayer por cierto optimismo compensatorio sobre Cataluña; un optimismo, en mi opinión, infundado, aunque lo compartan Arcadi, García Domínguez y otros catalanes a los que respeto. Su confianza en la cobardía avarienta de CiU me parece excesiva. Dice Pedro J. que «en tres días diciendo necedades, el nacionalismo catalán ha perdido la pátina de respetabilidad acumulada en tres décadas». Si después de tres décadas perpetrando atrocidades el nacionalismo catalán conservaba alguna respetabilidad, no la perderá por la burricie de Mas. Sólo veo una novedad: si la insondable crisis económica y la agotadora doble vida de la Ramoneta han forzado el desafío separatista del 11-S también han disipado casi del todo el temor o la contrariedad por la secesión catalana en el resto de España. Es más, de los que se oponen, la mitad lo hacen por fastidiarlos con la unión, no porque les apene romperla.

Sin embargo, la matonería política de CiU les obliga a mantener el pulso y convocar elecciones si Mariano les dice que no a todo, pero ojo: no sólo al Pacto Fiscal. Si dice no al Pacto y les da 5.000 millones para pagar la nómina, lo venderán como un aplazamiento triunfal y la oposición cívica al separatismo seguirá desactivada. Si CiU jugase la carta separatista de inmediato tiene la peor mano en la historia reciente de sus Casinos, siempre que PSC, PSOE y Cs se le enfrenten. En caso de empate, podrían intentar un golpe a lo Companys en el 34. Y eso no lo desmontarían el artículo 8 de la Constitución, ni el acuartelamiento de tropas ni la defensa de los derechos civiles -lingüísticos- por la fuerza de la Ley. Si no se ha hecho antes, ¿por qué ahora? Si el Rey, en vez de anunciar por televisión órdenes civiles y militares en defensa del orden constitucional, dice que «hablando se entiende la gente» y envía a Spottorno ante Mas, con gran alborozo de La Vanguardia (»Sólo La Zarzuela escucha a Mas»), ¿qué movilización esperar del mortal enemigo de plantígrados y proboscídeos? Frenar la secesión sólo es posible -no digo deseable- si PSOE y PP dejan de hacer lo único que han hecho desde 1977: comprar tiempo. Y eso se acabó. Lo que sí exige esta tragi-comedia es la vuelta al teatro de Boadella.

Nuevos sindicatos franquistas
Martín Prieto La Razón 17 Septiembre 2012

Aún sin Constitución, los directivos de un periódico convidamos a almorzar a Marcelino Camacho. El gran Marcelino sólo traía un mensaje obsesivo: la unidad sindical. Quería un sindicato único, le daba igual que fuera comunista o socialista y en pro del monolitismo estaba dispuesto a renunciar a las siglas CC OO. Muy amicalmente le dijimos: «No jodas Marcelinao; llevamos 40 años esperando unos sindicatos libres y plurales y nos quieres vender los sindicatos verticales contra los que tanto has luchado». Con renglones torcidos Camacho escribía derecho porque UGT y CC OO van del brazo y marcando el paso arrastradas por una burocracia sindical que como coartada imparte cursos de formación innecesarios o que no se hacen, no atienden a los desempleados, tienen una legión de liberados sindicales como fuerza de choque y exige obteniendo dinero del Gobierno, las regiones, los ayuntamientos hasta de las pedanías dando a cambio a sus socios estafas como la de Promoción Social de Viviendas.

Por encima de la Unión Sindical Obrera y los sindicatos profesionales, Cándido Méndez y Toxo se dedican a la política que ya quisieran para sí los Diputados de la Nación. Méndez se pasaba las tardes en el Palacio de La Moncloa junto a Zapatero instruyéndole sobre lo que debía hacer. Y el ignorante lo hizo para mantener la calle fría. Y como todavía no pueden sentarse en el Consejo de Ministros exigen que la gobernanza del país sea sometida a referéndum. Para eso sobra el Gobierno y podríamos entretenernos preguntando al censo si quieren estos sindicatos políticos y de acción conjuntada u otros más austeros y representativos. Franco (que no jugaba), el inefable José Solís, Méndez y Toxo harían una buena mesa de mus y el 1 de mayo celebrarían un festival sindical en el Santiago Bernabeú. Marcelino sería feliz ante estos nuevos sindicatos verticales del siglo XXI.

Blanquear al criminal Arnaldo Otegi
EDITORIAL Libertad Digital 17 Septiembre 2012

Todo parece indicar que nos encontramos ante el enésimo intento de blanquear la imagen del criminal Arnaldo Otegi, durante tantos años vocero del brazo político de la peor organización terrorista que haya padecido la España democrática. Una organización terrorista que sigue activa. Y armada. Y que por supuesto no ha renunciado a su ideario criminógeno y liberticida.

La exégesis de la ración de propaganda que nos ha servido el criminal Arnaldo Otegi este domingo desde el abominable diario Gara está de más. Sabemos quién es, qué es y qué pretende. Y que sigue donde estaba, en el bando de los asesinos, en la brega por la destrucción de España y de su régimen de libertades.

No le faltará el espaldarazo de los apaciguadores, de los buenistas, de los oportunistas, de los cobardes, de los necios. Qué empeño el de tantos; estupefaciente, sobrecogedor, siniestro, según los casos. Diríase que algunos piensan, como los propios terroristas, que Otegi y sus conmilitones son presos políticos, y que la sociedad española les debe algo. ¿Acabarán pidiendo que les pidamos disculpas? Abundan en la historia los ejemplos de similares infamias.

A nosotros que no nos esperen. Nosotros no vamos a blanquear la imagen de los asesinos, no vamos a lavarles la sangre de los miles de españoles inocentes a los que hirieron o segaron la vida. Nosotros también estamos donde estábamos: en la defensa de España y de las libertades, en la exigencia de justicia y en no olvidar lo inolvidable.

Las diez falacias sobre la política lingüística repetidas por el nacionalismo
Mariano Alonso www.libertaddigital.coml 17 Septiembre 2012

1-El catalán es la lengua mayoritaria en Cataluña.
Según las encuestas de la propia Generalidad, es la lengua habitual para el 35% de los ciudadanos de esta región. Un 10% menos que en 2003, cuando el Tripartito relevó a CIU en el Gobierno.

2-Las sentencias de los tribunales obedecen a reivindicaciones minoritarias de unas pocas familias.
Las tres sentencias del Tribunal Supremo de diciembre de 2010 se refieren, efectivamente, a denuncias concretas de tres familias en particular. Pero no son las únicas familias que han mostrado su oposición a la política de inmersión lingüística. Desde los miles de profesores de secundaria que abandonaron Cataluña en los primeros Gobiernos de Pujol, la respuesta ciudadana a las políticas sobre la lengua del nacionalismo ha sido importante desde el punto de vista numérico. Baste citar el Manifiesto de los 2.300 de 1981 suscrito por intelectuales y profesores o, más recientemente, las 50.000 firmas recogidas por el presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, en contra del sistema de inmersión.

3-La oposición a la inmersión responde a razones partidistas.
Al margen de lo dicho en el punto anterior, ocurre más bien al contrario. Han sido los movimientos nacidos en la sociedad civil los que han espoleado a los partidos políticos a tomar postura e incluso a nacer. De lo último da ejemplo la creación de Ciudadanos en 2006, fruto de una plataforma de intelectuales ajenos a las siglas partidarias, como Albert Boadella o Francesc de Carreras. Y de lo segundo se podrían citar muchos casos, pero hay una imagen que vale más que mil palabras: la de Alicia Sánchez Camacho junto a Francisco Caja presentando el pasado junio una instancia en la consejería de educación catalana para que su hijo sea educado en castellano y catalán. Un gesto que repitieron centenares de familias.

4-Se permite la educación en castellano.
Para no decir la verdad, los nacionalistas suelen hablar de enseñar el castellano, en lugar de en castellano. El matiz no es superfluo, ya que lo primero se cumple en la actualidad. Basta con que se imparta la asignatura de Lengua Española, que forma parte del examen de selectividad, y sin ni siquiera llegar a la tercera hora que pretendió imponer un decreto del Gobierno central. Enseñar en castellano, por tanto, implicaría impartir en esa lengua varias asignaturas relevantes, como por otra parte se hace en los colegios de élite a los que acuden los hijos de muchos nacionalistas.

5-Los alumnos catalanes tienen un buen nivel de castellano.
Lo que tienen son unos buenos resultados en la prueba de selectividad. En unas pruebas que son mucho más fáciles que las de lengua catalana, pues así las diseñan las propias universidades de Cataluña, con autonomía para ello. Como relató en un artículo en ABC Xavier Pericay, en una de las pruebas se les daba a los examinados un texto de Miguel Delibes y se les hacía la siguiente pregunta: "Escriba todos los nombres de animales que se citan en el texto y clasifíquelos en aves y no aves". Juzgue el lector si es necesario estudiar todo un curso para terminar sabiendo distinguir a un gorrión de un perro. Por lo demás, si fuese cierto que el hecho de que los niños escuchen el castellano en la televisión o en la radio, además de en la calle, les hace competentes en ese idioma habría que preguntarse, por ejemplo, por qué los escolares ingleses se educan en la lengua de su majestad. Teniendo a mano la BBC.

6-La inmersión garantiza la cohesión social.
No parece que lo haga si el niño cuyos padres quieren educación en castellano tiene que ser atendido al margen de sus compañeros. Tratamiento que consiste en explicaciones discrecionales en castellano por parte del profesor señalando al alumno del resto de sus compañeros. Al menos, así reconocen los nacionalistas que sucede. Tampoco si el que acaba de llagar a la región catalana, o está de paso, no puede expresarse oralmente y por escrito en la lengua vehicular de la enseñanza, o si hasta en los recreos se impone el catalán y se excluye el castellano.

7-Es un modelo integrador para los inmigrantes.
Al margen de lo que ocurre en la escuela, el nacionalismo ha intentado extender la inmersión a otros ámbitos. Buena prueba de ello es la Ley de Acogida que el año pasado recurrió ante el Tribunal Constitucional la Defensora del Pueblo a instancias del entonces diputado José Domingo. La norma, aprobada con la Oposición del PP y Ciudadanos, aseguraba que el inmigrante debe alcanzar las competencias básicas en catalán y castellano, si bien precisaba: "...el catalán, como lengua propia de Cataluña (el concepto que introdujo el nuevo Estatuto), es la lengua común para la gestión de las políticas de acogida e integración" y añadía "el aprendizaje lingüístico ofrecido por los servicios de primera acogida empieza por la adquisición de las competencias básicas en lengua catalana"

8-La señalización viaria respeta el bilingüismo.
Los espectadores de LDTV recordarán la cara de pasmo del ex alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, cuando una redactora de esta cadena le preguntó por qué el consistorio prefería no cobrar muchas multas de tráfico a establecer una señalización bilingüe en la Ciudad Condal. El entonces primer edil, del PSC, atribuyó la pregunta a las obsesiones de determinada prensa y aseguró que nunca se le había quejado un ciudadano por esta cuestión. Lo cierto es que en Barcelona no se respeta el bilingüismo en las señales viarias y eso permite recurrir con éxito las multas.

9-El catalán no sobreviviría sin discriminación positiva.
En este punto el nacionalismo no deja de caer en una cierta contradicción. Pues si el catalán necesita de la discriminación positiva para existir, como dicen, parece difícil sostener al mismo tiempo que ya es la lengua mayoritaria en Cataluña y que de ahí su preeminencia en la escuela pública.

10-Existen prácticas de discriminación del catalán, particularmente en los medios de comunicación.
Cualquiera que haya frecuentado las ruedas de prensa políticas en Madrid habrá observad que el catalán es un idioma muy hablado en los corrillos. Algo lógico dada la gran cantidad de periodistas que trabajan en medios de Cataluña, muchos de los cuales emiten en la lengua catalana. Más allá de la anécdota, cualquier espectador de televisión en España puede escuchar declaraciones en catalán, convenientemente subtituladas, de protagonistas de la vida política o social. Por ejemplo muchas de las palabras públicas del entrenador del Barcelona, Josep Guardiola. Sin embargo, la obsesión por excluir el castellano llevó a TV3 a establecer en su libro de estilo que los mensajes de móvil, con los que el público participa en determinados programas, se tradujesen de manera automática al catalán.

