AGLI Recortes de Prensa   Martes 25 Septiembre 2012

Se vislumbra el final de un régimen
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 25 Septiembre 2012

Oteando con atención el horizonte, es posible observar ciertas señales que apuntan al fin de una era. Signos que indican un notable agotamiento del régimen constitucional de 1978, cuyas vigas maestras, profundamente carcomidas, amenazan con ceder. Se trata de un proceso histórico bastante común, que convierte en obsoletas las estructuras rígidas, cerradas, refractarias a la apertura e inmovilistas ante las reformas. El presente régimen, anquilosado política y económicamente, parece avanzar hacia el ocaso aunque el calendario resulte imposible de vaticinar: el devenir histórico, impulsado por infinidad de decisiones humanas, se acelera o ralentiza atendiendo a circunstancias contingentes.

Las anteriores apreciaciones no deben interpretarse con carácter pesimista, catastrofista o apocalíptico. Todo lo contrario, el movimiento y el cambio son precisamente la regla en una historia repleta de trasformaciones políticas, económicas y sociales, donde la permanencia y la inmovilidad constituyen ciertamente la excepción. Unos regímenes y sistemas de organización van sustituyendo a otros sin que se pueda determinar a priori la dirección del cambio.

Embarrancados y sin salida a la vista
Nuestro sistema político habría embarrancado con estrépito en el escollo de la crisis, entrando en un bucle difícilmente superable. Una buena parte de esas redes clientelares, que constituyen la argamasa de nuestra política, se irían rompiendo paulatinamente por falta de recursos para alimentarlas, generando tensiones y fuerte oposición de poderosos grupos, antes afines. El error garrafal consistió en ampliarlas hasta el límite durante la burbuja inmobiliaria, confiando ingenuamente en un crecimiento sostenido, bastante improbable con un sistema político y económico cerrado, que responde básicamente a los intereses del poder.

En este momento, el retorno a un crecimiento que genere recursos suficientes requeriría esas reformas liberalizadoras, encaminadas a la apertura política y económica, que ya exigen nuestros socios. Pero estas medidas, al romper las barreras que mantienen los privilegios, pondrían en cuestión la misma esencia del régimen, transformándolo en otro distinto. Si, por el contrario, las reformas no se acaban aplicando, tal como parece pretender nuestra clase política, la escasez en el reparto podría conducir a una ruptura de esa coalición de grupos de intereses, que ha venido manteniendo el sistema. Demasiadas presiones, en cualquier caso, para mantener la estabilidad del presente statu quo.

Fracaso sin paliativos del proceso autonómico
Tras los últimos sucesos, el proceso autonómico se ha revelado definitivamente como un rotundo fracaso. Impulsado originalmente para contener la incipiente amenaza secesionista en Cataluña y País Vasco, ha acabado alimentado y engordado extraordinariamente el separatismo que pretendía frenar. Y, en lugar de acercar la administración al ciudadano, como rezaba uno de sus lemas, las Autonomías extendieron y multiplicaron el clientelismo, la arbitrariedad, el despilfarro, el control social y la dependencia política de la prensa, creando unas estructuras mastodónticas, imposibles de financiar.

Las Comunidades Autónomas desataron un brutal intervencionismo, promulgando extensísimas y prolijas leyes, normas y regulaciones, la mayoría innecesarias, cuyo objetivo real consistía en imponer barreras de entrada, limitar la competencia, favorecer a los amigos y facilitar la corrupción. En definitiva, la crisis ha puesto de manifiesto que este modelo de descentralización aportó grandes beneficios… a los políticos y a los círculos cercanos al poder.

Muy sintomática del fin de régimen es la pérdida de legitimidad de las instituciones a ojos de los ciudadanos, favorecida por esa ruptura del monopolio informativo de los medios controlados por el poder. Así, las cortinas se han rasgado y los tabúes se han roto, poniendo en tela de juicio una transición que no era tan modélica como reiteraba la insistente propaganda. Se ha extendido ya la percepción de unas instituciones manipuladas por los partidos e incapaces de actuar con la objetividad y rigor que busca el ciudadano. Destaca, como símbolo, la considerable merma de la credibilidad de la corona. Un desprestigio alcanzado a lo largo de los años, con especial contumacia y obstinación, que imposibilita para un ejercicio eficaz del papel de árbitro y moderador ante la eventualidad de lo que pudiera destaparse.

¿En qué dirección queremos ir?
Aunque el ser humano experimente con frecuencia temor, incluso vértigo, ante la incertidumbre, no es posible detener el movimiento y transformación que caracterizan la historia. Por ello, la presente encrucijada debe acometerse con entereza y convicción, señalando la dirección que queremos tomar. En mi opinión, los cambios deben ir encaminados hacia la consecución de un sistema económico y político de libre acceso para todos los ciudadanos, unas instituciones neutrales e independientes y unos mejores cauces de representación política. Por ejemplo, la sustitución de las listas cerradas por un método de elección más directo restaría poder a las cúpulas de los partidos, otorgando al parlamento un mayor grado de autonomía y capacidad para controlar al ejecutivo. Repartiría el poder de forma más equilibrada y contribuiría a despolitizar ciertas instituciones, que deben ejercer importantes funciones de vigilancia y control.

Es imprescindible racionalizar el caótico y oneroso sistema autonómico, garantizando que la distribución de competencias responda a criterios de economía y eficacia. Pero esta racionalización no consistiría exactamente en la masiva devolución de competencias al Estado. Se trata de que las Autonomías deroguen de una vez esa colosal montaña de leyes, normas y regulaciones, que impone enormes trabas a los emprendedores, dificultando la innovación, el comercio interior y la creación de empleo. En definitiva, que devuelvan muchas de sus competencias a los ciudadanos para que éstos puedan organizar su vida, libres de esa nefasta y asfixiante fiebre intervencionista. El régimen habrá cambiado en el sentido correcto cuando el objetivo de las leyes consista en permitir a los ciudadanos poner límites a la acción de los gobernantes, y no al revés. No sabemos exactamente adónde vamos. Pero resultaría del todo irresponsable desentenderse, cerrar los ojos o dejar el barco a la deriva, cediendo a otros la posibilidad de fijar el rumbo.

El cascabel y el gato
Alfonso Basallo www.gaceta.es 25 Septiembre 2012

Todos los actores están implicados en el juego de intereses de las autonomías.

Todos los años por septiembre, entre la Diada y la Mercé, tenemos kermesse nacionalista. Sólo que esta vez, con la crisis en la chepa, el órdago centrífugo ha sido un poco más heavy. Y ha servido para poner en cuestión... la eterna cuestión: el diseño del Estado. Rubalcaba ha sacado del baúl de los recuerdos la vieja querencia federalista, marca registrada del PSOE, diciendo que es por ahí donde habría que tirar ante el cacao de un Estado de las Autonomías ruinoso, y que la Constitución “no es inmutable”. Y no le falta razón. No hay dogmas que un parlamento no pueda deshacer, ni leyes a las que los legisladores no puedan dar la vuelta como un calcetín. La solución federal se antoja, a priori, más justa y práctica que las división en dos Españas (vascos y catalanes por un lado, y el resto por otro) propiciada por el modelo autonómico. El único problema es que quizá él, precisamente él, no sea el más adecuado para apostar por el federalismo. ¿No estaba Rubalcaba a la vera de Zapatero cuando Este dio alas al Estatut, con aquella frase para la Historia: “Aprobaré cualquier cosa que salga del Parlamento catalán?” ¿No fue el PSOE cómplice del nacionalismo catalán en su deriva secesionista, con el Tripartito de Maragall?

Pero tampoco el PP es quién para dar lecciones. Cospedal tacha a Rubalcaba de “irresponsable” por sacar ahora el debate. No le falta razón. El único problema es que quizá ella, precisamente ella, no sea la más adecuada para defender un sistema, como el de las 17 mini-Españas en el que el PP es juez y parte. El modelo del Estado de las Autonomías está agotado, pero nadie le pone el cascabel al gato, porque todos los actores están implicados en el juego de intereses creados. Los nacionalistas por descontado, pero también el PSOE y el PP a través de sus baronías en las comunidades autónomas.

Y Moody´s dictó su sentencia: España es un ‘caso perdido’
S. McCoy El Confidencial 25 Septiembre 2012

No lo ha hecho directamente, ya que oficialmente el rating de España se encuentra en la actualidad bajo revisión a la espera de lo que ocurra con el Informe de Oliver Wyman y los presupuestos esta semana. Pero cuando quien lo afirma es el antiguo responsable del negocio de deuda soberana de la institución, mejor tener en cuenta sus palabras como anticipo de lo que está por venir. Si éste, además, acompaña su discurso con unas gotitas de matemáticas para principiantes que acreditan sus conclusiones, ese juego de números que tan poco parecen querer aplicar en Moncloa, lo posible –que nuestro bono sea degradado en breve a la categoría de ‘basura’- multiplica su probabilidad.

Christopher T. Mahoney que así se llama el agogero no ha podido ser más explicito en Project Syndicate: ‘España sigue siendo un caso perdido’, afirma sin ningún rubor (ProSyn, Spain remains a Basket Case, 19-09-2012). Y dedica buena parte del texto a desarrollar numéricamente el porqué de tan taxativa afirmación. Sigamos su razonamiento.

La deuda pública sobre PIB es uno de los indicadores válidos para medir el riesgo país.
A su vez, la deuda pública aumenta en la medida en que se mantienen las necesidades de tapar agujeros de la Administración, esto es: en tanto hay déficit (si bien el crecimiento del endeudamiento soberano, como sabemos, también se debe a factores extra presupuestarios).
Si no se corrige el déficit, no hay crecimiento económico que lo compense o no se producen fenómenos inflacionarios que disminuyan el valor real de lo debido, la bola de la deuda pública no hace sino crecer. Si a eso se añade un coste disparatado de financiación, el cóctel explosivo está servido.

Es en ese momento cuando el autor echa un ojo a nuestro país y analiza las series desde 2007 de crecimiento del PIB nominal, déficit público, deuda del Estado y deuda del conjunto de las administraciones. El primero es negativo, el segundo se mantenía a niveles cercanos al 10% hasta el año pasado, la tercera se estabiliza pero la cuarta se dispara, al contrario de lo que había sucedido en los ejercicios precedentes. Curioso panorama.

¿Resumen? ‘Las cifras de la economía española van todas en la dirección errada (…). Y así solo cabe esperar un aumento progresivo de su nivel de deuda soberana sobre PIB, esto es: mayor riesgo de crédito, peores ratings y mayores diferenciales. Seguirá en esta situación hasta que se acerque al equilibrio presupuestario o crezca de manera sostenible. Y no parece que ninguna de las opciones sean factibles a día de hoy sin inflación (…) Me da que Moody´s rebajará la calificación de España a Baa2… ’

Alguien que conoce las tripas de la agencia de calificación ha dictado ya sentencia sobre nuestro país, en una decisión que de materializarse es extraordinariamente importante ya que determinará la no elegibilidad de los bonos patrios como colateral en el BCE, la alteración al alza de los niveles de consumo de capital de los mismos en las posiciones mantenidas por muchas entidades financieras, así como la imposibilidad de su presencia en las carteras de los principales inversores a nivel mundial, salvo la Seguridad Social española, claro está.

Menos demanda y mayor coste para una oferta estable sino creciente de valores de renta fija españoles. Solo la solicitud de una ayuda a las autoridades europeas en los términos fijados por el BCE puede permitir un alivio que permita minimizar el impacto. Lo que está en juego, como recuerda Moody´s por boca de Mahoney, es el acceso a la financiación que ahora, desgraciadamente, busca más hacer frente a los gastos corrientes derivados de la elefantiasis pública y los excesos del estado del bienestar que servir para consolidar nuestro futuro como nación.

Si nos atenemos a las dudas de Rajoy y su equipo a la hora de aceptar dicha oferta, por sangrante que sea, parece que hemos vuelto a apostar por la honra, pensando que los barcos están momentáneamente a salvo. Pero no es así. Más nos vale ser conscientes cuanto antes. Porque los golpes más duros, qué les voy a contar, llegan siempre cuando se baja la guardia. Que alguien se los diga a los de ahí arriba, antes de que sea demasiado tarde. Si no lo es ya. La propuesta es condicional, qué pronto lo han olvidado.

Políticos, sindicalistas, periodistas y jueces, los cuatro grandes fracasos de España
Francisco Rubiales Periodista Digital 25 Septiembre 2012

Los políticos, los sindicalistas, los periodistas y los jueces son los cuatro grandes culpables del fracaso español y los profesionales más despreciados por la sociedad, en la que el quinto gran culpable es la misma ciudadanía, integrada mayoritariamente por borregos sometidos que apoyan el sistema con su sometimiento y con sus votos ante las urnas, vergonzosamente permisivos e incapaces de poner freno a los abusos, desmanes e injusticias de su lamentable clase dirigente. Las encuestas reflejan en España, con meridiana claridad, el profundo desprecio ciudadano a esos grupos y profesionales, convertidos en los grandes pilares del actual desastre de España, un país de desempleados, pobres, fracasados, con sus valores en quiebra y poblado de gente triste, confusa y sin esperanza.

