AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7 Octubre 2012

Intolerable ‘apartheid’ lingüístico
EDITORIAL www.gaceta.es 7 Octubre 2012

Mas alienta la insumisión judicial y la exclusión social.

El empecinamiento de la Generalidad catalana en incumplir las sentencias a favor del castellano en las escuelas debería haber provocado actuaciones legales hace ya mucho tiempo. Sin embargo, la ausencia absoluta de reacciones firmes –más allá de declaraciones más o menos altisonantes– ante los constantes desafíos al Estado de Artur Mas ha generado un ambiente de impunidad que, al parecer, exime a las autoridades catalanas del acatamiento judicial.

El desprecio de los dirigentes nacionalistas al Estado, a los jueces y, lo que es más importante, al derecho de los padres y de los escolares a recibir una educación que incluya el español en sus estudios es la verdadera seña de identidad de esa clase política, cuya ostentación del desacato evidencia su catadura moral. La Generalidad se ha situado al margen de la ley, pero ni antes el PSOE, cómplice del intento de eliminación de todo lo que suene a España en Cataluña, ni el PP ahora parece que vayan a hacer que se cumpla la legalidad vigente para que se imparta el castellano en la educación pública catalana y en las de otras comunidades.

Porque la realidad es que –como demuestra un extraordinario trabajo que hoy ofrece LA GACETA– el problema se ha expandido a otras comunidades con Gobiernos populares, como Baleares, donde el Ejecutivo de Bauzá la impide incluso al que la solicita por prescripción médica, o Galicia, donde los programas lingüísticos del PP y del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) son perfectamente intercambiables. En las mal llamadas comunidades históricas los políticos defienden la inmersión lingüística mientras llevan a sus hijos a colegios privados, donde pueden estudiar también en el idioma común de los españoles. El resto de niños es objeto de un vergonzoso apartheid que los nacionalistas practican con quienes no se someten a su delirio independentista y a su quimera de odio. Una imposición intolerable que ya se prolonga por espacio de tres décadas al calor de un sistema electoral que hace de los nacionalistas una fuerza imprescindible para la gobernación de España y a la que hay que poner fin con la ley en la mano.

Manipulación nacionalista
Editorial La Razón 7 Octubre 2012

La incombustible rivalidad futbolística entre Madrid y Barcelona es el motor de un fenómeno deportivo que, aunque repetido año tras año hasta en seis ocasiones, sigue apasionando a millones de aficionados de dentro y fuera de España. Muy pocos acontecimientos logran traspasar las fronteras como un Real Madrid-Barcelona o viceversa. Sólo la magia del fútbol es capaz de obrar el prodigio, que es aún más admirable cuando reúne sobre el césped a algunos de los mejores jugadores del mundo. Nada ni nadie debería enturbiarlo, ni malversar su emoción, ni arruinar los sueños que suscita sin distinción de generaciones.

Pero, lamentablemente, no es así. Los nacionalistas e independentistas catalanes están empeñados en elevar a un club deportivo a la categoría de sacrosanto representante de Cataluña, de modo que transfieren sus reivindicaciones políticas al campo de fútbol y señalan a sus jugadores como sus abanderados. Una densa liturgia de «senyeras» y de pancartas con eslóganes separatistas en inglés, para aprovechar el tirón mediático, completan la impostura. Sin embargo, nada hay más abusivo y humillante para el fútbol, para los jugadores, para los aficionados y para los propios catalanes.

Resulta inaceptable, en efecto, que los gobernantes nacionalistas privilegien al Barcelona con las esencias catalanas cuando otros grandes clubes, como el Espanyol, no son ni menos catalanes ni peores embajadores de la capital barcelonesa. Además, resulta irrisoria la pretensión de investir a los jugadores del Barça como paladines de la causa, cuando la mayoría de su plantilla procede de zonas tan dispares como Asturias, La Mancha, Argentina, Brasil o Camerún. ¿Y qué decir de jugadores que como Xavi, Pujol o Piqué han defendido orgullosos los colores de España?

También se desprecia y se humilla a los cientos de peñas barcelonistas que bullen por todos los rincones de España, acérrimos defensores de su equipo, pero enemigos del separatismo. Por todo ello, harían bien los directivos del club en mantener las distancias con los políticos voraces que lo utilizan en provecho propio y de su ideario excluyente. Porque es indigna la encerrona que los dirigentes de CiU y ERC han montando para hoy en el Camp Nou con el propósito de utilizar a los cien mil aficionados que allí se congregarán como arietes de su campaña electoral.

Una escenografía de masas, con la última Diada como referencia legitimadora, con la que se pretende ocultar la pluralidad y diversidad de la sociedad catalana, no sólo política e ideológica, sino también racial, cultural y emocional. La Historia nos enseña las nefastas consecuencias que se derivan de la utilización de las masas para desbordar el marco legal y el Estado de Derecho. Por fortuna, Cataluña es un pueblo sabio que no se dejará manipular por los falsos profetas. Y lo que hoy toca es disfrutar del partido entre dos grandes equipos, nada más y nada menos.

Irene Rigau
Ramón Pi www.gaceta.es 7 Octubre 2012

El común de los españoles ha tenido esta semana conocimiento de que en Barcelona existe una señora llamada Irene Rigau, que es consejera de Educación de la Generalidad de Cataluña.

Los focos la han iluminado a propósito de su reacción contra la noticia de que en el Ministerio de Educación estaban pensando en subvencionar a los colegios concertados de Cataluña que impartiesen la enseñanza en castellano. El ministro Wert, dijo, quiere españolizar la educación en Cataluña.

Irene Rigau i Oliver, nacida en Bañolas hace 61 años, ha desarrollado su actividad profesional en la enseñanza desde los años 70. Ha dado clases a párvulos, a niños de Primaria, a adolescentes de Secundaria y a jóvenes (y no tan jóvenes) en la Universidad de Gerona y la Universidad Abierta de Cataluña. Y tan antigua e intensa como su vocación docente es su vocación pública: desde los años 80 ha formado parte de organismos políticos relacionados con la educación. Dirigente de Convergència Democràtica de Catalunya, viste su naturaleza correosa con formas civilizadas, que en estos pagos mesetarios diríamos “muy europeas”. Y hay que decir que la adorna una gran virtud: la de hacerse entender y no andarse con circunloquios. Ella no quiere que se españolice a los niños de Cataluña, a los que concienzudamente trata de desespañolizar. Lo cree, y lo dice. Con ella ya sabe uno con quién se juega los cuartos, como se suele decir.

En una negociación, esta mujer debe de ser bastante dura de pelar, porque se estudia las cosas y no se apea del burro de ninguna manera. El día de la Hispanidad y el día de la Constitución, por ejemplo, festivos en toda España, dejará que haya colegios que abran en Cataluña, pero siempre que no se impartan horas lectivas, porque hacerlo sería ilegal. En esa finura se aparta de Artur Mas, que dijo una vez que si el nuevo Estatuto catalán no encaja en la Constitución, habrá que reformar la Constitución.
Sus objetivos son los mismos, pero ella es más astuta en las formas. Y más inquietante.

España no ejemplar
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 7 Octubre 2012

Tenemos un Estado que no podemos pagar porque no generamos suficientes ingresos.

