AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26 Septiembre 2012

UPyD se queda solo defendiendo el fin de la imposición lingüistica
Todos los partidos, incluido el PP, votan en contra de la proposición de Ley para erradicar la discriminación del castellano en comunidades como Cataluña, Baleares, País Vasco y Galicia
Agencias www.lavozlibre.com  26 Septiembre 2012

Madrid.- Todos los grupos parlamentarios, sin excepción, arremetieron en el Pleno del Congreso de los Diputados contra la proposición de ley de UPyD para prevenir y erradicar la discriminación lingüística del castellano en aquellas comunidades autónomas con dos lenguas cooficiales. La iniciativa fue rechazada por 5 votos a favor, 308 en contra y una abstención.

El encargado de defender la toma en consideración de la citada Proposición de Ley fue el diputado de UPyD Carlos Martínez Gorriarán, quien, en el debate parlamentario, señaló que en España hay lenguas que son más que otras y que eso se traduce en pérdida de derechos.

En el texto de la iniciativa, UPyD señala que en las comunidades bilingües con dos lenguas oficiales, como es el caso en España de Galicia, País Vasco, parte de Navarra, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana, la adopción de sólo una de las dos lenguas oficiales como lengua preferente o exclusiva de la administración y de los servicios públicos también debe considerarse una causa de discriminación de los ciudadanos.

La diputada del PP María de la O Ares señaló que lo que "hay que buscar es el respeto de las lenguas cooficiales, no promover el odio hacia las mismas" y dijo que la proposición de UPyD "alienta casi a la imposición lingüística del castellano".
"Quienes creemos en la libertad de elección de lengua no podemos tomar en consideración un texto que solo agrava situaciones indeseables", dijo.

Por parte del PSOE, el diputado Francisco Caamaño señaló que la iniciativa de UPyD "retuerce la Constitución y el principio de igualdad", pues la Carta Magna establece que el castellano es la lengua oficial del Estado y que las demás también lo serán, "de acuerdo con sus estatutos" autonómicos.
Caamaño añadió que "lo que es políticamente discriminatorio es desconocer que hay lenguas que se declararon cooficiales porque eran discriminadas frente a una lengua que era dominante del Estado".

NO SERENO
Por parte de CiU intervino Jordi Janè (CiU), quien recalcó que en este curso escolar sólo el 0,024% han pedido que sus hijos fueran escolarizados en castellano. "No es un porcentaje significativo", dijo este parlamentario, quien anunció el "no más sereno" de su grupo frente a una iniciativa que busca "destruir ese modelo de convivencia que entre todos hemos sabido crear".

El diputado de IU-ICV-CHA Joan Coscubiela tachó la iniciativa de UPyD de "monumento al paroxismo" que "falta a la verdad". Es, añadió, el ?típico ejemplo de recreación imaginaria de un problema inexistente para presentarse como salvadores de los ciudadanos y de su concepto de patria?.

Aitor Esteban, del PNV, recordó que no es la primera vez que UPyD acude al Congreso "con un cuento" que ha había contado en la Cámara Baja y le preguntó que "en qué país vive". "¿Dónde se está marginado el castellano en el País Vasco? ¿En el Parlamento, donde el 70% de las intervenciones son en castellano?", inquirió Esteban, para quien cuando "se da tantas vueltas para justifica algo es que el asunto es bastante injustificable".

Por su parte, la mayoría de los parlamentarios del Grupo Mixto que intervinieron en este debate comenzaron su elocución en sus respectivas lenguas autonómicas, pero continuaron en castellano cuando el presidente de la Cámara Baja, Jesús Posada, así se lo pidió.

El diputado de Amaiur Jon Iñarritu dijo que está de acuerdo en que las lenguas no deben imponerse y que por eso le proponía "aprobar por unanimidad" cambiar el artículo 3 de la Constitución, que establece la oficialidad del castellano. "Va a ser que no... ¿Va a ser que están de acuerdo en que un idioma se imponga siempre y cuando sea el suyo?", apostilló.

Joan Tardà (ERC) recordó que el pueblo de Cataluña sufrió un "genocidio lingüístico" y advirtió "a los que quieren sembrar el odio en los pueblos y entre los pueblos" y "dividir al pueblo de Cataluña" que "no lo van a conseguir".

La diputada del BNG Olaia Fernández Dávila dijo que la propuesta de UPyD es una muestra de "cinismo", pues no es una "defensa del bilingüismo, sino el intento de imponernos el monolingüismo".

Joan Baldoví, de Compromís, citó un comentario que leyó en una red social afirmando que "el bilingüismo fomenta la capacidad de aprender con mayor facilidad terceras y cuartas lenguas".

308 miserables
Nota del Editor  26 Septiembre 2012

308 miserables profesionales de la política han votado a favor de la conculcación de los derechos constitucionales y humanos de los niños español hablantes.

308 miserables profesionales de la política no tienen el más míinimo sentido de la decencia y han votado para seguir viviendo del cuento.

308 miserables profesionales de la política no tienen principio éticos y han votado en contra de la  transparencia debida en todas las acciones del estado.

308 miserables profesionales de la política no tiene el más mínimo sentido común y han votado en contra del mercado único

308 miserables profesionales de la política no tienen el más mínimo sentido de la eficacia y han votado en contra de eliminar las barreras idiomáticas de las lenguas regionales

308 miserables profesionales de la política tendrán que hacerse el harakiri por haber causado tanta ignominia.

A la deriva nacionalista
Ricardo Carreras www.lavozlibre.com  26 Septiembre 2012

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales

Habrá quien califique de deriva los recientes conatos de incendio separatista que encienden en España pirómanos nacionalistas. Sin embargo, decimos que una nave va a la deriva cuando se desvía de su verdadero rumbo por efecto del viento, del mar o de la corriente. No es el caso de los pirómanos nacionalistas. El actual derrotero era previsible desde el inicio de la Transición.

El primer gran error fue consagrar en la Constitución regiones de primera y de segunda. Así, la Carta Magna, tras proclamar la indisoluble unidad de España reconoce “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”. Tenemos pues dos categorías, llamadas de manera distinta. Y la confusión conceptual de denominar “nacionalidades” a lo que son regiones. Se culmina el error estableciendo diferentes vías de acceso a la autonomía para las distintas regiones. La vía rápida, a través del artículo 151, para unas cuantas, y la lenta para las demás.

El segundo gran error fue distinguir entre los Derechos Históricos de las distintas regiones. Navarra y el País Vasco son considerados Territorios Forales, con Derechos Históricos, y todas las demás regiones, no. De ahí nace el Concierto Económico, absurdo e injusto privilegio de dos regiones sobre las demás, basado en el siglo XIX. Un estado liberal moderno debería haber abolido estos fueros anacrónicos, que discriminan a unos españoles respecto a otros.

El tercer gran error fue diseñar un proceso autonómico abierto, con una delimitación poco clara de las competencias del estado central y las regiones, y en permanente cambio.

El cuarto gran error fue después instaurar el peor sistema electoral de todos los posibles en la práctica: el actual, que dificulta a los partidos nacionales la formación de mayorías suficientes, y facilita el chantaje permanente y recurrente de los partidos nacionalistas. Aquellos que no creen en España, tienen a menudo la llave del Gobierno de España.

Tras más de tres décadas de cesiones al chantaje por parte de los partidos nacionales -o que dicen serlo- nos encontramos con el actual panorama. Un Estado central debilitado, troceado, destripado. Unos reinos de taifas autonómicos descontrolados. Y unos partidos nacionalistas que, ante una crisis económica sin precedentes, y una mala gestión, encienden fogatas separatistas como enorme -y peligrosa- cortina de humo.

No es de extrañar que los nacionalistas quieran siempre más, pues es su propia naturaleza. Ni que sean desleales y traidores hacia España. Las cosas tienden a su esencia. No pueden evitarlo. El agravio real o imaginado es su esencia. Igual que un tigre tiende a devorar lo que le ponen delante. Lo triste es que los partidos nacionales -o que deberían serlo- han cedido una vez tras otra al chantaje, y han intentado apaciguar un tigre ofreciéndole las tripas del estado central y otras viandas. El tigre está mucho más fuerte, como era de esperar.

Han cometido dejación de funciones. Y han permitido que los nacionalistas se burlen de la ley. Hace tiempo que hay niños españoles que no pueden estudiar en español en algunas partes de España sí podrían si vivieran en Bulgaria, California o Japón.

¿Hay soluciones? Sí
1) Reformar la constitución para que todas las regiones sean iguales, y que no haya españoles de primera y de segunda.

2) Reformarla también, para cerrar el proceso autonómico, delimitando claramente cuáles son las competencias de las regiones y del estado central, devolviéndole a éste último algunas competencias que nunca debió perder.

3) Cambiar el sistema electoral. Hay varias opciones. Cualquiera será mejor que el actual.

4) Aplicar la ley. Sin excepciones.

España, como nación, es eterna. Pero debemos evitar a toda costa que su actual cuerpo político se separe. Es mucho lo que nos une.

Y no esperemos que los tigres se hagan vegetarianos.

El Régimen patas arriba
Marcello www.republica.com   26 Septiembre 2012

Ha dicho el Rey en Barcelona, junto a Artur Mas, y al conde de Godó -editor de La Vanguardia secesionista-, ante el secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone, que no se puede negar la gravedad de la situación ni se puede caer en el desánimo. Y esto declara el monarca en el mismo día en el que Mas anuncia ante el parlamento catalán la convocatoria de elecciones anticipadas para iniciar un proceso ilegal de autodeterminación catalana a favor de la independencia.

La cortesía del encuentro, en lugar sagrado, hace olvidar la queja de Mas y del nacionalismo catalán ante la reciente carta del Rey, en la página web de la Casa Real, en la que dijo que el momento no es para promover “quimeras” en alusión a la independencia de Cataluña que promueven los dirigentes de CiU. Es decir la alta burguesía catalana, la dueña y señora de bancos y empresas que hacen su negocio esencialmente fuera de Cataluña y en el resto del Estado español, lo que calla y oculta Mas en sus discursos y lo que se empieza a poner en riesgo por la demencial deriva de Mas y de su clan empresarial, financiero y mediático de poder.

En medio de la melé nacional las prioridades de los gobernantes y de la oligarquía económica y financiera del país son cada vez más confusas. Los jefes del Gobierno y de la oposición quieren, en primer lugar, salvar sus propios muebles o posiciones de poder, pero a la vez unos y otros y la clase dirigente y poderes fácticos se afanan en poner a salvo el “Régimen” nacido de la transición y de los privilegios sin control que se reparten en los altos palacios y salones del poder político y económico español. Los que ahora se resisten, unos y otros, a una reforma constitucional que ponga en marcha el fin de la partitocracia, la reforma del sistema electoral y del Estado de la Autonomías, que dé solución la falta de controles democráticos de la vida pública y que garantice la separación de los poderes del Estado.

En medio de este caos el Gobierno de Rajoy está paralizado, y se muestra incapaz de tomar decisiones importantes tales como el cierre de Bankia y demás bancos en quiebra; poner en marcha el rescate de la banca por la UE, o de pedir el rescate de la deuda española, y es incapaz de hacer frente al secesionismo de CiU dando la cara ante la ciudadanía y aplicando la ley y la fuerza de la Constitución. El Gobierno de Rajoy se niega a la reforma de la Constitución, que empieza a ser un clamor que exigen ahora los ciudadanos, y desde el PSOE se aumenta la confusión al pedir una España confederal -con ¡15 Estados federales!-, una ocurrencia con la que pretenden evitar la imparable ruptura del PSC catalán.

En medio de la tormentosa situación los servicios de inteligencia del Estado parecen también desbordados, por el cúmulo de frentes que tienen abiertos, mientras crece el malestar en ciertos sectores del Ejército desde donde algunos colectivos amenazan con llevar ante los tribunales a dirigentes catalanes que desbordan el marco constitucional. Y Rajoy, en Nueva York, dicen que a mejorar la imagen de España, pegado al teléfono para saber lo que ocurre en el país, y recuperando la alianza de Civilizaciones de Zapatero (sic), mientras bajo su mandato España hace piruetas al borde de la quiebra y de la ruptura constitucional. En cuanto a la imagen del país, la nota la dio ayer The New York Times que celebró la visita del Rey a su Consejo Editorial con un reportaje en portada de la España del “hambre” (sic) y de la desolación social.

El Régimen se tambalea y nadie desde el poder público se atreve a proponer su reforma en profundidad pero el deterioro y sus crisis son imparables y tarde o temprano caerá.

Por la independencia de España
Javier Orrico Periodista Digital  26 Septiembre 2012

Ha llegado la hora del fin. Trescientos años de usar al Estado de todos para enriquecerse, para vendernos hasta la saliva y encima insultarnos. Adiós, Cataluña. Marchad con salud y dejadnos en paz. Muy pocos en el resto de España (porque siempre seguiréis siendo España, es un determinismo geográfico del que no podéis separaros) se opondrán. Al contrario. Os veremos partir con un inmenso alivio. Una nueva era de paz y felicidad se aproxima. Seremos más pobres todos, pero viviremos sin tener que soportaros. ¡Qué dulce sueño no escuchar más a tanto cretino! Llevaos vuestra envidia envuelta en superioridad, vuestras frustraciones históricas, vuestras conmemoraciones de derrotas, vuestra mezquindad de mercaderes. No regresasteis nunca de Neopatria.

Entre la Cataluña extraordinaria de Pla, Gaudí, Boadella o Dalí, y la de los fabricantes de calcetines que ya sólo fabrican engaños, ha vencido la mentira de los resentidos, de los pequeños, de los santurrones como Guardiola. No hay regreso. Un referéndum vale para separarse, pero no para quedarse. Para quedarse conmigo hay que preguntarme a mí. La puerta es de salida. No nos vais a chulear Mas. Ya está bien de que sólo vosotros tengáis derecho a decidir. Nosotros también vamos a decidir con quién queremos vivir. Y no querremos con quien no nos quiere. Ahorrémonos, pues, el refrendo. Su mera convocatoria es ya un acto de repudio. Y las repudiadas nos hemos ‘cansao’. Así, en castizo. Vayan ustedes, pues, mucho con Dios a la mierda.

Mas pone en marcha la secesión de Cataluña
José Antonio Zarzalejos EC  26 Septiembre 2012

Como en España no tenemos experiencia histórica reconocible del inicio, que se pretende democrático, de un proceso de secesión de una de sus comunidades, carecemos de referencias aleccionadoras para juzgar con propiedad el discurso que ayer pronunció Artur Mas en el Parlamento de Cataluña. Descontado que adelantaría las elecciones, no lo estaba que, en la parte final de su intervención, el presidente de la Generalidad se ofreciese como un nuevo padre de la patria catalana que se retirará de la vida pública una vez el Principado obtenga el objetivo de su autodeterminación mediante el ejercicio del derecho a decidir. Para unos, semejantes palabras y propósitos resultarán ampulosos, innecesarios y partidistas; para otros, sencillamente conformarán la actitud de un político que pretende constituirse en un auténtico hacedor del Estado catalán superando el diletantismo -que a mí no me lo parece, pero sí a otros- del catalanismo político y social en el militaron desde el presidente de la primera República a numerosísimos ministros de la Restauración y de la segunda República.

