AGLI Recortes de Prensa   Viernes 28 Septiembre 2012

Unos Presupuestos dudosos
EDITORIAL www.gaceta.es 28 Septiembre 2012

El Gobierno parte de un escenario macroeconómico irreal.

España se la jugaba con la presentación de los Presupuestos para 2013. Nuestra credibilidad se halla extremadamente limitada debido tanto a la pésima gestión que habíamos heredado de Zapatero, como a unos Presupuestos para 2012 que Rajoy retrasó enormemente por las elecciones andaluzas y que, más adelante, apenas incluyeron ajustes importantes del déficit más allá de unas ineficaces y asfixiantes subidas de impuestos.

Como consecuencia, los capitales extranjeros comenzaron a huir de España y el coste de financiación de nuestra deuda se disparó. La prima de riesgo alcanzó cifras estratosféricas que amenazaban con llevar al país a la suspensión de pagos de no haber sido por las promesas de monetización de deuda que a finales de julio realizó el presidente del BCE, Mario Draghi. Sin embargo, tanto Draghi como nuestros acreedores del norte de Europa (Alemania, Holanda o Finlandia) condicionaron esta ayuda a que el Ejecutivo español se decidiera de una vez por todas a efectuar los ajustes necesarios para equilibrar ingresos y gastos.

Por eso eran tan importantes los Presupuestos que el Gobierno presentó ayer y que se conocerán de manera detallada este próximo sábado: porque ya hemos perdido la confianza de los inversores privados y sólo nos queda convencer a los Gobiernos europeos de que estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para devolverles el dinero. Desgraciadamente, las cuentas del Reino presentadas ayer por Cristóbal Montoro no han superado el examen de la sostenibilidad de las finanzas estatales.

En primer lugar, el PP ha partido de un escenario macroeconómico irreal para 2013. Mientras todos los organismos internacionales asumen que nuestra economía decrecerá un 1,5%, el Gobierno pronostica una caída de sólo el 0,5%. Esto significa que, por un lado, las previsiones de ingresos de los Presupuestos estarán muy probablemente infladas pese a las nuevas subidas de impuestos contenidas y, por otro, que las previsiones de ciertas partidas de gasto (como las de desempleo) estarán artificialmente reducidas. Ya de entrada, pues, las cuentas no resultan creíbles.

En segundo lugar, pese a que el Ejecutivo asegura que la mayor parte del ajuste del déficit de 2013 se realizará por el lado de los gastos, lo cierto es que los desembolsos totales para el próximo ejercicio aumentan un 5,6% con respecto a los del año en curso. Por consiguiente, no puede hablarse ni mucho menos de un ajuste del gasto total: éste sigue inexorablemente aumentando, incluso bajo las optimistas hipótesis macroeconómicas, lo que casi asegura que no podremos cumplir con nuestros objetivos de déficit. Y, por último, es necesario destacar que las únicas medidas novedosas que incorpora este proyecto de ley son nuevas y sangrantes subidas de impuestos contra un sector privado ya extraordinariamente esquilmado durante los últimos años: reintegración de las plusvalías a corto plazo en la base general del IRPF; gravamen sobre loterías; prórroga del impuesto sobre el patrimonio; supresión de la deducción por compra de vivienda; cancelación de la rebaja de las cotizaciones sociales; y límites a la deducción por gastos de amortización en las grandes empresas.

El Gobierno está huyendo desesperadamente hacia adelante sin darse cuenta de que nuestros socios pueden optar por quitar la red del abismo que tiene enfrente.

Presupuestos
Rajoy claudica
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 28 Septiembre 2012

Los presupuestos más austeros de la historia del Gobierno más austero de la historia aumentan el gasto público en 9.000 millones de euros, un 5,6% más que en 2012, justo en unos momentos en los que el país se halla a las puertas de la bancarrota o del rescate.

Nada de qué extrañarse: en contra de la muy extendida mitología popular, el PP no recortó nada el gasto público proyectado para este año (de hecho, hasta agosto el gasto de la Administración central creció un 9% con respecto a 2011), motivo por el cual la prima de riesgo comenzó a dispararse apenas unas semanas después de que se aprobaran los presupuestos. Fiel a sus convicciones peronistas, el PP, a las puertas de dos elecciones regionales, vuelve por los mismos fueros que tan desastrosos efectos tuvieron y siguen teniendo sobre nuestra economía: mantener un Estado a todas luces sobredimensionado que nos lleva a gastar estructuralmente un 30% más de lo que ingresamos.

Esquizofrenia no menor, por cierto, a ésa que ha llevado a un Gobierno liberal, amigo de los emprendedores y que cree en la economía privada a convertirse en el Ejecutivo que, con diferencia, más ha rapiñado la propiedad privada de los españoles. Si no tuviéramos que estar suficientemente agradecidos a Montoro por ponernos el IRPF a los niveles más elevados de Europa, suprimir casi todas las deducciones al Impuesto de Sociedades o subir el IVA al 21%, el ministro de Hacienda vuelve a apretarnos las tuercas para poder seguir despilfarrando a manos llenas. Anoten: prórroga del Impuesto sobre el Patrimonio, reintegración de las plusvalías a corto plazo en la base general del IRPF (lo que supone una subida del tipo máximo del 27% al 52%), supresión de la deducción por compra de vivienda, cancelación de la anunciada rebaja de las cotizaciones sociales (por cierto, ya que el IVA se subió para financiar esto, ¿lo bajarán ahora?), nuevo gravamen sobre las loterías y limitación de la deducción de los gastos por amortización en el Impuesto de Sociedades (vamos, que una empresa ganará 100 y pagará impuestos sobre 150). Nuevo pack de rejonazos fiscales cuyo propósito es recaudar 4.000 millones de euros, menos de la mitad de lo que este dispendioso Ejecutivo proyecta elevar sus desembolsos en 2013.

Para colmo, las previsiones de crecimiento y creación de empleo están absolutamente fuera de lugar: la economía española apenas decrecerá un 0,5% (Standard and Poor's preveía ayer una caída del 1,4%) y la tasa de paro... ¡se reducirá! Así claro que nos salen las cuentas: como ya hacía Zapatero, político modélico para Rajoy y Montoro, basta con inflar las previsiones de ingresos y minusvalorar las de gastos para alcanzar, sobre el papel, el objetivo de déficit propuesto.

¿Cómo pedir a los inversores internacionales o a los Gobiernos europeos que confíen en un partido cuyo único propósito es seguir encaramado al poder a través de una machacona propaganda proausteridad que luego incumple incluso de manera más flagrante que el nefasto Zapatero? De ninguna manera. Con estos presupuestos, Rajoy y su equipo económico han demostrado no sólo que quieren situarse a la izquierda de Izquierda Unida, sino que se niegan a afrontar la realidad y que claudican en su obligación de sacar al país de la suspensión de pagos. Las Administraciones Públicas tienen que recortar el gasto anual en 130.000 millones de euros para acabar con el déficit y Montoro lo incrementa en casi 10.000 millones. Homenaje al esperpento que, ahora sí, nos condena a la absoluta dependencia de la respiración asistida que Draghi tenga a bien proporcionarnos.

La cuestión, empero, sigue siendo la misma que hace unos meses: ¿cuál es el propósito de que, por imprudente que sea un banquero central, siga prestando dinero a unos señores que ya han asumido que, si la Providencia no lo remedia, jamás van a devolverlo? ¿Cuál es el propósito, en suma, de mantener a flote una estructura parasitaria cuya supervivencia exige un endeudamiento continuado y sin fin al que nadie quiere poner coto?

No, no son los presupuestos más austeros de la historia, sino los presupuestos más irresponsables de la historia. Zapatero, al menos, tenía la excusa de que le seguían prestando dinero y, por tanto, de que no sentía presión alguna para recortar. Rajoy no: si los presupuestos de 2012 fueron una vergüenza y una burla hacia nuestros acreedores, lo de hoy es, simple y llanamente, un suicidio.

Presupuestos Generales
La estrategia equivocada
Emilio J. González Libertad Digital 28 Septiembre 2012

A primera vista, el presupuesto para 2013 que acaba de presentar el Gobierno parece más sensato y creíble que el que elaboró en marzo para este año, lo cual ya es un avance, todo sea dicho. Sin embargo, no se corresponde con la naturaleza y gravedad de la crisis económica y fiscal que estamos sufriendo, y de la que nos va a costar muchos esfuerzos y mucho tiempo salir.

Si estamos en plena recesión, lo primero que no puede hacer el Gobierno es volver a subir las pensiones en función de la evolución de la inflación; porque, cuando nuestra urgencia es reducir el déficit público lo antes posible, no podemos cargar las cuentas públicas con un incremento de entre el 2 y el 3% en la principal partida de gasto. Es duro decirlo, pero estos no son tiempos para andarse con populismos caros ni con medidas electorales, sino para que nos apretemos todos el cinturón, incluidos los jubilados.

¿Qué es, entonces, lo que se tendría que haber hecho? Pues congelar las pensiones, porque un sistema que se financia con las cotizaciones de los trabajadores y de las empresas que los emplean no puede permitirse el lujo de seguir incrementando la cuantía de esta prestación cuando el paro se acerca a los seis millones y las bases de cotización se reducen como consecuencia de los recortes salariales, con lo que hay menos dinero para pagar pensiones. Además, hay que tener en cuenta que, con las políticas de reducción de precios que están aplicando las empresas para poder sobrevivir, la cesta de la compra de los pensionistas se está abaratando, excepto por el capítulo de la energía. En consecuencia, no hay más razón para subir las pensiones que los deseos del Ejecutivo de hacer populismo y electoralismo con este tema.

Segunda cuestión. No creo que la estrategia más adecuada para reducir el déficit sea recortar los presupuestos de los ministerios porque sí, para que apliquen un poco de reducción del gasto por allí y otro poco por allá, porque enseguida vamos a volver a las andadas. Aquí lo que hay que hacer es establecer prioridades, como las familias que se tienen que ajustar a la crisis, y decidir en qué se puede y se debe gastar y de qué se puede prescindir. Dicho de otra forma: de lo que se trata es de suprimir políticas completas que hoy no nos podemos permitir para poder seguir financiando aquellas que de verdad son necesarias. Por ejemplo, si hay que reducir el déficit, ¿por qué se aprueba una nueva ayuda para la adquisición de vehículos? ¿Por qué se mantienen las ayudas al cine? ¿Por qué no se cierran muchos entes y organismos públicos que no se necesitan para nada? Así es como se recorta de verdad el déficit. Además, el proyecto de presupuestos para 2013 debería venir acompañado de un verdadero plan de racionalización del personal al servicio de las administraciones públicas, de todas ellas, a fin de eliminar de una vez todos los puestos de trabajo que sobren, teniendo en cuenta que no es lo mismo hablar de administrativos que de policías, médicos o enfermeras. Eso tampoco se hace en este presupuesto.

