AGLI Recortes de Prensa  Domingo 21 Octubre 2012

El gran contaminador
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 21 Octubre 2012

Resulta que la disposición al enfrentamiento nace siempre en Madrid, cuya reacción ante las demandas catalanas irrita profundamente, según Pujol, a la comunidad internacional.

Si el nivel de contaminación política se pudiera medir, España daría cifras que probablemente sean peligrosas para la supervivencia. La disparatada cota de politización actual jamás podría haberse alcanzado sin una voluntad sistemática y deliberada por parte de los partidos nacionales, aliados durante casi cuarenta años con sus homólogos autonómicos. Pero si hubiera que elegir a un solo individuo como culpable de esa toxicidad política que hoy emponzoña el país entero, un firme candidato sería Jordi Pujol, el primer gurú de un catalanismo identitario que ha sabido imponerse con enorme éxito mediante el chantaje, marcando el camino a seguir al resto de las autonomías nacionalistas.

Ahora que España se echa las manos a la cabeza ante las naziones que plantean una secesión inminente, recordemos que todos los Gobiernos españoles han pactado veleidosamente su política con las autonomías más potentes que, no contentas con exprimir a España desde hace décadas, han acabado por tratar al país propio como un enemigo que merece la destrucción. Huelga decir que el prolongado sometimiento de España a la depredación nacionalista ha contribuido generosamente a la ruina económica en que nos encontramos. Pues bien, este gran contaminador político que es Jordi Pujol sigue en activo. Tanto es así que acaba de presentar, acompañado de Artur Mas, un libro llamado El caminante ante el desfiladero. Como podrán imaginarse, el caminante es Cataluña, arrinconada en un desfiladero por la cruel España. En el acto de presentación Puyol soltó una arenga cargada de metáforas sobre la separación indiscutible entre Cataluña y España, dos territorios que emiten en frecuencias distintas, dos compartimentos estancos condenados a no entenderse, según aseguró. ¿Y a qué se debe esta situación? Quienes piensen que el rencor, el odio y la paranoia proceden de la propia Cataluña se equivocan.

Resulta que la disposición al enfrentamiento nace siempre en Madrid, cuya reacción ante las demandas catalanas irrita profundamente, según Pujol, a la comunidad internacional. Es cierto que, tras la gira promocional de Artur Mas por el extranjero, varios medios estadounidenses y británicos han publicado artículos sobre “Catalonia” como una nación con una historia tan propia como la de Escocia, que también se plantea ahora su secesión del Reino Unido. Precisamente un historiador británico, Sir John Elliott, aseguraba ayer en LA GACETA que Cataluña no puede borrar de su historia el haber formado parte de España, pues sería una falsificación de los hechos.

El problema es que esa historia de una nación que termina en el Ebro se estudia en los colegios catalanes desde hace 30 años y se bombardea a diario desde las televisiones autonómicas, la prensa nacionalista y las instituciones públicas. Por eso cuando Pujol les asegura que Cataluña puede morir de hambre si no se independiza, todos se lo creen. Están programados por los nacionalistas para creer y para votar obedientemente.


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Repartiéndose las nueces

Editorial www.gaceta.es 21 Octubre 2012

Decía Arzallus que ningún pueblo alcanza la liberación “sin que unos unos arreen y otros discutan. Unos sacuden el árbol para que caigan las nueces y otros las recogen para repartirlas”. La imagen es tan cruel como adecuada para definir la estrecha relación entre los nacionalistas y el terrorismo, una estrategia conjunta que ha debilitado hasta el extremo la Constitución, incapaz hasta ahora de dar una respuesta eficaz a quienes llevan décadas socavándola.

Cumplido un año del enésimo “fin de actividades” de ETA, sólo los ingenuos pueden celebrar esta paz falsa –vigilada por comandos de asesinos que no tienen intención de entregar las armas– regada con la sangre de centenares de víctimas que aún hoy piden justicia, mientras sus asesinos pasean en libertad o se sientan en los escaños del parlamento.
La quietud de ETA obedece simplemente a un paso más en su estrategia de desgaste. Como ocurriera en los 60 y 70, ahora son las voces de la izquierda las que le hacen gratis la propaganda, exigiendo la legalización de sus estructuras políticas como agradecimiento a la recién estrenada paz, de igual manera que en su momento pidieron la amnistía para los asesinos por considerarlos “luchadores por la democracia”. Esos luchadores que no dudaron en castigar a unos niños en Zarauz por no expresarse en castellano.

En las elecciones de hoy ETA se apresura a recoger los frutos de sus asesinatos, porque ha sido a través del crimen como se ha ido conformando la realidad vasca de hoy. Otegui –el hombre de paz del zapaterismo– da mítines desde la cárcel, Bolinaga los escucha desde su casa, y hasta el tipo que se atrevió burlarse de Ortega Lara –“Ortega vuelve a la cárcel, tituló en su periódico”– se sienta en una de las instituciones más importantes de Guipúzcoa. En las listas de Bildu sólo falta Josu Ternera, imputado por la matanza de Zaragoza –en la que murieron cinco niños–, que hace 10 años se evaporó sin que ningún ministro haya sido capaz de volver a enjaularlo.

ETA tutelará al nuevo Gobierno vasco
EDITORIAL Libertad Digital 21 Octubre 2012

Los dirigentes de ETA siguen manejando los resortes de su brazo político para alcanzar los fines a que siempre ha aspirado la banda terrorista, que a partir del próximo lunes serán gestionados de manera institucional gracias a la contundente presencia de EH Bildu en el Parlamento vasco.

A pesar de la estrategia de perfil bajo protagonizada por la candidata de la coalición proetarra, Laura Mintegi, que ha evitado en todo momento referirse a la banda terrorista durante la campaña electoral, la propia ETA se ha encargado de recordar que seguirá tutelando la política vasca en el futuro inmediato, sin que entre en sus planes la entrega de armas y la disolución. La consecuencia es que, a pesar de la palabrería engañosa de los socialistas, que vendieron el cese de los asesinatos como una victoria del Estado de Derecho, ETA ha obtenido un triunfo vital presentándose a estas elecciones en régimen de igualdad con las formaciones con las que compite, haciéndolo además en un clima en el que la secesión de Cataluña y el propio País Vasco se da por amortizada.