Los políticos españoles son culpables por corruptos, embaucadores y fracasados. Son los principales culpables porque acumulan mas poder y responsabilidad que ningún otro sector de la sociedad, controlando las leyes, la fuerza, el presupuesto y los poderosos recursos del Estado. A pesar de todo, no han sido capaces de solucionar los grandes problemas del país y muchas veces los han agrandado con sus errores y debilidades, olvidando que han sido elegidos, situados en la cúspide de la sociedad y rodeados de privilegios no para que tomen decisiones, sino para que acierten y aporten soluciones.

Los sindicalistas son también culpables del desastre español por renunciar a su función reguladora en las relaciones laborales y por haberse convertidos en vagos y maleantes subvencionados. Han abandonado a los trabajadores y se han integrado en el poder establecido, formando un bloque compacto con los políticos, especialmente con los de izquierda, repartiéndose privilegios y ventajas y comulgando con desmanes, abusos, corrupciones y traiciones.

Los periodistas se han convertido en los grandes cómplices del poder abusivo, corrupto y antidemocrático que está destrozando España, tras haber asesinado su propia independencia y, subyugados por el poder y sus ventajas, han renunciado a la verdad y a la fiscalización de los poderosos, incorporándose, vergonzosamente, a los dispositivos de propaganda y mentira del sistema. Han abandonado al pueblo a su suerte y han convertido la democracia en una orgía de poderosos sin control, sin crítica y sin vigilancia. Impregnados de ignominia y oprobio, la mayoría de los periodistas españoles, de un modo u otro, directa o indirectamente, se han vendido al poder y han fracasado, convirtiéndose, ante los ojos de los ciudadanos, en traidores y colaboracionistas que deberán ser castigados cuando España consiga ser un país democrático..

Los Jueces, igualmente sometidos al poder político, se han dejado dominar y controlar sin ofrecer resistencia, acabando con la independencia judicial y con la Justicia misma en un país que, por la densidad de delincuentes con poder, necesitaba, urgente e intensamente, de sus servicios. Son culpables, sobre todo, de cobardía y se han convertido en el pilar principal de la indecencia y la ignominia que campean por España, donde los poderosos, especialmente los políticos, saquean y delinquen con una intolerable impunidad práctica. La cobardía de los jueces ha convertido la democracia en una pantomima y ha permitido que la ley sea desigual y rastrera, dura para los pobres, blanda para los ricos e invisible para los poderosos.

Políticos, sindicalistas, periodistas y jueces son cuatro sectores tan intensamente contaminados que han perdido el norte y hasta ignoran su misión y lugar en la democracia. Para que España se regenere y sea un país democrático y decente, donde la prioridad sea el bien común y no el beneficio de los poderosos y el interés de los grandes partidos políticos, las cuatro profesiones contaminadas deben refundarse y regenerarse de manera especial, con una reeducación profunda de sus miembros, que deberán aprender cosas tan elementales como que el poder, en democracia, reside en el pueblo, que el ciudadano es el soberano del sistema, que la democracia es el reino de la verdad y de la luz, que el bien común debe presidir todos los procesos de toma de decisiones, que los poderes básicos del Estado deben ser independientementes, que los seres humanos nacen iguales y que la justicia, la libertad y la decencia son los valores supremos del sistema.

Voto en Blanco

Alta Traición.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Septiembre 2012

¿Hemos de seguir aguantando el desafío secesionista de los políticos catalanes? Rotundamente no. El borrador del panfleto que ha evacuado el Parlamento de Cataluña y que se someterá mañana por el traidor Artur Mas a votación de esa cámara autonómica, es una declaración de insumisión en toda regla, causa más que suficiente para disolver ese Parlamento aplicando la Constitución. Caso de que esa medida fuera contestada o ignorada de cualquier forma, entonces deberán intervenir las FFyCCSE para cumplir con el mandato constitucional, procediéndose a la detención de los responsables de la insumisión y a su imputación por Alta Traición a España.

Es evidente que no puede haber pasividad ante la escalada secesionista protagonizada por una parte de la casta política catalana, que se arroga nada menos que la soberanía de todo el pueblo español y lo deja reducido a aquellos que hayan nacido en esa comunidad, porque no todos los residentes actuales parecen disponer de la cuestionable “nacionalidad” catalana. Es una felonía más que debemos imputar exclusivamente a quienes llevan décadas incitando al odio por lo español y a imponer su visionaria doctrina nacionalista por la fuerza, convirtiendo a la Comunidad Autónoma en un verdadero campo de concentración donde impera la dictadura nacionalista.

Solo espero que el Gobierno de Rajoy sepa estar a la altura de las circunstancias y que el PSOE y el resto de partidos democráticos defiendan la Unidad de España ante este ataque premeditado contra la soberanía del pueblo español.

El federalismo ful de la izquierda camp
Cristina Losada Libertad Digital 25 Septiembre 2012

Es muy notable que los socialistas quieran convertir España en un Estado federal. Rubalcaba, siempre después de Cebrián, acaba de manifestarse gran entusiasta del federalismo. Bien, sólo hay un pero. Un pequeño y diabólico detalle que se entromete impertinente en esos planes: España ya vive en un sistema federal. Con sus excepciones, como el régimen foral, pero en conjunto con una distribución de competencias típica de los Estados federales. En su literalidad, la Carta Magna podía haber dado lugar a un Estado de las autonomías asimétrico, como ha escrito Blanco Valdés. Unas pocas comunidades hubieran disfrutado de autonomía política y el resto, de una simple descentralización administrativa. Pero desde el "café para todos" servido tras el referéndum de Andalucía por la UCD y el PSOE, la balanza se inclinó hacia la simetría federal. Era inevitable: o todos moros o todos cristianos.

Los socialistas han desempolvado el federalismo ante el desafío separatista de Artur Mas. Yo no creo que ignoren que, tal como escribió Otero Novas, "carece de sentido postular la configuración de España como Estado Federal como supuesta solución (...), porque esa solución ya está realmente en la Constitución y es la que estamos aplicando desde 1978". Tampoco imagino que piensen ni por un instante que un federalismo expreso (y exprés) puede contentar, a acomodar, a los nacionalistas. Al nacionalismo no le interesan nada la uniformidad federal ni el acomodo. Es más, a cuenta de la crisis, no ha tenido empacho en proclamar que sí, que en efecto hay que reducir el Estado autonómico: despojando de la autonomía a los territorios que considera indignos de tenerla. Léase Castilla, Murcia, Cantabria, La Rioja, Extremadura, Madrid y un largo etcétera.

Este fervor federal que le ha entrado a cierta izquierda tiene sus claves. No responde a un afán de integrar a los nacionalistas. Obedece al deseo de no integrarse ella con los defensores de la unidad de España. No vaya a ser que los pijiprogres de Madrid y de Barcelona metan a los mandarines de la izquierda camp en el saco de los carcas, ¡los de la Brunete!, por oponerse a la ruptura de la nación. Hay que decir que es un miedo fundado. Cómo no, si han impartido durante décadas que España es cosa de fachas. El embozo federal es un síntoma del curioso complejo de la izquierda ante el nacionalismo. Porque la izquierda dio en su día un plus de legitimidad al nacionalismo, y ha acabado por necesitar, por mendigar incluso, su cariño.

Frívolo e inoportuno
El Editorial La Razón 25 Septiembre 2012

Cuando Artur Mas le planteó a Mariano Rajoy el órdago del pacto fiscal, el secretario general del PSOE tuvo el acierto de oponerse públicamente y de cerrar filas con el presidente del Gobierno. De ese modo quedó patente que las veleidades de los nacionalistas no sólo topaban con el PP, sino también con el principal partido de la oposición, es decir, con casi el 80% del Congreso de los Diputados. Sin embargo, Pérez Rubalcaba parece empeñado en arruinar sus propias victorias y en decepcionar a los cientos de miles de votantes socialistas que esperan de sus dirigentes una actitud más firme e inequívoca sobre la unidad de España y la igualdad de todas sus comunidades.

Ayer, en unas declaraciones radiofónicas muy poco meditadas, cometió la frivolidad de proponer la reforma de la Constitución para enterrar el Estado de las Autonomías y dar paso a un Estado federal; lo que entienda Rubalcaba por Estado federal es un misterio que, pese a invocarlo repetidamente, nunca ha detallado ni aclarado. Decir que le gusta el modelo alemán es no decir nada, pues nuestra organización autonómica guarda grandes similitudes con los «lander».

Pero la cuestión que causa estupor no es la fórmula magistral que se le haya podido ocurrir, sino la irresponsabilidad de entrar al trapo en un debate que sólo beneficia a los separatistas y que cuartea el consenso constitucional. Debatir sobre la reforma de la Constitución puede ser un interesante ejercicio académico, pero no una prioridad política en estos precisos momentos, marcados por una gravísima crisis económica cuya superación requiere el concurso de todos y por un desafío soberanista ante el cual sólo cabe reafirmar los principios democráticos de la Carta Magna. Es decir, la propuesta de Rubalcaba es, sobre atolondrada, inoportuna.

Si con ella pretendía echarle un capote a sus compañeros catalanes del PSC, que se debaten en la indefinición más penosa, no ha podido hacerlo peor, pues queda patente que los socialistas no tienen el mismo discurso en Cataluña que en el resto de España. Conviene, por tanto, que el dirigente socialista recupere cuanto antes la cordura constitucional y concentre sus esfuerzos en lo verdaderamente importante: el desafío soberanista que preparan esta semana CiU y los separatistas en el Parlamento autonómico, y los Presupuestos del próximo año, que exigirán un debate serio y riguroso porque en ello nos va salir de la crisis. La reforma del sistema de financiación autonómica también es un capítulo importante, pero deberá supeditarse al momento más adecuado para no entorpecer las negociaciones de España con la UE. Será una reforma laboriosa, difícil y tensa, razón de más para que se cuiden todos los detalles, pues sería suicida abrir en canal un debate que suscita grandes y apasionadas divisiones entre las comunidades.

Federalismo y papiroflexia
hughes www.gaceta.es 25 Septiembre 2012

La simetría es la gran preocupación del artista papirofléxico.
Rubalcaba ha dicho que hay que avanzar hacia el Estado federal. Vivir en el progreso es como entrar en IKEA, que todo es seguir la flecha hasta llegar a la caja registradora, aunque lo federal sería más bien ir hacia atrás. Pero claro, no va a decir Rubalcaba que hay que retroceder, cuando el federalismo es la nueva equidistancia entre la independencia y el autonomismo y algo lo suficientemente confuso y prestigioso para engatusar. Esto, claro, lo ha escuchado Ernest Maragall y le ha faltado tiempo para decirle adiós a la plana mayor del PSOE.
Porque el nacionalismo es la administración del adiós. La cruel despedida femenina y el español podría cantar por José Alfredo Jiménez:

-Porque estás que estás que te vas y te vas y te vas y te vas y no te has ido.

En su blog, Maragall deja clara la aspiración:
-Una solución confederal más allá de los manuales de Teoría del Estado.
O sea, algo que no está en los libros.

Lo que acaba desembocando en la asimetría. Una suerte de federalismo mágico en que la suma no diese cero, porque todas las regiones ganasen, como si con el federalismo ya no hubiese aritmética; y además una constitucionalización de la diferencia, del somos distintos, que sería, quizás, la primera constitución de lo diferente desde la Revolución francesa, que para algo puso el énfasis en la igualdad, la fraternidad y, en suma, en la solidaridad. Esto de la liberte, egalité, fraternité ya suena a veni, vidi, vici.

Pero aunque del federalismo se espera la aritmética mágica, el federalismo en realidad es geometría. A mí la simetría siempre me hace pensar en la papiroflexia, que es la geometría infantil, porque me defino lo simétrico (mal definido) como algo que cuando se dobla da lugar a dos figuras iguales.

La simetría es la gran preocupación del artista papirofléxico.
La conciencia es simétrica. Esto lo sabe el que dibuja al hablar por teléfono, porque siempre se dibujan simetrías. Miguel Ángel pintó al David con tierna simetría y Leonardo al hombre de Vitrubio, aunque la realidad del hombre sea pendulona. Eso lo sabía Leonardo, claro, ¡pero Leonardo es Leonardo precisamente por haber dibujado al hombre simétrico!

Si la asimetría es la derivación desordenada de todo, ¿qué clase de planteamiento humano es el que parte de ello?

La inteligencia es simétrica y la constitución moderna una papiroflexia estable, hasta llegar el socialismo catalán, que quiere la pajarita descoyuntada.

El gran papirofléxico español fue Unamuno, que llamaba cocotología a la papiroflexia. Cocotología creo que viene de la pajarita francesa, pero nos suena a algo cabezón, obstinado y cerebral. La cocotología es tan esforzadamente simétrica que una vez Unamuno escribió a una revista argentina porque había visto en ella una pajarita asimétrica y mal diseñada.

Si se ponía así Don Miguel por una pajarita, ¡qué no hubiera dicho de Rubalcaba!
Un Estado asimétrico es una perversión tan grande como una pajarita asimétrica. Un origami imposible. Un desorden nervioso. Una intranquilidad.

