AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 19 Septiembre 2012

Partidos extractivos
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 19 Septiembre 2012

César Molinas ha lanzado una gruesa piedra en las densas y oleaginosas aguas de nuestra partitocracia provocando olas de considerable altura.

En un largo artículo publicado el pasado domingo como avance de su libro de próxima aparición ¿Qué hacer con España? César Molinas ha lanzado una gruesa piedra en las densas y oleaginosas aguas de nuestra partitocracia provocando olas de considerable altura. El diagnóstico del prestigioso analista resulta aterrador por lo lúcido e incontestable.

Con el pulso firme y frío de un cirujano, Molinas disecciona nuestra presente crisis, que ha alcanzado ya la categoría de existencial, y demuestra que no tiene salida debido a la presencia de una clase política que vive de mecanismos de captación de rentas que no sólo han contribuido decisivamente a crear las burbujas que nos han arruinado, sino que están impidiendo las reformas del sistema que nos salvarían porque sus beneficiarios no pueden admitir su desaparición.

La sensación que a uno le queda después de leer el implacable desarrollo argumental de César Molinas es de profundo desaliento mezclado con el imperioso deseo de pasar a la acción para evitar el desastre, que no es otro que el colapso total de nuestra economía y un retroceso de décadas en nuestro nivel de bienestar y de riqueza. Las preguntas pertinentes en este momento son si los dos grandes partidos cuentan todavía en sus filas con un número suficiente de responsables públicos dispuestos a correr el riesgo personal y político de intentar detener esta inercia destructiva y si la sociedad civil alberga aún suficientes energías regeneradoras para cambiar el rumbo del país.

Molinas habla en su texto de "elites extractivas", castas endogámicas y cerradas que parasitan los recursos creados por la estructura productiva de tal forma que bloquean los cambios competitivos, deterioran la calidad educativa y esterilizan el dinamismo empresarial y la innovación científica y tecnológica. Los españoles atravesamos un período oscuro en el que nuestros males revisten tal gravedad que parece que sobrepasan nuestra capacidad de ponerles remedio. Sin embargo, hemos de sacar fuerzas de nuestra actual flaqueza antes de que la gran nación que nos ha legado una historia multisecular se nos deshaga entre las manos.

Partidos políticos y sindicatos "contaminan" y debilitan el movimiento popular español y la lucha por la regeneración
Francisco Rubiales Periodista Digital 19 Septiembre 2012

La manifestación del 15 de septiembre en Madrid, organizada para protestar por los recortes, no fue un éxito por culpa de los sindicatos, organizaciones tan deterioradas y desprestigiadas que contaminan y debilitan cualquier expresión popular de resistencia o protesta. Lo mismo ocurre con los partidos políticos, cuya credibilidad y prestigio están por los suelos y son considerados cada día por mas ciudadanos como parte importante del problema de España, nunca como solución.

Hay en España ganas de protestar y razones para que las calles de Madrid se hubieran llenado de ciudadanos indignados ante los desatinos, errores, arbitrariedades, injusticias y abusos del poder político, pero la manifestación, a pesar de haber sido financiada con el flete de casi un millar de autobuses, ni siquiera congregó a cien mil personas, todo un fracaso que sólo es explicable si se tiene en cuenta que los que organizaban y encabezaban la manifestación son gente despreciada y rechazada por la inmensa mayoría de los españoles descontentos.

Los expertos y observadores se sorprenden de que en España la protesta sea tan débil, a pesar de que existen suficientes razones y argumentos para que millones de ciudadanos salgan a la calle para rechazar con fuerza invencible canalladas, dramas y arbitrariedades tan graves como la injusticia generalizada, las subidas abusivas de impuestos, la ineficacia del poder, la negativa de los políticos a adelgazar un Estado monstruoso e incosteable, la corrupción generalizada, política e institucional, el desempleo masivo, la caída de los valores, el avance de la pobreza y la pérdida continuada de derechos, servicios y logros democráticos.

La única explicación de esa paralización de la sociedad española ante el fracaso de sus políticos y los reiterados abusos de poder e injusticias es que la presencia en las protestas de partidos políticos y sindicatos disuade, contamina y debilita cualquier movimiento de protesta o resistencia. Hay cientos de miles de españoles que saldrían a las calles si tuvieran la garantía de que su protesta no iba a ser capitalizada y manipulada por partidos políticos, políticos profesionales y sindicalistas, que son los grandes culpables del drama que padece el país.

España necesita movimientos ciudadanos limpios y sin contaminación, nacidos en la sociedad civil y alejados por completo de partidos y sindicatos, dos sectores malditos y tan contaminados que generan rechazo y desprecio. El éxito inical del movimiento de los "Indignados" y del 15 M se debió a que los ciudadanos les percibieron, al principio, como un movimiento espontáneo, al margen de los partidos y sindicatos. Esa independencia y limpieza generó un apoyo inusitado y sorprendente de los ciudadanos a los jóvenes indignados, a los que regalaban todo tipo de cosas y a los que se sumaban familias enteras cargadas de ilusión ante un posible cambio democrático, una fuerza que se diluyó como un azucarillo cuando los ciudadanos empezaron a sospechar que el movimiento estaba infiltrado por partidos políticos como Izquierda Unida y capitalizado por políticos oportunistas.

El divorcio entre ciudadanos y políticos es en España mucho mas grave de los que la gente piensa y tendrá consecuencias graves, durante décadas, en el panorama político español. Partidos, sindicatos y políticos profesioanles no sólo son ya objeto de rechazo para cientos de miles de ciudadanos, sino que, además, suscitan desprecio y hasta odio en muchos demócratas, plenamente convencidos de que políticos y sindicalistas, como indican las encuestas, son los principales obstáculos, junto con periodistas y jueces, para que España deje de ser una pocilga e inicie la ansiada ruta hacia la regeneración y el despegue económico.

Sucesión y continuidad
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  19 Septiembre 2012

«TARDARÁ MUCHO tiempo en nacer, si es que nace, / un andaluz tan claro, tan rico de aventura», dijo García Lorca en su Llantopor Ignacio Sánchez Mejías. No creo que se repita, ni siquiera por aproximación, un fenómeno político como el de la luminosa década de Esperanza Aguirre. Pero el mejor homenaje a la presidenta de la Comunidad de Madrid que ella aupó al primer lugar de España en PIB y renta per cápita, por encima de Cataluña, es mantener su política, asegurar la continuidad de lo que, contra viento y marea -el ventarrón sociata y los mareos de su partido-, ha salvado a Madrid de la ruinosa deriva catalana, andaluza o valenciana.

Sin la gestión de Esperanza Aguirre, la situación económica de España sería muchísimo peor. ¿Se imagina alguien que Madrid llevase a cuestas la misma ruina que Cataluña o Andalucía? ¿Quién aportaría algo al común que no fueran peticiones y letras devueltas? Baste decir que es la única comunidad que crea empleo; y que si el 80% de la inversión extranjera en España viene a Madrid y si Eurovegas se instala en Alcorcón será porque el liderazgo de Esperanza Aguirre suponía una seguridad política para el inversor que compensaba la inseguridad jurídica del zapaterismo del PSOE… y buena parte del PP. No será fácil mantener esa continuidad, casi siempre contraria al discurso y a las costumbres de la descastada casta política española. Por eso es tan importante para los seis millones y medio de madrileños y para el conjunto de España que el pulmón económico de Madrid siga allegando oxígeno a la Nación exánime.

Naturalmente, era de prever que la pandilla de incompetentes agavillada por Rajoy no tardara un segundo en estropear la salida a hombros de Aguirre, que implica aceptar la sucesión natural de Ignacio González. Aunque Génova trató luego de matizar, al atravesado Alfonso Alonso se le han visto las ganas -ojalá no las de Soraya- de embarrar en lo posible el campo de juego sucesorio, como si al PP de Madrid no le lloviera bastante azufre. Para gobernar, que es decidir, no valen; ahí andan, manseando ante el rescate. Para el resentimiento señoritil, sí. Y como a ella ya no pueden alcanzarla, le disparan a él, a Ignacio González. Cada vez está más claro por qué se ha ido Esperanza Aguirre.
>Vea el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Hoy: ¿Es Artur Más la lechera?

Rojo y Negro
El problema es nuestra incapacidad para enfrentarnos racionalmente a los envites nacionalistas
Nicolas Redondo El País  19 Septiembre 2012

En París se habla bajo y no se exageran las cosas pequeñas”, decía Stendhal en su novela Rojo y Negro.Por el contrario, en nuestro querido Madrid hablamos muy alto y damos la misma importancia a las anécdotas que a cuestiones de trascendencia vital para la nación. Contemplamos cómo políticos y medios de comunicación, cierto es que en muy diferentes grados, dan la misma importancia a un estrafalario líder sindical andaluz a la búsqueda de las primeras páginas de los periódicos, que al previsible rescate de España. Nos estremecemos con igual intensidad por asuntos bien diferentes, contribuyendo de esta forma a generalizar un gran griterío que impide escuchar las ideas de los adversarios, pero también convertimos en fútiles, retos de calado para el país por miedo intelectual a enfrentarnos a la realidad. En el País Vasco, una vez que ETA ha sido obligada a ser infiel a su naturaleza, nos encontramos ante la necesidad de realizar un discurso que fortalezca las instituciones constitucionales, sin que nadie parezca preocupado por el reto político que nos amenaza más allá de las próximas elecciones, y en Cataluña, el otrora moderado nacionalismo catalán, ha dado pasos hacia el independentismo que me parecen hoy por hoy de difícil vuelta atrás, confirmado el impulso de efracción por las palabras del presidente de la Generalitat Arthur Mas: “... porque en definitiva sean voces por el pacto fiscal, por el Estado propio, por el respeto que merecemos como nación pacífica y democrática que somos...”, refiriéndose a las voces que se han oído durante la manifestación independentista celebrada el 11 de septiembre.

