AGLI Recortes de Prensa   Martes 2 Octubre 2012

Acuerdo en torno a un insostenible 'statu quo'
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2012

Un patético insulto a la inteligencia de los españoles: así puede y debe calificarse el supuesto acuerdo alcanzado en la V Conferencia de Presidentes autonómicos con el que el Gobierno de Rajoy ha pretendido lanzar un mensaje de tranquilidad a nuestros alarmados socios comunitarios, así como dar una imagen de unidad y control en las autonomías que también calmen a los inversores.

Y es que lo que Rajoy y Feijóo han calificado pomposamente de "acuerdo sin precedentes" no es ni más ni menos que un documento suscrito por todos los presidentes autonómicos en el que reconocen o afirman cosas tales como "su preocupación por la gravedad de la situación económica que atraviesa España"; o que "las comunidades autónomas no son el problema sino parte de la solución, que debe buscarse desde un clima de colaboración y lealtad institucionales".

Junto a afirmaciones de tan escaso calibre, el Gobierno y las comunidades autónomas han acordado también algo tan vaporoso como dejar para el 2013 el acuerdo para determinar los criterios de reparto entre las administraciones públicas de cara a cumplir los objetivos de déficit a partir del año 2014. Eso, por no hablar del éxito que supone acordar el cumplimiento de los objetivos de déficit este año, un compromiso que se supone ya había sido fijado a principios de año y al que se supone obliga la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aprobada hace muchos meses.

No nos engañemos entorno a esta estéril unanimidad. Es la misma que se alcanzó con Zapatero en torno a los compromisos de reducción del déficit para 2011, compromiso que ya a mediados del pasado año se transformó en acuerdo entre la entonces ministra Salgado y el entonces líder de la oposición en no hablar de "déficit ocultos", de "rebajar la crítica" a los excesos autonómicos y de no avalar declaraciones que pudiesen "crear alarma en los mercados".

No busquen pues en este acuerdo de chichinabo compromiso alguno por parte del Gobierno central o de las autonomías de reducción de funcionarios, supresión de empresas, organismos o fundaciones dependientes de las autonomías, clausura de televisiones autonómicas, erradicación de duplicidades entre administraciones o de algo que pueda ser considerado un intento de reconversión y adelgazamiento de nuestro sobredimensionado sector público, muy especialmente en lo que se refiere a nuestro despilfarrador entramado autonómico. Por el contrario, este acuerdo se centra en la defensa de un insostenible statu quo, en seguir tal y como estamos. Y nada más revelador de este suicida inmovilismo que las coincidentes declaraciones del presidente de la Junta de Andalucía y del presidente de Gobierno tras la reunión de marras: si el socialista Griñan ha afirmado que "España no tiene un problema de gasto público, sino de falta de ingresos", el popular Mariano Rajoy ha afirmado que España "no tiene un problema estructural" en sus cuentas públicas sino tan sólo uno "coyuntural". Para sustentar tan demencial afirmación, el presidente del Gobierno ha señalado el hecho de que en la primera legislatura de Zapatero hubo años de superávit a pesar de que el gasto autonómico y central no era menor que ahora.

Pocas afirmaciones como esta son tan ilustrativas del gravísimo y dramático error en el que vive instalado nuestro presidente de gobierno. Y es que naturalmente que durante los años de la burbuja inmobiliaria, impulsada por el abaratamiento artificial del crédito, nuestro sector público también se vio favorecido por unos ingresos extraordinarios, lo que facilitó su enorme expansión estructural. Ahora bien, referirse a los años de burbuja financiera e inmobiliaria para defender la persistencia de la burbuja estatal es tanto como esperar a una nueva borrachera como medio de poner fin a la actual resaca.

Junto a este irresponsable diagnóstico, no menos reprobable es la negativa del presidente del Gobierno a comentar siguiera el enorme desafío que protagoniza Artur Mas contra nuestra nación y nuestro Estado de Derecho. Como ahora se trata de reclamar más dinero, es cierto que el presidente de la Generalidad catalana ha dejado aparcado para la ocasión ese discurso que veinticuatro horas antes se jactaba de que España "no podrá utilizar las armas". Pero tanto o más escandaloso resulta el silencio de Rajoy, quien ha tratado de justificarlo diciendo "aquí hemos venido hablar de lo importante, la economía".

Ante la irresponsable ceguera voluntaria de un presidente de Gobierno que se empeña en no ver la dramática importancia de la crisis nacional que nos aqueja, y sus implicaciones también en el ámbito económico, que no nos extrañe que este "acuerdo sin precedentes" no sirva para rebajar la prima de riesgo, ni siquiera a los niveles en los que estaba con Zapatero. El rescate de España por parte de Bruselas es inevitable. Y eso si nuestra nación tiene rescate, cosa dudosa a la vista de nuestra casta política.

Conferencia de Presidentes
¿Quién defiende a los ciudadanos?
Emilio J. González Libertad Digital 2 Octubre 2012

Las Conferencias de Presidentes revelan hasta qué punto la clase política se ha distanciado de los ciudadanos. A ellas acuden los presidentes de las comunidades autónomas para hablar de lo suyo, defender su cuota de poder, sus intereses políticos. Y lo mismo cabe decir de los representantes del Gobierno de la Nación.

El objeto de la reunión que se ha celebrado este martes no era otro que el reparto del ajuste presupuestario que hay que llevar a cabo en 2013. ¿Y con qué espíritu acudieron a la misma los líderes regionales? Por supuesto, no con el de decir: "Vamos a acabar de una vez por todas con el despilfarro autonómico para poder sanear las cuentas públicas y salir cuanto antes de la crisis". No, qué va. Cada uno fue a ver de qué forma reducía la carga que le tocara a su comunidad. Lo que les importa es, por un lado, no tener que asumir el coste político de ciertos recortes y, por otro, conservar los mecanismos para mantener el clientelismo político, el enchufismo y, por qué no, toda esa red de empresas públicas y contratos de la que se benefician sus familiares, amigos, correligionarios y allegados. No nos llamemos a engaño: lo que los presidentes autonómicos defienden no es el interés de los catalanes, los andaluces o los valencianos, sino los intereses particulares del clan en el poder en Cataluña, Andalucía o Valencia.

Con el Gobierno ocurre tres cuartos de lo mismo. El Ejecutivo se niega a abordar de una vez por todas la reforma del sistema autonómico, incluso, en un ejercicio de cinismo más que descarado, permite que el documento final de la reunión diga: "Las comunidades autónomas no son el problema sino parte de la solución". Efectivamente, son parte de la solución a la crisis, porque ésta pasa por hacerlas desaparecer. Sin embargo, no es esa la intención de Rajoy y los suyos, que se limitan a la política del palo y la zanahoria y ahora les dicen que tienen que asumir tal o cual recorte y luego les dicen que van a subir los impuestos para que los sacrificios que tengan que hacer no sean tantos y puedan empezar a pagar sus facturas, con tal de no tener líos ni con las autonomías ni con los barones regionales del PP.

O sea, que en la Conferencia de Presidentes teníamos, por un lado, a los representantes de los intereses de quienes gobiernan en cada región y, por otro, a los de quienes están al frente del país. Pero ¿y los intereses de los ciudadanos? ¿Quién los representa? ¿Quién los tiene en cuenta? Por desgracia, es evidente que nadie. Si las autonomías quieren dinero, a Montoro no le duelen prendas en subir los impuestos; si las autonomías se niegan a hacer los recortes en sus gastos que tendrían que hacer para salir de la crisis, pues el Gobierno se lo traga porque no quiere líos y pacta un acuerdo de mínimos que, al final, acaba por suponer más impuestos. Pero lo que quieren los ciudadanos es justo lo contrario: quieren menos impuestos para poder sobrevivir a la crisis, superarla y crear o encontrar empleo; quieren que se ponga fin de una vez por todas al despilfarro de sus dineros que llevan a cabo todas las administraciones públicas, en especial las territoriales; quieren que todo el mundo ponga toda la carne en el asador para salir de una vez por todas del pozo tan negro en que nos hayamos inmersos. Lo que no quieren es que los políticos de turno sigan tratándolos como seres a los que se puede exprimir hasta la última gota. ¿Cuál es, entonces, la voz que defiende los intereses de los ciudadanos? ¿Quién los tiene en cuenta? Desde luego, nuestros políticos no.

Autonomías
Los 17 presidentes aceptan cumplir la ley
Pablo Molina Libertad Digital 2 Octubre 2012

Finalmente los presidentes de las diecisiete autonomías acordaron con el gobierno cumplir con los objetivos de déficit fijados para este año y el próximo. En otras palabras, los presidentes autonómicos tuvieron el gesto de aceptar ante Rajoy el cumplimiento estricto de la ley, porque el compromiso de estabilidad presentado a la UE y los presupuestos anuales son sendas leyes que afectan a todos, sin que el desconocimiento exima a los presidentes autonómicos de su cumplimiento.

En todo caso, bien está que la Conferencia de Presidentes haya acabado con buenas maneras y un acuerdo pleno sobre un asunto básico como el compromiso de déficit, porque sólo faltaba que se le rebelaran públicamente a Rajoy sus colegas periféricos, reafirmando su disposición a pasarse por el arco de sus estatutos los límites comprometidos. Esa unanimidad en las intenciones no implica necesariamente el éxito en la práctica, porque a estas alturas nadie tiene claro, y Cristóbal Montoro el que menos, que las comunidades autónomas vayan a gastar este año sólo 15.000 millones más de lo presupuestado, tal y como están obligadas por las leyes y los acuerdos internacionales sancionados por el Reino de España con la Unión Europea.