Financiación autonómica
A Rajoy lo llevan del ronzal
Guillermo Dupuy Libertad Digital 25 Septiembre 2012

Naturalmente que el PP debía liderar un cambio en el modelo de financiación autonómica; entre otras cosas, porque fue Rajoy –y no Mas, Rubalcaba o Cebrián– quien en julio de 2009 calificó el que ahora tenemos de "frívolo", "profundamente antisocial", una "enorme chapuza" que traerá "inevitables consecuencias negativas para los españoles". Ahora ha bastado, sin embargo, que Artur Mas reclame su soberanista y mal llamado pacto fiscal, o que Rubalcaba, al dictado de Cebrián, nos proponga un peor llamado modelo federal, que tampoco terminan de explicar, para que el PP se aferre, por boca de Cospedal, al actual modelo de financiación, aprobado en tiempos de Salgado con la poco coherente abstención de las comunidades del PP.

Y es que, dados los "cambios de financiación" que proponen nacionalistas y socialistas –incluso el que Rajoy ofreció a Mas hace unos días como premio de consolación por no dar luz verde a la reclamación de total soberanía fiscal–, no digo yo que el actual modelo no sea un mal menor. Pero ese es el drama: que el inmovilismo de Rajoy, que sólo aspira a ser el buen gestor de un insostenible statu quo, nos condena a que el debate público oscile entre lo malo y lo peor.

En lugar de ir del ronzal en contra de los principios y votantes de su partido, Rajoy debería estar liderando desde hace tiempo un cambio del modelo de financiación autonómico que, lejos de agravarla, sirviera para hacer frente a la crisis nacional y económica que padece España. Primero, porque fue su partido el que no respaldó el que ahora tenemos. Y segundo, porque el Gobierno del PP tiene mayoría absoluta y gobierna en la inmensa mayoría de las comunidades autónomas.

Ese cambio, lo primero que debería erradicar es el absurdo diseño por el cual los gobernantes regionales gastan sin tener que desgastarse políticamente, es decir, fijando los impuestos que sufragan ese gasto. Si hay Administración central, autonómica y municipal, debería haber impuestos nacionales, autonómicos y municipales.

No menos erradicable debería ser el cupo vasco y navarro, pues aunque el peso de estas comunidades lo hagan más asumible que el mal llamado pacto fiscal que reclama Mas, constituye un arcaico agravio comparativo respecto del resto de las comunidades. Para lograr ese cambio tendente a erradicar asimetrías, favorecer una sana competencia autonómica y lograr, no que las autonomías tengan mayor financiación, sino que pesen y gasten menos, yo sí que aplaudiría un pacto entre el PSOE y el PP. Pero no es ese cambio, precisamente, el que propugnan algunos, con la vana y contraproducente esperanza de intentar contentar a los insaciables nacionalistas.

En el actual modelo autonómico es absurdo tratar de buscar los beneficios de la descentralización propia del modelo federal; modelo, dicho sea de paso, que no es incompatible con que la administración central conserve o incluso recupere competencias bien definidas.

A falta de iniciativa por parte de Rajoy, que de reforma autonómica no quería ni hablar, no nos extrañe que ese espacio lo ocupen Mas, Cebrián o Rubalcaba. Y es que cuando no se quiere hablar de cómo frenar la deriva autonómica que padecemos, no es extraño que algunos hablen de cómo acelerarla.

Cataluña como Puerto Rico
Pilar García de la Granja El Confidencial 25 Septiembre 2012

Hay división de discursos ante lo que los expertos politólogos creen que hará en los próximos días Artur Mas. El órdago en Madrid fue tan brutal, que la gran mayoría coincide en que el presidente catalán tiene que buscar una salida a la supuesta independencia. A los motivos económicos, de todos conocidos, y a los políticos de integración en la Unión, primero, y en la eurozona después, se le une la coartada semántica. Conviene recordar que el órdago soberanista de CIU ha sido posible gracias a la impagable ayuda del Gobierno de Zapatero y la colaboración del tripartito liderado por Montilla. Ellos aprobaron un plan, el Estatuto de Cataluña, que es la llave para que Cataluña pueda abrir la puerta de las aspiraciones soberanistas.

El ahora presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con enorme acierto recurrió entonces al Constitucional el Estatuto de Cataluña, y hace unos días decía “no” sin contemplaciones a la aspiración del Concierto económico. Rajoy, en su línea, no se ha opuesto a negociar una reforma de la financiación autonómica el año que viene -la actual no gusta a nadie-, pero una cosa muy distinta es romper con la solidaridad entre españoles. Conviene recordar lo de siempre: en España los impuestos no los pagan los territorios, los pagan las personas físicas y las jurídicas (empresas). En éste sentido hay que decir que la Comunidad de Madrid es la más solidaria de España, y lo es tanto que el próximo objetivo del Ministerio de Hacienda es crujir a sus contribuyentes con más impuestos para seguir siendo solidarios con el resto.

Ser un Estado Libre Asociado no implica soberanía, ni independencia; implica ser, como hasta ahora, una comunidad autónoma y no poder votar en las elecciones generales en España; es más, Cataluña no podría tener ni representantes en el Congreso y en el Senado nacional

Pero volvamos a la “salida al órdago de Mas”. Dicen que el Presidente de la Generalidad busca ser un Estado Libre Asociado (ELA) al estilo de Puerto Rico. ¿Y cómo es un ELA, que le garantizaría a Cataluña de diferente, tendría más autonomía? Es evidente que depende de lo que busque Mas con esta opción, pero, para empezar, Puerto Rico se podría definir como la última colonia de Estados Unidos. Su peculiaridad respecto del resto de estado de la Unión está en el autogobierno, en una Constitución propia y en la incapacidad de sus ciudadanos para votar en las elecciones presidenciales a la Casa Blanca. En realidad, todas las decisiones legislativas que se adoptan en puerto Rico están sujetas a la negociación con el Congreso de Estados Unidos.

Puerto Rico, al igual que el resto de estados de la Unión, tiene capacidad para recaudar sus impuestos, de los que una parte proporcional van directamente a las arcas federales. La política exterior, la moneda (el dólar), la defensa o el comercio recae todo bajo la supervisión y control del Gobierno Federal. Esto es, a grandes rasgos, lo que es Puerto Rico. Los puertorriqueños son ciudadanos americanos, contribuyen a sus pensiones, pero los residentes en Puerto Rico votan a su Gobernador y no al Presidente de Estados Unidos.

La cuestión: ¿es esto lo que quiere Artur Mas? Es posible, pero ser ELA no implica soberanía, ni independencia, implica ser, como hasta ahora, una comunidad autónoma, y no poder votar en las elecciones generales en España; es más, no podrían tener ni representantes en el Congreso y en el Senado nacional. Ser un Estado Libre Asociado, implicaría desarrollar las actuales competencias que le da el Estatuto catalán, pero los catalanes en ningún caso dejarían de ser españoles. Las relaciones económicas, es cierto, serían bilaterales, lo que implica que habría que negociar con ellos de forma especial los créditos del FROB, el FLA y las partidas para los servicios sociales -y no en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, como hasta ahora-.

Y si esto es así, entonces ¿para qué tanto lío? ¿Para qué un planteamiento de máximos sin salida?, ¿En dónde cabe la supuesta Independencia? El sentido común, creo yo, está más en la dirección de un federalismo fiscal, efectivamente, como en Estados Unidos, en donde haya máxima competencia entre comunidades autónomas. La quiebra del Estado es un hecho, el dinero que demanda Cataluña es el ahorro de los madrileños, que, junto con lo recaudado en ambos territorios, financia los servicios públicos del resto. El concierto vasco- navarro, si en vez de ser una negociación política, se liquidase en base al acuerdo, ambos territorios serían deficitarios. Llegados a este punto, sentido común y búsqueda de soluciones posibles.

Labor de alta pedagogía y real regeneración
José Penalva www.vozpopuli.com 25 Septiembre 2012

El Rubalcaba de los tertulianos dice que ha muerto un señor de 97 años que ayudó a traer la Democracia a España… y qué afición a inventar el pasado y desvirtuar la realidad tienen los blablablá. Más allá de la espuma de los partidos políticos y del ruido de los escaños, fue la masa oceánica de la sociedad española la que trajo la Democracia. Cómo y quiénes organizaron su forma jurídica y la estructura del Estado —e instauran el clientelismo en la vida pública— es una cuestión distinta; importante para entender el actual colapso del Estado, pero distinta de qué hizo posible la Democracia en España.

Plantear bien estas cuestiones es de suma importancia para el momento presente. Y no sólo por los problemas de la estructura del Estado, sino también, y sobre todo, porque mucho que temo que aquello que verdaderamente hizo posible la Democracia en la Transición —esto es, el profundo deseo de libertad del conjunto de la sociedad española— se ha desvanecido hoy. Los fenómenos sociales a los que estamos asistiendo en el presente ponen de relieve que lo que quiere la gente es un dictador. La gente quiere que “el que manda” —sea quien sea— haga “lo que sea” para salir de la crisis y para que no le toquen su sueldo y su pesebre,… y que lo haga como sea, y ya. La seguridad del pesebre, pues, prima hoy sobre la libertad y la dignidad; y eso es precisamente lo que define una vida a-política. Y las hordas de camisas camiseras manifestada y manifestando día tras día en la calle, presiona en esa dirección, aunque escorando a babor.

Y, por cierto, las últimas declaraciones públicas del señor que murió durante la siesta, emitidas por la caena sectera, fueron para instigar a la revuelta social a esa masa de camisas camiseras. Durante el mandato de esa cosa que fue ZP —que desató el colapso actual de España— no levantó el puro para señalar ni una crítica. Y “ahora que manda el enemigo”, a la revuelta social. ¡Y estos son los llamados “protagonistas de la Democracia”!

¿Dónde dices que estabas el 20 de noviembre de 1975?
Nadie adelantó un segundo el fin del régimen. El caimán murió de muerte natural. El 20 de noviembre de 1975 terminó un régimen “por muerte natural de su titular”; como ese régimen se apoyaba sobre el poder de una sola persona, a su muerte, el régimen es incapaz de seguir adelante. En ese momento, y sólo en ese momento, la sociedad española reacciona contra aquel estado: propaganda, persecución de la verdad, imperio del “hay que definirse”, depuraciones, adhesión al régimen para ocupar un cargo público, servilismo político, domesticación intelectual…

La inmensa mayoría del pueblo reacciona contra una forma de vida basada en la falsedad y el encanallamiento, y grita libertad, y clama por la Democracia. La inmensa mayoría de la sociedad española desea vivir en Democracia y, por tanto, la Democracia fue posible en España por ser la única forma de gobierno que gozaba de legitimidad social. El verdadero protagonista de la Transición fue, pues, la sociedad española, la intrahistoria (que diría Unamuno).

La sociedad reaccionó, y con asco, contra esa “ausencia de política” en la vida social. Bien es cierto que hubo un amplio sector jóvenes que estaban más allá de cualquier interés político. Unos, por ejemplo, ajenos a cualquier ideal de vida, se arrojaron de cabeza a una drogadicción destructiva —y todavía está por estudiar ese fenómeno juvenil de la década de 1980—. Otros jóvenes querían vivir y disfrutar la vida, sin el menor interés por la política; eso fue el fenómeno de la movida madrileña, y esa fue, por ejemplo, la actitud de Pedro Almodóvar durante la Transición, como él mismo declaró en más de una ocasión, y ahí están las videotecas para recordarlo: su único propósito durante su juventud —decía una y otra vez— era disfrutar al máximo de la vida, gozar cada minuto del día… hasta que, más tarde, encontró otro modo mejor de disfrutar la vida y de anunciar Golpes de Estado del PP.

Menos ruido político
Pero lo relevante ahora es señalar que, sobre la corriente oceánica de la querencia social de Democracia, acaece el ruido de los partidos y de los políticos que quieren pillar sillón y moqueta. Un ruido —y esto es lo sustantivo— que acaece en la superficie, en “el piso de arriba”, alejada y al margen de los intereses de la sociedad. Así, y en un primer momento, ese deseo social de Democracia se vio impedido por los que querían que nada cambiara: de un lado, “los vencedores” de la guerra civil; de otro lado, los que creían que, como los vencedores habían llegado a su fin, les tocaba el turno del mando a ellos, los que perdieron la guerra… Por tanto, el primer impedimento para la Democracia vino de aquellos que querían vivir del enfrentamiento, de “la memoria de la guerra civil”: tanto de parte de los que estaban instalados en el sillón, como de aquellos que querían instalarse…

Pero, en 1976, la sociedad española —el conjunto oceánico de la sociedad— rechazó en masa ambos grupos porque sus disputas seguían enfangadas en la falsedad y el encanallamiento social, ¡y eso era precisamente lo que el pueblo rechazaba con asco! El pueblo entero vomitó la forma de vida del régimen del caimán: creencias, lemas, coletillas, valoraciones, costumbres, etc. Durante cuatro décadas se había comido los lemas, las costumbres… pero, muerto el caimán, lo vomitó. Por tanto, fue la sociedad española la que impulsó la llegada de la Democracia. Y sobre esta corriente social oceánica, que es la verdadera base de la Democracia en España, vinieron luego las espumas de los partidos políticos y los ruidos mediáticos de los diarios independientes de la mañana.

