AGLI Recortes de Prensa   Viernes 12 Octubre 2012

España es antes que sus partes, que la economía y que su política
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 12 Octubre 2012

El separatismo no es una "irresponsabilidad" o una "extravagancia" por razones económicas. Lo de menos es la economía: nos jugamos la unidad y la grandeza de la única nación que hay aquí.

"Nuestro interés es españolizar a los alumnos", ha dicho el ministro de Educación José Ignacio Wert. Una obviedad, me parece, y una carencia manifiesta del sistema no ya en su versión ZP sino en todas las anteriores desde Villar Palasí inclusive, con permiso posterior de tan ilustres colegas suyos como Daniel Innerarity o Rafa Larreina. Y eso le ha valido ser llamado "preconstitucional" e involucionista por alguien de tan excelsa formación, singular belleza y exquisitas formas como la consejera convergente de Educación, Irene Rigau. Creo que es verdad: José Ignacio Wert ha definido como objetivo de su reforma algo que es anterior a la Constitución de 1978, ¿y qué? ¿Acaso el texto vigente, que ha presidido nuestro descenso nacional hasta los presentes abismos, es la cima de todas las perfecciones? ¿Acaso todo lo anterior es despreciable y lo posterior admirable por el solo hecho de serlo?

La semana pasada terminó con una gran sorpresa en Libertad Digital, y una sorpresa de las que se aplauden. Decía la competencia en su editorial que "España es antes que la economía", cosa por lo demás innegable y para muchos de nosotros evidente, pero de cuya negación se derivan muchos de los males que vivimos, incluyendo potencialmente la crisis económica que padecemos. El análisis es impecable: es verdad que estamos en una crisis económica y que esto es muy importante. Pero no es verdad que la economía sea el principal problema en importancia, ni el primero en orden de llegada ni de jerarquía. España está viviendo una crisis social, cultural y política, y una grave crisis nacional. Anteponer las cuestiones económicas a la nación misma sería un grave error y una concesión implícita a los mismos nacionalistas. Cualquier forma de materialismo o de determinismo economicista es hoy y aquí traición a la Patria (además de mentira, siempre) .

Lamentablemente hay más errores circulando. Del mismo modo que el futuro común de la nación no puede subordinarse al de sus cuentas, digan lo que digan las castas caciquiles de las dos regiones más privilegiadas en nuestras tres revoluciones industriales, negar el pasado común de esa misma nación y su identidad presente no es sólo mentir sino que es además robar a los más jóvenes. Los nacionalistas anteponen su proyecto de nueva identidad a la verdad y también a la economía, y buena parte de su fuerza política se deriva (aunque esto no siempre se entienda desde posturas capitalistas dogmáticas) de esa capacidad de sacrificio en lo material.

La lucha contra el nacionalismo es, por consiguiente, una batalla a largo plazo en la que hay que tener siempre presentes dos cosas. La primera, que los nacionalistas, todos ellos desde Unió a la ETA sin excepción, no piensan ni en la economía ni en la crisis antes ni más que en su programa nacional. La segunda que los nacionalistas, también sin excepción, están en constante tarea de construcción nacional, dispuestos a cualquier sacrificio para "nacionalizar" a las masas, aunque esa infusión identitaria implique más pobreza y menos verdad.

Pero la gran fuerza de los nacionalismos se ha derivado en los últimos años y aun décadas de la debilidad y confusión de sus enemigos. No es posible una batalla antinacionalista, aunque sea en defensa de una nación sí existente como España, pensando a corto plazo. No es posible una batalla antinacionalista colocando la economía y la lucha contra la crisis por encima de todo, ya que si uno no está dispuesto a hacer iguales o mayores sacrificios que su enemigo perderá sin duda. Y no es posible luchar contra el nacionalismo abandonando en sus manos, como si nada valiesen, la educación, la cultura y la lengua.

Por eso Wert acierta cuando habla de "españolizar" desde la pizarra. Así como los nacionalistas han usado durante décadas los medios del Estado para destruir con la mentira la nación en las conciencias de los alumnos, es hora de que el Estado use sus medios, no sólo los educativos, para detener el avance nacionalista y restablecer la verdad y con ella la libertad y la nación. Y por eso las palabras de Wert han molestado a los que se han servido de su elevada posición para mentir y para convertir, en muchas almas, la mentira en verdad. No será tarea de un día, pero algún día había que empezar.

Si alguien tuviese dudas sobre dónde está el acierto, que se pregunte qué opinarían en esta tesitura catalanes insignes desde Rafael Casanova a Juan Prim y a Francesc Cambó. No sólo darían la razón al ministro y se la quitarían a la consejera, sino que se la darían a cualquier defensor de España aunque para dársela hubiesen de quitársela a cualquier aspirante a gestor de la economía. Más aún: estoy convencido que lo mejor del pasado y lo más honesto del presente de Cataluña se manifestará este 12 de octubre en Barcelona con banderas de España.

España es más que su crisis. Y España es antes que cualquiera de sus partes, más que todas ellas y, no lo olvidemos, más que su Constitución y que su vigente ordenamiento político, social o económico. España no existe para que seamos ricos, ni como resultado de la voluntad de unos individuos en un momento. La Constitución es fruto de la nación, producto de ella, y no a la inversa. Por eso no es grave que se cambie la Constitución, siempre que se recuerde que no hay cambio que pueda crear naciones donde no las hay ni olvidarlas donde tienen su origen. Es mezquino sacralizar la economía. Es mísero divinizar naciones inexistentes negando gloriosas historias regionales. Es sencillamente necio llevar a los altares una carta constitucional como si antes que ella y por encima de ella (esto es, "preconstitucionalmente", si se quiere) no hubiese existido la gran nación que lleva su nombre y sin la que ninguna de sus partes puede tener vida propia fuera del ridículo y de la esclavitud marxista.

Crisis económica
Rescate o quiebra, esa es la cuestión
Emilio J. González Libertad Digital 12 Octubre 2012

La rebaja por parte de Standard & Poor's en dos escalones de la calificación crediticia de la deuda pública española, hasta dejarla al borde del bono basura, debería servir de muy seria advertencia al Gobierno en relación con la política económica. La agencia de rating, por supuesto, critica a la Unión Europea por sus contradicciones en relación a si el fondo europeo de rescate puede prestar directamente a los bancos, tal y como acordó el Consejo Europeo el pasado mes de junio, o no puede. Pero también deja bien claro que la mayor parte de las incertidumbres en torno a la economía española son propias y se centran en dos aspectos: las informaciones contradictorias del Ejecutivo de Rajoy sobre si quiere pedir o no un segundo rescate y las tensiones crecientes entre el Gobierno y las autonomías, que provocan que los efectos de las políticas económicas y fiscales se diluyan. Ese es el quid de la cuestión.

España, en estos momentos, tiene la suerte de pertenecer a la Zona Euro, porque mientras que a otros países, como Japón o Noruega, que en el pasado sufrieron burbujas inmobiliarias les costó mucho superar la crisis, debido a problemas y limitaciones para recapitalizar sus bancos, nuestro país se beneficia de la existencia del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que va a facilitar los recursos necesarios para recapitalizar a nuestras entidades crediticias, lo que resulta del todo punto fundamental para que el crédito empiece a circular y la economía comience a recuperarse. Ahora bien, si el déficit público no se reduce, bien porque las autonomías sigan campando tranquilamente por sus respetos, bien porque España tenga que seguir financiándose a tipos de interés prohibitivos, todo lo positivo que tiene el saneamiento del sector bancario va a quedar en nada, puesto que el crédito no va a circular debido a que las entidades crediticias se van a dedicar a comprar deuda pública, no a financiar la economía, con lo cual la crisis será más larga y profunda y los riesgos presupuestarios, mayores. Algo parecido sucede con las medidas que ha tomado el Gobierno, que su impacto no se nota porque los ahorros se los come el peso creciente de la partida de intereses de la deuda, como consecuencia de las necesidades financieras del sector público y de que éstas se cubren a tipos de interés cada vez más altos. En consecuencia, no avanzamos en la solución del problema, y como cada vez debemos más dinero, pues S&P coloca nuestra deuda al borde del bono basura. Cualquier día Moody's o Fitch hacen lo mismo, y entonces sí que podremos vernos obligados a pedir el rescate, con las condiciones que la UE nos quiera poner; o quebramos, con lo que ello supondría de catástrofe económica y social.

Dado que este es el futuro previsible para nuestra economía, lo mejor sería pedir el rescate ya, con el fin de frenar el crecimiento explosivo de la deuda pública. Por este mismo motivo, el Gobierno debería meter mano ya, y de una vez por todas, a las autonomías. No hay otra salida.

España
La unidad de mercado es una necesidad
Francisco Aranda Libertad Digital 12 Octubre 2012

El tiempo necesario para poner en marcha una empresa en España es de 28 días. Exactamente el doble de la media de la UE. Es decir, seguimos siendo los campeones en poner trabas para quienes pretenden arriesgar su tiempo, su esfuerzo y su dinero con el objetivo de crear riqueza y empleo. Siendo este un problema enorme para nuestras empresas, la mayoría pymes y –muchísimos– autónomos, existe otro de igual dimensión, en el que me centraré, que es el obstáculo que supone la fragmentación de nuestro mercado interior. Tenemos destrozada la unidad de mercado, lo cual representa un gran coste para la actividad empresarial.

En España contamos con numerosas obligaciones, restricciones y exigencias que, amparadas en disposiciones emanadas de cualquier Administración, dificultan notablemente, y de forma injustificada, la actividad económica; hasta el punto de que en muchos casos llegan a condicionar seriamente su normal ejercicio.

En realidad, las empresas españolas se enfrentan a un complejo entramado jurídico –europeo, estatal general, estatal sectorial, autonómico y local– que frena la competitividad y la inversión. Es decir, es un claro desincentivo a la creación de empresas y a la generación de empleo.

Aporto a continuación seis ejemplos concretos:

Dependiendo de la comunidad autónoma, el mismo etiquetado de un producto alimenticio puede dar lugar o no a sanción.

Los controles a las emisiones a la atmósfera que genera una fábrica de cemento son distintos en cada territorio.

Se aplican cuatro normativas autonómicas distintas a un mismo sistema de prescripción y dispensación de medicamentos.

La instalación de la misma antena de telefonía móvil puede ser objeto de tantas ordenanzas urbanísticas diferentes como municipios hay en España.

El transporte de mercancías peligrosas está sometido a diferentes horarios de circulación y tipos de vías, según cada municipio.

Una misma máquina recreativa con premio está sometida a diecinueve matrículas, avales, certificados, tests y tasas administrativas.

En España se ha legislado demasiado y muchas veces mal, lo cual pagamos ciudadanos y empresas. Esta manía hiperlegisladora afecta a casi todos los sectores de la economía: alimentación y bebidas, automóvil, cemento, construcción, energía, seguros, juego, entidades financieras, publicidad, renting de vehículos... Parece como si cualquier administración necesitara vomitar legislación a gogó para justificar su existencia.