Lo que Mas pretendió ayer fue depositar la semilla de un gran movimiento, de heterogénea naturaleza, que secunde el programa electoral de CiU en el que se plasmará el fondo, la forma y el calendario del llamado derecho a decidir que el presidente catalán equiparó al de autodeterminaciónPor mi parte, me limito a subrayar que Mas y amplios sectores de la sociedad catalana se creen exactamente lo que dicen en este orden de cuestiones y que pretenden hacer, paso por paso, todo lo que están ahora anunciando. En otros términos: el nacionalismo tradicional y el independentismo catalanes están por “jugársela”, según expresión del XXIX presidente de la Generalidad. Y jugársela significa que, a tenor del llamamiento que hizo Mas, CiU va a perseguir una mayoría absoluta el 25 de noviembre próximo depredando tanto cuando pueda a ERC (62 escaños la federación nacionalista y 10 los republicanos independentistas, en una Cámara de 135 miembros), arrinconando tanto a la izquierda que representa el PSC (28 escaños) como a la derecha españolista del PP (18 escaños), reduciendo a los ecosocialistas de ICV (10 escaños) y diluyendo a SI (4 escaños). La apuesta de Mas y de CiU es tan grande frente al electorado de Cataluña como frente a España y el Estado. Incluso diría que, sin ganar el órdago electoral en Cataluña (es decir, la mayoría absoluta que está en 68 escaños), no hay partido, esto es, que sin un gobierno absolutamente hegemónico, todo el proyecto -que sólo sabemos que es segregacionista pero no en qué grado- que esbozó ayer Mas se vendría abajo sin remisión. Porque si CiU debe el 26-N completar su mayoría con ERC, la iniciativa encallará.

Esa es la explicación por la que el presidente de la Generalidad enfatizó que el nacionalismo catalán no es étnico, sino que de carácter cultural y por lo tanto no excluyente. Llegó a afirmar que el “alma” de Cataluña es la “mezcla”, de tal suerte que así estaba haciendo un llamamiento a las bolsas electorales que en segunda y tercera generación tienen su origen otras zonas de España y que, tradicionalmente, alimentan al PSC (los socialistas catalanes han venido ganando las legislativas hasta el pasado 22-N) y, en menor medida, al PP. Es decir, a los ciudadanos de la Cataluña que no registran pulsión identitaria. Lo que Mas pretendió ayer fue depositar la semilla de un gran movimiento, de heterogénea naturaleza, que secunde el programa electoral de CiU en el que se plasmará el fondo, la forma y el calendario del llamado derecho a decidir que Mas equiparó al de autodeterminación.
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En el discurso del presidente de la Generalidad hubo dos omisiones estratégicas: no hizo reproche alguno a los tripartitos que presidieron Maragall y Montilla, y no reconoció a la Constitución española de 1978 y a los Estatutos de 1979 y de 2006 ni una sola virtualidad en la histórica recuperación de las institucionales, la lengua y la gestión de los asuntos públicos de Cataluña. Y, en cambio, abundó en perfilar al Gobierno central y al Estado español como el responsable último de que Cataluña deba abordar la crucial decisión que se le va proponer, la más importante en sus “últimos trescientos años”. Omisiones, responsabilidades ajenas… ¿y las propias? Una legislatura quebrada en su ecuador, no es precisamente un éxito por más que se reclame una “nueva legitimación” después de una manifestación, la del 11-S, que aunque de gran dimensión, se ha convertido en una hipérbola redentora de todos los errores políticos y de gestión de Mas y su Gobierno.

Por todas estas razones, el discurso de Mas seguramente ha sido muy efectivo en Cataluña (acertó TVE 24 horas en retransmitirlo en directo), en el bien entendido que puso en marcha el mecanismo de una posible secesión a la que le faltan etapas decisivas. Las elecciones van a ser a cara de perro en Cataluña porque son allí tan decisivas como lo son en el conjunto de España, cuyos políticos tienen que construir un discurso que ofrezca alternativa al de Mas, que narre la razón histórica y presente (más allá de la contabilidad) de la unidad de España y su compatibilidad con la identidad catalana, sin descartar -en atención a las proporciones del llamado malestar catalán- que sea perentoriamente preciso idear fórmulas de encuentro que resulten verosímiles y eficaces para unos y otros. Porque convendría que nadie se engañe: ayer Mas puso en marcha la maquinaria secesionista que puede acabar en fracaso -si los planes de CiU no se cumplen al milímetro- o en un escenario español que se aproximaría a disensos territoriales como son el escocés, el quebequés o el belga.

España, un martes 25 de septiembre
Pablo Sebastián www.republica.com  26 Septiembre 2012

He aquí la foto fija de un día más en la vida política, económica y social de este país, ante la pasividad y el silencio del Gobierno, y la ausencia del primer partido de la oposición. Burdos desafíos a la Constitución, riesgo de quiebra del Estado, desorden público, indignación general ciudadana, deterioro institucional de la clase política y desprestigio de la imagen de España en la UE y el resto del mundo.

Martes 25 de septiembre de 2012. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, anuncia la disolución del parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas para el 25 de noviembre para la puesta en marcha de un proceso de autodeterminación en Cataluña, lo que es ilegal e inconstitucional. Mas justifica sus decisiones en un catálogo de mentiras propias y presuntos agravios del Gobierno de España contra Cataluña, poniendo en solfa la legalidad vigente y en peligro la convivencia catalana y la estabilidad de sus grandes empresas y entidades financieras. Los indignados de Cataluña critican a Mas a las puertas del Parlament y el presidente catalán acompaña al Rey a un acto religioso donde el monarca elude toda crítica a la senda independentista iniciada por Mas.

Martes 25 de septiembre de 2012. La policía nacional carga con brutalidad contra los miles de manifestantes indignados que en casos responden con agresiones a la policía. Los indignados se manifiestan en la plaza de Neptuno de Madrid, en las cercanías del Congreso de los Diputados, criticando a la clase política y pidiendo la disolución de las Cortes y la dimisión del Gobierno como respuesta a la crisis general que invade la vida política y económica española. Una convocatoria de los indignados del 15-M que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal había comparado, previamente, con el golpe de Estado del 23-F, ofreciendo una imagen lamentable de esa clase política a la que los indignados piden su dimisión. El pretendido cerco al Congreso no ha funcionado como tal, aunque el verdadero cerco fue de la policía, con un total de 1.400 efectivos (balance: 64 heridos y 26 detenidos).

Martes 25 de septiembre de 2012. El diario The New York Times responde a la visita del Rey de España a su consejo editorial (el día anterior) con un reportaje en su portada y a cuatro columnas sobre el “hambre” y la rebelión social en España, ilustrado con una foto en la que un indigente busca comida en un contenedor de basura. La nueva y “moderna” estrategia de activismo político y mediático de la Casa del Rey se ha vuelto a estrellar y el monarca queda en entredicho porque no convenció o no le creyeron. Dicho esto, añadimos que el NYT exagera, manipula y no cuenta toda la verdad. El hambre y bandolerismo de supermercado de Sánchez Gordillo, no reflejan la imagen real de España, que aún puede ser menos dramática pero peor por el imperante desgobierno de la nación, la amenaza de la quiebra del Estado, el paro insoportable, y los desafíos a la unidad nacional.

Martes 25 de septiembre de 2012. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también está -como el Rey- en Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas donde pide que España -esta España- forme parte del Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente, y alude en su discurso a la Alianza de Civilizaciones, el invento de Zapatero que el PP y el propio Rajoy tanto criticaron.

Martes 25 de septiembre de 2012. El parlamento andaluz prosigue con la investigación de los fraudes de los ERES, y tanto Manuel Chaves como José Antonio Griñán eluden toda responsabilidad directa de sus gobiernos. Mientras tanto, en Orense, Galicia, continúan las detenciones policiales relativas al caso de corrupción Pokemon. En la Comunidad de Madrid se inicia la investidura de Ignacio González como presidente tras la dimisión de Esperanza Aguirre (durante el discurso lloran los dos, Aguirre y González).Y en Valencia continúan los incendios.

Martes 25 de septiembre de 2012. España no cubre una subasta de bonos del Estado, se queda corta y paga más que en otras. El interés a 10 años está en el 5,78 %, la prima de riesgo en 421 puntos, y la cifra del déficit a finales de agosto rompe las previsiones con un 4,77 (50.000 millones) lo que pone en riesgo el objetivo de déficit del 6,3 % para 2012. La inestabilidad política de estos días empeora el horizonte, para el rescate por la UE de los bancos, y la deuda del Estado español. Desde Nueva York Rajoy dice que “no hay dinero para repartir” entre las autonomías (Andalucía acaba de pedir su rescate al Gobierno por valor de 4.900 millones) y se suma a la cola de las otras Comunidades pedigüeñas, Cataluña, Valencia, Murcia, etc. Algo positivo: baja el precio de la luz en un 2,1 %.

La primera reflexión sobre la deriva incierta de España obliga a exigir al Gobierno del PP y a la oposición del PSOE un cambio radical de sus posiciones y actuaciones, antes que el país se les vaya de las manos, como está ocurriendo en todos los frentes de la vida nacional.

Desafío secesionista
Ni un euro más
Pablo Molina Libertad Digital  26 Septiembre 2012

Según ha anunciado Artur Mas, el próximo 25 de noviembre los catalanes acudirán a las urnas para elegir a sus representantes en el parlamento regional. De eso, técnicamente, es de lo que van unas elecciones autonómicas, pero el famoso hecho diferencial ha decidido que esa cita con las urnas sea principalmente un plebiscito sobre la independencia de dicha región.

Si Cataluña no es viable en un contexto general de crecimiento, es fácil calcular lo que puede ocurrirles a los catalanes si las tesis alocadas de sus dirigentes nacionalistas acaban imponiéndose en el inevitable referéndum soberanista que convocarán tras las elecciones. La quiebra técnica que ahora registran las finanzas catalanas puede ser una broma al lado de lo que puede depararles el futuro como territorio extracomunitario.

Mas cumplirá así el destino trágico de las sagas industriosas de la alta burguesía, según el cual el abuelo funda la empresa, los hijos la engrandecen y los nietos la arruinan. Tarradellas sentó las bases de la moderna Generalidad, Pujol la desarrolló hasta el límite a base de esquilmar a los vecinos y ahora Artur Mas está a punto de cargarse el tinglado con su propuesta independentista. Con lo bien que le iban las cosas al nacionalismo aplicando la vieja estrategia, de más que probada eficacia, consistente en denunciar agravios imaginarios y amagar con ceder ante los disparates secesionistas de los nacionalistas más radicales...

Ahora bien, las consecuencias de la secesión a la que aspiran el nacionalismo y sus votantes no deben preocuparnos a los que vamos a seguir viviendo en España y en la UE. La única fuente de inquietud es el volumen del trinque que Rajoy tiene pensado entregar a Mas en el entreacto, por importe de 11.000 millones de euros –el 1% de la riqueza nacional–, de los que todavía están en el aire algo más de 5.000 del Fondo de Liquidez.

Ni un euro más, señor Rajoy. Es decir, de su bolsillo... todo lo que usted quiera dar, pero en el nuestro no meta más la mano con estas embajadas, al menos hasta que veamos qué pasa con las elecciones autonómicas y el referéndum de autodeterminación. Así, de paso, los nacionalistas no podrán acusar al resto de los españoles de chantajear al noble pueblo catalán en los días más decisivos de su historia.

El debate político se aleja de la ciudadanía
Editorial Estrella Digital  26 Septiembre 2012

Se superponen los debates a una velocidad que no se corresponde con las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos. Es verdad que es difícil determinar cual es la verdadera trascendencia de los asuntos públicos, pero no es menos cierto que ésta trascendencia pueda aparecer de acuerdo con lo que los políticos consideran actualidad, provocando un efecto contagio por el que todos acabamos creyendo que aquello de lo que nos hablan es lo que verdaderamente nos debe parecer importante.

Pero lo cierto es que la realidad, que es bien visible, tiende a caminar por derroteros diferentes de los que nos quieren marcar en las llamadas "agendas políticas". ¿Es verdaderamente importante para los españoles el debate que se está produciendo en Cataluña con respecto al pacto fiscal? ¿Son necesarias unas elecciones convocadas de urgencia en una comunidad autónoma cuando en Bruselas aún se está determinando el alcance y el carácter del temido rescate? ¿Es de sentido común que media España autonómica esté discutiendo el destino de sus gobiernos cuando el paro aún supera los cinco millones de trabajadores desempleados? ¿Es razonable pensar que el debate del estado federal es la respuesta alternativa que la oposición debe dar a la política económica del Gobierno?

Todo se lía y se entremezcla, pero siempre en dirección opuesta a la urgencia de las necesidades vitales de los españoles. España se entretiene sobre como debe organizar su funcionamiento, mientras los españoles se angustian preocupados por el destino de sus empleos, el panorama de los servicios públicos o el fin de determinados derechos sociales. No hay una lógica entre la incertidumbre de nuestro futuro y el tratamiento político de la realidad: se abren caminos dispares; se avanza por senderos paralelos, y las personas se preguntan si cuando se reúnen los políticos el eje de sus debates gira en torno a la angustiosa realidad de la crisis y de sus efectos.

Ayer, miles de ciudadanos se manifestaron en las puertas de la sede de la soberanía nacional. Seguramente una salida de tono. Pero la pregunta no es si hacían bien o no, la pregunta es qué pasa cuando la legitimidad institucional se pone en entredicho, no por los agitadores callejeros, sino por miles de ciudadanos que desde sus hogares asisten con perplejidad a la disfunción entre la España oficial y la España que comienza a callejear.

Lo importante no son las manifestaciones – con toda la relevancia que tengan-, lo verdaderamente importante es que toda la sociedad española debería comunicarse con el mismo lenguaje, y el código debería de ser el de la autentica realidad que hay que abordar con inteligencia y precisión. Y mucho nos tememos que este panorama de debates ficticios sobre autodeterminaciones, pactos fiscales, encajes federales y todo lo que los acompaña, no tiene nada que ver con el pesar de quién sufre los efectos reales y terribles de una crisis económica que ha pasado a segundo plano, una vez más, porque de lo que se habla es del funcionamiento del Estado.

25-S Día de la Vergüenza Nacional
La Avispa. Estrella Digital  26 Septiembre 2012

Ayer fue un día aciago en España. Vergonzoso. Incomprensible en una democracia como la nuestra. Sobre todo, pensando en lo que costó traerla y el poco respeto que le tienen algunos. Porque, ayer, un grupito de 6.000 (seis mil) personas mal contadas, quiso asaltar el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional y eso, se diga lo que se diga, va contra toda norma democrática y no se puede consentir. Con el agravante, además, de que algunos insensatos diputados se solidarizaron con ellas por un puñado de votos.

El 25-S de 2012 pasará a la historia de la democracia como aquel 23-F. La única diferencia es que en aquella infausta ocasión los golpistas consiguieron entrar en el Congreso y en esta vergonzosa ocasión la policía les paró los pies, afortunadamente. Porque de lo contrario hubieran entrado también y hubieran secuestrado a los representantes de la soberanía nacional. A los representantes también de ese pueblo del que esta tropa tanto presume ser. Y es que se les ha debido olvidar que los diputados que hay en el Congreso, están allí porque les hemos votado en unas elecciones libres.
Pero hay más. Digo Día de la Vergüenza Nacional no sólo por este intento de socavar los principios de la democracia, sino por el daño que le han hecho a España. Debe ser que les importa poco. Las fotos del enfrentamiento de estos 6.000 (seis mil) indignados con la policía han dado la vuelta al mundo y han mostrado la imagen de una España que no es real. No es real. Insisto, no es real. Porque una cosa es que los ciudadanos estén disgustados e, incluso, cabreados con el Gobierno y con los políticos en general pero, en ningún caso, son violentos y antidemocráticos. Sólo nos faltaban estas fotos después del demagógico reportaje del 'The New York Times'...