Con cinco comunidades autónomas en suspensión de pagos, sólo evitada formalmente por la inyección de liquidez anunciada por el gobierno, es sorprendente el optimismo de todas ellas y del gobierno en materia de déficit, pero como en último término todo es una cuestión de dinero, probablemente los diecisiete hayan aceptado aparecer como fieles cumplidores de la ortodoxia presupuestaria a cambio de ciertas compensaciones que, naturalmente, se discutirán de forma bilateral y discreta, que es como se solucionan estos flecos.

Un país con dieciocho presidentes es complicadito de gestionar, pero para un día que se ponen todos de acuerdo no vamos a ejercer de aguafiestas. Así pues, enhorabuena por los acuerdos alcanzados; y ahora... a cumplirlos. Si no es demasiada molestia, claro.

En el límite
La ficción como estrategia política
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 2 Octubre 2012

Afirmaba cierto personaje, hace ya algunos años, que “los programas electorales sirven… para no cumplirlos”. Señalaba así esa enorme brecha que separa la España oficial de la España real. Esa insondable distancia entre la ficción creada por los políticos y el día a día de los ciudadanos. Esa sideral lejanía entre los modélicos propósitos expuestos en los proyectos legislativos y la falta de rigor y decoro con que nuestros dirigentes toman sus decisiones.

El proyecto de ley de presupuestos para 2013 no constituye una excepción. Situar el déficit público en el soñado 4,5% requeriría aplicar medidas muy radicales, como la reducción drástica de las administraciones inútiles o redundantes. Pero toda esa burocracia, y extenso entramado de empresas públicas, forma parte de una tupida red de relaciones clientelares e intercambio de favores, piedra angular del régimen político actual. Descartada su desarticulación, o la mera puesta en cuestión del oneroso sistema, entra en juego la ficción: el presupuesto resuelve la cuadratura del círculo introduciendo una previsión de caída del PIB muy inferior a la que razonablemente estiman los organismos internacionales. Atrae así unos imaginados ingresos tributarios para cuadrar las cuentas.

La única novedad del presente enredo consiste en que, por su carácter tan burdo, ni siquiera pretende ya engañar. Se diría el presupuesto de una clase política zombi, que repite como un mantra frases y fórmulas aprendidas, aun a sabiendas de que nadie las va a creer. Como un cordero, consciente de su impotencia, acepta su destino: el rescate y la intervención del país. Cuando ocurra lo inevitable, nuestros dirigentes recitarán otras frases culpando a un díscolo PIB, que no se comportó como debiera, o a Bruselas, de los duros ajustes.

Objetivos loables; medidas deliberadamente ineficaces
La ficción también impregna el documento de reformas que acompaña al presupuesto, en un inútil intento de convencer a nuestros socios y a los mercados. Muy interesante e ilustrativo resulta el plan de “eliminación de barreras administrativas, unidad de mercado y fomento de la competencia”. El texto señala que “el aumento de la regulación en los últimos años en todos los niveles de la administración, la dispersión normativa y la disparidad de criterios de regulación constituyen, además de una fuente de inseguridad jurídica, importantes barreras que limitan la eficiencia y el crecimiento empresarial”. “La eliminación de barreras administrativas, obstáculos y trabas para la realización de actividades económicas tiene un impacto positivo sobre las actuaciones llevadas a cabo por los operadores económicos”. Impecable discurso y muy loable objetivo.

Sin embargo, siguiendo el guión acostumbrado, las medidas esbozadas resultan muy poco eficaces para tan idílicos propósitos pues no atajan las causas profundas del problema. Unas meras cataplasmas para curar una grave enfermedad. El documento propone una mejor coordinación entre los tres niveles de la administración, una mayor concienciación y formación de los empleados públicos y, no podía faltar, la creación de un nuevo organismo de revisión y simplificación normativa.

Olvida, sin embargo, que toda esta inmensa maraña de barreras a la competencia no aparece por casualidad ni se establece por inconsciencia o ignorancia de los perjuicios causados. Por el contrario, es el resultado de un equilibrio de intereses en el marco que proporcionan las instituciones vigentes. Las regulaciones abusivas suelen promulgarse de forma deliberada para limitar la entrada a ciertos sectores productivos, reducir la competencia y crear elevados beneficios a las empresas privilegiadas. Estas rentas se comparten con los políticos, a cambio del favor, en una relación poco confesable.

La extremada complejidad de las normas permite una actuación discrecional y arbitraria de los gobernantes pues siempre es posible señalar algún subterfugio legal que avale su actuación. Se abre así una vía que permite otorgar favores a los amigos, excluyendo a otros. Debido al elevadísimo número de intrincadas regulaciones, con frecuencia contradictorias, siempre será posible señalar alguna norma que no cumplan aquéllos que carecen de contactos y relaciones con el poder.

Por ello, para despejar toda la selva de normas y regulaciones habría que vencer la resistencia de poderosos grupos políticos y económicos. Y acometer una profunda reforma política, que restaure los controles sobre los gobernantes y establezca un verdadero poder legislativo, que discuta a fondo el alcance de las normas antes de aprobarlas y que represente realmente a los electores, en lugar de acatar ciegamente las órdenes de la jefatura de los partidos. Y restructurar radicalmente del Estado de las Autonomías, reasignando las competencias con criterios de eficiencia y racionalidad. Unos cambios completamente descartados en la agenda de nuestra clase política… por ahora. Como ocurrió con la frustrante Ley de Estabilidad Presupuestaria, o con el decepcionante Proyecto de Ley de Transparencia, la mayor parte de las actuales propuestas de reforma parecen más encaminadas a salvar la apariencia que a transformar las instituciones. Dirigidas a cambiar algo para que todo siga igual.

Los políticos prefieren la intervención a la reforma
Lo más paradójico del asunto es que, impulsadas con valentía, decisión y rigor, estas reformas podrían devolvernos a la senda del crecimiento y a una apreciable reducción del déficit. Pero también socavarían profundamente las bases de nuestro sistema político y económico. Ante la disyuntiva, los partidos mayoritarios prefieren inmovilismo e intervención a reforma y crecimiento. El impulso trasformador se agota cuando choca con los intereses de unos políticos renuentes a perder sus privilegios. Quizá se retome por imperativo de los “hombres de negro”.

Algo se está moviendo, sin embargo. Una ventana abierta en la gran red permite divisar con creciente nitidez esa enorme brecha que separa la interesada ficción de la dura realidad, reduciendo constantemente el número de ciudadanos que aceptan la propaganda oficial como verdad absoluta. La crisis y las nuevas tecnologías han impulsado una nueva visión de la política, menos mediatizada por las deformantes lentes de la manipulación. Esperemos que este sano ejercicio crítico con la clase política comience a extenderse por Cataluña a la misma velocidad con que avanza por el resto de España.

El mayoritario y silencioso cabreo nacional
Andrés Aberasturi Periodista Digital 2 Octubre 2012

MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Aunque es una solenme tontería que las comparaciones sean odiosas -la comparación es inevitable, necesaria y clarificadora- no voy a establecer paralelismos entre lo que ocurrió en Paris en el mítico Mayo del 68 y lo que podría o debería pasar en esta España que vive estos días un sobrecalentamiento en todos los sectores que en nada beneficia a nadie. Tenemos hoy tantos frentes abiertos que desde todos lados se protesta -y yo creo que en muchos aspectos es necesario y positivo aunque no esté de acuerdo con las formas- por esa amalgama de problemas que viene arrastrando España y que hoy se agravan mucho más por culpa de la crisis que nos afecta a todos.

Cuando hablaba de comparaciones me refería a que, tras los sucesos del Mayo parisino, los gaullistas convocaron el 30 de mayo una manifestación "En defensa de la República" en los Campos Elíseos, a la que acudieron más de 300.000 personas mostrando su apoyo al Presidente. No es el caso, obviamente, pero si parece evidente que una inmensa cantidad de ciudadanos que componen eso que se ha dado en llamar "mayoría silenciosa" no están de acuerdo con muchas de las cosas que vienen ocurriendo y no sé si sería posible esa manifestación; seguramente no porque en el fondo resultaría absolutamente caótica y dispersa, pero al menos si me voy a permitir levantar la voz en su nombre y recoger aquí lo que creo que a miles de españoles no nos molesta ya: ya nos cabrea y nos cabrea hasta extremos que harían temblar al Gobierno y a la clase política si fueran capaces de entender cómo respira este pueblo que, por ahora, mira y calla.