Nos encontramos normativas reguladoras de una misma materia, a nivel autonómico y local, que son divergentes e incluso contradictorias entre sí. En otros casos, resulta que se interpreta comunidades y ayuntamientos interpretan normativas estatales o europeas de formas distintas. Incluso contamos con disparidades absolutas, por ejemplo, en compras públicas.

Por un lado, nos integramos en el mercado único de la UE para mejorar nuestra actividad, pero en casa nos dedicamos a compartimentar el territorio en micromercados. Mientras vamos hacia una integración fiscal en Europa, en España tenemos tres regímenes diferentes.

Deberíamos tener claro que la integración significa crecimiento, creación de empleo, aprovechamiento de economías de escala, mejora de la productividad y de la eficiencia, movilidad profesional y empresarial, y más opciones para los consumidores.

Todo esto es perfectamente cuantificable. Existe un informe, solicitado por la Comisión Europea y denominado Cecchini Report, que estudia el coste de la No Europa. Si se extrapola ese informe a nuestro mercado interior, con las debidas cautelas, se obtiene que romper los obstáculos administrativos generaría cerca de 50.000 millones de euros. No está mal. Es una medida que no sólo no le costaría un solo euro al erario, sino que multiplicaría los ingresos. Se trataría de aplicar los principios de legislación de origen y licencia únicos para que cualquier producto o servicio producido en cualquier comunidad pueda circular libremente, sin más requisitos o trámites, a través del territorio nacional. También habría que poner en marcha el principio de reconocimiento mutuo y homologación de actos administrativos entre las diferentes CCAA. La solución parece bien sencilla. Ah, y también lograríamos adelgazar el entramado público. Sólo veo ventajas.

Después de Cataluña, ¿qué?
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 12 Octubre 2012

De entrada te puedo asegurar, porque el sentido común lo confirma, que Cataluña no se va a ir a la mierda ni a independizar. A diferencia de muchos unicejos Vascos, -que estos sí son peligrosos y primarios- los Catalanes son listos y saben o intuyen lo que sería de una Cataluña navegando por libre, a la deriva y sin timón.

Pero cuidado, que en las relaciones humanas a veces se utilizan ciertas armas y amenazas, que aunque no pensamos cumplir, sólo se lanzan para achicar al contrincante. En Poker se le llaman "faroles". Pero, ¿qué pasa si el adversario en una bravuconada apuesta para ver las cartas?. Se acaba el juego y las cartas se ponen boca arriba sobre la mesa.

De esta manera se rompen multitud de relaciones humanas, laborales e incluso matrimoniales. Estos enfrentamientos chulescos conducen a situaciones que fríamente muy pocos tomarían pero al entrar en este juego se ven abocados a la ruptura. Se llama lucha de fuerza o de poder. La escena más típica –que me viene en mente- es la de una pareja cuando la miembra le dice al miembro, "no lo aguanto más, si lo vuelves hacer, me largo de casa", a lo que el miembro, sin pensar en las consecuencias responde, "pues vete de una puta vez". Después de esto sólo queda esperar el portazo.

En mi anterior artículo titulado "Cataluña, idos a la mierda" intentaba alertar sobre este tema, pero claro, como suele pasar en la España que no lee o no entiende lo que lee, muchos se quedaron con el titulo y muy pocos con el contenido.

Rajoy que sabe muy poco de nada, ni siquiera de Poker, se ha "plantado" y no ha seguido la partida obligando a Arturo Mas o Menos a ver las cartas. Este sin cortarse un pelo, ya que padece "delirium tremens autonomista", ha iniciado el proceso electoral convocando una consulta.

A ver si nos aclaramos, la única consulta que hace falta en Cataluña es una buena consulta psiquiátrica para certificar la incapacidad mental de todos los dementes esquizofrénicos que están llevando a la deriva a 5 millones de españoles en Cataluña.

Pero vamos a ver, seamos serios, suponiendo que Cataluña se va a la mierda, ¿nadie se plantea qué es lo que pasaría con Valencia y Baleares?, ¿o es que alguien se cree que después de tantos años de colonizar y eliminar la cultura y la lengua de estas regiones imponiendo el Catalán, estos se van a ir con las manos vacías?

Llegados a este punto que ningún analista político ha querido tocar, yo voto porque Valencia y Balares se unan a Cataluña. De paso podríamos anexionar Aragón ya que tienen la misma bandera. A Murcia nos la quedaríamos por su huerta. Sería un feo dejar Castilla desolada. En esta nueva reordenación de Cataluña no me quiero olvidar de Extremadura por sus quesos y sus jamones. A Castilla-León, nos los anexionamos por el articulo 33, es decir, por "cojones". Estos Castellanos-Leoneses son unos consentidos, si han aguantado al PP, aguantaran lo que sea. Respecto a los andaluces los aceptaríamos, siempre y cuando no se pasen el día en el bar. Con los Vascos, no hay problema, los catalanes siempre han tenido buenas "migas con ellos". Seguro que estarían encantados de utilizar el catalán como bien cultural. A todas las provincias de la cornisa cantábrica, las nombraríamos nuestros puertos pesqueros. Y a Galicia... esos están muy ensimismados en la cueva, pero en cuanto salgan de ella, Zassss... nacionalizados catalanes a la fuerza.

¿Y Madrid?, esto ni tocarlo, esta zona la declararíamos nuestro paraíso fiscal donde todos los españoles, perdón, los catalanes llevaríamos nuestros dineros para blanquear y de paso con Euro Vegas podríamos ir de putas y a jugar. Respecto al R. Madrid le permitiríamos que jugara en nuestra liga nacional, antes BBVA y ahora La Caixa.

Sobre la moneda, no hay problema, utilizaríamos el "Catalufo" que con 1 €uro tendríamos aproximadamente al cambio unos 1.000 catalufos. ¡¡Mogollón de dinero!! Además, al estar fuera del euro lo podríamos devaluar cuando nos diera la gana.

Y por último, para distinguir la bandera de antiguas reminiscencias aragonesas, le clavaríamos una estrella al estilo cubano como referencia de libertad.

Con todo esto, estaríamos todos unidos de verdad, con moneda propia y seguro que no tendríamos problemas para que en Europa nos admitieran una vez más.

Si todo esto que planteo te parece una gilipollez, tendríamos que preguntarnos en qué estadio de la gilipollez en España nos encontramos ahora mismo. Lo dicho, un país de gilipollas.

Así lo pienso y así lo digo

Juan Vte. Santacreu - en Twitter @JVSantacreu - Estrella Digital

¿La ignorancia es pecado?
Joaquín Marco La Razón 12 Octubre 2012

A estas alturas de la crisis nada sabemos sobre nuestro inmediato futuro colectivo. Rajoy se permitió incluso un chiste al ser preguntado, una vez más, por el rescate que viene, si es que viene, aunque tiene que venir. Pese al dramatismo de la situación, uno se teme que los dirigentes europeos tampoco se ponen de acuerdo sobre nuestro futuro y sobre casi nada. Andan como desorientadas tortugas contemplando los desastres que van generando con sus supuestos rescates. Angela Merkel, que hasta ocasionó disturbios en su paso por Atenas el pasado martes, tiene ante así la ardua tarea de convencer a sus ciudadanos de que no va a tener que poner un euro más sobre la mesa ni que sea para rescatar ahora a un país tan grande como España, pieza de dominó que podría arrastrar consigo a Italia y hasta, tal vez, Francia: tiemble el euro. La debilidad de los países del Sur contrasta con la fortaleza de los del Norte. Pero ni siquiera Alemania se siente ya segura, a un año escaso de elecciones generales. La canciller podría dejar de serlo. Fuerzas de toda índole, como bancos y grandes empresas y hasta algún país de la Unión, presionan para que España entre por el aro del rescate. No les convencieron los presupuestos y se desconfía de un país que hace aguas incluso en su territorialidad. Nadie puede ignorar que estamos a las puertas de elecciones en tres autonomías históricas. Nada menos que el País Vasco –cuyos resultados son previsibles y escasamente favorables para el conjunto de la nación– si se entiende al antiguo modo; Galicia – que podría ser o no ser el espaldarazo que precisa el Presidente (al menos ganar en su Comunidad)– y Cataluña, cuyos resultados parecen previsibles, aunque nadie ignora que el tiempo todo lo descompone y aún falta el necesario para que Mas se consolide.

Casi desaparecido el Parlamento (tú, más), los silencios presidenciales inducen a suponer mucha ignorancia ciudadana. Sabemos más o menos de dónde venimos, pero no a dónde vamos. El no saber podría confundirse con el signo de la felicidad, porque no sufre quien desconoce. Acechar el futuro es advertir desagradables incógnitas. Nuestros socios nos invitan a rebanar hasta los huesos una sociedad del bienestar que, si estuvo alguna vez, se va desvaneciendo como el humo de los rescoldos de una hoguera. Cada vez que sitúan el problema español junto al griego nos hacen temblar las piernas. El discurso de Andoni Samarás, el pasado día 9, solicitando ya no dinero, sino algo de oxígeno y las palabras de gratitud hacia la canciller alemana sonaban a funeral, mientras en las calles adyacentes a la embajada alemana y al Parlamento los manifestantes pretendían superar los palos policiales. Algo de esto ya vamos sabiendo, pese a que en Grecia no hay independentistas ni felices territorios con conciertos económicos. Se nos ha repetido tantas veces que no somos Grecia como que van a subir las pensiones. Pero las dudas exageradas conducen a la ignorancia. Tampoco, se nos dijo, debían subir impuestos, el IVA, ni recortar materias tan delicadas como Educación o Sanidad. Sin embargo, soplan malos vientos por las calles de las principales urbes: huelgas y manifestaciones, aumento de la pobreza y cierre de oficinas bancarias. Lo que preocupa no es tanto lo que ya estamos sufriendo, sino lo que se nos caerá más pronto que tarde. Y hay otro sufrimiento más sutil que utilizan los políticos (esta, que dicen clase, tan denostada como imprescindible) y es la ignorancia. Mantener el suspense de lo que está o no por llegar, de lo que llegará, pese a que nadie quiera. El retraso en la toma de decisiones incrementa el desconcierto de una población que no sabe a qué carta quedarse, puesto que los recortes son indefinidos y nunca acaban. Siempre se puede apretar algún tornillo más.

Pero estamos, según el FMI (aunque su historial no es de muchos aciertos) pegaditos a Grecia, en una posición de crecimiento (en nuestros casos de decrecimiento) situada en el país 104, con un -1,3% y un 25% de paro estimado para el 2013, año para el que los Presupuestos habían considerado un decrecimiento tan sólo del 0,5%. No se lo han creído. Auguran que lograremos alcanzar el nivel del que partimos antes de la crisis en 2018, con una prima de riesgo que puede llegar a 750. Y nosotros entre la ignorancia y la indecisión. Se cronometran los tiempos de la información. Todos los augurios que se nos suministran son negativos: los estudios de los principales bancos, el FMI, los altos dignatarios de la UE. Nuestros socios los están registrando, mientras la oposición duda también e influye aún más en un casi pánico colectivo. ¿Quién va arriesgarse a prestar a quien no tiene y del que no se fían? Los Presupuestos pueden cambiarse cuando convengan. Las partidas no son inamovibles. Permanece, entre espesa niebla, la desconfianza de unos hacia todos. Ya no hay quien se fíe ni del vecino. Somos pecadores, aunque ignorantes. ¿Qué pecados habremos cometido?