De aquellos cebrianes vienen estos lodos
En un segundo momento, los “políticos de profesión” —padres e hijos de esos que hoy posan sus poses en las administraciones de todas las CCAAs— se adaptan camaleónicamente a esa querencia social de libertad y de rechazo de todo lo que sonara al régimen. Es decir, la superficie de la espuma de partidos imita el color del fondo del querer democrático de la sociedad. Y, entonces, magia potagia, resulta que todos esos candidatos al sillón y la moqueta estaban contra Franco, y, hete aquí, todos tenían un pasado de resistencia: “estábamos luchando contra Franco”, decían los gachós. Ninguno de ellos adelantó el fin del régimen en un segundo, pero resulta que todos acabaron con el régimen, eran fieros luchadores y Mayor Zaragoza.

Y de ese modo deviene en el ganado de las clases directivas —de esas que hoy habitan todas y cada una de las CCAAs— el cambio de bando: para mostrar su adhesión al nuevo régimen y tener así opción al pesebre público, la gran mayoría de esos personajes se adhieren a la izquierda. Y… a todo aquel que viniera con carné en la boca, de PSOE, UGT y CCOO, era perdonado y tenía mamandurria. Es más, para que se les perdonara realmente su pasado, aquellos que más ligados estaban al régimen del caimán desarrollaron un celo de converso, pensando que, si se quedaban en una postura moderada respecto al régimen anterior, no se iban a fiar de ellos y no iban a tener suficientes favores para tocar moqueta, Jordi.

Todos, pues, empiezan a aparecer en público cual predicadores, mordidos por el celo del converso, gritando una militancia ideológica. Todos ellos: tanto los que habían formado parte del régimen de Franco, como aquella inmensa mayoría que no había adelantado ni un segundo la muerte de Franco. Así, a golpe de cinismo ilustrado y de diario independiente de la mañana, va cuajando en la sociedad española la vigencia de la “superioridad moral” de la izquierda, el sentimiento de que, en Democracia, sólo la izquierda está legitimada (socialmente, que no jurídicamente) para ejercer el poder. Y lo mismo habría que señalar de los nacionalismos y nacionalistas que, con celo de converso, imponen en la Transición sus condiciones terrestres al conjunto de la estructura del Estado.

Sin ese cambio de bando masivo que acaece en la Transición, unido a los posicionamientos ideológicos postizos y militancias artificiales, el fenómeno de la corrupción masiva que afecta a la generación de cargos del gobierno de Felipe González no es explicable. Hoy, en la España presente, estamos viendo que la corrupción pública no sólo afectaba al ámbito del gobierno, sino que estaba carcomiendo, lenta e implacablemente, a todas “las clases directivas” del país, a todas y cada una de las instituciones que coronan el Reino de España, valga la redundancia.

Por la acción de esos personajes —esos “protagonistas”—, la vida pública española ha ido girando sobre el Estado y sus redes clientelares, en detrimento de la Sociedad española. Desde la Transición hasta hoy. O tenías padrino y un “mi amigo” en la consejería y el ayuntamiento, o no te comías un torrao. Y para tener un “mi amigo” tenías que presentar un certificado de adhesión al régimen clientelar, como antaño; tenías que comulgar con la nueva propaganda, como antaño… Por tanto, gracias a esos “protagonistas”, la vida pública quedó, otra vez, politizada. En 1976 el pueblo español quería la Democracia porque estaba asqueada de la politización de la vida pública, y lo que sucede tras la Transición es más de lo mismo; de distinto signo ideológico, pero más de lo mismo: otra vez, Estado frente a Sociedad.

El problema de fondo, pues, de la Democracia española es que la vida pública española ha estado, otra vez, dominada por “los de arriba”. Con distinta bandera, con diferentes ideologías (es más, con una ideología opuesta), pero dominada. Y, consiguientemente, la sociedad, “los de abajo”, el conjunto de la sociedad española, ha quedado privada de las dinámicas públicas. Y todo ello se debe a los llamados “protagonistas” de la Transición. La espuma institucional, y sus ruidos superficiales con viajes oficiales a Marbella, ha ido cortando el paso de la luz hacia el fondo, y el fondo social —privado del aire de la vida pública— se ha ido enfangando, lenta e inexorablemente. Hasta que, en el clímax del fango y de ausencia de libertad y dignidad, la sociedad se escandaliza, por ejemplo, cuando el Rey se fotografía junto a un elefante muerto,… y no se escandaliza cuando se fotografía junto al Presidente del Constitucional.

Todo Panzas y nada Quijotes
En consecuencia, el fundamento de la vida democrática —la querencia social de libertad que primó en 1976— ha ido menguando implacablemente. Y esa mengua se debe precisamente a aquellos que organizaron el tinglado institucional, a esos que ahora son llamados “protagonistas” de la Democracia. Gracias a su hacer, la sociedad española se ha ido debilitando progresiva e inexorablemente y la fragmentación social —eterno problema español— se ha agudizado hasta límites inimaginables. Eso es lo que vemos en las calles hoy: cada día se manifiestan grupos de camisetas de colores pidiendo “lo suyo”, que no le recortes el pesebre, que no le quites liberados, que “los míos” vuelvan a mandar, que nos den la pela o pedimos la independencia… Quieren pesebre asegurado, y lo quieren ya; lo traiga Rajoy o Merkel o Mas, pero que lo traiga ya. Entre ellos, se incluyen los mismos ciudadanos que en 2004 y 2008 votaban alegremente a esa cosa llamada ZP que les prometía pleno empleo y 400 Euros en el morral; y ahora esos mismos quieren que Rajoy, o la Merkel, o un Don Nadie, les asegure el pesebre.

El “eterno infante” que es la sociedad española (en términos de Ramón y Cajal), se ha convertido en un “señorito mimado”, un “niño autoritario” que quiere ver satisfecho su deseo de seguridad, cuanto antes y a costa de lo que sea. En semejante estado, en que la libertad no tiene ni peso ni realidad, ¿qué garantías puede tener la vida democrática? Con un Poder Ejecutivo debilitado como nunca antes en la historia de la Democracia, y sin un tronco social resistente, la vida pública es un tejido pendón sometida a las rachas de las presiones callejeras en camiseta de color… Y, en tal situación, cabe esperar cualquier cosa. Y mucho me temo que cuando un Don Nadie cualquiera le meta un grito a esa masa, esas camisetas se pondrán firmes y con el brazo en alto.

Hoy, pues, gozan de toda actualidad las palabras que, en 1905, dijera D. Ramón y Cajal: «Labor de alta pedagogía y de verdadera regeneración es corregir en lo posible los vicios y defectos mentales de la raza española, entre los cuales, acaso el más fértil en funestas consecuencias sociales es la escasez de civismos nobles y desinteresados, de sanos y levantados quijotismos en pro de la cultura, elevación moral y prosperidad duradera de la patria. El quijotismo de buena ley, es decir, el depurado de las roñas de la ignorancia y de las sinrazones de la locura, tiene, pues, en España ancho campo en que ejercitarse.»

Cataluña
Preocupación por el anteproyecto de ley de Wert que ‘olvida’ garantizar el derecho a estudiar en español
Asociación por la Tolerancia, Impulso Ciudadano y Ágora Socialista solicitan al Gobierno que ‘no soslaye su compromiso’ electoral de impulsar medidas para garantizar la enseñanza en español en toda España.
Redacción www.vozbcn.com 25 Septiembre 2012

José Domingo (Impulso Ciudadano) y Antonio Roig (Asociación por la Tolerancia), a las puertas de la Delegación del Gobierno en Cataluña, tras presentar el escrito para el ministro Wert en febrero de 2012 (foto: Impulso Ciudadano).

Las primeras críticas por la falta de garantías a ser escolarizado en español en toda España que se desprende del Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) aprobado por el Gobierno no se han hecho esperar. Asociación por la Tolerancia, Impulso Ciudadano y Ágora Socialista han puesto de manifiesto su preocupación tras analizar el anteproyecto presentado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Estas tres entidades han recordado que ‘el programa electoral con el que el PP se presentó en las últimas elecciones generales se comprometía a impulsar medidas destinadas precisamente a garantizar la enseñanza en castellano en los territorios con cooficialidad lingüística mediante el mecanismo de la libertad de elección’. Una promesa que, tras un año de gobierno, sigue olvidada.

En esta línea, las tres asociaciones han solicitado al Gobierno que ‘no soslaye su compromiso’ e incorpore en la ley una regulación que incluya, entre otros, ‘el derecho de los alumnos a recibir las enseñanzas obligatorias en castellano en toda España’, ‘el derecho de los padres y tutores a elegir la lengua de escolarización de los alumnos en los territorios con cooficialidad lingüística’, ‘la obligación de los poderes públicos de garantizar los derechos lingüísticos antes enunciados’ y ‘los mecanismos suficientes para que la Alta Inspección del Estado pueda hacer cumplir de manera efectiva la normativa en lo referente a los derechos lingüísticos de alumnos y padres o tutores, incluyendo un régimen sancionador para aquellos que impidan, obstaculicen o menoscaben esos derechos‘.

Para resolver ‘una situación enquistada’
La protesta ante el Gobierno de Mariano Rajoy va en la línea de lo presentado en febrero de 2012 por la Asociación por la Tolerancia e Impulso Ciudadano. Entonces se solicitó al PP que cambiase la LOE y la LODE para regular que el español sea lengua vehicular en toda España, y comparta en las escuelas la vehicularidad con las lenguas autonómicas allí donde existen varias lenguas cooficiales.

Ahora, las tres entidades han solicitado al Ministerio que dirige José Ignacio Wert que sea respetuoso con ‘la pluralidad lingüística de España’ y que vincule a todas las Administraciones públicas. Además, han pedido que este respeto ‘sea plenamente compatible con el libre desarrollo de la personalidad que contempla la Constitución’.

Para las asociaciones, la introducción de las reformas que proponen ‘contribuiría a resolver una situación enquistada que es motivo de enfrentamiento por la actitud obstruccionista de algunas Administraciones autonómicas que desvirtúan la verdadera naturaleza de la cooficialidad lingüística’, sobre todo, en las escuelas.

La reforma del Gobierno tiene la intención de aumentar el contenido común de las materias en toda España pero no se cita ninguna mejora para que los niños se puedan escolarizar en español en todo el país. En las CCAA con más de una lengua oficial, el Ministerio determinará el 65% de los contenidos, frente al 55% actual. Además, se establecerán evaluaciones estandarizadas en toda España para comprobar el nivel educativo de forma homogénea.

TRAMITACIÓN | El plazo de enmiendas se amplía al 2 de octubre
'El Gobierno se ha olvidado de la transparencia y la ley no está a la altura'
La Coalición pro Acceso critica las lagunas de la Ley de Transparencia
Reclama que la norma abarque a la Casa Real, partidos políticos y sindicatos
Presidencia alega que la tramitación del texto será larga para incluir mejoras
Ana del Barrio | Madrid El Mundo 25 Septiembre 2012

¿Puede aprobarse una Ley de Transparencia sin transparencia? El plazo para la presentación de enmiendas al texto legal que se está tramitando en el Congreso se terminaba hoy y se ha ampliado al 2 de octubre, pero la Coalición pro Acceso ha dado la voz de alarma. A juicio de este colectivo, que aglutina a 50 organizaciones a favor del libre acceso a la información, la ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno nace vieja para los tiempos que corren y es del todo insuficiente.

"La ley no está a la altura. El Ejecutivo se ha centrado en el buen gobierno y se ha olvidado de la transparencia. La ley debería recoger el derecho de toda persona a solicitar cualquier información a cualquier Administración en cualquier formato y no lo hace", asegura Victoria Anderica, investigadora y coordinadora de Access Info Europe.

El citado proyecto de ley fue aprobado en el Consejo de Ministros del pasado 27 de julio tras atravesar un periodo de consulta pública. El texto se encuentra ahora en las Cortes a la espera de ser mejorado con las enmiendas de los partidos. Pero, desde la Coalición pro Acceso -de la que forman parte organizaciones como Amnistía Internacional, Ayuda en Acción, Asociación de la Prensa, Greenpeace e Intermón Oxfam- temen que si las formaciones políticas no recogen ninguna de sus peticiones, la ley nazca coja antes de aprobarse.

Sin embargo, fuentes del Ministerio de Presidencia rechazan estos reproches, argumentan que la ley se ha tramitado tras un proceso de consulta pública en el que se han producido 80.000 intervenciones y que se han introducido 20 cambios en el proyecto de ley tras las sugerencias de los ciudadanos.

Desde Presidencia destacan además que el Gobierno está dando un paso pionero y que ésta no va a ser una ley exprés, sino que su tramitación será larga tanto en el Congreso como en el Senado. De hecho, el Ejecutivo ha respaldado que representantes de las asociaciones críticas con la ley puedan comparecer en las Cortes para exponer su opinión sobre esta norma.