Hemos pasado de ser un milagro a admirar a un modelo a evitar. Este movimiento descendente –decadencia, dirían el juez Pedraz y Cánovas del Castillo– se ha producido en un lapso de unos pocos años. En 2006 nadábamos en la abundancia y en 2009 entrábamos en la ruina, y todo indica que fuimos tan malos ricos como ahora somos pésimos indigentes.

El candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, que compensa su torpeza dialéctica con su volubilidad programática, ha sorprendido a propios y a extraños vapuleando a Obama en su reciente debate televisivo y el momento cumbre de su intervención ha consistido en comunicarle al mundo que hay en Europa un país que es el paradigma del fracaso, el nuestro. Como es natural, se ha levantado una ola de protestas en las élites patrias con toda suerte de argumentos casi sin excepción patéticos. En efecto, Romney no ha dicho que el problema de España sea que su Estado consume el 43% de sus recursos, porque existen socios nuestros comunitarios con presupuestos públicos todavía más elevados en porcentaje de PIB que son muy competitivos y presentan un alto nivel de empleo y déficits moderados. Lo que el aspirante a la Casa Blanca ha señalado con razón es que tenemos un Estado que no podemos pagar porque no generamos suficientes ingresos. Si uno es rico puede disfrutar de televisiones autonómicas, subvencionar a diestro y siniestro, dar coche oficial hasta a los ujieres, sembrar el orbe de embajadas regionales y crear miles de pesebres improductivos para los correligionarios y parientes. Si uno es pobre, ha de cortar por lo sano estas alegrías.

Si para que la fiesta continúe se suben los impuestos hasta cotas confiscatorias y se escatima en I+D+i, la decadencia desemboca en la quiebra. Hasta Romney se ha dado cuenta, que ya es decir.

Mosaico
Alfonso Ussía La Razón 7 Octubre 2012

Aunque se enfade mucho el señor Tremosa, del que tengo entendido que es eurodiputado de Convergencia y Unión, una persona libre y normal no se dedica a colaborar con los mosaicos humanos. Puede participar en un mosaico todo aquel que haya nacido en Corea del Norte. En ese caso, el ridículo se salva, porque en tesitura contraria, no levantar la cartulina conlleva el inmediato ingreso en prisión y posterior ejecución en plaza pública. En la enciclopedia mundial de las tonterías humanas, que es el «Libro Guinness de los Récords», se ensalzan bobadas colectivas de pareja necedad a la de los aficionados a formar multicolores mosaicos. La paella más grande del mundo, y el bocadillo de salchichón más largo de cuantos se han hecho hasta la fecha. Creo que en la elaboración del bocadillo de salchichón más largo –que alcanzó quinientos metros de longitud–, colaboraron mil seres humanos afanosos y entusiastas. Una tontería como otra cualquiera. Hubo fiesta y baile en la localidad salchichonera para celebrar la rotunda majadería.

El señor Tremosa, del que –insisto–, tengo entendido que es eurodiputado de Convergencia y Unión, de lo cual mucho me alegro y le envío desde aquí mis más cálidas congratulaciones, se ha sentido molesto por un «tuit» del director de «El Mundo» alusivo al nazismo sobre un gráfico que recreaba la gigante señera aragonesa que formarán todos los espectadores del «Barça»-Real Madrid en el Camp Nou. No es justo el enfado. Los nazis eran también muy partidarios de los mosaicos humanos, como los soviéticos. En Cuba, no hay hombre o mujer que se equivoque cuando de formar un mosaico humano y revolucionario se trata. En las sociedades oprimidas –y los nacionalismos son opresores por definición–, los mosaicos humanos salen mejor y más bonitos que con muchedumbres libres. La libertad no tolera ese tipo de obligaciones. Se acude al futbol, se paga la entrada y encima se le obliga al pagador a levantar una cartulina. Muchos de los que colaboren en la noche de hoy con tan clamorosa y estallante chorradita, no lo harían de no sentirse vigilados por el vecino del asiento adyacente, temor impuesto en los sistemas policiales para controlar mejor la magna obra a mostrar. En el Real Madrid, últimamente, han intentado copiar la modita del mosaico, pero sale fatal. No somos disciplinados los del viejo Foro. Siempre hay centenares de portadores de cartulinas que se olvidan de mostrarlas, y los mosaicos del Bernabéu, por libres e indisciplinados, son chungos y alopécicos, poblados de calvas, auténticos churros. Eso sí, a los niños menores de diez años les hace ilusión contribuir al espectáculo, y se lo pasan bomba, como en la mañana del día de los Reyes Magos.

No tengan la menor duda de que el mosaico de esta noche en el «Camp Nou» va a ser impresionante. Allí son disciplinados y constantes en este tipo de manifestaciones. Es posible, incluso, que aparezca una fotografía general del gran estadio barcelonista en la próxima edición del «Guinness de los Records». Será un premio merecido, y es de esperar, que por un emocionado descuido con objeto de contemplar la belleza unánime del mosaico, al señor Tremosa no se le olvide alzar su cartulina. En tal situación, no le arrendaríamos las ganancias ni podríamos asegurarle su renovación como eurodiputado por Convergencia y Unión, lo cual sería una verdadera lástima, escrito sea de paso.

El espíritu europeo responde al triunfo del individualismo sobre el colectivismo. Las multitudes amaestradas en este siglo XXI sólo se dan en determinadas ideologías de muy limitada recomendación. Eso sí, el mosaico será una obra perfecta, preciosa, con esa señera del Reino de Aragón perfectamente desplegada por la obediencia debida.

No quieren la independencia.
Pedro de Hoyos Periodista Digital 7 Octubre 2012

Desengáñese el lector crédulo. Los nacionalistas catalanes o vascos no quieren la independencia; lo que quieren es vivir a costa de los demás. De nosotros. Su referente es siempre el estado libre asociado, léase Puerto Rico o unas islas perdidas en los mares del norte pertenecientes a la Unión Europea. Todo menos la independencia.

Nos asustan con ello para sacarnos los cuartos, quieren que nosotros les paguemos sus borracheras identitarias, sus putas embajadas y que además paguemos la cama discriminatoria. Quieren que además de haberles pagado la mano de obra con miles de castellanos obligados por Franco a emigrar –sí, ese mismo Franco que tanto les persiguió, que tanto les reprimió (a ellos solos, claro), al que tanto rechazan- les financiemos también sus fiestas privadas, sus sueldos magníficos (¿Saben ustedes que Mas –el victimista, el pobrecito dominado por la imperial Castila- gana más que Rajoy?) y sus cientos de asesores. Ah, y quedarse para ellos con el famoso 3%

No quieren la independencia, no. Un País vasco independiente no tendría para pagar a sus pensionistas. Lo que quieren es que nosotros les sufraguemos su buena vida, sus autopistas y sus montes, parques y jardines. Eso sí, el ejército –por si las moscas- lo ponemos los demás, ellos, no, faltaría más. El ejército se lo pagamos los rudos, torpes, atrasados, fascistas castellanos.