Españolizando
José María Marco La Razón  12 Octubre 2012

Se comprende bien que ante una actitud de provocación permanente como la que mantienen los nacionalistas, un responsable del Gobierno, como José Ignacio Wert, haya decidido verbalizar el objetivo hasta ahora inconfesado de su política educativa. También se comprende que tras décadas de silencio oficial en un asunto como este, cualquier declaración más comprometida de lo habitual –y no digamos ya si utiliza un verbo tan inusual como es «españolizar»– sea acogida con interés y simpatía. Aun así, sería conveniente que los responsables políticos escogieran palabras que les permitieran de verdad llevar a cabo unos objetivos sensatos y posibles.

El término «españolizar» sugiere que el proceso por el cual una persona llega a identificarse con España y con la nacionalidad española es similar a aquel por el cual los nacionalistas han «catalanizado» la parte de la sociedad española que vienen gobernando desde principios de los años 80. No es exactamente así. La nación española no necesita ser inventada, ni se llega a ser español mediante un proceso de fanatización y exclusión como el que requiere la creación de la «Cataluña» de los nacionalistas. Es un matiz digno de ser tenido en cuenta a la hora de diseñar una política que Ortega, obsesionado siempre con el concepto de «nación», habría calificado de «nacionalizadora».

Por otra parte, antes de ponerse objetivos tan majestuosos, bastaría con que el Departamento del ministro consiguiera que los estudiantes y sus padres pudieran optar por una enseñanza en catalán o en castellano, dando por supuesto que siempre se enseñaría la otra lengua cooficial. Si –antes incluso de eso– el Ministerio de Educación pusiera en marcha un bachillerato con la suficiente consistencia y duración como para que los estudiantes españoles conocieran y valoran su propia historia, supieran desde dentro, como debe ser, la cultura y la literatura españolas, y utilizaran la lengua española con un mínimo de madurez, la empresa nacionalizadora habría superado los deseos más ambiciosos, incluso aquellos del más desaforado españolista.

No hablaré, porque se sale del espacio de esta columna, de la política cultural, que podría contribuir a los objetivos ministeriales no mediante la confrontación ni la exaltación identitatria, sino mediante la difusión y el conocimiento de España en todas sus dimensiones. ¿Qué tal una exposición sobre los protagonistas de las Navas de Tolosa? ¿Y otra sobre Menéndez Pelayo? ¿Y algún acto de relumbrón académico y mediático para celebrar el aniversario del Compromiso de Caspe? Eso como aperitivo, porque luego podrían venir cosas más serias y –por cierto– no más onerosas de las que se siguen haciendo en plena crisis.

¿ Catalanizar si, españolizar no ?
Nota del Editor 12 Octubre 2012

Hay por ahí millones de incompetentes lanzando el mensaje permanente de que obligar a la gente a aprender una lengua regional no tiene importancia, que está muy bien, que ese proceso de inoculación forzada, en contra de los derehcos humanos y constitucionales, no es catalanizar, galleguizar, vasconizar, aranizar, en resumen, regionalizar o realmente nazionalizar y por el contrario, defender el derecho a ser español con la lengua española no se puede ni pedir ni defender ni hablar de ello. Estamos hartos de tanta estupidez de los que acompañan a los nazionalistas, aparentemente preocupados por la educación de los hijos de los demás, tema que no es de su responsabilidad, sino una intromisión inadmisible, porque no se trata de la educación de los hijos de los demás, sino de la indoctrinación de los hijos de los demás en contra de España y de los españoles y de la conculcacion de sus derechos.

Kosovo, por ejemplo
Martín Prieto La Razón 12 Octubre 2012

Margaret Thatcher tuvo sus ideas claras tras años de martirización de Sarajevo y escribió un artículo en la Prensa europea titulado explícitamente: «Hay que bombardear Belgrado». La descomposición yugoslava fue atroz y revivió los enfrentamientos prácticamente tribales entre «Chetniks» y «Ustachis» que llenaban serones con los ojos de sus prisioneros. Un oficial de enlace británico relató durante la Guerra Mundial que parecían cuévanos de almejas para consumir.

La limpieza étnica de albano kosovares a manos de una ultranacionalista Serbia empujó a Bill Clinton y a la OTAN a atacar Belgrado y sus tropas blindadas en Kosovo. Javier Solana, secretario general de la Alianza, nunca se vio en otra peor tras haber pedido la salida de España de la NATO. Serbia fue «electrocutada» con bombas de grafito que cortocircuitaron todas sus comunicaciones radioeléctricas y electrónicas, mientras los helicópteros «Apache» perforaban los carros serbios con proyectiles de uranio empobrecido, como en una cacería de patos, sembrando el terreno de una radioactividad que perdura. Kosovo es la cuna de Serbia, algo así como Asturias y Covadonga para nosotros y la independencia unilateral de 1998 fue rechazada por Serbia, Rusia, España y la mayoría de los países iberoamericanos, y no pertenece a Naciones Unidas, que la administran con la ayuda de un contingente militar internacional.

La antigua provincia autónoma es un Estado fracasado con la andadera de la Alianza Atlántica y el odio y el mutuo aislamiento son la tónica entre albano kosovares y serbios. Belgrado no renunciará jamás a Kosovo y esperan reclinados en el tiempo, esa madrastra de la Historia. El mayor PIB de los albano kosovares lo obtienen reventando chalés de España, tratando blancas y transportando droga al por mayor. El radicalismo secesionista catalán pone como ejemplo todo lo que se mueve hacia el independentismo decimonónico y también plantean el ejemplo de Kosovo como si fuera un paso de progreso y respeto a la voluntad popular. A la voluntad democrática de Clinton. ¿Aducirán los que crucifican al ministro Wert que Cataluña está siendo sometida a una limpieza étnica?

Artur Mas convoca la guerra comercial
Pablo Sebastián www.republica.com 12 Octubre 2012

Da la impresión que el presidente catalán (en funciones) y líder de CiU, Artur Mas, ha saltado sin paracaídas sobre territorio español y pretende batir el récord de velocidad en caída libre, antes que el audaz piloto austríaco Felix Baumgartner, que acaba de aplazar su intentona por motivos climáticos. Lo especial de estos saltos es que una vez en el espacio no puedes volverte atrás, y en esa más que peligrosa posición política y personal se encuentra ahora Mas por no haber calculado los riesgos y consecuencias de su desafío. Forzando la ruta hacia la independencia de Cataluña, al margen de la ley, y en plena crisis económica y financiera nacional. Y todo ello, para aprovechar la debilidad española y también para huir de su incapacidad para gestionar la crisis catalana, echando la culpa a España con el cuento falso del déficit fiscal catalán, y el argumento falaz desde de que España le “roba” a Cataluña sus recursos fiscales (ayer acaba de pedir Mas otros 400 millones de euros al Estado, además de los 5.000 solicitados).

El falso déficit fiscal catalán que debería de haber desmontado con datos el Gobierno de Rajoy -que siempre llega tarde a todas las citas, como al rescate, “la ayuda”, dice balbuceante Soraya en la Moncloa-, o puede que incluso el propio empresariado y los banqueros de Cataluña que son los que saben las cifras reales de todo ello y los que ahora temen una gran guerra comercial entre Cataluña y resto de España, con dimensiones muy superiores a la guerra del cava de 2005, aquella que convocó Carod Rovira, que puede quedar convertida en una broma si la comparamos con esta que acaba de convocar Mas desde la presidencia de la Generalitat.

Para empezar es falso lo del déficit fiscal, porque una gran parte de los ingresos fiscales de Cataluña provienen del resto de España a través de los ingresos, IVA y servicios de empresas y entidades financieras catalanas que actúan en España fuera del territorio de Cataluña. A todo ello hay que añadir los ingresos fiscales que en Cataluña aportan los catalanes españolistas que son contrarios a la independencia y están por la solidaridad interregional. Y luego y para seguir hay que hablar del global de la relación económica de Cataluña con España que muy favorable para los catalanes, y ahí se incluyen la balanza comercial, de servicios, bancos, turismo, seguridad social, infraestructuras y aportaciones del Estado. Algo que los primeros empresarios catalanes deberían explicar a Mas y a sus ciudadanos, antes que sea demasiado tarde para todos, y en especial para ellos y las instituciones y empresas que regentan.

Sobre todo, porque la noticia de que el desafío independentista de Mas está causando o puede causar estragos en la credibilidad y la financiación de España, y el argumento oficial catalán de que la “recaudación fiscal” catalana se tiene que quedar “en casa” va a provocar una enorme respuesta según la cual los ahorradores y los consumidores españoles también actuaran para que se queden “en su casa”, es decir en España, y no en Cataluña, todo su dinero, sus ahorros, sus inversiones y sus compras de productos y servicios.

Máxime una vez que se sabe que la Generalitat, y las entidades financieras y empresas de Cataluña utilizan el dinero que reciben de España para financiar la secesión y dañar nuestra economía, dejando a los españoles por tontos, cornudos y apaleados.

Eso ya pasa con la enseñanza catalana y la marginación obscena de la lengua castellana en Cataluña en la enseñanza y también en las instituciones, todo ello pagado con el dinero público, algo que el ministro Wert anuncia que va a cambiar. Pero lo de financiar la independencia de Cataluña con dinero de España eso si que no va a prosperar. Eso es lo que pensó lograr Artur Mas antes de saltar al vacío en caída libre, convencido que nadie lo iba a sospechar.

Vamos a Wert...
El Trasgo www.gaceta.es 12 Octubre 2012

La frase de Wert suena extravagante porque la situación en la que nos han colocado los nacionalistas lo es.

Las ya célebres declaraciones del ministro Wert –“el interés del Gobierno es españolizar a los alumnos catalanes”– las he leído en dos tiempos, por así decir.

De primeras, se me ha ocurrido que el principal problema de comunicación de este Gobierno es que sus ministros comunican. Abren la boca y sube el pan. La frase suena fatal, a ingeniería social. Pegaría en boca del ministro de Propaganda de una potencia imperial refieriéndose a una provincia díscola, como la rusificación de las repúblicas bálticas. Parece ceder al rival nacionalista y reconocer que Cataluña no es del todo España y que hay que darle una pasada de... ¿qué? La forma concreta que tiene Cataluña de ser España sólo puede ser siendo muy catalana, como los asturianos son españoles siendo asturianos y así sucesivamente.

La patología nacional
Pero si la forma es desafortunada, el fondo no lo es necesariamente. Y cuando uno se entretiene en leer los comentarios a la declaración descubre que si suena extravagante es porque la situación en la que nos han colocado los nacionalistas lo es, porque el patriotismo español es, como decía Oscar Wilde de la homosexualidad, “el amor que no se atreve a decir su nombre”.