Por último, y en línea con el punto anterior, está la cuestión de las autonomías. A estas alturas de la crisis, y viendo lo que están haciendo, lo que ya no sirve es decir que se van a recortar las transferencias a las administraciones territoriales. Aquí lo que hay que hacer es intervenirlas todas y volver a redefinir el modelo de Estado. Si las autonomías se resisten a tomar las medidas necesarias para acabar con sus excesos, como cerrar universidades y televisiones públicas, tendrá que hacerlo el Gobierno central.

Lo que hay que entender, de una vez por todas, es que no estamos ante una crisis coyuntural, sino ante una crisis de modelo institucional. De la misma forma que hay que comprender que vamos a tardar muchos años en superar esta situación si no se empieza por reducir drásticamente el gasto público, es decir, el tamaño del sector público, para que se pueda empezar a bajar impuestos lo antes posible, con el fin de estimular la actividad empresarial. Solo cuando se abra espacio de verdad a la iniciativa privada podremos resolver los graves problemas socioeconómicos que nos aquejan. O acabamos con un modelo de Estado que derrocha a raudales, o el sector público acaba con este país.

Presupuestos Generales
Montoro ya no se ríe
Asís Tímermans Libertad Digital 28 Septiembre 2012

Ya en el siglo XVI recordó el padre Mariana que los tributos no pueden establecerse sin el consentimiento de los ciudadanos. Poco atiende el ministro de Hacienda –Montoro y cuantos le precedieron– la prescripción del ilustre jesuita. Los diputados, supuestos representantes de la Nación, se saben meros funcionarios de una empresa llamada Partido Político que, pese al mandato constitucional, funciona de forma autoritaria. De esos partidos depende su puesto mucho más que de los ciudadanos, que se limitan a votar cada cuatro años qué empresas les gobernarán.

Por eso, el Gobierno ha anunciado unos Presupuestos cuyo trámite parlamentario es solo eso: un trámite. Contienen, como es preceptivo, una autorización de gasto –que sube un 5,6%– y una previsión de ingresos, que pretenden aumentar en 4.375 millones de euros. El incremento del gasto se explica, pese al recorte del gasto ministerial, por los crecientes costes financieros. La pretensión de aumentar los ingresos se articulará eliminando diversas deducciones en los impuestos sobre la Renta y de Sociedades y creando tributos sobre loterías y el gas.

¿Son estos unos "presupuestos de guerra"? En absoluto. Primero, porque las guerras disparan siempre el gasto público. Pero si el símil bélico quiere reflejar una drástica austeridad, no acierta. Los gastos financieros no son ajenos a la gestión de nuestros gobernantes. El aumento del precio de la deuda es señal de que debemos reducirla, al tiempo que adelgazar los costes que nos obligan a endeudarnos. Lo sabe cualquier empresario responsable: por eso el sector privado ha reducido su endeudamiento en los últimos años mientras en la Administración Pública se disparaba. Así, aunque los mercados reaccionen positivamente al esfuerzo presupuestario, no celebrarán el previsto aumento de la deuda pública hasta más del 80% del PIB.

Y es que Rajoy, el hombre tranquilo, no nació quizás para acometer lo que el presente le reclama: no recortar, sino reformar en profundidad; no poner costosos parches al Estado central, autonómico y local, sino rediseñarlo.

Una cosa ha aprendido Montoro en los últimos meses: a no reír cuando se habla de esquilmar al contribuyente. Pero se le ha olvidado que cuando se reduce la recaudación, como en el caso del Impuesto de Sociedades, aumentar los impuestos es como cargar piedras sobre la espalda de un obrero exhausto. No hace falta citar la famosa curva de Laffer. Basta el sentido común: aumentar los impuestos de esta sociedad deprimida es, más que un crimen, un insensato error.

Un error que desconcierta. Aunque ya no ría, Montoro es optimista. Cree que mejorará la situación. ¿Por qué? ¿Cómo aumentará la actividad económica si se grava con nuevos impuestos? ¿Cómo aumentará el empleo si no se rebajan las cotizaciones sociales, enésima promesa incumplida? ¿Puede reactivarse el crédito a la actividad productiva si el Estado absorbe todo el disponible para refinanciar y aumentar su deuda pública?

La vicepresidenta ha afirmado que el 63% del gasto es "social". Me abstengo hoy de comentar tal afirmación. Pero aconsejaría a la señora Sáenz de Santamaría reservar cantidades significativas para sufragar alimentos y necesidades básicas de muchos españoles a los que Cáritas no llegará. Eso es gasto social. Lo demás, discutible.

Sabemos que los cartuchos se acaban. Estos Presupuestos no generan confianza ni en los que los han elaborado. En la acera contraria, el abismo. La Unión Europea no busca, como es lógico, nuestra prosperidad, sino su estabilidad. Un Partido Socialista quebrado no dudará en alentar nuevamente la violencia callejera. Las mafias locales lanzan a las masas sobre la tierra prometida de la independencia para encubrir su propia corrupción y poder perpetuarla. No es tiempo de medidas tibias, y estos Presupuestos lo son. Para evitar el desastre, no basta dejar de reír. Es tiempo de verdades, por duras que sean.

Presupuestos Generales: ni austeridad ni credibilidad
EDITORIAL Libertad Digital 28 Septiembre 2012

A todos aquellos que albergasen esperanzas de que los Presupuestos Generales del Estado fuesen una herramienta eficaz para solucionar los gravísimos problemas de nuestra economía, la larguísima rueda de prensa en la que se han presentado este jueves habrá dejado un poso de profunda decepción: estos PGE no son, ni mucho menos, lo que precisamos en la gravísima situación en que nos encontramos.

No lo son por dos grandes razones: la primera, porque van en un sentido diametralmente opuesto al necesario; la segunda, porque minan la credibilidad de un Gobierno que no cumple sus promesas más básicas y no es capaz de decir la verdad sobre sus propias cuentas. La pérdida de credibilidad del Gobierno redunda en perjuicio de la credibilidad del país. Justo lo que nos faltaba.

Sáenz de Santamaría, Montoro y De Guindos se presentan como apóstoles de la austeridad, y presumen de haber confeccionado los PGE más austeros de la historia, pero la realidad es que el gasto público sube un impresionante 5,6%.

Es una subida inevitable, si tenemos en cuenta los principios que parecen haber animado al Ejecutivo en su tarea: prioridad absoluta al "gasto social", como se ha ufanado en varias ocasiones el titular de Hacienda, y negativa a acometer reformas profundas en la estructura del Estado.

Se trata de un modelo que firmaría cualquier partido socialdemócrata europeo: más gasto sustentado en más impuestos, en este caso media docena de gravámenes extra, con los que –calculan Montoro y compañía– se extraerán 4.000 millones de euros de los exhaustos bolsillos de los ciudadanos y de las cuentas de nuestras baqueteadas empresas. Un modelo que opta por el perverso mecanismo de la subvención en vez de por dejar el dinero en manos de individuos y empresas, que son los que de verdad saben qué hacer con él y cómo convertirlo en inversiones productivas. Como muestra de dispendio disparatado está el Plan PIVE, para costear coches verdes.

Por último, no podemos dejar de citar algo que debería quedar en el debe de este Gobierno y del ministro Montoro para siempre: el flagrante incumplimiento de su promesa de bajar las cotizaciones sociales a las empresas. El titular de Hacienda se comprometió a ello para justificar la brutal subida del IVA hace tan sólo unos meses; finalmente, la voracidad recaudatoria ha podido más que la palabra dada, palabra que ha perdido todo su valor.

Es la enésima mentira de Montoro y del Gobierno al que pertenece, récord difícil de igualar y que, por supuesto, lastra la credibilidad de unos PGE que quedan al albur de que, en cualquier momento, a alguien se le ocurra una idea más para exprimir los bolsillos del contribuyente, de esa mayoría silenciosa de la que hablaba ayer mismo Rajoy en términos elogiosos y a la que ha vuelto a maltratar.

Con estos PGE la salida de la crisis se aleja todavía más.

Unos Presupuestos que nacen lastrados por la falta de credibilidad
Editorial VOZPÓPULI 28 Septiembre 2012

Razonable ejercicio político el realizado ayer por el Gobierno que preside Mariano Rajoy en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año. Una loable demostración de voluntarismo, realizada en las circunstancias macroeconómicas más adversas posibles, que, una vez más, adolece de credibilidad en dos puntuales y concretos aspectos. El primero, y más importante, tiene que ver con unas proyecciones que sientan sus reales sobre un objetivo de PIB que, más que optimista, resulta casi inverosímil. Es casi imposible encontrar hoy algún servicio de estudios o firma de análisis que prevea una caída de la actividad para 2013 inferior al -1,2%, mientras que, por el contrario, abundan las que apuntan a cotas cercanas al -2%.

El FMI, cuyas predicciones, en palabras del propio Gobierno, suelen ser casi palabra divina a la hora de elaborar su cuadro macroeconómico, y que ya en julio había empeorado su pronóstico para la economía española al anticipar un recorte del -1,2%, lo coloca ahora entre el -1,5% y el -1,8%, mientras que Moody´s sitúa el rango de nuestras desdichas entre el -1,5% y el -2%. Incluso el cuadro “macro” presentado por el ministerio de Economía para los test de stress de la banca manejaba una caída del -1,7%. Se mire por donde se mire, la diferencia es muy importante, y arroja una sombra de duda insoslayable sobre cualquier proyección que se realice a partir de ese dato, por otro lado básico, al punto de poner en solfa la credibilidad del proyecto de PGE entero.

Tratar de que los mercados se “traguen” ese -0,5% parece más una trampa en el solitario que el Gobierno intenta hacerse que otra cosa, una broma que a estas alturas de la crisis se antoja del todo injustificada. En la misma línea de irrealidad sorprendieron también ayer las insistentes promesas efectuadas por el ministro Montoro en torno a la consecución del objetivo de déficit público, fijado para este año en el 6,3% del PIB, aunque, al menos de momento, parecen haber sido bien recogidas por la renta variable estadounidense. Una postura más comedida y realista, incluso una explicación creíble sobre cómo están ahora mismo las cosas en esa guerra contra el déficit y sobre cómo piensa el Ejecutivo alcanzar el puerto seguro del 6,3% o al menos sus arrabales, hubiera sido igualmente apreciada por los mercados, porque la dura realidad es que, de momento, vamos perdiendo esa batalla (el guarismo ronda ahora el 8%) por culpa de una recesión que se come todos los ahorros que le echen.