Sigo pensando que el mayor problema no son los nacionalistas, el problema somos nosotros, nuestra incapacidad para enfrentarnos racionalmente a los envites del nacionalismo. Su comportamiento envalentonado tiene mucho que ver con nuestra debilidad, mejor dicho, con la debilidad institucional del Estado. Pasamos de reacciones entecas a exageraciones castizas, histéricas, apasionadas. En Cataluña vamos de un Partido Popular dedicado a apoyar a CiU utilizando “pellizcos de monja” para diferenciarse de los nacionalistas, a un PSC incapaz de construir una alternativa creíble desde su papel de fámulo del nacionalismo barcelonés, siendo un ejemplo más de este comportamiento la asistencia a la manifestación de la Diada de reconocidos militantes del socialismo catalán. Y en Madrid, por su parte, oscilamos desde los que creen que hacen un favor quitando importancia política a la movilización independentista y a las enfáticas declaraciones posteriores, a los que convocan con toda la trompetería. Todo ello, con la intensidad contradictoria y suficiente para quedar exhaustos, inanes, sin hacer nada, sin pensar, a la espera de que el tiempo lo solucione o, por lo menos, imponga un olvido tranquilizante.

Habría que exigir al PSC la defensa de la España constitucional del 78
El tiempo nunca ha solucionado problemas de tal envergadura, al contrario, suele colaborar y contribuir a que cualquier solución sea traumática. La primera reacción, evidente para cualquiera que quiera ver, es la retirada de los apoyos parlamentarios del PP a CiU en el Parlamento catalán. Esta medida puede adelantar las elecciones catalanas pero esa decisión le corresponde a Mas. Si convocara elecciones anticipadas podemos exigir que vaya con una propuesta clara de independencia, también puede, por otro lado, decidir malvivir hasta las próximas elecciones, en las que podremos volver a exigirle transparencia y claridad cuando sean convocadas. Esta exigencia terminaría convirtiéndose en arbitraria si no la complementamos con una reivindicación igualmente exigente al PSC: la defensa de la España constitucional del 78, disminuyendo así la distancia establecida de forma oscura entre sus posiciones y las del PSOE, que es la misma, por otro lado, que mantienen con parte de su electorado. Lo peor que nos puede pasar es que ellos, los nacionalistas, sigan avanzando hacia sus inequívocas pretensiones finales y nosotros dudemos entre no hacer nada o convocar de nuevo a la trompetería.

Pero, ¿son suficientes estas exigencias dictadas por el sentido común? ¿No es posible hacer algo más? Yo creo que sí, que podemos establecer nuevas posiciones políticas. La primera y menos cuestionada sería una posición común de los grandes partidos nacionales que dejara clara su voluntad de defender la España constitucional del 78, con la misma o mayor legitimidad que arguyen los manifestantes catalanes. Hoy, están obligadas dichas fuerzas a exigir el respeto a la ley, pero también a dar cohesión política al conjunto de los españoles sin folklores dramáticos y también sin complejos. No sería un exceso que el PP y el PSOE se asociaran para responder al envite, asegurando el tratamiento justo y solidario a las pretensiones económicas catalanas, e igualmente expresar su oposición a las zonas grises, oscuras transiciones, discursos ambivalentes, en los que tan a gusto se desenvuelven los nacionalistas. El siguiente paso, alejado de estos asuntos ordinarios, es que plasmen su propuesta para la independencia política de Cataluña. Pueden pretender independizarse, pero está alejado de la mínima lógica que nos pidan ayuda y colaboración para conseguir sus objetivos.

Ahora bien, la urgencia del “problema catalán” no debe hacernos olvidar la reflexión pendiente sobre el futuro del Estado de las Autonomías. La crisis económica ha hecho visibles algunos efectos no previstos ni deseados por los padres constituyentes. En el futuro nos encontraremos probablemente un Estado, federal o no, de naturaleza compleja, de “hechos autonómicos” de diversa intensidad, sin perjudicar de manera alguna la solidaridad que define a una nación. Los responsables del gobierno pensarán que el planteamiento de tales asuntos se presenta en el momento menos idóneo y pueden pensar igualmente que carecemos de fuerza, de energía suficiente para plantear cuestiones de tal envergadura en este tiempo de crisis y empobrecimiento generalizado, por lo que no está de más recordar que hace escasamente unas décadas los problemas planteados a la sociedad española eran más numerosos y más graves, pero los pudimos resolver con gran eficacia, demostrando una energía que sorprendió a los países de nuestro entorno. En fin, volviendo a citar a Stendhal: “¿Qué empresa grande no es un extremo en el momento de emprenderla? Sólo después de realizada parece posible”.

Nicolás Redondo es presidente Fundación para la Libertad

Inmersión lingüística en Cataluña
MANUEL SIMÓN COSTA ABC 19 Septiembre 2012

La inmersión lingüística que se ha implantado en Cataluña de manera unilateral no es más que un programa con el propósito de arrasar las raíces culturales y las referencias de la identidad propia de los millones de personas que se han establecido en Cataluña en busca de un bienestar mejor y armonioso, con una convivencia en igualdad de condiciones, pero que actualmente va hacia una fractura inevitable, por la visceralidad revanchista de pasar cuentas por agravios históricos, en una planificación empeñada en buscar la homogeneización monolítica de sus formas de expresión, una práctica muy querida tradicionalmente por los regímenes totalitarios, que no reconocen el derecho a la diversidad, temerosos de la competencia a sus directrices, más allá de su fe en la fortaleza de sus valores culturales.

Voto en Blanco
Esperanza
Alfonso Ussía La Razón 19 Septiembre 2012

«Esperanza nuestra». Así principió en la sede de LA RAZÓN una magistral intervención Antonio Mingote: «Creo que por fin, he hablado bien en público». Arrasó. «Desesperanza nuestra», diría hoy. Pero tampoco. Conozco, quiero y admiro a Esperanza Aguirre desde la primerísima juventud. Los tiene mucho más grandes que los hombres, incluído el que escribe, y por supuesto, que Rajoy. La Izquierda no puede resistir su inteligencia, su sentido de la libertad, su honestidad personal, su gracia natural y su naturalidad pasmosa. Es la referencia liberal del Partido Popular. Concejala, ministra, Presidenta del Senado, Presidenta de la Comunidad de Madrid. Cada cita electoral con más votos.

Muchos la creímos optando a la más alta responsabilidad. Y me gusta creerlo todavía. Firmeza que le impide tragar sapos, y menos aún, culebras. De salud, está en perfectas condiciones. Pero hasta el moño. Está harta. No puede resistir cobardías ni derivas peligrosas. Ha colocado a Madrid a la cabeza de España, superando en el PIB a Cataluña. Pero si mañana se presentara por el PP en Cataluña, a Mas y más de uno se le pondrían de corbata.

Su dimisión, conociéndola, sólo puede responder a la extenuación en el hartazgo, a la desilusión diaria que le procuran los mediocres de su partido. En dos legislaturas, diez hospitales. La obsesión del bilingüismo. La admiración de los votantes a los que jamás ha traicionado, y el odio y resquemor de los que no tienen argumentos contra ella. Pues sí, de muy buena familia, como el poeta Jaime Gil de Biedma, con un Aguirre más vasco que Urkullu, y por matrimonio, condesa de Murillo y Grande de España. Que se jodan los feos. No necesita el sueldo, ni comisiones, ni trampas con el dinero público para subsistir. Paga lo que compra. No esconde, como otros, 200.000 euros contantes y sonantes mientras asalta supermercados. Si fuera hombre no sería tan enorme, y ahí discrepo de Ángela Vallvey. De ser hombre no sería tan clara y tan valiente. Se emocionó al despedirse, pero la emoción no puede nublar futuros proyectos. Escribe Salvador Sostres, que es catalán y no enemigo del independentismo –aunque lo presiento vacunado–, que Esperanza se va, pero no definitivamente. Y si lo hiciera, acudiríamos a buscarla. Me uno a la comitiva de la búsqueda con entusiasmo.

Los votantes del centro y la derecha estamos decepcionados. No reconocemos a un partido que maneja a su favor los resortes interpretables de la Justicia para excarcelar a un torturador y un asesino. No reconocemos a un partido que, ante la provocación del nacionalismo catalán –que no es Cataluña–, habla de «algarabías». No reconocemos a un partido que antes de las elecciones generales nos pidió sacrificios para obtener resultados, y nos ha sacrificado sin resultado alguno. No reconocemos a un partido que recela de sus mejores y los arrincona hasta el aburrimiento.

Francisco Marhuenda destaca de Esperanza Aguirre su transparencia. En un partido que lo ha tenido todo a su favor y se ha encaminado hacia las brumas, la transparencia es un delito imperdonable. Han intentado machacar a Esperanza desde fuera, y ella se ha fumado un puro. Pero el dolor de las intrigas provenientes de los suyos, le han llevado a tomar su sorprendente decisión. Se ha ido emocionada, cumplida, triunfadora y profundamente cabreada.

Vamos a necesitar de su inteligencia y coraje para poner en su sitio lo que hoy es un batiburrillo de ripios desperdigados. Sus nietos se lo agradecerán en el futuro.

Desesperanza Aguirre
Javier Orrico Periodista Digital 19 Septiembre 2012

Ha conseguido la Efigie gallega desesperanzar incluso a quien era el último reducto de la fe. A la España del Cupo, de los Fueros, los curas, los iluminados, los sectarios, los revolucionarios pancistas, los oprimidos con palco en el Liceo y los tontos, sobre todo los tontos, se le han unido los cobardes, los tibios, esa especie que no parecía posible entre los españoles airados que siempre se nos dijo que éramos. España seguirá eternamente siendo la de los feudos y los caciques, la que te determina según la cuna o la lengua que hables. Sigue habiendo dos Españas, la de los ricos (hasta lengua en propiedad dicen tener) que chantajean e imponen sus privilegios, y la de los que se rinden. El sueño liberal nunca salió de Cádiz.