Y también es el Día de la Vergüenza Nacional porque es una vergüenza que España no haya sido capaz de educar a este grupo de personas para que conozcan las más mínimas normas que rigen la convivencia democrática en España.

A partir de ahí, todo lo que se diga es justificar lo injustificable. Y que nadie me cuente que no querían asaltar el Congreso sino rodearlo porque, encima, caerán en la insidia. Porque todo este movimiento nació como Asalto al Congreso y no como Rodear al Congreso. Asalto que se hubiera llevado a cabo si no lo hubiera parado la policía. Lo de rodear, es una broma de mal gusto. Porque, aparte de que también es antidemocrático, es imposible que sólo 6.000 (seis mil) personas pudieran hacerlo.

Y ya vale de reírle las gracias a estos inconscientes... Que 44 millones de españoles nos estamos jugando mucho.

Estériles raíces
GABRIEL ALBIAC ABC  26 Septiembre 2012

Muchos piensan que es hora de abandonar al suicida a su destino: sus estériles raíces

CAREZCO de raíz: no soy un árbol. Y de las muchas necedades que fueron el precio de aquel fin pactado de la dictadura, fue la nacionalista la más extraña. ¿Qué puede llevar a un adulto en sus cabales a juzgar más precioso el honor de tierra, sangre, cromosomas y mitos que el sereno cuidado de sí mismo? De las innumerables reflexiones sobre las hecatombes nacionales, sólo me es convincente la cínica anotación del Guicciardini que, hace medio milenio, dice no ver tragedia en la muerte de una patria -todo muere- y sí en el doloroso impacto de sus cascotes sobre nuestras cabezas. Todo muere: las naciones y nosotros. Cuando esa hora llega, es mejor no batallar con el destino: planificar, tan sólo, que la inevitable defunción de unos no arrastre la de todos.

Cataluña se muere. Es sólo un hecho. En un arrebato suicida que todo lleva a pensar irreparable. Es triste. Por suicidarse es potestad del sujeto libre. No será la primera vez que la pulsión nacionalista acaba en eso. Sucedió en las Alemania y Austria de entreguerras, ni siquiera hace un siglo. Sucedió en la mutación de un gang de narcotraficantes albaneses en Estado kosovar, hace un par de decenios. Así son las cosas. Cuando tales deseos de morir irrumpen, sólo queda trazar una barrera protectora: que aquel que quiera perecer perezca; sin salpicar demasiado.

Cataluña es hoy residuo de un esplendor perdido. No hay enigma: la nostalgia como única política lleva necesariamente a eso. La nostalgia erige en exigencia lo que jamás existió; es la triste constelación de fantasías con la cual ha de jugar aquel que sabe que no supo enfrentarse a la cadena de sus errores. La retórica nacionalista ha convertido a la brillante Cataluña de hace cuarenta años en esto: sociedad obsoleta, en lo social y cultural tanto como en lo económico. Su inenjugable endeudamiento es sólo síntoma de un estado terminal.

Es el nacionalismo ideología matriarcal -¡ah, la pobre sufriente madre patria?!- y cálida. Consuela, de momento. Hasta el instante de estamparse contra la realidad tan fría. Pero eso será luego. De momento, los cánticos y danzas locales reconfortan: sueñan volver a un bucólico paraíso perdido. A quienes nada creemos, nos dan risa benévola los paraísos, los coros y las danzas. Pero el nacionalismo es cosa de creencia. Y de nulo sentido del humor. Y la mayor puerilidad reviste, en él, valor de mito. Constituyente.

Tras una hipotética independencia, Cataluña quedaría fuera del doble blindaje de España y de la UE: de una España que es su mercado cautivo y casi único; de una UE cuya normativas la forzarían a ponerse en la cola para solicitar un ingreso que ni siquiera podría empezar a tramitarse hasta que acabe el de Turquía. En el curso de ese largo plazo, el nuevo pequeño Estado quedaría exento de ayudas europeas y compras españolas, y el alzado de su fronteras impediría a las multinacionales allí asentadas operar libremente en Europa. No hay a eso más horizonte que el de la bancarrota.

Pero hay veces en que uno desea naufragar. Y nadie puede impedirlo. La ley permite tramitar ese naufragio. Conforme a lo que la Constitución codifica. La reforma constitucional, aparte de otras complejidades, requerirá un referéndum: no en Cataluña, sino en España, porque un sujeto constituyente sólo puede legalmente ser disuelto por él mismo. Puede que el «sí» sea más abundante en el resto de España que en las cuatro provincias catalanas. Muchos piensan que es hora de abandonar al suicida a su destino: sus estériles raíces.

Humillación nacional. Inadmisible
Patricia Vico Estrella Digital  26 Septiembre 2012

Así no se hacen las cosas, ni unos ni otros. Y estoy convencida de que, dejando de lado a la casta política y al porcentaje radical de manifestantes del 25S que iban buscando gresca sí o sí, muchos ciudadanos estarán de acuerdo conmigo. Esto es inadmisible.

Es inadmisible la actitud de los diputados y más inadmisible la actitud de los que se manifestaban por denominarlo de alguna forma, porque eso no es una manifestación. Es una batalla campal por parte de unos cuantos radicales politizados cuyo único principio no es otro que buscar gresca y encontrar la instantánea perfecta que no siempre corresponde a la realidad. Porque, señores, no siempre una imagen vale más que mil palabras. Ante un policía cumpliendo órdenes siempre hay unos cuantos valientes provocando desde segunda fila. Me explico, unos se enfrentan con los agentes en primera línea mientras los de atrás tiran piedras, cristales o todo aquello que encuentren a su paso.

Se podría hacer un suma y sigue que sólo sonaría a demagogia barata (aunque con un análisis exhaustivo les aseguro que no lo es) sobre las dietas y precios que tienen en la cafetería del Congreso TODOS los diputados, mientras hay gente que no tiene ni para comer. O sobre aquellos políticos de todos los colores con derecho a una vivienda mas dietas en Madrid por ser diputados en el Congreso por alguna Comunidad Autónoma que no sea la capital española, mientras hay españoles que ya no poseen dinero para el pago de su hipoteca y otros que ya no tienen ni un techo donde cobijarse.

Sí, nos podríamos explayar en cada uno de los puntos hasta la saciedad. Sí, nos podríamos extender en los diputados que se quejan de algunos recortes pero que en realidad miran a otro lado porque uno se acostumbra rápido a vivir bien y a las comodidades.

Lo que está claro es que la solución no pasa por la manifestación, concentración o movimiento ‘25S, rodea el Congreso’ y la imagen exterior que nos conlleva, con la amenaza de que se repita este 26S de nuevo. Ni tampoco por los brazos cruzados en el Congreso realizando recortes para conseguir las cifras necesarias para mantener a flote el país y al famoso Estado del Bienestar, mientras ellos mantienen gracias a sus propios sufragios todos sus privilegios.

Aún no lo hemos entendido. Estamos en crisis y hay que remar en la misma dirección. No es momento para brazos cruzados, pero tampoco para luchas desmesuradas descontroladas. Es momento para decisiones acertadas y cada uno de los calienta la silla de diputado tiene que dar ejemplo. Y la ciudadanía también tiene que estar acertada, porque desde luego lo de este martes, ni es ejemplo ni es el camino para la consecución de ningún objetivo.

Cifuentes me ha indignado.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  26 Septiembre 2012

Me siento indignado por las declaraciones de la Delegada del Gobierno la Sra. Cifuentes, en las que ha comparado una marcha pacífica nada menos que con el golpe de Estado de Tejero y su horda de Guardias Civiles que deshonraron ese Cuerpo aquella tarde del 23 de Febrero de 1981. Cierto es que eran otros tiempos más convulsos donde los asesinatos de ETA eran constantes y la sangría de víctimas insoportable. Por eso me parece miserable la comparación que hace esta política ante un derecho constitucional de mostrar nuestro rechazo a unas políticas que hacen recaer el peso de la crisis sobre las capas más indefensas de la sociedad.

Supongo que a la Sra. Cifuentes parece molestarle el que los ciudadanos alteren la convivencia ciudadana con sus gritos y abucheos dirigidos contra los responsables de la degradación y miseria de España. No es la primera vez que "las Autoridades" se blindan de la "plebe" en actos públicos. Basta recordar las vallas y el área de seguridad que se formó alrededor de las Tribunas de Autoridades en el desfile del día de las FFAA., tras las desagradables experiencias del año anterior. Basta recordar cómo se silencian artificialmente los abucheos en los reportajes de las apariciones de los Príncipes de Asturias, o incluso del mismísimo Rey o del Presidente del Gobierno.

Basta tener en la memoria la imagen de la huida de Mariano Rajoy de los medios de comunicación, con una cara de auténtico espanto. Y es que la casta política de este país ya es consciente de la repulsa que despierta en la sociedad a la que roba y carga de impuestos para mantener sus prebendas y su privilegiado estatus elitista. Basta pensar en la mediocridad de estos dirigentes y en su cobardía o negación consciente a resolver el monstruo administrativo que ellos mismos han creado para pagar favores y colocar a miles de enchufados.

Así que si ahora es un delito manifestarse delante del Congreso, alguien deberá explicar en base a qué articulado del código penal, ya que no creo que vociferar e increpar sea lo mismo que ir con un Kalashnikov o con cócteles Molotov. La manifestación de hoy es reivindicativa y pacífica, pero tal parece que hay quien se empeña en lograr que acabe en violencia. Hay más agentes de las FFyCCSE que manifestantes y tal despliegue solo puede calificarse de grotesco, exagerado y anti democrático. Una bonita imagen de país bananero ante los miles de turistas que nos han visitado en estas fechas.

Espero que si alguno de entre los 350 diputados del Congreso tiene un poco de sensatez acabe con este bochornoso espectáculo, pidiendo la vuelta a la normalidad y a tomar como normal el que los ciudadanos puedan expresar libremente su opinión, sobre todo, tras haber solicitado legalmente la convocatoria de manifestación y su recorrido. Tanto que se dicen demócratas, actúan como dictadorzuelos.

Se empeñan en hacernos nacionalistas
Vicente Torres Periodista Digital  26 Septiembre 2012

No es curioso sino lógico que los nacionalistas quieran pensar que los demás también lo somos. Incluso los que sólo deseamos el bienestar de las personas.

El nacionalismo sin enemigos se diluye en la nada, porque el nacionalismo no es nada, ni sirve para nada bueno. Su única utilidad consiste en que sus dirigentes logren poder y dinero, aunque sea a costa de empobrecer a los ciudadanos. Algunos han ido más allá: Jordi Pujol, con su Banca Catalana, logró arruinar a bastante gente. Y lo hizo con impunidad, no con inmunidad. Porque a los nacionalistas les gusta la impunidad. Cada vez que abren la boca ofenden a los demás, porque sus mensajes contienen mucho odio, y no se les puede replicar, porque entonces alegan que se ha ofendido a sus sentimientos y los sentimientos son sagrados, concluyen. Pero el odio es un sentimiento. Quizá no esté dotado yo para verle la sacralidad.

Se empeñan en sostener que todos somos nacionalistas, incluso a los que creemos que las naciones son reliquias del pasado en vías de extinción.

A los nacionalistas no les importan las personas. Y me refiero a los dirigentes, a los que sacan provecho de la confusión que siembran. Los que se enredan en sus palabras vanas y les apoyan no ganan nada. Pierden.

Todos, o casi todos, sabemos ya que el sistema político español es un fracaso. Genera muchas injusticias y comportamientos incívicos por parte de muchos políticos, siempre encaminados a conseguir votos utilizando dinero de los impuestos. Si ese dinero se hubiera utilizado para hacer obras productivas para todos, otro gallo nos cantaría.

Los nacionalistas no quieren un sistema más justo, sino sacar partido de todas y cada una de las ocasiones que se les presentes. Tampoco quieren mejorar el sistema, para que gocemos de una democracia real, porque en un sistema democrático los nacionalistas se asfixian.

El poder de la fantasía
Albert Boadella  El Mundo   26 Septiembre 2012

El autor cree que los catalanes son víctimas de un somnífero en relación a España. Acusa a los partidos y los medios de propagar el sentimiento paranoico contra Madrid

No nos engañemos. No son únicamente los políticos. Con apenas un siglo de minuciosa tenacidad se ha ido moldeando en la mente de cientos de miles de catalanes una fábula elemental pero de una eficacia incuestionable. Todo ciudadano de este territorio tiene hoy la oportunidad de formar parte de una biografía impoluta en la que nuestros antepasados, recientes o remotos, no tuvieron responsabilidad alguna en los desmanes de la Historia. Los desequilibrios, angustias o perjuicios sufridos por dicha comunidad tienen siempre el mismo culpable real, convicto y al acecho. No es necesario ni averiguarlo, pues en la actualidad, este mecanismo ya brota instintivamente en cualquier hijo del territorio mítico. La cruda realidad resulta ahora algo inconcebible para todo catalán que se precie y la sola duda sobre los pormenores de la utopía es considerada una intoxicación promovida por el enemigo tradicional.

Visto desde fuera, el escenario provoca distintas consideraciones. Son muchos los españoles que no comprenden nada de lo que sucede, porque intentan juzgarlo bajo la óptica de la realidad y el sentido común, pero también son muchos los que entran en el juego y aceptan su papel de pérfidos en la leyenda. Y es precisamente esta actitud la que ha promovido una situación como la actual cuyos indicios nos hacen prever un desenlace irreversible.

Deberíamos reconocerles a los dirigentes catalanes en el ámbito de la política, la cultura y los medios de comunicación, una astucia magistral para alcanzar sus objetivos frente al Estado. En las últimas décadas han conseguido acomplejar a un buen número de españoles como responsables de coacciones a su libertad y sus derechos étnicos. No es nada nuevo, desde los tiempos de Cambó subsiste un perseverante entrenamiento en esta disciplina. No obstante, era imprevisible que todos los gobiernos de la democracia sucumbieran a la retorcida estratagema con un insólito olvido del pasado. El resultado de tal ignorancia está a la vista; el complejo de culpabilidad ha fluctuado siempre en el momento de tomar decisiones de Estado, incluso ante manifiestos chantajes, no fuera caso que lesionáramos los sentimientos del territorio oprimido. Obviamente, a medida que pasaban los años las responsabilidades de los gobiernos eran mayores pues mayor era el descaro de los dirigentes regionales. Desde el taimado Pujol, nombrado entonces «español del año» hasta el actual presidente regional que se permite órdagos retadores, han transcurrido cerca de 30 años. Durante este tiempo, mientras España miraba a otra parte o incluso alentaba los derechos históricos de la fábula, dos generaciones de catalanes han sido aleccionadas en el odio a lo español.

Quizás ahora ya es muy tarde para contrarrestar el poder de la ficción. Está demasiado extendida y todos sabemos que se trata de una fuerza avasalladora con la cual muchas religiones han dominado el planeta. ¿Cómo recomponer la trama de afectos mínima e imprescindible para vivir lealmente bajo el nombre de una nación? ¿Cómo desvanecer los ensueños de territorio mítico cuyo perpetuo enemigo pretende su desaparición? La muchedumbre de sonámbulos avanza hacia el abismo clamando consignas y enarbolando estandartes de pretendida libertad. Es lógico, pues nadie desea despertar a la realidad cuando ésta significa angustia, congoja, dudas o sacrificios.