No quieren la independencia, no, desengáñese el lector crédulo. Lo que quieren es vivir con nuestro sueldo, que los impuestos los paguemos nosotros. ¿Por qué el País Vasco y Navarra tienen Hacienda propia? ¿Por qué los catalanistas persiguen exactamente lo mismo? ¿Por qué no todos los españoles somos iguales ante la Ley impositiva? ¿No se reduce todo a la vieja cuestión de “La pela es la pela”? Pero, y sobre todo, ¿por qué nuestros nefastos políticos castellanos se callan, transigen y aceptan sumisamente esta situación medieval? ¿Por qué son tan sumisos a sus propios partidos, por qué aceptan resignadamente la obediencia partidista, por qué no nos defienden, por qué les seguimos votando, por qué los ciudadanos seguimos aceptando acríticamente esta estúpida situación?

Saben, ahora que lo pienso me doy cuenta de que la respuesta a esta última pregunta es la madre del cordero. He ahí la cuestión.
No quieren la independencia, no, desengáñese el lector crédulo. Sólo vivir a nuestra cuenta pero no tenemos quien nos defienda.
@pedrodehoyos

Mano dura y libertad
José Luis Ortín www.vozpopuli.com  7 Octubre 2012

Todavía vamos de ida en el péndulo social y político nacional. Tras la evolución pacífica que supuso la Transición, los españoles iniciamos un viaje pendular que nos ha llevado invariablemente hacia el otro lado del compás. Cualquier atisbo de aplicación natural de normas es tildado inmediatamente como franquista. Esto ocurre en política, en las empresas o instituciones y en la sociedad en general; incluso muchas veces en las familias. Es la simplificación ignorante de quienes confunden el culo con las témporas y tienden a pensar que la única democracia es la asamblearia o la representada por la ambigüedad, dejadez o simple tendencia al pasteleo o la cobardía del responsable de turno.

Muchos pensamos desde un criterio absolutamente liberal que a mayor libertad más responsabilidad, y que a mayor responsabilidad más compromiso con la organización reglada y pacífica de una sociedad. Igual que cuanto mayor sea el relieve social más graves han de ser también las consecuencias de sus actos.

La libertad en las democracias maduras
Las naciones democráticas más antiguas y consolidadas tienen los códigos penales más duros de lo que se dio en llamar, en confrontación con las dictaduras de todo signo especialmente las comunistas, el mundo libre. Y eso tiene su confirmación en la dureza de las penas aplicadas por delitos de todo tipo: desde los criminales a los defraudadores fiscales pasando por terroristas, violadores, pederastas, delincuentes de cuello blanco, estafadores, corruptos, etc. Y, ¡ojo¡, alteradores del orden callejero en cualquiera de sus facetas que, impunemente, destrozan los bienes públicos y coartan la libertad de los demás. Y eso por no hablar del descrédito general de cualquier político o gobernante que simplemente mienta a sus ciudadanos. Como se dice por cualquier rincón español cuando nos enteramos de noticias al respecto procedentes de EE.UU, el Reino Unido, Francia o Alemania: ¡igüalico que por aquí!

Esas sociedades democráticas han resuelto con la aplicación rigurosa de la ley o de la decencia nacional algunas de las cuestiones más peliagudas que se les han planteado. Desde grandes estafas o corrupciones a terrorismos o provocaciones de otros países invadiendo su soberanía. Es sencillo imaginar qué ocurriría si cualquiera de sus partes quisiera separarse del todo por las bravas o por una política de hechos consumados largamente larvada. Probablemente no ocurriría porque sus gobernantes no darían ni hubiesen dado lugar: ¡igüalico que por aquí!, de nuevo.

El equilibrio
Aunque parece manida, no ha perdido un ápice de valor la conocida aseveración de que la libertad de cada cual termina donde empieza la de los demás. Y tampoco es muy discutible que lo contrario al autoritarismo de una parte es la anarquía, que no es de nadie. Como también es muy cierto que en los puntos intermedios está la virtud. Y esa virtud en política debería estar en una democracia liberal seria alejada de cualquier extremismo. Y en donde la ley y las normas sean aprobadas por nuestros representantes legítimos salidos de las urnas, que no de los partidos que se reparten el bacalao miserablemente. Aparte de que la igualdad de todos ante las leyes y reglamentos, y la de oportunidades reales para desarrollar cada cual sus potencialidades, estén basadas en una auténtica separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y en una justa visión no paternalista del reparto de la riqueza, con criterios objetivos entre los que más y los que menos tienen. Sin llegar, claro está, al enquistamiento endogámico o a la confiscación efectiva de los posibles que cada cual pueda alcanzar con su esfuerzo; ¡igüalico que por aquí!, reitero.

¡Cuánto golfo!
No es necesario aclarar, pienso, a cuento de qué viene todo lo anterior. Seguramente tendríamos mil ejemplos comunes que están en el imaginario popular. Políticos embusteros de antifaz y adláteres de trinque, descaro y mamandurria; corruptos todos. Sindicalistas piqueteros, empresarios y financieros golfos de prebenda, influencias y subvención; sinvergüenzas probados. Altísimos funcionarios de pesebre, ilustrísima y prevaricación; cánceres sin escrúpulos ‘metastásicos’; o simples jetas que andan por la vida sin dar golpe viviendo de quien trabaja y paga impuestos; listillos que si hubiera justicia social auténtica serían pasto de escarnio público.

Personalmente firmaría cualquier deseo secesionista de quien quisiera, sin problemas; pienso que España no los necesita. Pero si fuera gobernante tendría que defender a la mitad de ciudadanos que no quiere tal cosa; españoles que han contribuido allí, y desde aquí, al desarrollo de esas sociedades trabajando, consumiendo y con sus impuestos.

Y les crujiría con ganas a los golfos de toda condición – cuanto más altos más fuerte- y a los que impidieran el ejercicio de su libertad a los demás: pasear, trabajar, circular, descansar, a disfrutar de lo suyo, etc. A los políticos partidistas los pondría a currar de verdad para todos y a pan y agua un tiempo ¡Por inútiles peligrosos!

Mano dura
Así que, aunque alguien me llame franquista por ignorancia de aquello, o peor; desde mi más absoluto liberalismo ejerciente, exijo, porque contribuyo con muchísimos más, que mucha mano dura con los que atenten contra la libertad, la honestidad, la paz, la propiedad, el futuro, la unidad, la justicia, la concordia, la igualdad y el bienestar de los españoles; ciudadanos que mantienen el tinglado nacional con el rendimiento de cinco de sus doce meses de trabajo al año. Y cuanto más grande sea el mono, más leña, que hay más goma.

La libertad se legitima cuando se defiende.
Y para eso no hace falta un dictador, contra lo que piensan algunos. Basta con demócratas convencidos, estadistas, serios, inteligentes y ‘con un par’; como tantos ha habido en la historia reciente del mundo. ¿Necesitan ejemplos? Cuanta más libertad, más mano dura en aplicación de las leyes – cuantas menos y más claras mejor- y de la responsabilidad que cabe exigirse. Y no nos rasguemos ninguna vestidura por ello; que esa es otra hipocresía nacional.

El Gobierno pide a Bruselas una sola voz ante la deriva independentista de Cataluña
Sostiene que la UE no aceptará la independencia catalana a no ser que se haga de forma pactada con el resto de España.
Madrid - Ep La Razón 7 Octubre 2012

El Gobierno español ha pedido a la Comisión Europea (CE) que hable con una sola voz ante la deriva independentista en Cataluña y, en concreto, cuando le interpelen sobre la posibilidad de que un territorio de España pueda ingresar en la UE si se declara independiente, informan a Europa Press fuentes diplomáticas.