Nos cabrea la corrupción generalizada y sin consecuencias de las instituciones. Nos cabrea que los partidos se hayan convertido en maquinarias de poder sin otros objetivos que sus propios intereses y clientelas. Nos cabrea el funcionamiento de una Justicia contradictoria, imprevisible y politizada. Nos cabrean unos sindicatos que ejercen el monopolio de la representación a los trabajadores aunque la mayoría no nos sentimos representados en absoluto por ellos y que son una copia de los males que afectan a los partidos. Nos cabrea que el Gobierno no cumpla con lo prometido y que a la hora de recortar en lugar de elegir en mejor camino que es el más trabajoso, se decida por el más fácil que es estrujar a las clases medias colocando en grave riesgo a los menos favorecidos. Nos cabrea que los que comparten nuestro cabreo lo hagan a pedradas y quemando contenedores. Nos cabrea que quienes mandan en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado carezcan de otros métodos que los empleados estos días. Nos cabrea la falta de sensatez de muchos de los que tienen responsabilidades públicas. No cabrea el doble lenguaje de los nacionalistas y el permanente chantaje de sus políticos a los distintos gobiernos convirtiendo el Congreso en un mercado. Nos cabrea una Ley Electoral que no es justa. Nos cabrea que nadie de los que pueden mueva un dedo para meter en vereda a las instituciones financieras, que los bancos se dejen salvar pero no salven -sino más bien al contrario- y que en las Cajas, que no son ni eran privadas, no se exija en primer lugar devolver lo expoliado y en segundo lugar responder ante la justicia por ese expolio inmoral, interesado, clientelista y abusivo.

Y podríamos seguir con una lista interminable de los abusos que se han cometido en nuestro nombre, por el bien de todos en un derroche de cinismo e hipocresía. Hay un inmenso cabreo nacional, un cabreo aun silencioso porque todos sabemos que hay otra forma de hacer política, que hay otra manera de mantener la democracia; pero mientras la posibilidad de ese cambio siga en manos de unos partidos incapaces corruptos, las posibilidades de cambio son remotas. Yo no voy a tomar el Congreso, pero desde luego me resulta imposible respetarlo.

ESPAÑOLES A CAMBIO DE NADA
EDURNE Uriarte ABC  2 Octubre 2012

La ausencia de un patriotismo español atractivo es un problema permanente de nuestro sistema político desde el inicio de la Transición

EL título de esta columna es de Mingote y sintetiza brillantemente el problema principal de los nacionalismos periféricos con su apunte sobre el sentimiento de los españoles en Cataluña. ABC tuvo el enorme acierto de recuperar la genial viñeta para la portada hace dos semanas y poner en primer plano que el problema de la integración nacional de España no está tanto en los propios nacionalismos como en la inexistencia de un patriotismo español fuerte, atractivo y rentable políticamente para todos los demás.

Como bien exponía Mingote en esa viñeta, sentirse español en Cataluña, o en el País Vasco, es un ejercicio de enorme voluntad y tristeza que no tiene recompensa social o psicológica alguna. Todo lo contrario, es más bien una carga que sólo una minoría es capaz de sobrellevar.

La nefasta noticia es que eso ha empeorado en los últimos años. Y que si la ausencia de un patriotismo español atractivo es un problema permanente de nuestro sistema político desde el inicio de la Transición, no se ha dado ni un solo paso en su mejora sino todo lo contrario. El fortalecimiento de la imagen del independentismo es una de las consecuencias. Y digo imagen porque se trata menos de un aumento de las posiciones independentistas que de un avance de la imagen políticamente correcta del independentismo. De que aquello que era propio de los radicales y extremistas es ahora una opción aceptable socialmente para cualquier demócrata moderado, mientras que la opción españolista, que fue siempre políticamente incorrecta en Cataluña y el País Vasco, ha recorrido varios pasos más en la dirección del aislamiento social.

Hace muchos años que una pequeña minoría nos desgañitamos sin éxito alguno en el intento de explicar que no hay manera de fortalecer la integración nacional de Cataluña y el País Vasco sin una consolidación previa de la opción españolista. Sin una defensa abierta y orgullosa del patriotismo español. O, en una vuelta a las palabras de Mingote, si no convencemos a los vascos y catalanes que se sienten españoles que son españoles a cambio de algo, sobre todo, a cambio de una identidad política que los va a reconfortar y fortalecer. Que para eso están las identidades políticas.

Por esa razón fue siempre un error aquello del «constitucionalismo vasco», triste concepto inventado para evitar el españolismo, España o el patriotismo. Y el «constitucionalismo» sirvió, al fin y al cabo, porque el objetivo prioritario era la resistencia antiterrorista. Con el terrorismo en decadencia, quedamos desnudos nuevamente ante nuestra gran asignatura pendiente. Hacer que merezca la pena ser español en el País Vasco o en Cataluña.

Legalidad, amenaza; ilegalidad, virtud
Andrés Betancor. Expansión  2 Octubre 2012

Ley contra pueblo. Constitución contra voluntad del pueblo. El secesionismo catalán está mostrando su verdadero rostro. La ilegalidad como camino y como virtud. La voluntad del pueblo por encima de todo y de todos. Por encima de la ley, pero también de los derechos y de las libertades. El autoritarismo como seña de identidad. La legalidad es, en cambio, criminalizada. El president de la Generalitat habla de la ley como una amenaza. Incluso, los intelectuales afectos aluden al “fundamentalismo constitucional”. La Ley es una amenaza; la Constitución, un arma. Todo es un obstáculo; todo, incluido la Democracia y la Ley. No entienden que no hay Democracia sin Ley tanto como no existe Ley sin democracia. En España, por suerte para todos, tenemos tanto una como otra: tenemos Ley, la de la Democracia y gozamos de Democracia, la de la Ley. Una y otra van inexorablemente unidas.

El Tribunal Supremo de Canadá, cuando emitió su dictamen en el año 1998 en relación con el proyecto de secesión de Quebec, también tuvo que argumentar en contra de la secesión unilateral que pretendía sobreponerse a la Constitución, por la sola voluntad de los habitantes de Quebec porque, “malinterpreta el significado de la soberanía popular y la esencia de una democracia constitucional”. La Constitución es el marco imprescindible de la Democracia. Una Constitución reforzada que no puede ser modificada ni sorteada por el concurso de una mayoría simple de los ciudadanos. Así puede dispensar la protección que precisan las libertades individuales y las minorías frente a los abusos del poder. La división de poderes y la organización federal, que igualmente instituye, son también una garantía frente a la arbitrariedad. Ningún poder puede ir más allá de las funciones que le corresponden, aún cuando pueda utilizar el mecanismo legislativo bajo el amparo mayoritario. La secesión, en los Estados democráticos, sólo puede ser conforme a la Ley y a la Constitución. La sola mayoría de la población de un territorio no es suficiente. El president no entiende ni de Democracia ni de Estado de Derecho. No comprende que, incluso, su propio poder, es fruto de la Constitución. Como afirma el mismo Tribunal “la Constitución vincula a todos los Estados tanto federales como provinciales, incluyendo los gobiernos. No pueden incumplir sus disposiciones. Es más, su única manera de ejercer legalmente su autoridad es descansando en los poderes que la Constitución les ha atribuido, que no puede proceder de ninguna otra fuente”.

Ahora es el momento de que los ciudadanos se pronuncien. Es la oportunidad de la Democracia: que los ciudadanos voten en unas elecciones libres en donde se decida cuál es el futuro que desean para Cataluña. Es el momento de la esperanza de que ganarán las razones frente a los sentimientos, la legalidad frente a la ilegalidad, la democracia frente a aquéllos que alientan sentimientos e ilegalidades que abocan al abismo. Sin Ley, cualquier cosa. Sin ley, el caos. Los secesionistas piensan que es “su” caos, el que ellos alientan y controlan. El caos que les beneficia, el que les produce el rédito de la victoria mezquina y cortoplacista. El caos que hundirá la vida de millones de personas. Es irrelevante. Es el martirio que hay que rendir en el altar del ser superior nacional. El martirio de sangre y fuego. Es intranscendente. Todo sea por la patria. Ese ser superior y omnipotente e, incluso, omnisciente. Ese ser cultivado por los nuevos brujos políticos que devora libertades como los niños las chuches. En eso se han convertido los derechos: en caramelos en la boca de la nueva nación.

Marco europeo
El secesionismo opta por la ilegalidad, su sueño en manos de unos pocos, la condición imprescindible de la vía unilateral de la independencia, la expresamente rechazada por el Derecho de los Estados democráticos y por el Derecho Internacional. En el marco de la Unión Europea, esta secesión unilateral e ilegal sería, además, radicalmente inadmisible. Abriría una puerta que terminaría acabando con la Unión. Ésta debería expresar con claridad que la secesión unilateral es también contraria a los principios y a las reglas básicas de la Unión. Las instituciones europeas deberían ser claras y enviar un mensaje contundente. Ésta debería ser su contribución al proceso democrático iniciado en Cataluña. Se debe ilustrar a los ciudadanos de las consecuencias de ciertas decisiones. Los constitucionalistas debemos seguir cultivando el “fundamentalismo” por el principio de legalidad y de constitucionalidad. El fanatismo por aquello que nos ha hecho libres. Algo hemos avanzado en la Historia de España. Hoy, el fundamentalismo religioso, más o menos laicizado, ya sólo queda en manos del nacionalismo secesionista. Vamos por buen camino.

Andrés Betancor. Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Pompeu Fabra

(Re)Cortes y despilfarro
Patricia Vico Estrella Digital 2 Octubre 2012

Con el telón de fondo de los Presupuestos Generales del Estado para el Ejercicio 2013 (cuyo protagonista principal, y no podía ser de otra forma, son los recortes en todos los sectores), el éxito del Consejo de Presidentes y la subida sin sorpresas en el paro de septiembre en 79.645 personas más tras el fin de la actividad estival y turística, nos encontramos con un panorama que roza lo patético, ruin y desolador por parte de las Cortes.