Los agentes propagadores del quimérico somnífero son muchos y diversos. Los más ostentosos son los chicos de Esquerra que a pesar de su torpeza, por lo menos han funcionado a cara descubierta. Sin embargo, la distribución más eficaz ha corrido a cargo de los agentes dobles de CiU, PSC, ICV, con la aquiescencia del PP en los últimos tiempos. Me refiero siempre a la distribución pero no a la elaboración. Proporcionarle forma al engendro ha sido una labor eficazmente realizada por la totalidad de los medios catalanes a los que se ha subvencionado a cambio de elaborar una realidad inexistente favorable al empeño separador. Un ensueño de chicha y nabo apoyado en la inducción al sentimiento paranoico contra Madrid que de forma tan fácil, rentable y eficaz, penetra en el ciudadano predispuesto.

En este caso, los medios han sido algo más que simples mercenarios publicistas de un régimen porque sin esta falsificada realidad nada hubiera sobrepasado los delirios de unos grupúsculos. Bien es cierto que el éxito se ha producido por una conjunción de acontecimientos pues parece imposible conseguir, en un contexto democrático, la unión de todos los medios, ya sean públicos o privados, con un solo objetivo. En este sentido, no debemos olvidar algún hecho revelador como la famosa editorial conjunta, la cual vino a demostrar su predisposición al totalitarismo en cuestiones identitarias. Este poderío absoluto de los medios no sólo ha promovido una ficción cursi y xenofóbica sino que ha provocado el silencio de una mayoría, cuyo pensamiento se halla al margen de las fantasías étnicas, pero que permanece atemorizada al encontrarse desatendida ante la actitud de los gobiernos de la nación.

En el futuro, quizás dentro de pocos o muchos años, mi condición de dramaturgo me hace prever un macroproceso cuyo título podría ser El juicio de Núremberg-Ripoll. Allí los propios catalanes juzgarán las responsabilidades por haber transformado en territorio anodino, pedestre y resentido, lo que un día fue un lugar bello y agradable, repleto de gente sensata y educada, con un notable sentido cívico. Un lugar donde el sarcasmo y un grado soportable de chifladura llegó a producir genios como Josep Pla y Salvador Dalí, relegados hoy por la inteligencia cultural como desafectos al régimen. Es posible que el juicio tenga que ser simbólico y sólo en efigie de los acusados debido al tiempo transcurrido, pero como la vida es pendular no duden que esta catarsis llegará. Después, lo de siempre, demoler monumentos, cambiar nombres de calles, plazas, estadios…

En cualquier caso, buscando el lado positivo de la adversidad, me veo por fin como español en la tierra que nací gracias al pasaporte que me expedirá la futura embajada española de Barcelona. Una vejez como minoría protegida.

Albert Boadella es dramaturgo y director de los Teatros del Canal.

Intervención de Pedro Gómez de la Serna el 26/09/2012, respondiendo a CiU y ERC en las Cortes.
RESTITUCION DERECHOS HISTORICOS DE CATALUÑA
Pedro Gómez de la Serna, Internet  26 Septiembre 2012

La verdad, señorías, es que, al margen de la ideología de cada cual, después de escuchar los disparates que hemos escuchado hoy aquí, a uno no le extraña que el 51% de los catalanes se abstuvieran en el referéndum del Estatuto, y que el 5% votara en blanco.

A base de intervenciones como las que se ha escuchado hoy en esta sala, están Uds. logrando lo que no consiguió el general Franco a lo largo de sus 40 años de dictadura: la desafección de los catalanes de la vida política. Unos catalanes que acabarán siendo independientes, sí, pero de la política. Están Uds. alumbrando, en expresión de Josep María Colomer, un nuevo tipo de ciudadano cada vez más alejado, mentalmente, vitalmente, sociológicamente, anímicamente, de la política y de la res pública. Un catalán secesionado de la política.

Después de 30 años de gobierno nacionalista o con participación nacionalista en Cataluña, puede decirse que el nacionalismo catalán en su conjunto, como proyecto de sociedad, ha fracasado. Y han fracasado porque treinta años después, han conducido, entre unos y otros, a Cataluña a un callejón sin salida de enfrentamiento, de división y de ruptura. Entre unos y otros, han conducido a Cataluña hacia una de las crisis más graves de su Historia, en términos políticos, institucionales, económicos, y muy probablemente también, en términos sociales. Y como única respuesta, han buscado Uds. un enemigo exterior, un chivo expiatorio: la culpa es de España. Crean la crisis, y después pretenden taparla creando una crisis todavía mayor.

Pero vayamos por partes.
1.- Piden Uds. en primer lugar, algo insólito, que deroguemos los Decreto de Nueva Planta. Yo creo que los ciudadanos merecen un mínimo de rigor y un máximo de respeto. No se puede derogar lo que no está en vigor. Yo soy diputado por Segovia. Su iniciativa es como si yo trajera a esta Cámara la derogación del Fuero de Sepúlveda ¿Y por qué no proponen también que estas Cortes se dediquen a derogar, no sé, pongo por caso, el Código de Justiniano, la Novísima Recopilación, las Pandectas, Las Partidas o cualquier cuerpo legislativo histórico de España? Su propuesta no es sólo extemporánea, porque llegan Uds con 300 años de retraso, sino también excéntrica. No conozco a nadie, salvo Uds., que mantenga que los Decretos de Nueva Planta estén en vigor….Es insólito. Es ridículo y es una tomadura de pelo a la Cámara.

2.- Hablan Uds. en su PNL de una supuesta soberanía de Cataluña suprimida por Felipe V. Y yo, antes de entrar en materia, me pregunto: ¿Les parece normal, con la que está cayendo, que esta Cámara se dedique a hablar de Felipe V o de Carlos II el Hechizado y de sus disposiciones testamentarias? Pobre Cataluña, si tuviera que debatirse únicamente entre la fatiga de unos y el hechizo de otros… Sean honestos: no mientan a la gente: Cataluña no fue nunca soberana. Han construido Uds. un relato falso. Han engañado Uds. a los catalanes. Cataluña jamás existió como nación –un concepto aún no vigente- ni como Estado. En 1700 Cataluña era un Principado, sí, un territorio con instituciones propias, sí, pero integrado en la Corona de Aragón y en consecuencia en España. Pero ni era un Estado soberano ni era una nación. Las Cortes eran estamentales y como tales no representaban soberanía nacional o popular alguna –estamos antes de la revolución francesa- sin a los tres estados: el clero, la nobleza y tercer estado. Tampoco existía una opinión pública catalana, porque la opinión pública como tal no surge sino hasta finales del XVIII, como todo el mundo sabe. La Nueva Planta fue, en opinión de Vicens Vives –nada sospechoso de anticatalanismo- “un desescombro que obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir”; algo que comparte Ferrán Soldevilla cuando dice que dieron lugar al resurgimiento económico de Cataluña; por cierto que ya Mercader y Voltes pusieron de relieve la catalanidad de los gestores de la Nueva Planta. No voy a entrar en mayor debate. Cito sólo a cuatro historiadores catalanes de indudable prestigio. Le recomiendo su lectura. Léalos, y sabrá, entre otras cosas, que aquella no fue una guerra de secesión sino de sucesión. Léalos y sabrá que el mayor valedor del archiduque de Austria frente al borbón fue el almirante de Castilla. Léalos y sabrá que la realidad fue mucho más compleja de lo usted dibuja. Léalos y sabrá que el austracismo catalán no fue inmediato; hasta el punto que, con motivo de la boda de Felipe V en Barcelona, se produjo una eclosión de panegíricos catalanes como los de Joan Bac o Raimundo Costa. Nadie cuestionó la legitimidad de Felipe V en Cataluña hasta que en 1703 emerge la alianza internacional antifrancesa y pro austriaca. Los actores españoles no fueron más que actores sucursalizados de las grandes alianzas internacionales. Hacen Uds. también la afirmación de que Felipe V incorpora Cataluña a Castilla mediante el derecho de conquista. Primero, no la incorpora a Castilla. Segundo, saben perfectamente que Barcelona fue inicialmente leal a Felipe V y que fue asediada por una escuadra internacional anglo portuguesa dos veces: en 1704 y el 1705, por cierto esta última vez lanzando nada menos que 6000 bombas sobre la ciudad, que cayó finalmente en manos austracistas. Derecho de conquista. Repito: fue una guerra de sucesión, no de secesión. Y lo que había en Cataluña no era un sentimiento antiespañol, sino antifrancés. Ya lo dijo D. Rafael de Casanova: “Por nosotros y por la nación española peleamos”.

Lo que querían los catalanes era movilizar a toda España contra el candidato francés, es decir, liderar España, el mismo propósito de Cambó, algo a lo que Uds., los nacionalistas, han renunciado. Y han renunciado porque al nacionalismo siempre le falta ambición de país, y porque el nacionalismo consiste en querer tener cada vez más poder en un lugar cada vez menos poderoso: en otras palabras, mandar cada vez más sobre cada vez menos. Y esa falta de ambición y de proyección, ese no incorporarse al liderazgo del proyecto español, es lo que les lleva, a Uds y a Cataluña, al colapso.

Y fue un catalán, D. Ramón Lázaro Dou, un ilustrado catalán precursor de la Renaixenxa y diputado en Cádiz, quien glosó los Decretos de Nueva Planta por haber acabado con las jurisdicciones patrimoniales y la única instancia en las condenas de muerte y por la prohibición de las multitudes armadas para perseguir a los delincuentes. No seré yo quien defienda a Felipe V, pero sí se digo que la historia es mucho más compleja que el mito, señor Bosch. Y es más compleja también que la mentira. Y claro, cuando uno parte de premisas falsas llega a conclusiones erróneas. No es una historia infantil de buenos y malos. Es una historia de hombres, con luces y con sombras.

3.- Hablan Uds. del derecho de autodeterminación. Cataluña nunca fue soberana. Tampoco ahora lo es. No es sujeto de derecho internacional. No es sujeto constituyente. No tiene poder constituyente. Hablar de autodeterminación en España es hablar de ruptura. De ruptura constitucional y de ruptura de la convivencia. Y no tenga ninguna duda de que el modelo constitucional tiene mecanismos para garantizar la convivencia, la paz, y la unidad. Y que el Estado garantizará la vigencia del artículo 2 de nuestra Constitución, que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española. Yo les pediría que dejaran de jugar de una vez con el futuro de Cataluña. Con el pasado, con el presente, con el porvenir de los catalanes. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a crearle a la gente más problemas de los que ya tiene. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a meter a los catalanes en la tempestad de la secesión. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a jugar con la convivencia en Cataluña. Ya en el tripartito se les hundió el Carmel. No hundan ahora Cataluña entera.

4.- Luego plantean Uds. con el manido asunto del expolio de Cataluña. Como la manipulación de la lengua no les ha servido como instrumento de ruptura y ha chocado con no pocos estratos de población, han acudido entonces a la manipulación de la economía, que sí llega a todos los estratos, como instrumento de ruptura. Otra salida en falso otra huida hacia ninguna parte, otra manipulación. En primer lugar, no tributan los territorios, tributan las personas. En segundo lugar, con la misma justificación podrían hablar los madrileños de expolio porque, si se trata de territorios, estamos por delante Uds. En tercer lugar, por idéntica razón los habitantes de Gerona podrían sentirse expoliados por los demás catalanes, porque le recuerdo que Gerona es la provincia de más renta per cápita de Cataluña.

En cuarto lugar, desgraciadamente, no todo el dinero recaudado en Cataluña redunda en beneficio de los catalanes: ya; ya se ocupan algunos cuando están en el poder de que eso no ocurra: caso Millet, Santa Coloma, Prenafeta, ITV, el contrabando de tabaco del conseller de ERC, las cartas de extorsión a los trabajadores de la Generalitat pidiéndoles un porcentaje de su salario para ERC –por cierto que el Sr. Vendrell fue luego ascendido a Consejero- los sueldos exorbitantes de los Presidentes de las Diputaciones que Uds, controlaban –Lérida y Gerona- las colocaciones de ex políticos en empresas del sector público catalán, los gastos desorbitantes para tunear vehículos oficiales …todo muy ejemplar: Si Rafael Casanova levantara la cabeza…y viera lo que hacen Uds en nombre de Cataluña…y viera cómo han dilapidado Uds. aquél enorme patrimonio de la Transición que era el antiguo liderazgo catalán de una nación de 40 millones de habitantes, con sus mercados, con sus relaciones internacionales, cuarta economía de la zona euro, … Si levantara la cabeza y se preguntara: ¿El expolio? Con toda probabilidad les contestaría: El expolio de Cataluña son Uds.

Uds. incrementan la deuda en un 200% y ante la deuda piden Uds la independencia. Independencia, ¿para qué? ¿para endeudar todavía más a los catalanes?¿Para aislarles del mundo? ¿Independencia para ser una especie de rara avis entre los no alineados? ¿Independencia para arruinar a los catalanes? ¿Han calculado Uds., antes de jugar con este fuego, cuántas empresas saldrían de Cataluña? ¿Cuántas multinacionales europeas sacarían sus plantas de allá? ¿Cuántas grandes empresas catalanas deslocalizarían sus activos, sus sedes, de un territorio aislado del mundo? ¿Han calculado Uds. el coste que esto tendría en la mediana y pequeña empresa de Cataluña, muchas veces auxiliares de las anteriores? ¿Han calculado el ingente paro que generaría la independencia? Hagan números, y después pídanle a la gente que sacrifique su hacienda, su trabajo, su bienestar, el futuro de sus hijos, en el altar de un delirio secesionista.

Si Cataluña se independiza, ¿con qué dinero van a pagar las pensiones? ¿Con que dinero van a pagar el desempleo de los catalanes? ¿en qué mercados van a vender sus productos y con qué aranceles? ¿Cómo van a pagar su deuda? . Digan a la gente el verdadero coste de la independencia: un descalabro en términos de generación de riqueza y de pib per cápita que les situaría por debajo de cualquier territorio o comunidad de España.

Digan la verdad a la gente antes de jugar con el futuro de los catalanes. Con su hoja de ruta llevarán a los catalanes a la bancarrota y provocarán el derrumbe del estado de bienestar. Ni Montenegro ni Islandia: Chipre, Grecia o Padania. Sigan Uds. así, que las agencias de calificación ya han tomado buena nota y han bajado su bono al nivel de bono basura…

Y hagan Uds. cuentas también en el ámbito de la democracia y de la política, porque la Constitución española se reafirmó como Constitución catalana con el respaldo del 90,3% de los catalanes. Algo muy difícilmente superable, en términos de legitimidad democrática, se pongan Uds. como se pongan y saquen a la calle al número de personas que quieran sacar a la calle.

Muchas gracias

Economía
El Gobierno ofrecerá a Bruselas la unidad de mercado como la próxima gran reforma
Pondrá fecha también a la liberalización de los servicios profesionales que exige la CE
y. gómez / E. serbeto / madrid ABC  26 Septiembre 2012

Rajoy anuncia reformas en el Estado autonómico para lograr la unidad de mercado
El Gobierno de Mariano Rajoy ha cumplido buena parte de los deberes que le puso Bruselas el pasado mes de mayo. Pero todavía tiene tareas pendientes, y son estas reformas, o buena parte de ellas, las que abordará el Consejo de Ministros mañana, junto con los Presupuestos. El objetivo es presentar al Eurogrupo del próximo 8 de octubre un calendario concreto para la aprobación de las próximas reformas.