Crisis de las embajadas
Frenesí islamista
GEES Libertad Digital 17 Septiembre 2012

No es un nuevo 11-S pero resuena poderosamente en los acontecimientos de Libia y las frenéticas protestas desde Marruecos hasta Bangladesh, con dos muertos en Túnez, tres en Sudán, dos en Líbano y dos en Yemen, a viernes 14. Entonces se trató de una oleada de celebración de un acto archicriminal, ahora lo es de indignación contra una muy diminuta ofensa al Profeta, como antes lo habían sido las caricaturas danesas y más atrás Los Versos Satánicos de Salman Rushdie. Y lo que vendrá después. Mientras Occidente esté organizado sobre la base de la libertad de expresión, seguirán apareciendo muestras de cualquier tipo que el Islam o cualquier otra religión considerará ofensivas, pero que más valdrá aguantarse y no darles publicidad.

Ahora, como en el caso de las caricaturas, la publicidad intencionada de algo que podía perfectamente haber pasado desapercibido, ha sido la chispa que ha prendido la yesca y en todos los casos lo que subyace es una puja por imponer el radicalismo en el mundo islámico, con las consecuencias políticas de larguísimo y fantástico alcance que eso pretende tener: la unificación de toda la umma o comunidad de creyentes organizados en un Califato y a partir de ahí su imposición al resto del mundo. No es la primera vez que en el último siglo surge una ideología con tales aspiraciones. El comunismo y el nazismo no se quedaban más cortos en sus propósitos.

Dentro de ese contexto general, en algunos casos el frenesí más o menos teledirigido forma parte de una muy específica lucha por el poder. Desde luego desde la oposición en Libia y en buena medida desde el poder en Egipto. Poco sabemos de los detalles del desarrollo de los acontecimientos en Bengasi, pero al menos una parte de los mismos estaba perfectamente planificada, con gentes equipadas con armamento de grueso calibre, lo que no tiene nada de particular dado el gran número de milicias que han sobrevivido a la guerra, algunas de signo yihadista, nada contentas con los resultados de las elecciones de junio, que no las han elevado al poder. El estado, en todo caso, es extremadamente débil.

En Egipto ahora, como a comienzos del 2006 con las caricaturas danesas, fueron las prédicas del Gran Mufti, la misma persona en ambos casos, las que pusieron en movimiento a los fanáticos. Entonces Mubarak estaba por la labor, tratando de demostrar a Washington lo peligroso que era dejar que aquella gente ganase unas elecciones libres. En esta ocasión, Mursi se ha decidido a jugar con fuego, para mostrarle a sus más radicales aliados salafistas que no flaquea en su odio a Estados Unidos, esperando que la presión ablande a Washington en vez de endurecerlo. No sólo ausencia de represalias, sino más ayuda, para no empeorar las cosas y no debilitar a quien constituye un mal menor y supuestamente una expresión de la voluntad democrática de los egipcios. Azuzado por unas prematuras y poco oportunas declaraciones de Romney, Obama ha tirado también desde su extremo de la cuerda, con palabras inusualmente duras. El caso es que el problema no tiene solución a la vista.

Dr. James Carafano
La debacle de Obama en Oriente Medio
Fundación Heritage Libertad Digital 17 Septiembre 2012

Las últimas noticias siguen siendo preocupantes en lo que respecta a las revelaciones que rodean a los ataques y protestas que se están sucediendo en todo el mundo islámico y que tienen como objetivo a las embajadas de Estados Unidos. Las protestas se han extendido al menos a ocho países. Los informes indican que cuatro personas han sido arrestadas en relación con la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia y de otros tres miembros del personal de la embajada en este país. Eso al menos nos ofrece la esperanza de obtener más información sobre el deliberado ataque a las instalaciones americanas en Bengasi.

Mientras tanto, en Estados Unidos, las autoridades gubernamentales identificaron a Nakoula Basseley Nakoula como el hombre que está detrás de la controvertida película esgrimida como causa de las protestas. Se trata de un californiano de 55 años con un sombrío pasado que incluye muchos alias y un largo historial delictivo.

Sin embargo, a diferencia de una novela de Brad Thor, no podemos simplemente irnos directamente hasta el final del libro para averiguar qué significado tendrá todo esto para la acción política americana en esta problemática parte del mundo.

Pero (de nuevo, a diferencia de una novela de Brad Thor) sin hacer trampas, podemos predecir cómo va a terminar la historia, ya que el resultado de las políticas del presidente para Oriente Medio era predecible desde el comienzo.

La estrategia de Obama para esta parte del mundo empezó de forma muy parecida a la de Jimmy Carter: con gestos de conciliación y compromiso. El presidente centró sus prioridades estrictamente en tres objetivos: 1) Retirada de Irak tan rápidamente como sea posible; 2) Acercamiento a Siria e Irán y 3) Transformar Estados Unidos en una parte neutral, para poder negociar la paz entre Palestina e Israel.

Para los no iniciados, ahora sabemos que los tres objetivos han tenido como resultado un miserable fracaso.

Irak no quedó sólo como un estado débil, sino que se ha convertido en un amigo débil, desafiando las peticiones de Estados Unidos de bloquear los vuelos iraníes que están rearmando a las fuerzas armadas sirias con el objetivo de poder matar a más civiles sirios.

Después de desperdiciar tres años tratando de encontrar algo en común con los regímenes totalitarios de Siria e Irán, incluso la Casa Blanca ha reconocido el fracaso, pidiendo al gobierno de Damasco que dimita y pidiendo más sanciones contra Teherán.

Finalmente, el proceso de paz se ha venido abajo, aunque no hay mal que por bien no venga, pues si Obama tuviese éxito al crear un estado palestino a día de hoy, se parecería muchísimo al régimen sirio al que está tratando de derribar el resto de la región, es decir, un estado corrupto que oprime a su propio pueblo, un estado patrocinador del terrorismo y una marioneta del gobierno iraní.

Sin embargo, la acción política del presidente ha resultado más que infructuosa (la "Doctrina Obama" nos ha hecho retroceder en la protección de los intereses de Estados Unidos en la región) debido a que confiaba en una autoimpuesta agenda de autodebilitamiento. Esta incluía distanciar a Estados Unidos de Israel y hacer un uso político del presupuesto de defensa de Estados Unidos, respecto a lo que incluso sus propios responsables reconocen que, si las reducciones automáticas requeridas por la ley de Control Presupuestario de 2011 entran en vigor, estas socavarían la preparación y reducirían las capacidades de nuestras fuerzas armadas.

La guerra contra el terrorismo empezó cuando Osama bin Laden dictó su fetua proclamando que Estados Unidos era un tigre de papel en retirada. Bin Laden creía que, con un golpe seco, los americanos se caerían. No es a las políticas del presidente, ni a las promesas que hizo en su retórico discurso de El Cairo, ni a los juramentos que hizo de castigar a los autores del ataque en Bengasi a lo que están respondiendo los enemigos de Estados Unidos. En realidad ellos creen que Estados Unidos, mediante sus acciones, ha demostrado que está en retirada.

Los ataques a las embajadas y los disturbios antiamericanos en las calles pueden suceder a pesar de la vigilancia de cualquier presidente. De lo que tenemos que estar más preocupados es de que aquellos que están conspirando deliberadamente contra nosotros están lanzando una ofensiva, de nuevo.

Por tanto, es el momento de adoptar un rumbo diferente:
No perder de vista a Irán. Teherán es el principal foco de problemas en esta parte del mundo. Desde sus aspiraciones nucleares a su patrocinio del terrorismo, pasando por sus propias conspiraciones para atentar y para fomentar una agenda extremista por toda la región así como para aplastar las aspiraciones de libertad de su propio pueblo, definitivamente, la paz en esta parte del mundo no tiene mayor enemigo que Irán.

Reafirmar la necesidad de una estrecha cooperación estratégica con Israel. La inestabilidad que continúa barriendo la región sólo recalca el hecho de que Israel es el único aliado de la región con el que Estados Unidos puede contar.

Reconocer que la guerra contra la insurgencia islamista global no ha finalizado. En el planeta hay gente perversa que está tratando de matarnos y tenemos que detenerlos. Dar caza a sus líderes con ataques de aviones no tripulados no es suficiente y abordar la "próxima oleada" del terrorismo transnacional requerirá de una dirección distinta por nuestra parte. La estrategia ante la nueva oleada debe retomar la iniciativa que se ha perdido con este presidente, dando un final exitoso a la larga guerra y legando unas iniciativas antiterroristas duraderas y sostenibles, que puedan responder adecuadamente a las amenazas emergentes, como el reciente ataque en Bengasi.

Adoptar una agenda de libertad económica. El Índice de Libertad Económica de 2012 confirma que los países de Oriente Medio están atrasados en muchos aspectos de libertad económica y que la falta de empleo y oportunidades están en la raíz de gran parte de su malestar. Ya es hora de hacer avanzar a la agenda de libertad económica desde un punto de vista marginal hasta ser el centro de la acción política de Estados Unidos para Oriente Medio. Incluso la mejor política de seguridad nunca será suficiente sin el paso anterior. Podemos bajar nuestras barreras al comercio y motivar a los gobiernos de Oriente Medio a que hagan igual. Podemos fomentar reformas para abrir el camino a la inversión, crear empleos y empoderar a las personas económicamente.

Para proteger los intereses de Estados Unidos en esta parte del mundo, debemos ser:
· Un aliado fiel, responsable y constante;
· Un defensor que respalda la causa de la libertad, incluida la económica y
· Una nación fuerte, resistente y segura, preparada para defenderse a sí misma, a sus aliados y sus intereses.

Hace falta un cambio de este tipo en las políticas de Estados Unidos para poder resistir esta crisis.

La deuda de España alcanzará el 99% del PIB si la economía crece menos
España debe 4 billones de deuda, con un ridículo PIB de un billón
Estamos metidos en la mierda, señores
Los Bancos y las Cajas de Ahorros han participado en la gran fiesta nacional haciendo de "camellos"
Javier González Méndez. Periodista Digital 17 Septiembre 2012

Las instituciones financieras autóctonas descubrieron el negocio de distribuir droga dura a la sociedad española, a tanto el gramo de crédito

A finales de 2011, la deuda de España se movía en torno a la escalofriante cifra de 4 billones de euros, que las autoridades sanitarias recomiendan al personal, por motivos de salud, que no traduzca a las antiguas pesetas. Esa mortal cantidad, con los efectos multiplicadores de los intereses y los intereses de los intereses, convierte al PIB español, que a duras penas sobrepasa el billón, en un barquichuelo en medio de una devastadora tormenta perfecta.

Las familias (con su primera casa o su segunda en la playa, sus 4x4 y automóviles de alta gama, sus dos viajecitos anuales, su plasma, sus bodas principescas, su célebre "póngame dos" en los comercios de Manhattan, su enfermiza adición a los móviles, la fiebre de "nuevos ricos" que se esparció por la piel de toro), se aproximaron al billón de euros de pufo, con más alegría que un sevillano en su feria de abril.

Las empresas no financieras, especialmente las inmobiliarias que habían descubierto la gallina de los ladrillos de oro, pusieron su granito de arena con una portación de 1´3 billones de euros a la causa, mediante créditos que todo parece indicar que ahora hay que devolver uno tras otro.

A ese agujero, que debería helar el corazón de los españolitos, resulta que han contribuido, en aproximadamente un 50%, las 35 paradigmáticas, ejemplares e inexpugnables empresas de IBEX, asunto que debería ponérselos de corbata a los poco españoles optimistas que todavía queden.

El otro 50% se lo reparten decenas de miles de pequeñas y medianas empresas que han demostrado mucho más sentido común financiero.