Con recortes sociales para la población y despilfarro para los políticos. Son muchos datos los que tenemos que tener en cuenta para poder analizar un panorama político, económico y social que limita con lo absurdo, si no lo ha traspasado ya.

En un período en el que, ahora más que nunca, toca apretarse el cinturón, la casta política no se aplica el cuento y sigue en sus trece o en sus 1.800 euros...

Bien es cierto que la malsana economía española estaba necesitada de recortes drásticos o estaba abocada a que todo llegara a su fin y al fracaso absoluto. Es decir, o se recortaba ahora o el ritmo de ayudas y subvenciones que mantienen el Estado del Bienestar hubiera finalizado totalmente.

Para entendernos, es mejor dejar de comprar un producto cinco estrellas durante un año a que no podamos ni comprar uno de tres, que nos ofrezca los mismo usos, pero que que podamos seguir adquiriéndolo durante 20 años. Y eso es lo que el Estado ha hecho. Garantizar que una serie de derechos sigan estando al alcance de todos los españoles, recortando de todos los sectores. El por qué no podemos seguir haciendo uso de todos estos derechos en plenitud es otra cuestión.

Obviamente, al final esto es como la economía casera, con ciertas apetencias de un comensal llamado Unión Europea. Hasta ahí puedo estar de acuerdo: Reducir ahora para estirar al máximo los 'restos' que nos han quedado tras años de despilfarro y mal uso de los recursos en casi todos los sectores.

Pero justamente un sector, que da la casualidad que es el que está al frente y DEBE dar ejemplo no lo cumple, la llamada 'casta política'. Esta casta que solo sabe de privilegios, con derechos a dietas, artículos informáticos de última generación y comidas subvencionadas, entre otras cosas.

Una casta que parece no entender el término obligaciones. Y una casta que no está acorde con la actualidad social y económica que nos rodea. Que opinan y gobiernan a una ciudadanía que agoniza con subidas del IVA y recortes en todos los ámbitos, pero que son incapaces de analizar su 'código interno'.

'Consejos doy que para mí no quiero', parece ser el lema de los pasillos del Congreso, cuyos ocupantes se defienden alegando que no pueden renunciar. No hablamos de renuncias, hablamos de recortes y equilibrio económico con la situación económica española.

Bien es cierto que algunos diputados ya han actuado para cambiar estos 'derechos'. Pero debe de ser un reajuste elaborado de forma piramidal y unánime a todas las administraciones públicas. Aunque parece que estamos lejos, cuando es la propia Cámara Baja la que no presenta desde hace 30 años su informe anual de cumplimiento de las cuentas.

Weimar, mon amour; o de qué polvos vienen los lodos de Urkullu y Mas
Pascual Tamburri El Semanal Digital 2 Octubre 2012

En la Transición se tomaron decisiones que crearon la España autonómica, y algunas otras que ahora pagamos con una crisis más cultural, política y social que económica. No nos engañemos.

Acaba de cumplir ochenta años Adolfo Suárez, duque de Suárez, ex Ministro Secretario General del Movimiento Nacional, ex Presidente del Gobierno. Unos pocos días antes murió Santiago Carrillo y entre los pésames más conmovedores estuvo el de Adolfo Suárez Illana, pues el fracasado ex líder del PP manchego se ha erigido en portavoz y memoria de su padre. Todo fueron alabanzas para el comunista fallecido y todo son loas para el centrista lamentablemente indispuesto. Ambos protagonizaron, de diferente modo, en diferente grado y con diferente responsabilidad, la transición política que convirtió el Estado español, sin destruirlo ni renunciar a su continuidad pero transformándolo radicalmente, en democrático. Podría haberse hecho de otros modos, por otros caminos, con otros matices, con muy distintos límites; en la Transición se tomaron decisiones. Aquellas decisiones condicionan la historia de España, sus instituciones, su economía, su sociedad y su cultura hasta el día de hoy. Admitamos al menos que, pudiéndose haber hecho las cosas de otro modo entonces y no yendo las cosas exactamente bien ahora, se puede discutir el acierto de los protagonistas de aquel proceso. Ninguno de los cuales, que yo sepa, ha sido aún canonizado.

España tenía en 1977, o mejor dicho los partidos políticos democráticos aseguraban tener, un problema regional. Se diseñó una forma de Estado profundamente descentralizada, mucho más que cualquier Estado federal diga lo que quiera el profesor Pérez Rubalcaba. Descentralizada y además asimétrica, pues no todos los españoles ni todas las regiones eran tratados igualmente. A aquellas concesiones constitucionales siguieron muchas otras estatutarias y posteriores. El resultado ha sido un agravamiento del problema y su conversión en un problema nacional (además de la multiplicación de las castas caciquiles periféricas, corruptas, caras e ineficaces por definición). No creo que puedan elevarse a dogma de fe la perfección ni la irreversibilidad de las decisiones que aquellos señores tomaron y nuestros padres votaron en 1978.

¿Lo dudan ustedes? El 21 de octubre votan las tres provincias vascas, con la certeza de una mayoría nacionalista y la probabilidad de un peso extraordinario del brazo político del terrorismo. Después, el 25 de noviembre, votan las cuatro provincias catalanas, con un Gobierno regional que pide la autodeterminación. Magnífico panorama. ¿Serían mucho peores las cosas sin concesiones en 1977 y desde entonces a un nacionalismo que no ha hecho más que nutrirse y reforzarse con lo que se le daba para apaciguarlo? ¿No existía la opción de construir una democracia como la francesa, por ejemplo, centralizada y no por ello menos democrática?

Es cierto, pese a la docta opinión del constituyente centrista (amén de frustrado político y vasquista converso) Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la Constitución no es confederal ni admite más que una nación soberana e indivisible. Pero el Título VIII es en varios puntos impreciso, ambiguo, manipulable y muy mejorable, si no directamente derogable. Del mismo modo que en 1978 se creó una palabra nueva, "nacionalidad", para hacer una concesión comprensiva, "moderada", centrista en suma, hoy que se habla sin pudor de modificaciones constitucionales agravadas podremos hablar de una modificación en la dirección contraria a la que el centrismo impuso entonces, sin frutos demasiado gloriosos que veamos.

Juan Luis Cebrián pide "un perfil bajo que no irrite los ánimos". Pero esta postura que siempre fue la de El País cuando no gobernaban los suyos, siempre ha sido la oficial desde antes de la aprobación de la Constitución. Y aunque para Prisa ha corrido paralela a la construcción de un gran grupo de dinero y poder, para España no ha supuesto ni más unidad, ni más libertad, ni más paz, ni más grandeza. El perfil bajo del centrismo, que en cambio no se pide a la izquierda cuando gobierna e impone su radicalismo político, cultural, social y económico, no ha servido para lo que se suponía. ¿Por qué hemos de suponer que si nos ha traído hasta este punto nos va a sacar de él? Adolfo Suárez, un político profesional básicamente huero de formación doctrinal seria, fue un maestro en el juego de las palabras, de las imágenes y de las voluntades. Pero no saldremos de ésta simplemente por querer, ni simplemente por imponer la verdad oficial de que el proceso constituyente y su gestión centroide fueron aciertos sin matices.

Federico Quevedo profirió un perfecto oxímoron al hablar del "el pensamiento de Suárez". Lo que distinguió en su acción pública al expresidente fue su falta de pensamiento político (lean las cosas que Manuel Fraga dijo y escribió al respecto) y su voluntad de poder. Eso fue entonces su "centro": una firme voluntad de conquistar y mantener el poder, por parte de un grupo heterogéneo de personas y corrientes, unidos más por esa voluntad y por la convicción de que sus votos podían ser obtenidos al menos en gran parte en la derecha sociológica que por ningún principio permanente. Y justamente eso permitía cualquier concesión, antes, durante o después de la Constitución… sin pensar en qué podía pasar treinta años después. No sólo con las autonomías regionales, por cierto. De aquellos polvos vinieron, queramos o no, muchos de los lodos de hoy.

El acierto constituyente no fue precisamente centrista, sino de todos los que iniciaron el proceso ya antes de morir Franco (jurídicamente Torcuato Fernández Miranda, políticamente Manuel Fraga Iribarne, y muchos más hoy olvidados u ocultados): ir hacia una España moderna y democrática, políticamente plural, con una economía de mercado, integrada en el mundo occidental pero sin negar la permanencia de la Nación ni destruir el Estado sino utilizando sus instituciones y manteniendo sus estructuras (y bien visibles están muchas de ellas, de la Corona a la Seguridad Social, de la Administración civil a los Ejércitos). Ese proceso no sólo permitía sino que requería determinados límites, garantías de convivencia y de futuro. Había que elegirlos. Puede decirse que algunos, o muchos, se eligieron en función de coyunturas políticas inmediatas o de intereses ideológicos a los que se concedía el privilegio de chantajear con éxito al resto del pueblo español. Había otras posibles "líneas rojas". Sacralizar aquellas decisiones y a quienes las tomaron no muestra ni un buen conocimiento de las capacidades y metas de los protagonistas ni una buena observación de las consecuencias que vivimos en la situación actual.