La Coalición pro Acceso ha enviado una carta a los diputados en la que recogen los puntos débiles de la norma y propone cambios para mejorarla, según informa Victoria Anderica, que también es profesora del máster de Periodismo de Investigación de la Escuela de Unidad Editorial:
1º. El derecho de acceso a la información, un derecho fundamental

El derecho de acceso a la información aparece en el texto vinculado al artículo 105 b) de la Constitución sobre acceso a archivos y registros. Sin embargo, la Coalición pro Acceso considera que este derecho debe ser un derecho fundamental y, por tanto, estar asociado al artículo 20 de la Constitución. De esta forma, la ley debería tramitarse como una ley orgánica y no como una ley ordinaria.
2º. El alcance de la ley debe ser más amplio

El texto legal abarca a la Administración del Estado, a las comunidades autónomas, a las entidades locales, a las agencias estatales y a las fundaciones. Su ámbito de aplicación también incluye al Congreso, el Senado, el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, así como el Consejo de Estado, el Defensor del Pueblo y el Tribunal de Cuentas, pero sólo en relación con sus actividades sujetas a derecho administrativo.

Sin embargo, deja fuera a partidos políticos, sindicatos y a la Casa Real. Desde la Coalición pro Acceso critican duramente esta exclusión: "Hay que arrojar luz sobre las cuentas de los partidos políticos y sindicatos. Las formaciones reciben subvenciones públicas, están muy endeudadas e intercambian favores. La ley de financiación de partidos políticos se ha demostrado ineficaz y es necesario que la transparencia alcance a estas entidades para que los ciudadanos recuperen la confianza en ellas", asegura la investigadora de Access Info Europe.
3º. Problemas con la publicación de información

El proyecto de ley no incorpora la publicación de informes finales derivados de las auditorías realizados por los órganos de control interno, según la Coalición pro Acceso. Tampoco incluye el patrimonio (edificios, terrenos, vehículos...) con el que cuentan los 21.000 organismos públicos que hay en España.

El colectivo considera que se deben publicar tanto las auditorías como el patrimonio de los organismos para facilitar un control social de las administraciones públicas.

Desde Presidencia niegan este extremo y sostienen que el artículo 7 del texto legal afirma que "las cuentas anuales que deban rendirse y los informes de auditoría de cuentas y de fiscalización por parte de los órganos de control externo que sobre ellos se emitan" sí están sujetos a la ley.

La Coalición pro Acceso también cuestiona que la creación de un portal de la transparencia sea la solución más adecuada. Afirma que en muchos países se ha optado por publicar la información en las páginas web de cada institución, "que es la forma más intuitiva de buscarla", según sostiene en el escrito enviado a los diputados.
4º. Cambio de silencio administrativo negativo por positivo

Según la actual redacción de la ley, si transcurre el plazo para contestar y la institución no da respuesta, se entiende por denegada la solicitud. A juicio de este colectivo, teniendo en cuenta que en España, más del 50% de las solicitudes quedan sin respuesta, establecer un silencio negativo tendría consecuencias negativas para la puesta en marcha de la ley. Por ello, pide que todas las solicitudes reciban una respuesta concediendo o denegando el acceso a la información.

Por todos estos motivos, la Coalición pro Acceso reclama a los diputados que incluyan alguna de estas peticiones en sus enmiendas para mejorar una ley necesaria, ya que España era el único país de Europa con más de un millón de habitantes que no tenía una norma de estas características.

Sin esperanza en el rescate
Antonio España El Confidencial 25 Septiembre 2012

Quizás han oído hablar ustedes del mito griego de las danaides, las cincuenta hijas del rey Dánao que fueron obligadas por su padre a casarse con los cincuenta hijos de Egipto, su hermano gemelo y enemigo mortal. La intención del conspirador rey era que sus hijas asesinaran a sus maridos la misma noche de bodas. Según la mitología, todas menos Hipermnestra, la mayor de las danaides, cumplen la orden de su padre y son, por ello, condenadas a llenar con agua una tinaja sin fondo durante toda la eternidad. Pues bien, algo similar pasa con el déficit y la deuda pública en nuestro país, cuyo pozo sin fondo parece que estamos condenados a llenar los españoles, haya o no haya rescate

Así, mientras que ciudadanos y empresas nos hemos ajustado el cinturón tras el atracón de crédito de la burbuja anterior y a duras penas nos esforzamos en reducir muy lentamente nuestro endeudamiento o, al menos, no seguir incrementándolo, las autoridades públicas han hecho todo lo contrario, llegando a duplicar el montante en los cuatro años transcurridos desde el arranque de la crisis. Tal ha sido el deterioro de las cuentas públicas orquestado por el tándem Zapatero – Rajoy, que ya todo el mundo habla del rescate, en cualquiera de sus modalidades, blando o total.

Ante el silencio táctico de Rajoy que, para variar, vuelve a supeditar decisiones clave para la economía española a sus intereses electorales a corto plazo –léase elecciones gallegas y vascas del 21 de octubre–, son múltiples y variadas las voces que se alzan pidiendo, bien abiertamente que el gobierno solicite ya el rescate, bien que al menos se pronuncie y tome una decisión. Grandes empresas, banca, gobiernos europeos, ex presidentes, prensa internacional, premios Nobel, etc. parecen en su mayoría convencidos de que el ejecutivo español no puede ya salvarse solo y de que cuanto antes se pida, mejor.

El exigente calendario de amortizaciones parece requerir un rescate…

No en vano, el calendario de amortizaciones que el Tesoro tiene por delante es pavoroso, algo que ya se venía anunciando desde antes de verano. Así, sin contar con las subastas de la semana pasada, los datos más recientes publicados por el Banco de España reflejaban que de aquí a final de año el gobierno tiene que encontrar más de 40.000 millones de euros para hacer frente a los vencimientos de octubre (30.000 millones de euros), noviembre (5,500 millones) y diciembre (7.500 millones).

Pero eso no es más que el aperitivo, pues si ustedes miran al 2013, comprobarán con desazón que a día de hoy la cantidad que vence y, por tanto, debe ser refinanciada el año próximo se cifra en unos 120.000 millones de euros. Y sin contar la más que probable desviación sobre el objetivo de déficit del 6,3% y la exigencia de financiar el 4,5% de déficit para 2013. Es decir, aún viviendo en el país del arcoíris y suponiendo que se cumplen los objetivos impuestos por la UE, durante el 2013 el gobierno tendrá que acudir al mercado a financiar un mínimo de otros 45.000 millones de euros. Si sumamos ambas cantidades, 165.000 millones de euros, un 16,5% del PIB, ahí es nada.

…cuya conveniencia está sobrevalorada

Parece que todo el mundo da por sentado que es conveniente pedir cuanto antes apoyo externo. Tanto es así que el Financial Times anticipaba la semana pasada que el ministro de Guindos andaba negociando los términos del rescate así como la condicionalidad asociada –eufemismo para evitar hablar de los recortes exigidos–, cuya solicitud formal parece inminente.

Los motivos esgrimidos por quienes piden a Rajoy que se autoinmole ya y solicite el rescate son muy variados. El principal, y a mi juicio equivocado, es que piensan que la petición va a estabilizar el mercado de deuda pública y normalizar la situación. Nada más lejos de la realidad. Miren si no los casos de los países rescatados, Grecia, Irlanda y Portugal, y díganme si su estado es de normalidad habiendo ya pasado un tiempo desde sus respectivos bailouts.

Probablemente recuerden ustedes la frase que Dante Alighieri inscribió en las puertas del infierno en su Divina Comedia: "¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!". Pues bien, con el rescate pasa lo mismo. Mercados de deuda cerrados a cal y canto, políticos perezosos a la hora de hacer los recortes estructurales necesarios al haber perdido el incentivo de retratarse con la prima de riesgo, subidas de impuestos, etc.

Seguramente ustedes me dirán que el caso de España es diferente, que aquí lo que se pide es un rescate “blando”, es decir, sin condiciones y limitado. Que sólo será una breve estancia en el purgatorio. ¿Están seguros? ¿Creen de verdad que en 2013, con 165.000 millones a refinanciar y tras un rescate en dos tiempos, la cosa va a ser diferente? ¿Creen de verdad que el anuncio de Draghi sobre la compra de deuda va a cambiar la situación? Yo estoy convencido de que no, pues los problemas estructurales de nuestro país seguirán ahí.

Otros ven que el rescate está más que justificado porque de alguna forma los hombres de negro vendrán a poner orden en el despilfarro público. A sueldo de los acreedores, sin vínculos con la clase política nacional y casi sin sentimientos, lo tendrían más fácil para suplir la falta de liderazgo que están demostrando nuestros políticos. Si esto fuera así, firmaba mañana el rescate, pero me temo que los enviados de la troika no nos van a solucionar un problema que sólo podemos arreglar nosotros: el del tamaño y estructura del Estado.

Dado que el encargo de los men in black es recuperar el dinero del rescate cuanto antes, les aseguro que no dejarán prisioneros. Irán a lo fácil y rápido y sin miramientos. No piensen que van a cambiar la Constitución, ni tocar las competencias autonómicas, ni eliminar duplicidades. Irán a por las pensiones, los subsidios de desempleo y los salarios públicos. Ni siquiera se van a preocupar de reducir otros gastos.

¿Es realmente imprescindible un rescate?
Muchos piensan que el problema de España es de deuda y del coste de la misma y eso es un error, porque supone que la deuda ha salido de la nada y no es así. Tenemos un problema de gasto público excesivo que hace que tengamos que pedir prestado para poder pagarlo. Y dado que no cerramos el agujero, la prima de riesgo sube –y hace más difícil cerrarlo. Como ocurre con las tinajas de las danaides, la cuestión no es que las vasijas son demasiado grandes para llenarlas, el problema es que no tienen fondo y por eso nunca se llenan. ¿Creen que pidiendo ayuda a sus primas para echar más agua, las desgraciadas hermanas iban a solucionar su problema? Pues con el rescate, lo mismo.

Es decir, con rescate blando, duro, o mediopensionista, el problema de la deuda no se solucionará hasta que un gobierno realmente liberal y reformista –y no el remedo socialdemócrata conservador de ahora –, aborde de forma definitiva la simplificación de la estructura, la reducción del tamaño de la administración y la racionalización del estado del bienestar para hacerlo sostenible y que podamos pagarlo.

Y mientras se acometen esas reformas, que necesariamente llevarán un tiempo, hay mucho margen para implantar una auténtica economía de guerra en la administración pública y “calmar” a los mercados. Pues que yo sepa, aún existen subvenciones, televisiones estatales y autonómicas, empresas y entes públicos, personal eventual de confianza, personal laboral supliendo una gestión más que deficiente, funcionarios dispersos en múltiples edificios suntuosos en las mejores calles de las principales ciudades –y que podrían concentrarse en las afueras como hace tiempo han hecho importantes empresas–, ayudas a la cooperación internacional, misiones militares en el extranjero, “embajadas” autonómicas, etcétera, etcétera, etcétera.

Esta semana el gobierno de Rajoy presenta el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado y tiene una oportunidad de oro para sortear el rescate. Aunque les confieso que he perdido la esperanza

MasBy Españoles con denominación de origen 
Informe Masby sobre la racionalización entre identidades regionales y la nación francesa
Juan Vte. Santacreu www.masby.net  25 Septiembre 2012

 Informe realizado in situ en el país francés en Agosto de 2012. En Masby queremos divulgar cómo los franceses conviven en paz con sus distintas culturas regionales sin erosionar la unidad nacional. Queremos demostrar a los ciudadanos españoles, periodistas y políticos, que hay otras formas de gestionar la política nacional distintas a las que nos han “vendido” en España durante los últimos 30 años. Unas formas y normas francesas que son totalmente compatibles con nuestra Constitución.

Educación – Todos los estudiantes franceses siguen exactamente el mismo currículo educativo en todo el territorio francés. Un estudiante de la Bretaña francesa, por ejemplo, puede trasladarse a mitad de curso a cualquier Departamento (región) francés sin ver alterado su plan de estudios.

La educación no es endogámica y no se usa como arma política ni de adoctrinamiento. Los temas y las materias son las mismas en cualquier punto de Francia.

Los Topónimos – Se estudian, publican y difunden en toda Francia exclusivamente  en francés. Los franceses, siendo muy respetuosos con las culturas locales, admiten la rotulación en las carreteras de topónimos en lengua local (alsaciano, bretón, vasco, franco-provenzal, occitano, gascón, corso, catalán, y neerlandés) en sus respectivos departamentos, siempre en tamaño más pequeña para que no lleve a confusión con los nombres oficiales franceses.

Las lenguas – Estudiar o hablar en las distintas lenguas locales es un privilegio que tienen los nativos de los distintos Departamentos, en cambio estudiar o hablar en francés es un derecho.

En ningún Departamento se obliga estudiar, ni siquiera a conocer las distintas lenguas locales.