Los Bancos y las Cajas de Ahorros han participado en la gran fiesta nacional haciendo de "camellos", en un sistema que puso especial hincapié en perseguir la adición a los estupefacientes y miró para otro lado mientras España se inyectaba créditos directamente en vena.

Las instituciones financieras autóctonas descubrieron el negocio de distribuir droga dura a la sociedad española, a tanto el gramo de crédito. Con un agravante que ha colmado la paciencia de los grandes cárteles europeos suministradores de euros, fundamentalmente ubicados en Francia y Alemania: que saltaron las alarmas cuando la deuda de sus camellos financieros españoles alcanzó 1'3 billones de euros.

Estamos metidos en la mierda, señores, Y la llamada deuda soberana de la Administración Pública española, 700 mil millones de euros, se convierte prácticamente en una anécdota en el océano global de deuda civil de todas las Españas. Los actores privados (familia, empresas e instituciones financieras) acaparan el 84% de lo que nos reclaman los mercados, mientras los actores públicos, o sea, las administraciones, son directamente responsables del 16%.

Este es el dramático paisaje de España. Lo que augura sucesivos e impredecibles inviernos de nuestro descontento. Lo que aumenta el número de pacientes con síntomas de depresión y de angustia, el número de compatriotas que coquetean con el suicidio, los hogares rotos, los jóvenes apátridas, el zen universitario, el vudú a la desesperada en las calles, las tomas de la Bastilla en los supermercados, el clavo ardiendo de los referéndum, las mil y una sorpresas sociológicas que todavía nos aguardan.

Entrevista en esRadio
Díez: "Tenemos un modelo de Estado elefantiásico, inviable e insostenible"
La líder de UPyD ha valorado en esRadio las encuestas que dan buenos resultados para su formación y ha reaccionado a la dimisión de Aguirre.
esRadio Libertad Digital 17 Septiembre 2012

Dieter Brandau ha entrevistado en Es Noticia a Rosa Díez, líder de UPyD, que ha valorado la dimisión de Esperanza Aguirre que se estaba produciendo en el mismo instante que comenzaba la entrevista. Ha asegurado que le produce una "enorme sorpresa y gran respeto, no me lo esperaba, más allá de cuáles son sus motivos". Ha remarcado sorpresa porque "acaba de refrendar el apoyo de los ciudadanos".

Sobre las encuestas ha dicho que "en los últimos meses muestran que UPyD, no sólo revalida la confianza de los ciudadanos sino que sube, mientras se hunde el bipartidismo". Aunque ha hecho un llamamiento a la calma puesto que "sólo son encuestas".

Díez ha valorado los posibles motivos de esta situación, "la inmensa mayoría de los ciudadanos saben que las leyes hay que revisarlas, las leyes que nos hemos dado y han ido montando este entramado autonómico que tiene muchos déficits hay que revisarlas para cumplir el objetivo que no es otro que servir a los ciudadanos".

Según la líder de UPyD "tenemos un modelo de Estado elefantiásico, inviable e insostenible, inviable desde el punto de vista político e insostenible desde el punto de vista económico". Asimismo ha recordado que "ahora se ve con mayor claridad por la crisis económica pero hace mucho que era inviable y lo veníamos planteando".

De esta forma, ha añadido que "negarse a verlo y reaccionar produce cada vez más ruptura de la igualdad y capacidad para crecer, además de un mayor desafecto entre los ciudadanos que nos miran a los políticos y nos ven como personas empeñadas en mantener nuestros chiringuitos".

escritor, muy duro en Twitter
Pérez-Reverte y la crisis de las embajadas: "No les quepa duda, seremos decapitados"
El escritor Arturo Pérez-Reverte dedicó parte del domingo a comentar a través de Twitter la crisis de las embajadas y la llamada "primavera árabe"
Libertad Digital 17 Septiembre 2012

Pérez-Reverte, que ha conocido como corresponsal buena parte de estos países, no tiene una opinión nada favorable sobre ellos y, especialmente, sobre lo que en occidente se ha dado en llamar "primavera árabe", un término que él no tiene tan claro: "Primavera árabe, seguimos diciendo aquí. Cuando lo que viene es el invierno más negro".

Pero el análisis del creador de Alatriste es todavía más pesimista: compara el fenómeno actual con la caída del Sha en los 70, que él vivió en primera persona, y recuerda a "todos aquellos idiotas (en Irán, pero también en España) aplaudiendo a Jomeini" que decían que llegaba la libertad, "una libertad cuya administración se confía a curas. Musulmanes o cristianos, da igual. Curas. Calculen la libertad".

Sin embargo, las palabras más duras las guarda Pérez-Reverte para nuestra propia sociedad, a la que critica incluso con algunas metáforas casi literarias: "Es contradictorio e imposible (y peligroso) disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros".

Las comparaciones no son precisamente muy positivas: "Supongo que la realidad es simple: van a ganar, porque son fuertes, y jóvenes, y tienen hambre, y desesperación, y fe. Y coraje para luchar". Mientras que " nosotros somos viejos, inseguros, demagogos, incultos y cobardes. El niño tiene razón con su pancarta: merecemos ser decapitados", dice en referencia a un niño que en una manifestación en Sydney pedía con su pancarta: "Decapitad a quienes insulten al profeta".

"En algo tiene razón el niño", sigue Pérez – Reverte, "merecemos ser decapitados. Por cantamañanas. Por primaveras", asegura para insistir poco después: "No les quepa duda. Seremos decapitados, tarde o temprano. Y eso no será más que un acto de justicia de la Historia".

12.000 euros por pleno
El PP no se plantea eliminar los pinganillos del Senado
L.A. www.gaceta.es 17 Septiembre 2012

Los populares ya rechazaron una enmienda para suprimirlos.

El Partido Popular no eliminará la posibilidad de poder usar en el Senado las lenguas cooficiales –catalán, gallego, vasco y valenciano– en todos sus órganos y en todos sus Plenos. Esta decisión implica que el gasto de dinero público que tiene ofrecer la traducción simultánea a parlamentarios que podrían comunicarse en español continuará por tiempo indefinido.

El coste que tiene este servició es de unos 12.000 euros por sesión, en torno a 350.000 euros al año. UPyD ya planteó en una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de este año suprimir esa partida y dedicar el dinero a otros menesteres, como financiar fundaciones sin hogar. Sin embargo, los populares rechazaron la iniciativa al considerar que ese no era el procedimiento adecuado.

Desde el PP nunca han ofrecido una alternativa para acabar con ese dispendio prescindible, pese a la beligerancia con que se opusieron en 2010 a la modificación del reglamento de la Cámara para recoger el uso de las lenguas cooficiales. Dicha reforma se hizo efectiva en enero de 2011, cuando el senador socialista Ramón Aleu empleó por primera vez un idioma distinto al español para intervenir en las Cortes, excepción hecha de la Comisión General de Comunidades Autónomas del Senado, donde ya estaba permitido. La parlamentaria popular Rosa Vindel lamentó los “obstáculos” que una medida así ponía al debate y se preguntó qué pensarán en Europa cuando vean a parlamentarios españoles comunicarse “con el pinganillo puesto”.

Concesión
El apoyo del PSOE a la iniciativa presentada por una treintena de senadores de PSC, ERC, ICV, PNV y BNG, entre otros partidos minoritarios, permitió que esta legendaria reivindicación de los nacionalistas se convirtiera en realidad. PP y UPN votaron en contra pero ahora no hacen valer su mayoría absoluta para rectificar esa insólita modificación, que por primera vez se hizo sin consenso de los dos grandes partidos.

Fuentes del Grupo Parlamentario Popular informan a LA GACETA de que la cantidad que se ahorraría suprimiendo los pinganillos sería “insignificante” respecto al “ajuste ya realizado en el presupuesto de la Cámara”. Por ello no se abrió ese frente y tampoco se prevé abordarlo en el futuro.

En cada Pleno trabajan siete intérpretes que traducen al castellano la intervención del orador. Dos se encargan del vasco, dos del gallego y tres del catalán y el valenciano. Además, traducen por escrito las intervenciones para incluirlas en el diario de sesiones.

De la partida dedicada en 2011 a financiar esta actividad, 250.000 euros se emplearon en los Plenos y 100.000 en las reuniones de la Comisión General de CC AA. Además, se gastaron 4.500 euros en comprar auriculares.

españa
Los españoles, hartos: piden un Estado sin autonomías o de competencias muy reducidas
JUANJO ARMAS Minuto Digital 17 Septiembre 2012

España se ha hartado. Al menos eso es lo que se deriva de los últimos sondeos. Una mayoría de ciudadanos muestra abiertamente su descontento con el modelo actual de Estado de las Autonomías hasta tal punto, que el sentir de la población es casi unánime: quiere un país sin autonomías, centralizada o de regiones con competencias muy limitadas.

Así se deriva de una encuesta publicada este lunes por la Cadena Ser según la cual, el 49% de los habitantes opta por esta opción, es decir, al de dar marcha atrás en la construcción del Estado español para pasar de un estado autonómico amplio y de grandes competencias como el actual.

Así, el 25% de los consultados entiende que deberían suprimirse las CCAA, esto es, sólo debería existir un Gobierno centralizado. Mientras, el otro 24% apuesta por un notable ‘tijeretazo’ en las administraciones autonómicas.

¿Qué opina el resto de la población? El restante 51% se mueve entre tres corrientes. Una, la minotaria dentro de este porcentaje, pide autonomías con derecho de autodeterminación (represente el 11,5%). Otra, la mayoritaria, apuesta por mantener el modelo actual (el 15%), mientras que un 14% prefiere no opinar al respecto.

El motivo de este vuelco
La encuesta de la Ser revela una suerte de ‘tsunami’ dentro del pensar de los españoles, ya que en anteriores sondeos del CIS el respaldo a la España de las Autonomías parecía unánime. La crisis podría estar detrás de este vuelco que, además, carga con dureza contra la instituciones.

El 82% no confía en el Gobierno, el 73’5% en su Gobierno autonómico y el 72% en las instituciones europeas. El 90% de estos encuestados no ve con optimismo el futuro económico del país.

Este estudio, realizado en 1.100 individuos, tiene un margen de error del +/- 3% y ha sido realizado después de que se produjera la subida del IVA, esto es, podría mostrar el malestar de buena parte del país con este incremento.


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¿Es que en España no quedan ya ni patriotas ni hombres?
@Roberto Centeno. El Confidencial 17 Septiembre 2012

Mientras el futuro político y económico de España se hunde en un abismo cada vez mas profundo, un presidente mentiroso y cobarde antepone con una desvergüenza y un cinismo sin límites sus intereses personales y electorales a los intereses nacionales, mientras se esconde ante el mayor desafío independentista de la Historia de España.

Un desafío que ignora y desprecia totalmente al Rey, al Gobierno, a las Leyes, a la Constitución y a la voluntad de 46 millones de españoles. Y todo basado en dos gigantescas mentiras que este Gobierno de irresponsables no ha desmontado, exponiendo la verdad a los catalanes y a los españoles. El “España nos roba”, cuando es exactamente lo contrario y “Cataluña sería mucho más rica si se independiza”, patrañas que el pueblo peor informado, menos libre y mas alienado de Europa se ha creído, cuando la realidad sería que si se independizaran perderían un tercio de su renta, lo que situaría a Cataluña al mismo nivel de Portugal y por debajo de Grecia y Chipre, cifras que el Gobierno debe poner encima de la mesa ya mismo para desmontar este gigantesco fraude.