Hay algo importante que entonces no se recordó más que en alguna frase de la Constitución y que hoy se olvida a menudo: la Constitución, con la negociación partitocrática previa y la voluntad popular que la aprobó, no creó la nación. Al revés, es una emanación de ella, y las instituciones reconocen esa unidad indisoluble que se comprometen a defender por medios bien precisos. Ninguna modificación constitucional que no sea revolucionaria (con la ruptura completa del Estado y el olvido del mayor acierto de 1978, la continuidad), independientemente de qué mayoría de políticos, de votantes o de provincias digan lo que quieran, puede cambiar eso, que es causa y no consecuencia de la Constitución. No queremos inmovilismo con fin en sí mismo, pues "no queremos ser momias permanentemente inmóviles con la mirada siempre puesta en el mismo horizonte". Pero sí se han de marcar, para que todos los sepan, esta vez sí, los límites infranqueables para la vida y la prosperidad de la Nación.

Treinta años después, las cosas no van bien. Muchas opciones de entonces se han ido demostrando o se demuestran ahora, sencillamente, erróneas si las consideramos en función de lo permanente (aunque hayan dado jugosos beneficios de distintos tipos a unos o a otros). En esta España desorientada y acobardada, dividida y empobrecida, es inevitable que nos vengan a la mente las escenas de aquella democracia, que se consideró y fue considerada ejemplar, modélica, triunfal, la Alemania de Weimar. Una Alemania democrática, con un poderoso Centro, con partidos vigorosos… con desorden en las calles, con turbas violentas e impunes, con seis millones de parados, con grupos antisistema, con una crisis económica que disolvía el orden social y el político. Da miedo hablar de Weimar, y aunque la crisis económica es muy distinta y la política completamente diferente (pues no había allí ciertamente un problema separatista), sí es verdad que se trataba de unas instituciones debilitadas, deslegitimadas en medio de un pueblo que perdía la esperanza y que estaba dispuesto a buscarla casi a cualquier precio. La desesperanza, con un pueblo que no se siente respondido y con muchos políticos que parecen ir más a lo suyo que a lo de la gente. Y eso, también, aquí y allí, hace ochenta años y hace treinta como hoy, es centro.

Sueño de una noche de Otoño
Aleix Vidal-Quadras Minuto Digital 2 Octubre 2012

El Presidente de la Generalidad de Cataluña lanza un desafío al Estado y anuncia que convocará un referendo de autodeterminación, aunque sea ilegal. Previamente organiza y promueve una manifestación multitudinaria en Barcelona a favor de la independencia con el fin de amedrentar al Gobierno central. Una vez creado un ambiente subversivo de exaltación separatista, convoca elecciones con el fin de utilizarlas como un plebiscito sobre su proyecto inconstitucional. Ante semejante actitud desleal, irresponsable, temeraria y contraria al ordenamiento vigente el Presidente del Gobierno de la Nación le convoca a La Moncloa para comunicarle que: a) El Gobierno hará cumplir la Constitución y las leyes en uso de su legítima autoridad democrática utilizando todos los medios de que dispone b) Si el Parlamento de Cataluña declara unilateralmente un Estado catalán independiente, la Cámara autonómica será disuelta y la Comunidad Autónoma intervenida de acuerdo con lo previsto en el artículo 155 de la Constitución c) Si los partidos nacionalistas sacan a su gente a la calle, que lo hagan porque de manifestarse no se come y ya se cansarán d) Si el Parlamento de Cataluña convoca un referendo de autodeterminación vulnerando la legalidad, el Gobierno central impedirá su celebración y seguidamente actuará como en el punto b) e) Si el Consejo Ejecutivo de la Generalidad no cambia de actitud no tendrá acceso al Fondo de Liquidez Autonómica y como la Administración catalana está quebrada no podrá atender a sus obligaciones, con lo que nos situamos en el punto b)

Tras esta clarificadora conversación con Artur Mas, el Presidente del Gobierno de la Nación se planta en Cataluña y convoca a lo más granado de la sociedad civil catalana a un encuentro en el que explica con rigurosos argumentos cuantitativos y cualitativos: 1) Que el expolio fiscal a Cataluña por parte del Estado es una patraña 2) Que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea para siempre 3) Que una Cataluña independiente se empobrecería material y culturalmente de manera considerable 4) Que el contenido de su entrevista con el Presidente de la Generalidad iba en serio y que está decidido a cumplir todos sus términos 5) Que si desean arruinarse son libres de hacerlo, pero que no cuenten con su colaboración.

De regreso a Madrid, el Presidente del Gobierno de la Nación, lanza un mensaje a todos los ciudadanos españoles en el primer canal de TVE en hora de máxima audiencia informándoles de que el Gobierno de Cataluña se ha alzado contra la Constitución poniendo en riesgo la unidad de España y deteriorando gravemente su posición internacional en esta época de crisis, lo que representa un acto de profunda deslealtad, de notoria irresponsabilidad y de ataque inaceptable al Estado de Derecho, por lo que les pide cierren filas con el Gobierno central para mantener la vigencia de nuestra Norma suprema y nuestra existencia como proyecto colectivo multisecular, del que depende nuestro bienestar y nuestra seguridad.

Durante la campaña electoral, el Presidente del Gobierno de la Nación se instala en Cataluña y la recorre incansable poniendo en claro la ilegalidad, la imprudencia y la letalidad de la propuesta independentista y llamando a los catalanes a sumarse a la gran empresa nacional española, garantía de su prosperidad, de sus derechos y libertades y de la superación de la crisis económica. En esta tarea es secundado con entusiasmo por todos sus ministros, por los Presidentes de Comunidades Autónomas del PP y por los Alcaldes de las grandes ciudades españolas asimismo de su partido.

Esta exhibición de firmeza, valentía, liderazgo y capacidad de convicción del Presidente del Gobierno de la Nación consigue un resultado electoral en el que el PP dobla sus escaños movilizando masivamente a todos los ciudadanos de Cataluña que desean seguir siendo españoles y no están por aventuras enloquecidas. La maniobra independentista queda abortada.

Suena el despertador.

El renacimiento de una Nación.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Octubre 2012

¿Que nos queda al pueblo para expresar nuestro rechazo a una política de opresión y de empobrecimiento, mientras vemos cómo la casta política y sus mercenarios se salvan y se protegen? Hasta el derecho a manifestación ha quedado anulado, de hecho, por una política de represión policial basada en meras especulaciones subjetivas de la finalidad y desarrollo de las manifestaciones. Hemos entrado en una dictadura de una casta política apoyada en las FFyCCSE y en una legislación limitativa de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución.

La actuación policial del pasado 25-S solo tiene un nombre, represión violenta preventiva. Es verdad que la Delegada del Gobierno no tuvo más remedio que aprobar la manifestación. Pero también lo es que las medidas coactivas fueron desproporcionadas. Y aquí no vale aquello de quién empezó primero con la violencia. En mi modesta opinión, el simple hecho de haber puesto una serie de barricadas en puntos estratégicos de acceso al Congreso de los Diputados desde una semana antes de que se realizase la manifestación, ya es un acto de violencia y de coacción.

Puede que esta vez, lo que era una simple manifestación de repulsa y hartazgo de una sociedad, pronto se transforme en algo de más calado y de más participación. Puede que cuando los ciudadanos comprueben el grado de desfachatez de sus dirigentes políticos y su absoluto desprecio por resolver los problemas que afectan realmente al empobrecimiento del Estado, se lancen a las calles de toda España reclamando un cambio radical y el fin de la partitocracia con su valedora, la Monarquía.

Se ha presentado el borrador de los PGE que en vez de controlar el gasto, lo eleva en más de un 6%. Se permite a las CCAA aumentar su déficit demostrando una incapacidad de gobierno absoluta. Se mantienen las estructuras administrativas y se aumenta el número de asesores, engordando la Administración en un ejercicio de cinismo y burla incalificable. Se mantienen las prebendas y se ataca a las clases más desprotegidas con una segura congelación de las pensiones con un IPC anual que será superior al 3%.

No sé si los subvencionados Sindicatos convocarán otra fallida huelga general. Lo que sé es que nadie los necesita y la mayoría de los ciudadanos ya han comprendido que ni ellos, los Sindicatos, ni la casta política corrupta y corruptora nos representan. Votar cada cuatro años a unas listas cerradas no es democracia. Votar un programa electoral y que sea incumplido sistemáticamente, no es democracia. Votar por circunscripciones en las que el voto no vale lo mismo, no es democracia. La impunidad legal de la casta política frente a sus responsabilidades y gestión, no es democracia.

Si queremos una verdadera democracia no esperemos que esta venga de la mano de quienes nos tienen sometidos. España está hundida, pero las ratas se han salvado. ¿Vamos a consentirlo? Una nueva España debe renacer, porque los españoles somos un pueblo que ha demostrado sobreponerse y levantarse con orgullo. Solo hace falta voluntad para creer que podemos conseguirlo.

Wert relaciona el mayor sentimiento independentista con el rumbo del sistema educativo
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha afirmado que "hay algunas evidencias" que relacionan el crecimiento del sentimiento independentista en algunas comunidades autónomas "con la dirección que ha llevado el sentido educativo" y ha puesto en duda que los principios constitucionales de igualdad, solidaridad y equidad estén bien atendidos cuando, por ejemplo, "en el País Vasco el gasto en educación por alumno es el doble que en Andalucía".
Ep La Razón 2 Octubre 2012

En una entrevista a Telemadrid recogida por Europa Press, Wert ha precisado que su reforma educativa "no pretende ser una recentralización", sino que trata de "eliminar lo que ha sido el desenfoque que ha tenido el proceso educativo en España". En este sentido, ha puesto como modelo a Finlandia al entender que este país "da una inmensa autonomía a los centros educativos, pero mantiene un currículo nacional y evalúa con arreglo a unas pautas bien definidas".

