AGLI Recortes de Prensa  Lunes 15 Octubre 2012

España sin salida y Rajoy a lo suyo
@Roberto Centeno. El Confidencial 15 Octubre 2012

Cobardía sin precedentes, incompetencia inaudita, venalidad generalizada y corrupción masiva, tanto política como institucional y financiera, como jamás se habían producido simultáneamente en nuestra Historia. Nunca en 500 años, ni siquiera durante la invasión napoleónica, España ha estado tan cerca de su colapso económico y político. “España se la juega al demorar tanto el rescate”, afirma el influyente Washington Post. Eso y que la tardanza de Rajoy puede tener “un efecto devastador”. Se trata de una monstruosidad sin parangón ya que Rajoy, sin estrategia de futuro alguna, vuelve a poner sus intereses cortoplacistas por encima de los de España y de Europa.

El miércoles el FMI ponía cifras al desastre: “La prima de riesgo española puede subir hasta 750 puntos básicos si no se pide el rescate sin dilación y se somete a sus condiciones”. La economía "caería hasta un 3,2 % en 2013”, después de haber enterrado decenas de miles de millones en bancos que deberían haber sido cerrados. El FMI también augura “un desplome histórico del crédito” y Bloomberg añade que “el agujero negro de los presupuestos no deja de crecer, no existe posibilidad alguna de que España cumpla sus objetivos". Está siguiendo, dicen, "el camino de Grecia”.

Y el jueves, S&P recortó el “rating” de la deuda en dos escalones hasta dejarlo a uno del bono basura, al mismo nivel que Marruecos, y con perspectiva negativa “por los importantes riesgos del crecimiento económico y de su Presupuesto, así como la falta de una dirección política clara”. El temor ahora es que Moody's nos degrade en breve a bono basura, lo que desestabilizaría los mercados y provocaría una fuerte huida de nuestra deuda. Mientras tanto, al irresponsable de Rajoy solo le preocupa su poder que depende de Galicia y de Álava.

Luego Mas afirma en la Fiesta Nacional, para mayor ofensa, que destruirá España sí o sí, e invita a los catalanes a “comprar solo los productos de casa”. Y Rajoy, con una cobardía que raya en la alta traición, se limita a decir que “fuera de España no se está en ninguna parte”, o sea “váyanse y verá que mal se está”, en lugar de responder que de momento, ni un solo euro, y de seguir así, en cumplimiento de la Constitución anulará la autonomía a Cataluña. Su Majestad, por su parte, riñendo a Wert por enfadar a los separatistas y el Príncipe asegurando que “Cataluña no es ningún problema”. ¿Pero cómo que no es ningún problema? ¿Acaso no se dan cuenta estos insensatos del enorme daño internacional que están ocasionando a España con su cobardía, y de cómo su apocamiento alienta la secesión? Están jugando con el destino de España sin dignidad y sin honor.

La razón de nuestra ruina: “las élites extractivas”.
Centrándonos en la economía; mientras la deuda de España es ya inasumible, las oligarquías política y financiera, las “élites extractivas” antidemocráticas, no están dispuestas a renunciar ni a uno solo de sus inauditos privilegios. ¿Acaso va a prescindir la señora Cospedal, la primera obligada a dar ejemplo, de su legión de asesores, su televisión, sus embajadas, sus empresas públicas y sus inaceptables privilegios? ¿Van a prescindir miles de concejales del coche con chófer y sus dos asesores per cápita? ¿Van a cerrarse las 4.000 empresas públicas inútiles donde han enchufados a 500.000 parientes?

Rajoy, sin estrategia de futuro alguna, vuelve a poner sus intereses cortoplacistas por encima de los de España y de Europa
¿Acaso cerrarán los bancos inviables en lugar de regarlos con decenas de miles de millones que jamás se recuperarán? ¿Se acabará de una vez por todas con el increíble expolio del cupo vasco, que Rajoy les ha rebajado para tratar de ganar en Álava 1.000 ridículos millones, frente a 10.000 millones que les tocarían si tributaran como los demás (menos 2.000 de gastos que asumen), y frente a los 5.000 millones que es su parte en intereses deuda, paro y aportación a la UE, –y que pagamos por ellos–?

Pues no. Han destruido en un solo año nada menos que el 18,2% de la riqueza de las familias, han llevado a la miseria a la cuarta parte de la población, y les da lo mismo. Y si hay que arruinar a otra cuarta parte, pues se hace. Ya somos el país con mayor desigualdad social de Europa. La diferencia de rentas entre en el 20% de la población más pudiente y el 80% restante es de 7,5 veces, casi el doble que Alemania y casi el triple que Noruega. Y, al contrario que en otros países con fuertes desigualdades donde la situación mejora, en España, a base de recortes sociales e impuestos, no deja de empeorar mientras los ricos siguen exentos.

El gran enigma es cómo los españoles aguantan a esta chusma depredadora sin rechistar. Hasta en la “modesta” Manilva, Málaga, la alcaldesa de IU ha colocado ya a 13 familiares y ahora a su hija, que cobra sin aparecer. Para ello suben los impuestos a la clase media y a los más desfavorecidos, lo que nos sumerge en una espiral deflacionista sin fin. Y son tan increíblemente tramposos que se inventan un nuevo IPC que reduce ¡a la tercera parte! las subidas de precios para recortar pensiones y salarios reales. Pero a mis familiares, a mi VISA oro y a mi coche oficial que no me los toquen. Parece que no hay quien pare esta locura y ponga en marcha un proceso constituyente que barra a las “élites extractivas”, o ladrones a secas.

Ni el rescate es suficiente, ya no podemos devolver la deuda.
Dice Wolfgang Münchau, el columnista estrella de FT, que en España lo peor está por llegar, y que la cuestión no es si la recuperación española será en 2013 o en 2014, sino si se recuperará al final de la década. Y nos recuerda que la “deuda total española" –incluyendo la de familias y empresas no financieras, que es del 227% del PIB, y la pública y la de los bancos, del 400 % del PIB– es "la más elevada del mundo desarrollado". Por ello ni siquiera el rescate puede evitar la suspensión de pagos. Solo aplazarlo y agravarlo.

Entre 2013 y 2014 España necesita casi 500.000 millones de euros para refinanciar vencimientos y deuda nueva, más 300.000 millones para lo mismo en la banca. Todo ello, por supuesto, avalado por los españoles. ¿Quiere explicar alguien quién nos va a prestar otros 800.000 millones solo por la barba de Rajoy? La deuda exterior de España a final de 2011 ascendía según el BdE a 1,77 billones de euros, algo que no nos ha llevado a la suspensión de pagos porque el BCE ha financiado temporalmente 175.000 millones .

Ni siquiera el rescate puede evitar la suspensión de pagos, solo aplazarlo y agravarlo
La deuda neta, es decir, descontando lo que los extranjeros nos deben, asciende a casi al 100% del PIB, la cifra más elevada del mundo. Y para acabar de arreglarlo, familias y empresas están retirando de los bancos españoles y sacando del país 20.000 millones de media al mes –235.000 millones de julio a julio según el BdE o 296.000 según el FMI– para ponerlos a salvo de políticos y banqueros rapaces y corruptos que actúan por encima de la Ley –la “estafa” de las preferentes no es delito, dice el Fiscal General–. Un hecho que agrava la situación exponencialmente.

¿Cómo un país que no puede imprimir su propia moneda puede devolver el 100% del PIB, y además con un 25% del PIB huyendo anualmente? La respuesta es simple: no puede. España necesita una quita de al menos el 30% de la deuda pública –lo que se llevará por delante la caja de las pensiones y la banca– y privada, empezando por la deuda hipotecaria, lo que elevaría la renta disponible de las familias y lastraría el crecimiento y el empleo más que ninguna otra medida alternativa. El dinero tirado a la basura en el salvamento de bancos inviables aplicado a una quita hipotecaria habría generado un crecimiento del PIB del 1% y creado cientos de miles de empleos. No tienen perdón de Dios.

Y termino citando al gran novelista Arturo Pérez Reverte en Twiter: “Solo creeré a un Presidente, sea del color que sea, cuando confiese que este Estado-disparate es insostenible y diga 'me voy a cargar esta barbaridad'. Porque no paran de hablar de soberanía respecto a Europa quienes son incapaces de ejercerla en su propio país, sobre sus políticos. Dicho en corto, señor Presidente: no hay cojones. Es tan prisionero de su propia chusma político-autonómica como el PSOE es de la suya. Así que, cuando lo pienso, me veo deseando una intervención exterior”.

Inmersión lingüística
Carta abierta al ministro de Educación
Antonio Robles Libertad Digital 15 Octubre 2012

¡Cuánto tiempo nos llevan de ventaja los nacionalistas! ¡Ni siquiera tenemos ministros bien informados de sus propias competencias! No acaba de salir del charco de españolizar a los niños de Cataluña y declara este domingo en El Mundo que "la inmersión es correcta, lo ha dicho el Constitucional, y para mí eso es suficiente".

¿Cómo podría hacer cumplir el ministro de Educación, José Ignacio Wert, sentencias del Tribunal Supremo que obligan a la Generalidad a reintroducir el castellano como lengua vehicular en los colegios de Cataluña, si no sabe siquiera que el Tribunal Constitucional nunca ha declarado legal la inmersión?