Esperanza Aguirre se va porque no quiere ser cómplice de las nuevas humillaciones que se preparan. Es demasiado castiza, demasiado Dos de Mayo. Sabe que la mafia vasca suena con suaves palabras sólo porque tienen asegurada la extorsión. Nos perdonan la vida porque se la pagamos y alguien les reserva ya en Madrid cobijo e IVA. Y sabe, sobre todo, que los mercaderes catalanes se irán el jueves con algún pacto oscuro y los bolsillos llenos. Una vez más. Y que sólo Madrid se quedará para seguir sosteniendo esta España agusanada que hace doscientos años que se desangra.

In, inde, independencia
Luis de Velasco www.republica.com 19 Septiembre 2012

Tras la manifestación del 11 de septiembre en Barcelona (asistencia entre 1.5 millones y 600.000, población total de Cataluña casi 7.5 millones), el Sr. Mas afirmó textualmente que había recibido “un mandato de la calle”. Sorprendente. En democracia, “la calle” no da mandatos. Como mucho se manifiesta, aprueba, desaprueba, tensiona pero en democracia (incluso en una democracia tan baqueteada como en Cataluña donde se ignoran sentencias de los más altos Tribunales) no da mandatos. Los mandatos se dan por los ciudadanos en las urnas. Si quiere un mandato, que convoque elecciones y que en el programa de su partido o coalición diga explícitamente que quieren la independencia. Ese “mandato” que invoca es una muestra más, a unir a otras declaraciones suyas esos días, de que su propósito no es llevar este tema por la vía de la legalidad vigente que sabe la plantea obstáculos infranqueables como por la vía, como buen nacionalista, del victimismo, las emociones, los sentimientos, la falsa identificación no ya con “el “pueblo” sino con “un” pueblo.

La importante manifestación marca un salto cualitativo a tener en cuenta. Confluyen muchas causas, señalemos dos. Una, la infatigable tarea de “fer país” con instrumentos desde la llamada “normalización lingüística” y la educación hasta todo un conjunto variado de discriminaciones a favor de unos y en contra de otros en su territorio. Dos, la causa más inmediata de la bancarrota económica propia que se quiere ocultar echando la culpa de todo al dinero que “nos roba Madrit”. Mucha, muchísima, cada vez más gente de buena fe y convencida se suma a las vanguardias que saben hacer muy bien su trabajo de “agit-prop” mientras los gobiernos de la nación, del color que sean, miran para otra parte.

Ví en la televisión durante la marcha a una señora de edad que hablaba indignada de “los políticos corruptos”. No parecía estar pensando en los suyos sino en los de siempre. No recordaba Banca Catalana, Casinos, Prenafeta, De la Rosa (todos a anotar a Pujol Sr.) ni los condenados e indultados de Unió ni el famoso 3% enterrado de común acuerdo ni el caso Palau ni el actual de las ITV (a anotar a Pujol Jr.). No son los únicos pero allí no hay corrupción, como dijo Pujol Sr. Reina el “oasis catalán” frente a la basura de “Madrit”. La manifestación también sirve para tapar eso.

Con esfuerzo pero cabe entender el nacionalismo, un invento de las burguesías del XIX siempre opuesto por eso que entonces se llamaba los partidos y los sindicatos obreros. Por eso, resulta difícilmente entendible el alineamiento con tesis nacionalistas por parte del PSC y de EU y de los sindicatos. Opera ahí un curioso “síndrome de Estocolmo”, un afán de parecerse y de caer bien a los nacionalistas que lleva en muchos casos a que parezcan y aparezcan como copia de los originales. Olvidan que entre el original y la copia, el ciudadano opta por el original.

Hay una frase de Colin Powell que tomo prestada de un reciente artículo de un amigo: “No pidas demasiado por si te lo conceden”. Por si acaso, Mas nunca ha pronunciado la palabra “independencia”.

Esperanza Aguirre
Al final se resignó
Pablo Molina Libertad Digital 19 Septiembre 2012

Lo más destacado de la dimisión de Esperanza Aguirre, que tanto impacto ha causado en la política española, es que se produce tal vez en el peor momento posible. No para la Comunidad de Madrid, que a estas alturas goza de una posición de privilegio para encarar la salida de la crisis, sino para España en su conjunto. La salida voluntaria de Aguirre de la primera línea de la política activa supone la eliminación de la única voz autorizada del PP dispuesta siempre a reclamar la esencia del ideario liberal y el compromiso con la permanencia de la nación española, que el partido de Rajoy ya ha desechado por la vía de los hechos.

Algún día nos enteraremos de cuál fue la principal razón para que Aguirre dimitiera, porque, como afirma el dicho popular, lo que hoy no te cuentan pagando mañana se sabe gratis; pero es difícil sustraerse a la sensación de que los motivos reales hay que buscarlos en el trato que ha recibido de su partido. Aguirre se significó siempre por su oposición pública –con recogida de firmas incluida– a la subida de impuestos, su apoyo a la reforma del Estado autonómico por la vía de la centralización de competencias y su defensa a ultranza de las víctimas del terrorismo y el Estado de Derecho frente al brazo político de la ETA. La respuesta de su partido ha sido subir el IVA, mantener el chiringuitaje autonómico –otorgando más fondos a sus mandarines– y soltar a Bolinaga. Ella, que nunca se cansó de dar la batalla a sus adversarios políticos, probablemente haya decidido que resulta demasiado agotador luchar también contra su propio partido, teniendo que utilizar, además, los mismos argumentos. En ese caso, Rajoy habría conseguido lo que parecía imposible, que Esperanza Aguirre se acabara resignando.

En cuanto a su gestión pública, la hasta ayer presidenta madrileña ha sido un dechado de austeridad que, por desgracia, no ha querido ser imitado. Por poner sólo un ejemplo: mientras que Cataluña o Andalucía cuentan con más de doscientas emisoras públicas de radio (digo legales; postes pirata tienen muchos más, a tenor de las denuncias de las corporaciones profesionales), la Comunidad de Madrid tiene sólo dos y una televisión, que quiere privatizar. No es de extrañar que, a pesar de medidas lesivas como la subida de las tasas por servicios públicos, Madrid sea la comunidad que sale más barata a sus ciudadanos, la que menos se ha endeudado en la última década y la que cuenta con los indicadores más solventes en el terreno económico y laboral para comenzar a salir de la crisis.

Aguirre se va, además, sin haber perdido unas elecciones. Cierto, sí, como Zapatero; pero la diferencia entre la comunidad madrileña que deja Aguirre y la España que legó a su sucesor el supervisor de nubes es tan abismal que hasta Tomás Gómez, elegante en la despedida a su adversaria, la ha entendido perfectamente. A ver quién supera eso.

Santiago Carrillo
Pequeño saquete de maldades
César Vidal Libertad Digital 19 Septiembre 2012

De esa manera calificó Felipe González a Santiago Carrillo en aquellos años de la Transición tan idealizados, y que con sus polvos nos trajeron los lodos en que ahora estamos enfangados. Felipe González, por supuesto, menospreciaba al adversario y, en especial, mostraba su resentimiento consustancial hacia alguien que le podía haber causado un daño enorme.

Carrillo procedía del PSOE, donde había entrado bajo los auspicios de su padre, Wenceslao, un socialista histórico, y de Largo Caballero, el Lenin español. Sin embargo, el joven Santiago se percató desde muy pronto de que aquel PSOE no iría muy lejos en el camino de la revolución proletaria. En 1934, el retrato que aparecía, lustroso y revelador, en el despacho de Carrillo no era otro que el de Stalin, el hombre que modelaría su vida. Cuando, en octubre de ese año, el PSOE, apoyado en los nacionalistas catalanes, se alzó en armas contra el Gobierno de la República, Carrillo se hallaba entre los golpistas, pero no dio –según contaron sus compañeros de filas– muestras de valor físico. Incluso alguno se atrevió a acusarlo de haber sufrido descomposición intestinal. Fuera como fuese, Carrillo corrió a esconderse, pero acabó dando con sus huesos, brevemente, en la cárcel. Salió con la victoria del Frente Popular, y a esas alturas ya era un submarino del PCE que procedió a unificar las juventudes socialistas y comunistas bajo el control de Moscú.

De su paso por la guerra, su camarada Líster diría que "nunca asomó la gaita por un frente". Era cierto, pero no fue la suya la labor típica del emboscado. Por el contrario, convertido en el equivalente al ministro del Interior de la Junta de Madrid, llevó a cabo las matanzas de Paracuellos. El tema es discutido aún por algún apologista de la izquierda, pero hace años que Dimitrov y Stepanov zanjaron la cuestión atribuyendo directamente a Carrillo el mérito de las matanzas masivas en la retaguardia. Tampoco él lo ocultó durante años. Carlos Semprún refirió al autor de estas líneas cómo Carrillo reconocía en privado que los asesinatos en masa se habían debido a sus órdenes, aunque lo hacía sin jactancia, explicando que la guerra era así.

Cuando concluyó el conflicto, Carrillo formaba parte de los comunistas fanatizados aún creían en que Stalin descendería como deus ex machina para arrebatar el triunfo militar a Franco. Con el despiste de no comprender lo sucedido y el ansia de ajustar las cuentas a todos, escribió una carta memorable a su padre, uno de los alzados contra Negrín en el golpe de estado de Casado, carta en la que renegaba de su condición de hijo y afirmaba que, de estar en su mano, lo mataría. Su progenitor le envió una respuesta que haría llorar a las piedras, disculpando a Carrillo y atribuyendo el episodio a Stalin. Los comunistas se habían batido como nadie contra Franco, pero, a la sazón, no pasaban de ser un montón de juguetes rotos, niños de la guerra incluidos. Stalin colocó a Pasionaria al frente del PCE, más por su servilismo que por su inexistente talento; a un desengañado Díaz se lo quitó de en medio en un episodio que nunca se supo si era suicidio o asesinato, y comenzó a buscar a alguien totalmente desprovisto de escrúpulos para encabezar el PCE futuro.