Preguntado si el Gobierno es "incapaz" de que se cumpla la Constitución y de que en Cataluña y en Baleares un niño pueda estudiar en castellano, Wert ha respondido que está "firmemente dispuesto" a resolver este asunto, pero que es un asunto que "va más allá de la Alta inspección del Estado".

"No debe quedar la menor duda respecto a que en esta Legislatura este tema va a tener una solución práctica, porque el problema no es lo que diga la ley, que lo dice claramente, y es que todo el mundo tiene derecho a que el castellano sea la lengua vehicular en que reciba la educación. No basta con la llamada atención individualizada para entender ese derecho, sino que hay que hacerlo efectivo y yo garantizo que eso lo vamos a hacer", ha asegurado.

Por otra parte, el ministro de Educación ha señalado que "ésta no es una ley ideológica sino que está inspirada en dos objetivos muy claros". Así, ha mostrado su intención de "eliminar la existencia de 17 sistemas autonómicos con diferentes rendimientos e inversión" y mejorar el rendimiento educativo, ya que "España tiene más del doble de tasa de abandono educativo temprano respecto a los países en los que los jóvenes van a tener que competir".

Wert ha insistido en que hasta ahora sólo se ha conocido un modelo de política educativa, puesto que "todas las leyes que entraron en vigor han sido formuladas por el partido socialista". De todas formas, ha señalado que no quiere que esta ley "sea del PP" y apuesta por un consenso amplio para que tenga "vocación de durar". "No podemos conformarnos con decir que tenemos la mejor generación de la historia de España, sino que hay que prepararles para competir en un mercado global", ha apostillado.

'SEMAFOROS' Y NO 'BARRERAS' EN PRIMARIA
Sobre las pruebas externas estandarizadas y externas que se realizarán a los estudiantes de educación Primaria y Secundaria, Wert se ha mostrado crítico con el "ánimo descalificador" con el que se ha acuñado el término de 'révalidas'. Además, ha insistido en que "la voluntad no es la de dejar gente en el camino, sino reducir la tasa de abandono escolar temprano".

"En Primaria no estamos poniendo barreras sino semáforos", ha matizado el ministro. Asimismo, ha defendido la medida en un momento en el que "la sociedad empieza a hacerse una idea del drama individual y social que supone el abandono escolar", una situación que "condena a la precariedad laboral y a no tener una integración social y personal de éxito en la vida".

En cuanto al adelanto de los itinerarios hacia la Formación Profesional desde tercero de la ESO y que la oposición, que la oposición ha tachado de medida "segregadora", el ministro ha criticado esta valoración, al timepo que ha afirmado que se trata de un mensaje está "inaceptable social y políticamente. A su juicio, esta iniciativa incluida en la reforma proporciona más empleabilidad y ha explicado que en la ley se plantean pasarelas "de ida y vuelta".

"NO SE TOCAN" LAS BECAS GENERALES
Sobre la partida de becas, el titular de Educaión ha defendido que las becas generales, "las que tienen un componente social", mantienen el importe que tenían con el anterior Gobierno y "no se toca". Asimismo, las ha diferenciado de aquellas que no están relacionadas con la situación social y familiar del estudiante, que son las de idiomas, Erasmus o de excelencia, que, según ha recordado, "se conceden al margen del nivel de renta". "Cada vez que ha habido que priorizar y es evidente que en una situación como esta hay que priorizar, el criterio de priorización ha sido solo uno: mantener la equidad y por tanto preservar la dotación de las becas", ha aclarado.

Apología nacionalista en los institutos de Baleares
El Círculo Balear denuncia Rafael Bosch está desautorizando y contradiciendo a Bauzá al tolerar el adoctrinamiento en las aulas
 La Voz Libre 2 Octubre 2012

Palma de Mallorca.- La Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB) ha considerado este domingo que el consejero de Educación, Cultura y Universidades, Rafael Bosch, está "desautorizando y contradiciendo" al presidente del Gobierno balear, José Ramón Bauzá, puesto que el responsable de Educación "tolera la apología en los centros educativos de Baleares con la campaña contra las promesas lingüísticas del Ejecutivo 'Enllaçats pel català'".

En un comunicado, la entidad presidida por Jorge Campos ha criticado que la Consejería de Educación no haya abierto "diligencias ni expedientes disciplinarios" a los docentes que "adoctrinan" en horario lectivo a los escolares "aún tratándose de una ilegalidad manifiesta", una denuncia que la FNCB registró el 24 de febrero.

Según ha explicado, la ilegalidad de la conducta radica en que se trata de una campaña realizada por los docentes, quienes "están obligados a respetar en sus actuaciones la neutralidad política e ideológica". "Añadiéndose otra ilegalidad manifiesta como es involucrar a los alumnos, menores de edad, a participar, en horario lectivo, en actos de protesta en los que se defiende una determinada posición ideológica o política".

Además, la entidad ha reprochado al consejero que permita que algunos centros "luzcan en sus fachadas lazos de la bandera catalana", algo que, según dice, viene acompañado de un manifiesto y programa de campaña con "clara intencionalidad independentista y anticonstitucional".

Según ha manifestado la FNCB, varios profesores de estos centros se han dirigido a esta entidad para mostrar su rechazo a lo que consideran una campaña de adoctrinamiento político. Asimismo, ha apuntado que el "último caso de este intento de adoctrinamiento" a los escolares ha sido el hecho de que el IES Joan Alcover de Palma haya impreso el lazo catalán en la portada de las agendas escolares.

CAMPAÑA COORDINADA POR LA OCB Y EL STEI-i
"Esta campaña está siendo coordinada y apoyada por la organización catalanista multisubvencionada Obra Cultural Balear (OCB) y el sindicato STEI-i" con objetivos como organizar una resistencia dura y hacer una red de docentes que lleven adelante medidas de presión conjuntas para defender la enseñanza en catalán y la normalización lingüística.

Según la FNCB, esta "politización" de las aulas por parte del "fanatismo nacionalista, también denunciado por las Nuevas Generaciones (NNGG) del PP en un vídeo de denuncia, está siendo permitida por Rafael Bosch desautorizando las palabras del presidente Bauzá".

Jorge Campos ha considerado que estos hechos son "una prueba más que demuestra la alineación de Rafael Bosch con aquellos que defienden la catalanización de Baleares y detestan la libertad". "Se está defraudando a la mayoría de los ciudadanos de Baleares que votaron al PP creyendo en su compromiso de acabar con la politización en las escuelas. Cuando Rafael Bosch dice que va a aprobar un decreto para regular las fachadas de los centros escolares es un nuevo engaño, una nueva excusa para no aplicar la normativa vigente que ya impide estas campañas", ha concluido en una nota.

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¿Corrupción? No, lo siguiente…
Javier Caraballo EC 2 Octubre 2012

El lenguaje es uno de los mejores medidores del tiempo que vivimos. Se habla como se es y, en el estudio detallado del vocabulario que se utiliza, encontramos un espejo perfecto para determinar la calidad de una sociedad, las tensiones habituales de la calle y hasta el estado de ánimo del personal. Ya no hay, por desgracia, intelectuales que nos sacudan periódicamente la conciencia con artículos de prensa como aquellos que popularizó Lázaro Carreter, ‘El dardo en la palabra’, seguro de que nos estábamos despeñando sin remedio por un precipicio de banalización. Como una expresión o un latiguillo de estos días que, con toda seguridad, no se hubiera librado del dardo: la pregunta que siempre se responde con la misma respuesta, “lo siguiente”. Es una curiosísima expresión multiusos que lo mismo sirve para definir la cualidad de algo, la capacidad de alguien o el estado de ánimo de una persona. “¿Que si es bueno ese coche? No, lo siguiente…” ¿Tonto ese tipo? No, lo siguiente” “¿Que si estaba contento? No, lo siguiente…”. Así hasta el infinito, porque la expresión se ha generalizado con la eficacia con la que se expanden estas voces y ha pasado a sustituir, de hecho, a cualquier otra forma de adjetivación.

La corrupción aquí es un fenómeno transversal que afecta a todos los partidos políticos. La intensidad depende sólo del poder que se ostente; es directamente proporcional al número de instituciones que se gobierne. Por ello, cuando nos enfrentamos a un caso de corrupción, el error está en pensar que afecta sólo a los procesados o a los imputados y no a los partidos políticos

Lo siguiente, lo siguiente, lo siguiente... Siempre es lo siguiente y, como además quien utiliza estas expresiones piensa que el mero uso de la frase le confiere un toque de modernidad o de ingenio, la saturación que se provoca genera una reacción próxima a la náusea. Y es una pena, no crean, porque ante determinados aspectos, la expresión sí que sería válida. Por ejemplo; “¿Corrupción en España? No, lo siguiente”. Ahí sí que tiene sentido la dichosa expresión porque, en realidad, lo que ocurre en España no se puede catalogar, sin más, como meros casos de corrupción. Es algo más: la corrupción aquí es un fenómeno transversal que afecta a todos los partidos políticos. La intensidad depende sólo del poder que se ostente; es directamente proporcional al número de instituciones que se gobierne. Por ello, cuando nos enfrentamos a un caso de corrupción, el error está en pensar que afecta sólo a los procesados o a los imputados y no a los partidos políticos en los que esos tipos han convivido cómodamente hasta que una investigación judicial destapa un entramado de recalificaciones y de enriquecimiento.