Se trata de un asunto capital sobre el que descansa la suerte del entero proceso de ajuste de las cuentas públicas españolas. Es más que probable que la comunidad financiera internacional transija con una leve desviación de aquel objetivo si al mismo tiempo se advierte una tendencia a la baja clara y efectiva, comprobable, pero seguramente no será indulgente si, después de ver al Ejecutivo enrocarse en las cifras anunciadas, la desviación rebasara a final de año el listón del 7%. El hecho de que algunas medidas de ajuste vayan a implementarse en esta última parte del año (subida del IVA, paga de Navidad de los funcionarios, etc.), permite albergar ciertas dosis de esperanza de que, a finales de diciembre, el Gobierno Rajoy sea capaz de sorprendernos con el milagro de ese ansiado 6,3%. Si ello fuera así, sería llegado el momento de descorchar el mejor champan y brindar por la que sin duda sería la primera luz a divisar al final del túnel de esta maldita recesión.

En manos del ala socialdemócrata
Cristóbal Montoro se adornó ayer a la hora de defender ese objetivo de PIB del -0,5%, al decir que los Presupuestos Generales del Estado son un arma política que todo Gobierno tiene en sus manos para intentar cambiar la realidad macroeconómica, un herramienta de futuro para influir en la marcha de los acontecimientos y tratar de mejorar la vida de los ciudadanos. Es cierto, por eso, que los cálculos del Gobierno no son las estimaciones frías de un servicio de estudios, explicación de agradecer y que parece apuntar a un liderazgo que creíamos inexistente, pero, no nos engañemos, al final serán los mercados los que darán y quitarán razones, dictando sentencia.

Por lo demás, la presentación de ayer no hizo sino confirmar algo ya sabido: que Rajoy parece hallarse muy cómodo navegando en las aguas templadas del ala más socialdemócrata del Partido Popular. En efecto, en la triple comparecencia se anunciaron seis nuevos tributos para empresas y particulares y una agencia estatal para incentivar la I+D+i (algo que no suena excesivamente liberalizador), todo a lomos de unos Presupuestos de “marcado carácter social”, frase repetida de forma reiterada tanto por la vicepresidente Soraya como por el titular de Hacienda, y que sin duda serían muy del agrado del tristemente célebre Rodríguez Zapatero. Es lo que hay, tanto en España como en Europa: socialdemocracia a palo seco.

Mientras tanto, los intereses de la deuda se zampan todos los recortes puestos en marcha (y no tanto, o no sólo, por la subida de tipos, sino porque “hemos emitido más”, como aclaró el propio Luis de Guindos), sin que la sensación subyacente de que el Ejecutivo podría haber hecho mucho más a la hora de empequeñecer la estructura del Estado, quede atemperada por las dificultades del momento en todos los órdenes. Ni una palabra, ni un interrogante, para Diputaciones, Ayuntamientos, Senado, Autonomías… Todo sacrificado en aras del altar de ese Dios tirano llamada déficit público, que no solo se come nuestro bienestar sino que amenaza también con llevarse por delante nuestros anhelos de cambio y regeneración democrática. Es el momento de los números, no de los sueños.

¿Por qué no te defines, Mariano?
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 28 Septiembre 2012

Ya que en estos treinta y siete años que España lleva recorridos de esta pseudo democracia que padecemos ninguno de los Gobiernos nacionales que hasta la fecha han sido, tuvieron el valor de cerrar el capítulo autonómico, ni mucho menos dejar las cosas bien claras a los independentistas vascos y catalanes, en vista de que los llamados nacionalistas moderados (que nunca lo fueron) deciden por fin quitarse la careta y de que definitivamente nada se puede esperar de nuestros gobernantes, ha llegado la hora de convocar, sí, un referéndum sobre la independencia de las comunidades autónomas catalana y vasca, y que sea el pueblo español, casi siempre mucho más claro que nuestros políticos, quienes decidan sobre esta pesadísima cuestión, que muchos millones después, los catalanistas han sacado por fin de la chistera onírica. Un referéndum en el que, evidentemente, sea convocado todos los españoles. Andaluces, catalanes, vascos, gallegos, y así hasta diecisiete.

La salida a la crisis que busca la Generalidad, con g de Gerona, y la cortina de humo que pretende para tapar la mala gestión y la incapacidad de un gobierno regional ahogado por suntuosos gastos identitarios es de tal calibre, y de tanta irresponsabilidad, que no se entiende la ausencia de respuesta conjunta del Presidente del Gobierno y del Secretario general del PSOE. Hace ya mucho tiempo que deberían haber comparecido juntos para frenar en seco el camino emprendido por los nacionalistas (in) moderados que ningún español medianamente inteligente, ignoraba del recorrido y su final. Si los de CIU quieren convocar un referéndum, ilegal, pues no tienen capacidad para ello, que lo hagan, payasadas aparte es muy fácil desmontarlo. Se trata de acudir a quien legalmente tiene capacidad para decidir acerca de la segregación de una parte de su territorio, que es el conjunto del pueblo español, tots, Arturo, para que lo entiendas, para que te enteres.

Aún así, la ley tiene instrumentos para frenar a quienes de manera unilateral pretendan saltársela. Algunos se escandalizan porque alguna asociación de militares haya invocado la Constitución que deposita en el Ejército Español la salvaguarda de la unidad. Sin necesidad de llegar tan lejos, cualquier persona que incumpla la ley, como Mas pretende, debe ser tratado conforme a su ilegalidad. El que roba, va a la cárcel. De igual manera, el que roba la soberanía, incumple las leyes, proclama por sus fueros la independencia o comete acto de sedición, debe ir a la cárcel. A más a más, los ciudadanos tenemos un instrumento igualmente eficaz para frenar a quienes desde una parte de España pretenden dárnosla con queso.

¿Alguien se imagina que una Cataluña independiente pueda comerciar con el resto de España? ¿Acaso La Caixa puede asegurar que este que les escribe siga manteniendo su cuenta en esa entidad si la corporación se mantiene callada en todo el proceso, y se queda del lado supuestamente independizado? ¿Pueden asegurar lo mismo todas las grandes y solventes empresas cuyo negocio consiste también en vender en el resto de la nación?

Si el silencio de Mariano Rajoy persiste, si la confusión de Alfredo Pérez va en aumento, que hable el pueblo. Pero que hable quien necesaria y legalmente debe hablar: el conjunto del pueblo español. El marco del diálogo lo establece la Constitución, fuera de eso sólo hay crujir y rechinar de dientes. Viva Cataluña, viva, por tanto, España.

Los motivos de Rajoy para aplazar el rescate
Pablo Sebastián www.republica.com 28 Septiembre 2012

Fuentes oficiales de la presidencia del Gobierno han precisado a este diario que la incertidumbre política y económica europea -y no la indecisión de Rajoy- son las causas principales por las que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no solicita el rescate de la deuda española a la Unión Europea. La mencionada incertidumbre se refiere a varios apartados como los que siguen:

1. Faltan por conocer las condiciones políticas y económicas del memorándum (MoU) del rescate. Por ejemplo, España no podría aceptar un IVA del 21 % para el turismo. Estas condiciones se están negociado “a cara de perro” (apuntan en Moncloa) antes de tomar una decisión.

2. Las últimas declaraciones del gobierno de Berlín contrarias a la puesta en marcha, a primeros de 2013, de la Unión Bancaria, aprobada en el Consejo de la UE del pasado mes de junio, y de su mecanismo de control por el BCE, abren un campo de dudas e incertidumbres políticas que afectan a toda la eurozona y que habrá que despejar lo antes posible.

3. Las recientes noticias procedentes de Alemania, Finlandia y Holanda, contrarias a la capitalización directa de los bancos por los fondos de rescate europeo, lo que supone que todas ayudas al sector financiero español entrarían en el debe del déficit del Estado, rompen el acuerdo inicial sobre el rescate bancario y abren nuevas interrogantes sobre ese rescate que ya ha pedido España, que está pendiente de los test de los auditores externos y que, de momento, no ha permitido que España reciba ni un euro de los 100.000 millones que en un principio aprobó el Eurogrupo para el rescate financiero de nuestro país.

4. La evolución de los mercados, de los tipos de interés y de la prima de riesgo es otra incertidumbre que pesa mucho sobre la posible decisión del Gobierno de solicitar el rescate de las finanzas del Estado a la UE. De manera que si mejoran los indicativos españoles quizás el rescate no sea necesario, mas si empeoran -como parece que ahora ocurre- entonces será necesario. Semejante argumento obligaría a usar el rescate y abandonarlo cada vez que suban o bajen los tipos de interés y la prima. O sea el rescate sería “intermitente”.

Estos argumentos que presentan las fuentes gubernamentales para justificar la indecisión o falta de decisión de Rajoy para solicitar de una vez por todas el rescate de la deuda española son, sin lugar a dudas, interesantes y razonables pero mucho nos tememos que no se ajustan a la realidad. Veamos:

1. En los nuevos presupuestos del Gobierno para 2013 se dice que la deuda de los intereses del Estado ascenderá a 38.500 millones de euros, una cifra descomunal que se come gran parte del ahorro del gasto público. Solo este panorama es motivo suficiente para pedir el rescate, en pos de una zona de estabilidad financiera para España, porque si el BCE y el fondo europeo compran deuda española los tipos de interés y la prima de riesgo española bajarán de manera sensible y no estarán expuestos a los vaivenes de los mercados. Que serán muy agresivos contra España si nuestro país renuncia a pedir la ayuda de los fondos europeos y del BCE.

2. Problemas políticos. ¿Considera el Gobierno que la nueva posición de Alemania, Finlandia y Holanda contraria a que las ayudas a los bancos sean directas acaso echan por tierra el rescate bancario ya en marcha? ¿Cree Rajoy que si se aplaza la “unión bancaria” ello impedirá a España (e Italia) el acudir al rescate de la deuda cuya puerta abrió el BCE?

3. Las condiciones del rescate. ¿Está España en posición de imponer a la UE las condiciones del rescate? Normalmente las condiciones de un crédito las pone quien presta el dinero y no quien lo pide. Máxime cuando quien lo pide, en este caso España, está con el agua al cuello, como parece.