Sr. Ministro, ríos de tinta hemos vertido para contrarrestar la propaganda nacionalista que usted ahora acaba de apuntalar. Entérese antes de hablar: ninguna sentencia del Tribunal Constitucional hasta la fecha ha avalado nunca la inmersión lingüística. Los nacionalistas se agarraron a la STS 337/1994 para acallar a las madres que se levantaron contra la inmersión a principios de los noventa. Ni la ha avalado en esta sentencia, ni en ninguna otra, pero sí la ha desautorizado en cuantas sentencias lingüísticas se han dado. Mal podría avalar la inmersión lingüística la sentencia 337/1994 del TC, cuando la causa que dio lugar a la demanda inicial fue en 1983 y aún faltaban nueve años para que se publicara el Decreto de inmersión lingüística de 1992. Por supuesto, el Tribunal Constitucional nada dice al respecto del concepto de inmersión, y cuando en un voto particular se hace referencia a ese modelo pedagógico, es para remarcar su inconstitucionalidad. Sin embargo sí hace mención, y con todo detalle, al concepto de "conjunción lingüística" o de "bilingüismo integral", introducidos por la defensa de la Generalidad a la demanda, cuyo modelo implica que catalán y castellano han de convivir como lenguas vehiculares y ninguna de ellas puede ser exclusiva ni excluyente. O sea, lo contrario de la inmersión. El Fundamento jurídico 10 de la STC 337/1994 de 23 de diciembre lo deja meridianamente claro:

"Este modelo de conjunción lingüística que inspira la Ley 7/1983, del Parlament de Cataluña es constitucionalmente legítimo en cuanto responde a un propósito de integración y cohesión social en la Comunidad Autónoma, cualquiera que sea la lengua habitual de cada ciudadano. Al igual que es legítimo que el catalán, en atención al objeto de la normalización lingüística en Cataluña, sea el centro de gravedad de este modelo de bilingüismo, siempre que ello no determine la exclusión del castellano como lengua docente de forma que quede garantizado su conocimiento y uso en el territorio de la Comunidad Autónoma".

Guiados por la mala fe, todos los gobiernos de la Generalidad han utilizado la generosidad del juicio de relevancia que hace el TC del concepto de "normalización" como un modelo equitativo o equilibrador entre las dos lenguas oficiales, para identificar torticeramente "normalización" con "inmersión". Es decir, allí donde los magistrados interpretan el concepto de normalización como una prima para recuperar al catalán de su postración histórica, los nacionalistas lo traducen como la exclusión del castellano como lengua docente. O sea, falsificaron la sentencia del TC. Lo vuelven a recordar las cinco sentencias firmes del Tribunal Supremo de diciembre de 2010 y 2011, basadas a su vez en la STC sobre el Estatuto de 28 de junio de 2010:

"El catalán y el castellano no sólo son materia objeto de estudio sino lengua docente en los distintos niveles educativos". "[...] no cabe olvidar que el deber constitucional de conocer el castellano (art. 3.1 C.E.) presupone la satisfacción del derecho de los ciudadanos a conocerlo a través de las enseñanzas recibidas en los estudios básicos" (STC 337/1994, F.10). "El catalán debe ser, por tanto, lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza, pero no la única que goce de tal condición, predicable con igual título del castellano en tanto que lengua asimismo oficial en Cataluña" (STS, 16/12/2010).

Dicho de otro modo, catalán y castellano son lenguas docentes en Cataluña según las sentencias del TC y el TS, y ninguna puede ser exclusiva ni excluyente.

Si no tiene agallas para hacer cumplir las sentencias, al menos, conózcalas. Y sea consecuente. Usted prometió al llegar al cargo hacer cumplir las sentencias, después se desdijo. Todo muy coherente. El pasado 24 de septiembre votó en contra de la Proposición de Ley de Prevención y Erradicación de la Discriminación Lingüística en cualquier ámbito público, presentada en el Congreso por UPyD, y poco después declara que está contemplando la posibilidad de subvencionar a colegios privados de Cataluña para que los hijos de los padres que lo deseen puedan recibir educación también en español. Vuelta a la coherencia. Una declaración que delata en toda su crudeza la cobardía de su gobierno para hacer cumplir las sentencias del TS que obligan a la Generalidad a impartir las clases en catalán y en castellano sin parche semejante.

Le faltó tiempo a la consejera de Educación, Irene Rigau, para declarar horrorizada que el ministro quería "españolizar a los niños de Cataluña" y "politizar la escuela". Colosal la barra de la nacionalista y el coro que la siguió. Precisamente era esto lo que ha venido haciéndose en la escuela catalana desde los años ochenta y recogido en la ley de Educación de Cataluña del 2009 bajo el propósito de conseguir "una escuela catalana en lengua y contenidos". Y ella misma se ha vanagloriado mil veces de ello al verbalizar las mismas palabras de Wert: "es preciso catalanizar el sistema educativo". Con toda solemnidad lo decía así en la clausura del curso escolar 2010-2011en Barcelona: "Solo mediante la escolarización podremos realmente catalanizar, hacer miembros de pleno derecho, tener sentido de pertenencia a nuestro país, a los hijos de los que han venido de fuera".

Sr. Ministro, mil veces hemos denunciado la asimilación y el adoctrinamiento del sistema educativo catalanista, incluso lo hemos comparado despectivamente con la FEN (Formación del Espíritu Nacional) del franquismo, y viene usted, y en lugar de obligar a cumplir la ley, y a denunciar mediante la Inspección General del estado este adoctrinamiento nacionalista, nos suelta lo de querer españolizar a los alumnos de Cataluña. Supongo que ya se habrá enterado del inmenso favor que les ha hecho a los nacionalistas... Ni siquiera las explicaciones posteriores de hacer compatible las diferentes identidades les convencerá de nada. Le ha dado su carnaza, y se la han tomado con sumo gusto. Una cosa es sentirse orgulloso de ser español, y otra muy distinta utilizar la escuela para conseguirlo. En el franquismo vimos un modelo, en Cataluña hemos visto otro. Y ninguno respeta la libertad de los ciudadanos españoles.

Mire, Sr. Ministro, los ciudadanos de Cataluña estamos hasta el gorro de adoctrinamiento. La escuela no es lugar para adoctrinar a nadie, la escuela nació para ilustrar, instruir, incluso ahora que la familia falla más de lo debido, educar. El resto depende de la libertad de cada uno. Incluido el modo cómo nos sentimos españoles, catalanes o amantes de las estrellas. Allá cada cual con sus emociones.

El Mundo resaltaba en la entrevista de este domingo la última promesa del ministro: "Me comprometo a hallar una solución viable para que todo el que quiera ser educado en Cataluña con el castellano como lengua vehicular, lo pueda hacer".

¿Alguien le puede decir al ministro que no se trata de que garantice la enseñanza en castellano a los pocos padres valientes que se atreven a pedirlo, sino de que se cumpla la ley para que un derecho constitucional se pueda ejercer sin necesidad de pedirlo?

Primero no se atrevían, ahora no se enteran... o no se quieren enterar.

"Desafío Rajoy": inercias y resistencias
Alfonso Merlos www.elsemanaldigital.com 15 Octubre 2012

Todos sabemos qué clase de plomo en nuestras alas impide que levantemos el vuelo. Y todos sabemos que el gobierno de España o nos libra del plomo o nos hunde.
Rajoy tiene que hacer del Estado uno más moderno, eficiente y adecuados a los contribuyentes.

Quizá aún no hemos hecho el diagnóstico más básico pero más profundo de nuestra crisis sistémica. El que hizo el señor Monti en Italia cuando afirmó solemnemente: "Este país no se contagió de la crisis, sino que se la ganaron a pulso los italianos por su mala forma de gobernarse y de contribuir al bien común". ¿Alguien en España ha escuchado algo semejante? ¿Lo ha dicho algún ministro del gabinete de Rajoy. Evidentemente no. Y esa ausencia de un diagnóstico directo y a quemarropa es la que nos hace seguir atados: a las inercias y a las resistencias.

El principio físico de la inercia describe este fenómeno como la tendencia que tienen los cuerpos a conservar su estado de movimiento o de reposo. En efecto, la ausencia de coraje y pundonor, la falta de atrevimiento de nuestras elites está llevando a que aquellas cosas que más o menos se movían (para desgracia de los españoles) sigan su curso; y está llevando a que aquellas otras que estaban prácticamente paradas, pero que convenía ponerlas en marcha, sigan sin rodar.

El principio psicológico y sociológico de la resistencia marca el rechazo de una persona o una organización a cambiar las actitudes, los comportamientos y los patrones por los que se ha regido en el pasado. En efecto, a pesar de que el Partido Popular llegó al poder aupado por un mandato indiscutible de reformismo, su tarea de transformación de la realidad política, administrativa y burocrática del Estado está alcanzando un nivel muy limitado, todavía condicionado por renuencias a buscar cambios radicales en estructuras enteramente desfasadas.

Si Rajoy y sus ministros quieren de verdad contar con el apoyo y la comprensión de la sociedad a su vastísimo, necesario aunque insuficiente programa de ajustes, nada hará mejor que librarse de las cadenas (inercias y resistencias) que permitirán a los españoles dejar de ser esclavos del Estado para pasar a servirse de un Estado más moderno y eficiente; y sobre todo, más adecuado a las necesidades concretas del sufrido contribuyente. Porque estamos muy hartos, y el hartazgo es indisimulable.

www.twitter.com/alfonsomerlos

A la mierda, España
Pedro de Hoyos Periodista Digital 15 Octubre 2012

Andamos sumergidos entre quienes quieren españolizar a Cataluña, los que se niegan (¿por qué es más lícito catalanizar que españolizar?¿Nadie tiene bemoles de decírselo a Artur Mas? ) y los que afirman que España se irá al garete sin Cataluña. Y Cataluña sin España. De ministros y exministros hablo.