En un escrito formal dirigido recientemente a su cúpula, España solicita al Ejecutivo comunitario que todos sus miembros expliquen la posición de Bruselas en este asunto "de conformidad con los tratados".

La CE ha dado respuesta hace años a la pregunta de si una región que se escindiera de un Estado miembro seguiría perteneciendo a la UE o no. En respuesta a una pregunta formulada por un eurodiputado británico en 2004, Bruselas aclara que "una región independiente nueva se convertiría, por el hecho de su independencia, en un país tercero respecto de la Unión y los tratados no se aplicarían en su territorio desde el día de su independencia".

Por tanto, si quisiera formar parte de la UE tendría que presentar una solicitud de adhesión que tendría que ser aceptada por unanimidad por el Consejo Europeo que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de cada Estado miembro. Es decir, que cualquier país miembro podría vetar su ingreso.

Una entrevista en el 'Diario de Sevilla' la semana pasada a la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, la luxemburguesa Viviane Reding, ha generado cierta confusión en este sentido.

Reding aseguró que "la legislación internacional no dice nada que se parezca" a que un nuevo Estado resultante de otro Estado matriz deba abandonar todos los organismos internacionales si se declara independiente. Sus palabras las recogieron otros numerosos medios de comunicación, que interpretaron unánimemente que Reding quería decir que Cataluna no tendría por qué dejar la UE si se declarase independiente.

EL CASO DE CATALUÑA
En el caso concreto de las aspiraciones independentistas de Cataluña, el Gobierno español lo tiene claro. La UE no aceptará una hipotética secesión de Cataluña u otro territorio que no haya sido decidida por el conjunto del pueblo español.

Basa su convencimento en el artículo 4.2 del Tratado de la UE, según el cual, sostiene el Ejecutivo, solo sería legal una secesión pactada con España y la actual Constitución de nuestro país impide la independencia unilateral de una parte de la nación, porque la soberanía de España corresponde al conjunto del pueblo español.

Incluso cuando se llegara al caso de que una parte del actual territorio de España se separara del resto de forma pactada --porque hubiera cambiado la Constitución, por ejemplo-- el nuevo Estado no estaría automáticamente dentro de la UE, sino que tendría que iniciar un proceso de adhesión que solo concluiría cuando los miembros de la Unión estuvieran unánimemente a favor de su ingreso.

En concreto, el artículo 4.2 del Tratado de la Unión señala que ésta "respetará" la "identidad nacional" de los Estados miembros, identidad "inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional".

También dice que "respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional".

Desde el Gobierno se explica que este artículo es lo que se conoce en derecho como norma de remisión, es decir, incorpora lo que el ordenamiento nacional de cada Estado miembro determina.

Esto quiere decir que en los Estados miembros en los que quepa una secesión pactada, ésta será legal, pero en los que no, se trataría de una independencia ilegal.

La Constitución española, en su artículo 1.2, establece que "la soberanía nacional reside en el pueblo español" y en su artículo 2 deja claro que la Constitución "se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española".

Por tanto, el Gobierno sostiene que una secesión unilateral de Cataluña o de otro territorio sería absolutamente contraria a la Constitución, de manera que también sería contraria al ordenamiento europeo.

Diccionario básico del independentismo catalán
¿Qué significa «derecho a decidir», «transición nacional» o «federalismo asimétrico»?
maría jesús cañizares / barcelona ABC Cataluña 7 Octubre 2012

El lenguaje independentista contiene vocablos básicos de viejo y nuevo cuño. Algunas de los términos utilizados por el soberanismo catalán no dejan de ser eufemismos o palabras academicistas para referirse en realidad a la separación de España. Para aquéllos que quieran profundizar un poco en ello, aquí va un diccionario básico:

AUTODETERMINACIÓN: Expresión recogida en varios tratados internacionales en los que se reconoce el derecho de los pueblos a decidir su futuro y que CiU, ERC, PSC e ICV invocan para reclamar un referendo. El líder de UDC; Josep Duran Lleida, insiste en que no es sinónimo de independencia.

CATALANISMO: Término transversal en desuso tras la eclosión del independentismo azuzado desde el gobierno de CiU.

DERECHO A DECIDIR: El gran eufemismo utilizado por Artur Mas en sus discursos para dar legitimidad a su propuesta separatista.

ESPAÑOLISMO: Se aplica a todo aquel que no se siente patriota catalán y también, a costumbres supuestamen te no catalanas, aunque tengan gran tradición en esta comunidad, por ejemplo las corridas de toros.

ESTADO LIBRE ASOCIADO: Los independentistas no acaban de decidir cómo sería una Cataluña separada de España y algunos tienen como referente Puerto Rico respecto a Estados Unidos.

ESTADO PROPIO: El congreso de Convergència apostó por esta fórmula que podría incluirse en el futuro programa electoral de los nacionalistas.

ESTATUTO: Nadie se acuerda del Estatuto de 2006, recortado por el Tribunal Constitucional y superado por la reclamación independentista de CiU.

FEDERALISMO: Es el modelo de Estado defendido sin demasiado entusiasmo por el PSOE, pues implicaría una reforma de la Constitución. Al igual que en Estados Unidos, cada territorio tendría amplias competencias de gestión, pero dependientes de un Gobierno español.

FEDERALISMO ASIMÉTRICO: Término inventado por el PSC para dar respuesta a las corrientes más soberanistas del partido, según el cual las comunidades “históricas” tendrían un trato diferenciado en esa España federal.

INDEPENDENCIA: Es un vocablo que los separatistas de toda la vida utilizan sin complejos, pero los conversos como CiU se niegan a pronunciar debido a su atávica equidistancia.

PACTO FISCAL: Otro eufemismo de CiU para referirse a un modelo de financiación inspirado en el concierto económico que tienen País Vasco y Navarro y que implica la gestión total de los impuestos, con una cuota de solidaridad interterritorial. La hacienda propia es una de las estaciones de la transición nacional.

RELACIÓN BILATERAL: El deseo de una relación “de tú a tú” entre Cataluña y España ya venía contemplada en el Estatuto de 2006. Implica salir de los foros autonómicos multilaterales.

TRANSICIÓN NACIONAL: Mas utilizó esa expresión en su discurso de investidura tras ganar las elecciones autonómicas de 2010 y añadió “sin límites”. Expresión muy socorrida por su ambigüedad y porque no pone plazos.

UNIONISMO: Según los independentistas, lo practican aquellos que no quieren la separación de España.

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España es antes que la economía
EDITORIAL Libertad Digital 7 Octubre 2012

Las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco del próximo día 21, junto a las que celebrará Cataluña apenas un mes después, suponen el mayor reto a que ha debido enfrentarse España en su historia reciente para preservar su unidad. La nación más antigua de Europa puede sufrir en el futuro inmediato el destino que la Historia reserva a los países creados artificialmente tras un cataclismo bélico y acabar desgajándose en miniestados insolventes, a poco que los nacionalismos identitarios cumplan sus amenazas y los partidos nacionales sigan haciendo dejación de sus funciones, como el PP, o colaborando directamente a la destrucción del país, como hace el PSOE.

La situación, ahora mismo, es la de dos regiones, País Vasco y Cataluña, en las que las formaciones nacionalistas, virtuales ganadoras de los comicios, ya han decidido por su cuenta que el orden constitucional es irrelevante y que a partir de la formación de los nuevos Gobiernos autonómicos pondrán en marcha sendos procesos para la secesión.