Porque pretender rotular tu negocio o educar a tus hijos en el idioma oficial del país en la segunda ciudad de España se ve en unos como una provocación y en otros como una exageración incómoda.

Porque todas las leyes y regulaciones que recuerdan que Cataluña y el País Vasco son España son sistemáticamente desobedecidas y desafiadas sin que las autoridades estatales muevan un músculo por hacer cumplir la legalidad.

Porque ni se muere padre ni comemos, que te vas y te vas y te vas y no te has ido.

Cuando alguna vez, discutiendo con colegas de LA GACETA, me dejo llevar por la impaciencia e insinúo que quizá estaríamos más tranquilos dándoles la independencia, casi invariablemente la respuesta es que eso sería ceder a la presión y al chantaje y cometer una injusticia histórica por puro cansancio.

Pero es que ya hemos cedido. Ya dejamos que prospere la chulería sin responderla, la burla de la ley sin castigarla y el fascismo más descarado sin hacerle frente. El otro día el segundo canal autonómico de Cataluña, 33, emitía la entrevista en el que se pudieron escuchar frases como: “Es una lacra de la Monarquía. Esta Monarquía nuestra, es Monarquía española tan cutre”, al tiempo que agregaba: “Tendría que dejarlo y marcharse lejos. Si no, le tendríamos que pegar cuatro tiros”. Y, mientras, como recordarán nuestros lectores, el periodista de ‘La Vanguardia’ Ernest Folch, decía en una columna previsiblemente quejumbrosa que “después del turismo, la caza del catalán debe ser una de las actividades que más contribuyen al PIB español”.

A Pedro Jota le ha pasado como a mí, pero al revés. De madrugada comentaba elogiosamente las palabras del ministro en la red social Twitter: “(Wert está demostrando más talla política de la que parecía): ‘Nuestro interés es españolizar a los niños catalanes”. Pero nos dieron las diez y las once, las doce y el director de ‘El Mundo’ debió de olisquear el aire y recoge velas: “Wert se ha expresado mal. No se puede ‘españolizar’ a quienes ya son españoles; aunque, como decía Madariaga, algunos ‘se crean no serlo”. Conozco a gente que piensa distinto a los 50 de lo que pensaba a los 20; quienes piensan distinto a las 2 de la madrugada que a las 12 son ya algo más raro.

¿Españolizar? ¿Para qué?
Leo en la web del multimillonario Roures: “El PSOE pedirá la dimisión de Wert”. “La portavoz socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, dice en la Cadena SER que las palabras del ministro de Educación son el reflejo de ‘la peor derecha, la totalitaria”. No diré que Rodríguez es de la peor izquierda, la totalitaria, porque desgraciadamente no hay otra. Sí que, en punto a concepción ‘total’ de la nación, los nacionalistas nos llevan al resto muchas vueltas de ventaja, que tiene que ver a las juventudes de ERC en sus fuegos de campamento exultando hasta los ojos llorosos de la ‘patria catalana’. Quien lo vivió lo sabe.

Claro que estamos hablando de ‘Público’; igual se ponen a españolizar como locos, del mismo modo que su patrón se puso a denostar la reforma laboral del PP y fue el primero de su sector en usarla.

Cuentan que ante no sé qué postura británica de oposición internacional al régimen de Franco se convocó una manifestación estudiantil contra la pérfida Albión a la puerta de su embajada. El ministro del Interior llamó al embajador para interesarse por su seguridad y le preguntó si deseaba que le enviaran más policías. Muy británico, el embajador respondió: “Me bastaría con que me enviara menos manifestantes”.

Cataluña no necesita españolizarse; basta con que dejen de catalanizarla por saturación desde el nacionalismo.

Ni se molestan en disimular.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Octubre 2012

¿Qué nos importa el IBEX, la prima de riesgo o la calificación de los bonos, cuando todas las Instituciones del Estado apestan a cloaca? ¿Qué tipo de favores se le deben al PSOE o a ETA para que se intente echar tierra sobre la fosa del caso del bar Faisán? ¿En quienes hemos de confiar si nos demuestran con sus actuaciones que no son dignos de confianza?

España sufre una crisis Institucional y política mucho más grave que la económica y solo se solucionará con una total renovación de este putrefacto sistema. Para renovarse hay que acabar con cualquier rastro de lo anterior. No valen componendas ni atajos. Mi pregunta es si los españoles estamos dispuestos a seguir callados y sumisos como borregos ante este omnímodo poder de los partidos políticos, amparados por una judicatura servil y una legislación permisiva y elitista.

La diferencia entre la libertad y la esclavitud solo depende de la voluntad del ser humano para luchar por ser libre, aunque le vaya la vida en conseguirlo. Debemos preguntarnos si queremos ser ciudadanos libres o esclavos de un sistema corrupto.

Por España, todos a la Plaza de Cataluña
Santiago Abascal Libertad Digital 12 Octubre 2012

Poco importa si somos unos pocos cientos o muchos miles. No se puede luchar contra la capacidad de movilización de un Régimen. Difícilmente se puede combatir con el arma de las redes sociales contra el Editorial Único. No se puede derribar en tres semanas el edificio construido por el separatismo en tres décadas, por muy endebles y falaces que sean sus cimientos. Porque primero habrá que levantar toneladas de escombros, capas y capas de mentiras, una y mil veces dichas y repetidas. Por eso la movilización de 12-O en la plaza de Cataluña contra el separatismo y en favor de la unidad de España no compite con la masiva marcha secesionista del 11-S. Tan sólo es un punto y aparte, un primer ladrillo voluntariosamente colocado ahí por la sociedad civil más huérfana y desasistida de toda España, por un grupo de ciudadanos anónimos, sin partidos, sin asociaciones, sin fundaciones, sin dinero público, pero decididos, generosos, solidarios, valientes y bienintencionados.

Tenemos la obligación de apoyarles. De apoyarnos a nosotros mismos. Su suerte será la nuestra. Su suerte será la suerte de España. Su lucha es la lucha de todos los españoles que se sienten orgullosos de serlo, en cualquier lugar del mundo, y que están hartos del auto-odio que caracteriza a una parte de nuestros compatriotas, y de la ingente tarea desespañolizadora llevada adelante por los separatismos y los localismos.

Yo estaré el 12 de octubre en Barcelona, porque como vasco y como español siento tan mía como mi propia tierra esa Cataluña secuestrada por la mentira y la opresión de un catalanismo extremista que niega la realidad histórica de Cataluña y que atenta contra el alma dual, catalana y española, de las gentes de aquellas tierras, a las que han ocultado nuestra realidad nacional con herramientas totalitarias impropias de una democracia sólida pero que campan a sus anchas en la nuestra, débil y acomplejada.

Que la convocatoria de movilización coincida con el Día de la Hispanidad, eco en el calendario de nuestra mayor aportación a la historia universal y contraste cruel con la pequeñez provinciana del separatismo, hace más oportuno este llamamiento. La Fundación Denaes y yo mismo nos sumamos a esta celebración con entusiasmo, sabiendo que es mucho el terreno por reconquistar y las libertades por recuperar; pero con fe en que la victoria estará de nuestro lado, y que los separatistas y su proyecto antiespañol, egoísta y liberticida volverán a quedar en los márgenes de la Historia; la historia pequeña de los traidores, la historia de los hombres de visión estrecha y miserable.

Por España y por su unidad, por una Cataluña auténtica, por una Cataluña española. A las 11, TODOS A LA PLAZA DE CATALUÑA.

La ola del Doce de Octubre
Antonio Robles Libertad Digital 12 Octubre 2012

He seguido diferentes foros, me han llamado numerosos amigos; en los comentarios de unos y otros ha habido una misma preocupación: hay que manifestarse, pero es arriesgado hacerlo. O al revés, es arriesgado manifestarse, pero no tenemos otra. Si queremos despertar, sacar a los ciudadanos catalanes del éxtasis virtual nacionalista, no hay más remedio que salir a la calle. Son ya demasiados años callados, dejando crecer la falsa idea de que Cataluña se reduce al nacionalismo. Las cosas se han puesto feas, y lo que antes del 11 de septiembre pasado era una amenaza, ahora puede convertirse en una pesadilla de la noche a la mañana.

¿Y por qué es arriesgado hacerlo? Porque competir con una manifestación de 300.000 independentistas convertidos en 1.500.000 por obra y gracia de la repetición de una mentira es ayudar a los nacionalistas a demostrar que Cataluña son ellos. ¿Cómo competir con toda la propaganda institucional, mediática y subvencionada? El mero intento es ridículo. Hoy Cataluña vive en un constante spot independentista. En el mejor de los casos, sólo serán unos miles que nunca podrán resistir la comparación, ni competir con la maquinaria de propaganda de los medios de comunicación catalanistas para contar ese relato. ¿Y por qué no asistirán en masa, como en masa salieron a festejar con la bandera española el triunfo en el mundial de fútbol? Porque la hegemonía moral nacionalista ha destrozado la autoestima española en la Cataluña pública. Simplemente no se atreven a salir a la calle, identificarse o que los identifiquen. Eso es todo.

No es, sin embargo, el número lo peor. Lo peor es que quienes habrían de asistir en masa no se atreven a hacerlo, y los cuatro tontos útiles de Falange que colaboran con el nacionalismo en su relato de una España franquista frente a una Cataluña democrática acaban siempre por aparecer. Cincuenta de esos muchachotes fueron los únicos que salieron para contraponer España a las consultas independentistas por el derecho a decidir en Arenys de Munt. Con el brazo en alto y la constitucional de fondo, para más inri. Las del pollo se las habían requisado los mozos de escuadra. Faena impagable para las cámaras de TV3. Un relato perfecto para contraponer la manifestación "cívica, pacífica, familiar, de catalanes laboriosos y pacíficos amantes de la democracia", como repiten sin cesar los clones de Artur Mas en mil tertulias y vanguardias goebbelsianas, a una concentración de cuatro españolazos casposos, fachas y violentos con la bandera del pollo. Y si no aparecen, ya se encargarán ellos de hacerlas aparecer.

Esos son los riesgos. Pero por una vez parece que las redes sociales, y seguramente la necesidad, han logrado el milagro de organizarse, previendo incluso los avatares nefastos de esos nostálgicos del pasado. E invitándoles a que dejen de joder con la pelota.

A medida que avanzaban los días, los temores han remitido y las adhesiones se han multiplicado. Muchas organizaciones cívicas y dos partidos con representación parlamentaria, C’s y PPC, han dado su apoyo. A título individual, también algunos militantes del PSC. Y UPyD ha animado a su militancia a sumarse a la concentración.

A pesar de los temores, ha acabado por prevalecer la necesidad de ir a la Plaza de Cataluña a las 12 de la mañana con banderas españolas, catalanas y europeas. Serán siempre menos. En comparación. Pero un día había de ser el primero para empezar a perder el miedo y servir de ejemplo a miles de ciudadanos de Cataluña que hasta este viernes nunca se habían planteado coger una bandera constitucional y salir a la calle con la misma legitimidad y derecho con que lo hacen miles de independentistas con la estelada. El spot dignísimo, la ola crece. Todo depende de ti.