Si, como especulan en la Moncloa: las condiciones políticas y económicas de la UE para el rescate de España son inaceptables; y si la incertidumbre crece en la UE apropósito de la unión bancaria; o sobre los préstamos del rescate bancario concedido a España y por el momento bloqueado; y su los mercados van y vienen con alzas y bajadas de la prima de riesgo ¿qué hará Rajoy? Pues todo apunta que esperar sentado en el sofá de las dudas y las indecisiones hasta que todo se arregle solo o todo se hunda.

La cuestión es mucho más sencilla: España necesita el rescate, sí o sí, y no tiene alternativa. Y si Europa ya no lo quiere ofrecer a España o nos pone condiciones leoninas, y además se complica su marco político y financiero entonces las alternativas españolas al rescate no serán otras que: la quiebra del Estado, la salida del euro y la vuelta a la peseta. Todo lo demás son absurdas excusas, unas huidas sin sentido y el aumento del riesgo nacional.

Sueño de una noche de otoño
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 28 Septiembre 2012

El Gobierno de Cataluña se ha alzado contra la Constitución poniendo en riesgo la unidad de España.

El Presidente de la Generalidad de Cataluña lanza un desafío al Estado y anuncia que convocará un referendo de autodeterminación, aunque sea ilegal. Previamente organiza y promueve una manifestación multitudinaria en Barcelona a favor de la independencia con el fin de amedrentar al Gobierno central. Una vez creado un ambiente subversivo de exaltación separatista, convoca elecciones con el fin de utilizarlas como un plebiscito sobre su proyecto inconstitucional. Ante semejante actitud desleal, irresponsable, temeraria y contraria al ordenamiento vigente el Presidente del Gobierno de la Nación le convoca a La Moncloa para comunicarle que: a) El Gobierno hará cumplir la Constitución y las leyes en uso de su legítima autoridad democrática utilizando todos los medios de que dispone b) Si el Parlamento de Cataluña declara unilateralmente un Estado catalán independiente, la Cámara autonómica será disuelta y la Comunidad Autónoma intervenida de acuerdo con lo previsto en el artículo 155 de la Constitución c) Si los partidos nacionalistas sacan a su gente a la calle, que lo hagan porque de manifestarse no se come y ya se cansarán d) Si el Parlamento de Cataluña convoca un referendo de autodeterminación vulnerando la legalidad, el Gobierno central impedirá su celebración y seguidamente actuará como en el punto b) e) Si el Consejo Ejecutivo de la Generalidad no cambia de actitud no tendrá acceso al Fondo de Liquidez Autonómica y como la Administración catalana está quebrada no podrá atender a sus obligaciones, con lo que nos situamos en el punto b)

Tras esta clarificadora conversación con Artur Mas, el Presidente del Gobierno de la Nación se planta en Cataluña y convoca a lo más granado de la sociedad civil catalana a un encuentro en el que explica con rigurosos argumentos cuantitativos y cualitativos: 1) Que el expolio fiscal a Cataluña por parte del Estado es una patraña 2) Que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea para siempre 3) Que una Cataluña independiente se empobrecería material y culturalmente de manera considerable 4) Que el contenido de su entrevista con el Presidente de la Generalidad iba en serio y que está decidido a cumplir todos sus términos 5) Que si desean arruinarse son libres de hacerlo, pero que no cuenten con su colaboración.

De regreso a Madrid, el Presidente del Gobierno de la Nación, lanza un mensaje a todos los ciudadanos españoles en el primer canal de TVE en hora de máxima audiencia informándoles de que el Gobierno de Cataluña se ha alzado contra la Constitución poniendo en riesgo la unidad de España y deteriorando gravemente su posición internacional en esta época de crisis, lo que representa un acto de profunda deslealtad, de notoria irresponsabilidad y de ataque inaceptable al Estado de Derecho, por lo que les pide cierren filas con el Gobierno central para mantener la vigencia de nuestra Norma suprema y nuestra existencia como proyecto colectivo multisecular, del que depende nuestro bienestar y nuestra seguridad.

Durante la campaña electoral, el Presidente del Gobierno de la Nación se instala en Cataluña y la recorre incansable poniendo en claro la ilegalidad, la imprudencia y la letalidad de la propuesta independentista y llamando a los catalanes a sumarse a la gran empresa nacional española, garantía de su prosperidad, de sus derechos y libertades y de la superación de la crisis económica. En esta tarea es secundado con entusiasmo por todos sus ministros, por los Presidentes de Comunidades Autónomas del PP y por los Alcaldes de las grandes ciudades españolas asimismo de su partido.

Esta exhibición de firmeza, valentía, liderazgo y capacidad de convicción del Presidente del Gobierno de la Nación consigue un resultado electoral en el que el PP dobla sus escaños movilizando masivamente a todos los ciudadanos de Cataluña que desean seguir siendo españoles y no están por aventuras enloquecidas. La maniobra independentista queda abortada.

Suena el despertador.

Gobierno camello
Federico Jiménez Losantos El Mundo 28 Septiembre 2012

SE SUPONE que el Gobierno presidido por Mariano Rajoy tiene como fin básico frenar el gasto público, sanear las cuentas de la Administración -en sus tres vertientes: municipal, autonómica y central- y empezar a pagar nuestra deuda, cuyos intereses, hoy por hoy, ni siquiera podemos cubrir. Es cierto que en años pasados, en la Era del Ladrillo y el dinero gratis, la deuda en el sector privado se disparó de forma irresponsable, aunque más responsables fueron los que propiciaron la plétora de dinero gratis al socaire de nuestra entrada en el euro. Sin embargo, ese agujero negro ya está clareando. Hace unas semanas comentábamos el análisis de Recarte, basado en datos oficiales, que demuestra que por primera vez en bastantes años, el sector privado ha dejado de endeudarse y ha empezado, poco a poco, a pagar su deuda. Si esto lo hubiera hecho el sector público, veríamos ya la salida de la crisis. Pero sucede todo lo contrario: la casta política que representan a la perfección Rajoy y los suyos, émulos de Zapatero y sus rubalcabas, Mas y sus trabucaires, Griñán y sus bandoleros, sigue aumentando el gasto -un 5'6 % en 2.013- y sigue subiendo los impuestos, impidiendo que el sector privado se sanee y cree empleo. Su prioridad de camello es que a los enganchados al trinque de lo ajeno no les falte la droga.

Ayer se anunciaron los Presupuestos para el 2013, que el Gobierno llama restrictivos. Lo son sólo para los contribuyentes, a los que se robará -cuando cobra tanto, el Estado no recauda, roba- 4.375 millones de euros más, a través del Impuesto de Patrimonio y del de Sociedades. O sea, que se penaliza el ahorro y se paraliza a la empresa, pero no se toca ese ejército de 400.000 políticos que a modo de tenia o solitaria coloniza el intestino nacional, ni se reducen los tres millones largos de empleados públicos. Ningún Gobierno de izquierda -no digamos de derecha- ha subido tanto los impuestos y facilitado más heroína gratis a los adictos al gasto público. Este Gobierno camello subió el IRPF más de lo que pedía el PCE, ha subido tanto el IVA y lo que no es el IVA que ha hundido la recaudación; y con la nueva subida no hay ni para pagarle la dosis a Artur Mas. Pero el camello pepero no abandona al extranjero. ¡Otro habano!

>Vea el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Hoy: Otro otoño tirando de las autonomías

Teoría y práctica de la independencia
Mas nos tiene que contar en detalle cómo va a llegar a la independencia y su precio
Félix Ovejero El País 28 Septiembre 2012

No me acabo de reponer. Cuando intentaba entender qué había llevado a los sindicatos catalanes a defender un pacto fiscal y unas políticas lingüísticas que quiebran el principio de igualdad entre los ciudadanos, me entero de que asistieron a la manifestación independentista. Pero, en fin, con un poco de esfuerzo, puedo conjeturar alguna explicación, no muy caritativa, puestos a decirlo todo. Eso sí, lo que está fuera de mi entendimiento es el silencio de los sindicatos y de la izquierda en el conjunto de España. Incluso algunos dicen, como en los años de plomo, “algo habremos hecho los españoles para llegar aquí”. En realidad, se deberían preguntar qué es lo que no han hecho, por su dejación, por qué han aceptado sin rechistar tanta retórica trucada, peor que la de la Liga Norte.

Pero ahora, tal como ha dibujado el debate Mas, ya no cabe silbar. La propuesta secesionista no permite la equidistancia, por la misma razón que no hay un punto intermedio sobre el matrimonio homosexual. A favor o en contra. Tampoco cabe la retórica de la reacción, ese empalagoso “la culpa es que no nos quieren”. Si pueden, que fundamenten su propuesta, que no es sencillo, pero que no se justifiquen. Me fascinan las piruetas de quienes, para defender ideas que hace dos días consideraban desvaríos, se explican a sí mismos. Toda su teoría es la de Jeanette: “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Hacer sociología de uno mismo es negarse la capacidad de juicio. Deshonestidad intelectual.

El debate está abierto y, por supuesto, cabe abordar sus fundamentos. Algunos hemos dedicado libros a ello, pero, si me permiten una recomendación, busquen Secession, un clásico reciente escrito por un filósofo de procedencia marxista, Allen Buchanan. Su tesis es sencilla. El territorio político es un proindiviso, no una sociedad anónima. No es un contrato entre partes. Sevilla es tan mía como de un sevillano. O tan poco. Todo es de todos sin que nada sea de nadie en particular. Se decide en ese espacio jurídico, no se decide ese espacio. Mi propiedad es legítima porque existe previamente ese terreno común. Se vota dentro de las fronteras, no las fronteras. El “derecho” a la separación es, si acaso, derivado, respuesta a una violación sistemática de derechos básicos, como sucede con las colonias. La democracia resulta imposible si una minoría, en desacuerdo con las decisiones, amenaza con “marcharse con lo suyo”. Entonces la democracia rompe su vínculo con las decisiones justas y se convierte en un juego de amenazas. Lo podríamos llamar “el teorema de Marbella”: con una identidad compartida —que da el dinero— a prueba de carbono 14 y un “expolio fiscal” estratosférico, los marbellíes no pueden decidir que “se van con lo suyo”, porque, aunque dueños cada uno de su parcela, Marbella no es suya con independencia de una ley de todos y dentro de la cual cobra sentido hablar de mío y tuyo.

El primer paso es que Mas vaya a las elecciones con la independencia por bandera
Eso sobre los fundamentos, pero ahora estamos en otra cosa, en una respuesta política a la iniciativa del nacionalismo. Quien se cargó el pacto fiscal fue Mas. El pacto fiscal no es una alternativa a la independencia cuando se nos dice que es el camino a la independencia. Si no estamos en lo mismo, no cabe discutir sobre fiscalidad. Y si estamos en lo mismo, entonces, entre todos, como conciudadanos, no como pueblos, nos ocupamos de la justicia distributiva —no de la solidaridad, que no somos una ONG— atendiendo al principio —de la Constitución española, que no de la venezolana— de que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.