El Gobierno autonómico que surja de las elecciones de este domingo no estará libre del chantaje al que la banda asesina ha sometido a toda la sociedad española en las cuatro últimas décadas. Muy al contrario, esta amenaza será todavía más efectiva, puesto que se va a llevar a cabo en plenitud desde el Parlamento vasco, o incluso desde el Gobierno autonómico, en caso de que la proporción de fuerzas parlamentarias así lo aconseje.

La derrota de ETA es una mentira descomunal que los socialistas, con la complacencia de un PP vasco desnortado, han intentado hacer calar entre los vascos, con los resultados desastrosos a que apuntan las encuestas, a falta de su definitiva confirmación tras el cierre de los colegios electorales.

Pero no es la merecida derrota electoral de esas dos formaciones lo que debe interpelar a la sociedad española en su conjunto, sino el hecho, sin precedentes en los países democráticos, de que una fuerza política supeditada a los designios de una banda de delincuentes esté en disposición de marcar la pauta de una parte de España en los próximos cuatro años.

Todo lo que ocurra en el País Vasco a partir del lunes no será fruto del azar ni de la natural aplicación de los principios democráticos. Hay un responsable directo, el PSOE, y otro secundario, el PP, que no ha querido poner fin a la rendición dictada por su rival, cuyas acciones y omisiones han permitido la vergüenza nacional de que el brazo político de unos asesinos terroristas se convierta mañana en el auténtico triunfador de unas elecciones sedicentemente democráticas.

Otro año con ETA
El Editorial La Razón 21 Octubre 2012

El lendakari Patxi López quiso que las elecciones, que pueden dar hoy al brazo político de ETA la mayor cota de poder político de su historia en el País Vasco, coincidieran con el primer aniversario del «cese armado definitivo». Probablemente, el mandatario socialista confiaba aún en capitalizar un proceso que nunca fue suyo y sí de los terroristas, principales beneficiarios de un tiempo que arrancó mal y está por ver cómo concluirá. El balance de estos meses ofrece un resultado con pocos matices. ETA, con sus diferentes alias, pasó de la ilegalidad, de estar fuera de las instituciones, casi en una situación de marginalidad y agonía, y a las puertas de su derrota, a recibir la bendición de una mayoría propicia del Tribunal Constitucional, que le ha permitido conquistar importantes gobiernos como los de San Sebastián y la Diputación de Guipúzcoa, pero también marcar los debates y los tiempos políticos, recuperar la calle e imponer, en suma, su tutela sobre el desarrollo de los acontecimientos.

Y todo ello sin pegar un tiro o, mejor dicho, por no pegarlo. Es cierto que el repliegue de los pistoleros fue consecuencia de la eficacia policial y judicial. Sería, por tanto, injusto no valorar como merece el excelente trabajo de los agentes que condujeron a ETA al borde de la derrota y que no han bajado la guardia en instante alguno. Si algo ha evidenciado este año ha sido, precisamente, lo contrario de lo que algunos han transmitido a la sociedad como una verdad absoluta: ETA no ha desaparecido. Ni se ha disuelto, ni ha entregado las armas, ni ha pedido perdón, ni ha colaborado con la Justicia para esclarecer los trescientos asesinatos que aún permanecen sin juicio y sin culpables. Más bien, al contrario.

Los terroristas acaban de reafirmar públicamente su voluntad de fortalecer sus estructuras y seguir tutelando las principales exigencias de su brazo político: excarcelación de presos y negociación con el Gobierno. Están envalentonados y sus últimos comunicados, chulescos y desafiantes, lo demuestran, como también el hecho de que hayan embridado a Bildu para tomar las riendas del «proceso». El rebrote del terrorismo callejero ha sido todo un síntoma. Hemos pasado, pues, otro año con ETA, y llevamos demasiados. Tal vez, la peor noticia haya sido la sensación de amargura que ha prendido de nuevo en las víctimas, desencantadas con lo que ven e intuyen. El Gobierno tiene tarea por delante con un colectivo que merece todos los esfuerzos. Tras las elecciones, la democracia debe reafirmarse en sus convicciones y en su determinación de que el único final posible pasa por la derrota de los terroristas. Como recordó Maite Pagazaurtundua, «escribe el relato el que gana», y ETA aspira al poder para tapar la barbarie, reescribir la historia. El objetivo sólo puede ser que no lo consiga.

Aniversario del alto el fuego de ETA
La derrota del terrorismo
Francisco Marhuenda La Razón 21 Octubre 2012

Es cierto que ETA y sus seguidores intentan vender su derrota como si fuera una victoria. Los regímenes y las organizaciones totalitarias, como es la banda terrorista, son muy dados a la propaganda para esconder sus fracasos o manipular a la población, pero la realidad es muy tenaz. Otra cuestión distinta es la existencia de un sector de la población vasca que ha apoyado el terrorismo con su voto en las urnas. Hoy se cumple un año del comunicado en el que ETA anunciaba el abandono de las armas, pero no las ha entregado. El entramado político de la organización ha asumido el protagonismo mientras los terroristas se reservan el control del colectivo de presos y una posición en la retaguardia para intentar el chantaje político en función de cómo evolucione el escenario. La banda ha perdido su capacidad de actuar gracias a la eficacia de la Policía y la Guardia Civil, así como por la cooperación internacional. Hoy es un grupo pequeño con unos pocos activistas en la clandestinidad sin experiencia y sin campos de entrenamiento. ETA nunca ha tenido sentido. Con la llegada de la democracia hubiera sido lógica su desaparición, pero los estertores de la «guerra fría» le beneficiaron y en los «años del plomo» durante la Transición mantuvo su macabra escalada asesina. Los planteamientos ideológicos del grupo, por denominarlos de alguna forma, son un delirio que demuestra tanto su aislamiento como su radicalismo ultraizquierdista.