Igual que debe explicar a los ciudadanos que, como señalan Moody´s y S&P, una Cataluña independiente “por su debilidad económica -se ha convertido en una región de ocio y congresos- no podría superar el non investment grade”; que desde 2009 la Generalitat viene cometiendo un gigantesco fraude contable, para falsear la verdad de un saldo fiscal positivo de 4.015 millones, para lo que suman los IVAs pagados desde fuera de Cataluña como aportación catalana y reduciendo a la tercera parte -de 7.118 a 3.268- lo que gasta el Estado en Cataluña. Un fraude contable sin precedentes ante el escandaloso silencio de la Hacienda española que no se toma en serio este tema gravísimo. Tampoco les explican que el superávit comercial de Cataluña con el resto de España es de 23.000 millones de euros, y que el 70 % de las inversiones en Cataluña se financian con dinero de sus cajas fuera de Cataluña. Finalmente, otro tema esencial que los separatistas ocultan es que, en caso de secesión, Cataluña debería hacerse cargo de la parte de deuda proporcional a su PIB: 200.000 millones de euros que, unida a la suya propia de 45.000, obligaría a esa Cataluña independiente a empezar su andadura con un ratio de deuda del 144%. Pero lo más importante es que el próximo jueves Rajoy tiene que explicar a un enloquecido Mas, que ni pacto fiscal ni referéndum

Veamos ahora los gastos e ingresos de una supuesta Cataluña independiente: 12.000 millones de intereses de la deuda; pensiones y otro gasto social, 21.800 millones; clases pasivas parte catalana, 2.800 millones; coste Estado actual (según el Presupuesto de 2012 de la Generalitat, con sus 253 entidades más ayuntamiento), 37.000; que más 6.000 dan un resultado de 43.000 millones. Hay que seguir sumando. Más déficit según presupuesto 10.500; más coste adicional como estado propio, 10.000 millones. Resultado: el coste total de una Cataluña independiente es de 99.500 millones, más otros 30.000 de vencimientos de deuda. El PIB bajaría 65.000 millones, pero seamos optimistas y supongamos que solo baja 30.000: lo más que podrían obtener por impuestos aplastando fiscalmente a los catalanes -quitándoles el 50 % de su renta- serían 85.000 millones en el mejor escenario y 67.500 en el peor. Cataluña esta quebrada, tendría que despedir al 75% de sus empleados públicos. ¿Pero cómo es que este Gobierno de irresponsables y memos no ha publicado estas cifras elementales y al alcance de cualquiera en todos los medios de España, y dejan que unos golfos engañen vilmente al pueblo catalán?

Ha pasado ya el tiempo de “hablando se entiende la gente”
Dicen que hay que hablar, y que hay que hablar hasta la extenuación. Es lo mismo que hemos hecho en el pasado y los nacionalistas han incumplido todo. Hoy ya no hay nada que discutir. CiU solo aceptará dos opciones, dotar a Cataluña de estructura de Estado y convertir al resto de España en su colonia económica, o la independencia. España ha llegado al límite de cesiones y de indignidad. CiU se ha echado al monte y se ha situado fuera de la Ley en abierta rebelión contra España y eso no se puede tolerar ni un minuto más. Porque España está a punto de saltar por los aires, porque los nacionalistas no pretenden solo la secesión de Cataluña, proponen la secesión de lo que llaman “les Pays Catalans”, es decir, Valencia, Baleares y Aragón, a las que piensan anexionar por la buenas o por las malas, y luego el País Vasco que también pretende separarse pero llevándose también, quiera o no quiera, a Navarra.

¿Pero qué clase de monarca y que clase de Gobierno son capaces de tolerar la rebelión de un grupo separatista y el engaño masivo a todo un pueblo sin abrir la boca?, ¿por qué hemos de vivir de rodillas, excarcelar a asesinos, o entregar 5.000 millones de euros -que se añaden a otros 5.500 ya entregados- para pagar las nóminas de quienes acaban de quemar nuestra bandera, insultar a la patria española y aceptar sin más la secesión?, ¿por qué hemos de tolerar a los grandes empresarios catalanes que nos sigan expoliando con sus monopolios, cuando no han dicho una palabra contra esta infamia convertidos así en cómplices directos ?

El Rey y Rajoy tienen la obligación grave de llamar a capítulo a estos empresarios, que realizan entre los dos tercios y el 75 % de su negocio fuera de Cataluña, y llamarles ya, y obligarles a pronunciarse: o con España o contra España. Decirles que o sacan de Cataluña sus sedes sociales o se van de España. Pero lo más importante es que el próximo jueves Rajoy tiene que explicar a un enloquecido Mas, que ni pacto fiscal ni referéndum, y que si van a ello se entraría en el supuesto del Art.155 de la Constitución y, en cumplimiento de la Ley, la autonomía catalana sería derogada. Si por el contrario el cobarde de Rajoy no lo hace ni tampoco el Rey, cuyo silencio resulta clamoroso, ambos y todos aquellos altos cargos civiles y militares que han jurado defender la Constitución y la unidad de la patria deberán ser detenidos y juzgados por alta traición.

España hoy, con un Rey, una casta política y unas instituciones a quienes solo importan sus miserables intereses personales, parece definitivamente sentenciada a morir sin ni siquiera defenderse. ¿Hasta cuando todo un pueblo puede contemplar impasible la destrucción y la ruina de su nación, de su futuro y del futuro de sus hijos? Y uno se pregunta asombrado ¿es que en España ya no quedan ni patriotas ni hombres?

La larga saga de gobiernos irresponsables o traidores
¿Y cómo se ha podido llegar hasta aquí?, ¿cómo ha podido perpetuarse esta saga, la mas larga de la Historia de España, de mentirosos, irresponsables y/o traidores? La iniciaría Suárez, un mediocre cortoplacista sin el menor sentido del Estado, que sentaría las bases de la desintegración y el desastre con el “café para todos” primero, y restaurando después un fuero fiscal medieval al que se oponía Paco Fernández Ordóñez, que deseaba una Hacienda única para todos los españoles, porque los cabezas de fila de UCD -Marcelino Oreja y Sahagún, en Guipúzcoa y Vizcaya- le presionaron con la increíble tesis de que, si no lo hacía, ellos perderían las elecciones, instaurando así un expolio inaceptable que hace que el País Vasco pague hoy a la hacienda española 8.000 millones de euros anuales menos de lo que le correspondería en el régimen común, incluyendo los IVAs de productos vascos (70%) vendidos fuera de la región pero que se ingresan en las diputaciones vascas y de los que se apropian en casi su totalidad.

Saga continuada y ampliada por González, que en 1984 en lugar de formar una coalición de gobierno de izquierdas con el PSUC, ERC y PSA (52,8% de los votos) prefirió ceder el poder a Pujol y Familia S.L. (27,8 % de los votos), un conjunto intrigante, desleal y sin escrúpulos que iniciaría la senda de la secesión con el “España nos roba”, cuando eran ellos, los nacionalistas, quienes robaban a los catalanes a manos llenas con mordidas del 3, del 10 y del 15 %. Luego Aznar que, en vez de dar marcha atrás, cometería el error histórico de transferir la Justicia, la Sanidad y la Educación, cuando la Educación es lo primero que hay que rescatar si se quiere consolidar la unidad de España. No es de extrañar que después, como en Cataluña donde desde niños se lava el cerebro de los ciudadanos diciendo “somos una nación”, algo que jamás han sido, y “España nos roba”, el tema se les vaya de las manos. Cataluña esta quebrada, tendría que despedir al 75% de sus empleados públicos. ¿Pero cómo es que este Gobierno de irresponsables y memos no ha publicado estas cifras elementales y al alcance de cualquiera en todos los medios de España, y dejan que unos golfos engañen vilmente al pueblo catalán?

Luego Zapatero -el indigente mental que negaba la realidad de España- junto a su mano derecha, Rubalcaba, pasaría de las cesiones irracionales a la alta traición, rindiendo España a una banda de asesinos completamente derrotada, a la que entregaría el Gobierno de Guipúzcoa y abriría el Parlamento de la nación que quieren destruir; y alentando y aprobando un Estatut abiertamente inconstitucional que convierte a España en una colonia política y económica de Cataluña. Y ahora Rajoy, un cobarde patológico a quien como acertadamente denunciaba el Financial Times, no le importa España sino solamente “lo suyo”, y que continúa y amplía la traición de Zapatero incumpliendo todas sus promesas y llevando al país a la ruina por su desastrosa incompetencia.

Rajoy: primero lo mío y España que espere
Centrándonos en lo inmediato -que también clama al cielo- en su afán de no ser aplastado en Galicia, lo que sería su fin, Rajoy ha dejado claro que repetirá el disparate de los Presupuestos Generales del Estado de 2012 y aplazará decisiones esenciales en función de sus conveniencias políticas. Y acto seguido ha ordenado a Montoro mentir masivamente sobre el déficit autonómico. Dice que las Comunidades Autónomas acumularon un déficit en junio de 8.063 millones ¡Pero cómo puedes ser tan tramposo Cristóbal! Mira por donde tengo delante las cifras de Valencia, a la que adjudicas un déficit del 0,3 % equivalente a 300 millones. El déficit de Valencia a junio era de ¡3.100 millones! Y el caso de Valencia no es único por lo que es lícito hacer una extrapolación: si Valencia es el 9,8 % de España, el déficit conjunto de las CCAA es de unos 31.000 millones y la estimación fin de año de 60.000, teniendo en cuenta el nuevo IVA (o sea el 5,8 % del PIB) y faltan Estado, ayuntamientos y Seguridad Social. La estimación de déficit 2012 a día de hoy supera el 10 %, los gastos no se han reducido -intereses, paro, pensiones… son mucho más- y los ingresos fiscales y sociales se han hundido.

Y ahora el colmo de la infamia: nos subirán impuestos en 2.700 millones y quitarán la tarifa protegida de la luz a millones de hogares españoles, para pagar a los amigos de Montoro, el lobby de las renovables, cuyas acciones se han disparado. Un caso inaudito de presunta prevaricación, pues Montoro que ha sido su asesor tenía que haber sido apartado de esta decisión. Esto ya no es un país es Ali Babá y los 400.000 ladrones. Solo hay ya una respuesta posible: echar al monarca, a Rajoy y a la casta como sea y plantar cara a los nacionalistas y a los empresarios que les apoyan, con la Ley y la Constitución en la mano.

Autonomía insostenible
El Gobierno tendrá que enfrentarse a la realidad de que nuestro país no puede mantener más tiempo este engendro autonómico
JORGE CAMPOS ASENSI www.lavozlibre.com 17 Septiembre 2012

Islas Baleares.- La situación actual de la economía española es tan grave que justifica sobradamente la adopción de medidas extraordinarias, pero ya que nuestro problema esencial es el equilibrio de las cuentas del Estado, lo que cabía esperar es que esas decisiones fueran dirigidas a reducir el monstruoso gasto público de las distintas administraciones antes de esquilmar todavía más a las clases productivas, que es lo que el Rajoy y Bauzá han decidido poner en marcha.

La Comisión Europea lleva años avisando del insostenible gasto de las Comunidades Autónomas. Aun así, el Gobierno nos anuncia semana tras semana una batería completa de subida de impuestos con entrada inmediata en vigor, limitándose a mostrar su disposición a introducir eventuales recortes de gasto en el futuro y ciertos retoques estructurales si las circunstancias lo permiten.

Los presidentes, el de España y el de Baleares en nuestro caso, nos aseguran continuamente que no tienen más opción que adoptar esas decisiones 'difíciles y dolorosas' para el conjunto de los ciudadanos, frase no por repetida menos falsa teniendo en cuenta el desbarajuste autonómico que padecemos. España tiene diecisiete minigobiernos que consumen 160.000 millones de euros anuales (el 17% del PIB), de los cuales 53.500 millones se van en pagar los sueldos de su personal y otros 28.000 en gastos para mantener la propia administración autonómica en funcionamiento, pseudoembajadas incluidas. Esos mismos miniestados derrochan nada menos que 24.000 millones de euros en repartir subvenciones a entidades privadas para los fines más diversos, que en los casos de las comunidades gobernadas por los nacionalismos, o que ceden a sus pretensiones, como en Baleares, suponen además una afrenta directa a los ciudadanos que no comulgan con su carácter sectario. Si sumamos a este catálogo de los horrores financieros el hecho de que las comunidades autónomas están endeudadas en más de 150.000 millones de euros, hay que tener mucho valor para decir a esos mismos ciudadanos, esquilmados por el engendro autonómico, que no existe alternativa a la brutal subida de impuestos que el gobierno receta.