A Carrillo le tocó la lotería del dictador georgiano simplemente porque reunía todas las cualidades: amoralidad, ausencia de afectos naturales, sumisión absoluta a Moscú, disposición a derramar sangre si así se le ordenaba... Décadas después, tras un programa de televisión en que participamos ambos, Jorge Semprún me diría que Carrillo era el único superviviente de aquella generación y que se iría con sus secretos a la tumba. No se equivocó. A cambio de ser el que tuviera las riendas del poder, Carrillo firmó un pacto absolutamente fáustico con Stalin en el que la sangre la pusieron otros.

Antes de acabar la guerra mundial, Carrillo desencadenó la estúpida operación de conquista del valle de Arán pensando que podría lograr en España lo que el PCI había conseguido en Italia o el PCF pretendía conseguir en Francia. Pero Carrillo no era Togliatti y las hazañas se limitaron a fusilar a unos pocos párrocos indefensos y a llamar a la sublevación armada a unas poblaciones hartas de guerra. El fracaso, a la staliniana, tenía que contar con responsables que cargaran con él como adecuados Cirineos. Así fue. Carrillo ordenó el asesinato de los presuntos culpables del desastre a manos de sus propios camaradas. Repetiría esa conducta una y otra vez, infamando a camaradas entregados como Quiñones o Comorera simplemente para que quedara claro que él no se equivocaba y que si los resultados no eran los esperados se debía a los traidores infiltrados. Y, sin embargo, ¿quién sabe? Carrillo y sus seguidores cercanos eran tan obtusos que, quizá, en lugar de chivos expiatorios de la ambición, las víctimas sólo fueron las paganas de la roma mentalidad de los comunistas. Así, nunca se sabrá si Grimau cayó en manos de la policía franquista porque Carrillo deseaba deshacerse de él o simplemente porque el PCE no daba más de sí.

La invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos enfrentó a Carrillo por vez primera con unas bases que no veían bien cómo legitimar una acción así simplemente porque derivara de las órdenes de Moscú. Apoyándose en Claudín, antiguo compañero de la guerra, y Semprún, el intelectual del PCE por eso de que, al menos, sabía idiomas, Carrillo adelantó las líneas maestras de una cierta renovación ideológica –no mucha– dentro del PCE. Semejante paso no significaba ni que fuera más flexible ni que tuviera intención de ceder el poder. En una secuencia extraordinaria de ¡Viva la clase media!, un José Luis Garci actor ponía de manifiesto cómo todos los activistas del PCE en España eran, a fin de cuentas, cuatro y el de la vietnamita, y la famosa huelga general pacífica que derribaría a Franco no pasaba de ser un delirio basado en el desconocimiento de la España que se pensaba redimir. Eran como los testigos de Jehová a la espera del fin del mundo, sólo que ellos esperaban que el paraíso vendría por la acción de unas masas entregadas al fútbol y a la televisión.

En un intento de cambiar el rumbo porque era obvio que Franco se iba a morir en la cama, Claudín y Semprún realizaron un nuevo análisis marxista de lo que sucedía. Carrillo hizo que los expulsaran del PCE tras una tormentosa reunión celebrada –y grabada– en el este de Europa, y en la que tuvieron que escuchar cómo Pasionaria, que sabía leer y escribir lo justito, los calificaba, a ellos, cabezas pensantes del partido, de "cabezas de chorlito". En adelante, Carrillo –retratado magníficamente en la Autobiografía de Federico Sánchez de Semprún– se dedicó a esperar el "hecho biológico" de la muerte de Franco mientras disfrutaba de la sofisticada hospitalidad de dictadores como Ceausescu e intentaba que los prosoviéticos como Ignacio Gallego o Julio Anguita –al que con muy mala baba calificó de "compañero de viaje"– no le estropearan el festín.

De regreso a España, soñó –nunca mejor dicho– con llegar a un "pacto histórico" con Suárez que le permitiera convertir al PCE en la fuerza hegemónica de la izquierda. Pero la España de los setenta no era la Italia de los cuarenta. Estados Unidos decidió que la izquierda fetén no podía ser un PCE que propalaba un eurocomunismo cocinado en las zahúrdas del KGB y, a través de Alemania, se dedicó a financiar al PSOE de un joven abogado sevillano que respondía al nombre clandestino de Isidoro.

En su intento por lograr lo imposible y además por someter el PCE a su control stalinista, Carrillo sólo consiguió soliviantar a unos militantes del interior que, más allá del mito, encontraron totalmente insoportables a los comunistas regresados. En los años siguientes, aquellos comunistas se pasarían en masa al PSOE y al nacionalismo catalán –en ocasiones, a ambos–, buscando una iglesia más sólida y caritativa que la comunista.

Las derrotas electorales –la testarudez de los hechos que decía Lenin– obligaron a Carrillo a abandonar la Secretaría General de un PCE ya destruido –¡gracias de parte de todos los demócratas, Santiago!– mucho antes de que se desplomara el Muro de Berlín. Amagó con regresar al PSOE, insistió en que era comunista hasta la muerte y, por encima de todo, sufrió la conversión en espectro sin haber muerto. Ese fantasma, solo o en compañía de personajes emblemáticos de la izquierda como Leire Pajín, siguió apareciendo como quejumbroso contertulio de radios y engañador en memorias que, en la época de ZP, apoyó desde el pacto con los terroristas hasta la ley de memoria histórica, seguramente soñando con ganar de una vez las mil y una batallas que perdió a lo largo de su dilatada vida.

Al final, como señaló Solzhenitsyn en las páginas de conclusión de Pabellón de cáncer, desapareció de la Historia. Por desgracia, como también señaló el disidente ruso, lo hizo después de haber causado la desgracia de millares de personas.

La hora de la verdad en Cataluña
J. A. Yturriaga www.vozpopuli.com 19 Septiembre 2012

Lo ocurridos estos últimos días en Barcelona ha sido sumamente grave. La manifestación de cientos de miles de ciudadanos bajo el lema “Cataluña, nuevo Estado de Europa” ha evidenciado la apuesta de los nacionalistas por la secesión de España.

Manifestación indepndentista cono motivo de la Diada
Mecido por la marea multitudinaria, Artur Mas ha salido del armario y revelado a destiempo sus propósitos independentistas. Se ha subido a la cresta de la ola y se ha visto desbordado por la misma, como ha mostrado con sus declaraciones: 1) El clamor ha sido muy claro: una nación, para progresar, pide necesariamente un Estado; 2) el pacto fiscal es el primer objetivo hacia la “transición nacional”, que enfila el rumbo hacia la independencia, porque la voluntad de soberanía fiscal se vincula a la creación de un Estado independiente; 3) si no hay acuerdo sobre el pacto fiscal, el camino de Cataluña para la liberación quedará abierto y, aun logrando el acuerdo, no se detendrá la espiral soberanista; 4) Cataluña necesita un Estado porque España la está explotando y permanece sorda a sus reivindicaciones; 5) no ha sido posible transformar el Estado español para que fuera el nuestro; 6) nunca como ahora ha estado Cataluña tan cerca de su aspiración de plenitud nacional…

Entre la muchedumbre de un cuarto a medio millón de ciudadanos había independentistas, nacionalistas partidarios de la soberanía fiscal e “indignados” de diversa índole, en una manifestación financiada con los impuestos de los contribuyentes, que recordaba las concentraciones de los sindicatos verticales del franquismo Mas no estuvo de cuerpo presente por mor institucional y sólo se adhirió a ella en espíritu, pero sí participaron 11 Consejeros de su Gobierno y su nº 2 , Josep Durán, quien –pese a considerar incompatible defender a la vez el pacto fiscal y la independencia- no quiso perderse la foto con un par de muletas. También acudieron la plana mayor de ERC e IU y destacadas personalidades del PSC, así como el Presidente del Barça Rossell. Aunque fuera significativa y demostrativa del estado de ánimo de una parte de la población, no ha reflejado suficientemente la voluntad del pueblo catalán, que se muestra a través de las urnas y, hasta ahora, el resultado de las mismas ha dejado en minoría a los secesionistas. Una manifestación no es una medida institucionalmente homologada para la expresión de la voluntad popular en un país democrático.

Posible adelanto de las elecciones autonómicas
La situación podría variar si el electorado de CIU diera un giro de 180 grados a su posición tradicional. Los españoles creen que los políticos constituyen el tercer problema de la Nación y la clase política catalana ha alcanzado el liderazgo en esta clasificación. El independentismo catalán no es un movimiento ciudadano espontáneo, sino que ha sido creado y dirigido por la casta política en beneficio propio. No surge de la opinión pública, sino que se impone a ella. La independencia nunca ha sido objetivo del nacionalismo, que la ha utilizado como espantajo para obtener concesiones del Gobierno central. Mas, sin embargo, parece dispuesto a conseguir la secesión de España por la vía de los hechos, violando la Constitución y el Estatuto e incumpliendo la ética política, pues un gobernante no puede servirse del poder para subvertir el sistema jurídico que lo legitima. Si no está de acuerdo con él, debe abandonar el Gobierno y tratar de modificar democráticamente desde fuera el orden constitucional.