La única salida de los miembros de ETA es la rendición incondicional, la entrega de las armas y la asunción de las responsabilidades penales por los delitos cometidos. No existe otro camino en el Estado de Derecho. Ni hay ni puede haber generosidad con los delincuentes. Es algo que nunca han entendido o no han querido entender. No hace tanto tiempo pretendían negociar directamente con el Ejército, como si fuera un poder del Estado, o ahora con los gobiernos español y francés, como si hubiera algo que negociar. ETA siempre ha intentado politizar e internacionalizar el conflicto como si existieran dos partes confrontadas. No lo ha conseguido, porque tras la caída del Muro de Berlín y el fracaso del comunismo los vientos de la Historia soplaban en su contra. La puntilla final vino con los terribles atentados del 11-S. Es cierto que nunca tuvo sentido, pero en ese periodo acabó por quedarse sin aliados. La URSS y sus satélites jugaban a la desestabilización de las democracias occidentales y apoyaban a los grupos terroristas.

No hay que confiar en los comunicados o las declaraciones de ETA. No hay nada que asegure que no pueda cambiar de idea en función de sus intereses. En cualquier caso, serían los estertores de un grupo que está acabado. A la miseria humana que son los terroristas hay que añadir la situación real en que se encuentran y la impericia de sus integrantes. A estas alturas es evidente que el horror que han causado durante décadas no les ha servido de nada. La superioridad moral de la democracia ha sido la mejor arma para acabar con ETA. No han sido necesarios atajos, como alguna vez se intentó, sino reformar las leyes, fortalecer la cooperación internacional y apoyar la actuación de la Policía y la Guardia Civil. La ley de Partidos fue un instrumento de enorme eficacia y la decisión del Tribunal Constitucional, que acato pero no comparto, fue un enorme error cuyos fundamentos jurídicos son bastante cuestionables. No hay que mancharse la toga, y la posición del Tribunal Supremo tendría que haber sido refrendada por un tribunal que en ocasiones es más político que jurídico. Ahora no se puede hacer nada, pero sí mantener la presión sobre ETA, como está haciendo el Gobierno de Rajoy con enorme eficacia, y meter en la cárcel a ese grupo de delincuentes desalmados. Por otra parte, siempre he sentido que nuestra legislación penal fuera excesivamente blanda, por influencia de las obsesiones de una izquierda excesivamente preocupada por la reinserción, y que los etarras hayan tenido condenas demasiado blandas. Es otro aspecto que no comparto aunque hay que acatarlo.

Aniversario del alto el fuego de ETA
Un año lleno de sinsentidos
Ángeles Pedraza La Razón 21 Octubre 2012

Aún recuerdo la vorágine de aquel 20 de octubre de 2011. Llamadas de medios, de asociados, de políticos… Me costaba entender la importancia que se le estaba dando a un comunicado en el que ETA no decía nada nuevo ni aportaba nada diferente a todo lo que había dicho anteriormente: sus mentiras y estrategias encaminadas exclusivamente a engañar a la sociedad y lograr que su rama política culminara la vuelta a las instituciones que ya había iniciado Bildu.

Me sigue sorprendiendo la cantidad de buenismo que observé en algunos políticos que rápidamente se subieron en el carro del borrón y cuenta nueva. Y ése, y no otro, es lo que más tememos las víctimas del terrorismo. Un final falso, cruel e injusto a la medida de lo que desean ETA y sus amigos. Esos que nunca han condenado los asesinatos y que, sólo hace unos años, aplaudían y brindaban por cada muerto.

Titulo este artículo «Un año lleno de sinsentidos». Es fácil adivinar a qué me refiero. ¿Qué ha hecho ETA para que las cosas hayan cambiado? Nada. No han abandonado las armas, no han pedido perdón a las víctimas, no han colaborado con la Justicia ni se han entregado a las autoridades, no han ayudado a esclarecer los más de 300 crímenes que quedan sin resolver…
Pero ni los terroristas ni sus fuerzas políticas; ni Bildu ni Amaiur ni EH Bildu han mostrado el más mínimo signo de cambio en sus comportamientos. Su única ambición es equiparar a las víctimas de otras violencias con los casi mil muertos y los miles de heridos que ha provocado la barbarie terrorista de ETA. Hablan aquí y allá de un conflicto que sólo existe en sus mentes fanáticas. Y no hay espacio para el perdón ni para asumir ningún tipo de error en el pasado. Nada. Son los abanderados de ese borrón y cuenta nueva.

Qué pánico me produce pensar en que se acepte ese final. A lo largo del año he recibido muchísimas llamadas de víctimas atemorizadas ante tantos pasos atrás. He escuchado a viudas llorar al ver que muchos de los que reían por el asesinato de su marido ahora ocupan puestos de poder en las instituciones vascas e incluso en el Congreso de los Diputados. ¿Qué palabras de consuelo puedo tener cuando durante todo este año se ha pisoteado continuamente la Memoria y la Dignidad de las víctimas del terrorismo?

Y mientras ese mirar hacia otro lado se impone en buena parte de la clase política, cada poco tiempo aparecen informes policiales señalando que ETA no ha abandonado la actividad armada. ¿Sólo las víctimas damos importancia a esos datos? ¿Por qué se insiste en pasar página de manera continua?

Este 21 de octubre, veremos cómo el brazo político de los terroristas cerrará el círculo en su vuelta a las instituciones con la entrada de EH Bildu al Parlamento del País Vasco. ¿En algún momento han condenado a ETA? No. Pero sí que han clamado por la libertad de los asesinos que están entre rejas y han escrito una carta tratando de interceder por Otegi, que, aunque muchos lo olviden, está condenado por pertenecer a ETA. Otro varapalo más.

Cuando pienso en el futuro, la imagen que viene a mi mente cada vez está más alejada de esa derrota total de ETA por la que tanto se ha luchado desde la AVT y por la que ha clamado tantas veces la sociedad española. Ese final que sólo se alcanzaría con una política antiterrorista firme que implique el cumplimiento íntegro de las condenas y ninguna concesión ni para los asesinos ni para los que siempre les han protegido y vitoreado.

Finalizo este artículo formulando un deseo: ojalá las víctimas del terrorismo, que tanto daño hemos soportado, no tengamos que aguantar que el punto final a esta sangrienta historia sea el que pretenden los terroristas. Sería una historia falsa y alejada del relato real de lo que en este país hemos sufrido durante más de 50 años. Que lo que aquí ha ocurrido no quede en el olvido y que a ETA no le salga gratis ni una sola de las vidas que arrancaron. Y, por supuesto, que nadie olvide a las víctimas, esos héroes que merecen un final digno, escrito con la tinta de la Verdad, la Memoria, la Dignidad y la Justicia.