En el caso del País Vasco, las encuestas ofrecen un panorama desolador para el día después de las elecciones. Por primera vez, las fuerzas nacionalistas acapararían dos tercios de la Cámara autonómica. Es fácil suponer cuáles serán las prioridades del nuevo Gobierno nacionalista vasco si tuviera el respaldo de los proetarras.

Por su parte, las fuerzas sedicentemente constitucionales, PP y PSOE, se enfrentan a unos resultados que seguramente empeorarán sus expectativas menos halagüeñas. Recibirán de esta forma el cumplido pago de los ciudadanos a su trayectoria reciente, en que ambos, el PSOE con menor disimulo que el PP, han preferido dar por buena la aberración de que una banda terrorista pueda arbitrar la política de un territorio por el mero haber dejado coyunturalmente de cometer asesinatos.

Cualquier catástrofe electoral para PSOE y PP en Cataluña y el País Vasco, por merecida, no debería extrañar ni preocupar al resto de españoles, si contáramos con un Gobierno capaz de actuar con la contundencia que la Carta Magna le permite para sofocar sediciones o rebeldías. Sin embargo, al Gobierno de Rajoy parece preocuparle muy poco esta ofensiva secesionista en dos de las principales regiones del país, porque lo importante, dicen el presidente y sus ministros, es la economía.

En efecto, la crisis económica tiene la gravedad suficiente como para que la clase política se vuelque en solucionarla. Ahora bien, dado que los nacionalismos vasco y catalán pretenden utilizar estos momentos de dificultad para alcanzar sus aspiraciones ilegítimas, el Gobierno tiene la obligación de aquilatar su régimen de prioridades para dar cumplida respuesta a un desafío que va mucho más allá de la mera coyuntura económica.

De las crisis económicas se sale. De procesos arbitrarios dedicados a destruir una nación milenaria, quizá no, o seguramente muy mal. Ojalá el Gobierno de España comience a tener en cuenta esta vital distinción. Antes de que sea demasiado tarde.

El minimalismo político
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 7 Octubre 2012

El secretario general del PSOE, que usó el 11-M como catapulta, viene lastrado por una tiniebla política que no hace sino oscurecerse con el paso del tiempo.

Entre las herencias que nos deja Zapatero está la decoración del Palacio de la Moncloa en la que Sonsoles Espinosa gastó una palada de ese dinero público que los socialistas (como ya nos explicó la miembra Carmen Calvo) consideran que no es de nadie. Horripilada ante los muebles neoclásicos elegido por Ana Botella, la gallarda señora de ZP puso la residencia presidencial en manos de unos interioristas mientras ella misma se entregaba al estilismo de Elena Benarroch. Esta inseguridad estética típica de una provinciana nueva rica la pagamos, como ya imaginarán ustedes, los mismos que sufrimos a su torpe marido durante casi siete años y medio. Doña Sonso, encantada de haberse conocido, alardeaba de haber traído el minimalismo decorativo a España. El continuador de esta estela minimalista es, quién si no, Alfredo Pérez Rubalcaba, que este viernes ha inaugurado el “micromítin” en la campaña de las autonómicas gallegas. El PSOE local había reservado un auditorio de 200 plazas en el pueblo coruñés de Cerceda, actitud que podemos calificar como muy prudente, pero a las 4.30 de la tarde, hora prevista para el comienzo del acto, apenas había un centenar de gallegos masoquistas dispuestos a escuchar al candidato Pachi Vázquez y al secretario general recién llegado de Madrid. Acongojados ante la falta de concurrencia, los organizadores del acto aconsejaron al tándem socialista esperar media hora más, con lo cual lograron reunir a… 163 personas. ¡Aúpa ese Rubal!

Da la impresión de que el político más maquinador y escurridizo de la izquierda española ha perdido su encanto, si alguna vez lo tuvo. Sobre este tema podríamos consultar a Carmen Chacón, que ha olvidado toda fascinación por su antiguo amigo y compañero de fatigas. Mientras Rubalcaba se pegaba el batacazo de la década, su ya rival oficial nos anunciaba la salvación de España mediante el federalismo asimétrico. ¡Como si existiera en algún país del mundo el federalismo simétrico! Por si hubiéramos olvidado la decadencia absoluta de la izquierda nacional, el PSOE escenifica ahora en público su división entre los partidarios de Rubalcaba (GAL, LOGSE, pacto etarra, Sitel, Faisán, zapaterismo, espionaje, manipulación electoral) y Chacón, la apparatchik socialista aficionada al nacionalismo estacional y teledirigida por su marido Miguel Barroso. El secretario general del PSOE, que usó el 11-M como catapulta, viene lastrado por una tiniebla política que no hace sino oscurecerse con el paso del tiempo. Rubalcaba no sólo es felipista y zapaterista, sino íntimo amigo de Juan Luis Cebrián, el tiburón que al someter al grupo Prisa a un nuevo ERE ha ofendido a sus empleados al decirles “No podemos seguir viviendo tan bien”. Teniendo en cuenta que él gana 13 millones de euros al año, la frase es de una crueldad antológica. Si Rubalcaba y Chacón son lo mejor que puede ofrecernos el PSOE, parece que el minimalismo de Sonsoles Espinosa se ha instalado definitivamente en la izquierda española.

Otegi, el hombre nuevo
josé garcía domínguez ABC Cataluña 7 Octubre 2012

“El día que en Lekeitio o en Zubieta se coma en hamburgueserías, y se oiga música rock americana, y todo el mundo vista ropa americana, y deje de hablar su lengua para hablar inglés, y todo el mundo en vez de estar contemplando los montes esté funcionando con Internet, pues para nosotros ése será un mundo tan aburrido tan aburrido que no merecerá la pena vivir”. Quien pronuncia esas palabras en “La pelota vasca”, la película de Julio Médem, también estuvo contemplando los montes. Pero no durante demasiado tiempo. Así, con apenas dieciséis años cumplidos, decidió asegurarse personalmente de que ni en Lekeitio ni en Zubieta cayera jamás nadie en la funesta tentación de cenar en una hamburguesería. Corría el verano de 1975 y el alumno de La Salle de Eibar Arnaldo Otegi Mondragón decidió, pues, solicitar su ingreso en la rama político-militar de ETA. Lo que luego habría de acontecer lo cuentan Mariano Alonso y Luis Fernando Quintero en “Otegi, el hombre nuevo”, la biografía no autorizada del que aspira a ser el Gerry Adams vasco, y que acaba de remitir a las librerías la editorial Sepha.

Una obra imprescindible ésta de Alonso y Quintero, dos tipos empeñados en demostrar a lo largo de cada página del libro que la causa del periodismo todavía no está perdida. Muy precisa disección analítica del etarra, el político, el negociador y el preso, los cuatro papeles consecutivos que Otegi estaría llamado a interpretar en el drama vasco. Toda una vida entregada a la melancolía por la Icaria tribal, a la feroz nostalgia por el paraíso perdido de la raza pura que miraba ensimismada a los montes, a la armónica mentira que jamás existió fuera de su imaginación. Por algo el molde estético que priva en los nacionalistas étnicos resulta tan “kitsch”. Es su forma de decirnos que están poseído por un amor más fuerte que la razón y que los sentidos: el amor presto a matar. Lectura inexcusable.