Para situarnos, siempre es bueno repetir la misma curiosa coincidencia: en 30 años de democracia, ni un solo partido político ha detectado a un corrupto entre sus filas y lo ha llevado ante los tribunales. ¿Nunca nadie ha sospechado nada? ¿De verdad hay que creérselo, que sólo cuando la Policía pone por delante una grabación y unas fotografías, se percatan de la podredumbre? Y repiten, solemnes, eso de “tolerancia cero” con la corrupción, como si no fuera con ellos la cosa. Cuando el listado de delitos es siempre el mismo, una retahíla que se repite idéntica tras cada redada (prevaricación, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales) y afecta por igual a todos los partidos políticos, es la democracia española la que tiene un problema de primer orden.

En el paralelismo de dos casos de actualidad, alejados en el tiempo y en el mapa, encontramos una referencia clara de todo esto: la ‘operación Pokemon’, que ha estallado ahora en Galicia, y el caso Mercasevilla, que ha comenzado a juzgarse esta semana en la capital andaluza y que dio origen a la investigación posterior del fraude de los ERE. Pues bien, en la ‘operación Pokemon’ algunos de los procesados no ha tenido reparo alguno en aclararle a la juez que, naturalmente, se producían pagos de comisiones porque así es cómo funcionan las cosas. Una empresa aspira a hacerse con un servicio público y, para lograrlo, ‘engrasa’ las arcas del partido político y, en ocasiones, también los bolsillos de sus dirigentes. Exactamente lo mismo que ocurrió en Mercasevilla: unos empresarios de hostelería optaban a un concurso público y, según la denuncia, algunos dirigentes de la empresa municipal y del Gobierno andaluz les persuadieron de la necesidad de pagar una comisión, 450.000 euros, para garantizar que todo iba a desarrollarse correctamente. Fue en esa conversación cuando uno de los imputados soltó una frase emblemática: “La Junta de Andalucía colabora con quien colabora con nosotros”.

No hay más; esa es la lógica política que lo contamina todo. Por eso, la corrupción política aquí no es ocasional, es transversal. Hace unos años, le preguntaron a Jordi Pujol por estas cosas, cuando comenzaron a surgir denuncias en Cataluña de unos partidos hacia otros por el cobro de comisiones. Y Pujol, tan expresivo como siempre, le echó dos paletadas de palabras a la polémica: “Si entrem en això, tots ens farem molt de mal. Si entrem en això, tots olorar malament” (Si entramos en eso, todos nos haremos mucho daño. Si entramos en eso, todos oleremos mal). Tenía razón. Por eso seguimos así, porque todo se tapa, porque existe un interés común, tácito, para no mover nada. ¿Corrupción aquí? No, lo siguiente…

Extremeños y barcelonistas
Javier Orrico Periodista Digital 2 Octubre 2012

500 extremeños barcelonistas, ese extraño fenómeno paranormal, se han desplazado hasta Lisboa, al Estadio da Luz, para acompañar y alentar al Barça, el equipo nacionalista catalán que representa las aspiraciones secesionistas del Principado. El asunto, como el de cualquier otro español que sea seguidor culero (eso significa culé), me ha producido siempre una gran perplejidad, pues nunca entendí las motivaciones que pueden llevar a alguien a adorar a quien lo desprecia. Pero en el caso extremeño el asunto alcanza un grado de especial intensidad. Ya el 9 de octubre de 2009, los diarios El Mundo y Marca revelaban cómo el entonces presidente barcelonista, y hoy diputado separatista en el Parlamento de Cataluña, Joan Laporta, había llamado imbécil hasta diez veces al presidente de Extremadura, Guilermo Fernández Vara, por haberse atrevido este último a opinar sobre los valores que debía representar el Barcelona. Laporta vino a decirle al señor presidente extremeño que el Barça es catalán y de Cataluña, y que no se atreviera como español a meterse en asuntos que no eran de su incumbencia. En resumen, que ser extremeño y barcelonista y pretender determinar el valor representativo del Barça, era ser un imbécil, al menos en la percepción de Laporta, que acabó su disertación con un ¡Visca Catalunya terra lliure! de inequívocas connotaciones.

Por su parte, en 2008, Lluís Suñé, un concejal de la Izquierda Unida catalana, ICV (hay que ver en lo que se ha quedado el comunismo), se divertía en su blog con una llamada a "apadrinar un niño extremeño por 1.000 euros". Por supuesto, era una llamada de atención sobre el 'expolio' a que los extremeños y el resto de españoles sometemos a la solidaria tierra catalana, aunque ahora sepamos que hasta les pagamos las pensiones.

Pocos años antes, el fallecido actor Pepe Rubianes, bufón al servicio del catalanismo, había señalado, para criticar a otro presidente socialista, Rodríguez Ibarra, que los extremeños eran peores que los perros, pues mordían la mano que les daba de comer, y al menos la mitad de Extremadura, según el lacayo Rubianes, comía de la generosidad catalana.

Pero 500 extremeños estarán esta noche en Da Luz gritando "¡Visca el Barça, Visca Catalunya!", no sé si para agradecer las dádivas catalanas, mientras Mas se lleva mil millones de euros para emplearlos en apartarse de ellos. Espanya, al fin.

El Senado, institución inutil, es el marco ideal para una Conferencia estéril
Un rey y 18 presidentes de una España hecha pedazos posan ante la Inquisición del euro
Podría ser un gran día, pero las Españas oficiales van a lo suyo
Javier González Méndez, Periodista Digital 2 Octubre 2012

Aprovechando la Conferencia de Presidentes, ¿qué les importaría a estos chicos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Podrían dejar los carnés de partido en el vestíbulo, las respectivas consignas de vísperas de Rajoy y Rubalcaba en sus hoteles, la Senyera y la Estelada en la consigna de la Estación de Atocha, de donde sale y donde llega el AVE que no cesa a Cataluña, y hacerse de una vez una foto desnudos ante el mundo, ante los españoles, ante la historia.

Cada uno de ellos conoce el pasado, tiene una idea del presente y se despierta por las noches con la pesadilla del futuro que le aguarda a los 17 pedazos de España.

Pero siguen huyendo hacia adelante. Cada loco con su tema, hasta que sus respectivos barcos acaben como esos cargueros encallados que estos días inmortalizan en sus móviles los valencianos en la playa del Saler.

CUENTOS Y CUENTAS AUTONÓMICOS
Niño-Becerra aseguraba ayer que Cataluña independiente es viable, podría llegar incluso a obtener superávit presupuestario y contaría con Europa como persuasiva prima de Zumosol ante Madrid: ¡déjenla ustedes tranquila!

Da la sensación de que el ilustre catedrático de Estructura Económica de la Universitat Ramón Llull ha perdido la fe en las teorías económicas y se ha pasado al campo de las profecías. No se le puede reprochar, teniendo en cuenta todas las escuelas económicas que han tropezado una y otra vez con la piedra de la crisis.

Pero el debate no es si Cataluña puede llegar a sobrevivir emancipada de mamá España, sino si es sostenible el largo y doloroso proceso de destete. El asunto es cuantos catalanes se pueden quedar social, laboral y económicamente en la cuneta durante el éxodo.

La cuestión es si existirá Europa, la futura prima de Zumosol, cuando el Josué catalán, que debe estar estudiando en alguna universidad, introduzca al fin a su pueblo, a lo que quede de él, en la tierra prometida.

El papel lo aguanta todo. Ante las cámaras de televisión o los micrófonos de radio, resulta sencillo proclamar la insumisión civil por cuenta ajena en Andalucía, los derechos de una Comunitat Valenciá que ha quemado miles de millones de euros en sus fallas, la inocencia de un gobierno de Castilla-La Mancha que acaba de expropiar en las urnas la finca en quiebra técnica de José Bono, el eterno "síndrome de las Hurdes" de Extremadura, el fuero y el huevo de El País Vasco, la hipoteca minera de Asturias-Castilla León, la paradoja gallega en la que conviven menos porcentaje de parados con menos porcentaje de ingresos, las cuentas y los cuentos de las mil y una noches de la Comunidades Autónomas.

VAMOS A CONTAR MENTIRAS, TRALALÁ
Hoy, 2 de octubre de 2012, podría ser un gran día. Pero nos lo van a jorobar una vez más los políticos. El gran día de la catarsis nacional, del desnudo integral, en presencia del Rey y en un recinto como el Palacio del Senado que, por una vez en su historia reciente, podría servir para algo.

Hoy podríamos tocar fondo y dejarnos de guardar las formas. Que Conferencia de Presidentes reconociese a coro que España, la oficial y la civil, está empeñada en cuatro billones de euros, que el PIB apenas pasa del billón y que el alud de intereses nos va enterrando sin prisa pero sin pausa.

Hoy, con todas las Españas juntas y revueltas, los españoles deberían tener derecho a saber la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, para dejar de construir castillos de crecimiento, de recuperación, de empleo, de anticiclones económicos en el aire.