Dice Ruiz Gallardón que “La separación de Cataluña acabaría con la nación española”. Aún sintiéndome tan español como cualquier otro ciudadano de esta inmensa soledad llamada Tierra de Campos empiezo a pensar que no me importa que España se deshaga, que se vaya todo a freír churros y que Cataluña y Euzkadi se independicen de una vez por todas. Eso sí, primero que devuelvan a Castilla todo lo que se han llevado, obreros y sus fábricas, empleados y sus oficinas, impuestos y riqueza. Y como postre que nos devuelvan todas las obras de arte del museo Marés: “Origen Castiella, procedencia desconeguda”.

Si se procede a esa independencia, que se tome nota de quiénes la propiciaron, quiénes se callaron, quiénes colaboraron y qué políticas la favorecieron, hay que aprender de los errores, claro. Y que queden apartados de la política aquellos políticos que hablaron “catalán en la intimidad” cuando les interesó o que iban a aprobar “todo lo que venga de Cataluña”. ¿Así sin más ni más, sin controles constitucionales, porque lo digas tú?

Y a partir de ahí con las empresas que ya han hablado de abandonar Cataluña y con otras nuevas podríamos dedicarnos a crecer y prosperar, sin tener que pagar el sueldazo de Artur Mas y sus embajadas, sin tener que soportar en silencio que proscriban el castellano en los patios de las escuelas ni manipulen la Historia para crear Una Cataluña Grande y Libre a cuenta de los demás.

A partir de ese momento el Ebro volverá a ser un río español, para que beban también los catalanes, y volviendo los ojos a la Castilla nuclear que nunca traicionó a España a pesar de los malos tratos que recibió de ella, volviendo los ojos a esa Castilla que en los años de la Transición pareció ser la culpable de las siete plagas de Egipto y fue rechazada por todos, se podrá rehacer España, repartiendo la riqueza por todas las partes en vez de acumular el progreso, la riqueza y los habitantes en el centro solamente.

La independencia de esas regiones se producirá por la manifiesta incompetencia de los políticos y por los “españolistas” que no fueron a la manifestación de Barcelona el 12 de octubre pensando “otros irán por mí” y a pesar de algunos empresarios que ya han manifestado su oposición personal y empresarial, detrás de Lara acaba de hablar en ese sentido el presidente de la red comercial de Volkswagen-Audi que ha anunciado su salida en el caso de la independencia de Cataluña. Por cierto, ¿a qué espera Isidre Fainé para manifestarse en un sentido o en otro? ¿Miedo, ventajismo u oportunismo? Mucha jeta.                    @pedrodehoyos

Una encuesta para Wert
José Javaloyes www.republica.com 15 Octubre 2012

Urgiría un arbitraje de opinión pública, una encuesta de urgencia, sobre las palabras del ministro Wert, titular de Educación, en lo de “españolizar” los niños de Cataluña. Una consulta demoscópica no necesariamente sobre el “arbitraje” de la desmentida disconformidad del Rey en torno a tales palabras, pues no tienen éstas sólo la lectura que ha hecho de las mismas el nacionalismo gobernante en el Principado.

Es este nacionalismo una casta política que agrede de continuo, en lo que toca a la Enseñanza, a la igualdad ante la ley de los españoles todos en Cataluña. Y lo hace lo mismo desde este Gobierno que preside el separatista Mas que con los otros. Ha sido lo suyo en los nacionalistas catalanes, de manera frontal y sin ambages, pasarse la legalidad constitucional y la ley ordinaria por el mismísimo arco de triunfo. Importándoseles una higa los tribunales de Justicia del más diverso rango.

Y frente a eso, desde el Madrid de los primeros tiempos de Zapatero, que les dio tantas alas que dejaron chico el primer error del primer Azaña. Y por inercia de la locura de Zapatero, apenas se ha rechistado en los últimos años de su gestión. Tampoco en los últimos meses por razones de zoco parlamentario. Todo ha sido tragar y consentir para que “hubiera paz”, incluso, por vía de omisión más que culposa, pasándole la mano por el lomo una y otra vez, a todo cuanto abarca el cuatribarrismo estelado. Hasta tal punto de que el sistema democrático y constitucional, aprobado en su día por el pueblo español, ha sido subvertido en Cataluña. Desplazado de hecho por un régimen nacionalista de lacerante amplitud y creciente profundidad.

Al socaire de una situación de hecho así, contra el derecho, ha crecido una suerte de ortodoxia política alternativa que a estas horas, especialmente para la clase política de un concreto catalanismo, no parece caber otra cosa que la displicencia chulesca ante cualquier referencia cotidiana a la patria común. Algo que engloba, en lo que despectivamente llama “nacionalismo español”, toda adhesión a los valores de integración nacional contenidos en nuestra Ley Fundamental.

Lo manifestado en el Congreso por el ministro de Educación, a despecho de su brevedad – que incluye un germen de crítica global a la que en su día fue la cesión a las Autonomías de la competencia sobre la Enseñanza y que tanto ha contribuido al marasmo nacionalista y al desnortamiento de dos generaciones de españoles -, prendió la traca de las protestas no sólo nacionalistas sino del resto de las minorías que componen el arco de la oposición parlamentaria.

Ha sido un estallido de sectarismo que trae a la verdadera memoria histórica imágenes y síndromes de muy preocupante semejanza con el último gran fracaso de nuestra convivencia nacional. Especialmente en lo que respecta al emparejamiento de los socialistas y demás izquierdas en la locura, con la “rauxa” febril del catalanismo más calenturiento. Es esa “rauxa” o locura exaltada que se opone al “seny”, al equilibrio y buen sentido, lo que impera en estas horas por causa de aquel error fundamental de la transferencia a la iniciativa autonómica de la enseñanza de la Historia común y de la Geografía de la patria compartida. Tan colosal disparate en el arranque de la tan ponderada Transición no ha sido atemperado siquiera en sus consecuencias políticas sino que en el plano de éstas lo que ha privado han sido las complacencias, el chalaneo, la timidez y el mirar a otra parte. El no enterarse para no perturbar la paz…

A la rectificación de esto parece que se orientan las palabras del ministro de Educación en el Pleno del Congreso. Y siendo así no parece que haya sido cierta la desmentida y supuesta censura del Rey a la propuesta “españolización” ministerial de los desespañolizados niños de Cataluña – y de otras Autonomías -. La cosa está bastante clara. Nunca el Jefe del Estado pudo decir eso que se le atribuyó, por la fundamental razón de que carece de atribuciones para ello. Pues siendo aquel suyo aquel histórico impulso, fundante de la Constitución lograda con el consenso, al ser después refrendada ésta por el pueblo español, pasaron a la misma los poderes del Rey como estrictas facultades de moderación para que el juego político no desbordase los límites y mandatos establecidos en la Carta.

¡Cómo iba el Rey a extralimitarse objetando el propósito del Gobierno de potenciar la unidad nacional en que se basa la propia Constitución! Pero, en cualquier caso, si convendría que por parte del CIS o de cualquier empresa dedicada a los trabajos demoscópicos efectuaran en régimen de urgencia una encuesta nacional sobre la oportunidad y necesidad de reasumir por el Estado las competencias sobre la Enseñanza. Las víctimas de aquel dislate corresponden ya a dos generaciones de españoles.

Y si para propósito así hay que reformar la fórmula estatutaria, que se reforme. Para poder defender mejor, adecuadamente, la unidad nacional en que la Constitución se basa. Lo de Mas y compañía es la llamativa y brutal secuela de aquel colosal disparate cometido en la Transición.

En cualquier caso conviene, pues, que sobre la unidad nacional de España “marchemos todos juntos” – y la Corona primero – por la senda constitucional. Sin marcha atrás alguna.

Wert le hace un destrozo al PSOE y desmonta la hipocresía nacionalista
Antonio Martín Beaumont www.elsemanaldigital.com 15 Octubre 2012

Él, que no es un profesional de la política ni está encorsetado en lo políticamente correcto, ha dado una lección a los acomplejados.

En vista de la lapidación a la que fue sometido José Ignacio Wert la semana pasada, me entró una curiosidad. Me pregunté a mí mismo cuántas veces se había utilizado en el Congreso en los últimos años el verbo maldito, españolizar, y al hallar la respuesta entendí muchas cosas.

En las tres últimas legislaturas, sólo dos veces. Y sorpréndanse: en las dos ocasiones en boca de nacionalistas. Concretamente de ERC, que en los primeros pasos de la era Zapatero lo usó para criticar la Ley de Calidad de la Enseñanza que el Gobierno de Aznar había aprobado en su segundo mandato porque a juicio de los demócratas de Esquerra pretendía "uniformizar y españolizar" a los estudiantes; y del BNG, que en febrero de 2005 se quejó en el Parlamento de que se pretendiera "españolizar este país como sea, como si fuera El Aaiún" porque al nacionalismo gallego le molestaba --y le sigue molestando-- que la inmensa mayoría de los españoles nos refiramos a La Coruña como tal y no como A Coruña. Menuda provocación la nuestra, por cierto.

El éxito del nacionalismo reside, pues, en haber conseguido demonizar y corromper un verbo que al fin y al cabo significa algo tan inofensivo y lógico a la vez como lo es "dar carácter español", que así lo define el diccionario de la RAE. Pero hete aquí que el ministro de Educación, que al no ser un profesional de la política no está encorsetado en lo políticamente correcto, osó decir en voz alta lo que muchos, una gran mayoría me atrevería a decir, piensan por lo bajinis.