Una de las normas de mayor trascendencia que exige Europa es la de la unidad de mercado. Se trata de derogar buena parte de la legislación autonómica, local e incluso estatal que provoca que una empresa tenga que cumplir normativas distintas dependiendo de la región en la que se instale, aumentando sus costes y mermando considerablemente su competitividad.

De hecho, según un informe de la CEOE, esta maraña legislativa le cuesta unos 45.000 millones de euros a la economía española cada año. Hay inversiones y negocios que dejan de instalarse por este enorme coste. El objetivo es que vuelva a haber normas comunes en toda España para abrir negocios, etiquetar productos, y un largo etcétera de exigencias a las que se enfrentan cada día las empresas. Y hay modelos a seguir. Comercio estudia el de Canadá y el de Alemania para implantarlo en España.

El Ejecutivo avanzará también en la polémica liberalización de los servicios profesionales, aunque sin acabar con la colegiación obligatoria.
Junto a estas dos normas y las que ya se han puesto sobre la mesa, como la reforma educativa, que era otro de los requisitos, la relación de las exigenciasde la Comisión Europea como lista de las condiciones para que el BCE intervenga en el mercado secundario de la deuda incluye esencialmente los aspectos más relevantes de sus últimas recomendaciones. Según fuentes de la Comisión, en sus reuniones con el Gobierno sus expertos solamente insisten en los objetivos, pero dejan a las autoridades españolas la determinación de las fórmulas y los medios mas adecuados para cumplirlos, aunque además exigen fechas concretas para hacerlo.

A la Comisión le preocupa mucho que se no se pongan en marcha políticas activas de empleo, y aunque no dice exactamente si se deben introducir mecanismos coercitivos en el subsidio de desempleo para favorecer la búsqueda de trabajo, fuentes europeas insisten en que consideran que las reformas deben ir en esa dirección.

Igualmente en lo que se refiere a la desvinculación de los convenios colectivos y el salario a las variaciones del IPC, y sugieren también llevar a cabo una «estricta evaluación» de los efectos de la reforma laboral por si hubiera que hacer modificaciones.

Otras de las recomendaciones que ha puesto la Comisión sobre la mesa es la orientación de las infraestructuras existentes al principio de «paga el usuario», que es como decir que se instauren peajes.

La lista de las condiciones de Bruselas
Empleo
Bruselas quiere políticas activas de empleo que rompan las estadisticas del paro. Reforma educativa y evaluación permanente de la reforma laboral.
Mercado y peajes
Recuperar la unidad de mercado es necesario para poner en marcha la nueva economía digital. Las infraestructuras deben ser financiadas por los usuarios con peajes.
Recortes y ahorros
Para el presupuesto del 2012, propone más recortes en sanidad y educación y ahorro en la racionalización de la administración eliminando duplicidades.

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Mas deja sin argumentos a quienes, lejos de Cataluña, defienden a Cataluña

Jesús Cacho www.vozpopuli.com  26 Septiembre 2012

Dice un antiguo proverbio que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla, afirmación que en el caso de Cataluña es más evidente que nunca a la luz de lo ocurrido ayer en el Parlamento regional, donde el presidente Artur Mas anunció la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 25 de noviembre, una consulta que claramente hay que entender como un plebiscito planteado a los ciudadanos catalanes a favor de la independencia y que hace innecesario, por redundante, el referéndum del que se había venido hablando en las últimas semanas. Nada de medias tintas: si los votos de los partidos que defienden la independentista suman la mayoría el 25-N, como hoy parece evidente, ¿para qué andarse con sutilezas y medias tintas?

Urgido por la imposibilidad –al haber perdido el apoyo del PP catalán- de presentar un proyecto de Presupuestos regionales para 2013; agobiado por una quiebra financiera que le ha forzado a pedir 5.000 millones de euros adelantados al odioso Gobierno de Madrid, y asustado por el malestar social causado por los recortes impuestos por la crisis, el Gobierno de Mas, con el aliento en el cogote de la dinastía Pujol, con un don Jordi a la cabeza que aspira a presidir el panteón de los hombres ilustres, la columnata de los héroes de Cataluña con Casanovas, Maciá, Companys y otros adalides del catalanismo, ha decidido envolverse en la senyera para hacer olvidar su fracaso, embarcándose en un viaje a ninguna parte que, además de suponer un monumento al dogmatismo y la intransigencia, reclama un descaro, una desvergüenza y una falta de pudor que sobrepasa todos los límites conocidos hasta ahora.

Parece que CiU y Mas han decidido jugárselo todo a la carta de una independencia imposible
Sumida España en una crisis de proporciones desconocidas, los nacionalistas catalanes han optado por aparcar el seny en el baúl de los recuerdos para entregarse a un juego tan peligroso como incierto. Es el triunfo de la táctica del “cuando peor, mejor”. La irresponsabilidad de este movimiento quedó ayer meridianamente clara a lo largo y ancho del discurso del president. Lejos de nosotros la prudencia del gobernante responsable, vino a decir, llamado a minimizar los problemas en lugar de ampliarlos: “En momentos excepcionales, hay que tomar decisiones excepcionales” (…) “No son tiempos de comodidad institucional. Son tiempos de jugársela”. Y, en efecto, parece que CiU y Mas han decidido jugárselo todo a una carta, la carta de una independencia imposible que para verse coronada por el éxito necesitaría no solo del derribo de la Constitución del 78, que por supuesto, sino de la renuncia del pueblo español en su conjunto a defender su herencia cultural y la integridad territorial de la Nación.

Es evidente que el señor Mas y el ala más radical de CiU han conseguido vender su “mercancía de agravios” a una parte considerable de los ciudadanos catalanes. Cuando los sentimientos sustituyen a los argumentos y la emoción a la razón, como es el caso, cualquier demagogo populista con el freudiano superyo reforzado es capaz de embarcar a un pueblo entero en aventuras cuyo final suele terminar en la estación del dolor y el sufrimiento. El siglo XX está lleno de ejemplos de este tipo. Obligados, pues, a repetir la Historia. El mismo 14 de abril de 1931 en que Alfonso XIII -¡un acierto el viaje del Rey Juan Carlos a Barcelona para verse con Mas, precisamente el día que Mas oficializaba su envite a la nación española!- abandonaba Madrid camino de Cartagena y se proclamaba la Segunda República, Francés Maciá, líder de una Esquerra Republicana entonces triunfante, anunciaba solemne (“¡Catalanes! Interpretando el sentimiento y los anhelos del pueblo que nos acaba de dar su voto…”) el nacimiento de la “República Catalana como Estado integrado en la Federación Ibérica”. El proceso culminaría un 6 de octubre de 1934, con Lluís Companys proclamando desde el balcón de la Generalidad el “l'Estat Català de la República Federal Espanyola”. El final del episodio es de sobra conocido.

Asombra que la burguesía catalana se embarcarque en este periplo que en modo alguno puede terminar bien
Asombra que 80 años después, en una España que en nada se parece a aquel país económicamente pobre y culturalmente inane –minorías sonoras aparte- que caracterizó nuestra primera mitad del siglo pasado, una Cataluña rica en una España desarrollada; una España integrada en un proyecto supranacional que día a día va reduciendo los perfiles de los viejos Estado-nación a cuenta de las constantes cesiones de soberanía, y una Europa sometida a las tormentas del mundo globalizado de hoy, asombra, digo, que la burguesía catalana sea capaz de embarcarse en este periplo enloquecido que en modo alguno puede terminar bien, a menos que, como antes se dijo, el resto del país, con su clase política a la cabeza (habrá que verlo, porque ayer el Gobierno Rajoy volvió a hacer mutis por el foro), abdique de su obligación moral, que no es otra que defender la Constitución que votamos todos, incluidos los ciudadanos catalanes.

La importancia de focalizar bien al “enemigo”
Factor esencial en el éxito de esa “venta de agravios” ha sido focalizar al enemigo común, al supuesto responsable de las dificultades y penurias de Cataluña, que no es otro, obvio, que el Estado español, el Gobierno de Madrid. Ninguna culpa para el derroche, la corrupción y el sectarismo de un nacionalismo capaz de poner en fuga al capital extranjero más sensato. El tripartito heredó una deuda de 10.000 millones que, menos de ocho años después, había engordado hasta casi 38.000. El tripartito lo presidió el PSC y lo apuntaló esa ERC que, con dinero público, se dedicó activamente a pregonar por pueblos y comarcas de la Cataluña profunda la buena nueva de la independencia redentora, mientras Montilla en Barcelona y Zapatero en Madrid miraban hacia otro lado. En el éxito de esa “venta de agravios” ha resultado fundamental, en fin, la labor de intoxicación de los medios de comunicación catalanes, cuyo adelantado es ahora “La Vanguardia”, antes “La Vanguardia Española”, ahora y antes propiedad de Javier Godó, conde de Godó, Grande de España por la gracia de Juan Carlos I Rey, y siempre fuertemente subvencionada, como el resto de medios catalanes, por la Generalitat.

Conscientes de que todos terminaremos pagando por tanto dislate, solo podemos apelar al cumplimiento de la Constitución.
Quienes siempre hemos criticado el llamado “café para todos” que tras la muerte de Franco pretendió igualar las aspiraciones históricas hacia el autogobierno de Cataluña y el País Vasco con CCAA tan artificiales, por muy dignas de respeto que puedan hoy parecernos, como La Rioja, Cantabria y tantas otras; quienes siempre hemos defendido la necesidad de dar un cauce democrático, desde luego distinto y distintivo, a aquellas aspiraciones; quienes siempre hemos propugnado el diálogo y la creación de puentes cada vez más sólidos entre Cataluña y el resto de España, convencidos de que no todas las culpas estaban más allá del Ebro; quienes hemos participado de esa corriente de opinión, repito, nos hemos quedado sin argumentos tras el puñetazo en la mesa protagonizado ayer por Artur Mas. Nos rendimos a la evidencia: la demagogia se ha impuesto a la razón; la rauxa a la prudencia, el aventurerismo al sentido común. Conscientes de que todos terminaremos pagando un precio por tanto dislate, solo podemos apelar al cumplimiento de la Constitución.

Para terminar, y sin ánimo de cabrear a nadie, he aquí una transcripción literal de la respuesta que, en el debate electoral celebrado el 25 de febrero de 2008 ante las cámaras de TVE entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, regurgitó el de León a preguntas del gallego: “Nosotros creemos en el Estado de las Autonomías y estamos convencidos de que ha sido muy bueno para el bienestar de España, porque favorece la libertad eliminando el centralismo. Ustedes siempre han ido a rastras con el Estado de las Autonomías, y menuda la que han montado con el Estatuto de Cataluña, crispando, trasladando a todas las CCAA que se rompe España, lo cual era radicalmente falso, cizañando con el tema del catalán… Hemos hecho reformas en los Estatutos para mejorar el autogobierno, y en este periodo hemos vivido más cooperación y menos conflictividad ante el Constitucional que en cualquiera de sus 8 años de Gobierno. Tienen una gran desfachatez: han sembrado discordia entre los ciudadanos y especialmente con el Estatuto de Cataluña. La que han liado con la enseñanza del castellano es la misma que hace 20 años… (…) Por eso, señor Rajoy, su apocalipsis, que es lo que ha hecho en estos cuatro años, parece que se retrasa en la historia: ni España se rompe, ni Navarra ha sido entregada a ETA, ni Cataluña está en un proceso de secesión; más bien está más unida, porque ahora hay ya alta velocidad…” ¡Cuántas cosas tiene España que agradecer al PSOE…!

Órdago catalán: entre la quimera y el pacto fiscal

Javier López www.elsemanaldigital.com  26 Septiembre 2012

Artur Mas acaricia el sueño de que una España extremadamente debilitada acabe aceptando a una Cataluña independiente y además integrada en el Euro. Esa es su quimera.

Hoy nos duele España más que nunca a los que la queremos entera.

Decía Albert Camus (y en esto tenía razón el francés) que amaba demasiado a su país como para ser nacionalista. A los que amamos a España nos duele verla hecha girones. El desafío que los pequeños nacionalismos identitarios plantean ahora a la realidad histórica de España era una de las salidas previsibles desde el día y la hora en que se configuró el Estado autonómico, el café para todos. De una parte había buena voluntad, espíritu de encuentro y concordia nacional. De la otra, deslealtad. El problema no es el modo de configurar el Estado sino la intención que anima a los que deben sostener la estructura.

El órdago a la estructura del Estado es evidente en Cataluña. La mecha está encendida. Artur Mas está convencido de que existe un respaldo mayoritario a sus intenciones. Por eso ha decidido adelantar las elecciones. La estrategia del gobierno catalán es un modelo de independencia a plazos, y lo que se ha conseguido ahora es fundamental: poner a la calle en ebullición y silenciar a la disidencia, conseguir que los cantos en favor de la independencia resuenen con fuerza en los campos de fútbol y que la bandera independentista se coloque en los campanarios de las iglesias. Exactamente eso: nacionalismo de campanario en un mundo que si no quiere explosionar debe caminar hacia los grandes bloques geopolíticos. Un contrasentido.

Sin embargo, el nacionalismo catalán ha vendido bien su producto y hasta lo ha revestido de modernidad. Ha conseguido también hacer dimitir de su legítima catalanidad a los ciudadanos que gustosamente se siente además de catalanes españoles. Mariano Rajoy con grandes dosis de buena voluntad dice que es posible llegar a "puntos de encuentro". Nada que objetar. Se puede hablar de financiación autonómica, también de redefinición del Estado. ¿Por qué no?. Lo malo es que cuando lo que anima a la otra parte es la deslealtad y el victimismo "los puntos de encuentro" suelen acabar siendo un escalón sobre el que seguir ascendiendo hacia la secesión. ¿ O es que no fue un solemne punto de encuentro el Estado de las autonomías consagrado en la Constitución?

La Diada del pasado 11 de septiembre es el punto de partida del órdago planteado al Estado por el nacionalismo catalán Pero, ¿desde cuando una manifestación, por multitudinaria que sea, -y lo fue la del pasado 11 de septiembre-, es la referencia para iniciar una negociación encaminada a la secesión o el pacto fiscal como escalón intermedio?

En los primeros años ochenta con motivo del aniversario de la muerte de Francisco Franco se congregaban en Madrid multitudes de personas. ¿Quería eso decir que el pueblo español reclamaba una vuelta al sistema anterior?. Evidentemente no. Luego, en los procesos electorales, la gran mayoría de las personas que acudían a ese acto daban su voto a la Alianza Popular de Manuel Fraga, un partido integrado en el sistema democrático. ¿Quiere Artur Mas la independencia ahora? De momento quiere más dinero, y pocas condiciones. Y para eso está manipulando los sentimientos de los que le votan.

Una Cataluña en quiebra económica está echando un órdago al Estado de incalculables consecuencias. Los socialistas con una visión absolutamente cortoplacista reclaman ya el Estado federal, solamente para no tensar la cuerda con el PSC y su necesidad de recabar votos entre el nacionalismo en los próximos comicios catalanes. Como en el País Vasco, en Cataluña el PP se encuentra en solitario defendiendo el proyecto constitucional. Desde el exterior nos miran atónitos, y eso es malo, muy malo, para nosotros. No es un futurible descartable que esta crisis económica termine en una España deshilachada, desfigurada, irreconocible en su proyecto moderno iniciado con la Constitución de 1978.