Es posible que, como respuesta política, en algún momento, debamos preguntar por la independencia. Una pregunta que por lo dicho, porque Cataluña, como territorio político, no es más mía que de Anasagasti —por mencionar a un manifestante del otro día en Barcelona—, debería hacerse a todos los españoles. De todos modos, quizá, en el orden de las cosas, haya que pasar por una consulta en Cataluña. Sobre eso, poco que añadir a lo escrito aquí mismo por Ruiz Soroa.

Pero ese sería el final de un largo recorrido. El primer paso es que Mas vaya a unas elecciones con la independencia por bandera. Sin subterfugios. Con la palabra exacta: independencia. Su guión es nuevo: sus votantes compraron una negociación y ahora les ofrece un drama. Es algo más que el truco fundante del nacionalismo: un conjunto de individuos (los nacionalistas) sostiene que otro conjunto de individuos (más numeroso) es una nación y que ellos son sus portavoces. Ahora nos dice que esos otros quieren irse de un país. Un mensaje que no admite presentaciones desdramatizadas. Mas nos tiene que contar en detalle cómo va a llegar a la independencia y su precio. Quizá los catalanes comiencen a reparar —los empresarios, ya avisan— que la fuente de sus problemas no es “Madrid”, sino sus dirigentes.

No solo Mas tiene que hablar. No está de más decirlo. Con frecuencia, ante las tesis nacionalistas, buena parte de nuestra clase política no pasa del “no estoy de acuerdo, pero las respeto”. Como si les preguntaran sobre el vegetarianismo. A nadie se le ocurriría responder lo mismo a cuenta del sexismo. Si uno está en contra de algo, lo que hace es combatirlo en buena ley democrática. Tampoco vale, ahora menos que nunca, esa actitud intimidada que lleva a tantos a no opinar sobre lo que pasa en otra parte de España. Personas capaces de manifestarse en contra de remotas injusticias se callan ante el temor de que les digan que “no se metan en nuestras cosas”. Se han de escuchar todas las voces, no ya porque seguimos hablando de redistribución de riqueza entre conciudadanos o de vetos que rompen la igualdad en el mercado de trabajo, sino porque se trata del marco político de todos. Y su ruptura tendrá consecuencias en la vida de todos.

El cuento de que todo seguirá como si tal cosa es una patraña más de los nacionalistas
Pero hay otras razones para que todos hablen. En esas elecciones votaremos los catalanes, pero antes de hacerlo nos importa saber qué estamos decidiendo, qué nos jugamos. Algo que no depende de nosotros. Y Mas no puede contestar a las preguntas importantes, que no son que si ejército o Barça, sino qué pasará con las empresas españolas, los mercados, las pensiones, los funcionarios del Estado, nuestros ahorros, la financiación de nuestras empresas y mil cosas más. Mas nos dirá que la vida sigue igual. Pero nos mentirá. Lo que pueda venir después de una separación no depende de sus fantasías. No se ve por qué quienes tanto nos malquieren, tras un desgarro de tal magnitud, van a estar deseando amistar en una confederación. El cuento de que todo seguirá como si tal cosa es una patraña más de los nacionalistas. Por ejemplo, cuando les preguntan por la Unión Europea. En esto, al menos, Pujol ha sido sincero. Estaremos fuera.

Esto se ha puesto serio y ya nada va a ser igual. Mas se ha metido en un fangal y si encalla, no puede pretender que, al final, todo sea como antes. Ya no cabe el equilibrismo. Es posible que los nacionalistas intenten una nueva pirueta, pero es cosa de todos —un debate nacional— recordarles que ellos han dibujado un dilema en el que no hay terceras vías ni marcha atrás. Que nadie se engañe, la situación actual no es resultado de ningún agravio, sino de una estrategia de muchos años con la independencia como chantaje latente. Sin tregua, porque, alimentada de su propio éxito, el resultado siempre era el mismo: tan ofendidos como antes y los demás preguntándonos qué habíamos hecho. Una meditada ingeniería social consentida por todos ha permitido levantar una sociedad de ficción. Así ha sido posible que aceptáramos delirios como que los catalanes no puedan escolarizarse (también) en su lengua mayoritaria y común. Ahora Mas ha dado por terminado el juego. Bien, le tomamos la palabra. A las elecciones sin ambigüedades. A sabiendas, eso sí, de que al día siguiente nada volverá a ser igual. Entre todos discutiremos esto y discutiremos todo. Desde el principio.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona. Su último libro publicado es La trama estéril (Montesinos).

El rey
Abatimiento infecundo
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Septiembre 2012

El rey ha tomado cartas en el asunto. Su Casa lleva años advirtiéndonos de que el rey no puede hablar de política. Como si el resquebrajamiento de la nación de la que es soberano no tuviera nada que ver con él. Pero ahora lo ha hecho. ¿Por qué? Porque la situación es de extrema gravedad. Y es verdad que lo es, pero cuánto ha tardado en darse cuenta. En Cataluña, lo es desde hace muchos años, desde que allí dejó de estar vigente la Constitución. Lo es sobre todo desde que Zapatero, que según el rey sabía muy bien lo que hacía, se empeñó en sacar adelante un estatuto inconstitucional. Debió de ser que por aquel entonces el monarca leyó el artículo de Antonio Hernández Mancha en El País. "España no se rompe", se titulaba. Decía allí el abogado del Estado:

Lo cierto es que la intuición conduce a una conclusión menos pesimista. La intuición conduce a concluir que, pese a todo, España no se rompe. No sé cómo. Pero sí sé que no se rompe. Por tanto, resultará desmesurada –y por desmesurada, falsa– toda formulación política que parta de tan exagerada aseveración.

Eppur si rompe, que diría Galileo. Y es facílismo saber por qué, sin necesidad de recurrir a intuición alguna. Se rompe porque quienes se tenían que ocupar de que no se rompiera llevan lustros dimitidos de su función. Esa responsabilidad alcanza a todos los presidentes de Gobierno que hemos tenido y al rey.

Ahora que el resto de los españoles estamos tan hartos de los catalanes como al parecer ellos de nosotros, su majestad nos canta las cuarenta, pero en vez de llamar a capítulo a los secesionistas, nos regaña a los demás y nos conmina a no ser unos irresponsables y no caer en el abatimiento infecundo. Pues yo ya no soy capaz de evitarlo. No sé lo infecundo que es mi abatimiento, supongo que mucho. Lo que sí sé es que es un abatimiento harto de una ciclópea irritación, por no decir otra cosa.

Los Gobiernos de Cataluña llevan años dando motivos más que sobrados para la suspensión de la autonomía. Se colocaron en esa situación sobre todo cuando decidieron incumplir las sentencias de los tribunales españoles. Ahora convocan elecciones de carácter plebiscitario para convocar un referéndum sobre la autodeterminación con absoluto desprecio a la legalidad, lo que es más que suficiente para suspenderla hoy, puesto que no quiso hacerse cuando correspondió. Ni Rajoy lo va a hacer, ni el rey lo va a sugerir. Ni ahora, ni cuando hagan el referéndum. ¿Y somos nosotros los que tenemos que arreglarlo evitando la irresponsabilidad de caer en un abatimiento infecundo? Vamos anda. Si los catalanes quieren separarse, que lo hagan. Pero encima que no venga el rey a sermonearnos y pedirnos que no caigamos en el abatimiento. Me abatiré todo lo que me dé la gana, tras ver hasta dónde nos ha conducido su reinado.

A mis parlamentarios
Pedro de Hoyos Periodista Digital 28 Septiembre 2012

Señorías, permítanme empezar por recordarles que ustedes fueron elegidos para defendernos y representarnos. Supongo que estarán de acuerdo, dadas las actuales circunstancias, en que han hecho rematadamente mal su trabajo. Echar un vistazo a la prensa les servirá de recuerdo, aunque hoy no voy a referirme a la catastrófica situación económica en que nos vemos envueltos. Por culpa de ustedes. Y no me llamen demagogo porque es la puta verdad, ustedes sabrán disculparme.

Son ustedes y sus respectivos partidos, junto con Su Majestad, los culpables de la actual situación insostenible de España. Desde que se aprobó la actual Constitución la deriva permanente -¡permanente e incesante!- es de mayor empobrecimiento de nuestra provincia y de todas las que forman parte de Castilla, salvo quizá Madrid, aunque para ello vayan a convertirla en un gigantesco prostíbulo.

Sé que para ustedes en vez de Castilla existen unos entes autonómicos postizos inventados para satisfacer a los nacionalistas y conseguir que votaran y apoyaran la actual Constitución. ¿De qué ha valido consentir y ceder tanto durante tantos años? Estamos exactamente donde ellos querían, ¿de qué ha valido hablar catalán en la intimidad o aquel “aceptaré todo lo que venga de Cataluña”?

Y nosotros cada vez somos más pobres. Y menos, cada año somos menos palentinos, menos castellanos y leoneses. ¿Se han planteado que en vez de madrileños, castellano manchegos o castellano leoneses fuéramos sólo castellanos y ya está? ¡Qué fuerza tendrían ustedes para defendernos! ¿Por qué a los catalanistas y vasquistas les interesó dividirnos? ¿Qué ha conseguido España con ello, qué ha conseguido este absurdo de Castilla y León, qué ha conseguido “eso” que ustedes llaman Castilla-La Mancha? Piensen, coño, piensen quién se está saliendo con la suya, piensen a quién está sirviendo esta gilipollez del Estado de las autonomías.

Y ahora nos hablan de España Federal. El PSOE que tanto ha consentido. Que ha gobernado con los independentistas. Que les ha prometido el oro y el moro. Por favor, señores que deben defender a su tierra, háganlo, háganlo, defiéndannos. Al diseñar esa España que viene, seguro que ustedes, unos y otros, la traerán, piensen en los pocos palentinos que vamos quedando. Manden a tomar por el culo la disciplina de partido, los acuerdos a los que hayan llegado con éstos o con aquéllos y piensen en los que somos, en los que deberíamos ser, sus defendidos, sus representados. Piensen en nosotros antes de que no quede nadie en quien pensar. Esa España federal debe ser hecha para servir a todos los españoles, no sólo a los que amenazan cada cierto tiempo con romperla si no les damos lo que ellos quieren.