Saben aquellos de ustedes que siguen con asiduidad esta columna que no me han dolido prendas en criticar la gestión de Wert cuando así lo he creído oportuno. Sin embargo, esta vez quiero desde aquí aplaudir su falta de complejos. Por más que aquellos de sus compañeros que sí los tienen, especialmente en el PP vasco y el catalán, se echaran las manos a la cabeza pensando cómo iban a justificar ante el electorado el arranque de españolismo del ministro en plena carrera electoral. ¿Verdad, Borja Semper?

Ya está bien. El Gobierno de Cataluña --CiU ahora, el tripartito antes-- educa a sus nuevas generaciones en el odio a España, margina la lengua común de todos los españoles en sus escuelas, estigmatiza a los castellanoparlantes y multa a los empresarios que se atreven a rotular sus negocios en el tercer idioma más hablado del planeta.

Dejan que en su televisión pública un personajillo cosa a tiros al Rey, utilizan un partido de fútbol como altavoz independentista --con la complicidad del F.C. Barcelona--, desprecian la Fiesta Nacional y acusan a España de robarles, aunque luego pongan la mano para pedir dinero a papá Estado porque no tienen ni para pagar las nóminas. ¿Y resulta que se hacen los ofendidos porque el ministro de Educación del Gobierno de España no quiere que los niños catalanes sigan pensando que el Ebro es un río catalán que nace en "tierras extrañas"?

Pero lo más grave no es que un senador de CiU llame "neofranquista" a Wert, porque desde hace tiempo no se puede esperar otra cosa del nacionalismo que el insulto y la difamación. Lo más grave es que el PSOE, el Partido Socialista Obrero ¿Español?, haya mordido ese anzuelo. Que los socialistas rivalicen con ERC por ver quién solicita antes en el Congreso la reprobación del ministro hereje da idea de lo perdidos que están los socialistas, que deambulan sin guía ni rumbo.

Wert no está arrepentido, sólo faltaría. Es más, me atrevería a decir que este episodio le ha hecho ganar sintonía con la ciudadanía, cansada de las medias tintas de los políticos.

Independencia
Una, grande y libre
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Octubre 2012

Mas ha dicho que en su escuela explican la España plurinacional. ¿Existe esa España? Para eso haría falta que España no fuera una nación, sino una suma de ellas. Pero una suma de naciones no produce otra nación, distinta de las que la integran, sino un Estado plurinacional. Por definición, una nación ha de ser forzosamente una. A Mas le gustaría que España fuera eso, una suma de naciones porque él, y con él muchos catalanes, no se considera ciudadano de una nación de naciones en el sentido de ser catalán y español a la vez. Él se siente catalán, y lo más que está dispuesto a admitir es pertenecer a un Estado plurinacional en el que estuviera integrada su nación, Cataluña. Ahora, ni eso.

El problema es que yo, y conmigo muchos españoles, me siento tan poco plurinacional como él. Mi origen es catalán. Buena parte de mi familia es murciana. Me eduqué en Italia. Viví seis años en Canarias, donde se criaron mis hijos. Mi mujer es medio extremeña, medio vasca y medio asturiana. Y me siento español. No mitad español, mitad murciano o mitad lo que sea. Español y punto. Para sentirme así, como supongo que les pasará a muchos, no tengo en cuenta si eso implica pagar más o menos impuestos, si con ellos se pagan pensiones a andaluces o gallegos, o sea a otros españoles, o si recibo más o menos servicios. Tampoco lamento no haber nacido luxemburgués o suizo.

Cuando Mas dice que en Cataluña se enseña la España plurinacional, miente. Lo que allí se enseña es que hay una nación que se llama Cataluña y a la que pertenecen, les guste o no, quienes allí viven. Que España no existe más que como Estado opresor que, además de a Cataluña, sojuzga a otras naciones, y que ellas sabrán si quieren o no seguir siendo España, ese Estado plurinacional. Y que, por lo que a ellos respecta, esa pertenencia ha dejado de ser interesante.

Mas lo explica diciendo que se niega a que en Cataluña se enseñe España como una, grande y libre. En cambio, sin decirlo de esta manera, sí que afirma que Cataluña es una, grande y, sin España, también libre. De forma que el problema no es la fórmula, sino la entidad a la que se aplica. Lo que vale para Cataluña no vale para España. Pues bien, yo quiero para España, porque me siento español y no otra cosa, que mi nación sea una y libre. Lo de grande, lo dejo para Mas y sus delirios. Porque España sólo será una nación si es una, con o sin Cataluña, y libre. Libre de que quienes no se sienten españoles impongan a quienes sí nos tenemos por tales un régimen disolvente, el de las Autonomías, y un modo de vernos a nosotros mismos como parte de una suma de trozos en el que tenemos que aprender a ser cualquier cosa que no sea ser español. Hasta aquí hemos llegado.

El grito catalán
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 15 Octubre 2012

Por primera vez, algunos catalanes han dicho basta. Esa es la gran noticia. Cansados de guardar silencio ante el abuso independentista, han salido a la calle y han gritado que se puede ser catalán y español al mismo tiempo. Que ya vale de señalamientos, de exclusiones, de marginación y de exilio voluntario por el hecho de sentirse español en Cataluña. Han sido pocos pero sus gritos han despertado a muchos.

Hasta ahora, en Cataluña, solo unos cuantos jóvenes salían a la calle a celebrar los éxitos de la selección española de fútbol. No había más muestras de la españolidad catalana. Y el catalanismo oficial lo consentía porque los despreciaba y porque, a fin de cuentas, consideraban los éxitos de las selección española como suyos ya que en ella jugaban unos cuantos jugadores del F.C. Barcelona.

Hasta ahora, los catalanes que se sentían también españoles no iban siquiera a votar de propio desencanto. A fin de cuentas, el catalán es persona pacifica y de sentido común a la que le gusta trabajar y ocuparse de sus asuntos más que de la cosa pública. Y así fue, por ejemplo, como los separatistas ganaron la votación del nuevo Estatuto que nadie pedía. Ni siquiera les interesaba votar al PSC, el tradicional partido donde se recogían los votos de los que se consideraban españoles, porque también se había convertido en un partido secesionista más, como se ha demostrado hace unos días con su ruptura.

Y ante ese silencio, la opresión de los secesionistas, apoyados por unos medios de comunicación comprados con dinero de todos (llegaron a publicar un editorial único el mismo día, al mejor estilo de la Prensa del Movimiento franquista y para mayor vergüenza del periodismo), impedía que se ejerciese la más mínima oposición.

Pero esa masa de ciudadanos de la Cataluña silenciosa se ha levantado por fin y ha gritado ¡basta!, dando la cara de una forma rotunda, cívica y festiva al último desafío independentista, creado para ocultar la pésima gestión económica de los separatistas.

Ha sido la expresión de la indignación auténtica de unos jóvenes que, frente al conformismo reinante, han gritado libertad para los catalanes que no comulgan con el pensamiento único que tratan de imponerle unos cuantos y gritar "Yo soy catalán y español" y "Cataluña es España".

Es cierto que han sido pocos. Pero ese no es el problema. Hasta éste 12 de octubre no había nadie que se atreviese a dar el paso. Cada día serán más. Porque Cataluña es mucho más que una manifestación de separatistas, organizada con el dinero de todos, que quieren ponerle puertas al campo y hacerse un corralito en una Europa que camina en sentido contrario. Creo que, a partir de ahora muchos catalanes que se sienten españoles empezaran a salir a la calle, hartos de estar hartos, que cantaba Joan Manuel Serrat.

Por cierto, como profesional del periodismo he sentido vergüenza viendo cómo las televisiones, que van de progres, transmitían en directo, hace unos días, la violencia de unos pocos frente al Congreso de los Diputados con la intención de asaltarlo y le negaban el pan y la sal a otros pocos que se concentraban en paz en Barcelona gritando, simplemente, que Cataluña es España. Así se escribe la historia.

PP, PSOE Y NACIONALISTAS
Reverte entra al trapo con Wert y tiene para todos, Solana incluido
El Semanal Digital 15 Octubre 2012

En su tradicional cita dominical en Twitter, el académico no capeó la polémica sobre "españolizar" de una forma crítica hacia los responsables de la Educación en España.

Pérez-Reverte no ha dejado títere con cabeza sobre los culpables de cómo ha degenerado la Educación en España.

Arturo Pérez-Reverte no se ha cortado un pelo con la polémica sobre José Ignacio Wert. Desde su cuenta de Twitter el escritor ha cargado contra los "diecisiete putiferios autonómicos", ha pedido al ministro que si quiere empezar por algo lo haga por unificar los libros de texto y ha acusado a PP y PSOE de haber creado una educación generadora de analfabetos, sin olvidar la LOGSE de Maravall y Solana y a un Aznar que, tras ocho años de gobierno, "tragó lo mismo, o más".

No sólo eso. Pérez-Reverte ha señalado que el actual ministro es responsable de un amplio recorte en Educación y que, al fin y al cabo, los nacionalistas, tras décadas de propaganda y manipulación, han conseguido dar a los jóvenes lo que España no les ha dado: "Les han hecho amar una aberración. Algo inexacto, egoista y dañino. Pero al menos les hacen amar algo. ¿Qué les hará amar el ministro Wert?"

"¿Españolizar a niños a los que hemos acostumbrado a llamar facha, fascista, derechista a cualquiera que lleve una bandera de España?", se ha preguntado el académico, que ha instado al ministro a empezar a tomar medidas como recuperar las competencias en Educación. "No hay huevos, ministro. Ni para eso ni para menos que eso. Y además es tarde. Así que vaya a españolizar a su tía", ha asegurado.