Ángeles Pedraza
Presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo

Hoy ganará Eta
Vicente Torres Periodista Digital 21 Octubre 2012

El hecho de que los filoetarras puedan presentarse a las elecciones ya es un triunfo de la banda. Que seis “personas”, que llevaban carteles de etarras encarcelados, hayan intentado impedir que Patxi López pudiera votar pone de manifiesto hasta qué grado de podredumbre ha llegado la política española.

Hay más detalles. Al preso Otegui se le impuso la sanción mínima por aquella falta grave suya. Algunos de los tontos de la política española, que para cobrar no son tontos, dicen que Eta está derrotada. Y se empeñan en que nos lo creamos. A lo mejor resulta que es que no son tontos, sino que nos tienen por tontos a los demás. Parece ser que los hay que creen que la banda está derrotada. Para poder llegar a esta conclusión analizan las cosas desde un prisma particular.

Hay políticos, y no sólo Patxi López, que hacen buena la profecía de Pilar Ruiz Albisu (Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son), y tratan de ganarse las simpatías de dos o tres miserables, por si les votan.

Junto a ellos, juntos pero no revueltos, hay otras personas y otro partido que saben que con Eta no valen medias tintas. Los que cierran los ojos ante los desmanes de Eta son indignos. Sus votos ensucian a quienes los reciben.

No obstante, todo no es de color de rosa para los etarras. En la cárcel, en su insanía, se creen superiores a los demás presos. No se enteran de que son los más despreciables de todos. Para corroborarlo, siempre juegan con ventaja. Pero hay dos presos comunes que los tienen asustados. Son los hermanos Amador. Las madres de los etarras ya han pedido a Instituciones Penitenciarias que cuiden de sus hijos.

UN AÑO DESPUÉS DEL ALTO EL FUEGO
22-O: ETA eleva el tono para exigir negociar
La banda recupera después de las elecciones el protagonismo e intentará forzar al Gobierno a un acuerdo y lograr la excarcelación de los presos
J. M. Zuloaga La Razón 21 Octubre 2012

Madrid.-El lunes comienza, sin duda, un nuevo tiempo político en el País Vasco, por las consecuencias de la participación de Batasuna, el brazo político de ETA, en las elecciones que se celebran hoy. Sin embargo, esa situación no debe llamar al engaño, porque hay algo que no ha cambiado ni parece que vaya a hacerlo. La existencia de la banda criminal, con sus armas y explosivos; la capacidad de hacer daño y, en cualquier caso, como amenaza latente. Además, no ha logrado, ni de lejos, los objetivos estratégicos por cuya consecución ha practicado el terrorismo durante varias décadas.

Según expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, pensar que ETA se va a conformar con que sus representantes se siente en el Parlamento vasco, como ya lo han hecho en el Congreso y el Senado, en ayuntamientos y diputaciones, constituye, sencillamente, un absurdo.

Es cierto que a la banda, gracias a las negociaciones que socialistas y nacionalistas mantuvieron con los terroristas durante la anterior legislatura, se les ha devuelto su «frente institucional», que resulta una pieza fundamental para el logro de sus objetivos.

ETA, sin su «brazo político», que se ocupa de transmitir a la sociedad día a día los fines de separatismo e implantación del socialismo utópico que precononizan, no pasaría de ser una banda de malhechores (que, de hecho, lo son). Logrado este objetivo, queda por completar el más importante: la independencia del País Vasco, con la anexión de Navarra; y, por supuesto, la excarcelación de todos sus presos (los de España y Francia) y la expulsión de las Fuerzas de Seguridad y de los Ejércitos de ambas comunidades.

La estratregia que vaya a seguir ETA a partir del lunes, que ya está milímetricamente planeada, se irá conociendo. En los primeros meses del año que viene, comunicarán, si les conviene, el resultado del debate interno, en el que han discutido lo que ya habían decidido «definitivamente»: si mantienen el silencio de las armas o vuelven a los atentados. Pero antes, por medio de comunicados u otro tipo de manifestaciones, se conocerán algunas pistas del camino que van a seguir. Lo que está claro es que no se van a disolver, que se quedarán ahí como «garantes» de lo que se puede acordar, algo así como el famoso anuncio del «primo» de los zumos.

También se puede asegurar, según las citadas fuentes, es que no van a renunciar a esos objetivos y que, por supuesto, como dijo Arnaldo Otegui, en un mitin celebrado en Pamplona, y repitió hace unos días en un medio digital catalán, «sin Navarra, no hay solución».

El panorama, por lo tanto, no llama precisamente al optimismo, porque lo que parece claro es que el Gobierno de la nación no les va a conceder ninguna de esas exigencias. Como reiteró hace unos días en Bilbao el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no se van asentar a negociar con los terroristas. Hacer otra cosa, aunque esté disfrazada de escritos firmados por los presos a cambio de acercamientos al País Vasco, sería un suicidio político. Y no estamos para eso.

Se trata, guste o no guste, de una situación de bloqueo muy difícil de gestionar. En la anterior legislatura, los socialistas, con el apoyo del PNV, optaron por el camino fácil de ir dándoles, en dosis sucesivas, lo que pedían. Para ello, pactaron un calendario de actuaciones o «cronograma». Con Rajoy al frente del Gobierno, todo eso es papel mojado y previsiblemente ETA tratará de ponerlo de nuevo en valor con el único sistema que conoce: la amenaza y, llegado el momento, los atentados, algo que pone «los pelos como escarpias» a los expertos oficiales, pero que debe ser tenido en cuenta. Si alguien no quiere matar o poner una bomba, entrega las armas y los explosivos, y se acabó el problema.

Las fuentes consultadas advierten de la inutilidad de esos análisis que se realizan desde organismos próximos al poder, en los que se da a ETA por derrotada, sin ninguna capacidad operativa y que, curiosamente, contrastan con los avalados por organismos policiales internacionales como Europol. Es verdad –agregan– que así se vive más tranquilo, pero eso no significa que el peligro no exista.