No son suficientes los muros de contención montados a base de apelaciones a la Constitución. El nacionalismo catalán, en un ejercicio de deslealtad llevado hasta sus últimas consecuencias, ha afilado sus uñas hasta el máximo extremo justo en el momento, –no de agachar la cabeza-, pero sí de afinar los mecanismos de solidaridad entre todos los españoles. La Generalitat necesita 5.000 millones para pagar servicios de primera necesidad, y es precisamente ahora cuando activa el victimismo, el sentimiento catalán fabricado con mimo en escuelas, fundaciones, televisiones públicas y costosas embajadas.

El tamaño de la mezquindad es difícilmente superable. Artur Mas ha conseguido que la indignación de los catalanes contra un gobierno despilfarrador (desde el Tripartito hasta CiU) ocupado en proyectos identitarios y despreocupado de las necesidades básicas de los catalanes haya derivado en un sentimiento antiespañol sin precedentes.

La actitud del nacionalismo catalán es inequívoca, y como ocurre con todos los nacionalismos, en los momentos decisivos hacen piña y se difuminan los matices entre moderados y radicales. Y así vimos en la ya celebre "marcha de afirmación catalana" del 11 de septiembre a Josep Antoni Duran i Lleida, la supuesta voz del nacionalismo moderado, en el que algunos siguen poniendo sus esperanzas de encontrar un catalanismo amable y comprometido con España. ¿Es eso posible?

Desafío secesionista
¿Massachusetts o Kosovo?
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  26 Septiembre 2012

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, convocó a los empresarios de su comunidad para exhortarlos a orientar sus exportaciones fuera del mercado español. ¿Hacia dónde? Si se produjera la muy cacareada ruptura con España, también se cerrarían automáticamente las barreras aduaneras con Europa. Este es un justificado temor que los secesionistas se esfuerzan por disipar con mentiras flagrantes.

Un desvarío impresentable
Jordi Barbeta tergiversa la realidad en el somatén mediático (La Vanguardia, 16/9):

En CiU no hacen ninguna mella las amenazas sobre la expulsión de la Unión Europea de una eventual Catalunya soberana puesto que no está previsto en el Tratado y si el proceso se desarrolla con todas las garantías democráticas sería impensable dejar fuera "al primer país de la Península Ibérica que formó parte del imperio carolingio".

Vaya desvarío impresentable. Nadie amenaza con expulsar a nadie. Sencillamente se trata de que si una región se escinde de un Estado miembro de la Unión, se autoexcluye de esta. Sin contar con que un proceso estimulado y controlado por los centros de poder y jaleado por las soflamas de los medios de comunicación que dichos centros dirigen o subvencionan tiene más puntos de contacto con los tinglados chavistas o kirchneristas que con las garantías democráticas. En fin, la apelación al imperio carolingio revela en qué etapa de la historia han plantado sus argumentos estos reaccionarios de pura cepa. Añoran también al depredador Roger de Flor y sus mercenarios almogávares, y al rey expansionista Jaime I, todos los cuales figuran en el callejero de Barcelona.

Si leyera el diario que él mismo pilota, Barbeta se habría enterado de lo que sigue (LV, 12/9):

¿Cómo afrontaría la Comisión Europea la secesión de una región de uno de los actuales socios de la UE? "Los tratados no contienen ninguna provisión al respecto", aclaró el portavoz, diferenciando entre el proceso de secesión en sí, que se debe regir "por el Derecho internacional", y la posible demanda de ingreso a la UE, que se resolverá "según los tratados y sus disposiciones sobre la adhesión". "Mientras tanto, esta nueva entidad no es parte de la UE" y si quiere volver a formar parte de ella "tiene que pedir la anexión", explicó el portavoz. El derecho comunitario prevé que la demanda de ingreso del nuevo Estado deberá ser aprobada por unanimidad por todos los países de la UE.

Por unanimidad. Más claro, imposible. Y mientras esperan esa unanimidad, los empresarios y el resto de los ciudadanos catalanes podrán copiar la paciencia de Kosovo, donde la aguardan desde hace cuatro años y medio.
Una reseña disuasoria

Al somatén mediático se le coló (LV, 15/9) una reseña sobre la situación de Kosovo que puede resultar disuasoria para más de un ciudadano pensante:

Cuatro años y medio después de su declaración unilateral de independencia, Kosovo sigue al margen de la Unión Europea y es el país balcánico más retrasado en la negociación, hipotecada por el no reconocimiento diplomático de cinco de los 27 Estados miembros: España, Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumanía. Tampoco ha podido ingresar en Naciones Unidas, gentileza de Rusia. Ni siquiera tiene el consuelo del fútbol: ni la UEFA ni la FIFA han admitido a este país cuyos mejores jugadores defienden las camisetas de Albania y Suiza.(...) Kosovo vive bajo tutela internacional en un círculo vicioso –sin normalización en la relación con Europa no hay progreso, según la doctrina oficial que maquilla así vicios autóctonos como la corrupción o el derroche de la asistencia internacional.

¿Corrupción? ¿Derroche? El artículo "Oasis o cloaca", de Antonio Robles, bastará para sembrar en el ciudadano pensante las dudas acerca de la idoneidad de quienes pretenden monopolizar la llave de la caja única, y la lectura de Música celestial. Del mal anomenat cas Millet o cas Palau (Rosa dels Vents, 2012), de Manuel Trallero, terminará de convencerlo de que es víctima de un montaje demagógico que no lo llevará a Ítaca sino a un Kosovo ibérico.
Vergonzoso despilfarro

Queda el interrogante del derroche. Nada mejor que consultar a un balcanizador militante, el economista Xavier Sala i Martín, quien, con la intención de demostrar la viabilidad de una Cataluña soberana, abrió, paradójicamente, las compuertas a una avalancha de datos que disuadirá al ciudadano pensante de entregar la llave de la caja única a los caciques de la tribu. Escribió Sala i Martín (LV, 2/9):

Desde 1997, primer año de la burbuja inmobiliaria, hasta el fin de la era Pujol, la deuda de la Generalitat se mantuvo constante alrededor de los 10.000 millones de euros. Pero entre el 2003 y el 2008 (gobierno de Pasqual Maragall y primeros años de José Montilla) la deuda pasó de 10.900 a 15.776 millones. Eso fue un grave error, porque el Govern tenía que haber visto que su recaudación dependía de una burbuja que tarde o temprano tenía que explotar. Y al ser temporales esos ingresos tenía que haberlos ahorrado para cuando vinieran las vacas flacas. Pero no, en lugar de hacerlo, la Generalitat los dilapidó e incluso aumentó su deuda en casi un 50 %: aeropuertos e infraestructuras absurdas, Fòrum de les Cultures, gasto sanitario descontrolado, altos cargos repletos de parientes y afiliados del partido, estaciones de metro encargadas a los arquitectos más caros del mundo y hasta algún conseller sostenible y solidario diseñando su propio edificio de oficinas al estilo Feng shui.

Todo este vergonzoso despilfarro siguió hasta que, naturalmente, la burbuja explotó y llegó la recesión. Era la segunda mitad del 2008. La recaudación fiscal cayó en picado, y como se siguió gastando como si no pasara nada, la deuda pública se duplicó (repito, ¡duplicó!) hasta alcanzar los 34.229 millones de euros en el 2010. Bravo, don José.

Con Artur Mas llegaron los recortes... pero la deuda siguió subiendo hasta los 42.000 millones (21 % del PIB) (...) Lección número uno: el primer responsable de la deuda de la Generalitat es la propia Generalitat y su dispendio descontrolado durante los años de la burbuja.

Secesionista hasta la médula, Sala i Martín no menciona, entre el "dispendio incontrolado", las pseudoembajadas y las subvenciones a todo quisque que enarbole la estelada.
El núcleo duro

A pesar de todo, los ciudadanos pensantes tratan de frenar la embestida fundamentalista. La élite de "unas 400 personas que nos encontramos en todas partes" y que "coincidimos en muchas cosas" (Fèlix Millet dixit) no es monolítica. Josep Ramoneda ve, alarmado, cómo se resquebraja el frente radical (El País, 13/9):

Un sector muy importante de estas élites, las 25 o 30 personas que forman el núcleo duro del poder económico, no están precisamente entusiasmadas con lo que está pasando.

Este núcleo duro está compuesto por el empresariado que produce bienes y riqueza para Cataluña como parte integrante de España y, lógicamente, para sus propios bolsillos, por lo que no se siente subordinado a los proyectos de la oligarquía parasitaria que ambiciona apoderarse de la llave de la caja única. Y tampoco acompaña las movilizaciones que sumergen al hombre-masa y lo arrastran a la gestación del Kosovo ibérico. Así, el somatén mediático tituló (LV, 16/9) que el empresariado catalán "apoya a Mas para que consiga el pacto fiscal", sin arriesgar ni un euro por la independencia; aclarando, a renglón seguido: "La gran empresa, el mundo financiero y las multinacionales se muestran más críticos". Que los talibanes de CiU y sus socios emulen a Kosovo, si tanto les gusta la idea, pero los ciudadanos pensantes y productivos no están por la labor.

Algunos periodistas veteranos del somatén mediático también están, por lo visto, hartos de que el poder que los subvenciona les haga comulgar con ruedas de molino. Lluís Foix advierte, sin circunloquios (LV, 20/9):

Las pugnas entre Catalunya y España se me antojan como peleas pequeñas, de barrio, porque donde se deciden y se debaten los grandes temas es en Europa (...) Si España otorgara a Catalunya el derecho a decidir sería insólito. Que no se cuente con ello. Donde hay que trabajar es en Europa. Me parece una frivolidad política admitir que en el proceso de creación de un Estado propio podamos quedar un tiempo fuera de Europa. Con el frío que se pasa al raso.

Últimamente los talibanes se deshacen en falsos elogios a Massachusetts. Massachusetts es una parte inseparable de Estados Unidos, donde todos los ciudadanos comparten y respetan la Constitución, las instituciones, los valores y la lengua comunes, sin caprichos secesionistas. Kosovo es un detrito marginado de Europa, semillero de mafias y caldero de corrupción. Se me ocurre una buena pregunta para el hipotético referéndum: ¿Massachusetts o Kosovo?

Plebiscito soberanista
EDITORIAL El Correo  26 Septiembre 2012

CiU se propone incrementar su hegemonía con unas elecciones marcadas de antemano

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, se dirigió ayer al Parlamento de Cataluña para anunciar la convocatoria de unas elecciones plebiscitarias en doble sentido: porque han sido convocadas para ratificar en las urnas el auge soberanista y porque persiguen incrementar el respaldo electoral de CiU hasta alcanzar la mayoría absoluta. Parecería coherente que Mas proceda de este modo, dado que el 'programa' que él y su partido defienden ahora nada tiene que ver con la oferta electoral de 2010 ni con la política de alianzas desplegada desde entonces, de entendimiento con el PP catalán. Pero es precisamente esa drástica mutación lo que el presidente de la Generalitat y de CiU intentó sortear imputando las causas de su cambio de rumbo al rechazo del pacto fiscal por parte de Rajoy y al «millón y medio» de catalanes que se manifestaron en la Diada. Confiado en que los electores convergentes secundarán su proyecto, Mas trata de arañar voto marcadamente independentista para redondear su triunfo.

Al situar las causas de las graves dificultades financieras por las que atraviesa la Generalitat en la «deslealtad» del Gobierno central -tanto de Zapatero como de Rajoy- y en la herencia recibida del 'tripartito' Artur Mas no solo eludió toda responsabilidad anterior en la conformación del «oasis catalán» por parte del pujolismo, sino que se sacudió el fiasco político que supone convocar elecciones cuando no se ha gobernado ni durante dos años. Mas expresó su deseo y su confianza en que los «objetivos nacionales» de Cataluña serán alcanzados durante la próxima legislatura. Él y la cúpula pospujolista de su partido están convencidos de que al enarbolar un programa maximalista a tan corto plazo quedan exentas de juicio tanto su acción de gobierno como su actuación después del 25 de noviembre. El aturdimiento que afecta al PSC, el ineludible alineamiento de ERC con dicho programa y la difícil ubicación de ICV entre la izquierda y el soberanismo convierten la campaña electoral en una dialéctica polarizada entre CiU y el PP, entre Cataluña y Madrid. Sobró el rictus de sacrificio personal con el que Mas anunció que una vez alcanzadas sus metas no volverá a postularse como candidato a la presidencia de Cataluña. Faltaron las explicaciones sobre cómo va a solventar la Generalitat sus insoslayables problemas de liquidez y deuda mientras se aventura por una senda tan temeraria.

Mas, huida desesperada
El Editorial La Razón  26 Septiembre 2012

Artur Mas ha decidido adelantar las elecciones autonómicas catalanas para el próximo 25 de noviembre, es decir, más de dos años antes de agotar la legislatura. El anuncio ha venido precedido de una tortuosa maniobra política, de un tinte descarnadamente electoralista y cuyas consecuencias no traerán ningún beneficio a Cataluña y por ende, al resto de España. Las razones aducidas por el presidente de la Generalitat, que mezclan el supuesto clamor independentista de la última Diada con la negativa del Gobierno a cambiar la situación fiscal de Cataluña fuera del tiempo económico y del espacio constitucional, son difíciles de justificar, incluso para quienes sostienen que el Ejecutivo catalán, agobiado por las deudas como otros muchos gobiernos autonómicos, ha sido maltratado por ese ente llamado «Madrid». No. La estabilidad política de Cataluña podía garantizarse con el acuerdo del Partido Popular, algo que ya ocurría, y respecto a los desajustes económicos cabía explorar todas las posibilidades del Fondo de Liquidez establecido por el Gobierno. Pero, frente a una opción razonable, se ha elegido la demagogia, que transfiere las responsabilidades propias de una mala administración de los fondos públicos, en parte fruto de la herencia del Tripartito, hacia un culpable exterior, en este caso una España ignominiosamente caricaturizada que, literalmente, «roba y oprime a los catalanes».

Tal vez Artur Mas crea que va a madrugar a la izquierda independentista catalana, trasmutándonse en líder mesiánico de la Cataluña irredenta. No parece fácil y haría bien en escuchar las voces propias que le reprochan su aventurerismo. Y más si su conversión se basa en la exageración consciente del número de ciudadanos que se manifestaron en Barcelona, arropados por el impulso institucional. Las urnas, nos tememos, pondrán a cada uno en su sitio. Los que ayer insultaron al ex presidente Jordi Pujol pidiendo independencia no se encuentran con toda seguridad entre los votantes más entusiastas de Convergencia i Unió. Para el conjunto de España, la crisis forzada en Cataluña llega en el peor momento. Y no sólo por la situación de debilidad económica, que exigiría la acción coordinada y solidaria de todos. También por la desorientación del principal partido de la oposición, el PSOE, cuyos representantes en Cataluña se encuentran divididos y no dejan de lanzar mensajes contradictorios a sus electores. No parecen haber aprendido nada de su alianza con la izquierda independentista, que dejó en casa a buena parte de sus electores tradicionales y arruinó literalmente Cataluña. Con todo, el desafío de Artur Mas afecta de manera directa al Gobierno de la nación, del que se espera firmeza y contundencia, teniendo bien presente que Cataluña no son sólo los independentistas.