El festival
Alfonso Ussía La Razón 15 Octubre 2012

Como decía el gran Antonio de Lara «Tono», no se puede pedir peras al olmo porque lo han prohibido. La Historia que estudian los jóvenes de las provincias vascas es tan falsa como ficticia. Y ridícula por su sesgo. Un ejemplo: Lo más importante que acaeció en la transición fue el Festival de Cine de San Sebastián. De la Constitución ni una palabra. Y de los quinientos muertos por la ETA en aquellos años, menos aún.

Es muy difícil alcanzar tanta excelencia en el tarugo como han hecho los responsables de la educación vasca. Se puede manipular hasta un límite. Es probable que los donostiarras del futuro se crean a pies juntillas que el Palacio Real de Miramar lo construyó una tía bisabuela de Javier Arzallus, doña Mirenchu Antía, que era una vasca alta, rubia, de andares espaciosos y profunda fe cristiana, como gustaba a Sabino Arana, el del viaje de novios a Lourdes. Del mismo modo que el Teatro Victoria Eugenia se llama así en memoria de Victoria Eugenia Igueldomendi, una bella actriz de principios del siglo XX que, en sus pocos ratos libres, remaba hasta la Zurriola para fortalecer sus brazos. Y que el Hotel María Cristina se erigió en honor de María Cristina Gorroaga, virgen y mártir, que prefirió la muerte a la pérdida de su flor cuando fue sorprendida por un malvado castellano mientras cogía moras silvestres para hacer mermeladas caseras en un senderillo del Monte Ulía. No será difícil convencer a los jóvenes donostiarras de que el club de fútbol de su alma, la Real Sociedad de San Sebastián, le debe el título de Real Club al Rey Imanol I de Amorebieta, el legítimo Rey de los vascos, que sufrió persecución por parte de liberales y carlistas, simultáneamente, y que para salvar su vida, camufló su identidad e ingresó como barítono en el Orfeón Donostiarra, renunciando al trono a cambio de su vida. Antes de su dedicación al canto coral, también fundó la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País y el Real Club de Tenis de San Sebastián, y asimismo inauguró el Acuario del monte Urgull, junto al muelle de pescadores.

La Historia es como se escribe y como se estudia. Pero los grandes historiadores nacionalistas se han equivocado un poco con el Festival de Cine de San Sebastián. No es de la época de la transición política. Es consecuencia de un gesto del franquismo con la ciudad que acogía al general Franco y a su barco, el «Azor», durante los meses de agosto. El alcalde de San Sebastián pidió a Franco ayuda y apoyo para fomentar la afición al cine en aquella ciudad, y el entonces Jefe del Estado dio su consentimiento, ordenando al ministro de Educación que hiciera lo posible por atender al ruego del señor alcalde. Y no sucedió aquello en el llamado tardofranquismo, sino en el franquismo en su pleno apogeo, en la década de los cincuenta del pasado siglo. No obstante, si los historiadores han creído oportuno establecer su creación en la Transición, pues punto en boca, tararí que te vi y «pello Josepe tabernan dala». Era el que escribe un precioso niño con las orejas separadas y el cabello como chorros de oro cuando Silvia Koscina consiguió la primera Concha de Plata del Festival de San Sebastián. Vi una fotografía suya en «El Diario Vasco», comenté que estaba buenísima y mi madre me regañó por mi sucio entusiasmo.

En fin, un lío. Ahora me entero de que en la transición tenía nueve años.

Neonazis catalanistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 15 Octubre 2012

Seguramente usted no ha visto las imágenes de la agresión de unos independentistas catalanes a un padre que iba con sus dos hijos, niño y niña, hacia la concentración del 12 de octubre en la Plaza de Cataluña, de Barcelona.

Los asistentes querían proclamar su identidad catalana y española, hispanocatalanista o catalánhispanista. Son imágenes ocultadas por las principales televisiones, y ni siquiera TVE las emitió en sus informativos, cuando estaban disponibles en internet.

Acusan a TVE de estar controlada por la derecha, pero sigue el doble rasero de denunciar extremismo fascista –emitió la llegada de unos falangistas cuando la concentración hispanocatalanista se había disuelto--, callando o atenuando a la vez el de la ultraizquierda y el de los ultranacionalistas, cada día más cercanos al nazismo.

En las imágenes se ve cómo la turba persigue a un hombre alto y delgado, de unos 35 años, que tiene la fortuna de tener cerca a los mossos d’esquadra, que lo protegen.

En otro plano aparece el niño, de unos siete años, tratando de agarrarse a al padre, y la niña, de unos cuatro, con una camiseta de la Selección Española, llorando asustada y desesperada, rescatada por unos sanitarios.

Los grandes periódicos catalanes y los nacionales, como “El País”, ocultaron o escondieron la noticia, pero difundieron fotos de un independentista sangrando por una pequeña brecha en la cabeza, víctima de los mossos d’escuadra: era uno de los agresores del padre de los niños.

La bandera española que llevaban quedó tirada en la calle, y alguien la arrojó después a un cubo de la basura.

El nazismo empieza así: primero le pega a los judíos aislados, a poder ser con sus hijos delante, después va a por todos.

Cataluña
Wert: “Me comprometo a una solución viable para los padres que quieren escolarizar a sus hijos en español”
El ministro de Educación, Cultura y Deporte asume el compromiso con los padres de los alumnos que, en aplicación de la ley, opten por la escolarización de sus hijos en español en cualquier parte de España. Además, Wert se ratifica en sus palabras para “españolizar” a los alumnos de Cataluña, es decir, transmitirle “la idea de que la identidad española y la catalana” pueden convivir “armoniosamente” y de manera compatible.
Redacción www.vozbcn.com 15 Octubre 2012

Entrevista de ‘El Mundo’ a José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte.
Lejos de esconderse, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert ha aceptado una entrevista en El Mundo para ratificar su posición respecto al término “españolizar” que la consejera de Educación de la Generalidad puso encima de la mesa hace solo unos días y el miembro del Gobierno respondió en el Congreso.

En este sentido, Wert ha señalado que se refirma y no rectifica sus palabras ni “una coma”, porque, “cuando hablaba de españolizar, respondía a una afirmación de la consejera de Educación de Cataluña, que había dicho días antes que el objetivo de esta reforma era españolizar a los alumnos catalanes, lo contrario que ella quería“.

El ministro de Educación ha recordado que lo que dijo en la Cámara Baja fue que la intención del Gobierno no es otra que “españolizar”, es decir, “permitir que el sistema educativo transmitiera a los alumnos la idea de que la identidad española y la catalana convivieran armoniosamente y fueran compatibles”.

En esta línea, ha indicado otra vez más que los que consideran el término “españolizar” como algo negativo o del pasado es que se han quedado petrificados en “ese pasado franquista”. Y ha concretado: “No entiendo que hablar de España o españolizar sea un problema para nadie. No me imagino al ministro de Educación francés insultado si dice que los niños deben ser buenos ciudadanos franceses”.

Un tema “urgente”
Sin embargo, lo más importante de la entrevista, publicada este domingo en el diario de Unidad Editorial, es el compromiso que Wert ha adquirido para que en esta legislatura los padres que quieran que sus hijos puedan estudiar en español en Cataluña -algo que ya permite la ley- lo hagan sin necesidad de tener que acudir a los tribunales de justicia.

¿Usted se compromete a que, en esta legislatura, las familias que quieran escolarizar a sus hijos en castellano puedan hacerlo?
Yo me comprometo a encontrar una solución viable para que cualquiera que, como establece la Constitución, quiera ser educado con el castellano como lengua vehicular lo pueda hacer. Habrá que encontrar una fórmula y, si es en diálogo con la Administración educativa [autonómica] catalana, será mucho mejor. Pero hay que dar una solución para que se cumpla la ley.

¿Y la solución es subvencionar a colegios privados para que enseñen castellano en Cataluña y Baleares?
Yo no digo que esa sea la solución, pero es una de las posibilidades que hay. No estamos hablando tanto de inyectar dinero, como de establecer unos conciertos similares a los que ya existen, pero para la inmersión. Esto no se puede plantear como una cuestión de números, porque no lo es. Es una cuestión de libertades. Es igual si son 10 ó 1.000 familias las que lo piden, porque todos tienen el derecho a recibir esa educación en castellano.

Para el ministro “este tema es urgente” pero ha admitido que no es “simple”, por lo que no se ha atrevido a establecer unos “plazos” temporales dentro del periodo legislativo actual. También ha descartado la acción de la Alta Inspección del Estado porque, aunque sí puede detectar infracciones en el cumplimiento de la ley, “no tiene la capacidad de suplir el déficit que ella misma registra”, según Wert.

En resumen, y lejos de plantear la asunción de competencias en materia educativa por parte del Gobierno, el ministro ha señalado que intentará “que la legislación básica garantice mínimos de homogeneidad” en toda España, algo que considera que “no es ninguna aberración ni una enmienda de totalidad a la inmersión”.

Actualmente, la inmersión lingüística en Cataluña se está aplicando de manera obligatoria en catalán a todo el alumnado de manera que si los padres pueden escoger, entre las dos lenguas oficiales de Cataluña, como así establece la ley, el efecto deseado por las formaciones nacionalistas y todos los consejeros de Educación que han pasado por la Generalidad quedaría diluido.