Quien crea que el independentismo ha ganado la partida, aún no ha contado con el miedo que está generando, ni con la respuesta de la ciudadanía en la intimidad de las urnas. Atrévete a pensar, decía Kant; atrévete a defender tu ciudadanía, me permito sugerirte. Yo iré.

Cataluña
Contra el facherío
José María Albert de Paco Libertad Digital 12 Octubre 2012

La manifestación convocada en Barcelona en favor de que Cataluña no se desgaje de España promete ser un suceso insólito no sólo en Cataluña, también en España. Desde su instauración, en 1978, los españoles hemos mirado la democracia por encima del hombro, como si el hecho de reivindicar el statu quo fuera una redundancia. Sin despegar el codo de la barra, hemos tendido a ciscarnos en la clase política, a maldecir los impuestos y relativizar el bienestar. Entre tanto, los partidarios de acabar con el Estado (con el más próspero Estado español desde que el mundo es mundo) han ido aprovechando los resquicios para infundir la especie de que España es una antigualla predemocrática, un artefacto susceptible de voladura. Ése es el fajín que envuelve cualquier discurso que se precie de progresista, sin que quepa establecer distingos entre catalanes, valencianos o madrileños. Las soflamas antiespañolas de la Diada y el "Lo llaman democracia y no lo es" pertenecen al mismo enclave moral: el de la frivolidad.

En Cataluña, esa misma frivolidad se ha convertido en un proyecto de Estado, como no podía ser de otro modo después de 35 años de roturación del paisaje a manos del nacionalismo. La dimisión del Estado ha sido tan flagrante que la manifestación de mañana corre a cargo de un puñado de ciudadanos que, hasta donde sé, se han servido de las redes sociales y el interior-noche de un garito del Ensanche. Convendrán conmigo en que, dado que España es un subject clandestino, la alegoría es redonda.

No me cabe duda de que la perspectiva de manifestarse en defensa de España provoca vahídos entre la grey de artistas e intelectuales que, aun abjurando del nacionalismo, abrazan la falacia de que oponerse a él es reaccionario. Es fama, ay, que la barretina es progresista y la montera, un mal menor. De ése y otros equívocos, insuflados por tierra, mar y aire a seis generaciones de catalanes, ha vivido el nacionalismo, que, al igual que los pijos, jamás se reconoce como tal.

Me consta, por último, que algunos ciudadanos que sopesan acudir a la manifestación andan preguntándose por los fachas, temerosos de que la ultraderecha (residual donde las haya) termine acaudillando el acto. Se trata, precisamente, de la única pregunta que jamás se formulan los independentistas.

España federal
Roberto Augusto www.vozbcn.com 12 Octubre 2012

Últimamente se está hablando mucho de federalismo. Un Rubalcaba en horas bajas dice ahora apostar por una España federal. Esa es también la propuesta estrella del PSC para las próximas elecciones autonómicas. Siempre ha habido una importante corriente federalista dentro del PSOE, aunque en los últimos años había estado metida en un cajón. Zapatero en ningún momento impulsó el federalismo que ahora tanto defiende su ex ministro.

A veces se dice en los medios que España, con su sistema autonómico, es casi un Estado federal. Eso no es cierto. A las autonomías españolas les queda un gran camino por recorrer para llegar a ser como los Länder alemanes. En un país federal cada Estado suele tener su código penal, su sistema educativo propio, su policía (en España solo la tienen dos autonomías), su política universitaria en exclusiva, la capacidad para emitir títulos académicos, etc. Incluso en EEUU cada Estado tiene su propia Constitución.

El actual modelo autonómico español es muy deficiente. En ningún momento nos hemos parado a pensar qué queremos que sean las autonomías. Este es un invento que se puso en marcha en 1978 sin prever su desarrollo. Los distintos traspasos de competencias se han hecho pensando en pactos políticos a corto plazo, sin tener en cuenta un modelo general. Esto ha provocado que actualmente algunas autonomías tengan unas competencias y otras no. Y que haya dos sistemas tributarios diferentes: el concertado (País Vasco y Navarra) y el general (que afecta al resto de autonomías). Nuestra Constitución reconoce, además, algo tan anacrónico como los fueros vascos y navarros.

No parece lógico que Cataluña y el País Vasco posean su policía autonómica y Canarias no la tenga a pesar de que hace años que la reclama. Hay muchos otros ejemplos de desequilibrios territoriales, siendo el más sangrante el económico, con dos sistemas tributarios distintos. El federalismo podría ayudar a paliar estas desigualdades estableciendo las mismas competencias para todos los estados miembros de esa hipotética federación española. Acabaríamos con el espectáculo esperpéntico de negociaciones competenciales para obtener un apoyo en una sesión de investidura o en unos presupuestos.

Muchos defienden el federalismo porque creen que es una alternativa al nacionalismo. Esto hay que considerarlo con atención. Me parece claro que al independentismo más radical esta propuesta no le interesa. Para ERC y su entorno la independencia es el paraíso final al que jamás renunciarán. Pero creo que a una parte del electorado del PSC, CiU e ICV-EUiA puede resultarles interesante esta propuesta, ya que permitiría que Cataluña fuera un Estado dentro de la federación española, algo que nunca ha pasado en la historia.

Esta solución sin duda es imperfecta y los desencuentros con los nacionalistas no terminarán por tener un Estado federal. La esencia de esta ideología es la confrontación. Aunque quizás ayude a mitigar algo el problema. La solución definitiva pasa por el fin del nacionalismo. Y eso solo es posible entendiendo a esta doctrina, siendo conscientes de que es un error.

De todas formas, este debate sobre la forma de Estado tendrá que esperar a que pase la crisis económica tan terrible que estamos viviendo. Ahora las prioridades son otras. Además, veo difícil que se pueda avanzar en esa dirección porque el PP se opone a una modificación sustancial de la actual Constitución. Existe mucha gente dentro de ese partido y en su entorno social que preferiría avanzar en la dirección opuesta: quitar competencias a las autonomías, a las que acusan de fomentar el separatismo, y avanzar hacia un Estado centralista como el francés. Sin duda el federalismo en España deberá esperar a tiempos mejores.

Roberto Augusto es doctor en Filosofía

Un Estatuto para conseguir Justicia
Ángeles Pedraza La Razón 12 Octubre 2012

Ayer fue un día importante para las víctimas del terrorismo en nuestra lucha diaria por conseguir Justicia y alejarse de esa impunidad que tanto tememos. Con la presentación por parte del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, del Estatuto de la Víctima, se empiezan a cumplir los compromisos que él adquirió conmigo y con la AVT durante una reunión que mantuvimos al poco de ocupar su cargo.

Es un paso fundamental porque refuerza la posición de las víctimas al poder intervenir en una situación tan delicada como es la puesta en libertad de los que asesinaron a sus familiares o trataron de quitarles la vida. Es una reclamación histórica de la AVT: que las víctimas dejemos de ser ignoradas y tener capacidad de respuesta para que no vuelvan a repetirse situaciones desagradables como las que hemos tenido la desgracia de sufrir en el pasado.

De todas maneras, la presentación del Estatuto de la Víctima es todavía un primer paso y queda mucho trabajo por hacer. En los próximos días mantendré una reunión con el ministro de Justicia, que quiere presentar de manera oficial a la AVT este gran proyecto. Éste es un paso importante porque las víctimas seremos escuchadas y podremos dar sugerencias para que se convierta en una herramienta útil en la lucha contra el terrorismo.

Es importante dotar al Estado de Derecho con todos los recursos necesarios para conseguir derrotar al terrorismo en todos sus ámbitos. Estoy segura de que, con trabajo y atendiendo a las sugerencias de nuestro colectivo, este Estatuto de la Víctima podrá ayudarnos a conseguir una de las grandes demandas de la AVT: el cumplimiento íntegro de las condenas para los terroristas.

España
La UE advierte a España de que la proliferación de normas autonómicas frena la competitividad del país
Agencias / Redacción www.vozbcn.com 12 Octubre 2012

La Comisión Europea ha advertido a España de que la multiplicación de normas autonómicas, ‘las grandes fluctuaciones’ y ‘la politización de la Admnistración pública’ suponen un freno para la competitividad de la economía del país.

‘Además de la burocracia pesada, la proliferación de reglamentaciones divergentes procedentes de los niveles regionales y locales de la Administración complica aún más el problema y obliga a las empresas a cumplir criterios diferentes para ejercer la misma actividad en distintas regiones o municipios’, ha señalado el Ejecutivo comunitario.

Y ha añadido que ‘hay indicios de que esta fragmentación regional está acompañada por un aumento del acervo reglamentario en el país en términos absolutos, que podría estar dificultando seriamente el crecimiento de la productividad’.

Baja productividad e internacionalización de las empresas
En su informe anual sobre competitividad e industria en la Unión Europea (UE) publicado este miércoles, la Comisión Europea ha situado a España en el grupo de países innovadores moderados junto a Italia, Portugal, Grecia, Estonia, Eslovenia, Malta, Chipre y Luxemburgo

Bruselas ha destacado que el tiempo necesario para poner en marcha una empresa en España es de 28 días, el doble de la media de la UE. Y el plazo para obtener una licencia de explotación se dispara hasta 116 días, el más largo entre los socios europeos.

La falta de acceso a la financiación, el reducido tamaño, la baja productividad, la débil internacionalización, la poca innovación, y el retraso de los pagos por parte de las Administraciones públicas, son aspectos que también contribuyen a que las empresas estén padeciendo más la crisis actual.

El Gobierno acusa a Mas de dificultar el acceso a la financiación
Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo (PP), ha advertido este jueves de que la deriva secesionista de la Generalidad está “debilitando la posición de España en los mercados internacionales”, lo que perjudica el acceso a la financiación por parte del Gobierno y de las CCAA, tal y como apunta Standard & Poor’s en el informe donde justifica la degradación de la calificación de la deuda soberana española hasta dejarla a un paso del bono basura.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (PP), también ha criticado la “inestabilidad” política generada por la radicalización del discurso del presidente de la Generalidad, Artur Mas, sin citarle. Y ha asegurado que eso hace “mucho más difícil la financiación” de las Adminstraciones públicas y de las empresas, lo que “nos afecta a todos”.

Marxismo, nazismo y nacionalismo
Aprovechando un debate en el Congreso sobre la adhesión de Croacia a la Unión Europea, García-Margallo ha revelado que la vicepresidenta y comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía de la Comisión Europea, Viviane Reding, le ha enviado una carta en la que reconoce que “sus declaraciones han sido extraordinariamente desafortunadas y que su postura coincide con la del resto de la Comisión Europea”, en cuanto a que es competencia de los estados miembros de la UE decidir sobre aspectos que afecten a su integridad territorial.

Reding, durante una entrevista en el Diario de Sevilla, afirmó que “la legislación internacional no dice nada que se parezca” a que una secesión unilateral de Cataluña pudiera dejar a la Comunidad fuera de la UE, lo que motivó una petición del Gobierno para que corrigiese dicha posición.