Jugando a aprendiz de brujo, el Presidente de la “Generalitat” ha desencadenado una fuerza independentista que ha escapado a su control, pues el monstruo ha adquirido vida propia y puede causar daños no previstos por Mas-Frankestein. Ahora –estima Carlos Herrera- tiene que contentar a una masa alentada por él y sus secuaces, y no cuenta con instrumentos para ello, por lo que deberá confesar a su pueblo que no se puede declarar la independencia y pretender que todo siga igual. Ha llegado la hora de la verdad. Si –como es de esperar- Rajoy no cede al chantaje y rechaza el pacto fiscal, Mas deberá disolver el Parlamento, adelantar las elecciones autonómicas y presentarse a ellas con una clara propuesta en pro de la independencia, advirtiendo al electorado de las eventuales consecuencias de la misma para que pueda expresar su opinión con pleno conocimiento de causa. Como ha declarado el portavoz de la Comisión Europea, Oliver Bailly, en caso de secesión de un Estado miembro de la UE, el nuevo Estado dejará automáticamente de formar parte de la Unión y tendrá que negociar su adhesión con Bruselas y con los 27 socios. La admisión requerirá la unanimidad y -como ha advertido García Margallo- la decisión de la UE no será la misma si se trata de una secesión unilateral o consecuencia de un acuerdo. Tras su independencia, Cataluña dejaría de ser miembro de la UE, saldría del mercado común y del euro, y perdería el paraguas del BCE. Incluso –en un plano anecdótico- el Barça dejaría de jugar en la Liga española.

Consecuencias de una eventual independencia de Cataluña
Resulta paradójico que se aliente el movimiento separatista cuando la “Generalitat” ha solicitado al Gobierno español un préstamo de €5.000 millones para abonar parte de su enorme deuda, y que ésta haya sido rebajada al nivel de bono-basura por Standard & Poor’s por el desafío político lanzado por Mas. Según la agencia, Cataluña muestra una posición de liquidez deteriorada y depende del apoyo del Gobierno central para el pago de una deuda de €5.200 millones en 2012 y de 8.800 en 2013, habiendo llegado al límite de su capacidad de refinanciación. El pacto fiscal podría afectar la necesaria coordinación entre la administración regional y la central, y perjudicar la lucha contra el déficit, pues –si Cataluña consiguiera incrementar su participación en los ingresos- sus beneficios irían en detrimento de otras regiones, por lo que la pretensión de Cataluña es políticamente delicada y difícil de llevar a cabo en el actual contexto económico de España. La secesión, implicaría –en opinión de Arcadi Espada- la “incineración del proyecto europeo de Cataluña”. La quema de banderas de la UE por energúmenos encapuchados es una muestra de la vocación europea de los independentistas. Rajoy debe mostrarse firme ante la extorsión y rechazar un pacto fiscal que supondría un paso hacia la independencia, pues tiene para ello sobrados motivos jurídicos, políticos, económicos, éticos y de sentido común.

Según Ruiz-Gallardón, España admira a Cataluña y sin ella no se entiende a sí misma. Los españoles aprecian la laboriosidad, el carácter emprendedor y la apertura de espíritu del pueblo catalán, pero este sentimiento se va diluyendo ante los excesos del nacionalismo. En las elecciones los partidos deberán adoptar una postura clara e inequívoca. CDC y UDC habrán de despejar su ambigüedad, al igual que PSC y PSOE, en gran medida responsables de la situación actual. Puede que hubiera sorpresas, pues estimo que la mayoría del pueblo catalán no comparte el empeño independentista de su casta política. De no ser tal el caso, habría que resignarse a la secesión -pese a que la Constitución reconozca “la indisoluble unidad de la Nación española”- , porque no se podría forzar al pueblo catalán a que conviva con los demás pueblos de España, aunque la norma suprema encomiende a las Fuerzas Armadas la garantía de la integridad territorial de la Nación. Antes habría que realizar una consulta en España, porque “la soberanía nacional reside en el pueblo español”. Según José Domingo, ha llegado la hora de lograr grandes acuerdos entre todos los partidos en materia económica y de estructuración territorial, y de articular un movimiento cívico unitario que sostenga que lo más conveniente para Cataluña es permanecer integrada en España. Como ha afirmado Jesús Cacho, Cataluña no necesita más autogobierno, sino más democracia.

Hizbulah, variante iraní en la hoguera islamista
José Javaloyes www.republica.com 19 Septiembre 2012

Descartemos la casualidad. Esa amenazadora reaparición pública de Hasan Nasralá, el jefe de la milicia chií libanesa, tras de la visita del Papa y de sus contactos con los dirigentes musulmanes en un encomiable esfuerzo por quitar leña al fuego esparcido por el mundo islámico a resultas de un vídeo chapucero denunciado como blasfemo por los musulmanes, comenzado en Bengasi – con el asalto del consulado norteamericano y la muerte del embajador Stvens junto a tres diplomáticos de su equipo – y proseguido sin pausa en todas y cada una de los Estados árabes o musulmanes en que fue previsible que la llama terrorista continuara; esa vuelta a la escena del responsable de la guerra contra Israel en agosto de 1966, para la convocatoria de una serie de actuaciones en los cuatro puntos cardinales del País de los Cedros, consagradas al mismo ritual de odio contra Estados Unidos y cuánto significa Occidente, es tanto como el arranque de una variante nueva dentro de la dinámica del conflicto.

Esa variante no tiene otra significación que la entrada en la escena de la República Islámica de Irán, que tiene en el Hizbulah libanés una fuerza agente de la dicha magnitud y capacidad operativas al norte del Estado judío para hacerle a éste la referida guerra de hace seis años, al tiempo que dispone al sur de este mismo Estado, en la franja palestina de Gaza, la fuerza complementaria de Hamas. No importando que mientras los palestinos integrados en esta militancia antijudía sean suníes, los libaneses enrolados en Hizbulah sean chiíes. El diferencial de secta queda salvado por la munición económica y el armamento aportado por los ayatolás de Teherán.

La cosa tiene su relevancia añadida al cuadro de hostilidad ahora vigente contra Estados Unidos e Israel por causa del malhadado (¿) vídeo “blasfemo” contra Mahoma y sus secuaces. Irán, que en principio había permitido manifestaciones de adhesión a la revuelta islámica que no habían llegado a nada, pues su teocracia no admite bromas con el orden callejero, parece haber visto ahora una ventana de oportunidad en la hoguera islamista contra Occidente, desestabilizando el Líbano visitado por el Papa con el concurso de las huestes de un Nasralá, que ha cogido de inmediato comba con amenazas contra Estados Unidos. Advirtiéndole de “repercusiones peligrosas” si se difunde el bodrio completo sobre el profeta Mahoma.

Todo esto, obviamente, tiene una doble derivada. De una parte, Hizbulah haría un servicio al régimen de Damasco si se lleva a efecto una nueva desestabilización de Líbano. Y de otra, se abriría un frente junto a Israel en el caso de que la tensión occidental con Irán, por causa del programa nuclear en que Irán no ceja, se disparara hasta niveles críticos al cabo del nuevo paquete de sanciones económicas occidentales que se prepara contra Teherán. Y a mayor abundamiento, es de señalar el plano en que se inscribe la eventualidad de un choque irano-israelí por el mismo asunto del probable acceso de los persas a la Bomba Atómica, enmarcado en las amenazas de la República Islámica contra el Estado de Israel.

En resumen, a la extensión horizontal de la hoguera islamista contra las naciones occidentales – que por alcanzar ha incluido hasta la misma Australia, lo que significa su irrupción dentro un Estado perteneciente al Occidente cultural y político – se añade lo que se podría llamar un dimensión vertical, enlazada con la estructura de tensiones en que se combinan, por los dichos motivos, las occidentales con Irán y, de rebote, las de Irán mismo con los Estados árabes del Golfo. De momento, al margen del incendio.

Imposición del catalán en el comienzo de curso en varios colegios de Baleares
La Fundación Círculo Balear recibe las primeras quejas de padres que habían elegido escolarizar a sus hijos en español
 www.lavozlibre.com 19 Septiembre 2012

Madrid.- La Fundación Círculo Balear (FNCB) ya está recibiendo las primeras quejas de los padres de Islas Baleares que para la escolarización de sus hijos en infantil y primaria habían elegido el español como lengua de enseñanza y no se está respetando su elección.

La entidad constitucionalista ha podido comprobar que en la mayoría de los centros concertados, como el colegio La Salle de Palma, no han variado su proyecto lingüístico de inmersión en catalán para la primera enseñanza.

En otros centros públicos están agrupando a los niños en las mismas aulas utilizando como lengua vehicular el catalán, aunque los padres hayan elegido la lengua oficial del Estado. Esto está sucediendo en colegios como CEIP Badies de Lluchmajor o CEIP Ponent de Inca, en Mallorca, entre otros.

En estos centros están aplicando la Orden de 13 de septiembre de 2004 siguiendo las instrucciones de la consejería de Educación. Normativa que vuelve a estar vigente debido a la sentencia 886 de la Sala de lo contencioso-administrativo el Tribunal Superior de Justicia de Baleares, de 22 de noviembre de 2011, que anula la Orden de 2008 que derogaba a la de 2004.

El consejero Rafael Bosch considera que esta Orden de 2004 garantiza el derecho a la libre elección de lengua prometida por el presidente José Ramón Bauzá y recogida en el programa electoral del PP.

La FNCB ha comprobado que, en la práctica, la Orden de 2004, aprobada por el exconseller de educación, Francesc Fiol, deja en manos de los centros educativos el número de horas que impartirán en la lengua elegida si esta es distinta al proyecto lingüístico del centro: 6 horas como mínimo y 16 como máximo. Debido a que todos los proyectos lingüísticos imponen el catalán como lengua vehicular, los padres que elijan la lengua oficial del Estado como lengua para sus hijos serán considerados como solicitantes de “medidas de atención específicas”, por lo que, en el mejor de los casos, están recibiendo 6 horas a la semana en español. De éstas 6 horas, según la Orden de 2004, “siempre tendrá que respetarse la aplicación del Decreto 92/1997, en cuanto al uso del mínimo del 50% de catalán como lengua de enseñanza.”

El presidente de la FNCB, Jorge Campos, ha recordado que: “El presidente José Ramón Bauzá se había comprometido a derogar el Decreto 92/1997, que impone el catalán como lengua vehicular, para garantizar el bilingüismo y la libre elección de lengua. En cambio, el consejero de Educación, no sólo no aprueba una nueva normativa que garantice el derecho de los hablantes de ambas lenguas sino que recupera la normativa que el presidente había prometido derogar”. Para Campos: “Cada día que pasa con Rafael Bosch como consejero de educación es un día más vulnerándose los derechos de los padres”.