Son unos jugadores de ventaja y nosotros unos ciudadanos indefensos, puesto que ustedes se niegan, lo han hecho reiteradamente, a defendernos. Nos chantajean y ustedes, sus partidos y el Rey ceden y les dejan que nos ordeñen año tras año. Ya les hemos dado millones de emigrantes castellanos que crean riqueza y pagan impuestos en sus tierras, ¿qué nos pedirán cuando no quede nadie, cuando no quede nada que darles?

Estamos en manos de ustedes, ustedes se deben a nosotros, piensen en nosotros, piensen en los pueblos abandonados, en los campos yermos, en las fábricas o altos hornos que se instalaron en otros sitios y no en esta tierra castellana que ustedes y sus antecesores trocearon creyendo que iba a servir para algo. Y sin embargo estamos donde ellos querían. Gracias a ustedes y a su disciplina de partido. Váyanse a la mierda.

@pedrodehoyos

Cataluña
Secesión y ruptura
Antonio Robles Libertad Digital 28 Septiembre 2012

Hoy se ha consumado en el Parlamento de Cataluña un acto insurreccional contra la nación española. Su responsable máximo, el presidente de la Generalidad, Artur Mas no ha logrado todavía romper España, pero ya ha cosechado su primera derrota: acaba de fracturar Cataluña.

Hasta hoy mismo, todos los partidos catalanes, menos C’s y PPC, participaban de la omertá nacionalcatalanista, incluido el PSC. Con ella, habían impuesto todo tipo de exclusiones culturales, lingüísticas y nacionales. La cobarde colaboración de los socialistas les permitió imponer la inmersión, multar la rotulación en castellano, incumplir sentencias de los tribunales, excitar el egoísmo más inmoral con el cuento del expolio fiscal, convertir la progresión fiscal en progresista a pesar de ser el espectro más reaccionario del Antiguo Régimen, hacer de España un burdel (por lo de "Puta España") y la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones (por lo de "España nos roba"). Como si aquí, y más allá del Ebro, nuestros compatriotas no tuvieran intereses ni sentimientos.

Pero ayer Xavier Sabaté, presidente del grupo parlamentario socialista, hizo lo que no había hecho el PSC en los últimos 30 años: ejercer de socialista, denunciar la deriva identitaria del catalanismo nacionalista y oponerse a la ruptura con España. ¡Qué lástima que ese discurso de pedagogía social y respeto democrático a la legalidad no lo hubieran utilizado antes los socialistas! Ahora no irían a remolque del estigma de anticatalanes, que lo neutraliza todo y les vacía de votantes y nos convierte en ciudadanos de segunda a todos los demás.

Con argumentaciones rechazó el concierto económico, la ruptura con España, cualquier consulta o referéndum fuera de la legalidad vigente, y contrapuso el ardor independentista de Mas a su dependencia de intereses antisociales y corrupciones económicas. Aire fresco, saludable después de tanta atmósfera viciada de sectarismo y anatemas. Hasta se atrevió a acusarlo de envolverse en la senyera para robarnos la cartera.

El mayor triunfo del pujolismo fue destruir los sindicatos y los partidos de izquierdas ganándolos para la causa nacionalista. La avaricia ha roto el saco, y hoy esa inmundicia ideológica ha perdido la unanimidad. La deriva nacionalista/independentista de los varones del PSC, como los Maragall, los Ros, los Nadal, las Geli, los Sobrequés, las Turas, hubiera cerrado el círculo independentista. Con este giro del PSC, el nacionalismo ha roto Cataluña en dos. Sus planes de secesión ya no serán un camino de rosas. La realidad, al fin.

Pero no lancemos las campanas al vuelo, a la vez que han roto la estrategia independentista de unanimidad nacional han solidificado todas las exclusiones nacionalistas logradas hasta la fecha como mal menor, y han convertido el lenguaje independentista en su lenguaje. No apoyan el concierto económico, pero quieren un pacto fiscal. "Queremos un nuevo marco de relaciones". "Queremos bilateralidad con el Estado". Y eso significa que abundan en la idea nacionalista de que Cataluña está maltratada fiscalmente. Es decir, quieren trato preferente. No apoyan la ruptura con España, pero "el PSC quiere un nuevo Estado, como el Estado libre de Baviera (...) un Estado que preserve mi lengua, mi cultura en todos los ámbitos y en definitiva que preserve nuestra identidad y personalidad tradicionales". Vuelta la burra al trigo. Ni una palabra de los derechos culturales, lingüísticos o nacionales de los castellanohablantes o de la identidad individual de cada uno de los catalanes. "Nuestra propuesta es concreta, negociación, pacto y libre decisión de catalanes y catalanas y por procedimientos legales". O sea, lo que votaron con enmienda propia hoy, "para que los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña puedan ejercer su derecho a decidir a través de un referendo o consulta acordado en el marco de la legalidad". Y se abstuvieron en la propuesta del gobierno. O sea, la puta y la ramoneta de CiU.

El bolero no da para más: Los socialistas, acostumbrados a ir a rebufo de los nacionalistas, van ocupando los espacios que abandonan estos en su constante huida hacia el Estado propio. Es decir, no les siguen al precipicio, pero administran y asientan lo conquistado por ellos. O por decirlo más claro, ahora ocupan los socialistas el radicalismo identitario que era patrimonio de los nacionalistas antes de ayer. Esto significa que los derechos de la mitad de la población de Cataluña seguirán con los socialistas tan maltratados como lo han estado con los nacionalistas.

Bien por C's, bien por Albert Rivera y Jordi Cañas. Los únicos que dejaron claro de quiénes se pueden fiar los no nacionalistas. Si les sorprende que no incluya al PP, reparen en su rechazo a la propuesta de ley orgánica para prevenir y erradicar la discriminación lingüística y asegurar la libertad de elección de lengua en cualquier lugar de España presentada por UPyD el pasado martes en el Congreso de los Diputados. Obras son amores y no buenas razones. Su flacidez los retrata ante la historia.

Cataluña
Lanzan un manifiesto en defensa del bilingüismo y la ‘Cataluña, tal cual’
El texto, fraguado al margen de los partidos políticos, exige a las instituciones públicas que no discriminen a los ciudadanos por motivos de lengua y advierten de que ‘la cohesión se asienta en la aceptación de la realidad plural catalana, no en la uniformidad ni en la imposición’. Las entidades que impulsan el manifiesto defienden que ‘el bilingüismo institucional fomenta en todos los ciudadanos el sentimiento de pertenencia a la misma comunidad política’.
Redacción www.voxbcn.com 28 Septiembre 2012

La Cataluña tal y como es, la Cataluña real, la Cataluña bilingüe. Este es el leitmotiv que seis entidades cívicas (Ágora Socialista, Asociación por la Igualdad de las Lenguas Oficiales, Asociación por la Tolerancia, Foro España Hoy, Impulso Ciudadano y Plataforma Hispanoamericana en Cataluña son las entidades impulsoras) han plasmado en un manifiesto titulado ‘Cataluña, tal cual’, en defensa de la convivencia lingüística en Cataluña.

El texto, al que ha tenido acceso LA VOZ DE BARCELONA, se presenta a la prensa este viernes en Barcelona. En él se ha destacado que aunque el mejor instrumento para preservar, garantizar y potenciar la convivencia lingüística en Cataluña ‘es asegurar el derecho de los ciudadanos a usar las lenguas oficiales sin traba alguna’, en los últimos años ‘las instituciones públicas catalanas han construido un entramado de impedimentos y condicionantes en la administración y en el sistema educativo destinado a dificultar o excluir el uso del castellano’.

Los impulsores, por lo tanto, hacen un llamamiento a las instituciones públicas, tanto las locales, como las autonómicas y las nacionales, a que reflejen la realidad y ‘guíen su actuación’ conforme a unos ‘principios de interés’ basados en la legalidad, la igualdad, la libertad, la neutralidad, la eficacia y la cohesión social.

‘Respetar la voluntad de los ciudadanos’
Así, la plataforma por la ‘Cataluña, tal cual’ exige que ‘las instituciones públicas y el sistema educativo, han de adaptar su régimen lingüístico a la Constitución, al Estatuto y a las sentencias firmes de los tribunales’, que han declarado ilegal el sistema de inmersión lingüística exclusivamente en catalán, y que dejen de ‘discriminar a los ciudadanos por razón de lengua’.

Recuerdan, en el manifiesto, que ‘las administraciones públicas deben respetar la voluntad de los ciudadanos en los usos lingüísticos y no interferir en los mismos’, permitiendo que quien quiera utilizar la lengua catalana pueda hacerlo, pero también, con los mismos derechos, quien escoja el uso de la lengua española.

Además, los promotores de esta iniciativa critican que las instituciones públicas utilicen la lengua ‘como un instrumento al servicio de un determinado proyecto político de construcción nacional’, en referencia al uso que de la lengua catalana hacen los partidos nacionalistas y la Generalidad pese a que este idioma es patrimonio de todos, como lo es el castellano.

‘Evitar la fractura social’
Finalmente, advierten de que ‘una Cataluña bilingüe es la mejor garantía para evitar la fractura social’. En este sentido, apuntan que ‘la cohesión se asienta en la aceptación de la realidad plural catalana, no en la uniformidad ni en la imposición‘ y defienden que ‘el bilingüismo institucional fomenta en todos los ciudadanos el sentimiento de pertenencia a la misma comunidad política’.

Al acto de presentación acudirán, a título personal, Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán, y Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. Además, se han unido diferentes personalidades del ámbito cultural y periodístico que han suscrito su nombre al texto del manifiesto y que en la presentación de este (que correrá a cargo de Marita Rodríguez, Olegario Ortega, Nito Fontcuberta, José Domingo y Susana Clerici) se darán a conocer.

Exige responsabilidad a los imanes musulmanes
Francia expulsará a los islamistas radicales que 'amenacen el orden'
 www.gaceta.es 28 Septiembre 2012

El Gobierno advierte de que no caben quienes violan las leyes y valores galos en nombre de la religión.

El ministro del Interior francés, Manuel Valls, advierte de que expulsarán del país a todos aquellos que, “en nombre del islam, no respeten nuestras leyes y valores”. Tras una semana de amenazas de islamistas radicales, Francia se ha plantado. El Gobierno socialista ha puesto en su punto de mira a quienes “representan una amenaza grave para el orden público” y “desafían a la República” en nombre de sus convicciones religiosas, en clara alusión al salafismo.

En un discurso pronunciado durante la inauguración de la macromezquita de Estrasburgo, Valls ha cargado contra “los partidarios del oscurantismo, los integristas, los que quieren apoderarse de nuestros valores e instituciones y los que niegan los derechos de las mujeres”.