La amenaza de una intervención o rescate total que acabe con la España que hemos conocido hasta ahora está presente. Pero el Gobierno del Partido Popular prefiere elevar los ingresos del Estado esquilmando a las clases medias antes que acabar con el parasitismo de una casta autonómica que se niega a renunciar a sus privilegios. Nuestra autonomía, por ejemplo, sigue manteniendo televisión y radio autonómica, financiando a los pancatalanistas 'Institut Ramon Llul'l y 'Espai Mallorca', Consells insulares, etc.

Es más, en el caso del Gobierno de José Ramón Bauzá incluso pueden más los complejos, o el miedo a enfrentarse a la minoría catalanista, en algo tan importante para nuestro futuro como es la educación, que hacer efectiva la libre elección de lengua y acabar con el costoso entramado nacionalista que adoctrina a nuestros hijos y los conduce al fracaso y a la mediocridad (ahí están los resultados oficiales). Pudiendo cumplir con el programa electoral respaldado por la mayoría de los ciudadanos en una cuestión vital para nuestro futuro y que no supone ningún coste presupuestario como ha demostrado la Fundación Círculo Balear, no se hace. Incomprensible. O comprensible si dejamos las directrices educativas en manos del catalanista Rafael Bosch y sus colaboradores experimentados en ofrecer pactos a independentistas catalanes.

Aprovecho para recordar que, curiosamente, nada de esto interesa a esos autodenominados 'representantes de la sociedad civil', que se representan a ellos mismos, y que se reúnen bajo denominaciones tan pomposas como falsas: Consell de la Societat Civil de Mallorca, diversas plataformas para las reformas educativas, que no quieren reformar un sistema fracasado, y otros tantos vividores de la subvención pública. A estos no les interesa cambiar el sistema, más bien al contrario.

Volviendo a lo serio e importante: El problema es que la situación de la economía es tan angustiosa que más tarde o más temprano el Gobierno tendrá que enfrentarse a la realidad de que nuestro país no puede mantener más tiempo este engendro autonómico. Lo único que conseguirá con su inacción es que la agonía sea más lenta. Y las víctimas más numerosas.

*Jorge Campos Asensi es presidente de Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB).

Sin parangón con Cataluña
La situación económica derivada del Concierto, el perfil de la sociedad y la historia dificultan una reivindicación multitudinaria de la independencia en Euskadi
Unai Morán Bilbao El País País Vasco  17 Septiembre 2012

Los expertos coinciden: “No es posible organizar en Euskadi un acto en favor de la independencia tan multitudinario como el celebrado la pasada semana en Barcelona”. Y no solo en número, dado que con la población del País Vasco (algo menos de 2,2 millones de personas) no se puede reunir al millón y medio de manifestantes que se concentraron en la capital catalana, según los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana (600.000 según los cálculos de este periódico). Ni siquiera en proporción. El propio perfil de la sociedad, el de su clase política, la historia, la economía e incluso el nivel de autogobierno impiden cualquier parangón entre los casos de ambas comunidades autónomas, más allá del sentir soberanista arraigado en buena parte de su población.
Diferencias

Población. La comunidad autónoma vasca apenas llega a los 2,2 millones de habitantes, menos del 5% de la población española. En Cataluña, por el contrario, residen más de siete millones y medio de personas.

Economía. Con más de 200.000 millones de euros de Producto Interior Bruto (PIB) Cataluña es una de las primeras potencia económicas del país. Con apenas un tercio, el País Vasco ocupa la quinta posición. La renta per cápita, sin embargo, es mayor en Euskadi, que también disfruta de un Concierto Económico propio y soporta menores niveles de endeudamiento.

Empleo. La tasa de paro se aproxima al 22% en Cataluña, por debajo de la media española. Con apenas un 15%, pese a la crisis, el País Vasco disfruta de la situación más privilegiada, gracias a su potente tejido industrial, así como a una mayor apuesta por la internacionalización y la innovación.

Política. CiU gobierna Cataluña, mientras el PSE se mantiene al frente del Ejecutivo vasco.
La economía emerge como la llave que puede abrir el camino a la independencia respecto de España o, al menos, a su reivindicación mayoritaria. Así lo perciben sectores soberanistas vascos y catalanes, conscientes del malestar que la crisis ha provocado en la mayoría de la sociedad y convencidos de la posibilidad de un futuro mejor, basado en la autodeterminación.

Ambas comunidades, sin embargo, difieren desde este punto de vista. Mientras Cataluña padece desde hace años una sensación de agravio fiscal que, acrecentada ahora, la anima a buscar alternativas por su cuenta, el impacto más moderado de la crisis y, sobre todo, la existencia del Concierto y las posibilidades que de él se derivan han repercutido en una menor sensación de malestar en Euskadi.

“Los catalanes son muy litúrgicos y ceremoniosos, partidarios de actos multitudinarios y folclóricos como el de esta semana”, considera el catedrático Ramón Parada, experto en el Estado autonómico. “El vasco, en cambio, es mucho más visceral y solo se echa a la calle si está enfadado de verdad. Por eso es imposible en Euskadi una manifestación tan populosa como la de Cataluña”, añade. Los datos le avalan. Las marchas por la independencia vasca nunca han sido tan masivas ni unitarias. Las últimas, organizadas por la izquierda abertzale, han reunido en Bilbao a cerca de 50.000 personas, muy lejos de los varios cientos de miles congregadas el martes en Barcelona.

El sentimiento de malestar lleva tiempo incubándose en Cataluña, sobre todo desde que el Congreso primero y el Tribunal Constitucional modificasen a la baja la propuesta de nuevo Estatut que previamente había aprobado casi por unanimidad el Parlamento autonómico, con el único rechazo del PP. La crisis no ha hecho sino confirmar la sensación de perjuicio, económico especialmente, que cada vez más catalanes tienen respecto a su relación con España. Es un sentimiento que no ha germinado con tanta fuerza en Euskadi, donde la autonomía fiscal ha reforzado la percepción de autogobierno que ha satisfecho, hasta ahora al menos, a buena parte de la clase política.

Las últimas marchas ‘abertzales’ han congregado a unas 50.000 personas
Las elecciones autonómicas del próximo 21 de octubre, sin embargo, amenazan con alterar un escenario de reivindicaciones soberanistas inalterado durante los tres años largos de Gobierno del PSE. “Aquí no hemos llegado aún a la frustración repetida que ha sufrido Cataluña con su nuevo Estatut, pero un futuro Ejecutivo nacionalista planteará una revisión del autogobierno y no lo hará a la baja, lo que provocará también fricciones”, prevé el filósofo Daniel Innerarity. Y no descarta que la situación vasca se pueda asemejar a la catalana en los próximos años. “La habilidad de Rajoy y el próximo lehendakari resultarán decisivas” para la resolución de los posibles roces, avisa.

El vasco solo sale a la calle si de verdad está enfadado”, dice un catedrático
Innerarity recuerda que el “portazo” en Madrid al plan Ibarretxe en 2005 supuso un “primer encontronazo” que se podría repetir en los próximos años, porque “negar” el problema de encaje de Euskadi en España “no es más que cerrar los ojos y retrasar” la solución. En su opinión, la clave pasa por que la reivindicación vasca de una mayor soberanía, al igual que la catalana, cuente de antemano con un apoyo casi unánime en la Cámara de Vitoria. “Si es así y no tiene el debido reconocimiento del Estado, entraríamos en una espiral peligrosa, como está pasando en Cataluña”, avisa.

Innerarity cree que el problema en Cataluña es el de una frustración repetida
Las diferencias, en cualquier caso, no se limitan al escenario político. Son también históricas. En primer lugar, el sentimiento nacionalista cuenta con una trayectoria más dilatada en el País Vasco, que además goza de una especificidad institucional que le permite jugar la baza de la excepción en el conjunto de España. La situación de Euskadi y su nivel de autogobierno es inalcanzable para Cataluña, cuya reivindicación choca con la del resto de comunidades autónomas. Por eso la independencia gana peso frente a alternativas como la del pacto fiscal, según ha reconocido el propio presidente de la Generalitat, Artur Mas (CiU).

La amenaza del terrorismo de ETA, por otro lado, siempre ha jugado en contra de la generalización de una demanda de independencia en Euskadi. Cataluña no ha tenido que soportar ese problema. Su identidad, además, se ha ido forjando en los últimos años, poco a poco, desde la propia sociedad civil, a través de una red organizada que ha recorrido pueblos y comarcas con un programa de actividades encaminadas a ensalzar las bondades de la soberanía. “Es un movimiento que ha permanecido al margen de los grandes partidos y que ha estado impulsado por la gente joven”, describe el sociólogo Ander Gurrutxaga.

Gurrutxaga opina que en Euskadi se ha impulsado el enfrentamiento
La reivindicación de independencia por parte de varios municipios catalanes o los referendos impulsados en más de un centenar de localidades durante los últimos años suponen no solo una muestra del arraigo que el sentimiento soberanista ha tenido entre las distintas capas de la población. Es también el reflejo de una base ideológica más proactiva que en el caso vasco. “Es un movimiento a favor de un objetivo, pero que no va en contra de nadie ni de nada. Ni siquiera de España. Se pudo comprobar en la manifestación de Barcelona, donde se evidenció una cualificación cívica elevada”, abunda Gurrutxaga.

El referéndum de Escocia en 2014 se perfila como un punto clave
La situación en Euskadi es inversa, según el sociólogo. “Durante décadas nos hemos dotado de una gran capacidad de confrontación: contra el Estado, contra ETA, contra el otro partido…”, enumera. En su opinión, mientras la reivindicación “fluye con tranquilidad en Cataluña”, el País Vasco debe asentar aún una paz definitiva, tras el cese definitivo de ETA. No en vano, el terrorismo ha supuesto un “importante lastre”, ya que ha polarizado a la población en torno a extremos ideológicos, dificultando la aparición de figuras con un perfil más moderado y corrientes en otros lugares, como Cataluña, donde “se puede reivindicar con normalidad la independencia sin necesidad de ser nacionalista”.

Un Gobierno vasco nacionalista tras las autonómicas podría agitar la situación
Los expertos convienen en que Euskadi y Cataluña solo comparten el arraigo identitario en un importante espectro de sus respectivas sociedades, si bien no descartan que las dos comunidades puedan avanzar en el logro de la independencia por separado, si ese es el verdadero objetivo de sus Gobiernos. En su opinión, resultará decisiva la gestión que del complejo encaje de ambas regiones haga un Ejecutivo central que por ahora, ante el acecho del déficit y los polémicos recortes, ha preferido relegar el pulso soberanista a un segundo plano. La maltrecha economía, sin embargo, la mantendrá en el candelero, al avivar la ilusión de una posible salida autónoma a la crisis. “España no tiene, a día de hoy, recursos ideológicos ni económicos para hacer frente a las reivindicaciones que se le plantean”, previene Gurrutxaga.

El futuro más inmediato se antoja agitado. No solo por la opción de un cambio de Gobierno en Euskadi o la amenaza de una recesión económica cada vez más intensa y que podría incidir en el separatismo como opción política, sino también por la puesta en marcha de iniciativas que podrían marcar el camino a seguir en el País Vasco y Cataluña, con independencia de su distinto perfil identitario, dificultando aún más una respuesta apropiada por parte del Gobierno popular de Rajoy. Más allá de Quebec, el referéndum por la independencia de Escocia que se celebrará en 2014 se presenta como un punto clave.

Una política más fragmentada en Euskadi
A día de hoy, parece inviable una apuesta conjunta de PNV y Bildu por la soberanía
U. MORÁN Bilbao El País País Vasco  17 Septiembre 2012

Las diferencias entre Euskadi y Cataluña en lo que a los deseos de independencia se refiere no se limitan a ser sociales o históricas. También son políticas. La unidad que el Parlamento catalán ha evidenciado en la defensa de casi todo lo referente a su identidad brilla por su ausencia en el caso vasco, donde los partidos se decantan más por marcar diferencias con los adversarios. Se pudo comprobar en la pasada década y se puede refrendar en la actualidad.