Ante la propuesta independentista, otra España debe ser posible
Jorge Soley www.gaceta.es  26 Septiembre 2012

Un momento crítico que puede ser una oportunidad de regeneración.

Empezaré diciendo que no me resulta fácil ni agradable escribir sobre la manifestación independentista del pasado 11 de septiembre en mi ciudad, Barcelona. Demasiado sentimiento, demasiado dolor al ver a mi tierra y a mi pueblo tomar un camino que va contra nuestra historia y contra los mejores logros de los catalanes y que la disolución ayer del Parlament sólo hace que confirmar. Pero entiendo que es mi deber sobreponerme a la amargura e intentar compartir mi visión del asunto con quienes deseen comprender mejor qué está ocurriendo en Cataluña... y en consecuencia en España.

La primera y gran cuestión es cómo hemos llegado hasta aquí. Porque está fuera de toda duda que el sentir separatista era marginal no sólo hace tres décadas, sino hace tan solo un par de años. ¿Qué ha cambiado para que varios cientos de miles de personas (no voy a entrar en la guerra de cifras) salieran a la calle convocadas bajo un lema que proponía el separarnos de España? Evidentemente las causas son múltiples y complejas, y al simplificar dejamos elementos relevantes fuera del marco explicativo, pero creo que estamos asistiendo a la cristalización de dos fenómenos distintos (aunque concurrentes y retroalimentándose mutuamente) en un momento histórico concreto.

En primer lugar, existe en Cataluña un separatismo nacionalista doctrinal con su propia historia y desarrollo. Este separatismo siempre ha sido minoritario, no sólo en el seno de la sociedad catalana, sino incluso dentro del catalanismo político. No obstante, ha sido hegemónico especialmente en el ámbito de la educación (las “madrasas” nacionalistas, en expresión de Miquel Porta Perales), adoctrinando desde hace mucho tiempo a las nuevas generaciones de catalanes en el rechazo a España y, en consecuencia, a la historia y tradiciones de Cataluña. Lo que Francisco Canals caracterizaba como catalanismo extrincesista de cariz revolucionario ha sido el menú habitual en nuestras aulas desde hace mucho tiempo. Recuerdo ahora la anécdota de un antiguo Conseller de Pujol, que le advirtió de que estaban entregando la educación al independentismo más revolucionario y que eso acabaría por hacerles perder el poder (como así fue con la llegada del Tripartito). El President le respondió: tienes razón, pero ahora no es momento de entrar en matices, sino de construir un país. Es el país que ha aflorado ahora.

Pero si es indiscutible que este separatismo doctrinal experimenta una tendencia creciente (hay que recordar aquí aquello de Weaver: las ideas tienen consecuencias), no explica en su totalidad la multitud de personas que salieron a la calle (el año pasado una convocatoria similar solo consiguió sacar a 10.000 manifestantes en la misma fecha y lugar). Nos encontramos aquí con un nuevo componente del separatismo, lo que podríamos llamar “independentismo oportunista”, vinculado a la crisis económica, política e institucional en la que está sumida España. Estamos ante un entorno radicalmente diferente del de nuestro pasado más inmediato, con un número creciente de personas pasándolo realmente mal, con una erosión muy real de su bienestar material y con cada vez mayor cantidad de familias al límite o ya de lleno en situaciones que sólo pueden ser calificadas como trágicas. Cada vez más ahogadas por una presión fiscal que hace ya mucho tiempo supero los límites de lo razonable, contemplan atónitas cómo el gasto público, especialmente el más clientelar, solo sufre ajustes superficiales, sin abordarse la ineludible reforma estructural del Estado. Las apelaciones a los brotes verdes convencen cada vez a menos, y la esperanza de que nuestras elites políticas aborden esa reforma profunda que todo el mundo, abiertamente o en voz baja, reconoce que necesita España, es cada vez más remota.

Es en este contexto en el que ha calado el independentismo, configurándose en una especie de versión peculiar y local del movimiento de los indignados, jaleado por quienes ostentan el poder político en Cataluña. Sí, todo está muy mal y lo pasáis cada día peor, nos dicen nuestros gobernantes, pero la culpa no es nuestra, sino de Madrid, que se lleva nuestro dinero y nos devuelve una mínima parte. Sin este expolio fiscal, nadaríamos en la abundancia, no nos recortarían el sueldo, podríamos pagar a hospitales y residencias de ancianos, podríamos recuperar el nivel de vida al que nos habíamos acostumbrado. La jugada, hay que reconocerlo, es hábil; irresponsable, pero hábil. Ya no se habla del 3% (en el mejor de los casos), ni del caso Palau, ni de cómo Montilla manipuló las cuentas públicas para ocultar un déficit disparatado... Aquellos políticos que estaban acorralados en el Parlament hace tan solo un año se han convertido ahora en los aclamados libertadores de una realidad de la que ellos han sido parte necesaria.

Llegamos así a lo que podemos bautizar como el "momento Weimar" de Cataluña. El final de la República de Weimar se caracterizó por una quiebra política, una dura crisis económica y una crisis institucional que sumió a la Alemania de los años Veinte del siglo pasado en una situación caótica. En medio de ese caos, una población empobrecida y sin esperanzas de futuro, prestó oídos a un mensaje simplista pero eficaz: sois pobres porque los judíos os arrebatan vuestro dinero, en cuanto nos libremos de ellos recuperaremos nuestra prosperidad. Ahora, en otra situación de deterioro social y económico grave, el chivo expiatorio que nos exime de nuestras responsabilidades es Madrid: libraos de España y volveremos a nadar en la abundancia. Poco importa que el argumento no soporte un análisis crítico serio (hasta el mismo Arturo Mas, quizás asustado ante una aceleración que probablemente no entraba del todo en sus planes, ha advertido que, incluso en el hipotético caso de conseguir la independencia, los retos que tiene Cataluña por delante exigirán un gran esfuerzo), la fuerza del argumento radica precisamente en su simpleza. En vano se advierte de los defectos en el cálculo de las balanzas fiscales, del superávit comercial que es la otra cara del déficit fiscal, del irresponsable déficit generado por los gobiernos de la Generalitat, de la porción de déficit español que debería asumir la hipotética Cataluña independiente o de otros mil argumentos económicos. El mensaje independentista es simple y promete un paraíso terreno y alcanzable a una población empobrecida y desesperanzada, que se aferra a los únicos que les ofrecen una salida al callejón sin salida en el que nos hemos metido. Cuando uno tiene la sensación de que no tiene nada que perder, cualquier alternativa, por infundada que sea, es digna de ser probada.

Con todo, este “independentismo oportunista" difícilmente habría podido llegar a convencer a tantos catalanes de no haber sido por la inmensa campaña de propaganda desplegada por la inmensa mayoría de la prensa catalana. Para comprender cómo ha sido esto posible hay que detenerse un momento en la peculiar conformación del panorama mediático catalán, en el que el poder político autonómico y local posee numerosos canales de televisión y emisoras de radio (siete de cada solamente la Corporació Catalana), y donde la prensa escrita es la receptora de generosísimas subvenciones por parte de la Generalitat: es difícil no establecer ninguna relación entre los 9 millones de subvenciones concedidos por Mas al Grupo Godo (aquí no hay recortes) y la abierta promoción de la Marcha independentista por parte de La Vanguardia. Esta abrumadora e insistente campaña de propaganda, que nos asalta a los catalanes por doquier, es también síntoma de algo que se ha señalado poco: la virtual desaparición de España, ya, de facto, del territorio catalán. El Estado en Cataluña, con todos los poderosos resortes del Estado moderno, se está volcando activamente hacia la consecución de la independencia, desde sus medios de comunicación hasta los autocares gratis para asistir a la Marcha por la Independencia. El “país legal” ya es independentista y presiona con todas sus fuerzas para que el “país real”, hasta ahora bastante reticente, también lo sea. No estamos ante un puñado de románticos soñadores y sin medios pidiendo la independencia frente a un Estado español poderoso e inflexible. En Cataluña los únicos soñadores románticos y sin medios son aquellos que levantan la voz en contra del separatismo y que, en consecuencia, se convierten en parias sociales sobre quienes recae el vacío, especialmente en todo lo que se relaciona con el ámbito público y de relación con la Administración.

Tras contemplar este panorama, surge la pregunta: ¿Es posible una salida sensata a este embrollo?
Para que cada uno pueda responderse a esta cuestión creo que hay que hacer primero el esfuerzo de ver qué hay de cierto en el discurso independentista. Porque hay que reconocerlo, el entramado político-institucional de la España actual, de la España de la Constitución del 78, de la España autonómica, es insostenible e injusto y ha llegado a un estadio de agotamiento terminal. Cuando hay quien afirma que no es de recibo que se apliquen recortes draconianos en Cataluña mientras en Andalucía se mantiene el PER, seguimos subvencionando en Asturias minas económicamente inviables, continuamos con los más de 20.000 coches oficiales (que nos convierten en líderes mundiales en la materia) o cualquier otro despilfarro de nuestras administraciones (pongan ustedes el que quieran; la lista, por desgracia, es interminable), lo cierto es que tiene toda la razón del mundo. Cierto, tampoco son de recibo las embajadas catalanas, el prescindible aeropuerto de Lérida o, como ya hemos señalado, las subvenciones como herramienta de control de los grupos de comunicación, porque la Generalitat y los ayuntamientos catalanes han tenido el mismo comportamiento despilfarrador e irresponsable que se ha generalizado en toda España, pero esto no invalida la crítica, sino que la amplia.

Llegados a este punto, cualquier medida para impedir que se siga instilando el odio a España (y no sólo desde Cataluña, podríamos empezar, por ejemplo, por corregir el desprecio a nuestra historia común que ha caracterizado a la mayoría de las producciones recientes de RTVE), cualquier medida para impedir que un gobierno pueda controlar los medios de comunicación de su entorno, serían pasos positivos, no ya para evitar aventuras secesionistas, sino como medidas de mínimo sentido común propias de una país que aspira a perdurar y a no deslizarse por la senda que desemboca en escenarios de corrupción y arbitrariedad.

Pero todo esto, y más, será insuficiente si no levantamos acta del fracaso de un modelo de organización del Estado que resulta cada vez mas insostenible y que, lejos de su pretendido objetivo de lograr la armonía entre diferentes regiones, ha demostrado que exacerba las tensiones y es un elemento de bloqueo para superar la crisis en que estamos sumidos. No podemos seguir apelando a la solidaridad territorial para perpetuar situaciones injustas y despilfarros que benefician siempre a los mismos. Si todo lo que tenemos para ofrecer es más de la misma receta que nos ha llevado hasta aquí, más estatalismo, más administraciones elefantiásicas y regidas más por criterios partidistas que por el servicio a los ciudadanos, más clientelismo político, mas déficits desbocados y, en consecuencia, más impuestos confiscatorios, no resulta extraño que haya mucha gente receptiva al mensaje separatista. Sólo desde una España profundamente transformada, construida desde la subsidiariedad, de abajo hacia arriba, también en el ámbito fiscal, con estrictos límites para el ámbito de actuación del poder político y transparencia en sus decisiones, con cauces de representación política más cercanos y reales, respetuosa con las libertades locales (no otra cosa eran los fueros), liberada del estatalismo y del clientelismo político, será posible superar el reto que el independentismo catalán ha planteado. El inmovilismo no es el camino: o abordamos el cambio que España necesita o seremos culpables de haber llevado a España a un punto de no retorno.

Los presupuestos, estúpidos
Toni Bolaño La Razón  26 Septiembre 2012

Mas ha convocado elecciones para el 25-N. Su argumento, que Cataluña necesita una nueva legitimidad después de la manifestación independentista del 11-S y del portazo de Rajoy al Pacto Fiscal. Así, centra la lid electoral en el hecho nacional, camuflando su fracaso en la gestión y el incumplimiento de sus promesas. Y lo más importante: ha convocado elecciones en los días previos a la presentación de unos presupuestos para los que no contaba con apoyos. Ni el PP –que se siente traicionado– ni ERC –con urgencias independentistas– están por la labor. Hubiera sido un nuevo fracaso que no estaba dispuesto a asumir. Parafraseando a Clinton, la verdadera razón no es el pacto fiscal ni la independencia, son los presupuestos, estúpidos. El presidente catalán ha estado hábil. Aprovecha la debilidad de sus adversarios, o su bisoñez, se pone a la cabeza de una manifestación independentista, que no deseaba, y se niega a asumir su responsabilidad en una gestión más bien mediocre.

Todas sus promesas han quedado en papel mojado. Se comprometió a conseguir un Pacto Fiscal. Los resultados están a la vista. Se comprometió a bajar el paro a la mitad. Actualmente, más de 830.000 catalanes están en paro. Se comprometió a luchar contra la crisis. Cataluña está en plena recesión. Se comprometió a potenciar las políticas sociales. No sólo ha rebajado el presupuesto en estas partidas sino que no paga los conciertos con entidades sociales privadas. Se comprometió a reducir una deuda que ha aumentado en 14.000 millones en 2 años a pesar de los hachazos a los ciudadanos.

Con este paupérrimo balance, que hoy ha tratado de disimular en un largo, tedioso y apático discurso, el presidente de la Generalitat sabía que no podía presentarse a unas elecciones. Y menos si presentaba unos nuevos presupuestos que un miembro del Gobierno calificaba de «sangrantes». Con la convocatoria electoral se los ha ahorrado. Ahora se debatirá sobre independencia, referéndum, Estado propio. Los recortes, la subida de impuestos, los sablazos salariales, los impagos del Gobierno, serán convidados de piedra. Ganará las elecciones agitando el debate nacional y el desánimo de los catalanes. Luego vendrá el sablazo, pero será tarde para lamentarse. Mas ha fletado el autobús soberanista. Todos se aprestan a subir aunque algunos irán en la baca. Conducirá cogiendo baches para que se caigan. Ufanos, no se darán cuenta de que «son los presupuestos, estúpidos».

Lo siento, niego la mayor
Los razonamientos deductivos se fundan en una o varias premisas que, a través de un proceso argumentativo, conducen a una determinada conclusión
Francesc de Carreras La Vanguardia   26 Septiembre 2012

Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

Los razonamientos deductivos se fundan en una o varias premisas que, a través de un proceso argumentativo, conducen a una determinada conclusión. Si la premisa es falsa contamina todo el argumento e invalida la conclusión.

Hasta hace pocos años, el independentismo catalán se basaba en la idea de que Catalunya es una nación, en el sentido identitario del término y, por tanto, tiene derecho a un Estado propio. Últimamente, a esta premisa se le ha añadido otra que es considerada como la causa de su éxito actual. Me refiero, naturalmente, al llamado "expolio fiscal", o en términos todavía más burdos, pero habituales en las tertulias diarias de los medios de comunicación, a la denuncia de que "España nos roba", que los catalanes estamos pagando excesivos impuestos que benefician al resto de España y no a Catalunya.

Estas tremendas acusaciones, repetidas machaconamente día tras día, han logrado que una gran parte de ciudadanos catalanes hayan interiorizado que, efectivamente, España nos roba, debemos poner fin a este expolio y la mejor manera de lograrlo es separarnos de España y constituirnos como Estado independiente. Al tradicional nacionalismo de Prat de la Riba se le ha sumado, pues, el de Umberto Bossi, el líder de la Liga Norte italiana: las zonas más pobres viven a costa de las más ricas, no hay derecho a esta desigualdad, hay que poner topes a la solidaridad.