Víctimas de la exclusión lingüística
Españoles de segunda
KIKO MÉNDEZ-MONASTERIO www.gaceta.es 7 Octubre 2012

España es el único país cuya lengua oficial es perseguida y silenciada. Casi 5.000 profesores se niegan a impartir ni una palabra de español.

La mayoría de los casos no saldrá a la luz. Antes que las leyes inicuas ya se encarga el miedo de mantener en silencio a los pisoteados. Miedo a las represalias que pueden sufrir los niños, miedo a las consecuencias académicas, miedo a una torre de Babel burocrática diseñada para que resulte inaplicable siquiera los escasos derechos que la Ley concede a los castellanohablantes. Miedo, en fin, al apartheid social que el nacionalismo practica con quienes no se someten a su quimera de odio.

En Galicia algunas madres dan ruedas de prensa de espaldas a las cámaras, temerosas como mujeres violadas, pidiendo a los medios el anonimato, como si perteneciesen a una de esas minorías sometidas en sociedades del Tercer Mundo. Y sólo así, medio escondidas, se atreven a contar el calvario por el que pasan sus hijos. Unos padres acudieron a quejarse al director, que lo primero que les dijo, al sentarse en el despacho, es que cómo eran tan maleducados como para dirigirse a él en español. Después llega la persecución en el aula: faltas de puntualidad que se apuntan aunque el niño sea el primero en entrar en clase. O más: desde el colegio les indican que el niño viene “sucio”. Probablemente porque consideran suciedad de la boca hablar en castellano.

Algunas madres, como Marieta García, sí han tenido el valor de dar la cara en los medios y contar con detalles su caso. Vive en Brión, y hasta el pasado curso su hijo Esteban estudiaba en el colegio público Pedrouzos, el de la localidad. Pero tuvo Marieta la mala idea de comprar en español el libro de Conocimiento del Medio. En seguida el colegio detectó al disidente y comenzó la persecución que ha terminado con Esteban abandonando el centro –y a sus amigos– y teniendo que marcharse a estudiar a 17 kilómetros de distancia. En el intervalo, todo un listado de agravios, ofensas y discriminaciones. El bullying –acoso escolar– es el deporte rey del nacionalismo. Regresaba al niño a casa –tiene 9 años– con la retahíla de insultos del día, “castellano”, “fracasado”, y cuando Marieta pedía explicaciones, la profesora le comentaba que en realidad le daba pena el niño, que “a dónde iba a ir sin saber bien gallego”. Probablemente la peculiar docente considera que el universo es una aldea. La pena es que la cerril visión la pagan los niños: Esteban está hoy recibiendo ayuda psicológica.

La decepción de miles de padres con el Gobierno de Feijóo lo resume Gloria Lago, de Galicia Bilingüe, que considera que no ha cambiado casi nada, y que lo poco que ha cambiado no se cumple. 4.500 profesores se negaron por escrito a dar ni una palabra de español en las aulas, y por supuesto la Xunta se niega a hacer las inspecciones que les reclaman los padres. El futuro no pinta mejor. Aunque Gloria Lago se alegra de la recién estrenada sinceridad de Feijóo: “Hay que agradecer al PP que al menos en estas elecciones ya no mienta: ahora su programa, en lo lingüístico, es absolutamente intercambiable con del Bloque Gallego”.

De hecho, en las webs más radicales del galleguismo –con conexiones filoterroristas– se alegran del viraje popular, que asume por completo la inmersión lingüística. Por supuesto, el programa sólo está publicado en gallego. También para el gallego son absolutamente todas las subvenciones culturales de la Xunta, y el mismo día en que se anunciaba el último recorte para los funcionarios, el Gobierno de Santiago otorgaba cuatro millones y medio de euros para audiovisuales en la lengua de los pazos.

Cataluña y Baleares
La educación catalana fue pionera en la discriminación escolar y en la persecución de disidentes. El Informe PISA advierte de que los alumnos cuya lengua materna es la española sufren hasta el triple de fracaso escolar, algo que pone de manifiesto el éxito del proceso de inmersión: el que no se adapta simplemente sale del sistema. La obsesión llega hasta el patio de la escuela, y es conocidísimo –y nada excepcional– el caso de un niño de 5 años, en Sitges, al que colocaron la “pegatina roja” por hablar español en el recreo. De momento, al menos, la pegatina queda sólo en el boletín de calificaciones, y no obligan a llevarla en la solapa, quizá para que no sea tan similar al brazalete amarillo de los judíos en los años 30.

El caso catalán tiene la peculiaridad de su absoluto desprecio a la Justicia. Ya lo advirtió Artur Mas: “Que no me toquen las narices con el catalán”. Y tras esa frase de estadista llegó la catarata de insumisión con la que colegios, universidades y el mismo Gobierno de la Generalitat reciben los sucesivos mandatos de los tribunales: simplemente, no los van a aplicar.
Pero la imposición de esta lengua no se circunscribe a la comunidad autónoma catalana. En Baleares –donde gobierna el PP– puede que las leyes de inmersión sean algo más suaves –una especie de régimen de Vichy–, pero la realidad no es muy distinta.

El pasado 24 de septiembre la Consejería de Educación de Baleares daba la razón a un colegio que se negaba a escolarizar a dos hermanos en su lengua materna, el español. El caso sería uno más en la larga lista de discriminación y abuso, pero las circunstancias agravantes, en esta ocasión, sí han logrado cierta repercusión mediática. Y es que la familia había solicitado al colegio la educación en castellano no haciendo ejercicio de un derecho fundamental, ni mucho menos por capricho. Los niños padecen un ligero retraso madurativo y los médicos habían recomendado que recibieran la enseñanza en la lengua materna. Pues ni por esas. El colegio se negó, tal y como cuenta Jorge Campos, presidente del Círculo Balear, que ayudó a la familia a reclamar directamente en la Consejería de Educación. El desenlace lo cuenta así el mismo Campos: “Cuál es la sorpresa que la contestación del Gobierno balear, concretamente de su consejero de Educación, Rafael Bosc, es que le da la razón al centro educativo. Incluso, con toda la desfachatez del mundo, le recomienda a la madre que aprenda catalán”.

Sorprendente comprobar que esta respuesta viene del Gobierno de un partido que llegó al poder con la promesa de garantizar la libre elección de lengua en todas las etapas educativas. Tampoco desde el Gobierno central –en cuyo programa se incluía la perogrullesca promesa de que los españoles podrían educar a sus hijos en español– se ha hecho nada para transformar este panorama de violenta inmersión. Como muestra sirve la reunión de la Comisión de Defensa el pasado junio, en la que se votaba una proposición no de ley del Grupo Popular para que los hijos de los militares desplazados a comunidades con lenguas cooficiales puedan estudiar en castellano como lengua vehicular. Por supuesto, los nacionalistas convergentes tuvieron su habitual ataque de histeria ante aquella agresión a sus sentimientos y derechos. La mayoría absoluta popular se arrugó, y el texto quedó adecuado a las exigencias nacionalistas, que proponían su modelo de “atención individualizada y apoyo”, porque en su sistema simplemente no hay colegios con el castellano como lengua vehicular. Es decir, que argumentaron su postura haciendo gala del incumplimiento de la sentencia del TC.