En pleno debate con el congresista de ERC Joan Tardà sobre el nacionalismo catalán, García-Margallo ha sido contundente:

“En política solo hay dos divisiones. Los que consideran que el individuo es el destinatario final, el objeto que debe centrar toda nuestra atención, y aquellos que colocan al individuo al servicio de una idea abstracta, sea esta la clase, en el marxismo; la raza, en el nazismo; o sea el nacionalismo, al servicio de la nación absoluta”.

Cataluña
Rigau presumía hace un año del mismo proyecto que reprocha a Wert
El nacionalismo sale en tromba contra el ministro de Educación por pretender “españolizar” a los alumnos, mientras la consejera de Enseñanza de la Generalidad alardeaba en julio de 2011 de “catalanizar el sistema educativo”.
Alejandro Tercero www.vozbcn.com 12 Octubre 2012

El nacionalismo catalán hace años que ganó la batalla del lenguaje, aunque el Gobierno parece que se haya dado cuenta ahora. El ex presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, tenía muy claro que había dos ámbitos fundamentales para que su proyecto uniformizador tuviera éxito: la escuela y los medios de comunicación.

La inmersión lingüística escolar exclusivamente en catalán se fue implantando gradualmente a lo largo de los años 80, hasta que a principios de los 90 ya no había ningún colegio público de Cataluña en el que se impartiese una sola asignatura no lingüística en español, todo ello ante la pasividad del Gobierno. El control sobre los profesores siguió el mismo camino. Muchos de los disidentes -se cuentan por miles- se fueron de Cataluña con la llegada de CiU al poder, el resto guardó silencio o se convirtió a la nueva fe ante la presión de los directores, jefes de estudio e inspectores nombrados tras una cuidadosa selección.

La estrategia con la prensa ha sido mucho más prosaica. Una vez constatados de que solo con TV3 y Catalunya Ràdio no iba a ser suficiente, la fórmula pasaría por regar de millones a los principales medios privados de Cataluña hasta hacerlos dependientes de las subvenciones de la Generalidad, convirtiéndolos en prensa concertada al servicio del nacionalismo, en mayor o menor grado. De hecho, no hay ni una sola televisión, emisora de radio, periódico o digital privado en Cataluña, excepto LA VOZ DE BARCELONA, que no reciba ayudas económicas del Gobierno autonómico.

La desacreditación del término ‘españolizar’
Cuando este miércoles el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert (PP), confesó que el interés del Gobierno es “españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes, y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen y las dos les fortalecen”, la respuesta desde los partidos nacionalistas y sus medios corales ha sido feroz.

El ministro había mentado la bicha. ¿Españolizar? Eso es un insulto para el imaginario que, a base de repetir una y otra vez desde todos los frentes posibles, se ha terminado imponiendo como el único aceptado por el establishment catalán. Si ‘España nos roba’, nos asfixia como nación, ataca nuestra lengua propia, maltrata nuestra identidad, nos impide realizarnos culturalmente, imposibilita que nos desarrollemos como colectivo, y menosprecia nuestro hecho diferencial, está claro que españolizar tiene que ser una ofensa, puesto que es algo ajeno e incompatible con Cataluña y con la catalanidad.

La Vanguardia se apresuró a asimilar la propuesta de Wert con el levantamiento de los rebeldes franquistas durante la Guerra Civil, recuperando una viñeta satírica de 1937. Mientras que el director de El Periódico, Enric Hernàndez, la calificó como ‘el equivalente contemporáneo (y de derechas) de la rusificación estalinista’.

El portavoz de la Generalidad, Francesc Homs (CiU), no les ha ido a la zaga:
“Simplemente es constatar, porque se puede contrastar a través de los libros de historia, a los que tanta referencia hace el señor Wert, que dice exactamente lo mismo que decían dirigentes franquistas. ¿Eso quiere decir que es franquista? Yo eso no lo digo. En cualquier caso, sí que constato que dice exactamente lo mismo que decían dirigentes franquistas”.

Por su parte, el líder del PSC, Pere Navarro, tildó la propuesta de Wert de “barbaridad”. Y el secretario general de ICV, Joan Herrera, la consideró una “salvajada”. Mientras que la portavoz de ERC, Anna Simó, calificó de actitud “colonizadora”.

‘Catalanizar’ con naturalidad cualquier ámbito imaginable
En cambio, y de forma sorprendente, no ocurre lo mismo cuando se trata de ‘catalanizar’, un término que los nacionalistas plantean como algo incompatible y opuesto a españolizar. Las apelaciones a la catalanización se han reivindicado desde partidos, medios y entidades con total naturalidad en relación a cualquier ámbito imaginable sin que eso haya generado escándalos significativos.

El ex presidente del F.C. Barcelona Joan Laporta se comprometió a “catalanizar” el club nada más acceder al cargo (incluyendo el apellido de algún ex presidente que, al parecer, no quería ser catalanizado). El alcalde de Vic, Josep Maria Vila d’Abadal (CiU), ha propuesto obligar a “convertir en catalanes” a la fuerza a los inmigrantes, porque el que no lo haga “no cabrá aquí”. El entonces líder de ERC, Joan Puigcercós, instó hace dos años a “catalanizar la huelga general” que tuvo lugar. Y el primer secretario del PSC, Pere Navarro, en abril de 2011, cuanto todavía no había accedido al cargo, llegó incluso a señalar: “Quiero catalanizar el PSOE”.

Hasta la Iglesia ha alardeado de catalanizar a sus feligreses. “Poco a poco fui introduciendo el catalán [en las misas] hasta hacerlas todas en catalán. Lo vi necesario para que diesen los pasos y les ayudara a hacerse y sentirse catalanes. Eso ha dado sus frutos, sobre todo en el campo de los jóvenes y de los niños, porque a todos ellos les hemos catalanizado”, explicaba un conocido párroco de Manresa, el padre Tubau, cuando se jubiló en noviembre de 2010.

La hipocresía de Rigau
La posición más sorprendente, sin duda, es la de la consejera de Enseñanza de la Generalidad, Irene Rigau (CiU). Este miércoles descalificó la propuesta de Wert de “españolizar” a los alumnos por considerarla “una politización de la educación”, y le acusó de tener una visión de España “preconstitucional”. “Nos quieren convertir en provincia”, dedujo de las palabras del ministro. E insistió en que el planteamiento de Wert tiene un “interés político” de cariz “identitario” inaceptable.

Sin embargo, basta con retroceder unos meses para constatar cómo, la propia Rigau, en el acto de clausura del curso escolar celebrado en julio de 2011, presumía de “catalanizar” el sistema educativo y de “generar la historia”:

“Solo mediante la escolarización podremos realmente catalanizar, hacer miembros de pleno derecho, tener sentido de pertenencia a nuestro país, a los hijos de los que han venido de fuera. [...] La escuela pública funde diferentes grupos étnicos en un solo pueblo; cuando lo podamos mirar con cierta distancia, quedaremos admirados y orgullosos del trabajo hecho. [El ejemplo más evidente es] cómo catalanizamos el sistema educativo. [...] Si Cataluña es como es, siendo una nación sin Estado, y mantiene su lengua, cultura e idiosincrasia, es gracias al hecho de que siempre ha creído en la escuela, y de generación en generación nos hemos traspasado lo que está implícito en la educación, que es traspasar la tradición y generar la historia“.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Prohibido españolizar España
Cristina Losada Libertad Digital 12 Octubre 2012

Es sabido que nombrar a España es un tabú extendido en España, y que su transgresión se castiga paseando al reo con el cartel de franquista, ya que también es sabido que a España la inventó Franco. Así las cosas, no cuesta imaginar la consternación que ha causado Wert al regodearse en la infracción más allá de lo concebible. Nunca nadie había osado ir tan lejos, y con ese insolente desparpajo, como si lo que decía fuera natural. Pero qué disparate. ¡Españolizar en España! Eso no se le ocurre más que a un totalitario redomado, como ya ha puesto de manifiesto alguna portavoz del otro gran partido español. Los socialistas, naturalmente, están muy a favor de catalanizar, galleguizar, euskaldunizar o lo que corresponda. Tanto que en ocasiones superan, con su fervor de conversos, a los mismos nacionalistas. Pero españolizar, uf, qué asco, qué trasnochado, qué nacionalista, qué anti y pre constitucional.

Yo sé que esto lo saben las portavoces, pero no estará de más recordar cuál es la diferencia entre el catalanizar del nacionalismo y el españolizar del ministro. El catalanizar nacionalista significa, como demuestra la práctica, un repudio absoluto a España y al idioma español, que se traduce en su extirpación del imaginario de los alumnos. Una de las muchas debilidades del nacionalismo es que necesita negar –y odiar– para ser algo. En contraste, el españolizar del ministro, como se desprende de su declaración, no entraña rechazo alguno al idioma catalán y a Cataluña, sino todo lo contrario. El nacionalismo quiere borrar a España de Cataluña, mientras que el ministro no quiere borrar a Cataluña de España. El nacionalismo excluye, España integra. El nacionalismo uniformiza, España sostiene la pluralidad. Ésa es la diferencia. Y lo constitucional. Mírese Valenciano la sentencia del TC sobre su Estatut: contrario a la Constitución es que se expulse a la lengua común de las aulas.

Consuélense las afligidas portavoces: ha habido neofranquistas en todas partes. Se puede decir, sin gran exageración, que esos neofranquistas construyeron la República francesa, la Francia que hoy conocemos y que ellas, sin duda, admiran. Así, hicieron franceses de millones de campesinos que, incluso un siglo después de la Revolución, no hablaban francés y no tenían la menor idea de que eran ciudadanos de una tal nación francesa. El proceso lo estudió al detalle el historiador Eugen Weber. Las carreteras, los trenes, el servicio militar, la escuela obligatoria, todo ello los convirtió en franceses. Ningún respeto tuvieron aquellos neofranquistas por la diversidad lingüística. (Ni tienen, porque ahí siguen: aferrados al centralismo y a una sola lengua). Bien. Mientras eso ocurría en Francia, en España se era español porque no se podía ser otra cosa. En este siglo nuestro, ya es cosa a ocultar y de la que avergonzarse, según las portavoces.

La murga nacionalista catalana
José Javaloyes www.republica.com 12 Octubre 2012

Que S&P haya contabilizado lo que llama tensiones autonómicas como razón o un dato más para dejar la deuda pública española en el umbral del bono basura, ejemplifica la consideración de que la arremetida de A. Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña, contra la unidad nacional de España – en la que reposa la Constitución a la que la Generalitat se acoge para existir como tal -, infiere un daño cierto y grave al interés común de todos los españoles, con independencia de la Autonomía a que pertenezcan.

No es retórico o carente de base el rechazo de los poderes supremos del Estado, desde el Rey al presidente del Gobierno, a la expresa desmesura del nacionalismo catalán ahora gobernante cuando – para taparse del descalabro económico, político y moral de los nacionalistas todos y de sus afines de la rosa empuñada en la gestión de la cosa pública catalana – monta la erupción separatista del último 11 de Septiembre y arremete contra la Unidad nacional de los españoles. Como si España fuera una realidad así como las Torres Gemelas de Nueva York y la suya personal de Mas la del propio Osama Ben Laden.