Por ejemplo, en el País Vasco Francés, los alumnos pueden estudiar el vasco como asignatura optativa, pero no obligatoria. Los padres que quieran que sus hijos estudien exclusivamente en vasco, pueden llevarlos a las Ikastolas que disfrutan de los mismos privilegios que el Colegio Alemán, el Colegio Inglés  o el Colegio Español. Son colegios privados y sin ningún tipo de subvenciones estatales.

Algunos colegios o centros de estudios de lengua extranjera están subvencionados por sus países respectivos. Sirva de ejemplo ver que todos los centros donde se estudia catalán en Francia están subvencionados por la Cataluña española.

La lengua oficial de Francia es el francés. Los franceses tienen la obligación de conocer la lengua y el derecho a usarla. Es por ello que sería incomprensible en Francia, por ejemplo, facilitar a un imputado un traductor de vasco, catalán, etc. en un juicio. Si un imputado se niega a declarar en francés, es su abogado –voluntariamente- quien traduce las declaraciones de su defendido.

País - Debemos resaltar que en Francia la palabra “País” no tiene la misma connotación que en España. Así podemos ver escrito “País Catalán” o “País Vasco”, al igual que cualquier producto regional con la nota “Producto del país”. La palabra “país” es equivalente en España a “región”. En cambio nunca veremos escrito ni oiremos “Cataluña” o “Vascongadas” porque eso llevaría implícito el reconocimiento de ser una Nación, igual que cuando se refieren a nuestro país, nunca dicen “el país Español”, simplemente dicen “España”. De hecho, cuando los franceses hablan de “Cataluña”, siempre se refieren a la Cataluña de España.

Las matriculas de vehículos – Los franceses observando la polémica desatada en España con las matriculas de Cataluña poniendo el adhesivo “CAT” y viendo que esto se podía contagiar a Francia,  optaron hace unos años por modificar las suyas y regularlas para impedir cualquier inicio de polémica. Las matrículas en Francia disponen a la izquierda de un cuadrado azul que indica la nacionalidad francesa y su pertenencia a la UE. En el centro aparece el numero de matricula y a la izquierda hay un cuadrado, igual que el de la derecha, reservado para poner el Departamento al que pertenece el coche. Este se indica con números: Marsella se identifica con el numero 13, París con el numero 75,... No obstante este cuadrado es de libre disposición y aunque es obligatorio llevarlo, el usuario puede poner lo que quiera. Incluso puede poner “España”. Con esta regularización se evita que radicales independentistas caigan en la tentación de modificar la matrícula oficial. Lo cierto es que en todo nuestro recorrido no encontramos matriculas con identificativos independentistas como “CAT” o “VASC”.

Independencia de Vascongadas o Cataluña – Esta cuestión ni se plantea ni se cuestiona en Francia. Preguntamos a un experto periodista en temas políticos, Jean Claude Rochais, de la ciudad de Pau: ¿Usted cree que François Hollande, por el hecho de ser de izquierdas puede propiciar un inicio de independencia o secesión del “País Vaso” o “País Catalán” en Francia al estilo español?. Su respuesta de asombro no se hizo esperar: Vous est fou? –¿Usted está loco?-. François Hollande puede ser de izquierdas, pero es francés. A diferencia de lo que ocurre en España con los socialistas, en Francia usted puede ver a todos nuestros presidentes y políticos acompañados de la bandera francesa. Es un tema muy claro que el pueblo francés en su conjunto no perdonaría.

Continuó diciendo: Es más, es un tema que ya ha salido a debate en algunos círculos y puedo asegurarle que ni siquiera, en el caso que ocurriera en España, íbamos a permitir la entrada en la UE de Cataluña o Vascongadas como países pertenecientes a Europa, eso sería dar pie para que con el tiempo reclamaran a Francia sus pretensiones territoriales. No sé lo que ustedes harán, pero le aseguro que Francia no lo tolerará.

La igualdad entre franceses – Todos los franceses, incluidos los funcionarios, pueden trabajar en cualquier Departamento francés sin necesidad de conocer la lengua cultural local. En ningún caso se otorga puntos o se favorece el conocimiento de la lengua local.

La bandera francesa – En nuestro recorrido por el “País Vasco” o “País Catalán” no observamos ningún problema con banderas. En todos los ayuntamientos estaba expuesta la bandera francesa. En algunos pueblos en fiestas observamos banderas regionales, pero en ningún caso, hablando con los franceses, detectamos que existan problemas ni guerra de banderas.

Podemos ser respetuosos con las culturas locales sin cuestionar la identidad de un país.

Todo lo expuesto es compatible con la Constitución Española que lo dice muy claro en su artículo 3º :

1 - El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2 - Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. Efectivamente lo que hay que modificar en España son los distintos Estatutos Autonómicos, no la Constitución.

3 - La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección. Pero no de su imposición.

El artículo 14 dice: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. En España se discrimina a millones de trabajadores y funcionarios por no conocer las lenguas tribales otorgando facilidades o “puntos” a los nativos de la Comunidad o simplemente no admitiéndolos como hace el PP en Galicia y en Valencia.

El Movimiento Masby pretende con este informe realizado en Francia, demostrar que hay otras formas de hacer las cosas distintas a como nos las han enseñado nuestros políticos durante los últimos 30 años y concienciar a los ciudadanos de que hemos sido engañados y sometidos a la tiranía de las Autonomías.

• Con el sistema político actual somos el único país del mundo que soporta el coste económico de 18 presidentes de Gobierno y una Casa Real.

• El sistema político actual genera unos 2 millones de víctimas infantiles obligándoles a estudiar en una lengua que, si pudieran elegir libremente sus padres o tutores, no elegirían.

• El sistema político actual ha generado el mayor retraso y fracaso educativo de toda la historia de España situándonos por detrás de Grecia.

• El sistema político actual genera unos 6 millones de victimas de la discriminación lingüística al no poder optar libremente por ofertas de trabajo y oposiciones en todo el territorio nacional.

• El sistema político actual gasta 6.500 millones de euros al año para mantener la imposición lingüística y normalizar lo que no es normal.

• El sistema político actual se gasta 25.000 millones de euros al año para mantener la estructura del sistema autonómico y a sus 17 presidentes de Gobierno.

• El sistema político actual es inviable y sus representantes también.

...no hay que olvidar que todos los males de España comenzaron el día que se equipararon las lenguas locales a la lengua común de todos los españoles. Fue la semilla de las diferenciaciones.

Fdo. Juan Vte. Santacreu – Coordinador del Movimiento Masby


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Los tontos útiles
Antonio Pérez Henares Estrella Digital 25 Septiembre 2012

Los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, comparten un enorme responsabilidad en haber alimentado al insaciable nacionalismo cuando han estado en el gobierno. Antes que ponerse de acuerdo entre ellos, en un tema tan absolutamente de Estado, han preferido entregar lo que fuera para garantizarse sus mayorías parlamentarias. Lo practicó González y lo practicó Aznar.

Pero quien elevó el "pecado" a categoría de mortal fue Rodríguez Zapatero y su iluso y evanescente proyecto de una España que el llamaba plural y que nos ha traído, un Estatut que nadie solicitaba y acabó por convertirse en una amargura para todos, una cesión de soberanía inaudita y un dejación de sus responsabilidades como Presidente de España absolutamente aberrantes.

ZP ha sido el mejor caballo de Troya posible del nacionalismo en el Estado. Muy bien conducido por Maragall, que siempre tuvo claro su condición de nacionalista muy por encima de sus siglas socialistas. Cobró en especie el favor a Zapatero en el Congreso y se aprovechó de unas bases socialistas a las que hizo cruzar a la orilla nacionalista, utilizando su voto charnego para avanzar en un camino que en realidad venía converger con el de Mas o el de ERC.

Maragall no ha sido el tonto del nacionalista. Eso han sido otros. En especial Montilla y quienes le secundaron en su disparate de tripartito que ha acabado por dejar al otrora hegemónico partido en Cataluña hecho unos zorros y convertido en una sombra electoral de lo que un día fue. Suele pasar cuando unas siglas traicionan principios y hasta sentimientos que era sus señas de identidad.

Hoy ese PSC, dividido, sin un mensaje, sin nada que les diferencia ni que les posicione donde nunca debieron dejar de estar, se encuentra en un verdadero brete. Con unos votando independencias municipales, otros secundando manifestaciones separatistas, Carmen Chacón no sabiendo si quitarse ya de catalana si quiere tener algún papel en el PSOE y lo que queda del naufragio intentando retornar de alguna forma a lo que fueron sus bases y sus esencias. Difícil y mas con una elecciones cercanas.

Por eso Rubalcaba se suelta ahora con lo de estado Federal, por ver si dándole un patadón al balón al menos se lo casa por un momento de su área. Pero no cuela el despeje. El federalismo si es posible estudiarlo. Entre todos, con el sosiego que es menester y la prudencia necesaria. Pero no es ahora, cuando lo que tenemos encima del tapete es un órdago de Mas que ahora se quiere hacer de Puerto Rico. O sea, algo así tras los movimiento telúricos que deben estar produciéndose bajo sus pies, que independencia si.. pero como que menos. Que en algunas cosas que ellos le interesa como la UE, o al OTAN, o la ONU o la Liga, pues en eso se quedan. Y eso ya es tomar por excesivamente tontos a los demás.

PD Hace tiempo publiqué un artículo http://blogs.periodistadigital.com/lamarea.php/2010/07/12/el-tonto-util-del-separatismo-catalan-en este sentido que creo alcanza hoy una triste comprobación.

PSOE federal para salvar el PSC

Pablo Sebastián www.republica.com 25 Septiembre 2012

Poco ha durado la aparente sintonía y unidad entre PP y PSOE para hacer frente a la proclama secesionista de Artur Mas, lo que prueba que los dirigentes políticos de este país no están a la altura de estas graves circunstancias que afectan a la unidad nacional, y en las que se incluye la no menos importante crisis económica y social del país, mientras crece la bola de nieve de la protestas de los ciudadanos a lo largo y ancho del país.

Es en estas circunstancias en las que el PSOE, por boca de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, acaba de proponer una reforma constitucional para convertir las autonomías en un Estado Federal. De esa manera aumentaríamos la centrifugación del Estado subiendo el rango de las Autonomías a unos diecisiete Estados federales. Y ello con el solo objetivo de moderar a CiU y a Artur Mas en su deriva independentista -que ya ha superado el modelo federal-, pero sobre todo para evitar una crisis profunda en el socialismo catalán, el PSC-PSOE. Un viejo problema de los socialistas que tarde o temprano acabaría por estallar.

El Partido Socialista de Cataluña (PSC-PSOE) tiene mucha culpa en la crisis de la unidad de España que ahora plantea Artur Mas (CiU) desde Cataluña, primero con Maragall, su Estatut soberano y la presencia de ERC en el gobierno de la Generalitat que acabó radicalizando a CiU, y que luego rehízo Montilla. Y ahora es CiU la que radicaliza al PSC con el discurso independentista y la que obliga a Rubalcaba a pronunciarse a favor de una España federal, que tampoco tiene clara, pero con la que intenta dar una salida al PSC para evitar la ruptura del partido, cazado a mitad de camino entre el españolismo del PP y la independencia de CiU.

En el PSOE crece la confusión entre lo unitario y lo federal, poniendo en entre dicho la “solidaridad”, y la obligada reforma federal de la Constitución, mientras desde el PP Cospedal llama “irresponsable” a Rubalcaba y aboga por dejar las cosas y la Constitución tal y como están.

Los políticos parecen lanzados a un concurso de ocurrencias ni más ni menos que sobre la identidad y la unidad de España, mientras el deterioro económico y social del país crece a pasos de gigante. De entrada, Mas y su partido Convergencia no saben lo que quieren -ni lo que le permiten sus empresarios financiadores- y van desde la independencia pura y dura al Estado asociado, tipo Puerto Rico. Sus compañeros de Unió, del inefable Durán Lleida, van de la manifestación independentista a proponer un Estado “confederal”. El PSOE quiere un modelo federal y el PP que no se toque el vigente modelo autonómico, mientras el PNV está a la espera de sus elecciones para intentar aumentar su cota soberana, ya veremos por dónde.

Naturalmente, sin acuerdo entre el PP y el PSOE no hay reforma de la Constitución y por lo tanto todo queda como está, que es lo que quiere y lo que más le gusta a Rajoy, no hacer nada. Y sobre todo no tener que pactar con nadie, porque para eso tiene el PP su mayoría absoluta. O sea que todo sigue como está, de mal, y que no se atisba la menor oportunidad para el consenso o la cohesión nacional.

Hechos consumados
Ramón Pi www.gaceta.es 25 Septiembre 2012

No hay que descartar que Mas crea que el Estado está ya bastante acomplejado.

Esta semana el Parlamento autonómico de Cataluña votará un manifiesto por la independencia, o algo que se le parezca. Hoy se presentará el borrador y el jueves se votará lo que haya resultado de los debates y las enmiendas, si las hay. De momento el único borrador –plagado de disparates, propuestas delictivas y majaderías simples– lo ha filtrado el partido Solidaritat Per La Independència, que todavía quiero pensar que no goza de mucha autoridad en la Cámara con sus ocurrencias. Pero ahí está ese borrador, y cualquiera sabe lo que se acabará votando.