La educación no tiene que ser el monopolio de nadie
En relación a la hipotética discusión entre el Rey, Juan Carlos I, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), sobre sus palabras en el Congreso, el ministro ha zanjado el asunto: “No tengo ningún inconveniente en insistir en algo que ya ha dejado claro la propia Casa del Rey: que no ha habido ninguna conversación con Su Majestad en este sentido. [...] La Casa del Rey lo ha establecido con claridad“.

Wert ha respondido también a los que desde los últimos días han estado insultándole y calificándolo de “franquista”. “Tengo una trayectoria impecablemente democrática y no tengo el menor interés en ponerme a defenderla. Cuando, estos, los que me llaman franquista, estaban silentes, yo ya militaba en un partido ilegal, en Izquierda Democrática. Esto es… de risa“, ha añadido.

Finalmente, ha defendido que la educación en España “no tiene que ser monopolio ni de los nacionalistas, ni de los conservadores, ni de los socialistas”, ya que, en su opinión, “debe ser un territorio lo más alejado posible de la contienda política“. Por lo que no entiende que la Generalidad utilice la enseñanza para plantear proyectos secesionistas: “Es algo no deseable”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Volcarse en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 15 Octubre 2012

El nacionalismo catalán ha quemado las naves y apostado decididamente por la independencia. Ya ni siquiera se reparten los papeles, todos están en lo mismo, en el enfrentamiento total y la ruptura de España. Hasta Josep Antoni Duran i Lleida, que se ha pasado media vida ofreciéndose para servir como ministro de casi cualquier Gobierno de la Nación, da ahora en cerrar sus discursos, devenidos soflamas, con el grito de "Visca Catalunya Lliure!".

Con su formidable maquinaria de intoxicación y propaganda, el nacionalismo vocea la especie de que Cataluña es un unánime clamor por la autodeterminación y la independencia, y esgrime como prueba atrabiliarios acontecimientos prefabricados como el aquelarre estrellado de la última Diada.

Pero la realidad es muy otra, como se desprende, por ejemplo, del más reciente sondeo publicado por La Vanguardia. Ahí encontramos que los catalanes que no se sienten españoles no son siquiera un tercio, apenas un miserable 27%, cuarenta puntos por debajo de la cifra que engloba a quienes se sienten catalanes y españoles: 67%. Significativamente, el porcentaje de sólo catalanes registra un abrupto descenso de cinco puntos desde la infausta Diada, mientras que el de quienes se sienten tan catalanes como españoles ha crecido seis puntos; en cuanto al de quienes se sienten más catalanes que españoles, ha caído tres puntos.

Esta encuesta es sólo un ejemplo. Hay muchos más, y más significativos. En todos los ámbitos: político, económico, cultural... Y es que, verdadera y afortunadamente, Cataluña no es esa mole monolítica y áspera que pinta la barahúnda nacionalista.

Así las cosas, en los próximos comicios autonómicos PP y PSOE deben salir a por todas, con arrojo y sin el menor complejo (¿de qué?). El PP debe dejar de incordiar a la gente de Ciudadanos, que está haciendo una labor admirable, y medirse con su auténtico rival, la desleal, hipócrita y oportunista CiU, que juega la baza de la responsabilidad pero en los hechos está demostrando ser un tremendo factor de perturbación e inestabilidad. En cuanto al PSOE, debe aprovechar la marcha de Ernest Maragall y compañía para, de una bendita vez, hacer una política plenamente española y enfocada en el servicio a sus votantes, no a las élites nacional-progresistas, tan despectivas y altaneras con todo aquello que suene o huela a cinturón industrial y a España. Por lo que hace a Ciudadanos, debe seguir siendo lo que es, un corajudo altavoz cívico, una valiosísima piedra de toque, un acicate. Todos ellos, además, han de hacer de caja de resonancia de iniciativas procedentes de la sociedad civil que tengan por objeto reivindicar la españolidad del Principado, como la emotiva y ejemplar concentración que se celebró el pasado viernes –Día de la Hispanidad– en la Plaza de Cataluña de la Ciudad Condal.

Los separatistas no son más ni, mucho menos, mejores. Pero podrían acabar saliéndose con la suya. Para ello, bastaría con que las fuerzas españolas –económicas, políticas, sociales, culturales– cometieran la tremenda felonía de no hacer nada.

El fascismo está inventado
Martín Prieto La Razón 15 Octubre 2012

Goebbels, ministro de Propaganda del III Reich, hizo famosa la tesis de que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Enteco, con un pie zambo, de escasa estatura, muy contrapuesto al ideario ario, le hubiera tocado la eugenesia que predicaba. Pero sus logros más malignos no estuvieron en el agit-prop sino en Educación de la que fue también responsable, ideologizando hasta los parvularios como mera antesala de las Juventudes Hitlerianas: la raza, la Gran Alemania y el gran espacio vital germano que fue inyectado en la sangre más joven de la Alemania nazi.

Causa grima contemplar por televisión a unos niños catalanes reclamando una Cataluña libre, una única patria y balbuceando que la independencia les bajará los impuestos. Primero descerebraran a los infantes sumiéndoles en la ignorancia y después les inoculan un nacionalismo con bocatas de butifarra, porque los jóvenes de hoy necesitan más mitología y muchas menos ciencias exactas. La degeneración del romanticismo nacional, que siempre es el primer amor de un adolescente e inventado en los siglos pasados. Elena Valenciano acusa al ministro Wert de inconstitucional por animar a españolizar a los niños catalanes.

La Constitución de 1978 reza que el idioma español es obligatorio en todo el territorio, pero parece que Doña Elena no tiene tiempo para leer ni nuestra Constitución. El «Sí» o «Sí» de Arturo Mas resume la imperiosa voluntad del nazi-fascismo que llevó a abolir la Constitución italiana y que el rey Vitorio Emanuelle debía preservar y la historia de la República de Weimar debía sostener al mariscal Hindenburg. Arturo quiere imponer «trágala perro» con la misma subnormalidad de Mussolini o Hitler. Estos radicales sobrevaluados beben la primera mitad del siglo XX. Lincoln advirtió de que de vencer el sur volverían a dividirse. Aquí no. Euskalerria se expande en los mapas y a Catalunya sólo le quedan «los países catalanyes» que incluyen a Valencia, Baleares y también al Rosellón. Nos ha caído en suerte un secesionismo imperial.



Cataluña
El discurso del miedo
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 15 Octubre 2012

Un buen amigo catalán me pregunta cómo es posible que continúe leyendo La Vanguardia, plagada de patrañas urdidas por los disciplinados catequistas del secesionismo. Le contesto que el somatén mediático conserva algunas pocas firmas muy respetables para cubrir las apariencias de pluralismo, pero que además me interesa, por un lado, seguir la trayectoria de esas patrañas para ponerlas en la picota y, por otro, disfrutar de los escrúpulos de aquellos colaboradores que, sin abjurar de su catalanismo, pero guiados por la racionalidad, ponen reparos a la política aventurera de la nomenklatura rupturista, precisamente porque ven en dicha política el desencadenante de males irreparables para España y, dentro de ella, para Cataluña.

Metedura de pata
En mi artículo "Adéu, Unión Europea" reproduje la lista de miedos que, según Francesc-Marc Álvaro (LV, 27/9), sembramos quienes no nos dejamos encandilar por el espejismo de la mítica Ítaca. La repito:

Miedo al aislamiento internacional, miedo a la fractura social, miedo a la decadencia económica, miedo a la deslocalización empresarial, miedo a la exclusión cultural, miedo a repetir la tragedia balcánica, miedo al caos y al precipicio.

También repito que la panacea que Álvaro recetaba para tantos miedos era la ilusión. Pero hay que ser muy ingenuo para dejarse engatusar por los consejos de este retrógrado militante. ¿Retrógrado? El 24/9, Álvaro se burlaba del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, porque al abordar la hipótesis del divorcio entre Cataluña y España citaba a Francesc Cambó:

Que un diplomático exhiba una bibliografía tan obsoleta sobre Catalunya es muy revelador. ¿Cómo quieren entender lo que pasa si todavía echan mano de Cambó?

¡Qué metedura de pata! Todos los argumentos que los cofrades de Álvaro, y él mismo, esgrimen para justificar sus pretensiones se remontan a hechos históricos perdidos en la noche de los tiempos: el Imperio Carolingio, la Marca Hispánica, el régimen austracista, el escurridizo Rafael Casanova, Prat de la Riba. Artur Mas se jacta (LV, 6/10):

Catalunya ha sido siempre una nación de Europa, fundada como parte del imperio de Carlomagno.

Comparado con estas antiguallas, Cambó es un dechado de modernidad. Visca Cambó!

Seamos piadosos con Álvaro. No hace más que cumplir con su función de lenguaraz cuando exhorta a desechar el miedo y abrazar la ilusión. Fue Artur Mas quien sentenció urbi et orbi, en el discurso que pronunció para convocar a elecciones (LV, 2/10):

No se puede hacer callar la voz de un pueblo y de una nación a base de introducir el miedo, porque quien lo haga se está retratando en el ámbito interno e internacional.

La palabra miedo la repite otras dos veces en el mismo discurso, para desacreditarlo como recurso dialéctico. En vano. El miedo crece en los círculos informados de la sociedad catalana, y crecerá aun más cuando los ciudadanos se asomen a la realidad y vislumbren el abismo económico y social hacia el que los empujan los fanáticos.