Sin embargo, ha reconocido que el arma del Gobierno –la expulsión– no es la única útil para combatir a los salafistas, y ha hecho un llamamiento a las instituciones y personalidades religiosas islámicas de Francia para contener la ola de radicalismo religioso que invade las cárceles y las banlieues galas. “Las mejores armas para luchar contra el fanatismo, que se hace llamar del islam, se encuentran en el propio islam”, dijo Valls. Insistiendo en esa dirección, el titular de Interior exigió a los imanes que asuman “sus responsabilidades y se organicen para tratar con el Estado los verdaderos problemas” de sus fieles, entre los que se encuentran la financiación de los lugares de culto y la formación de imanes alejados del salafismo.

Francia se puso en alerta tras la publicación de unas caricaturas de Mahoma por la revista satírica Charlie Hebdo. El Gobierno galo cerró legaciones diplomáticas, escuelas y centros culturales durante dos días en una veintena de países que se consideraban más “explosivos”. Además, en París y Lille se desplegaron mil agentes antidisturbios preparados para frenar cualquier conato de revuelta de las comunidades musulmanas locales. En Toulon fue detenido un joven musulmán de 18 años por amenazar vía Facebook con degollar a quien encontrase en las oficinas de la revista.

Desde el Colectivo Libertad, Igualdad, Fraternidad Todos Unidos señalaron que existe un gran intercambio de mensajes en las redes sociales islamistas, donde se debate intensamente acerca de las caricaturas. “Hay una generación de jóvenes en cólera por las caricaturas y la película americana y, si bien la mayoría no son practicantes musulmanes, todos se sienten ofendidos”, alertaban.

El propio Valls apuntaba, en una entrevista concedida a Le Parisien, que existía un riesgo de manifestaciones multitudinarias convocadas por Internet, y reconocía que “nunca estaremos a salvo de los exaltados, de provocadores que se sirven del vídeo La inocencia de los musulmanes y de las caricaturas de Mahoma de Charlie Hebdo para arrastrar a los espíritus más débiles”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Cortina de humo
Juan Fco. Martín Seco www.republica.com 28 Septiembre 2012

En 1997 el director de cine Barry Levinson estrenaba una sátira política titulada Wag the Dog (La cortina de humo, en su versión española). La trama es sugestiva. Tras ser pillado in fraganti en una situación escandalosa unos días antes de su reelección, el presidente de los Estados Unidos decide inventarse un conflicto que desvíe la atención de la prensa y de la opinión pública, una guerra en Albania a la que él pueda poner fin heroicamente ante las cámaras de televisión. Trama sugestiva, pero al mismo tiempo bastante real. El argumento, con variaciones, se ha repetido en múltiples ocasiones. Es un hábil resorte desviar hacia un teórico enemigo exterior la crítica y los conflictos internos.

Los nacionalistas son expertos en esa táctica. En estos momentos, Artur Mas la está empleando con gran eficacia. CiU ha sido una adelantada en instrumentar la política más reaccionaria, no solo porque tanto el Gobierno de Zapatero como el de Rajoy hayan contado casi siempre con su apoyo en el Congreso a la hora de aprobar los recortes y las reformas más antisociales, sino porque el Gobierno de la Generalitat se ha anticipado a los gobiernos del resto de las Comunidades en aplicar medidas regresivas. Hasta hace unos días, la sociedad catalana, al igual que el resto de la sociedad española, bullía de indignación y se manifestaba en contra de los recortes y de la política antisocial impuesta desde Europa e implantada por los distintos ejecutivos tanto centrales como autonómicos. Artur Mas y su Gobierno estaban en el centro de la diana de las críticas y de las manifestaciones. Y, he aquí que de manera un tanto prodigiosa el escenario cambia, los parados y los trabajadores en Cataluña, en lugar de revolverse contra el gobierno de CiU, culpan de su desgracia a los parados y a los trabajadores del resto de España. Y cuando todas las sociedades castigan a los políticos y a los gobiernos que siguen fielmente las consignas de Merkel y de los halcones de Europa, Mas piensa que, emboscado en la señera, va a lograr -y seguramente lo conseguirá- mejores resultados electorales y por eso convoca elecciones anticipadas.

El nacionalismo tiene la capacidad de desvirtuar la realidad, sustituye la lucha de clases por el enfrentamiento entre los territorios, reemplaza la confrontación ideológica por la pugna entre las naciones o las regiones, ofusca a las izquierdas desviándolas de su auténtico objetivo y en la actualidad aparta la atención del verdadero problema: la crisis, sus causas y sus auténticos responsables.

El nacionalismo españolista ha querido situar la causa de la crisis que padecemos en el despilfarro de las Comunidades Autónomas, lo que tiene muy poco de verdad. El nacionalismo catalán, a su vez, atribuye el origen de los actuales problemas de Cataluña al expolio que, según ellos, sufre del resto de España, lo que aún es menos cierto. Las dificultades económicas que hoy afectan tanto a catalanes como al resto de españoles tienen como causa última el euro y los defectos con los que se ha construido la Unión Monetaria, articulada en un proyecto neoliberal que, si bien realiza la integración mercantil, financiera y monetaria, descarta toda integración fiscal, laboral, social y, en definitiva, política.

Es por eso por lo que extraña tanto que partidos de izquierdas secunden el plan de CiU y de Mas basado en creer que la salvación de Cataluña se encuentra en la Europa del capital y de las multinacionales, y en querer repetir dentro de nuestro país los errores europeos, rompiendo la unidad fiscal. Si una unión monetaria sin integración fiscal resulta insostenible en Europa y por ello es muy probable que antes o después la Eurozona se desmorone, cuánto más si el modelo se aplica dentro de España.

Mas y CiU quieren convencer a los catalanes de que no necesitan a España y por esa razón repiten una y otra vez que Cataluña exporta ya más al resto del mundo que al resto del territorio español, lo cual puede ser cierto (alrededor del 50%); pero de lo que nada dicen es de las importaciones, porque si es verdad que como consecuencia del proceso de apertura que ha significado la incorporación de nuestro país a la Unión Europea las exportaciones catalanas al resto del mundo han crecido significativamente, también lo han hecho las importaciones, de manera que frente al exterior Cataluña presenta un elevado déficit comercial solo compensado por el superávit frente al resto de España.

El presidente de la Generalitat engaña a los catalanes haciéndoles creer que Cataluña fuera de España estaría a la altura de Alemania. ¿Se lo cree? Seguro que no, pero le sirve para que se olviden los recortes, los ajustes y, en general, su política antisocial y reaccionaria.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

Éxito
miquel porta perales ABC Cataluña 28 Septiembre 2012

ACIERTAN quienes dicen que la falta de entendimiento entre Mariano Rajoy y Artur Mas era previsible. Es cierto que Rajoy no podía acceder al pacto fiscal en la línea del concierto económico que reclamaba Artur Mas. La legislación dice lo que dice y la financiación de las Comunidades Autónomas ha de moverse en el marco de una Constitución y una LOFCA que reservan el concierto económico para el País Vasco y Navarro. Por lo demás, el artículo 201 del Estatuto de Cataluña remite a la Constitución y la LOFCA. Mas no podía aceptar la propuesta de Rajoy de mejora de la financiación autonómica (ese es el único pacto fiscal posible), porque el presidente de la Generalitat se ha subido a la ola independentista que no quiere saber nada del concierto económico.

Es muy posible que Mas respirara tranquilo al oír que Rajoy se oponía al concierto económico. Si Rajoy hubiera dado el «sí», ¿cómo justificaría Mas un acuerdo con España que sus colegas independentistas no quieren? Después del fracaso de la reunión, el presidente de la Generalitat ya puede dar un nuevo impulso al tradicional victimismo nacionalista: que si España no cede, que si España no nos quiere como somos, que si Cataluña solo podrá sobrevivir dotándose de un Estado. La reunión, ¿un fracaso? Para Artur Mas, el fracaso puede considerarse un éxito absoluto. En primer lugar, porque no pierde el apoyo independentista que necesita para seguir con su proyecto de transición nacional y, de paso, oculta el fracaso de un gobierno que ha incumplido buena parte de lo que prometió. En segundo lugar, porque encuentra una excusa para avanzar unas elecciones autonómicas -la autodeterminación es el programa- que le pueden dar una nueva mayoría en el Parlament. Miel sobre hojuelas. Pero, todo lo que sube baja. Y quien no quiera la fractura social ni el empobrecimiento ciudadano, debe levantar su voz y su voto.

1934-2012, 78 años después
J. de Mendizábal www.vozpopuli.com 28 Septiembre 2012

Tan sólo unos ejemplos
1934: El 5 de Octubre es asesinado por militantes ugetistas en Mondragón (Guipúzcoa), Don Marcelino Oreja Elósegui, empresario y director de Unión Cerrajera, también diputado por Acción Católica. Era el padre de Don Marcelino Oreja Aguirre, moderación máxima, Ministro de AAEE, ex-diputado de UCD y PP, actualmente retirado de la actividad política. Tío de D. Jaime Mayor Oreja, diputado del PP en Europa, que sigue sin poder ir a cenar a Mondragón sin escolta 78 años después. El resultado de las elecciones autonómicas del 21 de Octubre en el País Vasco puede ser de infarto.

2008: Se descubre que D. Artur Mas i Benet, el padre del Molt Honorable Artur Mas, probablemente convencido por su hijo del "expolio fiscal" que sufría Cataluña, tenía 2 millones de € en una cuenta opaca al fisco español en Liechtenstein. Oriol Pujol, hijo de, implicado en varios casos de corrupción. Durán y Lérida declarará en breve en otro caso de corrupción. Conclusión: ¡Madrid nos ataca!

1934: El 6 de Octubre, Companys (ERC) declara el Estado Catalán de la República Federal Española con las consecuencias por todos conocidas. Habría que recordar que un año antes (1933) se había aprobado su Estatuto de Autonomía, menos de lo que pretendían en cuanto a soberanía, pero mucho más allá de lo que esperaban. Azaña (como Zapatero hace bien poco) es recibido con grandes ovaciones en Barcelona cuando va a la "presentación" del nuevo Estatut en ese mismo año 33.

2012: Cataluña, después de conseguir su nuevo Estatut en 2010, entra en default. No puede atender sus gastos corrientes (para qué hablar de los no corrientes). En Resumen: España, culpable. Como consecuencia, Artur Mas convoca elecciones y reclama un nuevo Estado. Paralelamente, Rubalcaba, Secretario General del PSOE, en bucle, habla de entendimiento en un nuevo Estado Federal. Desde su propio partido, Maragall (PSC), también en bucle, le despide con un amable Adeu. Chacón, missing in action, pensando en la estrategia electoral de cara al 25N con su marido comunicador, Barroso: ¿Qué nos conviene más a la familia?