Nadie, en su sano juicio y con un poco de experiencia en lucha antiterrorista, va a pensar que ETA va a desaparecer a cambio de unos cientos de puestos en las instituciones. (Por cierto, que cuando Batasuna estaba legalizada, la banda cometía numerosísimos atentados y se las valía para no condenarlos, con aquello de que rechazaban todo tipo de violencia).

El Ministerio del Interior, con gran acierto, ha mantenido operativas las distintas unidades antiterroristas y, cuando se ha presentado la ocasión, ha procedido a la detención de miembros de la banda. Pero el tiempo que viene ahora va a requerir de un esfuerza adicional, en el que la obtención de información sobre los planes del enemigo (fueron primero los etarras los que no llamaron enemigos a los españoles) va a resultar fundamental. El lunes no termina, ni empieza nada. Continúa (por más que les pese a los que tantos informes vacuos han escrito) ETA y su amenaza terrorista. Al tiempo.

Monólogos entre Cataluña y España (IV)
Hablemos de historia
Pero vamos a ver, ¿para quién es más importante Cataluña? ¿Para el resto de la Unión Europea o para España?
Enrique Morera Guajardo La Razón 21 Octubre 2012

A estas alturas se hace difícil saber dónde estamos. Las declaraciones iniciales de nuestro mesiánico President (26/9/2012) fueron: «Primero hay que intentarlo de acuerdo con las leyes y, si no se puede, hacerlo igualmente»; añadiendo: «La democracia está por encima de las leyes», cuando precisamente aquella se asienta en éstas. ¡Qué ejemplo! ¡Qué soberano desconocimiento de los fundamentos democráticos!

Hoy, lo que parecía que pudiera acabar en un proceso ilegal de independencia ha variado sustancialmente, y ello por las encuestas electorales de noviembre (el principal objetivo), la locura del proceso y el acuerdo Inglaterra-Escocia. Ahora, asistimos a un lenguaje de aceptación de la legalidad. Eso sí, después de haber encendido la mecha y con la amenaza de internacionalizar jurídicamente la cuestión. En tan poco tiempo: ¿cómo el Sr. Mas se puede desdecir? Debería dar qué pensar a sus votantes. En el mejor de los casos es una improvisación irreflexiva y manifiesta. ¡Con este señor nos jugamos los duros! ¡Qué pavor!

Cualquier acuerdo que pudiera alcanzarse, sin amenazas, desde la serenidad y el rigor, sería bienvenido no sólo por los catalanes sino por toda España. Pero el proceso ha empezado mal. Cierto es que lo sucedido en Escocia –veremos las diferencias– propicia una tregua, porque alumbra que cualquier proceso de esta naturaleza debe ser pactado. Sin embargo, el antecedente será deformado hasta la saciedad, con el sofisma: ¿si Inglaterra cede, por qué no cede España? Ellos son democráticos, España no.

Tanto el independentismo como el nacionalismo, que no quiere la ruptura con España pero que ve con simpatía que el asunto se lleve al límite, se sustenta en: (I) el expolio fiscal, (II) otras situaciones que se dicen similares (Chequia, Kosovo, Escocia, Quebec, Bélgica), (III) la historia y (IV) el derecho a decidir. Estos elementos justifican la descarada presión a la que asistimos para, amenazando con la independencia, obtener lo máximo que se pueda a corto, esperando volver a repetir la «partida de “poker”» cuando el momento vuelva a ser propicio.

Un catalanista, amigo cercano, (su pedigrí, –que ahora se pide para poder llevar la contraria–, seguro se remonta a Wifredo el Piloso), me comentaba el otro día que lo que le saca de quicio es que quien representa a Cataluña en la mesa de «poker» no se juega nada de su patrimonio personal, y que si se pierde, no serán ellos los que soporten las pérdidas del envite. ¡Qué razón llevas, amigo mío! El coste será para los ciudadanos a los que se les ha garantizado que la apuesta es segura. Eso sí, sin concretar, cómo, cuánto y cuándo se obtendrá la ganancia. El beneficio en términos económicos para Cataluña no es pues lo único que se «vende» para justificar la independencia o cambiar el estatus de Cataluña en España. No es suficiente porque no soporta un análisis riguroso (por más que el modelo deba ser objeto de actualización). El catalán, al final hará bien los números y enseguida se dará cuenta de que si el Principado vuelve a superar la media de renta per cápita de la UE (desde luego así no vamos bien), deberá realizar similar esfuerzo fiscal a favor de los socios comunitarios menos favorecidos (fondos de cohesión interterritorial UE y cualquier otro sistema). Parece que no importa; ni siquiera se ha intentado cuantificar. Da igual un déficit con Europa y el seguro brutal incremento de los gastos correspondientes a la «estructura propia de Estado» (ver artículos anteriores). Lo que «vende» es que no se aporte a España.

¿A cuánto ascendería la aportación a la UE de una Cataluña independiente y próspera? Alemania se niega a soportar sola todo el peso de la quiebra de otros países o simplemente su desarrollo. A lo mejor, tanto si se trata de pedir, como de dar lo menos posible, cualquier presidente de la República catalana se enfrentaría mejor a Frau Merkel, con 7M de habitantes y 195kM de PIB, que una España con 47M de habitantes y 1.051kM de PIB. Pero vamos a ver, ¿para quién es más importante Cataluña? ¿Para el resto de la UE o para España? Desde la lealtad institucional ¿de quién podemos, razonablemente, obtener más? ¿O es que también nos iríamos de la UE si diéramos más de lo que recibiéramos?

Tampoco parece que el despilfarro, la corrupción y la mala gestión puedan sostenerse, seriamente, como razón y causa del nacionalismo separatista. Cataluña no sólo no ha sido ajena a estas lacras, sino que se encuentra en primera línea.

Siendo esto así, el déficit de Cataluña en tiempos de bonanza (en los de penuria, superávit de 4.015 millones en 2009), no puede ser el único resorte con el que se ha venido maniobrando para que en Cataluña vuelva a calar el deseo de romper con España. La necesidad política de la propia CiU ha resucitado e instrumentalizado arteramente el rencor y el desafecto en este grave momento de crisis económica y descontento generalizado.