Finalmente, la FNCB recomienda a los padres registrar sus quejas ante la consejería de educación, aunque Rafael Bosch niegue su existencia. Ya que serán la base de futuras reclamaciones judiciales que puedan desembocar en nuevas sentencias como la del TSJB del año pasado.

Los cabezas de lista que acompañarán a Conde
SCD someterá a referéndum la España de las autonomías
ROSA CUERVAS-MONS www.gaceta.es 19 Septiembre 2012

Sociedad Civil y Democracia ya tiene cabezas de lista para su participación en las elecciones gallegas. Mario Conde por Pontevedra, Enrique Martí por Orense, Francisco Javier Fernández por La Coruña y Marcos Carballo por Lugo

El 21-O ya tiene rostro para Sociedad Civil y Democracia, una formación política recién estrenada que confirmó la pasada semana su participación en los comicios gallegos.

Lo hará con Mario Conde como cabeza de lista por Pontevedra, y con rostros mucho menos conocidos en el resto de las provincias. Enrique Martí Maqueda -realizador y guionista (dirigió La Espuela, Los chiripitifláuticos y Salto a la fama)- será el número uno de la lista de Orense y el abogado de 36 años Francisco Javier Fernández Tarrío lo será por La Coruña. Ya en Lugo, la candidatura estará encabezada por Marcos Carballo Fernández, 38 años, casado con dos hijas y especialista en equipos informáticos (estudió electricidad y electrónica).

Presentadas las caras, la formación que preside Daniel Movilla perfila su ponencia política -aprobará el borrador el próximo 6 de octubre en el Congreso Constituyente- de la que ha dado a conocer algunos detalles.

La intención de someter a referéndum la estructura territorial de España, estableciendo competencias estatales “exclusivas e indelegables” del Estado es uno de los más llamativos en un partido que concurre, como primera prueba de fuego, a unos comicios autonómicos. Pero hay más: el reconocimiento legal de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que dé voz a la sociedad civil o una nueva Ley Electoral que contemple un procedimiento revocatorio para los cargos públicos.

También el derecho de los españoles a dirigirse a las administraciones en castellano, la supresión de subvenciones a partidos, sindicatos y patronal y a las televisiones de ámbito inferior al estatal o la eliminación del Tribunal Constitucional y son otras de sus señas de identidad.

Los cargos públicos, a examen
Además, estudian la posibilidad de que comparezcan ante el Congreso de los Diputados las personas candidatas a ocupar cargos a los órganos e instituciones del Estado, “para proceder a un examen de idoneidad, profesionalidad e independencia” y plantean la creación de un Estatuto de los cargos públicos que establecerá su remuneración, medios materiales y límites de gasto, con limitación temporal del ejercicio de cargo público.

Con el fin de garantizar la independencia judicial, SCD propone un cambio en el acceso a la carrera y que los jueces y magistrados que accedan a la política no puedan volver a ocupar su sitio en la judicatura en el plazo de cinco años, además de introducir en el Código Penal un tipo agravado para el caso del delito de prevaricación cometido por jueces y fiscales.

Presenta su obra periodística
Vargas Llosa: "El nacionalismo no ha producido un solo libro que se pueda leer"
A. GORDO www.gaceta.es 19 Septiembre 2012

El escritor comparece en Madrid para presentar su obra periodística en tres volúmenes. Aprovechó para lamentar la marcha de Aguirre: “La echaré de menos”.

“Era una vacación, un respiro semanal en la tarea de años que me significaban las novelas, un paréntesis de realidad concreta que me distraía de tantas horas sumido en la ficción.” El periodismo es, para Mario Vargas Llosa, lo que para el resto la literatura: un modo de escapar. Desde hace medio siglo hay un momento de la semana en que el escritor peruano se sienta a escribir y trata de privilegiar, al menos durante un rato, la razón sobre la pasión, intentando, contra sus “impulsos naturales”, evitar la profusión y la fantasía, el uso indiscriminado de los adjetivos y del lenguaje como un fin en sí mismo.

Vargas Llosa nunca ha dejado de escribir en los periódicos. Sus reportajes, artículos y crónicas, hoy reunidos en los tres tomos de Piedra de toque (Galaxia Gutenberg), conforman una verdadera “autobiografía intelectual” del autor de La ciudad y los perros, además de un repaso exhaustivo de la segunda mitad del siglo XX, tanto en Europa como en América Latina, con una atención especial al Perú, cuya situación política ha sido siempre seguida de cerca por el autor, que llegó a presentarse como candidato a la presidencia del país en las elecciones de 1990.

A principios de los sesenta, en “una época en que literatura y periodismo estaban mucho más unidos que ahora”, Vargas Llosa comenzó a colaborar con Lettres Françaises y Le Monde, de París, donde entonces se desempeñaba en trabajos alimenticios; con Marcha, un diario de Montevideo o con el Expreso, de Lima. Allí lo mismo escribía sobre Lope de Vega que sobre Fidel Castro, alternando sus reflexiones literarias –una suerte de diario interesantísimo de lecturas– con la inquietud que en él despertaba la actualidad en aquellos tiempos de zozobra: “El azar hizo que viviera en el París de los sesenta, en el Londres de los setenta y en Barcelona durante la Transición, lugares donde ocurrían cosas importantes”.

Del periodismo bebió la literatura, pues aquel le permitió “saltarse los compartimentos de la sociedad”, encontrándose historias y personajes que nutrirían más tarde sus ficciones. Y puso el ejemplo de Roger Casement, protagonista de El sueño del celta, que se paseó por sus artículos mucho antes de concluir que escribiría una novela sobre su figura como defensor de la causa anticolonialista.

Sobre la situación del periodismo habló también el último superviviente lúcido del boom. Recordó sus comienzos en un periódico limeño, cuando solo contaba 15 años. Lamentó la crisis actual del gremio, sobre todo en España, pero lo hizo extensible a toda la economía, mostrando su comprensión con un Gobierno al que no le queda otra que recortar: “Es inevitable, la situación es muy grave”, dijo. Habló sobre el nacionalismo: –“No ha producido un solo libro que se pueda leer, sólo cosas mediocres y cerradas. Espero que lo de Cataluña sea una exageración”-; de la necesidad de legalizar las drogas -“Cuándo se darán cuenta de que la represión no conduce a nada”–; y de su admiración hacia Esperanza Aguirre, según él, “la política más atacada de España, una persona de fuertes convicciones que no ha dejado que la izquierda la humillara”.

A su retrato de la dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid añadió que, personalmente, la echará de menos. Eran amigos y, además, compartían ideología.

'Ha sido una etapa de mucha indignación, de mucho dolor'
La AVT sigue dudando de la política antiterrorista del Gobierno
www.gaceta.es 19 Septiembre 2012

Quiere que Rajoy les defienda siempre como en el homenaje a Miguel Ángel Blanco.

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, ha alabado el discurso pronunciado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el acto de homenaje al concejal del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco celebrado en Bilbao, pero ha reconocido que tiene dudas respecto a la política del Ejecutivo en materia antiterrorista.

"Sí, porque llevamos ya mucho tiempo sufriendo, luchando por lo mismo y hay veces que ya crees que no queda nada y que ya no puedes creer en nada", ha contestado Pedraza en una entrevista concedida a ABC Punto Radio al ser preguntada sobre si todavía alberga algunas dudas respecto al Gobierno.

No obstante, ha explicado que este martes salió del homenaje a Miguel Ángel Blanco "con algo de esperanza" gracias a un discurso que, a su juicio, "es de los mejores que ha hecho el presidente tanto para las víctimas como para la política antiterrorista". "Deseo de todo corazón que se cumpla porque no quiero estar todos los días gritando que quiero justicia", ha aseverado.

"Creo que es algo que nos debe el Estado de Derecho y la democracia porque nosotros no hemos querido ser víctimas, con lo que a mí lo que me encantaría es que de verdad se aplicara una política antiterrorista justa, firme y contundente con los terroristas. Yo ya no creo las cosas hasta que no las veo. Ayer me gustó, pero ahora quiero ver los hechos", ha subrayado.

"Una etapa de mucha indignación"
Sobre las diferencias existentes entre la AVT y el Gobierno en materia de terrorismo, ha reconocido que las habido, porque "ha sido una etapa de mucha indignación, de mucho dolor, quizá decepción también". "Vamos a mirar hacia adelante pero también vamos a estar vigilantes", ha advertido.

"Espero que se cumpla la promesa que hizo el ministro -del Interior, Jorge Fernández Díaz-, de que ninguno de los 13 presos que ahora está reivindicando la izquierda abertzale van a salir libres y que el discurso que hizo ayer el presidente se cumpla. Eso es lo que queremos, un presidente que defienda a las víctimas como lo hizo ayer y que se cumpla todo lo que se dijo allí", ha manifestado.

Sobre si el homenaje al ex concejal del PP ha cicatrizado las heridas abiertas, Pedraza ha comentado que "no son heridas, son reivindicaciones" que, en su opinión, tienen que hacer las víctimas. "Tienen que aceptarlas porque las hacemos con todo el respeto y con todo el derecho. Siempre que paso algo como en el caso de Bolinaga vamos a decir que no, que no lo aceptamos y que no nos gusta", ha enfatizado

"Las víctimas, y desde luego yo como presidenta, vamos a defender siempre aquello en lo que creemos y por lo que hemos luchado tanto tiempo y yo lo voy a hacer sea quieren sea el gobierno que esté en el poder", ha concluido.


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¡Es el triunfalismo, estúp…!
José Miguel Velasco www.lavozlibre.com 19 Septiembre 2012

No es muy original, pero traigo a colación la frase que se atribuye a Bill Clinton dicha a un colaborador suyo mientras planificaban una campaña electoral (“Es la economía, estúpido”) para remarcar cuál debía ser el punto central de la captación de votos.