Y es que el debate político sobre la lengua es una gran ceremonia de la confusión donde se agitan decretos, leyes, reglamentos, instancias y, en fin, una montaña babélica de burocracia en la que se pierden las denuncias y con las que se pisotean los derechos. Si uno tiene la paciencia de bucear un poco en el gran tinglado nacionalista, llega a una conclusión incuestionable: existen regiones donde los padres no pueden escolarizar a sus hijos en español, donde los alumnos que tratan de hablar su lengua materna –o hacer con ella sus deberes– son estigmatizados cuando no directamente perseguidos, mientras políticos y profesores incumplen impunemente la ley y las sentencias judiciales.

Cataluña y España
La secesión supondría el fracaso de una sociedad democrática en garantizar libertad, igualdad y pluralismo
Andrés de Blas Guerrero El País  7 Octubre 2012

Quizás el reflejo más doloroso de la última Diada para un espectador español, ha sido la sensación de que una parte significativa de la población catalana no se siente querida y valorada en su contribución a la vida española por el conjunto del país. El que no haya un fundamento objetivo para esta percepción, no nos libra al conjunto de los españoles de reflexionar sobre la existencia de la misma. Porque sin duda algo habremos hecho mal, en algo nos habremos equivocado, para que este sentimiento de preterición, de “fatiga”, tenga tanto espacio en la sociedad catalana.

Es cierto que una larga tradición dentro del nacionalismo catalán no ha ahorrado la crítica cruel, despiadada en ocasiones, contra el resto de España. Y es inevitable que ello haya producido en ocasiones una respuesta a la altura de la denuncia. Con todo, en esta dialéctica de enfrentamientos, pienso que siempre ha dominado entre los defensores de la España unida el sentido de la responsabilidad. Los bereberes y semitas, el conglomerado de militares, burócratas, místicos e hidalgos, hasta el pueblo de cabreros, dibujados por la copla del nacionalismo catalán, han tendido a reaccionar con cuidado, acentuando los rasgos integradores sobre la contestación a la altura de la beligerancia catalanista.

Algo habremos hecho mal, sin embargo, cuando no hemos conseguido que la respuesta integradora haya encontrado eco en un sector de la sociedad catalana. El dato es que ese sector no se ha sentido apreciado y valorado en su contribución al conjunto de la vida española. Son tres las grandes contribuciones que Cataluña ha hecho a la vida de la España contemporánea.

La primera, su ayuda al proceso de modernización del país en su conjunto. El empresariado catalán ha sido un importante agente de ese proceso de modernización económica. Los españoles no podemos olvidar que su más humilde representante, el viajante catalán, fue durante décadas un propagador de esa modernización a lo largo y ancho de España.

La tentación independentista de Cataluña no puede ser la respuesta a una crisis económica o a un estado de opinión surgido de desencuentros habituales en la vida de un Estado

La segunda ha sido la acogida a lo largo de estos dos últimos siglos de población emigrante del resto de España. Los andaluces, aragoneses, murcianos y castellanos nunca podrán olvidar que Cataluña ha sido tierra de integración de miles de españoles que luchaban por una vida mejor.

La tercera sería el esfuerzo de solidaridad de la sociedad catalana con el resto de España del que todavía somos testigos.

En complemento a estas tres contribuciones, los españoles somos conscientes de la aportación de la cultura catalana al proceso de europeización de la vida española a lo largo del siglo XX, una aportación que se remonta a tiempos medievales y que tampoco se ha visto interrumpida hasta hoy.

Cuando se tiene clara conciencia de estos hechos, como la tienen la inmensa mayoría de los españoles, el nacionalismo catalán tendrá que entender que no podemos asistir indiferentes al levantamiento de un muro de incomprensión y hasta de hostilidad entre Cataluña y el resto de España.

También el resto de los españoles quisiéramos ver reconocida nuestra contribución a la prosperidad de Cataluña. Si buen número de españoles no estamos dispuestos a considerar la hipótesis de la secesión, en absoluto es por razones de orden económico. Probablemente, la vida económica de España podría recuperarse con relativa facilidad de la separación de Cataluña. Lo que no podríamos interiorizar tan fácilmente es la conciencia de un fracaso histórico de la nación y el Estado españoles que supondría la ruptura. Y lo que no podríamos superar nunca, ni los unos ni los otros, es la crisis psicológica que habría de suponer la ruptura de España para una sociedad que lleva cinco siglos de vida en común.

La tentación independentista de Cataluña no puede ser la respuesta a una crisis económica o a un estado de opinión surgido de desencuentros habituales en la vida de un Estado. Hay que confiar en que nuestros políticos sepan acertar en el camino de diálogo capaz de superar estos problemas.

En todo caso, la voluntad de los catalanes de ayer, de hoy y de mañana no puede verse condicionada por el fracaso ocasional de unos expedientes liberal-democráticos en el tratamiento de un contencioso que no puede ser resuelto por el trauma de la separación. Una separación que resultaría el exponente más claro del fracaso de una sociedad democrática en la garantía de la libertad, la igualdad y el pluralismo político.

Andrés de Blas Guerrero es catedrático de Teoría del Estado en la UNED.

La bola soberanista
Kepa Aulestia, EL CORREO.  7 Octubre 2012

La independencia es un objetivo irrenunciable para el nacionalismo que dejaría de serlo si no mantuviese dicho horizonte. Su fuerza reside en que cuenta con una utopía cuando las demás opciones no pueden ofrecer nada parecido: ¿Una sociedad sin clases? ¿Un mundo plenamente liberal? El nacionalismo sería incapaz de obtener la anuencia que logra si se propusiera alcanzar la independencia mañana mismo, porque una parte de sus seguidores sucumbiría al vértigo. Pero se desharía en caso de admitir que el Estado propio es un imposible.

El secreto de su éxito no se encuentra solo en el mantenimiento de la meta independentista; depende sobre todo de la sabia manera en que dibuja el camino hacia ella. Se basa en presentar el derecho a decidir como un principio democrático incuestionable que en su realización incluiría el referéndum de autodeterminación. Rizando el rizo cabría consultar a la ciudadanía sobre si se considera con derecho a decidir para, una vez que se cuente con un abrumador sí, promover un segundo plebiscito que disloque a la sociedad entre la independencia y esto otro. El nacionalismo intuye que, si pone a rodar la bola soberanista, ésta se volvería imparable. Entonces, ¿por qué no la suelta ya? Sin duda porque sus efectos serían incontrolables. El poder resultante solo podría quedar en manos del nacionalismo, puesto que la mera aproximación al cauce independentista orillaría a las opciones no nacionalistas. Pero el PNV teme que la oleada acabaría modificando el panorama político a favor de la izquierda abertzale, y la izquierda abertzale no sabe cómo conducir a los jeltzales hacia tan arriesgado abismo.

Se ha dado por supuesto que la diferencia entre el caso vasco y el catalán es que nosotros contamos con un sistema de Concierto y Cupo que haría menos deseable el salto al vacío de la independencia, mientras que ellos se han sentido agraviados por un modelo de financiación que les ha impedido contar con toda la renta pública de su pujanza económica y les ha radicalizado de pronto. Se trata de una interpretación excesivamente circunstancial de lo que ocurre en Euskadi y en Cataluña. Porque también podría verse a la inversa.