Por lo que sí parecen estar los políticos nacionalistas (y ya veremos qué hace el PSC) es por desarrollar una política de hechos consumados. Artur Mas puede intentar dosificar las provocaciones, dentro de la tradición llorona y calculadora del separatismo de derechas, pero la dinámica en que él solito se ha metido después de la manifestación del día 11 lo ha dejado en una posición muy debilitada frente a los separatistas más enragés. Lo cual resulta de lo más inquietante, porque, puestos a decir y hacer disparates, los catalanes nos pintamos solos; además, no hay que descartar que Mas crea que el Estado está ya lo bastante acomplejado y que renuncia de antemano al uso de la fuerza para imponer su autoridad. Hay precedentes.

La pregunta del millón, naturalmente, es ésta: ante unos probables hechos consumados de signo independentista que sólo pudieran reprimirse por la fuerza, ¿tienen razón los que piensan que el Gobierno no se atrevería a hacerlo, ya que durante años tampoco ha usado la fuerza para reprimir las primeras manifestaciones de tipo simbólico, como esconder la bandera de España en sitios públicos, quemar al Rey en efigie y demás lindezas?

Qué duro es que esta pregunta parezca verosímil.

La gran faena de Artur Mas
maría jesús cañizares ABC Cataluña 25 Septiembre 2012

Artur Mas contribuyó decisivamente a la prohibición de las corridas en Cataluña, pero sabe torear como nadie. Con la bandera independentista a modo de muleta, capta la atención de un votante transversal mientras entra a matar con las tijeras de recortar sueldos y quirófanos. Soberbia faena la del presidente catalán, que cuenta con el inestimable apoyo de su cuadrilla, formada por miembros de Solidaritat que buscan el aplauso del público extranjero en los aeropuertos repartiendo octavillas sobre el sometimiento español. Al respetable foráneo siempre le ha gustado nuestro folklore y contempla curioso ese espectáculo patrio que le hace olvidar la tasa turística que se empezará a aplicar en Cataluña en noviembre.

Pero a partir de mañana. el ruedo se traslada al Parlamento catalán, donde el presidente catalán afronta el Debate de Política General sin tener que responder a demasiadas embestidas económicas sobre la deuda galopante, el paro desbocado o los ajustes venideros. Porque esa especie de debate sobre el estado de la nación (catalana) se convertirá precisamente en eso: en una nueva demostración de épica identitaria. El martes sabremos algo más del destino geográfico de Cataluña, pero no del futuro inmediato de sus habitantes. Si, como es previsible, el líder de CiU anuncia un anticipo electoral, los nacionalistas se ahorrarán la negociación de unos presupuestos que estaban llamados a convertirse en los más restrictivos de la historia, dada la asfixia financiera que sigue arrastrando la Generalitat.

El PP ya ha anunciado que no apoyará de nuevo al secesionista Mas, mientras que ERC, virtual nuevo socio de CiU en esa aventura separatista, siempre se ha negado a secundar los ajustes sociales que, por tres veces, ha aplicado CiU en sus casi dos años de gobierno. Impensable recurrir, por tanto, al PSC, al que sólo faltaba respaldar independentismo y recortes para acabar de hundirse en su propio infierno ideológico.

Ya no hay geometría variable que valga para acabar la legislatura, de ahí el deseo de agotarla ya, en plena ebullición soberanista. Pero más cornadas da el hambre, dijo una vez el Cordobés, y Mas se ha arrimado demasiado a un toro amansado a base de quimeras, que puede revolverse finalmente en las urnas cuando se percate de que la independencia no garantiza necesariamente su bienestar.

Alternativa Ciudadana Progresista
Tras la Díada y antes del Rescate
Rafa Nuñez http://www.alternativaciudadana.es  25 Septiembre 2012

(…) Respecto a lo de Cataluña, lo que sucede no me coge de sorpresa; es más, las dos últimas veces que he estado allí me he deprimido bastante con el ambiente que se respira (ese que captas en los boletines o "partes" informativos de "Catalunya ràdio" (¡24 h.sin pausa!), en la práctica totalidad de la prensa y otros medios (…) y hasta en la "estética” en la indumentaria de los cachorros nacionalistas y de cierta clase media. No me impresiona la multitud (de los manifestantes), que tampoco no es tanta si se compara con el porcentaje de ciudadanos silenciados o enmudecidos desde hace tanto, como tampoco me impresionan ni me asustan las multitudes, aún mayores, que se congregan en las visitas del Papa al cornetín de los obispos y de las sectas catecuménicas; lo que me asusta es que ese 8 ó 9 por ciento de la población catalana que ocupó las calles de Barcelona el domingo 11 vienen "ocupando" con carácter excluyente y apropiación indebida e ilegítima las instituciones públicas y la vida política desde hace décadas; lo que me asusta e indigna es ese secuestro alevoso del concepto constitucional de ciudadanía que se ha convertido en lo políticamente correcto, la estigmatización de quien discrepa, la siniestra dinámica de los nacionalismos que atrapan a la sociedad en el perverso círculo de Ignatieff (si no eres catalanista eres españolista).

Mi pregunta, que me ha llegado a obsesionar, es siempre la misma, la misma que me hago asimismo, a diario, con la situación política, económica y social a las que nos hemos visto arrastrados: ¿Cómo es posible haber llegado hasta aquí? ¿Qué responsabilidades y, sobre todo, qué complicidades, inhibiciones, silencios, cobardías, relativismos, manipulaciones, chantajes y engaños o autoengaños, lo han permitido? Por esto mismo, por haber llegado hasta aquí con la sensación de que durante décadas nos venimos deslizando por este tobogán, es por lo que cada vez me siento más cabreado con los años que dediqué, durante un tiempo en cuerpo y alma, al movimiento antifranquista (en el PTE y Assemblea de Catalunya en Cataluña, que es de lo que trato ahora). Mi frustración ha ido a más a medida que ha ido creciendo mi conciencia de que no estaba contribuyendo ni al antifranquismo ni al socialismo ni a la democracia, sino –en el caso de que te hablo- a alimentar ese monstruo insolidario y antidemocrático que pertenece a la misma familia de los nacionalismos lombardos de las regiones ricas europeas, de los ricos que niegan el carácter redistributivo de la fiscalidad, de los que en tiempos de crisis (como cuando el 98) reclaman un trato diferencial y afirman descaradamente que sus estatus nacional (sus privilegios) se encuentra amenazado por los parásitos y pobres del Sur.

Pero, además de fenómeno reaccionario europeo, tiene de específicamente español el que con ese discurso han venido queriendo exorcizar desde finales del siglo XIX la amenaza que ha significado para el estatus de los ricos y de los de cuello blanco la afluencia masiva de esos pobres y haraganes del Sur que eran portadores del desorden y de la revolución, como las ratas eran portadoras de la peste negra. Xarnego y maketo han estado históricamente asociados al “rebombori”, el desorden social y moral y la degeneración del gen catalán (o vasco). Pero es que incluso en los años luminosos del combate por la democracia (eso creíamos) de 1973-1976, esa xenofobia con el fenómeno "xarnego" o español me alcanzó de lleno, nos alcanzó, sin que nos revolviéramos por respeto a la “cuestión nacional”. José L. López Bulla lo describe muy bien en “Cuando hice las maletas”. Hablamos siempre de xarnego (español) por diferenciación tanto del supuesto “autóctono” (el de los genes) como también del “converso” (“integrado”). El debate sobre estas cuestiones, sobre todo en revistas del PSUC y de gente próxima, apor los 60 y 70, es tan abundante como ilustrativo de lo que hoy está pasando.

Es chocante, si no conociéramos las entretelas de nuestra historiografía progre, que en los libros de historia y en el discurso político democrático no se diagnostique ni se revele la naturaleza racista y diferencialista (la misma matriz del actual multiculturalismo) de esos nacionalismos. Está bien identificar y estigmatizar el racismo del nacionalismo e imperialismo españolistas y demandarle a los nacionalistas franquistas que expíen sus pecados. Pero ¿y a los que comulgan con las ideologías de Sabino Arana y de Prats, Vandellós… y del Pujol de “La inmigració…”? (Dos puntualizaciones. La primera: de esa impunidad o falta de exigencia de explicaciones por el pasado, tan recurrente respecto a los fascistas, también hemos gozado los estalinistas, psuqueros y adláteres. Y la segunda: la existencia de esa laguna y desconocimiento historiográficos tiene la justificación de que algunos “valientes” historiadores vieron cómo se quemaban sus libros y sus nombres en piras levantadas al efecto en la Universidad y cómo sus personas se veían amenazadas y su obra demonizada).

No estoy hablando de indagaciones demasiado especializadas. Había revistas divulgativas. Simplemente, desconocemos lo que queremos y nos interesa desconocer, porque hay libros publicados (de los que sientan cátedra) sobre los antecedentes catalanistas del imperialismo españolista (el del Imperio hacia Dios), a cuenta del perenne historicismo pancatalanista de los Països Catalans y de habla catalana, el Arguer incluido, y aún más libros concluyentes sobre la impregnación por el racismo y reaccionarismo de la época de toda esa cultura e historicismo inventados por el catalanismo (los vigentes ahora como cultura e historia catalanas).

Las clases medias y los que se asimilan a los bienestantes (los aspirantes al "somni català" o a los ricos del Norte) acaban repudiando y culpando de sus propios males y derroches a los pobres del imaginario social, que en Cataluña son los “foranis” (internos –xarnegos- o externos –españoles-), es decir, los españoles que han levantado las industrias, centrales hidroeléctricas, ferrocarriles, metros y todo el tejido urbano de la periferia del Barcelonés y del Area Metropolitana. La retórica machacona de las identidades y de los derechos nacionales preexistentes (desde no se sabe cuándo, pero siempre pertenecientes a un pasado europeo al que no hubieran podido pertenecer esas masas argáricas u hordas casi africanas) han servido sistemáticamente para diferenciar y ahondar esas desigualdades, no para igualar a los ciudadanos; han constituido la principal arma para legitimar el orden político, social y cultural de los bienestantes y conjurar el mundo de los inmigrados, deslegitimando hasta su lengua y sus fiestas, y más sus ideas sociales y políticas.

La exigencia de tratos diferenciados o bilaterales es un corolario obligado de todo ese proceso. Un demócrata sin más no entendería en qué escala de valores democráticos puede fundarse un trato “bilateral” diferenciado, por muchos barones, condes y príncipes que fundaran esa nación aun antes de tener nombre o por muy lejanos que sean los orígenes de la “lengua propia”. El sistema de concierto o de pacto fiscal es un privilegio y un atentado al principio de solidaridad democrática, una patada al acuerdo federal entre todos por igual, una exigencia de café solo para los "diferentes". A estos diferentes, que se sienten víctimas de una exacción histórica, toda política redistributiva les parece un expolio. En plan didáctico, el economista J. F. Martín Seco nos decía que eso era lo nos quería decir el Honorable Pujol (entonces tenía ese título) cuando afirmaba que Cataluña aporta más de lo que recibe. “Es el mismo alegato que de forma individual realizan a diario todos los contribuyentes de rentas elevadas”.

Es el mismo coñazo que vienen proponiendo para la U. E., desde antes de la crisis, los nacionalistas germánicos o bávaros y los merkelianos (nada de armonía fiscal y de una fiscalidad común distributiva), con la diferencia de que al menos éstos administran sus recursos mejor que los catalanistas (responsables de los mayores "robatoris" y derroches del erario público y del despilfarro español en las últimas décadas y por ello una de las autonomías más endeudadas), aunque tienen en común (como los vascos) que buena parte de esos recursos ha sido captada como plusvalías que extraen de los parásitos, vagos y derrochadores del Sur (Un nuevo inciso: los de Sur ya tenemos bastante con sufrir a la Junta y los EREs de la casta burocrática que se ha apoderado de las instituciones, para tener que soportar además las andanadas del Gobierno de Madrid y los insultos y descalificaciones recurrentes de los catalanistas. No nos consuela saber que, aun menos endeudada que Cataluña, la Junta es de las que salen peor paradas con el actual sistema de financiación autonómica, peor incluso que Cataluña, pero ambas mejor que Madrid).

¿Cómo se explica entonces tanta amnesia ciudadana sobre los males propios, tanta fanfarria soberanista de las minorías nacionalistas? Tantos años de sistemática e impune “sustitución” y reconversión lingüistica, cultural, ideológica, tantos años "trabajando" y falseando la historia en los centros escolares, tantos años de apropiación del espacio público por la "sociedad civil" catalanista (generosamente subvencionada por las instituciones catalanas e incluso europeas, financiada por "reptiles" y mimada por los partidos políticos), tantos años de violencia simbólica, han acabado por invertir, en la vida pública y la política, lo constitucional por lo identitario, la ciudadanía por el "pueblo", la democracia por la tribu o la casta, lo público por lo "propio", la soberanía de los ciudadanos por la voz de la “calle”.