1934: ver Revolución de Asturias, alentada por el PSOE/UGT, más huelgas generales en el resto del país. Hoy Septiembre 2012, UGT y CCOO anunciarán su calendario de movilizaciones para los próximos meses, sin descartar otra huelga general.

2012: El 26 de septiembre, Doña Elena Valenciano declara solemne que los "indignados" no pretenden "tomar" el Congreso, sólo "rodearlo" (sic). La esquizofrenia socialista alcanza el culmen cuando una parte de los diputados PSOE no sólo "entienden" la protesta violenta a las puertas de su Congreso, sino que en realidad les gustaría estar tirando piedras a las fuerzas de la represión (=policía nacional)... que les estaban protegiendo.

¿Asistimos a una especie de suicido, otra vez?
El miércoles me preguntaba un alemán, estupefacto, qué estaba pasando en España. No podía entender esta especie de suicidio colectivo. También preguntaba si se podía repetir una nueva Yugoslavia. No, le dije, porque... por el momento, no hay diferentes ejércitos (pero no por otra cosa).

Para qué hablar de la deuda, el déficit, la prima, las empresas asfixiadas, el paro, el rescate... si tenemos que construir un nuevo Estado Federal. Así estamos 78 años después. Este último trimestre del 2012 pasará a la historia y se escribirán cientos de libros al respecto.

Plataforma para apoyar la secesión de Catalunya
¿Cataluña? “¡Que se vayan coño!”
JUANJO ARMAS. Minuto Digital  28 Septiembre 2012

La Plataforma para apoyar la secesión de Catalunya -antigua Plataforma per l’Expulsió de Catalunya- afirma que “es mucho mejor para España la escisión de Catalunya” pero dicen que “aceptaremos a los catalanes honrados que quieran venir a España. Habrá trabajo aquí, no habrá persecuciones fascistas-nacionalistas”.

“¡Que se vayan coño!”, exclaman en un correo electrónico donde se van “incorporando aportciones de la gente” y se anima a “a incluir más argumentos para ayudar a los catalanes en sus justas reivindicaciones”. Esta entidad rechaza que Cataluña sea un estado federal asimétrico y tampoco quiere que sea un estado libre asociado.

En el texto exponen que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, está “intentando ocultar su escandalosa incompetencia con estas broncas, porque no tiene ni para las nóminas de sus funcionarios ‘estómagos agradecidos’, ‘votos cautivos’ y quiere robar y robar más a España. Ya está bien. que se vayan. No los necesitamos, al revés España mejorará mucho sin Catalunya”.

En este sentido, añaden que “Cataluña es el 15% de la economía española y España es el 90% de la economía catalana. Cataluña paga mucho menos que Madrid y recibe cuatro veces más. Robo injusto”. Por otra parte, dicen que “hay miles de empresas, pequeñas y grandes, en Cataluña que están ahí porque se creen que están en España” y citan a Seat, Nestle, Danone, entre otras. “Estas empresas se vendrán a España -o a otros países- pero dejarán Cataluña”, añaden.

También ponen de manifiesto que “los españoles no compraremos nada catalán y si los catalufos no compran nada español, no pasa nada, no es relevante”. “El caos económico -continúan- será espectacular, Cataluña se hundirá en la más absoluta miseria, el paro alcanzará cotas ruinosas de las que Cataluña no se podrá levantar”.

Por otra parte, advierten que “Cataluña quedará fuera de la Comunidad Europea. España tiene derecho de veto. Pediremos un referéndum -como se hace en otros países- para aceptar o rechazar la entrada de Cataluña en la CE. No admitiremos decisiones unilaterales de los políticos o de un gobierno”.

La plataforma asegura que “Cataluña quedará fuera del euro” y, en esta línea, sugiere algunos nombres para su moneda com “el puyolito, el arturito, el barretino o el dólar basura” entre otros. “Su moneda -afirman- tendría un cambio flexible con el euro y probablemente se devaluaría con lo que, para evitar una inflación importada, tendrían que trabajar más que ahora, pagar más impuestos que ahora y ser más pobres que ahora”. En el texto se hace referencia a La Caixa y animan a los españoles a depositat el dinero en otra entidad bancaria.

Esta plataforma considera que con la independencia de Catalunya “se reduciría enormemente la crisis en España y se reduciría el paro”. “Nosotros, el resto de los españoles, nos ahorraríamos todo el coste que hoy nos cuesta su Seguridad Social, sus pensiones, su paro, sus vacaciones, sus embajadas de la señorita Pepis, etc. Y lo mismo con lo que nos cuesta hoy mantener a los inmigrantes que ahora residen allí, que cada vez son más numerosos”, explican.

En lo que se refiera al FC Barcelona, este colectivo deja claro que “quedará fuera de la liga española”. “Así podrán tener de una vez su selección de fútbol, y el Barça jugaría la liga con el Nastic, el Reus y el Sabadell, así generaría buenos ingresos para futuros fichajes. Además, ganaría siempre la liga, ya que no tendría rival”.

Finalmente, la entidad constata que “por encima de todo, los españoles, nos liberaríamos de una buena cantidad de gente que nos desprecia, de políticos que solo piensan en su tierra y de un montón de gente que nos usa según lo que les conviene y que muchas veces lo hacen con el dinero de los impuestos que pagamos el resto de los españoles”. “Por favor que no manden el ejército, que eso cuesta dinero y no está la cosa para tonterías”, concluye.

Los catalanes prefieren leer español
El consumo de libros en castellano encabeza la dieta cultural en Cataluña
S. DORIA / D. MORÁN ABC BARCELONA  28 Septiembre 2012

Las estadísticas de la edición catalana no invitan, precisamente, al secesionismo. De cada diez libros publicados en España, cinco provienen de las imprentas barcelonesas y el 70% de los catalanes lee en castellano (en este porcentaje, quienes tienen el catalán como lengua materna reparten sus lecturas en un 50% con el castellano).

Ya lo advirtió Cervantes, al ambientar la segunda parte del Quijote en la Ciudad Condal. Y hacer que el Ingenioso Hidalgo visitara la imprenta de Sebastián Cormellas en la calle del Call. Desde el siglo XV, Barcelona es la capital de la edición en español: Rivadeneyra, Montaner & Simon, Gallach, Espasa, Salvat, Seix-Barral, Gili, Plaza & Janés, Caralt, Destino, Argos, Edhasa, Lumen, Tusquets, Océano, Vicens Vives, Ariel, Anagrama, Acantilado, Planeta, RBA y un sinfín de editores independientes, como Libros del Asteroide, Alfabia, Alba o Alpha Decay...

No es extraño que en plena Reinaxença catalanista, el editor de Santiago Rusiñol, don Antonio López, regentara su “Librería Española” en la Rambla. Hasta el diccionario de literatura catalana de Edicions 62 reconoce esa realidad, cultural y económica. Pese a los apoyos “genéricos” al libro en catalán desde la Generalitat, estas acciones no comportarán la desaparición de los lectores en castellano, “porque la cultura catalana podrá siempre continuar sirviendo desde el castellano”. Con editores y libreros seriamente perjudicados por la recesión económica, la venta de libros ha descendido y ese es un dato que no sabe de lenguas.

Tampoco se puede afirmar que la introducción sistemática del catalán en las escuelas con la llamada “inmersión lingüistica” haya promovido un ascenso del gusto por la lectura en catalán. Alguien tan poco sospechoso de españolismo como Baltasar Porcel comentaba en los años noventa que las lecturas obligatorias de autores más cercanos al patriotismo que a la excelencia literaria –Sagarra y Pla no existían en algunas bibliografías escolares- había provocado que los alumnos se divirtieran más leyendo libros en castellano, algo heterodoxo, “fuera murallas”.

Significativo es, por ejemplo, que el Premio Ramon Llull, el galardón literario más prestigioso (junto al Josep Pla) y mejor dotado (90.000 euros) de las letras catalanas, haya entrado en un proceso de reformulación que culminó a mediados de este año con un más que notable cambio de orientación. Así, la Fundación Ramon Llull se ha desvinculado del galardón y ha pasado a convocar dos nuevos premios que reconocerán la labor de un profesional o institución con una larga “carrera catalanista” –8.000 euros-, la traducción al catalán de una obra de otros idiomas –4.000 euros- y un tecer galardón de carácter honorífico a uan personalidad de la cultura catalana.

Activo comercial
De los 34.000 títulos que se publican en Cataluña, una cuarta parte -sobre los ocho mil- son en lengua catalana. Una cifra que no ha progresado desde hace un lustro. Moraleja: el libro destinado al mercado hispanoamericano sigue siendo el principal activo comercial de las editoriales catalanas: traducido en números, unos 1.400 millones de euros facturados en una buena porción por los grandes grupos radicados en Barcelona: Planeta, Random House Mondadori y RBA. Surge la pregunta, inquietante y provocadora: ¿Una Cataluña independiente motivaría la secesión editorial de esos grandes grupos y la pérdida de la hegemonía cultural?

Solo en el teatro (52%) y en las exposiciones (70,1%) optan por el catalán
Volviendo a la frialdad de los datos, un vistazo general a las estadísticas confirma que, en efecto, la dieta cultural de los catalanes es rica en castellano. Y no solo porque, tal y como recoge un informe publicado por Barómetro de la Comunciación y la Cultura el pasado mes de julio, el 69% de los encuestados revelasen que el último libro que habían leído estaba en castellano frente al 27% que habían hecho lo propio en catalán, sino también porque en el resto de desciplinas artísticas y culturales los porcenatajes son tanto o más reveladores.

Así, solo el teatro, con un 52% de espectadores que optan por el catalán en vez del castellano, y las exposiciones, con un 70,1% en catalán, aventaja al castellano en esta suerte de podio lingüístico ficticio en el que el castellano sigue siendo la lengua preferida por los catalanes en la música (49% frente al 11% en catalán) e incluso videojuegos (84% en castellano).

La mayoría más abrumadora, sin embargo, se produce en el cine, con balanza claramente inclinada a favor del castellano y un 87% de espectadores que han consumido elegido esta lengua a la hora de acudir por última vez a una sala de exhibición cinematográfica. En este caso, sin embargo, y teniendo en cuenta que los datos son de 2011, hay que subrayar que durante más de medio año las grandes majors norteamericanas no doblaron ninguna película al catalán como boicot ante la polémica y ahora reformulada Ley del Cine Catalán.


Recortes de Prensa   Página Inicial