Pues bien, creo que esta premisa, la del "expolio fiscal" y del "España nos roba", es falsa: no hay expolio, no hay robo, no hay discriminación ni maltrato fiscal a Catalunya. Y si la premisa es falsa, las conclusiones forzosamente son equivocadas.

Debe partirse primero de una base indiscutible, no por repetida esencial para entender esta cuestión: quienes pagan impuestos no son los territorios, las comunidades autónomas, sino las personas, tanto físicas como jurídicas, es decir, los individuos y empresas. Además, si dejamos de lado al País Vasco y a Navarra -que son capítulo aparte-, las quince comunidades autónomas restantes, entre las que se encuentra Catalunya, están sometidas a la misma ley, a la Lofca, que se revisa periódicamente y cuya última reforma fue impulsada precisamente por el Govern de la Generalitat y aprobada a fines del 2009, aún no hace tres años. Pues bien, esta ley es igual para todas las comunidades, el porcentaje de cada uno de los impuestos que estas perciben es el mismo -respetando las modificaciones que pueden llevar a cabo dichas comunidades en virtud de su autonomía fiscal- y las reglas para calcular las cantidades que les corresponden son idénticas. Por tanto, con independencia de si es o no un sistema adecuado de financiación, no es discriminatorio ya que trata a todas las comunidades por igual.

Cuestión distinta es que el volumen total de rendimientos tributarios en las comunidades donde hay un grado mayor de riqueza sea más elevado que en aquellas otras en que esa riqueza es menor. Es la consecuencia del justo principio según el cual tributa más quién más tiene. Si en Madrid, Baleares y Catalunya, la renta media, el gasto por habitante y el beneficio empresarial es mayor, el volumen recaudado también lo será. A partir de este hecho, dado que uno de los fundamentos de todo Estado moderno es garantizar la igualdad entre los ciudadanos, es justo e inevitable que los poderes públicos gasten más entre los sectores más desfavorecidos que, normalmente, están concentrados en determinadas zonas y territorios.

Pongamos un ejemplo. En toda ciudad, los habitantes de ciertos barrios tienen, por lo general, rentas más altas que en otros: hay barrios ricos y barrios pobres. Aún tratando la ley a todos bajo el mismo criterio, las cantidades tributarias recaudadas en los barrios ricos forzosamente deben ser más elevadas que en aquellos que lo son menos. Si comparamos, en Barcelona, la zona de Sarrià-Sant Gervasi con la de Ciutat Vella, lo podemos comprobar. A su vez, el gasto público en los barrios pobres es justo que sea mayor -en enseñanza, sanidad y servicios sociales, por ejemplo- que en los barrios ricos y la única manera de financiarlo es mediante los impuestos generados en estos. Sin embargo, nadie de Sarrià-Sant Gervasi, a menos que sea un perfecto egoísta, puede considerar razonablemente que los de Ciutat Vella le roban y expolian. Simplemente se redistribuyen rentas por razones de estricta justicia: no se trata de solidaridad sino de igualdad.

Esto es lo que sucede entre comunidades autónomas. Hay que decir que las diferencias entre ingresos y gastos de unas y otras no es muy grande y que las que más contribuyen son, por este orden, Madrid y, a bastante distancia, Baleares y Catalunya. No he escuchado en los medios de comunicación de Madrid y de Baleares la terrible acusación de "España me roba" aunque, utilizando los mismos criterios de los nacionalistas catalanes, aún tendrían más razones para hacerlo.

Por tanto, esta premisa en que ahora se basa la independencia no parece muy convincente y, en consecuencia, las razones para pedirla, desde este punto de vista, tampoco parecen justificadas. Lo siento, pero niego la mayor.

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Lo que decía Azaña de la lealtad del nacionalismo catalán
C. de la Hoz www.vozpopuli.com  26 Septiembre 2012

Vuelta a los clásicos. En estos momentos de tribulación nacional nada mejor que leer y releer a aquellos que mucho antes debatieron sobre la cuestión catalana. Lo malo es que el esfuerzo lleva a la melancolía, porque ochenta años después poco o nada se ha avanzado. El famoso debate parlamentario de Manuel Azaña y de José Ortega y Gasset en el año 1932 tiene plena vigencia. Azaña era un catalanista convencido, sensible al sentimiento diferenciador de los catalanes, convencido, incluso, de su derecho a la autodeterminación. Al final, creía que con un estuto propio se conseguiría el apaciguamiento y así lo defendió ante un Ortega y Gasset escéptico que acuñó aquello de que España tenía "conllevar" el "problema catalán" porque solucionarlo era como encontrar, nada menos, la fórmula aritmética de la cuadratura del círculo.

Ante los que arguyen que esta es la peor de las situaciones para que Artur Mas coquetee con el independentismo y alimente ese discurso en las calles justo cuando España vive una de sus más graves crisis, no advierten que, precisamente por ello, este es el momento para que los nacionalistas den otra vuelta de tuerca. La debilidad del país es el caldo de cultivo propiciatorio del que se alimenta este movimiento. Es la máxima maoista del "cuanto peor, mejor".

Y es que no es nuevo. En 1934, durante la revolución de Asturias, Lluís Companys, presidente de la Generalitat y líder de ERC, proclamó nada menos que el estado catalán dentro de una república federal. Fue el primer toque de atención para una República cada vez más debilitada. Dos años después, en plena Guerra Civil, Manuel Azaña vivió el gran desencanto con Cataluña. En su obra "La velada en Benicarló" escrita en 1937 escupe las siguientes palabras: "un instinto de rapacidad egoísta se ha sublevado, agarrando lo que tenía a mano (...) en el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en algunos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarne altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición (...) Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en exaltar el catalanismo, la Generalidad asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho".

No sería justo ignorar el papel fundamental que el nacionalismo catalán jugó en la Transición, plasmado en la actuación de figuras como Miguel Roca --uno de los padres de la Constitución-- o del que fuera presidente catalán durante 23 años, Jordi Pujol. Tampoco la estabilidad parlamentaria que ha venido asegurando a lo largo de los últimos años ante la ausencia de mayorías en el Congreso.

Lástima que esté a punto de tirar por la borda todo ese bagaje. ¿Qué escribiría ahora Azaña?.

Gorriarán: "En nombre de los falsos derechos de las lenguas, se han menoscabado los derechos de muchas personas"
MARISA CRUZ / Madrid El Mundo  26 Septiembre 2012

Intervención de Carlos M. Gorriarán, diputado de UPyD, en Pleno para la toma en consideración de la Proposiciones de Ley del Grupo Parlamentario de Unión Progreso y Democracia, Orgánica para prevenir y erradicar la discriminación lingüística y asegurar la libertad de elección de lengua.
El diputado hace alusión a la discriminación que tiene lugar en las comunidades bilingües, ya que tiende a darse mayor importancia y oficialidad a una lengua sobre la otra afectando esto al acceso al empleo público, a la elección de la lengua en la educación...

 Gorriarán al PSOE: "Si quieren mantener la discriminación lingüística, explíquelo a sus electores"

La propuesta de ley orgánica de UPyD fue contestada en catalán, gallego y euskara

UPyD se quedó sola en su defensa de una nueva política estatal para prevenir y erradicar la discriminación lingüística y garantizar la libertad de elección de lengua. Ni PP, ni PSOE, ni por supuesto las formaciones minoritarias nacionalistas, apoyaron la propuesta del partido magenta de regular el bilingüismo por ley orgánica. Los argumentos en contra, la mayoría con fuerte carga emotiva, se expresaron en todas las lenguas cooficiales.

El Partido Popular reconoció durante el debate que el castellano, hoy por hoy, es objeto de «discriminación» en algunas comunidades autónomas pero, pese a ello, consideró innecesario aprobar una ley especialmente destinada a proteger la libertad de elección de lengua.

La propuesta de UPyD, defendida en el pleno por el diputado Carlos Martínez Gorriarán, planteaba que todos los servicios sociales básicos proporcionen su atención a los ciudadanos en las lenguas oficiales de cada territorio, sin restringirlo sólo a la cooficial. También reclamaba que el conocimiento de dicha lengua sólo pudiera ser exigido como requisito para acceder a un empleo público cuando la actividad a desarrollar requiriera su uso imprescindible. El PP apreció importantes contradicciones en estos planteamientos y en ellos fundamentó su negativa a votar en favor de la propuesta.

Gorriarán defendió la iniciativa de su grupo argumentando que «ninguna lengua tiene derechos, los derechos son de los individuos». En su opinión, precisamente los derechos de las personas en relación con la lengua «son avasallados por las administraciones».

El diputado insistió en que el problema de discriminación lingüística nació cuando «la lengua materna se convirtió en un objeto extraño y fue sustituida por el concepto de lengua propia» que, finalmente, dijo, «se ha convertido en algo aberrante». Para él «frenar la guerra de lenguas significa frenar proyectos antidemocráticos». Y añadió: «Estos días se habla de federalismo como de un extintor, pero nadie podrá citar un solo ejemplo de un país federal en el que no se pueda educar en la lengua de elección».

Por el PSOE, Francisco Caamaño respondió que tras la propuesta de UPyD se esconde la pretensión de «despojar a las comunidades autónomas de sus competencias». Para él, la formación magenta «invoca un concepto de igualdad incompatible con la Constitución». «El mandato del artículo 14 de la Carta Magna», afirmó, «no es tratar a todos por igual, sino gestionar bien la diferencia». Según Caamaño, las leyes ya reconocen el derecho a la libre elección de lengua y aportan, además, instrumentos de protección suficientes.

Los portavoces de los grupos pequeños de ámbito territorial también rechazaron la propuesta y aprovecharon para enhebrar parte de sus intervenciones en sus lenguas cooficiales.

El diputado de CiU Jordi Jané se dirigió al Hemiciclo en castellano insistiendo en que la proposición era contraria a la «convivencia e integración de pueblos como el catalán». Él también mantuvo que una ley como la pedida por UPyD «rompería el marco constitucional». Jané, además, recalcó que en el presente curso escolar sólo 12 de 50.000 familias han solicitado educación para sus hijos en castellano. La cifra, dijo, «es insignificante».

El último turno correspondió a la diputada del PP María de la O Ares. Defendió que la lengua no se utilice como arma política y aunque admitió que en algunas comunidades se discrimina por razones de idioma, insistió en que, en opinión de su grupo, ya existen «medidas suficientes» para defender la libertad lingüística de los ciudadanos.

La Secesión de Cataluña. El coronel Alamán "en la picota"?
josé manuel lestón díaz Internet  26 Septiembre 2012

El título de la noticia en alertadigital.com es el siguiente: “Cataluña llena de traidores y de sediciosos y la Fiscalía abre diligencias…¡al coronel Alamán! por decir que daría su vida por la unidad de España”.

Se prefiere reinsertar a terroristas sin arrepentir, excarcelándolos "a espuertas", mientras se procede contra un gran oficial por recordar que la labor del Ejército español es preservar la unidad de España cuando ésta esté comprometida. Cabe recordar que el Ejército está también para defender a España de los enemigos interiores. Es de urgente necesidad algún recordatorio verbal sobre la legalidad constitucional “perdida” por el mensaje secesionista. "Dar la vida por la patria" o "todo por la patria" son consignas militares apoyadas en textos principales y en fachadas de edificios singulares.

¿Que hay de malo en decir que “daría la vida por la unidad de España”?, máxime si se hace en un entorno secesionista tan hostil como el catalanista. Las víctimas de Eta (policías y guardiaciviles) dieron su vida por España y el Plan Integral de Reinserción del gobierno entierra su memoria, dignidad y justicia. Al coronel no le importa entregar su vida por la unidad de España porque así lo dicta su honor y su juramento (el código militar así lo establece), pero a los cobardes terroristas de la Eta sí les importó siempre entregar su vida por Euskadi, pues éstos mataron a sus víctimas por la espalda para escapar de la aplicación de la ley.

Es curioso que algunos se rebelen contra las declaraciones del coronel Alamán, incluso abriendo diligencias contra él, mientras el brazo político de Eta sigue haciendo apología del terrorismo. Las palabras de tan insigne militar únicamente deberían ser consideradas como “apología del patriotismo” (español), algo que no es delito y que es muy necesario frente a los desafíos secesionistas que desgraciadamente imperan en nuestra sociedad. Dejemos de soliviantar a los militares. Los militares del Ejército de Tierra ya tienen bastante con tener que pagarse desde el pasado 1 de julio el 50% de la comida en sus unidades por culpa de unos recortes claramente injustos (una bajada de sueldo indirecta).

Mientras los de Bildu-Eta manejan/controlan dinero en abundancia desde las instituciones que presiden, gracias a su “legalizado” e infame aforamiento. Hay casos más graves que han pasado recientemente desapercibidos por altos tribunales de nuestro país. No veo recorrido ni horizonte penal para que la Fiscalía abra diligencias en este caso. ¡Qué poca memoria tienen algunos! Y sobre todo qué inexacta la vara de medir que otros utilizan para la aplicación de la ley. ¡Qué poco cuidamos a nuestros militares! A ver si la Sociedad Civil despierta y barre con todo el Sistema de una vez. Completar más info en: http://www.alertadigital.com/2012/09/23/cataluna-llena-de-traidores-y-sediciosos-y-la-fiscalia-abre-diligencias-al-coronel-alaman-por-decir-que-daria-su-vida-por-espana/

GOBIERNO VASCO
Diez millones para los euskaltegis públicos
El Correo  26 Septiembre 2012

El Gobierno vasco subvencionará con 10,3 millones de euros a los euskaltegis públicos. Las ayudas que recibirán los centros serán concedidas a través del Instituto para la Euskaldunización y Alfabetización de Adultos (HABE). Las solicitudes se deberán presentar antes del 5 de noviembre. El Ejecutivo autónomo también destinará 230.000 euros a las Euskal Etxeak para los cursos de promoción de la lengua vasca. En ambos casos, las ayudas cubren el periodo comprendido entre octubre 2012 y septiembre 2013.

El gallego, el euskera y el catalán, en riesgo de ´extinción digital´
Un informe advierte del escaso apoyo que tienen en las nuevas tecnologías, al mismo nivel que el búlgaro, el griego o el polaco
AGENCIAS| MADRID La Opinión  26 Septiembre 2012

El gallego, el euskera y el catalán son algunas de las lenguas minoritarias europeas que están en riesgo de "extinción digital" por el poco apoyo que tienen en las nuevas tecnologías, según concluye un estudio de la Universitat Politécnica de Cataluña (UPC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF). En un comunicado, ambas universidades informaron de que tras analizar áreas como la traducción automática, la interacción con la voz, el análisis textual y la disponibilidad de recursos lingüísticos estas tres lenguas tienen un apoyo "parcial", lo que las sitúa en el conjunto de alto riesgo, igual que el búlgaro, el griego, el húngaro y el polaco.

El estudio, que evaluó el apoyo tecnológico con el que cuentan treinta de las cerca de ochenta lenguas europeas, ha sido realizado por META-NET, una red europea de excelencia formada por sesenta centros de investigación de treinta y cuatro países.

La publicación del informe coincide con el Día Europeo de las Lenguas -que se conmemora, precisamente, hoy-, un día en el que se reconoce la importancia de fomentar y desarrollar el rico patrimonio lingüístico y cultural del continente.




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