Tocar fondo de una vez, para poder darnos un impulso colectivo e intentar alcanzar la superficie. Para soñar con el aire puro y no resignarnos a respirar el aire contaminado de la intervención europea. Pero han decidido seguir jugando al "ahora que ya estamos solos vamos a contar mentiras, tralará..."

FOTO DE FAMILIA A LO PADRE PEYTON
Pero va a ser que no. Rajoy quiere una foto de familia perfecta para que Europa tenga la certeza de que "España va en serio" ¿Le parece poca seriedad a Bruselas que los españoles paguemos más IRPF, más IVA, más libros de texto, más porcentaje en fármacos, más impuestos indirectos, más tasas universitarias, con pensiones congeladas, con salarios recortados, con despidos más baratos, con 25 de cada cien ciudadanos en activo en el paro, con 50 de cada cien jóvenes sin encontrar un primer empleo, con diluvios de ERES, con 11'5 millones de habitantes en el umbral de la pobreza, con 1'5 millones de hogares donde no entra una sola nómina, con...?

¿Es ése el precio en carne humana que exige Europa para estar en Europa? ¿Una España oficial seria, como esa que hoy quiere hacerse una foto en el Senado, es eso, Bruselas, Berlín, Helsinki, Ámsterdam, ciudades europeas de esas en las que ha resurgido la Santa Inquisición del euro?

Por una vez, y si puede ser que sirva de precedente, que los políticos permitan a los españoles tener la certeza de que van en serio con su pueblo.

La foto de familia modelo padre Peyton que quieren hacerse en el Senado: "la familia que reza a Europa unida permanece unida", quizá logre que repiquen las campanas de los mercaderes de los templos europeos. Pero en millones de hogares de España, donde crece la pobreza, la exclusión social, la incertidumbre y la desesperanza, doblarán a muertos vivientes.


ante su anuncio de hablar sólo en euskera en sus actos públicos
Basagoiti acusa a Bildu de actuar como los "nazis" con quienes hablan castellano
El presidente del PP vasco ha informado de esta política al Gobierno central para que "estudie las acciones legales oportunas"
EUROPA PRESS | BILBAO El Correo 2 Octubre 2012

El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, ha afirmado hoy que la Diputación de Gipuzkoa, gobernada por Bildu, actúa como unos "nazis", al excluir de la contrataciones de los concursos públicos a empresas cuyos técnicos no dominan el euskera, "siendo los judíos quienes hablan en castellano", y ha anunciado que ha informado de esta política al Gobierno central para que "estudie las acciones legales oportunas".

Basagoiti ha realizado estas declaraciones a los medios de comunicación tras comparecer junto a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, en la sede del PP de Álava, donde han analizado las próximas elecciones en el País Vasco y Cataluña.

El líder del PP vasco ha asegurado que tanto el anuncio de la Diputación de Gipuzkoa de que solo hablarán en euskera en sus comparecencias públicas, como la decisión de excluir de los concursos públicos a quien no hable en euskera, "demuestra que la actitud del gobierno foral guipuzcoano es propia de unos nazis, siendo los judíos quienes hablan en castellano".

"Para ellos, a los que hay que perseguir y acosar, y no tienen condición de ciudadanos, son los que hablan castellano. Bastante tenemos los ciudadanos con la crisis económica para que encima se les unan esas actitudes de corte nazi y talibán", ha insistido.

Culpa al PNV
Asimismo, ha responsabilizado de esta situación al PNV, ya que "son quienes dejaron gobernar en Gipuzkoa a Bildu". "Esto se produce porque han dejado a Bildu gobernar", ha subrayado antes de afirmar que esta política "demuestra que el PNV no es ningún freno a este tipo de actitudes".

Para Basagoiti, esta política lingüística demuestra que "Bildu tiene actitudes nazis, que la coalición va a por la ciudadanía que no piensa como ellos, al estilo de los judíos". "Si queremos que en el País Vasco no proliferen las actitudes de este tipo de personajes, solo se puede respaldar al PP que somos los únicos dispuestos a hacer frente a estas cosas", ha asegurado.

Finalmente, ha anunciado que ha informado de esta decisión al Gobierno central para que "estudie las acciones legales oportunas". "Cualquier ciudadano vasco tiene derecho a contratar o hablar con su administración en cualquiera de las dos lenguas oficiales", ha zanjado.

"Ceguera ante la ralidad"
Por su parte, el diputado general de Alava, Javier de Andrés (PP), ha señalado que la decisión de la Diputación foral de Gipuzkoa de utilizar únicamente el euskera en sus comparecencias ante los medios de comunicación refleja "su ceguera ante la realidad".

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Diputados, De Andrés ha considerado que, con esta medida, "se puede ver la posición de los nacionalistas en relación con la diversidad social y lingüística que hay en el País Vasco y su ceguera ante la realidad". "Llevamos muchos años escuchando a los nacionalistas decir que España tiene que entender su pluralidad, pero luego vemos que, dentro de Euskadi, los nacionalistas ignoran plenamente la diversidad del territorio vasco", ha añadido.

En opinión del diputado alavés, esta decisión "orienta" a entender por qué a Bildu y al PNV "no les gusta la Constitución ni el Estatuto, porque impiden que se produzcan medidas como ésta, que va en contra de una parte muy importante de la sociedad vasca". En este sentido, ha subrayado que tanto la Constitución como el Estatuto son "una salvaguarda fundamental para los vascos", así como que son "irrenunciables" porque "impiden que se pueda arrinconar a una parte de la sociedad, como pretende esta medida".

polémica decisión de la diputación de gipuzkoa
Mintegi: "Las comparecencias en euskera buscan la paridad con el castellano
La candidata a lehendakari a EH Bildu también defendió la decisión foral de excluir a una empresa de un concurso público por no acreditar suficiente nivel de titulados de EGA
VASCO PRESS | BILBAO El Correo 2 Octubre 2012

La candidata a lehendakari de EH Bildu, Laura Mintegi, ha asegurado hoy que la decisión de la Diputación de Gipuzkoa de ofrecer las ruedas de prensa solo en euskera "no es una medida discriminatoria" hacia el castellano, sino que busca la "paridad".

En declaraciones previas a una conferencia en Bilbao, Mintegi ha defendido que la decisión trata de intentar "paliar una situación de discriminación que sufre una de las dos lenguas e intentar ponerla en nivel de paridad con la otra". "Vivimos en una sociedad que se autodenomina bilingüe donde las lenguas están en un sistema de paridad respecto a la ley", recordó, pero en la sociedad se da una situación diglósica, donde una lengua "tiene una presencia pública y social, y una exigencia del 100%, mientras que la otra está en una situación relegada".

"No solo no se están tomando medidas discriminatorias, que busquen restar, sino que lo que buscamos es sumar, y que todo ciudadano pueda tener garantía de que puede expresarse, trabajar y ser atendido por la administración en cualquiera de las dos lenguas, sin ningún tipo de discriminación", reivindicó. A su juicio, actualmente no ocurre eso "porque en muchísimos ámbitos, sobre todo de la esfera pública, la lengua vasca está discriminada respecto a la castellana, y por ley tendrían que estar en el mismo nivel las dos".

Asimismo, la candidata abertzale también se refirió a la decisión de la Diputación guipuzcoana de excluir a una empresa de un concurso público por no acreditar suficiente nivel de titulados de EGA (euskera) en la dirección de la obra. Según recalcó, "si una empresa no fuera capaz de trabajar en castellano no podría optar a contratos en las licitaciones". "En España por ejemplo es obligación saber castellano para ser profesor de universidad, y no se considera una discriminación el exigirle el conocimiento de la lengua", resaltó, por lo que en su opinión no hay "ninguna diferencia en que las lenguas oficiales sean exigibles para poder actuar económicamente o laboralmente" cuando existen dos lenguas oficiales.

El delegado del Gobierno en Euskadi advierte a Garitano de que no permitirá que "nadie sea discriminado por razón del idioma"
"Garitano se ha equivocado de país", ha afirmado
Europa Press La Voz Libre 2 Octubre 2012

San Sebastián.- El delegado del Gobierno en Euskadi, Carlos Urquijo, advierte al diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, de que no permitirá "que nadie sea discriminado por razón del idioma". El diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, de Bildu, peretende que las empresas que no cuenten con técnicos que hablen euskera queden excluidas de la concesión de contratos públicos.

En un comunicado, Urquijo, tras conocer la decisión de la Diputación guipuzcoana de "utilizar exclusivamente el euskera en sus comparecencias y en las contrataciones de los concursos públicos" ha señalado que no permitirá "comportamientos fuera de lugar en un Estado de Derecho".

En este sentido, ha señalado que el Gobierno central va a "garantizar la elección de idioma de todos los guipuzcoanos en sus relaciones con la administración" y, de igual modo, "asegurará a las empresas la libre concurrencia y la unidad de mercado".

"Garitano se ha equivocado de país", ha afirmado, para añadir que los comportamientos "sectarios quizá tengan cabida en otros lugares y con otro tipo de regimenes pero España, es por suerte una democracia y las actitudes antidemocráticas son sancionados con arreglo a la Ley".

Por tanto, ha reclamado al diputado general de Guipúzcoa que "no persevere en semejante error". "Quiero mandar un mensaje de tranquilidad a los guipuzcoanos, ya que actuaremos en defensa de los intereses del territorio histórico, de la libertad lingüística de sus ciudadanos y de sus empresarios", ha finalizado.


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