Oportunidad de discrepar
La alarma cunde entre los catalanistas veteranos, los que han trabajado sin hacer aspavientos demagógicos por una Cataluña próspera y encuadrada en los valores de Occidente, valores que excluyen las manías identitarias y la hostilidad al otro. Después de recordar a los periodistas e intelectuales que acudieron a España para apoyar a la República durante la Guerra Civil, Lluís Foix advierte (LV, 4/10):

No sería saludable volver a acaparar la atención por hechos conflictivos o por decisiones épicas de gobiernos y partidos en los que no se respira ni la más leve discrepancia. Ya sé que me dirán que estoy instalado en el discurso del miedo. Lo único que pretendo es vivir en mi país teniendo la oportunidad de discrepar de lo que sea y cuando quiera. Sólo eso.

Y el mismo periodista clama (LV, 25/9):
Ya sé que en estos momentos eufóricos cualquier palo en la rueda desde el respeto a todos puede ser interpretado como una invocación al miedo. La historia se inventa y todo es posible. Pero conseguir la independencia en contra de España lo veo altamente improbable. Y sin el concurso de Europa, también.

El miedo que Mas, Álvaro y los secesionistas enragés intentan conjurar para que no se frustre su involución carolingia o austracista anida en las cabezas pensantes. Confiesa el novelista Javier Cercas (LV, 26/9):

Cuando oigo decir que nos adentramos en territorio desconocido me pongo a temblar. Para los artistas y los científicos es necesario hacerlo para encontrar lo nuevo. Pero los políticos deben saber dónde ponen el pie o nos despeñamos todos. Eso me da miedo. Y reivindico el derecho a tener miedo. Mi padre nos dejó un país muy arregladito y no quiero dejarle a mi hijo un desastre. No soy independentista, no veo dónde nos llevará, y como no lo veo, no lo soy.

Basta de lamentaciones. Vayamos a lo que el presidente argentino Hipólito Yrigoyen llamaba, en su extravagante jerga, "las efectividades conducentes". Leo (LV, 6/10):

Joaquim Gay de Montellà, presidente de la patronal catalana Foment del Treball, cuestionó ayer que este momento de "severa crisis económica" sea el más adecuado para "plantear cambios institucionales tan importantes" como las aspiraciones soberanistas de Catalunya, cuando las empresas necesitan que "los debates políticos se dirijan con responsabilidad" y "no sean obstáculos añadidos a los proyectos empresariales".

El presidente del grupo Planeta no pudo ser más claro cuando anunció que si Cataluña se declaraba independiente, sus empresas se mudarían a Madrid, Zaragoza o Cuenca. ¿Quién dijo miedo?

Desde la caverna
He confesado muchas veces que soy analfabeto en economía, por lo cual no opino sobre este tema. Sin embargo, no puedo ocultar el miedo –¡otra vez el discurso del miedo, señores secesionistas!– que me produjeron dos análisis que leí el mismo día 7/10 en el suplemento de economía "Dinero", de La Vanguardia, y que incluso yo, desde mi ignorancia, entendí. Escribe el economista Alfredo Pastor, con énfasis en lo político:

La búsqueda del Estado propio en el seno de la Unión Europea que propone el presidente Artur Mas tiene, a mi modo de ver, más de ilusión que de proyecto firme. Si una consulta claramente formulada y bien administrada entre los habitantes de Catalunya diera una mayoría confortable a favor del Estado propio, habría que proponer al Parlamento español una reforma constitucional que permitiera la secesión; el resultado sería negativo, y no necesariamente por motivos económicos: a muchos les dolería, como a mí, ver que Catalunya deja de ser parte de España.

Este sería el final del trayecto según la legalidad española. ¿Podríamos invocar la otra legalidad, la europea? No lo creo: los europeos, que desde luego nos observan atentamente, no considerarían que hubiera materia para una intervención contra la voluntad democráticamente expresada de los ciudadanos de un Estado miembro de la Unión Europea: no puede hablarse de una violación flagrante de los derechos humanos de los catalanes. Quedaríamos, pues, al final de un trayecto lleno de sinsabores, en un limbo legal y en un purgatorio político.

En la página siguiente escribe el profesor Joaquim Muns, con énfasis en la economía:
Creo que cabe extraer tres conclusiones principales de este artículo. La primera es que no se puede ignorar, simplificar y menos idealizar las consecuencias económicas de un eventual proceso de independencia de Catalunya. Segundo, que los estragos de la crisis pesarían severamente en las cargas que un futuro Estado catalán tendría que asumir al iniciar su singladura. Así, sería muy probable que Catalunya tuviera, de entrada, una deuda pública, entre propia y heredada, superior al 50% del PIB. Tercero, sin una información fidedigna y rigurosa y una aportación reflexiva y serena de todos, especialmente de los responsables políticos, es imprudente y peligroso tomar una decisión del calibre de la independencia de Catalunya.

Desde la caverna del secesionismo carolingio y austracista, o sea retrógrado, se tilda estas opiniones de "anticatalanas". Pero ¿los anticatalanes no serán quienes están llevando alegremente Cataluña al limbo legal, al purgatorio político y al desastre económico? Cuando ocurra lo peor, se excusarán diciendo: la maté porque era mía.

"Xurde, yo también quiero la independencia"
Xurde Rocamundi www.lavozlibre.com 15 Octubre 2012

Empresario y fundador no militante de Ciutadans

Este viernes, como no podía ser de otra manera, estuve en la Plaza Cataluña. Os confesaré algo: me emocioné. Después de saludar a Pepe Domingo y a Alicia Sanchez Camacho, ver en la distancia a Albert Rivera, Francisco Caja, Albiol, y a otros muchos, en este caso anónimos para el público en general, pero que llevan un montón de años en la lucha contra el nacionalismo imperante, me encontré con un asturiano. Se acercó a mí porque yo portaba una bandera azul con la cruz de los ángeles. Entablamos conversación y cierta complicidad en poco tiempo, y me confesó lo siguiente: "Xurde,yo también quiero la independencia".

Ante mi estupor, sonrió y me contó: "Mis padres paternos eran asturianos,pero mi padre nació en Madrid. Vivió allí hasta los 8 años. Mi madre es asturiana de pura cepa y trajo al mundo a mis tres hermanos mayores en Oviedo. El pequeño y yo nacimos en Barcelona. El prolífico primogénito tiene cuatro hijos de dos señoras diferentes: una andaluza de varias generaciones, con quien tuvo dos hijos, y con la otra, una catalana, otros tantos. Su mujer actual, catalana,es viuda,aportando una hija de andaluz, a la cual hemos acogido como una sobrina más. La esposa del mediano es mañica, siendo padres de dos chavales. La del pequeño, asturiana, con la que tiene dos hijos más. Mi exmujer, madre de mi niña, extremeña.
Y mi pareja actual, cartagenera. ¿Cómo puedo odiar a España? ¿Como puedo renegar de Cataluña?"

"En mis ciscunstancias estamos inmersos más de tres millones de catalanes. Arturito, ¿de qué Catalunya estás hablando? ¿De la endogámica, uniforme y homogénea que pretendes vender en el exterior, o de la real conformada por todos los hijos de esta, nuestra tierra? Xurde, a lo largo de mis 46 años he conocido mucha gente, he hecho grandes amistades, e incluso con algunos negocios.Y cito: Bargalló, Giró, Xapelli, Rosell, Pascual, Bornay. Como también Garcia, Gómez Castro, Meléndez, Montenegro, etc. Y con todos me he llevado estupendamente. Nos hemos reido, hemos llorado, trabajado, compartido, convivido... Entre todos hemos hecho grande esta Cataluña. Pero insisto: ¡ENTRE TODOS!", prosiguió.

"Y pregunto: Arturito, ¿qué pretendes? ¿Que cuando vaya a la tierra de mis padres lo haga como extranjero, o cuando vengan mis primos de visita a verme lo hagan en calidad de guiris? O peor aún: ¿un conflicto social, una batalla campal entre padres y abuelos con fuertes lazos con el resto de España, contra hijos y nietos adoctrinados en vuestras escuelas a los que habéis despojado de su historia y raíces, imponiéndoles las vuestras como propias? ¡Pues no lo voy a consentir! ¡Vosotros Xurde, no lo podeis permitir! ¡Nosotros, no lo podemos permitir! ¡Nooooooo.....!", exclamó.

"Estamos aquí sin que nos hayan puesto autocares, sin el apoyo y seguimiento de TV3, La Vanguardia o el Periódico de Catalunya. Y mira por donde somos miles. Habrá comparaciones, incluso mofa, se reirán de nosotros. Sin embargo, les damos miedo. Tienen miedo porque ha surgido de forma espontánea por medio de ciudadanos corrientes. Saben que calará en todos aquellos que hasta ahora han permanecido en silencio. A partir de ahora empezará el efecto 'bola de nieve'. Es la primera, espero y deseo no sea la última.
Xurde, ayúdame a ponerme en contacto con los organizadores e invitarlos a preparar la próxima para el 6 de Diciembre, el Día de la Constitución", me pidió.

"Xurde, como te decía al principio,yo también quiero la independencia: ¡La INDEPENDENCIA de un padre para elegir la educación de sus hijos! ¡La INDEPENDENCIA de los jueces para poder juzgar los chanchullos de los nacionalistas! ¡La INDEPENDENCIA de la prensa, las televisiones, para informar! ¡La INDEPENDENCIA de los comerciantes para rotular como les de la real gana!", concluyó.

Después de escucharle con atención,no pude más que darle la razón. Yo también quiero LA INDEPENDENCIA. ¡VISCA ESPANYA,VIVA CATALUÑA... Y PUXA ASTURIES!