Es algo que afecta no solo a los que se manifestaron y a diario se arrogan la representación de Cataluña o del pueblo catalán, sino a todos los ciudadanos catalanes (y, por supuesto, españoles). Nos afecta a todos, porque es imposible salir de esta crisis económica sin tocar a fondo el modelo de Estado y la reforma de la Constitución. Es imposible salir de éstas con un mínimo de equidad si no se saldan responsabilidades con los financieros, los políticos y las castas autonómicas, si no se ataja ese enorme agujero negro clientelar, en el que los partidos (la práctica totalidad del régimen de partidos) son clientes y mediadores de los bancos, los políticos sus agentes de cobro y las castas y burocracias autonómicas verdaderas sanguijuelas que viven del despilfarro del erario público; o sea, no empezaremos a salir de este dramático túnel si los ciudadanos no empiezan a "rescatar" su soberanía y el control de sus tributos. No permitir que los “otros” metan las narices en los “asuntos propios”, no permtiir que los contribuyentes (constitucionalmente, ciudadanos con ciudadanía española) metan mano en los asuntos de las castas políticas de partidos, sindicatos y de las sectas identitarias: esa es la huida hacia adelante de los nacionalistas y, exactamente en la misma medida, de las oligarquías financieras y de las castas de la partitocracia española y de las regiones ricas de la U. E. con su lenguaje de los rescates y de la condicionalidad.

Esa huida adelante es consustancial a la naturaleza de los nacionalismos; hay una ingenuidad que me pasma cuando algunos me hablan de las razones de los nacionalistas, de la necesidad de comprensión y diálogo o de la imposición de unas reglas de juego a las que tengan que atenerse. Los nacionalistas no se mueven por cálculos contables de la independencia, que no les salen; a pesar de todo, España les es un buen negocio, mejor seguro que el de la independencia sin ventajismos. Más impensable aún es que quieran salir de la eurozona, durante la travesía del desierto que marca el acuerdo europeo de 1977. Lo que persiguen los nacionalistas es la permanente fronda diferencialista, el perpetuo victimismo de los ricos y de las regiones ricas contra la unidad fiscal, las políticas distributivas, la mutualización de la deuda y, en suma, contra el llamado Estado del bienestar, o sea, contra la democracia.

Si se prescinde de que no son los territorios sino las personas físicas y jurídicas los que pagan los impuestos y de que todos los ciudadanos españoles, en igualdad de condiciones, pagan lo mismo residan donde residan, si se prescinde de ese principio estamos creando un abismo de desigualdades en función de los "territorios" (con engendros como el del federalismo “asimétrico”, que se aviene con la democracia y el federalismo como podría avenirse con la democracia la “democracia orgánica” del franquismo); y, proyectándolo a Europa, estamos hipotecando cualquier futuro democrático de la U.E; son estos “europeístas” carolingios los que están provocando un descarrilamiento definitivo de la democracia en la eurozona

¿Aceptarían los barceloneses (o los del barrio de la Mina) que, como los de San Gervasio pagan más, éstos tienen derecho a constituirse en identidad diferenciada del resto y reclamar la compensación por el déficit fiscal? ¿Aceptarían los de Tarragona que, como Barcelona paga más, se concentraran los servicios sociales y públicos en Barcelona capital? Sencillamente ¿aceptaríamos que como los ricos pagan más tengan mejores servicios y prestaciones públicas?

Están dando lugar, además, a que mucha gente de dentro de Cataluña y, sobre todo, de fuera, comience a repudiar a una gente que, como territorio, esgrime el “déficit fiscal” para alcanzar un estatus diferenciado, a la vez que encubre el superávit comercial con el resto de España y la tajada del capital social y plusvalías que se llevan de los demás españoles, gracias a la desigual localización de entes financieros y empresas y gracias a una relación económica con el resto, que, si no fuera porque se trata de un mercado común (el español), sería un manifiesto ejemplo de colonialismo económico.

Tal y como se van sucediendo las opiniones y actitudes, no sabe uno quién va a estar más harto al final. No me extrañaría, dadas las dificultades que tendrían los soberanistas catalanes de obtener una mayoría holgada en un referéndum pro independencia en la propia Cataluña, que la vía más efectiva y segura fuera que se planteara en toda España, de acuerdo con la vía constitucional; es probable que una mayoría de ciudadanos españoles se pronunciara por que se vayan, abriendo así puertas al consenso para llegar a la consumación del objetivo “Freedom for Catalonia”.

Hay gente (como muchos socialistas, comunistas, ex comunistas, los de la "izquierda plural", progres y tantos otros) que piensa que este tsunami identitario, es la consecuencia natural del centralismo prepotente y que nos trae aromas de Montserrat y aires de modernidad o civilización. El problema político se sigue planteando con los parámetros anacrónicos, historicistas y metafísicos de que si Cataluña-España, que si España-Cataluña, que si el Estado plurinacional, que si la “cuestión nacional”•, que si el “problema catalán”… Tales formulaciones me parecen puras ucronías escolásticas, como las del ser de España, pero, sobre todo, puras excrecencias metafísicas en una democracia, es decir, en una sociedad política de ciudadanos libres y soberanos, por muy imperfecta e inconclusa que ésta sea.

El “problema catalán” no es el problema. El problema que tenemos en la democracia española es un problema político, un problema de graves déficits democráticos (no precisamente de déficits fiscales territoriales, sino de déficits políticos territoriales, además de estatales). Los nacionalismos no hacen sino agravar la crisis de la democracia. Como decía tu paisano J. A. González Alcantud, “el problema sustancial, si admitiéramos (como los norteamericanos) que la naturaleza de la crisis es más política que económica, remite a la calidad democrática de los diferentes Estados. España (…) no parece presentar ahora paradójicamente un balance democrático muy saneado (…). Envilecida, la clase política necesita ser oxigenada con nuevos sujetos que no vengan con cara de hambre canina a meter las garras en la bolsa de lo común. Para ello se debe adoptar medidas urgentes, de auténtica y verdadera salud públicas, que saneen el cuerpo político. Algunas de ellas la opinión pública las viene demandando desde tiempo atrás (…, entre ellas la eliminación de privilegios de la “casta parlamentaria” regional, nacional y europea, y el “de instituciones clientelares”). Nuestra Transición que los aupó al poder necesita una segunda vuelta. … Algún partido, movimiento o grupo tiene que comenzar a caminar en esa dirección…”.

Parla, Catalunya

Arcadi Espada El Mundo  25Septiembre 2012

Santiago González me pasa esta portada inolvidable. Año 1964, exactamente. Con su referéndum, con su genuflexión, con su curita y con su conde de Godó.
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En un artículo lleno de buenas intenciones y dedicado a sus amigos independentistas, el periodista Xavier Vidal-Folch escribía ayer en El País: «Cataluña es imaginable como entidad diferenciada. Pero España sin Cataluña no es pensable.» Vaya. Lo extraordinario de este debate sobre la independencia es que acabaremos descubriendo el Mediterráneo en tiempos de Jaime I. Naturalmente. Tampoco es pensable España sin Castilla, Aragón o Andalucía. Cualquiera de esas comunidades, que también son perfectamente imaginables como entidades diferenciadas, serían la analogía pertinente del articulista. Por el contrario España, como cualquier otro Estado, es un concepto basado en la unidad de diversos. Más o menos, pero diversos. Como subrayaba hace unos días el caballero Secondat en el periódico, la falacia de hablar de Cataluña y España como sí fueran dos entidades diferenciadas tiene muchas consecuencias; y una de ellas es este tipo de razonamientos no ya políticamente parciales, sino absolutamente ilógicos. España no es pensable sin la unión. Exactamente del mismo modo que el nacionalismo no es pensable sin la separación. Al nivel que sea, pero siempre separación. Todo estaba mucho más claro cuando no existían independentistas, sino separatistas, («pues sí, somos separatistas» reconocía Cambó), una expresión que ellos dejaron de usar para nombrarse, por ser una expresión dolorosa y antiestratégica. No hay pleito entre Cataluña y España (por ilógico) sino entre españoles que quieren seguir siéndolo y otros que quieran dejar de serlo. Comprendo que a los nacionalistas esta evidencia les moleste; pero también confío en que sus pasiones no sean incompatibles con la lógica: para dejar de ser español antes hay que serlo. Dejar de ser español no es imposible. A diferencia de ser catalán: como ya escribí hace muchos años a qué ventanilla imposible se dirige uno para la extenuante empresa de dejar de ser catalán. Yo comprendo muy bien que uno quiera dejar de ser español. Hay otras cosas mejores en este mundo. Pero lo que comprendo menos es que en vez de irse uno a uno con lo puesto, que es lo que hace un caballero, incluso español, estos españoles malgré quieran irse con la casa a cuestas y arrastrándonos.

Por lo demás, el trágico destino de los nacionalistas es que para separarse de España Cataluña tendría también que separarse de sí misma.
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Cata(luña)
Javier Cercas ha tenido la amabilidad de responder a la encuesta antes de que yo le preguntara. O sea, y no sólo por eso, con magnífica independencia.
«Yo no soy independentista. Cuando el presidente Mas afirma que nos metemos en territorios desconocidos me estremezco. Un político no puede meterse en territorios desconocidos: si se estrella vamos todos detrás».
Cualquier novedad será inmediatamente comunicada.

UPyD plantea en el Congreso erradicar por ley la imposición lingüistica
Subraya que en las comunidades bilingües ocurre lo mismo que pasaba en el franquismo cuando se impedía estudiar en catalán o euskera
 www.lavozlibre.com 25 Septiembre 2012

Madrid.- Unión, Progreso y Democracia (UPyD) llevará mañana al Pleno del Congreso una proposición de ley que aboga por prevenir y erradicar la "indeseable" discriminación lingüística que existe en comunidades con lenguas cooficiales como Cataluña, País Vasco, Galicia o Baleares. El objetivo: garantizar la igualdad y libertad de elección de la lengua en dichos territorios.

En su iniciativa, la formación magenta vuelve a defender la necesidad de restaurar el bilingüismo previsto en la Carta Magna en las administraciones autonómicas con el objetivo de que el mandato constitucional de protección de las lenguas distintas del castellano "no sea tergiversado para imponer un monolingüismo solapado contrario a los principios de igualdad y libertad de todos los ciudadanos".

Según constata, en la actualidad, y como consecuencia de las leyes autonómicas, se ha vuelto a recrear nuevas situaciones de discriminación por la lengua bajo el argumento de la necesidad de alcanzar "una normalización lingüística".

CIUDADANOS DE SEGUNDA
Una normalización lingüística que, a su juicio, pretende convertir en "normal" la supresión de los derechos constitucionales facilitando así la división de una sociedad entre quienes tienen los conocimientos lingüísticos exigidos "arbitrariamente" por los poderes autonómicos, y aquellos que, al no tenerlos, son convertidos "en ciudadanos de segunda" y privados, por ende, del derecho a ser atendidos en su lengua habitual, a elegir la lengua en la que se desea escolarizar a los hijos o a acceder a empleos públicos.

Así ha ocurrido, según denuncia, en comunidades como Baleares, donde en el año 2008 se lanzó una campaña sobre el uso del catalán en la administración autonómica, o en Euskadi, donde se valoraba más el conocimiento del euskera para acceder a una plaza pública de médico que la posesión de otros títulos como un doctorado o un máster. UPyD tampoco olvida la polémica que se creó en Cataluña en torno a las multas por rotular en castellano.

"Del mismo modo en que el pasado dictatorial era sumamente difícil escolarizar a los niños en una lengua materna española distinta del castellano, ahora sucede lo mismo, con distintos grados de dificultad, a la hora de escolarizar a los niños cuya lengua materna sea el castellano", compara.

Así las cosas, UPyD propone una Ley de Prevención y Erradicación de la Discriminación Lingüística para eliminar o corregir, en su caso, toda forma de discriminación en este sentido en el ámbito de los poderes públicos.

LOS MISMOS DERECHOS PARA TODOS
Una norma que pretende que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y obligaciones constitucionales con independencia del lugar en el que residan y de su nivel de conocimiento de las lenguas cooficiales en las comunidades bilingües.

En concreto, Rosa Díez plantea que los servicios sociales básicos, como la sanidad o la educación, ofrezcan atención en las lenguas oficiales de esas comunidades bilingües, garantizándose singularmente el derecho a la escolarización en español y al aprendizaje de la lengua cooficial.

Además, sugiere que el conocimiento de la lengua cooficial sólo puede ser exigido, como requisito para acceder a un empleo público, cuando la actividad a desarrollar conlleve "de modo inseparable" el uso imprescindible de esa lengua, y que la emisión de lo medios de comunicación públicos se realice en ambas lenguas oficiales.

Asimismo, propone que las administraciones públicas aseguren "sin excepciones" la comunicación ordinaria en ambas lenguas oficiales en cualquier soporte y medio y sin otro requisito ni petición por parte de los ciudadanos.

Por último, la ley propuesta por UPyD aboga, entre otras medidas, por que las instituciones velen por un bilingüismo real en todos los espacios públicos tanto físicos como virtuales, incluyendo la los rótulos, instrucciones, impresos, señalizaciones o cualquier otra forma pública de comunicación.



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