La amplia mayoría con la que la Cámara catalana aprobó la propuesta de un nuevo Estatut, pese a la poda posterior por del Constitucional, contrasta con la polémica que en el Parlamento vasco motivó hace dos legislaturas el plan Ibarretxe, que salió adelante gracias a la mayoría de que entonces disfrutaban las formaciones nacionalistas y al que el Congreso cerró luego el paso radicalmente.

El escenario no ha cambiado en exceso. La manifestación del pasado martes evidenció la unidad de casi toda la clase política catalana en torno a la reivindicación de la independencia, opción por la que no solo se decanta el electorado nacionalista, sino también buena parte del PSC.

En Euskadi es algo impensable. A la oposición frontal del PP se sumaría el rechazo de un PSE que dista de los populares, pero también de sus compañeros catalanes. Ni siquiera los nacionalistas están unidos y aún a día de hoy, pese al cese del terrorismo y el distanciamiento de la izquierda abertzale de ETA, parece inviable una apuesta conjunta de PNV y Bildu por la soberanía. Los primeros son partidarios de “más autogobierno” y un nuevo estatus para 2015; los segundos plantean la ruptura con el escenario actual.

Las diferencias nacionalistas han quedado ya marcadas durante esta precampaña electoral. Mientras el PNV aboga por modular el concepto de soberanía, consciente de una realidad marcada por la crisis, la izquierda abertzale defiende una “declaración unilateral de independencia” si el Gobierno central mantiene “su cerrazón al abordar el conflicto político” vasco. Por ello, movilizaciones masivas como la celebrada en Barcelona resultan imposibles en Euskadi.

Reamarse o sucumbir
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  17 Septiembre 2012

Nos engañaron. Ninguna de las cesiones que hemos hecho ha logrado otra cosa que alimentar al monstruo que pretende devorarnos

RECUERDO bien el tsunami que recorrió el país de costa a costa hará unos diez años, cuando José María Aznar, a la sazón presidente del Gobierno, dijo aquello de «España se rompe». La progresía más excelsa reaccionó con hilaridad, atribuyendo al comentario una dimensión grotesca. El nacionalismo montaraz se llevó las manos a la cabeza, en un alarde de ese victimismo indignado que interpreta con maestría y siempre le ha producido excelentes resultados. La opinión pública, salvo raras excepciones, consideró que la advertencia era fruto de una exageración muy propia de la actitud soberbia y despectiva que a esas alturas de su mandato caracterizaba al entonces líder del PP. Se confundió el fondo con la forma. El talante con el talento. El dedo que señalaba con la luna a la que había que mirar. Pero la verdad es que Aznar acertaba, por torpe que resultara su manera de actuar.

En el año 2003, justo antes de que el infausto Zapatero ganara sus primeras elecciones, ETA estaba tan derrotada policialmente como pueda estarlo ahora, con todas sus ramificaciones políticas ilegalizadas y proscritas de las instituciones, mientras el PNV de Ibarretxe se había topado con un muro infranqueable de constitucionalismo al presentar su plan soberanista en el Congreso. En Cataluña lo que se pedía era un nuevo estatuto y únicamente los republicanos de Ezkerra hablaban abiertamente de secesión. Hoy los terroristas han regresado a los ayuntamientos y diputaciones, desde donde velan armas para tomar al asalto el Parlamento de Vitoria. Allí sumarán sus escaños a los del nacionalismo mal llamado «moderado», que ya no se molesta en disimular sus ansias rupturistas. Y entre tanto el Gobierno sigue paso a paso bajo cuerda el «plan de paz» trazado por el Ejecutivo anterior, que no es sino una rendición a plazos con pagos tan humillantes como la liberación del asesino-torturador Bolinaga, cuya sonrisa rechina en nuestras conciencias. En Barcelona, entre tanto, un millón de catalanes salen a la calle en demanda de independencia, mientras el «president», Artur Mas, amenaza sin recato con alentar ese movimiento si los demás no cedemos a su chantaje económico.

Nos vendieron, desde la izquierda bienpensante y la derecha cobarde, que el mejor modo de frenar los embates del secesionismo era mostrarse conciliador y poner la otra mejilla. Idéntico argumento emplearon los máximos exponentes del pensamiento blando que se ha adueñado de Occidente al abordar el desafío del islamismo violento que avanza a uña de caballo por la ribera sur del Mediterráneo, aniquilando cualquier vestigio de primavera que hubiera podido alentar tras el derrocamiento de los dictadores: Nada de caricaturas de Mahoma o videos presuntamente ofensivos, ni una sola «provocación», renunciemos si hace falta a la libertad de expresión con tal de tenerles tranquilos, salvaguardemos nuestra «seguridad» a cualquier precio, incluido el de abdicar de los principios que nos definen y otorgan una identidad?

Nos engañaron. Ninguna de las cesiones que hemos hecho ha logrado otra cosa que alimentar al monstruo que pretende devorarnos, ni dentro ni fuera de casa. La política de la claudicación ha fracasado sin que se atisbe por ninguna parte la voluntad de poner en marcha un auténtico rearme moral. Churchill tenía razón. Podíamos elegir entre la humillación y la guerra; escogimos la indignidad y además tendremos guerra.

Desconexión total
Pablo Mosquera La Voz 17 Septiembre 2012

Cualquier situación mala es susceptible de empeorar. Y está empeorando. Un presidente del Gobierno que comparece en el programa informativo de la televisión pública de máxima audiencia para no decir nada o mostrar su desconexión con la realidad; unas comunidades autónomas que van por libre o amenazan con salirse del marco legal.

Las tres primeras preguntas que se le hacen a Rajoy son del máximo interés para el país, no ya de los políticos, de los ciudadanos, trabajadores, emprendedores, pensionistas, parados, estudiantes y amas de casa. ¿Qué hay del rescate y dónde pone la línea roja este Gobierno ante los prestamistas? «España lo acepta y lo pide». «Mostramos prudencia y fortaleza». Como decía aquel: «Señor, si algo me gusta de ti, es lo bien que te explicas». La única línea roja que ve es la de cumplir el compromiso del déficit público. Pero no explica algo tan simple como que el déficit es la diferencia negativa entre ingresos y gastos. Los segundos se recortan hasta límites que ahogan, mientras que los primeros, con el modelo económico que padecemos -y este Gobierno es incapaz de cambiar de rumbo-, son cada día más exiguos. Estamos en economía de recesión, lo que en ningún momento dijo alto y claro el veraneante de Sanxenxo.

Como san Pedro, negó hasta tres veces que hubiera intención de tocar las pensiones. Lo que no dijo es la fórmula para evitar el déficit entre dinero cotizado y dinero pagado a los pensionistas. Sobre todo, si el paro es próximo a los seis millones de ciudadanos, que no cotizan y precisan de coberturas sociales para no caer en las más absoluta y humillante de las indigencias.

Según la entrevista, la reforma laboral dará sus resultados. ¿Cuáles? Hasta ahora no creó empleo, no evitó despidos más baratos, y no cambió el rumbo de la precariedad laboral.

En esas, llegó la Diada en Cataluña. El honorable no sale a la calle, pero promueve una manifestación independentista, aunque «lo que no son pesetas, son puñetas». Lo primero es el dinero. Para poder pagar las nóminas y facturas en una comunidad desconectada de la economía real, a base de emitir deuda que no debían haberles consentido. Descubren, tarde y mal, los beneficios del concierto económico de los vascos.

Euskadi se aproxima a otra vuelta a un Gobierno soberanista; esta vez, azuzado por Cataluña.

Unidos por la mentira
FÉLIX MADERO ABC  17 Septiembre 2012

Por qué Artur Mas no recuerda que Cataluña exporta al resto de España el 56,4% de sus bienes

DECÍA Agustín de Hipona que una vez al año es lícito hacer locuras. Al santo, certero y fértil en la fabricación de sentencias, lo suelen leer algunos de la forma que más conviene. Al lector, no al santo. Tengo un amigo que un día descubrió eso de «ama y haz lo que quieras» y se pasó la vida haciendo lo que quería, fastidiando al prójimo al que decía amar mucho y bien, que es lo que hacen algunos dirigentes nacionalistas. No quiero hablar del amor, pero tomo la admonición agustiniana sobre la locura para saber que no es un día, son años en el mismo estado de aturdimiento. La experiencia enseña que cuando políticos y sindicalistas siembran confusión el beneficio lo recogen la mentira y la desconfianza. Agustín nació en el África romana, pero si lo hubiera hecho aquí y ahora no hubiera escrito que no pasa nada por enloquecer un día al año. Abrumado por el espectáculo nos hubiera dado por ingobernables, como hicieron tantos historiadores, políticos sensatos e intelectuales. Por eso mismo recuerdo ad nauseam los versos de Gil de Biedma en los que asegura que nuestra Historia siempre termina mal, como si el hombre, harto de luchar con sus demonios, decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza.

Imposible entender a un país en el que la mentira se aplaude con tanta emoción, sea el pasado 11 en Barcelona, cuando Artur Mas anunciaba una independencia improbable, o el 15 en Madrid, cuando Toxo y Méndez pedían un referéndum imposible. Más que ciudadanos parecemos orates de una nación desmoralizada e imperfecta en busca de una emoción que nos haga olvidar la poquedad en que vivimos. Me pregunto por qué Artur Mas no dice que la independencia costará a cada catalán 8.000 euros; por qué no les cuenta cómo pagará las pensiones y la Seguridad Social; por qué no recuerda que Cataluña exporta al resto de España el 56,4% de sus bienes. Nuestros actos tienen consecuencias, la mentira también. Y además es irreversible.

El pasado viernes, en un homenaje que la redacción de ABC Cultural dio a Juancho Armas Marcelo en la taberna de Buenaventura, Fernando Rodríguez Lafuente, moderador de la tertulia, abrió un turno para que diéramos parecer sobre Cataluña. En rigor, conviene decir que estábamos en Madrid y que, vaya hombre, comimos cocido. De los reunidos, gente afable y articulada, nadie mostró comprensión, pero sí coincidencia en señalar a la crisis de España, de los españoles y de los pocos resortes que mantienen firme al Estado como la razón que explica la deriva del president y de los dirigentes sindicales. Unamos semejante embeleco al despiste del PSOE y al desgaste vertiginoso del Gobierno y ya sólo nos faltará convocar nuevamente a los demonios que suelen cumplir con una máxima: no se permiten ni un solo día de locura en una tierra a la que el poeta catalán -qué le vamos a hacer-, trató de madre: Y qué decir de nuestra madre España/este país de todos los demonios?

Las instituciones vascas se han gastado miles de millones de euros en implantar la obligatoriedad del euskera, pero las empresas de Euskadi creen que pierden muchas oportunidades de negocio por sus carencias en inglés, francés y alemán

Un sueño y un balcón
José Luis Alvite La Razón 17 Septiembre 2012

Es difícil calificar la situación de las relaciones entre Cataluña y el resto de España y supongo que resulta complicado resumir los sentimientos de catalanes y españoles ante el fenómeno independentista. Si la tentación secesionista responde sólo a un estado de ánimo histórico y refleja la angustia de un pueblo, podría decirse que estamos ante un momento histórico emocional y Cataluña podría caminar en ese caso hacia la consecución de un logro generalizado y sincero, poseída por un encomiable entusiasmo espiritual. Si el independentismo es sólo una fórmula para conseguir dinero, Cataluña no sería un estado como otro cualquiera, sino un estado por dinero, es decir, un país profesional que podría regirse por el reglamento de los casinos, organizado en timbas y presidido por un croupier.