Ese rencor y desafección no existirían en Cataluña, al menos con este alcance, si el nacionalismo, además, no hubiera interpretado la convulsa historia de España en determinada clave. Esa particular visión histórica ha llevado a la creencia generalizada de que Cataluña es una nación desde los tiempos de Wifredo el Piloso (siglo IX), y que ha visto atacados permanentemente sus derechos, sus instituciones, su lengua y su cultura. El cóctel está servido. Se hace pues necesario adentrarse en el espinoso terreno de la interpretación histórica. Empecemos por el final.

En la web de la Generalitat (www.gencat.cat/catalunya/cas/coneiser-historia.htm), al final se puede leer textualmente: «La vigencia del Estatuto (1979) coincidió con una de las épocas de mayor desarrollo económico y social de Cataluña, y 25 años después se consideró que había llegado el momento de poner al día la norma básica que regía el país (Estatuto 2006)». Sobran comentarios. El Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 establecía en su artículo 1: «Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español, con arreglo a la Constitución de la República…»; y en el 18, se fijaba la posibilidad de su reforma siempre que se contase con la aprobación de las Cortes Generales de la República. En febrero de 1936 se reinstauró ese Estatut, siendo elegido Lluís Companys como President de la Generalitat, después de la suspensión (1934) por la declaración unilateral federalista del propio Companys.

Nadie duda que durante la postguerra hasta 1975 la falta de libertades –hubo carencia en toda España– incidiera en la lengua catalana y en sus instituciones, poniendo trabas a la primera y suprimiendo las segundas. Pero el desafecto y rencor que ahora resurge no puede derivar del periodo de plena democracia que desde 1978 venimos viviendo hasta la fecha. A lo más se han cometido errores, que no pueden ni deben justificar la resurrección del separatismo.

El periodo de Guerra Civil y postguerra ha sido superado por las«dos Españas» y el recíproco perdón se ha impuesto al rencor (resucitado ahora en estos lares). Se ha implantado un sistema democrático y Cataluña ha recuperado y desarrollado sus instituciones y su lengua como en ningún otro periodo de la historia. La aspiración de enseñar la lengua y la historia de Cataluña ha basculado de tal forma que se multa por no rotular en catalán, y es ahora el Estado el que reclama un más leal y eficaz desarrollo de las sentencias sobre el castellano y una mayor presencia de una historia común y objetiva en la enseñanza.

Cuando se habla del modelo educativo, e intentando desacreditar a todo aquel que piense diferente, ¿a qué viene que el Sr. Mas refiera el lema del franquismo «una, grande y libre»? ¿Con qué legitimidad habla de insultos? Y eso lo dice un presidente que tendría, y no sólo de boquilla, que respetar cualquier sensibilidad. Desde su alta responsabilidad ¿cómo es posible que sea capaz de generar tanta inquina?

El contenido de la Constitución de 1978, que se sometió a referéndum, fue fruto del pacto de las diferentes sensibilidades políticas, nacionalismos incluidos, en un momento de temor a una involución. Quien por eso quiera quitarle legitimidad al texto constitucional no puede desconocer (I) que los diputados catalanes defendieron el artículo 2 CE (unidad España, y solidaridad), uno de los más públicamente debatidos, a cambio de incluir el término nacionalidades y el reconocimiento de las autonomías y (II) que el referéndum en el Principado para la aprobación de la CE (32,29% de abstención) obtuvo el 90,46% de los votos emitidos por los catalanes, porcentaje sólo superado por Canarias, Andalucía y Murcia. Los que ya peinamos canas, recordaremos que toda Cataluña salió a las calles al grito de «llibertat, amnistía i estatut d’autonomia». Además, tanto el Estatuto de 1979 como el de 2006 han mejorado el de 1932. La Constitución, y en consecuencia la unidad de España y su solidaridad interterritorial, fue lo que quiso democráticamente Cataluña. No puede sostenerse lo contrario.

Como argumento para quitar legitimidad a la inequívoca voluntad del pueblo catalán, expresada hace apenas 34 años, un buen amigo radical independentista me comentaba que la Constitución sólo la votó un 5% del censo actual de Cataluña. ¿Es que cada vez que haya un cambio generacional habrá que volver a votar una Constitución o los Estatutos? La verdad, la razonabilidad brilla por su ausencia. ¡Qué gran diferencia con Escocia! La consulta a los escoceses sobre la independencia vendrá después de más de 300 años desde que ese Reino independiente, voluntariamente, se unió a Inglaterra (1707). Antes de ese acuerdo, ni los romanos conquistaron nunca a los «pictos», ni luego –a sus herederos escoceses– los ingleses pudieron integrarlos en su Corona (salvo periodos no significativos). ¡Qué otra gran diferencia con Cataluña! Una cosa es que el catalanismo, más o menos cíclicamente, exprese aspiraciones de independencia, y otra, muy distinta, haber sido independiente hasta el s. XVIII como lo fue Escocia. Cataluña nunca lo ha sido. Muy ilustrativo que Cameron no haya entrado en el «juego» de mejorar la balanza fiscal de Escocia. Obvio, si se van, que sea con todas las consecuencias. Seguiré.

Temor a un veto español a su entrada en la EU
Escocia se esfuerza en desmarcarse de la amenaza secesionista en Cataluña
Salmond rehúsa convertir Escocia en precedente para otros casos europeos / El debate independentista escocés se centra en la pertenencia a la UE y el euro
EL PAÍS www.lavozlibre.com 21 Octubre 2012

El diario 'El País' aborda la reacción escocesa ante los intentos de la Generalitat de buscar similitudes con su amenaza de secesión. Este es el artículo escrito por Walter Oppenheimer, publicado por el diario este domingo 21 de octubre de 2012.

Madrid.- La posibilidad de que Escocia logre la independencia tiene implicaciones que van mucho más allá de Reino Unido: ¿Seguirá formando parte de la Unión Europea? ¿Estará obligada a ingresar en el euro si es tratada como un Estado que deja transitoriamente de formar parte de la UE y es luego admitido? ¿Será un precedente al que puedan apelar Cataluña y País Vasco? Para evitar que España intente torpedear la presencia de Escocia en la UE, el gobernante Partido Nacionalista Escocés (SNP) está empeñado en dejar claro que su independencia no sentaría ningún precedente para Cataluña y critica el empeño catalán de “internacionalizar” el debate sobre su independencia.