Los que no somos catalanistas, con esa combinación nuestra de incapacidad para dar en el clavo en nuestros análisis y el aferrarnos a lo primero que se ha dicho sobre algo, aunque no tenga ni pies ni cabeza, hemos atribuído al victimismo de los nacionalistas (a quienes llamo así simplemente porque cuando se presentaron en sociedad durante la Transición, se autodenominaron nacionalistas) su gran baza para elaborar un discurso político que capte votos.

Pero es justamente lo contrario. No es el victimismo, sino el triunfalismo su verdadero punto fuerte. La gente se solidariza un ratito con el débil. Pero no le entrega su fidelidad. Eso lo reserva para el fuerte, el triunfador, o el que aparece como tal. Cuando ellos hablan, no se hacen la víctima. Acusan. De esa forma, fuerzan a iniciar el intercambio de ideas desde una posición de preeminencia moral entre gentes a los que un mínimo de sentido democrático les tiene que atribuir la misma respetabilidad. Eso es un triunfo.

En lo que respecta a la política nacional, las consecuencias de este error han sido desastrosas. Creyendo que había que correr a conjurar ese victimismo que se suponía que tanto les beneficiaba, se les han entregado toda clase de triunfos, generando la dinámica que realmente les ha dado fuerza durante estos 30 años.

Yo resaltaría tres triunfos políticos que se le han entregado a los nacionalistas a cambio de nada. Uno, que las energías de la política española y los debates se hayan centrado en construir una arquitectura de Estado, no porque creyéramos en ella sino por agradarles a ellos. Otro, la falta de oposición ideológica que ha regido durante buena parte de estos años. De hecho, si repasamos las hemerotecas, podremos ver el endiosamiento que unánimemente la prensa madrileña le dispensó a Jordi Pujol (CiU) durante la década de los 80 y buena parte de los 90. Y un tercero, que cuando se ha intentado ejercer esa oposición, muchas veces se ha hecho desde una profunda torpeza y desconocimiento de la realidad sociológica catalana, de las mentalidades que conviven en esta tierra, y del discurso político real del nacionalismo catalán.

En la misma línea, dicho sea de paso, hay que decir que dejar que un etarra se presente ante sus adeptos como un triunfador, y no como un fracasado que se pudre en la prisión por sus crímenes terribles, en mi modesta opinión, ejerce sobre la población vasca un gran poder de atracción.

En lo que se refiere a la oposición local al pujolismo, un régimen aún vigente y que, lejos de atenuarse una vez su creador ya no está en primera línea, se radicalizará progresivamente (menudo añito 2014 nos espera), este error nos ha llevado a la estrategia equivocada que ya expliqué en mi artículo que se publicó en LA VOZ DE BARCELONA el pasado 25 de julio (Contra el victimismo), por lo que no me voy a extender más.

Y volviendo a la frase de Clinton, le daré otra variante con la que podemos ver una muestra de la torpeza con que se intenta hacer oposición al catalanismo. Como consecuencia de la manifestación del 11S por la secesión de Cataluña, abundan en la prensa que se supone contraria a este paso informaciones sobre las consecuencias nefastas que ello traería a la economía de Cataluña. ¿Cree alguien que a los nacionalistas les importa eso demasiado? Yo estoy seguro de que no. Es cierto que para atraer gente a su proyecto, han lanzado la idea de que “con la independencia nos irá mejor económicamente”. Pero el núcleo director de este proceso lo hace porque están convencidos de que los catalanes no pueden aparecer mezclados con el resto de españoles.

Yo, personalmente, ante el proceso de separación de España en el que el nacionalismo nos quiere meter, tengo infinidad de dudas. Principalmente, si salimos de la Unión Europea y del euro, me pregunto en qué moneda me van a pagar la nómina. La verdad es que me aterra pensar cuál puede ser el valor real del pujolet, que seguramente será la moneda de circulación en la nueva república.

Pero supongamos que tienen razón. Que a los que vivimos en Cataluña nos vaya a ir mejor como país separado porque la inmensa riqueza generada en Cataluña no será dilapidada financiando pers y vagos andaluces que se pasan el día en el bar (Duran dixit). Pues no. Yo no quiero la secesión porque desde mis principios sobre lo que debe ser la relación individual o colectiva entre personas, me asquea la forma de expresarse de sus partidarios. Y no quiero la secesión porque supone un enorme menosprecio y una enorme bofetada a gentes con las que me siento solidario, que viven en territorios donde están mis orígenes familiares y donde se habla la lengua que me ha dado la capacidad de tener cultura. Por eso no la quiero y eso es previo a cualquier cálculo económico.

José Miguel Velasco es ex presidente de Acción Cultural Miguel de Cervantes

Bolinaga
Miguel Ángel Blanco es de todos
Cayetano González Libertad Digital 19 Septiembre 2012

Muy desesperados y descentrados tienen que estar en el Gobierno y en el PP nacional y vasco por la falta de credibilidad que existe en la opinión pública sobre la política antiterrorista de Rajoy, para haberse atrevido algunos y consentido otros a hacer lo que han hecho esta tarde noche en Bilbao: utilizar un acto en homenaje de Miguel Ángel Blanco para intentar lavarse la cara y paliar el daño que les ha supuesto ante la sociedad española en general, y ante las víctimas del terrorismo en particular, la liberación del torturador y secuestrador de Ortega Lara, Josu Uribetxeberría Bolinaga.

Está muy bien –al parecer hoy tocaba eso– el discurso de firmeza pronunciado esta noche en el citado acto por Rajoy; ojala cumpla todo lo que ha dicho. Pero entonces, ¿por qué su Gobierno tomó la decisión política de conceder el tercer grado penitenciario a este terrorista, cuando la ley no le obligaba a ello, lo que permitió la posterior resolución de la Audiencia Nacional de concederle la libertad condicional? ¿Por qué se mantiene viva la denominada "vía Nanclares" puesta en marcha por Rubalcaba? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior se trabaja en el regreso de etarras que están fuera de España en lugar de detener a los que están huidos de la Justicia? La política antiterrorista no se construye sobre discursos de firmeza en actos emotivos, sino en tener las ideas claras y aplicarlas en el día a día.

En lugar de preguntarse por qué la política antiterrorista de este Gobierno no tiene credibilidad, solivianta a las víctimas del terrorismo y desconcierta a sus votantes; por qué son muchos los españoles que sospechan que Rajoy y su ministro del Interior están administrando la "hoja de ruta" que pactó Zapatero con ETA; por qué los mayores apoyos que tiene esta política antiterrorista proceden del PSOE, del PNV, del grupo Prisa y ya para rematarlo del exjuez Garzón; por qué no se reconoce que estamos en vísperas de que ETA sea la primera o segunda fuerza política en las próximas elecciones vascas del 21-O y eso en sí es ya un triunfo de la banda terrorista y un drama para los demás; en lugar de preguntarse todo eso el Ejecutivo y la dirección del PP han optado por negar la mayor. Y cuando uno se niega a ver la realidad se puede llegar a lo que ha pasado hoy: utilizar en favor propio, manipulando los nobles sentimientos de la gente, un acto homenaje a alguien que es un símbolo y un referente para todos los españoles y no sólo para los del PP.

Porque todos los ciudadanos vivimos hace quince años con una enorme angustia las cuarenta y ocho horas transcurridas entre el comienzo de la tarde del jueves 10 de julio de 1997 –cuando se supo que un comando de ETA había secuestrado horas antes al joven concejal del PP de la localidad vizcaína de Ermua, Miguel Ángel Blanco– y las cuatro de la tarde del sábado 12 de julio de 1997, hora en que terminaba el plazo dado por ETA para que el Gobierno acercara al País Vasco a todos los presos de la banda si no quería que Miguel Ángel Blanco fuera asesinado, como triste y desgraciadamente sucedió.

Aquel "asesinato a cámara lenta" supuso un antes y un después en la reacción social y política frente a ETA y su entorno. En aquellas horas nació lo que se conoció como el "espíritu de Ermua"; se puso en marcha la rebelión cívica de una sociedad que se colocó de forma inequívoca junto a las víctimas del terrorismo. Todo eso asustó enormemente al nacionalismo gobernante del PNV porque fue consciente que por primera vez en la historia reciente del País Vasco no controlaba aquella marea social. El resultado fue que en lugar de seguir recorriendo el camino junto a los demócratas, el partido presidido entonces por Arzalluz se fue a Estella a pactar con ETA.
El retroceso de Zapatero

De aquello han pasado quince años. En el camino de la lucha antiterrorista han sucedido muchas cosas y no todas buenas. La llegada de Zapatero a la Moncloa en el 2004 supuso un retroceso en este campo. Mientras que los Gobiernos de Aznar habían conseguido poner a ETA contra las cuerdas y a su brazo político ilegalizado y por lo tanto fuera de las instituciones, el político socialista se embarcó en un proceso de negociación política con ETA que tuvo distintas fases, formas y maneras, pero que nunca se interrumpió, ni siquiera cuando la banda terrorista voló la T-4 de Barajas y asesinó a dos ciudadanos ecuatorianos.