También habría que preguntarse en qué medida ha cambiado la actitud del resto de los españoles frente al hecho independentista. Habrá ciudadanos que reaccionen con una actitud lírica, otros que consideren que la secesión de Cataluña aliviaría el estudio de la geografía y no faltará quien piense que a cualquier vecino de Castellón la separación de Cataluña le serviría para tardar menos tiempo en llegar al extranjero. ¿Y qué dirían los constitucionalistas? Supongo que exigirían la reforma de la Constitución y es obvio que por esa vía sería impensable la independencia. ¿Qué ocurriría entonces? Cabe pensar que el problema seguiría enquistado hasta la próxima ocurrencia. O hasta que Artur Mas se asome cardado al balcón de la Generalitat, proclame la independencia de Cataluña y entre durante unos días en la historia como Sara Montiel en aquella foto en la que se asomó despeinada al balcón de un hotel en llamas. Y después seguirá alentando la independencia, ese sueño que el señor Mas habría tenido sin necesidad de ponerse el pijama

Las mentiras de Otegi
El Editorial La Razón 17 Septiembre 2012

La llamada izquierda abertzale está en campaña electoral en el País Vasco y uno de sus responsables, Arnaldo Otegi, encarcelado en la prisión de Logroño, ha dejado entrever la parte más evidente de su estrategia: la pesca de votos en el caladero tradicional del PNV, sin los cuales sus opciones se reducen drásticamente. Cualquier otra interpretación sobre las disculpas de Otegi a las víctimas del terrorismo etarra carece de importancia porque no nacen del arrepentimiento sincero, sino del puro cálculo político. Contienen, además, dos falsedades en sí mismas. La primera, cuando el batasuno afirma que militó en ETA durante la época de Franco, cuando es más cierto que fue condenado en 1979 por su participación en un secuestro, es decir, dos años después de la Amnistía General concedida por el Gobierno de la Nación. La segunda, cuando trata de limitar el daño causado a «su posición política», falacia que no resiste el menor análisis. Arnaldo Otegi, como han sentenciado los tribunales de Justicia, pertenecía y pertenece a la organización terrorista etarra y debería ser en calidad de tal como tendría que pedir perdón a sus víctimas. Es la habitual ceremonia de la confusión a la que tan acostumbrados nos tiene el terrorismo vasco. Trampas dialécticas que ya no engañan a nadie. Cualquier petición de perdón exige la firme intención de reparar en lo posible el daño causado, que ha sido mucho, colaborando con la Justicia en el esclarecimiento de todos los crímenes de ETA aún sin resolver y mediante el pago de las indemnizaciones correspondientes. Lo demás, es seguir causando dolor a sus víctimas y al resto de la sociedad.

No hay, pues, más que la búsqueda del rédito político en las palabras de Otegi. Es el pistoletazo de salida de la campaña electoral abertzale que viene malamente tocada por el espectáculo de las marchas y la extorsión en el caso del etarra Bolinaga y a la que los batasunos pretenden dar un giro «moderador» que atraiga a sus filas al sector más soberanista del nacionalismo vasco, que, sin embargo, debe ser perfectamente consciente de las consecuencias que tendría para la estabilidad del País Vasco un gobierno en el que los proetarras, que no ha renunciado al marxismo-leninismo autogestionario, tuvieran un peso decisivo.

En estas circunstancias, es imprescindible que los partidos democráticos vascos trasladen a los electores los riesgos de creer en una repentina conversión del mundo abertzale que no pase por el reconocimiento del inmenso daño causado, la condena sin paliativos de la violencia y la clara exigencia a la banda etarra de que se disuelva y entregue las armas.

Los extremeños se tocan
Como Mas tense demasiado la cuerda, quizá se haga realidad esa UPN a la catalana que tantas veces se ha planteado a Duran,
maría jesís cañizares ABC Cataluña 17 Septiembre 2012

El separatista catalán, decía el escritor británico y vecino durante muchos años de Sant Feliu de Guíxols (Girona), John Langdon-Davies, «tiene la suerte de no tener una gran armada o un ejército, ni extensos intereses coloniales, ni tentáculos industriales financieros extendidos por los cinco continentes», por lo que «concentra el orgullo y el patriotismo en sus tradiciones y costumbres». Ochenta años después de esas palabras, algunas cosas no han cambiado, pues acabamos de asistir a una Diada muy reivindicativa en la calle y superexcitada en el Palau de la Generalitat, pero Cataluña sí tiene hoy una red de «embajadas» y oficinas comerciales alrededor del mundo que, imagino, vendrán a sumarse a esos cimientos de un Estado propio que se está construyendo. Sin Ejército -eso dice Artur Mas-, pero con posibles ansias expansionistas. Porque tras sus subvenciones millonarias ¿renunciará CiU a la anexión de Baleares y Valencia o sólo quería hacer la puñeta a los correspondientes gobiernos del PP?

Son muchas las preguntas que surgen tras la decisión del líder de CiU de separarse de España, pero la más importante, creo yo, no es qué pasará el día después sino qué ocurrirá hasta entonces. Si independentistas y unionistas -el pequeño universo separatista no reconoce más opciones- coinciden en que el proceso de ruptura será largo ¿qué acción de gobierno tendremos mientras tanto? Hasta ahora sólo hemos visto la inacción de un ejecutivo secuestrado por la épica de su presidente, cuya orden de acudir a la marcha independentista no se limitó a sus consejeros convergentes, sino también a los socialcristianos, quienes habían anunciado que no irían. Incluso el presidente de UDC, Josep Duran Lleida, que siempre se había saltado la Diada, se vio obligado a manifestarse con muletas. El jefe manda. Pero lo que realmente comienza a cojear es la relación entre CDC y Unió, que hoy se verán las caras en la ejecutiva de CiU. Como Mas tense demasiado la cuerda, quizá se haga realidad esa UPN a la catalana que tantas veces se ha planteado a Duran, lo que implicaría que una parte del soberanismo catalán acabaría coaligándose con el PP.

Y es que las conductas extremas acaban encontrando lugares comunes, sobre todo a nivel mediático, donde el lenguaraz presidente de Extremadura, Juan Antonio Monago, mide sus exabruptos con personajes como Santiago Espot, que se ha ganado un lugar en el olimpo independentista gracias a haber delatado a 3.000 comerciantes que no rotulan en catalán.

Núñez Feijóo duplica la deuda de Galicia hasta los 7.600 millones de euros durante su mandato
Galicia es ya la quinta región más endeudada y prevé subir la cifra hasta cerca de los 10.000 M. para 2014. La autonomía pasa de registrar el segundo dato de déficit más bajo a situarse peor que la media en julio de 2012.
Antonio Maqueda www.vozpopuli.com 17 Septiembre 2012

Alberto Núñez Feijóo saca pecho porque en su opinión presenta una de las cuentas más saneadas de las comunidades autónomas. Si el resto de autonomías y el Gobierno tuviesen el mismo déficit que Galicia, “no habría prima de riesgo”, proclamó el presidente gallego hace escasos días. Sin embargo, durante su mandato Galicia ha duplicado su deuda hasta los 7.600 millones, a igual ritmo que la media de las demás CCAA.

La autonomía se convierte en la quinta con más deuda del país y en la sexta por comparación con el producto regional al alcanzar un 13,8 por ciento del PIB, según los datos del Banco de España. Sólo en 2011 la Xunta se endeudó en unos 1.100 millones, una cantidad casi equivalente al recorte realizado en ese ejercicio, del entorno del 9 por ciento del presupuesto. Durante ese ejercicio se dio además por primera vez el hecho de que la comunidad registrase más gastos corrientes que ingresos corrientes, es decir, pidió prestado para sufragar gastos corrientes.

De acuerdo con los planes de reequilibrio presentados a Hacienda, la Xunta prevé engordar su deuda hasta cerca de los 10.000 millones en 2014. Una cifra que pone en cuestión sus cuentas porque implica un gasto y por tanto un déficit público mayor que el permitido por el Gobierno en 2013 y 2014. De hecho, mientras que los techos al déficit fijados por Montoro a las CCAA se sitúan en el 0,7 y el 0,1 por ciento para 2013 y 2014 respectivamente, la Consellería de Facenda los fija en el 1,1 y en el 1 por ciento, aderezados con una mejora del PIB que puede no producirse.

Tales previsiones implican que Feijóo tendría que hacer un esfuerzo de ajuste mayor para esos dos ejercicios. Pero con el adelanto de las elecciones el presidente se ahorrará ese mal trago al retrasarse los presupuestos para después de los comicios.

La situación se ve agravada porque la Xunta cerró una parte del presupuesto en septiembre de 2011. En una entrevista a La Voz de Galicia, Feijóo explicaba que se habían limitado a no iniciar nuevos expedientes de gasto. Sin embargo, si se lee el Diario Oficial de Galicia, se infiere con claridad que lo que hizo fue dejar de tramitar facturas, de modo que no le contabilizaban como déficit porque estaban guardadas en el cajón de las empresas.

Esta medida incluía la emisión de todas las facturas y la congelación de pagos de todos los gastos corrientes, las transferencias corrientes y los capítulos de inversión directa e indirecta. Se salvaron entre otras la partida de personal, los abonos de farmacia, la dependencia, la renta de integración, la asistencia jurídica gratuita, los colegios, los comedores, etcétera.

Una realidad que corroboran los propios constructores y proveedores de servicios consultados. Éstos reconocen que la Xunta dejó de aceptarles facturas el 30 de septiembre y se las pasaba a 2012. Es decir, se ha trasladado déficit desde un año al siguiente para poder exhibir las buenas cuentas de 2011. No en vano, Galicia se anotó el año pasado un déficit del 1,6 por ciento, el segundo más bajo de España. Pero los datos revelados el pasado jueves por el Ministerio de Hacienda colocan a la comunidad en el 1,07 por ciento a mediados de año al sustraer los anticipos, por encima de la media del 0,93 por ciento. Así que esto bien podría deberse a que Feijóo está aflorando ahora una parte del desfase. Él mismo ha admitido que la Xunta ha sufrido tensiones de tesorería por la caída de ingresos.

Con todo, las empresas afirman que la Xunta se ha mostrado mejor pagador que otras administraciones. Feijóo se reunió con representantes de estas compañías y les hizo un desembolso único en abril para ponerse al día por las facturas de 2011. Sólo unas pocas sociedades muy próximas al entorno de la Xunta se quedaron sin cobrar. Unos días antes de la llamada a las urnas, el presidente entregó, de una sola vez, más de 120 millones a pequeños proveedores que experimentaban retrasos en 2012.

Galicia ha reducido un 60 por ciento su partida para inversiones. Y la licitación de obra pública ha caído de los 931 millones en 2010 a los 241 millones en 2011 y a los 57 millones a julio de 2012.

«Posibilistas» y radicales luchan por el control del entramado etarra
El rebrote del terrorismo callejero, prueba de fuerza del sector más duro
J. M. Zuloaga La Razón 17 Septiembre 2012

Madrid- La huelga de hambre que presos de ETA mantuvieron para pedir la libertad del recluso Echevarría Bolinaga, ha servido para que aflorara, dentro del entramado de la organización criminal, el enfrentamiento entre dos sectores, con planteamientos claramente diferenciados.
Por un lado, el sector «posibilista» de Batasuna, que tiene en el diario «Gara» su escaparate, apuesta por llevar las cosas «dentro del carril» y seguir la estrategia de realizar, frente al Gobierno del Partido Popular, planteamientos «unilaterales» y «movimientos insospechados» con el fin de colocarle en una situación en la que no tenga más remedio que concederles lo que piden.

Frente a ellos, el otro sector, cuya influencia crece día a día, que es partidario de «pasar a la acción» y plantear las cosas por la fuerza. El rebrote del terrorismo callejero es una prueba de ello. Se ha producido una veintena de ataques, el último el viernes en Lemóniz, Vizcaya.
Un ejemplo de este enfrentamiento se observa en las declaraciones y artículos de destacados miembros del sector «posibilista», partidarios de adoptar posiciones pragmáticas para lograr la libertad de los presos y el regreso, dentro de la mayor impunidad, de los etarras que se encuentran huidos, en la clandestinidad.

El otro sector, del que forma parte el colectivo de los reclusos de la banda (el EPPK, por sus siglas en euskera), y la estructura de apoyo que han montado en el exterior de las cárceles, reclaman una amnistía, es decir, una decisión política y no técnica, con la consiguiente modificación de la legislación vigente.
Los artículos que se han publicado en «Gara» a favor de la «unilateralidad» han tenido respuesta inmediata de los más radicales. A través de distintos foros, proclamaban que «ahora ya no hay unilateralidad que valga» y que a los presos había que «arrancarlos de las garras del Estado y hay que hacerlo ya».