Algunos académicos tienden a ver cierto artificio en el debate sobre la pertenencia o no a la UE de un Estado nacido a partir de otro que ya lo está. “Los abogados están divididos en ese asunto, pero esto es en realidad una cuestión política y económica”, opina el profesor James Mitchell, un prestigioso experto en nacionalismo y regionalismo de la Universidad de Strathclyde. “Si dejamos de lado el calor de la retórica, parece muy improbable que una Escocia independiente (o, el resto de Reino Unido como algunos sugieren) tenga problema alguno en ser parte de la UE”, sostiene.

Alyn Smith, diputado del SNP en el Parlamento Europeo, se muestra convencido de que Escocia seguirá formando parte de la UE. Subraya que el hecho de haber sido un Estado durante siglos antes de coaligarse con Inglaterra les convierte en un caso específico y distinto al de otros. Y no puede creer que él, eurodiputado, pierda la condición de ciudadano de la UE por el hecho de que Escocia se independice. Pero viene a admitir que es un asunto a negociar con los demás socios.

Hay un precedente, aunque difícilmente equiparable. Cuando en 1979 Dinamarca concedió la autonomía a Groenlandia
Por eso, y porque España tendría derecho de veto si Escocia tuviera que pedir la readhesión, deja muy claro que la independencia no supondría ningún precedente al que pudiera agarrarse Cataluña. “Siempre me preocupa mucho que los políticos catalanes intenten vincular el debate catalán al nuestro. Son distintos. Nuestra historia es diferente. Nuestros futuros son diferentes”, declara Smith con vehemencia.

¿Teme el SNP un veto español? “No lo creo. Nuestro ministro principal se ha entrevistado con el ministro español de Exteriores y hemos dejado claro que no creamos un precedente para nadie. Habrá una negociación política en el Consejo de Ministros y tengo gran confianza en que el Gobierno español sea razonable y sensato. Esto no crea ningún precedente ni ningún derecho a la independencia”, reitera.

Un informe elaborado por expertos del Parlamento de Westminster subraya que la pertenencia o no de Escocia (¡y del propio Reino Unido!) a la UE depende de algún modo de la manera en que se llegue a la independencia. A su juicio hay tres posibilidades, de acuerdo con la ley internacional. Una, continuación y secesión: el nuevo Reino Unido seguiría siendo miembro de la UE como continuación legal del actual Reino Unido, pero Escocia no. Dos, separación: Reino Unido y Escocia se separan, pero ambas partes siguen en le UE. Y tres, disolución: Reino Unido se disuelve para formar dos nuevos Estados que quedarían fuera de la UE.

Los tratados no dicen qué pasa si un Estado miembro se divide, ni cómo se sale de la UE. Hay un precedente, aunque difícilmente equiparable al caso escocés. Cuando en 1979 Dinamarca concedió la autonomía a Groenlandia, decidió que quería abandonar la entonces Comunidad Económica Europea. Estuvo tres años negociando las condiciones de su salida.

Algunos expertos, como el profesor Alan Trench, de la Unidad Constitucional del University College London, creen que hay una vía jurídica a la que se le está dando poco relieve: el reconocimiento desde Maastricht del concepto de ciudadano de la UE. ¿Perderían los escoceses la ciudadanía comunitaria porque su país dejara de formar parte de un Estado miembro?

La cuestión europea en el debate sobre la independencia de Escocia tiene un segundo ángulo de gran impacto: si Escocia ha de salir de la UE para volver a entrar, ¿estaría obligada a ingresar en el euro?

El SNP defiende que no habrá “salida-y-entrada”, sino que heredaría las mismas obligaciones y derechos que tiene ahora Reino Unido, incluido el derecho a entrar en el euro cuando le parezca oportuno. Y subrayan que, aunque no fuera ese el caso, los tratados obligan a participar en la Unión Económica y Monetaria (UEM) “pero eso no significa necesariamente estar en el euro”. Alyn Smith recuerda que Reino Unido participa en la UEM, pero la libra no está en el euro y que Suecia nunca negoció una cláusula de opt-out, pero tampoco está.

Uno de los dramas para los independentistas escoceses es que, aunque lo lograran, el pragmatismo les llevara a mantener la libra esterlina como moneda. “Si somos independientes tenemos tres opciones: unirnos al euro, seguir en la libra o crear una moneda propia”, explica Smith. Lo primero es impensable en estos momentos, aunque en su día defendían el euro. Crear una moneda propia no parece mucho mejor alternativa. “La opción de seguir en la libra, con una nueva relación con el Banco de Inglaterra —es como el caso de Bélgica y Luxemburgo antes del euro—, significaría no renunciar a la política macroeconómica como tampoco lo hacen los miembros del euro. La ponen en común”, matiza.

Cataluña
Un activista independentista presenta 5.000 denuncias en cinco años contra comercios por utilizar el español
Roger Seuba López, un bibliotecario de 32 años, lleva un lustro recorriendo toda Cataluña para delatar a todo empresario que no utiliza el catalán en los rótulos. La Generalidad ha impuesto más de un millar de sanciones por este motivo desde 2004 por un importe superior al millón de euros. Sin embargo, el Tribunal Constitucional sentenció que las multas lingüísticas son ilegales.
Redacción www.vozbcn.com 21 Octubre 2012

En febrero de 2010, el presidente de Catalunya Acció y ex candidato de Solidaritat a la Alcaldía de Barcelona, Santiago Espot, confesó durante una tertulia televisiva que su organización había presentado durante el año anterior cerca de 3.000 denuncias anónimas contra comercios que no rotulaban su establecimiento, al menos, en catalán.

Este domingo, El Mundo ha publicado una entrevista con Roger Seuba López, un bibliotecario de 32 años nacido en Aviá pero residente en Castellbell y Vilar (municipios barceloneses) que asegura haber colaborado con Catalunya Acció realizando alrededor de 5.000 denuncias en los últimos cinco años contra empresas de toda Cataluña por el único motivo de haber elegido el español como lengua vehicular de sus negocios.