Pero además de la prueba del daño causado a la imagen internacional de España en las críticas circunstancias actuales por la revuelta política desde el partido de los “botiguers” y sus adláteres, certificada por la citada agencia de calificación de riesgos, la otra cara temática del nacionalismo catalán ha tenido su marco y escenario en el Congreso sobre el portante de dos asuntos. Uno, la iniciativa del PSOE pidiendo la reprobación del ministro Wert por haber dicho que, al respecto de lo considerado hasta ahora, la política del ministerio de Educación se orienta respecto a Cataluña por la “españolización” de la Enseñanza. ¿Acaso eso cabe entenderlo como declaración de hostilidades del catalán?

No. En modo alguno. Tal propósito no puede ser otro que el de que se cumpla la ley en la regulación, dentro de la Enseñanza de la convivencia constitucional del catalán y el español o castellano, que es la “lengua franca” de la patria española en particular y de la hispánica en general. Dentro de “lo español” caben ambas lenguas, lo mismo que las demás… Sólo puede entenderse lo contrario desde la óptica miope de los nacionalismos, o desde el interés bultúrido de los comunistas: prestos siempre, en las actuales democracias de libertades, a nutrirse de la carroña excedente en la dialéctica política de las mayorías nacionales y en las dificultades económicas y sociales propias de crisis extremas como la presente.

De otra parte no es este el momento más oportuno para entretenerse en cuestiones que son de importancia sólo lateral, excepto en el caso de la gente de Ferraz, náufraga en su derrota y responsable en buena medida de la deriva radical nacionalista en Cataluña, tanto ahora como en 1934 por su discurso democrático a beneficio de inventario. Decía Largo en noviembre de l933 aquello de que si perdemos el poder en las urnas lo rescataremos en la calle… En esta tesitura han pasado de la complicidad con el discurso nacionalista a las fantasmagorías del “federalismo asimétrico” y similares. De ahí su pringosa moción para que el ministro Wert sea reprobado por lo de “españolizar” Cataluña. Y de ahí también, por causa de sus delicuescencias en la identidad ideológica que los jenízaros de CiU se atrevan a equiparar el patriotismo español con el nacionalismo suyo, cuando lo suyo puede ser un mero sentimiento identitario de base poco menos que telúrica, mientras que el patriotismo, español o cualquier otro, parte de la asumida adhesión a un proyecto sugestivo de vida en común, como Ortega dijo, susceptible de ampliarse a otros proyectos de ámbito mayor. Como es el caso de la Unión Europea, respecto del cual la federación es todo un postulado de congruencia. Contrariamente a lo que supondría un federalismo de complicidad con los nacionalistas, y mucho más un confederalismo.

Son éstas obviedades en las que resulta necesario insistir, aunque les moleste a los de la jarca política barceloní. Que tacha de “preconstitucional” y “franquista” la insumisión y el hartazgo nacional ante sus abusos e ilegalidades en el ámbito capital de la Enseñanza; sobre la Historia común y del castellano como idioma compartido e impartido en la igualdad de oportunidades que postula transnacionalmente el imperio de los Derechos Humanos.

También es el del mayor interés lo habido en el Congreso, a propósito de las expectativas croatas ante la UE, con la oposición del Gobierno a la entrada de Kosovo en la misma Unión, mientras Serbia – de la que se separaron unilateralmente los kosovares, tal como pretende Mas – no dé su consentimiento. En este asunto hay mucha tela que cortar.

Cultura catalana: pegar tiros en las piernas
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 12 Octubre 2012

El nazionalismo catalán se quita la careta y ya sólo es un ejemplo de tolerancia y democracia para los Pedro Calvo Hernando.

El pobre José María Gironella estaba convencido (así se lo leí en una tribuna suya en ABC) de que pese a la imbecilidad, el sectarismo y el racismo de muchos de sus paisanos catalanistas, una ETA como la vasca era imposible en su tierra. No es cierto que haya existido el oasis catalán, es otro de los tópicos puestos en circulación por los nazionalistas y difundido por los creadores de opinión de Madrit (como el nombramiento de Jordi Pujol por el ABC ansoniano como Español del Año). En la transición hubo terrorismo en Barcelona y luego amenazas y palizas para quienes no se plegaban al pensamiento dominante.

Estos días nos hacemos cruces de un divertido programa de la televisón pública TV3 en que un memo acompañada por "una muchacha que enseña pantorrillas y jijijanea" condena a muerte o sólo a tiro en las piernas a los odiados españoles y a ciudadanos que ahora son molestos, como Félix Millet.

¿Ante qué estamos? Ante una reproducción, en suave, eso sí, que son catalanes de diseño, del modelo aplicado por el nazionalismo vasco de "Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces".

Se empieza implantando en la educación una versión maniquea de la historia: los catalanes y los españoles somos distintos, los españoles nos invadieron (siempre el uso del plural y de los verbos en presente) y nos oprimen; nos expolian; nos roban; nosotros somos más honrados, decentes, limpios, trabajadores, altos, guapos... Y siempre hay una docena de memos que se siente llamada a redimir a su nación mediante el tiro y la bomba.

Luego los tontos de Madrit, que no han salido de la capital más que para ir de vacaciones a Gandía o a aprender inglés a Irlanda, se asustan y les preguntan a los nazionalistas con corbata qué hace falta para acabar con los incontrolados, y les responden que lo importante es quitar razones a los pistoleros y, por tanto, se les debe conceder a ellos un Estadito.

Ay, si en Telemadrid se hubiera emitido un programa en que alguien disparase contra retratos de Artur Mas, Guardiola, el conde de Godó, Pilar Rahola... La izquierda y los catalanistas pedirían que se arrasase Telemadrid con fuego y sal. Y Pedro Calvo Hernando estaría llorando de pena durante semanas.

El drama consiste en que desde hace 30 años en España no se castigan las incitaciones al asesinato ni el fomento del odio. La productora del programa, Mai Balaguer, será recolocada en otro enchufe. El escritorzuelo seguirá publicando libros. El Gobierno nacional proseguirá dando dinero de todos los españoles para que la Generalitat pague su aparato de propaganda. Los fiscales seguirán cobrando su sueldo a fin de mes y trabajando en sus despachos privados por las tardes. Pero... de las semillas acaban brotando árboles.

COMENTARIOS LEÍDO EN 'ELMUNDO.ES'
Está visto que para ser alguien hoy en los papeles tiene que tener un grado de imbecilidad notable, en caso contrario, pasará desapercibido. Estos razonamientos no son míos, son del increíble libro de Ramón Canal , Réquiem por la razón ..... "La imbecilidad, como la halitosis, no la percibe el que la padece, sino el que está a su lado y huele su aliento". Lo mejor que he leído en los íltimos tiempos y, viendo estas cosas, no pueden ser más oportunas sus palabras.

No es para ponerse tan críticos. Es una forma de vivir. Haces cualquier parida a gusto del regimen politico y este te recompensa dandote dinero para vivir holgadamente.

Genial... muy respetuoso, civilizado y desbordando clase... y encima esto, lo pagamos todos.

Lo de ir al bosque a perpetrar asesinatos le debe venir a Domínguez de las grandes hazañas de los combatientes Catalanes en la guerra civil, masacrando en los bosques a civiles por ser de derechas. Esto está muy documentado pero fuera de la memoria histórica. Luego se quejaban de represalias y que los franquistas eran como los demonios. Desde luego, cuando comprobaban que alguien había intervenido en las azañas no les regalaban flores, sino ls usaban como abono de las mismas.

Cataluña arruinada y gastando dinero público en adoctrinar al público y fomentar el odio.Luego no hay dinero para sanidad y educación.Y la culpa la tiene el resto de España.

Caso Faisán: ¿demasiado grave para ser juzgado?

EDITORIAL Libertad Digital 12 Octubre 2012

El juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, ha decidido este jueves procesar de nuevo por los delitos de colaboración con banda armada y revelación de secretos a los mandos policiales Enrique Pamies (exjefe de Policía en el País Vasco) y José María Ballesteros (inspector de Policía) por el soplo dado a la red de extorsión de ETA el 4 de mayo de 2006 en el bar Faisán de Irún.

No faltarán quienes reprochen al juez no haber extendido su imputación al ex director general de la policía, Víctor García Hidalgo, teniendo pruebas en su poder no menos demoledoras contra él. Conviene recordar, sin embargo, que el pasado año Ruz también imputó a García Hidalgo, y el resultado fue que la Sala de la Audiencia Nacional, presidida entonces por Javier Gómez Bermúdez, decidió tumbar toda la instrucción alegando que el juez no había valorado correctamente las pruebas, dejando en sus manos la decisión de archivar el caso o revisar la investigación.

A pesar de esta táctica de agotamiento, el juez Ruz no ha tirado la toalla, pero no es descabellado pensar que sí se haya podido sentir forzado a limitar las responsabilidades penales y el alcance político de este repugnante asunto como forma de preservar el caso y evitar que quede totalmente enterrado. Más aun cuando Ruz ha observado que ha sido la propia Fiscalía la que ha decidido salvar con este cortafuegos a la cúpula de Interior, ignorando para ello hechos tan sumamente relevantes como la constancia del cruce de conversaciones telefónicas entre García Hidalgo y sus subordinados imputados la noche anterior y al día siguiente al chivatazo; o que el ex director de la Policía utilizaba una de las tarjetas prepago compradas para comunicarse entre los implicados en la operación; o que se encontrara una nota con el número de teléfono de García Hidalgo en los bolsillos de un etarra al que –según declaró– le habían ordenado llamar si era detenido. Eso por no recordar el capítulo en el que uno de los portavoces del Gobierno ante la ETA, Gómez Benítez –actualmente nada menos que vocal del Consejo General del Poder Judicial– puso en valor ante sus interlocutores terroristas la comisión de este soplo policial como gesto de buena voluntad negociadora por parte del Gobierno.

Por otra parte, ¿alguien puede creer seriamente que los policías acusados de ser autores materiales del chivatazo se le cruzaron los cables y decidieron perpetrar semejante delito de colaboración con banda armada motu propio?

Ignoramos qué peso pueda haber tenido también en la decisión de Ruz de limitar el alcance de sus imputaciones el gravísimo y reciente robo en la Audiencia Nacional de parte del sumario del chivatazo, declarada secreta por el juez por razones de "seguridad del Estado". Lo que sabemos es que el Gobierno del PP apenas ha hecho cambios frente a los numerosísimos nombramientos a dedo hechos por Rubalcaba, especialmente en áreas tan sensibles como las del espionaje e inteligencia. Lo que sabemos –y esto es mucho más relevante– es que el actual ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, nada mas asumir el cargo, calificó nada menos que de "ejemplar" la trayectoria de sus antecesores, añadiendo literalmente que le constaba "que el Ministerio del Interior en ningún momento ha dejado en suspenso el Estado de Derecho".