Autonómicas 2012
Mas reconoce indirectamente que se adoctrina en las escuelas de Cataluña
“Lo que se piensan [en el Gobierno] es que nosotros hemos de explicar la historia de España como ellos la querrían explicar y, efectivamente, en la escuela catalana se explica la historia de España como un Estado plurinacional y no la de la una, grande y libre”.
Agencias / Redacción www.vozbcn.com 15 Octubre 2012

El presidente autonómico en funciones y candidato de CiU a la Generalidad de Cataluña ha reconocido indirectamente, este domingo, que en las escuelas de Cataluña se adoctrina. En respuesta a las palabras del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert (PP), que aboga por “españolizar” a los alumnos para que se sientan con normalidad e igualdad catalanes y españoles, Artur Mas ha indicado que en la Comunidad se enseña la historia de España como “un Estado plurinacional”.

Al margen de que España sea o no un Estado plurinacional, término que no se recoge en ningún texto legal, con estas declaraciones, Mas viene a reconocer que la Generalidad adoctrina a través de las escuelas y no enseña la historia de España como se define desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y así lo hacen las normas legales.

Mas acusa a Wert de enseñar la historia como la de “una, grande y libre”
“Lo que se piensan [en el Gobierno] es que nosotros hemos de explicar la historia de España como ellos la querrían explicar y, efectivamente, en la escuela catalana se explica la historia de España como un Estado plurinacional y no la de la una, grande y libre”, ha manifestado el líder de CiU. Para añadir, seguidamente: “Esta no se explica”.

De esta manera, Mas considera que el Gobierno quiere explicar la historia de España como durante el régimen franquista, cuyo lema era el de “una, grande y libre”. Mas, además, ha defendido el sistema de inmersión lingüística obligatoria en catalán que se aplica en las escuelas, un modelo que considera de éxito.

También ha entrado en el tema Josep Antoni Duran i Lleida, durante su intervención en el Consejo Nacional de CiU, que ha aprobado las listas de la federación de cara a la cita electoral del próximo 25 de noviembre.

“Se ha hablado de españolizar Cataluña. Sinceramente, creo que a todos juntos les iría mejor que intentaran catalanizar un poco España. De otra manera les irían las cosas…”, ha indicado el portavoz de CiU en el Congreso. Su intervención ha finalizado con el grito: “¡Visca Catalunya lliure!“.

“Una misión histórica”
Por otro lado, Mas también ha animado a los militantes y simpatizantes de CiU para que tengan en cuenta y presente que durante la próxima legislatura autonómica, si su federación consigue ganar con mayoría absoluta, convocará un referendo secesionista aunque sea de forma ilegal.

Se hará dentro de este periodo, cuatro años, ha asegurado. “Por las vías legales hay muchas maneras de consultar a un país [por Cataluña], pero la consulta se hará“, ha zanjado. Para Mas, está llamado a culminar “una misión histórica” (se ha calificado como “un servidor”), como es la de avanzar hacia la independencia de Cataluña “a través del derecho a decidir”. Un proyecto que, según su opinión, “Cataluña afronta por primera vez en 1.000 años y de tres siglos de agachar la cabeza y pedir perdón”.

Finalmente, el Consejo Nacional de CiU ha nombrado a Mas como candidato a la Generalidad por cuarta vez consecutiva. Sin sorpresas. Las dos primeras ocasiones, pese a ganar la cita electoral en 2003 y 2006, no pudo formar gobierno.

Galicia
La Xunta inyectó 15 millones de euros en los medios de comunicación durante 2010
Praza.com - Santiago /www.eldiario.es/galicia 15 Octubre 2012

Una noticia irritó especialmente a la cúpula del PP en la primera semana de la presente campaña electoral. La salida a la luz pública del informe que el Consello de Contas prepara para analizar las finanzas públicas del año 2010 -el organismo realiza esta evaluación anualmente- en el que se detecta el "desplazamiento" de más de 400 millones de euros en facturas para el ejercicio del año 2011 provocó airadas reacciones en el seno del Gobierno gallego y del partido que lo sustenta. Además de esa supuesta ingeniería contable el informe del organismo fiscalizador, instruido por el que había sido conselleiro de Economía de Manuel Fraga, José Antonio Orza, y a cuyo contenido tuvo acceso Praza Pública, permite observar también la manera de proceder del gabinete de Alberto Núñez Feijóo en uno de los aspectos más controvertidos de la gestión de los sucesivos Ejecutivos gallegos: las ayudas a los medios de comunicación. Y un vistazo a los cuadros económicos da lugar a una suma fácil: en 2010 la Xunta inyectó 15,2 millones de euros públicos en empresas privadas de comunicación.

Cuando retornaron a la Xunta los conservadores lo hicieron con un programa electoral en el que se comprometían a desterrar las prácticas opacas sobre la prensa. Así, prometían que la "política de ayudas a los medios de comunicación" pasaría a tener un "soporte legal, como sucede en la mayoría de los países europeos" y las subvenciones y demás aportaciones económicas disfrutarían siempre de "transparencia". Pero la legislatura pasó y ese soporte legal no llegó, como tampoco lo hizo la prometidísima Ley de Publicidad Institucional. Por este motivo el informe del Consello de Contas parece ser la única vía para comprobar lo reparto de dinero entre los medios y las vías por las que se hace.

De esos 15,2 millones de euros sólo 1,7 millones se asignaron "mediante convocatoria pública en régimen de concurrencia competitiva" (Capítulo IV). El resto se hicieron en procedimientos escasamente transparentes y a los que el común de la ciudadanía no puede acceder. Así, 2,3 millones corresponden a “suscripciones, suministro de ejemplares e inserciones publicitarias" (Capítulo II). En este capítulo destaca la aportación realizada por la Xunta a La Voz de Galicia, que supera los 1,3 millones de euros, y supone más de la mitad del total. El segundo periódico que más recibe en esta categoría es El Correo Gallego, con poco más de cien mil euros. 55.885 euros derivan de "subvenciones de capital" (Capítulo VII) y el grueso del gasto, 9,65 millones (Capítulo VI), son gastos "derivados de convenios de colaboración con distintas consellerías", esto es, de la compra de espacios informativos por parte del Gobierno, que inserta mensajes propios presentadas como noticias, y también de la contratación de anuncios publicitarios.

¿Y, quien recibe este dinero? Las inyecciones monetarias de la Xunta fueron a parar 23 empresas de comunicación, si bien algunas de ellas pertenecen a los mismos grupos empresariales. El registro de aportaciones económicas está encabezado por La Voz de Galicia S.A., que recibió 3,5 millones de euros, la mayoría por suscripciones y convenios. Para hallar la cantidad total que recibe la empresa con sede en Sabón hace falta sumar el dinero recibido por su división de internet, Canal Voz (277.839 euros) y por la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre (243.120 euros). La suma llega, de este modo, a los 4 millones de euros. A este montante hay que añadirle, además, lo que recibió no en su calidad de medio de comunicación, sino como "empresa privada", 655.628 que dan lugar al resultado de 4,6 millones de euros en un sólo año.

No es La Voz la única cabecera a la que la Xunta le entregó fondos públicos a través de las diferentes empresas del grupo o por vías diferentes: la de "medios de comunicación" y la de "empresas privadas". Así, por ejemplo, Faro de Vigo ingresó 1,15 millones como medio y 233.519 euros más como empresa, y la Editorial Compostela -editora de El Correo Gallego- recibió 1,6 millones en su empresa matriz por ser un medio, 205.585 a través de su filial Código Televisión y 276.121 euros más como "empresa privada". El Grupo El Progreso recibió algo más de 2 millones, bien directamente o por la actividad informativa de Diario de Pontevedra, la Axencia Galega de Noticias o De Luns a Venres. Y La Región algo más de millón y medio a través de la cabecera ourensana y del Atlántico Diario. En la lista, que sólo recoge los medios que recibieron más de cien mil euros, llama la atención la completa ausencia de algunas cabeceras como El País o el Xornal de Galicia.

El reparto del último año del bipartito
Pero, ¿son inéditas estas prácticas o exclusivas del Gobierno del PP? En sentido estricto, no. Un vistazo al informe del Consello de Contas correspondiente al año 2008, el último completo del mandato del bipartito, muestra que el Ejecutivo de PSdeG y BNG también distribuía cantidades nada despreciables entre los medios. Entonces los fondos repartidos llegaron a los 25 millones de euros entre 38 empresas de comunicación, de los que el 11,6% se repartieron por la vía de las subvenciones públicas y, el resto, por los dichos procedimientos opacos (suscripciones, convenios y publicidad).

A la hora de comparar con el año 2010 uno de los primeros datos que coinciden son los nombres de las principales receptoras de ayudas y las cuantías de estas. Así, como en 2010, en 2008 también encabezaba el registro La Voz de Galicia, S.A., que a través de sus filiales y por todos los dichos conceptos llegó a ingresar 6,9 millones de euros públicos en un sólo año. Toda vez que entonces esta empresa se encargaba también de imprimir el Diario Oficial de Galicia (DOG) por un importe de 1,9 millones de euros al año cabe concluir que las ayudas fueron de unos 5 millones de euros. En 2010, con 15 empresas menos en el reparto, sólo recibió 400.000 euros menos, case la tercera parte del total.

La suspensión del contrato de impresión del DOG que antes correspondía a La Voz de Galicia (en abril de 2011 dejó de imprimirse) se vio compensado por el incremento del capítulo de "suscripciones, suministro de ejemplares e inserciones publicitarias" para el periódico coruñés, que pasó de 131 mil euros en 2008 a los 1,3 millones de 2010.


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