Una red de medio centenar de informadores
La nueva estrella de la delación lingüística en Cataluña ha recorrido toda Cataluña libreta en mano anotando los datos de los establecimientos cuyos rótulos no estuvieran escritos en catalán. Desde la Costa Brava a la Costa Dorada, pasando Barcelona y por multitud de municipios del área metropolitana y del interior, Seuba dice haber efectuado caminatas de hasta diez horas diarias como si de un inspector de consumo se tratase.

Este gran inquisidor reconoce que cuenta con una red de medio centenar de colaboradores que, además de informarle de los empresarios que osan utilizar el castellano en sus tiendas, firman algunas de las denuncias que él mismo rellena.

“Una situación a corregir”
Hijo menor de un antiguo militar del Ejército franquista, Joan, y de una maestra de escuela de pasado falangista, María Rosa, Seuba explica que todo empezó en la época en que se instaló en Barcelona para estudiar:

“Rápidamente detecté el empeoramiento de la situación lingüística: cartas de restaurantes escritas sólo en inglés y en español, funcionarios sin ningún conocimiento del catalán, etiquetaje de productos en castellano, cuerpos de seguridad que exigían al ciudadano expresarse en español, ausencia de películas en catalán en los cines… Decepcionado ante el panorama, me propuse ayudar a poner remedio a esto, así que me planté en la sede de Plataforma per la Llengua y allí aprendí el proceso de las denuncias, las sugerencias y las quejas a Consumo”.

Dos de las poblaciones en las que más empeño ha puesto para llevar a cabo “la normalización del catalán” han sido las turísticas Lloret de Mar y Salou. “Aquello era terrible. Carteles en cualquier idioma menos en catalán. Era una situación a corregir”, indica.

El catalán, “maltratado por el PP en el Tribunal Constitucional”
Roger Seuba, libreta en mano, posa ante una óptica denunciada por él mismo por elegir el español para dirigirse a sus clientes (foto: Antonio Moreno/’El Mundo’).

Seuba, que se declara independentista, lamenta que en el centro cívico de Barcelona donde trabaja como recepcionista a tiempo parcial la mayoría de las clases se imparten en castellano “a pesar de que uno de los niños es hijo de un dirigente de ERC”.

“El catalán ya estuvo bastante perseguido durante muchos años, y actualmente ha sido maltratado por el PP en el Tribunal Constitucional, como para que ahora vengan ustedes a recortar su uso. Por tanto, les pediría que lo incluyesen en sus rótulos, así los clientes catalanes estaremos más satisfechos”, dice que explica a los propietarios de las tiendas que visita y a los que avisa de que van a ser denunciados.

Su últimas denuncias son de hace un año. La crisis le ha obligado a reducir el ritmo de sus inspecciones. Ahora se apoya más en las nuevas tecnologías y comprueba los rótulos de los comercios que le indican sus colaboradores a través de Google Earth para evitar “hacer un desplazamiento en balde”. “Nadie me ha patrocinado ni ayudado económicamente. Sólo las fotocopias de mis denuncias, que las hice en Plataforma per la Llengua, entidad que las tramitaba”, asegura.

“Esta gente de la Generalidad no inspecciona bien”
Seuba presume de haber conseguido forzar a la multinacional Unilever para “normalizar” unas 4.000 cartas de los helados de la marca Frigo. “Es de lo que más orgulloso estoy. ¿Cómo lo hicimos? Atacando el mismo objetivo desde Cataluña, Islas Baleares y Andorra”, asegura. Por el contrario, no ha podido “del todo” con Cepsa. “En sus gasolineras han incorporado el catalán, pero en pequeño, no sea que alguien vaya a molestarse. Claro, qué van a hacer, son patrocinadores de La Roja“, concluye.

El delator asegura que la mayoría de tiendas denunciadas cambian rápidamente los carteles tras ser denunciados. Solo los que denomina “anticatalanistas” y las multinacionales son más reacios a ceder a su chantaje.

Durante la entrevista, Seuba saca su teléfono móvil y se dirige al periodista de El Mundo, en el que recibe avisos de “posibles infractores”: “Fíjate en esta foto de un bar que he denunciado. El rótulo está bien, en catalán, pero las pizarras de la acera mantienen menús en castellano. Esta gente de la Generalidad no inspecciona bien”. Seuba calcula que “harían falta” unas 15.000 denuncias más. “Nos quedamos cortos”, insiste.

Un millar de multas por más de un millón de euros
Entre 2004 y 2011, la Agencia Catalana de Consumo -dirigida por Alfons Conesa, ex directivo de Òmnium Cultural- ha impuesto algo más de un millar de multas a empresas que decidieron elegir el español para relacionarse con sus clientes, y ha recaudado más de un millón de euros por este motivo. 2011, el primer año con Artur Mas al frente de la Generalidad, ha sido el que más sanciones por este motivo ha registrado.

Esta semana, el Tribunal Constitucional ha declarado nulo un precepto sancionador del Estatuto del Consumidor de Cataluña de 1993, lo que abre la puerta a recurrir las multas lingüísticas impuestas hasta el año 2010, en que se aprobó el nuevo Código de Consumo.

El Código de Consumo, pendiente del Constitucional
Por otra parte, el Código de Consumo en vigor impone a las empresas la obligación de utilizar el catalán oralmente y por escrito en múltiples circunstancias, tales como las ofertas, las invitaciones a comprar, los rótulos, la información de carácter fijo, y toda la documentación contractual, entre otros elementos. Además, insta a los consumidores a ‘cooperar’ con las administraciones públicas encargadas de velar por el cumplimiento de esta legislación mediante la denuncia.

Aunque esta ley está recurrida ante el Tribunal Constitucional, de facto, no tiene validez jurídica puesto que el propio Alto Tribunal ya se pronunció al respecto en la sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, dictaminando lo siguiente:

‘El deber de disponibilidad lingüística de las entidades privadas, empresas o establecimientos abiertos al público no puede significar la imposición a éstas, a su titular o a su personal de obligaciones individuales de uso de cualquiera de las dos lenguas oficiales de modo general, inmediato y directo en las relaciones privadas, toda vez que el derecho a ser atendido en cualquiera de dichas lenguas sólo puede ser exigible en las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos’.


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