Teniendo todo esto en cuenta, y sin necesidad de recordar capítulos como la concordante y nauseabunda valoración que hicieron Zapatero, Rajoy y Rubalcaba del comunicado de alto el fuego de ETA de hace un año, o el de la misteriosa reunión que el actual ministro del Interior mantuvo con Zapatero, ¿qué podemos esperar del Gobierno del PP salvo el deseo de pasar página a este asunto?

Por grave que sea el caso del Faisán, y por muchas que sean sus implicaciones en el proceso de paz sucia emprendido por Zapatero, no queremos sin embargo perder las esperanzas. Aunque sea muy difícil, no sería la primera vez que, contrariando pervertidas razones de Estado y los deseos del poder político de pasar página, la verdad se abre camino. Y es que a veces los cabezas de turco se niegan a serlo y tiran de la manta.

Desigualdad injustificada"
El Tribunal Supremo anula unas oposiciones que imponían el catalán

 www.gaceta.es 12 Octubre 2012

Los puestos de funcionario convocados por la Generalitat de Cataluña tenían "habilitación estatal" y no necesariamente debían estar destinados para esa comunidad autónoma.

El Tribunal Supremo ha anulado unas oposiciones convocadas por la Generalitat de Cataluña porque exigían el conocimiento del catalán para unos puestos de funcionario que tenían "habilitación estatal" y no necesariamente debían estar destinados para esa comunidad autónoma.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración Local recurrió contra las oposiciones "a la sub-escala de intervención-tesorería, categoría de entrada, de la escala de personal funcionario con habilitación de carácter estatal".

El motivo era que incluían una prueba de conocimiento de la lengua catalana de carácter obligatorio y eliminatorio, lo que colocaba en situación de "desigualdad injustificada" a determinados aspirantes.

El Supremo acepta el recurso contra la convocatoria del Departamento de Gobernación y Administraciones Públicas de la Generalitat catalana, por la que se convocaron pruebas selectivas para el acceso.

Lo hace con el argumento de que se trataba, dice la sentencia, de puestos con habilitación estatal y porque quienes accedían a ellos no necesariamente tienen que ocupar plaza en Cataluña.

"La valoración del conocimiento de la lengua catalana tiene explicación y justificación para la ocupación de puestos en Corporaciones locales de Cataluña, y es por ello razonable que se valore ese conocimiento en los concursos de provisión que sean convocados para ocupar puestos en el ámbito territorial de Cataluña", argumenta el Supremo.

"Pero ese mismo conocimiento resulta innecesario para el desempeño de puestos en otras Comunidades Autónomas, a los que también pueden concursar, como ya se ha dicho, quienes hayan obtenido la condición de funcionario con habilitación de carácter estatal", añade.

"Tratándose de un proceso selectivo dirigido a obtener la condición de funcionario estatal, con posibilidad de servir puestos en cualquier Corporación local de España, carece de justificación razonable establecer como una parte o fase de ese proceso selectivo, con el carácter de obligada y eliminatoria, una prueba sobre conocimientos de lengua catalana", dice también el Supremo.

De este modo, la prueba de catalán "coloca en una situación de injustificada desigualdad, en relación con quienes concurran en los convocados en otros territorios, a las personas que deseen participar en los procesos selectivos de acceso a la condición de funcionarios de habilitación estatal convocados por la Generalitat de Cataluña", concluye

Malos tiempos para sentirte español y decirlo
Antonio Casado El Confidencial 12 Octubre 2012

Los españoles que vivimos en Madrid sabemos de la Fiesta Nacional porque nos aconsejan por anticipado usar el transporte público en el centro de la capital, hoy reservado para la cabra de la Legión. Otra pista recibimos anualmente quienes tenemos el privilegio de asistir a la gran recepción anual del Rey de España en el Palacio de Oriente, que suele convertirse en una pasarela verbal de la clase política. Además, un modesto clarinazo audiovisual del Ministerio de Defensa que nos recuerda en vísperas del desfile que “el día de la Fiesta Nacional es de todos” y que “juntos vamos a llegar muy lejos”. En la plaza de Cataluña de Barcelona, y en otros puntos de España, unos cuantos atrevidos quieren sobreponerse al complejo de tratar al nacionalismo como una especie protegida.

Y poco más. Del Día de la Hispanidad, que ha ido a menos, salvada la imprescindible liturgia oficial, nunca más se supo, lo cual contrasta con las celebraciones del nacionalismo periférico, que han ido a más. Está mal visto sentirse orgulloso de ser español porque choca con el relato impuesto tacita a tacita por quienes no admiten visiones alternativas a la suya. Si un ministro de España habla de “españolizar” la educación lo tachan de “pre-constitucional” y lo queman en la hoguera política y mediática. Y si alguien apela al ordenamiento jurídico como cauce del sueño segregacionista le hacen saber en tono unívoco y totalizante que esta vez será “con ley o sin ley”.

Hay que callar para que nadie se ofenda. Los nacionalistas se ofenden siempre si no aceptas su excluyente interpretación de los hechos históricos incautados para su causa. Vete a decir en Cataluña que en la guerra de sucesión había catalanes en los dos bandos (austracistas y borbónicos), que defendieron como un solo hombre la causa de España y de su Rey Borbón en 1793 (la “Guerra Gran”)

Hay que callar para que nadie se ofenda. Los nacionalistas se ofenden siempre si no aceptas sus monólogos y su excluyente interpretación de los hechos históricos incautados para su causa. Vete a decir que los catalanes (Reino de Aragón) se sumaron a la batalla total de los cristianos españoles contra el Islam en las Navas de Tolosa (1212), que en la guerra de sucesión había catalanes en los dos bandos (austracistas y borbónicos), que defendieron como un solo hombre la causa de España y de su Rey Borbón en 1793 (la “Guerra Gran”), que se echaron al monte contra la invasión napoleónica de la península Ibérica (1808) o que, en contra de su excluyente relato sobre la Cataluña maniatada por España, no fue Felipe V (Decreto de Nueva Planta) sino las Cortes de Cádiz (1812) las que ocasionan el gran apagón del autogobierno en Cataluña. Es entonces cuando se instaura en Cataluña la verdadera unificación de los códigos de la Monarquía borbónica pasada por la Revolución Francesa.

Es verdad que los catalanes lucharon mayoritariamente por sus libertades en la guerra de secesión (1640, Corpus de Sangre, Els Segadors) y en la guerra de sucesión (1714, caída de Barcelona, defendida también por valencianos y aragoneses), pero no es menos verdad que la historia ha ido uniendo cada vez más a Cataluña con el resto de los pueblos de España. Pero diga usted que ese es un buen motivo para dotar de sentido a la Fiesta Nacional del 12 de octubre, en gloriosa exaltación de la hispanidad (pueblos de España proyectados al mundo) y ya verá la que le cae encima.

Apostar por el reforzamiento de la identidad española en la fecunda diversidad que viene descrita en la Constitución de 1978 se ha convertido en algo políticamente incorrecto y más vale que vayamos haciendo algo ¿O vas al infierno si dices que te sientes español, especialmente el día de la Fiesta Nacional?

Cacerolada a la madre que pide clases en castellano
MARÍA PERAL MADRID El Mundo  12 Octubre 2012

Sonia Palma, la madre que pide enseñanza en castellano para sus gemelos en el colegio público Ponent de Inca (Mallorca), sigue su particular vía crucis tras denunciar su caso hace unas semanas. El último episodio se produjo ayer a primera hora, cuando acompañaba a sus hijos al centro. Una concentración contra ellos y de apoyo a la dirección del colegio les recibió a las puertas con gritos y cacerolada incluida, lo que colmó la paciencia de la familia.

Se sienten totalmente discriminados y han decidido acudir a la Justicia. Presentarán a través de la Fundación Círculo Balear (FNCB), sus representantes legales, una querella criminal ante la Guardia Civil contra la Asociación de Padres de Alumnos (APA) y el equipo directivo del colegio Ponent «por el acoso y discriminación de menores de un centro educativo», tal y como afirmó ayer el presidente de la FNCB, Jorge Campos.

En total, eran unas 20 las personas congregadas a las puertas del centro para increpar a Sonia y a su marido, Diego, aunque no hubo que lamentar mayores incidentes que los gritos y la cacerolada.
Según la FNCB, se vivieron momentos de especial tensión, y todo ello con niños de cinco años delante. Por si acaso, un coche de la Guardia Civil estuvo por la zona en todo momento. Todos los participantes portaban pancartas en las que se podía leer en tres idiomas (catalán, castellano, e inglés): «Yo doy mi apoyo al centro», en clara alusión a los amagos de dimisión de toda la directiva el miércoles. Tanto Sonia y su marido como sus hijos se vieron obligados a «sortear las cacerolas y los gritos en su contra para poder acceder al centro», precisó Campos.

Concentración
La concentración fue convocada por la APA con el apoyo de la dirección el miércoles por la tarde, tal y como consta en el registro de la Guardia Civil de Inca. Una protesta contra una familia cuyo único pecado es «solicitar que sus hijos puedan ser escolarizados en español», sostiene Campos, que apunta que se trata de «un derecho que les está negando el centro con el apoyo de la Conselleria de Educación de Rafael Bosch».

La FNCB, como representante legal de la familia, presentará la querella el martes de la semana que viene, una vez que hayan recopilado todos los informes que los profesionales médicos han realizado a los gemelos de Sonia sobre la conveniencia de que reciban la enseñanza en castellano. A partir de ahí, será la Guardia Civil la que remita la querella a la Fiscalía de Menores. Esta denuncia se unirá a las que la FNCB tiene ya presentadas en forma de reclamaciones ante la Conselleria y la inspección educativa del Ministerio.

Pero la cosa no queda ahí. Tanto Sonia como su familia también se quejan de que no sólo no han recibido ninguna ayuda por parte del Govern, sino que «se han puesto de parte del centro educativo que está discriminando lingüísticamente a los niños», señala Campos

El canal de televisión 21 Ebre promueve el separatismo con niños de 10 años
El programa 'Petit artistes' pide a niños de diferentes colegios dibujar qué significa para ellos la independencia
 www.lavozlibre.com 12 Octubre 2012

Madrid.- Un programa de televisión emitido por la cadena local y privada Canal 21 Ebre, que se sintoniza en la zona de Tortosa (Tarragona), refleja cuál es el conocimiento y el enfoque político de los estudiantes de primaria. En este espacio, llamado ‘Petits artistes’, durante 25 minutos los alumnos hacen un dibujo y dan su opinión sobre un tema concreto. En el primer capítulo, el asunto era la independencia de Cataluña.

De la veintena de niños entrevistados en su escuela, doce ilustraron el tema dibujando una estelada, la bandera independentista. La mayoría de ellos la consideran “la bandera de Cataluña”. Tres más pintaron una manifestación. Otra optó por dibujar el Palau de la Generalitat con gente manifestándose y una última niña simbolizó la independencia con dos manos: una con el dedo para abajo y con la palabra España y la segunda, con el dedo hacia arriba y la palabra Cataluña. Todos se definen como independentistas menos dos, una de las cuales se declara “catalana y española”. El programa, que finaliza con los niños cantando Elssegadors, ya ha sido retirado de Internet por el canal.

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