El nacionalismo vasco está en mejores condiciones que el catalán para arrastrar a Euskadi hacia el camino de la independencia mediante una estrategia de hechos consumados que acabe desenganchando el autogobierno ‘realmente existente’ del Estado constitucional precisamente gracias al Concierto y al Cupo. Mientras que el fervor independentista que parece haber prendido en Cataluña puede venirse a menos si la Generalitat convergente intenta gestar «estructuras de Estado» sin otro basamento legal que el del Estatut. Sencillamente, porque los ciudadanos y las empresas catalanas se verían obligados a seguir contribuyendo a la Agencia Tributaria común. El nacionalismo catalán puede incrementar la tensión independentista, pero su apuesta unilateral no tiene otro remedio que avenirse a un más que incierto acuerdo con el Estado central.

Es lo que explica el balanceo de Artur Mas entre el anuncio de un Estado propio y la vindicación de un ‘pacto fiscal’. Sin embargo, el nacionalismo vasco lo tiene más fácil, y más fácil lo tendrá si llega a acaparar dos tercios de la Cámara de Vitoria. Claro que a ver quién pone a rodar la bola soberanista cuando al final del recorrido puede quedársela la izquierda abertzale.


Spanair, la gran quiebra del modelo de gestión nacionalista catalán
La imputación del consejo pone al descubierto la caótica administración de la compañía pública catalana
álex gubern / barcelona ABC Cataluña 7 Octubre 2012

En diciembre de 2010, cuando faltaba poco más un año para que Spanair cesase de manera abrupta su actividad (el 27 de enero de 2012), la Generalitat inyectaba de urgencia 10,9 millones a la aerolínea. Era la enésima aportación de dinero público a la compañía (se estima que la Generalitat y el Ayuntamiento se han dejado unos 200 millones), una estrategia con la que ambas administraciones y un grupo de empresarios afín pretendían fomentar la internacionalización del Aeropuerto de El Prat. En ese momento, el portavoz del Govern, Francesc Homs, no pudo ser más explícito:«O actúa la Generalitat, o Spanair cae».

La compañía aún volaría trece meses más, pero sin músculo financiero e incapaz de atraer a socios industriales, el peso del sector público en el capital de la compañía fue cada vez mayor. Spanair volaba al límite, arrastrando una estela de deudas —a la Seguridad Social, a Aena, a los proveedores...—, que ya en ese momento hablaba tanto de la inviabilidad estructural de la compañía como de una administración que, sobre todo en la última época, fue calamitosa.

Los números que se han conocido al abrirse el proceso concursal sólo han hecho que confirmar, por elevación, que la aventura de Spanair, propiamente una empresa más de la Generalitat, fue un colosal desastre. El agujero contable es de 533 millones.

El último episodio de la quiebra de Spanair, y que explica con precisión el vuelo trompicado de la compañía que presidió Ferran Soriano se ha conocido esta semana. El Juzgado de Instrucción número 18 de Barcelona ha citado a declarar como imputados a diez miembros del antiguo consejo de administración por un presunto delito de apropiación tras la denuncia de un grupo de pilotos, que acusan a la compañía de quedarse un seguro profesional que sufragaban en un 70% Spanair y en un 30% los denunciantes. Según su versión, la compañía dejó de pagar su parte en julio de 2011, pero sin dejar de retener la parte de los pilotos. La cantidad suma unos 260.000 euros.

Combustible público
La lista de los citados a declarar es la mejor guía para entender qué era Spanair, una empresa de apariencia privada pero alimentada con el combustible del dinero público. Si no hay acuerdo entre las partes antes, el 30 de octubre desfilarán ante el juez el propio Soriano (ahora director ejecutivo del Manchester City); el director general del RACC, Josep Mateu Negre; el hotelero y presidente de Turismo de Barcelona, Joan Gaspart; el director general de Fira de Barcelona, Agustín Cordón; el consejero delegado del grupo Serhs, Jordi Bagó, y el representante de Catalana d’Iniciatives, Manuel Albanell. También están citados los dos directivos de SAS en el consejo de Spanair, Benny Zakrisson y Michael Balint; el presidente de Moventia, Miquel Martí, y Tatxo Benet, directivo de Mediapro.
A la desesperada

Fuentes judiciales consultadas por ABC aseguran que es muy probable que el caso quede archivado, ya que, como aseguran los imputados, la cantidad que se siguió reteniendo a los pilotos se destinó a otras partidas y que al final acabaron por abonar, de su propio bolsillo, las cantidades que faltaban a las aseguradoras.

Sea como fuere, lo cierto es que el caso revela el desbarajuste administrativo con que los gestores de Spanair, a la desesperada, pilotaron la compañía hasta su último vuelo: el agujero que ha quedado de todo ello no es menor.

La aventura aeronáutica de la Generalitat catalana acabó de la peor manera posible, un aterrizaje catastrófico que ahora tiene continuidad en los juzgados.

Pasados más de ocho meses del último vuelo, la historia parece repetirse. Si la Generalitat esperaba la adhesión entusiasta del empresariado al proyecto de Spanair, ésta no se produjo; otro tanto ha sucedido ahora con la escalada soberanista impulsada por el gobierno catalán, que lo más que ha logrado ha sido el silencio de los empresarios, cuando no directamente muestras de grave preocupación y advertencias de deslocalización. Son las lecciones de Spanair.

Bildu promete «marginar» los modelos educativos que «discriminen» el euskera
La candidata a lehendakari por EH Bildu, Laura Mintegi, se ha comprometido hoy en Andoain (Gipuzkoa) a "marginar" los modelos educativos que "sean discriminatorios con respecto a la lengua", en alusión a la enseñanza exclusivamente en castellano.
Andoain (Gipuzkoa) - Efe La Razón 7 Octubre 2012

Mintegi ha asistido hoy al acto de inauguración del Kilometroak 2012, la fiesta de las ikastolas de Gipuzkoa, que este año servirá para recaudar fondos destinados a la escuela Aita Larramendi de Andoain.

Con motivo de esta fiesta, la candidata de EH Bildu ha tenido la oportunidad de saludar durante el acto a uno de sus oponentes, el aspirante a lehendakari del PNV, Iñigo Urkullu.

Laura Mintegi ha asistido a este evento acompañada por el cabeza de lista de EH Bildu por Gipuzkoa, Xabier Isasi, y por la responsable de Política Lingüística del equipo de gobierno de la coalición abertzale, Iratxe Ibarra.

En declaraciones a los periodistas antes de comenzar el acto, la candidata abertzale ha indicado que la "prioridad" de EH Bildu consiste en "asegurar que todos los alumnos de la comunidad vasca tengan conocimiento de la lengua" vasca.

Para ello, ha advertido de que EH Bildu, si gobierna en Euskadi, "marginará aquellos modelos que sean discriminatorios respecto a la lengua", en alusión al denominado "modelo A", que se imparte exclusivamente en castellano con el euskera como asignatura.

La intención de EH Bildu es "asegurar el uso de la lengua, no sólo su conocimiento" y trabajar par que "se respeten los derechos lingüísticos".

El programa electoral de EH Bildu apuesta por "un modelo único y flexible que tenga el euskera como eje" y en el que el castellano se enseñe como asignatura.

El objetivo establecido en el programa electoral de la coalición apunta a "formar euskaldunes plurilingües", para lo que incluye también la enseñanza temprana de un idioma extranjero.


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