Con la llegada del PP al Gobierno en noviembre del pasado año era esperable que las cosas cambiaran, que Rajoy volviera a aplicar la política antiterrorista de los Gobiernos de Aznar de los que el formó parte y que tan buenos resultados dieron. Ya fue mala señal que el pasado 20 de octubre, el día en que ETA anunció su "cese definitivo de la actividad armada", el líder del PP dijese aquello de que ese anuncio de ETA se había hecho sin "ningún tipo de concesión política" a cambio. Como si los españoles fueran tontos o desmemoriados y no tuvieran muy presente no una sino varias concesiones políticas hechas por Zapatero a ETA: desde la vuelta a las instituciones vascas y navarras de las diferentes marcas de los terroristas –el Partido Comunista de las Tierras Vascas en las elecciones autonómicas de 2005, las listas de ANV en el País Vasco y Navarra en las municipales y forales del 2007 y Bildu en las elecciones municipales del 2011– a la liberación del sanguinario etarra De Juana Chaos, pasando por la ignominiosa Conferencia Internacional de Paz celebrada en San Sebastián días antes del anuncio de ETA. Lo grave es que si para Rajoy nada de eso fueron concesiones políticas, ¿que lo sería?
Los deberes de Fernández Díaz

Por si lo anterior no fuese ya un mal presagio, el 10 de enero de este año, a los pocos días de constituido el Gobierno, Rajoy le pidió a su ministro del Interior que recibiera en su despacho del Palacete de la Castellana a Zapatero. Durante dos horas, Jorge Fernández Díaz y el presidente del Gobierno que más ha negociado con ETA estuvieron hablando largo y tendido. ¿De qué? Los protagonistas de ese inusual y chocante encuentro no lo han contado –aunque Zapatero sí quiso que se supiera que se había celebrado–, pero no hace falta tener unas dotes especiales de adivino para pensar que el expresidente le transmitió al ministro los compromisos a los que había llegado con ETA. Es decir que le puso tarea.

Efectivamente, Fernández Díaz, se aplicó en hacer los deberes: que si impulsar la "vía Nanclares" de Rubalcaba por aquí; que si acusar de "afán de venganza" a las asociaciones de víctimas del terrorismo que no le bailaban el agua por allá; que si fichar en diciembre a un asesor en temas antiterroristas de la solvencia del profesor Rogelio Alonso, para luego no hacerle ni caso porque no le gustaba lo que le decía y prefería escuchar a los asesores nombrados por Rubalcaba que mantiene en el Ministerio. Y como remate de este ingente despropósito llevado a cabo por alguien muy poco conocedor de un mundo tan sórdido y complicado como es el de ETA y sus ramificaciones en la política vasca, Fernández Díaz –lógicamente con el visto bueno de Rajoy– tomó el pasado mes de agosto la decisión política de conceder el tercer grado penitenciario al etarra Bolinaga.

Todo este episodio del torturador y secuestrador de Ortega Lara le ha abierto un boquete al Gobierno y al PP entre sus electores y ante la opinión pública de una magnitud desconocida. Ya lo advirtió hace muy poco la recién dimitida Esperanza Aguirre. Pero los Oyarzabal y Basagoiti de turno no han tenido mejor idea para intentar taparlo y ante la proximidad de las elecciones vascas que convertir lo que siempre ha sido un acto no partidista de homenaje a Miguel Ángel Blanco en algo que pudiera servir para hacer un "lavado de cara" al ejecutivo de Rajoy y al propio PP. Un acto que sólo formalmente ha estad organizado por la Fundación que lleva el nombre del concejal asesinado y que preside su hermana Mari Mar.
Las presiones para acudir al homenaje

Sería muy prolijo contar en este artículo todas las presiones, algunas muy mezquinas, que el PP vasco y nacional han ejercido para que hoy no faltara nadie en Bilbao, víctimas del terrorismo incluidas. En algunos casos, esas presiones han dado el resultado buscado; en otros, no. Ya se sabe que la línea que separa al que manipula del que se deja conscientemente manipular a veces es muy difusa. Allá cada cual con su conciencia.

Sin ánimo de ser exhaustivo –como diría nuestro Cesar Vidal–, hoy no han estado en la capital bilbaína personas que en condiciones normales si lo hubiesen hecho, entre otras razones, porque han estado en ocasiones anteriores: José María Aznar, Jaime Mayor Oreja, María San Gil, Ángel Acebes, Ignacio Astarloa, José Antonio Ortega Lara, Ana Iribar, Consuelo Ordóñez y Teresa Jiménez Becerril, entre otras. No han acudido por diferentes motivos de forma, aunque quizás con una misma razón de fondo no han estado en la capital vizcaína. Todas y cada una de ellas, como muchos españoles, hubiesen estado para apoyar y acompañar a la familia de Miguel Ángel. Pero me temo que todas y cada una de ellas no estaban muy dispuestas a que se las utilizara para otros fines mucho menos nobles. Porque les guste o no a los oyarzábales, basagoitis y Fernández Díaz de turno, Miguel Ángel Blanco no es de nadie y es de todos: en primer lugar es de su familia, de sus padres, de su hermana, pero también es de todos los españoles que supimos estar juntos en aquellas terribles cuarenta y ocho horas de julio de 1997.

Me voy de mítines
El bilingüismo amable, armónico, cordial y chiripitifláutico acabó convertido en una Xunta prácticamente monolingüe
Gloria Lago El País Galicia 19 Septiembre 2012

Voy a recuperar una actividad que practicaba antes de haberme metido en esta lucha por la libertad de elección de lengua, algo que hacía hasta que empezaron a adjudicarme las siglas de uno u otro partido, no ya por asistir a sus actos, sino porque ellos asistieran a los de Galicia Bilingüe (GB). Movida más por un interés en hacer Sociología amateur que por llevar a cabo un análisis político, solía acercarme a los mítines de diversos partidos y me entretenía en analizar el lenguaje utilizado y en observar lo que la audiencia tenía en común. También me interesaba captar la sinceridad del orador, buscar esa mueca que, según Nietzsche, revela la verdad. He de decir que Beiras, además de enardecer al público como nadie, era quien me parecía más sincero. Sé que ahora se encuentra en una fase todavía más purificada de sinceridad, ya que concurre acompañado de gentes del partido de Ferrín.

Hoy, unos años después, mis prácticas de Sociología tendrán un enfoque diferente. Mezclada entre los nacionalistas de sigla intentaré comprender por qué quienes proclaman la defensa de los gallegohablantes se niegan a apoyar a GB cuando reclama ante la Xunta que los niños gallegohablantes de Infantil de las ciudades puedan estudiar en su idioma aunque sean minoría. Me propongo averiguar qué extraña comunión tiene lugar en esa liturgia para que el dogma se convierta en algo más importante que el individuo. Acompañando a los seguidores del PSdeG trataré de discernir si en realidad ha cambiado tanto la militancia de un partido que en la República avaló en su Constitución que se respetara el derecho a estudiar en gallego, pero que nunca cuestionó el derecho a recibir la enseñanza en castellano, e intentaré comprender por qué la socialdemocracia en España no sigue la senda de sus homólogos de países con dos lenguas, que practican una respetuosa política de libre elección acorde con la que propone Galicia Bilingüe.

Lo del PPdeG será más complicado y realmente interesante, creo que habré de procurarme un sitio cercano al candidato para poder presenciar cómo se le puede dar la vuelta a un discurso y arrancar el aplauso de la audiencia prometiendo lo contrario de lo que se ofreció sólo tres años atrás o, lo igualmente difícil, justificar su incumplimiento. La promesa de poder elegir la lengua de las asignaturas troncales quedó reducida a un 50% obligatorio y a un injusto reparto en Infantil. 4.500 profesores se han declarado insumisos y se niegan a impartir ninguna asignatura en español ante la pasividad de la inspección, obligada a mirar hacia otro lado mientras en numerosos colegios seguimos igual que con el bipartito. El bilingüismo amable, armónico, cordial y chiripitifláutico acabó convertido en una Xunta prácticamente monolingüe. Las ayudas a la creación cultural sólo se conceden a escritores y demás creadores en gallego. La Xunta ha concedido más de mil millones de euros condicionados al uso del gallego a empresas, investigadores, asociaciones... a todos. Una nueva ley de juventud establece que todo lo dirigido a los chavales será en gallego. No sólo no se igualan derechos en el ámbito oficial, sino que está en fase de aprobación un decreto que prohíbe el uso de los topónimos en español en algunos ámbitos privados, por ejemplo, para registrar el nombre de una empresa o el de una finca.

También podré esta vez asistir en directo a una campaña aderezada con nuevos partidos. UPyD se ha posicionado claramente en contra de la imposición lingüística y SCD defiende la libre elección. Según aseguró la semana pasada un prestigioso columnista, gran amigo de Mario Conde, el líder de SCD es incapaz de mentir y es demasiado orgulloso para ganar haciendo trampas. Si eso es así, habrá campo y cancha para la Sociología; podré escuchar al paradigma de Kant, veraz en toda circunstancia, al que hace uso del pseudos, la “mentira-ficción” de Platón; que en este caso practicarían quienes prometen aquello que quisieran cumplir aunque no pueden y su audiencia lo sabe, y a un vivo ejemplo de la mentira “cuadriculada o cabal” de Derrida, la que utiliza quien deliberadamente dice algo con la intención de confundir y engañar al que escucha. Será interesante. Lo dicho: me voy de mítines, y que me adjudiquen lo que quieran; yo esto no me lo pierdo.

Gloria Lago es presidenta de Galicia Bilingüe

Galicia bilingüe y Madrid bilingüe
Nota del Editor 19 Septiembre 2012

Parecen lo mismo, pero la realidad es totalmente distinta: Madrid bilingüe significa que en muchos colegios dedican algunas horas al inglés (su eficacia está por ver, dado que lo fundamental del idioma es
adquirir destrezas profundas en el materno y luego conocimiento para defenderse más o menos en otros) y la enseñanza se imparte en español, lengua materna de la mayoría (por ahora), no hay obligación ni ocasión de conocer lengua regional alguna. En Madrid pagan impuestos cientos de miles de personas que tienen otras lenguas maternas y ni en la función pública ni en la política se exige ni valora el conocimiento de lengua regional alguna.

Por el contrario, Galicia bilingüe, significa que en la función pública y en la política, se exige como indispensable el conocimiento profundo de la lengua regional, y lo que es peor, se obliga a todos los alumnos, especialmente si su lengua materna es el español, en contra de su voluntad y la de sus padres, a aprender la lengua regional. Es por tanto un entorno donde hay que ser "bilingüe" en lengua regional por obligación.

Y no hay que olvidar, que la primera medida que cualquier gobierno sensato debería haber tomado ya no es sino la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales.

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