La situación de enfrentamiento llegó hasta tal punto que se intentó que el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, hiciera de mediador entre los «posibilistas» y los «arantxas» (el colectivo de apoyo externo a los presos que lidera la letrada Arantxa Zulueta) para determinar el alcance de las movilizaciones que se iban a realizar en torno al «asunto Bolinaga». Los primeros intentaban limitarlas a algo testimonial, que no supusiera un desafío al Gobierno, y, al parecer, se llegó a un acuerdo de mínimos. Sin embargo, todo era ficticio. Los enfrentamientos se pusieron de nuevo de manifiesto en la manifestación convocada en Bilbao el pasado 24 de agosto, que fue prohibida por la Audiencia Nacional. Batasuna decidió acatar la decisión y recomendó a sus militantes que fueran por las aceras, lo que provocó el rechazo de los del otro sector.

En plena calle exigieron una asamblea inmediata «porque quieren que nos bajemos los pantalones... y esto no se puede permitir…». Asimismo, denunciaban que las decisiones se toman sin consultar con las bases.

Madrid- La huelga de hambre que presos de ETA mantuvieron para pedir la libertad del recluso Echevarría Bolinaga, ha servido para que aflorara, dentro del entramado de la organización criminal, el enfrentamiento entre dos sectores, con planteamientos claramente diferenciados.
Por un lado, el sector «posibilista» de Batasuna, que tiene en el diario «Gara» su escaparate, apuesta por llevar las cosas «dentro del carril» y seguir la estrategia de realizar, frente al Gobierno del Partido Popular, planteamientos «unilaterales» y «movimientos insospechados» con el fin de colocarle en una situación en la que no tenga más remedio que concederles lo que piden.

Frente a ellos, el otro sector, cuya influencia crece día a día, que es partidario de «pasar a la acción» y plantear las cosas por la fuerza. El rebrote del terrorismo callejero es una prueba de ello. Se ha producido una veintena de ataques, el último el viernes en Lemóniz, Vizcaya.
Un ejemplo de este enfrentamiento se observa en las declaraciones y artículos de destacados miembros del sector «posibilista», partidarios de adoptar posiciones pragmáticas para lograr la libertad de los presos y el regreso, dentro de la mayor impunidad, de los etarras que se encuentran huidos, en la clandestinidad.

El otro sector, del que forma parte el colectivo de los reclusos de la banda (el EPPK, por sus siglas en euskera), y la estructura de apoyo que han montado en el exterior de las cárceles, reclaman una amnistía, es decir, una decisión política y no técnica, con la consiguiente modificación de la legislación vigente.

Los artículos que se han publicado en «Gara» a favor de la «unilateralidad» han tenido respuesta inmediata de los más radicales. A través de distintos foros, proclamaban que «ahora ya no hay unilateralidad que valga» y que a los presos había que «arrancarlos de las garras del Estado y hay que hacerlo ya».

La situación de enfrentamiento llegó hasta tal punto que se intentó que el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, hiciera de mediador entre los «posibilistas» y los «arantxas» (el colectivo de apoyo externo a los presos que lidera la letrada Arantxa Zulueta) para determinar el alcance de las movilizaciones que se iban a realizar en torno al «asunto Bolinaga». Los primeros intentaban limitarlas a algo testimonial, que no supusiera un desafío al Gobierno, y, al parecer, se llegó a un acuerdo de mínimos. Sin embargo, todo era ficticio. Los enfrentamientos se pusieron de nuevo de manifiesto en la manifestación convocada en Bilbao el pasado 24 de agosto, que fue prohibida por la Audiencia Nacional. Batasuna decidió acatar la decisión y recomendó a sus militantes que fueran por las aceras, lo que provocó el rechazo de los del otro sector.

En plena calle exigieron una asamblea inmediata «porque quieren que nos bajemos los pantalones... y esto no se puede permitir…». Asimismo, denunciaban que las decisiones se toman sin consultar con las bases.

El pacto fiscal significa independencia (2): la otra cara de la moneda
Xurde Rocamundi www.lavozlibre.com 17 Septiembre 2012

Empresario y fundador no militante de Ciutadans

Por fin, como ya adelantamos en la primera parte de este artículo, el NAZIONALISMO (en mayúsculas y con 'Z') se ha quitado la máscara el pasado 11 de septiembre. No se trataba ya de que el 'pacte fiscal', quede obsoleto sin haberse aprobado, sino directamente de una secesión.

Para los que les pilla a contrapie esto no es nuevo ya que llevan 30 años adoctrinando a la población. Eso nos pasa por dejar en sus manos la educación y por no controlar los gastos digamos 'superfluos' de la Generalitat en la 'construcció nacional'.

El Sr. Artur Mas ha tratado de explicar como sería el 'bicho'. Ha llegado a denominarlo incluso como un nuevo Estado Monárquico. Y, por otro lado, el flamante President del Barça, afirma rotundamente convencido que el equipo seguiría jugando en la liga española.

Todos coinciden en la permanencia en Europa y en que se seguirían manteniendo las ventas tanto en España como en Europa.

Es decir, su independencia es la siguiente:
"Catalunya se queda con todos sus impuestos, se le acepta en la UE de pleno derecho, la moneda sigue siendo el euro, los equipos se mantienen en las ligas españolas (y tendríamos 'seleccions esportives' propias), nos manteneis el intercambio comercial, nos dais las competencias en pensiones, y además como premio, podemos influir en el Gobierno de Madrid (y naturalmente en Bruselas). Visca Catalunya Lliure".

Y todo esto porque si, porque somos los más listos y el mundo girará a nuestro son.

No señores no: "Cataluña (con 'ñ'), saldría de la UE, del euro, heredaría la parte de cuota de deuda (asciende a unos 200.000 millones de €). Tendría 'seleccions esportives' para las competiciones internacionales, pero también liga propia (será 'fabuloso' ver jugar a Messi contra el Mataró o el Sabadell..., si aguanta un año en el equipo al quedarse sin esponsor, sin seguimiento televisivo, etc).

Las ventas en los mercados españoles caerían en picado entre un 30 y un 60%. Tendría fronteras en Francia, Aragón, Valencia y por mar en Baleares (estaría fuera de la libre circulación de ciudadanos europeos). Perdería más de un millón de habitantes (yo entre ellos), los cuales volverían a sus regiones de origen y las pensiones tendrían que negociarse, entre otras muchas cosas".

Mis queridos señores de la 'casta catalana', si quieren la independencia ha de ser con todas sus consecuencias, no solo se trata de los probables beneficios (para ustedes, la ingente cantidad de dinero que entraría en sus bolsillos, pero que en los ciudadanos no repercutiría en mejoría, eso seguro), sino de asumir también toda la parte negativa de la secesión.

Si se van, se van totalmente, no esperen del resto de España (a la que despreciáis) ayuda y comprensión, más bien esperen todo lo contrario.

Dicho esto, solo quería avisar de que ésto no es nada, lo peor está por venir. Van a estar día sí y día también intentando vender las bondades de la independencia a lo que ellos llaman 'los indecisos' hasta lograr su objetivo. Hasta ahora ha sido un juego, utilizaban cierta suavidad de modales y trataban de ocultar sus intenciones reales. Pero ya no, se han retratado y quitado la careta.

El 11 de septiembre de 2012 fue un simple ensayo, quedan 2 años de verdadero tormento, las cartas sobre la mesa se verán el 11 de septiembre de 2014.

Espero y deseo (aún a sabiendas de su ineptitud) la reacción del Gobierno central, algo así como vigilar muy de cerca los gastos del Govern (tiene el mandato de Europa) y en connivencia con el PSOE, espero una nueva ley electoral más justa en la que prime la circunscripción única y los votos tengan el mismo valor vengan de donde vengan (ya basta de temer a IU e UPyD, son partidos de ámbito nacional. Mejor pactar con ellos antes que con partidos nazionalistas).

Como dijo el pseudo actor Joel Joan respecto al separatismo catalanista: "Cuando la tortilla dé la vuelta, quien no sea patriota será un traidor". Sí, seremos perseguidos. Al tiempo.

Otegui prueba que el terrorismo sí da beneficios
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 17 Septiembre 2012

"Es posible ganar." Lo ha reconocido Arnaldo Otegui. En España el terrorismo funciona.

Una de las frases más idiotas de la transición es: "El terrorismo no conseguirá nunca sus objetivos". La realidad es que ETA ha conseguido casi todos ellos, salvo la independencia de derecho. Primero, la amnistía, luego el estatuto de autonomía, el autogobierno, sentar al Estado a una mesa de negociación... Después de un paréntesis en que su brazo político estuvo ilegalizado, ahora gobiernan docenas de ayuntamientos vascos y navarros, incluido el de San Sebastián, más la Diputación de Guipúzcoa.

Lo ha dicho Arnaldo Otegui en Gara:
"el proceso de liberación nacional y social ha alcanzado las condiciones de madurez suficiente como para superar la fase de la resistencia y pasar a la fase de materialización de nuestros objetivos. ¡Es posible ganar! ¡Y queremos ganar!"

Otegui reconoce que la política de Aznar dio resultados y por única vez en la democracia puso a ETA al borde de la rendición.

"Cuando adoptamos el compromiso de hacer virar el trasatlántico de la izquierda abertzale, mi diagnóstico era que le quedaba muy poca andadura para estrellarse contra la costa. Hoy el independentismo está en disposición de luchar por ser hegemónico en el país."

Todos los periódicos que leí ayer destacaron que Otegui pedía perdón con la boca pequeña para superar uno de los últimos obstáculos, no morales, sino de imagen, para poder insertarse en pie de igualdad con los demás partidos. Lo importante es lo que he señalada. Una muestra más de por qué la prensa de papel de pago se hunde.

Ah, el libro de Otegui se edita primero en castellano antes que en euskera.

SECTORES DEL IRA SE REAGRUPAN
Noticia de julio:
Tres de los cuatro grupos disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), opuestos al proceso de paz en Irlanda del Norte, anunciaron hoy la formación de una nueva organización para continuar con la lucha armada en la provincia británica.

El euskera no vende en el mundo
EIG. Redacción. Vitoria. http://www.paisvasco-informacion.com  17 Septiembre 2012

Durante los últimos diez años, el conjunto de las administraciones de Euskadi ha destinado un total de 1.880 millones de euros para implantar y "normalizar" el uso del euskera en la sociedad vasca. Anualmente han sido 188 millones de euros los destinados por las diferentes entidades públicas a impulsar un idioma que solamente es utilizado habitualmente por el 14% de la población vasca.

Ahora, un estudio elaborado por la Asociación de Industrias de la Lengua del País Vasco (LANGUNE) sobre competencias lingüísticas en las pymes vascas revela la absoluta inutilidad e irrelevancia de ese esfuerzo económico cuando indica que es el inglés el idioma que polariza el esfuerzo lingüístico de las firmas de Euskadi, ya que el 87,6% de éstas afirma trabajar formativamente este idioma. A continuación, los idiomas que resultan altamente interesantes para las empresas vascas son el francés (35,4%) y el alemán (19,6%). El euskera es objeto de formación en el 14,8% de las compañías, aunque en el sector servicios se eleva hasta el 26,4%.

Estos datos se refuerzan, además, cuando se observa que el 62,7% de las empresas dispone de página web en inglés, el 34,1% en francés y el 18,2% en alemán. En el resto de idiomas, la presencia es testimonial.

El informe indica también que el 50,1% de las empresas percibe "mucha o bastante necesidad de conocimiento de idiomas extranjeros para sus directivos". Entre las conclusiones del trabajo, los autores explican que el proceso de globalización económica ha hecho que "las competencias lingüísticas en idiomas extranjeros sean fundamentales para la empresa, una herramienta imprescindible. Sin embargo, un porcentaje significativo de nuestro tejido empresarial pierde oportunidades de negocio por falta de adaptación a este nuevo contexto".


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